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                    <text>FEBRERO.

N? 86.

1841.

::: :
HISTORIA DE FRANCIA.-CATALINA DE MEDICIS.
AUNQl."E el trono de Francia no ha sido nunca exclusivamente ocupado por una mujer, el gobierno
de aquel país ha participado sin embargo con
tanta frecuencia y tan completamente como el ele
cualquier otro reino de Europa del sistema que los
escritores sobre la constitucion de los estados distinguen con el nombre de Ginocrticia. Reinas,
reinas-madres y favoritas han hecho muchas veces
ilusória la ley sálica, y sin llevar positivamente
sobre sus cabezas el emblema de la soberanía absoluta, han ejercido, algunas veces abiertamente, todas sus prerogativas. En el período de que vamos
á. hablar, el año de 1572, el verdadero soberano de
Francia era la célebre Catalina de Médicis, viuda
de Enrique II y madre del monarca reinante
Carlos IX. El corazon humano no alimentó jamás
una amhicion tan excesiva como la que dominaba
á. esta mujer extraordinaria. Sin respeto alguno
por la religion ni la humanidad, y despreciando
igualmente la ley de Dios y la opinion de los
hombres, procedía directamente á la ejecucion de
sus planes con toda la energía y audácia que
requería la naturaleza de ellos, sin sufrir en su
marcha obstáculo de ninguna especie.
Carlos IX heredó en gran parte la habilidad de
su madre, pero esta mujer perversa con el fin de
asegurar mas firmemente su propio dominio, cuidó
de rodear á su hijo desde el momento de su advenimiento al trono (lo cual se verific6 cuando
solo tenia diez años de edad por muerte de 5u
hermano mayor Francisco II) con toda clase de
seducciones las mas apropósito pare. debilitar su
ánimo y pervertir los dotes de In naturaleza.
Hallábase á la sazon la Francia, asi como una
gran parte de la Europa, dividida en dos grandes
partidos que si bien eu un principio debieron su
origen á la diferencia de opiniones en materias
religiosas, tomaron muy luego un carácter político
luchando cada cual en la contienda no solo por su

ToM. VIII.

creencia 6 principios religiosos sino por el derecho
de gobernar y la supremacía polltica. Los hugonotes 6 protestantes diferían de loa católicos en
política y en religion, y hallándose organizados y
mandados por algunos de los hombres mas eminentes de Francia, presentaban una apariencia formidable. Estalló la guerra civil entre ambos partidos y despues de una lucha de muchos años
en la cual los hugonotes fueron secreta y poderosamente auxiliados por Isabel reina de Inglaterra, se firmó en 1570 la paz de St. Germain-enLaye concediendo á estos el libre ejercicio de su
culto: pero el odio que produjo entre ambos partidos el ardor de la lucha no acabó con ella, y Catalina que consideraba le. ascendencia que iban adquiriendo algunas personas notables del bando
protestante en el manejo de los negocios del estado
como un obstáculo á sus miras ambiciosos, se aprovechó de esta enemistad para perpetrar un atentado execrable, tanto mas criminal cuanto que para
satisfacer una pasion mundana y reprensible se
invocó el nombre de la religion, el sentimiento mas
dulce, mas noble y mas afectuoso del corazon
humano.
A la cabeza de la Francia católica se hallaban
despues del rey y su madre el duque de Guisa y
su hermano el cardenal de Lorena, relacionados
con la familia real por el casamiento de su sobrina
Maria, reina de Escocia, con el anterior monarca.
Francisco II. Los gefes de mayor rango entre los
hugonotes eran los dos príncipes reales, Enrique
rey de Navarra y el príncipe de Con dé; pero el
alma de este partido, el que principalmente Jo
dirigía con sus consejos é influencia popular, era el
Mbit y bizarro Coligni, 6 segun el titulo con que
generalmente le distinguían en su tiempo, el almirante de Chatillon, La inmensa mayoria de la
poblacion era católica, pero con todo los protestantes formaban tambien un cuerpo consideraLle y
F

\

�3.J.

EL INST~UCTOR, O REPERTORIO

poderoso, y aunque las 1·ecientes batallas de J arnac y ?t!oncontour, en las cuales fueron batidos
por el duque de Anjou hermano del rey, habian
clisminuido algun tanto su fuerza, la energia inherente á una secta nueva y agresora les hizo reponerse muy pronto de estos desastres. El efecto
de la paz de 1570 (comuumente llamada la paix
boiteuse- la paz coja) fué mns bien suspender
por un tiempo las hostilidades entre ambos
partidos que el reunirlos ó terminar sus difc..reneios.
En este estado se hollaban las cosas cuando la
l'eina madre resolvió dar un golpe decisivo para la
consolidncion de su autoridad. No hay razou
alguna para suponer que Catalina en su premeditado ataque contra los protestantes se hallaba impelida por motivos religiosos. Su carñcter y la
historia entera de su vida contradicen esta suposicion. En su modo de tratar á los dos partidos
hasta aquel momento babia manifestado toda la
imparcialidad que podio. esperarse de una persona.
enteramebte indiferente á los principios de ambos,
haciendo uso del uno únicamente parit balancear
al otro, y favoreciendo ya á los católicos, ya á los
pretestantes segun-convenio. por el momento á la
consecucion de sus planes.
La ocasion que escogió Catalina para 1n l)erpetracion de su diabólico designio, contrib_uyó á hacer
mas odioso el carácter de la tragedia qne iba á
representarse. Con el fin ostensible de consumar
la reconciliacion de ambos partidos se babia proyeetado .el casamiento de la princesa Margarita
hermana de Carlos IX con Enrique de Navaxra..
Existen hartos motivos para creer que Catalina
y su hijo propusieron esta union con el intento de
inírndnr el día de su celebracion en la sangre de
sus desventurados vasallos. Adoptáronse cuantos
medios se consideraron oportunos para desterrar
en la corte los celos y animosidad de ambos bandos
á fin de establecer la confianza necesaria para la
perpetracion del a.tentado. El rey mismo se encargó de manejar á Coligni, y empleó para conseguirlo un disimulo y un artificio tan sµperior á ,sus
años que muy pronto hizo caer al almirante en. la
red que le babia tendido. H.abiendole llamado á
su corte le recibió.Carfos con un grado de distincion que apenas se babia concedido hasta entonces
á ningun vasallo, y no solo restableció al indultado
rebelde en torlossus honores y d.igni&lt;lades, sino s¡ue
Je admitió en su confianza, le consultó en todos los
asuntos de estado, y pareció guiarse por su opio.ion
mas que_por la de ninguno de sus demns coru~jeros.
Con estas.y otras apariencias 11-egó á persuadirse
el almirante de que no tenia amigo mas firme y
verdadero .que su jóven monarca. Engañado asi
Coligni, no es-extraño.que la mayoria. del partido
que le consideraba como su gefe ca_yese tambien
en el mismo lazo. Las ofertas de union y amistad
proferidas en la corte fueron considerad.as como
sinceras no solo por los protestantes sino tambien
por los miembros del otro partido, pues hasta pocas
horas antes de la ejecucion del plan homicida solo
la reina. y s.u ~ijo estaban en el secreto;. y cuando
se enviaron couvites á los principales ~~ñores pro-

testantes residentes en las provincias para que asís•
tiesen á las bodas reales, pocos rehusaron acudirá
París por el temor de que sus vidas corriesen peligro en una ocasion que para ellos era en realidad
un verdadero triunfo, y que debía sancionar la presencia y autoridad de su venerado y experimentado
gefe como consejero íntimo del rey. Sin embargo
algunos de ellos mas cautos juzgaron prude1rte
rehusar el convite.
Los estrechos límites de un artículo no nos permiten entrar en el pormenor de los festines que se
celebraron para obsequiará los gefes de los hugonotes y de los varios artificios de que se hizo uso
para distraer sus sospechas. El dia 22 de Agosto
de 1572 fué herido el almirante Coligni por un
asesino que le disparó un tiro de fusil desde una
ventana. Es ya un hecho generalmente admitido
que el tal naesino fué empleado por Catalina para
este fin, pero se ignoro. la razon que hubo para
atentar aisladamente contra la vida del gefe de las
hugonotes antes de empezar la proyectada matanza. general. Como quiera que fuese, tuvo esta
circunstancia el efecto contradictorio de excitar de
nuevo los sospeehas de este partido y el de desterrarlas completamente; pues el rey acompañado
de su. madre visitó al anciano y manifestó el mayor
sentimieñto por lo ocurrido : bajo pretexto de protegerle contra nuevos atentados mandó colocar en
su casa una fuerte guardia, mientras que muchos
de los adictos á Coligni aceptaron el convite dél
rey y se trasladaron -al palacio donde se creían mas
seguros.
Llegó por último el día en que se celebraba la
fiesta de San·Bartolomé y las preparaciones paru.
la horrible trageaia se hallaban ya completas. Se
dispuso que la señal para comenzar la matanza se
daria al romper el alba por el reloj del palacio
de la Justicia. Los conjurados debían entonces
penetrar en las casas donde se hallaban alojados los protestantes, y proceder á la degollacion
de estos sin distincion de sexo ni edad. Las
puertas de dichas casas habian sido todas señaladas de antemano con cruces blancas. Los asesinos á. fin de poder reconocerse cuando se encontrasen, llevaban tambienuna banda blanca rodeada
al brazo izquierdo y una cruz del mismo cólor en
el sombrero. Despues que comenzó la matanza
parecen haber sido generalmente adoptadas esta-s
señales distintivas por la póblacion católica como
medio de reconocimiento mútuo, y á fin de poder
transitar sin peligro -en medio de la terrible borrasca que inundaba. de sangre las calles de la desgraciada. ciudad de Paris.
Sin embargo á pesar de lo dispuesto respecto á
la hora de comenzar la carnicería y el punto desde
el cual debía darse la señal, el ánimo vacilante de'l
rey ( que ú. pesaT de los p'érfidos consejos de su
madre repugnaba aun sancionar tan bárbaro atentado) estuvo cerca de impedir su ejecucion ; pero
Catalina aprovechándose de un momento de excitacion que logró producir en el ánimo de su hijo,
anticipó Ias ordenes expedidas y mandó que tocasen arrebato inmediatamente desde el campanario
de la.iglesia o.dynoente de San German l'Auxerrois

DE IIIS'fORIA, BELLAS LETRAS Y AR~ES

3G

principales los cadáveres desnudos y los miembros
y que comenzase desde luego la matanza. Eran á
mutilados de los víctimas, yacían todavía sin sepulla sazon los dos de la mañana.
tura y aun empezaban á ¡,utrifiea-~e. Estas reli,.
Apenas oyeron los habitantes de Paris el toque
quias de la mortandad abundaban sin embargo mas
alarmante de arrebato, salta.ron pavorosos de su
que en ninguna otra parte á las inmedia&lt;'iones del
lecho en elxpectativa de la causa que podía produrio, en cuyas riberas se hallaba establecido una
cirlo. Las ventanas del palacio del Louvre, y el
especie de mercado donde se veía á los parientes
de las Tullerias, y muchos otros edificios públicos
de los c1ue perecieron entrar en ajuste por sus
y privados fueron iluminadas inmediatamente, y
cadáveres con aquellos que los habían sacado de las
los inquilinos de las &lt;lemas casas habi€ndo imitado
aguas.
este ejemplo fué muy luego general la ilumfoacion.
Excesos semejantes aunque en escalá mas limiSin embargo pasó algun tiempo en preparaciones
tada que los de París, se cometieron al mismo
por una parte, y terror, perplexidad y confusion
tiempo en varias otras ciudades de Francia á las
por la otra antes de empezar la matanza. Dada ya
cuales se despacharon de antemano correos de órden
la señal no era posible impedir sus efectos; por
del rey anunciando lo que iba á suceder, y el popuconeecuencia quedaba desvanecido el temor de que
lacho alentado por el ejemplo de la capital y excila irresolucion del rey frustrase la consecucion del
n}an, y esto es lo que quería asegurar la cruel Catatado acaso por las autoridades, se entregó á toda.
lina.; pero logrado este objeto no quiso que el
clase de excesos.
éxito de la empresa corriese peligro de ser menos
El número de individuos que perecieron en esta
terrible convulsion ha sido objeto de cálculos muy
oompleto á causa de empezar el ataque antes del
diversos como era de esperar en un asunto tan
tiempo originalmente señalado, ó cuando los presujeto á conjeturas. Un historiador católico (Pereparativos necesarios se hallaban acaso imperfectos.
fixe) lo hace subir hasta 100,000; pero la opinion
Sobre todo se babia dispuesto, por consejo de un
de Thou que lo fija en unos 30,000 ofrece mas properverso cortesano llamado Savennes, que de ningun modo empezaría la matanza antes de ser de dia,
babilidad de exactitud. En Paris asegura este
último eBcritor que perecieron 2,000 personas el
por temor de que algunas de fas víctimas se escapasen á favor de la oscuridad.
primer dia solamente, y otros afirman que el nú.mero de víctimas en la capital antes de la termiColigni fué una de las primeras eutre ellas. Un
peloton de asesinos se dirigió á su residencia. y
nacion de la matanza no fué menos de 10,000. El
penetró hasta la alcoba del anciano. "¿ Sois vos el
historiador Dávila que adopta este cálculo, dice
almirante de Chatillon7" le dijo uno de ellos 1&gt;reque entre los muertos había quinientos nobles,
caballeros y oficia.les militares de alto rango.
sentándole al mismo tiempo su espada desnuda.
En la confusion de la matanza en París hubo
"Si, yo soy," respondió tranquilamente; y luego
fijando los ojos en el arma con que era amenazado:
algunos escapes nota.bles, pero uno de los mas ex"J óven," añadió, "debierais haber respetado mi
traordinarios fué acaso el del mariscal de In Force
edad y mis achaques, pero á bien que solo abreviael cual se halla representado en el grabado anexo.
reis mi vida algunos tlias ú horas; sin embargo
El historiador Mezeray había publicado un rehubiera deseado lograr la muerte de un soldado,
lato inexacto de esta circunstancia que despues
en vez de perecer á manos de un rufian despoetizó Voltaire introduciendolo en su poema de
preciable." El asesino entonces, pronunciando un
la Enriada. El poeta tuvo sin embargo despues
voto terrible, le envainó la espada en el pecho,
ocasion de examinar las memorias que de su vida
dándole luego repetidos golpes en la cabeza.: los
escribió el mismo mariscal, y en una edicion
demns le asaltaron al mismo tiempo con igual
siguiente de su Enriada insertó como nota un referocidad, hasta que cayó al suelo sin vida. Oyose
lato mas exacto de aquel suceso. El señor de la
entonces la voz del duque de Guisa preguntando
Force, padre del mariscal, era uno de los protesdesde abajo si estaba. perpetrado el hecho. Hatantes distinguidos que residían en el barrio de San
lliendole contestado en la afirmativa, manuó que el
Germnn cuando empezó la matanza. La primera
cuerpo fuese arrojado por la ventana al patio á fin
noticia que tuvo de lo que pasaba en Paris en la
de ver por sus propios ojos si era efecth,amente el
mañana fatal del domingo, fué por medio de una.
almirante á quien habían muerto. El cada.ver se
persona que segun parece atravesó el río á nado
hallaba tan desfigurado que al principio no lo conopara prevenirle del peligro que corría. Con el
ció, pero hnbiendose inclinado sobre él y limpiado
caballero la Force vivían sus dos hijos, de los cuales
él mismo con un pañuelo la sangre que cubria el rosel mas j6ven que des pues llegó á ser mariscal, tenia
tro: "El es," exclamó, "ya le reconozco." Dióle
entonces trece años. Si el padre hubiera pensado
entonces una patada, y reuniendo sus secuaces, se
solamente en su spgurida.d personal, probablemente
ausentó con ellos.
habría logrado ponerse en salvo como lo efectuaNo pretenderemos entrar en todos los horribles
ron varios amigos suyos: 1Jero hubo de perder
pormenores de este atroz atentado. La matanza
algun tiempo en preparar á sus hijos para huir con
general duró tres días, y aun despues durante el él y antes de que saliesen de casa ya habian penel'esto de la semana hubo un crecido número de
trado en ella los asesinos. El caudillo feroz que los
víctimas.
capitaneaba habiendo mandado desarmar á los
El aspecto que presentaba la ciudad de París
prisioneros se dirigió á la Force, y con horribles
despues que hubo cesado In cnrniceria ern verimprecaciones é insultos le anunció que babia lle.
ooderamente repugua.nte. En algunas de las calles
gado su última hora, SiJ1 embargo habieD.dofa

�EL INSTRUCTOR, O REPERTOilIO

ofrecido La Force dos mil pesos por que perdonase
la vida á él y á sus dos hijo•, el rufian y su bando
se convinieron en aceptar esta suma. Despues de
haber saqueado la casa, mandaron á los tres que
atasen sus pañuelos en forma de cruz sobre los
1ombreros y remangasen el brazo derecho, despues
de lo cual salieron todos juntos á la calle. El rio
cuando lo atraVl!saron se hallaba ya cubierto de
cadáveres, asi como los patios del palacio del
Louvre y demiis sitios por donde pasaban. Llegaron por fin ú la casa de l\Inrtin gefe del bando que
conducía á La I&lt;'orce, y habiendo exigido á este un
juramento solemne de que no intentaría escapar
hasta haber pagado la suma prometida, quedaron
el padre y los dos hijos bajo la custodia ele dos soldados suizos.
}!adama de Ilrisumbourg cuñada de La Force
rcsidcute ca el arsenal, del cual era gran maestre

su pariente el mariscal de Biron, íué la persona á
quien acudió aquel en solicitud de la suma necesaria para lograr su libertad y ella prometió remitirla puntualmente en la noche del siguiente dia.
Fué pues preciso que los Jirisioneros permaneciesen
hasta entonces donde estaban. Por último cuando
llegó la hora señalada partió un mensajero á buscar el dinero, pero antes de que volviese, se pre•
sentó el conde de Cocona á la cabeza de un pelo•
ton de soldados, con ordenes, segun dijo, de conducir inmediatamente á los prisioneros á la pre•
sencia del duque de Anjou. Apenas hubo inti•
mado el objeto de su visita cuando sus satélites se
arrojaron sobre La Force y sus dos hijos y los des•
pojaron de sus capas y sombreros, y por el modo
brutal con que los trataban les dieron bien claramente á entender la suerte que les estaba preparada. Condujéronlos sin embargo hasta el ex-

DE IIISTORIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.
tremo de lo. calle de St. Honoré sin causarles daño
alguno; pero al llegar á aquel punto hicieron alto
los asesinos, y arrojándose repentinamente sobre
ellos, despacharon primero al hijo mayor y un instante despues al padre, cosiendolos ambos á puñaladas. Por una casualidad tan feliz como extraordinaria el mas jóven de los hijos cuyo nombre era
Snnüngo Nompar, escapó ileso en la confusion del
ataque habiendo caído todos los golpes de los asesinos sobre su padre y hermano. Tuvo sin embargo lo. presencia de ánimo de dejarse caer á su
lado, y revolcándose en la sangre de que estaba
cubierta la tierra, gritar que estaba mortalmente
herido y en seguida finjirse muerto. Los asesinos
suponiendo el hecho ya perpetrado, despues de
haber de~pojado apresuradamente los tres cuerpos,
se alejaron de aquel sitio. No tardaron mucho en
acercarse algunos vecinos compasivos y entre ellos
un pobre artesano : este fijando la vista en el
cuerpo del jóven Santiago dijo hablando consigo
mismo: ¡ Que lástima! Este es uno. mera criatura! Esta observacion aunque hecha en voz baja
fué oido. por el jóven La Force quien se aventuró,
animado por ella, ó. levantar con disimulo la cabeza y manifestarle que todavía estaba vivo. El
hombre al oir eYto le mandó que se estuviera quieto
hasta que pudiera volver por él y llevárselo de
alli sin ser visto. Tan luego como vió despe.,,
jada la calle y que no había en ella quien pudiese
observarle, regresó y arrojando una capa vieja sobre
el muchacho, le tomó en hombros y se encaminó
hácia su propia casa. Algunas personas á quienes
encontró le preguntaron á quien llevaba de aquel
modo. "Es mi sobrino que está mas borracho que
una cuba: no será mala fel¡&gt;a la que él lleve esto.
noche." Pronto llegó á su casa y en ella pasó In
noche el jóven La Force. A la mañana siguiente,
martes, su libertador á instancias suyas, se convino
en conducirle al arsenal, bnbiendole ofrecido el
jóven treinta pesos por este servicio. Salieron
juntos al romper el dia, y en breve rato llegaron á
la entrada del arsenal sin haber experimentado
interrupcion alguna. La dificultad era ahora el
que La Force lograse penetrar en el edificio con el
vestido andrajoso que para mayor seguridad habia
adoptado, pero habiendo dejado á su guia á la parte
exterior, halló por último una oportunidad de escurrirse sin ser visto del portero entre otras personas que entraron al mismo tiempo. A nadie encontró hasta llegar á aquella parte del arsenal
donde residia su tia. La sorpresa y emocion de
esta sefíora al verle fueron tanto mayores cuanto
babia recibido ya la noticia de que los tres habían
perecido. Envió inmediatamente las treinta coronas al pobre artesano, é hizo acostar á La Force
para que se recobrase del terror y agitllcion que
babia experimentado. Permaneció escondido en
el arsenal los dos dias siguientes ; pero al cabo de
este tiempo recibió aviso el mariscal de Biron de
que iba á'ser registrado el arsenal de órden del rey
á consecuencia de los rumores que circulaban de
haberse refugiado en él algunos hugonotes. Se
consideró pues oportuno transferirle á otro paraje
seguro, y en la mañana del jueves, habiendole ves-

37

ticlo de page, fué confiado al cuidado de un
J\1r. Guillon, interventor de artillería á quien sin
embargo le dijeron solamente que era el hijo ele su
difunto amigo Benupny, y que habiendo llegado
recientemente á París, no se deseaba otra cosa sino
que tuviese cuidado con él hasta qne cesara el
estado de confusion en que se hallaba la capital.
Permaneció con Mr. Guillon siete ú ocho dins, pero
aun entonces habiendo circulado las nuevas de su
milagroso escape temieron sus parientes que los
asesinos hiciesen alguna tentativa para apoderarse
de su víctima: sin embargo con mucha cautela y
precauciones lograron sucarle fuera de París, y
dcspues de varias aventuras y peligros tuvo la
suerte el fugitivo La Force de llegar á la casa de
un hermano de su padre que residía cerca de J\lirande en el sur de la. Francia, y el cual le recibió
con el mayor júbilo y cariño. Este jóven que tan
pro,idencinlmente se libró de la muerte, y que
luego ascendió al elevado rango de mariscal de
Francia, vivió mas de ochenta nfíos despues del
suceso que acabamos de referir, habiendo fallecido ó. la edad de noventa y cuatro nlios en el de
16-33. Fué probablemente uno de los últimos que
sobrevivieron á la sangrienta escena en In cual estuvo tan cerca de perecer.
Catalina de Médicis que dispuso é hizo ejecutar
la atroz matanza de los hugonotes, fué esposa do
un rey de Francia y madre ele tres. Su marido
era Enrique, hijo del famoso Fraucisco I; y sus
hijos fueron Francisco II con quien e~tnvo casada la célebre l\larin Estuarda reina de Escocia,
Carlos IX que reinaba durante la época á que se
refiere este artículo, y Eurique III que le sucedió.
Carlos IX murió en 1574, dos años despues del funesto din de San Ilartolomé cuando apenas contaba
veinte y cuatro nfios de edad. Sus últimos momentos fueron emponzoiíados por el recuerdo lle
aquel hecho cruel. Su hermano que le sucedió
hizo asesinar á los Guisas, pereciendo uno de ellos
1
á pufíalndns en el gabinete mismo del rey. En
cuanto á Catalina murió en ló89 odiada no solo de
sus vasallos sino aun puede decirse del mundo
entero.

El mundo es un libro muy voluminoso, y el que
pasa la vida en iu casa no puede leer sino una
página.

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
CULTO TRIIlUT.iDO A LOS A~DIALES EN EL INDOSTAN.

EL TORO DRACMAN.
ENTRE los actos de barbárie de que debiera el
hombrP. avergonzl\rse, y que tanto disminuyen la
dignidad y nobleza de su ser, pocos hay que reJ)Ugnen á la humanidad como el maltratamiento y
crueldades per¡,etradas con los animales, e~pecialmente aquellos que desde el primer momento de
su existencia Jlrestan ya senicios al hombre que
tnn mal los reconoce. El noble caballo, el paciente y no menos í1til asno, el perro mismo, este
símbolo de la fidelidad y amistad pura, son víctimas del tratamiento mas inhumano tal vez en el
momento mismo en que sus esfuerzos son mas
útiles al dueño inconsiderado que los 01irime. Y
esto sucede entre nosotros; nosotros que apellidándonos hombres ch·ilizados miramos con desJ)recio aquellos pueblos que si bien no cultivan
aun las ciencias y las artes con tanto acierto, conservan en cambio otras virtudes patriarcales que
el orgulloso europeo ha creido deber olvidar. Por
lo menos, concretándonos á la cuestion presente, es
indudable que cuanto mas nos apartemos delcentro
de los progresos, veremos mas humanidad luicia los
animales. Aun sin salir de Europa, la Turquía
misma, ese país á quien favorecemos con el epíteto
de semi-bárbaro, nos da el ejemplo en esta parte.
Los turcos consideran como un deber el no maltratar sin necesidad á los animales, creyéndose
obligados por la inversa é. recompensar con el
cuidado mas asiduo los servicios que de ellos reciben. Debe decirse Ein embargo en viudicacion
de la Europa occidental, que existe una sociedad
en Inglaterra cuyo objeto es evitar la perpetracion
de crueldades con los animales. Loor é. los hombres benéficos que la componen, y ójala sean imitndos sus esfuerzos en todos los demos paises !
Otro estremo no menos reprensible que el que
acabamos de indicar, y aun mucho mas si se considera el principio supersticioso é. que debe su
origen, es la veneracion con que son trotados los
animales en la mayor parte del Asia meridional.

La benevolencia de los musulmanes hácia elfo,
proviene solo de su bondad natural, y debe rara
vez su origen á un sentimiento religioso ; así estas
manifestaciones no esceden por lo general los límites-racionales. Los turcos se abstienen de maltratar, mas bien que favorecen, y aun su mansedumbre se estiende solo ú los animales inofensivos;
pero en el lndostan donde las relaciones del hombre con la mayor porte de los animales estan
fundadas sobre creencias supersticiosa~, no es ya
benevolencia, no es solo afeccion lo &lt;Jue les tributan, sino un culto respetu03o, una verdadera
adoracion. Ni se limita esta á una especie particular; todas las razas tienen derecho á este bomenage; los animales feroces y destructores, los
incómodos y nocivos son protegidos y venerados
á la par de los mas útiles y mansos. Este culto
toma su origen en la fe que prestan los indos á la
metempsicosis ó transmigracion de las almas, á la
presencia de un principio divino, de una emonacion
celeste en toda criatura, asi como en las innumerables aventuras de los dioses de la India, de cuyas
resultas se l,nn puesto en relaciGn intima con diferentes especies de animales. Parecen increibles
las costumbres, las instituciones estraordinarios que
han producido estos sentimientoa de los indos hácia
los animales, y que ofrecen nuevos materiales á la
historia de los aberraciones humanas. Todas las
sectas se abstienen, por princi1&gt;io general, de dar
la muerte á los animales; algunas, sin embargo,
hacen escepcion de esta regla matando á las bestias
feroces, y aquellas que pueden servir de alimento;
pero ea cambio las hay que no solo abominan este
género de comida, siuo que rehusan atentar é. la
vida de un animal cualquiera bien sea en defensa
propia ó para evitarse sufrimientos é iucomodidades. Así los Yainos, mordidos por una pulga
ó un mosquito, se guardan muy bien de destruirlos,
antes al contrario permanecen inmóviles temiendo
ejecutar el menor movimiento que pueda con-

DE fiISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

30

trarinrlos en su operacion. Aun estos animales
esqueleto en el pozo de donde los extraen dcspucs
tan despreciables en la. escala de lo creado, y que
por caminos subterráneos pnra arrojarlos en lo.
en nuestra opinion merecen menos _que otro almar. Los guardas de este cementerio velan con
guno, prhilegios de n!ng~na especie, _son n:uy ' cuidado sobre los cuerpos depositados en su recinto
favorecidos en ciertos d1stntos de lo. Iodrn. Funpura observar cual de los dos ojos será primero
danse para ellos hospicios y hospitales donde se
arrancado de su órbitn por el buitre. Si es el
reunen por millares, y cuando llegan á e~casear lo~
izquierdo, el juicio pronunciado contri\ el muerto
creyentes que 11or devocion y penitenci'.l se soha sido terrible y sernro; por la inversa si es el
meten á la voracidad de estos fcrol!es msecto~,
derecho la sentencia es foyorable."
alquilan mendigos que mediante rierta cnntidad
Los indos llcvnn aun mas adelante que los auconsienten en abandonarles por un tiempo dado
tiguos egipcios los honores religiosos que rinden 1í.
sus piernas 6 bruos. Otros insectos hay no menoa
ciertos animales. No causa ya risa la estravafestejados· y entre los cua,lrúpedos ha~ta el rnton
gancia de los homenoges que el emperador Calígulo..
disfruta el~ la conveniencia de estas fundaciones
q ueria fuesen tributados á su caballo-con su!, al ver
piadosns. U na de estas ratoneras, vi;;itada últiel culto de que son objetos los elefantes bloncos en
mamente por un vingero, encerraba sobre cinco
varios puntos del Asia, como Siam, llegú, y el
mil habitante~, y una suma con~ider.ible pe~aba
imperio de los Dirmancs. Estos elefantes tienen
sobre las rentas del estado para su manteuimiento.
una corte rica y l,rillunte como la de u11 príncipe
No hablaremos de los casas de refugio establecidas soberano. Una serYidumbre numerosa está anexa
para otras diversns especies de animales, diremos
ú cada uno de ellos, La vasta mansion de uno de
solo que las monas parecen ser en general objeto
estos privilegiados brutos, estaba so.tenida, segun
de atenciones y cuidados mas solícitos. Ademas la descripcion de un testigo ocular, por hermo~n~
de los bananos que son pam ellas otros tantos
columnas y dorada interior y exteriormente. Una
santuarios, hay numerosasenfermeriasdonde hallan 1 cortina de terciopelo negro bordada de oro oculsegura y favorable acogida los ancianos y acha- j taba la entrada é. las piezas interiores. El elecosos.
fante, sujeto con cadenas de plata, descansaba sobre
Segun la creencia de algunas tribus, el destino
un colchon de pafio azul cubierto con una rica
futuro de un moribundo depende principalmente alfombra, y sobre ella una colcha de seda carmesí.
del sitio en que reposan sus despojos, y es una
El oro, los diamantes y los rubies brillaban sobre
garantía de folicidad eterna el ser devorado por los espléndidos harneses. Cuando lo Uevabnn o~
ciertos animales. Sobre los montes del Himalnyo,
baño iba precedido de una música estrepitosa, y
el estómago de un milano sagrado es un purgatorio
al volver le lavaba un camarero los pies en una
que purifica el cuerpo. He aqui la de~cripcion
palangana de oro. Tenia un din sefialado de reque hace un observador ingles del procedimiento cepcion y audiencia; el pueblo venia á adorarle,
por el c\Hll proporcionan á los muertos esta feliz
y los embajadores extranjeros eran admitidos á
sepultura. "En primer lugar lavan el cuerpo con
hacerle la corte y ofrecerle sus regalos. El buey
mucho cuidado, y despues de prepararlo con v-nrias
no es venerado con tanta pompa y fausto pero disceremonias, le, meten en un gran mortero en el fruta de igual consideracion, y si bien no pasa la
cual machacan juntos los huesos y la carne hasta
vida rodeado de una magnificencia real, no es por
que todo queda reducido á pasta. Con ella hacen
esto menos dulce y cómoda su existencia. En
bolas pequeñas que distribuyen sobre un campo ciertos casos, y mediante la debida interpretacion,
destinado é. este uso. Innumerables bandadas de puede disculparse el acto de dar muerte é. un
milanos jiran sin cesar en torno de este sitio fú- animal cualquiera, pero maltratar é. un buey es
nebre, y descienden á tierra aai ,1ue la aproxima- un sacrilegio que nada puede justificar. En mecion de un convoy les anunr.ia el apetecido ban- dio de los horrores de una escasez general que
quete." La ventaja de ser devorado por estos
desoló á la India en 1812, once indos acosados
milanos sagrados, se paga á un precio exhorbitante,
por el hombre se estraviaron al punto de matar
JlOr cuya razon solo los grandes personages y los una vaca y devorarla: pagaron todos este crimen
ricos obtienen este privilegio. Los cuerpos de los con lo. vida, cargados de maldiciones.
.,pobres son patrimonio de los buitres. Esta creenHay una especie de toros á 108 cuales se tributa
cia. de los pueblos del Ilimulaya existe tambien
una Yeneracion aun mas profunda. Esta raza,
entre los Parsis de la costo de .Malabar. "Su mas pequeña que lo de rmestros bueyes comunes,
cementerio principal," dice el mismo viagero que
se acerca ú la familia de los bisontes por una proacabamos de citar, "está situado á la orilla de
tuberancia entre las espaldilla,, distinguiéndose
la mar, y consta de un edificio circular, sin techo,
ademas en varios pellejos ó papadas que penden
de unos 60 pies de diámetro y 30 de altura. El
de la parte inferior del cuello. El grabado colointerior, de sólida mampostería, es en forma de cado á la cabeza. de este artículo representa un
embudo con un pozo en el centro muy capaz y
individuo de esta especie. Sus formas son reprofundo. Al rededor de este pozo, hay en la dondas y bastante graciosas. Su fisonomía es
fábrica varios huecos con menos declive que lo dulce, su humor pacífico. En su carácter así
demas, sobre los cuales se depositan los cuerpos como en su figura, tiene algo de la languidez
para que sean pre,a de los buitres. Asi que e;;tos 1 asititica, y aun ciertos r&gt;lsgos de In desdeñosa segubllll de,pojado los huesos de la carne que los cubria, ' ridad de los Ilracmanes. La veneracion J&gt;Ública
acuden los parientes del difunto y precipitan el I confunde en realidad, y coloca en el mismo rango

�40

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

EL INS'rRUCTOR, O REPERTORIO

al animnl sagrado, y á estos sacerdotes únicas personas encargadas de su cuidado. Dichos toros
designados por respeto con el nombre de toros
bracmanes, tienen su domicilio en las dependencias
ú accesorias de los templos á cuya inmedincion
pasan la vida en el ócio y el regalo. No hay una
barrera que no caiga, una puerta que no se abra
delante de ellos, ni un prado á cuyo ¡,asto dejen
de tener libre acceso. La solicitud con que se
procura prevenir sus deseos, les ha inspirado una
confianza, una familiaridad que todo otro que un
creyente hallaría incómoda y vejatoria. Penetran
en las casas é hincan un diente caprichoso en
cuanto tienta su apetito. Se pasean lentamente
por los bazares, y si algo atrae su atencion en las
tiendas ó en los puestos, derriban sin cólera y con
la mayor indiferencia cuanto se les pone por
delante, y comen los granos, frutas ó legumbres
que se apresuran los mercaderes á ofrecerles con la
mas obsequiosa complacencia. Sin embargo no
sin esperanza de alguna retribucion reciben los
indos pacientemente estas visitas importunas: los
toros bracmanes están particularmente consagrados al mas temible de los dioses del lndostan; al
destrnctor Siva; llevan sobre el anca uno de los
símbolos alegóricos de la divinidad á quien pertenecen por la circunstancia de ser un individuo
de su raza, el buey N andi, quien tiene el honor de
servir á Siva de cavalgadura ordinaria. Pien@an
pues los indos que sus buenos oficios hácia la
montura pueden engraciarlos con el ginete, Sirvense ademas del sagrado animal como de un
medio de transporte para ellos mismos. Feliz el
indo que expira en las aguas del Ganges asido á
la cola de un buey ó de una vaca ! Puede estar
seguro de llegar via recta y sin tropiezo al paraiso
del Indostan.
Esta mansedumbre exagerada de los indos hácia
los animales ofrece un contraste singular con el
desprecio que hacen de la vida y de los padecimientos corporales, en algunos de sus ceremonias
ó funciones religiosas.

LA LECTURA Y EL ESTUDIO.
U.No de los grandes defectos de la enseñanza propia en la actualidad es que se lee mucho mas que
se estudia. La lectura y el estudio son ambos indispensables en su proporcion debida, pero ninguna de estas ocupaciones puede por sí sola reemplazar á la otra. Es necesaria la lectura para
instruirnos de los hechos tanto de la época actual
como de los siglos anteriores: ella nos provee de
materiales para pensar: dirige nuestra mente, sin
mucho esfuerzo por nuestra parte, hácia objetos
nuevos y deliciosos, formando asi nuestro gusto y
nuestro estilo, y nos proporciona á poca costa un
exquisito goce mental. Pero leer no es estudiar.
Un hombre puede leer gran número de libros y
aun estos buenos y selectos, y sin embargo no
tener el mas remoto derecho al título de literato.
Una mente instruida y completamente educada es

solo el resultado del estudio. Cada individuo debiera dedicar una parte de su tiempo á la adquisicion de un ramo determinado del saber, y emprender su estudio con la firme resolucion de conseguir el objeto que se ha propuesto; de este modo
adquirirá el hábito importante de disciplina mental, y la facilidad para investigaciones sucesivas
que le preparará para abrazar, analizar y comprender otros asuntos. Este es un trabajo que
cada hombre debe hacer para si; no hay colegio ni
escuela que logre hacerlo por él, ni catedrático por
erudito que sea que pueda indicarle un camino
real que conduzca á estas adquisiciones. Buena
eleccion en los Ji bros, leer poco cada din, reflexionar mucho, á libro cerrado, sobre lo que se ha
leido, consignar al papel el resultado de estas
reflexiones, corroborarlas ó combatirlas con adquisicion~s sucesivas hasta formar conclusiones
convincentes: no procederá un asunto nuevo hasta
haber completamente analizado y comprendido el
anterior, y sobre todo continuar periódicamente
este curso de educacion mental sin precipitacion ú
anelo excesivo, ni interrupciones mas nocivas aun.
Un poco cada día, pero ese poco, seguroGutta lapidern cavat, non vi sed saipe cadendo,

OSOS EN RUSIA.

EN el distrito de Novogorod que abunda en espesos bosques y se halla muy infestado de estos animales, tienen los aldeanos un modo singular de
libertarse de sus desagradables vecinos. Se apoderan de los cachorros en la primavera durante la
ausencia de los padres; construyen luego una
balsa sobre la cual los sujetan clavándolos á ella
por los piés, y en seguida la abandonan á la corriente del rio. Los osos que oyen sus gritos y quejidos, siguen la balsa rio abajo: por último los
cachorros mueren, y sus padres enfurecidos atacan
cuanto se les pone por delante, pero ya por entonces se encuentran á una distancia considerable
de sus primeras guaridas, así que los autores de
su infortunio no son los que sufren los efectos de su
venganza. Debemos este relato á una señora que
asegura haber visto una balsa flotante con los
cachorros muertos en ella.
Los rusos tienen algunas ideas muy raras respecto á los osos: entre otras cosas dicen que un
par de osos ele distincion se eximen del cuidado de
educar á sus cachorros empleando para este fin en
calidad de preceptor á. otro oso de rango inferior,
esto es, de menos fuerza y valor, el cual requiere
proteccion, y cuida de los hijuelos mientras los
padres salen en busca de alimento. Este dómine
que en lengua rusa se llama pestoon ó pedagogo,
saca á sus pupilos á tomar el sol á la entrada del
bosque, y permanece él de centinela avisándoles
con un grito de la proximidad del peligro. Este
refinamiento de costumbres no parece haberse extendido aun IÍ los osos del distrito de N ovogorod,
pues si asi fuese, se hallaria su progenie mas á cubierto de las crueldades perpetradas con ella por
los habitantes de aquella comarca.

AMELIA.
ERA un hermoso dia del mes de Octubre de 18-.
Alfredo l\Jo11tgomery que babia venido de Londres
á York á visitará un tio suyo, mercader opulento
de aquella ciudad, salió á dar un paseo por las
amenas y bien cultivadas campiñas situadas entre
York y Bishopthorpe. El camino que babia tomado, cruzaba por entre campos que poco antes
cubrieran doradas mieses, y que á la sazon presentaban la apariencia del otoño, A la izquierda
ondeaban los majestuosos álamos del magnífico
paseo que por mas de tres cuartos de legua guarnece la pintoresca ribera del rio Ouse. Sus hojas
brillaban al resplandor del sol cual oro brufiido.
Hácia la espalda se elevaban las torres de aquel
majestuoso templo, la catedral de York, que es
acaso el edificio gótico mas rico que posee la Inglaterra•, mientras que al frente, el palacio de
Bishopthorpe, residencia del venerable arzobispo
de esta comarca, elevándose sobre los plantíos que
lo rodean, terminaba la perspectiva. Alfredo teuia
un corazon sensible á las bellezas de la naturaleza,
y se detuvo á contemplar estos vistosos objetos,
con sentimientos de admiracion y placer. Acababa de sacar su lapicero para dibujar la venerable
catedral tal como se presentaba en la distancia,
alzándose cual gigante sobre los edificios pigmeos
que la circundan, cuando un grito agudo llegó á
sus oidos. Procedia del camino real á. corta distant'ia de donde se l1allaba Alfredo, quien acudió
al momento para descubrir cual era la causa y
prestar auxilio si fuese necesario. A pocas ,·aras
del punto en que se encontraba vió dos rateros
que despojaban á una jóven tendida en el suelo.
Aunque sin mas armas que un palo voló á su socorro: los ladrones al verle huyeron precipitadamente pnes los criminales son generalmente cobardes. Alfredo dirigió entonces su atencion á la
jóven que acababa de libertar, y que yacia desmayada en medio del camino. Parecia contar
apenas diez y ocho años, y aunque el terror babia
desterrado el color sonrosado de sus mejillas, era
sin embargo evidente que poseía muchos atractivos
personales. Alfredo la tomó en sus brazos, y la
amedrantada doncella empezó luego á dar señales
de recobrar el sentido, lo cual no t'ué poca fortuna
pues nuestro héroe no hubiera sabido que partido
tomar si hubiese durado mucho su estado de insensibilidad. Abrió los ojos y fijándolos en el rostro ingénuo de su jóven libertador "¿Estoy salva?" Preguntó en acento suave.
"Nada teneis ya que temer; sin embargo tan
luego como sea posible convendrá que nos alejemos de este sitio no sea que vuelvan los salteadores dispuestos á tomar venganza."
. "Ah! vámonos inmediatamente," exclamó ella,
mcorporándose; "ya estoy enteramente repuesta,
y puedo "Yolver á mi casa."

• Yéase la descripcion de la catedral de York en el
tomo v,, pag. 265 de El Instructor.

ToM, VIII.

41

"Me permitireis que os acompaíie?" dijo Alfredo,
"pues no quisiera dejaros sola otra vez expuesta á
nuevos peligros." E sta oferta fué inmediatamente
aceptada por su jóven compañera, y ambos se encaminaron á la casa de campo de su tia, que,
segun dijo ella, se hallaba situada á corta distancia.
Al llegar recibió Alfredo de la señora Mildmay
las mas expresivas gracias por el servicio que acababa de prestar á su sobrina, admitiólas este con
una modestia é ingenuidad que realzó considerablemente la opinion que de él habian formado
ambas. Varios amigos de Alfredo lo eran tarobien de la señora Mildmay, así que durante su permanencia en York tuvieron frecuentes ocasiones
de verse, y cuando últimamente partió Alfredo
para la metrópoli, llevó consigo la seguridad de
que el corazon de la hermosa Amelia }1ildmay era
enteramente suyo.
No sin dificultad se separó Alfredo del paraje en
que se hallaban concentradas todas sus esperanzas
y deseos, pero las ordenes de su padre eran imperativas. Sir Jaime Montgomery era el gefe de
una antigua y noble familia, y consideraba á su
hijo como el ser destinado á perpetuar el honor y
lustre de ella. Bien conocia Alfredo que su padre
no consentiria jamás en su union con la hija pobre
y huérfana de un cirujano de provincia, pues tal
era Amelia, por muy amable que fuese, y aunqne
se hallase adornada de las prendas mas relevantes;
asi es que obedeció los mandatos de su padre con
cierto presentimiento funesto de desgracias venideras, pero resuelto al mismo tiempo á resistir cuantos
esfuerzos pudieran hacerse para inducirle á quebrantar los juramentos que le ligaban tí. su querida
Amelia. Mas Alfredo no conocia su propio corazon ; confiaba demasiado en la fuerza y estabilidad
de su cariño, y se engañó.
Sir J airue supo por medio de su cuñado, en cuya
casa permaneció Alfredo durante su residencia en
York, que este babia concebido una pasion amorosa hácia una jóven que no tenia cosa alguna que
la recomendase sino hermosura, bellas prendas y
una educacion muy esmerada, Debió esta última
á. los cuidados de un padre carilioso, que durante la época de su prosperidad, con una profesion lucrativa y In esperanza de poder dejar á
su adorada hija, imágen de una esposa querida que
le babia arrebatado la muerte, una fortuna independiente cuando no fuese considerable, no perdonó dispendio alguno en su educacion y le proporcionó los maestros mas emfoentes. Amelia
correspondió dignamente á sus cuidados; pero
la adversidad desvaneció muy pronto las esperanzas del señor Mildmay; murió este en el abatimiento y la desesperacion, dejando á su hija bajo
el amparo de la viuda de un hermano suyo la
cual durante seis años babia servido de madre á la
pobre huerfana con un cariño y esmero que Amelia
sabia muy bien apreciar y que pagaba con el
afecto mas acendrado. De este modo aunque la
señorita Mildmay hubiera honrado una corona
ducal, sin embargo la circunstancia de no ser ilustre su cuna (la falta de fortuna no hubiera sido un
G

�42

BL INSTRUCTOR, o REPEHTomo

obstilculo) impidió que Sir Jaime Montgomery
con la perFpectiva ele la felicidad conp1gal. l'ero
,consintiese en darla el título de hija.
su conciencia la acusaba de haber ocultado ó. su
Cuando llegó Alfredo á la espléndida mnnsion
cnriiíosa tia, ó. peticion de Alfredo, el hecho de
de su padre en Londres, halló un crecido número de
haber contraido ambos un compromiso formal, y
personas del gran tono que se habian reunido alli
su corazo11 la rcconvenia amargamente por haber
con el objeto de disfrutar los placeres de un inusado de durilicidnd con amiga tan bondadosa.
vierno en la capital. Al principio tomó parte con
Resolvió pues desnhognr su pecho lrncieodo á esta.
bastante repugnancia. en !ns escenas de espléndida
un relato sincero de sus inocentes amores, y una
ilisipacion en que se vió sumergido, ocupando consuave reconvencion fué el único castigo que su
tinuamente su memoria y su corazon el recuerdo
bondadosa tia impuso á la afech1osa Amella.
de su Amelia: pero muy pronto (tnl es la influencia
'rranquila entonces y satisfecha consigo misma
de los bellos ojos y las hermosas formas) entró en
esperaba esta con ansia recibir carta de la capital.
ellas con un grado de placer de que él mismo no
Llegó esta por fin, y concebida en términos tan
·acertaba . ú. darse cuenta, pero que cualquiera que
ardientes como sus propios sentimientos, tan puro,
conozca la misera naturaleza humana hubiera sin
como su imaginacio11. Bajo la snncion de su tia
dificultad alguna atribuido á su verdadera causa.
contestó Amelia á esta carta amoro~a la primera
El hecho era que Alfredo aunque adornado de mil
que habia recibido en su vida; y fué tal el efecto
cualidades apreciables no dejaba de participar alque causaron en Montgomery e~ta~ pocas lineas
gun tanto en el orgullo de su padre. Las semillas
dictadas por el amor mas puro é inocente que se
de la vanidad abundaban tambien en su composiausentó de una funcion dada expre~arnente para
cion y viciaban su carácter en muchos respectos
él á fin de contestará ellas. La carta siguiente le
estimable. Como h~edero del titulo y fortuna de
pareció menos interesante, pero sin embargo conSir Jaime Montgomery, era natural que todas las
testó ó. ella sin demora. Antes de responder ó. la
jóY,mes ne comprometidas cuyas familias se bailatercera d~jó pasar un período mas largo de tiempo:
. ban en relaciones de amistad con la de Alfredo asotro mayor aun debp:.ies de la. cuarta, y la quinta
pirasen á cautivar lo. atencion de este jóYen elequedó por tanto tieu1po sin respuesta que el coragante y apuesto; y no fueron pocos los lazos.que
zon de Amelia em1iezó á experimentar serias inse le tendieron con el fin de conseguirlo. Algunos
quietudes. Llegó por 611, pero tan fria, tau iudifede ellos fueron tan palpables que salieron fallidos á
rente que quedaron confirmados ebtos temores.
causa de su misma groseria; otros sin embargo
Sin embargo ni aun ú su tia _quiso manifestar sua
eran manejados con mas delicadeza, y mientras que
sospechas de la infidelidad de Alfredo, aunque el
por una parte lisonjeaban su vanidad excitaban
convencimiento de que este ya no amaba, al menos
por otra su interés. Con todo, en obsequio del
no como ella con un afecto puro, ardiente y exclusexo que el cielo piadoso envió para consolar y
sivo, afligia su corazon al punto de afectar su salud.
!lyudar al hombre en las fatigas de esta peregrinaDesapareció de sus mejillas el sonrosado color,
cion, debe decirse que las jóvenes que ponian en
perdieron ius ojos el lustre, y la sensible Amelia
juego los ardides fimeniles para ganar el coro.zoo
que poco ante~ babia sido tan festiva., tan animada
de Alfredo eran compara.ti\-amente , pocas en núy venturosa"no era ya ni la sombra de si misma.
mero, y aun entre -estas acaso no habia una
Mientras que la desventurada Amelia lamentaba
que hubiese procurado cautivar su afecto si hude este modo la infidelidad de su amante, este por
biera sabido que una hermosa doncella á quien
su parte caia en los lazos que le tendían la ambiél babia jurado fidelidad, sufria en secreto por su
cion y el cariño. Lady Lui!lll Montague era hija
causa.
del hizarro almirante de este nombre, y las doa
Al cabo de pecos meses Alfredo llegó casi á olvifamilias de llontgomery y l\fontague se hallaban
dar que existia en el mundo Amelia .M:ildmay.
unidas por los vínculos de la amistad mas estrecha.
Asociado á una porcion de jóvenes elegantes pa- /j
Luisa amaba; y ademas ambicionaba ganar el
saba con ellos los dias en paseos, festines, cazerias y 1
corazon de uno por qllien tantas mujeres suspiraotras ocupaciones consideradas de buen tono, y
ban. Hizo pues asiduamente la corte á Alfredo,
las noches en la opera, teatros, bailes y saraos. 1
pero de un modo tan delicado, gue él jamás lo
Donde quiera que iba le asaltaba la lisonja, do
percibió. :Apelaba á su juicio en cuantas cuesquiera que vol via los ojos era objeto de las atentiones Si ofrecían, guiábase por su opinion en la
ciones mas asiduas de la opulencia, la juventud y la
eleccion de sus libros ; cantaba nq uellas canciones
hermosura. ¿ Es pues de extrañar que su c&lt;&gt;razon
y tocaba aquellas piezas de música que él preferia:
sucumbiese á tan poderosas tentaciones? ni que las
ya le regalaba un hermoso ramillete arreglado por
tranquilas y modestas cualida~s de Amclia quesu mano ; ya un bolsillo hecho por ella, y en una
dasen eclipsadas en medio de la brillantez, las prepalabra ponia en juego todas las artes delicadas de
tensiones y seducoiones de la. alta sociedad? N
0
que el bello sexo sabe &amp;acar tanto partido, y que
es nueetro ánimo -0isculpar su infidelidad: manison tan seductivas en sus efectos sobre aquellos á
festamos los hechos lamentando al mismo tiempo
quienes desean interesar. Alfredo halló gradualel tener que recordar la defeccion de Alfredo
mente que la sociedad de Luisa Montague era casi
Montgomery de sus solemnes promesas.
necesaria á su existencia: acompañábala en el
Pero ¿ qué hacia entre tanto Amclia? Al prinparque, en la ópera, en el baile, y una mañana que
cipio confiada en las promesas de su amante mifué á informarse de su salud no habiendola visto el
uba su dicha futura como cierta, y se deleitaba
dia anterior en su propia casa, se olvidó de su

I

~

DE' ITISTOHIA, 13ELLAS LETHAS· Y. AHTES.

43

honor y de Amclia, y cchúndo~&lt;' (1 lo3 11ies de • Inmediatamente despues de la boda partieron
Alfredo y su esposa efe Lo?dres par~ una_ magnífica
Luisa la ofreció su fortuna y ~u mnno.
cnsa de campo perteneciente á Sir Jaime l\IontSu oferta fué aceptada; pero apenas pronunció
gomery. Felices alli en la sociedad el uno del
la bella Luisa esta mágica palabra que coron11 lns
otro pasaban las horas de placer en placer con
esperanzas de un verdadero amante, cunn1!0 la
imáupn de Amelia se presentó á la memoria de
tant~ rapidez que no parecía sino que el tie~p.o
Alfr~do. Llenóse ele turbacioa, perdió el color, y
hnbia hecho mas veloz su carrern; pero esta fchc1ago-riiulo por sus remordimientos cayó ca~i sin
dad era. demasiado exquisita para durar largo
sPnti1lo en una silla que se hallaba cerca de el. A
tiempo. El décimo dia ele su residencia en el
las pr&lt;&gt;guntas ansiosas de Luisa dió solo re~pur_sta~
campo se hallaba Lui~a en fo. pr~dcra que daba
iiwoherentes, y por último se ausentó repenti_na- , frente á la ca~a, equipada en su trnJe d~ mon~ar'. _Y
m&lt;&gt;nte en un estado que seria digno de compas1on,
esperando á Alfredo que dchia acompauarla a vmai no lo hubiese acarreado con su olvido absoluto tar á caballo algunos sitios pintorescos de las camde lo que debía á la infeliz Amelia que le h~bia
piñas inmediatas. De repente llamó _su ntcncion
l1echo dueño exclusivo de su corazon. Bu~co la
unajóven que llena de ngitacion y emoc1on_ extraor•
soledatJ, pero }ns reflexiones ó. que en ella se entredinaria la examinaba atentamente con OJOS llenegaba despedazaban su alma: probó á_ engol_farse
trnntes en los cuales se veía claramente brillar el
de nuevo en la sociedad en busca de d1stracc1on y fue"O de la demencia. Sin pronunciar una sola
e
. d
de reposo, pero nada podía calmar la agitacion ~e
palabra tenia la vista fija en Luisa que ate~or1za a
au espíritu. Si hubiese tenido la suficiente energia quería huir, pero al mismo tiempo parecm como
para confesar ó. Luisa el estado verdadero de sn por encanto privada de la facultad de moverse.
eorazon todo hubiera podido remediarse aun, pues
La desconocida se acercó a ell11, pasó la mano sobrG
poseia estl\ uno. mente noble y generosa, aunque 8 u frente, y separando los ondosos rizos que la
aus bellas cualidades se hallaban en parte oscure- cubrían exclamó despues de una brere pau!acidas por la ambicion; pero el orgullo de Alfredo
" ¿ E;es tu su e~posa? Pero no," añadió la bella
no le permitia confesar que ho.bia obrado con dudemente (pues tal era su estado) "él está explicidad, manifestando amnrla cuando su corazon
1&gt;irante en este momento, su fé me estaba promepertenecia en realidlld á otra, y por último resoh~ó
tida ... tu, nnda tienes que ver con mi Alfredo."
atener~e á las consecuencias de su promesa, y olvi¡ Que momento tan cruel fné este para Luisn.
dar ei le era JlOsible ti Amelia l\fildmay.
Veia delante de sí á una infeliz engañada por et
La oferta que de m mano hizo Alfredo ú. Lui~a hombre ú. quien babia ella enlazado su cxistc11cia;
Montague caus6 mucho placer á las familias de
la cual á consecuencia del abandono cruel y desambo~, y desde luego empezaron á hacer$e grandes
piadado de este, babia perdido el uso de su razon.
preparativos para celebrar las bodas. Alfredo es· Que golpe para una esposa afectuosísima, y que
.
cribió á Amelia. preYiniendola. que se preparase á 'no careciendo de orgullo no hubiera aceptado Jllrecibir las nuevas de un suceso inesperado, y desde
mas un cornzon dividido, ni content{1dose con solo
aquel momento se entregó enteramente á los enuna parte del cariño de su esposo ! Pero con ln.
cantos de 11\ que iba á ser su esposa. Ansioso de
esperanza de que acaso procedia todo de una cqnilibertarse de los recuerdos penosos que frecuentevocacion quiso cerciorarse.
mente le asaltaban, é imaginando que disfruto.ria
"¿De que Alfredo hablá~, mi buena mujer?'r
de mas tranquilidad desde el momento que viniese
preguntó con dulzum.
á ser su deber el amar y honrar á Luisa como á
"¿De quien he de hablar-sino de mi Alfred~espo~11, procuraba por cuantos medios estaban á su
.Alfredo Montgomery, aquel para quien he teJ1do
alcance acelerar la union. Antes de llegar el dia esta guirnalda; pero las flores estnn yn marchitas,
señalado para efectuarla, ya habia ohidado enteralo mismo que-su amor, presumo, pues hace ya mumente á Amelia, y cuando condujo á Luisa al altar,
cho tiempo que no he tenido carta suya." Sacó enni un solo recuerdo de su despreciada amante vino
tonces del pecho una guirnalda de flore~, y estreá turbar su espíritu. ¡ Tal es el hombre, y tal es chándola contra sus labios, la presentó á la señora
frecuentemente su amor! Arde con violencia por de l\Iontgome~y, "l\Iira," la dijo, "estas s?n las
algun tiempo; pero la ausencia disminuye la
flores de que el gustaba tanto: las be recogido de
llama, y no pocas Yeces la apaga enteramente, aun
mi glorieta., aquella glorieta que Alfredo adornó
cuando el objeto de ella posea t-Odas las cualidades
para. mi ; pero no puedo dártela no; debo reserque pueden hacer honrosa la eleccion.
varla para él. Alfredo!" ... exclamó en una voz
Amelia supo por los papeles públicos el casapenetrante, "donde estás?" Luego afü\dió en
miento de Alfredo, y al dia siguiente desapareció
acentos lastimeros, "l\[e dijeron que se h¡tbia cade la casa de su tia, sin que las mas activas dilisado, pero no quise creerlo: anduve errante de
gencias por parte de esta lograsen descubrir su
noche y de die, por montes y collados, por prndeparadero. En vano íntentariamos pintar el dolor
ras y malezas, hasta que llegué á la casa de su
de esta anciana. respetable. Amaba á Amelia como
padre; alli tambien Dli dijeron que estaba cnsado.
si fuese su propia bija; o.si cuando de8pues de dos Sin embargo ni aun entonces lo creí. Le he sedias de inútiles pesquisas, empezó á perder la espeguido hasta aqui ... y ¿ porqué no, puesto que me
nnza de recobrarla, se resintió su salud delipertenece 1 Dí, pues, ¿ qué derecho tienes tu para
cada, y empeorando por grados su mal llegó á
estar o.qui?"
enfermar graYemente.
Amelia. (pues no era en realidad otra a&lt;1uclla

�44

1

EJ. INSTRUCTOR, O REPERTORIO

infeliz demente) cogió entonces á Luisa bruscamente de la mano: despidió esta un grito agudo·
la bien conocida voz llegó á oidos de Alfredo quie~
voló al lado de su esposa ansioso de saber la causa
de su terror, Pero ¡ qué espectáculo se presentó á
su vista! Vió á su amada esposa pálida é inanimada, la imagen misma de la muerte, sostenida
por una doncella que tambien babia acudido al
grito de Luisa, y tendida á sus pies en un estado
no menos deplorable á la hermosa criatura á quien
babia él hecho para siempre desgraciada. CómQ
se hallaba esta alli era un misterio que no podia al
pronto explicar, y como ignoraba lo que acababa
de pasar entre ella y Luisa no sabia tampoco qué
partido tomar en aquel apuro. Antes de que pudiese recobrarse de su sorpresa y tomar una determinacion, volvi6 Amelia en si, y al incorporarse
vió á :M:ontgomery : alzósc: del suelo y abalazándose á él le echó los brazos al cuello exclamando,
"¡ Aqui está! Ya es mio ! Oh Alfredo! me dijeron
que te habias casado, que babias dejado de amarme·
.
pero yo no quise nunca creer que pudieses
abandonar al corazon que late solo por tí ... mira," y cogiendole la mano la colocó sobre su corazon, "mira
que agitado está ... pero pronto quedará tranquilo.
Alfredo.,. yo muero!" ... y su voz tomó repentinamente un tono racional y CQmedido, "No sé lo
que he dicho, ni lo que he hecho, he andado vagando no sé por donde ... pero ... pero ... " se esforzó en articular algunas palabras mas, pero la
naturaleza se hallaba ya exhausta: exhaló un profundo suspiro, dejó caer la cabeza sobre el pecho
de Alfredo, y expiró.
Mientras pasaba esta escena, Luisa hr,bia sido
conducida por sus doncellas á la casa. Siguióla
poco despues Alfredo llevando en brazos el cadaver
de Amelia, y casi tan inanimado como él. Lo
colocó sobre un sofá, cayó de rodillas á su lado, y
en su frenesí pidió repetidas veces á su Amelia
que volviese á vivir para él y para el amor. Pero
el recuerdo de su esposa le hizo volver en sí ; levantóse, y arrojándose en una silla, se cubrió el
rostro con un pañuelo y prorrumpió en sollozos
convulsivos. Pasado este paroxismo se trunquilizó algun tanto, y fué en busca de Luisa que se
liabia retirado á su aposento. Hízola un relato
fiel de su conocimiento con Amelia, y solicitó con
tanto fervor su perdon que muy pronto le fué concedido; pero quedó clavada en su corazon una
espina que el tiempo no pudo arrancar jamás.
Rodeado de cuantos goces puede pl'Oporcionar la
fortuna; colmado de felicidades al parecer mayores
que las que comunmente alcanzan los mortales, el
recuerdo de Amelia le asaltaba en las horas de
soledad y retiro: era el gusano roedor que privaua
á sus noches de reposo, y de felicidad á sus dias.
asi su vida presentaba un ejemplo memorable de
espléndida miseria. Su mujer era menos desaraciada, pues para ella fué esposo atento y cariñ~so,
y á su muerte que ocurrió un año despues de la
boda, el dolor de Luisa fué sincero y vehemente.
Tuvo varias ofertas de matrimonio vero las reusó
todas fiel Ít la memoria de aquel que habiendo sido
iu primer amor quiso fuese tamuien el único.

.

'

Resta solo esplicar por qué medios descubrió
Amelía la residencia de Alfredo en el campo.
Sabia las señas de su casa en Londres por las cartas
que él le babia esci·ito: por los criados de la casa
se supo que una jóven cuyas señas correspondian á
las de Amelía se babia presentado preguntando
por Alfredo pocos dias despues que los novios partieron de Londres. Cuando la dijeron que babia
salido para Chilton con su esposa, salió precipitadamente á la calle sin pronunciat una sola palabra. Súpose que una diligencia la babia conducido
hasta la aldea inmediata á la casa de campo de
Montgomery, pero no llegó á averiguarse si babia
hecho todo el viaje en coche ó solo parte de él
ejecutando á pié lo &lt;lemas del camino: el estado
de su vestido cuando llegó á Chilton hacen probable esta última conjetura. A expensas de Alfredo fué transportado su cadaver á Bishopthorpe,
y enterrado en el cementerio de aquella aldea.
La tia de Amelia sobrevivió muy poco á esta desyenturada, y ambas descansan hoy en el mismo sepulcro.

DE IIlSTOIUA, DELLAS LETRAS Y All'l'ES.

45

LOS FRANCESES EN ARGEL.

INSENSIBILIDAD DEL CEREBRO.

LA sensibilidad física difiere mucho de lo que á
primera vista parece indicar la experiencia. Por
ejemplo el cerebro carece de sensibilidad: aquella
parte de los sesos que bien sea removida ó enferme
causa la pérdida inmediata de los sentidos, es en
si misma tan insensible como la piel de nuestro
zapato. Causa ciertamente maravilla el hecho de
que es posible tocar los sesos y aun cortar parte de
ellos sin interrumpir al paciente en lo que está
diciendo!... De este hecho dedujeron antiguamente los tisiologistas que el cirujano no babia
llegado todavía á tocar el órgano mas importante
del cerebro. Esta idea procedía de la opinion
general entonces de que un nervio debe necesariamente ser sensible. Pero si consideramos que las
diferentes partes del sirtemn nervioso tienen oficios
totalmente distintos, y que hay nervios insensibles
al tacto é incapaces Je producir dolor aunque 1&gt;or
otra parte se hallan exquisitamente adaptados á
sus respectivos objetos, no habrá razon para suponer que el cerebro haya de poseer sensibilidad ó
&amp;.anifestar la~ mismas 1&gt;ropiedades que los nervios
cutáneos. Como quiera que sea, este es indudablemente el hecho ; el cerebro por el cual han
de pasar todas las impresiones antes de poder ser
percibi ias, es en si mismo insensible. Esto nos
enseña que •la sensibilidad no es una consecuencia
necesaria del tejido delicado de las partes vitales
sino que debe tener un órgano apropiado, y que
constituye un don especial.

No debemos decir cosa alguna que pueda disgustar á otro, ni aun en chanza, por lo que tlebemos·considerar bien cómo nos chanceamos.

---Un ofic:aJ franc~s cautivo en presen, ia ele Abd-d-Ka~er.
AQUELLA parte de la costa septentrional de Africa
en la cual los franceses procuran actualmente estable~erse ha sido teatro de sucesos muy memorables.
Alli, dos ó tres mil años há florecia la colonia fenicia de Cartago, república comercial que en su
obstinada lucha con su poderosa rival, Roma, conmovió al mundo conocido entonces. Los romanos
destruyeron á Cartago un siglo y medio antes denuestra era, !?ero la colonia romana de Cartago
reemplazó á la antigua república, mientras que la
conquista del pais (especialmente aquella parte
llamada N umidia en la que se halla situada Argel)
ponia en requisicion contínua el valor y pericia
militar de los romanos.
Bajo el dominio de sus conquistadores disfrutaba

Cartago los beneficios de la civilizacion romana, y
la cristiandad fué difundida por aquellas comarcas. Uno de los célebres fundadores del cristianismo, San Agustín, era obispo de Hippo y todavia se descubren las ruinas del paraje que dió
nombre á su diócesi. Pero la civilizacion y el
cristianismo antiguos han desaparecido mucho há.
Los vándalos en el siglo v, pasaron de Espaiía á la
Africa destruyendo todo cuanto encontraban, y en
los siglos séptimo y octavo los sarracenos victoriosos que por entonces parecian destinados ó. conquistar el mundo, ocuparon las costas y con el
tiempo convirtieron todo el país, real ó nominalmente, al islamismo.
Si examinamos el mapa vemos que la costa sep-

�40

EL IXSTRUCTOR, O UEPERTORIO

tentrional de Africa se halla ocupada por el imestados europeos cuyo comercio impedían sus piraperio de l.'trnrruecos, y los territorios de Argel, tas, pero si hien intimidada algunas Yeces por las
Tunez, (In antigua Cartngo) y Trípoli. Esta parte demostraciones hostiles de estas 1rncioncs, satisfedel continente africano es conocida de los enropeos cha, otras, con el pago de un subsidio ú ol.,ligada á
con el nombre de Berberín. El imperio de Mar- entrar en tratados, casi nunca podia confiar~e en
ruecos ocupa el occidente y se extiende desde el su buena fé; pues el cebo de la rapiña y los esclaAtlántico hasta el estrecho de Gibraltar: este vasto vos era demasiado poderoso para corsarios de proterritorio posee un gobierno independiente fun- fesion. Durante el siglo actual mientras la ntendado por los moros ó árabes. J\Jas allá del estrecho cion de In Europa se l1allabn ocupada en los acony baiiados por el Mediterráneo se hallan los ex- tecimientos mas importantes de una guerra contitensos territorios de Argel y Tunez. En el pri- nental, los piratas argelinos llegaron á ser intolemero se han establecido los franceses y procuran rables. Los Estados Unidos les pusieron freno en
ahora conquistar el pais. En el tomo v de este
1815. Al año siguiente Lord Exmouth pasó ni
periodico, página 83, hallarán nuestros lectores una Africa con el objeto de concluir un tratado en
relacion circunstanciada de la excision entre la virtud del cual fuesen puestos en libertad los
Francia y el estado Argelino que motivó ó mas muchos e8cln'l'Os cristianos que se bailaban en
l1ien aceleró la ocupacion de aquel territorio por
Berbería: pero apenas regresó á Inglaterra cuando
las tropas francesa~, y asimismo pormenore~ de las se manifestó hi mala fé de los argelinos en su viooperaciones militares de la conquista. Nos limi- lncion del tratado. El gobierno ingle~ em·ió entaremos pues ahora ú. dar una rápida ojeada á los tonces al mismo almirante con una escuadra para
sucesos anteriores que prepararon este dcsenlncc,
que exigiera por In fuerza el cumplimiento de lo
pasando luego nl episodio que ilustra nuestro
pactado
: no habiendo contestado los argelinos á
grabado.
sus amonestaciones, l.,ombnrdeó á Argel reduciendo
En el número corrc~pondiente nl mes de Abril
la ciudad y In~ fortificaciones á un rnonton de
del afio nuterior, dijimos como dos hermanos ruinas. Humillado el dey tuyo que someterse á
hijos de un alfcrcro de la isla de Lcsbos, estimula- las coudicionei¡ propuestas, la abolicion total de la
dos por su espíritu inquieto y aventurero entraron
escla,·itud de ]03 cristiano~, &amp;c. Antes de dos
i'1 servir á bordo de un pirata argelino, y cómo se
nííos sin embargo voh·ieron los nrgelinc,s á sus
almron con el mando que les grangeúra sn nlor,
prácticos antiguas hasta que habiendo insultado ni
pericin y fortuno. Estos hermanos conocidos 1ior consul francés sin querer someterse á dnr la satisel sobrc110111 bre de Baruaroja llegaron á ser el
fttccion que se les exigía, equipó la Fruncin. una
terror del Mediterráneo que cruzaban no ya con
escund ra considerable con el objeto exclusivo de
un uajel aislado ~ino con flotas formidal.,fes. Solo tomar posesion de Argel y extirpar de una nz
el poder colosal de Carlos V ee consideraba sufie~te nido de piratas que durante tres siglos ha
&lt;:ientc IÍ. castigar la iusolencia de este pirata nudáz,
dado tonto que hacer á la Europa. La escuadra
y todas lns potencias marítimas del Mediterráneo
france~a á los ordenes del geuerol Bourmont, llegóy aun del oceano le suplicaron pusiese coto ú. las
en Junio de 1830; Argel sucumbió: el &lt;ley, últimocrueldades y demasías de aquel marino intrépido y
de su raza, abdicó y se retiró á Europa, y los franafortunado. Co11secuencfa de esta demanda fué
ceses tomaron posesioo de la ciudad en la cual
la célebre expcdicion del emperador soure Tunez
encontraron sobre diez millones de pesos en e&amp;descrita tamuien por extenso en el número citado.
pecie y en generos de valor.
Bnrbarojn el mayor murió cubierto de heridas·
Hace ya diez años que los franceses poseen á
&amp;ucediéndole su hermano Aradin que consideran~
Argel, y aunque han derramado mucha sangre y exdose poco seguro en sus estados de Argel los colócó pendido tesoros en varias tentatirns para extender
hnjo In proteccion del gran sultan, reconociendo en
sus conquistas puede decirse que solo poseen aun
él una soberanin que sin emuargo no era mas que
la ciudad de Argel, la de Constantino (antigua
nominal. Cuando el sulton nombró á Barbaroja
capital de Numidia) y algunos puntos en la costa
almirante de sus escuadras, dejó este el gobierno de
que con mucha dificultad logran mantener. La
Argel encomendudo ú. uu amigo suyo natural de
naturaleza del pais y el caracter de sus habitantes
Cerdeiía que se babia hecho mahometano y pirata. ofrece grandes obstáculos á su progreso. La linea
Desde entonces no fué Argel otra cosa sino un
de costa es considerable, pero es muy montuosa.
nido de piratas terror y peste del .Mediterráneo. atravesando la cordillera del Atlas todo el terriApresaban los buques de todas las naciones que no torio de Argel, ó Algería como lo llaman los franse sometían á pagarles tributo; y desembarcando ceses. Detros de las montañas que guarnecen ó
repentinamente en las costas de Espaíín, Francia é
mns bien constituyen la costa, se halla el gran
Italia, enqucnbnn los pueblos y se llevaban á los desierto de Sabara, vasta llanura de arena mohabitn11tes en calidad de esclavos. El ejemplo de
vediza que dista como unas veinte y cinco lelos piratas argelinos fué imitado por otros estados
guas de la mar. Los naturales son todos desberberiscos; la ciudad de Sallé en Marruecos
cendientes de los habitantes primitivos ó de los
vino á ser tan notal.,Je como la de Argel; y
árabes que conquistaron el pnis, pero son de hábitanto en el Atlántico como en el Mediterráneo los
tos nomadaq, altivos, fieros é ignorantes; casi nunca
corsarios de Berbería eran objeto de terror para los
reconocieron el dominio de los turcos y parecen
uuqucs mercantes.
aborrecer ele todo comzon el de los franceses.
.Argel ha sido atacada repetidas veces por los
Uno de los enemigos mas activos que tienen e~to•

DE HISTORIA, BELLAS LETHAS Y ARTES.
es Abd-el-Kader un jóven caudillo que ha eludido
su persecucion y desbaratado sus planes por muchos años consecutivos. Al leer el relato que
hacen los papeles franceses de las operaciones de
sus tropas, desde luego se deja conocer que este
árabe africano es hombre de mucha energía y habilidad. Le ha sido preciso obtener subsidios; ha
tenido que mantener unidas varias triuus y razas
distintas, alimentar su entusiasmo y animarlas en
sus reveses: sin embargo este hombre que en comparacion de los franceses puede ser considerado
como semi-bárbaro y caudillo de bárbaros, ha logrado durante diez años ocupar la táctica militar,
la ciencia y el valor de los franceses. Abd-el-Kader
es en realidad un moderno J ugurto. J ugurta, el
numida, mantuvo en el mismo pais una hábil y
obstinada lucha con los romanos. Abd-el-Kader
repite hoy su táctica y con igual espíritu contiene
el progreso de los franceses - es de esperar que no
le toque la suerte de J ugurta.
Un oficial de la marina france!a se hallaba estacionado en 1830 en Arzew puerto de mar situado
entre Argel y Orán. Habiendo soltado en tierra
con algunos individuos de la tripulacion á proveerse de agua en un manantial no muy distante
de la costa, se echó repentinamente sobre ellos un
peloton de árabes los cuales consiguieron llevarse
á Mr. de France que asi se llamaba el oficial. Sus
captores pensaron al principio en matarlo, mas por
último determinaron llevarlo al campo de Abd-elKader donde llegó despues de una marcha muy
penosa. En una obra publicada no ha mucho en
Paris refiere el mi~mo su aventura del modo
11iguiente" El campo de Abd-el-Kader se hallaba situado
en medio de un bosque de higueras sobre el camino
que conduce de Moustaganem á Mascara. Tan
luego como llegamos á la primera tienda, mis guias
me hicieron desmontar y desde luego nos vimos
rodeados de miles de árabes, hombres, mujeres y
niños que empezaron á hacer resonar el aire con
sus confusos clamores. Entre la griteria solia yo
ó. veces distinguir estas palabras; "¡ hijo de un
perro! ¡ Perro cristiano! Cortarle la cabeza I"
Todo esto acompafiado de golpes y los esputos
acostumbrados. Pero los Chaous • vinieron á mi
socorro. Dispersaron á palos á aquellos salvages
y consiguieron aunque no sín dificultad arrancarme
de entre sus manos y conducirme á la tienda de
Abd-el-Kader formundo un parapeto con sus
cuerpos.
Esta recepcion brutal no debiu inspirarme confianza. Ademas experimenté cierto sentimiento
de temor al entrar en la tienda; pero Abd-el-Kader
percibiendo sin duda alguna mi abatimiento por la
palidez de mi rostro me hizo seíías sonriendose al
mismo tiempo, para que me sentase, y me dijo;

• Los Chaous son los individuos de la guardia del sult:in
árabe enc:irgados de ejecutar las sentencias pronunciadas
por este: en una palabra, son sus verdugos. Visten con
~ucho tsplendor lo cual unido á su atWica presencia y {i la
idea de su ministe1 io les dá un aspecto muy imponente•

47

mientras esteis cerca de mi no temáis que se os
maltrate ni insulte. Animado con este buen recibimiento le pedí agua; uo babia bebido desde el
din anterior gracias á los árabes que me capturaron·, Abd.el-Kader mandó que me condujesen
.. ú.
la tienda que sirve de nlmncen de prov1S1ones
donde me dieron un ruelon, ubas, pan blanco y
agua. En aquel momento experimenté sensaciones
que no esperaba hnl.,er sentido ya. La afabilidad
de Abd-el-Kader, la seguridad que se hauin apresurado á darme, todo contribuyó á reanimar mi decaído valor y darme esperanzas lisonjeras para lo
futuro. El melon era excelente y el agua fre~cn y
deliciosa: devoré el primero y me bebí un cántaro
entero de agua.
Concluida mi comida fuí conducido á la tienda de
Abd-el-Kader que por supuesto es In mas magnífica
de todo el campo. Tiene treinta pies de largo y
once de elevacion. El interior se halla decorado
con colgaduras de paños de diversos colores guarnecidos de bandas colgantes de seda blonca, todo
combinado con arabescos y medias lunas amarillas,
encarnadas, n;mles y verdes. Una cortina tnmbien
de paiío di vide la tienda en dos partes desiguales.
En la de atrás que es la mas pequeña, hay un colcbon en que duerme In sie~ta el ijultán. Una pequeiín puerta accesoria dá entrada á los individuo11
de la servidumbre y á los esclM·os exclusivamente
destinados al servicio personal de Abd-el-Knder.
Dos favoritos B,m-About, y Ben-Fnka tienen el
encargo de custodiarle cuando sale por esta puerta
y presentarle el agua para sus abluciones. Las
dos cortinas que cierran por la noche In entrada
de la tienda permanecen dur,mte el dia recogidas
sobre dos varillas largllS. De este modo el interior de la tienda es visible desde afuera y su acceso
permitido á todos.
En uuo de los rincones de la tienda se nu cuatro
banderas arrolladas, las cuales llevan siempre cuatro ginetes delante de Abd-el-Kader cuando vá de
marcha. Son de seda y cada una de ellas pertenece á una de las diferentes armas del ejército,
como caballerin, infnnteria, &amp;c. El viernes, dia de
descanso entre los árabes, son expuestas estos banderas delante de la tienda del sulton.
Treinta esclavos negros rodean la tienda de
Abd-el-Kader y forman su guardia personal. No
son nunca relevados ni tienen otro lecho que In.
tierra. Hay tambien un gran número de Chaous
á la entrada esperando las ordenes de su amo.
En el centro de In tienda se vé un banquillo elevado, cubierto de seda encarnada del cual hace uso
Abd-el-Kader para montar á caballo. Hay tambien un pequeiio colchon cubierto de alfomura y
sobre él dos almohadones de seda encarnada. A
cada Indo del colchon se halla colocada una arca;
otras dos forman el respaldo y el todo lo cubre una
rica alfombra. Este es el sofá sobre el cual está
sentado Abd-el-Kader. Las arcas de que se ha
hecho mencion contienen su dinero y sus ,·estidos.
En el suelo hay una alfombra destinada para los
forasteros.
lié aqui todo el ajuar y adornos de la tienda de
Abd-el-Kader. Ahora describiré brevemente la

'

�4d

EL INSTHUCTOR, O REPERTOllIO

vi&lt;la, el cnrácter, lns mancrns y los húbitos &lt;le este
cnu&lt;lillo ton poco conoci&lt;lo aun en el dia. DesJ&gt;ues li como su gefe. En el dia le reconocen por aultnn.
de lo mucho que babia oido decir de él esperaba ff Es el ímico hombre capaz de sostener á los Ílraucs
contra nuestros ataques. Si las tribus le perdieran,
ver ú un búrbaro siempre dispuesto á cortar cabedesanima&lt;las
como están ya y cansadas de la guerra
zas, un tigre se&lt;liento de sangre, pero muy pronto
se pondrian desde luego en nuestras manos."
conoci cuan equivocada era mi opinion.
El autor procede luego á narrar la conversacion
Ab&lt;l-el-Kader tiene veinte y ocho años de edad.
que
tu,·o con Abcl-e!-Kacler en la cual este caudillo
F.s pequeíio de cuerpo pues su estatura no pasn ele
mnnifestó
una copia de conocimientos muy supecinco piéa: su rostro es Inrgo y excesivamente
riores á lo que podia esperarse ele una J&gt;eNona casi
pálido: sus graneles ojos negros tienen una expreenterameute privada, como él, de los medios de
sion dulce y benigna: la boca es pequeña y grainstruirse.
Sus raciocinios sobre el derecho de
ciosa, la nariz aguileíia. Tiene lo. barba poco pogentes
y
los
principios de moral universal hacen
blada pero muy negro: un vigote pequeño que
honor á sus sentimientos. Es &lt;le sentir que un
culire su labio superior ció á su fisionomia naturalhomure dotado ele facultades tan sobre~alientes
mente benévola un aire marcinl que le sienta
no
se l,alle en situacion apropósito, por carecer de
¡&gt;crfectamentc. Tiene Abcl-cl-Kailer los mano~
los
auxilios 11ccesarios, para efectuar la regeneramuy pequeñas y ele bella forma y manifiesta
cion de un pueblo que si bien ocupan hoy un
bastante coqueteria en el esmero con que las cuida.
rango ínfimo ó casi negatiro entre Jas naciones
Continuamente las está lavando. Micntrag concivilizaclas
es sin embargo acreedor nmejor suerte.
verga sentado en su sofá con las piernas cruza&lt;las
á la oriental, generalmente tiene cogidas las puntas
&lt;le los piés con las manos, y cuando ~e cansa ele
esta posicion empieza á limpiar y cortarse las
LA DE.:\IANDA DEL FRONTERO.
uñas con unas tijeras cuyo mango de nacar est,í
A vos en CHstilla el rey,
delicadamente trabojaclo y que llel'a constantem que fahlan josticiero
mente consigo.
l\Iercé vos piclc un frontero
Afecta una sencillez extremada en el vestir.
//
l\Iercé que es josticin en ley.
No se v~n nunca oro ni bordados en su~ mantos ó
Tenccles por servidor
bernú~. Gastn cnmisas ele lienzo muy fino cuyas
(E non lo merc$CC el sello)
costuras ván cubiertas con una cinta de seda. 1
Un bijoclalgo, Don '!'ello
Sobre la camisa lleva el haick es11ecie de túnica
De
Castrojeriz señor.
ele lana muy fina. Despues del haick vienen dos
Ese de Castrojeriz
bernús de lana blanca y sobre estos uno negro. 1
Con los liomes zizníiero,
El único adorno que sufre en su sencillo traje son
Con
las clama~ fallagucro
algunas borlas y Lellotas ele seda. No lleva armas
El
menos
bravo en la liz;
en la cintura como la mayor parte ele los musulSepailcs que tuvo antojos
manes: cnlza sus chinelas sobre el pié desnudo.
Que non los cleuió cntojar
Tiene afeitada la cabeza lo. cual cubre con &lt;los ó
Cá
tentó ele captivar
tres gorras griegas una encima ele otra, echando
A mi clama con sus ojos.
luego sobre ellas la capucha del bernú.
Le advierto, é non se cuiiló,
El pndrc ele Abcl-el-Kader que murió no ha
En
falagalla el seguia
mucho tiempo, era un marauut ó sacerdote llama&lt;lo 1
Le
fabló
en su demasía
Mihiclin, quien por sus talentos, su inteligencia, su
E bien nuclúz me fouló.
buena suerte y su reputncion de santidad, disfruE aun me hul,o de denostar¡
taba ele mucha fama entre los árabes y ejercia una
De solo á eolo le reto
influencia moral muy consiclernble. Habia efec- Vueso plazo non aceto
tuado dos veces el viaje á Meca, llevanclo á su hijo
pre dijo) cato.el medrar.
consigo la segunda vez: tenia este entonces solo
Sin mote, é por nombre Orfü:
ocho aíios, pero su tierna edad no le impidió
Non
vos quiero por rival;
hacer observaciones y aprovecharse &lt;le ellas guindo
Un ruin frontero, non val
por los consejos de su padre. Sabia ya leer y
Don Tello Costrojeriz.
escribir el árabe y aun babia aprendido el italiano.
Ansinn Enrique, nobleza
A su regreso de )leca se dedicó al estudio del
Si
me he &lt;le medir con él,
Corán, y muy pronto comenzó !Í distinguirse.
Qtte menos, con un doncel
Ocurrió la toma ele! Argel. Tnn Juego como
Non puedo hauer igualeza."
concluimos el tratado ele paz con los árabes, proE vienclome aun guervelloso
curó Ab&lt;l-el-Kader excitar á !ns triuus, fomentar
"Cresced ¡&gt;rimero, rapaz"
sus resentimientos, exaltar su fanatismo religioso y
Dijo, é firiome en Ja faz
sobre tocio constituirse en su gefe. La inteligencia,
Que
aun lo cuento vergoñoso.
actividad, intrepidez, sutileza y política del jóven
Júgnme
á mi su gran&lt;lia
mnrabut le hicieron muy pronto célebre entre las
Doncel, para entrar en liz,
tribus. Los órnbes reconocieron la superiori&lt;lacl
Con el de Castrojeriz
que los dotes que poseia le &lt;laban sobre ello~, y por
E
vengar su alevosia.
grados se fueron acostumbraudo á considerarle
G nF.aon10 ROMERO 1" LAnn.1.11.1.aA.

¡

4!)

DE HISTORIA, BELLAS U ..'TUAS y AHTES.

DESTITUCION DE LA INFANCIA.

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San Vicent, de Paula, recogiendo niños abandonados en las calles de Paris.

EL hecho de haber creado el Todo Poderoso. á la
primera. mujer para servir de compafiera ni p'.1mer
hombre es uno prueba el'iclente &lt;le que la soc1ecl~d
6 el est~do social es una condicion tan necesaria
de la existencia de ambos como lo son
la
conservacion de la vicia el alimento y el aue.
Por esto hemos sido dotados de aquellos fuert?s
. instintos naturales que parecen hacer ele la especie
humana una gran familia, liganclo unos con otros
á los individuos que la componen con lazos de
amor y simpatía, los cuales dnndo orig?n á las
diversas relaciones de cariño Y depend~ncia,. unen
á las soeicd ades en tribus, pueblos o nac1oneP,
evitando la extincion &lt;le la especie.
Sin embargo estos mismos in,tinto~ á pesar de
su influencia y poderío prueban en&lt;lentemcnte
Toa1, Vlll.

J&gt;ª•ª.

que el hombre ea un ser esencialmente sujeto ú un
alto grado ele cultura moral é intelect~al, .Y ~ue
1
hasta sus apetitos son guiados por el nre~1stiblc
I poder de la sana opinion pública. Por eJem¡,lo
¿ existe acaso un sentimiento mas hermo~o que el
amor de los podres luicia sus hijos, especial~~ntc
1
Este ultimo
1 el de la madre por KU tierno infante?
instinto ha sido en tocias edades el tipo ele la ~ons, tancia, y á no ser por él razas enteras hubieran
perecido. Sin embargo este ~mor de m.adre, tan
1 puro, tau ardiente, tan excluSivo, h~ tem&lt;lo Y cl~s1 graciaclamente tiene aun sus excepciones. La lus' toria ele la especie humana ofrece ejemplos harto fre..
cuentes de madres que han olvidado sus clebere~'.
~umiuistranuo a~i una prueba irrecusa~le de que st
bien parece CLUC dicho instinto debiera. por s¡¡

¡

·

II

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EL INSTRUCTOU,

fuerza natural obrar sin el nuxilio de agentes ex·traños, sin embargo el cariño de las madres por
sus hijos necesita el estímulo del cultivo intelectual parn producir sus mas preciosos frutos.
Por eso vemos que desde las edades mas remotas, entre naciones distintas y en épocas antiguas
y modernas ha prevalecido la práctica del infanticidio y exposicion de criaturas. Verdad es que el
mayor peso del delito debe recaer sobre el padre
que obra impulsado llOr su egoismo, pues el instinto natural de la madre la hace apegarse al niño
cuya existencia se hallaba identificada con la suya.
Pero tambien ha habido madres que han participado áq1pliamente en esta práctica cruel, abandonando á la perdicion la vida precieso. que les habia
sido confiada.
El delito del infanticidio prevalecía '·Y aun se
liallaba legalizado en la famosa y civilizada Grecia.
No era legal pero si muy tolerado en lo. antigua y
severa Roma. ' En Europa durante la edad media
Jlegó á adquirir una preponderancia terrible. Es.
muy comun en el Indostan á pesar de los muchos
esfuerzos que hacen los europeos para-desterrarlo.
Esta costumbre bárbara-prevalece aun en la China
y puede decirse que ha despoblado muchas de las
islas de la Polinesia. "Lo. exposicion de niiíos,"
dice el historiador Gibbon, "era el vicio dominante de los antiguos¡ era algunas veces prescrito,
frecuentemente permitido, y casi siempre practicado con impunidad por aqueUos pueblos que no
participabo.n en las ideas romanas de autoridad
paterm1l, y los poetas dramáticos que apelan siempre al corazon humano, representaban sin embargo
con indiferencia una costumbre popular cuya barbárie paliaban moti ros de economia y compasion."
No dej~ hasta cierto punto de hacer menos odiosa
la crueldad de la ¡,ráctica del infanticidio el ver
que su causa primitiva es la dificultad de obtener
,subsistencia. En las ¡&gt;rimeras edades del mundo
antes que el número de sus habitantes fuese tan
considerable que se estorbasen los unos. á los otros,
y cuanilo dilatados espacios de terreno inculto reclamaban manos que los labrasen y quien cuidase
de los ganados, los hijos eran apetecidos principal•mente á causa de su utilidad; pero cuando una
poblacion numerosa diseminada sabre .comarcas
ocupadas anteriormente, experimenta dificultad en
obtener los medios de subsistencia, los hijos vienen
á ser objl!tos de temor, y si el sentimiento de
moral pública se marrlfiesta apático sobre el particular, &amp;on sacrificados con muy poeos·remordimientos. Sin embargo aunque la escasez de alimento es acaso la primera causa del infanticidio,
el amor al ocio ó los placeres puede considerarse
como la segunda. Do quiera que las costumbres
son licenciosas y que los habitantes piensan solo
en vivir para sus propio goces y bienestar, son
temidos los hijos vorque coartan la libertad que
requiere el egoismo. Ambas causas obran en combinacion, y á ellas puede añadirse otra á saber, el
freno de la vergüenza y el temor de la infamia:
pero limitándonos á los dos primeras, ¡ triste del
pais en donde el amor á In con,eniencia egoística
6 A los placeres, y la dificultad de obtenet medios

o REPER romo
1

de subsistencia, se dún la mano para marchitar los
bellos·sentimientos del corazon lrnmano !
El legislador Moisés, sujetando á severas restricciones la antigua práctica ( que no se atrevió ó.
abolir enteramente) de la poligamia y el divorcio,
y protegiendo los derechos que la naturaleza concede á los llijos respecto á sus padres, contribuyó
eficazmente á estrechar entre los judíos los lazos
sociales del cariño y respeto que unen entre sí ó.
las gene,aciones sucesivas. Pero estaba reservado
al cristianismo hacer para el mundo entero lo que
Moisés efectuó para los judios. El mismo Jesucristo "tomó en sus brazos niños pequeiíos y los
bendijo," uno de los incidentes mas i1rteresantes
de la vida de nuestro Redentor, y sus apóstoles
recorrieron el imperio romano, proclamando ·entre otras materias importantes que los hijos debian ser obedientes hó.cia sus padres, y estos
amar á sus hijos y no tratarlos con dureza. El
cristianismo l.ta elevado asimismo el carácter de las
mujeres y ha preservado la vida de millares de
nrños, dándoles un lugar en la ley de las naciones.
Verdad es que una noble matrona romana presentó
sus hijos á un patricio rico pero ignorante que le
pidió le ensenase sus joyas - "Mis hijos,'' dij.o,
"son ·mis joyas; mis mas nobles adornos." l\Iai!
este era el sentimiento de una mente cultivada no
el de la multitud, y como hemos dicho ya el infanticidio fué generalmente practicado en el imperio romano hasta que la introduccion del cristianismo elevó tanto la opinion pública que el emperador Con11tantino el Grande, y rlespues Yalentiniano, clasificaron la destruccion de los niños con
el crímen de homicidio, imponiendo á sus pctpetradores el castigo de los asesinos.
De este modo consiguió el cristianismo elevnr á
principio moral lo que era solo un mero instinto
de nuestra naturaleza, y desde entonces en proporcion á la influencia de este principio cesó .la
práctico. del infanticidio. Pero la exposiC'ion de
niiíos se · hizo muy general durante el período
conocido con el nombre de la edad media. Las
irupciones de "los pueblos bárbaros y los movimientos turbulentos y perpétuos de grandes masas
de hombres, movidos por el cebo de la rapiña y el
de&amp;eo de guerrelll', no.solo-corrompió los principios
de moral, sino que trastornó todas lns relaciones
sociales de la vida: pero durante este largo y calamitoso perío-do,· vemos al cristianismo esforzarse
para contrarestar los daños causados por la ignorancia y la barbárie. El espectáculo de tiernos
niños expuestos en las calles de Roma ó ahogados
en el Tibre, ocasionó la introduccion de los hospicios ó casas de Expósitos entre las instituciones
benéficas de Eur&lt;&gt;pa. El papa Inocencio III dedicó su atencion á este importante objeto ·en e1
año de 1198, y puede decirse que fué fundador del
primer hospital de esta clase que se estableció en
Europa. ·Imaginó aquel pontífice que proporcion&amp;ndo·un sitio donde las madre!lJ,udiesen depositar
á sus niííos con seguridad, sin exponerse á ser
interrogadas ó descubiertas, se evitaria en gran
parte la frecuente perpetracion del crímen de
infan'ticidio. Co.n este .objeto se fijó un torno en

51

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
una apertura hecha ,\ propósito en la pared, en
una parte retirada del edificio. Depositado el
niiío en este torno durante la noche por la madre
y avisando por medio de una campana dispuesta
a:lli al intento, la persona de guardia daba vuelta
al torno y recogia la criatura que desde aquel
momento era colocada bajo la proteccion del instituto, que se encargo.ha de criarla y educarla
dándole por último algun oficio ú profesion. Aquellos padres que tenían esperanzas de poder algun
dia reconocer á sus hijos, dejaban con ellos uno.
seiíal por tiedio de la cual eran despues reconocidos
cuando venian á reclamarlos, siéndoles entrego.do
el niño tan luego como satisfacian el dispendio incurrido por el establecimiento en su manutencion.
Bajo el mismo principio se hallan hoy establecidos
todos los hospicios ó casas de expósitos.
Posteriormente un hombre virtuoso ~e dedicó á
la benévola tarea de librar de la destruccion los
niños que yacian inhumanamente abandonados en
las calles de Paris. San Vicente de Paula, á quien
puede llamarse el santa patron de Frnncia, era uno
de aquellos seres que adornan el catolicismo. Nació en 1576 y murió en 1660, habiendo tenido
durante su vida algunas aventuras muy extraordinarias. Navegando en una ocasion cerca de la
costa de Francia, fué apresauo el buque en que iba
por un pirata argelino, lleváronle ú Berbería, y
alli permaneció en cautiverio algunos años. Convirtió á su amo al cristianismo y escaparon juntos
á Francia en un bote. El resto de su vida fné un
acto contínuo de devocion á sus deberes como
cristiano y como sacerdote. Fundó en París un
establecimiento para misioneros, cuyo objeto era
nada menos que convertir al mundo entero, enviando misioneroit haitta los puntos mas remotos ele
la tierra, y ciertamente aunque el proyecto era
demasiado magnífico hasta para el entusiasmo y
energia &lt;ltl mismo San Vicente, no dejaron de
conseguirse grandes ventajas durante su vida, si
bien la institucion degeneró mucho despues de su
muerte. Un hombre, sin embargo, puede ser fundador de establecimientos piadosos, y sin embargo
abrigar en su pecho muy poca caridad: los actos
indiferentes y triviales de la vida del hombre son
los que manifiestan SlL carácter tal cual és. Véase
nuestro grabado; San Vicente de Paula transitando con paso mal seguro sobre la nieve, en las
malformadas calles de París, llenas de escombros
y derrumbaderos, y recogiendo á las infelices
criaturas abandonadas á la muerte ó la compasion.
Un crecido número de niños eran en su tiempo
expuestos en las calles, y él se esforzó para proporcionarles un asilo. El establecimiento que
fundó, sostenido al principio por medio de suscripciones particulares, llegó despues á ser una institucion nacional conocida hoy, con el título de
"Hópital des enfans trozwés."
San Vicente de Paula fué canonizado despues de
su muerte, y su memoria y su nombre son profnndamente venerados por los católicos de Francia
asi como los de todos los paises. Un bello grupo
ele marmol blanco que representa al santo rorleado
de niños expósitos, adorna una de las igle,ias de

Paris. U no de los grabados de mas mérito q_ue
posee en el dia la escuela francésa, represeuta á.
San Vicente defendiendo fa causa de los huérfanas
en presencia de Luis XIII, y en otra lámina muy
popular de la cual se vende un gran número de
ejemplares en todas las ferias campestres, se le ve
transportado á los cielos por los espíritus de los
huérfanos á quienes en la tierra ha libertado de la
destitucion. Bello. y poética idea!

..

ANECDOTAS RELATIVAS A LA VINA.
LA vifia viene del Asia segun unos, del Africa
segun otros, y aun no falta quien pretende que
siempre ha existido en Europa. Asi que las tres
partes del antiguo mundo se disputan el honor de
haberle dado origen. En Asia la plantó Noé, en
Africa Osiris, en Europa Baco. Dificil es remon.tar basta el origen de las cosas, porque la cuna
de los tíempos se halla envuelta en nubes muy
densas.
-Hubo un rey de Tracia que se ])amaba Licurgo que hizo arrancar las viñas en su reino, á
fin de cortar los excesos á que se entregaban sus
súbditos en el estado de embriaguez. Se decía
que había combatido y dado muerte á Baco, y
otros afirman por el contrario que Baco fué quien
le &lt;lió muerte y castig6 su menosprecio. La Tracia
fué célebre por los bacanales de hombres y mujeres. Las 'l'hiadas furiosas Ee esparcian por el
monte .Menalo, ó en los bosques del monte Liceo,
y celebraban las victorias del triunfador del Indo.
Una de ellas, Agavé, inmoló á su propio hijo en
el acceso de su embriaguez: las bacantes despedazaron á Orfeo. En cuanto á Licurgo fué tal la
violencia y pasion con que contribuia personalmente á la ejecucion de su proyecto, q11e se cortó
las piernas con el hacha con que cortaba lns viñas.
- Osiris en sus conqµistas en vez ele dar leyes á
sus pueblos les dió viñas, seguro asi de su sumision.
- Isaac al bendecir á su hijo J acoh, le deseaba
verdadera riqueza, esto es, abundantes cosechas y
vendimias venturosas,
- Cuéntasela anécdota siguiente de los padres
del desierto. Uno de ellos recibió de regalo un
gran racimo de uvas y lo remitió al anacoreta mas
inmediato; este hizo lo mismo, y sucesivamente
todos los cenobitas hicieron alarde de pri vacion, y
el racimo despues de haber recorrido todo el desierto volvió al ¡,rimero que le babia recibido.
- Un esclavo predijo á Anceo, rey de Arcadia,
que no beberia mas vino de su viña. El rey hizo
traer una copa de vino, y teniendola en la mano le
dijo el mismo esclavo; "de la copa á vuestros
labios hay alguna distancia;" á este tiempo vinieron ó. decirle que el javalí de Caledonia estaba en
su viíindo; arroja la copa sin haber bebido, corre
al javnlí, y perece entl'e strs colmillos.
- El tirano Sileo tenia moguíficos viñedos; detenia á los caminantes y les ouligaLa á trabajar en

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
ellos: pero vino IIercules dió muerte á Sileo y
puso en libertad á los viajeros.
- Los griegos no ejecutaba:n su vendimia como
nosotros; cogían la uva, la exponían al sol y á la
frescura de la noche durante diez días ; despues
la tenian por cinco días mas á la sombra, y concluidas estas operaciones, la pisaban depositando el
jugo en odres y vasijas.
-A las Furias y á las Euménides solo les hacían
libaciones los griegos con agua pura; he aqui porque Sofocles las llamó las diosas s6brias.
-Astíages, padre de !\!andana, so6ó que del
seno de su hija nacería una vi6a que cubrirla toda
el Asia. Despues de este sueño fué cuando intentó
matará Ciro.
- El asesino de Filipo, rey de l\Jacedonia, padre
de Alejandro, fué apre~ado inmediatamente, porque al salir de ejecutar su atentado quiso huir por
un viñedo de los jardines del palacio, y se encontró
enredado entre las cepas.
- El asno es un exceltnte animal. Bufon no
ha dicho bastante en su alabanza. Solo en el
tiempo de Homero supieron apreciarle debidamente. Cuando el príncipe de los poetas le comparaba á un héroe, 6 mas bien comparaba un héroe
á aquel cuadrúpedo, sabia muy bien lo que se
hacia; á él et1 á quien se debe el secreto de podar
las viiías. Habiendo el asno roído las extremidades de la cepa, observaron los ha bitantes de
Nauplia que los tallos asi cortados y disminuidos,
se multiplicaban con mas abundancia.
- El vino escaseaba aun en Italia en tiempo de
Numa. Este prohibió que se rociase con él la
hoguera de los muerto~.
- Caton fué el primero que escribió en Roma
sobre la agricultura, y señaladamente sobre el culii vo de la viña.
- En el convite que Cesar dió en Roma el din
de stt triunfo hizo servir vino de Falerno, de Chio,
de Lesbos, y de Mesina: esta fué la primera vez
&lt;1ue se vieron en Roma cuatro diferentes vinos en
lllla misma comida.
- El magnífico general romano Lúculo, á su
regreso de Asia, hizo distribuir al pueblo cien mil
¡,ipns de vino.
- Los tres objetos que principalmente determinaron á los galos á su expedicion sobre la Italia, fueron las viñas, los higos y el aceite de oliva. Ellos
fueron los fundadores de l't1ilan, Brescia y Verona.
- En la guerra de los gladiadores, Espartaco
sitiado sobre el Vesubio y vivamente estrechado
por los romanos, no sabia como evadirse. La única
bajada era un sendero muy estrecho y dificil; todo
lo demas eran rocas escarpadas inaccesibles, de
donde salían una multitud de cepas entretejidas y
silvestres. Espartaco mandó cortar los sarmientos
mas fuertes é hizo con ellos escalas sólidas y tnn
largas, que desde la cima de las rocas pendían
hasta la parte inferior de la llanura. Por este
medio evitaron él y los suyos caer en manos de sus
enemigos.
- En Cartago los soldados no bebían vino.
Tampoco lo bebían los magistrados durnnte el
ejercicio de ~us cargos.

-Ababa, sultana favorita de uno de los primeros emperadores de Turquía, se abogó con una uva.
Igual muerte tuvo Anacreonte en medio de un
banquete.
- Anacarsis decía que la viiía dá tres frutos: la
voluptuosidad, la embriaguez, y el arrepentimiento.
- Domiciano en el año 9-2 hizo arrancar las
viñas en las Galias. Esta orden fué ejecutada durante cerca de dos siglos.
- Hasta el siglo xn no se ha empezado á. hacer
vino blanco con uva tinta.
- En Corneillon (Francia) hay una cepa di:l
grueso de un hombre, y sus ramas cubren una
grande encina. En un solo año se hicieron de sus
uvas 350 botellas de vino.
- Otra cepa hay en Ilampton Court, sitio real
no muy distante de esta metrópolis, que ocupa
una vasta estufa, Algunos nfíos ha dado basta
cuatro mil racimos. Jorge III dió en una ocasion
á los cómicos que habian representado en su presencia, cien docenas de racimos de esta cepa.
- La viña requiere un clima templado; Schirnz
á los 25 grados de latitud meridional, y Coblentza
ó. los 52 de latitud septentrional, son los dos ¡iunto11
extremos del cultivo de la viña.
En la campánin los vástagos se remontan hastn
In cima de los árboles. Los vendimiadores se ajustan bajo la condicion tle que en caso de caidn y de
muerte el propietario queda obligado Íl costear los
gastos del funeral.

DE HISTORIA, BELLAS LETltAS Y ARTES,

EL TEATRO POR FUERA.
" Si hacen de mi humor desden
No tienen mas que gustallo,
l\Iientras por tonto echo l'l fallo
A quien no le sepa bien."
JcLES!AS.

ó3

autores dramáticos, á los artistas, empresarios,
empleados, espectáculo mat~r~al, decoracion;s,
transformaciones, vuulos, mus1ca y acompnnamiento. El teatro pot· fuera le constituye únicamente el público espectador. Puede, pues, mirarse
la cuestion de ambos modos; 6 bien dando la cara
á la escena, y fijando la vista y la ,imagina~i,on en
la finaida ilusion del espectáculo, o ya volviendole
la es~alda y asestando el catalejo á la animada
realidad de los espectadores. Ilueno será por hoy
prescindir de la primera cuestion para ocupar~os
exclusivamente de la segunda; abandonar el 10terés dramático por el interés social, el mundo de
carton por el mundo positivo, y buscar en el espectáculo cómico lo mas cómico del espectáculo ; que
sino lo ha por enojo no es otra cosa que el público

L! escena c6mica, asi como la gran escena. del
mundo tiene dos aspectos. Uno i'!lterior, privado,
y reducido al estrecho círculo de sus sacerdotes y
comensales¡ el otro público, exterior y que dice
relacion con la sociedad entera. Para entrar en
aquel, ea necesario hallarse iniciado en sus misterios, y tener uno. parte mas ó menos directa en su
accion ; para conocer este basta solo eer espectador
constante, y estar dotado de une. dosis regular de
observacion.
1
El teatro por dentro, comprende, pues, á los espectador.

DEL COMER.
"COMER poco y amenudo" es un precepto generalmente observado porque parece hallarse de acuerdo
con nuestros sentimientos: pero es sin embargo
una regla malísima y de consecuencias muy perjudiciales. Antes de que el alimento se halla á
medio digerir, los nervios irritables de la parte
superior del estómago producirán un apetito ficticio, y es bastante evidente que el satisfacer esie
apetito es solo obtener un alivio temporal (y aun
ese no siempre) á expensas de un padecer sucesivo. No es razonable sobrecargar el estómago con
mayor cantidad de alimento del que puede digerir;
y como la regularidad es siempre esencial para la
salud conviene tomar alimento á horns señaladas.
Este apetito falso que- no nace de las exigencias
de la naturaleza sino del estimulo mórbido de los
jugos del estómago, ocurre cuando se deposita en
este mas de lo que puede digerir. Esta condicion
del estómago ha hecho creer á algunas personas
ignorantes que aquellos que experimentan e~te
apetito al parecer insaciable tienen dentro un gusano que consume la m11yor parte de lo que comen.
Hay en la India una planta, especie de eléboro
(no el eléboro de los farmacéuticos) la cual tomnda
medicinalmente por aquellas personas que padecen
de dispepsia al punto de reusar todo alimento
vuelve ó. producir el apetito. A esta planta llaman
los naturales "Raíz indiana."

A la verdad, que considerado el asunto bajo este
aspecto, no puede ser mas animado y profundo, y
manejado por diestra mano, no dejarla de producir
un asombroso interés. ¡ Ay que no es nada! mil
ó dos mil pcrsonages de tollos sexos y condiciones;

vírgenes y matronas; viu_das y reinr.i?entes; niños
1 y viejos; solteros y mandos; Mesalinas y Lucre, cias; Marcos y Colatinos; patri~ios y plebeyos;
'., sombrerillos y zagalejos; chaquetillas y S()Ttus. Y
' todo esto visual y gerárquicamente ordenado; por

�54

EL INSTRUCTOR, O REPERrrORIO

clases, segun el blason heráldico¡ por familias,
siguiendo el sistema de Lineo¡ por precios, al
tenor de la balanza mercantil; por sexos á la ma1
nera füiológica ile Russel; por trages, segun el
método de Utrilla; por genios y condiciones, conforme á la craneoscopia del Doctor Gall.
Las seis y media ... entremos en el teatro ...
Media hora falta aun para comenzar el espectáculo ... ¡ qué cosa tan triste es un teatro sin gente!...
Es como si dijéramos un cuerpo sin vida, un
cadáver yerto é inanimado .. Y si el teatro es
uno de los teatros de Madrid ¡ qué cosa tan fea
ademas l Mirada desde las alturas la mezquina y
económica platea parece por sus diversos com•
partimientos una caja de estuche ó nccesaire sin las
11iezas correspondientes; mirando desde la platea
los costados del edificio, recuerda los anaquelerías
de nuestras boticas, ó los simétricos nichos de
nuestros cementerios.
La misma soledad, el mismo silencio que en
estos, y á la escasa luz de algunas mechas encendidas provi~ionalmente en la lámpara central, se ven
allá cerca del techo los retratos de algunos de
nuestros célebres autores, los cuales solo despues
de muertos han adquirido el derecho de asistir
gratuitamente al espectáculo; y aun esto tan limitado y en sitio tau poco conveniente, que mas
parece que aspiran á escapar á las troneras por
entre las enormes piernas de un Apolo, que mas
que Apolo, parece un tambor mayor.
Conforme se va acercando la hora, empieza
aquel solitario recinto á dar señales de vitalidad:
ya es una puerta que se abre para dar entrada á
un bulto negro que aparece en la arteria de las
luneta,; el cual mira con interés á todas partes,
hace un movimiento de impaciencia, y vuelve á
salir precipitado; ya son algunas pausadas sombras
que van á colocarse aisladas aquí y allá quebrando
o.si la uniformidad de las grado.s laterales, ele los
bancos céntricos, y de la altísima tertulia. Ora se
escucha un animado diálogo femenil en los hondos
abismos de la cazuela; ora el ronco sonido de una
tos catarral y aguardentosa revela al observador
que algun ser viviente respira sepultado en los
últimos confines del patio.
El nuncio de la luz aparece en fin por un agujero,
y saltando por encima de los bancos cou una
cerilla en la mano, se acerca á la lámpara, y
comunica su influencia al círculo de quiru¡uets, con
lo cual y concluida su tarea, avisa á los de arriba
1&gt;arn que den vuelta á la máquina, y sube el
luciente fanal con pausa y gravedad hasta quedar
colocado á la media altura del espacio. Magestuosa operacion que observan con sorpres~ y entusiasmo las tiernas criaturas que han asomado á
los palcos, y de que huyen por precaucion todos
los desdichados á quienes tocó sentar perpendiculares bajo la influeqcia de aquel mecánico planeta.
Quedan, pues, al descubierto las som brias paredes del edificio, el ahumado techo, los mezquinos
bancos y sillas: y sucesivamente Yan dando la
cara las misteriosas parejas de los palcos por
asientos, que no ven con buenos ojos aquella ilumi-

nacion, aunque escasa; luego ocupan la delantera
de la cazuela todas las Diosas de nuestra mitología
matritense, y &lt;letras de ellas se van agrupando las
modestas beldades á quienes no es necesaria tanta
publicidad. Ilarpór.rates, el Dios del silencio
como todo lo perteneciente al género masculino,
está desterrado de aquel bullicioso recinto, y mil y
mil voces, si quier gangosas y displicentes, si quier
melifluas, y atipladas, se confunden¿.iaturalmente
en armónico diapason, y mas de una vez sobresalen
por entre los diálogos de los actores, ó sobre los
crescendos de la orquesta.
Dos campos iguales en dimension, di(erentes en
calidad, se dividen económicamente el elevado
recinto conocido bajo el nombre de tertulia. Del
lado de la izquierda, el sexo que solemos Uamar
bello, ostenta sus gracias peregrinas, sus ingeniosos
adornos y su amable coquetería. En el de la
derecha el otro sexo feo juega las armas que le son
propias, el desenfado, la galantería y la arrogancia.
Cruzanse, p11es, de la una á. la otra banda las
ojeadas, las anteojeada~, los saspiros, las sonrisas,
y otros signos expresivos de inteligencia, y volando
á estrellarse en el lecho comun, tornan á descender
convertidos en vapor simpático, eléctrico, que extendiendo su influencia por todos los rinoones de la
sala, impregna y embalsama á toda la concurrencia
en igual amoroso sentimiento.
Suspicaz y meticuloso por extremo debió ser el
primero que tuvo la ocurrencia de la separacion de
los sexoe en algunos puntos de nuestros teatros ... ¿y
donde? precisamente en un país en que se miran reunidos en los templos, en el circo y &lt;lemas espectáculos públicos. A la verdad, nada se arriesgaba en
apostará que no fué marido celo~o el que tal imaginó, pues si él lo fuera á buen segur{) que conviniese
en abandonar bajo su palabra tres ó cuatro horas ii..
su esposa donde apenas alcanzara á divisarla. Sin
embargo, sea dicho en verdad, esta costumbre como
todas las de este mundo tiene su contra y tambien su.
pro; la mitad de los hombres dicen que es mala¡ la
mitad de las mujeres la defienden por buena; y las
otras dos mitades piensan en sentido contrario •••
Vayan vds. á entenderlos, ni á adivinar las razonesque cada cual alegará! De todos modos no puede
negarse que cuando no sea otra cosa presta cierto
saborete de originalidad á nuestro teatro maarileño
que no es de desdeñar para el curioso observador.
Exrepcion de esta austera conformidad, es la
triple fila de aposentos donde á par que los sombrerillos y manteletas, vienen á colocarse las placas
y bordados, las elegantes corbatas y los guantes
amariJlos ; lo cual hace á esta seccion la mas
armoniosa y variada del espectáculo. La luneta
con sus aristocráticas pretensiones, los sillones y
gradas con su público atento, inteligente, y de
buena fé, y el patio en su humilde modestia, sirven
como si dijéramos de base á todo aquel artificio
mecánico, de centro de aquellos opuestos polos.
En esta region principal es donde tiene su
asiento el abonado, especie de planeta teatral, mitad
hombre y mitad luneta, que viene pe~ióclicamente
á efectuar su conjuncion con ella todas las noches,
y á formar las mas veces entrambos una sustancia

DE IJISTOHIA, BELLAS LETflAS Y AflTES.

65

No menos interesante y animada otra secrion
] 1omogénea de palo y de baqueta, para quien son
Jel auditorio sienta por Jo regular en las filas
indiferentes el compas chisico ó el romántico vuelo,
céntricas• esta es la seccion de los inteligentes, y
y en quien suelen l!)nbotarse las magnéticas sensase
compo~e como quien nada di_ce_ de los autores
ciones con que pretendiera el poeta. electrizar al
dramáticos,
los escritores follebmstas, y tal cual
auditorio. Este obligado adorno de las filas mas
actor en descanso que aqueJla noche no le tocó
avanzadas de la luneta, es de rigor que ha de
figurar. Esta seccion es bull~c!osa de suyo, comuentrar con solemnidad á la segunda escena del
nicable y expansiva; sus dec1s1ones son absolut~s
segundo acto, y atravesar en movimiento ondulay sin apelaciou ; pronúncianse eJ:-ca~edra; rom1torio por el estrecho límite que permiten las piersion de aplausos la llaman unos; sociedad de senas de los &lt;lemas espectadores, no sin desagrado
guros la dicen otros ; pero los un?s y ~os otros
de estos, que en tal momento miran interponerse
esperan
con atencion las ~uestras mequ'.vocas de
aquel cuerpo estraño entre sus ojos y la escena;
su
sentencia,
y aplauden s1 aplaude, y silban por
pero In política exige el mayor disimulo, y que se
simpatía cuando escuchan á la inteligencia silba~.
repriman las muestras de aquel enojo, para correLos &lt;lemas compartimientos de la planta baJa
sponder con afectada sonrisa al elegante Adonis
son
ocupados en simétrica variedad p~r ~quel~a
que reparte sendas cnbezadas á todos sus compaparte
del respetable ptlblico que en el D1cc1onar10
fieros de banco. Llegado despues á su término
moderno solemos llamar las masas; en cuya con•
final, á su luneta, que Je espera para recibirle en
feccion entran indistintamente los drogueros de
sus brazos, es indispensable que ha de bajar el
calle de Postas y el honrado ropero de calle
asiento con notable estrépito, y de este modo atraer
Mayor; el empleado vetusto y el imberbe merihácia su persona la puriteria de todos los anteojos
torio• el inexperto provincial y el pacífico artede los palcos; á cuya interesante atencion corres.
sano·' todos los cuales vienen al teatro los Dommponde el abonado, permaneciendo en pié largo
aos
;
fiestas
de
guardar
á
divertirse
con
la
mejor
rato con la espalda hácia la escena; componiendo
del mundo, y á pillar de paso, si pueden, una
simétricamente el cabello con el anteado guante;
leccioncilla moral; y la diversion que encuentran
sacando despuea el pañuelo, impregnado eu patclwuly y balsamo de Turqrtia, limpiando cuida- no es nada menos que tres ajusticiados, y un tormento; y la moral que suel!!n beber, la que se
dosamente los cristales del doble anteojo, y diridestila de un suicidio ú otro delito horrible.
jiéndoles despues circularmente á todos los aposen•
Con Jo cual, concluida la diversion, vuelvese á
tos, la cazuela y la tertulia. Verificadas todas
casa el honrado ciudadano, bien persuadido de que
estas operaciones el abonado se vuelve en fin á la
todas las mujeres son cortadas por el patron ele
escena, y si en tal momento alcanza á atraer una
Catalina Howard 6 Lucrecia B01ja; y que todos
rapida sonrisa de alguna actriz, ó tal cual disimulos hombres son poco mas ó menos á la medi&lt;la de
lada cortesía de algun cantante, es como si dijéralos Anloni y Ricardo Darlingto11; de todo lo cual
mos, el bello ideal de la fortuna, la suprema dicha
viene á deducir que la peor gente del mundo son
teatral.
los hombres y las mujeres; c¡ue toda sociedad es
El abonado por lo &lt;lemas presta poca atencion
una picardía; todo gobierno un embrollo; toda
al espectáculo, y como este nunca es nuevo para él,
religion una farsa; y toda la existencia una pura
porque si es segunda representacion asistió igualcalamidad.
mente á la primera, y si es primera, vió tambien
Y á la verdad que la consecuencia no puede ser
el ensayo, nada puede interesarle, antes bien mira
mas natural; porque si el hombre 6 la 111ujer que se
con desden y aun con lástima, la obligada atencion
les ha representado en la es('ena ha sido un príndel auditorio, y el efecto imprevisto que sobre él
cipe, por fuerza ha de haber tiranizado á sus
suelen ejercer las distintas situaciones del drama;
pueblos, y ha de reunir el fanatismo y In crueldad,
y cuando estas lleguen á su mayor interés, afectará
la hipocresía y el dolo; si ha sido princesa, havolver desdeñosamente la cabeza, ó hablará con
branla visto dar convites envenenados; y entregar
los músicos, ó se dirijirá á cualquiera de sus colaterales, diciéndole:-" ahora el tirano va á darle \ sonriéndose lll verdugo la hermosa cabeza. de su
11.mHnte; ó arrojar al rio á los favoritos con quienes
la copa envenenada" ... - y cuando esto sucede y
ha pasado la noche; si ha sido hombre del pueblo
todos los espectadores revelan en sus semblantes lo
por fuerza seria hijo de un verdugo; y habrá
angustioso de la cituacion, se ve reir la foz tranquila del abonado, y escúcbase su voz harto perconspirado contra su mismo bienhechor; y se
ceptible que dice:-" No te11gan vds. miedo, porhabrá levantado á fuerza de bajezas á las altas
dignidades de la república; si ha sido juez naturalque ahora vá á salir la dama á matar al tirano con
un agudo puñal."mente habrá sido seductor de su víctima y perjuro,
Durante el entreacto el abonado sube á visitar
venal y corrompido; si ha sido esposa habrá en'los palcos, y como bola de cubilete entra y sale de
terrado vivo á su esposo para dar la mano á su
rival; si ha sido madre, se habrá enamorado de su
una en otra casilla, y ora le vemos en un palco
propio hijo ; y si fuere hijo, habrá ensangrentado
bajo hablando en francés, y afectando la seriedad
diplomatica entre dos lonjanísimos extranjeros,
su acero en el autor de sus dias; si ha siuo religioso
habrá abusado de su santo ministerio para seducir
ora en un principal, siendo la causa de la bulliciosa
alegria de una coleccion de beldades que se dispula inocencia, ó para ejercer sus venganzas; si ha
sido en fin amante por fuerza habrá sido movida
tan sus respuestas, sus miraclas, y son exactamente
del mismo parecer sobre el mérito de la pieza.
por un amor vergonzoso y criminal. Semejantes

fé

1

"¡;
is

�56

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

primores de In modernn escena, son como si dijéramos el cuotidinno alimento que se da á un pueblo
incauto á quien se pretende instruir y deleitar; de
esta manera se le enseña la historia en caricatura;
se le familiariza con las escenas patibularias ; se le
aparta de toda creencia; se le arrastra en fin á un
abismo sin límite conocido.
Por fortuna esta exageracion de colorido, esta
brillantez de la mentira, lleva su correctivo en su
misma demasia, y una vez disipadas las primeras
impresiones, la razon va recobrando su imperio, y
convirtiendo en ridículo aquello mismo que un
momento se admiró como sublime. El observador
~lósofo no puede menos de reconocer esta benéfica
reaccion, y mira con placer á la concurrencia no
ya agitada y entusiasta ante las formidables peripecias del drama inmoral; sino distraida é indiferente, como quien no cree lo que mira; no pocas
veces respondiendo con burlona sonrisa en vez de
las violentas lágrimas que la dema11daba el poeta,
"On ne voit pas pleurer personne ;
Pour notre argent nous avons du plaisir;
}:t le tragique qu'on nous donne
Est bien fait pour nous rejouir."

Pero veo con dolor que arrastrado por lo importante del argumento me aparto insensiblemente de
mi estilo y propósito, y como que parezco volver
cara á la escena abandonando mi objeto que es
pintar al público espectador. Sin embargo tiene
tal relacion el efecto con la causa, que a pena~ es
posible tratar de aquel sin rozarse algun tanto con
esta. Afortunadamente en este momento cae el
telon y el drama desaparece; unas cuantas varas
de lienzo se han interpuesto entre la sociedad fal}tástica, y la sociedad positiva; los Hernanis y las
Tisbes huyeron de nuestra vista, y ya solo tenemos
delante las Tomasas y los Pedros; el hombre y la
mujer se han convertido ya en mujeres y en hombres; el castillo feudal en un menguado coliseo; y
los canales misteriosos de Venecia en los lfllimados
callejones de palcos y cazuela.
.Aqui quisiera yo tener una pequeña dosis de la
imaginacion poética de nuestros autores para bosquejar aunque de ligero esta escena final, que
aunque para algunos podrá parecer insignificante,
es para muchos la que forma el principal interés
del drama.
Los que conocen la estructura de nuestros teatros madrileños saben ya lo menguado y obsc11ro
de sus escaleras, sus estrechas puertas y pasillos,
su taquigráfico portal. Pues bien, en aquellas
escaleras, en aquellos callejones y á la luz de
aquellos farolillos, se verifica en el acto solemne
de la salida. la reunion misteriosa y armónica de
quinientas parejas que suben, que bajan, que cruzan, que corren de aqui para allá, buscando cada
uno su cara mitad, y miran~o de paso á las mitades
agenas.... De aqui puede inferirse sustancialmente
el interés y fuerza cómica de semejante desenlace,
la animacion y el moTimiento de tal escena final.
El rápido mozalvete que volando en alas de su
amor y su deseo atraviesa por sobre las piernas de
los lacayos dormidos en la escalera y vá á situarse

57

DE HISTORIA, BELJ,AS LETRAS Y ARTES.

á la salida del palco para tener ocasion de arreglar
uoa manteleta ó correr á avisar al cochero; el
pausado esposo que detenido por la gente que sale
de las lunetas, se agita y desespera por llegar á
recibirá su esposa cuando ésta baja ya cortesmente
sostenida por una mano ttnteada que casualmente
se encontró al paso ; el amante desdichado que al
ir á ofrecer la suya al objeto ele su ternura, se
siente asir por una arpia de siglo y medio, que
empieza ya de antemano ñ ejercer los rigores de
suegra; los formidables lacayos asturianos cargados de almoadas y mantones que cruzan bárbaramente abriendo un ancho surco en aquella apiñada
falange; los celosos papás que tratan de poner á
cubierto las gracias de sus hijas robándolas á las
indiscretas miradas de los jóvenes que coronan en
correcta formacion ambos límites de la escalera ;
las viejas, que llaman al gallego con voz nasal y
angustiosa; los niños que lloran porque los pisan,
ó que dominados por el sueño van tropezando en
todos los escalones ; los reniegos de los que van á
tomar el coche contra los que no les dejan llegar á
él; las imprecaciones de los que esperan ir á pi·é
contra los coches que obstruyen la salida; las pérdidas improvisadas de alguna dama; los hallazgos
repentizados de algun galan ; los chascos de tal
cual amador que esperaba por una escalera mientras el objeto de sus esperanzas descendia por la
otra; las curiosas glosas del drama, que se escuchan en boca de un mozo del Lavapies ó de una
manola del Barquillo; aquel eterno disputar sobre
si la escena del veneno era mas bonita que la del
tormento, ó si la comedia estaba en prosa ú en
verso; aquel decir picardias del traidor, y salir
poco sa,iisfechos porque aunque se dice que le
ahorcaron, no le vieron ahorcar; aquel comparar
mentalmente al romántico galan ideal con el clásico marido efectivo; aquella rápida transicion
desde las imaginaciones poéticas á las prosáicas,
desde la historia fingida á la historia verdadera;
todos estos son objetos dignos &lt;le observacion, y
tan gustosos de ver como imposibles de describir•
El teatro en fin vuelve á quedar en silencio; y
el alcaide cierra cuidadoso las puertas del templo
de la ilusiou ; el poeta regresa á su modesta habitacion á dormir al arrullo de los aplausos ó de los
silbidos; el actor depone mantos y coronas y toma
paraguas y sombrero para dirigirse á cenar; el
viento fresco de la noche disipa las quimeras en la
agitada mente del espectador, y cuando éste al
poner el pié en la calle piensa toda vía escuchar la
terrible campana de San l\Iárcos, reconoce con
placer, que no es nada de esto, sino qne dan las
doce en el reloj de la Trinidad.
EL CURIOSO PARLANTE,

EL CORAZON Y LA CABEZA.
LA cabeza de una muger está siempre influenciada
por su corazon: pero el corazon del hombre está
generalmente influenciado por su eabcza.

LA BENEFICENCIA.
"Nostri pars optima sensus."

JuvEN,
Alma beneficencia, ya te canto:
A-saz ~onaron en mi acorde lira
Del dios vendado la funesta ira
Y de su madre el venenoso encanto:
Asaz en la ribera
Del patrio Bétis aumenté su gloria,
Cuando en voz placentera
Sus flechas celebrando y mi victoria,
De Emilia los loores
.Aplaudieron las ninfas y pastores.
Dulce ilusion, aunque gozosa, vana,
Que lo mejor robaste de mi vida,
Huye veloz, como la luna herida
Del triunfante esplendor de la mañana:
¿ Qué fuego desusado
Hierve en mi pecho? ¡,qué centella ardiente
Con brillo regalado
Penetra el seno á mi ofuscada mente,
Y de su horror oscuro
Brota de la virtud el rayo puro?
No mas hermoso entre la niebla fria
Del alterado piélago de oriente
Levanta el sol la enrojecida frente,
Padre y monarca del rosado dia ~
No mas tierna la aurora
Sobre la flor del aterido prado
Su blando aljófar llora :
No mas sereno el céfiro templado
Dulce calor fecundo
Vierte en los seres del inmenso mundo.
Salve, luz celestial: fuego escondido,
Que en este yerto corazon dormías,
Salve: disipa con tus llamas pias
La ciega oscuridad de mi sentido~
Mi espíritu enardece:
Purifica mis labios : pueda el canto,.
Que ya en mi pecho crece,
Si la voz de un mortal alcanza á tanto,
Domar la envidia fiera,
E igualar de los siglos la carrera.
O mas bien, vuela tú; y al triste humano
Comunica tu llama abrasadora
En la fulgente cuna de la aurora,
Y donde hiela el último Oceano;
Tu ardor hermoso sienta
Desde el feroz caribe, que tranquilo
De ~angre se alimenta,
Hasta el esclavo estúpido del Nilo,
Que á la alzada cuchilla,
Cordero inerme, la cerviz humilla.
Se verá entonces la anchurosa tierra
En hermanales vínculos unida,
Y huyendo de tus rayos pavorida
Sn negro pabellon plegar la guerra:
Odio, rencor, venganza,
Interés, ambicion, copiosos males,
Que dió con la esperanza
La caja de Pandora á los mortales,
YII tan infaustos nombres
Solo en la historia aprenderán los hombres.
'füM. VIII.

Pálido cae de vuestra impma. frente
El funesto laurel que la adornaba;
y el orgullo infernal que os animaba,
Postrais rendidos á la luz naciente.
· No veis la envidia horrenda,
~
d
.
Que el celeste esplendor braman o esquiva;
Y por oculta senda
Vertiendo fiera su ponzoña-activa,
Huye con raudo vuelo
A nunca mas turbar la luz del cielo?
¿No veis, no veis ni ciego fanatismo,
De su ominoso sólio derrocado,
Cuál gimiendo se lanza despechado
.A la negra mansion del patrio abismo 7
El puñal de Megera
Ved cuál se escapa de su ardiente mano :
Ved de su cabellera
Las serpientes dormir : el grito insano,
Pl'ecursor de destrozos,
O prime ya con pérfidos sollozos.
Pérfidos, sí: que ardiendo en vi va saña
Recuerda altivo sus funestas glorias,
De Merindol y Albiga las victorias,
Y la extinguida hoguera de la España.
El siglo infausto llora,
Que el alma devoró de los mortales
Su antorcha abrasadora,
Y erigió entre nublados celestiales,
Del crédulo esperanza,
El trono del orgullo y la. venganza.
El libre pensamiento los impíos
Oprimiendo en oscura servidumbre,
Consagraron á un Dios de mansedumbre
De humana sangre caudalosos rios :
Su bárbara cuadriga
Holló los cetros y el laurel triunfante
Y de la pu amiga.
La dulce rama: el fuego devoran te,
Que sus ruedas abrasa,
Yerma el campo infeliz por donde 1msa.
Mas ¡ ah! que ya cesaron los horrores.
Del tenebroso siglo de la ira,
Y el abatido monstruo yA suspira,
Devorado ele inútiles furores.
Y tú, yerto egoismo,
Que la frente á los cielos levantaste,
Y 11n imperio en tí mismo
Del universo entero te formaste,.
¿ Cómo cayó espantoso.
De tu poder el hórrido- coloso?
Cual sube audaz en las heladas cimas,.
Que el aterido mar del norte baña,
De endurecida nieve alta montaña,
Muerte.y terror de los polares climas~
Firme, inmoble y segura
Sufre el eterno sol del Cancro ardiente
La inmensa mole y dura
Opone al rayo de la luz clemente,
Y en su 5eno acogida ·
Niega por siempre al fuego de la vida:
Asi en el corazon, que el monstruo fiero
Con su hielo infernal entorpeciere,
Jamás la triste humanidad espere
Restos hallar de su calor primero.
0

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�58

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

¡ Ay de aquel desgraciado

l

Que á su interés Ó'á su placer se atreva!
El hierro despiadado
Ya amenazando está. Sin que le mueva
Ni el rencor, ni la saña,
Tranquilo en sangre y lágrimas se baña.
Furias del Orco, huid : y tú, amor santo,
Padre de cuanto anima y cuanto crece,
Benigno á los mortales resplandece,
Y vierte al orbe tu apacible encanto.
La oscura venda deja,
Con que la infiel mudanza te cubría
Y la celosa queja:
Por ella el hombre te llamó algun dia,
Maldiciendo tu imperio,
Placer mentido y torpe cautiverio.
Las dulces flechas que te &lt;lió natura
Para esparcir del ser la llama ardiente,
Templa, ó amor, en la sagrada fuente
De la amistad inextinguible y pura:
Y el amante enlazado
A la gentil btldad que lo enamora,
En lágrimas bañado,
Exclame al despuntar de cada aurora:
"¡ Destino venturoso,
El de hacerte feliz, siendo dichoso !"
Tú, divina amistad, del alto cielo
Al mundo, que te implora, ya desciende,
Y en sus heridas amorosa extiende
El bálsamo apacible del consuelo.
Gloria de los mortales,
Salve: tú robas á la humana vida
La mitad de los males;
Y á la breve porcion, tal vez mentida,
Del bien, tú sola eres
Quien renuevas los rápidos placeres.
Contigo la piedad en lazo amado
Temple al hombre los ásperos enojos,
Y el tierno llanto de sus dulces ojos
Calme el llanto infeliz del desgraciado :
Asi el blando rocío
El Euro entre sus alas atesora;
Y cuando el soplo frio
Del Aquilon los campos descolora,
Con su lluvia templada
Vuelve el será la rosa desmayada.
Mas ¡ oh! ¡ ves la bondad, naturaleza,
Que tus inmensos ámbitos domina,
Y entre los rayos de su luz divina
Ostenta pura su inmortal belleza?
Yo escucho el grato acento,
Que inunda de placer los corazones:
Yo miro al vago viento
Enarbolar los cándidos pendones,
Y su númen sagrado
El orbe todo venerat postrado.
Ya, ya la mano al pálido indigente
Tiende benigno el prócer: junto al lecho
Del moribundo en lágrimas deshecho
Ya la piedad el poderoso siente:
Ya el oro fementido,
Por el que vió otro tiempo la doncella
Su limpio honor vendido,
Es dote y premio á la modestia bella,

Y con hermosas flores
Enlaza la virtud y los amores.
Contempla el padre anciano enagenado
De sus caducos años el consuelo,
Y sonríe al festivo nietezuelo,
Que con gracia infantil juega á su Indo;
Y en su vejez felice,
Ultimo rayo &lt;le un sereno din,
Al bienhechor bendice
Que coronó sus canas de alegría,
Y plácido y tranquilo
Desciende de la tumba al quieto asilo.
Y tú, jóven beldad, ¡ cuán dulcemente
En la mansion del infeliz suspiras!
De la safiuda enfermedad las iras
¡ Cuál templa tu ternura diligente!
¡ Con qué rosas aviva
Las gracias de tu angélico semblante
La bondad compasiva!
Las ve el amor ; adóralas tu amante :
Y el premio entre sus brazos
Da á tu piedad con regalados lazos.
Mas ¿ veis á aquellas almas celestiales,
Que en sus aras reunió beneficencia,
El seno penetrar de la indigencia,
Y arrancarle el secreto de sus males?
¡ Cuál endulzan piadosos
De un triste corazon el triste duelo !
¡ Cuál brillan genero~os,
De la maldad, que dominaba el suelo,
Enemigos osados,
Para el bien de la tierra conjurados!
¡ Sauta conjuracion ! todas las gentes
Seguirán tu bandera victoriosa:
Prepara ya, posteridad dichosa,
Laurel sagrado á las heróicas frentes.
Triunfad: el mundo entero
Subyugue el entusiasmo que os anima;
Y volando ligero
De nacion en nacion, de clima en clima,
Por siempre cante el hombre
De la virtud el sacrosanto nombre.
Salve, hermosa virtud. ¿ Cómo, si dabas
Alma y vida á mi ser, no te sentía?
¿ Cómo en mi seno sin vigor yacía
La fuerza celestial que le inspirabas?
Ya sé cuál es la fuente
De aquel vago llorar que la ternura
Vertió á mi rostro ardiente :
Ya conozco del bien la emocion pura,
Que el mísero gemido
Tal vez me sorprendió del desvalido.
Renueva pues tus cuerdas, dulce lira;
Y en desusado y victorioso acento,
Acalla el grito del rencor sangriento
Y la voz de la muerte y de la ira.
Rompe el velo sombrío,
Que ocultó al hombre bajo el torpe imperio
Del egoísmo impío,
De su existencia el divinll.l misterio,
Y enseña á los humanos
A ser en dulce paz dulces hermanos.
Que este impulso del bien,que en su clemencia
A nuestras almas concedió natura,

59

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
Extiende Febo, generoso vuela,
Y estrecha blandamente
En lazo bienhechor la humana gente.
A.si del claro sol destello puro,
En tímida centella transformado,
Entre sus densas láminas trabado
Encierra el pedernll.l inerte y duro.
Mas si activo el acero
Fuerza á mostrarse la encubierta llama,
Con ímpetu ligero
Sobre el pábulo breve se derrama,
Y crece y es hoguera,
Y al Alpe y á Pirene consumiera.

No puede, no, morir; la envidia impura
El lanzó de la edad de la inocencia.
El en la selva umbría
El hombre al hombre unió, cuando entre breiías
La sociedad nacía:
El postrando las hórridas enseñas
Del interes inmundo,
Los Casas y los Pen produjo al mundo.
Instinto natural, allá en el seno
Del hondo corazon yace escondido,
Dó el orgullo y el vicio fementido
Lo aduermen con su plácido veneno:
:M:as cuando el torpe encanto
Rompe una vez de la infernal cautela,
Por donde el rojo manto

A. L.

EXCAVACION DE RIOS Y FONDEADEROS.

e

~;:~·
........
Fiy.1.

Tono lo que puede contribuirá facilitar el tránsito
y las comunicaciones mercantiles de un pais, debe
ser considerado como un servicio directo hecho á
la comunidad, y la libre navegacion de los rios y
uso expedito de los puertos y fondeaderos son, sin
duda alguna, objetos que en este sentido merecen
particular atencion. Hay ríos que ofreciendo en
la mayor parte de su curso un fondo uniforme, y
suficiente para admitir buques de considerable
porte, no son sin embargo navegables á causa de
los depósitos de tierra, arena ó cascajo que en algunos parajes no dejan bastante fondo para el
paso de los bajeles empleados en el tráfico. Asimismo, y por causas análogas, un puerto ó fondeadero que sin estas aglomeraciones parciales ofrecería un ancorage seguro y un acceso fácil, viene á
ser inútil ó peligroso. La inconveniencia de estos
obstáculos se ha hecho sentir do quiera que la naturaleza del terreno los ha presentado, y varias
tentativas y esfuerzos se han puesto en práctica
para removerlos; pero las dificultades que se han
presentado siempre para la consecucion del objeto,

'

han hecho frecuentemente abandonar el proyecto
como impracticable, y renunciar á las ventajas
que pudiera reportar el buen éxito. En primer
lugar la remocion de estos depósitos á brazo ó por
medio del trabajo manual mas ó menos auxiliado
por aparatos apropósito, fuera demasiado costosa.
El uso de una máquina por cuyo medio se ejecute
la operacion (aun suponiendo que nuestros conocimientos en la mecánica hubieran sido iguales á los
que hoy poseemos) seria, por falta de una activa
fuerza motriz, demasiado lenta suponiendo que se
emplease la de caballos ó la corriente del agua en
los rios, dando acaso lugar á que la aglomeracion
sucesiva fuese tan rápida como la remocion, lo
cual evidentemente haria ilusorio el trabajo é
inutil el dispendio: pero la aplicacion del vapor,
este agente universal para toda clase de operaciones mecánicas, ha venido á hacer practicable
y aun fácil lo que antes presentaba tantas dificultades. El grabado que antecede representa una
máquina destinada al objeto indicado con las últimas mejoras hechas en su construccion. Desori-

o
"'

�Et INSTRUCTOR, O REPERTOR1O
biremos la nccion de esta máquina para dar á
nuestros lectores una idea correcta del respectivo
oficio de sus partes componentes, y del movimiento
general, antes de entrar en el pormenor de su
construccion particular.
Un barco A B, construido expresamente para
este objeto con extraordinaria fuerza y sólidez,
contiene la máquina. Traído al paraje en que ha
de obrar, se le sujeta por popa y proa, preparando
asimismo los cables y cadenas necesarias para remolcarlo de una parte á otra, La barra sobre la
cual juegan los arcaduzes 6 cubos, y que se compone de dos grandes vigas de madera, está sostellidu sobre una fuerte palanca ó barra de hierro
con abrazaderas de madera. Sobre estas vigas
corren los cubos llenos por medio de dos cilindros
de hierro colocados en los extremos de ellas, mientras que los vacíos y la cadena sin fin á que están
sujetos, forman una curva .al bajar hácia el fondo.
Esto es esencial para el modo en que los cubos
deben obrar sobre dicho fondo.
Esta viga con el correspondiente aparato de
cubos anexo á ella, se baja con precaucion hasta
que estos tocan el fondo, donde el peso mismo de
la máquina, y la direccion oblícua en que se ajusta
sobre la superficie de la tierra, ó arena, hacen que
los cubos penetren en ella mas ó menos segun la
tenacidad y firmeza de ella.
El manejo de esta parte de la máquina se reduce
pues 1Í bajar 6 subir el extremo inferior de la palanca lo suficiente para ajustar los cubos á. la superficie del fondo, y despues de asi ajustados,
hacer que la cadena á que ván sujetos jire sobre
los cilindros fijos á los extremos de la viga, de
modo que cada uno de los arcaduces obre sobre el
fondo, llenándose ó por lo menos arrancando cierta
porcion de barro ó arena, y ascendiendo luego asi
cargados por el otro lado de la barra hasta llegar
al extremo superior, donde por la accion continua
de la cadena sin fin, vuelven á bajar en rápida
sucesion, vaciando su contenido en una barca ú
otro receptáculo á propósito, colocado al lado de
la máqt.rina con ei;te objeto, y el cual despues de
lleno se separa con su carga haciendo lugar para
otro. El principio de esta máquina es igual al del
bien conocido artificio de la noria.
E8tas operaciones se efectuan por medio de la
fuerza que procede de una máquina de vapor situada en el barco mismo. Asi pues, A B, como
ya dijimos, es el barco. C, es un caballete macizo
de madera, construido en su proa, el cual sostiene
el extremo superior de la viga D E. La parte in-

-y

ferior de la misma, E, toca al fondo. La cadena
sin fin F G jira continuamente al rededor de esta
viga sobre dos rodillos cilíndricos colocados en los
extremos H é I.
El extremo infürior de la viga de cubos, por
cuyo nombre la distinguiremos, está suspendida
por una cadena que corre en poleas de gran fuerza
n sostenidas por otro caballete tambien muy fuerte
P y Q. La prolongacion de esta cadena pa~a sobre
dos cilindros pequefios como en S S, hasta llegar á
otro mayor
donde se enrosca, y el cual jirando
á uno ú otro lado por la aocion de la máquina de
vapor, proporciona con suma facilidad los medios
de ajustar exactamente los cubos á la superficie del
fondo.
Las letras S, L y M, indican la bomba neumática,
el cilindro, y la palanca de una máquina de vapor,
N es la caldera, O la chimenea. Tes un brazo de
la máquina llamado palanca de r.onexion por que
une por medio de la ciguefia V la palanca M, que
es en renli&lt;lad el agente ó conductor de la fuerza,
con aquella parte de las otras máquinas que ha
de poner en movimiento. Sobre el mismo eje en
que jira la cigueña V, se halla tambien sujeta una
rueda dentada W, la cual pone en movimiento otra
mas pequefia en X, y esta, otra en Y. Esta última
obra sobre un piñon ó ruedecilla :z fija en un eje
horizontal sobre el cual jira tambien la rueda ver"
tical a cuyo borde es cartabonado. La rueda a
pone en movimiento otra rueda horizontal de cartabon b fija 5obre un eje vertical que segun se vé
en el grabado, pasa por el centro de la rueda b
hácia la parte superior del mecanismo, donde por
medio de otra rueda cartabonada, que no puede
verse en la lámina, es puesta en movimiento la
rueda grande Z haciéndola jirar con lentitud; y
como dicha rueda se halla sobre el mismo eje que
el cilindro I, resulta el movimiento de la cadena y
los cubos.
En C hay un tornillo sin fin fijo en el eje vertical
mencionado últimamente, el cual por medio de la
misma accion que produce todos los demas movimientos, hace jirar una rueda d sujeta al eje de un
cilindro ó molinete por cuyo medio es impelido e1
barco de un punto á otro segun requiere el progreso de la obra, ó bien se le hace avanzar con
movimiento uniforme durante la operacion. Hay
en q una casilla para el uso de los operarios ; l es
un molinete ó ciguefia para las operaciones segundarías de la obra.
A A es el agua en que flota el barco. B B e1
suelo ó fondo sob,e el cual obran los cubos.

z,

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y AR'rES.

La figura 2 manifiesta un plano horizontal de
aquella parte de la máquina necesaria para explicar el juego de las ruedas que producen el trabajo
requerido. En este grabado las letras que indican
cada una de las partes componentes son las mismas
que las de la fig. l. Asi N es la caldera de la
máquina de vapor, L es el cilindro, s la bomba de
aire. Y la gran ciguelía, W la primera rueda,
X el piñon ó ruedecilla. con una rueda volante

E'i.9: S

61

detras de ella. Y, la rueda tercera movida por X:
Z y Z, el eje horizontal de la rueda Y sobre el cual
jiran las ruedas cartabonadas a y a, poniendo en
movimiento la rueda de cartabon b fija en el eje
vertical que se vé en la fig. 1, y cuyo extremo
superior mueve el cilindro I sobre el cual pasa la
cadena sin fin á la que van anexos los cubos, segun
se ,·é en la fig. l.

Iig: 4-.

ti
o

Las figuras 3, 4 y 5 manifiestan la construccion
del arcaduz ó cubo. La fig. 3 es la vista lateral
-de uno de ellos con los eslabones de hierro que los
sujetan en la série ó cadena: A y B es el arcaduz,
C el eslabon, de los cuales hay uno á. cada lado.
En la fig. 4 se vé el mismo por debajo dando frente
al expectador el lado A de la fig. 3. La fig. 5
representa en perspectiva dos cubos unidos por
medio de los e~labones de la cadena: aquella parte
del eslabon por medio de la cual van los cubos
unidos unos á otros se manifiesta aquí en los
puntos C, D y E (suponiendo otro punto en frente
de E al otro lado del cubo B) y asimismo las
piezas intermedias G y H.

La figura 6 representa uno de los cilindros ó
mas bÍen rodillos sobre los cuales pasan la cadena
y cubos durante la operacion. L'os lados R R de
este rodillo proyectan con el objeto de impedir
que la cadena y cubos se salgan de su lugar,
El barco y la máquina representados en estos
grabarlos ofrecen como dijimos ya todas las mejoras
que basta el dia se han hecho en este ramo.
El barco es de 300 toneladas de porte. La máquina de vnpor es de fuerza de veinte caballos.
El coste de un barco semejante completo, con sus
máquinas y demas utensilios, es de unos 20,000
pesos fuertes.
La cantidad de trabajo ejecutado y el coste de
este trabajo son como sigue. Con un consumo de
carbon de dos quintales y medio por hora, levanta
de 100, á 200 toneladas en peso de material, sea
arena, barro, cascajo, &amp;c. y el coste aproximado
calculando el jornal de los trabajadores y el des-

gaste proporcional del buque y de ]as máquinas
es en dicho tiempo de unos 20 pesos fuertes.
Esto es cuando el agua se halla bastante tranquila
y la profundidad no excede de 12 á 14 piés. En
algunos rios el dispendio es mayor )legando algunas veces á 35 pesos por cada cien toneladas,
pero nunca mas.

LA CAIDA AFORTUNADA.
EN la vasta y bulliciosa metrópoli de Inglaterra
todo se hace de priesa. La competencia en los
di fe rentes ramos de la industria comercial, artística, y aun científica, hace necesario que aquellos
que no quieren ser alcanzados, y aun dejados atrás,
por sus competidores, corran á la par de ellos para
mantener su puesto en la carrera. Esta necesidad
se hace sentir en la parte mercantil de la literatura, tanto y aun acaso mas que en los demas ramos productivos, pero muy particularmente en la
manufactura de los papeles públicos cotidianos.
De estos solos (sin contar el gran número de periódicos semanales y mensuales que pasan de 160)
se publican todos los días de diez y siete á veinte,
y algunos de ellos, particularmente el titulado
"Times," pudiera muy bien recibir el epi teto de
periódico monstruo ó sábana de papel. Extendida
la hoja sencilla en que está impreso, mide en algunos números de cinco á seis piés de largo sobre
unos cuatro de ancho: y la cantidad de material
que contiene es equivalente á un tomo en octavo
menor bastante grueso ; y esto se ha de publicar
todas las mañanas! Imaginen nuestros lectores si
será necesario andar de priesa para conseguirlo.
Eu otro número daremos algunos pormenores curiosos relativos al mecanismo de uno de estos diarios, con noticias históricas y estadísticas de la
prensa periódica; por hoy nos limitaremos á mencionar uno de los medios de que se valen los redactores para llenar las columnas de su periódico, por
In concxion que tiene con cierta anécdota curiosa

�02

EL INSTRUCTOR, O REI?ERTORIO

que nos ha comunicado un editor amigo, y que
dad y simpatías del público, que empezaron á llotransmitiremos á nuestros lectores parR. darles una
ver donativos en metálico dirigidos al editor del
idea de la fé que merecen algunos " párrafos de
periódico "para el desgraciado albañil" al punto
gaceta."
de reunirse hasta unos 200 pesos fuertes. El editor,
Hay en Londres un número de individuos cuya
ignorando el nombre y paradero del albañil, y aun
ocupacion, ó mas bien profesion, es andar á caza
probablemente hasta entonces el suceso á que alude sucesos ó aventuras ya sean de carácter jocoso
dían los donativos, envió á llamar al autor del
ó lúgubre, que les sirvan de asunto para escribir un
párrafo para que adquiriese las noticias necesarias.
párrafo ó artículo corto el cual ofrecen en venta á
Investigado el caso resultó que el albañil habiendo
los redactores de los papeles públicos para su incaído sobre un monton de tierra fofa no babia
sercion en estos. En el caso de ser calificados de
recibido mas daño que una ligera. contusion y
admisibles estos artículos recfüen en pago los aucontinuó trabajando; que no era casado ni tenia
tores aventureros un penique (menos de medio real
mas obligaciones y cuidados que pasar alegrede vellon) por cada renglon, de donde le¡¡ viene el
mente la vida lo cual sabia efectuar sin necesidad
nombre de penny-a-liners, ó penique-por-líneas.
de estímulo ni exhortaciones. ¿ Qué hacer en seExcu¡,ado es decir cuan precaria es la suerte de
mejante apuro? ¿ Escribir otro párrafo manifesestos infelices, y cuantas veces sucede que los
tando que todo lo dicho anteriormente era un entristes penique-por-línea~, ámenos que una chiripa
sarte de mentiras y devolver el dinero á los que lo
venga á su socorro, no tienen un solo penique con
habían remitido? Esto hubiera sido sin duda el
que llevar un bocado á la boca.
proceder mas honrado. Mas ¿ como efectuarlo sin
Tal era precisamente la situacion de uno de ellos
comprometer la veracidad del periódico? ... y luego
no ha muchos dias. A pesu de lo severo de la esel dinero ¡ es tan goloso! .. Este último argumento
tacion (contra cuya crudeza su menguado guardaera demasiado convincente y nuestro penique-porropa no le ofrecía particular resguardo) babia anlínea resolvió que pues la suerte le había sido prodado toda la mañana en busca de algun accidente
picia una vez, no seria él tan ingrato que reusára
ó aventura cuya descripcion le proporcionase los
sus favores. Buscó al albañil, contóle lo ocurrido
medios de acallar los clamores de su despótico esy convinieron ambos, como lo hicieron despucs, en
tómago; pero en vano: todo parecia marchar en
repartirse las limosnas. l\Iala~ lenguas aseguran
buen orden y armonia; nada que se separase de lo
que el primer uso que hicieron de su dinero fué
comun, nada que ofreciese asunto admisible para
brindar en celebridad de "la caida afortunada."
un articulo, se presentaba á su vista escudriñadora.
"Si quisiera Dios," decia entre sí el cuitado, "que
ee pegase fuego á algun edilicio, que se oyeran
gritos de ladrones, que volcára una diligencia, que
NECEDAD Y DISCRECION.
á alguno le diera gana de arrojarse de una ventana,
ú otra friolera de que uno pudiera echar mano
LA diferencia que hay entre un hombre discreto y
para sacar hoy de comer ! " . . . . Desesperanzado
un necio, es que el primero se aprovecha en sus
de conseguir su objeto y maldiciendo su mala
acciones de }Q experiencia y práctica de otros, y
estrella, iba ya á retirarse á su albergue para no
razona consigo mismo antes de entrar en cualañadir á la calamidad harto dura ya del hambre
quiera empresa, mientras que el necio obra sin
la de un cansancio sin utilidad : pero, ¡ O fortuna!
premeditacion, y desatiende asimismo la conducta
como pasara cerca de una casa en con~truccion, dió
y experiencia de todos los &lt;lemas hombres. De
la feliz casualidad de que uno de loR albañiles se
aquí resulta que el discreto obra por su propia vocayese del andamio. "¡ Gracias á Dios, dijo nuesluntad y alvedrío, mientras que el necio, semejante
tro penique-por-línea, probablemente no ayunareá un autómata es puesto en movimiento por el
mos la hoy," y como el tiempo era escaso y su
impuL;o de un agente extraño.
impaciencia muy grande, no se detuvo á investigar
las circunstancias del suceso ocurrido sino que
poniendo desde luego pluma en papel procedió á
LA JUVENTUD Y LA EDAD MADURA.
comignarlo á la posteridad. "Artefano honrado
LA mente de los jóYenes se asemeja al vino nuevo
y hábil," "desgracia lamcntabk," '' su vida en in•
minen te peligro," "mujer é hijos ( e,to es de rigor)
en un estado continuo de fermentacion y efenei;en lii mayor destitucion," "todas las almas sensicencia; pero la del hombre maduro se parece el
bles debieran apresurarse ó. ~ocorrcr ... " &amp;c. &amp;c.
vino añt&gt;jo que ha perdido sus partículas fogosas y
retiene solo su fuerza y aroma.
Con estas ú otras expresiones semejaates acompañadas de pormenores y episodios que le sujirió su
fecundo ingenio, compuso nue,tro autor la historia
mas lnstímcra que vieran humanos ojos, y sin deteVENTAJAS DE LA ADVERSIDAD.
nerse un instante la presentó al redactor de uno de
los papeles públicos quien desde luego la admitió,
Asr como una borrasca sucediendo á otra borrasca,
dándole por ella unos 12 reales.
y una oleada seguida de otra van endureciendo
Hnsta aquí v:i bien: mas no es esto lo mejor.
mas y mas la concha que encierra á la perla, del
Tan lastimero era en verdad el relato, y tan elomismo modo las borra~cas y oleadas de la" ida dan
cuente la apelacion qne en ella se hacia á la carinueva fuerza y energía al carácter del hombre.

..

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

G3

•

,I

CENIZAS DEL EMPERADOR NAPOLEON.
Los restos mortales de aquel guerrero ilustre,
aquel hombre extraordinario que durante un periodo de veinte años ha tenido en conmocion á la
Europa entera, han sido transferidos á Francia
desde la isla de Santa Helena donde se bailaban.
El gobierno inglés á in~tancias de Luis Felipe ha
consentido en ceder el noble depósito que tan escrupulosamente custodiara cuando consideraba sin
duda exigirlo asi la pu de Europa. La traslacion
se ha hecho con toda la pompa y solemnidad que
reclamaba tan grandioso objeto, y la recepcion
del féretro en Paris y &lt;lemas puntos de Francia
por donde pasó, ha justificado plenamente la veneracion y entusiasmo que experimentan aun los
franceses por el que fué su emperador. Lll solemne ceremonia fúnebre celebrada en esta ocasion, ha excedido en magnificencia cuanto se ha
visto hasta hoy, haciendola aun m11s imponente é
impresiva la no mentida afliccion pintada en todos
los semblantes, que todo el realce que le diera el
aparato y la pompa exterior. Este suceso ha despertado naturalmente el vivo interés que por muchos años deberá inspirar cuanto tiene relacion
con el último emperador de los france,es, y la
prensa, órgano siempre fiel de los sentimientos
populares, no se ha descuidado en pagar su tributo
á la ansiedad del público, dando á luz no solo
minuciosos pormenores de los últimos acontecimientos, sino reproduciendo un sin número de
incidentes relativos á la vida y hechos de K apoleon
durante su gloriosa carrera militar y política.
Por esta razon, aunque al principio tuvimos la
idea de insertar en nuestro periódico una descripeion de las ceremonias relativas á la traslacion á
Francia de sus despojos mortales, nos ha parecido
despues que seria acaso mas oportuno publicar por
separado una breve pero completa memoria de su
vida, proscripcion y muerte, ilustrada con numerosos gmbatlos y viñetas, la cual en pocas páginas
contendrá los sucesos mas notables de una historia

,

tan fecunda en acontecimientos de interés vital en
todos tiempos 1&gt;ero con es1&gt;ecialidad para la generacion actunl.
Dicha memoria acompañará al próximo número
de El Instructor.

MOSAICO.

Oreja, largas,
LA.s oreju son sin duda la parte de la cabeza que
menos influencia tienen en la fisionomia por ser
sus movimientos muy débiles y en general casi
imperceptibles. La circunstaucia de ser grandes
es un demérito en cuanto al bien parecer pero una
ventaja respecto al sentido de que son el órgano.
La oreja grande percibe los sonidos mejor y ó.
mayor distancia. El conocimiento de este hecho
puede haber inducido á varios pueblos salváges
cuyos hábitoa hacen muy necesario para ellos el
oír á gran dbtancia, á adoptar la costumbre e:x:tra6a no tan solo de perforar el oido á fin de suspender á él piedras, anillos y otros objetos que con
su peso los hagan mas voluminosos; sino ú aumentar excesivamente el tamaño del lóbulo, horadúnrlolo é introduciendo pedazos de madera ó metal
que gradualmente reemplazan con otros mayores.

Preocupacio11.
Es un error bastante general aun entre personas
bien educadas, el considerar un suceso como causa
de otro por hR.ber aquel precedido inmediatamente á este. Un ejemplo curioso de este error
ocurrió el siglo pasado. El pescado de que principalmente se mantienen los habitantes de Noruega
desapareció repentinamente de sus costas. La

�64

EL INSTRUCTOR.

práctica de la inoculacion por las viruelas acababa
de ser introducida en el pais, y desde luego fué
considerada como causa de aquella calamidad.
Penetrados los habitantes de esta idea y conceptuando que el peligro de la enfermedad era menos
funesto que la certidumbre de morirse de hambre,
expresaban la mayor indignacion contra todo el
que procuraba librarlos del azote de las viruelas.

Estatura del lwmbre.
PnEV-'.LECE en general una idea errónea respecto

á la estatura del hombre la cual suponen muchos
es hoy considerablemente menor que lo era en los
siglos remotos de la antiguedad. Este error puede
hasta cierto punto haber originado en las leyendas
antiguas de gigantes á. que ya nadie dá. crédito.
.Al mismo tiempo hay infinitos datos para c~eer
que la estatura del hombre á. pesar de afgunas
variaciones locales, no ha disminuido sensiblemente, y no solo por la concurrencia de varias
pruebas deducidas de evidencias históricas desde
las épocas mas remotas, sino por consideraciones
científicas en la ausencia de otros datos, puede
inferirse que no ha habido en ella alterncion sensible desde el origen de la especie humana.

1.lfuerte causado por el ,·ayo.
Poc.1.s personas que no hayan tenido ocasion de
examinar un cuerpo humano herido por el rayo
tienen una idea correcta del modo en que el golpe
eléctrico efectua la terminacion repentina de la
vida. Las alteraciones visible~ del cuerpo producidas por él ofrecen un contraste singular con las
que por lo comun ocasionan las enfermedades.
Su mecanismo aparece. perfecto y casi intacto y
sin embargo entre las infinitas formas bajo las
cuales se presenta la muerte, en ninguna de ellas es
el principio vital tan rápidamente destruido.

Sueño profundo.
GENRRJ.LMENTE se con~idera el sueño profundo
como un estado saludable de reposo. Sin embargo
las observaciones de facultativos eminentes han
probado que solo es saludable aquel sueño del cual
despertamos con facilidad.

Modo de limpiar las cadena, y otra, alhajas
de oro.
fü sabido que en la composicion de estos objetos.
entra mayor ó menor cantidad de cobre y que
tanto mas pronto pierden estas joyas su brillo
cuanto mayor liga de cobre contengan. Será pues
fácil el ponerlas brillantes con solo hacer que desªRarezca. el cobre que hallándose en su superficie
les comunica un viso d~sagradable. Basta poner
á herbir estos objetos en agua en que se haya
echado dos onzas de sal amoniaco. El oro que
despues de esta operacion cubre él solo la super-

ficie le dá todo el brillo que le es propio cuando
está. sin liga.

Acido prúsico.
EsTE violento veneno se llama asi por extraerse
del azul de Prusia cuya circunstancia he hecho
que no se note su existencia en una infinita variedad de objetos naturales. El ácido prúsico ó bidrociánico exhala un olor muy agradable que se
per&lt;'ibe fácilmente en algunas :flores, como el alelí
doble, por ejemplo, y en la flor de varios árboles
como el melocotonero, el espino blanco y otros: en
realidad este ácido parece constituir su principio
oloroso. Se descubre asimismo en el meollo ó
cuesco de varias frutas de hueso, tales como el
albericoque, el a1tllocoton, la guinda, y la almendra,
y en esta última en tanta cantidad que ha llegado
á. ocasionar la muerte. Existe en las hojas del
laurel comun en tal abundancia que el agua destilada de ellas es un veneno casi instantáneo. Este
hecho fué descubierto en Dublin donde varias
personas que bebieron de un licor preparado con
hojas de laurel fueron todas envenenadas. Sin
embargo en España, Francia y otros países prevalece aun la costumbre de aplicar el laurel á. uso&amp;
culinarios.

El estómago.
Los antiguos consideraban el estómago como el
asiento de nuestras facultades y afecciones mas nobles, así como del orgullo y del valor. Perseo lo
llamaba el dispensador del ingenio : por los sagrados escritos deducimos que los hebreos lo consideraban como el cuartel general de la inteligencia; y los indos, uno de los pueblos ma11 religiosos lo reverencian aun hoy como el asiento del
raciocinio. Acaso por esta razon los animales que
tienen dos estómagos han sido llamados rumiantes.,
por excelencia.

Grandeza lacal.

EL último Cande de Altamira (personalmente conocido del que escribe) era un pequeño grande
hombre de cuatro pies y dos pulgadas de alto.
Aunc1ue entre sus títulos poseia un principado y
tres ducados nunca usó otro que el antiguo, aunque
para él acaso menos adecuado, de Conde &lt;le Altamira. N unen dobló la cerviz al yugo de N apoleon,
y él fué quien dió al imbecil Carlos IV aquella
oportuna y bien conocida respuesta cuando el rey
le dijo un din, "Primo, ¡ qué pequeño eres!"
"Verdad es, Señor, pero en mi casa soy Grande."

• Rumiar. Considerar despacio y pensar con reflexion
alguna coaa.-Diccionario de !alengua española por la Real
Academia,

LO;\DRES:

e:-

LA IMl'RE;\T,1 l&gt;E CAIILOo \1000,

rorru,'s

&lt;'OURT, tlEET STREET,

�</text>
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-

-·-

.

..

-- ~,~,..,

MARZO.

1841.

HISTORIA DE LA ORDEN DE LOS CABALLEROS DE MALTA.
EL origen y progreso de la antigua y en algun
tiempo célebre órden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan, son hechos históricos de suyo
muy interesantes y de importancia tanto mayor
cuanto que por muchos siglos se halla íntimamente
enlazada la existencia de dicha órden con la historia general de la cristiandad. Los antiguos
anales de los caballeros Hospitalarios empiezan en
la oscuridad del siglo décimo, cuando los sarracenos eran dueños de Jerusalen y la Tierra Santa.
Continuan luego durante el romántico y caballeresco período de las cruzadas; prolónganse por el
de las guerras con los turcos, contra los cuales
fueron en algun tiempo considerados por los cristianos como un baluarte, y despues de cerca &lt;le ocho
siglos, terminan en nuestros dias en la debilidad, la
traicion y la insignificancia, durante las guerras
que ocasionó en Europa la revolucion francesa.
Pocas dino.stias de emperadores ó reyes han durado
tanto tiempo como 1a órden y dominio de estos
monjes belicosos que al principio fueron solo pordioseros y asistentes de los enfermos y peregrinos
mendicantes en Palestina.
Por los años de 1050 los católicos de los estados
comerciales de Italia obtuvieron permiso de los
mahometanos para erigir una iglesia en J erusalen
donde poder celebrar el sacrificio de la misa segun
el ritual latino. Anexos á esta iglesia se fundaron
luego dos hospitales, el uno denominado de San
Juan para peregrinos varones, y el otro de Santa
Maria para la recepcion de las hembras. Algunos
monjes benedictinos celebraban el servicio divino
en la iglesia, y legos piadosos que habían resuelto
terminar sus dias en Palestina, ó por lo menos
permanecer por largo tiempo en la Tierra Santa,
cuidaban de las casas de caridad. Al principio
eran estos principalmente italianos procedentes de
Amalfi, Venecia, Génova, y Pisa, cuyas ciudades
emprendedoras mantenian una comunicacion consTo11. VIII.

tante con el oriente: pero con el tiempo otras naciones enviaron tambien sus mercaderes y sus devetos á Palestina, de modo que se formó en las
costM de Asia una colonia europea mixta cuyos
miembros aunque diferían mucho en carácter, opiniones é intereses, se mantenían unidos por los
lazos de una misma religion y la necesidad de socorrerse mútuamente contra el enemigo comun.
Las limosnas de los pueblos de la Italia meridional
y los donativos liberales de sus conquistadores los
normandos, unidos al dinero que dejaban los mercaderes y peregrinos ricos, enriquecieron muy
pronto estos establecimientos de cuyos fondos eran
fieles depositarios los ciudadanos comerciantes de
Amalfi.
El hospital de San J nan de J erusalen fué en su
origen lo que indica su nombre, y nada mas.
Curábase en él á los enfermos, practicábase una
caridad económica y sin ostentacion, y tan justa y
bien entendido. que ya fuese turco ó europeo, infiel
ó católico, ninguno fué despedido de aquel benévolo
o.silo sin reciliir el auxilio que reclamaba su
situacion.
Pero este estado de cosas cambió gradualmente
cuando los nuevos conquistadores del país, los
turcos, despreciando la tolerancia de sus predecesores comenzaron á perseguir á los cristianos; y
estos no ya satisfechos con su carlicter de viajeros,
mercaderes ó peregrinos, del cual en realidad no
podían difrutar en paz, resolvieron hacerse ellos
mismos dueños del sepulcro de Jesucristo y de toda
la Palestina por la fuerza &lt;le las armas. Por los
años de 1100 los guerreros de la primera cruzada
habían ya arrojado á los infieles de la Tierra
Santa, y Godofredo de Bouillon fué proclamado
unánimemente primer rey cristiano de J erusalen.
El establecimiento creció entonces en importancia
habiendolo tomado bajo su proteccion la Iglesia
de Roma en 1113, Cinco años despues la asocia-

K

�co

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

EL INSTRt.;CTOR, O REPERTOIIIO

ciou absoluta 1í la voluntad del consejo. Ninguno
cion voluntaria de Se,jiens ó Sirvientes del hospital
de ellos podia poseer fincas ó bienes de ninguna
de San Juan, fué constituida en una sociedad moespecie sino en comunidad con sus hermanos de la
nástica regular siendo su primer gefe ó abate el
órden. Asi romo los demas caballeros, tenian oblipiadoso Gerardo, pern no fué sino veinte años
gacion de defender el pueblo y la fé, y arriesclespues cuando á las ordenes del Abad Raimundo
gar voluntariamente sus vidas en pelea con los
de Puy se hicieron soldados estos monjes, maneinfieles.
Morir en el campo de hatalla era considejando con la misma mano la cruz y la lanza.
rado como el colmo de la honra y una garantía de
"Estas instituciones," dice un historiador italiano,
salvacion, y la fuga una ignominia indeleble para el
"fueron recihidas con tanto ardor, que en muy
cobarde que desde luego era despedido vergom:osapoco tiempo se formaron varias órdenes militares
mente de In órden. Perdinn asimismo el derecho de
las cuales poseian inmensas riquezas. La pripertenecer á ella los caballeros que peleaban en
mera fué la de San Juan de J erusalen ó caballeros
querella personal, ó bien enviaban ó admitían un
Hospitalarios, establecida originalmente parn recidesafio para un combate privado. El que pegaba
bir á los peregrinos que visitaban aquella ciudad.
á un compañero era condenado á ayunar ¡)or cuaLa segu11da fué la órden de los caballeros Templarenta dias, y todos los que habian tenido parte en
i'iO$, cuya ocupacion era velar ó. la seguridad persola contienda hnbian de comer en el suelo sin salnal de los peregrinos, peleando contra los infieles
villa ni manteles durante siete días t, y no tomar
que los molestaban; y la tercera la órden Teutóotro alimento que pan y agua los miercoles y
nica que se propuso desempeñar ambos deberes.
viernes. Entre otras reglas curiosas para su goA imitacion de estas fueron instituidas las ordenes
bierno interior se hallaban las siguientes. No era
de Calatrava y Santiago en España, y otras en
permitido á los caballeros de San Juan el acostarse
diferentes países•.
enteramente desnudos, ni hablar eu la cama ni en
Al tiempo de su ineorporacion fueron divididos
los Hospitalarios en tres clases, la nobleza, el clero
la mesa.
El primer traje &lt;le los caballeros fué una túnica
y los sirvientes. Para ser admitido en la primera
negra sencilla sujeta al rededor de la garganta por
clase eran necesarias severas y escrupulosas 1&gt;rueuna jareta, con un cuello vuelto que descansaba
bas de limpieza de sangre y nobleza no interrumsobre los hombros. Esta túnica que bajaba hasta
pida hasta la cuarta ó sesta generacion, con otros
los piés iba ata&lt;la por la cintura con una banda ó
muchos requisitos, altos hechos y cualificaciones
cinturon ajustado. l'ero el principal &lt;listintivo
prevenidas por los estatutos, lo cual no podía menos
era una cruz de lienzo blanco con ocho puntas, que
de grangear al agraciado un rango y dignidad
muy elevados. Estas cualificaciones variaban sin
llevaban cosida á la túnica sobre el pecho, y cuya
forma peculiar ha tomado el nombre de cruz de
embargo entre los caballeros pertenecientes á difel\Jalta. A fines del siglo XIII sufrió una ligera
rentes países. Los tudeseos y alemanes eran los
alteracion el traje de los caballeros: se dispuso
mas exigentes: seguianles los franceses, luego los
espaííoles y portugueses, y por último los italianos: , que en campaña usáran sobre In túnica un manto
encarnado con una cruz blanco. Ninguna órden
estos últimos imbuidos de un espíritu mercantil y
religiosa ha prestado tanta atencion como esta al
por consecuencia poco aristocrático, llegaron á admitir entre sus caballeros á los hijos de sus meradorno exterior: sus estatutos abundan en pormecaderes opulentos, lo cual hizo decir al abate Vertot
nores sobre este punto. "Es propio de un hombre
(que aunque escribía en el siglo diez y ocho no
religioso," dice una de sus antiguas leyes, "el ser
hnbia aun logrado desimpresionarse de las preocutan aseado en su cuerpo como limpio en su espíritu
paciones del décimotercio) que los italianos "acuy por consiguiente recomendamos á nuestros herñaban caballeros de baja ley."
manos que se vistan con decencia y elegancia, proNo sabemos precisamente en que época, pero
hibiendoles expresamente para lo futuro el uso de
con el tiempo los caballeros de la orden fueron
todo traje que no sea adecuado á su condicion, pardivididos en siete clases llamadas "lenguas." Eran
ticularmente ropas cortas, ámenos. que vayan de
estas en primer lugar el italiano, el aleman y el
camino, ó se hallen á bordo 6 de servicio,"
aragonés las cuales pasaban entonces por las tres
El primer deber de los caballeros de San Juan
grandes lenguas de Europa: á estas seguían los
era escoltar á los peregrinos para libertarlos de la
tres dialectos principales que se usaban en Francia,
violencia de los infieles durante sus visitas á los
á saber el provenzal, el aubernés y el francés
parajes santos de Palestina; pero con el tiempo
comun; y por último el inglés. El protestantilimo
llegó á extenderse considerablemente la esfera de
adoptado en Inglaterra durante el reinado de
su accion á medida que iban adquiriendo un carácEnrique VIII desbarató la rama inglesa de la
ter mas belicoso ; prestaron una cooperacion acórden, y á ella fueron sustituidas las dos lenguas de
Portugal y Castilla.
La constitucion primitiva de la órden era oligár•
t Este castigo pueril estaba muy en voga entre los cabajica, pero en el consejo el abad 6 gran mae8tre
lleros de la edad media, bien fuese en obediencia á un mantenia dos votos. Ademas de los votos de castidad y
dato superior ú en calidad de mortificacion voluntaria hasta
pobreza, cada miembro juraba obediencia y resignahaber cumplido tal 6 tal voto. Cervantes lo ridiculiza con
mucl,a gracia por boca de su ingenioso hidalgo cuando le
hace jurar "no comer pan á manteles" hasta haber desencantado á Dulcinea.

• Giannone.

l.\

Hva á las direrentes cruzadas de Europa, y en las
numerosas y sangrientas batallas con las cuales se
ganó y perdió alternativamente la Tierra Santa
hicieron prodigios de valor. Distinguiéronse tanto
los caballeros de San Juan en la toma de Ascalon
y Gaza en 1153 que el papa Anastasio IV les otorgó
por medio de una bula pontificia muchos é importantes privilegios confirmando ademas los antiguos.
" Respecto á que vosotros hermanos mios," dice la
bula, "haceis tan buen uso de vuestros bienes y
posesiones, empleándolos para el mantenimiento de
los pobres y el socorro de los peregrinos, prohibimos á todos los fieles, cualquiera que sea su dignidad, que os exijan el diezmo de vuestros frutos
y asiruismo que publiquen contra vosotros censura
eclesiástica de ninguna especie, ni sentencia de
su~pension ó excomunion." Esta bula aseguró los
estados de la órden y ocasionó su 1ápido aumento;
haciendo al mismo tiempo á los caballeros enteramente independientes de toda otra autori&lt;lad que
la del pontífice, el gran maestre y el Capítulo de
su órden. Entretanto c1er.ia esta en opulencia asi
como en importancia, En casi todos los paises de
Europa inmensas y pingües haciendas le fueron
legadas ó cedidas por sus poseedores, y con ellas
fundaron los caballeros nuevos establecimientos en
diferentes puntos creando comendadores y bailios
miembros de la órden que velasen á su administracion. Uno de los manantiales mas considerables
de riqueza para la órden eran los príncipes y
nobles de aquel tiempo, quienes al tomar el hábito
renunciaban en favor de ella la mayor parte de sus
estados, pues ningun miembro con arreglo á los
~statutos podía, como ya se ha dicho, poseer bienes
rndepenrlientes de la órden. En España, Francia
y Al~mania fueron frecuentes estas donaciones, pero
particularmente en Italia. En el reino de Nápoles y Sicilia algunos de los estados mas considen.bles perteneeian IÍ. los caballeros de San Juan
que los poseyeron por muchos siglos.
~o.e~ pues, de estraña_r que esta institucion cuyo
prmc1p10 fue tan humilde se desviase gradualmente de la disciplina severa que se habian impuesto sus miembros. Poseer inmensas riquezas
sin sujecion ni trabas respecto al modo de hacer
uso de ellas y no aprovecharse de las ventajas que
proporcionan es exigir demasia&lt;lo de la flaca naturaleza humana. Los hospitales se transformaron en
palacios, el lujo y el esplendor reinaban en el interior de hi órden, y los caballeros entre los cuales
se contaban ~arios príncipes de extirpe real, d~ja1on de ser simples hospitalarios para convertirse
en potentados ambiciosos y en árbitros de la cristiandad. La edad de oro de la órden en que
todavia conservaba su simplicidad pri~itiva no
duró mas de un siglo. El deseo de engrandecerse y e_xtender su dominio por medio de conquistas particulares se apoderó muy pronto de los
caballeros de San Juan, cuya órden tenia por base
fun~lamental un voto de pobreza y de asistencia
desmteresada á todos los cristianos que necesitasen
de sus armas ó su hospitalidad. Lo militar superó
e~ e_llo~ á 10 religioso, y el amor de la gloria y las
dist1 nciones mundanas, asi como el deseo de acumu-

.

'

07

lar riqueza•, extinguió su humildad y temperancia,
y llegaron al punto de negarse á defender los territorios ocupados en Palestina por los cristianfls á
no ser bajo la condicion de que despues de expeli~
dos los infieles seria cedida á la orden la mitad de
las tierras y los despojos que conquistase su valor.
Formalizáronse con frecuencia contratos de- t!sta
cla~e, y en cierta ocasion pagaron los cabll.lleros
muy caro su ajuste. Una ciudad de Fenicia lla•
macla Cesú~ea, situada al ¡iié del monte Lébauo,
y perteneciente al conde de 'l'horon fué sitiada
por los turcos, y los caballeros Hospitalarios habiendo cerrado su ajuste con el conde cargaron ua
número considerable de caballos y camellos con
armas, municiones y vituallas, y partiendo cle
J erusalen marcharon e11 gran número á la cabeza
de sus soldados ú hombres de armas sobre la plaza
sitiada. Desgraciadamente para ellos Noredin el
comandante musulman tuvo noticia de este movimiento por medio de sus espías, y poniendose en
acecho rodeó á los Hospitalarios en un estrecho
paso no lejos de Cesárea. Aunque acosados en
todas direcciones por fuerzas infinitamente superiores, los cristianos se defendieron her-0icamente
hasta que casi todos los caballeros presentes perecieron á manos de los infieles.
A la muerte de Balduino III, rey de Jerusalen,
que fué envenenado, ocurrió una disputa sobre la
sucesion y faltó poco para que los cristianos peleasen entre sí. Algunos de los principales señores
feudales que aspiraban á la corona mnntenian que
esta era estrictamente electiva, al paso que. Amaury
hermano del difunto monarca, la reclamaba por
derecho de sucesion, derecho que en realidad no
fué bien definido sino algunos siglos despues. No
llegó sin embargo á estallar la guerra civil debienclose este incalculable beneficio á los esfuerzos que
para conciliar los ánimos hizo Auger de Balben,
gran maestre de los Hospitalarios, quien hizo presente á los cristianos que sus disensiones intestinas
abririan las puertas de Jerusalen á los sarracenos ó
turcomanos, y que el trono que reusaban á. Amauri
seria ocupado por Neredin ó el califa de Egipto.
Amauri fué coronado y los nobles le. juraron obediencia en 1163. Pero los caballeros de San Juan
n_o escucharon siemp~e como entonces las sugestiones de la prudencia. Poco clespues hubieron
ellos mismos de comprometer la seguridad de
todos los cristianos residentes en la Tierra Santa
declarando la guerra á sus rivales los caballeros de
la cruz encarnada, ó Templarios. Esta órden en
su origen fué una rama y dependencia de la. de
San Juan, pero esta rama, segun dice un historiador a~tigu~, llegó á formar un árbol corpulento y
parecia eclipsar y sofocar el tronco que Je babia
dado origen. Aunque los Templarios no lleaaron
.
~
~
o
Jamas a po~eer tanta riqueza como los caballeros
de Sau Juan, los miraban estos con mucho recelo y
se oponían abiertamente á ellos siempre que pretcndian apropiarse nuevos estados y rentas. A
este motivo de discordia se unió cierta rivalidad
militar; y el espíritu de orgullo, vanidad y etiqueta que se manifestaba en disputas continuas
sohre rango y precedencia, contl'ibuyeron á aumcn-

�EL INSTRUCTOR, O ItEPERTORIO
tar el o&lt;lio que reinaba entre unos y:otroe, hasta
valientes, triste resto de un cuerpo numeroso, se re.
que por último loe caballeros rivales se encontra•
fugiaron en la isla Chipre donde reinaba un príncipe
bau rara vez sin pelear. Esta division fué una de cristiano, y aunque un corto número de Templarios
las causas principales del triunfo de los mahomerenovaran por nlgun tiempo la lucha, In Tierra
tanos y de las conquistas que por último efectuó Santa se perdió con la toma de San Juan de Acre
Sala&lt;lino en la Tierra Santa.
y la salida de los caballeros Hospitalarios. Poco
El papa Alejandro III á instancias del rey de
deepues de la llegada de estos á Chipre, el gran
J erusalen logró reconciliar los dos partidos enemimaestre circuló por Europa avisos convocando un
gos eu 1179; pero esta union fué muy efünera, y ó. capítulo general de la órden, y los caballeros
ella sucedieron luego nuevas discordias y hostiliauseutes obedeciendo apresuradamente el mandato
dad. En 1198 tuvo el rey de Jerusalen que solici- se embarcaron para el oriente. Pero la manía de
tar de nuevo la intercesion pontificia entre los las cruzadas habia pasado ya. Los hospitalarios
caballeros de San Juan y los Templarios, y por
no fueron auxiliados con tropas y dinero de Eusegunda vez se logró aquietarlos ; pero el odio que ropa, por consecuencia fué preciso abandonar como
una á otra se profesaban ambas órdenes llegó á tal impracticable todo proyecto de invadir la Palespunto que en 1250 despues de muchas sangrientas
tina, y despues de diez años pasados en inútiles esescaramuzas resolvieron medir sus fuerzas en una
fuerzos, la mayor conquista que lograron efectuar
batalla general. Este combate fué mas terril.Jle
fue la isla de Rodas de la cual despues de cuatro
que cuantos se habian verifica&lt;lo contra los mahoaños de una lucl1a encarnizada tomaron posesion
metanos. Los caballeros de San Juan que por
en 1310. Poco despues logró el gran maestre reúltimo salieron victoriosos no dieron cuartel, así es
ducir las islas inmediatas de Telos, Sima, Nisiro~,
que apenas escapó un solo Templario para llevar la
Cos, Calimna y Leros, y establecer la autoridad de
triste nueva á su órden. Pero no tardó mucho en
la órden en todo el célebre grupo de islas conociser reem11lazada la pérdida de los caballeros de la
das de los antiguos con el nombre E,púrades, de las
cruz encarnada por hermanos de la órden que llecuales la de Uodas podia ser considerada como la
garen de Europa, y la presencia &lt;le un enemigo
principal. Despues &lt;le estas conquistas que por decomun mas terrible y feroz que cuantos hasta encirlo asi le pusieron en posesion &lt;le un pequeño
tonces habían tenido que combatir, obligó á las dos
reino, volvió en triunfo á Rodas es peraudo diijfrutar
órdenes á su.qpen&lt;ler sus hostilidades y cooperar á
de paz y reposo, pero al formar esta idea no cont1&gt;
su mútua preservacion. En la guerra que se siguió
con el poder y la ambicion de los príncipes de 1n
aunque tu,·ieron que ceder en todas direcciones á
casa de Osman que habían arrancado una gran
fuerzas infinitamente superiore~, los caballeros de
parte del continente inmediato de Asia de manos
San Juan y los de la cruz encarnada pelearon con
de los griegos, y que á poco tiempo de su regreso
todo su antiguo valor. Sin embargo los victoriosos
cayeron sobre Rodas. El valor de los caballeros
mamelucos tomaron á Nazareth, Cesárea, Tiro,
Hospitalarios opuso sin embargo una barrera inJ afa, .Autioquia y otras ciudades, llevando el fuego
,·encible á las armas de los turcos que finalmente
de la destruccion hasta las puertas mismas de San
tuTieron que evacuar la isla.
Juan de Acre, fortaleza principal y baluarte &lt;le los
Libre ya de sus enemigos, el gran maestre que
cristianos en oriente. El arribo de un nuevo ejérposeía otros y mas elevados talentos que los puracito de cruzados de Europa conjuró por entonces
mente militares, dedicó su atencion á reanimar el
1a tempestad, asegurando á los cristianos un armiscomercio de Rodas, utilizar sus recursos y restituir
ticio de diez aiios; pero en el de 1287 estalló de
la isla y sus dependencias á su antiguo esplendor y
llue,·o la guerra en los pocos puntos que aun conestado floreciente. Sus ebfuerzos y acertadas distinuaban en poder de los europeos, y en 1291 logró
posiciones fueron coronados de buen éxito, y antes
el eultan de Egipto poner sitio á San Juan de Acre
de mucho tiempo el puerto de Rodas fué el emsu último refugio, que no sacumbió sin embargo
porio del comercio de Europa, y este nuevo estado
habta que las órdenes militares fueron casi exteraunque circun@crito en estrechos límites llegó á ser
minadas, y despues de haber mordido el polvo mutan poderoso por sus riquezits y comercio como
chos miles de mamelucos. En el momento crítico
formidable por el esfuerzo y valor de los caballeros
mientras los musulmanes corrían á las brechas, los
de quien dependia. La fama de estas conquistas
caballeros de San Juan guiados por su gran maesy sólidos establecimientos se extendió luego por
tre salieron secretamente de la ciudad, y dando
Europa, donde produjo resultados muy favoravuelta. al campo enemigo le atacaron furiosamente
bles para los miembros &lt;le la 6rden, y poco despor retaguardia. Pero el sultan no se dejó sorpues la mayor part" de las 1,osesiones de los Tem¡&gt;render: una. nube de mamelucos salió al encuenplarios que habían sido suprimidos en 1312 fueron
tro de estos valerosos caballeros que recibieron al
cedidas por el papa y los soberanos europeos á la
mismo tiempo la noticia funesta de haber perecido
órden de San Juan de Jcrusulen. Esta herencia
el gran maestre &lt;le los Templarios con casi todos
de los &lt;lespojos de sus antiguos rivales y mortales
sus caballeros, y que la ciudad de Acre se hallaba en
enemigos, aumentó su orgullo aun mas que su
poder de los infieles. Replegáronse entonces hncia
Ja costa, peleando siempre, y se arrojaron en un rii1ueza que procedía entonces de muchos manantiales diferentes.
bote que afortunada.mente allí babia. Ni era r,cceDespues del comercio con los estados cristianos
sario un grande bajel para contenerlos pues solo
amigos, la ocu1mcio11 mas lucratirn de los IIospitiiquedaron vivos siete caballero3. füte puñado de J
larios era el andar en cor~o operseguir los buc¡ues

DE HISTORIA, BELJ.,\S LETllAS Y ARTES.
mahometanos de todas clases que se empleaban en
la pirateria. Obligábanles sus votos á mantener
guerra perpétua contra los turcos, y por consecuencia limpiar los mares de piratas parecía formar parte de sus deberes religiosos, logrando la
Tentaja adicional de aumentar considerablemente
su ya inmensa riqueza con los despojos y el valor
de sus presas: pero este género de vida no podia
ser por mucho tiempo compatible con los votos y
disciplina de la órden, asi es que su carácter
moral perdió mucho de su pureza primitin, y
la "religiosa ciudad" de Rodas presentaba de continuo escenas poco adecuadas á justificar tan respetable titulo.
La gloria de los caballeros ya entonces llamados
de Rodas parecia haber llegado á su apogeo.
Durante un período de cerca de sesenta años desde
1344 á 1400 su influencia y ambicion apenas conocia límites, y las hazafías con que adquirieron la
una y justificaban la otra llenaron de admiracion á
la Europa. Los egipcios y los turcos de quienes
era el terror el pequeño estado de Rodas, intentaron
repetidas veces arrojar de él á los intrépidos Hospitalarios, pero fueron siempre rechazados vergonzosamente con especialdad en los &lt;los sitios memorables de 1444 y 1492. Pero este fué el último
triunfo de los caballeros durante su posesion de
Rodas. Los turcos se habian hecho ya muy formidables desde la conquista de Constantinopla, y en
sus súbditos griegoR que aborrecían de muerte á
los raballeros, hallaron muchos y buenos mariuos á
quienes encomendar la direccion de sus flotas.
Cuando el sultan Soliman IV, comunmente llamado
el Magnlfa:o, tomó las riendas del imperio otomano
á finea de 1520 era jó,·eu, fogoso y emprendedor, y
desde luego determinó efectuar á toda rosta la
conquista de Rodu. Año y medio tardó en preparar su inmenso armamento, y en Junio de ló2'.l se
presentó delante de Rodas con una escuadra formidable, aunque el número de sus tropas que los
cronistas de la órden hacen subir á 150,000 hombres es probablemente uagerado. La fuerza de los
cristianos se componia solo de 600 caballeros, 5,000
hombres de tropas regulares, y algunas compañías
de una. milicia formada en la isla entre los súbditos griegos y latinos, pero durante dos siglos &lt;le
residencia los caballeros &lt;le San Juan habían fortificado de tal modo su capital, que Rodas era á la
sazon una de las plazas mas fuertes del mundo.
Cuando los turcos despues de trece dias de incertidumbre é inaccion empezaron á hacer fuego soore
la ¡ilaza, los caballeros tomaron su ¡iosicion con
arreglo á sus naciones ósea las '' lenguas" en que se
hallaban divididos por su órden. Apoyando sobre
la torre de Francia formaban los caballeros franceses con las flores de lis ondeando en sus estandartes; seguianles los fuertes alemanes cuya columna llegaba hasta la puerta de S110 Jorge; alli
comenzaba la de los ingleses; á esta seguían los
caballeros españoles y los de Auberuill, y lue..,o los
italianos que aunque últimos en la formnci~u no
&lt;•run en valor inferiores á ninguno de los otros.
El anciano, pero actirn y hcróico gran maestre
1.'hle Adaw saliendo de su palacio se bituó cerca

G!)

de la iglesia de Santa Maria de la Victoria desde
cuyo punto podia acudir prontamente do quiera
que el asalto fuese mas vigoroso.
Las primeras operaciones de los sitiadores fueron
muy desgraciadas. Los caballeros destruyeron sus
obras, inutilizaron la artilleria de los turcos con el
bien dirigido fuego de la suya, y por medio de
salidas repen"tinas los mataban á millares arrojandolos en las zanjas que estaban excavando. Los
musulmanes se desanimaron: los bajaes que dirigian el sitio empezaron á ncilar, y á no haber
llegado el mismo Soliman en persona con refuerzos
considerables hubieran sin duda leyantado el sitio.
Aun entonces, y á pesar del prestigio que tenia con
sus soldados este jóven guerrero, el asedio procedió
muy lentamente, siendo extraordinaria la resistencia que en todos los puntos atacados ofrecían los
caballeros. El primer baluarte que cayó fué el de
los ingleses, pero por cuatro veces sucesi ras los
valientes guerreros que lo defendian obligaron á los
turcos ó. repasar la brecha, arrancando el estandarte
que habian plantado estos sobre las murallas.
Despues de cuatro meses de sitio algunos indiYiduos influyentes de la ciudad indicaron la necesidad de capitular, pero el anciano gran maestre
que parecia resuelto á perecer debajo de las ruinas
de la fortaleza no quiso dar oidos á estas sugestiones, y aunque abandonado de toda la cristiandad
y entregado á sus propios recursos harto limitados,
logró todavía defenderse dos meses mas y aun entonces cuando ya no le quedaba ni pólYora ni provisiones de bocn, obtu\·o unacapitulacion honrosa y
permiso para retirarse donde quisiese con los pocos
caballeros que sobrevivieron á tan sangrienta lucha.
Se asegura que los turcos perdieron entre muertos, heridos y enfermos mas de 100,000 hombres
durante los seis meses que duró el llitio de
' Rodas.
El corto número de caballeros hospitalarios que
escaparon con vida en e:;te mortífero asedio, con
unas -l,000 personas mas entre soldados y habitantes católicos de la ciudad, se embarcaron en los
navios pertenecientes á la órden el dia 1° de Enero
de 1523. Se les permitió llevarse sus archivos y
reliquias de santos, objetos de ningun valor en los
ojos &lt;le sus conquistadores. El gran maestre fué
el último que se embarcó, y viendo á todos sus fieles
súbditos salvos ó. bordo, dió la seiial y los buques
dejar!)n la isla de Rodas que tan noblemente hnbia
defendido y en la cual los caballeros Hospitalarios
reinaron durante cerca de dos siglos. Una horrorosa tempestad dispersó aquella melancólica escuadra, pero los navios uno por uno se refugia.ron á
diferentes puertos de la isla de Can&lt;lia. (la antigua
Creta) que entonces perteuecia á la república de
Venecia. Los venecianos actuados por senti1uicntos de envidia y egoismo habían permanecido
expectndores indiferentes de la toma de Rodas por
los turcos, á pesar de que esta isla po&lt;lia ser considerada y era realmente el baluarte &lt;le la cristiandad y la proteccion de las bellas ¡1osesioues rnnccianas de Candin, asi como de sus colonias en otros
puntos del Le vante; debiendo por con,iguicnte
haberla defendido por motivos políticos tanto colllo

l!l

�70

EL IXSTUUCTOil 1 O REPERTORIO

por el honor tlel cristianismo. Irritado con esta
contl ucta se apresuró el gran maestre á salir do
Cnn&lt;lia pronosticando cual seria la suerte de esta
isla á consecuencia del poder colo~al que iban adquiriendo los turcos, y la falta de union entre los
cristianos. Esta prediccion se verificó en el siglo
siguiente: Candia fué tomo da, como Rodas lo
habia sitlo antes.
Hacia fines de Abril las galeras de la ór&lt;len que
otra vez habinn sido &lt;li~persa&lt;las por la tempestad
se reunieron con una ó dos excepciones solamente
en el puerto de l\Iesina, y en le. isla amiga de Sicilia donde los caballeros bos¡,italarios tenian vastas posesiones, prepnró el gran maestre sus repreEentaciones al papa. y á los grnndes príncipes cristianos suplicándoles seíialasen otra isla en el Mediterráneo para la residencia futura de los caballeros
de Snn Juan ó bien r¡11e le nyu&lt;lasen á reconquistar
la &lt;le Rodas. La epidemia r¡uc por entonces se
manifestó en Mesina oblig6 ú. L'Isle A&lt;lam ó. salir

con su ya reducida escuadre. paro. lo. bahía. de
Nápole,, y despues de pasar alli algun tiempo, se
dirigió á Civita Yecchia en la costa romana óesde
donde se encaminó por tierra n Roma. El papa
señaló In ciudad de Yiterbo como residencia temporal de los caballeros de San Juan.
Sin embargo la rnergía del gran maestre no era
segundada ni por el pontífice ni por los príncipes,
que ó ~iraban el asunto con tibieza ó se hallaban
dematiindo ocupados con sus proyectos de engrandecimiento en Europa para pensar en una isla
situada cerca do las costas de Asia. Fué 1,ues
abandonada ln grande empresa de reconqubtar ú.
Rodas, y despues de siete años de incertidumbre,
desengaíios é intrigas, tuvieron los caballeros Hospitalarios que contentar,c con la ndjudicacion que
les hizo Carlos V de la isla de Malta. Aquí les
dejaremos por nhorn; tomando nosotros aliento·
para continuar su histori1l en el próximo número

VIST.\. J&gt;E LA ISLA DR MALTA,

:MICROSCOPIO SOLAR POHTATIL.
E:-. el tomo v de el Instructor, páginas 11.3 y Hü,
~e ha hecho una ex ¡,licacion extenso y circunstanciada de los ¡irincipios científicos en que se funda
la construccion del microscopio, describiendo al
mismo tiempo algunos de sus efectos mnra'l"illoso~.
"No hay acaso un placer mayor," dice el sabio
Dr. Arnott, "para una perrnna dotndn de la facultad de percibir y admirar las bcllczai 1lc la natura-

leza, que el explorar con el microscopio. ?llientr:n
que el telescopio elevo. Jo. mente ó. la contemplncion de un espacio inmensurable ocupado por millares de sole~, y demuestra ser la tierra que habitamos, comparo.da con el universo que la rodea,
mae pequeña aun que lo es uno. boja respecto al
poblado bosque de que forma parte, ó un grnno de
arena en comparacion de toda la que yace en la
ribera y fondo del vasto ooeano; el microscopio
excita nueva admiracion, manifestando sobre esta
hojn, 6 en una sola gota del agua en que ha perma-

DE IIISTORL\, TIELLAS LETRAS \' ARTES,

'il

instrumento representado en las híminas qnc
ncci&lt;lo en infusion, miles de seres viYientes, seres
signen.
no imperfectos por lo diminuto, siuo dotados de
El microi;copio solar e~ un in~trumento óptico
órganos y de una construccion tan romplexn y
que produce uno. imágen considerablemente ancuriosa como 1n del elefante. El que admira la
mer.tadn de cunlquier ohjeto diminuto nplicndo ú
singular construccion del panal de miel, puede
él. füte efecto e~ producido por el sencillo arreglo
dirigir la vista con la asistencia del microscopio
sobre la superficie cortarla de una rntn!l de sauce ú \ siguiente. Un objeto pequeíio de textura transparente ó semitransparente es adherido por medio de
otra madera cualquiera, y verá alli una estructura
un poco de goma disuelta en agua, á un pedazo de
semejante pero mas admirable aun: ó puede comparar la blonda natural del ala de una mosca con 1 cristal muy claro y delgado. Colócase este próximo
la mas perfecta que ¡rne&lt;lc producir la industria \ n una lente ó cristal de aumento ya sencillo, ó yn
doble, 6 compuesta que es lo mas general. Delante
del hombre; ó las bellas proporciones y la perfecdel objeto microscópico asi dispuesto y á distancia
cion de los miembros y las armas de un insecto tal
de unas tres ó cuatro pulgndas, se coloca otrn lentr
vez impercc&gt;ptible ÍL lo. simple vistn, con objetos
de mns diámetro y mayor distancia focal. El
semejantes de mayor tamnfio que le son ya cocentro de estn lente deberá coi11cidir, esto es, estar
nocidos."
precisamente en frente del centro de las otrns dos
El micros~opio cornun ó sencillo r¡uc por su pormas prquefiaq, Prcpnrnda como queda dicho cada
tabilidad es el 1¡ue se empica comunmcnte para
una de estas partes, si se coloca el aparato delante
uso prirndo, aunque utifüimo para obserrncioncs
del sol de modo que los rayoq de este paqnndo por
parciales, no proporciona sin embargo á la genela lente mayor cnignn directamente sobre las meralidad de espectadores tanto placer y deleite como
nores, se formnró. una imágen considernblementc
el llamado micro.•ropio solar. Las imágenes refleaumentada del objeto diminuto préviamente adjadas por este sobre un lienio 6 papel blflnco disherido al cristal, sobre cualquier superficie blnnca
puesto al intento son mayores y mas imponentes,
dispuesta para recibirla á una distancia que varia
y In sorpresa y admiracion que cau~nn crece tnmsegun la fnerza de aumento de las lente~. En el
bien proporcionalmeute. "Un buen microscopio
instrumento que vamos n describir estn distancia
solar," dice el mismo nutor, citado anteriormente,
"es unn do las adquisiciones mas interesantes que
es de unos 18 pulgadas.
la ciencia ha proporcionado al homhre para ayuLM lentes de que acabamos de hablar, algunos
objetos diminutos unidos á una per¡ueíia tira de
darle á investigar los secretos de la naturaleza.
cristal, y un disco de pnpel blanco de diez ó doce
Con las últimas m!'joras hechos en la construccion
de lentes puede aumentarse E:! taruaíio apnrente de
pulgadas de diámetro, constituyen pues todos los
los objetos basta doscientas ó trescientas mil Yece~,
elementos esc&gt;ncialcs del aparato.
y ser aun bastante luminosos para percibirse con
distincion. Una seleccion acertada de ohjetos examinados por medio del microscopio solar, sor•
prende en extremo al que los vé por primero. vez,
llenando su espíritu de altas concepciones respecto
ú In inmensidad de lo creado. Con el microscopio
ordinario solo un individuo puedo saciar á un
tiempo su curiosidad, pero con el solar un concurso
numeroso de personas pueden contemplar n la vez
los mismos objetos, aumentándose de este modo su
admiracion por el fentimiento de que otros pnr-1
ticipan al mismo tiempo en ella."
El obstáculo que se oponia á la introduccion del
microscopio solur en el círculo doméstico es el 1
volúmen del aparato necesario paro. producir el
La figura 1 representa est:ls partes componentes,
efecto deseado; mas esta dificultad queda ahora
y explica su uso y accion respectirn. A es la lente
obviada con lii introduccion de un microscopio 1 ó cristal de numen to doble ( esto es com¡¡iesto de
solnr de mesa ó portátil, que con el reflector y
dos lentes) y anexo n ella el objeto que se deseo.
demo.s partes componentes puede encerrarse en
observar pegado á la tiro. de ,·iclrio seíialada en a.
una cnjn de ¡ioro bulto y fácil de armar. Por
B es la lente mayor que arroja un punto de luz
medio de este instrumento puede un pequeño
concentrada sobre dicho objeto. C es el disco de
circulo de amigos ó una fümilia proporcionarse á
papel blanco que recibe la irmígen aumeutado. de
poca eo~ta muchas horas de un entretenimiento tan
él refractada por los cristales de aumento.
agradadable y deleitoso como útil é instructivo.
La figura 2 manifiesta la construccion de un
En obsequio de aquellos entre nuestros lectores
aparato sencillo que con poco dispendio produrc
que no huhiesen visto los artículos de El Instructor
todos los efectos sorprendentes y agradables dd
ú. _q11e nos referimos nl principio de este escrito,
microscopio solar. llcpresenta la lámina en persbaremo$ artuí una breve descripcion del microspectiva una caja Z Z: sobre ella estriba otra reccopio solar, aunque sin entrar en el cxámen de los
tangular A n C D E F que formn. el cuerpo &lt;M
principios científicos en que se funda, pasando en
instrumento, el cual Fe manifiesta yn pronto pnrn
seguida ú e.xplirar el moJo de hacer uso d!'l 1 hnrer uso de él. Las partes componentes, &lt;les1

h

o

&gt;
...

...
n

�72

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

armado el instrumento, Tán todas metidas en la
coja z Z para la conveniencia de transportarlo de
una parte á otra.
:E

Modo de armar y ajustar el microscopio sokzr.
l. Levan tese la cubierta de la caja Z Z, y con ella
aquellas partes del aparato unidas á la misma.
Téngase presente que la tabla A B, fig. 2 ( unidll
por el centro y doblada para mayor comodidad)
debe formar la base del instrumento. La pieza
C D E constituye uno de los extremos, y F el
opuesto. Déjese esto á un lado por ahora.
2. Armense los dos pies X X que se hallan en el
fondo de la caja tal como representa la lámina.
3. Levántese el extriimo F y su opuesto C D E.
4. Las dos partes unidas A y B que como hemos
dicho constituyen la base del instrumento, deberán
ahora formar un solo tablero sujetando su union
con las piezas Y. Esto se efectua por medio de las
clavijas de madera S, las cuales se insertan en los
agujeros correspondientes, abiertos al intento en el
extremo superior de los piés X X y las piezas Y.
Hecho esto queda armada la caja y dispuesto á
recibir la parte óptica del aparato.

p

5. Tómese la pieza perforada (señalada N en la
figura 3) y fíjese en la parte exterior del extremo
B C D E haciendo pasar la cabeza del liston L
que tiene un boton ó clavija, tanto por ella como
por la pequeña abertura. cuadrangular de la caja
dando luego vuelta al boton: por este medio quedarán las piezas N y L fijadas al instrumento y
sujetas entre sí.
6. La pieza G que contiene la lente condensadora se colocará sobre el liston L de modo que el

cristal quede en frente del centro de la aberturn
en la caja.
7. El pequeño instrumento de ébano que contiene las lentes microscópicas, se atornilla entonces
á la parte interior de dicha abertura.
.
s. Tómese una de las tiras de vidrio que contienen objetos diminutos (manifest~da en P fig. 3) ~
colóquese en la canaleja de la pieza N como se ve
en la misma figura 3.
.
9. Dispuesto asi el instrumento de.berá ~nr~ele
la inclinacion necesaria, elevándolo o depr1miendolo sobre las élavijas S que forman sus dos puntos
de suspension hasta que la lente G M se (i~lle
directamente en frente del sol. (Véase la pos1C1on
del instrumento en la figura 2.) Colocada de est_a
suerte dicha lente, arrojará un círculo de luz hr1llante ó condensada sobre el objeto microscópico
pegado á la tira de cristal : deberá graduarse la
distancia de la lente y el objeto hasta que el círculo
luminoso $Obre este, tenga un diámetro de unos ¾
de pulgada. Tambien podrá couoce~e cual_ deba
ser esta distancia antes de colocar el obJeto microscópico en el instrumento, observando el disco ?e
luz que arrojan las lentes sobre el lado F de el.•
Cuando esta luz es mas brillante entonces está
propiamente ajustada la distancia.
10. Solo falta ya obtener una imágen clara Y
bien definida del objeto sobre el disco en F, lo cual
se conse.,.uirá dando vuelta suavemente á las lentes
microscópicas hacia la derecha ó la izquierda por
medio del tornillo que las sostiene.
.
ll. Los lados de la caja están c~b1ertos por
dentro de paño negro á 6n de proporc1~nar la .suficiente oscuridad para que se distinga bien la imágen del objeto•.

CULTIVO DE LAS FLORES.
ENTRE todas las diversiones de la espec~e humana
debiera obtener la preferencia el cult1vo de_ las
flores por ser la mas inocente Y aquella cuyo eJercicio ~o puede en manera alguna ser molesta á los
demás. Esta ocupncion no solo es conducente á
la salud y tranquilidad de espíritu, sino ~u~ probablemente ha dado origen á mas sent1m1en~os
benévolos y ocasionado la formacion de mas amistades que' ninguna otra. Los placeres del botanista son sencillos y puros: un nuevo color obtenido en sus flores constituye sn triunfo, el _cual
aunque frecuentemente es debido á la c~s~ahd~d
puede solo asegurarse con un cuida,lo y v1g1lancm
constante. El cultivo de las flores es un placer
accesible á todas las clases de la sociedad, y produce un goce y emulacion 6:0ntínua exento de envidia y rivalidad.

• El microscopio sohr de mesa á portátil se halla de venta
en casa de los Sres. Ackermann y Compa.ñia, y podrá obte
nrrse por medio del Jibre10 de quien recibe el lector este
periódico.

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES,

73

ALBANO.

VENECIA.

CuANDO la república de Venecia, aunque insignificante en extension territorial, ocupaba un lugar
importante enh'e las potencias europeas, su gobierno se di!ltinguia por una severidad inflexible
particularmente en delitos políticos, y el secreto y
prontitud con que eran castigados aun aquellos que
.. incurrian la sospecha de mezclarse en los negocios
del estado, han señalado de un modo notable la administracion judicial de aquella famosa república.
Las injusticias que frecuentemente ocasionaba este
modo de proceder no pueden menos de reclamar
la simpatía y compasion de los que hemos tenido
la suerte de nacer en u11 pais libre y mejor constituido, donde son respetados los derechos del hombre, donde las demasias del gobierno son libremente denunciadas como tales por la voz pública, y
donde el velo del misterio pone la injusticia á
cubierto del riesgo y la vergüenza de la exposicion.
La historia de Albano, noble jóven veneciano
que vivia á mediados del siglo xvr, ofrece un triste
ejemplo de la crueldad con que solía obrar el
gobierno de Venecia á impulsos de su recelo y
desconfianza. Dotado de una estricta integridad
y de talentos distinguidos, era muy estimado de
los patricios y CU$Í adorado por el pueblo; pero
á pesar de su rango, su reputacion sin mancilla,
los señalados servicios que babia prestado á la
república con las armas en la mano, y sus constantes esfuerzos para jrocurar la felicidad y bienestar de sus conciudadanos, Albano incurrió la
sospecha de concertar medidas contra el estado.
Su pundonor demasiado susceptible ó mas bien
romántico, no le permitió probar lo infundado de
esta sospecha, y en su consecuencia sufrió una
degradacion y un castigo mas intolerable aun que la
muerte misma.
Tou. VIII.

Uno de los espias observó que todas las noches
á eso de !ns doce, Albano embozado en una ancha
capa y con la mayor cautela entraba en la cas~ del
embajador francés. Las rígidas leyes de Venecia
no permitian á ningun noble veneciano el visitar á
un ministro extranjero á no ser con algun motivo
bien conocido y con la autorizacion del senado, tal
era su temor de que se intentase alguna innovacion
en el sistema de gobierno.
El modo misterioso con que Albano visitaba la
casa del susodicho embajador francés, no podía
pues menos de llamar la atencion de los vigilantes
espías del gobierno veneciano, los cuales dieron
luego parte de su conducta al ilustre magistrado
superintendente de la policía y que era el amigo
íntimo de Albano. Sorprendido Friuli, y con la
ansiedad de un amigo verdadero, reusó dar credito
al relato á pesar de ir este acompañado de los pormenores mas minuciosos, y á fin de cerciorarse de
la verdad del hecho, encargó á un agente de su
entera confianza que vigilase los pasos de Albano.
.Al cabo de algunos dias recibió la confirm~ion de
estas visitas nocturnas y del modo misterioso con
que eran ejecutadas. Agitado por las sensaciones
mas penosas respecto á la situacion de su amigo,
pero acordándose al mismo tiempo de sus deberes
hacia el estado, Friuli luchó por largo tiempo consigo mismo en un conflicto de sentimientos opuestos, y su corazon gemía en esta cruel y penosa alternativa.
No pudiendo sin embargo persuadirse de que el
compafiero predilecto de sus primeros aiíos, el
amigo de cuyo honor y patriotismo había tenido
siempre la idea mas elevada, el orgullo de Venecia.
y el ídolo del pueblo, pudiese alimentar en su pecho
un solo pensamiento contrario á los deberes de un

L

�7!

EJ. IXSTHU&lt;..:TOR, O RllPERTOHIO

buen patricio resolvió a utes de poue1· en práctica
las leyes que babia jurado mantener, ser él mismo
testigo ocular de las visitas nocturnas imputadas á
Albano.
Demasiado pronto se convenció de que el relato
que por dos veces habia escuchado era desgraciadamente cierto. Por varias noches consecutivas, á
la hora mas silenciosa, bajo el mas estudiado disfráz, observó á Albano acercarse á la casa del embajador francés, y á una señal dada, ser admitido
en ella con la mayor cautela y secreto.
El bienestar de la república, el carácter sagrado
de los deberes que le imponía la confianza depositada en él, y la prueba irrecusable que había obtenido por si mismo, obligaron á Friuli á no diferir
por mas fü,mpo el proceder que prescribía la ley
exigiendo del transgresor que explicase su conducta
misteriosa. Su exaltado y sincero patriotismo le
hizo ahogar los sentimientos que dictaba la amistad,
y aunque lo consiguió por entonces pagó despues
bien caro este sacrificio hecho en las aras de su
pátria. Con el dolor mas acendrado -vió á su
amigo querido expuesto á la cruel venganza de las
leyes mas severas, y se horrorizaba al considerar
euál seria el funesto resultado de este proceso.
Ahogando sin embargo todo sentimiento contrario
al interés de su patria, resolvió desempeñar fielmente los deberes de su ministerio, Despues de
pasar una noche agitada y melancólica, dió las
ordenes necesarias á la mañana siguiente para
poner en conocimiento del Supremo Consejo los
¡&gt;0rmenores de la acusacion, solicitando al mismo
tiempo se procediese á la formacion de la causa
contra Albano segun prescribian las leyes.
El consejo que se componia de los patricio,
mas nobles, sabios y venerables ele la república,
manifestó un sentimiento profundo al oir el nombre del acusado sobre cuya suerte iba á decidir.
Una pausa solemne ó silencio mas expresivo aun
que la elocuencia misma siguió á la lectura de la
acusacion.
Friuli pálido y desencajado rompió el terrible
silencio dirigiendose á. la augusta asamblea con voz
trémula y frecuentemente interrumpida por su
agitacion.
"Observo," dijo, "y no extraño vuestra sorpresa y dolor al oír que Albano es el acusado y que
yo soy quien le delata: ¡ojaló. me hubiera alcanzado la muerte antes de haber conocido este din
fatal! En vosotros, jueces venerables, veo los zelosos y firmes mantenedores de la sagrada constitucion de Venecia: los que animados del patriotismo mas puro no vacilarian un instante en defencler la república no solo contra los ataques de
sus enemigos declarados, sino contra los que por
medio de maquinaciones secretas é insidiosas intentasen empañar su esplendor. En sabiduría, en
,·irtud y en merecimiento me reconozco humildemente vuestro inFerior; pero en amor á. mi patria
en celo ard 1ente por su prosperidad, en rigor in-flexible contra sus enemigos, puedo decir con orgullo que á nadie cedo, y este dia" añadió, con los
ojos arrasados ele lágrimas, "probará que mis palabras son ~inceras y verdaderas."

.

'

"Dela11te de vosotros veis, senailorc~, uno que
algun tiempo fué el ornato de la república, el
ejemplo mas brillante de todo lo grande y nobhi, el
respetado compañero de vuestras deliberaciones,
acusado no solo de haber violado las leyes de Venecia sino con fuertes sospechas de concertar mediclas
hostiles á la seguridacl de la -república: y acusado
por quien? Por uno que hubiera sacrificado con
gusto su vida para preservar la de aquel tí. quien
acusa; por uno que si hubiera escuchado solo á los
impulsos de su amistad le hubiera dado asilo contra
la persecucion de la justicia y preservádole del
golpe de su espada: por uno que al vindicar las
leyes de su pais renunciaba á la paz y felicidad del
resto de su vida. ¡ O 1&gt;atria mia ! cuán costoso es
el sacrificio que hoy hago por tu bienestar y seguridad ! Te ofrezco como víctima el amigo querido
de mi corazoo, la parte mejor de mi mismo.
Nunca, sobre el altar de la amistad, ardió una
llama mas pura ni mas brillante que la que encierra mi pecho, pero á tu ,·oz patria mia, sofoco
su influencia y extingo cualquiera sentimiento que
pueda oponerse á tu seguridad."
Pidió entonces al Consejo disculpase el estado
de excitacion en que se hallaba, y procurando
calmar el tumulto de las emociones que le agitaban
pasó á manifestar los pormenores del hecho en que
se fundaba la acusacion.
Continuó luego su discurso Friuli manifestando
que por mucho tiempo babia reusado dar crédito
al informe de sus agentes; pero las repetidas visitas nocturnas de Albano eran demasiado ciertas:
observó que el mero hecho de frecuentar la casa
del embajador sin In autorizacion necesaria, era
contrario á la ley establecida; pero considerando
ademas lo desusado de la hora, el estudiado disfráz
y la excesiva precaucion usada para admitirle, no
era posible dejar de sospechar con sobrado fundnmento que estas visitas tenian por objeto alguna
maquinacion perjudicial al estado. Sin embnrgo á
pesar del peso de estas conjeturas, Friuli suplicó ni
tribunal que en consideracion á la buena fama de
que hasta aquel momento babia disfrutado su
amigo, y de los eminentes servicios prestados por
él á la república, le permitiesen hacer una explicacion franca de su conducta con la cual tal vez
lograría desvanecer las sospechas deshonrosas que
hasta entonces no podian menos de recaer sobre él,
y-concluyó exhortando á los jueces tuviesen presente que el templar la justicia con la piedad era la
accion mas grata y meritoria en los ojos del •rodo
Poderoso.
Causó profunda impresionen la asamblea el dis1
curso de Friuli cuya lucha entre el deber y la
amistad le grangeó la admiracion general. Despues de un corto intérvalo obtuvo Albano permiso
para responderá la acusacion que ª&lt;l!lbaba de proferirse contra él: con rostro sereno, 'Una voz firme
y sonora, y no menos dignidad que gracia y modestia, dirigió este la palabra al consejo~
Declaró que en aquel momento sentía mas por
su acusador á quien algun día le fué permitido
llamar su amigo c¡ue por si mismo; pues la situaciou Je Friuli debia ser infinitamente peor tiue la

DE HISTOHL\, BELLAS LETH.AS Y ARTE:::.

7 ,j

suya por desastrosa que fuese para él el resul- 1 el tono firme y resuelto con que fué proferida 110
dejaba esperanza alguna de convencer á Albano
tado de aquel día. Respecto al cargo que se le
á
que rompiera el silencio.
. .
hacia de haber visitado la casa del embajador
:M:andáronle
retirar,
y
despues
de
exammar
el
francés admitía sin titubear ser perfectamente
tribunal su conducta bajo todos aspectos hallaron
cierto, y si en esto había violado una ley existente
en ella mucho que vituperar y aun mas que sosp~aunque obsoleta, desde luego se reconocía merecedor del condigno castigo; pero observó que no se char. Su constancia en negarse á entrar en esphbabia probado contra él delito alguno en conexion cacioneg sobre ella confirmó la opinion general
respecto á su criminalidad. A pesar de la. simpatía.
con este hecho, mas allá de las sospechas á que
y el interés que al principio experimentaran ~n su
pudieran dar origen circunstancia&amp; aparentes.
favor
no titubearon ahora. en imputarle el cnmcn
Dura cosa era, añadió, el luchar contra sospechas,
de
conspirar
contra el estado. Ya el cons~jo se
los hechos pueden ser negados ó explicados, pero
babia separaclo de la práctica usual en semeJan:es
en cuanto á las sospechas ignoraba el modo de
casos, manifestando en consideracion á sus
combatirlas, como no fuese suplicando á la asamtudes y servicios una clemencia muy rara vez eJerblea de cuyos individuos babia sido por largo
cida
por el gobierno veneciano.
.
.
tiempo personalmente conocido, que recordasen su
Debajo de la famosa plaza de Venecia conoc1da
conducta durante toda su vida, y que examinasen
con el nombre de San Marcos hay unos calabozos
estricta y severamente si en algun período de ella
tan profundos que se hallan considerablemente
hallaban el menor motivo para justificar sospechas
debajo del nivel de la mar. Una vasta y lúgubre
de traicion por su parte. Recordó modestamente
galería subterránea construida de maciza mamposeus senicios á la república y los incesantes esfuertería sirve de vestíbulo á estos calabozos ó mas bien
zos que había hecho para promover su bienestar y
sepulturas
humanas. En el piso de esta galería.se
-realzar su gloria. Invocó al cielo como testigo de
ven de trecho en trecho agugeros ó aberturas cuque jamás ni aun en pensamiento había formado ó
culares cerradas con fuertes rejas, los cuales dan
eoncebido planes contrarios al gobierno, y era tal
la confianza, dijo, que le suministl'&amp;ba su inocencia entrada á unas marmorras ó silos profundos que
no reciben mas luz ni aire que el que con trabajo
que desde luego y con el mayor placer colocaba su
cnusn, su honor y su vida en manos de aquella se introduce por dichas aberturas. En estos silos
eran depositadas las infelices víctimas de la sosaugusta asamblea, seguro de que unánimemente
pecha del gobierno, bajándolas tí. ellos por medio de
decretarían quedase para siempre borrada la mancuerdas, paro. no volver á salir jamás. Así elitereha que habían echado en su buena fama las sosrados privados cruelmente de todos los medios
pechas mas iuju~tas.
.
de poner fin á tan horrible existencia, en oscuriDespues de una corta deliberacion con los demas
dad absoluta y casi palpable, separados para
miembros del consejo, declaró el presidente que el
tenor de la acusacion presentada era mas que su- siempre del mundo sin la mas remota esperanza de
volver jamás á ver á sus familias, sus amigos, los
ficiente no solo á convencer al tribunal de que
objetos mas gratas á sus afecciones, ni aun cosa
Albano babia violado una de las leyes fundamenalguna sobre la tierra, estos infelices sufrían tortales de la república, sino á hacer necesario que
mentos mil veces peores que la muerte mas terrible.
este expusiera el verdadero motivo de sus visitas
En uno de estos lúgubres calabozos fué condetl embajador francés y la razon que tuvo para el
nado
Albano á pasar el resto de sus días. La senmisterio y cautela que empleó en ellas. Albano,
tencia. una vez pronunciada era irrevocable y su
añadió, babia incurrido ya severas penas con solo
ejecucion inmediata, así que sin permitirle que se
la comision del hecho confesado por él; pero en
consideracion á sus méritos y servicios, el consejo despidiese de sus amigos ni aun de su familia que
se hallaba dispuesto á tratarle con indulgencia de un momento tí. otro esperaba su regreso; sin
preparacion de ninguna especie para tan funesto
siempre que el acusado se prestara á hacer la conporvenir fué conducido á estos subterráneos, y en
fesion que se exigia de él, pues de lo contrario no
la flor de su edad y el ejercicio de las faculpodia menos de suponer que sus visitas nocturnas
tades y dotes mas brillantes, fué sepultado en vida
y misteriosas tenian un objeto subversivo y cony para siempre privado de alternar c_on la especie
trario á los intereses de la república.
humana.
Albano dió gracias al consejo por su indulgencia,
A pesar del secreto y prontitud con que fué suspero al mismo tiempo declaró que no le era posible
tanciado este proceso, el pueblo de Venecia echó
sin ofender sus principios de pundonor y delicadeza explicar las circunstancias particulares de su luego de menos á su bienhechor y amigo. Acostumbrado á someterse humildemente á la voluntad
conducta. Con la vehemencia del nrdadero pade sus gobernantes, no se atrevian á clamar por su
triotismo y del modo mas solemne, negó la exisprotector ni aun murmurar contra aquellos á.
tencia de todo designio contra su patria, y concluyó
quienes suponia autores de su desaparicion; mas
asegurando á la asamblea que cualquiera que
no por ser silencioso su dolor era menos agudo y
fuese la suerte que le estaba preparada no babia
menos sincero, y la poblacion entera no cesaba de
poder en la tierra que le hiciese confesar el motivo
ú objeto de sus visitas,.pues sobre este punto babia lamentar la suerte de su favorito.
El acendrado patriotismo de Friuli y la conresnelto guardar el secreto mas profundo é inviccion íntima de haber desempeñado su deber no
violable. No es posible describir la sensacion y
el dolor r1ue causó en la. asamblea esta declaracion:
bastaron á sostener su espíritu contra los efectos

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�76

EL INSTHUCTOJl, O REPERTORIO

que en su nngustindo corazon produjo In sentencia
de su amigo predilecto. Contemplaba con horror
la situacion á que Je babia reducido; el ro~tro pálido
y desencajado de Albano en que se veian pintadas
la desesperncion, y las señales de una disolucion
pró:ximn, recurrian continuamente á su imaginacion y destruian su reposo. Su constitucion aunque robusta no pudo resistir el conflicto de su
dolor y sus remordimientos. Su salud empezó á
resentirse, y empeorando de día en dia bajó al
sepulcro poco despues del encarcelamiento de
Albano, dando nsi una prueba de que su amistad
ern tan sincera y ardiente como el nmor que profesuba á su patria.
No llegó nunca á saberse por cuanto tiempo
arrastró Albano su mi581'able existencia en su oscuro subterráneo: observose en esta parte el mas
profundo silencio, y nadie se atrevia á preguntar
por la suerte del prisionero ni aun á pronunciar su
nombre.
Diez y ocho ó veinte años despues de la prision
de Albano, un sacerdote residente en la ciudad de
Paris fué llamado para auxiliar en sus últimos
momentos á una señora de alto rango, y suministrarla los dulces consuelos de la religion. Entre
otras cosas que la moribunda comunicó á su confesor le manifestó que unos veinte años antes habia
residido en Venecia en la casa del embajador
fránces con cuya esposa la unía desde la infancia
la amistad mas estrecha; que durante su permanencia en aquella ciudad babia hecho conocimiento
con un caballero veneciano cuyo título le era desconocido aunque sabia ser de nacimiento y rango
elevado; que el mérito personal de este jóYen, su
talento, amabilidad y conversacion agradable no
1rnclieron menos de hacer una profunda impresion
en su corazon, que el cariño había sido mútuo, y
aunque ella tuvo la debilidad de confiarle su honor
parecia sin embargo que la pasion de ambos se
aumentaba de dia en dia: que no siéndoles posible
unirse en matrimonio por oponerse á ello obstáculos insuperables, adoptaron el modo mas misterioso
y secreto de verse, siendo él introducido á deshoras
de la noche por una criada de confianza que le
abría la puerta á cierta sefíal. Pero repentinamente, sin liaberla informado de su designio, dejó
su amante de visitarla: este abandono, añadió,
unido á mil oonjeturaa y temores sugeridos por tan
e:xtrnño proceder afectaron visiblemente su salud,
por cuya razon sus amigos ignorando la causa de su
afliccion la aconsejaron que se restituyese á su pais '
natal donde con el tiempo recobró la salud pero
nunca la tranquilidad.
Adelaida, débil y exhausta con la excitacion de
este relato, babia apena,¡ recibido la absolucion que
imploraba cuando exhaló el último suspiro.
De este modo se supo que el desgraciado Albano
era inocente de todo delito contra su país, y que
sus visitas nocturnas que habían sido atribuidas á
proyectos subversivos contra el gobierno no teninn
otro objeto que el de ver á una amante querida.
Este jóven generoso quiso mas bien sufrir las miserias de un eucierro perpetuo en las entrañas de ltt
tierra, que comprometer la reputacion de In mujer

á quien adoraba. Al admirar su heróico punt!onor,
su amor ardiente, y su extraordinaria firmeza seanos permitido olvidar las indiscreciones de Albano,
ó si le vituperamos por un error cometido, vertamos
por lo menos sobre sus cenizas una lúgrima de
simpatía y compasion.

NAYF.GACION POR EL Y APOR EN EL
PACIFICO.
ACABA de recibirse en esta capital la noticia del
buen éxito con que ha sido coronado el primer
ensayo relativo al establecimiento de un servicio
de vapores en el Pacífico. Los dos hermosos barcos de vapor, Chile y Peru, construidos e:xprofeso
parn este objeto, arribaron á Valparaiso en la tarde
del 14 de Octuure último. La carta siguiente
dirigida por el capitan del Perú á los directores de
la compnfíia, y que ha sido insertada aquí en casi
todos los papeles públicos, explica las circunstancias de la travesía y arribo de ambos buques, y
sin duda interesará á nuestros lectores. Dice asiV11lparaiso, 17 de Octubre de 1840.-Salí de Rio
Janeiro en compañia de "El Chile" el dia 30 de
Ago~to y llegé al cabo de Possession en la mañana
del 14 de Setiembre. Continuamos nuestra ruta y
atravesando los estrechos de Magallanes tocamos
aquella misma tarde en Port Fomine• donde permanecimos cortando leña y haciendo provision de
agua hasta la mañana del 19.
Como el dia anterior era el aniversario de la
emancipacion de Chile planté una valiza de veinte
y cinco pies de altura sobre el promontorio de
Santa Ana, depositando debajo de ella un pergamino manuscrito con la descripcion de los dos •
buques, la &lt;luracion del viaje, consumo de combustible, &amp;c., y asimismo vnrias monedas inglesas del
presente año. Arboramos en seguida el pnbellon
Chileño, y le saludamos con tres vivas. Al anochecer lo recojimos y dando tnmbien tres vivas á
la Compañia de la Navegacion por el npor en el
Pacífico, volvimos á bordo, dejando la valiza como
señal conspicua rle la ensenada, y monumento

• El hábil navegante Sarmiento, por mandado del go•
biemo espauol formó el aüo de 1583 un estaLlecimiento ó
colonia en la orilla ;e;,tentrional del estrecho de ~Iagallancs
(descubierto por este en 1520). Esta colonia que recibiú el
nombre de San Felipe fué visitada cuatro aiios de~pues por
Cavendish, el cual hall(, CL los habitantes pereciendo de frío,
hambre, y enfermedad. Diole entonces el nombre de l'ort
Famine ó puerto de Hambre que ha conservado desde en•
tonce. cn·Jos mapas iogleses.-(N. del Redactor.)

DE HlSTORJA, BELLAS LETHAS Y AUTES.

77

estable que sirviese para conmemorar el triunfo M. E. S. Scott para que se aviste con vd. y le
del vapor en aquella parte del mundo.
suplique se mantenga fuera de In rnda hastn que
El dia siguiente al amanecer procedimos en vea colocada una señal en el faro de la Punta, en
compañia á atravesar el resto de los estrechos cuyo momento saldrá á recibirle y felicitarle una
cuyas aguas parecían un espejo, sin descubril'l!e en doble línea de botes empavesados, entre los cuales
In atmósfera una sola nube, hasta llegar al cabo podrá vd. entrar. Nos remitimos á l\Ir. Scott para
del Pilar donde asi que entramos en el Pacífico se los demas pormenores. De vd. seg. ser. Naylor,
levantó una fuerte marea soplando poco despues Boardman y C•.-Mr. G. Peacock, comandante
un recio viento nor-noroeste. Aquella noche se del barco de vapor "el Peru."
separó el Chile: el viento no duró mas que unas
Despues de esperar la señal por nlgun tiempo
veinte horas, durante las cuales probó el Perú ser durante el cual enarbolé el pubellon Chilefío, que
un excelente buque de mar, sin sufrir deterioro, saludé con veinte y un cañonazos, ejecutando
aunque por algun tiempo temí q11e la marejada se ademas varias evoluciones con ambos buques, Yino
llevase parte de la obra muerta.
á bordo el coronel W ood y procedimos hácia el
Despues de tres ó cuatro récios embates de un mut:lle, siguiendonos el Chile á corta distancia.
fuerte viento norte durante uno de los cuales me Pasamos entre el na vio almirante inglés el "Presipuse á cubierto en la isla de Santa Maria en la dente," y el Chileño el "Chile" manejados por sus
bahía de Arauco, llegamos á Talcnhuano el 29, repectivas tripulaciones. Aquel nos saludó con
pero el Chile no pareció hasta una semana despues, tres vivas y este último, asi como los demás buques
lo cual me causó la mayor ansiedad. Este barco de guerra menores, con una salva real á la qne
l1obiendo tomado distinto rumbo, experimentó un siguió la de los baterias y de todos los buques
temporal aun mas severo que el nuestro, pero afor- mercantes que tenían cañones á bordo. Dimos
tunadamente no sufrió daño alguno, y á los pocos despues la vuelta á la cabeza del muelle, y pasa&lt;lías tuve la satisfaccion de ver á ambos buques mos por una doble línea de botes adornados de
tan gallardos y en condieion ttm perfecta como pabellones y gallardetes y con bandas de música,
cuando salieron del rio Támesis. Despues de pin- los cuales se hallaban situat!os cerca del embartar las máquinas y darle, tiempo para que se enju- cadero de Almendral. Desde alli culebreamos por
gasen mandé encender los hornos con carbon del entre los diferentes buques mercantes todos empapaís á fin de probarlo. La pequeña cantidad vesados, y en derredor de la popa de los buques de
que procuramos fué extraída del pié de un pre- guerra: volvimos á snlir por otra abertura y anclacipicio. Es inferior al carbon de Onle~, pero no mos hácia la extremidad del muelle. La costo,
tu,·imos dificultad alguna en mantener el vapor todas las casas y eminencias situadas de un exó. su fuerza ordinaria mientras duró el combustible. tremo al otro de Almendral, se hallaban cubiertas
Se me informó de que podía procurarse buen car- de expectadores que no cesaron un instante de
bon en un sitio llamado Colcura sobre la costa á saludarnos con alegres aclamaciones ondeando conunas doce leguas al sur de Conrepcion, y me habia tínuameute sus pañuelos. En una palabra esta
propuesto visitarlo en compañia del geólogo po- recepcion ha excedido con mucho nun nuestras
laco l\tr. Lololscky que se halla ni servicio del mayores esperanzas, y únicamente siento que el
gobierno de Chile, pero á cansa de un pequeño digno proyectista de esta empresa, ~fr. Wheelaccidente que me lo impidió, envié al doctor Wel- wright, no se hnllnse presente para ser testigo do
uourue quien en compañia de l\lr. Lololscky y tan lisonjero entusiasmo. Las oficinas públicas y
Mr. Cunninghitm, vice-consul inglés, procedió /i las tiendas se hallaban cerradas, y el trabajo susColcura, Lnraquete y Arauco, con el objeto de pendido por aquel dia.
examinar los lechos de carbon de piedra existen tes
S. E. el gobernador, el almirante Ross y otros
en dichos punto~, y me cabe la mayor satisfaccion funcionarios públicos con sus familias, vendrón á
en poder mani(estar que sus observaciones han visitarnos el domingo próximo. Pienso echar el
tenido por resultado la seguridad de existir en ellos ,·apor y darles un paseo al rededor ele la bnhia.
carbon adecuado eu todos respectos para la na\'e- Las múquinas se hallan en muy buen estado y los
gacion por el vapor.
barcos solo requieren un calafateo parcial con lo
Salimos de Tnlcahunno, en la tnrt!e del miercoles . cual estarán prontos para inmediato servicio."
1-t, y en veinte y cinco horas (durante !ns caales !
recorrimos una distancia de 246 millas,) avi~tamos
Las grandes é innumerables ventajas que debeni.
el 1rncrto de Valparaiso. Salió á recibirnos en un ¡ proporcionar el establecimiento de un servicio de
bote )Ir. Scott diputado por el gobernador para
npores entre el Atlántico y el Pacifico, tanto 11I
poner en nuestras manos la carta hidrográfica del
continente americano como á las pote11cia~ europuerto y bahía, y asimismo un programa de nuespeas con las cuales comercia nquel, ,on obvia~ y paltros movimientos con una carta de los Sres. Kaylor, 1
¡,nbles; pero aunque estas Yentujns son evidenteBoardmnn y C•. de la cual es copia lo siguiente:mente generales y mútuas, In mera inspeccion ele
Valparaiso, Octubre do 1840.
un mapa de sud-America y particularmente de su
~Iuy Sr. nuestro.-Tenemos el honor de infor- costa occidental, probará sin embargo que In utilimar ti. vd. que S. E. el gobernador de Valparaiso
dad debe ser pruporcionnlmente mayor para este
de~c1111do c¡ue la entrada en este puerto de los
continente. Los paquetes de vapor 1iertenecientes
u1111ues de su mando sea tan celebrada como fuese
ni gobierno inglés que hncen el servicio de las
¡M;iblt•, ha comisionado al Jlortador du esta
i11dias occitlentales, en concxion con los del mur

�78

EL lNSTH UCTOR, O REPERTORIO

Pacífico, rclluciriín el viaje de comunicacion entre
la Inglaterra ( asi como lns demos potencias de fa.
Europa occidental,) y lus costas del Perú y Chile
que antes duraba cuatro meses, á un período de
treinta ó cuarenta dias. Esta comunícacion acelerada y fácil, propenden\ naturalmente ó fomentar
las relaciones y producir un comercio mas extenso
con la costa occidental de la América del sur.
La incertidumbre y fluctuaciones actualmente
ane:i.:as ó todas las operaciones mercantiles de la
Europa con aquellos mercados distantes, serán en
gran parte obl iados por la facilidad de transmitir
avisos con frecuencia y regularidad, al paso que el
producto de los cargamentos se hallará disponible
y pronto para nuerns usos tres ó cuatro meses
antes de la época en que lo es en la actualidad.
El tráfico local reportará asimismo grandes
Yentajns de una comunicacion acelerada entre los
diferentes puertos situados sobre el Pacífico. La
irregularidad que al presente reina en ellas es
causa de hallarse frecuentemente detenidos los
buques por un tiempo indefinido en los puertos de
la costa, y por la misma razon no pueden efectuarse los cambios de plaza á plaza y de mercado
á mercado que son el alma y esencia de comercio.
Por medio del vapor se establecerá un intercambio regular de avisos cada quince días, y muchos viajes que ahora ocupan 23 ó 2J dias podrán
ejecutarse en cuarenta ó cincuenta horas.
La trave~ía del istmo de Pannma no ofrece ya
dificultad alguno. El vinje desde el Pacifico al
Atlántico ~e efectua con facilidad en diez y ocho
hora~, mientras que la vuelta ocupa dos dias ¡ pero
por medio del camino de hierro desde Panonia
hasta la confluencia &lt;le los rios Chagres y Trinidad,
J1asta cuyo punto narngnn sin dificultad npores
de cuatrocientas á quinientas toneladas, el ,iaje á
través del istmo podrá verificarse en ocho 6 diez
horas.
El viaje á las indias orientales bien sea desde
Europa ó desde los puertos americanos del Pacífico, dejará ya de ser uoa empresa árdua y tediosa,
y In rápidez y seguridad de las comunicaciones por
medio del vapor los haré. mas frecuentes é importantes. Para el comercio europeo In travesía del
istmo de Panama es en este cnso de suma importancia.
Hespecto á los medios de llevar adelante este
utilbimo proyecto, las observaciones hechas hasta
ahora prueban que no deberán presentarse obstáculos en esta parte. En primer lugar hay en
Chile cnrbon de piedra en abundancia, el cual
1mede obtenerse é. poco coste: podria tnmbien ser
trnido de Ioglaterra á un precio moderado ¡ y por
último la naturaleza del activo tráfico que es de
esperar se establezca entre la costa septentrional
de América y Australia, proporcionará los medios
de asegurar un surtido abundante de carbon de
aquella colonia en caso de necesidad.
Ln facilidad &lt;le reparar las embarcaciones es tnmbien notable. Guayaquil es un exceleute arsenal,
y particularmente adecuado ¡&gt;ara In reparncion de
barcos de vapor; y nlgunos de los puertos de
Chile ofrecen iguales veutajas.

DE lllSTORL\, DEJ,LAS LETRAS Y ARTES.

Despues de haber indicado ligeramente parte de
los beneficios que deberá producir el establecimiento de un servicio de vapores en el Pacífico,
concluiremos observando que acaso en ningun otro
punto del globo se presenta un campo mas ,asto
pnra la agencia del vapor. Los vientos meridionales, las calmas, y las corrientes de este oceano
hacen su navegacion por medio de barcos de ,ela
tediosa y sumamente incierta, al paso que In naturaleza del pais desde Yalparaiso é. Guayaquil que
presenta uun sucesion de montaiins y profundos
precipicios intersectados por desiertos areno,os,
ofrece todos los obstáculos imnginnbles á los viajes
por tierro1 y sin embargo existe una poblaciou de
cuatro millones de habitantes prontos á participar
en mayor ó menor grado de las ventajas que trae
consigo un sistema de comunicaciones regulares y
expeditas. La naturaleza misma parece pues indicar la importancia y utilidad de la navegacion por
el vapor en una e:i.:tensa línea de costas cuyos obstáculos físicos oponen una barrera casi insuperable
á toda otra clase de comunicaciones.

Y que eomos unas
'!'odas las mugerc·s.
Dirá que me hnt&gt;lgo
J)e que no pnrere
En mha el Domingo,
Ni en mercndo el J ue\'es:
Que mi amor sencillo
Tiene mil doblece~,
Y que somos unas
Todas lns mugeres.
Dirúme: trai&lt;lorn,
Que con alfileres
Prendes de tu coña
J.o que mi alma prende ...
Cuando esto me dig:\
Diréle que miente,
Que no somos una~
Todas las rnugeres
Diré que me ngra1la
~u pellico el \'erde,
;\f uy mns que el brocado
Que ,·isten Marquese~.
Que su amor primero
Primero fué siempre,
Que no somos unas
Todas las mugerrs.
Diréle que el tiempo
Que el mundo revuelve
Ln. Yerdad que digo
Verá si &lt;1uisiere:
Amor &lt;le mis ojos,
Burlada me dejes,
Si yo me mudase
Como otras mugeres.

11.

LETHII.LA~.
l.

Ln niiia morcn1t
Que yendo á In fuentePerdió sus zarcillos
Gran pen1t merece.
Diéramc mi amado
Antes que se fuese '
Zarcillos dorados
Hoy hace tres meses,.
Dos cRndados eran
Para que no oyese
Palabras de amores,
Que otros me dijesen:
Perdílos l1tvan&lt;lo,
¿ Qué dirá mi ausente
Sino que son unas
Todas las mugeres ?
Dirá que no quise
Caudados qne cierren~
Sino fnlsns llaves,
)f u&lt;lanzn. y dcsclenes:
Dirá c¡ne me hnbln11
Cuantos , nn y , ieuca,.

Blanca y bella niiia
De los ojos bellos,
Huye los peligros
Del hijo de Venu~.
Los oi&lt;los tapa
A sus mensageros,
Como el aspid libio
Al sabio hechicero.
' " soy 1·1.,
No &lt;ligas:
I re,
Resistille puedo;
Que muchas cautivas
Lo mismo dijeron.
Eres delicada,
Y él fuerte en extremo,
No eshín cié! seguros
Los muros del cielo.
1\Iira como siguen
Su triunfo soberbio
Salomones sabios,
Do.vides guerreros.
Y el que solo mato.
Los mil filisteos,
Un rapaz desnudo
Le corta el cabello.
Ante el carro suyo
En mil formRs puesto,
Va el supremo Jove
Aherrojado y preso.

Danle lo.s corouns
V nsallnge y sueldo,

\' sus leyes siguen
Los que !ns hicieron.
Ciérrale la ,·ista,
Que ella e, el comienzo
Por donde ú las nlmns
Camina su fuego.
Que amor, como üli,-cs
A los Polifemos
La luz de los ojos
Les ciega primero.
Son los gustos suyos,
Cu1tndo los contemplo,
Engaííosas nguns,
Dorado ,·eneno.
1\1 íra11se sus daiios
Los ojos abiertos,
Sus tlirhns y glorias
Pnsm1 entre sucííos.
Vívorn en el ,·icntre
Son sus pcnsnmientM,
l\lntan á In. madre
Que los tu\'o dentro.
Traen sus bienes nlns,
Pártense ligeros,
Y sus males plomo
Pnrn estar de asiento.
l\lil placeres suyos,
Dijo un sabio de ellos,
A montar no llegan
Un solo tormento.
¿ Pue3 qué si {1 tu alma
l\Iartirizan celos?
Librete amor, niiia,
De tan duro infierno.
Coge el labr11dor
Del arado suelo
El fruto del grano,
Que escondió en su seno.
Si recibe trigo,
Trigo dá á su tiempo;
Y 5i flor, dá flores
El campo risueño.
Mnl bay1t semilla
Que dá el fruto avieso,
Y rnnl haya fruto
Della tan ageno.
Acá se111brnrás
Amor rnrdndero,
Cogerás oh-i clo
De un ingrato pecho.
A la niña hermosa
Del rul,io cabello
Una escarmentada
La dá este consejo.
Ella de ser libre
La hizo juramento,
Y nmor que la escucha
Se queda riendo.

III.
Hiñó con J uanilla
Su hermana Miguela,

o

;;
N
N

�60

EL INS1'1lUCTOíl, O REPEUTORIO
Palabras la dice,
Que mucho la duelan.
Ayer en mantillas,
Andabns pcqueíía,
Hoy andas galana
Ma, que otras doncellas:
Tu voz son suspiros,
Tuq cantos endechas,
Al alba madruga~,
Al gallo te acuestas:
Cuando estás labrando
No sé en que te piensas,
Que al dechado miras,
Y los puntos yerras.
Dícenme que haces
A morosas seiías;
Si madre lo sabe,
Habrá cosas nuevas.
Clavad vent11na~,
Cerrará las puertos :
Para. que bailemos
No dará licencia.
l\Iandará que tia
Nos lleve á la Iglesia,
Por,1ue no nos hallen
Las amigas nuestras.
Cuando fuera salga,
Dirále á la fluriin,
Que con IIUC'stros ojos
Tenga mud1a cuenta.
Que mire quien pasa,
Si miró á la rrja ;
Y á quien de nosotras
Volvió la cabeza.
Por tus libertades
Seré yo sujeta:
Pagaremos justos
Lo que malos pecan.
¡ Ay Miguela hermana,
Qué mal que sospechas!
Mis males pre~umrs,
l\Ias no los acirrtus.
A Pedro el de Juana,
Que se fué á In sierra,
Aficion le tu ve,
Y escuché sus quejas.
l\Tns vi,to que es vario
Despues de su nu,encia,
De su fe fingida
Ya no se me acuerda.
Fingida la llamo,
Porque quien se au~cnta
Sin fuerza y sin gusto,
No ea bien que le quieran.
Ruégale tú á Dios,
• ,
Que Pedro no vuelrn,
"" • •
Responde burlando
Su hermana Miguela ¡
Que el amor comprado
Con tan ricas prendas,
No saldrá del alma
Sin salir con ella.
Creciendo tus aiíos
Crecerán tus penas,

Y si no lo sal)es
Escucha esta letra:
Si eres niña y lias amor,
¿ Qué te liarás cuando mayor 1
Si al niño Dios te ofreciste
Desde niña, con la edad
Le darás mas facultad
De la que le prometiste:
Si pequeña te atreviste
En tenerle por Seííor,
¿ Que te liarás cuando mayor?
Como estás hecha á querer
Desde que sabes amar,
En faltando á quien amar,
Te verás aborrecer:
Segun esto, podrás ver
Si e1'rs ni,ia y Itas amor,
¿ Qué te liarás cuando 111ayor?

DE llJSTORL\, DELLAS LE'l'HAS Y. ARTES.

81

TARACEA Y MOSAICO.

LOPE DE VEOA.

Esta letrilla nos recuerda otra escrita por Don
Angel ele Saavedro. duque de Ribas, que parece
imitacion de la anterior: dice asiHermana J uanilla
Si acaso te encuentro
Sentad a á la reja
Oyendo requiebros,
Se lo digo ú. madre ;
Vrrás con que ceño
Te llama bribona,
l\Iocosa, arrapiezo;
Yeuará que rnyas
Con b)oll(] as y flrcos,
A mi8a el domingo,
La tarde á paseo :
Que tengas cuidado
J uanilla te advierto,
Pues yo he de contarlo
Sin faltar un pelo;
Que no me parece
Justo ni bien hecho,
Cuando aun apenas
l\Ie llevas dos dedos,
Que me dejes sola
Mientras me divierto
Con mis muñequillas
Vaguillas y peso~,
Por estarte hablando
Con esos mozuelos.
¡ Mal hoya aquel dil\
Que por pasatiempo
La ropa de ml\dre
Probamos al cuerpo!
Porque )'l\ te viene
Su saya, te has puesto
Tan tonta y fachenda
Que dá rábia el verlo.

Por muy desgraciados que nos creamos debicramos tener presente que hay un Ser que está siempre velando sobre nosotros: el mundo es gobernado
por la voluntad divina y no por un hado ciego y
cnsual.

11

t

LA palabra embutido, familiar á todos los que tienen el menor conocimiento del ramo de ebanistería, suministra una idea general del significado de
las voces taracea y mo,áico.. La primera puede ser
considerada como el nombre genérico de una clase
de obra de le. cual constituye el mosáico una de
las di visione&amp;.. Empezaremos pues á. hablar de
aquella..
Llámase taracea la reunion de un gran número
de P.iezas de madera de diferentes colol't's, que se
aplican en láminas delgadas sobre una base comun
á todas ellas, ó tomada. en sentido mas general, es
une. combinacion de pequeños trozos de madera,
cristal, piedras preciosas, esmalte, &amp;c., colocadas
de modo que juntas formen una pintura. Actualmente empleamos la voz en su signi6cndo anterior
ó concreto, tal como lo indica la palalira embutido.
Los romanos y otras naciones antiguas parecen
l1aber practicado hasta cierto punto el arte de la
taracea; pero en Italia durante los siglos quince y
diez y seis, fué donde adquirió el mayor grado de
perfeccion que ha presentado aun. Hasta entonces
las taraceas eran solo combinaciones de maderas
blancas y negras; pero Juan de Verona tiiíó las
que empleaba, y por medio de este artificio pudo
repre~cntar al natural varios objetos. Sus sucesores disfrutaron la ventaja de poder em1,lear algunas de las bellas maderas de diferentes colores que
produce la América, y perfeccionaron tambien la
invcncion de teñir la madera, adoptllndo un modo
de quemarla ó tostarla sin consumirlo, con lo cual
lograban representar las sombras.
Durante el reinado de luis XIV llevaron los
franceses el arte de taracear IÍ un alto grado de
perfeccion en todo género de muebles. Boule, un
ebanista de aquel tiempo, inventó el modo de embutir ébano con pequeños filamentos de cobre, por
cuyo medio producía una jnfinita variedad de diliujos. El capricho y mudanzas de la moda han
hecho obsoletas !ns producciones de Boule, pero
los inteligentes las buscan aun y aprecian debidamente. Los taraceistas solían teñir de varios
eolores las ¡,lanchns ú láminas delgadas de madera,
'foM. VIII.

logrando asi producir una gran variedad de efectos. Un ebanista aleman llamado David Roetgen
ha reanimado últimamente el arte de la taracerie,
presentando algunas muestras de exquisita belleza.
La práctica del embutido no es en realidad otr~
cosa que una especie muy delicada de cliapeado.
La base es de roble ó pino perfectamente curado ó.
fin de que no se alabée. Las maderas que han de
usarse para el embutido se asierran en láminas.
muy delgadas, tiiíéndo!ae ó preparándolas luego
con arreglo á la obra que haya de ejecutarse.
Sobre estas láminas se traza entonces el dibujo, el
cual es despues recortado con una ~ierra mny fina,
siguiendo escrupulosamente los contornos. Esta
parte de la obra es muy delicada. Por el método
ordinario las planchas de madera !e sujetan verti.:.
calmante con tornillos, cortando luego á mano con
,
una sierra horizontal; pero hay una máquina muy
ingeniosa, inventada por un ingeniero nleman residente en Londres (l\lr. Holtzapfel) en la cual dichas
láminas descansan de plano sobre una mesa,. y el.
dibujo es recortado con mucha rapidez .y_ precision
por medio de una sierra delicada que mueve el
mecanismo en posicion verti&lt;-al. Des)llles de re.
cortadas las piezas, sea cualquiera el modo por el
cual. se efectua, se las fija con buena cola y en su
posicion respectiva sobre el tablero que sirve de
fondo ó base, prensándolas luego hasta que están
perfectamente secas. Resta solo pulimentare! embutido segun el uso que haya de hacerse de él.
Mosáico. Pero la especie de embutido mas hermoso é importante, es el que se distingue con el
nombre de Mosáico, donde las sustancias embutidas en vez de ser madera, se componen de crista~
mármol, esmalte, pasta, ágata, cornerina, lapislázuli y otros materiales preciosos. Describiremos
primero algunos célebres trozos de mosáico existentes, pasando luego á explicar el modo de producirlos.
De que en tiempos remotos existieron obras de
mosáico masó menos perfectas, no nos dejan dudo:
los sagrados escritos. En el libro de Ester vemo1&gt;
11ue Asuero tenia en su palacio "un pavimento de

M

�8J

EL l NS'fllUC'l'OH, O HEPEHTORIO

mármol encarnado, azul y negro," pero en épocns
mas recientes existen nun muestras de este arte.
En 1790 fué descuuierto cerco. de Sevilla ú nl,.unos
pies de profnudidad debajo de tierra, un °paYimento mosáico de mucho mérito: tiene cuarenta
pies de largo y treinta de ancho; en el centro hay
una representacion de los juegos del circo, y eu los
extremos, compartimientos circulares ó medallones
que contienen figuras de las musas, &amp;c. En la
carrera, uno de los carros ha volcado, el que lo
guinua yace en el suelo ni parecer herido, y sostellido por dos hombres: se ven tambien caballos en
confusion, y ginetes desmontados. Un gran número de espectadores ocupo.u las gradas. En los
n1edallones se hallan representadas las musas con
sus respectivos atributos, los centauroo, niños con
túnicas de diferentes colores, y animales de todas
clases. Los espacios entre uno y otro compartimiento representan tnmbien varin9 aves, frutas y
flores, observándose en todo mucha diversidad de
color.
Otro mosáico semejante nl interior ha sido dcst•ubierto cerca de Leon en Francia. Se com1&gt;one
de pequeños cubos de mármol con pastas de diferentes colores esparcidas entre ellos: este paYimento tiene diez y seis p ies de largo sobre diez de
ancho. Ilúllanse tambien representados en él todos los detalles de los juegos del circo, de los cuales
se deduce que nada menos de ocho carros partian
á un tiempo: algunos de estos estan roto~, y caidos
caballos y conductores. Los caballos son blancos,
tordos y bayos, y presentan un aspecto elegante y
nui mado. Rodean el chco numerosos espectadores
generalmente vestidos de azul.
En el bautisterio de la iglesia de San Juan en
Jlavenn, está representado en mosáico el bo.ufomo
de N. S. Jesucristo, cuya obl'a se supone ejecutado.
en el siglo Y. En un compurtimieuto circular, al
centro se vé á J esus en pié metido en el rio, y á
San J unn con una larga y mal formada cruz en una
mano, y una concha en la otra con la cual 'Vierte
agua sobre la cabeza del Redentor. Contiene
tambien una figura humano. alzándose del agua:
delrnjo de esta figura se halla escrito. la palabra
Jordan lo cual indico. ser una persooificacion del
rio sagrado. Al rededor de este compartimiento
htty una série de figuras de cuerpo entero que representan á los doce o.postolt's, y el todo se hallo.
rodeado de una orla compuesta de púlpitos, altares,
y otros objetos del culto divino.
Los artistas modernos de Italia se han hecho
célebres por la produccion de copias en mosúico t.le
las pinturas mas celebradas de los grandes maestl'Os. Cuando N apoleon poseía la Italia, mandó
sacar uno. copia en mosáico del famoso cuadro de
La Cena de Leonardo dc1 Vinci •. El artista
.
G1~como
Rnffaelli, auxiliado por ocho ó diez ope-'
r~nos que trabajaban bajo su direccion, tardó ocho
auos en completar esta obra, que costó 37,500 pesos
y se halla ahora en poder del emperador de
Au;trin.

• \'rnie Ll lu~tructor, toui. i, pag. ".:!J-1.

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS
El arte de trabajar en mosáico difiere algo con
distintos materiales segun estos sean piedras infundibles ó fusible esmalte. A no ser en los pavimentos, se hace mucho mas uso de este último que de
lo. piedra, tanto por la ma vor delicadeza de la obra
ejecutada con él, cuant"o porque admite mejor
el color, y es tambien mas económico. Las piedras 1Jreciosns empleadas en el mosáico, se trabajan y reducen (~ su propia forma por los medios de
que usualmente se valen los lapidarios, empotrándolas luego en cimiento ó argamasa muy fuerte
hecha á propósito. Lo. descripcion siguiente del
modo de preparar una grande pintum mosáicn, tal
como se practica en el din, dará uua idea bastante
correcta del procedimiento en general.
En primer lugar es preciso preparar una baso
sólida para la pintura, formúndola de alguna piedra duradera tal como mármol, ó piperina (piedra
volcánica) bien sea de uno. sola pieza ó de varias
unidas. En este ú.ltimo caso se hace uso de nrios
trozos paralelógramos que juntos componen In
superficie requerida: estas piezas, de un grueso
consideraule, forman un fuerte tablero; este es
excavo.do en su superficie basta la profundidad t.le
tres pulgadas y medio., dejando un filete al rededor,
el cual, concluida lo. obra, queda al nivel con esta.
Intersectan la superficie exca'Vada unas muescas ó
canalejas transversales de ¡migada y media de
profundidad, y algo mas anehas en su base que en
la JJOrte superior, á fin de poder retener el cimiento
ó argamasa de que están llenas; estas muesca~,
~artiendo de los costttdos en dire&lt;,cion oblicua, se
Juntan formando un ángulo en el centro: el objeto
de e~ta operacion es outcner un enlace entre la
superficie de la piedra excavada y la argamasa
que sirve de Jecho á las piezas embutidas. Ajústanse entonces los trozos paralelógramos de que se
compone aquella, por medio de chapas de hierro
que los abrazan por detrás. Si se hace uso de una
sola pieza de mármol, se efectuo. la excavacion del
mismo modo, dejando igualmente un borde al
rededor.
Este, pu~s, puede ser comiderado como el esqueleto del futuro mosáico y tiene ¡&gt;ara con él fa
misma relacion que el uastidor en que vá clavado
el lienzo tiene respecto IÍ la pintura. Llénasc entonces de argamasa la parte excavo.da, y sobre
esto. argamasa que podemos denominar el lienzo
preparado de la pintura mosúica, van empotrados
los pedacitos de piedra de que se compone esta, y
de los cuales hablaremos despues.
Para preparar este cimiento usaban los anti«uos
o
una parte de cal apagado. y tres partes de polvos
de mármol : mezclándolos con agua y clara de
huevo hacían una masa que batian hasta reducirla
á la c?n~istencia requerida; pero esta pasta, segun
la op1mon de los modernos, se seca demasiado
pronto, de modo que se solidifico. antes de que el
obrero tengo. tiempo de insertar lus piezus. Fué
pues reemplazada por una mezcla de una parte de
cal muerta y tres de polvos de piedra traYertina
mezclados con nceite de linaza, y bien batidos Ju-'
rante algunos dins con una llana ó trulla de aluaíiil. Esta masa ¡,rese11t:.1 al priucil'io unn super-

Y ARTES.

83

las en la argamasa: para ejecutar esto se vale de
ficie plana, pero despues crece y se hincha. Todos
unas tenacillas apropósito, usando luego un mazo
los dias se le añade un poco de aceite para impedir
pequeño de madero. para fijar firmemente las Tarique se seque y endurezco.. En el ,·erano tardo.
llns en la argamasa, hasta que quedan todas á un
menos en formarse In !\rgamasn que en el invierno,
mismo nivel. Si el efecto producido no le agrada,
variando el tiempo requerido de veinte á treinta
vuelve á sacar las varillas y procetle á un nuevo
días segun la estacion, hasta que por último quedo.
arreglo
de ellas. El cimiento ó pasta permanece
como una pomada blando..
suficientemente blando para poder trahnjnr sobre
El modo de 1&gt;reparar los esmaltes ó pedazos de
él durante dos ó tres semana~, y el operario tiene
que se compone el mosáico .s el siguiente. Lo,
cuidado de no extender de una vez mas argamasa
ingredientes que forman el esmalte, y que consisten
que la que puede cubrir de 111osáico en el tiempo
en vidrio combinado con materia colorante metádado. Concluida ya una parte de la pintura, se
lica, son expuestos durante ocho dias á la accion
tiende otro lecho de argamasa, continuando el
de un horno de vidrio, cada color en una vasija
mim10 procedimiento hasta completar la obro..
sep11.rado.. El esmalte fundido entonces se extrae
Algunas Yeces suelen quedar pequeños intersticon una cuchara de hierro, derramándolo sobre
cios etttre las nrillas de esmalte cuando sus bordes
una lápidll pulimentada de mármol, tendida hori110 se unen bien unos á otros. Llénanse estos espazontalmente: sobre el esmalte se coloco. otra lápida
igual á la de abajo, de modo que aquel al enfriarse
cios con mármol ó esmalte reducido á polvo y trabado con cera, el cual se introduce en ellos pasando
formo. una série de discos nplano.dos de ceren de un
tercio de pulgada ele espesor. Para dividir estos
sobre él un hierro caliente. Despoos de dos meses
discos en trozos mas pequeños, se van colocando
de concluido el mosáieo, cuando yo. la argamasa
sucesivamente sobre una yunque de acero cortante
ha tenido tiempo &lt;le secarse, se procede á allanar
la superficie y puli111entnrla, restregánt.lola con un
que tiene el filo hacia arriba, y al golpe de un
martillo tnmbien agudo, se quiebra el esmalte,
molon de piedra y esmeril. Esta parte de lo. obra
es muy tediosa y cansada.
dividiendolo por este medio en tiras cuadradas ó
prismas, los cuales se cortan despues en pedazos
Existe un retrato en mosáico del papa Pablo V,
de una pulgada poco mas ó menos. Para las pin- • en el cual el rostro solo se compone de mas de un
turas pequeñas se o.molda el esmalte durante su
millon y medio de fragmentos cuyo tamaño no exestado de fusion en varillas largas cuadrangulares,
cede al de un grano de mijo. Las piezas de mosáico
dividiendolas despues sobre la yunque ó por medio
difieren desde este tamaño hasta el de dos pulgadas
de una lima. Algunas veces se cortan estas tiras
en cuadro segun lo requiere la obra. En lo. fábrica
con una sierra sin dientes, ó mas bien un cuchillo
de Roma á que hemos o.ludido se practica la pinusado con esmeril, pulimentando luego las piezas
tura en mosáico en una escala muy considerable.
en una rueda de lapidario.
Los diferentes materiales están arreglados por su
El esmalte dorado para el mosáico, se hace apliórden, como hemos dicho ya, en numerosas oficicando el pan de oro sobre la superficie caliente de
nas, y de alli los toman los artistas á medido. que
un pedazo de esmalte de color pardo o.si que sale
los van necesitando. Ademas de este establecidel horno. Vuelve despues todo al fuego por un
miento hay muchos artistas en Roma ocupados en
corto tiempo, y cuando sale de él se hallo. ya el oro
obras mas pequeñas cuyas dimensiones no pasan
firmemente adherido á la superficie. En el esde dos ó tres pulgadas, tales como aves, insectos y
malte doro.do que usaban en Roma los trabajo.can:istillos de flores de ejecucion muy delicada.
dores en mosáico, se observo. una ligera capa de
Para las pinturas en mosáico de tamaño modeoro transparente sobre el cristal. Los colores de
rado, en lugar de una base de piedra se lince uso
estos esmaltes asi preparados, son prodigiosamente
de cobre endurecido, con algunas proyecciones en
numerosos. Hay uno. fábrica de pinturas mosáisu superficie á fin de que lo. argamasa adhiera
eas perteneciente al papa situada en un extenso
con mas firmeza.
edificio al sur de la basílica de San Pedro. En
La gran ventaja del mosáico es su extraordinaria
esta fábrica estan arreglados los esmaltes, en formo.
duracion, pues los colores son indestructiules y el
de varillas de una pulgada de largo, con arreglo á
transcurso del tiempo no hace impresion alguna en
sus tintas ó colores que son en número diez y siete
él: sus desventajas son cierta dureza. de efecto y Jo
mil. Ocupan una série de salas, donde están ordetedioso del procedimiento.
nados con sus correspondientes letreros en cajones
y escaparates : de alli los sacan los artistas del
mismo modo que un impresor escoge sus tipos en
lo. caja. En general las varillas son como hemos
dicho quo.drangulares, pero algunas de ellas preDE LAS FIGURAS DE RACIOCINIO.
sentan sin embargo otras formas.
Preparados yo. todos los materiales, procede el
LLUCANSE asi aquellas formas particulares que se
artista con su labor : empiezo. por echar en la parte
dan ni pensamiento cuando el ánimo, libre de
excavada una porcion conveniente de argamasa,
pasiones, quiere demostrar una verdad y exponerla
del requerido espesor, y reducida á una superficie
con toda la claridad y energía posibles. Tales son
muy tersa: en seguida, teniendo delante la pintura
el símil, la antítesis, la interrogacion en muchos
t¡ue ha de copiar, vá escogiendo una por una varicasos, la polisindeton, la nsindeton, la suspension,
llas de esmalte del color apropiado, y empotrándola gradacion y al¡:runas otras de su clase, de r¡ne

o

;

"'o

�8-!

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

generalmente se usa para dar vigor y elegancia al
razonamiento. Explicada la naturaleza y uso de
estas figuras, no será difícil conocer la de las otras
que pertenecen á la misma especie.
El símil ó la comparacion puede tener qos objetos : el uno ilustrar el pensamiento¡ otro embellecer él estilo. En el primer caso es figura de raciocinio: en el segundo de fantasía¡ y pertenece á la
segunda clase de las figuras.
Un célebre publicista ha dicho que la comparaclan no es razon; y es imposilil.e negar este axioma.
Por consiguiente el símil no se emplea en demostrar, sino en dar luz y esplendidez ál pensamiento,
haciendo que intervenga en él la imaginacion. El
filósofo que comparó el avaro á un cerdo, -animal
inmundo, é incómodo durante -su vida, pero que
con su muerte regocija á todos, nada pretendió
demostrar¡ pero dió muy bien á entender la
bajeza, estupidez y resultados mas comunes de
aquel vicio. ¿ De qué manera? Llamando la fantasía en auxilio de la razon, y presentando bajo
un símil, cuya exactitud es imposible desconocer,
toda la fealdad de pasion tan soez. El mismo
efecto produce la hermosa comparacion de Ripja.
¡ Qué callada que pasa las montañas
El aura respinndo mansamente !
¡ Qué garrula y sonante por las cañas J

·La 111011ta11a es el varon verdaderamente 'bueno;
la caft.a, el hipócrita; y el aura, la virtud,
Para que en' las óbras de raciocinio sea admitida
y valedera la comparacion, es necesario pues que
contribuya á ilustrar el pemamiento, y á darle él
aspecto bajo el cuo.l quiere presentarle el escritor;
c1ue no se alargue demasiado ni se extienda á otras
circunstancias mas que las que quieren expresarse
(precepto á que se falta en poesía, porque en ella
la comparacion es figura de adorno y no de raciocinio): que no se repitan demasiado, ni se hagan
sin necesidad las comJ&gt;araciones, porque cuando se
raciocina no se trata de mostrar ingenio, sino de
esclarecer el asunto: que no se tomen los símiles
de objeto8 mas elevados ó mas bajos que el que se
compara, ni muy semejantes y obvios, ni muy
separados, y por tanto difíciles de entender, con
respecto al asunto, ni en fin de objetos obscenos ó
nauseabundos que ofendan la decencia ó el estómago. Los límites de la comparacion, mirada
como ·figura de raciocinio, son precisamente los
que indique la necesidad. No es lícito pasar mas
adelante.
Mucho mas hay que decir del símil considerado
como figura de imaginacion; pero lo reservamos
para cuando se trate de esta clase.
La comparacion se funda en la semejanza de dos
objetos: la antítesis en su oposicion. Pero esta
sola no basta pnra formar antítesis: se necesita
ademas que las frases en que se expresan las dos
ideas contrapuestas, se pongan juntas, y sean
iguales ó casi iguales en tamaúo. Puede haber
contraste sin antítesis, como en la sublime expresion de Séneca: Res est sacra miser. El infeliz es
una cosa sagrada. La oposicion entre el hombre
in feliz y abatido por el infortunio, y la reverencia

y Yencraciou que exige para él nuestro filósofo, P~
evidente; mas no hay contraposicion intentada y
marcada, no hay antítesis. La habría si dijésemos : todos desp,.cci.an al infeliz; pe1'D todos debieran

i-everenciarle.
Este ejemplo basta para probar que puede existir el contraste de las ideas sin haber figura;
observacion importante: porque la antítesis es
por si misma una forma excesivamente brillante, y
las mas veces afectada, del discurso, y por tanto
incompatible con la pasion; cuando los afectos,
señaladamente los tiernos y melancólicos, nunca se
expresan mejor que por los contrastes.
Chateaubriand, en su Genio del Cristianismo ha
caracterizado por ellos el estilo de Virgilio, el mas
sensible, el mas tierno, y al mismo tiempo el mas
profundo de los poetas de la antigiiedad. Parece
que este digno 'émúlo de Romero, conociendo la
nada de todas las cosas humanas, se dedicó á explicar por negaciones, esto es, por lo que no son,
los objetos de los sentimientos que IIescribe, y de
aqui nace aquel colorido inexplicable de profunda
melancolía que toman bajo su pince1 las _pasiones
tiernas.
En efecto, obsérvese que casi todas·las frases de
grande efecto en este poeta son negatfras. 'fttl es
aquel verso de l)ido, próxima á morir:
Dulces eruviic, dum fatu Demque si,1ebant,

Y que tan bella y tiernamente tradujo nuestrg
Garcilaso
O dulces prendas ••
¡ Dulces y alegres cuando Dios quería !

Evandro, viendo muerto á su hijo Palante, exclama:

Nrm ha-e, ó PtLlla, dederac promissa parenti
No prometiste así, Palante mio.

La madre de Eurialo, viendo la cabeza tlestroucada del hijo, &lt;!ice:
, •...• , , Tu11c illa seuecla:

DE IIISTOfüA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

bien la reciben de sus semejantes; y nunca parecen ' las armas eontra el dictador, no tenia pudor, despues e.le 1·estituic.lo á su gracia, t!e acusará r¡uicn
mas contrarias dos ideas que cuando se encierran
nunca fué tan eneruigo suyo como él : Quid enim,
en dos frases contrapuestas y de casi igual extenTubero, dist?-ictus ille tttus in acie pharsalica gladius
sion; porque juzgamos mPjor de la oposicion entre
ayebat? cujus latus i.Ue muero petebat? qui seusus
ellas cuando en todo aparecen iguales, menos en
erat annorwn tuorum? quce tua mens? oculi? 111a11m?
aquello en C!ue se oponen.
Loa ejemplos de la antítesis son muy frecuentes
ardo1· animi? quid cupiebas? quid optabas? " P oren los buenos escritores. La mas célebre es sin
que: ¿ qué solicitaba tu acero desnudo en la badisputa la de Juliano. Diciéndole á este emperatalla de Farsalia? ¿ á qué pecho dirigías su punta?
dor uno de sus aduladores: si bastase nega1· el cr(á qué fin manejabas las armas? ¿ cuál era tu inmen, nadie seria culpado; respondió: si bastase
tencion? ¿ qué buscaban tus ojos, tus manos, tn
acusar, nadie se1'ia inocente.
animo enardecido? ¿ qué querías; qué deseabas?"
Esta figura tiene el a1-tificio muy á las claras; y
A veces la interrogacion es figura vehementísima
por tanto no conviene prodigarla. Su regla esentle pasion, como la de Diclo, figurándose el peligro
cial es que la oposicion en que se funda ocurra
de acometer á Eneas en medio de los troyanos:
naturalmente, y no sea buscada con afectacion,
Quem meti: mo1·ituta?
como la del epigrama de Ausonio:
Si el morir era cierto i qué temía 1
lnfelix Dido, nulli be,1e nupta marito:
líoc pereunte f11gis, hoc f11gu11te peris.
Dido infeliz en maridos,
Pues ninguno te conviene:
Al morir el uno, huyes;
Al huir el otro, mueres.

La interrogacion no es figura, sino modo comun
de hablar, cuando se pregunta lo que se ignora:
pero lo es de raciocinio, y muy enérgica, cuando
se pregunta lo que se sabe, mucho mas si la pregunta se hace al que es de contraria opinion. Adquiere el argumento mayor fuerza, por dos razones:
la una, porque parece que se pone en manos del
adversario la decision del asunto: la otra, porque
supone en el que habla una profunda conviccion
de la verdad ó de la justicia de su causa.
Cuando Priamo pregunta á Sinon
Quo molem ha71c immanis e¡11i stdtuete? quis auctor?
Quid ve petunt? quic rtligio? aut quic maclti11a belli?
¡Para qué levantaron esa mole
Del inmenso caballo1 iQuién la hizo,
O con qué fin 1 i Es m~quina de guern,
O religioso voto?

i Este descanso á mi vejez guardabas?

pregunta sencillamente lo que ignora, á quien cree
capaz de responderle: pero cuando Lucrecia responde á Calatino que le preguntaba por su salud:

Pero qué nos cansamos en hacinar ejemplos?
¿No va1e por todos la célebre expresion et campos
ubi Troya fuit'? Los campos donde Troya fué.
El artificio, si así puede llamarse, del poeta de
~Iantua para describir las pasiones consiste casi
siempre en manifestar el contraste entre lo que es
y lo que fué ó lo que debiera ser, ó en fin lo que se
esperaba ó se deseaba que fuese.
El contraste pues de las ideas, cuando no se las
contrapone simétricamente, es propio del lenguaje
apasionado; p ero apenas aparece esta simetría;
apenas se presenta la antítesis, dejamos de creer
en la pasion; porque ninguno que esté fuertemente conmovido se entretiene en simetrizar frases,
ni en contraponer palabras 6. palabras. Ni aun los
vuelos de la imaginacion admiten ese estudio.
El raciocinio sí, porque los pensamientos reciben
á veces mucha luz tle sus eontrarios, así como tam-

"¿ Qué salud puede haber en una muger que ha
perdido la honestidad?" esta última pregunta es
una Yerdadera figura de elocucion, y la usa para
afirmar con mas ahinco lo que su esposo sabia tan
bien como ella.
La interrogarion es una figura comun en las
disputas, priucipalmente si son un poco acaloradas
como las del foro y de la tribuna. Para que esté
bien introducida son necesarias dos condiciones:
la primera es que no se repita demasiado, porque
no parezca. amanerado el estilo, observacion que
debe tenerse presente en todos los giros y formas
de la sentencia: la segunda y mas principal es que
cuando se cometa la interrogacion, sea con la
ccrtidumbre de dejar á su adversario sin respuesta.
Tal fué la magnífica interrogacion de Ciceron, defendiendo á Quinto Ligario delante de César,
contra el acusador Tllberon, que habiendo llevaflo

Sera mea: requies?

85

lllinime : quid enim salvi es mulie1·i omissa pudicitia?

En efecto, no es agena la interrogacion de la
lógica de las pasiones: y en estos casos obra por
simpatía, cuando es bien introducida. Todas las
almas responden á placer del que las pregunta
apasionado.
La Polisíndeton ó la Asindeton, esto es, la ncumulacion ó supresion de las conjunciones, son figuras de que se hace frecuente uso. Pero es menester
discernir los casos en que com·iene una y otrn.
Cuando queremos explicar la rápidez con que
pasan los objetos ó ae aglomeran los sucesos, la
pluma del escritor arrebatada por las ideas deja
olvidadas las particulas, que por su naturaleza son
menos esenciales en el lenguaje, como se verifica
en la expresion de César al dar cuenta al Senado
de la guerra del Ponto: Veni, vidi, vici. "Llegué,
ví, vencí."
O la estanza de Fr. Luis de Leon incitando ni
Rey Rodrigo á la defensa de su nacion.
Acude, acorre, vuela,
Traspasa la alta sierra, ocupa el llano,
No perdones la espuela,
No des paz á la mano,
Menea fulminando el hierro insano.

Pero cuando acomoda al escritor llamar la atcncion sobre cada uno de los objetos que presenta,
multiplica para separarlos las conjunciones, ó bien
alguna otra parte de la oracion que produzca el
mismo efecto por medio de la figura llamada Re¡,eticion. Ciceron dice al sedicioso Catilina que la
patria le aborrece y le terue, y añade: Hujus tu

neque auctoritatem vereberc, nequejudicium sequcre,
neque vim pei·timesces ? "¿ Tú ni respetarás su
autoridad, ni seguirás su dictámen, ni te mer,ts su
poder?"
La gradacion coD1;iste en dar cada vez mayor
vigor al pensamiento, y aun acomoda que las frases
vayan tambien aumentando y se hagan cada yez
mas llenas y sonoras, para auxiliar con la armon í,\
el aumento que toma la sentencia.
Virgilio dice:
Arma velit, ¡,oscat q11e simul, rnpint q11ej1ne11/11s.
Q uiera las armas y las pida al punlo
Y la fogosa juventud las ton.e,

�SG

EL INSTlluCTOR, O IlEPEHTORIO

Lti Su~pension consiste en recorrer !ns diferentes
respuestas que pueden dar,e á una cuestion, demostrnnclo brevemente la insuficiencia de todos,
excepto de la que da al fin el mismo e~critor, La
Pr,,tericion, en suponer que se omiten muchas
ideas, cuando realmente se insiste en ellas, aunque
,·igoroea y concisamente. La Correccion, en enmendar artificiosamente lo que se ha dicho para
buscar una palabrn mns propin, ó una idea mas
luminosa. La Concesion, en suponer verdaderos
, algunas proposiciones del ad l'ersnrio para confundirle mejor. Pero estas figuras y otrns muchns
estan sometidas á las reglns generales que ya hemos
expuesto; íi saber, 1•. que no senn estudiadas:
2•. que no se repitn unn sola con dem~iada predileccion: 3•. que nnzcnn de la mismR materia natural y oportunnmente.
Estas r&lt;'glas pudieran reducirse ú una sola: sol~ltese la encrgl&lt;t del pc1m1111ie11to y de la frase, aT1tcs
que la t/;oga11cia. E.ta Yemlrá dcspues.
Podemos contar entre los figuras del raciocinio
lns mismas formas que los ló~icos le hnn asignado,
á saber: el en:imema, el sorítes, el dilenma, y tal
vez el silogismo. Pero son estas maneras de decir
tan artificiosa~, sciinlndamente Jn. último, y tienen
tan clnro el artificio, '1 ue solo en mnterins muy
ogenns de )05 adornos oratorios, podrinn sufrir,e.
Exceptuamo~ sin emLorgo el dilenma; del cunl
tenemM hermosbimoij rjemplos en Virgilio y en
otros poeta~ y onidores. El entimema y el soríte~,
que no es mns que el entimema repetido, constituyen la forma esencinl y lógica de todo raciocinio.
Por tanto no pueden incluirse en los escritos donde
se exija cierto grndo de elcgnncio, sin disfrazurlos
mucho y como envolverlos en In misma serie de In~
frnse~.
Toda_s las figuras que ha,ta aquí hemos nombrado
nlternn poco ó mucho el pensamiento: pues aun
la misma supresion 6 multiplicucion de lns conjunciones indica la mayor velocidad ó detencion con
q 11e se expresan las ideas, y ya esto contribuye á
pintarlas de dinrso modo en el nlmn del que
escucha ó lee.
.A. L.

LAS BELLEZAS DE LA NATURALEZA.
AQUELLA sensible J&gt;ercepcion de la belleza que
distinguimos con el nombre ,le gusto cuando es
¡Hopiomentc cultivada, es mns general y uniforme
con respecto á aquellos objetos menos sujetos ií las
alteraciones que producen los accidentes fortuitos,
el capricho ó In moda. Todos contemplan con
igual placer la esmaltada pradera, la floresta umbrosa, el pintoresco pnis~jc, el inmenso occano, y el
estrellado firmamento, pero las emociones de diferentes espectadores aunque semejantes en su clase
difieren mucho en su intensidad, puPs pnrn gozar
de todo el deleite que proporeionnn las escenas
encontndoras de la naturnlezn, es preciso que el
espíritu no se halle corrompido ¡,or In a,·nricio, ln
sensualidad 6 In nmhicion. Si se hallase dotado
de nctirn sensibilidad, elevncion de sentimic11tcs,

entu~iasmo y afeccion, lns escenns de In nnturalez:&gt;.
contribuirán eficazmente á inspirarle aquella serenidad que aumenta su belleza y c¡ue es tan necesaria para gozar dignamente de ello.s. Por una
simpatia. secreta el alma parece acoger la harmonia
que contempla, y la organizacion interior se asemeja
y amolda á la exterior. En este estado de dulce
compostura somos susceptibles de recibir impresiones virtuosas de cnsi todos los ol,jetos que nos
rodean. l\liramos al paciente buey con genero~a
complacencia, á la inocente oveja con compasion, y
al cabrito jugueton con emociones de ternura y
nmor. Nos regocijamos con el caballo 1&gt;or su lihertad y exencion del trabajo ni verle recorrer el matizado pasturaje. El gorgeo de los pájaros nos encanta; el zumbido de los insectos nos agrada, y los
activos mo,·imientos de los peces nos causan placer
porque todas estos son expre,iones de felicidad, y
habiendo experimentado un intcres comun en los
goces de seres inferiores, no podremos ya ser indiferentes á sus padecimientos y mucho menos ocnsionorlos. Pero el gusto por las !Jellezns 1mturules
ejerce oficios mas grnntliosos que los que acabamos
de enumerar, Su cultivo no solo refina y humaniza sino que ennoblece y elern los sentimientos,
produciendo admiracion y amor hacia aquel Ser
divino autor de todo lo !Jello, sublime y bueno en
la creacion. Actuado por estn inspirncion dh ina
y benéfica, el homLre vé un templo en coda florc,ta
y auimodo de un dernto entusin,mo une su rnz ni
coro univcr,al, ó alaba !ns obras del Altísimo en un
silencio mas expre,ivo llllll,

DE HISTOH!A, DELLAS LETHAS Y AHTE~.

bi

DE LA BELLEZA Y LA VERDAD EK LA PIXTUIU.

RELOJ CBICVO.

U:. relojero de Viena llamado l\Iotins llatrenhofcr
ha resuelto el problema propuesto por el profesor
Gruithnusen de !\Iunich, que era; "comtruir un
reloj que indique al mismo tiempo la hora que es
en diferentes ciudades, y cuya máquina no experimente embarazo alguno en su operacion, cualquiera
que seo el número de relojes que ponga en movimiento pnra los diversos parajes ya de Europa ó
de otros puntos del globo, y cuyo minutero y orario puedan ser dirigidos á placer hácia otros sitios."
El reloj construido por Ratrenhofer onda muy
bien, y su muestra, cuyo diámetro es de catorce
pulgadas, tiene en el centro la de Yiena y 1í su
rededor setenta y dos muestras mas de otras tan tus
ciudades, señalada coda una con su nombre. fo.
dica la diferencia del tiempo medio entre Yíena y
cada uno de estos setenta y dos puntos, y la máquina es puesta en movimiento por un peso de
cuatro libras solamente. Todos los demns relojes
son movidos por el mecanismo del de Yieno, de
modo que si el reloj está parado, con solo arreglar
el de Viena cada uno de los demas indica desde
luego su hora corre8pondiente. A pe,nr de ser esta
pieza de mccaubmo tan ingeniosa en su construccion, el profe,or Gruithausen ha procurado prohor
que no corresponde exactamente con lo r¡uc él
propu$O.

Los grandes é inmortales pintores que dedicaron
su arte al sen·icio de In religion, atendían mucho
mas á la belleza que á la verdad en sus obras. Su
principal objeto al piutar asuntos sagrados, era
excitar ó por lo menos estimular un sentimiento
religioso, y hablar al corazdn por medio de la vista.
Aspi raLan á crear la idea del dolor suLlime ó del
amor divino en la persona &lt;le Jesus; el afecto mnternol
de
• en su forma mas sacrosanta en la firrura
e
1a nr.~en;
la penitencia rel'erencial en la de la
mngdalcna; ó el triunfo de la fortaleza cristiana
en los p11decimientos y tentaciones de los mártires
Y de loa santos. Por esta razon tocia su energia,
todo su poder pictórico se dedicaba á la e:rpresio11
,1 1
'
o o 1ue puede titularse la belleza de sus 1 intura:.

Los accesorios de tiempo, lugar y trnje, ó rerJa&lt;l
pictórica eran genernlmeute descuidados. Escenas que debieran haber sido representudns en una
tierra úrida y sedienta y bnjo un sol abrosndor, lo
eran en medio del risueiio aspecto de una campiíia.
italiana: los eantos varones de untaíio eran trnnsformados en santos rnrones de l1ogaño, y beduinos
feroces armados 1,nsb los ojo~, croo com·ertidos en
pastores potriarcules con sus dultainns y rnyudos,
emblemas de felicidad. El que e,;criLe C'Ste artículo se hn dt•tenido con frecuencia i't oclrnirar un
bellisirno cuadro &lt;¡ue existe en In Hcal Aca,fomia
de San Femando de :\Indri&lt;l, pero al ¡ &amp;,o r¡ue
contemplahn eou deleite ln exqui~ita mnc.tria de
su ejecucion, la ri•1ueza y verdad de &amp;11 colorido, y

�88

EL lN::lTHUC'J'OR, O HEPEUTOUIO

In corr&lt;ccion tlel tlibujo, no pudio. menos de sorprenderle el estupendo anacronismo cometido por
el nrti:.ta. El cuadro rcprew1ta á Dido abandonada por Eneas, y (¿ lo creerán nuestros lectores?)
los nflijidos cartagineses que lnmeuto.n lo. muerte
de su reina, suceso que en la bella ficcion de Yirgilio tuvo lugar mus de mil y cien años antes de la
era cristiana) ostentan vistosos gabanes, vuelos de
encaje y calzones de hevillas; y las hijos de Chipre
1p1e acompañaron á Ditlo, y fueron las fundadoras
de la célebre colonia de Cnrtngo, expre,nn su sentimiento en todu la coqucteria de tontillo y zapato
de to.con encarnado. No contentos con esto los
gl'andes maestros se han tomado licencias aun
mayores, y nbrogñndose el poder mágico de los encantadore~ fabulosos de Arabia, han transportado
iglesius y templos enteros situados en ltulia, á los
llanos de la Palestina: han hecho con 1·crsar á los
11apns con los apóstoles, y confundido con un toque
de pincel las longitudeil y latitudes, brincando con
la mayor facilidad é indiferencia sobre intén-alos
de siglos y milenarios.
Sin emb'lrgo al contemplar algunas de sus obras
mara\'illosas, pintadas con un conocimiento tun
profundo de belleza pictórica, olvidamos e1tteramente que los accesorio~ us\lnles de las e~ccnns
representada~ son todas l'iolaciones de la ,·erdad:
mas ¿ qué razones podrán alegarse que se opongan
á la comhiuucion de ambos méritos? ¿ Es acaijo
imposible instruir JKrma11e11temente á la irnaginncion ni mismo tiem110 que se la excita moment1foeamente? Sin duda que nó; y el gusto por las bellas
artes no l'eni generalmeute difundido hasta que se
considere como indispensable e&amp;ta combinacion.
No es esencial emplear todo el talento que ¡,osee el
artista en la produccion de una bella mentira
cuando una verdad igualmente bella puede ser su
res1Nt11do. Hacemos estas obserrnciones como introduccion para ¡,reseutar (1 nuestros lectores el
grabado r¡ue antecede, copia de un cuadro pintado
¡,or el célebre artista frnncés JIora ce Veroet. Pero '
empezaremos antes por relatar el episodio histórico
que forma su asunto.

que á la sazon se hnlluba ya en etlutl arnnzuda, y
que había. depositado en uquel hijo todas !ns afecciones de su corazon, imaginó un medio para distraer su melnncolin, y fué buscarle una esposa.
Era entonces costumbre en aquel país, y lo es aun
hoy, el negociar los padres por sus hijos el importante asunto del matrimonio; por consecuencia la
conducta del ¡,adre nada tenia de extraordinario.
Vivía este á la sazon lejos de su ¡,nis natal,
separado de su familia y relaciones; y deseando
por razones importantes que su hijo no formase
alianza con la especie de gentes de que se l1allnbn.
rodeado, resolvió ¡&gt;robar si entre sus propios deudos
podio. hnllar una esposa digna de su heredero.
Llamó á su mayordomo, criado fiel que manejaba
todos los negocios de su amo, y en quien este tenia
la mas ilimitada confianza. Le comunicó su designio, y exigiendole juramento solemne de executar puntunlwente su importante mbion, le mandó,
partir.
Eliuar era el nombre de este mayordomo: hallábnse ligado á los intereses de su UlllO con toda In.
ansiedad y desinteres de un corazon afectuoso y
una conoiencill sin muncilla. Aceptó pues el delicado encargo: ¡,reparó su viaje, y partió con un
séquito numeroso, considerables tesores y con la
pompa y formalidad de un embajador, ansioso de
proporcionar á los demas una idea adecuada de la
importancia de aquel á quien representaba. Despues de muchos dias de camino llegó á corta distancia del punto á donde se dirigía. Paróse entonces á considerar lo que deberia de hacer.
En aquel tiempo, (y aun hoy en el mi.roo pai~).
el oficio de sacar agua pertenecía á las doncella3 ó
jó1·cnes de cada familia, y las hijas de los individuos mas opulentos desempeñaban c,ta tarea a,;i
como las de los pobres. No lo consideraban aquellas como una degrndacion. El pozo era el gran.
punto de reunion donde, á la fresca de la tarde, se
juntaban á disfrutar de un rato de sociedad y conver;ncion. Alli acudian ntn\·iadas con sus mejores
adornos y dijes, cuya o~teutncion (,;ca dicho con
respeto) ha formado en todos los tiempos uno de
los princi1iales goces del bello sexo, y alli en aleEL 1101\IBRE EN BUSOA DE UNA ESPOSA.
gres risas é inocentes chanza~, desahogaban la.
(uyonda orimta/ antigua.)
exuberanciCL de su espíritu.
Hace ya siglos vhia un varon venerable cuyos
Elinzar que babia hecho alto cerca de un poze&gt;
descendie11tes son muy numerosos aun en la época
con sus criados y camellos, á fin de disfrutar In deactuul. Este hombre era rico segun lCL moda de su
liciosa frescura de una bella tnrde de verano, sabia
tiempo y pnis, es decir, que poseía un gran número
muy bien que las jó.-enes de aquellos contorno:&gt;
de criados ó escfavos domésticos, muchos ganados
no tnrdnrian mucho en venir ataviadas en sus trajesy acopio de preciosos metales, todo en fin cuanto
favoritos á cumplir con su obligacion diaria, miti¡Jodiu de~car el hombre segun sus ideas de goce y
gándola con su diver:;ion acostumbrada. El honconicniencia en CLquella edad. Era ademas virrado, sencillo y piadoso criado~ alzó los ojos al cielo
tuoso, re\·ercnciaba humilde á un Dios Todo Podey rogó á Dios le deparo5e buena suerte en su emroso, y era benévolo y justo con sus dependientes
presCL dispensando merced á su amo. Situ(mdosey vecino~, así que cuantos le conocian hablaban de
luego junto al pozo dijo entre sí; '• Obsen-nré cuiél con estimncion y respeto.
dadosamente á estas jóvenes; &lt;liré á una de ellas,
La esposo. querida y favorita de este hombre
'baja el cáutnro, te ruego, para que pueda yomuriú, &lt;lfj1indole un hijo único que ya había alcnnbeber,' y si ella me re~ponde; 'bebe, tu, y tambicn
zado la edad ,iril cuanc.lo falleció su madre. Este
j daré á tus camellos tic beber;' sen esta, ó Señor,
}1ijo que era de un carácter pacífico, afable y cariIn que hns elejido para esposa del hijo de mi amo!"
íioso, sintió virnmcnte In pérdidn de s11 madre, y
Apenas había formado esta re~olución y pronuncunscn-ó con vcncraciou su memoria. El 1indre
,11 ciado estn plegária, cuando se acercó ni 11ozo unCl

89

DE HISTORIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.

...

jóven muy l1ermo~a. Como esta se retirase despues de haber llenado su cántaro,. Eliazar,.. que
babia estado mirándola, se adelanto y In. d1Jo " Dáme, te ruego, un poco de agua de tu cántaro
pues tengo sed." La. amable y modesta doncella
inclinó inmediatamente el cántaro que llernbn
sobre el hombro, y apoyándolo en el brazo derecho
diú al ,·injero de beber. Así que acabó, le dijo
ella con toda la actividad y gracia natural característica de una mujer bondadosa, "Sacaré tambien agua para tus camellos," é inmediatamente
procedió ÍL cumplir su oferta, proporcionando á
aquellos fatigados y sedientos animales un abundante y grato refrigerio.
Elinznr la miraba atento, lleno de admirncion y
placer al ver á tan hermosa criatura ocupada de
esta obra de benevolencia. Cuando hubo concluido la tarea que se había impuesto, Elianr
se acercó á ella, considerando si seria ú no e,ta
jóven In elegida espo~a del hijo de su amo. Presentóla un par de brnceletes de oro y un adorno para
la frente, y la preguntó. "¿ De quien eres hija?
Ilny cabida en la casa de tu padre para alojarse un
,·iajero ?" La ingéoua doncella le dijo quien era, y
al oír su reiipuesta brilló un rayo de placer en el
rostro del honrado mayordomo. La hermosajóven
era nieta del hermano de su amo, y su familia era
entre todas la que mas deseaba \'er. Impelido por
su gratitud &lt;lió gracias á Dios en voz alta, por sí y
-á nombre de su señor, y cuando la muchacha oyó
nombrar li su lejano y rico pariente corrió á su
casa á llevar las nue\'as. Su hermano que era muy
codicioso, al ver los dijes de que se hallaba adornada, dl!fde luego sospechó que babia algo en las
tales nuevas, y suponiendo que sus buenos modules
no podian en manera alguna perjudicarle, salió
inmediatamente en b1tsca del mayordomo, lo tri0o
á su casa con toda su comitiva y sus camello~, y Je
prodigó todas aquellas atenciones que caracterizan
la ho~pitalidad en el oriente.
Pero Eliaznr no quiso tomar refrigerio alguno
l1nsta haber manifestado el objeto de su visita.
Explicó entonces cuan grande y opulento era su
amo: dijo cómo este hnbia resuelto cnsCLr á su hijo
con una hija de la familia misma bajo cuyo techo
se hallaba él en aquel momento: relató entonces
lo que babia ocurrido cerca del pozo, y de r¡ué modo
aquella jóven babia llenado las condiciones de la
lotería providencial que él mismo babia echado:
"Ahora bien," afiadi6, dirigiendose al padre y
kcrmano de lajóven, "ya que Dios parece haberme
guiado por el camino derecho para obtener á la
nieta del hermano de mi amo por esposa de su hijo,
¿ quereis vosotros dar vuestro consentimiento?"
A.sintieron ambos inmediatamente, y Eliazar &lt;lió
de nuevo gracias al cielo por haber terminado su
mision tan pronto y felizmente. La noche pasó en
regocijos, y Eliazar dispuso liberalmente de las
ricas joyas que babia tro.ic1o consigo, y que aun hoy
son en aquellos paises el precio usual de una
novia,

algunos dios, viendo que ella consintin. en S&lt;'guir
sin demora al impaciente mayordomo, no_ ~e atrevieron á insistir, y colmándola de bend1c1on~s Y
presentes la permitieron que partiese á cumplir el
destino q~e tan visiblemente le habia deparado la
Providencia.
De este modo vino á ser Rebeca, mujer de Isaac
el hijo de Abraham, y aun despues de haber pasado
cerca de cuatro mil años, son todavía numerosos
sus descendientes sobre In tierra.
Recomendamos á nuestros lectores que examinen
nuestro grabado y juzguen por sí hasta qué punto
ilustra con fidelidad la interesante y verdadero.
hi~toria que acabamos de narrar. Rebeca se. halla
representada en el momento ele ~Izar el. ~antaro
sobre su brazo, mientras que sus OJOS se dmgen al
suelo. La figura de Eliazar indica perfectamente
la accion de beber y aun parece que puede ver6e
.
el atrua humedecer' su boca sedienta. El nrhstn
ha ido á la Arabia á buscar el traje para sus figuras,
y los accesorios de la escena, y en parte
hecho
bien. Las maneras y los hábitos han vanado_poco
en aquella parte de oriente durante muchos siglos,
y cuando leemos en los ~agrados escritos los he~l10s
,te Al&gt;raham Isaac y J ncob, con sus g11nCL,Jos, tiendas y numer~sos criados, podemos ndqui_rir alg'.m.n.
idea de su modo de vivir, refiriendonos a los h11b1tos de un emir ó príncipe beduino. Nuestro gr~bado merece pues ser considerado como una aproximncion á la verdad pictórica.

!•ª

DE LA TIERRA Y DE LA VEGETACJON.

SE bn dado IÍ la tierra que cubre la superficie de
nuestro globo el nombre de suelo vegetal, y en &lt;'lln.
se supuso algun tiempo que residía el germen de
la \'egetacion ó el poder de desarrollnrln. En su
seno germinan las semillas, florecen las plantas, y
crecen los árboles; asi es que en todos tiempos la
imaginacion del hombre le conduce á creer que
este suelo constituye el principal alimento del
reino vegetal. Sin embargo por medio de observaciones científicas ha llegado el caso de poder
asegurar que esta suposicion no es exacta. El
suelo vegetal se compone &lt;le una variedad de ingredientes totalmente distintos en su especie, y
cada uno de los cuales tiene propiedacres diversos
y aun opuestas t\ los &lt;lemas. De esta dil·crsidad
nace el que algunos terrenos sean fértiles y otros
estériles. Uno de los principales objetos de la.
agricultura es corregir los defectos naturales de un
mnl terreno y hacerle productivo por medio de
mezclas estrañas. Aun la tierra feraz y buena no
está exenta de necesitar el socorro del arte, pues
puede estar cansada y exhausta por las exigencias
excesivas del fobrador.
A pesar de los diferentes aspectos que presenta.
el terreno, se compone solo de cuatro tierras simples
El dia siguiente solicitó Eliazar que le permiy primitivas; arcilla, .irena, cal y magnesia. ne
tiesen voh-er cerca de su nmo, y aunque los padres / la acertada coml&gt;inacion de ellas depende In forde la futura esposa quisiernn haberla detenido
tilidad de un suelo. La arcilla ,í alúmina, tomo
To». VIII.

N

�EL LXSTUUCTOR, O IlEPEilTOillO
su&lt;?le llamarse, se distin..,ue fácilmente • es una
en proporcion con la cantidad 11ue de elln, ronsustancia dura y com¡,actn"que retiene In humedad
tiene. La tierra que queda despues de verific:ada
Y retarda eficazmente la putrefaccion. A no hala disolucion es muy ligera y ele un color negruzco.
llarse mezclada con otras mas sueltas y quebradiHe aqui la razon porque la tierra de un jardin
zas es perniciosisima al desarrollo de la Yegetacion.
cultivado con esmero toma un color oscuro tanto
La arena, llnmacla tambien silica ó sílex, ~e dismas fuerte cuanto mayor es la abundancia de esta
tingue por propiedades totalmente distintas. Tiene
materia. Yense tambien en cuasi todos los terre~oca 6 ninguna colision entre sus partes; no renos nrias composiciones químicas, sales minerales
tiene la humedad y favorece considerablemente la
y óxidos metálicos, algunos de los cuales son venl~~trefaccion permitiendo á los gases que se volatajosos, otros indiferentes y pocos perjudiciales á la
t1hcen. La arena por co1Jsecuencia corrige á la
vegetacion, y que ó exi~tian ya en la estrata de
alúmina: estas dos tierras pueden colocarse en el
que se ha formado la superficie, ó han sido condunúmero de los elementos opuestos, cuya combicidos á ella por manantiales subterráneos ó causas
nacion realza sus virtudes comunes, rectificando
facticias. Los mas comunes de estos cuerpos son
sus defectos. La cal, comunmcnte llamada tierra
sulfate de magnesia (sal comun), combinaciones de
calcárea, rara vez se encuentra en estado de pupotasa, soda, sal y magne~ia son los ácidos y óxireza sino combinada con los ácidos especialmente
dos de hierro, formado este último por el orin que
t&gt;l carbónico con el cual tiene tal afinidad c¡uc le
produce la exposicion del metal al nire libre. Este
atrae de la atmósfera. El quemar la piet.!ra de cal
óxido es el que dá á las tierras el color rojo y
tiene por objeto expeler dicho gus por medio del
pardo asi como las tintas intermedias.
calor y reducir su base :í un polvo cáustico en
Habiendo ya dado á conocer las sustancias de
cuyo estado tiene una tendencia marcada á abque se compone el terreno, trataremos ahora de los
~orvcr primero la humedad y en seguida el mismo
elementos de la vegctacion que se desenvuelven
ácido cnrb6nico de que ha sido despojada. La cal
por medio de él. La vegetacion ó rrecimiento de
modifica las propiedades de la arcilla y arena, y
las 1ilantas es producida por la accion· de ciertos
puede considerarse como un término medio entre
gnscs elementales sobre sus raices, vástagos y hoambas. En el estado de causticidad 1iromue,·e
jas, pudiendo decirse que la tierra es el ogente por
considerablemente la putrefaccion descomponiendo
medio del cual se hace la aplicacion. Los elemenlas sustancias animales ó vegetales á cuya circunstos que constituyen la mayor parte de los cuerpos
tancia ~e debe su eficacia como abono. Sirve tamorgánicos vegetales son oxígeno, hidrógeno y carbien para fijar el ácido carbónico que se forma de
1,on, á los que se agrega en algunos productos oigo
la putrefaccion de dichas sustancias; ó el que
de azoe. El clorino, azufre, fósforo, cal, mogne,do,
fluctua ~obre la superficie de la tierra á fin de que
~ílico, aluminn, pota~a y soda con pequefias poren union con el agua contribuya al alimento de las
ciones de hierro y manganeso e11tran tambien yn
plantas. Es, pues, la cal un ingrediente inesti~ea en su estado sirn ¡,le ó en sus mas complicadas
mable para el labrador, asi es que donde se atiende
combinaciones en la tibra y textura de las plantas
á la agricultura con calor y ncfo-idad se le busca
ó en los agentes que operan 10bre ella~. f.atos
aunque á precios elevados. La última tierra que
quince elementos combinándose entre si por medio
se ha hallado en el suelo vegetal y en menor prode la atraccion química, forman en una inmensa
porcion que las otras tres es magnesia, la sustancia
,·ariedad de sustancias el armonioso y bello concuyas propiedades son próximamente análogas á las
junto de cuerpos organizados que con sns rnices,
de la cal, pero cuyo valor es dudoso al paso que se
tallos, hojas y flores constituyen la verde y matila reconoce como perjudicial cuando se halla en
zada alfombra que la primavera extiende bajo
abundancia.
nuestros pies, y que el verano realza y decora con
Analizados varic,s suelos vegetales se ha vi,to
los colores mas vivos y animados. Antes de que
que todos se resuelven en una ó mas de estas
su combinncion haya dado origen á los cuerpos
tierras primitivas, dependiendo su feracidad ó immas complicados de plantas, matas y árboles ha
produccion de la proporcion de la mezcla. La
producido los elementos de la naturaleza formando
marga no es en manera alguna un cuerpo distinto el aire, agua, ácidos, alkalis y diversas sales.
sino una combinacion de arcilla, arena y materia
Estos elementos son de nuevo sujetos á la influencalcárea. Llámanse gredosas algunas tierras por cia de la vegetacion, y despues de entrar con la
la cantidad de arcilla que contienen, y otras suel- sávia en el sistema se asemejan á los 6rgnnos y
tas y ligeras por la pre¡,onderancia de la arena.
toman el cnrácter de la vida. El agua y el aire
En realidad estos dos ingredientes primitivos pue- que son ambos importantísimos para favorecer el
den combinarse con tal variedad que bastan á crecimiento de las plantas son ellos mismos cuerpo,
constituir la diversa textura que se observa en los
compuestos. El agua se compone de hidrógeno y
terrenos de todos los paises y situaciones.
o:i:ígeno, y el aire de oxígeno, azoe y ácido carbó.Ademas de estas cuatro tierras primitivas que
nico : notamos esto al paso para manifestar cuán
constituyen el suelo vegetal, contiene este en la
complicada es la mezcla de los cuerpos elementales
parte superior los restos pútridos de sustancias
que producen la Yegetacion.
orgánicas que han crecido ó muerto sobre ella, 6
La clase de JJUtricion mas sencilla ( dice el
han sido conducidos alli durante el procedimiento
Dr. Roget en su excelente tratado sobre la fisiodel cultivo. Su descomposicion es la causa inmelogía vegetnl y animo!) es la que nos presenta el
diata de la fertilidad, y la riqueza del terreno e~tá
reino ,·egetal en qnc el agua puede con,iderar,e

.

'

DE {IISTORIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.
como el vehículo general del nli111e1Jto ó nutricion
recibida. Antes de los descuhrirnientos de la c¡uímica moderna, se creia generalmente que !ns plantas podían subsistir con agua sola, y Boylc y Van
Hclmont se esforzaron en establecer por medio de
e:icperirnentos la verdad de esta opiuion. El segundo de estos fisiologistas plantó un sauce en
eierta cantidad de tierra cuyo peso babia reconocido de antemano con esmero, y durante cinco
aiíos lo mnntuvo humedecido con solo agua llovediza que él consideraba perfectamente pura. Al
cabo de e~te tiempo halló que la tierra apenas
babia perdido de su peso, siendo así que el sauce
era ya un árbol de buen tamaño con un peso adicional de 150 libras, de donde dedujo que el agua
babia sido su único alimento: pero no se sabio. entonces que el agua llovediza contiene siempre aire
atmosférico y con bastante frecuencia otras sustancias, y que no puede por consecuencia ser considerada como perfectamente pura; ni aparece se
tomasen precauciones para asegurarse de que el
agua empleada no contenia materias estrañas en
eolucion como pudo verificarse. Ademas en otro
experimento hecho por Duhumel se observó que
un castaño y una encina expuestos al aire libre y
regados con agua destilada, el primero por tres
aiios y el segundo por nueve se conservaron vivos,
es verdad, pero muy apocados en su crecimiento,
de donde podia colegirse que sacaban poca ó ninguna nutricion de dicha agua. Pruebas de igual
naturaleza se hicieron por Bonnet con el mismo
resultado. Cuando las plantas se hallan encerradas en pequeñas va~ijas y regularmente provistas
de agua pero evitando que puedan absorver el
ácido carbónico, su desarrollo es muy limitado y
en proporcion solo á la cantidad de materia nutritin que encerraban en sí mismas al comenzar el
experimento y que combinada con el agua pudo
proporcionar un alimento temporal.
Pero el agua de que provee la naturaleza á los
órganos vegetales no es nunca perfectamente pura,
pues ademas de contener aire en el cual siempre
ee halla combinada una porcion de ácido carbónico, recoge al filtrarse por la tierra varias partículas térreas y salinas en 1mion con las que se
derivan de restos putrefactos tanto animales como
vegetales. La mayor parte de estas sustancias son
solubles en el agua y otras reducidas á 11olvo finísimo quedan 1uspendidas en el fluido y arrastradas
con él hasta combinarse con el sistema ,·egetal.
Parece sin embargo que el carbono puro ro es
admitido jamás, pues el químico Davy habiendo
mezclado carbon cuidadosamente pulverizado en
el agua que contenia la raiz de una planta de
yerba-buena, no pudo observar que hubiese sido
absorvida la me110r porcion de dicha sustancia;
pero en la forma de ácido carbónico es admitida
con abundancia por medio del agua que la absorve
inmediatamente, introduciéndose a~imismo en los
fluidos de la planta una porcion de carbono emanado de la. descomposicion de materias animales y
vegetales que el agua llern siempre consigo. La
fertilidad pe&lt;'uliar á cada terreno depende 1irinci11nlmente de la cautidad de estos restoa orgánicos ,

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91

que contiene en estado de poder ser absorvidos por
Jus plantas y contribuirá su nutricion.
Los animales y V&lt;'getales se componen esencialmente de los mismos principios elementales los
cuales entran en su sistema por medio del alimento,
agua y aire que de continuo consumen, y que favorecen su crecimiento y aumentan su volumen.
Mientras conservau el principio de vida, se sostienen en accion estas propiedades elementales; pero
tan luego como dejan de existir comienza un nuevo
1iroce&lt;lirniento. Despucs do la muerte viene la
putrefaccion ó disolucion de las propiedades elementales &lt;le que se componía la planta del animal,
las cuales escapan en jugos, productos aeriforme~,
ó rcsiJuos indisolubles. Estns partes componentes
puestas en libertad no permanecen mucho tierupo
sin accion, sino que se precipitan en nuevas combinaciones. El oxígeno que escapa de la flor moribunda se mezcla con el aire, y tal vez un minuto
despues entra en el pulmon del hombre que la
contempla haciendo reflexiones sobre la corta. durncion de su efimera hermosura y lozanía. De
este modo sirven las su~ta.ncias putrefactas animales y vegetales ¡1ara abonar las tierras, pues
di~olrién&lt;lose y separándose sus principios elementales pasan con arreglo á fa admiral,le y misteriosa ec•nomia de la naturaleza á alimentar y
sostener los diferentes órdenes de ,eres organizados actualmente dotados de existencia.
No es posil,le contemplar el procedimiento de la
putrefaccion y la extraordinaria influencia que
tiene en el reino ,·egetnl, sin admirar la profunda
sabiduria del Omnipotente que In ha destinado ú
hacer desaparecer de nuestra vista los restos de
cuerpos animales y vegetales tran,;formándolos en
sustancias nuerns y nutritirns. La hermosura de
la naturaleza ee bulliera rnarchitodo ya y nuestros
sentidos serian continuamente molestados sin el
expediente de la ¡mtrefaccion que destruye los
restos de los cuerpos organizados que dejaron de
existir, com·irtiéndolos en gases puros y provechosos. Del mismo modo se utiliza la materia excrementicia de los animales. En la forma de
aho,w es depositada en la tierra que absorbe todos
sus emanaciones nociva,, y en lugar de producir
en nosotros sensaciones repugnantes viene á ser el
rcstaunttivo mas poderoso de nuestras campifias
exhaustas. Alli se descompone por el poder disolvente del calor y del ogun, ó proporciona abundante nutricion á las plantas y mieses que germinan sobre ella. De este modo la tierra sostiene á
las plantas, estas á los animales y ambas al hombre
hasta que vuelve el suelo á absonerlo todo para
proseguir como antes su eterno procedimiento.
El suelo como queda dicho no es sin embargo
otra cosa que un agente, pero agente extraordinariamente útil: forma la cama en que las raíces
se internan y extienden tanto para hallar alimento
cuanto con el fin de sostener la planta en po~icion
bastante firme para que no la derribe la agitacion
del viento. La tierra es tambien el laboratorio en el
cual se efectua la putrefaccion. Algunas de las tierras primitivas son mns á pro1iósito que otras para
rt•,ol ver los cuer11os animales y vegetales en sus

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EL l~STHUCTOR, O REPERTORIO

priuci¡,ios elementales. En la arcilla Jo. putrcsosten de la vida vegetal. La tierra no solo ab•
faccion es muy lenta. En arena ó cascajo es mas
sorve las emanaciones de los cuerpos corruptos
rápida, y en cal ó magnesia mucho mas. Sin emdepositados en ella, sino que atrae estas mismas
bargo todas ellas poseen esta cualidad en cierto
emanaciones cuando dejadas en libertad se combigrat.lo. No solo posee la tierra la propiedad de
nan y flotan en la atmó,-fera. La tierra recieutedescomponer las sustancias animales y vegetales,
mente movida llama hácia si todos los vapores
sino lo que es aun mas esencial retiene las partícupútridos que pueden hallarse diseminados ·en la
las putrefactas que emanan de ellas. Si los gases
, atmósfera, y cuanto mas se agite el terreno mas
en que se diouelven los cuerpos escapasen en el
poderosa es la absorcion. De aqui nace la circunsmomento de desunirse, serian enteramente inútiles
tancia de ser la atmósfera tan pura y saludable en
á la rngetacion, pero absorviéndolos y distribuyénel campo y tan robustos los 11ue se dedican ú guiar
dolos con arreglo á lus afinidades químicas, la
el arado ó cavar la tierra,
vemos dotada de admirables cualidades para el

EL OHGA!'íO.

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Üt'ALQUIERA clase de música, exceptuando la ,·oz
humnna, es débil é inefectiva si se compara con el
magnífico y arrogante tono del órgano. No hay
instrumento mos apropósito para inspirar sentimientos reverenciales ó expresor la devocion religiosa, y cu,rndo resuenan sus poderosos notas,
como hemos oido al que re1iresenta el grabado, en
11nn nsamLlea de siete ú ocho mil personas, todas
en ¡,ié, descubiertas, y uniendo su voz á los bellos
acentos del órgauo, el efecto es nrdaderaruente
grandioso. El órgauo es un instrumento muv antiguo, pero no ha llegado nunca á arerigua;be el
tiumpo ni lugar de su imencion, ui el nombre del

inventor, aunque parece probable que era ya conocido por los antidiluvianos. No cabe ya duda de
que lo usaron los griegos tomándolo de estos los
latinos. San Jerónimo habla de uno que podia
oirse á media legua de distancia, y dice que existía
otro en J erusolen que se oia desde el monte de
Oliva!.
El órgano fué introducido en Francia por Carlomagno, pero lo perfeccionó un sacerdote italiano
que aprendió el arte en Constantinopla durante el
reinado de Luis I en 81.3. El primer recuerdo que
exi~te de un órgano en lnti historias septentrionalt•~, e~ del afio 75i cuaudo el emperador Con$-

DE lllSTOIUA, BELLAS LETHA~ Y ARTE:;.
tantino por sobrenombre Cipró_nimo envió al rey
de Francia Pipino entre otros ricos presentes, una
11 miíquina musical" que los escritores franceses
dicen se componía de "cañones y largos tubos de
estaiío" y cuyos tonos imitaban algunas ,·eces el
11 rugido del trueno," y otras los "trinos de la
flauta." Bellarmine asegura que ya en el año 660
se hacia uso de órganos en las iglesias, pero otros
autores mantienen que no fueron introducidos
hasla despues del tiempo de San Tomás de Aquino
hácia el afio de 1250. Como quiera que sea su uso
es ya unh'ersal, y el órgano puede ser considerado
como una adquisicion muy importante para el
mundo filarmónico.
El órgano de Haarlem en Holanda pa~a generalmente por ser el mejor y de mos tamaño que se
conoce ¡iero esta opinion es uua de aquellos que
'
. de un
suele admitir
el púLlico bajo la gorant1a
aserto autorizado, y que una vez establecidos pason
sin mas examen de unos en otros y llegan aunque
erróneas á generalizarse. El doctor Durney en su
" Estado actual de la música en Alemania, los
Paises bajos y las Provincias unidas," puLlicodo en
lii:3 hace la sicruiente descri¡&gt;cion de bU visita al
' de Haurlem.
"
órgano
" U na de las cosus que mus
deseaba yo ,·er durante mi viaje, era el fumoso
órgano de la iglesia mayor de esta ciudad, y por
cierto que no logré satisfacer grafü mi curiosidad,
pues para oirle hay que empezar por pngar unos
tres pesos al organiota y mas de medio peso al que
mueve los fuelles. Cuaudo se espera mucho parece generalmente la realidad aun menor de lo que
nrdaderamente es: fuese ó no debido á esta circunstancia, puedo decir que en oquella ocasion no
experimenté al oir el órgano una satisfaccion tan
completa como me la babia figurado. En primer
lugar el individuo que lo toca no es tan grande organista como imagina, y ademas aunque el número
de registros asciende á sesenta, la variedad que
ofrecen no es igual ó. lo que podia esperarse. En
cuanto á la t•o.r humana tan celebrada, en nada se
parece á la que se propone imitar aunque en si es
muy buen registro; pero las gentes se dejan fúcilmente engañar por el nombre de las cosas. Apenas oye decir el espectador ordinario que el organista está tocando sobre un registro parecido á la
voz humana desde luego lo califica de excelente y
uo se cura de investigar si el nombre es ó no apropiado ó si In iruitacion es exacta. Por lo que á mi
toca debo confesar que cuantos registros de órgano
distinguidos con la honorífica apelacion de vox
humm1a he oido me han porecido asemejarse
mas que á otra cosa á Ju cascada voz de una ,·ieja
de noventa años en los tiples, y al gruiiido de un
cerdo á tru·és de un peine en los bajos. El órgano
de Haarlem fué construido por Müller en 1738
tiene ~esenta registros ml!chos de los cuales 110 se
encuentran en niugun otro instrumento de su clase.
Tiene dos tremolantes, dos muelles de comunicacion, cinco separaciones ó ,·álvulos pnra excluir el
aire de una hilera completa de teclas en las páusas,
y doce ¡,ares de fuelles. " No puede negarse,"
coucluye el Dr. Durney, "que es un noble instruJUeuto, aunque yo creo que el de la Iglc~ia Nueva

03

de Jlamburgo es mayor, y el del Old-Kerk &lt;le
Amsterdam tien!I mejor to110."
Pero todos estas inmensas máquinas se hallon
sobrecargadas de registros inútiles ó que solo
sirven parn aumentar el ruido y hocer ma~ dura la
pulsacion. En la catedral de Sevilla hoy un órgano que tiene cien registros los cuales ocupan
51300 tubos. Este es el órgano de mayor número
d e registros que existe en Europo. El órgauo
de Goerlitz en la alta Lusacia tiene ochenta y
dos reaistros en 3,:2í0 tubos. El de San Miguel
en n:mburgo 67 registros (no O! como dice
Burney) y O caíioues de diez y seis pies y 3 de
treinta y dos pies de elerncion. Dícese que los
monjes quedaron tan satisfechos con este bello
instrumento, que dieron al constructor (Gabeloar
de Ulen) 6,600 florines, un florin por cada tubo,
ademas del precio ajustado.
El órgano vi1•jo de lo catedral de York era el
mayor de Inglaterra. Tenia 52 registro,, 3,26!
tubos, y tres hileras de teclas. El órgano de mas
tamaiío en Romo, es el de la igle~ia de San Juan
Laterano: tiene treinta y seis registros. La catedral de Ulcn poiee uno con cuarenta y cinco registros y 3,H2 tubos. El de la catedral de Dultirnore
en los E,tados Unido~, tiene :30 registros con 2,:213
tubos, siendo fa altura del mnyor 3:.! pies.
Generalmente se dá mucha importancia cu la
descripcion de un órgano ul número de sus registros; pero en realidad el de los tubos indica mul'l10
mejor el poder de dicho iustrumento. !lluchos
órgnnos con un número imponente de regi,;tros,
tienen realmente menos cuerpo de voz c¡ue otros
de pretensiones ma~ humildes. Para completar
este relato comparafü·o, añadiremos que los órganos de Sevilla, Goerlitz, :Merscuerg, Hamburgo,
Weingasten y Tours, son mayores que el de Hoarlem, y que los nuevos instrumentos de York y
Birmingham superan á todos ellos. Se disputa
aun cuál de los dos es el mayor, ñ pesar de que
esta cuestion pudiera muy bien rewh-erse definitivamente: pero por lo menos se sobe ya que los
tubos del de Birmingham son algo mayores que los
del de York, teniendo ademas la \'entaja de hallarse colocado en un local espacioso donde el
sonido no es obstruido por columnas, pilares ú
otros obstáculos, lo cual aun cuando fuese el instrumento muy inferior, lo haria competir con buen
éxito en belleza de efecto y lleno de voz con el
órgano de cotedral mas poderoso. La anchura del
órgano de Birmingbam es de treinta y cinco pies;
su profundidad ó cuerpo, quince; y su altura cuarenta y cinco. El receptáculo solo para los tubos
dcstinodos á producir elforte ó lleno de voz, es del
tamaño de un órgano ordinario de iglesia. Posee
este órgano un registró llamado trombon, ó imitacion del instrumento de este norubre, el cual declaran unánimes todos los inteligentes ser el mejor
que se conoce. El poderoso YOlumen de sonido
que procede de este registro vá acompaiiado de una
duliura que corrige la impresion des11gradable que
suele producir el ruido estrepitoso. Es casi imposible pnra los que no lo han oido, el formar uua
idea a¡,roxiuiada del mognilis:o efocto r¡ue pro•

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EJ. DISTHUC'fOR, O REPERTORIO

&lt;luce este registro unido 1í lns ,·oces de un coro
numeroso. Se ha calculndo que la madera sola
empicada en la construccioo de e,te órgnno, pesaria de veinte y cinco ÍL treinta tonelada~, y que
añadiendo el peso del metal y demRS materiales,
ascendería el total á unas cuarenta toneladas por lo
menos.
Posaremos ahora á describir la construccion interior del órgano, pero eonsideroodo que á excepciou de la máquiM de vapor y el cronómetro, hay
acaso poca~ piezas de mecanismo tan intrincada en
su construccion, y que consistnn de mayor número
de partes que un órgano grande, se deja desde
luego conocer que nuestra descripcion puede solo
abrazar datos generales sin entrar en pormenores
ni minuciosidades que necesariamente seriou ininteligibles. Con decir que una descripcion comJ&gt;leto. del órgnoo ha ocupado un tomo voluminoso
con 137 láminas de á folio (L'art du Facteur
d'Orgues) podrá concebir~e una idea de la extension de este asunto. Grabados de mtiquinas muy
complicadas suelen confundir al lector no facultativo, por consecuencin sin valernos de ellas procederemos á hablar del arreglo gcncrnl ,!el instrumento, los tubos, el modo de conducir á ellos el
,·iento, los registros, las teclas y pedale~, y clforte.
Arregl.o ge11eral,-El órgano presenta exteriormente una grande caja cuadrada cuyo frente ocupan ,·arios tubos (generalmente dorados por via de
adorno) de diferentes dimensiones y arreglados
Hrtiralmente en una forma simétrica, A In parte
inferior del frente de esta caj:\ vemos una, dos y
aun tres hileras de teclas iguales á las de un pianoforte, y los cuales ~e usan del mismo modo que !ns
de este instrumento. Debajo tic las teclas hay
unas palancas Humadas pedales que mueve el organista con los pies, y encima ó ú los lntlos del
teclatlo, hay una porcion de asas ó tiradores ú que
se dú el nombre de registro,, y de los cuales se
hace frecuente uso ¡,ara producir determinados
efectos.
Estos son los principales objetos que se ofrecen
á la vista exteriormente; pero el mecanismo interior es muy complicado. La mayor parte del
cuerpo del instrumento está ocupado por hileras
de tubos ó caiíones colocadas sucesivamente una
detrás de otra. El número de estos tubos, ya hemos dicho es muy considerable. Debajo de ellos
hay un juego ó combinacion de alambres que ponen
á estos tubos en conexion con !ns teclas sobre las
cuales toca el organista, y hay tambien otros contluctos ó cañerias destinadas á conducir el viento
necesario á los tubos desde unos fuelles colocados
en Jn ¡,arte baja del instrumento.
De los tubos.-Si una parte del órgano puede
calificarse de mas importante q ne las otras donde
todas rnn indispeosal.,IC!, esta distincion pertenece
á los tubos. El pnso del viento por ellos es lo que
¡irotluce los sonidos armoniosos que emite el órgano, y las demas partes del mecanismo sirven
solo para regular el modo, el tiempo, y la cautidud
en que debe el aire ser admitido en ellos. La produccion del sonido en el tubo, analizada escru1mlosamente, es asunto de mucha dificultatl l'ientífica,
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..

DE IIISTORIA, BELLAS LETRAS y ARTES.

ntencion1 ele

y hn ocupado la
varios matemñticos
eminentes: pero para nuestro objeto bastarí1 referirnos á algunos instrumentos músicos familinre~.
Si tomamos una flnutn é introducimos en ella por
la embocadura un soplo comprimido, la vibracion
de la columna de aire contenida en In flauta producirá un sonido musical. Si la flauta es corta, el
sonido ó tono 1,roducido será mas ngudo que si
fuese larga. Ahora, los agujeros de la flauta no
son otra cosa que otros tantos artificios por medio
de los cuules el tocador acorta mas ó menos In extension efectiva de ella. Cuando requiere In nota
mns baja cubre todos los agujeros, pero si quiere
producir una mas alta deja algunos de ellos destapados, lo cual cquirnle en aquel momento á emplear una flauta mas corta. Lo mismo puetle decirse de casi todos los instrumentos de viento.
Los agujeros y llave, no son sino medios para acortar su parte sonora ú fin de producir notas mas 6
menos altos. Hemos hablado solo hastn ahora de
la diferencia de !ns notas respecto lÍ su grado de
elevacion; pero nada hemos dicho de su timbre ó
calidad, es decir In diveriidad que existe entre el
sonido de diferentes instrumentos tales como la
flauta, el clarinete, la corneta, el fagot, &amp;c. Esta
diferencia no conshte en lo largo del instrumento,
sino en la forma tle su orificio, y en el modo con
que se introduce por M el viento. Por ejemplo, el
tubo del clarinete no es como el de la flauta abierto
y liso 1,or tlentro; tiene una caiiita ó lámina ,·ibrunte cerca de la embocadura de motlo que cuando
el tocador sopla en ella, empieia ú vibrar esta
J{uninn modificando asi consideral.ilemente el tono•
que deberia producir la extcnsion de la columna.
de aire que encierra el instrumento. En realidad
la caña es el principal origen del tono. En la.
trompeta y el ol.ioe mulla tambien de carácter la.
voz, tanto por la peculiaridad de su forma cuanto
por el modo que adopta el tocador para introducir
el aire~ esto es intlcpendiente del grado mayor ó
menor de efovacion de la nota. Lo mismo sucede
con el fagot, el trombon, y otros instrumentos de
vie11to.

(Se co11linuará.)

DOTE .MAGNIFICO.
EL presidente de los Estados UniJos ha en, iauo
últimamente varios regalos al sultan de Muscat.
U no de ellos es un bote de recreo construido en,
Nueva York. Tiene treinta piés de largo y cuatro•
de ancho; es de madera de cedro blanco y forrado
de cobre. La porte exterior está esmaltada de
blanco y perfectamente pulimentada. Las cabezas
de los barraganetes y las chnmuceras están cubiertos de gruesas chapas de plata, y el timon con su
caña, los puntales que sostienen el toldo, y la
media luna que hay al remate de cada punto!, están
ricamente plateados. El piso del bote vá cubierto
de alfombra de Bruselas, y el toldo es de lienzo
fino forrado de seda; los asientos y costados e,tán
provistos de mullidos almohadones cubiertos de
seda adamascada, y el cordaje es todo de ,edn •

¿Cuales el mejor amigo?
I

MOSAICO.

AQn:t qnc nuHca abandona hasta t¡ue es aba111lo11ado.

Sed imaginaria.
Sugestiones doml~ticas.
CntsTAL.-Asi como el agua caliente echada en un
vaso ú otro recipiente tle cristal frio lo quiebra con
frecuencia, del mismo modo si estuviese fria el
agua y caliente el cristal producirá el contacto
de ambos iguales resultados. Debe pues tenerse
cuidado de equilil.,rar la temperatura de uno y
otro, calentautlo ó enfriando gradualmente el cristal con algunas gotas del líquido.
DEL Hxnnoa.-El herbor violento es un desperdicio de combustible, y atlemas tiene la doble tlesventaja de echará perder el condimento. Cuando
un puchero llega á herbir, muy poco calor basta
para mantenerlo hirbientlo. El herbor lento hace
la carne tierna, y el violento la endurece. Sin
embargo los Yejetales son una excepcion de esta
regla.
LAS PARRILLAS y LA SAUTF.N, deben culcntarse
bien antes dt! colocar sobre elh1s la carne. Esta
nd,·ertcncia aunque parece trhial es muy importante al éxito del condimento.
No hay cociuera que ignore que antes de echar
en la sarten la carne es preciso que In manteen,
grasa ó aceite en que se haya de fr(•ir esté hirbiendo, pero no todas saben que debe esperar:;c á
que cese la ebullicion y quede aquel inmóvil; tle
lo contrario no snle bien la fritura.
Ln miga de pun usada en los fritos los hace mas
gustosos si se prepara secándolo delante de la
lumbre (no tostado) machncándolo luego en un
mortero, y pasandolo por un tamiz.
PxscAoo.-Se conoce cuando es fresco por !ns
señales siguientes. Agallas encarnadas, ojos prominentes y brillantes; y las espinns, cola y cuerpo

tiesos.

"'

Del suc,ío.
Et sueño generalmente profundo de los reos ó
criminales próximos 6. sufrir el castigo de sus delitos, se atribuye con frecuencia 1í dureza del corazon ó desprecio de la vicio, 1iero este es un error
que procetle de ignorancia respecto á In naturaleza
del sueño: el hecho es que á toda excitncion del
cerebro y médula e$pinal en union de los nenios
sensitivos, se sigue unn dcpresion ó fatiga proporcional, que será mayor ó menor segun el grado de
resistencia de estas partes. Fatigado por una excitacion mental excesiva es frecuentemente despertado el criminal 11nra caminar al catlalso, y el
soldado renditlo por la excitncion mental y corpórea, duerme al estruendo de los cañonazos.

Elno sé qué.
CAntos V solia decir que debia el no ser un majadero, solo 6. una pequeíiísima variedad en el arreglo
de Ju, fibras¡ cierto no sé c¡ué, impenetrable á la~
iin-utigacioncs de la mas exnctn anatomía.

Et desarrollo de cierta scnsacion mórbida, es frecuentemente equh·ocado con la set! á la cual ~e
parece bastante en sus efectos. El origen de diclia
sensncion es el húbito ,·icioso de beber muy amenudo ,; el tleseo de probar cierta clase de lí,¡uhlos
·
tales '.
como vino, aguardiente
y otros. N
, nda protluce mns sed que el apagarlo, ni hay hábito que
se forme con mas facilidad que el de beber.

Somnambulismo.
LA circunstancia de tener siempre pre::ente la
accion del sueño mientras este dura, es causa de
que los somnámbulos no experimen~en accide~tc
al,.,uno en las arriesgadas perambulac1ones que eJecu~an cuando dormidos. Los objetos y parajes
que los rodean se hallan tan cor~ectaruente presentes á su imnginncion, que ascienden con perfecta seguritlad á los tejados tic las casas, ~ atrnYiesen torrentes y precipir.ios, lo cual, despiertos,
no se atreverian á hacer, porque durante el sueño no
existe In pasion del temor. Lns situaciones peligrosas de los somnombulistas han sido frecuentemente
objeto de la sorpresa y aJmiracion de multitud
de espectadores, que han llegado en general á penetrarse de In importa11cia de abandonar o! durmiente ú si mismo en posiciones dontle la diferc11ri1l
de media pulgada en In colocacion del pie pu,licra
lanzarle á la eternitlad.
Lur demasiado.

No basta leer mucho sino leer bien; el exceso en
la lectura sin el auxilio de la retentiva y la contemplacion, sobrecarga la mente sin enriquecerla.
"Si hubiera yo leido tantos libros como tu," &lt;lijo
uno á un c&amp;lebre leedur, "seria sin duda tan ig110rante como tu lo eres."

Imitaciori c:racta.
Los chinos son muy tordios para inventar, pero c-a
cambio hay pocos que les igualen en la exactitu1l
de sus copias. Sirrn de ejemplo la anécdota siguieute. Un caballero inglés deseando tener un
servicio de porcelana chinesca de un dibujo particular, envió ó. In China un plato para muestra, y
dió órden de que lo copiasen exactamente en cada
unn de !ns piezas del servicio. Quiso la mala
suerte que en este plato deicubriese el fobricn11te
cl1inesco una rajadura. La consecuencia fné que
la vajilla entera que le enviaron al caballero que la
habia mandado fabricar, tenia una rajadura en
cada pieza copiada con todo esmero del original.

. Santificar las fiestas.
"HxsutTAN grandes ventajas de la variedad tic
condiciones en la sociedad," decia un predicn,lur,
"y una de ellas e~, que entre !ns dos grandes dh isiones de pobres y ricos son puntualmente olm:&gt;rrndos los dins de guardar prevenidos por la igle, in;

..

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EL 1.KS'rRUCTOR.

pues que los primeros celebran los dins de fiesta y
los segundos guardan los de ayuno."

Simplicidad singular.
Dos aldeanos que no habian visto nunca una comedio. ni tenio.n idea de semejante cosa, fueron
una noche al teatro y se colocaron cómodamente
en la galeria. Gustóles sobremanera el aparato,
la reunion, el alumbrado y decoracion del anfiteatro, y escucharon con particular placer la música de introduccion. Por último se alzó el telon,
y dos ó tres actores salieron á la escena á empezar
la comedia, visto lo cual uno de los aldeanos dijo
al otro, "J uar1ico, bueno será que nos vayamos;
acaso esos señores están tratando de asuntos particulares suyos, y DO fuera buena crianza que los
estubieramos escuchanclo."

.lías astuto aun.
UN asalteador de caminos detuvo un dia á un abogado que viajaba en su carruage, y presentando la
boca de un trabuco á la portezuela le pidió la bolsa
con el cumplimiento usual. El abogado le entregó
inmediatamente unos trescientos pesos que llevaba,
pero al mismo tiempo le aconsejó amistosamente
que por su propia seguridad diera al robo el carácter de un cambio, vendiéndole el trabuco por la
suma que acababa de quitarle. "De muy buena
gana," contestó el ladron, é inmediatamente puso
en manos del abogado su trabuco. Este entonces
mudando de tono apuntó con él al salteador y Je
intimó que si no le devolvia el dinero haría fuego
sobre él. "Hacedlo si podeis," repuso este, "pero
permitidme antes que os advierta que el trabuco
no está cargado." Dicho esto se alejó pausadamente con su presa.

Apuro galante.
EN una mañana de Abril, que mas que de primavera parecia de invierno por lo fria, lluviosa y
desagradable, se hallaba en compañia de una dama
cierto galan que hacia cuanto estaba de su parte
para insinuarse en su gracia. Entre otras expresiones lisonjeras la dijo : "Pareceis lwy tan bella
como la primavera;" pero observando que la dama
volvía los ojos hacia la ventana sobre la cual azotaba entonces réciamente la lluvia, añadió prontamente, "Qjalá que la pi·imavera fuera ltoy tan bella

como vos."
Laconismo.
MODELO de cartas lacónicas es la siguiente de una
esposa á su cara mitad: "'l'e escribo porque no
tengo nada que hacer, y concluyo porque nada
tengo que decir."

E/juez irritado.
"S1LF.Ncro ! silencio!" gritaba con enojo un magistrado en un tribunal de prol'incia dirigiendose

al público. " ¿ Es posible que no ha de l1aber de
silencio y órden en la sala de justicia? ¿ Cómo
hemos de atender asi á nuestro ministerio? Esta
mañana hemos fallado en definitiva una docena de
causas sin haber oido una sola palabra de ninguna
de ellns."

Una razon.
UN labrador viendo qué su criado empleaba mucho
tiempo en su almuerzo Je dijo, "Francisco, ¿ acabarás hoy de almorzar?" "Seiíor," repuso el
criado, "un queso de este tamaño no es tan fácil
de despachar como vd. cree."

Elvúyero.
CUENTA Dayle de un grande viajero que al motejarle sus amigos por su humor perambulante respondió, "Dejaré de viajar tan pronto como encuentre un pais donde el poder, y las distinciones ,
se hallen en manos de personas honradas, y donde .
los empleos y honores sean concedidos al mérito
verdadero." Pregunta: ¿ si este hombre Yil'iese
ahora, en que pais fijaria su residencia?

J..A UJFR 1.:q ,\

J¡f

ABRIL.

1841.

Costumbre.

HISTORIA DE LA ORDEN DE LOS CABALLEHOS DE MALTA.

CuANDO Cosmo de J\fédicis se hallaba en sus últimos instantes un amigo suyo le preguntó ¿ por qué
cerraba los ojos? "Para que se vayan acostumbrando," repuso el moribundo.

( Oonclusion.)

Causa de la presuncion.
EL origen de la afectacion ó vanidad es la suposicion de que poseemos alguna cosa que los dernas
no tienen. Nadie se envanece de tener dos piernas y dos brazos, porque este es precisamente el
número que de ambos miembros posee tocio el
mundo.

Bello lwmenaje.
EN la antigua Grecia los amantes hacian grabar
el nombre de su amada en las suelas de sus sandalias á fin de poder dejar donde quiera que fuesen la
impresion de este nombre querido sobre la tierra.

Verdadera jilosofia.

LA anécdota siguiente dará ni lector una idea de
la opulencia de los individuos llamados Aldermen
que componen el cuerpo municipal de la ciudad de
Londres. Una magnífica casa de campo perteneciente á uno de ellos llamado Beckford la cual
contenía una coleccion preciosa de pinturas, muebles y alhajas de mucho valor, fué consumida por
un incendio. Cuando le dieron la noticia observó
tranquilamente "Así como asi, tengo en una ga\'eta
de mi escritorio 250,000 pesos fuertes, de los cuales
no sé e¡ ue harer; vol veré pues ñ edificar la ca~a.
Todo ello no disminuirá mas que en unas mil libras
la herencia de cada uno de mis treinta hijos."

L OS D HES:
Lt-:

N? 88.

('.At! t. S wo:JD, POr l J\

1

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s 1nu::r.

•

LA isla de Malta cuando tomaron posesion de ella
los caballeros Hospitalarios en Octubre de ló20,
no se hallaba por cierto en el estado floreciente eu
que la han dejado en nuestros dias. No había en
ella mas que un solo pueblo, llamado entonces
Cittá Notábile, hoy Cittá Vecchia, y este no era
sino UD lugar miseraule, parcialmente rodeado de
murallas desmoronadas. La única fortaleza que
poseia la isla, llamada San Angelo, estaba casi
arruinada, consistiendo toda su artilleria en un
cañon pequeño, dos falcones y algunos morteros
de hierro. La poblacion entera ascendía á unos
12,000 habitantes, y estos eran pobres é infelices á
causa de la esterilidad del suelo y las repetidas
incursiones de los piratas berberiscos que frecuentemente se llevaban á los habitantes y los reducían á 111 escla\'itud. Escaseaban el agua y la
leña, y los habitautes mas pobres usaban por combustible ortigas ó basura de vaca secada al sol.
Sin embargo, en cambio de estas desventajas,
poseía dos excelentes puertos capaces de abrigar
una escuadra considerable, y numerosas calas ó
ensenadas á propósito para contener las galeras de
menos porte y las lanchas de la Orden, que podían
de este modo estar prontas á salir de varios puntos
á un mismo tiempo. La pequeña isla de Goza que
separa de Malta un estrecho paso, era mucho
mas fértil, pues las rocas, excepto donde se hallaban divididas por la mar, estaban casi enteramente
cubiertas de un buen suelo vegetal. Su poblacion
consistia de 5,000 habitantes diseminados en varias
aldeas y lugares. No tenia mas fortificaciones ni
defensa que un débil castillo construido en la cima
de un monte, al cual se refugiaban los naturales al
acercarse los corsarios de Argel ó Tunez.
E_ra. pues este un cambio muy desventajoso por
la fortil Y bella Rodas y el resto de las Espórades
'l'uiu. VIII,
'

pero el dinero y la energla convirtieron pronto á
Malta en un retiro inexpugnable. Empezaron á
elevarse palacios y espléndidas ciudades que prosperaron con rapidez, siendo muy favorable la
situacion geográfica de la isla para los corsos y
expediciones de los caballeros contra los turcos y
moros berberiscos. El primer cuidado de L'Isle
Adam fué fortificar el castillo de San A ngelo, y
construir una iglesia y un hospital. Las galeras de
la Orden continuaban siendo tan afortunadas como
lo habían sido en Rodas. Sorprendieron la ciudad
de Modon en la 1\forea, y sacaron de ella un inmenso botin del cual formaban parte ochocientas
jóvenes Turcas. No escrupulizaban los caballeros
en imitar el perverso ejemplo de los turcos, reduciendo al cautiverio los prisioneros musulmanes
que no compraban su libertad á costa de cuantiosas
sumas de dinero ó géneros de gran valor, y el
tratamiento que les dahan era tan uuro é inhumano
como el que sufrian los cristinnos ámanos de los
argelinos. Este proceder no era ciertamente disculpable, ni el mas apropósito para poner fin á
práctica tan cruel, pero estaba conforme con el
espíritu y filosofia de la época. Poco despues del
saqueo de Modon, unidos los caballeros á la flota
imperial mandaba por el célebre Andrés Dorio,
tomaron por asalto á Coron, y mientras la grande
escuadra turca se hallaba ausente cruzando por el
Archipiélago, tuvieron la osndia de proponer con
Doria el penetrar por los Dardanelos y saquear á
Constantinopla que á la sazon estaba débilmente
defendida, y á no ser porque los Venecianos reusaron unirse á ellos, hay poca razon para dudar
que su empresa hubiera sido coronada de buen
éxito.
Sin embargo no hacia mucho tiempo que habian
fija&lt;lo los H ospitalarios su residencia en Maltn1

o

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>N? 88.
HISTORIA DE LA ORDEN DE LOS CABALLEROS DE 1\-fALTA.

( Conclusio11.)

LA isla de Malta cuando tomaron posesion de ella
los caballeros Hospitalarios en Octubre de 1530,
no se hallaba por cierto en el estado floreciente en
que la han dejado en nuestros dias. No había en
ella mas que un solo pueblo, llamado entonces
Cittá Notábile, hoy Cittá Vecchia, y este no era
sino un lugar miserable, parcialmente rodeado de
murallas desmoronadas. La única fortaleza. que
poseia la isla, llamada. San Angelo, estaba casi
arruinada, consistiendo toda. su artilletia en un
cañon pequeño, dos fa.leones y algunos morteros
de hierro. La. poblacion entera ascendia. á unos
12,000 habitantes, y estos eran pobres é infelices á
causa de la. esterilidad del suelo y las repetidas
incursiones de los piratas berberiscos que frecuentemente se llevaban á los habitantes y los red ucian á la esclavitud. Escaseaban el agua. y la
leña, y los habitantes mas pobres usaban por combustible ortigas ó basura. de vaca secada. al sol.
Sin embargo, en cambio de estas desventajas,
poseia dos excelentes puertos capaces de abrigar
una escuadra considerable, y numerosas calas ó
ensenadas á propósito para contener las galeras de
menos porte y las lanchas de la Orden, que podian
de este modo estar prontas á salir de varios puntos
á un mismo tiempo. La pequeña isla de Goza que
separa de Malta un estrecho paso, era mucho
mas fértil, pues las rocas, excepto donde se hallaban divididas por la mar, estaban casi enteramente
cubiertas de un buen suelo vegetal. Su poblacion
consistia de 5,000 habitantes diseminados en varias
aldeas y lugares. No tenia mas fortificaciones ni
defensa que un débil castillo construido en la cima
de un monte, al cual se refugiaban los naturales al
acercarse los corsarios de Argel ó Tunez.
Era pues este un cambio muy desventajoso por
la. fértil Y bella. R odas y el resto de las Espórades,
'l'uru:. VIII,

pero el dinero y la energla convirtieron pronto á
Malta en un retiro inexpugnable. Empezaron á
elevarse palacios y espléndidas ciudades que prosperaron con rapidez, siendo muy favorable la
situacion geográfica de la isla para los corsos y
expediciones de los caballeros contra los turcos y
moros berberiscos. El primer cuidado de L'Isle
.Adem fué fortificar el castillo de San Angelo, y
construir una iglesia y un hospital. Las galeras de
In Orden continuaban siendo tan afortunadas como
lo habian sido en Rodas. Sorprendieron la ciudad
de Modon en la Morea, y sacaron de ella un inmenso botín del cual formaban parte ochocientas
jóvenes Turcas. No escrupulizaban los caballeros
en imitar el perverso ejemplo de los turcos, reduciendo al cautiverio los prisioneros musulmanes
que no compraban su libertad á costa de cuantiosas
sumas de dinero ó géneros de gran valor, y el
tratamiento que les daban era tan uuro é inhumano
como el que sufrian los cristianos á manos de los
argelinos. Este proceder no era ciertamente disculpable, ni el mas apropósito para poner fin á
práctica tan cruel, pero estaba conforme con el
espíritu y filosofia de la época. Poco despues del
saqueo de Modon, unidos los caballeros á la flota
imperial mandaba por el célebre Andrés Dorin,
tomaron por asalto á Coron, y mientras la grande
escuadra turca se hallaba ausente cruzando por el
Archipiélago, tuvieron la osadia de proponer con
Doria el penetrar por los Dardanelos y saquear á
Constantinopla que á la sazon estaba débilmente
defendida, y á no ser porque los Venecianos reusaron unirse á ellos, hay poca razon para dudar
que su empresa hubiera sido coronada de buen
éxito.
Sin embargo no hacia mucho tiempo que habian
fijado los Hospitalarios su residencia en 1\-faltu,

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EL íNSTllUCTOil, O IlEPERTORIO

cuando ~enas disensiones intestinas estuvieron 6. y galeotas llevando {t bordo 30,000 soldados, Jenízaros y Spahis, todos escogidos: seguian á estos
pique de causar la ruina ele la Orden. Ocurrió una
buques un sin número de transportes con artilleria
querella privada entre un florentino y un caballero
de batir, los caballos de los Spahis, mas tropas de
francés perteneciente tí la lengua provenzal. Este
tierra, municiones y provisiones. Para contraen el desafio que se siguió, fué muerto por su
restará esta fuerza podia La Valette disponer solo
adversario. Los 'caballeros franceses, alegando
de unos 700 caballeros y 8,500 soldados; pero las
que babia l1abido alerosia en-el combate, se arrofortificaciones de Malta, aunque no perfectas, eran
jaron espada en mano, sobre el italiano y sus
ya excelentes, y tomando puesto sobre los muros
amigos. Retirándose estos delante de un número
segun sus lenguas como lo habian hecho en Rodas,
11:1uy superior de enemigos, se acogieron al p11facio
determinaron los bizarros Hospitalarios defenderlos
de su protector ó patron el ¡,rior de Roma, mas
hasta el último extremo. EfectuaTon los turcos su
antes de llegar á este santuario fueron varios de
desembarco en la ensenada de Santo Tomás. Una
ellos gravemente heridos. Ensoberbecidos con
nube de bárbaros se separó del grueso del ejército
este insulto, salieron tumultuosamente de la resipara saquear el pnis, y mas de 1,500 de ellos fueron
dencia del prior mas de sesenta caballeros italianos,
pasados á cuchillo por los soldados cristianos.
y atacando á los provenzales provocaron muy
Permitió al principio el gran maestre este combate
pronto un combate general con todas "las lenguas" francesas. Para que la pelea fuese igual por fuera de las murallas, para que se acostumbraran
sus soldados á los horriules gritos y modo de pelear
ambas partes, los caballeros de Aragon y Castilla
se unieron á los italianos. Sollre,•ino la noche en . de los turcos, pero economizando sus fuerzas p11s0
luego fin á él y se mantuvo encerrado en Jas.difemedio de una horrible carniceria, iluminando su
ren tes fortalezas.
oscuridad numerosas descargas de artilleria y fusileria. No sinó con mucha dificultad logró el gran
El día 24 de l\Iayo empezó la artilleria turca á
batir en brerha. El primer castillo atacado fué el
maestre poner fin á esta guerra civil. Parece que
el castigo que impuso despmis á los motores de
de San Telmo que defiende la entrada occidental
esta loca contienda debió ser muy severo, pues
del gran puerto, así como el fuerte Ricasoli la
doce caballeros fueron degradados y expelidos,
proteje por el oriente. Ochenta cañones de á diez,
y muchos mas (cuyo numero se ignora) fueron endos culebrinas (de á sesenta) y un basilisco que
arrojaba piedras de diámetro enorme, mantuvieron
cerrados en sacos y arrojados á la mar á imitacion
del modo que adoptan los turcos para deshacerse
un fuego constan te por Ia parte de tierra, mientras
de sus esposas infieles. Este suceso unido á otros
que por el lado de la mar fué batido San Telmo
reveses afectó la salud del intrépido anciano
por culebrinas que hicieron eonsiderable daño.
L'lsle Adam; pero lo que principalmente le llevó
A los pocos dias era ya practical,le la brecha, y
al sepulcro fué la supresion de la Orden en Inglaentonces empezó el combate mas terrífico. El gran
terra, y la confiscacion de todos sus estados por
maestre enviaba continuamente refuerzos á aquel
Enrique VIII. Murió en Agosto de 1534, y los
punto importante, y por la noche eran removidos
caballeros no sin razon inscribieron sobre su
los heridos en botes. Durante mas de un mes, con
tumbaanchas brechas abiertas y con los muros cayend0
en ruinas á su derredor, defendieron los caballeros
Hic jacet Vb-tztS victrix Fortuna.
á San Tehno, muriendo los turcos á millares. En
el asalto del rebellin perdieron los infieles 3,000
Tiescribir todas las hazañas de los caballeros de
hombres, y los Hospitalarios veinte buenos cabaMalta seria escribir una historia de las guerras
lleros y cien soldados. Ocurrieron alli escenas
marítimas del Mediterráneo, pues durante mas de
dignas de las regiones infernales. Los artilleros
un siglo tomaron parte en casi todos los grandes
de la Orden inventaron una especie de proyectil
combates navales de los cristianos contra los muque hacia en los enemigos considerable destrozo.
sulmanes. Sus galeras acompañaron á las famosas
Consistía este en unos aros de madera ligera,
expediciones del emperador Carlos V contra Argel
bañados primero en aguardiente y despues en
y Tunez. Descendieron varias veces por sí sobre
aceite hirviendo: iban Juego cubiertos de lana y
las costas de Africa, y por muchos años fueron de
algodon impregnados en.otros licores combustibles
grande utilidad al mundo cristiano conteniendo
y mezclados con salitre y pólvora. En el momento
las piraterías de los corsarios mahometanos.
del asalto pegaban fuego á estos aros, y los arroLos emperadores de Turquia lejos de dejar en
jaban horizontalmente en medio de los sitiadores
paz á sus antiguos enemigos, hicieron varias tentaque apiñados en un reducido espacio no tenian
tivas para arrojarlos de .Malta como lo habían
medios de escapar. Los que llegaban 6. enredarse
hecho de Rodas. El mas notable de estos esfueren ellos perecían casi siempre, y no pocas veces
zos; generalmente conocido con el nombre de
dos 6 tres turcos cogidos en uno de estos aros eran
" el gran sitio de Malta," tuvo lugar en 1565
quemados vivos. Los gritos de estos miserables,
siendo La Valette (digno sucesor de L'Isle Adam)
los lamentos de los heridos, las descargas de fusigran maestre de la Orden, y ocupando aun el trono
leria, y el estruendo de los cañones, formaban un
otomano Soliman el 11fagn{jico conquistador de
conj_unto espantoso. Por último cayó San Telmo,
Rodas.
hab1endolo rodeado tan completamente los turcos
La flota turca se presentó delante de 1\Ialta el
que no podia ya recibir refuerzos de los demas
18 &lt;le Mayo: consistia de 159 velas entre galeras
puntos de la guarnicion. Cuando los infieles en-

DE IIISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES-.
traron en el fuerte uo hallaron un solo caballero
vivo. Ciento y treinta de los mejores de la Orden,
con mas de 1,300 soldados, perecieron en la defensa,
pero en el ataque perdieron los turcos mas de 8,000
hombres.
Esta sangrienta página puede ser,•ir de muestra
del horrible combate que siguió y que no tenemos
tiempo ni inclinacion de relatar minuciosamente.
Despues de varias vicisitudes en las cuales estuvieron los turcos algunas veces próximos á apoderarse de San Angelo, San Miguel y los otros
fuertes ; desanimados estos con la llegada del
virey de Sicilia que traía refuerzos para los cristianos, levantaron el sitio y huyeron en la mayor
confusion á sus navios. Durante el asedio que
duró tres meses y medio, se dice perdieron los
turcos 25,000 hombres¡ los cristianos 7,000 entre
soldados y habitantes, 6. mas de 260 caballeros.
Las paredes de las casas y edificios públicos. eran
poco mas que montones de ruinas: las aldeas casi
todas habian sido quemadas. Las cisternas que
constituian el principal acopio de aguas de la
ciudad, se hallaban agotadas, y no les quedó 6. los
caballeros ni dinero, ni provisiones, ni soldados,
para sostener otro sitio que con toda diligencia
preparaba el sultan. En tan críticas circunstancias tuvo el gran maestre que recurrir al soborno:
pagó á una cuadrilla de desalmados incendiarios,
quienes lograron prender fuego al arsenal de Constantinopla, y con él á la mayor parte de los buques
destinados á la expedicion contra Malta. Este
hecho atrevido dió á los caballeros algun tiempo
para reponerse de sus pérdidas, y el afio siguiente
su poderoso enemigo Soliman el Magnífico murió
liaciendo la guerra en la Hungría. Entretanto
las fortificaciones fueron reparadas y extendidas,
quedando infinitamente mas fuertes que nunca.
Colocóse la primera piedra para la ereceion de una
ciudad á. la cual se dió el nombre de "La Valetta,"
mudando el de Borgo con que se distinguia el
punto donde despues de San Telmo fué mas sangriento el conflicto, en el de " Cittá Vittoriosa."
La Valetta, capital hoy de la isla, llegó pronto á.
ser una ciudad populosa y floreciente.
No puede negarse á la Orden el mérito de un
nlor beróico; pero desgraciadamente apenas quedaron desembarazados de los turcos, cuando ya
muchos de los caballeros volvieron á entregarse á
sus antiguos vicios, y puede decirse que esta insol~ncia, arrogancia y desenfrenado libertinaje .continuó aumentando hasta que las divisiones y consiguiente debilidad acarrearon la ruina de una
institucion que aun sin este motivo debiera haber
dejado de existir (aunque mas honrosamente) como
cosa inútil y obsoleta. El verdadero interés de la
historia de los Hospitalarios acaba con el gran
sitio de qne acabamos de referir, pues aunque despues pelearon aun con los ttrrcos en la célebre
oatalla de Lepanto, contribuyeron con una fuerza
muy insignificante¡ y ademas el relato de sus
muchos combates y encuentres con los argelinos
Y tunecinos seria tedioso en extremo. Estos combates parciales modernos no t.ubieron resultado
Rlguno, Y tan lejos estaban de limpiar los mares de

99

corsarios africanos, que hasta las costas de Nápoles
y Sicilia, á la vista de Malta, se hallaban constantemente expuestas 6. las depredaciones de los
piratas de Argel, Tunez y Trípoli.
Por último los caballeros dejaron de pelear casi
enteramente. Con algunas pocas excepciones en
favor de hombres concienzudos que sentían el peso
de sus votos, y de algunos mas que por lo menos
hubieran deseado conservar una apariencia de disciplina y decoro, la mayoria de los hermanos permanecian en la Orden solo porque les proporcionaba
los medios de entregarse á todos los placeres seculares y profanos, y en sus excesos y libertinaje manifestaban menos vergüenza y comedimiento que el
que generalmente poseen los que no han hecho voto
como ello~ de celibato, pobreza y obediencia pasiva.
La riqueza de la Orden era un fondo permanente
cuyo usufruto se hallaba dividido entre la aristocracia católica de Europa. Una Encomienda ó
una M ayordomia, eran bocados excelentes para un
hermano menor, y muchos ( despues de probar su
nobleza) se hacian caballeros de San Juan como
hubieran podido hacerse obispos, coroneles de regimiento ó camareros de palacio. Ni el mérito, ni
la virtud, ni el heroismo, daban título al~uno á los.
que no pertenecian á la alta aristocracia para ser
admitidos en la Orden. Despues de una breve
residencia en Malta, los caballeros pasaban lo
demas del tiempo en su pais, ó solo visitaban de
vez en cuando la isla¡ y últimamente estos soldados
de la cruz, en Jugar de -vestir la armadura y la
celada, y pelear con los sarracenos en la 'fierra
Santa; 6 cubiertos de humildes Lál,ito~, alimentar
á los pobres y curará los enfermos en sus hospitales,
residían en medio de las cortes mas espléndidas y
voluptuosas de Europa, y frecuentaban los báiles,
los banquetes y las .óperas. El modo que tenian
de gobernar á sus desgraciados súbditos de Malta
y Goza era en extremo tiránico y degradante, pero
así como todos los déspotas, los caballeros designaban su administracion con el título de "gobierno
dulce y paternal."
Llegó por último el momento en que debia dejar
de existir esta institucion acaso la mas antigua, y
sin duda la mas célebre de las de su clase. Acab6
de un solo golpe, y con una facilidad que apeuas
podia haberse anticipado. El día 10 de Junio de
1798, Nnpoleon en su tránsito hácia Egipto se detuvo delante de Malta, y aquella plaza admirablemente fortificada, en la cual una guarnicion resuelta hubiera podido mantenerse años enteros, se
entregó á los franceses en pocas horas. Hay motivo para creer que el gran maestre babia sido de
antemano preparado para este suceso por los
agentes del Directorio Francés, pues á los primeros
cañonazos disparados por la escuadra republicana,
mandó abrir las puertas y admitió á los invasores.
Al atravesar Napoleon con su estado mayor la
triple linea de fortificaciones, se volvió á él el
general Caffarelly y le dijo sonriéndose¡ " Bueno
es, general, que hayamos tenido dentro de la plaza
amigos que nos abrieran las puertas: si no hubiese
habido en ella guarnicion alguna, la conq~ista.

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�EL INSTRUCTOR, O :REPERTOillO
habria sido mas dificil." Los caballeros residentes
tuvieron que abandonará Malta despues de haberla
ocupado por un espacio de 268 años. El dia 6 de
Setiembre de 18001 entregaron los franceses esta
isla á los ingleses que la poseen desde entonces.
Aunque se ven aun en diferentes puntos de Europa
algunos hombres decrépitos con la cruz peculiar
de Malta en el pecho, y aunque algunos gobiernos
suelen conceder la cinta ó la cruz de la Orden á tal
cual cortesano ( cosa que no tienen derecho de hacer)
la Orden de los caballero3 Hospitalarios de San

DE HISTORIA, BELJ,AS LETRAS Y ARTES.

Juan ha dejado virtualmente de exisfü. Se han
hecho algunas tentativas para restablecerla, y en
una ocasion el emperador Pablo de Rusia, olvidando
que no era católico sino miemhro de la iglesia griega
pensó ponerse á su cabeza: pero los franceses al
principio de su revolucion se apoderaron de todas
sus encomiendas eu Francia; los estados de la
Orden fueron tambien confiscados en Italia, Alemania y España, y la restitucion de Malta fué ya
considerada como imposible.

_ "'!'-..=_.
-=-'-

~► -~~~

I ~ ~ =_. - • - - .'_, ~ :--~, ~ ~ - ~ .:.::-- '"

GRAN MAESTRE,

GHAN AIARIS0AL,

ESMIRNA.
SOBRE la costa occidental de la Natofia en la
Turquia Asiatica, á la extremedad de un profundo
g~l~o, se el~v~ la ciudad de Esmirna en un país
fert1l y dehc1oso. Al acercarse á ella desde la
mar, presenta la apariencia de un anfiteatro. Está
situada en la falda de una montaña bañada por
las olas del mar, y sobre la cual hay un castillo
que algun tiempo debió ser fuerte y sirvió de defens~ á la poblacion, pero que arruinado hoy no
podqa oponer resistencia alguna á una fuerza in;asora. El interior de la ciudad no corresponde
a la belleza de la apariencia exterior. Sus calles
son angostas, tortuosas, sucia3 y mal empedradas•
la porte que habitan los europeos, llaruatla bárri~
l:'.ranco, es la mejor en todos concepto~, y participa ,

algun tanto de la elegancia y comodidad de las
poblaciones de la Europa occidental. La falta de
precaucion y limpieza por parte de los turcos es
causa de que se manifieste alli frecuentemente la
peste, y que las enfermedades epidémicas de cualquier clase que sean tomen un carácter muy
mortífero. En 1814 murieron de la peste de 50 á
60,000 personas, y en 1831 el cólera morbo que
visitó á la Europa arrebatando millares de víctimas, hizo terribles estragos en Esmirna. A esta
calamidad se agrega la de ser esta parte de la costa
muy propensa á terremotos, los cuales varias veces
han destruido la ciudad; pero estas desventajas
naturales se hallan recompensadas por un excelente
puerto y fondeadero, y uua situacion geográfica

muy á: proposito para estimular y fomentar el
comercio europeo con el Levante. Excusado es
decir que estos incentivos son mas que suficientes
para vencer cuantos obstáculos pudieran oponerse
al incremento de esta ciudad mercantil, pues ¿ qué
peligros no arrostrará el hombre con la esperanza
del lucro? La poblacion asciende á unos 120,000
habitantes, entre los cuales hay 65,000 turcos, de
25 á 30,000 griegos, 7,000 armenios, 12,000 judíos,
y el resto europeos y americanos.
Esmirna es poblacion muy antigua. Fué probablemente una colonia de Efe,ia, pasando luego
sucesivamente á manos de los 1Eolios, Jónicos,
Lidíos y l\Iacedouios. Fué destruida por los Lidíos
y reedificada por Alejandro. Habiendo sido incorporada á la confederacion jónica, llegó pronto
á ser el emporio del Asia menor, el asiento de las
artes, y el punto de concurrencia de los estranjeros.
En el siglo trece no le quedaba ya sino la somLra
de su esplendor primitivo, pero despues que se
hubieron apoderado de ella los turcos volvió á
recobrar en gran parte su importancia.
El comercio de Esmirna es mas considerable que
el de ningun otro puerto del imperio Otomano.
La bahía es espaciosa, y tan profunda que aun los
buques de mayor porte pueden acercarse al muelle
para cargar y descargar. El illhat ó brisa de mar,
sopla desde por la mañana hasta la caida de la tarde,
y los barcos se aprovechan de ella para entrar en
el puerto. El fondeadero es excelente en casi todo
el golfo, si se tiene cuidado solo de evitar algunos
arrecifes que hay al lado del norte. Acuden á Esmirna numerosas caravanas procedentes de Persia
las cuales se componen principalmente de Armenios.
Llegan estas y parten á periodos fijos, que coinciden
easi exactame»te con la llegada y salida de los

101

buques extranjeros que frecuentan el puerto de
Esmirna. Los agentes de cambio son por lo general judios, algunos de los cuales han hecl10 por
este medio fortunas considerables. Los artículos
principales de importacion son granos, pieles, fierro
manteca, &amp;.c., de Odesa y Tagnnrog; y géneros
de hilo, algodon, seda y lana, café, azucar, cochinilla,
maderas de tinte, fierro, estaño y oja de lata, ron,
aguardiente, papel, qlleso, cristal, vino, &amp;.c., de
Inglaterra, Francia, Italia, los Estados Unidos, &amp;c.
La exportacion consiste principalmente de seda y
algodon en ramo, frutas secas, particularmente
pasas, opio, ruibarbo, y gran variedad de drogas y
gomas, aceite de oliva, alfombras turcas, es¡;,onj.us,
agallas, cera, cobre,. pieles de liebre, &amp;c.
Esmirna es uno de los parajes que reclaman el
honor de haber sido cuna de Homero. En. las
orillas del Melas enseñaban el sitio donde dicen
que vió la luz este insigne poeta, y en una cueva no
lejos det nacimiento de este rio, aquel donde aseguran que escriLió sus poemas. Las monedas de
Esmirna tenian grabada su imágen, y los ciudadanos
se reunian á deliberar debajo de las columnas de
su mausoleo. A corta distancia de este paraje,
cerca de los baños de Diana (nombre que se dá á
varias fuentes cuyas aguas unidas forman un lago)
hay algunas ruinas que se suponen ser los restos
de un templo de Diana.
Publicase en Esmirna un periódico francé:1, cuyo
título fué al principio L'E.•pi:clateur Oric11.tal;
tornó luego el nomLre de Obserrateur Impartial,
reemplazado hoy por el de Courrier de Smirne.
Hay en la ciudad iglesias católicas, protestantes,
griegas, armenias, varios monasterios y dos siu11.gogas.

�EL INSTRUCTOR, O REPERTOHIO

102

1

RECUERDOS DE LA SUIZA.
C,\PITULO PRDIERO.
wnnrrn~

STAUFFACHRR,

ALnERT0 de .Austrin, que era de la cnsa de IIausbourgo, subió al trono imperial en 1208. En la
época de su coronncion, no existian en Helvecia• ni
Asociacion, ni cantoues ni Dieta. El emperador
poseia tan solo en estas comarcas, á título de jefe de
los condes de Hausbourgo una porcion considerable
ele ciudades, fortalezas y tierrns que en el dia forman
parte de los cantones de Zurich, Lucerna, Zoug,
Argovin, &amp;c. El pais restante pertenecía á los
condes de Saboyn, de Neufchatel y de Rnppcrschwyl.
Difícil empresa seria tratar de escribir la historia individual de esa nobleza rica~ desmoralizada
y bulliciosa, entregada siempre á Jo. guerra y á los
placeres, agotando la sangre y el oro de sus vasallos, y cubriendo las cimas de las montañas de
torres y fortalezas, desde las que se lanzaban como
águilas al llano para arrebatar el objeto de su
deseo, llevandole en seguida á poner en seguridad
dentro de las murallas de sus ca!tillos. Y no se
crea que los legos eran los únicos que se entregaban
á semejantes escesos; no, los poderosos obispos de
Bale, de Constance, de Coire y de Lausseau vivian
del mismo modo, y los ricos abades de SaintGalles y de Ensielden seguían el ejemplo de sus
jefe» mitrados, asi como la nobleza de segunda
clase seguia la de los altos barones.
•
En el centro de esta tierra cubierta de esclavos y
de opresores, habian conservado su libertad los tres
1icqueííos comunes de Uri, Schwitz y Untervalden,
que, desde 1201, preveyendo los dins de desgracia
y las peligrosas circunstancias que se ocultaban en
el porvenir, se habian reunido y comprometido á
defender mútuamente sus personas, familias y
bienes, y á ayudarse, en caso de necesidad, con sus
consejos y con las armas. Esta alianza les dió
el nombre de Eidsgenossen, es decir, aliados por
juramento. Alberto, á. quien habia alarmado esta
primera demostracion de hostilidad, quiso forzarlos á renunciar á la proteccion del emperador, su
único soberano, y á someterse á la mas inmediato. y
mas directa de los condes de Hausbourgo, ú fin de
que, si alguno de sus hijos no fuese elegido al
trono romauo despues de su muerte, conservasen
la soberanía de estos paises, que, sin esta circunstancia, quedaban separados de la noble co.~a de
los duques tle Austria.
Pero Uri, Schwitz y Untervalden habinn visto de
muy cerca los infames saqueos que tenian lugar á
su alrededor, para que se dejasen sorprender ¡&gt;or
semejante 1Jroposicion. En su consecuencia reclrnzaron los ofrecimientos que en 1305 les hicieron
10s diputados de Alberto, y suplicaron que nu se
les privase de la proteccion del emperador rei11ante,

" L.'\ Helvecia no tomó ti n, mLre de su·1a hast~ des•
pues de la confcdcracíon.

ó segun la espresion usada en aquella {•poca, que
no los separasen del imperio.
Alberto les contest6 que deseaba adoptarlos como
hijos de su real familia¡ ofreció feudos á sus llTincipnles ciudadanos, y habl6 de una creacion de
diez caballeros por comun. Pero los esforzados
montañeses contestaron que pedian la conservacion de sus antiguos derechos y no nuevos favores:
conociendo entonces Alberto que nada podría
conseguir con estos hombres por medio de lo.
corrupcion, quiso ver lo que podria adel11ntar recurriendo á la tiranía, les envió al efecto dos bailios
austriacos, cuyo despótico y arrebatado carácter
conocia muy á fondo : eran Hermano Guessler de
Brouneig, y el caballero Beringuer de Landemberg.
Estos nuevos bnilios establecieron en el mismo
¡mis de los coufederados lo que sus antecesores no
se habian atrevido á ensayar : Landemberg tomó
posesion del castillo real de Sar11en, en el alto
Untervalden ¡ y Gue~sler, no encontrando morada
digna de su persona. en el miserable pais• que
le había tocado en suerte, hizo levantar uria fortaleza, á la que dió el nombre de Urijocli, ó Jougd'Ury; desde entonces se empezó IÍ lle,·nr á efecto
el plan de Alberto, quien esperaba, con el auxilio
de esta tirauia, ol.Jligar á los confederados á separarse esponhíneameute del imperio, y á ponerse
bajo la proteccion de In casa de .Austria¡ en su
consecuencia fueron aumentados los penge~, casti•
godas con fuertes multas las mas ligeras faltas, y
tratados los ciudadanos con altivez y desprecio.
Un dia 11ue Ilermann Guessler recorría el cnnton
de Schwitz, se detuvo delante de una ca~a recien
edificado. y que pertenecía á. Werner Stauffacher.
- ¿ No es una vergüenza, dijo dirigiendose nl
escudero que le seguia, que miserables sierYOs
levanten semejantes casas, cuando para ellos seria
demasiado buena una cabaña?-Cuando esté concluida, señor, respondió el escudero, haremos esculpir encima de la puerta las armas de la casa
de Hausbourgo, y veremos si su dueño es bastante
osado para reclamarla. Tienes razon, dijo Guessler, y metiendo espuelas al caballo, prosiguió su
camino. La muger de W erner Stauffacher estaba
en el umbral de la puerta: oyó esta conversacion, y
mandó inmediatamente á los albañiles que dejasen.
el trabajo y se retirasen á sus casas. Obedecieron.
Cuando Werner Stauffacher regresó se sorprendió de ver desierta aquella su casa, y preguntó á
su muger por qué se habian retirado los trabajadores, y quien lo habia mandado.
- ¡ Yo ! contestó ella.
-¿ Y por qué, muger?
- Porque una cabaña es cuanto necesitan Jo,
vasallos y los siervos.
Werner exhaló un suspiro y entró en la casa.
Tenia l1ambre y sed y creia encontrar la comida
preparada. Se sentó á la mesa: su muger le sirvió
pan y agua, y tomó asiento á s11 lado.
- ¡,No hny vino ya en lo. bodegn, ni gamos
en los montes, ni pescados en el lago? preguntó
Werner.
- Es 1neciso saber acoruodurse á su clase; el

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

103

- Y donde está tu arco ó tu ballesta para hablar
pan y el agua es la comida de los vasallos y de los
con tonta arrogancia?
siervos.
Jiabia á mi lado un arbolillo y le rompí.
W erner frunció el entrecejo, se lev tmtó en silen- No necesito ni uno ni otra, pues yo. veis que
cio, descolgó de la pared uno. larga espada, se la
estoy
armado.
echó al hombro y salió sin despegar los labios.
Si
dus un paso mas, me respondió, te abro
l\!archó sombrio y pensativo hlleta Briurnen,
como
á
una
gamuza.
donde, ajustándose con unos pescadores, atraves6
De un s11lto me puse ú. su lado con el lmston
el lago¡ llegó dos horas antes de amanecer á
levantado.
Attenghausen, y llnmó á lo. casa de W alter Furst,
- Y yo, si tocais mí yunta, os derribo como á
su suegro. Este anciano abrió la puerta, y aunque
un
toro.
sorprendido de ver llegar á su yerno á una hora
Alargó el brazo y tocó el yugo.-Si, creo que
tan intempestiva, no le preguntó el motivo de su
le tocó con la yemo. de los dedos.
visito, pero mandó á un criado que le sirviese un
Mi baston cayó, y el criado de Laudemberg con
cuarto de gamuza y vino.
él.
Le llabia roto el brazo como si fuera una
- Gracias, padre, dijo W erner ¡ he hecho un
barita de sauce.
,·oto.
- Y has hecho bien, exclamaron los dos hom•
-Y ¿cual?
bres.
- No comer mas que pan, ni beber mas que
- Lo sé y no me arrepiento, prosiguió Mechtal;
agua, bn~ta un momento qne quizás está todavio.
pero sin embargo he tenido que ausentarme. Abanmuy lejano.
doné mis bueyes y me oculté durante el dia en el
- ¿ Y qué momento es ese?
bosque
del Roestock: cuando llegó la noche, me
-Aquel en que seremos libres.
acordé de vos que sois bueno y hospitalario, atraWalter Furst se sentó en frente ele W erner.
vesé por el paso de Surchen y nqui estoy.
- lluy buenas palabras son por cierto las que
- Bien venido sea~, l\lechtal, dijo Walter Furst
aral,as de pronunciar; ¿ pero tendrú~ valor para
alargándole
la mano.
repetirlas á otros que no sean el anciano á quien
- Hay mas, continuó el jóven, necesitamos un
liamos padre?
hombre inteligente para que vaya á Sarnen, á fin
- Las repetiré delante de Dios que está en el
de que se informe de lo que hn pasado desde ayer,
rielo, y delante del emperador que es su represeny qu~ medidas de yenganza ha tomado Landeruberg
tante en la tierra.
- Bien dicho, hijo mio, hace mucho tiempo que contra mi.
En este momento se oyeron pisadas, y un moesperaba de tí sem~jnnte visita y semejante contestacion ¡ y ya empezaba á creer que no recibiría mento despues llamó un hombre diciendo: "Abrid,
ni uno. ni otra.
soy Ruder."
Mechtal abrió la puerta y se arrojó en los brazos
Otra vez llamaron, y Walter Furst fue á abrir.
Un jóven con un baston estaba de pie en la puerta: del criado de su padre; pero le encontró tan pálido
un rayo de la luna iluminó en aquel momento sus y tan abatido, que retrocedió asustado.
&lt;Que ha sucedido, fül'der? preguntó l\!echtul
pálidas y desencnjndns facciones.
con temblorosa voz.
- ¡ l\Iechtnl? esclamaron á la vez W alter Furst
Desgraciado de vos, querido amo, de;gracinclo
y Stauffacher.
- ¿Y qué buscas? continuó W alter Furst, asus- del pais que ve con tranquilidad tamaños crímetado al ver su palidez.
nes! desgraciado de mi que soy portador de tan
- Asilo y venganza, dijo 'Mechtal con som- fatales nuevas!
bria voz.
- No habrá sucedido nada al anciano, dijo
- Tendrás lo qne pidas, contestó W alter Furst,
Mechtal; habrán respetado su edad y su blanca
si la venganza depende de mi como el asilo.
cabellera¡ la ancianidad es sagrncln ! ......
- Qué ha sucedido, Mechtal?
- Respetan por ventura cosa alguna? .• hay algo
- Ha sucedido que estando arando mis tierr11s
santo para ellos?
con el mejor par de bueyes de mi rebaño, pasó
-Ruder !... exclamó Mechtal juntando las macasualmente un criado ele Landeruberg; se detuvo,
nos.
y acercándose despues de un momento á mi yunta:
-Le han preso, han querido obligarle á de- Esos bueyes son demasiado buenos para un
clarar donde os habiais ocultado, y como él lo
vasallo, ,lijo; es preciso que cambien de dueño.
ignoraba... pobre anciano ! le ban sacado los ojos l
- Estos bueyes me pertenecen, le contesté, y
Mechtal dió un grito terrible. Werner y Walter
como los necesito no quiero venderlos.
Furst se miraron con los cabellos erizados y cu- ¿ Y quién trata de comprártelos, estúpido?
bierta de sudor la frente.
A estas palabras sacó del cinto un cuchillo de
-Mientes, exclamó Mechtal agarrando del brazo
enza, y cortó las riendas.
á Ruder; mientes, es imposible que haya hom- ¿ Pero cómo me gobernaré para labrar mis
bres capaces de cometer semejantes crímenes: oh!
. tierras, si me arrebatais esta yunta?
mientes, dime que mientes.
. - ~os esclavos como tu pueden tirar del arado,
- Ah ! contestó Ruder.
s1 qmeren comer el pan que no merecen.
- Le han sacado los ojos, dices? y se los han
- _Aun no es tarde, le dije¡ os perdono, si prosacado porque me he puesto yo en salvo como un
~Pg u1s vuestro camino.
cobarde! han sacado los ojos nl padre porque no

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EJ, INSTRUCTOR, O flEt&gt;EUTORJO
qnerin delntnr á su hijo! han introducido un hierro
en los ojos de un anciano .•. y en presencia de la luz
del sol de Dios? y no se han desplomado nuestras
montañas sobre sus cabezas ! no han salido de
madre nuestros lagos para tragiírselos ! ni ha caído
11n rayo del cielo para reducirlos á ceniza!. .. Ya no
les bastan nuestras lágrimas, y quieren hncernos
llorar sangre! Ah I ah I Dios mio, Dios mio! compadeceos de nosotros; y Mechtnl cayó como un
árbol arrancado de raíz, se arrostró y mordió la
tierrfl.
Werner se acercó á l\Iechtal.
- No llores como un niüo, no te arrastres como
un irracional; levántate como un hombre, Yengnremos á tu padre, Mechtol !
El jóven se encontró de pie, como ai le hubiese
empujado un resorte.
- Le vengaremos, ha beis dicho, W erner?
- Le vengaremos, repitió Walter Furst.
-Ah! exclamó Mechtal con una voz que parecia
la carcajada de un loco.
En este momento se oyó á corta distancia el
estribillo de una alegre cancion, y ,·ieron con el
auxilio de los primeros albores del din á un nuevo
personnge que asomaba por una vuelta del camino.
-Entrad, exclamó Ruder dirigiéndose IÍ l\Iechtal,
-Qu?date, dijo Walter Furijt, es un amigo.
-Y que podria sernos útil, añadió Werner.
Mechtal cayó desfallecido en un banco.
Durante este tiempo se iba acercando el extranjero: era un hombre de unos cuarenta aiíos: llevaba
una especie de tunica parda que solo -le llegaba á
las rodillas, y que era un término medio entre el
trage monacal y el de los legos; sin embargo, su
larga cabellera, su barba y sus bigotes, recortados
como los de los ciudadanos libres, indicaban c¡ue,
si pertenecía al claustro, era muy indirectamente.
Por su aire pnrecia ma; bien un soldado que un
fraile, y se le hubiera podido tomar por un guerrero si no hubiese llevado en lugar de la espada
un tintero colgado de la cintura, y en un carcax,
sin Hechas, un rollo de pergamino y plumas. Completaba su trage un calzon de pnño azul, unos
borceguíes con lazos y un largo baston con remate
de hierro, y sin el cual raras veces viajan los
monmñeses.
Tan luego como reparó en el grupo que se habia
formado delante de la puerta, dejó de cantar y se
fue acercando 1)11 un aire de franqueza que anunciaba la certeza en que estaba de encontrar en él
algunos conocidos. En efecto, estaba aun á cierta
distancia cuando Walter Furst le dirigió la palabra.
- Bien venido seas, Guillelmo, le dijo. A dónde
vas tan temprano 1
- Dios os guarde Walter ! Voy á cobrcr los
cen~os delfraumunster• de Zurich, del que, como
snbefa, soy recaudador.
- ¿No puedes detenerte un cuarto de hora con
nosotros?
- ¿ Para que?
- Para oir lo que te va á decir ese hombre ...

• Convento de mugcrcs.

El extranjero se volvió hacia Meclital y vió que¡
lloraba; se acercó á él y le dió la mano.
- Dios enjugue vuestras lágrima~, hermano, Je
dijo.
- Dios vengue la sangre ! respondió l\Iechtal...
Y le contó lo que acababa de suceder.
Guillelmo le esc11ch6 con gran compasion y profunda tristeza.

- ¿ Y que habeis resuelto? preguntó Guillelmo
cuando hubo acabado.
- Vengarnos y libertar nuestro pnis I contestaron los tres hombres.
- Dios se ha reservado la venganza de los criminales y la libertad de los pueblos, dijo Guillelmo.
- ¿ Y que nos ha dejado á los hombres 1
- La oracion y la resignacion que las apresuran.
- Extraño es, Guil!elmo, que siendo tú un arquero tan valiente, contestes como un fraile cuando
se te habla como á un ciudadano.
- Dios ha criado los montes para el gamo y In
gamuza, y el gamo y la g~uza para el hombre.
Esta es la rnzon por qué llf dado la ligereza á In
caza, y nl rnzador la destreza. Os habeis equivocado, pues, Walter Furst, al llamarme uliente
arquero, porque no soy mas que un pobre cazador.
- A Dios, Guillelmo, -Yé en paz !.. ,
- Dios os guarde, hermanos!
Guillelmo se alejó ! Los tres hombres le siguieron con la vista, guardando profundo silencio, hasta que hubo desaparecido en una revuelta
de] camino.

- No hay que contar con él, dijo ·werner Stauffacher, y sin embargo hubiera sido un poderoso
alindo.
- Dios reserva úniC'amente á nuestras débiles
fuerzas la gloria de dar la libertad á nuestro pais.
El sea alabado.
- ¿ Y cuando pondremos manos á la obra 1 dijo
Aierhtal. Ya tarda á mi impaciencia....mis ojos
vierten lágrimas ... y sangre los de mi padre.
- Los tres pertenecemos á distinto comun ; tú,
W erner, á Schwitz, tú, Mechtal, á U ntervalden, y
yo á Urí. Elijamos cada uno entre nuestros amigos
diez hombres con quienes podamos contar; reumímonos con ellos en el Grutli .... Dios puede lo que
quiere, y, cuando marchan por el buen camino,
treinta hombres valen por un ejército....
- Y cuando nos reuniremos? dijo Mechtal.
- En la noche del domingo al lúnes, contestó
W alter Furst.

-No faltaremos ! respondieron W'erncr y M echtnl. Los tres amigos se separaron.

CAPITULO SEGUNDO.

1

j

CONRA.DO DE

BA.UMOARTEN.

ENTRE los diez hombres de] canton de Unter.
walden que debian acompañará ?tfechtal á Grutlí
en la noche del 17 de Noviembre habia un jóven
de W olfenschiess, llamado Conrado de Bnumg:irten, r¡ue acahnbn de casarse perr.lido de amores
con la jó\·en nas limla de Alzelles. Unicnmente
/1 C'l deseo de libertar á su pnis hnbin podido indu•

it

DE IIISTOIUA, DELLAS LETRAS Y ARTES.

10.:i

citle á entrar en la conjurncion, pues narla faltaba

Conrado dió un abrazo á Rosc11en y se separó de
.
d
ella.
G ti'.
No quiso revelar á su muger el _motivo que e
Ya hemos dicho que la cita era en ru i, y
ella le alejaba. Pretestó un negocio en la. ~]den
ahora añadimos que nadie faltó á ella.
!11
de Brunnen, y el 10 por la noche le nn11?~10 que
En ese pequeño valle formado por una estrec a
se marchaba hasta el dia siguiente. Ln Joven se
pradera rodeada de malezas y situado pie de las
puso pálida,
rocas de Seelisberg, dió la tierra ni cielo, en ln
-¿ Qué tienes, Roschen.,? dijo Conrndo: parece
noche del 7 de Noviembre de 1307, uno de sus mas
imposible que una cosa tan sencilla te cause tanta
sublimes espectáculos, el de tres hombres q~e proimpresion.
metian por su honor dar, á costa de su vida, la
-¿No puedes, Conrado, dejar para mas arlefante
libertad á un pueblo entero.-Walter Furst, Werncr
ese negocio? preguntó la jóven.
Stnuffacher y Mechtal alnrgnron la mano derecha.
-Imposible.
y exclamaron á Dios, ante q'.tim los reyes y lo.~
-¿ No puedes llevarme contigo 1
pueblos son iguales, viuir y morir p(l1' SllS liermanos,
-Imposible.
emprender y soportai· de ma'.zeomwi toda c'lase ;;
-En ese caso, márchate.
fatigas y de trabajos; no sufrir ya, pero no comet
Conrado la miró. ¿ Tienes celos? la dijo. Rostampoco injusticias; respetar los dereclws y las pr~chen se sonrió tristemente. Pero no; es imposible,
piedades del conde de Hauibcurgo; no lw~er
añadió : algo te ha sucedido y me lo ocultas.
alguno á los bailios impei·iales, pero 1:oncr ttrmmo ,¡
-Tal ve; son infundados mis temores, responsu tiranía . suplicando á Dios que s1 le fuese ~gr11dió Roschen.
dahle est: juramento se Jo revelase por medio_ de
-¿ y qué tienes que temer en este pucbl~, en
algun milagro. '!'res manantiales de agua _nva
medio de nuestros parientes y de nuestros amigos?
saltaron á los P.!es de los tr~s jefes.~ L~s ~on;urn-¿ Cónocea á nuestro señor, Conrndo?
dos gritaron entonces " glorin ni Seuor, ) ' levan_ Yaya si le conozco, contestó este arrugando el
tando la mano, juraron re~tabl~cer la libertad como
entrecejo; ¿ y qué?
i hombres de valor.
La &lt;'jecucion de este plan ~e
- ¡ y qué! l\Ie ha villto en Alzellcn antes de
dejó para el lº de Enero de 1308, y al ra!nr el d1a
ser tu e$posa.
se separaron, tomando cada cual el cannno de su
_ ¡ y te ama I exclamó Conrado cerrnudo el
valle y de su cnbaiía.
puño y mirándola de hito en hito.
A pesar de lo diligente que babia nndado Con-Me lo ha dicho.
rado era ya medio dia cuando al salir de Dallenwy
-¿ En otro tiempo?
•
divi;ó la aldea de W olfranchéess, y junto ú la alden
-Sí y lo habia olvidado; pero ayer le encontrn
la casa en que Uoscben le aguardaba:. :odo,_ al
en el c~miuo.de Stanz, y me ha repetido las mismos
parecer estaba tranquilo. A ton hnlngueua vista
palabr.is.
se calm~ron sus temores, cesó de latir su corazon
-Ilien ! bien! murmuró Conrado, ¡ Insolentes 1 y se detuvo para respirar. Parecióle en aquel moseñores !. ..... Segun veo no bastaba mi amor á la
mento que su nombre pas~bn. ú. ~t'.s oidos. ll~~ado
patria; ¡ quereis tambien escitar mi, odio I Pbero
en nJns del viento. Se estremec10 y pros1gmo su
apresuraos á aglomerar nuevos cr1menes so re
camino.
vuestras cabezas, porque el dia de la venganza va
Al cabo de algunos minutos oyó otra vez u~a voz
á llegar.
que le llamaba. Sobresnltóse porque era lastm1em
-¿ A: quién amenazas.? d"
1;0 R oschen • •; Oh-idnd
aquella voz, y porque creyó recono?e.r In de Ilosque es el señor?......
chen. Venia del camino y se lanzó hucio la aldea:
-Si de sus vasallos, de sus siervos y de sus
Apenas habria andado veinte pasos, cunndo dicrindos'; pero yo, Roschen, soy de condicion libre~
,· isó á una muger que corria hí1cia él desgreñndn Y
ciudadano de Stanz señor de mis tierras y de m1
fuera de si. Luego que Je vió, estcndió los brnzo_s,
casa; y si, como él,' no tengo_ el derecho d? admipronunció su nombre, y cayó desfullecida en medio
nistrar en ella justicia, me asiste en cambio el de
del camino. De un salto se poso Conrado á su lado.
tomármela por mi mismo.
Ilabia reconocido á Roschen.
-Ya ves que eran fundados mis temores, Con-¿ Que tienes, querida mia 1 exclamó.
rado.
-Huyamos! huyamos! murmuró Roschen tra-Sí.
tando de levantarse.
- · Luego no te separarás de mi lado?'
-¿ Y por qué hemos de huir?
.
-He dado mi palabra, y debo cumplirla.
- Porque ha venido, Conmdo, porque ba venido
-¿ l\le permitirás al menos que te acompañe?
cuando tú no estabas...
- Ya te he dicho que era imposible.
-Ha ido!
-¡ Dios mio! murmuró Roschen.
-Sí l y abusando de tu ausencia Y de mi ~ole-Escucha, añadió Co11rado, quizá nos alteramos
dad .. .
sin moti,o · yo no he dicho ú nadie que me ausen-Habla! habla l
taba, y por' consiguiente nadie lo sabe.- Mniiana nl
-Ha exigido qnc le preparase un Laiío ...
medio día ya estaré de vuelta. Creerán que e,toy
-Insolente! .. y has obedecido?
á tu lado y te respetarán.
-Qué
podia hacer, Conrado ?... Me l~a l1~blado
- ¡ Dios lo quiern !
de su amor ... ba extendido la mnno hác1a mi ... y
y;;"me he salvado, llamándote en mi auxilio ... _he
• Rosita,
corrido
como una insensata, y cuando te he nsto
To::u:. VIII.
á su felicidad,

ª!

&lt;!°-"º

p

..

o

;

�100

EL INSTRUC1'0R, O REPERTORIO

me han abandonado las fuerzas y he caido como si
me faltase la tierra debajo de los pies.
- Y dónde está 1
-En casa .... en el baño.. ..
-Insensato! exclamó Conrado, lanzándose hácia
W olfranchéess.
-Qué vas á hacer, desgraciado?
-Espérame, Roschen; vuelvo al momento.
Hoschen cayó de rodillas con los brazos extendidos hácia el sitio en que babia desaparecido
Conrado. Por espacio de un cuarto de hora permaneció en esta postura, inmóvil y muda como
una estátua de piedra; de pronto se levantó, dando
un grito. Volvia Conrado, cubierto el rostro de
palidez y teniendo en la mano una hacha manchada de sangre.
- Huyamos, Roschen ! huyamos, porque no
estaremos seguros hasta tanto que hayamos atravesado el lago. Huyamos sin seguir camino alguno....
lejos de los senderos, lejos de las ciudades.... huyamos si no quieres que muera de miedo, no por mi
vida, sino por la tuya!... Y la arrastró á través
de la pradera.
Roschen no era una de esas flores delicadas y
endebles como las que nacen en nuestras ciudades;
era una noble montañesa, fuerte y poderosa para
arrostrar toda elase de peligros, y acostumbrada
al sol y al trabajo; asi es que no retrasó la marcha
de su marido, y ambos llegaron en un momento al
pie de la montaña. Conrado quiso descansar;
pero ella le señaló con el dedo la sangre que cubria
el hacha.
- ¿ Qué sangre es esa? le dijo.
-La suya, contestó Conrado.
-Huyamos! exclamóRoschen; ysiguióandando.
Se internaron en lo mas espeso de la selva, trepando por senderos conocidos tan solo por los
cazadores. Otras muchas veces quiso detenerse
Conrado; pero siempre le animó Roschen asegurandole que no estaba caneada. En fin, una media
hora antes de la noche, llegaron á la cima de una
montaña de Roestock, desde la que oyeron el balido
de los rebaños que regresaban á Seidorf y á Bauen,
y delante de estas dos aldeas divisaron en el fondo
del vo.lle el lago de W aldstetten, tranquilo y puro
como un espejo. Roschen queria seguir andando;
pero su voluntad era superior á sus fuerzas; vaciló
á los primeros pasos que dió. Entonces exigió de
ella Conrado que descansase un rato, y le preparó
un lecho de hojas y de musgo en el cual se recostó
mientras él velaba á su lado.
Conrado observó como espiraban uno tras otro
todos los clamores del valle, y vió apagarse sucesivamente todas las luces que parecian estrellas
que habian caido del cielo. A los discordantes
rumores de los hombres se siguieron los armoniosos
ruidos de la naturaleza; á las efimeras luces encendidas por manos mortales, ese-esplendido polvo
de estrellas que los pasos de Dios levantan: la
montaña tiene como el Océano, voces inmensas,
que se levantan de pronto durante la noche, de la
superficie de los lagos, del seno de las selvas y de
la profundidad de las neveras. En sus intérvalos
se oye el ruido continuo de la cascadn ó el tormentoso estrépito de las masas de nie1·e qne se dc~plo-

man; y todos esos ruidos hablan al montañés un lenguaje sublime que le es familiar y al que contesta
con gritos de terror ó con cantos de agradecimiento,
porque esos ruidos le presagian la calma ó la tem•
pestad.
Conrado habia seguido con inquietud el vapor
que, empañando el espejo del lago, babia empezado á elevarse sobre su superficie, y que subiendo
lentamente por el valle, habia ido á condensarse al
rededor de la nevada cabeza de .Axemberg. Muchas veces habia ya dirigido con ansiedad la vista
hácia el punto del cielo por donde debia salir ln
luna; salió al fin, pero pálida y rodeada de un
círculo nebuloso que cubria su escaso esplendor;
de cuando en cuando pasaban brisas que dejaban
un sabor húmedo y terroso; Conrado se volvia
l1ácia el Oriente aspirandolas con el instinto de un
perro ventador y murmurando á media voz : "Si, sí,
os reconozco, mensogeros de la borrasca, y os doy
mil gracias; no seran inútiles vuestros avisos.'~
En fin, una ráfaga de viento esparció los vapores
que se habian levantado de los lagos de Neufchatel
y de las lagunas de l\!orat. Conrado conoció que
era tiempo dr; marchar y se acercó á Roschen.
-Querida mia, murmuró á su oido, nada temas,
soy yo que te despierta...•
-Roschen abrió los ojos y ech6 los brazos al
cuello de Conrado.
-¿ Dónde estamos? dijo Roschen. Tengo frio .....
-Es preciso marchar, Roschen: el cielo anuncia
tormenta, y con dificultad podremos llegar antes
de que estalle á la gruta de Rikenbach, para
guarecernos; cuando haya pasado bajaremos á
Bauen, donde encontraremos algun barquero que
nos conducirá á Brunnen ó á Sissigen.
- Pero no perdemos un tiempo precioso, Conrad o? No convendria ir en derechura á buscar
las márgenes del lago? Si nos persiguiesen...
-Obtendrian el mismo resultado que si buscasen
la huella de la gamuza y del águila, contestó Conrado con indiferencia. Por ese lado puedes estar
tranquila, pero la tormenta se aproxima á pasos
agigantados: marchemcs.
En efecto, oyóse á lo lejos un trueno, que recorrió las sinuosidades del valle y fué á morir en
los pelados flancos de Axemberg.
-Tienes rozon, no se puede perder momento,
dijo Roschen. Huyamos, Conrado, huyamos.
Se agarraron de la mano y corrieron con la
ligereza que las dificultades del terreno les permitia, con direccion á la gruta de Rikenbach.
Habíase declarado el huracan, al mismo tiempo
que aparecian los primeros rayos del sol, y se
acercaba murmurando. De diez en diez minutos
surcaban los rayos el cielo, y descendiendo las
nubes sobre la cabeza de los fugitivos, les obstruían
l:i. vista del valle por un momento, y deslizándose
rápidamente hácia lo largo de la montaña, les
azotaban con tan fria y penetrante humedad, que
helaba el sudor en sus frentes. De pronto y en
uno de esos momentos en que 1mrece que la naturaleza reune todas las fuerzas para la lucha que"ª
á sos;tener se oyeron á lo lejos los ladridos de un
perro de caza.
(Se co11ti11uard.)

DE IIlS'l'ORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

) ()7

CUADROS DE LA EDAD MEDIA.

EL PEREGRINO,

No es nuestro únimo entrar en una investigacion
profunda respecto á la causa ú origen de las peregrinaciones. El deseo de visitar los sitios consagrados por hechos inmortales, y pisar el terreno
mismo que pisáron aquellos á cuya memoria tributamos amor y venerncion, es un sentimiento de
piedad natural, pero no un deber de observancia
religiosa. Sin embargo esta práctica se asocia
fácilmente con cualquiera religion, siempre que
las cualidades de su fundador sean tales que exciten el entusiasmo de sus prosélitos. Roma en
Europa, Jerusalen en Sirio, la )leca en Arabia, y
Benares en la India, han suministrado por luengos
años una prueba evidente de que el sentimiento

que dá origen á la práctica de visitar oquellos
sitios considerados corno sagrados, no es peculiar
de una religion sino comun á todas. La costumbre
de hacer peregrinaciones á parajes santificados por
la devocion, prevalecia considerablemente en los
últimos siglos del paganismo, y asociada con la.
reverencia por las reliquias, fué transmitida á la
iglesia cristiana, y de costumbre inocente se elevó
ó. cleber religioso. El viaje á J erusalen era ya
prescrito y estimulado por los primeros "Padres"
de la iglesia en el siglo tercero, y San Gerónimo
dice que en el siglo cuarto eran generales las
peregrinaciones desde todos los puntos del imperio
romano. Al principio natural que las motivó

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
se mezclaron despues i&lt;leas vulgares y supersticiosas, y el peregrino volvia de visitar los lugares
santos, no con la simple satisfaccion de haber visto
los sitios célebres donde se habian efectuado sucesos memorables, sino con la firme persuasion de
haber ejecutado una accion meritoria, y adquirido
con ella un derecho al favor de Dios. Harto
tiempo han tardado los hombres en comprender (y
no puede decirse que Je han comprendido aun) el
sentido de la declaracion ó. la Samaritana, que ni
J erusalen, ni aun Gerizim, debian ser los asientos
peculiares del culto, sino que en todas partes, los
que adoran al Todo Poderoso con fervor y sinceridad, son los verdaderos devotos.
El traje del peregrino consistía de un sayal
de paño burdo con mangas anchas, un cinturon
de correa con una calabaza y un saco pendientes
de él ; un sombrero redondo de ála muy ancha
levantada por delante y sujeta con una concha ó
una imágen de un santo hecha de plomo; una
esclavina adornada tambien de conchas, cuyo
objeto parece fué originalmente servirse de ellas
para beber agua. Un rosario de cuentas gordas
que pendía de la cintura, brazo ó cuello, y un
báculo alto ó cayado provisto algunas veces de
&lt;los bolas huecas que solian servir de instrumento
musical.
Antes de emprender sn viaje, el 1Jeregrino recibía
la consagracion que se extendía tambien á varias
prendas de su vestuario. Los peregrinos de la
Europa occielental eolian proceder á Roma, ya
fuese por mar ó por tierra ; de alli á Loreto,
y despues por la costa del Adriático, y tocando
en Chipre y Candia desembarcaban en Alejandria.
Algunas veces iban á Venecia sin pasar á Roma.
Los de Constantinopla se embarcaban para la
isla de Rodas, y ele alli á un punto mas oriental
de Egipto. Pero los mas atravesaban el desierto
desde Cairo, y entraban en la Palestina por el
sur. Por los reinos europeos viajaban generalmente á pié, proporcionandoles su hábito limosnas
y proteccion. En Marsella los capitanes de barcos
destinados á los puertos de Levante, solían tomar
abordo sin recompensa pecuniaria, un cierto número de peregrinos cuya intencion de visitar á
J erusalen les servia de pasaporte y paga.
Cierta clase de peregrinos recibio. la denominacion de palmeros; pero su historia es poco conocida, aunque el nombre no deja de ser familiar.
Es probable que esta designacion originase en la
¡&gt;alma símbolo de Palestina de la. cual solían traer
ramas á su regreso, como evidencia ele su vinje.
Los puntos de diferencia entre los palmeros y los
peregl'inos ordinarios eran los siguientes. El peregrino tenia alguna cnsa ó refugio; el palmero no
tenia ninguna. El primero viajaba con destino á
un solo paraje determinado; el segundo á todos.
Aquel costeaba generalmente su viaje; este hacia
profesion de pobreza absoluta y se mantenia solo
ele limosnas. El peregrino podia renunciar á su
propósito y regresar á su casa ; pero el palmero
continuaba peregrinando hasta la muerte. Sin
embargo estas distinciones no eran siempre estrictamente observadas, y aun fuera acaso dificil

citar un solo caso en que realmente lo fuesen.
La profesion del palmero era al principio voluntaria, pero despues solia imponerse por via de
penitencia.
Si se hubiesen cumplido !ns primeras intenciones de Mahoma, hubiera podido J erusalen
llegar á ser la ciudad santa de los musulmanes;
en cuyo caso los prosélitos &lt;le tres religiones, la
cristiana, la judáica y la mahometana, hubieran
considerado á un tiempo aquella ciudad como
el tipo y centro de sus respectivas creencias: pero
aunque la Meca y Medina en la península de
Arabia son consideradas como el corazon del islamismo, y la peregrinacion á la Meca con el objeto
de adorar el sepulcro del profeta, es la grande
accion meritoria del mahometano, es sin embargo
mirada J erusalen con gran veneracion. Cayó
temprano en poder de los saracenos, y á pesar de
que á primera vista parecia natural que la ocupacion
de la Palestina por los belicosos profesores de uno.
religion nueva y supersticiosa, hubiera de poner
fin á las peregrinaciones de los cristianos á la
Tierra Santa, resultó no ser asi. Los ilustrad os
califas percibieron inmediatamente la política de
la tolerancia; no tardaron en observar las ventajas
directas que reportaba la Siria del fervor reli¡rioso
y comercio del occidente. Acaso la práctica
misma de su culto les hacia respetar los motivos
de los viajeros, y el sentimiento análogo que
producia la peregrinacion á la Meca cristiana,
El célebre califa Arouu-al-Raschid, cuyo nombre
debe i;er familiar á todo el que haya leido los
"Cuentos Arabes," dicen envió á Carlomaguo
las llaves del Santo Sepulcro; cortesía refinada
y diplomática.
Hácia fines del siglo x1, por los aiíos de 1076,
fué arrancado el dominio de la Palestina de manos
de los árabes por los feroces turcos. El fanatismo
exaltado de este pueblo rudo, no había disminuido
aun por medio del trato con los adictos á la
creencia opuesta, ni aun quería someterse á escuchar los dictados del interés. Cometiéronse
entonces varias tropelias y ultrajes contra los
peregrinos que visitaban el santo sepulcro, y los
cristianos naturales y residentes en Siria. Los
que volvían á Europa se quejaban amargamente
del maltrato que recibian, y descripciones las mas
lastimosas de sus padecimientos, de la opresion en
que gemían los discípulos de Cristo, la profanacion
de su nombre, la polucion de los lugares sagrados,
y en fin el exceso de la impiedad musulmana,
empezaron á circular y difundirse, y fueron creidas
con vengativa indignacion de un estremo á otro
de la Europa.
"Unos veinte años des pues de la conquista
de Jerusalen por los turcos," dice el historiador
Gibbon, "fue visitado el santo sepulcro por un
hermitaño llamado Pedro, natural de Amiens, en
Francia. Sus propios sufrimientos y la opresion
del nombre cristiano excitaron su resentimiento,
'Yo animaré,' exclamó el hermitaño, 'á las naciones belicosas de Europa á defender esta
santa causa/ y la Europa correspondió al Jlamainiento del hermitaúo. Alentado con la aproba-

DE IITSTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
cion del papa, este celoso misionero atravesó con
diligencia y bueu éxito las provincias de Italia
y Francia. Su alimento era &amp;bsti~io, sus oraciones largas y fervorosas, y las hmosnas que
recibía con una mano las distribuía con la otra:
llevaba la cabeza descubierta y los piés descalzos :
su cuerpo extenuado iba cubierto de tosco sayal
y llevaba en la mano un crucifijo de considerable peso. Predicaba en las iglesias, las calles
y los caminos, é innumerables devotos acudian
de todas partes á escuchar sus palabras. El
hermitaiío entraba con la misma confianza en el
palacio que en la choza, y el pueblo era siempre
impetuosamente movido 1&gt;or sus exhortaciooos al
arrepentimiento y á las armas. Cuando pintaba
los sufrimientos de los naturales y peregrinos
de la Palestina, producia en el corazon de sus
oyentes una tierna compnsion la cual se transformaba en indignacion entusiastica cuando excitaba
á los guerreros del siglo á defender á sus hermanos
y libertará su Salvador. Lo que le faltaba en arte
y en lenguaje, lo suplia con lágrimas, suspiros y
exclamaciones, y compensaba la escasez de raciocinios sólidos, con frecuentes apelaciones á J esucristo y á su santa madre, y á los ángeles y santos
del paraiso con quienes aseguraba hal&gt;er conversado personalmente.''
Tal es la gráfica descripcion del individuo
generalmente considerado como el instigador ó
promotor de las Cruzadas; aquellos grandes sucesos que comenzaron en el siglo once y continuaron durante el doce y trece. Preciso es
que existiese un impulso poderoso para mantenerlas por tanto tiempo y á pesar de repetidos
desastres. La primera cruzada ocasionó una
mortandad considerable. Bandadas de gentes
salieron bajo la direccion de Pedro el H ermitaño, sin preparacione~, sin guias, sin jefes, se•
guidos mas bien que guiados por algunos caballeros oscuros y desconocidos, y despues de atravesar la Alemania y el imperio Griego perecieron
á millares en el tránsito, y fueron finalmente dispersados en el Asia menor. "El entusiasmo de la
primera cruzada," continua Gibbon, " era un suceso simple y natural que debia continuar entanto
que durase la esperanza, que los peligros fuesen
desconocidos, y la empresa congenia! al espíritu
de la época; pero la obstinada perseverancia de la
Europa causa lástima no menos que admiracion ;
ni puede comprenderse cómo es posible que no se
aprovecharan de la leccion que debió suministrarles la esperiencia constantemente adversa : que
los mismos descalabros 1irodujesen la misma confianza: que seis generaciones sucesivas se arrojasen
temerariamente en el precipicio que veian abierto
delante de sí; y que hombres de todas dases comprometiesen sus fortunas públicas y priv~das en la
arriesgada aventura de recobrar un sepulcro á setecientas leguas de su país.'' Mr. Guizot, el actual
primer ministro de Francia, hombre tan distinguido en las letras como en la política, explica
todo esto del modo siguiente : " Se ha calificado
lÍ las cruzadas," dice, " como una especie de accidente, un suceso imprevisto que tuvo su origen

100

en los relatos de los peregrinos que regresaban de
J erusaleu, y las exhortaciones de Pedro el Hermitaño. Mas esto es un error. Las cruzadas
fueron en realidad la continuacion ó mas bien la
crisis de la grande lucha que habia existido ya
durante cuatro siglos entre el cristianismo y el
mahometismo.'' Esta podrá ser la verdadera explicacion, pero la causa excitante, los agentes que
la promovieron, fueron en primer lugar los pere•
arinos y la predicacion de Pedro el Hermitaño.
0
Las peregrinaciones de la edad media pueden divielirse en cuatro clases: primera, las de penitencia
y devocion á relicarios extraños; segunda, las peregrinaciones de la misma especie á los relicarios
nacionales : tercera, las que tenian por objeto
visitar los relicarios medicinales ó encantados : y
cuarta, lns peregrinaciones por procuracion para
el bien del alma del principal. La costumbre de
emprender peregrinar.iones á la Tierra Santa, prevaleció en Europa desde el siglo vn hasta mediados del xv. Pocas personas de nota y fortuna
dejaron durante este 'período de efectuar un viaje
religioso, y en siglos posteriores eran aun bastante
frecuentes entre personas de la clase media de la
sociedad.

EL ESPiRITU DE SALOMON.
UN honrado anciano sufria el frio y el calor, y
labraba su campo con alegria y esperanza. De
repente se presenta á él una vision celeste que
le causó grande espanto. Acercándose el espíritu
á él le dijo: "Soy Salomon, i qué estás haciendo?
anciano." " Si eres Saloman, ¡, para qué me preguntas?" repuso el labrador, "Tu me mandaste en
mi juventud que observase á la hormiga: estudié
sus hábitos, aprendí de ella á trabajar y ahorrar, y
lo hago aun actualmente." "Aprendiste solo la
mitael de la leccion," repuso el espíritu. "Vé
-0tra vez á la hormiga, y aprende ele ella á descansar en el invierno de tu vida y gozar el fruto
de tll labor.''

EL RATON.
ALABADA un raton filosófico la bondad de la
naturaleza en haber hecho á los ratones objeto
de un cuidado tan especial, "pues la mitad de
nuestra raza," decia, "está provista de álas; de
modo que cuando nosotros que vivimos en la
tierra hayamos sido todos destruidos por los gatos,
podrá aquella sin embargo perpetuarse por medio
de los murciélagos." El buen raton ignoraba que
hay gatos con álas que cazan á los murciélagos.
Nuestro orgullo se funda generalmente en nuestra
ignorancia:

�110

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

DE

EXÁMEN ANALÍTICO DE LAS OBRAS DE MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.
(ARTÍCULO

l.)

. -l
en el prólouo de la Galatea de haber
d1scu parse
"
,
bl' l
·t
ta novela y de atreverse a pu icar a, se
escr1 o es
· •te
. as·1 . para w cual puedo alegar por mi pa1
expl1ca
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7,a

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1_ •
N,.;,,., que ala poesía siempre
...,.
inc zn....,=•·

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. o,~\Y 7,a
lw.biendo
apenas
salido
de
ws
límites
ae •
d
d
e a que
, .
.
.
·uventtul, parece que da licencia á seme;a~tes ocupa

s . y muchos años despues, supomendo que
d l y· · l
hablaba con Apolo en el capitulo IV e IaJe a
Parnaso, le dice ;

J.

cume ,

Desde mis tiernos años amé el arte
Dulce de la agradable poesía,
y en ella procuré siempre agradarte.

~.fr.nil61a Duquesa á Sancho que fuese junto á ella, porque gustaba infinito de oir sus disctcciones. No se l1izo de rogar
San. ho, y entreteji6se entre los tres, y hizo cuarto en la conversacion con grnn gusto de la Duquesa y del Duque,
que tuvieron á grnn ventura acoger en su castillo tal caballero andante y tal escudero andado.
DoN
el tomo VII de El Instructor, pagmas 331 y
361, dimos una breve noticia biográfica del insigne

'EN

Cervantes, y ofrecimos dedicar otro escrito al
exáruen analítico de sus obras. Esta es sin duda
la parte mas dificil, asi como la mas importante
ele la tarea que nos hemos impuesto, y para procecler en ella con acierto, continuaremos como
antes asesorándose de la ilustracion y las luces del
distinguido autor de la vida de Cervantes que
adoptamos por texto, el Exmo. Señor Don Martin
Fernnndez de Navarrete, y otros escritores eminentes que han enriquecido nuestra literatura con
sus eruditas investigaciones sobre este particular.
Estudió Cervantes la gramática y letras humanas con el erudito maestro Juan Lopez de Hoyos,
sacerdote respetable, natural de Madrid, y fué
uno de sus discípulos mas aventajados. En las
exequias que celebró la Villa á 24 de Octubre de
1568 por la reina Doña Isabel de Valois, fué encargado dicho Juan Lopez por el ayuntamiento,
de la traza y composicion de las historias, alegorías, geroglíficos y letras que se habian de colocar
en la iglesia de las Descalzas reales, en cuyas
composiciones quiso tambien que se ejercitasen
sus discípulos. Cervantes compuso entonces un
soneto, cuatro redondillas en que usando de colores
retóricos se apostrofa á la difunta reina, una copla
castellana pintando la presteza con que fué arrebatada por la muerte, y una elegía en tercetos
compuesta en nombre de todo el estudio con elegante estilo y delicados conceptos (á juicio de su
maestro) dirigida al Cardenal Don Diego de Espinosa, presidente del consejo é Inquisidor general.

QUIJOTE,

parte ii, cap. XXX,

El aplauso de estos primeros ensayos de su aplicacion, el ejemplo de los poetas de su tiempo,
y su concurrencia al teatro, pudieron decidir su
inclinacion hácia la poesia dramática, en que hizo
despues tantas mejoras y reformas, y alentarle á
la composicion de la Filena, especie de poema
pastoral, de algunos sonetos, rimas y romances de
que hizo memoria en su Viaje al Parnaso, y que le
adquirieron el renombre de buen poeta que ya tenia
antes de su cautiverio entre los mas célebres de la
naciou. En el exámen de las obras de Cervantes,
empezaremos por su
POESIA Y TEATRO.
Como la poesía es generalmente el fruto del
vigor y lozania de la imaginacion y de la vivacidad
y energia de las pasiones, y estas facultades se
manifiestan y ejercitan en el hombre antes que la
razon, de ahí nace aquella propension imperiosa
que le conduce en los primeros años de su vida á
expresar los efectos de su corazon y las dulzuras
del amor, con una armonía y delicadeza que deleita
y conmueve al mismo tiempo. En apoyo de esta
verdad se nos presenta el ejemplo de tantos poetas
que antes de cultivar su ingenio con el conocimiento de las ciencias, y aun con los principios
elementales de la literatura, se entregaron á componer los versos que los dictaba su fantasia .ó sn
corazon apasionado. Ovidio, Lope de Vega y
Cervantes fueron de este número : casi desde la
cuna empezaron á versificar, y por lo respectivo
al último fué tan anticipada su inclinacion á este
estéril aunque encantador ejercicio, que queriendo

111

HISTORIA, BELLAS LE'l'HAS y ARTES.

Cónstanos i11:ualmente por su propia confesion su
asistencia al teatro en edad tan tierna que aun no
podia formar juicio seguro de la bondad de los
versos de Lope de Rueda, sin emb~rgo de que l?s
conservaba en su memoria, y los recitaba y rep~ba
&lt;lespues como Jo hizo en una de sus comedms.
Todas estas causas reunidas, y el aplauso y celebridad con que se leian en aquel tiem~o los romanceros1 y poesías y novelas amatorias, arrastraron el ánimo de Cervantes, haciendole preferir
el atractivo y gracia de las musas á otros ~studi?s
que le hubieran proporcionado una subs1stenc1a
mas cómoda y segura.
Ademas de los versos que publicó su maestro
Juan Lopez de Hoyos, compuso otras varias poesías
sueltas segun asegura en el expresado Viaje.
Yo be compuesto romances infinitos,
Y el de los zelo, es aquel que estimo
Entre otros que los tengo por malditos.
Aun entre las cadenas y penalidades de su cautiverio en Argel, halló Cervantes un lenitivo y _consuelo verdaderamente filosófico, ocupando su 1maginacion en sublimes ideas póeticas, y escribiendo
composiciones ya místicas ya profanas que consultaba con sus amigos. 'l'ambien hay razones para
presumir que compuso entonces algunas de _sus
comedias, especialmente las dos que andan impresas sobre el trato que se daba en Argel á los esclavos (delas cuales hablaremos mas adelante) y _algunos de los romances infinitos de que hace menc1on
en el Viaje al Parnaso, para que se recitasen por los
cautivos en los baños. Pero todos ó la mayor parte
de estos ocios de su juventud, y otras obras (como
decia él mismo) que andan por alií desca1"ri.a,das, y
quizá sin el nombre de su d~eiío, se han extra~ia_do y
oscurecido entre la multitud de versos anommos
que se han conservado de aquellos tiemp?s. No
han faltado con todo literatos que han cre1do descubrir en las antiguas colecciones de romances
algunos de Cervantes. Duróle este furor poético
lo que el ardor de la juventud, y ya fuese qu~ la
edad calmase estas pasiones y moderase esta afic1on,
ó que el juicio de los amigos y del público desengafiase á Cervantes del corto mérito de sus versos
comparado con el de su prosa, lo cierto es que
habiendo sido pródigo y ostentoso de ellos en su
Galatea, como novela amatoria y compuesta todavia en sus años juveniles, usó de mayor templanza. y modera.cion bajo este respecto en los
demns escritos publicados posteriormente : porque

•,iote en las Novew.s y en el Ptrsiles
s1. en e1 QmJ,
, in. algunas poesías' fueron en menor numero
tro d UJO
.
Castigadas y correctas que las anteriores.
y mas
1 , ·t d
Esta circunspeccion que realza mucho e men o e
Cervantes, denota tambien que supo _p~sponer su
inclinacion al dictámen ageno, y adqumr un cono. . t o roªs
del mérito . respectivo
de
c1m1en
·• seuuro
"
.
·fi su
talento y de sus obras, no sin sacrificio y mo:t'. cacion del amor propio. Po~ esto .en el V1aJe al
Parnaso decia con laudable mgenwdad,
Yo que siempre trabajo y me desvelo
Por parecer que tengo de poeta .
La gracia que no quiso darme el cielo.
Confesion propia de su carácter franco, p_ero que
no le privaba del discernimiento necesa~10 pa_ra
graduar y conocer la fec_undid~d de su mgem?,
calificando justamente la mvenc1on como el requ~sito mas esencial de un poeta : asi es que se consideraba acreedor á entrar en el n~m~ro ~e los
poetas dignos de ocupar un asiento d1stmgu1do e_n
el Parnaso, y asi se lo representa á Apolo diciendo
y O soy a&lt;¡uel que en la invencion excede
A muchos, y el que falta eu esta parte
Es fuerza que su fama falta quede.
Es indisputable este mérito y esta ori~inal(clad_ &lt;le
Cervantes; pero su fecunda y amena _imag'.nac10n
en las obras prosáicas, prueban con evidencia_ cuan
dificilmente se sujetaba á las trabas de la n':°a Y
de la versificacion, perdiendo en ello aquell~ libertad y desenfado que le hacen ~an. magmfico y
admirable en sus pinturas y descr1p~1ones, tan natural, oportuno y gracioso en _s~s discursos y aun
en sus coloqaios rústicos y fam1bar_es. No de otr~
modo Milton á quien miran los rngleses como a
' era un ma! _escrito~
. ~n prosa :
un poeta divino,
naciendo de este mismo princ1p10 la op1mon general que calificaba á Cervantes, como dijo Don Francisco Manuel de Melo, de poeta tan infecundo cuanto

de felicisimo prosista.

.

. .

Mas por una fatalidad mherente casi siempre á
la humana naturaleza la poesia dramática (para. la
cual se hallaba menos cualificado que para ningun
otro género de literatura) era sin em?argo l~ ocupacion favorita de Cervantes. Rec1en vemdo de
Argel tuvo la satisfaccion de ver representadas en
los teatros de la corte los Tratos de Argel, la
Numaneia, la Batalla naval y otros dra.~as que
babia compuesto, en los cuales se atrev10 segun
dice á introducir algunas novedades que fueron
bien recibidas, pero que es preciso exa':1inemos
ahora con imparcialidad. La escena espanola que
hasta su tiempo solo babia visto por lo general
composiciones de los mismos farsantes, escritas
con sencillez y naturalidad, sin artificio ni interés
y _representadas sin aparato ni decoracion teat:al,
á manera de unas églogas, diálogos ó colóqmos,
como algunas se llamaron, levantó el vue_lo_ en
manos del M. Fernan Perez de Oliva, de Gerommo
Bermudez, y aun mas en las de Juan de la Cueva,
Cristobal de Virués, Jmm de Malara, ~ algun otro
¡&gt;oeta recomendable. Cervantes cuya aficion á la

�112

EL INSTRUCTOH, O REPERTORIO

poesía se manifestó, como ya dijimos, desde la
otros algarabía y ernn la idiote: y la arroga11cia del
infancia, y cuyos sucesos propios y originales sugemundo, segun sus propias expresiones.
rian tanta materia. para interesar la. curiosidad de
Cervantes se preció mucho de la invencion de
los espectadores, ofreció al público sus comedias
este poema, que sin duda es mas ingeniosa y
que fueron aplaudidas porque la novedad y aparato
discreta que amena y agradable; pero el desahogo
de los argumentos, y su estilo mas popular y conque
dió á su corazon manifestando descubiertamente
veniente que el de Cueva y Virués, debian captarle
su
extremada
pobreza y necesidad, la calidad &lt;le
mas partidarios, principalmente cuando aquellos
sus méritos como soldado y como escri(or, el
poetas no habiendo divulgado ni publicado aun sus
abandono y olvido de sus antiguos amigos, la
obraq, eran mas conocidos en Sevilla y Valencia
indiferencia
y desatencion de los próceres sus
donde residían que en Madrid.
Mecenas,
y
la pertináz injusticia de su mola
Compuso entonces Cervantes de veinte á treinta
estrella, le proporcionaron un desquite público é
comedias que se representaron en los teatros de
ingénuo, en que lució no menos la severidad y
Madrid antes de 1590. Las principales son los
rectitud de su juicio, que la tein¡,Ianza y moderaTratos de Ar9el, la Numancia, la gran Turquuca,
cion de su carácter.
t
la Batalla naval, la Jerusalen, la Amaranta d la del
A
continuacion
de
esta
obrá
que salió á luz en
Mayo, el Bosque amoroso, la única y la bizarra
fines
de
1614,
publicó
Ta
.A'djunta
al Parilaso,
Arsinda, pero de la que se manifestó mas satisfecho
diálogo
en
prosa,
en
que
pintó
con
sumo
donai;e y
fué de una titulada la Confusa, la cunl, segun dice,
desenfado
el
encuentro
y
conversacion
que tuvo
pareció admirable en los teatros y podio. tener lugar
con un poeta novel que le traia una carta del
por buena entre las mejores de capa y espada que
hasta entonces se habian representado. Estas pro- dios Apolo, incluyendole las ordenanzas y privilegios para fos poetas espofioles. El objeto de
ducciones dramáticas de las que solo lns dos prie~tos opúsculos parece el mismo que el del Vi.aje
meras han llegado á imprimirse á fines del siglo
pasado, fueron bien recibidas del público, y como al Parnaso; pero se descubre mas determinadamente el de dar á conocer sus comedias asi las
él dice, corrieron s1t carrera sin silhos, gritos, ni
antiguas
como los que acababa de escribir, y
barahundas, y sin que se les ofreciese ofrenda de
publicar sus quejas con los comediantes, porque
pepinos, ni de otra cosa an·qjadiza, Pero como
teniendo sus poetas paniaguados, no se las pedian
despues abaudonó el teatro y la pluma por algunos
ni
compraban, sabiendo que aquellas hnbian sido
año~, y entretanto se levantó Lope de Vega y otros
representadas anteriormente con general aplauso,
varios poetas cómicos que perfeccionaron la poesía
y que estas podrian obtenerlo por &amp;u novedad,
y en particular esta clase de representaciones, recuando
no por su mérito, respecto á no ser aun
sultó que cuando Cervantes quiso tornar á su anconocidas
del pí1blico. Este desden de los far- .
tigua ocupacion, se encoutró muy atrasado en la
santes, y su interesada parcialidad, hirió tan
carrera, y vió despreciadas sus obras por los mismos
vi\'amente el amor propio de Cervantes, que ya.
que anteriormente las habian celebrado y aplauen
este diálogo manifestó su intencion de dar á la
dido. Esta fué la verdadera causa de su descréestampa
estas comedias, para que el 1&gt;úblico juzdito, como poeta, en los últimos años de su vida.
gase desapasionadamente de su mérito, y de la
A principios del siglo xvu comenzaba á decaer
preocupacion é injusticia de los que las desacrela lengua castellana de aquella dignidad y elegancia
ditaban.
que habia adquirido y con6ervado en el siglo antePara cumplir su promesa é instigado tambien
rior: y eran mucha parte para esta decadencia y
de su pobreza, hubo de exponerse á nue\'os desaires
corrupcion la infinita casta de poetas, que sin otro
y desengaños, pues tratando de vender estas comenúmen que su capricho, ni otro estudio que su
dias al librero Juan de Villarroel, le manifestó este
destemplada imaginacion, profanaban el templo
con ingenuidad que se !ns compraria desde l~go
de las musa,, anteponiendo las vanas sutilezas del
á
no haberle dicho un autor de titulo que de ,u.
ingenio á la nobleza y dignidad de las grandes
prosa
se podia esperar mucho, pero que de su 1;1:r80
pasiones, y el boato de unas metáforas extra,anada. l'tiortificóJe en extr~mo la respuesta por el
gantes y de unas voces latinizadas y oscuras, á la
afün que siempre tuvo de parecer poeta, y en
elegancia y perspicuidad de nuestro bello idioma:
medio
de tal pesadumbre y desabrimiento, volvió
contagio que cundió rápidamente aun entre los
á
repasar
sus comedios y entremeses, que no le
ingenios mas sublimes de aquella época, y halló
parecieron tan malos que no mereciesen salir á la
en el vulgo un abrigo y aplauso tun general como
Ju:i y censura pública. Con este objeto trató
extraordinario. Para oponer algun dique al torde nuevo con el librero Villarr.:&gt;el, con quien se
rente de tanto mal escribió Cerrnutes su Viaje al
concertó al fin, vendiendole el prhilegio, que
Parruuo, imitando al que babia publicado en Italia
J&gt;agó razonablemente. De resultas de este conCesar Caporali natural de Perusa, poeta parecido
venio se publicaron en Setiembre de IG15, ocho
tí él, no menos en su agudo y festivo ingenio, que
comedias
y otros tantos entremeses, con una bella
en su triste y desdichada suerte. Alabó en esta
dedicatoria al conde de lemos, y un prólogo tan
obra á los poetas dignos de este nombre, dándoles
discreto como erudito é importante para la historia
el lugar eminente que merecían en nuestro Pardel
teatro y de la comedia espaiíola. Los títulos
naso, y desterró de él á la muchedumbre de code estas comedias son los siguientes; el Gallardo
pleros corruptores de la noble poesía y del idioma
Espa,íol, In Casa de los Zclos1 los Baiíos de Argel,
castellano, de aquellos que hablaban unos Iatiu y
el Ruftan diclwso, la Gran Sulta1ui, el L1bc-ri11to d~

DE HISTORIA, BELLAS LETf\AS y ARTES.

llJ

\ , no ,er al frente dellos el noml,re de Cerv;n~es
. Y p ed.10 de Urilcmalas.
Amor In Entretc111dll
.
• Los
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ólorro en el cual si no hace su apo og111,
1
,
.
El
Jue·
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los
Dworcios,
e
entremeses eran·
'
•
il Da
y su pr " ,
d · nadie persuat t
Rujian t•iudo, la J::leccio11 de ws ca«fes e 'do- las disculpa por lo menos, ¿ p~ r1&amp;
ue su autor fuese el mismo que con an o
·da cuidadosa, el V1zca1110 fi11p1 , d.
Gua,
ganzo, a
d Sala- . i~s?oqsabiduría y discernimiento criticó lns malns
'
el Rtlablo
de las ft/aravillas, la Cuei•a e
J 111c1 ,
ti.
ya rebacomedias de su especie y de su emp0 ~ .
ma11ca el Viejo zeloso, y los Hablado7:es.

Af

El 'público mir6 con indiferencia estas obra,, tiendo victoriosamente en uno de los ep1sod1os de
a uella. fábula cuantas razones se alegaban por sus
· ·
y los comediantes no las qumero~
r epresentar
.,
q
r los apasionados de Lope de Vega
sin embar..,o de verlas publicadas. No era estra:,o
ª:!:r~~!J;ar su desenfreno y monstruosidad,_ ó
1
que asi su~ediese cuando ya. Lope de Veg~
inundado el teatro con maravillosas co~pos1c1on~s, ~a burlandose de ellas y de sus oyentes y e~g1ny otros muchos escritores muy apreciables, é ~n- d'ores como se vé en los siguientes versos e su
Viaje al Parnaso ?
geniosos le ayudaban á sostener esta. gran maqu~na
con suma aceptacion y aplauso de los gentes. Dien
A Dios, teatros públicos, honrados
lo conocía Cervantes y por lo mismo lo expuso
l'or la ignorancia, que ens~lzada veo
con franqueza y sioceridad en su prólogo ; y
En cien mil disparates recitados.
fuese que el dictamen de sus amig~~, ó sus pro¡nos
Por las rucias que peino, que. me corro
deseogafios, le hicieron mirar á meJor luz sus co,mDe yer que las comedias end1abl~d~s
posiciones, no se atrevió á encarecer_Ias co~ten:anPor divinas se tengan en el corro •
dose con decir que ni eran desabridas m de,cubiertamente necias.
'.\Ierece acMo exceptuarse de la censura qtd1~ ~est~
"Empero si á Cervantes Je fascinó su amor
•
sobre
sus composiciones dramáficas Io. come
. iatrn 1propio y su propia y natural indulgencia, hasta con
.
talada laE11tretenula,
que mas bien pudiera ener
d'
los mas medianas obras agenns, haciendole formar
or nombre lo:; casamientos frustrados, 6 la come ia
el equivocado concepto que realmente no merecen,
P.n matrimonio. pue, que esta singularidad :parece
no se debe decir lo mismo de sus E11tr':'nescs. Al
;1 ber sido el 'objeto principal que se propuso
leerlos no se puede menos de experimentar . el
~a ·antes en su composicion como lo expresa en
en_
.
sentimiento de que no se hubiese dedicado de mlos
siguientes
versos con que la tinalizn :
tento á cultivar en toda su extension la verd1\de:a
Esto en este cuento pasa :
comedia de ridículo, pintando con su na~ural gracrn
Los unos por no querer,
é inimitable mnestria, los vicios soc1_ales de su
Los otro,; por no poder,
nacion y de su siglo, asi como empezo á hacerlo
Al fin ning1mo se casa,
en bosquejo en estos pequeños dramas. i lo~ cuales
De.ta verdad conocida
son otras tantas muestras muy apreciables de su
1-'ido me den testimonio
genio cómico y de su fino tacto y habilidad para
Que acaba sin matri~onio
La Comedia Entretemda.
hallar y presentar el ridículo, con
verdad y
una franqueza admirables. Este senti_m1ento sube
y aludiendo á esta. misma, afiade al fin de la
m!\S de punto al ver que lejos de dedicarse á tan
intitulada J&gt;edrode UrdemalaJ lo siguiente, con q~e
importante género, para el cual le babi~ dotad_o
al mismo tiempo ridiculiza la turb~ de comcd111s
fa naturaleza de todas, ó las mas necesarias cual'.dade, en un grado tan eminente p~r no , decir ' extra,ngantes y amaneradas de su tiempo:
exclusivo, por el contrnrio, desconociendo o mas
y verán que no acaba en casamienio
bien descuidando tan raro y superior talento, se
Cosa comun y \'isla cien mil vece,;
dedicó de propósito y con un obstinado empefio á
Ki que parió la dama esta jornada,
ot
énero ton bastardo como absurdo, en el cual
y en otra tiene el niño ya sus barbas,
hilo las demas comedios, tan monstr~osas, desay es valiente y feroz, y m11.ta y hiende,
y venga de sus padres ciert~ injuri~,
lifiadas é insulsas. Porque no es de mng~n mo~o
y al fin viene á ser rey de cierto remo,
. ''-le lo que en su defensa se aventuro
atI mmu
l á decir
,
Que no hay cosmografia que le muestre.
el erudito Don Bias Nasarre, el cual en e pro1ogo
Destas impertinencias y otras tales
que precede á lo. seguuda edicion que de las oc~~
Ofrece Ja comedia libre y suelta, &amp;c.
de ellas publicó en Madrid en 1749, se empe1'.o ,
temerariamente en probar que Cerv~ntes l~s h.abm
Por donde se vé que Cennntes tiró á dar en .su
l1echo malas de intento, ó como él &lt;l1ce, nrt1fic1osaE11tretenida, sino una buena y acabnd~ comed1~,
mente malas, para ridiculizar la ~uche~umbre de
conforme á las reglas del nrte, que tan bien eonocia
monstruosas comedias r1ue en su tiempo inundaban
y recomendó en su Quijote, por lo menos una que
y penertian el teatro, y con el Ob'~e t O d e desno fue-e tan monstruosa como las que por entonces
terrarlns de él, así como logró desterrar del mut_1&lt;lo
se dal~an al teatro por Lope de Vega _Y deruas
por medio de su Quijote los libros de caballer10~.
poetas que en todo el siglo x n1 le surtieron con
Si tal hubiesti sido su intento, lo cual es ab~olutaprodigiosa abundancia: y en efecto ee puede asemente falso é improbable, en tal caso, y al ver
gurar de,de luego que es de todas ellas la que mas
el infeliz y desgraciado desempefio de este supuesto ,
intento po&lt;lrinmos dudar con sobrada razon ~ue \
el nut;r de las referidos ocho comedias pudie~e
• Edicion c1:.sica de las obras cscogi,hs lle Cervantes por
haberlo si&lt;lo del inmortal Quijote. Y á la ver&lt;la&lt;l 1 Don Asustin G~rcia de Arricla.
Q
To11. \'lll.

?ª ª

1ª

º?ª.

�111

EL l~~TIICCTOH, O HEPERTOHIO
guarda c·l tono, el cnrúctcr y l·l estilo scnrillo y
1rnturnl de la ,·crdndera comedin, y asi111i~1110
la que mas se ncercn {1 In observnncin de la~ reglas
de cstn.
El 'l.h1to de .Jr9d 110 tanto merece el uou,brc de
comed in cowo el de una simple relacion lastimo:;a
Y trágica 1ior lo eomuu, &lt;le lo, trabajos c¡ue padecinn los cautivos cristiano~ en poder de !,is inticlcs,
en cuya piutura entran tnmliicn las reprobadas
costumbres de unos y de otros, cuyos sucesos son
tanto mas creibles en In plumn del nutor, cunnto
&lt;¡ue por 61 pn~nron muchos de ello~¡ y nsi ~e
introduce en ella á ~í miRmo como historin1lor
·verdadero. No ~e advierte en esta comedia unn
nccion pl'Íncipnl 1i que e:;tcn subortliwulos los
ilemas iucidcntes, y si nlgun epi~odio ¡,nccle ocupar
el lug-ur de elln, es la complicacion de afectos de
amos y de c~clavos. Tampoco se oli,crrnn In,
unidades de tiempo ni de Jugar: en elln iutrod11j11
s~1 autor figuras morales. La Xccesidad} la Oca~•on IIC'oqnu á A urelio pnrn que ronde~cienda cou
las importunas in,tnncins de Zarn. Fácil huhiem
sitio y mas nntnrnl poner estos discursos en Loca
&lt;le lns Jl('rsonns ¡ pero e~tn in\'encion fué tan del
g11,to de Ccnnntes que se precia ue haber ~ido d
¡1rimero que introdujo en el tentro las figuras 1110rnles con general aplauso; si bie11 muchos niíoti
1111tes Jns rnmos introducic.ln~ en ln cornc&lt;lil\ e.le ln
JJuquesll de la Rosa, imprc~I\ por Juan de Ti11101Jedu _el nfio de IJGO, por Alonso 1le ,.E-ge, poeta
Y rcpre,rutante, como Jo fué por 1u1ul'IIO~ tiempos
LPpc de ltucdn.

Ln X1111ia11cia, tragedia e11 cuatro netos ó jornada~, se fu1Hla en un hecho l1i~tórico liarlo conocido
Y glorioso ¡,nra fo nncion (•s¡,afiola. Auur1ue e;.ta
composicion es mns rcgulnr y de 111ucho mayor
mérito 1¡11e el Trato de ,lr9d, y auuc¡uc ti~ne
Lellezns por !ns cuales merece ser colocac.la entre las
~ejore~ obras ele! mismo géuero de n')uella época,
&lt;lista lia~tante de la perfeccion {1 que ha Pido llevada en nuestros tiempo~ la tragedia: diferencia
que ~e pulpa muy luego si se la compara con la
tragedia que sobre el mismo argumento ha ciado ni
ten tro español á fines del siglo pasndo el benemérito Don Ignacio Lopez de .Aynln. Sin embargo
las be_llezas de que abunda unidas á In fidelidad y
exactitud con que Cervantes describe las circunstancias del sitio y catástrofe de Numancia ni
.
.
'
mi,mo tiempo que hacen muy interesante esta
trngedin, y disimulables sus falta~, justifican el
aprecio que de ella han hecho tanto nacionnlei
como extranjeros, y particularmente estos últimos
entre quienes ha sido traducida. Estn tragtdia y
el 1'rato de ,lrgel no fueron impresas hasta el nño
de 178 f en que las publicó en )fadrid Don Antonio
de Snncha. Ademas de sus comedias y de las
¡Jiezns de verso de que hemos hecho mencion escribió Cervantes un gmn número de poesías sueltas
en diYersas ocasiones, yn en elogio de las producciones &lt;le sus amigos, ya en los certámenes poéticos
que c,tal.ian entonces muy en boga, t, ya en conrnemorarion de algun acontecimiento político ó
s~1ceso público notnlile. Los límites &lt;le un perió• &lt;l1co 110 nos permiten hacer mencion indi1 i&lt;lual de

l&gt;E 111::i'l'i lHI.\, ll ELLAS LETHAS y AHTES.

totlas sus compo,ic:iones e.le esta clase r¡uc lleg:m,11
tí publicarse, (1 mas &lt;¡ue fuera de poro intercs l"•lu
nomenclatura á no insertar las pocsias mismas.
En el cx,ímeu ele las obras del inmortal Ccrrnult's
hemos comenzado por !ns poesias y el teatro, ¡,orque sicudo lo mns débil de ellns anelfoamos desemLarnzarnos cuanto antes de la parte menos
agradable de nue~tra taren. Pasaremos nhorn Íl
exnminar sus producciones en prosn sobre las
eunles e,trilia la fnmn unirersal de este peregrino
ingenio.
L.\ GAL.\TEA

Que hahin compuesto y concluido parn fines ,le
1'3~3, fué ln primera obra suya que se puLlicó: uo,eln pa,torul, acomodada nl gu te, de ar¡uel tie;npo,
enracterísticn &lt;le la edad juvenil de Ccrrnntes, y
en que satisfaciendo su inrlinncion (l 13; porsía y ni
cultirn do rn lengua propia, quiso acreditar la
fe&lt;'undiclnd de su in,.enio,
dnr á conocer alguuns,
o
&lt;le sus nrrnturns ó sucesos particulnre$, alabar a
los pocb1s &lt;¡ne ento11ccs florccinn, y dirigir ú In
e.lama objeto de sus nmorcs, 1111 obsequio tanto mns
delicado y nprecial,le en ar¡ucllo:; tiempo,, cunnto
se procurnbn salvar el pudor y Jecoro propio &lt;lcl
sexo, con la artificiosa alusion de trn5Jadur ú los
campos !ns situaciones ele aquella pnsion, pint{mdola nl natural entre el cnndor y la inocencia ,le
sug moradores.
El mi,,mo Cervantes indicó en el prólogo que
muchos ele Jo, pn~t0rt',; de su noycJa ,olo lo era11
en el traje¡ y el ejemplo de Rodrigo de Cota, autor
de lri Cde.-ti11n, y de HIS coetáneos J orgc de i\lontemnyor, Luis Gnlvez de l\Iontnlrn, y sobre totlo el
testimouio de Lope de \'egn eontirmnu rp1e Gnlntca
no fuf una )'Crsoua ideal y fingida, sino rt":,l y
rcrda,lera. Eucubirrto Ccrrnutei; L.njo el 110111b1c
de Elido, pustur t:11 ltlS rihernadd Tr¡jo, rcfü,re sus
nmon'..S con Gnluten, pa~torn 11acida c11 las uril/1is1ÚJ
aquel río,; y romo ni mismo tiempo que Cl•nuutes
pulilicaha e,tn, nHnturas, ¡;nlnnteaLa ;Í •ma d.inm
principal ele la, illn de Esr¡uh-ins lfomad1t l),, Cutaliua de Pnlncios Snlnznr y Yozmediano quien,
como dijimos en su biografia, Yino dcspues á ~er
su esposo, no puede quedar duda de que esta fué
la Yer,ladera Gnlntea ¡ nsi como tampoco pUl'ilc
hnLerln de que bnjo los nombres d-0 Tir,i, Dnmon,
:'llefüo, Sirnho, Lauso, Larsileo, y Articloro, introdujo en aquelh fábula á Francisco de Figueron,
Pedro Lninez, Don Diego IIurtaclo de l\Jenclozu,
Luis Gnlvez de )fontnh·o, Luis Bnrnhoun de Soto,
Don Alonso de Ereilla y :Micer Ardrés Rey de
Artiec.ln, todos amigos suyos y muy celebrados
poetas de aquel siglo. Ya en primero de Febrero
de 1584 babia examinado y aproLndo esta obra por
ore.len del Con~cjo llcnl Lucas Grncian Dauthrn,
cnlificándola de prorncho~a, de 1nucho ingenio, Je
galana im·encion, y de ensto e~tilo y l,uen lcngunjl':
á cuyo dictúmen ,e unieron los elogios particulares
r¡ue la dieron Luis Gnh·ez de i\Iontaho, Don Luis
de Yargas Manrique y Lopez )Iuldcm1ltll&gt;) ,¡ue
corresponc.lieron 1í la nceptnriou que &lt;le•puc• tul'o
en E~pnñn y entre !ns naciones estrn11jera~. Pcm
e~tos a piamos tan generales, y nquellr s elogio. tun

• 1•
han ,cni,lo ni pueden 11
va:;:os é indctcr111111a, o,, uo '.
·l· ·uantlo In 1
sen ir ahora de rrgln
filosofia, 1
criticn, ilmt_rnda por e -~~cio , rcctilicn nuestra, \!
llirige Ygobierna nueSlro J
? · · s In Galaica \
itleas. Examinando por estos prrnc1_P'.º
ril ó \
"d 'ndola como uua co111po~1c1on pasto '
y con~• era
(s un la llama su autor), hacomo una égl~ga .eg
admira la belleza
liaremos que s1 por uun parte i_ws
. In
li&lt;l d le la,; descripciones, el &lt;lecoro )
y nnturo. a l
trata del amor, h1 nriednd y
ngmlein con que se
la. cxcekntei; situaciones \\
contrn~te de los afecto,, , " .
"d d In
t ta gracia y oportum a ,
uprorcchadas eou a11 1 l • .e y ll\ fccumlic.lnd 11
cultura y lmcn uso de engnuJ , ·cr unos ,nstore,
del inneuio, cxtraiíamos por otra'
llt·tud "
º
J
demasiado
eru&lt;1·itos Y filo5ofo~,, una mu¡ incciou
de episodi~s qu~ ~fnscnudfo ~en los
0
Prodictalic.lnd
i,Tt
el mterc, y cou un
principnl, de 1 1 nn , . _; , cuadro con otros
• d ¡ · mer tcrmmo uc 1
personnJeS e pn,
. d
b . In conexion y 1
&lt;le un ór&lt;len inferior, sm escu nr.
iriu,,·a
de
altrunos
sucesos
accesorios
con el l .
10
ana 0 1
0
.b
• su c.le•en. ni ni el modo con c1ue contri uyen a . .
c1p
,
.
or
e-to
que
Cervantes
qm~o
¡. ce Se ereenn P
~
•
. mas 1
~ •
1 de del caudal de su mve11c1on, ,¡ue
bien hacer acnory modera,lo en In dL•posicion de su 1
parecer par
•
a y ,'
.
Hefiriendo ¡1or consiguiente 1o nquez
fabulo, l
fl .d cJ ú la prudente y juieio,a eco- 1
uuu _h1 super u~: hn duda que él mismo conoció
nomnl; porque
. Y_
do &lt;li,culpas de los uuos
to· defectos ya ant1c1pan
e, ,
. Jono "ª 11idiemlo intlulgencia de los otros
en su lHO o , , '
t
no conhasta que saliese In tiegundn par e, qucal .
, 6, aunque parece 1n t em·a adelantada. tiempo
clu)
de su fallecimiento.
d ¡
·
eo ns
Suspemlcrcmos
11or h O), nuestro exámen
,
el
b
ti Ccrnmtcs~dejnndo pura otro numer'
º1 rnls cNo.. elns el incrcnioso
Hidalgo y los 'L ra0
e e as 1 ' · ,
d
•stro
,
·o
.
d.,
l'ér~ilcs
las
tres
obras
maestras e nuc
b •'J ~ ....
'
tlouoso e,critor.

t~r\t~,:!:~~ ,\~ 1:

l

ROMA .ANTIGUA y )lOOEH~A.
p 'TA que miras grande Roma ahon1,
1Í~icsped, fuú yerba un tiempo, fué collac.lo;
l'ri111ero apacentó ¡,obre_ ganado~
Ya del mundo la ,·es Rema _Y seuorJ.
Pucron en estos atrios Lnm1a y ~lora
De unos ac.lmiracion, de otros eme.lado i
y In que pobre Dios tuvo en el prad~,
Deidad preciosa en alto tom~lo adora.
Jo\C tronó sobre desnuda pe!in
Do111le se ,·en subir los cha¡nteles
.\ sncarle los rayos de In mnno ~
Lo ,pie primero fut'.·? r~ca dcs~eua;
Senado rudo, que nst1cron p1el~s,
Jh ley nl mundo y peso nl Oceano.
Cuando nnció la dieron
Mnro un arndo, Reyc, una lol,a,
y 110 c.l&gt;;:Sconocieron
Lu leche, si e,te mata, y aquel rut.a.
l&gt;io,es c¡ue tmju hurtados
Dd Dáuao fuc;;o la ¡,icdml Troyuu.;,

a:a~

Fueron aquí hosreoa(los .
·11ann.
Con fácil pompa, en devoc101~ ,1cos
Fuó templo el bosque, lo~ pc11n, . . .,
Víctima el cornzon, 1os diose.s ,aras,
11
anos
y ¡,obre y eomun fucgo en e•tos
,
.
los
&lt;los
hcrwano~.
08
Los [!randcs remos
A'i1i sed de los bueyes
, · T"bre
¡;nnto ll ,
De Evanc.lro fug1tt\'0
J
l
Sinió: de,pnes los Cón,u e~, ¡0 3 e) es
Con sangre le mancharon,
Le crecieron con llnnto
. . iaron.
·
De los reinos que un t .ie~ po n1insio1. ,
· 'los en caden.i
Fné triunfo suyo, Y vio
El Danubio y el Rhcno,
'
T · ameno, .
L . dos Ebro~ y el pac.lre l\JO
03
'
•
la arem1 ,
Cano en hi c~puma y l'OJO con
y el Nilo á quien l1an dado,
,
Teniendo' hechos de mar, nombre de., r10,
do
• v;en
• cJ o ue ha guarua
No ~in envidia,
Su cabeza de yugo y senono,
Defendiendo ignorada
., .
La libertad que no pud1. era nrumua •
El ue ,or siete bocas derramado, ,
q plata
, 1 Y cmv'\
. ·•· l hiilrn espmnautc,te
y de
Con siete cuellos hiere el mar so~an '
Sirviendo en e1 •im ·iern0 y el .estio
A E"ipto yn de nube yn. de no.
Anu'ºc.1aron nl Tibre cuello Y frentero·
Puentes en lnzos de alabastros pu •
Sobre ¡ieÚatiCOS duros,
. e
Llorando tn11tos ojos su cor~1~:te;111crnlda
Que nun parecen en campo•
lc.l
Los Jlllentes Argos y pnv?n la cspallorº;s
1 f'bnca~ e¡11e
Donde muestran as ~ llc·,··111 las hora,:
La fncrzn. que en los pies
, l se"uro~
·
o,.,J ma ª .·,
Pues vencil\os &lt;lel t1emp
Pelirrros son los que antes f ueron muro,,
.
Queºen s1·etc montes círculo formaron,
Done.le ú la libert.nc.l ele las nnc1oues
Carcel dura cerraron.
Trofeos y blasones
Que en arco.. diste ú. leer á las e~trella~,
y nosé s1. u, env1· &lt;liar á las lilas de ella.&amp;,
i o Roma generosa !
.
Se11ultndo, se '\'en, done.le se v1cron
Los or"ullosos arcos,
Como ~n espejo, en la cor:ie1~te undosa:
'fan emidiosos hac.los te ~1gmcron,
Que el 'l'ibre, r¡ue fué espejo ú. su hermosura,
Los dá en sus ondas llanto y sepultura.
y las ¡&gt;uertas triunfule~,
Que tllntn ,·anidad nli1Deutaron,
Hoy ruinas desiguales,
Que ó sobraron al tiempo, ó pP,rc.lonaron
Las 'guerras, yn cad11co11, y i~ortales
.Amenazan donde autes admiraron.
Los dos rostros de J nno
Burlnste, y en su templo y _ara apenn11
Hay yerba que dé somLr:i ~ los nreua,,
Que primero ntloró tauto S1eano.. - .
Donde antes hubo oriículo~, hoy herab'
y desennsnlias e.le los nitos templo,,
\'uchcn á ,er riberas las riuc'.11s:
Los •1110 fueron palacios s011 •'Jem11k.:

2,

�ll(l

Las ¡&gt;eñas que vivieron
Dura vida con almas imitadas,
Que parece que fueron
Por Deucalion tiradas,
No de ingenios á mano adelgazadas,
Son troncos lastimosos,
Robados sin piedad de los curiosos.
Solo en el Capitolio perdonaste
Las estátuas y bultos que hallaste:
Y fué en tu condicion gran cortesía,
Bien que á tal magestad se le debía.
Allí del arte ví el atrevimiento,
Pues Marco Aurelio en un caballo nrmnclo,
El laurel en las sienes anudado,
Osa pisar el viento,
Y en delgado camino y sendas purns
Halla donde afirmar sus herraduras.
De Mario ví y lloré desconocida
La estatua, á su fortuna merecida :
Ví en las piedras guardados
Los Reyes y los Cónsules pasados :
Ví los Emperadores
Dueños del poco espacio que ocupaban,
Donde solo por señas recordaban
Que donde sirven hoy fueron señores.
¡ O coronas, ó cetros imperiales,
Que fuisteis en Monarcas diferentes
Breve lisonja de soberbias frentes,
Y rica adulacion en los metales!
¿ Donde dejasteis ir los que os creyeron?
¿ Cómo en tan breves urnas se escondieron?
De sus cuerpos sabrá decir la fama,
Donde se fué lo que sobró á la llama.
El fuego examinó sus monarquías,
Y yacen poco peso en urnas frias,
Y visten, ved la edad cuanto ha podido,
Sus huesos polvo, y su memoria olvido.
'rú, no de aquella suerte,
Te dejas poseer, Roma gloriosa,
De la envidiosa mano de la muerte:
Escalóte feroz gente animosa,
Cuando del ánsar de oro las parleras
Alas y loa proféticos graznidos,
Siendo mas admirados que creidos,
Advirtieron de Francia las banderas:
Y en la guerra civil, en donde fuiste
De tí misma teatro lastimoso,
Siendo de sangre ardiente, que perdiste,
Pródiga tú y el Tibre caudaloso.
Entonces, disfamando tus hazañas,
A tus propias entrañas
Volviste el hierro, que vengar pudiera
La grande alma de Craso, que indignada
Fué en tu desprecio triunfo á gente fiera,
Y ni está satisfecha, ni llorada.
Despues, cuando envidiando tu sosiego,
Duro N eron dió música á tu fuego,
Y tu dolor fué tanto,
Que pudo junto ser remedio el llanto,
Abrasadas del fuego sobre el rio,
Torres llovió en ceniza viento frio;
Pero de las cenizas que derramas
Fenix renaces, parto de las llamas,
Haciendo tu fortuna

11 í

DE JlU:iTOlllA, BELLAS LETHAS Y AHTES.

EL lNS1'1lUCTOil, O REPERTORIO
Tu mue1-te vidn, tu sepulcro cunn.
Mientras con negras manos atrevidas
Osó desanudar de sacras frentes
Desdeñoso laurel, palmas torcidas,
Que fueron miedo sobre tantas gentes,
Hurtó el imperio, que nació contigo,
Y dióle al enemigo :
Pero tú, ó fuese estrella enamora&lt;ln,
O deidad celestial apasionada,
O en tu principio fuerza de la hora,
Naciste para ser Reina y señora
De todas las ciudades.
En tu niñez te vieron las edades
Con rústico Senado;
Luego, con justos y piadosos Ileyes,
Dueños del mundo, dar á todos leyes.
Y cuando pareció que babia nralmtlo
Tan grande Monarquía,
Con los Sumos Pontífices, gobierno
De la Iglesin, te viste en solo un diu
Reina del mundo y cielo y del inliel'no.
Las águilas trocaste por la llave,
Y el nombre de ciudad por el de nave,
Los que fueron Nerones insolente$,
Son Pios y Clementes.
Tú dispensas la glol'ia, tú la pena,
Y á esotra parte de la muerte alcan;i;a
Lo que el gran sucesor de Pedro ordena.
Tú das aliento y premio á la esperanza,
Siendo en tan dura guerra
Gloriosa corte de la Fé en la tierra.
QUEVEDO,

TRAKQUILID.AD.
LA. tranquilidad de espíritu y la paciencia contribuyen sin duda eficazmente á la cura de las enfermedades. Esta es probablemente la razon por
qué no sufren los animales indisposiciones tan
prolongadas como el hombre. No reflexionan
como nosotros ni piensan en el porvenir: suften
sus males sin pensar en ellos, y se restablecen
simplemente por medio de la temperancia y el
reposo.

EL CUERVO-FABULA.

EL cuervo observó que el águila cubría sus huevos
durante treinta dias: " lié aqui la .razon," dijo
entre sí, " por qué los aguiluchos son tan fuertes
y tienen la vista tan penetrante: bueno; yo tambien probaré á hacer lo mismo con los mios."
Desde entonces el cuen-o tnrdtt treinta dias en
empollar sus huevos, pero sin embargo no ha sacado
nunca otra cosa sino cuervos.

MALTA, Y LOS l\1ALTESE$.

-,,\
,,,

1~ 1

~t

SEl:ORA MALTEtiA Y St; CRL\ DO

tomaron en su levantamiento una actitud tnn imDESPUES de haber referido sumáriamente al prinponente y desplegaron tal energía y decision, que
cipio de este número y el del mes anterior, la hisel general Vaubois, acostumbrado á considerarlos
toria de la Orden de los Caballeros de Malta desde
como unos miserables aldeanos, no podía volver ele
su origen hasta que fueron expulsados de esta isla
su sorpresa. Desde aquel momento se cerraron las
por las tropas francesas en 1708, daremos ahora
puertas de la Valletta y las tres ciudades, y las
por via de complemento una sucinta noticia de las
tropas que las guarnecían permanecieron durante
vicisitudes y estado político y social de Malta,
dos años en un estado de bloqueo. Durante este
desde la invasion de las armas republicanas hasta
largo
período dieron pruebas los malteses de un
hoy.
ardor patriótico y sufrimiento que pocos pueblos
Cuando despues de la toma de Malta continuó la
han excedido. Unánimes en su objeto, tomaron
escuadra francesa su viaje bácia Egipto, dejó Natodas SU3 medidas con orden y prudencia. Recopoleon en la isla una guarnicion de 4,000 hombres,
gieron armas y establecieron un sistema que reguá las órdenes del general Vaubois. En menos de
larizó sus operaciones, dividiendo sus quintas ó
tres meses la conducta de los franceses había irrilevas en cuerpos ó batallones distribuidos luego en
tado á los malteses al extremo de causar una insurlas torres que guarnecen la costa y por las poblareccion general y repentina. Muy pocos oonquisciones de la isla, con casi tanto orden como un
tadores ha habido que obrasen con tan poca disejército regular. Fueron vanos cuantos esfuerzos
crecion como los franceses habían manifestado
hizo el general francés para entablar una recondesde que tomaron posesion de Malta. En tan
ciliacion ; sus mensageros eran siempre detenidos
corto período abolieron los títulos y rangos, reorgaen calidad de prisioneros, y muy luego percibi6
nizaron todos los establecimientos, instituyeron un
que los naturales tenían bastante firmeza para pernuevo gobierno y municipalidad, y fundieron la
sistir en la empresa que habían comenzado, á pesar
¡&gt;lata de las iglesias. Hicieron alteraciones en la
de que se hallaban basta entonces sin auxilio.
ley enfitéutica y publicaron un decreto mandando
Con mas de 6,000 hombres bien disciplinados á sus
que los hijos de las familias principales pasasen á
órdenes (los soldados y tripulaciones de los buques
Francia á recibir su educacion. En una palabra
que habían escapado de .Aboukir se le habian inlos términos de la capitulacion fueron consideracorporado) no podía efectuar una salida con fuena
dos como nulos. La causa ostensible del levantasuficiente para imponer á sus enemigos, pues los
miento, fué una tentativa que hicieron los franhabitantes de La V alletta, animados por el ejemplo
ceses para despojar las iglesias de sus colgaduras
de sus compatriotas é irriiado11 con los crecidos
de rica seda adamascada. Los habitantes ele Malta

�llH

EL INSTIWCTOH, O HEPEll'l'Ol!IO

impuesto8 qnr. Fe les ex1ginn, asi como !ns privnde Amil'u~, dchian las tropas inglc,as ha her el'llciones consiguientes á un estado &lt;le sitio, no po&lt;linn
cuo&lt;lo á )Jaita siendo esta ihla restituida ti loti
ser almndonados á sí mismos dentro tic las 1ruralla~.
caballeros de San .T unn, á con&lt;licion de que no deSe asegura que durante estos &lt;los aííos perecieron
beritt de haber "lcngu,1" frnnccsn ni ingle~a, transsobre 20,000 personas de miseria y necesidad, pero
firiendo los privil&lt;'gios de nmbn~ á una mnlte,a 11uc
en medio &lt;le sus padecimientos y dificultades, reusó
deberia instituirse. Pero antes de que se cumel pueulo oustinadnmente In oferta que le hicieron
pliesen csta3 condiciones drl tratado voh-icron ú
,·arios de los caballeros por quienes linbia sido tan
renovarse las hostilidades, y &lt;lurnntc la obstinada
cobardemente abandonndo, de unirse á los palucha que mnntu\'O la Europa contra Napoleon,
triotas y auxilinr en la expuls1on de los invasores.
permaneció la isli1 en poder de los ingleses, y vino
En cuanto á los franceses sufrieron las calamitla&lt;les
á ser el cuartel general de las armas britúnicns en
del sitio con su característico buen humor. Forel l\Jeditcrr-áneo, el punto de reunion de los buques
maron jardines dentro de la pinza en los cuales
de línea, y el emporio de 1111 comercio activo que
cultírnbnn frutas y hortalizns. Hubo tiempo en
le estaba negado á la Inglntcrra en los dcmas
que unn libra de cerdo fresco se ven&lt;lin á 30 reales;
puertos continentales t.
carne salada á 15; el pescndo mns ordinario á 11;
Cuando se estableció la 110z definitiva, fué foruun gnllina 250 rs. ; un pichon 50 ¡ una libra de
malmente reconocida In isla de Malta como unn
azucar 01 rs. y 17 mrs. ; de café 107 rs. 21 mrs.;
parte integral de los dominios británicos en los
un:i rata gorda 7 rs. 16 mrs.
tratados que firmaron los representantes de las
De~pues de la b:italla del Nilo• el almirante
potencias europca9. Obtuvieron asi los malteses
N clsoii que babia llegado á interesarse vivamente
un soberano de m eleecion y bajo el poder marí1&gt;or los malteses, envió cuatro na \Íos &lt;le línea
timo de la Inglaterra aquella protcccion que su
portugueses y dos fragatas á bloquear á Valletta ¡
posicion insular lince indi,pensable á su pro,periy poco mns de un mes &lt;lespues se presentó él
dau.
mismo con cntorce navios de guerra é intimó la
A la cabeza de la ndministracion pitblicn en
rendicion 11 los franceses quiP.nes respondieron con
Malta, se halla un gobernndor auxiliado por un
una lncónica n&lt;'gativa. Lord Nelson se ,·ió preciConsejo de seis individuos. Los molteocs disfrutan
sado ú abandonar la isla, hallándose sus nnios
de las mismlls consideraciones y privilegios que los
muy desmantelados, pero dejó una escuadra portuingleses residentes en la i~la. L:1. justicia es disguesa para mantener el uloqueo. Desde entonces
tributiva é igual para todo~, y grndualmentc se
las esperanzas de los malteses se fundaban solo en
han
ido haciendo en favor del pnis nuevas conNchon y el gobierno británico. El rey de Sicilin
cesiones que tienden directamente ú hacer menos
los hnbia provisto de pólvora y btílns, y de~pues
oneroso y perceptible el sentimiento de In depenlos autorizó para extraer trigo á crédito de los
dencia
nacional. La oficialidad de las tropas malgrnneros sicilianos. A principios de 17!)!) In situntesas
que
antes era exclusivamente compue,ta de
cion &lt;le los malteses era ya muy ventajosa. Poringleses,
lo
es hoy en su mayoría de naturales del
mó,e un Congreso de que era presidente un cnpipais los cuales disfrutan de igual grado y considetan de navio inglés, y bojo cuya direccion fueron
racion en el ejército Lritónico: lo mismo se rnrifica
ndministrodos los ramos civil y militar. Se autoco11
los empleados civiles asi como con las autoririzó y negoció un empréstito público; rcguláronse
dades
de la isla. Se bon mejorado las leyes y
los derechos de aduana, y fueron constituidas dos
ordenanzas de comercio; se han fundado escuelas¡
bahías en puertos para el comercio. .l\Ionteniuse
se ha cstublccido In libertad de imprenta, y aun se
entretanto con toda rigidez el bloqueo pc,r mar y
ha declarado á la lengua italiana como idioma ofitierra, construyéndose baterius que teninn á los
cial y de ley.
~itioJos en alarma continua. En Diciembre de
No ofrecen los malteses diversidades notnules
17!)!) fueron reforzados lo~ malteses con nrios
de carácter. Las maneras de los habitantes del
regimientos ingle~es y sicilianos formando el que
campo pre~cntnn una combinacion de !ns del su&lt;l
titulaban ejército aliado del sitio de la Vallettn.
de Europa y de la costa fronteriza de Africa con
Eu Setiembre de 1800 hizo r,roposiciones el genealgunos rasgos característicos de la Turquía y de
ral Vnubois para entregar la plaza, firmándose un
la
Arabia. Los campesinos tienen generalmente
neta de cnpitulacion el dia ;; en virtud &lt;le In cual
los
labios gruesos, la tez muy morena con qjos
se permitió á los franceses salir de In fortaleza con
negros muy Yivos lo cual dá á las mujere~ un c;tilo
todos los honores de In guerra hasta la orilla de la
de belleza oriental. Los ojos negros no son sin
mar, donde &lt;lebinn deponer las armas. llabia
embargo
tan universales que no se ven frecuentedura,lo el bloqueo &lt;los años y dos dins. La escuamente
en
las aldeas el ojo azul de la Europa setendra inglesa entró en el puerto el &lt;lía siguiente en
trionnl. Nótase en muchos individuos el cnbell&lt;&gt;
medio de las aclamaciones del pueblo.
Lonl Nclson lnbia prometido á los malteses que
¡1er111nnecerin11 bojo la proteccion de la Inglaterra,
la Rusia y la Pru~ia hñ ta la paz que tuvo despues
t Con el fin de menoscabar la preponderancia mercantil
lu,;-ar en lS0-2. Segun lo estipulado en el tratado
de fa lngbterrn y ouliga1fa á acceJer lt 111 pai COll'i'Jü inútilmente la habi:1 convidndo, estableciú Naroleo~ en los
tiempos úe su ¡1rospcriJaJ el Humado Sistema Coutineutal
por el cual qucJaban excluido;; los buq11cs ingloscs de cu·
• \'i~u L! !n,truc!or, lomn vu, p:.,; l.
ruerciar en lo, J&gt;uor(os &lt;!el continente.

,

lHl
DE JT($TOllL\, TIELL,\$ Lf:.Tn.,s y AHTF.S.
1 h:illitn ,lispnrsln~ en mc~ns ú r5pfonndns ~it11n1lns
·nd'icnr
¡
1 que parece 1
• ¡1rMctlrnci:1 nfrirnnn.
.
forma de esealo nes-, ,~- es grnude la lahor
. ,¡ne
j~~~:~e de los naturales tiene bastante nnnlog1~ i en
cm¡,lcan
los
naturales
para
hacer
pro1luct1vo
l&lt;'r'
.
al de ]ns espnííolM en general, y ~ le
!ns muJeres
pue·to las clases unjas, 111 de
reno de tlln difícil nccl'so.' l,'na n'.ita,l,, po~o
los hombre~, por su •
b d
,
de la su11crfic1c de la isla, o s1 a un.1
lo~ catalnnes de Espoíín, como se ve por el gr~ a o 1 o mrno•,
.
.
Al
"0
OOU
fnnegn&lt;las
de tierrn, est:i cult1Ynt!a.
~o~ a. este artículo. En Ji¡ alta sociednd
que ncompaua
p •
~o'n
y
granos
son
los
dos
principales
productos,
ron
se usa el traje unher,nl de los salones de ar1s y
. 1 'ti d el primero cuyo ,·!llor anual nsLondres.
1
p~rttcu
a GOú,000 pe~~s
c1ende u unos
" fuertes. La cantidad
Puede en general decirse de los ma te~~s que
de
grano
que
produce
In
isla
uasta sola para e1 conson &lt;le carácter amable, sóbrins, pacíficos e rndussumo
de
una
tercera
parte
del aií~. El nlgodon
~riosos y muy sufridos en la adversidad. G~stnn
halla
salida
en
el
mercado
de Gcnorn, ¡,ero b
much; &lt;le la música, del baile y de otras d~ver'l es hilado en la i~la. El gnmu.lo
el
mnyor
parte
e
e
sioncs análogas, y son muy JJUntuale~ ~ estrictos
. te eIe unos ·~,000 cabnllos, mulns y asno~,
con,1s
d
en la ouservancia de los deberes reltg10s0~~ 1_m(estos
últimos excekntes) 6,500 cnbezus de gnm, o
dicndo asegurarse que apenas t .iene la reh,.1on
-~
católica en parte nlguna del mu~_ºº. prosehto; ' rncuno, 12,500 de ganado lanar, y 7,000 cabra,.
Lns hortalizas y la fruta se &lt;lán en grande nuunes Le
mas ce1osos. E l número de eclesrnshcos
. . .
dancia y rnriedud.
.
proporcion de uno por calla cien rnd1\1tluos.
ns
Se cnlcula que las &lt;los terceras partes de la ~•erra
ialcsias en las nldeas son espaciosas, y se celeura
de cultivo pertenecen ol clero y ni gou1~rno.
; ellas el servicio divino mejor que en muchas
.
• se d e01cnn
·
Pocos pro1uctnrios
I1or sí á la ngnculciudades del Continente.
tura, sino que arriendan sus tierras grneraln'.cute
Libre de la complicncion de causas y efectos
por término ilc ocho nfio~. El ¡m·cio de lit tierra
diYCrsos que co11fun11en y perp1CJ· an ni ob•crvn1lnr
-'
I'
de mejor calidad es de unos 2,,0 pesos por fa_nede la sociedn1I cn lns capitales populosas de hu ropa,
1 &lt;&gt;ndn. La pobreza gencrnl que reina en la isla
dcs1le )11!'go ~e echa ,le \'Cr el estatlo s?ci11l de ¡,'.s
haLitautc; en }¡\ isln de Malta. Sensible es dcc'.r 1 :1canzn iguaimeute al propietario, ni rentero_ y al
aldeano. Es tnn considcrnblc el valor de In ~1e~r,1
que la pobreza, la inseguridad de ob_tencr _nhque el producto es nbsonido en l:i rcnt~, y In i'.111ca
mN,tO In mcmlicidnd temporal ó lm~nh~nl, o In
\'entaja que ~nen el rentero e, su prop10 tr,ll,~Jº en
clepen:lcncin de alguna institucion cnr1tat'.~·n, ~o~
los hechos &lt;1nc primer,l llnmnn. la ntcn_c1on de ' cnlida!l de jornal. Acn,;o n~ hay entre cu•.11!º•
cinco de ello~ que ¡,osean los implemento~ nccc.~ohscrrndor. La pol,lacion hn crecido comul_erahle. de Ia la'·or
11
rios
u , (1 ¡1csnr de que• en, una. peqncua
mente, mientras &lt;JUC los medios de proporc•:m~r el
sustento no han aumentn1lo durante los u!Utnos ·: labranza hastnri,1 la suma tle diez a &lt;¡~mee pc,os
. I,OsJ·ornales del tn1lmJador
• antes mas Licn han ifüminui1!0. Ln pohlapara comprarlo~.
. , camt .
auos
.
· r ooo
pe~ino
no
pa~nn
ile
dos
real_cs
y
mcd10
a rr,
cion 1111c hace tres siglo, a~cemltn so1o u ..,, . \1
almas se hallaha en un estado miserable: en _el d1a ' ralcs de \'ellou diarios en el tiempo mas ocupado
~el ,1íío: y aun nsi la mitad de los ln!&gt;rndorcs ~e
~" 000 hnbitnntes. En .H:13-j el- numero
pnsn &lt;1e 1,,,,,
¡ ¡
hallan imposibilitado, de ¡,agnr sus JOmalcs en
~
•'l
-i'J&gt;
"
el
de
nacidos
3,3.j(j
&lt;
n111
o
rile
tos
e
muer
-,
•
,
d
dinero YCrificúndolo en frutos, generalmeute algoun exceso &lt;le 861. Los malteses se cns~n muy
:
elon, t'ri,,
."º y ceLada, ó ¡rnn: los cuales. rnlunn
,
jóvenes, y con muy pocas espemnzas de mt'Jorar su
siempre
ÍI un precio mas alto qne_el &lt;1ue tienen_ ~'.1
·c·1on
asi
es
que
la
11obreza
general
de
las
clases
COn(ll
1
•
•~
• J •
el mcrcndo. La principal ocupnc1on de In ~am1h.1
1&gt;rolctarias produce eu ellas cierta md11crenc·'.a uL•
del jornalero e,; hilur, pero cuan,lo trnLaJan ~n
cin el porvenir. Hay JJOCOS jornaleros ile ,·crntc y
1
,
• tl, 1IIJ
"os en el cam1&gt;0' recibe In primera sobre
cinco nííos &lt;le edad ,¡ue no estén casados, y e~ muy
DlllJCT
un real de ,·ellon por ilia, y cada uno de los scg1111raro entre ellos el que 11rep:irn &lt;le ~ntc~ano los
dos siendo menores de diez y ~cis níío~, algo me:nos
. de sou
'·relle,·ar las nucrns obhgnc1ones
que
me1l10s
. , .
tic mctlio rcnl. P,•ro el jornalero ngricul~or .no
ní ÍL imponerse, siendo nsi que es rnut1l pensar e•~
puede sin embargo contar con obtener tral''.'Jº s1110
hacerlo dcsp11e~, aunque es rnrdad que e~ meno.
en los meses de Abril, )lnyo, Junio y Sehemhr~•:
oneroso mnuteuer una familia en un cl11~n _benigno como el de Malta do~dc la po~re~n c,_tu hu'.:e 1 el resto del 81¡ 0 In mayor parte de cll?s están s'.n
11
tmbnjo, dedicímdose entonces á po;iho~enr.
de muchos &lt;le sus mnle~, lll es tau St&gt;ru ida ) l'SCll.l·
la isla de Gozo una se~ta parte tic In poblnc10n
!ida como en los ¡10iscs &lt;le) norte. En prue_ba de
recurre á Ju mendicidad cuando cesa la labor del
Io poco que les nt rist·t' c:l J)Or\'cuir, lm,tu citar
. el
campo. La caridad prirndn es muy ncth·a,_ Y nnn
hecho de que general111e1&gt;te se ven rn la neces1da&lt;l
de pedir prestados los vestidos pnra la boda. Los 1 porcion considerable de la, rentas de In_ isla s~
expende en establecimientos &lt;le bcneficenc1n; m~~
malteses son cariiíosos y buenos, )' muy amantes
estos no pueden suplir la Yentnja de un trnbaJO
&lt;le su fnmilia y de su pais; por eso aunque nlgunos
indepeudiente. A comecuencia de esta f'.ecuente
de ellos salen de In isla á probar fortuno, muy
c,cnsez de labor, el robo &lt;le productos agr1c?la~ rs
pocos llegnn á establecerse en paises extran~eros
uno de los delitos mas comunes en los distritos
sino que tun proHto como reunen nlgun _dinero
rurales de la isla. Es muy difícil reprimirlo, pues
vueh-en á su patria á pasar &lt;'I re,to de sus ~•as. .
lit mayorin Je la poblacion no puede meno; ti~
El suelo de Malta es notable por la pcque11a cnnll.
.
lílq
d111l de materia ,.e,,etul que contiene en proporcion
s11n¡,at1znr
con 1os de¡·rncucn te~-, . •v si
· tieuen •.
¡,nrtes :igra\indns suficiente energ10 par~ prosc"mr
li rn feracidad. L';s partes cultirnúa1 de la bla rn

ª¡°

1

rn~:

:m

1

.
l
1

!:

..

";;

�120

EL IXSTRUCTOR, O REPERTORIO

en su tle_mnnrla, ~e exponen í1 una i-cn,.,nnza que
nprnn;; tiene la ley medios de precn,cr~ por esto
los labrndore~ procuran c,itar el mnl 'poniendo
guardas que T1g1len de din y de noche sus plnntíus
y no pocas veces recogen el fruto untes de lle"nr
su s~zon pnrn nhorrar el oneroso &lt;füpendioº que
los "Unrd
.
dorn~1onnn
.
e
as. L a esca~ez e, msalubridnd
el aln~ento ú. que se ven reducidos nlgunns veces
los habitantes produce en l\Ia!ta frecuentes eufermetlndes epidémicas. Para 51\tisfaccr el hambre
suelen comer yerbas y raíces buenos solo para el
gnnado. La poblacion ngricultora de la isla se
compon? tl~ 5,73,j fümilh1s ó 28,Gi5 personas.
Ln ¡mn~1pal ocupncion de In pnrte no agricultorn
de los hnlutnntes del cnmpo es hilar, hien sea con

á

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

el torno ó con el hu~o, y trjcr telas de hilo y al~odon para los vestidos de las clnses industrio,as:
pero este trnbnjo es miserablemente pagndo, pues
se nsegura que nnn mujer hilando desde !ns cuatro
de la ~añann hasta las nueve de la noche apenns
ll_ega a ganar catorce maravedís, despues de dcdnc1r el gasto del aceite con que ~e alumbra. En la
¡'.esca se emp!ean . sobre cuatrocientas personas.
En l\_folt~ se ,·ive bien Y á poca costa: ni escasean
las di\'crsiones. Hay opera italiana tres veces por
~emann, y en las casas ¡mrtir.ulares frecuentes sa:áos y ~niles. Ademas el arribo constante de ,·i~, Jero~, d1plomático~, misioneros, anticuarios y otros,
forma_ una agradable rnriedad en una sociedad tnn
1 redncaln.

EL i\I AR IlOJO.

ESTE mar llnmado
tnmbien Golfio Ar'b'
•
11 1go es una
parte del oceano Indico que •e introduce t I
continentes de A~in y Afric:1 por el est;;c~: ~:
Babelrnnndel, separnndo la Arabia en A . d I
,.• • . en Alr1ca.
..
e a
Extiéndese des l d' s1a
I
A u1s1ma
.
te 1c 10 cstrceh o, s1tundo á los 12º y 40' de latitud N t
en direccion :Xor-Oeste hnsta los 30º d
_e y
N. La extension total' de este golfo ed at1tud
400 legurui,_ pero su anchura varia au,~:ue
grndo con•1d~rnblc. Desde el estrecho del llabclmande! que tiene solo unas cinco le¡{un• &lt;le ancho
,·a gradualmente ensancliando y, 1 d'·t
.
'
,.
.
, .. n i~ anc1a de
unas! .,3 legua~ tiene ya sobre sesenta, la cual
pue, e •er con•1clernda como la
h
.
.
.
nnc ura media.
. mar TOJO al Norte se di, ide en dos rnmalc,.
El

t
en~n:~

¡
11

El

t t
r~en aI orna el nombre de Dahr-el-Acabn . •
el occ1dentnl el de Babr-el-Sue:z. Entre estos
~ol~os se halla la region montuosa del monte S1'nn1··
O J ib l l\J
e. usa ( monte de l\Ioisés.) El Bahr-clA b t
d
e~ a, ornan o la direccion Nord-este, se iuterna
~ii, de 30 leguas con una anchura media de
1 ., leguas. El Bn?r-el-Suez se extiende Mci:n:~
1 Nor-oeste á una distancia de mas de 00 leguas. nl
ex~¡mo del gofo se halla la villa de Suez.
.
I
mar Rojo es muy profundo. La parte que
? e~ menos es el golfo de Suez. En su ce,itro
tiene d 40 ,
d I e
a 50 brozas; mas al Korte la profundiac es solo de 30, clisminu~•endo gradualrne11te
h t t
b
,
as a res ruzaf, qu: es la del puerto mi,mo. El
h golfo de ,\cubn nma en su fondo de 1()1) ú 200

II

O •

:1~

brazas, pero el centro del mar es aun mas profundo
bajando la sonda en alguuos parajes hasta. 230
brazas ó 1,380 piés.
Esta. profundidad seria favorable á ln navegacion
si no la hiciese dificil el gran número de islas, arrecifes y bancos de arena diseminados por aquel
mar, particularmente en su costa oriental, asi como
los vientos predominantes. El mar Rojo es la.
parte mas setentrional del océano en que se encuentran arrecifes de coral, siendo en él mas numerosos que en ninguna otra. costa. de igual extension. Difieren estos arrecifes en su forma de los
que hay en el Océano Pacífico, en cuanto á que
nunca. se presentan en figura circular sino casi
siempre extendiendose en línea recta paralela. á
la costa. Hállanse frecuentemente unidos á los
continentes adyacentes lo cual hace á la costa
casi inaccesible, ¡,ues mientras que la mar cerca
de estas es muy profunda loa arrecifes se hallan
solo cubiertos con tres ó. seis pies de agua y aun
este fondo disminuye á medida que se aproxima
á la costa, de modo que hasta los botes pequeños
se hallan detenidos á una distancio. considerable
de ella. Aumenta considerablemente el peligro
ele estos arrecifes la circuustancia de que no se manifiesta su existencia como generalmente sucede
en otros mares por el herbor ó rompimiento de las
olas sobre ellos, cualquiera. que sea el estado del
tiempo y Tientos. Se atribuye esta. ausencia de
resaca á la naturaleza. porosa de la superficie de
Jichos arrecifes de coral, la cual quiebra In violencia del mar, del mismo modo que un cuerpo
de agua pierde una gran parte de su ímpetu arrojándola sobre un cedazo.
La posicion peculiar del mar Rojo entre dos
costas de grande elevacion ejerce una inftuencia
considerable en la direccion de los vientos. Durante la estacion calurosa desde .Mayo á Octubre
1ireTalecen en toda su extension las brisas del norte.
Aunque no soplan sin interrupcion, suelen sin embargo reinar durante muchos diaa seguidos, con
grande violencia. Durante este periodo tienen los
arrecifes dos piés menos de agua sobre ellos que
en los demos meses del año, circunstancia. que
¡rncde atribuirse á las continuas corrientes que
pasando por el estrecho de Babelmandel vierten
en el golfo de Aden. En el invierno desde Octubre á l\Jayo, si bien prevalecen aun en la parte
setentrional del mar los vientos del Norte, en la
meridional reinan los del Sur, y generalmente con
bastante constancia. Mudan entonces de direccion las corrientes reftuyendo :on gran rapidez, y
como la gran masa de aguas no tiene por donde
escapar, se aglomera hácia la parte del Norte
donde adquiere una elevacion considerable. Como
los Yientos soplan siempre en la direccion en que
corre el mar, afectan solo los parajes abiertos de
ella, pero no los estrechos ó pasos entre las islas
y In costa, por cuya razon los marinos prefieren
navegar por ellos aunque el tránsito es mas dificil.
Lo3 principales puertos en la costa arábiga son
l\Ioca, Odeida y Sida; y en la nfricana, Suez, Coseir
ó Cosire, Soakin, y l\lason. Existe entre ellos
una comunicacion activa, particularmente á causa
TOH, YITI.

de los peregrinos que proceden á Meca y )ledina
desde los distritos orientales de Africa. El número de buques que surcan el mar Rojo pasa de
cuatrocientos; son de diferentes tamaños desd,,
50 á 200 toneladas de porte. La mayor parte &lt;le
ellos se emplean en el transporte de peregrinos
que pasan anualmente de 120,000, y asimismo en
el de granos y esclavos que constituyen cn~i la
totalidad de las exportaciones de Africa para la
Arabia. La importacion de granos se hace indispensable á causa de no producir la Arabia el suficiente parn In manutencion del crecido número de
peregrinos que todos los años visitan la Meca.
'l'raenlo del alto Egipto, y despues de depositarlo
en los graneros de Kenned, es transportado en camellos hasta Cosire. Este tráfico se halla ahora exclusirnmcnte en manos del Bajá de Egipto. Como
las costas del mar Rojo producen muy pocos artículos para la exportncion, son muy rnrn vez visitadas por buques e1:tranjcros.
Iláblase por primera yez del mar Rojo en la
Biblia con motivo de haberlo atravesado los israelitas. Poco despues de este tiempo, sino antes,
parece haber sido nnwgado. Yu en tiempo de
Solomon eran a1,reciadns las yentajas de c~ta na,·egaciou, pues clespues de la conquista de Idumea
por David y la adqui~icion del pais inmediato á
Bahr-el-Acaba, estableció Snlomon en Elaz y
Ecion, sobre la costa de este golfo, una colonia
de navegantes fenicios. Se ignora sin embargo ~i
se extendia entonces la. navegacion hasta In India.
Segun la autoridad de vario, autores griego,, la
comunicacion mas antigua de que existe recuerdo
entre la. India. y los países bañados por el Mediterráneo se efectuaba por el golfo Pérsico. Algunos
escritores modernos han dudado de este hecho,
fundándose en In dificultad de transportar las mercancías á tra,·és del vasto desierto situado entre
El Kntif, supuesto emporio del golfo Ptirsico, y
el l\leditcrníneo ¡ mas esta duda ha. desl\parecido
desde que se lm descubierto, durante las guerrns
entre el Baja de Egipto y los Y ~habitas, In. existencia de uua série de trozos de terreno fértiles
que atraviesan el desierto, pasando por el lado
occidental de ella el camino que llevan las caravanas de peregrinos desde Damasco á Medina.
Este camino parece haber sido el mn.s frecuentado
hasta la época. de Alejandro. Es sin embargo
probable que antes de rn tiempo existiese alguna
conexion entre el mar Rojo y la India, si bien no
era el conducto mas general por donde llegaban
al Mediterráneo los productos de esta parte ,!el
Asia : pero cuando las guerras que siguieron {1 la
muerte de Alejandro hicieron peligroso el tránsito
por la Sirio, al paso que la política de los reves de
Egipto favorecin el comercio y navegacion d¿I mar
Rojo, llegó pronto á ser la principal línea de comunicacion entre la Europa y In India. Continuó est.\
aumentando aunque lentamente ¡,or consbtir el tráfico principalmente de artículos cuyo uso se hallaba
limitado solo á las clases opulentas¡ pero en el primer siglo de In era cristiana era ya tan considerable que, ~egun asegura Estro bon, salino anualmente
de l\fyos Ilormos para la India mus tle 120 bm111f'a

n

�1
EL INSTRUC'l'OR, O llEPER1'OllIO
Se ignora cual era la vcrd1ttlera situacion &lt;le este
puerto; pero existen algunos datos para suponer
que se hallaba á los 25° de latitud Norte. La conquista de Egipto por los califas árabes no parece
haber disminuido el comercio entre ambos paise~,
pues se sabe que en el siglo rx los árabes extendían
su navegacion desde el mar Rojo por el océano
Indico hasta Canton y la China. Poco despues
establecieron los venecianos fa~torias en Alejandría, y las producciones de la India pasaban por
el mar Rojo á esta ciudad, y desde alli á Europa
durante el período entre el siglo XII y el xv, hasta
que el descubrimiento del derrotero al rededor del
cabo de Buena Esperanza dió una direccion distinta al comercio entero de la India. El comercio
y navegacion del mar Rojo quedó aniquilado por
este suceso, recobrando solo alguna actividad en el
siglo XVII á consecuencia del cultivo de café en
los distritos meridionales de Arabia: pero si llegase
á efectuarse el proyecto de que hace tanto tiempo
se habla de abrir una comunicacion por el istmo
de Suez entre el Mediterráneo y el mar Rojo,
cesaria pronto esta inactil·idael, verificandose entonces exclusivamente por este la comunicacion
-c:;tre la Europa y las Indias.

1101Pbre bautismal &lt;le Fernando; asi pues, general,
me fio en vuestra palabra." Esta concesion 110
llegó sin embargo á tener efecto por razones ulteriores y la guarnicion de Ulm, compuesta de mas
de veinte mil hombres, fué enviada á Francia y
distribuida en los distritos agrícolas asi como la
mayor parte de los prisioneros cogidos en aquella
corta pero brillante campaña.
Seis semanas despues &lt;le la entrevista que acabam0&amp; de 1cferir, se dió la célebre batalla de
Austerlitz. La derrota que en ella sufrieron los
emperadores de Rusia y Austria no solo desvaneció
las es1'1w:anzas que habían concebido estos de
humill~rl su enemigo, sino que les obligó á encomendarse á su demencia. Escogieron á Liclitenstein para que fuese el portador de sus propuestas
de sumision, recordando In confianza y aprecio que
le babia manifestado Napoleon en Ulm. Cuando
el príncipe de Lichtenstein embajador ele los emperadores de Austria y Rusia se presentó al vencedor de Austerlitz con proposiciones que parecian
deber influir en el destino de la Europa, el emperador de los Franceses le clió audiencia eu un
pajar donde á la sazon se hallaba, sentado sobre
un monton de paja y calentándose á una lumbre
encendida en el suelo".

NAPOLEON EN AUSTUIA.
DESPUES ,Je haber ocupado Na¡ioleon con su ejército las alturas que dominaban á la ciudad de Ulm,
envió á buscar al príncipe de Lichtenstein, mayor
general que se hallaba encerrado en ella, y le intimó la rendicion de la plaza, manifestándole que
si llegaba á tomarla por asalto, lo cual no le seria
muy difiril á causa de la imposibilidad de defenderla por largo tiempo los sitiados, se veria en la ,
dolorom precision de obrar como lo habia hecho /
en J afn donde toda la guarnicion fué pasada á
cuchillo. Aseguróle de lo mucho que deseaba JI
evitar esta calamidad, concediendo una cnpitulacion honrosa tanto á él como al valiente ejército
prusiano, pero que para esto era indispensable la
,entrega de la plaza. El príncipe exigió que se
dejase á los oficiales y soldados en libertad para
restituirse á Austria. " Concederé esta libertad,"
repuso Napoleon, " á los oficiales pero no á los
I:GOISMO.
soldados, pues ¿ quien me asegura que no se les
volverá á hacer servir de nuevo?'' Reflexionando LA vejéz del egoísta es triste; no tiene compañero
.
.
'
despues un momento añadió: "Está bien, me fiaré
111 sucesor m esperanza; ocupa desapaciblemente
en la promesa del príncipe Fernando. Si se halla su círculo estrecho, como el caracol su concha; lo
en la ciudad de,eo darle esta prueba de mi aprecio pasado es para él un vacío, lo presente un desierto•
concediendole lo que solicitáis de mí, seguro de y el porvenir la nada.
'
que la corte ele Viena no quebrantará la promesa
de uno de sus príncipes." Lichtenstein repuso que
el príncipe Fernando no se hallaba en la plaza.
• Er, nuestro número de Febrero últin:o ofrecimos publi" En ese caso," dijo el emperador, " no sé quien car con el siguiente una n emoria hist6rica del emperador
ha de garantizarme que los soldados que ahora os Napoleon; pero habiendooos extendido en ella mas de lo
devuelvo no volverán á tomar las armas contra mi:" que al principio nos propusimos con el fin de hacerla mas
mirando entonces atentamente al general, continuó¡ comprensiva, nos fué imposil-le cumplir nuestra oferta.
" pero \"OS sois príncipe de Lichtenstein, y no sé Tenemos sin embargo la sati,faccion de anunciar hoy la
porqué este 011el1iclo no ha de valer tanto como el publicacion de este opúsculo, el cual nos atrevemos f, e,•

perar me1·ccerá la aprouacion de nuestros lectores.

1

I

DE llISTOHIA, BELLAS LETRAS y AllTES.
PELIGROS A QUE SE ESPONEN LOS
ESCRITO RES EN LA CHINA.

UNA de las sin"'ularidades notables de la China es
que nada ele io que hay alli establecido ha de
sufrir jamás la menor alteracion. Un severo despotismo lo conserva todo en el mismo estado en
que eventualmente se encuentra. No hace mucho
tiempo que un individuo llamado Whan~-see-,H~on,
que seguía la peligrosa carrera de escritor publico,
cometió la enormé imprudencia de hacer algunas
ligeras alter:tciones en un diccionario existente de
la lengua chinesca. He aquí el relato que de tal
crímen hicieron sus jueces.
" Hallamos, dicen, 1°. Que se ha atrevido á
ocuparse del gran diccionario de Kang-hi haciendo
de él un compendio en el cual ha tenido la audacia
de alterar algunas palabras de esta auténtica y
excelente obra. 2°. En el prefacio de su compendio hemos visto con horror que ha osado mencionar
los nombres de la familia primitiva de Confucio y
aun de V. l\I.; temeridad y falta de respeto que
nos hn hecho estremecer. 3°. En la genealogía de
su familia y en su poesia asegura descender de la
rama de Whang-see."
Preguntado porque ha tenido la temeridad de
querer corregir el gran diccionario de Kang-bi,
respondió: " Este diccionario es muy voluminoso
é incómodo: he hecho de él un compendio mas
manual y menos costoso."
Al segundo cargo relativo á In audacia de mencionar en el prefacio de su diccionario los nombres
ele familia de los emperadores de la dinastía reimtnte, dijo: " Sé que está prohibido por la ley el
pronunciar estos nombres, y si }'introduje en mi
diccionario fué solo con el objeto de que el público
supiese cuales son y evitase el pronunciarlos. He
reconocido sin embargo mi error y reimpreso la
obra omitiendo lo que no debia estar en ella."
A esto replicamos que los nombres de la familia
primitiva del e~perador y de Confucio son conocidos de todo el imperio, Protestó sin embargo
que él los había ignorado por mucho tiempo hasta
que teniendo ya treinta años de edad, los vió escritos en el salon donde los literatos hacen sus
eomposicionea para obtener grados.
Al preguntarle que cómo se babia atrevido á
asegurar que descendia de la rama de Whang-see,
dij o: "Fué un impulso de vanidad que se apoderó
ue mi, quise hacer creer á !ns gentes que era
alguien.''
Si en estos tres cargos babia realmente algo
reprensible segun los principios generales de moralidad universal, era sola la fabricacion de una
genealogia ilustre. Esta impostura censurable en
todos casos, pudo tener por objeto el hacerle prosélitos, pero los jueces de Whang-see-Heon consideraron esta falta de mucha menos importancia
q1,1e las otras dos. Declararon al autor reo de alta
traicion solo por el primer cargo y pronunciaron
la sentencia siguiente:
" Segun las leyes del imperio, semejante crímen
merece severo castigo. El reo será descuartizado,

1:2:l

sus biene3 confiscados y sus hijos y pnrientes
mayores &lt;le 16 afios de edad .. sufrirán pena ele
muerte. Sus mujeres y los h1JOS menores de 16
a6o3 serán desterrados ó concedidos como esclavos
á alaun "'rande del imperio.''
Ei em;erador sin embargo se dignó mitigar el
riaor de esta sentencia en un edicto del tenor
"
siguiente:
.
" Favorezco á Whang-see-Heon con respecto a
la naturaleza de su castigo. No será descuartizado
y se le cortará solamente la cabeza. Perdono á
sus parientes. En cuanto á sus hijos resérveseles
para la grande ejecucion que debe efectuarse en el
otoño. Ejecútese la sentencia en las demas partes.
Tal es mi voluntad.''

VENTAJAS DEL PELO RUBIO.
Yo no sé porque he deseado siempre ser rubio:
tal vez será porque la providencia ha dispuesto que
sea moreno; pero prescindiendo de esto, yo veo
un sinnúmero de ventajas en los rubios, que no
favorecen á, los morenos.
Un rubio es constantemente mejor recibido en
una tertulia que un moreno.
Para un rubio hay tres morenos. El rubio
parece que encierra en sí un no sé qué de aristocrático, lo que mueve á las señoras y madres &lt;le
familia á tratarle con una particular distincion.
Cuando un criado entra con un azafate atestado
de dulces ó lleno de bebidas, desde luego puede
apostarse á que va á presentar el homenage primero de sus sorbetes y merengues á un rubio que
ha llamado desde luego su atencion, gracias á la
magnificencia de sus rizos.
Hay una opinion generalmente adoptada, y es
que los cabellos rubios se rizan por sí mismos.
Empero sea dicho de paso que los cabellos rubios
no se rizan mas naturalmente que los negros, y que
necesitan como estos de la cooperacion del hierro
y del fuego; pero en fin, habremos de pasar por
una preocupacion admitida, y un error que ha
pasado ya á proverbio.
¿ Hay que dar un empleo considerable 7 pue~ es
seguro que el rubio se lo soplará al moreno.
Todos los secretarios de embajada son rubios.
Todos los actores jóvenes que representan los
primeros papeles son rubios, ó les falta poco para
serlo.
Los poetas elegiacos son rubios.
Los mozos de drogueria son rubios.
Los respetables abuelos y algunos padres no son
ni rubios ni morenos; sino que son calvos; pero
adviértase que si se determinan á ponerse peluca
infaliblemente será rubia y no negra.
Parece que un rubio no tiene cosa alguna de las
que pueden desagradar en quien no lo es.
Se &lt;liria al verle que nuncu se emborracha, ni
aun se achispa siquiera: que no fuma; una mujer
hermosa adorará á un rubio que no gaste sino Uli

ll

.,....

0

¡;
~

�J :.!1

DE HISTOlUA, BELLAS LETRAS Y AHTES.

EL INSTRUCTOR, O l' E PERTOIUO

tilbury, y un moreno necesitaria para prenda1-la
arrastrar un coche con siete mulas de colleras.
¿ Qué se ve en los teatros en los sillon€s y I unetas
primeras? rubios y mas rubios. l Y en las galerias, y en el patio? morenos.
El rubio bulle por todas partes, se le recibe bien
en donde quiera, y todos se le sonrien nada mas
que por el color de su cabello.
En confirmacion de lo dicho consúltense á los
pomadas para teñir los cabellos. Los hay á millares para teñirlos de negro, y ni una sola para
teñirlos de rubio.
Lo rubio es por su naturaleza inimitable: para
poseerlo es preciso haber nacido peinado de este
color.
El que sea casado ruegue á Dios que le dé hijos
rubios, pues puede estar seguro que tendrá por
progenitores duques, marqueses y condes aunque
él sea el último de los sacristanes de una aldea.

Los dos siguientes ofrecen un contraste singular:
el uno está alegre, y el otro de mal humor: aquel
. .
se rie de corazon y goza de su contento,~ y este untado por el ~uen humor de ~u ~ompanero parece
decirle "necio ! ¿ de que te nes.

dor111:do, la cxpresion de cuyo rostro pudieras malicic-·:mente comparar con

125

Aqui tenemos una variacio11 del auterior -

1

¿:.- .

.
lliadie sabe qué cara

::.

Pero no seamos burlones.
pone cuando está dormido, por consiguiente será
mejor no hacer burla de la del prójituo. ¡ Vaya un
bostezo! ...

'\

-

-....

'~~
~~%
~~

~

_,_.&gt;~

Los que ahora siguen expresan en el uno cólera y
temor combinado~ y en el otro simple temor. La
posicion respectiva de las orejas indica la diferencia de pasiones -

Las dos cabeza~ que vienen ahora expresan, la una
padecimiento ó impaciencia, y la o_tra_ ~na especie
de sobresaltada precaucion como s1 m1s1fuz se preparase á daros á conocer que es peligroso abusar
de su pacieucia.

EL HOMBRE Y EL GATO.
Estudio para los fisionomistas.

UN A de las noches de este frio invierno, nos calentabamos Á. la cliimenea cuando llamaron nuestra
atencion Filis la gata favorita de la casa y su gatillo. Madama manifestaba un humor grave y
taciturno. Ilallábase entregada sin duda á profundas meditaciones, y por consiguiente poco dis1iuesta á ser interrumpida; pero no asi el gatillo
jugueton que daba indicaciones continuas de una
¡Jropension decidida á retozar, y como no encontrase un ovillo de ilo ni una bolita de papel con
que entretenerse, empezó á importunar á su digna
ruad re para que saliese á jugar con él. La venerable matronu significó su placer de que no se la
molestase, con varias señales de que sin embargo
no hizo caso el taimado gatillo; hasta que por
í1ltimo, la gata, apurada su paciencia, levantó la
pata en actitud amenazadora, exactamente lo
mismo que lo hace una madre con su obstinado
rapáz; y como el gatillo á pesar de esta notificacion hiciese aun otra tentativa para en tablar el
juego, la pata levantada bajó sobre su cabeza con
punteria tan certera y efectiva, que desde luego
cesó el retozo, y el gatillo se echó en el lado
opuesto de la chimenea con una mirada que parecia
decir "¿ Habráse visto vieja mas fa,stidiosa ?"
Tenia tanto de humano esta pequeña escena,
(pues la manotada del gato hizo mas impresion en
nosotros que en el gatillo) que nos sentimos dispuestos á dar entero crédito al escritor francés
Montaigne que dice que cuando juega con su gato
no sabe cual de los dos está mas divertido. Si el
lector es aficionado á la ciencia de Lavatcr, estudie
las fisionomías que aqui le dámos, y si halla alguna
semejanza con el rostro humano, fuerza será confesar que no hay tanta diferenci11 entre el hombre y
los animales como le induce á creer su orgullo.
La primera cabeza representa á madama dormida.
Lector, ¿ has visto alguna vez á uno de tus amigos

Tuvimos en nuestra juventud una aya anciana ya
y muy amiga, por supuesto, de su comodidad:
cuando se dormía en su sillon de brazos delante
de la lumbre, (fenómeno que ocurria con bastante
frecuencia) siempre despertaba con un bostezo
semejante. Pero pasemos á algo mas humano.
.A.qui tenemos por un ludo reflexion filosófica, y por
el otro sorpresa y admiracion. El profundo filósofo
con ojos bajos y mirada_s meditativas, presenta un
aspecto tan gray reflexivo como las dos terceras
partes de la es~e humana: y en cuanto al otro,
no hay duda alguna de que está exclaman&lt;lo "¡ Qué
me dice vd. ! ¿ Es posible?" ...

Pero ya ha muerto la gata y aqui acaba esta extraña y complicada historia-

El que sigue es excelente. ¡ Que hipócriton ! El
plato se halla directamente debajo de sus_ na:ices,
pero él está demasiado absorto en sus ~ed1tac1ones
1mra observar un hecho tan vul!fi[: No: el acercarse al sabroso manjar ha sido eñllramente casual,
y no lo tocaria por cuanto hay en el mundo -

11

11, ·
~-•..!

~✓

,.;¡:;¡,_g-~ ;~-

1,11

UNIFORMIDAD DE LA NATURALEZA.

(¡-¡oJi '

En el contraste siguiente vemos por una parte al
animal excitado, y por la otra. le observamo~ en
estado de perfecto reposo. En el primer Cliso tiene
hambre y vé á cierta distancia. un ro~lizo y g~rdo
rn ton: en el segundo disfruta de una comoda siesta
despues de una comida regalona.

El grabudo siguiente es una continua~on del ¡qué
me dice vd. ! pero con una exprésion de mayor
sngacidad, pues misifuz le,·anta las orejas y parece
querer comprender algo en lo que oye ó vé.

'

'

..,

•'::,~.:-

.-..... · .,,~
~,.
.........

I
1

.-_;J"--.:i.;_

LA. calándria emite hoy el mismo canto que tenia
cuando .A.dan se volvió por primera vez á escucharlo embelesado. El buho ha g1·aznado siempre
en mi bemol, y todavia prefiere este tono á cualquier otro. El chirrido del grillo ha sido en ré
sostenido desde que Tubal Cain lo oyó primero
en su frágua, ó los israelitas en sus hornos. Ni ha
subido el zumbido del mosquito del tono del la
tenor, ni bajado el del moscon del primer fa del
sochantre. El sonido tuvo al principio del mundo
la misma conexion que ahora tit'ne con el color,
y el ángulo recto de incidencia de la luz pudo
producir un sonido en las primeras torres de la
ciudad de Cain como dicen que lo produce hoy
sobre una de la~ Piramides. El tulipán cuando
por primera vez florecia en el jardín de .A.dan,
emitió un calor cuatro grados y medio mas alto

�EL l~::;TRVCTOR, O UEPERTOHIO
que el de la ntmósfern, como lo hace hoy. Lus
apoyo?'' "La naturaleza," dijo el ro lile, "no lo
n\·e, en su primer tr,ínsito migratorio se dirigieron
ha querido osi; es impo,il.ile ~1ue puedas c:ectr por
de norte ií sur atrn,·c,mndo por el trozo de mor /1
tí sola bnstn uno altura cons1dernble, y s1 pruebas
mns estrecho, exnctnmente del mismo modo que '' á hacerlo, los vientos y lluvins, cuando no sen tu
lo har,ín el otoño próximo. El cuclillo y el ruisepropio peso, te harán pronto caer al suelo: ni es
ñor empezaron juntos su canto en tiempo de Nimpropio tampoco que e:xtiendus tuij brazos aquí y
rod al principio de la prirna-rera como lo ejecutan
alli entre los demás árboles; pues dirán ellos; 'esta
nliora. Los pájaros que se mantienen de moscas,
no es mi porra es uua vid e:xtraiía; apártate que
pusieron huerns nzulados en los dins del pntrinrca ,
no quiero acariciarte:' mas yo entonces te hollar,is
José del mismo modo r¡ue lo harán dentro de &lt;los
tan enredada entre las diferentes ramas, que no te
mil años, IÍ menos que el sol descien,la de su trono,
será posible volver á tu roble, y nn&lt;lie er.tonces te
6 la tierra llegue ii desuncirse del carro ¡,Innetnrio.
admirará ni compo&lt;leceró.."
Ocho millones &lt;loscieutos y ochenta mil nnimál"¡ Ay de mi!'' dijo la vid," líbreme el cielo &lt;le tal
culos pudieron vh-ir en unn gota de ngna en tiempo
suerte;" diciendo esto se abrazó ni roble y ambos
&lt;le Scth n~i como lo hocen hoy. Los insectos volacrecieron y florecieron felizmente juntos.
dores teninn ~11s cotas de malla en tiempo de J aphet coroMdas siempre &lt;le plumas mas ,·istosns
que lns &lt;lel pavo real. Las abejas que proporcionaron á Ern la primera miel, dieron á sus
pnnales In forma exagonnl, y la primera mosca
ESTADISTICA CURIOSA.
pu9o veinte millones ocho mil trescientos y veinte
huerns en un año como lo hace hoy. El primer
.Multiplicidad de las ascendencias.-Segun el dicbrinco &lt;le la primera pulga fue &lt;le doscieutas Yetiimen de los apologista~, la sangre de nuestros
ces la extension de su cuerpo, como lo era el
antepasados se confunde en nuestras ,·enas; lri.
verano pa~ado. Ilabia hierro suficiente en la
doctrina de la consanguinidad es efectivamente
sangre de los primeros cuarenta y dos hombres
muy clara; pero de lo que no podemos menos de
que hubo en el mundo para hacer una rPja de 1
admirarnos es del prodigioso número de ascenarado, como hoy en el din, cualquiera que sea
dientes que contamos en el espacio de diez ó &lt;loce
el ¡iais donde se escojan. Los pulmones de Al.id '
generaciones. En el primer gra&lt;lo couocemos dos,
contenian una cantida&lt;l de materia ,·ita! de cientu /1
pa&lt;lre y madre; en el segundo cuatro, a huelo y
y cincu&lt;'nta y nueve pies cuadrados, lo mismo que
nbuela de la línea pnterna, y abuelo y abuela en la
los mios; y la primera inspiracion de Adan conmaterna: en el tercero ocho, á saber; el padre y la
sumió &lt;liez y siete pulga&lt;las cúbicas de aire ntmos- 1
madre del abuelo, y los &lt;le In abuela, 1&gt;ater110s;
férico como lo hacen !ns del adulto lector. Ln
el padre y la madre del abuelo, y los de In abuela,
rata y el gorrion siguieron los pasos de Noé corno
muternos; y asi suceshamente en una progre,ion
8iguen los uuestros.
constante á c~gra&lt;lo, y tan rápida que remon11 taudo hasta la vigésima generacion cada uno de
nosotros cuenta mas de un millon de abuelos como
se prueba por el siguiente cúlculo aritmético.
!
Grados de
Número de
LA PARRA Y EL IlODLE.
consanguinidad.
ascendientes.
( Partlbola.)
1
2
1
2
4
CnECLI. una tierna parra á In inmediacion de un
3
8
fuerte roble, y babia llegado ya á la altura en que
4
16
requiere apoyo. "Roble," dijo In porra, "&lt;lobla
5
32
tu tronco de modo que ¡&gt;t:edas sen-irme de sus1

1

tento." "'l'ienes un derecho natural á mi apoyo,"
repuso el roble, "y puedes contar con mi fuerza
para sustentarte; pero soy demasiado corpulento y
macizo para dolilarme. Abrázate ú mi, bella vid, ,
y ,·erás como tt' sostengo cariñoso, ayudándote á
trepar, si gusta~, hasta las nubes. Mientrasqne yo
te doy mi apoyo y proteccion tu adornarás mi
hasto tronco con tus verdes hojas y hermosos racimos. Ellos coronarán mi frente y me tlevoré así
en medio del bosque como un guerrero ,·ictorioso
cubierto &lt;le sus penachos. Tú y yo fuimos creados 1
por el Dh-ino Hacedor para crecer juntos, ú fin
de que con nuestrn union fuese fortalecido el débil
¡1restánrlole su npoyo el fuerte."
"Pero yo quiero crecer indeprndiente," dijo la 1
.
parra, "¿ porqué no te ro&lt;leas tu ñ mi, dej:í11do111e '
crecer derecha ~in d&lt;'pender precisamente de tu

o

7
8

o
lO
ll

12
13
14
ló
16
17
18
ID

20

64

128
2'j6
ól2

1,0-24
2,048

4,090
8,102
16,31:!l
32,708
65,536
13I,0í2
202,144
524,288
I,0-t8,5i0

del género lmmano.-Se lrn cnlcula,lo
J con,lfortalidad
cliYersidn&lt;l ln poblacion de to&lt;la la tierra, e1,tre

DE !IJ::;TOHI.\, IlELT ..\S LETIL\:3 y AHTES.
• to• v mil millones de almas. Si tomamos
oc 11oc1en -, ,
. ,
00 . fi'amos
el número intermedio, o ~en 9-16,080,0 '. ) J• •
.
de cada "rreneracion rnces1rn rn .¡o
)a d uruc1on
t
tiremos
que los ha bitan tes del globo
ano•, en
• entran
en r 1 mu ndo Y ·•nlen ele él en e•tn proporc1on.

1

Cada instante

GO
minuto
3,000
hora
86,tOO
clia (2-1 horas)
oot,soo
~emana (7 dias)
2,5!H,OOO
mes (30 dio~)
31,536,000
niío (36-5 &lt;lías)
gcnerncion (30 niíos) Otf&gt;,080,000

.

ve11on. E .sta onza de acero dnrí1 sobre
ll OJO
1
I1 1 ala mbre de que ~e hacen los mul" es a~
\·oras e • ·
d' )
1
1 valdrán ya 60 pesos fuertes: y ic 10 a umcuue ronvertido
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· · 7, 050
en muelles prod ucira
. ' nuelles
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I·..,~.rs. Y
de los roas pequeños y meJores, qu.
' 17mrs.vn. eaun uno que es su precio
corriente,
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, ~,,
• ~a1 pesos fuertes. y. ., rs. 1CU)
· o rn or
•. 1o la onza prinutJvn de 11erro, c¡ue
hnbra, 011qmru
costó &lt;los mnrnve&lt;lis, por medio de la labor.
l 1e

]1/udanza de sitio.

.
1

MOSAICO.

lnformacion e.rpllcita.
EscnIDAXO: ¿ Podeis decirm~ que ed~d t~nia vue~-

tro marido, buena mujer? V1u&lt;la:

127

s.'! sen_or; tem~

yo diez y nueve años cuando mur10 m1 mn&lt;lr~;
Hizo ,·einte y cuatro años por Páscu11 que muno
esta, y mi mari&lt;lo tenia trece año8 mas que yo.

i

'¡
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REu~IER0NSE ocho amigos y se com·i~ieron en
. toº° to&lt;lo•O los dius mientras
pu&lt;l1esen
comer JUn
,
C ~entarse IÍ la mes11 diferentemente situados. ¿ ,uun. las •er·1an
necesarias para complt&gt;tnr este
tos COIIII(
•
1
Por la bien conociila reglah &lt;le permuarreg1o....
d
tncion se hall u rú que para efectuarlo an e sen. t OS ll, la mesa
tur~e JUn
. ' 3o,,
-,aso Yeces, para lo cual
)'
suponien&lt;lo que liiciesen tre~ ~omulas al : 10,
haLrian de ,ivir 331 aiíos y 14,, dins._ La pr~gresion aumenta con tal rnpidez que s1 la soc1e1~a,I
hubiera consistido de nna persona mas, bnbnnn
,.3,v""'ºcomidas.
11eces1'ta d o 4...
· · ,\· si &lt;liez personas
. en!roran en este pacto tendrían para cumplirlo que
&lt;levorar 3,628,600 comidas,

Lluvia.
LAs gota~ mns grandes de l!U\·in, los cuales titmen
un diámetro de un quinto &lt;le pulgacln, caen con
una velocidad de 2,0-10 piés en un minuto; pero

las gotas ordinarias en los climas medio~ &lt;le la ~ona
templa!ln, no bnj1111 con la mit:id &lt;le es~n rap1&lt;le1.
Ei. obispo de Safübury en un sermon que pretl!có ' Los ¡,ie&lt;lrus &lt;le granizo en el sur de la huropa que
no hn mucho á beneficio del hospital tic esta crn- 1 á ,·eres suelen tener el enorme diámetro de dos
dad, manifestó el hecho singu~ar &lt;le que en In ~n- , pulgatlns, bnjon ti razon de 113¼ pies por seg_umlfl,
ti un Romo, asi como en Grec1a,..1.ra. desconocida
ó cercn de unn tercera parte de legua por mrnut:•
lag existencia de instituciones camnhrns: 1,roduEsta rapidez les &lt;lá t,11 ,tunte fuerza ¡,ara &lt;lestrmr
ciendo como una de las pruebas de este ase_rto,. el
viñedos y otros plantios.
estn&lt;lo actual de la ciuda&lt;l &lt;le Pompeyn en~, e:x,stente aun.
Botas apretadas.

Fulta de caridad rn los antiguos.

Ideat1 de los per_sas respecto á la Aml,-ica.
EL rey actual de Pcrsia hizo ,·aria~ !1regun_t~s á u~
oficial inglés respecto á la Amcr1ca; d1c1en,&lt;lo.
¿ Qué especie de parnje es ese?_ Por ~o~de y como
se va á él? Está debnjo de tierra, o a la superficie?

Ti,mpo caluroso para lo, periodistas.
E ,. edl· tor de un periódico americano
,, titulado
•
"New Orleans 1\Iercantilc Adv!'rtiser em¡neza
u110 de sus números con este párrafo - e: El calor
es tan excesivo que nos vemos en la precision de
solicitar de nuestros lectures nos eximan hoy de
todo esfuerzo mental. Sin embargo no &lt;lcb~ por
esto inferirse que no existe grande abundnncrn de
i&lt;leas eu el fondo del tintero."

Valor de una onza de hierro.
Er. Yalor de una onza de l1ierro puro, puc1le decirse
,¡ue es casi uulo; pero le supo11dre111os ser dos
mnrnve&lt;lía. Una 0111a de acero (que no es otra
cosa r¡ue hierro cc,ml,inn&lt;lo con c:irbon me&lt;liante el
fuego) de la misma calhlnd usado para muelles &lt;le
J,.tlanza rn un rc&gt;loj, vale muy cerca de dCls rrnlr~

Ux cirujano de Xuevn York dice que durante ui:n
semana ha asistido á cuatro indiYiduos ntacndu:1
de opoplegía íi consecuencia de llernr hotns nprcta&lt;lns.

Curtidos.
SE ha descubierto el mo&lt;lo de emplear la ~ar~a espinosa comun en el procedillliento de curtir ¡nele~.
Si rcsultnse este ser un buen sustituto para la casen
ó corteza del roble, ser:i tlll grande importancia d
de~cubrimiento en muchos respectos.

¡

La m1yer y el reloj.

PREGU:-.TARONLE un dia á Fontenelle en la antecámnrn del re\' ruol era la diferencia entre un
reloj y una m1;j~r: á lo cu~l r~sponilió sin &lt;lete:
nerse : "El reloj sirve para rnd1carno1 las horas, )
In mujer nos hace ohi&lt;larlas.''

A los cocincro11-receta para confeccionar una boda.

Coa1m un cabnllerito y unn muchacha, los mejores
r¡ue podais encontrar: procurnu que. aquel, fea
,er,lc y esta tiernecita. C?locad ni_ JÓven ~ In
i11c~n, cch!lll una buena cant1da&lt;l de vmo, y m1e11-

e

..

&gt;

�128

EL IXSTHUCTon.
tru se vá remojando introducid una palabrita aqui
y alli respecto á la dama: esto contribuirá á que
comienze pronto á hervir. Cuando le nais ponerse colorado en las agnllM, llendle á la salo,
Rentadle junto á la muchacha, y aaturadlos bien á
ambos con café caliente y fuerte: colocadlos despues al piano, y atizad la lumbre huta que cante
ella. Cuando oigaie suspirar al caballero, ea sefial
de que ya hierven ambos. Ponedlos entonces por
Ri solos en un rincon de la pieza, ó eu un sofá, y
dejadloa alli hervir á fuego lento el reato de la
noche. Repetid el mismo procedimiento tre1 ó
cuatro vecee, cuidando de colocarlo~ siempre uno
al lado de otro en la Dleaa, y los ten&lt;lreie pronto,
para la boda tan luego como queráis. Despues
del matrimonio debe tenerse cuidado pues suelen
frecu&lt;!ntemente acedarse.

1

El trueque real.
Et gran Federico de Prusia atendia siempre aun
á las circunstancias mas triviales en la co11ducta
de sus soldados. Habláronle un dia de un jóven
y gallardo cabo de escuadra que por un impulso
de vanidad habia suspendido una cadena y Fellos
á una bala de fusil que llevaba metida en la faltriquera del reloj. Tu,·o el rey curiosidad de investigar el hecho y una mañana acercándose á M,
" Bizarro
cuidadoso de beis ser sefior cabo," le
dijo, "para haber a&lt;lquirido suficiente diuero 1i
comprar un reloj." "Señor," repuso el sol&lt;l!!&lt;lo,
"me lisonjeo de ser bizarro y cuidadoso, pero eu
cuanto á mi reloj en verdad que significa bien
poco." .El rey Racando un magnífico reloj de oro
continuó. "Por el mio son las cinco, ¿ que l1orn
es en el tuyo?" El cabo sin cortarse respondi~,
" mi reloj no señala ni las cinco ni las seis, pero
me recuerda que á todas horas del dia y de la
noche debo estar pronto á morir por V.M." "Cambiemos," repuso vivamente el monarca, y poniendo
su reloj en manos del soldado metió la bala eu su
propio bolsillo.

Lengua, y dw.lecto,.
A»RLUNG, eu su Mitri&lt;lntes, dice que existen 3,064
lenguas y dialectoe: pero el distinguido geógrafo
y filólogo BaJbi enumera 860 lenguajes distintos
y mu de 51000 dialecto~. De las 860 lenguu,
ló3 pertenecen al Asia, 53 á la Europa, ll4 á la
Africn, 423 á la América y Jl7 á la Oceánica; y
aun ea¡iera·ver aumenta&lt;lo este número por medio
de una investigacion cuidadosa en Africa y Amé-

y

rica.

Provision de un amante.
celebrar el matrimonio del conde de .Artoia
(despuea Carlos X) resolvi6 la ciudad &lt;le Paria
distribuir dotes entre un cierto número de jóvenes
casaderas. Una linda muchacha de díez y seis
afios, llamada Li~e Noisin, se presentó á inscribir
su nombre eu la lista de candidatu. Preguntáronla quien era su nóvio, ó lo que respondió
sencillamente: "No tengo nóvio alguno, yo crei
que el ayuntamiento debia proveerlo juntamente
con el dote." Esta inocente respuesta excitó la
risa de loe concurrentes, entre los cuales no tnr&lt;ló
murJ10 la jóven en encontrar marido,
PARA

Réplica oportuna.
ENRJQUB VI dl Inglaterra burlándose de In ohesidad de un corteaano que le babia servido en
vurias embajudaa le dijo que parecía un buey.
"Ignoro en ,·erdad á qué me parezco," respondió
el bnron, "pero sé que he teni&lt;lo repeti&lt;lns veceff
el honor de representará V.M.''

Piedra mettt1rica.

&amp;medw contra el micidio.

No l1ace mucho fué encontrada en Auatria una
piedra meteórica que pesa mna de media libra.
Cuando cayó estaba blanda é hirviendo.

Dolor maternal.
mujer de un noble veneciano habiendo perdido
á su hijo úniro se entregaba al mu acerbo dolor.
Un sacerdote amigo deseando mitigar su afticcion
la suplicó entre otras cona recorda11e que Dios
habia exigido de Abraham el eacrificio de 111 único
hijo. "Ay amigo ! " repuso la afligida aeiiora,
"ese Dios de bondad que formó n11eatroe corazonea y nbe de qué eatrm hechos, no habria nunca
exigido semejante sacrificio de una mailre ! ''
LA

1'1·evnicim1 irlandeta.
" No envíes á buscar al doctor S.'' decia el ca.
pitan O'Neal á un amigo enfermo; "no envies á
buscar al doctor S. pues en cierta ocasion asistió á
un oficial de nuestro regimiento, y por vida mia le
atracó tan inhumanamente de pociones y n1e&lt;licina~, que el pobre diablo continuó malo de sus
resultas por quince diaa deep11ea de su completo
restablecimiento."

" Ei. único medio de poner fin al crimen del
suicidio que se vá haciendo tan general," decia
uno, "ea declararlo delito capital y castigarlo con
la muerte ; solo medidas violentas pueden curar
grandes malea."
Re,pue,ta oportuna.
Ux mercader mas rico que avisado y lleno de su
propia dignidad é importancia, preguntó un dia
con aire de proteccion á un paatorcillo en el campo:
"Dime, rapáz, ¿ no se halla esta venta á mitad &lt;le
camiuo del pueblo de ... ? "Ea preciso ante~,"
repuso el muchacho, "que me digáis de don&lt;le
,·cuis para poder yo contestará vuestra prtgunta."

LONDRES:
Dí LA IIIIPREXTA Df. CARLl'S \1'000, Porr1~ '• COIJRT, PU.U 5TRUT,

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GUERRA DE LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA.
De 1808 á 1814.

I
1
1

LA ambician desmesurada del ilustre y afortunado
guerrero Napoleon le habia hecho mirar por largo
tiempo con ojos codiciosos á la bella y fértil península española. Desde el principio de su gloriosa
carrera contemplaba ya la posibilidad de apoderarse de ella; pero sea que temiese el denuedo é
indomable espíritu de independencia á la dominacion extranjera que babian manifestado siempre
sus habitantes, ó que no le conviniese durante sus
operaciones militares en el K orte de Europa tener
por enemiga á la España, que, aunque menos
fuerte, podia por su posicion geográfica causarle
• considerable daño, lo cierto es que basta el año de
1808 cuando la paz de Tilsit había afianzado el
cetro en su diestra no llevó á efecto la invasion
que meditaba, y aun entonces no la verificó abierta
y noblemente, sino por medio de un engaño y
valiendose de un pretexto ~ubrecticio y ratero may
indigno de un hombre que en mas de un sentido se
babia hecho acreedor á la apelacion de Grande
con que era distinguido.
El privado Don Manuel Godoy, que de simple
guardia de corps babia ascendido en muy pocos
años al rango y título de príncipe de la Paz, y al
elevado puesto de primer ministro de Espafia y
generalisimo de sus ejércitos, no contento con tan
extraordinaria prosperidad ambicionaba aun adornar sus sienes con una diadema. De la codicia de
este favorito se valió Napoleon para llevar á cabo
sus planes respecto á la Espafia, tomando artificiosamente por pretexto la ocupacion del Portugal
que babia resuelto efectuar, para castigar á esta
potencia por su adhesion constante á la Inglaterra,
y por haberse negado á poner en práctica los actos
hostiles contra ella que exigia su implacable enemigo. Encubiertas sus miras de introducir un
ejército en España bajo el pretexto de que lo desti-

' ToAJ, VIII.

naba á la expedicion contra Portugal, y ofreciendo
tí. Godoy la soberanía de dos de sus provincias, los
Algarves y Alentejo, para sí y sus sucesores, obtuvo el fin que se proponia. Firmóse en Fontainebleau el 27 de Octubre de 1807 entre el mariscal
de palacio DuToc por parte del emperador, y
Don Eugenio Izquierdo eomo representante de
Godoy, un tratado, ó mas bien farsa á este efecto
que es fácil conocer no pensaba Napoleon cumplir.
Su objeto era lisonjear el orgullo del príncipe de la
Paz con una soberania ilusoria, para que como
árbitro del gabinete espaiíol coadyuvase á sus
vasto~ planes comprometiendo y sacrificando la
opinion y la independencia de la Espafia. La
celeridad de la ejecucion prueba el empeiío que
tenia Bonaparte en llevar á cabo su proyecto.
Apenas se había firmado el tratado por los agente,
diplomáticos, y sin saber la corte de Madrid sus
términos precisos, J unot, general en jefe de las
tropas reunidas en Bayona y Burdeos con el nombre de ejército de observacion de la Gironda, recibió la órden de pasar el Vidasoa y entrar en la
Península como lo verificó, empezando tambien á
moverse las tropas españolas que segun el convenio
de Fontainebleau debian cooperar con las imperiales para la ocupacion del Portugal.
Mientras se preparaba la España á manchar con
una injusticia el lustre de sus arma~ y el honor de
su política, un suceso extraordinario llamó la atencion de la capital y de la monarquia en el palacio
del Escorial. El príncipe de Asturias, despues
Fernando VII, á instigacion y por los amaños del
privado Godoy fué sospechado del intento de arrojar á su padre del trono. Por un decreto de 30 de
Octubre de 1807 denunció el rey á su hijo primogénito como reo de alta traicion, mandando se le
formase inmediatamente causa. El pueblo penetró

s

�130

EL IN STRUCTOH, O HEPERTOHIO

desde luego el origen de estos disturbios, y el odio
~ue ya profesaba al valido subió de punto al considerarle autor de ellos; sin embargo el príncipe
&lt;le Asturias fué absuelto por el tribunal nombrado
para ~uzgarle, y Godoy solo consiguió enconar la
enemistad que no po&lt;lia aquel menos de profesarle
ya, y hacerse mas odioso á los ojos de la nacion
entera.
Habían comenzado entretanto las operaciones
contra el Portugal, y el ejército francés recibía
co~itínuos refuerzos,,de modo que el camino militar
abierto desde Bayona á Alcántara hervia en tropa
y aprestos militares. En el departamento de los
bajos Pirineos se reunía un nuevo ejército con el
nombre de segundo cuerpo de observacion de la
Girouda, y á pesar de que por el tratado solo
podian entrar en la Península treinta mil hombree
el gabinete español tenia cubiertos los ojos con u~
denso velo que no le permitía ver la profunda sima
en q__ue iba á sumergirse la gloria y la libertad
e~~a~ola. E~ general Dupont, jefe de este nuevo
eJerc1to, entro en Irun el 24- de Diciembre: en 30
de Enero de 1808 lo verificó Moncey con numerosos refuerzos, y el 3 de Febrero se metió en
Cataluña por la Junquera Duhesne con doce mil
hombres, sin noticia de la corte de Mailrid.
Tales ruol'imientos y tan fuertes divisiones no
po&lt;lian dejar duda de que ya no se trataba de
ocupar solamente el Portugal, y hasta el mas senrillo conoció que las miras.estaban puestas tambien
en Espaúa. Mas por desgracia los~spaííolee creyeron que las tropas francesas venian destinadas á
obrar en fü_vor del prí~ici pe de Asturias, y aunque
su presencm y los danos que experimentaban no
les eran ?ra_tos! sufrian sin quejarse un mal que
les pnrecia m&lt;l1spensable, para librarse del escan-

Murat, gran duque de Berg y Cleves, encargado
por N apoleon del mando de las tropas f
l p ,
.
·
rancesas en
a enmsula, ~~b1a entrado en la capital el din
antes, y presencio con no poco desagrado el afecto
que profesaba el pueblo al jóven monarca. Obsti-

da!oso y perjuUicialisimo _predominio ele un mlido
odiado.

1

. Pero los movimientos del ejército invasor que de
cha en clia obraba con menos recato, .tomaron un
carltcter alarmante, y la corte que entonces se
hallaba en A ran311ez,
·
· d o correr tan apriesa los
vien
s~cesos amenazadores, se puso en el mayor confüc!o, y desde el 13 al 16 de Marzo se tomaron
nri_as disposiciones para verificar la trnslacion del
gob,?rno á Sevilla Y de alli á Méjico si lo e:xigian
las c1rcumtancias. El pueblo llegó ó. penetrar el
secr~to revelado por Godoy ó. su amiga DoifaJosefa
Tudo, y el ~e~contento general que ocasionó el
proyectado vin3e acéleró la crísis que hacia tiempo
se ~reparaba. El 17 estalló en Aranjuez una revoluci~n: la casa del favorito fué allanada, y este
hubiera perecido á no esconderse en un desván
entre ~nas esteras, donde permaneció oculto hasta
In manana del 19 en que le encontraron los amotinados. Un piquete de guardias de corps lleo-ó por
fortuna suy~ á tiem~o de contener á sus per~eguidores, y la interpos1cion del príncipe de Asturias
que acudió de órden de sus padres, le libró por
se~unda Yez de la muerte. Fué sin embargo despo3a~o por real decreto de Rus títulos y honores ;
formosele causa! y en tanto que se sustanciaba fué
preso en el castillo de Villaviciosa.
~~tos s_uc?sos y. la decitlida tendencia de la
opm1on publica obligaron
á Carlos IV á abd'1car 1a
..
corona en su hi30 que con el nombre d F
d VII
'
e ernan_ o
fue aclamado con entusiasmo por la
nac1on entera que habia fundado en este prínci e
las mayores esperanzas. El 24 de l\Iarzo verifi~ó
el nuevo
d rey su entrada púl,Jica en Mad
, ri.d cuyos
mol:~ ores llernron su regocijo hasta un punto de
d em~
·

~ó~e _en no reconocer por rey á Fernando VJ1
1ns1st1endo en la violencia
.
de
' de 1~.. abd'1cac1on
Don C~rlos_; pero ~udó de tono y lenguaje cuando
1~ e~ns1dero necesario para hacer caer á su incauta
nctuua en el lazo que le preparaba. El em-

·'

DE 11 ISTOHl.\ 1 B8LL.\.::. LETHAS Y AHTES.

perador l1aLia nnuuciatlo su intencion uc ,·isitar á
la familia real de España, y l\lurat entonces en
union del ministro francés Savary, excitó con emlJP.ño á Fernando á que saliese en persona hasta
Burgos á recibir á Napoleon, asegurándole que
esta prueba de cordialidad y franqueza induciria á
este á reconocerle como soberano espaííol. Cediinclo Fernando á sus repetidas instancias se tleci&lt;lió á efectuar el viaje, pero tuvo antes la pre,·ision de nombrar una Junta de Gobierno que
tlurante su ausencia tlesempefiase los negocios en
su nombre, presidida por su tio el infante Don Antonio con asistencia de los cuatro secretarios
O•Farril, Piúuela, Azanza y Gil de Lemus. A
esta precaucion se debió sin duda la salvacion de
la pátria. Arreglados asi los asuntos salió el dia
10 tle Abril, y el 12 llegó á Burgos acompañado
del impostor Savary que le había designado esta
ciudad como término del viaje. No se cortó este
de ,er en parte descubierta su falsedad, antes
insistió en seguir adelante como se verificó despues
de algunos debates y dudas. El 14 llegaron á
Vitoria, donde se redoblaron los temores y los
inconvenientes¡ mas ya no era tiempo de retroceder sin exponerse mucho: asi es que á pesar de
la oposicion del pueblo, salió de Vitoria y llegó á
lrun el lO, y al siguiente dia cruzó el Vidasoa
penetrando en el territorio francés.
Los reyes patlres instigados tnmbien por l\lurat,
quien les hizo creer que por medio de uua entrevista personal lograrian inducirá Napoleon ó. anular la abdicacion que había hecho Carlos IV de la
corona volviendo á sentarle en el trono, salieron
tambien del Escorial con destino á Bayona donde
llegaron el 30 del mismo Abril, y poco despues los
siguieron la reina de Etruria y el infante Don Francisco, completándose asi el cautiverio de la familia
real de España.
No satisfecho aun Murat con lo hecho, quiso
tambien deshacerse del infante Don Antonio obligándole á salir de Madrid con direccion á Bayona.
El dia 2 de Mayo al subir en el coche se acabó el
sufrimiento de los madrileños: trataron de oponerse á la marcha del último Borbon, pero la gran
guardia que le custodiaba hizo fuego sobre el
pueblo. Estalló entonces la indignacíon castellana y empezó la gloriosa lucha que ha hecho á la
España acreedora al respecto y admiracion de los
demas naciones. En el tomo VL de El Instructor,
página 211, se ha hecho un extenso relato de los
sucesos de este din aciágo, por consecuencia, contentándonos hoy con hacer reforencia á dicho escrito, pasaremos á hablar de los acontecimientos
que se siguieron despues.
N apoleon realizaba entretanto su plan de usurpar
la corona de Castilla para dar ensanche á su desmedida ambicion. Exigió de Fernando á quien
tenia prisionero en Bayona que la renuncim,e, y
viendo que este se resistía á tamaíía violencia le
impuso esta alternativa abdicacio11 tJ muerte. En
tal aituacion fué preciso ceder á la fuerza, y el 5 de
Mayo renunció la corona en favor de su padre:
111as este un día antes de veriticm·se esta cesion
hal,ia celebrado un tra lado ceu el cm ¡icrador ha-

ciendole dueúo del trono español. Por medio de
esta hipócrita deferencia á los derechos de legitimidad, creyó Napoleon cohonestar su fementida
usurpacion; pero esta política ratera lejos de encubrir sus verdaderos sentimientos no produjo otro
resultado que grangenrle el od io de los españoles.
¿ Qué necesidad tenia el guerrei·o ilustre de nuestros tiempos de hacer uso de semejautes arterías?
No hubiera sido mas noble, mas digno de aquel
génio extraordinario, el presentarse abiertamente
como conquistador? Fuerzas tenia suficientes para
efectuarlo, las que unidas al prestigio de su nombre
y la fama de los beneficios conferidos por él á
otros paises conquistados hubieran acaso facilitatlo
la sumision de enemigos nobles y generosos. La
conducta de Napoleon re,pecto de la España fué
un borron asi corno un error de su carrera política.
Por decreto de 6 de Junio tle 1808 ¡Jroclamó
N apoleon á su hermano José, á la sazon rey de
N ápoles, rey de España é Indias, saliendo garau te
de la independencia é integridad de sus estados, y
procediendo en seguida á introducir varios cambios en la administracion interior y las instituciones vigentes, los cuales proclamaba ser índice
ele su solicitud lJ0r el bien y prosperidatl del país ¡
pero los españoles conocieron mejor la mala fé de
sus enemigos que Na1Joleou conoció á la España.
El grande hombre del siglo creyó muy fácil la
conquista, pues que le parecían nulos los recursos,
y al pueblo le consideraba degenerado de su antiguo valor y entregado á una bárbara supersticion:
mas no tardó en descubrir su error, cuando vió en
la España una nacion guerrera, celosa de su independencia, enemiga ele toda dominacion extraña,
sóbria y paciente en las fatigas, y tan entusiasmada
en la victoria como resignada en las derrotas. A
naciones como esta antes se las extermina que se
las sojuzga, y primero que ceder mueren en In
lucha.
Apenas el chispazo tlel 2 de l\layo habia electrizado todos los puntos tle hi Península, los decretos
que contenian las renuncias de los Borbooes y la
creacion de la nueva dinastía acabaron de conmover todas las provincias. El 6 de Junio de 1808
declaró la Junta de Sevilla la guerra al emperador,
y la España entera respondiendo á este patriótico
llamamiento, se armó para defentler su independencia. Con un ejército harto escaso, sin un
centro ó núcleo de accion que dirigiese sus operaciones, y sin mas garantías que su valor y patriotismo para resistir la violencia de un enemigo
fuerte y orgulloso, uo por esto se iutimidó el denodado pecho castellano. Jóvenes y ancianos, eclesiásticos y legos todos acudieron á defentler su
país, todos rivalizaron en ardor y eu acciones
lieróicas, y nuestros compatriotas del Nuevo Mundo
sofocando por un tiempo el espíritu de independencia que ya empczlllm á germinar entre ellos,
unieron sus votos á los de las demas uacioues eu
füTor del alzamiento de la Península. " Los habitantes de Cuba, Puerto Rico, Yucatan y el poderoso reino de Nueva España, pronunciáronse cou
no menor union y arrebat:uniento r¡ue sus hermano¡¡
de Europa.' Itléuticos fueron los sentin1icutos r1ue

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
mostraron sucesivamente Tierra Firme, Buenos
Aires, Chile, el Perít y Nueva Granada. Idénticos los de todas las otras provincias de una y otra
América española, cundiendo rápidamente hasta
las remotas islas Filipinas y Marianas. Y si los
agravios de Madrid y Bayona tocaron por su enormidad en inauditos, tambien es cierto que nunca
presentó la historia del mundo un compuesto de
tantos millones de hombres esparcidos por el orbe
en distintos climas y lejanas regiones, que se pronunciasen tan unánimemente contra la iniquidad y
violencia de un usurpador extranjero•."
Los campos de Bailén fueron testigos del primer
triunfo conseguido contra los que se titulaban innncibles. El ejilrcito de Andalucía á las órdenes
del general en jefe Don Francisco Javier Castafíos,
y de los de division Reding, Coupigny y Lapeña,
consiguió el 19 de Julio de 1808, despues de diferentes movimientos y ataques, una completa victoria sobre el brillante ejército de Dupont en In
que cupo á los soldados españoles la gloria de ser
los primeros á humillar el orgullo de las águilas
imperiales. La derrota de los franceses fué tan
compfota que el rey J o&amp;é que babia efectuado su
entrada en Madrid casi al mismo tiempo, esto es el
20 de Julio, determinó abandonar la capital y reti.
rarse al otro lado del Ebro como lo verificó pocos
dios despues.
El entusiasmo de los español\ls llegó á su colmo
con este primer ensayo, al que se siguieron otras
ventajas conseguidos en Gerona, Valencia y Aragon, pero todos sentian la falta de un centro de
unidad que dirigiese en grande las operaciones.
El 2 de Mayo babia quedado disuelta la Junta de
Gobierno, erigiendose Juntas provinciales cuando
á consecuencia de aquellos sucesos se alzó la nacion
en masa. El celo y actividad desplegados por
estas juntas son ciertamente dignos del mayor
elogio, pero sus decisiones careciendo de unidad
eran por lo tanto menos eficientes. Haciase pues
necesaria una cabeza capaz de dar el debido impulso á los masas y que mereciese la confianza
nacional; y á este fin comunicaron entre sí las
juntas de Sevilla, Murcia, Galicia y otros, dccidiendose entre ellas la formacion de una Junta Central

•

• ronde de Toreno.

y Suprema de Gobierno compuesta de treinta y
seis diputados de todos lns provinciales, la cual se
reunió en Aranjuez el 25 de Setiembre de 1808.
La Inglaterra que se hallaba en guerra con la
España porque esta se babia aliado con Francia,
viendo el pronunciamiento de la Península, ño
solo cesó en sus hostilidades, eino que ofreció ayudar ó los españoles ú sacudir el yugo. Pué admitida la oferta, é inmediatamente se vieron en lns
provincias marítimas de España enviados y agentes
ingleses que animaban á la. lucha con sus persuasiones, con sus caudales y personas; á que se siguió
el envio de tropns británicas mandados por Sir Arturo Wellesley, ahora duque de Wellington, las
cuales despues de arrojar á los franceses de Portugal entraron á batirlos en Castilla.
El ejército español que se hallaba en Portugal
á las órdenes del general francés J unot en virtud
del tratado de Fontainebleau, apenas tuvo noticia
del levantamiento de su 11ais contra los franceses,
acudió á la defensa de su pátria uniendose á sus
conciudadanos. Lo mismo hizo el otro ejército
español que Napoleon babia arrancado á la España
para debilitarla, y que á las órdenes del marqués
de la Romana, se hallaba en Dinamarca contribuyendo á las glorias del insaciable emperador.
Logrando embarcarse en treinta buques ingleses
llegó este ejército á Santander el 8 de Octubre de
1808 con una fuerza de nueve mil treinta y ocho
hombres.
N apoleon al ver el aspecto hostil que ofrecia la
España, mandó reunir un ejército numeroso para.
subyugarla. Por Noviembre de 1808 entró el
mismo al frente de setenta mil hombres, que unidos
ñ lo~que con el rey José habian repasado el Ebro,
formaban un cuerpo de ciento veinte mil infantes
y veinte mil caballos, con un gran tren de artilleria. En su marcha hácia la capital llegó á los
puertos de Somosierra, cuyas gargantas ó desfiladeros defendían sobre diez y ocho mil españoles
con diez y seis piezas de artilleria. El bien sostenido fuego de las liaterias detuvo el progreso de
las avanzadas france~as, y ni la presencia del emperador que se halló en medio de la accion expuesto al fuego de la artilleria y fusilería española,
ni el valor impetuso de la guardia imperial, pudieron por largo tiempo vencer la vigorosa resistencia de los intrépidos españoles.

DE IJISTOHIA, BELLAS LETRAS y ARTES.

133

t e las personas que no le ho.bian visto há~itos y
. embargo acercándose al desfiladero
Napo1eon sm
. •
d
en
r
·
defectos
personales que no tema.
""En . tiempos
.
hasta la boca misma de los cañones, conc1b1ó ~es e
sereno~,"
dice
el
conde
de
Toreno,
y o.s1st1d? de
ºbilidad
de
forzar
el
paso
por
medio
de
l
luego a posi
• k'
autoridad sino mas legítima por. lo menos de origen
atrevida carga de caballeria. Krazms i y sus
una
'b.
l
, d e_n de
odioso no hubiera el mtruso deshonrado
bravos lanzeros polacos, rec1 ieron ~ or
menos
,
,, . 'd d d España
el sólio mas si cooperado á la ie1ic1 a. e
tacar y ansiosos de distinguirse, subieron a gaNacido en la clase particular, y habiendo pasado
~ope h~sta las trincheras ven~iend~ todos ~os. obs·
·•
r
los vaivenes y trastornos de una g.ran. revolutáculos con tan inesperado é mtrép1do movnmento.
El ejército francés pasó sobre los cadáv~res de sus :on política, poseía á fondo el conoc1m1ento de
loa negocios públicos y el de los.hombres. Suave
enemigos, acuchillando al p~é de sus canones á los
de condicion, instruido y agraciado d~ rostro, .Y
artilleros que desdeñaban huir.
.
Apenas se acercó Napoleon á Madnd,. cuando 1 atento y delicado en sus modales, h~ub1era .cautila Suprema Junta y ¡08 tribunales supeno~es del vado á su partido las voluntades espan~las, s1 antes
se las hubiera tan gravemente lasttma~o en. su
reino emprendieron su retirada á Andalu.c1a, ~sno
• si· bien enr1quec1do
pundonoroso orgu11o.•· J ose,
.
cogiendo la ciudad de Sevilla para su res1d?nc1a.
de
ciertas
y
laudables
calidades,
carec1a. de las
El emperador verificó $U entrada en 1~ car,1.tal el
dia 4 de Diciembre en Tirtud de cap1tulac1on á virtudes bélicas y austeras que se ~equenan ~ntonces en España, y sus imperfecc1one~, dfbtles
que precedieron tres dias d~ vigor~sa defensa. 1!-lunares en otra coyuntura, ofrecianse_ ab~!tadas á
poco tiempo salió de Espana llamundole á Pans
los ojos de una nacion enojada y ofendida.
nuevos cuidados.
La aversion de los espaííoles ó sus orgullosos
Despues de la marcha del emperador, tomó
hué ·pedes no se manifestaba solo en las palabras.
José I el mando de los ejércitos, y creyó que uqui
como en Nápoles la natural dulzura de su carácter Dis~utábaseles el terreno á palmos, y las ~lazas
que no habian caido en su poder por mecho del
uniria á su cetro los pueblos que la fuerza acababa
.de someter. Acostumbrado á la vida apática,. á engafio se resistieron con un her~ism~ que las hn
la molicie y á los goces de Italia, rodead~ de .baJOS 1·nmortalizado en los fastos de la lustona.
El mo.risco.l Lefevre babia sitiado á Zaragoza,
aduladores que le engañaban con la hsonJa, se
ciudad abierta, y sin mas obras de defensa que l~s
mantenia de vanas y quiméricas esperanzas. En
pechos de sus dignos habitantes. Cunren_ta mil
lugar de conducir los ejércitos marchando á su
frente se estancó en la capital donde los besamanos, franceses la atacaron diferentes veces, y siempre
las audiencias, las felicitaciones, y el séquito pa- hubieron de retirarse con vergüenza, rechazados
laciego le tenían aletargado y desvanecidos á s~s por paisanos inexpertos y casi c\esarmad,os: Enministros y consejeros. Por otra parte quena tonces el emperador creyó que el mal ex1to dependia mas que del valor de los Zaragozanos de la
ganar la voluntad de los españoles ~mitand~ por
.
. ·a del general sitiador. lleemplazúronle
todos los medios el fausto, el ceremomal y la piedad 1mpenc1
· ¡
Moncey y Mortier, y últimamente el ~arJSCa,
de los monarcas españoles. Asistia á las funciones
de ialesia
y á las procesiones, seguido de su estado
Lannes, duque de Montebello, que mas fehz, llego
0
á coger el fruto de tantos desvelos y. de tantos
may or y guardia con velas encendidas: afectaba
religiosidad y munificencia: pero solo consiguió
víctimas. Montetorrero, Santa Engrac1a, el ?oso,
hacerse mas ridículo, porque el pueblo estaba cada cuartel, cada calle, y cada casa, se defend1er~n
dispuesto á desconfiar y tomar en mal sentido á palmos con el mayor teson ; no se consegma
todas sus acciones. Y llegó á tal punto la pre- ventaja por el enemigo que no costase ~om_bates y
ocupacion contra él, que hasta se le achacaron sangre: las bombas aplanaban los ed1fic1os, l11s

...

o

;

::1

�134

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

balas los desmoronaban, y el fuego los consumia :
barrios enteros demolidos, toda la ciudad y sus
afueras contraminadas, mas de veinte mil defensores muertos eu su recinto, trece mil enfermos en
los hospitales, y toda la poblacion fatigada y famé!ica; finalmente, escombros, cenizas, luto, desolac1on y muerte, tal era el espectáculo que ofrecia
la incomparable Zaragoza, cuando despues del
segundo sitio capituló con honor. Los vencedores
mismos acostumbrados á medir sus fuerzas con
todos los pueblos y naciones de Europa, hao hecho
la justicia de confesar que la última defensa de
Zaragoza no tiene ejemplo en la historia moderna,
y que tal vez puede rivalizar en valor con Numancia y Sagunto. Este fué el resultado de un
sitio de cincuenta y dos dias de trinchera abierta
de los cuales se emplearon veinte y nueve para
entrar en la plaza, y veinte y tres en fa. guerra que
se sostuvo de una en otra casa. Todos los Zaragozanos se colmaron de gloria, y el general Palafox
á su frente aumentó las muchas que babia ya
adquirido al lado de sus compatriotas en la primera
defensa de la inmortal Cesar-Augusta•. Zaragoza
capituló el 21 de Febrero de 1809. No fué menos
gloriosa la defensa de la importante plaza de
Gerona, que sufrió tambien dos sitios obstinados
cayendo por último en poder de los franceses en'
Diciembre del mismo año.
Entretanto la Junta Central no cesaba de adoptar
las medidas mas enérgicas para la defensa de la
pátria, y auxiliada por la prontitud y buena voluntad con que el pueblo se prestaba á cuantos
sacrificios se exigiao de él, pudo organizar, á pesar
de la escasez de sus recursos, varios cuerpos de
ejército, destinados á obrar en diversos puntos de
la Peninsula. Pero á pesar de los extraordinarios
y gloriosos esfuerzos de los españoles, se notaba la
falta de un verdadero general en jefe que moviese
estas enormes masas con acierto, y maniobrase en
grande ; asi es que la victoria coronó á los enemigos de la Espaiía diferentes ,·eces. El 13 de
Enero de 1809 perdió el general Don Francisco
Javier Venegas la batalla de Uclés á la que babia
provocaclo al duque de Istria; el general Víctor
ganó en 28 de Marzo la batalla de Medellin contra
el ejército de Estremadura, y en otros varios encuentros tuvieron que ceder las tropas españolas á
las aguerridas napoleónicas.
Proporcionó sin embargo un desquite á las armas castellanas la batalla de 'falavera dada desde
27 á 29 de Julio de 1809. El ejército español á
las órdenes de su general Don Gerónimo de la
Cuesta, y los ingleses aliados bajo el mando de
W elliogton, derrotaron completamente á todas las
tropas francesas que mandaba su rey en persona.
Mas de ciento cuarenta mil hombres de una y otra
porte, y sobre ci,mto treinta piezas de artillería
jugaron en esta batalla sangrienta, cubriendo los
campos de muertos y heridos, á los vencedores de
la gloria militar y de confusion á los franceses que
l1uyeron en la m11s espantosa y desordenada fuga.

'

• Don fe1min Cabalforo Mor¡¡11ez.

No tar~aro~ sin emba~go..en lavar esta afrenta
' con la victoria que cons1gu10 el general Sebnstiaoi
en los campos de Almonacid de Toledo el 11 de
Agosto, y si bien la gloriosa accion de Tamames
reanimó el espíritu de los castellanos, fué muy
efimera esta ventaja, pues á ella se siguió la célebre
y desgraciada batalla de Ocaña tan funesta para
las armas españolas.
A principios de 1810 los franceses aparecieron
victoriosos en todos los ángulos de Espniía, y el
20 de Enero invadieron la Andalucia. La Junta
Central deseando graogearse aun mas el amor de
los pueblos y excitar si posible fuese á mas alto
grado su entusiasmo, babia determinado restablecer las leyes flllldamentales de la mouarquia
convocando las antiguas Córtes generales del reino.
Ya en l\fayo de 1809 babia anunciado la coovocacion, ordenándola formalmente en 28 de Octubre.
Pero la invasion de las Andalucias desbarató sus
planes, y la Junta tuvo que trasladarse á la isla de
Leon por ser punto que ofrecía mayor seguridad.
Empero ya á la sazon una série de intrigas nsi
como la complicacion y dificultad de las circunstancias, habiao debilitado el prestigio de que gozaba In Junta Central, cuyos miembros, sacrificando sus sentimientos particulares en !ns liras de
la pátria, resignaron su autoridad en una Regencia
compuesta de cinco individuos. Toda la nacion
reconoció al consejo de Regencia, y lo mismo
hicieron las provincias de América, excepto Buenos
Aires y Venezuela. Reunieroose por fin las Cortes,
las cuales, instaladas casi bajo el cañon enemigo,
empezaron sus sesiones públicas el 24 de Setiembre de 1810. Una de sus primeras disposiciones fué proclamar segunda vez á Fernando VII
por rey de Espaiía é !odias, dando por nulas y de
ningun valor las renuncias y actos de Bayona.
Esta reunion que tomó el nombre de Córtes generales y extraordinarias, se compooia de ciento
cuatro diputados y cuarenta y ocho suplentes.
La España toda en armas y cada vez mas deci~
dida, luchaba diariamente por su independencia y
la libertad de su monarca, sin que la sangre vertida
ya entonces en mas de veinte batallas y un sin
número de acciones menores bastase á debilitar su
entusiasmo. Combatiendo con un arrojo de que
no hay ejemplo, apenas dejaban pasar dia sin
medir sus armas con las huestas de su tirano. El
ejército anglo-español mandado por el general Beresford babia derrotado el 16 de .Mayo de 1811
en los campos de la Albuera á los franceses que
mandaba el mariscal Soult, con perdida considerable. Este mismo ejército combinado al mando
de Lord W ellington, consiguió otra gran victoria
contra los enemigos el 22 de Julio de 1812. El
mariscal l\Iarmont general en jefe de Jns tropas
francesas, no solo vió derrotado su ejército en la
gloriosa batalla de Arapiles, sino que salió herido
con varios generales, y perdió quince mil hombres
entre muertos y heridos, sin contar los prisioneros
y veinte y siete piezas de artilleriu.
La noticia de esta derrota y de la marcha del
ejército alindo puso en gran consteroacion al gobierno intruso. El rey José con sus tro¡,u;¡ y

DE lJISTOHIA, BELLAS LETHAS Y AHTES.

1

t'

'-

adictos cmprer'ulió la retirada para Valencia el
10 de Agosto; dos dias despues entraron en l\Indricl tos ingleses, y el ejército francés, apurado por
tocias partes, se trasladó á las márgenes del Ebro,
dejando el campo á los vencedores. La batalla de
Arapiles puede decirse que &lt;lió el golpe mortal á
In dominacion francesa en España, pues aunque
José logró á consecuencia de momentáneas ventajas entrar de nuevo en la capital en Noviembre
del mismo año, se vió precisado á abandonarla en
Mayo clel siguiente para no volver jamás.
Las Córtes entretanto se habian ocupado en
formar su Constitucion, la cual fué promulgada
en Cádiz el 19 de l\Iarzo de 1812: el 14 de Setiembre del siguiente aiío cesaron en sus funciones las Córtes extraordinarias, habiendo en este
tiempo estrechado el gobierno sus alianzas con
Inglaterra, Rusia, Prusia y Suecia, y formado un
ejército de ciento ochenta mil hombres.
El 1º de Octubre siguiente abrieron en Cádiz aus
sesiones las Córtes ordinarias ; mas habiendose
manifestado la epidemia en dicha ciudad, se trasladaron á la isla de Leon ó ciudad ele San Fernando, y desde alli á l\ladri«l en Enero de 1814.
Convencido ya Napoleon de la imposibilidad de
conquistar á la España, y acosado ademas por las
huestes del Norte, se vió obligado á tratar con
Fernando, que desde 1808 se hallaba prisionero en
Valenfay, reconociendole, por un convenio celebraclo el 8 de Diciembre de HH3, como legítimo
soberano de España é Indias, si bien le impuso
condiciones asáz duras y violentas.
El rey entró en el territorio español el 24 de
Marzo de 1814, pasando el Fluvia por Báscarn,
donde fué recibido por Don Francisco Copons,
genernl en jéfe del ejército de Cataluña. Esperábase con sobrado fundamento que sancionase y
jurase la Constitucion de 1812, aprobando lo hecho
1ior las Córtes : pero ingrato á los servicios eminentes prestados por estas á la pátria y á su persona, y que tanta parte tuvieron en el glorioso
desenlnce á que debió su libertad, ó ya cediendo á
las insidiosas sugestiones de los enemigos del gobierno, abolió la Constitucion, y dos dins antes de
su entrada en Madrid, que se verificó el 13 de
Mayo de 1814, fueron de órden suya disueltas las
Córtes por medio de la fuerza armada. Nos abstendremos ele hacer observaciones sobre este bastardo proceder, por ser agenas del objeto de este
escrito.
Con la libertad del rey y la asombrosa caida de
Napoleon tuvo fin en España la gloriosa guerra de
la Independencia en que los españoles admiraron
nl mundo entero con su constancia y valor ejemplar, sellado con su sangre en mas de cuatrocientas
ochenta batallas y acciones de guerra, sin coutar
los infinitos choques de las guerrillas y del paisanaje, que constantemente, y en todos los puntos
de la Península, disputó al enemigo la posesion
del país.

135

EL DIA DOS DE MAYO DE 1808.
Védlos ... vienen allí; volved los ojos,
Escuchad su clamor ! son los tiranos
Que "ienen á partir vuestros despojos
y en vuestro pecho á ensangrentar sus manos.
Sus {1guilas no veis que el vuelo aflojan
Con gritos mil sobre in villa opresa?
Miradlas descender, como se arrojan
En bandadas los buitres á su presa.
Ah! cómo sospechar, misera villa,
Tú r¡ue eras noble y por tu mal valiente,
Que asi burlaban tu amistad sencilla,
Que asi dudaban de tu arrojo ardiente!
Y abriste el seno y el reptil odioso
En el calor del corazoo guardaste;
l\lns presto de su diente venenoso
En la ponzoña impura te inuntlnste.
El corazon mordió que era su abrigo
Y el pecho desgarró que lo abrazaba,
l\Iostrando entonces, pérfido enemigo,
De su traicion la ponzoñosa lava.
Ay! tus hijos, l\Iadricl, los que animados
De su ardiente valor á luchar fueron,
Contra armadas falanges de soldados,
Sin urmns combatiendo sucumbieron.
Mns siu venganza no, r¡ue brcvemer,te
Esa hueste imperial rota en pedazos,
Al pueblo que insultó, dobló In frente
Al golpe cierto de sus fuertes brazos.
Murieron en In lid, que si venganzas
Contra esas huestes el valor previno,
No fué jamas con torpes asechanzas,
Ni sus frentes dobló hierro asesino.
Pura siempre y hermosa la memoria
Al mundo quedará ele uuestros hechos:
Solo para vosotros sea la gloria
De haber herido en indefensos pechos.
Hijos de esos verdugos! si de vellos
Aun vuestro orgullo con placer se goza,
Venid, venid y preguntad por ellos ...
Alli estan, en Bnilén y en Zaragoza.
Aun hoy cubren sus blancas osamentas
Llanuras mil y su clamor se escucha
Y aun quedan las imágenes sangrientas
De aquella horrible desusada lucha.
Y tú tambien, Murat, tú que manchado
Con ln muerte de mártires sin cuento
Deshonraste tus timbres de soldado,
De sangre de patibulos sediento!
Tú que á mi patria de opre~ion y yugo
Cubrir quisiste con traidor alarde

�13G

EL INSTRUCTOR, O UEPERTORIO
Y que troca~te, pérfido verdugo,

Ln espada fiel, por el puñal cobarde.
Qué fué de tí! Los tigres vencedores
En los campos de Pizzo te alcanzaron
Y ofendidos traidores, de traidore~,
Tiranos, de tiranos se vengaron.
Y vosotros, dormid, los que In muerte
En esa tumba para siempre encierra:
Dormid, dormid en paz, sin que os despierte
Hondo clamor de fratricida guerra.

No alceis los ojos ni las yertas manos
De nuevo á contemplar nuestros afanes,
Que de nuevo hallareis otros tiranos
Que insultarán vuestros sangrientos manes.
Hoy tambien por las calles se derrama
Con bárbaro rencor sangre inocente ...
Y rebelde tamhien ahora se llama
Quien niega á la opresion su altiva frente.
A.G.G.

ELEGIA.
Animus memioisse horret,
Luctuque refugit,
Vrno. EN.

Noche, lóbrega noche, eterno asilo
Del miserable que esquivando el suefio
Ptofundas penas en silencio gime,
No dcsdefies mi voz: letal beleño
Presta á mis sienes, y en tu horror sublime
Empapada la ardiente fantasía,
Da á mi pincel fatídicos colores,
Con que el TREMENDO DU.
1'race al fulgor de vengadora tea,
Y el odio irrite de la 1&gt;atria mia,
Y escándalo y terror al orbe sea.
¡ Dio. de execracion ! La destructora
Mano del tiempo le arrojó al averno:
Mas ¿ quién el sempiterno
Clamor con que los ecos importuno.
La madre España, en enlutado arreo,
Podrá atajar? Junto al sepulcro frío,
Al pálido lucir de opaca luna,
Entre cipreces fúnebre la veo:
Trémula, yerta y desceñido el manto,
Los ojos moribundos
Al cielo TUelve que le oculta el llanto,
Roto y sin brillo el cetro de dos mundos
Yace entre el polvo, y el leon guerrero
Lanza á sus pies rugido lastimero.
¡Ay! que cual débil planta
Que agosta en su furor hórrido viento,
De víctimas sin cuento
Lloró la destruccion Mántua afligida !
Yo vi, yo vi su juventud florido.
Correr inerme al huésped ominoso.
Mas ¿qué su generoso
Esfuerzo pudo? El pérfido cau1lillo

En quien su honor y su defensa ff11,
La condenó ni cuchillo.
¿Quién? i ay! 1a alevosia,
La horrible asolacion habrá que cuente,
Qué, hollando de amistad los santos fueros,
Hizo furioso en la indefensa gente
Ese tropel de tigres carniceros?
Por las henchidas callee
Gritando se despeña
La infame turba que abrigó en su seno.
Rueda allá rechinando la cureña,
Acá retumba el espantoso trueno,
Alli el jóven lozano,
El mendigo infeliz, el venerable
Sacerdote pacifico, el anciano
Que con su arada faz respeto imprime,
Juntos nmnrra su dogal tirano.
En valde, en valde gime
De los duros satélites en torno
La triste madre, la afligida esposa,
Con doliente clamor: la pavorosa
Fatal descarga suena
Que á luto y llanto eterno las condena.
¡ Cuánta escena de muerte! Cuánto estrago!
¡ Cuántos ayes do quier! Despavorido
Mirad ese infelice
Quejarse al adalid empedernido
De otra cuadrilla atroz. "¡Ah! ¿qué te hice?"
(~xclamn el triste en lágrimas deshecho)
" l\fi pau y mi mansion partí contigo;
"Te abrí mis brazos, te cedí mi lecho,
"Templé tu sed, y me llamé tu amigo;
"¿ Y ahora podrás pagar el hospedage
"Siucero, franco, sin doblez ni engaño,
"Con dura mue-rte y con indigno ultrage?"
¡ Perdido suplicar! ¡ inútil ruego!
El mónstruo infame á sus ministros mira,
Y con tremenda voz gritando ¡fuc_qo !
Tinto en su sangre el desgraciado espira.
Y en tanto ¿dó se esconden,
D6 estan, ó cara Patria, tus soldados
Que ú tu clamor de muerte no responden 1
Presos, encarcelados
Por gefes sin honor, que haciendo alarde
De su perfidia y dolo,
A merced de los vándalos te dejan,
Como entre hierros el lean, forcejan
Con inútil afan. Vosotros solo
Fuerte DAOIZ, intrépido VELARDE,
Que osando resistir al gran torrente,
Dar supisteis en flor la dulce vida
Con firme pecho y con serena frente;
Si de mi libre Musa
Jamás el eco adormeció á tiranos,
Ni vil lisonja emponzoñó su aliento,
Allá del alto asiento
A que la accion magnánima os eleva,
El himno oid, que á vuestro nombre entona,
Mientras 1a fama aligera le lleva
Del mar de hielo á la abrasada zona..
Mas ¡ ay I que en tanto sus funestas alas
Por la opresa metrópoli tendiendo,
La yerma asolacion sus plazas cubre ;
Y al áspero silvar de ardieutes balas,

13 7

DE lll~'l'OHIA, 13ELl,AS LETHAS y AHTES.
Y ni ronco son de los preiíndos bronces
Nuevo fragor y estrépito suceJe.
¿ Oís como rompiendo
De moradores tímidos las puertas,
Caen estallando de los fuertes gonces?
¡ Con qué espantoso estruenJo
Los dueños buscan que medrosos huyen !
Cuanto encuentran destruyen
Bramando los atroces foragidos
Que el robo infame y la matanza ciegan.
¿No veis cual se despliegan
Penetrando en los hondos aposentos
De sangre y oro, y lágrimas sedientos?
Rompen, talan, destrozan
Cuanto se ofrece á su sangrienta espada.
Aqui matando al dueño se alborozan,
Hieren allí su esposa acongojada:
La familia asolada
Yace espirando, y con feroz sonrisa
Sorben voraces el fatal tesoro.
Suelta, á otro lado, la madeja de oro,
Mustio el dulce earmin de su mejilla,
Y en su frente marchita la azucena,
Con voz turbada y anhelante lloro
De su verdugo antes los pies se humilla
Tímida vírgen, de amargura llena;
.Mas con furor de hiena,
Alzando el corbo alfange damasquino,
Hiende su cuello el bárbaro asesino.
¡ Horrible atrocidad! ¡ treguas, ó Musa,
Que ya la voz rehusa
Embargada en suspiros mi garganta!
Y en ignominia tanta
¿ Será que rinda el español bizarro
La indómita cerviz á la cadena?
No, que ya en torno suena
De Palas fiera el sanguinoso carro,
Y el látigo estnllante
Los caballos flamigeros ostiga.
Ya el duro peto y el arnés brillante
Visten los fuertes hijos de Pelayo.
Fuego arrojó su ruginoso acero:
¡Venganza y guena I resonó en su tum ha ;
¡ Venganza y guerra l repitió Moncayo;
Y al grito her6ico que en los airea zumba
¡ Venganza y guerra I claman Turia y Duero.
Guadalquivir guerrero
Alza al bélico son la régia frente,
Y del patron valiente
Blandiendo altivo la nudosa lanza,
Corre, gritando, al mar ¡ guerra y venganza!
Vosotras, ó infelices
Sombras de aquellos que la infiel cuchilla
llobó á sus lares, y en fugaz gemido
Crumis los anchos campos de Castilla;
La heróica España, en tanto que al bandido,
Que á fuego y sangre de insolencia ciego
Brindó felicidad, á sangre y fuego
Le retribuye el don, sabrá piadosa
Daros solemne y noble monumento.
Alli en padron cruento
De oprobio y mengua que perpétuo dure,
La vil traicion del déspota se len :
Y altar eterno sea
To:u. VIII.

Donde todo español al mónstruo jure
Rencor de muerte, que en sus venas cunda,
y á cien generaciones se difunda.

J . N.

GALLEGO,
o

..

&gt;

REMEDIOS.

Contra la c&amp;lera &amp;enojo. Salid á dnr un paseo al
aire libre : alli podreis dar vuestras quejas á los
vientos sin ofender á nadie ni proclamar vuestra
simpleza.
Contra u,¡ ataque de indolencia &amp;pereza. Contad
las oscilaciones de un péndulo. Ejecutad esto durante una hora, y es bien seguro que á la segundo.
os hallareis dispuesto 6 quitaros la casaca y trabajar como un negro.
Contra un ataque de ambician. Entrad en un
cementerio y leed las inscripciones de la~ !umbas:
ellas os dirán cual es el fin de la amb1c1on. El
sepulcro será pronto vuestro dormitorio, la tierra
vuestra almohada, In corrupeion vuestra madre, Y
los gusanos vuestros compañeros y amigos.
.
Contra el descontentamiento. Visitad el hosp1tal
y el hospicio, ó hablad con los mí~eros habi_tantes
de una cárcel : volTed la vista Mc10. el tulhdo, el
ciego, el enfermo ó el afligido y os avergonzaréis
de murmurar de vuestras triviales desventuras.
Contra el desaliento. Mirad la infinidad de cosas
buenas que Dios os ha concedido en este mu~do Y
las que promete á sus servidores en el ven~dero.
El que vá á su jardin tan solo á buscar esprnas Y
telarañas, las hallará sin duda; mientras que aquel
que baja en busca de una flor logrará tal vez volver
á su casa con una muy hermosa en la mano.
Contra toda clase de ataques de duda, perplexidad, y temor. Bien tengan relacion con el
cuerpo ó con el espíritu; bien sea que carguen
sobre los hombros, In cabeza ó el corazon, el remedio
siguiente efectuará una cura radical. "Apoya tu
carga sobre el Señor que él te sostendrá."

CANON INDIANO.
EN Cubberpore na Jeal, en India, hay un caíion
que tiene doscientas y trece pulgadas de largo,
sesenta y seis de circunferencia al rededor de la
boca, y diez y ocho pulgadas de calibre. Tenia
originalmente seis aniUos que servían para alzarlo,
y de eUos se ven aun cinco. Los naturales llaman
á este cañon J aun Kushall, ó destructor de la vida,
atribuyendo su manufactura y posieiou á las doosas
ó divinidades tutelares, aunque sus inscripciones
persas muy imperfectas ya, atestiguan su formo.cion por la mano del hombre. Pero lo mas ex.
traordinario es que dos árboles corpulentos han
abrazado en su crecimiento tanto el cafíon como
la curefia, formando con ellos un solo cuerpo.
Fragmentos del hierro, un muelle, una de las pezoneras y parte del maderaje proyectan entre las
T

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
raices y troncos de estos árboles, pero el cañon se
halla sostenido enteramente por ellos. Uno de los
anillos y la mitad de su extension total están comJ)letamente empotrados en el tronco. No puede
imaginarse una vista mas curiosa ni un cañon mas
firmemente montado.

BAJA TEMPERATURA.

Cu ANDO oimos hablar del ínfimo grado de temperatura que se experimenta en las regiones árcticas,
suponemos naturalmente que un frío tanto mas
intenso que el mayor que llega á sentirse en los
climas mas templados, debe ser sumamente JJenoso
á pesar ele cuantos esfuerzos se hagan para neutralizarlo por medio del abrigo. Sin embargo el
extracto siguiente tomado del diario del capitan Back, que acaba. de efectuar una expedicion
exploratoria á los climas boreales, probará que esta
idea es algun tanto equivocada. "Como la crudeza de la estacion," dice, "había pasado ya, y
babia yo visto el termómetro el dia 17 de Enero
á 102 grados debajo de cero* y dormido al raso
en una atmósfera 82 grados mas fria que el hielo,
con solo una manta por cubierta, habiendo ademas
adquirido alguna experiencia en el modo de transitar
sobre las nieves, se rue permitirá acaso hacer algunas observaciones respecto á la intensidad del frío
en las inhospitables regiones del norte, como generalmente se las denomina. Durante una calma,
bien sea que el termómetro señalase 70 grados sobre, ó 7 grados debajo de cero, la sensacion era
igual para mi: y aunque he experimentado una
diferencia de temperatura de 80° de frio á calor y
vice versa en solas veinte y cuatro horas, este cambio no era sin embargo suficientemente sensible
vara interrumpir mis ocupaciones diarias. He recorrido los campos cazando en toda clase ele temperaturas, desde el punto mas alto al mas bajo del
termómetro sin mas abrigo que el que acostumbro
á usar en Inglaterra en un día de verano, sustituyendo sin embargo una gorra de pieles, sandálias
ó alpargatas de cuero, y manguito$, en lugar del
sombrero, las botas y los guantes de cabritilla.
Una camisa sencilla de algodon bastaba para resguardar el pecho del frio mas intenso que se ha
conocido alli, y aunque mis chalecos eran de solapa,
nunca sentí bastante frío para tener que abotonarlos. No hice uso en manera alguna de flanela
ni otro artículo de abrigo. Debe sin embargo tenerse presente que estoy hablando solo de la temperatura durante una calma, ó cuando la atmósfera
se halla muy ligeramente agitada. La depresion
mayor del term6metro no me impidió jamás el emprender una excursion de placer, pero una temperatura 40 grados mas elevada, acompañada de una
brisa récia me detenía en casa. La sensacion del

frio depende mucho mas, como ya he dicho antes,
de la fuerza del viento que del estado del termómetro. Esta facilidad de soportar el frio parecerá
extraordinaria á los que han leido los terribles
relatos que de las regiones polares se han hecho,
ni será extraño que así sea. Maravillábame yo de
mi mismo al verme cazar y discurrir agradablemente por el campo en un pais tenido generalmente por inhabitable tanto para el hombre como
para el bruto: pero mi sorpresa subió de punto
cuando en mis correrias vi volar delante de mi de
rama en rama el bullicioso pardillo, pájaro que tan
frecuentemente adorna en Inglaterra la casa del
labrador; si un animalillo tan pequeño encuentra
los climas de Inglaterra y la zona glacial igualmente adecuados á su constitucion ciertamente que
el hombre puede vivir alli !" ...

CUADHOS DE LA EDAD )lEDIA.

DIVERSIDAD DE GUSTOS RESPECTO A
ALIMENTOS.
EL sentido del gusto así como los órganos digestivos se habituan con el uso á toda clase ele alimentos, considerando unos como sabroso y delicado
lo que otros tienen por asqueroso y nnuseabundo.
Los esquimales se mantienen principalmente de
grasa de ballena y otros cetáceos, y consideran un
trago de aceite como uno de los manjares mas
delicados. Los rusos devoran con toda la ansiedad del gastrónomo, jabon, velas y sebo de toda
clase. En los dias sensuales de Roma los cachorros, ó perros jóvenes, eran mirados como una gran
delicadeza en las mesas ele los ricos, y aun hoy son
muy estimados en las i~las del mar del Sur, en la
China, y en las orillas del l\1isuri y el Misisipi.
Browne, en su historia de Jamaica, dice que el
gato es un manjar delicado entre los negros: tambien gustan mucho de ellos los chinos; pero estos
últimos no son muy delicados respecto á los artículos de que derivan los elementos de la vida.
Comen ratas y culebras, y tambien las manos del
oso; y sus magnates son muy aficionados á la
parte comestible del nido de la golondrina de
Java, del cual los materiales suficientes para formar un plato no cuestan menos de 75 pesos.
Huevos pútridos y á medio empollar figuran en el
catálogo de sus extraños manjares.

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LA CASTELLANA,

ABKEGACION PROPIA.
ha existido ni existirá jamás cosa alguna
permanentemente noble y exceleute en el carácter
de lm hombre á quien es clesconociua la pr{1ctica
de la abnegacion ue sí ruismo.
NuNCA

PERSEVERANCIA.
• Té.1gase presente que los ingleses usan el term6mEtro de
Farenheit que se di vicie en 212°, siendo el 32 equival, nte á
cero cu el termómetro ele Reaumur generalmente usado fuera
d~ J05latcrra,

130

DE IIISTORIA, DELLAS LETRAS y AHTES.

E ,; imposible calcular lo que puede ejecutarse en
la vida por medio de 1)rincipios muuerados y una
j11iciosa perseverancia.

NUESTRO grabado representa la "Señora del Castillo " ó castellana de la edad media. A ella
deb; el bello sexo muchos de sus privilegios y la
delicada cortesia que habiendo tenido su origen
en los tiempos caballerescos, ejerce aun su influencia en la sociedad moderna. Retirada en su
castillo, era la dueña soberana de su familia y ele
sus vasallos; durante la ausencia de su esposo en
cazerias ó en la guerra, recaia en ella la responsabilidad de defender el castillo, y existen varios
recuerdos de nobles castellanas que han desempeñado este deber con tanta intrepidez y perseverancia como el caballero mas valiente.

Pero la ocupacion general de la señora del CII.S•
tillo era de carácter mas pacífico y menos tumultuoso. En el retiro de su alcazar ocupaba las
horas de ócio y las de sus doncellas en obras de
bordado 6 tapiceria que representaban las hazañas
de su esposo ó de sus hijos. Era tambien con frecuencia la castellana muy hábil en el conocimiento
de las propiedades medicinales de las plantas y ~n
el arte de sanar, adquisiéion de mucha importancia,
pues su habilidad para curar heridas de arma
blanca 6 las producidas por los colmillos del jo.valí,
era frecuentemente requerida. La poesia nacional
fué apreciada y cultivada en los salones del cas-

�140

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

tillo feudal, y los trovadores errantes, padres de la
establece con su mujer é hijos, y algunos indivipoesía moderna, consideraban como la recompensa
duos libres que no habiendo obtenido feudos pura
mas alta de su talento una sonrisa de la señora del sí ni conseguido dominio propio, se asocian á él
castillo. A medida que l11s ideas y modales del formando parte de su servidumbre. Estos son los
siglo fueron adquiriendo mayor grado de cultura,
habitantes de lo interior del castillo. Al pié de la
y que el respeto caballeresco hácia el bello sexo eminencia que ocupa este, vemos una pequeña
llegó á ser una especie de opinion general, la cas- poblacion de campesinos ó vasallos que cultivan
tellana se present6 en los torneos á presidir en cali- las tierras del propietario del feudo. En medio
dad de "Reina de la hermosura." Su presencia y de este grupo de aldeanos sugirió muy pronto la
el fuego de sus ojos animaban á los esforzados caba- religion el establecimiento de una iglesia y un
lleros que llenos de noble emulacion y orgullo,
sacerdote. Este, en las primeras edades del feudadoblaban la rodilla delante de ella y recibían de su lismo era generalmente capellan del castillo asi
blanca mano el premio de la victoria. Estas cos- como cura de la aldea ; mas estos oficios vinieron
tumbres contribuyeron eficazmente á refinar los
con el tiempo á separarse, residiendo el cura dentro
modales de la sociedad, y la castellana vive aun á
del pueblo y á la inmediacion de su iglesia.
pesar de que su castillo ha caido ya en ruinas.
Tal es la pintura exacta de la sociedad feudal en
Una gran parte de aquella deferencia cortés, aquel general : el señor, sus vasallos, y el sacerdote,
respeto delicado y casi reverencial hácia las damas componen en una escala mayor ó menor, el sistema
que constituye la esencia de los modales de un
feudal, separado de la monarquía y de las ciudades
caballero, tuvo su origen en los dias de la "Señora populosas, elementos distintos y hetereogéneos.
del castillo."
Lo primero que llama nuestra atencion al examiEl feudalismo fué el primer paso en la reorganinar esta pequeña comunidad es la grande imporzacion de la sociedad, despues que el barbarismo tancia que daban al poseedor del feudo no solo su
empezó á fatigarse de sus propios excesos. "Donde • propia opinion sino la de todos cuantos le rodeaquiera que cesaba el barbarismo," dice Mr. Guizot,
ban. Un sentimiento propio de consecuencia per"se h~cia el feudalismo general. Al principio se sonal, y de libertad individual era el rasgo mas
&lt;'Onsideró su establecimiento como el triunfo del prominente del carácter ele los bárbaros. Este
caos. Toda unidad, toda civilizacion general pa- sentimiento tomaba sin embargo en este caso un
recía aniquilada, y completamente desmembrada jiro diferente: no era ya simplemente la liberta.d
la sociedad, formándose de sus ruinas una multitud
del indivíduo, del guerrero; sino la importancia
de sociedades pequeñas, oscuras, aisladas é incohe- del señor, el jefe de la familia, el amo. La situnrentes. Los que fueron testigos de este cambio lo
cion de este respecto á las personas que le rodeacalificaron de anar,¡uia universal y disolucion de
ban debia necesariamente engendrar una idea de
todo lo creado. Consúltense los poetas e historia- superioridad, y superioridad de peculiar naturadores de aquella época; todos creian que se acer- leza muy distinta de la que reconocemos en un
caba el fin del mundo. Sin embargo esta era en estado diferente de civilizacion. Véase, por ejemrMlidad la formncion de un nuevo y verdadero plo, el patricio romano, que se hallaba colocado en
sistema social. Era este tan necesario, tan inevi- una &lt;le las posiciones mas aristocráticas del antiguo
table como consecuencia infalible del estado prévio
mundo. Semejante al sefior feudal, era cabeza de
de cosas, que todo se incorporó á él, todo adoptó
una familia, superior, amo; y ademas se hallaba
su forma. Hasta los elementos mas extraños á
revestido de la dignidad de magistrado religioso, y
este sístema, tales como la Iglesia, las comunidades
gran sacerdote entre sus dependientes; pero nótese
libres, la dignidad Real, todos tuvieron que acomola diferencia: la importancia de que disfrutaba en
darse al nuevo órden social. Los cuerpos eclesu capacidad sacerdotal era derivada de otro poder
siásticos vinieron á ser señores y vasallos, y la
superior. No era estricta.mente personal, sino
dignidad régia se escondió en la persona del Señor
conferida por el Altísimo, como delegado de la
feudal. 'l'odo se daba en feudo: no solo los
divinidad é intérprete de la fé religiosa, El paestados si tambien los derechos y privilegios: el tricio romano era ademas miembro de una corpoderecho de cortar leña en el bosque, el privilegio
racion que residía unida en el mismo sitio, esto es,
de pescar. La iglesia concedia sus derechos eclemiembro del senado; otra importancia derivada
siásticos en feudo: tales como los bautismales y
tambien de superior poder, cual era el del cuerpo
otros; y asi como todos los grandes elementos de
á que pertenecia. La grandeza de éstos antiguos
la sociedad quedaron encerrados en el círculo aristócratas asociada á un carácter religioso y pofeudal, las circunstancias mas triviales de la vida lítico, pertenecía á la corporacion en general mas
comun fueron tambien sujetas á la influencia del
bien que á los individuos mismos. La del señor
feudalismo."
feudal era exclusivamente suya: nada derivaba de
Este cambio social puede decirse que se efectuó otro: todos sus derechos, todo su poder residiau
principalmente durante el siglo décimo. Visitemos solo en él. No era magistrado religioso, ni miembro
ahora al poseedor de uno de estos feudos en su de ningun senado: en el individuo mismo, en su
retiro solitario, y examinemos la vida que alli propia persona estaba toda su importancia. ¡ Cuán
pasa, y la pequeña sociedad que le rodea.
vasta debió ser la influencia que ejercia esta situaHabiendo elegido un sitio elevado naturalmente cion en el individuo que la disfrutaba! Qué altifuerte, y el cual cuida de fortificar aun mas, pro- vez, que orgullo debió engeut!rnr en él! No recocede el sef)or feudal á edificar su castillo. Alli se
uocin superio.r de quieu fuese el representante,

141

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
cerca &lt;le él no tenia iguales con quienes rivalizar:
ni existia una ley general y poderosa que le gobernara ni fuerza exterior que le reprimiera. Su
volu~tad no tenia otro freno que el límite t!e su
poder y la presencia del peligro. Tal pa~ece ser
el efecto que debia naturalmente producir en el
carácter y sentimientos del hombre la situacion en
la cue.l se hallaba colocado bajo el sistema feudal.
Pasemos ahora á examinar otra consecuencia. no
menos importante aunque en general poco observada, á saber, el carácter peculiar de la familia
feudal.
Consideremos por un momento los diferentes
sistemas de familia. Véase en primer lugar la
familia patriarcal de que hallamos una pintura tan
interesante en la Biblia, y en numerosos tratados
orientales. Consiste esta en un crecido número de
individuos, y es en realidad una tríbu. El jefe ó
patriarca en este caso vive en comunidad con sus
hiios con sus vecinos, con las diferentes genera, '
.
ciones reunidas cerca de él, y con todos sus pan entes,
ó criados. No solo vive con ellos, sino que tiene
los mismos intereses y hace la misma vida. Tal
era la situacion de Abraham y de los patriarcas, y
tal es aun la de los árabes beduinos que de generacion en generacion continuan haciendo la misma
vida patriarcal.
Fijemos luego la atencion en el clan, otro sistema de familia que apenas existe ya excepto en
Escocia é Irlanda, pero por el cual ha pasado
probablemente la mayor parte de la sociedad
europea. Esta no es ya la familia patriarcal.
Nótese aquí una diferencia muy marcada entre el
jefe y el resto de la comunidad. Su modo de vivir
es distinto: la mayor parte de los vasallos se dedican
á la agricultura y á suplir las necesidades del jefe,
mientras que este vive en el ocio ú ocupado en la
guerra. Sin embargo tod!)s proceden del mismo
tronco; todos tienen el mismo nombre, y su descendencia comun, sus antiguas tradiciones, los
mismos recuerdos, las mismas asociaciones, constituyen un lazo moral, una especie de igualdad entre
todos los miembros del clan.
Estas son las dos principales form~ de sociedad
familiar que nos presenta la historia: preguutaremos ahora, ¿se parecen In una 6 la otra á la familia
feudal? cierta.mente que no. A primera vista parece existir alguna analogía entre esta y el clan,
p.ero la diferencia es sin embargo notable. La
comunidad que rodea al poseedor del feudo le es
enteramente extraña; no lleva su nombre ni los
une relacion alguna de parentesco, ni fazo moral
ni histórico. Lo mismo sucede con respecto á la
familia patriarcal. El señor del feudo no hace la
misma vida, ni sigue las mismas ocupaciones que
sus vasallos ; su ejercicio es el de las armas, y
cuando las depone, vi ve en el ocio y el reposo: los
individuos que le rodean son todos labradores.
La familia feudal no es numerosa, no forma tribu;
y se reduce á un estrecho círculo, una familia propiamente dicho, esto es, la mujer y los hijos que
viven separa.dos de los &lt;lemas en lo interior del
castillo. Los aldeanos y los siervos no forman
parte de ella; son de origen distinto y ocupan un

ranrro
considerablemente inferior. Cinco ó seis
0
individuos á una altura infinitamente elevada sobre
ellos y al mismo tiempc, forasteros, componen la
' feudal. ¿No es pues evidente
. que la pecufamilia
liaridad de su situacion debe haber dado á esta un
carácter tambien peculiar? Confinada, concentrad 11, precisada continuamente á atender á su defensa• desconfiando, ó por lo menos segregándose
del r:sto del mundo y hasta de sus criados, parece
natural que la vida privada, las maneras domésticas adquiriesen una preponderancia considerable.
Preciso es confesar que los modales rudos del jefe,
y el hecho de pasar la mayor parte de su tiempo
en la guerra ó la caza, debieron oponer fuertes obstáculos á la formacion de una sociedad estrictamente doméstica; pero su progreso aunque tarclio
era sin embargo cierto. El jefe, por violentos y
brutales que fuesen sus ejercicios exteriores, volvia
habitualmente al seno de su familia. Encontraba
alli á su mujer y sus hijos, y en general á nadie
mas; ellos solos eran sus constantes compañeros;
solo ellos participaban en sus amarguras y sus placeres y se interesaban en cuanto tenia relacion con
él. En tales circunstancias era preciso que la vida
doméstica ejerciese una vasta influencia; ni faltan
pruebas para justificar la verdad de este aserto.
¿ No fué acaso en el seno de la familia feudal
donde se hizo primero sentir la importancia de las
mujeres, el valor de la esposa y de la madre? En
ninguna de las comunidades antiguas, no solo aquellas en las cuales el espíritu de familia no existió
jamás, sino las que participaban de él en mayor
grado, por ejemplo, en el sistema patriarcal, en
ninguna de estas llegaron las mujeres á obtener el
lugar y consideracion que adquirieron en Europa
durante el ijistema feudal. Al progreso, á la preponderancia de las relaciones domésticas en los
castillos feudales, debemos pues este cambio y esta
mejora en su condicion.

1

GALERIA ZOOLOGICA,
ó
Histol'ia Natural de Cuadrúpedos, Aves, Peces, Insectos y
Reptiles. En una série de bellos grabados, con artículos
descriptivos por D. ANGEL DE V1LLALOB0s, CatedJ'áLico de
Literatura Española del Colegio del Re,J e11 Lo11dm.

EL estudio de la Historia natural es ya en el día
un ramo importante y aun indispensable de la
educacion esmerada: es un deber que imponen las
exigencias sociales, no ya como adquisicion de
mero adorno, sino como una de aquellas ciencias
cuyo cultivo contribuye eficazmente á la realizacion cumplida de los designios benévolos de la Providencia para nuestra conveniencia y bienestar.
Considerado este estudio con relacion solo á su
utilida&lt;l, desde luego se advierte que si es necesario
en nuestras relaciones sociales que estudiemos la
índole, carácter y .capacidad de los individuos de

�142

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

nuestrn especie con quienes nos ponen aquellas en
contacto, no hay razon para que dejemos de hacer
extensivas nuestras investigaciones al vasto número
de seres irracionales que el Todo Poderoso ha
colocado sobre la tierra para servicio y utilidad
del hombre, á. fin de que, auxiliados por este conocimiento, podamos sacar de ellos todo el fruto y
ventajas que pueden proporcionarnos.
Empero esta consideracion de mera conveniencia
queda eclipsada, si se compara con el exquisito
placer que causa á. una mente bien organizada la
contemplacion de las obras de la naturaleza ; y de
estas los animales, que si bien están privados de
razon se hallan en cambio dotados de un instinto
admirable y de una sagacidad muy superior á la
idea que en general se tiene de ella, constituyen
una parte muy esencial é importante.
Pero el estudio de la Zoológia, asi como el de
las &lt;lemas ciencias esencialmente descriptivas, es
imperfecto sin el auxilio que le prestan las ilustraciones pictóricas, y es tanto mas ameno, agradable y efectivo, cuanto mas bellas y correctas
sean estas.
La obra que sometemos hoy al juicio del ilus~
tra.do público presenta en esta parte veo tajas muy
considerables á. cuantas han aparecido hasta hoy.
El arte de grabar ha adquirido en Europa, y particularmente en Inglaterra, un grado de perfeccion
extraordinario durante los últimos diez años, y
la série de grabados que constituyen la parte mas
esencial de la Galería Zoológica, pueden ser considerados como una prueba de este hecho, excediendo con mucho en mérito artístico á. todos los
de su género publicados hasta hoy.
La lámina del Camaleopardo que acompaña á
este prospecto, ha sido elegida por ser la mas pequeña de las ya concluidas, y la única que cabe
en las páginas de El Instructor. Nuestro objeto
al insertarla ha sido dar al lector una idea de la
calidad y belleza del grabado, la exactitud y correccion del dibujo, y la utilidad de la obra ; pero
han salido fallidas nuestras esperanzas, por las
desventajas tipográficas con que tenemos que luchar. En priiner lugar el papel en que vá impresa
la Galeria es de una calidad muy superior al de
este periódico, y el estampado, hecho con el mas
escrupuloso esmero, es incomparablemente mejor
que el de esta muestra; ademas que no es razon
esperar tal perfeccion tipográfica en un periódico
de, circulacion extensa, donde la impresion de esta
lámina no puede recibir una atencion exclusiva.
Los artículos descriptivos (de que podrá servir de
muestra el que insertamos á continuacion) van impresos, en letra de suma elegancia y nitidez, al pié
de cada lámina, proporcionando así la ventaja de
una referen&lt;'ia constante al objeto descrito.
El tamaño de los grabados, (los animales pequefios hasta el volumen del raton, el topo, y aun
otros algo mayores, son de tamaño natural) la correccion del dibujo, y el acertado efecto de las sombras, los constituyen excelentes modelos para los
aficionados al dibujo de animales y aun del paisaje.
Así pues puede pronosticarse que entre las obras
de utilidacl científica, de belleza artística y ti pot&gt;

gráfica, y de entretenimiento y adorno, ocupará
un lugar distinguido la Galeria Zoológica.
Esta obra se publica por cuadernos ó entregas
de seis láminas con una hermosa cubierta. Las
entregas 1 y 2 estan ya publicadas. La l ª contiene la historia natural del Camaleopardo, el Cisne,
el Raton, el Rinoceronte, el Oso, y la Liebre ; y la 2ª
la del Elefante, el Crocodilo, el Topo, la Avestruz,
el .Aguila, y la Lechuza.

:EZ. CAMA:r.:EOPA.BDO.

Este hermoso animal es tal vez el mayor de los
cuadrúpedos en altura sino el mas voluminoso.
Tiene diez y seis piés de elevacion, y aun hay quien
asegura haberlos visto de veinte. Presenta alguna
semejanza con el ciervo, el camello y el leopardo :
su boca es del primero, su cuello y piés del segundo, y la piel del último. Sus ojos brillantes y
apacibles anuncian la tranquilidad de sus costumhres; su labio superior que rebasa bastante del
inferior, denota la facultad de arrancar las hojas ó
las ramas tiernas de los árboles, y sus dientes indican un animal rumiante. Como el camaleoparclo
se cría solo en una comarca de Africa donde los
europeos penetran muy rara vez, nada apenas
sabemos de sus hábitos en la vida montaráz, por
lo que nuestros conocimientos relativos á. este bello
animal se reducen á. las conjeturas que arroja
de sí su conformacion física. En su parte inferior son iguales las piernas de adelante y las de
atrás, pero los muslos de las primeras exceden
con mucho á. los de estas, lo cual dá al lomo del
animal una inclinacion muy pronunciada. Desde
la punta de la cola á. la extremidad del l1ocico
hay una distancia de veinte y dos piés, de los
cuales ocupa el cuello mas de seis. En la parte
mas elevada de la cabeza se ven dos cuernos rectos
tan gruesos por el extremo superior como por la
base, cubiertos de piel como el resto del cuerpo,
y superados por un grueso boton oculto entre un
vello largo que remata en forma de pincel. Su
cuello no es flexible como el del camello, y continuamente le lleva derecho como si quisiese mirar
á algun objeto distante, y como su longitud es
poco mas de un tercio de la estatura total, no
puede beber sin arrodillarse ni tomar nada del
suelo sin separar las piernas de delante. Esto
prueba que no ha sido destinado este animal para
vivir en las llanuras, pues no le seria fácil pacer
la yerba. Tampoco es ágil en la carrera como
los &lt;lemas animales que las ocupan, antes al contrario su marcha es torpe y parece que cojea al
andar, á. causa de mover el pié izquierdo de
delante al mismo tiempo que el izquierdo de
atrás. En 1825 envió el virey de Egipto á Europa
tres camaleopardos jóvenes. Uno vino á Londres
donde vivió muy poco: el que se dirigió á. Alemania experimentó la misma suerte : el tercero
que llegó á París sin ningun accidente, y que fué
objeto de una asistencia tan esmerada como oportuna, parece haberse aclimatado perfectamente.
De él es copia el que representa este grabado.

�DE HISTORIA, BELLAS LE'l'RAS Y ARTES.

UECUERDOS DE LA SUIZA.

CASCADA DE STANBACK, Y CABAIIA SUIZA.

CAPITULO SEGUNDO.
CONRADO DE BAUMGARTEN,

-Naft, exclamó Conrado deteniéndose.
-Habrá roto la cadena., y aprovechándose desu
libertad andará cazando por el monte, contestó
ftoschen.
Conrado le hizo una seña para que callara, y
escuchó eon la profunda atencion de un cazador y
de un monta~és que está acostumbrado á adivinar
al menor indicio la salvacion y el peligro. Los
ladridos sé oyeren otra vez, y Conrado se estre•
meció.
-Sí, si, está cazando, murmuró; pero sabes que
clase de caza acecha?
-Qué nos importa?
-Qué importa la vida á los que huyen con el
objeto de salvarla? Somos perseguidos, Roschen:
el infierno ha sugerido una idea fatal á esos demonios; no sabiendo donde encontrarme han soltado
á N aft, y se hao fiado á su instinto.
-Pero como puedes adivinar? ......
-Escucha y advierta con qué lentitud se acercan los ladridos; le tienen sugeto á fin de no
perder nuestra huella, porque á no ser asi ya
estaria Naft á nuestro lado, cuando ahora necesita
por lo menos una hora para alcanzarnos.
Naft ladró otra vez, pero sin aproximarse de un
modo sensible; al contrario, parecia que la voz se
oia mas lejos que antes.
-Pierde nuestra huella, dijo Roscher.i con alegría, su voz se alPja.
-No, no; contestó Conrado; Naft es demasiado
fino para falta'rles; es el viento que sopla de otro
lado: escucha, escucha. Un violento trueno interrumpió los ladridos que efectivamente se oian mas
cerca, y luego que cesó el estampido resonaron de
nuevo.
TOM,

VIII,

-Huyamos, exclamó Roschen, huyamos hác1a.
la gruta.
- Y de qué utilidad puede sernos en este momento? Somos perdidos si dentro de dos horas no
hemoa puesto el lago entre nosotros y los que nos
persiguen•
A estas palabras le cogió la mano y la arrastró
en pos de sí.
-¿ A donde vas, á donde vas? exclamó Roschen;
pierdes el camino del lago.
-Ven, ven, es preciso que burlemos la atencion
de esos cazadores de hombres; el lago dista de
aquí tres leguas, y si siguiésemos el camino derecho no podrias dar un paso antes de veinte minutos: ven, te digo.
Roschen, sin contestar, reunió todas sus fuerzas, y siguiendo rápidamente la direccion que su
marido babia elegido, anduvieron ambos en esota
disposicion unos diez minutos, al cabo de los cuales
se encontraron en el borde de una de esas grietas
q•1e tan comunes son en las montañas. Un temblor de tierra la. babia producido en tiempos muy
remotos. Un precipicio de veinte pies de ancho
rodeaba la. montaña. Era una de esas arrugas
que anuncian la ancianidad de la tierra.. Cuando
la vió dió un grito terrilile. El frágil puente que
servia de comunicacion entre las dos orillas ha.bia
sido destrozado por una. roca que se babia desprendido desde la. cima de Rocstock. Roschen
comprendió toda la desesperacion que encerraba
el grito de su esposo, y, creyéndose perdida, cayó
de rodillas.
-No, no, no ha llegado todavia la hora de implorar la clemencia del Señor, exclamó Conrado,
cuyos ojos brillaban de alegria. Animo, Roschen,
ánimo ! Dios no nos abandona enterameute.
Mientras que pronunciaba estas palabras, corrió
hácia un pino cuyas rumas habia desgajauo el
hura.can, y que solitario ostentaba su poder en d

u

�HO

EL INSTRUCTOR, O REPERTO"RIO

DE IllS'fORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

borde del precipicio. Conrado empezó la obra de
menos el camino que ilebia seguir; pero en ese
salvacion dándole repetidos hachazos: y el árbol,
camino mismo era fácil encontrar esos despeñadeatacado por un enemigo mas encarnizad!&gt; y ·mas
ros tan comunes en las montañas, y que solo puepoderoso que la tempestad, se estremeció desde las
den atravesar impunemente los pies de la gamuza
l'aices hasta In copa. Verdad es que ningun leñaó las-alas del águila. Conrado dejó caer taruLien los
dor ha dado jamás golpes tan terribles.
brazos y exhaló un gemido como el que despide el
Roschen animaba á su marido, ni mismo tiempo luchador próximo á ser vencido.
-que escuchaba In voz de N aft, que durante estos
En este momento se oyó en lo alto de Rostock
retrasos y contratiempos, se había aproximado
un murmullo prolongado y estrnño; la montaña
considerablemente.-No desmayes, querido mio,
osciló tres veces, cual si fuera un hombre embriano desmayes! le decia; mira como tiembla el
gado, y una niebla caliente como el vapor que desárbol! Oh! qué fuerte y vigoroso eres! No despide el agua hirviendo, atravesó el espacio.
mayes, Conrado; vacila, cae! - Cayó! gracias
U na manga! exclamó Conrado, una manga!. ..
gracias, Dios mio! nos hemos salvado.
'
Y cogiendo á Roschen en brazos se lanzó con ella
. En efec_to, el pino cortado por su tronco y cedebajo de la bóveda de una enorme roca sostediendo al impulso que el montañés k habia dado
.
'
me¡¡,do con una mano á su muger y agarrándose
c~yó quedando atravesado en el precipicio, ofre-' con la otra á los picos ,d e la peña.
ciendo de este modo un puente solo practicable
No bien estuvieron debajo de este abrigo, cuando
para un montañés, pero suficiente para el pié de
los
ramas superiores de lo~ pinos se estremecieron
un cazador.
comumcándose inmediatamente este movimiento IÍ,'
-Nada temas, ~xclamó Roschen lanzándose la
las ramas inferiores, Un silvido, cuyo ruido domiprimera, nada temas, Conrado, y sigueme.
naba el del huracan, se apoderó de todo el espacio;
Pero en vez de seguirla Conrndo, no atreviénla selva se encorbó como un cuerpo de espigas·,
dose á mirar el peligroso paso, se habia echado al
oyeronsé horrorosos estallidos y á poco rato vieron
suelo, sujetando el árbol con el pecho á fin de que
los desventurados esposos volar hechos astillas, los
llO vacilase bajo el pié de su amada. Durante
troncos de los árboles mas recios, que se desarraieste tiempo se oian los ladridos de N aft á la disgaban y elevaban, como si l:a mano de un demonio
tancia de un euarto de hora. Conrado conoció
los a~arrase al pasar de la cabellera, y huían del
que el movimiento dado al árbol por el peso del
empuJe de la manga dando vueltas cual si fuesen
euerpo de Roschen había cesado enteramente y se
una insensata cuadrilla de gigantes y espan-tosns
o rriesgó á mirar hácia donde ella estaba.
fantasmas. Por encima de ellos huia, siguiendo
.Roschen desde el lado opuesto le alargaba la
el mismo impulso, una espesa cuerda de ramas y
mano y le excitaba á pasar.
matorrales; y por debajo, saltaban las piedras á
Conrado atravesó al momento aquel puente vacimillares, arrancadas de la montaña, formando tor1.ante, con la misma facilidad que hubiera podido
bellinos, á manera de menudo polvo. Felizmente,
hacerlo por un arco de piedra; y cuando estuvo ni
la ?eña, debajo de la que se habian abrigado, estal.ia
lado_ de su m~g~r. se volvió, y dando un puntapié
SUJeta por medio de seculares lazos al inmenso
al prno ~e prec1p1_to al abismo. RoscLen le siguió
cuerpo de la montañn; permaneció inmóvil, procon la nsta, y, viendo que se hacia pedazos en las
tegiendo á lod fugitivos .que encontrándose en medio
rocas y que saltaba de profundidad en profundidad
del mismo huracan, siguieron con espantada vista
se puso pálida y á temblar. Con-rado al contrRTio'
la marcha
del horroroso fenómeno que, avanzando
,
dió un g.rito de alegria, parecido á lo; del águila ;
en 1mea recta, y derribando todos los obstáculos
del leon despues de una victoria, y pasando el
marchó hácia Bauen, pasó por encima de una cae;
brazo al rededor del talle de Roschen, se internó
que desapareció con él, alcanzó -el laao
se¡Jaró la
O
en un sendero abierto por los gamos. Cinco mi. bla que le cubria en dos paredes que
'
me
cualquiera
nutos despues los que los perseguian lleaaron al
0
hubiera creido sólidas, encontró una barca que
borde del precipicio guiados por Naft....
abismó y fué á morir contra las rocas de AxemSin embargo la tempestad arreciaba, lo~ relámberg, dejando el espacio que habia recorrido vacío
pagos se seguian unos á otros sin interl'upcion el
y desollado como el lecho de un rio sin agua.
trueno .no cesaba un instante de rimbombar' la
- Vamos, ahí está trazado nuestro camino ex1111via caía á torrentes, los gritos de loe cazad;res
c!amó Conrado arrastrando á Roschen al barr:nco.
los ladridos de N aft, todo se perdia en tan lúgubr~
Seguiremos esa herida de la tierra, y ella nos concaos. Al cabo de un cuarto de hora se detuvo
ducirá al lago.
Roschen.-No puedo andar mas, dijo, dejándose
-l'al vez, dijo Roschen reuniendo todas sus
caer en sus brazos, huye solo, Conrado huye solo
fuerzas para seguir á Conrndo.... Tal vez nos
por Dios; te lo suplico....
'
habrá librado el huracan de nuestros enemiConrado miró á su alrededor para reconocer á gos.
que distancia se hallal.ia del lago; pero el tiempo
-Sí, contestó Conrado, asi hubiera sucedido si
estaba ton opaco, '// todos los objetos habian to•
yo
hubiese dejado el puente improvisado despues
mado, bajo el velo del huracan, un color tan unide haber pasado nosotros... porque se habrian enf?rme, que no pu_do orientarse; levantó los ojos al
contrado en la misma línea que hemós seguido, y
~1elo y el sol hab1a desaparecido como un rey arroprobablemente
habríamos visto pasar sus cadáveres
Jado del trono por un motin popular. La caida
.del mismo sol le indicaba sin embargo poco mas ó por encima de nuestros cabezas• pero habrán
tenido que tomar á la izquierda para dar Ja vuelta

.

.

.

'

al preciptcio, la manga les ltabní dado tiempo para
alcanzarnos... y ... allí tienes la prueba.
En efecto, se empezaba á oir los ladriclos de
Naft.
Conociendo Conrado que á Roscheu le abandonaban las fuerzas, la cogió en brazos, y con tan preciosa carga continuó su camino con mas velocidad
que si ella le hubiese seguido.
Diez minutos de mortal silencio se siguieron á
las pocas palabras que los esposos habían hablado.
Pero en tan corto tiempo, babia ganado Conrado
mucho terreno; ya divisaba el lago á través de la
niebla y de la lluvia, á la insignificante distancia
1le cincuenta pasos. Roschen, por su parte, tenia
clavados los ojos en el valle que acababan de recorrer. De pronto sintió Conrado que se estremecía, y al ruismo tiempo se oyeron gritos de alegría;
eran los de los soldados que los perseguian y que
al fin los babian divisado. En aquel mismo instante se puso Naft á soltar al lado de su amo; al
reconocerle babia dado tan fuerte sacudida á la
cadena que la babia roto en las manos del que la
tenia; algunos eslabones pendian aun de su collar.
-Sí, si, murmuró Conrado, eres muy fiel N aft;
pero tu fidelidad en este momento nos es mas fatal
&lt;¡ue una traicion.
Conrado se dirigió en derechura al lago, seguido
á unos trescientos pasos por- ocho á diez arqueros
del señor de W olfranchiess; pero al llegar á la
orilla del agua tropezó con otro obstáculo; el lago
estaba iublevado como un mar furioso, y á pesar
de las súplicas de-Conrado no quiso ningun barr¡uero arriesgar la vida por salvar la suya.
Conrado corrfa como un insensato, llevando en
Lrazos á Roschen medio desmayada, y pidiendo de
'1oz en grito ayuda y proteccion, perseguido siempr.e por los arqueros que se acercaban con una
ligereza extraordinaria.
Un hombre salió de pronto al camino de detras
de una peña. ¿ Quién pide socorro ? dijo.
- Yo, yo, contestó Conrado ; por mí y por esta
muger que aquí veis. Una barca, en nombre del
cielo, una barca !
-Venid, añadió el desconocido saltando á una
barca que estaba amarrada á una anlora.
-Oh! sois mi salvador!
-El Salvador es el que ha derrama-do su sangre
¡&gt;or los hombres; Dios es el que me ha enviado á
vuestro encuentro; dirigid pues á él vuestras acciones de gracias; porque vamos á tener necesidad
de r¡ue no nos pierda de vista.
-Pero al menos, debeis saber á quien salvais.
-Estais en peligro; esto es cuanto necesito
saber: veuid !
Conrado saltó á la barca y colocó en- ella á
Roschen. El desconocido desplegó una veta, y
colocán,uose en el tiruon, desató la cadena que
sujetaba la barca á la orilla. Lanzose el !Jote,
saltándose por encima de las olas y animándose á
cada ráfaga de viento, como se anima un caballo
cuando siente las espuelas y oye la voz de su
ginete. No Lien estarian los fugitivos á cien pasos
del sitio cu r¡ue se l1al,ian unbarcado, cuando llegarou ú él los an1ueros.
[,

U7

Habeis llegado demasiado tarde, señores mios,
murmuró el desconocido; estamos _ya fuera de vuestro poder; pero 110 es esto bastante, continuó dirigiéndose á Conrado, ocultaos jóven, ocultaos; ¿no
veis que lleva la mano á. su carcax? Una flecha
anda mas que la barca mejor dél mundl&gt;, aun
cuando la empujase el mismo demonio que maneta
las tempestades. Boca abajo, boca abajo, os digo:
Conrndo obedeció. En el mismo momento oyen un
sil vid o que pasaba por encima de sus cabezas; una
flecha se clavó temblando en el mástil de la barca;
las otras se perdieron en el lngo. El barquero miró
con tranquila curiosidad la flecha cuyo hierro se
habia sepultado todo en el agujero que babia abierto.
-Sí, sl, murmuró; nuestras montañas producen
excelentes arcos de fresno, de tejo y de cuero; y si
la mano que los maneja y el ojo que dirige la flecha
que lanzan fuesen mas diestros, correria mucho
riesgo el que les sirviese de blanco. Por lo demas,
no es fácil alcanzar al gamo que corre, al pájaro
que vuela ó á la barca que salta. Bajad otra vez la
cabeza, jóven, porque va á pasar otra nube.
En efecto, una flecha se clavó en la proa, y otras
dos, atravesando la vela, se quedaron en ella detenida por las plumas. El piloto las miró con
desprecio.
-Ahora, dijo á Conrado y á Roschen, podeis
sentaros tranquilamente en los bancos de la barca,
como si fueseis de paseo; antes de que tengan
tiempo de sacar otra flecha de su carcax estaremos
ya fuera de tiro ; solo una ballesta puede enviar la
muerte á la distancia á que nos hollamos: mirad si
me equivoco.
En efécto, otra nube de. flechas se sepultó en el
surco que la barca dejaba; los fugitivos se habían
librado de la cólera de los hombres y ya no tenían
que temer mas que á ta. de Dios; pero el desconocido parecia estar tan aguerrido contra la segunda
como contra la primera; y una media hora despues de haber partido de una orilla desembarcaron
Conrado y su muger en la otra,
Antes dé separarse de su libertador- pensó Conrado que un hombre tan intrépido pod!'ia ser muy
útil en la conjuracion, de la que formaba él parte.
Empezó á contarle lo que se babia decidido en
Grutli ; pero á la primera palabra se d~tuvo el
desconocido.
-Me habeis llamado en vue~tro auxilio, y me
he acercado á ,·os como hubiera deseado que se
acercasen á mí en igual caso; no exijais mas de mí,
porque nada mas haré.
- Per0- al menos, exclamó Ros11hen, decidnos
vuestro nombre para que le llevemos en nuestro
corazon al lado del de nuestros padtes y de nuestras madres, porque, como á ellos, os somos deudores de la vida.
- Sr; sí, vuestro nombre, añadió Conrado; no teneis ningun motivo para ocultárnosle.
,
-Ya se ve que no, contestó sencillamente el
desconocido amarrando su barca á la orilla; he
nacido en Burglen, soy recaudador del Fraumunster y me llamo Guillermo 'l'ell.
Saludó á los dos espo~os y tomó el camino de.
fluelen.

�lJS

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

...
CAPITULO TERCERO.
GUILLERMO TELL.

1
rl

1

f

1

I

AL º!ro dia de haber sucedido lo que acabamos de
referir, anunciaron al bailio Hermano Guessler de
Brounegg un mensagero del caballero Beringuer
de Landeuberg. Mandó que se le hiciera entrar.
El mensagero contó la aventura de Mechtal y
la venganza de Landeuberg.
No bien babia acabado cuando anunciaron
un
atquero del señor de Wolfranchiess.
E( arquero refirió la muerte de su señor, y el
med_10 de que se babia validb para salvarse su
asesmo, ayudado por un hombre llamado Guillermo, de Burglen, aldea sujeta á la jurisdiccion de
Gue_ssler. El bailio prometió que ese hombre seria
castigado.

soltáran los lazos que le sujetaban. Despues de
cumplida esta órden, el cazador, que sabia que le
estaba reservado algun castigo, dejó caer los brazos, Y miró al gobernador con una sencillez tan
estraña á la debilidad como á la arrogancia.
. --:-- ¿ Es -verdad, le dijo Guessler, que te has resistido á saludar ese sombrero 1
-Si, señor.
- Y porqué?
- Porque nuestros padres nos han enseñado á
descubrirnos tan solo delante de Dios, de los ancianos y del emperador.
- Esa corona representa el imperio.
- Os engaiíais, señor; esa corona es la de los
condes de Haugsbourgo y de los duques de Austria.
Pl~ntad esa corona en las plazas de Lucerna, de
Fr1bourg, de Zoug, de Bienne y del pais de Glaris
que les pertenecen, y no dudo que sus habitantes
le rendirán homenage; pero nosotros que hemos
reciliido del emperador Rodolfo el privilegio de
nombrar nuestros jueces, de ser gobernados por
nuestras leyes, y de no depender mas que del im~e:io, debemos respetar todas las coronas, pero
umcamente á la imperial tributar homenaje.
- Pero el emperador Alberto, al subir al trono
romano, no ha ratificado esas libertades concedidas
por su padre.

. Acababa de empeñar su palabra, cnando anunciaron un soldado de la guarnicion de Schwanau.
El soldado &lt;;_ontó que habiendo atentado el gobcr~ad~r del castillo al honor de una jóven de Art,
hab1a sido sorprendido y asesinado estando cazando por los dos hermanos de la victima • los
cuales se habian
refugiado en la montafia, en d'ond e
.
se· les ha bia per~eguido inútilmente.
L:vantóse Guessler y juró que si M echtal, que
- Ha hecho mal, señor, y por eso U ri, Schwitz y
hab1a roto el brazo á un criado de Land b
·c
we%
Unterwald~n han aecho alianza entre sí y se han
que s1 onrado
de
Beaunagarlen
que
hab·
.
_
,
1a asesicomprometido, por medio de juramento, á denado al seuor de W olfranchiess en el han-o
.
l ·,
, que s1
fender recíprocamente sus personas sus familias
os Jove~es que habian asesinado al gobernador
sus b.ienes, y a, ayudarse unos á otros' con consejos'
del_ castillo de Schwanau cayesen en sus mano
y con las armas.
serian todos sentenciados á muerte L
s,
•
os mensa-¿ y crees tú que cumplirán su juramento? dijo
geros _se preparaban para marcharse con esta conGuessler sonriéndose.
tes:nc1on ; pero Gues~ler les invitó á que le acom-Lo creo, contestó tranquilamente el cazador.
panasen antes á la plaza públira de Altorf
y crees tambien que morirán esos plebeyos
Cuando llegó á ella, mandó que plant:sen en
antes que faltar á él ?
el suelo un palo, en el cual colocó su sombrero al
- Hasta el último,
que rodeaba la corona ducal de Austria
t
t'
hº
, y ac o
- Lo veremos.
~on muo izo anunciar por pregon que todo noble
1
-_Bi~n
puede mirar lo que hace el emperador,
º. P :beyo que pasára por delante de aquella incontmuo el cazador ; porque no es afortunado e
sigma d_el poder de los condes de Haugsbour o se
esa clase de espediciones ; se acordará del sitio d:
descubriese en señal de obediencia y homeg .
naJe.
C oncl UI"d a esta ceremonia despidió á l
Ber~a en el que perdió su bandera imperial. de
.. ,
os mensaZur1ch, donde no se atrevió á penetrar, á p~sar
geros, prevm1endoles que refiriesen lo q
b b d
.
ue acade que todas sus puertas estaban abiertas y sin
ba ~n e P:esenciar, y que invitasen á los que les
embargo con esas dos ciudades no se ve~tilaba
abian. enviado, á que hiciesen otro tanto en sus
u~a c~estion de libertad, sino tan solo de límites:
respectivas, jurisdicciones, como medio infalible
bien se que vengó estos dos reveses en Glaris .
de co~1ocer a los enemigos del Austria: finalmente
p~ro Glaris era déhil, y fué sorprendido indefenso:
coloco una guardia de doce arqueros en la plaza'
mientras que los confederados estamos apercibidos
y les mandó que detuviesen á todo el que
,
' á b d
se ney tenemos armas.
gara o e ecer la órden que acababa d d
-tl cabo ~e tres dias, fueron á avisarle\u:habia
s1 o de~emdo un hombre por haberse negado á
descubrirse delante de la corona de lo d
d
A
·
s uques e
ustr1a. -Guessler montó al instante á cab 11
marchó á Altorf r.on sus guardias. El cut a~1!
estdabalatado al mismo palo en el que habían ~oloca o e sombrero del b
d
go erna or; y por su ropilla
d e pano
verde d B l
e
e, Y por su sombrero adornado
'
con una p l urna d
•¡
. .
e agm a, se venia al momento en &lt;'onoc1m1ento de que era
d
C , d 11 ,
un caza or.
uan o ego en frente ele él, mandó G uessl er que

ª

- ¿ y que tiempo has tenido tú para aprender
las leyes y la historia, si no eres mas que un simpl
cazador como lo indica tu trage?
e
- Conozco nuestras leyes, porque es lo primero
que nuestros padres nos enseñan á respetar y á
defender; conozco la historia, porque he estudiado
en el convento de nuestra señora de las Ermitas
lo que me ha valido para obtener la plaza de re~
caudador de las rentas del Fraumunster de Zurich
Con referencia á la caza, no es mi profesion es ml
entreteni~iento, como el de todo hombre libre.
- ¿ Y como te llamas ?

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
- Guillermo es mi nombre ele pila, y Tell et de
mis abuelos.
- Ah ! esclamó Guessler con alegria, ¿ no eres
tú el que ha socorrido á Conrado y á su espo~a,
durante el último huracan?
- He pasado en mi barca á dos j6venes, á
quienes perseguían unos soldados; pero no les he
preguntado ~u nombre.
-¿No eres tú el mismo á quien citan como el
cazador mas diestro de toda la Helvecia?
-Comó que quitaria á cincuenta pasos, una
manzana de encima de la cabeza de su hijo; dijo
una voz que salió de entre los concurrentes.
- Dios perdone esas palabras al que las ha pronunciado ! esclamó Guillermo ; pero bien se puede
apostará que no han salido de la boca de un padre.
-Segun eso, ¿ tienes hijos? preguntó Guessler.
- Cuatro, tres muchachos y una niña. Dios ha
bendecido mi casa.
- Y á cuál quieres mas?
- No prefiero á ninguno.
-A alguno profesarás mas cariño.
-Al menor, quizás, porque es el mas débil, y
por consiguiente el que mas necesita i pues solo
cuenta siete años.
- Y cómo se llama ?
-'Walter,
Guessler se dirigió á uno de los guardias que le
habían seguido á caballo.~ Corre á Burglen, le
dijo, y traete al jóven Walter.
- ¿ Y para qué, señor? Guessler hizo una seña,
y el guardia marchó á galope.
- Oh! vuestras intenciones serán muy buenas,
¿ pero para qué quereis á mi hijo?
- Lo verás, dijo Guessler acercándose al grupo
y hablando tranquilamente con los escuderos y los
guardias que le acompañaban. Guillermo se quedó
de pie en el mismo sitio en que estaba, bañado
el rostro en sudor, y con los ojos clavados en el
suelo.
Al cabo de diez minutos volvió el guardia con
el niño sentado en el arzon de su silla; y cuando
estuvo cerca de Guessler le apeó.
-Ahí le teneis, señor, dijo el guardia.
- Está bien, contestó el gobernador.
- Hijo mio, esclamó Guillermo ; y el hermoso
alter se precipitó en sus brazos.
- ¿ Me llamabas, padre? dijo el niño palmoteamlo de alegria.
- ¿ Cómo te ha dejado venir tu madre? murmuró Guillermo.
- No estaba en casa. Oh! qué envidia han
tenido mis hermanos .• ! me han dicho que me
quieres mas que ellos.
Guillermo exhaló un suspiro, y apretó á su hijo
contra su corazon.
Guessler miraba esta escena con alegres y feroces ojos ; y cuando hubo dado á los corazones
del padre y del hijo el tiempo suficiente para esplayarse.-Atad á Walter á aquel árbol, dijo, señalando una encina que estaba en el otro estremo
de la plaza.
- ¿ Para qué? esclamó Guillermo apretándole
entre sus brazos.

,v

140

- Para probarte que entre mis guardias hay
tambien arqueros que, sin tener tu reputacion,
saben tambien dirigir una flecha.
Guillermo abrió la boca como si no hubiese comprendido lo que acababa de oir, pero la palidez
de su rostro y las gotas de sudor que rodaban de
su frente anunciaban bien que lo babia comprendido perfectamente.
Guessler hizo una seña, los soldados se acercaron.
-Atar tí. mi hijo para servir de blanco á tus
soldados ! Oh! no lo intentes, gobernador, Dios
no lo permitiria.
- Lo veremos, dijo Guessler, y repitió la órden.
Los ojos de Guillermo brillaron como los de un
leon ; miró á todas partes, buscando un sitio por
donde huir, pero todas las a venidas á la plaza estaban tomarlas.
-¿ Qué quieren de mí, padre ? preguntó W alter
asustado.
- Que quieren, hijo mio? qué quieren de ti?
Oh! tigres con figura humana! quieren degollarte.
- ¿ Y por qué, padre? dijo el niiío llorando ; yo
no he hecho mal á nadie.
-Verdugos! verdugos! verdugos! esclamó Guillermo apretando los dientes.
·
-Acabemo•, dijo Guessler.- Los soldados arrancaron á Walter de los brazos de su padre.
Guillermo se arrojó á los pies del caballo del gobernador.

( Se contimtard).

CORREOS EN FRANCIA.
UN caballero de Dublin, Irlanda, escribió á una
señora cerca de Metz en Francia á quieu no hauia
escrito desde la renovacion de la guerra en 1803.
Su carta iba datada á 23 de Enero de 1833, y
dirigida, como antiguamente, al cuidado de un
tendero residente en la ciudad de Pont-á-Moussons:
en un ángulo de la carta escribió, " Las cartas
iban asi dirigidas á la Señora de-- en 1803 ;
residía entonces en Arnaville." Su marido habiendo obtenido un empleo por el gobierno se
habia trasladado á Spires en Alemania con toda su
familia despues de haber dispuesto de sus haciendas. La señora murió en Spires e~ 1813. Su
marido falleció tambien en 1830. El tendero de
Pont-á-Moussons que recibia sus cartas, babia
muerto mucho antes, y sin embargo la carta en
cuestion llegó en Estrasburgo á manos de la bija
mayor, quien hallandose casada hacia muchos años
tenia por consiguiente otro nombre. Fué contestada por su marido el 14 de Abril Qe 1833, de
modo que á pesar del transcurso de tiempo y mudanza de nombre, el correo descubrió el heredero
mas cercano en el espacio de dos meses. En cualquiera otro pais la carta hubiera sido probablemente quemada.

�¡

150

EL l.NSTRUCTOH, O REPERTOHIO
DE HISTOnIA, BELLAS LETRAS Y AHTES.
EL MONTE SINAI.
•

l¡,-,~

~·.• ,s.

..:

. .--:..-

Yista de los montes de Sinaí y Horeb con el convento de Santa Catalina.

AL hacer en nuestro número anterior la descripestas montafías son fértiles, y producen mucha y
cion del mar Rojo, digimos que este se divide en la
buena fr~ta: Hay tambien abundancia de agua
parte setentrional en dos brazos ó ramales llamaen este distrito, por cuya razon sirve de refugio á
dos Bahr-el-Acaba y Bahr el Suez. La península
los beduinos cuando lo &lt;lemas del país se halla
que for~an estos dos brazos es con mucha propieseco. Es probable que por esta misma razon fo
dQd designada con la apelacion de Arabia Petrea ó
eligiesen los israelitas para lijar en él su campapedregosa, pues se compone de masas de roca y
mento donde permanecieron cerca de un año, pues.
peña, y de profundos precipicios, interpolados de
no hay duda de que este territorio constituyó el.
estrechos desfiladeros y valles arenosos. La vegeDesierto de Sinai de que se hace tan frecuente
tacion es muy débil: muchas de sus llanuras estan
mencion en la Santa Biblia.
cubiertas de guijarros y pedernales sueltos, y otras
La parte sagrada del grupo de Sinaí consiste en
son arenosas. Rara vez llueve en estos desiertos
dos elevaciones .adyacentes ó mas bien una mony los manantiales de agua son sumamente estaña con dos cimas, conocidas respectivamente por
casos.
los nombres de "Gebel Mousa" ( monte de Moisés)
.En el centro de esta península se eleva el grupo
y "Gebel Caterin" (monte de Catalina). El pride las montañas de Sinaí, tan célebres por su
mero es segun la opinion general el monte Sinaí
conexion con varias circunstancias importantes
donde recibió Moisés las tablas de la ley, y el se~
relativas_al tránsito,de los Israelitas desde Egipto
gundo el monte Horeb, donde apareció Dios á
á Palestrna. El nucleo superior de Sinaí, comMoisés, mandándole emprendiese su grandiosa
pu~sto casi enteramente de granito, forma uu
obra. Respecto á la identidad de estos dos montes
desierto peñascoso de figura circular irregular1 de
exis~. alguna confusion: se han suscitado grandes
die~ á doce leguas de diámetro, é intersectado por
Y rerudas controversias entre varios autores no
varios estrechos valles : contiene este espacio las
faltando quien mantiene que el verdadero Sin~i es
montañas mas altas de la península las cuales se
una montaña conocida con el nombre de Serbal
disti?guen fác~lmcnte del resto del ;aisaje por sus
situarla mas_ al Occidente. Sin embargo la opinion
pun~tagudas ?1mas y sus lados quebrados y casi
general esta en favor de las que hemos indicado
verticales. Srn embargo los valles situados entre
mas arriba.

El origen del nombre de santa Catalina que ha
recibido el monte Horeb de la Sagrada Escritura es
el siguiente, segun la tradicion que se conserva
aun. Este eonvento que á pesar del nombre patronímico que hoy tiene fué originalmente y aun
continua dedicado á la Transliguracion, se construyó de orden del emperador Justiniano. Pocos
años despues tuvo uno de los monjes una revelacion en sueños de que el cuel'pO de santa Catalina que había sufrido martirio en Alejandria,
había sido tranPportado por ángeles á la cima del
pico mas elevado de las montañas adyacentes.
Consiguientemente subieron los monjes en procesion, y habiendo hallado los huesos, los bajaron y
depositaron en la iglePia. Para conmemorar este
suceso dieron el nombre de la santa no solo al
convento sino á la montaiía.
Apéanse en este convento los viajeros, quienes
despues de un corto descanso consideran su primer
deber el subir á cima de Gebel Mousa (Sinaí) ii. la
cual conduce una subida rápida que empieza á
espaldas del convento mismo. Labráronse en algun tiempo escalones hasta la cima, pero han sufrido tanto con los torrentes del invierno, que
actualmente son de muy poca utilidad. Despues
de una subida que suele durar tres cuartos de hora,
se llega á un pequeño llano al cual dá entrada una
puerta ó arco de piedra que antiguamente debió
estar cerrada. Un poco antes de llegará ella hay
entre las rocas una pequefia iglesia dedicada á la
Virgen Maria. En el llano mismo hay otro edificio de mayores dimensiones rudamente construido, y dedicado á san Elias. En la actualidad
solo lo frecuentan alguna vez los monjes para celebrar en él el sacrificio de la misa. En este sitio se
paran los peregrinos cerca de un ciprés situado al
lado de un estanque de piedra que recibe las aguas
llovP.dizas. Este es el sitio de la montafía donde,
segun la opinion de los árabes, apareció Dios á
Moisés. Desde alli una subida aun mas pendiente
que la anterior, conduce á la cima del pico cuyo
terraplen tendrá unos sesenta pasos de circunferencia. En esta cima hay una iglesia que forma
el principal objeto de la peregrinacion de los cristianos. Esta iglesia es de granito, pero ha sufrido
mucho á manos de los árabes que hau hecho
cuanto les ha sido posible para destruirla. Creen
ellos que las Tablas de la Ley se hallan sepultadas
debajo de este edificio, y han practicado excavaciones por todos lados con la esperan za de hallarlas. Los mahometanos tienen tambien su templo
en un pico algo menos elevado á unos treinta pasos
de la iglesia. Tienenla eo gran veneracion, y es
el término de sus peregrinaciones. Los beduinos
lo visitan con frecuencia y sacrifican ovejas en
honor del legislador judáico á quien hacen votos
solicitando su intercesion. Ni carecen estas pobres
gentes de sus peculiares reliquias en aquella montaña, pues en el ascenso desde San Elias á la cima
sobre la cual se halla situada su mezquita, enseñan
un paraje en la peña &lt;londe se divisa una señal
algo parecida á la impresion de un pié humano, y
la cual creen firmemente los musulmanes ser la
estampa &lt;lel pié de Mahoma producida cuando
visitó la mezquita.

151

La montaña de Santa Catalina es mas alta y
mas pintoresca que la de Moisés. Su principal
reliquia es natural fuese el paraje donde estaba la
zarza ardiente: mas este parece hallarse dentro
del recinto ocupado ahora por la iglesia del con•
vento. La subida á la montaña es muy dificil,
pero recompensa de esta fatiga la magnífica vista
que en la cima se disfruta de los golfos de Acab~ y
Suez que como ya digimos, constituyen la penmsula. En la cima del pico mas elevado hay solo
una pequeña capilla, ó mas bien cobertizo construido con piedras sueltas. Cubre esta capilla el
sitio de donde dicen fué extraído el cuerpo de
sRnta Catalina á pesRr de que el suelo es un pedazo
sólido de duro peñasco.
Entre los montes de Sinaí y Horeb se encuentra
el valle de El-Ledja, donde l1ay un convento muy
bien conservado y que proporciona un excelente
descanso á los viajeros al bajar de las áridas montañas que lo dominan. Este valle presenta muchos
objetos de veneracion, 1&gt;articularmente la que suponen ser la roca de la cual obtuvo Moisés el manantial de agua para los israelitas. Hállase esta
enteramente aislada á un lado del camino: tiene
sobre doce piés de altura y es de una figura irregular que se acerca bastante á la de un cubo. Hay
algunas aberturas en su superficie por las cuales
dicen salió el agua: tienen estas generalmente de
diez á doce pulgadas de largo y sobre una ó &lt;los de
profundidad. La mayor parte de estas rendijas
son evidentemente obra del arte, pero tres ó cuatro
de las veinte que se cuentan pueden muy bien ser
naturales, y fueron probablemente las que en un
principio llamaron la atencion de los monjes bácia
la 1&gt;iedra. Tanto estos como los beduinos creen
firmemente que esta es la roen. de Meriba, y estos
últimos llenan las rendijas con yerba como ofrendas á la memoria de Moisés, del mismo modo que
la depositan sobre el sepulcro de sus santos, por
ser la yerba para ellos el don mas precioso de la
naturaleza, y del cual principalmente depende su
subsistencia. No lejos de este sitio se ensefia una
excavacion pequeña y al parecer natural en una
roca donde dicen que acostumbraba á sentarse
Moisé~. Cerca de ella se vé la olla petrificada del
mismo, que consiste en la proyeccion circular de
una roca muy parecida en tamaño y figura á la
cubierta de una olla. Los árabes han procurado
varias veces en vano romper esta peña suponiendo
que esconde considerables tesoros.
Pasemos ahora á tratar del convento de Santa
Catalina situado al pié del monte 1-Ioreb ó mas
bien en la parte elevada de la montaña donde empieza á separarse en dos cimas distintas.
Las tradiciones locales datan el origen del convento de Sinaí en el siglo cuarto. Dícese que la
emperatriz Helena, .madre de Constantino, mandó
erigir una pequeña iglesia en el sitio donde Moisés
recibió las órdenes del Altísimo desde la zarza que
ardia sin consumirse. Como esta iglesia atrajese á
la montaña gran número de peregrinos y viajeros,
se edificaron varios conventos pequeños en diferentes puntos de la península durante el siguiente
siglo; pero los monjes y reclusos que se habian
establecido en ellos, eran tan molestados por los

�1-iJ

EL JNSTHUCTOH, U HEPERTOIUO

herluinos qu(' visitnban aquellns rt'giones, que determinaron pedir al emperailor Justioinno mnndnse construir un convento fortificado donde pudiernn guarecerse de sus opresores. Concedióles
el emperador lo que pedian, y envió obreros de
Constuntinopla y Egipto con órden de edificar un
convento en la cima del monte de l\Ioisés. Esta
situacion tan elevada y expuesta hubiera sido muy
incómoda pnra los individuos residentes en el convento, por cuya razon, asi como por la falta de
agua en dicho punto, las personas á quienes había
sido encomendada la obra tuvieron el Luen juicio
de edificarla en el sitio que ahora ocupa. Asi que
quedó concluida envió J ustiniano algunos esclavos
para que sirviesen de domésticos en el convento,
los cuales se establecieron con sus familias en los
valles vecinos. Pocos años despues adquirió el
convento los restos mortales de santa Catalina
como manifestamos anteriormente, cuya circunstancia fortaleció considerablemente los derechos
que ya tenia este monasterio á la veneracion de los
griegos.

11

.,

El edilicio es un cuadrángulo irregular cuyos
lados tienen sobre 130 pasos; está rodeado de una
fuerte muralla de granito defendida por varias
torres pequeñas: su parte superior es una mezcla
de arena de granito y guijarro~ unidos con barro
que ha adquirido una extraordinaria dureza. El
convento encierra ocho ó diez patios pequeños
algunos de los cuales están plantados de flores y
vegetales, y tambien algunas palmeras y muchas
parras. La distribucion interior es muy irregular,
á comecuencia del desnivel del terreno sobre el
cual se eleva el edificio; pero todo ello está muy
aseado y en buen órden. En los pisos alto y bojo
hay un gran número de celdas, de las euales pocas
~e hallan nhora ocupadas. El edificio principal
en lo interior es la iglesia que, así como el convento, fué edificado por J ustiniano, pero ha sufrido
despues varias alteraciones. La figura de la iglesia
es un cuadrado oblongo. Sostienen el techo una
doble hilera de bellos pil11stras de granito de diferentes formas, que han sido cubiertas con una
capa de yeso, acaso porque el color natural del
granito no era grato á los monjes cansados de
ver solo esta piedra á su rededor. La cúpula sobre
el altar permanece aun tal como fué originalmente
coustruida por J ustiniano, cuyo retrato y el de su
mujer Teodora se distinguen aun, asi como una
pintura de la Transfiguracion en honor de cuyo
sueeso foé erigido el convento. Las paredes al
rededor del altar se hallan profusamente adornadas
con lámparas de plato, pinturas, y retratos de
snntos, entre los cuales figura San Cristobal con
una cabeza de perro. El piso está cubierto de
bellas baldosas de mármol. .Alli se hallan depositadas las cenizas de Santa Catalina. Uno de los
objetos notables que encierra la iglesia es un sarcófago sobre cuya cubierta de pinta ruaciza se vé
una fi¡,rurn de cuerpo entero de la emperatriz Ana
de Rusia. Enviúlo alli esta prince.,a con la intencion ( que no llegó por último á verificarse) de ser
depositada en él. En una pec¡ueiin cu¡,illa inmedi111n á la igletiia enceíían los wonj~s el pnraje
iloHtlc ,uponen estuvo la zarza ardiente, el eual es lt

cofüiderado romo el sitio mas sagrado de la montaña. Ademas de la grande igle$Ía, ha y otras
veinte y siete capillas diseminadas en varios puntos
del convento, en muchas de las cuales se celebro.
misa diariamente, y en todas ellas por lo menos
una cada domingo. En realidad este establecimiento era hastnnte parecido al templo del santo
Sepulcro en J erusalen, en el cual hay capillas paro.
todas las principales sectas cristianas excepto la
protestante. .Muchas de ellas en el com·ento de
Sinai han sido abandonadas hace mucho tiempo
por sus dueños. Lo mas estraiío es hallar entre
estas una mezquita mahometana bastante capaz
para contener doscientas personas en oraciou. Los
monjes dicen que fué construida para evitar In
destruccion del convento. Relatan que el sultnn
Selirn se aficionó á un jóven sacerdote griego que
habiendo caido enfermo fué enviado á Sinaí para
recobrar la salud: murió sin embargo; y el emperador considerando que los monjes habian cnusado su muerte, mandó al gobernador 1le Egipto
que destruyese todos los establecimientos cristiunos
de la península que por entonces eran muy numerosos. Los monjes de Santa Catalina informadoJ
de esta órden y de las preparaciones que se estaban
haciendo para ponerla en ejecucion, se apresuraron
á construir la mezquita en cuestion, con la esperanza de que el establecimiento entero se salvaría
por este medio. Les salió bien su estratogema,
y bajo el mi!mo principio han conservado desde
entonces la mezquita. Pero las crónicas arítbigas
existentes en el conve5to, dan á esta un origen
mucho mas antiguo, mencionando circunstancias
que parecen justificar el aserto. Cuidon de ella
los sirvientes beduinos que la usan los viernes
para sus devociones. Visítanla algunas veces peregrinos mahometanos, pero solo cuando llega
nlgun musulman de rango suena el toque de orncion desde el minarete.
Ninguna de las iglesias y capillas de los conventos tienen campanarios. Hay sin embargo una
campana que toen solo los domingos. El modo
usual de llamar á los monjes á maitines es dar un
golpe sobre un pedazo largo de granito suspendido
con cuerdas, el cual produce un sonido que se oye
en todo el convento; cerca de él hay un trozo de
madera seca que emite un soni&lt;lo distinto, y sirve
para llomar á vísperas. Se emplea con mucha
frecuencia este último método en los templos cristianos del Oriente para suplir la falta de campanas, cuyo uso está interdicho por los musulmanes.

El convento del monte Sinaí contiene hoy un
prior y sobre treinta monjes. El prior es la ver- ,
dadera cabeza de la comunidad y maneja todos los
negocios de ella; pero la órden de los monjes de
Sinni diseminada por el Oriente se halla bojo la
jurisdiccion de un arzobispo elegido por un concilio
el cual se com1&gt;one de delegados del monte Sinní
y del convento afiliado del Cairo. .Ademas de
este convento que contiene un prior y cincuenta
monjes, tiene el monte Sinaí estnblecirnic11tos y
haciendas territoriales tn rnrios puntos del Orienk,
particul11r111eute en el Archipiélago y Cu1alia. Posee tambicn dos pcquciins igle&amp;ins en In India, nnn

15:)

VE !IJ~'l'OnIA, BELLAS LETHA::i y ARTES.

.

d mayores privilegios pues teman
m plato de carue guisada dos
d echo para ex1g1r l
d
er
1 din. es dificil comprender de que mo o
vece~ n. n .lo. monges hacerles renunciar á este
co?s~gm_ero . C • do un J. equc Jle«a al convento
uan
" • ., d
f ',
Pr1v1leg10.
recibe a d emns del pan , cierta cnnhdau e - cal 1.,
. bon y algunas veces un panue o,
babu, nzucar, JO
' d
Parece sin emd' .
6 prendas e ves 11r.
me icmas,
llas tribus que se denominan pro•

,
t • La, mnyor1 parte
de rl disfrutaban aun .. e.
en C1ilc11ta y In otra en Sura
d las
los monies del monte Sinní son natura es e
.
.•
Generalmente no permanecen en el
islas gr1tegnmsa., que cuatro ó cinco niíos, volviendo
conren o
•
d ·
des ues á su 11ais donde se jactan de sus 1m ec1m¡;ntos entre los beduinos: sin emba~go nlgunos
re,iden alli toda su vida. Son muy ignorantes.
Pocos entienden el úrabe y ninguno de e!los sabe
leerlo ni escribirlo: ni liay entre ellos qmen sepa
leer corrientemente aun el griego moderno (su ~engua maternal) excepto en los libros de orac1on.
Tienen sin embargo una buena librerio. que no
. de b"d
~aben apreciar
i amen t e á pe•ar
• .de que rehusnn de,nhnccrse ele las obras que conti_ene. C~~~
sisten estas en I,500 volúmenes en griego y '
manuscritos arábigos.
El número de personas que visitan el conve~to
. . 'fican te., el ·•i"Io
pasado sohnn
es ahora muy 10s1gm
e
nun acudir cnra,·anas desde Cniro y J erusnlen, y
existen recuerdos en el convento de haber llegado
en un din ochocientos armenios de la ~iudad santa,
y en otro quinientos coptos del Ca1ro. Actualmente no pasan de iietenta ú ochenta lns personas
ue acuden durante el afio. Lo~ re_c~usos gustan
!ucho, como es natural, de recibir v~s1t~s y tratan
á los forasteros con cariño y hospitalidad, La
puerta de entrada está amurallada, y cuando _Ilrg~
nlgun viajero tiene que dar aviso de su arribo a
• des gn'tos. El portero le tira una
gran
. cuerda
. á
la cual ata él su carta de recomendac1on_: ,1 esta
resulta ser satisfoctoria á juicio de~ ¡mor, ~na
horizontal .sujeto
maroma eOn lln Palo ó travc•año
:i su extremo deseieude uesde una v~n~nnn s1~11ad1i
ú cuarenta pies de clevncion, y el vrn;ero es IZado
por medio de una garrucha.
.
La disciplina del monasterio respecto á nh_mentos y orncion es muy severa. Los mon~es tienen
, t'ir a, misa dos veces durante el .dia Y otra11
que asu
¡
dos por la noche. Su regla les prohibe nbso utamente el uso ele carne, y ~us a~unos son m~y
ríaidos. Pau y legumbres constituyen su prrnci;nl alimento. Obtienen sus verd~ras de un her•
moso huerto situado á corta distancm del convento
con el cual comunica un camino subterráneo.
Produce este huerto toda clase de fruta~ y legumbres de la mejor calidad. Los mongea t~enen cada
uno de ellos un oficio con BU correspo?d1ente taller
en el convento, por cuyo medio cons1gu_en ~o solo
emplenr agradablemente las horas de_ocio si_ tambien hacerse independientes de la rndustrm del
Egipto.
Los beduinos tienen á los monges en alarma
continua. Han e,tablecido In costumbre de que
cualquiera de ellos que llega ni convento ha de
recibir pan para su almuerzo . y cena, el . cual le
bajan desde la ventana, pues mngun be~~nno, excepto los criados del convento, es adnnhdo en su
recinto. .Afortunadamente no hay cerc~ de, este
buenos 11asturojes cuya circunstancia_ obl~ga a lo~
árabes á acampar á alguna distancia s1en~o ns1
sus visitas menos frecuentes de lo que podm\ su•
ponerse. Sin embargo apenas pasa un din en _que
no tengan los mongcs que proveer de pan á tre'.nta
ó cuarenta personas. El siglo pasado los bedumos
ToM, VIII.

:::!~a~u:e~q::nvento contraen la ?bli~::\i::
Cambio de estos privilegios, de proteJer o 1
•
no molestar IÍ los pcregrmos
que acuden á at monlas
tniin respetando y RSistiendo á transpor ar
curg~s destinadas al convento. Ocurren ~~~u~:~
nces desavenencias entre los monges y 11
duino• que suelen exigir mas de lo que aquel o~ se
bailan·,dispuestos a, conced er, p ero en generad rema
b' en.
armonía entre unos y otros, e 1
cierta paz Y
.
,t
la preservado~e acaso IÍ estas relaciones mu un 8
cion del convento.

XAVEGACIO~ POR EL VAPOR ENTRE

FRANCIA y AMERICA.
(Continuacion •.)

Dxnnn::rno en dos partes el movimiento comelrl. l c¡ue se e~ectua
entre 1n F rane1·a yd aquea
1'
cin
orcion de In América central, y toman o como
~na de ellas las regiones si tundas al rededor del
Golfo de Méjico, y como la otra las que rodea_n
1 d los Caribes obtendremos los resultados s1a uientes:
e
0000 . to•
Burdeos' transporta á ,,•t'"
eJtCO -,
gneIa d asmasque 11nrsclla.
•
· pero en las .islas• Caribes
bl
dibfruta Marsella de una ouperioridad_ md1sputn e
, La' corrieottl cornerc1nl
so bre B urdeo•·
. . toma pues
en aquellas regiones una direccion d1stmta, segun
su diferente deotinncion.
li
Hay ademas otro medio, señores, de exp car
este hecho. Burdeos durante los últimos aiíos ~ha
monopolizado la mitad del comercio de la_ Espan;,
á la cual por la semejanza de gustos é ideas a •
hieren aun las que fueron sus colonias, á pesar de
. .
La causa probable de esto puede
su emanc1pac1on.
iendose establecido una línea de comuhab
ser que
.. . d d
,
nicacion entre la Francia y McJJCO es e 1a e1!~ca
de In emancipncion americana, num~rosas fa1mhaa
udientes emigraron buscando refugio en_ el Con:
P.
é. Burdeos se establecieron nlh
tmen t e. Lleanclas
,,
fi. aron en este puerto el centro ~e sus ope~aY. J
La masa de capital que traJeron consigo
c10nes.
•
·11 es de
se ha calculado en no menos de 50 a 60 ru1 on
libras (de 10 á 1'2 millones de peso~). A co~se
. y baJ·o el influJ· o de estas circunstancrn~,
cucnc1n,
.

3 lti

344, J,a nbun•

• Yéase al tomo vu, pá¡;mas '2S6f'
/nuestros lectores
•
·a1
) deseo de o recer
u
dnnc1a de maten es, e
. un tancias unexas á
.
otras c1rc •
·
asuntos varmlos Y amenos, Y
ho posponer hasta hoy

¡~ Jaborns periodísticas, nos 1,an 1iec
la contiouacion de este artículo.

X

�154

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

se desarrolló el comercio de B1udeos con la España, tomando un aspecto mas extenso sus relnciones con Méjico. Asi puede explicarse el estado
del tráfico representado por la estadística de los
registros de la aduana.
Ahora bien, señores, á fin de decidir con acierto
sobre la eleccion que vamos á hacer, dirijamos por
un momento In ntencion á las empresas á que se
ha puesto mano al otro lado del canal británico.
Los ingleses estan estableciendo una compañia
con, el objeto de co~erciar con las Antillas, y
¿ que puerto han escogido para su establecimiento?
Southampton: un puerto muy inferior en importancia mercantil á Liverpool, Bristol ó Londres•
pero tienen en vista un objeto, que es tomar 1~
delantera á los b!tl'Cos de vapor que pueden alo-un
din dirigirse á ias mismas regiones desde Fran~ia
~élgica, H.ola?da ó Hamburgo. Este plan, !e~
u~res, nos md1ca el que conviene adoptar. 'l'amlHen nosotros debemos dar la preferencia á la línea
que ofrece mayor expedicion, y esta línea termina
eu el Océano no en el Mediterráneo, pues los vapores que salen de l\!arsella y se detienen á tomar
pasajeros y correspondencia en Barcelona y Cádiz
deberán necesariamente perder dos dias antes d;
ponerse en línea con Burdeos. Esto pues hace
una diferencia de dos días en la duracion y de
150 leguas en la extension del viaje.
'
La posicion excéntrico. de 1\-Iarsella, ofrece aun
mayores inconvenientes. Una de sus consecuencias es que los habitantes de los departamentos
setentrionales de Paris y Havre, que forman una
parte muy considerable de los pasajeros que van á
la América del Sur, tendrían que viajar 200 ó 250
leguas parn. embarcarse.
Ademas respecto á las mercancías mismas, ó por
lo me.nos !ns que _los vapores pueden trans1Jortar,
c¡ue siempre consisten de artículos de un valor intrínsico. considerable, no es mnterin de poca ¡ 01•
portnncm haber ele recorrer el diámetro mayor de
!~rancia para llegar al punto de su destino. El
&lt;•omerc)~ de plata y oro, por ejemplo, que hacemos
con l\Ie;1co, y que se efectua casi exclusivamente
en Paris, nada ganaría por cierto con removerlo
ele la capital.
Asi pues para mantener la competencia con
Southampton, para simplificar y acortar los movimientos necesarios, Burdeos ofrece una ventaja
indisputable.
Si examinamos los intereses que dependen de
c~tas dos grandes ciudades vemos por una parte á
Nantes, Bayona, La Rocl1elle y Lorient, enlazadas
todas por un servicio de vapores establecido hace
tres años bajo la direccion de l\Ir. Delmestre los
cuales p~oceden hasta el Hnvre ; y por la otra á
Lcon, Samt Etienne, Avignon, Grenoble y Nismes.
Por un Indo las riberas de la Gironda por el otro
la del Ródano ambas ricas y fértil:s · el interés
vnrcce igualmente balanceado y la decision e~ 1
favor ele ambas rivales consiguientemente imposible.
1

Si por último invcstietamos la naturaleza pecur ., 1
e
,..1ar ue a situacion de ambos puertos, hallamos
&lt;¡ue d 11110 1lisfrutn lle una prosreri&lt;lad creciente

al paso que el comercio del otro parece &lt;leclínár.
Situada á orillas de un rio caudaloso que admite
en sus aguas buques de considerable tonelaje, y
rodeada de un suelo fertilísimo, Burdeos lucha sin
embargo en vano contra el golpe que recibió con
In irreparable pérdida de Santo Domingo. Del
mismo modo que las máquinas viejas son abandonadas con la introduccion de otras nuevas, asi los
puertos ]Uedan desiertos cuando varia de direccion
la corriente del movimiento comercial. La aplicacion del vapor á la navegacion transatlántica,
bastará acaso á restituir á la segunda cnpital del
reino el secreto de las riquezas que parece haber
perdido, y que fueron la causo. de su esplendor en
tiempos pasados.
Estas varias consideraciones han inducido sin
duda á In Cámara de Diputados ú. asignar una
especie de privilegio á la situacion de Burdeos para
la posesion de la línea de las Antillas : esta preferencia no es sin embargo exclusiva. El gobierno
ha propuesto que las salidas de los buques se verifiquen alternndamente desde Burdeos y Marsella
el din 1° de cada mes. Se determinó que hubiese
diez y ocho salidas desde Burdeos y doce desde
l\Inrsella. •Ninguno. de las dos ciudades quedará
pues completamente desheredada, 1iero las ¡,orciones serán divididas con desigualdad. El objeto
propuesto de luchar contra la competencia de
Southampton se habrá conseguido, y este motivo
nos parece justificar plenamente el plan á que
hemos dado la preferencia., y que tenemos hoy el
honor de someterá la decision de In Cí1maro.
"¿ Acaso podrá hacersenos esta pregunta: Si la
línea de Burdeos es la mas corta y In mejor, ¡ porqué entran Vds. en rompeticion consigo mismo~,
estableciendo una segunda linea desde .Marsella?
No es esto hacer una concesion pueril á intereses
locales? No es transigir con necesidades infundadas? Creemos que n6, Señores, y es nuestro
sentir que semejante opinion se desvanecería con
algunos instantes de séria é imparcial reflexion.
Marsella es el depósito comercial del Mediterráneo: todo se dirige á aquel punto. Por una
parte navegan el mar NPgro los vapores austriacos
de la compañia c!el Danubio. Por la otra los
buques ingleses de In compañia. de las Indias orientales surcan el mar Rojo. Nuestros paquebotes
del Levante corresponden con los bajeles de ambas
procedencias, recogiendo asi en su tránsito &lt;:artas
y pasajeros que vienen del Este de la Europa, de
uno. parte de Asia, y del norte de Africn. La
importancia de esto. línea es ya un motivo suficiente para continuarlo. hasta las Antillas pues
si no ee satisfacen los intereses de que depende,
buscarían estos un establecimiento en otra parte; y
si Trieste, cuya competencia es ya formidable,
llegase á establecer vapores transatlánticos, la corriente mercantil refluil'ia inmediatamente á aquel
punto con detrimento nuestro. Los austriacos se
aprÓ1'ecbnrinn ávidamente de nuestros descuidos,
pues tal es evidentemente su interés. La Espaíia
misma que en el din se halla imposibilitado. de
establecer una línea de comunicacion con sus antiguas colonias, podrio, sino con su propio capital

DE HISTORU, DELL.\S LETlUS Y ARTES.
al menos con in,\uqtrin y la asistencia ele caudales
extrRnjero~, establecer una linea en Cádiz. E,ta,
seííore@, no es una hipótesis pues en realidad se
está formando actualmente una compañia y debemos pues anticiparnos. La union de los vapores
del Mediterráneo con los del Océano en l\farsella
concentraria en esta ciudad con gran beneficio
suyo, y téngase presente, con beneficio de toda la
Francia, el movimiento comercial dti las nncioncs
del Mediterráneo y del Nuevo Continente.
Esta es una consideracion de primera importancia : he aquí la segunda. Hemos visto que el
comercio de las Antillas se verifica principalmente
con Marsella: no es pues justo que empleemos
medios violentos y artificiales para hacerle muelar
de direccion. Ademas no seria político destruir
la superioridad del ttnico punto donde el comercio
de Francia puede competir con el de cualquiera
otra nacion del mundo. Guardémonos bien de
privarle de esto. ventaja debida á varias causas:
á su situacion, á la centralizacion de operaciones,
y á la industria de sus hnbitantes, y por la solo.
razon de que su prosperidad existe y que este resultado ha sido su consecuencia, es indiipensable
incluirla en el sistema de navegacion que vamos
á establecer. Cada nacion, señores, posee uno ó
dos puertos en una posicion excepcional semejante,
de los cuales puede con justicia envanecerse. En
Inglaterra se hallan en este caso Liverpool y
Londres; en América, Nueva York y Nueva Orleans; en Francia, Marsella. Permitir que esta
porcion de nuestra gloria nacional, este signo exterior de nuestra influencia decaiga y se aniquile,
KCrin hacer un daño positivo á la nacion entera.
En una palabra, señores, parece necesario que
In Francia mantenga su influencia en el Mediterráneo alrededor del cual se ngitan tantas cuestiones importantes ; y el medio mas seguro de
efectuarlo es dar el ejemplo creando vastos y útiles
establecimientos.
Teniendo á la vista todos estos motivos, la comL~ion no cree, señores, que el establecimiento de
una línea de paquetes en Mnrsella puede calificarse
de concesion pueril á intereses locales : considero.
al contrario que esto. empresa presenta todos los
caracteres de pública utilidad que no era posible
dejar de reconocer.
La direccion que deberán seguir los vapores destinados á las Antillas es la siguiente. Los rnquetes de Burdeos y Marsella tocarán, los primeros
en la Coruña, y los segundos en Barcelona y Cádiz.
Tomarán alli provisiones y carbon, y se dirigirán
luego en derechura á la Martinica, donde segun
hemos observado ya se establecerán diques 6 fondeaderos: continuarán despues su viaje á la Habana pasando por Guadalupe, Santo Tomas,
Puerto Rico, Haiti y Santiago de Cuba.
La tercera línea al Brasil presentará pocas ventajas al comercio. El punto elegido pnra la sa.
licia de los vapores es Nantes ó mas bien St. Nazail'f', situacion central en las inmediaciones de
Paris y en comunicacion por medio del rio Loira
con una gran parte de nuestro territorio. El
gobierno l1n qner'do dar una pruebo. notoria de ~u

155

solicitud en fnyor de uno. ciudad industriosa que
solo necesita de algun auxilio para reponerse del
o.batimiento en que había caido, y establecer el
comercio extranjero que hoy requiere. Por este
medio se establecerá un nuevo canal de exportacion para las ¡,rod ucciones- de los veinte y siete
departamentos de r¡ue se hallo. rodeado, ni dejará de ser importante esta so.licio. considerando
que nuestras exportaciones al Brasil ascienden á
2-3,000,000 de francos, y que las l)rovincias de
La Pinta á pesar del bloqueo han recibido mercancías nuestras por valor de 5,000,000. La línea
propuesta procederá 1\ Lisboa, Pernambuco, Bnl1ia
y Rio Janeiro. El tiempo empleado en estos dife' rente~ pasajes será el siguiente:
Dins
l. Línea de vapores desde El Ilavre á Nueva
York ................................................ 1r~
'2. La de Burdeos á In J\Iartinicn ........ 19 }
28
De la M nrtinica á In Habana ...... .. 9
3. De ~Iarselln á la l\Iartinicn ........... 20½ }
301
De la Martinica 1í la Habana .. .. .. . . 9
4. De la Habana á Méjico .......................... 12
5. De la Martinica ú la Américo. central.. ...... 16
6. De St. Nazaire al Brasil ........................ 25
7. De Uio Janeiro á la Plata,..................... 7
Señores: en la proyectada ley de la cual acabamos de manifestar los puntos principules, hay uno.
omision que sin dudo. hn debido llamar la atcncion
&lt;le In Cámara. Poseemos en el continente americano una colonin cuyo suelo siendo tan fértil como
el de Demerara y Surinnm, ofrece consiguientemente iguales espernnzas de prosperidad : hablamos de la Guayana. Al establecer comunicaciones
por medio del vapor mas allá de los mares, admitiendo naciones extranjeras á participnr de sus
beneficios, la Guayana se presentó necesariamente
á nuestra consideracion; pero segun In opinion de
los inteligentes, parece que algunas dificultades en
la navegacion se oponen á que los vapores puedan
tocar en dicho puuto sin alargar considerablemente
el regreso y hacer imposible la estacion en Gorea.
Pero ya habrá visto la Cámara que el Presidente
del consejo ha propuesto obviar esta dificultad con
el establecimiento de un vapor de fuerza de 160
caballos, que saldrá de la Martinica con la correspondencia. Es justo que la metrópolis extienda su
solicitud á las pocas colonias que ya nos qu~dan.
El número de Luques requeridos paro. estas diferentes líneas se ha calculado del modo siguiente:
Para el Havre el minimwn es cuatro y el ma:i:imum cinco, si queremos evitar toda interrupcion; lo fijaremos pues en .. .. .... ...... .. ..
Para Burdeos...........................................
Marsella... ........................................
Nantes.............................................
las dos lineas segundarías de las Antillas 3}
lo. líneo. segundnria del Brasil ............ 2

5
6
4
4
5

Total ............................. 24
Ifo hiendo arreglado estas cuestiones preliminares,

�EL IXSTilUCTOR, O IlEPEilTORIO
posaremos ahora, seiíores, á examinar los medios
de ejecueion: para esto empezaremos por hacernos
las preguntas siguientes 1. ¿ Debe el gobierno emprender por si y de su
propia cuenta la construccion de estos vapores,
ó deberá esta tarea recaer en compañias particulares auxiliadas 1,or el estado?
2. ¿ De qne modo deberá suministrarse este auxilio?
3. Por último: En el caso de construir el gobierno
los bnjele~, ¿ podrá tambien efectuar por sí el
transporte de mercancias?
El proyecto de ley contiene la~ disposiciones
siguientes.
La línea del Havre á Nueva York estará :í cargo
de una compañia comercial independiente que recibirá un subsidio anual de 880 francos por cada
cal.,allo de fuerza, formando un cnpital de 1,600,000
francos para el servicio de posta cuyo producto
valuado en 600,000 francos pertenecerá al estado.
Respecto á lns demas líneas tanto principales como
segundarius serán ejecutadas por el gobierno, pesando el gasto sobre el erstrio. El establecimiento
de vapores requerirá el desembolso de 28,42 &gt;,000
francos, y el servicio una vez establecido costará
anualmente 12,000,000: en compensacion de este
dispendio puede esperarse un retorno de 4,000,000,
que aumentará cada nño. Tal es la ~olucion asignada á este problema en cuyo exámen entraremos
al1ora.

Cucstio11 primera.
¿ Debe el gobierno emprender por sí la ejccucion
del proyecto? Señores: la solucion de esta cuestion no podia en manera alguna ser dudosa para
nosotros. Hemos llamado la ate11cio11 de la Cámara hácia las exigencias de nuestra marino..
Hemos probo.do q••e la Inglo.terra puede cuo.nclo
quiera poner en mo.r un crecido número ele buques.
Hemos observado que desde hoy en adelante lns
máquinas de vapor vendrio.n á ser instrumentos de
guerra; por consecuencia es tan necesario que el
gobierno tenga talleres para su construccion como
Jo es que costée fábricas de armas y cnííones. Esto
solo seria suficiente motivo para justificar la empresa por parte del gobierno mismo, pues teniendo
íi la visto. intereses tan materiales, no podriamos
confiar enteramente en la probabilidad siempre
incierta de In institucion ó no instituC'ion de compo.ííias particulares. Este proceder comprometeria
nuestra seguridad: es pues necesario que el gobierno obre: pero ¿ cómo, y en que grnclo?
La situacion de la Francia, señores, difiere respecto á industria de la de Inglaterra: no nos
hallamos o.nimados por el mismo espíritu de asociacion, ni poseemos los mismos recursos ni la misma
Jlerseverancia en nuestros proyectos. Es sin dudo.
alguna prudente aceptar el auxilio de la industria
cuando esta lo ofrece, pues proporciona un alil•io
al tesoro y es el origen 1,roducth-0 de útiles instituciones; pero 110 debe sin embargo confiarse enteramente en él. Admitimos sin dificultad que
por principio general el manejo de asuntos comer-

cialcs se halla mejor colocado en manos de individuos particulares que en las del gobierno; pero es
preciso tambien confesar que en Francia el espíritu
de asociacion se halla aun débilmente desenvuelto
y es inadecuado á ejecutar todo lo que se requiere
de él; á saber; caminos de hierro, diques, y barcos
de vapor. De esto hemos tenido pruebas recientes
que es imposible olvidar, y que seguramente no
son propias para inspirar confianza en capitalistas
tan tímidos en sus adelantos.
Al paso pues que aceptamos la asistencia de la
industria, creemos prudente asignar un término á
su nccion, y circunscribirla á cfortos límites; y
por la misma razon que algunos caminos de hierro
de no.turnleza mas productiva que los demás le han
sido confiados, le encomendaremos la parte mas
ventajosa de la empresa tran~atlánticn, reservando
el resto para el estado.
Podrá arguirse, señores, que este sistema está
en oposicion con las leyes de una sana economia
pública; que el gobierno en la esfera que ocupa
debe ejercer una celosa y elevada vigilancia sobre
los intereses del pueblo sin descender él mismo á
la areno., y constituir~e á su vez en especulador ó
mercader? No podemos, señores, admitir esta
opinion en su aplico.cion general, El primer deber
del gobierno es proveer á la seguridad del pais: el
segundo estimular el progreso de la sociedad, y
cuando hay que introducir mejoras materiales y
los individuos permanecen inactivos 6 no obran
con suficiente prontitud, es en este co.~o justifico.ble
su intervencion pues comunica un movimilmto gcnerati rn tí. todos los ¡rn11tos del territorio.

JJ7

DE IIISTORIA, BELLAS LETRAS Y All'l'ES.

LOS BLANCOS Y LOS NEGROS.

~..:( :,_
_..,
\

'

.;

( La conclusio11 c11 l'l pr6.t'imo 11úmcro.)

PREVENCION CON'rHA LA HIDROFOBIA.
DESPUES de lo.var si es posible la po.rte mordida
deberá el paciente aplicar á ella inmediato.mente
la boca y chupar con fuerza y determino.cion,
En seguida, y lo mas pronto que sea posible, se
baíínrá la l1ericla arrojando sobre ella un caño ele
o.gua caliente de un pié ó mas de altura: volverá
entonces á chuparse, lavando la boca despues de
cada o.bsorcion. Seguirán practicándose alternadamente ambas operaciones durante un cuarto de
hora ó media hora. Si la herida sangra, tanto
mejor. El riesgo de absorcion por la boca ocurre
solo cuando existe en esta alguna escoriarion ú
otra clase de herida, cosa no muy comun, y aun
entonces se puede evitar por medio de abluciones.
De todos modos el paciente no 8e expone chupando
la herida á riesgo alguno que ne&gt;' ho.ya incurrido
ya en grado infinitamente mo.yor. Otra persona
puede con igual impunidad aplicar la boca á la
herida clespues de lavada. El cuchillo 6 el cáustico pueden en seguida usar,e con la esperanza de
aume11to.r lns probabilidades de cura.

LAS grandes distinciones que existen entre las di- 11
ferentes razns de hombres han debido desde los
primeros siglos causar admiracion en el observador, pero no se han hecho sin embargo serios
esfuerzos para averiguar la naturaleza y causas de
estas variedades hasta el siglo presente, en que ho.
siclo ilustrado este asunto por lo.s investigaciones
de Cuvier, Blumenbach, Prichard y algunos otros
escritores. Se está muy lejos aun &lt;le haber obtenido en esta ciencia resultados satisfactorios; pero
mucho de lo que se ha averiguado ya es sin embargo sumamente interesante y digno de la atencion general.
Es tan indudable que hay distinciones notables
entre las razas humanas como lo es que existen
hombres altos y bajos, blancos y morenos ó de j
color diverso en los ojos y el cabello : asimismo
negar que hay algunas razas decididamente inferiores á otras en facultades mento.les, fuera tan 1
1

absurdo como negar la existencia de capacidades
distintas en los habitantes de la misma ciudad y
aun de la misma familia. Pero de esta admision
no debe inferirse que la raza humana se compone
de diferentes especies, distintas en naturaleza y de
origen diverso. Esta suposicion fuera no solo contraria al espíritu de los sagrados escritos, sino
tambien de la ciE:ncia, independiente de la revelo.cion. Al ver que el homb1·e en todas sus variedades posee ciertas cualidades comunes á lo.
especie en general; que seres humanos de color
blanco, negro, rojo y bronceado pueden existir en
casi todos los puntos del globo y llegan á naturalizarse en cualquiera clima; que pueden enlazarse libremente entre sí, y que los hijos del blanco
y la negra, del rojo indio americano y de la indígena amarilla de Mongolia son generalmente de
una tinta media; que el hijo de un europeo civilizado si se le colocara desde la infancia entre

�EL INSTHUCTOn, O HEPEHTORlO
~alvnjcs llegaria á ser uno de ellos, ni paso qne el
razas y distinciones entre los perros! Prcseuton
hijo de un salvaje educado entre hombres civilitoda clase de formas, colores, caracteres y tamazados vendría á ser uno. persono. Je finos modales
ños. Sin embargo el perro desciende decidido.y educacion ; todas estas son razones podero,ns
mente de una sola raza, y aunque no podemos decir
para presumir que el hombre es esencialmente un
cual fué la. original ó primitiva, tenemos sin emser homogéneo, y que las diferencias individuales
bargo razones 11oderosas para creer en el hecho de
que se notan no justifican la creencia de que la
una misma descendencia. El caballo y el buey
especie humo.no. se compone de razas ó especies 1&gt;resentnn iguales ejemplos de grande variedad en
di~tintas.
las razas, producida por el transcurso del tiempo
Verdad es que podrá acaso ocurrir esta preen su trato y circunstoncias dométiticos.
gunta: si la raza humana desciende toda de una
¿Porqué pues no ha de presentar el hombre un
misma pareja, ¿ cuales eran los caracteres físicos
ejemplo semejante de muchas variedades procede este par, y cuando y donde tuvieron origen las
dentes de uno. raza original? Es indudable que
diferencias que dividen o.hora la especie en blancos,
existe una diferencia notable entre un hombre de
negros, o.cobrados, amarillos, &amp;c. ? La respuesta
tez muy blanca y otro decidirlamente negro; pero
es sencilla pero no satisfactoria : No lo sabemos.
¿ cuanta diversidad de tintas no hay entre los
En los períodos mas remotos que recuerda la ltisblancos; cuantas entre los mulatos, y cuantas aun
toria, hallamos que "existían ya estas distinciones,
entre loR negros? La diferencia entre un inglés y
y no nos queda que hacer mas sino confesar uuestra un espniiol es muy considerable, y aunque la que
ignorancia y colocar esta cuestion entre las demas
existe en España misma entre el asturiano y el
relativas á la historia primitiva de nuestro. raza
andaluz no lo es tanto, es sin embargo muy noque acaso con el tiempo llegarán á de~cubrírst,
table. En una palabra la especie humana preBasta para nosotros saber que hay razones natusenta aun mas variedades que la canino, aunque
rales muy poderosas para creer en la unidad de la
las de esta pudieron acaso burlar los esfuerzos del
especie l111mana; debiendo asimismo iuferir que la
calculista.
variedad de las razas, asi como la diferencia en los
Existen, no liay dudn, dificultades para creer
idiomas ó lenguas, tiene por objeto algun fin moral
que la razo. humana procede toda de un mismo
importante en lo. historio. de nuestra raza.
tronco: pero las que se oponen á la creencia de
No puede negarse que á primera vi@ta parece
que debe su origen á diversas procedencius son
que hay razones muy podero,;as para creer que la
aun mas numerosas y mas árdun!I: al paso que la
especie humana se halla dividida en l'llmas disfé en la unidad del hombre nos reconcilia con la
tintas procedentes de diversos tronros. ~abemos
re,·elacion y con nosotros mismos. Campo vasto
que el clima no produce color. Un hombre blanco
y comun ofrece el mundo entero para los esfuerzos
podrá adquirir un color moreno y aun casi negro
del rnitiionero y del filántropo; asi ni considerará
11or la exposicion á los rayos del sol, pero ~us hijos
1 nue,tros semejantes seon blancos, rojos, mulatos, ó
serán blancos; y si una colonia de negros se esta1 negro~, debemos exclamar "Sois todos hermanos,
bleciera en el norte de Euro1&gt;a ra,;ándose estos
¿ porqué pues habeis de haceros daño unos á
siempre entre sí, sus l1ijos serian negros hastu su
otros?"
mas remota posteridad. Considerando tnmbien la
Animados de este espíritu ofrecemos el grabado
historia del hombre preguntaremos ¿ por qué hon
á In cabeza de e~te artículo, el cual represent,1 dos
permanecido los negros de Afric:o. aparentemente
negros pertenecientes á un ingenio de la América
estacionarios por ~iglos, mientras que los blancos
1 del sur. )Iírulos, lector, antes de atreverte á decir
Jinn snlido del barbarismo? En que consiste que - que no son tus hermanos.
los indos han sido desde la mas remota antigüedad
un pueblo civilizado, y sin embargo pasi,•o, inmóvil 6 inmutable? Por qué rnzon ha permanecido
In Chino en su condicion actual por tan larao
período de tiempo? Como es que la .Australia ~e
halla poblada por una raza de hombres que pareDEPÓSITOS DE PAPEL MONEDA.
cen ocupar el lugar mas ínfimo en la escala de la
humana inteligencia, al paso que en la Nueva
EL Banco de Inglaterra deriva un pequeño beneZelanda, á pocos centenares de millas de ~u costa,
ficio del afan de algunos indhiduos por atesorar
se vé un pueblo fiero, activo y varonil, y de capapel moneda. Antiguamente emitia el banco
rácter enteramente distinto? Argumentos fundabilletes ó notas de considerable valor, de los cuales
dos en consideraciones semejantes á estas, han in-·
existen aun en el dia cierto número, conservándo&lt;lucido á algunos autores escépticos á considerar la
los los poseedores como una curiosidad por la cual
especie humana como decididamente compuesta de
pagan por cierto bien caro, pues pierden asi el infamilias ó razas distintas.
terés que les reportaria su importe in,·ertido en los
Pero volvamos la vista al perro, este animo!
fondos públicos. No hace mucho que un caballero
afectuoso y fiel que parece haber asociado su exisresidente en una casa inmediata á la del redactor
tencia á la del hombre siguiéndolo alrededor del
de est!l periódico, tenia colgodo en su despacho en
globo. ¿ Qué conexion tiene el ma~tin ó el alano
su marco y cristal, por vil\ de adorno, un billete
ron el galgo, ó el podenco con el faldero? ¡ Cuán
de banco por valor de 160,000 pesos fuertes: babia
inmensa es la rnriednd que ofrecen las diferentes
permanecido alli muchos años hasta que cuando

¡

/

1.;o

DE JllSTOHIA, BELLA~ LETRAS y ARTES.

corteza es mas grueso. lo producen en mayor n~unmuri6 su dueíío fué convertido en especie ~or sus
.
E• mpieza
. n los árboles á dar esta resma
dancio.
. . . á
herederos. A primera vista parece extrano que
~
de
edad
Hácese
una
rncis1011
los cuarenta anos
·
. ra 851, al peligro de ser robado
un docuexpusie
.
en ln corteza, y la trementina distilo. gota á go~~
mento que representaba tan crecida suma; _pero
en un receptáculo preparado de ante~ano ol ~1é
I hecho es que la circunstancia de hallarse as1 extlel árbol, el cual contiene sobre cuartillo y medio.
;uesto este billete ero. conocida en el ~a11co, y
Para purificarlo. la exponen al sol en cubas perfo•
cualquiera otro que el dueño que lo hu~1era preradas en la parte inferior por donde filtra. ~n los
sentado para el cobro, habría sido inmediatamente
Estados Unidos la recoleccion de la trementma se
aprehendido como ladron. Otra nota de ban~o fué
halla casi exclusivamente confiada á los neg~s,
descubierta hace algunos aííos de un mod_o si~gucada uno de los cuales tiene á su cargo de 3 ~ 4
lar. Suscitóse una noche en una tertulia ?1erta
mil árboles. El procedimiento dura totlo el ano,
cuestion sobre un pasaje de la Sagrada ~sc~t~rn: 1
hacen las incisiones en los árboles
aunque no Se
• d d. t·l
Uno de los disputantes repitiendo el pasaJe 1nd1ó a
hasta e1 mes tl e l\Io.rzo y el J. ugo deJa e • is I ar
6
un dean de la iglesia anglicana que se hallaba pre•A a' fines de Octubre.
Los caJones
1
genera
men""
.
~
sente que le explicase su significado. El dean ~ue
receptáculos se vacían cinco ó seis veces al a~o, y
hnbia dedicado tanto tiempo á los goces de la v,~a
&lt;&gt;-o de ellos producen un
de
. barril
.
como al e:;tudio de los sagrados escrito_s, ~espo11d1ó se en1cu1a que ~
,,
libros
La
trementina
tiene
un
peso e1e un ns 3- 0
·
que no babia semejante pasaje en la Bibha. Ocaolor muy fuerte y' para muchos, desagradable aunsionó este punto otra nuern disputa, y el caballero
que frnrrrante, y un sabor amargo y repugn1mte: su
que babia aventurado el aserto dijo que si le d~ban 1
consi,t:ncia, en el estado resinoso, es mn~ espesa
una Biblia $C comprometía ~ señalar el paso.Je en
1a de la m iel., su color amarillo
qne
. sucio,· y su
uno de los libros del anhguo testame11to. La
opacidad
mayor
que
la
de
otras
re~mas.
Biblia que se bailaba mas á la mano era una que
Hay varias clases de trementmn. Las mas
Jn madre de Lord R-- en cuya cusa ocurrió la
usuales
son la trementina comun qne produce el
cuestion acostumbraba leer todos los din~, pero que
pino silvestre; la ele Venecia que se. extrae del
haLia sido colocada entre otros libros ,-ifjos de
alerce ó lárice (pinus lari.r) y es mas fluida y transdevocion en nn estante, no babieudoln. abierto
parente que lo. anterior y de olor y sabor meno~
desde su muerte. Al abrir el sagrado volumen
desagradable: la trementina ó bálsamo d~ Cana,la
fué hallado en él un papel que, examinado, resultó
extraido del J&gt;iuus Bawimea que se cr'.a en las
ser un billete de banco por valor de 200,000 pesos,
regiones mas frias de la América :etentr1on_al y es
d c color mas claro., y el Chilln o .trementmn
, p· de
.
Chipre la cual se obtiene del terebmto o IS1ac1a
Trrrbi11tl1us natural del norte de Africa y del sud
de Europa y cultirndo en Chios y Chipre. Su
color es fragrantc y el sabor menos o.margo que ~os
TREMENTINA.
anteriores: es muy transparente, clara y. tenaz.
La trementina de Chipre es mas cara que nmgunn.
otra por cuya razon rara vez se obtiene pura en el
mercado.
El aceite ó espíritu de trementina (que es c?mo
se emplea esta sustancia en las arte,) se obtiene
distilánclolo. combino.da con agua, en un aparato
muy semeja~te al alambique o~dinario.
libra~
de -:mena trementina dan 60 libras del aceite. Si
la d istilacion se ejecuta sin agua en una retorta, el
producto es rnns ,olátil y acre constituyendo una
e~pecie de aceite esencial ó concentrado. El residuo que queda en ambos casos. es una masa
rojizo. que solidificada f~rmo. la re~mo. comun ~!el
comercio. Esta sustancia os fundible y muy rnflamable.
La trementina se usa en cantidad considernhle
en la manufactura de colores y barnices de to1lu~
clases.

25?

ESTUDIOS.
llnma del terebinto ó árbol de la trementina,

LA sustancia conocida en el comercio con e~. n?m•
bre de trementina, es un jugo resinoso que d1shlan
ciertos árboles de la especie del pino. Los que se
hallan mas expue~tos á los rayos del sol Y cuyn

L1 variedad de estudios lejos ele debilitar la mcntt'
es un medio efic1íz de promover su energio. Y de~arrollo. Aquellas personas que se _h an dedica(lo
exclusivamente tí un ramo del so.her, rora H•z despliegan facultades intelectualeti de primer orden.

..

o

►

�100

EL INSTRUCTOR.

1

- MOSAICO.
Sciwraa en la Corte.
FRANCISCO I de Francia, rival de nuestro Carlos V,
fué el primer monarca que introdujo señoras en su
corte; en cuya ocasion dijo con el e~píritu de la
verdadera galantería, que una corte sin damas era
como el año sin prima\'era ó mas bien como la
prima\'era sin flores.

· 1Jfelocoto11ea y AbridQ1'es.
CUANDO los melocotone~ y abridores se hallan á
medio madurar, cúbrase la parte de ellos que mira
al sol con pedacitos ó láminas de cera de la forma
ó figura que se desee. La cera impedirá que el sol
colore las partes cubiertas por ella y cuando la
fruta esté madura y se despegue la cera se hallará
aquella adornada de figuras y dibujos varios.

Cakidoscopio 1111uical.
llACE algunos años se hizo una prueba (al ¡,arecer
con huen éxito) para 1,roducir tocatas de música
bojo un principio anúlogo al que se emplea para
ohtcnrr en el cnleiJo~copio tanta multitud de
dibujo~ simétricos. Los materiales empleados
para este fin consistían en targetas preparadas de
antemano enria urni de !ns cuales contenía un
compás compuesto con arreglo á cierto ritmo y
tono: seis ú ocho de estas tarjetas se iban colocando delante del tocador por el orden en que quedaban despucs de barajadas, resultando asi una infinita combinacion de aires nucrns. Este artificio
ingenioso producía muy buenos resultados en los
vahes.

Asno.
LAcu, rey de Siam, fué despertado por el rebuzno
de un asno en el momento en que iba á ser asesinado. En el entusiasmo de su gratitud mandó que
se diera á todos los hombres el nombre de asnos.
Dícese que cuando llegaba un embajador de la
China á la corte de Sinm, el Oquisa-Vaug ó Maestro de ceremonias proclamaba en alta voz: Poderosísimo Lacú, Señor absoluto del Universo, Rey
de los Elefantes bla11cos, y Depositario del Diente
sagrado! Un grande burro de la China ha venido
á ver á V. M. 1
•
Un prlncipe africano.
UN teniente de la Real armada inglesa se estableció en la bahía de Natal sobre la costa de Africa
con el objeto de entablar relaciones de comercio
con los naturales. Reina en aquel distrito un jefe
ó príncipe llam1tdo Chaka, el hombre mas feroz é
inhumano que ha existido jamás. lié aqui la

pintura que de él hace el teniente. "Im¡,one
muerte ú. hombres, mujeres y nifios que por la mns
mínima causa le molestan ó incomodan, Tiene
1,200 concubinas, y cuando se cansa de ellas las
distribuye entre sus oficiales. Sus jefes y magnates
se acercan á él arrastrándose por el suelo. No
hace mucho q~e una persona de rostro algo extrafío habiendo alterado la serenidad de lns facciones del rey, gritó este; alejad á ese hombre y
matadlo; me hace reir demasiado."

El alfabeto en grande.
ATICO adoptó un método nuevo y admirable de
enseiíar el alfabeto á su hijo : recibió para el uso
11nico y exclueivo de este veinte y cuatro domésticos cuyos nombres empezaban con las veinte
y cuatro letras, llernndo cada uno en la espalda
la impresion de cada una de ellas por via de
divisa.

La piiía viva.
DESAFIARONSE dos príncipes alemanes á quien
presentaria manjares mns raros en su mesa. Apostaron una suma considerable, y se nombraron
jueces. Uno de ellos dió una comida tan elegante
y costoso, y con tal profusion de exquisitos manjare, que parecin imposible subrepujarla con ninguna otra. Asistieron despues los jueces al banquete del otro príncipe. En el centro de In mesa
se veia una hermosísima piña que excitó la admiracion de los concurrentes por su gran tamaño.
Cuando se hubieron colocado los postres tí su rededor, el príncipe llamando la ttteneion de los jueces
dUo en alta voz "Preséntate Borolowsky." A
estas palabras la piña se abrió por el medio, y
salió de ella el bien conocido enano conde Borolowsky quien saludó con la mayor cortesía á los
convidados. Los jueces declararon que el segundo
príncipe habia ganado la apue~ta, no habiendo
presentado el otro tan raro manjar como la piña y
su contenido.

Coite ori.gi11al de las pieles.
CoYPAn.urno el valor que reciben los indios por
sus pieles con el precio á que se venden en Londres
por la compañia de la bahía de Hudson se puedo
inferir la opresion de aquellos infelices. Llis
agentes de la corupaiiia reciben tres pieles de
marta en cambio de un mal cuchillo cuyo valor,
incluyendo el porte á aquellas regiones distantes,
no pasa de un real de plata: ahora bien tres pieles
de marta se han vendido aqui este ill\·ierno por
veinte y seis pesos fuertes. En las pieles mas
escasas, tales como la zorra negra, la nútria de
mar y otras, la ganancia es aun tres veces mttyor.
No hace mucho que una piel de zorra negra se
Yendió en Londres por 255 pesos en cambio de la
cual el indio babia recibido un artículo de rnlor do
diez reales.

LO!\DRES:
EN t.A BJPRENT.\ DE CARL"S

wooo,

l'0r•1~·s counr, FLBET 3TREF.T,

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                    <text>N? !)O.

JUNIO.

18-l l.

ORIGEN y PROGRESO DE LA OilDEN DE LA CAB.\T.I.EillA EN LA EDAD :irnm,\ ,

•

EL siglo de la caballeria fué la época hcróica de
las tribus Teutónicas cristianas, correspondiente á
la &lt;le los héroes de Grecia. Los tiempos heróieos
de las naciones pueden compararse ó. la juventud
de un individuo, pues las vemos durante este
período de su progreso distinguirse por las virtudes, las locuras y aun los vicios mas comunes en
In juventud del hombre, á saber, sed de glorio,
entusiasmo, orgullo, anclo inexplicable é indefi-•
nido hácia alguna cosa superior á la realidad &lt;le
la vida, fé verdadera en In virtud y grandeza intelectual, y una dósis considerable de vanidad y
credulidad. La caballerin en la perfcecion de su
gloria y su extravagancia exigtia solo entre las
tríbus alemanas, y aquellas que; conquistadas por
estas se amalgamaron con ellas, introduciendosc en
su civilizacion é instituciones el espíritu teutónico.
Asi vemos que la caballeria no se desarrolló enteramente en Italia porque habiendo hallado en este
11ais, una civilizacion ya establecida, de carácter
demasiado sólido para ceder facilmcnte á influencias extrañas, no pudo dicho espíritu ¡&gt;enetrar
en sus instituciones. Tampoco vemos que floreciese mucho entre los griegos ni las tribus esclavonas, exceptuando algunas señales en la Bohemia y la Polonia, que las recibieron de los alemanes. Entre los suecos, aunque pertenecen á
una tribu legítimamente teutónica, no echó nunca
profundas raíces la caballería, mas esto debe tal
vez atribuirse á su situacion lejana, asi como á que
desde muy temprano dedicaron su atencion á la
navegacion y táctica naval, las cuales eran en varios
sentidos poco favorables al espíritu de la caballería,
proporcionando por ejemplo, muy pocas ocasiones
para ejecutar hechos de valor y gallardia á los
ojos de una numerosa y entusiasmada multitud, ó
en las querellas y aventura~ del caballrro andantl'!
q11e formaban una parte tan l'~rnrial de la cdacl
TO)I.

VIII.

caballeresca. Se ha quC'rido suponer, y muchlls
c~critorcs ingeniosos han mantenido, que las nohles
prendas en que se fundaba el espíritu de In cahnllerin han fenecido con ella, ¡1ero &lt;'ualquiem que
investigue imparcialmente el carácter de los tiempos pasados y los compare con los presentes, hallará que el siglo en que vivimos no carece de In,
cualidades que constituyeron la gloria de los ele b
cnballeria. Su fuerza es In misma y solo linn
variado de dircccion. ¿ Es acaso el valor personol
el que ha desaparecido? El soldado que avanza
con paso firme hasta el pié de una bnterin erizada
de cniiones, no puede considerarse menos vnlientr
que los caballeros ele antaño que cubrian su cuerpo
de armaduras im¡1cnetrables &lt;le acero para arrostrar medios mucho menos formidables de dcstruccion. Las últimas guerras de Europa abundon en
acciones de valor que pueden competir ron las mos
brillantes que recuerda la historia. En In batallo.
de Dresde hallándose el emperador Napoleon sentado delante de la puerta de Pirnn, y viendo que
los artilleros que guarnecían un reducto reusaban
servir los caiiones á causa del mortífero y certero
fuego de los tiradores prusianos que derribaban ií
todo el que se presentnbll, se volvió á los granaderos de su antigua guardia y les dijo; "enseñadles
como se conducen los franceses en batalla." Al
oir estas palabras varios soldados saltaron sobre rl
reducto y pasaron tranquilamente por él en vista
del enemigo, hasta que todos perecieron uno por
uno, En cuanto á sacrificios caballerescos de la
vida no puede hollarse un ejemplar mas notnl,le
que el de un oficial 1&gt;rusiuno pcrteuecicnte ni regimiento del coronel Scllill, el cual cuando sus camaradas fueron condenados ú muerte por un consejo
ele guerra francés en Wescl por haber q11cbrnntado
rl armisticio existente, rehusó el perdon c¡uc 1~
1,freció Nnpolcon ú H solo, prefiriendo morir con

y

�102

Fns compañeros de armns. Si se nos habla del
entusiasmo y aun placer con que se exponían los
caballeros á toda clase de privaciones y sacrificios
por ir á los llanos de la Palestina á combatir á los
infieles, diremos que el mismo espíritu ha tomado
en nuestros dins una direccion mas noble. Los
aventureros que se exponen á mil riesgos para
contribuir al progreso de las ciencias y o.l aumento
ele la felicidad y bienestar del hombre, los Ilumboldts, Clappertons y otros, manifiestan el mismo
beroismo en una cansa mns digna. No nos limitaremos á consideraciones estrictas de utilidad al
punto de negar lo que realmente tenia de grande y
sublime el espíritu de la caba1Jeria, pero tampoco
podemos ndmi tir que los virtudes de los siglos
caballerescos han desaparecido, solo porque ahora
se presentan con menos boato y apariencia,
Para explicar la naturaleza y origen de la cabnlleria es preciso antes c.onsidernr el carácter de las
antiguas tríbus alemanas. El espíritu guerrero
les era familiar asi como á otras naciones bárbaras; pero tenion sin embargo ciertos rasgos característicos peculiares á ellas. U no de estos era su
respeto y aprecio hácia las mujeres. Tácito hace
particular mencion de esta circunstancia que prueban ademas suficientemente los historiadores alemanes primitivos. Este respeto al bello sexo fué
difundido por ellos en todos los paises que visitaron, si bien se manifestaba bajo diferentes formas. En Francia dió origen ó. la galanteria refinada por lo. cual se distingue esta nacion; en
España tomó un carácter mas romántico y brillante, participando del fuego de las pasiones orientales; en lo. Alemania vino á ser un carifio tierno
y fiel hácio. la esposa. No hay duda alguna de que
la religion cristiana contribuyó á desarrollar este
sentimiento de estimaciou hácia el sexo femenino
en aquellos tiempos, particularmente por la adorac ion de la virgen que forma una parte tan esencial
de e1la. La reverencia constante de esta personificacion de la castidad y pnreza femenina, debe
haber ejercido una influencia considerable. La
elevado. condicion de las mujeres no puede sin
embargo atribuirse exclusivamente á la religion
eristiana, pues vemos que no Ita producido este
efecto en aque11as naciones que no tuvieron oportunidad de adoptar el espirito teutónico, y muchos
1meblos asiáticos reconocen este principio religioso
tí. que hemos atribuido tanta eficacia (la adoracion
de la vírgen) y sin embargo tienen á sus mujeres
en una condicion muy degradante. En contestacion á nuestro aserto de haber profesado las tribus
teutónicas un aprecio particular hácia las mujeres,
se nos dirá acaso que estas eran tambien muy estimadas entre los romanos. Verdad es que las esposas y las madres eran tratadas con mucho respeto
por los romanos, y la historia de esto. nacion presento. acaso ejemplos mas numerosos ele nobleza
femenino. que la de otra alguna: mas este homennje les ero. tributado no como mujeres, sino como
las fieles compañeras y patrióticas madres de los
ciudadanos. Tenia este sentimiento algo de político, pero no así entre los alemanes. Hay otro
r u~go del carácter aleman que merece ser considerado Pll conexion con este y d cual es mny apa-

rente en su literatura y en la vida de muchos individuos; esto es, una especie de anelo indefinido
por alguna cosa superior á la realidad de la vida;
aquel aelmen ( usando su propia palabra que no admite traduccion) el cual ha ¡&gt;roclucido entre ellos
al mismo tiempo tanta excelencia y tanta extravagancia. Estos tres rasgos característicos de la
raza teutónica, su espíritu guerrero, su aprecio y
respeto hácia las mujeres y la sed indefinible por
la grandeza sobrehumana, unidas á la influencia
del sistema feudal y de lo religion católica romana,
explican pues, el espíritu de la caballería, institucion que á muchos observadores aparece como un
punto aislado en la historia, dejándoles en lo duda
de si deberán despreciarla como ridícula ó admirarla como sublime. El sistema feudal dividió las
tribus teutónicas cristianas en masas cuyos miembros, si bien ligados por ciertos lazos políticos,
carerio.n de aquel trato intimo que unió entre sí á ·
los hombres en las comunidades antiguas, y que ha
producido efectos semejantes en nuestra época y
algunos siglos antes. Conservaban aun en gran
parte la independencia de los bárbaros, pero ex:istia sin embargo un lazo general de union que daba
consistencia á la sociedad colectivamente, esto es,
lo. religion católica. La influencia de esta fué ele
mucha importancia ñ la especie humana durante
los siglos de ignorancia y violencia, fortaleciendo
los. eslabones de 1a cadena social que se 11allnban
contínuamente en riesgo de quebrarse. A esta
causa puede atribuirse la grande uniformidad de
carácter que prevaleció durante los siglos de la
cabnllcria. Ademas el sistema feudal proporcionaba á los nobles el medio de vivir á costa de la
labor de sus oprimidos vasallos sin In necesidad de
o.tender á su propia subsistencia; asi que podian
sin obst.-ículo entregarse á su aficion á las aventuras, consiguiente tí 8U carácter guerrero y ambicioso. Si combinamos ahora los rasgos característicos que l1emos indicado, ú. saber; un espíritu
belicoso; una devocion decidida hácia el sexo
femenino; sed indefinible de gloria unida á In independencia feudal, desprecio del trabajo diario
mecánico ó manual, y uniformidad ele coriícter y
objeto ocasionado por lo. influencia de una religion,
comun, obtendremos una idea bastante clara del
caracter caba11eresco. Este carácter no se ho.1laba
·aun enteramente desenvuelto en tiempo de Cariomagno. El valor manifestado por los caballeros
de su siglo era mas bien el de individuos reunidos
en corporacion. La independencia, la individualidad de carácter que inducia al caballero andante á
ir en busca de aventuras sin mas auxilio que su
fuerte brazo, tuvieron su origen en una época posterior. El uso del caballo de batalla que formaba
una parte tan esencial de la tí1cticn rlel caballero,
no fué comun entre los alemanes basta la época de
sus guerras con los Hunos. Conocíanlo, sí, nn tes,
y Tácito hace mencion de él en su descripcion de
Alemania, pero no fué sin embargo de uso coruun
entre ellos hasta la época que hemos indicado.
El arma de la cabo.Heria despues de su introduccion fué considerada entre ellos, así como entre las
de mas naciones en los primeros pasos de su ci viliincion, como muy superior ú la infontoria, la cual

1(13

D~ illS'fOHIA, DELLA~ LETHA::i Y AHTES.

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

fórmulas y puntillos &lt;pte 1&gt;r_lJ{~ uci~n el orgull? y
distinciones de las clases pr1v1legrnclus; constituyendo por último la base de los abusos cuyo remedio ha sido u1111. de las labores mas importantes
del siglo actual. Fuera tan fácil descu~rir la
marcha que bajo diferentes formas ha segu~do en
su decadencia el espíritu caballeresco en diversas
naciones, como Jo es indicar su origen y desarrollo;
empero seria necesario para esto exceder los estrechos límites de un periódico.
La educacion de un caballero sucintamente detallatlo., era como sigue: El noble mozalbete destinado á la honrosa profesion de las armas, ero.
enviado, generalmente á la edad de doce atios á lo.
corte de algun baron ó noble cabo.lle~o donde
pasaba el tiempo principalmente en servH y oh~e-

los triunfos
enteal'd
,a d f.1...,1,. des¡ueciada hasta que
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de los suizos demostraron su super1or~dad. En el
siglo xt llegó la orden de la cnballer1~ á ser una
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. n establecida y bien organizada,, ¡iero
ms
1 UClO
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l1asta el XIV no fueron sus honores patnmomo
exclusivo de la nobleza. Las cruzadas dieron una
tendencia mas religiosa al espíritu caballeresco, Y
puso en contacto á los caballeros de todas las
naciones cristianas, por cuyo. razon se observa
desde entonces una grande uniformidad en toda la
Europa. Fundúronse entonces las órdenes religiosas y militares de los caballeros de Sa~ J u~n, _los
Templarios, los Teutónicos, &amp;c. La inst1tuc1on
entera de la cabo.Heria fué tomando un aspecto mas
formnl, y por último degeneró en Quijo~is_mo extrava,,ante
ó perdió lo. fuerza de su espmtu en las
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quiar á las da.mas y adquirir conocimiento en el
manejo de las armas, el caballo,_ &amp;c. Este _deber
de servir y atenderá las señoras vmo con el bempo
á ser tan perjudicial é. la moral del page como
babia sido saludable al principio. Cuando la edad
y la experiencia en el uso de las armas habían
califico.do al page para la guerra, era nombrado
escudero cuyo nombre recibió por ser _o bligaci?n
suya llevar el escudo del caballero á qmen serV1a.
El tercer y mas nito rango de la ca.ballerio. era el
de caballero que no se confería hasta lo. edad de
21 años excepto en casos de no.cimiento muy ilustre
6 extraordinarÍJ\s hazañas, Lns ceremouias para

la admision del co.ndidato á la orden de la caballería eran las siguientes.
El jóven escudero ó aspirante era en primer
lugar despojado de sus vestiduras y colocado en un
bafio, símbolo de la purificacion. Al salir de él le
vestían una túnica blanca, símbolo de pureza, un
manto encarnado emblemático de la sangre que
tendría que derramar en la causa de la fé, Y un
justillo negro en señal de la disolucion qu_e le
aguardaba o.si como al resto del género h~~ano.
Purificado ya, y vestido, observaba el nov1c10 un
ayuno riguroso durante veinte y cuatro horas.
Por la noche entraba en In iglesia dontle se halla•

�](iJ

EJ. INS'l'IlUC'fOil, O HEPEilTOIUO

!Jan depositadas las armas soLre un altar provisioual y allí pasa!Ja la noche en oracion, velándolas,
generalmente solo y algunas veces en compañia de
un sacerdote que rezaba con él. Por la mañann
su primer acto era In confcsion, dcspues de la cual
el sacerdote le administraba la comunion y en
seguida oía una misa dd Espíritu Santo y un
eermon sobre los deberes &lt;lel caballero y el nuevo
sistema de vicia en el cual iba á entrar. Concluido
el sermon se adelantaba el novicio hácia el altar
con la espada de caballero suspen&lt;lidn del hombro :
el sacerdote se In quitaba, In beudecia, y volvía á
colocarla sobre él. Iba en seguida el candidato á
arrodillarse delante del baron que debia armarlo
caballero. "¿ Para qué fin," le preguntaba este
entonces, "deseas entrar eu esta orden? Si es
con el de ser rico, descansar y ser honrado sin
liacer honor á la caballería eres indigno de él."
El jóven prometia desempeñar fielmente los deberes de caballero, oi&lt;lo lo cual le concedía el
baron lo que deseaba.
Acercá banse entonces al novicio los caballeros y
seiioras presentes á In ceremonia: los primeros le
vestían la cota de malla, In coraza, los brazales,
y los guantes, y las segundas le calzaban las espuelas y ceñian In espada. Era entonces armado
caballero por el bnron cuya ceremonia se re&lt;lucia á
darle este tres golpes con el plano de la espn&lt;ln
sobre el cuello y algunas veces una palmada en las
mcgillas, &lt;liciendole: "En el nombre de Dios y de
San Miguel te hago cnbnllero ;" y solía añadir,
" Sé valiente, atrevido y leal." Armado asi caballero el jóven, le prescntal,an el yelmo y le traían
un caballo sobre el cual saltaba, generalmente sin
a uxilio &lt;le los estribos, y daba dos vPeltns por In
iglesia blandien&lt;lo la lanza y esgrimiendo la espada. Salieudo entonces de la iglesia se presentaba del mismo modo á In multitud que reunida
fuera del sagrado recinto aguardaba con ansia In
parte &lt;lel espectáculo que le tocase &lt;lisfrutar.
Uno de los rasgos mas característicos de los
tiempos caballerescos eran ]ns justas y torneos en
que los caballeros compitiendo en destreza y gallardía ejecutaban mil vistosos hechos de armas en
presencia de un concurso numeroso. "El gusto
imparcial," dice el historiador Gibbon, "preferirú
siempre los torneos á los juegos olímpicos de la
clásica antigüedad. En vez del espectáculo desnudo que corrompía las maneras de los griegos, la
pomposa decoracion de las justas recibía mayor
r ealce con In presencia de In noble y virtuosa
helleza de cuyas manos recibin al vencedor el
premio de su destreza y bizarría. La habilidad y
fu erza que desplegaban los antiguos en In lucha á
b razo partido ó la carrera, tenio. una conexion muy
di~tnnte y dudosa cou el mérito del soldado ; pero
los torneos tal como fueron iuventados en Francia y
an~iosamente a&lt;loptndos en el Oriente y Occidente
vrcsentan una imágen fiel y verdadera del campo
,Je batalla. El combate de hombre á. hombre, la
escaramuza general, In defensa de un desfiladero
ó &lt;le un castillo eran ensayados como si fuera en
senicio actnal, y eu este combate simulado así
como _en el efectho decidía hi victoria el superior
Wllne;o del cabnllo y de 111 lanza." El origen lle

DE IJISTOfilA, GELJ.AS LETHAS Y ARTES.

los torneos es incierto: algnnos autores lo lian
atribuido á los árabes, pero todos los monumentos
tienden á probar que son &lt;le origen teutónico.
Para dar í1 nuestros lectores una idea &lt;le la nnturnlczn de estos torneos insertaremos aquí ln animada descripcion que hace el distinguido literato
D on Antonio Gil &lt;le Znratc de uno que ocurrió en
Costilla &lt;lurante el reinado de Don Juan II.

l.

¡

Era el &lt;lía 1° &lt;lii Enero de 1434 y primera hora
de la noche. D. Juan el II y su corte se hollaban
en Medina del Campo, celebran&lt;lo una de aquellas
fiestas que tan comunes fueron en su reinado, notable por el lujo, la galantería, y In magnificencia
que en él se desplegaron, así como por las frecuentes revueltas que le afligieron. En una 'l'asta
sala de su antiquísimo castillo, adornada con to&lt;lo
el lujo de la época, y resplandeciente de mil luminarias, y al son de una numerosa orquesta, danzaban los principales caballeros y damas que habían
acompañado á S. A., luciendo estas su hermosura
y preciosas galas, y meditando tal vez aquellos en
medio del ardor que mostraban en servir á sus
parejas, alguna nueva rebelion contra el soberano que los honraba. Sentado este eu un rico
sillon dorn&lt;lo, en compañia de su esposa lo. reina
Doña María, de su hijo el príncipe Don Enrique,
y del condestable D. Alvaro de Luna, miraba des&lt;le
el estrado In gallardía y donnirtl de los que tomaban parte en el recreo, y solo se distrajo de aquella
diversion para leer unas trobas que recien compuestas le presentó D. Iñigo Lopez de Mendoza,
que fue de~pues marques de Santillnna; y el buen
rey que tanto se complacía en estas obras del ingenio, alabó la del célebre poeta, mostrándola en
seguida á los que le ro&lt;lcnban.
Ilabíanse suspendido las danzas, cuando entran
de improviso diez caballeros, armados de blanco,
con gentíl continente y gallardía. Asombráronse
todos al ver tan inespcra&lt;los huéspedes; y fijnndo
en ellos su atencion, rccouocieron en el que iba á
su frente í1 Suero de Quiñones, uno de los principales caballeros de la casa del Condestable, y en
los &lt;lemas otros gentiles hombres de gran nobleza
y valor. Ni el color de las armas, ni el modo
caballeroso y cortesano con que se presentaron,
dieron recelo alguno de que su intento fuese turbar
el regocijo de las fiestas, y antes bien crcyóse al
punto que ests\ repentina aparicion fuese anuncio
de alguna aventura que procurase nuevo solaz y
contento. Con efecto, acercóse Suero muy discretamente y con muy humilde reverencia adonde
el rey estaba sentado, y besándole pies y manos,
despues de tomar su vénia, un faraute llamado
Avanguardia, que llevaba el noble cabnllero consigo, presentó respetuosnmeute nl monarca la peticion siguiente.
" Deseo justo es, en los que en prision están, el
de recobrar su libertad; y como yo, de gran tiempo
acú, sea en pr.ision de una muy virtuosa y hermosa
señora, en señal tle lo cual todos los jueves traigo
á mi cuello este fierro, (y todos fijaron In vista en
un a argolla que llevaba al cuello Quiñones) en
nombre del a1)óstol Santiago he concertado llli

rescntc quo sern trescientas lanzas rotM por .mi y
por estos caballeros que me ncompaiían, rompiendo
tres con cada caballero 6 gentil hombre que al
sitio seíÍalado viniere, contnn&lt;lo por roti, la que
hiciere sangre; y esto scrú 1¡11ince dias antes del
apóstol Santiago, y quince dias dcspuc~, salvo si
antes de este plazo mi rescate fucRe cumplido, en
el derecho camino donde las mns gentes suelen
pasar en romería para el sepulcro del santo. Y
por tanto certifico á todos los caballeros y gentiles hombres que alli fueren, q1rn hallarán arneses,
caballos, armas y lanzas tales, que cualquiera ose
dar con elln.s sin temor de que se quiebren por
pequeño golpe. Y notorio sen á todas las seiioras
de honor, que cualquiera que fuese por aquel lugar
donde yo estuviere, si no lleva caballero que baga
armas por ella, perderá el guante de la mano derecha. Mas todo lo dicbo se entiende salvando
dos cosas : que vuestra magestad real no ha de
entrar en estas pruebas, ni el muy magnífico señor
Condestable D. Alvaro de Luna."
Acostumbrado estaba el rey D. Juan á semejantes peticiones, frecuentes en un siglo caballeroso
y guerrero, y sabidas eran por él las formalidades
que se guardaban en iguales casos. Retiróse, pues,
de la sala, y celebró consejo con los principales
caballeros de su corte; y habiéndose decidido que
era justo otorgar la peticion de Quiñones, para
&lt;Jue se pudiese libertar de In prision en que estaba,
volvieron todos nJ sitio del baile, y el mismo faraute Avanguardia dijo en alta voz estas palabras:
" Sepan todos los caballeros y gentiles-hombres
del muy nlto rey nuestro sefior, como él da licencia
á este caballero para esta empresa, guardndu las
condiciones que van dichas." En seguida Suero
de Quiñones se llegó á un caballero de los que
danzaban en la sala, pidiéndole le quitase el almete ; y subiendo luego por las gradas del estrado
donde los reyes estaban, dijo lo siguiente: "l\Iuy
poderoso señor, yo tengo en mucha merced á vuestra
señorin el otorgarme esta licencia, por ser á. mi
honor tan necesaria ; y espero en Dios que serviré
á vuestra real majestad, segun han servi&lt;lo aquellos
de IJ2iPr_ J yo procedo á los poderosos príncipes de
vuestra majestad desciende.'' Dicho esto hizo
nueva reverencia á los reyes, y volvióse IÍ. sus compañeros, quienes juntos con él se fueron á desarmar
y vestirse cual convenio para asistir á aquellos festejos. Pnsóse el resto de In. noche en danzas, y
acabadas estas, Suero de Quiñones hizo leer los
capítulos que había estendido para la empresa, la
cual quedaba aplazada para de allí á seis meses,
debiéndose publicar en todos los pueblos ele la cristiandad donde posible fuese para que asistiesen
cuantos caballeros españoles ó extranjeros quisiesen
señalarse en ella.
II.
Cinco leguas distante de In ciudad de Leon, en
el camino de Santiago, se encuentra el rio Orbigo
con un antiguo puente ele piedra que une los dos
pueblos de la Puente y del Ilospital, los cuales
toman su nombre, aquel de dicho monumento, y
este de un templo muy antiguo que en él existe
perteneciente á. la órden hospitalaria de San Juan

do Jerusalen. Las dos mñrgcnes del rio son muy
frondosas y amenas, particularmente In clerechn,
A un lado del camino existe una graciosa floresta,
y este fue el lugar elegido por Quiiíones para su
honrosa empresa. Despejósc en medio de ella un
espacioso terreno para colocar la liza y las tiendas,
y mimtras los reyes de armas iban por todos los
pueblos de lo. cristiandad, publicando los capitulos
del paso é invitando á. los mas afamados paladines,
numerosos obreros trabajaban en los preparativos
de la justa. Trescientos carros de bueyes llevaron
las maderas necesarias para las construcciones,
sacándolas de los montes de Luna, Ordas y Valdellamas, Ingnres del seiíorio del padre de Quiñones. Formóse una gran liza &lt;le madera que
tenia 1-t6 pasos de largo y In altura de una lnnzn.
En mt'clio ele la liza y á lo largo ele la tela había
formada con fuertes estacas una especie de verja
6 haran&lt;lilla, eeñnlnndo la linea por donde habían
de correr los caballos. En tomo del palenque ee
construyeron siete palcos adornados con magníficos
tapices y colgaduras. El uno en la parte cstrcma
para que Suero y sus compañeros viesen las just38
cuando no combatiesen; dos mas allá, para los
caballeros extranjeros que ncu&lt;liesen á hacer armas; otros dos, á la mitad &lt;lcl palenque, para los
jueces, reyes de armas, farautes, trompetas y escribanos que daban fé de tocio cuanto ocurria ; y los
restantes para las demns personas que de alguna
nombradía ó dignidad quisiesen honrar las justas
con su presencia. A cada Indo de la liza habia
una puerta por donde respectivamente entraban
los rlefensores del Paso y los caballeros conquistn&lt;lores que vcninn á probar las armas; y en ambas
se alzaba en una bandera el blnson de los Quiñones.
Al lado de la liza se armaron veinte tiendas
donde pudiesen descansar los paln&lt;lines aventureros, y estuviesen ademas cuantos oficiales eran
necesarios para el buen órden y solemni&lt;lad de las
justas, sin olvidar los mé&lt;licos, cirujanos, armeros,
sastres y carpinteros cuya asistencia hacían indis1&gt;ensable los diferentes azares que de tan cspuestns
funciones se originaban. Junto á las puertas del
palenque hnbia otros dos tiendas &lt;loude se armaban
los campeones al tiempo de prepararse ni combate;
y en medio de todas se construyó una ancbn sala
de madera, rcv~stida de pafios franceses y otraa
telas preciosas dentro de la cual Labia dos mesas:
la una para Suero de Quiñones y &lt;lemas paladines
que viniesen á justar, y In otra para los caballeros
principales que concurrían como meros especta&lt;lores. Obsequiábalos á todos espléndidamente
el cnpitan del Paso, y les daba alojamiento, ya en
las tiendas, ya en los pueblos inmediatos que eran
todos del scfíorio &lt;le sn padre. Finalmente, una
estátua de mármol, labrado por Nicolno Francés,
maestro de las obras de Santa María de la Uegla
de Lcon, colocada con gran coste en el camino :í
corta distancia de esta ciudad, seiialaba con la
mano un gran letrero donde se leía: vor ald van al

Paso.
III.
Un &lt;lomingo, 11 de Julio, y quince día~ untes

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EL INSTHUC'l'OH, O HEPEllTOillO

&lt;le! Aposto! Santiago, 11si quo amanoeló empozaron
á resonar las trompetas y otros instrumentos bélicos, que poblando el aire cou SU$ ecos marciales,
movian y azoraban los corazones de los guerreros,
infundiéndoles ardimiento para la noble empresa á
que se preparaban. Suero de Quiñones y sus
compañeros, despues de haber oido misa en el
Hospital de San Juan, salieron juntos para recorrer
el campo y la liza con la solemnidad que en tales
casos se acostumbraba. Oprimia Quiñones el lomo
de un fuerte y brioso caballo con paramentos
azules y bordados de oro que representaban la
argolla de su famosa empresa con esta divisa: "il
faut deliberer.'' Sobre las resplandecientes armas
de que no se veian mas que brazales y piernas
vestia el campeon un falsopeto de terciopelo verde,
con una uza ó túnica de brocado, las calzas eran de
grana italian~, y de la misma tela el gracioso somb1·ero que adornaban plumas de diferentes colores.
LlevaLa en la d!estra una espada desnuda, y en el
brazo derecho su empresa de orq ricamente labrada,
con letras azules al deredor que decian?
"Si d vous ,ie plail 1l'aooyr mw,re,

Certesje di,
Qui je SttÜ
&amp;,~ ve,uure."

Dctras de Quiñones caminaban tres pages en
cuyos vestidos, como igualmente en los paramentos de sus caballos, brillaban damascos, brocados,
pieles exquisitas, anchas placas de fina argentería
y cuanto ¡&gt;odia suministrar el lujo de aquellos
tiempos : el de enmedio era notable por un almete
de forma estraña, sobre el cual se eleva un árbol
de hojas anchas y verdes con manzanas doradas:
enroscñbase al rededor una serpiente y salia por
encima una espada con este lema: "Le vrai ami."
Llevaba este page la lanza de Quiñones, y los otros
dos su casco y su escudo de batalla.
Delante de Suero iban los nueve compañeros
suyos; Estúñiga, Bazan, Nava, Alvar Gomez, Ravanal, Aller, Benavides, Rios y Villacorta; todos
hijosdalgo de la primera nobleza, descendientes
algunos de reyes y los mas conocidos por su ardimiento en las batallas. Sus calzas y falsopetos
eran de grana, la uza de terciopelo azul bordado
todo con la empresa y divisa de Quiñones, y los
paramentos de sus corceles tambien azules con los
mismos bordados. Precedíalos á todos un carro
tirado por dos hermosos caballos, dentro del cual
estaban las trescientas lanzas, cubiertas con un
gran pafio de terciopelo bordado de adelfas y otras
flores, y encima veíase sentado un enano que conducia el carro. En fin rompian la marcha las
trompetas del Rey y de los caballeros con atabales
y ajebebas moriscas que habian sido traidas de
intento por el juez de la justa Pero BarLa para
realzar la fiesta. Los &lt;lemas c'.lballeros principales
que, sin ánimo de combatir, habían acudido á las
justas, iban ó. pie primorosamente vestidos de gala,
al rededor del cnpitau Quiñones, y para mns honrarle llevaban las riendas de su caballo. Eran
estos los hijos del Almirante, de los condes de
Valencia y Benavente y otros muchos de !ns primeras familias de Castilla,

167

Dll HISTORIA, BELLAS LETRAS Y AH'l'E6,

Tal fuó el órden con que entró en la lizn 06tll
vistosa comitiva, y dando dos vueltas al rededor
del palenque, á la segunda se paró enfrente del
palco de los jueces que lo eran Pero Barba y
Gomez Arias. Entoncea Suero de Quiñones requirió á estos que sin respeto ni amistad alguna
juzgasen de lo que allí pasase, igualando las armas
entre todos, y dando á cada uno la honra y prez
que se mereciese por su valentia y destreza. Aceptáronlo los jueces y añadieron algunos nuevos capítulos á los que Suero tenia publicados, y tras
esto alzó la voz el hijo del conde de Benavente,
rogando á Quifíones le permitiese sustituirle, dado
caso que alguna desgracia en la justa le impidiera
terminar su empresa: hicieron la misma solicitud
otros muchos caballeros; pero habiendo reclamado
su derecho los mantenedores del Paso, quedó acordado por los jueces que solo ellos eutrarian en la
liza, y que los que quedasen ilesos proseguirian su .
aventura, haciendo armas por sus compañeros heridos; sin que ninguno de fuera los supliese. 'ferminada esta ceremonia, fueronse á un gran festin á
que tamLien estaban convidados los o.ventureros ó
conquistadores que ya habian llegado, y todos se
prepararon para empezar las justas al día siguiente.

1

ron nl ¡inlco de los jueces que dieron &amp;us armas por
cumplidas, mandándolos snlir de la liza. Suero
convido ó. cenar al aleman, y ambos fueron acompañados con m(1sicas l111sta sus posadas.
Molesto seria referir los muchos caLal!eros aventureros que acudieron á gannr prez y gloria. en
estas justas. Fueron estos sesenta y ocho de diferentes naciones, y todos homLres de gran valor y

Arnaldo no rompió lo suya pero se llevó con ella
un pedazo del guardaLrazo izquierdo de su contrario y del encuentro recibió tan descomunal
revés,' que estuvo para dar con su cuerpo en t·1erra.
Dieron los dos segunda carrera y luego otras hasta
cinco en las que Suero rompió otra lanza y Ar,
. t
naldo una• y rotas así las tres lanzas prescr1p as
en los capitulo&amp; del torneo, ambos guerreros subie-

IV.
Amaneció por fin el dia en que ee debla dar
principio á tan famosa empresa. El primero de
los mantenedores á quien tocaba entrar en la liza
era Suero de Quiñones, é hízolo ni ~on de los instrumentos, cautivando el corazon de tocios asi por
su gallarda ¡uesencia como por su aire noble y
guerrero. Presentóse al ¡moto por el lado opuesto
Micer Arnaldo de la Floresta-Bermeja, aleman
que había acudido desde las orillas del E!La,
ansioso de acreditarse en este honroso Paso. Examinaron los jueces las armas de los dos paladines,
y hallándolas iguales, si bien notaron que el caballo de Arnaluo era mas poderoso que el de Suero,
las dieron por aprobadas. En seguida mandaron
al rey de armas y á un faraute, que publicasen un
pregon para que ninguno fuese osado, '¡)Or cosa
que sucediese á ningun caballero, á dar voces ó
hacer señas so pena de tener la lengua ó la mano
cortada; y no era esta una amenaza vana, pues un
escudero que dias atras faltó á este precepto viendo
á su señor en peligro, tuvo á dicha el que loe
jueces ablandados por los ruegos de honrados caballeros, trocasen aquella pena en otro castigo, si
bien menos sensible, mucho mas vergonzoso.
Hecho este pregon, y habiéndose devuelto al
Aleman su espuela derecha que estaba colgada en
el palco de los jueces desde su llegada al pa!!O
(ceremonia que se usaba con todos los caballeros
conquistadores) mandóse tocar la música con
grande estruendo y tono de romper batnlln. El
rey de armas y el faraute dieron la señal, diciendo
en alta voz : " l,q¡eres alle1·, legeres aller, éf air son
deber:" y los dos campeones, poniendo la lanza en
ristre dieron de espuelas á sus fogosos bridones, y
con la rapidez dehayo, partieron animosos á encontrarse. Suero tocó al alemnn en el arandela,
deguaruecióle el brazo derecho y rompió su lanza:

-•-~4 -2- - -.
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.he-y---.
.#11;)

rompiendo las tres Janzos proacr!ptos ; y como
nunca faltaba un paladín que saliese por ella, cu
breve se rescataba el guante, y la dama muy agasajada y servida, volvia á seguir su camino. Muy
á menudo trocábanse las armas entre mantenedores
y aventureros, ó estos pedian para combatir las
que habian servido {¡ determinado paladio, y principalmente á Quiñones; y este, cuando el caballo
del contrario so juzgaba inferior, le mandaba
cuatro de los mas fuertes y briosos para que escojiese el que le cuadrase. No siempre los aventureros que llegaban tenian todos igual cortesanía,
ni se portaban en la carrera tan noblemente como
debieran; pero los jueces sabían castigar estas
faltas, como asimismo los excesos de valor e
rayaban en imprudencia. Tiu le sucedió al
Suero; pues diciéndose en sus capitul
permitiría á tres caballeroaju'-ar las
dose una pieza del arnes; ta ~ispe1',
go,
para solemnizar el santo, salió á la
con
tres piezas menos, diciendo que en él se reunfkn
los tres caballeros, y que
otros tres _99mb~irrf}
mas no permitieron los JUeees r1uc si'h¡nwera
, 1&amp;

pujanza. En los treinta días que duraron las jl19tis, diéronse 727 cBrreras, rompiéndose 166 lanzns,
y no llegaron á las trescientas convenidas por no
haberse presentado mayor número de conquista•
dores. Lances hubo muy variados que todos han
sido relatados con minuciosa escrupulosidad por el
escribano Pedro Rodriguez Delena, nombrado por
el Rey para dar fé de todo lo ocurrido en esta empresa. A ,•ecos llegaba un gentil-hombre, y no
estando armado caballero, pedia le hiciera este
honor el mismo Suero Quiñones; y este salia á la
puerta de la liza, y allí se arrodillaLa el doncel, y
recibía el espaldarazo, y hacía el juramento de

cumplir y guardar laa cosas debid~ al lwnorable
oficio de caballería; y en seguida montaba ufano en
su bridon, entraba en el palenque, y mostraba al
mismo Suero que era digno de la honra que acababa de dispensarle. Otras veces una dama que
iba en romería á Santiago, llegando á atravesar
por el terreno seiíalado al paso, tenia que entregar
y dejar cnuti vo su guante de la rnnno derecha, el
cual quedaba colgado en el palco de los jueces
hasta que hubiese uu calmllero r1ue lo rescatase

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EL l;\STHLCTUH, O HEPEHIOHIO

IG!l

DE IIISTORIA, DELLAS LETHAS y Al{TES.

,@1t~ante peligro, y 1•01 hal,er quel,rnntado ~us
propios capítulos, lo mandaron que fuese arrestado
á su tienda.
No todos los lances que ocurrieron fueron sin
cml,nrgo felices: cni&lt;lns hul,o peligrosas, heridas
&lt;lcscomunole~, y hn~ta un infeliz caballero murió en
la liza pasn&lt;lo de pnrte í1 parte por In lanza. El
ruisrno Quiiioncs tuvo que estar nlgunos &lt;lias sin
jugar las ormos por haucrsc descoyuntado la mano
en un encuentro.

,¡uicn yo era hosta ar¡t11 : on bt:iial de lo cual yo he
trnido este fierro ni cuello totlos los jueves co11ti111111mente; y porque yo, seiíore$, pienso haber cu111plido todo lo que &lt;lebin, segun el tenor &lt;le mis
capítulos, yo pido Íl vuestra virtud me querais
mandar quitar este fierro en testimonio &lt;le rni
liuerta&lt;l, pues mi rescate ya es cumplido."-Los
jueces res¡ion&lt;lieron brevemente diciendo: "Virtuoso caballero y señor, como hayamos oi&lt;lo vuestra
proposicion y nreugn, y nos parezca justa, decimos
que damos vuestras armas por cumplidas y vue,tro
V.
1 rescate ¡1or bien pagado; y nsi mandamos luego al
Cumpliéronse asl los treinta &lt;lias que hllbian
rey &lt;le armas y al faraute que os quiten el hierro;
sido sciíala&lt;los para &lt;lefen&lt;lcr el paso, y el último 1 porque nosotros os damos aquí por libro &lt;le vuestra
din por la tarde, &lt;lespucs de conclui&lt;la la justa, ,·1 empresa y rescate." Dicho esto el rey &lt;le armas y
mondaron los jueces tocar con alegría todos los
el faraute !,ajaron, y delante de los escriu(l'!lo~, con
instrumentos músicos, y eoceu&lt;liéronse luminarias
toda solemni&lt;la&lt;l, &lt;¡uitaron ú Suero la argolla, obey antorchas que alumbraban todo el campo para
deciendo el mandato &lt;le lo,; jueces.
mas solemnizar el júbilo que á todos animaba por
Cumplida aqí la lil,erlnd del unen Suero &lt;le Quihaber conseguido el fin deseado en tan honrosa
fioncs, los valerosos caballcrus &lt;¡ue le l1al,ian ayuempresa. Lul'go los mismos jueces re,¡uiricron 111.S
dado en la alta empresa de ddendcr el p~o, pidieespuelas que pcrmnnccinn colgadas y eran de los
ron 11uc ú cada uno se les dieoc tcstimoJJio Je hahe,
caballeros que no hnbian podido entrar en liza, y
hecho aquellas armas para que en todo tiempo, y
se las mandaron devolver, &lt;lándolcs gracias por el
honor perpetuo suyo, pudiesen acreditarlo, ~ienJo
buen celo con que se lmuinn ofrecido ni peligro; y
l,lnso11 &lt;le e11s familias. Accedieron los juccl's í1 ou
dieron por sentencia que no por haber dejado de
demnutla; y hecho ll$Í, &lt;lc.~pucs &lt;le haber pasado
hacer armas rccibin su honor menoscabo, pues no
otro &lt;lia en festejos, dl'jaron el lugar donde tanta
quedó por ellos, sino por la falta del tiempo.
glori:t hnl,ian adquirido, y tornaron todos junto~ á
Entonces entró en el palenque Suero &lt;le QuiLeon, cu cuya ciudad se les recibió con el honor y
fíouc~, el gran eapitan del Paso, seguido &lt;le a11s
pompa &lt;JUC tanto mcrccinu.
compaííeros y con el mbmo sé,¡uito i¡ue ya
ha
Tal es la &lt;lescripcion exacta de 1o ocurrido cu
descrito en el primer din &lt;le las justas. Pasearon
n11uel célebre paso, susce11til,Jc de ser adornada
todos el campo, y parándose en frente &lt;le los jueces,
con toda.,; las gulas &lt;le la poesía, mas cuyo scucillo
&lt;lijo en alta voz el valeroso ca pitan:-" Scíiorcs &lt;le ' reloto hemos qul'ri&lt;lo &lt;lar para r¡uc formcu nuestros
grande honor: ya es notorio á vosotros como yo
lectores idea de las ceremonias 11ue se obberrnl,uu
fui prescntn&lt;lo nquí ha treinta &lt;lins con los caualleen las fumosas justas &lt;lonilc dcsplcguban nuebtros
ros gentiles hombres que estún presentes¡ y fué
mayores todas las lirtudcs que coustituycu un
mi venida para cumplir lo restante do mi prision
perfecto caballero.
1¡uc fué hecha por una muy virtuosa scfiorn &lt;le

"º

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:u.~r ~~ ,,:
.-1'

~.I,

-Te equi vocns ¡ 11a l).."sn&lt;lo el tiempo : dccíRECUERDOS DE LA SUIZA.

dete.
·
1
Wnlter hizo una seiia á su padre para animo~ e.
.1 Pues bien! murmuró Guillermo por lo bRJO:
GUILLERMO TELL,
•oh!
jnmás, jnmás.
1
_
A
podernos de su hijo, gritó Guessl.~r.
.
-Señor, le dijo Juntando lns manos; seíí_or, yo
- l\li padre quiere hacer la prueba, d1JO W nl~cr'
soy quien os ha ofendido, y Íl mí me &lt;lebe1s c11sy se d esprend1. ó de los brazos ele su padre para tm'
tigar; castigadme, pues, matad me¡ pero devolved
á colocar en el árbol.
mi hijo á su madre.
·~
Guillermo se quedó aterrado, con los brazos
_ No quiero que te maten, exclamó el muo,
caido!I
y apoyada la barba en el pecho.
luchando con los arqueros que le sujetaban.
.
Dndle
un arco y flechas, dijo Guessler.
- Señor continuó Guillermo, mi muger Y mis
-Yo.no
soy arquero, exclamó Guillermo sahijos snldn1n de la Helvecia, os dejarán ~i casn,
liendo de su estupor; no soy arquero! soy ballc_stero.
mis tierras y mis rebnííos ; irán á mendigar &lt;le
- Es verdad, es verdad, exclamo la multitu~l.
l'iudad en ciudad, de casa en caso y de cab&lt;lnií_a en
Gucssler se dirigió á los soldados que bnb1on
cabaiia; pero en nombre del cielo perdona a ese
detenido
á Guillermo como para interrogarlos.
niño.
-Sí, si, dijeron, tenia una ballesta y flechas.
- Hay un medio de salvarle, Guillermo, dijo
_¿y dónde están?
,
Ouessler.
_
Se
le
quitaron
cuando
se
le
desarmo.
-¿ Cunl, exclamó Tcll levnntnndose y juntando
-Que se le devuelvan, dijo Gues~ler.
,
.
las manos. ¡Oh! ¿ cuál 1 decid, decid pronto; y
F11eron á buscarlas y se las entregaron u Gmsi lo que quereis exigir de mí está al alcance de
llermo.
un hombre, lo haré.
-Traed una manzana, añadió Guessler: le
- Nada exigiré de tí que no te crean capaz &lt;le
presentaron. una canasta llena de esta fruta, y el
cumplirlo.
gobernador eligió una.
-Escucho.
-Oh! no, no! exclamó Guillermo, no, no;
- Hace un momento que 11a dicho una voz que
apenas
la veria á la distancia de cincuenta pasos ;
eras tan hábil cazador que quitarías á 50 pasos
es una crueldad elegir esa.
una manzana de encima de la cabeza de tu hijo.
Guessler la cambió por otra algo mayor. .
- Oh! era una voz maldita, y creia que solo
-Vamos,
Guillermo, quiero ser condescend1cnte;
Dios y yo la habíamos oi&lt;lo.
.
.
¿
qué
tienes
que decir de esta?
.
-No importa, continuó Guessler, 81 consientes
Guillermo la tomó, la estuvo exammnn&lt;lo y se
en darme esa prueba de destreza, te perdono por
haber contravenido mis órdenes negándote á sa- la dcvo!.ió exhalando un suspiro.
_ Bien ! midamos ahora la distancio.
.
ludar ese sombrero.
- Un instante, un instante, señor; una distancia
-Impo11ible, imposil,le, seiíor, eso seria tentar
leal; pasos de dos pies y medio.
. .,
á Dios:
- Se hará como deseas, Guillermo. y se m1~10
_ Pues voy á probarte que tengo arqueros menos
la distancia contando cincuenta posos de dos pies
pusilánimes que tú. Atad á Wnlter.
y medio.
.
- Aguardad, señor, aguardad ; y dejadme_ reGuillermo siguió al que calcula~a el _espacio Y
flexionar aunque sea eso una cosa muy temble,
midió por sí mismo tres veces la d1stane1a. Conmuy cruel, muy infame.
vencido de que estaba exacta, volvió ni sitio en
-Te concedo cinco minutos.
que liabia dejado la ballesta y las flechas.
- Devolvedme mi hijo por ese tiempo al menos.
_ Una sola flecha, exclamó Guessler.
.
- Soltadle, dijo Guessler. W alter corrió á los
_
Dejtidmela
elegir
al
menos,
porque
no
siendo
brazos de su padre.
perfecta es muy fácil errar el blanco. ¿No es
_¿Nos ha perdonado, padre? preguntó el inoverdad, arqueros?
cente niño eujugándose las lágrimas con las manos,
_Verdades, contestaron los soldado~.
y riendo y llorando á la vez.
_ Bien, elige, dijo el gobernador: pero un_aGsol~.
- ¿Perdonar? ¿ sabes tú lo que quieren? ¡ Dios
_ Se entiende, ea lo comenido, murmuro mmio ! ¿ cómo puede ocurrirsele semejante idea á lo
llermo ocultando otra en el pecho.
imaginacion de un hombre? Quieren; pero no,
_ Examinó todas las restantes con la mns esno lo quieren ! Es imposible que quieran semecrupulosa detencion, hasta que encontró un~ que
jante cosa. Quieren, hijo mio, quieren que á cinreunía todas las circunstancias por él apetecidos;
cuenta pasos quite con una flecha una manzana de
y mucho tiempo despues de haberla encontrado,
encima de tu cabeza.
-¿ Y por qué no lo quieres tú hacer, padre? fingió que seguia buscando entre las &lt;lemas con el
preguntó inocentemente W alter?
objeto de ganar tiempo.
.
. .
_ y bien, dijo Guessler con 1mpnc1enc10•
- ¿Por qué? ¿ y si errase la manzana ?
- Solo me falta, contestó Guillermo, encomen- ¡Oh! bien sabes que no hay peligro, contestó
el hermoso niño.
darme al cielo.
-Todavía mas dilaciones?
-¡Guillermo! exclamó Guessler.
_Oh! nada tiene &lt;le extraño que no habiendo
- Aguardad, seiior, aguardad ; aun no hoce
cinco minutos.
obtenido ¡&gt;iecln&lt;l de los hombres pida mi~eric ordia
CAPITULO III.

TOM,

YIII.

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�JíO

DE TIISTORIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.

EL INS'l'RUCTOR, O REPER'l'OIUO

á . Dios! Es cosa que no se niega ni aun al
mismo sentenciado á muerte cuando se halla ya
en el patíbulo.
-Despacha.
Guillermo se arrodilló ; y mientras estuvo en
-oracion ataron á su hijo: quisiéronle vendar los
ojos, pero él se resistió.
- Y bien ! y bien ! dijo Guillermo interrumpiendo su oracion : no le vendais los ojos ?
- Quiere veros, contestaron los arqueros.
- Y yo no quiero que me vea, exclamó Guillermo ; no lo quiero, ¿ lo ois? de lo contrario no
~ay nada dicho; haria un movimiento al ver partir la fle~ha y yo mataria á mi hijo. Déjate vendar los OJOS, W alter, .te lo suplico de rodillas.
- Vendádmelos, dijo el niño.
- Gracias, hijo mio, exclamó Guillermo enjugándose la frente y mirando á su alrededor con
desencajados ojos.
- Vamos, valor, padre.
- Sí, sí, dijo Guillermo, doblando la rodilla
derech~. y pr~parando la ballesta: pero de pronto
se :·olv10 hacia Guessler. Señor todavia es tiempo,
ev1t~dme un crimen y á vos un remordimiento.
Decidme que todo esto ha sido para castigarme,
para probarme y que ahora que habeis visto cuanto
l1e padecido, me perdonais, ¿ no es verdad, señor?
¿ No es verclnd que me perdonais? Perdonadme
perdonadme en nombre del cielo, en nombre de l;
Virgen Santísima, en nombre de los santos.
- Despacha, Guillermo, dijo Guessler • y no
~anses mi paciencia: ¿ no es cosa convenid¡? Vamos cnzador, danos una prueba de tu destreza.
-:- Dios mio, compadeceos de mí ! murmuró
~mllermo levantando los ojos al cielo ; y, recogiendo la ballesta colocó en ella la flecha, apoyó
la culata en el hombro, y al hacer la punteria, este
hombre que un momento antes temblaba como
una hoja agitada por el viento, se quedó inmóvil
como una estátua de piedra. No se oia su aliento
y las miradas de todos estaban fijas ya en Gui~
llermo, ya en Walter. Partió la flecha y estalló
un gri_to de alegria; la manzana estaba clavada en
la ~nema y el niño no habia sido herido. Guillermo
qmso levantarse, pero vaciló, soltó la ballesta y
&lt;:ayó desmayado.
'
-~uando volvió en sí estaba en los brazos de su
h1Jo : y despues de haberle besado mil veces miró
al g?bernador y vió que sus ojos despedian'rayos
de colera.

- ¿ H; hecho lo que me habias mandado señor?
pregunto.
'
- Sí, rontestó Guessler, y eres un excelente
arquero: por consiguiente te perdono como t
ofrecí, la falta de respeto á mis órdenes.'
e
- y yo, señor, dijo Guillermo, os perdono mis
¡1enas de padre.
- Pero ten;mos que arreglar otra cuenta. Has
prestado ?uxilio á Conrado de Baumgarten, que
es un nsesmo y debes ser castigado como cómplice
suyo.
Guillermo miró á su alrededor como un hombre
']Ue se vuelve loco.
- LleYad ese hombre á la carcel, continuó

Guessler, dirigiéndose á los arquero3: se necesita
un proceso en forma, para castigar el asesinato y
la alta traicion.
- Oh! en el cielo debe haber justicia, dijo
Guillermo; y se dejó llevar tranquilamente al
calabozo.
Walter fue devuelto á su madre.

CAPll'ULO IV.
OUESSLER,

LA noticia de los acontecimientos que acabamos
de referir se babia esparcido por las aldeas circunvecinas y provocado bastante agitacion. Guillermo era generalmente querido. La amabilidad
de su carácter, sus virtudes domésticas y su decidida inclinacion á favorecer á todos los desgraciados le habian granjeado la amistad de cuantos
le conocían. Su estro.ordinaria habilidad habia
añadid_o al sentimiento una cándida admiracion,
y le miraban como un ser privilegiado. 'fal es la
organizacion de los primitivos pueblos : tienen necesidad de recurrir á la destreza para alimentarse
y á la fuerza para defenderse : estas dos cualidades
son las que elevan entre ellos al hombre á la
cualidad de semi-dios. Hércules, Teseo y Castor
no han tenido otras gradas para subir al cielo.
A consecuencia de lo que dejamos expuesto,
fueron á avisar
á Guessler á eso de media noche/
.
de que sena muy probable que estallase un motin
si se le dejaba. tiempo para organizarse. Guessler
opinó que el mejor medio de evitarle seria trasladar á Guillermo fuera del canton de Urís á una
.
'
crndadela
que pertenecia á los duques de Austria
y situada al pie del monte Righi, entre Kussnach
y W eggis. Y creyendo que la travesía seria mas
segura por agua que por tierra, dió órden para
que preparasen una barca, y, una hora antes de
amanecer, hizo conducir á ella á Guillermo.
Guessler, seis guardias, el preso y tres marineros
formaban toda la tripulacion de la barca.
Cuando el gobernador llegó á Flueleu, sitio del
embarque, encontró ejecutadas sus órdenes. Guillermo, atado de pies y manos, estaba recostado
en el fondo de la barca, y á su lado tenia, como
prueba de conviccion, la terrible arma que sirviéndole para dar tan brillante prueba de su destreza, había despertado tantos temores en el corazon de Guessler. Los arqueros le custodiaban
sentados en los bancos inferiores: los dos marineros e~taban al lado del palo, dispuestos á hacerse
á la vela, y el piloto aguardaba en la ribera al
bailio.
- ¿ Será favorable el viento? dijo Guessler.
- Por ahora es excelente, señor.
- ¿ Y el cielo ?
-Anuncia muy buen tiempo.
- Marchemos, pues, al instante.
- Estamos, á vuestras órdenes.
Guessler se sentó en la popa, el piloto tomó el
timon, los marineros desplegaron la vela y el barquicht~elo empezó. á deslizarse por el ~spejo del
lago, ligero y graCioso como un cisne.

Sin embargo á pesar de aquel lago azul, de
aquel cielo est:ellado y de aquellos felices presaaios babia un no sé qué de siniestro en aquella
º ' que pasaba silenciosa como un espmtu
, . de
barca
los lagos. El gobernador estaba sumergid~ en s_us
pensamientos, los soldados respetaban su s1lenc10,
y los marineros, obedeciendo muy de mala gana,
hacian las maniobras que el piloto les mandaba.
De pronto atravesó el espacio una estrella, y desvrendiéndose del cielo se sumergió, al parecer en
el lago. Los dos marineros se miraron con sorpresa y el piloto se santiguó.
- i Qué es eso, patron? dijo Guessler.
-Nada, nada por ahora, señor, contestó el piloto. Sin embargo, hay quien pretende que una
estrella que cae del cielo es un aviso del alma de
una persona que nos quiere bien.
- Y ese aviso es de buen agüero?
- Hum! murmuró el piloto: el cielo se toma
pocas veces el trabajo de enviarnos presagios felices. La felicidad viene siempre de sopeton.
- Luego esa estrella es una señal funesta?
- Algunos marineros cargados de años y de esperiencia opinan que cuando sucede una cosa
semejante al tiempo de embarcarse ,·ale mas saltnr
á tierra, si aun es tiempo de hacerlo.
- ¡Ya!""'~ ¿ Y si es urgente continuar el
viaje?
En ese caso descansa uno en su conciencia,
contestó el piloto, y confin en la proteccion del
cielo.
Un profundo silencio se siguió á estas palabras,
y la barca continuó deslizándose por el agua como
si tuviera las alas de una ave de mar.
Sin embargo, despues de la aparicion del meteoro dirigía el piloto sus inquietas miradas hácia
Oriente, porque de aquel sitio esperaba los mensageros de malas noticias. Muy pronto no quedó
duda alguna acerca del cambio de la atmósfera;
á medida que se iba acercando la aurora iban perdiendo su lustre las estrellas, como si una mano
invisible hubiese corrido un velo de vapores entre
el cielo y la tierra.
- ¡ Recoged la vela ! exclnmó el piloto.
Pero antes de que hubiesen cumplido los dos
marineros las órdenes que acababan de recibir,
una infinidad de olas coronadas de espuma avanz!lron rápidamente de Brunnen, como si quisiesen
salir á recibir á la barca.
- ¡ El viento! ¡ el viento está encima ! gritó el
piloto. ¡ Abajo la vela!
Pero ya sea por torpeza de los dos á quienes
iban dirigidas estas órdenes, ya sea porque algun
nudo impidiese la ejecucion de la maniobra, lo
cierto es que el viento había llegado al buque
antes de que se hubiese bajado la vela. La barca
tembló cual tiembla un caballo que oye rugirá un
leon, se empinó y viró por sí sola, como si hubiese
querido evitar el choque de tan poderoso combatiente ; pero en su movimiento presentó el flanco
á su enemigo. La vela se hinchó, y la barca se
inclinó de tal modo que parecía que iba á zozobrar. En aquel momento, cortó el piloto la cuerda
que sujetaba la '"ela, y estn flotó como una bnn-

Jil

dera en la punta del mástil ele que no tardó en
desprenderse¡ y la barca fue cobrando poco á poco
su equilibrio.
.
. , a'
El alba empezaba á romper, y el piloto volv10
apoderarse del timon.
- No ha mentido el presagio, dijo Guessler,
y la tempestad no se ha hecho esperar mnchotiempo.
- Sí, sí : la boca. de Dios es mas verdadera
que la de los hombres ... y pocas veces escnpa
bien el que desprecia. sus avisos.
- Y qué os parece, patron, estamos ya libres
de la tormenta, ó es esa ráfaga de viento precursora de un hura.can mas violento?
- Sucede algunas veces que los espíritus del
aire y de las aguas se aprovechan de la ausencia del sol para obsequiarnos sin el permiso del
Señor; y en ese caso, cuando amanece, cesan los
vientos y de~aparecen con las tinieblas. Pero generalmente la tempestad se desencadena. por mandato de Dios, y entonces debe cumplir su mision,
y desgraciado del que le sirve de blanco !
- Supongo que no olvidarás que se trata de tu
vida al mismo tiempo que de la mia.
- Si, señor, sé que todos somos iguales en presencia de la muerte ; pero Dios es poderoso, y
castiga al que quiere castigar, asi como salva nl
que quiere salvar. Rema, Franb, rema, á ver
si podemos presentar la proa al viento, porque ya
le tenemos otra vez encima...
En efecto, una nube de olas mas altas y con
mas espuma que las primeras acorrían aterradoras,
y el viento que las seguia, hizo deslizar la barca
hácia atriís con tanta rápidez como las piedras
planas que los muchachos hacen saltar por la superficie del agua.
- Si el viento es contrario- para ir á Brunnen, debe sernos favorable para volver á Altorf,
dijo Guillermo que empezaba á comprender el
peligro.
- Ya lo había pensado, contestó el piloto, y
por eso me he Tuelto mas de una vez á mirnr
hácia ese lado. Pero observad que las nubes que
pasan entre Dodiberg y Titlif, vienen de SaintGothard : el viento que las empuja es contrario al
que levanta esas olas, y antes de cinco minutos se
habrán encontrado.
- ¿ Y entonces 1 ...
-Entonces habrá llegado el momento de encomendarnos á Dios.
La profecía del piloto no tardó mucho tiempo
en cumplirse. Los dos huracanes se encontraron;
lució un rayo, y un estrepitoso trueno anunció que
el combate se había empeñado.
El lago participó al momento de la revolucion
de los elementos; sus olas empujadas en distintas
direcciones por encontrados vientos, se hincharon
como si un volean las hiciere hervir, y el barquichuelo era para ellas tan ligero como el mas imperceptible de los copos de espuma que emblanquecían su cima.
Estamos en peligro, dijo el patron; los que no
están ocupados en la mauiol,ra pue,len implorar h
mi3ericordia de Dios,

...

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
-¿ Qué dices, profeta de desgracias? exclamó
Guessler, ¿ por qué no lo hns nd vertido antes? ...
-Lo hice cuando nos dió Dios el primer aviso,
¡1ero vos, seiior, no habeis querido seguirle.
-Ern preciso seguir el viuje.••.
- Yo he creído que ern deber mio obedeceros,
como lo es vuestro obedecer al emperador, y como
lo es del emperador obedecerá Dios.
U ni\ ola furiosa se estrelló en el costado del esquife, y se llenó de agua.
- ¡ Manos d la obra, barqueros! gritó el piloto;
devolved al lagp el agua que nos regala, porque tenemos demasiado cargamento. ¡ Pronto!
¡pronto!... Otra ola nos echa ria á pique, y el
hombre está siempre obligado á luchar contra la
muerte, nun cunn,!o sen ine,itable.
-¿ No encuentras ningun medio de salvncion,
no queda ninguna esperanza?
-Siempre hay es11eranzns, señor, basta cuando
confiesa el hombre que es inútil su ciencia, porque
ln misericordia del Señor es mas grande que los
conocimientos humanos.
- ¿ Y cómo te has atre,·ido, miserable, ú cargar
con tnmaúa responsabilidad, conociendo tnn poco
tu oficio? murmuró Guessler.
-Seúor, hace cuarenta años que le ejerzo, y
vuede que en toda la Helvecia no se encuentre
mas que un hombre que sea m&lt;•jor piloto que yo.
-Sí, pero no está aquí para ocupar tu puesto !
exclamó Gue~sler.
-Está aquí, seiíor, .. dijo el putron.
Guessler miró al anciano con sorpresa.
-Mandad que suelten al preso; porque, si la
mano de un hombre puede salvaros en tan funesto
trance, es la suya.
Guessler accedió á la proposicion del piloto,
Una ligera sonrisa de triunfo arqueó los labios de
Guillermo.
-¿ Has oido? le dijo el patron cortando las
cuerdas que le sujetaban.
Guillermo cogió el timon, y el anciano fué á sentarse al pie del mástil, al lado de los otros dos
marineros.
- ¿ Tienes otra vela, Rudem? preguntó Guillermo.
-Sí; pero me parece que no es muy oportuno
hacer uso de ella por ahora.
-Prepárala y disponte para izarla.
El anciano le miró sorprendido.
- Vosotros, prosiguió Guillermo dirigiéndose á
los marineros,- apoderáos de los remos, y remad
cuando os lo mande. Al mismo tiempo apretó el
timon; sorprendida la barca con tan brusca maniobra, nciló un instante, pero al fin viró de
bordo, cual si fuera un caballo que reconoce la
superioridad del que le monta.- Remad, gritó
Guillermo, á los marineros que cargándose sobre
los remog, hicieron marchar la barca por donde se
quería, á pesar de la oposicion de las olas.
-Sí, sí, murmuró el anciano, ha reconocido á
su amo, y obedece.
-¡ Nos hemos ~alvado ! exclamó Guessler.
-Todavía no, contestó el patron clarnndo los
ojos en Guillermo; pero mucho hemos adclnntado.

DE HJSTORIA, BELLAS LETRAS y ARTES.

Tienes razon, Guillermo, debe haber entre las dos
montañas de la ribera derecha una corriente de
nire, que, si la podemos aprovechar, nos conducirá
en diez minutos á la otra orilla.
Guillermo se dirigió en efecto hácia la abertura
designada ya por el piloto; un valle separaba dos
montaíins, y por ese valle el viento de oeste formaba una corriente y soplaba con tal violencia,
que figuraha una especie de camino encima del
lago. Guillermo tomó aquel carril líquido, é hizo
seña á los marineros para que recogiesen los remos
y al piloto para que izara la vela. Pué obedecido
al instante y la barca empezó á navegar con unn
rapidez sorprendente.

FUNCION DE SANTA ROSALI.A CELEBRADA POR LOS NEGROS.

( Se co11li1mará.)

ECONOl\IIA DOMESTICA.
NADA hay que contribuya tan eficazmente á promover el bienestar de los matrimonios y evitar la
penuria y dificultades en que suelen verse sumergidos los jóvenes casados, como la economía en el
manejo de su gobierno doméstico. De poco sirve
que el Lombre proporcione poco ó mucho para
mantener á su familia, si hay en ella desperdicio y
desórden. La obligacion del hombre es traer á la
casa lo necesario, y la de la mujer cuidar que nada
salga de ella impropiamente, ni aun la cosa mas
pequeña, no tanto por lo que esta puede valer en
sí, sino por el hábito que produce, el cual, empezando por cosas insignificantes, trae consigo inevitable ruina. El hombre busca una compafíera
para que cuide de su hacienda, le ayude en su
peregrinacion en esta vida, y para que eduque y
prepare á sus hijos para ocupar dignamente sus
respectivos destinos en la sociedad. El interés del
marido debe ser el objeto de la solicitud de la
mujer, y su mayor ambicion no debe extenderse á
mas que á procurar su felicidad y bienestar asi
como la de sus hijos. Este ha de ser el único
objeto de su existencia y de sus esfuerzos en el
seno de su familia donde puede contribuir tanto á
hacer una fortuno, como el marido en la tienda 6
el obrador, No se enriquece el hombre con lo que
gana sino con lo que ahorra. Un marido bueno y
prudente deposita el fruto de su trabajo é industria
en manos de su mejor amigo, pero si este amigo no
corresponde á su confianza ¿ qué E'Speranza le
queda? Si no le es dador confiar en la compañera
de su corazon ¿ de quien podrá fiarse? La esposa
no obra solo para sí; es el agente de varias personas
queridas, y debe procurar el bien de estas mas c¡ue
su propia satisfaccion. Vanidad en el vestir, delicadeza excesiva en el comer, ó mas sociedad de la
que sus medios permiten, son igualmente perniciosos, y deben cuidadosamente evitarse no solo por
el dispendio que acarrean, sino por la corrupcion
1le principios que producen.

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y ~ - ~~
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SANTA Rosalia fué una virgen tan bella como virtuosa sobrina de Guillermo el Bue110, príncipe de
la &lt;li~astia Normanda, quien reinó en Sicilia ~~sde
1150 á 1154. A Guillermo el Bueno su~e~10 su
hijo Guillermo el JfaJo, bajo cu~o. dom1010 fué
teatro la isla de continuas guerras c1v1les, y de toda
clase de iniquidades. Rosalia babia manifestado
desde su infancia síntomas de santidad, y apen~s
contaba diez y seis aíios cuando viendo la perversidad del mundo lo abandonó enteramente Y se retiró á las montañas. Cuando desapareció en 1159
creyeron las gentes que había sido_ arrebat~da al
cielo, pero parece que solo se babia_ refugiado á
una cueva solitaria la cual abandono despues por
haber sido molestada en ella, subiendose á la cima
del elevado y áspero monte Pellegrino cerca de
Palermo donde re;idió hasta su muerte en una
curiosa gruta natural.
f:anta Rosalia falleció por supue,to en olor de
.Fautidad; cuatro ó cinco 5iglos de~pues cuando se

-

-- ...-,.;.

....,.e;...-&lt; .

declaró en Palermo una epidemia terrible (en 1624)
cierto individuo manifestó al pueblo que se -~e
babia aparecido en sueños un ángel el cual le d1JO
que los huesos de Santa Rosalia se hallaban aun en,
la cima del monte Pellegrino privados de sepultura: que si eran estos recogidos con debida reverencia y llevados en procesion tres ve_ces. al red~dor
de las murallas de la ciudad cesana mmedmtamente la epidemia. Ejecutóse todo esto: el esq~eleto fué colocado en una caja ricamente embutida
de plata; la gruta fué conve~tida en p~nto de
peregrinacion habiendo const~1do _una capilla á la
entrada de ella, y Sant~ Rosaha vmo á ser la patrona de Palermo.
La celebracion anual de la fiesta de Santa R~salil\ es la mas suntuosa de Sicilia, y segun la ºP'.nion de los sicilianos la mayor del m~do, Ve_r1ficase todos los años en el mes de J uho en 1~ cmdad lle Palermo y dura cinco clias. En el primero
un cárro gigantesco que se eleva cual torre á una

�17 l

EL INSTHUCTOn, O REPERTOllIO

nltura de mas de ochenta piés recorre lns calles
tirado por una hilero. de bueyes ó mulns, que á
,·cces pasan de ciento, vistosamente engalanadas
con cintas y flores. En el carro ván un gran 11úmno de músicos, y en el centro se eleva una estatua de Santa Hosalin de plata maciza, Una procesion numerosisima de eclesiásticos, soldados, funcionarios públicos, &amp;c. &amp;c. forman el séquito,
ncompafiando nl cnrro en su marcha. El tiempo
es generalmente muy favorable, asi es que durante
los cinco dias de In festividad se entregan los sicilianos á toda clase de regocijos públicos y privados,
terminando la funcion con corridas de caballos,
Esta festividad siciliana fué introducida por el
clero católico en algunos puntos de la América del
Sur, donde su celebracion por los negros, aunque
hecbn de buena fé, no puede menos de presentará
los ojos del observador la npariencia de una parodia.
Paro. la mente pensadora la celebracion anual de
Palermo, prescindiendo de consideraciones filo~óficns en lns que no uos hallamos dispuestos á entrnrz
ofrece en el entusiasmo y devocion del pueblo, el
esplendor de la funcion y el homenaje de gratitud
que expresa, un espectáculo imponente é interesante, ademas de que alli se celebra en la localidad
inmediata al punto donde segun la tradicion vivió
In. virgen bcrmitnfia. Pero su celebrncion en la
América,.del Sur tal como la efectuan los negros
tiene algo de grotesco y absurdo. El grabado que
ncompafia 110 dt•ja de dar una idea bastante fiel 1le
esta ceremonia.
El exhubcrnnte alborozo con que los negros entran en cualquiera regocijo ó funcion es bien conocido, y nqui los vemos en toda In locu{1z extravagancia de la alegria, Observad al rey y la reina
en el centro de la procesion: el negro rostro éÍe aus
ruagestades brilla con toda la gloria y exquisito
goce del momento prodigando á sus leales súbditos
las sonrisas mas benignas ~ condescendientes. Cúbrese de flores el terreno que pisan: dos de sus
Ynsallos se postran en bufonesca humildad delante
de ellos; otro dispara una 1&gt;istola en el aire.
Detrás viene la corte, y al paso que avanza la
procesion de ma_r¡istrados y nobles acompañados de
ondeantes banderas y música, los gritos y nclnmnciones de la multitud proclaman su regocijo y entusiasmo. Los músicos en primer término merecen particular ntencion y la escena toda presenta
bastante verdad y fuerza pictórica,

-l\IORATIN.
Do.N Leandro Fernnndez de Morntin conocido
entre los árcades de Roma por el nombre de
Inarco Cclcnio es uno de los poetas dramáticos
modernos que han adquirido mayor celebridad.
Sus comedias, pocas en número pero de mérito
eminente, se distinguen nsi como sus poesins líricas
por una fluidez de estilo y unn. facilidad y pureza
de lenguaje en extremo agrndoblcs. Cuando cm-

pezó Morntin á sciínlnrse como poeta sul,sistia aun
en gran parte lo. aficion al estilo he11chido, los
complicados conceptos y la versificncion violenta y
exagerada con que habinn corrompido la poe~ía
española Góngoro. y sus prosélitos, si bien algunos
escritores modernos de mejor gusto Luznn, Cadalso,
Iriarte, Melendez, Jovellanos1 Cieufuegos, Don Nicolas Moratin padre de Lenndro, y algunos mas
se esforzaron en redimirla del oprobio en que
babia caído. l'tforatin se manifestó desde luego
enemigo acérrimo de aquel estilo pomposo, combatiendolo con el precepto nsi como con el ejemplo
en sus escritos, como se vé en la leccion poética
que sigue á esta noticia biográfica: y como dice el
mismo de si en su epístola á Geroncio :
El ha sabido adquirir
La cstimacion gcueral,
A plauso y em·idia excita
Cuanto llega á pul,licar.
Le murmuran: pero nadie
Camina por donde él ,a;
Nadie acierta con aquella
Dificil f arilidad;

································· ..

l\loratin nació en Madrid en 10 Je l\lnrzo Je
1760, aus padres fueron Don Nicolas l~ernandez
de Moratin, el insigne poeta de quien ya @e ha
tratado arriba, y Doña Isidora Cabo Conde. Form6$e por sí mismo, y como á escondidas, en el
gusto de la poesía, y en sus primeros etitudios; y
su padre que le destinaba primero á la profesion
de la pintura, y Jespucs al ejercicio de la joyerln,
fue bien ngrnclablemente sorprendido al ver á su
hijo ganar en la .Academia española el segundo
premio de poesía en 17í9, cuando apenas contaba
19 años de edad. Este lauro le hizo redoblar en
nplicncion y en esfuerzos, y tres afios despues ganó
igualmente el premio segundo de poesía con la
Leccwn potiica, donde ya se veía al poeta manifestar el gusto clásico y puro, y In facilidad y belleza de ejecucion con que se distinguen sus obras.
Por los años de 1787 hizo un viaje á Paris en compañía del conde de Cabnrrús, donde conoció y
trató al célebre Goldoni, y donde acabaría de
formar su gusto en el arte de la comedia, á que le
inclinaba poderosamente su genio y en que tanto
se babia de aventajar despues. Vuelto ó. Espolín,
la oda que escribió en el año siguiente á la proclamncion del Señor Rey Don Carlos IV le hizo mas
conocido del Gobierno, que le agració entonces
con un pequeño beneficio. En el año de 1700 &lt;lió
El .,,itjo y la nifuz, comedia que se representó con
muchísimo aplauso, y que puso al autor en el lugar
eminente de donde no se le ha visto descender
despucs : amenazado de ser envuelto en la desgracia que por el mismo tiempo cayó sobre su
protector el conde de Cabnrrús, fue libertado del
peligro por el favor de Don Luis y Don Manuel Godoy, entonces ya en la cumbre del favor, y
que le consiguieron un beneficio considerable en
Andalucía, y una pension sobre la mitra de Ovicdo,
con cuyas gracias pudo considerarse en aquel cstndo de desahogo y fücultade~, propio para cultivar

17,j

DE JIJSTORIA, DELJ,AS LETRAS y ARTES.

Caf
las musas á su gus tO Ycon inclependencia. El
l y·
·t
f d d n l 70-2 con igual aplauso que e ieJO
uel N"
n o- e El autor des pues snl"
io de España á
Y, ~ ; ;::uevo; y recorrió la Francia, la lngl~:
la Holanda y la Italia, donde permanec10
tVIRJR
erra,
, · E aña ,, a
hasta el año de 1796 en que regres~ a • sp , ,
hecho secretario de la Interpretac1on de leng;as
or su favorecedor el Príncipe de In Paz. El a;.on La Mogigata, El Sl de las Niñas, fueron s~cesivamente el fruto del estudio y agrnda~le s1tuacion de que el poeta gozaba desde aq~elln epoca,
representadas todas con igual aceptac1on que sus
primeras comedias. Las turbulencias que amede .Bonapnrte,
nazaron en 1808 con la invasion
,
acabaron con su fortuna y con su sosiego, ce;~
con los de tantos otros hombres de letras.
siguió la opinion de aqueJlos que no creyeron
posible la resistencia á las armas francesas : de
aqui todas las vicisitudes de su fortuna; y de su
residencia desde entonces ya en Espan_n, ya fien
. ya en Italia. Vuelto á Francia,
F rancia,
, á pal . n
se fijó en Burdeos, y ·últimamente paso
, ar1s,
donde murió eu 21 de Junio de 1828 ; y esta e~terrndo no lejos de Moliere, cuyo imitador fehz
babia sido.
d E 1
Fue amigo de J ovellanos, de Forner, e sta n,
de Goya, y de casi todos los hombres mas señalados de su tiempo.
LECCION POÉTICA,
O adlira co11tra l,os vicio&amp; de la poesía ca&amp;tellana,

.Apenas, Fabio, lo que dices creo,
y leyendo tu carta cada dia
l'tias me confunde cuanto mas la leo.
¿ Piensas qne esto que llaman poesía,
Cuyos primores se encarecen, tanto,
Es cosa de juguete ó frusleria;
0 que puede adquirirse el numen santo
Del Dios de Delo, á modo de escalada,
O por combinacion, ó por encanto?
Si en las escuelas no aprendiste nada,
Si en poder de aquel dómine pe~ante
Tu banda siempre fué la desgracmda ;
. Por qué se!!'llir procuras adelante?
U~ arado, una"azada, un escardillo,
Para quien eres tú, fuera bastante.
De cólera te pones amarillo:
Las verdades te amargan: ya lo advierto,
No &lt;iuieres consultor franco y sencillo.
Pues hablemos en paz: que es desacierto
Descnaañar al que el error desea,
Vaya ;or donde vá, derecho? tuert?.
Dígote, en tin, que es admirable idea
En tu edad cann. acariciar las musas,
y trepar ú. la fuente pegaséa.
Pues si el aceite y 111 labor no excusas,
y prosigues intrépido y constante,
En tí sus glorias lloverán infusas.
Los conccptillos te andarán delante,
v crsos nrrojarús ú. borbotones,
Tendrás en el tintero el consonante.
¡ Qué romances harás y qué canciones!

. y qué asuntos tan lindos me prometo
Que pam tus opúsculos dispones!, .
. Qué gracioso ha de estar y que discreto
U~ soneto al bostezo de Belisn,
Al resbalon de Inés otro soneto! .
Una dama tendrás, cosa es precisa:
Bellísima ha de ser, no tiene quite,
y llamarásla Filis ó Mnrfisa.
. .
Díla que es nieve, cuando mas te unte;
Nieve que todo el cornzon te nbr~sa,
y el fuego de tu amor no la derrite.
y si tal vez en el afecto escasa
Pronuncia con desden sonoro hiel,o •,

•

Breve disgusto, que incomoda y ,Pasa;
Dirás, que el encendido Mon~belo
De tu pecho, entre llamas y ce?1zas,
Corusca crepitante y Jlega al ~1elo.
Si tu pnsion amante sole~~1zas,
No olvides redes, lazos y pns1~nes,
En donde voluntario te esclavizas.
Pues si el cabeJlo ó. celebrar te pones
l\Ins que los rayos de Titon berm~so, '
. Qué mérito hallarás, qué perfecciones.
1
Dilo que el alma agena de reposo,
Nada ;olfos de luz ai·diente '!/ pura,

En crespa tempestad del oro tt11do.,o t ·
Llama á su frente espléndida llanura,
Corvo luto sus cejas, ó suaves
.Arcos que flecl1a te clavárnn dura.
cu:ndo las luces de su olimpo alabes,
Apura por tu viJa, en el asunto
Las t~vesuras métricas que sabes.
Dí que su ~ielo, del cenit tras?nto,
Dos soles ostentó, por darte enoJos,
Que ai se ponen quedarás difunto;.
y al aumentar tu vida sus despoJOS
Se lava el corazo11, '!/ el agua arroja

Por los tersos balcones de los ojos¡. .
y tu amor que en el Jlanto se remoJn,
,

. d

En él se anega, y sufre inus1ta o~
Males muriendo, y líquida congoJn.
Dí que es pensil su bulto de mezrlndos
Clav;l y azahar, y abeja revolante
Tú que libas sus cálices pintados.
La boca celestial, que enciende amante

Relámpagos de risa cannesles ~
.Alto asunto al poeta que la cante,
Hará que en su alabanza las varíes
Llamándola de amor ponzoña breve,
o madreperla hermosa de rubíes. .
.Al pecho, inquieta de sazon de DJel"e,
Blanco porque Cupido el blanco puso
En él :, en blanco te dejó el nieve.
' J
•
y dí que venga un literato nJ uso,
Con su Luzan y el viejo Estagirita,
Llamándote ridículo y confuso;
Que yo sabré con férula erudita
Hacerle que enmudezca arrepentido,
Por sectario de escuela tan maldita.
Asi tnmbien hubiéramos vencido

• Quevedo.

t Gernnlo Lobo.

t Idem.
~ Quevedo.

o

..
;:

�17G

EL INSTRUCTOR,
E_I 'l'"enust0 rigor de esa tirana,
Tigre, de rosa y alhelí vestido
R Ma_s, quier? suponer que la lnhumana
asgo tus ovillejos y canciones
y todas las tiró por la ventana~
'
D'No ,importa, as1, va b'ien. Luego
compones
iez o doce lloronas elegías
Llenándola de oprobios y b~ldones.
No te puedo prestar ningunas mías.
Pero tres me dará cierto poeta,
,
Lar~a~, eternas, y sin arte, y frias.
Diras que ~auto la pasion te aprieta,
Que mueres mfeliz y desdeñado.
i Inexorable amor! ¡ fatal saeta !
El cuerpo dejarás al verde prado
El alma al cielo de tu dama hermo:a
y serás en su olvido sepultado.
'
Y_en lugar de escribir: "Aquí reposa
Fab10, que se murió de mal de amores .
Culpa de una muchacha melindrosa.,,,
Detendrás á las niufas y pastores ,
Para que una razon prolija lean '
De ~odas tus angustias y dolores.
Bien que los sabios, si adquirir desean
Fama y nombre inmortal, no solamente
En un_ sugeto su labor emplean.
Olvida, amigo, esa pasion doliente.
Hartas quejas oyó que murmuraba •
Con Je~gua de cristal pícara fuente.
~o siempre el alma ha de gemir esclava:
DeJate ya de celos y rigores,
y el grave empeño que elegiste acaba.
Que ya te ofrecen mil aparadores
Tra~s~ormada~ las salas en bodegas'
Espmtus, aceites y licores.
Suena algazára : cada cual despega
Un ~asco,~ otro, la embriagada gente
E~pie~a a improvisar... y ¿ quién se niega?
¿ Que vale componer divinamente
C_on l~rgo estudio, en retirada estancia,
S1 delirar no sabes de repente?
Cruzan las copas, y entre la abundancia
De los brindis alegres de Lieo
Se e~per~ de tu musa la elega~cia.
Mira a Camilo, desgreñado y feo,
Honca la voz, la ropa desceñida
Lleno de vino y de furor pimpl:o .
Como anima el festin, y la avenlda
De coplas suyas con estruendo suena
De todos los oyentes aplaudida .
,
.La q~intilla acabó : los vasos Ílena
Fiel asistente de licor precioso.
Vuelve á beber, y á desatar la vena.
Bomba, bomba, repite el bullicioso
Concurso, y cuatro décimas vomita
Con pie forzado el bacanal furioso.
y qué, ¿ tú callarás? ¿ nada te excita
A mostrar de tu numen la afluencia
Cuando la turba improvisante grita ?
N ¿· Temes ? V ano temor. La competencia
o te desmaye, y las profundas tazas
Desocupa y escurre con frecuencia
~a te ?1iro suspenso, ya adelgaz~s
El rngemo, y buscando consonante

'

O REPERTORIO
En hallnrle adecuado te embarazas.
¿ A qué fin? Con medir en un instante
Aunque no digan nada, cuatro versos
,
Mezclados entre sí, será bastante.
¿Juzgas acaso que saldrán diversos
De los que dieron á Camilo fnma,
O mas duros tal vez, ó mas perversos l
No porque alguno Píndaro le llama
Oyendo su incesante taravilla
'
p·
,
ienses que numen superior le inflama.
Los muchachos le siguen en cuadrilla
Pues su musa pedestre y juguetona
,
Es ~ntretenimiento de la villa.
S1 arrebatarle quieres la corona
y hacer que calle, escucha mis ideas
Y estimarás nl doble tu persona.
'
Chocarrero y bufon quiero que seas
Cantor de cascabel y de botarga:
,
Verás que aplauso en Avapies granjeas
Con tal autoridad, luego descarga •
Retruécanos, equívocos, bajezas,
Y en ellas mezclarás sátira amarga.
Refranes usarás y sutilezas
En tus versillos, bufonadas frias
Y mil profanaciones y torpezas. '
y esta compilacion de boberías
Al público
. darás de tomo en tomo,
Que ansioso comprará lo que le envías.
Porque el ingenio mas agreste y romo
Con obras de esta especie se recrea
Como t~ con las gracias de Gerom~.
~a~ s1 tu orgullo obscurecer desea
Al lírico famoso venusino
Con quien tu preceptista me marea
Aparta de sus huellas el camino ,
Huye su estilo atado de pedante '
Que inimitable lJaman y divino.'
Canta ~n idioma enfático-crispante
~e las deidades chismes celebrados,
Sm ?erdonar la barba del tonante.
P1
en Fenicia los alegres prados,
La nma de Agenor y sus doncellas
Los nítidos cabellos destrenzados ,
Qu~, dando flores al abril sus huellas
La orilla que de líquido circunda
,
.Argento Doris, van pisando bellas.
Al motor de la máquina rotunda
Que enamorado pace entre el armento
La yerba, de que opaca selva abunda
La ninfa al verle, agena de espaven~o
~rna los cuernos y la espalda preme, '
Sm recelar lascivo tradimento.
Ya_los recibe el mar: la vírgen treme
Y alJuvenco los ál&lt;&gt;idos
undusos
'
0
l'''l
ie agos, hace duro amor que reme.
Ella,
. los astros ambos lacrimosos,
R ec-,,procando aspectos cintilantes •
Prorrumpe en ululatos dolorosos •
Cuyas quejas en torno redunda~tes

~;ª

IJe flébiles ancilas repetidas t,
Los antros duplicaron circunstantes.

(Se continuará.)
• Silveira.

t , illamediana.

'

177

DE lllS'rOllIA, BEJ,J,AS LE'rHAS Y ARTES.
LA cÁSIA.

LA cásia pertenece nl género de plantas leguminosas, y se divide en un gran número de especies
incluyendo entre ellas la planta que produce las
hojas de sena usadas en la medicina. Criase en
general en los climas trópicos ó templados, y se
compone de un cáliz de cinco hojuelas caedizo,
flor tambien de cinco hojuelas casi redondas, y
diez hebritas separadas eu medio. Los botánicos
reconocen de 200 á 300 especies distintas de Cásia;
pero las que principalmente se usan en la medicina son, l. La cásia fistula; 2. La acutifolia;
3. La obovata; y 4. La lanceo/ata cuyos nombres
han recibido 6. consecuencia de algunas distinciones en la formacion ó apariencia. de sus hojas.
La cásia fistula es un árbol de algun tamaño, con
largos racimos pendientes de flores amarillas que
le dan una apariencia muy vistosa. Crece espontáneamente en la ludia y en las regiones trópicas
de Africa. La cásia acutifolia es un arbusto con
flores tambien amarillas en racimos erectos: críase
en el Egipto, Senaar y Abisinia, y forma un ramo
importante de comercio en estos paises. El sena
llamado de Alejandría que produce esta cásia es el
mas estimado en la medicina, La cásia obovata
se distingue con el nombre de Sena de Alepo por
criarse principalmente en el bajalato de este nombre en la Turquía asiática; y la cásia lanceolata
por una razon análoga es conocida en el comercio
con el de sena de l\Ieca. La flor de la cásia que,
como ya se ha dicho, se compone de cinco hojas
pequeñas casi redondas, es en su olor y sabor muy
sem.ejante á la canela, empleándose como esta en
usos culinarios. La leguru bre que constituye su
ToM, VIII.

fruta se compone de una vainilla parecida Íl la del
guisante pero mas pequeña y de color pardo mas
ó menos oscuro. Contiene esta vainilla una pulpa
gruesa dividida en tiras transversales las cuales
separan las semillas unas de otras.
Las diferentes especies de cásia de que hemos
hecho mencion se usan en la medicina, ya utilizando la. pulpa ó ya las hojas. La pulpa de la
cásia fistula consiste principalmente de azucar y
goma y es un laxante suave. Entra pues como
ingrediente principal en la composicion de todos
los purgantes de que forma el sena la base. De la
flor de la ciísia se hace mucho uso para formar la
esencia de café. Esta sustancia preparada con
pulpa fresca, es ligeramente purgante y constituye
un excelente artículo de dieta para los que sufren
consti pacion habitual,
Las hojuelas de la cásia son bien conocidas de
todos en la forma y con el nombre de hojas de
sena usadas en infusion ó cocimiento como purgante familiar. .Al hacer uso de estas hojas debe
procurarse que esten libres de adulteraciones : en
el comercio suelen ir mezcladas con las hojas y
fruto de la coriaria mirtifolia, planta muy venenosa
en cuyo caso producen náuseas, dolores cólicos y
grande incomodidad al tomarlas. El sena puro es
un excelente purgante.
El principio activo ó purgante cede al agua, bien
sea fria ó caliente y al alcohol. Si se hace la
infusion en agua es preferible la fria por que no
produce dolores cólicos. Para hacer la illfnsion
deberán permanecer las hojas en el agua sobre
veinte y cuatro horas, sujetándolas en el fondo
eon un fuerte peso, y excluyendo el aire cuanto
sea posible. Suelen echarse en la infusion algunas
sustancias aromáticas ya para corregir su tendencia á ocasionar dolores cólicos, ya para aumentar
su eficácia purgati va.

EXÁMEN ANALÍTICO DE LAS OBRAS DE
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.
(ARTÍCULO

II.)

EN nuestro número anterior examinamos las p&lt;iesias y el teatro de Cervantes y su DQvela titulada
la Gala.tea: El artículo que ofrecemos hoy á nuestros lectores contendrá el análisis de sus Novelas
tjempw.res tomado del que escribió el académico
Don Agustin García de Arrieta para la edicion
clásica de lns obras escogidas de Cervantes publicada en Paris:NOVELAS.
"Las Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes
son sin disputa las mejores producciones de este
grande ingenio, despues de su inimitable é inmortal Quijote, y lns primeras tambien que se
compusieron originalmente en castellano; abriendo
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EJ, INSTRUCTOR, O REPERTORIO

en ellas, como él mismo dice en s11 Viage al Parnaso, un camino para estender el uso y p1·opiedad del
idioma patrio. Yo, dice en su prólogo, soy el primero que !te novel,ado en lengua castellana, que las
muchas novelas, que en ella andan impresas, todas
son traducidas de lenguas extrangeras; y estas son
mías propias, no imitadas ni li111·tadas : mi ingenio
las engend7'&amp;, y las pa1'i&amp; mi pluma, y van creciendo
en los brazos de la estampa. Antes de dar á luz la
coleccion &lt;le todas ellas procuró tantear como las
recibia el público, intercalando en la primera
1)arte del Quijote la del Curioso Impertinente y la
del Capitan cautivo, aunque sin conexion ni analogía con la accion de aquella fábula, aventurando
y aun recelando, como confesó despues en su segunda parte, que los lectores, poniendo su atencion
en las aventuras del héroe principal, no la diesen á
las referidas novelas, ó pasasen por ellas con prisa
ó con enfado, sin advertir la gala y artificio que
en sí contienen, como se mostraria mas ni manifiesto cuando por sí solas, y sin arrimarse á las locuras de Don Quijote, ni á las sandeces de Sancho,
s,11iesen á luz. Con el mismo objeto indicó tambien el título de algunas otras, como la de Rinconete y Cortadillo, y el Zewso Estremtfw. No le
salió vana esta tentativa, puesto que no solo fueron
bien acogidas en España, sino que en 1608 reimprimió en Paris César Oudin la del Curioso Impertinente, al fin de la Silva Cw·iosa de J ulian de
1\Ie&lt;lrano, y In public6 al mismo tiempo separadamente y trad uci&lt;la al francés, para instruccion de
sus discípulos. Esto, y el ver correr nlgunas en
eopias, nunque incorrectas, con aprecio entre Ius
gentes, le alentó á dará todas la última mano para
solicitar su impresion, como lo hizo á mediados del
nño 1612, y publicarlas hácia fines &lt;le Agosto de
1613, dedicándolas á su ilustre Mecenas, el Conde
de Lemos por medio de una carta, digna del mayor
aprecio é interés, asi por la urbanidad, gratitud y
moderacion con que está escrita, como por ser un
modelo de lo que deben ser los escritos &lt;le su
especie, y una critica muy fina &lt;le ln mayor parte
de las epístolas dedicatorias que se escribian en
aquel tiempo, y de las que se han escrito despues y
aun escriben todavía por autores tan lisonjeros
ceomo vena.les y no nada delicados.
Recibiólas el público ilustrado é imparcial con
-el aprecio qoo se merecian, tanto que le gran¡zearon
á su autor el dictado de Bocacio esparwz, que le dió
el chistoso é ingenioso dramátieo 'rirso de Molina
al considerar sus excelentes calidades : pudiendo
añadir que excedió con mucho al novelista italiano
.
.
'
as1 eu la importancia moral y política de los argu•
mentos de casi todas ellas, como en el buen ejemplo de su doctrina. Rabia visto Cervantes en
Italia el aplauso con que corrinn en este pais las
novelas de aquel: pero advirtió que sin embargo
de su buen estilo y de la elegancia, pureza y singul~res gracias de lenguaje, que las hacian tan apreciables, eran por otra parte harto nocivas por la
frivolidad, la indecencia y nun oscenidad de sus
ideas y argumentos; y asi lHOcuró evitar este
abuso, adoptando para el plan de las suyas aquellos, que sin ofender el pudor, fuesen característi-

cos del genio de su nnciou, y prestasen materia nl
ridículo, para lograr In correccion de los vicios
mas dominantes en la sociedad, yn por falta de educacion, ó ya por causa del imperio que ejercen en
el vulgo las preocupaciones, malos hábitos y creencias absurdas, cuya perniciosa influencia babia
observa.do y penetrado su perspicacia en la série
de sus comisiones y viajes por la península. En
tales fundamentos se apoyó para llamarlas 'liemplares; porque si bien se mira, dice en su prólogo,
no hay ninguna de quien no se pueda sacar algun
ejemplo provechoso. Igual concepto formaron de
ellas sus censores y aprobantes diciendo: que
daban honor á la lengua castellana, y que no se
mostraba menos en ellas la discrecion y amenidad
de su autor, que en el Quijote; y el festivo y fecundo Gerónimo de Salas Barbadillo añadió: 'que
con ellas confirmaba Cervantes ln justa estimacion
que en España y fuera de ella se hacia &lt;le su claro
ingenio, singular en la invencion y copioso en el
lenguaje; pues con lo uno y lo otro enseña y admira, dejando &lt;le esta vez concluidos con la abundancia de sus palabras á los que, siendo émulos de
la lengua espafioln, In culpan &lt;le corta y niegan su
fertilidad.' Los principales autores dramáticos
españoles &lt;le aquel tiempo acreditaron el aprecio
que mereeia su invencion, el artificio de su plan, y
la propiedad &lt;le sus cara,ctéres, escogiéndolas para
argumentos de algunas de sus comedias, como lo
hicieron con gran celebridad Lope &lt;le Vega, l\foreto, Solis y Don Diego de Figueroa y Córdova.
De aquí nace que estas primitivas novelas españolas aun despues de mas de dos siglos se leen siempre con gusto por las personas ilustradas, y que
los escritores de mayor crédito, teniéndolas por las
obras mas correctas de Cervantes, califiquen con
justicia la primacía y preferencia que merecen
sobre las modernas, considerándolas como piezas
excelentes de imaginacion y de elocuencia, como
las mas perfectas que tenemos hasta ahora, y en fin
como obras clásicas y magistrales en su género,
particularmente las novelas jocosas 6 cómicas, y
aun algunas de las sérias; pues en ellas hace ver
su autor la naturaleza con aquella verdad, con
aquella alternativa y con aquellos accidentes que
le son inseparables y nun esenciales, mientras que
los demas novelistas modernos dejan ver desde
luego en sus obras el artificio, el estudio y la afeatacion pedantesca y fastidiosa de filosofía y sensibilidad exquisita y romántica con que exageran,
desfiguran y desmienten le. naturaleza, por no
saber imitarla con propiedad y verdad : cosa harto
mas dificil y solo da.da á los ingenios de primer
orden.
Para conocer y apreciar debidamente el mérito
de las novelas de Cervantes, ~specialmente de las
cómicas ó jocosas, era necesario saber el tiempo,
el lugar en que las escribió, su oportunidad, su
objeto, sus alusiones todas, la doctrina que quiso
dar por medio de ellas, con otras circunstancias y
particularidades que hnrian comprender mejor su
inimitable gracia, sagacidad y agudeza; pero
siendo todo esto mas bien asunto de un detenido
análisis, que de un prólogo, nos reduciremos á

DE IllSTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

17\1

de IIorn, ni fué cautiva.do en la batalla &lt;le Lcpanto,
decir en el presente, ya que no todo, á lo menos lo
ni quedó esclavo de Ochali, ni por fallecimiento
que baste para dar una prévia y ~i~ere. idea de las
de este pasó á poder de Ázan-Agtí., con quien han
principales de ellas, y de las opm1ones y filosofía
creirlo
se trasladó de Constantinopla á Argel en
de su autor.
1577, ni llegó tampoco á ser capitao: suceso~ y
y empezando por la novela del Curioso Impertinente parece haber tomado su autor el argumento circunstancias que se ntribuyen todas al cautivo
Rui Perez de Viedma, natural de las montañas de
de elÍa del Ariosto, cuando en su Orla11do pinta un
Leon, acnso compañero de Cervantes en su cauticaballero, que habiendo casado con una dama,
verio, y verdadero actor y héroe de la novela, cu~os
llena de honestidad, hermosura y tliscrecion, con
sucesos y aventuras fueron ciertos, ,Y _en que q~mí
quien vivió feliz algunos años, le aconsejó la maga
tuvo nuestro autor no poca parte e mtervencwn.
:Melisa que para probar la virtud de su mujer le
Por eso dice en boca del Cautivo al comenzar esta
diese libertad y ocasiones de abusar de ella, finnarracion : 'y esten vuestras mercedes atentos, y
giendo ausentarse, y que bebiendo deapues en
un vaso de oro, guarnecido de piedras, lleno de oirán un discurso verdadero, á quien podria ser
vino generoso, sabría si le babia sido fiel ó no; que no llegasen los mentirosos, que con curioso y
porque si lo era, le beberia todo sin que nada pensado artificio Ruelen componerse.' Y en su
se le derramase, y si lo contrario, se le vertería el comedia de Los Baños de A1'{Jel, donde se repiten
licor sin entrarle una gota en el estómago. Curioso estos sucesos, finaliza la última jornada diciendo;,.
\
é impertinente el caballero aceptó el consejo de la
No de la imaginacion
maga, y al beber en el vaso experimentó el castigo
Este trato se sacó,
de su curiosidad impertinente, vertiéndosele todo
Que la verdad lo fraguó.
el vino por el pecho: por cuya razon rehusó ReiDien lejos de la liccion.
ualdos exponerse á tan peligrosa prueba, cuando se
Dura en Argel este cuento
la propuso el mismo caballero en un convite, con•
De amor y dulce memoria,
tentándose con la buena opinion que ya tenia de su
Y es bien que verdad é historia
Alegre al entendimiento, &amp;c.
mujer. Es pues muy verosímil que Cervantes,
apasionado y admirador de Ariosto, tomase de esta
De todo lo cual, y de otras vuias circunstanciu
ficcion la idea de su novela, tan apreciable por su
que pudieramos anotar, se puede inferir con harta
artificio, su estilo, y por la pintura de los afectos
probabilidad que aunque esta novela contenga aldel amor, de los zelos, y de la fragilidad humana,
gunos acontecimientos del cautiverio &lt;le Cervantes
como ejemplar, no solo por el merecido castigo que
de quien se hace expresa mencion en ella, el suceso
recibe Camila, sino porque hace ver los riesgos de
ó accion principal aconteció al capitan llui Perez
las pruebas aventuradas, imprudentes y no necesade Vie&lt;lma, compañero &lt;le Cervantes en el baño de
rias; y cuan conveniente es por el contrario huir
Aznn-.Agá; ó que por lo menos, cuando él no sea
de las ocasiones y peligros para no exponerse á ser
cierto y verdadero, se compuso de otros hechos y
víctima de una pasion tan temible cual es la del
a1J1or, la cual solo se vence con huirla : enseñán- acontecimientos reales y efectivos, aunque enlazadonos por fin, como dice muy bien su autor, que dos é historiados del modo mas oportuno y convenadie se ha de poner d brazos con tan poderoso ene- niente para guardar la propiedad de lns costumbres
migo; porque son menester fuerzas divinas para y &lt;le los lances é incidentes de la accion principal,
y preparar con mas naturalidad el desenlace de la
vencer las suyas humanas.
fábula. El suceso de Zoraida, ó su robo y traida
La novela del Capitan Cautivo es en gran parte
histórica y verdadera; y no falta quien ha crei&lt;lo á España, nada tiene de inverosímil, ni es tnn
que el héroe de ella es el mismo Cervantes. El singular que no hubiese ocurrido otro muy semepadre Sarmiento aseguraba que esta novela era jn11te por aquellos tiempos, segun refiere el padre
una disfrazada historia de la vida de Cervantes, y
Sepúlveda, el tuerto, el cual escribiendo en el Esaplicaba tí. este todos los sucesos del Capitan Cau- corial lo que pasaba en su tiempo, cuenta que una
tivo, desde que le apresaron en Lepanto en 1571
señora alemana, mujer del rey ó sultan de Argel,
hasta que fué á Argel con Azan-Bajá en 29 de hallándose el año 1595 en uno de lo&amp; jardines fuera
Julio &lt;le 1577. Otros literatos mas modernos han
de la ciudad, se vino á España, con veinte persosospechado y aun creido que Cervantes, prendado nas mas, y lo mejor y mas rico que tenia, en una
de la virtud y hermosura de Zoraida, heroina en barca que se envió de propósito desde Valencia,
parte &lt;le esta novela, no solo la trajo á España,
por orden de Felipe II, quien le asignó una pendonde murió poco tiempo despues, dejándole por sion, con la cual vivió muchos años &lt;lespues en
fruto de su amor y aventuras tí. su hija Doña Isabel aquella ciudad. Por lo &lt;lemas esta novela, adede Saavedra, sino que á esto aludió en muchos mas de ser muy ejemplar en su objeto y consect:enlances y expresiones de la Galatea, En la vida de
cias, es muy curiosa é interesante por las noticias
Cervantes, queda ya insinuado que esto no es
tan auténticas é individuales que contiene sobre.
cierto, y asimismo que Cervantes no es el héroe de
lns costumbres de los argelinos, y el bárbaro trato
esta novela; y si bien es verdad que hay en ella que daban á los cristianos cautivos poP aquellos
pasajes verdaderos en que tuvo parte su autor, tiempos.
tambien es notorio que ni este fué á Flandes con
De la dilatada mo.nsion que Cervantes hizo en
el duque de Alba, ni sirvió allí á sus órdenes, ni
S. \'illa nació el pleno conocimiento que a&lt;lquirió
pudo ver las muertes de los condes &lt;le Egmont y
ne los barrios mas recónditos de nq_uel pueblot de-

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EL INSTRUCTOR, O IlEPER'fOHIO

las costumbres y modo de vivir de los sevillanos,
de sus vicios y preocupaciones, y aun de las hablillas, consejas é historietas mas admitidas en la
credulidad del vulgo; y de aquí tomó, como observa el nuevo historiador de su vida, los originales
de sus novelas Rinconr.te y Cortadillo y el Zel.oso
Estrcmeíw. Las aventuras de aquellos dos famosos
ladrones acaecieron en el aiío 1569, bien que á
fines de aquel siglo, segun el testimonio de D. Luis
Zapata, subsistia aun la cofradía ó sociedad de
aquellas gentes perdidas y astutas, de quienes hace
Cervantes la pintura tan viva, graciosa y fiel, y
que robaban impunemente bajo ciertas reglas y
constituciones, con grave perjuicio de la seguridad
personal, y con sumo desacato contra lo que se debe
á la justicia y al orden público, como procuró
manifestarlo y persuadirlo. En el Zeloso Estreme,io, q~ refiere cuanto perjudica la ocasion, y cuyo
caso asegura ser verdadero, pudiebdo conjeturarse
acaecido por los años 1570, quiso Cervantes poner
patentes los malos efectos de la opresion indiscreta
de un marido, las artes perniciosas de un jóven
ocioso y seductor, las tercerías de una dueña maligna, corrompida y taimada, y los riesgos de la
notable desigualdad de edad en los casados.
Por lo que hace á la novela del Licenciado Vidriera, no faltan escritores juiciosos que aseguren
que en ella se propuso Cervantes ridiculizar la
manía y extravagancia del erudito humanista
Gaspar Barthio, quien habiendo nacido en Custrin
el año 1587, y manifestado desde su infancia un
ingenio precoz y utla memoria maravillosa, estudió
con mucho fruto y lucimiento en varias academias
y universidades de Alemania, y viajó 1&gt;or Inglaterra, Holanda, Francia, Italia y España, aprendiendo las lenguas vivas con perfeccion, y procurando aprovecharse en todas partes de las luces y
conocimientos de los sabios que encontraba. De
vuelta á Alemania fijó su residencia en Leipsick,
renunciando á toda clase de empleos, por entregarse con mayor sosiego á sus estudios. La-predileccion que tuvo por la lengua española, y el
aprecio que hizo de nuestras obras de ingenio y
entretenimiento, le estimularon á traducir al latín
la tragi-comedia la Celestina, que llamaba tambien
como Cervantes, libro divino, la Diana Enamorada
de Gil Polo, y hasta para la traduccion del Pornodiddscalo de Pedro Aretino se asegura que no se
valió del original, aino de una version castellana.
Este empeño, esta aficion estremada, y una aplicacion tan vehemente á la lectura de nuestras novelas llegaron á trastornar la cabeza de Bartbio;
viviendo durante diez años persuadido de que era
de vidrio, sin querer por esta aprehension que
nadie se le arrimase. La facilidad con que en
medio de su pasion por estos libros amatorios se
dedicaba á traducir y comentar muchos autores
ascéticos y eclesiásticos, especialmente de la edad
media, y las contradicciones é inconsecuencias en
sus opiniones sobre algunos escritores clásicos,
como Estacio, Claudiano, Silio Itálico y otros, que
ya nothron algunos eruditos, prueban el trastorno
de su juicio, al mismo tiempo que son un testimonio de su inmensa crudicion y variada lectura.

Es pues muy probable que cuando estuvo en España
le conociese y tratase Cervantes : y en efecto, al
ver el 1w·o ingenio, notable habilidad y entendimiento
del licenciado Vidriera, cuando aun tenia pocos
años, sus viajes por Italia, Flandes y otros dive1·sos
paises, su retiro y abstraimiento, porque atendía
mas d sus estudios que á otros pasatiempos, y finalmente su manía y extravagancia, parece indudable
haber sido aquel docto maniático aleman el ori.,.iº
nal que Cervantes se propuso copiar con tanto donaire y propiedad en esta novela, escrita despues
de haber estado la corte en Valladolid, y con tal
discrecion, ingenio y copia de moralidades y sentencias, que supo mezclar en los incidentes una
censura y sátira general de los vicios y abusos mas
comunes de aquella época en casi todos los oficios
y empleos de la república; siendo por esta razon,
segun observa el erudito l\foyans, el testo donde

tomaba Quevedo puntos pamformar despues sus_ lecciones satf1icas contra todo género de gentes.
De igual y aun mayor doctrina y utilidad moral
es el Coloquio de /.os dos perros Cipion y Berganza,
que en realidad es un apólogo excelente, y una invectiva. severa contra muchas supersticiones y resabios de la mala educacion que reinaban en
España, si bien amenizada con mil gracias, chistes
y donaires, y mezclando al mismo tiempo máximas
de la mas sublime moral y política para hacer
agradable é interesante su lectura. Sátira. la llama
el citado Mayans, en que imitando á Luciano, á
Horacio y á Lucilio, se reprende á muchos con
acrimonia, si bien con ingenioso disfraz; y M. Florian añade que es una admirable critica, llena de
filosofía y de gracias, donde las costumbres españolas de aquel tiempo estan pintail11s al natural y
con todo el ingenio de un Cervantes; por cuyas
circunstancias mereció los elogios del célebre Pedro
Daniel Huet, uno de los hombres mas juiciosos y
eruditos que ha tenido la. Francia. Por la pintura
tan exacta que hace en ella Cervantes de la vida y
costumbres de los moriscos, y anuncio de su expulsion, que se verificó desde el año de 1609 al
1614, se puede asegurar que la escribió muy poco
tiemr,o antes de su publicacion. En la que hace
del alquimista, que estal,a enfermo en el hospital
de Valladolid y pretendía sacar plata y oro de
otros metales y aun de las piedras, aludió á una
preocupacion muy dominante por aquel tiempo en
Espaiía y en Europa, y á un suceso muy reciente
acaecido en Madrid. Presentóse alli en el aiío de
1609 Lorenzo Ferrer Maldonado, dándose el título
de capitan, y suponiendo entre otras cosas prodigiosas que alcanzaba grandes secretos de naturaleza, y entre ellos el de descifrar la clavícula de
Salomou, con lo cual se venia á encontrar y perfeccionar el verdadero lapis, ó la piedra fil.osofal,
nunca jamas enteramente hallada de los alquimistas en tantos siglos, y prometia convertir en oro los
mas bajos metales. Alucinados con estas promesas algunos incautos ó codiciosos, le ayudaton con
casa y caudal competente para comenzar su obra;
pero él, entreteniéndolos mañosamente mas de dos
años, anunciándoles siempre la proximidad del
rnceso, auuque decia era menester mucho tiempo

181

DE IlISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
para la trruimutacion de los metales, desaparerió
de Madrid ocultamente, dando este pago y este
chasco á los que le ayudaban y daban larga pension. Algun tiempo des pues vino á ser p~eso_
la chancillería de Granada, donde se le JUstifico
haber falsificado varias firmas y escrituras públicas. 'l'ambien el matemático, su compañero de
hospital, que andaba veinticlos a~o~ hacia tras de
hallar el punto .ft.jo, tuvo su or1gmal en aquel
tiempo : porque á la codicia y reclamo de los
cuantiosos premios ofrecidos por el gobierno esp~ñol al que descubriese el modo de hallar la longitud en el mar, á lo que vulgarmente llaman punto
fijo acudieron muchos proyectistas aventureros, y
en(re ellos el Doctor Juan Arias de Loyola en
1603, y el portugués Luis de Fonseca Coutiño,
hácia el año de 1605, pretendiendo haber encontrado
lo que se deseaba. Fueron preferidas las proposiciones de este á las de Arias, por el influjo de su
paisano Juan Bautista Labaña, y se ~e ofre~ie~on
seis mil ducados de renta perpetua, s1 la practico.
acreditaba la verdad y exactitud de su invencion;
y despues de muchas dilaciones y consultas se empezaron en 1610 las experiencias en varias navegacionea á América y Asia, que no correspondieron á
las promesas del autor, quien habiendo causado de
esta manera gastos considerables por mas de ocho
años, desapareció repentinamente de Madrid.
Igualmente tuvo, no uno, sino muchos originales
el arbitrista y compañero de hospital del mntemático y alquimista, que introduce Cervantes para
ridiculizar la plaga de proyectistas y proyectos
desatinados que inundaron la corte de España en
su tiempo y continuaron en todo el siglo xvn, con
motivo de los gastos y apuros del erario, y que
fueron el objeto de muchas sátiras é invectivas que
se escribieron contra ellos, especialmente por Quevedo. Ya en la segunda po.rte del Quijote, capítulo primero, babia dicho de ellos nue$tro autor,
en boca del barbero, que la experiencia tenia mostrado que todos 61.os mO,JJ arbit1-ios que se dan á S. M.

Pº:

6 son imposib"les, 6 disparatados, 6 en dafw del rey 6
del reino: mas en la novela del Col.oquio vuelve á
la carga, introduciendo, para mejor desacreditarlos, el proyectista que para desempeñar el erario
real propone su absurdo y ridículo proyecto ' de
que se pida en, Cortes que todos los vasallos de
S.M., desde edad de 14 basto. 60 años, sean obligado~ á ayunar una vez al mes á pan y agua, y esto
J1a de ser, dice, el dia que se escogiere y señalare;
y que todo tl gasto que en otros condumios de
fruta, carne y pescado, vino, huevos y legumbres,
se hubieran de gastar en aquel dia sino se ayunara, se reduzga á dinero y Be dé á S. M., sin
defraudalle un ardite, so cargo de juramento; y
con esto en veinte años queda libre y desempefiado
el erario; y que esto antes seria de provecho que
de daño á los ayunantes, porque con el ayuno agradarian al cielo, y servirian á su rey; y tal podria
ayunar que le fuese conveniente para su salud.'
Aun es mas notable otro suceso, que al mismo
tiempo que prueba la época de esta ingeniosa é
importante novela, manifiesto. cuanta era la cordura é ilustracion de Cervantes y su destreza para

combatir los errores y preocupaciones, á proporcion de su mayor influjo 'y trascendencia. Ero.
entonces tan general como nociva en España lo.
credulidad y propension á los encantamientos, adivinaciones, agüeros, hechizos, transformaciones Y
otros portentos semejantes, que proviniendo de los
moros, naturalmente súpersticiosos, y del vano
estudio de la astrología judiciaria, entonces muy
acreditada, se habia arraigado en toda clase de
gentes y especialmente en v~l~o, po~ 1~ falta ?e
buena educacion y sanos prrnc1p1os rehg1osos, sm
que las declamaciones y doctrinas de algunos sabios españoles, como el docto maestro ~e?ro
Ciruelo, hubiesen bastado á contener estos VIClos,
ihtstrar las opiniones y mejorar las costumbres.
Habíase burlado Cervantes con mucho donaire y
oportunidad de estas supersticiones en varios lances
y cuentos del Quijote, y aun en el Li_cencia_do Vidriera, cuando por consejo de una morisca dice que
le dieron unos hechizos paro. forzarle la voluntad, Y
manifestó con este motivo que no babia en el
mundo yerbas, encantos ni palabras suficientes
para forzar el libre albedrío del hombre: mas en el
Col.oquio de /.os perros trató mas de propósito de los
engaños, embelecos y arterías de las brujas y
hechiceras, refiriendo la historia, comun en su
tiempo, de la Camacha de Montilla, por medio de
la vieja Cañizares, una de sus mas aprovechadas
discípulas. Maniliéstase toda la ridiculez de semejantes patrafias é ilusiones en la. relacion que esta
hace de las habilidades y doctrinas de su maestra,
de sus confecciones y ungüentos, de sus viajes
aéreos y festines nocturnos, de sus trasformaciones
y maleficios, y como no quiso acabar sus dias sin
visitar las zambras, bailes, orgías y comilonas con
que se solazaban otras hechiceras en los ayuntamientos y aquelarres de Zugarramurdi, en el valle
de Baztan, de cuyas resultas fueron castigadas en
el afio de 1610 por el tribunal de la inquisicion de
Logroño. Basta leer la horrendo. y asquerosa
figura que presentaba la bruja Cañizares, cuando
en medio de sus éstasis y arrobamientos lo. sacaba
arrastrando uno de los perros al patio de la casa,
el castigo que ella y la Montiela habían sufrido
por sentencia de un juez, y la prision que otras de
sus compañeras padecieron en la Inquisicion, donde
confe~aron sus brujerías y ficciones, para poner en
aborrecimiento á tales embaidoras, y concluir con
Cervantes que la Camacha fué burladora falsa, la
Cañizares embustera, y la l\fontiela tonta, maliciosa y bellaca. Esta propension á creer cuentos
y prodigios, tan indecentes como extravagantes, al
paso que minaba la religiosidad de las gentes sencillas, hallaba tal vez apoyo en lo. persuasion de
varias personas de autoridad y valimiento; y por
esta razon cuando Cervantes, protegido del cardenal Rojas y Sandoval, arzobispo de Toledo é inquisidor general, procuraba desarraigar tan perniciosas ideas con las armas de la sátira, de la burlo.
y el ridículo, el docto Pedro de Valencia dirigia á
este ilustre prelado un erudito discurso acerca de
los cuentos de brujas, donde con razones religiosas
y sóli&lt;las y con discreta filosofla &lt;lemostraua la
superchería y falsedad de aquellas extravagancias,

e!

�182

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

y los riesgos efectivos que se originaban de publicarlas y darlas á luz, por el escándalo y mal ejemplo que producian, y por lo mucho que deshonraban á la nacion. Tal fué en esta novel11, igualmente que en el Quijote el constante y loable objeto de la filosofía de Cervantes, de este admirable
y prodigioso ingenio, digno de mejor siglo, muy
superior al suyo, y no conocido ni apreciado en él
como se merecía. Al concluir su lectura se experimenta un gran sentimiento de que su sabio y chistoso autor no nos haya dejado la segunda parte de
ella, ó lo que es lo mismo la historia que debia
contar la noche siguiente, el segundo perro CiJJion,
como allí se 11ropone, y con la cual hubiera completado el cuadro critico de tantos abusos y preocupaciones de todas especies como abundaban en su
tiempo y cundieron vergonzosamente hasta el
nuestro, en que por fin se puede decir que han acabado con la ignominia, desprecio é indignacion
que merecian, asi ellos como sus necios ó ya maliciosos é interesados propagadores.
No son menos recomendables y fecundas en gracias y rasgos cómicos, y en hermosas y muy naturales pinturas de costumbres y caractéres nacio. nales las demas novelas cómicas ó jocosas de nuestro autor, tales como La Gitanilla de Madrid, en
la cual se pintan con admirable destreza las costumbres de los gitanos: La Bustre Fregona, cuya
narracion está. toda llena de gracias y donaires, y
el Casamiento engañoso, cuyos caractéres y aventuras estan pintados con tanto chiste como desenfado
y franqueza. La de la 7'ia. Fingida, verdadera
lti.st&lt;&gt;ri.a que sucedi6 en Salamanca el afio 1575, está
escrita con mucha gracia, ligereza y correccion, y
con la lozanía y sales cómicas y características de
la mor.edad de Cervantes, quien sin duda refirió y
pintó en ella un suceso acaecido en su tiempo en
aquella ciudad, y mientras cursó en su célebre
universidad; pues en efecto se sabe ya que cursó
allí, segun refiere el nuevo historiador de su vida,
apoyado en el testimonio reciente del doctor
Don Tomas Gonzalez, catedrático de retórica que
ha sido en aquella universidad, el cual asegura
haber visto entre los apuntamientos de sus antiguas
matrículas el asiento de Miguel de Cervantes para
el curso de filosofía durante dos años consecutivos
con expresion de que vivia en la calle de Moros.
Induce tambien á creer esta noticia la exactitud
con que Cervantes habla en esta novela de aquellos
estudiantes, del número y costumbres de todos
ellos, clasificándolos _por provincias, y caracterizándolos con tal gracia, verdad y maestría, que este
pasage se puede asegurar que es el mas hermoso
de ella y aun de todas sus novelas. El fin moral
que en ella se propuso fué hacer ver el desventurado término en que paran las mujeres perdidas,
que llevándose tras de sí los ojos y las voluntades
de los hombres cuando mozas, se aplican, cuando
viejas, á corromper la juventud con sus consejos y
tercerías, y traficar torpemente con sus gracias •
,
que son el origen
de la perversion del bello sexo en'
sus mas tiernos é inocentes años, y del deshonor y
ruina de un gran número de familias, que por desgracia han llorado, lloran y llorarán los funestos

'

DE IJ[STOHIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

efectos de su maléfica influencia. De paso ameniza su narracion, ridiculizando y pintando las
arterías, los embustes, los enredos y las pérfidas
artes de estas malas hembras, y de las rameras de
oficio, para enseñar á evitarlas como lo hace en la
citada novela del Casamiento Engañoso. La de la
Tia Fingida, igualmente que la del Zeloso Esti-eme1ío, Riru:onete y Cortadillo, el Curioso Im.perti11ente y acaso algunas otras, las escribió Cervantes
en Sevilla, donde corrieron por entonces en copias
manuscritas con mucho aprecio entre los literatos
y curiosos, y por este medio llegaron á manos del
licenciado Don Francisco Porras de la Cámara,
prebendado de la santa iglesia de aquella ciudad,
quien las incluyó á una Miscelánea que formó por
los años 1606, de varios opúsculos propios y agenos, por encargo del arzobispo, Don Fernando
Niño de Guevara, que quería pasar entretenido
con esta lectura las siestas del verano en su quinta
de Umbrete. Sin duda con los viajes y mudanzas
á varias provincias, que hubo de hacer Cervantes
con motivo de sus comisiones, se le estravió la
novela de la Tia Fingida, y este quizá fué el
motivo de no publicarla despues con las otras doce
que dió á luz en sus últimos años, en Madrid, esto
es en el de 1613. Por fortuna el manuscrito ó
miscelánea donde estaba incluida fné á parar, ó
mas bien á sepultarse en el archivo del colegio de
San Hermenegildo de Sevilla, de donde al cabo de
ciento cincuenta años salió para incorporarse con
los manuscritos del colegio imperial de Madrid,
donde fué hallada por la diligencia del difunto y
erudito Don Isidoro Besarte, encargado del arreglo
ele aquellos, el cual me permitió sacar copia de
ella, con cuyo motivo vió al cabo de tanto tiempo
la luz pública en 1814 que la imprimí, al fin del
Espiritu de Cervantes que publiqué entonces. Con
ella estaba tambien sepultado un entremes suyo
intitulado Los Hablado,-es, que se imprimió en Se~
vil~a en 1624, por Juan Serrano de Vargas, y que
qmzá por las mismas causas se estravió con otros
muchos que se sabe compuso para el teatro de
aquella ciudad, durante su permanencia en ella,
puesto que no le incluyó con los ocho que publicó
en Madrid, junto con otras tantas comedias. Una
y otra composicion se incluirán ahora en la coleccion presente de sus obras escogidas.
Por lo que toca á las novelas serias es necesario
confesar que no tienen igual mérito que las jocosas, si se exceptuan dos ó tres, y entre estas sobre
todas la intitulada La.fuerza de la sangre, que es
la mas felizmente ideada, mejor conducida, de
mayor interés, y asi mismo la mejor escrita de
cuantas en este género se conocen de Cervantes •
. asegura haber sido cierto su argumento, y
quien
que todavía vivían felizmente en su tiempo Rodulfo y Leocadia, principales actores de ella, con
una ilustre descendencia. Florian hace tambien
particular elogio de esta novela; y en el dia se
acaba de componer y representar en Paria con
mucha aceptacion la ópera intitulada Leocadi,e,
cuyo asunto, si bien bastante alterado, está tomado
de la Fuerza de la sangre, ó por mejor decir es el
misru9 en el fondo. Igual verdad atribuye Cer-

'

18,'3

vnntes al suceso de Ju Espwínla inglesa, la cual paPRUEBA EXTRAORDINARIA DE FIDELIrece escrita segun se infiere de su relato, hácia los
años de 161~, y es bastante pa~~tica é interes~nte.
DAD EN UN CRIADO.
En la del Amante liberal refino Cervantes d1sfraEN el invierno del año 1776 el conde y la condesa
zadamente algunos de sus propios sucesos, asi
de
Podostky se trasladaban de Viena á Cracovia:
como lo hizo en la del Capitan cautivo. Es muy
los
lobosqueabundan
considerablemente en las mondigno de notar en ella el felicísimo y 1'.1uy sentid_o
tañas Cárpatas y que cuando el frío es muy severo
apóstrofe, con que principia, á l~s rumas de N1cosia, que en su género es el meJO? r~s~o que ha son muy feroces y atrevidos, bajaron á manadas y
persiguieron el carruaje entre los pueblos de Os~
salido de la pluma de Cervantes, y qu1za de cuanweik
y Zator el último de los cuales se halla ya a
tos escritores se conocen.
muy pocas leguas de Cracovia. Uno de los dos
Algunos han notado falta de dignidad ~e incriados que los acompañaban se había adelantado
terés en los argumentos de sus novelas, y desigualá mandar preparar los caballos de posta: el otro,
dad en ellas· pero en realidad esta mas proYiene
á quien el conde apreciaba particularmente por su
de la variedad y diversa naturaleza de sus mismos
fidelidad, vie!ido que los lobos se acercaban por
argumentos, y de las diferentes costumbres y camomentos pidió á su amo le permitiese abandoractéres que en ellas se pintan, que de la falta de
narles su caballo con lo cual se satisfaría en parte
in"enio y decoro en su autor, el cual en todas se
su rabia, dando á los viajeros tiempo para llegar á
m~estra natural, oportuno, propio y conveniente.
Zator. El conde consintió, y el criado subiendose
Porque en efecto, diverso es y debe ser, por ejemdetrás
del carruaje, dejó en medio del camino el
plo, el recato de Leonisa en el Amante liberal, de
caballo el cual fué luego cogido por los lobos y
la desenvoltura ó desenfado alegre, pero honesto,
de Preciosa en la Gitanilla de Madrid: otro estilo ! hecho mil pedazos. Entretanto los viajeros continuaron caminando con la mayor velocidad que les
se advierte y requiere en los discursos de Lotario
fué posible, esperando Hegar al pueblo del que ya
y Anselmo en el Curioso impertinente, que en los
no se hallaban muy distantes; pero los caballos
de Monipodio y sus compa6eros en la novela de
Rinconete y Cortadillo; y lo mismo se puede clecir estaban cansados y los lobos que habiendo gustado
respectivamente de las demas novelas comparadas sangre estaban mas enfurecidos que nunca, habían
casi alcanzado el coche. En este crítico momeoto
entre sí. Y de aqui proviene no solo la propiedad,
el criado gritó; "Un solo arbitrio queda ya; yo
sino la diferencia encantadora de los varios cante•
me entregaré á los lobos si me prometeis bajo juratéres que en todas las novelas de Cervantes se pinmento proveer á la subsistencia de mi mujer é
tan con tal viveza, verdad y naturalidad; por
hijos: yo pereceré, pero mientras se arrojan sobre
donde se conoce que su genio imitador, no menos
mi podreis escapar." Podotsky titubeó algunos
observó las costumbres, abusos y preocupaciones
instantes mas como no babia esperanza alguna de
de la gente vulgar y plebeya, que de la mas ilustre
y civilizada, y que con igual tino manejó su pincel libertarse de una muerte horrible, consintió, jurando solemnemente que si consentia en sacrifiel retrato de los unos que de los otros : persuadido
carse por su seguridad cuidaría él siempre de su
justamente que de la buena educacion y mejora de
todos habia de resultar aquella ilustracion y ven- familia. El criado se apeó inmediatamente clel
coche, se entregó á los lobos y fué devorado. El
tura á que pueden y deben aspirar los hombres en
el estado de sociedad. Hállense ademas en las conde llegó á Zator y se salvó. Cumplió religiosam~utc su palabra.
novelas modos de decir tiernos, sentidos y delicados; abundan de frases afectuosas y enérgicas; de
rasgos elegantísimos, y en gran manera elocuentes,
y de un estilo ameno y numeroso ; de imágenes y
UTILIDAD DE LOS CONOCIMIENTOS
comparaciones de una singular propiedad y de una
estremada gallardía y hermosura; y finalmente, en
LITERARIOS.
la expresion de los afectos, en la amenidad de las
descripciones y en los discursos tan elocuen~:s y I EL teniente general Sir Jorge Murray que sirvió
bien razonados de que abundan todas, nos deJO su \ en la expedicion de Egipto, se hallaba acampado
autor mil modelos de los varios modos de decir;
delante de Alejandría donde sus tropas sufrinn
ostentó la riqueza y propiedad de la lengua casteconsiderablemente por falta de agua: sus conocillana para todos los géneros y para todos los estimientos literarios le fueron entonces de mucha
los, y afianzó la universalidad y aprecio que ya
utilidad rec01·dó que el ejército de Cesar babia
gozaba esta en su tiempo por todo el orbe conopadecido mucho por la misma causa y casi en el
cido. Por último, bastará decir vara recomendamismo sitio, y consultando sus Comentarios que
cion de sus novelas, particularmente las cómicas ó
siempre llevaba consigo en su librería portátil,
jocosas, que son juntamente con el Quijote el mas
halló que no le engañaba la memoria, y que lvs
precioso y abundante tesoro de la lengua casteromanos habían obtenido agua abriendo pozos en
llana, la pintura mas fiel, mas natural, variada y
la arena hasta cierta profundidad. Hízose inmeamena de las costumbres españolas de aquel siglo,
diatamente el experimento, y el resultado fué un
y que su lectura es y debe ser doblemente intereacopio abundantísimo de este importante artículo
sante por estos dos respectos."
con el cual pudieron los ingleses mantener su posicion y conseguir últimamente el triunfo.

'

.

�EL INSTRUCTOR, O llRPERTOilIO
18J

DE Il'l:S1'0RIA, BELLAS LE'l'RAS Y AR'l'ES.
LAS CIENCIAS OCULTAS.

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ALQUIMISTA DE LA EDAD UEDI.i.

Po&amp; atractivo que hubiera podido ser el título de
este artículo dos ó tres siglos há, solo en un punto
de vista histórico puede hoy interesar á los lectores de la época actual. La verdadera ciencia no
ha menester el apoyo del misterio, y lejos de tener
nada oculto en su objeto ó procedimientos, se complace y prospera en la publicidad que establece
una libre comunicacion entre sus prosélitos. Verdad es que tiene sus dificultades, pero las confiesa
francamente, bajo el convencimiento de que el

primer paso hácia la remocion de todo obstáculo es
el conocimiento positivo de su existencia.
Las llamadas ciencias ocultas tenían por objeto influir so~renaturalmente en los sucesos presentes y
pronosticar los futuros: las labores é investigaciones
del mágico, el astrólogo y el alquimista se han en.
'
caminado siempre al uno ó el otro de estos fines.
La creencia en la mágia y la adivinacion parece
haber prevalecido en todas las edades y en todos
los
paises, tanto en aquellos que consideramos
1

como la cunn de la civill-zacio1,, cuanto en los que se
hallaron sumidos en la barbárie y la ignorancia.
Son muy frecuentes en la Escritura Sagra&lt;la las
alusiones á la práctica de la mágia y la adivinacion.
Los judíos despues de su cautiverio en Egipto
parecen Laberse aficionado á esta creencia, y frecuentemente se les prohibió entregarse á procedimientos que para ellos formaban solo parte de la
idolatria á que tan obstinadamente adherían. La
Cabala judáica tuvo su origen en tiempos muy
remotos, pero se manifestó solo en todas sus variedades durante la edad media, reflejando los misterios religiosos del rabinismo. Cabala en su sentido
recto significa tradicion ó doctrina recibida, y en
su origen parece haber sido una doctrina puramente religiosa, especie de teología secreta cuyo
objeto era explicar el sentido misterioso de los
sagrados escritos; pero ya antes de la edad media
habia llegado á ser ,el vehículo imaginario de- comunicacion con los seres ó espíritus de otro mundo.
Di vidiase en dos secciones: una de ellas trataba
de las virtudes secretas ocultas en el mundo material, y la otra del conocimiento sobrenatural.
!labia tamuien otra especie inferior de cabala que
consistia en la combinncion de ciertas palabras misteriosas llamadas cabalisticas que proporcionaban
al que las llevaba sobre !Í1 proteccion contra las enfermedades, los espíritus malignos, &amp;c. La célebre
combinacion Abi-acadabra adquirió una reputacion
inmensa. Entre los primitivos cristianos, y despues entre el vulgo ignorante, se atribuia tambien
á ciertos pasajes del Nuevo Testamento una eficacia
peculiar para curar enfermos, &amp;c. Entre otros los
dos primeros versículos del evangelio de San Juan
eran tenidos por infalibles para este fin. Los
mismos signos cabalísticos de que se hacia uso en
una ocasion para alejar las enfermedades y los
males cuya ocurrencia se temia, eran empleados
en otra para invocar la agencia del demonio y
obrar milagros fatales. Asimismo la combinacion
de ciertos números ha sido considerada como un
principio dotado de extraordinaria influencia sobre
los sucesos futuros. Los indos, los egipcios, los
chinos, y los europeos de la e&lt;lad media, han tenido
siempre la idea mas relevante de la energía de
cuadrados mágicos y otras figuras cabalísticas.
Los griegos prestaban implícita fé en la adivinacion, asi que en el primer periodo de su historia no
se acometía empresa alguna de importancia sin
consultar antes el vuelo de las aves, la inspeccion
de sus entrañas, los sacrificio~, &amp;c. Mas adelante
consultaron los oráculos á los cuales consideraban
como los verdaderos intérpretes de la voluntad de
sus dioses. El oráculo de Apolo en Delfos, por
medio de la sutileza y duplicidad de sus respuestas, adquirió una reputacion inmensa y duradera.
Los romanos practicaron extensamente la auguracion. En algun tiempo formó parte del sistema
regular de instruccion que proporcionaban á los
jóvenes principales, algunos de los cuales eran enviados de orden del senado á los diferentes estados
de_ E~r~ria á estudiar el arte. Los auguras que ni
prrnc1p10 pertenecieron exclusivamente á la clase
de patricios, pero despues parcialmente á la plc'foM. VIII.

beya, fueron incorporados en un colegio y eran
tenidos en grande estimacion. Disfrutaban de
muchos privilegios y no podian ser privados de sus
destinos por grandes que fuesen los delitos que
hubiesen cometido. Derivaban sus agüeros de la
apariencia de los cielos, el vuelo y ca~to de _las
aves, el modo de picar de los pollos, la mspecc101t
de las entrañas de las victimas, el azar de l~
lotería, &amp;c., &amp;c. Algunos de estos experimentos
eran de naturaleza muy ridícula. Es digno de
notarse que muchos de los observadores mas profundos de la antiguedad creyeron en esta facultad
de pronosticar lo futuro; pero debe tenerse presente que entre los antiguos la adivinacion se hallaba asociada mas 6 menos con las solemnidades y
misterios de su religion. Sin embargo Caton expresa su admiracion de que los agoreros mantuviesen la gravedad de su semblante mientras consultaban sus oráculos.
La época en que las tríbus del Norte inundaron
y devastaron las regiones meridionales de Europa•
fué un período fértil de brujería moderna-. Las
diyersas naciones de Hunos, Godos, Suevos, Vándalos, &amp;c. trajeron todas sus tradiciones de mágicos y encantadores diferentes unas de otras; nl
paso que aquellos á quienes conquistaban en el
progreso de su in vasion, escond iendose en cuevas
y bosques proporcionaban materiales para nuevas
leyendas de enanos y encantadores ocultos y misteriosos. Aunc1ue la mitologia céltica cedió á. la
influencia del cristianismo, dejó sin embargo por
via de legado sus mágicos y otros seres sobrenaturales. Asi vemos al encantador Mer]in, enlazado
con las fábulas de los siglos de la caballería, y su
fama ha llegado hasta nuestros dias gracias en
parte al peregrino ingenio del inmortal Cervantes.
Despues de las Cruzadas los europeos mezclaron
con las rudas ideas del Norte las brillantes y encantadoras imágenes de los árabes y los persas, y
de este origen proceden muchas de nuestras leyendas. La ocupacion de la España por los moros di6
un impulso considerable al estudio de las ciencias
ocultas: eran estos entonces el pueblo mas ilustrado é instruido de Europa, y siempre manifestaror. una aficion muy pronunciada á, esta clase de
investigaciones. Asimismo los judios (que, como
ya digimos, cultivaban mucho este estudio) en
razon á su vida errante debieron frecuentemente
ser conductores del saber entre el Oriente y el
Occidente. Durante los siglos xvr y xvu la
creencia en el sortilegio prevalecía en toda lo.
Europa•, y frecuentemente daba origen á las
persecuciones mas crueles. Practicado ya solo por
el charlatan ó las personas de facultades mentales
dudosas 6 debilitadas habia perdido el carácter
solemne é importante de l¡ue le habia revestido su
conexion ó enlace con los ritos religiosos en tiempos antiguos, hasta que por último ha llegado á
desaparecer ante las luces de la civilizacion.
• Véase respecto de España el segundo articulo analftico
de las obras de Cervantes inserto en el presente número
desde la pag. 180, párrafo que empicia. "De igual y au11
mayor doctrina."

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�186

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

No deja de ser humillante el recordar cuan poco
tiempo hace que la creencia en el sortilegio era
casi universal ; y las crueles persecuciones instituidas para su supresion son una de las manchas
harto numerosas de la historia europea moderna.
Inútil fuera entrar ahora en cuestiones respecto á
la identidad que existe entre las brujas de que se
hace mencion en los sagrados escritos, y los desgraciados individuos á quienes mas recientemente
se ha distinguido con esto. apelncion. Baste decir
que se ha echado mano de pasajes cuyo objeto
y sentido era evidentemente de aplicacion momentánea, para justificar uno. persecucion cruel y sanguinaria fundada en la ignorancia y la credulidad,
y perpetrada principalmente con mujeres ancianas,
achacosas y tal vez insanas, que cediendo con frecuencia á los tormentos mas inauditos y á l11s persuasiones de las presentes, confesaban tener pacto
con el espíritu maligno, derivando de él un poder
pernicioso á la sociedad. Sin embargo algunas de
]as primeras acusaciones de este crimen se dirigieron á otras personas, y encubrían objetos diferentes.
Así los adversarios políticos ó los tenidos por

\

herejes eran frecuentemente acusados ele brujerfa
como el medio mas seguro y expedito de acabar
con ellos. Quien habrá que no condene altamente
la cobarde acusacion de sortilegio presentada por
los ingleses contra la noble é intrépida doncella de
Orleans? Verdad es que Juana de Are se creyó
inspirada por el cielo para procurar la libertad de
su país, pues que durante la oracion en que pedia
auxilio contra sus enemigos imaginó oir una voz
celestial que exclamaba-" Vé, vé, que yo seré tu
apoyo !" pero prescindiendo de este arrebato de
entusiasmo, sus enemigos sabían bien que la terrible
resistencia que les opuso esta mujer varonil nada
tenia de sobrenatural y si mucho de her6ico : pero
era preciso deshacerse de ella, alejando al mismo
tiempo cuanto fuese posible el odio que lleva consigo la venganza perpetrada á sangre fria contra
un enemigo vencido. Juana de Are fué quemada
á fuego lento en Rouen á 30 de Mayo de 1431 •.

• Yéase el lomo m de El Iostruclor, pá~. 161.

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En diferentes pontos de Europa se instituyeron
cuencia de este estímulo fué una pcrsecucion sanco~isiones de la Inquisicion para descubrir y des- grienta por toda la Francia, la Italia y la Aletruir ó. ~dos los que practicasen el sortilegio, y del
mania.
r~lato mismo de algunos de estos inquisidores colePor los años de 1485 Cumanus quemó mas de
gimos las crueldades inauditas que se cometían cuarenta pobres mujeres en un año; y hácia el
bajo este pretexto. El papa Inocencio VIII exmismo período otro inquisidor quemó cien personas
¡iidió una bula deplorando el aumento considerable
en el Piamonte. En 1515 fueron ejecutadas quique se notaba en el número de brujas, y exhortando
nientas personas en Ginebra como "brujas protesá los inquisidores á que empleasen mayor actividad
tantes", y Remigio el inquisidor de Lorena se jacta
Y cnergia en su funesto ministerio. La conse- 1 de haber hecho quemar en quince años nuevecien-

DE HISTORIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.

tos intlivi&lt;luos. En 152-1 se dice que perecieron
nsi hasta mil personas en Como. El sortilegio
servia frecuentemente de pretexto para las persecuciones contra los albigenses en Francia, y este
pais continuó siendo el teatro de los mayores crueldades, hasta que un decreto de Luis XIV mandando que cesara toda persecucion por el crimen
de sortilegio, hizo que desapareciese este enteramente, tan cierto es que la pcrsecucion cruel
aumenta mas bien que disminuye el crímen contra
el cual se dirige. En España la Inquisicion procedia activamente contra toda clase de sortilegio;
al paso que en Suecia, segun asegura el Dr. Horneck, perecieron mas de ochenta personas acusadas
de brujería, sin que hubiese otros datos ni pruebas
para justificar esta violencia que los relatos de
niños.
La alquimia, ó arte imaginario ele convertir en
oro ó plata torla clase de metales bajos, parece, por
el pre6jo al, ser de origen arábigo. Efectuábase
esta trasmutacion por medio de una sustancia
llamada piedra filosofal, la cual era el grande
objeto de las investigaciones y experimentos de los
alquimistas de la edad media. La posibilidad de
m descubrimiento era implicitamente creída aun
por los mayores genios de la época, al paso que
otros de reputacion mas dudosa se jactaban de
poseerla. Era por cierto gran lástima que el poseedor de este manantial inagotable de riquezas,
se hallase, como sucedía con harta frecuencia, cubierto de andrajos y precisado á mendigar el sustento. Dice pues bien el refran italiano; "Non ti
fitlare al alchemista povero 6 medico amalato" (no
te fies de alquimista pobre ó medico enfermo).
La alquimia se hallaba en su estado mas floreciente
durante el siglo XIII. Otro objeto ele investigacion
era el elixir de vida ó medicina univer5al p11.ra la
cura ele toda clase de eufermetlades y la prolongacion de la vida mas allá de sus límites naturales.
"A,1uella medicina," dice Fray Bacon, "que pudiese remover todas las impurezas de los metales
bajos y transformarlos en oro ó plata, podría del
mismo modo limpiar de toda corrupcion al cuerpo
humano purificándolo de tal modo que prolongase
la vitla por un período de muchos siglos."
Ya hemos dicho que hombres de saber é ingenio
durante aquella época de ignorancia y supersticion,
creyeron firmemente en la existencia de la alquimia, y pasaron la mayor parte de su vicia en laboriosos estudios y constantes experimentos. Ni
ha faltado quien los imite en tiempos mas recientes.
Ademas de aquellos que siendo contemporáneos
de la épo&lt;'a en que prevalecía esta ilusion, debieron naturalmente ser arrastrados por ella, otros
filósofos eminentes han expresado mucho despues
su creencia absoluta ó parcial Em los relatos que
han llegado hasta nosotros: tales son Descartes,
Bergmann y Van Helmont. Este último dice·
"No puedo menos de creer en la posibilidad de'
hacer el oro y la plata, aunque sé que muchos
químicos han consumido su propia hacienda y la
de ot_ros •en busca de este 8ecreto ; y aun hoy vemos a estos sencillos investigadores sútilmente engaiiados por una pandilla diabólica de sanguijuelas

187

ansiosas de chupar el oro y la pinta expendidos en
estos experimentos. Bien sé que algunos nega1:ún
esta Yerdad y otros dirán que es obra del demomo;
ele todos modos no puede negarse que la salsa es
mas cara que las tajadas." Helvecio publicó el
relato circunstanciado de una transmutacion que
presenció él mismo ejecutada en su casa por un
forastero, "de hábito plebeyo y aspecto grave."
Llama á su libro "El Breve del Becerro de Oro,
que descubre el milagro mas raro de la naturaleza,
á saber cómo por medio de una pequeííísima porcion de la piedra filosofal fué transformado un
gran trozo de plomo ordinario en oro purísimo Y
resplandeciente; en la Haya aiio de 1666."

( Se continuará).

NAVEGACION POR EL VAPOR ENTRE

FRANCIA Y AMEllICA.
(Cooclusion.)

EL primer artículo del proyecto de ley se funda,
~eñore~, en el principio que acabamos de exponer.
Concede al ministro de Hacienda la facultad de
tratar con una compañia comercial para el establecimiento de la línea de Nueva York al Havre,
reservando las otras tres para el gobierno, en razon
á que segun las apariencias no hubieran producido
suficientes retornos para que pudiesen entrar en
esta empresa capitalistas particulares sin temor
considerable.
Hemos visto que la Inglaterra ha concedido á
la Compafíia Real de Southampton un subsidio de
30,000,000 de pesos para la construccion y equipo
de los vapores destinados á las Indias occidentales.
En Francia, donde las facilidades y conveniencia
para la construccion naval son comparativamente
tan pocas; donde el carbon, la leña y el hierro son
tan caros, ¿ qué auxilios no hubieran exigido las
compañías particulares para los tres servicios separados de Nantes, l\larsella y Burdeos? Ademas
de que ni una solit se ha presentado. La que se
formó en Marsella exigió como condicion principal
que se le confiriese el privilegio exclusivo de emprender el servicio de Méjico, y creemos haber
probado plenamente que era imposible para el gobierno el privar á Burdeos de su comercio sok&gt;
para transferir el punto de salida para las Indias
Occidentales al puerto que.menos ventajas ofrece.
Acaso aumentando los subsidios hubiera podido
obtenerse la concurrencia de algunos capitalistas
particulares: tal re¡¡ultado es dudoso, pero aun
admitiendo la hipótesis, somos de opinion, señores,
que pasando de cierto limite, el sistema de subsidios debe abandonarse por ofrecer mas inconvenientes que ventajas: y hé aquí la razon que teuernos para pensar asi. Cuando el gobierno construye por si, puede establecer y disponer los vapores segun sus ideas: los barcos son propiedad
suya: el dinero c¡ue expende contribuye por lo
menos á establecer una fuerza militar, mientras

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2
N
N

�188

EL lNSTRUCTOH, O REPERTORIO

que puestos los fondos cu manos de una compañia
cuyas miras son puramente comerciales, serian
irremisiblemente perdidos en el caso de malograrse
la empresa, al paso que los vapores en todos casos
no podrian servir siuo como medios de transporte.
Establecióse una compañia en el Havre asi como
en MarseUa. En aquel puerto se originan obstáculos por la competencia de Bristol y Liverpool.
La línea no puede dividirse, y presenta suficientes
retornos para hacer indiferente el importe del subsidio. Será preciso en dicho punto competir con
los ingleses en velocidad y capacidad de flete :
para este fin es indispensable que los vapores sean
construidos, equipados y establecidos de un modo
comercial. Aquí el interés privado obrará como
un útil estímulo. En circunstancias semejantes
creemos que es conveniente tratar con una compañia si se presenta alguna que ofrezca las condiciones
morales necesarias. Ni era prudente que el curso
de estas transacciones que suelen en general ser
complicadas y tediosas, se suspendiese indefinidamente, pues el establecimiento de la línea de Nueva
York al Havre es objeto de mucha importancia.
Fué pues necesario asignar un período de tiempo
!ll cabo del cual pudiese el gobierno reasumir el
ejercicio de sus derechos, Fijóse, pues, el término
de seis meses. La compañia del Ravre abandonada á sus propios recursos quedaría imposibilitada de obrar por falta de capital suficiente: era
pues necesario que el gobierno le prestara su
auxilio. Empero ¿cual debia ser la naturaleza de
este auxilio? El sistema adoptado en Inglaterra
es un subsidio anual. Desech6se desde luego la
idea de una indemnizacion fija por ser una carga
inmediata y demasiado pesada para el erario. La
participacion del gobierno en los dispendios incurridos en el primer establecimiento, pfrece tambien el inconveniente de que la ndministracion
pública hahria de figurar en las cuentas de la so~i~dad, coartando asi la libertad de sus procedimrnntos tan esencial á la indústria, Un subsidio
anual parece pues preferible en todos sentidos.
En una pal~~ra se reduce á esto; el gobierno paga
¡Jor un serv1c10 prestado. La compañia se encarga
de trnnaportar In correspondencia, y el Estado por
vio. d~ indemnizacion le concede una pension fija.
Es, sm embargo, evidentemente imposible formar
-una opinion absoluta en un asunto de esta naturaleza y en cuestion que envuelve un sistema. Ninguna debe adoptarse ó desecharse exclusivamente.
El punto importante es hallar compañías que ofrezcan suficientes garantias de capacidad y que puedan y deseen obrar activamente. Si á fin de colocarlas en una posicion que ellas "Consideren como
favorable, prefiriesen un método á otro importa
.
'del tesoro
poco, srnmpre
que los sacrificios exhidos
•
o
sean eqmvalentes en ambos casos.
El subsidio anual fijado es 880 francos por cada
caballo de fuerza, ó sea 400,000 francos por cada
barco de fuerza de 450 caballos. Esta indemnizacion podrá parecer considerable; en el proyecto
de ley original ascendía solo á 240,000 francos.
~ª. comision d~ la Cámam de los Diputados, {L petic1on del Presidente del Consejo, la ha aumentado

casi en un doble. A esta medida damos, seiíores,
nuestra completa aprobacion. Es una medida
prudencial para prevenir In quiebra de las primeras compañías encargadas de este proyecto. Tal
suceso no tan solo ocasionaría pérdida de tiempo
(y el tiempo es precioso) sino tambien de dinero,
intimidando ademas á los capitalistas para entrar
en lo sucesivo en empresas de esta naturaleza.
Dos modos hay de representar el interés público
en esta r.Iase de cuestiones. Unos protejen obstinadamente los caudales del tesoro: investigan con
ansiedad la suma de ventajas obtenidas por la
compañia, procuran disminuirlas y parecen siempre temerosos de que adquiera un alto grado de
prosperidad. Esta equivocada política ha sido la
nuestra durante los ultimos años, y sus resultados
son ya evidentes. Otros, por el contrario son de
opinion que es vergonzoso y perjudicial al pais
amontonar ruina sobre ruina presentando asi en
todas ocasiones el espectáculo de su impotencia.
Se regocijan en In prosperidad que saben ha de ser
por último ventajosa, y creen que el incentivo del
buen éxito en los primeros esfuerzos estimula á
nuevas empresas. Nosotros participamos, señores,
en esta última opinion.
Ademas si examinamos atentamente el importe
del subsidio indicado de 880 fr. conoceremos que
no es en manera alguna exhorbitante; es menor que
el asignado por el gobierno inglés á las compañias
ejecutivas el cual asciende á mas de mil francos
por caballo de fuerza. Es justificable en considcracion á la posicion peculiar que ocupará esta empresa entrando en oposicion con un rival tan formidable ; y por último, aunque estamos lejos de
querer fnndar un cálculo positivo sobre la incierta
base de semejantes especulaciones, llamaremos la
atencion de la Cámara hácia los datos siguientes.
El coste de un barco de vapor ele 450 caballos de
fuerza es apreciado por la administracion de marina en 1,700,000 fs.; por consecuencia el de cinco
buques será 8,500,000 fs. suma que no es muy fácil
reunir con solo el aliciente que ofrece una especulacion de carácter nuevo, y respecto de la cual
existe solo un conocimiento imperfecto, y cuyos
beneficios son ciertamente muy problemáticos.
Sobre estos datos, señores, adoptó la comision la
suma propuesta,
La época ó períodos para la salida de los buques,
el número de individuos que hayan de componer
la tripulacion, la duracion del subsidio que no
deberá exceder un espacio de diez años, y en general todas las precauciones necesarias para la seguridad de los pasajeros se expresarán en sus instrucciones.
Los catorce barcos de vapor destinados para la
América del Sur y las Antillas, construidos por el
gobiemo, lo serán de modo que puedan llevar ca,ñones en caso de necesidad. Hállase esto estipulado en el primer párrafo del artículo 3°. Est~
clase de barcos por su construccion peculiar, pueden llevar menos cantidad de mercancías que los
que están exclusivamente destinados al comercio;
con todo, este vendrá á ser sn único inconveniente
pues su velocidad será la misma.

DE IIISTORl,\, DELLAS LETRAS Y ARTES.
El segundo párrafo del mismo artículo provee
para el caso en que el Estado quisiese desempeñar
la empresa por si mismo. Sobre este punto, señores, se ofrecen dos cuestiones que deberemos
examinar. ¿No seria esto competir el gobierno
con los barcos de vela emprendiendo el transporte
de mercancias ! No afectará asi al comercio?
Este, señores, nos parece un temor infundado.
Los vapores transportarán solo cartas, pasajeros,
oro y plata, y artículos de coste tales como la
cochinilla : el dispendio de sus fletes no permitirá
que tomen á bordo mercancias voluminosas :
luego la competencia no es ya de carácter sério.
Pero suponiendo que no fuese asi, y que en realidad la navegacion por el vapor llegase á ser un
rival poderoso para la de vela, lo mismo sucederá
bien se halle en manos del gobierno ó en la de individuos particulares, y el rernltado será igual para
aquellos cuyos intereses se hallan amenazados: el
argumento deja, pues, de ser válido. La segunda
cuestion es de naturaleza mas importante.
Las consecuencias siguientes resultarán de tomar
el gobierno á su cargo el transporte de mercancías.
Si, bajo cualesquiera circunstancias, sea 6 no por
culpa de sus agentes, se perdiese un cargamento
de valor de 10,000,000 de francos, el gobierno seria
responsable pues que entra en especulaciones mercantiles, reporta los beneficios de ellas, y debe por
consig.uiente sufrir sus pérdidas. Será pues deudor á los dueños de los artículos perdidos, del importe de ellos: tal resultado es inevitable. Este
es un inconveniente, pero no el mas formidable
pues que puede prevenirse por medio de seguros.
La cuestion mas delicada es la siguiente. No
corresponde á la dignidad de los oficiales de marina el constituirse en sobrecargos de un buque.
La ordenanza del servicio no les permite ocuparse
de transacciones mercantiles. Síguese de aqui la
necesidad de establecer en union con ellos á bordo
de los vapores, un agente ó comisionado responsable
de todas las inexactitudes ú omisiones en las facturas ó guias, de las nverias, contrabandos, y en una
palabra de todo lo que envuelve la responsabilidad
de 1011 capitanes. Este plan por el cual el servicio
recae en dos agentes de distinto carácter, se halla
aun sin ejemplar, y por consiguiente ignoramos
cuales serian sus resultados si llegase á ponerse en
práctica. Esta es una innovacion sobre la cual In
experiencia sola puede pronunciar su juicio. Ademas con arreglo á las leyes que determinan las
relaciones entre las naciones, los buques de guerra
no deben entrar en operaciones mercantiles. Arboran la bandera nacional y forman en algun modo
una parte destacada de la fuerza de la nacion. A
su llegada á un puerto no están sujetos á las reglas,
visitas y fórmulas generales á que tienen que someterse los buques mercantes.
Aqui tenemos sin embargo buques pertenecientes
al Estado y que deberán conducir pasajeros y mercancías ; ¿ bajo qué pié deberán ser recibidos? Izan
el pabellon nacional, y por consecuencia tienen derecho á ciertas concesiones y excepciones. Tienen
mercancias á bordo, por consiguiente son barcos
mercantes; ¿ cual de estos dos caracteres obtendrá

189

la preponderancia? De que modo se les _sujetará
á la intervencion de las aduanas á los tribunales
de comercio y á la j urisdiccion consular? Es evidentemente necesario entrar en negociaciones con
respecto á estos diferentes puntos con las potencias
extranjeras. Será posible conseguir una solucion
satisfactoria? ¿podrá infringirse el principio que
declara ser buque mercante todo aquel que lleva
pasajeros y mercancias? El presidente del Consejo espera poder conseguirlo y lo ha expresado
nsi á la comision, Hé aqui otro punto que deberemos reservar para mas adelante. De todos modos
si fuese necesario podrá confiarse el mando de los
vapores á maestres de barco. El gobierno se ha
resenado esta facultad en el artículo 4°.
La cuestion de que deberemos tratar en seguida
es relativa á la fuerza de las máquinas de vapor, y
á si será 6 no posible construirlas en las fábricas
francesas. Hemos aludido ya al hecho de que en
Inglaterra, en Francia y en América se empleó al
principio la navegacion por el vapor en rios y canales con máquinas de poder muy limitado; habiendo aumentado este gradualmente desde la
fuerza de tres caballos á la de 100, 200, y 250.
Apenas se aplicó la navegacion por el vapor á
travesías largas, cuando los ingleses cometiendo el
mismo error aumentaron el poder de sus máquinas.
Empezaron con vapores de fuerza de 450 caballos,
y los construyen ahora de 500, 600, y aun de 1,000.
¿ Para qué1 para obtener sin duda mayor velocidad y cabida. Se creyó, pues, que deberíamos
proceder bajo el mismo principio y colocarnos inmediatamente ó. la par con ellos.
Señores, In velocidad del barco de vapor depende
menos de In fuerza absoluta del poder motor que de
guardar las proporciones debidas entre su forma,
su tamaño y el poder efectivo de su máquina.
Los vapores de 160 caballos que ejecutan el servicio del Levante, son tan veloces como el Great
Western y el B1·itish Queen * navegando á razon de
ocho millos por hora. Esta velocidad, ademas,
tiene sus límites que es imposible exceder, esto es,
la de 12 millas marinas por hora. Mas allá, la resistencia que opone el agua expelida es tal que inevitablemente destruye la accion del poder motor.
En los barcos destinados á la navegacion de rios y
canales se ha conseguido ya este maidmum de velocidad : el Express en el rio Clyde, y el Star en
el Támesis han surcado las aguas con una velocidad
de 14 millas comunes de Inglaterra por hora que
equivalen á 12 marinas. Mas esta es una velocidad extraordinaria que puede considerarse como
imposible de conseguir en la mar sin incurrir
dispendios infinitamente desproporcionados á las
ventajas, Cuanto mayor es la velocidad tanto
mayor es el coste. Investigando cual pudiera
ser el motivo que ocasionó el aumento gradual
de la fuerza de las máquinas hemos podido hallar
solo uno, á saber, la necesidad de atravesar distancias cada dia mayores sin haber de renovar In

• La descripciou de estos vaporcsJ1a aparecido ya tn las

cohurnas de El Instructor.

�]!)0

EL INSTil.UCTOH, O REPERTORIO

provision de carbon. Part esto solo fué necesario
construir vapores de fuerza de 450 caballos. Si
con esta fuerza se ha conseguido el objeto ¿ qué
motivo pÜede haber para excederla? Es imposible
descubrirlo.
¿ Es acaso para aumentar la capacidad del barco
á fin de poder recibir mayor número de pasojeros
y mercancias? La experiencia obtenida en la
construccion de los barcos de vela parece no deber
justificar este deseo. Despues de haber empleado
por mucho tiempo barcos de 300 á 500 toneladas
se trató de aumentar estas dimensiones y construirlos de mil y mas toneladas: mas cual fué el resultado? Muy luego se notó que no era ventajoso en
razon á que el cargo era necesariamente tan largo
y tedioso que nadie queria colocar sus mercancias
en la primera fila de un barco capaz de recibir
cinco ó seis mas, asi que fué abandonado este plan.
Podemos pues considerar el espíritu que ha inducido á los ingleses á construir vapores de fuerza de
1,000 caballos como una empresa cuyos resultados
son muy dudosos. El único fin que debia racionalmente esperarse ha sido excedido por un deseo
vago de hallar algo mejor sin saber exactamente
qué cosa sea. Origínanse dispendios enormes, pues
máquinas de fuerza tan considerable no son fáciles
de manejar. Sus accidentes son terrible~, la menor
cuña que no se halle exactamente en su lugar, la
imperfeccion mas pequeña que en una máquina de
dimensiones ordinarias no ofrece inconveniente,
viene á ser bajo la influencia de una fuerza igual á
la de mil caballos, causa de enormes daños, y puede
ocasionar accidentes de naturaleza muy séria. En
vista de estas razones, creemos pues, señores, que
seria poco prudente el dar nuestro asentimiento á
una empresa cuyas consecuencias nos son desconocidas, el comprometer un capital mas fuerte con la
espernnza de ventajas inciertas; el tener solo una
salida mientras que dos vapores con el mismo dispendio pueden permitir el establecimieuto de dos,
ofreciendo asi oportunidades mas frecuentes á los
viajeros; y por último incurrir sin motivo todos
los riesgos é incertidumbre de experimentos no
ejecutados aun.
Pasemos á la cuestion siguiente. ¿ Donde deberá el gobierno mandar construir los vapores;
en Francia ó en paises extranjeros?
Pues que el vapor ha venido á. ser un implemento
de guerra es preciso que logremos ponerlo en juego
por nosotros mismos, sin haber de recurrir á fabricantes extranjeros. La Francia no debe verse en
la precision de buscar en un pais extraño uno de
los elementos de su influencia. Sobre este punto
no pueden existir dos opiniones.
Pero no hemos construido jamás máquinas de
vapor de fuerza de 450 caballos. Requieren estas
instrumentos peculiares que no poseen nuestros
fabricantes, y una experiencia de que tambien
carecen. Aun suponiendo que pudiesen construir
tan bien como los ingleses no es posible que lo
hagan en el mismo tiempo, pues que no tienen
c,tablecimientos dispuestos al intento; y el tiempo
es precioso.
m ministerio de Marina debe pues, á nuestro

entender, ocuparse de dos objetos: estimular y
protejer las fábricas nacionales, encargarles tanta
cantidad de trabajo cuanto permitan la urgencia.
de la. cuestion, la novedad de la obra y la necesidad
de un establecimiento especial, exigiendo al mismo
tiempo que la calidad de la manufactura sen buena,
pues no debemos comprometer el éxito de la empresa que depende enteramente de la excelencia
de nuestras máquinas. Y como un conocimiento
práctico en esta clase de manufacturas no se adquiere en un dia, pues para su establecimiento se
requieren tiempo y dispendios asi como experiencia
para conseguir la perfeccion deseada, y como cnrecemo~ aun de modelos, será necesario que hasta.
cierto punto nos valgamos de constructores ingleses. Pero esta competencia no debe alarmar á
nuestros fabricantes. El número de factorias inglesas á que puede recurrir el gobierno es tan
limitado, y estas se hallan tan sobrecargadas de
trabajo, que seria inútil intentar, aun dado caso
que lo deseáramo9, el encargarles la construccion
de todas nuestras máquinas. No está ya lejos el
dia en que podremos proveernos en Francia de
todos los requisitos necesarios para nuestra navegacion por el vapor eu el Atlántico : pero sin
embargo este din no ha llegado aun. En la actualidad debemos considerar exclusivamente el
objeto aun mas que los medios, pues la consecucion
de él es de primera necesidad. Los intereses de
la industria nacional son comparativamente de
importancia segundaria.
Señores hemos examinado ya las principales
cuestiones suscitadas por este proyecto de ley,
hemos manifestado el enorme desarrollo que ha
obtenido en un reino vecino una fuerza aplicada
actualmente á las exigencias del comercio, pero
que en caso necesario podria llegará ser un instrumento de guerra; hemos procurado probar la necesidad en que estamos de luchar contra la competencia de los vapores ingleses; y hemos expresado nuestra conviccion de la influencia que ejerceria en las relaciones de ambos hemisferios el
hecho de disminuir las distancias por medio de
comunicaciones rápidas y regulares. Entrando
despues en cuestiones de mayor complicacion y
dificultad, hemos intentado justificar á los ojos
de la Cámara nuestra eleccion respecto de las líneas
y puntos de salida y llegad:\ de los buques. Ya
ha visto esta como la ejecucion del proyecto se
divide en dos partes : la una confiada al gobierno
y la otra á individuos particulares. Cómo y bajo
qué condiciones pudiera ser establecida y obrar la
compañia del Havre : de qué modo podria el gobierno vencer las dificultades que se originan de
llevar adelante la empresa por medio de agentes;
y por último cual deberia ser la fuerza de las
máquinas y en que proporcion pudiera su manufactura confiarse á ingenieros franceses. Réstanos
solo concluir. Cualesquiera que sean las diferencias de opinion que puedan existir respecto á los
pormenores detallados en este proyecto de ley, In
idea general de ella ha sido recibida con aplauso
por la otra cámara y por la nacion entera. Confiamo~, Señores, en que no la respondernn vds, con

DE IIISTORIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.
un emplazamiento ó dilacion fatal. Se acerca la
época en que parecen próximos á efectuars~ cn~bios considerables· en que segun las apar1enc1as
deberá efectuarse ~na revolucion en la coudicion
relativa del poder é influencia de las naciones; ni
podemos dudarlo por mas tiempo. Comencemos

l!H

pues nuestras operaciones, y preparémonos desde
luego para los sucesos que puede ocasionar en el
mundo el desarrollo de este maravilloso de~cubrimiento. La dilacion puede ser fatal.
Señores : la comision tiene el honor de proponer
la adopcion unánime de este proyecto de ley

MONTES DE ARENA MOVEDIZA.

SIMUM, Ó TORMENTA ARENOSA EN LOS DESIERTOS DE ARABIA.

EL fenómeno de un monte de arena movedizo es
muy frecuente en la superficie de la tierra, y no
pocas veces villas y ciudades enteras han sido sepultadas por ellos, Estos montes de arena ae
hallan comunmente á corta distancia de la orilla
del mar, componiendose de las partículas arenosas
que traen consigo las olas, y que enjutas por el sol
son luego transportadas tierra adentro á. mayor ó
menor distancia por la fuerza del viento. Existen
tambien collados arenosos de procedencia opuesta,
esto es, llevados hácia la mar por los rios, torrentes
de agua llovediza, y otros agentes, los cuales son
subsiguientemente rechazados de nuevo formando
cadenas de montes mas ó menos considerables.
Las costas de Holanda presentan un ejemplo de
esta clase de fenómeno, y tambien las de Francia,
España y otros paises. En la babia de Vizcaya
las arenas movedizas son tan comunes que han
ocasionado daños considerables á las tierras asi
como á los habitantes, tanto en tiempos antiguos
como recientemente. En el año de 1770 una aldea
entera cerca de St. Pol de Leon en la Bretaña fué
tan completamente sepultada en un monte de
arena movediza, que nada se veia de ella sino la
veleta del campanario de su iglesia. El naturalista
Cuvier asegura que en dicho país van actualmente

cubriendo las arenas movedizas vastas porciones
de terreno. Avanzan con una fuerza irresistible,
sepultando bosques y llanuras en su progreso, é
impeliendo lagos formados por las aguas llovedizas que no pueden abrirse un camino por ellos
para arrojarse en la mar. Un pueblo llamado
Mir.1izan en el departamento de las Landas, está
luchando hace ya veinte años contra un monte de
arena movediza que puede decirse avanza por horas
amenazando sepultarle; ni será su destruccion obra
muy lenta, considerando que se acerca á razon de
mas de setenta piés cada año.
Tambien en Inglaterra se han experimentado
iguales fenómenos. En la costa setentrional del
condado de Cornwall ha sido inundada una extension considerable de terreno por montes de arena
de varios centenares de piés de elevacion. La
masa entera de estos montes ha mudado tan completamente de sitio que las ruinas de antiguos edificios sepultados por ellas, han vuelto á quedar á
descubierto á medida que iban aquellas avanzando.
Descubriose una vez de este modo una vasija que
contenia medallas antiguas por medio ele las cuales
pudo formarse una idea aproximada de la época
en que fueron sepultadas.
Ilay arenas movedizas de diferente carácter las

�102

EL INSTUU(;'l'Oil.

cuales han proJuciJo alteraciones mas consideraIn mnyor parte tic estos destrozos son comunmente
bles en la superficie de la tierra, y afectado en
movirlas
por el viento en remolinos violento~, cemayor grado el bienestar y condicion de sus habigando
y
sofocando á los desgradados á quienes
tantes. Cuales fuesen los límites primitivos de
sobrecogen. El grabado á la cabeza de este artílos desiertos arenosos y el estado de las numerosas
culo podra dar al lector una idea bastante correcta
regiones cubiertas hoy por ellos, ea casi imposible
de estas tormentas 6 Bimum, de las cuales hallará
determinar : pero lo cierto es que se han movido
en
el tomo v1, pag. 166 de este periódico, una
considerablemente produciendo consecuencias dedescri1&gt;cion circunstanciada.
plorables. Empujadas, al parecer, por loe vientos
occidentales las arenas del interior de Africa han
avanzado luícia las orillas del Nilo, abrumando
muchas ciudades populosas y las ruinas de otras,
y cubriendo una porcion considerable de las tierras
de labor del Egipto. El número de ciudades,
villas y aldeas que por este medio han desapare1
cido de la superficie de la tierra es muy conAiMOSAICO.
derable. El viojero francés, Denon, nos dice que
en muchos parajes aparecen aun sus cimas eir:teriormente, y añade "nada puede haber mas meFuerza mecánica del Carlxm.
lancólico que el andar sobre pueblos sepultados
SABIDO es por todos los ingenieros modernos que
debajo de las arenas del desierto, pisar sus techume:riste virtud suficiente en un cclemin de cnrbon
bres, poner el pié sobre las cúspides de sus templos,
propiameute empleado, para levantar un peso de
y reflexionar que alli hubo en algun tiempo campos
setenta
millones de libras á un pié de altura. Esto
fértiles y cuJtivados, que alli crecieron árboles
es J&gt;recisamente lo que en la actualidad ejecuta
lozanos, que alli por fin habitó el hombre, y que
una máquina de vapor en Cornwall. La subida
todo ha perecido!" ... Estas observaciones recoral
Monte Blanco en los Alpes desde el valle de
darán á muchos de nuestros lectores el hecho de
Chamouni, es considerada, y con justicia, como
que la mayor parte de las obras maestras Je esculuna de las tareas mas penosas que un hombre rotura antigua que poseemos se hallaban enterradas
busto puede ejecutar en dos dias. La combustion
de este modo, particularmente las pertenecientes
de
dos libras de carbon le colocnria en la cima.
al Egipto: entre ellas puede citarse la grande
Esfinge cuya base estaba sepultada en la arena á
Papiros.
una profundidad de treinta ó cuarenta piés, asoEL verdadero papirus del cual se hacia antiguamando poco mas que la inmensa cabeza sobre la
mente el papel y que se creia perdido ha sido dessuperficie. Aunque los desiertos de arena han
cubierto en Siracusa en estado silvestre, y despues
producido asi daños muy considerables sepultando
de muchos ex1&gt;erimentos se ha conseguido manulos monumentos gloriosos de pasadas edades, ofrece
facturar
con él papel semejante al que usaban
sin embargo este hecho mismo una ventaja consilos egipcios.
derable que tiende á consolarnos de él. La arena
preserva los objetos cubiertos por ella, y no de otro
Respue,ta pronta.
modo pudieran haber llegado á nosotros las preCJIA.TEAUNEUF, gunrdasellos de Luis XIII, fué
ciosas estátuas, relieves y aun pinturas descubiertas
desde niño notable por su agudeza y despejo.
en tiempos modernos. El naturalista Lyall que
Tenia
solo nueve años de edad cuando un obi~po
hace estos observaciones, añade como hecho no
le
hizo
varias preguntas, á todas las cuales resimprobable el de que las mismas arenas muden
pondió
con
suma presteza y oportunidad ; por úlotra vez de sitio, por cuyo medio ciudades mas
timo le dijo el prelado "Te daré una naranja si
antiguas aun que Tebas y Mcmfis volverán acaso
me dices donde se halla Dios." "Señor," res6. aparecer en su integridad primitiva, removiendo
pondió
el niño, "yo os daré dos si me decis donde
en ¡,arte el velo misterioso que cubre la historia de
no se halla."
las primeras edades del mundo.
¡ Mas ay que el infinito número de vidas humaEstilo sublime.
nas destruidas por las arenas del desierto no poÁL relatar uno cómo babia sido perseguido por un
Jnin ser restauradas jamás! Caravanas enteras
toro dijo: "El bramido del toro parecía ni trueno,
compuestas de centenares de individuos han sido
yo corría con la velocidad del relámpago, y al
abrumadas de este mo~o tanto en Asia como en
saltar
sobre la cerca con una rapidez igual á la de
África. En la Arabia, segun nos informa Burcklas estrellas al caer de la galaxia, me desgarré Jos
hardt, los huesos de hombres y camellos son la
calzones con tal estrepito como si se hubieran junúnica guia del peregrino. Las arenas que causan
tado el cielo y la tierra."

LONDRE.5:
EN U

uu•n.tNTA O.E CAR!.0 5 wooo, ro1·r1N'1 counT, 'LJ:ET STRE.ET.

•

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                <text>Periódico enciclopédico de divulgación de historia antigua y moderna, noticias, literatura, artes, geografía, agricultura, comercio, finanzas, y tecnología. Editada por José María Jiménez de Alcalá. Primera revista ilustrada publicada en castellano en Londres por Carlos Wood.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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EL INSTRUCTOR, O REPEilTOilIO

&lt;le la Cristiandad rescatar el sagrado depósito de
que la diferencia de rtligion, perecieron á millares
las manos profanas en las cuales babia caido. Los
ámanos de aquella turba desenfrenada. Llegaron
espectadores no pudiendo contener su entusiasmo
por fin los cruzados á Hungría, donde atacados
gritaron, "¡ Dios lo manda! Dios lo manda!"
por los naturales perecieron las dos terceras partes,
"Si," repuso Urbano, "Dios lo manda; y sea esta ' y los restantes habiendo penetrado en el Asia
voz memorable, inspiracion sin duda del Espíritu
menor, fueron pasados á cuchillo por las tropas
Santo, el grito de batalla en lo sucesivo que enardel sultan Soliman en los llanos de Nicea, sirviendo
dezca la devocion y valor de los campeones de
una pirámide erigida con sus huesos para indicar
Cristo. Su cruz es el símbolo de vuestra salvaá sus hermanos el parnje de la derrota. Asi perecion; llevadla tambien sobre vuestros pechos, una
cieron cerca de trescientos mil cruzndos sin haber
cruz encarnada y sangrienta como prenda de vuesrescatado una sola ciudad de manos de los infieles,
tro jurn.mento sagrado é irrevocable." Esta proy antes que sus mas graves y nobles compañeros
posicion fué aceptada con entusiasmo. Una multihubiesen completado los preparativos para su
tud innumerable de personas tanto del estado
grande empresa.
eclesiástico como el lego, estamparon sobre sus
Primera cruz-ada.-Ninguno de los grandes sotúnicas la cruz encarnada.
beranos de Europa asistieron personalmente á la
Ya hemos dicho que el din 15 de Agosto era el
primera cruzada. El emperador de Alemania Endia señalado para la salida del ejército, pero una
rique IV no se sentia dispuesto á obedecer las exturbamulta de gente baldía y turbulenta, cuyo
hortaciones del papa; Felipe I de Francia se ha-.
supersticioso entusiasmo era principalmente aliliaba entregado á sus placeres, la atencion de
mentado por el deseo de la rapiña y de la licencia,
Guillermo Rufo de Inglaterra se dirigía á asegurar
se agrupó alrededor del primer aposto! de la Crusu conquista reciente; los reyes de España se ocuzada Pedro el Hermitaño, suplicandole con imporpaban en guerras domésticas ó en la lucha contra
tunidad que los condujera desde luego á Palestina. ! los moros¡ y los monarcas setentrionnles de EsEsln desordenada multitud compuesta de indivicocia, Dinamarca, Suecia y Polonia no participaduos de ambos sexos y de todas edades, partió
ban aun en las pnsiones é intereses del Sur. Sin
pues bajo la direccion de Pedro y Walter Hnbeembargo se organizó un ejército brillante y numenichts, soldado valiente pero bajo y r.oclicioso, y
roso á cuya cabeza se hallaban los caballeros mas
costeando el Rin y el Danubio se encaminó hácia , nobles de aquellos tiempos. Godofredode Bouillon,
ol oriente, cometiendo en su tránsito los mayores
duque de la Baja Lorenn; Balduino BU hermano;
excesos y desórdenes: entre ellos puede contarse
Rugo el Grande, hermano del rey de Francia;
la destruccion de los judios establecidos en las
Roberto, duque de Normandia, hijo de Guillermo
ciudndes mercantes de la Moseln y el Rin, los
el Conquistador; Raimundo de San Gil, duque de
cuales sin provocacion por su parte, ni mns delito
Tolosa, y Bohemundo, príncipe de Tnrento. Le.

CABALLEROS CRGZADOS

indulgencia plenaria proclamada en Clermont en
fa ror de los que tomasen las armas contra los
infieles de Palestina, y el sistema feudal que obligaba á los vnsnllos á unirse á los sentimientos ele
sus soberanos; combinado con el fanatismo religioso de la mayoría, y las miras interesadas de
algunos, crearon esta formiclnble falange. El papa

tuvo la previsi-0n y el arte de inducirá los jefes de
la cruzada á reconocerle formalmente como soberano de todas las tierras que pensaban conquistar.
Los resultados de esta expedicion fueron de grande
importancia. Despues de pasar los cruzados ni
Asia por mnr tomaron posesion de Nicea en Asia
menor, y Lodicea y Antioquia en Siria. Bohe-

DE JIISTOillA, BELJ..\S LETHAS Y AR'rES.
n1umlo obtuvo el principado de Autior¡uia; y Balduino el de Edesa. .Formáronse tambien princiJ}fldos cristianos en Trípoli, Sidon, Tiro y otros
puntos. Entretanto Jerusalen no se hallaba ya eu
poder de los turcos: el co.lifa l\Iostaalé babia arrancado esta ciudad de manos de los sucesores de
Ortoc (1006) uniéndola de nuevo á Egipto y formando un califato rival.
Los cruzados sin embargo no detuvieron su marcha victoriosa por este cambio de circunstancias.
.Avanzaron con 60,000 hombres, reliquias de su
ejército, sobre Jerusalen, de cuya ciudad se apoderaron despues de 38 dins de riguroso sitio, el 15 de
Julio de 1099, manteniendola asi como sus demas
conquistas en la gran batalla de Ascnlon contra el
califa de Egipto y los jefes turcos de Seljú. Dícese que el número de muertos en la ciudad conquistada, ascendió á 70,000. Los judíos fueron
quemados dentro de sus sinagogas.
Siendo nuestro ánimo dar en los estrechos límites
de un artículo una idea general de las guerras de
Cruzada, y dividiendose estas en siete épocas, nos
fuera imposible entrar en pormenores relativos á
las operaciones de los ejércitos beligerantes du1'1\nte dicho período, ademas de qoe esto!t detalles
de batallas y hechos de armas serian menos interesantes y útiles que una vista sinóptica de la guerra
entera y sus resultados. Pasaremos pues á observar las
Consecuencias de la primera Cruzada. Reino de
Jerusalen.-Godofredo de Bouillon fué elegido
rey de J erusalen, estado nuevamente creado con
una extension de territorio muy considerable. La
constitucion de este nuevo reino fué ordenada
J&gt;Or un código llamado "Estatuto de J erusalen."
Godofredo murió un año despues de su accesion al
trono; sucedióle su hermano Balduino, al que se
siguió Balduino II (1118); Fulco (1131); Bal&lt;luino III (1148); Almérico (1162); Balduino IV
(1173); Balduino V (1186); á quien sucedió Guido
de Lusiñan que reinó hasta 1187 en que Snladino
puso fin al reino cristiano. Estos reyes de J erusalen tuvieron que pelear con un ejército compuesto
solo de unos 12,000 hombres de tropas regulares,
contra dos poderosos enemigos, los turcos y el
califa fatimida de Egipto.
Ordenes militares religiosas de los Cruzados.-La
primera cruzada produjo el establecimiento de dos
ordenes militares, los Caballeros de J eru~alen • instituidos por Balduino I, y los Templarios establecidos por los esfuerzos reunidos de Hugo de Payens,
Godofredo de San Ademar, y siete caballeros mas.
Los caballeros alemanes de la Cruz son de origen
posterior.
Segunda Oruzada.-Aunque los francos habian
extendido sus posesiones desde las montañas de
Armenia hasta los confines mismos del Egipto, se
aliaban demasiado debilitadas sus fuerzas durante
~einado de Balduino III (1144) para impedir que
el ·tabeque de Mosul se apoderase de Edesa.
Los\abeques eran gobernadores de la dinastía de

• \'tase U lnstruclor, uúm.87.

I9.j

los seljuques. Uno de ellos llamado Emad-Eddin
Zenghi, procedente de Mosul, habiendose hecho
independiente, transmitió el reino á su h•jo Neredin el Grande, que fijó su residencia en Alepo, y
llegó á ser objeto de terror tanto para los cristianos
como para los fatimidas. Entretanto el reino de
Eoipto babia pasado ámanos del célebre Selnheddi~ (Saladino el Gmnde) suceso r¡ue ocurrió bajo
las circunstancias siguientes. A fin de arreglar
uun cuestion que se babia suscitado sobre la sucesion al trono, Neredin envió á. Egipto á un curdio llamado Sirco. Este mediador se abrogó á sí
mismo el gobierno, y lo leg6 al hijo de su hermano
Ayub, quien despues de la muerte del último de
los fatimidns se sentó sobre el trono de estos califas
rivales, y conquistó el Egipto nominalmente pam
el califato de Bagdad. Este hijo de .A:yub era
Saladino; y la dinastia de que fué fundador es
conocida en la historia con el nombre de los Ayubi&lt;la~. Despues &lt;le la muerte de Neredin, Saladino conquistó casi toda el Asia menor ademas de
Trípoli y Tunez, y destruyó el reino cristiano de
Jerusalen.
Despues de In conqui$tn de E&lt;lesn por Neredin,
Bernardo de Clairveaux tornó sobre sí el oficio de
Pedro el Hermitaño y !'re&lt;licó una segunda cruzada á consecuencia de lo cual dos de los mayores
jefes cristianos, el emperador de Alemania Conrado III y Luis Vil rey de Francia adoptaron el
signo de la Cruz (1147 ). Para esta empresa armó
la Europa occidental 140,000 caballeros y cerca de
un millon de infantes, y sin embargo ele tan extraordinaria superioridad la expedicion tuvo un fin
desgraciado. Los sucesos y cambios ocurridos en
el Oriente habian suscitado un nuevo enemigo
contra los cruzados en los emperadores de Constantinopla, que teminn menos el gobierno pacífico
de los turcos en el Asia menor y el Egipto, que el
saqueo y asolamiento que el tránsito de un ejército
desordenado como el de los cruzados podia causar
en sus estados. Asi fué que la traicion y artificio
del emperador Manuel Comeno preparó la destruccion del ejército cruzado. El emperador de
Alemania, engañado por traidores guias, perdió en
los &lt;lesfiladeros del Taurus sus mejores soldados:
las reliquias de BU ejército fueron casi enteramente
destruidas en el sitio de la fortaleza ele Iconio.
Las tropas francesas fueron tambien batidas por el
sultan de Room y aniquiladas delante de Damasco,
ciudad que los cristianos intentaron en valde tomar
por asalto. Los restos de ambos ejércitos se reunieron en un solo cuerpo (1149). Esta expeJicion de
los cruzados contra el Oriente fué pues para ellos
un verdadero descalabro. La única ventaja que
resultó de ella fué In toma de Lisboa que poseinn
los moros efectuada por las naves cristianas.
Situacion del Orie11te despues de la segunda cruzada. -Balduino III sin embargo, no abandonó
sus planes: engruésaban de cuando en cuando su
ejército algunas bandas de cruzados que veninn de
Europa á. su auxilio. N eredin el Grande experimentó mas de una vez el valor de los guerreros
cristianos. Frustraban no obstante estas veRtajas
hs continuas discordias entre los cruzados fomen-

�HJG

DE 1JISTOHt\, BELLAS LETRAS Y ARTES.

EL lNS'l'HUCTOR, O REPERTORIO

tadas por la rivalidad de los templarios y los caballeros de San Juan de J erusalen. A Balduino sucedió Almérico llamado tambien Amauri, é. quien
siguió Balduino IV, que falleció poco despues de
la batalla de Ramia. Despues de su muerte Guido
de Lusiñan fué completamente batido en la batalla
&lt;le Tiberias ; cayó prisionero así como el gran
maestre de los Templarios y muchos nobles caballeros en 1187. Saladino tomó posesion de todas
las plazas importantes de la Palestina, y tambien
de J erusnlen y sus contornos, y puso fin é. este
reino que había durado un siglo. Pero mostró al
mismo tiempo ser un conquistador generoso: concedió á los cristianos la posesion del Sepulcro de
Cristo y permitió á los prisioneros que regresaran
á su país. El patriarca Heraclio, el clero, los
caballeros y muchos soldados, volvieron á sus casas
ó se retiraron é. las pocas ciudades que los cristianos poseian aun en la costa de Palestina.
Te1·cera Cruzada.-Guillermo, obispo de Tiro
trajo á Roma esta mala noticia, la cual dicen causó
la prematura muerte del papa Urbano IV. La
juventud de Europa fué llamada de nuevo á alistarse bajo las banderas de la Cruz, no para defender
el derecho de visitar el Santo Sepulcro, pues Saladino había ya concedido este privilegio á los cristianos, sino para que sacrificasen sus vidas los caballeros mas ilustres de la cristiandad nl insano proyecto
de reconquistar el reino de J erusalen. Europa res1,ondió sin embargo al llamamiento. El emperador
de Alemania, Federico Barbaroja, Felipe Augusto,
rey de Francia, y Ricardo, Corazon de Leon, rey
de Inglaterra, asi como varios príncipes alemanes,
se alistaron en las filas de los cruzados. Los italianos tomaron las armas al mando de los obispos de
Ravena y Pisa; los caballeros Templarios y los de
Jerusalen que se hallaban diseminados por la Europa, se reunieron de nuevo en numerosos cuerpos
y partieron para la Tierra Santa. Cincuenta bajeles dejaron las costas de Dinamarca y Friendlandia. con direccion á la Palestina, y treinta. mas
salieron de los puertos de Flandes. Suplieronse
las expensas de la guerra por medio de un im1mesto llamado "diezmo de Saladino," que el papa
mandó pagar á todos los cristianos sin exceptuar
ni aun al clero. El emperador Federico I, hombre
de habilidad y experiencia, consiguió comprometer
al emperador de Constantinopla á favorecer la
empresa: entabló tambien negociaciones con el
sultan de Iconio quien, sin embargo le hizo traicion. Por estos medios, y con una fuerza de
600,000 combatientes hubiera podido esta expedicion tener buen éxito ; pero los cruzados no ejecutaban sus operaciones militares en masa. Varios
cuerpos de aventureros italianos, griegos y alemanes que se adelantaron al grande ejército para
ponerse á las órdenes de Conrado de Monferate, el
Señor de Tiro y Guido de Lusiñan, hicieron una
tentativa infructuosa para apoderarse de Ptolemaida (San Juan de Acre).- Federico murió prematuramente por haberse bañado eu las aguas del
rio Cid no ( 1100). Su hijo, Federico de Suabia,
que murió tambien poco despues, se puso á la caLez I de las reliquias del ejército imperial, mas no

consiguió dar un aspecto favorable al sitio de
Acre. Por último Felipe Augusto y Ricardo, Corazon de Leon, se presentaron en el campo de batalla. Ricardo había tomado ya y vendido á Guido
de Lusiñan la isla de Chipre. Los dos reyes unieron sus ejércitos delante de Ptolemaida, y sus fuerzas combinadas consiguieron al fin tomar esta
fortaleza despues de tres años de sitio y nueve
batallas.
A consecuencia de esta larga y sangrienta lucha
se hallaba tan reducido el ejército cristiano que
los reyes desesperando del buen éxito pensaron en
regresar á Europa. Felipe Augusto dejó la Palestina poco des pues de la toma de ~nn Juan de Acre.
Ricardo de Inglaterra no tardó mucho en seguirle,
despues de una corta lucha con Saladino con quien
hizo treguas, dejándole en posesion de Jerusalen
(1192). Entretanto Felipe aprovechándose de la
ausencia de Ricardo, invadió sus estados en \a
Normandia. El benévolo y generoso Saladino el
Grande, murió en la ciudad de Damasco (1295) á
la. edad de cincuenta y siete años. Durante esta
cruzada fué instituida la orden alemana. de los caballeros de la Cruz.
Situacion del Oriente despues de la Tercera Cruzada. Conrado de Tiro habia casado con la hermana de Balduino II con lo cual adquirió cierto
derecho al trono de J erusalen. Guido de Lusiñan,
sin embargo, había ya tomado el título de rey, y
Conrado pereció á manos de asesinos. Su viuda
casó despues con el hermano de Guido, y ambos
hermanos se apellidaban reyes de Jerusalen. Uno
de ellos llamado Almérico murió tambien, y la
corona imaginaria de Jerusalen vino á recaer en
Juno de Briena marido de la hija. de Conrado de
Tiro (1210).
Cuarta Oruzada. Isaac Angelos, emperador de
Grecia, fué privado del trono y de la vista por su
propio hermano en 1194. Su hijo Alejo, huyó á
Venecia á solicitar auxilio en 1203. Entretanto
el entusiasta Fulco de NeuilÍy y el papa Inocencio III, habian hecho preparativos para una.
nuevo. cruzada á cuya cabeza se hallaban muchos
caballeros nombrados de Italia y Francia, tales
como Icobaldo de Champaña, el conde l3onifacio
de Montferate, el conde Balduino de Flandes y
Simon de Monforte. El dux de Venecia Arrigo
Dendolo indujo á los cruzados á que tomasen la
ciudad de Zara en Dalmacia para la república de
Venecia. Los cruzados probablemente á instigacion de Dandolo en vez de proceder desde luego
contra los infieles, tomaron una parte activa en los
asuntos de Grecia, conquistaron á Constantinopla
y despues de haber elevado al trono ó depuesto á
varios emperadores, colocaron últimamente la co.
rona imperial sobre las sienes de Balduino de
Flandes, dándole la cuarta parte del imperio y
repartiendose ellos el resto.
Este proceder les granjeó los anatemas del ptª
cuyo efecto no fué sin embargo de larga dute,Ón,
pues Inocencio los absolvió á poco tiempo De
este modo los jefes de los francos doqünron
durante cincuenta años el imperio ele &lt;jente á
cuyo rededor se formaron tres nuevos rcipedos

/

,

/

gl'iegoe; Nicea, Trebizondo y Etolia. La cuarta
cruzada fué pues tambien infructuosa.
Quinta Oruzada. Despues de la insignificante
cruzada de Andrés rey de Hungría en 1217, Juan
de Briena, rey nominal de J erusalen, condujo su
ejército contra el Egipto, suponiendo, y con razon,
que este era el medio mas seguro de conquistar
la Tierra Santa, y tomó á Damieta. El sultan
Malec-Camel temiendo las consecuencias de una
guerra, propuso la paz y el cambio de esta pin.z a
por Jerusalen. Pero el orgulloso conquistador
reusó la oferta y continuó su marcha sobre Cairo,
siguiendo incautamente las márgenes del Nilo. El
sultan mandó abrir los diques de este río. La
inundacion que se siguió destruyó una gran parte
del ejército cristiano, libertó á Do.mieta, aseguró
la cesacion de la guerra durante ocho años, y ocasionó la retirada de los pocos cruzados que ya
quedaban {1221).
Federico II de Hohenstauffen, el mayor de los
emperadores de Alemania, que excedía á sus contemporáneos en sabiduría, generosidad y modales,
había hecho voto el tiempo de su coronacion en
1215 de emprender una cruzada á la Tierra Santa.
Los negocios del estado retardaron sin embargo
durante doce años el cumplimiento de su promesa.
Cediendo por último á las repetidas exhortacioues
del papa Gregorio IX, dió á la vela desde Brindisi
para la Palestina; pero á los pocos dias tuvo que
regresar á Otrento á causa, dicen, de una fuerte
indisposiciou. Irritó con esto sobremanera al pontífice que fulminó contra él el anatema de la excomunion. Acaso fué este un pretexto para humillar
la aborrecida casa de Hohenstauffen. Porque el
año siguiente, antes de alzarle el papa el entredicho, se atrevió Federico á presentarse en Palestina á cumplir su voto, volvió á ser ~xcomulgado,
permitiendo y aun instigando el pontífice á sus enemigos á que invadiesen los dominios imperiales en
Italia. Aun el mismo Juan de J erusalen, con cuya
hija se hallaba casado el emperador, y cuyo restablecimiento dependia del buen éxito de la empresa,
tuvo la osadía y mala fé &lt;le ocupar por la fuerza
el reino de Nápoles.
El sultan Melec-Camel miraba con indiferencia
la posesion de J erusalen, y ~e hallaba dispuesto á
ceder esta ciudad á trueque de una alianza con
Federico contra su enemigo el sultan de Damasco.
Federico, á quien llamaban á Europa los negocios
de Italia, se aprovechó de las buenas disposiciones
del Sultan, y obtuvo de él la tan deseada posesion
de la capital de Palestina. Siendo digno de notarse que este monarca por sí solo, abrumado con
el peso de los anatemas de la iglesia, hostilizado
por los príncipes cristianos que debieran haber
cooperado con él, y abandonado por toda la cristiandad al puuto de tener que colocar con su propia
no.no la enrona de J erusalen sobre su cabeza por
"l haber un solo sacerdote que quisiese coronarle;
l'ierico, decimos, consiguió sin derramamiento
de\ngre el grande objeto por el cual hacia ya
01
ªS\e un siglo que se hallaba en conmocion la
Euro
.
~ entera, y srn embargo el templo de Jerusa l ei.
,
.
t
&lt;l'
-'\le m cr 1c ho por el patriarca, á couse-

197

cuencia de haberlo profanado con ·su presencia el
que acababa de restituirlo á la cristiandad! ... Pero
Federico, concluido el tratado con el sultan, se
restituyó á Europa; y su aproximacion al Vaticano,
bastó para determinar al papa á alzarle la excomunion.
Situacion del Oriente despues de la Qui11ta C1'Uzada. Los turcos acosados por los mongoles que
poco despues pusieron término al.._ califado, invadieron la Tierra Santa derrotando cerca de Gazl\
todas las fuerzas cristianas (1244). J erusalen y el
resto de la Palestina quedó en poder del sultan
de Egipto como miembro de la liga.
Sesta Cruzada. Luis IX rey de Francia, llamado San Luis, emprendió una nueva cruzada en
el año 1249. Siguió el plan adoptado por Juan de
Jerusalen y condujo su ejército á Egipto.
Este pais parece sin embargo haber ofrecido
pocas ventajas á los conquistadores cristianos.
Luis, despues de obtener con facilidad la posesion
de Damieta, marchó á orillas del Nilo sobre Ceiro,
pero la imprudencia de su hermano el conde de Artois fué causa de que se perdiese la batalla de Mansura y con ella el grueso del ejército cristiano. Artois, y un gran número de los caballeros de mas vaHa
perecieron en la arcion, y el resto de las tropas,
enfermas y famélicas tuvieron que emprender su
retirada ; pero antes de llegar á Damieta fueron
alcanzadas y rodeadas por el sultan que hizo prisionero al rey nsi como é. lo que ya quedaba de su
brillante ejército. Firmose un armisticio por el
cual los cruzados tuvieron que ceder á Dnmieta y
pagar por via de rescate una suma considerable.
Los mamelucos (una especie de guardia de honor compuesta de la juventud turcomana la cual
habia adquirido gradualmente mucho poderio é
influencia), descontentos con la generosidad del
sultan hácia. los cristianos, lo asesinaron y colocaron á lbee, su comandante, sobre el trono de los
califas de Egipto.
A no haber poseído Luis tantas cualidades eminentes y tanto valor personal, no hubiera conseguido nunca su libertad. Sin embargo aquellos
bárbaros le dejaron partir, y aun algunos historiadllres añaden que si hubiera obrado con un poco
mes de sutileza, hasta habría conseguido de los
mamelucos el objeto de su expedicion.
A pesar de que Luis á su regreso á Francia halló
el reino en el mayor desórden á consecuencia de
los disturbios y anarquía que ocasionaron los movimientos revolucionarios de ciertos bandos de
campesinos fanáticos llamados pastoreles, no pudo
resolverse á ~bandonar la idea de reconquistar á
J erusalen, as1 es que pocos años des pues de su
regreso, preparó una nueva cruzada, Esta no se
extendió sin embargo mas allá de Tunez donde
Lui.s pensaba poder convertir á los prínci~es berberiscos•. ~elieron fallidas sus esperanzas, agu6se
la exped1c1on y al rey mismo le sorprendió la
muer~e en las costas de Africa ( 1270).
Sétuna Cruzada. La Inglaterra efectuó la sétima
Y última cruzada. Hallándose aun San Luis en
Tunez, Eduardo, nieto de Ricardo, CorazOII de
Leon, preparó otra cruzada. Despues de In ruuerte

�JU8

1

11

EL INSTRUC'L'OR, O REPER'l'OlUO

del monarca francés, se presentó Eduardo delante
de 'l'unez; pero pronto dejó el Africa para ir á
Palestina á pelear contra los saracenos. No siendole posible realizar sus planes volvió á su reino y
fué el último entre los príncipes cristianos que soñó
en la conquista de la 'I'íerra Santa.
Algunas ciudades situadas sobre la costa ó á su
inmediacion, tales como Antioquia, Ptolemaida y
Trípoli, se hallaban aun en poder de los cristianos,
y eran principalmente defendidas por los templarios y otras órdenes militares. La disputa sobre
el trono de J erusalen continuaba aun despues de
la sétima cruzada entre los descendientes de los

Df: IT!STORI.\, DELLAS LETRAS Y ARTES.

Balduinos. Por último sucumbió Ptolemaida en
Las demas ciudades fueron ó abandonadas
ó tomadas : los caballeros huyeron á Europa, y la
Palestina entera asi como la Siria volvieron á reconocer la autoridad de los sultanes de Egipto y
obedecer las leyes de Mahoma. En una palabra,
de los trabajos y esfuerzos de dos siglos ; de los
millares de vidas sacrificadas; de los padecimientos,
miserias, dispendios y devastacion que ocasionara
la gigantesca empresa de las cruzadas solo quedaba
.•.... el recuerdo, y una página en la historia !

1291 •.

• Instructor, No. 87, pág. 66.

VISTA DEL SANTO SEPULCRO DE J'ERUSALEN.

LA VENGANZA.
UN proceso criminal de circunstancias muy extraordinarias ha causado recienteménte una sensacion profunda en In península española, presentando un nuevo ejemplo ele los horribles excesos
que suele ocasionar la funesta pasion de ln venganza.
Sobre las márgenes floridas del Ebro, no lejos de
la ciudad ele Zaragoza, vivía hace pocos meses

una mujer llamada Calaquena. Decía tener sesenta
años de edad, y parecia en efecto no ser jóven ~
pero á pesar de las señales exteriores de vejez que
presentaban sus facciones, era aun evidente r.que
había sido hermosa. Hacia ya muchos años qu
Cnlaquena residía en su choza cerca del río : vi~
sola, y a'si como la lechuza, rara vez dejaba u
albergue por el din, efectuando sus excursjlles
durante la oscuridad de la noche. Llevaba sif'lpre
en la mano una vara 6 báculo de palo neg1' Y su
trnjc consistia en una especie de túnica c111Puesta

/

I

de retazos de pafios de diferentes colores cosidos
unos con otros. Por toda la comarca, de Zaragoza
á Tarragona y Ruesca, desde las fértiles llanuras
de la Navarra hasta los confines meridionales de
Aragon, era conocida Calaquena y reputada entre
el pueblo bajo por una bruja ó encantadora temible, y muchas personas crédulas é ignorantes_ se
santiguaban devotamente al verla acercarse ó al
pasar cerca de su domicilio. Este temor mismo
indicaba hasta qué punto prestaba el pueblo fé en
su misterioso poder, y centenares de individuos
acudían á ella aun de parajes distantes para consultarla y aprovecharse de este poder, tanto para
descifrar los sucesos futuros, cuanto para adquirir
los medios de satisfacer sus deseos ; y tal es la
tendencia natural de la especie humana hácia lo
maravilloso, que aun personas ilustradas que ridiculizaban sus mentidas profesiones, acudían á consultarla bajo el pretexto de curiosidad, asi que no
era nada extraño el ver despues de anochecer
carruajes parados á la puerta de la choza.
Los que recordaban la llegada de Calaquena á
las inmediaciones de Zaragoza, relataban que entonces parecía jóven y muy bella, á pesar de que
se notaban en sus facciones y manera~, las señales
de una pesadumbre roedora. Ella misma babia
manifestado á la sazon que l'enia de Madrid, y
deseaba pasar el resto de sus días en paz y lejos
del bullicio de la sociedad. A excepcion de las
ocupaciones que su fama y oficio le imponían, y las
cuales no parecían disgustarle ó por lo meaos no
procuraba evitar, Calaquena hacia en general una
vida verdaderamente pacifica. Sin embargo, durante la guerra civil las consultas que le hacian se
multiplicaron considerablemente; mas &lt;le una vez
descifró su horóscopo tí los soldados de Cristina así
como á los secuaces de Cabrera. Unos y otros la
trataban con 1·especto á causa de su carácter místico, y podio. trasladarse de una parte á otra al
través de sus campamentos sin recibir el mas minimo daño ó insulto. Tal era la hechicera Calaquena.
Una noche en el mes de Diciembre último (1840)
un el~gante carruaje se paró delante de la choza,
y salió de él una señora ; era jóven y de exquisita
belleza, y la blancura de su tez y el delicado color
sonrosado de sus mejillas fflrmaba un contraste
admirable con las ricas trenzas y ondulantes rizos
de un cabello mas negro que el ébano.
" Madre,» dijo la recienllegada á la supuesta
encantadora poniendole al mismo ti!'mpo en la
mano un doblon ele oro, "voy á casarme y quiero
que me digais si la suerte que me espera ha de ser
feliz ó desgraciada."
"¿ De donde es natural el que vá á ser tu esposo ?" preguntó Calaquena.
" De Venecia, madre," fué la respuesta.
" ¡ Venecia ! " exclamó la bruja con rostro animado, "¡Venecia! y ¿cuales su nombre?"
"Jacobo Salvadi ;" respondió la dama.
La sibila, como si hubiera recibido un golpe
eléctrico, hizo un movimiento convulsivo, aparentemei'.te en un estado de extraordinaria agitacion
combrnado con una feroz alegria : recobrándose

1!)!)

luego nlgun tanto, añadió con calma ; y "úl te
ama ¿ no es asi ?"
"Si, madre," replicó la jóven.
"¿ 'l'e llama su ángel, su divinidad, el sol vi rn
de su vida?"
"¿ Sí hace, madre mia."
" Pasa los dias enteros á tus piés, contemplando
con arrebato amoroso tus bellos ojos, y las noches
las pasa debajo de tus ventanas?"
"Verdad es, madre, que lo hace asi con frecuencia: acertais en cuanto decís," respondió la consultora.
"Y luego canta," añadió Cnlaquena, "palabras
semejantes á estas Dulce hechizo de un alma
Que sin tí fallecía,
Hecíbela, no es mía,
Que solo tuya es.
Logró el constante pecho
La suspirada gloria :
'l'u amor es mi victoria
Y amarte mi interés."
"¡ Uh madre!" exclamó la sonrojada doncella,
"vuestro poder es maravilloso. Salvadi me canta,
en verdad, esos mismos versos."
"Ya vés, hija mía, que todo me es conocido,"
repuso Calaquena, "y nsi te hallarás mas dispuesta
á seguir mis consejos. Para que tu casamiento
sea feliz es preciso que hagas que tu futuro esposo
venga á visitarme : de su firmeza y valor durante
las pruebas á que voy á someterle depende tu dichoso porvenir."
La jóven Isabel oyó con placer esta respuesta de
la sibila. Viendo por una parte la penetracion y
11abiduria de esta hechicera, no dudó un instante
que residía en ella la facultad de asegurar su ventura matrimonial, ó cuando menos evitar la ocurrencia de cualquier presunta desgracia por medio
de una oportuna prevencion. "Si nuestra felicidad," dijo, "depende del valor y firmeza de J acobo,
no hay duda que seremos felices, pues es tan va.
liente como el Cid."
"Anda pues," replicó Calaquena, "y dile que
venga mañana por la noche, pero tu tambien has
de venir, y antes que él."
"¿ Porqué antes que él, madre? preguntó Isabel."
" Porque así es necesario para la prueba por la
C'ual ha de pasar;" dijo la hechicera, "pero sobre
todo es muy esencial que nada sepa de tu venida.
El encanto quedaría destruido si llegase él á sospechar tu presencia."
La jóven Isabel entró en su coche y volvió á su
casa con toda diligencia. Obedeció estrictamente
las instrucciones de Calaquena hablando IÍ Jacobo
de su entrevista con la hechicera, pero sin decirle
mas respecto á esta que lo que ella le habia mandado comunicarle. Por complacer á su amante
Salvadi consintió desde luego en visitar la choza
de Calaquena. A la hora señalada se presentó pues
en ella ......
En la maííana del siguiente dia Jacobo Salvadi
apareció aherrojado delante del primer magistrado
de Znragoza, en presencia de un concurso nume-

,.&lt;:

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�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
roso cuyns mirndas y murmulloR mnnifestnbnn el
profundo interés que tomaba en lo que estaba
pa~ando. Tenia las manos atadas á la espaldn.
Sobre unn me~a en frente del juez se veian algunas
11renda~ de traje femenil impregnadas de sangre.
Un vaso cerca de ellas contenia una porciou del
mismo fluido.
El alcalde mayor rompió el silencio dirigiendose al acusado: "Jacobo Salvadi," le dijo el magistrado, "se os acusa de hnber asesinado á Doña Isabel de R-- con quien estábais próximo á uniros
en matrimonio; ¿teneis algo que decir en descnrgo
vuestro, ó algunn explicacion que dar?"
"Si, señor," respondió Salvadi en voz bajn pero
firme.
"Hablad pues," dijo el nlcalde; "y quiera el
cielo que podais justificaros y arrojnr algunn luz
sobre este hecho horrible y misterioso."
El acusado empezó narrnndo lo que quedn relatado mas arriba, describiendo la visita de Dofía Isabel 6. la hechicera y la subsiguiente solicitud de su
amada de que él tambien acudiese á la choza de
Calaquena. "l&lt;'uí á ella," continuó el acusado,
"á media noche con arreglo á las instrucciones que
se me habían comunicado. La hechicera me recibió
á la entrada de la choza. 'Seais bien venido,' me
dijo: ' es preciso que vengais ahora conmigo á
un punto algo distante de este. Pero ante todas
cosas permitidme que os pregunte si teneis un corazon animoso y una mano firme.' 1 Creo que sf,'
repuse. ' En ese caso,' continuó Calaquena, 'seguidme.' La noche era oscura, arrojando la lunn
una luz débil é incierta: caminamos en silencio y
sin detenernos durante un cuarto de hora basta
llegar al patio de la iglesia de Nuestra Señora del
Pilar. Alli me hizo entrar Calaquena en una
¡&gt;ieza baja é imperfec!ftmente alumbrada. Todo lo
que pude distinguir en ella fué una mesa y sobre
ella un paño negro que parecía ocultar alguna cosn.
Un vaso vacío y un puñal yacían en un estante
inmediato.
'¡ J acobo ! ' dijo la hechicera en voz baja pero
enfática, 'si quieres ser feliz otra, iesa este pafio
de una puñalada.'
Vacilé un instante. •No sé,' dije, 'si deberé
hacer lo que me pides sin saber antes ......'
'¡Cobarde!' exclamó Calaquena, 'Quieres influenciar el destino y tu mano tiembla al acometer
tan ¡,equeña prueba!. .... .'
Imaginando que cuando mas esto no era otra
cosa que una farsa ridicula sin trascendencia, me
avérgonzé de mi pusilanimidad, y alzando el pufíal
dí con él un fuerte golpe en medio del paño negro;
pero cual fué mi horror al ver salir sangre á borbotones por la abertura que hizo el puiíal. Un instante despues, y antes de que tuviera yo tiempo de
recobrarme del choque violento que me causó tal
reijultado, Calaquena que tenia el vaso en la mano
se abalanzó, y recogiendo en él algunas gotas de la
sangre, 'A tu salud bebo, J ocobo,' exclamó con
la voz de un espíritu infernal triunfante al alzar el
vnso á sus labios; 'Mariana es quien ahora brinda
}JOr ti.' Reconocí entonces en la hechicera á una
mujer á quieu habin conocido algunos años antes,

y que cuando In dejé me juró una venganza terrible: mas no tuve tiempo de atender 6. ella pues
1apenas habia pronunciado estos frenéticas palabras cuando nrrojando á un lado el pafio negro
' sobre la mesa á una mujer en las agomas
.
descubrf
de la muerte. Conocí entonces el motivo de la
conducta de Calaquena1 pues la tfctima era mi
futura esposa, mi adorada Isabel 1.•• La sibila
supo por elle. mi nombre y nuestra próxima union,
y se había aprovechado de In creencia de Isabel en
su poder sobrenatural para conducirla á aquel
paraje solitario y entregarla al cuchillo con q11e me
había armado. Esta es la verdad del hecho. En
cuanto á intencion, soy tan inocente de este asesinato como pudiera serlo un niño recien-nacido."
Cuando Jacobo hubo concluido su relato, se
presentaron varios testigos cuyas declaraciones j us-tificaban algunos puntos de él. Mientras el desgraciado Salvadi lamentaba sn infortunio cerca de
su moribunda esposa, la hechicera huyó y algunos
de los testigos la vieron pasar npresurndamente y
con señales evidentes de mucha ogitacion. Isabel,
tambien, babia sobrevivido lo bastante para explicar lo que babia pasado hasta donde ella sabia.
Sus última, declaraciones confirmaron lo que babia
depuesto Salvadi, asi que este fué absuelto del
crimen con el consentimiento de todos los que conocían la verdad del hecho.
Se han practicado las mas activas diligencies para
averiguar el paradero de Calaquenn, pero hasta
ahora han sido infructuosas. .Por las declaraciones
de J acobo y otros se ha sabido que la edad de esta
mujer no pasa de unos treinta y cinco afio9, habiendo aparentado vejez á fin de engañar mejor al
público y ejercer con mas ventajas la profesion á
que se había dedicado. Al registrar su cabaña se
encontraron varias austanciaa colorantes, las cuales
empleaba sin duda para disfrazar su color natural,
aparentando la lividez y aspecto de una edad avanzada. El largo tiempo durante el cual alimentó
en su pecho el sentimiento de la venganzn, prueba
en ella una violencia de pasiones á que no podria
darse crédito sin la concurrencia de pruebas como
las que suministra este horroroso atentado. Hastll
parece probable que adoptase al principio el finjido carácter de hechicera con le. esperanza de obtener mas fácilmeate por este medio el objeto de
sus criminales deseos, y que su plan de venganu
babia sido contemplado por largo tiempo: por
otra porte algunas circunstancias del hecho parecen indicar que la oportunidad que tuvo de satisfacerla fué puramente efecto de la casualidad, y
que el proyecto que con tan funesto acierto puso
en ejecucion, fué concebido instantáneamente. Sin
embargo á no ser por la ignorancin, y credulidad
de su inocente víctima hubieran podido salir frustrados sus planes sanguinarios, pues que esta parece oyó cuanto posaba entre Calaquena y su
amante, pero engañada por la astuta sibila y llena
de confianza tanto en el poder sobrenatural de
esta cuanto en su buena intencion, no conoció su
error sino cunndo era ya tnrde. La mitad de las
calamidades de la especie lmmnna nacen de In igno,
rancia y la super,ticion.

DE Hl:3TOHL\ 1 BELLAS LETRAS Y AfiTES.
por lo mismo no se renunció en ella á 1~ sencillez
de Sófocles y de Eurípides. Esta sencillez es II\
causa de no introducir en la escena mas de tres
interlocutores :

DE LAS FORMAS DRAl\lATICAS.

EL drama de los griegos, que en sus principios fué
Nec quarta loqui persooa laborel,
un acto religioso, conservó cuando pasó á ser esp ectáculo su carácter primith·o; y este fué, por
como dice Horacio. Con tres personas y con el
.
decirlo de' paso, el motivo justo de las invechvM
coro estaba suficientemente lleno el teatro.
de los santos padres contra esta diversion. PresEn fin1 el coro llenaba loR intermedios. Por eso
cindiendo de la inmoralidad co11stante de la comeIloracio no permite á los dramáticos hltinos piezas
dia griega y romana; de la vergüenza y salacida_d
tan largas que pasen de cinco actos, ni tan cortas
de los sátiros, y de la inmundicia de los pantomique no lleguen á este número, sin que conozcamos
mos tan enérgicamente descrita por Juvenal; la la razon filosófica de haberse fijado en él el de las
asistencia á esta clase de espectáculos, que comenpausas de representacion.
zaba siempre por un sacrificio á Daeo como en los
Hemos examinado el orígen de las reglns de
tiempos primitivos, era una verdadera profeoion
composicion, dadas para el teatro antigu_o. Ninde idolatría, incompatible con la creencia y los 11 guna de ellas está to~ada ~e la nat~raleza de las
deberes del cristiano.
H cosa~, sino de las ex1genc1as materiales de la esEl drama comenzó pues por himnos y cantos cena y del espectáculo. Sin embargo, fuerza es
religiosos, interrumpido de,pues con rapsodias ó confesar que estas reglas bMtaban para la rerosirecitaciones sueltas de Homero ó de otros poetas, 1 militud, tal como la concibieron los griegos; pues
y últimamente con una accion masó menos regu- no los hemos de tener por tan necios que creyesen
lar, representada tambien en verso. Esta parte,
causar ilusion con su coro siempre en escena, y
que fué la accesoria, lleg6 ú. ser la principal: mas
testigo de cuanto se meditaba ó se hacia, ni con
no desterró á la otra enteramente, sino la sometió. 1 sus canciones y movimientos periódicos y regu.El coro siguió cantando en el teatro, y aun sus lares. En el teatro no hay ilusion: ningun especcantos eran religiosos ó morales; pero subordiuatador cree verdadero lo que pasa en la escena: sin
dos al argumento y á la accion principal del
embargo, despues que ha hecho concesiones al
drama.
autor y á los actores, no quiere que la licencia de
Como nunca faltaba del teatro, y su gefe, llaestos ni de aquel llegue á tal punto, que destruynn
mado tambien coro, ere. uno de loa interlocutores
el placer y el interes que fl siente, ya por los sucede la pieza, era necesario que la escena fuese fija.
sos, ya por los personajes representados. El 1&gt;lacer
El espectáculo teatral de los antiguos en su mayor
de la representacion es semejante al que nos properfeccion, esto es, en los tiempos de Sófocles y de
duce una novela leida. Nace de la simpatía que
Eurípides, era pues una ópera, mezclada de repreejercen en nosotros las ideas ó sentimientos agesentacion y de canto, en la cual todas las artes, la
noa. Cuando asistimos á la representacion de
poesía, la música, la danza, la arquitectura, la pinEdipo, no solo no creemos que el actor es el destura y la escultura desplegaban el tesoro de sus
graciado Rey de Tebas ; pero ni aun creemos que
riquezas.
haya existido esta víctima del fatalismo. Con
De esta situacion de cosas se deducen fácilmente
todo, nos ponemo~ en su lugar; para lo cual hacelas reglas de la dramática griega. La escena era
mos todas los suposiciones necesarias, por imnecesariamente fija; pues el coro no debia faltar
posibles que sean. ¿ No temblamos muchas veces
de elle.. De aquí la unidad de lugar. Es verdad
con solo imaginar que estamos al márgen de un
que este inconveniente estaba compensado con la
precipicio!
grande extension de terreno que ocupaba el teatro:
El interes pues que excita el drama nace de que
extension que permitía representar á la vi&amp;ta de
nos sustituimos al actor, nsi como el de una novela
loa espectadores muchos sitios diversos, aunque
tiene el mismo orígen. Cualquier cosa que descercanos entre sí, como se ve en la primera escena
truya este impulso simpático, nos di~gusta, nos inde la Electra de Sófocles.
comoda. La verosimilitud teatral no se dirige
No variando la escena; no faltando nunca de
pues á hacer creiblea las cosas que se repre~entan,
ella algunos actores, era necesario que los sucesos
sino á hacerlas i11teresantea. Por esa razon se dan
que se representasen fuesen seguidos: de aqui la
al autor dramático muchas concesiones contrarias
unidad de tiempo.
á la verosimilitud ; por ejemplo, que César ó AleSi los sucesos eran inmediatos en tiempo entre
jandro hablen en verso castellano ó francés, que
aí, era tambien necesario, so pena de destruir el
una perspectiva que se uoa presenta sea el foro de
interes, que estos sucesos compusiesen una cuestion
Roma, la plaza de Atenas ó los pensilea de Babi•
única: de aqui la unidad de accion.
lonia: que un actor, á quien conocemos de vista ó
No bastaba que la accion fuese una: fué necede trato, sea Sócrates ó N eron, &amp;c., &amp;c. En la
sario que fuese muy sencilla, para dejar al coro la
ópera se aumenta mas el número de concesiones.
parte que le correspondía tener en el espectáculo.
Interesadnos y luzced lo &lt;¡ue querais: es la divisa del
Y asi es, que cuando los romanos escribieron come- espectador.
dias de accion complicada, pues una de Terencio
¿ Destruyen este interes las concesiones que se
ae componia de dos de Menandro, suprimieron el
oponen á la verosimilitud material de la escenu?
coro. Pero en la trngedie. romnna se conservó; y
No. Cuando no eran conocidas las decorncfonea
To¡¡. VIU,

~D

•

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
teatrales: cuando una miserable cortina era el
único medio de separacion entre el proscenio y el
vestuario, los pasages verdaderamente buenos interesaban á los espectadores. ¿ Y no nos arrancan
lágrimas las quejas de Andrómaca ó de Lear; no
nos estremecemos al verso de Don Mendo en

García del Ca,to.úar,
Aquel es el Rey, García:
solo á la simple lectura, y sin ninguno de los medios de ilusion ó verosimilitud dramática?
Pero lo que verdaderamente destruye el interés
~s la falta de verosimilitud moral, e~to es, que los
personajes hagan lo que no deban hacer, atendido
el carácter que se les ha atribuido, ó no bagan lo
que deben hacer bajo la misma hipótesis, ó en fin,
que el hombre se represente en la escena diverso
del que concebimos, del que somos, porque entonces se falsifica el principio de Terencio, en el
cual se funda todo el interes teatral:
Homo sum : humani nil a me alienum puto.
"Hombre soy: nada del hombre
Puede aerme indiferente."

griego, por mas estrechas que fuesen, eran sufi•
cientes para les exigencias del auditorio, y para
las necesidades del poeta. No olvidemos que la
mayor parte del tiempo del espectáculo se empleaba
en los movimientos y cantos del coro: pero aun le
quedaba hueco al autor para desplegar suficientemente cuatro ó cinco caractére~, entre los cueles
sobresalía uno ó dos, para formar el nudo de una
accion sencilla, y para conducirla con un corto
número de incidentes nl desenlace. Lo mas dificil
en toda composicion dramática, que es la descripcion y unidad de los caractéres, podía hacerse con
comodidad en aquel cuadro, por mas reducido que
fuese: pues bastaba presentarlos en dos ó tres
ocasiones para que fuesen conocidos. Todo lo que
había que pintar era el hombre exterior, ain luchas
que despedazasen su corazon, sin particularidades
ni circunstancias que caracterizasen el individuo:
en fin, sin esa infinidad de matices diversos que
han introducido en los vicios y virtudes de la so-·
ciedad humana el uso de la vida doméstica por una
parte, y por otra la creencia de una religion que
influye inmediatamente en laa costumbres.
El Edipo Rey de Sófocles es justamente tenido

Pero si el personaje que nos presentan no tiene por el drama mas complicado del teatro de Atenas;
punto alguno de contacto con la humanidad tal Y es admirable la sagacidad con que el autor desen~omo Ja concebimos, en vano cansará el actor: vuelve sucesivamente todas las partes del terrible
no nos interesará, porque nada de hombre (nil hu- misterio, encerrado en la existencia de aquel héroe,
mnni) leremos en él.
victima del fatalismo. Pero obsérvese que si la
Asentados estos principios, veamos si Sófocles y intriga de la fábula costó algun desvelo al trágico
Eurípides tuvieron ~astante con les formas del griego, no puede decirse otro tanto de la invencion
teatro griego y con las concesiones que les hacia el de los caractéres. Edipo es Rey, Y buen Rey ;
auditorio de Atenas para representar fielmente el pero no olvida el orgullo de su dignidad, ni la
hombre tal como era conocido en el siglo de Arís- irascibilidad de su condicion en sus contestaciones
tides y de Pericles.
con Tire~ins y Creonte; en esta parte es idéntico
El hombre que conocían los griegos era pura- su carácter al de Agamenon disputando con Pirro
mente fisiológico en cuanto á la moral. Como en las Troyana, de Séneca, y al del Rey de Corinto
aquella nacion ingeniosa babia convertido todas en la Medea del mismo, mandando salir de su
las pasiones en divinidades, mal podría exigir de
Estado á la esposa abandonada de Jason. 'Medea
los hombres que fuesen mejores que sus dioses: y Clitemnestra adoran un mismo dios, que es el de
mal podría condenar en la humauidad que cediese : la venganza; solo se diferencian en los medios de
al poder del destino, ni al fatalismo que la religion 11 conseguirla. Hércules atormentado por el veneno
pagana preconizaba. Así es que en el teatro griego del Centauro Neso; Ayax por el oprobio de su
las pasiones caminan siempre en linea ,·ecta, por , locura, y Filoctéte@, llagado y abandonado en
decirlo asi, sin que detengan ó tuerzan el paso por Lemnos, se quejan de la misma manera. En fin,
el remordimiento ni por la advertencia de ningun
Electra, vengativa como su madre, Y Orestes, in•
freno interior.
, citado por los mismos dioses al panicidio, tienen
Casi no babia en Grecia Tida doméstica que igual impetuosidad, no detenida por ningun freno, ·
tanto contribuye á imprimir caractéres individuales para lograr su infausto proyecto.
á las pasiones y á las costumbres. Los ciudadanos .
Había otro motivo mas p1tra que fuese menos
vivían en -el foro: las ideas y sentimientos, y basta \ dificil la descri pcion de los caractéres; y es que no
los sucesos y los afectos eran comunes.
era lícito á los poetas alterar en la escena la idea
El poeta dramático que debia describir una so- que los griegos tenían formada de sus antiguos
ciedad de esta especie, no podia quitarle á las pa- héroes y monarcas: idea conservada por la tra.disiones humanas el carácter de generalidad que cion ; alimentada por la creencia gentílica, que retenian. El ambicioso, el amante, el vengativo, el conocia como deidades á muchos de aquellos béiracundo, el virtuoso, el patriota, el héroe debian roes, y ligada con les pasiones políticas de las renecesariamente ser pintados con los colores propios públicas griegas, que se complacían en no ver mas
de su vicio ó de su virtud : mas no era posible que crímenes é infortunios en los palacios y en las
introducir en el cuadro circunstancias ó diferen- familias reales. Asi el único trabajo del poeta era
cias individuales: porque esas diferencias no exis- conducir la accion, escribir buenos versos Y comtian en la realidad viviendo todos los ciudadanos poner diálogos naturales é interesantes.
de una misma manera.
Vemos pues que el teatro de la antigüedad satisDe aqui se infiere que llls reglas ilel teatro facia completamente las e.xigencias del auditorio

se

I¡

l

•

DE lWiTOHIA, BELJ.AS LETHAS Y ARTES.
que asistia al espectáculo, pues Je presentaba personajes conocidos de su historia bajo el n~pecto que
mejor satisfacía sus pasiones; y en ellos veia y
. con placer al hombre, tal como era entonces
'
veia
tal como le importaba estudiarlo y conocerlo: est~
es, exterior y entregado al ímpetu de sus pasioneti
y al imperio ciego del destino.
Aai no debelBOtl extra6ar que Aristóteles, dic.
tando reglBS de poee!a d ramátiea á su nacion y á
1u siglo, insertase como cánones del buen gusto, al
lado de los principios que tienen su origen en la
naturaleza,• lu prácticu y cottumbres del teatro
de Atenu; ni que Horacio reprodujese una parle
~e ellas en su epietola á lot Pieones, pues nadie
ignora que la literatura romana fué imitacion ó
copia de la griega : y como por otra parte la religion y la vida ci,il eran las mismas en ambas
naciones, debian serlo tambien loa espectáculos
dramáticos.
Hemos dic'10 y probado que la escuela actual del
romanticismo dramático tiene por objeto describir
el_ lumwre fi,ioUgiro de Sófocles y de Eurlpides.
S1 su objeto es el mismo que el del teatro griego,
no u.hemos que pueda haber ruon para abjurar
las formas antiguas, sino la falta absoluta de genio
en los dramaturgos actuales.
En efecto, estos tienen sobre los poetas griegos
una ventaja preciosa, y es haberse desterrado el
coro de la tragedia moderna. Pueden pues desenvolver con _mas amplitud la accion, describir con
~as exactitud los caractérea. ¿ Qué necesidad
tienen de quebrantar las tres unidades? ¿ N0
~asta una sola fábula, un solo lugar, un tiempo no
mterrumpido para desenvolver un carácter de los
que ahora se presentan en escena? Para describir
un adúltero, una prostituida, un ministro infame
una princesa digna de la horca; para pintar eso;
monstruos, esas puiones desenfrenadas esa inmoralidad sin contrapeso alguno, ¿ se nece;itan tantas
li_ce_ncias? Cuanto mas pronto se llegue al suic1d10, catástrofe obligada de todos esos dramas
como en otro tiempo lo era el casamiento
.
p
,
meJor. ¿ or qué no hacen lo que hacian los
Sófocles
y Sénecas describiendo lo mismo? i•Será
.
por eJercer actos positivos de independencia y de
desprecio al código de Aristóteles ? No: ya die_ran ellos algo por ser capaces.de escribir la Jayra
ó la Alcira. No observan las reglas, porque carecen de talento dramUico. Si lo tuviesen no se
arredrarian de la estrechez de los prece;tos: al
contrario, los mismos preceptos, la misma dificultad de observarlos, les servirían de estímulo y de
alas para volar. Ninguno de los dramas de que
bablaruos encierra tantoR incidentes como una comedia de Calderon ; y vemos que este poeta
cuando quiso someterse á las reglas, compuso co~
la misma facilidad que en sus demaa comedias
Diganlo, si no, el mautro de danzar y mas au~
loa empetio, de •ei8 hora,, que aunque' colocada en
todas las ~is_tas entre las apócrifas suyas, es en
nuestra opm1on auténtica: á lo menos de Calderon
en;l estilo Y el juego dramático.
. osotroa estamos muy lejo~ de creer que las tres
celebres unidades sean reglas dictadas al drama

será

20!3

por la misma naturaleza. No tardaremos en manifestar los fundamentos en que nos apoyamos para
creerlas reglas de mera convencion. Mas no hay
duda que pertenecen á la verosimilitud material;
y por tanto son de tanto valor en In dramática por
lo meno1 como la propiedad de las deroraciones y
ele los trajes. Deben observarse huta donde sea
posible, ain minuciosa supersticion. Todo hombre
de bnen gusto tolerará pacientemente su quebrantamiento, siempre que sea necesario para producir
grandes efectos teatrales¡ pero no pennitirá esa
licencia al autor que abuse de ella para presentar
monstruosidades en moral y en literatura.
A. 1,.

RAZON PARA ACEPTAR LA PRIMERA
OFERTA.
Lu mujeres oprenden desde su ju,entud á considerar el matrimonio como el grande y principal·
objeto de su existencia. En el funda sus esperanzas de felicidad esperando asimismo rivalizar ó
mas bien eclipsará sus compañeras, y hasta quien
será la primera á cnsarse en una familia es tambien
asunto de particular eonsideracion. Estas circunstancias militan pues fuertemente en favor del
amante que hace la primera oferta de matrimonio.
El co~n femenino es generalmente bueno y generoso, siente au propia debilidad que le hace incapáz de arrostrar por si solo las pruebas y penalidades de la vida, necesitando el apoyo de otro á
fin de disfrutar las delicias mas congeniales á sus
sentimielltos, y la emanacion de aquellos tiernos
afectos, de cuyo ejercicio dependen principalmente
los goces mentales de la mujer. Hé aquí la razon
porque el amor de muchas jóvenes llega por grados
á fijarse irrevocablemente en aquellos á quienes al
principio solian mirar con la mayor indiferencia
si no con desprecio¡ y esto solo á impulsos de un
principio recóndito de generosidad inherente á su
naturaleza misma, principio absolutamente indispensable para mantener el debido equilibrio en
nuestros derechos y placeres respectivos asi como.
para regular la conducta de un sexo respecto del
otro.

CRISTAL.
es, dke Plinio, que los descnbrimientot
mas importantes han sido hijos de la casualidad.
Algunos mercaderes que llevaban nitro se pararon
cerca de un rio que nace en el monte Carmelo y
no hallando piedras con que sostener sus oÍlas
usaron ~gunos pedazos del nitro que traían, los
cuales disueltos gradualmente por el fuego se mez.
ciaron con la arena y produjeron una sustancia 11q uida transparente que en rcalída&lt;l no era ol?~
cosa e¡ ue cristal.
CIERTO

�EL INS'l'l"ll'CTOil, O REPERTORIO

EL BARCO DE VAPOR TITULADO EL "PRESIDENTE."

DE HI5TOHIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
importantes de luz abundante, ventilacion y espacio con las decoraciones mas ricas.
El primer puente consiste en un espacioso salon
ó comedor de 34 piés de anchura y 28 de extension
(veáse el grabado que antecede), el cual comunica
por una doble entrada con un ancho y elevado
corredor que se extiende hasta la parte posterior
del 11avio. A cada lado de este corredor hay una
série de habitaciones suntuosas para pasajeros de
primera clase, las cuales se hallan perfectamente
alumbradas y ventiladas. La entrada á estas habi•
taciones 110 está en el corredor mismo, sino en
pasillos separado·s alumbrado cada uno de ello~ por
una espaciosa ventana. En la parte posterior de
este puente hay una cómoda habitacion para el
uso exclusivo de las señoras, y otra tambien de
sama elegancia para una familia particular.
Las decoraciones arquitectónicas y los muebles
pertenecen al estilo gótico de los siglos XIII y XIV.
El aspecto que presenta el comedor al entrar en él
desde la galería es de mucho gusto y sencillez.
Los entrepaños ó cuarterones que forman las paredes están cubiertos de labores góticas ricamente
talladas, pintadas en imitacion de madera de roble
y altamente pulimentadas. El centro de los cuarterones es de un color muy quieto y agradable.

Los muebles son de roble macizo de hechura
gótica exquisitamente tallados y pulimentados:_ y
los asientos de las sillas, sofas, &amp;c. son de terciopelo de Utrech bordado, de un rico color de café.
Hay cuatro mesas colocadas á lo largo del salon
las cuales pueden en caso necesario extenderse lo
suficiente para comer en ellas 120 personas á un
tiempo. Los sofás se hallan colocados al rededor
del salon y uno en cada ventana. Hay tambien
cuatro hermosos aparadores góticos bien provistos,
y adornado cada uno de ellos con el retrato de un
"presidente" americano, entre los cuales figura el
general Washington. Esto, con la adicion de una
multitud de espejos y arandelas produce un efecto
muy vistoso.
El @alon de las señoras es asimismo muy elegante: ios adornos, tambien por el estilo gótico,
son de color blanco recamados de oro; las paredes
están cubiertas de papel en el cual se vé sobre un
fondo color de ceniza la rosa inglesa enlazada con
la estrella americana.
Pero el corredor ó galería ( veáse la lámina sL
guiente) es la parte que en riqueza de efecto y
mérito de composicion excede á cuanto hemos
visto á bordo de buque alguno, y parece mas bien
la galería de un palacio: el techo, las claraboyas,

las paredes, y las puertas ostentan los tallados
góticos mas ricos ejecutados en madera de roble.
Ocupan el centro de los cuarterones por ambos
lados pinturas hechas en imitacion de los tapices
antiguos sobre un rico fondo carmesí, las cuales
representan la historia y hechos de Cristobal Colon,
comprendiendo todos los sucesos mas importantes
de so vida, entre los cuales figura en primer lugar
el descubrimiento de las Américas.
Estos cuadros, todos ellos originales, están muy
bien compuestos y pintados, particularmente considerando la cliticultad de imitar la labor de la ta-

piceria. Observaremos de paso que la adopcion
de la arquitectura gótica de su tiempo y la historia
de Colon, en un buque llamado el "Presidente" y
destinado al tráfico con América, es muy oportuna
y de excelente gusto.
Es tambien de notar el modo en que se ha hecho
que la introduccion de la luz y aire al puente inferior contribuya al adorno de la galería misma, colocando en su centro un receptáculo para flores y
una escalera de caracol excesivamente liger1 y
elegante que es el medio de comunicacion entre
ambos puentes.

Comedor en el barco de vapor el "Presidente."

EN el tomo v, de este periódico, pág. 254, se hizo
una descripcion del hermoso barco de vapor B1-itish
Queen. Este buque, el mayor que se había construido jamás, excitó la admiracion del público y
. ser el extremo á que podía llegarse en este
'
parec10
género de estructuras; mas como la marcha del
saber é industria humana es siempre progresiva,
110 tardó mucho en eclipsar las glorias del British
Queen y disputarle la supremacía otro barco de
vapor el" Presidente," mayor aun y mas maanífico
construido el año siguiente. El temor de ;arece;
prolijos y cansar tal vez á nuestros lectores con la
d_escripcion de este magnífico bajel, análoga hasta
cierto punto á la del British Queen, nos indujo á
no hacer mencion de él, pero la funesta notoriedad
que hoy le dá la incertidumbre de si habrá zozobrado en su último viaje de Nueva York á Londres
1&gt;arece despertar el interés hácia todo lo que tiene
relacion con este buque ¡ por cuya razon no será
acaso fuera de propósito que demos una idea á
nuestros lectores de la grandeza y suntuosidad de
su interior, refiriendonos respecto á su apariencia
exterior á la reprcsentacion pictórica del British
Queen que acompaña al artículo ya citado de El
Instructo:, pues la _diferencia _entre ambos es muy
poco constderable, siendo la prmcipal que el Presidente excede al British Queen en 350 toneladas de
porte y en fuerza de 100 caballos. El porte de
este último es de 2,016 toneladas con una fuerza de
500 caballos, y el del Presidente 2,366 y fuerza de
600 caballos.
Esre buque que sí no ha parecido (como nos
atrevemos á confiar aun) es sin duela el bajel
mayor y mas magnífico que existe en el mundo

'

salió de Nueva York para Londres el dia 11 de
Marzo debiendo haber arribado á esta capital hácia
el 26 del mismo mes: sin embargo ni ha llegado
aun ni se han recibido á esta hora noticias algunas
de él, sospechandose con sobrado fundamento que
ha perecido en el terrible huracan que ocurrió durante los dias 13 y 14. Ademas del considerable
valor del buque mismo cuya construccion sola
pasó de 400,000 pesos, y de su cargamento del cual
formaba parte una crecida suma en metálico, se
hallaban ó hallan á bordo muchas personas distinguidas por su rango y talentos: la supuesta pér•
dida de este buque ha causado pues una sensacion
profunda en esta capital. La primera pregunta en
boca de todos es ¿ Se ha sabido algo del Presidente? siendo la incertidumbre que existe sobre
este punto casi tan penosa como lo fuera la rea!izacion de los funestos preaentimientos que reinan.
Sin embargo no podemos menos de alimentar por
nuestra parte algunas esperanzas respecto á la salvacion de este hermoso vapor, si bien se fundan
estas en datos menos sólidos y fidedignos de lo que
desearíamos.
Las decoraciones interiores del Presidente son
de tal magnificencia que parecen j as tificar la apelacion que se le ha dado de vasto palacio flotante.
En lugar de las comodidades ordinarias que se encuentran á bordo de In generalidad de los buques,
contiene este vapor colosal una série de salones
que en la elegancia y gusto de su ornato pudieran
competir con las mansiones mas suntuosas de
tierra.
El acomodo para los pasageros en este magnífico
barco es de primer orden, y combina las ventajas

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�206

EL lNSTRUCTOH, O flEPERTOlUO

El puente inferior se halla simplemente dividido
en habitaciones espaciosas, claras y bien ventiladas, y de mayor ó menor elegancia, en las cuales
se hallan reunidas cuantas comodidades sugiere el
arte. En todo pueden acomodarse de 116 á 120
personas, y todas ellas tan bien, que nos veriamos
perplejos para preferir en el barco una habitacion
á otra.
Los asuntos de los cuadros que adornan el corredor son los siguientes: -

111

No. 1. A. D. 1470. Colon vendiendo mapas y cartas marítimas en Lisboa para mantener á su
familia y á su anciano padre en Génova.
No. 2. A. D. 1470. Colon en actitud contemplativa. Su espíritu emprendedor se enardece
hasta el entusiasmo por considerarse á sí
mismo como la persona que segun los sagrados
escritos debia llevar el evangelio á tierras desconocidas.
No 3. A. D. 1484. Colon se detiene á pedir limosna para sí y para su hijo á la puerta del
convento Franciscano de Santa Maria de La
Rabida situado á una media legua de Palos de
l\Ioguer en Andalucia. El prior Juan Perez
de Marcbena se interesa vivamente por él.
No. 4. A. D. 1492. Confereucia en el convento de
la llabida, en la cual Juan Perez Fernandez y
el médico García Fernandez se sorprenden de
la grandeza de las miras de Colon.
No. 5. A. D. 1492. El viernes 3 de Agosto de este
año dá á la vela Colon como almirante de los
mares y tierras que espera descubrir. El dia
11 de Octubre se hallaba Colon de pié en la
popa de su barco cuando divisó tierra á las
dos de la mañana. El buque delantero disparó entonces un cañonazo en señal.
No. 6. A. D. 149-2. Llega Colon y dá gracias al
cielo por el buen éxito de su empresa. Al
amauecer del 12 de Octubre desembarcó en el
Nuevo Mundo en la isla de San Salvador.
Los mas amotinados y rebeldes de la tripuladon le rodearon entonces abrazando sus rodillas. Los naturales desnudos y pintados miran á los blancos como huéspedes venidos del
cielo.
No. 7. A. D. 1498. Colon entra en Barcelona en
triunfo. Durante su viaje por España se le
tributaron honores reales hasta llegará Barcelona donde se hallaba la Corte. Trae consigo
á varios naturales de América,
No. 8. A. D. 1493. Es recibido en la Corte por
Fernando é Isabel que se pusieron en pié al
acercarse Colon, alzándole del suelo cuando
quiso arrodillarse ante los reyes.
No. 9. A. D. lóOO. Colon preso. A pesar del
éxito extraordinario de sus empresas, sus enemigos domésticos lograron persuadir al rey
que lo depusiera; y Francisco Bocadilla fué
enviado con orden de traerle aprisionado.
Llegó Colon á Cadiz aherrojado, lo cual causó
-1na indignacion tan universal por toda España que Fernando se vió en la precision de
negar haber tenido parte en esta injusticia,

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

Colon nació en 14.45 ó 1446 en Génova, y mnri6
á. la edad de 61 años pobre y olvidado. "Asi
acabó," dice el historiador, "una carrera noble y
gloriosa inseparablemente enlazada con el recuerdo
de la injusticia é ingratitud de los reyes."
'l'erminaremos esta descripcion del hermoso buque el Presidente reiterando nuestros sinceros
deseos de que no salgan fallidas las ténues esperanzas que aun nos complacemos en alimentar de
su salvacion.

RECUERDOS DE LA SUIZA.
CAPITUJ.0 IV.
GUESSLER.

En efecto, diez minutos despues, como lo hnbia
anunciado el piloto, y antes de que Guessler y los
guardias hubiesen vuelto de su sorpresa, estaba la
barca.junto á la ribera. Guillermo mandó que recogieran la vela, y, fingiendo que se bajaba para
amarrar una cuerda, agarró con la mano izquierda
s11 ballesta y apretó con la derecha el timon ; la
barca viró al momento, y presentando la popa
saltó Guillermo con la ligereza de un gamo á una
roca que estaba á flor de agua, mientras que el esquife, cediendo al impulso que babia recibido, se
alejaba extraordinariamente de la orilla: de otro
salto se puso Guillermo en tierra, y antes de que
Guessler y sus guardias pensasen en dar un grito,
habia ya desaparecido en el bosque.
Luego que se disipó la sorpresa causada por este
accidente, mandó Guessler que remasen hác!a la
ribera á. fin de perseguir al fugitivo. Un marrnero
saltó á tierra, alargó una cadena, y á pesar de las
olas se verificó el desembarco con toda felicidad.
.
Un 'arquero marchó á Alfort, á fin de que enviasen
escuderos y caballos á. Brusmen, á donde iba á. esperarlos el goberuador.
Luego que llegó á. la aldea mandó anunciar
Guessler por medio de pregon que el que entregase
á Guillermo reciliiría cincuenta marcos de plata y
estaría exento de pagar impuestos, cuya gracia se
hacia extensiva á sus descendientes hasta la tercera generacion; igual recompensa se ofreció por
Conrado de Baumgarten,
Muy cerca de medio dia era ya cuando llegaron
los escuderos y los caballos: Guessler marchó almomento á la aldea de Art, donde tenia tambien que
adoptar medidas _de rigor contra los asesinos del
gobernador de Schwanam, y á las tres salió de este
pueblo, y costeando el lago de Zoug llegó á lmmensea, y sin detenerse tomó el camino de Küssnaeh.
Los últimos acontecimientos que acabamos de
referir tuvieron lugar en un dia del mes de Noviembre; tocaba ya á su término, y Guessler,
deseoso de entrar en la fortaleza antes de que anocheciera, metia las espuelas al caballo. Mas al

llegar á la extremidad del camino de Küssnaeh,
acortó el paso haciendo seña á su escudero para
que se acercase,
- Me eres fiel, Niklans? le dijo.
El escudero se puso á temblar.
- Y bien? continuó Guessler.
-Perdonad, señor; yo no esperaba semejante
pregunta.
- Y no estás preparado para contestar á ella?
Prepárate, pues, para hacerlo.
- No se hará desear mucho tiempo mi contestacion: estoy á vuestras órdenes, siempre que no me
mandeis faltar á. mis deberes para con Dios y para
con el emperador.
- Y estás pronto á cumplirlas 1
-Sí, señor.
- Marcharás esta noche á Altorf, tomarás cuatro
hombres, irás con ellos á Burglen, donde les dirás
lo que tienen que hacer.
- Y qué tienen que hacer, señor?
-Apoderarse de la esposa de Guillermo y de sus
cuatro !:.ijos. Luego que asten en tu poder los
conducirás á la fortaleza de Küssnaeh; yo estaré
alli para recibirlos, y luego...
- Os comprendo, señor.
-No tendrá mas remedio que entregarse; porque cada semana que pase costará la vida á uno de
sus hijos y la última á su mujer.
No habia acabado Guessler de pronunciar estas
palabras, cuando dió un grito, soltó las riendas
alargó los brazos y cayó del caballo. El escuder~
se apeó al instante para socorrerle, pero ya era
tarde; una flecha le habia atravesado el corazon.
Era la que Guillermo se babia guardado cuando
Guessler le obligó á. quitar una manzana de encima
de la cabeza de su hijo en la plaza pública de
Altorf.
La noche del Domingo al Lunes siguientes se
reunieron los conjurados en Grutli; la muerte de
Guessler habia provocado esta reunion extraordinaria.
Muchos eran de parecer de lldelantar el dia de la
libertad, en cuyo número se contaban Conrado
de Baumgarten y Melchtal.
Pero W alter Furst y W erner StaufFacher se
opusieron, diciendo que ciertamente eilftJltrarian
apercibido al caballero de Andeuberg, lo que baria
mas dificil la expedicion; mientras que, si el pais
seguia tranquilo, á pesar de la muerte de Guessl~r, atribuirla esta catástrofe á una venganza particular, y tan solo se ocuparia de buscar al
asesino,
- ~ero, entretanto, exclamó Conrado, ¿ qué será
de Guillermo? ¿ qué será de su familia t Guillermo
me ha salvado la vida, y no se dirá que yo le haya
abandonado...
-Guillermo y su familia están en seguridad
dijo una voz.
.
'
-Ya nada tengo que añadir ... contestó Conrado.
-Tracemos ahora el plan de la insurreccion
dijo Walter Furst.
'
-Si los ancianos me permiten hablar dijo adelantán~ose un jóven del alto U nterwald:n, llamado
Zagheh, propondré una cosa.

207

-Cuál es? preguntaron los ancianos.
-Encargarme de la toma del castillo de Rossberg.
- ¿Y cuántos hombres pides para eso?
-Cuarenta.
-Advierte que el castillo de Rossberg es de los
mas fuertes de la jurisdiccion ...
-Cuento con medios para penetrar en él.
-¿Y qué medios son esos?
- No puedo revelarlos.
-¿ Estás seguro de encontrar los cuarenta I,ombres que necesitas?
-Sí.
-Queda aceptado tu ofrecimiento.
Zagheli se perdio en un grupo.
- Yo, dijo StaufFacker, me encargo del castillo
de Schwarau si quieren confiarme esa empresa.
- Y yo, añadió Walter Furst, me apoderaré de
la fortaleza de Uri.
Un asentimiento unánime acogió estas dos propos1c1ones. Cada conjurado se comprometió á
reclutar soldados entre sus amigos, durante las
cinco 8emanas que faltaban todavia para dar el
grito de libertad! y antes de separarse adoptaron
las tres banderas bajo las que debian combatir.
Uri eligió para la suya una cabeza ele toro con una
anilla rota, en memoria del yugo que iban á sacudir; Schwitz una cruz, en memoria de la pasion
de Nuestro Señor, y UnterwaldeR dos llaves en
honor del apóstol San Pedro, á. quien tenian en
gran veneracion en Sarnen.
La muerte de Guessler se atribuyó á una venganza particular como lo habian ¡,revisto los ancianos. Las persecuciones dirigidas contra Guillermo
se fueron enfriando, de resultas de su inutilidad, y
todo recobró la calma y la tranquilidad en las tres
jurisdicciones hasta el dia en que debia estallar la
conjuracion.
En la noche del 31 de Diciembre, el gobernador
del castillo de .Rossberg, como tenia de costumbre
recorrió los puestos, colocó las centinelas y dió el
santo, El castillo se quedó como dormido : las
luces desaparecieron una tras otra, el ruido fué
cesando por grados, y unicamente los centinelas
colocados en las torres interrumpieron este silencio
con el acompasado ruido de sus pasos y con los
gritos de alerta que repetian de cuarto en cuarto
de hora.
Sin embargo, á pesar de toda esta apariencia de
sueño abrieron con precaucion una ventanilla que
daba á ~os fosos del castillo: una jóven de diez y
o_cho á diez y nueve años asomó á ella la cabeza, y
sin reparar en la oscuridad de la noche dirigió sus
m!radaa al foso del castillo. Al cabo de algunos
tmnutos de una investigacion que las tinieblas
inutilizaban, pronunció el nombre de Zagheli.
Este nombre habia sido pronunciado tan bajo
que s~ hubiese podido confundir con un suspiro de
la brisa ó con un murmullo del riachuelo. Sin
embargo, fué oido, y una voz mas fuerte y mas
osada aunque prudente todavia, contestó con el
nombre de Anneli.
La j6ven permaneció inmóvil por un momento,
puesta la mano en el pecho como para ahognr loa

•

�2JS

EL INSTílUCTOH, O REPERTOTIIO

latidos de su corazon. El nombre de Anneli recorrió otra vez el espacio.
-Sí, sí, murmuró inclinándose hácia el sitio
desde donde parecía que le hablaba el espíritu de
la noche ; sí, querido mio ... pero perdóname; tengo
tanto miedo ...
-¡, Qué puedes temer? dijo In voz : solo velan
en el castillo loe centinelas que están en las torres
•.. no puedo verte y apenas te oigo: ¡, como quiere~,
pues, que ellos nos vean y nos oigan 1...
La jóven no contestó, pero dejó caer una cosa:
era una cuerda, á la que ató Zagheli la extremidad
de una escala: Anneli la recogió y sujetó en la
ventana. Pocos minutos de~pues entraba el jóven
en su habitacion, y queriendo Anneli retirar la

escala:

•

-Aguarda, querida mia, le dijo Zngheli, porque
necesito todnvia esa escala, y no te asuste sobre
todo de lo que va IÍ pasar; porque la menor palabra, el menor grito de tu parte, me costaría 1n
vida ...
-Pero ¿ qué sucede? ... En nombre del cielo! ...
dijo Anneli. Ah! 110mos perdidos! ... mira! ...
mira!... Y le enseñaba 11n hombre que acababa
de subir á la ventana.
- Nada temas, Anneli; son amigos!
- Pero yo, yo quedo deshonrada! exclamó la
jóven tnpamlo~e la cnra con las manos.
-K o lo crens: son los te,tigos que vienen á oir
el juramento que te hago de casarme contigo, tan
luego como la patria haya recobrado su libertad.
-La jóven se precipitó en loe brazos de su
amante.
Despues de haber subido los veinte conjurados,
retiró Zagheli la escala y cerró la ventana.
Los conjurados penetraron en el interior: sorprendieron á la guarnicion que estaba durmiendo;
encerraron á los alemanes en la caree! del castillo,
se pusieron sus uniformes, y la bandera de Alberto
siguió flotando en la fortaleza cuyas puertas se
abrieron el din siguiente á la hora acostum•
brada.
A medio dia, el centinela colocado en la torre de
vigía vió á varios ginetes que á todo escape se encaminaban á 1!1 fortaleza. Dos conjurados se colocaron en la puerta y los restantes formaron en
el patio. Diez minutos despues atravesó el caballero Andeuberg el puente levadizo. Quedó prisionero como la guarnicion.
El plan de Zagheli había sido completamente
llevado á rabo. Hemos visto que veinte de loe
cuarenta hombres necesarios para esta empresa
habian escalado el castillo y aprisionado á sus
dueños. Los otros veinte habían tomado el camino
de Sarnen.
En el momento en que Andeuberg salia del castillo real de Sarnen para ir á misa, se presentaron
á/1 los veinte jóvenes con corderos, cabritos, gallinas y otros regalos de costumbre: el gobernador
les dijo que entrasen en el castillo ; siguió su
camino. Luego que llegaron al patio sacaron unos
hierros puntiagudos que teuian escondidos: los
colocaron en los palos que llevaban y se apoderaron del castillo. Uno &lt;le ellos subió IÍ la plata-

DE HISTORIA, BELI..\S LE'l'HAS y ARTE::i.

forma y sonó tres veces la trompa. Era la 1cííal
convenida; y al momento resonaron de calle en
calle estrepitosos gritos: el motín babia empezado.
Corrieron á la iglesia para apoderarse de Andeuberg; pero avisado á tiempo, montó á caballo y
emprendió la fuga, dirigiéndose al castillo de Rossberg. Asi lo había previsto Zagheli.
Al bailio imperio! se le tuvo toda clase de consideraciones durante el dia; y por la noche pidió
que se le permitiese tomar el aire en la plataforma
de la fortaleza. Desde ella podía descubrir todo el
pnis que el dia anterior hnbia estado sometido ñ
su j urisdiccion ; y, apartando la vista de la bandera
en la que las llaves de Unterwalden habían reemplazado al águila de Austria, la fijó en direccion á
Sarnen y permaneció iomovil y pensativo.
En el ángulo opuesto del parapeto estaba Zagheli, tambien inmovil y pensativo, y con los ojos
clavados en otro punto. Los dos enemigos aguardaban, el uno un socorro para la tiranía, el otro un
refuerzo para la libertad.
A pocos momentos brilló una llama en la cima
de Axemberg; Zagheli dió un grito de alegria.
-¿ Qué llama es esa 1 dijo Andeuberg.
- Una aefial.
- ¡, Y qué significa esa señal?
-Que Walter Furst y Guillermo Tell han tomado el castillo de Urijoch.
l\lil gritos de alegria, que resonaron en In fortnlezn, confirmaron lo que Zaghelí acababa de decir.
-Segun veo todos los Alpes se han conHrtido
en un volean, exclamó Andeuberg: el Righi tambien se inflama.
-Sí, sí, tambien enarbola In bandera de la libertad, contestó Zagheli saltando de alegría.
-Cómo l es tambien una seííal?
-Sí, y anuncia que Werner Stnuffacher y Mechtal han tomado el castillo de Shwanau. Mirad á
ese lado, señor.
Andeuberg clió un grito de sorpresa al ver que el
monte Pilatos se cefiia tambien uno. diadema de
fuego.
-Esas llamas, continuó Zagheli, anuncian á los
de Uri y de Scbwitz que sus hermanos de Unterwnlden no se han quedado atrás, y que han torondo
el castillo de Rossberg y hecho prisionero al bailío
imperial.
Nuevos gritos resonaron en lo. fortaleza,
-¿ Y qué pensais hacer de mí? preguntó Andeuberg bajando la cabeza.
-Pensamos haceros jurar, señor, que no voh'ereis á entrar en las tres jurisdicciones de Schwitz,
Uri y Unterwalden; que no hostilizareis nunca á
los confederados; que no aconsejareis al emperador que nos declare la guerra, y cuando hayais
prestado este juramento quedareis en libertad para
retiraros á donde gusteis.
-¿ Y me será permitido dar cuenta á mi soberano de la mision que me habio. confiado?
-Sí, contestó Zaghelí.
-Bien. Deseo bajar á mi habitacion, porque
semejante juramento exige ser meditado, y mucho
mas cuando ~e trata de cumplirle.

( Se concluini.)

FÁBRICA DE SOMBREROS.

LA. costumbre de hallar desde la infancia satisfechas toduanuestras necesidades tanto las reales
como las ficticias creadas por un estado de
finada
con solo dar en camb'10 c1er
• rtaet · civilizacion,
.
ma eria
l' nomrnalmente equivalente, prod uce en 1a
genera idad de personas una indiferencia abaoluta
respecto. á los medios puestos en práctica para la
produce1on de_los diferentes oLjetos que en el ac!ual estado social oonsideramos como indispensables
a ~u~stro solaz y bienestar. Pocos hay entre el
casi ianumerable concurso de individuos q•~
f ·
d
= par1C1pan e _estos beneficios, á quienes haya ocurrido
cuan_ considerable es el número de operarios requendos para satisfacer las necesidades actuales
de _una persona sola: en el estado natural y selvático ~el_ hombre estas necesidades son ciertamente hm'.tadas, y tan sencillas que cada individuo
puede satisfacerlas por sí , pero en la é
d
'T .
'
poca e
Cl\'1 izac~on y refinamiento que hemos alcanz:ado,
~a _cuestion es ya muy diferente, y un número inmto de _goces Y conveniencias nuevas sugeridas 1
p~r s~ces1vos descubrimientos y adelantos en las
c1enc_1as y ar~es mecánicas, han creado un correspond1ente
numero de necesidades, fiet'1c1as
. s1. se j
•
quiere, pero que la costumbre hace tan imperiosas
como las que se califican de efectivas. Piense el
l ector por un 108
· ta ne
t en el numero
•
,
de obietos diversos que aphca á
d' .
•
de maravillarse d s; uso tano, y no podrá menos
ToM. VIII.
e a suma de trabajo colectivo
1
1

que representan, al considerar ,1ue en codo uno de
ello!, aun los de mas ínfimo valor, se han empleado
v_anos op~rarios ademas de los conocimientos cient1ficos pr~viamente puestos en requisicion paro la
construcc1on de máquinas instrumentos &amp;e H
d' h
'
' .
emos ic o que aun los de valor mas ínfimo y en
prueba de ello citaremos el alfiler, el cual a~tes de
llegar al estado en que se usa, paso por las manos
de c~torce operarios distintos, y sin embargo, ¿quien
considera
. t rumento
. á este pequeño y barato ms
c?mo d1g?o de fijar por un solo instante la atenc1on 7 ~Ulen se ocupa en pensar cómo se hace,
~l ~ábito, como ya digimos antes, embota la cu:
r10s1dad, y echando mano de los objetos de que
hacem?s uso constante, rara vez nos detenemos
á _~ons1~erar la cantidad de trabajo, industria
dihdgenc~a que ha sido necesario emplear para
pro ucc1oa de cada uno de ellos s·
b
t
d'
• m ero argo
es e estu io es
. t rucbvo
.
. á la par ameno e, ms
y
nuestro descuido en esta parte prop .
'
nueva
b d
orc1ona una
h II prue a e la frecuencia con que anclando
h:r:r :cupa~ion ó pasatiempo en que entretener las
,ª e oc10, pasamos por alto los medios ue
cont'.nuamente se nos vienen á las manos de c~nse,guir nuestro objeto con no menos utilidad que
pacer.
:,enetrados de esta verdad, nos proponemos dar
ca _ida en l~s columnas de nuestro periódico á una
sér1e de articulos descriptivos de los procedimientos

1!

2E

�210

ET, INSTRUCTOR, O REPERTORIO

f.ibriles mas usuales é importantes : nuestra residencia en este país que puede con razon llamarse
industrial por excelencia, nos facilita los medios
de desempeñar este objeto con garantías de buen
éxito, y esperamos que nuestras tareas no serán
inútiles en los países donde circula este periódico,
respecto á que procuraremos insertar siempre en
nuestras élescripciones In de los último~ adelantos
y descubrimientos hechos en el asunto de que se
trate. Empezaremos por la fábrica de sombreros,
suplicando al iector nos acompafie en la visita que
vamos á hacer á uno de los principales establecimientos de Londres en este género familiar de
industria.
La fábrica de sombreros de los Señores Christy
desde luego presenta á los ojos del espectador un
aspecto imponeote. Ocupa una série extensa de
edificios situados en la margen meridional del rio
Támesis, y á ambos lados de una calle bastante
ancha que divide 1a fábrica en lo que llamaremos
bandas oriental l' occidental. A cada una de estas
dá entrada desde la calle un ancho portal. Al
entrar por la puerta de la banda oriental, el primer
objeto que se divisa al extremo de una larga avenida es una altísima chimenea en conexion con
una máquina de vapor, y la cual se eleva á unos
ciento y sesenta piés de altura. Sobre el portal
Jiay una série de alma-cenes ó depósitos para lanas
y otros artículos, siguieodose é. estos almacenes al
ludo izquierdo de la avenida varios edificios ocupados por los operarios que hacen las gorras ele
pafio, los enfardeladores y otros varios dependientes
de la fábrica. Al lado derecho de ,la misma avenida hay otra série de edificios que consisten en
un al macen construirlo á prueba de fuego para bar¡¡ices; talleres para la fabricacion de sombreros de
.sed a, y otros en que se ejecutan las primeras operaciones de la de los de castor. A la izquierda de
Ja gran chimenea hay un edificio donde se hacen
los sombreros comunes de charol que usan los marineros, y cerca de-él hay otro portal que conduce
en direccion septentrional á una segunda avenida
rodeada tambien de edificios. Consisten estos en
un obrador de tornero donde se construyen los
moldes para los sombreros; un depósito de goma
laca ó resina, donde la quiebran, muelen y preparan para. uso ; un obrador de cerrajero para
reparar y componer el herraje .usado en diferentes
puntes de la fábrica: un molino -y, piezas para
aserrar madera donde sierras movidas por el vapor
cortan troncos de árboles en tablas con Jas cuales
hacen las cajas para la exportacion. Un depósito
de palo de campeche donde una máquina muy poclerosa corta el palo en hebras delgadas. Otro de
pieles en el cual el pelo de castor y otros, son se¡,arados del pellejo por medio de una máquina.
Obradores donde arrancan de las pieles los pelos
bastos; la máquina de vapor con su hoguera, caldera y demns dependencias; un obrador para cardar la lana; otro para separar las diverdas clases
de pelo; y ademas un gran número de almacene~,
,depósitos de madera de construccion y otros, un
obrador de carpintero, &amp;c. E~to nos conduce ni
ntremo septentrional de la avcni&lt;la, y volviendo

por el opuesto pasamos otra série de almacene! y
obradores de diferentes clases, un vasto lavadero
de lanas, escritorios, oficinas de despacho, &amp;c.
Atravesando la calle hácia la banda occidental,
nos hallamos de nuevo en medio de otra tanda de
obradores como los anteriores, donde se ejecutan
otra série de operaciones pertenecientes á la fábrica.
Aqui vemos la tintorería, las ofir.inas para la con•
clusion de los sombreros, los almacenes para el
depósito de estos despues de concluidos, &amp;c. Sin
embargo esta bando. no es tan extensa como la
oriental.
Este bosquejo topográfico de la apariencia que
presenta lo. fábrica en su exterior, parecerá acaso
inútil á aquellos que no teniendo proporcion de
visitarla pueden solo interesarse en lo.s operaciones
y mecanismo interior de ella; pero nuestro objeto
al hacerlo es &lt;lar al lector una idea de la inmensidad é importancia de esta fábrica la cual mas
que de establecimiento particular presenta el aspecto de una poblncion ó república de operarios
de varias clases. Con efecto parecerá extraño oir
hablar de molinos para aserrar maderas, cerrajerías
y carpinterias en una fábrica de sombreros ; pero
esto es solo una prueba, entre las muchas que pudieran citarse, de las ventajas que produce la centralizacion en la economia de una fábrica inglesa,
combinada con la division de trabajo dentro de fos
paredes de la fábrica misma.
El medio mas oportuno para dar una idea clara
y distinta de las operaciones que se efectuan en la
mayor parte de estas diversas oficinas, será acaso
trazar la historia de un sombrero de castor desde
el momento en que entran en la fábrica los materiales en bruto hasta aquel en que el sombrero, ya
concluido, es depositado en el al macen.
Si @e preguntase á una docena de individuos para
quienes es nuevo el procedimiento, "¿ de qué modo
se hace un sombrero de castor?" es probable que
cada uno diese una respuesta diferente. Este creeroa
que se vaciaba en un molde; aquel imagina·cia
acaso que la piel entera del castor endurecida por
medio de resinas ó gomas constituye el sombrero,
recibiendo la forma requerida: otro daría por supuesto que el pelo del animal tejido de un mode
particular forma Jo. cubierto. exterior de un molde
de carton apropiado; pero acaso ninguno de el1011
tendria una idea del bello procedimiento por el
cual se obtiene el fitltro que es la base de lo. fabricacion de sombreros. Un sombrero de castor consiste principalmente de dos partes, á saber el cuerp&lt;J
y la cubierta. El primero se compone de lana y
pelo basto mezclados, afieltrados, endurecidos y
amoldados ; y el segundo de pelo de castor unido
despues ni cuerpo por el procedimiento del fieltro.
La lana y el pelo son pues los ingredientes que
principalmente se emplean. Eu los sombreros de
calidad inferior, se hace uso de lana basta para el
cuerpo, y pelo mas basto1 y á veces lana tina, para
la cubierta.
La lana á su ingreso en la fábrica se halla aun
sucio. y crasa, y contiene una gran parte de la
humedad que Jeriva del animal. Llénnla al lavadero Je que hemos hecho mencion, el cual se lialla

DE lllSTOlUA, BELL\S LETRAS Y ARTE~.

211

es del tamnfio del conejo comun y tiene como el
en el piso bajo á nivel de la calle, y donde el vapor
castor y el coypo dos cla~es de pelo de diferente
que arrojan inmensas calderas y tinas indica la
grado
de finura. Ln. piel de este 11ni~al emite ~n
escala extensa del procedimiento. La lana despues
olor
muy
fuerte de almizcle de cuya circunstancia
de pasar por varias aguas que extraen de ella toda
deriva su nombre.
la crasitud é impurezas, es prensa1la en una prensa
La piel de la liebre y la del co11Pjo son tan
de tuerca donde suelta toda el agua que contiene,
conocidas
que no es necesario entrar en su desquedando ya entonces limpia. Desde el lavadero
cripcion.
pasa la lana á una ¡&gt;ieza muy ventilada donde la
Hemos hecho una pequeña digresion con el obdejan secar, y cuando ha de usarse la cardan por
jeto
de manifestar la naturaleza de las diferen!es
medio de una máquina apropósito donde quedan
pieles
empleadas por el sombrerero. Los pelleJOS
las quedejas desenredadas y prontas para pasar
cuando
entran en la fábrica- se hallan, corno litá manos del sombrerero. Esta máquina de cardar
lana sucios y grasientos, por Jo cual la primera
es movida por la máquina general de vapor que
ope~cion es lavarlos con agua y jabon. Efectúase
pone en movimiento todas las demas de la fábrica.
Pasemos ahora á explicar la preparacion de la esto en el mismo extenso lavadero donde se limpian las lanas: despues de enjutos y cuando sepiel ó pelo como lo hemos hecho de la lana.
requiere hacer usa de ellos, pasan á una sala donde
La voz piel en sentido general y éon-1eferencia á
la fabricacion de sombreros se refiere á la cubierta un crecido número de mujeres sentadas en banquillos se ocupan en arrancar á mano el pelo largo
vellosa de algunos animales como el castor, el oso,
y basto de las pieles: este pelo como ya digimos,
la marta, la liebre y el conejo. Estas pieles antes
es absolutamente inútil al fabricante de sombrero~,
de adobarlas y sin mas preparacion que dejarlas
y si lo preservan es tan solo con el objeto de vensecar despues de azrancadas del cuerpo del animal,
derlo para rellenar cojines ú otros usos semejantes.
se llaman propiamente pellejoa, y solo despues de
Cada una de estas mujeres coloca el pellejo sobre
adobada y curtida la parte interior obtienen el
su rodilla ó un banquillo bajo, y por medio de un
nombre de pieks en un sentido estricto, y este es
cuchillo que obra contra el dedo pulga!' arranea
mas limitado aun cuando se aplica al pelo mismo
el pelo largo, resguardando sus dedos con fuertes
~ortado de la piel y presentado en forma de filadedales de cuero.
mentos delicados.
Pasan luego los pellejos á uno.- pieza inmerliote.
En esta última condicion es la piel útil al fadonde
á uno poco acostumbrado al estrépito de la
bricante de sombreros, y las pieles á que dá la
maquinaria todo le pareceria ruiclo y confusion.
preferencia son las del castor,, la almizclera el
Esta es la pieza destinada á cortar ó separar el
coypo, la liebre y el conejo, de las cuales las pri•
pelo
de las pieles, y en ella hay seis ú ocho mámeras son con mucho las de mas valor. El castor
quinas
en activo movimiento servida cada una de
se cria principalmente en l'os distritos occidentales
de la América del Norte donde su modo peculiar ellas por una muger. Estas máquinas no dejan
de tener alguna semejanza con el instrumento de
de vivir ha dado origen á una multitud de relatos
suplicio
que se u.sa en Francia llamado guillotina.
maravillosos de cuya verdad se duda mucho en el
dia. Los pellejos tales como vienen de América son
bastante planos y duros, y miden sobre tres piés
de largo y dos de ancho. El pelo exterior, de color
parduzco es de poco valor para el sombrerero ;
. tiene el castor otra clase de pelo interior, finísimo,
corto y espeso ; este es el pelo usado en la fabricacion de sombreros. Mas adelante explicaremos
el modo de separar ambas clases de pelo.
El coypo, por cnyo nombre es conocido en Europa, es un animal pequeño ( Myopota111U1J Bonaric11sis) que se cria en varias partes de la América
del Sur. El pelo exterior es largo, basto, y de
color rojizo, y el interior muy fino y de un pardo
ceniciento. Hace poco mas de treinta años que
los sombrereros, inducidos por el alto precio que
habia alcanzado el pelo de castor, que durante un
tiglo babia subido de cinco hasta veinte pesos por
libra, empezaron á usar la piel del coypo; pero
desde entonces se ha hecho tan general su u.so que
solo en Inglaterra han solido importarse en un año
un millon de estas pieles. El coypo es aun poco
conocido de los naturalistas, pero algunas peculiaridades en la piel debajo del pelo han.ocasionado
muchas conjeturas entre los que tienen frecuentes
oportunidades de examinar estas pieles, respecto á
la estructura y hábitos del animal.
La almizclera es natural de la América del Norte

�EL INSTllUCTOR, O REPERTORIO
t' na cuchilla ancha y larga, con el corte hácia
abajo, juega rápidamente con un movimiento vertical: introducido el pellejo entre la cuchillo. y un
punto de apoyo en In parte inferior, es cortado el
1,elo con una precision extraordinaria. El grabado anterior representa una de estas máquinas.
El pellejo a, despues de separado el pelo de él,
pasa entre dos rodillos mientras que el pelo mismo
b queda depositado en un lecho ó capa muy ténue
sobre un paño sin fin. A primera vista parece que
el pellejo deberá inevitablemente quedar cortado
en menudas tiras, pero por medio de un ajuste
admirable del mecanismo es removido el pelo sin
cortar In piel en lo mas mínimo. La mujer que
atiende á la máquina, la pone en movimiento ó la
para cuando es necesario, guia el pellejo por ella,
recoge los filamentos de piel, &amp;c. Si quedan algunos pequeños fragmentos del pellejo con el pelo
sin cortar, los tienden sobre una mesa, y mujeres
provistas de una especie de cuchilla con el corte
semicircular convexo, acaban de despojarlos. Las
pieles desnudas son inútiles para el sombrerero que
las vende á los que fabrican la cola deretal.
Hemos visto en la primera sala que visitamos
·á un gran número de mujeres ocupadas en anancar á mano los pelos bastos y largos de las pieles
los cuales para nada sirven en la fabricacion de
sombreros: mas no es posible separar enteramente
por este medio el pelo basto del fino, asi que despues de cortado el pelo en las máquinas como acabamos de ver, lo trasladan á otra pieza donde hay
una máquina por cuyo medio se efectua la separacion absoluta, Esta sala es acaso la mayor en
toda la fábrica y presenta un aspecto singular.
No es muy elevada, pero mide cincuenta piés de
largo sobre cuarenta de ancho, y tiene ocho tubos
ó mangas huecas que ocupan casi la extension
total de ella. La accion de estas máquinas huecas
es muy bella, y podrá tal vez comprenderse sin
entrar en muchos pormenores respecto al mecanismo. Cierta cantidad de pelo de castor ú otra
clase es introducida. por un extremo, cerca de un
compartimiento ó tambor abierto por los costados
dentro del cual jira un volante de aspas con una
velocidad de cerca de dos mil revoluciones en un
minuto. Todos sabemos, aun por el sencillo ejemplo que proporciona un abanico de señora, que
un cuerpo puesto en movimiento, agitando la atmósfera produce una corriente de aire, y cuando
el movimiento es tan rápido como el que acabamos
de indicar, la corriente llega á ser muy poderosa.
Esta columna de aire empuja al pelo á lo largo de
la manga hueca hasta el extremo opuesto de la
máquina, produciendo al ejecutarlo un efecto tan
vistoso como útil. Todos los pelos bastos y proporcionalmente inútiles quedan adheridos á un
paño que se extiende en lo interior del tubo, al
paso que los filamentos mas delicados son impelidos por él hasta quedar depositados en un receptáculo al extremo opuesto : el grabado anexo representa este aparato : a es el punto por donde
se introduce el pelo: b la caja que contiene el
Yolante ó rueda de aspas: e el tubo ó manga
hueca por el cunl es impelido el pelo; y del re-

ceptáculo donde queda depositado. Solo un arreglo muy ingenioso del mecanismo puede producir una separacion tan completa como la que
aqui se efectua, pero el principio en que se funda
no es dificil de comprender. Si no hubiera atm!isfera ó si se extrajese el aire de un paraje cerrado,
un doblon de oro y una pluma, por mucha diferencia que hubiera entre el peso de uno y otra
caerían al suelo con igual velocidad, pero en circunstancias ordinarias el doblon caeria por supuesto mas de priesa que la pluma, por ofrecer el
aire mucho mayor resistencia á esta que á aquel.
Asi como la resistencia que ofrece la atmósfera
á un cuerpo en movimiento obra con mas fuerza
sobre una sustancia ligera que sobre una pesada,
lo mi~mo sucede con el aire cuando es este el que
se mueve obrando como fuerza motriz. Cuando
partículas de arena y cascajo son impelidas por el
viento, las mas Hjeras son empujadas á mayor distancia. Esto es precisamente lo que se efectua
con las dos especies de pelo en la máquina que
llamaremos "soplante ; " las fibras mas finas y
lijeras son impelidas al extremo mas remoto de
ella.
Hemos Tisitado ya aquellas partes de la fábrica
donde se preparan los materiales en bruto antes
de pasar á mano&amp; del sombrerero. Continuando
ahora nuestra visita, entregaremos estos materiales
á los operarios que hacen los cuerpos ósea armazones, y examinaremos el procedimiento por medio
del cual adquieren la forma requerida.
En un rincon de la fábrica hay un cuarto oscuro
y lóbrego donde vemos al rededor de una humeante
caldera seis ú ocho hombres activamente ocupado$
en una operacion cuya naturaleza puede apenas
adivinarse entre las nubes de vapor que los rodean.
Los pasaremos sin embargo, é iremos á visitar
otras oficinas mas arriba donde se tejen uno con
otro la lana y el pelo. El armazon de un buen
sombrero de castor se compone ahora generalmente
de ocho partes de pelo de conejo, tres de lana de
Sajonia, y una de vicuña. Una cantidad de estos
materiales suficiente para hacer un sombrero ( sobre
24 onzas) es puesta eu manos de un operario cuyo
trabajo pasaremos ahora á examinar siguiéndole á
la pieza inmediata. Al entrar en ella se percibe
un ruido estraño como de una cuerda tirante puesta
en rápida vibracion, y desde luego se echa de ver
que el manejo de esta cuerda por el obrero es una
de las muchas operaciones en la fabricacion de

I
DE IITSTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
sombreros cuyo buen éxito depende exclusivamente
&lt;le la habilidad en la manipulacion. Delante de
una série de ventanas se extiende un espacioso
banco, y cada operario tiene un pequeño compartimiento apropiado para su uso. El instrumento de
que se vale es muy semejante á un arco de violín ó
violoncelo, pero de mucho mayor tama6o, y con
una fuerte cuerda de tripa en lugar de las cerdas:
el asta de este arco ti'ene de 5 á 7 piés de largo;
está suspendido del techo tocando casi al banco:
dispuesto asi el aparato, el operario procede del
modo siguiente. Extiende sobre el banco, primero
separadamente y despues reunidos, la lana y el
pelo basto; cogiendo luego el arco con la mano
izquierda y tirando la cuerda con la derecha por
medio de un pedazito de madera apropósito, hace
que esta vibre con rapidez contra la lana y pelo:
continuando esta operacion por algun tiempo quedan perfectamente abiertas y esponjadas todas las
pequeñas aglomeraciones de filamentos que pueda
haber, y la destreza del operario hace que las fibras
que se elevan al golpe de la cuerda formen al caer
de nuevo sobre el banco una capa ó lecho de igual
espesor y muy delicada. Aunque esta operacion
parece sencilla á primera vista, son sin embargo
precisos años de práctica para adquirir en ella la
habilidad requerida,

213

sombreros, pero existe una leyenda muy acreditada
entre los sombrereros que concede este honor á
San Clemente, cuarto obispo de Roma. Dicen que
este santo varon viendose precisado á huir de sus
perseguidores, lastimó de tal manera sus pies la
fatiga del camino, que le indujo á colocar un poco
de lana entre estos y las suelas de sus sandalias.
Continuando su viaje, el &lt;'alor, la humedad, y el
movimiento y presion de sus piés transformaron la
lana en una sustancia compacta y uniforme: finalmente viendo la utilidad y conveniencia de esta
especie de paño, lo introdujo en la manufactura de
varias prendas de vestir.
Pero dejando á un lado esta leyenda, es evidente
que el principio científico en que se funda la operacion del fieltro no fué conocido hasta que pudieron
examinarse en el microscopio las fibras a1Jimales. ·
Vióse entonces que estas fibras, bien sean de lana ó
pelo, se hallan rodeadas de un vasto número de
pequeñas puas ó dientes que proyectan del tronco
en direccion oulícua. Como estas puas son muy
agudas y en una misma direccion, presentan un
obstáculo al movimiento de la fibra en aquella direccion, pero por la inversa lo facilitttn en la
opuesta del mismo modo que una espiga de cebada
introducida por el puño dentro de la manga de la
casaca con el tallo hácia arriba, subirá pronto
hasta el hombro por el movimiento del brazo. En
ciertas fibras lanosas las irregularidades presE!ntan
el aspecto de cuencos concéntricos mas bien que
de dientes agudos. Hé aqui una fibra de pelo
rle castor tal como aparece en el microscopio.

e &amp;fiffÍ( É ( '

El punto á que hemos llegado en el examen de
los procedimientos de la fábrica, requiere que paremos un poco la atencion en el modo de hacer el
fieltro que forma la base de la manufactura de
sombreros. El objeto de esta operacion es hacer
que ciertas fibras animales adhieran y se enlacen
unas á otras formando una especie de paño, sin
hacer uso de tejido, costura ú otra trabazon artificial análoga: el calor, la humedad y la friccion,
son los únicos medios empleados para efectuarlo.
Hay razon para creer que el procedi~iento de
afieltrar era conocido en tiempos antiguos, y que
las tiendas de los tártaros asi como algunas prendas de vestir fueron producidae por este medio·
pero la evidencia en esta parte es algo incierta;
fuera ahora dificil fijar el tiempo en que empezó á
hacerse uso del fieltro de lana en la fabricacion de

Cuando una poreion de estas fibras eon restregadas
y prensadas unas con otras, sujetándolas al mismo
tiempo á la accion del calor y la humedad, se rizan
algun tanto y enlazan, trabándose ó entretegiendose las puas tan fuertemente que no es posible ya
volver á separarlas. Tan completa es en verdad
esta trabazon que una casaca hecha de paño manufa-:turado solamente por el procedimiento del fieltro, llegó á durar en uso constante diez años.
Cual sea el objeto de utilidad que para el animal
tengan estas puas del pelo 6 lana es materia de
conjetura. Con respecto á la doble cubierta ó sea
las dos clases de pelo que tienen algunos animales
como el castor, prevalece la opinion siguiente: que
como el castor pasa una gran parte de su tiempo
en el agua, las pequefias proyecciones de los filamentos del pelo interior pueden servir como receptáculos para impedir que el agua llegue á tocar la
piel, al paso que las fibras exteriores pueden acnso
obrar como Tálvulas, las cuales cuando cenadas
resguardan al animal del frio, y abiertas permiten
la evaporacion del agua que contiene la cubierta
interior, facilitanclo asimismo la. respiracion por
los poros de la piel.
Pero cualquiera que sea. la utilidad de este
arreglo en la economía animal, es evidente que las
pequeñas puntas ó proyecciones del pelo son la

�214

DE Jil8TORIA, BELLAS LETilAS Y ARTES.

EL IXSTilUC'fOR, O REPERTORIO

causa que produce el fieltro: esto supuesto nos será
fácil comprender de qué modo la lana y el pelo
combinados llegan á constituir el material y adquirir la forma del sombrero. Volveremos pues á
la sala que acabamos de dejar. Despues de trabajodo el material destinado para hacer un sombrero
por medio de la vibracion de la cuerda del arco, lo
divide el operario en dos partes las cuales prensa
separadamente, primero con un tablero delgado de
mimbres entretejidas, y despues con un pedazo de
ule ó piel, hasta que por la presion de los manos y
el frote de ellas por toda la piel, las fibras adhieren
unas á otras, las puas se trabon mas y mas entre
sí, y llega á formarse una sustancia ó paño dotado
ya de alguna consistencia: con estos dos mitades
se forma luego una especie de cono por medio de
un artificio ingenioso. Sobre una de estas mitades
de figura próximamente triangular, y de una media
vara de extension en cada lado, colocan un pedazo
de papel tambien triangular pero mas pequeño que
ella. La parte del fieltro que por ambos lados
sobresale del patron de papel es doblada sobre este
cubriéndolo completamente; las dos orillas ó bordes
se unen entonces por medio de una friccion y
presion suave ; hecho lo cual se repite la misma
operacion con la otra mitad, sobreponiendola á la
primera y formando de este modo una doble cubierta sobre el patron de papel, cuidando sin embargo de colocar la union de los bordes de la
segunda cubierta al lado opuesto de los de la anterior con el objeto de dar mas consistencia á la
fábrica. El operario entonces coloca el fieltro en
un pafio húmedo y lo trabaja y manosea, apretando,
restregando, arrollándolo y volviendolo á aplanar
hasta que las fibras de la cubierta interior se enlazan con las de la exterior. Es evidente que si no
hubiese un pedazo de papel interpuesto, las fibras
todas quedarían trabadas en una sola masa, uniendose los lados opuestos del fieltro, pero el papel
mantiene un vacío en el centro, y al extraerlo por
el lado que ha de formar la apertura del sombrero,
deja el fieltro en tal forma que al abrirlo presenta
la apariencia de un cono hueco.
Nuestra visita á esta parte de la fábrica ha sido
algo larga, pero la operacion de transformar los
materiales "arqueados" en un gorro cónico es tan
importante como ilustracion del procedimiento de
. "afieltrar," que una vez comprendida claramente
todo lo demas será bastante inteligible.
Pocas calderas hay que presentan á su derredor
una escena tan animada como la caldera del sombrerero, y pocas tambien hay mas repugnantes
para los que se precian de pulcros en extremo.
Imagine el lector una vasta caldera abierta en la
parte superior, con una hoguera debajo, y ocho
mesillas que ascienden oblicuamente desde el borde
formando una especie de banco octagonal de cinco
ó seis piés de diámetro sobre el cual pueden trabajar ocho hombres. Estas mesillas son de plomo á
la inmediacion de la caldera y de caoba á la parte
de afuera. En cada una de estas mesillas trabaja
un obrero, manipulando uno de los fieltros cónicos
basta quti queda completo el procedimiento. La
caldera contiene agua caliente ligeramente acidu-

lada con ácido sulfúrico, y el pormenor de esta
operacion, hasta donde puede llegar una descripcion escrita, es el Riguiente. El fieltro es sumergido en el agua caliente, tendido sobre una de las
mesillas, y sujeto á una larga manipulacion análoga á la que explicamos antes; es arrollado y
desarrollado, retorcido, prensado, y restregado con
un pedazo de madera ó baqueta sujeta á la mano
del operario, y tambien con un cilindro de madera
(veáse el grabado página 209). Examínase el fieltro de tiempo en tiempo para ver si el espesor y
cuerpo del material es igual por todas partes, y si
en algun punto resulta ser mas débil, se remoja
esta parte con un cepillo bañado en la caldera y se
añaden algunas fibras mas. Se requiere mucho
tacto á fin de preservar el espesor adicional de fieltro
necesario en aquella parte que ha de constituir
luego el ala del sombrero. Despues de traba.
jado asi el fieltro durante un par de horas, resulta que el calor, la humedad, la presion y la
friccion, lo han reducido á una mitad de sus dimensiones primitivas, aumentando proporcionalmente el espesor del material..
En varias partes de la fábrica hay pie218.s donde
por medio de un oportuno arreglo de estufas se
mantiene constantemente una temperatura muy
elevada. A estas piezas son traslados l&amp;S-ficltros
cuando dejan la caldera, y despues de secos pre•
sentan la apariencia de casimir fino, grueso y muy
fuerte, de un pardo ceniciento. No hay duda ninguna de que esta materia seria muy útil y duradera usándola en lugar de paño, si fuera posible
hallar medios de manufacturarla de las dimensiones requeridas; ni -tardará mucho probablemente en conseguirse este resultado, pues se nos
asegura que acaba de establecerse una compañia
con este objeto.
El lector estará ya acaso impaciente de saber
como y cuando se dejará ver el sombrero. Hemos
descrito varios materiales y visitado diversos puntos de la fábrica, pero hasta ahora hemos logrado
producir solo una especie de gorro cónico, flexible
y de color parduzco de quince pulgadas de ancho,
catorce de alto, y sin un ápice de pelo de castor
sobré su superficie. Pero la superlicie, el color
y la forma van ahora á sufrir un cambio por el
órden siguiente.

Í\
,

\

En primer lugar el fieltro pasa á un obrador
donde el olor de las gomas, resinas y barnices,
dan alguna idea de los materiales alli empleádos.
Goma laca, grasilla, almáciga, resina, incienso,
copa!, cautchouc ó goma elástica, espíritu de

vino y de trementina, son los ingredientes (todos
ellos de naturaleza muy inflamable) de que se
hace cierta composicion fluida la cual extendida
lueao con un pincel sobre ~l fieltro lo hace imº
.
permeable ó ú. prueba de agua. Esta operac1on
requiere bastante tacto en el operario á fin de
calcular la cantidad de líquido que ha de aplicar
en diferentes puntos, pues que de esto depende en
gran parte la fuerza del futuro sombrero.
Despues de otra exposicion al calor de las estufas por cuyo medio se evapora el espíritu, es
lavada la parte exterior del fieltro con una solucion no muy fuert~ de alkali, á fin de remover
parte de la. cubierta resinosa y que pueda. despues
el pelo de castor adherir á las fibras lanosas del
armazon.
Por la primera vez llamaremos ahora la atencion del lector hácia ~l finísimo pelo de castor
cuya compra y preparacion -son tan costosos. Hemos visitado ya las diferentes oficinas donde lo
lavan, donde arrancan de la piel. los pelos bastos,
donde cortan el pelo separándolo del pellejo, y doude
se efectua la saparacion total por medio del &amp;ire,
y hemos visto el pelo dividirlo en dos clases de las
cuales el fino es el único que usa el sombrerero.
Ahora bien esto vello delicado sufre asimismo
la accion vibratoria de un arco aunque mas pequeño que el que se emplea para la lana. Por un
procedimiento análogo á la primera operacion ejecutada con esta, queda el pelo de castor reducido
á un fieltro ténue y delicado sin mas fuerza. que la
necesaria•pa-ra mantener trabadas las fibras. Este
fieltro es algo mayor que el armazon que dejamos
ya concluido, y para unirlos ambos es preciso visitar de nuevo la caldera. Sumerjese en ~na el

armazon para ablandarlo, y ee coloca entonces
sobre él el fieltro de castor restregándolo y atusándolo con un cepillo mojado, y poniendo en la parte
interior del borde otra tira del mismo fieltro para
formar la guarnicion ó cubierta interior del ala.
El armazon ya cubierto de castor es entonces doblado en un pafio de lana sumergido frecuentemente en la caldera, y trabajado como antes sobre
la mesilla por espacio de dos horas. El efecto de
esta manipulaciones muy curioso y pueue probarse
por un medio muy sencillo. Colocando algunas

215

fibras de pelo de castor sobre un pedazo de paño
cubierto con un papel de seda, y restregándolas
suavemente con los dedos, penetrarán estas dicho
paño y se presentarán por la parte opuesta. Lo
mismo sucede al cubrir el armazon con el castor,
pues por medio de la friccion y manipu~a~ion,
las fibras, avanzande del mismo modo que d1g1mos
de la espiga de cebada, penetran en el fieltro, procediendo en línea casi recta, y quedan absolutamente incorporadas con él : pero si continuase por
mucho tiempo la friccion y el restriegue, llegarían
las fibras á atravesar el fieltro de parte á parte,
presentándose en la superficie interior en vez de la
exterior. Es pues necesario que el operario ejer•
cite su buen juicio á fin de.continuar solo la manipulacion lo necesario para asegurar el castor al
fieltro de modo que pueda resistir la accion del
repillo. Ochenta ó cien años há cuando el pelo
de castor era barato, solian hacerse por mandado
especial algunos sombreros tan cubiertos de pelo
por dentro como por fuera, asi que cuando la parte
exterior empezaba á presentar síntomas de decadencia, pasaba el sombrero á manos del fabricante
quien lo volvia de adentro afuera quedando asi
casi como nuevo.
Ya antes de dejar la caldera comienza el fieltro
cónico á presentar algun tanto la apariencia de un
sombrero. El operario empieza por volver los

bordes del gorro sobre pulgada y media: en seguida empuja el pico ó cúspide del cono hácia
adentro en direccion de su eje, contentándose al
principio con producir un pequeño círculo aplanado por medio de un procedimiento dé manipulacion análogo á los anteriores : esta superficie
plana va gradualmente creciendo hasta que habiendo adquirido ya el diámetro requerido, presenta la apariencia de una série de circulos concéntricos teniendo por centro comun el que fué
cúspide del cono. En este estado es colocado el
fieltro sobre un molde ó cilindro de madera cuya
forma determina la que tendrá despues el sombrero: por medio de la necesaria friccion y manoseo toma el fieltro la forma del molde y quecla
hecha la copa. La parte que ha de formar el ala
del sombrero no es aun otra cosa q,,e una especie
de borde ó excrecencia informe anexa i\. la copa,
pero bien pronto es convertida. en una superficie

�2i0

EL l~STIWCTOR, O HEPERTOHIO

plnnn y regulnr, grncins á ln flexibilidad que dnn
ol fieltro In humednd y el cnlor.
Ya tenemos nl "'Orro cónico trnnsformndo en un
Eombrero de aln ;planndn: nos despediremos pues
de la caldera con su licor ácido y caliente, sus
mesillas, sus nnbes de vapor y sus hábiles operarios. Supondremos que el sombrero ha tenido
tiempo de secarse en una de las estufas, y lo colocaremos en mnnos de otro obrero. Este que llamaremos "esquilador," se ocupa en levantar y
abrir las fibrns del pelo del sombrero por medio
de unn especie particulnr de peine, y luego lo corta
con unas tijeras dejándolo mas ó menos largo: los
inteligente&amp; conocen el mérito respectivo del pelo
lnrgo y el pelo corto en los sombreroe, dependiendo
este enternmente de la habilidad del opernrio á
cuyo cargo se hnlla esta operacion. El espe~tador
no reconoce en ella dificultnd alguna, y sm embnrgo se requieren años de práctica antes de conseguir la destreza necesaria; pues que el operario
determina la cantidad de pelo que ha de quedar
con solo la posicion ó modo peculinr de usar la
tijera. Por este medio puede obtenerse un pelo
tan fino y corto como el del terciopelo.
La rutina de los procedimientos sucesivos de la
fáliricn requiere que nos traslademos ahora á la
banda occidental de ella, al otro lado de la cnlle.
Al extremo mns remoto de un vasto pntio, vemos
un oscuro y poco atractivo edificio con muy poca
luz, y esa poca penetrando por ventanos empañndas.
Entrando en ella vemos una série de inmensas
calderas, que por cierto requieren en el ea~e.ctador
algun nervio para mirar dentro de ellas; d1v1&amp;amos
tambien una inmensa jaula ó npnrato de bronce ;
gruas·y cadenas para levantar pesos! y una porcion
de opernrios cuyas personas y \'est1dos denotan el
efecto del tinte á. que se hnllan expuestos. Estn
oficina es la tintoreria donde los sombreros caro-

bian su color gris por el negro. Los ingredientes
de que ae compone el tinte, son palo de campeche
y algunas sales metáliras herbidas en ciertas pro•
porciones en agua. El palo de campeche, cuyo

nombre deriva del paraje de donde procede, se
importa en troncos de cinco á seis ¡&gt;iés do lnrgo y
de cinco á diez pulgadas de grueso, y hay una
pieza en esta extensa fábrica destinada á reducir
estos troncos á menudas hebras. Efectúase esto
por medio de una fuertisima rueda de la cual proyectan radial mente cuatro cuchillas muy cortnntes:
aplicados los tronco~ á esta rueda, es cortuda la
madera en pequeñas tiras con una fuerza y velocidad extraordinarias.
Cuando se halla ya dispuesta In caldera que contiene el tinte se coloca cierto número de sombreros
sobre moldes 6 cilindros de madera; estos cilindros, por medio de un agujero en uno de sus extremos, van fijos á las espitas que proyectan de
una especie de jaula ó armazon de bronce, dejando
entre los sombreros suficiente distancia para que
no se toquen. Este armazon es sumergido en la
caldera por medio de una fuerte grua, dándole
vueltas á fin de que todos los sombreros pnrticipen
igualmente del tinte: despues de esto vuel\'e ó
izarse la jaula, dejando gotear los sombreros por
treinta ó cuarenta minutos: repltese doce ó quince
veces esta operacion hasta que todas las fibrns,
tanto del castor como del armazon 6 cuerpo interior, se hallnn perfectamente impregnadas del tinte.
Sig¡¡ense luego repetidas inmersiones en agua
clara para remover de la superficie de loa somlireros todas las impurezas que pueden halierse
depositado en ella, despues de lo cual vueh·en de
nuevo á la estufa pnra secarse. Algunas operaciones subsiguientes corrigen las imperfecciones
producidas en la forma del sombrero por lo. repetida inmersion en el tinte.
Pasaremos ahora á viijitar In parte del edificio
donde reciben los sombreros la última mano. Aquí
vemos un aparato que contiene agua hirviendo y
del cual sale un caño de vapor. Aplicase á la accion de este vapor el sombrero hasta ablandarlo
enteramente. Colócanlo en seguida sobre un molde
de madera que tiene exactamente la forma que ha.
de presentar despues el sombrero, y la cual adopta
este por medio de la ya bien conocida manipulacion. En seguida se estira el pelo dándole la
debida direccion y atu1ándolo con varias clases de
cepillos, almohadillas de terciopelo ó pana, y planchas calientes. Los grabados siguientes representan tres diferentes grados en el procedimiento
de amoldar un sombrero, empezando por _la forma
que tiene cuando sale por primera vez de la caldera hasta la produccion de un sombrero ya casi
concluido aunque toda,ia no fuera del molde. Presentamoa asimismo un sombrero de castor de señorn sobre su molde.
Preciso es que volvamos de nuevo á atravesar
la calle y entrar en la banda oriental de la fábrica,
dirigiendonos á la parte del edificio situada sobre
la mano izquierda. Subiendo al piso principal
entramos en un vasto salon cuadrado donde cincuenta 6 sesenta. mugeres se ocupan en poner los
forros de gasa y piel á los sombreros, ribetearlos,
&amp;.c. Algunas de ellas estan de pié; otras aentadas cerca de una mesa larga, otras al rededor del
fuego, con su labor sobre la falda; pero todas

DI:: IJISTOHIA, BELLAS LETHAS Y ARTES.

manejando la aguja con diligencia y ganando honradamente la vida.
Acaso no será aqui fuera de propósito el hacer
algunas observaciones relativas al empleo de mujeres en las fábricaii. La condicion de la sociedad
inglesa es tal que el número de ocupaciones honrosu para las mujeres en las clases media y baja
es muy limitado, y por mucho que estas deseen
contribuir á la adquisicion de los medios de subsistencia, se e:rperimentan grandes dificultades por
la escasez de ocupaciones 11 que pueden dedicarse.
La consecuencia de esto es lo que no puede menos
de resultar cuando la viña es demasiado pequefia
para el número de vendimiadorea ; siendo corto
el número de empleos, se dedican á ellos tantas
mujeres que hay muchas mu manos de las necesarias, ui es que el valor del trabajo disminuye
considerablemente. En circunstancias semejantes
es importante el averiguar hasta que punto puede
utilizarae la labor de las mujeres en aquellas fá.
bricu, donde ae halla bien establecida la snbdivision del trabajo, y la que ahora examinamos
puede suministrar algunas ideas luminosas sobre
este particular. El número de mujeres empleadas
en ella no baja de doscientas, cuyoa salarios variau
desde dos hasta tres y medio pesos por semana.
El grado de habilidad requerida varia tambien
considerablemente, dando asi campo para el ejercicio de mayores talentos. Cerca de una mitad
de la multitud de operaciones necesarias para la
produccion de un sombrero de castor se hallan en
esta fábrica á cargo de mujeres y nilías, y seria de
desear que imitando este ejemplo otros fabricante■
dieran liberal acogida en su■ talleres al sexo débil
• no aolo reportarian ellos miamos'
por cuyo med10
ventajas positiTu, lino que harian un ■ervicio
notable á la humanidad, Estas obsenaciones son
mu ó menos aplicables á todo, los paisea.
Pero aun no hem01 concluido nue■tru sombrero.
A pesar de la peñeccion meránica de la mllquina
"soplante" por medio de la cual, como hemos
visto, se separan una de otra las dos especies de
pelo basto y fino del castor, siempre quedan algunos de los primeros mezclados con los segundos,
los cuale1 por aupuesto permanecen entre ellos
duante todos los procedimientos siguientes. Emplease pues nn cierto número de mujeres en anancar de la ■uperlicie del sombrero con unas pinzas
delgadas lu fibras defectivas que se presentan
Ulti?1amente el sombrero pasa á manos d; un
operano cuya ocupacion requiere buen ojo y mucho
gusto en materias de forma y figura nues es el que
'l'OM.

VIII,

'l'

le dá fa forma definitiva: para ello tiene que
estudiar la moda del dia asi como los deseos
individunles de los compradores, dando á el ala
del sombrero las curvaturas que se desee. Aun1 que esto 1&gt;arece sencillo, cierto es que el operario que posee la habilidad requerida obtiene
un salario muy crecido. No es ¡&gt;oca fortuna
para él si durante una excursion á algun paraje
frecuentado por las personas elegantes y de buen
tono, puede espiar una nueva forma de ala, un
doblez aqui, una depresion alli; y puede imitarla en su taller, pues es seguro que logrará complacer á su amo y aumentar sus emolumentos.
Concluido ya nuestro sombrero de castor es depositado en la tienda donde espera nl comprador
que ha de utilizarle. Al dejarle alli con los mejores deseos por au pronto despacho, no podremos
menoa de observar la multitud de operaciones divenas que han sido necesarias para su produccion,
el número de operarios por cuyas manos ha pasado,
(de veinte á veinte y cinco) y la suma de conocimientos científicos y mecánicos empleados en el
establecimiento de la vasta y dispendiosa fábrica
que acabamos de visitar.
Para completar nuestro exámen de este nsunto
diremos dos palabras respecto á la fábrica de los
sombreros de seda. Habiendo disminuido c011siderablemente el número de castores que se cogen
anualmente en América, el precio de su piel ha
aumentado en proporcion: á esta circunstancia se
debe la adopcion de una clase de sombrero que
tiene alguna semejanza con el castor y que sin
emliargo puede obtenerse á bajo precio : tal es el
sombrero de seda en cuya manufactura se han
hecho últimamente considerables adelantos.
La seda es inadecuada para el procedimiento del
fieltro, y por consecuencia no puede usarse del
mismo modo que la lana y la piel. El cuerpo ó
armazon del sombrero de seda es de fieltro de lana
basta ó de algun material ligero tal como batista
engomada ó tejido de sauce. Cúbrese este arrnazon
c~n un tejido de seda muy delicado cortado y cosido á él: algunas veces antes de colocar la seda
sobrl! el armazon recibe este una mano de cierto
barniz que ablandado luego por el calor de Jo.
plancha hace que la seda adhiera á él sin necesidad de costura : este procedimiento ea el mas dificil en la manufactura de sombreros de sedo, pues
no solo ha de quedar esta perfectamente pegnda
al cuerpo del sombrero, sino que hay que procurar
que no se vea In union de loa bordes á lo lnrgo
de la copn. Lns armazones de los sombreros &lt;le

2 F

�218

EL INSTllUCTOll, O REPERTORIO

sedu $C hncen con mucho menos cuidado que los
destinados á los tle castor, componiendose de varias
piezas unidas por medio de ciei-ta composicion gomosa. Nos abstendremos de entrar en el pormenor
de la fabricacion de estos sombreros, pues ademas
de ofrecer muy poco interés despues de lo que
hemos visto en la do los primeros, seria preciso
extender aun mucho mas los limites de un artículo
ya demasiado largo.

CIENCIAS OCULTAS.
(Concluye el articulo inserto en el númc:o anterior.)

CoN tan brillantes promesas no es extraño que los
alquimistas encontrasen protectores y estimulo, y
nsi vemos que varios soberanos tomaron un grande
interés en sus procedimientos y aun se hicieron
ellos mi~mos operarios. Tal fué el papa Juan XXII,
á cuya muerte se encontraron diez y ocho millones
de florines en oro, y siete millones en piedras precio&amp;&amp;$, declarando él en la obra que escribió sobre
este asunto haber producido doscientos rieles ó
barros de oro, cada uno de los cuales pesaba
cien libras. En Inglaterra los reyes Eduardo I,
Eduardo III y Enrique VI, si bien no practicaron
por sí la alquimia, fueron sin embargo protectores
declarados de esta mentida ciencia, y expidieron
decretos en favor de los alquimistas para ponerlos
á cubierto contra el furor del pueblo que los creia
asociado$ y auxiliados por el espíritu maligno. En
España Alfonso X ele Castilla, aunque monarca
muy ilustrado para su tiempo, no pudo menos de
participar en la creencia general que prevalecia
entonce$, asi que tambien hubo de prestar fé en
los procedimientos misteriosos de los que con ahinco
buscaban la piedra 6lo$ofal.
Aunque algunos alquimistas obraban de buena
fé engaiíndos por su propia imnginacion, otros no
eran otra cosa que impostores y charlatnne$, y los
adelantos que se han hecho despues en In. qulmico.
ban puesto ele manifiesto varias de las tretas ( algunas verdaderamente ingeniosas) de que hacian
uso 11am engañar al público. Sin embargo eran á
veces tratados con mucha dureza, pues excitada la
codicio. ele algunos nobles y príncipes con sus
ofertas y representaciones, los aprisionaban y atormentaban para hacerles multiplicar el oro y procurar los poh-os inestimables por cuyo medio debia
obtenerse este fin. EAcusado fuero. añadir con
cuiin poco éxito se cometían estos violencias.
Al daño que ha ocasionado la práctica de las
&lt;'lcncias ocultas no han dejado de mezclarse algunas nntajas. Descubrimientos en astronom!n
han resulta&lt;lo ele las observaciones de los astrólogos : las investigaciones de los alquimistas en
bmca ele la piedra filosofal han producido el dcscu bri miento de varias composiciones químicas de
mutho valor y la im·encion de utilísimos aparatos;
al J'ªW que m•1ch:is medicinas ,·crdaderam&lt;&gt;ntc

útiles han sido introducidas por los que emplcahon
sus vigilias en buscar un elixir de vida imaginario.
Debe sin embargo tenerse presente que cualquiera
ventaja que pueda haber resultado de estas investiuaeiones
fué puramente accidental, y no podemos
t&gt;
•
menos de felicitarnos de que en nuestros tiemp0&amp;
ln. atencion, talentos y tiempo de los 61ósofos se
empleen en objetos menos alhagueños tal vez á la
imaginaeion pero infinitamente mas ciertos en sus
resultados. No debemos sin embargo lisonjearnos
de que In. creencia en estas ciencias misteriosas es
ya solo un asunto histórico. Mr. Denis, en un
excelente artículo inserto en la "Frnnce Literaire"
dice que aun en 1820 fué quemada uno. mujer anciana en Dax por bruja, y por el mismo tiempo
rehusaban dar sepultura en Spires Íl los restos de
un venerable prelado solo por que la opinion pública le acusaba de ejercer la mágia. Aun ahora
en el momento en que escribimos se venden aqui
miles de ejemplares de un almanaque cuyo objeto
es pronosticar el estado del tiempo durante todo el
año ; y al mismo tiempo uno. compañia de la
ciudad de Lóndres emplen. á un filósofo de o.Ita
reputacion en componer predicciones astrológicas ;
y esto sucede en la metrópolis de la culta y civilizada Inglaterra! ... Por lo demos ¿ no consultan
aun los aldeanos de torlos los pai$CS á los" sabios"
de aus distritos sobre In. probabilidad de los sucesos
venideros y la causa de efectos para ellos misteriosos 1 No $8 cla·rnn todavin. herraduras de caballo como 1uoteccion contra el poder de las brujas!
No llenn aun millares de personas talismanes de
divereas clases por via de preventivos contra enfermedades, accidentes fortuitos y otros? y cuántas
personas hoy aun hoy que no emprenderian cosa
alguna de importancia en un viernes ó martes?
"Todo esto prueba," dice )1r. Denis, "cuánto la
mente de los hombres necesita aun ilustrarse, y
cuán nocivo es el efecto que producen en las provincias y distritos rurales los libros de brujerio.s y
adivinanzas. De cuantos medios pueden adoptane
pam remediar este estado de cosas, lo. edueneion
de las clases bnjo.s es sin duda el mas eficáz. La
instruccion elemental en la física y la fisiológia
$Crin en realidad particularmente útil.''
La astrolo!!ia
jurlieiaria, ó sea el arte de pro0
nosticar loe sucesos futuros por la inspeccion de
las estrella~, parece haber sido practicada desde la
mns remota' antigüedad. Supónese generalmente
que tuvo origen entre los caldeos quienes la transmitieron á los E~ipcios, los griegos y los romanos.
Los judios despues de su cautiverio la cultivaron
con ardor, y los romanos cuando hubieron conquistado el Egipto concibieron tal aficion ú la
ciencia de la astrologia, que despreciaron todos loe
edictos fulminados por el senado contra sus profesores. No fueron conocidas la astronomia y la a;¡.
trologia por la~ naciones septentrionales de Europa
hasta que las introdujeron en ella los árabes espaiíoles y los cruzados. Los mahometanos han sido
siempre grandes astrólogos. Una vez introducida
en Europa se propagaron rápidamente el estadio
y la fé en esta ciencia, no solo entre las personas
i&lt;•norantcs
v vul"nre~, sino entre algunos ele loa
C,
V

"'

Dl~ llISTünlA, DELL,\S LETIUS \' ARTES.

21(.1

l1orubres mas distinguidos de sus respectivas époopesnr de que sus escritos esttín llenos de absurda
cas, quienes en realidad se dedicaban solo ol eseredufülod 6 manifiesto. impostura, no dejó de
tudio de la astronomía en cuanto podia auxiliarles
prestar algunos servicios á la ciencia, pues á su
paro. el de la astrología. No se proeedia nunca á
ntrc,·ido empirismo se debe el uso en la medicina
una empresa importante sin consultor antes á los
del mercurio dulce, el opio y otrns preparaciones
astrólogos, y se escuchaban sus predicciones con
muy útiles. En 1526 füó elegido para regentar In
esperanza ó con temor segun la naturaleza de ellas,
cátedra de medicina y fisica ,m la Universidad de
pero nunca con duda. Catalina de Medieis (de
Dasilea, perq de result1\s de una disputa, liizo dicuya crueldad hemos ofrecido ya un ejemplo no- mision de su destino y YOlvió á eomen.:ir su vida
table en las páginas de El Instructor) consultaba errante. Rara Tez pennnnecin. lnrgo ticu, :•o en un
siempre á los astrólogos antes de tomar una resolumismo sitio, y su residencia ordinnria eran las pociou de importancia, y hubo tiempo en que apenas
sadas y tabernas} y nunque basto entonces hnbi11
Lahia un príncipe y aun baron de alguna nota
mnnifestn&lt;lo 8ien1¡,re luiuii.» de tem¡,crancia ab,en Europa que no tuviese un astrólogo en su servi.
' solo
temendose
de toda cln~c de licores y bcuicr.do
dumbre. para descifrar el horósco¡10 de sus hijos y
agua
clara,
mudó
reperitinamcute
de
conducta
v
•
J J
pronosticar los sucesos futuros. Las predicciones
solm pasar 11oches t&gt;11teras bcuicndo en compañia
de los astrólogos asi como las de los oráculos antid_e las per.onns mas bajas y groseras. Mantenía
guos, eran siempre expresadas en términos ambism embargo aun su reputaeion, efectuando de
guos y generales, pues cuando algunas veces intentiempo en tiempo alguna cura extraordinaria por
taban ser muy precisos y e:rplieitos solinn granmedio de sus fuertes medicamentos; pero el fregcar descrédito á su arte. Aei en 1186 todos los
cuente l'C!ultado funesto de ellas no era menos
grandes astrólogos de la cristiandad conyinieconspicuo. Por último, de3pues de muchos vicisi:ron en que el 18 de Setiembre del mümo afio
tudes, el que se preciaba tle poseer In 11ie&lt;lra filosoocurriria una tempestad terrible que destruirla.
fal y el elixir de vida muriú en la mnyor indiciudades enteras y á la que deuin. seguirse una
gencia el año ele 1511 en Snlzhurgo en el Tiro) á la
peste asoladora. Los astrólogos moriscos de EsPdad de 46 afios.
paña, sin embargo, disputa.ron la e:rnetitud de esta
Por fortuna se abandonaron ya estas quimeras
prediecion. En varios puntos de In cristiandad •e
y está reconocido que la sobriedad es el únic:
hicieron ~gativas y observaron ayunos riguros~
medio de conservar una buena salud; y que el gran
de tres d1as á fin de preparane para la próxima
secreto de hacer el oro no ea otra cosa que un tracalamidad. Toda la Europa estaba consternada
bajo continuado, una economía constante y uua
pero cuando llegó el dia tan temido, resultó
conducta irrepren~ible.
notablemente ~ere110 y tranquilo, y la estaeion qne
á él se siguió fut'.• suave y saluduble, "y no hubo
mas tormen'tt:; en aquel año," dire un escritor contemporñneo, "que las que suscitaron algunos obispos en tus diócesis con su celo turbulento.'' Aun
AMOR A PRIMERA VISTA.
á ¡iri.ucipios y mediados del siglo xvn continuaron
publicándose numerosas obras sobre astrologia, alLo que comunmente se llama amor repentino ó
g_una~ en extremo laboriow, pero la influencia que
á primera VÍ$ta, no es á nuestro entender una cosa
e.,erc1an se hallaba ya reducida priucipalmente á
tan absurda como se cree algunas veces, Generallas clases ínfimas de la comunidad.
mente concebimos de antemano lo. idea de la clase
U no de los profesores mas afamados de la ciencia
de persona que podria agradarnos· grave ó ale"re
0
de la alquima fué el célebre Paracelso quien jaede pe1o rub"10 ó negro, de tez blanca.
' ó morena;
y'
1ándose de poseer la piedra filosofal, profesaba
cuando vemos una persona en quien se hallan
11sarla 110 para hacer oro sino para componer medi- reunidas las cualidades que admiramos, no es de
einas raras é infalibles. Este hombre era un comextraiiar que el efecto sea súbito. No hemos vibto
puesto singular de cualidades contradictorias. Viha~ta entonces cosa alguna que se aproxime al
-Yió á principios tlel siglo die:i: y seis, y pasó la
ObJeto de nuestra admiraeion, pero este combina
mayor p~rte de su vida recorriendo la Europa y
to~o eua~to hemos anelado encontrar. El ídolo á
ua porc1on del Asia y Africa. Durante sus viajes quien tnbutamos nuestra o.doracion es pues una
~uchaba con ansiedad toda clase de comunicaimágen fa~liar ya á nuestra mente : despiertos la
ciones y not~ciaa científicas cualquiera que fuese
hemos temdo delante; en sueños se ha presentado
au pr~edenc1a y garantías de veracidad, eon8111. á nuestros sentidos cual ,·ision encantadora.
tando igualmente á viejas y filósofos, médicos y
tu q.ue d~e el momento en que por primera vez
eharln~nes, encantadores é idiotas: pero si bien
te v1, supJSte atraer mi alma dentro del círculo de
aeumulo mucha eecoria y recibió como evangelios
tus miradas celestiales, y me rodeaste de encantos
las leyendas mas a~surdas, adquirió tambien algu- no c~eas que tu conquista fué menos completa po;
nos secretos qulm1eos por medio de los cuales
ser _mstantáoea, pues en tu bello. formo. ( cual si
pudo efectuar varias curas maravillosas que le
hub~era entrado otra Imógenes) vi todo cuanto
grangearon gran celebridad. Pretendia poseer el babia amado durante mi vida en gracia, modestia
mecre~ de la piedra filosofal, el del elixir de vida
y dulzura femenil ! ,.,,
y vanos otros. Pero aunque no hay &lt;luda que era '
un grnnde eharlatan y un prodigioso motasnno~, y

ee;

"o

• llu.litt .

�DE IJISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

EL INSTHUCTOTI, O REPEilTOIUO
RELIQUIAS.

.

11\\1111!!11 111

1

i 111\ 111\ii!W1'i' 11

l

..•
SE hace uso de la. voz reliquia para significar los
restos, huesos ó vestidurn11 de los santos canonizados por la Iglesia Apostólica Romana, y objetos
de veneracion para el mundo católico. Durante
los primeros años de la cristiandad eran ya venerados los mártires, atesorándose sus reliquias como
objetos sagrados. El aniversario de su martirio
era celebrado por los fieles que se reunian al rededor de su sepulcro ó en el paraje donde habían
perecido, erigiendo sobre ellos capillas y santuarios
en conmemoracion del suceso. Recogíase ansiosamente la sangre de los mártires con esponjas, manifestando ademas los fieles presentes otros síntomas
de entusiasmo religioso á pesar del inminente
peligro á que se exponían de parti~ipar en ~a
misma suerte. Sin embargo la Iglesia no hab1a
~ancionado aun la adoracion de estas reliquias
mortales. Durante los siglos cuarto y quinto la
que antes fué veneracion por los santos vino á ser
para muchos una especie de adoracion : siguióse
despues la fé en los milagros atribuidos á los fragmentos 6 restos de aquellos santos varones que
había atc~orado la piedad religiosa ele los fieles, y
ijC cmpremlirron prrrgrinacio11cs diijtantcs con rl

solo objeto de obtener algunas de estas reliquias.
Helena, madre de Constantino, fué á Palestina
donde dicen que encontró la idéntica cruz en la
cual fué clahdo el Salvador. El uso de las imágenes y el de las reliquias como objetos de veneracion en la iglesia, parece haberse heeho general
por aquel tiempo. Hácia fines del siglo sexto, el
papa Gregario I manifestó una particular vene_~cion por las reliquias. Existe una carta suya dmgida á la emperatriz Constantina que le había pedido parte del cuerpo de San Pablo, en 1a cual se
escusa diciendo que no era costumbre de los romanos, ni en general de los cristianos de Occidente,
el tocar y mucho menos remover los cuerpos de los
santos, pero que los envolvían en un pedazo de
lienzo llamado "brandeum," el cual despues de
haber permanecido en contacto con el cuerpo por
algun tiempo, era removido y atesorado con la
debida veneracion en alguna nueva iglesia, residiendo en esta reliquia el mismo poder de efectuar
milagros que en los cuerpos mismos. Añade que
los romanos extrañaban sobremanera ver que los
ariegos trasladaban y movian los cuerpos de los
:antos de una parte á otra, pero que á fin de satis-

facer la piedad de la emperatriz, le enviaría algunas limaduras de la cadena que llevó San Pablo al
cuello y en las manos. Citan esta carta Baronio,
Fleury, y otros historiadores de la Iglesia. Desde
aquel tiempo aumentó considerablemente la veneracion por las reliquias, hasta que durante la edad
media llegó á degenerar en una supersticion tanto
mas lamentable cuanto que iba acompañada de
abusos reprensibles han sido censurados por la
mayor p.arte de los católicos verdaderamente piadosos y sinceros. Estos abusos han producido,
como suele suceder, una reaccion en la fé de muchas personas que pasando al extremo opuesto
ridiculizan no solo la práctica sino el principio de
la veneracion concedida á las reliquias, pero estas
personas ascéticas no reflexionan que al hacer esto
condenan una de las emociones mas bellas é inherentes á nuestra naturaleza. Lejos de nosotros la
idea de preconizar la supersticion ni menos defender la práctica de abusos reprensibles donde
quiera que existan; pero tampoco quisienmos ver
menospreciados los sentimientos cuyo origen es de
suyo loable y generoso. El corazon humano tiene
una tendencia natural á atesorar reliquias, y esta
tendencia nace exclusivamente de un impulso afectuoso. El apasionado amante á quien una temprana muerte ha arrebatado el objeto de su cariño
antes que el matrimonio uniese á aquellas cuyos
corazones se hallaban ya íntimamente enlazados,
contempla con melancólico placer alguna prenda 6
recuerdo de su amada, La cariñosa madre cuyo
tierno infante pereció cuando la flor se hallaba
aun en su capullo, atesora con ansia un rizo de su
dorado cabello, un zapatillo, y hasta un juguete, y
con el auxilio de estos objetos reproduce en su
imaginacion la imágen del perdido tesoro: y la
jóven viuda que durante uno ó dos años disfrutó
de una felicidad pura con el objeto de su primero
y ardiente amor, contempla (¡ aun despues de casada otra vez !) el retrato del perdido bien, y derrama una lágrima al pensar que por muy feliz que
ahora sea el romanticismo de su vida quedó para
siempre sepultado debajo de la fria losa que cubre
los restos de su primer amante. Si estas reliquias
de las afecciones mundanas son tan preciosas para
el hombre ¿porqué no han de serlo igualmente las
que se enlazan en su mente con la mas exquisita y
trascendental de las afecciones humanas que es el
amor y veneracion hácia el Ser supremo? La adoracion del devoto no tie¡;e precisamente por objeto
á las reliquias mismas en un sentido abstracto y
exclusivo; adóralas como el memento de seres virtuosos y perfectos favorecidos por la Divinidad y
cuyo ejemplo deseara poder imitar; en una palabra
adora en ellas la divinidad misma. Considerando
la adoracion de las reliquias bajo este punto de
vista ¿ habrá quien se atreva á ridiculizar el principio en que se funda 7 l\Iirad el grupo arrodillado
delante del altar sobre el cual el monje enseña las
reliquias: nótese la mirada de profunda veneracion que manifiesta la mujer, la reverencia mas
grave del hombre, la curiosidad inquisidora del
rapáz; todos ellos contemplando con atencion la
rrli'}uia ó recuerdo ele algun santo, un apóstol ó

2-21

acaso del mismo Jesucristo. En sus miradas se vé
pintada una fé verdadera y profunda: ellos podrán
ser ignorantes y sencillos, mas no por esto menos
síncero y devotos. Todos los que se hallan dotados
en el mas mínimo grado del espíritu de caridad, no
pueden menos de respetar los sentimientos religiosos
de sus semejantes.

l\lORATIN.
LECCION POKTICA,

O sátira contra los vicio, de la poesía castellana.
(Conclusion.)
Mas Creta ofrece playas extendidas,
Prónuba al dulce amplexo apetecido,
Pudicicias inermes ya vencidas.
Huye gozoso amor, y agradecido
J ove, fecunda sóbole promete
Que imperio ha de regir muy extendido.
Apolo, antojadizo mozalbete,
Asunto digno de tu canto sea
Cuando tras Dafne intrépido arremete.
La locura tambien faetontéa
Celebrarás, y el piélago combusta,
Que en flagrantes incendios centellea.
Y muera de livor el Zoilo adusto,
Al notar de estas obras los primores,
La diccion bella, el &lt;lelicado gusto:
Al ver llamar estrellas á las flores,
Líquido plectro á la risueña fuente,
Y á los jilgueros prados voladores:
Vejeta} esmeralda floreciente
Al fresco valle, y al undoso rio
Sierpe sonora de cristal luciente.
Pero si has de llamarte alumno mio,
Despreciando de Laso la cultura,
Con ceño magistral y agrio desvío,
Habla erizada jerigonza oscura,
Y en gálica sintaxis mezcla voces
De añeja y desusada catadura,
Copiando de las obras que conoces,
Aquella molestísima reata
De frases y metáforas feroces.
Con ella se confunde y desbarata
La hispana lengua, rica y elegante,
Y á Benengéli el mas cerril maltrata,
Cualquiera escritorcillo petulante
Licencia tiene, sin saber el nuestro,
De inventar un idioma á su talante,
Que él solo entiende ; y ensartando diestro
Silabas, ya es autor y gran poeta,
Y de alumnos estúpidos maestro.
Mas ya te llama el son de la trompeta,
De nuestros Cides los heróicos hechos,
'l'anta nacion á su valor sujeta.
Rompe, amigo, los vínculos estrechos,
Las duras reglas atropella osado,
VE'ncidos sus estorbos y deshechos.
Y el numen lleno de furor sagrado :

•

•

�EL lNSTRUCTOH, O HEPERTOIUO
" Cnnto, dirás, el héroe furibundo,
" A dominar imperios enseñado;
"Que dando ley al báratro profundo
"Su fuerte brazo sujetó invenciule
"La dilatada redondez del mundo."
Principio tnn altísono y horriule,
Proposi&lt;'ion tan hueca y espantosa,
Que deje de agradar es imposiule.
No como aquel que dijo: canta, Diosa,

La c&amp;lera de Aquiles de Peléo,
A infinitos ar[Jivos dow,·osa;
Porque el estilo inflado y giganteo,
Dejando á los lectores atronados,
Causa mudo estupor, llena el deseo.
Dos caminos te ofrezco, practicados
Ya por algunos admirablemente:
Escoje, que los dos son extremados.
Sigue la historia religiosamente,
Y conociendo á la verdad por guia,
Cosa no has de decir que ella no cuentl'.
No finjas, no, que es grande picardía:
Refiere sin doulez lo que ha pasado,
Con nimiedad escrupulosa y pia;
Y en todo cuanto escribas ten cuidado
De no olvidar las fechas y las datas,
Que asi Jo debe hacer un hombre honrado.
Si el canto frigidísimo rematas,
Despediráste del lector prudente
Que te sufrió, con expresiones gratas:
Para que de tu libro se contente,
Y aguarde el fin del lánguido suceso,
De canto en canto el mísero paciente.
l\Ias no imagines, Fabio, c¡uc por eso
Te aplaudirán tus versos desdichados ;
Crítica sufrirán, zurra y proceso.
Dirán que los asuntos, adornados
Con episodios y ficcion divina,
Se ven de tu epopeya desterrados.
Que es una historia insípida y mezquina,
Sin interés, sin fábula, sín arte;
Que el menos entendido la abomina.
Pero yo sé un ardid para salvarte,
Dejándolos á todos aturdidos :
Oye, que el nuevo plan voy é. explicarte.
Despues que entre centellas y estampidos
Feroz descargues tempestad sonora,
Y anuncies hechos ciertos ó fingidos¡
Exagera el volean que te devora,

Quecefiirae del alma no comiente•,
E invoca é. una deidad tu protectora.
Luego amontonarás confusamente
Cuanto pueda hacinar tu fantasía,
En concebir delirios eminente.
Botánica, blason, cosmogonía,
Náutica, bellas artes, oratoria,
Y toda la gentil mitología,
Sacra, profana, universal historia¡
Y en esto, amigo, no andarás escaso,
Fatigando al lector vista y memoria.
Batallas pintarás á cada paso,
Entre despechadísimqs guerreros
Que jamás de la vida hicieron caso.

•Candamo.

2:3:}

DE IIISTORIA, BELLAS LETRAS Y AllTES.

Mandobles La de haber y golpes fieros,

Tripas colgando, sesos palpitantes,
Y muchos derrengados caballeros.
Desaforadas mazas de gigantes,
Deshechas ¡mentes, armas encanta&lt;lus,
Amazonas bellísimas errantes.
A espuertas verterás, á carretadas,
Descripciones de todo lo criado,
Inútiles, continuas y pesadas.
¡O! como espero que mi alumno amado
Ila de lucir el singular talento,
Feuo, que á tu pesar ha cultivado!
¡ Cuanta aventura, y cuanto encantamento!
¡ Cuantos enamorados campeones!
¡ Cuanto jardin y alcázar opulento !
Pondrás los episodios á millones;
Y el héroe miserable no parece
Que no le encontrarán ni con l1urones,
Pero i cómo ha de ser? si le acontece
Que un mago en una nube le arrebata,
Y con él por los aires desparece.
En un valle oscurísimo remata
El viejo endemoniado su carrel'B,
Y al huesped á cumplidos le maltrata.
Baja ú. una gruta inhabitable y fiera,

Sepulcro de los, tiempos que !tan pasado t
Y le entretiene alli, quiera ó no quiera.
¡ Cuanta vll!ija y unto ¡ueparado
Tiene! ¡ cuanto ingrediente venenoso!
Que al triste que lo vé deja admirado.
Allí le enseña en un artificioso
Cristal, la desccudencia dilatada,
Que el nombre suyo ha de ilustrar famoso,
Y mira una ficcion muy adecuada;
1&gt;ues aunque algun censor la culparía
De impertinente, absurda y dislocada,
Siempre logras con esta fecl1oria
El linage ensalzar de tu Mecenas:
Que no te faltará 1&gt;or vida mio.
Y si tales patrañas son agenas
De su alcurnia ¿ qué importa? Si conviener
Con Ilector el troyano la encadenas:
Porque un poeta facultades tiene
Sin límite ni cotos, escribiendo
Todo cuanto á la pluma se le viene.
Pero ya me parece que estoy viendo
Sobre un carro de fuego remontados
Los dos amigos que la van corriendo.
¡ Válame Dios! y qué regocijados,
Gentes, ciudades, reinos populosos
Examinan, y climas ignorados.
De Libia los desiertos arenosos,
El hondo mar que hinchado se aluorota,
Montes nevados, prados olorosos.
De la septentrional playa remota,
Al cabo que dobló Vasco de Gama,
El sabio Trasgamon registra y nota.
Vuelve despues donde la ardiente llama
Del sol se oculta al espirar el din,
Dándole Tetis bospedage y cama.
Y en su precipitada correría,

t Quevedo.

Al bueaped vola.dor hace patente
Cuanto de Europa el ancho mar desvía.
Muda el auriga ácia el rosado oriente
El rumbo, y á los reinos de la aurora
Loe lleva el carro de piropo ardiente ....
Pero de un criticon me acuerdo ahora
Grave, tenaz, ridículo, pedante,
Que vierte hiel su lengua detractora.
¡ Cómo salta de cólera al instante
Con estas invenciones ! ¡ eué.l blasfema !
Si se llega é. irritar no hay quien le aguante
. que baya encantos ¡ linda tema!'
No quiere
Ni vestiglos, ni estatuas habladoras
Y el libro en que lo halló desgarra ; quema.
Si al héroe por acaso le enamoras
De una beldad que yace encastillada,
Guardándola un dragon é. todas horas;
Y el caballero de una cuchillada
Al escamoso culebron degüella
Mi critico infernal luego se enfada.
Ni hay que decirle, que la tal doncella
Es hermana del sabio Malambrnno
El cual su doncellez asi atropella, '
Que é. d~ cárcel, soledad y ayuno
Por un chisme no mas la ha reducido
.
'
Sm
que sepa sus lé.stimas ninguno.
No sefior, nada basta, enfurecido
Contra el misero autor se despepita'
Y en nada el inocente le ha ofendid~.
! Abundancia infeliz 1¡ vena maldita!
Dice en horrenda voz, que impetuosa
Como turbio raudal se precipita.
~l gll8~ Y la razon, en veno, en ¡&gt;rosa,
La mvencion rectifiquen ; que sin esto,
Jamás se acertará ninguna cosa.
Mi patria llora el ejemplar funesto:
Su teatro en horrores sepultado,
A la verdad y á la belleza opuesto,
Muestra lo que produce el estragado
Talento, que sin luz se descamina
De la docta eleccion abandonado:
Nuevo rumbo siguió, nueva doctrina
La hisp~na mus9;, y desdelió arrogante
La ~~m1lde sencillez griega y latina.
Dio é. la comedia estilo retumbante
Figurado, sutil ó tenebroso•
'
De la debida propiedad distante.
_Halló en la escena el vulgo clamoroso
Pmtadas Y aplaudidas las acciones
A que le inclina su vivir vicioso,
Y en vez de dar un freno é. sus pasiones
En la ensefianza de verdades puras,
Mezcladas entre honestas invenciones,
Oye solo mentiras y locuras,
Celebra Y paga enormes desaciertos,
Y de j~icio y moral se queda é. oscuras.
1Que es ver saltar entre hacinados muertos
Hecha la escena campo de batalla,
'
A un paladin enderezando tuertos!
i Qu_é es ver cubierta de loriga y malla
Blandir el asta á una muger guerrera,
y hacer estragos en la infiel canalla'
A_cada i~stante hay duelos y qui~eras,
Suenos terribles que se ven cumplidos,

'

Fatídico puñal, fantasma fiera;
Desfloradas princesas, aturdidos
Ennmorados, ronda, galanteo,
J ardin, escala, y celos repetidos.
Esclava fiel, astuta en el empleo
De enredar una trama delincuente.
Y conducir amantes al careo.
.Allí se ven salir confusamente
Dama,, emperadores, cardenales,
Y algun bufon pesado é insolente.
Y aunque son é. su estado desiguales,
Con todos trata, le celebran todos
Y se mezcla en asuntos principales.
Allí se ven nuestros abuelos godos:
Sus costumbres, su heróica bizarría
.
Desfigundas de diversos
modos.
Todo arrogancia y falsa valentía:
Todos jaques, ninguno caballero,
Como mi patria los miró algun dia.
No es mas que un mentecato pendenciero
El gran Cortés, y el hijo de Jimena
Un baladron de charpas y gifero.
Cinco siglos y mas, y una doceno.
De acciones junta el numen ignorante
Que é. tanto delirar se desenfrena.
'
Ya veis los muros de Florencia ó Gante:
Ya el son del pito los trasforma al punto
En los desiertos que corona Atlante.
Luego aparece amontonado y junto
(A.si lo quiere mágico embolismo)
Dublin y Atenas, l\Ienfis y Sagunto.
Pero ¿ qué mucho, si en el drama mismo
Se ven patentes las eternas penas
Y el ignorado centro del abismo?'
L~s. ~lamas, pinchos, garfios y cadenas,
Rep1ttendose mísero lamento
·
Por las estancias de dolores llenas.
1O, q~~ abominacion ! dice el sangriento
Censor lDJusto i Y dando manotadas
Se levanta furioso del asiento.
'
Estas críticas, Fabio, son dictadas
Por envidia y no mas, si bien lo miras
Y no deben de tí ser escuchndas.
'
~as que repasas sin cesar y admiras
Insignes obras, é. pesar de ingratos
Te llevarán al término é. que aspin:s.
Mas te_ ~rometo. Los alegres ratos
Que te vmte el apolíneo coro
No los has de vender nada ba~tos.
Pues a~n~ue el tema popular no ignoro
De que Cmt10 corona los poetas
De verde lauro, y no de perlas y oro :
Las mas descabelladas é indiscretas
Farsas, te llenarán de patacones
Los.desollados cofres y gabetas.
S1, Fabio, las obrillfls que dispones
Las hemos de vender todas al peso
y algo me tocará por mis leccione;,
Tu veno, redundante hasta el exceso
Que no conoce reglas ni camino
'
Es lo que se requiere para eso. '
Suelta toda la presn del molino:
Haz comedias sin número te rue,,0
Y vnyti en cada frase un de~atino.
'
e'

'

'

.,

�224

EL INSTRUCTOR,
Escribe dos, y luego siete, y luego
Imprime quince, y trama diez y nueve,
Y á tu musa venal no des sosiego.
Harás que horrendos fabulones lleve
Cada comedia y casos prodigiosos ;
Que asi el humano corazon se mueve.
Salga el carro del sol, y los fogosos
Flegon y Etonte, salga Citerea
Mayando en estribillos enfadosos.
Diversa accion cada jornada sea,
Con su galan, su dama, y un criado
Que en dislates insípidos se emplea.
Echa vanos escrúpulos á un lado :
Llena de anacronismos y mentiras
El suceso que nadie habrá ignorado.
Y si á agradar al auditorio aspiras,
Y que sonando alegres risotadas,
El te celebre, cuando tú deliras,
Del muro arrojen á las estacadas
Moros de paja, si el asalto ordenas,
Y en ellos el gracioso dé lanzadas.
Si del todo la pluma desenfrenas,
Date á la magia, forja encantamentos
Y salgan los diablillos á docenas.
.Aquí un palacio vuele por los vientos,
.Allí un vejete se transforme en rana :
Todo asombro ha de ser, todo portentos.
De la historia oriental griega y romana
Copiarás los varones celebrados,
Que el pueblo admitirá de buena gana.
Rector, Ciro, Caton, y los soldados
Fuertes de .Anibal, con su gefe adusto,
Todos los pintarás enamorados.
Verás qué divereion, verás qué gusto,
Cuando lloren de Fátima el desvío
Tarif, 6 Muza, ó .Alcaman robusto:
Que ciegos de amoroso desvarío,
La llaman en octavas y tercetos :
Mi bien, mi vida, encanto dulce mio.
Tus galanes serán todos discretos;
Y la dama, no menos bachillera,
Metáforas derrame y epitetos.
¡ Qué gracia, verla hablar como si fuera
Un doctor in utroque ! Ciertamente
Que esto es un pasmo, es una borrachera.
Ni busques lo moral y lo decente
Para tus dramas, ni tras ello sudes;
Que alli todo se pasa y se consiente.
Todo se desfigura, no lo dudes:
.Alll es heroicidad la altanería,
Y las debilidades son virtudes.
Y lo que Poncio alguna vez decía,
De que el pudor se ofende y el recato ...
Pero ¡qué! si es aquella su manía.
Mil lances ha de haber por un retrato,
Una banda, una joya, un ramillete;
Con lo de infiel, traidor, aleve, ingrato.
La dama ha de esconder en su retrete
A dos 6 tres galanes rondadores :
Preciado cada cual de matasiete.
Riñen, y salta por los corredores

El uno de ellos al jardin vecino;
Y encuentra allí peligros no menores.
El padre oyendo cuchilladas vino,
Y aunque es un tanto cuanto malicioso,
Traga el enredo que Chichon previno.
Pero un primo frenético y celoso
Lo vuelve á trabucar, de tal manera,
Que el viejo está de cólera furioso.
Salen todos los yernos allí fuera:
La dama escoge el suyo, y la segunda.
Se casa de rondon con un cualquiera..
¡ O, vena sin igual, rara y fecunda,
La que tales primores recopila,
Y en lances tan recónditos abunda 1
Esto debes hacer, esto se estila;
Y váyase Terencio á los O ro.tes,
Con Baquis, Menedemo y .Antifila:
Que por él, y otros pocos botarates
Cobra la osada.juventud espanto,
Y se malogran furibundos vates.
Tú, dichoso mortal, prepara en tanto
Para ser celebérrimo poeta,
El númen y las sílabas al canto.
La cítara. sonllllte, la trompeta,
Y la cómica máscara bufona,
Llena de variedad y chanzoneta,
Te alzarán á la cumbre de Helicona,
Donde cercado de las nueve hermanas
Luces despide el hijo de Latonn.
Mas cuando con sus manos soberanas
De laurel te corone, ten sabido,
Fabio, á quien debes el honor que ganas,
Y agradécelo á mi, que te he instruido.

1

MOSAICO ■

Valor de un amante en Amt!rica.
EN Ohio, un jurado ha concedido hace poco á
una señorita .Anglo-Americana la enorme suma de
quince mil pesos como remuneracion por la pérdida
de un amante. En Masachusetts el precio no es
tan elevado probablemente porque el mercado
está mejor provisto. El tribunal ordinario de
Boston en un caso semejante determinó que el
infiel amante no valía mas que cincuenta pesos.
La desconsolada doncella no satisfecha con esto
apeló al tribunal supremo que fijó la remuneracion
en 250 pesos.

Eleccion de compañeros.
SED muy circunspectos en la eleccion de vuestros
compañeros. En la sociedad de vuestros iguales
disfrutareis mas placer, en la de vuestros superiores hallareis mas ventajas. Ser el mejor entre
los presentes es el modo de empeorar. Para·mejorar conviene siempre escoger aquella sociedad
en la cual somos los peores.
LONDRES :

EN LA IMPR ENTA DE CAR LOS \100D1 POl'l'I N', COURT 1 FLEET STR EET,

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                <text>Periódico enciclopédico de divulgación de historia antigua y moderna, noticias, literatura, artes, geografía, agricultura, comercio, finanzas, y tecnología. Editada por José María Jiménez de Alcalá. Primera revista ilustrada publicada en castellano en Londres por Carlos Wood.</text>
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                    <text>N~ 92.

AGOSTO.

1841.

DON ALVARO DE LUNA.

Ez. espectáculo que presentan los sucesos públicos
de Castilla en el reinado de Juan II, aunque aflige
el ánimo por el desorden tumultuoso de las pasiones, llama poderosamente la atencion con el
movimiento y con la variedad. Peleóse encarni.
zadamente treinta años seguidos entre los pr6ceres
del reino, sobre quién se babia de enseñorear del
rey, incapaz de gobernar, y falto de fuerza y de
carácter para mandar y hacerse obedecer. Todo
aquel largo periodo no fué mas que un flujo y re.
flujo continuo de facciones y de intrigas, de confederaciones y guerras, de convenios mal guardados
y de rompimientos sin fin; y en medio de esta
agitacion luce á las veces una audacia y una energia, una generosidad y magnificencia que honran
sobremanera á la nobleza castellana; al paso que
en otras ocasiones se descubren unas miras tan
interesadas, una ambicion y codicia tan sin freno,
y una falta de fé tan sin pudor, que desdicen sin
duda alguna de tan altos príncipes y señores. El
personaje que al fin sobreJ&gt;uja á todos en fortuna y
en poder, y sabe á pesar de sus embates sostenerse
en la exclusiva privanza á que su diligencia y
esfuerzo le subieron, ese cierra aquel dilatado
drama con una catástrofe sangrienta, tan inespe..
rada como inconcebible: fácil ocasion á moralistas
é historiadores para declamaciones vagas y triviales sobre el frágil favor de los reyes, y sobre la
inconstancia y caprichos de la fortuna, Pero otras
lecciones harto mas graves é importantes resultan
de loa acontecimientos en que nos vamos á ocupar:
Ycomo el reinado de Juan II no es propiamente
hablando, mas que el reinado de Don Alvaro de
Luna, las vicisitudes de su vida dan mejor razon
de aquellos contínuos movimientos, que otra cualquiera desoripcion, porque él es el origen de donde
To.u. VIII.

nacen, el pretexto que los mantiene, el blanco
adonde constantemente se encaminan•.
La muerte de Don Enrique III, llamado el E,ifermo, acaecida en 1406 dejó por heredero del trono
de Castilla á su hijo Don Juan II que aun no tenia
veinte y dos meses de edad. La autoridad real y
la tutela quedaron depositadas en la reina viuda
su madre y en su tio el iufnnte Don Fernando,
11rincipe de raro talento, íntegro, amable, valiente,
y el único siu duda á quien podia confiarse con se.
gurídad un cargo tan espinoso en aquellas circunstancias. La generosidad con que renunció la corona de Castilla que inmediatamente le ofrecieron
algunos espíritus revoltosos; y su celo, actividad y
noble desinterés en conservar ileso á su inocente
pupilo un patrimonio que intentaban hacer jiras
los mismos que debieran ser sus defensores, acreditan el acierto que tuvo Enrique en la eleccion.
Pero llamado al trono de Aragon, que muerto el
rey Don Martin le correspondia por derecho de
sangre y legitima eleccion de aquellos reinos, hubo
de abandonar á Castilla, aunque sin descuidar los
intereses de su menor, en cuya proteccion continuó
con la mayor legalidad; pero su muerte acaecida
demasiado ¡,ronto, dejó á Don Juan II expuesto á
las borrascas que se levantaron casi inmediatamente.
La tutela y gobierno recayeron en la reina
madre, quien apenas los desempeñó dos años con
bastante acierto cuando murió tamuien; y el rey
que contaba trece años hubo de ponerse á la frente
del gobierno, bajo la direccion ya entonces del
diestro y afortunado Don Alvaro de Luna que
• Yidas de españoles célebres por Don Manuel Joscf
Quintana,

2G

•

�226

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

contaba á la sazon veinte y ocho. "Este célebre
privado," dice Quintana, "semejante á tantos hombres ilustres de Castilla y del mundo no fué hijo
del himeneo sino del libertinaje ó del amor." Su
padre, que tenia el mismo nombre, fué ~opero
mayor del rey Enrique, señor de pingües estados,
tenido por uno de los buenos caballeros de su
tiempo, y estimado no solo por su nobleza, una de
las primeras de Aragon, sino tambien por los importantes servicios que su casa babia hecho á la
familia reinante en Castilla. Fué presentado en la
corte por el arzobispo de Toledo en 1408 y nombrado doncel del jóven príncipe sohre el cual adquirie un ascendiente prodigioso á pesar de la
diferencia &lt;le edad. La gracia sin igual de sus
modales, el atractivo &lt;le su11 palabras, la prudencia
de su conducta en una edad tan temprana, le hacian querer y estimar de todos. Festivo y bullicioso con los niños, gentil y bizarro con los mancebos, galan y discreto con las damas sabia prestarse
á todo y en todo sobresalía; no es pues extraño
que desde luego ejerciese Don Alvaro una extraordinaria influencia en la corte que debia despues
gobernará su antojo. Quisieramos poder seguirá
Don Alvaro en los primeros pasos de su privanza
durante la menor edad de Don Juan, pero no permitiendonos hacerlo asi los estrechos límites de un
periódico, vol veremos á tomar la narracion de los
sucesos de su vida desde el momento en que el
j6ven monarca empuñó las riendas del estado en
1418.
A la verdad necesitaba el rey de un ministro de
su confianza, que con sus talentos y firmeza supliese su indolencia y resolucion, y supiese poner
la autoridad real á cubierto de los ataques de la
ambicien y del poder. Don Alvaro poseia todos
estos dotes; y el cariño que el rey le profesaba,
nacido entre los juegos de la infancia y creciendo
con los años, le elevó á una intimidad y privanza
de que ofrece muy pocos ejemplos la historia.
Esto excitó la envidia y el encono de las personas
que se habían lisonjeado de sacar el mayor partido
de la debilidad del rey ; y formaron una se&lt;'reta
conjuracion para perder nl favorito, cuya perspicacia desconcertaba siempre sus proyectos ambiciosos. El primero que empezó á quitarse la máscara fué el infante Don Enrique, maestre de Santiago é hijo del generoso Don Fernando difunto
rey de Aragon; pero demasiado astuto para descubrir todo su plan fuera de tiempo, emprendió una
guerra obHcua contra Don Alvaro alejando diestramente de la corte á todas sus hechuras, sustitu·yendo per$onas de su confianza, y confinando al
rey en Tordecillas á pretexto de mantenerle en
seguridad. Inmediatamente penetraron todos las
miras del maestre, y no faltó quien intentase romper las cadenas que oprimían al infeliz Don Juan;
pero como esto no podia realizarse sin grandes conmociones funestas siempre á los pueblos, el pru•
dente Don Alvaro prefirió por entonces el partido
de la paz y de In tolerancia, contemporizando en lo
posible con su mayor enemigo. Sin embargo, á
pretexto de una partida de caza, logró trasladar al
r&lt;'y al castillo ele l\Iontalvan, confiandole ú la cus-

•

todia de algunos caballeros amigos. El maestre,
Juego que lo supo, se presentó delante del castillo
con un crecido número de tropas, pero noticioso
de las grandes fuerzas que venian en socorro de
ella, hubo de retirarse apresuradamente á Ocaña.
Durante la detencion del rey en Tordesillas en
que Don Enrique le imponía la ley, babia obtenido
este ambicioso prócer, no solo la mano de la infanta
Doña Catalina hermana de Don Juan, y con ella
el marquesado de Villena, sino la gracia de que
pasasen á los descendientes del infante las rentas
del maestrazgo de Santiago. Libre ya el monarca ele la opresion que le babia tiranizado, juzgó
Don Alvaro oportuno anular aquella exhorbitante
gracia debilitando al mismo tiempo el poder del
maestre. .Fácil es colegir el enojo y odio llácia el
valido que debió producir esta resolucion en el
ánimo del arrebatado y violento Don Enril{ue:
sin embargo logró aplacarle su madre la reina
viuda de Aragon y aun logró inducirle á -que se
presente en la corte y procurase sincerar su conducta pasada. Mas bien pronto se vió cunn falsas
eran sus protestas, ¡mes habiendo por entonces
interceptado unas cartas del condestable de Castilla Ruy Lope Dávalos, parcial de Don Enrique,
se descubrió la horrible trama que forjaban ambos,
excitando al rey moro de GrQnada para que rompiese poderosamente por Castilla, donde seria sostenido por ellos y todos sus amigos. En vano
protestó el maestre su inocencia y la falsedad de
semejantes cartas: cometióse el exámen del negocio al consejo del rey; pero entretanto fué conducido preso al castillo de Mora; y el condestable,
aunque debió su libertad á la precipitada fuga con
que logró salvarse en el reino de Valencia, perdió
todos sus cuantiosos bienes, los cuales fueron adjudicados por el rey á varios caballeros, cabiendole
á Don Alvaro la dignidad de condestable.
Mas no fué de larga duracion la prision de
Don Enrique. El rey de Aragon solicitaba con
repetidas instancias que se pusiese en libertad á su
hermano, autorizando sus pretensiones con un poderoso ejército que desde las fronteras de Aragon
amanezaba los llanos de Castilla. Fué pues preciso ceder á la necesidad, aunque bien conocía
Don Alvaro las fatales resultas que tendría esta
condescendencia. Con efecto, apenas se vió libre
el maestre, cuando se lig6 con su hermano D ..Juan
que acababa de subir al trono de Navarra, y que si
al principio babia reprobado su conducta, entró
ahora gustosamente en el proyecto de sojuzgar
al rey de Castilla con la esperanza de mayores
ventajas. El condestable Don Alvaro oponía sin
embargo un insuperable obstáculo mientras subsistiese á su lado : les era preciso removerle por
cualquier medio, y no babia otro mas seguro que
desconceptuarle con el rey y con el reino. Al
momento empezaron á esparcirse las calumnias
mas atroces, se le atribuyeron los delitos mas execrables, se le señalaba como la causa principal de
las desgracias que afligian á Castillo., y se pedia
con ansia su castigo. Estrechado el rey por todas
' partes, tuvo la debilidad de someter lo. decision de
este negocio á cuatro pnrciales del infante Don En-

DE lllSTOlllA, 13El.LA8 LE1'HAS Y ARTES.

rlque; y Don Alvaro fué sentenciado á destierro
de la corte con todas sus hechuras; pero indignado el rey de la ambicien con que sus enemigos
se disputaban sus empleos y el gobierno del reino,
revocó la sentencia de los compromisarios, llamó
inmediatamente al condestable, y para precaver
ulteriores disturbios, prohibió las asociaciones clandestinas y mandó que se retirasen de la corte todos
los caballeros que Je eran sospechosos.
Sobremanera irritados el maestre y el navarro,
lograron inducir á su hermano Don Alonso V rey
de Aragon á hacer con ellos causa comun y vengar
esta afrenta con las armas : penetraron pues por
Castilla al frente de un numeroso ejército esperando coger desprevenido al castellano, y así hubiera su~edido á no hallarse las riendas del gobierno en manos tan hábiles como las del condestable. Previendo este los resultados del encono
de sus implacables enemigos, se babia preparado
con tiempo, y Don Juan se halló al momento en
disposicion de hacer una vigorosa resistencia si no
de imponerles temor. La mediacion del cardenal
de For, legado pontificio en Aragon, y las persuasiones de la reina. Doña. Leonor, viuda del
generoso Don Femando, lograron impedir una
sangrienta batalla que estaban para darse ambos
ejércitos en las llanuras de Ariza, pero si bien
pudieron conjurar por algun tiempo la tormenta,
fué por último preciso recurrir á las armas. Entró
el rey de Castilla por los dominios de Aragon,
precedido del terror y la muerte, mientras sus adelantad9s de la frontera de Navarra entregaban al
pillaje, incendio y devastacion las ciudades, aldeas
y campiñas de aquel miserable reino. Penetró
despues por Extrema.dura donde se habian hecho
fuertes el maestre y su hermano Don Pedro, y si
bien no consiguió arrojarlos de Alburquerque donde
los babia obligado á encerrarse Don Alvaro de
Luna, congregó sus cortes en Medina del Campo,
y acusados los infantes de todas sus traiciones y
delitos, fueron condenados á perder los estados
que poseian en Castilla, adjudicando estos á varios
grandes y caballeros leales, y dando en administracion al condestable el maestrazgo de Santiago.
Reducidos los rebeldes.á la mayor extremidad
con estas medidas, tuvieron que solicitar la paz.
Pidiéronla tambien los reyes coligados aunque con
mucho orgullo y se firmó una tregua de cinco
años que rompieron inmediatamente los infantes
Don Enrique y Don Pedro, auxiliados por el maestre de Alcántara Don Juan de Sotomayor, y que
solo pudo restablecerse con la prision de Don Pedro
la ocupacion de la fortaleza de Alcántara y I~
deposicion del maestre Sotomayor.
Humillado Don Enrique con tan repetidos golpes
destituido de recursos para continuar sus ambi~
ciosas pretensiones, y temiendo la ruina que le
amenazaba, imploró la mcdiacion del rey de Portugal para obtener su perdon y la libertad de su
her'.11ano. Fácilmente obtuvo lo uno y lo otro del
p~c1fico Don Juan, aunque bajo la precisa condicton de restituir las plazas que hubiese ocupado
en. ~xtremadurn, y de dejar en paz á Castillo,
retlrandose á Aragon con el infante Don Pedro,

segun estaba acordado en las capitulaciones anteriores,
Pasaremos en silencio las dos campañas que en
el año 1431 y el siguiente hizo Don Juan contra
los mahometanos castigando severamente la osadia
con que á favor de los disturbios intestinos que dividian á Castilla intentaron estos quebrantar los tratados existentes. La guerra contra los moros siendo
el único suceso en que se aunaba el espíritu de
todos los príncipes cristianos de la época, forma
por decirlo asi un episodio ó digresion en la historia doméstica de sus reinados.
Muy poco tiempo disfrut6 Castilla del sosiego
interior que le proporcionaron la retirada de los infantes y su ocupacion en la guerra que sostenía en
Italia su hermano el rey de Arogon. Eran muchos
los envidiosos de la privanza de Don Alvoro, y
aunque disimulaban mientras se conocían débiles,
maquinaban en secreto su ruina con la mayor constancia. En medio de esta aparente calma descubrió el condestable una conspiracion próxima á
estallar sobre su cabeza que teniendo á su frente al
adelantado Pedro Manrique, uno de sus mas irreconciliables enemigos, ó babia de conseguir su
ruina ó anegar á Castilla en la sangre de sus infelices habitantes. Don Alvaro creyendo eu circunstancias tan apuradas deber recurrir á medidas
enérgicas y expeditas, mandó prender á aquel jefe
y sin forma de proceso le confinó en el castillo de
Fueotidueña. Esta resolucion que se creyó tan
saludable, produjo sin embargo efectos absolutamente contrarios: pues el adelantado halló medio
de evadirse de su prision y al momento se pusieron
sobre las armas todos sus parientes y amigos clamando contra la arbitrariedad del condestable, y
exhortando al rey á sacudir el yugo que le esclavizaba, haciendole al mismo tiempo responsable de los
males que amenazaban al reino si no alejaba de sí tan
pernicioso favorito. La capciosidad de estas reclamaciones sedujo bien pronto á la multitud, y patrocinados los rebeldes por el príncipe heredero
Don Enrique, que aborrecía á Don Alvaro, y auxiliados por el incansable maestre Don Enrique y su
hermano Don Juan rey de Navarra, que habían ya
vuelto de su expedicion, se hallaron muy pronto
en disposicion de dar la ley. En vano ap,uó el
condestable todos los recursos de su ingenio para
contener los progresos ele la insurreccion : en vano
recurrió á la fuerza para quebrantar el formidable
poder de los rebeldes, y proteger sus estados invadidos con el mayor furor. Dueños sus enemirros
de la~ prin~ipales ciudades y fortalezas del rein;, y
supenores a cuantos obstáculos pudieran oponerseles, tr!~nfaron de la debilidad del rey, consiguiendo
que h1c1ese salir desterrado al condestable por seis
años, ~ued~ndo interceptada con el mayor rigor su
comumcac1on con el monarca.
A la separacion del privado se siguieron las intrigas y maquinaciones de los ambiciosos que deseaban reemplazarle. La rivalidad, los celos y la
desconfianza, que eran consiguientes, no pudieron
menos de producir la desunion ; y el condestable se
hubiera visto vengado con las armas de ~us mismos
enemigos, si previendo ellos las consecuencias ele lo.

�228

DE HISTORIA, BELLAS LETHAS Y AH'l'ES.

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

discordia, no se hnbiesen convenido en renunciar
el supremo favor con tal que nadie lo lograse.
Para esto se creyó indispensable no perder al rey
de vista, confinarle en ciertos y determinados lugares, separarle de toda comunieacion, y no permitir á nadie, sin mucha precaucion, la entrada en
palacio. Se espiaban recíprocamente los pasos y
las acciones: procuraban adivinarse los pensamientos; las expresiones mas indifereutes proferidas al descuido se examinaban por todos sus aspectos, y bastaba para alarmar á todos hablar al rey en
secreto dos palabras. A tal extremo redujeron al
monarca de Castilla los mismos que calumniuban á
Don Alvaro con acusaciones injustas, y que se supouian animados únicamente por el deseo de salnr
la mnjestfld de una vergonzosa esclavitud ; pero aun
llegó á ser su prision mas rigurosa luego que sospecharon en el condestable algunos manejos ocultos
para arrancarle de su poder, Con efecto, este
hombre gravemente ofendido, pero superior á los
reveses de su fortuna, y ú los resentimientos que en
otro hubiera excitado la instable conducta de
Don Juan, hacia ya mucho tiempo que meditaba
desde su retiro el modo de romper sus cadenas, y
solo esperaba un momento favorable cuando la desunion de sus mismos opresores se anticipó á sus
deseos y le facilitó la ejecucion.
El príucipe heredero Don Enrique si bien se
babia aunado con los enemigos de Don Alvaro á
causo de los celos que le causaba la preponderancia

de este privado en el ánimo de su padre, no podía
en manera alguna aprobar la indigna y humillante
njecion en que ahora le tenían los que decían
haberse armado para su defensa, particularmente
Don Juan Pacheco que con el mayor descaro abusaba la confianza depositada en él por el príncipe,
Ocupábase pues este en discurrir los medios de
poner en libertad á su oprimido padre cuando recibió con el mayor secreto un aviso del condestable
ofreciendole auxilios para tau digna empresa. Pusiéronse ambos de acuerdo, unieron sus fuerzas, y
sostenidos por un crecido número de vasallos leales
se hallaron bien pronto en estado de poder medir
las armas con sus enemigos. En varios encuentros
parciales que tuvieron lugar entre las tropas de los
rebeldes y las del príncipe, lograron estas grandes
ventajas: por último los dos partidos beligerantes
reunieron sus huestes cerca de Olmedo donde habia
determinado la fortuna que tuviese término la obstinada con tienda, y se decidiese quien había de
ruallllar en Castilla, si los infantes de Aragon ó
Don Alvaro de Luna. No entraremos en los pormenores de la batalla que se dió el 19 de Mayo de
14-15. Baste decir que los tercios castellanos mandados por el rey en persona pelearon con el mayor
teson, derrot~ndo completamente á sus enemigos.
El maestre Don Enrique terminó alli su turbulenta
carrera, quedando ademas prisionero el almirante
de Castilla, uno de los principales corifcos de la
rebelion.

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Se creyó que con esta victoria iba á renacer en
Castilla la serenidad; y con efecto muerto el inquieto maestre, presos ó fugitivos los mas temibles
cabezas de aquellos movimientos, y aplicados al
fisco sus estados, era de esperar que los demas rebeldes por miedo, impotencia ó falta de apoyo, dejarian por algun tiempo descansar al reino de
tantas inquietudes; pero inmediatamente aparecieron otras mas escanrlnl&lt;'s:is y de mayor trascen-

dencia, cuya causa no es muy dificil señalar.
Había recobrado el condestable todo su ascendiente
sobre el corazon del rey, ~uya mediacion le proporcionó el maestrazgo de Santiago, y cuyo afecto,
declarado en repetidas honras y mercedes, hizo
bien pronto conocer á Pacheco la inutilidad de
sus esfuerzos para conservar en la corte, mientras
aquel subsistiese en ella el absoluto influjo que por
medio del príncipe se babia lisonjeado ejercer.

Resolvió pues poner en práctica cuantos medios le
sugiriese su encono para derribarle, y recordando
el buen éxito que años atrás tuvieran para este fin
las calumnias y la maledicencia contra el favorito,
tuvo recurso al mismo sistema de detraccion, emponzoñando el ánimo del príncipe que enteramente
sometido á la influencia de Pacheco, no solo pintó
á su ¡&gt;adre con los mas negros colores las supuestas
arbitrariedades y demasías de Don Alvaro, sino
que alegando temor por su seguridad personal en
una corte donde segun él reinaba la tiranía y opre.
eion de un hombre vengativo, huyó de ella precipitadamente.
A todos sorprendió su inesperada fuga; pero el
condestable conoció bien pronto el principal resorte
de este movimiento, comprendió toda la extension
de la intriga, y previendo sus consecuencias, temió
por la tranquilidad de Castilla y la seguridad de su
persona, El rey acongojado con la idea de nuevas
inquietudes, y entonces demasiado débil para hacerse respetar, creyó deber precaverlas por cualquiera medio; pero el príncipe su hijo se negó á
toda composicion mientras no se sobreseyese en el
castigo de los descontentos que decía sin rebozo
haber tomado bajo su proteccion, y se remunerase á
Pacheco largamente el buen servicio de haber contribuido á la libertad del rey. El débil monarca
hubo de suscribir á cuanto quisieron exigir de él:
los rebeldes aseguraron su impunidad ; Don Juan
Pacheco obtuvo el marquesado de Villena; y aun
paro. tenerle mas grato, hizo el rey que los comendadores de Calatrava eligiesen maestre de la orden
á su hermano Don Pedro Giron.
Si hubiera podido contar el condestable con un
carácter mas firme y mas enérgico que el de
Don Juan II, no le habría sido acaso dificil en su
profunda política hallar algun arbitrio para enfrenar á sus implacables enemigos; pero ya que no
les pudo arrebatar este triunfo, por lo menos se
confirmó en la idea que ya tenia concebida anteriormente de buscar un apoyo que le preservase
de la ruina que le amenazaba. No se le ocultó
que este acontecimiento no babia sido mas que uu
ensayo, cuyo éxito feliz aseguraba á los rebeldes el
buen suceso de ulteriores tentativas; que todo lo
debía temer de la ojeriza de tan enconados rivales,
y que tenia sobradas pruebas para desconfiar del
favor de un monarca débil y pusilánime, El
casamiento de Don Juan, viudo entonces de
Doña Maria de Aragon, con Doña Isabel de Portugal, le pareció que al paso que conciliaba á Castilla
una alianza poderosa, que no osarian menospreciar
los insurgentes, le proporcionaba igualmente al
lado del rey un influjo constante, que manejándole
á su arbitrio como se lisonjeaba, desconcertaría las
intrigas de los envidiosos y le sostendría contra la
inconstancia del monarca.
Don Alvaro confiando en su extraordinario valimiento y no sin temer oposicion á este matrimonio
por parte del rey, le ocultó el proyecto hasta que
ya se hallaba concluida la negociacion, seauro de
que no le dejaria desairado cuando recibiese la
noticia. Con efecto asi sucedió el rey si bien
mani_festó al principio ulgun disg~sto, admitió por
fin sm repugnancia Y aun con amor la esposa que

229

le presentó su favorito, pero jamás pudo perdonarle
un abuso tan intolerable del poder que habia adquirido á la sombra de su debilidad. La nueva
reina fué el primer testigo de su resentimiento, é
interesada ella misma en no sufrir competidor sobre
el corazon de su esposo, se anticipó á sus deseos
ofreciendo proporcionarle los medios de sacudir el
yugo que vergonzosamente le tenia oprimido. El
disimulo se creyó sin embargo muy necesario hasta
la ocasion oportuna; y esta no tardó en presentarse
cuando menos se esperaba, y por un medio que no
era de imaginar.
La osadía con que el príncipe Don Enrique se
declaró en favor de la nobleza descontenta, y el
temor de exasperarle cuando no podia refrenarle
su padre, proporcionaron como ya digimos la impunidad á los caballeros rebeldes. Obtuvieron con
efecto su libertad los que se hallaban presos; y solo
el conde de Alba, confundido á pesar de su lealtad
entre los desleales, quedó por mucho tieinpo todavía sepultado en una dura prision. Queriendo
vengar este agravio su hijo Don García de Toledo,
tomó las armas, y desde su castillo de Piedrahita,
en que se hizo fuerte, empezó á saquear los pueblos
del distrito. Por consejo de Don Alvaro determinó
pasar el rey á sujetarle con algunas tropas; pero el
conde de Plasencia, Don Pedro de Zuñiga, que se
hallaba retirado en Béjar, creyó que esta expedicion era una estratagema del condestable, enemigo
de los Zuñigas, para sorprenderle indefenso; y
uniéndose con sus amigos y deudos, formó el arrojado proyecto de acometerle en su misma casa, y
prenderle ó matarle si hiciese resistencia. En
aquellos tiempos en que D. Alvaro se hallaba sostenido por el cariño del monarca, hubiera sido imposible llevar á efecto esta resolucion; pero entonces habian mudado las cosas de semblante, y la
reina sobrado empeñada en la ruina del favorito
que la babia puesto en el trono, aprovechó la ocasion. Inmediatamente que se presentaron en lo.
corte aquellos caballeros, hallaron autorizado su
designio con un despacho del rey, escrito de su
puño, en que se decretaba la prision de Don Alvaro
de Luna. Nada mas fué necesario. Don Alvaro
fué preso, entregado de órden del rey al juicio de
un consejo formado precipitadamente de personas
que quizá no le serian muy afectas, y condenado á
perder la cabeza en un cadalso por tirano y usurpador de la autoridad real,
El dia 1° de Junio de 1453 sacaron á Don Alvaro
del castillo del Portillo en el cual se hallaba preso
para trasladarle á Valladolid donde debía ejecutarse la_ ~nte~cia: " Al dia siguiente luego que
amanec10, oyo misa, comulgó devotamente y se
preparó para ir al suplicio, Pidió que le diesen
al~o con que bebiese, y le trajeron un plato de
gumdas de que comió unas pocas, y despues bebió
una taza de vino puro. Cabalgó luego en uno.
mula, y le sacaron por las calles á la plaza mayor,
donde estaba levantado el cadalso, voceando el
pregonero la sentencia que llevaba delante de él
en una caña hendida.-Esta es lajusticia que manda
hacer -el rey nuestro se,íor á este cruel tirano, usurpador de la corona real, y en pena de sus maldades
múndunle degollar por ello. -Luego que llegó aÍ

�EL INSTRUCTOR, O REPEltTOUlO

230

1 1

cadalso le hicieron desmontar, y subió las escaleras
con resolucion y presteza: adoró una cruz que
estaba alli delante con unas hachas encendidas, se
levantó en pié y paseó dos veces el tablado como si
quisiese hablar al concurso qn~ estaba prese~te.
Acaso vió alli á uno de los pnJes que le habian
acompañado en la prision, llamado Morales, al qne
babia dejado la mula al apearse ; y dándole una
sortija de sellar que tenia en el dedo y e~ sombrero:
toma, le dijo, este post1imero don que_ de mi puedes
1·ecibi1•, Alzó entonces el mozo el grito con doloroso llanto, que fué correspondido por los espectadores hasta entonces embargados en un. profundo
silencio. Dijéronle al instante los rehg1osos que
no se acordase de las grandezas pasadas, y que
pensase solo en morir como buen cristiano. Asi l.o
hago, respondió él, y sed ciertos que muero con m
mismafé que los mártires. Alzó despues los ojos y
vió á Barrasa, caballerizo del príncipe; llamóle y
díjole: Di1.e al pr(ncipe mi seiwr, que mejor galardone
á los que lealmente le sirvan, que el rey mi sei'IOT me
ha gal.a1'&lt;limado ,J m!-Ya el verdugo sacaba el
cordel para atarle las manos: ¿ Qué quieres ltacer?
le preguntó :-Ataros, se1i01·, las manos.-No hagas
asi, le replicó, y sacando una cintilla de los pechos,
se la &lt;lió diciendole, átame con esta, y yo te 1wgo

,

.

que mires si tienes el pui'ial bien ajil.a.do para que
71restamente me despaches. D{, añadió,J¿para que
es ese garabato que est4 en ese madero? El verdugo

dijo que para poner su cabeza despues que fuese
degollado, -Hdgan de eUa lo que quieran: despucs

de yo muerto, el cuerpo y l.acabeza nada son.-Eslas
fueron sus últimas razones : tendióse en el estl'ado
que estaba hecho con un tapete negro, el verdugo
llegó á él, dióle paz, y pasándole prestamente el
cuchillo por la garganta para degollarle de pronto,
le cortó despues la cabeza que colocó en aquel clavo.
Alli estuvo nueve dias, el cuerpo tres : y para que
nada faltase de lo que se hace con los ajusticiados,
en una palancana de plata puesta á la cabezera se
echaba limosna para enterrarle, y el entierro se
hizo en la iglesia de San Andrés, donde se enterraban los malhechores que eran muertos por la justicia. A poco tiempo fué trasladado con grande
acompañamiento á San Francisco, donde él habia
mandado se le enterrase en el testamento que ordenó
la noche antes de lllOrir; y bastantes años después
fué llevado á Toledo y sepultado en la suntuosa
capilla de Santiago, que el condestable en los
tiempos de su gloria babia erigido para su enterramiento en la catedral.
'J'endria el condestable cuando sus enemigos le
acabaron, sobre sesenta y tres años, y todavia en
aquella edad conservaba íntegros el esfuerzo, la
agilidad, la viveza y aplicacion, por donde se babia
sefíalado desde el tiempo de su juventud primera.
Parciales y enemigos, todos convienen en los
grandes dones de cuerpo y alma ele que estaba

DE HISTORIA, DELLAS LETHAS Y ARTES,
a1lornodo, y en que pocos ó ninguno de los señores
contemporáneos suyos le llevaba ventaja, ni aun le
igualaban. Mediano de estatura, gracioso y derecho de talle, alcanzaba grandes fuerzas, y en
todas sus acciones y movimientos mostraba una
flexibilidad y soltura que jamás perdió, porque
siempre se mantuvo en unas carnes. Vestiase
bien, armábase mejor, y sea que persiguiese las
fieras en la selva, ó que se ejercitase en los torneos,
ó que arrostrase los peligros en las batallas, siempre
se mostraba gran ginete, gran montero, diestro
justador y valentísimo soldado. Sus ojos eran vivos
y penetrantes, su habla algun tanto balbuciente:
holgaba mucho con las cosas de risa, y apreciaba
sobremanera las agudezas y artes del bien decir,
especialmente la poesía en la que alguna vez se
ejercitaba. Su larga y constante conexion con
Juan de Mena, príncipe de los ingenios de su
tiempo, y hombre tan respetable 1ior su carácter
como por su talento, hace honor al privado y al
poeta. Era muy galán y atento con las damas y
fué. muy discreto y reservado en sus amores. En
hechos de guerra pocos de su tiempo se le pudieron
comparar; en sagacidad y penetrncion política, en
teson y atrevimiento ninguno le compitió. Pero
estas dotes eminentes fueron lastimosamente deslucidas con la ambicion de adquirir estados, que no
tenia límite alguno, con la codicia de allegar tesoros todavía mas vergonzosa, en fin con el orgullo
indómito, la soberbia, y acaso la crueldad inhumana de que se revistió en sus últimos tiempos y le
enagen6 las voluntades: como si fuera achaque
necesario d~ la privanza excesiva no ejercerse
nunca sin arrogancia y sin insolencia.
Cuatro siglos que han pasado desde entonces nos
dán el derecho de juzgarle sin aficion y sin envidia.
Comparado con los émulos que tuvo, no hay duda
que Don Alvaro de Luna se presenta mas grande
que todos ellos: su privanza está bien motivada en
sus servicios; su ambicion y su poder disculpados
con su capacidad y sus talentos. Pero si esta
ambicion y este poder, tan largo tiempo eombatidos de una parte, y tan bien defendidos de la otra,
se miden con el objeto y uso á que los dirigió el
condestable; si se pregunta qué engrandecimiento
le debió el reino, qué mejoras las leyes, que adelantamientos la civilizacion y las costumbres, en qué
disposicion y estatutos procuró afianzar para lo
futuro la quietud y prosperidad del Estado, ya la
respuesta seria mas dificil y el fallo harto mas
severo. Porque no de otro modo juzga la posteridad á los hombres públicos; y el bien ó el mal que
hicieron á las naciones que mandaron, son la única
regla por donde los aplaude ó los condena*.''

¿QUEREIS QUE OS AFEITE?
~A anécdota siguiente no es de fecha muy reciente; mas como no deja de tener su mérito y
ademas es poco conocida, la transmitimos aqui á
nuestros lectores para su edificacion.

• Don llfanuel JoscfQuintana,
DON ,~Li Al:0 DE L UNA,

231

Un caballero que viajaba hace algunos años por
uno de los estados de la confederacion Anglo-americano, eutró en una posada y pidió un cuarto en
que pasar la noche. El posadero le manifestó su
sentimiento de no poder complacerle por la circunstancio. de estar ya llena la poso.da. Persistió
sin embargo el viajero en quedarse, porque tanto
él como su caballo se hallaban casi exhaustos
de cansancio y necesidad. Despues de muchos
ruegos consintió por fin el posadero en darle albergue si consentia en dormir en una habitacion
que hacia ya tiempo se hallaba desocupada á
consecuencia de creerla visitada por el espíritu de
cierto barbero que decian babia sido asesinado en
ella algunos año.s antes. "Está bien," dijo el
viajero, "no tengo miedo de fantasmas." Despues
de haber tomado algun refrigero pr&lt;&gt;guntó al posadero cuando y de qué modo solio. ,1parecer el
susodicho espiritu, inquilino de la habitacion. El
amo respondió que poco despues de haberse acostado todos en la casa, se oía una voz desconocida
que en trémulos y prolongados acentos exclamaba
" ¿ Que-re-is-s-s que os af-f-f-ei-te 1" " Bueno,"
repuso el caballero, "si viene le doi licencia para
afeitarme.''·
Pidió entonces que le condujesen á la misteriosa
habitacion ; al ir á ella tuvo que pasar por una
sala grande donde babia un gran número de
personas sentadas al rededor de una mesa de
juego. Con una curiosidad natural al que oye
hablar de apariciones, de duendes y trasgos, registró cuidadoso.mente todos los rincones de la pieza
donde iba á pasar In noche pero no descubrió
cosa alguna que pudiera excitar la mas mínima
sospecha. Acostóse, y como no se durmiese al
pronto, creyó percibir una voz que decía Quere-is-s-s que os af-f-f-ei-te? Saltó de la cama,
volvió á registrar su cuarto pero tampoco vió nada
particular. Se acostó de nuevo y apenas empezaba
ya á sobrecogerle el sueño, cuando se oyó otra vez
la misma pregunta: por segunda vez se levantó,
y acercándose á la ventana de donde parecía
proceder la voz, se mantuvo quieto escuchando.
Despues de algunos minutos de ansiosa expectacion oyó distintamente el mismo sonido, y conv~ncido de que procedía de la parte exterior abrió
la ventana: apenas lo hubo ejecutado cuando fué
repetida la pregunta en su oido mismo, cosa que le
sorprendió y aun alarmó al pronto. Parándose
sin embargo á examinar la causa, observó que una
de las ramas de un grueso roble debajo de su
ventana se acercaba tanto á la pared de la casa
que rozando con ella á impulsos del viento prod~cia un ~onido ext~ño, el cual una imaginacion
VJva pod1a constrmr en la interrogacion ¿ Quere-is-s-s que os af-f-f-ei-te?
Satisfecho ya entonces de que la fantasma no
era otra cosa que la rama de un árbol rozando
contra la pared de la casa, volvió á acostarse
! procuró. conciliar el sueño ; pero esta vez fué
rnterrump1do por fuertes risotadas mezcladas con
votos y maldiciones procedentes de la pieza donde
se hallaban reunidos los jugadores. Creyendo que
le seria posible aprovecharse del descubrimiento
r¡ue acababa de hacer, cogió una sábana de l:i

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

232

cnmn y se envolvió en elln; tomando entonces In
palangana en una mano y la toalla en la otra, se
presentó de repente á la puerta del cuarto y con voz
trémula exclamó ¿Que-re-is-s-s que os af-f.f-ei-te?
Los jugadores aterrados al ver aparecer tan inesperadamente la temida fantasma, se huyeron en
la. mayor confusion descolgandose algunos por la
ventana y cayendo los demás unos sobre otros en
su precipitada fuga. Nuestro fantMma aprovechándose de su ausencia, recogió deliberadamente
una suma bastante crecida de dinero que encontró
sobre la mesa y se retiró sin ser visto á su cuarto.
A la mafíana siguiente halló toda la casa en
la mayor consternacion. Preguntáronle inmediatamente si babia dormido bien, á lo que contestó
en la afirmativa. "No es extrafío," repuso el mesonero, "pues el muerto en lugar de irse á su
cuarto, se equivocó y vino al nuéstro1 nos llenó de
eRpanto y confusion, y se apoderó de todo nuestro
dinero." El viajero1 sin que hubiese recaido en él
la menor sospecha, almorzó tranquilamente, y partió con algunos centenares de pesos mas de los que
habin traido.

'

ATAVIO DE UNA DAMA ROMANA.

Onros todos los dins á los maridos quejarse del
tiempo y dinero qne gastan sus m11jeres en los
deberes del tocador. Como la felicidad no consiste en otra cosa que en la comparacion de un
estado ó condicion mediana con otra peor, procuraremos probarles, introduciendolos en el gabinete
de una dama romana en los dias de Popen y
Agripina, que pueden tenerse por felices de no
haber nacido en aquel tiempo, y que las artes del
tocador en lugar de haber aumentado parecen por
compnracion haber quedado en el dia reducidos á
una loable simplicidad tanto en número como en

grado.
Una señora de rango, al dejar la cama, lo cual
ejecutaba generalmente entre diez y once, se dirigía inmediatamente al baño. Despues de permanecer alli por algun tiempo donde se hacia
restregar cuidadosamente con piedra pomez, se
entregaba en manos de los cosmetre. Estos eran
esclavos que poseian varios secretos para preservar
la belleza del cutis y de la tez, y que derivaban
su nombre de la voz griega co81Tlos que significa
belleza : sus servicios eran considerados como de
suma importancia por poseer ventajas higiénicas.
Tan luego como salia del baño le aplicaban al
rostro una cataplasma que se quitaba solo al salir
á la calle ó cuando llegaba alguna visita; de modo
que el pobre marido pocas veces lograba ver á su
mujer sin esta mascarilla que frecuentemente volvía
á ponerse al anochecer para preservar el ro~tro del
contacto con el aire frio de la noche.
Cuando empezaban las operaciones del tocador,
una esclava removía la cataplasma medicinal y
lavaba el rostro con una esponja mojada en leche
de burra: otra, segun Plinio, procuraba dnr al
cutis la mayor delicadeza y frescura posibles, restregándolo con cenizas de hormigones ó caracoles

quemac.los y molidos en sal; con miel en In cual
habian sido ahogadas las abejas; con el sebo ó
gordura de 11n pollo mezclada con cebollas, y últimamente con la gordura de un cisne á la cual
atribuian la propiedad de remover las arrugas.
Procedia despues á hacer desaparecer todos los
granillos ó manchas encarnadas con un pedazo de
pafio de lana bafíndo en acéite de rosas, y borrar
las pecas con un raspador de pergamino y aceite
de Córcega, al que afíadia algunas veces polvos de
mc1enso. Concluidas estas operaciones se presentaba otra esclava armada de unas tenacillas
con las cuales arrancaba despiadadamente cualquier vello supérfluo que llegaba á descubrir en el
rostro de su señora. A esta parte del atavio sucedía el de los dientes. Cuando no bastaba el
agua fresca á limpiarlos, los restregaban con polvos
de piedra pomez ó de mármol, práctica que se
conserva aun. U na de las esclavas hacia entonces
uso de un mondadientes de oro ó plata, pero loe
formados de pues de puerco-espin eran los · mas
estimados por la. circunstancia de no lastimar las
encías.
Limpios ya los dientes se presentaba otra tanda
de esclavos para teñir las pestañas, las cejas y el
pelo, segun la edad ó el gusto de la dama. En las
familias de distincion era costumbre emplear esclavas griegas para esta operacion; cuando 110
podian obtenerlas, se contentaban con naturales de
otros países á quienes daban nombres griegos.
Concluido este procedimiento untaba una esclava
los labios de su ama con cierta pomada ú opiato.
encarnada para darles mayor frescura y color mas
delicado. Si se percibían grietas en los labios, los
restregaba primero con una piel suave impregnada
de aceite de agallas, y mejor aun con las cenizas de
un raton quemado, mezcladas con raiz de hinojo, y
por último la esclava favorita tenia el privilegio
de presentarle el costoso espejo redondo guarnecido
de piedras preciosas y sostenido por un mango de
nácar, en el cual pudiese inspeccionar el resultado
de estas varias operaciones. Este espejo, á falta de
cristal, consistía en una composicion de diferentes
metales la cual recibía despues un grado exquisito
de pulimento en nada inferior al del cristal mismo.
Algunos de estos espejos hechos de bronce se conservan aun, pero hay razon para presumir que algunos eran de oro, pues segun dice Plinio, los de
plata eran tan comunes, que apenas se veían jamás
sino en los tocadores de las esclavas." Eran algunas
veces bastante grandes para reflejar el cuerpo entero,
pero los de este tamaño eran tan costosos, dice
Séneca, que su precio excedía á la suma concedida
por el senado para dotar á la hija de Escipion. La
enumeracion de las operaciones diversas, el tiempo
y el coste empleado en completar el atavío diario
de una dama romana, á la cual pudieran añadirse
varios artículos sin contar las cuentas de la modista
bordadora y otras artífices, debería acallar paro.
siempre las quejas de los maridos modernos; y si
fuesen aun tan inconsiderados que se creyesen con
derecho á murmurar, pregúntense á sí mismos
¿ qué derecho tienen ellos para ser mas severos con
sus compañeras que lo fueron Bruto, César, y Caton
de Utica?

DE lllSTOHIA, BELLAS LE'l'RAS Y AH'rES,

,
EL onG,\NO.
(Concluye el a1tículo inserto en el número 87.)

AnoRA bien; todas estas particularidades se observan cuidadosamente en la construccion de los
tubos de órgano. El aire es admitido en ellos por
un extremo, y el cuidado y habilidad del organista
se dirigen á dar á los tubos la forma necesaria no
solo á producir la requerida diversidad de tonos,
sino la imitacion de varios instrumentos. El sonido peculiar de algunos de estos es producido por
medio de tubos cuadrados de madera abiertos en
la parte superior. Otros por tubos de la misma
forma pero con la abertura en la parte de abajo,
sobre la cual juega una especie .de llave ó válvula;
otros con tubos de metal cilíndricos, y otros por fi~
con tubos dentro de los cuales hay una lengueta de
metal situada de tal modo que el aire introducido
en el tubo la pone en rápida vibracion, produciendo entonces una diferencia notable en el sonido
que en ciertos casos imita al oboe1 en otros la voz
humana, &amp;c.
Empezamos pues ya á conocer la razon porque
es tan considerable en un órgano el número de
cañones ó tubos. Debiendo abrazar el teclado una
extension por lo menos de cinco octavas, est¿ nos
dá con los semitonos sesenta y un tonos ó notas
diferentes para cuya produccion se requieren igual
número de tubos distintos. Pero entonces estos
sonidos tendrían todos el mi8mo timbre, es decir,
serian todos ellos semejantes al de la flauta, el
clarinete ó cualquier otro instrumento dado. Luego
si el tocador desea variar el carácter de su música
y producir un efecto semejante al de varios instrumentos tocando á la vez, es preciso que tenga
tantas séries de tubos cuanto sea el número de
ellos, y cada una de estas séries se ha de componer
de la misma cantidad de octavas ó notas distintas
que de~ee producir. El número de tubos crece asi
prodigiosamente en proporcion al tamafío y grandeza del órgano. El grande órgano de Haarlem
contiene sesenta hileras de cañones colocados unos
detrás de otros: el de W eingarten, sesenta y seis,
y hay uno en la ciudad de Pisa en Italia que dicen
tiene hasta ciento. Estas hileras ó s~ries de tubos
no se componen todas del mismo número de ellos
por ser algunos sonidos mas útiles en las notas
altas ó tiples, otras eu los bajos, &amp;c.
Cada una de estas séries de cañones constituye
un registro, aplicándole el nombre del instrumento
6 sonido peculiar que imita, tal como flauteado
dulzaina, oboé y otros que fuera inútil nombrar'.
Se ha dado á uno de estos registros la apelacion de
v~z Ttumana por ser su objeto imitarla, pero es preciso confesar que la tal imitacion es muy imperfecta. Sin embargo no nos atravemos á impugnarla tan severamente como lo hace un escritor
r~ciente que dice, "De cuantos registros hemos
01do hasta ahora honrado~ con la apelacion de voz
Ttumana ninguno de ellos, en la parte del ti ple, nos
recu~rda cosa alguna humana á no ser la quebrada
Y clnllona voz de una vieja de noventa años y los
TOM, VIII.
,

bajos ei sonido que produce el soplo al través de las
puas de un peine."
.
Conduccion del ail-e á !,os cañones. Los diferentes
sonidos del órgano proceden pues de tubos de
varias formas y tamaños; el objeto es ahora introducir en ellos el aire necesario para producir
el sonido.
En la parte baja del instrumento se hallan situados uno ó mas pares de fuelles. Antiguamente
eran estos muy semejantes en forma á los fuelles
de frágua, pero despues se ha mejorado considerablemente la construccion de ellos. El objeto es
mantener una corriente constante de aire en un
cañon vertical llamado portavento. Puede ser este
considerado como un tubo de grandes dimensiones
que sirve para conducir el aire 1lesde los fuelles al
arca de viento.
Esta arca es un cajon hueco y plano que ocupa
toda la parte inferior del órgano, extendiendose
por debajo de los tubos: está herméticamente cerrada excepto en algunos puntos determinados : por
un lado comunica, como ya hemos dicho, con el
portavento; y en la parte superior del arca hay
tambien cierto número de aberturas que comunican con la tabla sonora en la que va inserta la base
de los tubos. Si estas aberturas quedaran siempre
abiertas, el aire subiría constantemente á los· cañones y produciría en todos ellos un sonido continuo y estrepitoso; mas como esto ha de quedar á
la opcion del tocador, e~tán estas aberturas cubiertas con unas paletas ó válvulas que el orgauista
puede remover cuando quiere por medio de ,¡¡n
mecanismo de que hablaremos mas adelante.
Cuando las válvulas están abiertas el aire sube
pues por ellas al arca sonora.
Compone¡e esta de un cajon semejante al arca
de viento sobre la cual se halla colocado, comunicando con ella en su fondo por medio de las válvulas ya citadas, y recibiendo en su parte superior
la base de los tubos. El arca sonora está dividida
en particiones longitudinales que la atraviesan
desde el frente á la espalda. El número de divisiones es igual al de notas en el teclado, esto es,
cada semitono tiene su division particular asi que
en un órgano de cinco octavas habrá sobre sesenta
y una divisiones. Ahora bien, las distintas séries
de tubos destinados á la imitacion de diferentes
instrumentos, hallandose, como hemos indicado,
unas detrás de otras, resulta que los tubos destinados á una misma nota en las diferentes séries ó
instrumentos van todos á desembocar en la misma
division del arca sonora : la nota sol tenor, por
ejemplo, puede darse en los diferentes registros de
flauta, clarinete, trompa, voz humana, &amp;c., y sus
respectivos tubos pertenecientes á dicha nota desembocarán todos en la misma division del arca
sonora unos detrás de otros; y asi de las demas.
Despues que el aire procedente del arca de viento
ha entrado en una de las divisiones por su correspondiente válvula (habiendo una válvula para cada
particion) subiría por todos los tubos pertenecientes á dicha division á no haber algun mecanismo que lo impidiese. Esto destruiria el objeto
e.le! tocador, pues todos los diferentes instrumentos

2 II

�EL lXSTnCCTOR, O REPERTORIO
de que ~e compone el órgano tocnrian al mismo
11 extremos de una pnlnnca que juega sobre un puuto
tiempo, la flnutn, el fagot, 1n dulzaina, &amp;c. El
céntrico ó alzaprima. Al hacer esto, el otro exorg1mistn por supuesto desea arreglar esto segun el
tremo de la palanca debe necesarinmente alzarse.
carácter de In mú~ica que toca, á fin de producir
Ahora bien; cada uno de los extremos mns dissolo el sonido de una parte del instrumento á la vez,
tantes de las teclas se halla en conexion por medio
manteniendose los demas en ~ilencio. Consigue
de olambres y otros mecanismos con la ,·úlYull\
esto por medio de un mecani,mo al cual pertenece
que cierra una de las divisiones longitudinales dél
en realidad el nombre de 1·egi11tro que suele apli- 1
arca sonora de que hablamos antes¡ de tal modo
carse al sonido producido por su agencia. Por
11 que cuando el dedo oprime la tecla, el meennismo
medio de este mecanismo, queda á la opcion del
anexo al extremo opuesto de ella abre una válvula
organistn, despues que el aire ha entrado en cual11 y permite la entrada del aire en una de las partiquiera de las divisiones, el determinar en cual de
ciones con la cu,il comunican varios tubos. No
los tubos que comunican con aquella dil"ision desiendo necesario otra cosa que la ndmision del aire
berá entrar, y consiguientemente qué ~onido insdentro de los tul,os para producir el sonido, el
trumental habrá de producirse.
organista consigue este fin con solo oprimir IR
Hay pues seis departamentos distintos en In contecla con el dedo (suponiendo que al mismo tiempo
0
duccion del aire á los cañones. l • Pónense e1i
se provea de aire al porta vento por medio de los
1110Yimiento los fuelles por medio de la labor mafuciles). El objeto pues del organista es tocar
nual. 2". Ei impelido el aire oblig1índole á entrar
aquellas teclas c¡uc han de abrir las particiones con
en el gran tubo vertical ó portavcnto. 3°. De nqui
las cuales comunican los tubos que emiten las notas
pasa al arca sonora horizontal. 4°. Abrense alguque requiere. Si necesita In nota Lá, apoyará
nas de las válvulas del portavento por cuyo medio
sobre la tecla llamada Lá, por cuyo medio admitientra el aire en parte de las divisiones. 5°. Permirá el aire en la clivision que contiene los tubos que
tesele entrar en algunos de los tubos que comuniemiten este sonido. Lo mismo efectuará con las
cnn con ella~, y por último la construccion de estos
demas notas segun ~,•a la tocata. Obserrnremos
tubos es tal que el aire admitido produce un sonido
aquí
una notllble diferencia entre la nccion de un
musical.
órgano y la de un piano. En este instrumento
El rnceani,mo del teclado sirve para determinar
aunque el dedo coutinue oprimiendo la terla por
cual ele las vúlvulns del portavento ha de nbrir~c,
largo tiempo, el sonido Ee ap11ga ú los pocos insc,to es cual de las notas suce,ivns del dinpnson Do,
tantes, pero en el órgano la nota sigue sonnnuo todo
He, Mi, &amp;c. ha de sonar, mientras que por medio
el tiempo que el dedo continua oprimiendo la
de los registros se fija en qué clase de instrumento
tecla: de esta circunstancia depende en gran parte
han de producirse estas notas.
la grandeza y poder de los tonos del órgano.
Pa~emos ahora á considerar de qué modo pone
El organista tiene que luchar con dificultades
en juego el organista los recursos del instrumento.
desconocidas al tocador del piano. No solo ha de
El teclado.-Podrá causar alguna sorpresa que
tocar con los dedos sobre las tecla~, sino que llRy
el aC'to de comprimir una tecla ~emejante á la del
una hilera de pcdale~, que tiene que mover al
pianoforte ocasione la entrada de cierta cantidad
mismo tiempo con los piés. E~tos pedales sirven
de aire en un tubo, y produzca un sonido musical:
para admitir aire en algunos de los tubos mayorcF,
efectún~e e~to por medio de un mecanismo muy
y ~e usan de cuando en cuando durante la tocata
ingenioso. El teclado ó série de ter.las tiene en un
para producir un lleno de tono y armonil\ adi~
órgano grande sobre tres piés de largo al frente
cionnl.
del instrumento, y se compone como en el piano
Re9Mro1. - ?tlas ya 1,cmos llegado al propio lude dos clases de tecla~, unas de marfil y otrns de
gar.para tratnr del mecanismo ingenioso ni cual se
ébano; las primeras para las uotns naturnlc,, y las
debe en gran parte la belleza y grandiosidad del
segundas para los sostenidos y bemole~. Hay una,
órgano. Hemos dicho que al oprimir una tecla es
dos, tres, ó cuatro hileras de teclas SE'gun el tamaño
admitido el aire en una de las divisiones del arca
del in~trumento. Lo general en los órganos de
sonora, y desde alli á cierto número de tubos que
iglesia son dos ó trE's hileras de estas teclas colocacomunican con esta divi~ion. E,tos tubos produdas unas encima de otras á manera de escalones.
cen sonidos de diferentes instrnmentos: si la nota
Algunas veces suele hnbcr una ó ma, hileras de
es La, como supmimos antes, uno de los tubos protedas separadas del frente del instrumento, y ,obre
ducirá La, en un ~011ido imitnndo la YOZ humana¡
!ns cuales toca el organista vuelta In espal,la h:íein
otro, In misma nota flautcnda, otro un L4 en el clarifl. Donde hay mas de una hilera, &lt;'ada una de
nete, &amp;c., y ,i no hubie,e mas mecanismo que el
t!&amp;tns comuuicn con diferentes tubos, y el organista
que hemos descrito, todos los tubos de Lá sonarian
toen sobre In una ú In otra segun el carácter de la
al mismo tiempo, y oirinmos todos los instrumentos
música que quiere producir. Algunas teclas coen cada una de las notas de lo tocata.
1nunicon con los cnfionc, de tono mas poderoso;
Mas este no es el objeto del orga11i,ta: requiere
otras con los mas sun\'es. E11tcndido e,to hnblnrelos medios de separar ó acallar ciertos instrumentos
1110, de las teclas como ~¡ no hubiese mas que una
á fin de producir Tllriados efectos segun el earácter
l1ilera de ellas con el ohjeto de facilitar la desde la música, y en otros casos ponerlo en nccion
cripcion,
in,tnntánenmente. Esto se cfectua por medio de
Cua1,tlo oprimimos una tecla con el dedo, no
los regi.ltro.,. Compóneme estos de uun~ plnnc·lrnehucemos otra co~a r¡ue apoyar sobre uno de los
la~ ó listones lar!!uo de mn,lera con tantos ugu-

l!

DE JIISTOHIA, llEI.Li\::, LE'l'll.\S \' Alll'I:5,
geros como tubos hay en In série perteneciente Íl
cada instrumento. Estos listones ó registros, que
atraviesan las dh·isiones de la cámara sonora en
1ingulo recto, se hallan situados debajo de los tubos
de tal modo, que por medio de un pequeño moYimiento trans,·ersal, Yicnen á coincidir los agugeros
perforados en ellos con los orificios de lo, eofiones,
por cuyo medio es admitido en ellos el aire y producido el sonido, al paso que el mismo moYimiento
en sentido opuesto coloca la parte no perforada
del liston debajo de los citados orificios, impidiendo la entrada del aire: no hay tautos registros
como séries de tubos pues frecuentemente uno
mfamo regula dos 6 tres de estas séries.
Siendo pues estos los agentes que facilitan ~ impiden la ndmision del aire en los tubO!!, resta solo
manifestar de qué modo puede el organista tenerlos siempre á su di~posicion. A derecha é izquierda
lle! tocador hay dos hileras verticales de asas ó
botones: estas 11s11s forman la parte proyectante
de unos listones cuadrados de madera insertos en
el cuerpo del órgano y en conexion por su extremo
interior por medios mecil.nicos con loe registros ó
planchuelas de que hablamos antes; cuando el organista desea producir el sonido de tal ó cual instrumento, tira hácia el el boton ó asa correspondie~te
al mismo¡ cuyo movimiento, anil.logo al de un caJon
ordinario de mesa ó cómoda, hace que el registro
descubra los orificios de los tubos admitiendo en
ellos el aire; el efecto contrario resulta con solo empujar de nue,o Mcia adentro el liston: cada uno de
estos registros ó botones tiene señalado el nombre
del instrumento á que pertenece.
Los pedales, como hemos dicho, sirven generalmente para usar los tubos mayores 6 notas bajas
del órgano, pero hay tambien otra clase de pedales
&lt;'uyo uso es el siguiente. Empujando hil.cia adentro cualquiera de los registros, queda obstruida la
comunicocion con la série de tubos á que corresponde, siendo necesario para voh·er á ponerla en
juego que el organista saque de nuevo el registro;
mas por medio de un pedal y un mecanismo ingenioso, puede interrumpir momentil.neamente el organista la comunicacion con una série de tubos
(generalmente los mas 1,oderosos) volviendo 11. restaurarla con solo levantar el pié: esto contribuye
eficazmente al efecto de una tocata.
Elfuerte.-Este es un mecanismo para aumen.
taró disminuir el volumen del sonido de un órgano,
ó producir los efectos que en lenguaje musical se
llaman crecendo y diminuendo. Una parte de los
tubos del órgano están contenidos en una caja de
madera muy gruesa y bien cerrada la cual apaga
considerablemente el sonido, mas por medio de
cierto mecanismo, esta caja se abre mas 6 menos.
En los órganos antiguos su cubierta ó tapa se alza
gradualmente resbalando por muescas ó canalejas á
los costados, de modo que la abertura puede hacerse mayor ó menor aumentando asi ó disminuyendo el \'Oluruen del sonido; pero recientemente
se han introducido algunas mejoras en este mecanismo, formando la tapa de In caja de \'Brins piezas
pequeiias, cada uno de IM cuales jira sobre un eje;
11ur e.te medio el sonido procede de la extension ,

..

' total de la tapa ni mismo tiempo en lugar de salir
solo por un extremo. Cualquiera que sea la cln:"
de fuerte que se use, es siempre puesto en movimiento por medio de un pedal.
Habiendo expuesto brevemente los principios en
que ~e funda la construccion del órgano de iglesi1i
diremos algo respecto al mecanismo de los órganos
de mano. El lector recuerda sin duda haber notado en lo interior de una caj:l de música de bolsillo, un cilindro del cual proyectan unas puntitn:i
de metal muy diminutas, ni parecer en la mayor
confusion, 1iero que en realidad se hallan colocadas
con la mns exr1ufaita precision. Cada una de estu~
puntas, al jirar el cilindro, pone en movimiento
una palanca anexa al mecanismo sonoro, produciendo un sonido determinado, luego es evidente
que las tales puntas son en realidad un sustituto
de los dedos del tocador, hnllúndOHe insertas en el
cilindro de un modo peculiar y á diversas distancias unas de otras segun la sucesion de notas de
que se compone In tocutn, y el intérrnlo que haya
de haber entre ellas.
Ahora bien la construccion general de los órganos de mano es análoga á la de los de iglesia, pero
en lugar del tecludo tiene un cilindro igual ni de
las cajas de rnúsicn, con puntas de liierro colocadas
con arreglo ú determinadus tocatas que al llegar á
cierto puuto, abren las válvulas y admiten el aire
en los tubos. Este cilindro es puesto en rotncion
por medio de una manija que proyecta de la caja
del órgano, y la cual al dar vueltas mue,·e tnmbien
el fuelle ó mecanismo que proporciona el aire. Se
ha aplicado tambieu este artificio del cilindro á lo:i
órganos grandes con muy buen rxito. Los bellos
relojes de música alemanes son todos construidos
sobre este principio.

MARAVILLAS DE LA QUÍMICA.
EL agua fuerte 6 ácido sulfúrico que nbrn~a cuanto
toca y disuelve los metales, se compone de los
mismos materiulei que constituyen el aire que respiramos. La tela de ilo, el azucnr, y el espíritu
de vino son tan semejante en su composicion c1uímicn que una comisa Yiejn puede convertirse en su
propio peso de azucnr y el azucnr E:n espíritu de
vino. El agua se compone de dos sustancias una
de las cuales es la causa de toda combustion y la
otra arde con mas rapidez y fuerza que ningunn
otra en la naturaleza. La famosa quina de que se
hace tanto uso como tónico para fortificar el estómago, y el principio venenoso del opio se componen de los mismos materiales.

ECONO:\UA.
:\T:P.RA parsimonia no es economía. A Yeccs el
dispendio considerable es una pnrte e~encial de la
C'couomia. Esta es una \'irtucl tlistril,utim y no
ronsi~te en ahorrar sino en elegir bicu.

�E.f. lNSTHt;C'l'OR, O HEPEllTORIO

236

EXÁMEN ANAL!TICO DE LAS OBRAS DE MIGUEL DE CERVAN'rES SAAVEDRA.
( Articulo 111.)

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Oyendo lo cual la dolorida Dueiia hizo señal de querer arrojarse :í los piés de Don QuuoTE, y aun se arrojó, y pugnando
por abrazarselos decia: ante estos piés y piernas me arrojo, 6 caballero invicto, por ser los que son basas y columnas
de la andante caballeria: estos piés quiero besar, de cuyos pasos pende y cuelga todo el remedio de mi des•
D oN Qu1JOTE, parte ii, cap. XXXVIII,

EL QUIJOTE; Y TRABAJOS DE PERSILES.

TÓCANOS en este articulo analizar la obra maestra
de Cervantes, aquella sobre la cual mns que en
ninguna otra de las que compuso estriba la fama
europea de que disfruta este esclarecido ingenio,
honra y prez de la literatura española, terminando
1uego el exámen de sus escritos con una rápida
ojeada á su novela póstuma de Persiles y Sigismunda última de sus producciones.
En 26 de Setiembre de 1604 obtuvo Cervantes
privilegio del rey Felipe III para imprimir la
primera parte del QuuoTB, y teniéndola concluida
para mediados de Diciembre, logró verificar su
publicacion á principios del año siguiente. Al
principio fué recibida e~ta obra por el público con
la mayor indiferencia siendo hasta su titulo objeto
de la burla y desprecio de los semidoctos; Cervantes conociendo que su obra era leida de los que
no la entendian, y que no se dedicaban á su lectura
los que podian entenderla, procuró excitar la atencion de todos publicando un opúsculo titulado el
Buscapié; obra anónima, pero ingeniosa y discreta, en la cual haciendo una aparente crítica del
QuuoTE, se indicaba que era una sátira llena de
instruccion y de gracias con el objeto de desterrar
la perniciosa leccion de los libros de cnballeria;
y que los interlocutores, aunque de mera invencion, no eran con todo tan imaginarios que no
tuvieseu cierta relacion con el carácter y algunas
acciones caballerescas de C1trlos V y de los pala-

dines que procuraron imitarlo, como tambien de
otras personas que tenian á su cargo el gobierno
politico y económico de la monarquia, Los que
excitados de esta curiosidad leyeron el Qu110TE
no pudieron dejar de conocer su mérito, y de percibir el encanto de su artificio y composicion ; y
por este medio tuvo la idea de Cervantes todo el
efecto que babia prevenido y meditado.
Convencido Cervantes de la justicia y severidad
con que habían declamado contra la lectura de
los disparatados libros de Caballerías los sabios
y eruditos españoles Luis Vivea, Melchor Cano,
Alejo Venegas, Pedro Mejía, Alonso de Ulloa,
Luis de Granada, Benito Arias Montano, Pedro
Malon de Chaide, el autor del Didlogo de las lenguas, y otros muchoi, quiso publicar en su obra
una invectiva contra aquellos libros con la. mira de
desltacer la. autoridad y cabida que todavia tenian
en el mundo y en el vu."lgo; cuya indicacion hecha
asi en el prólogo, parece excusaba la necesidad de
dar á conocer el objeto de la obra con el buscapié,
segun opina el Señor Pellicer, pero es de suponer
que Cervantes no intentó manifestar con este opúsculo el fin principal de su novela, sino levantar el
velo de algunas alusiones y parodias á sucesos recientes ó personas conocidas, cuanto bastase á
estimular la curiosidad de los lectores para vislumbrarlas ó percibirlas y admirar su ingenio delicadeza
y artificio sin comprometer la suerte de su autor.

DE HISTOnlA, llEJ.LAS LE'l'UAS Y ARTES.
De sus resultas prevaleció por mucho tiempo
la extravar1ante opinion muy divulgada entre nacionales y :xtranjeros de que Cervantes quiso rel)resentar en Don QUIJOTE al emperador Carlos V
y al ministro duque de Lerma, y que su novela era
una sátira de su propia nacion, ridiculizando la
nobleza española que se suponía dominada mas
1&gt;articularmente del espíritu é ideas de los libros
de caballerias. De esta imputacion, por muchos
respetos injuriosa á Cervantes, le defendió Don Vicente de los Rios, demostrando con suma erudi-cion y admirable acierto que el espíritu caballeresco era comun á toda Europa, y no peculiar y
propio de la España, y por tanto que Cervantes
se ¡iropuPo hacer una correccion general, siendo él
demasiado sabio para ignorarlo, y muy honrado
para ser ingenioso en desdoro de su nacion : por
mas que sea cierto lo que aseguraba Lope de Vega
de que para esta clase de libros fueron los españoles ingenioslsimos, porque en la inve11cion ni11guna
,iacion del mundo les ha luJclw ventaja. Mas por lo
respectivo á los personajes que se supone quiso
ridiculizar Cervantes, bastará la sencilla lectura
del QuuoTE para conocer que el carácter y las
costumbres del héroe, y la naturaleta y calidad
de sus aventuras y acontecimientos son todos tomados é imitados de los libros de caballerías que
se proponia ridiculizar.
Consecuencia del aprecio universal con que se
recibió el QuIJOTB fué la persecucion que empezó á padecer su autor por la malicia y ernulacion de algunos escritores que se creyeron comprendidos en las censuras y reprensiones de aquella
obra. Viéronse ridiculizados en ella con graciosa
ironía los autores de los libros caballerescos, y el
enjambre necio de lectores que los apreciaban :
censurados varios poetas en el ingenioso escrutinio
de la librería de Don QUIJOTE ; y reprendidos y
abochornados los escritores dramáticos en el juicioso
coloquio del canónigo de Toledo.
Entre estos últimos hubo cierto compositor de
comedias, que picado y quejoso de haberse visto
comprendido en la censura general que hizo Cervantes del teatro, lleno de pesar y enojo por el
buen nombre y crédito que á. este le babian grangeado sus obras, y usando del ardid de mancomunar
su causa con la de Lope de Vega, se presentó en
la palestra, aunque ocultando su verdadero nombre, patria y condicion, y se atrevió á continuar
el Qu110TE, cuando no solo vivía su primero y
legítimo autor, que babia ofrecido la segunda
parte, sino que acababa de repetir el anuncio de
su próxima publicacion en el prólogo de las novelas. Tal fué la audacia de aquel escritor, que
bajo el nombre del licenciado Alonso Fernandez
de Avellaneda, suponiendose natural de Tordesillas,
imprimió en Tarragoua á mediados de 1614 una
continuacion ó segunda parte del QuuoTB, en
cuyo prólogo empieza á. propasar los limites de la
¡,rudencia y de la urbanidad, derramando la ponzoña que abrigaba su corazon, injuriando las venera~les canas y celebrado mérito de Cervantes,
á. qwen apellida JUanco, viejo, envidioso mnl contentadizo, murmurador, y delincuente encarce-

6

237

lado, y procurando tambien desacreditar su ingenio, ya introducien~o su hoz en ruiés ag~na, ya
amenazándole con pnvarle de la ganancia que
esperaba de la segunda parte, que sabia iba á publicar inmediatamente. Este prólogo, por cualquiera parte que se mire, no puede menos de calificarse como un libelo infamatorio, digno de toda
In severidad de las leyes.
Cuando llegó á manos de Cervantes tal conjunto
de improperios ni frente de una obra in~ípida,
vulgar y obscena, tenia muy adelantada la segunda
parte de su QuuoTE; y asi es que comenzó á
hablar de ella desde el capítulo LIX; pero con admirable delicadeza en lo relativo á sus injurias
personales, y con suma gracia y donaire en lo tocante á los defectos literarios de su rival; despreciando con generosidad las inicuas imputaciones
que le hacia, ó demostrando su perversidad, ó
ridiculizando su ignorancia é ineptitud. Pudo
Cenantes arrancarle la máscara, y sacarlo á la
verguenza con su cara descubierta; pero su moderacion ú otras consideruciones no se lo permitieron,
al mismo tiempo que le daba el ejemplo de presentarse en la lid sin embozo ni arterías, con franqueza y generosidad. El paralelo de semejantt:ls
procedimientos entre Cervantes y Avellaneda descubre palpablemente la nobleza y decoro del uno,
y la mezquindad y groseria del otro, asi como la
comparacion de ambas obras manifiesta el ingenio,
la erudil'ion y gracia del primero, en contraste con
la pedantería, insipidez y torpeza del segundo,
La publicacion de esta menguada obra de Avellaneda que sorprendió é incomodó con extremo á.
Cervantes fué un poderoso estímulo para que concluyese la suya c1Jn tal celeridad, que á princi 1,ios
de 1615 la presentó, solicitando el permiso para
su impresion, aunque esta se dilató á pesar de
su diligencia y conato, hasta fines de Octubre.
Al dirigir las comedias ni conde de Lemos en el
mes a~terior le dijo : Don QuuoT.&amp; queda calzada,
las espuelas en BU segunda parte para ir d besar "los
piés á V. E. 01·eo que llegará quejoso, porque en
Tarragona le !tan asendereado y mal parado, aunque
por B! 6 por ,LO lleva illfurmacwn luJcha de q~ no
es él el contenido en aquella ltistoria, sino otro supuesto
que quiso ser él y no acert6 á serlo, Palabras que
denotan no solo el justo resentimiento de Cervantes, sino el bajo concepto que desde luego formó
de la obra de su impertinente continuador.
En el artículo biográfico de Cervantes referimos
una anécdota• que prueba tanto la relevante opinion que del mérito del QuuoTE tenia el rey
Felipe III cuanto la culpable indiferencia con que
miraban la triste suerte y miseria de su autor asi
este monarca como los graD&lt;les y poderosos de su
corte, si se exceptua al conde de Lemos quien solo
por su noble carácter y aficion á las letras se dedicó
á promoverlas con empeño, y á honrar y socorrer con generosidad á cuantos las cultivaban con
utilidad y adelantamiento, distinguiendo entre
ellos con particular aprecio al ilustre autor del
QuIJ'OTE,
• Tomo v11, pag. 363,

�EL l~S'l'llt.:CTOH, O ltEPEHTOltlO
En tanto que de sus compatriotas recibia Cerrnntes tales desnires y desengaños, y r¡ue sus émulos
le menosprecio.han y perseguian con tanto encono, la fama de su nombre cundia rápidamente por
los pnises extranjeros multiplicnndose por todas
purte3 las ediciones y traducciones del QurrnTE,
"Treinta mil volúmenes se han impreso de mi
historia (decia Don QuIJOTE), y lleva camino de
imprimirse treinta mil veces de millares si el cielo
no lo remedia." "Tengo para mi (habia dicho
anteriormente) que el dia de hoy están impresos
mas de doce mil libros de la tal historia; sino
dígalo Portugal, Barcelona y Valencia, donde se
Lan impreso, y aun hay fama que se está imprimiendo en Amberes; y á mi se me trasluce que
no hn de haber nacion ni lengua donde no se
trnduzcn." Cumplióse este vaticinio de Cerrnntes
de un modo tal ,,ez muy supt!rior á sus esperanza~,
porque pocos aiíos despues se habinn hecho yn dos
ediciones en Venecia de la traduccion italiana de
Lorenzo Frnnciosiui, natural de Florencia. Los
franceses, que tambien se apresuraron á traducirla,
cuentan ya el dia de hoy biete traducciones diferentes. Los ingleses, constantemente npa~ionndos
á Cervantes, y dignos apreciadores de su obra, no
solo tienen desde el nño de 1620 diez traductores
de ella, como lo son Shelton, Gay ton, Ward, J an·is,
Smollett, Ozell, l\lotteux, Wilmot, Durfey y
J. Phillips, sino un comentador tan diligente y
erudito como el doctnr Juan Bowle. En Alemania
se hnn hecho y publicado modernamente dos traducciones, In una por el Sefior Tick, y la otra por
el Señor Soltan, que parece es la mas apreciable
por su exactitud. Disfrútnnle en sus respectivas
lenguas Portugal, Ilolaocla y otras naciones; y es
de notar que en muchas de ella~, conociendo cuanta
fuerza y vigor pierden semejantes obras al trasladarlas del original, se han multiplicado las ediciones
castellanas ilustrándolas con notas, comentarios y
discursos, y adornándolRs con excelentes estampas.
Merecen contarse con especialidad en este número
la edicion hecha eu Londres en 1738 con tanto
esmero y magnificencia por J. y U. 'fonson en
cuatro tomos en cuarto mayor, en la cual se incluyó la primera vida de Cerl'antes que se babia
escrito á instancias de lord Cnrteret por Don Gregorio l\laynns y Sisear: la que publicó el mencionado Bowle en Londre~ y en Safübury año de
1781 en seis volúmenes en cuarto mayor; conteniendo los dos últimos las anotaciones á. la obra y
varios índices, entre los cuales hay uno copiosbimo
de las pnlabrns usadas en ella, nl modo del que
suelen tener las exquisitas ediciones de los autores
clásicos latinos : la que en el año de 1804 hizo en
Berlin el seiíor Luis Ideler, astrónomo de aquella
real academia de las ciencias, en seis volúmenes
en octavo mayor, dedicándola al señor Federico
Augusto W olf, profesor de poesia y elocuencia en
la Universidad de Halle; en la cual con la mira
de dar un texto correcto del QUIJOTE, y facilitar
su inteligencia á. los extranjeros, eligió por modelo
lo. edicion de Pellicer, insertando su discurso preliminar, su nueva vida de Cervantes, y las notas á
la obra, aunque omitiendo algunas digresiones ó

r

particularidades que solo pueden interesar á los
cs¡,niioles, y sustituyendo otras del doctor Bowle,
y muchas expltcaciones de las voces, frases y refranes dificile51 con sus correspondencias á. vece~
en los idiomas aleman y francés. Otra edicion
del QurJ'OTE en cuatro volúmenes en octavo se
publicó en Burdeos el mismo año, arreglado enteramente á lo. que con tanto. belleza y correccion
tipográfica habin hecho en l\ladrid la imprenta
real pocos años antes; asi como en la publicnda
en París el año de 1814: en siete volúmenes se ha
seguido el texto de la edicion de la Academia,
reuniendo á la vida de Cervautes con sus pruebas,
y al unálisis y plan cronológico del QuuoT&amp; escritos por Rios, las notas y comentarios de Pellicer.
Y finalmente los papeles públicos anunciaron la
nueva edicion que de la traduccion inglesa de
J arvis habia ofrecido Mr. Belfour, adornada con
magníficas e~tampas, ilustrada con notas históricas, críticas y literaria~, asi sobre el texto como
sobre In vida de Cerrnntes, y sobre el estado de
las costumbres y de la literatura en el siglo en qut!
floreció.
Esta nceptacion tan unánime, tan general y tan
sostenida, ha sido constantemente autorizada por
el juicio y dictamen de los mas sabios y respetables literatos. El doctisimo Pedro Dauiel Iluet
juzgaba á Cervantes digno de ser colocado entre
los mayores ingenios de España. El P. Rapin
calificaba al QoIJOT&amp; por una sátira muy fiua,
superior á cuanto de este género se hnbia escrito
en los últimos siglos. 1\-Ir, Gnyat de Pitnvel en
su obra de las Causas célebres, presentando 6 los
jueces como modelo en casos extraordinarios los
juicios ó sentenciA.S de Sancho en su gobierno, llama
nl QuuoTE la fábula 111as i11gc11iosa del mu11do. El
culto Saint Evremout dccia r¡ue de cuantos liliros
babia leido, de ninguno opreciariu. roas ser autor
que del Don QouoT.E1 y que no acababa de admirarse como supo Cervantes hacerse inmortal Jiablnndo por boca de un loco ó de un ri'1stico. El
juicioso abate Du Bos, observando que todos los
pueblos tienen sus fábulas 1mrticulnres y sus héroes,
imaginarios, y que los del Taso y del Ariosto no
son tan conocidos en Francia como en Italia, asi
como los de la Astrea son mas desconocidos de los
italianos que de los franceses, asegura que solo la
fábula del QuuoTE ha logrado la gloria ele ser
tan conocida de los extranjeros como de los compatriotas del ingenioso español que supo crearla y
darla á luz. Por eso Je llamaba inimitable el autor
de la Eloisa, y le preferia á todos los escritores de
imnginaciou. El traductor l\Ir. Florian afirma que
Cervantes es aC'aso el único hombre q11.e por medio
de una invencion tan original como ingeniosa haya
obligado á los lectores á seguirlo en su historia no
solo sin fastidio ni cansancio, sino con admiracion
y contentamiento. El autor del E,plritu de las
kyu, el célebre 1\-Iontesquieu, aun cuando injuria
á nuestra nacion con notorio. falsedad y malevolencia, no puede disimular el mérito del QuuoTE,
diciendo que es el único libro bueno que tenemos:
proposicion tan inexacta, como honorífica á Cervantes. El fecundo poeta inglés Samuel Dutler

DE HISTOílJ.\, DELL.\S LETRAS Y ,\ílTES.
en su poema satirico y lrnrlesco intitulado Iludibra..~,
contra los presbiterianos del tiempo de Oliverio
Cromwell ; los insignes sabios de esta culta nacion,
Pope, Arbutbnot y Swift en las .Jlo11orias que
escribieron mancomunados de Jllartin Scriblcro
para satirizar el abuso de la literatura y pedanteria
en las ciencias: los escritores franceses Pedro Carlet
de Marivaux en su obra Les foües 1·omanesques,
6 el Don Qu110TE moderno: el autor de Oufte y el
del Don QoIJOTE en Parú: Mr. D'Ussieux en el
nuei·o Don QUIJOTE; y aun en Espaiín el festivo
autor del Gerundio, el del Qu110TE de la l'antab1·ia,
y otros mucltos de estas y diferentes naciones, torios
se propuaieron por modelo al i11geniow hidalgo de
la A/ancha, y todos aspiraron con empefio, aunque
no con igual acierto, á imitar su plan, sus aventuras y sus gracias. El juicioso diarista ltolandés
Justo Van- Efen queria que esta obra se pusiese en
me.nos de la juventud para amenizar su ingenio y
cultivar su juicio, por la elegancia de su estilo, por
la agradable variedad de sucesos que enlaza, por
su moral admirable, y atinadas reflexiones sobre
las costumbres de los hombres, por el tesoro que
contiene de juiciosas censuras y excelentes discursos, y con especialidad por la sal con que Jo
sazona todo. Finalmente algunos cuerpos sabios
han honrado á el QuIJOTE1 meditando ilustrarle,
ya por lo respectivo á la cronologia y geografia,
ya por lo tocante á. las alusiones de personas y
sucesos verdaderos.
Merece nuestra memoria la resolucion que la
academia de ciencias, inscripciones, literatura y
bellas artes establecida en Troyes en Champaña,
tomó á. mediatlos del siglo pasado de comisionar
un aradémico para viajar por E~paña con el objeto
de averiguar las circunstancias de la muerte del
pastor Grisóstomo, y el lugar ó paraje de su sepulcro y enterramiento, procurando al mismo
tiempo recoger otra~ noticias para ilustrar el
QuIJOTE1 arreglar un itinerario de sus viajes, y
formar una tabla cronológica de sus sucesos y
aventuras, á fin de hacer una traduccion francesa
mas exacta y fiel que las que se conocian, y una
edicion superior por su correccion y magnificencia
á todas las anteriores. Tan laudable y honorífico
era el acuerdo y empeño de aquellos literatos,
como excesiva su sencillez y credulidad en persuadirse de la existencia de los personajes que
solo cupieron en la fecunda fantasía de Cer\'llntes,
y de la realidad de unos hechos pura.mente ideales
ó alegóricos.
Pero en medio de tantos y tan recomendables
elogios como ha merecido el Qurrnn, y de la
unánime aceptaeiou de mas de dos siglo~, uo han
faltado críticos nimiamente severos que abultando
ó engrandeciendo sus lunares, han pretendido mitigar sus alabanza~, ó contener la corriente de sus
aplausos; pero quisiel'a yo (les di ria el mismo Cervantes) que los tales cc11surado1·cs fueran mas misc-

1

rh-ordiows y menos escr1puloso,q, sin atenerse á los
átomos del sol clarlsimo de la obra de que 111un1mra11
.. •Y q~zá podría ser que lo que d ellos les pai·cce
mal, fuesen lunares que á las reces arrcrientan la
lurmosura del rostro r¡111• /o$ fien,·.
JI

La segunda parte del QouoTE fué la {1ltimn
produccion que dió á luz Cervantes, asi como la
mas perfecta de todas, y In que por esto. ro.zon debe
servir de regla pnra medir la elevacion de su ingenio. La variedad y discrecion de los episodios,
su proporcionada extension, su enlace con la accion
principal, su oportunidad y gracia, lineen muy superior esta obra á todas las modernos de su clase.
Basturá para convencerse de ello reflexionar sobre
el nuevo interlocutor que presenta en el bachiller
Sanson Carrasco, cuyo carácter socarron, malicioso
y amigo de donaires y burla~, dá tal amenidad y
coopera de tal modo á la continuacion y término de
la fábula, que no puede dejar de causar interés, y
de excitar la curiosidad, El artificio con que apnrece Gines de Pasamonte, disfrazado de titeretero,
bajo el nombre ele :Maese Pedro, prueba tambien
el cuidado con que Cervantes procuró enlazar las
aventuras de la primera parte con la segunda;
pero sobre todo el soliloquio de Sancho en sus
apuros cuando vá. á buscar á Dulcinea en el Toboso,
es tan original que puede competir con los mejores
monólogos que se conservan en los poetas y novelistas antiguos. Discretísimo ea el episodio de
las bodas de Camacho, propia y sencilla la descripcion del sitio y de sus campestres adornos, ele la
abundancia y limpieza de la comida, y de las danzas y cuadrillas para completar el festejo; excelente el nudo de la accion al aparecerse Basilio,
natural el desenlace, y proporcionada la duracion
de esta aventura. A otra clase superior pertenece
la de la cueva de Moute~inos, á la cual bnjn
Don QuIJOTE1 y vé en ella encantado á aquel
caballero y á su e~cudero Guadiana, y á los dos
sobrinas y siete hijas de la dueña Ruidera, dando
asi un orígen fabuloso á los antigüedades de la.
Mancha, y apropiando tan oportunamente los nombres de sus rios y lagunas á los personajes caballerescos que celebraban nuestros antiguos romances y consejas. Este episodio poético, sublime
y perfectamente enlazado con la fábula principal,
es comparable á la bojada al infierno ele Ulises, de
Eneas y de Telémaco, aunque aplicado con ingeniosa destreza á la manin del hidalgo manchego.
Las a\'enturas del caballero del Verde Gabnn, la
de los títeres de Maese Pedro y la del rebuzno son
muy cómicas, verosímiles y adecuadas al carácter
del héroe principal, y á las costumbres y usos de
sus compatriotas. En contraposicion á estos episodios sencillos y vulgares presenta en el de la
casa de los duques toda la pompa y elevacion propia
de los asuntos épicos : la entrada de Don QuIJOTE
en la de aquellos señores, la monteria tan bien
descifrada y descrita, la aparicion del Clavileño y
el inesperado termino de su viaje, el aparato fú_
nebre de Alfüidora, las formalidades de la batalla
con el lace.yo Tosilos, todo lo hace noble y varonil,
en lo cual levantó el estilo, y Jo llenó de máquinas
y de ideas grandes, correspondientes á unos personajes poderoso~, que tienen gusto en ofrecer á su
hues¡ied las mnrnYillosas aventuras que refieren los
libros de caballerins, y que él cree ciertas, mientras
,¡ue los demas i11terlocutores comprenden Jo ridi··ulo de tal far,-a, y ~u ostentacion vana é ilusoria;

�210

EL

rnsrni;rron, o RP.PERTORIO

por cuyo medio admira el lector el ingenio de Certeatro francés hay por lo menos siete clrnmM cuyo
vantes, y baila duplicado pla&lt;'er en la mania de
argumento
es sacarlo de la misma historia. Es sin
Don Quuon: y en la simplicidad de Sancho.
Bien conoció Cervantes esta oportunidad, esta embargo digna de notarse á este propósito In juil'iosa observacion de Mr. Trublet ele que el mismo
armonía y perfecta disposicion de los incidentes
Don QuuoTF:, que tanto nos entretiene en su hisde su fabula en la segunda parte del QuuoT:s; y
toria
escrita por Cervantes, desmaya, y no agrada
por eso censuró en ella la multitud é impertinencia
igualmente cuando separado de su lugar nativo se
de lo; episodios de la primera, dando asi un nuevo
le traslada á las representaciones del teatro. Esta
testimonio de que pudo acomodarlos con mayor
dificultad en conservar el chiste é interes del origitino, naturalidad y analogia á In accion principal.
nal es todavía mayor entre los autores espuñole~,
Su crítica fué mas general, y de objetos mas nobles
é importantes; pues aun en el gobierno de Sancho, porque por una parte la misma popularidad de
esta novela, y el conocimiento que todos tienen
que entonces ~e tachó de inverosimil, no solo quiso
manifestar, como asegura su coetáneo Fárin, la del car,ícter y costumbres de sus interlocutores,
prin á los poetas de muchos rasgos y recursos qua
errnda y ridícula eleccion de sujetos, que generalpodría suministrarles su imaginacion, y por otra
mente se notaba para los minii;terios superiores,
los espectadores echan de menos la série de la
sino la que en particular hacían los vireyes y coaccion,
y las incidencias que tanto la realzan en el
mandantes de Italia, proveyendo los gobiernos y
original,
y no encuentran aquella ~rpresa y no~eotros destinos de consicleracion en gente sin calidad, que es tan necesaria para entretener y susdad, sin instruccion, si.:i buenas costumbres, con
pender el ánimo de los oyentes, y conducirlos
gran mengua ele nuestra nacion, y desconsuelo de
aquellos habitantes : observacion práctica hecha agradablemente al término y desenlace de la
accion.
por el mismo Cervantes en aquel pais, y acomoDirigió Cervantes la segunda parte del QuuoTE
dada en esta invencion; la cual es por esto (añade
Fári n) tan verosimil como cierto liaher muclios Sanelws á su insigne protector el conde de Lemos, con una
Panzas en tales (lobiernos; y dota manera escriben dedicatoria escrita en 31 de Octubre de 1615, en
!J pien&lt;ian !J 1·eprenden los gra11des hombres. Otras que manifestando ya la suma decadencia de su
salud, le ofrecía sin embargo los TRABAJOS DE
impugnaciones hay mas detenidas, aunque disfrnPERSILES Y SIGISl\IUNDA: libro que, segun
zadas con un velo muy delicado, por ser de tnl
naturaleza que podian acarrearle persecuciones en dice, tendría concluido dentro de cuatro mese•.
de~crédito de su religio~idad y patriofümo. Quien / IIabiale anunciado al público desde el año de 1613,
lea cou atencion las arenturas de la cabeza encan- poniendole en competencia con el de Heliodoro, á
ta~~, del mono aJi_~ino, la inopinada y silenciosa quien se propuso imitar, haciendo émulos de los
costos amores de Teógenes y Cariclea los de Pepr1s1on de Don Qu1;ote y Sancho por los criados
riandro
y Auri~tela. No fué poca gloria suya el
del duque, el fingido funeral de Altisidora, aventura que califica del mas raro y mas nuet·o ca.,o ele conseguirlo, pues siendo tantos los sucesos de esta
novela, es de admirar su variedad y di~posicion.
cuantos se contienen en su historia, comprender¡\
Si en unos se descubre mas la imitacion, se advierte
fácilmente que encierran alusiones misteriosas, que
no le era Hcito desenvolver, y que pudiendo ser en otros mucha superioridad y maestria, y en todos
campea la novedad y la amena y graciosa imagientendidas de los mas discretos y ¡,erspicace~, estanacion. Las descripciones del novelista griego s011
bon solo fuera de la comprension ele los necios y
frecuentes con exceso, y acaso muy pomposas; las
preocupados, que ó por partidarios de A,·ellnnnda
del escritor castellano, dispuestas con mas pruó por otras causas podían contribuir á manchar su
buen nombre y reputncion.
dencia y economía, tienen el carácter ele la conveniencia y naturalidad. El estilo de aquel, aunque
De nqui nació la curiosidad y el interés con que
elegantísimo,
ha padecido la nota de afectacion,
se leia el QuuoTE; de aquí su popularidad y pro~ muy figurado, y de mas poético ele lo que perpagacion por medio de las repetidas ediciones y
mite la prosa: el de este es siempre propio con
traducciones que se hicieron, y de aquí en fin el
igualdad, y sublime con templanza y proporcion.
empeño de los escritores dramáticos en lisonjear el
En ambos son los amores castisimos, los acaecigusto popular, sacando á la escena algunas a,·entumientos verosímiles, el desenlace natural, y el inras ó episodios de fábula tan ingeniosa y celebrada.
teres crece á medida que se aproxima la terminaYa en 1617 puhlicó Francisco de Al'ila, natural de
:Madrid, el entremés famoso de ws invencible, lieclw, cion de la fábula. De aquí resulta que esta obro.
de Don QuuoTE de la A/ancha, tomando por accion ele Cervantes sea de mayor invencion y artificio, y
de estilo mas igual y elevado que el QuuoTE,
la llegada á la venta en su primera salida, la vela
pues corrigió en ella las faltas de lenguage y consde las armas, y las ceremonias de ser ármado cabatruccion, y evitó los descuidos de plan que alli se
llero. Delante de Felipe IV y de su corte se renotan; y asi no es de extrañar que su autor la.
presentó el martes de Carnestolendas, 24 de Febrero
prefiriese á todas las demas suyas, cuando decia
de 1037, una comedia iutitulada Don QuuoTE de
la l\Jnncha. Hemos ,isto en nuestros tiem¡,cs 1 que l1a de ser (el libro de Pér,;iles) 6 el mas maw 6
premiado y rcpre~entado el drama pastoral de las el mejor que en nuestra lengua se ltaya compuesto,
Bodas de Camaclw, con mas dulzura en sus Yersos quiero decir de los de entretenimiento; y digo que me
arrepiento de haber dicho el mas malo, porque segun
y propiedad en su lenguaje que interés en su inla opinioii de mis amigos Ita de llegm· al exh-emo de
lCr:cion, trama y de~enlace; y :sobemos que en el
(
bondad posible: opinion que apoyó tnmbien el

¡

¡

11

DE IllSTORL\, DELLAS LETRAS Y AllTJ,;8.
ni aes t ro

en su nprobacion ciada
J ose. ele ''aldhieso
•

á O de Setiembre de 1616, asegurand~ que de cuanioJ libros def6 escritos Cert·antu, _mnguno es maa

in(lmioso mas Clllto ni mas entretemdo.

2.J.1

debe preferirse y adoptarse para arreglar á ella las
ediciones sucesivas.
La obra completa.-Eclicion grande por la Real
.Academia española, Madrid-imprenta de !barra
ño de l780. 4 tomos en cuarto mayor.
~sta magnífica eclicion fué dirigida por la Acade. corrigienclo y purificnndo con esmero
elbtexto,
m1a,
.
y es muy apreciable por su correcc10n y e11eza
tipográfica.
El Ingenio~o Hidalgo Don QurJOTE de la
Mancha compuesto por Miguel ele Cervantes Saavedra. 'cuarta edicion, corregida por la ~Real
.Academia esp_añola. En la Imprenta Real, ano de
1810. 5 ternos en 8º.
.
Siendo la grande edicion de 1780 _de1~ns111~0 .~0 stosa para la generalidad del publico 11n¡mm10 la
Academia otras dos en menor 'l'Olumen y con ~cnos lujo si bien idénticas en el texto ú. la anterior,
la primera en 1782· en 4 tom~,. y la segunda en
1787 en 6 tomos en 8º. La ed1c1on de 1810 sem?jante á esta es la última publicada por la Acad_em1a.
la mas apreciable ele todas por hallarse ennque!ida con muchas notas y la vida del autor por
Don l\Iartin Ferna11dez de Navarrete que compone
n tomo separado lleno de noticias literarias relau
. te •
tivas á la. época de Cervantes de mucho 111 res Y
profunda erudicion. De él hemos extractado el artícnlo que antecede.

S. i:ibargo del aprecio que puedan, merecer
e
. del
estosm dictámenes,
es cierto que Ia acep t_ac1on
público los ha desmentido por el esp~c10 de dos
'crlo•. , dando la priruacia y preferencia áal Qu1s1.,
l
~OTE; y nsi debía suceder si atendemos_ que a
.
. de este es mas popular,, sus rnterlocumvenc1on
tores mas graciosos y en menor numero;_ de manera que se comprenden mejor, y se fiJan mas
fácilmente en la memoria las costumbr~s, h~chos y
oaracteres de cada uno; la Rátira ~ la uoma com¡,lucen y no lastiman, por la delicadeza y oportunidad con que se manejan; la mora! se escucha
sin fastidio, porque se percibe al ~raves de un velo
encantador y halagüeño, y el estilo e~ fin .e~ mas
natural y variado, y por lo mismo mas mtehg1ble y
deleitable para toda clase &lt;le pers?naR. N se
ultaron ú. Cervantes estas refle:uones cuando
docec111
• que la historia del Increnioso
Hidalgo
.,
wes ,_ta11
clara que no liay cosa que difi&lt;:J4ltar en ella: s n~tws
la manosean, ws mozos la leen, w, hombre, ~ entieny los t·iefoa la celebran. Pero prefi.rie_ndo
Pérsües no consultó tanto al gusto del pubhco, DI
á las recrias de la buena crítica, como al natural
r Po; el último fruto de Sil entendimiento, y al
amo y esfuerzo de su ingenio en teJer
· fi'b
trabajo
a u1a t an
complicada y amena, y en llevarla al en~ con tan
maravillosa felicidad, y con tal ~uego, vigor
UTILIDAD DE LAS DIFICULTADES.
zania de imnginacion como pudiera. en los auos
Si un hombre cualquiera se hallase dotado de todos
mas floridos de su juventud.
las cualidades necesarias para asegurar su buen
Entre las numerosas ediciones antiguas Y moéxito y adelantos en la vida, es muy probable_ que
dernas del QUIJOTE son preferidas por l?s lite.ratos
permaneciese estacionario. La confianza misma
eomo mas correctas las que se expresan a contrnuacion.
en su capacidad le baria descuidar u~a despucs de
Primera pn.l'te. El ingenioso hidalgo D. QuuoTB otra todas las oportunidades que pudieran presentarsele hasta el fin de sus días. Los que prosperan
d la Mancha compuesto por Miguel de Cervantes
e
'
.
Saavedra.
Dirigido
al duque de B e;ar,
m_arqués deben ~neralmente este buen rcsul_tado á alguna
de Gibraleon &amp;c., año de 1608, en l\Iadr1cl por 1 desventaja ú obstáculo con el cual tienen_ que lu'
char, poniendo en juego esta lucha misma sus
Juan de la Cuesta,
un tomo en 4o ,
La primera edicion se publicó en Madrid en l~o, facultades y energia,
n un tomo en 4º. Imprimióla el librero Francisco
ede Robles en ausencia del autor, y ea1··
10 por consiguiente con muchas y muy notables enatas aun en
PLACERES.
la portada. La sesta edicion impresa en 1608 fué
Cu.urno nos preparamos para In recepcion del
dirigida por el mismo Cervantes que como ya entonplacer, el placer no llega nunca. Recorda~ cu~lces vivia de asiento en Madrid, pudo corregir por si
quier momento de exquisito goce que haya1~ dismismo muchos yerros de la anterior y mejorarla
frutado, y hallareis que tiene tan poca semeJauza
conocidamente suprimiendo unas cosas y añadiendo
con los momentos que le precedieron como el meotras. Por esta rnzon se ha preferido Sil tei:to
teoro con la nube que momentáneamente iluruina.
para las últimas ediciones y por lo mismo es ent~e
Una harmoniosa é inesperada melodía en medio de
todas las antiguas la que mas se busca y aprecia
una pausa repentina; nn apasionado sentimiento
aun en los países extranjeros.
sugerido por una flor al marchitarse ó por las doParte segunda, l• edicion.-Segunda parte del
radas nubes del ocaso; una pintura sin concluir
ingenioso caballero D. QUIJOTE de la .Mancha~ por
con algunos toques brillantes que os hacen im~giMicruel de Cervantes Saavedra, autor de m primera
nar que será mas que perfecta despues de concluida&gt;
Año de 1615--con privileto en :M~d.rid ! ocultnndoos que su principal encanto consiste prepor Juan de Cuesta-un tomo en 8 • Esta ed1c1on
~isamente en no estar acabada; tales son los verapareció muy afines del año 1615 y como el autor
daderos manantiales del placer. En todo cuanto
falleció en Abril del siguiente, se conoce con eviagrada y complace al hombre ha de ~aber algo
dencia que esta es la única edicion de la parte u, 1
análogo á su naturaleza misma, algo imperfecto.
de que él pudo cuidar, y ¡,or consiguiente la que
c¡uc reclama un de&amp;arrollo mns completo.
'l'oll. YIU.
2 l

°

den,

e!

y!º·

pa;,e.

�•
EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
DE HISTOilIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.
ALEJANDRO.

..

RETRATO DE ALE1ANDRO COPIADO DE UNA MEDALLA ANTIGUA AUTENTICA.

despotismo, y la cuestion se reducía á si habia de
EL tomo 6 de El Instructor contiene una biografia
pasar este despotismo á manos de Pompeyo ó á
tlel conquistador macedonio con la descripcion delas suyas, al representante de la aristocracia ó al
tallada de sus campañas y hechos de armas; por
favorito del partido democrático, cuestion que
consiguiente al tomar hoy la pluma para ponerlo
como puede conjeturarse por los sucesos, no era de
de nuevo bajo la consideracion de nuestros lecimportancia vital á los millones de súbditos que
tores, nos limitaremos á hacer algunas breves
obedecían el poder de Roma. La vida de Alereflexiones relativas á este ilustre guerrero, siendo
jandro por el contrario, fué una de aquellas épocas
nuestro principal objeto presentar el retrato que
críticas que han efectuado un cambio en la historia
antecede, el cual, hasta donde alcanza la prodel mundo civilizado. Fué pronosticado en las
babilidad arqueológica, ofrece garantias de auprofecías como uno de los medios señalados para
tenticidad.
cumplir los decretos del Altisimo; abolió los poEntre los guerreros y soberanos que han figurado
derosos imperios de la tierra : sustituyó nuevas
en el teatro del mundo desde su principio hasta
dinastías, nuevas costumbres, y una nueva lengua
fines del siglo pasado, en que otro soldado ilustre
en la parte mas rica del mundo conocido : y puede
rivalizó con él en proezas y en gloria, ninguno ha
ser considerada como el eslabon que une la historia
hecho un papel tan importante como Alejandro,
sagrada con la profana, y como tal posee un interés
llamado el grande, tercer rey de Macedonia del
grande y duradero, independiente de la gloria seducmismo nombre. César, el otro gran conquistador
tora anexa siempre á las cualidades brillantes yacde la antiguedad, igual á Alejandro en periria y
ciones sorprendentes sancionadas por el buen éxito.
no menos afamado, ejerció una influencia mucho
Los macedonios de quienes Alejandro era rey
menos considero.ble que este en los destinos de la
hereditario, habian sido considerados durante la
especie humana, pues la república de Roma, severa
época brillante de Grecia como semibárbaros, inhasta entonces, caminaba ya rápidamente hácia el

tlignos de ser puestos en parangon con los corteses
ciudadanos de las rcplll.1Iicas grirgas, í1 pesar de
que los reyes de .Macedonia procedian de la honrosa línea de Hércules. Felipe, padre de Alejandro, fué el primero entre ellos que hizo formidable su poder á sus vecinos meridionales. Era
príncipe valiente, hábil y ambicioso, afortunado
igualmente en negociaciones y en la guerra. Su
proyecto favorito era llegar á ser el jefe reconocido
de la nacion griega; y esto lo consiguió finalmente
despues de una brillante suoesion de triunfos en la
batalla de Chreroneya, ganada contra los tebanos,
los atenienses, y otros estados coligados ( antes de
J. C. 338}. Esta victoria decisiva aniquiló toda
oposicion, y poco despues en un congre~o celebrado en Corinto fué nombrado capitan general de
Grecia, con la mira de efectuar una invasioo e·n la
Persia, reuniendo el poder de todos los estados
griegos. Pero antes de que pudiese llevarse á cabo
este proyecto, fué asesinado el año 336 antes de J. C.
Resentimientos privados, discordias domésticas, y
la celosa aprension de la Persia, son las diferentes
&lt;musas á que los historiadores han atribuido esta
tragedia.
Alejandro que por ¡,arte de su padre creia proceder "de Hércules, se consideraba por la de su
madre Olimpia, princesa de la casa ·real de Epiro,
como descendiente de Aquiles. Por espléndida
que fuese esta genealogia, su nacimiento era dudoso, pues Felipe dudaba de la fidelidad de Olimpia,
y existen autores tan poco caritativos como él en
esta part.e. La diosa de la Lisonja, despues que
Alejandro adquirió su renombre, aseguraba que
Jupiter, rey de los dioses, babia dado vida al fu.
turo emperador del mundo, y la vanidad ó la política admitio y circuló esta creencia. En tiempos
posteriores se recordó como_ una coincidencia muy
notable que el magnífico templo de Diana en Efeso
fué destruido por el fuego la noche misma en que
nació Alejandro. Su educacion fué esmerada y
juiciosa, y creció robusto y activo, hábil eu ejercicios militares y en el uso de las armas. Era
preeminente en la carrera y la equitacion, y una
de las acciones mas célebres de su juventud fué
domar un magnifico caballo de Tesália que ofrecieron err venta á su padre, y este había reusado
por ser tan fiero que nadie podia montarlo. Este
fué el célebre Bucéfalo que despues de servir á
Alejandro en su campaña de Persia, murió en la
bataIIa contra el rey Poro á orillas del Hidaspe,
dejando su nombre y su fama (asi como el no
menos célebre Rocinante) como un legado á los
demas de su especie. Ni fué el espíritu del jóven
guerrero cultivado con menos esmero que su cuerpo.
A la edad de quince años fué colocado bajo la tutela de Aristóteles que continuó cerca de él hasta
que partió para invadir la Persia. Supónese que
este filósofo compuso para su uso sus inestimables
tratados conocidos hoy sobre lógica, poesía &amp;c.
.
, '
Y existe una carta del pr[ncipe en que reprueba á
su tutor por haber publicado estos ramos del saber
h_umano que hasta entonces no podian adquirirse
smo por medio de la instruccion verbal. " · En
•
d •
L
que. exce
. ere yo á los demás" decia, "si los conoc1nnentos mas profundos que adquiero de vos

'

han de comunicarse á todos?" Este pasaje puede
servir de índice de Jo bueno y de lo malo en el
carácter de Alejandro. Ardiente en la adqubicion
de cierto grado de excelencia, su principal motivo
y objeto parece haber sido el deseo de supeditar
á otros mas bien que la posesion abstracta de la
excelencia misma, como se vé en la ocasion presente en que anelaba el saber con un fin evidentemente egoístico. Carecemos de los medios de a pre•
ciar sus conocimientos en las ciencias abstractas,
pero no hay duda que sus talentos fueron cultivados con particular esmero. Su estilo en el hablar y el escribir era claro y puro, y su capacidad.
adecuada á los negocios civiles asi como á los
militares; S()bre todo tenia. aquel talento para
mandar, aquel ascendiente sobre el espíritu de
otros que parece formar parte de la constitucion
Je los que lo poseen, y que no se adquiere, aunque
puede mejorarse, con el e@tudio. Si juzgamos por
los re~ultados, su educacion moral debe haber sido
inferior á la intelectual : era arrebatado, violento
y obstinado; y egoista como necesariamente han
de serlo todos los que no pueden sufrir ni un igual,
y para quienes el engrandecimiento propio debe
ser el principal objeto de su vida. Que Aristóteles
aunque maestro de filosofia moral no habin enseñado á su discípulo el arte de gobernarse á sí
mismo, lo prueban las anécdotas de la juventud
de Alejandro asi como los excesos de su edad
madura. Pero no debemos olvidar que los dones
de la naturaleza y los de la fortuna combinados,
hacían en este caso mas dificil el inculcar la práctica del dominio propio.
El amor á las conquistas inherente á su carfoter
y robustecido por los hábitos y preocupaciones
nacionales asi como por su propia posicion social,
recibió aun mayor estímulo por la entusiástica
admiracion que manifestó Alejandro hácia Homero
tanto en la juventud como despues. Teniéndose
por descendiente de Aquiles, el héroe de la !liada,
vino á ser en él una pasion el deseo de rivalizar
con su grande antecesor en hechos y en renombre;
y su primer cuidado al desembarcar en Asia sobre
la costa de Troya, fué tributar honores fúnebres
magníficos á los manes de aquel héroe ; durante
los cuales él mismo, en imitacion de los ritos antiguos, corrió desnudo y á pié al rededor del
montecillo que contenía sus cenizas. La Iliatla y
la Odisea de Homero acompañaban constantemente á Alejandro: eran colocados por la noche
debajo de su almohada asi como su espada; y la
veneracion que tributaba á estos poemas era tal
que cuando le preguntaron á qué uso deberla aplicarse un cofre de exquisita belleza y magnificencia
que se halló entre los tesoros de Persia, lo destinó desde luego á contener sus ejemplares de
estas obras como el objeto mas digno á que podía
aplicarse una muestra tan excelente de la ingenuidad humana. Considerando el asunto y espíritu de estos admirables poemas, especialmente
la lliada, es fácil concebir el efecto que debieron
producir en un jóven del carácter y circunstancias
de Alejandro.
Tal era el guerrero de Macedonia á la edad de
veinte años en que subió al trono.

�•
244

.EL INSTRUCTOR, O REPERTORlO

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES .

'EL .HUEVO.-HISTORIETA PARA LOS NIÑOS.
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CAPITULO I.
HACE algunos siglos que en un valle rodeado de
bosques vivía una comunidad de carboneros cuyas
cl1ozas se hallaban diseminadas aqui y alli sobre la
falda de las colinas. Cada choza tenia su huertecito, con árboles frutales y hortalizas, y este, con
un corto terreno sembrado de cáñamo y lino, y una
vaca y algunas cabras era todo cuanto poseían en
el mundo estos humildes aldeanos. Los niños solían de cuando en cuando ganar una friolera trabajando en una frágua inmediata, pero sin embargo
éran muy t&gt;óbre~, aunque no se consideraban }&gt;or
eso menos felices. La sobriedad y el trabajo les
proporcionaban una sálud robusta, así es que entre
los habitantes de aquellas chozas habia muchos
que habian alcanzado la edad de noventa afios, y
sin emoargo podian disfrutar y apreciar aun ·1as
conveniencias de la vida.
En un dia caloroso cuando el trigo empezaba ya
á madurar, una niña que guardaba las cabras, corrió
toda azorada á la choza de sus padres y les dijo que
unas personas 'de singular apariencia y que 11ablaban una lengua extraña habían llegado al nlle.
Una señora con sus dos niños, y un anciano que
parecía ser su criado, componhm esta comitiva.
Parecian evidentemente hallarse en una situacion muy deplorable y padecer de cansancio y necesidad, y la bondadosa niña suplicó que se les
llevara algun alimento y se les prQ'porcionara una
habitacion en la aldea. 'Los buenos aldeanos siguieron inmediatamente á la niña en busca de1os
forasteros, llevando consigo algunas provisiones
.sencillas, La seúQra se hallaba sentada en un

asiento natural de césped al pié de una alta roca:
su traje era magnífico; un velo de rica blonda cubría su rostro y tenia sobre la falda una hermosisima niña; el criado se ocupaba en descargar la
mula que llevaba el equipRje, y á la cual un bello y
robusto niño daba de comer puñado!!" de yerba.
El carbonero y su mujer se acercaron á la señora
con respecto, percibiendo desde luego por la elegancia de su vestido y la dignidad de sus modales
que era persona de distincion.
"Mira," dijo en voz baja la mujer á su marido,
"mira ese- cuello alto tan ricamente bordado: los
manguitos de blonda · que rodean sus delicadlli!
manos; y los zapatos! ... vaya si son tan blancos
como la flor de la cereza y cubiertos de estrellitas
de plata ! ..."
Incomodado el marido al oir estas observaciones
repuso, "Acaba con tu ridícula vanidad : los v815tidos ricos son propios y adecuados á gente &lt;le rango,
pero no 1os hacen ni mejores ni mas felices; y
estos zapatos, ~tan bonitos y tan vistosos, no han
impedido que la señora se lastimase "los delicados
piés con estos caminos escabrosos."
'Los buenos ·aldeanos ofrecieron á la noble forastera e1 alimento que habían traído, y cuando esta
alzó el velo que cubría su rostro no pudieron menos
de admirar la dulzura de su rostro y la expresiva
belleza de sus facciones. Despues de haberles dado
gracias por su bondad, tomó un cuenco de leche y
se lo dió á la nifia que tenia sobre las rodillas. Sus
ojos se llenaron de lágrimas cuando la vió cogerlo
con sus dos manitas y beberlo con ansiedad. Dió
luego pan y leche al niño mayor, y solo despues de
haber satisfecho á sus hijos consintió la cariñosa y

245

tierna madre en atenderá sus propias necesidades; ,
Mientras que los nuevos amigos conversaban
ni se olvidó del anciano criado, La señora enagradablemente, los niños de la señora se entretetonces manifestó su gratitud por el socorro que
nian en observar una variedad de objetos nuevos
acababa de recibir.
para ellos. Admirábanse dd movimiento de la
E!:itretanto los habitantes del valle habían ido
grande rueda que contínuamente giraba en el
gradualmente agrupándose á su rededor, y ella
mismo sitio: escuchaban con sorpresa el ruido atrohabiendoles manifestado cómo, impelida por una
nador del molino y el del agua espumosa que escasuerte cruel, se babia visto precisada á abandonar
paba con violencia por debajo del rodezno. La
su patria y sus amigos, les suplicó que le proporniña sobre todo admiraba las infinitas gotas de
cionasen una choza en la aldea, la cual se hallaba
agua que colgaban de la rueda y caian despues
pronta á pagar con liberalidad.
una por una en el arroyo.
Desde lo alto del valle corria con rapidez un arPasóse In mayor parte del dia en arreglos
royuelo cristalino, y en su curso ponia en movidomésticos, y los buenos aldeanos se apresumiento un molino que parecía hallarse suspendido
raban á proporcionar comestibles, leña y todo
entre las rocas. En la orilla opuesta babia conscuanto podía necesitarse. Marta, la niña á quien
truido el molinero una choza rústica pero cómoda,
primero vieron los forasteros en el valle, se quedó
la cual aunque hecha solo de madera ocupaba una
con ellos para servirlos.
situacion deliciosa sobre la falda de una florida
Se trató entonces de hacer los preparativos para
colina, y hallándose rodeada por una hermosa y
la comida. "Pero ante todo," dijo la señora á
bien cultivada huerta, disfrutaba de una perspecMarta, "necesito algunos huevos: toma dinero y
tiva muy bella á través del valle. Ofreció pues á
cómprame algunos."
la señora esta habitacion,
"¡ Huevos!" exclam6 Marta con sorpresa," ¿para
"Aquella pequeña choza que veis," dijo señaqué quereis los huevos?"
lando con el dedo, "os la cederé de muy buena
"Para her\'irlos," repuso la señora, "vé presto,
gana: todavia no ha sido habitada pues era mi
y vuelve sin detenerte."
ánimo ocuparla yo mismo despues que deje el mo"¡ Para hervirlos!" repuso de nuevo Marta mas
lino á mi hijo."
sorprendida que antes: "los pájaros no tienen
La señora aceptó con agrodecimiento esta oferta,
huevos ahora: ademas de que fuera tanta lásy halló la choza en todos respectos apropiada á sus
tima. Serian necesarios tantos huevos de gildeseos; y como el molinero la babia provisto ya
guero, de calándria, ó de alondra para satisfacer á
de los muebles necesarios pudo desde luego entrar
cuatro personas!"
á ocupar su nueva residencia. Antes de acostarse
"¡ Huevos de gilgero !" dijo la señora at6nita á
dió gracias á Dios que despues de tantos peligros
su vez. "No necesito huevos de pájaro sino de
y amarguras le babia proporcionado un cómodo
gallina."
asilo. "¿ Quien hubiera creído," dijo suspirando,
Al oír estas palabras la niña bajó la cabeza y
"que habiendome criado en un palacio babia de
empezó á meditar: por último dijo, "No sé que
llegar el dia en que me considerase feliz en hallar
cosa sean estos; no los he visto jamás.''
refugio en una humilde choza? Ah! cuan impor"¡Cómo!" exclamó la señora, "¿ no sabes lo que
tante es para los grandes y poderosos el tratar á
es una gallina 1"
sus inferiores con bondad y consideracion; y qué
Mis jovenes lectores se sorprenderán acaso de la
mal les está el obrar hácia ellos con orgullo y arroignorancia de esta muchacha. Sin embargo dejagancia I No solo nos dán esta leccion los sentirán de admirarse cuando sepan que las gallinas
mientos de humanidad sino los dictados de la prunos vinieron del Oriente, y que en la época á que
dencia, ¿pues quien puede preveer la suerte que le
se refiere este suceso eran tan escasas el algunos
está reservada?"
paises como lo es en el dia el pabo real entre
Algo recobrada de su fatiga, salió la mañana
nosotros.
siguiente con sus hijos á examinar el pais en que
Viendo pues que las aves domésticas eran descoacababan de hallar asilo. Una perspectiva encannocidas en el valle, y que tampoco podian obtener
tadora se presentó á su vista. Las chozas de los
carne, la buena señora se vió algo apurada en
carboneros se hallaban esparcidas por el valle á
sus arreglos de cocina. "Nunca hubiera creído,"
corta distaneia unas de otras: el arroyuelo corria
dijo, "que un huevo fuese don tan precioso de la
serpenteando en medio de ellas con aguas tan puras
Providencia; mas ay I esta no es la primera Iecy transparentes como el cristal ; las cabras pacían
cion que me han dado mis desgracias. La escasez
sobre las roc11s cubiertas de verde musgo, y todo el
y la adversidad tienen por lo menos la ventaja de
paisaje iluminado por los rayos del sol naciente
hacernos sentir la gratitud que debemos al Omnipresentaba á la vista una pintura que no podría
potente, y mostrar el valor de muchos de sus dones
imitar el pincel del artista mas hábil. Al verlos
los cuales no apreciamos dignamente en tiempo de
venir el honrado molinero hecbó una tabla al
prosperidad."
través del arroyo y se adelantó á recibir á sus
En la situacion á que se hallaba reducida la
lméspedes.
señora tenia que vivir muy frugalmente é impo"Y bien," dijo alegremente, "¿hay acaso en el
nerse muchas privaciones. Verdad es que sus vevalle un sitio como este! Aqui disfrutamos los
cinos en el valle estaban siempre prontos á suplir
rayos del sol naciente. Las chozas allá abajo se
todRs sus necesidades hasta donde alcanzaban sus
l~allan_ aun envueltas en la temprana niebla. Esta
medios, y suavizar en cuanto estaba de su parte el
s1tuac1on es á la par saludable y hermosa."
rigor de su destino. Si el molinero cogía por

�246

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

casualidad una hermosa trucha 6 algunas alondras,
se complacia en ofrecerlas á su nolile inquilina.
Pero el dinero que babia traido esta consigo estalia
ya expenrlido, asi que tuvo que disponer de tiempo
en tiempo de las joyas y dijes que aun poseia en
aliundancia. Su fiel criado iba de cuando en
cuando á venderlos á la ciudad mas inmediata, y
volvia provisto de aquellos artículos necesarios á la
manutencion de la familia. Los habitantes del
valle observaron que cada vez que el anciano
Beltran (que asi se llamaba el criado) volvia de
estas excursiones, su ama se manifestaba aun mas
triste y pensativa que de costumbre. Mucho deseaban saber quien era, pero no tenían rcsolucion
bastante para preguntárselo, y cuando acudian á
Beltran, les apuraba la paciencia con nombres tan
difíciles de repetir y recordar, que muy pronto
conocieron que estaba divirtiendose á su costa sin
satisfacer su curiosidad.
Un din que Federico, el niño mayor, triscaba
entre las flores de la pradera, varios de los niños
de la aldea le rodearon y empezaron á suplicarle
con caricias y zalamerias á que les dijése el nombre
de eu m!1dre. "Dínoslo en voz baja," dijeron,
"que nosotros guardaremos el secreto." El niño
contestó sútilmente "su nombre es 1lfamd."
Las respuestas de su hermanita llamada Blanca,
no eran mas satisfactoria$, y los buenos aldeanos
tuvieron que confiar al tiempo el descubrimiento
de este misterio.
Un die. volvió Beltran trayendo sobre los hombros una jaula de mimbres ó caponera llena de
gallinas. Como ero. costumbre suya cuando venia
de lo. ciudad el traer alguo pequeño regalo para los
niños del valle, su llegada llam6 luego la ateocion
de estos, excitando sobre manera su curiosidad lo.
jaula grande que traia cuyo contenido no podian
atisbar por estar toda ella cubierta con un paño
grande. Siguiéronle pues hasta la puerta de la
choza donde su ama le esperaba para felicitarle

tando In tapa salió de ella un mogestuoso gallo,
Los niños sorprendidos dieron algunos pasos atrú,.
"¡ Que hermosa o.ve!" exclamaron; "C'iertamente
que no puede darse un animal mas elegante. Miro.
mira la sierra colorada que tiene sobre la cabeza
¡ y que cola tan larga!"
Las gallinas no les causaron menos placer.
Rabia dos negras, con crestas encarno.das; dos
blancas con moños; y dos pardas sin cola. La
señora les echó un puiiado de cebada é inmediatamente corrieron á picar los granos. Los niños se
deleitaban en observar á las codiciosas aves, y ver
como dos 6 tres de ellas se abalanzaban á un
mismo grano, y perseguían y acosaban á la que
tenia la fortuna de apoderarse de él. Cuando
hubieron comido la cebada, el gallo batió las álas
y cantó en triunfo. Prorumpió la tropa juvenil
en una alegre risotada, y al regresará su casa niños
y niñas, no cesaron de imitar el extrafio canto del
ave desconocida.
Durante varios dios no hicieron otra cosa que
hablar de las maravillas que habian visto. " Son
mayores que palomas;" decia uno; "en verdad que
sí," replicaba otro, "y aun mayores que cuervos y
~in dudo. mas hermosas que ninguna otra ave del
l,osque."
"Si viera vd.," decia la hermanita de Marta,
.Maria, á su madre, "Si viera vd. el peine encarnado que tenia una de ellas sobre la cabeza! No
he visto en mi vida uno. cosa semejante." Los
aldeanos con estas relaciones de sus hijos entraron
en tanta curiosidad como ellos de ver estas aves
maravillosas, y manifestaron tambien al conseguirlo, su sorpresa y admiracion.
Poco tiempo despues una de las gallinas empezó
á empollar, y la seiiora la puso al cuidado de Martn.
Un dia enseiíó esta el nido á algunos de los niños
de la aldea, "Quince huevos!" exclamaron; "la
paloma no pone mas que dos y apeuas hay pájaro
que ponga mas de cinco; ¿ como podrá proveer la
ga11ina para tan numerosa cría?"
..Cuando se acercaba el tiempo de la incubacion,
--•-=/'-✓:-:r-~-"&gt; -r~la seiíora pensó en preparar una nueva sorpresa
--..,-~
, .. -·'
para sus jóvenes amigos. Envió á buscarlo~, y
como era dia de fiesta los padres de varios de
ellos vinieron tambieo. ¡ Con qué alborozo vieron
abrirse gradualmente los huevos y los po!Jitos procurando romper su transparente prision ! Pero aun
fué mayor su sorpresa cuando vieron á estos salir
por si solos del huevo, cubiertos de un vellon suave,
y mirando ú. uno y otro lado con sus ojillos negros
llenos de vida y actividad, mientras que otras aves
nacen ciegas, desnudas é incapaces de moverse.
"Por cierto que esto es extraño," gritaron á uno.
todos los niños. "Quien vió jamás aves como
ellas?" Pero su gozo no tuvo límites cuando al dia
siguiente la gallina salió al campo por la primera
vez rodeada de su numerosa familia.
"Pocas veces se vé una cosa tao interesante,"
dijo uno de los carboneros.
"Escucha," repuso su mujer, "como llama la
madre á sus hijuelos, los cuales conocen su voz y la
por su regreso. "Ola! ola!" ,lijo Dlanca, "¿ ror,
siguen por todas partes. Ojalá que todos los niños
que ya por fin tenemos pollos?"
/ fueran igualmente atentos y obedientes á In yoz
Beltran colocó la banasta en el suelo y levan- 1 de sus pndrc,."
:(.;,

•

DE IIISTOHIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
Prevalecía un de5eo general de examinar los
polluelos mas de cerca, y un~ de los niños c?~ió un
pollo con este fin. La galhna se abalanzo rnme,

,,

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....~ _-

rliatamente al niño y le habría hecho arrepentirse
de su atrevimiento si no hubiera inmediatamente
puesto en libertad al cautivo. Su padre no se enfadó, porque el niño no tenia inteocion de hacer
daíio ; pero se aprovechó de aquel suceso para
llamar la atencion de los niños Mcia la fidelidad y
afeccion con que la gallina cuidaba de su cria.
Poco despues bullando esta una miga de pan dió
un cloqueo maternal y todos los pollitos se reunieron inmediatamente á su rededor; empezó por
dividir la miga con el pico, y en seguida la abandonó á sus hijuelos los cuales, aunque débiles, empezaron , picarla con ansia y voracidad. Causaba
admiracion el verlos comer y pelear aunque no
hacia mas que un dia que habian salido del huevo.
Asi que se puso el sol reunió la gallina toda la
cria debajo de sus alas para darles calor. "Esto
es lo mejor cie todo," dijeron loa carboneros, "nada
hay mas delicioso que ver aqui y alli una cabecilla
salir de debajo del ala protectora de la madre y
volverse á retirar inmediatamente á causa del frío."
El molinero cuyo vestido culiierto de hariua le
daba una apariencia singular entre los negros carboneros, se distinguía tambien de ellos por su buen
juicio y sagacidad. "Estas aves," dijo, "son real.
mente animales muy notables. Verdad es que
vemos la mano de Dios en todas las obras de la
naturaleza, pero su bondad, sabiduría y poder no
hacen nunca una impresion tan profunda en nuestra
imaginacion como cuando vemos alguna cosa extraordinaria. Considerad cuan esencial y útil es
que estos animalitos puedan desde el momento
mismo de su nacimiento correr y alimentarse por
sí. Si, como la golondrina tuviera la madre que
poner el alimento en su pico, su tarea seria interminable. ¡ Qué fortuna es tambien que su instinto
les ensefie á seguirla y obedecerla ! Si llegasen á
separarse y tirar cada uno 1ior su lado, la gallina
no podría nunca reunirlos y perdería la mitad de
ellos. Tambien quisiera yo saber de donde le viene
el ,·alor con que defiende á sus hijos. Parecen ser

247

naturalmente aves muy tlmidas las gallinas pues
siempre lrnyen al acercarnos á ellas; mos apenas
llegan á ser madres, cuando parece mudarse su
naturaleza misma; adquieren nuevos instintos y
nuevos hé.bitos, y atacan con intrepidez á los que
intentan hacer daño á sus pollos. Desde que los
hemos tenido en el valle me he divertido muchas
veces en verlas pelear por un grano de cebada;
pero su voracidad ordinaria desaparece en favor
de sus hijuelos, ni consiente la gallina tocar CO$O.
alauoa hasta haber satisfecho las necesidades de su
.,
. l
cria. Creo de buena fé que este afectuoso nmma
moriría de hambre antes que privará sus pollos de
su alimento. La tierna solicitud con que los vigila, los mantiene, acaricia, y proteje es producido
en ella por la mano de Dios; y si Dios es tan bondadoso con estas avecillas, ¿ dejará de tener mucho
mayor cuidado con la especie humana? Buen
ánimo, pues, hijos mios, todo cuanto Dios hace es
bueno. En su bondadosa vigilancia participan
todos los seres creados, pero especialmente el hombre que es mas grato á sus ojos que todas las aves
que puelilan el aire y todos los animales de la tierra."

Obru •oeucu de Morattn. •o. u.

LOS DIAS •
ODA,

¡ No es completa desgracia,
Que por ser hoy mis dias
He de nrme sitiado
De incómodas visitas!

Cierra la puerta, mozo,
Que sube la vecina
Su cuiíada y sus yernos
Por la escalera arriba.
Pero, ¡que! ... No la cierres,
Que es menester abrirla :
Si ya vienen chillando
Doña Tecla y sus hijas.
El col!he que ha parado,
Segun lo que rechina,
Es el de Don Venancio,
Famoso petardista !
¡Oh! ya está aqui Don Lucas
Haciendo cortesías,
Y Don Mauro el abate,
Opositor á mitras.
Don Genaro, Don Zoylo,
Y Doíia Basilisa :
Con una lechigada
De niños y de niiías.

Ya todos se preparan
(Y no bastan las sillas)
A engullirme vizcochos,
Y dulces y bebidas.
Llénanse de mujeres
Comedor y cocina,
Y de los molinillos
No cesa la armonio.

�248

EL INSTRUC'fOR, O REPERTORIO
Ellas haciendo dengues,.
Aq ui y alli pelliscan ¡·
Todo lo gulusmean,
Y todo las fastidia.
Ellos, los hom bronazos¡
Piden á toda prisa
Del rancio de Canarias,.
De Jerez y Montilla.
U na, dos, tres botellas,
Cinco, nueve se chiflan
¿ Pues, señor, hay paciencia
Para tal picardia?
¡, Es esto ser amigos?
¡, Asi el amor se explica?.
Dejando mi despensa.
Asolada y vacia.

Y en tanto los chiquillosr
Canalla descreida,
Me aturden con sus golpes,
Llantos y chilladiza.
El uno acosa al gato
. Debajo de laa sillas:
El otro se echa á cuestas
Un cnngilon de almíbar.

r al otro, que jugaba
Detras de las cortinas,
Un ojo y las narices
Le aplastó la varilla.
Ya mi baston les sirve
De caballito, y brincan :
Mi peluca y mis guantes
Al pozo me los tiran.
Mis libros no parecen :
Que todos me los pillan,
Y al patio se los llevan
Para hacer torrecitas.
¡ Demonios ! Yo que paso
La solitaria vida,
En virginal ayuno
Abstinente heremita.
Yo, que del matrimonio
Renuncié las delicias,
Por no verme comido
De tales sabandijas :
¿ He de sufrir ahora
Esta algazara y trisca ?
Vamos que mi paciencia
No ha de ser infinita.
Váyanse euhoramala:
Salgan todos aprisa :
Recojan abanicos,
Sombreros y basquiñas.
Gracias por el obsequio
Y la cordial visita,
Gracias, pero no vuelvan
Jamás á repetirla.
Y pues ya merendaron,
Que es á lo que venian,
Si quieren baile, vayan
Al soto de la villa.

EFECTO CURIOSO DE LA ESCRITURA
EN LOS SALV AJ ES.
EN la ereccion de una capilla en el norte de América ocurrió un incidente que manifiesta la impresion causada en la mente de los salvajes al ver
por primera vez el efecto de las comunicaciones
escritas. El arquitecto, un inglés, al llegar una
mañana á la obra observó que babia olvidado traer
consigo su escuadra. A. falta de papel tomó una
viruta de madera y con un pedazo de carbon escribió á su mujer que se lo enviase. Llamó á un
cacique que dirigía una parte de la obra y le dijo,
"Amigo, toma esto, vé á mi casa y entrégaselo·
á la Señora Williams." Era el indio un hombre
de aspecto muy singular, muy vivo en sus movip
mientos y babia sido gran guerrer-0, pero en una
de sus numerosas batallas babia perdido un ojo :
dando con el otro una mirada muy expresiva al
arquitecto le contestó, "¿ Que lleve est.o ?. me llamará necio y me reñirá sin duda si le llevo una.
viruta." "No hará tal," replicó el inglés, "vé
inmediatamente pues estoy de priesa." Viendo.
que no era chanza lo tomó preguntando. "Y
¿que la he de d'e cir?" "Nada;. la viruta dirá todo
lo que necesito.'' Con una mirada de sorpresa y:
desprecío se puso el salvaje á mirar la viruta y
exclamó "¿ cómo pued'e esto hablar? acaso tiene
boca ?" Partió sin emliargo y al llegar á la casa
la puso en manos de la esposa del arquitecto quien
la leyó, la arrojó al suelo y se dirigió en seguida
á la caja que conteniu. los instrumentos adonde la
siguió cuidadosamente el guerrero, resuelto á ver
el resultado de este procedimiento misterioso. Al
recibir de su mano la escuadra le dijo el indio,
" Dime, hija, cómo sabes que esto es lo que necesita
tu marido?" "Pues qué ¿ no me acaba de traer
una viruta?" replicó ella. "Si," dijo el atónito.
cacique, "pero no la he oído decir nada?" "Pues
yo si," fué la respuesta, "pues ella me hizo saber
lo que necesitaba, y lo único que tienes que hacer
es volver con esta escuadra cuanto antes pues tambien me ha dicho la viruta que el Señor Williams.
está depriesa.'' Con esto el indio salió precipitadamente de la casa, y cogiendo el misterioso.
pedazo de madera corrió por toda la colonia con
la viruta en una mano y la escuadra en la otra.
gritando, "ved cuán grande es la sabiduria de
estos ingleses; hacen hablar á las virutas ! " Ar
entregar la escuadra al arquitecto le preguntó
cómo era posible conversar asi con personas distantes : esplicóle este lo mejor que pudo de que
modo se efectuaba, pero sin embargo aun despues
de esta explicacion Je pareció al indio tan misterioso el procedimiento, que ató una cinta á la viruta
se la colgó del cuello y la llevó asi por algun
tiempo. Durante varios dias despues de este suceso solía vérsele rodeado de una multitud de
indios que escuchaban con profundo interés la
relacion de los milagros ejecutados por esta viruta.

DE IIISTORIA, BELLAS LETl{AS Y AllTES.

240

CUADROS DE LA EDAD MEDIA.

EL ESTUDIANTE.

EL hábito de leer y escribir es sin duda alguna
adquisicion mas artificial que la de beber vino ó
ponche. El uso de licores espirituosos puede contarse en el número de las fechorías mas antiguas y
universales que ha cometido el hombre; pero la
lectura y la escritura han necesitado miles de años
para alcanzar un estado decente de perfeccion, y
aun en este momento, considerando el mundo en
masa, la práctica está muy lejos de ser universal.
Sea dicho esto con debido respeto hácia los
graves anticuarios que hablan de librerías públicas
antes del diluvio¡ y mas aun del autor que, segun
To.M. VIII,

se r.os asegura, publicó con profunda erudicion un
catálogo de la librería de Adan. Afirman tambien
algunos con no menos gravedad que Noé tenia una
librería astronómica á bordo del arca; pero dado
que esto sea cierto dudamos se hallase entre sus
libros el "almanaque náutico," inclinándonos mas
bien á creer que Noé adquirió un conocimiento del
jugo de la uva antes de haber gustado mucho del
espíritu de los libros.
La historia misma de la escritura y la lectura
son una prueba de su naturaleza artificial. El
habla parece indudablemente ser una parte tan
2K

�EL INSTHUCTOH, O fiEPERTOltlO
nat11r,1l Je la constilul·ion t.lcl hombre como la
le ugua, las manos, la cabeza ó los piés: por consecuencia la oratoria, por mucho que pueda mejorarse con el arte, no es en si una atlquisicion
artificial ; mus el poder de reducir el habla á una
forma pictórica ú escrita lo es positivamente, y
cual otras artes mecánicas ha experimentado un
progreso gradual desde los primeros rudos ensayos
hasta la práctica elegante á que ha llegado en
nuestros dins. Es generalmente admitido que las
primeros teutativ11s de In escritura no fueron otra
cosa que esfuerzos para producir pinturas mientras
que el moelo asi como los materiales usados fueron
muy bastos é imperfectos. Empleáronse hojas y
cortezas de árboles, cañas y pieles de anímale~,
antes de que fuese conocido el modo de fabricar el
papel; al paso que la historia del arte &lt;le e~cribir
nos munificsta al artista caminando por decirlo asi
(i ciegas, y empezando por grabar rudos caracteres
sobre las sustancias mas duros, tales como los
metales y aun la roca misma, basta que gradualmente fué a&lt;lquirieuelo métodos mas fáciles, y
empleando materinfos mas pcrecederes pero ni
mismo tiempo mucho mas fáciles de pr~ervar.
Si el hombre naciera (como la fabulos11 :Minerva)
dotado de facultades capaces de aprccinr instintivamente todo lo que sienten 6 perciben los sentit.lo~, y tle una memoria de la cual no se horrase
ni un solo átomo de In. experiencia y saber aclquiritlos, la lectura y la escritura le serian unteramcnte inútiles. Con solo mirar ó. las estrellas
n prenderia toelo cuanto han ido ncUD1ulando miles
de siglo~, y le bastaria respirar la atmósfera no solo
para sentir su influencia, sino ¡mra conocer su
composicion.
Pero el hombre per se, ó entregaelo á si mismo, es
una criatura muy desvalido. Desde la infancia á
la edad madura tiene que aprentlerlo y adquirirlo
toelo. Entramos en el mundo con un grito de
impaciencia, y como el gallo parece queremos pelear
con todo cuanto nos rodea; sin embargo necesi.
tamos que nos fajen, mezan, laven, cuiden, alimenten, y lleven en brazos. Tenemos que apren.
der que el fuego quema y el aguá moja; que la
leche y el caldo tienen sabor diferente, y hasta es
necesario que aprendamos á llevar la mano á la
boca. La naturaleza, evita solo que el niño muera
de hambre ensefíándole intuitivamente á adherir
nl pecho de la madre; pero casi todo lo demas
tenemos que aprendel'lc. El hombre es un animal
formado precisamente para ser eelucado, y solo
por medio de la educacion llega á adquirir la
,·erdadera elignitlad de hombre y á hacerse superior
á los brutos sujetos á su dominio.
Debiendo pues cada hombre ser educado por sí,
el objeto de la educacion es atesorar en su mente
In mayor cantidad posible ele la experiencia acumulada por otros durante los tiempos pas.1dos.
Esto podria conseguirse sin el auxilio de la lectura
y 1:,. escritura si, como digimos antes, pudiesemos
pasarnos sin ellas; ~i nuestro entendimiento retuviese desde luego todas las impresiones y hechos:
si todo lo que aelquirieron nuestros padres pudiera
sernos transmitido Yerbalmente sin riesgo de pér-

1

dida, diminucion ó tlestruccion. Si los bellos JH'll•
samientos una vez pronunciados quedasen para
siempre grabados en la memoria; en este caso podriamos pasarnos sin la escritura y In. lectura.
Esto se verificó en gran parte durante las primeras
edades del mundo. Asi corno los ciegos por haber
perdido el uso de un sentido disfrutan por Jo eomun
de mnyor pcrfeccion en los demás, del mismo modo
la memoria del hombre cuando se vé obligada á
esforznrsc es infinitamente mas perfecta que cuando
confin en un auxilio artificial, De esta manera se
han prescrrndo los poemas de Homero y una gran
parte de In. literatura y tradiciones de los pueblos
antiguos. Pero sin el auxilio de la podero5a escritura, el mundo hubiera sido un caos intelectual
por lo que respecta á los objetos mas nobles y elevados de la mente humano.
La cscri tura fué en su principio dedicada IÍ objetos sagrados ; esto es, se hizo uso ele ella para
la prescrvacion de las ideas y verdades religiosas
antes de emplearla á otros usos. Los vedas ó libros
sagrados ele los Ilindos, aspiran á una remota antigucdael; la ,·oz compuesta Gerogli.ficos (grabados
sagrados) se esplica por sí misma, ó mas bien nos
dií 11 entender el uso que hacian los sacerdotes
egipcios J'c la escritura pictórica; y las tablas de
la ley, cuyos mandamientos estaban grabados en
pi&lt;'dra, prueban que en los tiempos primitivoi
coufiubau los hombres aquello que consideraban
como mas precioso al cuit.lado de las sustancias
que tenían por mas duraderas. De este modo In
facultad de cscrihir y la capacidad de leer Jo escrito
se nsocinron muy temprano con la idea de un
pot.lcr sobrenatural, pues que empleándose principalmente la escritura para preservar las leyes de
Dios y las dccluraciones de su voluntad, el que
podia leer lo que se hallaba escrito disfrutaba del
carácter de intérprete ele la divinit.lad. No es pues
de extrañar que tanto el que usaba el azaelon como
el que esgrimía la espada se inclinasen con veueracion ante el hombre que sabia leer y escribir,
pues en este hombre vcia á uno que parecía tener
en su mano las llaves del reino invisible.
Cuando la literatura de Grecia y !loma fué sepultada entre las ruinas ocasionadas por las irrupciones de los bárbaros del Norte que finalmente
destruyeron el imperio romano, la lectura y la
escritura hallaron un refugio en la Iglesia. Los
frailes no conocían la importancia del servicio que
bncian á la posteridad, ni tampoco el-daño que IÍ
veces causaban. Con harta frecuencia han borrado
el escrito consignado en un pergamino, sin considerar que haciendo esto des-trufan tal vez para
siempre las palabras de Eurípides 6 Ciceron, para.
sustituir en su lugar alguna leyenda absurda é
insípida. Sin embargo preservaron la facultad y
mantuvieron el uso de la lectura y In escritura, en
una época en que la guerra, la violencio, el
desorden y todos los males del barbarismo ameuazaban destruir hasta el recuerdo mismo del arte . .
l\Ias este quedó asociado á la religion casi cxclush·amente y á esto debió el salvarse de la ruina.
De entre el clero salieron doctores, literatos, maestros, legistas y mngistrndos : todos los que tenían

DE I!I;:il'Olll.\, BELL.\::- J.ETlL\S Y .\HTES.
fnn&lt;lados en palubrns y rncios tlc senti,lo, pero
:ilg1111a concxiou tlirect,1 ó in,lircctn ron las fnn- 11
aunque estas adqui~iciones frecuentemente uo srrdones mas elcrnda, del espíritu, pertenecían {i una
vian á su poseedor mas que parn. hacerle vano,
cla~c sagrada ó pri vileginda.
pedante é impertinente, ein ensanchar su espíritu
Durante los siglos once y doce rompió la mente
ni
inspirarle una solo idea profunda, el npnrato tle
lrnmann las &lt;'adcnas que la sujetaban. El saber y
su
pomposa erudicion imponía respeto y cstimu,
la ermlicion empezaron á ser unfrersalmente hon- 1
Juba ¡í, los hombres rudos de aquellos tiempos 1pe
rado~, y se manifestó en las clases elevadas de la
sociedad un deseo ardiente de saber algo mas que 1 hasta entonces habían despreciado el estudio ) d
saber.
el simple manejo de la lanza y el escudo, ó el motlo
El número de estudiantes que acudían á las réde poner con mas grncia la Jauza en ristre. La
lebres universidades de Europa desde el principio
riencia moderna había empezado apenas IÍ desde su existencia se contaba por millares. Dí&lt;"r,o
¡11mtor, y por consecuencia la inteligencia Europea
que en Paris durante el reinado de Carlos VI asno tnvo al dispertar otro asunto IÍ que dedicarse
cendieron á treinta mil ; no siendo menor el de los
tligno de ocupar su energin que la literatura ció.sien.
que concurrían á las de Oxford y Cambridge. Sin
Resucitaron, por decirlo así, los poetas y oradores
embargo este número de alumnos no debe contle Grecia y Roma, y sus escritos y producciones
siderarse
como positivo, sino como la cxpresion
constituyeron el estudio exclusivo ele la generacion
de
una
concurrencia
muy considerable, sirviendo
naciente. Esta fué la época para In fundacion de
solo para manifestar cuan de moda habin llegado
universidades. Ciertas ciudades aelquirieron gran
á ser "la educacioR" en aquel tiempo. En París,
fama de poseer sabios y celebratlos maestros, y á
bajo la égida de sus privilegio~, turbaban contiellas acudió de todas partes In juventuel europea.
nuamente la paz de la ciudad, cometiendo inYa digimos en otro número ouan famosas eran las
finitos de~lrtlenes. Pero los anales de todo pueblo
Univer;idades de Córdoba; tlespues de ellas la de
donde J,nn existido uniYersidndes abundan en
París, y la. de Oxford disfrutab11n tambien de gran
iguales
relatos. Es casi imposible reunir un núrenombre. Lo mucho que empezaba ya á honmero consitlerahle de jóvenes fogosos en la cdu&lt;l
rorsc el saber granjeó IÍ estas a!IOciaciones la conturbulenta lle la vida, sin que cometan algunas
ecsion de privilegios considerables; empero á meveces excesos mayores ó menores sugeridos por la
dida que crecía el número de estudiuntes fueron
exuberante alegrin, la locura ó la extrn,·ngn.ncia.
abusados estos privilegios y se pervirtió el objeto
La naturaleza del hombre es siempre la misma
de estas sociedodes, equivocando el fin con los
aunque vario el modo de expresar sus emociones;
medios. Con mucha frecuencia. corria la sangre
y aquel que durante la e&lt;lad media nrrojaha de
por las calles IÍ ca,1sa de los feudos y querellas morsí el libro, desenvainaba la espada y arremetía
tales que se originaban entre los estudiantes y los
á cuchilladas con los paclficos ciu&lt;ladnnos, tiene
ciudadanos. Aquella era tambien la edad de In
ahora que contentarse con armar una pendencia IÍ
11cdnnteria; el siglo de la retórica necia y la
cacl1ctes con el alumno de otra cscuelu, descolgar
falsa lógica: sustituianse voces en lugar de ideas;
la vacía de un barbero y arrojarla elentro de la
el conocimiento de las palabras de la lengua griega
tienda, ó derribar la mesilla de una pobre buñueocupaba el lugar del conocimiento de la mente,
lera.
el sentido, y gloriosos pensamientos de los auEs circunstancia notable y digna de llÍstima lo
tores griegos, y el pedante se hallaba en su gloria
mucho que ha declinado en Europa el estudio de los
cuando llegaba (i descubrir en su opositor alguna
autores clásicos durante el último siglo. El espífalta gramatical ó impureza é incorrcccion de lenritu ele Salmacio y de Escaligero que nunca oyeron
gunje en el latin del argumento. Esta perversion
hablar de un suceso cualquiera que no sugiriese
ha alcanzado aun IÍ nuestra época; y la educncion
no se hulla aun emancipada de la sugecion ó. las
alguna comparacion con otro ocurrido en Roma
ó Grecia, que nunca discutieron una itlea sin tomar
palabras é ignorancia de realidades.
Nuestro grabado representa un "estudiante de
los argumentos de analogía de los autores antila edad media:" uno de aquellos. alegres galanguos; este espíritu, decimos, ha desaparecido para
teadores que aunque aprendian poco ellos mismos,
siempre; ni es de extrañar. Pura ellos el conocontribuían sin embargo IÍ hacer el estudio una
cimiento de la especie humana se encerraba en los
ocupacion de moda. Pertenece á la raza de aquelímites de su libreria clásica: alli estaba comprenllos cuya opinion era que el capitan Pluma, y el
dida toda la historia que se curaban ele a prender,
capitan Espada debían cl,nrse la mano y jurarse
pues ningun hombre erudito quería ocuparse de
amistad perpétua, en lugar de mantenerse dislos barbarismos de la edatl media: y en cuanto á
tantes y despreciarse mútuamente. Debemos sin
ciencias, metafísica, y política no existía vestigio
embargo bastante á estos inquietos y turbulentos
alguno de ellas en otra ¡,arte. La lengua nativa
,·ates, pues que contribuyeron eficazmente IÍ comofrecía algunas muestra:1 tle poc,ía y ensayos filobatir la opinion que en general prevalecía de que 1 sóficos, pero los escritores eran pocos en número
la escritura, la lectura y la erudicion eran adqui- 1 y comparativamente despreciados. l'etrarca no
siciones exclusivamente montbticas, propias solo 11 queria creer (tal era entonces In preocupacion dode la lobreguez y retiro del claustro y enteramente
minante) que ninguna obra moderna que no estuincompatibles con una vida alegre y activa. Todo
viese escrita en latín podia ser npreciaela ele la
su saber se reducin, es verdad, á tocar la viola,
posteridad, y esta idea, mas que su propio juicio,
lml,)ar tres ó cuatro idiomas como un papagayo, y
le hizo preferir sus poemas latinos ya ca!i ulvimantener argumentos sobre materias abblrnctaF ,lallos IÍ sus inmortales sonetos.

�EL 1NSTRUCTOR, O REPERTORIO
DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

RECUERDOS DE LA SUIZA.

-Si me l1abré engañado! murmuró• y sin coi¡•
testarle echó á andar; Juan le siguió. , .
CAPITULO V.
10
EL EMPERADOR ALBERTO,
, El ~e Marzo de 1308, el ejército imperial llegó
a las margenes del Reuss. Habíause }&gt;reparado
Parecia que la casualidad se habia propuesto
dos
~ontone~ para que pasara el ejército; el emperafavorecer en todos conceptos á los confederados.
d.or iba á baJar á uno de ellos, y Juan se opuso diEl nuevo afio de la libertad había sonado ¡,ara la
c.1endo que.estaban demasiado cargados para permiRel vecia, el 1º de Enero de 1308; y el 15 del mismo
tir que su t10 se expusiera al peligro que corrían los
mes, antes de que la insurreccion de los confederados
soldados ; ofreciéndole al mismo tiempo un asiento
llegase á oidos del emperador, recibió la noticia de
en un esquife, en el que se encontraban tan solo su
~a derrota de su ejército en Thuringe. .l\fandó al
ay~ Walter de Eschembach, y sus mas íntimos
instante que se reclutasen nuevas tropas declaró
amigos Rodolfo de Wart, Roberto de Balm y Conque marcharia á su frente, é hizo, con su ~costumrado de Tegelfed. El emperador se sent6 al lado
brada actividad, todos los preparativos de esta
de ellos; los caballeros llevaban sus respectivos
nueva campaña; tocaban ya á su término cuando
caballos de la brida á fin de qqe pudiesen seguirlos
el caballero Berniguer de Andemberg llegó á
na~ando, y el barquichuelo, atravesando el rio con
Unterwalden, y le contó lo que acababa de pasar.
rapidez, ?~Jocó en la orilla opuesta al emperador y
Alberto oyó á Andemberg con impaciencia y
á su conntiva.
hasta, c?n incredulidad; pero cuando ya no le
A ~lgunos pasos de la orilla y en una pequeña emi•
quedo ~rngu~a duda, juró por su esp11da y por su
nenc1a, hab1a una encina corpulenta: Alberto fué
corona imperial exterminar á todos los que hubieá sentarse á su sombra á fin de observar el paso del
s~n tomado parte en la insurreccion. Andemberg
ejército, y quitandose el casco, le colocó á sus pies.
1JJZo cuanto pudo para disuadirle de sus proyectos
En aquel momento, miró Juan á su alrededor y
de ven,ganza; pero todo fué inútil, y el emperador
v_iendo que el ejército entero estaba parado en' 1~
declaro qu.e marcharía en persona contra los conribera opuesta, tomó su lanza, montó á caballo y
f~~e~aclos, y s.eiíaló el 24 de Febrero para que el
marchó á galope hacia donde estaba el emperador
eJerCJto se pusiese en movimiento.
Y le atravesó la garganta con la lanza. Robert~
El 23, Juan de Suavia, su sobrino, hijo de Rode Balm le embainó su espada en el pecho, y
dolfo, su hermano menor, se presentó á él: el emWalter de Eschembach le aplastó la cabeza con su
perador babia sido nombrado tutor de est .,
d
. .
e Joven
hacha. A Rodolfo de Wart y Conrado de TegeJ.
uraute su mrnoria; pero hacia ya dos años que su
feld les faltó el valor y se quedaron con la espada
edad le ponia fuera de la tutela imperial y sin
en la mano sin hacer uso de ella.
embargo Alberto se babia negado siempre devolLos conjurados se miraron cuando vieron caer al
verle su herencia: iba á hacer otra tentativa antes
emperador,
y sin decir una palabra em1,rendieron
que mar?hára su tío á campaña. Se arrodilló dela fuga asustados unos de otros. Una mujer que
lante de el y le pidió la corona ducal de sus padres.
pasaba casualmente acudió á socorrer al emperaEl ~mperador se sonri6, dijo algunas palabras á un
dor, Y el gefe del imperio o-ermánico exaló el
oficml de su guardia, el que sali6 y volvi6 á entrar
último, suspiro entre los brazo; de una pobre que
á poco rato con una corona de flores. El emperaestanco su sangre con andrajos.
dor la colocó en la rubia cabeza de su sobrino.
como este le miraba sorprendido:
' y
Los asesinos vivieron errantes; Zurich les cerró
su~ puertas, y los tres cantones no quisieron darles
-~sta es, le dijo el emperador, Ja corona que
a~~lo. E.l pa?"icida Juan marchó á Italia: se le
conv1e~e á tu edad ; diviértete en deshojarla sobre
vio en P1~a disfrazado de fraile, despues se perdió
las. rodillas de las damas de la corte, y dé"Jame e
1 en Venecia y no se oyó hablar mas de él. De
cm?ado de gobernar tus estados. Juan se puso
Eschembach vivió treinta y cinco años vestido de
p~hdo! se levantó temblando, se quit6 la corona la
pisoteo y salió.
'
pa~tor en un rincon de Wurtemberg, y no reveló
qmen era hasta unos momentos antes de espirar;
El dia siguiente, cuando el emperador mo~taba
Conrado de Tegelfeld desapareció como si la tierra
á caballo, se colocó á su lado un hom bre armado
ele p~n~ en ?lanco y con la visera calada. Alberto se le_ ~ubiese tragado, y no se sabe dónde, ni cómo
le miro,, y v~endo que no se movia de su lado, le mur10, . Rodolfo de W art fué delatado por uno de
sus p~rientes, enrodado y expuesto vivo aun á la
pregunto qmen era, y con qué derecho se babia incorporado á su escolta.
voracidad de las aves de rapiña. Su esposa que
no había querido separarse de él, permaneció arro-Soy Juan de Suavia, hijo de vuestro hermano
dillada_ al lado de la rueda, desde la que Je hablaba
contestó el guerrero levantando la visera de s~
casco; ayer he reclamado mi soberania, os habeis su mando durante el suplicio, exortándola y consolándola
negado á dármela, y con justicia: es preciso que el
. hasta el momento en que exaló el últi mo
suspiro.
case~ haya cubierto antes la cabeza que debe
De los hijos de Alberto•, dos se encargaron de
cubrir~ la corona, es preciso que la mano que ha de
vengar su muerte, y fueron Leopoldo de Austria é
empu~~ el cetro haya empuñado antes la espada
P erm1tidme que os ·
~
·
Ines de Hungría: Leopoldo poniéndose al frente
d.
d .
siga, senor, y cuando regrese
1~pon re1s acerca de mi persona lo que
_ de las tropas, é Ines presidiendo los suplicios.
ra1s.
que

á

Alberto dirigió ii su sobrino u11a . el
mira a ¡&gt;rof un d a y rá1iid/J':

: El emperador Alberto tuvo '21 hijos, y nin~uno Jo suce•
dio como emperador,

Sesenta y tres caballeros inocente3, pero parientes
y amigos de los culpables fueron decapitados en
Farnenghen. Ines cuando asistió á la ejecucion
se colocó tan cerca de las víctimas que la sangre
saltó á sus pies y las cabezas rodaron á su alrededor. Advirtiéronle que se le iban á manchar los
vestidos; y contestó: -No importa; me baño con
mas gusto en esa sangre que si fuese el rocío del
mes de Mayo. Con los despojos de los muertos
fundó el rico convento de Konigsfelden •, en el
mismo sitio en que su padre babia sido asesinado,
y se retiró á él para acabar sus días en la penitencia, soledad y oracion.
El duque Leopoldo se preparó mientras tanto
para la guerra;_ mandó á Othon de Straicberg que
pasase el Bruning con cuatro mil combatientes.
Mas de mil hombres fueron armados por los gobernadores de Wellisan, de Walchausen, de Rolembourg y de Lucerna, para sorprender á Unterwalden por el lado del lago. El duque marchó
contra Schwitz con lo mas florido de las tropas,
llevando una infinidad de carros cargados de cuerdas para ahorcar á los rebeldes.
LoR confederados reunieron mil trescientos hombres; y se díó el mando de este cuerpo á un antiguo gefe llamado Rodolfo Reding de Biberck, en
cuya experiencia tenian gran confianza los tres
cantones. El 14 de Noviembre tomaron posicion
los confederados en la pendiente de la montaña de
SaUel: y al anochecer se les presentaron unos cincuenta hombres. Eran los desterrados de Schwitz,
que 1&gt;edian á sus hermanos ser admitidos á la defensa comun, á pesar de los crímenes que habían
cometido. Reding consultó ¡i los mas ancianos y
á los mas sabios, y la contestacion unánime fué que
no convenía comprometer la santa causa de la
libertad, admitiell(}o hombres tachados entre sus
defensores. Prohibióse por consiguiente á los desterrados el combatir en el territorio de Schwitz.
Se retiraron, anduvieron parte de la noche y fueron á tomar posícion en un bosque situado en la
cima de una montaña en el territorio de Zug.
Al despuntar el día siguiente vieron los confederados brillar las lanzas de los austriacos ; y al percibir los ginetes el corto número de los que los
aguardaban para disputarles el paso, echaron pie á
tierra, y no queriendo dejarles la gloria de empezar
el ataque, marcharon á su encuentro. Los confederados les dejaron trepar por la montaña, y
cuando conocieron que estaban abrumados de cansancio debajo de sus pesadas armaduras, los cargaron con heróico valor. Todos los que habían intentado subir á esta especie de asalto fueron derribados en el primer choque, y aquel torrente de
hombres fué á abrirse un camino en las filas de la
caballería, á la que rechazó sobre la infantería.
Al mismo tiempo se oyeron estrepitosos gritos
en la retaguardia. Una infinidad de rocas bajaban
de la montaiía y surcaban las filas aplastando
hombres y caballos. Parecia que la montaiía se
animaba, y que tomando partido por sus hijos sacudía su crin como un leon. Los soldados se miraron asustados y retrocedieron. La vanguardia
• Campo del Rey.

fué arrollada por los montañeses. El duque Lcopoldo se creyó envuelto por numerosas tropas; dió
la órden, ó por mejor decir el ejemplo de emprender la retirada; fué uno de los primeros que abandonaron el campo de batalla; y por la noche (dice
un autor contemporáneo) se le vió en Vintherthur
pálido y consternado. El conde de Strasberg se
apresuró á repasar el Brunig luego que tuvo noticia de la derrota de los austriacos.
Esta fué la primer victoria que alcanzaron los confederados, la cual tomó el nombre expresivo de JJforgenstern, porque había empezado al romper el día.
Por este medio se hizo célebre en el mundo el
nombre de los hijos de Schwitz, y desde el dia de la
victoria de Morgenstern los confederados se llamaron suizos de la palabra Sclmnzer, que significa
hombre de Schwitz. Uri, Schwitz y Unterwalden
fueron el centro á cuyo alrededor se agruparon
sucesivamente los demas cantones, que segun el
tratado de 1815 ascienden á 22.
En cuanto á Guillermo 'rell que hnbia tomado
una parte tan activa, aunque ton involuntaria en
esta revolucion, despues de haber encontrado su
huella en el campo de batalla de Laupen donde
combatió como simple ballestero con 700 hombres
de los cantones pequeiíos, se le pierde otra vez de
vista para no encontrarle hasta el momento de su
muerte que tuvo lugar, segun se cree, en la prim:ivera de 1454. El rio Schachen babia crecido
extraordinariamente con las muchas nieves, y acababa de llevarse una casa. En medio de las ruinas
vió Tell una cuna y oyó los gritos de un niño:
precipitóse al momento al agua, alcanzó la cuna y
la puso en la orilla; pero en el momento en que
iba á saltará tierra se dió tan fuerte golpe en una
viga, que perdió el conocimiento y desapareció.
Hay ciertos hombres privilegiados cuya muerte
corona la vida.
El hijo mayor del sabio Mateo publicó, en 1760,
un extracto de un escritor danés, llamado Saxo
Grammaticus, que refiere el hecho de la manzana
y le atribuye á un rey de Dinamarca. La escuela
positiva, e@a venda negra de la poesía declaró al
instante que Guillermo Tell no habia existido, y
alegre con su descubrimiento trató de arrebatar al
dia solemne de la libertad suiza los rayos mas brillantes de su aurora; pero el virtuoso pueblo de
los W alstetten guardó un santo respeto á la religion tradicioual de sus padres y permaneció devoto
á sus antiguos recuerdos. Entre ellos ha quedado
vivo y sagrado el poema como si acabase de suceder• y por mas escéptico que uno sea no puede
dudar de la verdad de esta tradicion cuando al recorrer la elocuente Suiza se ha visto á los descendientes de W alter Furst, de Stauffacher y de
Mechtal suplicar á Dios que les conserve su libertad delante de la capilla consagrada al nacimiento
de Guillermo y á la muerte de Guessler.
• Los archivos de Altorf conservan el nombre de 114 personas que asistieron en 1380 á la ereccion de la capilla de
Tellen Plate (piedra de Tell) y que habían conocido personalmente á Guillermo Tell, Su familia ha subsistido en la
línea masculina hasta 1684; y en la femenina hasta 1720.
Juan l\1arlin y V crena Tell son los nombres de los último;;
miembros de su familia,

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DE IrISTOIUA, BELLAS LETilAS Y ARTES.

HISTORIA NATURAL.
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nono ó

LA ½istoria natural del Dodo ofrece hoy un interés
particular po~ ser el único animal vertebrado que
~~be~os de cierto haber desaparecido en nuestros
ias e la ~az de la tierra, El grabado que antecede es copia de una bella pintura sacada á
¡·
d d l ·
mee 1a. os e s1g1o pasado de un dodo vivo traido d I
islo. de San Mauricio en las Indias orientales,
el_ ~abo de Buena Esperanza: esta circunstancia
~1s1p~ enteramente las duelas sngeridas por alaunos
mclmduos respecto á la existencia del animal,
aunque sobre este punto tenemos otros test·
.
d. . l .
lIDODIOS
a ic10na es mcontestables entre los cuales ·t
m
l
· •
,
ci areos os siguientes- Vasco de Gama d
d
doblar ¡
espues e
e. cabo de Buena Esperanza en 1497 h ll'
una bah1a á
, a o
. unas 60 1eguas de él cerca de una i-Sla
en la cual vieron un gran número de aves ue los
portugueses llaman Solitarios, semejantes eJ forma
á_ ~os gansos, pero con alas parecidas á las del murc1elago. A su regreso en 1499 t · d .
ocaron en la menciona a isla llamada Angra de San Blas t
áb d
·
, Y ornaron
or o varios de estos solitarios.
Cnstleton
en
el
·
·
,.
,
.
VJaJe que e,ectuo en 1614 t ,
la isla de B b
oco en
or on llamada Mascarenhas or los
o;tugueses, y que entonces se hallaba aun inhabia a, aunque la visitaban de tiempo en tiempo los
n_avegdantes. Entre las aves hace particular mencion e una del tamaño ele un
ganso, muy gorda
con a 1as cortas que no le
·1
,
bl·
,, .
perm1 en volar. "Es
,inca, dice "y naturnlm t t
'
'
en e an mansa que re

~o:

f

SOLITARIO,

deja coger con In mano, á lo menos parecia 11sus~arse tan poco á vista de los marineros que les era
a esto_s muy fácil el matar un gran número de ella~
con piedras y palos."
Per~ la descripcion mas completa y fi&lt;ledigna
que existe del Dodo, la debemos á Leguat
· t · d• •
que con
~1e e .10 mduoR mas fué dejado en la isla rle
~fodr1guez ó J?iego Ruiz en Mayo de 1691. Esta.
is)~ ~~nque vista por varios ele los navegantes
pru~ntivos despue@ de &lt;lescubierto el derrotero á las
I_ndrns por el cabo de Buena Esperanza, no parece
sm embargo haber sido visitada antes del viaje de
Leguat á causa de su aspecto inaccesible y la
aparente continua&lt;'ion de los escollos que por todas
pai:tes la.rodean y sobre los cuales rompen las olas
á d1sta~crn considerable de la orilla. Es pues de
presumir que Leguat y sus compañeros la viesen
en su ~stado original, cuya circunstancia hace su
interesante "Ent t d
¡narrnc1on doblemente
.
•
reoas
as a ves de la isla," dice "1a mas notabl
'd
'
e es 1a co~oc1 a con el nombre de solitario, que recibió
sm duda porque muy rara vez se le vé en compañia
con otras ~e su espeC'ie aunque hay de ellas grande
abu_n?ancia. Las plumas del macho son de color
cemc1ento algo pardoso. Las garras y el pico son
c_omo los del pavo, pero mucho mayores, y, particularmente el último, mas corvo. No tienen cola
como las demas aves sino en su lugar un grupo de
plumas~blancas rizadas y erectas á modo de peua-

2(i,j

cho. El solitario es de mayor tamaño que el pavo.
doscientas vuro.s del nido; pero lo mas singular es
Sus ojos son negros y vivos, y la cabeza lisa y sin ' que el macho no ahuyenta jamas á las hembras;
cresta. Nunca vuela por ser sus alas demasiado
cuando percibe una de ellas, hace ruido batiendo
pequeñas 1iara sustentar el peso de su cuerpo, sirlus alas para llamar á la suya la cual persigue á la
vienrlole ímicamente de remos .¡Jara correr con
intrusa sin dejarla sosegar hasta hacerla repasar
mayor velocidad. Algunas veces se pone á dar
los límites prescritos. La hembra hace lo mismo
vueltas, jirando treinta ó cuarenta veces hácia el
con los machos que deja ni cuidado de su mo.rido.
mismo lado en el espacio de cuatro ó cinco minutos:
Hemo~ obserrndo esto mismo varias veces y yo
el movimiento de las alas hace entonces un ruido
afirmo ser cierto."
muy semejante al de la carraca, y se oye á mas de
En este relato de Leguat que residió en medio
doscientos pasos de distancia. El hueso del ala va
de estos animales por mucho tiempo, tenemos una
siendo mayor hácia su extremo, y forma una maso.
descripcion detallada aunque ruda, y una historia
redonda debajo de las plumas del tamaño de una
natural del dodo probablemente la única que se ho.
bala de fusil : este hueso y el pico son las únicas
escrito bajo circunstancias tan favorables. De la
armas defensivo.s de este animal. Es dificil de
naturaleza y hábitos de esta a ve naturalmente se
coger en los bosques, pero muy facil en campo raso
colige que su existencia era incompatible con el
porque no corre tanto como el hombre y por consedominio del hombre. Si hubiera siclo capaz de
cuencia se le alcanza pronto. Desde Marzo hasta
domesticarse, ó hubiera poseido la velocidad en lo.
Setiembre está muy gordo, y su carne tiene encarrera de la avestruz ó el penguin para compensar
tonces un sabor en extremo delicado, particularsu incapacidad de volar, podria subsistir aun en
mente cuando jóven. Algunos machos pesan de
algunas de las posesiones originalmente asignadas
cuarento. y cinco á cincuenta libras."
á su raza, ó bien como el pavo ó el ganso satisfaría
"Las hembras son muy hermosas; algunas hay
las necesidades del género humano en todas las
rubias, otras pardas; llámolas rubias porque su
regiones templadas del globo. Pero el doclo pacolor es parecido al del pelo rubio. 'ficncn una
rece haber sido una ave llamada con harta razon
especie de pico sobre el pecho de color mas oscuro.
solitaria y destinada á desaparecer á su debido
Su plumaje está muy atusado y lustroso manifestiempo.
tando ellns })articular esmero en mantenerlo en
buen orden con sus picos. Las plumas que cubren
los muslos son redondas en forma de escamas, y
L.A.S CIEN CIUDADES MAYORES DEL
como son alli muy gruesas presentan una bella apaMUNDO.
riencia. 'fienen el hucha dividido en dos partes
las cuales se elevan visiblemente, y siendo las
UN A reciente obra estadística alemana dá el siplumas que lo cubren mas blancas que las demas
guiente cálculo curioso respecto á las cien ciucln&lt;lcs
representa con bastante propiedad el pecho de la
mas populosas del mundo. Estas son Jedo en el
mujer.''
J apon, 1,680,000 habitantes; Pekin, 1,500,000;
"Aunque estas aves se acercan algunas veces
Londres, 1,400,000; Hans Ischem, 1,100,000; Calbastante al hombre cuando no se las persiaue no
cuta, 900,000; Madrás, 817,000; Nankin, 800,000;
.
o '
llegnn srn
embargo nunca á domesticarse eitteraCongo Ischem, 800,000; Paris, 717,000; Werst
mente: asi que se les coge derraman lágrimas sin
Chans, 600,000; Constantinopla, 697,000; Benagrito perceptible, reusan toda clase de alimento, y
res, 530,000; Kio, ó20,000; Su Ischem, 500,000;
mueren. Se encuentra en la molleja del solitario
Iloungh Ischcn, 500,000; &amp;c. La 40m•• ciudad
tanto el macho como la hembra, una piedra paren la lista es Berlin que tiene 193,000 habitantes y
&lt;lusca del tamaño de un huevo de gallina. Es algo
la última Bristol, 87,000. Entre las cien ciudades,
tosca, plana por un lado, redonda por el otro, dura
dos, contienen un millon y medio de habitantes;
Y pc_sada. Creemos que esta piedra debe hallarse
dos, mas de un millon; nueve, de medio millon á
alli desde su nacimiento pues por muy jóvenes que
un millon. Veinte y tres, de doscientos á quiniensrnn cuando se les mata no deja nunca de encontos mil; cincuenta y seis, de ciento á doscientos
trarse la tal piedra; ademas de que el paso desde
mil, y seis de ochenta y siete á cien mil. De estas
el buche. á la molleja es tan estrecho que ninauna
cien ciudades cincuenta y ocho se hallan en Asia y
o
sustancia aun de tamaño mucho menor podria
treinta y dos en Europa, de las cuales hay cuatro
pasar por él. Servianos para afilar nuestras navaen Alemania, cuatro en Francia, cinco en Italia,
jas mejor que otra piedra alguna. Cuando estas ocho en Inglaterra, y tres en España; las otras diez
aves construyen su nido escojen un paraje limpio,
se hallan divididos entre Africa y América.
Y despues de recoger algunas hojas de palmera,
forman con ellas un monton de pié y medio de
altura sobre el cual crian. No ponen nunca mas
BELLEZA DE LA VIRTUD.
&lt;le un huevo el cual es mucho mayor que el del
ganso. El macho y la hembra 1-0 cubren alternaL,1, bella reflexion siguiente se halla en las obras de
tivamente, tardando siete !emanas en fertilizarlo.
un filósofo moderno: "Todos aman la virtud nl
Durante este periodo y aun todo el tiempo que
paso que los viciosos rara vez se aman unos á otros.''
tardan despues en criar su polluelo (el cual no
Sobre el mismo asunto dijo oportunamente un
puede mantenerse por si en muchos meses) no
árabe que él aprendia la virtud de los malos, pues
iufren que se acerque otro animal de su especie á
' us excesos le inspiraban horror hácia el vicio.

'

�EL INSTRUC'rOit
poco hnn sido en gcncrnl ni pcqueíios ni grnndes
aunque ha habido muchos de una y otra clnse. La
1
11 estatura ó la corpulencia nada tienen qne ver en
M OSAICO ■
, ello, y la clase media ha producido el mayor nú' mero de grandes genios simplemente porque es la
mas numerosa, del mismo modo que los que comSe111imicnlo de jmticia.
pran diez billetes en una loteria tienen mas prolll\•
Es absurdo culpar á un historiador por sus opibilidad de sacar un premio que los que tienen uno
niones pues esto equh·ale á censurarle por su honsolo.
radez, pero cuando des6gura los hechos (como sucede
algunas veces) con el fin de sostener opiniones 6
Cobardia.
sentimientos propios en lugar de fundarlas sobre los
PooAs personas hay que sufran tanto como los
hechos tales como son, cuidando de que las unas
cobardes. Si tienen que entrar en una accion y
sean una deducrion legítima de los otros, entonces,
desean pasar por hombres de nlor es indecible lo
si, merece reprobacion y censura.
, que padecen. Los primeros en la retirada, y los
últimos en el combate se hallan siempre acosados
por el temor y la vergüenza, y aunque habhm como
hombres de valor conocen sin embargo que nadie
los cree y están siempre en peligro de ser insultados
y maltratados aun por los cobardes.

Goma euútica.
RsTA sustancia que hace muy pocos aíios se vendía
solo en las tiendas de los libreros cortada en pedazos pequeños para borrar líneas de lápiz, es de
dill eu día aplicada á nuevos é importantes usos.
A causa de su ligereza é impenetrabilidad se ha
hecho aplicable á la ml\yor parte de las prendas
exteriores del vestir; mientras que en América se
ha construido recientemente un bote con ella que
pesa solo veinte libras, puede llevar una tonelada
de peso equivalente á unas 13 personas, y se dobla
en un atado portátil.

Avi.•o d laa esposa,.

I
I

Dia de mal aglicro.

punto.

1

Narizes la,·gas.

" SE!lOR J uxz," dijo uno condenado á la pena de
horca por ladron, "todo lo que pido á V, S. es que
no me ahorquen en viernes." "l Por qué razon ?"
if't'JIUSO el juez con sorpresa, "Señor," respondió el
suplicante, "porque es dia de mal agüero.''

Caballo, de carrera.
es la importancia que se dá en Inglaterra
á las corridas de caballos : los propietarios de estos
animales destinados á la carrera ]os transportan
de una parte á otra en cuadras portátiles sobre
ruedas y tiradas por caballos de posta. Cada caballo tiene en ellas sn pesebre y su division bien
provista de mullida paja y un mozo que lo cuida.
Cuando Jlegan al paraje donde debe verificarse la
corrida, salen los caballos de su carruage al mismo
tiempo que el amo se apea del suyo.

SABIDA.

Errores populares.
Es una paradoja Cavorita para algunos, que los petimetres mas ridículos suelen ser los mejores soldados; del mismo modo que otros se complacen
en repetir que los grandes hombres han sido la
mayor parte pequeños de cuerpo. Estas opiniones
nacen de la propenaion á lo maravilloso 6 extraordinario que es uno de los principios mai tenaces
de la humana naturaleza, y causa de una gran
parte del error que existe en el mundo. El hecho
parece ser que los hombres valientes no han sido
en general ni petimetres ni descuidados sino simplemente aseados y cuidadosos, aunque hay excepciones de ambas c1ascs. Los grandes hombres tam-

"Sx á las diez esta noche no hubiese yo vuelto aun
de la tertulia," dijo un marido íi su costilla, "no
me esperes.'' "Eso no haré yo, á fé mio," repuso
ella ml\liciosamcnte: "no te esperaré, sino que
iré á buscarte." Volvió el marido á las diez en

1

NAPOLE0N solía decir, "por extraiío que parezca,
cuando necesito quien desempeñe una obra que
requiere discernimiento y tino siempre escojo entre
los que han recibido una educacion apropiada á
uno que tenga las narices lllrgas. Su respiracion
es atrevida y libre, y su cerebro asi como sus pulmones y corazon fresco y claro. En mis observaciones sobre los hombres he haJlado que una nariz
larga vá siempre acompañada de una peneti:acion
larga tambien."

Modo de preservar el peregü en el invierno.
EsTA. excelente yerba puede conservarse por un
tiempo ilimitado y en cualquiera clima por este
sencillo procedimiento. Arránquese 6 córtese el
peregil cuando se halla en completa sazon y desarrollo; cuélguese y déjesele secar; cuando haya
de usarse restriéguese la necesaria cantidad entre
las palmas de las manos, échese en la olla, y volverá inmediatamente á adquirir su primitivo olor,
color· y sabor aun cuando haya sido guardado
muchos.años.

C/iino1.
Los chinos consideran el mes de Febrero como el
mas afortunado para contraer matrimonio. Ea la
primera luna del año y el primer mes de la primavera, Entre ellos hay cuatro causas para autorizar el divorcio: la cuarta es habladuria en la
mujer.

LO~DRFS:
EX LA rnrRE);T.\ DE CARI.05 \VOOP, rorrJ)l'a covnr, FLEET STRF.ET,

•

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>N~ 93.

1841.
.,.

SETIEMBRE.

BATALLA DE WATERLOO.
SonRE el camino que conduce desde Charleroi á
Bruselas, á la entrada del bosque de Soignies, y á
unas cuatro leguas escasas de la capital, se halla
situada una pequeña aldea de apariencia tan insignificante que apenas la juzgaría digna el viajero de
una rápida ojeada, y que sin embargo ha adquirido
en nuestros dias un renombre que en punto al
interés que excita, la coloca al par de las capitales
de primer 6rden: esta aldea es W aterloo. En las
llanuras que la rodean se decidió en 1815 la suerte
de la Europa, y ¿ quién al pisar aquellos campos
testigos de una de las batallas mas sangrientas que
vieron los siglos, la mas célebre en los fastos de la
estrategia moderna y la mas importante en sus
resultados, podrá desimpresionarse de las ideas
graves y solemnes que naturalmente excita la contemplacion de tan imponente suceso!. ..
N apoleon babia dejado la isla de Elba donde le
confinaran los príncipes aliados cuando en 1814
inundaron la Francia para derribar al coloso, y
pisando de nuevo la cuna de sus glorias, escoltado
solo de un puiíado de granaderos que le habian
acompaiíado en su destierro, marchó en triunfo
sobre Paria donde fué recibido, asi como durante
el t1'nsito, con el mas delirante entusiasmo. Las
tropas aliadas habían pasado ya las fronteras de
regreso á sus respectivos paises, pero la noticia del
regreso del emperador detuvo su marcha, y Napoleon no tard6 en verlas prepararse otra vez á renovar
el conflicto. Ni se descuidó él en tomar las medidas necesarias para hacer frente á las huestes ene.
migas, convencido de que este último esfuerzo
&lt;lebia decidir definitivamente su suerte. .Durante
los tres meses que mediaron desde su arribo hasta
que comenzó la campaña de 1815, reorganizó sus
tropas, y aunque tuvo que luchar con inmensas
dificultades que hubieran aterrado á todo otro que
á un Napoleon, logró poner en pié un ejérdto ele

'l'o1r. VIII.

quinientos cincuenta y nueve mil hombres: pero
de estos, solo doscientos y diez y siete mil podian
apellidarse soldados útiles con armamento y equipo;
los demos, bisoños y reclutas, sin armas, vestuario
ni disciplina, enlistados durante los últimos dos
meses, no se hallaban en estado de entrar desde
luego en servicio activo. A este débil ejército
oponian los aliados otro infinitamente mas formi•
dable. La Inglaterra acababa de efectuar un empré~tito de 150 millones de pesos, cuya distribucion
entre los príncipes de la Liga les facilitó los medios
de hacer avanzar sus tropas sobre la frontera de
Francia con grande actividad. El Congreso reunido en Viena el afio anterior se babia trasladado
á Francfort para hallarse mas inmediato al teatro
de la guerra. Ciento y cincuenta mil austriacos
avanzaban sobre la Suiza: otro ejército de la misma
nacion no menos fuerte amenazaba el alto Rin.
Doscientos mi, rusos marchaban sobre la Alsacia.
Ciento y cincuenta mil prusianos con unos ochenta
mil ingleses, holandeses, belgas y hanoverianos
ocupaban á Flandes: y añadiendo á esta fuerza los
contingentes de Baviera, Wurtemberg, Baden,
Brunswick y los pequeños estados de Alemania,
el número total de hombres armados para derribar
á Napoleon y restableeer á Luis, nscendia á un
millon y once mil combatientes.
Sin embargo las tropas que pelearon en la. batalla decisiva de Waterloo no pasaron por parte
de los franceses de setenta mil hombres con doscientas y cuarenta piezas de artilleria, y por la de los
aliados, al principio de la accion, de setenta y
cinco mil hombres entre ingleses, belgas holandeses y hanoverianos, y doscientas y cincuenta piezas de artilleria. El ejército aliado, cuyo general
en jefe era el duque de Wellington, fué sin embargo
reforzado !lespues con el prusiano al mando rle
Blucher.

21

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
El mcmornlile dia 18 de Junio amaneció lúgubre
-y tempestuoso: un viento récio soplaba con terrible
impetu, y 1a Jluvia caía. en torrentes sobre los llallOS de Waterloo. Nopoleon durante la noche se
ocupó en dar las órdenes y disposiciones necesarias
para la gran batallo. Veiasele inquieto y agitado
temiendo que los generales inglés y pl'usiano se
aprovechasen de la oscuridad para atravesar el
bosque de Soignes y unirse delante de Bruselas, en
cuyo caso el ejército francés hubiera tenido que
retirarse sin disparar un tiro; debiendo despues
ser conducida la guerra á discrecion de los aliados
cuyos refuerzos iban avanzando por todas partes á
marcl1as forzadas. Pero antes de amanecer se
notó que los ingleses se preparaban para entrar en
batalla. "El éxito del dia,'' dijo entonces Napoleon á los oficiales de su estado mayor, "depende
de Grouchy •; si obedece puntualmente las ordenes
que hn recibido, tenemos ea nuestro fav-0r noventa
probabi-lidades contra diez."
A las cinco de In mañana cesó la lluvia que babia
continuado durante la noche; y é. las ocho lo~ oficiales que habían recibido orden de examinar el
campo manifestaron hallarse transitable para la
artillería. El emperador que estaba almorzando
montó inmediatamente á caballo y partió á reconocer la línra inglesa, mandando á un ingeniero
que se acercase con el ohjeto de ver si durante la
noche babia construido el enemigo algunos reductos. Cuando supo que no había apariencia. alguna
de fortificacion, exclamó "En ese caso ya tengo
asegurados á estos ingleses." Dictó entonces las
ordenes definitivas para la batalla ií. dos oficiales
que las escribieron en el act,o; en menos de una
hora los tambores y clarines dieron la sefial de
ataque, y el ejército entero se puso en movimiento.
El duque de Wellington con arreglo al plan de
operaciones concertado entre él y Blucher, había
dete,minado mantenerse en la defensiva basta la
llegada del ejército prusiano que se e~peraba llegase
al campo de batalla entre once y do&lt;'e del día.
Sus disposiciones eran sencillas y hábiles. Dividió
el ejército inglés en dos líneas; la primera compuesta. de las tropas con -que podia contar y la
segunda de aquellas cuyo celo y fidelidad eran
dudosas. La caballería dispuesta en tres líneas,
guardaba. la retaguardia.
Los solrlados de ambos ejércitos beligerantes se
hallaban exhaustos por la &amp;eYera fatiga y padecimientos que habían experimentado ya antes de
llegar ni campo de batalla. Marchas y contramarchas, falta de descenso, escasez y mala calidad
de víveres, y el tiempo tempestuoso contra cuya
inclemencia no teninn resguardo ni de dia ni de

• Napolcon á las diez de la noche envi6 un edecan á
Grouchy, que se hallaba destacado en Gembloux á lacabei.a
de una division de treinta y cuatro mil hombres y sesenta
piezas de artillería, con ordenes para presentarse en el
campo de batalla á cierta hora y por paraje determinado,
donde ca,aijo de improviso sobro el ala izquierda de los
ingleses pudiese obrar en union con la derecha del ejército
francés. El no haber Grouchy obedecido puntullimente
estas ordene;¡ fué causa de la pérdida de la batalla.

noche, habian incapacitado nmuchos para nuevos
esfuerzos. A las diez y media los dos ejércitos se
hallaban en orden de batalla é impacientes de recibir la orden de atacar. Napoleon pasó a caballo
por delante de las lineas francesas, exhortando (L
sus soldados á que se mostrasen dignos de ens
glorias y victorias pasadas. Sus palabras fueron
respondidas con gritos universales de "Viva el
Emperador!" alzando la infanteria sus gorras en
la punta de sus bayonetas y los coraceros sus cascos
sobre la de sus sables para demostrar su confianza
y entusiasmo. El emperador se dirigió entonces é.
los altos de Rosomme donde desmontó para obtener
una vista general de todo el campo, estacionando
alli su guardia como reserva para obrar segun lo
exigiesen las circunstancias. Los ingleses entretanto permanecieron silenciosos y firmes esperando
las ordenes de su comandante, quien con un anteojo
en la mano se hallaba situado debajo de un árbol
cerca del crucero del camino, espiando atentamente los movimientos de sus enemigos.
Era ya cerca de medio día cuando el principe
Jerónimo, que mandaba el ala. izquierda detejército
de su hermano, empezó la accion por una carga
impetuosa sobre la posicion de Hugomonte de la
cual fueron arrojadas las tropas de Nassau huyendo
en el mayor desorden y confusion. Sin embl)l'go
este palacio y los jardines que lo rodeaban fueroo
bizarramente defendidos por una division de guardias ingleses á quienes no fué posible desalojar, y
Jerónimo hubo de pasar adelante con su caballería
y artillería cayendo impetuosamente sobre la derecha de W ellington. .Aquí tambien los soldados
belgas y los de N assau cedieron el campo, pero Ja
firmeza de la infantería inglesa, las contínuas y
sostenidas descargas de su fusilería, y el bien dirigido fuego de su artilleria burlaron los esfuerzos
de sus antagonistas; y Jerónimo despues de una
lucha desesperada tuvo que retirarse, dejando o.un
é. Hugomonte en poder de los ingleses quienes
desde luego reforzaron la posicion. Sin embargo
este fué, mas 6 menos, durante el dia el punto en
que siguió mas encarnizado el conflicto, hasta que
los franceses incendiando el palacio con sus bombas, unos y otros tuvieron que abandonarlo. A
tines de la accion parte del bosque y los jardines se
hallaba en poder de los franceses y parte ocupaban
los ingleses.
Mientras N apoleon examinaba con ansiedad los
primeros movimientos de sus tropas, un ayudante
de campo enviado por N ey que tenia á su cargo el
ataque del centro enemigo, llegó á galope á anunciar que todo se hallaba dispuesto, y que el mariscal esperaba solo la señal llara avanzar. El emperador echó por un instante una ojeada sobre el
campo, y en ln direccion de St. Lambert percibió
una nube de polvo que avanzaba hácia el ala izquierda de los ingleses: inmediatamente la sefialó
é. Soult que se hallaba C\ su lado, preguntándole si
creia que fuese Grouchy ó Blucher. Pero 8-0ult
dudaba; y los generales Domont y Subervie fueron
despachados nla cabeza de sus divisiones de caballería ligera, con orden de limpiar el ca.mino si
fuese Grouchy, y si resultase ser uu cuerpo enemigo

DE IIISTCJHIA, BELLAS LETHAS Y ARTES.

de impedir su progreso. Poco de~pues un husar jaudo los cañones capturados en poder de los franceses, y dando lugar á la infantería. dispersa pnra
prusiano é. quien hicieron prisionero fué conducido
rehacer sus filas. N apoleon en persona dirigió
delante del emperador, y tanto por él como por
una carta que traía se supo que la columna de
esta carga. que dispersó la brigada de ~ab11lleria
inglesa, y en la cual los generales Devaux y
St. Lambert era la guardia avanzada de Bulow que
se acercaba rápidamente con treinta mil homLres,
L'Allemand cayeron á su lado, muerto el primrro y
y que Blucber se hallaba aun en Wavres donde no
gravemente herido el segundo. Tambien pereciese había presentado aun Grouchy. Napoleon enron entonces dos generales ingleses Picton y Pontonces exclamó que esta circunstancia le hacia
sonby.
perder por lo menos treinta de las noventa probaNey aunq11e privado de su artillería por algun
bilidades de buen éxito, pero que si fuera posible
tiempo continuó sin embargo avanzando con las
inducir á Grouchy á acelerar su marcha bácia
columnas que no habian entrado aun en accion,
St. Lambert y atacar la division de Bulow por
dirigiendo su ataque mas vigoroso centra llayeretaguardia todo podria aun remediarse, Un ofiSainte que defendían algunas tropas hanoverianas
cial fué inmediatamente despachado para instarle
y escocesas. Durante tres horas fué esta imporá que avanzase, y entreta11to el general Lobau con
tante posicion y parte del•llano dominado por elll\
dos divisiones partió á sostener á Domont y ayuobi!tinadamente disputada por infanteria, caballeria.
darle á detener la marcha de los prusianos, con
y artilleria, ocupando el altonazo ya los ingleses
orden de atacar furiosamente tan luego como se
ya los franceses. El conflicto que muy pronto se
Jlresentase Grouchy quien se suponía no podía
extendió por todo el frente de la línea inglesa tomé
llallarse_ lejos.
ya por entonces un carácter verdaderamente hor~
Enviáronse órdenes á N ey para comenzar el
rible; batalloues enteros cnion en línea; y el reataque, marchando hácia la Haye-Sainte, y despues
linchar de los caballos mu tiladoi, los gritos y
de tomar esta posicion con la bayoneta y dejar en
quejidos de los heridos y moribundos se oian por
ella una division de infanteria seguir avanzando
encima de In estrepitosa música de las bandas
hasta colocar sus tropas entre las de W ellington y
militares y las continuas descargas de In fusilcria,
Bulow. A los pocos minutos una batería de ochenta
llenando los cortos intérvalos del atronante caoaiiones rompió un mortífero fuego sobre el centro
fionco.
izquierdo de la línel\ inglesa. La mortandad que
Napoleon desde la altura ndonde había rogrcsado
ocasionó en los aliados este terrible cañoneo fué
para observar el progreso de l11•batalla, creyó por
inmensa; y W ellington á fin de escudar á sus
último observar en el enemigo indicaciones de retropas contra sus efectos, las retiró hacia la falda
tirada, é inmediatamente envió órden á Kellermann
opuesta del monte en que se hallaban formadas:
para que avanzase con sus coraceros á sostener la
este fué el único movimiento Tetrógrado que ejecucaballería que operaba en los llanos entre l\Iont
taron los ingleses durante el dia. Bajo la protecSt. Jean y la Haye-SaiRte. Fué esta órden obecion de este fuego avanzó el conde de Erlon con
decida con 1&gt;rontitud, y los dragones avanzando
tTe11 divisiones de iefanteria y treinta piezas de
impetuosamente obligaron á los artilleros ingleses
artilleria; pero al acercarse á la posicion de Hayeá abandonar sus cañones y efectuaron una cnrgl\
Sainte el duque de Wellington dirigió contra él
brillante sobre los cuadros de infantería situados
una oarga de caballeria pesada que desde luego
detrás de ellos. Todos los autores franceses aseobligó á una de las columnas á retroceder hácia el
guran, y los ingleses niegan, que varios de estos
llano.
cuadros fueron rotos y cogidas seis banderas. No
Una brigada de coraceros franceses repulsó á su
h_ay duda de que los cañones se hallaron por algun
vez á los guardias ingleses y continuó avanzando
tiempo en poder de las tropas imperiales, pero no
sobre la infanteria; pero esta carga no tuvo resulles fué posible ni asegurar ni clavar las piezas á
tado pues que los ginetes no lograron hacer imprecausa del fuego tremendo que sostenía In infanter.ia
aion alguna en los cuadros formados para au recepinglesa, y cuando se retiró la cnballeria, los arücion, al paso que ellos mismos se hallaban expuestos
lleros, saliendo de los cuadros en los cuales se
á un fuego constante de fusileria. Entretanto otra
habian refugiado, empezaron inmediatamente á
de las columnas de Erlon continuó avanzando y
servir sus cañones arrojando sobre el enemigo unn
dejando á un lado la Haye-Sainte procedió á
mortifera descarga de metralla. Los coraceros sin
car ai un r~imiento belga y tres holandeses los
embargo parecian estar resueltos á efectuar su
cuales arr.ojó de sus posiciones en el mayor desobjeto; y á pesar del terrible fuego que por moorden tomando posesion de las crestas que ocupamentos debilitaba sus filas, volvieron n la car"&amp;
ban. Procedieron los ingleses á desalojarlos, y los
"
una Y otra vez, galopando al redodor de los cuadros,
fran~e~s despues de disparar una descarga huyeron
aun llegaron á penetrar hasta la segunda línea
pree1p1tadamente; muchos fueron acuchillados por
mglesa: pero la infanteria permaneció inmó"il y
los guardias á caballo; y siete cañones, dos águilas
despues de sufrir un horrible descalabro tuvie:on
Y sob~e dos mil prisioneros quedaron en poder del
que retirarse los coraceros, templando entoncese~em1go. Los d~agones ingleses, sin embargo,
por algunos momentos la violencia del conflicto.
a, anzaro¡¡ demasiado, pues viendose envueltos
. ,Er~n ya cerca de las seis y el jefe de rada
entre la infantería y atacados por un cuerpo de
1 eJerc1to esperaba con ansia ver llegar el apetecido
coraceros fueron ellos mismos derrotados viendose
! refuerzo. Bulow á la derecha del ej ército fra ncés
~n 11\ precision de retirarse con gran pé;dida, dehabia sido efectivamente deteni&lt;lo por Loba u, D Ci,

:ta-

!

�200

EL INSTUUC1'0R, O REPERTOlUO

mont, y Subervie, pero Grouchy no parecia, y poco
despues se supo que habill. llegado Blucher en persona con el grueso de su ejército, y que por consecuencia los franceses que hacian frente no podrian
ya por mucho tiempo detener au marcha. A poco
rato llegó un mensagero despachado por Grouchy
con la noticia de que el mariscal en lugar de salir
de Gembloux al amanecer segun hl\bia pensado
hacerlo la noche anterior, hizo alli alto hasta las
nueve y media, á cuya hora tomó el camino de
Wavres ignorando que el emperador habia empeñado la aecion delante de W aterloo. Era pues
evidente que no podia recibirse auxilio alguno de
Grouchy por lo menos basta despues de las siete.
Sin embargo conociendo Napoleon cuan importante
era evitar la reunion de Blucher con Wellington,
despachó órdenes á Lobau y sus compafieros para
que hiciesen los mayores esfuerzos á fin de detener
la marcha de los pru~ianos. Al mismo tiempo
D ubesme con ocho mil hombres de la nueva guardia
y veinte y cuatro piezas de artilleria, fué enviado
ú cubrir el punto á donde Lobau, en caso de ser
arrollado, debia necesariamente retirarse. Este
refuerzo sirvió para detener por algun tiempo la
y¡archa de Blucher, pero no tardaron en verse
aesembocnr sobre lo. llanura las espesas masas de
prusianos, y el débil ejército que les disputaba el
paso, ceder y retirarse aunque en buen órden delante
de ellas.
N apoleon vió eutonces que se acercaba la crisis
de 111 batalla, y que solo una consumada táctica y
un valor desesperado podian evitar su ruina. Empezó puea ú prepararse para el grande y final
esfuerzo. Sus primeras órdenes produjeron una
série de movimientos que mudaron la posicion de
su ejército disponiendolo de modo que pudiese
hacer frente á los prusianos asi como á los ingleses.
El ala izquierda dejando 6. Hugomonte fué situada
cerca de la Belle-Alliance, la caballerio. de Ke.
llermann y Milhaud recibió órden de dejar su
posicion delante de Mont St. Jean, y Lobau y
Duhesme la de continuar su retirado. y formar en
línea sobre Planchenois; mientras que el general
Pelet debía ocupar esta aldea para sostener el
movimiento. Al mismo tiempo un ayudante de
campo reconió las líneas anunciando que Grouchy
se acercaba, y que el valor y la perseverancia asegurarían pronto la victoria.
Lo. infantería. de la guardia imperial no hnbia
entrado aun en accion. N apoleon la formó entonces en dos columnas, reservando solo cuatro
batallones para protejer la marcha de sus compañeros, y poniendose á su cabeza las condujo
hasta un bananco ya inmediato al frente de las
llneas inglesas. Alli los oficiales de su estado
mayor, exhortándole á que no expusiera su vida
de la. cual dependia la salud de la Francia, lograron
que cediese el mando á N ey; quien habiendo pérdido aquel dia cinco caballos, avanzó á pié: descargas continuas de artiJleria anunciaron c1ue se
hallaban en movimiento, y los cañones ingleses
no tardaron en corresponder, vomitando sobre sus
filas un mortifero fuego, y mudando la carga de
bala rnsa á metralla á medida que avanzaban las

columnas, hasta que por último arrojaban cargas
dobles. Los guardias, aunque su número disminuia á cada paso, continuaban sin embargo su
marcha, y al cabo de poco tiempo ganaron la cresta
ó eminencia donde los ingleses esperaban el asalto.
Las bandas de música francesas tocaban entretanto
la marcha imperial, y los soldados avanzaban con
gritos estrepitosos de "Viva el emperador." Las
tropas de Brunswick, Bélgica y Holnndn, que
habian sido colocadas en la eminencia para detener
el avance &lt;le los franceses, huyeron llenas de terror
asi que se vieron en peligro, y el duque de Wellington en persona tuvo que reorganizarlos. La suerte
de la Europa, en aquel momento pendi~ de lo.sangre
fria, prevision y prontitud del general inglés, y la
experiencia ha demostrado que la confianza depositada en sus talentos y firmeza era bien merecida:
antes que la guardia imperial pudiese desplegarse,
W ellington dió la voz de o.taque á la infantería
inglesa; cuya órden fué obedecida apenas pronunciada, y los soldados que lmbian permanecido
recosto.dos sobre la falda del altonazo ó descansando sobre las armo.~, avanzaron inmediatamente
en línea cerrada, y rodeando á Ney y sus valientes
soldados hicieron llover sobre ellos un diluvio de
balas. Los guardias imperiales intentaron desplegar sus filas, pero en el esfuerzo que hicieron
para efectuarlo se introdujo entre ellos el desórden,
y se replegaron en masa, no á retaguardia, siuo
ú lo. hondonada en frente de Haye-Sainte de la
cual fueron muy pronto arrojados en la mayor
confusion. El uniforme y sombrero de Ney en
esto. desesperada carga fueron acribillados ú. balazos.
Blueher entretanto habia avanzado y obtenido
posesion de la aldea de La Hayc obligando á abandonarla á los pocos soldados franceses que habian
intentado ocuparla, y su guardia avanzada se hallaba ya en comunicacion con la izquierda de los
ingleses. Bulow babia sido rechazado en Plancllenois pero reforzado ahora con la fuerte division
del general Pirch, continuaba avanzando. Napoleon no tenia cuerpo de reserva excepto cuatro
batallones de la antigua guardia destinados á cubrir la retirada de Ney. Empezaba ya á anochecer, y W ellington tomando ahora la ofensiva
venia avanzando á la cabeza de todas sus fuerzas.
Los franceses habian sido batidos por toda11 partes :
la guardia imperial, invencible hasta entonces,
habia sido derrotada por los inflexibles ingleses,
y la noche trajo consigo terror y desesperacion.
Alzóse el grito fatal de "Sauve qui peut" (sálvese
quien pueda) y haciendose muy pronto general,
desaparecieron la disciplina y el valor, y comenzó
una precipitada fuga. El emperador intentó re•
hacer sus fugitivas tropas ; pero todos sus esfuerzos
fueron vanos, y tuvo que arrojarse en medio del
cuadro de su antigua guardia con su hermano
Jerónimo, N ey, Soult, Bertrand, Drouot, Corbineau,
Flahault, Gourgaud, Labédoyere y Cambrone, paro.
evitar el caer prisionero.
Los ingleses y prusianos ocupaban ya por entonces toda la llanura, y su caballeria y artilleria
esparcían el terror y la muerte. La batalla habia

nE IJISTOHIA, IlELI..\S LETHAS Y AHTES.

..

terminado, pero ú ella se siguió la carniceria. Los
Determinoae alli que los prusianos continuasen la
persecucion á favor de la luna que empezaba á
ingleses eran los vencedores, pero las etpadas de
los prusianos no estaban aun teñidas de sangre y
aparecer sobre el horizonte, mientras que los fatisu venganza no se hallaba satisfecha: estos colecgados ingleses Lacian alto para obtener nlgun retores de gloria ogcna recorrieron pues el campo y
frigerio y reposo. El ejército francés se hallaba
no daban cuartel ó. nadie.
enteramente desorganizado. Caballeria, infantcria
El emperador permanecia todavia en el campo
y artilleria, mezclo.dos confusamente unos con otros,
de batallo, rodeado de su antigua guardia que so
procuraban escapar por el camino y por las tierras
mantenio. aun firme, El príncipe Jerónimo quien
labradas y los sembrados de trigo. Los artilleros
durante todo el dia se babia conducido perfectaabandonaban eua cañonee, y los soldados del tren
mente haciendo prodigios de valor, quiso inducirle
cortaban loa tirantes de sus caballos; los bagages,
á cometer un acto desesperado. " Hermano," exfurg01tes, cajas de municion y un gran número de
clamó, " todos los que lle\·an el nombre de Bonacarruajes particulares, entre otros el que habia
parte deben perecer aquí!" Napoleon qui se
traido al emperador desde Paria, fueron abandohallaba á pié montó inmediatamente á caballo ;
nados; y los que los guiaban procuraban salvarse
pero sus generales y granaderos aunque dispuestoa
donde y como podian. No se babia fijado punto
ellos mi~mos á perecer, no quisieron escuchar prode reunion ui en realidad habio. camino alguno
pueata alguna que envolviese su muerte, y últiabierto, por c.lonsiguiente entlo. uno huia por su
mamente un edecan cogiendo laa riendu de au
lado, atendiendo aolo á su seguridad indivicaballo le apartó á galope del campo. Durante
dual. Los soldados prusianos y los de Brunswick
mas de media legua corrieron por entre las filas
pasaban á cuchillo cuantos encontraban. Estas
de loa furiosos prwianos, cuyas balas silvaban en
tropas no habían ganado nunca una Eola batalla
la oscuridad al rededor de eu cabeza pero rehupor su propio valor, y los cobardes siempre son
saban herirle. Poco o.nted de las diez llegó á
los maa crueles y carniceros. En honor de los
Genappe donde se detuvo un momento é hizo otro
ingleses debe decirse que cuando cesó el combate,
esfuerzo para rehacer sw tropas, pero la confuá pesar de sus pérdidas, sufrimientos y fatigas, un
sion era ya irremediable ; y como la caballería
gran número de estos valientes smct.dos recoringlesa y pru8iana venia á los alcances, tuvo que
rieron el campo de batalla llevando auxilios y reabandonar aquel punto y continuar su marcha á
frigerios no solo á sus compatriotas heridos, sino
Charleroi. A las nueve de la noche del 20, volá los postrados enemigos á quienes poco antes
vió á entrar en Paris acompañado por Mnret,
habiau combatido en lucha mortal.
y los generalet Bertrand, Drouot, Labédoyere, y
Desde el principio de la campaña de 1815 hasta
Gourgaud.
el 18 de Junio, se dieron tres acciones importante~
El duque de Wellington en la noche del 18 conademas de otras escaramuzas parciales. En ellas
dujo en persona el ataque sobre Gcuoppe donde
y en la batalla de Waterloo y subsiguiente derrota
se encontró cou Illucher poco despues de las diez. \\ perdieron los france;;cs sobre cuarenta mil hom-

e

,

�2Gt

EL INS'l'lWC'J'OH, O REPEltTOIUO

bres; los prusianos treinta y ocho mil : los belgns
y holandeses (,i cuya memoria se ha erigido despues un leon colosal en los llanos de Waterloo
oportunamente representado con el rabo entre las
piernas), ocl10 mil; los Hanoverianos tres mil y
quinientos, y los ingleses de once á doce mil: entre
todos mas de cien mil hombres sacrificados en
cuatro dias tan solo para restablecer en el trono
á los Borbones y derribará Napoleon.
La batalla de Waterloo mudó la faz de la Europa
y puso término á la agitacion que reinára en ella
durante veinte y cinco años. Si las águilas imperiales hubieran salido victoriosas, no es fácil
calcular cual hubieran eido las consecuencias, pero
desde luego se colige que la lucha encarnizada de

DE IIISTOilIA, BELLAS LETRAS y ARTES.
los príncipes coaligados oontra el guerrero del s~glo
se hubiera prolongado aun por largo tiempo á r.o~ta
de millares de vidas sacrificadas no en las aras de
la pátria sino para satisfacer el encono de soberanos inquietos y orgullosos, que considerando la
sangre de sus subditos como patrimonio y propiedad suya, la prodigan sin remordimiento por
satisfacer sus intereses privados y miras ambiciosas.
Empero la Providencia babia decretado que renaciera en Europa la deseada paz por tanto tiempo
interrumpida : el temido coloso fué derribado y
su espada terrible reposa hoy in.mt}vil sobre el sepulcro del héroe en el panteon destinado á servir
de asilo á aquellos ll. quienes tantas veces condujo
á la victoria.

l\I11usoleo de Napoleon en el cuartel de lnv{ilidos de Paris.

CALOR ANIMAL.
EL verdadero origen del calor animal es poco conocido aun por los fisiologistas. Sabido es que la
sangre es el vehículo por el cual se difunde el calor
por todo el cuerpo, pero no es igualmente conocido
de qué modo mantiene la sangre misma su elevada

•

temperatura. La mayor parte de los que han ínvestigado este asunto, convienen en que la renovacion riel calor vital depende de ciertos cambios
efectuados por el aire en la sangre de los pulmones_
Síguese naturalmente la pregunta, ¿ cuales son
estos cambios, y es alguno de ellos prod ucth•o de
calórico ó necesariamente seguido de su emision?

El color de la sangre muda de rojo oscuro á encarnado brillante por su contacto con el aire atmosférico admitido en los pulmones. Tenemos algunos datos para colegir la accion química que
produce esta alteracion de color, en el hecho ~e
que la sangre emite al mismo t~empo una susta~c1a
llamada carbono que es en s1 muy oscura o en
' negra. Efectuase una umon
.
realidad enteramente
quimica entre el carbono de la sangre (venos~) y el
oxigeno del aire, de la cual resulta la formac1on de
ácido carbónico e.xpélido al respirar. Se ha probado esto por el e.xámen de una porcion del aire
respirado. Ahora esta formacion de ácido carbónico se efectua constántemente, y como es un pro•
cedimiento generalmente acompañado con la emision de calórico, se ha supuesto, y con bastante
probabilidad, que este es el principal origen del
calor animal. Si es correcta esta inferencia, ! cuán
notable es el ejemplo que presenta de la admirable
economía aparente en todas las obras de la naturaleza! El procedimiento mismo de remover del
pulmon el aire nocivo, pues en realidad el carbono no es otra cosa, sirve al mismo tiempo para
preservar y renovar el calor indispensable á la
vida. Otras congeturas igualmente probables se
han formado respecto á la causa de la preservacion
del calor en el cuerpo animal. Un médico eminente Dr. Fletcher, que acaba de fallecer, funda
' ingeniosa sobre el hecho de que cierta
.
una teoria
porcion de oxígeno es absorvido por la sangre.
La conversion de un gas del estado aeriforme al
liquido vá siempre acompañada con la emision de
calórico, y á esta ley química atribuye la produccion del calor animal. Una objeccion bastante
fuerte á esta teoria es que no tenemos pruebas de
la conversion del oxígeno combinado con la sangre,
desde el estado aeriforme ó gaseoso al fluido. La
simple absorcion no arguye semejante fenómeno, y
aunque el oxígeno produce acaso alguna alteracion
química en la sangre, ignoramos cual sea esta.
En una palabra la teoria se funda aun en conjeturas, mientras que la formacion de ácido carbónico
es un hecho claro y demostrable. Ademas cuando
el lector sepa que durante las veh:¡te y cuatro horas
se forman en el pulmon cuarenta mil pulgadas
cúbicas de ácido carbónico, que contienen sobre
doce onzas de cai·bono, desde luego verá que el
procedimiento se efectua en una escala. bastante
grande para ocasionar la produccion de una cantidad muy considerable de calórico. En el estado
actual de nuestros conocimientos esta es sin duda
la conjetura mas plausible.

.

UNA NOCHE DE BROMA.
ROMANCE.

Sepa el curioso lector
Que el señor D. Nicolás
Tolentino Gil Garcín
Es un señor muy formal.

t

Itcm mas: es contador,
Y Jo era treinta años há,
De un conde de no sé cuantos,
Que nunca supo contar.
Itero mas : arna en estremo
A Inés, su dulce mitad,
Aunque esta tiene un compadre
Que diz que aun la quiere mas.
Itero mas: su dulce Inés
Manda al buen D. Nicolás,
Y él dice: "en eso consiste
La ventura conyugal.
La casa de su escelencia
Me toca á mí manejar,
Y ella maneja la mia :
No hay cosa mas natural.
¡ Oh I y ella sabe de cuentas,
Y es mucha su habilidad
En las reglas sobre todo
De dividir y restar."
Itero mas: D. Tolentino
Tiene diez vástagos ya:
Si señor: que tambien sabe
Su esposa multiplicar,
Item mas : tiene un sobrino
Que come como un gañan:
Item mas : una cuñada ...
Este si que es item mas.
Itero : la contaduría
Da á toda esta jente pan,
Porque en la partida doble
Es ducho D. Nicolás.
Ayer que fue su cumpleaños,
(Y en esto no hay 1¡ue admirar
Porque hay contador ele grande
Que es casi una eternidad).
Con danza y broma nocturna
Lo quiso solemnizar,
Y convidó á sus amigos
Y á toda la vecindad.
Yo vivo en el cuarto bajo
Y él habita el principal,
Y fui por tanto admitido
En su amable sociedad.
Dos docenas de mozuelas
Deseosas de bailar,
Unas codiciando amante
Y otras por tenerlo ya :
Otros tantos seiíoritos
Que con talante marcial
Por no haber sillas vacantes
Iban ile acá para allá :
Las madres en el brasero
Hablando del temporal,
De tenderos y criados
O de alguna enfermedad :
Cuatro viejos bostezando,
Y otros cuatro mas allá.
En el tresillo engolfados
Y riñendo por un real :
Los diez vástagos citados,
De trece años el que mas,
Y otros seis de los vecinos
Armando un ruido infernal ¡

�2G-!

EL 1r,,,sTRtJCTOn, O REPERTORIO
IJc aqui bien numerada
La concurrencia ... Item mas:
El compadre de Inesita,
Que se me olvidaba ya.
Debiendo advertir que un decemViro ele menor edad
De los ya citado~, y era
El mas grato á In mamá ¡
Digo que un rapaz de aquellos
¡ Notable casualidad !
Se parecía nl compadre
Del señor D. Nicolás.
Mas de un hora se pasó
Celebrando cada cual
Los hechizos infantiles
Del consabido rapaz.
¡ Con qué gracia el angelito
Gritaba, comia pan 1
A uno le pedía cuartos;
A otro le ensuciaba el frac ..•
Hizo treguas un momento
Cansado ya de jugar
Mientras todos celebraban
Su viveza natural.
Vaya, haz algo; no te duermas;
Vaya, luego dormirás,
Le decia dofia Ines
Con ternura maternal.
¿ Y que hace entonces Carlitos?
Levanta la mano y ¡ zas !
Sacude una bofetada
A su hermanito carnal.
El pobre Juan ... ya se ve ;
Coje y échase á llorar,
Y su madre le regaña;
¿ Y que ha de hacer 7 Llora mas.
¡ Calla, mal criado ! ¡ Bruto !
- ¡ Si me duele! Voto á san ...
- ¡ Calla! ¡ Vete 1 ¡ Lucifer l•••
Este hijo me va á matal'.
En fin, ~obre el bofeton
Llevó su azotaina Juan ...
¡ Y era un sol el pobrecillo !
¡ Y parecido á papá 1
Al cabo de media hora
Se restableció la paz,
Y otra media se pasó
En mirarnos y callar.
¿ Cuándo se baila, señores?
Dije yo. ¡ Fatalidad 1
Los músicos no vinieron.
Aun faltaba este itero mas.
Una guital'r&amp; con muermo
Lo pudo al fin remediar,
Y• bailó un rigodon
oii harta dificultad.
Quiso obsequiarme Inesita
Dándome para bailar
Una intendenta honoraria
Con mas afíos que el Coran.
Y aun pensó hacerme Inesita
Una gracia singular,
Que la intendenta era nlli
La primera autoridad.

Un zángano de treinta años
Entre mico y sacristan
Bailó luego la gabotn
Con una niña, y muy mal.
Pero como así lo mandan
Lns leyes de urbanidad,
Fuí cómplice á mi despecho
Del aplauso universal.
Que cante ahora Luisitn.
- ¡No, no! me voy á cortar.
- ¡ Que cante ! - ¡ Si estoy tan ronca!
¡ La modestia!- No, no tal.
Una copla de la Atala:
Te acompañará D. Bias.
-Con mucho gusto.-No, no:
La guitarra está fatal.
- ¡ Con una voz tan bonita !
- ¡ Que no 1 Otro día será.
¡ Vaya 1 una copla siquiera.
¿Nos quiere vd. dejar mal?
- Bien¡ ya que vds. se empeñan,
Pero ¡ si no sé cantar l...
- ¡ Señorita, por favor 1
- ¡ Señorita, por piedad 1
- Yo solo sé cantar árias.
- Y yo las sé acompañar.
- No hay escusa. - ¡ Que porfia!
Si luego se burlarán ......
- Yo no sé si estoy en voz ...
- Pruébela vd. con D. Bias.
- Bien: hablen vds. fuerte ¡
No me oigan talarear.
Despues de veinte minutos
De probar el mí y el lá,
Y de templar la guitarra,
Y de volverla á templar,
Impone D. Bias silencio
A toda la sociedad ;
Se suena Luisita, tose,
Y decíclese á cantar.
Mas con labio balbuciente
Y enredando con el chal,
Apenas ahulló el andante
De una voce poco fa,
No hubo fuerzas que la hiciesen
Hasta el alegro avanzar.
- Me da vergüenza; no puedo;
¡ Bá ! no hay que cansarse ; ¡ ba 1
- En esto dieron las doce
Y empezó el ceremonial
De despedidas y besos,
Y lo de uta casa está....
Yo que no era de los que ...
Se quedaban á cenar,
Sin decir Dios guarde á vds.
Di á correr hasta el zaguan ;
Y tal estoy de la broma,
Que antes me dejo empalar
Que otra vez ser convidado
De ningun D. Nicolás.

2G.3

DE IJl:,T0nL\, DELLAS LETRAS Y AfiTES.

da con la idea de la próxima funcion, me trasladaba ya á la opuesta orilla del Manzanares, al
sitio mismo donde la emperatriz doíía Isabel, e~
"Plácenme los cuadros en narracion, porque en cuanto á
posa de Cárlos V, fundó la ermita del patron de
los de lienzo, aunque no dejo de hablar de ellos como
l\Iaclrid; añádese qua fue en agradecimiento de la
tantos otros, confieso francamente que no los entiendo."
salud recobrada por su l1ijo el príncipe don FeD •••.
lipe con el agua de In vecina fuente que segun la
tradicion abrió el santo labrador al golpe de su
As1 lo ha dicho un autor francés : por supuesto
que lo decía en francés, porque tienen esta gracia hijnda para apagar la sed de su amo Iban de
los escritores de aquella nacion, que casi todos Vargas. Vela la pequeña colina sobre que está
escriben en su lengua; no asi muchos de nuestros situada la ermita; y la desigualdad del terreno,
castellanos, que cuando e9Criben no se acuerdan &lt;le los paseos que conducen á ella, y las elevadas al.
la suya; pero en fin, esto no es del caso; vamos tí turas que la rodean, encubrían á mi imaginacion
la natural aridez ele la campiña; aiíádase á esto
la sustancia de la dependencia.
Yo queria regalar á mis lectores con una des- la inmediacion del rio, la vista de los puentes de
cripcion de la Romería de San Isidro; y para ello Toledo y Scgovia, y mas que todo la estensa came babia propuesto desde la víspera darme un pital que se ostentaba ante mis ojos por el lado
madrugon y constituirme al amanecer en el punto mas agradaule, ofreciéndome por términos el pamas importante de la fiesta. Por lo menos tengo lacio Ileal, el cuartel de Ounr&lt;lins y el seminaesto de bueno, que no cuento sino lo que veo, y rio de Nobles á la izquierda, el convento de Atoesto sin tropos ni figuras, no como algunos via- cha, el Observatorio y el Hospital general á la
jeros que parecen charlatanes enseiinndo el tuti- derecha; al frente tenia la soberbia puerta de Tolimondi: pero viniendo á mi asunto digo, que aque- ledo; y desde ella y la de Segovia la inmensa mulla noche me acosté mas temprano que &lt;le cos- chedumbre precipitándose al camino formaban una
tumbre, revolviendo en mi cabeza el exordio de no intermmpiJa cadena hasta el sitio en que yo
mi artículo.
estaba.
" Romería (decia yo para darme cierta imMi fantasía corría libremente por el espacio
portancia de erudito) significa el viaje ó peregri- que mediaba entre el principio y el fin del paseo,
nacion que se hace á algun santuario, y si hemos
y por todas partes era testigo de una animacion,
de creer al Diccionario de la lengua, añadiremos de un movimiento imposibles de describir; nueque se llamó asi porque las principales se hacian vas y nuevas gentes cubrian el camino; multitud
á Roma. - Luego vino á mi imaginacion un trozo
de coches de colleras corrían precipitadamente ende nuestro Jovellanos, quien considerando á las tre los ligeros calesines que vol vian vacíos para
romerías como una de las fiestas mas antiguas enganchar nuevos pasageros ¡ los briosos caballos,
de los Españoles, añade : "La devocion sencilla las mulas enjaezadas hacían replegarse á In multilos llevaba naturalmente á los santuarios vecinos tud de pedestres, quienes para vengarse los saluen los dias de fiesta y solemnidad, y alli, satisfedaban á su paso con sendos latigazos, ó los espanchos los estímulos de la piedad, daban el resto del taban con el ruido de las campanas de barro. Los
día al esparcimiento y al placer." Esto, segun la que volvia.n de la ermita, cargados de santos, de
ya dicha respetable autoridad, acaecía en el si- campanillas, y frascos de aguardiente bautizado y
glo xn, y mi imaginacion revoltosa me hacia confirmado, los ofrecian bruscamente á los que
calcular la alteracion que las costumbres habían iban, y éstos reían del estado de.acaloramiento y
sufrido desde entonces, si bien luego me ocurrió exaltacion de aquellos, siendo asi que podrian deque no debe ser moderno el refran que dice: Ro- cir muy bien, "Vean ustedes cómo estaré yo á la
merla de cerca, mucho vino y poca cera. Con que
tarde." Las danzas improvisadas de las manolas
vemos que el mundo siempre ha sido lo que es.
los chulos, las disputas y retoces de estos por quiLargo rato anduvieron alternando en mi metarse los frasquetes, los puestos humeantes de bumoria, ya las famosas de Santiago de Galicia, ya
ñuelos, y el continuo paso de carruages, hacían
las de nuestra Sefiora del Pilar de Zaragoza, y
cada momento mas interrumpida la carrera, y esme parecía que veía los peregrinos con su bordon
ta dificultad iba creciendo segun la mayor proxiy la esclavina cubierta de conchas. Luego se me midad á la ermita.
representaban las animadas fiestas de esta clase,
Ya las incansables campanas de ésta herían los
que aun hoy se celebran en las provincias vascon- oidos, entre la vocería de la muchedumbre que
gadas, y de todo ello sacaba noticias que podrán coronaba todas las alturas, y apiiíándose en la
tener lugar cuando escriba la historia de las ro• parte baja hacia sentir su reflujo hasta el medio
merías en treinta tomos en folio; pero por lo que del paseo. Los puestos de santos, de bollos y
es ahora no venían á cuento, pues que solo trata- campanillas iban sucediendose rápidamente hasta
ba de formar el cuadro de la de San Isidro en llegar á cubrir ambos bordes del camino, y cenuestra ca1&gt;ital. En fin, tanto cavilé, tantos au- dian despues el lugar á tiendas caprichosas y surtores revolví en los estantes de mi cabeza tal tidas de vizcochos, dulces y golosinas, eterna copolvo alcé de citas y pergaminos, que al cauo
'
mezon de muchachos llorones, tentacion perenne
de algunas horas me quedé dormido profunda- de bolsillos apurados. Cada paso que se avanzaba
mente.
en la subida se adelantaba tambien en el progreLa. imaginacion empero no se durmió: nfecta- so de las artes del pula.dar; á los puestos amhuToM. VIII.

LA ROMERIA DE SAN ISIDRO.

,,

2 M

�EL INSTRüCTOR, O REPERTORIO
lnntes de buñuelos hnbian sucedido las escitantes
pasas, higos y garbanzos tostados; luego los roscones de pan duro y los frasquetes alternabnn con
las tortas y soldados de pasta-flora: mas allá los
dulces de ramillete y vizcochos empapelados ofrecian una interesante batería; y por último, las
fondas entapizadas ostentaban sobre sus entradas
los nombres mas caros á la gastronomía madrileña,
y brindaban en su interior con las apetitosas salsas y suculentos sólidos.
¡ Qué espectáculo manducante y animado !
Cuides sobre la nrde alfombra formaban espeso
círculo en derredor de una gran cazuela en que
vertían sendos cantarillos de leche de las Navas
sobre gran cantidad de bollos y roscones; cuáles
ostentando un noble jamon Je partinn y subdividían con todas las formalidades del derecho.
La conversacion por todas partes era alegre y
animada, y las escenas á cual mas vúria é interesante; por aqui unos traviesos muchachos atando una cuerda á una mesa llena de figuras de barro, tirn.ban de ella corriendo y rodaban estrepitosameute todos aquellos artefactos, no sin notable
enojo de la vieja que los vendía; por allá un grupo ·de chulos al pasar por junto á un almuerzo dejaban caer en el cuenco de leche una cam1mnilla; ya levantnndose otros volvían á caer impelidos de su propio peso, ó bien al concluir un
almuerzo rompían un gran botijo tirándole á veinte pasos con blandos bollos, restos del banquete ;
los chillidos, las risas, los dichos agudos se sucedían sin cesar, y mientras esto pasaba de un lado,
del otro los paseantes se agitaban, bebian agua
del Santo en la fuente milagrosa, intentaban
penetrar en la ermita, y la turba saliente los obligaba á volver á bajar las gradas, penetrando al
fin en el cementerio próximo, donde reflexionaban sobre la fragilidad de las cosas humanas mientras conclulan los restos del mazapan y vizcocho
de galera. En la parte elevada de la ermita algunos cofrades asomaban á los balconcillos ostentando en medio al santero vestido con un trage
que remedaba al del Santo labrador, y en lo alto de
las colinas cerraban todo este cuadro varios grupos
de muchachos que arrojaban cohetes al aire.
La parte mas escogida de la concurrencia refluye
en las fondas, adonde aguardaban en pié, y con
sobrada disposicion de almorzar, mientras los
felices que llegaron antes no desocupaban las mellas. La impaciencia se pintaba en el rostro de las
madres, el deseo en el de las niiías, y la incertidumbre en los galanes acompañantes: entre tanto
los dichosos sentados saboreaban una perdiz, ó un
plato de crema, sin pasar cuidado por los que les
estaban contando los bocados. Desocúpase en fin
una mesa: ¡ qué precipitation para apoderarse de
ella ! Ocúpanla una madre, tres hijas y un caballero andante, el cual, á fuer de galan, pone en
manos de la mamá. la lista fatal ... Los ojos de ésta brillan al verla ... Pichones, pollos, chuletas •.
¿ qué escogerá?-" Yo, lo que ustedes quieran;
pero me parece que ante todo debe venir un par
de perdices 1 tú, Paquita, querrás un pollito, ¿ no
es verdad?- Venga, gritó el galan entusiasma-

do. - Y tú, Mariquita, jamon en dulce. - Pues
yo á mis pichones me atengo.-Vaya, probemos
de todo. - Venga de todo," respondió el Gaiferos
con una sonrisa si es no es afectada.
Con efecto, el mozo viene, la mesa se cubre,
el trabajo mandibular comienza, y el infeliz prevee, aunque tarde, su perdicion; mas, entre tanto Paquita le ofrece un alon de perdiz, y en aquel
momento todas las nubes desaparecen. La vieja
incansable -vuelve á empuñar la lista. "Ahora los
fritos y asados," dice, y señala cinco ó seis artículos al espedito mozo; no pára aquí, sino que en
el furor de su canino diente, embiste á las aceitunas, saltando dos de eJlas á la levita del amartelado, cae y rompe un par de vasos, y para hacer tiempo de que vuelva el mozo se come un salchichon de libra y media.
Tres veces se habian renovado de gente las
otras mesas y aun duraba el almuerzo, no 8in espanto del joven caballero, que calculaba un resultado funesto; las muchachas cuál mas, cuál
menos, todas imitaban á la mamá, y &lt;'uando ya
cansadas apenas podían abrir la boca, las decía
aquella: "Vamos, niñas, no hay que hacer melindres;" y siempre con la lista en la mano trola
al mozo en contínua agitacion. Por último, concluyó al fin de tres horas aquel violento sacrificio;
pidese la cuenta al mozo, y éste, echándola en un
instante por partida triple, responde : " Ciento
cuarenta y dos reales." El Narciso á tal acento
nría de color, y como acometido de una convulsion revuelve rápidamente las manos de uno á
otro bolsillo, y reuniendo antecedentes llega á
juntar hasta unos cuatro duros y seis reales; entonces llama al mozo aparte, y mientras hace con
él un acomodo, la mamá y las niñas rien graciosamente de la aventura. ¡ Oh malignidad femenil!
Arreglado aquel negocio salen de la fonda,
llevando al lado á la Dulcinea con cierto aire
triunfal: pero á pocos pasos un cierto oficialito,
conocido de las seiíoras, que se perdió á la entrada de la fonda, vuelve á aparecer casualmente
y ocupa el otro lado de Doña Paquita, no sin enojo
del cabaJlero pagano. Mas no pára aqui el contratiempo; á poco rato el escesivo almuerzo empieza á hacer su efecto en la mamá, y se siente
indispuesta; el síntoma 14 del c6lera se manifiesta estrepitosamente, y las niñas declaran al
pobre galan que por una consecuencia desgraciada, su mamá no puede volver á pie ...
No hay remedio, el hombre tiene que ajustar
un coche de colleras y empaquetarse en él con
toda la familia, mas, el aumento del recienvenido que se coloca en el testero, entre Paquita y
su madre, quedándole al caballero particular el
sitio frontero á esta para ser testigo de sus náuseas y honibles contorsiones. El cochero en tanto ocupa su lugar, y chas ••. co-mandanta •••
Al ruido del coche desperté precipitado, y mirando al reloj vi que eran ya las diez, con lo cual
tuve que desistir de la idea de ir á la romería, quedándome el sentimiento de no poder contar á mis
lectores lo que pasa en Madrid el dia de San Isidro.
EL CURIOSO PARLANTE.

DE HISTOTirA, BELT..\S LETílAS Y ARTES.

267

GUARDIAS DE HONOR.

GUARDIAS DE CORPS DE LA REINA DE INGLATERRA.

CoHo los intereses de los gobernantes y los de los
gobernados no son siempre los mismos, y los primeros se hallan frecuentemente expuestos á la indignacion que produce en los pueblos la arbitrariedad de sus medidas, los soberanos han tenido
desde los tiempos mas remotos guardias destinados
á proteger su persona. Los monarcas asirios y
persas tenían guardias de corps• de los cuales procedian los generales del ejército. Alejandro formó
una guardia de nobles, ejemplo que han seguido
muchos soberanos en tiempos modernos. Estos
guardias de Alejandro eran hijos de las primeras
familias del imperio, y estaban divididos en dos
clases. La inferior guardaba la parte exterior del
palacio ó tienda de campaña, y cuidaba de los caballos del emperador. La superior hacia el servicio mas inmediato á su persona. De entre estos

" Este nombre usado en E,paña es tomado del francés
¡¡urdes du rorp 1 ( del cuel'po).

guardias eran elegidos los lietceri, ó amigos, que
comian con el monarca, y que en el campo de batalla ó en las cazerias no se separaban nunca de
su lado. Dos de ellos guardaban su dormitorio :
promovialos al rango de generales, y algunos despues de su muerte llegaron á ser monarcas de
aquellos paises que durante su vida gobernaron
en su nombre. Los ar!J!lraspides (rodelas de plata)
mandados por Nicanor hijo de Parmenio, eran
aun mas semejantes á los guardias modernos. Los
pretorianos eran guardias de los emperadores romanos, y en los últimos tiempos del imperio ejercian unn grande influencia en la eleccion de los
emperadores, al punto de haberla decidido mas de
una vez. En su importancia politica y licenciosa
se parecían á los Jenízaros, guardias del Sultan,
En realidad en todo sistema despótico la tendencia
del cuerpo de guardias reales es constituirse en
dueños. Posteriormente los traba11te1J y los lw.ts•
cliiers (arqueros) guardaban las personas de los
emperadores romanos de Alemania, mantenicn-

�2GS

11

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

DE HfSTOilIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

dosc tropas semejantes en otras cortes. Durante 1 con artilleria y caballeria, y de la cual solo hacia
la edad media las personas de distincion resiuso en las batallas en momentos decisivos, pudentes en ciudades turbulentas tenian guardias diendo siempre contar con ella. Componiase de
personales, por lo menos esto sucedía con frecuencia soldados escrupulosamente escogidos, no admien las grandes ciudades de Italia, y hubo tiempo tiendo á ninguno que no hubiese servido diez afios
en que cada cardenal tenia su guardia particular, sin haber sido castigado nunca por un consejo de
Empleábanse entonces en Roma para este servicio guerra. En 1812 la guardia imperial se componía
los naturales de Córcega. Pero hasta una época de 32,000 hombres ele infnnteria, ocho mil caballos
reciente los guardias servian solo para protejer la y 120 piezas de artillería. Despues de los desastres
persona del monarca ó algun individuo de distin- de 1812 fué reorganizada sobre el mismo pié, Ya
cion. Cuando el interés del soberano difiere del
digimos y todos saben cuan noblemente dejaron los
de la nacion es mejor servirse de extranjeros para soldadosdelaantiguagunrdiael campo de Waterloo,
guardias de corps por no hallarse estos enlazados Cuando Luis XVIII fué colocado sobre el trono
con el pueblo por relaciones de amistad ó paren- de su hermano abolió la guardia imperial, medida
tesco: en esta consideracion tuvieron orígen los &lt;le que se arrepintió despues segun aseguran alLallesteros escoces~s de Luis XI y la guardia real gunos escritores ; y en su lugar reorganizó las
Suiza de los Borbones. El número de estos parece tropas de casa real que habian sido abolida~ en
haber aumentado considerablemente en Franr.ia parte, aun antes de la revolucion, tales como los
durante el reinado del ostentoso Luis XIV el ídolo guardias de corps ; los guardias de puerta, los cien
de los monarquistas, siendo su plan de gobierno suizos, los carabineros negros y g1ises,
manel valerse del pueblo para enfrenar á los nobles y dados los mas por emigrados y dos de ellos por
al mismo tiempo mantener á aquel en sugecion los generales Berthier y :M:armont. El uniforme
11or medio de un ejército permanente, La guardia del cuerpo llamado Cent Suisses era muy extravareal en su reinado se componía de ocho mil hom- gante y parecia ridículo ann antes de la revolucion.
bres, pero á pesar de este número retenian estas Sin embargo despues de los cien dias se estableció
tropas el carácter de guardia privada, esto es, su una guardia real efectiva con varios batallones de
deber inmediato era custodiar la persona del rey Suizos, Sabida es la suerte que cupo á aquella
y su palacio. La mayor parte de los monarcas y á estos en 1830. Ahora no hay en Francia.
telljan guardias semejantes, y muchos de los de guardia. real, En Espafia ademas de la guardia
segundo y tercer orden se distinguian por el real (compuesta de ocho mil infantes, dos mil
esplendor de ellas. Los pequeños príncipes de caballos y su correspondiente tren de artillería)
Alemania tenian brillantes cuerpos de Suizos, que forma. parte del ejército, y que por cierto ha
y otros. Federico el Grande conducia sus guar- dado en esta desgraciada lucha repetidas pruebas
dias al combate como cualquiera otro cuerpo de adhesion, v~lor y fidelidad, hay otros dos cuerdel ejército. Su guardia real se componia de
pos de guardia interior, á. saber los guardias de
varios batallones de infanteria y escuadrones de
corps y los alabarderos : los primeros son todos
caballeria, tropas de distinguido valor y extra- hijos de familias nobles y el simple guardia. tiene
ordinaria estatura. Considerábase esta entonces en el ejército el grado de alferez; este cuerpo de
como una &lt;le las principales excelencias de un
mero lujo es excesivamente costoso y parece que
soldado, era pues preciso que los soldados de In se trata ahora de suprimirlo. En Inglaterra no
guardia aventajáran á todos los demas en esta hay guardia real interior. La exterior se compone
cualidad, y por cierto que presentaban una extraorde dos regimientos de caballeria y tres de infandinaria coleccion de gigantes, La guardia rusa
tería, En Rusia la guardia real es muy numerosa:
era mas numerosa. En 1785 ascendia á 10,000 tambien lo es en Prusia donde asi eomo en Espaoo
hombres; pero la mas brillante de todas las guardias forma un cuerpo ele ejército de todas armas. En
fué la de Napoleon, pudiendo asegurar sin temor Austria aunque algo mas considerable de lo que
de equivocarse que se componia de los mejores era antes, no tiene aun la guardia real otro carácter
soldados 1ue han existido jamás, En su primera l}Ue el de custodia. personal del soberano .y por
campaña de Italia estuvo para caer en manos de consecuencia su número es limitado.
los austriacos en un castillo cerca del Mincio, y
este incidente ocasionó la formacion de un cuerpo
de tropas destinadas á velar á Ja seguridad personal del general en jefe. Estas tropas á que dió
EDUCACION,
el nombre de guias eran en realidad guardias ele
corps. Cuando se puso á la cabeza del gobierno EL arte mas dificil é importante en la educacion
y toda la Europa se armó contra los principios de la juventud es descubrir aptitudes peculiares,
revolucionarios de Francia, era 11atural, particu- ó donde no existe ninguna, crear inclinaciones que
larmente habiendo concebido el plan de restablecer puedan servirles de sustitutos. Las mentes de los
el t rono hereditario, que desease t ener un cuerpo hombres son como las diferentes tierras : algunas
ele ¡ruardias que sirviese en todos conceptos de de ellas admiten unicamente cierta clase de cultivo:
modelo al resto del ejército, y c1ue ni mismo tiempo
en otras maduran todo género de frutos : estas por
le foe~e personalmente afecto. Instituyó pues sus otra parte son solo adaptadas á una série ele proguanh ns consulares, y despucs la famosa o-unrdia
ductos ordinarios, y unas pocas quedan valdias
h1perial 'lile en Ei -co1,•titui,i tm ..:ompleto ~jército
si no se las destina á la labor mas selecta,

te.,

¡,
¡

EL TIGRE Y EL SOLDADO.

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muy extrañas, y por último colocando la cabeza
entre las piernas y las manos sobre los tobillos, se
acercó al tigre brincando hacia atrás, Este qué le
babia estado mirando atentamente se sorprendió de
tal manera al ver acercarse aquella figura grotesca,
que echó á correr y dejó al astuto soldado continuar su camino.

EL HUEVO.
llISTORIETA PARA LOS NIÑOS.
CAPITULO II,

Es fama que el tigre tiene todas las malas cualidades del leon sin poseer ninguna de las buenas
que ennoblecen al rey de los cuadrúpedos. Es el
mas feroz y destructivo de los animales caTnívoros,
y parece preferir al hombre como alimento á todos
los demas animales inferiores; por esto causa muchos estragos, y la pérdida de un considerable número de vidas en todos los puntos de la India;
puede decirse que es el azote de los paises que
habita, siendo feroz sin provocacion y cruel sin
necesidad. No teme en lo mas mlnimo al hombre
ni á sus armas ofensivas: ataca frecuentemente al
rinoceronte y al elefante, y con mayor audacia se
atreve al leon mismo. Los tigres frecuentan en
gran número ambas orillas del rio Ganges, y cuando
se sienten hostigados por el hambre no vacilan en
arrojarse en medio de la tripulacion de un bote,
llevándose un infeliz marinero antes que sus compafieros tengan tiempo de libertarle. Los barqueros que navegan en este rio van 11iempre provistos
de hachas y otros instrumentos cortantes, con los
~unles, en caso de un ataque semejante cuando el
tigre se acerca nadando al bote y pone las manos
sobre el costado paro. saltar en medio de los marineros, se las cortan enteramente, ó bien le hieren en
disposicion que se vé obligado á soltar la presa y
alejarse,
Sabido es que la timidez y pusilanimidad alientan mas y mas la natural osadia de los animales
feroces y aun otros mas pacíficos cuando meditan
un ataque contra el hombre, al paso que el valor
personal y la fuerza sin auxilios artificiales rara
vez son efectivos contra. enemigos tan poderosos
como el tigre : un solo recurso queda pues para
salir del apuro, que es el emplear astucia y sangre
fria: pudieran citarse varios hechos en justificacion
de este aserto, pero nos contentaremos hoy con
referir la anecdota siguiente.
Un soldado perteneciente al ejercito británico en
la India se retiraba á su cuartel cuando fué repentinamente sorprendido por un enorme tigre de
Bengala. No sintiéndose precisamente dispuesto
á entablar relaciones mas intimas con su nuevo
compañero, tuvo recurso á la estratagema siguiente
para librarse de él. Despues de mirar atentamente
nl monstruo por algunos instantes, empezó de repente á ejecutar varias evoluciones gimnásticas

Los habitantes del valle se habían esmerado en
servir y obsequiar en cuanto estaba de su parte {L
la señora forastera, y esta por consecuencia deseaba
tener una ocasion para manifestarles su gratitud.
Habiendo logrado reunir por medio de un acertado manejo doméstico una gran cantidad de huevos, envió una mañana á .Marta para que convidase en su nombre á todos los aldeanos á venir al
siguiente dia á visitarla, No dejaron estos de
acudir puntualmente, vestidos con su ropa de los
dias de fiesta. Bertran, el criado, habia preparado
una mesa rústica en el jardin al rededor de la cual
se sentaron los convidados soLre bancos de madern.
Presentose Marta con una canasta de huevos y los
aldeanos manifestaron su sorpresa al ver tan crecido número de ellos,
" Si," dijo la señora, "tenemos ahora abundancia de hue,os y quiero ensefiaros el uso que
puede hacerse de ellos en la economia doméstica."
Habiase encendido lumbre en un rincon del jardin,
y sobre ella colgaba una olla con agua hirbiendo,
Antes de echar en ella los huevos, abrió la señora
uno de ellos para que viesen sus huéspedes la p:.rt~
interior: hízoles notar el bello y cristalino licor
blanco que encerraba y en el cual parecia flotar
una bola amarilla. Hizo luego hervir tantos huevos como habia convidados: sirviólos despues de
cocidos, y con ellos sal y rollos de pan blanco,
Enseñó á los aldeanos el modo de abrirlos, y estos
celebraron mucho el delicioso alimento que proporcionaban, Aclmirábanse de la facilidad y prontitud con que puede hervirse un huevo, y "ciertamente," añadían, "no es posible hallar para un enfer!JlO alimento mas barato, sano y nutritivo."
Tomó entonces algunos huevos mas y vació su
contenido en agua hirviendo; estos huevos colocados luego sobre espinacas y tostadas de pan, agradaron tambien mucho á los campesinos.
Procedió en seguida la sefiora á guisar otros de
varios modos, ensefiando asi á los carboneros que
no solo son los huevos un excelente alimento por si
mismos, sino un ingrediente utilísimo para la preparacion de diversos condimentos. Por último
colocó sobre In mesa una gran fuente de ensalada.
Beltran trajo algunos huevos duros que había puesto
de antemano á enfriar. Por via de diversion dejó
repentinamente caer varios de ellos al suelo cpmo
por casualidad: sobresaltáronse los aldeanos espe-

�270

EL lfl.STRUCTOR, o REPERTonro

rando verlos todos quebrados y perdidos; pero se
y la inclemencia de la estncion obligaba á cada
sorprendieron agradablemente al ver á la señora familia á apiñarse al rededor de su hogar, asi que
recogerlos, quitarles la cáscara y cortarlos en rodalos honrados carboneros no se regocijaron poco al
jas. Parecióles esto muy curioso, pero aun juzgaver que la nieve empezaba á desaparecer al acerron serlo mas el modo de aderezar la ensalada, carse la benigna y risueña primavera.
calificándolo ademas de curiosidad muy agraAcudieron entonces los niños del valle con ramos
dable.
de violetas y primaveras para Federico y Blanca;
Cuando hubieron concluido su comida de huevos,
y como la pradera empezaba ya á cubrirse ele flores,
la señora distribuyó entre ellos varios gallos jóvenes escogieron las mas hermosas é hicieron con ellas
y pollas; observando que una sola gallina puede ramilletes para sus favoritos. Agradecida á esta
poner mas de ciento y cincuenta huevos en un atencion determinó la señora darles en cambio
año.
alguna cosa. " Cuando llegue la Pascua," dijo,
"¡ Ciento y cincuenta huevos !" exclamaron,
"quisiera proporcionarles alguna diversion, pues es
"¡ que ventaja tan grande para una familia pobre!" justo que estos dias de fiesto. se dediquen á placeres
La generosidad de la buena señora difundió
inocentes. Por navidad pudiera obsequiarlos con
alegria por toda la aldea, y cada familia tributó las manzanas y nueces preservadas para entonces,
gracias á Dios por el beneficio que habia recibido
pero ¿qué haré en una estacio-n en la cual no hay
de ella. Por mucho tiempo fueron las gallinas el otra cosa sino huevos? La tierra no ha dado aun
único objeto de la conversacion general, descu- su cosecha; los árboles no tienen fruta; los huevos
briendo cada rlia en ellas los aldeanos alguna nueva son el primer don de una Providencia benévola."
utilidad. El canto matutino del gallo era objeto
"Si," dijo Marta; "pero es lástima que los huede grande admiracion y contento. "Proclama la vos sean todos del mismo color. El blanco es un
venida del dia," decian, "y llama al hombre á su
color muy hermoso, no hay duda; pero los colores
Jnbol'; parece haber mudado de aspecto la vida en
variados de las frutas son aun mas bonitos."
el valle desde que los gallos empezaron á cantar, y
"Excelente idea," dijo la señora despues de alcada uno vá ahora á su trabajo con un espíritu
gunos momentos de reflexion. "Haré hervir algualegre y un semblante placentero."
nos huevos, los pintaré y la diversidad de colores
Los sencillos aldeanos no dejaron de observar
divertirá á. los niiíos."
que la gallina anunciaba siempre con su cacareo
Conociendo perfectamente las diversas plo.ntas y
el presente que acabalia de hacerles, y el sonido
raices usadas en el tinte, tiñó de diversos colores un
era siempl'e recibido con gran placer. Apenas se
número suficiente de huevos: unos azules, otros
dejaba oir cuando acudian desde Juego á recojer el
amarillos, otros encarnados y algunos morados:
huevo recien puesto, y guordarlo cuidadosamente.
hirvió otros con hojas verdes lo cual produjo dife"Estas aves," decian con frecuencia los padres á
rentes sombras ó tintas de dicho color, y algunos
sus hijos, "pareceR hechas precisamente para vivir
señaló con motes escritos.
con el hombre; Dios las ha criado evidentemente
"Estos huevos de diversos colores," dijo el molipara usos domésticos. Siempre perm,mecen cerca
nero que entró un dia mientras la señora estaba
de la casa: vienen á buscar el alimento cuando se
preparando su obsequio, "nos recuerdan la bondad
Jiís°fiuma y se retiran al gallinero al anochecer por
de Dios. Los frutos que nos dá son á un mismo
si solas. Son muy útiles en las familias pobres,
tiempo sabrosos al paladar y agrado.bles á la vista.
pues se las mantiene á muy poca costa: algunas
Las cerezas son encarnadas, las ciruelas moradas,
migajas de pan, un poco de cebada y los desperdilas peras amarillas; y estos huevos pinto.dos en
cios de las verduras es todo cuanto necesitan. En
imitacion de dichos colores nos recuerdan las murealidad se ocupan todo el dia en buscarse su alichas mercedes de nuestro benévolo Criador."
mento, y de este modo miles de granos que durante
El dia de Pascua por la mañana, la señora y el
lo. cosecha se perderían, son preservados para uso
viejo Beltran se encaminaron á. la iglesia de la
del hombre. La viuda mas pobre tiene pues con
aldea vecina, y todos los habitantes del valle, jóque mantener una galJina, y los huevos que recibe
venes y ancianos que se hallaban en estado de
son para ella una especie de limosna."
trasladarse hasta alli, imitaron su ejemplo. HaNi permitió la señora que sus propios hijos igno- bíase fijado el dia siguiente para el meditado conrasen el valor de un huevo á pesar de haberse
vite, y este dia llegó por fin. El sol brillaba con
acostumbrado á mirarlo con indiferencia mientras refulgente esplendor, el cielo estaba sereno; los
vivían en medio de la riqueza y la abundancia.
campos cubiertos de flores; los pajarillos gorjeaban
¡ Con cuánto placer recibian ahora uno batido en
alegres saltando de rama en rama, y la naturaleza
leche para su almuerzo! Cuán agradecidos es- entera parecía rebosar salud y felicidad.
Todos los niños de la aldea que eran poco mas ó
taban á Dios por todas las mercedes que aun continuaba denamando sobre ellos ! ...
menos de la edad de Federico y Blanca habian
sido convidados y acudieron á la cabaña á la hora
Pasaron los deliciosos dias de verano sucediendo
á ellos el invierno que en aquel pais es general- indicada. Beltran los condujo al jard¡n y los sentó
mente muy severo. Las chozas del valJe se halla- en bancos al rededor de una mesa rústica. Federico
ban casi sepultadas en lo. nieve, y los caminos
y Blanca se hallaban colocados en el centro, y era
estaban intransitables. El molino no trabajaba
fácil leer en sus miradas la impaciencia con que
ya; las cascadas suspendidas en silencio sobre las
esperaban el obsequio preparado para ellos. Era
roco.s presentaban el aspecto de un arco de cristal,
por cierto una vista encantadora el observar sus

271

DE HISTORIA, BELLAS LETUAS Y ARTES.
caritas brillantes de placer y sus ojos animados por
la alegria.
La señora empezó por esplicarles en un lenguaje
claro y expresivo el origen y objeto de la funcion
de Pascua. "Fué instituida," les dijo, "para
conmemorar la resurreccion de Jesucristo de entre
los muertos, y para garantizar á los hombres la
suya propia el día del juicio, en el cual los buenos
serán recompensados y los malos castigados segun
su merecimiento. Esta reflexion debia inducirles
á ser buenos niños y fieles cristianos, pues" aiíadió,
"sí la esperanza de esta pequeña funcion que os he
preparado, porque habeis sido buenos y obedientes
ha tenido su efecto, el placer de ir al cielo será
mucho mayor y el deseo de obtenerlo debe por
consiguiente haceros amar y obedecer á. vuestro
Salvador.''
Mandó entonces colocar sobre la mesa una gran
fuente de huevos batidos en leche y cada uno de
los niños recibió una taza llena de este sabroso
manjar. Dióseles h.1ego licencia para coner por
el bosque inmediato, mandándo la señora á cada
cual recojiese una cantidad suficiente de musgo
para hacer un pequeño nido. Hiciéronlo asi, y se
colocaron todos estos nidos en hilera sobre un
asiento de cesped, mar1,ando cada niño el suyo
cuidadosamente. Cuando volvieron al jardin fueron agradablemente sorprendidos al hallar sobre la
mesa una gran torta cubierta de azucar y confites.
Dividióla la señora entre ellos, y mientras la estaban comiendo, se dirigió Marta sin ser vista al
bosque, llevando una canasta de huevos de diferentes colores los cuales distribuyó entre los nidos
que habían hecho los niños, contrastando aquellos
agradablemente con el delicado verde del mu~go.
Cuando hubieron acabado de comer su torta, les
propuse la señora que fueran á ver lo que habia
sido de los nidos fabricados por ellos. Hé aqui un
nuevo placer; en cada nido habia cinco huevos del
mismo color y uno de ellos con un mote ó lema
escrito sobre él. Un grito de alegria general resonó inmediatamente por todos lados. Seria im.
posible describir sus transportes. "¡ Huevos encarnados! huevos encarnados I Oh qué hermosos,"
gritaba uno. "Azules! azules! los mios son azules,"
exclamaba otro ; " tan azules como el cielo;"
"pues los mios son amarillos," decía un tercero;
"como aquella mariposa." "Oh! mirad, mirad los
mios," gritaba un pequeiío rapaz ; " ¡ cuan hermo.
sas deben ser las gallinas que ponen huevos tan
bonitos! ¡ cuanto me alegraría ver una de ellas!"
"No, no," dijo Maria, la hermanita de Marta;
"no pueden ser las gallinas las que han hecho
esto; mas bien presumo que haya sido una liebre
que vi salir de entre unas matas y echar á coner
cuanto mas podia mientras yo estaba recogiendo
la yeTba para hacer mi nido."
Al oir esto todos los niños se echaron á reir estrepitosamente y la liebre que ponía huevos colmado&amp; vino á ser un dicho constante en el valle.
"i Cuán poco es necesario," se decia la señora
á si_ misma, " para hacer felices á los niños ! y
¿ qui~n h_ay que no contribuyese de buena gana á
su chvemon? ¿ Quien que no envidie su inocente

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simplicidad ? La alegria que brilla en sus ojos y
se manifiesta en todas sus facciones, es patrimonio
solo de aquellos cuyos corazones son puros; y l1é
aquí como durante la vida la virtud es el único
manantial del verdadero placer."
Aunque los niños parecían hallarse perfectamente satisfechos y contentos, la buena señora
sugirió un nuevo pasatiempo. Propuso que aquellos á quienes habían cabido huevos amarillos
cambiaran algunos de ellos por otros azules y encarnados, y así de los &lt;lemas, de modo que cada
niño tuviese huevos de diferentes colores, pero
cuidando sin embargo de no cambiar los que
tenian el mote escrito sobre ellos. "De este modo,
hijos mios,'' continuó, "debeis estar siempre dispuestos á c.omplaceros unos á otros, y durante
vuestra vida tendreis muchas veces ocasion de repetir lo que acabais de hacer ahora. El Todo Poderoso denama sus beneficios sobre toda la especie
humana y hace á los hombres dependientes unos
de otros á fin de que vivan en paz y buena armonia. Permita Dios que todos vuestros cambios
sean como el que acabais de hacer en que todos
ganan y nadie pierde.'1
Mandó entonces á Federico su mamá, que leyese
el mote que le habia tocado. Uno de los convidados se sorprendió mucho de oirle: pues entÓnces
habia muy pocas escuelas para niños pobres, y
muchas personas crecidas no sabian leer ni escribir. Tan pronto como se le hizo entender que
Federico había expresado en palabras lo que se
hallaba marcado sobre la cáscara del huevo, tuvo
él tambien curiosidad de saber lo que babia escrito
sobre el suyo.
"Un precepto excelente," dijo la señora "yo te
lo leeré-"
'
Dios nos dá salud y alimento sabroso
Amemos pues á un Dios tan bondoso.
Preguntó entonces á los niños si daban siempre
gracias á Dios por las muchas y buenas cosas que
les daba. Esto les hizo acordarse que no habían

�EJ. INSTUUCTOR, O UEPElll'ORIO
dndo nun gracias por el din tnn feliz que hnbinn
pnsado, y los
. bonitos huevos que Jinbinn recibido,
Y no perdieron tiempo en cumplir con este
deber.

Amad á Dios que os ha crindo
Y huid del vicio y del pecndo.
No &lt;'Spereis vuestros vicios de Dios encubrir
Ni menos su justicia divina eludir.

" A vuestros padres obedeced diligentes-"

Los demns niños deseaban igualmente saber lo
que se hnllabn escrito sobre los huevos que les
hnbinn tocndo y suplicaron á la señora que se los
leyern.
Cunndo gunrdnron silencio y se hubieron sentado al rededor de elln, los leyó uno despues de
otro. Ernn preceptos de mornl sencillos y cortos
tnlcs como los siguientes'

Y el niño nñndiendo inmediatamente-

Dios nos dá salud y nlimento sabroso
Amemos pues á un Dios tan bondoso.

" Los niños buenos son siempre obedientes-"

A vuestros pndres obedeced diligentes,
Los niños buenos son siempre obedientes.

ejecutaba desde luego lo que le mandabnn. Del
mismo modo eran aplicados los &lt;lemas motes.
Hacian los nifios mencion frecuente del din feliz
que habinn pasado y aseguraban que nunca fueron
tan felices eu su vida.
"Pues bien," dijo la señora, "sed buenos y
dóciles y haced lo que os mnnden, y tendreis un
convite igual todos los años; solo los bueuos serán
convidados, y espero que ninguno de vosotros daró.
causa para no asistir á la fiesta." Es fúcil imaginnr que esta promesa hizo á los niños de la aldea
tan dóciles y sumisos como debieron siempre serlo.
todos los niños y niñas.

El que fia de Dios en la proteccion
Obtendrá socorro en tribulncion.
Cunado el sonrojo cubre vuestra frente
.Es Dios que os reprende blandamente.
A Dios perlid virtud, salud y ciencia
?tfns nunca le pidais mero opulencia.
No pospongnis jamás pnra otra hora
El trnbnjo que podeis hncer ahora.

El que se acerca ni borde del vicio
Podrá acaso cner en el precipicio.
Los niños en seguida se pusieron á aprender sus
motes de memoria, repitiéndolos frecuentemente
en silencio para que no se les olvidáran. Muchos
de ellos experimentaban bastante dificultad para
aprenderlos, otros eran mas aptos, pero muy pronto
consiguieron todos repetirlos sin titubear. Bastaba indicarles In primera palnbrn é inmediatam~nte repetian ellos las &lt;lemas. Nunca hasta entonces hnbinn aprendido tanto como en aquel dia
de placer y diversion. Sus gritos estrepitosos de
alegria
. se dejnban oir al extremo opuesto del valle
y varios de los aldennos acudieron á ver lo que
pasaba en el jardin de la sefiorn. Cuando les
dijeron cunl era la cnusa de su alegria confesaron
francnmente que sus hijos habian aprendido mas
en una sola tarde que lo que ellos hubieron podido
enseñarles en un afio. Tan cierto es que la buena
voluntad no teme los obstáculos ni conoce dificultades.

,

"Asi e$,'' dijo el molinero que tambien había
acudido; "pero ¿ como deberá ponerse en práctica
esta buena voluntad? Hé nqui la cuestion: este
es en rcalidnd el grande objeto que hay que obtener en la instruccion de la juveuturl; y es preciso
confesar que esta buena señora conoce perfectamente el mnnejo de los nifios."
La señora dividió entonces !!ntre los niños lo

2i:J

n E 111::.;Tunu, BELL.\S LE'J'lL\S y ..\ ll'l'E~.
restante de la torta y huevos pintados. "Podcis
llevarlos á casn," dijo, "pero cuidndo que conscrveis los que tienen los motes escritos."
"Gracias, gracias, señora," gritaron todos, "tendremos mucho cuidado con ellos pues los motes
valen mns que el huevo."
"Si," dijo ella, "si atendeis ú In instruccion que
contienen."
Uecomenaando entonces á los padres que no
dejasen de recordar ó. sus hijos el sentido de los
motes siempre que se presentase ocasion oportuna
de hncerlo, despidió ó. sus convidados agradecidos
y contentos. Sus consejos fuerou escrupulosamente
observados. Si un nifio era desobediente, el pndre
alzando el dedo, empezaba-

NUEVA COLMEN&amp;

UN habitnnte de Conccticut ha inventado un npa.
rnto por medio del cual se hace que las abejas
construyan. sus pnnales y depositen la miel en una
de las habitaciones de la casa, en cajoncitos muy
curiosos de los cuales puede extraerse fresca por el
dueño sin necesidad de matar el animal. La gnceta de Nueva York describe el apnrato del modo
siguiente. "La colmena tiene la npariencia y en
pnrtc es un escritorio ó apnrador de cnoba con
cajones en la parte de arriba, y una alhacena.
abajo con puertas de cristal. Este aparador se
coloca en una habitncion de la casa ó cualquiera
otro edificio apropósito poniendolo en comunica.cion con el aire atmosfcrico ó pnrte exterior del
edificio por medio de un tubo que atraviesa la
pared. Las abejas trabajan y depositnn su miel en
los cajones: cuando estos ó cunlquiera de ellos está
lleno, ó bien se desea obtener miel, se sacan estos
cnjones permitiendo á las abejad que escapen entretanto á otro punto de la colmena, y se extrne entonces la miel." Lns puertas de cristal proporcionnn el ver trabajnr á. las abejas, y se nsegura que la
capncidnd, aseo y temperatura uniforme de estas
colmenns hace á aquellas mas y mns industriosas.

TIRSO DE .l\IOLI.N'A •.
ARTICULO 1•nnrnno.

EsTE ingenioso poeta, tan ameno como fecundo,
floreció en el primer tercio del siglo x vn: y considerado como autor c6mico, sirve de trfosito desde
el drama de Lope de Vega, todavía desordenado
en cuanto á la direccion de la fülrnla y de los
incidentes á la comedia mas bien conducida y mas
artificiosa' de Calderon. En efecto, es dificil
encontrar en el padre y fundador del teatro cs.
1iniiol unn sola pieza cuya nccion esté bien seguida.
El dijo que había hecho seis; y los nficionados al
nrte drnmntico se dun de calabazndns para aYcriguar
cuales son. A la Yerdad, Lope ogotó las combinaciones tentrales, y en esta parte casi no dejó á
sus sucesores mas que el mérito de imitar: pero
rara vez cuidó de que sus incidentes fuesen hijos
naturales de la fábula; solo se afanaba por producir efecto: y no conoció el principio dramático
de que los medios deben estar en proporcion con
los fines.
TiNo de l\lolina, aunque en muchos de sus comedias, seíinhldamento en las históricas, guia la fá.
bula tan mal, y á veces peor que Lope de Vega,
tiene sin embargo no pocas en que se reconoce mas
artificio y correccion. Celos co11 celo, se curan,

Pruebas de amor y amistad, Poi· el sótano y el torno,
Amar por sei'uu, La cewsa de s{ minna, Los balcones
de 11/adrid, El celoso prudente, y algunas otrns,
tienen ya un verdadero plan dramático, y una
accion bien concebida y distribuida, si no con 1:\
11crfeccion á que llegó despues Calderon, á lo
menos con la suficiente verisimilitud moral para
que se fije la atencion con placer en la descripcion
festiva y maligna de los caractéres y en las gracias
de la elocucion, que son lns dotes que mas se distinguen en este poetn.
En efecto, colocado Tirso entre los dos grandes
eolosos de nuestra escena, apenas habria memoria
tle él, si no se hubiese distinguido por su diccion,
indefinible y exclusivamente suya, y por la descripcion del amor bajo un aspecto, hasta cierto
punto idenl. Ningun poeta ha tenido tanto empeño en describir los lazos amorosos que el sexo
débil suele tender al fuerte para cogerle en sus
redes y esclavizarle; pero ese empeño le lince frecuentemente traspnsar los límites del pudor y de
la decencia; convertir los sentimientos morales de
In ternura en un mero comercio de vanidad y
disolucion; quitarle al amor su venda, y exponerle
desnudo, pero sin vergücnzn, ni ludibrio del vulgo
malicioso y poco 1lelicado.
¿ Qué especie de sociednd babia frecuentado
Tirso de l\Iolina? Porque la de su tiempo no era
ciertamente la que él describió. A la verdad
no creemos que fuesen purísimos las costumbres
de lo corte en los reinados de Felipe III y de
• Ü'lbriel Tellez, natural de Madrid, era religioso de la
o,den de la l\lerced é imaginando que su amor á la poesía
era ageno de su ministerio se disfraz.í bajo el nombre de
Tirso de '.\folina.
'l'OJ{.

VIII.

Felipe IV; pero í1 Jo menos hnbia pudor y altivez
en el bello sexo : y no ern el uso general que. los
matrimonios se consumasen antes de su celebrac1on,
como sucede en muchos de los dramns de este poeta.
Si los amantes no eran mas fieles, constnntcs y
decididos que ahorn, por lo menos la fidelidad
era mirada como una virtud, y no como una preocupacion; y la constancia como un mérito, y no
como una ridiculez.
Prueba incontestable de que nuestro autor exageró los retratos que le plugo_h~~er del~ ~iviandad
mugeril, y de que no descnb10 el espmtu de la
sociedad culta de su tiempo, es ver que :ipenns se
presentó Cnlderon en la escena con sus dam~s, tau
amantes como las de Lope, pero mas nlt1ms y
pundonorc,sa~, avasall6 al teatro y al audit~rio, y
condenó al olvido, á pe~ar de su elegnncrn, lns
malignos comedias de Tirso; señal cierta de que
la sátira de este no estaba en nrmonía con las necesidades morales de la épocn. .l\Joreto, el ma~
cómico; Rojns, el mejor trágico de nuestros escritores dramáticos, se vieron obligndos á adoptnr
el lenguaje caballeresco de su maestro, y á abandonar lns ingeniosas detracciones del discípulo de
Lope, cuyas comcdins no volvieron á representarse
al público hnsta nuestros dias, en que ]ug costumbres (lo decimos con pesnr) se ascmejnn algo mns
ií las que él dt!scribió. Sea cual fuere el mérito de
Tirso de Molina en cunnto á elocucion, no hace
honor á nuestra moralidad ni á. nuestro gusto el
que se hayan visto representadas con aplauso el
Vergonzo30 m Palacio y l',farta la Piadosa.
Pero si hemos censurndo con justa severidad,
que á algunos parecerá demasiada, lo que nos lui
parecido inmoral en las comedios de este autor,
exige la misma justicia que no le defraudemos do
la nlabnnza á que es acreedor como hablista y
como poeta. Su e,tilo es tan fncil como el de
Lope, pero mucho mas correcto. El uso de lns
voces grúfica_q, las expresiones felices con que
enriqueció la frnse poético, la novedad de introducir sin violencia los sustantivos como epítetos,
dnn á su estilo concision y nervio, de que carece
la diccion siempre fluida, pero pocas veces correctj,
de Lope de \'ega.
Pues considerndo romo poeta c6mico y satírico,
con dificultad se hallará un escritor mas fecundo
en chistes y donaires, ni que describa mejor las
ridiculeces que se propone revelnr. Aun cuando
es poco limpio, aun cuando los pensnmientos que
presenta senn bastante libres, su lenguaje sin embargo es casto y urbano ; y ni se roza con las expresiones sobejanas é inmundas de Iloracio, l\Inrcial ó Juvenal, ni con las imúgenes delicndas y
voluptuosas, y por esa rnzon mns nocivas, de
Ovidio.
Debemos tambien observar que Tirso sabia describir tan bien como Lopo el vcrdndero amor, fiel,
constante, entrañado, independiente de la vanidnd,
del interes y de la desenvolturn. Dígalo, si no, el
hermoso carácter de Estela en la comedia de
Pruebm de amor y amistad; cnrácter noble é ideal
'(He resiste á !ns solicitaciones de un príncipe, y lo
i111c es mas, á las inju:;ticins de un amante celosc,

2N

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
que sabe sufrir con dignidad y hacer sacrificios
que no esperaba ver premiados; en fin, que es el
bello ideal de la ternura mugeril. Pero aun en
esta comedia se conoce el genio maligno del autor,
Por una muger que nos pinta excelente, amable y
heróica, nos regala dos necias, interesadas y despreciables.

Naturam espeltas furca, tamen usque ncurret.
.Al leer las comedias &lt;le Tirso, hemos hecho una
observacion que no nos pareC'e inútil para los progresos del arte. Entre todas ellas ningunas sostienen mejor la lectura y la representacion, que
aquellas en que el poeta es menos satírico y mas
justo con el bello Eexo. Tales son la que acabamos
de citar y otras que enumeramos al principio de
este artículo. Tan cierto es que nada es mD.S favorable al artista, que proponerse en su composicion
un objeto verdaderamente moral.
De sus comedias históricas solo hay una que
merezca elogio, y es La prudencia en la muger, en
la cual teje la historia de la primer regencia de la
célebre Maria de Molina. La l"ersificacion es robusta y digna del asunto. Pinta á la verdad muy
odiosos los caractéres de los infantes D. Enrique y
D. Juan, pero no los calumnia como se usa en el
.
'
(lrn: pues nuestros historiadores nos los han descri-

to aun mas aborrecibles. Las comedias sobre
asuntos religiosos, que nos han quedado de este
autor, son generalmente informes, aunque el estilo y la versificacion sean siempre dignos de
alabanza,
No escribió dramas ni en el género pastoril ni
en el caballeresco, tan cultivado por nuestros poetas
cómicos de aquel siglo. Su natural inclinacion le
arrastraba á la sátira, en la cual hubiera sido muy
superior á Góngora y á Quevedo, porque sabia
pintar mejor que ellos esta clase de cuadros, y no
á la poesía sencilla ni á In heróicn. Moreto le excedió en lo cómico de las situaciones y en la conducta de la fábula : mas no en los chiste¡¡ de la elocucion, mas urbanos y originales en Tirso, y que
en su sucesor se deslizan tal vez á truhanadas y
chocarrerías. No es esto decir que los donaires de
Tirso sean siempre de buena ley; pero se nota con
frecuencia en ellos mas profundidad.
Por estas razones se ha colocado á Tirso de .Molina entre los seis principales poetas del teatro español del siglo xvn, que son Lope, Tirso, Calderon,
Moreto, Rojas y Ruiz de Alarcon. Hemos procul'ado juzgarle desapasionadamente, y señalar con
j usticin imparcial sus defectos y sus bellezas. Solo
nos falta justificar con ejemplos la idr.a que hemos
dada de el.
A. L.

COLUMNAS DE AHENA.

E~ un número reciente de El Instructor liicimos
una breve descripcion de los montes de arena mo.
vediza y de los terribles remolinos tan fatales en
los desiertos de Mrica y Arabia: como complemento de este asunto hablaremos hoy de las mangas
ó columnas de arena que suelen alzarse en los
mismos, y que si bien menos peligrosos que los
grandes remolinos ó tempestades de que hablamos
entonces, causan sin embargo gran terror y espanto
en los viajeros por ser en general precursores de
aquella calamidad.
Estos pilares ó columnas levantadas en los desiertos por los remolinos de viento son muy semejantes en su apariencia á las mangas de agua que

suelen verse en la mar, pero se componen de sustancias entre las cuales y el aire atmosférico no
existe la misma afinidad y atraccion que entre
este fluido y el agua. La manga de agna es
generalmente precedida, y en realidad debe su
formacion á una nube rotatoria préviamente formada en el aire por el vapor del agua, pero cuando
se elevan las columnas de arena no puede haber
nubes de arena en la atmósfera, por consecuencia
dicha columna debe comenzar sobre la superficie
de la tierra siendo producida y sostenida tan solo
por la accion mecánica.
Los puntos donde con mas frecuencia se forman
las columnas de arena son aquellos parajes de los

DE IllSTORIA, DELLAS LETRAS Y AR'rE~.
&lt;lcsiertos ó superficies úridas de naturaleza mas
,·ariada, particularmente los que se hallan á la
inmediacion de algun río ó de la mar. En los
desiertos de Africa, los sitios inmediatos al mar
Rojo, el Nilo y los rios centrales de los cuales se
acerca mas el desierto, son acaso aquellos en que
se manifiesta este fenómeno con mas frecuencia y en
su aspecto mas formidable : pero una vez formada
la columna, puede trasladarse á otro punto en el
cual no hubiera podido formarse ; tanto que se ha
visto á una de ellas atravesar el Gambia por su
mayor anchura donde es navegable este rio. Esto
vrueba aun mejor que las mangas de agua el poder
que tienen los remolinos de aire 1rnra mantener
un cuerpo en suspension, pues que, segun se ha
dicho, no hay atraccion que auxilie á la accion
mecánica que produce y sostiene la columna.
Sin embargo estas columnas de arena no ocurren
exclusivamente en los desiertos de Africa; pues
asi como todos los demas fenómenos naturales,
se forman estas en aquellos puntos en que las circunstancias favorecen su produccion. Estas circunstancias son ; arena suelta ó movediza sobre
· la superficie, y corrientes contrarias en la atmósfera bastante fuertes para ponerla en movimiento.
No es posible calcular cual sea la accion necesaria
para alzar la arena cuyas partículas son de un
tamaño dado; pero es evidente que de la rápidez
con que gire el remolino de aire dependerá el peso
de la materia levantada y por consiguiente la magnitud y densidad de la columna de arena.
El movimiento progresivo de ella depende del
empuje horizontal del viento 6 fuerza de la corriente atmosférica; cuya circunstancia no tiene
relacion alguna con el remolino y su columna :
puede sin embargo modificar de varios modos su
apariencia, resultando esta de la lucha de dicha
corriente con el remolino que sustenta la columna.
Si el empuje horizontal es muy poderoso, la columna de arena se doblará hácia adelante ó hácia
atrás en su parte superior, al paso que si fuese
débil continuará próximamente recta.
La razon de esto es muy obvia, y se manifiesta
visiblemente en las nubes de polvo que levantan
en nuestros caminos comunes los remolinos de
verano. Estas nubes no se elevan nunca mucho
de la superficie, y rara vez se aproximan tanto á
la forma columnaria ; pero la parte superior se
aoelanta siempre á la parte próxima al suelo, y
algunas veces avanzan considerablemente antes
de caer en lluvia de polvo. La razon de este
avance es la friccion de la superficie de la tierra
que retarda el movimiento del aire, de modo que
nunca sopla este alli con la misma velocidad que
un poco mas arriba, y como el remolino que levanta
la columna de arena se mueve siempre algo mas
despacio que el aire que lo impele, y proporcionalmente mas despacio á medida que el viento es
menos veloz, el polvo ó arena no solo indican una
velocidad menor que la que realmente tiene el aire,
sino que su progreso es menos rápido en razon á la
disminucion de dicha velocidad.
La naturaleza y aspecto de la superficie del terreno ejerce tambien una influencia considerable

275

en el progreso del viento, y esta es la razon porque los pilares de arena llegan á tener &lt;limensiones
consi&lt;lerables solo en aquellos parajes donde el
terreno es bastante llano, á pesar de que en todos
casos es indispensable una gran fuerza ó accion
atmosférica para que adquieran el tamaño que los
hace formidables. En las latitudes templadas ó
septentrionales de Europa no ocurre nunca uo
remolino de aire bastante fuerte para levantar columnas de arena pura, aunque, como digimos en
el artículo citado anteriormente, es suficiente á
acumular en algunos puntos montes movedizos de
arena en extremo perjudiciales.
En el sur de Europa donde presentan las esta•
ciones alguna mas semejanza con la sucesion alternada de lluvia y sequía de los trópicos, los remolinos
tienen mas poder, así es que no dejan de verse de
tiempo en tiempo columnas de arena en algunos
páramos arenosos de Extremadura en España, y
de la provincia de Alentejo en Portugal. Con
respecto á la época de su aparicion son mas frecuentes cuando el tiempo está para mudar de
seco á lluvioso. Ocurren generalmente cerca de
las márgenes del Guadiana, y es probable que algunas veces atraviesen este rio del mismo modo
que las del gran desierto de Africa pasan el Seuegal
y el Gambia. Las elevadas cordilleras que cortan
aquella parte de la Península, las montañas de
Toledo y su continuacion dentro del Portugal por
el Norte, y Sierra Morena con· su continuacion
que forman los montes de Alcaráz al sur, interrumpidas solo por el cauce del Guadiana, unidas á
la accion encontrada del crecimiento de las aguas
del rio producida por su flexion en Badajoz hacia
el sur, pueden ser consideradas como las causas
principales de los remolinos en aquella region.
Existe siempre en el valle situado entre ambas
cordilleras una corriente general atmosférica ya
al Este ya al Oeste, y otro de Norte á Sur ó vice
versa á lo largo del cauce ó valle propio del Guadiana, Ambas corrientes suelen encontrarse cerca
de Badajoz, y eeta es la causa de la frecuencia de
los remolinos y columnas de arena cerca de aquella ciudad.
En los desiertos de Africa donde las sequías
prevalecen mucho mas que en las llanuras inmediatas al Guadiana, y donde la accion natural se
efectua en una escala infinitamente mayor, las
columnas de arena son mas majestuosas aunque
aun allí no merecen acaso las pomposas descripciones que de ellas se han hecho, pues á consecuencia del mayor peso de la arena comparada con
el agua y la falta de atraccion de que hablamos
antes, no puede un remolino de aire por fuerte que
sea levantar una columna de arena cuya parte
superior se abro y dilate en forma de nube, sen
arrebatada á una distancia considerable, y vuelva
á caer en lluvia como sucede con las mangas de
agua.- Por consecuencia la forma es distinta, componiendose la pilastra de masas globulares las
cuales tienen un movimiento rotatorio semejante
al del humo, y tanto la cúspide de esta columna
como el contorno de diclrns marns se desvanecen
casi enteramente.

�EL INS'l'RUCTOH, O REPERTOH1O
La columna &lt;le arena tiene sin embargo uno
&lt;le los efectos de la manga de agua cual es el de
sobrecargar la atmósfera de electricidad al llUnto
de producir relámpogos. Esto en realidad sucede
con todos los movimientos de la atmósfera que
son suficientemente violentos, y d-0nde hay una
sustancia en el aire agitado que pueda ocasionar
friccion. No es precisamente uecesario que el
movimiento que produce este estado eléctrico sea
rotatorio, pues una corriente ascendiente, si es bostante fuerte y cargada de polvo ó vapor, puede
tambien causor relámpagos y aun truenos ruidosos
si se efectua en unt\ escala considerable. Los vapores que emiten nuestros fuegos comunes y aun
la hornilla artificial mas intensa, no excitan nunca
1il aire lo suficiente para producir relámpagos;
pero en la grande hornilla de la naturaleza los
efectos son diferentes ; y cuando los volcanos
mayores se hallan en conmocion, resultan relámpagos y trueíios del carácter mas formidable, 110
tan solo por la accion de lo. columna que asciende
del cráter, sino to.rnbien por la del vapor que se
eleva ele los arroyos lle Java ardiendo que corren
por la superficie. En épocas de grandes erupciones las matei:ias inflamables que arroja el cráter
ascienden con demasiada fuerza para que las afecte
el viento, pero las cenizas, que ademas de hallarse
divididas en pequeüísimas fracciones son mas volátiles por hallarse perfectamente secas, suelen
caer en diluvios sobre las llanuras, abrumando
ciudades del modo mas terrifico que puede imagiaarse. Pero la accion volcánica tiene su orígen
en la tierra y no en el aire, por consecuencia su
exámen corresponde á otro ramo de las maravillas
de la naturaleza, y hemos hecho mencion de ella
únicamente con el fin de demostrar que cuando
ocurre un movimiento violento en el aire, y hay
al mismo tiempo uaa sustancia que pueda ocasionar
friccion, resulta siempre la formacion de electricidad en mas ó menos grado.

LA HERMANA DE LA CAHIDAD.
HALLADAME postrado en cama con una fuerte calentura, lejos de mi familia y mis amigos, y abandonndo al dudoso cuidado de manos mercenarias en
una fonda de París. Un dia al volver en mí despues de un tlelirio que debió ser de bastante duracion, vi á una mujer en pié cerca de mi cama,
vesti&lt;la en un traje conventual con una toca blanca
que ocultaba en parte su rostro. Era una hermana
de la caridad á quien el amo de la fonda (gracias
al cielo por inspirarle semejante pensamiento) habia
t&gt;nviado á llamar para que me cuidase. Moviase
por el cuarto sin el menor ruido, haciendo cuanto
reclamaba mi penosa situacion ; y si exasperado
por la fiebre reusaba recibir de su mano algun
medicamento saludable, me suplicaba que le tomase con una voz tan dulce que era imposible
resistir á sus persuasiones.

Mi espiritu sufría aun mas que mi cuerpo. Amor
vendido y esperanzas marchitadas me habian
puesto á los bordes de la desesperacion, y debo
confesar que, despues de Dios, esta bondadosa
hermana es á quien debo el haber vuelto á la vida.
Sus facciones tenían grabado el sello del dolor, y
nada es mas grato al corazon del que sufre que la
simpatía de aquellos que se hallan igualmente afligi&lt;los. Parecía tener sobre veinte y cinco aiíos: su
estatura era pequeña y su form·a delicada y simétrica. Sus ojos eran azules y su rostro expresivo
variaba á cada quejido de dolor que me escapoba.
Era fácil percibir que su corawn estaba formado
para abrigar la compasion. Carecia tle aquella
regularidad de facciones que constituye la verdadera belleza, pero en cambio poseía en alto grado
el atractivo de grada y modales, con una voz exquisitamente dulce. Decia ser su nombre l1ermana Gouoveva, y esto es cuanto supe respecto á
ella durante los quince primeros días de su asistencia en que suplió para conmigo la falta de
familia y amigos; cualesquiera que fuesen las circunstancias que la habían inducido á adoptar una
profesion tan humilde, cierto es que llenaba los deberes que esta le imponía con una resignacion
angélica. Ni quejos, ni alusiones ú otros tiempos
ma~ felices escapaban jamas de su boca, y parecia
estar tan acostumbrada á sufrir como á ,,¡ vir. U na.
noche en que el recuerdo de sucesos pasados excitaba. mi espíritu agitaclo, exclamé involuntariamente-¡ Horrible villanía! ..... .
"¿ Que os aqueja?" preguntó mi bondosa enfermera.
"Estaba pensando en la perfidia de que soy víctima, la baja ingratitud ... "
''¡Ah!" exclamó interrumpiéadome, "muchos
son los ingratos; ¿ sois acaso el solo que sufre los
efectos de la ingratitud?"
"Pero he sido engañado, vilmeatc engañado ..."
"Otros pueden decir Jo mismo"" No, hermana, no. Ah! nunca podré olvidar ..."
"No olviuamos pero podemos perdonar. En
otro mundo no en este hemos de buscar fidelidad
en el amor y esperanzas que no engañan. Los
padecimientos de esta vida son severos, pero afortunadamente la vida misma es de corta duracion."
Despues de una pausa continuó, "Quereis que os
relate !)1lra entreteneros, la historia de una amiga
de mi juventud 7- Llamábase Clementina. Su
padre, que era un oficial de la guardia real, fué
muerto en 1830. La madre, viuda y pobre, partió
con su hija para Rusia adonde se le proporcionó
entrar de aya en la opulenta familia de Kisoloff.
En ella vivió tranquila si no feliz hasta que regresó
de sus viajes el jóven conde Alejo. Vió á Clementina y se enamoró apasionadamente de ella. Tenia
esta diez y ocho años, y habia vivido hastl¡l entonces tan retirada que la llegada de un jóven elegante y de bella presencia, era para ella un suceso
muy notable. Su vida que hasta aquel momento
babia sido tan triste empezó á tomar un colorido
mas brillante; sus días que antes le parecieran
tan monótonos apenas eran ya bastante largos para
disfrutar las ilusiones lisonjeras á que gustaba

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
entrecrarse. Su madre sospechó la verdad y la
tímid~ doncella, interrogada, no pudo menos de
confesarla en parte. Se decitlió desde luego una
inmediata separacion, pero el conde Alejo apenas
Jo supo cuando no trató ya de ocultar su pasion.
Olvidando los obstáculos que ofrecía la diferencia
de rungo y fortuna, declaró su amor por Clementina y suplicó á su padre que consintiese en su
union. Podeis imaginar con qué indignacion fué
recibida esta súplica por el orgulloso noble y su
familia; la pobre aya y su hija tuvieron que ausentarse y volvieron á París. Poco despues Alejo
entró en el ejército, y su regimiento fué enviado á
reprimir una insurreccion que babia estallado en el
monte Cáucaso; pero los peligros de la guerra no
pudieron desvanecer la memoria de su desgraciatlo
amor, asi es que cuando se formó una conspiracion
para anular la autoridad del nuevo emperador
Alejo tomó desde luego parte en ella con desesperado ardor. Fué denunciado, condenado á trabajo
pcrpétuo en las minas de Siberia, y reducido á la
condicion de un miserable siervo. Cuando Clementina recibió estas nuevas acababa de perder á
su madre. Hnbia quedado sin familia, sin amigos, huérfana y sola. O cielos! que situacion tan
cruel! Miró al rededor de sí y no vió á nadie que
la protegiese, nadie que la guiase : pensó entonces
en uno que la amaba y que en aquel momento se
hallaba tan solo y abandonado como ella misma.
Las distinciones que habian existido entre ellos
habian desaparecido, pues los babia igualado la
desgracia. El cielo le sugirió una idea. Recogió
lo poco que poseía en el mundo, partió para Rusia,
y un dia se presentó delante de los padres de su
amante. El orgullo de estos había sido humillado
y quizá lamentaban secretamente su funesta severidad.
"Habeis perdido á vuestro hijo," dijo Clementina. "Yo le dedicaré mi existencia si se me permite acompañarle en el desierto; ser su esposa en
su proscri pcion."
Los padres de Alejo, sorprendidos, aceptaron
con ansia esta oferta, su madre y hermana derramaron lágrimas de gratitud sobre el seno de la
jóven desgraciada á quien estrechaban en sus brazos. Pobre Clementina.! era agradecida y se tenia
por feliz de haber vencido la obstinacion de aquella
oTiullosa familia. Fué necesario gran valimiento
á fin de conseguir permiso para que Cleme_ntina
acompañase á los desterrados á Siberia • pero por
último pudo obtenerse. No intentaré d;scribir la
alegria y gratitud de Alejo, ni os fatigaré con los
pormenores de un largo y penoso viaje tales como
los relata Clementina."
"Pued? muy bien imaginarlos," repuse; "fácil
es concebir cuanto debe haber sufrido en tales circunstancias una jóven delicada. Lo que extraño
es cómo pudo hallar resistencia para vencer tantos
obstáculos."
"Si," continuó la hermana Genoveva, "fueron
grandes; hubo de atravesar sucesivamente ríos
cau_dalosos, altas montañas, vostos bosques y áridos
deeierto~ ; pero la vista del encadenado Alejo le
&lt;laba valor y constancia, y él consolado con )11

277

presencia de su ornado, olvidó lo que era y lo qne
babia sido. Llamábala su Providencia, su angel
tutelar; be,aba sus manos y la prometía amor sin
límites, sin fin. Ah! aun el desierto puede aparecer risueño cuando el corazon está satisfecho.
El convoy iba destinado á las minas de N etsi~hooc
donde miles de presidarios trabajan noche y dia.
A su llega.da Alejo y Clementina se desposaron
segun los ritos de la religion del país. Una cabaña rudamente construida de barro y cubierta
con corteza de árboles fué el asilo des!lnado á los
jóvenes amantes, y allí empezó Clementina sus cuidados doméstico~, desvelándose por contribuir en
lo posible á la conveniencia de su esposo. Ella
era la que en la primavera cultivaba el pequeño
jardin, plantando legumbres y depositando en la
tierra semillas que el breve aunque ardiente verano
de aquellos climas apenas permitía. llegar á su
madurez: durante el largo y severo invierno sus
tareas eron mas penosas aun, pero sin embargo
trabajaba con gusto y casi era feliz. Sufría el
trabajo y las privaciones para lo cual se hallaba
muy poco preparada por su nacimiento y educacion, sin exhalar un quejido, porque tenia cerca de
sí á uno á quien amar y para quien era ella todo
en el mundo. Si Alejo se reconvenia á sí mismo
por haberla conducido á tal miseria, ella le respondia con una sonrisa, y cuando volvia por la
noche fatigado de un trabajo violento y penoso
le proporcionaba refrigerios para el cuerpo y mantenia su espíritu y firmeza con palabras consoladoras ; si lamentaba la pérdida de su pátria y de
sus amigos lloraba Clementina con él, y sus caricias disipaban pronto la melancolia del proscrito
pues conocia este que su esposa era para él mas
que amigos y que pátria. Nada omitia ella que
pudiese hacer mas llevadera su 1noscripcion y
aumentar las comodidades de su albergue. Cultivaba algunas flores para adornar su rústica mesa,
y aun á veces las entrelazaba en su cabello con el
deseo de parecer mas hermosa á los ojos de su
espo~o. ¡ Pobre Clementina! El cielo perdonaba
sin duda esta inocente vanidad ! Asi pasaron
cinco años, durante los cuales no tuvo frutos su
union. Pero no lo sentían, antes bien daban gracias al cielo pues sus hijos hubieran nacido esclavos. Acaso no ignorais que en aquellos presidios se ejercita la vigilancia mas estricta y que
eJ. emperador es informado en debido tiempo de
tocio lo que pasa. Oyó pues hablar de Clementina
y del sacrificio que habia hecho: este relato Je
interesó sobremanera. y le predispuso en favor de
Alejo Kisoloff: la familia de este redobló sus esfuerzos y por último lograron obtener su perdon.
El Czar lo llamó á Europa, restituyéndole su rango
y fortuna, pero le prohibió entrar en J\foscow y
San Petersburgo. Podeis figuraros la felicidad
de Clementina : sin embargo turbóla algun tanto
la delirante olegria de su esposo. Pensó cuan
penosa debió haber sido para él su proscripcion,
cuando la idea sola de verse libre podía causarle
tanto placer, y no pudo dejar sin sentimiento aquella cabaña donde sola con él había sido tan feliz.
'l'al es la conclicion humana, En el corazon mas

�2i8

EL INs·rnuc·ron, o REPERTORIO

cariñoso y susceptible de la mayor devocion existe
siempre cierta porcion de egoísmo.
El conde y la condesa Kisololf recibieron á Clementina como hija, y algunas veces cuando esta.
ban solos le daban este nombre; pareciun perdonarle la posesion de un título que babia obtenido
á costa de tantos sacrificios; mas ay ! que sus pesares no habían terminado aun ! Alejo, buscado y
obsequiado por los ricos y poderosos de su distrito,
empezó á mirarla con indiferencia tan luego como
cesó la admiracion que babia excitado al principio.
Dejábanla frecuentemente sola en su cuarto; había
sido aceptada por mujer del proscrito mas no como
esposa del jóven conde, y la familia empezó á avergonzarse de la alianza y á considerarla como una
carga pesada. Clementina notó todo esto y buscó
refugio y consuelo en un corazon que debio tier
exclusivamente suyo; mas este corazon se hallaba
ya cerrado para ella: la ternura y la gratitud
habian desaparecido para dar lugar en él á la
ambicion. .Alejo sin embargo la entretuvo algun
tiempo con promesas y protestas, pero el rayo no
tardó mucho en caer. Hiciéronle saber un día
que su matrimonio con Alejo había sido anulado,
y que desde aquel momento debía renunciar al
titulo de su esposa.''
.Al llegar aqui no pude menos de interrumpir el
relato exclamando " ¡ Villunos bajos y ro bardes !" ...
"Ah señor," repuso Genoveva con grande emocion ; "razon teneis en decir que fueron bajos y
mas crueles aun que la proscripcion y los desiertos
de Siberia. Si, fueron tambien cobardes en abusar
de la debilidad de una pobre mujer sin amparo ni
proteccion. Ni sus lágrimas ni su desesperacion
pudieron ablandarlos. Alejo mismo, Alejo á quien
habia dado ella tales pruebas de un amor desinteresado huyó de su presencia temeroso sin duda
de que su conciencia Je arguyese en favor de ella.
Se estaban haciendo ya los preparativos para su
matrimonio con una opulenta heredera, y ¿que peso
podian tener los derechos de una pobre muchacha
comparados con lbs de una señora que blasonaba
de una ilustre cuna é inmensas riquezas? Ademas
el amor y los cuidados de Clementina podían ser
recompensados con oro; al menos asi lo creyeron
ellos y fueron generosos en la suma que le ofrecieron por via de restitucion, á condicion de que
babia de regresar á su patria. Su pátria ! acaso
¿tenia ella pátria? ...Vos, señor, que hubierais hecho
en su 1ugar 1"
"¿ Qué hubiera hecho? Habría desechado con
indignacion sus escandalosas y humillantes ofertas;
habria apelado á las leyes, aun al tribunal mismo
del emperador: hubiera cubierto á. estos infames
de vergüenza y confusion."
"Sin duda habría podido hacer esto, si su voz hubiese llegado á oídos del Czar. En su indignacion hubiera este acaso revocado el perdon que
habia costado tanto trabajo conseguir; pero Clementina suspiraba por justicia no por venganza.
Quería apelar al corazon de su esposo mas bien
que á las leyes, y reusaba solicitar &lt;le los hombres
la rntificacion de un tiulto que habia obtenido

de Dios. Ni deseaba mantener por tuerza de ley
su posiclon en una familia donde era despreciadu.
No: no habia ya en el mundo felicidad para ella,
pues solo habia vivido para amar á Alejo. Salió
pues del castillo de Kisoloff mas pobre aun de lo
que era cuando Jo dejó seis años antes. Refugióse
por lo pronto á una cabaña inmediata, y desde alli
oyó la algazara y saraos en celebridad de las nuevas
nupcias; la bo&lt;la del jóven conde y su opulenta
novia. Dios la &lt;lió valor para no murmurar contra
su providencia y aun rogó por la felicidad del
hombre que la babia abandonado; pero la vista de
la ceremonia la hubiera quitado la vida ademas de
que si la hubiesen descubierto sin duda alguna
habria sido arrojada de su humilde asilo. Pasados
algunos dias, cuando hubo calmado algun tanto la
agitacion de su espíritu, abandonó una noche el
recinto de que había sido tan cruelmente arrojada,
y regresó á Francia. Su Dios que la habia sostenido en tantas aflicciones la recibió en su servicio, y In amargura de su infortunio vá siendo
cada dia menor. Como dije al principio de mi
narracion, aunque no olvida puede 1,erdonar."
"Hermana;" exclamé yo mirándola atentamente,
"¿ donde está esta Clementina de quien acabais de
relatarme una historia tan interesante y lastimera?
No lleva el mismo hábito que os cubre? No se ha
dedicado al consuelo del afligido? No la conozco
yo?" Separóse de mi sin responder. :M:i corazon
estaba lleno de admiracion y de lástima á vista de
una resignacion tan ejemplar, y con voz ahogada
por la emocion exclamé "¡ pobre Clementina!"
Sus ojos se hallaban fijos en la tierra y cruzando
las manos sobre el pecho repitió débilmente "pobre
Clementina!"

.ESPOSAS ENFERMA8.
UNA esposa enferma es muy interesante por
cierto tiempo, pero deja de serlo si dura mucho
la dolencia. Es pues muy importante que las
mujeres de todas clases reflexionen sobre esta
distincion, á fin de no abusar de un privilegio
que se les concede con gusto si lo ejercitan con
moderacion.

INDOLENCIA.
Es un error imaginar que solo las pasiones ve•
hementes como el amor y la ambicion triunfan
sobre las demas. La indolencia, por apática que
parezca, es en general dueña de todas las otras.
A&lt;lq1,1iere dominio sobre cada una de las acciones
de la vida y paraliza igualmente las pasiones y
las virtudes.

DE IIISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

279

LA CHINCHILLA.

EL animal que nos proporciona la hermosa y suavísima piel llamada como él C!tinchilla, ha sido
hasta hace muy poco tiempo casi enteramente desconocido de los naturalistas, si se exceptua la
imperfecta descripcion que de él hace el abate
Molina en su historia natural de Chile. De tiempo
en tiempo se han enviado á Europa algunos animales vivos, pero desgraciadamente sobrevivieron
muy poco á su llegada, de modo que no hubo
oportunidad de examinarlos en vida. Sin embargo
la sociedad Zoológica ele esta capital ha conseguido
no ha mucho recibir uno de ellos en buena salud,
y se ba apresurado á publicar una excelente representacion pictórica &lt;le él ( de la cual es copia el
grabado que antecede) acompañando á ella una
descripcion minuciosa y correcta. Nos valdremos
de esta descripcion para redactar este artículo, asi
como de la que hace Molina de los hábitos de este
animal. La extension de su cuerpo es de nueve
pulgadas y la de la cola cinco : sus proporciones
son compactas y los miembros comparativamente
cortos, siendo las piernas de atrás mucho mas
largas que las de adelante, El pelo es largo,
espeso, lanoso, y enredado, de un color gris ó
ceniciento en la parte superior y mas claro en la
base. La forma de la cabeza se parece á la del
conejo. Los ojos son prominentes, grandes y negros
y fos orejas anchas, desnudas de pelo, redondas en
la parte superior y casi tan largas como la cabeza.
Los vi~otes son poblados y muy largos, algunos
pelos tienen d is veces la extension de la cabeza

y son ya blancos ya negros. Las piernas de adelante
terminan en cuatro dedos cortos sin mas que una
indicacion en lugar del pulgar, los de atrás tienen
el mismo número de dedos. Tres de ellos largo~,
particularmente el de en medio que sobresale de
los otros dos, y el cuarto muy corto separado de
los demas en la parte externa é inclinado visiblemente bácia atrás. Las uñas de todos estos dedos
son cortas y casi ocultas debajo del pelo crespo
que las cubre. La cola tiene la mitad de la extension del cuerpo, es de igual diámetro por toda
ella y cubierta de pelo largo y algo áspero: mantiénela generalmente el animal vuelta hacia la
espalda pero no invertida como la ardilla. "La
chinchilla," dice Molina, "es una especie de rata
de campo muy estimada por la exquisita finura
de su lana, si es que puede darse este nombre á
una rica piel tan delicada como las finísimas hebras
de la tela de araña: es de color ceniciento y suficientemente largo para poder tejerlo. El pequeño:
animal que lo produce tiene unas seis pulgadas de
largo desde la punta del hocico á la raiz de la
cola, con orejas pequeñas y puntiagudas, hocico
corto, dientes parecidos á los de la rata, una cola
de extension moderada y cubierta de piel delicada.
Vive en madrigueras debajo de tierra en los llanos
de las provincias setentrionales de Chile, y gusta
de bailarse en compañia con otros de su especie.
Mantiénese con las raíces de varias plantas bulbosas que crecen con abundancia en aquellos parajes, y criados veces al año de cinco á seis hijuelos.

�~

EL INSTRUCTOR, O REPEilTOHIO

Es de genio dócil y suave, y cunndo se le toma en
la mano no muerde ni intenta escapar. Colocado
en el pecho permanece alli tan quieto como en su
propia madriguera. Esta mansedumbre extraordinaria es acaso producida por su pusilanimidad.
Siendo notablemente aseado no hay que temer que
ensucie los vestidos de los que le manosean ni
menos comunique ningun mal olor, pues se halla
enteramente libre del hedor que caracteriza las
&lt;lemas especies de ratones; por esta razon podría
muy bien guardarse en las casas sin inconveniente
y á muy poca costa, la cual recompensaria abundantemente el beneficio de su piel. Los antiguos
peruanos, que ernn muy industriosos, hacían con
la piel de chinchilla colchas para la cama y otros
artículos." A esta descripcion de Molina añadiremos solo que la chinchilla permanece generalmente sentada y aun puede alzarse y ponerse en
pié sobre las piernas de atrás como la ardilla.
Semejante á esta, come sentada y lleva el alimento
á la boca con el auxilio de las manos. Su genio
es generalmente dulce y tratable, pero no siempre
se deja manosear y algunas veces muerde la mano
que vá á acariciarla cuando no está de humor para

fiestas. Aunque la chinchilla á que se refieren
estas observaciones es natural de los páramos de
Chile y avezada por consiguiente á un grado muy
bajo de temperatura contra el cual la guarece admirablemente su espesa y bien poblada piel, se
creyó sin embargo necesario tenerla durante el
invierno en un cuarto moderadamente abrigado y
aun se colocó un pedazo de franela en su dormitorio
para mayor comodidad : pero este goce fué pertinazmente desechado, y cuantas veces era colocada
la franela sobre la cama otras tantas la sacaba el
animalejo arrastrando á la parte exterior de la
jaula donde se divertia en tirar de ella, arrollarla
y sacudirla con los piés y dientes. En otros respectos no ha manifestado un carácter alegre y
jugueton y dá pocas señales de actividad, interrumpiendo muy rara vez su natural apatia con
retozos y brincos repentinos, pero manifiesta algunas veces fuertes síntomas de alarma cuando -la
sobresalta alguna ocurrenciR extraordinaria. La
chinchilla es en realidad un animal notablemente
pacífico y tranquilo, excepto cuando su timidez es
aun mayor que su mansedumbre,

AFICION AL BAlU; EN FRANCIA.

Los franceses son apasionadamente aficionados al
baile, ni puede menos de ser asi considerando lo
festivo, ligero, superficial y veleidoso de su carácter: parecen haber sido formados para bailar,
y por cierto que no desmienten su vocacion. Los
franceses prefieren el baile á la comida, la bebida,
el sueño, la conversacion y aun la música; y en
una palabra á novecientos noventa y nueve de los
mil goces y ocupaciones de la vida.
En una boda, la novia baila toda la noche, ó por
lo menos hasta que el sol se introduce por las rendijas de las ventanas en el salon de baile. En un
bautizo la jóven madre pone en brazos de la nodriz11. el niño cuyo nacimiento celebran los convi-

dados, y toma parte en la danza hasta que rendida
de cansancio se deja caer sobre un sofá buscando
algun reposo. El dia del santo de la madre, el
padre, los hijos, los abuelos, ó nietos de una familia,
no es la comida en lo que se piensa, como sucede
en la gastronómica Inglaterra, ni en la cena como
en la rústica Helvecia, sino en el baile.
En Inglaterra el primer cuidado de la ama de la
casa en las funciones de cumpleafios es que la mesa
de ambigú presente una bella apariencia; que se
halle bien provista y brillantemente iluminada.
Pero en Francia un pastel frio sobre un aparador,
unas cuantas fuentes de arroz con leche, un poco de
ponche y algunos pastelillos componen todo el

DE IllS'l'OHIA, BELL\S LETHAS y AH'l' ES.

. . ,. ofrecen aun las personas
rernger10 q,1 8
h opulentas,
z ha'le
rincipal
de
la
noc
e es
pues que e1 g ºce P
.
l e i •
El inglés cuando dá una func1on gasta a m~yor
parte de su dl·nero, con
. el repostero; el frunces lo
expende con los mus1cos.
. , .
..
•
en las tertulias ordinanas o soirees prnades
A
un
· se l een I a s
., de la esquela de convite
cuando al pie
. ,
alabras "on danserá au piano" á fin de prcvemr a
ios convidados de que no se trata en man~ra
alguna de Un baile formal sino de una reumon.
amistosa y sin ceremonia, el francés tendrá tres o
cuatro músicos á mas del pianista, y acaso otro
segundo piano afinado expresamente para aquella noche, y las contradanzas ó rigodones , ~as
nuevos sacados de la última óp~ra serán la mus1c~
l 'd para el caso. Nada importa el
eeg1a
,. coste m
la dificultad de hallar de repente ~us1cos que
puedan desempeñar las complicadas dificultades de
la nueva pieza de música. Estos son deberes de los
cuales no puede prescindirse,__Y la ~adre se avergonzarla de si misma si su hiJa el d1a de su _cumpleaños no tuviese las contradanzas mas recientes
y mas de moda.
.
En las clases mas humildes el amor al baile
aunque menos refinado es mas ardiente. Entre
las muchas mo.demoiselles que solicitan la ca~dad
de los transeuntes, 6 venden nueces y ~aranJas _á
los viajeros en las diligencias en~re Bolona y Par1s
no hay acaso una que no sepa _baila~. Con voz lastimera procuran excitar la s1mpatia del oyente á
fin de conseguir la dádiva que apeteeen; mas apenas ha pasado de largo el coche, bajan bailando la
cueRta que subieron jimiendo á las portezu~l~ del
carruaje, y saltan y triscan al son de las últimas
contradanzas de Mayerbeer.
¿ Que es esto? una propension indígena. ¿ P~r
qué come nabos el gallego? Porque es su ahmento nacional. ¿Porqué baila un francés? porque
este ejercicio forma una parte intima de su n_acional existencia, y si ascendemos en la escala social
desde el pordiosero al artesano, por tod~s l_as provincias de la Francia, ¿ cual es el goce prmc1pal del
zagal, el artesano y el labrador,_empezando por el
tosco gafian de labor q'.1e empuna ~l arado, y acabando por el hábil artifice que teJe en Leon con
tanto talento y gusto tan delicado, sino el baile, ya
sea en las funciones patronímicas de la aldea 6 ya
en los bailes privados de la familia ó del cabaret?
Las mujeres francesas no dejan de bailar en
Francia hasta que sus piernas y piés reusan sustentarlas. Las canas y las frentes arrugadas no
se consideran en manera alguna como obstáculos:
los que no pueden valsar pueden figurar en una
contradanza, y loe que no pueden figurar por lo
menos andan y ocupan un sitio vacante en el
baile. En Francia el A B C y el baile se dan la
mano, y no ha faltado un autor (el profesor Alb~rto)
que ha escrito una obra para probar la moralidad
del baile, comprometiendose á demostrar que este
ejercicio es extremadamente útil para desarrollar y
mejorar las facultades intelectuales y energía mental del hombre.
Los que no han presenciado como nosotros las
funciones de aldea en Francia, no pueden formar
ToM. VIU.

281

una idea de la belleza y anima~ion de una esce'.ia
sem&lt;'J·ante • La funcion de la villa de Avrey, d1staulc unas tres leguas de Paris es una muestra
excelente de esta clase de diversiones. No se rn
aÍ!i, como sucede generalmente en las. fiestas ~el
ueblo á las mujeres ataviadas con vestidos de .e!unda mano que antes de pasar á las de la actual
poseedora han servido á otra de clase
. . mas elevada
t ;
todo es fresco, todo es nuevo, or1gma1. y carac erístico. Cofias tan blancas como la meve y corpiños 6 justillos de diferentes y ~le~es colores tan
vistosos en su variedad como un Jar~m de ff~res en
senalan bien
Mayo. Los vestidos aiustados
~
. las
formas simétricas de aquellas lozanas canlfesmas, y
los piés son tan pequeños, bien hechos, y bien calzados que honrarían un zapato de raso en los alfombrados salones de París. y cómo bailan! ,•álgate
DioR y cómo bailan! Con toda su alma y su
cuer;o, con ojos y corazon, con piés y piernas, con
su talle airoso y delicado y sus rostros alegres Y
festivos, al son de innumerables violines y una_ gran
variedad de instrumentos frecuentemente discordantes pero siem¡ire alegres. .
. .
El baile de las clases industriosas, los sirvientes
los aldeanos al campo raso, es un espectáculo
y
· · do por v~ri·os
único
en su especie. Hemos vmJa
paises y visto muchos bailarines y m~ch_os bailes;
pero los artesanos franceses.y los do~est~c?s exceden á todos en su aficion á este eJerc1e10. Les
hombres son tan apasionados á él como el bello
sexo y pasan de muy buena gana una noche
ente;a bailando, presentand()se sin embargo el dia
siauiente á la hora acostumbrada en sus labores,
m~nufacturas 6 despachos, y atendiendo, cueste lo
que cueste, á sus ocupaciones ordina~~s. .
La energía con que bailan es casi rnc~e1 ble ; y
sin embarao los refrigerios con que reamman sus
aníquilida:' fuerzas cuando los primeros albores
del din acl!.ban de extinguir los moribundos pábilos
de las consuntivas lámparas en las quinquettcs se
reducen á :igua con azucar, un poco de limon~da,
ó una taza de potaje. Algunas veces la se1wra
suele preferir cerbeza, bebida poc~ conocida de ~a
masa general del pueblo en Francia, pero que sm
embargo vá haciendose de dia en dia mas popul_ar,
particularmente en el verano y durante la estac1on
de los bailes. Despues de refrigerados vuelven á
comenzar de nuevo ; y cómo bailan ! con qué
gracia algunas veces pero con cuánta animacion
siempre!

Paollltadea defenalvu de 1011 Anlmalea.

INSECTOS.

DESDE los tiempos mas remotos en que el hombre
comenzó á observar el maravilloso sistema de la
naturaleza para la preservacion del órde~, conveoiencia y bienestar de los infinitos seres ex1sten_tes
sobre la tierra, llamó particularmente su atenc1on
el modo admirable con que cada uno de estos seres
se halla individualmente provisto de los medios

20

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
sentnn el áspecto de hojas mordidas ó perforo◄las
&lt;le defenderse contra los peligros que le amenazan
por las orugas. En algunos casos en que los inen su propia esfera de accion. Esta parte &lt;le la
sectos
son carnívoros, estas apariencias sirven para
historia natural se halla reeonocida como una de
defender
al animal y engañar á su presa ¡ pero
las mas interesantes &lt;le la ciencia, extendiendose
generalmente
obran solo como medios de desu aplicacion de.de los seres mas diminutos del
fensa.
mundo creado hasta los animales mas voluminosos
Ni faltan insectos cuya forma es muy semejante
de la tierra. Varios entomologistas distinguidos
á la de algunas flores de que se mantienen, cuya
han probado por medio de SU$ observaciones que
circunstancia les sirve de proteccion contra el rieego
los insectos se hallan provistos de medios de dede ser descubiertos ¡ otros se parecen á ciertas
fensa tan perfectos en si mismos y tan adaptafrutas,
y no pocos presentan la apariencia de sedos á la esfera de accion de cada uno, como los
millas. Hay una clase singular de orugas ó larvas
,concedidos al leon, el crocodilo, el elefante y la
que viviendo comunmente en el recinto de otros
ballena.
insectos de distinta especie tienen la figura de
Los medios de defensa de los insectos se dividen
estos
por cuyo medio logran autorizar la intrusion.
en activos y pruivoa. Llámanse pasivos aquellos
Verificaae esto con cierta clase de oruga que se
que son independientes del esfuerzo del animal,
aposenta en el nido del abejon ó abeja ailvestre.
y activos los que resultan de ciertos esfuerzos del
Se ha supuesto, y no sin razon, que uu aspecto
insecto en el uso del instinto é instrumentos de
terrible proporciona é. algunos insectos medio seque le ha provisto la naturaleza con este objeto.
guro de proteccion ó defensa, como sucede con el
Los medios pasivos de defensa de los insectos son
asqueroso escarabajo llamado ciervo volante ¡ y en
en parte derivados de su color y su· forma con los
algunos casos se ven un par de cuernos inmensos
cuales engañan, deslumbran, espantan 6 incomodan
que salen de la espalda ó parte de encima, los
á sus enemigos, y eu parte de la emidion de secuales no tan solo son de apariencia formidable
creciones voluntarias. El medio mas simple de
sino
que ademas de proteger al cuerpo contra cualpreservacion concedido por la naturaleza á un
quier
golpe imprevisto, hacen mny dificil que un
insecto, consiste en darle un color muy semejante
pájaro
pueda tragarse al insecto. Algunos de estos
al de la sustancia en la cual es comunmente haen lugar de cuernoa tienen una multitud de bolitas
llado. Asi cierto pequeño insecto perteneciente á
y espinas que á modo de estandarte se extienden
una de las tribus de gorgojo, es tan semejante á
sobre la cabeza y la protejan. Las cerdas y prola mezcla de arena blanca y tierra negra que comtuberancias duras de que se hallan provistos al•JJ~ne el suelo en que reside, que ~s casi imposible
gunos gusanos deben tener el mismo efecto, al
, distinguirle de ella á no verle moverse, y aun el
paso que el vello suave de otros forma una defensa
,experto naturalista encuentra bastante dificultad
no
menos efectiva, haciendo al cuerpo tan res, en apoderarse de él. Otros insectos que viven en
baladizo
que es casi imposible sugetarlo, bien sea
la marga ó tierra gredosa son enteramente semeen el pico de las aves ó los dedos del hombre.
•jantes á esta sustancia, y Jo mismo sucede con los
Este vello suave en algunos insectos vroduce al
que habitan otros suelos. Hay otros, pintados y
tocarlo
una inflamacion semejante á la que ocarelucientes en exacta imitacion de los guijarros
sionan
algunos
cáusticos; la fuerza vejigatoria de
y viedrecillas.entre las cuales residen generalmente.
la
mosca
cantárida,
que debe constituir una po•
Esta semejanza contribuye mucho á que no sean
derosa
defensa
para
el animal, es bien conocida
descubiertos por los pájaros que los persiguen.
de
todOI!.
Si
estos
medios
de defensa son percep•
Pero estos medios pasivos de defensa se manifiestan
tibles aun para el hombre, ea fácil colegir cuán
aun de un modo mucho mas extraordinario en alpoderosos y aun terribles deberán ser para los digunas especies de orugas, las cuales toman siempre
minutos enemigos de los que los poseen.
el color de las hojas de que se mantieneu ya sean
Algunos insectos tienen In facultad &lt;le emitir
•verdes, amarillas ó cenicientas, causando esta v~secreciones
que los envuelven completamente y
riaciou protectora la mudanza del color del aliforman
una
defensa segura. Una muestra de esta
mento. '.Acaso mas de una vez habrá tenido el
facultad
es
la espuma blanca que se observa frelector en la mano una hoja de árbol ó 1&gt;lanta con
cuentemente
sobre laa ramas de algunos arbustoa
una de estas orugas sobre ella sin haber observado
y
zarzas
y
en
cuyo
centro reside un pequeño insecto
su exibtencia. Disfraces no menos perfectos que
del
cual
1)rocede
la
secrecion. Cuando esta no ea
los oca,.ionados por el color se efectuo.n por medio
suficiente
é.
formar
una cubierta completa, suele
de la forma del animal. La familia 6 tribu de
ser de un hedor tan ofensivo que repulsa al ene•
los lan_go6tas contiene algunos miembros que remigo. Estas emanaciones sirven tambien para
J&gt;resentan una pequeña rama con su vástago de
protejer al animal contra el sol y la lluvia. Otro
un modo muy perfecto, al paso que en otros estas
medio notable de preservacion consiste en la ex-&amp;cmejanzas vegetales (para hacer uso de la extraordinaria vitalidad de algunos insectos, la cual
presion de un distinguido naturalista) son aun
hace que lesionee al parecer mortales ,·engan por
n1as completas, r.epresentando sus alas hojas perúltimo á ser de poca consecuencia. Las arañas,
fectas, y cuanpo no, el cuerpo es prolongado y
por ejemplo, poseen la facultad de que lei; crezcau
~ilin&lt;lrico lo cual le dá la apariencia de un palo
nuevas piernas para reponer las que pueden haber
seco ó una paja. Otros insectos hay que parecen
perdido durante el c111so de su de.strnctora e.xis•
l1ojas pardas secas, y In naturaleza ha llevado tan
tcncia.
.e.delante e~tas imitaciones, r1uc algunos hasta pre-

DE JIISTOuL\ 1 DELLAS LETRAS Y ARTE~.

283

el don, cuando se ven rodeadas de enemigos, de
El movimiento peculiar del animol al andar 6
sostenerse en posicion angular en el extremo de
volar es otro medio de defensa muy esencial. El
una rama, lo cual les dú. la exacta semejanza de
vuelo de la mariposa, por ejemplo, es muy irreun retoño ó vástago. No pocas veces se ha sorgular é incierto, pero esta irregularidad es nna
prendido el jardinero al intentar cortarlos con 111,
prueba de la prevision del Criador, pues el animal
podadera. Loa medios de defensa de una oruga
no tiene otros medios de defensa : si procediera en
líne11 recta muy luego seria presa de los numerosos grande comun en América, consisten en la facultad
que tiene de sacudir de un modo tan formidable
enemigos que la acosan, pero la irregularidad de
su cabeza armada de cuernos, que aunque no es
su vuelo hace muy dificil para estos y aun casi
dañina, los negros la temen y huyen de ella como
imposible el apoderarse de ella. Pocos hay que
de la culebra de cascabel. Otro insecto de la tribu
ignoren aun por experiencia propia cuan útil es
á la pulga la extl'llordinaria facultad de brincar
de los escarabajos, 1irocura atemorizar á sus enemigos hinchando repentinamente clos vejigas, en
que posee para eh1dir la activa persecucion de que
si perfectamente inofeusivas. Las abejas y aus
es objeto.
Estos medios pasivos de defensa de qne se hallan
allegados hacen todo el ruido que pueden y enseiian su aguijon con algo de veneno en la punta.
provistos los animales no pueden menos de ser
Algunas de ellas hacen sin embargo un ruido parinteresantes al observador, pero sin embargo los
activos son aun mucho mas curiosos. Algunos ticular en ocasiones de alarma. Hay una especie
insectos á la proximidad del peligro toman ciertas de zángano, el cual, cuando se halla amenazado
actitudes que ó bien los hacen semejantes á otros
por los aguijones de diez mil abejas irritadas por
animales ó les dan el aspecto de un objeto inani- los daños que causa en su hacienda, tiene la famado. Un escarabajo bastante comuu, que tiene cultad de despedir un grito peculiar que inmediael pecho y vientre de color de naranja y el cuerpo
tamente las desarma de su furia.
negro, evita el pernicioso efecto de estos colores
hablado de secreciones defensivas mo. Hemos
.
' de
conspicuos, volviendo la cabeza y la cola hé.cia
v1m1entos
y sonidos: ademas de estos medios
adentro, en cuya actitud se asemeja exactamente
defensa poseen los insectos otros en la emision de
á una piedra tosca de un solo color. Hay una
olores que pueden efectuar á su antojo en caso de
clase de cucaracha que adopta un medio de defensa
necesidad. Una gran variedad &lt;le cucarachas asi
muy análogo, formando con su cuerpo una bola
como otros insectos poseen esta facultad en tan
tan bonitamente rayada, que la criada de cierto
alto grado que no es posible al naturalista cogerlas
naturalista, tomando algunos de estos animales asi en la mano sin ser inmediatamente molestado por
arrollados por vi~tosas cuentas de cristal intentó un hedor insufrible de que no podrá verse libre
.
'
insertarlos
en una hebra de ilo, y no percibió
su
por muchu horas apesar de repetidos lavatorios,
error hasta que los pobres animalejos dieron sefüuea
y que segurameute le quitarán la gana de volver
de vida, procurando, para librarla, escaparge de
á tocará los tales animalejos. Sobre otros enemigos
entre 1118 dedos. Espantóse ella de tal modo que de estos, que se hallan dotados del sentido del olfato
..
,.
aiguiendo el ejemplo de las cucarachas echó taro- esta emlSlon asquerosa debe producir tambien un
bien á correr. Un gran número de insectos adopdisgusto análogo, protegiendo eficazmente al in,tan el mismo plan, logrando generalmente el doble
secto. Si fuera necesaria una prueba de que esta
objeto de preser,tar á sus enemigos la parte mas
facultad de emitir olores ofensivos ha sido condura de su cubierta exterior, con la probabilidad
cedida é. algunos animales con el objeto especial.
ademas de no ser descubiertos por ellos.
d.e ser~ir como medio de defensa, nos la proporComo muchos ó mas bien casi todos los pájaros
c1onar1a el hecho de hallarse en varios insectos
reusan
hacer presa de un animal muerto, muchos
órganos distintos de los cuales depende exclusiva.
mse,ctos se finjen m~ertos cuando se ven en peligro,
mente esta facultad, y que no puede conjeturarse
echandoilC boca arnba con las piernas extendidas
tengan otro uso. Várias especies de c1&amp;earachu
y ties1111, y en una palabra adoptando exactamente
presentan ejemplos de esta facultad, pero partila actitud que los animales de su especie presentan cularmente una llamada la bombardera que tiene
cuand\) están realmente muertos. Hay una esá su disposicion una especie de tren de artilleria
pecie de eecarabajo ó cucaracha que se mantiene
completo, cuyas descargas van acompañadas de
en los troncos secos de loe árboles, la cual es
est~ue~~o, humo y_hedor semejante al que producemuy notable por la obstinada peneverancia con
la 1gmc1on de la polvora. Cuando el insecto se ha,
que se finge muerta. Cuanto ae ha relatado de
repuesto de~ efecto de una descargo, y se renueva
1~ her6ica constancia de los indios brabos de Améla persecuc1on, una nueva descarga vuelve á ponea cuando los cogen y atormentan aus enemigos
n_erle. coto: La bombardera puede disparar su ar.
apenas t 1ene
comparacion con la que manifiestan'
tallena vemte veces consecutivas si fuese nece¡ario
estos animalejos.. Puede lastimárseles, despedazar
?anando asi tiempo para efectuar su escnpe. Otro
Y arrancar sus miembros uno por uno, asarlos vivos
msecto hay que acompaña sus detonaciones con
aobre ~n fuego lento, pero todo seré. en vano, no
la e~ision _de ~ fluido amarillo, el cual puede
~o~e~an una sola articulacion ni darán el menor
arroJnr en duecc1on determinada. Algunos insectos
md1c10 de que sufren pena alguna. Lu arañas
despiden el fluido en caños, dirigiéndolo sobre sus
comunes 88 dejan con frecuencia caer del paraje
enemigos ó perseguidores, tales como el e~carabajo
elevado que ocupan, doblan las piernas hácia 1 sanguinolento (cuyo nombre debe al color del
atleutro y se fin gen muertas. Las orugas twnen
.
1 fluido emitido) y algunos otros. Un naturafüta,.
l

�11

284

'

EL INSTRUCTOR, O REPERTOIUO

l\Ir. Sheppard, se sorprendió no poco cuando al
hncer un dia emitirá uno de estos insectos su fluido
por medio de una ligera presion de los dedos, y
dirigiendo el caño sobre el rostro de su hijo, se
quejó este inmediatamente de un fuerte escozor.
Es pues evidente que el tal fluido debe ser muy
incómodo á los enemigos del insecto. Numerosos
insectos particularmente las várias tribus de hormigas poseen estos medio3 de defensa. El conducto por donde ~on emitidas estas secreciones
varia en distintos casos; algunos insectos las emiten
por medio de tubos ó jeringas apropósito; otros
por In boca y aperturas naturales.
Muchos insectos han sido notablemente dotados
de instrumentos ó armas defensivas. Ocioso es
aludir, en corroboracion de este aserto, al aguijon
de la abeja y abispa con el veneno de que se halla
provisto. Varias clases de mosquitos poseen tambien cuernos y aguijones mas ó menos numerosos,
con veneno ó sin él, que tienen el mismo objeto.
El mosquito de Nueva Holanda tiene hasta ocho
aguijones. Estas armas son muy efectivas. Se
ha visto á un mosquito armado de un solo aguijon
atacará un sapo y matarlo.
Yurios auimales de la clase de insectos que ca-

DE lllSTORlA, BELLAS LETHAS Y ARTES.

recen de otros medios de defensa se ponen en salvo
cubriendose con varias sustancias. Las váinas de
piedra ó paja formadas por la larva acuática que
usan los pescadores como cebo, es muy comun en
todos los rios frecuentados por estos. Algunos
insectos se cubren con la piel 6 concha de otros,
muertos por ellos: otros se arrollan ó envuelven
en flores y hojas: en una palabra estos medios de
defensa son muy comunes, variando segun las circunstancias del animal que los emp,lea. En realidad, el mecanismo entero del estado de larva por
el cual pasan la mayor parte de los insectos es una
prueba de la uni,ersalidad de este sistema de proteccion. Los cocos del gusano de seda ofrecen un
ejemplo entre un millon de otros que pudieran
citarse, del instinto admirable con que los insectos
durante el período de su exi~tencia en el cual se
hallan mas desamparados, se encierran en una especie de armadura impenetrable á cualquiera de ·
sus enemigos. Mas esta parte de nuestro asunto
es tan conocido que nos abstendremos de entrar
en su exámen.
En otro artículo nos separaremos de la esfera
de los insectos y llevaremos nuestro exámen á
otras secciones del reino animal.

RUINAS DE CIUDADES ANTIGUAS.

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CORINTO,

LA facultad de asociar las impresiones actuales con hacen célebre á aquel sitio, y completa el cuadro
las ideas de lo pasado es una de las mas gratas
en el espejo de la imaginacion reproduciendo las
de la irnaginacion. Cuando visitamos algun pacircunstancias exteriores que debieron rodearlo.
raje famoso en la historia nacional ó local, esta
Este sentimiento es aun mas poderoso si ademas
fac•ultad conduce á nuestra memoril\ por una 11\rga 11 del mero reconocimiento del sitio ó recuerdo del
séri&lt;' rl&lt;' años hastl\ fijarla en ar1uellos hechos quC' l. suceso, rlescubrimos algun objeto palpable ñ los

seutidos que sea ó haya sido en realidad notable
por hallarse en conexion íntima con las circunstancias recordadas. Esta es la razon porqué las ruinas son tan interesantes ; hállanse rodeadas por
una energía y un encanto eléctrico y tafümánico:
hasta la imaginacion menos cultivada halla en ellas
un aire de magestad; y aun cuando ignore el
interés que encierran como fragmentos de una edad
pasada, reliquias de la antigua grandeza ó de la
gloria caballeresca, su imaginacion las puebla de
seres grandiosos y sobrenaturales, y las reviste de
todo el aparato exterior que puede contribuir á
ensalzar en su mente lo que debe ser honrado y
acatado por su grandeza pasada ó su antigua
fama.
¡Ruinas! En la voz misma, aun sin la presencia
del objeto, existe una fuerza que subyuga al espíritu y enardece la imaginacion. Una estructura
en que el artista agotó los recursos del ingenio
yace aquí derribada; pero hubo un tiempo en que
se alzó con orgullo en toda la magestad de su
esplendor y belleza. ¿ Es acaso un templo 1 Dia
hubo en que los himnos y cánticos religiosos resonaron para su consagracion, y en que el gran sacerdote cubierto con su blanca túnica solicitó el descenso del fuego celestial en señal propiciatoria rlel
sacrificio. Es un senado? Dia hubo en que reso~
naron en su recinto estrepitosos aplausos, brillando
en su centro el fuego de la elocuencia; pero desmoronado ahora y reducido á ruinas, la yedra y la
enredadera lo abrazan con sepulcral belleza, el
viento parece murmurar en su derredor un doloroso
requiero, y cada columna, cada arquitrave proclama en su melancólica apariencia cuan rápidamente van reduciendose á mero polvo.
¡ Cuan grandiosa é imponente es la leccion que
nos dé. la contemplacion de las ruinas de la antigua
grandeza! ¿ Qué es el mundo sino una vasta Cartago, y qué somos los que lo habitamos sino otros
tuntos l\larios sentados entre sus ruinas y contemplando las muestras de su decadencia? Si volvemos la vista atrás veremos los grandes imperios
de la antiguedad sucederse rápidamente, revestido
cada uno de su grandeza sepulcral, y constituyendo
por decirlo asi la marcha fúnebre del mundo.
Alli vemos á Babilonia ; Babilonia elevada por
Semíramis al mas alto grado de orgulloso esplendor; Babilonia; donde Nitocris hizo brillar la
grata luz de una gloria mas digna y duradera.
Leemos en las historias el relato de sus cien puertas de sólido bronce, el de sus seiscientas v setenta
y seis plazas; sus incomprensibles mu~as de
ochenta y siete piés de anchura y trescientos y cincuenta piés de elevacion. Sus magníficos puentes,
sus costosos palacios, sus glorias subterráneas, y
sus jardines suspendidos; sus cincuenta calles, cada
una de las cuales tenia quince millas de extension
y ciento y cincuenta piés de anchura. El templo
de Belo de seiscientos piés de alto; sus ocho torres,
su estátua rle oro y el observatorio en su cima.
Alli fué donde los hombres procedentes de los distritos de Caldea observaron por primera vez los
movimientos de los cuerpos celestes y formaron
figuras imaginaria:; eu la boveda azulada. .Aque-

28.3

llas estrellas continuan hoy circulando por el espacio, curándose muy poco de los cambios que han
ocurrido sobre la superficie de la tierra, pero la
escena que entonces iluminaron con su luz ha desaparecido; de todo aquel esplendor y grandeza apenas queda ya una sola reliquia que recuerde lo que
fué.
¡Egipto! La cuna de las ciencias en todos sus
ramos, de la literatura en todas sus fases, de las
artes en todas sus bellezas, ha mudado tambien.
El Nilo corre aun como corría en los dias de
Cheops, de Sesostris y del orgulloso Rameses; el
loto dobla todavia su delicado cáliz sobre sus
aguas, y el cielo es aun sereno; pero el Egipto de
entonces ha desaparecido. Hermópolis dejó de
ser lo que era, su templo 11resenta aun fragmentos
de rico mármol, y su arquitectura manifiesta la
mano de un génio sublime; sus globos alados se
divisan aun alli, y las estrellas salpican su techo,
pero ya han perdido su luz. No menos inexorable se ha mostrado la segur del tiempo con el
célebre templo de Apollonius Magna, con sus galerias, y pórticos, y sus naves cubiertas de sólida
roca, sus figuras colosales, sus pinturas y sus geroglíficos. Tifón babia subyugado á Isís, las ruinas
lo declaran nsi, y el templo manifiesta aun mas la
presencia de la deidad aciaga que en los dias de su
mayor gloria y esplendor.
¡ Pero Tebas ! Oh cuan grande es el cambio que
ha sufrido esta célebre y clásica metrópoli. La
lira de Memuon no suena ya; su cstátua rodeada
un dia de todo el prestigio de la belleza, yace
ahora mutilada, y su templo donde se divisan aun
los restos de la pasada pompa y magnificencia
presenta tambien lo. evidencia de la ruina y decadencia. Adonde reposará la visto. que vaga en
busca de un templo revestido aun de su primitiva
gloria y esplendor, un palacio donde el cambio no
sea desolacion? En los 11ue algun dia fueron sus
santuarios sagrados se ven aun e:;culpidas sobre las
paredes las batallas célebres de Egipto, y en ellas
se divisa á Osiris extendiendo su cetro protector
sobre los combatientes; pero Osiris no es ya sino
una figura mutilada, tipo de la tierra donde se
celebraban los ritos de la nacion de que era deidad
tutelar. Nos acercamos al gran Luxor, pasamos
1&gt;or salon~s de ochocientos pies de largo ; todo es
ruinas!... Procedemos hácia Carnac y entramos
en el templo de Isis: qué pintura de desolneion !
La esfinje se presenta á nuestra vista: ella era el
emblema del pais y continua siendolo aun en otro
sentido: era rampante en los dias de la gloria
egipcia porque el Egipto lo. habia subyugado, y es
rampante hoy porque Egipto mismo ha sucumbido.
Nuestra imaginacion hace que nos supongamos
situados en medio del templo, pero no vemos ya ni
un solo resto del antiguo ceremonial y magníficos
ritos que en él se celehroban. Hubo tiempo en
que en aquel sitio mismo el príncipe y el sacerdote,
el soldado y el ciudadano acudian á ofrecer sus
votos: ahora todo es desolacion, es el silencio del
sepulcro, y sin embargo no se vé nlli la yedra, ni el
musgo, ni el arbusto silvestre del desierto; ni un
vesti"io de wgetacion, ni un resto de vida: el

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�280

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

mármol insensible á los récios embates del aquilon,
pila de escombros, y sin embargo es mas que prolas tempestades y el tiempo, conserva aun su blan- bable que nos hallemos precisamente en el punto
cura y muestra sus venas azuladas; pero esta donde estuvieron las salas de banquete del monarca
misma blancura y el aislamento de sus pilastras y macedonio. Aquellas columnas fueron sostén del
masas, dán al templo el aspecto de un vasto esque- palacio que fué testigo de sus licenciosas é insensaleto, bello en su desmembracion misma. ¡ Qué tas diversiones: las llamas no se extendieron
seria pues en la época de su gloria, en el zénit de mucho, pues el monarca arrepentido mandó que
su poder ! Qué seria en aquel tiempo en que fuesen apagadas: el palacio fué reservado para •
desde remotas tierras venian los hombres á imitar una ruina mas segura y completa si bien menos
y admirar las bellezas egipcias, como hacian los rapida, y existen muchos datos para suponer que
griegos, los romanos y los lidios. Oh ! qué habrá ha permanecido desde entonces exactamente en el
sido, cuando las pinturas aun hoy tan bellas reci- mismo estado en que quedó despues del incendio.
bieron los primeros toques del pincel ; cuando las ¡ Qué sentimiento tan solemne experimentamos al
estátuas que todavia respiran la vida del arte, consideramos situados en medio de ruinas que no
recibieron las primeras impresiones del cincel. ha tocado la mano del hombre desde la destruccion
Aquellos obeliscos y columnatas que aun ahora se de aquella noche, trescientos y veinte y nueve años
presentan tan estupendos y sublimes, ¡ cuán gran- antes del nacimiento de Jesucristo!
diosos debieron parecer el dia que Sesostris detuvo
¿ Visitaremos las ruinas de Palmira? Mas ay,
su carroza triunfal tirada por reyes para admirar que tambien alli la pesada mano del tiempo ha
su magestuoso esplendor, ó cuando los orgullosos dejado sus marcas indelebles sobre la faz de la
Faraones se postraron en adoracion humilde de- belleza. Ved ahi el que fué templo del Sol redulante de aquellos santuarios de la supersticion. cido á una masa informe de escombros y ruinas.
Otras naciones podrán ser celebradas por la belleza Parémonos á admirar lo que debió ser, pero antes
de sus producciones artísticas, pero el Egipto ocu- postrémonos ante aquel Poder Supremo que lanzó
pará _siempre el primer lugar en todo Jo que es en el espacio el globo luminoso de fuego para que
estupendo y grandioso: sus concepciones eran au- diera luz al universo, y que burlándose de la ignogustas y sus obras colosales. Sin embargo la ciu- rante supersticion de los idólatras, redujo á escomdad de las cien puertas yace en ruinas y ha desa- bros su templo, mandando luego al sol que conparecido hasta el último vestigio de su grandeza tinuase alumbrando con refulgente esplendor las
pasada. Tal es el estado de Egipto.
ruinas de su santuario. Pero detengámonos sin
Acaso puede decirse que no existen en Egipto embargo á admirar las largas columnatas entre las
monumentos antiguos tan intrínsicamente intere- cuales alhagan la vista bellas pilastras de mármol
santes como los de Persépolis. Nos acercamos á pariano, y cuyas columnas están llenas de inscripellos, y al divisar desde las llanuras que circundan ciones y sus capiteles adornados de flores; y paréla ciudad los restos gloriosos de sus palacios y monos á echar una rápida ojeada á sus sepulcros y
templos, anelamos saber quién en tiempos antiguos mausoleos, pues se hallan estos situados en medio
fué el que fundó aquellos edificios que desde la de la ciudad mas orgullosa del mundo recordando
elevada posicion que ocupan debieron dominar tan el poder de la muerte aun en medio de sus triunmagestuosamente los valles circunvecinos. Mas fos: entonces el recuerdo de Salomon su fundador,
cuán incierto es el eco del clarin de la fama, y de Cenobia su célebre reina y de la Ciudad del
cuán vana la gloria póstuma á la cual tantos aspi- Desierto, se desvanece como una estrella brillante
ran ! Aun la tradicion misma acierta apenas á en medio de un cielo borrascoso.
señalar su origen, y la historia cubriendo este
Pero aun no hemos acabado con el Oriente.
asunto de un oscuro velo abandona la investiga- Balbec rica y magnífica como el sol que adoraba,
cion. Los hechos de J amshid se hallan esculpidos clama ahora nuestra atencion y ciertamente la
sobre las paredes, y apenas cabe duda de que Ciro merece.
el Grande es alli representado bajo este nombre ;
Un viajero describió lo que resta de esta ciudad, depero no existen recuerdos auténticos. Colocados nominandola "una grande ruina," apelacion aproen la montaña, en medio de las ruinas mas gran- piada en todos sentidos. La arquitectura corintia
diosas, preguntamos ¿ donde estuvo situada la ciu- ha llegado alli al mas alto grado de esplendor y
dad? y se nos responde que no existió jamás, tan riqueza. Lamartine la llama "blonda de márcompleta es la desolacion y tan absoluta la des- mol." Su rotunda, su templo y su palacio, con
truccion que vemos por todas partes. Pero sí ha sus águilas de mármol, sus cornisas y atrevidos
. 'do; cada golpe de la azada descubre-reliquias
' '
ex1sti
arcos abovedados, encantan y sorprenden á un
de su existencia, aunque estas no son visibles sobre tiempo; pero la riqueza es demasiado profusa para
la superficie. ¡ Qué ruina tan completa y solemne excitar en la mente sentimientos propios de las
presenta á los ojos del viajero el palacio de las ruinas. Llenos de admiracion por las obras del
cuarenta pilastras ! Fué este la residencia de la arte, no nos perdemos en la solemnidad de la
magestad de Ciro? Fué acaso el pabellon del escena.
triunfo de Alejandro? Si fué; y lo que de él queda
Pero si un viajero procedente de alguna tierra
recuerda las devastaciones del conquistador.
distante, ó mas bien algun habitante de otro plaPasemos á la extremidad sur de la columnata neta, suponiendole constituido á semejanza nuestra
oriental: un monton inmenso de ruinas se presenta con facultades intelectuales extensas y cultivadas,
á nuestra vista; debajo de nuestros pies vemos una visitase nuestro globo, cuando hubiese a1nendido

DE lllSTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
su historia no hay duda que ante todo desearia
visitar las ruinas de Roma y Grecia. Roma, la
inmortal é imperial Roma, llamaria primero su
atencion • y entre sus ruinas sentiría nacer en él el
germen de una nueva vida, un nuevo espí~itu.
. Cómo desearia saludar los puros y azules cielos
~ajo los cuales recitab~ Virgilio sus inm~rtales
estrofas ! Cómo pasear1a el foro en que C1ceron
lanzaba el fuego de su elocuente y j11sta indignacion contra Catilina, encantando, convenciendo y
asombrando á sus oyentes con el poder irresistible
de su oratoria! Con qué ansia buscaria aquel
templo de la Libertad en que Rienzi juró p~otejer!a
en su último asilo ! Cón cuanto ardor tr1butar1a
homenaje su imaginacion á las orillas que blasonan
del heroismo de Régulo, del patriotismo de Camilo
y de la sabiduría de N urna Pompilio ! Roma
gloriosa é inmortal sobre la cual parece no tener
influencia el tiempo porque su fama no descansa
solo en los triunfos de la espada, y la mente ha
establecido para ella un imperio mas duradero que
el cimiento vacilante de los tronos, cual es el imperio de los sentimientos de humanidad y los elevadas in@piraciones de un destino inmortal. Alarico, Atila, y Gensérico, aunque arrebataron á
Roma su poder, no pudieron destruir su gloria.
Asi al considerar las ruinas de esta ciudad soberana, al paso que observamos lo que ha hecho la
mano del tiempo, no podemos menos de sentir que
hay algo sobre lo cual no tiene este influencia; un
imperio que no está destinado á la tumba.
Las ruinas de Roma se dividen en tres épocas.
Las de la antigua Roma; las de Roma durante la
edad media y las de Roma moderna; cada una de
ellas rodeada de una aureola de inmortalidad.
Puede asegurarse con verdad que no ha existido
jamás una nacion que presente un raudal tan continuo de elevado génio como Roma. Al examinar
los monumentos de otras ciudades nos vemos en la
precision de distinguir los que pertenecen á las
edades pasadas y á la época presente, porque el
merito comparativo de ellos establece por sí esta
distincion en desdoro siempre de los modernos;
pero en Roma todo es clásico. El Coliseo, el Panteon, el Arco de Constantino, y las columnas de
Trajano y Antonino son dignos de la Basílica de
San Pedro, y este magnífico templo es digno de
ellos.
Pero hemos ido insensiblemente llenando el espacio destinado á este articulo sin Laber aun hablado del pais mas digno que ningun otro de llamar
la atencion del observador: pues si Roma es gloriosa, si el encanto que rodea sus ruinas dá origen
á ideas y sentimientos nobles y sublimes, ¡ cuánto
mas brillantes son las que de~piertan las orillas de
Grecia! ¡ cuánto mayor el encanto que se eleva
cual otra Venus de las Cíclades, que cubre las montañas de Tesália, que consagra los valles de Delfos,
que reinR en la Morea y respira blandamente en
Argos y Eleusis ! No ! N anca existió un pais
tan glorioso como la Grecia. Se habla de escultura? Alli nació Fidias. ¿ De poesia? El
primero que encendió la antorcha del arte divino nació entre ellos, el ciego inmortal que hizo
vibrar las cuerdas de su lira sobre las ruinas de

287

Troya. ¿ Se habla de oratoria 7 la Grecia blasona
de ser cuna de Demóstenes, aquel cuyos pensamientos fogosos y enérgica elocuencia nadie _ha
igualado jamás desde entonces. ¿ Trátase de pintura? El grande Apeles, Zeuxis, y Parhasio eran
griegos; los hombres que engañaron á la natur~Jeza misma con su poder. ¿ Háblase de Matemáticas? Grecia poseyó á Euclides, cuyos problemas
son aun hoy la base de nuestros conocimientos
geométricos, habiendo ocupado su resolucion el e$pacio de tantos siglos que desde entonces transcurrieran. ¿ De Filosofia? Alli vieron la luz Sócrates
y Platon, y la piedad y virtudes del uno y. las
teorias atrevidas del otro han causado la admiracion de todas las edades. El padre de los Historiadores fué Griego; el Retórico mas distinguido
tambien lo fué. Y en fin, el Príncipe de los Guerreros, el mas puro de los Patriotas, el mas sabio
de los Legisladores, y el mas amable de los Moralistas fueron asimismo fruto de aquel suelo fértil
'
en héroes.
¡ Quien no desearía visitar las ruinas
de Grecia?
Grecia no ostenta como Roma monumentos de
gloría moderna, emblemas de grandeza actual, ni
promesas de poder futuro. Sin embargo es imposible pisar su suelo sin verse á cada paso rodeado
por los espíritus de los hombres grandes que un dia
la ilustraron. En los llanos de Maraton encontramos á Teseo y Miltiades; en el paso de las Termópilas á Leonidas. En Esparta á Agesilao, en Lebadia á Flofonio. En Platre á Aristides y Pausanias;
en una palabra apenas hay un palmo de tierra que
no sea clásico y consagrado por la historia, la
poesia ó la fama. Si buscamos ruinas sucede lo
mismo. Do quiera que volvamos la vista las vemos revestidas de magestad y gloria. En Atenas
tenemos el Acrópolis coronado por el Partenon, y
en la antigua ciudad el templo de Jupiter Olimpio
y el Ereccio. En Argolis descubrimos las reliquias
de las ciudades griegas mas antiguas. En Micenas
la Puerta de los Leones y el sepulcro de Agamemnon. Cada sitio se halla consagrado por algun mausoleo, algun templo, algun ;·esto desconocido
de antiguo poder. Tal era la Grecia en general y
Corinto era el emporio de Grecia, la proa y puerto
de todos sus estados. Alli florecia el comercio mas
que en ningun otro punto; alli se ele-vahan los
palacios mas magníficos, los templos mas bellos,
los teatros mas elegantes: veianse alli estátuas,
cariátides, columuas y capiteles tan preciosos, que
el mundo entero los aclamó como las obras mas
exquisitas que viera el sol, esforzándose en imitar
el estilo que llamaron " Corintio" en honor del
paraje en que tuvo origen. Si nos lo permitieran
los límites de un articulo hablaríamos aquí del
Acro-Corinthus cuya roca célebre se elevaba sobre
la llanura, dominando la tierra y el mar desde su
cumbre que coronaba el magnífico templo de Venu@.
Citariamos las bellas é interesantes leyendas que
ha enlazado la ¡ioesia con las sombrias y deliciosas
grutas de que se halla rodeada la fuente Pirene,
donde residian las musas entre las columnas de
mármol del templo de Neptuno, y donde se hallaban depositadas las carrozas del Dios de la mar y
1 de Anfitrita, tiradas por caballos cubiertos de oro

�288

EL INS1'llUCTOíl.

y adornados de cascos de marfil. ¡ Qué relatos tan
interesantes podrian hacerse en conexion con las
ruinas coríntias, los juegos Istmeos que se celebraban alli, y las estátuas de los vencedores que coronaban la avenida del templo de Neptuno reposando
en toda su gloria á la sombra del laurel y del pino.
Ciudad célebre fué Corinto. Alli los sabios se
reunian para conversar; fundaban escuelas y difundían largamente sus conocimientos en beneficio
de sus compatriotas. Los sabios de otros países
acudían alli para disfrutar de la compafiia de los
filósofos, y los hombres opulentos venian tambien
de todos los puntos de la Europa civilizada y del
Asia, á refinar el gusto y cultivar la inteligencia.
Causa melancolía el visitar aquellos parajes
donde algun día existieron naciones poderosas y
donde florecieron ciudades magníficas y opulentas,
y ver las obras mas noblea y grandiosas del ingenio
del hombre reducidas á la nada. Melancólico es ver
á la belleza reemplazad 11. siempre por la deformidad
y convertidos en polvo el trono mas firme, el cetro
mas fuerte, la columna mas elevada, y la estátua
mas perfecta. Y sin embargo en medio de este
sentimiento sirve de consuelo el recordar que el
iegenio que inventó estas bellezas, el espíritu que
se elevó á tan noble altura, bate sus alas en medio de
las ruinas, se burla de los estragos que ha hecho la
segur del tiempo, sobreviveá ladestruccion y erige su
propio mausoleo en la inmortalidad. La Virtud y la
Inteligencia desprecian los embates del Tiempo.
I

MOSAICO.
Sentimentaüsmo.
UN jóven sentimental habiendo visto un dia á una
muchacha derramar lágrimas, en un estado, á su
parecer, de grande excitacion, hizo que le presentasen á ella, no dudando que 111 fin había encontrado un espíritu congenia! y análogo al suyo.
"¿ Qué obra era la que os afectaba tan profunda.
mente la otra mañana?" le preguntó. "Os vi
derramar copiosas lagrimas. ¿ Era acaso la última
de B-- ?" "No sé que cosa es la última de
B-- " repuso ella, "pero puedo decir con verdad
que estaba haciendo una cosa que siempre me Lace

IIorar~staba pelando cebolw.s."
Preocupacion.
LA preocupacion ejerce tal influencia en la mente
del hombre que le hace ver las cosas bajo un aspecto
enteramente distinto y ageno de la realidad. Ella
nos hace llamar pródigo al generoso; al justo, rígido 6 severo; al desinteresado, imprudente; al
próvido, codicioso ; al económico, avaro ; al benévolo, débil ; al benéfico, ostentoso ; al patriota,
vanaglorioso; y al retirado egoísta. Al ambicioso
llamamos orgulloso; al que no lo es tenemos por
bajo. Por necio al filántropo; por extravagante
al filósofo; por indiscreto al ingénuo; por insidioso al circunspecto ; por obstinado al firme ; por
inconsistente al fácil; por audáz al determinado;

por servil al condescendiente; por despreciable al
qnieto ; por loco al entusiasta ; y por estúpido al
taciturno: al que es comunicativo le apellidamos
locuáz; al mediador, oficioso; al reservado, altanero ; al afable,.. deseoso de popularidad ; al religioso, hipócrita; al moralista, austero; al puntual,
preciso; gurrumino al que es atento con su mujer;
libertino al que lo es con las mujeres agenas; al
sabio, pesado; al chistoso, superficial; al vigoroso,
violento; al moderado, cobarde; al elocuente, falto
de lógica ; y al lógico, insípido.

Modo de ltacerse rico.
NADA hay mas sencillo que hacerse rico. Hé
aquí la receta. No os fieis ele nadie, no auxilies á
persona alguna; adquirid cuanto se os venga á las
manos y guardad lo que hayais adquirido: priváos
de toda clase de goces, y escatimad aun los artículos de primera neresidad tanto á vos mismo como
á los que de vos dependen. No seais amigo de
nadie ni tengáis á nadie por amigo: amontonad
rédito sobre rédito, usura sobre usura, Sed mezquino, miserable y despreciado de todos durante
veinte años, y es tan seguro que vendrá la riqueza
como lo es que la acompañarán la enfermedad y
los desengaños.

La luna de miel.
AUNQUE esta expresion es de uso muy general,
no hay muchos que sepan el orígen de donde procede, respecto á que no se halla explicacion alguno.
en los diccionarios y enciclopedias. Debe su orígen
á una costumbre de los Teutones, antiguo pueblo
de Alemania, quienes bebian un licor compuesto
con miel llamado metheglin, durante treinta días
despues de la boda. Los que ignoran este hecho
dan á dicha expresion, y no sin plausible funda- .
mento, un sentido figurado.

Lenguas muertas.
LAS costumbres escolásticas en tiempo de Plutarco
eran muy diferentes de las de nuestra época en
que la mayor parte de la juventud se pasa en
aprender las lenguas muertas. Los griegos que
tenían á todas las demos naciones por bárbaras,
despreciaban el uso de las lenguas extrangeras ;
así que uno de los primeros elementos de su educacion era el conocimiento de la naturaleza, y la
adaptacion de este conocimiento por medio de
preceptos morales á la promocion de las virtudes
públicas y privadas. Uon esta educacion liberal
el estudio estaba tan lejos de ser un peso para ellos
qne en muy poco tiempo venia á ser un hábito, y
las cuestiones filosóficas y observaciones críticas
sobre la humanidad formaban su conversacion usual.
Los niños tomaban entonces en la sociedad la parte
que toman hoy los hombres maduros é inteligentes,
y su conversacion era tan discreta y varonil, que
cuando llegaban á la edad viril y entraban en los
deberes del ciudadano, la transicion era para ellos
tan gradual y fácil que apenas se hacia sentir, y
desde luego se hallaban colocados en su propia esfera.

LOi\D HES:
EN LA rnrnENTA D.E CARLOS \\OOll, rorr1~'s COUIIT, PLEET STRfsET,

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                <text>Periódico enciclopédico de divulgación de historia antigua y moderna, noticias, literatura, artes, geografía, agricultura, comercio, finanzas, y tecnología. Editada por José María Jiménez de Alcalá. Primera revista ilustrada publicada en castellano en Londres por Carlos Wood.</text>
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                <text>Imprenta de Carlos Wood</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>N~ 94.

OCTUBRE.

1841.

GUERRA DE LAS COMUNIDADES DE CASTILLA.
EL dio. 23 de Enero de 1516, falleció en Mndrigalejo el rey católico Don Fernando. Atendiendo á
la incapacidad de su hija Doña Juana (o.pellidada
la loca) nom\Jró en su testamento sucesor á la
corona á su nieto Don Carlos de Austria (el famoso
Carlos V); pero encargó el gobierno hasta que
cumpliese los veinte años que prescribió su abuela
Isabel la Católica, al cardenal de España el célebre
Cisneros.
Apenas se babia sabido en Flandes la dolencia
del rey católico, los miembros del consejo del
príncipe enviaron á. España á su preceptor Adriano,
natural de Utrech y &lt;lean de Lovayna, con instrucciones secretas para impedir cualquiera intriga que
pudiese perjudicar á los derechos de Don Carlos¡
y luego que falleció Don Fernando hizo empeño
A&lt;lriano de apoderarse del gobierno de la monarquia en nombre de su alumno, hasta que este
pudiese venir en persona á encargarse de él. Como
Don Carlos no tenia aun la edad prescrita por el
testamento &lt;le Isabel, y por otra parte el abuelo
en el suyo dejaba el gobierno al cardenal de España hasta que cumpliese los veinte años, este se
opuso con teson, y no pudieron evitarse algunas
disensiones; pero luego se convinieron en gobernar
de acuerdo, aunque sus genios absolutamente &lt;'Ontrarios no eran los mas apropósito para el caso.
No faltaron sin embargo algunos descontentos, particularmente entre la principal nobleza, que quisieron oponerse á la regencia del cardenal, y exigieron les manifestase los poderes con que gobernaba
la monarquia. Cisneros procuró satisfacerles con
In disposicion testamentaria del rey Católico; pero
no dándose por satisfecI1os á pretexto de que siendo
Don Fernando un mero gobernador•, no po&lt;lia

delegar sus facultades, les hizo asomarse á la ventana ele su palacio, y seiíalándole3 un cuerpo &lt;le
dos mil hombres de tropas veteranas, formados en
batalla, con mechas encendidas y sosteni&lt;los por
una nu.merosa artilleria: "Hé aquí, pues, les dijo,
los poderes con que gobernaré la España hasta que
venga el príncipe Don Carlos.'~ Cisneros se hallaba entonces en Madrid adonde habia fijado lo
residencia de la corte; y en- aquella capital y su
calle del Sacramento, se conserva aun la casa que
fué palacio del Cardenal, cuya fachada que entonces tenia vistas al campo, representa el grabado
en la púgina siguiente.
Ci9neros correspondió dignamente á la confianza
depositada en él. Su gobierno firme pero ilustrado y juicioso, lleno de atenciones para con los
grandes, de oficiosos cuidados para con los pequeños, y de pruebas de aprecio hácia el mérito, es uu
modelo digno de proponerse á todos los ministros;
pero no por eso pudo libertarse de los tiros de lo.
envidia y la m:i.ledicencia. Murió en Roa cuando
pasaba á recibir á Don Carlos que llegaba de los
Países Bajos ; y dicen fué envenenado temiendo
sus émulos que suministrase al príncipe algunos
avisos saludables aunque perjudiciales ó. ciertll.
clase de personas.
Los principales sucesos que hicieron célebre el
reinado de Carlos I t fueron las comunidades de
Castilla ; su ri vali&lt;lad con Francisco I y prision de
este ; la aparicion de la secta Luterana, y el retiro de aquel prrncipe al monasterio de Yuste.
Don Carlos vivamente estrechado por los regentes
y el consejo de Castilla para que viniese á España
á tomar posesion de nnos estados que habían de
pertenecerle muy en breve, hu\Jo de abandonar los

• Don Fernando el Católico era rey de Aragon y gobernaba á Castilla despues de la muerte de Isabel á nombre de
esta reina, ó mas bien de su sucesor Carlos de Austria primer
monarca en quien se reunieron ambas coronas.

t Sabido es que el emperador Carlos era quinto en A le
manía, pero primero en la cronolo¡;ia de los reyes ~
Castilla.

'l'oM. Vlll.

�Ef, INS'l'llUCTOH, O HEl'EltTOIUO

'

Países Dajos, y desembnrcó eu Villaviciosa de Asturins en 19 de Setiembre del año de 1517; pero
apenas fué reconocido y jurado por lns Córtes del
reino, cuando la muerte de su abuelo, el emperador
Maximiliano, le llamó al trono imperial y á la
rica sucesion de los estados que poseia su casa en
Alemnnia.
Electo emperndor por la mayor parte de los
vocnles que componian el cuerpo germánico, y
precisado á partir de nuevo para coronarse en
Aquisgran, determinó convocar las Córtes del reino
1mra dar á conocer por gobernador en su ausencia
á su preceptor Adriano, entonces ya cardenal, y
exigir algunas sumas para los gastos del viaje, de
su coronacion y algunas otras necesidades que padecía el imperio; pero los castellanos que, contra
lo dispuesto por un capítulo de las Córtes de Burgos del año de 1511, veian ocupados por extranjeros los principales puestos y dignidades; que por
otrn parte teninn quizá bastantes motivos para
resentirse de lo. avaricia y rapacidad flamenca; y
sobre todo, que no podian sufrir lo. idea de que se
estrajese del reino cantidad alguna de numerario,
empezaron á dar muestras del descontento que de
algun tiempo encerraban en sus corazones. Yo. se
habian dejado percibir algunas centellas con motivo
de haberse conferido á Guillelmo Croy, señor de
Gevres, la dignidad primada arzobispal de Toledo;
y aun se habia puesto sobre las armas con pretexto
de prevenirse contra los moriscos que mantenían
correspondencia oculta con los africanos ; pero estos
movimientos no se creyeron por entonces dignos de
atencion, ni pasaron tampoco adelante, hasta que
Don Carlos convocó las Córtes en Santiago de
Galicia.
Esta resolucion desagrad6 notablemente, no solo
por el objeto, sino tambien por la novedad de celebrar en Galicia las Córtes de Castilla y Leon, cosll
nunca vista hasta entonces. Los procuradores de
Toledo, Salamanca y otras ciudades, quisieron
manifestar préviamente á Don Carlos cuanto, segun
las circunstan&lt;'ias, les parecia conducente al bien
del estado y á la quietud de los pueblos; y le
salieron al encuentro en Valladolid, donde se hallaba de paso para Santiago; pero informado privadamente de que querían se señalase otra ciudad
parn la celebracion de las Córtes; que no se pidiese
en ellas servicio alguno; que se prohibiese conferir
á extranjeros los empleos públicos; extraer moneda
del reino; y en una palabra, que se removiesen las
causas del descontento general; se excusó de oirlos
hasta Tordesil!as, adonde pasaba para despedirse
de su madre. Con este motivo se esparció la voz
de que intentaba llevársela consigo á Alemania, y
al punto se alborotó Valladolid. Mas de seis mil
hombres armados se reunieron inmediatamente en
la pinza á son de campana, gritando: Viva el rey y
mueran sus malos constjeros; y efectivamente, á no
haberse puesto en salvo el señor de Gevres y los
demas flamencos que le acompañaban, hubieran
desahogado en ellos su ojeriza de un modo bien
atroz. Algunos ligeros castigos intimidaron á los
amotinados, y toda su furia se calmó inmediatamente ; de suerte r¡ue Don Carlos pudo &lt;·ontinuar

su vinje ú Santiago sin la menor molestia ni inquietud.
Las Córtes se abrieron con efecto á principios de
Abril de 1520; pero despues de repetidas sesiones
nada pudo concluirse en ellas, porque los procuradores de Toledo, Salamanca, Sevilla, Córdoba,
Toro, Zamora, Aviln y otras ciudades, se negaron á
conceder el servicio, que era el objeto principal de
esta asamblea. Vivamente irritado Don Cúrlos,
trasladó las Córtes á la Coruña, y á 1iermitírselo
las circunstancias hubiera explicado su resentimiento con un castigo ejemplar de los procuradores; pero se contentó- por entonces con desterrar
al de Toledo, que fué el mas obstinado. Esto bastó
para que Toledo se sublevase repentinamente, acaudillado por uno de sus principales habitantes, llamado Juan de Padilla, y por su mujer Doña Mario
Pacheco; y las órdenes que expidió Don Carlos
para prender á los principales cabezas del tumulto
solo sirvieron para exasperar mas á los amotinados.
El 1&gt;opulacho irritado, no solo impidió la prision,
sino que hubiera asesinado al corregidor, alcayde
y alguacil mayor, á no haberse ellos puesto en fuga
con anticipacion. Los Comuneros (nombre que tomaron los insurgentes) en número de veinte mil
hombres, se apoderaron del alcázar y de las puertas
de la ciudad; arrojaron de ella á los ministros y
oficiales reales, y pusieron otros de su faccion :
pero mediaron algunos eclesiásticos, y con sus persuasiones consiguieron aplacar algun tanto los ánimos; de suerte que habiendo podido hallar los amotinados al corregidor, cuando este infeliz esperaba la
muerte, se contentaron con quitarle la vara, y volvérselo luego en nombre de la comunidad y del rey.
Las Córtes de la Coruña se concluyeron á principios de Mayo; y á pesar de la oposicion de un
grao número de ciudades, pudo conseguir Don Carlos un servicio de doscientos millones de maravedis
en tres años; pero no dejaron de insistir los procuradores en sus pretensiones de que d nadie se
le permitiese, pena de la vida, extraer del reino numemrio alguno ; que los empleos y dignidades se confiriesen únicamente á nacionales, despojando d ws e:i:tranjeros de las que, decían, haber usurpado ir¡justamente; y añadieron, que pues la escuadra estaba
pronta para hacerse d la vela, procurase S. M. volver
pronto de su viaje, aunque sin traer d su regreso

gentes e:i:trange-,•(U ; que pusiese su casa en el pié de
ecO'llom{a en que la ltabfrm tenido sus predecesores,
cercenando gastos inútiles y de mero lujo; y por
último, que fuesen españoles los sugetos á quienes en
su ausencia confiase el gobierno de la corona.
Las cosas sin embargo quedaron en el mismo
estado; y Don Carlos á su partida, despues de
exhortar á la paz á los tres brazos representantes
del reino, declaró gobernador de Castilla y Leon
al cardenal Adriano, asociado con el presidente y
chancillería de Valladolid; virey de Valencia á
Don Diego de Mendoza; justicia mayor de Aragon á Don Juan de Lanuza; y capitan general de
sus armas á. Don Antonio Fonseca. Represeutaron contra el nombramiento de gobernador; pero
Don Carlos no dió oidos, y se hizo á la vela en 20
del mismo mes.

HE IJ!STOHI,\, BELL.\S LETHAS Y .HITES.

A vista del poco fruto que habian producido las
servirla en medio de aquellas turbulencias, y toreclamaciones de los procuradores y de la agitacion
mando el nombre de la reina, decretaron la prision
en que se hallaba el reino, nadie podin prometerse
del presidente y oidores de la chancillería de Yallafavorables consecuencias; y efectivamente, el furor
&lt;lolid; pero estos ministros tuvieron In fortuna &lt;le
de los comuneros creció hasta un extremo inaudito.
recibir aviso, y pudieron salvarse bajo diferentEs
Bajo la voz y divisa del bien de la patria contra
disfraces. El cardenal mismo llegó á temer algun
los extranjeros que venian á desangrarla, ahorcó el
desacato hácia su persona y se refugió disfrazado
populacho de Segovia á varios alguaciles reales, 11!
tambien á Rioseco, desde donde dió parte ni prín11rocurador de Córtes Rodrigo de Tordesillas, y á
cipe Don Carlos del riesgo en que se hallaba la
otras personas. Zamora, acaudillada por su obispo
España y de cuán urgente era su venida. Tambien
Don Antonio de Acuña, cometió aun mayores atenle escribieron por su parte los comuneros, dando á
tados. Valladolid quiso ahorcar á sus procuralas c~sa~ el aspecto que les era mas favorable; pero
dores por haber consentido el donativo de los dosel prmc1pe, que se hallaba informado por los flacientos millones. Los comuneros de Madrid se
mencos que se habian refugiado en su patria
apoderaron del gobierno; le encomendaron á perhuyendo del peligro, contestó con suavidad y blansonas &lt;le su partido; y entregando el alcázar al
dura, prometiendo regresar en breve, y otorgar
licen&lt;'iado Castillo, le nombraron alcalde mayor de
cuanto le suplicaban. Sin embargo, al mismo
la villa. En una palabra, In insurreccion fué cotiempo encargó separadamente á la nobleza que
municándose de pueblo en pueblo con tal rapidez,
auxiliase á las justicias, y asoció al cardenal para
que en un momento se vieron sublevadas las ciuel go~ierno al almirante de Castilla Don Fndriquc
dades de Avila, Guadalajara, Cuenca, Medina del
Hennquez y al condestable Don Iñigo de Velasco.
Campo, Sigüenza, J a.en, Bneza, Alcalá, Leon y
Estas cartas produjeron el deseado efecto, y alotras innumerables. La gente que armaron, y los
gunas ciudades imitaron á Burgos, que fué la priauxilios que enviaban los comuneroR á cuantos los
mera en deponer las armas. Por otra parte los
necesitaban contra los realistas, pusieron al cardenobles de Castilla y Leon se pusieron al frente de
nal y &lt;lemas gobernadores en la mayor consternasus tropas, y con el refuerzo de los dernas realistas
cion y apuro, sin saber qué partido tomar. De
pudieron juntar un ejército ele diez mil y quinienesta inaccion se aprovecharon Padilla y otros cotos hombres que se acuarteló en Rioseco. El de
muneros poderosos para apoderarse de la reina
los comuneros constaba ya de diez mil infantes,
maure Doña Juana, á pretexto de ncaudillar la
cuatrocientos hombres de annns, y novecientos ragente que Toledo, Segovia y Madrid emiaban para : ballos, cuando se les reunió el obispo de Zamora ú
1

�202

'

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

la frente de novecientos hombres, clérigos la mayor
parte, armados y furibundos, y se l1izo fuerte en
Tordesillas. Mediaron entre ambos ejércitos algunas proposiciones de convenio; pero los comuneros, lejos de avenirse á cosa alguna, se pusieron con
todas sus fuerzas sobre Rioseco y presentaron la
-b ataUa á los realistas. Estos la rehusaTon; 1Jero
supieron aprovecharse de su imprudencia para
sorprenderlos y apodernrse de Torclesillas. En
desquite Juan de Padilln, á quien eligieron por su
gefe los comuneros, ocupó á Torre-Lobaton, villa
propia del almirante; pero con noticia de que los
l"Calistas, á las órdenes de los condes de Haro y
Oñate, pensaban atacarle en ella, trató de refugiarse á Toro, donde le era mas fácil oponer una
&lt;lcfensa vigorosa•.
Pero Haro conociendo cuan fatales consecuen&lt;cias podria traer el dejar escapar ú Padilla, marcl1ó
con tal rapidez al frente de su caballería, que le
alcanzó cerca de Villalar, y sin esperar á que llegase la infanteria, comenzó desde luego el ataque.
El ejército de Padilla, fatigado y ilesanimado por
la celeridad de su retirada que los mas tenian por
fuga, atravesaba en aquel momento una tierra labrada, que de resultas de un fuerte aguacero que
babia caído y continuaba aun, estaba tan esponjosa
cque los soldados se hundían hasta las rodillas á
cada paso, quedando asi expuestos al fuego de
algunas piezas de campaña que traian consigo los
Tealistas. '!'odas estas circunstancias intimidaron
e.le tal modo á aquellas tropas bisoñas, que sin
:hacer frente al enemigo ni ofrecer Tesistencia alguna huyeron en la mayor confusion. Padilla
J1izo los mayores esfuerzos pt\ra rehacerlas, desplegando mucha energia y extraordinario valor; pero
todo fué en vano; el temor los hizo sordos á sus
Tuegos y amenazas, visto lo cual y resuelto á no
gobrevi vir á la humillacion de aquel dia y la ruina
de su -partido, se arrojó en lo mas espeso de las
'filas enemigas, y habiendo sido'herido y derribado
1:lel caballo, fué hecho prisionero y con él la mayor
parte de sus oficiales superi-0res. Los soldados
Tecibieron p-ermiso para retirarse sin sufrir daño
-alguno, siendo demasiado generosos los nobles pura
úar muerte á hombres que entregaban las armas,
•m encono de los realistas no permitió que "Padilla
permaneciese largo tiempo ignorante de la suerte
que le e~taba reservada. El dia siguiente á aquel
en que cay6 en manos de sus enemigos, fué condenado á perder fa cabeza aunque sin formacion de
,causa, considerándose el crímen de -rebeldia suficientemente notorio para excusar la formalidad de
un proceso. El dia 24 de Abrit de 1521 fué condu-cido al paraje de la ejecucion, y con él Don Juan
·B ravo y Don Francisco Maldonado, comandante
el primero de las tropas segovianas y el segundo
,de las de S&amp;lamanca. Padilla vfó acercarse la'\
'hora ele su muerte con calma é inflexible fortaleza;
y cuando Bravo, que murió con él, expresó su inclignacion al oirse apellidar traidor, le reconvino el
primero diciendole, "Señor Juan Bravo ayer era

• .~D!}UCtiJ.

DE IIlSTORIA, BELLAS LE'l'RAS y ARTES,

dia de manifestar el espíritu de un caballero ; h oy
solo nos toca morir con la resignacion de cristianos."
Habiendo obtenido licencia para escribir á su
mujer y á la comunidad de Toledo, pueblo de su
nacimiento, dirigió á la primera una carta llena de
virtuosa ternura y dignidad, y otra á la segunda
en la cual brillaba el entusiasmo y noble orgullo
de uno que se consideraba como mártir de su patria.
La carta á su mujer decía: " Señora.-Si vuestra pena no me lastimara mas
que mi muerte, yo me tudera enteramente por
bien aventurado. Que siendo á todos tan cierto,
señalado bien hace Dios al que la tlá tal, aunque
sea de muchos plañida, y del recibirla en algun
servicio, Quisiera tener mas espacio del que tengo
para escribiros algunas cosas para vuestro consuelo:
ni á mi me lo dan, ni yo querria mas dilacion en
recibir h\ corona que espero. Vos, spñora, como
cuerda llora vuestra desdicha y no mi muerte, que
siendo ella tnn justa de nadie debe ser llorada,
Mi ánima, pues ya otra cosa no tengo, dejo en
vuestras manos. Vos señora Ju haced con ella
como con la cosa que mas os quiso. A Pero Lo¡1ez
mi señor no escribo, porque no oso, que aunque fui
su hijo en osar perder la vida no fuí su heredero en
la ventura. No quiero mas· dilatar por no dar
pena al verdugo que me espera, y por no dar sospecha que por alargar la vida alargo la carta. Mi
criado Sossa, como te$tigo de vista é de lo secreto
de mi -voluntad, os dirá lo &lt;lemas que aquí falta, y
asi quedo dejando esta pena, esperando el cuchillo
de vuestro dolor y &lt;le mi descanso."
Ln otra carta, dirigida á la comunidad de 'foledo, decia~" A tí corona de España y luz de todo el mundo:
desde los alt&lt;,s g-0dos muy libertada. A tí, que
por derramamientos de sangres extrañas, como de
las tuyas, cobraste libertad para tí y para tus
vecinas ciudades. Tu legítimo hijo Juan .de Padilla te hago saber como con la sangre de mi
cuerpo se refrescan tus victorias antepasadas. Si
mi ventura no me dejó poner mis hechos entre tus
nombradas hazañas, ht culpa fué en mi mala dicha
y no en mi buena voluntad ; la cual como á madre
te requiero me recibas, pues Dios no me dió mas
que perder por tí de lo que aventure, Mas me
pesa de tu sentimiento que de mi vida : pero mira
que son veces de la fortuna que jamas tienen sosiego. Solo voy con un consuelo muy alegre, que
yo.el menor de los tuyos muero por ti: é que tu
has criado á tus pechos á quien p-0dria to!llar enmienda d.e mi agravio, Muchas lenguas habrá
que mi muerte contarán, que aun yo no la sé aunque la tengo bien cerca; mi fin te dará testimonio
de mi deseo. l\Ii ánimo te encomiendo como patrona de la cristiandad : del cuerpo no digo nada,
pues ya no es mio, ni puedo mas escribir porque al
punto que esta acabo tengo á la garganta el cuchillo con mas pasion de tu enojo que temor de rui
penat,"

t l'.

parte 1 .

de Sandoval.

l listoria del emperador Carlos V,

203

Despues de haber escrito estas dos cartas se 1 los ánimos del pueblo en tan perpétua ~gitacion,
no tenian lu"ar de templarse sus pasiones, h'.1sometió tranquilamente á 8U suerte. "La mayor
que
b
,
ODIO.
ciendolo
insensiule á los peligros a ~ue se e~p
parte de los historiadores españoles," di_ce Roresistiendo solo á la autoridad imperial. Mientras
bertson, "acostumbrados á ideas de gob1~rno y
el ejército realista se hallaba empl~ad_o en Navarra,
ele poder real muy diferentes de las de Padilla, se
los regentes no pudieron reducir a ~o!edo por
han apresurado de tal modo á _conden~r la causa
hicieron, ya
f uerza, S1· endo vanos cuantos esfuerzos
que babia abrazado, que descu~daron o acaso te. D ~ l\:[ .
,. . . el prestiaio
que tema ona• &lt;l arrn
mieron hacer justicia á sus virtudes ; y caluro.
para uismmmr
e
con el pueblo, ya 1&gt;ara gauarla_ á su part1 o con
niando su memoria han procurado privarle de la
grandes promesas y la iutervenc1ou de su hermano
compasion que rara vez se niega á los reos ilus, de Mondeiar
tres."
e1 marques
• · Despues de haber .ar,
rojado á los franceses de N_ª:~ªr,ra, parte. del CJer:
La victoria de Villalar fué tau decisiva como
cito volvió á Castilla y sitio a Toledo, pero m
completa. Valladolid la mas celosa de las ciudaaun esto domó el intrépido y obstinado valor ele
des sublevadas, abrió inmediatamente sus puertas
Doña Maria. Defendió la ciudad con el n111~-or
á los vencedores y habiendo sido tratada con
. su teson, sus tropas batieron á los realistas en ~1femucha clemencia' por los regentes, s1gmeron
rentes salidas y nada se adel~ntó en el asedio de
ejemplo Medina del Campo, Segovia, y varias otras
la plaza bast~ que dejó de auxiliarla el ~!ero, á
ciudades. Este desbarate repentino de una conquien babia ofendido altamente con sus violentas
federacion ocasionada no por causas triviales sino
exacciones. Asi que tuvo este noticia de la muerte
JJOr quejas sólidamente fundadas, eu la cual el
de Guillermo de Croy, arzobispo de Toled~, c~yo
pueblo en masa babia tomado parte y q~e tuvo
. . t o a' esta dignidad era la prmc1p11l
a d vemmien
sobrado tiempo de adquirir un grado c~ns_1derable
causa de su encono por ser extraojero, y ~up~ que
de órden y consistencia en el establec1m1ento de
el emperador había nombrado para sust1tmrle á
un plau regular de gobierno, es la. ~rt'.eba m~yor
un castellano, se declaró abiertament~ cont:,L
de la incapacidad de los que la dmg1eron, o de
ello, persuadiendo al pueblo _de que Dona Mana
alguna discordia secreta entre sus miei1!bro~. Aunclebia la influencia de que disfrutaba á enca~1t~que parte del ejército por el cual habrnn sido submientos y brujerias, en las cual:s In _as1stm
yugados, tu,vo que marchar hácia Navarra pocos
un espíritu maligno que la acompanaba s1emp1e
dias despues de la batalla de Villalar para detener
bajo la forma de una esclava negra, y que los conel progreso de los franceses en aquel reino, no fué
posible inducir á los desanimados comuneros de
sejos de esta habían regul~do enter~men~e. su
conducta. La crédula multitud, á quien la 11nCastilla á que volviesen á tomar las armas, apropaciencia de un largo bloqueo y la poca esvechándose de la oportunidad favorable que se les
peranza de obtener socorro hacian desear la puz,
lHesentaba para asegurar los derec?os y privilegios
tomó las armas contra e,lla, y arrojándola d~ la
que tanto parecían anelar. La &lt;:uclad ~e Toledo
ciudad, puso á esta en poder de los reahs~a~
sin embargo, estimulada por Dona Maria de Pa1 &lt;&gt;6 de Octubre de 1521, Doña Maria se retuo
checo viuda de Padilla, que en lugar de lamentar
ciudadela donde se defendió con admirable
la de;graciada suerte de su esposo con feminil puconstancia cuatro meses mas; hasta que reducida
silanimidad se preparó á vengar su muerte y continuar defe;diendo la causa por la cual babia aquel
ya al último extremo, se escapó disfrazada, huyendo
¡lerecido, merece ser citada como una_ ex~epcion
á Portugal donde tenia varios parientes y donde
honorífica. Respeto á su sexo, y admuac1on por
permaneció el resto de sus dias,
.,
su valor y habilidad, unidos á una fuerte simpatia
La ciudadela se entregó inmediatamente y vol no
por sus desgracias, y veneracion por la memoria
á renacer en Castilla la tranquilidad. Así acabó
de su espo~o, aseguraron á Doifa ~~ria de Padilla la célebre guerra de las comunidades que, como
el mismo ascendiente sobre el espmtu del pueblo
todas las insurrecciones desgraciadas, solo contrique aquel había disfrutado, y la prudencia y valor
buyó á consolidar y extender el poder de lo. co'.ona
con que obró justificaron plenamente la confianza
que pretendia moderar y enfrenar. Las _Cor_tes
depositada en ella. Escribió al general francé~ en
continuaron aun formando parte de la const1tuc10n
Navarra para inducirle á que iovadiese la Castilla,
castellana, y eran couvocádas siern¡,re que. el , rey
ofreciendole una poderosa y activa cooperacion :
necesitaba dinero; pero en vez de adherir a la
procuró por medio de cartas y emisarios reanimar
antigua y cautelosa forma de examinar y proveer
el espíritu de las demus ciudades: organizó tropas,
al remedio de los males públicos antes de conceder
y exigió un fuerte subsidio del clero de la catedral
subsidio alguno, se introdujo la cortesana cospara mantenerlas en pié de guerra, Emp_leó cuanto~
tumbre de empezar votando un donativo, y el momedios le pareciernn oportunos para mteresar e
narca, habiendo obtenido lo que deseaba, no les
i nfiaruar al pueblo. Para este fin mandó que sus
daba luaar de entrar en investigaciones, ó intentar
..
tropas en lugar de banderas usaran crucifijos, como
reformas" perjudiciales á su autoridad. Los privisi se hallasen empeñadas en una guerra contra
legios y fueros que habian disfrutado las ~iudades
infieles y enemigos de la religion; paseaba las calles
fueron gradualmente circunscritos ó abohdos; su
de Toledo con su hijo, niño aun, vestido de luto
comercio empezó desde entonces á declinar ; y
riguroso, y sentado en una mula, llevando delante
viniendo á ser de dia en dia menos ricas Y popude él una bandera que representaba el suplicio de
losas, perdieron el JJOder é influencia que habiun
,u padre. Por todos estos medios logró mantener ' adquirido e,n las Córtes.

.

: 1:

�EJ. INSTHUCTOR, O llEPERTOHIO

LOS GITANOS.

CAlIPAlIBNTO DE GITANOS,

EN el tomo primero de este periódico, se dió una
breve noticia de los gitanos, pero como el interés
que excita esta raza singular, que en medio de los
continuos cambios de una sociedad progresiva, á
pesar de la variedad de opiniones y costumbres que
traen consigo las circunstancias generales y locales
de ca&lt;la pais, consenan sin embargo las suyas sin
lll menor alteracion, transmitiendo de padres á
]1ijos el amor á la vida errante y nómada que originalmente practicaron: como el interés que excita,
decimos, esta extraña raza no puede sino aumentar
de dia en dia, nos hemos aprovechado de la publicacion reciente de una obra que tiene por objeto
trazar la historia de los gitanos de España, sus
costumbres y carácter para volver á insertar en
nuestras columnas algunos pormenores curiosos
relativos á ellos. El autor es un hwlés llamado
Mr. Borrow, agente de la sociedad bíblica de Londres, la cual, como ya sabrán nuestros lectores
. personas de su confianza á diferentes países'
envia
y regiones con el objeto de diseminar el conoC'imiento ele los sagrados escritos que prévinmente
traducen á la lengua del país que se proponen

convertir. La experiencia ha demostrado de cuauta
utilidad son estas misiones en los paises salvajes y
los semibárbaros, donde la supersticion idólatra se
opone á la morigeracion de las costumbres excitando la ferocidad natural de los habitantes, pero
no es á nuestro entender, igualmente oportuna esta
oficiosidad en un pais culto, donde es reconocida
y acatada la religion que fundó el Hijo de Dio,,
tanto mas cuanto instigados por el deseo de propagar sus doctrinas y hacerse prosélitos, atacan
frente á frente las creencias y sentimientos arraigados por la práctica de siglos. Mr, Borrow, (á
quien conoció en Madrid el que escribe) durante
una permanencia de cinco años en España, viendo
que sus esfuerzos eran inútiles con la masa general
del pueblo, dedicó su atencion á la conversion de
los gitanos residentes en la península : dedicóse
á estudiar sus costumbres y carácter, mezclándose
y viviendo con ellos, y procurando ganar su confianza á fin de adquirir mayor ascendiente en su
ánimo, y aun tradujo parte de la biblia en su
lengua ó jerigonza llamada romanía, cuya tracluccion imprimió en Madrid en 1838. De esta ohm

DE JllSTORIA, BELLAS LETHAS Y ARTES.

y uc una excelente memoria publicada hace pocos
años en Barcelona, tomaremos la mayor parte de
este artículo.
La residencia principal de los gitanos, llama~os
Gypsies en Inglaterra, Czingarioa en Alemama,
Boliemios en Francia, Húngaros en algunos otros
países, y Zi11gali en Italia, es en los r_no~tes de la
Transilvanio. en los confines de las provmcias turcas
y de la Austria. Manifestáronse en Hungria y
Bohemia hácia el año 1417; pero aun cuando la
época de su aparicion es tan r~ciente, se _ignora
todavia su verdadera procedencia. Esta circunstancia es aun mas extraordinaria considerando el
crecido número de ellos que vagan por la Europa.
No es fácil dar una noticia estadístico. de esta raza
ambulante, y loe autores que han tratado de ellos
dan un total muy diferente, fijando algunos el de
cien mil, y haciendolo otros ascender á doscientos
y veinte mil. La mayor parte se halla en la
Valaquia. En Persia hay muchos, y por todo
el oriente son designados con el nombre de Zingaros. Los gitanos manifiestan en todas partes
las mismas propensiones, observan las mismas costumbres y modo de vivir, y hablan el mismo idioma.
Su aspecto es decididamente oriental. El color
de su tez es moreno ó tostado, los ojos y el cabello
negro, y el cuerpo simétrico y bien proporcionado.
Mr. Borrow los llama "la raza mas hermosa del
mundo ;" pero esta belleza desaparece muy temprano, tanto por la dureza de su modo de vivir,
cuanto, probablemente, por la hereditaria precocidad oriental de su constitucion. Los gitanos
casi universalmente observan una vida errante, y
en general ganan su vida en fabricar chucherías
de hierro, cajas de cuerno, cestos y otros objetos :
en la Valequia se les ocupa en recoger el oro en
el Olt, el Doriza, &amp;c., y otros sirven de marmitones,
siendo esta la causa principal de la suciedad de
las cocinas de Valaquia. Algunos se dedican no
obstante á ocupaciones mas agradables, pues dotados de un oido fino y delicado son muy apropósito para la músic11, á la que se manifiestan muy
aficionados, asi es que casi todos los músicos de
aquel pais son gitanos, y muchos tocan varios instrumentos, sin tener principio alguno del arte. En
Moscow algunos gitanos han siclo tan afortunados
en sus ocupaciones, que han llegado á adquirir
consiclerable opulencia, viviendo consiguientemente
en casas elegantes, y arrastrando su coche ; pero
estas son excepciones muy escasas de la regla
general.
Por el carácter, apariencia y lenguaje de los
gitanos se colige que probablemente vinieron de la
India. Cuando pasaron á Europa se digeron cristianos de Egipto expelidos por los saracenos, por
cuyo medio obtuvieron mejor acogida ; pero este
relato era enteramente falso. No tienen religion
propia, ó mas bien les son indiferentes todas las
religiones, y en la historia no resulta que hubiese
jamas en Egipto una emigracion como la que ellos
pintan. El nombre de Zingali, que es el que ellos
mismos usan en su idioma, significa "Hombres
negros del Zindo ó Indo," y es probable que procediesen de aquella parte de Asia. Algunos autores

mantienen que los zingalis eran simplemente una
tribu de Indos expatriados por Tamerlan; pero en
realidad está probado por los escritos de los autores
orientales, que ya en tiempo de Tam~rlan constituian una raza tan distinta en la India, como lo
es actualmente en Europa, observando la misma
vida errante y depredatoria. Su origen permanece
pue~ todavia envuelto en incertidumbre. Algunos
han intentado resolver el problema considerándolos
como una de las tribus escarriadas de Israel, Y sus
hábitos son ciertamente mas análogos á los árabes
que los indios: pero al fin todo esto no pasa de
congeturas, y habiendo conseguido rastrar su pro:
cedencia hasta la India, deberemos detenernos aqu1
y dudar.
.
.
Cualquiera que fuese la causa que les mduJO á
abandonar el Asia y venir á Europa, lo cierto es
que empezaron á emigrar en numerosas b~ndadas
desde el Este para el Oeste, durante el siglo xv.
Sus hábitos son tan peculiares como extraños :
bautizan comunmente ellos mismos á sus hijos en
una casa pública con ceremonias profanas é indecentes · forman enlaces aun antes de estar en
'
. les paedad nubil,
y los disuelven cuando meJOT
rece no siendo cosa rara ver gitanas rodeadas de
hijos' habidos de diferentes padres. He aqm. 1a
descripcion que hace Mr. Borrow de una l&gt;oda á
que asistió personalmente.
" Despues de mucho comer, beber y c~ntar en
casa de la novia, salieron todos á la calle e_n un
estado de excitacion dificil de pintar. Segumn á
los novios sus nmigos y parientes mas cercanos ;
y á estos una turba de gitanos dando voces. Y
chillidos espantosos, disparando escopetas y pistolas, y alborotando el pueblo con t_an desusado
estrépito el cual aumentaban los ladridos de todos
los perros de la aldea. Concluida la ceremonia
volvieron del mismo modo que habían ido. Durante el resto del dia no se hizo otra cosa que
comer, beber, cantar y bailar, pero lo mas singular
de la funcion estaba reservado para la noche. Habían comprado á mucho coste una enorme cantidad de dulces, cinco ó seis arrobas, no para lisonjear el paladar, sino para un objeto exclusivamente
gitano. Con estos dulces, de todas clases y formas,
lJero principalmente yemas, cubrieron el piso de
una sala grande, dando á esta alfombra azucarosa
una profundidad por lo menos de tres pulgadas.
A una señal convenida entraron en esta sala los
novios, seguidos por la tropa entera de gitanos de
ambos sexos, y se pusieron á bailar el romaU, danza
peculiar de la tribu. Es casi imposible dar al
lector una idea de aquella escena singular. A los
pocos minutos los dulces se hallaban reducidos á
polvo 6 mas bien á barro, y las piernas de los
bailarines aparecían salpicadas hasta las rodillas
con azucar, frutas y yemas de huevo. La algazara
frenética se hacia. por momentos mas terrible : los
hombres brincando con extraordinaria fuerza. muscular, acompañaban sus movimientos grotescos con
altisonanted relinchos, rebuznos y cantos de gallo :
mientras que las gitanas castañeteaban los dedos
de un modo que les es peculiar, pro&lt;lucienclo un
sonido tan fuerte como el de un par &lt;le castañuelas

�:206

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

efecti rns, y torciendo el cuerpo en toda clase de
actitudes obscenas, lo cual acompañaban con palabras r¡ue la decencia prohibe repetir. En un
rincon de la pieza brincaba á su placer el gitano
Sebastianillo que acababa de llegar del presidio
de Melilla, tocando al mismo tiempo la guitarra
con frenético entusiasmo, y cantando al son de
suR destempladas cuerdas la version gitanesca del
.Mambrú. La fiesta dttra tres .clias, al cabo de los
cuales la mayor parte de lo que posee el nóvio ha
sido expendido en esta desenfrenada disipacion.
Paco, el gitano de Badajoz, atribuía su ruina á
la profusion y gastos de su boda, y muchos otros
me confesaron estar en el mismo caso. Decian
que durante los tres dias de la boda parecían hallarse bajo la influencia de una especie de delirio,
siendo su principal objeto ó deseo el disipar su
hacienda; algunos han llevado In extravagancia
al punto de arrojar dinero á puñados por la ventana á la calle. Por supuesto que mientras dura
la funcion tienen casa y mesa abierta, y que todo
d que llega es obsequiado con una liberalidad que
no conoce límites."
Los gitanos son muy iracundos, y su enojo llega
o.menudo hasta el furor; charlatanes y sobre todo
embusteros, casi siempre están en disputa, y lo
que dá lugar á esta desunion es su aficion á los
Ii cores fuertes. .A pesar de la abyeccion en que se
miran en la sociedad, son vanos, tienen el mayor
respeto á ciertas familias de entre ellos que llaman
Vaivodas, y entre las que escogen un indivíduo á
quien dan el título de jefe. La ceremonia con
que le inauguran se reduce á hacerle dar tres veces
vuelta al derredor de sus chozas, en medio de espantosos gritos. Los jefes son los custodios de
ciertos privilegios que se les concedieron hácia el
aiio 1600, y los Czingarios de Transilvania se envanecen mucho de ellos.
Ademas de su general depravacion, tienen diferentes grados de infamia, siendolo algunos en
tanto grado que merecen el desprecio de toda la
tríbu, y de estos entresacan los verdugos, que
cumplen con suma complacencia su oficio. Inventan instrumentos atormentadores, y se deleitan
ferozmente en anunciar á las víctimas el pormenor
del suplicio que las aguarda.
Su idioma es una mezcla de palabras búlgaras,
húngaras, árabes y de otros dialectos de Oriente,
de manera que el que esté versado en las lenguas orientales puede entender bien su guirigai.
l\Ir. Borrow dá en su obra un extenso vocabulario
del dialecto gitano en el cual encuentra mucha
analogia con el sanscrito ó lengua docta de la
India, proporcionando nsi otra prueba de que esta
raza vagabunda es originaria del Indostán. Tambien presenta algunas muestras de su poesía ó mas
bien canciones, las cuales, como es fácil suponer,
son todas de un carácter extravagante y desenfrenado. Los gitanos aprenden fácil y prontamente,
y adoptan el idioma del pueblo r.erca del cual
tratan de establecerse. No tienen escuelas y son
poco aptos para la disciplina é instruccion.
En 'l'ransilvania es tolerable su situacion social,
¡mes disfrutan de privilegios que hasta cierto punto

los elevan á la clase de ciudadanos, al pa~o que
en Valaquia y Moldavia son esclavos. Una parte
de ellos pertenece al gobierno, y la otra á lo~ individuos; se compran y venden generalmente por
quinientos á seiscientos duros; pero rara vez son
públicas estas ventas. Los gitanos que pertenecen
al gobierno pueden vagar por donde quieran, obligándose á no salir del pnis y á pagar una cuota
anual de cuarenta duros por cada gitano de diez
y seis años, cantidad que se proporcionan recogiendo oro en la madre de los rios. Los que pertenecen á los boyardos, desempeñan las ocupaciones
que sus amos les prescriben, sirviendo comunmente
de criados y viñadores. No se molesta á un boyardo
porque mate á uno de sus gitanos, y un extranjero
que lo haga tampoco sufre otro castigo que el de
una multa de noventa florines. Rara vez cometen
los gitanos grandes crímenes, pero muy amenudo
son reos de delitos. Por los mas graves se les
aplica la pena de cierto número de palos en las
plantas de los piés, y por los mas leves se les
pone una máscara de hierro por mas ó menos
tiempo, que ademas de lo que les incomoda, les
estorba comer y beber. Por las rnterias se les dá
otro género de castigo, que consiste en meterles el
pescuezo y el brazo en una tabla abierta que tienen
que llevar por cierto tiempo ; castigo que presenta
alguna analogia con la horca romana y el collar
de los chinos.
Sobre el origen de los gitanos de España son
varias las opiniones. El erudito P. Feijoo les
asigna nl parecer el mismo que queda indicado,
diciendo que por los años de 1417 aparecieron
por la primera vez divididos en bandas en Alemania, de donde fueron espnrciendose á los reinos
de España y Francia, diciendose procedentes de
una provincia de Egipto. El P. Martín del Rio,
sobre la fé de Aventino, escritor de los anales de
los hoyos, cree que esta gente vino de Esclavonia;
y últimamente en la excelente memoria publicada
en Barcelona á que aludimos al principio de este
artículo, se les cree procedentes de las tribus
árabes establecidas en España despues de la conquista, las cuales oriundas de los desiertos del
Yemen, y comprendidas en el califato de Egipto,
llevaban la denominacion de egipcios, para distinguirlas de las otras tribus bárbaras venidas de los
reinos de Fez y de .Marruecos, capitaneadas por
los príncipes Almozados, los cuales se conocían
particularmente con el nombre de moros, y que
despues por los desastres de In guerra, corrieron
i¡;ual suerte y llevaron una misma denominacion,
sustrayendose á fuerza de constancia á las sucesivas
persecuciones del vencedor.
Esta raza condenada continuamente á la humillacion y rechazada de todas las profesiones por
un juicio inexorable, conserva en la misma nbyeccion en que la han colocado la opinion y las
leyes, un carácter de independencia que admira y
una inmutable predileccion hácia las miserias de
la vida nómada. .A.si es que estas gentes han despreciado muchas veces ofrecimientos que se les
han hecho con el fin de procurarles un oficio po
medio del cual pudiesen disfrutar ellos y sus fü-

2()7

DE HISTOHIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.
milias de una honrosa subsi6tencia; sus pr-0pios
hijos han manifestado tambien igual aversion al
trabajo y á todas• !ns condiciones por medio de la~
cuales se adquiere ó conserva la fortuna~ pues s1
se ha tratado de recoger de entre ellos algun niño
de tierna edad, despues de haberle educado con
esmero en las escuelas públicas, el gusto ó mas
bien la pasion de la independencia se ha visto
contra toda esperan.za crecer en él con la. edad ;
y cuando _parecía que el término de la educacion
hubiera podido ser un antemural bastante poderoso
para presenarle de los hábitos de la gitanería,
ha desaparecido para mezclarse en una banda
de gitanos y volver á adoptar su traje y costumLres.
Manifiestan estos disposicion, paciencia y habilidad en todo lo que hacen, ó mejor en todo aq¡1ello
que se les permite hacer. Son diestros en los ejercicios corporales, manejan perfectamente un caballo, son amantes de la música, de la poesía y
de todo cuanto prueba una imaginacion pronta y
sagazc. En medio de su miseria se muestran hospitalarios, compasivos y generosos, y casi podría
decirse que los vicios que los dominan son el resultado de su pobre condícion.
Resulta del mismo aislamiento en que se encuentran colocados, que habiendo contra.ido el hábito
de considerarse en guerra abierta contra los pueblos
entre los cuales vivaquean, han adquirido una astucia inconcebible para tratar sus negocios y concluirlos con ventaja. Concurren á todas las ferias,
donde ejercen con maña y siempre con éxito el
oficio de chalanes, presentando con una confianza
extraordinaria animales viciosos, viejos y llenos de
fatiga, bajo la apariencia de fuerza y juventud,
valiendose al efecto de mil pequeños secretos para
obrar una metamórfosis temporal en un mulo, asno
ó caballo, enganchando al comprador con todos los
rodeos y bellaqueriasimaginables, invocando cuando
les viene á pelo á todos los santos del paraiso en
apoyo de su buena fé, y á fuerza de paciencia y
ardides, consiguen engañar al hombre mas entendido y de mas prevencion. Concluida la féria no
les queda otro negocio que hacer, sino repartirse
las ganancias ó descansar, y en seguida se retiran
á sus habitaciones acostumbradas, esto es, á una
choza en· el fondo de alguna quebrada, al pié de
los peñascos, ó en lo mas espeso de un bosque.
Sin embargo á pesar de la uniformidad de sus
costumbres, debemos considerar su raza como dividida en muchas tríbus mas ó menos numerosas,
entre las cuales se encuentra la fortuna repartida
con desigualdad, y por lo tanto existen notables
diferencias en su trRje, en su bienestar, y hasta
en la satisfaccion de sus inclinaciones. Verdad es
que en España los gitanos no son tan afortunados
como algunos de los czingarios de Moscow de que
hemos hablado antes, pero con todo los que pueblan
las montañas de Cataluña ó recorren los llanos
de Castilla, son por cierto bien diferentes de los
habitantes del barrio de Triana en Sevilla y de
las ricas campiñas de Murcia y Granada. La influencia apacible del clima meridional, el brillo
constante de un hermoso cielo, la facilidad de pro0

To:u. VIII.

porcionarse subsistencia agradable y á poca costa~
y hasta el mayor acceso y roce cont!nuo con .ia
sociedad civilizada, contribuye á modificar su aislamiento y costumbres sebá~i:as ! dañinas, -~r:s•
tándoles un carácter de ongrnahdad alhaguena,
que el inimitable Cervantes supo describir con su
exquisita gracia en la. novela de In "Gitani!la."
Míranse amenudo en aquellas .ciudades correr las
calles y plazas públicas, bandadas de majas ó gitanas rodeadas de algunos curiosos que escuchan
sin reflexion los disparates que ellas profieren en
tono profético y ridículo bajo el nombre de bue11a
ventura, en tanto que ellos se ejercitan en el contrabando y merodeo, ó bien extienden su petulancia.. hasta pregonar remedios empíricos para.
toda clase de males, y otros prodigios que no dejan
de tener acogida en pueblos dotados de una ardiente imaginacion.
Pero oigamos al Sr. Borrow explicar el éxito que
tuvieron sus esfuerzos para introducir entre los gita,
nos las verdades del evangelio. "Ayudábanme,"
dice, "de buena gana á traducir los sagrados escritos, y aun parecia divertirles esta ocupacion,
pero los preceptos que aquellos inculcaban no parecían hacer la mas mínima impresionen su volátil
espíritu. No asisten jamás al sacrificio de la misa,
ni les oí nunca hacer uso ele los nombres de Dios,
Jesucristo ó la. Virgen, sino en execracion y blasfemia. Por lo que pud-e colegir parece que sus
padres prestaron alguna fé en la metempsícO$is $
pero ellos se rien de esta doctrina, y son de opinion
que el alma perece cuando el cuerpo deja de respirar: y el argumento con que impugnan la metempsícosis no deja de ser racional. 'Hemos sido
bastante malos y miserables en esta vida,' decian,
'¿ para qué habríamos de vivir otra vez 7'"
"Traduje parte de la biblia en su dialecto, y les
leía con frecuencia algunos pasajes de ella, patticularmente la parábola de Lázaro y la del hijo.
pródigo ; y les dije que ~te había sido tan malo
como ellos, y que ambos habían sufrido tanto ó
mas; pero que los sufrimientos del primero, que
siempre confiaba en una benditaresur.reccion, fueron
recompensados admitiendole en la otra vida á la
sociedad de .Abraham y los profetas ; y que el segundo cuando se arrepintió de sus pecados fué
perdonado y restituido al mismo favor que &lt;lis.frutaba el buen hijo."
"L'Os gitanos me escuchaban con admiracion ~
pero ay, no admiracio.n por las verdades eternas
que les estaba comunicando, sino por ver que su
extraño dialecto podin escribirse y leerse. Las
únicas palabras de asentimiento á !ns doctrinas
celestes que pude obtener, y aun estas de carácter
negativo, fueron las siguientes en boca de una.
mujer. 'Hermano, nos dices cosas extrañas y
quizás no mientes: hace un mes hubiera yo mas
bien creído estos cuentos que el que hoy había de
ver á uno que pudiese escribix en romania.'"
"Hallé á las mujeres mas dispuestas á escuchar
lo que les decia que á los hombres que en general
estaban tan ocupa.dos con su tráfico que no sabían
pensar nj hablar de otra cosa: las mujeres teniun
tambien mas ruriosidad y mas inteligencia; al.2 Q

�206'

EL lNS'l'HUCTOfl, O REPERTOHlO

gunas de ellas encontré dotadas de gran facilidad
y donaire en el hablar, y sin embargo carecían tlel
menor vestigio de educncion, y profesaban abiertamente el robo. En 1838 imprimí en Madrid mi
traduccion de San Lucas que fué el primer libro
que se ha publicado en romania, y se titula Embéo
y Majaro Lucas, ó Evangelio de Lucas el santo.
Publiqué tambien simultáneamente el mismo Evangelio en vascuenze, pero no tuve oportunidad de
circularlo. Los gitanos de Madrid compraron un
gran número de ejemplares de la traduccion del
San Lucas en romania; muchos de ellos lo entendían y apreciaban mucho, inducidos, por supuesto,
mas bien por el idioma que por la doctrina. Las
mujeres m11nifestaban muchos deseos de adquirir
ejemplares aunque no sabian leer ; pero cada una
de ellas deseaba tener un ejemplar en su bolsillo
particularmente cuando iban á emprender algun
robo ú otra expedicion depredatoria, pues consideraban el libro como un talisman que les preservaría de todo peligro y azar ; algunos llegaron á
decir que para este objeto era tan eficaz como el
barlach{ ó iman que todos ellos en general desean
tanto poseer. Imprimiéronse de este evangelio
500 ejemplares, la mayor parte de los cuales repartí
entre los gitanos en varios puntos. Algunas veces
llegué á reunir diez y siete gitanos á un tiempo en
mi habitacion en la calle de Santiago de Madrid.
Al principio la conversacion giraba sobre materias
indiferentes hasta que por grados iba conduciendola
al punto que yo deseaba; á saber la religion y
estado de las almas. Me hice por último tan
atrevido que llegué á aventurarme á condenar abiertamente sus inveteradas prácticas de robar, mentir,
y recitar la buena ventura. Era esto meterse en
terreno delicado, y al principio experimenté considerable oposicion y mucho clamor femenil. Perseveré sin embargo, y por último asintieron á todo
cuanto les dije : mas no por eso creo que mis palabras hicieron mucha impresion en ellos. A los
pocos meses babia conseguido ya que entonasen
un himno. Escribí uno en romanía expresamente
para ellos, en el cual procuré imitar el estilo de
sus propias canciones. Pero no se crea que mis
eafuerzos fueron siempre coronados de buen éxito.
La anécdota siguiente probará. hasta qué punto
puede fiarse en ellos, y cuan dispuestos están
siem1ire á la burla y malignidad. Llegaron un
dia acompañados de un zagal gitano á quien no
babia yo visto nunca, Apenas habiamo11 estado
sentados un minuto, cuando este se levantó y conduciendome á la ventana me dijo sin preámbulo
ni preparacion alguna 'Don Jorge ; me prestará
vd. dos barias:' (onzas de oro). 'Ni á ti ni á toda
tu casta, mi buen amigo;' le contesté, '¿ estás loco ?
siéntate y ten juicio.' Obedecióme al pié de la
letra, se sentó, y cuando los demas se marcharon
se fué. con ellos. No siempre nos reuniamos en
mi casa: algunas veces se verificaba la reunion en
otra situada en una calle habitada por gitanos.
El dia seúalado acudi á ella, y hallé ya congregadns á las mujeres : el zagal se hallaba tambien
1,resente: cuando este me vió entrar, se adelantó
y apartándome otra vez á un lado volvió á pedirme

le prestase dos onzas de oro. No le di respuesta
alguna, y desde luego empezé á tratar del asunto
que me babia conducido alli. Hablé por alguo
tiempo en español, escogiendo por texto de mi
discurso la situacion de los hebreos en Egipto, y
manifesté su semejanza con la de los gitanos en
Espafia. Hablé del poder de Dios que mantenia
á ambas tribus como pueblos distintos hasta hoy
en medio de las naciones en que viven. Mi interés
fué gradualmente creciendo : produje luego un
libro manuscrito del cual lei en romania una porcion de la sagrada escritura, el padre nuestro y
el credo. Cuando hube concluido miré al rededor
do mi, y noté que cada uno de mis oyentes babia
desfigurado su rostro torciendo las facciones en
algun gesto ridiculo; y mirándome todos atentamente con un bizqueo espantoso. No babia entre
los presentes uno solo que no bizquease; la gentil
Pepa, la buena Chicharona, el Casdaml, &amp;c., ú. todos
bizqueaban, y el maligno zagal autor de esta jugarreta peor que todos ellos. Tales son los gitanos."

VE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y All'l'ES.

LOS DHUIDAS.

MECANISl\IO DEL PIE HUMANO.
NADA hay mas hermoso que la estructura del p:e
humano, ni deja su mecanismo cosa alguna que
desear á una mente bien organizada en punto á
perfeccion anatómica. El pié tiene en su conformacion todas las aplicaciones mecánicas qtte se
ven en un complicado edificio. En primer lugar,
de cualquier modo que se mire el pié se observa
en él un arco. Si examinemos la parte superior,
percibimos varios huesos procedentes del astrágalo
los cuales forman un círculo completo de superficies en contacto. Si miramos ni perfil del pié,
el arco se vé aun de manifiesto, formando uno de
sus extremos el talon y el otro la yema del dedo
grueso. Por el frente existe asimismo otro arco
transversal, de modo que en vez de gravitar el
cuerpo como parece á primera vista sobre un hueso
sólido, descansa sobre un arco compuesto de una
série de huesoe unidos unos con otros por varios
medios ingeniosos los mas apropósito para proporcionar al pié un movimiento libre y perfectamente elástico : por esta razon si saltando desde
una altura considerable nos dejamos caer sobre el
talon, experimenta el cuerpo un sacudimiento violento ; no asi cuando caemos sobre la punta del
pié, pues allí está este dotado de unn grande elasticidad que quiebra la violencia del golpe y neutraliza su violencia,

ECUANIMIDAD.
CULTIVAD aquella agilidad peculiar de la mente que
se adapta sin esfuerzo á cualquiera clase de sociedad
y circunstancias. Esta es una cualidad tan im·
portaute como poco comun.

GRAN

SACERDOTE DRUIDA,

DBSDB la creacion del mundo; desde que el hombre
pudo alzar la vista y contemplar la magnifica y
grandiosa estructura de la bóveda celeste, ó admirar sobre la tierra la belleza exquisita que caracteriza las obras de la naturaleza, su espíritu se inclinó
naturalmente á la adoracion de un Ser Supremo,
origen y autor de todo lo creado. Este sentimiento intuitivo, esta necesidad del corazon humano existe do quier que el hombre reside y cualquiera que sea su estado ó condicion social. El
salvaje adora aquellos objetos que á su ruda capacidad Re presentan rodeados de mayor prestigio ó
revestidos de mas influencia y poder, tales como el
sol, ó el fuego; 6 bien dando en su fantasia una
forma determinada al ser invisible á quien supone
regulador supremo de la máquina del universo,
Jabra con sus propias manos toscas imágenes en representacion de la idea concebida, y les tributa un
culto respetuoso. Las excepciones de esta regla
universal son tan escasas que pueden considerarse
como fenómenos monstruosos de la humana naturaleza. Podrá haber diferencia en los ritos, en las
creencias, en el modo de tributar el culto, pero el
principio moral es siempre el mismo: todos con-

vienen en atribuirá ln divinidad que adoran cuantas virtudes y excelencias alcanza á concebir Jii
mente, y en considerarla como el manantial de
todo lo bueno y el origen de las recompensas ó
castigos de unn futura existencia. La religion es
el espejo en el cual se refleja el verdadero estado
moral y condicion de- los pueblos: centro y móvil
el mas poderoso de todas las pasiones del hombre,
el sentimiento religioao constituye por decirlo asi
el crisol de su existencia, donde son analizadas y
descubiertas. En los pueblos mas próximos al estado primitivo de ignorancia y de barbárie, el culto
suele tomar un aspecto terrible, la supersticion
reína en todo su furor, y el iluso salvaje imagina
que solo la sangre humana ea digna de servir de
holocausto á un ser para cuya omnipotencia y
grandeza todo otro sacrificio le parece insuficiente.
La morigeracion de las costumbres se refleja asimismo en los ritos religiosos; la caTidad, el amor
al próximo establecen su asiento como virtudes
gratas á los ojos del Altísimo y el culto que se Je
tributa participa de esta sal;Jable influencia; por
último en el grado mas alto de civilizacion el
cultivo de las ciencias y las artes, poniendo de

�:'"00

DE IllSTOnIA, BELLAS LETRAS Y ARTE~.

EL TNSTRUCTOH, O RBPERTOniO

ninnincsto los secretos del magnífico laborato1·io de
la naturaleza, suministra á cada p'lso una nueva
prueba de la infinita y easi inconcebible sabiduria
y bondad del criador, y dando origen en el corazon
del hombre con la contemplacion de la belleza de
sus obras á mil placeres que le eran antes desconocidos, lo limpia de toda idea impura, preparándolo para la recepcion de YCrdades y principios de
orden infinitamente superior: los quilates de la
virtud y moralidad son entonces aun mas apreciados y sentidos, y desimpresionada la mente ele
los temores y dudas que aun pudieran existir en
ella respecto á la misericordia y benevolencia del
divino arquitecto de tantos mundos, enlaza su adorncion con un raudal exquisito de amor hácia EL,
hácia sus semejantes y hácia todo lo creado.
Si el sentimiento religioso es una parte tan esencial de la existencia del hombre, síguese como
consecuencia natural que los ministros del culto,
intérpretes de la divinidad, deban ejercer una influencia extraordinaria sobre el únimo del pueblo.
La náturalez~ de esta influencia participa ta.rabien
del carácter de la época, y si bien no menos grata
y siempre poderosa en las de ilustracion y adelantamiento, es infinitamente mayor á medida que la
sociedad se aproxima al estado primifrro. Y la
razon es muy obvia. En el origen de todas las
sociedades, el augusto ministerio del sacerdocio ha
recaído siempre en hombres distinguidos por la
rectitud de sus principios ó por su sabiduría. Poseedores exclusivos del saber en sus respectivos
territorios, hubieran sido por esta sola causa venerados y respetados por los &lt;lemas hombres ignorantes, aun sin el prestigio adicional que les daba
-su carácter religioso ; pero reunidas ambas causas,
llegaba su influencia á ser ilimitada, y pueblos y
príncipes los acataban sumisos, considerando como
leyes sus-mas ligeras insinuaciones.
Entre todas las sectas idólatras que han existido
antes del establecimiento del cristianismo, ninguna
presenta acaso una prueba mas notable de esta
verdad que la de los druidas. Su culto sanguinario y feroz prestaba un carácter terrible á su
influencia, y la que ejercían sobre e1 espíritu del
pueblo excede á cuánto relata la historia sobre este
punto. Era un poder que en su dominio teriia al
príncipe y al súbdito en cadenas; y delante del
cual temblaba el mas animoso y se postraba el mas
fuerte.
El ilruidismo parece haber originado en lns islas
británicas, desde donde pasó á las Gálias, domi•
nando despues por largo tiempo una vasta porcion
de la Europa Occidental. César, en sus Comentarios, nos ha dejado tal vez la mejor y mas circunstanciada descripcion que hoy existe de los ritos y
principios de los druidas, y de ellos tomaremos
los pormenores s1guientes.
"Son los ministros de las cosas sagradas: y presiden á los sacrificios tanto púolicos como privaaos,
considerandose como los intérpretes de los misterios
religiosos (religiones interpretantur). Acuden á
ellos un gran número de jóvenes á recibir instruccion, y los acatan con la mayor reverencia; pues
ellos son los 9.ue deciden casi todas las aisputas,

bien ijean del estado ó &lt;le individuos particulares;
y si se Ita cometido algun crimen, si un hombre ha
sido muerto, ~¡ ocurre alguna cuestion respecto á
una herencia ó á los límites de sus tierras, los
druidas son los que deciden en todos casos: ellos
fijan las recompensas y los castigos: si algun individuo, bien sea su carácter público ó privado, reusa
atenerse á su decision, se le prohibe acudir á los
sacrificios ni tomar parte alguna en ·el culto, castigo
muy severo entre ellos, pues aquellos en quienes
llega á recaer este anatema son considerados como
seres impuros y condenados por la justicia divina:
todos huyen de ellos y procuran evitar su roce y
conversacion, temiendo ser contaminados. Quedan
fuera del pálio de la ley y excluidos de todos los
cargos honoríficos."
"Sobre estos druidas preside uno á quien tributan los mayores honores y veneracion. A su muerte
le sucede aquel entre ellos mas respetado por su
santidad y su saber; si hubiese mas de uno con
iguales títulos, se efectua la eleccion ó. votos; y
alguna vez es decidida la cuestion por la fuerza de
las armas. Los druidas celebran una junta ó
asamblea á cie;ta época del año en un paraje consagrado ~n el pais de los Carnutes (pueblo en la
imnediacion de Chartres en Francia) el cual se
considera situado en el centro de las Gnlias. Alli
acuden de todas partes los que tienen alguna cuestion pendiente, sometiendose á la decision de la
asamblea."
"Los druidas no toman generalmente parte en la
guerra ni pagan impuestos como el resto de la
comunidad: disfrutan exencion del servicio militar
y de toda clase de cargas públicas. Estimulados
por estas ventajas muchos acuden á recibir de ellos
instruccion, y otros son enviados por sus padres
con el mismo objeto. Consiste esta instruccion en
aprender de memoria cierto número de versos, y
dura algunas veces veinte años. Ni creen los druidas prudente el consignar sus instrucciones por
escrito aunque en otras cosas como son los documentos del estado y de los particulares hacen uso
de los caractéres griegos. Parécenme ha her adoptado este sistema por dos razones; primero porque
no quieren que se difunda por el pueblo en general
el conocimiento de su sistema, y segunda porque
temen que sus discípulos fiándose de los caracteres
escritos descuiden el cultivo de la memoria; pues
efectivamente sucede con frecuencia que á causa
de la seguridad que proporciona la escritura no se
afanan los hombres por adquirir y retener el saber.
El principio esencial que los druidas desean inculcar en la mente de sus discipulos, es que el alma
no perece, sino que despues de la muerte pasa
á ocupar otro cuerpo•; y consideran que esta
creencia mas que ninguna otra cosa puede inducir
á los hombres á desimpresionarse del temor de la
muerte y hacerlos intrépidos y valerosos. Discu•
ten ademas varios puntos concernientes á los cuerpos celestes y sus movimientos; la extension del
mundo y la del universo, la naturaleza de l:ls

• Esta es la doctrina de la metenipsícosís.

1,

301

muérdago que está pegada á muchos árboles; y á
cosas; la influencia y habilidad de los dioses inla
cual como á otras se dó. el nombre de parásita,
mortales; é instruyen á los jóvenes en todas estas
porque nutriendose del jugo de los troncos, se alicosas."
menta de sustancia agena; pero solo á la que "La nacion entera de las Galias es muy adicta á
cogían
pegada á la encina honraban con una eslas observancias religic,sas, por cuya razon los que
pecie
de
culto; y este acto era una de sus mayores
se ven atacados por alguna de las enfermedades
solemnidades, esparciendose los druidas á buscarla
mas peligrosas, y los que se hallan rodeados de los
por los bosques, habiendose preparado antes con
peligros de la guerra ofrecen sacrificios humanos,
ayunos
y ceremonias expiatorias, y la separaban
ó hacen voto de ofrecerlos, empleando á los druidel árbol con un cuchilleto de oro. Cortábala el
das para oficiar en estos sacrificios; pues consideran que no es posible conciliar el favor de los jefe de los druidas, y para esta iba descalzo y vestido de blanco, y los druidas jóvenes la recibían dedioses inmortales sin ofrecer la vida de un hombre
bajo del árbol en un lienzo. Atribuian á esta planta
en cambio de la de otro: ofrecen tambien sacrifilas mayores virtudes, y la miraban como remedio
cios de la misma clase en beneficio del Estado.
universal. Tenían á todos los árboles, pero en parEn algunos puntos tienen imágenes ó figuras coloticular
al roble, por objetos sagrados, por cuya
sales hechas de mimbres y huecas, las cuales llenan
razon eran considerados los druidas como los
de personas vivas, y prendioles fuego perecen todos
en las llamas. Consideran tambien que el tor- padres ó esp{ritus del bosque. Su nombre mismo lo
prueba siendo derivado de la voz dru!, palabra
mento de los que l.tan sido sorprendidos en la cocéltica que significa encina ó roble. La voz d1'U(
mision de un robo descubierto ú otro delito, es
mas agradable aun á los dioses inmortales ; pero es muy semejante á la de drus, nombre griego de
cuando no hay un número suficiente de criminales la encina.
Las druidas se dividían en tres clases: la prino vacilan en sugetar al tormento á personas inomera
de las que guardaban perpétua virginidad;
centes.
las de la segunda eran casadas, pero obligadas á
"La deidad principal á quien adoran es Mercurio,
las leyes de la continencia, solo una vez al año
Tienen de él varias imágenes y le consideran como
iban á 'fer á sus esposos; las de la última clase
el inventor de todas las artes, su guia en todos sus
viajes, y creen que tiene una influencia ilimitada estaban libres de la sugecion de las otras, pero
destinadas á servirlas. Estas sacerdotisas gozaban
en la adquisicion de la opulencia y en las transacde un gran poder en la nacion, asistían á los conciones del comercio. Dcspues de Mercurio adoran
sejos, y aun los presidian. Dicen que hacían el
á Marte y Apolo, á Jupiter y Minerva, y sus ideas
papel principal en el acto mas solemne y mas horrespecto á estos dioses son bastante análogas á las
rendo
de la religion de los gaulas, que era el de los
de otros pueblos, tales como que Apolo aleja las
sacrificios humanos.
enfermedades, que Minerva comunica los rudiEn estas ocasiones se vestían de blanco las druimentos de las manufacturas y nrtes manuales, que
J upiter gobierna los cielos, y que Marte es el dios 1 das, estaban descalzas y con un cinturon de metal:
de la guerra. Cuando están próximos á empeñar acudían á apoderarse del infeliz que las entregaban, le arrojaban al suelo, y le llevaban arrastrando
una accion decisiva consagran generalmente á este
hasta el pié de una grande encina, en donde había
último todos los despojos de que puedan apodeuna especie de tarima sobre la cual estaba en pié
rarse. Despues de la batalla dan muerte á cuanla sacerdotisa que había de hacer el sacrificio,
tos seres vivientes encuentran entre estos despojos,
Introducía un largo cuchillo en el pecho de la
y los demas objetos los amontonan en un punto.
víctima, y del modo de correr la sangre deducía
En varios estados se encuentran montones de estas
sus pronósticos, Las otras druidas que la asistían
ofrendas en parajes consagrados, y muy rara vez
ocurre que se atreva nadie á esconder ó sustraer abrian los cadáveres, examinaban las entrañas,
cuya inspeccion les servia tambien para prever el
parte alguna de estos despojos, pues para semeporvenir, y hacer sus profecias que comunicadas al
jante crimen impone la ley un castigo muy seconsejo ó al ejército, eran recibidas con reverente
vero*·"
credulidad. Comunmente destinaban los prisioLos antiguos l.tistoriádores atribuyen á los druineros de guerra á este rito abominable; pero á
das conocimiento en todas las ciencias, principalmente la de pronosticar y la medicina; y para falta de estos tomaban, como hemos visto antes,
hacer mas respetables á los que se entregaban ó. otras victimas indicadas por la suerte ó la inspiraesta, la adornaban con algunas prácticas supersti- cion. Los druidas tenían su parte con ellaa en
ciosas, como la de consultar la situacion de los estas horribles funciones, y se les acusa de haber
planetas para administrar los remedios y coger las prolongado esta espantosa supersticion para hayerbas, teniendo por preciso coger algunas con una
cerse temibles.
Los templós de los druidas eran una especie de
mano y no con la otra; estar vestido de blanco; ir
anfiteatro ó arena circular á descubierto, y formada
descalzo; y otras ceremonias pueriles ; pero los que
de pilastras compuestas de piedras sin labrar, tales
así tenían sugetos á los otros conocían cuan útil
como salian de la cantera. Estos rudos monules era esto.
mentos si bien no presentan la belleza arquitectóTenian religioso respeto á una planta llamada
nica de los griegos, no por eso dejan de ser grandiosos y sobre todo suministran J)ruebas evidentes
de que los druidas debían poseer mayores conoci• César, de Bell. Oall, lib. vi, 13, 14, Hl, 17, 18.

1!

�30:2

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

mientos en la mecamca de los que tal vez nos
hallamos dispuestos á atribuirles. Muchos obeliscos ó pilares de tosca piedra, construidos por los
druidas existen aun en Inglaterra: algunos de
ellos son de gran tamaño y altura considerable, y
se hallan situados sobre la cima de montes cónicos
tambien muy altos. Consisten estos obeliscos en
una ó mas piedras enormes colocadas sobre otra ú
otras mucho menores y tan perfectamente balanceadas que una fuerza muy pequeña, algunas veces
la de un niño, basta para mecerlas á un lado y á
otro, y sin embargo apenas la hay que baste á mo,·erlos del punto en que se hallan situados. No
puede suponerse que fuese posible cortar estas in-

mensas masas de piedra, alguna de las cuales pesan
mas de cuarenta toneladas, sin hacer uso de la.
cuña, ni levantarlas de la cantera sin el de la palanca: pero no hay duda que era indispensable un
conocimiento mucho mayor de las fuerzas mecánicas y de su aplicacion para transportar estas piedras enormes desde la cantera hasta el paraje en
que debian usarse, y tambien para colocarlas en su
propia posicion con tanexquisitoajuste. Una prueba
de la perfeccion de este es el número de siglos que
han permanecido estos obeliscos en pié á pesar de
hallarse por su situacion tan expuestos al embate
de los agentes atmosféricos. El grabado siguiente
representa uno de estos obeliscos.

OBELISCO DRUÍDICO,

1

~

EJERCICIO FISICO DE LOS NINOS.
No es posible preservar Ja salud ni promover el
desarrollo del cuerpo y el de los sentidos y espíritu,
sino cultivándolos simultáneamente: verdad es esta
que debieran siempre tener presente las madres de
familia. Ejercitando solamente las fuerzas fisicas
se logra llegar á tener un cuerpo sano y robusto;
pero las facultades perceptivas se embotarán con
el desuso, y las intelectuales serán tardías y siempre
poco eficaces: por la inversa si prestamos toda
nuestra atencion educando á un niño al cultivo de
los sentidos, vendremos á formar un experto mecánico ó un hábil artífice, pero no sin peligro de
que su fisico sea debil y su mente iuhábil para
dijerir otras ideas que las pertenecientes al ramo á
que se haya dedicado.
Los que estan acostumbrados á ver niños medianamente bien educados sin observar con atencion
los varios medios que para el cultivo de su cuerpo
y espíritu se han empleado, no comprenden cómo

un niño que puede usar libremente de sus miembros
haya de sufrir tanto en su constitucion misma por
la falta de cultivo de sus facultades intelectuales;
pero si examináran de cerca lo que sucede con los
niños de la clase menesterosa, por lo comun abandonada y abyecta, se conveucerian muy luego de
la importancia y utilidad de desarrollar á la par
de las fuerzas fisicas la mente y los sentidos.
El ejercicio mas saludable para los nifios es
seguramente la carrera y el juego al aire libre, y
de este necesario ejercicio que la naturaleza sabiamente ha convertido para ellos en placer, no se les
debe privar en ningun tiempo no siendo precisamente el del mayor rigor de las estaciones. En
las grandes ciudades es dificil por lo regular proporcionar á los niños que habiten y jueguen en parajes donde se respira aire puro, pero no debe
perdonarse sacrificio alguno para conseguirlo, mirando este punto como esencialísimo para su salud.
Los niños que han adquirido la costumbre de salir
diariamente de casa, aunque solo sea por una hora,
padecen indudablemente si Be les priva de tan útil

303

DE lllSTORlA, BELLAS LE'l'RAS Y ARTES.
recreo y así es que se ponen tristes, displicentes,
y de ~al humor, como que el ej_erci~io ~l aire libre
es esencial no solo á la salud fisica sino a la mental,
por decirlo así.
Al cultivo de los sentidos y de las facultades
intelectuales puede mny biep atenderse durante
estos paseos, contribuyendo así eficazmente al solaz
y diversion no solo de los niños, sino tambien de
sus madres: digo de sus madres porque supongo
que solo una imposibilidad absoluta debe privarlas
del placer de acompañar á sus niños en el paseo y
aun en sus alegres juegos. La estraordinaria influencia de esta circunstancia en el carácter moral
del niño es incalculable. En paseo hay mil ocasiones de ejercitar el sentido de la vista en el niño,
señalándole objetos distantes y preguntándole lo que
son; si se equivoca se le acerca mas á ellos repitiendo la pregunta hasta que logra distinguirlos.
Un simple guijarro puede suministrar materia
para una leccion: examínese su figura, su color,
su peso; dése al niño una idea de su dureza comparándolo con otro objeto blando, y que pruebe si
lo puede romper ó pulverizar entre los dedos como
la arena; coger una flor y enseñar á un niño el
nombre de sus diferentes colores y de las partes
que la componen es una verdadera leccion de no
poca utilidad. Puede sin dificultad acostumbrársele desde muy temprano á distinguir el diferente olor de las flores ó de cualquiera otro objeto
grato al olfato. El oído se cnltiva asimismo dirigiendo su atencion á sonidos distintos y variados.
Percíbese por ejemplo el TUido de ttnas ruedas;
L es un coche, un carro, ó un carruage mas ligero ?
El canto de las aves y la voz de otros animales
suministran tambien un ejercicio útil y facil de
practicar.
Al paso que el niño ejercita de este modo los
,entidos, sus facultades intelectuales reciben asimismo un impulso notable. Se le acostumbra á
la observacion sin la cual nada nos dice la página
mas bella del libro de la naturaleza, ejercita su
atencion examinando diversos objetos con cuidado
bastante para poder reconocerlos en lo sucesivo,
particularmente si se le exige que haga una descripcion de ellos á su padre al volver á casa. Asi
se le conducirá gradualmente á percibir la diferencia entre los objetos y las partes que los componen: su memoria tampoco carecerá de ejercicio,
y finalmente irá adquiriendo gusto á los goces
puros y multiplicados que la naturaleza atesora
para sus hijos.
Pero llega la estacionen que no siempre permite
el tiempo disfrutar de un paseo por el campo y
á veces ni salir de casa: pues no por esto se ha de
privar á. los niños del libre ejercicio de sus miembros y pulmones aunque con riesgo de atronar la
cabeza de su madre ó nodriza. No es esto decir
que los niños hayan de ser siempre alborotadores,
pero á veces no solo debe permitirseles, sino inducirles á quej ueguen, corran y salten. Quien haya
visto los risueños semblantes y oido la alegre algazara de una porcion de niños saltando y riendo en
una tarde de invierno, alentados por su padre que
se mezcla Wl sus inocentes juegos, ¿ podrá conde-

narlos con estóica dignidad á la gravedad y compostura del estrado? Déjenseles p~ra su uso. las
piezas retiradas de la casa, los pasillos y habitaciones en que no haya lumbre para que retocen y
jueguen hasta que entren en calor; enséñeseles á
dar palmadas guardando tiempo y compás, y acompañandose con la voz, 6 á brincar sobre cualquier
objeto blando colocado en el suelo.
Estas ob~ervaciones par~cerán á algunos supérfluas y á otros pueriles, pero no me~ece~ ni uno ~i
otro di~ado máximas cuya adopc1on o desprecio
influyen infaliblemente en la salud, índole y disposicion de la niñez, Habitúese á un niño á la
quietud y silencio y será indolente y estúpido;
prohíbasele el ejercicio vigoroso de sus miembros y
de su voz, y muy luego se tocarán los funestos
resultados de este error en su debilidad física y
mental. Por el contrario déjesele obrar como niño,
que corra, brinque, ria, grite, y su ~istema muscular y nervioso adquirirá. robustez; reinará la
alegria en su espíritu, y se hallará asi mejor preparado para luchar contra los azares de la vida con
energía varonil.

'flHSO DE l\IOLINA.
II.

PRBSENTAREMOS ejemplos de las diferentes dotes
que hemos atribuido al estilo de Tirso: y siendo
la principal en un poeta el talento de pintar,
empezaremos por dos descripciones suyas. La
primera es de un mal cirujano, sangrador, barbero y sacamuelas todo en una pieza:
"Suele andar en un machuelo
Que en vez de caminar vuela:
Sin parar saca una muela:
Mas almas tiene en el cielo
Que un Herodes ni un Neron;
Conócenle en cada casa:
Por donde quiera que pasa
Le llaman la Extrema uneion."
( Por el s6tano y el tomo.)
El segundo es de un hipocriton avaro, pero
amigo de regalarse, hecho por su criado:
"Y hombre en fin que nos mandaba
A pan y agua ayunar
Los viernes por ahorrar
La pitanza que nos daba:
Y él comiéndose un capon,
Alzadas sus mangas anchas

Quedándose con los dos
Alones cabeceando,
Decía al cielo mirando :
¡ Ay ama! ¡ que bueno es Dios!

�-304

EL INSTRUCTOR, O REPEH.TOltIO
Dejéle en fin por no ver
Santo que tan gordo y lleno,
Nunca á Dios llamaba bueno
Hasta despues de comer."

(D. Gil de las calzas verdes.)
PodriattJos citar infinitos pasajes en que abundan las expresiones gráficas. Al señor de Vizcaya
le dice un rirnl:
Vos, caballero pobre, cuyo estado
Cuatro silvestres son, toscos y mudos,
Montes de hierro para el vil arado,
Hidalgos por Adan, como él desnudos ;
Adonde en vez de Baco sazonado,
Manzanos llenos de groseros nudos
Dan mosto insulso, siendo silla rica
En vez de trono, el árbol de Garnica.
¿ lntentais de la reina ser consorte?

(La prudencia en la muger.)
En expresiones de la misma especie abundan los
siguientes cuartetos.

•

Del castizo caballo descuidado
El hambriento apetito satisface
La verde yerba que en el campo nace,
El freno tosco del arzon colgado.
Mas luego que el jaez de oro esmaltado
Le pone el dueño, mil corbetas hace,
Argenta riendas, céspedes deshace,
Con el pretal sonoro alborozado.

( El verg&lt;mzoso en pal,acio.)
El enano Manzanares, malicias viejas, buscona
gente, un Adan mantenedor, el alma rubí, y otras
expresiones semejantes en que los sustantivos hacen
veces de epítetos, son comunes en nuestro poeta,
y al mismo tiempo que caracterizan su estilo y no
permiten confundirlo con el de ningun otro poeta
castellano, le dan notable concision, y suma gracia
por la oportunidad con que los usa.
Pondríamos tambien ejemplos de sus diálogos,
pero son demasiado largos, y por otra parte basta
remitir nuestros lectores á los de cualquiera de sus
comedias, señalamente Por el s6iano y el torno, El
vergonzoso en pal,acio y Pruebas de amor y amistad.
En algunos de los pas~jes ya citados se podrá
l1aber notado la misma facilidad que en Lope, pero
mas correccion en el lenguaje, mas energía en el
pensamiento y una gran d6sis de fuerza cómica.
Solo añadiremos en prueba de esto lo que pone en
boca de la muger de un médico exhortando á su
marido á que no estudie:
Dejad aquesos Galenos
Si os han de hacer tanto daño:
¿ Qué importa al cabo del año
Veinte muertos mas ó menos?

( D. Gil de las calzas verdes)
Nuestro poeta disfrazó con el nombre del maestro Tirso de Molina el suyo verdadero. Llamá1.iase Gabriel Tellez, y fue religioso de la Mer-

305

DE JllSTORIA, DELLAS LBTfiAS Y AllTES.

ced, maestro, presentado y comendador en su
ór,len. Parece que sus comedias fueron fruto de
sus años juveniles. Montalban dice en el Para
todos, que estaba el padre Tellez pronto á dar á la
prensa un tomo de Novelas #empuires, que no
hemos visto. Bajo su verdadero nombre no
conocemos nada publicado sino las dos composiciones que hizo á la justa poética, celebrada con
motivo de la canonizacion de San Isidro, inserta
en el tomo xn de las obras de Lope de Vega,
edicion de Sancha: y por cierto que para ser el
asunto sagrado, no dejó de vislumbrarse en la
primera de ellas el genio satírico del autor. El
asunto que le habían dado eran los celos de
San Isidro en cuatro octavas, y la primera acaba
por estos dos versos :
¡ Qué bravos deben ser para quien ama
Celos que se apacientan en J arama 1
Excepto esta alusion, que por lo menos es ridícula, no hay nada digno de nota en aquellas dos
poesías, sino la diccion propia de Tirso, y que
siempre se distingue de las de los demas poetas
de su siglo, El gusto estaba entonces tan pervertido, como lo muestra el mismo título de justa
poética que se dió á la coleccion de composiciones
hechas en elogio del nuevo santo. Los jueces
señalaban los asuntos en esta clase de certámenes,
y aun hasta el número y la forma de las estanzas.
De este modo no solo era imposible elevarse á la
dignidad del objeto; pero ni aun escribir nada que
mereciese ser leido. Todos son conceptillos, y
bagatelas sonoras. Nugre canorre.

III.
Considerado Tirso de Molina como escritor dramático, esto es, como artlfice de fabulas que han
de representarse en el teatro, debemos examinar si
contribuyó poco ó mucho á mejorar el estado en
que le dejó Lope de Vega. Ya hemos dicho que
este ingenio, dotado de inconcebible fecundidad,
casi agotó las situaciones escénicas que podían
presentarse en aquella época sobre el teatro espafiol: pero rara vez obedeció á la ley de la verisimilitud, y con tal que produjese efecto, poco
le importaban los medios de que se valla.
No puede negarse que Tirso en la mayor parte
de sus fábulas siguió la marcha irregular de su
maestro, y aun la exageró, como puede verse en

D. Gil de las calzas verdes, el P1·etendiente al reves,
la RepfJblica al reves, Del mal el menos, y otrasmuchas : pero tambien debe confesarse que tiene
algunas, meditadas con cuidado y construidas con
sumo arte. Estas son pocas ó. la verdad : mas
bastan para hacernos conocer que ya el público no
se pagaba de escenas sueltas y sin conexion; y que
exigía de los autores no solo que le representasen
cosas agradables, sino que hubiese órden y verosimilitud en los lances é incidentes. Rabia pasado
la época de Juan de la Cueva y de Virués, y se
acercaba la de Calderon y Moreto.
El drama de Tirso en que mostró mas talento
escénico, fue Pruebcis de amOf' y amistad, y es entre

to las las suyas la que presenta mas interes moral,
]), Guillen de Moneada, sospechoso de su amante
Estela y de su amigo D. Grao, era al mismo
tiempo amigo y privado . de su soberano, y se
veia perseguido de las damas de la corte que
aspiraban á su mano, y de los cortesanos que le
atormentaban con muestras de amistad. Deseoso
de conocer hasta qué punto podía· fiarse de ellas y
de ellos, y mas aun de desmentir ó confirmar las
sospechas que tenia de los objstos mas amados á su
oorazon, pide á su príncipe que finja derribarle de
su gracia, ponerle preso y perseguirle en juicio
por causa de traieion. El príncipe condesciende
en ello, y de esta prueba, tan terrible como segura,
resultaron ilesos solamente Estela, D. Grao y
Gilote, un criado de campo de D. Guillen. Las
damas de palacio y los cortesanos le abandonar-0n, y aun le ultrajaron apenas le vieron en el
infortunio : pero su verdadero amigo incurrió en
la indignacion fingida del príncipe por defender
al perseguido con demasiado calor, y su amante
ofreció al erario sus estados en satisfaceion de las
cantidades en que se suponia alcanzado al privado
caído, y desecha la mano de esposo q\le para probarla le presenta el mismo príncipe.
Tal es la accion de esta pieza, no menos moral
qne interesante. Los caracteres principales son
altamente teatrales y modelos de nobleza y de
sentimientos generosos: señaladamente el de Estela prueba que Tirso era capaz de pintar el amor
tierno y virtuoso tan bien como Lope : pues con
dificultad se hallará entre las mugeres que este
d~oribió, una que pueda igualane en el heroísmo
dé la pasion ó. la marqueSQ de Mirabal. Pero su
lllalignidad satírica no le permitió hacer muchos
retratos semejantes al que tan perfecto le habia

salido.
Sirva de ejemplo la comedia. Cews con cews se
curan, que es una de las fabulas de Tirso mejor
oonducidas. César, duque de Milan, ama á.Sirena;
pero esta muger vana y dominante, no pudiendo•
sufrir que su amado tuviese un amigo en Carlos su
privado, despues de haber solicitado inutilmente
su separacion, finge estar inclinada á Marco Antonio, cortesano necio, para enardecer con estos
celos la pasion del duque y obligarle asi á que
cumpla su voluntad. César, en vez de someterse,
la hiere por los mismos filos fingiéndose enamorado
de otra. Los lances á que da lugar esta combinaeion dramática son variados y estan muy bien descritos hasta el desenlace, en que el primero, el

nrdadero amor recobra sus derechos,
Los caracteres de César y de Cárlos son nobles
y teatrales; pero el de Sirena es odioso, y apenas
puede el espectador interesarse por una muger que
110 solo quiere dirigir á su arbitrio todos los sentimientos do su amado, y hacerle que renuncie á un
amigo fiel, sino que para conseguirlo se envjlece
basta el punto de mostrar inclinaeion á. un hombre
despreciable, y despues á otro caballero de la corte.
Asi en una escena de la segunda jornada en que
Sirena se queja á César de que hubiese puesto los
ojos en otra, tiene este mucha razonen decirle, comparando los celos en el amor ú. la sal en la comida·
To)l, VII~.

"Con la punta del cuchillo
Toma sal el cortesano;
Porque con toda la mnno
No es templallo, es desabrillo. ''

Y: diciéndole Sirena

" Solil1 yo ser Dueiio vuestro.
Responde:
" Pasó yo.
Ese tiempo.

Sirena.
P,\na os da
Perderme.

Ot!sar.
Todo se olvida.

Sirena.
Y l si me costnis la vida?
César.
l\farco Antonio os llornr.L"
Este sarcasmo es excelente y pinta muy bien la
indole de las venganz!HI amorosas.
Aunque el enlace de esta accion está motivado y
las escenas bien combinadas, creemos sin embargo
que Tirso cometió un grave yerro en haber supuest0&lt; que César y su nueva amante llegaron
hasta~ punto de creer verdadero el amor que solo
babia comenzado por despique y fingimiento.
Semejantes amoríos, hijos del capricho y de la inconstancia, son de baja ley, y no se admiten en el
drama del género noble y caballeroso. ¡ Cuanto
mejor lo hace Calderon en su comedia Para vencer
á amor querer vencerle, y l\loreto en El desden con
el desden! En los protagonistas de, una y otro. hay
á la verdad fingimiento, ardid, que permite el
teatro-; pero el verdadero amor triunfa siempre.
Una pasion que se destruye con facilidad para dar
lugar á otra, no es objeto digno de ocupar la atencion del auditorio. Probablemente 'firso no conocía el amor, considerado como uua pasion moral,
y por eso lo falseó con tanta frecuencia.
¿ Por qué nos representa en muchas de sus comedias-á las hermanas celosas unas de otras, y tratándose con tan poca generosidad como pudieran dos
enemigas?• Encontramos esta lucha doméstica y
poco decente en Marta la Piadosa, en Amar por
señas, en No hay peor sordo que el que no quiere oir,
y en otras. Parece que la rivalidad de la hermosura y del amor no debería tener lugar entre JJersonas ligadas con un vínculo tau sagrado-; y por
tanto, aunque sea posible y probable, no debería
describirse en el teatro: porqu&amp;no puede interesar
una muger que solieita labrar su felicidad á costa
de la de su herman&amp;.
Pero lo mas insufrible en Tirso son los finales
de muchas de sus piezas. En El vergonzoso en pa~
lado, en El castigo del Pensé qui, en .Marta la
Piadosa, en Del mal el menos, y .creemos que enalgunas mas, se consuman los matrimo11ios entre
bastidores. Esto JJO es tan atroz como La 1'orr.I
2R.

�30G

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

de Nesle, en r¡ue las princerns echan encubados al
rio los amantes con quienes habian pasado la noche;
})ero no por eso deja de ser inmundo y contrario á
las costumbres.
Nadie nos podrá acusar de haber juzgado á Tirso
con demasiada rigidez ni con demasiada aclmiracion y entusiasmo. Es un hablista apreciable : es
un poeta satírico en que hay mucho que estudiar:
es un autor cómico que hizo dar algunos pasos al
arte; pero los amores que describe carecen casi

siempre del prestigio moral y decencia: pinta una
sociedad ideal que no era la de su siglo, y son muy
pocas las comedias suyas en que merezca elogios
por la regularidad de la accion.
Al concluir nuestros estudios acerca de Tirso de
Molina, no deberemos omitir que él fue el autor
de El convidado de piedra; asunto que imitaron
Thomas Corneille y Moliere, y que siempre es representado con interesen los teatros de Francia.
A. L.

LOS SABOYARDOS.

LAS montañas de Saboya aunque fértiles y pintorcscns no producen lo suficiente para el consumo
de sus l1abitantes, asi es que, semejantes á los as•
turianos de la península española, salen en gran
número de su pais natal á buscar fortuna en suelo
extraño. Estos últimos, sin embargo, si bien abandonan las montañas que los vieron nacer, rara vez
extienden sus excursiones mas allá del suelo español : bien sea que el amor á su país natal no les
permita alejarse demasiado de él, ó que su carácter
naturalmente menos emprendedor les haga mirar
la emigracion á un pais extranjero como una empresa de extraordinaria magnitud y riesgo, ó bien,
(y esto es lo mas probable) que las circunstancias
locales del pais no hacen necesario para ellos el
emigrar á climas lejanos para hallar los medios de

subsistencia que buscan; mientras que el saboyar,lo
no vacila un instante en recorrer los paises mas
distantes de Europa en el ejercicio de la humilde
vocacion por la cual espera conseguir los medios
de vivir; pero unos y otros se parecen en su honradez, en la sencillez de sus modales, su paciencia
en las adversidades, y la perseverancia en atesorar
sus escasas ganancias con la esperanza de volver
algun dia á su pais nativo á disfrutar el fruto de
muchos años de trabajo y privaciones.
La industria de los saboyardos diseminados por
los diferentes estados de Europa es siempre de
pretensiones muy humildes. Algunos se dedican
á la exhibicion de animales domésticos, principalmente aquellos que siendo indígenas de sus
montañas son 1&gt;oco comunes en los paises que

DE IIIS'fORIA, BELLAS LETRAS Y AR'rES.

visitan, tales como la marmota, la ardilla, los ratones blancos: otros discurren por las calles vendiendo figuritas grotescas de yeso y chucherías de
poco valor; pero el mayor número de ellos toma
por su cuenta el mantener excitadas las facultades
musicales del público europeo, favoreciendole incesantemente con los acordes de sus organillos de
mano, los cuales adaptados á los aires nacionales
de cada país, uo dejan de atraer mas ó menos In
atencion del pueblo bajo, que contribuye de buena
gana con sus monedas de cobre al sosten del filarmónico ambulante.
Las aventuras de algunos de estos saboyardos
transhumantes son á veces románticas y singulares,
ni es de extrañar considerando la resolucion y perseverancia que han menester para atravesar países
extranjeros cuyo idioma desconocen enteramente,
donde no tienen relaciones, amigos, ni lazos de
ninguna especie, y por los cuales transitan comunmente sin un maravedí en el bolsillo, dependien&lt;lo
enteramente de la casualidad y la ventura. La
mayor parte de estos saboyardos son muchachos y
aun muchos de ellos niños de corta edad. Su juventud, la firmeza y enérgica resolucion que manifiestan de vencer los obstáculos que puedan presentarseles, unidos á su paciencia, sobriedad é
ingénuo buen humor, les granjean la simpatía
general, y sus necesidades son por lo comun ámpliamente satisfechas. Puede decirse que viajan
sin mas fondos que una letra de cambio jirada por
la Providencia á cargo de los sentimientos benévolos y afectuosos del cora1.on humano; documento
de crédito que no ha sido nunca deshonrado.
Hemos dicho que los saboyardos circulan por
toda la Europa, pero donde principalmente acuden
es á Francia y á Inglaterra, por ser los países mas
ricos y populosos, y donde por consecuencia tienen
mas esperanzas de prosperar que en ningun otro.
En esta capital puede decirse literalmente que
pululan. Apenns es posible dar un paso por las
calles sin ser asaltado por uno de estos malhadados
organillos cuyas notas generalmente disonantes son
el martirio de los oidos delicados : sin embargo es
preciso pasar cerca del fatal instrumento ; cada
paso que damos hace mas perceptible á nuestros
oidos la. discordancia; nuestra irritabilidad filarmónica crece por grados, y parece llegar á su colmo; pero en aquel momento vuelve Ja cabeza el
jóven organista, y nos presenta un rostro apacible
y risueño, lleno de contento, conformidad, y buen
humor; sus miradas radiantes de honratlez y no
pocas veces de inteligencia proclaman que si no
hay barmonia en su organillo la disfruta. al menos
su espíritu, y no pudiendo resistir el llamamiento,
nos detenemos á mirarle, olvidamos el martirio de
los oídos, é indeliberadamente escapa de nuestro
bolsillo la moneda que ponemos en su mano.
Londres, y las demás grandes ciudades de Inglaterra son los cuarteles de invierno de estos músicos
ambulantes; quienes durante la esta.cion rigurosa
sufren crueles privaciones y padecimientos. El
invierno es siempre penoso para las clases menesterosas; pero estos pobres forasteros sin casa ni
hogar, mal vestidos, peor mantenidos y precisados

307

á recorrer las calles cargados con su órgano, pisando nieves y hielos, con un frio intenso, se hallan
expuestos á sufrimientos mayores que los de otras
clases pobres. ¡ Con cuánto placer deberán ver
llegar la primavera! Con qué satisfaccion íntima
saludarán la aparicion de las primeras hojas y
flores con que se adorna la naturaleza al sentir la
influencia de las templadas brisas de Abril! Apenas empiezan á sonreírse las campiñas, salen los
saboyardos de Londres y las &lt;lemas capitales, y
se dispersan por las aldeas y casas de campo, llenos
de animacion y de esperanza. Asi como las golondrinas, los saboynrdos son saludados como los
heraldos del buen tiempo, y rara vez apelan en
vano á la simpatia de los sencillos campesinos.
Los niños de la aldea, sobre todo, manifiestan su
admiracion y asombro no solo al oir la música,
sino al ver bailar á las figuritas de madera que
adornan el frente del órgano, y que puestas en
movimiento por el mecanismo general, contribuyen
no poco á aumentar el prestigio y consiguiente
utilidad de estas orquestas portátiles. Examinad
nuestro grabado: en el vereis pintado con verdadero sentimiento artístico al jóven aventurero.
A la entrada de una aldea, cerca de una choza
pintorescamente rodeada de árboles y llores, nuestro
saboyardo ha abierto su organillo, puesto en movimiento sus figuritas y comenzado su música.
Notad el ademan de asombro y admiracion de los
dos niños pequeños; la muchacha detrás de ellos
mira tambien con atencion, pero es ya demasiado
crecida para manifestar asombro; esto fuera derogatorio de su dignidad : el niño que tiene en brazos
extiende la manita como si quisiese apoderarse de
las atractiva!! figurillas. El organista es un retrato
fiel del verdatlero saboyardo, sencillo, benévolo, y
apacible. No parece sino que la música es su
comida y la paciencia su elemento.
Desgraciadamente la mayor parte de ellos se
bailan á la merced de unos cuantos hombres mercenarios, que bajo pretexto de protejerlos y pro,.
porcionarles los medios de ganar su vida, los tienen
realmente en un estado de sugecion que se aproxima
á la esclavitud, privándoles de una gran parte de
las escasas ganancias que á tanta costa se proporcionan. Los saboyardos cuando dejan su pais se
hallan en general desprovistos de instrumentos con
que comenzar su industriosa carrera, particularmente los organistas. Vienen pues consignados
á ciertos individuos establecidos de antemano en
las capitales, los cuales les proporcionan organillos
y otros implementos con la obligacion de pagar
á sus dueños cierta suma diaria por via de alquiler.
Esta suma se fija con arreglo á las probabilidades
que ofrecen la estacion y las circunstancias locales
del pais, y el saboyardo tiene que satisfacerla cualquiera que sea el éxito de sus perambulaciones.
Si es desgraciado en ellas, se halla expuesto al tratamiento mas inhumano por parte del despiadado
propietario, que generalmente es un oscuro italiano
sin principios, sin honradez y sin compasion.
Sin embargo de estos inconvenientes los pobres
saboyardos continuan su sistema de vida sin quejas
ni murmuraciones; y animados con la esperanza

�308

EL INSTRUCTOR, O REPEilTORIO

de poder t1lgun dia regresar IÍ ~us montañas para
no vol ver ú. salir jamás de ellas, y gozar en paz
el fruto de tantos años de perseverancia y asídua
economia, puede decirse que son hasta felices:
t&gt;rucba evidente de &lt;¡ue la felicidad y la desgracia
aon solo .posiciones relativas, y que la divimi Providencia ·ha dotado ni hombre ele una elasticidad
de espíritu mucho mayor de lo que generalmente
se cree, habili tánclole para hallar felicidad y con.
tento aun en situaciones que á los moro90s y descontentadizos parecerían el colmo de la abyeccion
y el infortunio.

OBRAS POETICAS DE MORATTN.

III.
.EN la breYe noticia biográfica que en el número 90
de El Instructor dimos de-Don Lenndro Femandez
de Moratin digimos que sus come&lt;lil\S aunque pocas
en número se distinguen asi como sus poesias líricas por UD!l fluidez de estilo y una facilidad y
pureza de lenguaje en extremo agradables. En
prueba de ello insertaremos aqui parte de un diálogo en su comedia de El ViPjo y la Niña.

D. Roque. Hombre!
11111110:.

Dale ! si es inútil
Todo; ¿ qué pensais que hnrémos
Con el escondite? nada,
Nada, si lo estoy ya viendo :
¿ A qué es cansarse? ... y supongo
Que hoy se van, lo doy por hecho,
Que los tres quedamos solos ;
Las desazones, los zelos
No se acabarán jamas.
JJ. Roque. Porqué 7
J,fuñoz.
¿ Qué, no dais en ello? •
Porque no puede hacer migas
Una niña con un viejo:
No Señor. Si ella es alegre,
Antojadiza en extremo,
Amigo. de cortejillos,
De comedias, de paseos,
Y aquí de todo carece :
Siempre metida en encierro
Condenada de por vida
A vestiros y coseros,
A ver ese gesto, á oír
El contínuo cencerreo
De la tos, á calentar
Trapajos en el invierno
Para el vientre, á cocer aguas,
Preparar polvos, ungüentos,
Parches, cataplasmas, digo!
¿ Como la ha de gustar esto 2
Vaya, si no puede ser,
Todo será fin_gimiento ...
D. Roque. Hombre, vamos.
Muñoz.
Quiero hablar,
Que no soy ningun podenco,
Sí, señor, á cada paso

II nbní silvidos, acecl10;,
nmeticos, tercerías.
D. Roque. En parte, M:uñoz, comprehwdo
Tu razon, su genio es ese.
Mufí.oz. ¡ Dale bola I no es el genio,
La edad, la edad, ahí está,
En la edad está rl misterio.
Los homorcs y !ns mugeres
Todo~, poco mas ó ménos,
Son de una misma calaña:
Los chicos gustan de juegos,
De alborotar y correr,
Y poner mazas á perros ;
Las muchachas, transformando
En mantellina el moquero,
Van á misa y á visita,
Se dicen mil cumplimientos,
Y en eachivaches de plomo
Hacen comida y refresco.
Luego que son grandecillas
Olvidan tales enredos
Ni piensan en otra cosa
Que en uno ú otro mozuelo,
Que n1 salir de casa un dia
Lns liizo al descuido un gesto.
Señora madre las guarda,
Las refiere mil ejemplos,
Y las hace por la noche
Repasar un libro viejo
Donde dice no sé qué
De pudor y encogimiento.
El padre piensa que tiene
En la chiquilla un portento
De virtud, y ella entretanto
Piensa en su lindo Don Diego.
Pues no digo nada el Cuyo,
Que anda 4ue bebe los vientos,
Y pasa noches enteras
Hecho un arrimon eterno
Aguardando la ocasion
De ver un postigo abierto
Por donde Dolía M:encía
Le diga: ce Caballero.
Ella y él á voces piden
Matrimonio, presto, presto,
Y en eso no piden mal:
¿ Y porqué no lo pidieron
Cuando el uno en el comU
Con otros chicos traviesos
Jugaba á la coscojilla;
Y ella en el recibimiento
Con las muchachas de enfrente
Se estaba haciendo muñecos
De trapajos, y les daba
Sopitas de cisco y hieso?
Porqué? Porque con los años
Es preciso que mudemos
De indinaciones, Señor;
Y cuando se acerca el tiempo
De que la sangre nos bulle,
Y nos pía.e galanteo,
Los mocitos se aficionan
A las mozn~, no hay remedio ;
Porque coda cual se arrima

DE I1TSTO'IU1\, DELLAS LETRAS Y Ail'fES.
A su cada cual, no es esto 1
Y pensar que el genio causa
Esta inclinncion, es cuento;
O es menester confesar
Que todos tienen un genio
Cuando tienen cierta edatl.
Y o, Señor, en mí lo veo,
Ful muchacho y mozalbete,
Y tuve por aquel tiempe
Las travesurillas propias
De un chiquito y de un mozuelo;
Pero despues se acabó,
¡ Ojalá no fuera cierto!
Y no espero, ¡ qué esperar !
Ni por acaso lo pienso,
Que nieguna muchachuelo,
Que la rebosa en el cuerpo
La robustez y el calor,
Se aficione de mi gesto ...
Vamos eso es disparate,
Y nunque es doloroso el verlo ;
Seiíor Don Roque de Urrutia,
Es preciso conocemos.
D. Roque. Muñoz, callo, calla, calla
Por Dios, y no hablemos -0e eso,
Que cada palabra tuya
l\Ie parte de medio á medio.
El siguiente canto en lenguaje y verso antiguo
lo ofrecemos ú. nuestros lectores con dos objetos:
el primero es mostrar la erudicion y profundo
conocimiento que tenia Moratin de la lengua
castellana en todas sus épocas, presentando al mismo
tiempo un documento curioso para los aficionados
al estudio ue las lenguas. El segundo se explicará
á continuacion de .este trozo poético.
AL PRINCIPE DE LA PAZ.

A vos el apuesto complido garzon,
Asmándovos grato la péñola mia,
Vos faz omildosa la su cortesía
Con metros polidos vulgares en son ;
Cá non era suyo latino sermon
Trobar, é con ese decirvos loores:
Calonges é prestes, que son sabidores,
La perla vos fablen de Tulio y Maron.
Por ende, si tanto la suerte me &lt;la,
Maguer que vos diga roman paladino,
Fiducia me viene que lueñe é vecino
La gen acuciosa mi carta verá:
E vuesas faciendas que luego dirá
Graved9sa estoria por modo sotil,
Serán de Castilla mil eras é mil
l\Iembranza placiente que non finirá.
E tanto merece falagos é amor
Aquel que alegroso nos dio bienandanza,
E al comun conorte la mucha amistanza
Ovo de Don Cárlos, el nueso señor.
Sepades, le dijo, buen alcanzador
Que en todo el mi regno vos fago im1)erante:
A tal que del sceptro dorado, 1&gt;esante,
La grave fe.diga semege menor.

Catad que mis fijos demandan de mí
De ser aducidos en sancta equidad :
A non acuitallos las mientes parad :
En algos ahonden é pan otrosí;
E cuando mis tierras (que tal non creí)
:M:esnadns de allende osaren correr,
Faced á los mios punar é vencer,
Cá siempre ganosos de liza los vi.
E ved non fallezcan á tal ocasion
Lorigas, paveses, é todo lo al,
.E mucho trotero ardido é leal
De los mas preciados que en Córdoba son,
E fustas, con luengo ferrado espolon,
Guarnidas de tiros que Joncen pelotas;
Non cuide aviltarnos, mandando sus flotas
Al nueso lindero, la escura Albion.
E guay, non aduzga mintrosa In paz
Al valor nativo dafiinos placeres,
Nin seyan sofridos los vanos saberes
Que al mundo mancillas le dieron asaz :
Allí dó pregonan olganza é solaz,
Allí rudo vulgo é sandio decHna,
Divago. sañoso, virtud abomina;
Que tanto en él vale locuela sognz.
1¡

Empero non yaga de error cicuido ;

\ La sciencia le amuestre su puro claror,
\ Non cure atristado ventura mayor,
: En buen regimiento guardado é punido:
Ansí el caballero ruando lucido,
\i Acucia ó detiene la a~fana que monta,
: E parte, nl ~~udo estimulo ~ronta,
O párnse docil el freno sentido.
A al
, b
~ ,
t p1atica a 1a su senor1a,
E cedo el magnate respuso á Don Rey :
Non fuera nascido de alcuña de ley
Si al vueso talante non obedescia.
Solene omenage fago é pleitesía,
(E dijol tomando la cruz del espada)
Que finque la vuesa merced acatada,
E España recabde su prez é valía.
De entonce colmalla de bienes cuidó :
La paz se posara á su lado yocunda,
La cuita fenesce, de frutos abunda
El suelo que en sangre la guerra alagó,
La su dulcedumbre temores quit6
Del home entorpido que yaz en tristura,
E quisto de buenos la su derechura
Le fiz, é al inico sañoso atenó.
E vimosle á guisa de diestro adalid,
Faciendo reseña la hueste real,
Mandar sus hileras, é á son de atabal
Poner á los ojos la marcha é la lid:
Ansi de los muros miró de Madrid
La plebe agarena venir á cercalla,
Desnuda tizona, en tren de batnlln,
Al bravo cabdillo que digeron Cid.
¡ Oh ! fuéra]e clado seguir el pendon
Que bordan cnstillos, cruces é leone~,

300

�:no

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

Romper azaiioso por los escuadrones
Dárbaros, de sangre teñido el troton l
Tímidos fuyeran ginete é peon,
En llama aburando sus tiendas caidas;
E á la funerea matanza é feridas,
Cuidaran que fuese Jacobo el patron.
Devédalo empero la pro comunal,
E del alto alcázar dó tiene su silla,
Segundo en potencia la acata Castilla;
Sotil palaciano, sirviente leal :
Largosa, por ende, la mano real
Quisiera abasto.lle de dones subidos;
Cual nunca de alguno non fueron habidos,
Siquier home bueno, siquier principal.
E ved de cual arte ser quito pensó
El rey, que sesudo catara sus fechos :
Ayúntale dende con nudos estrechos
Al mesmo avolorio de donde nasció;
E luego é sí vóceros mandó
Que cedo á la rica Toledo se vayan,
E aquesa manceba garrida le trnyan,
Fija del Infante que Dios perdonó.
La flor de lindeza, donaire é mesura,
En ella se aduna, la bien paresciente:
De rojos corales su boca riente,
Sobrando á la nieve su tez en albura,
La luz de sus ojos espléndida é puro,
La voz falagosa, gentil su ademan;
Florinda, la causa del nueso desman,
Non ovo tal gesto, nin tal apostura.
¡Oh! vivan entramos en plácida union,
No nunca empescida de fado siniestro,
Seyendo en el siglo criminoso nuestro
De virtud ecelsa decado é blason:
La fama, dó quiera, con alto pregon,
Su prole ventura perínclita cante,
E aquisten ilustre memoria durante
Su nome, sus fechos, su clara nacion.
En el tomo II, página 252, del excelente peri6dico titulado, Variedadea ó Mensagero de Londres
pnblicado por los Sres. Ar.kermann, dice su erudit~
redactor el Rev. José Blanco White, hablando de
Moratin, en el artículo encabezado Literatura.
Anglo-Hispana:
"Estas poesías están escritas con el gusto que distingue á este insigne literato. Entrar én pormenores acerca de su mérito no lo permite la ocasion
presente. Pero no la dejaremos pasar sin dar la
muestra mas decidida de su excelente corazon y
honradez, copiando una nota en que habla del
príncipe de la. Paz. Con vergüenza de la nacion
se vió en un momento hecho moda el decir cuantos
oprobios venian á la boca contra. el favorito ante
quien todos se postraban poco antes. Vense pues
como se porta un hombre agradecido cuando nada.
tiene que temer ni esperar de su antiguo favorecedor. Hablando en una nota de su excelente
JJOema que empieza 'A vos el apuesto, complido
garzon,' dice a.si:

"Los inteligentes dirán cual sea el merito de
esta. composicion. Baste asegurar, que una obra
escrita en el lenguage que hablaron en Castilla
nuestros abuelos cuatro siglos hace, en la cual no
solo las palabras, sino las frases, el giro poético, la
versificacion y las ideas, han de suponer la antigüedad que el autor quiso darla; es un esfuerzo
muy dificil.
"En ella celebró el poeta el casamiento del príncipe de la Paz con una nieta de Felipe V, y no
será la única de las que escribió para el príncipe,
que ocupe un lugar en esta coleccion.
" Mientras aquel personage mereció la predileccion del soberano, y dispuso á su voluntad de los
destinos de la monarquía, los literatos y los artífices
solicitaron su favor, como los prelados, los magistrados, los caudillos, los ministros, los embajadores,
los grandes. Arbitro de la fortuna, y aun de la.
existencia, de muchos de ellos, ninguno desconoció
la necesidad de complacerle: todos frecuentaron
sus antesalas, su gabinete y su cabnlleriza. Distinguió á Moratin entre los humanistas que florecian entonces, y continuamente le estimulaba á e11•
cribir. Si algo valen las comedias originales de
este autor, á él se le &lt;leben, y á la preferencia que
daba á sus composiciones, entre las muchas que á
porfia le presentaban los demas. Error sin duda·
pero no el mas grande de los que pudo cometer'
durante su gobierno.
."Ni fue su a.migo Moratin, ni su conseiero
, ' ni su
cnado; pero fue su hechura: y aunque existe una
filosofía. cómoda, que enseña á recibir y no agradecer, y que obrando segun las circunstancias
paga con injurias las mercedes recibidas y solici~
tadas'. Mor~tin estimaba en mucho su opinion,
para mcurr1r en tan infames procedimientos. Entonces trató de complacer á su protector por
medios honesto~, y entonces y ahora le deseó felicidad y se la desea. Todo el esfuerzo de las
pasiones poco generosas, que llegaron despues á
trastornar el órden público, habrá sido bastante
para despojar á este literato español de cuanto
recibió del príncipe de la Paz; pero no habiéndole
privado de su apellido y su honor, mientras los
conserve será agradecido. Esta virtud, que para
los malvados es un peso insufrible que sacuden á
In primera ocasion que se les presenta• en los
hombres de bien es una obligacion de qu~ nunca
saben olvidarse.
"Si el Señor Morotin," continua el autor de las
Variedades, "hubiera compuesto otra Iliada como
la de Homero no le honraría tanto como esta
nota.''
Permitasenos añadir que este sentimiento tan
noblemente expresado es igualmente honorífico al
poeta y á su apologista.

SECRETOS.
N AD_IE hay mas aficionado á secretos que los que
no piensan guardarlos: esta clase de individuos los
codician como el pródigo codicia el dinero, por el
solo placer de la circulacion.

DE IIIS'l'ORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES,

Tenia que atravesar las montañas, y su ~amino
era frecuentemente muy quebrado y peltgroso ;
pero le habia anima.do de tal modo la bondad con
que Je trataron que continuó andando alegremente,
y á la caida de la tarde se encontró á corta distancia de la residencia de su tío. Al pasar cerca
del borde de un profundo precipicio, le llamó la
atencion el ver al pié del monte un caballo ricamente enjaezado, sin su ginete. Ha?ia _alg? en los
movimientos del animal que parec1a md1car un
deseo de llamar la atencion del caminante, Con
la cabeza erguida y las orejas erectas, relinchaba y
batia la tierra con las manos incesantemente.
Eduardo desde luego concibió la idea de que habia
sucedido algo al dueño del caballo, quien s~ponia.
ser persona de distincion juzgando por la riqueza
de los jaeces. Despues de varias tentativas inútiles
para descender al vnlle, descubrió por fin el cauce,
seco á la sazon, de un torrente que bajaba por la
falda de la montaña, y por medio de él pudo conseguir su objeto sin peligro. Mirando alre~edor
de si vió á corta distancia á uno que parec1a ser
escudero de algun noble caballero, y yacia tendido
en el suelo aparentemente desmayado ó muerto.
Su casco y su espada. se hallaban á alguna distancia,
y su justillo estaba roto en todas ,Jirecciones. Tomándole de la mano y levantando con cuidado su

EL HUEVO.
KISTOaDITA Jt.AJIA :LOS

xñros.

CAPITULO III.

1
1

t

\

311

Poa la tarde del mismo dia en que se habia. verifioodo la pequeña funcion de que hablamos en el
capítulo n, se presentó en la aldea un jóven cuyo
aspecto melancólico llamó la atencion de la señora
cuando despedía á sus convidados á la. puerta del
jardin. Tenia unos die.z y seis años de edad, y
aunque pobremente vestido, su porte decente, sus
bellas facciones y rostro expresivo, no podian menos
de hacer una fuerte impresion en su favor. Su
cabello castaño caia en ri.zos sobre los hombros, y
sus grandes ojos a.zules manifestaban inteligencia y
bondad. Hallábase evidentemente muy fatigado y
sustentaba sus pasos con un cayado.
Cuando los niños se hubieran ausentado, la señora se acercó á él y le preguntó con bondad cual
era la causa. de su melancolia.
"¡ Ay señora!" repuso el jóven que apenas podia contener sus lágrimas; "aun no hace tres
semanas que ha fallecido mi padre. Era cantero
de oficio, y su muerte ha dejado á su familia en la
mayor necesidad y afliccion. Tengo un hermano
y una hermana mucho mas jóvenes que yo, y mi
pobre madre no puede sin mucha dificultad proporcionarse los medios de mantenernoa. Un hermano suyo compadecido de su triste situacion la
ofreció tomarme bajo su cuidado, y enseñarme el
oficio de mi padre á fin de que pudiese no solo
ganarme la vida, sino ayudar á mi madre á mantener á mis hermanos. He anda.do ya seis leguas
y todavía tengo que caminar mucho mas, pues mi
tio vive muy lejos allá entre las montañas."
La señora. que halló alguna semejanza entre la
suerte de la pobre viuda y la suya. propia, se sintió
muy afectada por la narracion del jóven. Le dió
leche, huevos, una torta y algun dinero para su
madre. Blanca y Federico habian aprendido desde
muy temprano á compadecer á los afligidos y sus
ojos se arrasaron de lágrimas.
"Toma. este huevo," dijo Blanca, "dáselo á tu
hermanita con un beso de mi parte."
"Hé aqui otro," añadió Federico; "llévaselo á
tu hermano, y dile que venga á vernos; pues tendremos mucho gusto en repartir con él nuestras
sopas de leche."
La señora escogió tambien un huevo, y pidió al
jóven que se lo diera á su madre. "La máxima
que lleva escrita," añadió, "es el mejor consuelo
que puedo ofrecerla."......
El que fia de Dios en la proteccion
Obtendrá socorro en tribu)acion.
"Si reflexiona sériamente sobre esta máxima, y
bace de ella la regla invariable de su conducta,
hallará que no la he hecho un presente inútil."
Agradecido á la bondad de que babia sido objeto,
y vigorizado con una noche de descanso, el joven,
cuyo nombre era Eduardo, continuó su camino al
dia siguiente. Había pasado la noche en el moliuo,
y el buen molinero proveyó abundantemente su
alforja de pan y queso para que no sufriera por
falta de alimento.

'~--,._

__
-

~---~

cabeza, -Eduardo notó con satisfaccion que aun
estaba vivo, aunque intentaba. en vano hablar.
Dirigiendo una lánguida ojeada. á su yelmo, llevó
á la boca una. de sus manos, dando asi á entender
que estaba sediento. Eduardo comprendió la accion, y apoderándose del casco corrió en busca de
agua. Algunos sauces que observó á larga distancia
y cuya direccion tomó, le condujeron á un arroyo
cristalino que salia de una abertura en la roca.
Habiendo llenado el yelmo, volvió precipitadamente á donde estaba el postrado escudero, el cual
habia recaido de nuevo en un estado de insensibilidad, pero algunas gotas de agua que Eduardo le
salpicó sobre el rostro le reanimaron, y habiendo
11

�Et INSTilUCTOR, O IlEPERTOHIO
bebido una gran porclon del fresco y refrigerante
los amables niiíos de quienes' recibisteis los huevos
liquido, desapareció la fiebre abrasadora que le , que han servido para salvar la vida de un semeconsumia y se sintió consider11blemente repuesto.
: jante vuestro. Bendita sea tambien su madre que
Su primer esfuerzo al recobrar la palabra fué 1 les ha enseñado á compadecer á los desgraciados,
manifestar su gratitud á Dios ¡&gt;or su milngroso
atesorando su espíritu con máximas como esta.
rescate; y "despues de Dios," continuó, alzándose
¿ Me permitis," contínuó, "que guarde este huevo
aobre el brazo, "á vos debo dar gracias mi buen y
como recuerdo del peligro en que me he visto y de
generoso amigo por los esfuerzos que habeis hecho
los servicios que me habeis hecho! Mientras viva
}Jara libertarme·de una muerte miserable. Si Dios
no me desharé nunca de él, y se lo dejaré á mis
110 hubiera dirigido vuestros pasos hácia este sitio,
hijos como prueba convincente de qlle Dios vela
muy luego hubiera perecido de hambre, y aun
siempre al bienestar de los que confian en él.
ahora sufro mucho por falta de alimento."
Acaso este será el medio de efectuar aun mucho
"¡ Ojala," dijo Edua~do, "os hubiese encontrndo
bien, y cuando con el tiempo mis nietos relaten el
ant.es ! cuando emprendí mi jornada esta maüana se
suceso ocurrido hoy, el mota que lleva este huevo
hallaba bien provista mi alforja, pero ahora está
podrá tal vez suministrar consuelo á algun ser desya vacía.''
graciado y enseñarle á poner su confianza en Dios."
Sin embargo un momento despues se acordó de
Diciendo esto sacó de su bolsillo una moneda de
que aun tenia los huevos; y cortando dos de ellos
oro por cada uno de los huevos que babia comido, é
en rodajas, tuvo la sati~faccion de observar su
iba á afiadir dos mas por aquel que tenia· la inscripefecto nutritivo, habiendo contribuido eficazmente
cion; pero Eduardo no se consideraba autorizado á
á reanimar las fuerzas del exhausto viajero. Iba á
desprenderse de él, habiendo sido enviado expresacortar otro; pero este le detuvo observando que
mente por laseñora·comoregaloá la madredeljóven.
despues de tan largo ayuno seria imprudente comer
"Si fuera mio," dijo, "os la doria de muy buena
demasiado de una vez; y reiterando sus gracias á gana, y 11i mi tio cree que no lo tomará á mal mi·
Dios y á su libertador, hizo un esfuerzo para levanmadre, os lo daré desde luego."
tarse del suelo. Experimentó en esto mucha difiEl dia iba ya declinando, y á fin de llegar- á lacultad, y sin auxilio le hubiera sido imposible efecsalida del bosque antes que cerrase la noche, ayudó
tuarlo; viendo pues que les era preciso detenerse
Eduardo al escudero á montar á caballo y emalgunos instantes antes de continuar su camino, se
prendieron su camino.
aprovechó Eduardo de esta oportunidad para inNo sin dificultad atravesaron el profundo barformarse de las circunstancias que habían colocado
ranco en que se hallaban, y alcanzaron el sendero
á su nuevo compañero en situacion tan peligrosa.
que conducra al campo abierto. No se había puesto
"Hace ya algunas semanas que viajo," repuso
aun el sol cuando salieron del bosque, y Eduardoel escudero, "en servicio de mi señor, y habienobservó que _en muy breve tiempo llegarian á la
dome sobrecogido la noche, cayó mi caballo, y yo
casa de su tio. "Es un hombre bondadoso y cari•
con él, en este horrible precipicio. El pobre anitativo," dijo, "y tendrá mucho gusto en recibiros
mal no recibió leeion alguna, pero yo quedé tan
bajo su techo, y prodigaros toda la atencion que
estropeado que me fué imposible volver á montar,
requiere vuestro estado."
y aun es milagroso que no quedase muerto en el
Ni se equivocó en el juicio que babia formado
acto: no podré nunca mostrarme bastante reconodel caráct.er de su tio. El honrado cantero recibiócido al Todo Poderoso por haberme libertado no
al escudero con la mas cordial hospitalidad, alasolo de una muerte instantánea, sino de otra peor
bando á su sobrino por lo que babia hecho en•
aun y mas prolongada que hubiera producido b
aquella ocaaion. Eduardo expresó su sentimiento
falta de alimento, y de la cual me habeis librado.
de no poder satisfacer el deseo de su amigo resSi no hubiera llamado vuestra atencion la sagacipecto al huevo que tenia el mote escrito, del cual
dad de este animal, ó si hubierais carecido de la
no creía deber deshacerse, aunque no babia titugenerosidad que habeis manifestado, esta noche
beado en emplear los huevos de colores que le
hubiera sido sin duda alguna la última de mi vida:
habian dado para sus hermanos en satisfacer la
y ahora decidme vos, ¿ cual es el objeto de vuestro necesidad del moribuudo viajero.
viaje por estas ásperas montañas?"
"Por mi parte," repuso el tío, "no puedo conceEduardo relató cuanto babia pasado desde la
bir porqué los huevos de que hablas hayan de valer
muerte de su padre; y la bondad con que había sido
mas por ser azules ó encarnados, pero aunque fuetratado en el valle; produciendo al mismo tiempo el
ran de oro no hubieran podido ser mejor empleados
huevo que la señora le habia dado para su madre.
que en salvar la vida de un hombre que moria de
"¡ Cuán verdaderas," dijo el escudero, "son las
hambre. Te has conducido perfectamente .Eduardo,
palabras escritas sobre él!" ......
y tengo mucho ¡&gt;lacer en tributarle estos elogios.
El que tia de Dios en la proteccion
Respecto al huevo del cual vacilas en deshacerte,
Obtendrá socorro en tribulacion.
apruebo tu honradez, pero el oro que este caballero
"¿ Puede acaso haber mayor prueba de ello que
te ofrece por él, será mucho mas útil á tu pobre
mi situacion presente? Desde el fondo de este
madre, y yo te respondo de su consentimiento en
abismo be suplicado al scfíor, y él ha escuchado
cuanto á la venta. Dame el oro y yo te darémis ruegos. ¿ Qué recompensa ¡iodré yo ofrecer á
cambio por él en plata. Tu madre apenas sabrá
Dios por todos los beneficios que ha derramado
que hacer con tantas riquezas."
sobre mi? Benditos sean por él una y mil veces
Eduardo miró con sorpresa el monton de mono-

l

DE 111:-\'l'OHI:\, l\ l~L!.A S LRTllA~ Y All.TF.::;,
dus de plata que su tió colocó delante de. él.
N uuca babia visto reunida una suma tan considerable ; y su tio al ofrecerle cambio por sus monedas de oro trató de grabar mas profundamente en
su memoria la Jeccion que babia recibido aquel dia.
"Ya vés," le dijo, "que tu madre experimentará
tambien la verdad de la máxima.......
El que fin de Dios en la proteccion
Obtendrá socorro en tribulacion.
"En efecto, esta es una verdad que va1e mas que
todo el oro del mundo, y espero hijo mio, que aun
sin el auxilio de este huevo In. tendrás siempre

. "

pr~~:::~dero 1,ermaneció algunos clins con el cantero, hasta que se sintió ~~m!1l_etamc11~ restablecido, y al marchar promctw v1S1tarlos s1emprc que
se le presentase ocasion de hacerlo.

grabados modernos sobre madera tales como los
que adornan este periódico, y n~imismo para la
construccion de flautas y otros rnstrumentos de
viento: los muebles hechos de boj serian muy
estimables si no fuesen tan pesados, pues ademas
de la apariencia que presentan, están libres de los
ataques de los insectos por el s~bor amargo d_e la
1 inndera que los ahuyenta. El b~J abu?da cons_1derablemente en España, con parhculandad hácia el
Norte. Los montos pirineos están cubiertos de
' estos arbustos, y el valor de la madera de boj que
d
se exporta anualmente para Pnris solo! pasa de o~
mil pesos: un aceite distilado de las ~r~tas del boJ
ha probado ser remedio eficaz paro. nhvinr_ el dolor.
de muelas así como otras dolencia~; las lioJas redu\I cidas á polvo destruyen las lomlmcu.

I
¡
j

1

TRES MALOS HABITOS.

EL ílOJ.

:1 TRES debilidades habituales hay que ~on tan CO•
I munes como perjudiciales á nuestro bienestar fu.

¡j turo.

U na de ellas es ceder ti la indolencia 6 i1lercia
del momento en lugar de proceder inmediatamente cí
w que ho. de 11.aClrse. Esta práctica casi siempre

Et boj en los climas templados de Europa es un
arbusto de tamaño moderado, pero en oriente llega
á la altura de un árbol bastante considerable. Sus
bojas son pequeñas redondas y perennes. _sn_ madera es muy estimada por ser la que pr111c1pnlruente usan los torneros en la manufactura de cajitas, alfileteros, mangos de naYBjas y cortapl_umas,
instrumentos matemáticos, peones para los Juegos
de damas y ajedréz, &amp;c. &amp;c. Es de color amarillo,
de grano muy apretado, dura y pesada, y admi:e
un hermoso puliment-0. Los antiguos romanos estimaban mucho la madera de boj y posteriormente
fué cultivada con esmero por ser muy apropósito á
ejecutar con ella tallados de animales y adornos de
todas clases. Ilácese tambicn tuo &lt;le! boj pnra los
ToM. VIII.

disminuye los efectos ventojosos de nuestras acciones, y frecuentemente nos conduce_ á un esta~o
absoluto de inaccion. Por ejemplo, s1 en un d1a
de invierno brilla el sol por algunos momentos
desde luego sentimos cuan prudente seria ~pr~v?•
cbarnos de ellos para hacer un poco de 0Jerc1c10
tan necesario á la conservacion de la salud; pc&gt;ro
por falta de la resolucion necesaria para dejar instantáneamente un cómodo asiento ó una ocupacion
favorita perdemos la oportunidad favorable, y por
último 'hemos de conformarnos con no sa1·1r por
haberse pasado ya la hora de p~seiu. ~no _de los
males que resultan de este hábito de dilac1on es
que produce en la mente ~ierto de~contento que
impide y desordena las funciones ammales, y contribuye á ocasionar un estad~ imperfecto de ~alud.
La percepciou de lo que conviene hacer, seguida de
una ejecucion rápida contribuye eficaz~~nte á
allanar el sendero de la vida. No debe ex1guse de
los niños que hagan cosa alguna que no sea razon•
a ble; pero al mismo tiempo debe enseñarseles 6.
ejecutar prontamente lo que se le~ manda. -~¡
hábito así adquirido les será de considerable ut1hdnd toda su vida.
Otra de las tres debilidades es la siguiente.
" Despues de f urmar una buena resolucio11 si dejamos

de ejecutar una parte de ella, solemos con frecuencia
abamlimarla enterame11te." Por ejemplo, una persona que acostumbraba leYantarse á las diez resuelve hacerlo en adelante á las seis, y despues de
conseguir su intento por algunos dins no despierta
una maiíana hasta las siete y media: el tal individuo corre entonces mucho peligro de volver á las
andadas, y aun probablemente excederá su in~olencia anterior permaneciendo en cama hasta med10dia, Lo mismo sucede con las resoluciones relativas á sobriedad, economía ó cualquier otra cos~.
:::!i dejamos de conseguir todo lo que nos ~ropus1mo~, ó Fi cometemos un descuido, es cns1 seguro
2 S

'll

�314

EL INSTRUCTon,

que queda abandona&lt;la del todo la resolucion. Por
la inversa debieramos aspirar siempre á hacer
cuanto nos sea dable bajo las circunstancias en que
nos hallamos, en cuyo caso nuestro progreso ( ron
la excepcion de interrupciones momentáneas y
comparativamente triviales) seria siempre continuo é uniforme.
La tercera debilidad á que aludimos es la práctica
de comer y beber cosas solo porque se halla11 sobre la
mesa, particularmente cuaiido hay que pagarlas.
¡ Cuan rara vez sucede que dos amigos comiendo en
la fonda dejen algunas copas de vino generoso en
la botella á pesar de que ambos han tomado ya
bastante! y la consecuencia de no hacerlo asi es
frecuentemente el mandar traer mas : pero aunque
asi no sea, aun el primer exceso es ya pernicioso.
El exceso por pequeño que sen, ya en líquidos ó en
sólidos, desordena las funciones digestivas y consiguientemente disminuye el beneficio efectivo de
la comida. Produce ámenudo cierta repugnancia
á moverse, asi que un exceso conduce insensiblemente á otro. Genérase entonces lo que se denomina segundo apetito, y una vez excedidos los
limites regulares no es ya fácil determinar el paradero. La importancia en la vida del hombre de
"contentarse con lo que basta" y detenerse á
tiempo, es incalculable, y cometer excesos por la
razon expresada aunque es muy general no deja de
ser el extremo de la locura. Una pequeñísima
cantidad bastará para constituir la diferencia entre
pasar el resto del din útil y agradablemente ó en la
indolencia y la disipacion.

REFLEXIONES DE UN ANCIANO.
HALLABAME una noche de verano recostado sobre
mi almohada y entregado á una série de reflexiones
respecto á la incertidumbre de la vida y al infinito
número de cosas con que ha sido comparada,
cuando me ocurrió una ilu~tracion mecánica que
refiriendose o.l progreso del tiempo era no solo
nueva sino apropiada.
Por ejemplo supongamos que el dia empieza á
las seis de la mañana y termina á igual hora de la
tarde. Esto constituira un dia de doce horas el
cual sino fuese nebuloso podría considerarse como
regular: mas ay! ¡ cuán pocos de estos dias ocurren ! Supongo pues que la vida empieza al mismo
tiempo, esto es, á las eeis de la mañana, y dando
por sentado que cada hora de tiempo corresponde
á seis años de la vida, resultaria que un individuo
á las nueve tendria diez y ocho años, á las doce
treinta y seis, á las tres cincuenta y cuatro, y á las
seis de la tarde setenta y dos ; edad rara vez excedida por el hombre. Llevando adelante la ilusion,
pudiera suponerse que oscurece el dia á las seis.
¿ Cual seria pues la situacion de aquel que viviese
despues de esta hora ó hubiese alcanzado la edad
de setenta y dos años?
Las circunstancias del caso podrian solas decidir
esta cuestion. Sin la luz de la revelacion divina
pod ria decirse que se hallaba en completa oscuri&lt;lacl ; si descansaba solo en las buenas obras sin

o

REPERTORIO

confiar en la ex¡,incion &lt;le nuestro Salvador, diríamos que caminaba á la luz de las estrellas: pero si
abrazaba plenamente la doctrina del evangelio prod ucieudo como siempre lo hace obras meritorias;
si confesaba su frágil y pecadora condicion y la
absoluta necesidad de un mediador para con Dios,
confiando con sincera fé en su intercesion la cual
siempre produce paz y tranquilidad de espíritu;
en tal caso este hombre pudiera decirse que se
hallaba en la luz de la luna llena y consumada su
felicidad.
Esta division del tiempo pudiera ademas ser
prácticamente útil, facilitando á uno el medio ele
recordar hasta que punto babia avanzado en la
carrera de la vida y ver de que modo babia pasado
de la infancia á la juventud-de la juventud á la
edad madura y de esta á la vejez.
La juventud comienza llena de confianza y de
amor á todo cuanto la rodea; pero cuando un·
contratiempo ó desengaño la detiene en su carrera
¡ como cambian sus afecciones y sentimientos I
Esta es acaso la época mas peligrosa y aquella en
que los buenos consejos son mas útiles y mejor
recibidos que en ninguna otra ocasion, y no es
poca fortuna si logra calmarse la tormenta de
contrariados afectos, y amarga ingratitud, ó el
tumultuoso embate de sentimientos heridos, lo suficiente para no emponzoñar el último tercio de la
vida; pues es cosa terrible el volver la vista atrás
bácia la prolongada perspectiva de una larga série
de años, y no hallar un solo punto florido y agradable en que &lt;lescanse. lntimamente penetrado
de esta verdad solemne, quisiera poder inducir á
todos á pensar y consultar á aquel admonitor interno que de tiempo en tiempo levanta el dedo
reprobatorio contra los actos de locura é indiscrecion, á fin de que no tengan que llorar demasiado
tarde la esterilidad de lo pasado y las pocas esperanzas para lo futuro ; sino que por el contrario
disfruten en sus últimos momentos de la paz y
tranquilidad de espíritu que proporciona o.l hombre
el cumplimiento de sus deberes para con Dios y
sus semejantes•.

LAGRIM.AS.
LAS lágrimas no permanecen largo tiempo en las
sonrojadas mejillas de la infancia. La lluvia escurre fácilmente del capullo, descansa en el seno
de la flor abierta, y solo quiebra á la que se halla.
ya marchita y pasada.

DISPUTAS.
CUANDO nos hallamos en disposicion de confundir
con el argumento la falsedad y el error, no debemos hacerlo con vehemencia ni con insultos y aire
despreciativo, pero sí manifestar la verdad, y con
respuestas llenas de suavidad y moderacion combatir la falácia.
• El escritor de estas reflexiones tiene noventa aiios de
edad.

DE IJlSTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
CONSTANTINA.

EL grabado que antecede representa un objeto
interesante bajo dos puntos de vista, pues que
asocia las glorias de lo pasado con una perspectiva
brillante para. lo futuro. Ofrece á nuestra vista
una de las ciudades del antiguo mundo, atractiva
tanto por la singularidad y esplendor de su construccion como por la importancia de su historia,
al paso que sobre las cenizas de su grandeza pasada
ha plantado ahora la civilizacion el cimiento de
esperanzas para el porvenir en el interesante experimento de establecer una colonia europea dentro
de sus muros.
Entre los meridianos de los rios Iloodera-k y
Zainé, sobre los confines del desierto de Sabara y
la costa de la Mauritania Cesariense y N umidia,
se halla la provincia de Constantina que tiene mas
de 80 leguas de longitud sobre 35 de latitud. Este
territorio era tiempos atrás muy rico, y su virey
solia pagar al gobierno de Argel anualmente un
tributo de 80 á 100 mil pesos.
La ciudad de Constan tina es casi tres veces mayor
que Argel; rodéanla fuertes murallas de mas de
treinta y cinco piés de altura, mas allá de las
cuales se elevan los baluartes aun mas poderosos
de la naturaleza, esto es, montañas de forma pintoresca y estupenda altura. Fundada durante las
primeras conquistas de los cartaginesea, Constantina debió su numerosa poblacion y exquisitos or.
11atos al espléndido reinado de Masinisa que terminó
149 años antes de la era cristiana. Segun refiere
E•trabon los constantinos subyugaron primero á los
matalianos que cultivaban las fértiles llanuras de
Anisa. Escipion Emiliano extendió el antiguo

reino de Masinisa y el de Micipsa con la adicion
del valle de Bagrado, tomando entonces ~l nombre
de Numidia. Fué despues desolado por las guerras
de Mario, y de Sila, por la opresion de los antiguos
procónsules romanos y por las continuas guerras
civiles.
Hácia el afio 41 de la era cristiana la N umidia
quedó reducida á provincia romana. Era gobernada por procónsules, y despues del reino de Diocleciano, por presidentes bajo las 6rdenes, dicen,
del vicario de Cartago: subsiguientemente por el
prefecto del pretorio italiano, y por último formó
parte de la division militar de un conde residente
en Bona, que mantenia siempre de cinco á seis mil
hombres acuartelados en un gran número de fortalezas y castillos sugetos á su dominio. Entre los
años 340 y 350 fué reedificada por el emperador
Constante, hijo de Constantino de quien deriva su
nombre moderno.
La situacion topográfica de Constantina es muy
formidable: los romanos la fortificaron con altos
muros flanqueados á intérvalos por fuertes torres.
Estos muros se conservan aun en muy buen estado.
En tiempo de Plinio la ciudad se hallaba sftuada
sobre una especie de promontorio elevado inac,.
cesible por todos lados excepto por la parte de
Sud-este. Inclinábase algun tanto hácia el Sur,
y terminaba por el Norte en un precipicio de seiscientos piés de profundidad. Desde este punto es
magnífica la perepectiva que se ofrece á la vista,
la cual se extiende sobre una série de valles que
algun tiempo estuvieron cubiertos de casas de campo
y palacios romanos, de los cuales se ven aun ves-

\

�!)l(i

tráfico ele negros, envió una formidable expcclicion
Por la parte del Este dominan
la ciudad montañas muy elevadas unidas á ll'la ca- á las costas de Africa. Argel y los territorios adyacentes fueron pronto subyugados, y la corte de
d~na de rocas casi inaccesibles.
.
Ademas de esto. di versidnd de ruin ns espareidas Versalles no ocultó ya su designio ulterior de
por las inmediaciones, existen aun próximamente
retener estas conquistas con el fin de adoptar en
en el centro ele la poblacion inmensas cisternas ellas un sistema permanente de colonizacion. Ya
que reciben las aguas conducidas desde el rio
Bona y otras plazas importantes se habían sometido
Physgeo por un vasto nqueducto del cuo.l se con- á las armas francesas cuando Constantina llamó
serva todavia lo suficiente paro. mostrar lo magla atencion de los invasores. Una fuerza imponífico que debió ser cuando completo. Una de
nente salió de Bona el 12 de Noviembre de 1836
las puertas es de hermoso. piedra rojiza en nada
á las ordenes del marisco.l Clausel para efectuar
inferior· al mármol altamente pulimento.do. La esta nueva conquista, pero apenas habian comenque miraba al Sud-este era una obra maestra de
zado su marchn, cuando el tiempo empezó á insu género : la galeria y las columnas que sostenian
dicar la aproximacion de un invierno severo muy
los arcos estaban suntuosamente adornadas de cor- poco comun en aquel clima tórrido. Habiendo
nisas y festones, cabezo.s de buey y guirnaldas acampado sus tropas en la cima de las montañas á
de flores. Entre las ruinas al Sud-oeste se ,·é dos jornadas de Constantino. sobrevino uua nevada
terrífica. El frío era intenso, y muchos miles de
la mayor parte de un arco triunfal llamado el
"castillo del gigante," compuesto de tres arcos soldados pe1ecieron en una noche. Pero los héroes
ricamente exornados y flanqueados de pilastras de cien campañas no se desanimaron. Vadearon
rios, sufrieron hambre y sed, y no detuvieron su
coríntins.
Durante las terribles irrupciones de los vándalos,
marcho. hasta haberse formado en bato.Ha debajo
de los muros de Constantina. Admirablemente
Constantino. sufrió considerablemente á manos de
estos. bárbaros; si bien pudo preservar hasta la
defendida por la naturaleza, esta magestuosa forconquista aun mo.s destructora de los árabes, los taleza parecía vulnerable solo por un punto. . Un
derechos municipales y leyes que le fueron conbarro.neo de ~esenta varas de profundidad presenferidas por el mercader cartaginés y el colonizador
taba como escarpa y contraescarpa una roca perromano. La ciudad tardó mucho en recibir las
pendicular inexpugnable ya al asalto directo ó á
doctrinas mahometanas que por {1ltimo adoptó con
la mina secreta. Habiendo ganado la esplanada
la Numidia y el resto de Africa en 710. Formó
que dá frente á uno de los lados de la ciudad, se
parte del reino &lt;le Africa bajo la dinastía de los
vió no ser posible traer la artilleria por haber quecalifas Fatimitas hasta el afio 900. Pasó luego
daclo empotrada en el Jodo. En este momento
al dominio de Zerites que reinaba en 'l'abur y
crítico empezó el conflicto; la bandera encarnada
del árabe ondeaba sobre la batería principal: los
Aschir sobre el territorio de la division oriental,
c¡ue lue.,.o vino á constituir la regencia de Argel.
cañones empezaron á obrar. Las puertas de maciza
piedra, el puente, y las casns y jardines inmediatoa,
Despue~ de un espacio de 600 años de variada
estaban cubiertos de tropas berberiscas que se aprefortuna bajo los o.lmoravides y almohades, quedó
ln ciudad sujeta al cetro de hierro de los osmanlies suraron á seguir el ejemplo. Ademas de los habitantes, había en la plaza mil y quinientos turcos
en 1550. El cultivo clel suelo, el mas productivo
y cabiles, los cuales 11aliendo intrépidamente de
del Africa ; una poblacion industriosa; un comercio activo con el centro del continente africano
ella disputaron el terreno á palmos á los invasores:
pero los franceses los rechazaron, y continuaron
y. una situacion ventajosa entre el desierto y lo
avanzando basta tomar su posicion debajo de los
mejor del país de las palmas, o.si como la parte
mas feráz del reino de Tunez el de Sousá, y la caíiones mismos de los árabes. Sin embargo el
tiempo continuaba siendo cada dia mas severo; los
dependencia del divan de Argel, han dado á Conscañones eran ya inútiles: á los padecimientos intantina un grado de importancia considerable bajo
tensos del ejército se siguió la insubordinacion; y
el yugo depreclatorio de los turcos. Sus relaciones
las tropas excitadas, despreciando toda disciplina,
comercio.les eran principalmente con Tunez, y resultaron ser tan perjudiciales á los argelinos, que saquearon las provisiones, horadaron las pipas de
estos declararon la guerra á los Tunezinos en 1782 vino y aguardiente, y con esto aumentaron desgray 83. A algunas hostilidades inconsiderables se ciadamente la confusion que reinaba ya. Por
último despues de una noche pasada en fieros pero
siguió la peste en 1784. Ambas plagas, la peste y
la guerra aniquilaron la mayor parte de la pobla- vanos ataques, los sitiadores se retiraron y toda la
cion de Constnntina. Antes de 1780, contaba esta guarnicion disponible salió precipitadamente en
espaciosa ciudad mas de 50,000 habitantes, pero su persecucion. Entonces fué el momento de qu.e
se manifestase el espíritu y heroismo de los franen el dia apenas encierra la mitad de este número.
Ca&lt;la mes solía partir de ella una caravana para ceses en una lucha cuyo objeto era no menos salvar
la vida que mantener la gloria, y es preciso conTunez cuyo valor, dicen, ascendía por lo menos á
fesar que no desmintieron su bien merecida repu1,320,000 pesos anuales. Mantenía tambien un
tacion. A pesar del frio, las privaciones, é innucomercio activo con Bona y con la Real Compañia
rnerables dificultades, continuó ¡ior varios dins este
Africana estnblecida en Marsella.
El gobierno francés habiendo resuelto obtener 1 servicio i:lesesperado, hasta que por último lograron
satisfaccion de algunos insultos hechos ú su pabe- _ efectuar su retirada, sin haber abandonado en cir110111 y al mismo tiempo r&lt;'primir la ¡iirnteriu y , , cuu~ra11ci11s tan críticas ninguno de sus e11fermos
1igios numerosos.

•

EL INSTRUC'J'OR, O REPERTORIO

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
y heridos, y consiguiendo salvar asimismo una
gran parte de sus municiones y vituallas.
Pero estos reveses no apagaron el ardor del soldado ni hicieron que el gobierno francés abandonase el objeto que se babia propuesto. Se estableció
uno. fuerte guarnicion en Guelma, y en el afio 37
las tropas francesas al mando del general Damvremont, atacaron de nuevo á Constantina, la cual
tomaron por asalto el 13 de Octubre despues de
una desesperada resistencia por parte de los habi-

3li

tantea y guarnicion. Damvremont fué muerto
por una bala de cañon, y Aehmet Bey, el gobernador, salió de la plaza con 12,000 hombres entrando inmediatamente en ella los franceses.
Es diano de notarse que Constantina, ó mas
correcta~ente Costantina, aunque poblacion de
grande antigüedad (habiendo sido capital de Numidia) y de extension considerable, apenas l!a sido
conocida de los europeos hasta la ocupac1on do
Argel por los franceses.

Ji!L AYUDANTE, O GRULLA GIGANTESCA.

----

-· -- - -

-")_

EsTA ave singular es bastante comun en las colecciones zoológicas europeas por ser fácilmente domesticada y adaptarse sin dificultad á diversas
temperaturas, á pesar de ser indígena de los climas
cálidos de la India donde abunda, particularmente
á las inmediaciones de Calcuta. Su tamaño puede
i11ferirse por el dato de que sus alas extendidas
miden de catorce á quince piés de un extremo al
otro. Desde la punta del pico á la de las garras
tiene sobre siete piés y medio, y cinco de altura
en posicion erecta. La parte superior del cuerpo
es ele un color gris ceniciento, y las plumas nlli
son duras y cortas: la inferior es blanca y las
plumas largas y algo mas suaves. La cabeza y
¡)escuezo carecen de plumas, pero la piel rojiza y
callosa que los cubre está provista de pelo : del
centro del cuello cuelga sobre el pecho una especie de saco cónico cubierto de plumon y parecido
(ndoptanrlo la comparacion de Cuvier) á un gran
s11lcl1ichon ó morcilla. El pico es muy grande,
grueso en su base y de considerable abertura.
Aunr¡ne c&gt;n la~ clasificaciones ~istemáticas no

figura el ayudante como ave de rapiña, hallandose
colocado con mas propiedad entre las acuáticas,
es sin embargo una de las aves mas voraces y
carnívoras que se conocen, y la estructuro. de sus
órganos digestivos corresponde con estos hábitos
voraces. El ayudante no tan solo es capaz de
digerir huesos, sino que parece aficionado á ellos
tragando ávidamente todos cnant-0s puede admitir
su gaznate, circunstancia por la cual se le ha dado
algunas veces el nombre de traga-huesos. Dícese
haber encontrado en el buche 6 estómago de una
de estas aves una tortuga de tierra de diez pulgadas
de largo y un gato negro de gran tamaño, entero.
8u gran voracidad es sin embargo muy útil en los
po.ises que frecuenta, por la enorme cantidad de
animales nocivos.que destruye tales como culebras,
lagartos, ranas y otros reptiles, devorando un número tan considerable de ellos que no les permiten
multiplicarse al punto de molestar á los habitantes
quienes por esta razon aprecian tanto á esta ave
como los holandeses á la cigüeña.
Los ayudantes en la India caminan en bandadas,

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......

�318

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

y vistos á cierta distancia en el agua cerca de la
embocadura de los ríos y avanzando hácia el espectador (lo cual frecuentemente ejecutan con las alas
abiertas) presentan la apariencia de canoas navegando sobre un mar tranquilo; cuando se hallan
sobre la ribera parecen hombres y mujeres buscando
conchas y mariscos en la playa. "Una de estas
aves," dice el doctor Latham, "muy jóven aun,
de cinco piés de altura y completamente domesticada, fué presentada como regalo al jefe de los
bananas donde residia rui amigo ; y estando acostumbrada á recibir diariamente su alimento en el
gran salon ó comedor, se familiarizó muy pronto
acudiendo siempre á dicho punto á la hora de
comer, y colocándose detrás de la silla de su amo
frecuentemente aun antes de que llegasen los convidados. Los criados tenian que usar de la mayor
vigilancia, y defender las provisiones con varas;
pero con todo solia frecuentemente apoderarse de
alguna cosa, y en una ocasion arrebató una gallina
cocida que tragó entera de un solo bocado. Su
valor no es igual á su voracidad, pues un niño de
ocho ó diez años lo ahuyenta pronto con una varita
de mimbres, aunque al principio dá muestras de
querer defenderse, amenazando con su enorme pico
abierto, y dando bramidos casi tan fuertes como
los del tigre ó el oso. Es enemigo declarado de
los cuadrúpedos pequeños asi como de las aves y
reptiles, y destruye astutamente gallinas ó pollos
aunque no se atreve á atacar abiertamente á las
primeras cuando defienden sus polluelos. Todo lo
traga entero, y es tan elástico su gaznate que no
solo baja por él un animal del tamaño de un gato,
sino que una canilla de vaca quebrada por el medio,
le sirve solo para dos bocados. Se le ha visto
tragar una pierna de carnero de cinco á seis libras,
una liebre, una zorra pequeña, &amp;c. Despues de
algun tiempo arroja del estómago los huesos lo cual
11arece ser un acto voluntario, pues que se ha observado que una onza ó dos de tártaro emético administrado á una de estas aves no produce efecto
alguno."
Los naturales ó indígenas de aquella parte de la
India donde se cria el ayudante le tributan una
especie de reverencia, pues creen, segun la extraña
doctrina de la metempsícosis ó transmigracion, que
estas aves encierran las almas de los bracmanes.

IMPERIO DE LA MUSICA.
PuEDE asegurarse con verdad que el imperio de la
música es universal, difundiendose por todo lo
creado el exquisito placer que produce. Si el
canto de la. alondra es una salutacion gozosa é instintiva. al nuevo dia, tambien se nos enseña que el
orden de ser4¡s mas perfectos rodean el trono del
Altísimo cantando himnos de alabanza, y cada uno
de los eslabones intermedios de la cadena. de oro
que desciende del cielo á la tierra vibra tambien á
su impulso. La música es el lenguaje de la naturaleza y por esto es un idioma tan bel\o, variado y

expresivo. Repítenlo los ecos de la selva y de lo.
floresta, susurra en el zéfiro suave, murmuro. en el
arroyuelo, sueno. en el torrente y ruge en la tempestad. Hállase presente en todas partes; eu la
tierra, en el mar, en el aire, en el mundo que existe
y en el que debe seguirle. Hay música en cada
acento de alegria, hay música en cada expresion
de gratitud, hay música en cada queja del dolor, y
hay música en la voz de la compasion. Encontramos y reconocemos el poder de este lenguaje en
todas las circunstancias diarias de la vida. Suponed al mundo destituido de estos dulces acentos,
de estas voces majestuosas y solemnes, de esta
apelacion diaria y contínua al corazon y la. imuginacion; suponed que esta variedad infinita y encantadora cesa aun cuando solo fuese durante un
solo y breve dia, sustituyendo en su lugar una
triste monotonia y sepulcral silencio, oh ! con
cuanta vehemencia anelnria su regreso aun el corazon mas insensible ó el espíritu mas obtuso; dando
gracias á la Providencia benéfica que ha hecho á
toda la naturaleza vocal! La música es pues un
lenguaje concedido al hombre en comun con otros
seres creados, pero con mns amplitud, en mayor
perfeccion y con un objeto mas noble, y bajo este
punto de vista ha sido considerada por todos los
pueblos y en todas las edades. Otras ciencias han
venido al auxilio del músico quien obteniendo así
los medios de investigar y reducir á reglas fijas las
leyes que gobiernan la produccion y propagacion
del sonido, ha adquirido el arte de arreglar, aplicar
y extender el poder que le ha concedido la naturaleza. Estas leyes, aunque inmutables, son sin embargo susceptibles de una infinita diversidad en su
aplicacion. Cualquiera que sea la eminencia que
alcancemos, el horizonte 11e presenta siempre sin
límites. Nuestros primeros maestros cultivaron lo
que ahora conocemos haber sido solo un espacio
muy reducido en el campo musical, y si entrevieron regiones mas fértiles y extensas, se presentaron
estas á sus ojos solo como visiones confusas y distantes. Cada generacion sucesiva ha adelantado
sobre la anterior; en algunos casos descuidando ó
cultivando parcialmente el suelo á que sus predecesores habían concedido una atencion exclusiva;
sin embargo todavía existía mas allá una region
mas bella, mas rica y variada que la que poseian.
El mismo remoto horizonte se presenta hoy delante
de nosotros, y los que nos siguen, obteniendo una
elevacion aun mayor, alcanzarán una perspectiva
todavía mas dilatada; mientras que á nuestra posteridad la mas remota, la distancia, por grande que
sea, aparecerá sin límites como al principio.

DE IllSTORIA, DELLAS LETRAS Y AUTES.
n1cnte en el Reino Unido, sus colonias y dependencias. El período á que se refiere este cálculo es el
año de 1812 desde cuya época ha aumentado considerablemente la riqueza del pais.
GRAN BRETAÑA E IRLANDA.
Agricultura, •••• ••• • •••••••••.••••• , • • • • •
:Minas y minerales ....................... .
Manufacturas ..... . .............. , • • • .. •
Comercio interior ....................... .
Comercio exterior y marina .. ,.,, ...•..••••
Comercio de cabotaje • , • ••• ...•.... , , •.••
Pesquerias ( con exclusion de las pesquerias
coloniales de Terranova) ••••• , , ••••• , , • ,
Cusas de banco, públicas y privadas.•••••••
Renta extranjera •••.• , ................ • •
Dependencias en Europa .. , .............. •

Ps.Fs.

1,084,088,120
45,000,000
571,150,000
ló7,500,000
231,868,740
10,000,000
10,500,000
17,500,000
25,000,000
9,000,000
2,161,696,800

PosesionesinglesasenlaAmá}
rica del Norte............. 66,077,370
209 639 700
Colonias inglesas de las Indias
' '
occidentales., ............. 143,562,3.30
Establecimientos ingleses en A frica,.......
4,001,500
Colonias inglesas en Africa.. 30,971,150}
Posesiones territoriales bajo el
gobierno de la Compañia de
l ,000,003,6'i&lt;l
las Indias orientales..... 1,009,832,470
Total... ,,,.,............ 3,466,141,680

El eminente autor de la obra citada, Mr. Colquhoun, ha calculado tambien el importe de la
propiedad existente en el imperio Británico, ó sen
el valor efectivo del Reino Unido y todna sus colonias y dependencias en Europa y América, Africa
y Asia, incluyendo las posesiones territoriales gobernadas por la Compaíiia de las Indias Orientales en
1812. El resultado de su cómputo es el siguiente:
EonoPA-Gran Bretaña é Irlanda, incluyendo su marina .• , , • •• , • , •• , • , , • • • • • • • 13,683,200,()(X)
Dependencias..................... .
110,806,650
A11&gt;:a1c.&amp;-Posesiones inglesas del Norte de
América ••• , .. , •• ••••••• , ........... , •
232,876,800
Indias occidentales, originalmente inglesas·••• •••••••••...........•.•
500,074,320
Indias occidentales inglesas conquistadas ..••.••••••••• ,., •••••• , ••.•
376,100,000
A,omcA-Establecimientos ingleses ••••••••
2,752,500
Jd. conquistados ........ . ......... ,
21,100,500
Asu-Colonias y dependencias inglesas ••••
56,400,000
Id. conquistadas ................. , ••
137,205,450
Posesiones territoriales gobernadas por la
Compañia de las Indias Orientales ••••••• 5,362,138,755
Total valor del Imperio Británico.... . 20,482,6M,475

1

MOSAICO.
El llanto y la risa.

VALOR DE LA PROPIEDAD EN EL
IMPEUIO BRITANICO.
EN una obra publicada no há mucho sobre la
riqueza del imperio británico, se calcula del modo
siguiente la suma total de propiedad creada anual•

DEMÓORITO que estaba siempre riendo alcanzó
la edad de 109 años: Heráclito que nunca cesó de
llorar, no pasó de los 60.

El Papa.
UN viajero reciente hace la siguiente descripcion
del pontífice romano. " En lo interior de su pn-

3 19

lacio el papa usa una sotana ó balandrán de paüo
blanco y mangas de batista ó linon. Sobre los
hombros lleva una mozzetta ó especie de capucha
de terciopelo encarnado forrado de armiño, y en la
cabeza un camauro ó gorra ajustada que baja por
ambos lados cubriendo los oidos: el camauro es
tambien de terciopelo encarnado y forrado de armiño en el invierno. Los zapatos son, segun la
estacion, ya de paño encarnado bordado de oro, ó
de tafilete del mismo color con una cruz bordada en
el centro. S. S. no muda nunca la forma ni el color
de sus vestiduras excepto durante la Cuaresma,
Adviento, y los dias de ayuno en que usa una
sotana blanca de tela de lana. Desde el Snbado
Santo al sabado de la semana siguiente lleva una
mozzetta y un camauro de damasco blanco. Cuando
sale se pone ademas una estola al cuello. El
santo padre asiste con su traje usual á todos los
consistorios."

Lo posible y 1.o imposible.
AooT.A.D el rio de las Amazonas con una cuchara
de café; impedid que el nuevo ayuntamiento pretenda hacer mas que el anterior: calzad las botas
poniendo el talon donde deben estar los dedos:
enviad un globo con anzuelos á pescar estrellas: cabalgad en un sombrero y perseguid un cometa:
cuando cae un aguacero con una fuerza igual á la de
la catarata de Niágara acordaos donde dejasteis
vuestro paraguas: atragantad un mosquito con una
teja: en una palabra probad que puede hacerse todo
cuanto hasta ahora se ha tenido por imposible,
pero no intenteis jamás inducir á una muger á que
diga "Sí," cuando ha resuelto firmemente decir
que" No."

Remedio para tiempos revueltos.
PEG.A.DSl!.LA. al doctor usando temperancia; pegádsela á los esbirros de la ley mnnteniendos pacífico.
y sin deudas: y pegádsela al demagogo de cualquier
partido que sea votando siempre en favor de
hombres honrados.

Gastos de la guerra.
"QuB me den," decia un filántropo, "el dinero
&lt;Jue se ha gastado en guerras, y compraré pié por
pié la superficie entera de la tierra; vestiré á todoa
los hombres, mujeres y niños en trajes que envidiaran los príncipes. Construiré una escuela en
la falda de cada monte y en cada valle por todo el
globo habitable. Fundaré una academia en cada
ciudad y la dotaré correspondientemente; erigiré
un colegio en cada estado provisto de hábiles profesores. Coronaré cada eminencia con una iglesia
destinada á la promulgacion -del evangelio de
paz; mantendré en su púlpito un sacerdote elocuente y virtuoso, de modo que cada domingo la
campana de una iglesia responda á la de la inmediata por toda la circunferencia de la tierra, y la
voz de la oracion y del himno de alabanza ascienda
como holocausto universal al cielo."

Mal humor.
TRES

cosas hay que ponen á un hombre de mal

�EL it-S'l'ltl CTOH.

3:!0

humor: un din nublndo, un bolsillo vncio, y el
estar cnnmorndo.

Nobk orgullo.
S1 el hombre tiene derecho de enorgullecerse de
olgo es de una buena accion ejecutada por motivos
puramente generosos y sin miras interesadas de
ninguna especie.

I Escribióle pues cncnrgándole procurnse nJquirir
dos ó tres de las mas hermosas que fuera posihlc
encontrar, y las remitiese á Marsella con la posilile
brevedad por el primer bnrco que se pre5entase.
Quiso la casunlidad que el comercinnte ni d1\r la
orden no dejase la suficiente distancia entre los
guarismos y la conjuncion 6De pequeñas causas
Nacer suelen coosecueocias grandes.

Pa,co de un emperador.

EN una de las visitas que el emperador Alejnndro
Algunos meses dcspues un mozo de plazo. vino
l1izo á la ciudad de Varsovia, no habiendo habido , apresuradnmente á participar al comerciante que
tiempo para limpiar las calles de una gran conhnbia llegado su gran coleccion de 11nim11les.
tidad de barro y basura amontonado en ellas, las
"¿ Gran coleccion de animales?" esclo.mó el ntónito
nutoridades rusas dieron orJen para que fuesen
comisionista. "Si, sefior, un cargnmento entE'ro
nbiertas las ventanas bajas de las casos y que se
de monas ha llegado consignado á vd." El comerarrojase el lodo en las habitaciones.
' ciante npenas podia dar crédito á este nviso, hasta
que pusieron en sus manos la carta de su corresEl orgullo humillado.
ponsal. En ella el mercader africano, hombre de
IIAOB pocos dias presenciamos en esta capital el
escrupulosa puntualidad, manifestaba su sentigracioeo hecho siguiente. Es de advertir que en
miento de no hnber conseguido reunir á pesnr de
tiempo de lluvia cuando las calles están cubiertas
sus esfuerzos mas que 100 monas en vez de lns 203
de lodo suelen establecerse en los cruceros de ellas
que se le hnbinn encargado, pero prometía compordioseros que barriendolo á uno y otro lado
pletar cuanto antes el pcJido. Puede imaginarse
abren un sendero ó paso limpio para la convecual seria la situacion del pobre comerciante
niencia de los que transitan á pié, esperando por
cuando al bajar al muelle para satisfueerse por si
este medio excitar su caridad. Dos señoras de
mismo con demostrncion ocular, vió sus 100 monas
distincion mandaron parar su carruaje delante de la 11 todas debidamente enjauladas y haciendole muecas
tienda de un joyero, donde se apeó una de ellas, decon la mas laudable pertinacia. Ern momento
jando el coche precisamente en medio del sendero 6 aquel en que un hombre podio muy bien dudar
crucero limpio de la calle. Unos caballeros que
qué deberla hacer si reir ó enfadarse. Tal es el
deseaban pasar al otro lado pidieron al cochero que
valor de un cero.
se adelantase una ó dos varas mas á fin de dejar
Direccion de gwboa aereostáticos.
libre el paso, lo cual este con mucha insolencia
reuaó hacer: los caballeros insistieron pero en vano.
EN el mes de Abril último se hizo un experimento de
Durante el altercado la señora, que se hobia
mucho interés en el castillo de Villetaneuse cerca
apeado, se presentó á la puerta de la tienda, y
de St. Denis en Francia. Los Sres. S--padre
néciamente mandó á su cochero que no se moé hijo, libreros, anunciaron hace algun tiempo
viese de donde estaba. Al oir esto uno de los 11 haber descubierto un modo seguro y efectivo de
caballeros abrió la portezu¡,Ja del coche, y con
dar direccion á los globos aereostáticos. Varias
botas y espuelas atravesó por él apeándose al lado
pruebas que se hicieron en la escuela militar de
opuesto. Siguióle su compafiero con no poca sorParis habian sido coronadas de un 6xito completo,
presa y mortificlcion de la señora que se hallaba
y las que se verificaron en escala mns extensa en el
dentro del coche no menos que de la otro. Pnra
castillo mencionado produjeron resultados igualcompletar la broma, unos cuantos marineros que se
mente satisfactorios. El Sr. S--hijo, despues
hallaban presentes, protestando "que si aquella
de elevarse á una altura de algunos centenares de
era callejuela, tanto derecho tenían ellos como los
varas en un globo sujeto con una cuerda, puso en
caballeros para pasar por ella," atravesaron todos
operacion el ingenioso mecanismo inventado por
por el carruaje,
su padre y por él, é hizo proceder al globo hncia
el Oeste á pesar de un viento fuerte que soplnba en
El cero dell{Jraciado.
aquella direccion : retrocedió despues, detuvo el
LA " Gaceta de Marsella" relata una anécdota
globo á placer, y le hizo jirar y mover en todns
curiosa respecto á uno de los primeros comerdirecciones, con sorpresa y admiracion de un conciantes espafíoles de aquella ciudad. Este cabncurso numerosísimo. Continuó sus evoluciones
llero teniendo un corresponsal mercantil en la costa
por espacio de tres horas. Si esta invencion es
de Mrica, pensó, hace algun tiempo, que pues
aplicable en todos puntos ó situaciones ( de lo cual
dudamos) removerá el grande obstáculo que hasta
algunos individuos de su familia habian maniahora se ha opuesto al empleo de la aercostútica
festado deseos de poseer una mona, le seria fácil
como ciencia de práctica utilidad.
satisfacer este antojo por medio de su corresponsnl.
0

LONDRES:
IS u

IMPRENTA DE CARLOS WOOD, l'OPl'lN's COUnT, fLE.I.T HRU.r.

1

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                <text>El Instructor o repertorio de historia, bellas letras y artes, 1841, No 94, Octubre 1</text>
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                <text>Periódico enciclopédico de divulgación de historia antigua y moderna, noticias, literatura, artes, geografía, agricultura, comercio, finanzas, y tecnología. Editada por José María Jiménez de Alcalá. Primera revista ilustrada publicada en castellano en Londres por Carlos Wood.</text>
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                    <text>N~ 95.

NOVIEMBRE.

1841.

HISTORIA DE FRANCIA-REINADO DE LUIS XI.

LA historia de todas las naciones presenta con mas
ó menos frecuencia una página funesta en el reinado

,

de algunos príncipes que parecen haber subido al
trono para dar á los pueblos una dura leccion,
enseñándoles hasta qué punto de miseria y degradacion los conduce el' olvido de sus propios derechos y soberania, y la sumisa condescendencia
con que se dejan avasallar por un índividuo que
abusando del poder y autoridad que le fué confiada tan solo para que pudiese labrar con ellos el
bienestar de los pueblos, es por consiguiente indigno de la exaltada posicion que ocupa, y debiera
ser arrojado de ella ignominiosamente. Tal fué
Luis X [ de Francia. Su padre, Carlos VII, fué
infeliz como padre y como hijo. Habiendo nacido
de Isabela de Baviera, fué aborrecído y detestado
por esta madrastra, quien si hubiera podido hasta
le habria despojado del reino ; y asi no puede &lt;'Ulpársele por la indiferencia con que miró la Jl)uerte
de una mujer acompañada ha~ta el sepulcro del
público desprecio y odio. Fué infeliz como padre,
pues su hijo no le proporcionó jamás sino amarguras y sinsabores, situacion fatal para un padre :
pero lo mas horrible para este príncipe fué creer,
y probablemente no sin fundamento, que su hijo
pretendía darle veneno; y tan profundamente ocupaba esta persuasion su e~píritu, que de miedo
reusó comer durante muchos dias. Cuando vencido de las instancias de sus domésticos consintió
en tomar algnn alimento, ya fué tarde, porque el
estómagu no podio. ejercer sus funciones, y asi
murió á los sesenta años, en el de 1461.
Luis XI que habia llenado de amargura los
últimos años de su padre, aunque acostumbrado á
disimular, no pudo ocultar el contento cuando
supo la muerte del rey. Bajo pretexto de temer
alguna violencia por parte de este, habia salido
del reino, y refugiáclose á la corte de Felipe duque
ToM, VIII,

de Borgoña, pero en realidad Carlos VII tenia
mas justo motivo para recelar de él. Regresó pues
á Francia, y se dirigió á Reims á donde se hizo
consagrar. Celebróse esta ceremonia con toda la
pompa y magnificencia acostumbrada en semejantes casos, particularmente en aquellos tiempos
en que se- daba tanta ii:nportancia á las demostraciones exteriores de magestacl y grandeza. Acompañaoan al nuevo rey, Felipe el Bueno duq)Je de
Borgoña, el hijo de este, conocido de,pues con el
nombre de Carlos el 1'emerarió, los duques de
Borbon, Cleves, y una multitud de nobles y caballeros. Hallábanse ademas presentes doce pares ó
grandes del reino, el cardenal de Constancia, el
patríarca de A:ntioquia, un legado del papa, cuatro
arzobispos, diez y siete obispos y seis abades mitrados. Despues de haber .sido coronado el rey
por el arzobispo de Reims, se hincó de rodillas
delante del duque de Borgoña, y desenvainando la
espada se la dió suplicándole le armase caballero,
circunstancia que causó alguna extrafieza en los
circunstantes, pues hasta entonces se habia considerado que los hijos de los reyes &lt;le Francia eran
creados caballeros en la pila del bautismo. Sin
embargo el duque de Borgoña, obedeciendo el mandato del rey, le dió el espaldarazo, y con su propia
mano le armó caballero, asi como á cinco ó seis
grandes de los presentes : pidió despues Luis al
duque que hiciese lo mismo con todos los que en
aquella ocasion deseasen entrar en la órden de la
caballería; lo cual ejecutó este, hasta que ya fatigado delegó á otro caballero su mision. Dícese
que aquel dia fueron creados mas de doscientos
caballeros lo cual contribuyó á dar novedad y
lucimiento á la ceremonia de la coronacion.
Luis XI disfrutó en su tiempo de la reputacioR
de profundo político, pero es tan equivoca la significacion de esta voz, que no es fácil fijarla á itle&amp;

2T

�EJ. INSTilUCTOll, O HEPERTOillO
cierta. Si por político entendemos á un prlncipe
hallaban el conde de Charolois, que ya poT enc¡ue siempre vá por tortuosas sendas, que toma el
tonces había dado muestras de la intrepidez, impetuosidad y carácter feroz que mas adelaute le
disímulo por base de su conducta, y se aplica á
armar emboscadas, aunque tal vez sea cogido en
granjearon el e¡&gt;iteto de 'l.'emerario, el duque ele
su~ propios lazos; le conviene el término de poBerri hermnno del rey y heredero del trono ; los
lítico á Luis XI, y aun se le puede añadir la incliduques de Bretaña, Alen9on y Borbon ; el bastardo de Orleans, Dunois, que había adquirido
nacion al odio, el arte de preparar sus venganzas
gran reputacion en la guerra contra los ingleses ;
pnrn hacerlas crueles, y entonces tendremos el retrato de este príncipe muy parecido al original.
y los condes de Foix y Armagnac. El primer enSe acercaba á los cuarenta años que era poco
cuentro de alguna consideracion que tuvo lugar
mas ó menos la edad de '!'iberio cuando subió al
entre las tropas realistas y los aliados fué la bntrono¡ y así como el romano, babia estado el francés
talla de l\fontlherg ó. corta distancia de París, en
tascando con impaciencia el freno es¡1erando el
la cual las tropas de Luis fueron completamente
supremo poder. Del primero se cree que dió vederrotadas, viendose obligado el monarca á huir y
refugiarse en la capital. Sitiado en ella por los
neno á Augusto ¡ el segundo quitó á su padre la
,·ida á pesadumbres. Despidió todos los minisirritados nobles, y alarmado por las noticias poco
tros ¡ llamó IÍ los que Carlos babia desterrado,
favorable1.1 que diariamente llegaban de las proviny nfectó un gobierno en todo diferente. Debia
cias, se apresuró IÍ acceder á las exigencias de los
confederados, y en el tratado de Conflans les hizo
grandes obligaciones á Felipe, duque de Borgoña,
concesiones tanto mas amplias cuanto que actuado
quien le babia recibido con la mayor atencion
cuando creyó que se veía en la precisiou de huir
por su acostumbrada mala fé resolvió al mismo
1iara evitar la ira de su padre, y en reconocimiento
tiempo aprovecharse de la oportunidad favorable
de tan buena acogida se unió con el heredero
para no darles cumplimiento: ademas de que con
astuta política supo dividir los intereses de los
de Borgoña, conde de Charolois, llamado despues
Carlos el Temera1W que era tan mal hijo como él.
diferentes jefes, celebrando tratados individuales
Colocado en el trono de Francia continuó sus corcon cada uno de ellos, con tal maña que lo que
respondencias con este Carlos, mientras creyó manconcedía á uno era contrario á lo que l1abia concetener las desavenencias entre padre é hijo; mas
dido al otro ; y de este modo se halló Luis con las
cuando vió que se reconciliaban se hi1.0 enemigo
razones que necesitaba para ejecutar lo qne queria.
Durante estas negociaciones el rey que no enrecia
de los dos.
Todos los medios le parecían lícitos para llegar
de valor 11ersonal se presentó osadamente en el
á sus fines. Le babia hecho el duque de Saboya
campamento de su mortal enemigo Carlos, quien ñ
su vez se aventuró á llenetrar sin guardias hasta
buenos servicios durante sus dieensiones con su
dentro de los arrabales de Paris: volvió sin empadre, y Luis, agradecido, se empeñó en que se
bargo ileso con tanta satisfoccion como sorpresa
casase con la heredera de Bretaña; pero no pude sus capitanes que todo Jo temian del carácter
diendo conseguir que el breton consintiese en este
enlace á pesar de sus repetidas insinuaciones, le
pérfido de Luis, y que ademas no habían olvidado
el asesinato del duque de Borgoña, Juan S!nmiedo,
llamó á su corte con varios pretextos; y mientras
en el puente de M2ntereau en 14101 durante el
detenía al padre en ella tomó sus medidas para
reinado de Carlos ~l. El hipócrita Luis quiso
robar á la hija, y faltó muy poco para que lo consiguiera. Este mismo duque de Saboya reñido
calmar la irritacion de los jefes de la Liga manifestando grande ansiedad por el bien público: nomcon su hijo, suplicó á Luis que interpusiese su
bró con ostentacion los comisionados que debían
mediacion ; convidó el monarca al hijo á que fuese
reformar los abusos, mas esta medida le sirvió en
á explicarse con su padre empeñando su palabra
realidad de inquisicion contra los señores sublepor salvo conducto; y luego indujo al padre á
vados; y citándolos á todos como culpados en las
que lo encerl'llra en un calabozo como lo efectuó.
vejaciones, cuurió su venganza con capa de jusSiempre inclinado á la traicion había tomado sus
ticia.
medidas encubiertas paro. prender, despues de
haber hecho paces con ello8, al duque de Borgofia
Para mayor seguridad convocó los estados geney su hijo el conde de Charolois, mas no le salieron rales á fin de contirmar en ellos cuanto babia hecho,
encomendando con cuidado que se hiciesen reglabien por imprudencia de uno de los encargados de
mentos pnra el bien público á favor de los pueblos.
la ejecucion.
Puede colegirse la buena fé de Luis respecto al
Esta conducta oblicuo. y propia para inspirar
recelo 110 solo IÍ los extranjeros sino tambien á los
trotado de Conflans por la respuesta que &lt;lió á un
grandes del reino, fué causa de que formasen estos
cortesano que le manifestó su extrañeza de que
entre sí una confederacion poderosa contra el rey,
hubiese hecho á los nobles tantas concesiones. "Las
á. la cual dieron el pomposo título de Liga del bien razones que tuve para ello," repuso Luis, "fueron
público. Ademas del odio hácia la persona del la juventud de mi hermano de llerry, la prudencia
de mi amado primo de Calabria, la prevision de
soberano, y el descontento ocasionado por sus excesos, violencias y mala fé, temían sin duda los
mi cuñado de Borbon, la malicia del conde de
miembros de esta liga la preponderancia que iba Armagnac, el grande orgullo de mi amado primo
tomando la autoridad real, la cual se aproximaba de Bretaña, y el invencible ejército de mi querido
á una monarquia absoluta y amenazaba derrocar
hermano de Charolois." Ni desmintió su conducta
el poder de los nobles. A la cabeza de ella se
los torcidos principios de su política. Había cou-

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y AllTES,

-,
Ruán, capital de la antigua Normandia- Vi,,ta tlc su Catedral.

cedido en dicho tratado á su hermano el duque de
Berri el ducado de N ormandia en calidad de sobernnia independiente, pero apenas se vió libre de
la opresion á la cual babia tenido que ceder,
cuando bu.seó y no tardó en hallar un pretexto
para manifestarse resentido con el nuevo duque de
Normandia, quien por resistil- tan injusta agresion
fué declarado rebelde é indigno de la merced concedida : á consecuencia de lo cual penetró Luis
en sus estados al frente de un fuerte ejército, y
ocupando á Ruán la capital, mandó ahogar en el
rio á todos los que habían sido fieles á su soberano
sin distincion de rango ni clase, dando rienda suelta
á su carácter violento y feróz. La N ormandin fué
reunida irrevocablemente á la Francia.
La adquisicion de este ducado fué de mucha
consecuencia para la corona, pues la Normandia
comprendía entonces un vasto territorio considerado con razon como uno de los mas fértiles de la
Francia. Su capital, la antiquísima ciudad de
Ruán que aun hoy puede decirse conserva con
corta diferencia el aspecto que tenia entonces, es
una de las mas considerables del reino, con una
poblacion de mas de 100,000 habitantes y un comercio muy activo particularmente de tránsito;
báñala el rio Sena y se halla situada á unas veinte
y ocho leguas N or-oeste de Parí$, Su magnífica
catedral que representa el grabado es uno de los
monumentos mas grandiosos de la arquitectura
gótica. ·
En 1407 sucedió Carlos el Temerai·io á ¡u padre
en el ducado de Borgofia, y el año siguiente fué

notable por un suceso que ha servido al céleure
novelista W alter Scott de asunto para una de sus
mejores novelas "Quentin Durward," á saber la
visita de Luis XI á Perona. Ya hemos dicho como
por medio de sus artificios y negociaciones babia
Luis dividido á los confederados que formaban la
Liga del bien público, logrando asi recobrar una
gran parte de lo que se babia visto precisado á
conceder, pero su mas formidable enemigo el duque
de Borgofia conservaba aun toda su fuerza y preponderancia, y Luis determinó ya que no podía
reducirlo abiertamente, á aventajarle por medio
de sutiles negociaciones. Como ordinariamente le
salia bien al rey todo lo que manejaba por sí mismo,
y esto le daba grande idea de su capacidad ; haciendo Oijtentoso al11.rde de una confianza completa
en el pundonor caballeresco de su rival, fué á l'isitarle á Perona, ciudad de la Picardía sobre el
rio Soma y que á la sazon se hallaba en mano¡
del duque; mientras tanto por medio de sus agentes
procuraba instigar á los de Lieja á que se sublevasen contra su obispo que ee hallaba bajo la proteccion inmediata de Carlos. Desgraciadamente
no habiendo señalado el rey el preciso momento de
estallar la conmocion, ocurrió la desdichada coincidencia de sublevarse los amotinados y hacer piezas
á la guarnicion borgoñona al tiempo que Luis se
hallaba aun en poder de su enemigo: cuando la
noticia
del levantamiento, con muchas exuaera.
o
c10nes, llegó á oidos del duque, su rabia y furor
apenas tuvieron límites. Se dijo que el obispo de
Lieja y el representante del duque de Borgoña

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
habian sido asesinados, lo cual no era en realidad
cierto. El-duque mandó arrestar al rey, y le tuvo
tres días preso en la torre del castillo. Se sujetó
Luis á toda clase de bajezas para salir del mal
paso en que se babia metido, y no salió sino á
fuerza de sacrificios y obligándose á ir con el duque
á Lieja, no solo para ser testigo del castigo de
sus protegidos, sino pnra cooperar por sí mismo
eon sus propias tropas. La ciudad aunque no se
hallaba preparada para una resistencia vigorosa
fué obstinadamente defendida por los ciudadanos,
quienes en una salida que efectuaron faltó poco
para que capturasen á Carlos y á Luis: pero al
cabo de algunos dias fué tomad11 por asalto. Los
habitantes (algunos de los cuales fueron muertos
en el asalto que se verificó un domingo por haber
confiado imprudentemente los sitiados en la santidad del dia) fueron arrojados de la ciudad, y la
mayor parte de ellos perecieron de hambre, frio ó
cansancio, ó fueron asesinados por los campesinos
de los territorios inmediatos. Lieja fué entregada
á las Jlamas, exceptuando solo los edificios religiosos y las casas necesarias para alojar á los eclesiásticos que los servian. Poco despues recibió el
rey permiso para regresar á Paria, pero toda su
-vida sufrió la confusion y vergüenza de esta imprudencia. Los parisienses, pueblo burlon, enseñaron á sus papagayos y cotorras á repetir
,Pe.,.ona, Perona, hasta que 6ofocado el monarca
hizo matar en todas partes aquellas aves habla«loras.
.Era justo que un fll'Íncipe que tanto gustaba de
engañar, .fuese tamhien engañado. Pudiera.moa
citar muchos ministros que le fueron infieles. Uno
de los mas notables fué su último ~onfidente el
cardenal de la Balué que mantenia correspondencia.
con el duque de Borgoña; la descubrió el rey y
le hizo encerrar en el castillo de Loche en una
jaula &lt;le hierro de ocho piés en cuadro, castigo que
. foé de la nprobacion .de todos por haberle inventado el cardenal mismo y haberle hecho sufrir á
otros. Once alíos estuvo allí.
La muerte libró á Luis XI de los príncipes que
mas le estorbaban, de su hermano que se cree
haber sido envenenado, y de Carlos el Temerario
gue pereció en una batalla en Lorena. Hay mo·tivos para sospechar que el rey babia intentado
deshacerse de él con veneno, y que el duque le
pagó eu la misma moneda: sospechas, por cierta,
muy honoríficas para aquellos príncipes. El duque
de Borgoña no dejó mas que una hija, Maria, de
cuya menor edad se aprovechó Luis para usurpar
lo mejor de sus estados. Empezó por disputar su
derecho á la sucesion de Borgoña, pretestando que
habiendo sido eate concedido á Felipe el Atrevido
en calidad de Infantazgo, debia volver á la corona
á falta de -heredero varon. Los estados de .Borgoña
en una asamblea celebrada en Dijon, convinieron
en colocarse bajo la proteccion del rey de Francia,
pero con la precisa condicion de conservar sus
fueros y privilegios. El codicioso Luis despojó
tambien á la heredera de Carlos, del Artois y
Franco-Condado, y ocasionó por medio de sus
.viles intrigas un levantamiento en Gante de cuyas

resultas perecieron dos de los ministros de aquelln
princesa. Luis hubiera podido conseguir su intento sin traiciones ni derramamiento de sangre·
por medio del casamiento que tuvo en su mano
haber contraído el delfin su hijo con esta heredera;
pero prefirió deberlo á la astucia y á las armas.
No es dificil hallar el motivo de esta preferenoi!l
en el carácter mismo de Luis, el cual temia que
viviendo él se hiciese su hijo muy poderoso con
aquella alianza. Maria de Borgoña indignada de
la traiciou y mala fé de Luis, acceptó las proposiciones de aliania que le hizo Maximiliano rey de
los romanos é hijo del emperador Federico III.
Asi pasó la Flandes y demas posesiones que en los
Países Bajos tenían los duques de Borgolía á la
casa de Austria, descendiendo despues á fa rama
española de ella, Trabóse una guerra entre Maximiliano y Luis que terminó en el tratado de Arras
en 1482 en -vi~tud del cual Margarita hija de
Maximiliano y l\laria de Borgoña fué desposada
con el Delfin, despues Carlos VIII, y pasó á educarse á la corte de Francia. Artois y el FrancoCondado que ya poseía Luis constituyeron su dote,
pero debian ser restituidos en caso de que no se
celebrase el matrimonio. Flandes reconoció la soberania del rey francés, pero conservó 11us privilegios, y la Borgoña quedó anexa á la Francia.
Maria de Borgoña murió poco despues en 1483,
dejando ademas de su hija Margarita, de quien
hemos hablado ya, un hijo llamado Felipe que
casó cqn J un.na de Castilla apellidada la Loca,
heredera de Fernando é Isabel, de cuyo matrimonio nació el príncipe Carlos, despues Carlos V
emperador de Alemania y rey de España. Las
pose~iones de la casa ducal de Borgoña que descendieron á Carlos V, á saber, los P.aises Bajos y
el Franco-Condado fueron erigidos en 1548 en círculo del imperio bajo el titulo de círculo de Borgoña. Pero volvamos á Luis XI.
Desde que llegó este monarca á hacerse dueño
de sus negocios, tuvo á los señores y á todos los
de la corte en la mayor sujecion. Una mirada
suya hacia temblar á aquellos en quienes la fijaba:
y buen ejemplar es de su carácter cruel y vengativo
el suplicio de J acobo de Armañac, duque de Na mur~
hombre á la verdad cargado de delitos, pero que
hubiera quedado por ellos sin castigo si el rey no
se le .hubiese dado por algunas ofensas personales.
Hizo degollarle, y mandó que estuviesen sus hijos en el cadalso, para que cayese sobre ellos la.
sangre de su padre. ¡ Rasgo de la inhumanidad mas
atroz! ...
La vida doméstica de Luis fué severa y triste.
Dice ~u historiador que era naturalmente amigo
de gentes del estado medio ; pero su favorito principal.era Olivier, llamado el Gamo, que babia sido
su b1.1rbero. Con estas gentes gastaba .mas familiaridad que la que conviene; y si por ello le reconvenían, respondia con una máxima verdadera,
pero cuya aplicacion no entendia bien: Cuando el

orgullo va delante, cerca vienen caminando la perdicion y la vergüenza. Se vestía y se presentaba
de un modo que no causaba respeto, pero inspiraba
temor que era lo 'lue él pretendia. Poco teninn

DE lllSTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
que hacer sus ministros porque decia, "que él en
su cabeza llevaba todo su consejo." Se dice que
era muy fácil en hablar de todos menos de aquellos
que le eran temibles, porque era de carácter generalmente medroso, excepto en ocasiones de particular excitacion. De esta pusilanimidad procedía
su supersticion, y ningun rey la manifestó con
mas señales exteriores de devocion ni practicó mas
menudencias. Prometía y juraba cuanto exigian
de él, pero nunca quiso jurar sobre la cruz de
San Lo, por estar persuadido á que morian dentro
del alío los que faltaban á este juramento, y como
siempre estaba dispuesto á no cumplir su palabra,

1

32-3

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no querin exponerse. Pero juraba gustoso sobre
una pequeña imágen de la Virgen hecha de plomo,
que llevaba en el sombrero. En su última enfermedad se rodeó de reliquias que mandó llevar de
todas partes. Entre otras hizo traer la Santa Am.
polleta de Reims. Esta ampolleta, segun la tradicion recibida, babia descendido del cielo llena
4e aceite en el año 500, por medio de una paloma
blanca, que la puso en manos del buen San Ilemi
de Reims para ungir y consagrar al rey Clovis de
Francia, primer monarca cristiano, que murió el
mismo afio, y cuyo cuerpo se halla sepultado en la
iglesia de Santa Genoveva de Paris.

La santa Ampolleta de lleims traida á Luis XI.
Esta ampolleta había permanecido en la iglesia
podia rogar á Dios que Je sanase, porque este
tle San Remi durante 983 años cuando la sacó de
enfermo no pedia oraciones.
alli Claudio de Montfaucon gobernador de AuEl carácter irascible de Luis, su apego á la vida,
vernia, á quien el rey había comisionado especialy sobre todo sus celos por mantener su autoridad
mente para este objeto. Fué traída á París el
le duraron hasta sus últimos momentos. El dia
~l de Julio de 1483, y conducida en procesion y
'25 de Agosto se agravó tanto su dolencia que
con la may-0r reverencia á la capilla del palacio
perdió el habla y los sentidos, y hasta su respidonde permaneciú hasta el dia siguiente, y desde ' racion parecía suspendida. Estas señales hicieron
alli fué trasladada con igual pompa á Plessis le
creer á los que rodeaban su lecho que el rey babia
Pare donde se hallaba el rey. Iban con esta remuerto; apresurlironse á dar la noticia al delfin
liquia las varas de Moisés y Aaron, y la cruz de la
que accedió inmediatamente, y algunos llevando
victoria, que había sido enviada al buen rey Carsu impaciente celo al punto de saludarle como
lomagno para que lograse vencer ó. los infieles•.
rey, Luis que entretanto había vuelto en sí abrió
Corría entonces en -Calabria la reputacion de Sanlos ojos y haciendo un grande esfuerzo dijo con
tillad á. favor .de San Francisco de Paula; y como
voz casi imperceptible - "No, todavia no es
en la opinion de Luis todo santo debía hacer mitiempo; aun vivo y soy rey de Francia." Con
lagros, le llamó para que le diese la salud ; pero
efecto su constitucion tenáz le permitió vivir aun
110 se contentó con que el santo le dijese que solo
cinco días mas aunque en agonia contínua. Falleció el 30 de agosto á las siete de la tarde, á los
sesenta y un años de edad.
• Crónicas de l\Ionstrelet.
Fué como hemos visto mal l1ijo y mnl mni·ido

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EL lNSTHUC'l'OH, O REP ERTOlUO

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3:26

1

pues no tuvo para Carlota de Saboya ni aun aquellas atenciones exteriores que la vudieran hacer
sufrir con paciencia sus infidelidades y caprichos.
Para con su hijo fué vadre indiferente, pues le
hizo criar lejos de sí y raras veces le veia. Algunos dias antes de su muerte le llamó y le dió
estos consejos dignos, no de un Luis XI, sjno de
un monarca prudente y virtuoso: "que aatase
paz: que viviese en buena inteligencia con sus
vecinos, y que tratase :í. sus vasallos con eq,¡údad
y dulzura.'' Fué Lui&amp; favorecido de las casualidades, porque cuantos podian hacerle frente y contener su ambicion y codicio, murierou antes que él.
Se apropió sus despojos con los diferentes pretextos
de homenaje, herencias, hipotecas, y aun reversiones ó. la corona, soldándolo todo como queria.
"Es cosa particular," dice un historiador, "que
diese realce á la autoridad real 11! mismo tiempo
que su modo de vivir, su carácter y todo su ext erior parecia que debieran envilecerla." Reunió
bajo de su cetro el Anjou, el l\Inine, el Barois,
la Provenzt\1 casi todo el Artois, muchas ciudades
de Picardía, el Rosellon, la Ccr1luuia, y el condado de Ilolonin.

COLON.
BALADA :011 L'IJ'JSA BJtACMAN'W.

(Esta baloda es muy popular en .-\lemania.)

" QuE trues, Fernando? La palidez de tu semblante me anuncia nuevl\8 siniestras.''-" Ah! Vuno8 son todos mis esfuerzos para contener á la tripnlacion. Si no diviaa pronto el continente, estad
seguro de que vais á ser victima de su furpr:
desanimada y llamándose á engafío, clama pidiendo
la sangre del jefe de quien se aupone burlada.''
No bien ha acabado Fernaudo de decir estas
palabras, cuando la multitud irritada entrn tumultuosumente en la cámara del Almirante. Lu rabia
y' la desesperacion estaban retratados en sus ojos
hundidos y en sus rostros escualidos con el hambre : " ¡ Traidor ! le dicen, ¿en donde estí1 la fortn na que nos has prometido?
" No nos das siquiera pan ; pues bien, danos
sangre.-¡ Sangre! repite la marinería amotinada."
El almirante opone con imperturbable serenidad
su valor á la rabia de los sublevados.-" Si sangre
es lo que tanto anhelais, saciaos con In mia, les
dice, y vivid. Pero os pido que antes de verterla
me dejeis ver salir una sola vez el sol sobre el
horizonte.
"Si mañana no vemos con el alba una playa
libertadora, consiento en que me sacrifiqueis.
Continuemos husta entonces nuestra empresa y
confiemos en Dios.'' La majestad del heroe impone á los revoltosos, y se retiran quedando todavia salva su vida.
- " Pues bien, hasta mañana ; pero si los
primeros albores del dio. no nos ponen tí. la vista
una ribera. haz cuenta de que has visto ul sol por

la.,última vez.'' Se firma este terrible pacto, y la
aurora inmediata debe decidir de la suerte de u11
grande hombre.
El sol se pone, y huye el dia; las proas de los
navíos hienden las olas con un sonido lúgubre ;
las estrellas parecen silenciosamente clavadas en
el firmamento; pero por ninguna parte se descubre el menor rayo de esperanza: por ninguna
parte en aquel húmedo desierto halla un punto en
que descansar la vista.
El sueño, consuelo de tantos males, huye lejos
de los ojos de Colon, que con el corazon oprimido y
mirando sin pestañear hácia el Occidente procura
penetrar las tinieblas : "Vuela, vuela, nare mia,
y no muera yo sin saludar primero la tierra que
Dios ha prometido á mis esperanzas.
"Y tú, Dio11 omnipotente, echa una mirada
compasiva sobre los míseros que me rodean, y no
les dejes caer desconsolados en este inmenso sepulcro!" asi exclamaba el héroe conmovido, cuando
se sienten pasos apresurados.- "¿ Eres tú, Fernando? que es lo que me anuncia esa palidez?"
- "¡ Ay Colon I eres perdido: el crepúsculo
raya en el Oriente." - " Tranquilízate, amigo ;
toda luz la envia Dios; su diestra se extiende tle
polo á polo, y si es preciso, ella me allanará el
camino de la muerte.-A Dios, Colon, á Dios;
ya están aqui esos furiosos, ya se acercan ! "
No bien ha dicho cuando la turba irritada se
precipita en la cámara del almirante.- "Sé lo que
quereis, les dice, pronto estoy, y la mar no perderá su presa. Solo oa pido que continueis el
rumbo, porque no está lejos lo que se busca. Dios
perdone vuestra ceguedad ! " Brillan los aceros amenazadores, y un clamor
asesino y brutal resuena en el novio : el héroe se
prepara con serenidad á la suerte que le aguarda.
Viólnnse todos los vínculos del respeto ; agarran
ó. Colon y le arrastran para precipitarle ... 'l'ierra !
... Resuena en este momento en lo alto del navío
... Tierm, Tierra !
Una faja de color de púrpura extendida en el
horizonte hiere la vista de todos; era la playa consoladora que doraban los primeros rayos del sol,
la playa adivinada por el genio. Toda la tripulacion, muda de asombro y de arrepentimiento, se
echa á los pies del héroe, y adoran á Dios.

SOCIEDAD DE LAS MUJERES.
SE ha dicho, y con razon, que sin la sociedad de
las mujeres la infancia del hombre careceria de
auxilio; su edad madura de placeres, y su vejez de
apoyo. El célebre d' Alambert hace una reflexion
que honra tanto al sexo femenino como ó. sus propios sentimientos. " Necesitamos absolutamente,"
dice, "cuando han calmado nuestras pasiones, de
la sociedad de una mujer amable que participe en
nuestros cuidados, calme y alivie nuestros sufrimientos, y nos ayude á soportar nuestras enfermedades : feliz el hombre que posee tal amigo! y mas
feliz aun si logra conservarla y escapar In desgracia
de sobrevhir á ella.''

DE lJISTOnIA, BELLAS LETUAS Y ARTES.

EL RINOCERONTE.

RINOOBBONTE BIOOllNIO.

En el tomo 1, de EL INSTRUCTOR, pag. 306 se
que un escudo ó rodela hecho de esta piel resiste
hizo una descripcion del rinoceronte u n ~
á una bala de plomo que generalmente se aplasta
manifestando por extenso au apariencia exterio;
sobre ella como cuando es disparada sobre una
y su anatomia ó estructura interna. El que repiedra. Una bala de fusil hecha de hierro la pepr_esenta ho~ nuestro. grabado es el bicornio que se
netra en general, y esta es la que usan invariablecria en Afr1ca, y difiere bastante en su eonformente los que por oficio se ocupan en cazar al
macion del uuicornio asiático, como puede verse
rinoceronte para vender In piel y sebo de este
comparando las representaciones pictóricas de om•
animal; los naturales de aquellos puntos del Asia
bos, tomadas una y otra del animal vivo. La hisdonde se cria el rinoceronte, consideran su sebo
toria natural del rinoceronte es acaso menos conocomo remedio infalible para curar la inchazon
cida que la de ningun otro cuadrúpedo. De su
y anquilosis ó entorpecimiento de las articulaapariencia y anatomia nos hallamos instruidos
ciones. Si todas las rodelas y toda la grasa que
pero de sus hábitos, sus facultades y otros punto;
venden fuesen genuinas, hace ya tiempo que demter~santes se ha podido investigar muy poco.
bería haber sido extirpada la raza entera de los
L~ 1mpenetr~bles malezas en que priucipalmente rinocerontes.
reside este ammal, su extraordinaria ferocidad su
El tigre ataca frecuentemente ó. los animales
cota de malla casi invulnerable, y la actividad de
de que intenta hacer presa en los arroyos donde
sus movimientos que no solo son mas rápidos que
sabe van 4 beber, poniendose alli en acecho hasta
los del elefante, sino que van acompañados de una
que llegan, y algunas veces suele acometer al
vivacidad de la cual no dá ciertamente idea su
rinoceronte, pero comunmente paga con la vida su
apariencia exterior, son todas circunstancias que
temeridad, pues ni sus fuertes uñas ni sus dientes
oponen obstáculos formidables á un conocimiento
pueden hacer mella alguna en la impenetrable
íntimo con él en su estado silvestre. Refiriéndonos
coraza de su antagonista al paso que este con
al artículo citado anteriormente respecto ó. su consu formidable cuerno lo desgarra sin piedaJ.
formacion y apariencia exterior, nos limitaremos
El elefante es el único animal que puede comhoy á hacer algunas observaciones ilustrativas de
petir con el rinoceronte, pero lejos de ser susus hábitos y carácter. El rinoceronte es un eneperior ó. él tiene frecuentemente que recurrir á
migo declarado de los elefantes· atácalos donde
medidas defensivas: las hembras rara vez se atre.
'
quiero que los encuentra solos y aun juntos cuando
ven á hacerle frente, e.xcepto cuando tienen hijos
no se hallan bajo la proteccion de algun fuerte eleque defender, en cuyo caso no solo lo arrostran
fante macho, lacerándolos sin piedad, y confiando
intrépidamente sino c.¡ue lo combaten con éxito:
en su piel impenetrable para defenderse de los détal es la fuerza del amor maternal con que ha
biles ataqU'Cs de las hembras y de los colmillos de
dotado la naturaleza á todos los animales! Se
los machos jóvenes.
le hu visto matar á un caballo de un solo golpe, el
La piel del rinoceronte es muy estimada y alcual n_o solo. atravesó la silla de montar y algunas veces se vende á un precio muy subido. Su
mohad11las, smo que penetró en las costillas del
valor depende de su espesor y su elaridad despues
animal produciendo una heritla por la cual cabia
de haberla limpiado de las membranas carnosas en
lil mano de un hombre.
su parte interior, como asimismo del grado de
Para cazar al rinoceronte, los cazadores inpulii~ento que toma. La parte que cubre las
dígenas van armados de mosquetes ó fusiles de
1mletillas es la mas apreciada : su dureza es tal
mecha de gran tamaño que calzan Lulas de tlos

�328

EL lNSTlWCTOH, O HEPERTOlllO

6 tres onzas de peso : estos mosquetes son demasiado pesados para dispararlos á pulso, por
lo que usan siempre de un punto de apoyo para
hacer fuego. Al fuerte ímpetu de tan ponderosas
balas tiene que ceder aun la fuertísima piel del
rinoceronte, aunque frecuentemente despues de
haber recibido dos 6 tres balazos tarda aun mucho
en caer. Cuando siente la bala se pone furioso,
brama, patea y se abalanza é, cualquier objeto que
vé delante de si : el cauto cazador aguarda con
paciencia á que expire, conociendo bien que mientras quede en él un rastro de vida seria la mayor
imprudencia acercarse al moribundo mon~truo.
Emplean generalmente bueyes para arrastrar el
cuerpo, pues los caballos y los elefantes tienen tal
horror de un rinoceronte muerto que es casi
imposible inducirlos é, que se acerquen á él. Los
elefantes domesticados por largo tiempo y que
probablemente han olvidado en parte á su antiguo
enemigo, no manifiestan en ~eneral un temor tan
extremado, aunque cuando se aventuran á acercarse lo hacen siempre con visible repugnancia.

LA CASA A LA ANTIGUA.
" Ne gcnoz paz, je vous en donna avis
Tanl vos enfans, 6 vous, peres el meres,

Tant vos moitiés, vous époux el maris,
C'esl oú l'amour fail le mieux ses affaires."
L.&amp; Foi&lt;T.u~•-

M uY distinto era el asunto que me proponía tratar
en mi artículo de esta semana; pero al prepararme
á ello hallé sobre mi bufete una carta que me hizo
variar de idea. Firmábala den Perpetuo Antañon,
sugeto para mi desconocido, aunque sus circunstancias me parecieron tan notables, que desde luego
me propuse ponerlas en conocimiento de mis lectores. Cavilando largo rato sobre el modo de
hacerlo con mayor efecto, no hay que decir que
corté varias plumas, tracé algunas líneas, las borré
luego, cambié muchas veces de papel, y me rasqué
no pocas las orejas y la frente; pero todo en vano,
pues nada de lo que escribía llenaba mis deseos ;
hasta que volviendo 6. leer la carta, me ocurrió la
feliz idea de que en vano intentaría yo prestar 6.
mi pintura aquel colorido fiel y sencillo que la
da el pincel del propio interesado, y en su consecuencia nada podrian agradecerme tanto mis lectores como recibir de mis manos el mismo bosquejo
original. Lo cual diciendo, tuve por bien salir de
mis apuros sin otro trabajo que el de trasladar
literalmente dicha carta, y héla aqui punto por
coma.
" Sefior curioso : usted es el mismisimo diablo
cojuelo, y aun mas, pues sin el ingenioso espediente
de alzar los techos de las casas, ni hacernos volar
por los aires, como aquel al licenciado don Cleofás,
nos pone usted de manifiesto aquellas escenas _que
pasan de puertas adentro de nuestras casas, y cuya
observacion se escapa á la mayor parte de los

testigos. Esta pintura desdeñada por el liistoriador~ y1 exagerada en pro ú en contra por viajeros y poetas satíricos, es tanto mas importante,
cuanto que nos ofrece un espejo fiel en que mirar
nuestras inclinaciones, nuestros placeres, y tambien
nuestras virtudes, nuestros defectos y ridiculeces
(pues desde luego convengo con usted en que los
crímenes no entran en su benévola inspeccion ), y
puede ofrecernos mas modelos que seguir y mas
escollos que evitar que la misma historia, por
aquella razon de que hay mas Juanes 6 Mengas
que Titos y Dioclecianos, y que la mayor parte de
los hechos y dichos de los varones célebres de Plutarco parecerían ridículos en un mercader de la
calle de Postas.
"Pero supuesta la- necesidad de esta moral linterna mágicar y supuesta tambien la dificultad de
iluminarla de modo que todos la veamos, no puede
menos de asaltarme la duda de que usted tenga á
sus órdenes algun espíritu foleto para comunicarle
los sucesos con la verdad con que los describe,
como si á un mismo tiempo fuera jóven, viejo, elegante, pelucon, padre, amante, galan, cortejo ó
pretendiente. Esta consideracion, queme ha ocupado tre, noches de desvelo, me ha hecho temer
que el dicho malandrin al comunicarle la noticia
de mi desman, la tuerza y desfigure tal vez en
menos pro de mi buena fama, y por si asi sucediere,
quiero yo mismo ser fiel coronista de ella y des-cribírsela á ustedr á fin de que haga despues el uso
que crea conveniente.
"Para mayor inteligencia de mi discurso empezaré por decir á usted que aqui donde no me vé
soy un antiguo eomereiante, que habiendo debido
á la divina Providencia y á cuarenta afios de trabajo un capital respetable, fruto no de quiebras
fraudulentas ni especulaciones ilícitas, sino de una
honradez y bue.a fé nunca desmentidas, resoh&lt;í
habrá cinco años retirarme de los negocios, y vivir
tranquilo en mi casa con aquella uniformidad 1
dulzura á que me inclinaba ya el conocimiento del
mundo. No le negaré á usted que la causa prin-cipal de rui retiro fue sin duda la continuada reflec-.
sion sobre los vicios que la miseria parece haber
puesto á la moda; observé la mala fé de los diestros
estafadores; vi la hipocresía de los falsos amigos;
adiviné el interés de los bajos aduladores;. y conocí,
en fin, la delicada posicion de un hombre de bieu
en medio de las asechanzas que le rodean; y sea
esta conviccion, ó mi natural deseo del descanso,
ello fue que desde entonces me cerré herméticamente en mi casa con la sola compañía de mi esposa, una hija nifia y dos antiguos criados de conciencia esperimentada.
" Confesaré á usted que el edificio que ocupo en
un barrio lejano es de los mas antiguos de Madrid,
y que su aspecto sombrío, sus balcones de gran
vuelo, la enorme ala del tejado, y toda su esterioridad, estan denunciando á los transeuntes su
fecha de tres siglos: convengo tambien en que el
interior no es de mas moderna invencion, que no
reina en él la economia presente, que las pinturas
son antiguas, los techos envigados y de una altura
clesmesurada; las puertcas colosales, los vidrios pe-

329

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y AR'rES.
queños y verdinegros, las baldosas cortadas y desiguales; pero en cambio es casa propia, tengo en
ella salones inmensos, corredores interminables,
escaleras interiores, habitaciones independientes,
bohardillas y sótanos para guardar un almacen.
Por otro lado, la prodigiosa multitud de muebles
que poseo no solamente encuentran cabida en e$te
inmenso caseron, sino que juegan muy bien por su
fecha y por su forma con lo material del edificio;
y .sino, dígame usted, ¿ en cuál de los del dia podría
yo colocar las costosas arañas de doce brazos que
llenan ellas solas una sala, los cuadros de tres ó
cuatro varas, las mesas macizas de nogal, los
sillones de baqueta de Moscovia, las camas imperiales, los bufetes de cuatro registros, las alhacenas y las cómodas de doce cajones? ¿ Ni qué
bien irian en u11a casita de muñecas las ftoreadas
cornucopias, las estampas del Hijo pródigo, los
ricos escaparates del nacimiento, los sitiales encarnados, los bancos de respaldo, las colgaduras de
damasco, los tapices de Ciro, los tiestos de tinaja,
los relojes de flautas clavados en la pared, las
rinconeras de dos pies, los mapas de media cafia,
los biombos chinescos, los velones de cuatro pávilos,
ó de bomba de cristal, los armarios enrejados,
las figuras de talla, y tantos enseres á este tenor
como forman el adorno de mi habitacion? Y por
último, ¿ que figura había de hacer yo mismo,
vestido á la 1803 con mis zapatos en punta, hevilla
de plata, media negra, calzan corto, chaleco cumplido, corbata blanca sin lazo, baston de tres altos,
empolvado tupé y sombrero en facha?
'' Sin querer, señor curioso, le he hecho á usted
la descripcion de mi habitacion y de mi persona;
¿ quiere usted saber mi método de vida? pues
oígale usted. Yo me levanto al salir el sol, y mi
primera diligencia es salir á oir misa á la parroquia,
donde todos los concurrentes nos conocemos ya de
vista cuotidiana: satisfecho este primer deber, me
suelo dirigirá cualquiera de las plazuelas de San Ildefonso ó de Santo Domingo; alli, al mismo tiempo
que tengo un rato agradable con la animacion y
bullicio del mercado, ajusto de paso algunas provisiones, y sé mejor que sus amos lo que cuestan
las que llevan los criados de mi vecindad. De
vuelta á mi casa me entretengo agradablemente
con mi jicaron de dos onzas de chocolate, eclipsado
entre cuatro baluartes de tostadas y bollos, cuya
sustancia restauradora me presta fuerzas ¡iara la
lectura del diario (único papel á que conservo
aficion, por ser á mi entender el que mas ideas
contiene), y como vea en él el anuncio de alguna
almoneda ó pública subasta, no dejo de anotarlas
en mi registro para darme una vuelta por ellas,
último resto que conservo de mi inclinacion mercantil. Cuido despues de mis tiestos y mis canarios, y salgo á las diez á visitar á algun amigo de
mi humor y de mi edad, con el cual me entretengo
en ensalzar lo pasado á costa de lo presente ; entro
luego en una librería, donde suelo escuchar cosas
que no estan escritas en ningun libro; recorro despues plazas y prenderías buscando preciosidades
parecidas á las que yo conservo en mi casa, lo cual
suele darme cierto aspecto de anticuario; examino
To11I, VIII,

despues el estado de las obras públicas, calculando
su duracion, en cuyo cálculo suelo equivocarme en
algunos años; y por último, vengo á parar cu mi
antiguo almacen, recordando en él los vaivenes de
mi juventud, cual el viejo marinero sentado en la
playa contempla como en sueños sus pasados sustos
y alegrías,
" Alli permanezco hasta que suena la una del
reloj del Buen-Suceso, á cuya hora vuelvo á mi
casa, en la que percibo ya el olor de mis compras
de la mañana; mas como no hay cosa que se en- vidie mas que un sentido á otro, no tardo en confiar al gusto los placeres del olfato, y sentado entre
mis dos femeninas compañeras empiezo la comida,
que entre trabajo y descanso suele prolongarse
hasta las tres. .Alzados los manteles, me retiro á
dormir una horita de siesta, y despues salgo á
paseo con algun amigo (que por lo regular suele
ser un religioso), dirigiéndonos despacito al camino
de Chamberí 6 á las ventas de Alcorcon. Sentámonos donde nos parece, al sol 6 á la sombra, parámonos de vez en cuando á tomar un polvo, y departiendo nuestros sentimientos en sabrosa é inocente plática, aguardamos á que el sol empiece á
esconderse para volver á la capital, y dirigirnos,
ya juntos, ya separados, á restaurar nuestras fuerzas con la segunda toma de chocolate, precedida
por un vaso de limon ó de agraz. Reuno despues
la familia, rezamos nuestro rosario, y acabado éste
suelo retirarme á mi despacho á leer un par de
horas, ó bien acontece bajar el vecino don Segundo
con su esposa, que forman con la mía y conmigo
dos parejas homogéneas para jugar una manita
de mediator ó de malilla hasta las nueYe, hora
en que indispensablemente he de cenar, á fin de
poder oír entre sábanas la campana de las diez,
Tal es mi método de vida, que solo se interrumpe
dos dias en el año, cuales son el del santo de mi
esposa y el mio: en ellos, ademas del convite á los
vecinos á mesa y refresco, es de ordenanza el tomar
un palco para ver la funcion del coliseo, sea cual
fuere, y sin cuidarnos de si pertenece á la familia
clásica ó á la romántica, aunque siento mucho
cuando toca en el género fastidioso.
"Pero es el caso, señor curioso de mi alma (y
aqui entra la parte mas sensible de mi narracion ),
que así como no siempre llueve á gusto de todos,
tampoco esta serenidad complacía á mi hija desde
que dió asomos de querer cumplir los quince, y
desde aquel instante cesó la tranquilidad de mi
existencia: hecho un argos vigilante de sus pasos,
con el fin de que no llegase á conocer las seducciones del mundo, me oponia é, todo aquello que
consideraba propio á despertar sus pasiones ; evité
cuidadosamente que ninguna persona humana mas
que mis vecinos visitase nuestra casa; cerré puertas y balcones; prohibí amiguitas y parientas;
desterré lecturas, músicas y baile ; y en los ratos
que me ostentaba mas amable de vuelta á casa
despues de un paseo con ella á la fuente del pajarito,
ó á nuestra Señora del Puerto, en vez de mi ordinaria cancion contra las costumbres del día, la
daba á leer algunos de los artículos de usted en las
Cartas Españolas ó la Revisto, tales como Las

2U

�330
EL 11'.S'l'RUCTOH, O HEPEHTORiO
vljifas ile dins, El Prado, Las tertuliM, Las ni1ias
del diu, &amp;c., con lo cual creía haberla convencido
sobre los inconvenientes del gran mundo para la
ALBIENTO DE LOS .ANTIGUOS.
juventud¡ pero si estos y los ciernas medios de mi
defensa surtieron el efecto que me propuse, va
usted ñjuzgarlo por sí mismo.

1

1

Los antiguos consideraban la carne de vaca como
el alimento mas sustancial por cuya razou se mantenian de ella los atletas. La carne de los camellos
"Ya he dicho á usted que mi casa era inaccesiy dromedarios era tambien muy estimada particuble á los pretendientes que la belleza y buena dote
de mi hija podrian suscitar¡ ain embargo, el amor larmente los piés. La del asno disfrutaba de gran
y el interes fueron bastante móvil para hacer que reputacion; Mecenas, segun Plinio, se deleitaba
con ella; y el asno silvestre traido de Africa lo
algunos (y por cierto no despreciables) me hicieran
comparaban al venado. Aun en tiempos mas moproposiciones por medio de mis amigos ¡ pero mi
dernos, al canciller D upret hacia engordar asnos
contestacion se reducia siempre á decir que mi hija
para su mesa. El cerdo y el javalí parecen haber
era muy niña y no perdia tiempo (y á la verdad que
sido muy estimados. El modo que tenian los anesto último era demasiado cierto); con lo cual todos
tiguos de matar los cerdos era tan refinado en cruelquedaban despedidos, y yo satisfecho de mi precaucion. El ciclo, sin embargo, me reservaba el castigo dad como en epicurismo. Plutarco nos dice que lu
marrana preñada era pisoteada á muerte para forde mi confianza, yuun no sé si diga de mi manía.
mar
asi con ella una masa propia para los dioses.
"Yo tenia por mis pecados un pleito pendiente,
Otras veces mataban los cerdos con asadores hecl1os
élc cuyo estado venia á darme parte alguna vez mi
procurador don Simon Papirolm·io, el cual solia áscuaá fin de que no se perdiera la sangre. Un cerdo
re!Ieno de asafétida y varios animales peqnefios,
traer consigo para llevar los autos á su escribiente
era un manjar que diRtinguian con el nombre de
Frasquito, mozo despierto y hablador: éste con
toda intencion encontraba siempre el medio de porcua trqjamu, aludiendo sin duda á los guerreros
escondidos dentro del caballo troyano. Osos jóempeñarme en disputas con su principal, mientras
iba él á la cocina ó á la pieza de labor á beber agua venes, perros y zorras (prefiriendo de estas últimas
ó á encender el cigMro, y ••. ¿ lo creerá usted, señor las mantenidas con ubas) era tambien comida faobservador ? Pues tal ha sido el disfraz que tomó vorita de los romanos quienes ademas gustaban
tanto de aves que algunas familias romanas hasta
el amor para rendir el corazon de mi bija; con
este trastornó su cabeza inspirándola una pasion llegaron á adoptar los nombres de aque!Ios que estimaban mae. Caton nos enseiía el modo de ahogar
frenética, y este, en fin, es el que á consecuencia
gallinas en vino falernio para hacerlas mas tiernas
&lt;.le una larga serie de dis.gust0$, de males y cony sabrosas. Los faisanes venian de Colchis, y fueron
tiendas, tengo que consentir como yerno mio desalgun tiempo considerados como una rareza tal,
pues de haber despreciado tan ventajosos partidos.
¡ Un escribiente de procurador!
que nno de los Ptolomeos se lamentaba amargamente de no haber nunca probado de su carne.
"Ahora dígame usted si debí esperar tan desgraciado suceso de mi sistema de vida, ó si cree En la isla de Samos criaLan con esmero un gran número de pabos reales, y su precio era tan exorbimas bien que haya sido un resultado forzoso {le él,
tante, que si hemos de creer á Varro, algunos de
en cuyo caso debe desengañar á los que le sigan
ellos llegaron á costar mas de diez mil pesos. Ln
aconsejándoles que se engolfen en el gran mundo,
y que escarmienten en cabeza del inconsolable= gallina &lt;le G1,1ioea era considerada como bocado
Perpetuo Antai"ion.
delicioso; pero los romanos sin embargo no conociao el pabo ordinario, beneficio que los modernos
Hasta aqui ln carta del afligido corresponsal,
debemos á lod jesuitas. El avestruz era tambieu
y no habrá un solo lector que no haya observado
muy apreciado. Heliogábalo gustaba mucho de
en este caballero á uno de aquellos espíritus exagerados que tienen la desgracia de no ver mas que los sesos de esta ave, y Apicio la recomienda parlos estremos de las cosas : l1uyendo de las seduc. ticularmente: pero de todas las aves el flamenco
ciones del gran mundo vino á caer en el ridículo era no solo considerado como un manjar delicioso,
opuesto, convirtiendo su casa en un castillo; cerró sino que era de mucha utilidad despues de comer,
pues cuando los glotones habian comido demasiado,
las puertas al amor, y se le entró por la ventana:
lá!ftima grande que no hubiera tenido un amigo introducian en el gaznate la punta de una de sus
plumas rojas, y volvían á arrojar lo que habian cosincero que á tiempo le hubiera aconsejado lo conmido. El gastrónomo moderno ignora acaso que
veniente. "Vigile usted en buen hora (le hubiera
dicho) sobre la conservacion de las buenas costum- debe á los antiguos el delicioso hígado del pato
ó ganso engordado, el inestimable foie !Jl'as de
bres en su familia; pero no las revista de una
la cocina francesa, Tambien gustaban mucho de
austeridad insoportable: huya tal vez de las tercaracoles. Flllvio Herpino se inmortalizó descutulias y sociedades, en donde la seduccion se ha!Ia
briendo el arte de engordarlos con salvado y otras
sistematizada¡ mas no cierre su casa á un pequeño
sustancias¡ y Horacio nos dice que solían servirlos
número de personas escogidas y dignas de freeuenasados sobre parrillas de plata para dar sabor
tarla; -dirija en vez de romper las inclinaciones de
al vino. Llevaban á Roma ostrns desde las costas
su hija, y no dude qne estas serán racionales cuando
de la .Europa septentrional, y las os.tras l1eladns
cese de mirar en el techo paterno una prision, y en
eran muy alabadas por ellos. Cigarras, langostas
el primer miserable atrevido que se la presente su
Libertador y paladio."
y otros insectos, eran tambien admitidos á las
.E.L CURIOSO P ,\JlL,\ :r; 1 E. mesa~ de nuestros primeros legisladores gastro-

DE HISTORIA, DELLAS LETRAS y ARTES.

331

. to á otros y aseguraclos
teros, colocados.dundos JUDSi se tuviera cuidado de
sus extrem1 a es.
.
á
por
. . oo tendria esta clase de piso,
la recomposici '
'l los pies
de las escavaciones que hacen en e
pesar
.
•t
l
lod0-·
b 1108 la ventaJa de ev1 ar e
, pero
de 1os ca a •
· · dos
1 negligencia hace estos caminos muy mcoru~
a
.
do no los cubre la nieve.
y muy peligrosos cuan
e uiebran gasMuchos troncos se desprenden y s ~q
do bás.
amenazan ,orman
tados por el tiempo,ly
a·es caballos y viaulas continuadas á os carru J ' •
. t
CAMINOS, POSADAS y CARRUAGES EN
Solo suele tratarse de remediar seme~an es
.RUSIA.
Jeros.
. tes cuando el emperador anuncia que
inconvemen
reasar.
y aun en tal caso se construye exp
á
· como en otras naNO se encuentran en Rusia,
va P
,
•
s bordes estan
oiones diligencias cómodas y baratas que corren samente
otro nuevo cammo, cuyo
abandona
• das, y que no se
d
de un 'punte á otro, ni buenos para~ores y ¡,os~~as cercados con b arr1ca
. .
donde repose el v1aJero
. es preciso para vmJar al público sino despues que el príncip~ ha pa;a o.e
. y llevar en él una
El invierno es pues la única estac10~ en a ~n
tener un carruage propio
docama
uno
d
. ·ar en Rusia con comodidad.
· ·
Pero cuan d d
Y las necesarias prov1S1ones.
sabe gobernarse no es menos grato este mo o de se pu\\~;:J abastecido suple á todo. Envueltos
carreto
. 1es, blandamente echados
. .
b todo en invierno. Un carreton e en
buenas pie
• sobre
1 tcolv'.a~ar, y _so re ca az ara tres personas no cuesta
6 camas de pluma que suavizan e ra,.
"fl&amp;Je cubierto Y P P
bl l,d 23.á 30 pesos)
mas que treinta ó cuarenta r11 os, ~ ~
d
carruage ; y~ tenie~:o ir:;c;:,n;:t::~
y cada caballo de posta no se paga smo á raz~n e
buenos vmos de Espana y
. t
•
ecka or werst, lo que viene á ser me_nos . e u~ turales ricos corren asi cuarenta leguas edn ve1_n edyo
cmco copl p El postillon tiene su retnbuc1on a
. do, b eb'18ndo y urm1en
Cuatro horas com1en
real por egua. . .
uede este no darle tan bien como
'
· casas. A veces
en
sus propias
,
discreeion del VIBJero, y aun p
.
nada. Los caminos son anchos y excele~tes en m: hacen que sus criados corrijan paternalmented.ª lols
.
·
por este me 10.eso.
. erno • pero detestables en otofio y primavera a
postillones floJos,
y consiguen
::usa de las lluvias y nieves derretidas. Puede caque un extranjero ~endria que pagar en espe:~br;
ero estas correcciones son muy raras, y
inarse por ellos sin temor alguno de ladrones, pues
: una cosa muy rara el que salgan. Solo en algunas iodo si los postillones son paisanos que pertenecen
selvas asustan los lobos al viajero durante t~:a ~a al emperador.
l
t '
he • pero basta para intimidarlos el som o e
Los viajeros ricos se limitan _gener~ men etéª
noc
'
'!la que lleva ueo de los caballos,
unacampam
b y es llevar una corta prov1S1on de vmo, licores, .
•-- Esta provision va en una especie
preciso que se vean muy acosados del ham re para
azucar, ""'·
esde cajon portatil con la tetera, las tazas y una
ue se atrevan á acometer á los transeuntes.
.
q Los postillones no montan en los caballos, sm~ tufilla de cobre muy cómoda, llamada Samawar,
ue consta de un. vaso, atravesado ~n su altu~a
que se colocan en el carruage, donde Jes basta e
qpor un tubo del mismo metal que. sirve de cJnmenor punto de apoyo, y por poca espe~a~za
E n esta estufilla se enciende un poco
conciban de una propina regular par.a e er~ menea.
•
t ente
de carbon cuyo calor hace hervir proo am
varán al viajero con extrema celeridad, y no de'
.
á los
· arán de cantar desde que salen de _una posta el agua contemda
en e1 vaso. En cuanto
.
J
á otra El pobre paisano ruso,
11
víveres, se gastan los que da de si el _PaIS i ~a carne
hasta que egan
• •
uede tener el
viviendo siempre baJO tutela, no p .
la caza abundan y están á muy baJO pre~io.
arácter ni la gravedad de un hombre_ m'.rado como y En las casas pobres que, lejos de las cmd~des,
c. dadano • y al considerar cuantas veJaciones sufre, sirven de posadas, no se encuentran cama ~1 .sáe1; ra toa de su alegria pasagera no pueden ~~nos b
s pero no falta la paja fresca y los PIOJOS.
~e di;ertir á los que interesa. eu triste cond1C1on.
c::do se tiene la desgracia de pasar . en ellas
. un p"'•tillon
canciones sobre cuantos
1mprov1sa
al una noche, se conserva por mucho tiempo el
""
b l
g d
La falta de lechos y sábanas no
asuntos l e ocurren , Y mezcla por costum lre · os ren~~
. es
nombres de l =
v• Santos y aun. de Dios con os JUpenosa sino para 1011 extranjeros, pues los mismos
ramentos mas estrambóticos.
señores rusos no los usan por la mayor parte. Los
Antes de llegar á la falda de un monte que de~a paisanos se acuestan sobre pieles de carneros, que
.
ura tod0&amp; los recursos de su elocuencia llevan consigo en invierno y en verano, y con
subrne, a.pb á. sus caballos cuan deshonroso sería las que se arropan cuidadosamente cuando temen
para pro ar
•
b tá I
para ellos acobardarse por aemeJante o s cu o. el menor resfriado.
.
Si le superan con la velocidad que es d~ espe~ar
Se cuentan de Petersburgo ó. Moscow setecientas
de su amor propio, les prodiga los elo_gi~s y ;s veinte y ocho verstes, que componen unas ochenta
bendiciones • pero si no, les llena de inJurias y e
y dos leguas cortas : el emperador y sus correos
'
golpes . porque
son, 1es d"ice, unos poltrones que
.
recorren á veces este espacio en menos_ ~e cua~:n1:
jamas iran al paraiso, y no merecen el menor llll- horas. Estos correos se llaman feltiaigres
ramiento.
. h
que se palabra alemana felqjager ( cazador) y entran en
La escasez de piedras en l?us1a ace
la clase de oficiales. Armados de un sa~le y
construyan amenudo los ca!Illnos
·
con árboles en- dos pistolas, para defender en caso necesario sus

, •
Las bellotas formaban parte de los posnomwos.
tra endo las mejores de Nápoles y
tree romanos,
Y
que los a.oti1ruos
tuviesen
t
No parece
o
Taren
o.. da d en sus vegetales; condimentos
esgran varie
•
timulantes que excitasen el _cansado apetito merecian entre e!Ios la preferencia.

~

~::~:; de!

i:e

�33:2

EL lNSTRVCTOl~, o REPERTomo
pliegos, todo lo atropellan. Suelen verse convoyes
de centenares de carros enormemente cargados,
mente; de modo que bien sacada la cuentn, cnesta
que ~e apartan y se hunden en los lodazales para
tres veces menos que en Francia el viajar por Rusia
con carruaje propio.
dejar el medio del camino á las ordenanzas del
príncipe.
Los buenos caballos rusos son muy vivos y ájiles,
Si los salteadores son poco comunes en Rusia,
y no bien estan uncidos, cuesta mucho el conteno son tan raros los robos sutiles que exigen menos
nerlos. A la primera señal parten como un re7esolucion y valor. Un viajero debe en cada palámpago, hacen seis leguas por hora sin necesirada vigilar cuidadosamente sobre su equipaje, no
dad de excitarlos, y se matan á fuerza de ardor.
dejándose llevar del traje ni decoraciones de ciertos
Cuando se da órden á los correos de que vayan
aduaneros, ni de laa trazas de hombres de bien
á escape, revientan muchos caballos, por los cuales
de muchos individuos. Cuanto mayores cumpliel gobierno no abona al dueño sino la cantidad de
mientos y atenciones le prodiguen, tanto mas decincuenta rublos á título de tndemnizacion. En
bera redoblar sus precauciones. Aunque se coja
tales casos no se atrae muchas bendiciones el serfofragranti á estos escamoteadores, no por eso se
vicio del emperador, pero cuando se requieren
turban; alegan que era un juguete, una chanza,
tiros en su nombre los encargados de suminisy se admirarían de que uno se formalizase por esto; trarlo, dan gracias al cielo, teniendo este servicio
pero semejante escusa y serenidad no suele valerles
ó mucho honor. Los carretones de invierno y los
con los grandes señores, y los que no lo son tienen
carruajes que se usan en los viajes de verano, se
que disimular, porque el enojo y las imprecaciones
llaman Kibitld. Estos carruajes no están suspenlos espondrian á mil extorsiones.
didos, y Bus ejes son de madera; su figura geneAdemas de la posta establecida se encuentran en
ralmente uniforme, permite componerlos prontavarios caminos de trecho en trecho paisanos llamente en todas partes y renovar las ruedas y ejes
mados iemchiki, que apacientan sus caballos en el
en pocos momentos. En las ciudades de Rusia se
campo, y se ofrecen á conducir ó los viajeros por
usan carruajes semejantes á los nuestros y los llamados I&gt;rosuhlti, pero jamás cabriolés.
un precio algo mayor que el prefijado por arancel,
pero con una celeridad mucho mayor, y si las
Otro modo muy notable de viajar en Rusia duparadas estuviesen regularizadas, sería esto muy
rante el invierno son los trineos, mas como de ellos
ventajoso, porque se andaría. mucho camino por
se hizo una descripcion muy extensa en el tomo VI
una cantidad muy corta; pero como no tienen
de este periódico, pag. 351, nos limitaremos ahora
á ofrecer á nuestros lectores una ilustracion piccorrespondencia fija y sobre la que pueda contarse,
tórica de este carruaje á la cual dá particular inlo mas prudente es atenerse á los medios positivos.
terés la circunstancia de representar la presurosa
Un carruage, sea del volumen y peso que se quiera,
no obliga á pagar mas de cuatro caballos, y si se
retirada de Napoleon despues de la fatal campaña
de Rusia en 1812.
necesitan mas, los suministra la posta gratuita-

'l

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS 'i Alt1'ES.
¡YO FIL ARMÓNICO!
:&amp;OMAl'fCE.

ANISE.

¿ A quién, Nise, si no tiene
De mármol el corazon,
No conmueve de la música
El acento encantador 1
Ella á los hombres salvages
En sociedad reunió,
y convirtió en apacible
Su antes feroz condicion.
Ella al humano angustiado
El pesar hace menor,
y aun puede á veces trocar
En contento la afliccion •.
Ella al rico, que en el óc10
Al fastidio se entregó,
Con mil variados placeres,
Le saca de su estupor.
Ella á la jóven prepara
A sentir tierna pasion,
y del guerrero novel
Sabe inflamar el valor.
Por ella arrostra contento
El rigor de estivo s?l
y las nieves y los hielos
El sencillo labrador,
Que canta, y de su cantar
Ad vierte al rústico son
Alejársele el cansa~cio,
Sintiendo nuevo vigor.
y . qué arte cuenta, entre todas
l
•
tó
Cuantas el hombre mven ,
Antigüedad mas remota,
•
•
1
Mas constante est1mac1on
. .
Si á las cañas, que el gran Nilo
En SUB orillas crió,
Tal fnvencion se les debe,
Como dice algun autor,
. Bien hayan las tales cafías,
~ bien haya el que ideó,
Para imitar sus sonidos,
Ensayar la humana voz!
Pero • á qué viene ahoru, Nise,
¿

•

~

Tu risuefía interrupc1on .

. Es que te burlas ? 6 ¿ es solo
rapto de buen h umor.'
- Que yo demuestre con hechos
. ·'
Mi¡ decidida a fi c1on
.
1
¡ Que me meta á filarm6mco ....
- ¿Quien ? i filarmó?ico yo 1
. Santa Cecilia ! Primero
Me arrojára de un balcon,
De dramas patibularios
Me metiera á traduct~~,
O enamorára á una v1eJa
Sin dientes, calva y con tos.
Si fuera jóven, buen mozo,
y tuviera una gran voz,,
Quizá el diablo me tentó.ra

¿Un

-··

1
,

1

-~:~~~
....... ~-

-

y me metiera á cantor;
Pero de teatro, donde
Ganára sendo doblon
Entre aplausos y entre silbas:
Cantor de sociedad no !
Un cantor de sociedad,
Que consigue ltacer fu,·or,
Es el mas digno, entre t~dos
Los hombres, ele compas1on.
Como el pobre perro de aguas,
Que un inválido enseli6
A hacer cuatro habilidades,
y las hace con primor: .
Al cual todo el mund? exige
Gracias sin interrupc10~,
Desde el amo y sus amigos
Hasta el grosero aguador;
Así el pobre aficionado,
Que una vez gustar logró,
Ha de sufrir de importunos
La persecucion atroz,
.
y ha de cantar noche y dm
Hasta dañarse el pulmon,
.
0 á fuerza de 1lesazones
Ha de entregar su alma á Dios.
Si se enamora el cuitado,
El objeto de su amor
Exige que sus parie~tes
(Que son una proces1on)
y todas sus amiguitas,
Uno á uno ó dos á dos,
Han ele admirar ele su canto
La admirable perfer.cion.
Si tiene un pleito, no ve
A Agente, Proc~rador,
Abogado ni Escr1~ano,
Sin sufrir la relac10n
De que por oirle todos
Tienen frenesí, furor.
Si algun pariente le ~ncarga
Saber de una pretens1on,
El oficial de la mesa,
y hasta el portero mayor,
Al punto que oyen su nombre
. Cuán amigos suyos son!
1i Cuán complacientes 1e sirven.
.
'
Pero exijen, por favor,
Que en gorgoritos les pague
Tan no usada distincion.
No va á casa alguna, donde_
En el momento en que entro
No se suspenda el tresillo
o se deje la labor,
.
y hombres, mujeres Y ni~os
No empiecen con la canc1on :_
"Vamos cante usté un poquito,
" Sea usté
' amable por n·ios•"
Hasta la vieja ochentona,
y sorda, que es lo peor,
Quiere juzgar, si es verdad
Lo que dicen de su voz.
Y, sino complace á to?os,
Que es imposible en rigor,
Desde luego le declaran

�Et JNSTHlJCTOH, O llEPEllTOHIO
.
LETRAS y ARTES.
DE IllSTORIA, DELLAS

Un vnnidoso, un huron:
Y la querida se enfria:
Quedn el pleito fo slatu r¡u, :.
Sale negada, por justa
Que sen, In preten~ion :
Y el sin fin de sus amigos
De contrarios se tornó.
Mns no pnra aquí. D. C06mc,
Que tiene hermoso salon,
Por complncer á su nieta
En un concierto pensó.
Por supuesto es circunstancia
Nuestro homLre, 8ine qua non-.
Le habla pnra que se preste
Su pariente el senador
Con otros diez personnge~
Todoa de suposicion :
Y él con esto el cielo abierto
Segun aua deseos vió;
Que en un grnn concierto, donde
Supone habrá direccion,
Le es agrRdnble cantor.
Dijo que sf. Pues, señor,
Es indispensable que haya
Programa de la funcion :
Y él da mucho quel1acer, pero
Por último se formó;
Y empezaron los ensayo~,
Y al cabo de treinta y dos
Ya en fin se fija la noche
En que ha ser la funcion.
El salon está atestado
De gente~, que es un horror:
Unos, que van á oir música
Por verdadera nficion :
Dnmns, que rnn á lucir
El rnso, el crespon 6 el gró :
Elegantes, porque dicen
Que es de tono la reunion:
Y otros por saber que va
La que es dueño de su amor.
A un coro eterno y tremeudo,
Por via de introduccion,
Suceden dos cnvatinns,
Cantadas á cual peor.
Y ccco in gamba al nostro amico
Con la bella Encarnncion,
Que es la niña de la cnsn,
Y se presenta hechn un sol.
Un murmullo de placer
Su nparicion celebró,
Y el silencio mas profundo
Reina ni punto en In reunion.
Pero ¡ oh fracaso ! la niña,
Que del colegio snlió
Ha poco mas de seis mese~,
Y nunca en su rededor
Vió tanta gente, se turba,
Y pierde la nfinacion
Y el compas, y no entra á tiempo ...
Y nuestro pobre tenor
Se esfuerza en vano, que el duo
Asesinado murió.
Quédale con todo pieza

Pnrn ,·oher por su honor,
Una arin, que cxpresnmeutu
.r.reread ante le e~crihib.
:\fas, ~i el afio no es ele harina,
Dice un refran e~paíiol,
Todo es mohína: y nsi
El mí~ero lo probó,
El sofoco del du.etto
Le causó ronquera y tos :
El gran calor cuatro cuerdas
En el piano rompió,
Y á mas está hecho un cnscajo
Sin hnber afinador:
Los coristas, que, es constante,
Todos dilettanü son,
Hubieron cumplido bien ..•
Pero In union les faltó.
Pues con tales elementos
Juzgue, Nise, tu rnzon
Si en el infierno podría
Oirse co~n peor.
Aburrido el pobre diablo
l\Inrcha á su cnsa veloz,
Y entre sábnnns se mete
Con un tremendo causon,
Que no le cuesta la vida,
Gracias á un buen sangrador.
Y, si esto sucede ni hombre,
A quien dió con profusion
Tanto y tanto don el cielo
¿ Qué pudiera e~pernr yo,
Que ni tengo voz ni gracin,
Si me metiese 6 cantor?
Pues dedicarme á tocar
Yiolin, fü1uta ó fagot
Casi al cabo de mis días
Fuera estupenda aprcnsiou.
Y ¿ puede ser filnrmónico
El que no ~irve en rigor
Para hacer parte en ninguna
Filarmónica funcion ?
Sé que ha) hombre, que á tal nombr11•
Se juzga mas que acreedor;
Porque, aunque es cierto que ignora.
En donde se escribe el do,
Sabe algun término técnico,
Y en tono de profesor
Sobre el mérito decide
De cualquier composicion.
Pero, si cu11l de un oráculo
Oyen algunos su voz,
Para los inteligentes
¿ Será mas que uu hablador?
Dejo, pues, querida Nise,
Que, siguiendo mi alicion,
Yo de Ju música goce
Como mero espectador;
Porque otra cosa ... primero
.Me arrojára de un balcon,
De dramas patibularios
l\Ie metiera á traductor,
O ennmorára á una vieja
Sin dientes, cnlva y con tos.

1,

J ABIB Do:r.

LAS BAYADERAS DE LA INDIA.

.
de los teatros de esta caEL em~resano _de unod novedades con que intepitnl, a enza siempre e lo ~ sus funciones, ha
•bl' 0 y atraer u.
resnr al pu ic
t, culo novel de
Presentado últimamente el espec ad tes del Inb •¡ • 8 proce en
una compaiíia de a1 arin;tremo peculiares, han
dostun, cuyas danzas en e
rres ¡ondido plellamado la atencion gener;\ !n:;resu~io, reembolnamcnte á las esp~ran~as ~ l considerable dissándole con crecido rnteres ~
,
ue le ha
· t
cinco mil pe,os q
iiendio de vem e Y
A tes de describir
eo,taclo traerlos á Inglaterra.
n
·iamos sosia funciou 4ue en dicho lcntro prescnc
,

. .
restos artistas orientnle3,
tenida pnnc1pa~ment~ po d la naturaleza de su
daremos una ligera idea e
profesion.
, • ó bnilnrinas del Indostan
Las célebres barad~rns &lt;le los primeros Tiajeros;
causaron In adrmrncton &lt;l .d al"'un tanto de
te • tente han eca1 o o
.
pero pos norn
. d
disfrutaron. S111
la estimacion y aprecio e que

1 ,e las di,tin¡;ue en el conti• Este nombre por el cua . Jel Je b.1i/111lút1&gt; que les
nen te Europeo, es un.i toi rupc1on
Jieron los l'ortugucscs.

�330

EL lNSTílUCTOR, O REPERTORIO

emb,... como obj,.., d, ourio,;dod .,,itan to- ' ,io!", pa,1;,wa,m,nte ploma, de po,o reol ó cl
davia mucho interés. Semejantes á las bailarinas

I plumaje ,·istoso del ave del paraiso.

Compt.nense

d, la ,olig., G...,¡, dond, " •mpkabon '" otro, d, Y"b"''", ó do bojo, d, p,lm,m, p,,-.
"P'&lt;•eotooiooo, p,,a •meoi,o, lo, baoq,et" y lo, mu ,Ieg.,te, ,,,. m.,h, son lo, fo,m,do, ,,,.
fesli ,idodo, en 1., .,.,., p,rtie,lo,e,, la, bay,de,a, lo
de la nea do Torii,io, L, bellu, dcl
no " dodi"'n de,d, la nifi., á "ta pro- •horu-i eonrute eo la nten,ioo, J, bJ,.,.,. y lo
fe,ion, .,, elegida, en geo.,..J po, '" noloblo '""id,d dol polo, ol &lt;o,I "Íºln "• o! tron,o do
balltta '""""'• J, •froeidod d, ,u "nicte,, el lo oola " •nganndo eo un m,.go do om, plota,
eo,tn,no oleg,nte do '"' miomb,"', la lig,,.,. ó o,m,Jt,, g,.,,o,ido '"''"'•ment, d, piodm,
y 60,,a d, ,u to!I~ y la solt,,. y gn,,;, de '"' p...,;.,.,, El "1on, oobi"'ln d, rioa, illomb,.,
mo,;,.¡.,tn,.
oojioo, y almohodon., do
ifomiL,. bw1.,; • ., q,o ejec,tan '"' dan,.. en lu nodo d,..,to la nooho po, una mWtit,d de.,.,.,
"'"' putiouI,,.. timo o,idodn do od,pta, on, de ari,t,J tallodo; adnm,ndo ,., """" piot,n,
mo,imientn, al gn,tn y &lt;anlcte, do los •xpoota- peni,n., y otru qno "P-•1'n la, ¡;,..., beldore,. Alli, oomo en públieo ,an ooompofi,d., d,d., de! Oriente ,n modio do un, prot,,;., d,
do mó,ioo, qo,
lo,
propios de! fmt,,,
y pe,fü,..,, E.te •o!on '"""'·
poi,, tale, oomo lo, oimbol"', •I lan,boriJ, uoa m,nte ,.,tenido P''&lt;ofom.._, oomnnfoa po"odo,
Ro,ta ó olarinote hooho do mimb,., ó nn, "P«ie fado, &lt;on un ja"1in on ol o,,J, ,ntn,....., ¡.,.
do g,itonn. s,. d..,.,
"mo oWdodo mi,.., tWipanes """'"""'• y otru henno,u pl,n.
p,o, Jo, boilaeinu lle,an ,n lo, pié, uno, "'"I~- ta., o,fontan los ,a,fodoo
¡,.go, de"'
nm., ó """"''"
oon h&gt;, ootal., h,. de oguu un g,.. nfun,ro de p,q,.¡¡,, f,onte, pro,og,1,.1 oom¡"' ped'.,!o do la m,i,i,a. Do, m,. d,dondo •n .C.,tn dclioi00o. El lanwio d"""'
ohocl&gt;u bailon g•ne"1me,1e ,J mi,mo tiempo, judin., no p•nnite m"h• nriod"1 en lo, pa,eo,
'" p,,o, ,o ,on ton ln!rinoado, ó aoti,oo como ye,o,nog,a¡;-, úboi,,..,ogido,yo,b.,tn,fto,ido,
lo,""'""• "''" m.,h, ,.., inte...,...,, ,,., ,,.,..,., L,a orilla, d, on oan,J "go,lnqu, ""'
la ,., la mfi.;,. y lo, mOnmi,ntn, de h&gt;, bailo- •nne lo, p•bellon", ,dom,do oon un g,.. númoro
rinu
oi¡,,...,. ,1 ,mo,, lo
de P&lt;qu,¡¡,, r,.,.,,; •• modio dol ja"1in " ,o.
lo,
la 'º"'P'"clon, y lndu la, p,,ion., oanehael "''" do ""' eanoJ, rodeando y d,jondo
ton bien eooooidu d, lo, am.,,.., y fioilmenta ,i,lado •• •• oontn, un lempleto o,tógono do
oomp,.odidu po, lo, q,o igno.., otro long,ojo. mánnol d, "°"'"•cion ,;ng,la,, Cod, una d,
Lo, indo,'°" on """'"' ,6,ionado, • e,ta di,.,. 1., oolunu,o, q,. lo
0001,..,. un t,bo d,
•ion y ""'nden ,,,,., oo.,idernble, oon "' hoit,. plomo po, ol o,,J o,be cl og,a o! !,oho del t,mplo,
rino, fa,orita,. Un ,iojero oriental ,1 do,oribi, d.,do donde o,ho '""'" 4" lnde., la oóp,I~
•I modo en q,o nn mo.,Jman do rnng, po,, 1,. "''"• •
on ,;,,..., y bi,.nn, j,ogo,.
noohe, en lo lnterio, d, ,u ho,.m, no, dá ,na id" E,t,, •g,u o,yondo sob,. hbanu do oloro,a,
mot, de lo q,.
,n lo "º"' del Indo.
pl.,tu, ogiton, ,....,., y om-.,., &lt;ontí" Alli," dio,, ",t 'Olop!,o,o m,.u1o,,. "l"'ndo ••amente 1, átmó,r.,._ Ap,na, puede oonoobi,
d,I muodo, dojaado á un lado fa gnu,d.,. del dia lo ;m,g;..,ion un gooo mu uqW,itn en la &gt;ona
o,; oomo la frritaeion y do.,so,iego do o,pfrit, tónido, 4" el d.,,.,.., ,n un &lt;•mpJo do fuente,
qu, ,i,mp,.
t la ambi,ion, " abondon,
po, ,1 ..,,In del ,.;,.;., q., g,,goa
,1 dulo, ""°"'•yen el •ilondo d, una he,m0;a aleg,, en Ju,.,¡,., fto,..t,,.
nooho il,min"1a pod, ploteoda 1,, de lorn1,.n.,,
To! ., ,1 ,ltio •• q., la, grneio,u bayode,.,,
rulqWo,. aq,oUa ""&lt;ridad do .,,,., q,. ""'' di,lerlon ,on ,,. d,n,., tanto •I '"""man eomo
"'"" o! olm, en d,Jo, oomplaoonoi~ fonnondo o! indo. 5,, ..,...., oon """•lemonla moloun
dclioio,o oon Ju po,io,., ,.,..,..., diooo, y o,tentan 1, riq,.,. im,ginae,. dol ori,.te.
de un dia •gilodo. Reco,t,do oon neglige,oio Poo,. muo,tm, de ""' oompo,ieiono, hon 11,g,do
on " m,Uido oofü, e,ouoh, la ,.,,ion mclodi.,. á E"opa y en la, qu, hem,,.;.,, ,. de,oub,. po,
y oootempl, la, fonna, ""'º"'dela, bail.orina, J, intlnduooion d, nomb,., mwwm,n.,, la in'"' lo rodean, en modio d,J bwno odorifm 4"' ftoo,oia d, nooione, Ujmnj,,.,, Lu do, oom.
uh,J,n lo, pobete,..
po,ioio,., que ,...,,,,..,, oonu,n.,ion no poodon
Al d...,;w, 1, """ ,n qu, lo, hayad"'" m,no, do inte...., eomo '""'"'" do lo, imág.,.,
hao,n ,.., '""""mente 01,,a, de "' g,..;.., oon q,." dclcita cl "'"''" do! "itlieo •n modio
no ""
d, mu cl
n" ligorn mencion du,.
y ¡,,a,.., tropioal.,.
do •lguoo, de lo, -.,ri., de olla. D,,..,e cl
"¿ Co,ndo, oh amodo mio, '"•do ,.,,..., !
fraen ooolinoamonte ü,t,, delici, do mi """'n y ,.,.,.. do mi olmo, oh

,o1,

'""'º

,an., """' "

'°'" ;,.,.,,.,.In,

R,,...,

,,qw,,.,

y,,,....,

""'"''°'

""""º ;

"P'""'"'

"'º'

'°'"""

""í"'ª

p.,,

"º'"P'li•

ª"""""º

00,,,.,.,

"'"°
h,..,
ha,,,.,. Jo,,;,.;,...,

ªº"""

de todas clases, alfónsigos, y almeudras tostadas

pa,a dn º""º o!ioionte W ,abo, del o,fé y lo,
,o,bet,, heoho, do j,g, de ••mnj.,, limu y otru
frnt.o y p,..,.,tado, en gn,nd, """'•d y abun-

cuando volveras á aparecer delante de tu Ro.una.

En ''°º te -ro pne, t, ,,. ,;,.., á tn amo,.
Mi, pá,pado, " ,.,,., de ,oJo, y agu.,dn t,
n,..d,. El looho d, mJ ,mado ,,., ado,n,do

1

dancia. Otros esclavos agitan vistosas punca, y ' con guirnaldas de mogríes, y cubierto con una

,,,..,.. oon lo, 0,,1., montien,n •I "'" on ,ibn&lt;ion eonlin,a, lo, p•nou ,on ,na "P«fo de
aba ni,.., y lo, oh,,.;, ,e '"mej,n á un aneho 11
¡,ineol pendiont, eompoe,fn de difo,ont,, mote-

J

bó,oda do jumino,, II, "P"cido sob,. él, pol,o
oloro,o de •"""dimp,egnado &lt;on
d,
Mi,,..,,..,,. '"'""adooon louoeJte, de Lobo,,
y lefiido oon Jo,,,,,.,., tinte, do llinno. V,. Ja

""''ª ""º

33¡
. ETHA:, y AHTES.
. ,_
DELJ,.\:, L
·nos en los pie,.
. t - lle.ar am
.
la IÍ tu nmoro~a Roxnnn,
10
du
ele 11intnr sus _d1en e~ y India •e coloca siempr: e~
, ,ue
• •" En In ,e.
pues, lce &lt;lueiio m con
tu pre5encrn
•
E
Y ale!!rn su cornzon
l anillo nupcrnl en la
t· e diez ,· ocho nuos'
.. nes ha,· mas ener:::rn,
,
·, .Amany ien
·
• la
.,
tas
compos1c10
,
S
n
la~
lo•
&lt;ledo,
del
pie.
1
d
I carácter europeo ' .
gnnda de e~
.
mns vehemente.
0
•
•
tienen
n
go
e
•
la
!'Onnsa
sus facc1one.
b"en form8l1a ~
.
mas fuego, y una 11a•1od~cbntla. "Abdalla, lñm:
quejas de u?n ~mante seedor &lt;le mi corazon ! nll j unriz oguileiia! In b~;t ¡~· ma de e•tn• intere•nnt~s
po I E n V8uv
"" te llamo pues dulce y exprc,1\·::t. - u V~ doun, una uiiia de •e1s
para de mi nda
, . y mor
forn•teras es la pequeu~ - ~n sumamente brillantes
primero, mi umco n . . la ,oz de tu Selima que
- de edad. Sus trnJe• s ,
dornda formo el
tu estás lejos y no O) es
"&lt;la de tus esela ns.
auos
banda O zona
. ,
. 1 mas favorec1
v pintorescos: unah I i•to•o rotlea en grac1od;:os
fué nlg1m din a .
' Tu me adornaste con
A
• . mi amor·
1s
•cm
· turón. Un c n vmeJante
-.
'-·'alla
a• las enr,,.ca ns
uu
' m1 re}' 1 da y me cub1
r ·ste con pera
J&gt;liN!ues
su
busto,
se
d
.
do
Yer de trecho en
diamantes de Go con,
d1"amnntes y perla~ pnrn
l~s de u1111 culebra, eJabn ·11ante. Su• brazo-:
10 • que son
_
vne
•u11ve
y
n
de Ormuz; pe ,
d ? La jovn mas a pre
trecho la tez negra, . d , de braceletes de extrnorla que se Yé aba~tlona o\e perten~re ya; dame
estan tambicn adorna º1· ,- • v los ¡,iés de;;calzo~.
ciable para tu Seh'.11~ ;estituyelo á sn primer pot
&lt;linaria forma y vivos co orc;~~o el ébano cae en
u cornzon, amor m10 ,&lt;l C ·mir y las gctlas de
hales e as1
Su
cabello largo y negro¡ mbros . en la cabeza
scedora. Los e
t
tiempo por mi dueuo
10
los·elmo pequcuo
' - d e metal
anchas trenzas sobre
.
Irán preqentados en o ro
tu Sclima. Tu pallevan una espec1~ de ~do al cuello un adorno
no tienen ya encan~
no me deleitan ya;
' y de las oreias
lacio, tus bafioq, tus J~ • Ron ellos comparados
exqm"sitamente J1Uhmer,Cuel,.,an
• &lt;los
en
forma
de
~on1z~n
••
•us
n:riccs
están
decorada~
nel,e á tomarlo~. ~i ':bdalla ! Oh! d~m~. tu
ares de pen'11ente,, ) . . t
on muy blancos e
con el comz?n de. o de,·uelvelo á su pnm1tivo
P
&lt;l
'"-us &lt;l1cn es 5
nrn
del mismo mo o. ._ ti ·rablementc con 5U ne.,
~orazon querido m1 '
~
·an1· 8 y las grutaR- que eran antes ¡,.nales, y contrastan a i'.1b1a del tobillo rodean. la
dueño. • Lo, J. me
.:: 1·mº
•n no me causan
le tu ..,e
i
.., ,
•
o
tez.
Un poco ma.;- arn
·uas cuyo som"do eomel favonto retiro '
1 ranada me tientan en
.
rt!ls &lt;le campam
¡nernn dos so
&lt;le la mú5ica.
.
placer; el man~r y a gthampaque•, y el olor
ci&lt;le con el com¡,as
estas líailarma•, alvano . la fragranc1a de los dan ,·a: mis doncellas
Las danzas ejecuta&lt;lns ¡,or. d·1~itlualmc11te, son
· n o me• agra
de las' especias
. &lt;le,ió 'de tener encanto·• 1
d
otras m •
.
la
mus1ca
a
, tu
gunas veces parea as, y, ti as . cada una de el as
no me deleitan Y
•
&lt;lo dueño, vuelve a
1
para mi. Vuelve, mi ama n y con él volverán de 1, muy curiosas y caracte;.1:r cv ~xpresn una accion,
Selima, restituyela tu co~o
tiene su nombre pecu _1 iÍel ánimo i en una 11~nue,o todos los placeres. representaciones hemos
un :;·uceso ó una
. 6 emoc1on
e con e1 ep ·1teto de "poesm
labra puede cah cars d
ns que pre,enciamo•,
Las bayaderas cuy~e 1
cinco en número,
.
,, Las anz.
b capita son
&lt;l
1 Raya" por la pequ~na
presenciado en es
- tres yarones forman o en rdel Omovimiento.
. . cidnd y gracia;
uer n ., " El saludo a ~uma ,na
á las cuales aco~_Pª;:Oocho personas. Las hemT',,,,doun
ejecutado
con
• A11---.,'
,,,,,,,. el "robo
todo una compama
. trumento1 que tocan
,
.
.,
,
.
d
,,
por
. de
1
.
al n de los ms
ali
"lamento
del
m
o
Rha
goun:
la
"vrnda
brns batlan
so
tos es el anciano Ram ng_on,
e
a· oun \'
1l
los hombres: uno de es
uia que toca los c1mVisnn" por ~ rr &lt;le.la daga por las mismas;
de Indostan" o danza • ,, ó baile del amor por
un bracman de alta 1:::os Savarana y Deva._y por u'ltimo el "Malapu
b -'es. los otros dos 1
.
t.oca un tamboril
"' ,
.
. el primero
,
naunnon son Jóvenes,
·e de flauta &lt;le bambu
todas lns bayade~as.
r una idea por c~crito &lt;l_e
-.,~J
1 Otro una especi
u. t
Es
casi
impo~1ble
d\eza
&gt;eculiar de los mov~cillndrico Y e
•d
mas melancólicos. c.s os
los pasos y &lt;le In nat~ra. as ~ •olo podemos decir
que produce los som os .
endientes enormes, y
m ientos &lt;le estas bml_arm '&lt;l ,la• danzas usuales
, . cos llevan en
p
El centro de In
musi
. las
d oreJas
turbante.
(1 llll"Una e '
q
ue no se parecen t ., E
a á las cuales exusan una especie e
·110 fuerte. El bu,to,
.
d ulta de urop. '
·
t
tla
de
amar&gt;
·
·
J
en Ja soc1eda c
·on v sentimiento.
frente está pin a
d
y la prenda pnnc1pa
ceden con mucho en ex¡,res1 brazos y piés van _desnu os~os pantalones de seda
de su traje consiste l~n uierna y una especie de
• hasta me, in P
que b RJaD

:;:

llE 111STOUI.\,

~~:S

•
EL
CARBON DE.
túnica rodeada al cuerpod. · ..·mo, son cinco en núCOl\IPARACION ENTREL
ORO
1 1
.
como ya in-n
o
' son dos Jo,·en
·'
e-•
Las WUJeres,
PIEOHA Y E
.
__
,.
,.
R,_,.,oun
.
ro
• y seis
• an- : sus .OJOS
me . S®11.,.u-1Jun
. , á diez
05
.
h ce do3 ó tres aiío~ por un
EN una obra publicada ª1 una comparaciou enbelfüimas de qumce muy expresivos, y su vn·a- ¡ e e•tab ece
'
,
estadista espnuo '
.
&lt;le oro v plata de Amene..ros y brillantes "º?
en extremo agradable~.
C
tre el producto de las mu~~ de in..Jaterra, de la
idad y alegres sonnsasd . se llama Tille. Es
1 bava era,
•
rica y las &lt;le carbon de pie rn I d; lns minas de
La mayor de as
, devota é instruida ; tiene
'
l oducto anua
gran sacerdofüa, muy
rostro señales de
cual resulta qu~ e pr, 18 000 000 tle tonelndas &lt;lá
. - _ . no hav en su
.
carbon que asr1ende a ' - ' fuerte&lt; incluyendo
treinta Y do, ano,'
. •. de mediana estatura·
000 000 de pe,os
,
.
un valor de 00, ,
. ·
e el de las rnrnus
juventud hi de belle~ . n:~rantc, y en su mod_o d_e
_
·to
mientras
&lt;¡u
.
J·ornales y otros ga, ~,
"d mcion l&amp;.S m1•mas
su mirada es grave )_ pede melancolia muy d1fic1l
de
t
oro y plata ornando en cons1 e lo cual &lt;la• una
bailor hay una esp~c1e d
olver á llevarse á su
lOO 000 pe•os:
bon &lt;le piedra de
de describir. Ha Jura ~, v ncs bailarinas come- j cargas no pasa de 44, . ,
&lt;le 1ns mrnas de car oro y plata elel
ventaia
ú
favor
país nativo á _las cuatro ~~vee todo amor cris!i::111?. 1
•
tra de las ,1e
Inrrlaterra Y en con
de pe•os fuerte;;.
tida, á m cmdado. ¡,uro tal tiene el prinlcg10
.4.many
e• carn&lt;la ) como
x:e,o .Mundo de 45,!JOO, 000 2 X

Toll. \'III.

o

&gt;
...

...

�EL 1;xSTIWCTOH, O REPEH'IORIO

DE IJ!~'l'OHL\, BEJ.L.\::i J,E'l'it.\S y .\HTES.

,..

..

e

CULTO TllIDUTADO AL RIO NILO POH LOS EGIPCIOS.

1

1,lemcnte clcrndo, sobre Ja3 cabezas del pu~blo,
brillaban miles de vasos de colores formnndo cifras
V signos reprcsentatil"OS de los caracteres snccr1l11tales de la época ; los sacerdotes se paraban de
t~echo en trecho á contemplarlo~, expl!can~o ~n voz
nlta al pueblo el significado de J~s mscr1pc10nes.
( • do llerraban á la orilla del r10, entraban los
,uan
"
,
d
d
on
sacerdotes en un bajel magnifico e~ora
e
flores de loto y otros adornos, y tamb1en v1stosa. a·'o
mansamente
~edetemen t e 1·¡ umm
u • Naveaando
"
.
.
nin el bajel en el centro del rio donde tlebm cel~b~ar,e
. .
en
la parte pnnc1pnl
de 1a ceremonia', que
. cons1st10
.
.
o"ertorios
de
mirra
e
mc1enso.
Los
orac1oncs y 1 '
•
•
•
•
egipcios no ofrecieron sacrificios sangrientos a su.
deidades hasta. el tiempo de los Ptolomeo:·
Para facilitar el acomodo &lt;l~I g~an num~ro de
forasteros que acudian de parnJeS i.hstantes a pre. 1as fie•tas
del Nilo' se levantaban
sen&lt;:1ar
•
.
• tablados
d
á alguna distancia de la escena mmed1ata e. bU
celebracion: el golpe de vista. era en extrem_o imponente• La brillante iluminacion de la
b crndud
.
refü•ada por la multitud de columnas, o e1isco~ y
~ r¡ue encerraban sus. cien
· pue rtas ·. la
colosos
. extruor.
dinnria y magestuosa elcvacion de~ _ed1~c10 de~tinado al culto de la &lt;lehla&lt;l cuya benefica i~fluencrn
~e deseaba 11ropiciar: la arrodillada multitud CJUe
~ubria cual mar un vasto espacio de terren? con
una den,idad no interrumpida, y en la cual re_mab~
un silencio tan profundo como la muerte m1.s ma .
d porte \"eneruble de los sacerdotes que cu~iertos
de blanquísimas túnicas espnrcian con sus mcensarios de oro la inocente ofrenda sobre las r~splandecientes aguas del ~o: los. ~ce~tos _no.
tcrrumpidos de la nrinomosa mus1ca, y ultima
mcnt&lt;', el no menos interesaifte espectác~o de uua
. t
. ble fila de bárbaros• prom1,cuamente
111 ermrna
•
f
ezclados cadri uno de los cuales aparec1a en uerte
m¡·1ern pu'r el re•¡,landor
de la intensa pero suave
re
ll
. "u11dia por debaJ· o y en, torno de e os:
Juz que se d 11
''-u'a
1 "~ formar
to11o con t r1u
. un .espectaculo de los mas
randiosos que pueden uuagmar,e.. .
g C uan d o la
, ceremonia llegaba. a cierto
• • pu11to,¡
cesaba de repente el sonido de In mus1ca, y o
. prof1mdo sucedía gradual111cnte
un
si·¡e11c10
.
. .
. mur_.
nado
¡ior
la
orac1011
o
1111·ocac1011
promu11 o ocas10
.
¡
..
t
·a
la
cual
¡ironunciada
en
voz
baJa
por
p1cia or1
,
· d os
d t Pasaba de boca en boca, extenchen
~~º~
. ose
á producir UD
por l as masaS has..,. que Jle11abn
"
ruido semejante al sordo bramido de una ma~ tempe•t uosa. D urante esta parte de la ceremoma, los
d
sa~erdotes continuaban por intérrnlos derraman o
. .
,n"radas,
y cuando
desrnc1enso
sobr e las aauas
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pues d e pasados
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, , era instantaneamente .se.
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por una tremenda ..,
, uui I er$nl .excla11111c1011
.
de triunfo bajo cuyas contínuas vibrac1one~ parecin
e,tremecerse la tierra misma.
•
.
Con esto concluia el rito y quedaba complet,1da
. . • n de la deidad tutelar:
1n prop1ciac10
. . ,el resto de
. la,
n-&gt;che era dedicailo por los eg1pc1os a In Rlegna l

?

I'iU"IDACIO-:. DEL RIO NTJ.1'1,

L.1 escasez de llu,ias que se experimentan en el

11idatl. El templo dedicado al culto del Nilo ~e
alto y el bajo Egipto, y la falta consiguiente de
hallaba situado fuera de las puerros de Tebas, y
nguns de pié, hubieran hecho de toda aquella
podia considerarse como el edificio mas bello y
,·asta p~rcion del continente africano un de$ierto 6
grandioso de los muchos que entonces ostentaba
paramo inhabitable, si la naturaleza no hubiera
aquella magnifica metrópoli. En la ocasion preprovisto el modo de suplir esta falta por medio de
sente divisó.ndose claramente al resplandor de las
las inundaciones periódicas del Nilo•. Este rio
vistosas lúmparu sus varias p8.1tes componentes, el
niogestuoso saliendo de madre todos los aíios á
propilon, el obelisco, la pirámide y las estútuns
¡1rincipios del verano, é inundando enteramente con
colosales, presentaba en sí mismo el aspecto de
sus aguas las tierras adyacentes sobre las cuales
una gran ciudad. La entrada principal, á alguna
deposita un limo rico y jugoso, las fertiliza y cubre
distancia de la cu~] se detenía el gentío, estaba
de una vegetacion lozana : no es pues estraño que
brillantemente iluminada, elevándose las luces á
los egipcios desde el principio del mundo se hayan
una altura tan considerable que parecían mezclarse
envanerido en la posesion de un rio á que sin duda
con las estreUas. La gran puerta del centro sosdeben su exfatencia, y que hallando en él su alitenida en ambos lados por estíttuas colosales de
mento, su riqueza y su felicidad, le tributasen un
noventa piés de alto se abria entonces lentamente,
culto supersticioso como á su divinidad tutelar, cey se presentaba una magestuosa procesion comlebrando funciones anuales con el fin de propiciarla.
puesta de los sacerdotes del templo en sus hábitos
La estacion en que se celebraban estas fiestas
pontificales la cual moviéndose al compas de una
era el principio de la primavera: empezaban por
música solemne, expresiva de sentimientos huuna iluruinacion general de extraordinario esplenmildes y suplicatorios, llenaba á los circunstantes
dor. Millares de vasos de colores cubrion no tan
de una veneracion profunda, preparando su espísolo los templos y palacios, obeliscos y columnas
ritu para la magestad de las escenas que debian
osi como la humilde habitacion del artesano, sino
seguirse.
que lucían suspendidas en fantásticos y graciosos
La fachada del templo daba frente al rio del cual
grnpos de una casa á la otra, hasta que la ciudad
distaba unas quinientas varas. Los cxpectndores
• toda emitia un raudal de luz igual á la del din. A
se colocaban en ambos Indos con la mayor regumedida ,1ue In claridad y resplandor proredente de
laridad hasta la orilla misma del agua, dejando en
esta casi sobrenatural iluminacion tomaban mayor
el centro una calle espaciosa por donde avanzase la
fuerzo, se veia á los habitantes enea minnr,e en
, procesion. Los sacerdotes caminaban pareados,
1111mcro~as ma~a• á In escena de la pr6xi111n solemprecediémloles un ~olo i11di\"iduo que era el gran
sacerdote del t&lt;'mplo, y seguidos de un crecido
/ número de mí1,icos que marchaban por el midmo
• \'ea~c El Jo5tructor, tomo 111, pfi.¡ioa 263.
óulcn. A los do~ lados de In carrera y considera-

I,

m:

.n

• !.os e¡;ipcios llamabu,n bárbaros 6 toi!os los que hlllaban
una lengua tlisti11ta de la suya.

• las di\'ersiones de todas clases. Los sacerdotes
;egresaban á su templo por el mi,,mo orden ~-u &lt;¡_u•J
hahian venido, y los mú,;icos c¡uc loo segumn 111mc1liatarucute se esforzaban pnra expresar e~ sus
melodiosos acentos la alegría unh·ersal que remaba.
en todos los corazones.
El grabado que antecede manifiesta el aspecto
que presenta hoy el Cairo durante una de las
inundaciones del Nilo. Las aguas penetra?do en¡~
ciudad cubren las pinzas y las calles, obligando a
los habitantes á refugiarse á los terrados de ln~
casas: este suceso que llenaria de espant? y terror a
un forastero que ignorase la causa, es alh celeb':11.du
',1 con fiestas y regocijos. Por la noch~ la~ fam1_hns
se reunen en botes adornados de ta¡ucen11~, ricos
almohadones y toda clase &lt;le com·enien~ias, _Y c~lcbr11n el crecimiento de las aguas con 1lumm11c1on
general.

m.

Il!JE\'O,

UISTOlUETA ::PABA

:r.os NrÑos.

(Conchuion.)

Nu ocumo cosa notable en el valle durante el
itnierno siguieute: los carboneros divicfaron . ~u
tiempo entre sus labores en el bosque y el cultivo
de sus huertos : sus mujeres cuidaban de la ca,;a
y criaban gran número de gallinas; y los_ niños
preguntaban constantemente cuando volver1an las
fiestas de páscua florida.
Pero entretriuto la buena señora tuvo que luch~r
con grandes dificultades. Su anciano y fiel criado
que la había ~eguido en su retiro y manejado sus
negocios con tanto celo y fidelidad, se halla~a
gravemente enfermo y no podia por consecuencia
emprender los viajes que de tiempo en tiempo
solia hacer. Sus fuerzas disminuían de dia eu dia,
y á ml!dida que se acercaba el otoño permanecía
casi enteramente en la casa, saliendo rara ,·ez
de ella aun en los días mas templados. Su ama
no solo se afligia por los sufrimientos de este tiel
criado á quien apreciaba mucho, sino que se veia
ella misma en una posicion crítica, no teniendo
ya quien pudie~e ir en busca de las noticias ~e
que debian depender en gran parte sus procedimientos futuros.
Ni era esto lo peor. Un dia los carboneros al
volver al valle esparcieron la ,oz de que la noche
precedente se habian acercado á ellos en el bosque
cuatro hombres completamente nnnados. Dijeron
ser vasallos del conde Stromberg que acababa de •
llegar á las montañas inmediatas con nn lltquito
numeroso, y había pedido varias noticias rel:ttivns
á la situacion del pais.
Oswaldo el molinero fué inmediatamente á dar
cuenta de esta circunstancia á la señora á quien
halló sentada al lado de la cama del anciano
Bertrán. Al oir el nombre de Slrou1bcrg faltó

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�3-10

EL rns·muCTOR, o REPERTORIO

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

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poco para que cayese al suelo. "Cielos," exclamó,
"este ·con&lt;le es mi mas cruel enemigo : ¡ Dios
quiera que los carboneros no hayan descubierto el
&amp;itio de mi retiro!"
El molinero 11rocuró calmar su agitaoion asegurándola que no habian preguntado por ella: los
soldados que solo se acercaron para calentarse á
la lumbre se habiau marchado al amanecer, aunque se creia que aun permaneeian en las montaiias.
"Querido Oswaldo," dijo la señora, "desde que
-,,ine á ocupar vuestra casa he hallado siempre en
·vos un sínccro y fiel amigo: quiero pues hoy contaros la historia de mis infortunios y vereis que
no tengo poca razon de alarmar1Il€, Estoy bien
~egura ele que no me reusareis ni vuestra asistencia ni vuestros eonsejos, y en ellos me fiaré sin
·vacilar." 'feneis delante de vos á la condesa Rosalinda,
hija del duque de Borgoña. Dos caballeros distinguidos, los condes Stromberg y Lindenberg solicitaron mi mano en matrimonio, pero el primero,
que es muy rico y poderoso, era vulgar en sus ideas
y vicioso en sua costumbres. Lindenberg por el
contrario era valiente y generoso, pero pobre en
comparacion de su rival, y aunque su patrimenio
era poco considerable, su espíritu generoso no le
permitia enriquecerse por medio de la violeucia.
"Escuso deciros que este fué el amante preferido.
.l\Ii padre sancionó mi eleccion : -el dote que me
fué sefialado nada nos dejaba que desear, y nuestra
felicidad fué completa.
"Stromberg engañado en sus esperanzas concibió
un odio implacable hácia nosotros; y aunque no
se atrevió á recurrir abiertamente á la violencia
esperaba solo la oportunidad favorable de satis-'
facer su venganza. Ocurrió una guerra ; mi esposo tomó las armas en defen$a de su pátria y se
afütó bajo el estandarte de su soberano. S;romLerg Jué tambien llamado .,:tl campo, pero bajo

diversos pretextos dilató sus preparativos y dejó
partir al ejército prometiendo alcanzarlo dentro de
breves dias,
"Apenas se vi-ó solo, atacó villanamente nuestro
castillo que había quedado sin defensa, y mi único
recurso fué una precipitada fuga. Con las po(!as
joyas que en aquel momento crítico pude reunir,
me coloqué bajo la proteccion y guia de mi fiel
criado, y con mis dos hijos llegué como sabeis á
este seguro retiro despues de un viaje en extremo
fatigoso y dificil. Era mi intencion permanecer
aqui oculta hasta que volviese mi esposo y pudiesemos arrancar nuestros -estados de manos del
pérfido usurpador.
" Bertrán solia ausentarse de tiempo en tiempo
á fin de obtener noticias relativas al estado de In
guerra ; pero hasta ahora sus informes no han
sido satisfactorios. Stromberg goza aun el fruto
de sq rapifia, y In guerra continua con varias alternativas; á lo menos tales fueron las últimas
noticias que me trajo, pero hace ya mucho tiempo
que se halla enfermo, y no le ha sido posible adquirir otras des&lt;le entonces: acaso mi esposo ha
perecido en el campo de batalla ó se hallo. prisionero en poder del enemigo; y Stromberg puede
haber descubierto mi -retiro. Si asi fuese ¿ qué
será ele mi? ¿ Qué será de mis queridos hijos 7
Lo. muerte es lo menos que podemos eSf)erar de
su crueldad. Oh! Oswaldo; hablad os ruego á
los carboneros y suplicadles que no me descubran."
" ¡ Descubriros!" exclamó el molinero ; "no
hay uno que no sacrificase gustoso su vida por
vos. .Antes que Stromberg pudiese haceros el mas
mínimo daño tendriit que pasar sobre nuestros
cadáveres. Nada temais, noble señora, pues no os
faltarán protectores fieles y valerosos."
Tal fué tambien el lenguaje unánime de los caTboneros cuando el molinero les contó la historia
de la condera.
"Que venga," gritaron todos, "que venga, y
le enseñaremos un camino mas corto para volverse."
Sin embargo la buena señora no podia disipar
sus temores: no se atrevia á salir de su casa ni
á perder de vista por un solo instante á sus hijos :
pasaba los dias y las noches en alarma continua,
y solo cuando supo que IR comitiva de Strombei~
se habia alejado de las montañas, se aventuró á
dar un paseo.
Tomando un dia de la mano á sus dos niños,
se encaminó por un delicioso sendero guarnecido
por ambos lados de árboles y rocas pintorescas,
el cual conducia á una gruta situada á corta distancia de la casita. Era un hermoso dia de otoño
clespues de varias semanas de lluvias y mal tiewpo.
Sen tose la señora al pié de un peñasco á la entrada
de la gruta, y se entregó á sus melancólicas reflexiones; los niños habiau ido á .jugar por la
pradera y cojer zarzamoras y flores silvestres. De
repente un peregrino se presenta delante de ella:
llevaba segun la costumbre de aquellos tiempos
un hábito de pafio negro cuya capucha levantnila
le cubría casi enteramente el rostro : su cahello

berg ! Ojalá me hallará ya á tu lado! Ojalá _pulargo que caía desordenado sobre los h?mbros, y
diese ahora colocar en tus brazos esos queridos
su larga barba eran Llancos como la meve, pero
niños
que apenas saliau de la cuna cuando n~s
lo poco que se divisaba de su semblante tenia atm
dejaste! OjalíL te hallaras ahora presente para 01r
la frescura ele la juventud.
por primera vez de sus labios i~10~entes. el ?ulce
1
nombre de padre! .M:e preguntms, contmuo volviendose al peregrino, "si aun amo á mi esposo ;
si su memoria es grata á mi corazon:" llamando
entonces á los niños que, parados á corta distancia,
observaban al forastero con tímidez, les dijo que
se acercasen sin temor, y colocando á Federico á
su la&lt;lo le dijo : "Ven, hijo mio, y repite la oracion que hacemos tod as 1as mananas
por p_ªPá"
•
El niíío cruzó las manos con reverencio., y alzando los ojos al cielo repitió con mucho fervor
las siguientes palabras.
.
._
'·' Oh bondadoso Dios I ten piedad de dos mnos
desuraciados: nuestro amado padre está en la
uue~ra · dígnate preservar su preciosa vida : pro"meternos' ser buenos y obedientes, para que papa,
este contento con nosotros y nos ame cuando
vuelva."
"Y tu Blanca," dijo la madre á la hermosa niña,
"dime cual es nuestra oracion todas las noches al
acostarnos."
Blanca cruzó tambien sus manitas, levanto al
cielo sus hermosos ojos azules y dijo con sencillez
infantil.
"Oh! padre Celestial; antes de acostamos ó.
descansar, te rogamos que defiendas á nuestro querido papá: concédele una noche tranquila y apaTan luego como la señora percibió al desconocible, y haz que tus ángeles velen sobre él. Tamcido volvieron á despertarse sus temores, y aunque
bien te rogamos que des un dulce descanso á
él la saludó respetuosamente, tardó algun tiempo
nuestra amada mamá á fin de que por algun tiempo
en desechar la idea ele que pudiese ser un enemigo
pueda olvidar sus penas y desgracias: si lo juzga
disfrazado.
oportuno tu sabiduría sea esta la última noche de
"Noble señora," dijo el peregrino notando su
su separacion, ó á lo menos concede á nuestro papá
agitacion, "nado. teneis que t~mer ele mí pues ~o
un pronto regreso."
me sois desconocida, antes bien os conozco meJor
"Amen, amen," exclamó lo. ya feliz madre, cude Jo que imagináis; sois Rosalinda de Borgoña.
briendo al mismo tiempo de besos á sus hijos con
Bien informado estoy de las calamiclades que os
la mas afectuosa ternura.
han obligado á buscar un asilo entre estas rocas;
El peregrino no pudo ya por mas tiempo con:
y vuestro esposo á quien hace tres afios que no
tener
su emocion. Sus ojos se llenaron de hígrimas,
habeis vi1,to, me es tambien perfectamente conoy en un instante arrojó á un lado el hábito de
cido. Desde vuestra huida ha experimentado diperegrino que cubría la armadura de un noble
versas aventuras, pero si aun amais á Lindenberg
caballero. Ero. jóven, fuerte y de bello. presencia,
y deseas tener noticias suyas, yo pue&lt;lo dároslas
y no otro que el conde de Lindenberg en persona.
cumplidas. Acaba de firmarse la paz; el soberano
Estrechándolos contra su pecho exclamó solloha regresado á la cabeza de un ejército numeroso;
zando; "Oh Rosalinda; mi esposa! mis hijos!"
vuestro esposo ha vuelto á tomar posesion de sus
La condesa permaneció por algunos instantes
estados, y el traidor Stromberg se lia salvado con
inmóvil
de sorpresa y alegria; ni podian los niños
una fuga vergonzosa. Al principio se refugió á
comprender el cambio repentino en la apariencia
estas montañas ; pero ha sido arrojado de ellas, y
del peregrino: por último despues que se tranya podeis consideraros ~mo segura de ~us persequilizó algun tanto, informó Lindenberg á su escuciones en adelante. Lmdenberg no al11nenta ya
posa que habia venido en su busca con un séquito
otro deseo que el de volver á hallar á su fiel y
numeroso el cual habia dejado á cierta distancia
quen"&lt;l a esposa."
. . .
. .
. ,,
á causa ele la aspereza del camino, y que habiendo
" El cielo sea loado por su rnfimta nuser1cord1a,
adoptado el disfráz de peregrino, ( costumbre muy
exclamó Rosalinda, y dejándose caer de rodillas,
general entonces entre los caballeros que deseaban
bañados en lágrimas los hermosos ojos, dió rienda
no ser conocidos) se había adelantado para asesuelta á las emociones de su corazon agradecido.
gurarse bajo aquel clisfráz de la salud y seguridad
"Dios de bondad " continuó, "tu has visto mis
'
de su esposo, y al mismo tiempo prepararla por
láo-rimas has escuchado
mis ruegos, y ronced'1" lo 'que cada din, cada horn, ~cada momento grndos á recibir hi agradable noticia de su regre~o.
dome
La rondcsa Je preguntó por qué medio habin
Lle estado solicitando. Oh Lindenberg, Linden-

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descubierto su retiro á lo cual contestó él de esta
manera.
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"Nuestra reunion, querida Rosalindo, es la recompenqn de tu bondad hácin los pobres
•- de este rnlle. Por
• Y ma9
J,artic uI_armen t e Jos amos
ella
ha querido In Providencia restituir á tus hijos el
p:ul~e ~or el cual bon rogado. A no ser por tus
s?nhm1ttos ca~itntivos y generosos no nos veriamos _1oy reunidos y acaso jamas nos hubieramos
v~clto u ver_; pues te hollabas rodeada . de enemigo$ y hubieras podido fácilmente caer en sus
manos. Stromberg te perseguia con teson aun en
el momento de mi arribo á estas montaña~ ;\J' ,,,
,. le
-, 1I
• ' JTO.
J •
enscuo e rnevo sobre el cual se hallab
•
cr1to el mote
n es

1,

El que fia de Dios en fa proteccion
Ohtendrá eocorro en tribulacion.
''. Est~ huevo es el que, por la voluntad de Dios, ha
~ido. rnstrumento de nuestra reun1·on . D nran te
varios meses he er,viado un escudero despues de
otro en busca tuya, pero en rnno : por último uno
dde ellos cuyo .nombre es Egbcrto, ,·o!Yio' desp
- ues
e una ausencia tan larga que empezabamos ya ,
d~~ar de su exiotencia: había raiJo en uu preci~
~,.1c10, y estaba para perecer de hambre cu1rndo un
Joven
le descubrió
situaci;n 11orr1·1.1
1 r
, y le d1•1.en
. enaquella
u e,
memoria de aqueI aconte ·a imento
·
. do.
Aec11111ento e,te
• l1UC\"O con un mote tan apro¡na
p~~as lo n, cuando con tanta sorpresa como rcgoc1Jo conoci tu ~etro. Nos trasladamos inmcdiat~mente ú. la residencia del cantero donde babia
sido E~berto_t_an humanamente tratado, y tomando
por guia al Joven á quien socorristes he podid0
ballar
8i tu corazon· no te'h UulCT!I
,. ·
.d tu
l retiro.
.
SU•
g~~1 o a idea de dar una pequeiia funcion á los
n'.uos del. valle; !!i no hubieras pensado en com~
binar la rnstruccioo con el ¡,lucer por rued.10 d
los
sobre los huevoq·, y si· m1sque.
e
'd motes
p ., escritos
.
r1 ~s eucr~co y Blanca hu hieran sido menos t'aritatJ;os hncm el pobre forastero, este diu felíi no
hubici:i ~caso llegado aun. De este modo el acto
ma$
con un es, . trmal
d . de uenevolencia• eiecutado
•
J&gt;mtu esmteresado, atrae la bcndicion de Dios
aun en e~te muudo sobre el que lo ejecuta A
dáos de esto hij?s mios, y estad siempre. pro;;;;
ú. hacer todo el bien que podais: seguid el ejem lo
de Yuestra querida mamá., aux,·11·ad u1 oeces1. tauP,o
compn~ece_d ~ afligido: sed misericordiosos y ob~
.
dtcndre1s misericordia.
.
• confiando en la protecc1on
e vuest~o _Criador, continuareis experimentando
cu_mphmiento de la eterna verdad de que ofrece
n eJemplo tan notable nuestra propia h1'sto .
Refle x1oua
•· d seriamente
, ·
rm..
en los sucesos de este dia
~oned vuestra confianza en Dios, seguros de qu~
el nuhnca os abandonará. Voy á mandar en"'arzar
este . uevo
. en
. pe r¡ns Y oro, Y suspenderlo "en un
pnraJe prmc1pal del castillo como un monumento
de , lo. bondad de Dios y á fin de que sirva
.
de
estimulo para merecerla."
Como_!ª se iba acercando la noche, el conde
aco1?pano 6. su esposa á su casita en el rnlle .
corriendo los dos niños á corta distancia delant~
de ellos. ,\ su llegada hallaron ú Eghcrto y

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UE lllS'l'OlllA, BELL\S LKl'lUS Y ARTES.

EL l~$THUt,'TOH, O HEPERl'OBIO

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"En verdad que no hemos hecho nada por esta
buena sefiora," contestaron con emocion, "ella es
la que nos ha colmado de beneficios."
El conde conversó por largo tiempo con los
buenos aldeanos hablando á. cada uno Je ellos
separadamente, y todos admimron su cordialidad
Y benevolencia.
El conde de Lindenberg permaneció varios dins
en el ,·alle, y antes de su partida dió una funcion
á todos sus habitantes. El molinero, los carbonero_s,_ los caballeros y soldados que formaban la
cc,m1bYa del conde, y el mismo Lindenberg In
condesa y sus hijos, se sentaron á la misma m~sa.
Por la ~o~b~ hizo varios presentes á sus huéspedes
con especrnhdad al molinero. No fueron olvitlndos Eduardo y su fnmilia, pues el conde les $e-

permanecen en su compañia, la Manuela se casó
fuera de casa y murió hace un año. En 1800 hn\hindose un dia en sus quehaceres de casa y cocina
sudando, tuvo precision de salir á fuera á tiempo
que J101ia y hacia viento, y de resultas del aire ~
agua le sohrevino un parasismo que le embargo
enteramente los sentidos por término de cuarenta
y ocho horas; recuperando despues el conocimiento á beneficio de caústicos y otros medicamentos; siguió en cama por un mes sufriendo con
frecuencia dicho parasismo aunque !a atacaba con
menos rigor y duracion: pasado este tiempo se
puso en pie y en bre,·e oh,ervó una l1inchnzon
uní versal, que despreciada en sus principio8, se
aumentó tanto que parn el próximo diciembre de
dicho año de O volvió IÍ encamar.
En los 10 ó 12 dias primeros se movin y sentaba
en cama, al cabo de los que recibió la noticia del
fallecimiento de su madre, causándole nuevamente
,
lo. repeticion del anterior accidente ó parasismo, y
aunque volvió en sí, no obstante le dejó inmovil, L1
hinchazon se hizo monstruosa y todos los síntomas
llego.ron á su mayor altura: asi fue siguiendo hasta
febrero de 1808 en que la hinchazon se rompió
por varias partes, formándose muchas llagas que
por algunos me~es manaron copiosa cantidad de
aguas, con cuya evacuacion se Je fue minorando
la hinchazon; se le han cicatrizado las llaga~, excepto una grande que tenia en las asentadems, que
por ser muy profunda y pútrida engendró en su
FENOMENO EXTilAORDINAUIO t.
~eno porcion de gusanos, que fueron estinguidos ñ
fuerza
de medicamentos. He dicho que el líquido
RAROS arcanos encierra la naturaleza humana,
que
de
las llagas emanó, fue con abundancia, y
muchos presentan las historias dignos de contemplacion del hombre; pero tal vez ninguno tan pro- efectivamente ha sido tal, que el gergon, sábanas
digioso y admirable corno al que contiene la si- y camisa se corrompieron, de modo que fue preci~o
sacarla en brazos, ponerle nueva cama, sábanas y
guiente relacion.
camisa, sin que desde entonces (el aiio de 1808) se
hubiese despojado de dicha ropa ; solo si una sá]Jrer.,e descripcion de la t:ida !J utado de la. enferma bana con que está cubierta; pues no admite mas
ele Santa A/aria de Gonzar llamada Josefa de
ropa tanto en verano como en invierno, sino esta que
la Torre, dada por el actual cura D. Benito Lnrcu se le renueva algunas veces, como tambien un pay Barreiro.
fíuelo con que se le cubre la cabeza. Queda dicho
Esta enferma nació por el aúo de 1772 ó 1773 en que la repeticion del accidente la habia puesto inSanta Maria de Gastrar, distante legua y cuarto móvil y en esta disposicion subsiste.
Su postura. desde que se le puso la última camisa
de la ciudad de Santiago, en casa del cura párroco
es
recostada, algo inclinada al lado derecho, las
hermano de su padre Juan de la Torre, casado con
María Nieto su madre, en cuya compaííía Yivieron piernas desde entonces, digo, desde que cayó en
educando á In sobr.edicha hasta la edad de 16 años, cama, que fue en diciembre de 1806, siempre las
en cuya época murió el referido cura, tra!ladán- tuvo encogidas, de suerte que la parte anterior de
dose por este motivo ella y sus padres á la parro- los muslos se unió y carnificó en parte con el bajo
quia de Santa Eulalia de Vigo, de donde eran vientre, llegando las rodillas á igualar con el pecho,
naturales y tenian sus bienes. Al cabo de siete y las pantorrillas quedaron unidas á la parte posaños se casó en esta de Gonzar, distante de la pre- terior de dichos muslos. En los principios de su
notada ciudad de Santiago, cuatro leguas menos enfermedad usó de medicinas y tomó algun alicuarto, con Roque Tojo, Jahraclor, de quien tuvo mento; mas como entonces padecía vómitos muy
antes de enfermar tres hijos que son Matías, Ma- continuados máxime cuando comía y bebía, se Tió
nnela y Josefa; aquel y esta siempre estuvieron y obligada á dejar toda clase de alimento. Era tan
fuerte la repugnancia á él, que tan pronto trataba
de tomar algo se le alteraba el estómago de tal
modo que por último vino á vomitar sangre. En
• S. :\Jateo vii, 11 ; S. Lucas xi, 12, 13.
vista de esto, por consejo de los médicos, no Fe le
t Esta interesante dcscripcion se ha publicado en Santiago,
vohió á instar con mas alimento. Tnl novedad
y r o podemos menos Je llamar la atencion de nuestros lecllamó muy particularml!nte la ateucion del cura,
tores sobre un hecho que pareceria iucreible, sino le atestii¡nc al tiempo era D. José Jncinto del llio, hoy di¡;unsen persona, de cuya veracidad no puede dudarse.

í,uló una 11ension para su subsistencia futurn.
l\lnrtn continuó en el servicio de la condesa.
La víspera de su marcha reunió el conde á todos
los niííos de In aldea y les lmbló de esta manera.
"No quiero, hijos mios, que la residencia en este
valle de la condesa Rosalinda se l&gt;orrc jamás de
vuestra memoria: asi que todos los años se celebrara por la Páscua una fiesta de h cual formaran
parte huevos de colores. La festividad de Páscua
es ocasion de general regocijo, y su cclebracion
dcue despertar en d corazon de todos aquel amor
cristiano que es ln verdadera esencia de In rcligion. Asi como Dios nos ama, debemos nosotros
amarnos unos á otros, y todo§ sa.bemo~ que el amor
de Dios luícin el hombre excede lll del padre mas
afectuoso Mcia sus bijos: de este divino amor
puede servir de emblema el huevo que hubci, rcribido, con referencia á las palabras de nuestro
11ivino Redentor, '¿ O quien de vosotros es el homl,re á quien si su hijo pidiere un huevo le dara un
e,corpion ? Pues, si vosotros siendo molos saheis
dar buenas dádh·as á vuestros hijos: ¿ cuanto mas
vuestro rndrc que está en los ciclos dará bienes
í1 los r¡ue se los pidan•?'"

Eduar~o que los hnbian precedido para anunriar
al .aucrnno Bertrand el feliz arrilio de su amo,
cuya_ agr~rlable noticia había yn producido una
amehorac1on
muy notalile en su ·•alud • Ed nnrdo
d¡ ,
s~- a e anto gozoso á saludar á la sefiora y los
01110•. ' y Egbcrt o lll'd"
JO respetuosamente liceucin
para besar la genero!a mano de Ro ¡· d
con la
d
.
sa in a que
ayu a de Dios le había preservado de
1~ muerte. El conde abrazó á su antiguo sir
v1e~te, y dió afectuosamente la mano al hue;
molinero que había venido á reeib"1rle e
t J á¡
Y ongra~ ar a condesa. Cenaron todos juntos ú petic'.on del conde, y nada faltó á la felicidad de los
c1rcnnstontes.
El ~i~ siguiente todo era alegria en el valle
La noticm de que un gran señor babia lle"'ndo ;
que este gran señor era el espO$O de su bo~clad,
protectora ~~odujo. una sensacion extraordina:~:
en cada fa!Ulha. Jovenes y ancianos se diriaieron
resurosos á la casita á ofrecer sus respetos ainohle
orastero. Recibiólos este con mucha cordialidad.
los ~aludó afable, dándoles gracias ¡ior todo lo qu~
habmn hecho cu favor de su muger é. hijos.

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�EL INSTHU&lt;...·roR, o HEPEHTOHIO
funto, pues esperando por momentos su falleciMueve algo la cabeza, y su rostro seg-un dicen los
miento, previos todos los auxilios de la iglesia, la
que
la conocian antes de enfermar, es con corta
a~istió personalmente treinta dias contínuos, alterdiferencia
como al principio de su enfermedac:l, ,in
nando con su capellan Don Andr~s Nabeiro, que
arrugas
ni
otra seíial de senectud: su rabello in,·ivia y Tive en e$ta de Gonzar. Conociendo al fin
clina
oigo
á
cano: los pulsos se presentan mas ó
que esta asistencia ~e hacia larga, y que la enferma
menos alterados á proporcion de las aflicciones y
¡,ermanecia en aquel estado sin comer y sin aproxidolores Yehementes que le afligen cnsi todos los
marse mas á la muerte, dejó de asistirla de condias; rara vez tiene tos, y siempre sin cxpcctotinuo, contcntúndo~e con hacerle una sola visita al
racion. Al principio de su enfermedad su&lt;lal,a
din, pasando asi algunos meses: lo ,·erificó despues
mucho, mas despucs no se advierte sudor alguno,
con menos frecuencio, pero sin dilatarlo mas de
ni mal olfato, ni parte alguna excrementicia de su
una ~emana, estando siempre muy cuidadoso en
cuerpo, á cxcepcion &lt;le que alguna que otra vez
inquirir si por algun resorte incógnito y sutil podia
suele
verter lágrimas. Preguntada si duerme,
tomar el alimento que le conservase la vida, mas
responde
que no puede saberlo, y solo afirmn que
todo fue en vano y quedó enteramente persuadido
tiene algunos parasismos que le embargan los senque vivia sin comer. Igual método han continuado
tidos por breves momentos, lo que tal vez podrá
D. Antonio María lllercndo, cura suce,or al sobrellamarse sueño. Su habitacion fue siempre y es
dicho, y D. Jacinto Autonio Cernadas mi anteuna cama sita cu la cocina próxima al sitio en que
cesor. He conocido y tratado á estos dos últimos,
sus
domésticos encienden el fuego para el uso
quienes me nsegumron no podia dudarse que la
ordinario,
cuya cama está circundada de tal,lndo,
&lt;licha enferma vivia sin tomar alimento visible.
á las que el vulgo suele llamar alcobas.
Igual asercion he oi&lt;lo á D. Juan Gonzales Azuaga,
Si consideramos á la enferma en lo moral, no
sobrino del expresado Cernadas, en cuya compañia
cabe
duda en que su vic:ln. l1a sido siempre ejemplar,
vivió hasta que aquel murió: fue mi coetáneo en
habiéndola educado sus padres y difunto tio en el
la universidad de Santiago, sugeto de conocisanto temor de Dios, instruida en aquellos princimientos filosóficos, principalmente instruido en
pios
que son la base de la religion católica : se
principios de la física médica, hoy residente en la
observó des&lt;le rns mas tiernos años muy inclinada
villa de Noya y comandante de voluntarios naá todo ejercicio de pie&lt;lad y virtud : antes de llegar
cionales &lt;le ella, asegurandome que este hecho
ó.
la puberta&lt;l huia de todos aquellos enredos
constaba hasta la evidencia. Se agrega á lo refepueriles á que naturalmente son adictos los niños:
rido el unánime dictámen de muchas criadas que
llegados los doce y catorce aiíos (tiempo en que
sirvieron en la casa durante tantos afios como lleva
ordinari11mente se &lt;lesarrollan las pasione~) se la
de enfermedad, y que algunas la sirvieron insóvió mas retira&lt;la &lt;le los ocasiones del mundo, y
lidum cuando la l1ija salia á los baíios por tres 6
tanto antes de casarse como &lt;lespues, su porte y
cuatro semanM. Todo Jo expuesto con lo que yo
con&lt;lucta esterior se dejaron ver regulauos por una
tengo observauo en los dos años que llevo de cura
prudencia ver&lt;ladcramente cri~tiana. Con resen esta parroquia no me dejan razon &lt;le duda sobre
pecto á las pasiones que llamamos del espíritu
el hecho, y por última prueba sirva la exacta y
como
soberbia, vanidad, envidia, &amp;c., nada &lt;le esto
cautelosa observacion que al efecto hizo el Excmo.
se percibió en ella : es cierto que algunas veces
Sr. arzobispo de Santiago D. Fr. Rafael de Velez,
llora porque se le ve &lt;lerrarnar alguna lágrima;
pues des1&gt;ando certificarse de este hecho, dispuso
pero á todo demuestra siempre una paciencia reque por diez y siete dias contínuos vigilasen altergular en sufrir sus achaques, y u11a conformic:lutl
nativamente tres padres maestros y un cura, todos
igual con la voluntód de su criador, tanto en lo
de su entera confianza. Estos, despues de no perpr6spero
coq¡o en lo adverso. Acostumbró~e 1,
mitir se encendiese fuego en la cocina, sitio donde
comulgar todos los domingos primeros del me~,
estuvo y está la dicha enferma, despidieron á todos
todas las voraciones de la Virgen y fiestas princilos domésticos, quec:ló.ndose ellos solos en observapales del aíio, incluso el din de S. José por ser el
cion, relevándose unos ó. otros por turno, y llamando
santo de su nombre. Estos son los dios en que
á algunos sacerdotes del pais, ú fin de poder pracsuele alimentarse con la sagrada Eucaristía, á no
ticar esta diligenci11. Despues de los 17 dias se
ser que por alguna incidencia no pueda proporretiraron evidencia&lt;los de que la mencionada enrionársele, como ya se verificó pasando dos, tres,
ferma vive sin alimentarse. Los testimoniales de
y
alguna vez cuatro meses. Se confiesa ó reconc,ta observncion deben hallarse archivadas en el
cilia
todas las semanas; pero no comulga ~ino en
palacio arzobispal, como igualmente las del citado
los dias referidos.
D. Jacinto &lt;lel Río, el que como primer observador
Es todo lo que sobre el particular puedo decir.
de esta rareza, escribió con maduro detenimiento
Gonzar 8 de julio de IS.'37. - B e11ito Lareu y
todo cuanto le fue obvio, y lo remiti6 á la secretaría
Barreiro.
del indicado palacio. Esta enferma está ciega,
Los incrédulos tendrán q11izá este relato por
con· entera privacion de la vista corporal desde el
paradoja, y otros lo atrihuirán ó. una causa sobreafio de 1808; el oido lo tiene muy regular, olfato
natural. El hecho es cierto, auténtica la relucion;
muy poco: habla solamente con su confesor, y
existe el cura que la extendió y firmó á peticion
raras veces con sus hijos¡ con aquel siempre que
del comandante general que fue de la provincia de
se proporciona: hablaba tambien con S. E. el
Lugo D. Joaquin Cayuela, y acaba de cerciorarse
~cfior nrzobi~po en las ,·ccc~ &lt;1uc fue ú visitarla.
por sí mim1~ el 2 de este mes el sefior brigauicr

345
':"
l&gt;E H ISTOHIA, BELLAS LETIL\S Y. ARTES.
d este fenómeno prodigioso, de
inda,.,ar
las causas e - .
. beber y sin
.
Ocaua,
~
comandante general deL opc0
D Frnnciaco
•
·•te sm comer m
•.
de los distritos de Santiago y ugo.
e~ta muJ~r que e:nlas funciones corporales ha~e
raciones, Y
•
onmigo y otros oficiales y
ninguna
de mi·1·t
y natural de este pa1s
E t jefe en umon &lt;'
c1· • eJercer
.
~
Como
I ar
. s ~ . d·viduos
de tropa estuvo en dicho ia a.
trcmta anos.
¡· l la imprenta este cuadro
1
,·arios 1n
.
. .t . la enferma en su casa, s1•t a en el lurrar
º de 0 g prescnto J&gt;Or mee 10 e e ando yuestros conoc1-v1s1 nr •~~
. de Santa María de Gonzar
c:le
portento,
p11m
que
aputr,
lumas
le
&lt;leis
el
Carballmo parroquia
1 p
t
.
ensayando vucs ras p
1
la orilla izquierc:la del Tambre, cerca e e . ucn ~
m1entos Y
'•
. d ·r .9 un enigma que 1e
verdadero
colomlo
)
csc1
re1
.
mprcndo
~rneiro ó. cuatro leguas escasas de esta ciudad.
d
alcanzo m co
•
visto y toca 0 , pero 110 d
El capitan del
vimos con admiracion y asombro aquel cuer~o
1838
Santiago 8 de enero . e_
.de Castilla 1G clc
erto ero con vida; el rostro natural, pero sm
tercer batallon del rcg11mcn
~rrug¡alguna, el cutis terso y blanco, y el cabello
línea.
liastante negro y poblado. .
Yirenfe Vazquez l'ardt1 •
'd
á
vosotros
toca
SlÍbios, naturalistas, me icos;

¡o

CHINA,

Una factoria er. Canton.

:1

el del barniz, el de alcanfor, y de sebo, todos de
.
turales de la China son muy
producciones n~ de práctica utilidad i pero
suma utilidad como puede colegirse por sus ~ombres.
variadas Y en gened
e han obstruido hasta
El ciprés el sauce y la acacia se ven tamb1eu en la
b · dificulta es qu
China, p;ro la madera que produce con m_as abunlas o na~
f aciones de los naturalistas, hacen
ahora las i~ves ig
cuenta exacta de ellas. 1 dancia aquel pais y la de que se hace alh un u~o
• ·
sible dar una
\
roas general y variado, es el bo.mbú. No hay _una
cas~ impo .
obras sobre botánica escritas en
Existen v~nas
ero son en general tan defecsola partícula de esta madera q~e no se a~hque
á algun objeto de utilidad pníctica. Los tiernos
:n!su:n
!ordinacion científica que llegan
tallos sirven algunas veces de alimento yero. roas
á "ser enteramente inútiles.
1 1 . 1
Los chinos prefieren el alimento veget~ a am- 1 comunmente pam hacer papel : y la cana misma
se emplea en la m1mufactura de toda cla~e de
t en las provincias septentnonales y
muebles, cajas, sillas, y aun casas, b_arcos, &amp;c.
ma~,dee;:~!s ~onde las tríbus errantes se alimentan
occ1. xclusivamente de carne, y donde por conseHasta los poetas han celebrado las vutudes del
casi e
. . po.l consiste en ganados.
b bú en su~ versos. Las fruta~ chinescas no se
cuencia la riqueza pr1?c1d
la China los vearo
· sabor·.
distin.,uen
ni por su variedad m· por su ~1co
p
t razon son cultiva os en
el pu;blo mira con indiferencia su cultivo, Y muy
:i::s \tiles y nutritivos con preferencia á lo;
rara vez hacen uso del arte de injertar; los ht'.ertos
g
adorno Escasea en genera
curiosos Y de mero
. : entre los árboles que ' frutales son raros, y ó excepcion de la naranJa,_ ln.
la madera de construcc1on .
el ino es
mora y el tsé-tsé (fruta dulce y jugosa co_noc1da
alli se crian conocidos de lo~ eu~o~:º;ecuJares nl
solo en la China) que crecen con abunc:lancm y rn
el mas comun, pero hay vanos o r
I del pope! • la mayor perfeccion, pueue &lt;lecirse i¡uc el carádcr
pais, tales como el árbol de la cera, e
'
2 y
ToM. VIII.
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316

EL l~STHUCTOR, O IlEPERTORIO

general ~e In fruta es nlli inferior á In de Europa.
Poseen srn embargo todns las que se crinn en otros
puntos, y ademas algunas indígenas de su suelo.
De vegetnles comestibles hay allí una casi infinita
v~riedad. La China es muy rica en granos, particularmente en arroz, alimento esencial de sus
vidas celestiales, y en legumbres que cultivan con
mucho esmero. El algodon, la caña de azucar, el
1abaco y las plantas empleadas en el tinte se dan
t~mbien con abundancia; pero la grao pl;nta nac10nal usada no solo por los chinos sino que ha
venido á ser de uso genero.! en Buro~a, y un articulo de primera necesidad en algunos países, tales
como Inglaterra, Holandn y los Esto.dos Unidos
de América, es el té.
El. tomo II de EL INSTRUCTOR página 330,
contiene una descripcion minuciosa de la plantá
del té y su cultivo; por consecuencia nos limitaremos en este nrticulo á hablar de ella solo como
artículo de comercio.
Podrá colegirse In importancia del comercio del
té para la China por la siguiente tabla de su exportacioo anual. Ademas del inmenso consumo
que ele esto. planta se hace en el im¡,crio mismo se
exportan cada año para
'

,

•

Libras.

La Gran Bretaiín ............................. 33,000 ooo
Lns presi~en~iasde la India............... 2,000;000
Las colonias rnglesas del N. de América 1 200 ooo
Nueva Gales meridional . . ... . .. . •.. .. . .. . . '349:461
El Cabo de Buena Esperanza .• .... . ... . .
100,000
América ........................... _........... s 000 000
RUSia.............................................
.
, '
6,500 000
Holanda......................................... 2,000:000
Francia. .... . .. .. . ... .. . .. .. . ............. •. ...
230,000
Dinamarca............ ............. ..... .... ..
129 000
L~ .export~c!on para otros puntos de Euro;a y
Amcncn meruhonal es incierta.
Por la tabla antecedente se vé que la Inglaterra y sus dependencias consumen anualmente
sobr? 36,M0,000 libras de té, mientras que los
contrncntes de Europa y América consumen solo
17,459,000 libras. La poca política y locura de los
chinos en obligar á tan útil parroquiano á declararles!ª guerra, no es pues menos aparente que la
maravillosa supremacía comercial de la Inglaterra
a~bre todas las &lt;lemas naciones.
El ingreso que debe producir al imperio una exportaeion tan considerable de té es tanto mayor
cuanto que no existe acaso en el globo un artículo
de comercio tan sobrecargado de derechos. En
J&gt;rimer luga~ recompensa el trabajo del agricultor
que lo cultiva; despues el del factor que lo prepara. Paga derechos cinco ó seis veces durante
eu tránsito á Ca.nton donde despues de su llegada,
ademas de rendir una ganancia considerable á los
~ercaderes de Hong, y pagar los derechos imper1~es, .sufre ademas las estafas de los empleados ó
em1sar1os. del gobierno local. Paga despues un
flete conS1derable por su traslacion á Europa. Al
desembar~ar, (por ejemplo en Inglnterra) despues
de producir la correspondiente ganancia á los importadores, cae en manos del ministro de Hacienda
que lo sobrecarga con una contribucion ad-valo,-em

de ciento por ciento; y ~i á esto se añade el beneficio que del,en reportar los mercaderes de seguud!\
mano, que lo venden al púulico por menor se
colegirá que cuando llega ámanos del consumidor,
ha adquirido un precio infinitamente mas consideral,le que el coste primitivo.
Las factorías inglesas en Canton, una de las
cuales representa nuestro grabado, ofrecen un aspecto imponente, y manifiestan la importancia que
llegó á obtener alli la compalíia inglesa de las
Indias orientales. La ciudad de Canton situada
sobre el rio Taho que corre por su centro, contiene
unos 800,000 habitantes incluyendo los que viven
en botes sobre el rio. El movimiento comercial
ea allí muy considerable. Todo parece estar en
perpétuo movimiento, y sin embargo reina un
órden admirable. Pocos hay que ignoren que
Canton es el &lt;mico puerto donde se permite á los
europeos comerciar, y que á los rusos les está prohibido hacerlo por mar á causa de poseer ya una
comunicacion por tierra. Los americanos trafican
alli mas que ninguna otra nacion; despues de
ellos los ingleses, si bien estos exceden á los primeros considerablemente en el articulo del té. La
primera factoria inglesa en la China füé establecida
en la isla de .Amoy el año de 1676, pero fué destru~da durante la ~nvasion de los tártaros, que expel~eron á _los ~hinos y obligaron á los ingleses
residentes a huir á Tonquin y Bantan. Volvióse
á establecer la factoria en 1686, y continuó basto.
que el tráfico fué trasladado á Canton en virtud de
u~ decreto imp~rial. En este punto recibió permiso la compañia de la India para edificar una
factoria "favor concedido especialmente por via
de compasion hácia los forasteros á quien está estrictamente interdicha toda comunicacion con lo
interior del país, á causa de los temores que prevalecen de que la introduccion de los extranjeros
en la China tendria por consecuencia (segun el
tenor de las profecias antiguas) la total subversion
del imperio."
Las factorías europeas, á saber, las holandesas,
francesas, suecas, danesas é inglesas, están situadas
sobre.un cómodo muelle á orillas del rio. Las pertene~1entes á la Compafiia de las Indias son muy
considerables, aunque se hallan comprendidas en
corto recinto. Las diferentes factorías europeas
están separadas entre si, y sobre cada una de ellas
ondea el pabellon de In nacion á que pertenece.
Al frente hay una esplanada espaciosa que se extiende á lo IJlrgo del rio, donde los europeos sn
pasean á la caida de In tarde.
El comercio exterior de la China es tambien
considerable en otros artículos, particularmente
seda en rama, tejidos de seda, algodon, mahon,
porcelana, marfil, concha, ruibarbo y vermellón.
Los chinos deseando reducir el comercio á un sistema de cambio reciproco, prohiben la entrada en
el rio de Canton á los barcos que solo traen á bordo
numerario; esta disposicion unida á otras causas ha
producido gradualmente un aumento considerable
en sus importaciones, al paso que la exportacion,
exceptuando
el té y algunos otros artículos, hadi~mi.
mudo notablemente Jurante los últimos diez uiios.

DE IllSTOHU, BELLAS LETlUS Y ARTES.

¿ QUIENES FUERON LOS POBLADOUES
DE Al\IERICA 1
Los que no reconocen en los libros Santos el sello
de la verdad divina, ó reconociendolo no hacen
caso de lo que su autoridad sanciona, dicen que los
americanos no descienden de Adan y de Noé, creyendo, ó fingiendo creer, que como Dios creó al primero, para que fuese el padTe de loa asiaticos, asi
formó antes ó despues otros hombree para que
fuesen padres de los africanos, de los euroreos, y
de los americano,. Esto no se opone, segun UD
Rutor moderno, á la ,·erdad de la Biblia, porque si
bien Moisés no hace mencion de otro primer patriarca que Adan, fué porque no escribia la historia de todos los pueblos, sino solo la de los Israelitas. Pero ademas de que este ráncio sistema
contradice abiertamente la venerable tradicion, la
sagrada Escritura•, y la ereenciB comun de la
iglesia Católica (cosas en verdad poco importantes
á los ojos de aquella clase de filósofo,), se halla
desmentido por la tradieion de los mismos americanos, los cuales en sus pinturas, y en sus cánticos
se reconocen descendientes de los hombres que se
preservaron de la inundacion universal. Los tolteques, los acolhuis, los megicanos, los tlascaleses,
los tarasques, los mijteques, los chiapaneses, y
otros pueblos estan de acuerdo en este punto ;
todos decian que sus abuelos habían venido de
otros países; indicaban el camino que habían seguido, y aun conservaban loe nombres verdaderos
ó falsoB de aquellos primeros progenitores, que
despues de la confusion de las lenguas se separaron
de los &lt;lemas hombres.
El Sr. Nuñez de la Vega, obispo de Chiapa, dire
en el proemio de Bus Conatitxcione, Sinodale,, que
en la visita que él miamo hizo de su diócesis á fines
del siglo pasado, halló muchos calendarios antiguos
de los chiapaneses, y un antiguo MS. en la lengua
de aquel país, hecho por los mismos indios, en que
se decia, segun su tradicion, que un cierto Votan t
tubo parte en la construccion de aquel gran edificio, que se alzó para subir al cielo, por orden de
uuo de Bus antepasados; que allí tomó cada pueblo
su idioma respectivo, y que el mismo Votan fue
destinado por Dios, para hacer la division de la
tierra de Anahuac. Añade que en su tiempo babia
en Teopijca, pueblo grande de aquella diócesis,
una familia del nombre de Votan, que se creía
descendiente de aquel personaje. No pretendo yo
dar tanta antigüedad á los americanos, si no solo
demostrar que se creian descendientes de Noé.
De los antiguos habitantes de Cuba cuentan

• 7'res isti jilii

111,it

Noe: ab hi, dis$eminatum ert omne

gniu, h11minum super ui,i~er.ram terram, Gen. ix. Ftcil es
,mo 01nne hominum genus inhabitare super fuciem trnittrS&lt;t

terra-, Ac. xvii. No se puede espresar de un modo mas
claro el origen comun de todos los hombres, de Adan, y de
Noé.
t Votan era el principal de aquellos veinte hombres ilustres que dicrou sus nombrrs á los veinte dias del nño
Cbiapau~s.
·

:.1!7

muchos historiadores, que preguntados por los españoles sobre su origen, respondieron haber oido
decir á sus progenitores que Dios creó el cielo, la
tierra, y todas las cosas; que habiendo vaticinado
un viejo cierta gran inundacion, con la cual Dios
quería castigar los pecados de los hombres, fabricó
una gran canoa, y se embarcó en ella con su familia,
y con muchos animales; que pasada la inundacion,
soltó un cuervo, el cual habiendo hallarlo cadáveres
con que alimentarse, no volvió mas á la canoa; que
despues soltó una paloma, la cual volvió de alli á
poco, trayendo en el pico una rama de lwba, que
es un árbol frutal de América ; que cuando el
viejo vió enjuta la tierra, desembarcó, y habiendo
hecho vino con ubas silvestres, bebió de él, y se
embriagó: que entonces uno de sus hijos se burló
de su desnudez, y otro ~as respetuoso lo cubrió;
que cuando salió de su letargo, bendijo á este, y
maldijo á aquel; finalmente que ellos descendían
del hijo maldito, y por eso andaban desnudos, y
que los españoles que estaban vestidos, descenderian quizás del otro.
Los megicanos llamaban á Noé, Cojcoj, y Teocipactli, y los michuacaneses Tezpi. Estos decían
que hubo un gran dilu,io, y que Tezpi, para no•
ahogane, se embarcó en una nave, hecha á guisa
de arca, ó caja, con su mujer, sus hijos, muchas
especies de animales, y una provision de granos, y
semillu; y que viendo que las aguas disminuiaa,
dió libertad á un pájaro de los que alli se llaman
Aura,, el cual se quedó fuera para comer cuerpos
muertos, y despues soltó otros pájaros que tampoco
volvieron, excepto uno (el chupa-mirto), tan apreciado en aquellos países por el hermoso color de
sus plumas; y este le trajo una rama de árbol, y
que de aquella familiii descendían todos los habitantes de Michuacan. Luego ora nos apoyemos
en la Biblia, ora en las tradiciones americanas,
debemos buscar en la posteridad de Noé los pobladores del Nuevo Mundo.
Pero ¿ quienes fueron estos? ¿ Cual de los
hijos de Noé fue el tronco de aquellas nncionf's?
El D:. Sigüenza, y lB ingeniosa megicana Sor
Juana loes de la Cruz, creyeron, ~ congeturaroo
que los megicanos, y las otras naciones de Anahunc
descendian de Nepthuim, hijo de Mesraim, y nieto
de Cham. Boturini fue de opinion que no solo
proveuian de Nepthuim, sino de sus otros cinco
hermanos. El docto español Arias Montano se
persuadió que los americanos, y especialmente los
del Perú, pertenecían á la posteridad de Ofir cuarto
nieto de Sem. Sus razones son tan débiles que no
merecen refutacion. De las de Sigüenza hablaró
despues.
Los otros autores que no han querido penetrar
con sus indagaciones hasta una antiaiiedad tan
remota, han buscado en diversos paise: del mundo
el orígen de los americanos. Sus opiniones son
tantas, y tan dinrsas que no es casi posible numerarlas. Unos creen descubrir sus progenitores
en Asia, otros en Africa, otros en Europa. Entre los que abrazan esta última opinion unos
dicen que eran griegos, otros qut! eran ro~anos,.
otros los hacen españoles, irlandeses, curlande,~

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�348

EL INSTRUCTOR, O REPEU'l'OHIO

y aun rusos. De los que prefieren el origen ofriAmérica. Ahora bien ¿quien creerá que los egiprnno, unos lo atribuyen á los egipcios, otros ú los
cios, inmediatamente despues de la dispersion de
' cortagineses, otros ú los numidas. Pero oun es
las gentes, empezasen á erigir pirámides, y á sermayor la variedad entre los partidarios del origen
virse de geroglíficos, y que desde entonces arregla11siático. Los israelitas, los caldeos, los asirios,
sen sus años, y meses, en la misma forma en que desJos fenicios, los persas, los tártaros, Jos indios
pues los tuvieron? Todo esto fué sin duda posterior
orientales, los chinos, los japoneses, todos tienen
á la éJ&gt;Oca de que se trata. Ni necesitaban los
sus abogados entre los historiadore~, y los filósofos
americanos ver las pirámides de Egipto para consde estos dos últimos siglos. Otros hay que no hotruir otras del mismo género, pues para esto basllando lo que buscaban en los pnises conocidos,
taban los montes, verdaderos modelos de aquellas
sacan de las aguas la famosa Atlántida, pnra enviar
obras colosales. La forma piramidal es la que
de alli colonos al continente Occideutal; y aun
naturalmente se presenta al que quiere perpetuar
esto es poco, pues ba habido e~critores, que para
su memoria en un edificio, pues no hay otra que
qucdnr bien con todos, afirman que los americanos
ofrezca tanta elevacion con menos dispendio, disprovienen de todos las naciones de la tierrn.
minuyendose la cantidad de los materiales á meLa causa de tantas, y ton extravagantes opidida que sube la obra. Ademas que las construcniones ha sido el error comun de que pnrn creer á
ciones megicanas eran totalmente diversas de las
uno nncion originaria dt otrn, solo bnsta hallar
de loe egipcios. Estas eran verdaderas pirámides;
alguno afinidad en las voces de sus lengua~, ó alaquellas se componian de tres, cuatro, 6 mas cuerpos
guna semejanza en sus ritos, usos, y costumbres.
cuadrados, 6 cuadrilongos, de los cuales los infeToles son los fundamentos de casi todos aquellos
riores tenian mas amplitud que los superiores.
sistemos, que recogió é ilustró con gran erudicion
Las egipcias eran huecas; las ruegicanas macizas ;
el Dominicano Gnrcio, y que oumentaron los doctos
estas servían de base á los santuarios; aquellas de
c;;paíioles que reimprimieron su obra con adiciones
sepulcro á los reyes. Los templos de los megicano~
7
considerables. En ello podrá YCrlos el curioso
y de los otros pueblos de Anahuac eran de un dilector, pues yo creeria perder el tiempo en refubujo tan singular, que no creo que los haya habido
tarlos.
semejantes en ninguna otra nacion : asi que deben
Pero no puedo omitir In opinion del Dr. Sigüenzu,
considerarse como invencion original de los toladoptada por el ilustre obis¡,o francés Pedro Dateques, ó de otros pobladores mas antiguos.
niel Huet, y &lt;JUe me parece la mas sólida y racional,
Mayor analogia se halla en el modo de computo7
Segun estos escritores, los naciones que poblaron
el tiempo, que tcnian aquellos dos nociones, aunquo
el imperio megicnno pertenecían á la descendencia
no debemos olvidar que se trata de los egipcios
de Nepthuim, de la cual algunas familias, saliendo
posteriores, no ya de los primeros, de quienes nada
del Egipto, poco despues de la confusion de las
se sabe. El año egipcio era solar, y de 365 dios
lenguas, se dirigieron bácia el continente que nosocomo el de los mcgicanos : los unos y los otros
tros llamamos Nuevo Mundo. Las razones en que
contaban 300 dios en sus meses, añadiendo 5 dios
Sigüenza fundó su sistema, solo se J1allan indicadas
los egipcios á su mes Alc,ori, y 5 los megicanos á
• en la Biblioteca Mcgicana. Quisieramos verlas
su mes I::calli, en lo que convenian tambien con
expuestas con aquella fuerza y erudicion que su
los persas : pero por lo demos babia gran variedad
sabio autor cmplenria en la obra original: mas
entre unos y otros. El año egipcio constaba de 12
privados de sus apreciables MS. nos contentaremos
meses, y cada mes de 30 dios: el año megicano
con referirnos á Eguiara en su ya citada Bireligioso,
(púes del civil y astronómico nada se
blioteca.
sabe) se componia de 18 meses, y cada mes de 20
Redúcensc pues sus fundamentas ú la confordios. Los egipcios, como otras muchas naciones
midad que so observa entre las naciones ameridel antiguo continente, contaban por semanas:
canas, y los egipcios, en el uso de las 1iirámides, y
los megicanos por períodos de 5 dias en el orden
de los geroglíficos, en el modo de computar el civil, y de 13 en el religioso.
tiempo, en el trage, y en algunos usos, á que se
Los geroglíficos orno comunes á los dos pueblos:
aiíadirá quizas la semejanza del Teotl de los megipero ¡ cuantos otras naciones no se han serl'ido de
cnnos, con el Theutl, de los egipcios, que fue lo
ellos para significar de un modo misterioso los
que indujo ú Huet ú seguir la opinion de Sigüenza,
dogmas de su creencia! Y si los megicanos aprenaunque por diverso camino. He dicho que estos
dieron de los egipcios los geroglíficos ¿porqué no
argumentos son sólidos, y bien fundados; mas solo
les tomaron tamhien el uso de las letras? Se dirá
para formar congeturns, no para asegurar una
que porque estas se inventaron despucs de su scverdad, pues bajo este aspecto los creo sujetos á
paraciou;
pero ¿ quien sabe si los geroglíficos se
vnrias objccciones.
inventaron antes?
Sigüenza quiere que los hijos de Nepthuim soEl troje de los primeros egipcios habrá sido
liesen de Egipto para América, poco tiempo desprobablemente el mismo de los otros hijos y nietos
pues ele la confusion de las lenguas: y para sacar
de Noé: á lo menos, no hay motivo para creer lo
de aqui alguna probabilidad, deberla comparar las
contrario. En cuanto á las instituciones politicostumbres de los americanos, con !ns de los pricas de aquellos primeros hombres nada sabemos.
meros egipcios, no con los de sus descendientes,
Los mas antiguos Egipcios de que hay memoria,
e¡ ne muchos años despues se establecieron en Egipto,
son los que viTian en tiempo del patriarca J oscf,
y de los cuales no creen ¡irovenir los pueblos 1lt•
y ~¡ queremos parangonar sus usos con los de

¡

1

3-10

DE lllSTORIA, BELLAS LETRAS \' ARTES.
los mcgicnnos, hallaremos en lugar de sem~j~nza,
.
iclad • Nada de esto ~e .dmge
á
la mayor d1rnrs
..
,_,
dad
de
la
opinion
de
S1guenza.:
f
I
probar o. w.se
d d
únicameute á manifestar que no es una ver a
indudable.
. .
,,
El extravagante autor de las " Invest1gac1ones
dice que los megicanos traen s~ orígen de ~os apalacbites meridionales ; pero DI alega, DI puede
alegar una razon que dé verosimilitud á su ~aradoja. y aunque fuese cierta, quedab~ todaV1a en
pié ia dificultad del orígen de los m1~mos apala•
chites. Es cierto que para aquel escritor no hay
dificultades, pues á veces da á entender que, no le
desagrada el descabellado sistema del frances La
Peyrere.
Por lo que hace á mi opinion, me pa~ce conveniente reducirla á las siguientes c~nclus1on~s:
l. Lo, Americanos delCienden de dwer,aa nacwnea,
6 de diverla8 familia,, di.sper,a, dt,pues de la confimon de la, lengua,. No podrá dudar de esta
verdad el que tenga alguna idea de la muchedumbre, y de la extraño. diversidad de las-lenguas
americanas. En Mégico he contado a;; de las
conocidas hasta ahora; mas numerosas son la~ de
la América Meridional. Al principio del siglo
pasado contaban los portugueses 160 en el .l\~arañon. Es cierto que entre algunos de estos idiomas se descubre tanta afinidad, que muy en breve
ttc echa de ver el orígen comun de que emanan:
tales son la Eudeve, la Opata, y la Ta~ahumara en
la América Septentrional, y la Mocob1, la ~oba, y
la Abipona en la del Mediodia: ~ero tamb1en hay
otras muchas que difieren entre s1 ~as. que la Hcb ea y la Ilírica. Puedo asegurar sin riesgo de eng:fii:,me que entre los idiomas vivos y muertos de
Europa no se hallan dos mas diferente~ entre si,
que lo son las lenguas Megicana, la Otom1ta~ la Tarasca, la Maya, y la Mijteca, que son l~ domm~ntes
en diversas provincias de Mégico. As1 qu~ seria un
despropósito decir que las lenguas amencanas no
son mas que dialectos de una misma. ¿
es
posible que una nacion altere d? tal modo su 1d101:°ª'
ó I,o multiplique en tantos dmlectos, y tan diferentes que no conserven muchas voces com_unes; ó
á lo menos alguna afinidad ó traza de su or1ge~ •
¿ Quien, creerá lo que di~e el P. Acosta, a_tr1~uendo la especie á los megicanos, aun que tilll im~ugnarla 1 Esto es, que habiendo llegado los a~teques ó megicanos, despues de
l_arga peregr111acion al reino de l\lichuacan, qu191eron es~blecersc en aquel pais, atraiclos por su amenidad;
pero no pudiendo caber en él todo el cue~po de la
nacion, consintió el Dios Huitzilopocht~1 -~º que
algunos permaneciesen, y para ello~ sugino á los
otros, que mientras a&lt;tue_llos se banaban, le_s robasen sus vestidos, y ~ontmuase? su marcha, que
los que se baíiaban, v1endose 1mvado_s de ropa, y
burlados por sus compalieros, se enoJaron en ~les
términos, que no solo resolvieron queda_rse, s~ no
que adoptaron otro idioma, y q~e de _aqu1 provie~e
la lengua 'farasca. Aun mas mcre1ble e~ la historia adoptada por Gomara, y ~tros e~~ntores; á
"abcr, que de un viejo llamado I.J_tac -~fycoatl, y de
su mugcr ltm1cueill, nacieron ~eJS h1Jos, cada uno

&lt;:o?1º

ªº.

ablaba una lengua distinta. Linde 1os cuales h
· l''
tl
,
,,,
lh
e TC1U&gt;Ch Olmeut~ Gica
,ancad ,
11
mabanse , o
J/ijtccal y Olomitl, y fueron los progem~ores e
otras tantas naciones, que poblaron la tierra de
Anahuac. Esta era una alegoria con que los meicanos querían significar que todas aquella_s nog_
. un or'igen comun: pero los escritores
cJOnes teman
citados In transformaron en historia por no haber1a
entendido.
•
1o
2. Lo, americano, no traen su or(gen de
de loa pw!bl,o1 que eriaten actualmente en el Antigu~
!fundo: d lo menos no lwy razone, pa_ra crcerl,o asi,
Esta conclusion se funda en las m1s~as razones
que acabo de esponer, pues si los amencanos de~cendiesen de alguno de aquellos pueblos, se hallaria
alguna traza de estos en sus lenguas, po~ muy antiuua que fuese su separacion: pero semeJante traza
n; se ha podido descubrir, aunque muchos autores
la han buscado con empeño, como puede verse en
la obra del Dominicano Garcia. He confrontnd_o
· na, y otras amenprolijamente la 1engua meg1ca
.
canas con muchas vivas y muertas del antiguo
continente, y no he podido hallar entre el!as la
menor afinidad. La semejanza del Teotl meg1cano,
con el T/ILos griego, me indujo á comparar estas
lenguas; pero las he hallado difcrcntísimas. Es~e
argumento es mas eficaz con respecto ú los_ a_mcr1canos, por su constancia en conservar los id1omo~
que hablan. Los megicanos conservan la ~uya a
pesar del dominio de los espaíiole~; .Y la de los
otomites, que es dificilísimo, ha re~1shdo al d~ los
españoles, y megicanos, ¡&gt;or espacio de dos siglos
y medio.
Si los americanos pro~ ienen, como yo creo,. de
diversas familias esparcidas despues ele la confus1on
de las lenguas, y separadas desde ~ntonces de las
otras que poblaron el antiguo contmente, ?n vano
se fatigarán los escritores en buscar s~ ?rigen en
las lenguas y u~os de los pueblos. asiaticos•. No
dudo que, en virtud de lo que dicen_ los hbros
Santos habiendose multiplicado suficientemente
la pos:eridad de Noé, mandase Dios espresamente
que se separasen las familias,! qu~ cada una f1~e~e
á poblar el pais que se le hab1a senalado. Mo1~cs
en su cántico habla o.si al pueblo de Israel: "Acuerdate de los tiempos antiguos, considera de una en
una las generaciones: pregunta ú tu_ padre, y te lo
declarará; á tus mayores, y te lo dirán. Cuonclo
el Altísimo dividia las gentes; cuando separaba
los hijos de Adan, fijó los limites de los pueblos,
segun el número de los hijos de Israel,'.' .e~ lo cual
se representa al Señor en acto ele d1v1d1_r las familias, y de prescribir limites á los pn1ses_ que
debian ocupar. Los hombres que emprend1e~on
la construccion de la torre de Babel, se ,dec1an
unos á otros: "Venid : edifiquemos una ciudad, Y
una torre, cuya cumbre llegue hasta el cielo, Y hagamos célebre nuestro nombre, notes de esparcirnos por todas los tierras." Sabia_n pues ~ue
debia llegar la época de esta dispers1on, y D1_0~,
porque con aquella temeraria emp~esa se op?niuu
á sus desi"nios
acerca de la poblac1on de la herrn,
o
.
confundió su lcn,,ua"e, y asi les fue necesario .,, o
"
. .
... ,
¡,arar~c, y dhidir,e. Es vcro~11ml &lt;¡ne noc, a11-

ª,

'

•

n~,

�3JO
.

EL lNS't'ltUCTOR, O HEPEHTUHIO
DE JIISTOilIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

;~~:, v:::~::!~ syobrreevv~1rve1·nciado ~or todos como
aúos al d1'l .
.A,
do trescientos cincuenta
uv10, se11tuase á cad f1 T

en la tradicion de los chiapnnes
primer poblndor de Anahu
~s, nc_erca de Votan,

seogrqunuelndseiontsrtorumccodionoes que ha_~i::ic_::i~:
h b
la division s1'n
no u _1era podido verificarse
guerras sangr1 t
cual permanecer en e
. en_ as, q~eriendo cada
los peligros
d
u pa1s nativo, sm esponerse á
.
' Y esastres que debian te
g1ones desconocidas Esta . .
mer en re·
opm1on mia se apoya

blado. No se debe creer
e:b!;g•:n ya lhe h~mera poblacion de A , .
que a prif1amilias que se separaron
menea se debe á la
.
en Bab 1 . s primeras
cendientes, 1,ues ellas iri
e? smo á sus despoco háciº aquella artean encam_m_andose poco á
..
P
y multi 1
larga peregrinacion.
'
p icandose en su

P

; s~~!ºs,'

s~~

F. s. CLAVIOERO.

TOPOGRAFIA FRANCESA.

Vista de la Igles1a
· de Sau Názaro en la Ciudad d L
e eon.

PooA.S perspectivas ha
varied d 1
. y que excedan en belleza y
u a que percibe el via'erO l
.
ú la antigua ciudad de 1
J
ª
apro:umarse
.
eon, centro un dia d 1
conqu1stns romanas en el Norte Ll
e as
biertas d
&lt;l
·
anuras cue ver or, montes vistosamente iluminados

por un sol •brillante y adornados de v·.
v'll
mas Iozanns •
1 as,. castillos y conventos visibles en la lonta~
nanza, los campanarios de las ald
oubr
eas que se deseo por entre los majestuosos árboles .
de campo
1
•
, casas
' y a quer1as, y la region pintoresca de

351

tic Egipto Napoleon, y e~te, manifestando fa mayor
}font d'Or con sus anticuados edificios y vistosas
simpatía por los sufrimientos de sus habitantes,
arboledas, van sucesh·amente llamando su ntencion
infundió
en ellos nuevas esperanzas y animacion
durante el tránsito desde la capital de Francia por
con
los
esfuerzos
que hizo para remediarlos. Dió
uno de los distritos mas fértiles y ricos del reino
órdenE:s
para
la
reconstruceion
de las obras. púl1ácia las provincias del Mediodía. Al aproxiblicas particularmente la de la plaza &lt;le Belle Cour,
marse ó. Leon la vista general de la ciudad y su
y perruitió que colocasen en ella su estátua los
catedral presenta una escena de animacion que no
agradecidos
leonese~.
tiene paralelo en ningun otro punto de Francia.
La
lámina
que antecede ademas de presentar
El muelle es tal vez uno de los mas bellos de
una vista pintoresca de la iglesia de Bao Názaro,
Europa, y sirve de paseo y punto de reunion á
clá una idea bastante cumplida de la apariencia
personas de todas clases y categorías. Otro objeto
arquitectónica
de las calles de Leon.
notable en la escenografia es el magnifico puente
de piedra sobre el Saona, construido recientemente
cerca del palacio arzobispal, y llamado "puente
de Tilsit" en conmemoracion de una de las vic1
torias de Napoleon. Al entrar en la ciudad, el
MOSAICO ■
aspecto que esta presenta desde luego no dá al
forastero una idea correcta de la importancia y
belleza de algunos de sus edificios. El camino
Chimenea,.
que conduce á ella, y que ha sido formado por el
CoNVIBNB saber que si cuando se construye una
paso de un rio, mas bien parece uno. cantera que
chimenea, se mezcla con el mortero ó eal cierta
una calle. Guarnécenla por ambos lados casas de
cantidad de sal, no habrá nunca necesidad de
seis y siete pisos de altura, construidas, ó mas
limpiarla, pues siempre que la atmósfera se inclina
bien apoyadas contra masas enormes de sólida
á la humedad, la sal se liquida y el hollin desroca. Desde esta calle oscura se presentan con
prendiendose cae de por si.
doble ventaja á loa ojos del viajero los numerosos
puentes y pintoresca ribera opuesta del Saona.
1A niña anciana.
Por último á medida que se acerca á la carcel
U1u honrada campesina llamada Maria Plor reside
pública y al palacio de la Justicia, empiezan á disiactualmente eñ el distrito de Maubeuge al norte
parse las tinieblas, y un poco mas adelante se
de Francia, y ha alcanzado la edad de cien año~.
presenta en todo su esplendor la magnifica cateHace poco tiempo que perdió una de sus hijas la
dral de San Juan. El espléndido puente de Tilsit
cual
habia cumplido ya ochenta años. " Ah!"
desemboca en una hermosa plaza que es uno de
dijo la madre lamentando su reciente pérdida,
los puntos mas vistosos de la ciudad. Atrave"siempre dije yo que no me viviría esta criasando el puente de San Vicente, se divisa en frente
tura! ll
de la catedral en la ribera baja del Seona, la
pintoresca iglesia de Ainey que forma parte de
Petimetres.
la antigua ciudad de Leon. Pero algunas de las
UN eminente estadista francés tuvo una vez el
localidades mas bellas de esta extraordinaria ciucapricho de colocane al pié de la escalera en un
dad. se hallan mas allá del puente de Tilsit, donde,
baile de Lóndres con el objeto de observar el núcomo hemos dicho, se ofrece á la vista la grande
mero pro¡&gt;&lt;&gt;rcional de caballeros que arreglaban
plaza vistosamente adornada de árboles y presensu
cabello con los dedos antes de entrar en el
tando un aspecto de antiguedad sumamente pinsalon.
Halló que el número de estos era en protoresco. En ella se hallan la casa del gobernador,
porcion
de ninte y nueve á treinta, ocupando
la de correos y otras oficinas públicas. La plaza
mayor espacio de tiempo los que tcnian mns y
de los Toros con las casas consistoriales, es la semenos pelo.
gunda en importancia. El "Hotel Dicu" fundado 1,200 años há por Childeberto, pasa por ser
Telas de crntal.
uno de los h~spitales mas admirables asi como el
EK la Institucion Politécnica de Lóndres, de la
mas magnífico de Europa. Las iglesias de Leon
no ofrecen mucho interés al curioso; exceptuando cual se ha hablo.do yo. en las columnas de este periódico, se exhibe una libra de cristal convertido
la catedral, la de los cartujos y la de San Názaro
por medio de una máquina movida por el vapor,
que representa la lámina anterior. Esta última
iglesia particularmente es notable, y ha sido com- en un hilo de 4,000 millas ó l,lóO leguas de Jo.rgo,
y tejido con seda en hermosísimas telas para vesparada en belleza y aun preferida á la metropotidos
&lt;le señoras y colgaduras.
litana. El tallado de sus puertas y ventanas es
de una labor exquisita.
Gl.otoneria y sorti'legio.
Leon sufrió durante la revolucion francesa un
CUANDO Carlos Gustavo sucesor de Cristina de
sitio de dos meses sin fortificaciones y con una
guarnicion muy escasa contra un ejército de cien Suecia tenia sitio.da la ciudad de Praga, un gañan
de aspecto feroz y formidable pidió se le admitiese
mil hombres. Fueron tales los horrores que se
en la tienda real, y ofreció para divertir al rey
siguieron á la toma de ella, que quedó casi de~devorar en su presencia un cerdo entero de ciento
poblada y reducida á la mayor miseria. Se hay doce libras de peso. El célebre general Konigsllaba aun en este lamentable estado cuando regresó

�EL 11\STRUCTOR.
mare se hullaba al laclo del rey, y aunque soldado
de gran valor, como no enrecia de su pcrsticion,
insinuó á su soberano que el tal gañan deberia ser
quemado por brujo. "Señor,'' dijo este irritado
al oir semejante consejo, "si V. M. quiere mandar á este viejo que se quite las espuelas y la
espada me lo comeré inmediatamente antes de empezar con el cerdo."

Inocencia y ,encillez.
TACITO dice; "En las primeras edades del mundo
el hombre vivia en la sencillez y la inocencia." A
esto contesta un crítico, "¿ Cuando fué este periodo
de inocencia? El primer hombre que nació en el
mundo mató al segundo. ¿ Cuando, pues, empezó
la época de la sencillez?"

Vivir en el mundo,
VIVIR continuamente

en el mundo nos incapacita
tanto para vivir fuera de él, como el vivir siempre
fuera de él nos hace inútiles para vivir en él,

El m(dico de Moliere.

estrellas al paso que no podemos poseer demasiados
11latos, y no creeré que las cieucins son suficientemente honradas entre nosotros hasta que vea á un
cocinero sentado en los sillones del Instituto nacional."

Originalidad en úu publicacionea literarÍa$.
LA escasez de ideas originales en In multitud de
libros que diariamente se publican, nos recuerda 11\
observacion de un escritor que dijo iba á compilar
un tratado "que comprendiese todas las cosas de
que solo se habia hablado una vez, el cual," nfiadin,
"formaria sin duda un cuaderno muy pequeño."

Mode,tia imperial
EL emperador Alejl\ndro de Rusia, cuando la cólebre Madama de Stnel ee espaciaba en la enumcrncion de las dichas y venturas que lograban sus
súbditos en tener tal soberano, contestó " Señora;
yo no soy mas que una feliz casualidad."

Jlerecimiento envidiable.
médico del rey de Francia, era tan_aficionado á ndroinistrar medicina, que viendo un dia
totlas lns redomas y cajas de píldoras de su paciente
enteramente vacías y colocadas en órden sobre su
velaJor, exclamó, "¡ Ah, Señor, me causa placer
el asistiros, mereceis estar enfermo."
MATOISIN,

MoLJER:&amp;1 el célebre autor dramático francés, aunque habitualmente valetudinario, se fiaba mucho
mns en la temperancia de su dieta que en la habilidad de su facultativo para recobrar su salud.
"¿ Qué uso haceis de nue~tro médico?'' le preguntó el rey un din. "Tenemos un ratito de
conversacion, Seíior," repuso el poeta; "él me
prescribe 11us medicamentos, yo no los tomo jamás,
y asi me restablezco pronto."

Cuento,.
"CADA cosa en su tiempo

y los nabos en adviento,"
dice e\ refrnn castellano, máxima que debieran
tener presente los que intentan introducir en In
conversacion cuentos é bistorietns que las amenicen, 6. fin de no traerlas, como suele rlecirse, por
los cabellos pegue ó no pegue : muchos cuentos
que en su lugar serian oportunos y grncioso11, pierden toda su sal por contarlos antes de tiempo.

La mecdnica y la poesía.
No ha faltado quien ha tlicbo que el inventor del
carrcton ha b.ecl10 al género humano un servicio
mucho mas importante que el autor de In Odisea
y la Iliadn.

Engaño propio.
A pesar de toda la duplicidad de este pícaro
mundo, pocos hombres consiguen engañar 6. los
demns tan fácilmente como se engaíían á sí mismos.

Cocina francesa.
UN patriota francés ha dicho¡ "Considero el descubrimiento de un plato ó condimiento como un
suceso mucho mas interesante que el descubrimiento de una estrella, pues tenemos yn bastantes

Valer del.a prdctica.
" ME lleváis cincuenta cequíes/' dijo un noble'
Veneciano ó. un escultor, " por un busto que no os
ha costado mas que diez dias de trabajo." "Si,
pero olvidais," repuso el artista, "que he empleado treinta níios paro. aprender á hacer este
busto en diez dias."

C()'ll()cimiento del Griego.
UN zapatero de esta capital que quiso asombrar
al mundo, escribió sobre su tienda un mote de
Eurl1&gt;itles. Pasaba un dio. Porson el distinguido
profesor de Griego, con un amigo suyo: este al
percibir la inscripcion dijo, " Eso es griego : "
"Qué;" repuso maliciosamente el profesor, "¿ conoceis el griego?" El amigo sin cortarse respondió
inmediatamente, " Lo conozco de vista."

Ve1"dadera amistad.
Dos mentes generosas cuando una ,•ez llegan á
conocerse no se dividen jamas mientras que ambas
conserven las cualidades que las unieron. Ni la
distancia ni el transcurso tlel tiempo disminuirán
nunca la amistad de los que se hallan íntimamente
persuadidos de su merecimiento mútuo.

Clianza$ con ws amigos.
EL que se expone 6. perder un amigo por lucir
una donosa chanza, merece morir aislado y abandonado de todos.

LONDRES:
.. ~ u

J:IIPRt~TA DE CARLOS w o oo, POJ'l'IN's COUllT,

rtu.r

STIIEET,

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                <text>El Instructor o repertorio de historia, bellas letras y artes, 1841, No 95, Noviembre 1</text>
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                <text>Periódico enciclopédico de divulgación de historia antigua y moderna, noticias, literatura, artes, geografía, agricultura, comercio, finanzas, y tecnología. Editada por José María Jiménez de Alcalá. Primera revista ilustrada publicada en castellano en Londres por Carlos Wood.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>PERSECUCION DE LOS JUDIOS EN DAMASCO.
CoN oprobio del siglo ilustrado en que vivimos,
acaban de renovarse en la ciudad de Damasco
bajo el dominio de Mehemet Ali, las crueles persecuciones de que fueron objeto los judíos durante la
edad media, no cediendo en nada las bárbaras atrocidades perpetradas ahora con ellos, á las que se
practicaron en aquelJos tiempos de supersticiosa
ignorancia. Todos los papeles públicos de Europa
han clamado enérgicamente contra estos excesos,
y la indignncion general que han causado ha tenido
por resultado el entrar algunos gobiernos europeos
en negociaciones con las autoridades egipcias, no
tan solo para obtener la cesacion inmediata, sino
para evitar la recúrrencia futura de semejantes
crueldades. Persona• de rango y celebridad han
sido comisionadas para trasladarse personalmente
á Damasco y el Cdiro, é investigar las circunstancias del caso á fin de presentar sus quejas y
Lácer sus reclamaciones en forma. Antes de comunicar á nuestros lectores el pormenor de los
sucesos de Damasoo, quisimos esperar el resultado
de estas reclamaciones, y lo hacemos hoy transcribiendo la relacion que Mr. Merlato, consul austriaco en Damasco, dirigió á Mr. Laurin consul
general de Austria en Alejandria. Por esta su•
cinta nal'J'acion se vé que el pretexto ad11ptado
para justificar las crueldades cometidas con los
jndios, es poco mas ó menos el mismo de que se ha
hecho uso en todos tiempos para el mismo fin, esto
es una acusacion infundada de asesinar niños ó adultos cristianos. para emplear su sangre en ciertos ritos
religiosos. El informe del Sr. Merlato dice así:
"El 5 de Febrero de 1840, un fraile capuchino
llamado P. Tomás, natural de Cerdefia, desapareció repentinamente de Damasco donde babia
residido desde el año de 1806 6 7 y con él un jóven
lego criado suyo. El P. Tomft.s h11bia practicado
anteriormente la medicina, y hacin ya bastante
To111. VIII.

1

tiempo que se haliia dedicado ca$i exclusivamente
á la vacuna de niños de todas clases y religiones,
por lo cual era bien conocido en todo el pais.
Había adquirido una fortuna mucho mas considerable de lo que permitían las reglas de la orden
religiosa de que era miembro; y sin embargo no
era nada liberal en sus dádivas: hablaba mucho
y á toda clase de personas sin excepcion ; sus hábitos se inclinaban á la intemperancia; su génio
era bonancible, y su educacion escasa.
El dia despues de aquel en que desaparecieron
el P. Tomas y su criado, el consul fraucés (el
Sr. Conde de Pratti Menton) en quien recaia el
deber de investigar el caso, empezó á dar los primeros pasos para descubrir la suerte de estos dos
desgraciados. En primer lugar se trasladó á la
habitacion que ocupaban : el dinero y los efectos
del monje asi como los del lego ó sirviente aparecieron intactos; al mismo tiempo varios israelitas
declararon haber visto al P. Tomás en el bárrfo de
los judios por la tarde del dia en que se le echó de
menos. Nadie dijo haberle visto salir de él, ni
hubo quien manifestase haberle visto en otro punto:
se inferi6 pues que á su entrada en el bárrio
de los judios, babia sido asesinado por estos. Tau
luego como llegó á concebirse esta idea, las pesquisas se dirigieron exclusivamente á este punto
de la ciudad, á pesar de lo justo que hubiera sido
extenderlas á otros bárrios, tanto mas cuanto que
el P. Toruí1s y su criado habían tenido poco antes
una riña a&lt;'ompañada de golpes en la plaza d~
Rosan :Bajá, punto muy frecuentado de la ciudad,
con algunos musulmanes &lt;le intima clase, tales como
mozos &lt;le cordel, carreteros, &amp;c. Sin embargo un
jóven hebreo que tuvo á bien declarar haberle visto
en otro punto fué tan severamente apaleado que
e:,q,iró á las veinte y cuatro horas de prisíon.
Fueron inmediatamente arrestadas varias perso2 Z

�355

EL I:1STHUCTOR, O REPEHTOIHO
nn~, y se prodignron los pnlos con mnno franca
entre los acusados: un judio de sesenta años de
edad expiró á los golpes; su crimen era el ser portero del btírrio de los judios: los cadáveres de dos
israelitas recientemente sepultados fueron desenterrados para ver si eran los de los dos individuos á
quienes se echaba de menos, ó los de dos judios que
habiendo concurrido-á la perpetracion del crimen
pudieran haber sido mortalmente heridos en la
lucha de que suponian ser vict¿mas el P. Tomás y
su criado. Fueron registradas varias casa" y entre
ellas algunas pertenecientes á súbditos austriacos
y toscanos ó personas protegidas por Austria bajo la
autoridad de mi consulado, pero durante varios dias
fueron enteramente infructuosas estas pesquisas.
Por último el consul francés pidió se pusiera en
libertad á un turco de baja extraccion llamado
Mohamed Telli que se bailaba preso hacia bastante
tiempo por deudor al estado, y le empleó en este
negocio, no solo para que procurase descubrirá los
delincuentes, sino á fin de exhortar á los que se
bailaban presos por sospechas á que proporcionasen
por medio de sus declaraciones algun rastro pam
el descubrimiento del crimen y de sus autores.
Una de las primeras personas aprehendidas fué
un barbero judío; babia sido interrogado en el
consulado francés, y sus declaraciones parecieron
algo confusas y contradictorias, por cuya razon se
le creyó mas sériamente inculpado en el crimen
que los demas prisioneros. Detuvieronle tres
dias en el consulado, exhortándole á que lo declarase todo bajo la promesa de una recompensa y un
snlvo conducto á pais extranjero; pero todo estos
alicientes fueron vanos pues persistió en negar todos
los cargos: remitiósele entonces á S. E. el sberif
bajá. Fueron renovadas las promesas con el mismo
éxito: entonces le apalearon cruelmente por dos
veces, y aplicaron el tormento á su cabeza: entretnnto recibió una visita fraternal de Mohamed Telli,
de modo que vino por último á declarar lo siguiente:
dijo que el miércoles 5 de Febrero por la tarde
]1abia sido llamado á la casa de David Arari, donde
se hallaban tambien José, Aaron é Isaac Arari,
Musa Abulafia, Moisés Salonati y José Laniado,
todos comerciantes israelitas distinguido3. Le pidieron que asesinase al P. Tomás que yacia atado de
piés y manos en u11 rincon de la pieza, pero reusó
cometer un crimen tan horrendo. Despidiéronle
entonces poniendo en sus manos una suma de dinero para inducirle é. guardar silencio sobre lo que
babia visto. Se retiró sin saber cuál fué la suerte
del P. Tomás. Los siete comerciantes fueron inmediatamente presos é interrogados pero negaron
firmemente cuanto babia declarado el barbero : se
&lt;lió inmediatamente orden para que fuesen apaleados, pero considerando que la mayor parte de
ellos eran ancianos y probablemente expirarían á
los primeros gol pes, se creyó podria conseguirse
que declarasen por medio de otra especie de tormento. Consiguientemente se les obligó á permanecer en pié durante treinta y seis horas consecutivas, sin permitirles dormir: sufrieron este
tormento, pero persistieron en protestar su inocencia. Despues de esta prueba fueron apaleados,

pero fué preciso suspender muy luego este proce•
dimiento, pues se observó que despues de recibir
de doce á veinte pnlos perdieron el sentido los infelices. Como aun continuasen negando, creyó el
consul francés que el castigo i111puesto no había
sido ejecutado al pié de la letra, y mandó que se
repitiese. Hizose asi, pero aun protestaron los
judíos de su inocencia.
Entretanto fué preso el criado de David Arari :
hízosele sufrir por largo tiempo el tormento del
palo, lavando en los intermedios su lacerado cuerpo
con aguo fria; por último dijo que por orden de
su amo babia llamado al barbero para que acudiese
á la casa hácia la caidn de la tarde. Fué registrada
la casa de David Arari basta seis veces con la esperanza de descubrir alguna cosa, pero todo fué
en vano. Finalmente por la noche del 27 de Febrero fué de nuevo requerido el criado: este, cuyo
nombre era Murad el Fallnt, despues de una promesa formal de impunidad que le hizo el consul
francés, y despues de varias 'Tisitas afectuosas de
Mohamed el Telli, declaró que él era quien babia
asesinado al P. Tomás en la casa de David Arari
su amo, en presencia y de orden de los siete comerciantes prisioneros. La sangre del pobre fraile
babia sido recibida, dijo, en una vasija de cristal
para emplearla en ritos religiosos que le eran desconocidos : el barbero y él procedieron entonces á
cortar el cadaver en pedazos, machacar en un mortero los huesos y el cráneo, y transportarlo todo á
un acueducto que corre por debajo de una de las
calles habitados por los judios y bastante distante
de la casa de Arari. Volvieron entonces á llamar
al barbero; le interrogaron con maña; reiteraron
las promesas de impunidad y por último consiguieron que declarase lo mismo que el criado. El
consul francés y sus adictos se trasladaron al punto
que babia sido indicado, acompa6andoles uno despues de otro los dos testigos susodichos, los cuales
fueron conducidos en carros, no permitiendoles sus
padecimientos el andar ni aun permanecer en pié.
En el punto indicado por ellos fué abierto el
acueducto, y se encontraron en él algunos huesos
y restos de un bonete: los médicos á quienes se
consultó declararon que estos huesos eran humanos,.
Trasladáronlos al serallo y los presentaron á los
siete mercaderes, quienes sin embargo persistieron
en repeler toda acusacion. Se les aplicaron entonces tormentos de diferentes clases basta que por
último se declararon culpados uno despues de otro
ratificando lo expuesto por el criado y el barbero.
Cuatro dias despues de la confesion de los siete
israelitas, se exigió de ellos que entregasen el reloj
y sellos del P. Tomás. Estos infelices previendo
que solo se trataba de prolongar su miserable existencia en medio de los tormentos mas crueles, volvieron á negarlo todo, declarando que las confesiones que habían hecho les habían sido arrancadas por la intensidad de su agonia en la aplicacion
del tormento. Esto causó bastante sorpresa á los
inquisidores, quienes volvieron á recurrir á los
medios violentos empleados anteriormente á fin
de hacerles co~firmar sus confesiones, pero todo fué
en vano."

DE HlS'l'ORIA, 13HLAS LE'l'HAS y ARTE::\,

-·',
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--.:,

'"

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~

-~~

GRUPO DR LOS IUDIOS SIRIOS,

apreciará la reserva y cautela que hemos observado
en este deplorable suceso, cuando lea la _corresp?n•
dencia que ha mediado. Nuestros enemigos teman
mano el hacer uso contra no.otros de un arma
respec
'bd'
en su
. •
t "na
raelitas entre los cuales se hallaba un su ito ausmuy formidable, á saber el ciego e !gnoran e ,11 triaco; pero que este logró probar la coartada: que
tismo de los cristianos en este pa1s. Por no ha1 s huesos extraídos del acueducto resultRron (por
berme yo 1nestado como consul austriac~ á cooper~r
1:s observaciones de un hábil medico) ser huesos de
á las medidas cruele, que dictaron ya~1?11_es estuanimales, y luego añade:
.
. .
n
pidas y "iolentas, ~e han atrevido a dmgirme J~s
"Yo como consul, no pod1a permitir que u
imputaciones mas mordaces, atriuuyendome ~m
de!araciado austriaco cuya reputacion ~e merc~der i duda intenciones vicio~as é inmorales. Suplico
ho:rado y pacífico ha sido hasta ahora sm_ mancilla,
pues á V. E. interTenga activa y eficazmente para
fuese entregado á la malicia de sus enem'.gos. He
prevenir en lo sucesivo la recurrencia de estas cacre1'do p ues oportuno dirigir un relato c1rcunstan.lumnias, obteniendo una reparacion l1onros~ e_n
ciado de lo ocurrido al consulado general de Aust1 ia
favor de las víctimas de ella. Si el gobierno egipct
. to, á fin de que puedan adoptarse. las meen E g1p
de11E'a sinceramente obtener pormenores exactos e
'd
V E J·uzgue oportunas para evitar que
d1 as que • ·
.
.
l
este suceso lamentable, no habrá que hacer o~ra
los ~úbditoe de nuestro imperio, as1 c_omo los de as
. c1·tar á todas las ¡1ersonas. acusadas,
exacosa smo
.
tiernas potencias de Europa cualquiera qu~ sean,
' minarlas de nuevo, rigorosamente s1 se quiere, _pero
se vean expuestos á las violencias de esta infame
ey y á las costum!,res de las naciones
con urreg1o á la l
inq11isicion judicial. Me lisonjeo de que V. E.

El consul austriaco procede despues á manifestar
ue se habian hecho acusaciones semejantes c?n
q
to al criado del p, Tomás contra otros 1s-

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORfO
civiliznclas. De lo contrario mi opiniones que la
Mr. l\ferlato merece los mayores elogios asi como
verdad de este extraüo acontecimiento permanecerá
una tigorosa asistencia en su~ laudables esfuerzo3
siempre envuelta en las sombras del misterio.
para protejer ni inocente."
Puede asegurarse que los israelitas de esta ciudad
A consecuencia de las enérgicas representahan sufrido una persecucion coutra la cual se hubiera sublevado cualquiera otra clase de la so- ciones que se le hicieron, interpuso .M:ehemet Ali
su autoridad para poner coto á las persecuciones
ciedad: los nombres mas estimados entre losjudio~,
de Damasco, si bien no m1111dó hncer una investiaquellos 1:uyas fortunas han sido adquiridas por
gncion tan minuciosa como debiera de los porrnemedios honrados y puro~, nqu&lt;-'llos cuya debilidad
nore~del suceso; pero es de e1peror que las órdenes
merece consideracion y re~peto, todos han sido
expedidas por él e, itntán la recurrencia de tan
insultados y maltratados. Se~enta y tres niüos han
ilegales Lnrbaridades.
sufrido encarcelamiento por V"1lrios dios con~ecuDamasco, el tentro principal de estas horribles
tivos; mujeres han recibido órden de comparecer
y han sido interrogadas. Al principio los judíos escena~, es tal vez la ciudad mas antigua que existe
sobre la superficie del globo. Se hace mencion
rnns respetaliles que no fueron inmediatamente arde ella con refere11cia ni tiempo de Abrnl1am, el
Testados tomaron la fuga y otros se escondieron en
gran funilatlor de los judio,, y ¡,or consiguiente
sus casas para librarse del furor de los cristillnos.
blasona de una autiguednd de tres á cuatro mil
Estos se reunen en !ns plazas y parajes público~,
aüos. La idolatría, el i~lnmismo y el Cristiouismo,
y propagan los relatos mas absurdos respecto á
han reinado dentro do aus muros: ha ,isto el oriesta secta que aborrecen. El consul francés ha
publicndo una traduccion arábiga de ciertas doc- gen, engrandecimiento y decadencia de celebrados
imperios, y la violenta y prolongada lurha de dos
trinas execrables atribuidas á los judíos y sacados
grandes sistemas religioso,. En el tiempo de David
de un libro latino intitulado Pro,npta Biblioll1eca,
y Salomon, era capital de un reino independiente;
el cual debemos al celo de nuestros misioneros de
posó luego tí manos de los griego,, loa romanos y
la Tierra Santa. Se ha remitido un ejemplar de
los árabes; fué conquiatada con el resto de la
esta t.,aduccion á S. E. lbrahim Bajá.''
Siria por el sultan turco Selim ; y por último en
llfr. Merlato concluye su relncion con el siguiente
p1írrafo : IS.'33 fué cedida en un tratado de paz ni Lnjá de
Egipto su actuol poseedor. Mientras ¡,ermnnel'ió
" Un agente del gobierno descubrió ayer el retiro
en poder de los turco•, fué uuu de las ciud:ulcs
de Moisés Fuhi hijo de :\Ieir. Al comparecer
mus fnnáticns del Oriente. Punto de reunion de
delante del bnjá le preguntaron donde estaba su
muchos
miles de peregrinos mnbometauos 1¡ue
padre; y baLicndo respondido que no lo Jabia
anualmente
pa.an por ella en su tránbito 1i In
recibió inmediatamente una paliza. El nifio, de
Meen, su fanatismo era estimulado ¡,or 1111 influjo
con~Litucion delicada y enfermiza, im¡,loró de sus
periódico de orgullo, ignorancia, y feroz erituverdugos que en,iasen á buscar á ,u madre: tra~iu~mo,
de modo que loa cri~tiaaos npenus "e utrej eron á esta, pero nada re,·eló; visto lo cual rolvi6
\·iau
á
¡,resentnr~e
en ella, y aun no hace die:r.
~I niño á sufrir lo, palos, y la denenturada madre
años que los cónsule~ europeo~ se aventuran á preredueida á la deaesperacion descubrió el paraje
sentarse en las callts de Damasco en el traje de
en que se J1abia refugiado su marido. Aseguro á
sn nacion. Pero en el din e~te e~píritu alti vo é
V. E. que ~s ya imposible.sufrir el expectáculo de
intolerante hn cedido considernblemeute, y aun los
semejantes atrocidades en los que pareeen tomnr
una parte activa personas de earácter auxiliadas 11 feroces exce,os que acnban de cometerse contra los
judíos, si bien merecen el mas severo vituperio,
por la fanática plebe que tiene por cristianismo lo
pueden acaso ser considerndos como el último esque en realidad es solo frenética supersticioo. Se
fuerzo de un furor moribundo cuya eX"plosion ace.ha establecido un sistema regular de espionaje
lerará In adopcion de medidas que acaben ele ex~stimulado con recompensas pecuniarias: In comtinguirlo enteramente.
pasion parece haber desaparecido de entre nosotro~,
Los cítlculos relativos aí. la poblncion de Damasco
'Y cada uno teme ser víctima de 1115 atrocidades de
hechos por diferentes autores presenten resultndos
que es testigo. Reclamo pues con la mayor urdiversos. Algunos la fijan en 1.50,000 almas, al
gencia la interveocion de la autoridad superior."
poso que otros la hacen ascenderá 200,000. Coml\Jr. Laurin consul geueral en Alejnndrin á quien
pónese de árabes, sirios, turcos, cristianos y judios,
~e dirige la comunicacion anterior se expre,a del
calculándose el número de estos últimos de doce á
modo siguiente: "La acusacion no tiene fund11quince miL Los mas opulentos entre estos judios
mento legal: las confesiones de culpabilidad han
fueron lo~ que sufrieron mayores vejaciones en los
sido obtenidas por la agonia del tormento, la intifunestos sucesos que acabamos de referir.
midacion 6 el engaño.
Pero no es solo en Damasco donde los judios
Por el Lien de la humanidad, nsi como para la
han sufrido á consecuencia de la infundada acusaproteccion de los súbditos del imperio que se hallan
cion de que usan sangre cristiana en sus bollos de
en peligro de ser sacrificados aunque inocente~,
Páscua, En Rodas, antígua residencia de los cé-estoy haciendo los mayores esfuerzos pnra obtener
lebres
cruzados conocidos despues con el nombre
de Mehemet Ali una 6rden especial para que los ¡,·
de caballeros de llfalt11 •, se les acusó de haber
procedimientos sean conducidos de un modo mns
robado un jó,•en griego, y un de~venturado jud &gt;
humano, y que 111. sentencia sea pronunciada por
- --,-,--.--- -,-jue,:es irnparcinle~, ilu,trailo~, é independiente~.

3,37
J AS LETRAS 'i ARTES.
DE lIISTORIA, DEL'
l
Mas si la
•
nocimiento a guno.
carácter .no tiene
co . cuerp rclirrioso
tiene su
tado con nudosas correas, y
d cualquier
"
0
fué cruelmente
azo
on la ternilla de 11 per,ccuc1on e
encralmente
esti111ud
¡ nas . Je atrn vesar
,
.
el temor lo vemos g
cargado e cate . b h , cun le aplicoron í1
origen en
I
d' ·a El furor popu ar
1
la nariz con alambr~s ce
;•ob;e el pecho unn \ Inda prol_onga1la por oªr c~a \c~n~rancia, el odio y
la cabeza huesos a rn,aa h'aee,rle coul'esar, como 1 puede ser impul~ndo P 'd "por el sórdido y co. d
y pesada para
:,,•
t
r pero e· mantem o
.
pie ra mu II bi\rbaros ú las falsedades arrnn- e1.. emod,
de algunos espíritus viles que q111ere11
llamo.a aque os
I
l'do por la inteasid11d
d1c1oso eseo
d
·os de las víctimas : por
cadas por la agonia. rnpe_ i
.
• d' iduos de
enriquecerse con los
on encade11nmie11to,
del dolor, el infeliz acuso 11. vanos iln 1::ban á la eso los cristianos no.so o su fir1er ion absoluta rle su
¡., nos de los cuales se in
. .
uerte ~ino con 8COC
I
su_ sec:a~s:nte: de la isla: aquellos á quienes apre- ¡1 pr1s_1on/ ~tal h~ .sido t11mbieu conslantcmen~e o.
sazon
I ntc atormenhac1en a. . .
I a C11Jicia sugería una ideo.
ht,11.ednod•ierroondefnunedroonaltau111~1sbni1eont·1cer11111peo~ee centinelas del suerte de los JUlhos. , . . . esta rompiendo el
, d' bólica iL h\ S11per,t1c1on'
.
ra
·,
·t
ue algunos e : 111
•
tolerancia, proce&lt;1
barrio de los judios para ev1 ar q
d
freno de la ~1oderac1on ~estruir, y la Codi1·ia
eiios pudiernn sal'.r á inform~rse de :a~:t~:n es~;;
furiosamente
motar y~amente sus huellos, y
desgraciados
par1entes
y
amigos:
.
tos
los
entouc.
ea
seguui
Por e•te
. .
,
se hao visto expues
¡ d o~autelo,,
os
• tiempo," dice
los sufmmcntos a que .
.
or la reprorecog1a os esp ~ • l - d 1340 "los judíos
. d' en este si1rlo de ilustrac1on l'
.
Froissart con referencia a ano e u;mados, y sn
~:c1~:n de una c:lumnia absurd~ y atroz, proprn
todo el mundo fueron presos y q .
.
d l'd d de bárbaros ignorantes.
por.
fi da por los señores bnJO cuya .111solo
la ere u i a
e humana para ritos hacienda con _sea . 'do excepto en Aviiíon y los
L deacusacion
de usar sangr
. .
I
'sdiccion bnbian v1v1 •
1 . .
.
•
b' diabólicos no se hm1ta st1 o n
,• ue se hallaban bajo a JllrJS•
o mas
ien
·
estados
. d'io que lorrraba
susreúhg1osos
lo~ J'udio~.
Los altivos
romanos, cun?clo e.1 cr1sl.
. . de
d Ila Igleoia
in Elq pobre JU
"
.
por el unper10, o d1cc1on e pa¡. .
ion y refu,,iarije á aquel
tianismo empezó á propagarse. de judai::-mo, y ' traerse á la_achva persecuc !labia sido profetizado
con•itlen1bnn como unn e~pec1e. tl'
oponían país se cons1d~raba~se¡;uro.d . pueblos con azotes
.. do In animosidad f)OD que los JU ios. ~e
durante cien auos ven r1au
d
'1'1e11
. on á la nueva fe como un I que
. 1 " Por lo que acabamos e
á su progreso,11 mira_r .
s r,1oe•to y triste de hierro á destrmr os.
1·d d lÍ no
• r
•
a
retoiio de nc¡ne a re¡1g1on aun. mi\ , v. tinnos se ver debe rn,er1rse
que aunI en la nnctua
y InI ilustrada
ne ella. A~i cuando los pr1me~s cr1s st1 seor los esfuerzos de a prens '
q . llenos de temor y aprensiones por
· ser P
.
alece entre las naciones
reuman
1
en sus opinion pública que prev
I
moral de la
.
·
aeralmente la voz te que
. T adll!' ,·eriamos acaso la. P aga
.
gurnlnd, corna ge
. b
n niño recicn na- civ1 iz . '
, de Oriente á Occidente, y
n~ambleas ~ecretas sacrifica in ~
beliiendo persecuc1011 extender,e
. .
t ha de 18-10,
1
.do de~peJaznndo sus tiernos miembros y
1
al.,rrun Froissart mode_ rn~ escr1L1r conel mecundofucron
&lt;'
•
ro &gt;enso es el corozon iud [ or todo
de•¡rnes m sangre; tan p I
d
lum11·1os re•- "1&gt;or este tiempo 1os Ju ios ,
fi da "
,.
·
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Je cu o presos y quema os ) su hacienda con scn ·
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1

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-

• f~structor, tomo \'lf, páginas 6S y 97.

VISTA DE LA CI U OAD DE DAMASCO,

�3.38

EL INS'l'IlUCTOR, O llEPERTORIO

¡1

EDIFICIOS DE IIIEilRO.
0

Cre~o rey de Lidia se sorprendió cuando Solon le
dijo que el hierro era un metal mucho mas precioso
que el oro. El filósofo de Ateuas sin embargo
aludía solo á su utilidad para la guerra, pero su
aserto no habría sido menos cierto si se hubiera
referido al beneficio que reporta en manos del artesono, y al precio que alcanza despues de manufacturada. Tómense por ejemplo los dijes de metal
colado de Berlín : el mineral de que estan hechos
no cue~ta en Lruto mas de 7rs. vn. por cada 100
libras: pero la misma cantidad ele metal reducido
á pendientes, vale ya 13,715 pesos fuertes, y convertido en botones 15,000 pesos : no seria fácil
indicar otro metal cuyo valor pueda aumentar el
arte 40,000 veces.

•

se trabaja este metal en una escala mucho mns considerable que en ningun otro de Europa: y asi ha
sucedido. Durante los últimos treinta dius se ha
,•isto de dia en dia elevarse en uno de los patios de
la gran füctoria de hierro de los Señores Brahma y
Robinson en esta capital, una torre inmensa que
desde luego excitó sobremanera la 11tencion del
público. Llegó por último á terminarse, y resulta
ser una torre destinada á sustentar un faro ó fenal
que debe colocarse en la punta de Morant sobre la
costa occidental de la isla de J amáica.
Esta alta torre es enteramente de hierro, y la
primera de su clase que se ha construido. E.xaminnndo detenidamente su mecanismo nsi como
el principio en que se funda, hay motivo para
creer que llenará en un todo el objeto de su
construccion. Su altura desde la basa hasta el
techo es de 105 piés, y de estos, 15 quedarán empotrados en la sólida roca por via de cimientos por
cuyo medio adquírir.í. un grado de seguridad extraordinario. La torre toda se compone de planchas de hierro de una pulgada de grueso, de las
cuales hay nueve tandas ó hileras sobrepue~tas: la
inferior tiene once planchas y nueve la mas elevada : estas planchas van firmemente unidas unas
con otras por medio de fuertes bisagras, y cuando
se fije en el paroje donde deba permanecer, se
cubrirán las rendijas ó uniones con timiento ,Je
hierro lo cual en realidad lo convertirá todo en
una sólida masa.

La multitud de usos á que se avlica ya en el dia
el hierro en sus diferentes modificaciones es tan
considerable que parece imposible puedan inventarse otros medios de emplearlo ; pero en este siglo
fecundo en invenciones nada hay impracticable,
y cada día vemos nuevos pruebas de la universalidad de las aplicaciones científicas. Por la ignorancia y consiguiente carencia de los medios de
fabricar el hierro en una escala consideral,Je, el uso
de este meto! se redujo al principio á objetos de
poco volumen; pero ya en el dia esta ponderosa
sustancia cede al ingenio del hombre con la misma
docilidad que si fuese blanda cera, exteudiendose
El mismo plan de que indicamos antes haberse
su uso á la fabricacion de los objetos mas volumihecho uso en la casa anteriormente descrita para
nosos y pesados. La construccion de puentes de
dar calor á las habitaciones, se ha empleado en esta
hierro, inmensas máquinas de vapor y barcos de
torre para templar el que producirían los rayos de
grnn porte, debia naturalmeute conducirnos á la
de casas y otros edificios habitables, y con efecto 1 un sol tropical sobre un edificio compuesto de
planchas de hierro de solo una pulgada de espesor,
se ha dado ya este nuevo paso en el rápido procon la única diferencia de que la doble pared integreso de las invenciones modernas. Un ingeniero
rior en lugar de ser de hierro es de pizarra: el
llamado Mr. lligaud de Bruselas, ha construido
espacio entre ambas es de una pulgada y media.
una cosa de hierro que segun la descripcion que de
En los costados de la torre hay veinte y cuatro
ella hacen los papeles parece llenar satisfactoriaTentanas de 14 pulgadas de alto por 10 de ancho,
mente su objeto. Las paredes son huecas, y en el
cubiertos con fuertes cristales empañados. Cuaudo
espacio intermedio circula una corriente continua
la torre ae halle definitivaruente fijadn, tendrá una
de aire caliente procedente de un punto céntrico
altura de noventa piés desde el suelo á la galería
en In cocina. Este aire caldeado es admitido en
las habitacion_es, dándoles una temperatura agra- , sobre cuya plataforma se elevará el fanal. Este
último es de construccion muy ingeniosa: tiene
dable que se gradua por medio de vúlvulas á prodiez piés de elevacion y encierra ocho luces rotapósito. Una casa de esta clase compuesta de diez
torias.
y siete piezas ó hal,itaciones, no es mas costosa que
El diámetro de la torre es de 18 piés en su Lnse
una de las ordinarias hecha de cal y ladrillo, al
disminuyendo gradualmente hasta la cima donde
paso que las veutajas que presenta son muy consino pasa de once piés y seis pulgadas. El peso
tferal,les. En primer lugnr será mucho mas dutotal de la fábrica es de 100 toneladas enctamente,
radera por la naturaleza del material; y sobri: to(IO
Se ha dudado de si habria necesidad de guarecerla
tiene la inestimable ventaja de poder trasladarse
de los efectos del relámpago por medio del ¡iarade una parte á otra á muy poco coste: el porte
rnyos, respecto á que la torre misma por su alturn,
desde Bru~elas á Lieja, Gante ó Amberns, no pasu forma, el material de su fabrícacion, y su ¡,osisoria de unos l!?.5 pesos: ademas la fucílidnd con
cion aislada, es en realidad un conductor ó paraque puede caldearse toda ella sin mns dispendio
rayos: siu embargo como precaucion adicional se
que un solo fuego en la cocina, segun hemos indicolocará uno de estos con su correspondiente cacado mas arriba, es tambien de mud1a importancia.
dena para en el caso de que descargase sobre ella
El peso total de la cusa es de 707 toneladas.
el Buido eléctrico.
Dndo yn el primer paso en esta nueva nplicacion
Es circunstancia digna de notarse que eata eledel hierro, era fücíl pronosticar que no tnrdnrin en
vada torre ha siclo construida sin hacer uso de
teuer imitadores, ¡,a rti culnrme:ute eu este pnis donde
andamios ele ninguna especie, cuyo dispendio, ta nto

3¡:;9
DE HISTORIA, BELLAS LETfiAS y ARTES.
t
l'brc. Se nspiller:1ro11
to donde debe fijarse definititil11\ban cnilones _de co~ ~ é:~:se cortaduras ó zanjas
nqni como en el pun
•derable .Actual) b" a sido muy cons1
·
las tápios del reCinto,.a ~ 1 como la de Alcalá,
vamente, iu ier,
re la superficie de la tierra
.
lles pnncipa es
.
en ciertas en
.
At ha Tamb1en se
mente descansa sob
te por unos puntales de
San
Gerommo
Y
oc
•
.
d
1
. d olo tempora men
.
carrera e
has de ellas, acumulandose 1as
sostem a s
to se efectuó es 10gedesempedraron
mue
apetnron las ventanas
madera. El modo en.;;ue r:teralmente unas con
J casas se par
piedras en ns
'
Todos corrían á tranioso y sencillo : um 118
la base se
h d y colchones.
Já • 118 que componen
,
con
almo
a
as
.
general
y extremado.
otras las oncfl m10 te sobre ellas una viga: esta
bajar, siendo el entus1asm0
colocó transversalmen
medio de la cual se
·
tentabo. una grua por
~•ga s~s d las demas planchas consecutivamente
iban a zan o
• completa yo. lo. se1
y colocándolas en su ugar.
obre ella la susoh"J
hizo descansar s
gunda i era
l
erncion anterior para
dicha viga, re~1tiendola:ci!s y asi sucesivamente
la tercera séne de P
do lo. armadura
basta la mas elevada ; ocupan .
ocos
compl e ta d e la torre muy corto tiempo y p

5? .

brazos.
d
tá elevada unos diez piés de la
La entra o. es .
cerrándola 1ma puerta de
superficie de _In herral,
be ror escalones de
&amp;ólioo roble a In cua se su
hi~rro.prontitud con qne esta torre. ha _sido cons•
a es verdaderamen t e extrnordrnaria; apenas
truida
'b"ó
han transcurrido dos meses de~cle qu: ~ea::c~a:.
• 1 órden para su construccion y Y
'd
aqm a.
halla enteramente conclu1 a.
tante tiempo que se
1
la cons•
El dl·spendio total, incluyendo e1 p an,
, t·ic0 ' y la ereccion
·
la trave~ia de l Atlan
trucc.100,
•
t
asará segun nos
sobre el prom?ntorio :rtforanEnnl: ~arte superior la
aseguran de,3.5,~:::;e
la cual se hallan coloO
plataforma gn eri
cuadrado de 1G piés el cual
cados los fanales es un
ta bastante sobre los
consiguiente~lente pbroy::da ó balaustrada de tres
lados. Rodea a una ar
piés de alto.

DEFENSA. y RENDICION DE :MADRID,
y MUERTE DEL MARQUES DE PBRALES,

t' .a de haber los franceses forzado el ~~ de

L
A

no ici

d .

Madrid la mayor agitac1on.

~oo:º;:::s• J:ºM;~=ie~:ªt!::era:n~:~í:: ~~::
tilla la Nueva marqu
ó den de la Junta cencurrido calmarla, y ~un por r. t ban con amortit ral romnlgaron edictos que pm
mp colores 1as d e~gracins sur.edida~.
g uados
l ISm e u
f dado por mas tiempo ocu tar as, ac bargo no ue
1d
Alterada á su
diendo prófugos de todos ~
casa de Castelar
vista la muchedumbre se ago l'º , .
'dió el
d . r taba de la confianza publica, y pi
que 1s ru
¡ que se la armase.
30 de Noviembre con gran vocer a
dili.
ti.
desde entonces con mayor
Asilo pro~e o, y t d'ó á fortificar la capital y
gencia y ahinco se a en 1
• •
u a.
as y mum&lt;'lones. •u
distribuir á sus vecinos arm d ,. d 'ble y las obras
'd
en verdad punto e,en 1 '
d:ie
::zaron levantadas atropelladam~~te, n~
q
de rande ayuda. ReduJeronse a
fueron tam~~:nte ~e las puertas exteriores, en
~::~efos:osconstruyeron baterías á barbeta que ar-

ª.

.

?ª,

:eº

• Vea.se El Instructor, tomo vm, págiaa 132,

..
8000 fusiles, chuzos y hasta armas
Repart1eronse ,
y ara guardar órden se
viejas de la armeria. d
Prado desde donde ú.
citó á todos por la tar e ad t'no , Escasearon los
d b' efinlarse es 1 •
cada uno e ia s
boa faltaron. Pedínnlos
cartucho$, Y aun para ?11utc . mas respondiendo
ntes con 10s ancia,
h
los concurre
b b' y dentro de algunos a1\forla que no los a ia, de pólvora arena, creció
., d
contrado en vez
bien oee en
lanzáronse gritos amenazadores, y
la desconfian_za,
itosa conmocion.
todo pronoellcaba estrep
. dor el marqués de
•
t ndido como reg1
Habia en e
. d los cartuchos, y contra
la formac1on e
d
1
Pera es en
ó á clamar desafora aél y su mayordomo s~ empe:ntes el ídolo de la plebe
mente. Eete marq~esdera_ 'tarla en uso~ y tra·1 lí • presum1a e imi
madr1 e a,
.
lla se trataba, y aun
adie srno con e
l
heres
. ves t'1do á su manera .con e
. .; con ense le ve1a
cás1 s1empr
ado con razon ó srn e11a
traje ele majo. Pero acus
'b'do de este obse. ·t do á .Murat y rec1 i
de haber v1si a . .
bióse el favor de los
.
b
acogimiento, cam
quios y ue~ .
Juntóse tambien para su desbárrios en OJeriza.
d
antigua manceba á
,
l • y zelos e una
dicha a ira
. d . do Tenia el marques
quien por otra babia eJa ..gas entre las mugeres
t bre escoger sus ami
1
vor cos um
senfadadas del vulgo, y era a
mas hermosas Y de
•cero Para vengar
·
h..1 de un cam1 solo
abandonada Jª
dió pábulo al
taba u1trage, n 0
esta lo que repu
é
tor de los cartuchos de
cuento ele ser el roarq~ s ~u ntó haber él mismo
•
e tamb1en mve
arena, amo qu
1 entrega de la puerta
pactado con los !ranceses a ntre el bajo pueblo
de Toledo. Sabido ~s que e
ue es infundado
nada, baila tanto séquito como lo q
or faciliilad
•rd
y en este caso con may
. .'
y absu o.
.
creia depos1tana
88
saliendo de la boca de ~u1e°vivia este en la calle
de los secretos del ?11ª~e:· 1 bárrio del Avapies
de la Magdalena, rnme ia a a
sus vecinos se
(de todos el mas desasO!egado ), y .
l d eño
l llanaron cosieron a u
agolparon á la casa,
tera le arrasd
esto sobre una es
tí puñala as, y pu
T l fue el desastrado fin del
traron por las calles.
a .
. ocente de la ce, d p
)es victima 10
marques e era '
ue ni era general,
gueclad y furor pop~lar, pero q·do mirado como
.
1 ni anciano,
m• habm nunca s1

f

ª"

'

�:mo

EL INSTRUCTOR, O REPEflTORfO

h•rn1bre respetable segun lo afirma cierto histofirmes, y sobre todo en IR calle de Alcaltí en donde
riador inglés, cmpeiiado en desdorar y ermegrecer
fué muerto el general francés Bru)cre. C11stl'l~r
lns co~as de España. La conmocion no fue mas 11 en tanto respondió á la segunda intiruacion pidiendo
allá: personas de ir.flujo y otros cuidados la soseuna suspension de armas durante el dia 3 pa,11
gnron.
consultar á Ju &lt;lemas autoridades y ver las disEn la mañana &lt;le) 2 aparecieron sobre las alturas
posiciones del pueblo, 8in lo cual nada podía resoldel norte de Madrid las divisiones de dragones de
ver definitivamente. Eran lns doce de la mañana
los generales La Tour .1\Iaubourg y La Houssaie:
cuando llegó esta respue,ta ni cuartel general franantes solo se habian columbrado partidas sueltas
cés, é invadido ya el Retiro desistió Napoleon de
de caballería. A las doce Napoleon mismo llegó á
proseguir en el ataque, prefirieuclo á sus contirtChamnrtin y se alojó en la casa de campo del duque
gencias el medio mas suave y seguro de una radel Infantado. Anh·ersario aquel dia de In batalla
pitulacion. Pero para conteguirla mandó al de
de Austerlitz y de su coronacion, se lisonjeaba sería
Neufchatel que diese á C11stelar una réplica nmenataml,ien el de su eutrada en Madrid. Pero Je enzadora diciendo: "Inmensa artillería está. prepagañaron sus esperanzas, pues á pesar de haber intirada contra la villa, minadores se disponen para
mado dos veces la rendicion se mantuvieron firmes
volar sus principales edificios ... las columnns ocusus defen~ores.
pan la entrada de las avenidas ... mas el empeAmaneció el 3 cubierto de niebla, la cual disirador siempre generoso en el curoo de sus vicpúndose ¡xrco á poeo, aclaró el dia á las nue,,e de
torias, suspe11de el ataque hasta las dos. ::Se conla maÍJana, y apareció bellbimo y despejado. Nacederá á In villa de Madrid proteccion y ~egu..poleon preparado el ataque, dirigió su especial roridad para los habitantes pacíficos, para el culto
nato á apoderarse del Retiro, llamando al propio
y sus ministros, en fin olvido ele lo pasado. Enartiempo la ateneion por las puertas del Conde-duque
bólese bandera blanca antes de las dos, y envíen!IC
y Fuencarral, hasta la de Recoletos y Alcalá, y
comisionados para tratar.''
colocándose él en persona cerca de la fuente CasLa junta establecida en correos mandó cesar el
tellana. Mas barriendo aquella cañada y cerros J fuego, y enrió al cuartel general francés ú. Don
inmediatos una bateria situada en lo alto de la
Tomás de Morla y á Don Bernardo Iriarte. A,oescuela de la veterinaria, cayeron algunas tiros J cáronse estos con el principe de Neufchatel quien
junto al emperador, que diciendo, elianw, muy
los presentó á Napoleon: vista que atemorizó ,
cerca, se alejó lo suficiente para librane del riesgo. j Morla, hombre de corazon pusilánime, aunque de
Gobernaba dicha batería un oficial de Mn1bre
fiera y africana figura. Napoleon le recibió ásVasallo, y con tal acierto que contnvo á la~olumna
peramente. Echóle en cara su proceder contra los
enemiga que quería meterse por la puerta de Reprisioneros franceses de Bailfn, sus contestaciones
coletos para coger por la espalda la de Alcalá.
con Dupont, hasta le recordó su conducta en la
Los ataques de las otras puertas no fueron por lo
guerra de 1703 en el Rosellon. Por último díjole:
general sino simulados, ó no hubo sino ligeras es"vaya usted á Madrid, doy de tiempo para que se
caramuzas, señalándose en la de los Pozos una
me responda de aqui á las seis de la maiíana. Y
cuadrilla de cazadores que se había apostado en
no vuelva usted sino para decirme que el pueblo se
las casas de Bringas alli contiguas. Tambien hubo
ha sometido. De otro modo usted y sus tro1&gt;as
entre la del Conde-duque y Fuencarral vivo ti- serán pasados por las armas."
roteo, en los que fue herido en el pie de una bala
Demudado volvFi á Madrid el general Morla, y
al general Mai~on. Mas el Retiro, cuya eminencia
embarazosamente dió cuenta á la junta de su codominando á Madrid es llave de la posicion, fue el
m!sion. Tuvo que prestarle ayuda su compañero
verdadero y principal punto atacado. Los fran. l/ Ir1arte, mas sereno aunque anciano y no militar.
ceses ya en tiempo de Murat hal,ian reconocido su 11 Hubo disenso entre los vocales : prevaleció la
importancia. Los generales espoñoles, fuese des- 1 opinion de la entrega. El marqués de Castelar no
cuido ó fatal acaso, no se habian esmerado en forqueriendo ser testigo de ella partió por la noche,
tificarle.
11 con la poca tropa que había, camino de ExtreTreinta piezas de artilleria dirigidos por el gene/ madura. Tambien y antes el vizconde de Gante
ral St!narmont rompieron el fuego contra la tápia
/ que mandaba la puerta de Segovia salió $Ureptioriental. Sua defensores que no eran sino paisanos,
ciamente del lado del Escorial en busca de Sanjuany un cuerpo recien levantarlo á expensas de y Heredia.
Don Francisco Mazarredo, resistieron con sere.A las seis de la mafiana del 4 Dou •romás de
nidad, hasta que lot fuegos enemigo, abrieron UD
.Morla y el gohernador Don Fernando de la Vera
ancho boqueroo por donde entraron s11s tiradores
y Pantoja pa..llllron al cuartel general enemigo con
y la divi&amp;ion del general Villatte. Entonces los
la minuta de la capitulacion. Napoleon la aprol,6
nuestros decayendo de ánimo fueron ahuyentados,
en todas sus partes con cortísima variacion, si bien,
y !oft franceses derramándoae con celeridad por
se contenian en ella arc1culos que no hul,ieran
el Prado, obligaron á los comandante&amp; de las
debido entrar en un convenio puramente militar.
puertas de Recoletos, Alcalá y Atocha á repleEl general Belliard despues de las diez del mismo
garse á las cortaduras de sns respectivas é inmedin entró en Madrjd y tomó sin obstáculo posesion
diatas calles.
de los puntos principales. Solo en el nuevo cuarLa pérdida del Retiro no causó en la poblacion
tel de guardias de Corps se recogieron algunos
desaliento. En todqa los puntos se mantuvieron
con ánimo de defenderse, y fue menester tiempo

DE IIISTOHlA, BELLAS L~l'llAS y AltTES.
y la presencia del Corregidor para que se rin-

di~-~n. cioso quedó Maclritl dcspues de la entrego,
~n~:a Morla se abrigal,a en el pecho de lo$. hayti·tantes
c
od'ro reconcentrado· Tacháronle de tra1&lt;lor,
1
d
i
6
á onsc en idea cou verle pasnr n han o
d al
Y con rm r
.
Solo hubo de su parte falta e T or y
ednehm
igo.so proceder· Murió oííos adelante ciego,
es .onro
lleno de pesares, aborrecido de todos.

Consiguióse con la defensa de Madrid, si no del
!&gt;s probar á
tener al ejército francés, por o meo
d ·r
Europa que á viva fuerza y no de grado de a ini '~
á Napoleon y á. su hermano. Respecto de lo cua
oportuna aunque familiarmente decía Mr. d~ Pra~t
capellan mayor del emperador, primer? ob1s~o ~:
··
P 01uers,
y despues arzobi•"')
- de Mahm1.a, •,q
José habia sido echado d? Mn&lt;lrid á puntapie, y
1¡ recibido á cañonazos.•"

LA MO~J .\ ALFERC7..

1

1

ni
no poseyo, t odo el heroísmo de los primeros,
.,
h toda
d
la
criminalidad
de
los
últimos,
reumo
m~c
as e
'p1'taron
al
nuevo
mundo
en
poa
de
la
glorra
de
1&gt;rec1
d
b
.
stanc1·as, ademas de otrns -espec111les
sus circun
· á su
d
Cristobal Colon, loa unos fueron gran, es y su •
7 _ •tony·a Alfiere:: Dona Catalina
f
persona,
ue
..ui
,.
'
•
¡ e
limes como Hernan Cortés, que a~canzo con novecientos hombres la gloriosa conquista del P?deroso j EralU() cuyo extraordinario carácter y singu ares
aven tur,as, ofrecen un asombroso .contraste con su
imperio mejicano i ó como Balboa, d~acubr~d?r del
sexo
su ednrl y su primera educac1on.
mar del S ur, O, como Alonso de Erc1lla asistiendo
U~a
mujer que se disfraza de hombre, y pasa
11
á las victorias de Arauco, y escribiendo sobre ~ as
b
u~camente
de!lde el apacible retiro de un claustro
su ce1ebrado Poema., ó como .Fray
. Bartolomed de
a;
ruido
de
las
ciudades y al tumulto de las bat~llns i
le.s Casas, ángel tutelar de los rnd101 y su.escu o y
que
se
muestra
tan ardiente, animoso, y tan rnbuconsuelo en la adversidad· Hubo tamb1en
·d otros,
mana
como
los
mas e~forzados campeones i y que
os nombres fuera razon entregar al olv1 o, que
en medio de una vida tan horrorosa y de lances
::s bien que eomo hombres, aparecieron en aquella
1 los mas apurados sabe conservar intacto su secreto
tierra virgen, como mónstruos sediento, de sa~gre
de riquezas, traidores implacables, vengat1_vos, y la mas austera continencia. Tal es en ~l?bo el
sin ular pel'sonoje que hoy nos toca ~escr1~1r, ~ayexcepcione
. 8 deshonrosas
. en fin de nuestra patria, y
cie~do un ligero extracto de su curiosa historia,
oprobio de la humanidad.
. b'
publicada hace pocos años en Paris por una comUno de estos singulares aventureros, que s1 ien
ENTRB

la muchedumbre de españoles osados q~e se

1

- po r el Conde de Toreno.
• Historia del levantamiento, guerra Yrevoluc1on de Espana,
3 A

To111. VIII.

�EL INSTRUCTOH, O REPERTORIO
¡,atriota de dicha heroina, y tan enriquecida de 1/ deseparicion de su hija, y manifestó las dili¡;cm·ins
documentos fehacientes, notas, y obsnvaciones
que hacia en su busca, lo cual oido por Catalina,
crítica~, que fuera injusticia el dudar un momento I acudió de nuevo á la fuga y se dirigió con un
1le su autenticidad.
arriero á Bilbao, "y ajustándome con él, continun,
La l\Ionja Alferez con todas sus desastrosas
partimos á la mañana sin saber yo que hacer ni á
aventuras fué, pues, un ser positivo, y harto cono- donde ir, sino dejarme llevar del vieoto como una
cido en su tiempo, en América, y en España, ha- pluma."
ciendo de ella mencion todos los historiadores, 1/
En Bilbao hirió de una pedrada á un muchacho
entre ellos el maestro Gil Gonznlez Dávila que que se burlaba de ella, pasó un mes en la caree),
afirma Jrnberla visto y tratado en l\Iadrid; y otros despues se dirigió á Estella, donde sirl'ió ú un cavarios hasta el Sr. Sabnu en la continuacion del
bollero de Santiago, y por un arrojo singular tuvo
Mariana; consta que á su regreso de América fué valor de volver á San Sebastian donde oyó en la
presentada al rey de quien á consulta del consejo iglesia de su convento la misma misa que su madre
de Indias obtuvo una pension; y existe en fin su 11 y hermanas; trasladándose desde allí á Pasages se
ntrato de edad rle 62 aiios pintado en Sevilla por ¡¡• embarcó para San Lucar y desde allí en h1 Botilla
el célebre Pncheco, y de que es traslado el que
ele D. Luis Fajardo dió la vela para lns ludias en
ofrecemos á nuestros lectores. Por último In fama
calidad de grumete en un galeon ni mando de un
de esta mujer singular fué tal en su tiempo, que el tio suyo.
célebre poeta J unn Perez de Montalrnn escribió
De$pucs de haber combatido en la Punta de
con el nrgnmento de su vida una comedia famosa,
Araya á los holandeses, llegó á Cartngena de Indias
que se ha hecho raro, pero que ha cuidado de reim- / y al Nombre de Dios, hasta que habiendo subspriinir el celoso publicador y comentador de esta
traido á su tio el capitnn quinientos ¡,esos, se escapó
historia.
1 con ellos y pudo encontrar un ventajoso acomodo
No puede por lo tanto ponerse en duela la auten- ' con un rico mercader llamado Juan de Urquiza,
ticidad de esta curiosa relacion escrita por la 11 durante cuyo servicio y hallándose en la villa de
misma interesada antes de su último viaje á las
Sana la sucedió una aventura que clió desde luego
Américos; en ella la Monja Alferez parece no á conocer su carácter violento, y la condujo á ln
haber cuidado mns que de consignnr hecho~, desa-1 vida soldadesca que no abandonó ya mas. Escutcndiendo el estilo, que ~in embargo no deja de chemos la narracion de esta nYentura.
tener su regularidad, y ofrece el singular contraste
"Estábnme yo un dia de fiesta en la comedia,
el~ hablar una mujer, en el géne~o masculino; /¡' en mi asiento que hnbia tomado, y sin mns atenaunque ú veces se In suele oh-idnr y se expresa en
cion, un fuluno Heyes, vino y me puso otro tan desu verdadero carácter fomrnil. Presentaremos nilante y tan arrimado, que me impedía la vista.
gunos párrafos para prueba de este !!!tilo.
Pedíle que lo apartase un poco, respondió desa" Nací yo JJ1.11ia Catalina de Era11$0, en la villa / bridnmente, y yo á él; y díjome que me fuese tle
de San Sebastian de Guipúzcoa en el año de lo851
allí, que me cortaria la cara. Yo me hallé sin mas
hija del capitan D. i\Iiguel di• Erauso, y de Doña armas que una daga, salíme de allá con senti?llarín Percz de Galarrnga y Arce, 11aturales y vemiento; entendido por unos amigos me siguieron
cinos de dicha villa. Criáronme mis padres en su y sosegaron. El lunes por la waíiana siguiente
casa con otros mis hermanos hasta tener cuatro estando yo en mi tienda vendiendo, pasó por la
aíios. En 1589 me entraron en el convento de
puerta el Reye~, y volvió á pasar. Yo reparé en
Sun Sebnstian el antiguo de dicha villa, que es de ello, cerré mi tiendo, tomé un cuchillo, fuíme á un
monjas Dominicas con mi tia Doiia Ursula de Unza
barbero, y hícelo nmolor y picar el filo como sierra;
y Sarasti, prima hermana de mi madre, priora de
púseme mi espada que fue la primera que ceíií;
aquel convento, donde me crié hasta tener quince vide á .Reyes delante de la iglesia paseando con
años y entonces se trató de mi profesion."
otro, fu!me á él por detras, y dijele: '¡ ah señor
Continua nuestra novicia diciendo que pocos Reyes!' volvió él y dijo '¿ Que quiere?' Dije
dias antes de su profesion tuvo unn riña con una yo; esta es la cara que se corta, y doile con el cumonja llamada Doña Catalina de Aliri, y habiendo chillo un refilon de que le dieron diez puntos: él
sido maltratada por esta fue tal su indignacion, acudió con las monos á su herida, su amigo sacó la
que la noche del 18 de marzo de 1600 hnllúndose espada y vínose á mí; yo á él con la mia; tiráen el coro fingió una indisposicion y se retiró esca- monos los dos, y yo le entré un11 punta por el lado
pándose del convento y saliéndose á la calle que izquierdo que lo pasó, y cayó. Yo al punto me
no babia visto en su vida. Internóse en seguida entré en la iglesia que estaba allí. Al punto entró
en los bosques, y acomodando ~us ropages al traje el corregidor Don ..Uendo de Quiñones, del hábito
nronil se dirigió á la aventura hasta llegar á Vi- de Alcántara, y me sacó arrastrando, y me llevó á
toria en medio de muchos trabajos. En esta ciu- In cárcel, la primera que tuve, y me echó grillos, y
dad se colocó al servicio de un catedrático D. Fran- metió en un cepo."

I

cisco Cerraltn, que pretendió enseiíarla Iatin con
algun rigor, por lo cual se escapó á Valladolid
donde entró bajo el nombre de Francisco Loyola
'1!! pnge del secretario del rey D. Juan de Idiaquez.
Un dia el padre de Catalina, D. Miguel de Erauso
fino á visitar á D. J unn, y se lamentó con ¿¡ de In

Catalina se vió libre de esta prision por la diligencia del obispo que la hizo devolverá la iglesia,
de donde babia sido arrancada con violencia del
asilo sagrado, y por el dinero de su amo, al cual
sin embargo se vió obligada á abandonar, huyendo
de las per,ecuciones amoroEas de cierta dama que

DE HISTOHIA, BELJ..\$ LETHAS y ART ER
~~ -

~G~
..

.
. .
vino tí. matar á un portugués, por lo cual se vio
se enamoró de Catalina. l\1nrchosc, P'.'e~, u 1 rucondenada á muerte, llegando ni caso de ser conjillo en donde un nuevo duelo con el d1ch? _R~y~s \ lucida al patíbulo, donde mostró una feroz eny su amigo, á quien esta vez mató, la obh~o u d'.~ereza y de que se sah-ó milagrosamente por una
ri irse á Lima; y en esta ciudad ~e puso a oerv1r
liz c~ml,inncion.
á. ~n mercader que hubo de desped1rla por ltaberla \\ fe Seria prolijo el relatar uno por uno otros m~t~
sorprendido enamorando á su liija, con 1_~ cu¡°1 ~n- 1\ chos !unces igualmento desastroso~, en qne ,e v1:1
&amp;nda de ser\'ir sentó plaza en In compnm¡° &lt;e ffn- '\ comprometida por desafios y quimeras, ln•L!mzolo Rodriguez, y bajo el nombre de A ons~ rnz
siones uc sufrió en la Pnz, en el Cuzco y en 1~1a
llamirez de Guzmnn partió para _In Concep~oi° d~
donde iuvo ocnsion de asistir á unn célebre acc1on
Cltile. En esta ciudad encon!ro en casa e go 1 contra los holandeses que bloqueaban el puerto,
d or IÍ su hermano Don :Miguel ,Je Erauso, e I
b
d mos doiar de contar uno de aquello~
erna
d C t
la hizo
Pero no po e
,
·a "'
cual despues supo la patria e a a ma, , 11
t ºbles lances en que manifestó su nrrognnci. , .
d
e
y
aceren
de
e
n
erri
muchas preguntas so b re su pn r '
temcrida1J.
.
•·
.
misma sin llegar á conocerla; y tomúndola po~ su
"Eutréme un dia en cn,a ele un anugo a tgnr.
eohlndo In tuvo en su compaíiía cerca de tres auos, , entámonos dos amigos i fué corriendo el Juego;
e hnbl·endo concebido celos de ella por su- l s . •
h t
as a qu
d ºd"
arrimose 11. m1· el nuevo Cid que era un hombre
•
oner ue galanteaba á su querid11, la esp1 JO y
r no belloso, muy alto, que con In p~cse~~lll es~nvió nÍ puentecito de Paycaby, extredmn/ro:t~~a
;~ºn:ab~ y llamábanle el Cid. Prosegu1_ ~1- ;ucgo,
del pais conquistado, en cuyo punto ca. a _111 11 ia
ané una mano y entró la mano en m1 mer~ y
ue sostener nuevas refriegas con lo~ md10s. En . =acóme unos reales de á ocho y fuese. Dll alh á
~no ele estos encuentros, viendo Catnl~na arrebat~~ / poco voh-ió á entrar i volvió á entrar la n~~no {
IÍ. los indios In bandera de su companín_, se prec1
. otro ¡,uñado y púsoscme &lt;letras i provrne
pitó denodadamente sobre ellos i y hac1~ndo pro- l :1:;a. proseauí el juego; ,·ohióme á entrar 1
tligios de valor, y á costa de muchas heridas, conrr ano. al din:ro: sentíle venir, y con 111 daga~~si uió matar por su mano al cacique, y recuperar
,.~•le In mono sobre la mesa. Lev11utém_e, saque a
lag bandera que le fue concedida con el. grado de
e• ,ada sacáronb los presentes, ncud1er~~ otros
alferez en la compañia de Gregorio R~dr1guez.
a~\i os' del Cid, apretáronme mucho, y d1eronme
á la monJa Alferez. en tresghem
. l as; sa¡·1 á la calle
y tuve ventura, que
:r-;~0 nos es pos1ºble ,seauir
o
•
.
0
1
todas sus compañas y correrías durante_ os t;c
sino me hacen pedazos; salió el primero tras m1 .e1
aííos siguientes: hasta decir que se hall~ en : a~
Cid. tiréle una estocada; e,taba armado c~mo un
tallo de Puren, donde á falta ,de su catta; omo
reloj: salieron otros y fuéronme o pre!~~ ~
el mando de la compafiía, y no fue nom _ra a par~
Lle nodo cerca de San Francisco me io e
i~
t
ªdo ¡,or haber hecho al1orcar a un gele
gd tras con la da.,.a una puñaloda que me paso
O
es
e gr
· ionero
pore•palda
e
· parte
indio
que el gobernadorqueriaconserrnrpm
. .
In
por el Indo izquierdo d e port e ad
. ·,
De vuelta ó. la Concepcion y entregada (i_ la ociosa otr; me entró un palmo de espada por el la o i:i:vida de guarnicion, tuvo en una casa ele ;uego una
quierclo V caí ·en tierra echando un mar ele ~angr;:
.
d ue resultó matar á uuo de sus cama- unos
otros se fueron; yo me enn e
!1ditor de la cban~iller!a q~e ~tr~:
~:: a:ssti:s de iJuerte y vide a~ Cid_ á ¡~ I~~e_rt\~~
redu:irla á prision, que pudo ey1tar con e ns1 o
la ialcsia, fuíme í1 él y él se v_m_o o m1 1c1tenca1la.
o
• vives·
• ,? "
Tirome una es o t
una iglesia
~
"• Perro
todavm
p d ~Jcrun tiempo vino á buscar al al erez su
t
téÍn con la daga, y tiréle otro co_n ta1 suer e,
. :saD~n luan de Silva, para proponerle ser pay ap:: lo entré por In boca del es~ourngo atra:
adn~1º0d un desafio que iba á tener aquella n_oche
que_ dolo y cayó pidiendo coufes1on: yo c1t1
rmo e
.
R . d 1 hábito de Santiago.
vesnn
,
D n Francisco de OJRS e
•
tambien ...... "
con .º
,
ueriendo defender los padnnos
D
de haber sanado milagros11mente de sus
Catalina acepto, y q
.
• t mente de que
espues
. d .
1 C izro
1 .. d se acometieron mu un
'
h idas Catnliun se vió obligodn u CJnr. e i
'
á su~~
muerto el de Don Francisco, que
etruvo q' ue sostener en el puente de Apurimac y en
resulto ier1 o y
1
. hermano de Cay
b d su temedesgraciadamente ern e propio
Gunncnvélico otras nuerns prue as e
~ el capitnn :\1"
. d con t ra 1'05 oficiales de J·usticia destacados
tulina,
" igue1 ele Erauso.
se hnbia
r1da
.
ºb en:
Escopada en fin del c&lt;1nvento en que .
d l
•
·on hasta que pudo consegmr nm ar u.
'
1
1 da per•ecuc1on e
su per,ccuc1 ,
f · do huyendo a nen ora
·
¡
Gunmanga.
d
J
re
partió para el Tucuman, oiguiendo da
En esta ciudad fue donde tuvo lugar e1 Cesen
go d"ller~ d'e los Andes áspera y elevado, Y_ pasan o
d"
. drama que representaba ata ina
cor J ·•
•
u relnc1on llena
del extrnor mario
. d . mprc
en ella tan inauditos traba;os que s
d . fi
desde su salida del convento. Perseg~1 a sic .
• e1 nom b re del Alferez Alonso D1az Ram1rez
de asombro al lector; h ns t ª que de•pue•
· d • 1e ..ID al- UOJO
0
·t88 aventuras Jleaó
al Potosi, don e vo vio
d G man· por la justicia del Cuzco, que por
ni . .
e uz t ' hnbia eudado requi-1
· ·tor1as
·
en su
Tt r . formó parte d e d"n •ersas ex1ie~~:~::~s:~~t:a ios indEion~, :nc~~ea: t!s~~n~J:t~J:: ~:~:: p:: e~eterminaba á e.;capur uue~amentc,
1
su mdomable ralor.
.
en cierta san- cuando vino ó. ocurrirla otro de sus en~Jo~o~ enhalló pooteriormeute complicada
lt' su pricueutros que hubo de ser por entonce~ el ultimo. t
de que
o
""ali'
_rn
grieota r111a d e d os señora•
. ., 11
ºbleresu
suplicio
del
~ un dia (1 boca de noche y1 á breve
1
1 •o
,ion i y habiendo sufrido e wrn
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nicre mi des,.,racia que topó con 'os a gu:1~1 e. :
tormento, nada. •in em?argo confe~~,e~º:tr:
~:-~gúntanme : que gente? y rc-pontlo, armgos :.
¡111 lo obtener su at.soluc1on. De u
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EL INSTil.UCTon,

pídenme el nombre, y digo, el Jinblo, que no Jel,i
decir: vánme ó. echnr mano; saco la espnda y ,
ármase un gran ruido: ellos &lt;lnu voces, diciendo,
favor ó. la justicia: va acudiendo gente; sale el
corregidor que estaba en casa del obispo: avánzanme mns ministros: hállome afligido y disparo
una pistola y derribo á uno: crece mas el empeño :
hállome al lado aquel vizcaíno mi amigo y otros
paisanos con él: daba voces el corregidor que me
matasen : sonaron muchos traquidos de ambas
partes: salió el obispo con cuatro hacha~, y entróse por medio: encaminólo hácia mi el secretorio Juan Bautista de Artiaga: llegó y díjome:
Señor Alferez deme las armas: dije, Señor aqui
Jiay muchos contrarios: dijo, démelas, que seguro
está conmigo, y le doy palabra de sacarle á salvo
aunque me cueste cuanto soy : dije, Señor Ilustrísimo, en estando en 1a iglesia besaré los pies de
V. S. Ilustrísima. En esto me acometen cuatro
esclavos del corregidor, y me aprietan tirándome
ferozmente sin respeto á la presencia de su IlustrÍ$i ma, de modo que defendiéndome hube de entrar
la mano y derribar á uno: acudióme el secretario
del Señor obispo con espada y broquel con otros de
la familia, ciando muchas , 1oces, ponderando el
desacato en presencia de su Ilustrísima, y cesó
algo la puja. .Asióme su Ilustrísima por el brazo,
quitóme las armas, y poniéndome á su lado me
llevó consigo, y entróme en su casa. ; hízome luego
curar una pequeña herida que llevaba y mandóme
dar de cenar y recoger cerrándome con llave que
se llevó."
" A la mafia.na como ii las diez, su Ilustrísima
me hizo llevar ó. su presencia y me preguntó quién
era y de donde, hijo de quien, y todo el cul'!lo de
mi vida, y causas y caminos por donde vine á
parar allí; y fue en esto desmenuzando tanto, y
mezclando buenos consejos, y los riesgos de la vida,
y espantos de la muerte, y contingencias de ella, y
el asombro de la otra sino me cogia bien apercibido,
procurándome sosegar y reducir á aquietarme, y
arrodillarme á Dios, que yo me puse tamañito; y
descúbrome viendo tan santo varon, y pareciendo
estar yo en la presencia de Dios, y dígole: Señor,
todo esto que he referido á V. S. I. no es así: la
verdad es esta: que soy mujer: que naci en tal
parte, l1ija de fulano y sotana: que me entraron
de tal edad en tal convento con fulana mi tia:
que allí me crié: que tomé el hábito: que tuve
noviciado: que estando para profesar, por tal ocasion me sali : que me fui á tal parte, me desnudé,
me ,·estí, me corté el cabello: partí aquí y acullá,
me embarqué, aporté, traginé, maté, herí, maleé,
correteé, hasta venir á parar en lo presente y á los
pies de su SeoO!'Ía Ilustrísima."
Aquí se termina propiamente la existencia dramática de la Monja Alferez que desde aquel momento no fue conocida por otro nombre. El obispo
de Guamangn que era entonces Fr. Augustin de
Carvojal (porque todos los personages se hallan
exactamente nombrados en esta historia), la hizo
entrar en el convento de Santa Clara despues de
lllllierse asegurado de In verdad de su confesion,
haciéucola reconocer por matronas que declararon

o

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS y AR'rES,
REPERTORIO

bajo juramento: "ser mujer y haberla hallado in•
tacta como el din de su nacimiento."
Cinco meses despues á la muerte de este prelado,
Catalina fue enviada á llamfl.r por el arzobispo de
Lima, donde su presencia escitó une. general curiosidad. Entró en el convento de la Santísima
Trinidad donde permaneció dos años y medio,
hasta que habiendo venido de España los docu•
mentos que acreditaban que no hahia llegado á
profesar, resolvió dejar el convento y embarcarse
para su patria. Llegada á Cadiz volvió á tomar
&amp;u uniforme de Alferez, pasó á Sevilla y vino á
Madrid en 1625, donde fue presentada al Rey y
obtuvo la pension que hemos dicho arriba. Pero
dominada por su carácter aventurero partió á Barcelona, y se embarcó para Génova, visitando á
ltoma y Nápoles, en cuyo punto termina bruscamente su relacion en el mes de julio de 1626 ; pero
se sabe que regresó á España y que despues pasó
de nuevo á Méjico donde se cree que murió, aunque
no se sabe la fecha.
La historia de esta mujer singular que ocnpn un
tomo abultado, contado por ella con un aire de
verdad que interesa, y acreditada con infinidad de
irrecusables documentos, es curiosa por mas de una
razon. Cuando se considera su nacimiento, su
educacion primera, 1us inauditas aventuras, el vigor
de su temperamento, la ferocidad de sus costumbres
y hasta la misma c~tidad guardada escrupulosamente en medio de tales excesos, no puede el lector
menos de convenir en que la .iJfonja Alferez fue
una de las mas estraíias aberraciones de la especie
humana.

•

LA CATEDRAL DE REil'!IS.
LA. OATED&amp;A.L DE REUS:S,

L.t celebridad que tiene la catedral de Reims no
@olamente proviene de la consngracion de los monarcas franceses que tantas veces se ha verificado
en ella, sino tamliien de su canícter arquitectónico
y de la riqueza de sus adornos.
En el sitio que ocupo. hubo otros dos templos
mucho menog capaces y bellos, el último de los
cuales estaba flanqueado de torres y lleno de almenas como una ciudadela. El incendio que devoró en 1210 una parte de la ciudad de Reims
destruyó tambien su catedral, y dos años despues
emprendió su reconstruccion el famoso arquitecto
Roberto de Coucy. Treinte años se gastaron en
esta obra, y Roberto puso la iglesia en el estado
en que se encuentra actualmente, á excepcion de
ciertas mudanzas hechas en el crucero y de algunos
pormenores que se suprimieron cuando se consagró
Carlos X.
Este templo, cuyo frontis recuerda el de Nuestra
Señora de París, tiene cerca rle 440 piés de largo,
03 de ancho y 2ó0 de alto desde el suelo de la
iglesia hasta la punta de las torres. El crucero
tiene 150 piés y algunas pulgadas de ancho.
La portada consta de tres arco~, siendo el mas
nito y ancho el de en medio, y de otros dos llenos

•

•

la iglesia está cubierta enteraesca1ones. Toda
Se
ha
seguido
en
ella
el
sistema
pide
plomo
y la armadura colosal de este
de fi guraS.
. . 1
de
t
mene
,
e un
.d I La abertura del arco prmcipa es
edificio
se
cree
que
es de castano; ~unqu
rami a•
tá
1
- .,
u.tos arcos están llenos de es tuas, as
célebre naturalista asegura que no es smo de _e~:
pies. Do
•
l
.
rimeras de las cuales que empiezan por e ?av1cina bellotera, cuya carne s~ parece °:'ucho a
p
t' en 7 piés y medio de altura, contemendo
del castafio. Igual observac1~n es_ aplicable á _la
mento 1en
d t
, portada mas de 530 estátuas de to os ade Francia.
l
mayor parte de las antiguas JO'lesias
o
toda a
.
•
t la
El arco de la izquierda represen a
E medio del crucero hay un reloj de dos toques,
ma fios.
. .
·
1 y
. . 1 de la derecha el J uic10 umversa ,
n ara las horas y el otro para las medias l'.9ras:
8 ~
P llSIOn , e
l del medio la coronacion de Nuestra enora.
ulnon~mero toca la música de los difere·nte himnos
e p
d1 ~
~ntre las torres mas altas que la ro@a, está re.pre;
de la iglesia en las diversas épocas e ano.
s~ntado el bautismo de Clodoveo, y mas aba.Jo e
A la extremidad del techo opuesto ~- las torres
combate de David con Goliat. Sobre la pu_e~ta
hay un campanario de casi seaenta pies de alto,
de la entrada se ve un milagro de S. Re.m1g10,
sobre cuya aguja está colocado un ángel de lat~n
resucitando á uno que habia legado sus bienes á
dorado de 6 piés. Al derredor del campanano
la iglesia, y cuyos herederos disputab~n la _do~a; hay ocho estátuas jigantescas que representan per.
l muerto se levanta á dar testimonio e
sonas condenadas al último suplicio, Y á. lo q~e
C!On j e
se cree aluden á la rebelion y castigo de l~s habihecho.
· d bonete
Las torres rematan en una especie e
tantes de Reims contra el obispa Gervasi~ en el
a mas baia de ellas encierra la famosa
. l XI Una de las figuras presenta senales de
cuadra do. L
"
•
d 1·b
s1g
o
.
.
d
·lota que pesa 23 millares e i ras,
7
haber
sufrido la marca ; otra saca dmero e un
e
campana a
•
•
1
En
cuva armonía no tiene d1sonanc10. a gun~.
bolsillo, y otras, atravesadas P?r diferentes partes,
!1 afio ele 179!3 fué respetada por la revoluc1on.'&gt;
tienen en sus manos listas de impuestos, cauda al
Se sube á estas torres por una esc11lera de .80

ª"

�3(1(¡

EL INSTílUCTOH, O REPEHTOH!O

J&gt;nrecer de su desgracio. En el coro de la catedral
h ol,ia en un tiempo otras figuras semejantes en
camisa.
En In bó'l'cda de unn de las dos puertas que se
ve á la parte lateral izquierda, hay gran número
de figuras pequeños de pecadores y demonios que
se l'Stan burlando del martirio de S. Nicnsio y los
milagros de S. Remigio. Entre los demonios
haLia algunos en actitudes indecente~, que los
canónigos mandaron mutilar poco nntes de In revolucioo.
Se comunica In luz ñ In catedral 1&gt;or unn multitud de ventanas, la mayor parte de cuyos ·vidrios
eston pintados, y por cuatro rosas ó ,entnnns redondas. Nodn puede compararse en magnificencia
á In rosn de la portada, á la de lo galería envid_riadn que está bojo de PIia y á In rosa menor,
situada en In honda abertura practicada bajo de
la ']lle ncabnmos de hnblnr.
La reunion de estos vidrios produce un efecto
admirable, particularmente cuando colocándose en
el centro de la nove se contempla el conjunto de
ellos en el momento de poncr~e el sol.
El órgano es unn ohrn maestra: tiene tres hileras de cañones de :18 piés de altura, y 2J rl'jistros: antiguamente contaba 12 fuelles.
El pueblo de Ileims asegura que el cubo de In
¡,iln bautismal sirvió en un tiempo parn el bnuti8mo
de Clodoveo.
En tiempo de In revolucion se vió amenazada
estn cntcdrnl ele una ruina compll'tn. Se ibn á po11crln en venta en Cbulon~, cuando un ·rncino de
Reims propuso que EC e~tableciern en ella un Club
'l'epublicano. Adoptó~e la. idea, y snlvó este ma&lt;r'6
o
ni co monumento que los vnndolos hubieran acaso
demolido para veuder los materiales, ó que á lo
menos hubieran destrozado.
Napoleon aplicó considerables cantidades pnra
r eparar In catedral ele Rcims; la restaurncion siguió este ejemplo, y cuando se trató tl'e la consagracion de Carlos X se hicieron algunos mudanzas
en ella. Se temió que algunos de las muchas
estátuns que ndurnnban lus paredes podrían caer
cuando se di. parase In nrtillerin y se volteasen lns
campana~, y se las quitó. Se Llanqueó lo interior
de la iglesia, y se pintó el techo de nzul con lises
de oro, como solia hacerse en las iglesias de fundacion renl. El blni;queo tenia por objeto el
achicar en apariencia el templo acercando mas
entre sí las paredes; en cuanto al techo, pintado
ele azul ya se deja conocer el mol efecto que
h aría.
El claustro de la catedral era en lo antiguo un
sitio de asilo, y los que se retiraban á él no poclian
ser cojiclos por los oficiales del arzobi~po, y mucho
menos por los del rey. Habiendo prendido un
alg uacil real á un ladron en la catedral el oíio ele
l I:J3 fué ahorcado en lugar del ladron por hnber
, iolado el nsilo.
En el siglo x1v, en tiempo en que los arzobi•pos,
procurando retener un poder que se les iba escapando, Jucl1nban coJJtrn el a~cendiente de los co~un~s encnrceln?nn á los vecinos inquietos, se
1111agrno un exp~diente muy singulur y fücil paro

!

¡
¡

rehnbilitar la .memoria de los que morían rn la
cárcel y cuyn inocencifi llegaba despues á reconocerse. Los ofü:iales del nrzobi5po entregaban á.
los parientes el cadáver del acusado, ú en su lugar
uno efigie suya. Se publicaba entonces su justificncion, y se tributaban á su efigie los bonores
que se le hubieran tributado ñ él mismo, bosta los
de la sepultura eclesiástica, y de este modo solian
bien librados y á poca costa los oficiales del arzobispo cuando comctinn alguna injusticia.
Los regidores obtuvieron al cabo que no se pudiese prender ú ningun vecino sin motivar el crímcn
de que se le acusaba. En 142-i existía en Reims,
nsi como en Parí•, una costumbre que sin duela
duró poco. A los condenados á muerte se les
ecliaba ni agua.
·
A mediados del ~iglo xn había en Reims una
co~tumbre aun mn• rora que todas las que se
seguían en otras partes en mucbns festividades
religiosa,. El miércoles snnto de5pues de tinieblas
ibn todo el clero de la catedra l á hacer una cstacion á ln iglesia de S. Ucmigio. Los canónigos,
ordenados en dos filas y precedidos ele In cruz
conducinn cada uno tras de •Í un harenquc atado
á una cuerda, por lo cual se llamaba la procesion
de los barenques. Cada canónigo procuraba marchar sobre el hnrenque del que le preccdin, no
de~cuidándose de impedir r¡ue el qne le seguía
marchase sobre el suyo. El capitulo hizo diferentes reglamentos contra e,te desórden; pero no
pudo corregir-e sino suprimien&lt;lo In proccsion.
El din de Pu•cun despues de In misa iban los
cnnó11igos de la catedral proce•ionnlmente al claustro doudc estaba puesta 1111n mesa y ea ella un
cordero asado. De•1rnes de Lendccirlo el semanero, cada canónigo, á peligro.de quemarse, tomaba
su r11cion con las mano•, y tenia que comerla
apriesa. Durante esta comida precipitada entonaba el coro la antífona de H « c dies.
P ero no falta ron quienes se opusiesen á costumbres lun contrarias al rnrdadero c•píritu del e\'nllgelio. "En l-5S3 1111 concilio provincial de Ileims
prohibió absolutamente el hacer en los festivirladrs
de Nuestro Seíior y de los ,nntos bajo pretexto
ninguno de costumhre representaciones teatrales
ni far,;a alguna ridicnla !]lle pudiese mancillar el
honor y snntidnd de la casa de Dios, y que los
contraventores fuese u costigndos por sus superiores.''
En ICls siglos de ignorancia se vein a menudo esta
mezcla de indulgcncin para con los desórdenes llll!S
chocantes, y de &lt;'D stigos indecentes y muy severos
pnra con las faltllS Iijer,1~. En 1174 el dean hizo
azotar cu pleno capítulo el orchidiácono Rotbardo,
nomLrudo para el obispado de Chalon y pariente
del rey de Francia, por huberse hallado en una
ceremonia religioba Ri n ~u vestido !le coro. Ilothardo dió muchos g racfos al &lt;lean por su severidad.

DE IIISTORlA, BELLAS LETRAS y ARTES.
Pues mi cálculo os advierte
Que siguiendo de esta suerte
1\Ias tiempo desavenidos,
Aumentareis los partidos
y al vuestro le dais la muerte.

. o general con la argolla nl cuello y los piés

d' . z·
. mano del sedescalzos y ,·ecibi6 la w:1p ma JJ01
'Las
flncrelaciones
eran
entonces
muy comanero.
o

SIO

munes.
h · d
na es
En 1148 bubo en Reims un ereJe e u
pccie particulnr. Llnmábase Bum, y oyen~o ~nn. rrlesin. . Per ewn qui t•entllrus cst ;ud1care
t ar en In 1.,
•
•
•
~l era
vivus et mort110s, llegó tí imagmarse que e •
aquel Ew,i que debía venir á juzgar .á ,los nvos
y á los muertos, y lo que es 1:°ªs, llego a persuadirlo á partiderios tnn entusiastas ~ue desnfiabnn
6. los tribunales y los castigos. Eum tuvo que
comparecer ante un concilio, presidido por el papn
Euaenio y compue~to ele mil y cien legos, donde
se co:den6 á perpetuo encierro en una torre del
palacio nrzobi~pal que se llamó _E111~ l~ns~a que In
destruyó el arzobispo Le Telher a ultimos del
siglo xvII.

Si nq ucstn. verdad no es cosa
Que convenceros pudiere,
Ojo alerta que el que muere
En el oll'ítlo reposa.
y es unn muerte alevosa
La que en castigo hollareis;
y solo la evitareis
Si mi consejo 8eguiilo
Formais un solo partido
y con él os sosteneis.

le

D Z CJ:MA.8

¿ Por qué intenta el progresbta
Al progresista atacar?
¿ Es justo desvirtuar .
Al hombre de la conqu,stn,
y apoyando del carlista
Las perversa~ intenciones
Alegar sus reflexiones
Sin llegar ó. conocer,
Que nlli cifran su poder
Las serviles nmLiciones?

1

A LA ~ITUACION POLITICA DE ESPAÑA. \
y O admiraba ¡ patria ruin !
'fu progreso portentoso
y un porvenir venturoso
)1i presagio te ofreein.
• 1
Contemplaba i que a 1egrm ·
Arte~, ciencias renaciendo
El comercio floreciendo,
y con tan grata influencia
'fu poder é independen_cin,
Que en el din. rns perdiendo.

Rcvolucion, muchos gritnn,
Que no es esto lo tratado,
. Los del partido exnltado
~
.
1
Su ruiua. no meditan .
Ln. opinion de5acreditnn
Tratando como servil,
Al que con heridas mil
Nos ha labrado un lugnr
Donde podamos bnsnr
El mn~ eeguro 11erfil.

.1

1

¿ :\Ins quién burla n~i tn afan?
. Quien destruye el fun&lt;lameuto
D el feliz pronunciamiento,
De ton mnlogrndo plan 1
,
,
¡ Union ! i constancia! ¿ Do rstan
Esns beldades que en vano
En buscar siempre me nf~no;
(Que por deggracia no existen)
y de su fnltn. consisten
Los triunfos del mas tirano?

y 0 que república ansiando,
En Ja gloria de mi suelo
Cifro todo mi consuelo
1\lil venturas presagiando:
y acreno de todo bando,
o
.
• •
Cimentada m1 opm1on
En el bien de In nncion,
Procuro con encrgio.
Abatir la tiranía
y emnlznr la ilustracion.

i Yoces vanos! que aplicados
Por todos en general
Os vemos por nuestro mal
Pocas veces observadas.
. Qu{• pasiones encontradas
Vuestro adelanto impidieron,
y en tnl desórden ¡1usieron
Que es dificil subsanar
y volver á remediar
El golpe con que os hirieron 1

En 1203 un tal Gerard, &lt;lean del arzobispado
atacó á lo. autoridad de los canónigos arrestando
á un ncino de su cnrgo. El capítulo se vengó
cruelmente estando In sede vnca1,te. Formóca us n.
111 dean, que f e pre,entó en camfaa en una proce-

La fuerza de la opinion,
Los bandos, !ns di~en:ioncs;
E iuunmcrnble~ frnc&lt;'iones
Que destruyen la nncion.
y vh id &lt;'On pre&lt;':111rion ;

•

y 0 que ideas~vnnzadns
Cunl el primero poseo,
y en la república veo
Nuestras glorias preparadas
Que Jns miras retrogradas
Aborrezco en realidad,
Tocando In utilidad
Que ha de prestar cada día
El seguir con valentía
La enseña de libertad.
Que detesto los ti rnno,;
A Jn g rnndcza de~preci~,
y íi los pobr&lt;•~ los 11 precio

,.

3C7

�3(38

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
Cual si fueran •mis hermanos:
Que les doy consejos sanos,
Procurando que sus pechos
Con los vínculos estrerhos
De ln amistad reunidos,
Estén siempre opercibidos
A defender sus derechos.
Y ú obtener acostumbrado
Con mi sangre In victoria,
Entusiasta de la gloria
No soy débil ni arredrado;
Y de carácter osado
Y ageno de cobardia
Primero preferirla
El sucumbir con honor,
Que menguado, mi valor
Cediese á la tiranía.
Opino que es derribar
El proyecto concebido
El pretender utrevido
De repente reformar.
Es preciso caminar
Seguros de los reve,es:

J,fira que existen franreses
Y gra11de turba carlina:
/,lira quP tive Cristina
Y te envidian ws ingleses.
Si á las pasiones humnnas
No das curso natural,
Es infalible tu mal,
Ellas serán tus tiranas.
Haciéndose soberanas
Te llegarán á arrastrnr,
Y sin poderte librar
Con aparente cordura
Comeguirá tal locura
Tus intentos trastornar.
Sé mas cnuto, mas prudente;
Obra con mas reflexion;
Modera Jo. exaltacion
De tu acalorada mente:
Repara el inconveniente
Que á tu marcha encontrarás,
Y entonces conocerás
Que siguiendo de ese modo
Puedes esponerlo todo
Y nada conseguirle.
A fuer de amigo leal
Este consejo te doy,
Que es un amigo el que hoy
Previene cual1¡uiera mal.
Nuestro intento es natural
Lleguemos á conseguir;
Pero es preciso seguir
Otro diverso ~enclero:

Asegurar es primem,
JJesp11es entra el tJ.igir.

DE HISTOHL\, IlEJ.1..\:- I.ETlU:5 \' .\llTE~.

LAS VERDADES DE PERO GRULLO.
EN un periódico de Madrid acaba de publicarse In
impugnacion siguiente contra la policia urbana de
la capital. El autor sin duda debe ser de condicion
mordáz y descontentadiza, y acaso vé las coses
peores de lo que son; mas como no deja de tener su
chiste en el decir la filípica siguiente, la conmnicaremos á nuestros lectores.

NOTICI.\S TOPOGRAnC.\S Y EST.\DISTlCAS DE LA CffDAD DE J.A IL\TIANA.

Ya no es un vicio el jugar,
Y fa.Ita fl la educacion
En cualquiem reunion
El que no sabe tallar.

Se ha generalizado de tal modo el juego, que no
es tertulia de tono la que no sostiene partida¡ estas
pasan en .Madrid de trescientas, entendiéndose solo
las públicas 6 conocidas, pues respecto de Jns particulares una en cada cesa, de~de la del grando
hasta e! último bodegon, desde el hombre mas distinguido hasta el mas 1iobre pelafustran, todos
juegan y en todas partes hay juego; llegando el
exceso á tal extremo, que hasta las señoritas lo
hacen á las mil maravillas, y se tiran á un entres ó
á una aota con tanto desembarazo como pudiera
hacerlo un tronera de diez y ocho aiios, militar y
andaluz¡ y digo que las niñas no necesitan pasarse
la mano por la cara para agregarse á cual,¡uicr
penitente y decirle con mucho mimo "e1toy tronada,
¿ tiene vd. la bondad de armarme?"
Que lástima de cochero,
Que de tralla acoro pañado
A sexo tan estragado
No le armase bien el cuero!

E!ITIUDA DBL l'tl'ERTO DE LA RADAN.l,

¿ Y será estrafio que perdida la vergüenza acometiendo á cualquier pérdis que encuentran en la
timbirimba, se vean en la necesidad de mostrorse
agradecidas? Pues en este mundo nadie da palos
de valde. Asi va progresando á las mil maravillas
el catálogo de la carrera de San Gerónimo, que al
fin no es de extrañar se estienda el progreso á Jo
malo, ya que en lo bueno tanto se estrecha. ¿ Y
luego no querrán que haya holgazanes y truanes, y
viciosos y malas mugeres, y ladrones? pues señores
mio~, si no se contiene el juego, de todo habrá
amanta de Dios, y aun me pasma que haya tan
poco.

Sin que nadie se lo impida,
Caballo, calesa 6 coche,
Bien de dia 6 bien de noche,
Correr puede á toda brida,

Las calles de Madrid se han vuelto carreteras
donde libremente corren la posta á la ligero, á caballo 6 en coche, y si no suceden desgracias es por
casualidad, no por falta de ocnsion; verdad es que
aunque espachurren á algun chiquillo hay bastantes
que cuidan del reemplt1zo, (asi fuera tan facil y
poco costoso reemplazar el ejercito), y como hay
muchos y poco p1m que darles, no es molo ocurra
alguna que otra baja; ni tampoco es justo que solq¡!,
mueran de viruelas 6 snrampion ¡ bueno es que f
haya de todo para diferenciar,

•

LA Habana, capital de la fértil y rica isla de
Cuha, es sede episcopal y residencia de todas las
nutoridades colonialea, á excepcion de la Real
Audiencia que basta ahora ha celebrado sus sesiones en Puerto Príncipe por ser po,icion mas
céntrica con respecto á lo demas de la isla. Se
trata sin embargo actualmente de trasladar este
tribunal á la rnt•trópolis comercial y política.
Todo el mundo sabe que la Habana es una plaza
fuertísima; ndemu de las murallas y fosos que
la rodean se halla defendida por seis íortines llamados el l\loro, Cabañas, el Cuarto, Atares, Príncipe y la Punta. El primero y el último de estos
fuerte~, sirven para defender la entrada del puerto :
el segundo es una ciudadela y los demos se hallan
colorados en disposicion de cubrir la aproximacion
por parte de tierra. En el arsenal de la Habana
se han construido 40 navíos de línea, 22 fragatas,
7 paquebotes, O bergantines de guerra, y catorce
g~cla
..
Los barrios extramuros, cubren una superficie
mas exten~a y contienen una poblacion mayor que
la ciudad misma, y se hallan tan íntimamente
unidos que las primeras casas de los barrios extrriores tocan casi á las murallas. Dentro de la
ciudad les calles son en general tan estrechas, que
excepto donde se cruzan una á otra es muy difícil
,ara los carruajes peculiares al país llamados vo1-ntes el dar la vuelto, y por cierto que los tales
larru~jes son los peores que pudieran haberse
optudo para calles estrechas, á causa de lo ~~cho
e ocupan 8US inmensas ruedas y largurs11nns
vnrn•, como juzgarún . nuestros lectores por d
TO)!.

VIII.

1

qne representa en primer tórmino la lúmina signiente. En los barrios son las calles murho mas
anchas, y algunas de ellas, particularmente la ,le
la salud, no dejan ,Je ofrecer una perspectivn bastante agradable. La linea de fortificaciones forma
una especie rle poligono irregular ó elíptica, cuyo
di1imetro mayor es de 2,100 varas, y el ml'nor ele
1,200: por estas dimensiones podrá colegirse la
extension de la ciudad.
Al puerto de la Habana dá entrada un canal
de 1,500 ,·arns de largo y :JW de ancho en la
parte mas angosta, cornponiendoee el primero de
tres bahías ó ensenadas. Este puerto pasa generalmente por uno de los mas cómodos y seguros que
se conocen, asi como el mes capáz y mejor defendido.
En el lado meridional de la entrada hay un
fenal ó faro con lámparas ele reverbero quo presenta una luz rotatc,ria y colocada 1\ una altura
tan con,iderahle que se divisa á ocho 6 nueve
leguas de distancia. Por algun tiempo se temiú
que la entrada de e~te puerto podria ser obstruida
por la acui!ulacion gradual de los depósitos procedentes dela ciudad, pero el uso frecuente de In
máquina de excavar• ha removido en gran parte
este ohstÍlculo, y es de esperar que con el tiempo
desaparecerá enteramente. La entrada del puerto
es difícil particularmente cuando reino. el vie11to
E. N. E. La brisa de mar empieza á lns diez de

• Yéase el número 86 &lt;le F,1. I ,sTRt•c-ron, lomo , rJJ,

µr,g. ro.

3 B

�T.J. INSTRUCTOH, O REPEilTORlO
In 1aniinna y continua ha~ta llOner,e el sol,yc,·tas
son 1as horas_durnnte las cuales pueden en general
les embareac1ones efectuar su entrada.
Cuando se verificó el último censo en 1s&lt;&gt;7 1
poblacion &lt;le la ciudael do la }falmna, inclu;e~&lt;l:
los arrabales, la guamicion, los hospitales y rárceles, Y los transeuntes, ascendía ó. 112,0-.!!l habitantes. De esto númer-0 los residentes ordinarios
de la ciuelatl, elentro de las murallas incluyendo
los l1ombres libres y los esclavo~, comp~nian !19,980.
Lo~ arrabales, sobre 04,0-2:J, y la guarnicion, trnnseuntes ~ otros, ascendían ó. 18,000; lo cual elnba
la
.
fj poblnc1on totol mencionada de l]&lt;&gt;
-,023• CIU~lcat(os por colores, resultaban 46 621 blancos.
1-5,3-17 negros libres; 8,21.3 mulatos ,libres.) '&gt;-) ""O,
ese1avos negros, y 1,010 mulatos.
Atlemas de la catedral donde se h11llan depositados
.,
f los restos
I . del descubridor del Nuevo "I
., unuo,
cont iene· a ciudad nueve parroquias ,. seis igles1as
.
per
encc1entcs
á
hos¡1itnlcs
ú
ór·'enes
m·1·t
.
.
,
u
1 1 11res;
cmco
·- ex. . cap1IIRS o hermitos., una casa
, u·'e nmos
pos1 to~; y once conventos, cuatro de monjas y siete
de frn~les: algunos tle estos sirven ahora de cuart~lf!s o _se aplican á otros objetos seculares ele utilidad gene_ral. . Los otros establecimientos públicos
son In u111vers1tlael, los colegios de San Cnrlo
snn p ranc1sco
.
sy
de Sale•·, el J ar·'•·n
Botámeo,
•
•
u
e1
Museo nnatomico y su biblioteca, la Academia de
Dellas Artes, la Escuela de Navegncion, y setenta
y orho escuelas comunes para ambos sexos Est
tbl..
.
os
es n ec1m~cntos de eelucncion se hallan toelos bajo
la protecc1_0~ de la sociedad patriótica y nntoridades mumc1pales.
Las instituci_ones piutlosas consisten en la Cnsa
·de sllcneficoncm, una penitenciaria ó asilo de la

1'E HISTORIA, BRLLAS LETllAS Y Alll'ES.

~fng_dnlenn y ~iete ho~pitnle~, uno de lM cnnlr~
contiene una casa de locos. IIny ademas tre~
te~tros, nna plaza ele toros y varios paseos pú?hcos, de los cunlc, los principales ~on el militar
º. paseo nuevo, y la Alameda. El primero se hall!\
situado extramuros y el segundo dentro de las
murnllns. La ciudael tiene !l,671 ca~as y los nrrRbal~s 7,068 construitlns de diferentes mnteril\les.
El numero de carruajes tanto particulares como
d? alquiler ascendía. en 18:.!i á 2,6;;1, pero en el
dm es mucho mas considerable.
La ciudad ele la Habana ¡&gt;re~entn de~de la entrntla del puerto un golpe de vistn sumamente
agrndoble y pintoresco. A lo lcjoq Jnq ~i.,nn!(&gt;,rns
palmeras que _se divis11n por em·illl:l «lt!
edifir io!I
parecen elominnr In. ciudad, enrerru111lo la vi~tom
perspectiva en un cuadro de fo1n,rn vegetncion
.
mientras
que en primer término compli,tnn el pa-'
norama el animado puerto en el c1 ntro donde se ven
anclear las banderos de casi todas las naciones civiliz~das, el ponderoso peñon é. la entrada y las
f~rm1dablcs fortificaciones que lo coronan. La
vista mas agradable por la pnrte ele tierrn ea acaso
In. que qe disfruta desde el monte llamado el Indio
~obre el cnmino ele Regla á Gunnabacon. el otro
lodo del puerto. Lil perspectiva. de!l&lt;le la esplanada de la fortaleza de Cnbaiias que domina al
puerto, la ciudad y sus fortiHcaci()ne~, abroznndo
una. extensa vista. del mar es tnmbien mognífirn.
Y pmtoresca. Los habaneros conqideran á este
fuerte como uno ele los mas formidables del
m~ndo y tan inexpugnal,Jc como el peñon de
G1brnltar.
. La Real Co~o. de Beneficencia se divide en
crnco rn111ns distiutas: l. Una escuela ,parn niiins.

io;

NN'o,)

1

..
PASEO DB LA ALA:ll&amp;D.\ EN LA Il.\Il¡\:'&gt;..I.,

~- Otra. para niños. 8. Una casa de locos para
mujeres. 4. Otra ¡larn hombres. ó. Un hospital
paro. la recepcion de ancianos y enfermos de ambos sexos. En conexion con este establecimiento,
aun&lt;¡ue con fondos de distinta proceelencin, hay
tnmbien un hospital de incurables llamaelo Real
Casa Hospital ele San Lázaro.
El aiío pasnelo babia en la escuela de nifins 101
alumnas. En la ele niños sesenta y tres; en la
casa de locos para mujeres ochenta y tres ; en la
ele hombres Hr2; y en el hospital ú hospicio veinte
y cinco. Los empleados del establecimiento eran
doce en número y siete esclavos : aelemo.s de esto
l1abia concedido al mismo el gobierno local el
trabajo de cincuenta. ema11cipados cuyo producto
debia ser considerado como elonacion ó contribucion del en.pitan general. De modo que el número total de personas mantenidas por In casa ó
dependientes de ella en todos conceptos aseendia
á. 445.

.;.;:,;TIUD.\ JH;J, l'.ISJW JllL.11',i.Jt Dl , LA IlAll,U . L

Las niñas no so.n admitidas en la casa ele Beneficencia elespues ele cumplidos diez años ele edad ;
y como durante su permanencia en ella se hallan
en un todo ó. cargo del establecimiento están enteramente separadas de sus padres y familias hasta
que llega el momento ele salir definitivamente de
este. Aprenden nJli toda clue de labores femeniles, recibiendo ademas la instruccion que pueele
i;erles útil para desem1ieñar los deberes domésticos
de criadas, doncellas de labor, cocineras, !abanderas, &amp;.e. No pueden, por las reglas de la casa
permanecer en ella despues de cumplir veinte y
un años, pero antes de este tiempo es uno de los
cargos de la J~nta el llroporcionarlcs empleo ú
ocupnciou, bien sea eu alguna familia particular

ó oosa de comercio. Si las circunstancins pecuniarias de los padres han mejorado duronte la
permanencia de su hija en In. institucion, ticneu
que pagar antes de poder sacarla ele ella el coste
de su manutencion y asistencia á razon de r¡uince
peaos mensuales ; pero si la jóven misma. hn atlquirido algunos bienes, bien sen ¡ior via de herencia ó de otro moelo, ó bien logra. mejorar su
situacion con un casamiento vcntnjoso ó por nlgun
otro medio independiente de su familia, se In permite salir de la casa sin pagnr nndn, y no solo
esto, sino que en el caso de merecer su matrimonio
In. aprobacion de la Junta, recibe un pequeño
dote de 500 pesos procedentes de un fonelo creado
por medio de premios obtenidos en In. loteria cou
billetes presentados é. la imtitucion 1&gt;or ,·in. ele
donativos. Durante el año último se concedieron
seis dotes de esta clase.
Los niños reciben la instruccion usual que se
dá en las escuelas primárias, á saber In escrituNL,
lectura y aritmética, y los que en los exámenes
públicos celebrados ó. épocas determinadas se distinguen por sus adelantos y eficiencia. en dichos
ramos, obtienen como premio ndmision á las
otras clases selectas donde se enseñan varios ramos
superiores de educacion. La mayor pnrte de ellos
aprenelen un oficio ú arte adecuado á su clase en
la sociedad, tal como el ele zapatero, sastre, carpintero, &amp;c. Los maestros que les enseñan estos
oficios, ademas de recibir un salario modernelo,
estlin autorizados á aprovecharse ele! trabajo de
sus alumnos lo cual estimula su celo é interés por
los adelantos de estos•
El alimento que se suministra en este e~tnblecimiento á los niños de ambos sexos es nbumlaut..u

�372

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

EJ. lNSTllUCTOH, O l!EPEllTORIO

y ,alutlal,le, y su traje adaptado al clima. Los
dormitorios son cómodos y están bien ventilados:
Jus galerías donde hacen ejercicio bien reservadas
de la intemperie, y el sitio ó pradera destinada
para sus juegos, espaciosa y bien cercada. Sin
embargo, á pesar de todas estas ventajas se observa que en ambos departamentos del instituto los
miíos parecen disfrutar de una salud delicada,
y en punto ú. aptitud y actividad física eon decididamente inferiores ó. la masa general de los
niños de su edad en otros puntos de la Habana.
"Este hecho," dice un esnitor reciente de quien
hemos tomado una gran parte de los pormenores
de este articulo, "no puede atribuirse ciertamente
á falta de cuidado 6 ternura por parte de los
directores del establecimiento, sino que desde luego
debe su¡ionerse que nace del defecto inherente ni
sistema que prevalece en todos los climas y I.Jajo
circunstancias diferentes, donde quiera que se halla
reunido un gran número de niños completttmente
separados de sus familias, y privados por un largo
11eríodo de las muchas y delicadas atenciones que
solo pueden hallarse bajo el techo paternal."
El número· de individuos que contiene el hospicio ó quinto departamento del instituto, es iuconsiderable si se compara con el grueso de la
poblacion y el estado de la mendicidad en la
Habana que excede ó. la de cualquier otro punto
de las Indias occidentales. La razon es que los ·
fondos del establecimiento son insuficientes para
mantener el número total de mendigos que vagan
1ior las calles y á quienes al principio se obligaba.
IÍ entrar en el hospicio. Consiguientemente quedó
reducido el número ó. los 4ue voluntariamente se
acojen ó. él, y estos son pocos en general, porque
es bien sabido que el mendigo de profesion prefiere
una vida vagamunda y holgazana á. la sujecion
y regulaciones de un establecimiento piadoso,
Los fondos 6 rentas de In casa de Beneficencia
proceden de diversos manantiales. Consisten en
limosnas privadas; euscriciones públicas, donativos
clel gobierno; rentas de casas propias del establecimiento; alquiler de esclavos pertenecientes al
mismo; de negros confinados en él por via de
castigo, y de los llamados emancipados asignados,
como se ha dicho, por el capitan general : asimismo una contribucion especial sobre la harina
importada en la Habana y Matanzas; otra sobre
todas las mesas de billar de la capital : un impuesto individual; el producto de cierto número
de tablas pertenecientes á la casa de que se hace
uso para facilitar el desembarque de pasa.geros
sobre el muelle del puerto. Lo que producen en
venta las labores de las niñas como costureras y
modistas, y el cauto de los alumnos del establecimiento como coristas en las funciones de iglesia
y funerales; y por último el estipendio con que
contribuyen los que se hallan en situacion de
pagar por su manutencion é instruccion. Los donativos 1&gt;rivados presentan tambien una variedad
extraña. El de billetes de la loteria es de ocurrencia frecuente; y la lista de donativos en especie
comprende artículos y objetos de todas clases.
('uundo no }¡ay suficiente trabajo en que em11lear

á los negros pertenecientes á la casa, los envían
ó. los mercados y otros puntos frecuentados á so1 licitar donativos de comestibles, y en el último
manifiesto se lee que un sujeto que visitó el instituto y rehusó dar su nombre, distribuyó algunos
miles de cigarros entre los lunáticos de ambos
sexos.
El ingreso total que resulta de esla diversidad
de manantiales asciende generalmente á cincuenta
y cinco ó sesenta mil J7esos anuales, y los fondos
ó. fin de año se hallan tan completamente exhaustos, que queda siempre una deuda contra el
establecimiento ó favor del tesorero, y de la Aduana
que varia de seis á ocho mil pesos por adelantos
hechos de tiempo en tiempo á la casa para cubl'ir
sus exigencias.
El hospital de Incurables llamado Real Casa
Hospital de San Lázaro se halla principalmente
ocupado por enfermos leprosos. La situacion escogida para este ramo del establecimiento tiene
toda la apariencia por su exposicion al aire libre
y su moderada elevacion, de ser muy favorable á
In general salubridad de sus desgraciados habitantes, y la distril.Jucion de los edificios que consisten en casitas pequeñas edificadas alrededor
de una extensa área y todas mirando al centro,
dan ó. la escena un aspecto tan alegre como lo
permite la naturaleza de esta cruel enfermedad, y
la necesidad de libertar ó. determinados enfermos
del contacto con otros mas peligros:imente infectados.
La enfermedad conocida en Cuba con el nombre
de lepra parece ser la misma que expresa la
voz africana de frambuew;, la cual le han dado
los facultativos por la semejanza que tiene la
erupcion con la fruta llamada frambuesa. Se
cree que esta terrible enfermedad fué originnlmente importada por los desgraciados africanos
que la trajeron de la costa de Guinea. A fines
del siglo diez y ocho prevalecia tanto en las Indias
occidentales, que pocos negros escapaban de ella
particularmente en la infancia y la juventud. Su
apariencia es horrible, y sus efectos funestos. Un
mé&lt;lico inglés llamado Dr. Wright que se dedicó
particularmente al estudio de esta enfermedad,
y ha publicado un excelente tratado sobre ella,
recomienda el evitar el co4tacto con el paciente,
y asegura ó. los colonos inhianos que uno de los
medios mas eficaces de evitar su ocurrencia entre
los esclavos es mantenerlos y vestirlos bien y tenerlos contentos, prometiendoles que si los negros
trastados de este modo llegasen ó. ser infectados,
i¡eria la enfermedad no solo poco violenta sino de
corta d uracion,
El trato social en la Habana es muy franco y
agradable, hay muchas reuniones ó tertulias y los
amenos paseos de la capital son por lo comun
bien frecuentados. Contribuye á mantener animado el espíritu público la prosperidad evidente
de la isla, particularmente el fomento de su comercio que en el dia es muy considerable, teniendo
no poca parte en este beneficio la construccion
de caminos de hierro y las mejoras ya obtenidas,
asi como la confianza que inspiran las proyectadas

en el sistema de comunicaciones interiores, por
cuyo medio las producciones de la isla podrán
ser transportadas con diligencia y á poco coste
al puerto de la capital, creciendo por este medio
la exportacion que ya actualmente es bastante
importante. La industria fabril se halla aun com•

37;J

parativamente atrasada, pero es de esperar que
el impulso y estímulo ocasionado por la introduccion del vapor como fuerza motriz extenderá
tambien su influencia al establecimiento de nuevas
fábricas y manufacturas,

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VISTA DE LA PLAZA DE ARMAS,

ROMANCE.

l

Dos polos tiene la tierra
Universal movimiento,
La mejor vida el favor,
La mejor sangre el dinero,

Lon

Es la desgracia mas grande
Servir de testigo á un tiempo
En que la mtriga es lo mas
Y la virtud es lo menos.
En que si natura iguala
Al grande como al pequefío,
Los antojadizos hombres
Le tratan de hacer diverso.
El que no tiene fortuna
Nave es sin velas ni remo,
Que si en navegar se empeiía,
Lleva. sieru pre el aire opuesto.
El que con füvor no cuenta,

DE

VxoA,

(Por aí lo demuestra ello)
Será á la verdad un Hábio,
Pero hay que llamarle necio.
En el golfo de la vida,
Y en España cuando menos,
El que buen padrino alcanze
Nada tema por ser lego.
-No estudie V., Don Remigio,
Que le proteje Don Tel10,
Y ese empeño de saber
Mas torpe le va vol viendo.
-'fú, Fermin, tira los libros,
Porque aunque saber es bueno,
Como padrino no tienes
Jamás te darán empleo.
Que si dieron á tu primo
Lucroso corregimiento,
Fué por aquella chiripa
De dar la cara otro sexo.
Abandona pretensiones,
Que es frívolo pasatiempo,

�375
DE J11$TORL\, DELLAS LETRAS Y AR'fES.
3i1

EL INSTlllJCTOH, O llEPEUTOíllO
Y ncuJe í1 lo que domlnn
lo que compra, al dine~o.
El adquiere puestos grandes
Con él no hay jueces severo;
El dá honores, y de cruces '
A que dá un calvario apuesto
No importa tener la san.,.rc
'
0
Cual mano de carbonero
Que él la vuelve azul de' Prusia
Y disipa el tinte negro.
Tampoco importa tener
l\Iornles
viles defectos.,
,
Seras marqués, conde, duque,
Por pesetas por supuesto.
Para que despues tus hijos
Cuando tú te huliieses mu;rto
Se figuren como muchos
'
Que ellos son de otro hemisferio.
Y no se equivocan, no,
Por lo regular en eao
p orque son de un mapa
' mundi
Que se llama mundo necio.
Allí tienes al baron
Titulado del Reverso, ·
Que por su excesivo orgullo
Le apellidan el soberbio.
En dormir se le va el dia
Y engordar como tJn tudesco:
No hacen mella en él las penas
Merced á su gran talento.
La baronla que goza
La adquirió el baron primero
Porque fue de un rey de Esp~fia
Marmiton de mucho mérito.
Refiere prolijamente
Una crónica que tengo,
Adelantos que en cocina
Hizo el baron cocinero.
Aquel que va de levita
Jugador, ocioso eterno
Es el marqués de tres cruces
Conde-duque del misterio. '
Sus antepasados, hombres
Dignos de alabanza fueron 1
Y por lo mismo ignorante
Y vicioso es su heredero.
Fero como lleva el nombze
Y apellido de los muertos
Lugar distinguido ocupa '
En el mapa-mundi necio.
Aquella linda muchacha
De semblante gravisério
Que quiso meterse monj~
Por ser mas de estado honesto1
Mafiana mismo se casa
Con el mejicano Cleto,
Que _aunque es escrúpulo de hombre,
Es g1gante de dinero.
¿Noves aquel brigadier
Con una sarta en el peclio
De distinciones? pues ese
Es como el artesonero
De la plaza de l\Iadrid
Que en treinta afios &lt;l: chuleo
A

,

Que cueuta, 111mc.i ha tenido
El mas leve contrntitmpo.
P~ro no por ser pesado,
~1 tampoco por ser die~tro,
Smo ¡&gt;off¡ue ni una vez
Delonte el toro se ha pue~to.
Y aunque era pobre, nl lograr
Sus cruces Y sus ascensos
Contaba con el favor1 '
Que es poderoso elemento.
¿ Mas cómo he de referir
Ni e~ años,_ni con ejemplos,
La virtud n1 los mila"ros
Y victorias del diner;?
Bien hizo cuando escribia
Don Francisco de Quevedo
En rendirle su homenage '
Poniéndole Don entero.
Que es tan grande su valor
Su poder es tan inmenso '
Que aunque muchos duefios tenrra1
El resulta siempre &lt;lueíio.
"
Es imán de cuanto existe
Libertad para los presos,'
Para los sombreros aire
De muchas mujeres ce~
Delito grave en los pobr;s,
Para los ricos derecho
Ley de jueces, y victo;ia
Para los que tienen pleitos.
Puñalada al inocente
Y sublevacion de ejércitos .
Y porque no espera á nadi;
Diputado en ministerios.
Para sastres es fianza
Azadon del jornalero,
Alcayata do se agarran
Los que agencian los empréstitos.
Arbol en fin, que da el fruto
Que inventar puede el deseo
Agrio, dulce, blando duro '
Ch.ico, grande, verde' y seco.
'
Los enemigos del alma
Amigos son de su duefio
Y asi ni le falta carne '
Ni le atosiga ti infierno.
La virtud por el contrario
Si su bolsillo está en hue:o
Aunque con linterna vaya '
No hallará amigo ni deudo.
El que á ser honrado aspira .
Quien vive con su talento '
Y no arriesgára au füma
Por todo el oro de Creso
Es llamado á boca llena '
Insensato, majadero,
Hombre maniático, inútil
Para el cargo de un empleo.
Y de hambre suele morirse
Quien es de perfidia ageno
Porque no tiene favor
'
Porque no tiene dine:o !
Si a_questo en el mundo pasa
Antiguo como moderno

,

Que el 1,ueno es sin favor malo,
Y el malo con favor bueno.
Si no hay castillos ni leyes
Que vor metálico efecto
No se tlestruyan é infrinjan
Ante su poder supremo,
Por eso es desgracia grande
Servir de testigo á un tiempo
En que la intriga es lo mas
Y la virtud es lo menos.
FRANCISCO Go~zALEZ

vestida en un traje romántico, le dió algunos dá•
tiles. El dia siguiente envió á bmcar tlátiles, flr•
memente convencido de sus reveladas virtudes, y
tal es la influenc:ia de la imaginacion, que le curaron efectivamente. Melancton, compafiero de
Lutero, creia tambien en sueños y apariciones: en
una ocasion dijo haberle aparecido un espíritu en
su estudio el cual le mandó que diese aviso á su
' amigo Gíuneo de que le perseguía lo. Inquisicion,
y que asi se ausentase por algun tiempo : tomó su
ELIPE. , amigo el consejo y esta casualidad salvó realmente
1 su vida.
Pudieramos multiplicar ejemplos de esta clase,
sin término, pero no eran necesarios ni aun tantos
parn probar cuan sábiamente equilibrada estií la
balanza para contener el orgullo humano dentro
IlAREZAS DE GitANDES HOllBRES.
de los debidos límites. La misma leccion han reLos hombres que se distinguen por grande ingenio, cibido los hombres en todas las edades: debemos
pocas veces dejan de tener algunas rarezas, debilida• pues considerará nuestros privilegiados semejantes
des ó vil'ios, los cuales generalmente guardan pro- durante su vida con perfecto conocimiento de sus
porcion con la magnitud de los talentos por los cuales . debilidades y defectos. Cuando desaparecen &lt;le
se han elevado sobre sus semejantes, como si la \ entre nosotros y nuestra lisonja no..puede ya perjn•
Providencia quisiese por este medio poner coto á su dicarles, la admiracion que les tributamos puede
excesivo engrandecimiento. Alejandro el Grar,de tomar cumplido vuelo, sirviendo sus cualidades
era un borracho y mató á sus amigos en un festin. eminentes, que constituyen 111. parte mas noble de
César manchó la gloria de sus talentos por el deseo \ su ser, de estímulo y ejemplo á los que les sucedan.
de gobernar despóticamente á sus súbditos, y murió
víctima de su ambicion, á pesar de ser uno de los \
conquistadores mas humanos é ilustrados. El cardenal de Richelieu, ministro de un grande imperio
USO DE LA SEDA.
tenia fé en el cómputo de las natividades. Taso '
creía bailarse bajo la proteccion de un génio, y ' PARA los que viven en una atmósfera húmeda
muchu veces fué sorprendido hablando en voz \ la franela es muy cómoda y agrarJable, pero la
alta con un espíritu infernal á quien decia ver de- , seda es sin embargo la cubierta mas útil para el
]ante de si. El granrJe Newton daba crédito á la \ cuerpo, y merece ser considerada como el mejor
necia teoría de la astrologia judicial: él, que fué el \ preservativo que puede aplicarse é. él. Sabemos
primero que calculó la distancia de las 011trella8, y · que el relámpago mas cargado no puede pasar por
reveló las leyes del movimiento por medio de las 1 un pañuelo de seda perfectamente seco, á tal punto
cuales el Ser Supremo impele y mantiene en sus \ es este un decidido non-conductor del fluido eléc•
órbitas á millares de mundos! El gran duque de trico : por esta razon usando la seda sobre el
Marlborough cuando fué ti visitarle el príncipe 1 cútis, el aire atmosférico no puede absorver la
Eugenio ¡iara combinar el plan de una gran ba- \ electricidad del cuerpo. Chalecos de seda, cal•
~al~a que de~ia ~arse al dia siguiente, y de cuyo zoncillos y medias del mismo material, son uti•
ex1to depend1a sm duda la suerte de un imperio, '\ füimos durante los meses húmedos de invierno.
llamó á su criado y le reconvino por haber encen- Las personas hipocondriacas y lns nerviosas endido cuatro velas en su tienda de campaña p1ua la 1 contrarán en su uso mas alivio que en el tónico
recepcion del príncipe. En otra ocasion se le ,·ió i mas vigoro~o, y hallarán que posee propiedades
á caballo zurciendo sus guantes. Pope, el gran \ mas eficaces que los licores espirituosos para dar
11oeta inglés, cuyos versos llenos de fuego indican : fuerza y ,igor : ni son efímeros sus efectos, pues
en el autor una imaginacion activa y brillante, era 1 producen en todo el cuerpo una temperatura agra•
•
•
1
un ep1curo y excesivamente mdolente: solia pasar , dable y una elasticidad física y mental.
dias enteros en cama en casa de su Mecenas lord
Bolingbroke, á menos que le dijesen que habia :
lamprea estofada para comer, en cuyo caso se levantaba inmediatamente para ir á sentarse á la ,
EPfGRA)IA.
mes~. Rafael, el artist~ mas eminente que ha pro- \
Demetrio, si las &lt;los obras
duc1do el mundo, munó á la edad de treinta y
Que
escribiste te silvaron,
siete años víc_til~a &lt;l~ sus ex~esoe y conducta irre- 1
Libertaste
á las demas.
gulnr. El d1stmgm&lt;lo arquitecto Cristobal Wren
- Por qué?•
qu~ construyó la magnifica catedral de San Pablo
- El motivo está claro :
de Londres, rival de la de San Pedro de Roma 1
Si
tus dos dramas, al público,
primera basílica del mundo, prestaba una fé explí~
A
cual
mas han apestado,
cita á los sueños.
Hallándose en París padeció 1'I·
•
~,
Quien á escucl1ar el tercero
uno. pleure~rn, y sono que se l1allaba en un paraje I
Quieres que vuelva al teatro 1
&lt;!onde babia muchas palmeras, y que una mlljer, ,
1,1

l

l
1

1

�EL lNSTilGCTOR.
tremo largo del ilo ro&lt;len1I el 1le1lo 1lan&lt;lo ,•upltns
hastnntc npretad!l~ hnsta llegar cer&lt;&gt;a de In uiia
á fin de reducir el tamaíio del de1lo. Coged en
~eguida el extremo corto y desen~rtijad con l'l
el ilo: este rozando y empujando el anillo lo re1
moverá. gradualmente del dedo. Por este méto1lo
infnlible podrá sacarse sin rlificultnd el anillo
Una palanca de liierro ªfll!ia magnétira.
mas apretndo por muy inchndo que se halle el
Er, ejemplo qiguiente de magnetismo natural no ' dedo.
tiene i¡.,'11al ha~ta ahora. "Esta vena de hierro '
mngnético no solo magnetiza tan poderosamente
Burlas de i-cra.,.
los instrumentoq de hierro usados para elabornrla
No hace muchos aiios que en Granada fueron linni punto de adherir á ellos en grnn cantidad los
damente engaíiados loi vistas de In aduana. Un
pequeiios ,lrngmentos del mineral, sino que una
din de Carnarnl entró con grande nlgazorn por la~
gruesa palanca de hierro suspendida libremente puertas de la ciudad UM rompnrsa de máscaras ó.
sobre ella toma inmediatamente su posicion en el
caballo en traje de contrabandistas, y o,tentanilo
meridiano magnético constituyendo nsi una exacta
un gran número de fonios. Los vi~t11s de In
pero gigantesca brújula."
'
aduana, teniendolos por Terdnderos mí1scarn~, 110
solo
los ilejaron pa,ar ~ino f)Ue celebraron lo apro.Métoclo ¡x1ra oblmer flures nat11raks en el
1&gt;i11do del disfráz; pero el hecho es que eran v&lt;&gt;rillrie1110.
daderos contrabandista, que por e,te mec.lio inge- •
E~comm algunos capullos los mas perfectos de
nioso lograron introducir una cantidad consideralile
las flores r¡ne dEseais preserrnr prefiriendo los mas
de contrabnn1lo.
tarclios en florecer, y cuando se hallan ya próximos
{1 abrir•e.
Cortndlos con unas tijeras 6 cortaCardctcr de los frm1ce.~r.,.
¡ilumas dejando á cada uno si fuese posible un
Los franceses son como grnnos de púlvora: cacln
tallo de unas tres pulgadas ele largo; cubrid inuno de por si insignificante y de~prccinble; pero
mc,liatam&lt;&gt;nte la pnrte &lt;'Ortncla con lncre, y cuando
reunidos en masa son verdaderamente terribles.
los tapullo~ empil•zun t\ rnarchitnr,;e 6 encogerse
f'11Yolve11los cada uno de por si en una cubierta
Castigo del esc11cl1n.
&lt;le papel perfectamente limphi y seca, selló.ndola
T .u, cierto es quo el delito de escuchar !len m
¡mrn impedir el contacto del aire¡ hecho lo cual las
sí propio el castigo, que no existe una prohihirion
colocareis en un cajon donde @e conaervarán sin
directa de ~l. Se nos manda no cometer otro,;
corromperse. En el invierno 6 cualquier otro
pecados, pero este atrae por si mismo su merecida
tiempo en que deseis tener l11s flores, coged los
pena, y desdichado del que incurre en él.
capullos por IR noche, cortad las puntas de los
tollos c11l1iertns de lacre y colocadlos en agua que
Iniitacion c:r:acta.
couten¡rn unl\ lijera rolucion de nitrato de sal :
AL leer algunas descripciones sentimos unn conpor lu mafiana tendreis el gusto de ver los capullos
fianza en la e:tnctitud de lu imitncion i~unl ú la
abrirse, ostentando las flores sus mna vivos colorea
que suele inspirar frecuentemente lll senwjunza
y exl1alando sus exquisitos perfumes.
de un retrato cuyo original no hemos visto jamás.

!

'¡

I111erto, en el veao.

•

EL profe~or Chremberg ha hecho algunos descu-

Gemidas solita1·ias.

brimientos not11Lles durante sus experimentos relativos ol yeso. Halló r¡ue una pulgada cúbica de
esta sustancia coutiene mns de un millon de animál&lt;-ulos microscópico, ¡ cou&amp;iguientemente una
libro de yeso encierra mas de 10,000,000 de estos
animálculos! ... De 5us investigaciones resulta ser
probable que tocios 'los estratos de yeso en Europa
senn producidos por la aglomerncion de nnim(LIculos microscópicos la mayor parte de ellos imperceptibles á la simple vista.

DBBE evitnrse cuanto sea posible el comer solo,
porque In soledad cstírnulu /i rcffexionar, y la
reflexiou tiende ú suspender la accion de los órgano~ digestivos.

Método para sacar del dedo tt.n anillo apretado.
ENEBRAD una

aguja de ojo aplanado con ilo muy
fuerte. Pasad el ojo de In aguja con cuidado
entre el anillo y el dedo y tirad del ilo unos
cuantas pulgadas Mcia la muñeca. Con el ex-

Breve ab&amp;ti11r11ria.
UN prosélito de B:i.co encontró un dia á un ,u
amigo á quien no babia visto por largo tiempo:
viéndole este muy taciturno y diferente de su porte
usual, le preguutó si le habia acaecido algun accidente sério. " No por cierto," respondió el otro ;
"pero ya no soy el mismo que era nt1tes; he dejado
de beber." "¿ De veras?" repuso su amigo con
no pocn sorpresa; "¿Desde cuando 7" "Desde
esta mañana ni amanecer," contestó el cpicuro
recobrando su buen humor habitual.

,
1

I.ONORES:
I:'i I.A llll'Rl:NTA DE CAlllO.i WOC,O, 1'01'1'1)&lt;6 COlRT, Flll:T 51REI 1,

(

�,.-

poi
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y e,(

EL

MODAS PARA LA PRIMAVERA.

Urim
Jntiv
esto. , •

MODAS PARA LA PRIMAVERA.
DESCRlPCION DEL GRABADO

máku
librn , 'I,.

animP'
pro\

sean
culo•
cepti

Ml
ENED

fuerte.
entre \
cuanta!

DESCRIPCION DEL GRABADO,
TuJB p.11U. LA ÜPEU•-Vestidodeterciopelomorado;
Tu,r.

V1stt.1.,-Vestido de nso gris; el cor•
piño, de altura de ues cuartos, e&amp; puntiagudo fi. h. p:irte
infe,ior y redondo en la superior : vi adornado al frente
con dos caidu de rodillos en espiral, hecbos de la misma
tela: manga ajustada con dos golapas, abiertas en el centro
y guarnecidas de rodillos, Un:i. caida de blonda de punto
guarnece la parte superior del corpi1io, J tres hileras de ro~
dillos en espiral colocados á. coDSiderable distancia unos de
otros adornan \a falda. Sombrero de capote de terciopelo
uegro, de ala abierta, forrado de raso de color de rosa, y
gulitoecido elteriormente con una guirnalda formada de las
punt.aS de plumas de avestruz de un color correspondiente,
DI

el corpiño tres cuartos de alto pero algo descotado y bajando
en punta por la cintura: cuello vuelto de blonda dt puní.o.
La manga ajustada con una bufanda de tamaño moderado
en e.l centro : por encima de esta una banda de pit:l de ar•
miño, y otra mas pequeña. en el pufio, Otra banda ancha
de la misma piel guarnece la. falda. Sombrero plegado de
nso de color de paja duo. El frente de este vfi adornado
ligeramente por dentro de pequeñas 6ores del mismo color,
mudadas eon bojas de un verde subido. La parte exterior
del borde lleva un rodillo ligero, y la copa vÍl. guarnecida
de una guirnalda de florea y bojas,

1a';'t~d,

Tu.JI DE TE11.Tt1u.1.- Vestido blanco de
.
fondo de mo blanco; et.estido" d, doble
sobre
la de ene1ma una t6nica ajustada. ambas f
a º':'',ando
ancho por el cual corre una ci~ta azul •~n
'tton
aju,tado
cuerpo, manga corta. Man;eleta rpmo a¡o Y
de dos ca1das rematando la d
.
de raso azul
e encima en capucha po d
r8S, ! ambas guarnecidas con adornos de seda Yb 11 r deo m,smo en las puntas D
.
e olas e
1
ciemn
sobre
el
cho
•
El
os
pres,Ua,
tambien
deseJa
la
l
'- loa 1ados, 1 ,e:gid~ en u:3~1J:d1~puest~len rizos sueltos
adúroanlo guirnaldas de fl
o I asan te eno por deuns,
ores azu es.

ru

~

·
1
.
blanco, doblefalda. la d b . e tu salpicado sobre rast
ciones de bufandas '
_e a a¡o termma con siete guaru,
de t6mca con los
de encima abre á manm
truncado y su¡etu oo •
ondas vueltas en forma de cono
d
n ramos e rosas C •- .
re ondo por la parte su .
• orpmo &amp;JUJtl&lt;lo
guarnecido en el pech penor, Ymuy puntiagudo en el tahe,
mitt. Yadornada de r::'rtres bufandas, manga cona I la
El peinado se com
s as1 como e.l frente del oorp1ñ:J
de la C11beta d' pone de dos medias guirnaldas Ido&amp; lodo,
de ella.
• ispuestas de modo que sobresalgan un •oco

Tam o• Bm,.-Vestido d

i:::-:,._ -;"

o
.a
e
CD

CD

a.

Abril, 1841,

an

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>LA
1

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA
PERIÓDICO SEl\IANAL DE LITERATURA, ARTES Y CIENCIAS

•

REDACTADO POR LOS MÁS NOTABLES ESCRITORES NACIONALES

PROFUSAMEXTE ADORNADO CON UNA

MAG NÍFICA COLECCIÓN DE GRABADOS

•

FONDO
P~M4LOONADO
DEBI DOS

A

L OS P R IMEROS A R T ISTAS NACIO N ALES

Y

EXTRANJ EROS

•:

. :'•y
:·✓··

•

TOMO X.- AÑO 1891

BARCE LO 'A

MO

1'A N E R Y SIM O N, ED I TORES
CALLE DE ARAGÓN, NÚMEROS 309 Y 311
-1 89 -1

�ÍNDIC E
DE LOS ARTÍCULOS CONTENIDOS EN EL T0:\10 X DE

La Exposición general de Bellas Artes, por \'izcomlesa (c~llli,111aci611), 4:í9.
Sccc/611 ciml(lim. - Concnr,o de conta,lores
J. lxart, ;l0ü.
e!t-ctricos, por E. Hospitalier, 462.
La romerí,1 de San hi,lro, por F. )foreno C:oUna maquina cl,·etrica gratis. El puerto chino
1lino, 306.
de Wei -hai-m·i, 4ü3.
Currt•ga. Xotns de viaje, por Eduardo 'I'oil11,
l\lnrmuraciones europeas, por EmilioCastelar,
310.
4ü;i.
Tto,ali111la (ronr/11~io,1), 2!l4.
Concurso de perro~ dP Injo, por A., li0.
El marido tic Jacobita (c1J11clu~í611}, 315.
s., 14ü.
H., 4.
Algo sobre el sueiio, por el doctor .\l. Dyn,n· El lihro de M. (;uyan, por .Jo,é Echegaray, Scaió,1 ,·it,11;fic1t. - F.I ¡:ran ecuatorial ncot!i- Yiena, por Juan Fnat,·nrath, li l.
Jlado del ohscrvatorio Je Pans, por A. frnis- Vizcomlesa(!'o11/i111111ció11), 4íf1.
147.
fmth, 7.
Stcciti,1 ci,·11/í/im. - Tran,mi ,iún de fuerza eléc•
S,-,·,·ió11 m,uric,11111. - La tamalera, por Eva Ca· 1 ~inet. :ns.
El vino, por Edmunilo de Amicis, 11.
trien por medio do corrientes alte1uatil'asde
El sepulcro de Ar istúteles, 31 !l.
ne!, 14~.
Sección rir,1/Íjica. - El porteclt•ctt ico. La cil•ncia
3.000 \'olt,, por F. Laffargur, 4i8.
en el teatro. Ilu,iun obtenida por medio Je Grc·goria (epi,otlio ejemplar', por )l11tía, )[én• ~lurmuraciones europeas, por Emilio Castelar,
Los ferrocarriles y tranv1as el,dricos. Aguas
3•&gt;·)
dcz \' elilla, 1;;o.
la:s tela, mrtali&lt;'as, 11.
minernle, jnpouc,as, 4iU.
Mmmurnciones ~uropcns, por Emilio Castclar, Rl arte cspaf1ol, por A. Gan•ia Ll1111,ú, 151. 1 La Expo,iri,ín genero! Je Bellas Artes, por
Josl: Cu,arhs y In pintura militar en E,pafia,
J. Ixan, :1~1.
El anillo de .\111.his, 110,·cla por Lonl Lytton,
1 .
por A. Gnrcía Ll:tusu, 4,2.
Roscmlo Xoha,, por A. f:arcin Llansú, 326.
Expo,iciun tic pasteles y acuarelas en el C1r&lt;'lllo
1:i.i.
La ca,lt'na in,bíhle, por Ernbto c:arcia Lade !kilo~ Arks de )laJrid, por H. Bal,:1 Je S,,'Ci¡¡¡¡ cirnlíjicn. -Qmmica recreatirn. El hi· &lt;:rnorn, por ~:.lt1:1r,lo To,Ia, :l:!6.
deve,t•, 4~2.
lteeuerdo, deUrana,Ia. La íucntccld Avellano,
drúgeno, por F. FaitlPan, J;,~.
la \'c¡:n, 21\.
Los ~nomos ,Ir la Alhnmbrn, por )lnnuel
por An!(USto .Jerez l'¡,rchet. :1:10.
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por A. Jleb, rt. lnU11enc1a ile la luz ,-11 los
\' rga, 340.
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f1•111í111eno, tic la ,·c¡;:!'taciun, por Alberto
sala Rohcrto Ilomhn, en París, por W. ,le ::;, n'ÍM ch11tUir11. - (}111mi1·" recreaurn, por Al1•¡:ría, por Carlos Luis de Cuenca, 3-10.
L.trbalétrier, 4!11.
El rnncuterio Je Gcnova, por E,Inardo Toda,
F. Fo idean tres a1 tí,·nlos,, 1i 1.
Forll'icllc. Los pelig1 os de la elcctriciJad,
El 1·11atlro de la S1111la l&lt;11hrl ,le ~h11 illo, 406.
31:l.
La lampara cle,nica del fotú¡.:raío, 1i5.
porJ. Lafar¡:ue, 30.
Uo ·ctos manlimo,. Las defrn•n, ,le nn huque
Las hip6te,is en el artr, por .T Echegaray, 34. Je,ús en ,Jcru,al,·n, por Emilio Ca,tclar, li i. Cuento de amor ( c,mti,wacití,r ), 31 i.
,le guerra, por F,· lelico ~ln11taido. 498.
Sec,·,u,i cir11l1Jic1c - La rnsea,111 del Xi~gara y
Staiú,i 111,tr,ir,11111. - ,Jor;.:c W.ishington, por Semana :,anta, por F. :\lon·no Gotlino, 1itt.
la elcetrici,lad. )lcdalla de In Asociación La caclena in\'!sihlc• (rn,1c/11~iú,1), 4~qUlarcncc \\'inthrop Bowen, 35.
Uregoria ( co,1ti,111ació11 ), IR2.
frnnee,a para el fomento de !ns ciencia,, :J:i0. La nntopsia, ¡,or F .\Jortno Oouino, 50~.
Los parlamentos Je Emopa. \'I, E,pafia, por El anillo ,le Amo,is {co,lli,wn i611}, 1 j
Seccw,1 cu,1/1,li&lt;",1. - Qu1mira rccrcatirn. El 1·ar- ~I 1t1 muraciones euro¡w is, por Emilio Ca,tclar, Scc ·iu,1 amuit&lt;111a. - Slntiago de Chile. por
H., 39.
A, ;,03.
3;,4.
ho110, por F. Faidean, 1!10.
León Fonto,·a, por M. )l. A., 42.
El ,·ino (conr/11,ió11), 42.
Aplicaciun de lafuerzacl•ntnfuga :ilosanali,is \ La Expo,icion general de IM!as Artes, por Uocetos. La chispa eléctrica, por ,Juan O·Xei·
lle, :,06.
J. lxart, :l56.
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químicos indu,,triale~, 19ll.
Sccdó,1 cir11!Uiw. - Kivcl de agun 1lc prcrisiún,
del capit,in Lrneveu, por L. Knah. La ,111
La orrrnmrnlaci,ín en la~ n1tcs mahometanas, De,honor por d ,honor, por Ricardo Revenga, Yizrnn,l,·•:1 {ro11/1 11mn'ó11), 50i.
Scc,•1u,1 ,.,,,,, ,Ji-·11. - ~:I c1 iu,;eno d~ )[. Cailletet,
por ,Jo,l: Ramun fü;Iitla, l!l 1.
35S.
te,is del rub1. Expl'!'11uentos de )l. E. Fre•
por(;, T. La nncrn pila de oxido tic robre
my y A. \' ernenil, ltJ.
Ricardo Ucllvcr y kam, n, por ~l.~[. A., 195. Scr,·uJ,1 lllll(ricmia. - Hopa apolilla,ln, por Ri•
do )l. ele Lala111le, por J. Laffargue, 510.
canlo l'nlma, 362.
Murmuraciones enro¡wa~, por Emilio Ca,telar, Steció,i amo·ic,111(1. - Eli,a llra\'O (leyenda tne•
Pre,enari,,n de los cahles met.ilicos, !il 1.
C'm•nto ,lt• amor ( conc/11.1ió11), :J63.
jicana), por ~:,•11 Caul'l, lOi
49.
1
s,,·d6,i a111,ric,1 .,a. - Wa,hini:ton en :llount· Los ¡,.ulnmentosJc Europa. IX, Suiza, por 11., Bordos. I.Jna diablur,1, por Juan O-Xeillc, ~nrmmacioucs europeas, por EmilioCa,tclar,
51 J.
\' ernon despuc:! de la !(Uerra, por 11. A., 51.
3til.
Hl!I. (,·o,du,ió,1), 20:!.
1 Scrció11 cic11tífit'a. - La, hormigas, por L. Sta· La autopsia ( co11clusió11), :,l!i.
La ornarncn tnción en las artes cla,icas, ¡,or J o,é Gn•goria
1 Smió11 amrric1111a. - El va lle de las Tres Cohy, ;!65.
Ramón "elida, 52.
El anillo de Amas1s ( ca,1d11.,ió11), :!03.
l111a,, por X. llawthome. 51~.
Lo~ r,arlr.mento, de Europa. YII, l'aíse~ Bajos, &amp;c ·ió11 rír,rtíJica. - Químic·1 recreatirn. El áci• La Exposición general de Bcllu Artes, por
:1111 •l'º m1111icipnl de repro,Iucciones arti,tira.,
por 11., :i5.
do carbónico, por F. F.iidean, 206.
1 J. I xart, ::c!l
,Je Il:lrcclona, por A. García Llanso, 51~.
• í•~"'-p&lt;&gt;si'..,lc', por Florencio ~lorcno Godino, .Kaenrnn•rer, celobmdo pintor francé,, por Jorge La Expo,iciun tic! Círculo de Relln~ Artes ele
\'izconde~a ( co11ti,u111ción), ;,~3.
59.
Madrid, por R. Balsa de la Yega, 3i0.
l'aín, 209.
¡Ya vienen! ¡ya ,·icncn', por Luis ~[aria de s,.-,.;,;,1 cfrrrtí/ica - l'roduceiúu industrial del
Sució.ick !111/iea - La p•·sra hnthypcl:igica, 62. J nan Duro, por Ricar,Jo Rt·renga, :!11.
hidrug,·no ·y Je! oxigeno por la electroli,i,
La memorr,, por el prc,tilligitatlor Alhert, 62. Se,·illa. ¡ Pro~e,illnes y toro,\ por .\l. 1larl1aez
Larra, 3il.
del ngua, 5:W.
Fra~cbco Fl~r, en¡:, por Jorgf Caín, 66.
Banio11nc1·0, :!11.
1 Exrelente comico, por Jo,,: )l. :\latheu, 3i-l.
Las catacumbas rómanas, por Eduardo Toda,
Secc1ó11;a·11rru·n1ta. - La Virg,•n d,• Copacahana Lonl Lytton, por el ,·izco111lc R. Du Pontavice El padre Daniel, por E,lunnlo Ro,I, 3ifl.
;¡30,
S,crió,i cifll/1/i,·,1. - Estufa tc•rmo-l·ltctri,·a del
(viaJCS Pº'. ".cl.mt:.-icn \, por Ern Canel, 6 .
de Il em, cy, 215.
doctor Giraml. El aualisis de los Yinos, por El collar de ámbar, por Luis ,1arianodc Larra,
El arte :~ I regionalismo, por R. Balsa de la El anillo tle .Ama,i, (cm1/i1waciu,1), 210.
Scccfo,1 ci,·nlíf/,•11. -.Frrrocarril uf e,trihos es•
A. Hel..-rt, !l'-2.
5!l2.
Vega,, .
1
Noticia~ ,•arhs, i4.
calona,los. °La demi,latl de la pobla~iun y la Murmuracionc., europea~, por Emilio Castelar, \'im111dc,a ( co111i1111acio11), 533.
)1 unnurnciones europeas, por J::milio Castelar,
¡ lmposikile! ( contimu,ción ), 75.
lluvia, 222.
3 6.
Sección hmtí/i•·a. - La, tromha~, expPrimentos El Arte y la Inclustria mo,lerna, por José La Expo•ición general de Bellas Artes, por
516.
El collar tic ámhar ( c,.11d11$ió11), !i li.
,J. lxart, 3~8.
le hc¡.:a rn y, 2:l6.
Y obsirmciones por el doctor )1 artrncz An•
cira ll,jico). l':oyN·to extroonlinario. Ap.a• 1 Bh.marck en caricatura, por ClnuJio Phillips, París. Do, 8.1loncsdc B,•Ila, .\rtcs, por Ernesto En el Ia;.:o tle Jlam111,·rícst, por .\ugusto Je1n
Carera La,leve,c, 3!!0.
J'erchct, 549.
rato ara las calllas de 300 metros, por Arrs•
~26.
tides Bc1#s, , .
La itl,·a de la muerte, por Jbfncl ~!aria Liern, El espíritu 1lel imún, por Antonio ,le\'al buena, Scc, 'ó1111,it, ria11111. - El pre,i,lio ,le l1 Habana,
El carfV\,•al ,le )ladri,l, por Floro, 2.
221.
por Ern Cnnrl, 5;;0.
390.
Yi1l·ondl',a (co11tiirn11r,6,1), ~.;¡;¡_
Doiía 1:milm J'anlo llazan ( apunte, biogr:ifi- El palacio de lo, reyt•~ de Aragón en \'illa- El padre D,rnicl ( co11cltc,ió11 ), 3~5.
cos', ~l.
frnnca del PanMlé,, por C. V. de Y., 230.
Sección cirnt,Jica. - El anali,is de los \'inos, Srr,·i611 w·11tí]ir11. - Los auton,atas, por ei pre,
ti,lii.:ita,lor Alkrt. Fabrirn,·i,ín ,le las lámpa
!.! , i.~r T'..Jctoral, por Emilia Pardo Bazan, Gn intérprete alc111,in de los dramas de Echeror A. llclwr t. El hnrometro metalico tic
rn, ,¡,. incande,cencia de los E,,ado, L' nidu,.
gaiay, por Juan fa,tenrnth, 231.
)l. )lignot. La fotografía de lo, colort,, por
85.
:,,;,.
El anillo tic A111a,i, (co,1litt1111ció1i), 235.
C:. Tb,andicr, :l9i.
-.¡◄ El 11am, nrn europeo, por el dortor llrehm. 6.
Le», parlamento~ de Europa. \'11 1, Sucda, por Secció,1 l'i1·,1fíJica. - L,11nrdición cléetdcaiud11s- Química recrrntirn. La difusión 1!1· los ¡;ases, P,·n~iunes y holsas ue riaje (r·1pít11lo ,¡,, uu li
tri.1l lmlicadorcs do corriente, 238.
por F. Faiilean. Aparato para 1111 ,lir la dis•
\Jru), por Juan O-:Neillc, r.t.::&gt;.
JI.. 7.
Lo, po\\'o,. por el doctor E. Ciasen, de Ham- La orna1111·titaciun en las Artes del extremo
tar.cia rcroni,111 por un \Jarro, :J!l~.
:Nr_u!osi.i, por Fernando .\lartíncz l'c,lro-a .
;,ti,l.
Ori,-ntc y de h Am,:rica prccolombiana, por El trabajo tic una Hmana en Birmiogham,
hnrgo, !10.
¡I111posil,l1·' (ra,1/i,wa,·i611). !H.
Jo,é Jta1nún )leiit!a, 212.
El abanico. Artículo de Yernno, ¡,or A. Uarl'Í,1
3r!l.
Llan,ú, :,6 l.
S,·cción ci, 11tíjic11. - La, prud,asdcl poligvno tic El m:·1lico en los dt'safíos, por Federico J\lon- La simetría, por ,José Echegaray, 402.
Ann:ipoli,. Coche 1111n·i1lo por el rnpor, do
taldo. 213.
El ¡:r :in poo ta, pnr Enrique Fnn,·•, 403.
Ilicn n11;.:as mal, pc,r Alejan1lro Jhrha, ií6~
\' iz,·oruh·•·• ( ro,rl i,11111,·i6;1), :iil.
)l. St:rpolltt, por G. Ti"arulier, 93.
Los pantalones, por F. :\lorcno Godino, 214. La ll•tra de camlo:o, por Jaco\Jo Salt·,, 406.
La, proíun,li,h,les del mar Xl•gro. Una nue\'a Scc,·i,ú1 ll 111rrim ,111. - Leoncio Prado, por E,·a Sfc,·w11 a11uriri11111. - Lima, por A., lili.
,Srr,·iú11 cir11tíjica. - El herrero ,n 1i91, ;ii l.
Canel, 2H.
teoría a,·n°a ,!el roc10, !l 1.
Bocetos. Las olas, por .Juan O-Xeillr, 410.
)h:r_murnciones europeas, por Emilio Castclar.
Murmuraciones cnro¡,ca,, por Emilio Castelar, El anillo lle Amasis (co11clusió11), 2,íl.
\' izconde,a, por Leon llarracallll, 111.
~ 1' ~ .
Sccció,i círntífica. - El buque Jivisihle en dos .~c,·,·i6n cir11/í/ic11. - (2111mica recre11tirn. La di• Xa1 rnrionr,. \' elo y sudario, por Juan B. En
9 .
El canal de Kioto Fu, en el Japón, 100.
par te,. Un nuevo buque eléctrico, 2:il.
fusión tic los !(ases, por F. Faidl•au, 4J l.
scíiat, 5SO.
El rey Lui~ 1 de Bai·icra. Estatua inaugurada ..\lurmuracioncs europeas, por Emilio Ca,tclar, Al:.:o sobre el oro. El cofcrdan de amianto, La oportnnidatl, por Agustm González Ruano .
2&amp;8.
en la Walhalla, por .Juan Fastenrath, 102.
•114y415.
5 2.
Secció,1 111nrrfra11a. - Ori¡::cn lle! negro, el rojo Narraciones, por Jnrn B. Enseiíat, 2~~La ,rxnali1la1l en el lenguaje, por Fernando Bocetos. El A,·e del l'araí,o, por .luan O-x, ·
&amp;tudio. ,le alguno, célebres pintores ( co¡¡du•
y el blanco, por W,t-hington In-in!?. 102.
Araujo, 41 .
lle, ;:;, :J.
Stón), 262.
Zamacueca y \'Otos (recuerdos do Chile), por
U na boda j mi ía en \' alcncia á metl indos del Yizcond1•sa (co11cl11si,í,1 ), 58i.
El marido de Jacobita, por An,lrés Tha111iet,
siglo x 1,, por A. IJnn,·ila ,Jal,lcro, 4~0.
El'a Cancl, 103.
Secc,611 círnlí}icrt. - La fotografía instantánea ,
26i.
La letra de can,hio ( cu,1c/11.,iu11), H:l.
¡lmposihl,·! ( co11lim1ació11), 107.
por Alberto Londe, ;,\l0.
Sccció,i ci.c11/f¡ica. - Qnímica recreativa Los cua• Secci(111cir11tíjica. - C11ncierto~tclefúnicos:i ¡¡ran Vi1.condc,a (co11li111wci611), -12i.
Las mi,iones de la Alta California, por Juan
tro elemento~. por F. FaiJcan, 110.
dbtancia. El acumulador eléctrico Atlas, Rebi•lión antier i,tiaua en China, por Eduardo
T. Doylc, 591.
2i0.
La red metropolitana de París, 112.
Toda, 4~0.
Pasionaria, por Alejandro Lannbirra, 59i.
.Mosaico, rc.r Jllsé 1laría Sbarbi, 114.
La Exposición general de Bellas Artes, por J . Noticias ,·arias, 432.
Comnnicacion en los planetas, por Amadco
Ixa1 t, 2i 4.
La ornamentación en las artes cristianas, por
Mnrmmaciones europea•, por Emilio Castelár,
Guillemín, 60~.
La algara,Ia de cPequeiiccest, por doua Emilio
José Ramón 1Iélida, 116.
431.
L'n drama en el mar, por W. Clnrk Russell,
Scc.:ió11 auurí,ana. - Historia de la Araucana,
Pn rdo l:lazán, 2i 6.
La ~exnalidaJ en el lenguaje ( co11tinuadón ),
60:3.
Rosalinda, por ,José Torres Reina, 2i 8.
por Eva Cancl, 118.
438.
El poem11 geológico, por Pedro ele i\Iadrazo,
Sccci611 a1nericn11a. - La vi,la es sueilo, por Los parlamentos Je Europa. X, Grecia, por X,
Una exploración en Siberia, 122.
610.
N. Hawtborne, 2i8.
¡Imposible! ( co11tin11nció11), 123.
438.
Una broma, por Luis de Llano~, 611.
Sección citlilífico. - Química recreativa. Los re• El marido de Jacobita (co11ti,mari61i), 2. 3.
Yizcol!llesa ( rmtli1mació11 ), 443.
Stcrión a111rrica1111. - Tipos y costumhres de
acti,os colorados, por F. Faideau, 125.
Sección científica. - Purifieaciun de las aguas, Secciún ciuilíjica. - llu1mica recreativa. La tli•
l'nerto Rico. La fiscaln, por )1:muel Fcrn:ÍU·
por P. Lnnriol, 286.
Utilización de la fuerza del viento, por J. La•
fusi ón de 108 !(a.se,, por F. 1-'aideau. Artifidcz Juncos, 612.
Murmuraciones europeas, por Emilio Ca~lelar,
cios del teatro. &amp;rnmoteo de una mujer. Las .\lunich, por Juan Fastenrath, 618.
forgue, 126.
Detcrn1inacio11 de la cantidad do alcohol con- , 2!l0.
telas luminosas, 445.
Trniciún de amor, por Antonio Albalat, 619.
La Exposición general de Bellas Artes, por Enril]Ue, em1, por Fc,lerico Rahola, 4~0.
tcuiJa en los vinos, 127.
1 i:iccción cir,11(/ira. - La última erupción del Ve•
J. lxart, 292.
:llnrmuraciones europeas, por Emi Iio Castel ar,
La Expo,iciun 1lc•I Círculo de Bellas Art.es do
subio, por ll. ,T. Johustín Lavis, 612.
Rosalimla ( co11ti1111ación), 29 1.
Jllatlrnl, por R. Balsa de la Ve¡:a, 451.
130.
La crítica en el arte del actor, por Enri,p1c
El marido tle Jacobita, 29~.
E,tudios do algunos célebres pintores, l 32.
La sexualidad en el lenguaje ( co11clusí6n), 1 Funes, 6:!6.
S•cd611 a,wrica,ia. - Santiago do Chile, por Sección cicntíjica - l'urificacion de las aguas
41\2.
Sección mwricana. - La camlombcra, por El'a
(c1mcl11sió11), 302.
El llanto de perlas, por Floro, 4j(í,
E,·a Cancl, l 84.
Canel, ti:28.
La víspern de Rcy1•s, por F. ;\I orcno C:od i no, l.
Boceto.~ mnrítimos. La ¡\O(•hcbucna a bonlo,
por Federico .\lontahlo, 3.
La ornamc•ntación de las arte, de la anti¡:111•,la,l
prchisturin egipcia y oricntnl, por Jo,,, Ha•
món ~[élida, 4.
Los parlaml•ntos de Europa. l\' , ltalin, por

•

Lt\ ILUSTR.\C IÓN ARTÍSTIC.\

K olidas 1·nrias, 138.
¡ l111p1J,il,le'. ( r,,,,c/11,i,í,1 ). l!l!l.
.'frcriú,1 cir,1lí/ic11 t}u11nit .1 recreativa. El ·ixi·
g,•no, por F. Fai,lt•au, H l.
Atlivinaciun y trn11,11,i,ion del pensamiento,
J.1\!.
,Jorg,· Zah y el monumento de Aratl, por T.

I

�INDICE
2

lNDICE

Exposición Universal ele Chicago, por X, 631.
Las ejecuciones por medio de la electricidad en
los Estados Unidos, por Z, 634.
La última cita, por W. H. Clifforcl, 635.
~Iurmuraciones europeas, por Emilio Castelar,
G42.
¡Ca!"i&lt;lacl!, por F. Moreno Godino, 644.
Sec.:ión americana. - Guatemala y Quezaltenango, por A., 645.
La cuerda, por Julio Clarettie, 651.
Secció11 cient!fica. - Electriciclacl práctica. Surticlor atmosférico do salón, 654.
Murmuraciones europeas, por Emilio Castelar,
658.
El caldo gordo, por Fernando Martínez Pedrosa, 660.
Barcelona artística, por A. García Llansó, 662.
Los parlamentos de Europa. XI, Dinamarca,
por X., 663.
La cuerda (continuación}, 667.
Sección cient!.fica. - El laboratorio de biolog;a
vegetal de Fontaiucbleau. Turbina de pe•
queña potencia, 670.
Bocetos marítimos. Un buque ele guerra, por
Federico .Montahlo, 674.
¡Por ,¡ué no!, por A. Sánchez Pércz, 674.
Crónica de arte, por R. Balsa de la Vega, 676.
Sección americana. - El beaterio de Ruanuco,
por Ern Canel, 679.
La cuerda (continuación), 683.

Sección científica. - Experimentos de ?,f. Testa
sobre las corrientes alternativas de gran frocuencia, 686.
?,l urmuraciones europeas, por Emilio Castelar,
690.
Na naciones. Aleluya, por Juan E. Enseiíat,
692.
Sección americana. - El beaterio ele Huanuco
(conclusión}, 694.
La cuerda ( co11cltt.~ión}, 699.
Exposiciones ele Bellas Artes (capítulo de un
libro), por Juan O-Neillc, 706.
La vida parisiense. La llegada &lt;le! invierno y
la caridad , por Ernesto García Lado vese,
707.
La lotería, por F. Moreno Godino, 708.
Gardineta, por Antonio Albalat, 715.
Sección científica. - El auditorium de Cbicago,
717.
El dramógrafo de M. de la Ronlle, 718.
El dios Éxito, por José Echega_ray, 722.
La Vírgen de la Leche, por A. Danl"ilaJaldero,
722.
Sección americana. - El rcy.111idas, porN. Hawthornc, 725.
Abnegación por amor, por A. Hunt, 731.
Secció11 cú11tlfica. - Fisira sin aparatos. Expcrimen tos de fuerza centrífuga. Nuevo aparato
para volar, de Gustavo Trnuvé, 734.

¡

Murmuraciones europeas, por Emilio Castel ar,
738.
Navegación aérea, por Hiram S. Maxim, 740.
Colonia, la del Rhin, por Juau Fastenrath,
742.
La idea fija, por Pablo Bonnetain, 747.
Sección científica. - Física sin aparatos. La dilatación de los cuerpos malos conductores
del calor. Los autómatas. La obra de Roberto
Houdín, por el prestidigitador Alber, 750.
Chile. Causas y desarrollo ele la revolución que
estalló el 7 de enero de 1891, 754.
Crónica ele arte, por R. Balsa de la \'ega, 762.
Bocetos. La calavera, por Juan O Neille, 762.
Nurmahal. Cuento del Oriente, por Luis Gallet,
763.
Sección cicntlfica. - Coche movido por el petróleo, por G. Tissandier. Nuevas aplicaciones
del papel, 766.
Murmaracioncs europeas, por D. Emilio Castrlar, 770.
El Papa en el Vaticano, por Eduardo Toda,
772.
Bonn, por Juan Fastcnrath, 774.
La hermosa Natalia, por Carlos lriarte, 779.
Secció1l cümtífica. - Soplete ele esencia mineral
y termo-cauterio. Transporte de paquetes á
domicilio por medio de la electricidad. Física
recreativa, 782.

La belleza del cuerpo humano en el porvenir,
por José Echcgaray, 786.
Milagros (crón ica contemporánea), por Alejamlro Larru hiera, 7ó6.
El fantasma, por F. J\loreno Godino, 790.
Llamamiento á los artistas catalanes, por Juan
Fastenrath, 794.
La hermosa Natalia (conclusión), 795.
Román Ribera, por J. l xart, 802.
El fantasma (conclusión}, 803.
La duda fatal, ~egundapartc de la cadena invisible, por Ernesto t:arcía Ladevesc, 806.
Cróuica de arte, por R. Balsa de la Vega, oll.
La tela del padre. Artículo de ra1 as costumbres,
por Agustín González Ruano, 815.
Noticias varias, 816.
Murmuraciones europeas, por Emilio Castelar,
818.
No tanto pensarlo, por Autonio ele Valbuena,
820.
Sección ame1·icana. - El gallero, por l\Ianuel
Fernán,lez Juncos, 822.
Boceto. Las pompas de jabón, por Juan O-Ntille, 826.
lllarcela, por PeJro Yalclagnc, 827.
I Sección cient/jica. - Couservación de ejemplares de Historia Natural, por Ju les Riseon,
1
829.
Física recreativa. Naipes mecánicos. La fotografía ele los colores, por G. T., 830.

ÍNDICE
DE LOS GRABADOS CONTENIDOS EN EL TOMO X DE LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Antes del desafío, cuadro de A. Cassioli, l .
Melilla. lllercado exterior conocido por las
«Barracas,&gt; 2.
:\Iclilla. Puerta de entrada. Vista de Melilla
desde el fuerte de San Lorenzo y del fuerte
Victoria Grande, 3.
Melilla. La Alcazaba, 3.
Al asalto, dibujo de Stanley Berkele, 5.
Palacio del Parlamento italiano en Roma, "l.
Rembrandt anciano, cuadro de Rembrandt,
existente en la cNational Gallery&gt; de Londres, grabado por Baude, 8.
El vino, diecisiete grabados, 11, 12 y 13.
SoJCCió1l cient/jica, tres grabados, 14.
Estatua de Lamartine en Macón. Casa en donde nació Lamartine, 16.
Virgen en adoración, cuadro de Carlos Cignani,
17.
Galería Umberto I, recientemente inaugurada
en N ápoles, obra del arquitecto Ernesto di
Mauro, 19.
Don Miguel Grau, ilustre contraalmirante peruano, 20.
Mujeres del mercado de Sierra Leona, 21.
Un entierro en las calles de Sierra Leona, 22.
Los Parlamentos ele Europa. El palacio del
Reichtag, en Berlín, 23.
El martirio de Santa Eulalia, relieve de Enrique Barrón, 24.
El último saludo, cuadro de J. Andreotti, 25.
El vino, doce grabados, 27, 28 y 29.
Sección cient!.fica, cuatro grabados, 30.
Los peligros ele la electricidad. Un caballo
muerto por la electricidad delante de la
puerta de Estanislas, en Nancy, el 23 de
noviembre de 1890, 32.
Confesión amorosa, cuadro de Luis Jiménez,
33.
Jorge Wáshington prestando juramento como
presidente de los Estados Unidos, 35.
Mesa escritorio de W¡\shington (consérvase en
el palacio del Gobierno, en Nneva York), 35.
Bufete usado por Wáshington como presidente
de los Estados U nidos ( consérvase en el
palacio del Gobierno en Nueva York), 35.
Cas&amp; de Wá.shington en Broaway, 36.
Casa de \Yáshington en Franklin Square,
Nueva York, 36.
Facsímile de un recibo de alquiler de la casa
ocupada por Wáshington en 1789 y 1790 en
Franklin Square, 86.
Prcparath•os para recibir á Wáshir.gton en
Gray's Ferry, 20 abril de 1789, 37.
Banco de W,ishington en la iglesia de San
Pablo, tal como está hoy, 37.
Recibimiento de W:\shington en Tren ton, Nueva Jersey, 21 abril de 1789, 37.
Coche usado por Wáshington, 38.
Arca que perteneció á Waskington, 38.
Espada de Wáshington, 38.
Sello de Wáshington, 88.
El palacio tlel Congreso de los diputados en
Madrid, 39.
La venganza de un rival, cuadro de O. Erclmann, 40.
León Fontova, eminente actor del teatro catalán fallecido en 28 de diciembre de 1890,
41.
E! vino, siete grabados, 43 y 44.
Proyecto del nuevo templo de los francmasones
en Chicago, 45.
Colocación de la primera piedra del nuevo tcm•
plo de los fra1\cmasones en Chicago, 45.

Secció11 cíentlfica, tres grabados, 46.
llr. Carlos Parnell, ex presidente del grupo
nacionalista irlandés de la cámara de los
Comunes de Londres, 48.
Mr. J ustín 11ac-Carthy, presidente de la mayoría del partido nacionalista irlandés de la
cámara de los Comnnrs en Londres, 48.
El descanso en la marcha, cuadro de D. José
Bcnlliure y Gil, 49.
Jorge Wáshington, copia de un retrato hecho
por Gilbert Stuart y conservado en el Ateneo, 51.
Lámpara de Wáshington existente en el Museo Nacional, 51.
Mount-Vernon, residencia de Wáshington, 51.
Juego de te de Martha Custía, esposa de W áshington, 52.
Flauta de Wáshington y piano de sn sobrina
Nelli Cnstín en .111ount-Vernón, 52.
Tipos de Baku, war Ca;pio, dibujos de F. Pegram, 53.
Los Parlamentos de Enropa. Patio del Binnenbof, en La Haya, en donde celebran sus
sesiones los Estados generales de los Países
Bajos, 5~.
Nuestra Señora del Carmen, cuadro de dou
.Manuel Dominguez. Existente en la capilla
de Carlos 111, en la iglesia de San Frnncisco
el Grande, de llladrid, 56.
¡ Imposible!, tres grabados, 59 y 60.
Sección científica, tres grabados, 62.
José Valero, eminente actor español, fallecido
el 12 del actual, 64.
En el piano, cuadro de Francisco Flamcng,
65.
Estudio pam el dcccrado de la Sorbona, por
Francisco Flamcng, 66.
En la playa, estudio por Francisco Flameng,
66.
Agradable rlescanso, cuadro de Francisco Flamcng, 67.
En Venecia, cuadro de Francisco Flameng,
67.
Grnllier visitando la imprenta de Alele .111anuce, en Venecia, pintura decorativa para nna
chimenea del Grollier Club en Nueva York,
por Francisco Flameng, 68.
Delante del facistol, cuadro de Francisco Flameng, 68.
En la corte do Enrique II, cuadro de Francisco
Flarneng, 68.
Palabras de amor, cuadro de Francisco Flameng, 69.
La carta, cuadro de G. la llfonica, 71.
En las playas del Havrc, cuadro de A. Stevens, grabado por Baude, 72.
Salve Regina, cuadro &lt;le Luque Roselló, graba,lo por Sadurni, 73.
¡ lmposihle!, dus grabados, 75 y 76.
Sección científica, cuatrn grabados, 78.
Un proyecto extraordinario, dos grabados, 80.
Doña Emilia Pardo Bazán, eminente escritora
espailola contemporánea, 81.
El maestro Pedro l\1asca¡¡ni, autor de la ópera
Cai:al/r,ria Rusticana, 83.
La tiple Sra. Pantaleoni (Rantuzza) y el trnor
Sr. Valero (Turicldu) en la escena VII de
Cavalleria Rusticana , representada en el
Teatro do la Scala de Milán, 83.
El tenor Sr. Valero en el papel de Tnriddu en
la Cavnlleria Ru.~ticana, 84.
La tiple Sra. Pantaleoni en el papel de San·
tuzza de la Cavalleria Rusticana, 84.

El Sr. Doctoral, dos grabndos, 8~ y 86.
Los Parlamentos de Emopa. Palacio ele la
Dieta Sueca en Estockolmo, 87.
Después del oficio de pontifical, cuadro de don
Ramón Tusquets, 88.
Mtísico callejero, dibujo al lápiz de D. Antonio
Fabrés, 89.
1Imposible!, dos graba:los, 91.
Sección científica, seis grabados, 93 y 94.
Málaga. Puerta del Sagrario: Catedral, 96.
Aldeana eslovaca, cuadro de Stuhlik, 97.
El toque de oración, cuadro del Sr. Ferrer
Pallejá, 99.
El canal de Kioto-Fú en el Japón, tres grabados, 1OO.
Vistas del Cairo, 101.
La Zamacueca, 10:l.
Pequeños pescadores, dibujo de A. M. Rossi,
lit
El bautizo, cuadro de D. Salvador Viniegra,
105.
1Im posible!, tres grabados, 107 y 109.
Sección cient/jica, dos grabados, 110.
La estatua de Luis I de Baviera en la Walhalla, 112.
Colombina, estatua de D. José Campeny, 113.
Mar de fondo, cuadro de D. Eliseo Meifrén,
115.
Alegoría del Renacimiento Italiano, pintora
decorativa deMunkaczy, destinada al Museo
de Historia de las Arte~ de Viena, 117.
Historia de la Araucania.. El Parlamento óe
Hipinco, el mns notable de la República,
celebraclo por el coronel SaanJra en 24 de
noviembre de 1869. Copia de un cuadro de
D. José lll. Olascoaga, coronel argentino,
119.
Reposo, cuadro ele Duffaud, grabado por Baude, 120.
111ensaje do amor, cuadro &lt;le Víctor Corcos,
grabado por l\Iancastropa, 121.
¡Imposible!, un grabado, 123.
Sección cúntffica, cinco grabados, 125 y 126.
Medallas de la Exposición Rural I nternacional
de Al(ricultnra y Ganadería, de Buenos Aires, 1890, l 28.
La recompensa del trabajo, escultora ele don
Antonio Farera, 129.
Un men,ligo, cuaclrn del Sr. Díaz l\lolina, de
Almeria, 131. ·
Caricias maternales, cuadro de Krug, grabado
por Baudc, 131.
L1lbranJo el campo, dibujo de D. Laureano
Barran, 133.
Santiago ele Chile. Cerro de Santa Lucía, 135.
La muerto del primer Orangc, cuadro de W.
Lindenschmidt, 136.
La muerte de Cleopatra, cuadro de Juan Colli~r, expuesto en laRoyalAcademy de Londres, 137.
¡lmposihle!, tres grabados, 139 y 140.
S,cción cicntf.fica, ocho grnbados, 141 y 142.
Estudio del pintor Francisco de Lenbacb, 144.
Guerrero moribun,lo, obra del escultor Jorge
Zala, grnpo alegórico del monumento erigido
en Arad a la memoria de los trece mártires
ele la Liberta,!, 145.
Retrato del escultor Jorge Zala, autor del monumento de Arad, 146.
Vista general del monumento de Arad, obra de
Jorge Zala, 146.
Monumento de Arad. La estatua de Hungría,
147.

Monumento :le•Aracl. El despertar de la Libertad, 148.
Monumento de Arad. La Lucha, 149.
María y Magdalena, grupo cscultóiico de Jorge
Zala, 149.
Monumento de Arad. La Abnegación, 149.
El banquete, cuadro de James D. Linton, 151.
La confesión, dibujo do Bubert1, Herkomcr,
152.
La lancha perdida, cuadro ele Souza Pinto,
153.
. El anillo de Amasis, tres grabados, l ¡;r., é. 157.
Sección científica, tres grabado~, HiR
Estudio del pintor Geza l'cske, -vO.
El grabador al agua fuerte, co {'la ele un cuadro
de Meissonier, 161.
Juan Luis Ernr,to MEis mie1; ilustre pintor
francés fallecido el 31 de en ,ro de 1891,
lR
El filósofo, cuadro de ;iloissonicr, 1~4.
Jugadores de holo., cuadro de ll1cis,011ier, 164.
Polichinela, cuadro de Meissonier, 164,
El ventorrillo, cuadro de MeissoLier, J65.
Una lectma en casa de Diderot, c•1atlro de
Meissonier, 16r
La casa de Mei~soni~1 en ~l boulernrd Malesherbes, 166.
Recuerdo al general no1 te amt icano Terumseh
Sherman, fallecitlo en Xuc, Yorl- el 4 de
I febrero. El general Shern1au .• " ~\!.••:'&gt;
Mayor en las trincheras lcvanta,1as delanto
ele At~lanta, 167.
La disputa, cuadro de Meissonier, 168.
1814, cuadro de Meissonier, 168.
¡A vuestra salud!, dibujo de J. de Wodzinski,
169.
El anillo de Amasis, un grabado, 173.
Sección cient!.fica, dos i;(rabados, 174.
Estudio ele la señora Hcrmione ele Preuschen,
176.
Las santas mujeres en el Sepulcro, cuadro de
Arpad Feszty, 177.
Eloí, Eloí. .. , eEcultura ele Tomás Cardona, 179.
c¡Crucifícale!,&gt; cuadro de Carlos Verlat, 180.
Santa Mana 111agdale:ia, cuadro de Guido Rcni,
existente en la galería del príncipe de Lichsten;,tein, en Viena, 181.
En el templo, cuadro de Ernesto Zimmerman,
163.
cChristns consolator,» cuadro de C. Zimmermann, 184.
Huyendo de la invasión de los hunos, cuadro
de A. Delng, 185.
El anillo de Amasis, un grabado, 189.
Sección cient(fica, tres gr,1.bados, 100.
Estndioclel pintor Carlos Guill&lt;•nno &lt;l&lt; Diefcnbach, 192
Estatua de Juan Sebastián Elcauo, oLra de
Ricardo Bellvcr, existente en el ministerio
de Ultramar, en Madrid, 193.
Don Ricardo Bellver, celebrado escultor espaiíol, 195.
Monumento sepulcral del cardenal La Lastra
y Cuesta, existente en la catedral de Sevilla,
obra de Ricarrlo Bellvcr, 195.
Angel de la capilla sepulcral que en el cernentcrio de San Isidro de 111adrid posee la excelentísima señora marquesa ele la Gándara,
obra de Ricartlo Bellvcr, 196.
David teniendo en la mano la cabeza del gigante Goliat, estatua de Ricardo Bollver,
196.
San Andrés, estatua colosal exister' ~n la

f

¡

.,...._

__

3

Reposo, cuadro ele D. Arcadio llf{1s y Fontdeviigl~sia ele San Francisco el Grande (l\iadricl), Luneta, pintada por A. Hynais, autor del di- Un accidente, dibujo de Gunning King, 389.
la, 465.
ploma de la sección austro-húngara ae la ¡Un ángel más!, aguaza de D. José Bermudo,
obra de Ricardo Bcllver, 197.
U na máscara, cuadro de D. José M. ª Tamburi391.
Exposición Universal de París de 18119, 291.
El ángel caído, e$tatua existente en el Parque
ni, 467.
ll[úsicas japonesas, cuadro ele Homphrey Moo- Recuerdo do Olot, cuadro de D. José Armet, Mahón.
de Madrid, obra de Ricardo Bcllvcr, 197.
Recuerdos de la fortaleza de Isa bel 11
392.
re, grabado por Baude, 293.
.
Estudio ele la portada do la catctlral de Sevilla,
(La l\lola), apuntes de D. A. Rodríguez TePatio
de
los
convalecientes
en
las
Escaldas,
¡Furra
penas!,
cuadro
de
Joaqum
Agra¡;sot,
dibujo al li1piz de Ricardo Bel! ver, 198.
jera, 469.
cuadro ele D. Santiago Rusii,ol, 392.
295.
Estudio para el bajo relieve «El entierro ele
Concmso de perros de lujo. Exposición canina
La
bóveda
de
acero
(17
ele
julio
ele
1789),
cuaSegadora
asturiana,
pintura
al
pastel
de
Cccilio
San ta Inés, 71 dibujo al lápiz de Ri~ardo Bellde 1891. Seis grabados, 470 y 471.
dro de D. Juan Pablo Laurens, 393.
Pla, 295.
ver, 198.
Un
discípulo de Homero, cuadro de S. GlucEl
Cid
pre~eutando
á
su
padre
la
cabeza
del
Los Parlamentos ele Europa. El palacio federal ¡Será mal do amor?, cuadro do Juan Looschcn,
klich, 472.
conde Lozano, cuadro de D. Evaristo Barrio,
296.
de Berna, 199.
Trovador impro1·isado, cuadro ele Enrique We393.
San Bartolomé, estatua colosal existente en la Las dos hermanas, cuadro de Luis Jiménez,
ber, 473.
grabado por Bando, 297.
. El padre Daniel, clos grabados, 395 y 396.
igle.,ia ele San Francisco el Grande ele 111a·
Vizcondesa, cinco grabados, 475 á 477.
clrid, obra del escultor Ricardo Bellver, 200. El maddo de Jacobita, cuatro grabados, 299 a Src,·ión científica, seis grabados, 39i y 398.
Baco, escultura ele D. Venancio \'allmitjana, Secció11 científica, tres grabados, 478.
301.
Asunción y coronación de la Virgen, alto reLa hormiga, estatua de D. José Campeny,
400.
Sección
cimtífica,
tres
grabados,
302.
lieve del frontón de la puerta de la catedral
480.
¡Fné
un
artista!,
cuadro
ele
D.
José
García
E•tudio
del
pintor
Carlos
Jianpp,
304.
de Sevilla, obra de Ricardo Bel !ver, 201.
Ayudante de campo, ouadro de D. José CuRamos, 401.
Recuerdo del baile artístico celebrado en el Poderoso magr.ate, cuadro de D. José Jiménez
sachs, 481.
La venta del sevillano, cuadro de D. José
Aranda, 305.
Salón de la Lon ja en la noche del 8 de fe.
D. José Cusachs, pintor de asuntos militares,
Moreno Carbonero, 403.
brero íiltimo, dibujo ele D. Nicanor Váz- Pastoreo, tuad ro ele D. Laurenno Barráu, 307.
483.
Los huérfanos, cuadro ele D. Fernando CabrePesca, cuadro de D. Dionisio Baixeras, 30i.
quez, 205.
Estudio del pintor militar D. José Cusacbs,
ra, 403.
Vendimia, cuadro de D. José M.• Tamburini,
Sección cicnt/jica, dos grabados, 206.
483.
Exposición ele plantas y flores que se celebra
307.
El entierro de Santa Inés, bajo relieve de
Apunte al lápiz de D. José Cusachs, 484.
actualmenle
en
los
jardines
del
Parque
de
Acudiendo
á
la
cita,
escultura
de
Van
der
Ricardo Bcllver, 208.
Bar~elona, bajo los auspicios de la Sociedad Apunto al lápiz de D. José Cusachs, 484.
Stractcn, 308.
.
Los ¡mritanoR ee N neva Inglaterra, cuadro de
Catalana
de Horticultura. Dibujo y compo- Una página del álbum de D. JoséCusachs, 485.
Exposición
de
Bellas
Artes
&lt;le
Barcelona.
VisMr. G. H. Bonghton, existente en la Royctl
Caballería ligera, cuadro de D. José Cusachs,
sición
de
D. Nicauor Vázquez, 405.
tas
de
la
fachada
del
111
useo
y
del
gran
Salón
Acadcmy de Lollllres, 209.
487.
e1,ntral en tloncle está instala,la la sección de Lima. La Catedral, 407.
Nueve dibujos de Haemmerer, 210 á 212.
escultura, composición y dibujo de D. Ni- Dou José Payán, gerente del Banco del Callao Avanzadas de caballería, cuadro de D. José CuEl príncipe Jerónimo Napoleón, fallecido en
sachs, 487.
en lin:a, 407.
canor Vázquez, 309.
Roma el di11 17 de marzo último, 213.
Maniobras de división, cuadro de D. José Cu•
En oración, cuadro de Carlos Ulrich, 408.
La última obra de Aristóteles, fragmento de Montañas tle Córcega, 310.
sachs, 488.
Córcega. El bandolerismo. La familia Bella- Un viejo monje, cua,lrode Velázquez, graba.do
1111 rollo ele papiro existente en el Musco
Abrevando el ganado, cuadro de D. José Cupor
Margarita
J
acob,
409.
cochu,
311.
Brit:\nico, 214.
sachs, 480.
SS. 1DI. el rey D. Alfonso XII y la reina Historia amorosa, copia del celebrado cuadro Vizcondesa, cuatro grabados, 411 y 413.
Vizcondesa, cuatro grabados, 491 á 493.
Sección
científica,
dos
grabados,
414.
de
Lamen
ti,
312.
regente Doña l\laría Cristina, 215.
Busto en mármol ele S. M. la Reina Regente, En la playa, cuadro da F. 111irallcs, grabado Sección citnlífica, dos l(rabados, 494.
Sucesos de Chile, 216.
Doradoras, cuadro de D. Manuel Cusí, 494.
por Sadurní, 416.
esculpido por D. Agustíu Querol, 313.
.
La decapitación del apóstol San Pablo, euadro
El marido do Jacobita, cuatro grabados, 315 a Pierreta incroyable, cuadro al pastel de la se- Otro beso, cuadro de Italo N unes-Vais, 497.
celebrado ele Enriq uc Simonet, 217.
Dibujo de Guillermo Kuhne1t, cuatro grabañorita Ethel Wright, 417.
317.
Lord Lytton, autor de la interesante novola
dos, 499.
¡Devoción!, cuadro de D. lllanuel Cusi, 419.
Sección cúntífica, tres grabados, 318.
El Anillo de Amasis, 219.
La vuelta al hato, cuadro de D. Gonzalo Bil- Una ejecución de piratas en China, 501.
Estudio del pinto1· Walter Firle, 320.
Sección cientf.fica, dos grabados, 222.
Una ejecución de piratas en China. Después
bao, 4l9.
Rosendo Nobas, célebre escultor fallecido en
Miss Elliott, la mujer barbuda, 224.
del suplicio, 501.
Barcelona el 5 de febrero de 1891, y algunas Tribulct, busto en bronce de Joseph Willems,
Beso maternal, cuadro de W. Gamba, grabado
Santiago do Chile. Palacio del Congreso, 503.
420.
de
sus
obras
má~
notables,
321.
por Mancastroppa, 225.
de Chile, 504.
Bismarck en curicatura, nueve grabados, 226á Tímpano de la portada en la iglesia de Caste- Altivez, busto en bronc9 de D. José Rcynés, Santiago
fuudido en los talleres de los Sres. Masrie- Adoradores de Baco, cuadro de D. Luis Graner,
llar, obra de D. Rosendo N obas, 323.
228.
505.
ra y Compañia, 421.
Una ca11e de Ginebra, dibujo ele D. José Mada Estatua ele D. Juan Güell y Ferrer. l\1onumento
erigido á su memoria en Barcelona, obra de La cruz ele mi madre, estatua en yeso de don El ruarto estado, cuadro de D. Luis Graner,
:Marqués, 229.
505.
José Berga y Boada, 423.
D. Roscmlo Nobas, 325.
\'illafranca del PanaJl~. Antigua casa palacio
Vista de la ciudad y puerto de Génova, 327. ¡Dónde está el ratón!, cuadro de Luis Gaspa- Vizcondesa, seis grabados, 507 á 509.
ele los reyes de Aragón, 231.
Sección científica, dos gl'Obados, 510.
rini, 423.
Villafranca del Panadés. Torre de la estación Cuadriga de la Aurora en la cascada monumental del Parque de Barcelona, obra de Recuerdo de Galicia. La vuelta del campo, Maja, cuadro de Manuel Cusi, 512.
meteorológica en la casa de los reyes de
cuadro de D. Baldomero Galofre, existente En la playa, cuadro de D. F. l\1iralles, 513.
D. Rosendo Nobas, 328.
Aragón, 231.
Un chapuzón, busto en bano cocido de don
en el círculo de Reus, 424.
Busto
de
Cervantes,
obra
ele
D.
Rosen
do
N
obas,
¡A la salud del bufón!, cuadro de Eduardo
Eusebio Arnáu, 515.
El
heredero,
cuadro
de
J
orgo
Van
Der
Vos,
329.
Gelii, grabado por Mancastroppa, 232.
Nieves, busto en barro cocido de D. Eusebio
425.
Cuento de amor, cuatro grabados, 331 y 332.
e El anillo de Amasis, &gt; un grabado, 237.
Arniiu, 515.
Vizcondesa, seis gmbados, 427 y 429.
Sección cientlfica, ocho grabados, 333 y 334.
Sccció11 científica, tres grnba,los, 238.
Vista de Vuhu, donde han estallado reciente- Ave-María, escultura de D. Eusebio Arna.u,
Taller de D. Roscnclo Nobas, 336.
Estudio del pinto.· Luis Braun, 240.
515.
mente los desórdenes entre los cristianos en
Don Jaime el Conqnistador, busto en barro Después del baile, pintura al pastel de l\1aximiMuseo municipal de reproducciones artísticas
China, 430.
no Peña, 337.
cocido de Rafael Atché, 241.
en Barcelona, 517.
¡Huérfana!, cuadro de D. Ricardo Brugacla, Sueños ele niño, cuadro de D. JoséM.•Tam- ¡Sin pájaro! ¡ Pobrecillo!, estatua en bronce de Meditación,
cuadro de D. Emilio Sala, 519.
D. Torcuato Tasso, fundida en los talleres de
bmini, 339.
243.
Héroes anónimos, cuadro de D. Juan Luna,
los Sres. Masriera y Compañía, 432.
Futuros lobos marinos, cuadro d~ D. José Fe- Húsar de la princesa, pintura al pastel ele don
519.
La hamaca, cuadro de Van Der Vos, 433.
Marcelino de U nceta, 339.
rrer y Pallejá, 243.
Joven argelina, cuadro de D. Ramóu Busquets, La noche,cuaclro de Renard,grabado por Bau- Estatua yacente del frontispicio oriental del Cicerón contra Catilina, fresco ele César :\lacari, 520.
templo de Júpiter en Olimpia, 435.
de, 841.
,
245.
La cstatm1 ele Marat, obra del escultor Bafficr, Vista de una galería del cementerio de Génova, Cabeza de Mercurio descubierta en las ruinas c¡Y sin embargo se mueve!,&gt; cuadro del profesor Barabino, 521.
de Olim pia, 435.
recientemente retirada del Parque de Mont343.
La Semana Santa en el monasterio de Montse- Ruinas rlel templo de Juno en Olimpia. Vista Vizcondesa, tres grabados, 523 á 625.
sourís (París), 247.
Sección científica, tres grabados, 526.
tomada desde el Oeste, 435.
Plá,ica de coma1res, cuadro de F. du Puigaurrat, 344.
Doi1a María Pacheco, viuda de Padilla. Ani- Lección de crochet, cuadro de D. Gastón Pujo], Muerte de Medea, escultura en yeso de don
dcau, grabado por Baucle, 248.
Rafael Atché, 528.
436.
versario de la )!,iltalla de Villalar, cuadro de
Entre llores, cuadro de E. Tondouzc, grabado
Catedral de León. Estatua de Nuestra Señora
Visita, cuadro de D. Joaquín Agrassot, 436.
G. Clairin, grabado por Baude, 345.
por BauJe, 249.
·
la Blanca de la portada principal, 529.
Gran Kermesse ce)ebrada en los jardines del
Cuento de amor, siete grabados, 347 á 349.
Sección cimtífica, dos g•abados, 254.
Parqu~ de Barcelona el día 23 ele junio, Monumento elevado en Avignón, conmemoraEstmlio del pintor Edmundo Barburger, 256. Sección científica, tres grabados, 350.
tivo de la anexión del condado de Venaissin
dibujo y composición de D. Nicanor Váz¡Valiente brebage!, cuadro ele D. Antonio Fa- Estudio del pintor Fernando Wagncr, 352.
á Francia en 1691, obra del escultor monquez, 437.
Descanso, copia de una pintura de Fortuny-,
brés (Salón Parés), 257.
sieur Charpenticr, 531.
Los Parlamentos de Europa. Palacio del ParEn la pradera, cuadro de A. l\lontemezzo,
353.
D. Gaspar Melchor de J?vellanos, estat~~ en
lamento de Atenas, 439.
En el puerto, cuadro de Elíseo llfeifrén (Salón
259.
bronce recientemente 111a11g11rada en G1Jón,
¡Buena pipa!, dibujo do D. Antonio Fabrés,
Gran Canaria. Valle de San Roque en el camiParés), 355.
obra de D. Manuel Fuxá, fundida en los
440.
En el campo, cuadro de Eliseo 111eifrén (Salón
no de Ta tira, 259.
talleres de los Sres. Masriera y Compañía, de
Una taza de te, pintura al pastel de Clemente
Pares), 355.
Cabeza de estudio, cuadro de A. Seifert, 261.
Barcelona, 533.
de Paussin¡¡er, 441.
Camino de la fuente, cuadro al pastel de Héctor La santera, acuarela ele D. Joaquín Sorolla,
De mi pueblo, escultura ele D. ;ilignel Blay,
Vizcondesa, cinco grabados, 443 á 445.
de María, grabado por Mancastroppa, 263.
356.
534.
.Acusación, cuadro de Tihamer Margitay, 264. La vuelta de la pesca, estatua en yeso de don Secció11 científica, tres grabados, 446.
¡Desamparados!, escultura de D. José Montse- Taller de tapices, cuadro al óleo Je D. José
Dionisio Pastor Valsero, 357.
El ensayo de nn minué, cuadro de G. Pagliei,
Miralles Dannanin, 535.
rrat, 448.
La estudiantina española de Val paraíso, 359.
265.
El marido de Jacobita, tres grabados, 267 á La juventud de Sansón, cuadro de Bonnat. D. Enrique Serra, retrato copia del medallón Santa Isabel, reina de Hungría, curando á los
leprosos, cna&lt;lro de Murillo, 536.
en bronce, escnl pido por el profesor Hopf,
Salón de París, 1891, 360.
269.
La muerte de la monja, tlibujo á la pluma de
dibujad,&gt; por Julio Morclli, 449.
Dos manolas, cuadro de Guzmán, 361.
Sección científica, tres grabados, 270.
D. Antonio Fabrés, 537.
Estudio, dibujo al lápiz de D. Enrique Serra,
Cuento de amor, tres grabados, 363 y 364.
Estudio del pintor Jorge Papperitz, 272.
Vizcondbsa, siete grabados, 539 á 542.
4f&gt;O.
Un rabino, dibujo á la pluma de D. José María Sección cimtífica, siete grabados, 365 y 366.
San Ignacio de Loyola, cuadro de D. Enrique Catedral de León. Nuestra Sei\ora del Foro y
Estudio del pintor Eduardo Ungcr, 368.
I\Iarqués, 273.
Oferta de Regla, en el claustro, 544.
Serra, 451.
·
Atenas. Nuevo palacio para Exposiciones (Zap- Un mártir, escultura de D. Agustín Qnerol,
Estudio ele mujer sentada, dibujo al lápiz de Estudio cuadro de D. Daniel Hernán&lt;lez, 545.
peión), 275.
369.
¡Soy yoÍ, estatua en bronce, el~ D. Félix P. de
D. l!:nrique Sorra, 452.
Atenas. La universidad, obra del arquitecto Barrendero (París), cuadro de D. Ignacio ZuTavera, 547.
Estu,lio de mujer de Palestina., dibujo al lápiz
dinamarqués Hausen, 275.
loaga, 371.
Ocaso, cuadro de D. Modesto Urgell, 548.
de D. Enriq uc Serra, 452.
La LiRctto de El Lrgatario Universal (comerlia En la fuente, cuadro ele D. Ernesto Creci, 371.
de Reynard, 1655- 1709). Pintura destinada ti escultor argentino Francisco Cafferata y En la iglesia, cuadro de D. Enrique Serra, El traje nuevo, cuadro ele D. Luis J1mé11e1.
Aran,la, 549.
adquirido por S. A. R. la princesa de .111ealgunas de sus principales obras, entre ellas
al vestíbulo del teatro del Otleón (París),
Una tarde tic otoño en el boulevard Saintklenburgo, 453.
por Gustavo Courtois, grabado por Baude,
la e$tatua para el monumento que la nnmi·
lllichel, cuadrn ,le Leroy Saiut-Hubert, 551.
cipalidad de Bnen~s Aires ha de levantaren La Vía Appi~, cuadro de D. Enrique Serra,
277.
El presidio de la Habana, 552.
453.
Puente sobre el Bíobío (Chile), el má~ largo
honor del negro Falucho. 373.
ele América, terminado en 1890. Acto de la Mascarilla del general i\1 ol tke, obtenida por el Cabeza ele niño, dibujo al lápiz de D. Enrique Lectura, cuadro de D. Juan Llimona, 553.
Pastor del Pirineo, cuadro de don Diouisio
Serra, 454.
prueba oticial, 279.
profesor O. Lessing, 375.
.Baixeras, 553.
Camino de las trías (Olot), cuadro de D. José l\later dolorosa, cuadro de D. Enrique Serra,
Puente sobre el Bíobío visto por debajo, 279.
~ecuerdo de Llavaneras, cuadro de D. José
454.
Jestís y los niños, cuadro de Enrique Scrra,
Armet, 375.
lll as riera, 553.
280.
Las cortes del amor, cuadro ele D. Francisco Cabeza ele niiía, estudio; dibojo al lápiz de ilon
Vizcondesa, cuatro grabados, 555 á 557.
Enrique Serra, 454.
Pra,lilla, 376.
El marido de Jacobita, tres grabados, 283 á
Sección cientfjica, dos grabados, 558.
Exvoto, dibujo ,le D. Enrique Serra, 455.
285.
El padre Daniel, dos grabados, 379 á 381.
El auillo de desposada, cuadro de D. Enrique Barcelona. Plaza de Antonio Lópcz, cuadro al
Sección científica, tr~s grabados, 286.
Sección cient(/ica, cuatro grabados, 382.
óleo &lt;le D. Modesto Texitlor, 560.
Serra, 456.
Estudio del pintor Rodolfo Wimmcr, 288.
U na baca na!, bajo relieve de D. Venancio
Lagunas poutinas, cuadro de D. Enrique Serra, El mom1111tnto de La Fontaine. Iuauguraclo
El tocado ele la favorita, cuadro de José Ta piró,
Vallmitjana, 384.
en Auteuil el día 26 de julio de 1891: obra
457.
239.
Pintor de historia, cuadro ele C. Rochegrosse,
ele Dumilatre, estatuario; Ducrost, escultor
Vizron,lesa, tres grabados, 459 á 461.
Estudios para el diploma de la sección austro385.
decorador, y Frantz Jourdain, a1·quitecto,
húngara de la Exposición Universal de París Estudio, dibujo á la pluma de D. Manuel Felíu, Sección cient!.fica, tres grabados, 462.
El conde de Urge! en podertle la gente ele don
561.
de 1889, que figura en la actual Exposición
387.
Fernando de Antequera, cuadro de D. José Recuerdo de Marruecos, cuadro de D. Gonzalo
general de Bellas Artes de Barcelona, obra L'ascó del barri (El escaño del barrio), cuadro
Bi Ibao, 6G3.
111. ª Tambnrini, 464.
do A. Hynais, 291.
de D. Manuel Felíu, 387.

�I NDICE

4

El acaparador de periódicos, dibujo de F. Co•
en los Estados Unidos, tres grabados, 634. Exposición Universal lle Chicago. Palacio de
radam, 775.
Camrcsfnn. (le la Umbría., cuadro de J. Sorolla,
Gn1po escnltól'ico en el ¡mente de Anichkoí, La Ultima cita, dos grabados, 635 á 637.
,
nulquinae, 711.
775.
San Petersbur~o, obra ( el barón Klodt, 564, Choque de ttenes ocurrido cerco. de Burgos en Exposición U ni versal de Chicago. Pabellón de
Salamanca. Portada de la iglesia Ue San ~¡ ar•
la noche del 23' de septiembre ültimo, dos
la.sección de min&amp;B, 711.
Monum&lt;'nto do Nicolás 1, en la plaza ele Isaac,
grabados, 638.
Despues del baile, cuadro de Conrado Kiesel,
tín, 776.
San Petersbmgo, 564.
Un nido de miseria, cuadro de D. Leopoldo
Uonumento á Oatalina 11 que se alza enfrenté Monumento erigido en honor de Lord Nnpier
712.
de Magdala en la plaza de Watcrloo, Lon• Trabajos en el Tibcr, cuadro de Enrique Se·
Bomaña.ch, 777.
del teatro Aleja11dro, San Pctersbmgo, 565.
Dr. D. Andrés Lamas. Ilustre histodógrafo,
Grupo escultóri&lt;·o en el puente de Anichkof,
dres, 640.
.
rra, 718.
lit-e1·ato y político americano; nació eu Mon•
Don Juan Tenorio, obra escultórica de don Gal'&lt;lineta, dos grabados, 715 :í. 717.
obra del barón KloJ.t, 565.
tevideo en 30 de. noviembre de 1817, falleció
A~ustír. Querol, 641.
Sección t:ie11tUica 1 cuatro grabados, 718,
¡Ultima hora!, estatua en bronce de D. José
en lluonos A.il'cS en 30 tle septicmb1·c de
Campeny, fundida en los talleres de los Los 1guanodontesfósilesdel:MuseodeHistol'ia Eljapon~s Marimoto, céfcbre por sus extra.or·
1891, 778.
Natural en Bruselas, 643.
dinarias muecas, 720.
Sres. Masriera y Compaida, 566.
Estatua de D. Eusebio da Guarda, erigida en
Prácticas ~e los alumnos do la Academia mili· Proyecto aceptado por el gobierno inglés para Los jugadores, cuadro de Fortnny, 721.
la Coruiio., obra del escultor D. Elias Marla construcción del nue,·o edificio del Museo Enauci\o, escultura de Mad. ElisaBloch, 723.
tar de Toledo (mayo, 1891), dibujos del natín, fu11dida en los talleres de los soi1orcs
South Kensington, en Londres. Obra del A.rquilla de oro y plata, eonstruída por los se·
tural de D. None!sio Laganle, profesor de la
1
arquitecto Mr. Astón Weeb, 643.
!'lores :Masriera hermanos, de Ba1celona
Masriera y C.•, 7i8.
Academia, 567.
La hermosa Natalia, tres grabados, 779 á
Vaqueros, cuadro de D. Baldomero Galofre, Descanso del modelo, escultura de D. AnicetQ
723.
Marinas, 645.
La Poreiúncula, pintura de Ferrant y Domin.·
781.
568.
guez, en la capilla de San Francisco el Gran·- Secti.6n científica, tres grabacloS, 782.
Recuerdos, cuadro de D. Dionisio Baixeras, Las inundaciones de Consuegra, 646.
Caza
de patos, cuadro de D. José M. ª Mar•
Guatemaia y Qnelzatcnango, 647.
dt de Madrid, 724.
568.
La Porciúncula, pintura de Dominguez, en la
qué,, 784.
Antes de las regllas, dibujo de Percy Tarrant, Ciudad vieja y Guatemala antigua, 648.
Los huérfanos, copia del notable cuadro de
capilla mayor de San Francisco el Grande J acobo Meyerbeer, copia de un retrato pintado
569.
en 1857 por E. Dosmnisons, 785.
A.. Ecbtler, 649.
de Madrid, 725.
Vizconde!!-&amp;, ein~o grabados, 671 ó. 573.
La cuerda, tres grabados, 651 ii 653.
La Familia Real de España, bajo relieve en Plaza de las frutas en Triesto, cuadro de Er·
Sudón cie1dfjiM, cuatro grabados, 57 4.
mñrmol, de D. Mariano Benlliure, 727.
ne'lto Croci, 787.
Barcelona. Plaza de la Paz, l!nadro de D. Juan Sección citntfjfra, cuatro grabados, 654.
Febrero, cuadro de D. Emilio S:íncbez Perrier; Las hilanderas, cuadro de D. Maximino Peña, En buenas manos estÁ. el pandero, cuadro de
RoigJ Soler, 676.
D. Enrique Luque RoseHó, 787.
Rosa nnstica, cuadro de D. José M. ª Tamburi•
propiedad del Estado, 656.
,
727.
Ensueño, busto &lt;'n bronce de D. José Llimona, La feria, cuadro de D. Joaquín Agrassot, 728. Maniobras de artillería, cuadro del pintor mini, 577.
657.
Pasatiempos de Oriente, cuadro de Ch. Daux,
litar D. Romiin Navarro, i8S.
Zaragoza. El dios de las aguas, cuadro de don
Mausoleo qne ha de erigirse en la Habana en
Tipo de un radjputa, 659.
gr~bado por Baude, 729.
J oaquin Pallarés, 579.
honor de las veintiocho víctimas del incen•
Cuarteto de hambrientos, cuadro de Julio Abnegación por amor, dos grabados, 731 a783.
Recuerdos de Ripoll, 581.
din ocurrido en aquella ciudad el 27 de mayo
A.dam, 659.
Stuión eitnlí.fica, tres grabados, 784.
'fitiritero árabe, cuadro de D. Francisco •En·
de 1890. Obra de los Sres. D. Agustín Que•
La gitana, la chula y la aristócrata, dibujos de La giganta Rosita. Jo,·en vienesa que actualsenhut, 583.
Llovua, 661.
mente se e.xhibe en uno de los teatros de
rol, escultor1 y D. Julio Zapata, arquitecto,
Lavanderas en el río Guatlaira, cuadro tle don
que obtuvo el primer premio en el rei\hio
Los Parlamentos de Europa. Palacio de Ricp•
Berlín, 736.
Juan García Ramos, 584.
concurso verificado en dicha capital, 7S9.
dag, en Copcnhague, 663.
Cabeza de estudio, cuadro de D. Manuel Feliu,
A.l aire libre, cuadro de Ramón Casas, 584.
Retro.to por Alma Tadema, 790.
Beldades londonenses, 585. .
En el arriate, cuadro de G.. Simoni, 664.
737.
La antesala de un ministro, cuadro de D. Luis Las Bellas Artes, techo pintado por D. Auto• Safo, estudio nl óleo de Carlos Geher~, 791.
Vizcondesa, cuatro grabados, 587 Á. 589.
Lavadero en Alcalá de Guadaira, cnadro de
Jiménez Aranda, 665.
nio Coll y Pi, 739.
Seuión cU11tí.fica, dos grabados, 590.
D. Juan García Ramos, 791.
Navegación aérea, seis grabados, 740 y i41.
Campo de amapolas, cuadro de D. Antonio La cuerda, dos grabados, 667 á 669.
St~n ,;ientífii:a, tres grabados, 670.
Abandonada, escultura de D. Rafael Atché, Descanso durante la fuga ti Egipto, cuadro de
Fabrés, 592.
Mnrillo, 792.
El sn{'ño de un ángel, cuadro de Viane1li, 593. La nii'ia de la silla, escultura de D. Venancio
74.2.
Vallmitjana, 672.
Suel'los de amor, cuadro de D. José M. Tam· La hermosa Natalia. tres grabados, 795 ó.
Las misiones de la alta California, veinte gr&amp;·
797.
Un secreto, dibujo de Grivaz, 673.
burini, 743.
bados, 596 ó. 598.
D. Evariato Arnús, estatua en bronce, obra de
Sección amtricana. - Puente de Ohiantla, Mé• Fuenterrabía, apunte á la plun1a de D. Vicen· La primaJonna, cuadro de H. Temple, 743.
te Cuta.nda, 675.
El Czar eligirndo esposa, copia del celebrado
D. Pedro Carbonell, fundida eu los talleres
jico, 699.
de los seftores Cabot 1 de Barcelona, 800.
Entre prt:uderos, cuadro de D. José Benlliure, El anfiteatro de Roma, apunte á la pluma de
cuadro de Makowski, 744.
Epílogo, cuadro de D. Román Ribera, 801.
D. Vicente Cutanda, 675.
La idea. fija, dos grabados, 747 a 749.
600.
D. Romim Ribera, S02.
Un drama en el mar, cinco grabsdos, 603 á Apunte á la pluma do D. Vicente Cutanda, Sución cientijiea, cuatro grabados, 750.
675.
1 Idilio de amor, cuadro de Modesto Faustini,
Tambor flamenco, cuadro de D. Román Ribe•
006.
Victor Duru)· 1 miembro del Instituto de Fran• Una consulta, cuadro de D. José M.ª Marqués,
ra, 803.
677.
La.752.
guerra civil en Chile. La junta del Gobierno Descanso del modelo, cuadro de D. Román
cia, exministro de Instrucción pública, autor
de la Huwria, de los G1"itgos, publicada en Granadero de la guardia espafiola (1824), diRibera, 803.
constitucional, 758.
bujo de D. Romtl.n Navarro, 678.
Croquis del des~mbarco y operaciones del ejér· Hojas del álbum de D. Román Ribera, cuatro
nuestra Bibliotwl Un.itersal, 608.
cito constitucional basta la ocupación de
Homero, busto en ml\rmol existente en el Mu• ,1 deg_canso, acuarela de D. Román Navarro,
~rabados, 804.
Musica. clásica, copia del cuadro de D. Romlin
dibujo dal mismo, 678.
Valparaíso, 754.
seo Británico, 609.
Ribera, sos·.
Consuelo, florista, cuadro de D. Ricardo Ma· Fra~mento del cuadro Carga del regimiento de Campo de batalla de Colmo. Vista tomada
busares de la PrincEsa en la batalla de Cas•
desde las posiciones de las tropas congresis· La víspera de la fiesta, cuadro de D. Román
drazo, 611.
Ribera, grabado por Sadurní, 806.
tillejos, de D. Román :Navarro, dibujo del
tas á. orillas del río Aconcagua, 754.
Un episodio de la batalla de Wo~th (1870),
mismo, 679.
Artillería del Gobierno dominaudo la llanura Una partida comprometida, cuadro de D. Ro·
cuaJro de Jorge Blisbtren, 613.
món Ribera, 807.
Un relato interesante, cuadró de D. Antonio Coracero de }a guardia real espauola (1824), j de Placilla por donde avanzaban las tropas
Coop d'ooil, cuadro de. D. Román Ribera, 808.
dibujo de D. Román -Navarro, 679.
congresistas, 755.
Fabrés, 613.
El primer cign.rro, cuadro de C. Hartmann, ¡Sei'lores, buenas noches! (Episodio del reinado Oabaíia destruida por una bomba de la Ernu· Percances del Carnaval 1 cuadro de D. Román
de Federico el Grande), cuadro de Arturo
ralda durante el bombardeo del fuerte de
Ribera, 809.
614.
La visita, cuadro de D. Román Ribera, 810.
Arabo clesciframlo una inscripción, cuadro de
Kll-ulpí, 680.
Vifia del Mar, 755.
Carlos Parnell, 682.
Panorama del campo de Placilla. Posiciones Hojas del álbum de D. Román Ribera, tres
K Glockuer, 616.
defendidas por el ejército dictatorial, 756.
A.1 amor dt la lumbre, cuadro de U. Luis La cuerda, tres grabados, 683 á 685.
grabados, SIL
Demanda de l1ospitalidad, cuadro de D. Ro·
Sución eienttjica, cuatro grabados, 686.
Campo de batalla de Placilla, 756.
Jiménez, 616.
mtl.n Ribera, 812.
·
La castiJa.d, escultura existente en el Musco Buenos Aires. Teatro Martín, incendiado en la Despu~ de la ba.ttllla de Placilla, 757.
noche del 2 de septiembre último, 688.
El regimiento de Ptsagua (3.º de línea de las Salida de nn baile, cuadro de D. Román Ribe•
del Vaticano, 016.
fuerzas congresistas) en la plaza de Vina del
El poeta griego Menandro, escultura existente Catedral de León. Pinturas murales del ábsi·
ra, 813.
de, 689.
:Mar, después de la batalla de Colmo y de Me,..litncióñ, apunte al lápiz por D. Román
en el Unseo del Vaticano, 617.
Traición de amor, cuatro grabados1 619 á 621. Mi 1uodelo, cuadro de Andrés Petroni, 691.
Ribera, 816.
Placilla, 757.
Retrato de Juan Monfort, obra de Van Dyck, Los horrores de la guerra ci\•il en Chile. Muer· La ninfa herida, grupo en mármol de Gustavo
Sttción científica, ouatro graliaUos, 623.
693.
tos en las trincheras después de la batalla de
Una metop L del friao del Partenón, 624.
Eberlein, 817.
Ultimos rayos, cuadro de D. Dionisio Baixeras,
El célt'bre pintor Jnan Van Beers, 625.
En el corral, cuadro de D. José Arpa, 695.
Placilla, 759.
Exposición Universal de Cbicago. Edificio para Interior de mi estmtio, cuadro de .D. José Ar- La guerra civil en Chile. Galería de Santiago
819.
pe., 695.
de Chile, en donde se celebró el gran ban· El compromiso de Caspe, cuadro de A. Parladé,
la sección de transporte, 627.
Catedral
de
León.
Sillería
del
Coro,
696.
quete
de
!f.000
cubiertos
ofrecido
por
la
SO·
Exp&lt;18ición Universal de Chicago. Vista. por
819.
La noche, escultura de .Miguel Angelt 697.
ciedad do Santia~o á la Junta de Gobierno Un voto, cuadro de D. José M. ª Tamburini,
el Sur, 627.
.
constitucional y a la oficialidad de loa cuer•
Exposición Universal de Ohicago. Pabellón de La cuet·da, seis grabados, 699 á 702.
820.
En el harén, copia de 1&amp; notable acuarela de
El ,:,1itarri~ta, abanico pintado por Fortuny,
pos del ejército triunfante, 760.
la Administración, 628.
,
,
704.
La
guerra
civil
en
Chile.
Los
héroes
de
la
causa
Exposición Universal de Cbicago. Fachada Sur
G. Simoni, 821.
Cristóbal Colón, busto en brence de D. Féli:t
del edificio destinado á. la sección de alee• El brindis, copia de una fotografía de D. Ra·
constitucional, 761.
fael Areñas, 705.
Nurmahal, cua.tro grabados, 763 á 765.
P. de Tavera, 823.
tricidad, 628.
La carretilla, gntpo escnltórico de D. t~élix
Mme. de.Bounemain, copia de una fotograría Sección citnltfica, tres grabdos, 766.
Exposicion Universal de Chicago, 629.
encontrada sobre el cadáve1·del general Bou· La atleta Miss Victorina, que actualmente se
P. de Tavera, 823.
Llaves d~l siglo xvm, 630.
langcr, 707.
exhite en el teatro de Variedades del Pilla- Grupo de cigarreras en la fabrica de tabacos ele
('erradura del siglo xv, 630.
Se\·illa, cuadro de Th. von der Beck, 824.
La tumba de Mme. Bonneruain donde se suici·
cío de Cristal de Lcipzig, 768.
Aldaba del castillo de Foix, 630.
d6 el general Boulanger, 707.
Estatua ecuestre del general Gattamelata en ¡Horrible hallazgo!, cuadl'O do Adolfo Heriug,
l{eja de la abadía de Ourscamp (siglo xm),
Lo~ primeros fríos, dibujo de David.son Kuom·
Padn&amp;, obra de Donatello, ,69.
825.
630.
les, 709.
La sobrina y ol ama de D. Quijote de la Man• Marcela, ti·es grabados, 827 y S29.
Expor;ición de Praga. El. edificio central, 631.
Fisica recreativa, dos grabados, 830.
El pa.&lt;1eo del rasiuo de Baden-Baden, cuadro Exposición Universal de Chicago . Rotonda \ cha,. cuadro de D. Juan Gilbert, 771.
Entrada de una huerta en Se\'illa, cnnJro de
central del Pabellón de Horticultura, 710.
¡Chist!, e.stJ\tna de D. Juan Vaucell, 7i2.
de Stahl, 632.
D. Manuel García Rodriguez, 832.
¡Yaestlln aquí 1, cnadro de A. Jourdón, grabado E:l"posición Univen1al de Chicago. Pabellón de \ Las primeras lecciones, cuadro de C. Von
la sección dt1 pesqnerías, 710.
Streetteu, grabado por llande, í73.
por Bande-, 633.
Las ejecnciones por medio de la electricidad

itrt~C10t)

11tí~t1etl

1

¡

ARO X

BARCELONA 5 DE ENERO DE

NÚM. 471

1 8gr

DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA
•·= = =R=E=G=A=L=-O_A--=·=L,,;;O;;S~S~E;;:Ñ~O~R~E~S~S~U~S~CR~IT~O~R~E~S~~~~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ = = =

nida por m~dio de las telas nutdlicar, - Libros enviados á

SUMARIO

esta Redacc16n por autores ó editores.

LA VÍSPERA DE REYES

I
Texto.
-La m
vlsp,ra
Anles del desafio cuadro de A C . ¡· M,
-Bocetos
rlt. de Rey
L es, por FI orencio Moreno Godino. G~bad.os./tila Ale ad
'
• ass10 1. eunos• a Nodulmena d bor,¡{,0
F
.
re o exterior ,o,,ocido por las (Barracas • tDe
Montaldo - La o,
.
, por
ederico
Sabido es que excepto 1 ¡
...
fotiafia.) - Aftlilla. Pu~rlo de entrada. (De una Íotogra~:;
prchis/Jn~a t . _11amm_l4t10n m las Artes de la antigüedad
las vísperas vale~ más queª~ov dras;1c1hanas, todas
/~ du~_de llfelilla desde e/fuerte de Sa,, Loremw y delfiu;.
Arte e :,vi rttay onmtal: _I. R11di111mtl's del Arlt. JI.
as. or eso yo hago
lid (:f1Br.H0• / , Las Artes onmtales, por José Ramón Me•
Ca'"a~ uton·a Grande. tDe unafotografia )-Ale/ti/a. La,AI• caso omiso del de Reyes en
En
tal
día
bay
capilla
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que
pasa_ poco ó nada.
1eplgrafe general L
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fkrk:j (D~una ~otografía.) -¡Al asalto!, dibujo de Stanley
el Sr. Mélida la br '6
a orna~mztación continuará

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cuales el primerop:s e
te~i:~~:~ese::n~~o:at~0ulqos, de ~os
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b . gr, a s. -El vino. Efectos generales que
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segun el temperamento, carácter y disposición de ánim '
que se encuentra el bebedor. Traba¡·o lit
.
. ·. o en
Edmund Amº ·
erario ongmal de
,
o
1c1s, con ilustraciones de A. Ferr~,rntt" E
y E • .Nard·1• - S ECCI ó N CIENTÍFICA: El,:oi,
•
Ximenes
.
portee/le•
lnco. Nuevo s,ste111a de transporte para la corres""' . J
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los ptqueflos paq I
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-r~'"'enc,a y
ue es. - a acnua en ti Ita/ro. Jlusió11 oÓle•

e. - alacio del Parla111mlo italiaw en Roma

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cuadro d R b
.
·•
e em randt exJStente en la NatioSalón d:''tar! e dLo~a:..._es. grabado de Baude, expuesto en el
M . h Cos e_I uy,, y actualmente en la Exposición' de
r:~: . lección de_ diez y siete grabados que ilustran In
fe lé t ª. pardte del traba10 literario titulado Elvi110. - El por•
ene elcnco
teat ey-Boston en los. Et
s ª dos Um"d os. - La ciencia
por delanrt:·
I. Decora~16n de tela metálica iluminada
detr'- h . - ig. 2. La misma decoración iluminada por
.u el
se ace
da en
ba transparente y deJª ver 1ª escena representara dt anciano
Ó
na/11Gall
d '

mago, sino el de E p ) ca en Palacio, y el rey (no
d!as
.
spana estrena un tra¡e que en los
sucesivos envía con gran cerero . l d
;~ª~•eq~~~~:Jo c~nde de Ribadeo
:ste"J~~fe~

t~;~:

pienso yo en el sinn~:~~edi":r,~:f: d:e~ejate día
el susodicho Grande de España tendrá ~ can or que
para conservar incólumes de polill t q e con_sumu
j:
r~yes. La tropa se viste de gal . a antos tra¡es
c1as, que de esto no esto b" a. creo que en provmnes gener.iles reciben corie ~e~u~~terado, los capitaen do1tde ~~~,}Lº· - Erlsl'!"'-"ª de Lamarli1tt e,, Afacón, -Casa
.... o ama z11t,
partes los ó las que se llam~n Gasp~ºM1~ib~:

•

' .

ANTES DEL DESAFÍO, cuadro de A. Cassioli

?e

J°t.~

�NúMERO 471

NúMERO 471

LA

l LUSTRAC IÓN

ARTÍSTI CA

LA !LUSTRACIÓN A RTISTICA

chapín sin ninguna dificultad. Las damas restantes
éstos pertenecen á los galanes. Las damas tienen tam- no quisieron disputarla el triunfo, y por consiguiente
tasar recibi rán regalos de sus amigos pudientes y sa- bién las suyas para contestar al dicharacho que se las recayó en la susodicha marquesa la elección presiespeta. Además hay otras tarjetas en blanco para lle- dencial.
blazos de sus amigos pobres.
Ahora bien : ¿habrá alguna afinidad entre esta
narlas de nombres masculinos 6 femeninos. Las faPare usted de contar.
Si se me permite diré que el gran día de Reyes es milias reunen á sus parientes y amigos, y comprados anécdota galante y la costumbre de ,d,ar los ,strela víspera por la noche. Desde el anochecer se notan los motes se escriben los nombres de los concurren- chos1
Yo veo alguna, aunque traída por un cabello.
los síntomas. Los puestos de Santa Cruz se han re- tes en las tarjetas en blanco, uno en cada una, por
puesto de figu r¡s de barro, entre las que descuellan, supuesto; se echan las de las damas en un recept:icu111
como es natural, los tres reyes viajeros, nuevecitos y lo (que suele ser un sombrero) y en otro las de los
galanes,
y
se
revuelven
como
las
bolas
de
la
lotería.
restaurados, sin ninguna efusión de sangre. En la plaComo la víspera de Reyes no es tan estrepitosa
za ~fayor sucede una cosa parecida: los cajones están Hecho esto, cualquiera, el que tiene mejor voz, saca
como
la Nochebuena, los chisperos y granujas de
llenos y los puestos atestados. Parece como que ha una tarjeta femenina, y lee el nombre de la dama á
los
barrios
bajos han tratado de animarla con las
quien
pertenece;
otro
cómplice
en
el
juego
hace
lo
habido competencia entre la verdadera tía Javiera y
la auténtica tia Rompechanclas, de Fuenlabrada, y propio con el mote de un galán, y hete aquí consti- carreras de perros. A quince 6 veinte de éstos, escolas rosquillas de Villarejo, que tienen la propiedad tuída la pareja. Falta saber lo que ambos se dicen, gidos entre los más vigorosos, les atan á la cola, por
de estar más tiernas cada día que pasa; pues lo cierto para lo cual se leen dos tarjetas ó motes correspon- medio de una cuerda que arrastra, grandes pedazos
es que estos tres artefactos son más superfinos que dientes á él ó á ella. Esto da lugar á contrasentidos de hoja de lata, y sabido es el efecto que esta gracia
•
que excitan la chacota general; por ejemplo, un galán produce en dichos animales. Los perros, que son muy
los de Nochebuena.
Hay gentio y apreturas, pero con moderación, pues ha caído de año 6 de estrecho con una dama sexagena- nerviosos, al oir tan de cerca el ruido que produce
el desbarajuste y los excesos son privilegio exclusivo ria que no tiene en la cabeza ni un pelo para un re- el metal arrastrando, y que parece que los persigue,
de la Natividad. Además, á la gente la pilla mohína medio, por lo cual usa peluca, y su galán ó estrecho salen corriendo espantados, con
y achicada, porque ha consumido ya en su mayor par- la dice:
La jindama de un chusquel
te las pagas y aguinaldos. Así es que todo marcha al
cuando le atan en el rabo
Salí tu estncho y quisiem.,
un chocolatero viejo
~impática compañera,
pelo.
los gua.sane é los muchachos,
Además, en la noche de Reyes se come y no se
como merced señalada,
cena, y hasta bien entrada no se notan los efectos de
una trenz.'l perfumada
como ha dicho Sanz Pérez en una pieza andaluza; y
de tu herniosa cabellera.
la gula y del alcohol. En otro tiempo la trapatiesta
tras de ellos una turba de capitalistas, dignos émulos
empezaba más temprano; pero los adelantos de la cide los que lucen sus habilidades taurinas en las fies¡Figúrense ustedes!
vilización, que por fin ha llegado á los concejales, han
tas de novillos. Generalmente la agresión parte del
Yo
no
sé
á
ciencia
cierta
el
origen
de
esta
diverprivado á esta noche de su parte más pintoresca. Aun
confin bajo de la calle del Mesón de Paredes, admisión
doméstica,
ni
sé
que
nadie
lo
sepa.
Registrando
quedan vestigios, pero escasos, de aquellas indescriptibles comparsas que iban ¡á esperar á los Reyes! Por- anales de la casa real austriaca, me encontré con la
que ahora, en los tiempos de la libertad, cada com· siguiente anécdota, que pueparsa necesita para exhibirse una licencia que cuesta de que tenga relación con la
creo diez pesetas, y bueno era ir á esperar á los reyes costumbre de echar los tslrtgastándoselas en vino, pero no meterlas en las arcas dws; el príncipe de Gales vino á la corte de Felipe IY
municipales.
¡Qué comparsas! Un hombre 6 mujer con una es- por Pascua de Natividad, y
calera al hombro, rodeado de una turba con hachones como es natural, el rey de
de resina encendidos; sucios á cual más, y vestidos España trató de agasajar á su
de riguroso guiñapo, trotando por las calles á son de augusto huésped. Hubo rua
cencerro. El de la escalera va engañado 6 lo pare- en la tela del puente de Se•
ce. Dícesele para hacerle aceptar aquella carga que govia, y rua en la calle Malos reyes que vienen reparten á los que salen á reci- yor, que presenció el príncipe
birlos una moneda de cinco duros por barba y tres desde los balcones de la casa
al que pone el mayor trabajo. Si es mujer joven se la del conde de Oñate; y como
hace creer que será azafata de la esposa de uno de complemento de estos y otros
los reyes, y que por sólo calzar á la reina tendrá un festejos organizó el rey una
salario de treinta duros mensuales y manos puercas justa con corridas de sortija,
(como si pudieran estarlo más que las que ella tiene); que debía celebrarse en la
si es muchacha se le adjudica el cargo de ama de plaza del Buen Retiro, que
llaves del cuartel de la escolta real, con lo que ella han conocido todos los ma,·e un porvenir de sisas y de chicoleas; y si está crian- drileños vivientes machudo, se la promete la plaza de nodriza del heredero del chos. Tropezóse con una direy negro á ver si le blanquea á fuerza de leche. Estas ficultad: esta clase de fiestas
son las bases del engaño, que tienen variantes como siempre las presidía una dahijas de imaginaciones alcoholizadas . Pero hay que ma, que solía ser la reina 6 )IEI.I LLA, - ....c, no EXTERI O• CONOCIDO POR LA&lt; cBÁRRA(AS,) (De una lotografia,1
llegar antes que las otras cuadrillas para que sean alguna infanta; pero á la samayores las albricias, y el de la escalera corre, aunque zón la reina se bailaba en
rablemente elegida, por ser una de las más estrechas
tambaleándose, bajo el peso y sudando la gota gorda. cama á consecuencia de hay pasajeras de Madrid. Los perros suben por ella,
ber
dado
á
luz
al
príncipe
de
Asturias
don
Carlos,
Llegan á una esquina, el capataz de la cuadrilla manda hacer alto, el cirineo arrima la escalera á la pared, y la infanta Margarita ausente. El de Gales sólo de- ciegos, locos, frenéticos, en linea recta como el jabalí
éste la sostiene, aquél sube, mira hacia cualquiera bía permanecer contados dias en Madrid, y por esta cuando es perseguido en la caza; más asustados aún
parte colocando las manos á guisa de pantalla y grita: razón no podía aplazarse el festejo. Tratóse, pues, de por los gritos y chacota de la turba que va detrás y
e¡ Por la Puerta de Bilbao!) y la acémila humana vuel- elegir entre las de la corte dama que le presidiese, por los ladridos de otros perros que se les agregan
ve á cargar con la escalera, y todos á trotar hasta que y el rey estaba perplejo, por no desairar á ninguna. como si quisieran jalearlos. Arremeten inconscienteen otra esquina de otro barrio distante se repite la Así las cosas, ceiebróse un sarao intimo en el pala- mtnte con todo, y todo lo atropellan; dan al traste
escena, con sólo la variante de puerta por donde han cio del Buen Retiro, con asistencia del príncipe in- con las cestas que los vendedores ambulantes tienen
de entrar los Reyes, que es la de Atocha, Recoletos glés, y antes de que comenzara el baile emplazóse el en el suelo; en las ondulaciones de su desalada carreú otra cualquiera de las que ya no existen. Por su- rey en el comedio del salón, teniendo en la mano ra hacen chocar el metal que llevan arrastrando con
puesto, hay sus correspondientes paradas y libaciones un par de primorosos chapines de raso azul borda· el de las hornillas de freir chuletas que hay á la puerta de las tabernas; derriban viejos, niños y mujeres;
en los templos de Baco, en las que al de la escalera dos de oro, y dijo, dirigiéndose á las damas:
«Señoras: estos chapines, caídos del cielo, han su• rompen las muestras de telas que flotan en el dintel
le toca la menor parte. A veces éste, impaciente y derrengado, pregunta refiriéndose á los reyes: «,Peru gerido al marqués de Bedmar una idea que someto á de los comercios, y se las llevan enredadas en la
cuandu vienen?» porque suele ser gallego 6 asturia- vuestra aprobación. Necesitamos una dama que pre- maga; se meten por entre las piernas de los agentes
no. A lo que se le contesta: cYa no deben tardar: se sida el próximo festejo, y dejamos á la naturaleza la de orden público, que suelen estar parados y distraíelección. Será reina de la fiesta la que se calce con dos; deshacen las cuadrillas que van á esperará los
habrán detenido en Móstoles ó en Bocigos.)
¡Y pensar que una diversión tan culta é inocente más holgura estos chapines. ¿Estáis conformes?, Reyes; dan en tierra con las mesitas donde se ven- ·
Ninguna de las damas contestó, pero todas fijaron den los estreclws, esparciendo los motes de damas y
va á caer en desuso por culpa de la avaricia del
sus ojos en los chapines, que por su pequeñez recor- galanes; espantan los caballos de los coches, y aplasAyuntamiento!
tan los tenderetes de cristal y loza que en tal noche
daban el zapatito de la Puerca Cenicienta.
( Pues manos á la obra,&gt; prosiguió el rey, ha- es permitido colocar en el suelo.
11
A veces los agentes, tambaleados y furiosos, sacan
ciendo venir á una az.-úata para que descalzase y callos sables y persiguen á los perros, que es lo mismo
Las vísperas de Año nuevo y de Reyes se echa11 zase á las señoras; tarea que de buen grado hubieran que seguir á alma que lleva el diablo; y entonces
los años 6 los estrechos respectivamente; y voy á de- querido desempeñar la mayor parte de los caballeros ¡qué dicha para la manada de capitalistas viendo en
cir lo .que es esto á los que nunca 6 en estas épocas allí presentes, incluso el monarca. Muchas damas, ridículo é impotente á la autoridad!. Aquello no son
no han estado en Madrid. Desde anothecido se si- como españolas y linajudas, tenían confianza en su voces ni silbidos, sino aullidos que sobresaltan á los
túan en muchas esquinas de las calles hombres 6 mu• pie: algunas se declararon de antemano en derrota. que están quizá echa11do los estrechos y que se asojeres (éstaS son las más) que sentados en una silla al La azafata fué haciendo su servicio por el orden en man despavoridos á los balcones. Pues ¡y si los pelado de una mesita pregonan :
que aquéllas estaban sentadas y con las debidas pre- rros, atravesando la plaza del Progreso, se meten par
«¡Motes nuevos y divertidos para damas y gala- cauciones de honestidad. Esforzábase e'n calzar el la calle de Barrio Nuevo, que es todavía más estrecha
nes !»
chapín, y encontrando absoluta imposibilidad, decía:
y pasajera que la del Mesón de Paredes! ¡Y si llegan
Los motes consisten en pliegos de papel de coto- cEstrecho,) ypasabaáhacerlaprueba en otra dama; á la plaza Mayor 6 á la de Santa Cruz' ;Oh! Enton·
res, divididos en tarjetas, en cada una de las que hay y así pasó cinco ó seis, hasta que llegó á la marquesa
un trozo de poesía poco inspirada, expresando un de Cogolludo, nuera del duque de Medinaceli y ori- ces es la epopeya del escándalo.
concepto, pregunta, requiebro, petición 6 coso así: \ ginaria de la casa de Alburquerque,á la cual calzó el

1

•

• •

siquiera;
una de dos·. 6 á di vert,rse,
.
ra, por loy menos
de dientes afuemarote, con cualq,fe;" ~~ei:ecer ridículo, 6 al caner demasiado la situa2ó
' para no descampo·
La
1 o.
verdad es que en en 1 1
experimenta en Nochebue g
a alegria que se
y extravagante; unos or na iene ~~cho de ficticio
parecer; pero se tocapá es~~~~~ ~e l¡v1ertenrndos,_al
nes personales recogidas en esa n rtatar 1~pres10algunas andan por ahí n t b'li . oc e, y caSI todas,
molde, son tristes 6 está ~ a l simas y en letras de
nos, de cierto dej'mo am;r im_p~egn~das, cuando mepoeta, y en buena hora lo
o. mISmo, q~e no soy
á la vista está obs
ga, m gran escntor, como
'
ervo que este t' 1
.
bastante sentimental e
ar ,cu o va saliendo
que no puedo remediarfa: s9ue "!,e carga mucho y
mis impresiones como o· in em argo; yo traduzco
procurando siem re ser u1os me da á entender, pero
fidelidad;si el artí~ulo sale~ pe~o. en lo tocante á la
que trato no debe se
nst n es porque el asunto
entre paréntesis qu: e7uí alegre. Yo creo, y lo diré
interviene en 1a' formac·óe
emdenlto más _poderoso que
•
1 n e a alegna q
menta el público po N h b
. ue expenconsiste en la espera:za oc e u;na, es mstintivo, y
s( de que el año 6 . que ca a cual abriga para
será, no podrá ser p; x1mo,I que se viene encima, no
la sazóa ... y esto ;e ªr:
o como el ~ue agoniza á
partes. Pero dejémonof d: ti,dos filos anos y en todas
bordo.
oso ,as Y volvámonos á

•

tª'

■

11

3f' )

:ª

MF.1.11.1.A. - rt 1 ERTA DE KXTR
.
ADA.

¿Cómo la autoridad no
h'be
¡Oh! La autoridad pue~~\~cer:~les_expansiones?
rectamente, im·entando Jic n .
' directa ó md1seres casi racionales e e
cuando se trata de
las escaleras· pero . '. orno os e las cuadrillas de
,
,va)a usted á entenderse con un

tªsd

IDe un:i fotogmíía,)

bles, considerados como ré
.
cualquiera en su casa
~oras para encerrar á
móviles para sacar á 'l·ua~ impotentes son como
Pocas fecb h ,. ána ,e e sus caSillas.
as aur en efecto tal
·
cuya celebración ruidosa co·mc1
. 'd anveztantas
nmguna,
en
gentes

¡Cuántas y cuántas Noch b
sin que nadie se ac d
e uenas habrán pasado
algunos buques• ·Qoré ara ~e celebrarlas á bordo de
bajos en ellos,· Si \ z~:o ras. en cambio, qué trasombra en esta' boc)
. P;OpuSiera abusar de la
talles más de un naetfo, c_1tana ahora mismo con de.
u rag,o ocurrido
1
c.on cucunstancias horroro .
en ta. noche y
de estas no se muestra sas. para proporcionar citas
n avaros nunca, d
•d
mente, los anales ma rt,1.irnos· pero
.esgrac1a apara evitar la tentación habÍaré s600
aspiro
á eso,
y
lo de
lo que
suele

\"ISTA DE MELltLA DE'-OE EL FUERTE DE SA~ LORESZO V DEL 1-T ERTE VICTORIA GRA :-.;. oE. (De

perro con maza! En estos tiem
que no se pueden allanar
po_s _d_e cultura en los
juez, ¿cómo imped'
' los dom1c1hos sin auto del
la inviolabilidad ~:1q:~ :;os cuantos chuscos, en
mente á un perro y le gl ' preparen conveniente•
Los de 6
. sue ten á la calle?
m cratas dicen q ¡ R
lá sigan viniendo todos I ue. os eyes se van. ¡Ojaben tan edificantes esce os tnos, para que no se acanas.
F. MORENO G0DINO

BOCETOS MARÍTIMOS
NOCHEB UENA Á BORDO
Yo no puedo r
á bordo, sin expe~f~~~~:~a Noch~buena que se pasa
da pena; aquella anim . al propio tiempo una honacompañan me h
ac!ón, aquel bullicio que la
gidos; esfuerzos :;cfui~ec,do Siempre violentos y fin1
r:scogimi~~;~ ;~ f;;~T~a
bajo una triple ca::ecISo d1s1mularlo y esconderlo
pasado, de indiferen i compuesta de olvido para lo
n~ción ante el prese\ª -~ara lo porvenir y de resigp10s para rovoc n e.. res sentimientos muy ro
repeso absiluto e:r q:~~•~e:os ~utomáticos. -~ eÍ
paces de conducirá nadie al rrunente, pero meaen us1asmo; tan admiraLA

;t,c~;;~d~~~

una fotografía.)

~orno ocurre con la víspera d N .
/
mgleses, taciturnos es lé . e av,dad; basta los suceder en
mean de lo lindo, y ~on ~ll~~cos de ordinario, christDisminuí~: buqu~ de guerra fondeado en puerto
t1vos países, los alemanes t ' aunque en sus respec- las licencias ya su otac16n ordinaria por efecto de
~orte; entre nosotro/1o~d';;:~~~fte~át1cos bijas I cuantos han ¡:li;;s~uas,. aprove~hadas por todos
I~n o esa fiesta, y lo~do sea
ona es, va per- che porque los marin ISmmuye aun más en esa no~~os por ello, sus caracteres
eros, soldados y clases natura-

~~l

e s1cos de escándalo pctblico·
pero las alegres llamas de 1 '
hogares domésticos brillan ~~
ese día_ con mayor intensidad,
envolviendo en unos mismos
.
resp 1andares I as can as d l
abuelo y los pelillos rubios de 1
metezuelo, que lo abraza se~en el regazo de la madre
. Pues este cuadro, que todos hemos presenciado más ó
á :mpleto, no' puede

~i~

:~º:

t~~p~:~ !~

c:ne sobr~t}';;~!~~~!~
:eeuerdo, produciendo )os
ecos qu~ he referido antes,
~º',iue alh no hay bohemios,
, espreocupados á la violere (li:¡,::isprits /~rts), ó no dehiere no ;s. dy( SI alguno hud . en r a más remedio
, que e¡ar de serlo por un clfa

'.lolELILLA• - LA Al.r Az

'º"· 1De una fotografía.)

�NúMERO 471

LA

!LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

jeros en declarar que por primitivo que sea el estado
decorativo. Estos dos vocablos, sinónimos en su acep- de cultura en que se encuentre un pueblo, la orna·
les de la localidad en la que se halla el buque reciben ción lata, tienen distinto valor en su acepción restrin- mentación se presenta como producto de un instinto.
permiso para pasarla en compañía de sus parientes, y gida. U na estatua, un fresco, pueden ser decorativos Por esa ambición innata en el hombre de producir algo
excusado es decir que lo utilizan hasta los cuñados por el carácter que se les dé para que formen parte bello, el salvaje se pintaba y se pinta el rostro y aun
en octavo grado, sin que pase por primo el coman- de un conjunto, y un vaso, una joya, deben ser decora- todo su cuerpo, con el doble fin de realzar ó desfigudante, pues ese día se hace con mucho gusto la tivos y ornamentales; de donde se infiere que la con- rar su expresión é infundir terror á sus enemigos.
vista gorda; mientras quede á bordo la gente indis- dición decorativa en los monumentos artísticos es re- Semejante costumbre, que aparece asimismo en el
pensable para cubrir las guardías, las dotaciones de lativa y la ornamental marca un carácter especialisimo Japón, llevó á los habitantes de Nueva Zelanda á pin·
los botes y los demás servicios imprescindibles, toda en los monumentos arquitectónicos y en los produc- tar también los cadáveres; estas labores incisas, pracla restante puede tomar el portalón, de lo cual se tos artístico-industriales, cuyas formas se derivan de ticadas no hace ahora al caso por qué procedimiento,
infiere que á bordo no quedan más que los «últimos la Arquitectura. Lo dicho parece dar á entender que consisten en volutas, círculos, líneas onduladas y otras
monos&gt;, digámoslo así, por tocarles la bola negra de en el Arte hay dos clases de productos: decorativos y combinaciones geométricas de variados colores. Las
quedarse de guardia aquel dia, por estar alejados de no decorativos. No [alta quien crea que el arte deco- telas indumentarias, tejidas con filamentos vegetales
sus familias, por hallarse aislados en el mundo enton- rativo ú ornamental ocupa un puesto inferior en la procedentes de las islas de Los Amigos, presentan
ces y por andar escasos de dinero para emprender escala de las Bellas Artes, sin tener en cuenta que labores sencillas cuyos motivos son recuadrbs, festoun viaje; escasez que, por mar y por tierra, constitu- aquellas denominaciones se aplican á todos los pro- nes, lineas paralelas, estrellitas y ajedrezados, trazados
ye una de las más graves calamidades que pueden ductos de las Artes del Dibujo siempre que hayan con colores blanco, negro y rojo. Los dibujos de estos
sido concebidos y ejecutados con un fin decorativo. adornos están hechos por mujeres, que al efecto se vaafligir á un hombre.
Con esto está justificado hasta los topes lo que Y esta condición, no sólo la llevan los productos ce- len de punzones para estampar, de forma triangular y
dije al principio: que la animación y el bullicio que rámicos, los metalúrgicos, las tallas, los mosaicos, romboidal, con los cuales hacen toda suerte de com·
reinan á bordo semejante día me han parecido siem· los tapices, etc , sino los monumentos arquitectóni- binaciones. Estos ornatos evidentemente proceden de
pre violentos y fingidos. Los hay, á pesar de todo; y cos, y en muchos casos los escultóricos y pictóricos. una observación instintiva de las formas de la natura·
á quien los estudia para tomar apuntes, como me ha La Arquitectura, como arte madre, es la fuente, leza. El estampado fué el primer paso de la ornamenocurrido á mí más de una vez, le causarían extrañeza por decirlo as!, del ornato y la base de toda com- tación de telas, y el segundo el tejido que producía
si no estuviera ya, como yo estaba, al cabo de la posición decorativa En cuanto á la escultura y la combinaciones con filamentos ó hilos de distintos
calle; aquellos bravos muchachos realizan con un pintura, toda obra destinada á figurar aislada, sea colores.
El adorno de la madera ó tallado es otra manifesta·
valor heroico, digno de todo encomio, el adagio espa- cuadro, dibujo ó escultura, que reproduzca la natu·
ñol, marítimo principalmente, que recomienda poner raleza tal cual se nos ofrece 6 tal como creemos verla, ción primitiva del arte ornamental, y ofrece puntos de
no es ni puede ser decorativo. La condición decora- analogía entre los diversos pueblos salvajes. Las armas,
al mal tiempo buena cara.
Y ellos cantan á proa que se las pelan, aprove- tiva ú ornamental consiste en la expresión de la be- tales como mazas y mangos de hacha, están todas
chando el rato más largo de asueto que suele dárse- lleza por medio de elementos geométricos, naturales cubiertas de ornamentación menuda hecha con gran
les; y sale una guitarra, ó una gaita, ó las dos, y se y fantásticos; pero elementos naturales, interpretados primor y trabajadas al rehundido, hallándose en ellas
presenta alguien que sabe tocarla y otro que canta y de un modo ornamental, traducidos en ornato ó por motivos de adorno calado. Los ejemplares conocidos
muchos que hacen coro, constituyendo un orfeón lo menos interpretados con carácter decorativo. La proceden de Nueva Zelanda, de las islas Sand~1ch,
anormal, y con algún extraordinario en los artículos figura humana y las de animales y plantas, las crea- y de las del mar del Sur. Los entalles están hechos
de comer, beber y arder, pastas, vinos y tabacos, ya ciones imaginativas y los trazados y combinaciones con cuchillo, y el sistema general de ornamentación
está armada la Nochebuena con todos sus obligados geométticos son los tres modos de expresión decora- es el de alternar dos ó más motivos, cuando no son
tiva; ó de otro modo, la Geometría, la Naturaleza y todos distintos, en fajas regulares y paralelas. Algunas
adminículos.
Se empieza, por lo general, con villancicos más ó la Fantasía son las tres fuentes del arte ornamental veces aparece la figura humana, aunque representada
de un modo muy rudimentario, infantil, empleada
menos candorosos, y aderezados sucesivamente con y decorativo.
como elemento decorativo, alternando con fajas de
las músicas que á ellos aplican en las distintas regiolineas curvas ó medias lunas caladas, ziszás y otros
I
nes de España que tienen representantes en el grupo;
pero como que en realidad y de manera inconsciente
adornos geométricos. Los ejemplares más curiosos
RUDIMENTOS DEL ARTE
de este género proceden de las islas de Los Amigos.
para todos, lo que allí se festeja y se recuerda por
Las canoas de Nueva Guinea y de Nueva Zelanda
cada uno, aunque otra cosa crean quizá ellos mismos,
El instinto decorativo en el hombre prehistórico demuestran á qué grado de perfección llegó en tales
no es el nacimiento del Divino Niño que vino al mundo expresamente para redimirnos y casi lo consiguió, debió manifestarse primeramente en el adorno perso- países la talla ornamental. Sus proas y sus costados
sino la familia ausente, la patria distante, los años nal. Los yacimientos cuaternarios han suministrado ofrecen mascarones, trazados geométricos y composipasados en tierra firme, sin disciplina rígida, ni ser- pruebas de este aserto en las cuentas de collar y obje- ciones caprichosas hábilmente dispuestas. En una
vicio penoso, pronto el villancico monótono se trueca tos dé suspensión formados por huesos de animales, proa de Nueva Guinea se ve un motivo, la trenza,
en algo que es personal y que revela dónde está el conchas agujereadas y otros productos de la natura- harto frecuente en obras romanas, especialmente en
pensamiento del que canta, que no es en Belén segu• leza, cuyo uso indumentario salta á la vista.
mosaicos.
ramente; se trueca en vibrantes malagueñas, polos,
Por otra parte, se comprende sin esfuerzo que el
soleares y javeras, en boca de los andaluces; en ca• primer tablero de que se sirviera el hombre para tradenciosas sardanas, por los catalanes y baleares; en zar sus primeros y caprichosos dibujos geométricos,
melancólicas muñeiras, por los gallegos y asturianos; cuya repetición le daría la idea de la simetría, debió
ARTE EGIPCIO
en animadas jotas, por los aragoneses y valencianos; ser la fina arena de las áridas llanuras ó de las costas
en graves zortzicos, por los vascongados, y en alegres mojadas de continuo por la acción de las aguas; y el
Un ilustre escritor, Owen Janes, después de conseguidillas por los demás, formándose, á poca gente día que el hombre prehistórico sacara partido de signar que en el arte egipdo no se hallan señales de
que haya, una verdadera gresca, en la que figuran y aquel entretenimiento, copiando sus infantiles compcr infancia ni de influencia extranjera, toda vez que no
se mezclan, aunque cada uno se entiende, todas las siciones geométricas en el arma ó bastón que le sir· se le conoce anterior en el proceso de las civilizavivaces frases de que consta la original y riqu!sima viera de distintivo jerárquico y en las pitzas cerámi- ciones históricas, acaba por afirmar que los egipcios
música popular española; y allí se baila y se declama; cas que depositara en las tumbas, quedó inventado el tomaban sus inspiraciones directamente de las fuentes
y all! se ríe y allí hay también quien llora, pero sólo arte ornamental. Con efecto, algunos vasos y algunos de la naturaleza, como lo confirma el examen del
por dentro en aquel instante, aunque bien corren las fragmentos de utensilios de hueso tallados, descu- ornato egipcio cuyos tipos, poco numerosos, son todos
lágrimas y bien mojan los rostros curtidos después, biertos en cavernas y dólmenes, ofrecen curiosos ejem- naturales y su interpretación no se aparta del original
cuando el honradísimo marinero acude á quien le plares de aquellos esbozos ornamentales.
más que muy ligeramente. Observa el mismo autor
escribe las cartas para su casa, y le dice el hombre,
Creemos, por consiguiente, que el adorno fué an- que á medida que se desciende en la escala del Arte,
casi haciendo pucheros, cuando llega á tocar tan de- terior á la gruta, á la cabaña y al dolmen, por cuanto éste se manifiesta más alejado de los tipos originales,
licado punto: tdel día de Nochebuena, ponga Vd. que el hombre prehistórico tuvo por primera vivienda la hasta el punto de que en las exornaciones árabes es
lo pasé muy bien; no dejé de pensar en aquellos po- caverna en que desde luego le ofreció abrigo la natu- dificil descubrir el tipo original de donde la fantasía
bres viejos!)) ... Lo mismo harían éstos: pensar en aquel raleza. Desnudas de ornato y aun faltas de labra apa• ha traducido el ornato . En verdad que el arte egipcio
recen las piedras de los dólmenes. Por consiguiente, es un arte joven, original y sencillo, y su caracteríshijo que tenían tan lejos ...
Hasta que habla la ordenanza por conducto de un la arquitectura no se amparó del ornato hasta los tica, aquel espiritualismo simbólico y casi jeroglUico,
coro.eta, y se disuelve la reunión para tomar las ca- tiempos históricos; pudiéndose dar como caracterís- se encuentra más que en ninguna de sus manifestamas los que la constituían; rezan la oración como tica de todo estado rudimentario de la cultura la apli· ciones en los adornos que embellecen y cubren con
todos los días, formados en cubierta, y bajan al so- cación del adorno exclusivamente al traje y á los ob- profusión los monumentos y las creaciones plásticas
llado, donde cuelgan sus cois, se acuestan, duermen, jetos de uso.
industriales y suntuarias. La mayor parte de los eley algunos sueñan, hasta que los despierta al amaneFijándonos en los ornatos cerámicos, á que se mentos decorativos de Egipto son símbolos, y aunque
cer la misma ordenanr.a, con sus trompetazos corres- ha hecho referencia, conviene decir que están traza· están tomados de la naíurale,a, en su expresión art!spondientes, para que se pongan á trabajar. Y ya no dos con algún punzón de hueso ó de madera sobre tica ó plástica tienen algo de convencional; los conhay más noches buenas hasta el año siguiente que la arcilla aún fresca del vaso, y que consisten en ziszás, tornos son muy sobrios y la coloración consiste en
en líneas onduladas, que muy luego se disponen en tintas uniformes, sin sombras, empleadas de un modo
trae UNA.
De manera que, como se ve, la única noche buena zonas, primero horizontales y después verticales, como tan arbitrario como la forma. Justamente en el em·
de que se disfruta á bordo, no es muy buena, muy sucede en los vasos de la Escandinavia, apareciendo pleo de tintas uniformes,. en la buena combinación
también en estos cna imagen sumamente sencilla de de diversos colores y en esa sobriedad y firmeza de
buena, que digamos.
FEDERICO MoNTALDO
la palma alternada con fajas rectilíneas. Esta clase dibujo estriban los caracteres eminentemente decorade adornos se perfeccionaron en la época de los me• tivos de aquel arte. Otra part'icularidad distintiva es
tales, en la que algunos productos cerámicos llevan el empleo de la escritura jeroglífica como elemento.
LA ORNAMENTACIÓN
decorativo, de un modo semejante al modo como los
ya adornos de colores.
EN LAS ARTES DE LA ANTIGÜEDAD PREHlSTÓRICA
Cuando se trata de la infancia del arte ornamental mahometanos emplearon los caracteres cúficos y aun
se echa de ver en seguida la similitud que existe entre los africanos, siendo el arte egipcio, el de la América
EGJpCIA Y ORIENTAL
las obras de los pueblos prehistóricos de Occidente precolombiana y el árabe los únicos en que se da este
Aunque no vamos á tratar del Arte desde el punto y las de las tribus salvajes de Africa, de América y de caso. El tradicionalismo religioso que en Egipto oblide vista de la teoría, sino de la Historia, creemos ne- Oceanía, que aún se encuentran en un estado de cul- gó á las artes á repetir tipos consagrados, es un dato
cesario, antes de comenzar la exposición de hechos, tura semejante al de aquéllos. Están unánimes los viadefinir el concepto que tenemos del arte ornamental ó

4

iAL ASALTO!, dibujo de Stanley Berkele

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LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO

47 r

que tampoco hay que perder de vista para juzgar la llevan leyendas jeroglíficas; sobre ellos corre un ba- paso en la historia de la ornamentación. Como elequetón ó moldura semicircular, vistosamente colo- ment'os decorativos pueden señalarse en Asiria los
ornamentación egipcia.
Los adornos egipcios se pueden clasificar en tres reada, y sobre esta se alza la cornisa formando esco· círculos radiados, las estrellas, los ajedrezados, las
agrupaciones: el elemento ornamental, que forma cia donde campea él disco solar ó el buitre real ala- almenas escalonadas, el rosetón y las fajas formadas
parte del monumento mismo; el ornato representativo, dos. Las techumbres tienen por motivo obligado el por una sucesión de círculos. En cuanto á la ornacielo azul con las estrellas doradas de cinco puntas y mentación vegetal, es en Oriente menos frecuente que
y el adorno puramente decorativo.
Por lo que hace á la arquitectura, Owen J ones cree á veces aves voladoras. La arquitectura egipcia es per- en Egipto; pero se manifiesta en composiciones de
que en tiempos remotos los egipcios debieron tener fectamente policrómata: todos sus miembros y sus or- tallos enlazados y flores cuyos pétalos abiertos·forman
por costumbre el decorar con flores del país los pila- natos están cubiertos con colores, siendo verdadera- la palmeta,- adorno que después aparece en Grecia.
res de madera de sus templos; y cuando el arte tomó mente admirable el buen gusto con que éstos están A veces estas palmetas ofrecen por la disposición de
un carácter más permanente, esta costumbre se con· combinados sin que el conjunto aparezca chillón, colores aspecto de abanicos de plumas. Los motivos
solidó, por decirlo así, en sus monumentos de _piedra. siendo así que no empleaban nunca medias tintas, de flores de loto, bien en serie• bien en la agrupaLos soportes son los miembros arquitectónicos que ni sombras ni degradaciones, sino tintas lisas. Los ción de cuatro, partiendo de un florón dentro de un
más se prestaron desde luego á la decoración, y los colores usados por los egipcios eran rojo, azul, ama- cuadrado, aparecen con colores más severos que en
egipcios imitaron en la columna la planta del papiro, rillo, verde, negro, blanco pardo y oro; los más do- Egipto Los colores empleados por los asirios fueron
que es de grandes dimensiones, bien que ésta en las minantes son los cuatro primeros. Según Owen Jo- azul, rojo, tierra roja ó color castaño. blanco y negro
columnas variase desde algunos pies hasta cuarenta nes, todos los periodos arcaicos del arte se distinguen para los ornatos pintados; azul, rojo y oro para los
ó sesenta que miden las de Luksor y Karnak. La base por el empleo de los colores primarios azul, rojo y ornatos esculpidos, y verde anaranjado, ocre. blanco
de la columna repre5enta la raíz, del papiro, el fuste amarillo; pero la simple observación de los monu- y negro para los azulejos. El color dominante, sobre
el tallo y el capitel la flor abierta. A veces la columna mentos y objetos egipcios convence de la simpatía todo en los fondos, es el azul. Los trajes asirios, á juzgar por los relieves figurativos. eran muy lujosos y en
está formada por un haz de troncos de papiro. No es por el color verde que existía en aquel pueblo.
Cuantos ornatos quedan descritos están coloreados; ellos se empleaban telas historiadas con flecos y borsólo el papiro. sino también el Joto la flor elegida
para la ornamentación de las columnas, especialmente las flores del loto, de los capiteles y de los frisos apa- lones de primorosa labor.
Todo lo dicho respecto de Asiria es aplicable á la
en los capiteles. En algunos de éstos, como en los de recen pintadas de azul y de verde, aunque este tono
las columnas mayores del templo de Luksor, se en- parece que es más característico de los lotos del pe- Persia, de cuyos escasos monumentos se ha hecho
cuentran alternadas.las flores del papiro y de loto; en ríodo ptolemaico. En los capullos de los frisos hay mención. Las recientes excavaciones practicadas en
este caso las de una y otra planta aparecen en series pétalos amarillos y rojos, que aunque desfiguren la Susania han puesto de manifiesto hermosos paramentos de azulejos con figuras de relieve y esmaltadas de
superpuestas, revistiendo al capitel. La palmera sólo verdad producen un precioso efecto decorativo.
arqueros,
de leones, etc., que obedecen al mismo sisEstas
bellas
combinaciones
de
ornatos
y
de
coloaparece representada por excepción en los capiteles
tema
de
decoración
polícroma.
res
se
ven
en
los
trajes
y
en
todos
sus
accesorios,
del pórtico de Edfú.
Del arte fenicio apenas puede formarse idea por
Los entablamentos de las construcciones egipcias, como las esclavinas oskh los tocados de tela ó c/afts,
así como los dinteles de las puertas, llevan por motivo el 111andt'L real, etc. En cuanto á las joyas, especial- las ruinas arquitectónicas, pues éstas son escasas; hay
ornamental constante el disco solar ó el buitre, ambos mente las esmaltadas por el sistema de encasetonado. que juzgarle por los productos industriales Su caraccon las alas extendidas y rectas, estando el resto ador- aparecen los colores separados por líneas doradas que terística es la amalgama de elementos egipcios y asinado con símbolos y jeroglíficos. En los monumentos acusan todos los contornos y dintornos de las figuras rios, interpretados á la ligera. El ornato fenicio prodel antiguo Imperio menfita, en las tumbas denomi- de ave, de serpiente, de grifo, de loto, etc., prestando piamente dicho hay que buscarle en las piezas ceránadas mastavas, se usó mucho de un sistema de de- á la composición decorativa rico y vistoso efecto Las micas y en especial en los vasos de Chipre. Esta
coración exterior, consic:tente en una imitación de las vestiduras á modo de malla que aun conservan algu- ornamentación cerámica, trazada con tintas rojiza y
construcciones ensambladas ó de madera de los tiem- nas momias y hasta la disposición de vendas, pecto- parda sobre la arcilla seca, después de la cocción, conrales, amuletos, etc.. que las mismas ofrecen, revelan siste en trazados geométricos muy sencillos, ajedrezapos primitivos.
dos, círculos y rosetones, losanjes y cuadrados diviCon respecto á la decoración representativa, los mu- el instinto decorativo del pueblo egipcio.
didos por diagonales; todos estos motivos repartidos
ros de los templos y de las tumbas ofrecen en bajos reen distintas zonas, que cubren el cuello y parte de h
III
lieves y pinturas curiosas composiciones que nos dan á
panza de los vasos Algunos de estos motivos recuerconocer diversos actos de la vida religiosa. doméstica,
dan los que se ven en la cerámica americana. Las
LAS ARTES ORIENTALES
agrícola y aun militar del pueblo egipcio. Todos los dedenominadas copas asirias, escudillas metálicas cuyo
talle, están reproducidos de un modo convencional,
origen fenicio está demostrado presentan zonas alterEl
arte
oriental
acusa
en
todos
sus
detalles,
incluaunque se advierte que aquellos artistas tuvieron como
un prurito de reproducir con toda sinceridad y con to- so en los ornamentales el origen egipcio de no pocos nadas adornadas con flores de loto y con figuras de
dos sus detalles la naturaleza. En dichas composiciones de sus elementos. Sin embargo. las formas suaves y carácter egipcio ó a-irio.
La indumentaria de las esculturas de Chipre prehay cierta simetría decorativa, y hasta los mismos con- redondas de la escultura egipcia fueron reemplazadas
vencionalismos, constantes en las artes figu~ativas del en Asiria por otras más vigorosas y acentuadas, que senta adornos minuciosos y delicados, como esclaviEgipto, tales como el representar los hombros de la revelan un paso más decisivo en la imitación del na- nas semejantes á las egipcias, collares, brazaletes, peifigura humana de frente y la cabeza y las extremida- tural. Esta indicación viene al caso para hacer cons- nados y tocados de sumo interés y cuyos caracteres
des de perfil, parecen obedecer á cierto instinto de- tar la diferencia que existe entre las artes de los dos artísticos pueden comprenderse por lo ya dicho.
corativo. Aquel hieratismo, aquel carácter inmutable pueblos á que nos referimos. El arte asirio tiene un
JosÉ R AMÓN MÉLIDA
y tradicional que hay en la simbología egipcia, y que carácter eminentemente escultórico, al paso que el
se traduce por una seguridad de líneas y una severi- egipcio le tiene pictóricoj lo cual explica el hecho de
dad de formas verdaderamente admirables, contribu- que la ornamentación arquitectónica asiria sea sobria
LOS PARLAMENTOS DE EUROPA
ye poderosamente á dar á los tipos plásticos y simbó- de detalles y más monumental que esencialmente
decorativa. No quiere esto decir que en Asiria no se
licos una fisonomía ornamentrtl muy marcada.
IV
Las composiciones geométricas, en que lo original hiciera uso de la decoración polícroma de que son
ITALIA
y sencillo del trazado es tan admirable como la bella excelente muestra los azulejos de revestimiento descombinación de colores, se encuentran en los muros, cubiertos en Korsabad. y las pinturas de Ninrud.
El reino de Italia está sometido al régimen constifrisos y techumbres del interior de las tumbas y de- Tampoco se crea por lo dicho más arriba que el exmás monumentos y con gran profusión en los pro- terior de los monumentos asirios, á juzgar por las tucional, y su Constitución es el Statuto, prometido
ductos industriales. Entre éstos, los atat1des de las reconstrucciones que de sus ruinas han podido hacer por Carlos Alberto, rey de Cerdeña, á sus súbditos,
momias son modelos acabados de ornamentación de- los arqueólogos, estaba desprovisto de ornatos y en 8 de febrero de 1848, y el cual se promulgó el 4
licada y bien repartida Los pintores reproducían con policromias; pues los bajo-relieves monumentales es- de marzo siguiente. Se compone de ochenta y cuatro
mucha frecuencia los productos de la industria textil, taban completamente pintados ó dorados y argenta- artículos, y el primero dice: La religión cató/ita, aposque comenzó por tejidos de esparto para formar pren- dos, los pórticos y peristilos cubiertos con láminas tólica, romana, es la religión del Estado.
Se dispone que el poder legislativo se ejerza codas de vestir y esterillas que empleaban en las ca- de plata y de oro, las hojas de las puertas revestidas
lectivamente
por el rey y las dos cámaras. Solamente
pon
placas
de
bronce
repujado,
y
los
arcos
de
insas, bien para sentarse ó tenderse encima, bien para
resguardarse en las azoteas de los rayos del sol. La greso, cuyos soportes eran los toros alados, tenían el monarca tiene el poder ejecutivoj manda el ejérciidea de teñir el esparto y combinar en el tejido los guarnecidas sus archivoltas con azulejos de preciosos to y la armada, declara la guerra, hace tratados de
colores de una manera armónica y regular debió dar colores; todo lo cual debía ofrecer un bellísimo con- paz, de alianza, de comercio, etc., y lo pone en conocimiento de las cámaras en cuanto lo permiten el
la primera nota del ornato y de la composición geo- junto decorativo y vistoso.
interés
y la seguridad del Estado.
La influencia egipcia en la ornamentación oriental
métrica. En cuanto á las telas que aparecen reproduLas dos cámaras tienen dérechos igual'es¡ pero
cidas en los muros á modo de tapicerías sujetas con es patente en monumentos como los de Persépolis,
cordones, tienen por motivos principales los círculos posteriores á la conquista del Egipto por Cambises; toda ley para imponer contribuciones ó que exija la
tangentes, que producen un sistema de ornamenta- pero esta influencia, más que en el ornato propiamen- aceptación de los presupuestos debe ser presentada
ción continuo, igual al que más tarde aparece en el te dicho, está en los símbolos, tales como el globo ó primeramente á la cámara de diputados. Estos últiarte bizantino, y las volutas enlazadas y combinadas disco solar alado y la flor del loto; por lo demás, la mos y los senadores son los únicos jueces para la vede modo que dejan espacios triangulares ocupados semejanza con el Egipto en la manera de ornamen- rificación de los poderes de sus colegas respectivos.
Los senadores, cuyo número es ilimitado, que el
por el capullo del loto, el bucrdneo del toro Apis ú otra tar es producto, más que de una imitación, de una
rey nombra, y cuyo cargo es perpetuo, deben tener
figura semejante. Otro motivo de carácter griego, manera análoga de concebir en el arte.
A pesar de que, como queqa dicho, los asirios se cuarenta años cumplidos y pertenecer á cualquiera
aunque no traiga su origen de la Grecia, cual es el
meandro ó greca, aparece también en los frisos egip- acercaron más que los egipcios al naturalismo, no por de las veintiuna categorías especificadas en un arcios, habiendo ejemplares de las dos clases de mean- eso sus ornatos dejan de responder á un convencio- tículo del Statuto: obispos. diputados después de tres
dros: el originado por el cuadrado y el engendrado nalismo en cierto modo hierdtiro. Y hasta aquel mis- legislaturas, ministros, embajadores y plenipotenciapor la voluta. generalmente llamado onda. También mo vigor y exuberancia de formas con que acentua- rios después de tres años de ejercer cargo, la alta
son frecuentes las imbricaciones En los frisos infe- ron el natural en las obras escultóricas, tiene mucho magistratura, generales y almirantes á los cinco de acriores de las habitaciones sirven de ornato casi cons- de decorativo, no sólo en los relieves monumentales. tividad, lo mismo que los consejeros de Estado. y los
tante los tallos y flores de loto ó los de loto y papiro sino en las composiciones de azulejos cuyos motivos individuos de la academia y del consejo superior de
alternados, plantas acuáticas, que suelen surgir de son leones y quimeras esmaltados de amarillo sobre instrucción pública á los siete años de grados Tamonduladas aguas, y entre las cuales aparecen alguna fondo azul. Este modo de expresar decorando es muy bién se concede el derecho á los que por servicios Íi
vez animales característicos. Los frisos superiores de tenerse en cuenta, porque representa un segundo méritos e1• ntes hayan ilustrado la patria, y á los

NúMERO

47 r

7

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

l'ALACJO UEJ, l'ARL.\)IE\TO ITALIA\O ¡;;:,¡ RO)IA

s_úbditos que durante tres años hayan pagado 3 ooo · lización por carta real, prestando juramento de fideh~as de impuestos directos, propietarios ó indus- lidad al rey. A jortiori son electores los que tienen
tnales.
títulos de las escuelas superiores, los individuos con, Los prí?cipes de la casa real entran en el senado decorados, los empleados en activo servicio ó que
a los vemt1ún años y votan á los veinticinco.
disfruten de retiro y los soldados que por su ins. ~I ~enado s~ puede constituir en alto tribunal de trucción quedan exentos de la escuela del regimiento
1ust1c1a para Juzgar los crímenes de alta traición, á después de dos años de servicio, También son eleclo~ ~ue atenta? á la seguridad del Estado y á los tores los que, sabiendo leer y escribir, no pagan memm1stros á quienes la cámara de los diputados acu- nos de 1.980 liras de contribuciones directas, los
se. Excepto el caso de flagrante delito, ningún sena- arrendadores cuyo contrato no baja de 300, los colodor puede ser detenido sin orden especial del cuerpo nos en participación si su tierra no paga menos de
á que pertenece, único juez de los individuos que le 80, los que, administrando sus bienes, satisfacen el
componen.
mismo impuesto y los que pagan más de 130 á 400 de
El rey nombra el presidente y los vicepresidentes alquileres, según los distritos donde habitan, tenien~el senado. El presupuesto de éste es de 500.000 do en cuenta la población de 2 . 500 á 1 50.000 habihras anuales.
tantes.
Para poder optar al cargo de diputado es preciso
Las listas electorales quedan abiertas todo el año
ser súbdito del rey, tener treinta años cumplidos y en cada distrito. Desde el 15 al 30 de enero el alcalgozar de todos los derechos civiles y políticos. Los de llama á la población para que se corrijan las insdiputados se eligen para cinco años y nombran el cripciones si fuere necesario; y terminado este períopres~d~nte y vicepresidentes de la cámara. Sin con- do, la junta de distrito hace, durante el mes de febresent1m1ento de ésta ninguno puede ser detenido.
ro, los cambios que se indicaren. El consejo comuLa ley actual fija el número.de diputados en 508, nal, ante el cual se puede reclamar si hay lugar á
y en 135 el de colegios electorales, distribuidos en ello, aprueba las listas, y después se publican, prel~s 69 provinci~s del rein_o. Se vota por escrutinio de sentándolas á la diputación provincial y al prefecto,
lista. Los colegios de 5 diputados no pueden ser me- que las aprueba definitivamente.
nos de 33 ni más de 38, y en los puntos donde se
En los ocho días que preceden á la elección, cada
deben nombrar 5, cada elector no puede inscribir en elector recibe una papeleta, con la cual va á votar.
su papeleta más de cuatro nombres, pues debe dejarLos eclesiásticos no pueden ser elegidos en los
se lugar para las minorías.
distritos donde tienen su jurisdicción.
Cada colegio se divide en secciones de manera
Evalúase en 2.420.5 27 el número de electores insque los electores no excedan de 400 ni bajen de critos con derecho á·votar, pues se exceptúan los sol100. Cuando se hizo esta ley contábanse en Italia dados en activo servicio.
28.953.480 habitantes, mientras que ahora hay cerca
Las personas sensatas creen en general que el réde 30 millones.
gimen presente no puede durar mucho en Italia,
El presupuesto de la Cámara de los diputados es porque no es completo. En todo régimen constitude unas 850.000 liras anuales.
cional, en efecto, es preciso oponer al menos fran. Los senadores y diputados no reciben retribución quicias locales á la omnipotencia parlamentaria.
m se les indemniza en modo alguno; el Estado paga
El gabinete italiano se compone de diez ministros,
solamente sus viajes por las vías férreas ó los buques entre los cuales figura el presidente del Consejo· cada
subvencionados por el_ tesoro público. Estos viajes uno de ellos, excepto el último, tienen un subse~retacuestan unas 800.000 hras anuales.
rio de Estado que puede sustituirle ante las cámaras.
• El rey convoca los colegios ~lectorales. En la ma- En el Gabinete actual, cuyo presidente es M. Crispi,
nana del día que se ha de votar, mstálase en cada uno hay trece ministros y subsecretarios de Estado dipud~ aquéllos por un funcionario de la autoridad judi- tados y tres senadores.
.
cr~J una oficina provisional, y los veinte electores que
Muy difícil es distinguir los partidos políticos en
pn~ero llegan son los que forman la mesa. La ope- el parlamento italiano, pues no están disciplinados
ración dura un día, desde las nueve á las cuatro: toda ni obedecen á jefes, y por otra parte, no hay hombres
papeleta debe llenarse y firmarse por el elector, des- capaces de dirigir. Solamente quedan restos de los
pués de anotarse que participa en la votación. La antiguos partidos, y así es que los últimos que llegan,
urna debe ser de cristal.
no sabiendo dónde ir, flu~t1ían entre la política ofi• Para ser elector cumplido es preciso tener veintiún cial y la personal.
anos cumplidos y disfrutar de los derechos civiles,
En el parlamento no hay verdaderos hombres de
s~a por nacimiento ó por origen. Todo individuo que Estado, aunque sí diputados inteligentes muy instruísm pertenecer al reino sea italiano tendrá los mis- dos en materia de derecho, de hacienda, de economos derechos, con tal que haya ,1 '-\)tenido la natura- mía política y de obras p11blicas, pero incapaces de

llevar á bien los grandes asuntos. Exceptuando Cavour, Visconti Venosta y últimamente Manstni, la
cámara no ha dado todavía un ministro de Estado;
siempre se tomaron del cuerpo diplomático, y esto se
concibe muy bien, pues el hombre de Estado necesitá hacer aprendizaje, y no puede en un país que
con el Statuto únicamente tiene el ideal de vivir tranquilamente.
En la cámara italiana todos los diputados quieren
ser capitanes, y ni uno solo consiente en figurar como
soldado.
En la cámara actual, además de los trece diputados que, como ya hemos dicho, son ministros ó subcretarios de Estado, cuéntanse treinta y tres que ya
han tomado parte, con los mismos títulos, en la dirección del país, y entre ellos figuran hombres de
gran porvenir.
En cuanto al senado, es más bien un cementerio
que un campo de batalla. Los hombres que le componen han prestado importantes servicios al país,
pero viven aislados y fuera de las luchas políticas.
Difícil seria elegir entre los senadores un presidente
de Consejo que fuese aprobado por la cámara.
El número de senadores no pasa de 35oj pero los
más viven en su país, y es raro que excedan de 100
los que asisten á las sesiones senatoriales.
El parlamento italiano celebra las suyas en un
grandioso monumento que se halla en la plaza del
Puente Citorio. Es el antiguo palacio Ludovisi, edificado hacia 1650 por el Bernin. Bajo el pontificado
de Inocencio XII convirtióse én Palacio de Justicia.
Cuando los italianos entraron en Roma en 1870,
como no encontrasen un local que pudiera servir de
cámara para los representantes del país, mandaron
cubrir con un tejado el patio de dicho palacio, formándose más ó menos bien una sala provisional que
se inauguró el 27 de noviembre de 1871, y en la cual
celebran aún sus sesiones los diputados italianos.

X.
~~......,...._,..,..,_,

~

....

ALGO SOBRE EL SUE:ÑO
Esa suspensión que en su actividad experimentan
todos los días durante algunas horas el alma, los órganos de los sentidos y los músculos, y á la que se
da el nombre de sueño, constituye uno de los más
misteriosos enigmas de la existencia humana.
¿A qué causa obedece, cómo se verifica esa extinción periódica de la conciencia? ¿Por qué esa necesidad de reposo figura entre las más imprescindibles
de la humana naturaleza, y por qué se venga cuando
no se da satisfacción á sus apremiantes exigencias,
produciendo graves perturbaciones en nuestro hienestar y en nuestra salud?

�REMBRANDT ANCIANO.

CUADRO DE REMBRANDT EXISTENTE EN LA «NATIONAL GALLERY)) DE LONDRES, GRABADO DE BAUDE

Expuesto en el Salón de Parls de 18go y actualmente en la Exposición de Munich

�LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA
10

NúMERO

471

NUESTROS GRABADOS
comienza á reaparecer el amigo de nuestras noches.
¡No lo sabemos! Tal es la contestación que aun El cual amigo, .sin embargo, tiene sus caprichos
Antes del desafío, cuadro de A. Cassioli.los más sabios dan á estas preguntas Uno de los fe- mostrándose compañero indócil y extravagante; así,
trata de un joven que ha de batirse dentro de pocas hora~ y
nómenos más comunes y más regulares de nuestra por ejemplo, hay quien apenas apoya su cabeza en la Se
que no muy familiarizado con el arma para el lance escog1_da
vida permanece hoy día envuelto en la misma obs· almohada se queda profundamente dormido, y en adiéstrase en el manejo de la misma, ayudado por los conse¡os
cambio muchos son los que se atormentan horas y del que ha ele servirle de padrino.
curidad que hace miles de años.
.
En la obra de Cassioli sobresalen en primer térmmo dos
Es indudable que el paso de la vigilia al sueño horas sin poder encontrar el apetecido descanso.
El demonio del insomnio reina actualmente en las cualidades en alto grado estimables: sobriedad en la compositiene por fundamento algunas modificaciones en las
ción y vigor en la expresión de las dos figuras, que llenas de
llamadas
clases privilegiadas, á las que parece estar vida destacan sobre las blanqueadas y desnudas paredes de la
fibras del cerebro, de ese foco central de nuestra
existencia espiritual; pero ¿de qué especie son estas vedado ese bien precioso de que disfruta especial• pob1e estancia. El interés dramático que la escena e~cierra
modificaciones? Tiénese por seguro que con el sueño mente la población trabajadora. El proletario que resulta perfectamente atendido sin exageraciones que siempre
disminuye el aflujo de la sangre al cerebro. Este, casi carece de lo más indispensable para la existen· redundan en detrimento de la verdad, aunque á veces produz·
can un falso efecto. El sentimiento que en los ojos de los dos
cuanto más trabaja tanto mayor aflujo nece¡;ita y re- cia, el hombre de la naturaleza que con el sudor de personajes se revela está en completa armonfo. con la situación
cibe, y de aquí se deduce que cuando el órgano cen· su rostro gana el pedazo de pan seco apenas necesa· en que el pintor nos los presenta, y en sus actitudes no se descutral permanece inactivo, es decir, cuando duerme, rio para su sustento, pueden por lo menos tener la bre In menor nota forzada ni el más ligero vestigio de conven-•
seguridad de que la noche les traerá la tranquilidad ciooalismo, cosa tanto más digna de ser ~preci~da cuanto ,que
requiere menos cantidad de sangre.
asl la época como el asunto se prestaban a dar bbre curso a las
El médico inglés Durham abrió en el cráneo de bienhechora y el consolador olvido: rendidos por la
concepciones más ó menos reales de la fantasía.
algunos animales, por medio de la trepanación, agu· fatiga se duermen y despiertan con nuevos alientos
Melilla.-Mercado exterior. - Puerta de entrajeros en los que pegó unos trozos de cristal, y al tra- y fuerzas para el trabajo. El hombre de ciencia que
-Vista de Malilla. -La Alcazaba.- La ciudad de
vés de estas ventanas pudo ver cómo durante el sue• se pasa el día sobre sus libros, el funcionario que da
Melilla, situada en la costa septentrional de Africa que baña el
ño de aquéllos perdía su color la masa encefálica de consume sus horas entre documentos y expedientes, Mediterráneo, ocupa una reducida península que comunica coa
el comerciante que se engolfa en sus números y en el continente africano por medio de una linea de rocas, sobre la
los mismos.
Jastrowitz, en Berlín, vi6 en dos trepanaciones y sus cálculos, cuando llega la noche á duras penas lo· que se ha construido una calzada protegida por los fuegos de la
plaza. La vista general de la misma, la de la Puerta de entrada
mientras los operados dormían el profundo sueño gran conciliar un semisueño, interrumpido por eno· de la ciudad, la de la Alcazaba y la del Mercado exterior, adon•
producido por el cloroformo, que el cerebro se enco• josas pesadillas, y por la mañar,a abandonan el lecho de van los moros á vender sus productos, permitirán á nuestros
gía de tal suerte, que parecía que entre la superficie fatigados y extenuados. El trabajo corporal produce lectores formarse idea exacta de los lugares en donue hace poco
de éste y la bóveda interior del cráneo podla pasar el cansancio y engendra el sueño; el trabajo intelec• se han desarrollado intere, antes acontecimientos.
Importante en todc.s tiempos por su proximidad á la~ kábilas
tual aniquila y lo ahuyenta.
cómodamente la mano.
riffeñas, Melilla atrae hoy especialmente la atención de los espa·
Pero sea que predomine en el sueño la falta ó el
El insomnio persistente es un estado horrible que ñoles por los tristes sucesos de que recientemente ha sido tea•
exceso de sangre en el cerebro, ¿queda por ventura con el tiempo acaba por destruir el cuerpo, y aquellos tro. La agresión de que fueron objeto nuestros soldados durante
con esto resuelto si uno de estos dos estados es cau- que para combatirlo han de recurrir á medios artifi- el verano último y las continuas fechorías de los moros q~e no
sa 6, por el contrario, efecto del sueño? La presen• ciales, son ciertamente dignos de lástima. De estos respetan vidas ni haciendas cuando los temporales arro¡an .í
sus playas algunas de las embarcaciones que hacen el comercio
cia 6 ausencia de cierta cantidad de sangre en el ce- medios artificiales el más peligroso es la morfina. La entre España y nuestras posesiones de aquella costa, han des•
rebro ¿son bastantes á explicar el maravilloso meca· dosis, en un principio tan benéfica y restauradora, pertado nuevamente la atención de nuestros gobiernos y han
resulta, al cabo de un plazo demasiado corto, insu- puesto una vez más sobrt: el tapete la cuestión de Marruecos y
nismo del sueño?
A nuestro modo de ver, hay que buscar otra expli- ficiente, y entonces, si se quiere producir el sueño, ele la misión de España en Africa ¡Dios quiern que todas las
pendientes tengan solución pacifica! Pero si á las
hay que apelará dosis más fuertes, hasta que al fin diferencias
buenas no se consigue hacer respetar nuestro pabellón, no ya
cación.
Gracias á los estudios de Liebig y de otros obser- sobreviene el morfinismo.
con pueriles satisfacciones que nada cuestan á los africanos y
No es mejor que la morfina el hidrato de cloral; que ningún remedio aportan al conflicto, sino con garantías segu·
vadores, sabemos hace tiempo que en los músculos,
mientras están en actividad, se juntan dos substan· cierto que durante su uso se consigue, con seguridad ras y duraderas; si por desgracia algún día ha de confiarse á las
armas la vindicación de las ofensas sufridas y ia defensa ele
cias: el ácido paraláctico y la creatina. Juan Ranke, en y prontitud, un sueño tranquilo que se prolonga du• derechos adquiridos legítimamente, no se eche en sac~ roto ln
Municb, ha demostrado que estas substancias, en los rante muchas horas; pero el que lo utiliza porque los experiencia de nuestra última campaña en aquel contm~nte, Y
músculos muy cansados, alcanzan una proporción dolores le quitan el reposo, encuéntrase, cuando se ya que se haga el sacrificio procúrese obtener las venta¡as que
mayor de su substancia seca; que inyectadas en un despierta con los mismos dolores, amén de que el entonces se desperdiciaron y con no menos gloria alcanzar ma·
músculo no fatigado hacen que éste se can,e y sea in• cloral produce sopor, excitación y otras perturbado• yor provecho qur en aquella ocasión.
capaz de trabajar, y que. en cambio, un músculo can- nes en el organismo.
¡Al asalto! dibujo de Stanley Berkele. - La pie•
sado recobra su perdido vigor en cuanto se expulsa
Más convenientes, por lo menos cuando el insom· za objeto del as~dio es verdaderamente apetitosa y muy á prode él á las referidas substancias, haciendo pasar por nio es de carácter nervioso, son el sulfonal por su se• p6sit~ para excitar, si no el hambre, por lo menos la gula de los
asaltantes, que impulsados por el ansia de apoderar~e ele ella
sus vasos sanguíneos una corriente de una solución guridad é inocuidad, y el bromuro de potasa, que en aguzan su ingenio y se entregan á una gimnasia inve~osi~i_l. ,\
1
de sal común al 0 60 por 100. Iguales fenómenos se los casos de intranquilidad nerviosa y en dosis de r juzgar por las trazas, llevan buen rato en tan penoso e¡erc1c10, y
producen en el centro principal de la vida nerviosa: á 2 gramos calma y promueve el sueño. Pero por no es fácil que cejen en su empeño hasta que hinquen el dien·
cuanto más intensas son la excitación del espíritu y desgracia este último medicamento perjudica al es• te en la codiciada presa, á menos que el dueño de ésta, adver·
de lo que ocurre por los ladridos de los ~isrnos canes 6
el simultáneo aflujo de sangre al cerebro, tanto más t6mago, y usado con exceso produce cierta pesadez tido
por la delación del faldero que detrás de los cristales contem·
se acumulan en éste los productos de los cambios de y entontecimiento y hasta exantemas en el cuerpo. pla la escena, acuda con una tranca y ahuyente ni ejército si·
Por todas estas razones, lo mejor es evitar en cuan• tiador ó ponga á buen recaudo la desplumada ave, dejando,
materiales. Mientras en el estado de reposo 6 de escasa actividad del órgano central espiritual las subs· to sea. posible la farmacopea. y buscar remedio para como vulgarmente se dice, con un palmo ele narices á los que
quisieron apropiarse tan ,;;ibroso bocado.
tancias producto de la disgregación (entre las cuales el sueño entre los medios naturales.
La costumbre es una segunda naturaleza: acostúm·
desempeña un papel importante el fosfato de potasá)
Rembrandt anciano, cuadro de Rembrandt,
son arrastradas por las ondulaciones alcalinas de la brese uno á irse á la cama á una hora determinada y grabado por Baude. - Rembrandt ha sido uno de los ar·
sangre cuando el cerebro realiza un trabajo ímprobo, á dormir un número fijo de horas; para los hombres tistas que mayor afición han mostrado á retratarse á si n,iso,os.
Los lectores de la ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA han podido admiaquéllas se acumulan en éste y producen, según sanos y vigorosos bastan siete, los débiles y anémicos rar algunos de sus magníficos retratos, á propósito de los cua·
Preyer, un cansancio del mismo, del que es conse• pueden permanecer en el lecho una 6 dos horas más. les y ele otras varias obras del ilustre pintor holandés hemos
Las costumbres modernas han alterado por com• consignado en distintas ocasiones algunos datos relativos á la
cuencia el sueño.
Según Preyer, pues, el sueño nace del hecho de pleto las horas del día, haciendo que sean las más vicia del artista y emitido algunos cQnceptos sobre sus maravicreaciones.
que durante el estado de vigilia el cerebro, la medu• bulliciosas las de la media noche que la naturaleza llosas
Unos y otros nos relevan de emitir nuevos juicios, que no
la y la totalidad de los músculos activos producen ha destinado al sueño más profundo y más reparador. podrían ser sino repetición ele los antes expuestos, por lo que
una porción de substancias que en el estado de re- Gracias á ello, la aurora nos sorprende rendidos to- nos limitamos á llamar la atención de nuestros suscriptores so~
poso no existen 6 á lo sumo aparecen en ligeras hue- davía de cansancio en la cama, que hace rato debié• bre las imponderables bellezas que el Remóranal anciano atey sobre la magistral reproducción del mismo, hecha por
llas, y cuya gradual acumulación ocasiona un can• ramos haber abandonado para entregarnos á nuestras sora
Baude, cuyo trabajo ha sido admirado en el último Salón de
sancio: si estas substancias por la fatiga engendradas cotidianas tareas ..
Parls y en la actual Exposición de Munich.
se juntan con el oxígeno acumulado en el cerebro
El que por sus ocupaciones se vea obligado du•
La estatua de Lamartine en Macón. - Casa en
durante la vigilia que es indispensable para el ejer• rante todo el d(a á permanecer en casa 6 á estar so·
donde nació Lamartine. - La ciudad de Macón celebró
cicio de las funciones intelectuales, slguese el desean• bre la mesa de escritorio, hará bien en andar por la hace poco con grandes festejos el centenario del nacimiento
so cerebral, es decir, el sueño. que cesa en cuanto noche algunos kilómetros al aire libre.
del poeta ilustre, del hombre de Estado que después ele haber
aquellas substancias son consumidas por una oxidaLos más perjudicados por el insomnio son los en• tenido en su mano los destinos de su patria descendió del po·
ción completa, y el oxigeno, en el entretanto nueva- fermos: intranquilos, acosados por penosas pesadi- der pobre y hubo de recurrir á su pluma, que no fué bastante á
reponer su perdida hacienda, y de aceptar para acabar tranqui•
mente acumulado deja sentir su acción en las molé.• llas, rebúllense agitados en el lecho. El insomnio en lamente sus dlas una recompensa nacional votada por la Cá·
las enfermedades es un síntoma grave que demuestra
culas del cerebro.
mara de diputados.
Que los órganos activos segregan ciertas ·substan- que la curación está lejana todavía; pero este mal
Su ciudad natal elevó para honrar su memoria el monumen·
cias que ocasionan en definitiva el cansancio, es in· por defecto de sueño puede serlo aun peor por exce- to que reproducimos y que fué inaugurado 1:n 18 de agosto
1878; álzase en el paseo del muelle del Sur, delante de las
dudable: pero ¿queda con esto explicado el proceso so, así la profunda somnolencia en un enfermo pue- de
Casas Comistoriales, y su altura total esde9'10 metros, de lo;
propio del sueño? Al presente conocemos quizás al· de ser indicio de un ataque al cerebro. Y si este es- cuales 31 20 corresponden á la estatua, que sintetiza por su acgunas de las condiciones previas del mismo; pero tado de somnolencia se hace pertinaz será necesario titud y por su expresión á la vez al poeta y al orador. En la
hoy, lo mismo que antes, nos falta la clave para resol· despertar al paciente. hablarle, preguntarle si le due- cara del pedestal que mira al Norte se lee esta sencilla inscrip·
ción: A Lama,·tine 1878, y en las otras están representadas por
le algo, darle á menudo de beber, mantenerle la ca- medio de figuras alegóricas la poesla, la elocuencia y la histo•
ver tan prodigioso misterio.
La primera condición indispensable para un sueño beza alta, menudearle las medicinas prescritas, alum- ria. Este monumento, obra de l\i. Fa1guiere, escultor, y M. Sce·
tranquilo y reparador consiste en la ausencia de to- brarle el cuarto y abrir las ventanas del mismo, ha- Jlier, arquitecto, costó 500.000 pesetas, producto ele una sus·
dos los estímulos é impresiones perturbadores, así cerle aspirar vinagre 6 gotas de Hoffmann y darle cripción pública.
La casa en donde nació el inmortal autor de la Historia de
externos como internos, siendo estos últimos los de friegas de esplritu de mostaza en la espalda, en la
los Giro11 /iuos es de modesto y sencillo aspecto, como puede
peor especie. Cuando experimentamos dolores en el región epigástrica y en las pantorrillas.
verse en el grabado; ocupa el número 18 ele !acalle de las Ursucuerpo 6 en el alma, cuando la fiebre se apodera de
Una enfermera atenta y práctica adivinará los de- linas, en Macón, y data, á juzgar por algunos detalles arquitec·
nuestra cabeza, 6 ct:ando la inquietud hace surgir en seos y las necesidades de un enfermo por los más li- tónicos, del siglo xtv. A consecuencia de sus continuos revenuestro espíritu esa mezcla de temores y esperanzas geros indicios ó gestos del mismo aun en el estado ses de fortuna, Lamartine hubo de venderla en 4.000 pesetas.
En 1870 colocóse en su fachada una lápida de mármol neque pone en tensión todas las fuerzas de nuestra de semisomnolencia.
gro, sobre la que hay grabada la signiente inscripción: Aquí
alma, el sueño huye de nosotros, y sólo cuando la
nació Al(o11so l',farfa Luis La111arti11e en 21 de octubre de 17&lt;)0.
D R. M. ))\'RENl'UR'l'll
enfermedad cede 6 la esperanza se realiza 6 el dolor
se trueca, por la acción del tiempo, en resignación,

471
-.=;:::;;~;;;;;;;;;::;:;====~:::
L~A:l:LU:S:T:R:A=C=IÓ:N~A~R~T~I!ST~I~C~A===~d::::~======~~~=~l~I~
NúMERO

Veamos de seguirlo paso á paso, sentándonos á la :os g1~namente en ello. Una voz íntima nos susurra
mesa del banquete.
'
n u ce acento: &lt;(T~do es ilusión.» Nosotros resCada cual conserva en la mente las preocu .
ponde~os: « Es realtda?. » Il usión fué el cuadro
nes
· tencia;
· dificultades no resueltas pac10. . de la exis
res
r~o n;u~no que antes vislumbrábamos, teniendo el
ttmi~ntos de dificultades futuras, recuerdos d~ ~eci:~: n~1fo at1goso y contristado con la lucha por la vida:
tes smsabores, alguna bella esperanza que brilla se
o que ahora contemplamos casi lejos del mundo
ob5curece según_ lo~ momentos, temores, cierto ha{tío en una región m~s elevada y más serena. Ahora ha~
aquel leve sentimiento de fatiga moral que sucede
ce~os el prop6s1t~ de recomenzar el trabajo al si¡a acelerada labor de la mente· cada uno se
gmente d(a, con mas resolución y con mayor ánimo
en aq el t d d á .
'
encuentra
.
u es a o e mmo, en el cual estamos casi Y. nos repr~se~tamos ya en la mente una nueva vid¡
siempre todos, de expectación pensativa é inquieta vigorosa, sm mtervalos de inercia llena de e
.
nes fec d
d
•
moc10!)e un g~lpe _surge en nuestro cerebro una idea 6 un¡ dient
un as y e osados proyectos, concitada y arimagen nsuena. Todos, en ocasión parecida h b'é y co e como ~a alegr(a que bulle á nuestro alrededor·
ramos podid_o aprisionar al vuelo esta prime;a ~a~i: tro enm~:;or f de\tcor predilecto reforzamos nues'.
posa ~ensaJera de la embriaguez que aparece de copa sobr/1!
amos co_n un ~eco golpe de la
improVI~o en la mente, y nos hace exclamar, des ués tarde .
Pero de improviso, más ó menos
de la ~n~era copa: «Por esta noche, echemos fuera
siempre ll~ga, el efecto del vino parece cesar
e una
vez. dEl cnstal rosad o, á cuyo través veiamos
,
~~ fast1d10 y las preocupaciones » Apuntada aquella d
los
objetos
i ea, ~ntramos en el primer período, en el cual debe- br r
, esaparece; todas las cosas vuelven á como~ siempre detenernos. La mente está en ple
a . por un momento su aspecto real, todos los enses16n de sí misma, pero con nueva energía d:ªffe~: s~m1entos molestos regresan á b d d
p
timos casi abatidos
an a as, y nos sencura,
como
tras
de
un
reposo:
las
cosas
se
le
ta t d ,
presen- tal instant
b
por el descorazonamiento. En
n o av1a C?n sus proporciones y con sus colores mento alee ~e. o serva al comensal, hasta aquel mo·
reales, pero circundadas de una sutilísima orla lumi- .
gnsim?, doblar la cabeza y tener fiJ·os los
nosa. En el campo
. OJOS por algún tiem
. que recorre con más frecuenc1a
entre sus dedos. Pe-po en 1ª copa, que hace girar
nuestro pensamiento, que es el del presente dí
1
del ?ía futuro el obstáculo que poco antes nosa ~r:. ro son breves mocía msuperable, ahora nos parece que, de una /otra mentos. La nube domanera. Jo podren_ios salvar; nace una lejana es e- rada que nos enranza de resolver dificultades ~~trincadas; se entr~vé vuelve, _rasgada apevaga~ente la manera _de conc1har ciertas graves dis- nas, se Junta de nueEL VINO
cordias entre la reflexión y el sentimi'ento; cob ramos vo; volverá á rasgarPOR Em1UNDO DE AMICIS
mayor confi~nza en la suerte y en nosotros mismos· se aún alguna vez,
. ;,T RACIONES DE A, FERRAGUTTI, E. XDIE1'ES
CON fil
~e ~?s antoJa que volvemos á comenzar la vida me'. pero la rotura será
V E, NARDI
J~r . ispuestos y má_s fuertes, después de aquel espar• siempre más sutil y
STUDIADO el vino en la cepa, consi- cimiento del espíntu, del cual comprendemos en con facilidad volverá
derado en la leyenda, en la poesía aqu~l momento que teníamos verdadera necesidad á cerrarse. En tanto
y en las costumbres, sabidb cómo ¿EX1ste algo en realidad más honestamente lícito
la embriaguez crece
se compone y cómo con él se trafi- más saludable que este pequeño desahogo
Y Y se extiende. Leve
• . l'd d
, mod era•
c~, de qué manera obra en el orga- d o, d e JOvta I a y aturdimiento entre los
.
punta de pensamiend
é d
h dí
anngos,
msm~ y por qué medios conduce espu s e mue os as de labor y de cuidados? Si to lúgubre asoma
al dehto, á la locura y á la muerte
algún decai- acá y acullá, pero no
re~ta 1:2~ sólo tratar de sus efecto~
miento hemos tarda en sumergirse.
ps1col6gicos; explicar, esto es cómo
experimentado Las facultades inteopera_ en la inteligencia, en Ía imaen aquel mis- lectuales que han llegmac16n y en el sentimiento. mienmo día, si he- gado á su máxima
tras se. permanece
mos desconfia. potencia, radican to·
.
, bebiendo, á mueha d istancia de aquel limite funesdo, por un davía en el puño de
momento, de la voluntad. La lac1 I
to, salvado el cual cae el bebedor
i as manos del profesor Lambroso
nuestras facul- bor de la mente se
tcerca de los efectos generales y ordinarios del .
tades intelec- efectúa ~on ~nta rapidez que no tenemos casi de
tuales 6 de ello conc1enc1a, quedando maravillados nosotros mispodri decir que la mayor parte de mis lect~;~
nuestras fuer- ros. En pocos. segundos damos vueltas á las cien
A ca~ya o servado 6 no esté en actitud de expresar.
a uno, por lo menos una vez en la vida des
zas físicas, aho- acetas de u~a idea para encontrar - y lo encontrar a todo nos ~~s :-- e~ úmco_ punto que se presta al ridículo. La
éiu~f 11n banquete placentero de amigos, du'rant~
. se haya con sobrada frecuencia asomado
sonríe. ¡Nues- e mita el amigo nos ha tocado apenas ue ·a la
como dice un poet_a, al redondo ventanillo de la e;
tra percepción :puesta ha dado en el blanco. El pensa~i¿nto} prop_a, ~e habrá ocurrido de reseguir en sus adentros al
se hace tan lú- ¡ b~e de la mente en fórmulas precisas y brillantes·
~1gmente día, los diversos períodos de alteración ' or
cida, nuestra as ien . halladas argucias empalman, la anécdot¡
os cuales pasó su mente, su corazón y su len i·e·
palabra tan fá. c~rre fácil y s~elt~, llena de digresiones imprevistas
~acfr un es~uerzo para da~se cuenta de la pro:esi~~
cil, nuestra voz y -~ comentarios inesperados; todo, acompañado sefi\ ~ embnaguez; estudiar curiosamente aquel yo
tan llena! ¡Sen- gu, f/~esto en música, si así puede decirse , por
_e icio que fué por espacio de algunas horas como
timos una tras- a,ue nttmo buen humor juvenil y profundo q~e se
~1 se tratase de exa~inar el talante de un des~onoci·
piración tan ne de sí y de los otros, siendo por sí mismo una fuero. y el asunto es digno de estudio, en realidad al
agrada ble el
.
'
menos tanto como cualquiera de las llamadas enferconJunto de
medades !nentales. puesto que si bien la embria uez
.
nuestras fu eres1dolencia de pocas horas y de segura curaci6ng re zas tan
· d u1cemente fundido' ta vida tan p od erosa á
su ta de extrema importancia por la razón que á ~ad¡ u~ tiempo y tan ligera! y la conversación mana ad
momento. nos toca vivir y tratar con ella, refrenarla m1rablemente. Los argumentos se suceden
d·
uno· e t
¡ ú ·
, pero ca a
y pers~adirla, verla, fingiendo que no la recon .
r. s a yor a g n tiempo sobre el tapete, discutid
mos, :1rcundarla de miramientos para no exasper~~fa c?n vivacidad, ~er~ con orden. y ningún tema do
~~eiVJ.rSe de ella en algunas ocasiones. y dejando á discurso
más · resulta
á rnd1ferente. .Aun
. en aquel! os asuntose
ci ado sus con~e~uencias, aquella alteración creaJenos . nuestra cogmc16n y á nuestros intere~nte de lo_s sentimientos ·Y de las ideas. aquella con- sesb, nos sent~mos como forzados á entremeternos y
.
.•
ua suce~i6n de diversos estados en la conciencia so
6 re cua
¡ 1qmer cosa se consigue decir algomgemoso
r:r _cu ya virtud ~e llega de la serenidad tranquila qu~
p~r o menos ~~nsato .Y aceptable Las adversas
. sigue á los primeros sorbos, á la exaltación ardien• opm~ones se concihan fácilmente; quien no está er
suad1do fi~ge ~starlo; á cada uno se le consientf al:
gún pequeno tnunfo de amor propio· y así cad
está satisfecho de sí y de los demás' y e t
~ ~no
ció s t d
.
,
s a sat1s1acn e ra uce en mi1 menudos servicios y del'
das cortesías insólitas, y comenzamos por
icaen realidad, la compañía no podía combp~nsar que, za c6n_lica de primer orden, Nadie puede atajar aquel
· .
hab
marse meJOr, qu~ no . (a modo de juntar caracteres más ~urso impet~oso de ideas y de palabras. El horizonte
el pen~am1e~to se dilata rápidamente y de todos
co~gem~les m más armónicos. y en esta cree·
satls~ac:i6n de todos, cada vez que uno se re \~;te sus ámbitos VIene~ nubes de ideas y de imágenes; de
en si mismo, ve todas sus cosas lentamente orde ga todos los escondnJos de la mente surgen reéuerdos
se, esclarecerse, adquirir á más y me·
1 n1arsuc~sos, rostros de personas, frases, versos, fechas
que cuadra á
d
JOr e co or imp~esion~s. de lecturas, radicales olvidadas de ex~
al f d d' l sus eseos; las esperanzas que estaban
o~ o e ~uadro avanzan poco á poco al rimer tranJero,s id10mas, grupos de lejanas reminiscencias
cr~iamos muertas, relámpagos que iluminan vas~e/ tumult~o~a de los últimos brindis. es por sí solo térmmo, los smsabores retroceden hacia I p b
cuanto se nos presenta tnste
.
som ra,
6 difícil en laa send
r~g1ones de lo pasado En pocos minutos de sicun~contecim1ento ~sicológico tan extraño y tan feo para el estudio de la naturaleza humana c¡ue ofrece com~ de escorzo; todo gira, se atenúa su~v~: e~~~~e forma una !cpresa en la mente, que se des•
p
ego por el pnmer portillo abierto en cascada
'e1lunct~ será bastante meditado por el filósofo ~i por me~te, se dispone de modo que forma un a radab
conJunto como en los espectáculos teatrales~Y ere~: rumorosa de períodos que ensordecen al auditorio.
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Núl\lERO 471
ILUSTRACIÓN ARTISTICA

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sarlas otra vez como para _hdacérn~~~~a:~~~:~!~
nuevo para echarnos una pie ra m
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mos e~ los amigos lejanos, que t~t-ªfº~ ~: ::;ne¡
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to Olvido• y nos proponemosí escn
·
siguiente una carta afectuos sima,
cuy0 pnmer dpeno·
do nos suena ya en la mente. Nos acordamos ~ 1ª.s

disposliciófn'pl~t~~lf~ú~~ ~~~;e:ásq~ftar todas. aquemos a su nr ·
d la embnaguez
llas clasificaciones generales que . e
Q . do
. .
. ólo os y los escntores. uenen
hicieron _los psic g . d d de los efectos del vino,
d una idea de la vane a
l .
ar . e limitarse á delinear algunos retratos, e egi~::~tre aquellos cuyos ori~nales se encuentran
más á menudo en nuestro camrno.
.
l
El tipo más frecuent~ es el que ha dado ongen a
dicho latino in vino verztas.
.
á
nifestación,
casi
involuntana,
de
los
_
m
sdesma
La
. ¡ · fl · del vtno ec?ndidos _Pe~sami~:~~0 _ba~~ !o ~~;~~o en perfect~

ersonas con las cuales nos hemos p~l~ado, y eciPd.
. á su encuentro para reconc1harnos el día
1mos ir
.
•
ombra
róximo. No queremos que subsista m una s .
~n el hermoso cielo color de rosa de nuestra/~ª·
La imaginación nos ofrece el mundo tal como e ie:
ra ser, todo tolerancia, armonía y bondad No es as1
ciertamente: la razón nos lo
dice aún. Pero existen virtu;~~:cfJ~ ~~su~:~~~ciones·c¿n los objetos exterts, m
des santas existencias ignolas ideas con las sensaciones, se desvapl~ce ª1 p~u' n 0 bles entusiasmos,
.
radas
dencia :~;:~ee1!~tt~:~e7!p~fs~:~: h:~f:r,ª~i~
ejemplos sublimes de gene~es, \sión redominante de momento. Casi todos,
rosidad y grandeza. No nos
a la p l p b ·aguez deJ·an escapar algún secreto.
es posible ver todo esto. Pero
durante a em n
,
1 os
sentimos el corazón de sobra
Pero es inc~eíble e~ extremo¡ á qu~. lle!ª~e ~fs1~on~
suficiente para contener made índole vtva y abierta, en a pen ien
yor número ?e afectos, u?
fesiones.
·
'd d s·entesoro centuplicado de admiA ue·ados de verdadero furor de srncen a ' i
ración y de entusia~mo. Y
ten insla irresistible de publicar todas sus culpas y
nos hostiga la necesidad de
todas sus debilidaexpandir nuestra benevolendes. Doctos, se acucia por encima de los que tesan de ignorancia
nemos alrededor, lejos, hasta
vergonzosa; h?m•
la humanidad desconocida,
bres de negocios,
de igual modo que se experi,
. confiesan actos desmenta el deseo de llenar con los sonidos de la propia honrosos, intenciovoz un valle ancho y sonoro. y al )legar á este pu?to, nes culpadas, ruines
la mente sobrexcitada su':!lta_la cb1~pa de la cre~ción. pensamientos q u~
El poeta dramático ve relucir las lmeas compleJas de tuvieron en determ1·
un drama potente, el banq~ero la idea c~nfusa d~ nadas ocasiones, riuna idea temeraria, el arquitecto los ~ndiosos con dículos defectos, ditornos de una mole que vencerá á los siglos. Mas la sentimiéntos domésconversación clamorosa rompe el curso de las gran- ticos, secretos con·
des ideas solitarias. Los temas usuales no bastan ya.
La mente no sabe ya lo que ofrece ni lo que r~d- Se eleva el discurso á los grandes hombres, á los ma· yugales y hasta acbe. Nos sentimos transportados de un soplo de ins- avillosos espectáculos de la naturaleza, á los graves ciones reprobadas
piración. Nos llega á parecer q~e no hablamos nos- ~roblemas sociales, á la fraternidad de los pueblos, á que están en vías de
cometer, insistiendo
otros y que simplemente repetimos las palabras de
y acalor~ndose_ para
otra persona más perspicaz, m~s docta, .m.ás fecunda
persuadir á los rncréque nosotros, la cual nos sugiere precipitadamente
dulos, provocando .Y
al oído cuanto debemos decir. La embnaguez crece
aceptando mereciá oleadas. A la oleada de las frases y de las anéc?o•
dos reproches, vo~tas sucede la de las discusiones, un ve:dad_ero pugilaviendo sobre lo d1·
,
to de oraciones, una manía de polémica infatigable;
ho ara agregar pormenores que lo hacen mas grave,
argumentaciones interminables sob~e la ?u?osa edad
~oliindose con toda el alma cuando n~tanquee~a~~~
de una actriz ilustre ó acerca la sino!11m1a de dos
bro de los presentes no correspond~ a la grave a se
palabras; controversias filosó~c":s .sutiles, vueltas á
sus revelaciones; y cuando lo han dic~o !e\~~i~J satomar diez veces desde el pnnc1pio con una conshan mostrado al revés como un guan e,
tancia de hierro, en las cuales cada uno de los ~onti fechos como si hubiesen pagado una deu~a, c~mo
troversistas preferiría morir antes que ceder el pnmec~ntento's de haber retirado aquella part~ d~ esti~a
ro· disputas sobre asuntos diversos, que se cruzan de
e les guardaba la gente, casi lavados de to a cu pa
u~ lado á otro de la mesa y que se prolongan aun
qu
' '6
después de su coniesi n, Y
cuando no sea posible ya entenderse con palabras,
Puri é disposti á salire alle stelle.
por afirmaciones 6 negaciones obstinadas de ~ mano
y de la cabeza; luego, de improviso, una comente de
.
'dad
del
espacio
á
la
inmortalidad
del
esCon éstos forman contraste otros, en su mayor Pfra mmensi
'
.
·1
h bl
hilaridad que lo arrastra todo, sofoca los despechos 1píritu.
se mide el universo á vista de ágm ~• se a a te de índole retraída y circuns~ec~, en ~os ~ua -~~
nacientes y se produce general acuerdo.
con r:ases de proclama, con gesto imperativo y a~~que tiene el vino por prmcipal .º?Jeto ort1
y entonces sube y avanza lentamente la gran to de tribuno, no encontrando palabras de ~en i o parece
l sentimiento de la dignidad indmdual. Estos
oleada del amor al prójimo. Quien está alegre, es bastante amplio ni epítetos s~ficie~te~ente h1per~ói car e
udor del vino. Se truecan en desconfiasiempre benévolo. Nos hemos e~riquecido en pocas licos para responder á las exigencias impetuosas ~ ~~~eJ::íe~smos. Pesan todas las palabras y hablan
horas· por lo mismo somos pródigos. La bondad que
. . t que nos absorbe· y aquel círculo de ami·
'
nos llega con los vapo- sentimien o
gos,
entre cuatro paredes, nos reres del vino, se acresulta
mezquino y sofocante.
cienta aún más con el
Quisiéramos
abalanzarnos á una
reflejo de la que vemos
brillar en las caras de baranda y soltar un torrente de_ palos circunstantes. De labras ardorosas sobre una multitud
los presentes no recor- atónita 6 electrizar una platea desdamos más que las de el p'alco escénico con un monóbuenas cualidades y logo sublime. y enton~es cada cual
se desahoga á la medida de ?u guslas demostraciones de to: recitando una estrofa vibra~te
1 ;;:·
amistad y simpatía de
_,,.,.-,-,,.,,.,-/¡
e- , ~.
que nos hicieron ob- de un gran poeta, imitando el gnto
,,,,-_
~¡/., __:
· jeto. De los ausentes de un artista famoso, poco me~os
no se nos aparecen que suicidándose con la tentativa
/
·
·,
· '!&gt;
'---v
·
más que las figuras de un do de pecho. Todo ha cam·/"¡
simpáticas. En nuestro biado dentro y fuera de nosotro~:
111,,
\]/,
corazón se acumulan nos vemos delante de_ un por,ve~u
tesoros de indulgen- sin confines, nos sentimos aun
cia.· La cortesía ad- venes para el amor, para la glona
y para la riqueza, y cuando chocan
quiere gradualmente las proporciones del elogio. Co- todas las copas en aquella mezcomenzamos por hacer la apología ?e algún ausente, ~n lanza de vivas y de saludo~, todo
la cual todos consentimos, aun sin conocerlo. Insis- revuelto en una niebla ardiente y
tiendo más todavía el afecto, vencemos el pudor y luminosa, donde no se contemplan
ensalzamos á los presentes en moderada forma, pero más que ojos brillantes y bocas que . . . .
de
menos pOSI'ble . Su embriaguez
. es una especie
. t
s·
con calor, por débito de justici~, y nos s~lfuramos
,
no parece sino que pnncip1e una era lo
sonnen,
- ·aht
1 •rumia
taciturna
de
sus
propios
pensa~men
os.
t
i
contra la modestia que nos mantiene encogido~. . nueva para el género humano.
abren
la
boca,
es
para
decir
algo
t~n
ngudroso,
a~
Pero todo esto no basta. Recorremos la. ~istona
.
ue el más caviloso e sus en_
de nuestras amistades, exageramos los servic10s que
sólidamente sensato, q,
bl En éstos e¡
**
*
ticos no encontraría silaba censura e.
.
nos han prestado é inventamos algunos para pode_r
Estos son los efectos generales. Pero e,l vino pro- efecto del vino tan sólo se vislumbra en los OJOS lus
expresar nuestra gratitud; exhumanos nuestras anti· duce una embriaguez distinta, no sólo segun los tem·
guas faltas, perdonadas tiempo ha, tanto para confe-

•¡·

,. /1 .~, ~ ~

J?-

. NúMERO 471

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

13

sienten la necesidad de pasear su beatitud por para- tivo, revelan de pronto conocimientos de que nadie
jes solitarios, á la luz de la luna, y allí meditan sus les creía en posesión, hablan fluidamente la lengua que
asuntos y filosofan serenamente sobre la vida huma- balbuceaban apenas, se enredan en discusiones en que
na, deteniéndose á contemplar bellezas del paisaje antes no osaron despegar los labios y confunden á adque antes no notaron, errando á la ventura, expan- versarios superiores á ellos con inesperados destellos
diendo el alma, en su mudo reconocimiento frente de ingenio. A continuación se entusiasman con su
á la inmensidad de la naturaleza.
triunfo, y así suman embriaguez á embriaguez. Y enA estos se les pudiera llamar los «Arcades de la tonces se ponen colorados, resultan bellos, adoptan
embriaguez.» Parece que el vino se transforme en aristocráticas aptitudes y movimientos y dejan un elehorchata en sus venas, endulzando su índole, ya de vado concepto de sus personas en quien los ha visto
sí afable y tranquila. Se les reconoce á simple vista. por vez primera. Y á la mañana siguiente, todo está
Se les encuentra á menudo por los rondas exteriores desvanecido. El que los conoció en la víspera no ·1os
de la ciudad á las altas horas de la noche. Suave reconoce ya. De nuevo son incultos, torpes, atontados
tarareo anuncia su proximidad; luego se ve asomará y huraños. Son ni más ni menos que el negro esquela luz su rostro plácido, nos dirigen benigna mirada leto de un fuego artificial quemado.
y desaparecen. Vanse á reposar con el corazón conOtros de fibra delicada y excitable, de carácter
tento y se duermen con una sonrisa en los labios.
alegre y habitualmente sobrios, sufren una embriaEsta especie de embriaguez reposada tiene su per- guez casi instantánea, que se manifiesta en extrañísima
fecto reverso en aquella á la cual rinden tributo forma. Tomadas las primeras copas, quedan vencidos;
ciertos individuos de temperamento ardiente é in- todas sus ideas se mezclan en desorden como si fuequieto, de esos que exageran en todo. Una vez presa sen atacados de delirio. H ombres de ingenio dejan
de la embriaguez, gustando el goce febril de la vida,
escapar de sus labios
se aferran á ella con avidez violenta, no llegan á
las más estrambótisaciarse, quisieran que durase eternamente. La idea
cas tonterías y los
de que la velada tendrá término, de que la compañía
más firmes desprotrosos y en el difícil movimiento de los labios. A me- se dispersará y de que, en la soledad que les espera,
pósitos, ríen como
dida que beben, su gesto se hace más correcto, su se disolverá el tesoro de pasajera ventura que les ha
niños, hablan con
mirada más recogida y su palabra cada vez más dog- proporcionado el vino, los contrista y afana. Cuando
voz de falsete, bramática. Llegan á asumir la expresión de la suprema ya parece todo acabado, llenan de nuevo las copas,
cean, gesticulando
gravedad que se apodera del rostro de un hombre entretienen la marcha de sus amigos con sus ruegos,
como descompuesto
preocupado por un pensamiento solemne. Y se le ve hacen volver atrás á quien se va, se lamentan y se
Pulcinella y se hace
andar por la calle con rigidez automática, con pasos enfadan. Por fin, como el lzombre de las multitudes de
con ellos lo que al
lentos y mesurados, á lo tirano de drama antiguo, Edgardo Poe, que sufre el terror de la soledad, desprimero se le antoja:
llevando la propia dignidad con el cuidado que pon- aparecida la compañía primera buscan otra nueva,
se prestan á las más
drían en llevar una taza llena de esencia milagrosa, corren de un sitio á otro hasta muy tarde, yendo á
toscas farsas, crédutemerosos de verter una sola gota; si bien que, de dondequiera resta lumbre de vida, soplando en ella
los, manejables, nitrecho en trecho, u~a ligerísima oscilación de superafanosamente ños grandullones sin pizca de entendimiento, llenos
sona, 6 un largo y majestuoso giro de cuatro de fonpara que brote de caprichos desatentados, se les debe acompañar á
do que efectúan alrededor de un pequeñísimo obsla llama, y su casa de bracete para evitar que bagan alguna tortáculo, revela que la esencia milagrosa es simplecuando al fin peza propia de chiquillos.
te vino Barolo.
quedan solos,
Otra variedad muy frecuente de la embriaguez es
El vino excita en otros el sentimiento caballeresco.
evaporada sú- la de la melancolía. A muchos excita el vino solaRazonables y contenidos en todo lo demás, no mabita mente la mente el sentimiento de las cosas tristes, 6 por mejor
nifiestan la borrachera más que por insólito ardor
embriaguez, decir, la poesía de las cosas tristes, puesto que en las
belicoso que les incitaría, como á don Quijote, á
regresan al ho- manifestaciones que hacen de su propia tristeza, hay
afrontar un ejército entero. Adquieren una delicadeza
gar irritados cierta compl~cencia que excluye la verdadera tristeza.
de amor propio en alto grado susceptible. Saltan por
consigo y con Su embriaguez consiste en una jovialidad vestida de
nada, y en cualquiera cuestión que se ofrezca no ven
los demás, negro. En tanto el concurso de amigos, después del
otra solución que un duelo. Como Macbeth el manmaldiciendo banquete, llena la sala de risas y de alegría, permago del puñal, en todas partes distinguen el pomo de
del mundo hi- necen ellos en un ánguuna espada ó la culata de una pistola. Se entremeten
pócrita y estú- lo, donde han secuestraen todas las cuestiones para tomar el partido del más
pido que se do á un amigo condesdébil; asumen la defensa de un ausente, por el cual
conjura contra cendiente, refiriendo
sienten indiferencia completa, con frases provocatisus placeres. con muchos detalles
vas; se paran súbitamente en mitad de la calle para
Otros, y son tristes la historia de la
clavar la vista en el desconocido que miró vagamente
tal vez los me- enfermedad de un paal pasar...
nos d i verti- riente, una desgracia
¿Quién no les ha visto, no una, sino cien veces, en
dos, sufren el acaecida á. un amigo,
una butaca ó en un palco, volver con soberbia el vino amoroso. Para estos se reduce la embriaguez una visita al cementerostro á la multitud que le impuso silencio, buscando á una visión del Paraíso de Mahoma. Cien veces se rio; pero sin sombra de
con guerreros ojos un espectador que asuma la res- les obliga á cambiar de razonamiento y otras tantas jactancia, con sincero
ponsabilidad de la grande y anónima injuria de la vuelven sobre el mismo dulce tema. Recuerdos de acento, con frase conplatea? Quien no los conozca, imagina que se trata aventuras juveniles, fragmentos de poesías eróticas, movedora, con voz dulapodos de antiguas amantes, reliquias ya carboniza- cemente monótona, con
das de antiguas pasioncillas de contrabando, todo se exquisita delicadeza de
revive en su interior y remonta á la cima, por efecto sentimiento y de exprede unas cuantas copas de vino. Y no sube nada más. sión, que nunca mostraEn sus breves intervalos de silencio no imaginan ron en ayunas y que los
más que osados proyectos de declaraciones de amor hace aparentar más sensibles y poéticos de lo que
y de sorpresas nocturnas. En la calle, al roce de un realmente son. Y amargan algunas veces el vino que
vestido, se vuelven con ímpetu como enamorados á beben con una rociada de lágrimas silenciosas, que
la llegada de la amante. Sus ojos se inundan de dul- producen singular efecto en sus facciones purpureazura, su boca adopta los melindrosos gestos de las das por el Barbera.
mujeres de oleografía, y su lenguaje se reduce á lán(Continuará.)
guidas entonaciones, vanidosas
reticencias y breves frases de
doble sentido, de las cuales sonríen guiñando los ojos con profunda complacencia. No existe
nada más cómico que ver cómo
surge poco á poco, por efecto
del vino, algunas veces bajo la
apariencia de un hombre habide corazones altivos é impertérritos, dispuestos á todo, tualmente austero, esta leve imasaturados de sublime desprecio por la vida. Nada de gen recóndita de un don Juan
esto. Son pobres diablos que han vaciado un par de arrodillado, que estábamos muy
botellas, duelistas de pensamiento, d'Artagnan de lejos de sospechar.
una noche, que á la mañana siguiente se maravillan
Algunos hay á quienes el vino
grandemente de sus audacias nocturnas.
excita particularmente las faculOtra forma curiosa de la embriaguez es la que se • tades intelectuales. Es un efecto
observa principalmente en ciertas naturalezas sobrias común, pero en éstos alcanza un
y discretas, de esas que nunca rebasan la justa me- grado maravilloso. Pasa de exaldida de las cosas y que son poco accesibles á las tación, es una verdadera transpasiones turbulentas. Estos, llegados á cierto grado formación. Personas incultas, de
de embriaguez, no se encuentran á gusto en compa- mediana inteligencia, de palabra
ñía, se alejan de los amigos, huyen de la algazara, 1torpe, desprovistas de todo _atrae•

�14

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO

471

to número de puertas laterales para efectuar la carga. 1 sadero Mathis, ~l protagonista de la c?media que no
La estación central que se ve en nuestro grabado hemos de refenr .detalladamente, re,c1taba un corto
SECCIÓN CIENTÍFICA
y que está atravesada por la línea de experiencias con- 1 monólogo y se retiraba á descansar a la alcoba que
tiene una máquina de 20 caballos que hace funcio- se ve á la izquierda del grabado, donde se dormía
EL PORTEELÉCTRICO
nar una dinamo.
después de murmurar algunas palabras. Ent~nces el
Nuevo sistema de transporte para la correspondencia
El
transportador invierte un minuto y medio en fondo del escenario, ~n el que todos los objetos !ey los pequeños paquetes
recorrer los 900 metros que constituyen el circuito presentad~s estaban pn~tados. sobre la tela metáh_ca
Este sistema del porteeléctrico ha sido expuesto total, lo que corresponde á una velocidad de 10 me- desaparec1a gradual é mse~s1blemente, p~a de1ar
aparecer poco á poco el sueno del personaJe, es deen 1888 en Boston, donde hoy se le ensaya en una tros por segundo.
cir, el tribunal representado en la fig. 2.
línea de cerca de un kilómetro de longitud.
El efecto de esta decoración, pintada por Robecchi, era asombroso, y los espectadores no sa~lan qué
pensar de este sueño presentado como :eal1dad. La
escena aparecía como al través de una hgera bruma
en el mismo sitio en donde un momento antes se
veían los muebles y una decoracióh que habla de~aparecido sin cambio aparente El sueño, qu~ se_ hacia
tangible, emocionaba profundamente al publico: _el
actor Tallien, que desempeñaba el papel de Math1s,
contribuía á esta ilusión convirtiéndose también en
un personaje de sueño y representando la escena de
un modo maravilloso. Este episodio del tribunal terminaba, como en una pesadilla, por el despertar brusco del que dormía. El presidente del tribunal le condenaba á ser ahorcado, y al pronunciarse esta palabra
todo desaparecía, ofreciéndose de nuevo á la vista del
espectador la habitación del primer cuadro. E_ste e'.ecto se producía suprimiendo bruscame?te 1~ ilu~mación del fondo detrás de la tela metálica é 1lununando simultáneamente las candilejas del proscenio.
Este sistema es susceptible de numerosas aplicaciones. entre ellas la que vamos á describir y que ~ué
presentada en el invierno de 1889 á 1890 en vanos
salones de París. El operador aJ:iarecia llevando un
cuadro en el que había pintada una jaula dorada sobre fondo negro can pájaros dentro, lo colgaba en
un biombo é inmediatamente la jaula parecía ahuecarse, tomar su forma natural, y los pájaros empezaban á volar y á cantar. He aquí cómo se lograba este prodigio. El biombo en donde se colgaba el cuadro tenia una abertura invisible que se abría por
deslizamiento y era del mismo tamaño que la jaula
El porteeléctrico de Boston en los Estados U nidos
pintada, detrás de la cual había una jaula verdadera igual á la de la pintura con pájaros vivos y coloSus inventores Mrs. A. E. Dolbear y J. T. WiLA CltNCIA ta:N tt TEATRO
cada sobre un fondo negro. El cuadro colgado tapalliams han ideado determinar el movimiento del transILUSIÓN OBTENIDA POR MEDIO DE LAS TELAS ~IETÁLJCAS
bala abertura que funcionaba en seguida, y gracias á
portador por medio de una corriente eléctrica produ•
un sistema de iluminación que no describimos porcida é interrumpida á intervalos de tiempo muy cor·
El uso de decoraciones pintadas sobre telas metá- que puede hacerse de distintos modos, la luz que
tos en unos carretes anulares análogos á solenoides licas, que son unas veces transparentes y otras opa- alumbraba el cuadro por delante se extinguía insenque debe el transportador atravesar sucesivamente.
cas, según que estén iluminadas por delante ó por siblemente, mientras otra situada detrás de aquél
La línea de experimentos ha sido dispuesta en cir- · detrás con relación al espectador, ha dado lugar á alumbraba poco á poco la jaula verdadera, que entoncuito cerrado de forma oval, en algunos de cuyos notables aplicaciones por las cuales se logra un efec- ces se distinguía al través de la tela metálica que se
puntos se han acumulado las dificultades; por ejem- to de gran ilusión.
había hecho invisible. Los pájaros sorprendidos por
plo, en los dos extremos del óvalo se han combinaEste ingenioso procedimiento empleado reciente- l esta luz que el público no veía, pero que á ellos les
do curvas y pendientes, dos de las cuales llegan una mente en el Hipódromo de París, lo habla sido ya deslumbraba, se ponían á volar y á cantar, aumentanal 8 y otra al 11 por 100. Para facilitar los ensayos en otros teatros para ciertas escenas de apariciones, do de esta suerte la ilusión.
la vía está asentada sobre traviesas de madera soste- de que podríamos citar .varios ejemplos. Sin olvidar
La precisión es en este experimento de suma irnnidas por pilares de 1'25 metros de altura, colocados la aparición clásica del Comendador en el Don Juan portancia, y la regulación de la luz, que debe hace~se
á una distancia de 1'80 metros unos de otros.
y la visión de Fausto, podemos recordar también, con minuciosidad suma, es un elemento esencial,
Sobre cada pilar hay un carrete ó solenoide, cuyo entre otras, la de San Corentino en Le Roí d' Is, la pues todo el éxito de la ilusión depende de la manediámetro interior es de 0'27 5 metros: estos carretes de santa Alice en Zampa y finalmente el sueño de ra como la iluminación pasa casi insensiblemente de
llevan 9 kilogramos de alambre número 14. De suer- Mathis en Le Juif Polonnais, comedia de Erckmann- la cara anterior á la posterior de la tela metálica.
te que cada sección de la línea comprende dos semi· Chatrian representada en el teatro de Cluny en 1869
A pesar de su gran analogía es preciso no conf~nintervalos entre los carretes, y tiene, por consiguiente, y en 1879 y más tarde en la Gaité de París.
dir los efectos debidos á la transparencia y á la 1luuna longitud de 1 180 metros. Las armaduras sobre
Este sueño se representaba por medio de una tela minación de una tela metálica con las proyecciones
las que se arrollan los alambres están atravesadas por
dos rieles planos colocados
de canto sobre los cuales
ruedan dos tejos fijados en
el transportador. El riel
inferior está en conexión
con una de las bornas de
la dinamo y el otro va unido á un hilo de plomo paralelo al mismo riel, que
algunos auxiliares puestos
perpendicularmente en el·
carrete enlazan con el riel
superior. El paso del transportador, que tiene una
longitud de 3'60 metros y
abarca por ende siempre
parte de dos secciones á la
vez, cierra el circuito entre los rieles, al través del
carrete colocado delante
Fig. 2. La misma decoraci6n iluminada por detrás se hace transparente
de él; pero cuando llega á
Fig. 1. Decoraci6n de tela metálica iluminada por delante
y deja ver la escena representada en el grabado
la mitad de su curso, la
corriente se interrumpe y
disolventes 6 con los efectos diorárnicos de Daguepasa al carrete siguiente.
metálica pintada que por un simple cambio de iluDe este modo se obtiene un movimiento con- minación, fuese delante ó detrás de la misma, pro- rre, pues éstas son pinturas sobre tela que se modifican y no objetos reales que aparecen de repente.
tinuo.
ducía el efecto siguiente. Al levantarse el telón, el
El transportador, como lo indican las figuras del teatro representaba una habitación (fig. 1) en la que
(De La Nat11re)
grabado que reproducimos, tiene la forma de un ci- se desarrollaba la primera parte de la escena; el polindro terminado por partes cónicas, y presenta cier-

N úMERO

471

15

L A ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ZARAGOZA ARTÍSTICA, MONllMENTAL t; HISTÓRICA po1•
Se suscribe e~ las principales librerías, y en Barcelona en la
A. :JI
Cascó!i de Color. - Hemos recibido los cuadern~s 2 . · de D. Arturo S1m6n, Rambla de Canaletas, 5.
al 6. de esta importante publicaci6n que confirman el concepto por todo extre~10 favorable que á la vista del ¡ . • formamos. . ALGO DE_ AGRICULTURA, por D. Antonio /lfagriflá. - Libro
Ade1!1ás d_e lo~ pliegos_correspo~dientes á la brillante Intro- mter~sant[s1mo, en 9ue se exponen importantes observaciones

P

LIBROS ENVIADOS A ESTA REDACCION
POR AUTORES 6 EDITORES
LAS MANIOBRAS MILITARES EN CALAF, - ME~
UN PRIMER TENIENTE, por Kal-Afl. _ Estudio de ;~RIAS ~F.
bras íiltimameate verificadas en Cataluña ese •t s manT
f~cil, castizo y elegante, con gran conoci~i~nt;1d~ ~on eSll ~
nas, lugares y sucesos de que trata y en formad ~s ma.~
narraci6n abundante en curiosos episodios
e en retem a
Es un libro de muy agradable lectura ·ue s
principales librerías al precio de pesetai
e ve nde en las
2
.

ducci6n hist6nca, conuenen preciosas fototipias.
t ~í autores de ~st_a obra, además de haber sustituido las foas por fotohpias, se proponen introducir en ella otras
re or;nad coméo la de aumentar hasta ocho páginas el texto interca an o en ste
algunos grabados.
La obra conStará de 6o cuadernos, con cada uno de los cuales se reparten dos fototipias, Y el precio de cada cuaderno
es una peseta.

l

pr~ct!cas y se estudian con gran acierto y con criterio justo los
prmc1pales problemas agrícolas.
Se vende en las principales librerlas, al precio de 3 pesetas.

ºr

DOLORAS, por D. Ramón Campoamor. - La &lt;Biblioteca se1ecta» 9~e edita en yalencia D. Pascual Aguilar ha publicado

una ed1c16n econ6m1ca de estas inspiradisimas poesías en dos
elegantes tomos que se venden al precio de 2 reales uno.

~-~-

s

QUE TENGAN

a sea ?atarral 6 de constipado, seca, nerviosa, ronca, fatigosa, etc., etc.
ronq~1al 6 pu\monar, por fuerte y crónica que sea, hallarán el alivio
nmedtato tomando la PASTA PECTORAL INFALIBLE del
r. ANDREU de Barcelona
. Sqn tan rápidos Y seguros lo; efectos de estas pastillas que casi
,empre desaparece la tos por completo al terminar la prim~ra ca¡·a.

p

Los que_ ten~an también ASMA 6 SOFOCACIÓN
usen l~s c1gamllos balsámicos y los papeles azoados .
del m1s_mo autor, que la calman instantáneamente
Y permiten al asmátic
.

TENER LA
s a, Da,' hermosa,' fu e r t, e

~CREDITAÓOS

♦

.

•
• Y no padecer dolores de muelas, usen el ELIXIR GU
; 6 MENTHOLINA que prepara el pr. ANDREU d B
~ LE
• poderoso
Su olor yremedio,
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d_e u
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DAN
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Oficial de F órmulas Legalee por decreto minisce:i!1':t~~~~~•~n la Coiección
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grangeacto al JARA13E y PASTA ..ic .a.UBERGIER
ucion de la garganta han
(Extracto del Formulario MUico del S" Bouchardat cateari?,! irrei~aJama. » . .
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de Med1cn1a (!6- edicidn).

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vuls1ones y tos de los uiños durante la denti . . • insomnios, conlas afecciones nerviosas.
cion • en una palabra, todas

Fábrica, Espediciones: J.-P. LAROZE r

PATERSON
ean BISMUTUO J MAGNESIA

ARDUO

- ·· ---

�LA

16

NúMERO 471

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

TRATADO DE QUÍMICA BIOLÓGICA, por A. Wurlz;
versión espallola co11 adiciones IÍ4 D. Vicente Peset
Cen;era. - El editor de Valencia D. Pascual Aguilar
nos ha remitido el primer cuaderno de e$ta importante obra, de cuya bondad es garantía el nombre de su
autor, el ilustre decano honorario de la Facultad de
Medicina de Paris: la traducción de la misma y las
adiciones están hechas por el señor Peset Cervera,
doctor en Ciencias fisico-quimicas y en Medicina y
Cirugia y ex director del Laboratorio judicial de
Madrid.
La obra, que va profusamente ilustrada, constará
de 14 ó 16 cuadernos de 64 páginas, al precio de una
peseta cada uno.
Se admiten suscripciones en la librería del editor,
calle de Caballeros, número l, Valenc:a.
CANTARES, por Dofla E11genia R. Estopa. - Colección de sentidos cantares y seguidillas gitanas con un
bien escrito prólogo de Doña Carolina de Soto y
Corro.
Este libro, editado en Gibraltar, se vende al precio
de una peseta,
AcUARELAs,por D. E. Sándiezcú F~nlesyPeláez.
- Colección de artículos interesantes y primorosamente escritos, que justifican el renombre literario conquistado par el joven y distinguido escritor america·
no, cuya firma honra c;on frecuencia las columnas de
los más importantes periódicos de la Isla de Cuba.
Acuarelas ha sido publicado en la Habana y se ven·
de al precio de pesos 3.
NovfsrnA LEGISLACIÓN HIPOTECARIA ANOTADA
CONCORDADA CON EL CÓDIGO Y CON LA LEY DE
ENJUICIAMIENTO CIVIL, pqr D. Cnstóbal JJordlu,
Registrador de la propiedad. - Contiene esta impor·
tante obra los textos de la Ley y del Reglamento reformados, precedidos por la Exposición de la Comisión de Códigos sobre los motivos y fundamentos de
la ley Hipotecaria de 8 de febrero de 1861 y seguida
de varios modelos y apéndices con todas las disposiciones complementarias vigentes publicadas dede 1. •
de enero de 1863 hasta septiembre de 189&lt;&gt;.
El carácter eminentemente práctico que tiene esta
obra publicada por la acreditadisima REVISTA DE LOS
TRIBUNALES, la reconoeida competencia del señor
Bordlu, á cuyo cargo han corrido la compilación as!
como las notas y comentarios, y la importancia de la
materia, hacen de ésta.una obra, no sólo útil, sino indispensable
para todos cuantos directa ó indirectamente intervienen en la
práctica del derecho y en la administración de la justicia, puesto que con ella á la vista fácilmente se resuelven todas las cuestiones importantísimas que con la legislación hipotecaria se relacionan,
Se vende en las principales librerías al precio de 8 pesetas
en Madrid y 9 en provincias.
V

ESTATUA DE LAMARTINE EN MACÓN

RECAREDO V LA UNIDAD CATÓLICA, por D. l,{odeJIO Hernández Villaescusa. - E sta obra histórico-critica fué presentada
en el certamen nacional que el Circulo Tradicionalista de Madrid organizó para conmemorar el xm centenario de la conversión de Recaredo. Está escrita dentro de las ideas de la más
pura ortodoxia y en ella se estudian los principales hechos de
nuestra historia, haciendo resaltar la influencia que en los mis·
mos han tenido el Cristianismo y el Catolicismo.

Las

\

CASA EN DONDE NACIÓ LAMARTINE

DBLJRJUM TREMENS, por .D. Pedro .Ba"a11les. Colección
de poesías grandiosas unas, impregnadas de sentimier.to otras,
inspiradas y bien versificadas todas. Son muchas las bellezas
que el libro contiene, tanto en lo que se refiere á la forma como
por lo que hace al fondo, revelándose en sus composiciones el
señor Barrantes como poeta originalisimo y dotado de una imaginación brillante.
El libro va dedicado al 1!:xcmo. Sr. D. Joaquln Escrivá de
Romanl, marqués de Aguilar, y se vende en las principales li•
brerias al precio de 2 pesetas.

08888 extra.Djeraa

que deeeen anunofarae en LA ILUSTRAOióN ARTIBTIOA dirfjanse para informes á. los Sres. A. Lorette, Rue Ohauma.rtín,
núm. 16, Paría.-Laa oaaaa espafiolaa pueden,haoerlo en la librería de D. Arturo Simón, Rambla de OanaJetae, núm. 6, Barcelona

CARNE y QUINA

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reparador de las 1\Ierzas vitales, de eate feriiJle_.. per eaeefe■el-. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la .Anemia y el Ápoc,amtento, en las Calffltln'tll
Y Cont1alect11ct/ULOODtra las 1"4rreiu Ylas .., ~ del ll1tomaqo y los ffltU1'1WI
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enriquecer la sangre, entonar el org&amp;I$mo y precaver la anemia y íü eptdemiaa provoCldu por los calores, no se oonoce nada 11Upei1or al Yl■e de •lli■a de ....,.11._

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Vivlenne

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da fORfiEJRBlJJIES,,oux,
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er1111111ma111 lCS Z:::::·

Pepsina Boudault

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Aprobada por la AC!DEIIA DE IEDICIU

PtrSODn q-11 conocen las

PREMIO DEL INSTITUTO AL O'CORVISART, EN 1856

PILDORAS~DEHAUT

Meda.llu en 11.1 Expo1lclone1 laternaclona.lea de

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1887

l87i

l8l3

1876

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1178

11 &amp;IOL&amp;A COR IL · •10&amp; iUTO D f.M

DISP!PSIAS
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DIOESTION LENTAS Y PEN08A8
FALTA DE APETITO
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POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT
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l' m la1 pri•dpal,1 far,mcfa1,

Querido enfermo. -Fiase Vd. Ami /arta experiencia,
hafa uso de nuestros GRANOS de SALUO, pue, ellos
/e ourarAn de su con1t1pac/on, /e darAn a/)ftito y le
derolrerAn e/ aueño y la a/agria. - A11 r1rirA Vd.
muchos año,, disfrutando siempre de una buena salud.
y

DE PARIS

•

no ti_tubean en purgtll'Se, cuando lo
aeceSJtan, No temen el asco ni el causancio, porque, con era lo que sucede con
If!s demas purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenos alimentos
Ybebidasfortificantes, cual el vino, el café,
el té. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida !lU' mas le convienen,
BB(/Un sus ocupaciones. Como el causan
cio que la purga ocasiona queda completamente anuladoporel electo de la
buena alimentacion empleada, uno
se decide fácilmente á volver
• 'á empeaar cuantas veces
sea necesario, .-

Participando de las propiedades del Iodo
y del Hierro, estas Pfldoras se empleal'.l
especialmente contra las EacrofUlaa, la
Tulis y la Debilidad de temperamento,
asl como en todos los casos(Pálidoa colores,
Amenorrea, ••&gt;, é n los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, ó Y!l para
provocar ó regulartzar su curso perlóélco.

~/"/1--?J);

Farmar.euuco, en Parlx,

~Rue Bonaparte, 40

El toduro de hierro Impuro 6 alterado
, B• es un medicamento IIffiel é Irritan te.
N
Como prueba de pureza y de autenticidad de

las verdaderas Plldoras de Blancard,
exigir nuestro sello de plata reaotlva,
nuestra firma puesta al pié de una etiqueta
verde y el seuo de garantla de la Unión de
los Fa brlcantes para la represión de la falsiOcaclón.
' SE HALLAN EN TODAS LAS FARMACIAS

PAJE EPILATOIRE DUSSER

d!?'tnlJe hasta las RAl~ES el JELLO del rostro de las damas (Barba, Bigote, ele.), s,o
n1ogun peligro para el cul11. SO Añoa de :á:ltlto,ymillares de 1e1timoni01garaotlzan la eficacia
de esta preparacioo. (Se vende eo cajas, para la barba, y en 1/2 oaJu para el bigote ligero). Para
~-""---=-~~="--"'~~-~~-----~-------=-_;::;...._-==---==--=:::::.::=-=::.....;.lo.:..:s.:..:b.:..:ru:::os:::•:..:em=p=lét=se:.:el:...::
P:.:::l.:::L:::l~. J'OllE.i DUSSER., t , rue J ..J.•Rou■seau, P arla.

Quedan reservados los derechos de propiedad arlfstica y literaria
IMP. DE MONTANER Y SIMÓN

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                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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BARCELONA 12 DE ENERO DE r891

NÚM. 472

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

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VIRGEN EN ADORACIÓN, cuadro de Carlos Oignani

�18

NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

SUMARIO

Texto. -Af11mmracio11es europeas, por Emilio Castelar. Exposición de pasteles y acuarelas en el Cirmlo de Bellas
Arles de Madrid, por R. Balsa de la Vega. - SECCIÓN AME·
RICANA: Miguel Crau ( Perfiles per11a11os), por Eva Canel.
f A la cabeza de este artículo necro16gcio publicamos el retra ·
to del ilustre contraalmirante ptruano Miguel Grau. l - Los
Par/amen/os de Europa. Alemania, por X -Nuestros graba·
dos. - El vi110 (continuación). Efectos generales que causa la
embriaguez y otros particulares que produce el vino, según
el temperamento, carácter, edad y disposición de ánimo en
que se encuentra· el bebedor. Trabajo literario original de
Edmundo de Amicis, con ilustraciones de A Ferragutti, E.
Ximenes y E. Nardi. - SECCIÓN crn:-n{FICA: La ciencia en
el teatro. Imitación de los fenomenos de hipnotismo en la sala
Roberto !Ioudín, en Parls, por W. de Fonvielle. -Los peli•
gros de la electricidad, por J. Lafargue.
Grabados.- Virgen m adoració11, cuadro de Carlos Cigna•
ni. - Caler/a [/mber/o I, recienle111ente ina11g11rada e,, Ná•
poles, obra del arquitecto Ernesto di Mauro - Miguel Crau,
ilustre contraalmirante peruano. - Afujeres del mercado de
Sierra Leo11a Camino del mercado. Vendedora regañona.
Contando sus ganancias. Carga diticil de llevar Un altercado.
En la plaza del mercado. Regreso del mercado. - [/11 en/te·
rro en las calles de Sierra Leona, dibujo ele C. Haldane Me·
Fall - El Palacio del Reichslag m Berlín. - El martirio de
Sa11/a E11/alia, relieve de Enrique Barrón. - El 11/timo saludo, cuadro de J. Andreotti. -Doce grabaBos de Ferragutti,
Xi menes y ~ardí, que ilustran el trabajo literario titulado E,
·vino, original de Edmundo de Amicis. - La ciencia en e/lea·
/ro. Figuras I y 2. Rigidez cataléptica. - Fig. 3. Un brazo
atravesado por una aguja metálica. Experimento de los
aissaúas - Fig. 4. 'i:l brazo perforado - Los peligros de la
electricidad. Un caballo muerto por la electricidad delante
de la puerta de Stanislas, en .Nancy, el día 23 de noviembre
de 1890.
r.. ..,._,.,_,.. ~ ~~

dad, la electricidad magnetismo, el magnetismo vida,
la vida pasión, la pasión amor, el amor fatal, porque
sin sus afinidades y aproximaciones y correspondencias y armonías las especies habrían en el mundo
fisiológico y orgánico de acabarse y extinguirse para
siempre. Así los unos cuerpos influyen sobre los otros
cuerpos, los unos seres sobre los otros seres. Acercad
vuestros dedos á la humilde planta que llamamos
sensitiva, y veréis cómo se pliegan sus hojas al tacto.
Presentad á esas nerviosas mujeres, denominadas por
un naturalista inmortal sensitivas con alma, cualquier
cristal electrizado, y las veréis moverse como los
átomos atraídos por los ámbares. El éxtasis de los
místicos, el agoreo de la sibila, el clamor de los oráculos, el milagro de los sacerdotes en las aras litúrgicas, el baile religioso de las bayaderas indias alrededor de sus divinidades, la dominación ejercida
sobre las serpientes por el fascinador egipcio resuélvense á una en fluidos magnéticos que despiden los
ojos como el éter moléculas de luz y como los nervios
chispas de verdadera electricidad. Atracciones y repulsiones rigen la mecánica celeste, acciones y reacciones las fuerzas químicas, aspiración y espiración
los pulmones, sístole y diástole el corazón, sangre
venosa y arterial el cuerpo, electricidad positiva y
electricidad negativa el magnetismo universal, simpatías y antipatías el magnetismo humano. Así es
inútil negar que las leyes de las moléculas y de las
moles, el conjunto de fuerzas mecánicas y de fuerzas
físicas impulsoras del movimiento y generadoras de
la vida imperan sobre nosotros con positivo y absoluto imperio.

II

-

MURMURACIONES EUROPEAS
POR no::,; F.\IILIO rASTELAR

I
Terminó el año con una cuestión metafísica y de
moral, que pasa desde las escuelas á los tribunales,
desde los tribunales á los periódicos, desde los pe•
riódicos á las conversaciones públicas y privadas: la
cuestión del humano albedrío. Suintr[nseca substancia y su inmensa trascendencia se comprenden á una
con sólo considerar que las palabras libre y siervo
arbitrio dividieron la Europa culta en dos bandos,
los cuales, desde las guerras de Religión hasta la paz
de Westfalia, incendiaron por espacio de doscientos años nuestros hogares, pasaron á cuchillo varias
generaciones cual si nacieran sin derecho á la vida, y
yermaron las campiñas centrales del continente, parecidas por los estragos del hierro y del fuego á páramos cubiertos de pavesas y de cenizas. Si nuestras
acciones nos atañen ó no; si dependen ó no de nuestra voluntad; si las dirige ó no nuestra conciencia;
si traen ó no aparejadas las responsabilidades morales y sociales consiguientes á todo acto personal,
pavorosos problemas, como que de darles opuestas y contradictorias soluciones, en término postrero se cambian todos los códigos reguladores de
nuestra vida y se alteran todos los primeros principios del derecho humano. ¡Ah! No puede negarse, no; seres materiales, nos bailamos, en cuanto
á la materia que nos compone, sujetos á las afinidades químicas de las moléculas y á las atracciones
mecánicas de las moles. No puede negarse: á la fatalidad química y á la fatalidad mecánica se une la fatalidad fisiológica. Imposible impedir que nuestra
vida sea una combustión, y nuestros pulmones una
fragua, y nuestro corazón una bomba, y nuestro hígado un segregador, así de hiel como de azúcar, y
nuestra sangre un compuesto idéntico al que circula
por las venas del buey ó del carnero. De aquí la devoción literaria y científica despertada en todos los
siglos por los héroes víctimas del destino y de la fatalidad. El Prometeo encadenado á las puertas de
Asia, el Job semita sobre su estercolero, el Edipo ciego por las encrucijadas de Tebas y por los valles de
Colonna, el Hámlet circuido de un perpetuo misterio, el iluso y engañadísimo Segismundo, el criminal inocente D. Alvaro nos interesan en el poema y
en el teatro, porque á nuestra vista evocan y á nuestra memoria recuerdan el montón de cadenas, cuyo
peso nos abruma y cuyos eslabones llegan desde las
plantas del pie hasta los astros del abismo. El cometa lejano, de órbita incalculable, casi fugado á la
gravitación universal, influye sobre nuestros órganos.
Aviva el astro de las noches nuestras mareas, como
nuestros deseos los ojos de la mujer amada. Miran
las agujas imanadas al polo y las vírgenes amantes
al prometido. Los matices de la luz fracta en el prisma se corresponden con las notas arrancadas por el
músico á su lira. La luz es calor, el calor electrici-

Mas sin desconocer que nuestras fuerzas de la
fuerza universal descienden, que nuestra vida en el
calor solar nace, que del oxígeno encendido por la
combustión cósmica brota todo aquel necesitado por
nuestro pecho para su respiración, hemos de convenir en que somos también un universo espiritual,
quien posee una razón ó éter, una conciencia ó sol,
una voluntad ó motor completamente nuestros; y por
nuestros, humanos; y por humanos, libres; cuya virtud al mismo tiempo que hace del hombre una entidad, un ser en sí, lo sujeta fuertemente á tremendas
responsabilidades morales y sociales. Responderán
los músculos al impulso de la mecánica celeste; pero
también al impulso de la humana voluntad. Los nervios vibrarán al choque tremendo con el rayo de los
cielos; pero también al áureo plectro de nuestra interna sensibilidad, Los instintos brutales y los efectos fisiológicos se podrán enseñorear de nuestros humores; pero levantaráse sobre sus caracteres materiales el disco invisible de la conciencia y dominará sus
más inconscientes impulsos la enérgica propia voluntad. No conozco emoción sobre la cual deje de
tener imperio un mandato verdadero de nuestro ser
interior. En una gran . parte causamos nosotros mismos nuestra vida. En la mayor parte de los casos escoge nuestra voluntad entre el mal y el bien por sí
misma, según determinaciones originadas en motivos
espirituales é internos. El que una parte de nuestros
movimientos resulten fatales por provenir de los factores físicos y fisiológicos inaccesibles á la jurisdicción y soberanía del esprritu, no quiere decir que dejen de levantarse á una sobre todos estos muchísimos verdaderamente morales, iluminados por el rayo
de nuestra conciencia y cumplidos al soberano impulso de nuestra voluntad. No podéis conseguir crea
yo aquello que no quiero creer, piense aquello que
no quiero pensar, ame aquello que no quiero amar,
haga en lo dependiente de mi albedrío aquello que
no quiero hacer; por todo lo cual me siento libre, y como libre respondo de todo aquello que
resulte obra mía consciente, deliberada, voluntaria,
como entidad moral que Dios me ha creado, entidad perdurable allende nuestra vida mortal y terrena. Un dominio t:m grande poseo sobre mí propio,
que mientras los demás animales no suelen matarse
ó se matan con raras excepciones muy buscadas por
los deterministas, pero muy poco persuasivas y faltas
de la universalidad indispensable á constituir una
ley, el hombre se despoja de la vida en el pleno goce
de sus facultades psíquicas, con toda su libertad y
toda su conciencia. ¿Queréis otra demostración superior al suicidio de que os poseéis á vosotros mismos y de vosotros mismos también os enseñoreáis
hasta destruiros, como pudierais destruir cualquier
objeto que os perteneciera en plena propiedad? Así
como dicen los fisiólogos que nuestros nervios ópticos enderezan unos los objetos invertidos en otros,
podemos decir que si nuestros bajos instintos nos
tientan presentándonos como bueno, por agradable
y seductor, lo malo, se levanta la conciencia sobre
tan mentadas y engañosas sugestiones de nuestra par-

47:2

NúMERO

472

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

te animal, y brillando como una grande antorcha
ilumina con su éter y mueve con su calor la voluntad hasta dirigirla por completo al bien y á su
pleno cumplimiento en la vida.

III
Diserto así porque me hallo· frente á una escuela
que, no queriendo reconocer cuanto hay de libre y
moral en el género humano, borra sin escrúpulo á
un mismo tiempo el crimen y la virtud, tomándolos,
ó bien por un resultado indefectible de cada complexión, ó bien por ineluctables sugestiones de algún
extraño agente. Y si esta escuela se detuviera en las
cátedras ó en los libros, vaya en gracia; la combatiríamos como un sofisma; pero subiendo á los tribunales y penetrando en los códigos, hay que desarraigarla como el mal. U no de los crímeñes más vulgares
que pueden perpetrarse por el hombre, se perpetró
un día en París. Cierta muchacha perdida, la Bompard, sedujo á un desdichado notario, Gouffee; y
para robarlo, de acuerdo con su amante verdadero y
oficial, Eyraud, ahorcó al amante de un día con cordeles, y luego metió su cuerpo inerte dentro de una
maleta y lo expidió á Lyón. Pues bien: esta cruel
asesina, de conciencia opaca y de voluntad perversa,
porque tiene así en su breve cuerpo y en sus múltiples nervios como aspecto de avecilla ligera, se ha
defendido pretextando una sugestión de su amante
oficial, y ha conseguido, no sólo que la defensa llegase al caso de aducir tal patraña, sino que abriese
una especie de información jurídica y otra especie de
certamen científico el tribunal de derecho, y que los
jueces de hecho, los jurados, tuvieran tanta lenidad
que la castigaran á sólo veinte años de galera, cuando
merecía por todos sus actos consecutivos y consuetudinarios tal furia la última pena. Imposible decir con
qué cruel insistencia una escuela jurídica llamada de
Nancy ha peleado contra la conciencia, contra lavoluntad, contra el interno albedrío, contra todo aquello que nos eleva por su grandeza indudable á la sublime categoría de hombres y hace á nuestro espíritu
como el mediador necesario entre la tierra y el cielo.
¡Eyraud, condenado á muerte porque diz hipnotizó
y sugestionó á Gabriela; mientras la más criminal, viva y dentro de poco libre por creerla instrumento
de ajena voluntad! Tal precedente conduce á muy
profundos abismos. Dentro de poco veránse sueltos
los asesinos, mientras ahorcados los inocentes, si
aquéllos aducen haber procedido por cualquier ajena
sugestión y pueden cohonestarla con más ó menos
fundado pretexto neurótico. Esto sí que parecen
aquellas estampas, con cuyas figurillas polícromas
jugábamos de niño, que tituladas «El mundo al revés» nos ofrecían los peces tirando de los coches por
los empedrados y las mulas discurriendo berradas y
todo por los mares. Entre los puntos de añalogía que
hay del cesarismo alemán moderno con el cesarismo
romano antiguo, encuéntrase la boga que alcanzó
ayer en el uno y alcanza hoy en el otro la teoría materialista. Y entre lo mucho malo que ha hecho la
Italia contemporánea en sus imitaciones germánicas,
nada tanto como este traslado y transporte del materialismo filosófico al derecho y á la responsabilidad
penales. Nuestra razón pura no podrá demostrar con
argumentos matemáticos de una evidencia irrefragable la libertad moral; pero como sin ella el género
humano se destruiría y la sociedad también y la moral y el derecho, no hay sino admitirla y proclamarla
como una verdad evidente.
IV

¡Y que acostumbran los innovadores á pararse alguna vez en escrúpulos de monja! Un cierzo de la
estepa cruza por las tierras de Occidente. Y así como
el glacial soplo suyo hiela el individualismo, destruye
su consecuencia más inmediata, la propiedad. Todos los colectivistas y todos los anarquistas, ululan tes
hoy por los clubs, provienen de Rusia. Mal regalo,
peor que un re~ma ó cualquier otro achaque proveniente de la humedad ó del frío, mal regalo ese retroceso barbarísimo á las tribus primitivas, que forman hoy un haz de Imperio allí con sus mujicbs y
sus popes y sus espías merced al despotismo. Pero
si calamitosa resulta en la economía social esta plaga
egipcia del colectivismo, aun resulta peor la filosofía
pesimista puesta por Toistoi en romance ó novela.
No puedo negar, ni quiero, la extravagante grandeza
del original escritor. Pero en mis adentros, créolo
rematadamente loco. Baste recordar cómo, siendo
noble y potentado, se ha metido á zapatero, para recluirlo en cualquier manicomio. Baste añadir que
predica el suicidio y aniquilamiento de la humanidad
como la cosa más natural del mundo, para corroboración del anterior aserto. Aun comprendo en Filo-

GALERfA UMBERTO I, RECIF.NTEl!RNTE lNAUGURAOA EN NÁPOLES
I
, 0 &gt;ra

sofía ese nirvana connatural con cierto análisis que

¡et

el 1
.
•
e arqwtecto Ernesto d1 ,Mauro

·

á fuerza de ir escalpelando á la humanidad, conclu ~ do:nament~ los ~spíntus ~~s puros y más enamora-

de que_ iban tirando blancas palomas, é imprimía en
por convertirla en misérrimo esqueleto al cual no ~e b /e /ªsh ideahd~des d!Vlnas. y he creído ver so- sus labios y en su frente besos creadores parecidos
conviene vivir Pero la nirvana en el a'rte allá en las • re os
os de_ p~mpanos amontonados en el oto.
cumbres olfmpicas de los dioses, en los diontes Par- ~~ por as vend1m)as, con c~pas de hidro-miel en á los que llevaban las estatuas de Fidias, las tragedias
na_s~s de las Musas, en el cielo que sólo ins ira in- sol manos, c~nve:gidas las m1~adas á los rayos del de Sófocles, las arengas de Pericles, las conversar.iotmc1ones y sólo admite arquetipos y prototi ~s ete y las conciencias á los efluvios del alma. los su- ne~ de Plat?n. Así las abejas de los lentiscos del
nos, está como los demonios de todos los fnfiern;s ~os sacerdote~ de aquella Pascua espiritual del si- Attc~ depositaron la~ mieles helenas en sus labios y
en cazos de agua bendita. Una sociedad tro ical f¡~ xv, sac~drendo las cenizas de todo lo con- las ~1garras de los olivares de Minerva las ideas placomo la India, puede producir en sus exces! d~ . gente, b~Jo cuyos átomos no pueden volar las tónicas en su_s conciencias. Por tal razón alzaron el
vida, tan cercanos á la muerte y al aniquilamiento idea~, y subiendo á los cielos por las escalas del pen- mundo y el c~elo de todas las artes con tal esplendor,
esa religión de la nirvana especie de hatcbis desti' sam1~nto en pos de aquella contemplación del Eter- qu~, á u? tiempo, en aquella Pascua resucitaba
nado á procurarnos un e~erno sueño gozoso Per~
e aquellos eternales arquetipos, en que se mo- Cnst? ba30 la bóveda de las catedrales, resucitaba
echar tal bomba la mano de Schopenhauer a;a ue e an. ~orno en su plan y en su ideal todos los mun- Grecia sobre las rui_nas de R(?ma, resucitaba la India
la recoja en su aislada escuela y doctrina la ~anoqde 1~s. ~s1 _entendían que la hermosura no está ni en en lo~ mares de Onente casi olvidada por los siglos
Tolstoi, metiéndola por todos los hogares á ries o \ pai_saJe del, m~r ó del campo, ni en cual obra del re~ucitab_a en los mares de Occidente América· Y co~
de que salten, paréceme una temeridad sól~ ex li!a. :;me~_smo en s1 misma, C?mo una esencia misteriosí- ~a mvención de nuestro hemisferio austral se h~nchía
ble por la demencia. El bello é interesante libfo de
'{ ~ue no _está el bien tampoco en tal acción ó ~ a_stros nuevos el espacio, y con el segundo adveeste último, La Sonata á Kreulzer trata el amor de end ta virtud, smo en sí fundamentalmente, y que nn~uento d~ Platón llenábase de nuevas ideas el esabominable y lo pone por bajo de ia di estión de ~o o cuanto e~ sí ó por. sí es, por propia virtud, al píritu, surgiendo á un tiempo la estatua ungida por
to~as las funciones fisiológicas á la dig!stión c~nsi- U:-b~ es~ ~ Dios y ~e Dios toma su verdadera subs- ~nto~ recuerdos en los es~ombros para completar l:t
histona de lo p~sado, y el mdio lleno de vida por l:ts
gmentes. Así, cometiendo una especie de calaverada
~et\ ~ as estas ideas. en vez de conducirnos al
co_stas
para decirnos cómo surgía un continente apabrutal _á_ lo Orígenes, truena contra el matrimonio y :a~:d~~am;ento del alma, nos conducen á su inmorrepdo
y apercibido á implantar en su seno la sociela fam1l_1.a, fundado, según sus textos, en que los cree mi
. uesto q~~ tenemos dentro de nosotros dad regenerada
de lo porvenir.
por Cristo á la continua conspuidos é inapelablesmo_~ un ser espmtual capaz. de concebir la idea
~ente condenados. Mas como á sus propios ce ados y uuna t ea capaz ?e abrazar lo infinito, no temamos
VI
OJOS en seguida salté la observación de que hatría el q . e la no~a dormida en el arpa de nuestros sentimun?o ~ntero _de acabarse así, encógese de bom bros r~entos, ~1 la llama guardada en. el barro de nuestros
con md1ferenc1a, Yexclama implacable con gravedad· . e~os. m el aroma consubstancial á nuestra vida se ta ~ero volvien_do ,á nuestra crónica, no la compleriamos de mngun modo si omitiéramos y olvidá«Pues que se acabe.)) ¿Hay cosa tan detestable com~ pier ~n comb fugaz nube; al contrario, volverán á su
ramos
el drama último de nuestro eximio Eche ara
e~te planeta nuestro en el universo? Miren qué pre- esenct y su stancia, co~o l_os rayos luminosos que
c10s0 don la humana vida. Como se co en tantas por e crepúsculo matutmo ~enen del sol, vuelven al Verdaderamente asombra la suma de facultade: e~
flores del nacer al morir hay para detene~e a uí e 1 sol ~n el crepúsculo vespertmo, por ser divina ema- que Natur~leza dotara, en hora de prodigalidad, á
edén semejante y llama~ á otros anegándolos, ~o e~ ~af1~n de _aq~el su fulgur~nt~ disco. Si á un platónico ~i~e su htJO _pr~dilecto. Necesitase ascender á los
este_ valle de lágrimas, en este océano de lodo. Los bf e~~cimiento le hubierais. asegurado que no ha- . ~pos de Vm~1 pa~a encontrar una serie tal de múlgobiernos han tomado tal miedo á semejante libro
. a espmtu en el cuerpo y Dios en el espacio, vol- ttp es f extr~ordrnanas aptitudes. Matemático, hacenque, se~ún el editor francés dice á la cabeza des~ ;~rao~ la~ espaldas_ con desdén; y si le hubierais pe- d1s~a, ingeniero, poeta, orador, Echegaray no tiene
traducc1ón, hasta los Estados Unidos lo prohiben ~ o ª1 e¡ostración de sus dogmas, probáraos su i~ual. Con Goetbe puede comparársele por haber
Declaro que sin tal reclamo, puesto en la portada y~ e
ta es ogma~ no_ se demuestran, cual en mate- esc~to éste, no sólo poemas Y tragedias y dramas
nunca lo hubiera leído.
'
m ttcas, en esas ciencias de la exactitud, no pueden Y o as y romances y viajes, tratados muy sabios
demostrarse aquellos apotegmas que constituyen su h~st_a con verdaderas innovaciones, de Física mat!fund~mento,
'los postulados primeros del inmortal m tica y de Historia natural. En poesía dramática
V
Euclides. y esta idealidad compadecfase por com- putde tsegura~se que reina Ecbegaray enteramente
~n verdad que debemos preferir á todos estos his- pleto en ellos co? el c~lto y devoción á la Natura- so o so _re su tiempo; y no veo quien lo emule y con
terismos de las letras contemporáneas la salud y ro- leza, con _la realidad viviente. Diríase que habían e¡ compita e~ extrañas tierras. A pesar de todo esto,
UStez.de_ alma Y cuerpo contenidas en las obras del todos nacido en aquellos islotes perfumados por los e dr~rna último, con un acto primero de mérito ex~enacimien~o. análog~s, por lo externo, á las heléni- arom~s del cedro, á cuya sombra creciera Homero ce~cr?nal, no _ha encontrado en el público aquella
as, Y en lo interno animadas por el espíritu de Cris- en e_l mgreso d~ las grutas, marinas y campestres á unamm: acog!da que otros dramas suyos. A la verto Y de Platón. Así me regocija y arroba el volumen un ~empo, ha~1tadas por Calipso. Sus almas, según dad, y sm pas16n, de~pués de haber mucho reflexio~ltimo ~e Muntz que la casa editorial de Hachette lo tte~nas, debieron asistir á la más hermosa edad nado i5°bre tal materia, yo inflijo la responsabilidad
ª publicado en estas Navidades bajo el título es- helénica, en que los dioses alegremente surgían de comp eta de lo que pasó á flaqueza del desem eño
fJendoroso d~ Rt11acimie11to Lo declaro: cuando be las o~das; y según lo sublimes. á la época en ue Tenemos dramas excelentes. Nación de aventu~as l~
0 á Fl?ren_cia he puesto empeño en pasear por los los titanes )uchaban con el Olimpo, estremecie~do ~uer~a, buscamos en el teatro recreo consonante con
s Jardme~.de Academo,_ t?da vía flori?os como desde el Ehseo hasta el Averno y arrojando rocas ~ n. ole natural española y con los ministerios
m J a R~púbhca de los Méd1c1s, y en ceñir mental- al mar,. cuyas aguas escupían á los cielos. Hablaban históricos n~estros. La poesía, la elocuencia, la pinente_ ba3o la_s hayas ungidas por tantos recuerdos los ~emos del Renacimiento cual en Grecia cuando :uridno mon:án en ~spaña. Desde que las tablas de
platómcos gmrnaldas de laureles sobre los bustos )os ióvenes,. enardecidos por los hexámetros de Tirteo ª 1ad m~dia se animan en los monasterios hasta
a técnica del arte consigue los perfeccionamieniue aún relucen, de quien escribió diálogos como eÍ ih~n. á monr con la sonrisa en los labios y la tran'. que
tos contemporáneos
.
.
.
• nuestros anales rnscrrbet\
con
anquete Y el .R!dón, en cuyas ideas comulgaran qmlidad_ en el pecho por su libertad y por su patria á
ure~
cincel
en
los
templos
de
la
gloria
desde
un
Así la d10sa del amor los visitaba en su áureo carro·
1
apellido como el de Berruguete hasta un apellido

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�20

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

47i

cuadritos E11 el campo y En la dehesa demuestra más
como el de Fortuny. Lo mismo nos pasa en el teatro, to las loggie, la Sixti11a, y á los que florecieron des- brío que sus compañeras.
lo mismo. Tienen los extraños que traducir desde pués el más severo ascetismo, como á Zurbarán y
No cierro este articulillo sin mencionar á Querol.
uuestro Cid hasta nuestro Don Alvaro. La dinastía, Lesseuer, las gallardías de una época eminentemen- La estatuita que exhibe, Ve11u ia vigilante, única obra
presidida por Lope, acaso no llegue á extinguirse te pagana y artista á Rubens y Ticiano, y las glorias escultórica que en esta Exposición existe, es digna
jamás en la tierra clásica del drama romántico. Pero nacionales á Velázquez, se empleó el fresco ó el óleo; del cincel del autor de La Tradición. De gallarda
¡ay! que nos van faltando actores. Y esta falta de ac- aquellos artistas, como sus contemporáneos, pensa- apostura, muy bien plegados los paños, de línea
tores destruye poco á poco el cultivo de la mejor pa- ban, no para ellos, pensaban para los siglos que ha- bastante correcta, tiene sin embargo cierta altivez
gada entre todas nuestras artes literarias, el cultivo bían de suceder al suyo, y sus ideas debían ser plás- aquella cabeza que no encaja muy bien en una aguade la poesía dramática. Tenemos á la cabeza de to- ticamente durables, como durable es la Historia; los dora, siquiera sea veneciana.
das nuestras actrices María Tubau; pero ella misma artistas de hoy, sobre todo los españoles, italianos y
R. BALSA DE LA VEGA
y las que puedan seguirle, así en mérito propio como franceses, - hablo de la generalidad, - gracias si en
en público favor, andan solas por teatros completa- fuerza de acosar al modelo para que se ponga este
mente faltos de verdaderas colectivas compañías. Lo trapo de moda, ó pamela, ó el jitchú de encaje, lomismo sucede con los actores: Vico solo y errante, gran hacer el tipo insubstancial de la señorita del día
Ricardo Calvo solo, Mario solo ¿qué pueden hacer? en el tocador, en el baile, en el teatro; gracias si pinMuy apasionado yo en política, nunca jamás hablé tan con toda clase de artimañas y retoques la coco/le
ó la chula, y cuando se enternecen y se echan por
con Sartorius; pero detestando su gobierno, admiré
una obra imperecedera suya, el Teatro Español, don- los trigos del lirismo, de lo bucólico y también de lo
de reunió con Matilde y Teodora y Bárbara, Valero sentimental, es cosa de ver las mismas coco/les por
y Romea y Arjona. Yo soy tan viejo, tres años me tipos del campo, ó por el contrario, naturalismos
faltan para sesentón, que á Guzmán y á Latorre oí. tanto más repugnantes cuanto con menos arte están
Eran todos los mentados maravillas en su género. vistos. Y como todo esto es obra sin idea, como todo
Mas había entonces mayor unidad en los actores esto es insubstancial, como todo esto no tiende más
que ahora; todos cuantos se parecían se acercaban, que á despertar el erotismo en unos, á halagar la vaniimportándoles sobre sus intereses y sus renombres dad y el lujo de otros y á proporcionar el placer del
propios el interés y el renombre de los dramas que sentido de la vista en los más espirituales, por donhadan. Yo comprendo por qué Tamayo, nacido en de infiero que á tal arte, que está condenado á molas antiguas compañías y maestro desde su nacer en rir, viénele á pedir de boca la acuarela y el pastel,
la composición del drama y en la ciencia del tratro, como procedimiento que según el organdi y la muse ha retirado y abstraído en su sillón de la Espa- selina duran lo que el capricho de la moda, no queñola y ante sus armarios de la Biblioteca. No se pue- dando ni rastro de ella al cabo de breve tiempo.
Y es fuerza seguir la corriente que nos viene de
de hacer nada con estas compañías que ahora se forallá,
de los Pirineos. Allí artistas serios, como L'Erman entre nosotros, cabezas verdaderas sin pies, ó
mitte,
pintan al pastel, que exige un dibujo admirapies verdaderos sin cabezas. Así, como la virtud culble
si
lo
que de ese modo se pinte ha de resultar una
minante de nuestro Echegaray sea la bondad, estoy
obra
de
arte. Si el pastel no fuese tan deleznable,
seguro de que imputará él á sí mismo la desgracia de
su drama último y no á quien lo desbarató y des- conociendo bien su sencillo mecanismo y siendo el
compuso Cosa verdaderamente demostrada: la dra- que lo conozca un buen colorista, pueden hacerse
mática española perece como no se modifiquen los maravillas; se llega hasta conseguir la jugosidad y el
corrales de nuestras comedias. ¡Oh! Si yo tuviera el vigor del óleo; ¡ay! pero el óleo dura muchos siglos y
llO"i ~m:t:EI. &lt;:RAl' , ilustre contraalmirante peruano
ingenio ático de un Clarín, la maestría soberana de el pastel... Sin embargo, en esta corte existe una copia
de
los
Borraclws
de
Velázquez,
que
tiene
cerca
de
un Balart, la competencia indudable de un Picón, la
SECCIÓN AMERICANA
gracia salpimentada de un Indolente, la historia de dos siglos de vida, y á pesar de tan larga fecha se
conserva
admirablemente:
¿conocerían
los
artistas
de
un Cañete, cogería mi látigo y metería todos los acentonces el medio de fijar el lápiz de color? Si lo coMIGUEL GRAU
tores de primer orden dentro de un solo teatro.
nocían, hoy no se conoce; y del pastel, tengo para mí
(PERFILES PERUANOS)
EMILIO CASTELAR
que su reinado será bien corto por muchas causas, y
una de las más importantes esa.
Ante el nombre glorioso que encabeza estas líneas,
Pero mientras está en boga estudiémosle, que los marinos de todo el mundo se descubren y AméEXPOSICION DE PASTELES Y ACUARELAS como auxiliar para la obra seria es digno de tenerse rica entera se postra de rodillas. He dicho que los
muy en cuenta procedimiento tan sencillo y de resul- marinos de todo el mundo, exagerando un tanto;
EN EL CÍRCULO DE BELLAS ARTES DE MADRID
tado tan inmediato.
contados serán los españoles que lo conozcan: cuanEn esta Exposición del Círculo se han presen- do Miguel Grau conquistó un puesto resplandeciente
No sé qué pensar viendo el derrotero que las Bellas Artes siguen en las naciones latinas. Así me pa- tado sesenta y tres pasteles. Casi todos los titulan al lado de los héroes, cuando después de su gloriosa
rece que los artistas van por buen camino marchan- Estudios sus autores, y realmente no tienen otro va- campaña voló á los Campos Elfseos, en donde Chudo de acuerdo con las novísimas corrientes del posi- lor, pero hay dos que merecen especial mención; uno rruca debió esperarle con los brazos abiertos, España
tivismo que caracteriza la sociedad actual, como creo de ellos es debido á Sorolla el otro á Peña. El de no tenía representación naval en el Pacífico, como
que se equivocan de un modo lamentable, dedicán- Sorolla, hecho con el deseo de producir en la retina la tenían, y !ucidísima, Francia, Inglaterra, Alemania,
dose á estampar en el lienzo, en papel ó en el már- del espectador la ilusión de la realidad misma y Italia y los Estados Unidos.
mol lo que ese positivismo nos muestra de color de como tal manejadas las barrillas como pudiera los
¿Qué extraño debe, pues, parecernos que sólo un
oro, - pues el color de rosa ya no es de este mundo; pinceles del óleo, es una obra llena de luz y de ver- reducidísimo número de nuestros marinos sepa quién
- lo que ese positivismo viste con brillantes y tercio- dad; titúlase El Calafateo; el de Peña, está pintado fué Miguel Grau ni las hazañas sorprendentes por él
pelos; lo que ese positivismo disfraza con el Cham- á luz templada, y carnes, telas, fondo, todo tiene una realizadas?
pagne, con el Jerez, con el Falerno, con el 111drosse, entonación suave finísima; representa'una media figuY, sin embargo, un marino español ilustre, don
con la veloutzne; los grandes dolores, las grandes ra de mujer elegante quitándose el abrigo, y su autor Juan Bautista Topete, con quien me cupo la honra
ideas, la virtud, el vicio, que pierden sus naturales la dice Después del baile. También debo mencionar de hablar en Santander al día siguiente de mi regreso
fisonomías haciéndose igualmente aceptables porque un gran pastel que representa una aldeana tumbada de América, me decía conmovido: «Hubiera dado la
se hacen igualmente indiferentes al caer dentro de la sobre la hierba, y casi de tamaño natural la figura; vida por presenciar esa guerra de titanes,» aludiendo
esfera especulativa, que es el crisol adonde van á original de Pando y muy bien entendido el procedi- á la chileno-peruana.
parar hoy sentimientos, pasiones, ideas; el mundo, miento y el color. Ruiz Luna, el autor de la marina
- ¡Grau!, decía Topete, Grau es la figura más
Trafalgar, premiada con medalla de oro en esta grande y más simpática que América puede presenen fin, del espíritu.
Cuando veo esa enorme cantidad de tablas, lien- última Esposición nacional, también exhibe doce es- tarnos después de su independencia. Yo hice la camzos, acuarelas y dibujos que figuran en exposiciones tudios al pastel; los que representan unos vapores en paña del 66, señora...
y escaparates, en gabinetes y en las páginas de las marcha son buenos. Siguen Plá, Bilbao, Mascó, Ma- Y con honra, le contesté.
lluslracio11es, representando una Joven jugando con rín y otros varios artistas con obras más ó menos
- Con honra la hizo la marina española; pero yo
un galo, Esperando, Estudio, En la playa, En las afortunadas. El maestro Sala mandó de París un pas- peleaba contra mis amigos del Perú, sin acordarme
carreras, pienso que tales motivos están perfectamen- tel, una mancha buena; quien está mal en el suyo es que eran extranjeros; me parecía aquella una de nueste acordes con esta frivolidad . escéptica que aparen- el eximio artista José Jiménez Aranda. A cambio tras contiendas civiles. ¡Qué valientes! ¡Qué valienta el positivismo, para no mostrar al exterior, á los nos exhibe unos guaches, - que no es lo mismo que tes! ¡Y cuánto he queddo yo á Monterito!
espíritus elevados que contrapesan tal doctrina, el aguadas, como asegura mi buen amigo el distinguido
Aludía el bravo Topete al contraalmirante peruano
gesto salvaje de su egoísmo, tan brutal como el ca- literato y crítico Jacinto Octavio Picón, - admirable- D. Lisardo Montero.
ñón arrasando la ciudad y el bosque, puesto que á mente dibujadas y construidas, aun cuando se reuestro viejo marino me preguntó por cada uno
su conveniencia sacrifica arte, ciencia, industria, todo sientan de la tonalidad gris que da á sus pinturas el de los jefes de la escuadra peruana; quiso enterarse
en fin, amoldándolos á sus especulaciones, dándose- autor. Marcelino de Unceta exhibe otra guache que de todo minuciosamente; condolióse de que España
le un ardite de que el nivel filosófico, psíquico, se representa Un !zúsar de 1834; el caballo muy bueno, no hubiera tenido representación naval en el Pacífico
rebaje, rebajando hasta la moda y la adulación lo el hombre no tan bueno. Entre las acuarelas mencio- cuando estos acontecimientos, y honrando la memoque no es de la moda ni del hombre vulgar. Y pien- nables está en primer término La Santera de Soro- ria de Topete puedo asegurar que se conmovió oyenso también que, como cuanto el arte produce suges- lla; Un mal encuentro, de Bilbao; Mientras pasa la do el relato de las heroicidades llevadas á cabo por
tionado por ese ambiente que nos rodea es así frí- tormmta,de Pulido; y como maravilla, Una cabeza,del los jóvenes que él había conocido en los comienzos
volo, no durable, como no son durables tampoco los malogrado Plasencia. ¡¡Es desesperante ver cómo esta de su carrera.
caprichos insulsos del hastío, encuádrale á mil mara- cabecita vive, alienta; cómo está llena de color, de
Pues bien: Topete, que amaba á los que en un
villas la novedad de los procedimientos puestos en sangre, y sin embargo, no representa una hora de tiempo fueran sus adversarios, no sus enemigos, haboga. Cuando había que dar forma á las creaciones labor!!
Tres señoritas asisten con trabajos á la guaclze, á bía seguido paso á paso la estela brillante que el Huasde los grandes genios místicos, se pintaba grande, al
car, al mando de Grau, iba dejando en sus atrevidas
encausto; cuando más tarde la historia, la filosofía, el la acuarela y al pastel, á este certamen. Las tres excursiones de Norte á Sur y de Sur á Norte; pero
simbolismo inspiraron á los artistas del Renacimien- están muy discretas; pero la señorita Poncela en los

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ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO 472

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NúMERO 472

I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

apenas si algún otro de los que tan alto pusieron el pabellón de la m1rina española en aguas del C¡illao habrá mostrado curiosidad por saber
qué fin tuvieron aquellos valientes.
.
.
Si con mis apuntes biográficos reparo en parte _la 1gnoranc1~ que hay
por acá respecto á un héroe que l_le_vaba un apellido ta~ espanol com?
el que más creeré prestar un serv1c10 ,á nuestr~ dorada JUV~ntu? manna haciéndole presente que las magnificas págmas de su historia se repr~ducen allí donde hay sangre y nombres iberos.

Nació Miguel Grau el año 1834 en Pinra, ciudad situada al Norte
del Perú coronada por cielo sin nubes, eternamente azul, y por un sol
cuyos ardientes rayos producen ~e~etac_ión espl~~dida y naturalezas tropicales. Hijo de padres_ ricos y d1stmgu1dos, qu1s1e:on é~to~ darle carrera conforme á sus aficiones, y comenzó los estudios naut1cos ~n l_a escuela de Paita, puerto de excelente arribaje en la misma pro~mc1a de
Pinra y adonde las comisiones científicas europeas fueron oficialmente
en b~ques de guerra de sus respectivas naciones á observar el_ paso de
Venus, allá por los años 1879 ó 1880, que no recuerdo precisamente
la fecha.
.
Comprendiendo el padre de Grau q~e navega~?º lejos de la patna
podían acentuarse más y más las afic10_nes d~l mno, embarcólo en un
buque merca~te europeo, y al cabo de ~1e~e anos regr_esó, apena~ hombre, á su patria con un caudal de con_o_c1m1entos, náuticos y don:iinando
varios idiomas. El inglés le era familiar como a todos los mannos del
Pacífico.
En mayo del 54 era guardia marina; en marzo d~l _56, alférez d~ fragata; en septiembre del 63, teniente segundo: en d1c1embre del mi_s~o
año, teniente primero; en marzo del 65, _capitán de cor~e!a; en JUl~o
del mismo año capitán de fragata; en 1uho del 68, cap1tan de nav10
graduado, y en' abril del 73, capitán de navío efectiv~.
En 1 868 protestó enérgicamente de no qu~r~r servir al mando de un
almirante extranjero, y fué separado del serv1c10; por (º ~ual y entrando en los vapores mercante$ de la compañía inglesa, sirvió_ á ~sta cerc~
de un año soportando sin quejarse las amarguras del patnot1smo hendo por la ~rdenanza; pero muy pronto volvió á ocupar un pu_esto en la
armada, embarcándose en el monitor Huascar, panteón glonoso de su
rápida y brillante carrera.
En 1876 la provincia de Paita le nombró su representante en cortes,
y al terminar las labores parlamentarias de aquella cámara le sorprendió la guerra, cuando de nuevo tomaba_ el mando de s~ buque.
.
Aquí dan principio para el hombre ilustre las hazanas que han inmortalizado su nombre. Después de la funesta fecha del 2 ~ de mayo
de 1879, en que vió Grau sepultarse en los mares á s~ comr~ñer~ la
fragata blindada Independencia, se multiplicó emprend1end~ 1~finitas
campañas, en cada una de las cuales conquistó para su patria timbres
de limpísima honra que con orgullo puede presentar ante las más po·
derosas flotas del mundo. El Huascar rompía bloqueos para llevar
auxilios órdenes y alientos á los bloqueados; custodiaba trans~ortes de
tropas, de víveres y de municiones, desafiando hasta la temendad á la
poderosa escuadra enemiga que cuando menos lo esperaba encontrábase con una nueva y heroica correría del monitor peruano.
.
El Huascar era un fantasma y Grau su espíritu gigante, su alma indomable.
En una de sus improvisadas excursiones apar~cese frente al puerto
de Antofogasta, región boliviana ocupada y artillada por los chilenos,
y presenta combate á las baterías y buq~es surtos e~ la rada; apres~ en
buena ley barcos y lanchas de los enemigos; per? siempre _n?ble, siempre generoso, siempre magnánimo, trata al vencido y al pns1onero con
el amor y la consideración de un patriarca hebreo.
Rompe por segunda vez el bloqueo de !quique, ap~esa el hermoso
transporte Rimac con el regimiento montado de carabineros de Yungay, y pudiendo destruir el Matías Cousifio para coro_nar s~ obra, se
resiste á echarlo á pique antes de poner en salvo, á la tnp~}ac1ón.
«Comandante, grita Grau en inglés al del A(al1as Cousmo, ~mbarque
su gente que lo voy á echar á pique;» generosidad qu~ le vahó perder
momentos que eran preciosos, pues no tardaron e~ ~v1starse los acorazados chilenos que á toda máquina corrían en aux1l~o de los s~~o~. El
Huascar huyó con la presa del Rimac, y prefirió de1ar el Cousmo integro antes que inmolar enemigos indefensos.
Este era Miguel Grau.
.
.
América entera prorrumpió en gritos de entusiasmo; los conce)OS de
la Reptíblica le decretan honores y ~edallas; la~ señoras de L1:"a le
envían una guarnecida de gruesos bnllantes; la Juventud argentina le
regala un álbum magnífico; de otras partes le man~an tarjetas de oro
con inscripciones y riquísisimos estandartes, y las senoras de Sucre, capital de la república de Bolivia, le mandan una medalla con ocho grandes brillantes.
.
La mujer americana, entusiasta cual ninguna, patriota_ hasta el delirio y valiente hasta el sacrificio, fué la primera en glonficar al héroe
que más parecía de leyenda que real, verd~d~ro y tangible.
El soberano congreso decrétale por unamm1dad el grado de contraalmirante, y Grau continúa, sin enva?ecerse, sin da_rse cuenta del porqué
de su glorificación, vistiendo el umfor_me de ~ap1tán de navío, manteniendo enhiesta la bandera de la patna y haciendo grande el n?mbre
del Pení con la oficialidad del monitor, digna en un todo de su inmortal jefe
¡Pero estaba escrito!
La escuadra enemiga sorprendió al Huascar en la mañana del 8 de
octubre de 1879. frente á la punta de Angamos, que desde aquella fecha puede llamarse el Trafalgar a1:1ericano. La lu_c~a. no podía s~r más
desigual; la defensa era una temendad, era un smc1d10 cruel, y sin embargo, nadie vacilaba.
La escuadra chilena con sus dos poderosos acorazados ( Blanco En-.
calada y Lord Cocl1ran) al frente avanza en son de combate; el Huas-

LOS PARLAMENTOS DE E UROPA. -EL !'ALACIO DEL REICll!iTAG, E!\ l!ERI. ÍX

car, que dispuesto á la pelea cuando arrojaba las muras tenía el aspecto de un zapato grandísimo, no puede sostener la lucha ni con remotas probabilidades
de éxito. Su terrible arma es el ariete; pero ¿cómo
embestir á los colosos sin que ,antes éstos lo destruyan?
Tenía el que fué buque peruano y hoy forma parte
de la armada chilena un torreón de forma cilíndrica,
resguardado por un blindaje de cinco y media pulgadas. Estaba el torreón colocado delante del departamento de la máquina, y provisto de declives y rodados para dos cañones de doce y media toneladas,
con balas de trescientas libras del sistema Cowper.
Su aparejo era de bergantín con el trinquete en
forma de trípode para facilitar el manejo y movimiento de los cañones giratorios del torreón.
La máquina era de trescientos caballos, las calderas estaban reforzadas y tenían magníficas válvulas de
seguridad.
Contaba de registro mil cien toneladas, y un andar
de doce millas y cuarto por hora, con un calado de
diez y seis pies ingleses; sus dimensiones doscientos
pies de eslora, treinta y cinco de manga y veinte de
puntal, y el blindaje del casco de cuatro pulgadas y
media, una menos que el torreón Con esta pequeña
arma de guerra se aprestó Grau á morir con honra.
Pocos momentos antes de entrar en combate, el
ayuda de cámara del contraalmirante, un joven llamado Alcibar, condujo á la torre la espada de su amo.
Vestía éste pantalón azul sin galones, levita inglesa
de castor también azul con tres botones en la bocamanga y las presillas de capitán de navío, y llevaba
calada la gorra El contraalmirante no llegó á usar á
bordo el uniforme de su alta clase ni enarboló jamás
la insignia correspondiente.
Grau era el soldado de la patria, tan modesto
como grande.
Empeñado el combate, dos bombas enemigas atravesaron la torre del comandante en dirección de la
mura de babor á la aleta de estribor, y un cuerpo
cayó sobre la cubierta. - «i Ha muerto el comandante!,» gritaron, y la tripulación, sin perder su sangre
frí_a ni su valor heroico, recogió aquel cuerpo, que sin
mirar, tales eran los fragores del horroroso combate,
condujo á la cámara de popa
Uno á uno fueron sucumbiendo aquellos valientes,
Y uno por uno ascendiendo al mando del buque por
orden de categorías.
Quedaron con vida dos tenientes segundos, Cansec~ y '-antillana; un alférez, Herrera, y el valiente
oficial Pedro Gárenzon.
Después de aquella catástrofe, y cuando los pocos
U?~-' vivientes se disponían á sepultar el líuascar, fué

éste tomado al abordaje, al mando del teniente Simpson, de la marina chilena.
Se pensó lo primero en recoger el cadáver del contraalmirante, que se suponía en la cámara de popa;
pero cuál no sería la sorpresa de los oficiales peruanos al ver que aquellos restos, si muy queridos y respetados, no eran los del ídolo; eran los de otro valiente, Diego Ferré, ayudante de Grau, su compañero de glorias y su hermano en la muerte, pues que la
misma bala les arrebató la existencia.
Pedro Gárenzon pidió y obtuvo permiso del oficial
vencedor para permanecer en el Huascar, hasta encontrar los restos venerandos de su jefe; inútilmente:
entre el montón de cadáveres y de miembros esparcidos por todas partes no había señales de ninguno
que hubiese pertenecido á Miguel Grau.
Los cadáveres del segundo comandante Elías
Aguirre y de los tenientes primeros Rodríguez y Ferré, así como el cuerpo moribundo de otro valiente,
de Enrique Palacios, fueron cuida.dosamente recogidos; pero Gárenzon no podía darse por satisfecho no
encontrando la menor señal que le descubriese al comandante.
Por fin, entre las astillas y hierros que habían convertido la torre en montón informe, descubrió un pie
desnudo, apenas aprisionado en botín de cuero, cuyo
chanclo había desaparecido; al pie estaba unido un
trozo de pierna, hasta la mitad de la pantorrilla. Gárenzon reconoció el miembro mutilado del contraalmirante; no le cabía duda, era parte de su pierna derecha.
Cuidadosamente fué envuelta la sagrada reliquia
en un pabellón de bote peruano, y al día siguiente
encerrada con gran esmero en una caja para ser depositada en el cementerio de Mejillones de Bolivia
junto con los otros valientes de la jornada.
El contador del Huascar, D. Juan Alfaro, fué el
encargado por Gárenzon para acompañar los queridos restos y marcarlos convenientemente. Los cuerpos de Aguirre, Ferré y Rodríguez quedaron, pues,
en tierra extranjera, acompañando aquel fragmento
venerando del contraalmirante, y el hoy obispo de
Santiago de Chile. ilustrísii:no señor Fontecilla, fué
el primero que celebró una misa en sufragio del alma
del héroe peruano.
Señaláronse las sepulturas con inscripciones y cruces, y la que marcaba el sitio en donde quedaban los
restos de Grau, fué asimismo distinguida con una
banderita peruana que en ella clavó la mano piadosa
de un oficial chileno, el señor Goñi, comandante hoy
del acorazado Blanco Encalada.
Algún tiempo después el contraalmirante Vill, de
la marina chilena, pidió al gobierno de Chile autori-

zación para trasladar al mausoleo de su familia en
Santiago la modesta caja que encerraba una parte
de aquel cuerpo viril, envoltura de un alma tan grande, y Miguel Grau fué trasladado á la capital de Chile, en donde provisionalmente descansó al lado del
general Vil!, veterano de la independencia.
El 22 de junio último fueron entregados los restos
del grande hombre al ministro del Perú D. Carlos
Elías. para ser trasladados á su patria idolatrada, más
rica por haber dado vida á Grau y á sus compañeros,
que por sus bosques de maderas preciosas, sus minas
inagotables y su territorio vastísimo y hermoso.
Los enemigos de ayer despidieron hoy conmovidos lo que del inmortal marino conservaban, y las
damas chilenas saludaron, llorando enternecidas, el
fúnebre cortejo con que de Chile salió el adversario
generoso y magnánimo, cuyo nombre 1Jertenece en
la tierra á todo el continente americano, como en el
empíreo pertenece al Creador, que tan á su imagen
y semejanza lo modelara.
La historia reserva á Grau páginas brillantísimas:
la tradición popular le consagrará culto idólatra.
Honor eterno á los hombres que han sucumbido
haciendo reverdecer los laureles de Lepanto y de
Trafalgar.
EvA C.•uu:r.
~..,...,,..,_,....... . . . . . , ~ ........

~

.....,..._,_~.....,...,,

LOS PARLAMENTOS DE EUROPA
V
ALEMANIA

Mientras el príncipe de Bismark dirigió los asuntos del imperio de Alemania, acostumbrábase á decir: «El parlamento alemán no existe sino cuando el
canciller habla.» Ahora bien: el canciller ha desaparecido de la política activa, y el parlamento alemán
existe más que nunca; está muy vivo. y lejos de perjudicarle la desaparición del gran hombre á quien
Alemania debe su política actual, le ha sido provechosa; pues no pocos de los que enmudecían antes
hablan ahora mucho, y más de una cuestión que apenas se osaba tocar, por temor al maestro, trátase
hoy á fondo.
Conocida es la organización política de Alemania:
el Imperio es una confederación de diversos Estados
alemanes, que en virtud de la Constitución de 16 de
abril de 1871 han conservado su parlamento especial. su gobierno y su legislación. Tal vez interese
conocer esos Estados, cuyo número es de 26, pues
apenas se sospecha la existencia de algunos. Son los

�EL ULTIMO SALUDO, cuadro de J. Andreotti

�NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

26

472

NúMERO

472

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

I comenzaron en mayo de 1887, y en S de n~~iembre del n:iismo

chan de esta disposición legislativa, y ~sí se cuentan año verific6se la ceremonia de l t colocac10n de la pnmera
siguientes: 1.°, Alsacia-Lor~na (que es tie~ra de !mped
.
rio y se encuentra e n una _s1tuac1~n especial)i 2. , An- en el Reichstag más de 150 prefectos, ¡ueces y. otros pieclra.
El proyecto y la dirección de esta obra son ~1 arqu_itect_o
halt· 3.° Baden· 4. Bav1era; 5. , Brema; 6 , Bruns- funcionarios. Se puede ser al mismo tiempo diputa- Ernesto di Mauro, á quien han ayudado una porción de mtehdo de la cámara de uno de los países de la confede, 7.º,
' Hamburgo;
'
' 8.°, Hesse; _9·,
º L"b
wick;
u eck; 10,
genles artistas encargados de los detalles del decorado.
Lippe; u, Mecklemburgo-Schwenn; 1_2, Mecklem- ración y del Reichstag, por la misma circunscripci_ón
6 por dos diferentes; y á menudo sucede t~mb1én Mujeres de Sierra Leona. en el mercad9. - yn
burgo-Strelitz; 131 Oldenburg?; 1_4, Prusia; 15, ~eu~sentie rro en las calles de Sierra Leona, ~b'9-10!3
Ai.ne. 16, Reuss-Gera; 17, SaJonia-Real; 18, Sa¡on~a- que las dos cámaras á que pertenece un diputado de C . Haldane McFall.- \&gt;lucho porlríamos decir si qui•
celebran
sus
sesiones
á
la
vez,
de
lo
cual
resultan
siéramos extendernos en con,irleracione, geográficas, etn?graAltenburgo; 19 Sa)onia-Coburgo-Gotha; 20, SaJoniaficas y políticas sobre la pen!nsula de Sierra Leona\ coniunto
Meningen; 21, Sajonia-Weimar; 22, Schaumburgo- numerosas abstenciones
Esta cámara, así reclutada, funciona también de de posesiones que l~s i~gleses tienen en la _costa occidental d~
Lippe; 23, Schwarzburgo-Rudolstadt; 24,, Schwarz·
Africa entre el terntono francé; de los nos del Sur Y l_a re
burgo-Sonderhausen; 25, Waldeck; 26, Wurtemberg una man~ra especial, y aquí convendrá tal vez entrar pública negra de Liberia cuyo mortífero clima le ha vahdo el
en
algunos
detalles
que
fué
inútil
dar
en
las
monotri-te sobrenombre de White man's Cravt (tumba de l~s blanEstos diversos estados, aunque conservando una
independencia relativa, se han unido en confed~ra- grafías parlamentarias anteriores á la p~esente. Todo cos , y cuya capital, F'reetown, población de 30 000 habitantes,
compone en su mayor parte de_ negr~s ª:rebataclos por lo~
ción dando el título de emperador de Alemania á lo que se podría llamar aparato e~tenor del parla- se
cruceros ingleses de los buques dedicados a la mfame trata '.~r
mentarismo
de
Alemania
se
asemeJa
al
de
los
demás
los ;eyes de Prusia. Por eso mismo, y aunque la
nuestro propó,ito no es el de exponer datos y nollcias
países: el Reichstag nombra su mesa, se divide en co- como
que en buen n{1mero de lihros encontrarán nueslros lectores,
Constitución no diga nada sobre es~e punto, han reconocido su supremacía de hecho. s1 no de derecho. misiones, discute y vota; pero todo este aparato es nos limitaremos á clccir cuatro palabras acerca de lo que reprenuestros grabados.
.
Nombran delegados diplomáticos que forman el con- inútil, y todos esos votos no sirven para nada, por- sentan
En el mercado de Sierra Leona hay poca competencia, Y
sejo federal, el cual se reune en Berlín, y q~e prepa- que se entiende en absoluto, entre el pueb_lo Ys~s entre los dos sexos no existe la menor rivalidad en pu~to al
ran las leyes del imperio votadas por el Reuhstag, 6 representantes por una parte y el gobierno 1mpenal trabajo: los homl,res, dando muestras de gran gener~stdad,
parlamento alemán, cuya ejecución se confía al can- por la otra, que todo voto ~ostil del R e1:c/1stag sobre permiten que sus mJjeres desempeñen t?das las faen_as, incluso
una cuestión de importancia lleva consigo el pleno la de discutir, reservándose para ellos {m1ca_mente la importante
ciller del imperio nombrado por. el ~mperador. :B:n
función de pensar. Eso sí, piensan y meditan profundamente,
virtud de lo prevenido en la Const1tuc16n, el Impeno derecho de disolución.
sentados alrededor de la plaza, y cuando á fuerza de pensar se
Los
partidos
que
figuran
en
el
parlamento
ale~1á~
debe resolver sobre los asuntos extranjeros, las leyes
sienten rendidos de fatiga se retiran á dormir, plenamente conde aduanas los impuestos aplicables á las necesida- son: los conservadores puros, que se reclutan p_nnc1- \'encidos de haber realizado su misión en este mundo.
en Sierra Leona una hermosa pbza mercado adonde
des del país, las monedas, los ~aminos de hi';rro y pa\mente en la antigua Prusia; el p_artido d~I impe- lasI lay
mujeres llevan las mercancías, recorriendo á ve.ces para ello
canales, correos y telégrafos (excepto en .BaV1era Y rio, que tiene á su cabeza al anciano mariscal ?e muchas millas de dis1ancia, que hacen parte á pie Y pa~te en
Wurtemberg), las leyes militares, los reglamentos de Moltke, siendo el partido gubernament_al, y lo~ ~ac10- botes, sufriendo wolestias sin cuento. A todas éstas se ~vienen
policía respecto á la higiene, las leyes sobre la pren- nales liberales, que eran los adeptos mcond1c10nal- gustosas las tales mujeres con tal de lle~ar al fin de la !º:nada
de poder participar de las murmuraciones y del bulhcio del
sa y el derecho de reunión. Vemos, pu1;s, que _las men te á M. Bismark, pero que forzosament~ apoyan ymercado
que tanto las atraen· y tan es así, que prefieren andar
todas
las
proposiciones
imperiales,
cualesqmera
que
atribuciones del parlamento alemán son o m~s b!en
t.&gt;do el camino que vender en'él sus mercancías. Algunas veces,
sean.
Estos
grupos
forman
el
partido
gubern~rr.ental
serían muy extensas si los resortes de la_Co?~t1tuc16n
sin embargo, el cansancio puede más que la voluntad: una se
En la oposición hallamos el Centro, el pa~ndo más para á descan&lt;ar en algún rincón cómodo y agradable; otra llega
no se hubieran falseado desde un pnnc1p10; pues
M. Bismark, después de dar una Constitución parla- numeroso del ReidtStag, compuesto ~x~lus1vamente hasta ella y junto á ella se detiene para poder charlar, Yu~a ter•
cera y otras más se les agregan para oir lo que las dos primeras
mentaria, se apresuró en la práctica á concentrar de católicos, los progresistas y los socialistas.
hablan· luego se enserian mutuamente lo que para vender
Junto
á
estos
grandes
partidos
h~llansc
además
los
toda la autoridad en el canciller y el emperador.
traen y. de esta suerte en pocos minutos se organiza un pequeño
El Reichstag alemán se compone de 397 indivi- anti-semitas, los güelfos (algunos d1putad?s de Han- mercarlo independiente.
.
Dondequiera que ·se reunan unns cuantas muieres, _parece
duos nombrados por sufragio universal. (Notaré de nover que se han mantenido fieles al antiguo orden
de cosas), los polacos, los daneses, y en fin, los alsa- aquello un manicomio suelto, tal es la baraunrla pr?ducida por
paso que de los 397 diputad?s, ~rusia cuenta _236.)
charlas, voces, gritos, risas y disputas _La dispula es el
. .los llam~n sus
La Constitución de 1871 hab1a fipdo en tres anos la cianos-loreneses, 6 los franceses, como
rasgo característico de todos los grupos: los pohzontes, a~ostum:
allí,
que
fieles
á
la
protesta
de
las
p_rovmc1as
anexiobrados al espectáculo, presencian la contier.da des~e le¡os, Y si
duración del poder legislativo; pero el Reichstag ~legido en 1887 cambió en este punto el acta constitu- nadas no hablan casi nunca. También hay en el par- se acercan al corro de es¡,ectadores c~riosos ~s mas bien i:mra
presidirla en cierlo modo, que para mtervemr en ella; la idea
yente, acordando que en adelante se eje~ciera dicho lame~to algunos diputados que no for_man p~rte de que
de su 'deber tienen formada parece limitarse á conservar un
poder por espacio de cinco años. Los d1p_utados no grupo alguno y á quienes llaman salva¡es ( Wzlde)., porte digno, y cuando han visto terminar una q_uer_elln en u~
Réstanos
sólo
añadir
que
el
parlamento
alem~n
grupo, se dirigen con majestuoso paso al grupo s1gu1ente exh_1·
perciben indemnización alguna; tan sólo d1sfr~tan de
una ventaja, que se reduce á utilizarse gratu1tam~n- está provisionalmente instalad~ en un modesto_ edifi- hiendo por el camino su bastón, probablemente en la cree_ncia
que el poderoso hombre blanco ha encadenado á ese signo
te de las líneas férreas alemanas mientras haya sesio- cio de la Leipziger-Strasse, mientras se ter~ma el de
de autoridad á alg{m poder pacificador oculto que hace s1~per•
palacio
que
se
está
construyendo
y
que
será
mmennes. El Reichslag alemán tiene nominalmente todas
íluo todo ulterior esfuerzo de su parte para acabar con las riñas.
las atribuciones1 todas las inmunidades de los demás su y estará dotado de las mayores comodidades.
La excesiva mortalidad que reina en Sierra Leona es causa
de que sean alli muy frecuentes los entie~ros cnmo e\ que nuesparlamentos de Europa: no~1bra su ~esa, recibe peX.
tro grab,'ldn reproduce El ataúd que encierra el c~daver es ll~ticiones y tiene derecho de mterpelac16n; pero en la
vaclo en hombros 6 colocado en un carro, del que ttran los ~mtpráctica estas atribuciones son ilusorias, pues todo
, ...,..,..
gos del clifunto La presidencia del duelo C?rrespond~ a los
se ha d~ someter á la aprobación del emperador y
varones en pos de los cuales marchan las muieres veslldas de
negro 6 de blanco y ne~o, co~ traje_s á la europea _las de la~
del consejo federal. Sin este último, ninguna propoNUESTROS GRABADOS
primeras filas y más africanos a medida que el c~rteJO avanza,
sición votada por el Reichslaf? puede tener fuerza de
de suerte que delante va la clase media, que gasta botas, Y deley, y el emperador ejerce el derecho d_e v~to sobre Virgen en adoración, cuadro de Carlos _Cigna· trás formando la retaguardia, el populacho descalzo.
las leyes relativas á los impuestos, al eJérc1_to y á la ni-Floreció este famoso pintor italiano á fines del siglo ~\ 11
Úay en la comitiva gentes que llor~n y otra~ que fin¡:_en llorar~
marina. Además de esto, durante todo el remado de y ~.)mienzos del xv111 y fué uno ~le _los discípulos Y amig~s unas que asisten al entierro para lucir sus traJes,. y casi todas e
M. Bismarck, era costumbre que el canciller no predilectos del gran Albano. Los ptmc1pes y los m~gnates soh· una disposición de ánimo ~al, que su fran~a y rJ1elosa alegria no
cilaron con empeño sus obras y le er,comendaron tmportantes
relación con la senedad del acto a que concurr~:·. d
contestase á las interpelaciones. No se sabe aún si trabajos siendo el principal de éstos la cúpula de la Maclona guar&lt;la
Los grabados que publicamos están sacados de d1 UJOS e
M. de Caprivi seguirá la línea de conducta de su della F~oco, de Forli, fresco inmenso _en qu,: representó_ la C. Haldane McFall, de \Várringnton (Lancáster, Inglaterra).
ilustre y desagradable predecesor; pero en todo caso, Asimción de la Ví1gm y que le cos16 vemte anos de trabaJo,
El martirio de Santa Eulalia, relieve de Enriel derecho de interpelación, tal como se comprende al que siguen en \'alor artístico sus Entrada; ~e Pablo I II en que Barrón.-En la cripta de nuestra hermosa catedral v_eBolonia, Francisco J wra11do á los leprosos y l oder del ,:!mor,
en el parlamento alemán, no puede ser de ninguna alegorla que sirve de lambrequín al magnífico techo pintado néranse los restos de Santa Eulalia, patrona ele Barcelona. Virutilidad; toda demanda de interpelación debe firmar- por Agustín Carracho en el salón del palacio ducal de P~nna gen piadosísima y dotada ele grandes virtud~s, la fama d~ su
acendra.la fe hizo que muy pront~ compa~ec1era ante_ el t~~buse por treinta diputados al menos y no puede d~r
Aunque menos grandioso, no es menos bello qu~ los cttaclos
nal romano, que la sometió a un riguroso mterrogatono. r,;, las
lugar á ninguna votación. En una palabra, Alemania el cuadro Virgen m ador~C1Ó11 que rep~oducimos, unpregnado promesas ni las amenazas lograron hacer me)la en ac!ue)la ~lma
de sentimiento y correctisuno en su dehcada factura.
tiene parlamento, pero sin pa~lamentarismo.
.
fervorosa que al ser instada para que ofreciese _sacnfic1os a los
Cigr.ani supo arupar con exquisito gus_to _las _figu~:is para
Con igual razón podría decirse que en Alema?1a dar grandiosidad a sus composiciones; su dtbu¡o, 1~sp1ra~o en dioses paganos contestó sencillam~nte: Cr~~o m 111~111n Dewn
(Creo en un solo Dios) Entre horribles martmos _m~n6 la s~nta,
no hay sufragio universal más qu~ de_ nombr~. C1e_r- el Corre,.gio era noble y gracioso, y su ce,lor, s6hdo, vivo, vigoro- que
supo resistirlos con ánimo esforzado y cns1iana res1gnato que el artículo 20 de la Const1tuc16n del 1mpeno so. Reh~s6 ~uantos honores le ofrecie_ron el Papa, el duqu~ d~
ci6n.
, .
B , h
Parma y otros poderosos señores, y quiso s61o se! un gran arus~a.
dice que los diputados al Reidzstag son ~l~gidos por nombrado
El reputado escultor español Ennque ..ª~ron a represendirector de la Academia Clementina de Bolonia,
sufragio universal y directo y por escrutm10 secreto; sostuvo con todo su esfuerzo el arte á la altura á que dentro ele tado en su precioso relieve la e~cena del_Jm~10 en el moi_nento
en que Santa Eulalia contesta a la~ ex~1taciones ele sus Jueces
pero la manera como el artículo se aplica (6 mejor ella habían sabido eltvarlo los _Car~achos.
.
,
Sus cenizas reposan en Forh, baJ? aquella misma cupula er. con 1,,s referidas sublimes palabras: 1nsp1ra~o ha est~do el aut~:
dicho, quizás, se aplicaba), le hace completam~nte
en su composición, y al darle forma ha sabido dar a sus figura
ilusorio. En ningún país se aplicó jamás la candida- que su pincel derramó tantas maravillas.
todo el carácter de la época y hacerles expresar con verdad
suma los sentimientos que la situación engendra. C_orrecto_ en
tura oficial como se hace en Alemania; y no es raro
Galería Umberto I recientemente inaugurad~
ver en las salas de votación de los pueblos un aviso en Nápoles, obra del_ arq~itecto Ern~s.to d1 sus líneas, exacto en sus detalles, ace~tad~ ~n su d1s1nbuc16n
y agrupación, bien entendido en la d1spos1c16n ~e sus planos,
firmado por el alcalde, indicando el candidato en Mauro.-La capital del anllguo remo d_e las dos, Stcilias no el relieve de Barrón resulta granclioso en su con1unto, Y tanto
ha querido ser menos que la que en otro tiempo fue centro del
cuyo favor se ha de votar.
Milancsado: Nápoles tiene hoy _su G_alería U mberto I, qu~ puede por estas condiciones como por las dificultades que esa especialidad del arte escultórico entraña, si con ella ha de lograrbe
Todo ciudadano alemán de veinte años de edad es competir dignamente con la V1ttono Emanuele, ele M1lan.
elector: los motivos para retirar el electorado son los
La galería Umberto I, solemnemente inaugurada el ~ía 9 de el apetecido efecto, bien podemos afirmar que_!ª obra de n~es•
mismos que en los demás países. La inscripción ~n -noviembre último, consta de dos par\es e_xa1;tamente iguales, tro compatriota es de las que hacen la reputac1on de un arllsta.
una subterránea y otra al nivel ele la vta pubh&lt;;a, Deun cen~ro
El último saludo, cuadro de J. Andre_9tti.-:
las listas se hace más liberalmente que en Francia, octogonal
arrancan cuatro brazo~ que t~rimnnn, en las vms
ay en la figura de la hermosa dama belleza el~ expresion Y de
puesto que basta un mes de domicilio para ser ~n- T oledo, Municipio, San Carlos y Santa Bngirla y a cuyo_s lados H
forma· aquellos ojos mirantlo con amorosa tnsteza un punto
cluído en las electorales del distrito; pero en camb10, se abren tiendas y almacenes: sobre los del cru,cero alzanse lejano' del bosque por donde su amante desapare~e,. aquella
las personas que reciben auxilios no tienen derecho magníficas casas de tres pisos, cuyas fachadas estan_ adornadas mano puesta sobre el pecho cual si quisiera disminuir con la
profusa y elegantemente con mármoles, dorados y rmturas. En opresión las amarguras que lo invaden, aquel pañu~lo llevac(o
de votar Se elige un diputado por cada 100 ooo ha- la
planta baja y en el cruce de las galerías hay una vasta sala
bitantes; mas como el gobierno es dueñ~ absol~to que corresponde con el octógono superior Y,á la q~ese hadado á los labios para contener un sol1010 y ~ue n~ tardara en ser~ir
para enjugar una lágrima, todo revela la mtens1dad de una ~ast6n
en cuanto concierne á fa división de las c1rcunscnp- el nom hre de Sala Afar,¡;arita: en ella se daran c?nctertos y otros apenada por la reciente despedi_rla. Y en otro orden de tcleas'.
espectáculos,
á
cual
efecto
la
c\rcundan
dos
se~1~s
de
palcos.
ciones y al aumento del número de diputados, toma
la corrección y elegancia de la s:lueta que destaca sobre el fon
En el centro de la galería ekva;e una esbel11s1ma cu pula, por clo obscuro de la arboleda, la morbidez ele la_s ~arnes, el nr!íslos que quiere. Así, por ejemplo, Berlín, _que cuen- entre
cuyos cristales penetra á raudales la luz, que presta á la
ta 1.500 ooo habitantes, continúa no temendo más construcci6n un tinte alegre de que en gran parte carece su n val tico plegaclo de los ropajes y la poesía del paisaie q,ue tan bter,°1
armoniza con la escena pintada, son elementos mas c¡ue su •
que seis diputados, como en 1869.
.
milanesa. La altura ele los edificios ele la galería es de 25'72 cientes para demostrar que Andreotti, si no una cosa nuern, ha
Todo alemán elector es elegible, sino que haya 111- metros· la cld techo de los cuatro brazos ele 34'70
hecho por lo menos una cosa esencialmente bella.
Las ;lemoliciones para la edificación de la Galería Umberto
compctencia. Los funcionarios públicos se aprove0

1

EL VINO
POR Em!UNDO DE A~IICIS
CO:S ILUSTRACIONES DE l'ERRAGUl'TI, XIMENES Y NAIWI

( Co11ti1111ación)

Existe otro tipo curioso de ebrio, para citar uno
más, que tan sólo se encuentra en el bajo pueblo; un
bebedor, en el cual el vino suscita principalmente el
sentimiento de la admiración y de la devoción por
todo aquello que está en lo más alto de la escala
social. Son generalmente de bonísimo natural, po·
seen vivo y prof~ndo el sentimiento del orden, de
obediencia á sus superiores,
de respeto á la ley, acrecentado más si cabe por cierta
timidez y á causa del fantástico concepto que forman de
cuanto ocupa lugar superior
á su nivel. Son esos borrachos que se contemplan alguna vez por la calle, buscando, sombrero en mano, la
manera de entablar discusiones académicas con los agentes de la fuerza pública; recitar en alta voz soliloquios
haciendo el panegírico de su
patrono, de algún grande
hombre desconocido, que
los ha beneficiado y por el cual se muestran dispuestos á sacrificar la vida; hacer mil protestas ante
el primer llegado, golpeándose el pecho, de su devoción al rey, de su obediencia á las autoridades
constituídas y de ser buenos ciudadanos; desolarse
por el temor de no ser creídos; jurar, de vez en cuando, con la voz anudada por los sollozos y con el rostro humedecido de llanto, que nunca faltará su sostén
á las instituciones nacionales y que la dinastía reinante puede contar con su incondicional apoyo.
Todos esos pertenecen á la categoría de aquellos
que tienen, como dicen los franceses, le vin bon enfant.
al contrario del llamado «mal vino »del cual son pocos, sin duda, los que no han verificado la experiencia El refrán «tiene el vino triste quien tiene triste
el corazón» no es exacto. El vino produce embriagueces fúnebres aun en los más alegres caracteres.
Quien haya acudido al vino para encontrar consuelo
ú olvido, mortificado por las contrariedades 6 atormentado por algún sentimiento de odio 6 de rencor,
recordará el singular efecto que ha experimentado
completamente opuesto á sus deseos: la mente se ha
excitado, pero sin conseguir librarse de los pensamientos que la aprisionaban; sus ideas se han coloreado, pero solamente aquellas ideas, como si agrupadas, constreñidas á la puerta de la mente, absorbieren
tan sólo ellas los
vapores inebriantes, impidiéndoles penetrar más
adentro, hasta el
reducido mundo
de ideas y de imágenes risueñas
que otras veces
bulleron á su
contacto. La marea de la embriaguez se ha concentrado toda en
el sentimiento
que encontró predominante en el
momento de ascender, y ha tomado la naturaleza y la corriente de aquel sentimiento. Y es por
lo tanto inútil todo esfuerzo que tienda á encauzarla por el álveo de la alegría. Los pensamientos y
los recuerdos tristes é irritantes se llaman, se encadenan, se acrecen con la misma rapidez y con igual
progresión que siguen en la embriaguez alegre los
pensamientos y recuerdos de adversa naturaleza. Sinsabores añejos, ofensas recibidas en otros tiempos,
sospechas que se habían ya disipado, presentimientos
de daños que se habían desvanecido, odiosos rostros
de enemigos, malévolas intenciones adivinadas 6 supuestas; todo vuelve á la mente, se ilumina, por decirlo así, adquiriendo extraordinaria evidencia: poquito á poco se nos antoja que el mundo entero se ha
vuelto en contra nuestra, vislumbramos significado
hostil en cada fr~se, y sordo sentimiento de ir~ y de
revuelta se posesiona de nuestro corazón. Y es imposible disimularlo: los labios se contraen, pero no sonríen; el chiste sale helado, 1a mirada es falsa y la voz
entrecortada y punzante. Es inútil intentar librarse

de aquel estado enturbiando la mente; los vasos suceden á los vasos y la mente conserva obstinada y
siniestra lucidez El vino contribuye á acrecentar la
irritación, y esta misma irritación aumenta las fuerzas
para resistir el vino Es singular ver cómo se conserva la conciencia clara del propio estado durante esta
especie de embriaguez lívida, que exalta únicamente
la peor parte de nuestro ser: ver cómo se advierten
todos los contrastes de la lucha de los buenos sentimientos que quieren reconquistar su imperio, con los
sentimientos tristes que los han arrojado fuera Algunos desgraciados, embrutecidos por esta embriaguez,
entre sus parientes y amigos. contristados y temerosos. se acusan de ser villanos, indignos de llamarse
hombres y se pegan con sus propias manos, sin conseguir dominarse. Algunas veces, en medio de una
discusión tumultuosa, se les ve tranquilizarse de improviso, mostrarse como dispuestos á soltar una
buena palabra que lo conciliaría todo, tenerla al
borde de los labios, hacer un esfuerzo para pronunciarla ... y vomitar en su lugar una blasfemia 6 un
insulto como si un demonio, al cual hubiesen ven·
dido el alma, se los arrancase de la garganta A estos cuadra de verdad el nombre que dan los indios
á los ebrios: ramyan, que significa rabioso No hay
tormento comparable al de esta perversidad, de la
cual se siente el hombre dominado, que no es suya, que agarrota su voluntad, desnaturaliza su corazón y envenena su sangre: en ningún estado más
oportuno puede penetrar el psicólogo para darse
cuenta de ciertos actos de insensata maldad, que nos
parecen inexplicables, para comprender, en una palabra, cómo se forman aquellas conjunciones monstruosas de sospechas infundadas, de las cuales nacen
las certidumbres tremendas, que inmolan á la venganza víctimas inocentes; qué es lo que son aquellas
satánicas torturas de la ira y del odio, para librarse
de las cuales parece poco cometer un delito y sacrificar la libertad de toda la vida; cómo nacen y prorrumpen esas furias salvajes, de las cuales el hombre
es á un mismo tiempo reo, víctima y ludibrio, y en
cuyo estudio nuestra mente cuando pretende indagar la medida de la culpabilidad, se confunde y se
perturba. El mejor hombre del mundo que haya sufrido alguna vez el influjo de esta borrachera, recordará haber tenido momentos en los cuales se sintió
capaz de las más inicuas acciones; y quien haya experimentado una sola vez este efecto, después del
primer grito de indignación que le arrancarán ciertos
delitos, conservará siempre un rincón del alma abierto á la piedad.
El vino produce además efectos muy distintos, no
sólo según la transitoria disposición del ánimo del
bebedor. sino también según la edad. En la primera
juventud los efectos llegan á su grado máximo.
Goethe ha definido la juventud «una embriaguez sin
vino » Añadiéndole el vino, la borrachera se convierte en lo que llamó Séneca una locura voluntaria. Las
esperam.as y las ilusiones propias de la edad. ya tan
vivas en el estado habitual, requieren ligerísima excitación para adquirir el color y la potencia de objetos reales El embrión de grande hombre, que todos
sentimos dentro de nosotros á los veinte años, se exterioriza y se revela con toda la altivez y toda la audacia que infunde la conciencia de la propia grandeza. El desmesurado sentimiento de nuestras fuerzas
nos empuja á la rebelión contra todas las leyes y contra toda disciplina, y quisiéramos abrirnos camino á
tajos y á mandobles entre los obstáculos; no pudiendo hacer otra cosa destrozamos cuanto cae en nuestras manos; nos sentimos aquejados de lo que define
muy bien un fisiólogo el tacto loco de la descompostura, un furor de destrucción y de desorden, que tiende particularmente á la infracción de los reglamentos
de policía urbana con el afán de tener la ciudad entera por espectadora. A los cuarenta años. á su vez
el edificio de nuestras ideas y de nuestros sentimien~
tos razonables, más sólidamente construído resiste
mejor la sacudida de la embriaguez; sufri~os una
embriaguez más recogida; de entre las bellas ilusiones que nos ofrece, tan sólo nos dejamos engañar por
las más modestas; nos place todavía el alboroto1 pero
á condición que no se oiga desde la calle; nos gusta
todavía la conversación libre, pero entre amigos íntimos; no se llega ya á la alegría y sí sólo á un contentamiento, especie de sentimiento consolante de las ventajas de la edad y del estado propios; á una cierta
disposición afectuosa, que se revela en acentos voca•
les de padre cariñoso, amante de la paz y de la honesta alegría, y á cada momento, después de un sorbo de vino, sentimos la pesada mano de la prudencia
que nos toca la espalda. En los viejos, que tienen la
vivacidad de los sentidos casi toda refugiada en el
gusto, la embriaguez no es, puede decirse otra cosa
más que un placer físico.
'

Por otra parte, la embriaguez no puede embellecerles el porvenir; no embellece más que su pasado; es
como una borrachera de la memoria, una visión ro-

sada de la juventud y de la edad madura. acompañada de cierta serena aquiescencia dr las duras leyes
de la naturaleza, contra las cuales suelen rebelarse: un estado de ánimo, tan bien representado en
aquellos viejos embriagos de Teniers y de Van d' Ostade, sentados á una mesa, con la copa entre las manos, un poco encorvados. con los ojos medio cerrados. en los cuales resplandece una chispa de malicia y
relampaguean mil recuerdos amenos de calaveradas
juveniles, con una sonrisa marchita en los labios que
expresa una sensación de voluptuosa tibieza, con su
barba colorada y saliente, una bazzetti11a llena de
filosofía que parece que diga: Bien pocos disfrutes
nos quedan: ¿qué le vamos á
hacer?... Procuremos gozar
estos pocos.
Pero los efectos más poderosos y más extraños del vino
no podemos verlos entre nosotros, porque en nosotros resultan atenuados por el hábito y aun refrenados en sus
manifestaciones por el sentimiento de la dignidad y de
las conveniencias sociales.
Para estudiarlos en toda su
....-potencia debiéramos ir á bus,_.,.-·,,carios entre aquellos salvajes, todavía no corrompidos,
descendientes de generaciones vírgenes· de alcohol, á los cuales ofrecen el primer vaso los viajeros
de Europa. Casi todos los exploradores del Africa
tuvieron ocasión de hacer alguna de estas experiencias. Nosotros no podemos formar cabal concepto de
aquellos monstruosos accesos de hilaridad: de aquella furia indomable, que los impulsa á afrontar por
juego mortales peligros; de aquellos ímpetus de alegría, en los cuales se retuercen en el suelo como frenéticos; de aquellas carcajadas, conforme refiere
Stanley, que semejan alaridos 6 rugimientos de fieras. A éstos puede aplicarse perfectamente el dicho
de Montaigne. según el cual el vino, no sólo altera,
sino que vuelca la razón. Y la borrachera se produce
con increíble rapidez. Recordaré siempre el caso que
vi en una ciudad africana de un pobre joven árabe,
venido allí por primera vez desde los confines del
Sabara, grave
y pensativo
como un anaco reta. Eramos en un jardín, el joven
estaba sentado
en la hierba;
colocamos á
sus pies un
gran vaso lleno de vino de
Jerez.
. No tenía del vino más que el maravilloso y misterioso concepto que se deriva de las maldiciones de
los sacerdotes islamitas; concepto que le había en-

�LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

gendrado un deseo ardiente, lleno de curiosidad y
de temor. En el jardín no había -musulmanes, podía
beber sin ser visto: la tentación era grande. Dió con
la mirada vuelta á su alrededor y luego fijó sus ojos
dilatados en el vaso. Permaneció así inmóvil por espacio de algunos minutos; estaba agitado; se le veían
pasar por el rostro, relampagueando, mil pensamientos. Tenía por fin.al alcance de su mano aquel licor
fabuloso, del cual basta beber una gota, como dice
el Alcorán, para echarse encima las maldiciones de
todos los ángeles del cielo y de la tierra. Parecía que
ya bailaba en su interior todo el mundo fantástico,
al cual lo transportaría aquel vino; ensueños de poder y de riqueza, sonoras risas de hermosas mujeres,
promesas de voluptuosidad, esplendentes iris, visiones
celestes. Y absorbía el vaso con los ojos, pero no se
atrevía á tomarlo. Entre su persona y el vaso existía
formidable barrera: su Dios. Alargaba el brazo y volvía á retirarlo, nos miraba, arrancaba las menudas
hierbas del suelo; se veía que estaba sufriendo. Por
fin agarró el vaso, lo aproximó á la boca. permaneció
un segundo incierto; .. . luego venció el diablo y vació
el vaso de un solo trago. Súbitamente se cubrió el
rostro con las manos y quedó así por algún tiempo
como quien espera. Después apartó las manos y nos
miró. No existen frases para pintar la transmutación
de aquella cara, parecía la cara· de otro hombre; se
pintaba en ella tal confusión de gozo, de maravilla,
de terror, una conmoción tan profunda del cuerpo y
del alma, que casi nos arrepentimos de nuestro acto
como si le hubiésemos propinado uno de aquellos fil.
tros maléficos de las Mil y una noches, que roban la
paz para siempre.

La calda

Pero prosigamos estudiando los efectos de la embriaguez en la inteligencia, comenzando en ei punto
en que lo dejamos. Pasado de sobras el grado máximo de la exaltación intelectual, todas las facultades
conservan sí, vivísima actividad, pero no marchan
sin tropiezos más que por el camino recto: como el
ebrio, al andar, se delata al doblar la esquina, así el
cerebro se rebela cada vez que debe efectuar una
operación imprevista. Y es por demás singular el hecho de que, llegados á ese estado, se conserva casi
siempre una percepción lúcida 6, por mejor decir, previdente de ciertas dificultades del discurso; de modo
que, hablando, las sorteamos de lejos, como los que
padecen un defecto de pronunciación evitan las palabras en las cuales se encierra la consonante premiosa. Curioso en extremo es el íntimo esfuerzo que realiza el borracho para esconder á los demás la debilidad de su raciocinio. Prepara en secreto las lucubraciones del pensamiento, convencido de que no será
apto para realizarlas en el calor del discurso; finge
despreciar ó burlarse de un argumento de su adversario cuando no consigue comprenderlo; evita con
largos circunloquios pedantescos cualquiera frase que
exija intrincados giros de sintaxis; vuelve de improviso grupas, descompuesto, delante un obstáculo impensado que surja en el razonamiento, afectando
bizarro capricho de variar la discusión; discurre buen
número de sutiles astucias y de leves hipocresías, en
virtud de las cuales aparenta que ha adquirido mayor
lucidez de pensamiento en lugar de haberla perdido.
Y tanto más aumenta su ineptitud, cuanto resulta activo y afanoso su cuidado para encubrirla. Experimenta viva satisfacción cada vez que logra formular
una idea sin incertidumbres; para mostrar que habla
con facilidad, se sirve de períodos hechos, tomados
del fondo del almacén, de esos grupos de ideas familiares que todos hemos cien veces manifestado, para
las cuales no es preciso buscar las palabras; prorrum-

pe precipitadamente en frases que le aguijonean, por
miedo que retardándose un momento se le escapen,
y esconde el verdadero porqué de aquel impetu, fingiendo arranques de pasión que está muy lejos de
sentir. Pero sucede que, cesando un solo instante
aquel esfuerzo, en seguida un descortés cambio de palabras, un vocablo usualísimo que no recuerda, una
repetición puerilmente superflua. revelan que sus fa.
cultades mentales están entorpecidas. Es muy singular esto, que se pudiera llamar el suplicio del bebedor, que en medio de tantos olvidos, el último que
sufre es el de la dignidad de la propia razón, de tal
manera que nada le ofende tan amargamente como
oir que le dicen que no está en sí; y para prevenir
esta ofensa, muchas veces se condena á ruda lucha
con el propio pensamiento, lucha que lo postra de
fatiga é inunda su frente de sudor. Llega un momento en que la lucha es superior á sus fuerzas, y entonces comienza á perder terreno. ¡Qué humillado
quedaría, á mi ver, el bebedor que pudiese seguir al
día siguiente de la orgía, paso á paso, en sus discursos taquigrafiados, su progresivo estupor de la pasada noche!
Sus períodos, de una amplitud ciceroniana al principio, llenos de incisos y de adiciones, se van poco á
poco deshojando y deshaciendo hasta que se reducen al estilo cortado de los oradores asmáticos. El
sentimiento del decoro que les obligaba al menos á poner en el discurso apariencias de enlace entre asunto
y asunto, se va desvaneciendo lentamente; arrojan en
la conversación brutalmente lo primero que asoma á
sus labios, sin preocuparse de si viene 6 no á propósito. Luego gradualmente la anécdota se hace larga
y pesada, la
broma adquiere la forma de
estribillo, el
pensamiento
no sale más que
en sentencias
majestuosas y
vacías, en proposiciones simples, compuestas de sujeto,
verbo y atributo, colocados
uno tras del
otro con gran
mesura, previo
un acto de reflexión, como
se colocan los
objetos frágiles;
y por fin no se
notan más que
algunas ideas
incompletas en
dispersión, que aparecen en la superficie por azar, y se
apagan apenas brillan, como las luciérnagas; pensamientos que sólo llegan á medio camino de la frase,
burbujas y fuegos fatuos de la mente, que se disuelven
en el aire sin encontrar la palabra que debiera contenerlos. Y entonces, si el bebedor está orgulloso y
engreído de su razón, una leve sonrisa que pille al
vuelo en los labios de un comensal, una rozadura de
codo que sorprenda entre dos vecinos, los siente
como una puñalaba en el corazón.
De aquí no hay más que un paso para entrar en
el último período, en el cual si el beodo pudiese tener conciencia de lo que pasa en su cerebro se llenara de espanto. Llega un momento en que se despiertan de improviso sus facultades, lo cual le hace creer
que dista mucho aún del último grado de la embriaguez; pero es un desvelo tan desordenado y tumultuoso como de poca duración. Las ideas danzan en
su entendímiento como las sombras en una estancia
iluminada por una lucecilla agitada por el viento, ó
giran en su interior con rapidez vertiginosa, como
bolas agitadas en una esfera hueca, sin que nunca
pueda alcanzarlas. Y cuando logra conseguir alguna,
se aferra á ella con todas las fuerzas que todavía le
quedan, como á un hilo salvador en un laberinto,
comprendiendo que, si se escapa de sus manos, volverá á andar á tientas en las tinieblas. De ahí la insistencia interminable en un mismo razonamiento
sencillísimo, las frases cien veces repetidas, machacadas con obstinación implacable en la cabeza de quien
escucha. Luego se suceden espectáculos, sucesos,
discursos que surgen recortados de su memoria, dejando un hueco obscuro y profundo, en el cual se
cansará inútilmente al siguiente día si desea inquirir el vislumbre de una reminiscencia. Luego recobra
todavía su lucidez á breves intervalos, durante los
cuales parece que se encienda en su cabeza una postrer llamecita, no para otra cosa sino para revelarle

Núm:1w 472
el mísero desorden de su mente; instantes en que
hace un último esfuerzo para recuperar su razón,
y sintiéndose oprimido de ¡.,c:sar al echarla de menos,
se dirige confusamente amargos reproches, jurando
no volver á caer nunca en aquel innoble estado.

Luego tinieblas que le envuelven de la cabeza á los
pies, á las que siguen caprichos insensatos de regresar á los lugares donde se ha bebido, en medio de la
gente, de las luces y del estrépito, como si confiase
encontr~r e~ aquel sitio la razón que abandonó; y de
aquí funas improvisas por no tener la fuerza en correspondencia con la voluntad, al sentirse de tal modo impotente, como un niño ó un decrépito, á discreción de cualquiera; furia calmada de repente por
la imagen de una persona querida 6 de una desventura doméstica que le colma el corazón de tristeza y
levanta una ola de llanto; de allí recae al poco rato
en una risa sin motivo, estúpida é inextinguible, que
se le anuda en la garganta. Y por fin la insensatez;
extraviado del todo el sentimiento del tiempo; turbada, como en los ensueños, la idea del espacio; lo invade estupor profundo por encontrarse en sitios á
los cuales no recuerda haber querido venir, al sor·
prenderse hablando con gente cuya compañía no
sabe cómo ni de qué manera explicarse; á esto se sigue el soliloquio en alta voz, el apóstrofe dirigido al
ausente, un torbellino vertiginoso de pensamientos
obscuros y de palabras truncadas que se buscan y se
embisten sin poder juntarse, la vista doble el camin? bailoteando, el universo tumbado, una f;tiga infimta de la mente y del cuerpo, semejante á un presentimiento de la muerte, y por fin, el último oprobio
la caída; el espectáculo más miserable que pued¡
dar el hombre de sí, después del delito, pero que
hace pensar en algo todavía más triste: en la pobre
familia que espera desolada. (Véase el grababo.)
Merece observación también el estado de ánimo
y de mente en que yace el bebedor cuando se ha
disipado ya la embriaguez. Esas profundas y tristes
ideas sobre la caducidad de las cosas humanas no
adquieren nunca tanta intensidad como á la mañana
que sigue á una orgía, á través de la ligera niebla
que sucede á los densos vapores del vino, cuando se
abre de par en par la ventana, y se nota, con sentimiento de asombro, que el mundo marcha con el
mismo paso, que nada hay cambiado, que cuanto
hemos visto, sentido 'y esperado en la vis pera no fué
más que un sueño. Los escasos fantasmas de la embriaguez que retenemos aún, se dispersan al primer
soplo del aire matinal como máscaras al despuntar

la aurora del miércoles de ceniza. Nos avergonza·
mos entonces de haber dado fe, como niño, á todas
las falaces promesas del vino. Repasamos con inquietud los sucesos de la noche anterior, nos acordamos
de las palabras imprudentes, de las pueriles expansiones del corazón, de mil tonterías y otras tantas inconveniencias, quedando humillados y llenos de
enojo.

NúMERC

472

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

El hecho de haber descubierto debilidades ajenas casi siempre grave disgusto. ¡Que impresión tan sin·
no nos compensa de la torpeza de haber puesto al guiar! Creíamos haber elaborado un tejido compacto,
descubierto las propias. Quisiéramos ocultarnos por y lo que hicimos fué una tela agujereada. Observaalgún tiempo á los ojos del mundo. Nos sentimos mos que cada una de las ideas hermosas permanece
disgustados de todas las cosas, ineptos para el traba- solitaria entre las demás; la cadena de ideas intermejo, con la cabeza y el corazón vacíos, sin más senti- dias, por medio de las cuales, en el acto del trabajo,
miento que el de un odio y una aversión inexplica- nos parecían enlazadas las ideas principales, se ha
bles por las personas y lugares donde cometimos los desengarzado; algunas ideas se han descolorido por
desórdenes. Y ese estado produce casi siempre un completo; otras no las reconocemos como nuestras,
saludable efecto: una reacción de sobriedad, un enar- restando sorprendidos al verlas tan desconocidas,
decimiento pasajero del afecto al hogar, como una como si fuesen cosa ajena; descubrimos mil insigninecesidad de rehacerse, con el trabajo y el recogi- fican tes errores de buen gusto, de oportunidad, de
miento, de aquella dispersión desidiosa que hicimos medida; aquellos defectos de justedad que Goethe
de nosotros mismos. No puede ser más verdadera encontraba en los últimos escritos de Shiller, cuanaquella sentencia de un moralista: «que un hombre do Shiller buscaba en el alcohol manera de reconhonrado nunca es tan sincera y resueltamente moral quistar su vigorosidad; reconocemos, por último, que
como después de una orgía.»
se movieron con extraordinaria fuerza las grandes
Luego, sofisticando, nos consolamos muy bien de ruedas, pemítaseme la expresión, de la máquina del
nuestras imprudencias; pensamos que fué justicia el pensamiento, pero que todas las sutilísimas ruedecihabernos revelado por lo que valemos; que ciertas llas profundas y secretas que realizan el trabajo más
debilidades han merecido su justo castigo poniéndo- delicado permanecieron quietas. No cabe duda. El
se espontáneamente en berlina, y que, en fin, sin prosista tal vez logre, al influjo del vino, difundir su
estos desórdenes, los hombres se conocieran entre sí pensamiento en amplias oleadas de prosa fácil y soimpulsar?e á h_acer la última estrofa, y de este modo
mucho menos, reducidos como quedaran á las con- nora, pero no engendrará ni uno solo de aquellos pe· arrea el mgemo, á fuerza de pinchazos y pellizcos,
versaciones ordinarias, que constituyen un continuo ríodos potentes, de construcción ingeniosa, admira- como un asno remolón.
juego de artimañas, con el cual procura cada uno bles por el sutil artificio con que están colocadas las
Cierto que la imaginación es la última, entre todas
penetrar cuanto puede en la intención de los demás, palabras, cada una de las cuales posee su eficacia
las facultade~ de la mente, á resentir los nocivos efecdisimulando la propia. La embriaguez, nos decimos, máxima; que son como un collar enlazado por un
tos; por lo m1s~no que sus funciones son análogas, se
constituye para los hombres, en la sociedad irreligioconfunden casi con los efectos mismos del vino· esta
sa, una especie de confesión civil, de la cual, calmaes la razón por la cual tantos poetas y artistas 'mardos los efectos del vino, el orgullo tal vez resulte
c_haron desatentadamente por el camino del vicio
ofendido, - y esta es la penitencia, - pero la conciensm ~otar, P?r mucho t_iempo ?iminución en su po~
cia al fin y al cabo se siente aligerada, lo cual equitenc1a artistica.. Su? primeras ideas fueron siempre
vale á la absolución.
grandes Ylas pnnc1pales líneas de las obras que con• Algo puede decirse aún sobre los efectos del vino
cib!eron ?ellísima~, porque eran el resultado de opeen la labor intelectual, entendiéndose por ello los
rac1?nes mstantáneas y cuasi involuntarias de su in·
trabajos de imaginación, porque en realidad es cosa
gemo:
Lo que mer~aba en ellos era la memoria, la
muy discutible lo de precisar si la embriaguez faciliatenc_1ón Y la reflexión, la fuerza de resistencia para
ta ó entorpece la realización de las obras imaginati1~ fa~1ga del entendimiento. Pero proveían á la debivas. El vino fué llamado el caballo del poeta. Y no
litación de ~stas facultades, que dificultaba cada vez
se puede negar, ciertamente, que á las grupas de este
la encarnac~ón de los propios conceptos, consagrancaballo, el poeta si no va sano va fontano. La vez prido mayor h~mpo á la obra, sin notarlo, haciendo
mera que se escribe en estado de leve embriaguez
C?n una se:1-e de esfuerzos sucesivos lo que antes hullega uno á entusiasmarse. Al impulso de las oleadas
b1~ran reah~do de una sola vez; y se engañan á sí
de ardiente sangre que afluyen al cerebro, no se promismos,. at_nbuyendo la lentitud, derivada en realidad
duce ya la llamada danza de las células, sino un bai·
de la d1mmuc1ón de la potencia intelectual á una
le en corro; el soplo se convierte en huracán de la
inspiración. La exclamación íntima de asombro y cordón de oro, cuyos hilos son pensamientos cada may~r profundidad de pensamiento, á crecie~te exi~lacer que acompaña, como dice muy bien De-Sanc- uno; pe:íodos que hacen exclamar cuando se leen: gen~1a en el contentamiento de la obra propia. y dec~ec1endo cada vez más esta potencia, quedan redu~1s, á_ cada destello de verdadera inspiración, resuena He aqm un maestro.
c~dos al e?tado de aquellos-artistas borrachines, cuya
mtenormente con frecuencia consoladora. PrecisaE l p~eta tal vez encuentre en la embriaguez los vida consiste en u?a sucesión de grandes diseños y
mente uno de los caracter~s más distintivos del tra- ~ensam1entos y los versos más espléndidos de su libajo que efectuamos bajo la influencia del vino con- ~ca, pero no llegará ciertamente á la düícil ordina- de grandes p ropósitos, tanto más desproporcionados
. en esta gran satisfacción de nosotros mismos
'
cuanto me~os fuerza se tiene para efectuarlos; de
s1ste
c~ón de la estrofa; pudiéndose afirmar que nunca del a9uellos ar~1st~s que mueren no dejando otra herenque se. manifiesta de trecho en trecho por verdaderas vmo brotó alguna de esas admirables joyas de soneexplosiones de alegría 6 en gritos de aplauso, ora tos Y de octa~as, de perfección desesperadora, en las cia que IDigaJas de fragmentos, vastos cuadros disporque nuestra mente sobrexcitada, rebelde al frío cuales hace siglos se posa la admiración de los hom- persos en esbozos, novelas desperdiciadas en escelabor del análisis, acepte cuanto se le ofrezca sin re- bres., ~sta exalt~ción artificial de la fantasía es de n~s, planes y títulos pomposos de obras de grande
paro, ora porque el ánimo se encuentra en un estado brev1sm~a duración, sucediéndole un estado de afa- a~1ento, de los cuales se habla largos años sin escrid~ movili~ad, vigor y calor tal, que basta para sacu- nosa f~t1ga, ?urante el cual la mente insiste todavía bir una sola línea. Como ejemplo puede citarse aquel
d irlo la mas borrosa expresión de una idea ó de un con v10lencJ.a en la labor, sin obtener resultado de poeta hola_ndés, b~be?~r incorregible, el cual habiensentimiento rayano con lo vulgar. Por esto resulta su _esfue~zo. Nunca la satisfacción que produce el tra- d~ concebido y pnnc1p1ado á escribir á los cuarenta
agradabilísimo el trabajo. No se experimenta en el baJo fácil y t~multuoso de la embriaguez equivale á ano~ un gra~ poema sobre la conquista de la India,
acto de la creaci6n, aquel tormento tan bell;mente la que experimenta la mente que se abarca á sí mis- munó á los cm~uenta, no dejando más que una chapintado por Musset cuando decía que á duras penas ma, cuando en el instante de la producción critica y r~d~ s~bre el mismo asunto, que fué publicada en un
d1ano ilustrado de Leyden.
defiende su propia obra, se sale de ella, vuelve á penetrarla,. t_1enta y retienta las dificultades en cien . Examin_ados los efectos psicológicos pasajeros del
partes d1stmtas, y se fortifica en sus esfuerzos y se es- ':-no, anal1z~mos sus efectos lentos y durables: ta actúdia en su? f~tigas. De otra parte, puede afirmarse ción que eJerce en el carácter y en la vida del beque el sent1m1ento de la dignidad humana nos hace bedor.
des_ear que no s~ puedan ~scribir grandes cosas bajo . Y en primer lugar, detengámonos un ~ omento
';l mfluJo del vmo. Adm1Iaríamos menos, sin duda, Junto á la que se suele llamar la «gran familia de los
a l~s grandes poetas que solicitan á menudo la inspi- bebedores,» verdaderamente innumerable variadísiración á la embriaguez si, leyendo sus obras, pudié- ma, en la cual se enc~e?tran los caracteres ~ás opuessemos reconocer una á una, como pretendía un fisió- tos, la gen~e de cond_1c16n más desemejante, el homlog~ español con mira al poeta Espronceda, todas bre de gema y el maJadero, la opulencia y la miseria,
las 1de~s que despuntaron en su cerebro en el acto
~u'; deJaron el ~aso vacío sobre la mesa. Se nos antoJana que tales ideas habían sido tomadas, en cierto
modo, fuera de su ser, con indecoroso artificio· que
las h_abí~n cogido con trampa, ó que al menos, de la
adm_1rac16n que_ nos causan, buena parte se debe al
f~b~1cante del vmo que bebieron para inspirarse. Senpued~n contenerse gritos convulsivos en el instante trrmento que expresa muy bien un poeta italiano el
de d~sgregarse una idea. En la embriaguez se da á cual, despué_s de mencionar á los antiguos poetas
luz sm dolor. No surgen grupos, sino fugas de ideas que enar~ec1dos por la inspiración cantaban al air;
en qu_e las últimas se desvanecen mientras vertemo~ libre, rad~ante el rostro, desceñidas las vestiduras,
las pnmeras _en el papel; la pluma no puede seguir prorrumpiendo espontánea y á torrentes la poesía
el desbocamiento de la mente: abrevia, indica sola- de su alma conmovida, los pone en parangón con
~ ente, recurre á los signos algebraicos, anota una el poeta moderno, el cual encerrado en su gabineidea co_n un garrapato, serpentea en el papel algunas t~ se rasca la cabeza, escribiendo según las prescripvec,es sm trazar nada; y cuando el trabajo está con- c10_nes de la higiene, toma un sorbo de café cuando
cluido, se lanza un grito de triunfo, convencidos de la idea se hace esperar demasiado, bebe un trago de
la bondad más afectuosa con la maldad más inicua·
haber realizado una obra maestra.
Made:a cua~do no encuentra el consonante, se pone
Pero es un trabajo incompleto. Al día siguiente, un pano moJado en la frente para que no se evaporen Y en el mism? ~cio una infinita variedad de origen:
releyendo á sangre fría lo escrito, se experimenta los ardores de la fantasía, enciende un cigarrillo para de desenvolV1m1ento y de objeto.
( Co11tinuard. )

�LA
SECCIÓN CIENTÍFICA
LA CIENCIA EN EL TEATRO

Todas las noches se representa actualmente en la
elegante sala del Boulevard de- los Italianos de París
una escena de magnetismo simulado. Este entreteni-

1.

Rigidez cataléptica

"

miento, que obtiene un éxito extraordinario, ha sido
ideado por M. Meliés, director del establecimiento
fundado hace años por el célebre prestidigitador cuyo
nombre, todavía popular, lleva. Este espectáculo no
deja de ser instructivo, pues demuestra cuán fácilmente pueden ser simulados los fenómenos más sorprendentes del estado patológico.
A este objeto se fingen cada noche una porción de
experimentos.
.
M. Harmington, discípulo convencido de Mesmer, solicita un sujeto; un joven artista, llamado
M. Marius, se ofrece al operador, quien le hace ejecutar toda suerte de extravagancias, acompañadas de
un fuego graneado de gestos que el estado de sueño
fingido hace más extraños. En el momento en que
M. Marius termina sus más extraordinarios ejercicios,
un gendarme invade bruscamente la escena para hacer cumplir las disposiciones recientemente decre~adas relativas al hipnotismo; pero subyugado á su vez
por M. Harmington, cae al suelo vencido por las vibraciones de que es centro el encéfalo de ese terrible
magnetizador, y cuando cae el telón el representante
de la autoridad lucha en vano contra la catalepsia
que le invade
Todos los fenómenos de sueño provocado son simulados con mucha naturalidad por M, Julio David,
que representa el papel de Marius en esa entretenida pieza.
En un momento dado y después de algunos pases
hábilmente simulados por el magnetizador, M David se vuelve de repente rígido como un pedazo de
madera y se deja caer al suelo girando sobre sus talones (fig. 2): si M. Harmington no se apresurara á
ir en su ayuda, se estrellaría indudablemente el cráneo contra las tablas del escenario; pero el magnetizador se encuentra precisamente detrás de su sujeto
para recibirle oportunamente en sus brazos. Entonces lo levanta y coloca entre dos sillas convenientemente separadas, ni más ni menos que colocaría una
tabla, haciendo descansar en el asiento de la una el
occipucio y en el de la otra los talones del durmiente. David permanece en una inmovilidad completa;
ni uno de sus músculos se contrae, ningún movimiento descubre en él la persistencia de la vida. La simulación es completa.
.
Para que la admiración del público llegue á su
colmo, M. Harmington se sienta triunfalmente sobre
el vientre de M. David y levanta lentamente los pies,
que tiene suspendidos para demostrar que el paciente solo le sostiene sin necesidad de otro punto de
apoyo que las dos sillas (fig 1 ).
Generalmente no faltan algunas personas bastante
cándidas para creer que M. David está realmente
dormido con un sueño cataléptico, uno de cuyos caracteres es la rigidez cadavérica.
M. David lleva el cuello completamente desnudo,
con lo que no es posible suponer que el simulador
de la catalepsia lleve :un corsé de hierro oculto debajo de sus vestidos: lo único que ha hecho ha sido
ejecutar un acto de vigor y de habilidad facilitado
por el ejercicio á que ha sometido á los músculos

ocupan los canales de su columna vertebral.
Esta parte del sistema musr:ular está muy desarrollada aun en las personas más débiles: en efecto, para
que el hombre pueda conservar la posición vertical y
ejecutar una multitud infinita de movimientos en los
cuales se compromete la estabilidad, la naturaleza ha
debido darle un número considerable de órganos diferentes. Los músculos de la espalda están dispuestos en varias capas superpuestas; la columna vertebral ha sido doblemente encorvada para que posea más solidez, y finalmente,
de cada vértebra salen nervios raquidianos que regulan, según las necesidades del equilibrio, la contracción de
cada haz muscular Este juego es tan
sencillo que muchos jóvenes afiliados á
la Liga de educación física imitáronlo
en seguida y con sólo haberlo visto una
vez á M. David.
A los que quieran ejecutarlo, les diremos que M. David tiene cuidado de
encorvar su cuerpo en forma de arco
de puente de modo que la convexidad
mire al techo. Y como M. Harmington
se coloca siempre en el centro de la línea que va de los talones al occipucio
de aquél, su peso se encuentra dividido
en dos, es decir, que sobre cada punto
de apoyo gravitan 40 kilogramos, de lo
que resulta que el esfuerzo nece,;ario es
mucho menor que el del cargador que
lleva sobre sus espaldas un saco de trigo, 6 el del atleta que sostiene una pirámide humana. La fuerza de contracción de la fibra muscular puesta en
juego por este experimento es mucho mayor de lo
que generalmente se cree: M. Milne-Edwards cita
en su curso de fisiología varios hechos que prueban
que puede pasar de 40 kilogramos por centímetro
cuadrado de sección .
Al experimento de la rigidez cadavérica sigue el

NúMERO 472

1 que

Imitación ele los fenómenos de hipnotismo en la sala
Roberto Iloudín, en París

Fig.

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

472

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTlCA

El accidente, como se ve, es grave, y por lo mismo se con cuidado sumo en las ramificaciones y deriva- I se después á los cables aislados por medio del cauconviene examinar las causas que hayan podido de- ciones. En algunos casos, además, para evitar induc- cho; pero de todos modos, una parte del antiguo caterminarlo, tanto más, cuanto que las aplicaciones de ciones funestas sobre las líneas telefónicas y telegrá- I ble subsiste, constituyendo una mala canalizacióndistribución eléctrica por este sistema se van genera- ficas, se impone el empleo de cables concéntricos, es Tenemos, pues, una línea en mal estado de aislamien.
]izando.
decir, con dos conductores, uno central y otro peri- 1 to, y este hecho no es una simple suposición, sino
La distribución de energía eléctrica por corrientes férico separado por aisladores. El cable de Nancy es que ha sido comprobado por muchos electricistas ~
alternativas permite el empleo de grandes diferencias precisamente de este último sistema: ha sido en par- quienes se llamó para ejecutar algunos trabajos en
de potencial, de altas tensiones que son en extremo te fabricado hace algunos años y contiene yute para la red.
peligrosas La canalización en este sistema es difíc_il, 1separar los dos circuitos .. ~ste aisla?or,.aunque poH~y que potar, además! que el ca?le está colocapues no sólo es preciso disponer de cables de un a1s- see algunas buenas cond1c1ones, deJa, sm embargo, do directamente sobre la tierra, de?ªlº de las. cal(es,
!amiento perfecto, sino que también ha de proceder- mucho que desear, razón por la cual hubo de apelar- en lo que, al parecer, no cabe meior comumcact6n

l.

QUE TENGAN

Fig. 3 Un brazo aira ve, aclo•por una aguja metálica
Experimento de los aissaúas

res de las enfermedades Desde hace algunos años la
medicina europea se vale también de él, aunque con
un fin más serio, cual es el de aportar al interior del
organismo corrientes eléctricas, para lo cual el perímetro de la aguja se aisla por medio de una vaina de
caucho. distribuyéndose la electricidad por la punta
de aquélla
.
.
Estas operaciones me las he hecho aplicar vanas
veces en mí mismo, lo cual me permite afirmar del
modo más absoluto la verdad de los hechos que relato y que utilizan en .'\.frica los aissaúas, quienes se
atraviesan no sólo el brazo sino también los muslos,
las mejill;s, la nariz y la lengua con el propósito de
explotar la credulidad de los árabes en provecho del
Mahdí.
W. DF. F o NVIELLE

TENER LA
s a, Da,' hermosa,' fu e r t, e

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Los que tengan también ASMA ó SOFOCACIÓN ~ p
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E:-1 1.As
Y belleza de los dientes.
iten al asmático dormir durante la noche.
Farmacias ~ Véase el curioso opúsculo que
·

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la tµges~on y para regularizar todas las funciones del estómago y de
los mtestmos.

1.OS PE LIGROS D E LA E LECTRICIDAD

La ciudad de Nancy cuenta desde hace muchos
años con una distribución de energía eléctrica por
corrientes alternativas sistema Ferranti. Sabido es
que este sistema, que permite efectuar la distribución
á distancias muy considerables, puede ofrecer g:aves
peligros si no se han tomado todas las precauc10nes
relativas al aislamiento de los aparatos y sobre todo
de la canalización. Prueba de ello es el accidente
ocurrido hace dos años en dicha ciudad á un obrero
afecto á los trabajos de las instalaciones interiores
que en el hotel Dombasle fué muerto instantáneamente por la corriente eléctrica.
Recientemente ha ocurrido allí una nueva desgracia: el día 23 de noviembre de 1890, á las dos de la
tarde, M. Gomien, cuartel-maestre .del regimiento de
dragones acuartelado de Nancy, regresaba de dar un
paseo ácaballo, acompañado de un soldado, ordenania de su padre, montado también y llevando otro
caballo de la brida.
M. Gomien bajaba por la calle del arrabal SaintFig. 2. Rigidez cataléptica
J ean cuando al llegar á la puerta de Stanislas el caballd que llevaba de la mano el ordenanza hizo al
de la insensilidad: M. David, si,n pestañear, se deja pasar sobre la plancha de canalización un brusco
hundir un puñal en el brazo previamente insensibili- movimiento y cayó en tierra muerto: el del ordetado por M. Harmington (fig. 4). Este juego de ma- nanza, que sólo había puesto un pie encima de la
nos se ejecuta por medio de una hoja
dividida en dos partes reunidas por un
arco de círculo, procedimiento muy
conocido de los prestidigitadores. Pero
también puede ejecutarse á lo vivo.
En efecto, reemplazando el puñal
por una de esas agujas de oro que emplean los médicos para la acupuntura,
podría prescindirse de la prestidigitación. En esas condiciones puede atravesarse el brazo de un individuo: el
dolor que se siente es tolerable, pues
consiste en la sensación de un pinchazo al traspasar la piel, puesto que la
carne muscular es por sí misma insensible. Tomando las debidas precauciones antisépticas, la aguja puede impunemente atravesar las venas y las arterias, con tal que no se la deje permanecer el tiempo suficiente para que se
forme un coágulo de sangre (fig 3).
Debemos añadir, sin embargo, que
es preciso hacer ejecutar el experimento por una persona versada en tales
Fig. 4. El brazo perfo rado
operaciones, si se quiere comprobar
un hecho fisiológico sumamente curioso y conocido desde la más remota ~n.tigi.ied~d, plancha, &lt;lió simplemente un bote, desmontando ::í su
que utiliza hace millares de años la med1cma chma jinete. Tal es la escena que reproduce nuestro grapara abrir un camino á los malos espíritus generado- bado.

ACREDITADOS

J.A.R.A.BE

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ESTOMAGO
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lleeomendado, CODlra lu AJeoolODH dtl Eat6·
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ep1aem1co, las Bronquttfs. Catarros, Reumas, Tos, asma é trr1tucton de la garganta han ,

grangeallo al J ARA~E y PAS TA lle AUBERGIER una Inmensa fama.»
(Extracto del Formulario Médico del S" Bouchardat cateardtico

COMAR Y e•, %8, Calle de St-Claucte,
DEPOSITO EN LAS PHJNClPALES BOTICAS

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u la Facultad de Medicina (26, edicum).
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PAR/.~, 6. Aver1ue v ,ctoria.. y 1-armactas.

�LA

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

472

plausible. Sabido es, por lo
entre la tierra y la armadudemás,
que pueden obtera exterior del cable.
nerse fuertes chispas entre
Pasemos ahora á estula tierra y una armadura
diar las tomas de los ramametálica que envuelva un
les y de las derivaciones
cable atravesado por altos
sobre los cables principapotenciales. Para evitar toles. Se trata en aquéllos de
do accidente de esta clase,
unir á éstos otros dos cabasta colocar una buena
bles destinados al servicio
capa
de tierra sobre la arde los abonados, y este camadura exterior.
so se presenta frecuenteEl accidente que nos
mente en los ángulos de
ocupa
merece llamar la
las calles. Para esa instalaatención de los electricisción se comienza por desy de las autoridades.
nudar los cables, es decir,
Las corrientes alternatipor quitarles todos sus aisvas de alta tensión poseen
ladores, y luego se sueldan
excelentes condiciones desen ellos los otros cables,
de el punto de vista de la
sea por medio de ajustes ó
distribución de energía
por medio de pinzas espeeléctrica,
pero ofrecen al
ciales.
propio tiempo graves inLuego se encierra todo
convenientes y grandes peen una caja de hierro funligros. Su empleo tiende á
dido, llamada caja de unión,
generalizarse cáda día más:
en la que se pone brea. Esta
en Francia hay varias estacaja de unión comunica
ciones centrales en Tours,
con el piso de la calle por
Troyes, Nancy, etc., y en
una trapa que puede abri_rParís existen dos, en el Pase fácilmente.
lais Royal y en los MercaExplicado esto, clarados central es. Importa,
mente se comprende el acpues, adoptar serias mediLOS PELIGROS DE LA ELECTRICIDAD
cidente antes referido. Por
das para evitar la reproducuna razón ú otra, uno de
Un caballo muerto por la electricidad delante de la puerta de Stanislas, en Nancy, el día 23 de noviembre de 1890
ción de hechos como los
los cables h a estado en
de N ancy. Hay en ello
contacto con el metal de
la caja, y ésta, aunque parecía en comunicación di- del atabe, en mala comunicación con la tierra, se un interés, no sólo para la pública seguridad, sino
recta con la tierra, ha alcanzado un gran potencial; puso en contacto con la armadura exterior del cable también para el porvenir de las apliGaciones elécde modo que el caballo, al pasar por encima de la y que la trapa se cargó como un condensador;.en tricas.
J. LAFARGUE
plancha, recibió los 2.400 volts y cayó como herido este caso el caballo debió recibir una descarga elec(De la Nat11re)
por el rayo. También puede admitirse que el metal trostática. Esta última explicación es también muy

Lns casas extranjeras que deseen anuncia.rae en LA ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA dirijanse para informes á los Sres A. Lorette, Rue Cauma.rtin,
núm. 61, París.- Las casas española.e pueden hacerlo en la librería de D. Arturo Simón, Rambla de Canaletas, núm. 5, Barcelona

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7.A DEL

-

VINO ARDUO CON QUINA

.LAIT ANTÉPBELIQOE

T CON TODOS LOS PRINCIPIOS NUTRITIVOS SOLUBLBS DB U CARNE
ClA&amp;.'WE y Qlll l' U I son los elementos qu~ entran en la c.omposlclon de este potente
rep&amp;rador de las fuerzas vtt.ales, de este rort1llean1e p or e■eelenei a. De un gusto sumamente agradable, e.~ tK&gt;berano c.ontra la .A nemla y el .Apocamtento, en las Calentura,
y Conua~cencias, c.ontra las marreas y las .AfecctoMs del Bltomaoo y los tntutttw1
cuando se trata de despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las tuérzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias proTocadas por los calores, no se c.onoce nada superior al l'in• de Qui■a de .t.roucl,
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,J&gt; ,
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~
'&lt;i e J&gt; e
ROJECES
\O &lt;f ~ e,
0llserva
~~, ~6__
..._ _
el _
cO.tla
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_.....~ . 'P"

(¿0

._ef-

•

EXIJASE el :ºi1: ARDUO
7

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--it~flo

\.._,~

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Las
Peraooas qae coooceo las

!probada por la AC!DEII&amp; DE IEDICIIU

PREMIO OEL INSTITUTO AL D' CORYISART, EN 1856

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181!7

187i

1873

1876

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Y m la, pri•cípak1 fa,.,,.,,cia1.

lCC C.::

Querido enfermo. -F/ese Vd. á mi larga experiencia,
y haga uao de nuestros GRANOS de SALUD, puea ellos
11 curarán Tle su conat1paclon, le darán apetito y le
derolrerán el aueño y- la aletrta. - As, mirá Vd.
muchos años, d1sfrut1ndo siempre de una buena salud.

DE P A RI S

•

no ti_tubean en purgarse, cuando lo
nec~sitan. No temen el asco ni el causanc10, porque, contr a l o que s ucede con
I (!S demas pur gantes, este no obra bien
smo c_uando se toma con buenos alimentos
Ybebidas fortifi cantes, cual e¡ vino, el café,
~ t6. Cada cual escoge, par a pur garse, la
ora y l a comida gue mas le convienen,
sef1Ull sus ocupaciones. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamenteanuladoporel efecto dela
buena alimentacion empleada,uno
se decide fácilmente á volver
á empezar cuan tas veces
sea necesario.

PATE EPILATOIRE DUSSER

Part\cl~ndo de las propiedades del Iodo
y del Hiérro, estas Plldoras se emplean
espcclalmente contra las E scrofn.lu, la
TÍsis y la Deb ilidad de t emperame nt o,
as! como en Lodos los easos(Páltdos c olores,
.Amenorrea, &amp;.•), en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, ó ya para
pro.voCdr t&gt; l'egn]urlzar su curso periódico.

~f'./1--?JJ5 rarmacmruco, en Parls, ·
~ Rue Bonaparte, 40
El loduro de hierro Impuro ó alterado
N
• B• es un medicamento Infiel é Irritan te.
Como prueba de pureza y de autenticidad de

las verdaderas Pilctoras ele :nanca,rrl,
exigir nuestro sello de plata reactiva,
nullSLra fi rm a pue!lta'al pié de una etiqueta
verde y el Sello de garanlla de la Uni6n de
los Fa bricantes para la represión de la falsificación.
'SE 8;ALLAN ,EN TODA.S LAS FARMACIAS

d~struye hasta las RAl~ES el YELL,;&gt; del rostro de las damas (Barba. Bigote, etc.), 11n
ninguo pehgro__f!ira el cutis. SO.Años de Extt o ,ymillarts de testimonioigarantlzao la eficacia
de ebsta preparaooo. (Se vende en oajas, para la barba, y en 1/2 oaj aa para el bigote ligero). Para
los razos, empléese el PlL l J'Ull.lJ:; DUSSER, 1, rue J ..J.-Rousseau, Parla.

~--,-------'--------;-----------.......,___.-'--';.;___
Quedan reservndos los derechos de p~piedad artfstica y literari:i
l Mr. DE l\fONTAXER V SIMÓN

�</text>
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                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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                <text>La Ilustración Artística, 1891, Año 10, Tomo 10, No 472, Enero 12</text>
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                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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B ARCELONA 19 DE ENERO DE 1891

NÚM. 473

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

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CONFESIÓN AMOROSA, cuadro de Luis J iménez. Exposici6n Internacional de Municb de 189G

�34

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

473

ella llegue á la verdad: la hipótesis libre, el desarro- sentimiento puro y desinteresado que con ningún otro
SUMARIO
llo lógico, el término verdadero. He aquí el canon, el placer ni con dolor alguno se confunde y que es pro•
Texto.- Las hipótesis en el arle, por J. Echegaray. -S&amp;c- único canon de la crítica matemática: todo lo demás pio del arte en general? Pues el autor cumplió como
cróN AMERICANA: jorge /Vás!tington, por Clarence Winthrop
no le podéis pedir más.
Bowen. -Los Parlamentos de Europa. Espafla, por X. - son refinamientos; pero nadie negará, por exigente y bueno;
La crítica será impertinente y soberanamente inLeón Fo11tova, por M. M. A. -El vino (conclusión 1. Efoc· refinado que sea, la verdad de la consecuencia, como
justa si pretende penetrar en terreno que no es suyo:
tos generales que causa la embriaguez y otros particulares la demostración haya sido buena.
que produce el vino. Trabajo literario de Edmundo de AmiPues en el arte en general, y en la literatura muy si rechaza una obra sólo porque es idealista y el
cis, con ilustraciones de Ferragutti, Ximenes y Nardi. idealismo está pasado de moda, ó si la rechaza porNtiestros grabados. -SECCIÓN CIENTÍFICA: Nivel de agua de particularmente, también hay sus h;pótesis como punprecisión, del capitán Leneveu, por L. Knab. - La síntesis to de partida, también hay su desarrollo artístico, y que es realista y no contiene refinamientos idealistas,
del rubt. Experimentos de MM. E. fremy y A. Verneuil. como término de toda la evolución también ha de ó si la hunde en el desprecio porque en ella palpita
Grabados. - Confesión amorosa, cuadro de Luis Jiménez. llegar el literato ó el poeta á algo, que no se llama el simbolismo. El crítico será injusto, impertinente y
- Exposición Internacional de Munich de 1890. - Jorge
soberanamente ridículo si dejándose llevar de sus preWáshington_ prestando juramento como presidente de los verdad, pero que se llama belleza, ó en general causa dilecciones especiales, condena a priori lo que á él
de
la
emoción
estética.
Estados Umdos.-Mesa escritorio de Washington.-Bufete usado por Wáshington en el palacio Federal. - Casa de
Sí: toda obra de arte arranca de ciertas hipótesis no le interesa, suponiendo que no pueda interesar á
Wáshington en Franklin Square. - Facsimile de un recibo determinadas: el autor escoge un mundo entre los nadie; lo que él no comprende, suponiendo que na·
de alquiler de la casa ocupada por Wáshington en 1789-90
die puede comprenderlo.
en Franklin Square. - Preparativos para recibir á Wáshing- mundos infinitos que pueblan el espacio de la reali- · ¿Quién es la crítica ni qui~n es él para imponer la
ton e~ Gray's Ferry, 20 abril 1789. -Banco de Wáshington dad ó las regiones de la fantasía. Será el mundo de
en la iglesia de San Pablo, tal como está hoy. - Recibimien- las realidades sensibles, el de los seres maci'zos, el de tiranía de sus gustos, de sus caprichos y de sus inclito de \Váshington en Trenton, Nueva Jersey. 21 abril 1789.- los hombres de carne y hueso, el de las pasiones gro- naciones á las energías creadoras de toda una época,
Coche usado por Wáshington. -Arca que perteneció á Wásh- seras, el que se extiende cerca del lodo ó sacude los ó á la creadora energía de uno solo?
ington. - Espada de \Váshington. - Sello de \Váshington. ¡Bueno fuera que un matemático obligase á todos
Et Palacio del Congreso de los diputados en Aladrid. - La nervi::is ó inflama la sangre: creará una obra realista;
venganza de 1111 1·ival, cuadre, ele O. Erdmann. - León Fonto- más aún, podrá crear una obra sólidamente materia- los demás á no tratar más que de círculos, ó á no reva, eminente actor del Teatro Catalán, fallecido en 28 di- lista: está en su derecho; escoge la esfera en que ha solver más que problemas de Algebra, ó á ejercitarse
ciembre de 1890. - Siete grabados correspondientes al traba- de desarrollarse su creación como más le place, y aun- siempre en cuestiones de cálculo integral, dándole esjo literario titulado El vino. - Proyecto del nuevo templo de
pacio, personajes y relaciones, y en suma, matando su
los francmasones de Chicago. - Colocación de la primera pie- qué no lo dice, formula una liipótesis.
O será por el contrario el mundo del idealismo el espontaneidad y su facultad creadora!
dra del templo de los francmasones de Clzicago. - Nivel de
Estos exclusivismos de escuela, tiranías de cada
agu_a de precisión, del capitán Leneveu. - Fig. 1. Crisoles que elija: el de seres vaporosos como no existen, el
tapizados de rubíes artificiales. - Fig. 2. Joyas montadas con de caballeros andantes, enanos, dragones, ninfas, época, influencias quizá de la moda, son absurdos y
rubies artificiales. - Mr. Carlos Pamell, ex presidente y
funestos. El arte lo abarca todo en su propia esfera,
~fr. /11 ,tm lJfac-Cartlzy, presidente del partido nacionalista dioses paganos y disparatados genios, pobladores de
como en la suya propia lo abarca todo la ciencia. Ni
bosques
encantados
y
mágicos
castillos,
creando
para
irlandés d.: la cámara de los Comunes de Londres.
~ . , , . . _ , ~ """"""'~
tales seres pasiones y sentimientos de no sé qué hu- la verdad tiene límites, ni tiene límites la creación armanidad convencional. Y todavía estará en su derecho tística. La verdad y la belleza son infinitas: no venga
LAS HIPÓTESIS EN EL ARTE
el poeta al establecer /1ipótesis estéticas, como lo está torpe y ridículamente la crítica á estrechar el campo,
Yo, c_reo, y J?ios me perdone si me equivoco, que el geómetra al suponer espacios de cuatro, cinco y convirtiendo el anchuroso horizonte en mezquino pila Cnhca, la dt0sa más formidable del más formida- ene dimensiones, ó el algebrista al calcular sobre can- cadero, en que el genio dé vueltas mientras chasca
su látigo el domador.
.
ble de los templos, y los criticos, sus grandes y pe- tidades imaginarias.
En la ciencia, el punto de partida es libre y en él
queños sacerdotes y á veces sus sacristanes, debieran
Y sin límite ni prohibición alguna, en el arte como
al ~ict~r sus f~llos ceñirse á unas cuantas reglas de en la ciencia, el poeta como el matemático, pueden establece sus Jiipótesis el matemático, por ejemplo: el
apl1cac1ón umversal y hasta de sentido común.
recorrer todas las esferas ó forjar otras nuevas, fabri- camino ó demostración aún es libre, con tal que se
Parece natural que hicieran por lo menos lo que cando espacios en que agitar las pasiones ó en que respete la lógica; pero el término ha de ser la verdad.
En el arte, del mismo modo es libre el punto de
h~cen los matemáticos en sus teoremas y demostra- desarrollar la lógica de la cantidad ó la lógica del
ct0nes; y cuenta que se trata de la más severa de las dinamismo espiritual: la historia remota ó la vida partida y en él formula sus hipótesis el poeta: el caciencias y de aquella de las regiones humanas en que contemporánea, la antigüeda¡l clásica ó el romanti- mino es cualquiera con tal que se respete la ley del
ha domi~ado desde su origen la más rígida disciplina. cismo de la Edad media, una vida pastoril que no ha desarrollo artístico: el término ha de ser la belleza, ó
Yo luen sé que hablar de ciencias, y sobre todo existido ó ciclos caballerescos que han sido puros mejor dicho la emoción estética.
El poeta, el autor dramático, el literato en general,
de ciencias matemáticas, tratándose del arte ha de ideales de la época del feudalismo, infiernos dantessonar á herejía en muchos oídos; pero buen~ es que cos en forma de embudos por escalones ó explotacio- volvemos á repetirlo, puede escoger el mundo y los
todos los tímpanos se vayan acostumbrando á todos nes mineras á lo Germinal, el pórtico de la tragedia personajes, en el que y sobre los que ha de ejercitar su
los estrépitos de la vida moderna; que no todo ha de clásica ó el antro grasiento del monipodio picaresco, acción, y puede escogerlos en el seno de la realidad,
ser l:i. dulce é inofensiva vibración del clásico cara- lo que es ó lo que ha sido, lo que ni ha sido, ni es, ó puede cnar mundos y personajes á su capricho,
dándoles esellcia y leyes, como verdadero Dios que es,
mi_llo, ó el s_ereno aunque poderoso eco de la trompa ni será.
ép1c~. La llb_ertad del arte trajo consigo las extravaTodo esto es lícito en el arte: es la hipótesis que el en el caos informe de su fantasía.
¿Cómo no se ha de hacer esto en el arte, la esfera
ganc1_as admuables del romanticismo de principios autor pone como punto de partida, el campo que esdel siglo, como ha traído á última hora las vigorosas coge, el dato de que arranca con su proceso estético. más libre que existe, cuando se hace en la ciencia
y profundas desvergüenzas del naturalismo. La liberY como el geómetra fija en el espacio que escogió matemática, gobierno absoluto que es de la lógica y
tad de la crítica romperá los viejos moldes, fundando sus entes geométricos, que son sus personajes, el li- de la fatalidad cuantitativa?
¿Qué otra cosa son las imaginarias, los cuaternios
al fin y al cabo una amplísima legalidad, dentro de la terato fija también los personajes de su drama ó de
de Hamilton y todo el cálculo simbólico, sino verdacual quepan todas las doctrinas y todas las tenden- su poema.
cias, ni más ni menos que en el orden político se
Sean en un plano dos círculos, ó una elipse, ó tres deras creaciones de mundos que no existen en la reapugna por ensanchar el palenque á fin de que en él hipérbolas, ó sea en el espacio un poliedro, dice el lidad, aunque por admirables armonías de la razón y
quepan todos los partidos.
geómetra, y en este verbo ser está la hipótesis, ó una del resto del cosmos, á la realidad se apliquen con
Y vuelvo á mi tema: ¿por qué en materias de críti- parte de la hipótesis Sea la familia de los atridas en potencia tan enérgica como fecunda?
Todo por la verdad, dice la ciencia: todo por la beca artística ó literaria no se ha de hacer lo que se el mundo helénico, dice el poeta, ó sea Hámlet en la
hace al juzgar un teorema de Algebra ó de Geo- Dinamarca de la Edad media; sean un adulterio, un lleza y la emoción artística, dice el arte.
Y sin embargo, asalta una duda sobre esta amplísimetría?
parricidio perpetrado en el esposo y un hijo vengaEl matem~tico comienza por establecer hipótesis; dor, Orestes ó Hámlet: ya están los datos, ya están ma libertad que para las liipótesis reclaman la ciencia
después_ partiendo de las hipótesis, como de un pri- las liipólesis, ya están en el espacio trágico los perso- y el arte: y entiéndase bien por lo demás, que al hamer amllo, desarrolla la cadena lóuica de la demos- najes trágicos también: su posición respectiva, sus blar de hipótesis, entendemos por esta palabra el contración, y por último formula las conse~uencias que vie- relaciones de odios, crímenes, amores ó venganzas. junto de condiciones con que se plantea el problema
nen á ser el enunciado del teorema, teorema que pudo Sea un padre con sus ternuras y sus debilidades, sean matemático ó estético; el modo de establecer los datos,
formularse desde el principio, ó que pudo reservarse unos hijos ingratos con sus egoísmos y sus despegos; 6 si se quiere, el estado imcial del sistema lógico 6 del
para el fin: esto es indiferente.
y se llamará el padre el rey Lear vagando en la no- sistema artístico, al comenzar el proceso evolutivo
Die~, por ejemplo, el geómetra: dadas dos circun- che tempestuosa de castillo á castillo, ó se llamará cuy@ término ha de ser la verdad ó ha de ser la beferencias, de las cuales una tenga doble radio que la el padre Goriot en el París de principios del siglo, ó lleza.
¿Esta libertad, repetimos, no tiene ni una sola liotra, se verifica que el área de la primera es cuatro será el aldeano de Zola en la Terre: otro problema
v7ces mayor que el área de la segunda. Y nadie le estético, con su espacio shakspiriano, ó con el espa- mitación?
¿Podría, por ejemplo, el matemático decir lo sidisputa la legitimidad de la hipótesis: supuso que un cio burgués que maravillosamente forjó Balzac, ó
radio _era dQble del otro, porque pudo suponerlo, por- con el fermentado estercolero en que le revolcó el guiente? Dados dos círculos cuyos radios están en la
q_ue giraba en el campo de su libertad, porque ejer- gran artista del realismo: siempre datos, hipótesis, ele- relación de uno ádos y cuyas circunferencias están en
citaba un derecho, porque entre los infinitos casos mentos del drama colocados en determinada esfera la relacion de uno á tres, hallar la relación de las áreas.
No podría, porque en los términos de la hipótesis
qu 7 el mundo real presenta ó que la imaginaci.ón de acción y sujetos á relaciones psico-fisicas, á fatainicial hay contradicción: si los radios son como UllO
forp, éste era uno de ellos, porque aun sin ser posi- lismos materiales ó á fuerzas del espíritu.
Y en el poema, en el drama, en la novela, una vez á dos, las circunferencias no pueden ser como uno á
ble pudo afirmarlo hipotéticamente para venir á pa·
rar á tal ó cual demostración por el absurdo.
establecidas las hipótesis, empieza el desarrollo de tres; se ha creado un estado antinómico: un pequeño
Nadíe le pone pleito por haber partido de esta rela- energías y pasiones; como en el teorema de matemá- mundo, que no es lógico consigo mismo, cuyas leJíes
ción numérica, ni por establecer círculos en vez de ticas, establecidas las hipótesis analíticas ó geométri- luchan unas con otras: la hipótesis puede, segun esto,
serlo todo, falsa, fantástica, materialmente imposible;
establecer elipses, ni por tratar de Geometría en vez cas, empieza el desarrollo lógico.
Hasta llegar á este punto, la crítica no tiene, ni todo, menos contradictoria: puede intentarlo todo
de tratar de problemas de Algebra, ni por combinar figuras en un plano, reduciendo las tres dimensiones puede tener acceso: al llegar á este punto la acción de menos su propia anulación bajo pena de muerte to·
tal. Esto en la región de la lógica y del fatalismo madel espacio á dos dimensiones no más. Fijó los datos la crítica es lógica, natural y legítima.
que le plugo _fijar, estableció las hipótesis que le agraEl matemático critica la demostración y dice si se temático Pero ¿cómo se interpretarían estos resulta·
dos en la región libre del arte? Materia es esta que
daron, escogió el campo, los personajes, las relacio- ha llegado ó no se ha llegado á la verdad.
El literato critica el desarrollo de la obra artística exige más tiempo y más espacio de los que podemos
nes que más de su capricho fueron, y de todo esto
y afirma ó niega su legitimidad final: ¿Se consiguió la disponer. Basta por hoy de hipótesis.
partió libremente con sus demostraciones.
¿Qué le exige el juzgador más severo? Que respete emoción estética? ¿Se creó belleza? ¿Se provocó ese
J. ECHEGARAY
la lógica, que la demostración sea exacta, que por dolor, ese placer, esa admiración, ese singularísimo

NúMERO

473

LA

SECCIÓN AMERICANA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

35

siguiente, que había empezado para ellos una nueva Congreso, fué el designado por el Senado para notifiera. Estos once Estados eran: Delaware Pensilvania cará Wáshington su elección, encaminándose al efecto
JORGE WÁSHINGTON
Nueva Jersey, Georgia, Connecticut Massachusetts' á Mount-Vernon, donde éste se hallaba descansando
POR CLARENCE IVINTIIR0P BO\l'EN
~a~yland, Carolina del Sur, Nuevo Hampshire, Vir'. de las _fatigas de la guerra sostenida contra los inglegima y Nueva York.
ses. Silvano Bourne, también por designación del
Al ocup~rnos en este artículo del famoso héroe
E~ 4 ?e marzo _sólo se hallaban en Nueva York, al Senado, pasó á Branitree en el Massachusetts á
norte-am~nca?o, no vamos á trazar su biografía, har- med10d1a, hora fijada para la reunión, ocho senadoto conocida sm duda de la mayoría de nuestros lec- res y trece representantes; el mal estado de los cami- llevar á Adams la noticia oficial de su elección de
vicepresidente.
nos,poruna . Mie~t~as ambos mensajeros desempeñaban su miparte, y una sión, h1c~éronse e~ Nueva York preparativos para la
in tenciona- solemne maugurac_1~n d_el nuevo gobierno, y principalda falta de mente para la habihtac1ón del edificio llamado Fepu n t uali- ~eral Hall, e!1 el que se reunía el Congreso. Algunos
d ad, por neos comerciantes de Nueva \'ork adelantaron treinotra, fueron ta y dos mil dollars para la renovación de dicho edi•
causa de fici~, de cuya operación se encargó un oficial de inque trans- geme~os fr_ancés, Pedro Carlos L'Enfant, arquitecto
curriese un de la 1gles1a de San Pablo y de otros edificios públimes antes cos de Wáshington.
de que las
Carlos Thomson invirtió una semana, aun viajansesiones pu- do con celeridad, en ir desde Nueva York á Mountdieran dar Vernon, cerca ?e B~ltimore. Tan luego como hubo
comienzo. llegado á la res1denc1a de Wáshington expuso á éste
P or fin, e) objeto de su visita, entregándole el dcta de su elece 1 1.º de c1ón; á lo cual el nuevo presidente se expresó en
a b r i 1 s e estos términos:
constituyó
«Me com_nue~e hasta tal extremo esta nueva pruela Cámara ba d~ la, est1mac1ón y_de la confianza de mi país, que
de re pre- de mngun modo meJOr puedo expresar mi gratitud
sentantes é que con el silencio. Conozco todo lo arduo de la tainmedia ta- rea que se me impone, así como mi poca aptitud
mente pro- ~ara desempeñarla; por esto mismo me esforzaré á
cedieronés- ti_n de no dar motivo ni pretexto para que mis contos á ocu- ciudadanos se arrepientan de su elección; pero todo
parseen los lo_ que pue?o p~ometer por ahora es: que cifraré
asuntos pa- m1 celo ~ m1 solicitud en llevarla á cabo dignamente.
ra que ha- . »_C_ons1derando el largo tiempo que algunos de los
bían sido md1v1duos de ambas Cámaras llevan de residencia
congrega- en Nceva York, el af~n con que deben ya desear
dos, siendo ~ed1carse á los negoc1~s _Y lo prorundamente impreel más im- st0nada que estará la opm1ón púbhca por la necesidad
portante de de que se despachen cuanto antes los más urgentes,
todos lavo- c~mpr~ndo que no me hallo en libertad de aplazar
tación para m1 v~aJe.. Así, pues, ~aldré de aquí pasado mañana, y
presiden te me hsonJeo con la idea de que me acompañaréis:
Y vicepresi- por lo _que á vos ~ace1 • permitid me que os diga que
dente de he tem_do ~na sat1sfacc1ón especial en recibir esta
los Estados comumcac1ón por vuestro conducto.»
Unidos. El
Wás~ington salió de. su casa el jueves 16 de abril,
número to- á _Ias die~ de la maña_na, después de haber pasado el
tal de votos d!a anterior á ~redencksbourg con objeto de despeascendía á d1r~e de su an~iana ,madr7 y de pedir prestadas á un
sesenta Y arrugo de AleJandna qumientas libras para pagar
nueve, Yto- toda_s ~us deudas y otras ciento para los gastos de
dos ·ellos su v1aJe á Nueva York.
fueron pa«Me despedí de Mount-Vernon dice en su diario
r a Jorge de la vida pri~ad_a y de la felicidad doméstica, y co~
Wáshing- el corazón opnm1do por dolorosas sensaciones que
ton de Vir- no puedo expresar con palabras, marché á Nueva
Jorge Wáshington prestando jufame11to como presidente de los Estados Unidos
gin i a sin York, aco~pañado de Thomson y del coronel Humu na s o 1a phreys, amma~o. de la? mejores disposiciones para
tores, sino á narrar con algunos deta1tes vados de lo ¡ J h Ad
b
excepción. prest~r un servicio á m1 país obedeciendo á su lla·
efiso~ios en que menos se han fijado los biógrafos~
;,ásh~ms o tuvo tr~inta y c~atro, y como después mam1ento, pero con pocas esperanzas de responder
h1stonadores, y que no por ser de secu d . .
e
!~gton er~ quien reuma mayor número de á lo que de mí esperaba.»
tancia en la vida de aquel varón ilustre ~a ant imdor- vo~\ehgiósel~ vicepresidente.
P...penas salí? de, su casa, cuando sus vecinos y
t~ en importantísimas acciones dejan
:ea un an- b ~-e advertuse que dichos votos sólo representa- amigos de AleJandna le acompañaron hasta esta ciu•
nosos y á propósito para dar conocer· sur :uy ~u- tan ;ez Estados, porque los de la Carolina del Nor- dad y al~í le ofrecie_ron una_ comida, en la que se
caracter así como el estado social del pueblo :v~éo Ce y _e ~hode Island aún no habían aceptado la pronuncia o
t
di
emancipado de la Gran Bretan-a
ec1 n onstituc1ón, y_el de Nueva York, por presión de su
. r n en_usiastas scursos y brindis. Igual
U
.
gobe d
id
recepción se le hizo en Georgetown, donde no sólo
~o de esos episodios es el solemne acto de u
rna or ~nt1e eralista Chiston, no se había cui- le escoltaron los hombres sino también los ·- .
el;c~1ón como primer presidente de la naciente R:- d_ad~ de designar represent~ntes; así fué que ni san- «comp_añía que honra má~ (según se le decía ~~n~~
publica y de la ceremonia en que prestó el juram
c10nd con sus votos la elección de presidente, ni sus n_iensaJe) que todos los triunfos hab1'dos en Roma·
mento como tal.
en- sena ores ocufaron su puesto en el momento de la
d l
Habiendo adoptado la Cons..;tuc1ºón
toma de posesión del elegido. Verdad es que dicho sien o a p~rsona por tal manera honrada más ilustr;
d
é d
u
'
que cualquier monarca del globo.}) Aquellos vec1·no•
espu s e acaloradas discusiones, el nú.,
mero de EStados requerido, éstos designaron representantes para que reunidos
en Co~greso, dictaran las disposiciones
convementes para cumplir lo dispuesto
en aquélla. _Lo primero que se imponía
era la ele~ción de presidente, á cuyo fin
se resolvió que el primer miércoles de
erero de 1780 se nombrarían electores
ª. efecto en cada Estado que éstos eligieran presidente el prim~r miércoles de
febrero de dicho año, y que las dos Cámaras ~e reunieran en Nueva York el primer miércoles de marzo siguiente.
Al ponerse el sol el día 3 de marzo
. .
una salva de t · t
.
'
Mesa escntono de Wáshington
da en el f
r~Bm a _canonazos, dispara(Consérvase en el Palacio del Gobierno, en Nueva York)
uerte owhng Green de Nue~a y ~~k, anunció la disolución de la anterior Confe- Estado había nombrado en enero senado1erae1 n, y otra salva de once cañonazos en honor de
res al general Schuyler y á Roberto Yates
c~~nonce Es~ad?s que habían adoptado la Constitu- pero la Asamblea no los admitió.
'
' anunció a los americanos, al amanecer del día
Carlos Thomson, secretario del último

a°

á

de

�LA

!LUSTRACIÓN ARTIS1'ICA

NúMERO

473
-

da de la calle del Mercado, echá• por una comisión del Congreso, que le dispensó toda
ronse á vuelo las campanas de clase de atenciones, y el 23 de abril embarcóse en
la iglesia de Jesús. \V áshington una elegante balandra de trece remos, tripulada i:,or
fué conducido á la histórica Ga- otros tantos pilotos que vestían uniformes blancos y
vern City, donde se le obsequió gorras negras.
La bahía de Nueva York, en el momento de llegar
con un banquete, en el que toWáshington,
estaba totalmente cubierta de buques,
maron parte muchos vecinos y
lanchas
y
botes
empavesados que rebosaban de esforasteros, as{ como todo el clepectadores,
ansiosos
de demostrar su respeto y cariro. Entre los brindis allí pronunño
al
grande
hombre.
Entre dichos buques había uno
ciados se dirigieron algunos «A
S. M. Cristianísima, nuestro gran- de guerra español, el Galveslon, que á una señal izó
de y buen aliado.» «A S. M. Ca- veintisiete ó veintiocho banderas diferentes, con los
tólica» y «A las provincias unidas colores de todas las naciones, é hizo un saludo de
trece cañonazos. Al desembarcar el presidente fué
de los Países Bajos »
Wáshington salió de Filadelfia recibido por el gobernador y por muchos de sus aná las diez de la mañana siguiente: tiguos compañeros de armas: las calles estaban ateslas tropas de la ciudad quisieron tadas de gente, entre la que apenas podía abrirse
escoltarle; pero como estaba llo- paso la comitiva, y las ventanas de la casa, todas ellas
viendo, aquél insistió en rehusar iluminadas, se veían llenas de señoras, que con su betal honor por no parecerle conve- lleza y alegría daban nuevo encanto á aquella triunfal
niente ir á cubierto en su carrua- entrada. La comitiva, á cuya cabeza iba el coronel
je mientras los demás se moja- Morgan Lewis, se componía de una banda de músiban. Al llegará Trenton, habién- ca, un escuadrón de caballería, oficiales de artillería
francos &lt;le servicio, granaderos designados para dar
Casa de Wá~hington en Broadway. (Copia de un grabado del Valmtine's Mam1al.) dose despejado el cielo, le esta- guardia de honor al presidente, el gobernador y los
ban esperando gran número de
ciudadanos distinguidos, un es- funcionarios del Estado, el mayor y la corporación
municipal, el clero, la comisión del Congreso, los
~e acompañaron por las orilla~ d~l Potomac hasta de- cuadrón de jinetes_ y una compañía de i~fantería, y embajadores de Francia y de España y gran número
Jarlo en compañia de los de Balttmore.
entró en la población saludado por repetidas salvas de ciudadanos. Cerca de una hora tardó esta comitiEstos habían salido á recibirle á caballo y á los 1 de artillería y por las aclamaciones de sus habitan- va en recorrer la distancia de media milla que había
ecos del cañón á algunas millas de la ciudad, y lo tes. En el puente construido sobre el rlo Assunpink desde el muelle de Murray hasta Franklin House,
condujeron por entre compactos grupos de entusias- se había levantado un arco de triunfo de veinte casa designada para residencia de Wáshington.
tas admiradores á ia fonda de Grant. A las seis de la pies de luz, sostenido por trece columnas y adornaEsta casa era propiedad de Samuel Osgood, uno
tarde se le entregó un mensaje de bienvenida y se do de flores y follaje y en el cual campeaba en de lo/ comisionados del Tesoro, y ha subsistido hascelebró en su honor una recepción pública. Siendo grandes caracteres esta inscripción: «El defensor de ta 1856, en que se derribó, en la confluencia de las
imposible organizar un banquete, dado el poco tiem- las madres será también el protector de las hijas.» calles Cherry y Peare con la plaza de Franklin. Hapo de que se disponía, se le obsequió con una cena. Sobre esta inscripción, y en un cuadro rodeado de bía ya habitado en ella el presidente del antiguo
A las cinco y media de la mañana siguiente salió de guirnaldas, leíanse estas fechas históricas: «Diciem- Congreso) y el nuevo mandó alquilarla para WáshinBaltimore como habla entrado, esto es, á los estam- bre 26, J7 76. - Enero 2, 17 77 » En el lado norte
ton. Este se trasladó en 1790 á otra casa
pidos de la artíllería y acompañado por
situada en Broadway, cerca de Bowling
una escolta de jinetes, á los que hubo de
Green, la cual habla estado anteriormenrogar que regresaran á sus casas, después
te ocupada por la embajada francesa.
de haber andado siete millas.
El regocijo fué aquel día general, y por
Llegó á oril}as del Delaware, y allí le
la noche se iluminó toda la población
esperaba ya la población de \Vilmington,
brillantemente. Pero aquellas muestras
donde, en lugar de iluminar las casas,
del favor popular, si conmovían, entusiascomo algunos deseaban, se figuró un hermaban tan poco á Wáshington, que al
moso barco en la ribera del Delaware
anotar en su Diario los sucesos del día,
opuesta á la calle del Mercado. Antes de
escribía estas frases:
salir de dicha ciudad, el consejo y los
«Al contemplar tanto bote como nos
vecinos le entregaron un afectuoso menesperaba y se reunía con nosotros, y á
saje y le acompañaron hasta la raya de
bordo de los cuales resonaban alegres coPensilvania.
ros ó músicas, los adornos de los barcos,
Filadelfia le había preparado un recilos estampidos del cañón y las nutridas
bimiento regio. Las autoridades del Esaclamaciones del pueblo que atronaban
tado votaron un millar de duros para suel espacio, experimenté la más dolorosa
fragar los gastos de una escolta militar.
sensación, considerando de qué distinto
El presidente de la Comisión ejecutiva
modo se me trataría si después de. mis
del Estado y el de la Legislatura, puesafanes y desvelos no consiguiera satisfatos á la cabeza de la caballería de la ciucer las esperanzas del país »
Casa &lt;le Wáshington en Franklin Square, Nuevn York
dad, salieron á recibirle á la frontera del
El mismo día de la llegada de Wáshing(Copia
de
un
cuadro
pintado
en
1856)
Delaware, seguidos de otras tropas. El
ton á Nueva York habíase suscitado una
lunes por la mañana llegó Wáshington,
discusión en el Senado sobre el modo
siendo recibido con el mayor agasajo y
cómo se debería recibir al presidente. John Adams
acompañado á Chéster, donde almorzó y descansó del arco estaban alineadas trece niñas vestidas de
dos horas. Al salir de esta población no quiso subir blanco, con la frente ornada de ºpreciosas guirnal- preguntó qué título se daría al primer magistradc del
á su carruaje, sino que montó en un hermoso caballo das y ostentando en sus brazos cestitas llenas de lo- Estado, «Señor Wáshington, Señor Presidente, Señor
blanco. Carlos Thomson y el coronel Humphreys, zanas flores; detrás de ellas veíanse las jóvenes y ma- simplemente, ó Su Excelencia. » Nombróse una cocabalgando también, iban á su lado. Conforme avan- tronas de la población, y en el momento de pasar misión para que tratase de este asunto con la cámara
zaba la comitiva se le reunta más gente, as{ como una Wáshington bajo el arco todas se pusieron á cantar de representantes, así como del &lt;1eremonial de la
comisión de ciudadanos de Filadelfia, presidida por una oda dedicada al «Padre de la patria.» Al terminar toma de posesión, y quedó decidido que se usara
el general Saint Clair, gobernador del Territorio del el canto, las niñas esparcieron las flores por el sitio sencillamente el título de «Presidente de los Estados
Nordeste.
por donde debla pasar Wáshington, quiu1 no pudo Unidos.» El Senado lo desaprobó, y nombró una
En Gray's Ferry, junto al río Schuylkill, el espec- menos de conmoverse ante aquella escena sublime nueva comisión, la cual optó por el título de «Su
táculo fué imponente. Hablanse hecho grandes pre- y de manifestar su profunda gratitud por tantas Alteza el Presidente de los Estados Unidos y Protector de sus libertades.» El Senado aprobó este dictaparativos, y los arcos de triunfo adornados con Jau- muestras de cariño.
rel y otros follajes, las once banderas que ondeaban
De Trenen una orilla con los nombres de los once Estados ton pasó á
que habian adoptado la Constitución, además de otras Princeton
varias con inscripciones alusivas; los numerosos bar- y de aquí
cos elegantemente empavesados que surcaban el río, á Nuevo
y las aclamaciones en que prorrumpieron millares de Brunswick,
personas cuando el ilustre viajero llegó al mediodía al donde se le
pie de la colina que estaba á la entrada del puente, 1 reunió Witodo ello formaba una escena memorable. Cuando el lli a m Lipresidente pasó por debajo de uno de los arcos, una vingston,
linda joven, Angélica Peale, dejó caer sobre su cabe· gobernador
za una corona de laurel. A lo largo del camino de d e N u cGray's Ferry á Filadelfia habla más de veinte mil va Jersey,
personas, que aclamaban á Wáshington, dándole en- quien 1e
tre otros dictados el de «Padre del pueblo.»
acompañó
La comitiva iba engrosando á medida que se acer- hasta Elizacaba á la ciudad. Al entrar en ella resonaron tres bethtown
salvas de trece cañonazos, secundadas por los dispa- Point. Al
ros que se hadan en el buque A 1/iance, hermosa- llegará este
mente decorado, y en otro barco mercante español punto fué
Fac5fmile de un recibo de alquiler de In casa ocupada por Wásbington en 1789-90 en Franklin Square
anclado en el río. Cuando el cortejo llegó á la entra· re e i bid o

NúMER0
-==

473

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

37

==-== =;=:!:======--==================== - - := === =---- ------

vingston; los
embajadores
de Francia y
España, señores conde
de Moustier
y D. Diego
deGardoquf,
otras personas notables
y multitud de
ciudadanos.
Cuando las
tropas. que
ascendían á
500 hombres
llegaron á cosa de doscien tas yardas del palacio Federal,
á la una de
• la tarde, se
formaron en
l'reparntiYos para recibirá Wáshington en Grny'i; Ferry, 20 abril 1789. (Copia de un grnbado
dos
filas, y
del Columóian /Jf&lt;Wa;i110, Mnyo 1789)
Wáshington,
seguido de
roen, pero el Congreso lo rechazó, originándose una las personas invitadas á la ceremonia, pasaron entre
polémica que duró algunos días.
ellas, dirigiéndose al Senado. El salón de sesiones de
Mientras tanto llevábanse á cabo con rapidez los esta Cámara estaba completamente lleno desde las
preparativos para la toma de posesión. En el dicta- diez, y poco después habíase suscitado en él una acamenCongreso,
preliminarpresentado
de la comisión
del
el sábado
de abril, se decía r;¡ue el r
25
presidente
sería oficialmente reci~
bido por ambas cámaras en el
edificio
Senadoenel eljueves
y que sedel
reunirían
salón 30,
de
sesiones,
donde en
\\'áshington
taría juramento
manos delprescanciller del Estado de Nueva York.
Dos días después se resolvió que
esta ceremonia tendrla lugar en
la «galerla exterior unida al Senado,» y que luego el presidente,
el vicepresidente y las dos Cámaras pasarían á la iglesia de San
Pablo para asistirá los oficios divinos.
Llegó por fin el tan esperado
día
de abril, en que el primer
30
presidente
de los Estados Unidos
debía prestar el juramento de
fidelidad á la nueva Constitución La afluencia de gente en
Nueva York era extraordinaria:
las posadas y hosterías rebosaban
de ella, y todas las casas de la
ciudad estaban llenas de forasteros, pues hasta de los puntos
más lejanos de la Unión habían
acudido, ganosos de presenciar
una ceremonia tan solemne como
nueva para ellos. Muchas personas hubo que, no encontrando

su derecha estaban el Senado con su vicepresidente y á su izquierda el Congreso con su presidente.
Entonces el primero, dirigiéndose á Wáshington, le
dijo que «el Senado y la Cámara de representantes
de los Estados Unidos le aguardaban para que prestase el juramento exigido por la Constitución, acto
que debería efectuar en manos del canciller del Estado de Nueva-York » Habiendo contestado el presidente que estaba dispuesto, fué conducido inmediatamente á la galería ó balcón que daba á la calle
Ancha ( Broad Street).
Miss Eliza Quincy describe la escena que siguió
en estos términos:
«Yo estaba en la azotea de la primera casa de la
calle Ancha, y tan cerca de Wáshington, que podía
oir con claridad casi todo lo que decía. Las ventanas
y azoteas de las casas estaban atestadas de gente, y
en la~ calles la muchedumbre era tan compacta, que
parec1a una muralla de cabezas humanas. La concurrencia podía ver perfectamente el balcón del palacio. En el centro de éste se había colocado una
mesa con un rico tapete de terciopelo encarnado, y
sobre éste, en un cajón de terciopelo carmesí, una
abultada y elegante Biblia: eran los accesorios de la
solemne escena. Todas las miradas estaban fijas en el
balcón, cuando á la hora prefijada salió á él Wáshington, acompañado del canciller del Estado de Nueva
York. de John Adams, vicepresidente, del gobernador Clinton y de otras personas notables. La mayoría del pueblo no había considerado hasta entonces
á su nuevo presidente sino como un héroe militar,·
pero el primero en la guerra, se
presentaba entonces á sus ojos
como el primero en la paz. A su
aparición
en la unánime
galería de
resonó
una aclamación
alegría
y entusiasmo.
Acercándose
entonces
á la baranda
del bal-

eón, llevóse Wáshington la mano
al corazón y se inclinó saludando
muchas veces. El pueblo pareció
comprender lo solemne de aque!los momentos, puesto que en
seguida guardó un profundo silencio Wáshington se acercó entonces á la mesa; el canciller Livingston leyó el juramento en la
'l
forma prescrita por la Constitución, y el presidente lo repitió
con 1.a mano apoyada en la mesa.
M. Otis, secretario de Estado,
cogió la Biblia y la acercó á los
labios de Wáshington, quien reverenció y besó el sagrado libro.
En aquel momento ondeó una
bandera en la cúpula del edificio,
que era la señal para que las baterías hicieran las salvas. Todas
las campanas de la ciudad se
echaron á vuelo y la muchedumbre prorrumpió en vivas y aclamaciones. El presidente saludó á
su vez al pueblo y se retiró como
pudiera el monarca
1 ))más agasaja llaneo de Wáshington en la iglesia de San Pablo, tal como esta' hoy
do por sus súbdºtos
alojamiento, tuvieron que pasar
·
la noche en tiendas de campaña.
Wáshington vestía un traje de
U
1 d
.
.
paño obscuro fabricado en Hartna sa va e artillería disparada al salir el sol en l~rada d1scus1ón sobre _el !11?do cómo deberían r~ci- , ford, con botones de metal, en los cuales había grael fuerte George, cerca de Bowling Green, anunció b!r los senadores á los ind1VJduos d~l Co~greso, s1 de b~da un águila, «ceñía una espada con puño de bruque daban principio las ceremonias de aquel día. A pie ó s~ntados. Aun duraba esta d1scus1ón, cuando ñido acero» llevaba medias de seda blanca y zapalas nueve se echaron á vuelo las campanas de todas el presidente
'
.
las iglesias, que siguieron tocando alegremente de de la Cámara
media en media hora, y el clero de todos los templos baja llegó á
celebró divinos oficios, «implorando las bendiciones la puerta del
del Alt~simo para el nuevo Gobierno, su favor y su Senado, y enprotección para el presidente y el mayor acierto en tre gran consu administración.» Por su parte, la guarnición se fusión, lamaformaba en gran parada, y á las doce desfilaba por yoría de los
delante de la casa del presidente. Organizóse ade- senadores se
m~s una procesión cívica. parte de la cual se enea- levantaron de
minó al palacio Federal. yendo á su cabeza el gene- sus asientos.
ral Samuel Blatchley Webb y formando parte de ella Casi simultámuchos personajes distinguidos en carruaje y ciuda- neamente se
danos á pie. La otra parte de la procesión, que era anunció la
la más numerosa, salió de la casa presidencial á las llegada de
doce y media y se encaminó también al palacio Fe- Wáshington,
deral. _Componíase de algunas fuerzas de caballería, á quien salió
)a artillería. dos compañías de granaderos, una de á recibir una
mfantería ligera, un batallón de fusileros, una com- comisión de
pañía de highlandcrs escoceses vestidos de gala, con ambas cáma~u música nacional de gaitas; el sherif Roberto Boyd ras, la cual lo
a caballo; la comisión del Senado, el presidente en introdujo en
un coche del Estado, tirado por cuatro caballos y el salón.John
a~ompañado por el coronel H umphreys y su secreta- Adams lo
no particular Tobías Lear; la comisión del Congre- acompañó á
Recibimie~to de " ásbington en Trenton, Kueva Jersey, 21 Abril 1789
so; Mr. Jay, el general Knox y el canciller Li- la tribuna: á
(Copia de un grabado del Col11111bian Maga:ine, mayo 1789)

�L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

quemaron tuegos artificiales,
costeados por
ptíblica suscripción, y se iluminaron brillantemente la mayo'r
parte de las casas. El barco Carolina, anclado
en la rada, presentó una bonita pirámide de
estrellas. Donde
se aglomeró con
preferencia la
muchedumbre
fué en la parte
baja de Broadway, donde estaban situadas
. ~...,._~
las casas del sen ad o r Izard,
del canciller Livin gs ton y de
-- .... ~-&lt;..,.
-.,·: •
los embajadores
Coche usado por \Váshington
de España y
Francia.
El coronel
tos con hebillas de plata, los cabellos peinados y em- John May describe las iluminaciones del modo sipolvados á la moda del tiempo y metidos en una re- guiente:
decilla.
«En la iluminación de la embajada española estaComo más de una vez sucede en casos tales, casi ban figuradas la Prudencia, la Justicia, la Fortaleza,
en el momento de tomar el juramento á Wáshington el Sol, la Luna, las estrellas y el escudo de armas de
se echó de ver que no había ninguna Biblia en el España. La embajada francesa, así coino el palacio
palacio Federal; pero Luckily Livingston, gran maestre de los francmasones,
sabía que había una en la logia de San
Juan, cerca de allí, y envió á buscar
aquel libro, que es hoy propiedad de
dicha logia, una de las tres más antiguas
de los Estados Unidos.
M. Otis, secretario del Senado, la
puso abierta sobre el cojín, y entonces
Livingston preguntó á Wáshington:
«¿Juráis solemnemente desempeñar con
la mayor fidelidad el cargo de presidente de los Estados Unidos, empleando toda vuestra inteligencia y vuestros
esfuerzos para preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados
U nidos? - Lo juro solemnemente,» contestó Wáshington, bajando la cabeza y
besando el libro sagrado, y con acento
más grave añadió: «¡Así Dios me salve!»
Entonces el canciller, vol viéndose al
pueblo, gritó: «¡Viva J orge Wáshington,
presidente de los Estados Unidos!» En
aquel instante resonó una salva de trece cañonazos, y el pueblo prorrumpió
en aclamaciones diciendo: «¡Dios proteja á nuestro Wáshington! ¡Viva nuesArca que perteneció á Wáshington. (Copia de una fotogratía.)
tro querido presidente!»
Wáshington saludó á la muchedum.
bre y en seguida entró en el salón de sesiones del Ft!deral, estaban también protusamente iluminados.
Senado, donde tomó asiento, imitándole los senado- El retrato de nuestro héroe aparecía en muchas venres y representantes. Acto continuo leyó su discurso tanas, y la mejor alegoría que observé fué una de los
inaugural, que fué escuchado con profunda atención. Estados Unidos, en cuyo centro se veía la figura de
El senador Maclay escribe acerca de este acto lo Wáshington, á su derecha la Justicia, sobre su cabesiguiente:
za la Fortaleza, á la izquierda la Prudencia, y coro«Aquel grande hombre estaba agitado y más in- nándolo todo dos figuras de mujer con trajes de vistranquilo que cuando arriesgaba su vida delante del tosos colores, sosteniendo en sus brazos el águila
enemigo. Temblaba, y más de una vez hubo de inte- americana. Los fuegos artificiales fueron magníficos
rrumpir la lectura.»
y merecieron prolongados aplausos.»
Después de entregar su discurso, el presidente,
Wáshington, que había estado presenciándolos
acompañado por los individuos de ambas Cámaras y desde la casa del canciller Livingston, tuvo que volpor cuantos asistieron á la ceremonia anterior, se en- verá su casa á pie, porque lo compacto de la muchedumbre impedía que pasara
el carruaje.
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.,.... A la mañana siguiente el pre,
.
sidente recibió á las principales
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autoridades, á los embajadores
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~ español y francés y á gran número de personas distinguidas.
Habíase proyectado dar un baile
Espacia de Wáshington
en su honor el día de la inauguración, pero se aplazó hasta que
caminó á pie á la iglesia de San Pablo. Después de los llegara su esposa, á la cual esperaba de un momento
oficios divinos, presididos, según el rito protestante, á otro. Sin embargo, habiéndose recibido la noticia
por el obispo Prevost, que acababa de ser nombrado de que ésta no llegaría á Nueva York hasta fines de
capellán del Congreso, y de cantarse el TeDeum, mayo, se celebró aquél en la noche del jueves 5 de
Wáshington subió á su coche y fué escoltado á su dicho mes. Asistieron á él más de trescientas persocasa.
nas de lo más selecto de la población, y como dice
Con la función religiosa concluyeron las ceremo- un .cronista de aquel tiempo, la alegría, la satisfacnias de la inauguración, pero el pueblo prolongó la ción y la animación, expresadas en todos los semfiesta h:tsta muy entrada la noche, durante la cual se blantes y en todos los pormenores de la fiesta, de-

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I

'

NúMERO

473

mostraban que realzaba todo placer la presencia de
un Wáshington.
Como detalle curioso, especialmente para los que
conozcan la ciudad de Nueva York, añadiremos que
este baile se celebró en el Salón de la Asamblea de
la ciudad, espacioso edificio de madera situado en
el n.° u5 de Broadway, donde actualmente está la
casa Boreel.
Por su parte, ;el embajador de Francia, conde de
Moustier, &lt;lió otra fiesta análoga á la siguiente, en la
casa de Mr. Comb donde habitaba, en honor del
nuevo presidente.
. La correspondencia de éste, tan luego como se
hizo cargo de la presidencia, prueba cuán poderosa
era su convicción del deber y cuán grandes las dificultades que le rodeaban. Pero la modestia la lealtad y el patriotismo son· virtudes demasiad~ enérgicas para nó vencer las resistencias. La rfobleza de su
carácter supo allanar todos los obstáculos.
. \XLos cuidados y los afanes del presidente, dice
F1sher Ames, eran incesantes; sus exhortaciones su
ejemplo y su autoridad excitaban el celo y la actividad de todos en pro del servicio público; nombró
muchos empleados, teniendo en cuenta solamente
s~s r1;éritos, y por cierto que en su mayoría se distmgmeron notablemente por su aptitud para el despacho de los asuntos públicos. En una palabra, se
gobernaba con tal integridad y tan sin misterio y los
negocios se resolvían tan acertadamente, que no parecía sino que todos se dedicaban á actos de beneficencia. ~unque por esto mismo hizo algunos descontentos, Jamás pudo decirse de Wáshiogton que fuese
un hombre despreciable por su rigor ó su injusticia.»
Para terminar este artículo, diremos que aún se
conserva la Biblia sobre la cual juró Wáshington, y
que está elegantemente encuadernada
en marroquí ó tafilete encarnado, con
delicados adornos en los bordes y abrazaderas de plata, teniendo once pulgadas de alto, nueve de ancho y tres y
media de grueso. En una y otra tapa
lleva inscripciones, en una de las cuales
se consigna que la logia de San Juan,
propietaria del libro, se constituyó el
año 5757 del mundo, y se reconstruyó
y abrió el 28 de noviembre de 5770,
siendo los presidentes J onathan Hampton, William Butler é Isaac Heron.
Esta Biblia se imprimió en Londres en
1767, y contiene un retrato de Jorge II,
además de gran número de grabados,
hechos con cuidadoso esmero que representan escenas bíblicas. La página
sobre la que Wáshington puso la mano
para prestar su juramento y que además besó, conserva doblada una de sus
puntas desde aquella ceremonia y corresponde al texto del capítulo XLIX
del Génesis. En una hoja añadida al
libro se lee lo siguiente: «En el día 30
dt&gt; abril de Año del Mundo 5789, en
la ciudad de Nueva York, prestó juramento sobre este sagrado volumen
Jorge Wáshington, primer presidente
de los E U. de América. Esta importante ceremonia
fué presidida por el Gran Maestre de los masones
del Estado de Nueva York, el honorable Roberto
R. Livingston, canciller del Estado »
( Cmtinuará.)

.

.

.

Sello de Wáshinglon

N úMERO

473

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

39
más próximas de la misma clase para constituir colegio electoral.
Para figurar como elector en estas corporaciones
se requiere estar inscrito en el censo general, y acreditar haberse dado de baja en éste para figurar en el
de aquéllas; además se exige un título facultativo ó
profesional y residir en el distrito universitario si se
trata de una universidad literaria, y si se trata de una
sociedad económica ó de una cámara de comercio,
industrial ó agrícola, ser socio ó miembro numerario
ó correspondiente de ella con arreglo á las disposiciones generales de carácter oficial por que se rija su
organización y á sus estatutos.
La ley de sufragio universal no se ha hecho aún
extensiva á las islas de Cuba y Puerto Rico, en donde para ser elector se exige, además de las condiciones indicadas, el pago de I 2 5 pesetas anuales en concepto de contribución territorial ó de subsidio industrial, ó estar en posesión de ciertos títulos ó empleos. De aquí resulta que así como en la península
hay un elector por cada cuatro varones mayores de
edad, en Cuba hay un elector por cada 51 varones y
en Puerto Rico uno por cada 212.
Las islas Filipinas no tienen representación en las
Cortes españolas.

EL PALACIO DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS EN J\JADRID

LOS PARLAMENTOS DE EUROPA
VI
ESPAÑA

Muchas constituciones ha ensayado España antes
de establecer la que tiene actualmente.
Cuando el rey Alfonso XII subió al trono, las
Cortes reunidas el 15 de febrero de 1876 se ocuparon
al punto del proyecto de Constitución, cuya elaboración confió el soberano á una comisión especial,
compuesta de notabilidades del partido monárquico.
Este proyecto, presentado por el señor Cánovas del
Castillo, presidente del Consejo de ministros, fué
votado casi sin modificaciones el 30 de junio de 1876.
La forma de gobierno es una monarquía con dos
cámaras, el Senado y el Congreso de los diputados.
En materia electoral, por lo que se refiere á elecciones de diputados á Cortes, rige la ley sancionada
en 26 de junio de 1890, que ha venido á restablecer
en España el sufragio universal.
Para ser elegido diputado se requiere ser español,
de estado seglar, mayor de veinticinco años y gozar
de todos los derechos civiles. Entre las varias causas
de incapacidad hay la que comprende á los que
desempeñen ó hayan desempeñado un año antes en
el distrito ó circunscripcíón en que la elección se verifique cualquier empleo, cargo ó comisión de nombramiento del Gobierno, ó ejercido autoridad de
elección popular, en cuyo concepto se comprenden
los presidentes de las Diputaciones y los diputados
que durante el año anterior hubiesen desempeñado
el cargo de individuos de las comisiones provinciales.
Se exceptúan de esta regla los ministros de la corona
y los fu ncionarios de la Administración central.
El cargo de diputado á Cortes es grat uito y voluntario, y se puede renunciar antes ó después de haberlo jurado.
Son electores para diputados á Cortes todos los españoles varones, mayores de veinticinco años, que se
hallen en el pleno goce de sus derechos civiles y
sean vecinos de un municipio en el que cuenten dos
años al menos de residencia.
Las clases é individuos de tropa que sirvan en los
ejércitos de mar y tierra no pueden emitir su voto
mientras se hallen en las filas; igual suspensión rige
para los que se encuentren en condiciones semejantes dentro de otros cuerpos 6 institutos armados dependientes del Estado, la provincia ó el municipio.
E sto último ha sido causa de varios conflictos que
en las últimas elecciones de diputados provinciales
han resuelto los Tribunales de justicia con distinto
criterio; de suerte que mientras unos han declarado
que los empleados del resguardo de consumos, por
ejemplo, no debían ser considerados como instituto
armado y por consiguiente podían votar, otros han
resuelto declararlos tales, y en su consecuencia les
han negado el derecho de sufragio.

No pueden ser electores los cortdenados á las penas de inhabilitación perpetua, aunque sean indultados si no obtienen rehabilitación por medio de una
ley, ó á pena aflictiva si no han logrado rehabilitación dos años por lo menos antes de su inscripción
en el censo; los que no hayan cumplido las penas á
que hubiesen sido condenados, los concursados ó
quebrados no rehabilitados, los deudores á fondos
públicos como segundos contribuyentes, los asilados
y los que tienen autorización para implorar la caridad pública.
Para ejercer el qerecho de elegir diputado á Cortes
es indispensable estar inscr~to en el censo electoral,
que es el registro en donde constan el nombre y los
apellidos de los electores, y que sólo puede modificarse por virtud de la revisión anual que la vigente
ley de sufragio establece.
La formación, revisión, custodia é inspección del
censo está á cargo de una junta central, residente en.
Madrid; de juntas provinciales, residentes en las capitales de provincias, y de juntas municipales, residentes en los municipios.
Los diputados á Cortes son elegidos directamente
por los electores de los distritos y de los colegios especiales; pero después de nombrados y admitidos en
el Congreso representan individual y colectivamente
á la nación: se elige un diputado por cada 50.000
habitantes.
Madrid elige ocho diputados, Barcelona cinco,
Sevilla cuatro, Palma de Mallorca con Inca y Manacor cinco, y tres cada uno de los distritos de Cádiz, Cartagena, J erez de la Frontera, Valencia, Málaga, Murcia, isla de Tenerife, Zaragoza, Granada,
Pamplona, Oviedo, Tarragona, Valladolid, Burgos,
Santander, Coruña, Lugo, Córdoba, Jaén, Alicante,
Almería y Badajoz.
Todos los demás distritos nombran un solo diputado cada uno.
En los distritos en que debe elegirse un diputado,
cada elector no puede dar válidamente su voto más
que á una persona; cuando se elijan más de uno hasta cuatro tendrá derecho á votar á uno menos del
número de los que hayan de elegirse, á dos menos
si se eligieren más de cuatro, y á tres menos si se
eligieren más de ocho.
De esta suerte casi siempre tienen las minorías
asegurada su representación, cuando menos en las
grandes capitales. Para los efectos de las votaciones,
los distritos se dividen en secciones de 500 electores
cada una.
La vigente ley de sufragio ha introducido la novedad de los colegios especiales. Constituyen colegios
especiales, y tienen derecho á elegir un diputado á
Cortes por cada 5.000 electores de que se compongan, las universidades literarias, las sociedades económicas de Amigos del País y las cámaras de comercio, industriales y agrícolas, organizadas oficialmente. Las corporaciones expresadas que no lleguen al
número de 5.000 electores pueden asociarse á las

La víspera de abrirse las Cortes, los diputados van
á reunirse al mediodía en el palacio del Congreso, y
celebran sesión á puerta cerrada. El primer diputado
inscrito en la lista, es decir, el primero que presenta
en la secretaría su acta de elección, es el que ocupa
el sillón de la presidencia y lee la convocatoria á
Cortes, así como la lista de diputados y los artículos
del reglamento.
Después ocupa el sillón de la presidencia el mayor
de edad, y nómbranse secretarios á los cuatro diputados más jóvenes, quedando así constituída la primera mesa provisional. Al día siguiente, á las doce de la
mañana, efectúase la apertura de las Cortes, procediéndose desde luego á la formación de una nueva
mesa, también con carácter de ¡.rovisional, compuesta
de un presidente, cuatro vicepresidentes y cuatro secretarios. Esta mesa funciona hasta que el Congreso
queda definitivamente constitufdo, lo cual no se efectúa hasta que hay suficiente número de diputados
válidos. Solamente se ocupa del examen de las actas
y comunicaciones del Gobierno ó del otro cuerpo
legislativo, á menos de sobrevenir algún acontecimiento extraordinario; pero no discute nunca los proyectos de ley. Cuando el número de diputados es suficiente para discutir ó votar las leyes fórmase la mesa definitiva.
Una vez nombrados los individuos de ella, el presidente interino hace prestar juramento al que se
elige nuevamente, y éste comienza al punto á desempeñar sus funciones y recibe el juramento de todos
los diputados, comenzando por el vicepresidente y
concluyendo por los secretarios. Durante la ceremonia de prestar juramento todos los diputados permanecen de pie, así como el público en las tribunas y
galerías; después el presidente declara que el Con·
greso queda constituído, y se da conocimiento de
ello al Gobierno y al Senado.
Los diputados presentes se dividen entonces en
siete secciones iguales, cada una de ellas nombra
todos los meses presidente, vicepresidente, secretario
y subsecretario. Estas secciones nombran las comisiones encargadas de dictaminar sobre las proposiciones, proyectos de ley, etc.
Los ministros que son diputados tienen derecho
de votar en la sección á que pertenecen, y también
de asistir, así como los áutores de los proyectos de
ley, á las sesiones de una sección cualquiera, pero no
pueden votar.
La cámara se compone de 431 diputados, elegidos
por cinco años.

El Senado consta de 360 individuos, á saber: 180
senadores por derecho propio y vitalicios, nombrados por el rey, y 180 elegidos por el clero, las sociedades científicas y económicas, las universidades,
los consejos provinciales, etc.
Son senadores por dereclzo propio los hijos del rey
y del inmediato sucesor á la corona cuando llegan á
su mayor edad; los grandes de España que no son
súbditos de una potencia extranjera y disfrutan de
una renta anual de 60.000 pesetas, procedente de
bienes inmuebles ó de derechos que gocen la misma
consideración legal; los capitanes generales de ejército y el almirante de la escuadra; el patriarca de las
Indias y los arzobispos, y los presidentes del Consejo de Estado, del Tribunal de Cuentas, del Consejo

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LEON FONTOVA, eminente actor dPI Teatro Catalan

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en 28 ele Diciembre de 1890

Según fotografías del Sr. Nobas, facilitadas por el Sr, Areñas

�LA

42

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

supremo d e la Guerra
.. y el de la Armada después de lla el Sr. Sagasta, aun aquellos que más había combatido en todos tiempos, como el Jurado y el Sufradot~:~~:aed~~::c~~~~Íicios s_on nombr~ddo_s por el reti~ gio universal; y segunda, porque e~ lo_ t?cante á personas figuran en el ministerio dos, mdmd~º?• el dupec1ales que m ican 1os
en virtud de dec~etos es
raci~ Se eligen entre los que de Tetuán y el gener~l Beranger, mm1stros de
tulos del fav~reci~o sá ~~~e~ ó ~ilitares, el alto ele- Estado y de Marina respectivamente, procedentes del
grandes fr~::;~o cada cual disfrutar una _renta partido fusionista, que al aceptar de~ Sr. Cánovas las
ro, etc., e
rocedente de bienes prop10s, ó carteras que desempeñan no entend1er~n, según ellos
de 7.500 pese~s, p . reídas También pueden ser mismos en varias ocasiones _han mamfe?tado, des·
sueldo por funci~ne\e~~talicio·s los que desde hace prenderse de la significación liberal que siempre hanomb:ados senan ~~a renta anual de 20.000 pesetas bían tenido.
.
dos anos posea
de contribuciones directas,
Recientemente ha fallecido el último presidente
ó p~guen al Tesor? 4.o~om re súbditos del reino y del Congreso, el Excmo. Sr,
Manuel Al?~so Mardeb1en~o h_aber sido s ~e pdi utados á Cortes, con- tinez figura de primera magmtud en la pohtica espahaber eJerci~o ~\car~o alcald~s en las capitales de ñola' orador elocuente y afamado jurisconsulto. Su
sejer_os provmclia es_ dades de más de 20.000 almas. mue~te es una gran pérdida para el país y para el parcm
.
d
.
Provmc1a ó en as
tido del señor Sagasta.
.
.
h , elegir sena ores.
d
Tienen erec b\a os obispos y capítulos de cada
Disueltas las cámaras por virtud de reciente decreI. • Los arz? i. ps 'ue forman los arzobispados de to dentro de pocos días se procederá á nuevas elec1
;:~e~~1 ªJe~lf:,U~:n~a, Santiag~. Zaragoza, Tarra- ci~nes, para las que se aprestan c~n. verdade_:o empeño los distintos partidos de la pohtica espanola., por
l · B gos y Valladolid.
gona, Va enciad, ~r Española de Historia, de Be- lo cual es de esperar que aun cuando el Gobierno
,
1 d
2 • Las aca emias
•
d C'
·as exactas físicas y natura es, e obtenga una gran mayoría (pues no se ha dado en
ll~s A:tes, e lienc1políticas y' de Medicina de Ma- España el caso de que un ministeri?, sea del c?lor
Cienc1as mora es Y
d
que fuere, no haya ganado las elecc10nes) las mino.
b
da cual un sena or.
dnd nom ran. ca .
'dades nombran cada una rías tendrán en el Congreso sobre todo, numerosa é
3 _. Las diez umvers1
importante ;epresentación; siendo_ muy probable que
otro~ Las sociedades económicas de Amigos del logre algunos puestos, por vez pn_mera desde la res.
f·
n cinco regiones, cuyos ce~tros son tauración, el partido obrero soc1ahsta.
pa1s, ~grupada~ e
León Sevilla y Valencia, nomDifícil tarea sería enumerar todos los partidos que
Madnd, Barce ona,
' dor por mediación de sus se mueven dentro de la política española. El afán ~or
bran (cada regi?n) u~ ~:~~n de uno por cincuenta adquirir una notoriedad las más de las ~eces artifidelegados, eleg~dos de cada una de las sociedades cial, la manía de los progra~as tan pród1g?s en P:O·
asociad?s, en el seno.ó ó sea un total de cinco se- mesas como escasos en realidades, el espíritu de ineconómicas de a regi n,
disciplina tan propio de nuestra raza y de nuestras
nad~resLas Diputaciones provincial~s y los compro- costumbres y otra porción de con~a~s.as de men~r
_5. .
mbran los Ayuntamientos y mayores cuantía hacen que el número de d1v1siones y subdimisarios que no
eblos votan por provincia y visione~ se extienda indefinidamente.
contribuyentes de los pu d una de ellas excepto
En los partidos monárquicos hay: _el conserva~or,
eligen tres senadores _en esa ~a Guipúzcoa,' Vizcaya, el liberal, el reformista, el democrático y el carlista
.
1 d Al a Segovia on ,
as. e
av -' H elv~ Palencia, GuadalaJara, Al- (partidario de la monarquía absolut~ de D. Carlos
Av1la, Logrono, uC 'ca Canarias Teruel, Valla- de Borbón), acaudillados por los senores Cánovas,
bacete, Santander, p· uen d~l Río P~erto Príncipe, Sagasta, Romero Robledo, Martos y marqués. de
dolid, Matan~s, f ma~e Cuba que sólo eligen dos. Cerralbo, y aun dentro de algu_n?s de éstos hay cierSanta Clara Y an iago d
¡ tor de sena ores 'es necesario ser es- tas fracciones, un si es no es d1s1dentes, amén de los
~ara ser e e~ dad cabeza de familia, hallarse ave- diferentes matices que en todos se echan d~ ~~r.
p~nol, mayor e e abierta en un pueblo de la moEntre los republicanos cuéntanse: el posibihsta, el
cmdado y con e~:ª todos los derechos civiles y polí- centralista, el democrático-pr?gresista y _el federal
~arqu~ y !1~~~bles para senadores los españoles de 35 (que á su vez se divide en pacnsta y orgámco), á cuti~os. don d d designados en el artículo 22 de la yo frente figuran los señores Castelar, Salmerón,
anos e e a
.
ientes á las catego- Ruiz Zorrilla y Pi y Margall.
.
.
Constitución, 0t:~~~J;r~:~e~orporaciones del EsComo partidos sueltos pueden también c1tar~e el
rías en que e s
t 'bu entes pueden elegir sena- de los íntegros (rama separada del tronco carhs_ta)
tado y mayores c~n ~aricada legislatura de entre los cuyo jefe es el Sr. Nocedal, y e~ º?rero, con las difed~res. El re~dnomes er~presidente y vicepresidentes del rentes gradaciones desde el soc1ahsmo templado á la
mismos seno. or
.
anarquía más absoluta.
.
_
Senado y éste elige sus secretarios.
En materia de oradores parlamentanos, Esp~na
puede ofrecer un conjunto que ningun~ ot_ra nación
***
Cada una de las cámaras tiene, con el rey, la ini- del mundo posee. Hacer un examen, s1qmera fuese
ciativa de las leyes; pero las q~e se refieren á las brevísimo, de las cualidades en_ que cada un? de
contribuciones y al crédito pú?hco se presentan des- ellos sobresale exigiría un espacio de que no disponemos. Además, los nombres de _Castelar, Cánode lue o á la cámara de los diputados:
.
Ninguna de las cámaras puede reunirse sm ~a ot:a, vas, Sagasta, Salmerón, Martos, Pida!, Moret, Azg
aso en que el Senado ejerza las atnbuc10- cárate, Pi y Margall, Carvajal y d~ tantos ~tros, son
excep to e 1 e
d
d l'b
. dic1a
. les·. las dos Asambleas
nes JU
. no pue en e i e- bastante conocidos para que sea mnecesar_10 enaltecer una vez más su incomparable elocuencia.
ar ni en común ni en presencia del rey.
r Las sesiones son públicas, pero las cámaras pue*
den constituirse para celebrarlas en_secr~to. . .
**
El palacio de las Cortes está emplazado en el sitio
Cada cámara hace su reglamento mtenor, eJerc~endo soberanamente los poderes de que está revesti?ª· que antes ocupó el convento del Espíritu, Santo Y
Si una de las cámaras rechaza un proyecto, ó s1 el quedó terminado en 1850: forma. un octago~o de
.
á sanci·
rey se mega
. onarle: no podrá ser presentado 3.561 metros cuadrados. Una escalm~ta da subida al
pórtico, que consiste en ~n. cuerpo s~hente, compuesde nuevo en la misma sesión.
.
.
Las Cortes tienen derecho de ·mtervem_r en los to de seis columnas conntias y estnadas,. Los leones
astos del Estado, votan el presupuesto Y.~Jan todos que se ven á ambos lados de la e~cahnata fueron
fos años á propuesta del rey las fuerzas militares per- construídos con el bronce de los cano~es que se tomaron á los moros en la guerra de ~fri~a.
manentes de mar Y tierra.
El Senado tiene su asiento en edificio aparte, en
Además del poder legislativo, que las_ c~maras
ejercen con el rey, las Cortes tienen _los si9mentes: el que fué antes colegio de Doñ~ María de Aragón, y
á la estuvo destinado á casa de Agustmos calzados, que se
1.•, rec1'b'ir del monarca , del sucesor mmed1ato
.
corona ó á la regencia, ó del regente. el J~ramen- instalaron en él en 1590.
X.
to de respetar la Constitución y las leyes; 2 . ' nombrar regente del reino, y el tutor del rey i:nen.or de
LEON FONTOVA
edad, en los casos previstos por la Cons~~ción; y

p.

t

((... Hace tiempo que esperaba un .é~ito extraordinario en
3 • determinar la responsabilidad de los mm1st:os, á
una de mis obras dramáticas para ded1cartela, y de ,esta sue~te
q~ienes el Congreso de diputados y el Senado Juzga. cum !ir cual me corresponde, con el actor que mas que m~-

Aunque presidido por el Sr. Cánovas del Castillo,

el actual gabinete no puede calificarse de conservador puro tal como hasta hace poco se entendía esta
denomin~ción en la política español~. ~º: dos raz~nes: primera, porque en punto á prmcip10s el partido gobernante ha aceptado los que d~rante su esta~cia en el poder hizo sancionar el pa~tido que acaud1-

gún ~tr¿ hasta el presente ha contribuido á que podam?s decir
ue nll'estra querida Cataluña tiene ya un teatro propio y caI
qraeteris
t'co
Al fin ha llegado el dfa. •Este drama ¡ esd de
1 •
d' todos
á t'
lo· mios el que más éxito ha obtenido, y yo te o e 1co 1
;ra de este modo dar cumplimiento á lo que me pr?puse:»
p Así dice, dirigiéndose á León Fontova ,en la ded1catona de
Ja bellfsima obra Las euras del mas, el mas fecundo de los ~utores dramáticos contemporáneos, el ve_rdac)ero c_reador y pnncipal sustentador del teatro catalán, el msp1radfs1mo poeta don
Federico Soler.
.
·
· d
En esas·1:iudatorias frases I?~d!íamos 7ons1derar sm_tellza ~s
los mejores elogios que cabe dmgir al gema! Fontova, s1 no esll·

NúMERO

473

máramos que el juicio transcrito, aunque exac~o, resulta inco~pleto: en efecto, Fon tova, además de ser_el meior actor ca,talan,
fué el más grande de los actores espan?les contemporane?s;
siendo preciso para llegar á encontrar quien pueda figurar dignamente á su lado remontarnos á aquella edad de oro en que
en la escena de n~estro teatro nacional brillaron los Latorre,
los Romea y los Valero.
Fontova fué un genio: muchos llegan á ser actore_s á fuerza
de estudios, él lo fué por naturaleza. El talento artlst_1c~, el_ esp!ritu analítico y de observación, 1~ facultad de as11mlac1ón,
esas cualidades que en primer térmmo ?ebe poseer el _actor,
fueron en él innatas, instintivas, por deculo as!. La afición le
llevó á las &lt;abias sin que ni por soñació~ p~n~ara qu~ aquel que
consideraba más grato que útil entretemm1ento, hu~1ese de ser
punto de partida de una bril!ante carrera que le abnera ele par
en par las puertas de la glona.
.
. . .
El público supo adivinar en él al cómico pnv1leg1ado, y C?n
sus entusiastas aplausos hubo de con,vencerle d~ l? que, él nusmo no se atrev[a á imaginar, moviendole por ult1m~ a consa·
arse exclusivamente al arte escénico, cu~ndo Feden~o _Soler,
riás conocido á la sazón bajo el seudóm1co de Seraf1 Pitarra,
comenzaba á ofrecer al público sus gatadas, esas humora~as,
únicas en su género, que fueron la base sobre que se asen~o el
verdadero y genuino teatro catalán. D esde entonces, la historia de éste va fntimamente unida á la de León Fon.tova, Y el
n(tmero de éxitos del uno puede contarse por el _de tnunfos del
otro con ]a ventaja en pro del actor de que tnunfos, Y no de
los ~enos ruidosos, fueron para él muchos que para el teatro
resultaron fracasos.
d
Se calcula y no creemos que el cálculo peque de exagera o,
que Fontova'babrá representado más de doscienta~ obras; pue~
bien: ni una sola vez supo lo que era, no ya el siseo, pero m
siquiera la indiferencia del p(1blico: _siempre las ~1ás francas Y
ale res carcajadas acogiendo los fh1stes qu~ nadie como él sa·
bfag&lt;lecir· siempre los más espontaneos y ruidosos aplausos saludando 'un gesto, una actitud que nadie como él conseguía
componer.
¿Cuál era la especialidad de Fontova? El pu' bl'1c,o es taba acos·
tumbrado á verlo hacer reir; y sin emba!go, ¿qmén no recuerda haber llorado al oirle decir en Las ¡oyas ~e la Roser aquellos sentidos versos del primer acto, que empiezan:
- ¡Molt be, Mateu !
Com ja per res puch serví .
me veus vell y m fas agravi; .
·Qué n'hem de fer del pobr avi.1
1
"
¡Si
'ns fa nosa, lluny d ' aqu,.
Pero aun concretando la cuestión, aun aceptando que el fuerte
de Fontova era el género cómico, no seria menor nuestra _perplejidad si se nos obligara á señalarle un p~esto t;ntre las diversas clases de graciosos que en el arte dramático ex1s~en. Repase!l
en su memoria, los que tuvieron la dicha d~ admirarle,. los diversos tipos que personificó en la escena, y digan luego s~el q~ e
creó el Llucli de La rosa blanca y el Boy de Lo fe"e~ e ta 1,
el Bmet de Lo rector de Va/lfogo11a y el Sr. lgnaJt dedL?
egoístas, el Rocli de La dida y el Sr. faume de L' Angel e ~
guarda el Llátzer de Las euras del 111as y el Sr. Cosme de L
apoteca~i d' Olot, el Be11et de Lo collaret de perlas y el Sr. _lg·
nasi de Cttra de 111oro, y tantos y tanto~ otros no menos diferentes entre si, puede ser fácilmente clasificado en una especialidad determinada
é
No· Fontova interpretaba á maravilla todos los g neros Y
dentr~ de cada género todos los caracteres, Su figura se adaptaba á todas las edades y temperamentos; su fisonomia se amoldada' á todos los afectos; su voz se ajustaba á todos los tonos, Y
sus ademanes con todas las situaciones guardaban asombr~sa
armonía. Era joven, y en Las joyas de la Rose~ su_ cuerpo se obiaba al peso de ciento siete años; era rostro JOV1al, Y ªI?areda
feroz en Los segadors; tenla una voz robusta, y apenas s1 se 1
7
ola cuando en Lo birolet de San Gtli1~i habla ~e representar.ª
un anciano poco menos rque decrépito; era vivo en sus m?v1mientos, y con pasmosa naturalidad mantenfalos entorpecidos
en Cura de 111oro.
A haber visto á Fontova, quizás hubiérase ~ostrado men.~s
absoluto en sus afirmaciones el famoso Coquelm, cuando d1JO
en su A ,·te del actor: cEI ideal consistiría en q~e eldo~, ese pobre cuerpo fuese una pasta sencilla, blanda é md1fimdament_e
dúctil que tomara, según el papel, to~a.s las figuras;_ que ~e hiciera para Romeo un galán joven dehc1oso, para Ricardo III
un infernal jorobado, seductor á fuerza de talento; para Ffgaro
un criado socarrón, impertinente, audaz, seguro de todo, e~c.
Entonces el actor ser[a universal y, por poco ~~lento que tuv1era, apto para todos los tipos: harfa lo que q_ms1ese.. , ¡ay.1 seria
muy dichoso· pero la naturaleza no lo permite.»
,
Nosotros, 'respectando tan sabio parec~r, nos atrev~m~s a
decir que Fontova, si no fué ese actor. umv~r$al que el 1lu,tre
maestro del Teatro Francés considera 1mpos1ble, se le acercó
mucho.
.
c1· b
Fontova, á pesar de s~1 portentos.o gema, estu 1a a como pocos los personajes cuya mterpretac1ón le confiaban los actores.
Cuando se apoderaba de un tipo, no s6Io lo ab~rcab.'\ en su
con· unto y se identificaba con su modo de ser físico Y moral,
sin¿ que descendía á los menores detalles y no se ten!~ P?r ~atisfecho si no lograba hacerse dueño aun de los má~ ms1gmficantes, Dominando la escena y _dominápdose á si mismo como
nadie no conoció el amaneranuento, a 9ue tan propensos se
muestran los actores mimados por el p(1l;&gt;l)co; actor escrupuloso hasta la exageración, jamás se perm1t1ó enmendar l:t plana
al autor introduciendo en su papel una_ d~ esas 111orctllas en
ue el logro de un aplauso resulta casi s1em pre á costa d¡!l
6uen sentido· enemigo del efectismo, nunca marc6 una fras_e
para hacer re;altar el chiste, ni extremó el gesto para producu
una gracia, ni apeló á la menor chocarrería para provocar una
risotada,
¡ ·
· ¡
Fué, en suma, un actor modelo, una g or_1a nac1ona •
1Cómo no hemos de llorarle los que tuvimos la suerte de seguirle paso á paso en su triunfal carrera! ¡Cómo no hemos d_e
sentirnos hondamenre apenados los que, amantes de nuestra literatura catalana, veíamos en Fontova la más firme columna de
nuestro teatro regional!
. .
Dice Coquelin que el actor dará pruebas de su supenondad
cuando al leer una obra ó al verla representar por otro actor,
el espectador le recuerda, diciéndoie: «en este papel no hay
otro como fulano.&gt;
.
·
h b
•Cuántas veces al verrepresentar el repertono antiguo a rem~s .de exclamar: «¡Como Fontova ninguno! ;Y cuántas ve~es
al asistir á la representación de una obra nueva se nos ocumrá
pensar «i Si esto lo hiciera Fontova!&gt;

M.M.A.

NúMERO

473

EL VINO

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

43

Emilio Zola insuperablemente. El vino entra poco á
poco en su vida con todo linaje de pretextos; ayer
bebían para resistir el trabajo, hoy beben para hacer
CON ILUSTRACIONES DE FERRAGUTTI, XIMENES y NARDI
más
grato el descanso; primero para alejar la melan( Co11cl11sión)
colía, luego para mantener viva la alegría; un tiempo
Hay quien bebe para procurarse un placer físico,
para invocar el olvido, ahora para excitar la memoria;
cuasi animalesco, sin buscar la alteración de la menen un principio para conciliar el sueño, después para
te, y quien bebe para_ disfrazar el ~edio de su vida.
sostener la vigilia. El enemigo se infiltra y crece gota
Algunos recurren al vmo para reanimar un org, nismo
á gota, sorbo á sorbo, ,copa á copa, un poco todos
consumido por rudas privaciones, otros para curarse
los días, lenta y sordamente, como el agua del mar
ó preservarse de daños imaginarios, otros para conpor la sutil vía de una nave. Cuando el hombre adsolarse de traiciones de amor ó reveses de fortuna.
vierte el peligro es casi siempre tarde; la medida
Existe quien se tornó bebedor en fuerza de una tenestá colmada. Cada día hace el propósito de no pasar
dencia hereditaria, fruto de enfermedades, y quien ha
del primer vaso; pero vaciado el primero, siente en su
caído en el vicio, sin advertirlo, desde su primera
interior una energía, un vigor de voluntad, que le
edad, contagiado por el ejemplo. Algunos beben para
infunde tanta seguridad de efectuar su propósito
hacer ostentación de calaveras; otros por despecho;
cuando se le antoje, en cualquier instante, que difieotros, de índole afectuosa, para llenar la existencia
re su actuación para el siguiente día, llegado el cual
vacía de afectos. Se dan hombres de organismo popor igual motivo se concede á sí propio la misma ditente que se exceden en la bebida, como en todo,
lación; y así va siguiendo por muchos años, animado
gría que está allí aprisionada. Se complacen en aquepor cierta brutalidad de necesidades gigantescas, que
siempre para el abuso, primero á causa de seguridad
lla variedad de formas de botella, esbeltas, aplastalos constriñe á reparar enormes pérdidas con adquisifirmísima, luego de una vaga esperanza de que llegadas, majestuosas, como si viesen _otros trantos perficiones enormes, á echar el vino á oleadas en su cuerrá un día en que cederá irremisiblemente. E locuente
les incompletos de hermosas mu¡eres: gustan sabor
po como se echa el agua á cubos en un cañón de
prueba de aquella gran verdad: «es mucho más fácil
distinto de placer á la vista del turbante verde ó del
chimenea inflamado. Muchos beben por efecto de
negarlo
todo á los sentidos, que no rehusarles alguna
casquete de plata; gozan palpando la rotundez elecierto decaimiento que les asalta á la edad madura,
cosa» Pero la lucha no es tan fácil como parece. Es
gante de las copas; en el sonido de la botella sacuviendo delusorias las ambiciones de la juventud; para
dida por el sacacorchos, encuentran una nota de un drama muy intrincado, lleno de terrores y sufriamodorrar el disgusto de no haber logrado encontrar
Adelina Patti. Antes de levantar el vaso permanecen mientos, de resurrecciones y recaídas, tanto más larun camino, una forma de exteriorización para su ingo, variado y doloroso cuanto más fuerte es el carácalgunos momentos llenos ~e admiración ant~ aquegenio¡ para atenuar el dolor de una enfermedad esllos bellos ru bíes ú oro disuelto; luego aspuan su ter y más elevada la inteligencia del luchador. Es
pecial del espíritu, que se podría llamar «de la retenprodigioso hasta qué límite se llega, con qué obstinafragancia, y todas sus glánd?las salival~s segre~an y
ción de potencia.»
rezuman su jugo. Por fin aplican sus labios al cristal, ción de la voluntad, con qué sutil y fatigoso artificio
pero casi con pesar, como Panurge de Rabelais, por de razones é ilusorios esfnerzos, de batallas verdadeno tener el cuello largo tres cúbitos para poder gus- ras y simuladas, de cabriolas de la conciencia. El
bebedor procura reconquistar el imperio sobre sí
tar mejor aquel néctar; desp ués beb~n con los ojos
mismo
y libertarse de remordimientos. A la recaída
cerrados dividiendo en dos operac10nes completade
todos
los días añade cada día nueva justificación,
mente dÍstintas el catamiento y la deglución: sienten
el primer sabor, el segundo sabor, el tercer sabor; re- algunas veces inge~iosísima y buscada durante muvuelven el vino con la lengua, lo dejan escurrir á lo cho tiempo, como el reo busca una disculpa para
largo de los carrillos, lo arrojan hacia las fosas nasa- aducir ante el juez. Busca con avidez, para satisfacer
les para percibir mejor el aroma, y no se deciden, sin su pasión todas aquellas ocasiones en las cuales dedificultad, á dejar que se cuele en la garganta, hecho jarse dominar por el vicio puede parecerle, y á los delo cual todavía quedan recogidos un momento para más también, un exceso consentido por las circunssaborear la fruición del último efluvio. Inunda todas tancias. Consigue en realidad vencerse por algún
tiempo, con un grande esfuerzo, animado, sin darse
cuenta, no del deseo sincero de curarse, sino por el
placer, que pregusta, de poder luego, tras de aquella
Algunos se encuentran, principalmente entre los
abstinencia, recaer sin remordimientos en el vicio
artistas, naturalezas elegidas, dotadas de gran intelipor otro lapso de tiempo. Vuelve á cobrar ánimo
gencia y de corazón delicadísimo. pero de escaso
para beber á cada leve prueba que se da á sí mismo
temple, los cuales beben para contener la violencia
de que sus facultades intelectuales no están deteriode los propios sentimientos, para adormecer la fanradas; bebe por ira cuando el ánimo cansado se retasía inquieta que los atormenta, para frenar la excevuelve al fin contra la tiranía de la voluntad que le
siva actividad de su cerebro, que los fatiga y los gasta
tortura; torna á beber al menor ejemplo que se le
aun en sus horas de reposo. Beben, como los fumaofrezca de otros más hundidos que él en el camino
dores de que nos habla Balzac, porque tienen enerdel vicio y sin embargo sanos aún en apariencia y en
gías que domar. Este es el principal motivo de la inel apogeo de sus fuerzas; confía asimismo en una
temperancia famosa de tantos poetas: no es cierto
enfermedad posible, en un primer aviso de la natuque bebieran, como suele creerse, para producirse
raleza, después del cual, la idea del peligro corrido
artificial excitación, con el fin de escribir; bebían
le dará en definitiva fuerzas para vencerse á sí mispara aquietar su excitación natural, después que hamo; llega al extremo de fabricarse una filosofía esbían escrito Lo dijo en nombre de todos el tantas
pecial, contraria en suma á su índole y á toda su
veces citado Alfredo Musset, quien á un fulano que
existencia, para poder encuadrar su vicio en aquella
le preguntaba por qué buscaba la poesía en el vino,
filosofía como en un marco que lo embellezca y lo
contestó despechado: « No busco en él la poesía, bushaga agradable á sus ojos. Luego le asaltan decaico la paz))
sus venas y todas sus fibras, transparentándose en mientos profundos al notar de improviso que sus fa.
Todos estos bebedores hacen juntos el camino
su rostro una corriente tal de dulzuras y delicias que, cultades mentales han sufrido menoscabo; y de aquí
hasta cierto límite, pasado el cual se separan. Unos
contemplándolos, se permanece incierto entre dos una vigilancia desconfiada y dolorosa en su inteligense detienen y se convierten en golosos, los otros van
sentimientos: no sabemos si debemos indignarnos de cia, y resoluciones impetuosas que duran una hora,
siguiendo adelante y se truecan en glotones del
que el hombre, capaz de tantas elevadas satisfaccio- en las cuales agota toda su energía, y largos desfallevino.
nes de la mente y del corazón, ponga en el goce de cimientos intensos que acaban en el vino, del cual
En los primeros la pasión se injerta de capricho,
semejantes placeres toda su alma, ó bien admirar la renace vislumbre de esperanza, seguido al día postecuasi un sentimiento de la poesía del vicio, que lo
prodigiosa delicadeza de la máquina humana, que rior de inconsolable desengaño. Y en tanto el eneretiene, unido á un refinamiento del gusto que lo
migo lo corroe todo: cuerpo, mente y corazón.
consiente tan distintos y opueshermosea; y entre éstos, los que tienen bolsa al nivel tos placeres.
de su golosina, llegan á ser una especie de biblióEstos bebedores se detienen,
manos de la botella, - coleccionistas y catadores, antes
pues, en la pendiente del vicio;
que bebedores, - doctos en su materia, que ponen en
los otros proceden y pasan de
la cantina el amor el estudio, la emulación que un
la clase de los bebedores á la
estudioso pone en la biblioteca, y tienen también
de los beodos Estos, en vez del
sus clásicos polvorientos, las ediciones de remota fe.
cuello de Panurge quisieran techa, las celebridades extranjeras, los prosistas algo
ner el estómago del emperador
pesan tes, pero sustanciosos, del Norte, la literatura
Maximino, el cual no se daba
apetitosa y ligera que alegra, sin sentir la poesía toda
punto de reposo hasta la d écifuego del Mediodía que inflama ·y exalta; que hacen
macuarta botella. El modo codel vino un continuo sujeto de investigaciones y pomo se sumergen grado á grado
lémicas, un arte á la vez y una ciencia con la cual
y se ahogan en el vino, los diproveen al propio tiempo á las necesidades de
versos períodos por que pasa la
su estómago y de su inteligencia Estos son los
gran lucha de la voluntad, que
que disfrutan de verdad con el vino. Un psicóloopone resistencia al hábito que
go artista podría hacer á este propósito un placenarrastra, constituyen una histotero estudio Para ellos la bebida es una multiplicaria larga y triste, que muchos
ción continua de las exquisitas delicias de la imagiinsignes fisiólogos, especialmennación y al par de los sentidos. Sienten en su interior te los novelistas ingleses, trazaá la sola vista del recipiénte toda la fuerza y la ale- ron de un modo admirable y
POR EDMUNDO DE AMICIS

�NúMERO

LA
El famoso 1u1c10 de Rousseau, según el cual los
bebedores son buenas, fieles, excelentes y honradas
personas, no se puede admitir, en verdad, á no ser
que se considere á los bebedores bajo el efecto inmediato del vino. Lo cierto es que cuando salen de
aquel mundo fácil y risueño al cual los transportó la
embriaguez, se encuentran molestos en presencia del
descolorido aspecto del mundo real y se irritan con
más facilidad que los otros con las asperezas de la
vida que habían ya olvidado Acostumbrados á aquella vena rica de benevolencia y generosidad que abre
en ellos la embriaguez, no se reconocen cuando deben manar aquellos mismos sentimientos del corazón
tranquilo Tras de la viva excitación de cada noche,
su sensibilidad tiene como necesidad de reposo, y se
niega á la fatiga de las emociones en estado de vigilia. En medio de la tertulia en la cual bulle aquella
alegría espontánea que deriva toda de la disposición
natural del ánimo, se sienten fuera de lugar, experimentando cuasi una secreta envidia que les mueve
á despecho y tristeza; están hl!millados, descontentos de sí, como gente decrépita; desean alguna vez
con impaciencia acre y colérica que llegue aquella
hora, aquel sitio donde podrán, en un medio más
expeditivo, ser de nuevo lúcidos, generosos y elocuentes. Sólo que este rejuvenecimiento, esta especie de resurrección que se verifica todos los días,
cada vez y gradualmente resulta más incompleta.
Pasado algún tiempo, no experimentan ya aquella embriaguez, que podríamos llamar rica, llena de sentimientos y de ideas, en la cual el corazón y la mente
tienden continuamente á expandirse y á abrazar al
universo entero. El primer indicio de esta decadencia es la atenuación de la manía de la polémica á
través de todos los conocimientos humanos; sumente perezosa empieza á recorrer las pendientes de curva suave, evitando el ánimo á la discusión que le forzaría á trabajar; el giro de sus pensamientos se va limitando cada vez más; todo lo que tiende á desviarlo de su curso ordinario de ideas y de discursos le
produce malestar; la exaltación, de continua se hace
~ntermitente, á raptos sucesivos, separados por largos
intervalos, desoués de cada uno de los cuales se siente la necesidad del reposo, y la alegría degenera poco
á poco en un sentimiento de grosera satisfacción, en
el cual se acomoda y se columpia como en una mecedora, mientras su pensamiento mariposea sobre
mil objetos, sin detenerse en ninguno, ó si se fija en
uno, permanece en su superficie impedido é inerte.
Y entonces vienen las largas veladas monótonas, en
las cuales el bebedor empolla su embriaguez en el
silencio, en un estado intermedio entre la somnolencia
y el estupor, y todo el mundo brillante que antes
veía en su borrachera se encuentra reducido dentro
de los cuatro lados de la mesa, en la cual comienza
por apoyar los codos, al año siguiente la barba y
por último la frente. Es verdad que muchos de éstos
conservan aquel buen natural que deriva, más que de
otra cosa, de la pereza del corazón. La marea creciente_ del vino ha sumergido rencores, odios, soberbias,
tristezas. naturalmente, sin mérito propio. Sienten
aún los afectos de la familia y alguna antigua amistad; pero no aquel afecto vivo, lleno de providencia
y de sacrificios que piensa y goza en sí mismo y vibra todo á cada palabra en que se expresa ó ante
cada manifestación que le corresponda. Hasta tal
punto es cierto que es muy raro que contraigan nuevos afectos. Llegado á ese estado, el bebedor es únicamente un espectador indiferente del mundo; va

ILUSTRACIÓN ARTISTTCA

no venimos á parar en sus efectos sociales, ciñéndonos siempre al campo psicológico, quedamos maravillados, asustados casi, no tanto de lo que vemos,
cuanto de lo que tenemos motivos para sospechar.
Nace esto de que el vino es principalmente una potencia oculta. Su mayor importancia no estriba en
los efectos y accesos visibles, á los que pocos se abandonan; radica en la difusión grandísima de una destemplanza correcta, de una embriaguez disimulada,
constante, regular que gira continuamente á nuestro
alrededor y que encontramos siempre cara á cara, sin
reconocerla. Tenemos que habérnoslas con gran número de personas, que bajo el continuo influjo latente del vino parecen lo que no son, envueltas por un
disfraz que nos engaña. Nos encontramos con la generosidad, con la elocuencia, con la bondad, con caracteres amenos, que son ficticios, que existen tan
sólo á ratos, pero que siendo por algunas horas todos
los días, producen en quien los trata una ilusión permanente. Si lográsemos descubrir todos los hábitos
íntimos, ¡qué extraños hallazgos realizaríamos! ¡Cuántas bellas acciones descubriéramos que fueron hechas
sin venir en corazón, forzadamente, para mantener
una promesa escapada en la exaltación del vino!
¡Cuántos triunfos oratorios se deben á la embriaguez,
así como muestras de inesperado valor en desafíos y
arranques conmovedores de artistas dramáticos! Encontraríamos quizás, derivadas del vino, ruidosas reconciliaciones de hombres políticos que tuvieron
consecuencias memorables, tal vez resoluciones temerarias de generales que consiguieron un nombre
glorioso, quizás también muertes heroicas que todos
hemos admirado y admiramos aún. Después de algunos años volvemos á encontrar caracteres antes dulces, ahora extrañamente asperos, sin razón aparente;
encontramos de nuevo otros, un tiempo fogosos é
intratables, conciliadores, negligentes, en un estado
de optimismo crónico que no logramos explicarnos,
que permite trabar con ellos una amistad que fué
primero imposible; otros que han cambiado de hábitos, y desde el gran mundo donde brillaron se han reducido á una vida solitaria, obscura, sin que logremos adivinar la causa. Vemos hombres de ingenio
llegar rápidamente, en la flor de la juventud, á las
elevadas cimas de la sociedad y del arte, para detenerse de improviso, y como si se hubiesen extraviado
sus personas, presentarse á las gentes como inexplicable ejemplo de impotencia y de inercia. Buscamos la
razón de todos estos cambiamientos; creemos á veces haberla encontrado en sucesos, en secretos domésticos, en misteriosas crisis de la mente y del corazón. Y nada tiene que ver con todo esto El solo
motivo es el vino. Natural es que no se descubra,
puesto que el hombre confiesa francamente la orgía
tirando, con los ojos medio cerrados; no camina, se de una noche, pero oculta con suspicaz cuidado entambalea en la vía de la existencia hasta que viene tre las paredes de su casa el abuso de todos los días,
la muerte á quebrarle el vaso en el puño.
para el que no encuentra justificante ni excusa. A la
Si del examen de los efectos individuales del vi- vista es un efecto que escapa á la observación, pero

NúMERO

que es enorme sin duda el que produce
en la vida social ese torrente purpúreo
que pasa cada día ~ través de la_p?blación de una gran ciudad en las ultimas
horas de la tarde y á la noche. Por fuerza debe ejercer gran acción en la marcha general de las cosas esta vasta alteración diaria de sentimientos, de pensamientos, de discursos. Sin duda notaríamos el efecto contrario si de un golpe, al improviso, dejasen de existir el
vino y las bebidas excitantes. Veríamos
índoles hasta aquel momento disfrazadas mostrarse en su verdadero aspecto,
gente expansiva ensimismarse, gen te
alegre entristecerse, inteligencias oíuscadas adquirir claridad. ingenios que disimulaban su decaimiento en la exaltación artificial de todas las noches revelarse exhaustos, disminuir la facilidad en
las amistades nuevas, apartarse al influjo
del hastío de la sociedad de personas
que no tenían más ligamen que el vino;
volverá Venus muchos que la habían
olvidado por culpa de Baco, una recrudescencia de malhumor al principio, un
acrecentamiento de laboriosidad más
tarde, una general diminución en los
despropósitos hechos, dichos ó impresos; una merma en los altercados; pero
más rareza al par en las reconciliaciones. mayor prudencia, menor sinceridad,
más fuerza., menos entusiasmo: un compuesto de bienes y de males.
¿Mayor número de bienes ó de males?
No me toca á mí responder, y por
otra parte no quisiera cerrar esta serie
de conferencias sobre el vino con una
palabra amarga contra nuestra argumentac!ó~. ~ero
hay modo de salir del paso con una d1stmc1ón:
para ello lo mejor es poner en contacto dos de los
más grandes pintores de aquella admirable escuela
holandesa, que debe al vino la mayor parte de su
inspiración. En los cuadros de Steen está representada la orgía innoble que sustituye á la quieta
alegría de la familia el rebajamiento de la taberna;
rostros embrutecidos, actitudes obscenas, brazos caídos que al día siguiente no trabajarán y casas en de~orden que revelan un desprecio habitual de toda dignidad y de toda gentileza. En los cuadr.os de Van
der Helst están representados banquetes joviales,
donde ciudadanos de todas las clases del Estado
brindan y conversan fraternalmente; y son bellas fi.
guras honradas é ingenuas, en cuyos rostros se ~ee
la seguridad dP. la conciencia y la nobleza de la vida
consagrada á la patria; excitados, pero no descompuestos, con sonrisas en los ojos, que dejan adivinar
hs a.nécdotas amenas y divertidas y las palahras corteses, inspirando al mismo tiempo la alegría y el
respeto.
H e aquí las dos potencias opuestas del vino, ó por
mejor decir. los dos vinos. Hay el vin9 de Steen y
el vino de Van der Helst. Uno es el veneno que
arrastra al ocio, á la éstupidez, á la prisión, á_la tumba; huyamos de este vino, combatámoslo, v1tuperémoslo. El otro es el vino que hace levantar al mismo
tiempo la copa, la frente y el pensamiento; el vino
c.¡ue pone la fuerza en el brazo del obrero y el canto
en sus labios; la alegría de nuestra mesa de cada día,
el festejador de las reconciliaciones y de los regresos,
el licor benéfico que acalora las venas de nuestros

viejos, que rrvigoriza la suspirada convalecencia de
nuestras criaturas, que añade una sonrisa á la amistad
y una llama al amor; la segunda sangre de la raza
humana. Honremos á este vino y festejémoslo, bendiciendo á las dos fuerzas benéficas á las cuales Jo
debemos: la fecundidad de la tierra y el trabajo det
hombre.
TRADUCIDO POR

D.

473

47 3

FEDERICO RAH0 1..,A

NUESTROS GRABADOS
Confesión de amor, cuadro de
don Luis Jiménez. Exposición Internacional de Munich de 1890 - Este
cuadro, como todos los del ilustre autor
de la visua en la sala de un hospital, que
reprodujimos en el n(1mero 427 de esta
ILUSTRACIÓN, es una hermosa página
arrancada del libro de la vida real y tras•
ladada al lienzo con escrupulosa fidelidad
sin extemporáneas galas, pero también sin
esos pu¡os de exagerado realismo á que
suelen ceder muchos de los que forman parte de la escuela á que Jiménez pertenece.
Este, á fuer de verda&lt;lero artista, sabe contenerse dentro de los justos límites, y de
ello es buena prueba la Confesión de amor:
en esta obra ha querido pintar tipos campesinos, y labradores de buena ley resultan
ser los dos personajes que en ella figuran;
pero comprendiendo que el arte se ha hecho para algo más elevado que la simple
reproducción de formas, ha buscado una
situación que permita ofrecer al espectador
la nota del sentimiento y la ha encontrado
en la declaración amorosa, y no sólo ha
dado .:on ella, sino que ha sabido expresarla de la manera magistral á que nos tiene
acostumbrados.
En esto estriba, á nuestro modo de ver,
el naturalismo de buena ley: no en tomar
de la naturaleza cualquier cosa queriendo
hacerla pasar por buena por el mero hecho
de ser exactamente reproducida, sino en
escoger dentro de lo natural lo bello y en
presentarlo de modo que al par que recree
la vista haga vibrar con más 6 menos fuerza ese algo que todos sentimos en nuestro
interior, y cuyas sensaciones son, á no dudarlo, el guía más seguro de la critica y la
prueba más patente del mejor 6 peor
acierto del pintor.
La prensa alemana ha tributado grandes
elogios al cuadro de Luis Jiménez, que ha
atraido con preferencia :as miradas de los
visitantes de la última Exposición Internacional de Munich.

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

45
Mr. Justin Mac-Carthy, presidente de la mayoría del partido nacionalista irlandés en la.
cámara de los Comunes de
Londres.-A rafa de la terminación del
ruidos-&gt; proceso incoado contra Mr Parn.ell por ad~lterio, la mayoría parlamentana del parudo nacionalista irlandés compr7ndienclo que no podia tener por 'jefe á
qme_n por esca~d?loso~ h~chos hahla estigmau~ado la opm1ón pubhca, procedió á la
elección d7 nuevo presidente, concediendo
sus sufragios á Mr. Justin Mac-Carthy
cuyo retrato publicamos.
'
El nuev;i leader de los irlandeses nació
en Cork, en 1830, y allí recihi6 su primera educación, hasta que en 1853 fué á Liverpool como redactor de un periódico.
En 18?0 pasó á Londres, encargándose de
la se~c16n parlamentari_a del Moming Star,
y mas tarde de la sección extranjera hasta
que en 1864 fué nombrado redactor en jefe
de este diario, cargo que abandonó en
1868.
. Col~bor6, además, en revistas y periódicos ilustrados y escribió algunas novelas,
entre las cuales figuran en primera linea
Tite Waterdale Neighbours, Afy EnemJ"s
Dau..rrhter y Lady /udith.

Trasladóse luego á los Estados Unidos,
en donde estuvo tres años escribiendo en
algunos p7ri_6dicos. A su regreso á Inglaterra, escnb16 notables artículos politicos
par~ el Daily N ews, y di6 á la estampa
vanas novelas que obtuvieron excelente
éxito, tales coi:no: _A Fair Sa.xon (1873),
Dear Lady Dzsdatn (1875) y A1iss Alisantlirope (1877), :í las que añadió más tarde
Donna Qttixote y A Maid of At/1ms. Es
autor de una Histon·a co11tempord11ea en
cuatro tomos, de una Histo,ia de los cuatro Jorges, de una obra de critica literaria
titulada Con amore, etc., etc.
'
. Mr. ~ac-Carthy comenzó su vida polih~a acl!va en 1879, en que fué elegido
miembro del Parlamento por el condado
de Longford, que representó hasta 1886;
en esta fech~ optó por la representación
que le confinó Londonderry. Siempre estuvo afiliado al partido que acaudillaba
Mr. .Parnel(, y ha sido vicepresidente de
+
+ ..
la Liga regional y de la Liga nacional irlandesas. Es orador brillante y cuenta con
La venganza de un rival, cuagrandes ~impatias en la cámara y entre sus
dro de O. Erdm.ann. - Cuenta la
compatnotas. Por todas estas condiciones
marquesa de Crequi en sus Memorias que
de talento, energfa y honradez resulta inel marqués de Letorieres, el hombre más
duelablemente digno del hon;oso puesto
h~rmoso de su tiempo, y á cuyos halagos
que sus compatriotas del Parlamento le
mnguna mujer pudo resistir, hubo de ena·
han confiado, y es seguro que sabrá defen~orarse penlidameme, en una visita que
der cual se merecen los intereses de la agohizo á la corte de la duquesa de Solia de
biada población de Irlanda.
Hannover c&lt;,n él emparentada, de una j6Esto _no obstante, una parte no escasa
ven noble llamada Julia de Rohán que esdel parl!do nacionalista irlandés sigue apot~ba al servicio de aquélla y era 1~ promeyando enérgicamente:: á Mr. Parnell.
tida de un señor de Tattenbach.
La visita recientemente hecha por éste
El apuesto doncel, acostumbrado á con•
á algunas ciudades irlandesas ha dado luPROYECTO DEL NUEVO TEMPLO DE LOS FRANCMASONES DE CHICAGO
tar por victorias el número de sus amoro•
gar á graves desórdenes y aun á colisiones
sas emprtsas, c~nfe.só su amor á la joven,
sangrientas.
que le ,r~chaz6 10d1gnada, manifestándole
Los partidarios de uno y otro bando deque prox1mamente se verificaría en Paris su heda con el antes
Mr. Carlos Parnell, ex presidente del grupo li~nden con desesperad_a energía á sus respectivos /eaders ; hac11ado caballero.
nacionalista irlandés de la cámara de los Co- . b1endo llegado 1~ c_ont1enda ~I terreno de las personalidades,
Goz_aba Letorieres de gran favor en la corte de Luis XV de munes de Londres. - Nacido en 1846 en Avondale, confecundo en mc1dentes ruidosos como pobre en beneficios
Francia, merced á lo cual fácil le fué obtener una orden de dado de Vircklow, Mr. Parnell hizo sus estudios en Cambridge tan
para el triunfo de las ideas.
arresto co~tra el señor de Tattenbach; provisto de ella, presen• y entró en la vida publica como sherif de su condado natal.
~1ucho se ha hecho también en la esfera ele las negociaciones
tóse en la 1gles1a de San Germán de l' Auxerrois en el momen- En 1875 fué enviado al Parlamento por el distrito de South an.1stosas,
para lo cual los célebres agitadores Dillon y O'Brien
~o en c¡ue empezaba la ceremonia y puso preso al novio, que fué M eath, constituyendo allí con algunos amigos un núcleo de se han avistado
últimamente con Mr. Parnell, y aunque no se
mmed1atamente conducido á la Bastilla.
oposición irreconciliable, encarnizada, que practicaba la políti- h~ llegado á una solución concreta, parece que tienden á suaAl dia siguiente quiso de nuevo tentar fortuna cerca de la ca de obstrucción y retardaba con feroz energía la votación de vizarse
las asperezas y á ceder las intransigencias.
d~sventurada J ul!a; pero viéndose otra vez rechazado y despre- todas las meclidas contrarias á los intereses de los desdichado,
De todas suertes, es dificil prever cómo y cuándo terminará
ciado por ésta, hizo poner en libertad al detenido, y habiéndole irlandeses.
?e la que Irlanda ha de salir más perdielosa que beprovocado en de;afio al salir de la cárcel fué mortalmente heEsta conducta y su elocuencia demagógica le hicieron pron· esta,_ luchasm
em bar~o, cree!11?s. que al fi~ y al cabo el e~piritu
rid_o por él, yendo á caer delante del pórtico del convento de las to ser en su patria el más popular de los representantes de Ir- nefic1~da;
práctico que en las islas Bntamcas domma y el interés que á
H1Jas del Sagrado Corazón, adonde habíase refugiado Julia, al landa. En 1879 púsose al
lado de su tí~, q~e era abadesa de aquel monasterio.
frente de la Landleague que
De este ep1sod10, al parecer histórico, ha tomado el asunto de se propuso la reforma raelical
su cuadro el no!ablt: pintor alemán Erdmann, quien ha sabido de la propiedad inmueble, y
sacar gran parl!do del lugar de la escena y de los personajes, en enero de 1890fué á Amépara_presentarnos una composición que interesa desde el punto rica para obtener de sus com·
de vista del.efecto dramático y cautiva bajo el concepto pura- patriotas alll residentes apo·
mente estético.
yo para su causa. En 17 de
mayo ele! propio año fué elegido jefe del grupo parlamentario irlandés, que á la razón
se componía de 68 miembros.
El nuevo templo de los francmasones de Chi- En 1881 el gobierno le puso
~ago. - El día 6 de noviembre último colocóse la primera pie- preso, pero ai año siguiente le
ra de este grandioso edificio, emplazado en un terreno que ha di6 la libertad; en las eleccoStado 5 _m,l ones de pesetas; la construcción del mismo debe ciones de 1885 el número de
eSlar termmada en 1. • de mayo de 1892, es decir, un año antes sus aeleptos en la cámara de
~e .maugurarse_la Exposición Colombina, á fin de que el Gran los Comunes se elevó á 85.
d nente ~e Chic_:ago ~ueda recibir dignamente en 1. • de mayo Contribuyó poderosamente
e l893 a las diputaciones de todos los Orientes ele! mundo.
á la caitla de Gladstone, el
El tem~lo propiamente dicho ocupará los cuatro últimos pi- cual en 1886 hubo de incluir
sos d~l ed1fic10: los diez y seis restantes estarán ocupados diez en su programa los más im~ r llendas y almacenes de objetos útiles á la vida material y portantes puntos consigna~~f ~or _
escritorios comerciales 6 industriales. La altura total dos en el de los homenelers.
e ificio será de ochenta metros.
Mucho debe Irlanda á
tomarán las debidas precauciones para que en un solo día Parnell, y á buen seguro que
1osSeascen~ores
puedan transportar 40.000 personas á los jardi- el partido irlandés no hubie·
nes s~tuados en el terrado, en donde habrá también un obser• ra pensado en buscar otro
Colocación de la primera piedra del nuevo templo de los francmasone~de Chicago
;~to~;o, _desde el cual los astrónomos podrán estudiar la armonía jefe, si el proceso por adulte·
A ª _ecida en las evoluciones de las celestes esferas por el Gran terio contra él seguido por
rqmtecto del Universo.
el marido de mi;tress O'Shea y la conducta por él observada
t' A la ceremonia de la colocación de la primera priedra asis- con ocasión del mismo, no consintiendo ni siquiera en retirarse todos los irlandeses une se sobrepondrán á esas contiendas pery áe sos móvile~, mezquinos si se les compara con la
i_eron 5-~ francmasones, que representaban las diferentes lo- temporalmente de la política, no hubiesen hecho necesario su sonales
magnitud de las aspiraciones que á los liomeru/e,s animan, y
gi~.dei nto Escocés Antiguo Aceptado, establecidos en el Ca- reemplazo en tan importante puesto para evitar que los adver- que
éstos no tardarán en formar nuevamente el apretado haz
na a Y en los Estados Unidos y que cuentan 625. 755 her- sarios de la causa irlandesa se aprovecharan en detrimento de al que
tantas y tan valiosas conquistas deben y que á la corta 6
man1os; Y cuantos la presenciaron dicen que hará época en los ésta de los puntos vulnerables que su leader ofrecla.
á la larga acabará por imponer el triunfo de la justa causa.
, amencana,
·
·
'6n en F'1¡ana
d es de la masonena
como ¡a maugurac1
Los irlandeses tendrán en cuenta que de sus divisiones s6lo
a e fia de la primera logi~ construida en el nuevo continente.
se han de regocij11r sus enemigos, los conservadores ingleses;.
***

�LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

fección posible, M. Leneveu ha adoptado para él
formas y disposiciones que le hacen de muy fácil
empleo y aumentan considerablemente el campo de
NIVEL DE AGUA DE PRECISIÓN, DEL CAPITÁN LENEVEU
sus aplicaciones. El instrumento que reproduce nuesNada más frecuente en la construcción, en la in- tro grabado se compone esencialmente de dos apa•
dustria, etc., que tener que colocar diferentes objetos ratos iguales y simétricos unidos por un tubo flexible
en un mismo plano horizontal ó en niveles que difie- cuyo objeto es permitir la comunicación de los líquiran entre sí en cantidades determinadas.
dos en ellos contenidos y establecerse en equilibrio
La imperfección del montaje de las máquinas y según el principio de los vasos comunicantes, comunicación que puede interrumpirse cerrando las dos llaves para inmovilizar
el líquido durante los transportes del
instrumento ó los preparativos para hacerlo funcionar. Cada uno de los dos
aparatos consta principalmente: de un
recipiente graduado con dos ventanas, de un tubo transparente, de una
tija indicadora graduada y terminada
en punta, de una vaina que guía la
tiJa, de un curwr, de un nivel esférico
á burbuja de aire y de un apoyo articulado regulable.
La tija indicadora graduada y terminada en punta es la parte original del
aparato y también la más importante:
compónese de una barrita cilíndrica de
metal inoxidable que en su parte superior termina en un botón de maniobra y en la inferior en una punta de
materia impermeable. Está graduada
por milímetros y de tal manera que
l!:..'.~_:!!_:..::.:!!_ _~~----==--=--=~~!::!..!.-----..:'!:!::.J•:i
el origen de esta graduación coincide
exactamente con el nivel del nonio
fijado en la vainaguía, cuando el extremo de la punta se encuentra rigutransmisiones de una fábrica es una de las causas rosamente en el plano horizontal que pasa por el
más ciertas y más frecuentes de un gasto exagerado cero de las graduaciones trazadas á lo largo de las
de fuerza motriz y, por ende, de cuanto contribuye ventanas. Y como, por otra parte, los ceros de estas
á producir esta fuerza: consumo de agua, de carbón, graduaciones están á la misma distancia de la base
de aceite, desgaste de los cojinetes y de las articula- en los ?ºs aparatos que constituyen el instrumento,
ciones, recalentamiento por rozadura de los árboles de aqm que estando éstos colocados en un mismo
con los consiguientes paros ruinosos, todo depende plano horizonta~ los cuatro ceros resultan dos á dos
del montaje, Hay, pues, que proceder con cuidado igualmente distanciados de éste.
sumo en esta operación.
La tija indicadora se desliza por rozamiento suave
La determinación de los planos verticales se ob- po~ 1~ vaina-guía atornillada á la parte superior del
tiene con bastante facilidad por medio de hilos ten• rec1p1ente y puede ser fácilmente levantada ó bajada
didos entre hitos; pero no sucede lo mismo con los con la mano: en el lado opuesto á la graduación llehorizontales, que son precisamente los más expuestos va una nervura que al paso que le impide hacer cualá variaciones, tanto por el peso de los órganos como quier movimiento de rotación durante la operación
por los asientos que en el suelo producen las mismas asegura. las posiciones relativas de su graduación y
obras.
del nomo, y por ende la posibilidad de las lecturas.
Por esta razón se ve que los montadores concien- Esta nervura penetra en una ranura practicada ad
.zudas se ingenian buscando todos los medios posi- hoc en la vaina guía.
bles de asegurarse de la exactitud de sus operaciones . El cursor puede deslizarse á lo largo de los recipor lo que hace relación al plano horizontal. Las re- p_ientes y lleva dos índices que, merced á la graduaglas de madera ó de metal perfectamente construí- ción trazada en el recipiente, permiten calcular rápidas, los niveles con burbuja de aire, los anteojos, damente y de una manera suficientemente aproximaetc, no permiten obtener nunca un resultado com- da, en la mayoría de las operaciones preliminares de
pletamente satisfactorio.
u?a nivelación precisa, la altura del agua en los reciInspirándose en todas estas consideraciones, el pientes. El nivel esférico á burbuja de a'ire fijado en
capitán de artillería francés M. Leneveu ha inven- el pie del recipiente está dispuesto de tal modo que
tado un nivel de agua de precisión que permite re- la burbuja se halle en el centro del nivel cuando la basolver de un modo eminentemente práctico y con se del recipiente está en posición perfectamente horitoda la exactitud apetecible el problema consistente
en determinar exactamente la diferencia de nivel entre dos puntos ó en colocar dos puntos rigurosamente en el mismo plano horizontal.
Nada más sencillo que el instrumento en cuestión.
Dos frascos están unidos por un tubo y dos puntas
que tocan al líquido indican por el mayor ó menor
recorrido de su tija para ponerlas en contacto con
éste la distancia del plano superior del líquido á una
señal conocida, y por consiguiente la distancia de
esta señal al plano horizontal determinado por el nivel del líquido en los dos frascos . .
Para manejar el instrumento basta, una vez colocados los niveles en los puntos cuya comprobación
ha de hacerse, poner las puntas en contacto con el
líquido y leer en las tijas la cantidad en que han tenido que ser hundidas para obtener este resultado,
operación que no ofrece la menor dificultad. En
cuanto á la precisión del aparato, puede formarse idea
de ella sabiendo que es suficiente para lograr con facilidad suma, sea la horizontal, sea la diferencia de
nivel entre dos puntos, á menos de una vigésima parte de un milímetro, y esto sin necesidad de ninguna
operación minuciosa.
Como se ve, este instrumento no es más que el
nivel de agua común con la adición de dos puntas
que permiten tocar el nivel del líquido que, por
Fig, I Crisoles tapizados de rubíes artificiales
varias razones sobrado conocidas, no puede distinguir bien el operador, y sustituir con una medida
material perfectamente fija la medida visual, esen- zontal. Los apoyos articulados en la base de los recialmente fugaz, única posible con el antiguo sis- cipientes tienen, con relación al eje de éstos, una potema.
sición que puede regularse por medio de tornillos.
Con el objeto de dar al instrumento toda la per- Estos apéndices sirven junto con los niveles á burSECCIÓN CIENTiFICA

NúMERO

473

buja, para determinar y asegurar la horizontalidad
de la base del recipiente cuando éste baya de aplicarse contra un objeto virtual ó poco menos. La cara
de los apoyos que mira á los recipientes forma reflector y facilita considerablemente el manejo del
instrumento, reflejando la ley de que se sirven los
operadores en los subterráneos ó durante la noche.
Los resultados obtenidos en gran número de operaciones de toda clase, y en especial en las regula
ciones de transmisiones de gran longitud, permiten
afirmar que el aparato nada deja que desear ni en
punto á precisión ni en punto á facitidad en su manejo.
L. K NAB

N úMERO

tos coloraciones azules: igual fenómeno hemos repr~ducido en nuestros experimentos sintéticos. A
menudo en medio de nuestros cristales rosas de ru'
bfes hallamos
cristales morados o. azulados, y presentamos, en prueba de ello, á la Academia planchas de
cristales rosas por un lado y azules por otro. Este hecho parece resolver las dificultades suscitadas sobre
las causas de la coloración del zafiro y de la del rubí.
Cuando vemos que un mismo crisol produce á la vez
cristales rosas y azules, se hace difícil no creer que

Algunos años hace que los señores Fremy y Verneuil, sabios químicos de París, vienen trabajando
en la producción de rubíes artificiales, y después de
algunos felices ensayos han llegado á producir por
síntesis rubíes cristalizados bastante voluminosos.
M. Fremy presentó á la Academia de Ciencias de
París, en la sesión de 10 de noviembre último, una
luminosa memoria acerca de su descubrimiento, de
la que copiaremos algunos párrafos.
«La memoria que hoy presento dice, con la colaboración de M. Verneuil, tiene por objeto dará conocer las modificaciones que hemos introducido en
la producción sintética de los rubíes romboédricos.
Los cristales que hemos obtenido indican los progresos de nuestras investigaciones. Nuestro propósito
era aumentar el tamaño de nuestros cristales de rubíes por vía seca, como se producen otros cri~talcs
por via luímeda. Este problema creemos haberlo resuelto.»
Explica luego el nuevo procedimiento seguido
por los inventores: en vez de la alúmina pura emplean ahora la alúmina alcalinizada por el carbonato
de potasa, que sin alterar la pureza de los cristales,
les comunica hermoso color; en vez de mezclar las
substancias, separan la alúmina cromada y potasada
del fluoruro alcalino-terroso, con lo cual las reacciones se verifican entre los vapores y los gases, condición necesaria para formar los rubíes duros y romboédricos; en vez de veinticuatro horas, las calcinaciones duran una semana, con lo que gana el tamaño
de los cristales; en vez del horno del carbón de coke
emplean el de gas, que produce una temperátura muy
elevada y constante, y merced al cual los crisoles no
son atacados por la ceniza del combustible, y en vez
de pequeños crisoles de laboratorio, que sólo producían algunos gramos de rubíes, usan crisoles grandes, de algunos litros de capacidad, que á menudo
producen tres kilogramos de rubíes en cada operación
Ampliados de esta suerte los procedimientos, el
laboratorio fué insuficiente y los señores Fremy y
Verneuil prosiguieron sus operaciones en la fábrica
de cristal de los señores Appert, en donde obtuvie-

las coloraciones del rubí y del zafiro proceden del
mismo metal, quizás del cromo diferentemente oxidado.
»Quedábanos aún una cuestión importante por resolver para completar la síntesis de los rubíes, Los
cristales de rubíes producidos por nosotros, que presentan los mismos caracteres que los rubíes naturales, ¿pueden servir en las aplicaciones industriales
para los mismos u5os que éstos? ¿Tienen la dureza
de las piedras finas? ¿Pueden ser utilizados en las

joyas y en los relojes? Sólo la práctica podía cantes
tar á estas preguntas. Un gran industrial muy competente ha tenido la bondad de hacer tallar en rosas
nuestros pequeños rubíes y de someter á varios lapidarios nuestros rubíes no tallados tal como salen de
nuestros crisoles y que pueden ser empleados como
pivotes en la fabricación de relojes: su dureza ha
sido comparable á la de los rubíes naturales.»
Nuestros grabados representan: la fig 1, un gran
crisol de unos 25 centímetros de diámetro, tapizado

PARA TENER LA BoCA

J~~ITADOS

LA SÍNTESIS DEL RUBÍ

47

ARTÍSTICA

-Lo sQUE TENGAN Tos ~!

***
Experimentos de MM. E . Fremy y A. Verneuil

LA I LUSTRACIÓN

473

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~W~¡

f

\.•

l'ARIS, 6, A~"'"' V1ctorla. V Farmanas.

�LA

NúMERO

ILUSTRACIÓN A RTISTICA

47 3

¡ •

MR. CARLOS PARNELL, ex presidente del grupo nacionalista irlandés
de la cámara de los Comunes de Londres

de cristales de rubíes y un fragmento de crisol lleno
de cristales separados de sus matrices; y la fig. 2 1 tres
joyas de rubíes artificiales mezclados con diamantes.
En la media luna los rubíes montados conservan su
forma cristalina y en los otros dos imperdibles; las

M R. J USTIN

~{AC·CARTHY, presidente de la mayorla del partido nacionalista irlandés
de la cámara de los Comunes de Londres

piedras artificiales han sido talladas por el lapidario.
Estas joyas reproducidas fotográficamente en su verdadero tamaño permiten conocer el aspecto y la dimensión exacta de las piedras artificiales.
Los rubíes de los señores Fremy y Verneuil no

son todavía de gran tamaño, pero los sabios experimentadores no se detendrán hasta que consigan nue·
vos progresos en lo que concierne á tan hermosos
experimentos.
(De La Nature)

Las casas extr anjeras que deseen a nunciarse en LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA diríjanse para informes á los Sres A. Lorette, Rue Caumartin,
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-

A DEL

VINO· ARDUO CON QUINA

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T CON TODOS LOS PlUNCJPIOS NUTlllTlVOS SOLUBLBS DB LA CARNE
Cl.lR~E y Q IJl !W-'l son los elementos que entran en la com1&gt;0s1cton de este l)Otente
reparador de las fuerzas vitales, de este ror&amp;illea■ce por eae ele■eia, De un gusto sumamente agradalile, es 8oberano contra la .4nemta y el .4pocamtmto, en las Calentura,
y Convallcencías1 contra las Diarreas y las .4feccúJnu del Bstomauo y los 1ntestt11-01.

Cuando se trata de despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las fuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias provocadas wr los calores, no se conoce nada superior al l'in• de 9ui■a de Aroud.
.P&lt;Yf mapor. en Paria, en casa deJ. FERRt, Farmaceutico, 10!, rue Richelieu. Sucesor de.AROUD.

L;ECHE ANTEFÉLI
l'URA

8 MEZCLADA CON AGU A,

DIS IPA

PECAS, LENTEJAS 1 T.EZ A SOLEADA
SARPULLIDOS, T&amp;Z BARi-OSA
~
ARRUGAS PRECOCi:S
~-,o .
0'1
EFFLORESCENCIAS
~
6
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J&gt; e
ROJECES
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~~- ~&amp;........
º&gt;i"erva
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cutis
\ \1Jl_
'I&gt; "". '&lt;t•
__
__

S B VBNn&amp; &amp;N TODAS L AS PRINCIPALKS BOTl04&amp;

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Medalla, en laa E1po1lclon01 Internacionales de

PARIS - LYOH - VIENA • PBILADELPBl.i - PARIS
1867

lffi

1873

¡g¡s

DE PA R I S

18i8

■• IKPL&amp;.l CON 1!:L MATO. fllTO IN' LA■

DISPEPSIAS
OASTRITIS - OASTRALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
T OT&amp;OI DBIOllOEKH DI LA DIOIITIO!f

BAIO LA FORII.,\ DE

ELIXIR- · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT
P!RIS, Pharmaoie COLLAS , 8, rae Dauph!ne
'// m ta, prl•cloal., f a..,.,,cla,.

Participando de las propiedades del. Iodo
y del Hierro, estas Plldoras se emplean
especialmente contra las E11crofula11, la

Penouas que conocen las

Querido enfermo. - Ffese Vd. A m, larga experiencia,
y haga uso de nuestros GRANOS de SALUO,puea ellos
le ourarán de su constrpaolon, le darán apetito y fe
derolrerán el sueño y la alegrra. - As, r,rrré Vd.
muchos años, disfrutando siempre de una buena salud.

no t~tubean en purgar se, cuando lo
necesitan. No temen el asco ni el causancio, porque, contra lo que sucede con
l f!s demas purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenosalimentos
Ybebidas fortificantes, cual el vino, el café,
el té. Cada cual escoge, para purgarse, l a
hora y la comida que mas le convienen,
seffun sus ocupaci ones. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamenleanuladopor el efecto de la
buena alimentacion empleada,uno
se decide fácilmente á volver
á empezar cuantas veces
sea necesario.

PATE EPILATOIRE USSER
•

1

'

Tish y la Deb,l~dad de temperament o,
as1 como en todos los casos(Pálldo11 colores,
Amenorrea , • •&gt;, en los cuales es necesario

ol)rar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, 6 ya para
provoc.ir 6 regularizar su curso periódico.

.~ /"/7/?JJ5

rarmacenuco, en Parls,

~ R u e Bonaparte, 40
El loduro de hierro Impuro 6 alterado
, , es un' mefücamento infiel é Irritan te.
Co mo prueba de pnreza y de autenticidad de
la$ verdaderas Pildoras de Dlancanl ,
exlglr nuestro sello de plata r eactiva,
o®s.lra firma. puesta al pié de una ellqueta
verde y el Sello de gai-antla de la Unión de
los Fabr icantes para la represión de la falsillcaclón.
'SE HALLAN EN TODAS LAS FARMACIAS

NB

d~struye hasta las RAI C ES el V EL LO del rostro de las damas &lt;Barba, Bigote, etr..), SJD
moguo peligro para et cutis. SO Años de Ésito ,ymillam de teslimoniosgaranllzan la eficacia
·de esta p¡e¡~ra~oo. 1Se veode eo oajaa, para la barba, y ·en 1/2 oaJas para el bigote ll~ero). Para
101 brazos, empléese el J;'.I.L.I. f' U M.JJJ, DUSSER , 1, rue J .. J ,•RouBBeau, P arla.

Qucdnn reservados los derechos de propiedad artíslica y lilcr~ria
JMP, Dlt MONT.ANJtR Y SIMÓN

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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Ftí~ttetx.
ARO X

- - - - - - - - - -~

NÚM. 474

BARCELONA 26 DE ENERO DE 1891

Con el presente n úmero 474 se reparte el tomo II de la HISTORIA DE LOS GRIEGOS, que será el tercero
de la nueva serie de la Biblioteca Universal. El suscriptor á cuyas manos no llegase deberá reclamarlo al respectivo corresponsal ó r epartidor

SUMARIO

MURMURACIONES EUROPEAS

Texto. - Murmuraciones europeas, por Emilio Castel ar. SECCl&lt;Í:,, AMERICANA: Wáshi11gton en 111Mmt- Vernon des·
pués de la guerra, por Clarence Winthrop. Traducción de
M. A. -La ornamentación en las Artes clásicas. J. Artegn·ego. II. Arte etnuco. fil Arte greco-romano. IV. Arte roma·
no, por José Ramón Mélida. -Los Padamentos de Europa.
l'afm Bajos, por X. - Nuestros grabados. - ¡Imposible! No·
vela original de Florcl!cio Moreno Godino, ilustrada por
Cabrinety. - SECCIÓN CIENTÍFIC.\: La pesca batliypelágica,
ó sea con red fina en alta mar á todas las profundidades, pero
siempre á distancia del fondo y de la superficie. -La memoria, por el prestidigitador Alber. -Advertencias,

Grabados.-E/ descanso en la marcha, cuadro de D. José
Ber.lliure y Gil. - forge Wáshington, copia de un retrato hecho por Gilbert Stuart y conservado en el Ateneo. - Lámpa•
ra de Wáshington, existente en el Museo Nacional. - MountVernon, residencia de Wáshington, - Juego de te de Martha
Custin, esposa de Wáshington. - Flauta de Wáshington y
piano de su sobrina Nelly Custin en Mount-Vernon. - Tinte·
ro, candelero y despabiladeras de Wásbington.-Tipos de
Bakte, mar Caspio. Un carro persa de Baku Persa llevando
1m pellejo de vino. Un ag-r,ador de Bak:,, dibujos de F. Pe·
graru. - Los Parlamentos de E1,ropa. Patio del Binnenhof,
en La Haya, en donde celebran sus sesiones los Estados ge•
nerales de los Países Bajos. - Nuestra Sellora del Carmen,
cuadro de D. Manuel Domioguez, existente en la capilla de
Carlos III, en la iglesia de San Francisco el Grande de Ma·
drid. Grabado de Baude. - Figuras I y 2 . Aparato de pesca
bathypelágica. - Fig. 1. Las tres posiciones en las puertas de
~-- Hermann Foll, á vista de pájaro. - Fig. 2. Las tres po·
s1c1ones de la red bathypelágica á báscula del mismo autor.
-:-Fig. 3. La red de dos puntas en el momento del descenso,
vista de perfil. - Fig. 4. La red á báscula, vista de perfil,
desmontada. - Fig. 5. Modo de usar el aparato de pesca
bathypelágica de M. Hermann. - fosé Va/ero, eminente actcr
dramático, fallecido el 12 del actual (de fotografla de D. J.
M. Martl).

xperinuenosos

1

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--

POR DON EMILIO

CASTELAR

I
N os helamos. Al silencio que reina en los espacios
infinitos, precisa hoy añadir un frío que. mata. Cuéntannos c6mo, allá en puerto de Vascoma, se ha congelado una botella de líquido éter. Cualquiera creería en la congelaci6n del éter universal. El sol se
apaga como en los versículos de nuestro Apocalipsis.
La inmensa rotonda de hielos eternos que ciñe al
polo avanza, como sigilosísimo alud, á los climas
templados. ¡Cuánto amarillea en las riberas de mármoles que abrazan al mar celestial el olivo de Minerva! Nuestros torrentes van á perder las Dafnes
coronadas de rojas flores que Apolo besara con amor.
Donde antes llovían hojas de azahar, llueven ahora
copos de nieve. Las palmas un día resonantes con
jtí.bilo, hoy se duelen y se quejan, creyéndose trasplantadas por algún mago desde las orillas del Turia,
del Segura, del Guadalquivir, á las orillas del Sena,
del T ámesis, del Rhin. Hojas secas, arrastradas por
el frío cierzo, azotarán el rostro nuestro, como en
cualquier estepa moscovita. Enmudecimiento profundo reemplazará el arpa de nuestros pinos quitasoles,
el acorde unísono de nuestras abejas y nuestras cigarras músicas, el coro de nuestros ruiseñores enamorados, el himno helénico de las armonías meridionales que dictaron los versos anacre6nticos y los idilios
sicilianos y los sirventesios provenzales y las serenatas andaluzas. Tendrán las estatuas de mármol pentélico, doradas por luz ateniense, que irse á cualquier

oasis de Africa, donde no se hallen expuestas al resquebrajamiento infligido por la helada. El Cefiso
cambiará su corona de lentisco y de verbena por los
líquenes y los helechos boreales. La nieve de Londres envolverá en sudarios fúnebres al Partenón de
Fidias. Y un catarro perdurable y una tos crónica
mellarán las voces que nos han encantado cantando
ó las notas que nos han encantado componiendo la
Caneréntola y la Sonámbula. Vida el calor; la muerte frío. Así hemos perdido, á tales helores, un desmedido genio romántico en la escena y un mesurado
verbo clásico en la tribuna. Nuestra nación, después
de haber aquistado el derecho natural para cada uno
de sus hijos, iníciase ahora en el gobierno de sí misma con grande lentitud en el camino, pero con suma
seguridad en la llegada. Y conoce ya y aprecia cómo
contribuyen á su bien propio en zonas diversas desde
los industriales que liman un hierro hasta los es·critores que liman un pensamiento, desde quien ocupa
la tribuna en los Congresos hasta quien ocupa el escenario en los Teatros. ¿C6mo desconocer que la tradición oral nos conserva la gloria de Roscio, de Talma, de Romea, de cuantos han sabido conmover los
ánimos y despertar, bien el interés dramático, bien
el reir cómico, 'bien la tristeza trágica? Valero, con
pecho de fragua, con voz de trueno, con brazos de
Hércules, con ojos-de águila, con labios de torrente,
con gestos de poseído, con nariz de ídolo, con entrecejo de genio, con mirada de relampagueo, con fuerzas de atleta, pertenece á lo desmedido, á lo gigante,
á lo colosal del teatro romántico, tan enorme como
aquella revolución fragorosísima, sin la cual nunca

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EL DESCANSO EN LA MARCHA, cuadro de D. José Benlliure y Gil

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hubiera llegado nuestro siglo, ya casi terminado, á su
gloriosa é incontestada grandeza. Necesitábase de
todo ese vuelo por las cumbres del arte; necesitábase
de toda esa fuerza en el humano combate; necesitábase de todo ese ciclón en las pasiones desencade-·
nadas para hundir tantos ídolos seculares como representaban la superstición, para derribar tantas aras
ciclópeas como chorreaban sangre humana de viejos
sacrificios, para extinguir las hogueras del antiguo
fanatismo y quebrantar las cadenas del esclavo eterno. ¡Ah! Nunca se alcanzaran tales resultados sin
aquellos ímpetus de la falange romántica, tan admirablemente representados por el excelso actor que ha
nacido y ha muerto con el arte desmesurado que debía representar en las tablas. El forcejeo de Marsilla
en las ligaduras que lo atan al siniestro árbol de la
dolorosa vía suya; los soliloquios de D. Alvaro, tan
parecidos á los soliloquios del titán Prometeo; el
horóscopo de D. Pedro tan épico; el asalto de los
monasterios por Manrique; los diálogos de D. Juan
Tenorio con las tumbas y con las ánimas; las blasfemias del rey Monje dentro de su confesonario; todas
aquellas sublevaciones de la idea y de la pasión, todos aquellos remolinos del espíritu nuevo, todo aquel
fragor de las revoluciones contemporáneas necesitaron y tuvieron en Valero su inextinguible voz.

LA

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

mucho del discurso por la corona, de la tercer arenga del gran Cicerón contra Antonio, del sermón de
Bossuet en loor á la reina Enriqueta, del trabajo colosa! empleado por Mirabeau en la revolución, del
apóstrofe á los americanos del elocuentísimo Chatam, de las fulguraciones y centelleos de su tonante
pasión en O'Connell, de las ideas dichas con tan extraordinaria felicidad por Donoso, de todos los monumentos colosales, sobre los que resplandecen las
irradiaciones del verbo. Y cuantos deseen hoy mismo
cerciorarse por sí de la cerrada lógica y de la dialéctica seria, así como de la clara lengua y del sobrio
estilo, que constituyen los méritos intrínsecos de la
oratoria, en Alonso Martínez personal y propia, no
tienen que hacer sino abrir el Diario de Sesiones y
por sí mismos enterarse, pues algo permanente y duradero habrán de hallar en lo circunstancial y accidentalísimo de nuestros debates parlamentarios. Hemos, pues, perdido un hombre de verdadero mérito,
y no abundan tanto que debamos dejarlo pasará la
eternidad ante nuestros ojos sin arrojar sobre su
ataúd la flor de una verdadera siempreviva, que seguramente confirmará la historia.

474

IV

Hablemos de otros menos tristes asuntos A la
verdad, tras prolongado injustificable olvido, las naciones comienzan á sentir y á comprender cómo viven por sus hijos ilustres, que les ciñen á las sienes
inmarcesible corona de gloria con sus almas de luz.
Bajo tal pensamiento, por todas partes se celebran
los aniversarios honrosos para el género humano, á
quien tantos trabajos le cuestan sus medidos progre·
sos, y se alzan los monumentos re.cordatorios de
aquellos seres privilegiados que han lucido en los
horizontes del tiempo como las luminarias celestes
en los horizontes del espacio. Dante, Rubens, Mi·
guel Angel, Calderón han debido al entusiasmo de las
generaciones modernas apoteosis tardas, pero justísimas. Dentro de dos años conmemorarán todas las
naciones el centenario de la invención del Nuevo
Mundo, como hace ahora dos años conmemoraron
el aniversario de la revolución universal. Así, en todas partes rebusca de nombres célebres para fijarlos
como vivas esplendentes ideas en la memoria popular por el plausible medio de simulacros y efigies.
Florencia, tan rica en grandes ilustraciones, piensa
III
elevará Savonarola un monumento, como el ofrecido
Dejemos en paz á los muertos y volvamos á los en sus bellas colinas al titán Miguel Angel. Con esvivos. Muchos de éstos hoy se nos presentan como te motivo se discuten mucho los méritos del ilustre
II
verdaderos aparecidos, ó como tristes ánimas en pena monje, quien removió los espíritus en el RenaciLa elocuencia parlamentaria llora hoy la muerte vueltas desde las profundidades del purgatorio á la miento con la tempestad fragorosa de su palabra. y
de un ilustre orador, Alonso Martínez. Pocos perso- tierra, ó como aquel perro de la germánica leyenda fundó con los esfuerzos gigantescos de su idea la Renajes habrá que puedan calificarse con un solo voca- trocado en demonio. Y digo todo esto por los nihilis- pública de Cristo. Y hay quien le niega todo título á
blo, cual este repúblico: mesura, mesura, siempre tas rusos, verdadera colección de sombras siniestras, la inmortalidad. ¡Cuánta injusticia! Pocos hombres,
mesura. Hijo de Burgos, el habla suya tuvo aquel conocidas tan sólo por el rastro humeante de las rui- quizás ninguno, aparecen á los ojos nuestros en las
dejo de terrón castellano, por el cual nos perdemos nas que á su paso amontonan. Los misterios, por ejem- largas y monótonas páginas de los humanos anales
cuantos cultivamos nuestra dificil sintaxis. Cada cas- plo, del palacio de María Teresa en el siglo anterior dirigiendo una sociedad entera y atravesándola por
tellano viejo trae consigo al nacer una gramática. han pasado desde las historias mayores á los más vul- el fuego de una revolución radical, sin más arma
Imposible á los nacidos en otras regiones poseer la gares coloquios. Aquellas barrenderas invisibles de las que el arma poderosa de su palabra y sin más fuerza
parte gramatical denominada universalmente analo- regias escalas, que tanto resollaban y sudaban en las que la fuerza moral de su virtud. Y este repúblico
gía como la poseen los nacidos en tierras de Casti- altas horas del nocturno sueño, y aquellas damas, apa- excepcional, que regía las muchedumbres, que trazalla. Desde la cuna gozó Gaspar N úñez de Arce pri- recidas con el blanco sudario por todo vestido y con la ba las constituciones, que disponía y organizaba los
vilegio de clásico y puro, atendiendo á las sílabas es- cabellera suelta por todo manto, semejándose á esta- grandes cuerpos del Estado, que sabía buscar en el
parcidas por sus paisanos en el ambiente. Yo sé de- tuas funerarias, que por doquier ambulasen, todavía fondo de las sociedades exhaustas los recursos y los
cir de mí mismo que, oyendo á Gamazo, tan maestro hoy nos devuelven á una con sus recuerdos los esca- tributos como un economista moderno, luego, como
en lengua nacional, se me olvida lo que dice por la lofríos que sentimos en la niñez al relato de sus arri- un asceta, como un místico, como un penitente solimanera como lo dice. Así debió hablar Fray Luis de bos por este nuestro mundo real. Pues brujos así pa- tario, en el éxtasis, en el arrobo, en la enajenación
León en Salamanca por el gran siglo de la palabra y recen los nihilistas eslavos. No ahora, en tiempo de de sí, veía visiones extrañas, esmaltadas por los celade la forma, por el siglo xv1. Alonso Martínez goza- mayor vigilancia, los diarios escritos por los conspira- jes infinitos de las divinas ideas. Después de haber
ba el privilegio de todos los suyos. Hablaba y escri- dores eternos penetraban en los palacios del czar, dirigido á la multitud elocuentes y sabias arengas,
bía con suma propiedad, sin la que es imposible como pudieran luz y aire al impulso de fuerzas na- después de haber puesto en tortura todas sus faculgranjearse aquella transparencia de estilo conocida turales. Paseaba Nicolás por sus jardines de invierno, tades para dar una ley al pueblo, encerrábase como
con el nombre de nitidez. Los estudios latinos habían y las palmeras, á tanta costa mantenidas en aquellos cenobita en lo más recatado de su pobre celda, cogía
chapado más á la usanza clásica los períodos tersfsi- climas glaciales, llovíanle proclamas revolucionarias los libros más profundos de Santo Tomás, con los
mos. Un poco de vieja escolástica y un mucho de ju- sobre la cabeza. Dentro de la servilleta puesta sobre versículos más sublimes del Apocalipsis, y devorándorisprudencia secular diéronle cierta natural agudeza su áureo plato imperial, por los cielos del solio, bajo los en la voracidad insaciable de su espíritu, al sepade vocero, muy propia para todas las controversias las almohadas del lecho, entre los pliegues de las sá- rar la iluminada retina de sus luminosas letras, veía
y especialmente para las controversias políticas. Nin- banas, discurrían los papeles aquellos como si fue- dibujarse, allá en los aires, el coro de los ángeles, el
guno de nuestros repúblicos veía con su vista certera ran miasmas de fatales epidemias. Nicolás perseguía trono de las potestades, el triángulo de la Divina Trila parte jurídica y legal de todos los problemas. Yo, estas apariciones; pero solían burlarse de su persecu- nidad, la esencia y la substancia misma eternal, comuen mi larga vida, he discutido con él, siendo mi pa- ción sistemática, cual desdentadas brujas de inútiles nicando á todas las criaturas en la inmensidad de
labra el verbo de los derechos humanos, la suya el exorcismos. El cual se acrecentó en los dos sucesi- los espacios el soplo vivificante de su Criador. ¡Cuánverbo de los derechos escritos. Así, á mis apotegmas vos reinados. Ni al segundo Alejandro le valió su tas veces el grande hombre se apartaba por complefrancos, á mis dogmas absolutos, á mis fórmulas cien- abierto espíritu, ni al tercero su espíritu cerrado. to del mundo; y sin beber, sin dormir, sin comer,
tíficas, oponía él, en serie lógica y con lucidez caste- Daba el primero una comida imperial, y veía saltar cual si tuviera sobrenatural virtud que lo sostuviese
llana, otra serie de argumentos, capaces por su agu- en fragmentos, como á una erupción volcánica, el y alimentase, dominándole todas las fatalidades múldeza y su corte de hacer desatinar á un muerto. comedor; volvía de paseo á su palacio por las amplias tiples del organismo, separaba su espíritu del cuerpo,
Cierto día entréme yo por su campo. Habían desglo- calles, y lo destrozaba, como no se destrozan entre sí como pueden separarse de los lagos el vapor, de las
sado y desasido por completo del debate sobre la las fieras por los bosques, la dinamita de sus vasallos. flores el aroma, de los astros el éter! Y exfáticos
Constitución vigente hoy títulos importantísimos; y Respecto del tercer Alejandro no hay sino recordar penetraban sus ojos interiores donde no pueden pepropúseme yo, contra mi costumbre antigua y contra el descarrilamiento último. Los horrores crecen, cuan- netrar nuestros ojos de carne, y veían en luminosos
mi complexión propia, demostrar por un modo es- do se piensa que llegan hasta inmolar, puñal en ma- relieves de plásticas formas los misterios del mundo
cueto lo absurdo é ilógico de tal resolución en régi- no, á ministros en su despacho y á jueces en su tri- absoluto y eterno. Macerándose á diario sin piedad,
men de libertad y democracia como el nuestro. bunal jovencillas, tiernas y hermosas, apenas capa- hablaba con las ideas sin voz; y tras este coloquio esAlonso Martínez no me aguardaba por tal costado, ces de manejar las agujas del costurero, y que, por la piritual, ascendía por las gradas de su púlpito, y una
en que se creía él invencible con su dialéctica un pasión arrastradas, arremeten y matan como furias. vez bajo las blancas alas del Espíritu Santo, lanzaba
tanto casuística, é hizo esfuerzos maravillosos de ta- Tales antecedentes inolvidables hay en el curioso de sus nervios torrentes eléctricos, de sus ojos radiolento para contrastarme allí donde yo le había sor- drama, que atrae la curiosidad general europea, cuyo slsimo calor, de su palabra poderosa elocuencia; conprendido. A pesar de que así la cátedra como el foro protagonista se llama Padlewsky. Con las relaciones moviendo á los oyentes hasta el extremo de conseguir
sugieren mucho palabreo inútil y los diputados con existentes hoy entre Francia y Rusia, por la grande enajenarlos y llevárselos consigo por lo visible y por
los catedráticos propenden á las amplificaciones ex- arteria de París, en los ventrículos casi del corazón lo invisible al reclamo y requerimiento de su voz. Así
cesivas, Alonso Martínez brillaba mucho por la so- de la capital, un pobre nihilista penetra, como fantas- los dos polos de la vida se juntaban en él, tanto lo
briedad y por la concisión. Bien es cierto que debe ma invisible, por posada donde reside alto jefe de la real como lo ideal, tanto lo abstracto como lo positiañadirse á lo ya dicho sobre su naturaleza castellana policía rusa, y lo mata de un tiro, como pudiera ex- vo, tanto las efusiones de -una inspiración continua
la devoción casi religiosa de suyo á los autores clási- tinguir tenue luz de un soplo; yéndose desde allí á como los cálculos de una concreta política. Muchos
cos y á las humanas letras. Uno de sus deudos, ape- los barrios más excéntricos; de los barrios más excén- italianos le desaman porque atacó las Bellas Artes
gadísimo al gran latín de los áureos siglos, tradujo tricos á los puertos europeos más apartados; de los en pleno Renacimiento. Mas eso mismo demuesen versos castellanos, de bastante frialdad, pero de puertos europeos más apartados, bien á una repúbli- tra sus previsiones muy certeras y sus presentimiensuma corrección, poetas cuya trascendencia natural ca del nuevo mundo, bien á un convento de la nue- tos muy geniales. El mundo germánico se apercibía
á nuestra lengua lo amaestraba en el buen decir, que va Bulgaria, sin que la policía universal haya dado entonces á un combate mortal con el mundo latino.
toda la vida ejercitó el orador eximio con maestría con su persona, como si este buen nihilista se aseme- Este invocaba la estética, y la moral aquél. Así la cainnegable. A un orador no puede sucederle nunca lo jase ahora, en este siglo prosaico, á los dioses homé- tegoría del Bien venció á la Hermosura. Y Savonaque suele á los actores, cuya fama se conserva por ricos, revistiendo las formas y apariencias que le pla- rola quiso despedir esta Helena, cuyos ojos abrasatradición oral, y pasa de oído en oído, sin que nadie cen. Así no debe maravillarnos haya salido por Ca- ron y consumieron á su patria. Respetemos los mislogre reanimar el intrínseco mérito con evocación de taluña ese mismo nihilista en busca de esbirros que terios de la conciencia universal. Pero digamos que
ningún género. Un di~curso en la corriente lectura, y lo aprisionen y verdugos que lo cuelguen. Dados bru- fueron el genio y el espíritu de Savonarola dos eslejos del auditorio, aparece tan desanimado como un jos así, todo es posible, hasta multiplicar los tipos, es- pléndidos luceros de la Historia.
EMILIO CASTELI\R
drama lejos del escenario. Pero siempre quedará tando á un tiempo mismo en Cataluña y en Bulgaria.

N úMERO

474

LA

I LUSTRACIÓN ARTISTICA

51

cual se ocupaba en los intere- llamado Vulcano, fué atrapado en el momento en que
ses locales de Virginia, proyec- robaba un jamón sacándolo del horno, su reinado
taba la gran navegación interior duró poco.
del Este al Oeste, fundaba esOtra de las causas de que fuera perdiéndose la
cuelas, trazaba planos y mapas, costumbre de cazar fué el reducido número de buemantenía asidua corresponden- nos jinetes que el tiempo y la guerra habían dejado.
cia con sus amigos, y se com- Ya no contaba el general con sus bravos compañeros
placía acogiendo en su casa y de otra época; ya no contaba con sus leales Jairfax,
sentando á su mesa á los más Bryan y Jorge, y esto le entristecía. Tales circunstanleales.
cias, unidas á las fatigas pasadas en la prolongada y
Su posición de Mount-Ver- ardua lucha que acababa de sostener, fueron causa
non, situada en una pequeña de que en lugar de los violentos y agitados ejercicios
eminencia á orillas del .Poto- corporales de otros tiempos, se consagrara en cuerpo
mac, era deliciosa. Su dueño te- y alma á los tranquilos goces del hogar doméstico y
nía la costumbre de dar todos al mejoramiento de su hacienda. Y así como en el
los días un paseo á caballo al- ejército fué el primero en dar ejemplo de pericia,
rededor de ella, y admiraba prudencia y entendida dirección, así también en sus
compladdo la escena que á sus nuevas y más pacíficas tareas lo dió también de ser
ojos se ofrecía. Teníale tanto un administrador inteljgente.
cariño, que aun en sus más arM. Brissot, el viajero y escritor que después figuró
duas empresas jamás olvidaba tanto en la revolución francesa afiliado al partido de
aquellos acres de terreno que la Gironda, visitó en el otoño de 1788 la residencia
para él eran un verdadero paraí- de Mount-Vernont y confiesa que le llamó la atención
so. Lo mismo cuando estaba el estado próspero de aquella hacienda, el excelente
..' acampado, que en los más temi- cultivo de sus tierras y los adelantos agrícolas que
·,
bles trances de la guerra, tenía había introducido en ellas la solícita vigilancia y el
su pensamiento fijo en Mount- asiduo cuidado de su propietario. Todo estaba regla..
Vernon, y ninguno de los más mentado con tal minuciosidad y orden, que el más
grandiosos puntos de vista de exigente no hubiera tenido nada que censurar.
las soledades del Occidente
Wáshington no sólo atendía á sus cosechas, sino
americano, nada de cuanto tuvo también á la cría del ganado. En sus establos, modeocasión de presenciar mientras lo de aseo, tenía unas magníficas mulas y asnos, reestuvo al frente del ejército, galo del rey de España, y aún existe una carta del
fueron bastante á distraer su general dando las gracias por este obsequio «al priimaginación, vuelta constante- mer ministro de S. M. Católica,» fechada en 1785.
mente hacia aquella finca, á la El gobernador Morris, conocedor de sus aficiones, le
que comparaba con una reina envió también una pareja de cerdos de la China y
JORGE WÁSHINGl'ON
sentada en un trono de espeso otros animay mullido césped bañando sus les exóticos
Copia de un retrato hecho por Gilbert Stuart y conservado en el Ateneo
pies en las aguas del hermoso que Jorge rePotomac.
cibió con parSECCIÓN AMERICANA
Cada roca, cada árbol le hablaba, cuando volvió ticular agrade la guerra, de sus pas2das cacerías con antiguos decimiento y
WÁSHINGTON EN MOUNT-VERNON
amigos, á los cuales no veía ya á su lado. Estos agra- de cuya mulDESPUliS DE LA GUERRA
dables ejercicios no se habían renovado en el conda- tiplicación
Terminada la guerra con la Gran Bretaña, y reco- do con el entusiasmo y animación con que se practi- cuidó con esnocida por la metrópoli la independencia absoluta caban antes de la guerra; ejercicios que el mismo mero.
La gloria
de los Estados Unidos, Jorge Wáshington presentó al Wáshington recordó en la sangrienta batalla de PrinCongreso americano su dimisión de general en jefe ceton, cuando al ver al enemigo huyendo en desor- alcanzada
del ejército vencedor, y cubierto de gloria se retiró den perseguido por sus soldados, espoleó su caballo por sus proezas y por la
del modo que más apetecía, esto es, igual en repre- exclamando: «¡Es toda una caza de zorras!»
Wáshington era un jinete consumado, y de él dijo libertad que
sentación al más humilde de sus conciudadanos.
Al día siguiente llegó á su modesto y ansiado reti- Lafayette algún tiempo después de su fallecimiento: en gran maro de Mount-Vernon, del cual había estado ausente «Nuestro querido jefe, montado en un magnífico nera había
corcel, recorrió las filas en Montmont entre las acla- contribuido á
nueve años.
~ocos días después decía á algunos de sus buenos maciones de los soldados, y puedo asegurar que ja- dar á su paLámpara de Wáshington,
más vi un jinete tan arrogante.)) Jefferson, refirién- tria y la preeamigos:
existente en el Museo Nacional
«La acción marcha.por último á su término ... La dose también á él en una carta dirigida al Dr. Wal- minente povíspera de Navidad traspuso los umbrales de esta ter Jones, dice que era «el mejor jinete de su edad, sición alcanzada no modificaron en nada su sencillez ni su mocas_a un hombre n_ueve años más viejo que cuando y la figura más airosa que pueda verse á caballo »
E11 el buen tiempo de las susodichas cacerías te- desto género de vida. Si amplió y renovó su finca de
sahó de ella. Empiezo á sentirme bien y libre de cuidados. Procuro perder la costumbre de meditar al nía Wáshington una hermosa jauría que le había en- Mount-Vernon y la alhajó con trofeos y recuerdos
despertarme cada día sobre las atenciones y cuidados viado Lafayette á Mont-Vernon en 1785. Compuesta de su hazañosa campaña; si en su casa se ostentltban
del siguiente, y después de pensar en muchas cosas de perros enormes, monstruosos y semisalvajes, la regalos de los admiradores del general, corno exquidescubro, no sin sorpresa agradable, que ya no pes~ esposa del general no estaba tranquila mientras los sitos mármoles de Italia, porcelanas de la Ii:idia y
sobre mí ningún espinoso cargo, que ya no tengo tenía cerca de la casa, y después que uno de ellos, otras preciosidades, el género de vida que se obsernada que ver con la cosa pública. Espero pasar el
resto de mis días cultivando la amistad y trato de los
hombres honrados y practicando las virtudes domésticas. La vida del labrador es la más grata de todas;
es ho~rosa, alegre y, portándose con prudencia, hasta
lucrativa. No sólo he dejado los cargos públicos, sino
que me reconcentro en mí mismo. Puedo en la soled~d mi:ar en torno mío, y cruzar los senderos de la
v1_da pnvada con la conciencia tranquila. No envidiando á nadie, estoy dispuesto á llevarme bien con
todos, y en tal disposición bajaré suavemente el río
d~ la existencia hasta que me duerma en el seno de
mis padres.»
En estas levantadas frases, que retratan al verdade~o y patriótico héroe, modesto y desinteresado,
Washmgton no expresaba sólo una impresión momentánea, la alegría del bien ganado reposo después
de largos años de cansancio y agitación, de la libertad_ después de una sujeción pesada. La existencia
activa y tranquila del rico propietario, los quehaceres
do~ésticos más productivos y exentos de cuidados,
la nmguna responsabilidad en la dirección de su casa
Y familia, la buena armonía entre el hombre inteligente la naturaleza fecunda, la hospitalidad hidalga
Y sencilla, las nobles satisfacciones de la beneficencia
sin vanidad ni ostentación prodigada; todo esto era
el anhelo constante de su alma.
,Siempre grave y siempre activo, dedicóse desde el
pn~er día de su regreso á mejorar el cultivo de su
hacienda, á hermose~r su casa, sin perjuicio de lo
Mount-Vernon, residencia de Wáshington

r

�52

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

cuales sostenía constante
trato, no ya sobre asuntos
religiosos, sino más en especial sobre cuestiones
agrícolas, en las cuales
eran ambos muy competentes. Pero poco á poco
fueron acudiendo á aquella morada, atraídos por
el renombre de su dueño,
personajes de muy distinto carácter, hombres que
por sus aficiones y posición se apartaban sobre
manera de la la ruda sencillez de los primeros, estad is tas y diplomáticos
~-- ,:-;;:::._:....-:::::.-~_;-:_:_:~~..~ ..:..:.-~~-~~. . --que, si se reían del descuidado porte de los habitanTuego de te de Martha Custin, esposa de \\'á,hington
tes de Virginia, causaban
á su vez la risa de éstos
vaba en el interior de su hogar doméstico apenas va- al verlos tan elegantemente vestidos, perfumados y
rió, siendo las costumbres de Wáshington y de su afeminados.
familia el prototipo de la llaneza y de la sencillez.
Entre estas visitas fué muy de notar la de una ceLo propio que su ilustre esposo, Mistress Martha lebrada -escritora, Mrs. Catalina Macaulay Graham,
Wáshington atendía á los quehaceres domésticos con la cual cruzó el Atlántico con el único objeto de copla asiduidad de una excelente ama de casa. El tiem- nocer personalmente á Wáshington y admirar de visu
do que le dejaban libre lo consagraba á la práctica su carácter y condiciones.
de sus deberes religiosos con una devoción exenta
La pacífica y retirada residencia de Mount-Vernon
de gazmoñería. Sumamente aficionada á las flores, estaba por esta causa más animada de lo que tal vez
cultivaba el jardín de Mount-Vernon como pudiera desearan sus dueños y sobre todo Wáshington, áquien
hacerlo el mejor floricultor flamenco. Como su espo- se privaba del tiempo necesario para dedicarse con
so, tenía perfectamente distribuídas sus horas; ma- sosiego á sus asuntos domésticos y á Jo que de él redrugaba mucho, organizaba diariamente el trabajo de las criadas, de
las cuales una, Flavia, estaba encargada de cortar las telas de algodón para hacer la ropa de la familia y servidumbre, Silvia de coserla y Mirtilla de hilar dicho textil;
y cuando lo tenía todo en orden,
abría su casa para recibir las visitas de sus vecinos, con los cuales
sólo trataba de asuntos domésticos, huyendo de toda murmuración.
Wáshington tenía en su casa
dos sobrinos, Jorge, excelente muchacho, que asistía á la cercana
escuela de M. Hanson en Alejandría, y Nelly, de cuya educación
cuidaba Mrs. Martha, y por cierto
"' @.lt:y._• H_;.f;¡thord '
que no era cosa fácil y hacedera,
f'' f· V~t nol'\ ~
pues la traviesa niña prefería correr y juguetear por la campiña á
pasar cinco horas diarias sentada
al clavicordio que le había comprado su tío para que aprendiera
Flauta de Wáshington y piano de su sobrina Nelly Custin en Mount-Vernon
mtísica, á la que era muy aficionado. Con el tiempo el carácter de
.
Nelly cambió, como era de esperar, dados los eJem- quería aún la patria; pues no por su alejamiento de
plos que en aquella honrada casa recibía y por ·efe~- los negocios dejaba de seguir con interés la marcha
to también de los años, que fueron moderando la vi- de los sucesos políticos, como lo prueba la corresponvacidad natural de su niñez, y contrajo enlace con dencia que acerca de ellos sostenía con varios de sus
su primo Lorenzo, hijo de Mrs. Fielding Lewis Wásh- amigos, y en la cual daba consejos ó emitía opinioington, hermana del general, y tan parecida á él en nes que probaban su rectitud y su reflexiva cordura.
sus condiciones físicas y morales, que se le solía dar
No por ello descuidaba otros trabajos, entre ellos
los literarios, á los que también se entregaba de vez
también el calificativo de «general.»
En los primeros meses que siguieron al regreso en cuando, como lo atestigua Dickey Lee.
A las virtudes del héroe americano se unía otra
del general á Mount-Vernon frecuentaban su casa
principalmente sus vecinos, algunos habitantes de que jamás falta en las almas bien nacidas: la caridad.
Alejandría, y sobre todo el Rev. Lee Massey de la Si era metódico y económico en sus gastos personaiglesia de Pohick y el y Rev. Mason Weems, con los les, en cambio jamás cerraba su puerta á ningún pobre del condado, cuyo número no
era escaso por cierto. Para ellos
estableció en su casa un granero
que en verano llenaba de trigo y
un bote en una de sus mejores pesquerías. El gobernador J ohnson
cita un ejemplo de su bondad, diciendo que el panadero del pueblo
tenía orden de distribuir diariamente cierta cantidad de pan á
determinado número de montañe\
\,,
ses pobres de las cercanías, sin revelar el nombre del donante, añadiendo que por una casualidad se
averiguó que éste era Wáshington.
La fundación y sostenimiento
de una escuela de niños en Alejandría, ordenada en su testamento, fué otro de los rasgos de su
munificencia muy agradecido por
sus conciudadanos.
No terminaremos este ligero
Tintero, candelero y despabiladeras de Wáshington
bosquejo de la vida privada de

-~--~-

NúMERO

474

Wáshington sin hacer mención de sus criados. El
principal de ellos era Bishojo, soldado inglés que
servía de ordenanza á Braddock cuando la derrota
de Monongahela, y á quien éste, al morir, se lo recomendó al general. Bishojo había encanecido á su
servicio, casóse en Mount-Vernon, en donde continuó hasta su muerte, ocurrida á los ochenta y tantos años.
Billy ó Will Lee era un mulato consagrado en
cuerpo y alma al servicio de su amo. Con él había
hecho toda la campaña, y se batió gloriosamente en
Monmouth al frente de un escuadrón de voluntarios,
mereciendo por su valerosa conducta los elogios de
su general en el mismo campo de batalla. Sobrevivió
á su amo muchos años, y aunque éste le dejó una
manda en su testamento para que viviera con algún
desahogo, no quiso abandonar á Mount-Vernon y
allí murió.
Daddy Jack, el pescador, era un negro hijo de un
rey africano, como también Davis el cazador, cuya
respectiva misión consistía en suministrar caza y pesca para la mesa de su amo. Negro también era Black
Cary, á quien Wáshington concedió la libertad en su
testamento, y que, según se asegura, murió á la edad
de ciento catorce años en la capital de la República.
Estos y otros servidores consideraban á su amo,
no como un señor feudal, como á la sazón eran los
plantadores de Virginia, sino como un verdadero
padre, y á la familia como la suya propia. Las muchas pruebas de adhesión que en vida le dieron no
terminaron con la muerte del grande hombre, sino
que muchos de ellos continuaron sirviendo lealmente
á sus sucesores, pagando así el tributo de gratitud
que á su señor debían.
«En el mundo moral, dice Tuckerman refiriéndose
á Wáshington, las cualidades ocultas son las más vitales; si el general hubiera sido un hombre frío é impasible, como muchos aseguraban, no habría ejercido
seguramente esa influencia personal que ningún hombre ha llegado á obtener. No se respetaba en él al
hombre heroico, sólo apreciable por su rectitud y
leales intenciones, sino á uno cuya alma era tan noble y sensible como agudo su ingenio y enérgica su
voluntad; cuya reserva era una costumbre inspirada
por una prudencia sublime; á un hombre, en fin, que
escuchando sólo el grito de su conciencia, reconocíase responsable de sus actos ante Dios, ante los
hombres, ante su país y su raza, y por esto sin duda
más bien parecía su frente coronada con la aureola
del profeta que con los laureles de la victoria. El que
se arrodilló llorando junto al lecho de muerte de su
hijastra, el que se retorcía los brazos desesperado al
ver el inútil sacrificio de sus tropas, el que arrojaba
su sombrero al suelo en un momento de mal reprimida cólera al presenciar la cobarde retirada de sus
soldados, aquel cuyo rostro se cubrió de rubor cuando trató de contestar á un voto de gracias, aquel cuyos labios temblaban al despedirse de sus compañeros de armas, y que abrazaba en fin á un jefe ó á un
oficial después de obtenida la victoria, sólo podía haber conservado su serenidad en medio de los peligros, merced al inmenso dominio que tenía sobre sí
mismo.
,
«Después de retirarse Wáshington á la vida privada, su carácter no varió en nada, pues siempre predominaban en él los sentimientos humanitarios, la
modestia y el heroísmo. Los que iban á visitarle á
Mount-Vernon decían que su carácter tenía tantos
puntos de contacto con el del cortesano de Versalles
como con el del labrador de Nueva Inglaterra; pero
es de notar que todos estaban contestes en reconocerle las mismas excelentes cualidades, haciendo el
mismo retrato de su persona.»

Un carro persa de Baku

I

«:::..
-~
~
-.-; ::-:'?~ d &lt;::.

--.- .....==-~--.

Persa llevando
un pellejo de vino

M. A.
LA ORNAMENTACIÓN
E N LAS ARTES CLÁSICAS

La voz clásico no necesita definirse. Decir clásico,
tratándose de las Artes ó de l:'I, Literatura vale tanto
como decir correcto, y en su acepción más restringida, la frase arte clásico quiere decir arte griego. Este
prestó elementos al arte etrusco y al romano, y por
esto, bajo la denominación de Artes clásicas se designa á las de aquellos tres pueblos de la antigüedad,
cuya poderosa influencia, especialmente en materias
artísticas, se deja sentir todavía. Repasemos brevemente lo que fué el ornato en aquellas artes.

Un aguador de Baku

I
ARTE GRIEGO

Está hoy fuera de toda duda que el arte griego no
fué autóctono, sino que le prestaron sus elementos

TIPOS DE BAKU, mar Caspio, dibujos de F. Pegram

�54

LA lLUSTl&lt;.AClÓN ARTÍSTICA

NúMERO

474

deros caracteres del ornato, aunque pueden consideconstitutivos el Egipto y el Oriente por mediación conjuntos puede juzgarse de los detalles, y por ellos
rarse como semejantes á los del ornato fenicioj es dese
ve
que
los
motivos
del
ornato
mural
no
varían
en
de los fenicios. Ppr eso dice Owen J ones que el arte
cir, como una amalgama de elementos egipcios y asigriego fué el desenvolvimiento de una idea antigua nada de los ornatos cerámicos.
rios. Las obras de este período son de marcado carácLa
cerámica
griega,
aún
hoy
denominada
por
por una dirección nueva. Esto se explica consideter decorativo por lo que tienen de convencional y en
error
etrusca,
ofrece,
en
las
numerosísimas
colecciorando que en Grecia el arte no estaba restringido ni
cierto modo de hierático.
aprisionado dentro de fórmulas prefijadas por pre- nes que de ella se conservan, una serie completísiEl período griego, por el contrario, rico en producma
de
la
ornamentación
pintada.
Los
típicos
moticeptos religiosos, como aconteció en Egipto y en
tos industriales ofrece numerosos ejemplos del adorvos
de
ésta
son
esencialmente
dos:
la
palmeta
y
el
Asiria: el arte en Grecia era libre, y entregado á mano helénico en Italia. La pintura tiene mucha imnos de una raza dotada de las más altas cualidades meandro. La palmeta trae indudablemente su origen
portancia en las artes etruscas y co_nstante aplicación
de
la
planta,
y
en
la
interpretación
convencional
que
estéticas de que ha dado muestra la humanidad, proá la arquitectura. Conviene decir antes de pasar adede
ésta
se
hizo
en
el
ornato
aparecen
los
pétalos
radujo obras tan completas y acabadas, que por la purelante, que á pesar de la influencia griega, que se acenza de la forma y la perfección técnica dejaron estable- diados, y á partir de uno recto que forma el eje los
túa en el siglo vm antes de J. C., la influencia de
demás
se
inclinan
ó
encorvan
graciosamente
hacia
cidos para siempre unos principios de ornamentación
Oriente no se perdió, bien que en dicha época el
los
lados,
formando
un
todo
que
se
puede
inscribir
que han servido de elementos constitutivos á todos
mismo arte griego participaba también de ella. En
los estilos posteriores. El ornato griego no tiene el dentro de un semicírculo peraltado ó prolongado y
las pinturas que decoran los muros de las cámaque
termina
no
pocas
veces
en
dos
volutas
á
los
lados
carácter simbólico y casi jeroglífico con que le hemos
ras sepulcrales se observa alguna semejanza con
del
punto
de
irradiación.
También
hay
palmetas
cuvisto en Egipto; es menos espiritualista, pero sin ser
tampoco la copia servil de la naturaleza; es ingenioso, yas hojas no están encorvadas, sino que todas con- las pinturas egipcias, en cuanto á la disposición y
modo de ornamentar, al paso que los demás caracelevado, puro y noble en sus trazos, gracioso y at~e- servan su eje. Son frecuentes las palmetas contrateres demuestran el origen helénico. El carácter decovido en la composición y respira siempre un buen puestas y también unos capullos.con grandes hojas
gusto y una libertad verdaderamente admirables El contrapuestos á las palmetas. Sería prolijidad inne- rativo de los templos etruscos recuerda el de los temcitado Owen Jones parece como que echa de menos cesaria enumerar y describir la variedad de combi- plos de la Grecia, y sin embargo presentan detalles
el simbolismo en el ornato griego, del cual dice que naciones en que aparecen empleadas las palmetas. típicos dignos de estudio. El templo etrusco se construyó con madera revistiéndola de bajos relieves en
carece de significación,siendo puramente decorativo y La palmeta de los vasos corintios y de estilo oriental
barro, generalmente pintados, en los cuales las paldel
periodo
pre-arcaico
es
más
redonda
que
la
de
los
nunca representativo, sin que pueda llamársele adorno
de construcción; pues los diferentes miembros de un períodos posteriores, época en que aparece más alar- metas, los meandros, los roleos y figuras ornamentamonumento griego representan simplemente super- gada. El meandro ó greca es otro motivo predilecto, les ocupan los frisos y componen las acroteras, las
antefixas y otros elementos de la construcción. Como
ficies preparadas y aptas para recibir los adornos, formado, como es bien sabido, por las vueltas reguque se aplicaron primeramente por medio de la pin- lares y angulosas de una ó más líneas sobre una su- acontece en Grecia, donde hay que buscar los tipos
tura y más tarde del relieve. El ornato no formaba perficie longitudinal. La greca va formando sucesiva- más característicos del ornato etrusco es en la ceráparte de la construcción, como en Egipto. Por otra mente espacios cuadrados ó rectangulares, si la supo- mica, industria que tuvo extraordinaria importancia
en la Tarquinia y cuyos productos corresponden
parte, si se tiene en cuenta que el desenvolvimiento nemos formada por una serie de líneas paralelas que
esencialmente á la plástica. Los sarcófagos de barro
forman
ángulos
iguales
y
simétricos;
aunque
lo
más
del arte griego se manifiesta principalmente en la
Arquitectura y en la Escultura, siendo en ésta donde general es que los ingulos sean rectos, hay casos ex- cocido, pintados, con figuras yacentes ó recostadas
más brilló el genio helénico, se comprende que la cepcionales en que las líneas en vez de perpendicu- de hombre y de mujer llevan adornos de carácter
ornamentación griega, que por lo común es pictórica lares están oblicuas, formando por consiguiente con griego en los lechos, pudiendo servir de tipo en el
y polícroma, fuese un arte secundario. Los escultores las horizontales ángulos agudos y obtusos, que pro- género el famoso sarcófago procedente de Cere que
griegos buscaban y reproducían la naturaleza hermo- ducen variedad de combinaciones. Con los meandros se conserva en el Louvre. En cuanto á los vasos de
seándola, y el ornato, aunque traiga sus orígenes de hay que clasificar el motivo griego denominado on- búcaro negro, cuya semejanza con los vasos mexicala naturaleza, siempre que ésta no esté interpretada das, formado por una serie de volutas que se repiten nos y peruan·os es patente, están adornados con rede una manera convencional, geométrica y regular, regularmente y en la misma dirección enlazándose lieves formando zonas ornamentales sencillas y figuno tiene verdaderas condiciones decorativas. El or- sobre una base común. En cuanto á los colores de ras, cabezas y sencillos accesorios, de bulto entero,
nato griego es convencional, sin que por esto resulte estos ornatos, en los vasos de estilo corintio y orien- que sirven de remate á las tapaderas.
La ornamentación etrusca se manifestó también
antitético con la escultura; porque la ornamentación tal son rojo, negro y blanco sobre el fondo amarillo
en
los productos de orfebrería y joyería, entre los
del
vaso,
y
en
los
estilos
arcaico
y
bello
son
las
conoes un arte que por lo que tiene de geométrico y regucuales
sobresalen los collares formados por cuentas ó
lar tiene más de la Arquitectura que de la Escultura: cidas combinaciones de negro y rojo.
canutillos
de piedras finas ó de pasta vítrea que lleLa
ornamentación
arquitectónica
de
relieve,
que
á
Los ornatos griegos hay que buscarlos en dos clases
de monumentos: en los arquitectónicos, aunque res- diferencia de la ornamentación hasta ahora descrita van pendientes, á manera de bullas, unas cabezas
pecto de éstos apenas pueden apreciarse por otro puede denominarse escultórica, se manifestó en las repujadas, cuando son de mujer, con diademas y comedio que por las restauraciones de los mismos he- cornisas de los órdenes jónico y corintio por rosarios llares finamente labrados, y otras v_eces palmetas y
chas por los pensionados y por los arqueólogos, y en de perlas y astrágalos, huevos y otros adornos menu- conos en cuya base hay una cabecita. Las joyas
los vasos pintados, que son la fuente más positiva dos. En cuanto á las hojas de acanto características etruscas presentan una novedad respecto del trabajo
para conocerlos. En nada difieren los adornos arqui- del capitel corintio aparecen alternadas y en dos antiguo, que es el trabajo de filigrana formando metectónicos de los cerámicos á no ser en los colores, series superpuestas, graciosamente arqueadas, sir- nudas y primorosas labores de volutas y roleos. Además en todas estas joyas las cadenitas, á veces muy
que en los primeros son más variados y más vivos. viendo de coronación las volutas.
artísticas, las perillas á modo de campanillitas, las
La
indumentaria
griega
era
tan
sencilla
como
eleJuzgando los templos griegos desde el punto de vista
decorativo, hay que admitir que la escultura viene á gante, sin que en ella se observase la cargazón osten- piedras finas y grabadas, las medallas y los escarabaser un elemento ornamental. Lo mismo la composi- tosa de bordados y joyas usual en el Asia. Las túni- jos semejantes á los egipcios, son otros tantos eleción estatuaria del frontón que los relieves de las meto- cas y los mantos que visten las figuras representadas mentos decorativos que aparecen hábilmente combipas en los templos dóricos destacaban sobre fondo ro- en los vasos pintados, suelen llevar franjas ornamen- nados.
jo obscuro, color de que también estaban pintados los tadas, cuyos motivos son meandros, ondas, palmetas,
III
muros exteriores de la cella para dar valor á la colum- picos y fajas lisas; por excepción se ve algún paño
nata. En el arquitrave y las cornisas predominaba el salpicado de estrellitas ó de otro motivo semejante.
ARTE GRECO-ROMANO
ocre como fondo y había algunos adornos trazados con Los tocados y peinados femeniles también ofrecen
rojo, negro y blanco; amarillos eran también los fustes combinaciones artísticas de muy buen gusto.
El arte griego (ya lo hemos indicado) fué borrando
de las columnas, verde el equino del capitel, azules los
insensiblemente
en Italia las tradiciones orientales,
II
triglifos que alternaban en el friso con las metopas,
hasta formar un arte que puede considerarse como
amarillas las estrías de los mismos y verdes las gotas.
una nueva fórmula del griego. Los gérmenes de éste,
ARTE ETRUSCO
Tal era la policromía característica del orden dórico.
sembrados
en otro suelo y en otro medio, perdieron
En cuanto al jónico exigió por su mismo carácter
Los mismos orígenes y primitivas influencias que su elevación y su pureza, y sus frutos constituyeron un
esbelto y gracioso otra ornamentación más delicada,
en la que se empleó el oro para las volutas de los hemos señalado al arte griego hay que señalar al arte exuberante y pomposo, que parecía querer ganar
en apariencia y en gracia lo que perdía en solidez Y
capiteles y los florones de los casetones de la cornisa, etrusco.
Por los mismos tiempos en que los helenos ocu- en severidad.
predominando mucho en los fondos y en los detalles
Los romanos, al heredar de los etruscos las tradi•
del cimacio los colores azul y rojo. La policromía de paron la Grecia, poblaron la Italia unas gentes, cuyo
los templos griegos, que no ha sido admitida por los origen no hace al caso investigar, que bien pronto cienes artísticas griegas, aun las depuraron de todo
arqueólogos hasta tiempos recientes, da por resul- entablaron relaciones mercantiles con los fenicios, á orientalismo é hicieron un arte que unas veces cotado en el conjunto una decoración sencilla, que sólo la sazón dueños del Mediterráneo. A los fenicios de- piaba servilmente á la Grecia y otras muchas trat~ba
consiste en la acertada combinación de los colores, bieron las etruscos los elementos que informaron la de imitarla con escasa inspiración; y no se olvide
puesto que éstos aparecen en tintas uniformes revis- primera fase de s-q cultura. Más tarde los griegos, que muchas veces fueron artistas griegos los autores
tiendo cada uno de los miembros de la construcción. émulos de los fenicios, entablaron también un co- de muchas obras descubiertas en Italia. De aquí la
Los colores prestan realce á los miembros arquitec- mercio con los etruscos y llevaron á éstos su influen- necesidad de deno.minar greco-romano al período
tónicos y los armonizan. Solamente desde el punto cia. He aquí por qué se distinguen dos períodos en del arte de Italia á que nos referimos, y que alguien
de vista de las armonías puede hablarse de la poli- el arte etrusco, uno de carácter oriental y otro de ca- llama pompeyano. El estilo de la ornamentación
pompeyana es sumamente caprichoso, ora seve~o,
cromía de los templos griegos, respecto de la deco- rácter griego.
ora
banal; por esto Owen Jones, en su afán de suieLos
arqueólogos
italianos
han
descubierto
en
su
ración, porque los ornatos propiamente dichos, aplitar
á
leyes el proceso de la ornamentación, declara
país
curiosos
vestigios
de
civilizaciones
anteriores
á
cados á la arquitectura, ocupan un lugar secundario,
como puede apreciarse, por ejemplo, en el trozo de ci- la etrusca, entre los cuales son de citar los objetos de que es imposible someter el arte pompeyano á ~na
macio, con su gárgola, formado por una cabeza de león la civilización llamada de Villanova, que presentan crítica estrecha, y hasta dice que traspasa los lí1mtes
en relieve y con adornos pintados de varios colores, todos los caracteres típicos de los productos de las de un verdadero arte, aunque reconoce que no es un
procedente de Selinonte, que se conserva en el Gabi- artes rudimentarias. Sólo conviene citar entre ellos estilo vulgar. El arte pompeyano,como producto que
nete de Antigüedades y Medallas de la Biblioteca las urnas cinerarias de barro negro, adornadas con es de artistas que inventaban dibujando, lo cual
Nacional de París. Por lo demás, los restos de frisos meandros y ziszás, que guardan semejanza con los quiere decir que eran decoradores y lo hacían todo
ornamentales del interior de los templos griegos dan vasos ornamentados de la América precolombiana. de memoria y á capricho, es un arte simpático, que
escasa idea de lo que debió ser la decoración en sus Respecto del período etrusco oriental la escasez de cautiva los sentidos, de ejecución ligera, de aspecto
más importantes manifestaciones. Mejor que de los monumentos y objetos no permite apreciar los verda- fantástico y en el cual predomina una libertad extra·

NúMERO

474

SS

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

modillones de las corniEaS y los capiteles corintios. En
éstos, especialmente, las hojas aparecen en series superpuestas. También acomodaron dicho ornato á los
roleos, en solución de continuidad, que decoran los
frisos y hojas de encuadramiento, poniendo en el centro de estos roleos un florón.
Suele formar parte de estas composiciones decorativas la figura humana, de cuerpo entero ó de medio
cuerpo, llevando en vez de extremidades inferiores
una serie de hojas, de las cuales parten roleos y hojarascas. Toda esta ornamentación vegetal y naturalista
es robusta, accidentada de forma, y produce bastante
claro-obscuro, que es como los romanos acostumbraban á producir efecto plástico. H ay en este modo de
ornamentar, por lo mismo que la imitación de la naturaleza es menos convencional, más libertad que en
los estilos anteriores, pues el hieratismo geométrico
- valga la frase - de Egipto y del Oriente aparece
ahora sustituído por la tendencia contraria de representar !la naturaleza con todos sus caracteres, pero
embellecida, ó mejor dicho, en toda su belle.za.
JOSÉ RA MÓN M ÉLIDA

LOS PARLAMENTOS DE EUROPA

VII
PAÍSES BAJOS
LOS PARLAMENTOS DE EUROPA. -

Patio del Binnenhof, en La Haya, en donde celebran sus sesiones

Por la muerte de Guillermo III se ha vuelto á
fijar la tención en los Países Bajos. Habíase discutido largo tiempo, é imíltimente, sobre las consecuencias que podría tener la extinción de la descendenordinaria. Todo lo dicho se refiere á las pinturas para estas obras de decorado interior eran sobre fondo
cia masculina de Guillermo el Taciturno; y los homurales de las casas de Pompeya y de Herculano. negro, el verde, rojo y azul como principales, y el rojo
landeses, hombres de sentido muy práctico, habían
y
amarillo
como
secundarios;
sobre
fondo
azul
el
Las composiciones á manera de cuadros tienen un
adoptado ya de antemano sus precauciones, permicarácter esencialmente pictórico que las pone fuera blanco para las líneas finas y el amarillo para las matiendo todo creer que la menor edad de la reina
de los límites del presente escritoj pero las compo- sas; sobre fondo rojo, el verde, blanco y azul. En las
niña Guillermina terminará sin ningún incidente.
ornamentaciones
arquitectónicas
la
cornisa
suele
ser
siciones puramente decorativas y ornamentales, en
Los Países Bajos aman su libertad, y sabrán impedir
las que hay figuras y variados adornos, son dignas de negra, las pilastras y frisos rojos, y los recuadros del
seguramente
toda intervención extranjera en sus
fondo ocre, azul ó blanco. La gran novedad que ofremención y de examen detenido.
asuntos. No les importa menos su unidad, que data
cen
estos
adornos
es
la
de
estar
modelados,
en
vez
Es frecuente que para decorar un muro ó recuade la conquista francesa y de la proclamación de la
dro simulara el artista una arquitectura convencional de aparecer trazados con una tinta igual sobre el fonRepública bátava ( 16 mayo 1795).
do,
como
hemos
visto
en
Egipto,
en
Oriente
y
en
puramente decorativa. La invención de estas comDespués de dos ó tres ensayos desgraciados, la
Grecia.
posiciones se atribula tradicionalmente al pintor Liprimera
Constitución, redactada según el modelo de
El afán de modelar el adorno les llevó á reprodudius, del tiempo de Augusto. En ellas se mezclaban
la francesa del año m, fué adoptada en virtud del
cir
en
los
mosaicos
el
meandro
como
una
cinta
puesá veces escenas marítimas, paisajes ó figuras diversas.
voto popular en 23 de abril de 1798. Esta ConstituEsta arquitectura tiene generalmente por fundamento ta de canto, produciendo las proyecciones consición
establecía un directorio, compuesto de cinco
los pórticos griegos y las columnas á modo de so- guientes.
personas, y dos Consejos, uno de sesenta individuos
En
los
mosaicos
es
ornato
muy
común
la
trenza,
portes de candelabro que parecen balaustres y llevan
y el otro de treinta, y la República se dividía en
adornos diversos y caprichosos entrelazados ó adi- aparte de otros ornatos caprichosos y menudos. Alguocho
departamentos. El 18 brumario y la Constitucionados, presentando toda la construcción un as- na vez decoraron los romanos agrupando de un modo
ción del año vm tuvieron por consecuencia en los
artístico,
aunque
sin
sujeción
á
exigencias
geométripecto aéreo y ligero. Del mismo modo que las coPaíses Bajos que se adoptara una nueva Constitución
lumnas están fantaseados los entablamentos, fronto- cas, productos naturales. En Pompeya abundan estos
en 16 de octubre de 1801; y proclamado el imperio
motivos
en
sobrepuertas
y
recuadros
de
frisos,
siennes, áticos y frisos; y á todo esto cada I?ºldura
francés, se votó una tercera ( 15 marzo 1805). A consimulada cada hueco cada recuadro da mohvo para do frecuentes entre ellos las guirnaldas de frutos y flo'
'
,
secuencia del tratado de 24 de mayo de 1806, el rey
repetir menudos y graciosos adornos y para las mas res, como la que figura en el célebre mosaico de la
Luis otorgó en 7 de agosto del mismo año una nuevivas policromías. La perspectiva, aunque algo con- casa del edil Pansa, que á cada costado lleva una cava Constitución; y después de la pasajera anexión de
reta
trágica.
vencional, está bien trazada y dispuesta; el recuadro
H olanda al imperio francés (1810-1813), el regreso
central de cada pórtico suele ir adornado con una
del príncipe Guillermo Federico, como príncipe soIV
figura pintada sobre fondo obscuro ó negro; no hay
berano, &lt;lió origen á otra (28 marzo de 1814). El 2
proyecciones y sólo ligeras indicaciones de los co~de mayo siguiente se abrieron los Estados generales.
ARTE
ROMANO
trastes de luz resultando todo el efecto de la oposiEl tratado de París del 30 de mayo de 1814
ción de tono; diversos y de la combinación de cóloAparte de la ornamentación de carácter griego ó anexionó la Bélgica á la Holanda para formar el reires vivos y enteros, á veces un poco abigarrada.
no de los Países Bajos, y el 16 de marzo de 1815 el
Los ornatos propiamente dichos que aparecen en pompeyano, emplearon los romanos en su arquitectupríncipe Guillermo Federico tomó el título de rey.
ra
un
sistema
ornamental
que,
aunque
derivado
de
los frisos y fajas que recuadran los muros y separan
Entoncés fué necesario introducir modificaciones en
los compartimientos en las pinturas murales, en los Grecia, presenta en su disposición y en su aplicación
la Constitución de 1814, y el 24 de agosto de 1815
mosaicos parietales y de piso y en los techos_,son tan caracteres que dan á las construcciones romanas una
se promulgó otra nueva.
fisonomía
diferente
de
la
que
ofrecen
los
monumenvariados como graciosos U nas vece~ consisten en
Después de la separación de Belgica, nueva Cons· el meandro griego tratado con severidad y pureza, tos griegos. Así como éstos, es decir, los templos, obetitución (4 septiembre 1840), que se modificó amdecían
á
un
sistema
de
ornamentación
polícroma,
los
otras en la palmeta repetida y en algún otro adorno
pliamente por las leyes de 1848. Por esta última se
de origen helénico como las ondas. Pero el adorno monumentos romanos obedecían á una ornamentarige actualmente el pueblo holandés, y de ella vación
escultórica.
Pero
los
romanos,
gente
de
menos
puramente pompeyano consiste en roleo~ formados
mos á ocuparnos en el presente estudio sobre el parpor tallos vegetales y hojarascas complicadas, par- gusto artístico que los griegos, al perder las proportiendo unos roleos de otros, como sucede en los or- ciones generales de la estructura arquitectónica, per- lamento de Holanda.
La forma de gobierno es una monarquía con Esnatos corintios. Estos roleos suelen entrelazarse con dieron también aquella pureza y sencillez de contortados generales ( Staten-generaal), compuestos de
nos
de
las
molduras,
por
la
exuberancia
de
ornatos
una figura de animal, perro, toro, ~ quimera, como
dos cámaras, una elegida por los Estados ó Conseel caballo marino, el delfín, etc., ó bien alguna flor ó modelados de que las recargaron. Esto marca un nuejos provinciales y otra directamente por los electovo
camino
en
el
modo
de
ornamentar,
que
es
menesfruto y están pintados á claro-obscuro y de colores
res contribuyentes. El soberano tiene el derecho de
natu;ales ó fantaseados sobre un fondo liso, negro ó ter tener muy en cuenta, pues á partir de la época romana la ornamentación en todos los estilos se mani- veto absoluto.
rojo. Este motivo se e~pleaba pa_ra frisos, Y algu~a
La primera cámara se compone de cincuenta indifestó en la arquitectura como cosa aparte, y aplicada
vez para fajas verticales. Otro motivo muy c~racte~1sviduos, elegidos por nueve años, que se relevan en
como
independiente
del
efecto
general
del
conjunto
tico del ornato pompeyano es el candelabro, también
una tercera parte cada tres. Perciben una indemnizasobre fondo liso y compuesto de un balaustre con de la construcción.
ción de 75 céntimos (1,50 pesetas) por hora de distanBien
es
verdad
que
la
ornamentación
en
las
consdiversas arandelas, y á un lado y ?tro volutas y roleos
trucciones de casi todas las épocas es un detalle, he- cia, cuando no tienen su domicilio en La Haya, y 8
dorados, figuritas de bichos ó gnfos Y figuras ~umaflorines (16'75 pesetas) por día para gastos de residen·
nas. También en Pompeya aparece como simple cho como para satisfacer á la persona que después de
cia, mientras se celebran las sesiones.
haber
examinado
la
obra
arquitectónica
en
conjunto
adorno la fioura humana de medio cuerpo, que se reEl soberano nombra cada año un presidente de
se aproxima á verla de cerca; en este sentido puede
suelve en graciosas hojarascas, cuyos extremos fordecirse que la arquitectura, considerada en sus gran- entre los individuos de la cámara, y ésta se distribuman roleos y se unen á otros adornos. Todos estos
ye por suertes en cuatro secciones, las cuales nomdes masas, y el ornato, son antitéticos.
motivos pompeyanos son los que _después, en la époEl ornato por que mostraron preferencia los roma- bran á su vez presidente, vicepresidente y secretario;
ca del Renacimiento, imitó el mmortal Rafael en
Las Logias del Vaticano. Los colores empleados nos fué la hoja de acanto, con la cual decoraban los una sección central, compuesta del presidente de la
los Estados generales de los Países Bajos

�NUESTRA SE~ORA DEL CARMEN,

CUADRO DE DO.N MANUEL DOMÍNGUEZ

EXISTENTE EN LA CAPILLA DE CARLOS lll DE LA IGLESIA DE SAN FRANCISCO EL GRANDE, DE ·MADRID. - GRABADO DE BAlJDE

�58

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO

474
NúMERO

cámara y del secretario, debe señalar la orden del
día.
La segunda cámara se compone de cien indivi•
viduos, nombrados por cuatro años, y que se renuevan por mitad cada dos; reciben una indemnización
anual de 2 ooo florines (4,233 pesetas).
El rey nombra presidente, según una lista de tres
candidatos presentados por la segunda cámara, y
este presidente, ayudado de una comisión de dos individuos, ejerce la vigilancia. El secretario, elegido
fuera de la cámara, es nombrado por ella, y tiene á
su cargo la dirección de la biblioteca y de los serviadministrativos.
Cada dos meses, la segunda cámara se distribuye
por suertes en cinco secciones, que nombran su presidente, vicepresidente y secretario. Estos cinco presidentes, el de la cámara y el secretario constituyen
una seccion central que formula la orden del día.
Los proyectos de ley se examinan primero en las
secciones y después por una comisión de cinco individuos, elegidos en las secciones del presidente de
la Cámara y del secretario.
La segunda cámara tiene derecho de investigación
en todos los asuntos, y comparte el de ipiciativa con
el soberano, pudiendo enmendar los proyectos presentados por el Gobierno. Los de ley .relativos al presupuesto se deben presentar todos los años á la segunda cámara inmediatamente después de inaugurarse las sesiones ordinarias y antes de comenzar el
año á que el presupuesto se refiere. La segunda cámara presenta al soberano los candidatos para el Tribunal de Cuentas, y por último, tiene el derecho exclusivo de encausar á los ministros, citándolos ante
el Tribunal supremo.
La primera cámara no tiene la iniciativa de las
leyes, y solamente delibera sobre los proyectos votados ya por la segunda, no pudiendo hacer más que
aprobarlos ó rechazarlos en su totalidad: en caso de
ser adoptados, los proyectos se someten al soberano,
cuya sanción es necesaria.
Como atribución especial, tiene derecho á presentar una lista de cinco candidatos, cuando hay una
plaza vacante en el Tribunal supremo, y el soberano
debe nombrar uno de los presentados.
Los Estados generales se reunen por lo menos
una vez al año. !La legislatura ordinaria se abre el
tercer lunes del mes de septiembre, y dura por lo
menos veinte días; por lo regular no está cerrada
más que la víspera de la apertura; de modo que se
prolonga durante un año, poco más ó menos; pero
en este intervalo las cámaras tienen vacaciones con
frecuencia.
El soberano puede disolver simultánea ó separadamente las dos cámaras; en este caso, las Cortes se
cierran; y las nuevas se han de reunir en el término
de dos meses. El soberano tiene facultad para convocar las extraordinarias si fuese necesario
Las dos cámaras se juntan en una sola asamblea
para el acto de la apertura y cuando se trata de la
deliberación de algunos asuntos graves. Las sesiones
de aquéllas, reunidas ó no, son públicas, pero pueden ser secretas á petición del presidente ó de una
décima parte de los diputados que asisten.
Son electores á la segunda cámara los holandeses
de 23 años de edad que estén en el pleno goce de
sus derechos civiles y políticos y satisfagan por contribuciones directas una cuota que varía, según las
localidades, de 20 á 160 florines (42 á 338 pesetas).
El censo electoral se redacta por el burgomaestre y
los concejales; los recursos se forman ante el Consejo comunal, con apelación ante el Tribunal supremo.
Son elegibles para la segunda cámara los electores·
de 30 años de edad.
Las elecciones para la primera cámara se hacen
por los Estados (Consejos provinciales).
·
Son elegibles para la primera cámara los holandeses electores de 30 años de edad ó más, á razón
de uno por cada tres mil habitantes. Al efecto se forma un censo en cada provincia.
Las condiciones para el electorado á los Consejos
provinciales son las mismas que para la segunda cámara de los Estados generales, y además ,es necesario tener su residencia en la provincia.
Es elegible como consejero provinciom¡l todo holandés que haya habitado en la provincia durante un
año, que esté en posesión de sus derechos de elector
y haya cumplido veinticinco años.
Gracias al aumento del número de electores en
estos últimos años, la mayoría de la segunda cátnara
ha sufrido una alteración. Liberal durante treinta
años, ahora es clerical, y se compone de una coalición de católicos y protestantes ortodoxos ó antirrevolucionarios, que no cuenta menos de cincuenta y
cinco individuos. Los conservadores propiamente dichos no existen ya; el último murió el año pasado.

474

LA ILUSTRACI ÓN ARTÍSTICA

Los liberales que constituyen la minoría están natu- f se hace _cargo de sus n_iercancías el ferrocarril transcaspiano,
ralmente divididos entre sí.
que recientemente ha sido prolongado desde Meru á Bokhara
La gran cuestión por la cual se han hecho las úl· Y Samarconc:mda, distante unas goo millas de la costa oriental
timas elecciones fué la de las escuelas: tratábase de
la lucha entre la escuela libre ó religiosa y la escuela
neutral ó del Estado. Esta cuestión se ha resuelto
or un convenio, otorgando una ley que conserva la
P
escuela privada junto á la escuela pública, mediante
una subvención del Gobierno. La segunda cámara
es la que ha votado esta ley, gracias al apoyo que
diez y siete liberales moderados prestaron á la mayoría antiliberal. La primera cámara la ratificó y el difunto rey la sancionó.
Otras dos cuestiones graves se someterán muy
pronto á la segunda cámara; la defensa del país y la
cuestión social. Con motivo de esta última, M. Domela Nieuwenhuis, ex pastor protestante y en la actualidad jefe de los socialistas, dará probablemente mucho que hablar.
H asta ahora, M. Domela se ha visto bastante aislado, y el mismo M. H eldt, representante de los obreros, le vuelve la espalda.
El periodismo, que en muchos países, sobre todo
en Francia, puede ser un medio de encumbrarse, cierra por el contrario en Holanda muchas puertas á
los que á él se dedican. En las elecciones legislativas no se encuentra jamás la candidatura de un periodista de ningún partido, lo cual puede explicarse
por el carácter mismo del pueblo holandés. Los holandeses se distinguen por lo reservados; todo cuanto hacen lo ejecutan en su casa á puerta cerrada, con
las cortinas corridas, y aborrecen la publicidad. Por
eso no pueden querer al periodista, cuyo oficio es
sacarlo todo á luz. Además de esto, rara vez se ocu·
pan de política los holandeses, y cuéntanse miles de
hombres que ni siquiera saben cómo se llaman sus
ministros. Una prueba de la indiferencia política de
ese pueblo es el hecho de que las tribunas públicas
de la camara están casi siempre desiertas.

***

del Caspio.
La poblaci6n de Baku es una mezcla de distintos elementos,
entre los que predominan los circasianos, rusos, armenios y
turcomanos, que se ganan la vida trabajando en las obras y en
los muelles y ejerciendo distintas industrias en las calles de la
ciudad.
Nuestro grabado reproduce algunos tipos de esa poblaci6n y
los dibujos de Pegram están tomados de apuntes del natural
sacados por Mr. G. B. Froom.

Nuestra Señora del Carmen, cuadro de don
Manuel Domínguez, ex:stente en la capilla de Ca'rlos 111
de la iglesia de San Francisco el Grande, de Madrid. - Entre
las varias y preciosas pinturas con que Domínguez embelleci6
este magnifico templo cuando se procedi6 á su reciente restauraci6n, figura en primer término la que con el maravilloso
acierto á que nos tiene acostumbrados ha reproducido Baude,
y nosotros publicamos.
. Hablando de este cuadro, el Sr. Mesonero Romanos, hijo,
dice en s:i notable monografía de esa iglesia:
&lt;El reputado artista Sr. Domínguez ha pintado la última composici6n de esta capilla. Representa la ConcesiJn del escapulan·o
del Carmelo por la Virgen de di'cka advocación al general de la
Orden Simón Stok, acompaflado de otros santos de la Orden,
&gt;Al pie del trono de mármol, sobre el cual aparece sentada
la Virgen con el Niño Jesús en su regazo, se ve al Santo inglés,
primitivo reformador carD"elita en el siglo xm, cuya figura, de
rodillas, es admirable de verdad, sobre todo la mano, que parece salirse del muro Detrás de aquél, arrodillada también, está
la mística doctora Santa Catalina de Sena, 6 más bien Catalina
de Pazzi, puesto que aquélla fué dominica.
:&gt;Ocupa el primer término del lado opuesto el obispo San Andrés Corsino, revestido de riqu!simos ornamentos de admirable
factura, y detrás, revestido de coraza sobre la cual lleva blanco
sayal, otio santo, que ha de ser el carmelita Franco de Sena.
&gt;La figura de la Virgen, que es una verdadera creaci6n, se
destaca sobre rojizo tapiz 6 dosel, cuya saliente nota rompe una
nube, prodigio de luz y transparencia, envolviendo á dos ángeles que llevan el emblema del Carmelo Prueba esta composici6n las excepcionales condiciones del autor, que pinta como
pocos y dibuja como lo hacen menos Los tonos algo vivos, lo
mismo que la disposici6n de las figuras, casi en el mismo plano,
demuestran el estudio de la indole decorativa de la pintura, que
ofrece más todavía su verdadero aspecto mural por no tener
marco&gt;
Después de esta descripci6n tan exacta y de la justa critica
que encierra, nada podríamos añadir respecto de la obra.
En cuanto al concepto de que en el mundo artístico goza el
autor, hable por nosotros el reputado cuanto exigente critico y
distinguido colaborador de la I LUSTRACIÓN ARTISTICA, don
R Balsa de la Vega, quien en una de sus bellísimas Siluetas
de artistas dice, hablando del Sr. Domínguez:
&lt;Tan sólida como su figura, tan reposada como su carácter
es la pintura de Dominguez Pinta sin exaltaciones desorbitadas;
concibe con gran claridad; es noble su casta de color; y una vez
puesto delante del lienzo, no vacila; y si no es el cabalb árabe
que recorre el camino con rápida carrera, su labor, en cambio,
ejecutada con calma, tiene la misma solidez y perfecci6n al comienzo que al final: así, echando mano de un símil que un escritor español aplic6 á Zola para describir lo más gráficamente
posible el tesón y la laboriosidad del gran novelista francés,
diré también que la de Dominguez como la de aquél, resulta lo que la labor del buey, tranquila, y como tranquila, constante é
igual; de ahí que tengan siempre verdadero valor plástico las
pinturas de Manuel Domíng11ez, no viéndose en ellas desfallecimientos y deficiencias que tan á menudo dan al traste con las
reputaciones de la gente nueva. 1&gt;

Los dos palacios en que las dos cámaras se reunen
hállanse situados en el antiguo Binnenhof, barrio de
los Stadlhanders, y un espacio bastante.ancho separa los dos edificios. Exteriormente, la segunda cámara no presenta nada de particular, y hasta el aspecto
es por demás insignificante.
El aspecto de la primera cámara es más austero.
El salón de sesiones de la segunda cámara presenta una disposición muy sencilla; alrededor corren galerías para las señoras de los diputados, la prensa y
el público; y frente al trono, bajo un dosel de terciopelo rojo, se ve el asiento del presidente, á cuyo
lado se colocan los secretarios. Varios bancos, escalonados en anfiteatro, se destinan á los representantes del país; no hay tribuna, y cada orador toma la
palabra desde su asiento.
El salón de sesiones de la primera cámara orrece
José Valero, fallecido el 12 del actual (de fotografía de
más interés desde el punto de vista artístico, pues b. J. Martíl. - El teatro español está de luto. Paulatinatiene hermosas esculturas y cuadros notables.
mente van desapareciendo, sin dejar sucesores ni discípulos,

X
NUESTROS GRABADOS

El descanso en la marcha, cuadro de D. José

Benlliure y Gil. - Pocos artistas habrá en España y aun
en el extranjero con quienes la fortuna se haya mostrado tan
propicia como con el autor del cuadro que reproducimos; pero
bueno es consignar que toda la suerte que ha tenido, bien la ha
merecido nuestro joven é ilustre compatriota. A los doce años
de edad obtenía un premio en la Exposici6n pública de Valencia y era nombrado socio de mérito de la Protectora de Bellas
Artes de Sevilla. Cuatro años más tarde El descamo en la mar·
cha obtenía un tercer premio en la Exposici6n Nacional de
Madrid, y era adquirido por el Gobierno. A poco conseguía la
protecci6n de Don Amadeo I y encontraba un norte-americano, entusiasta por las Bellas Artes, que le encargaba cuadros
por valor de treinta mil duros Benlliure march6 á Roma y co·
rrespondi6 con creces á la confianza que en su genio habia depositado su Mecenas.
lloy la de Benlliure es una de las firmas más codiciadas entre los inteligentes y aficionados á la pintura: dotado de una
vasta y s6lida educaci6n artística y de condiciones que la naturaleza le concedi6 y él supo acrecentar con el nunca interrumpido estudio, puede sin miedo atreverse, y téngase en cuenta
que aún no ha cumplido treinta y dos años, con los más opuestos géneros y las más grandiosas concepciones, algunas de las
cuales han podido admirar los suscriptores de la I LUSTRACIÓN
ARTÍSTICA.
Tipos de Baku, en el mar Caspio, dibujos de
Federico Pegram. - El notable desarrollo que ha adquirido el comercio de petr6leo y el provecho qrte á Rusia proporciona la abundancia con que este líquido existe en Baku han
ª!raído, desde ~ac~ algunos años, la atenci6n pública sobre la
cmdad y el terntono de su nombre. La ciudad de Baku, está
emplazada en la península de Apcher6n, en la costa occidental
del mar Caspio, y está enlazada por vlas férreas con Tiflis, capital de la provincia rusa de Georgia, y con Poti y Batum, importantes puertos rusos del mar Negro Es plaza fuerte de primera clase, y en ella hay establecidas cinco 6 seis compañias
&lt;le vapores y otras de buques de vela, que generalmente hacen
el servicio entre Baku y el puerto de Oozodoon Ada, en donde

59

---· ---====-================

los eminentes actores que han sido gloria de la escena española. D. José Valero falleci6el 12 del actual, dejando en nuestro
teatro un vado dificil de llenar, puesto que este ilustre actor, aun
en la ruina de su grandeza y de su ancianidad conservaba fuerzas é inteligencia para interpretar con su proverbial maestrla
los personajes de las obras, arrancando del público muestras de
entusiasmo y respetuosa consideraci6n.
Dedicado al teatro desde temprana edad, logr6 en aquella
época de reservas y preocupaciones, gracias á su ingenio y vasta
ilustraci6n, reivindicar para los actores t:1 perdido concepto y que
se olvidase por la sociedad en que vivía hasta el despreciativo
epíteto de comediante. Observador y estudioso, procur6 seguir
la escuela de Latorre, aquel verdadero gigante de la escena,
y las finuras y delicadeza; de otros actores no menos eminentes,
como Arjona y Romea. Tan provechosas enseñanzas se amoldaron en el dúctil ingenio de Valero, transformando al discreto actor en distinguido maestro. Los personajes por él representados agrandábanse de tal manera que se convertían en ovaciones, puesto que los movimientos, las inflexiones de su voz, los
pormenores escénicos, todo, en fin, resultaba grande y adecuado,
fiel expresi6n de lo justo y verdadero. Bastaba ver en la escena
á Valero una sola vez para no olvidarle; tal era la influencia
que ejerda en el p(1blico, del que lograba entusiastas aplausos
s6lo con una frase 6 una palabra. Las querellas del rey sabio,
La aldea de San Loremo, El Patriarca del T11ria, Guzmdn el
Bueno, Et Alcalde de Zalamea, Luis XI, La Carca¡ada, Ea/tasar y otras obras más, cuyos nombres seria prqlijo enumerar, significan otros tantos titulos de gloria para D. José Valero,
quien no pudo sustraerse sin embargo ni evitar los amargos contrastes que ofrece la existencia, sufriendo dolorosas vicisitudes
y cruentos sinsabores. Como consecuencia de ellos vi6se obligado á abandonar el patrio suelo para buscar en nuestras hermanas de América, siempre generosas, consuelo y justa compensaci6n á sus afanes. Montevideo y Buenos Aires prestaron aliento al artista, al eximio actor, que pudo regresar á Espaí'ía con
nuevo~ laureles y con la tranquilidad de espíritu que podía darle
el haber logrado asegurar, si bien modestamente, los días de su
vejez.
Dotado de robusto organismo, resistíase á abandonar la escena,
luchando denodadamente con el peso de los años, de tal manera
que el público barcelonés pudo tributarle sus últimos aplausos
hace algunos meses en el teatro Principal.
A los ochenta y tres años ha dejado de existir, quedando grato
é indeleble recuerdo de su paso por la escena española. ¡Descanse
en paz el que fué uno de nuestros actores más ilustres!

II:MFOSIELEI
NOVELA ORIGINAL DE DON FLORENCIO MORENO GOD!NO, ILUSTRADA POR CABRINETY

PARTE PRIMERA

I
Una mañana el sol, penetrando por los entreabiertos balcones del gabinete, despertó á la princesa Elena Lodiski.
Abrió los ojos, se pasó la mano por la frente como
para disipar las últimas nubes del sueño, y comenzó
á cantar.
Todo el que canta inmediatamente después de
despertarse es joven y feliz.
Atraída sin duda ¡,or el ruido de aquella voz sonora, asomó por entre la blanca colgadura que separaba el dormitorio del gabinete una perrita microscópica, de raza inglesa, y saltó al lecho de la princesa.
Pero ésta le dejó en . aquel mismo instante, sin
duda por contrariar al animal, y metiendo sus diminutos pies en unas chinelas, salió medio desnuda á
la pieza inmediata, y juguetona como casi niña que
era, comenzó á dar vueltas huyendo de la perrita,
que la ¡.,erseguía ladrando.
·
No hay nada más atractivo que la mujer-capullo,
que así debe calificarse á la niña que se ha~ mujer

tior medio de una divina explosión de castos misterios.
Una joven en esta nueva y rápida faz de su existencia, se asemeja á un nuevo astro que aparece en el
cielo y atrae la mirada y el pensamiento del que le
contempla.
La princesa Elena se hallaba en los primeros momentos de esta adorable evolución de la naturaleza;
pues aunque tenía. cerca de diecisiete años, en el
país de su nacimiento el desarrollo no es tan precoz
como en los climas meridionales.
Así es que las facciones de la princesa conservaban todavía los rasgos de la infancia, el blanco seno
apenas se diseñaba bajo la cerrada batista de la bata,
y á no ser por su estatura, alta en comparación de la
de las jóvenes españolas, hubiérasela creído niña
aún. Tenía la encarnación fresca y sonrosa'da del
Norte, ojos azules y magníficos cabellos castaños.
Cansóse de jugar con la perrita, tomó un sombrero
que la tarde anterior habíala traído la. modista, y
medio desnuda como estaba, se le probó coqueteando delante de un espejo, y luego volviendo á dejarle
sobre un diván, sé aproximó á los cristales de un
balcón, envolviéndose pudorosamente en su blanca
bata.
Mediaba el mes de marzo; eran las ocho de la mañana, y el sol resplandecía en el magnífico cielo de
Madrid.
La princesa quedó deslumbrada.
Nacida en San Petersburgo, había dejado la corte
de Rusia para trasladarse á la de España. Durante
su rápido viaje, en el cual su padre no quiso detenerse ni aun en París, como deseaba la joven princesa, alegando la razón de que tan grande ciudad no
puede verse en poco tiempo, reinó un constante temporal de agua; de suerte que la viajera no pudo acost~mbrarse gradualmente á la claridad del cielo meridional, y quedóse, como hemos dicho, deslumbrada,
cuando al tercer día de su estancia en Madrid admiró por primera vez el brillante sol, la espléndida
atmósfera y la intensa primavera de la villa coronada.

II
¿Por qué causa se hallaba en Madrid la princesa
rusa Elena Lodiski?
Vamos á explicarla en breves palabras. Durante la
antepemíltima guerra civil la mayor parte de las po•

Eran dos mujeres: una de ellas joven, bonita y eletencias del Norte se declararon en favor de don
Carlos de Borbón, suspendiendo sus relaciones di- gantemente vestida; la otra, anciana, de cabellos blanplomáticas con la corte de España, hasta que pos- cos, de aspecto fino y bondadoso.
La primera era la doncella de la princesa· la seteriormente, reconociendo los hechos consumados, fuegunda su aya Eduvigis Kaula, que la habí¡ visto
ron saliendo de su retraimiento.
Rusia fué la más rehacía en reconocer al gobierno nacer.
- Eduvigis, dijo la princesa mientras se entreespañol, ya definitivamente constituído; pero por último siguió el ejemplo de todas las demás naciones. No gaba á los primeros cuidados de la doncella ¿has
'
obstante, antes de llegar á este resultado, mediaron visto qué mañana tan hermosa?
- Efectivamente, hija mía; por fin aparece este
trabajos diplomáticos. El gobierno de España envió
á San Petersburgo url agente encargado de una mi- famoso sol de España
sión secreta, y á consecuencia el czar de Rusia se
- Yo quiero pasear y correr para desquitarme de
valió con el mismo objeto y con igual carácter priva- estos días de reclusión.
- Si quieres, iremos al Retiro.
do del príncipe Lodiski, padre de la linda joven á
quien ya conoce el lector.
En su calidad de casi madre, el aya tuteaba á la
Pertenecía el príncipe á una gran famila, era in- princesa.
mensamente rico y gozaba de gran favor en la corte
- ¿Y qué es el Retiro?, preguntó ésta.
de Rusia. Viudo y sin más hijos que Elena, ado- Según Juan, el criado español que hemos reciraba en ella. Su misión diplomática podía ser breve bido, es una posesión real dentro de Madrid: esó no, y en esta duda determinó acceder á los deseos pecie de jardín público muy vasto y ameno.
de su hija y á los de su corazón, trayéndola consigo
- Iremos, pues, al Retiro, de lo que Bibí se aleá España, para después hacerla conocer las princi- grará no poco.
pales cortes de Europa.
Bibí era la perrita microscópica de la princesa.
A su llegada á Madrid los ilustres viajeros se insIII
talaron en una hermosa casa situada al fin de la·calle
de Hortaleza, de antemano preparada para recibirDesde aquel día, ésta no faltó ni una sola mañana
los, y sólo habían meal Retiro, que agradóla sobre manera.
diado tres días desde su
Ciertamente, el Retiro es un sitio enarribo á la capital de
cantador, quizá por causa de su desaliEspaña hasta el momenño y de sus contrastes. En su recinto
to en que hemos hecho
hay de todo: conatos de parque real y
conocimiento con la
de bosque, un parterre atildado como
princesa.
la prosa de un académico, trozos de
Ocupada ésta con los
huerto, terrenos plantados de olivos
cu~dados de la instalacomo en los alrededores de Jerusalén,
ción en su nueva morada y retraída en ella á
causa del temporal de
aguas, en aquella época
general en Europa, sus
primeras impresiones en
Madrid no fueron agradables. Viendo desde sus
balcones un cielo constantemente nublado, no
halló diferencia entre
éste y el de su ciudad
natal, y al dilatar sus
miradas por el árido
Campo de Guardias,
que desde su casa veía
en parte, recordó su
frondoso jardín de San
Petersburgo y los azules
lagos del regio palacio
de Anitchkoff.
Pero cuando la mañana á que nos referimos se encontró con tanta claridad en el cielo y con tan brillantes tonos en el ambiente, experimentó una doble sensación de sorpresa
y de alegría.
En Madrid la primavera suele aparecer repentinamente y se adorna con todas sus galas: soplan los
cálidos vientos del meridiano, desaparecen las nubes
intensas, la escarcha se seca en las calles, las hojas
brotan en las ramas casi de súbito, y por la eterna
ley de las compensaciones, á falta de los grandes
monumentos y de la rica vegetación de otras ciudades, la corte de España ostenta las magnificencias y sitios en donde la brisa es fresca y perfumada,
de su cielo y de su sol.
mientras que en otros sopla el viento harmatán de la
La princesa tocó un timbre, y momentos después, Cafrería.
con intervalo de algunos minutos, se presentaron dos
La princesa era extremadamente aficionada al
personas en el gabinete.
campo. Aún quedaban en.ella rernbios de niña, y gus-

�60

,.

N úMERO
LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO

474

tábala aspirar el aire puro y dar expansión á su neva ahí delante?, preguntó la princesa al caballero
V
cesidad de movimiento:
que cabalgaba á su portezuela.
El Retiro, hoy ya Parque de Madrid, tenía además
Transcurrieron algunos días en que no sucedió naEl diplomático miró á la persona designada.
otro atractivo para ella: el de la soledad. Exceptuan- da de particular.
- No, contestó después de un ligero examen. No
do los días festivos, por la mañana pasean contadas
El joven, siempre en el mismo sitio, se entregaba creo haberle visto nunca.
personas por la vasta posesión, y la linda juguetona á la lectura; pero sus distracciones eran cada día más
- Monta bien.
podía corretear con su perrita sin exponerse á mira- frecuentes. Hubiera podido observarse que cuando
- Efectivamente no cae mal; pero el caballo pronto
das indiscretas.
leía tardaba mucho tiempo en volver las hojas del debe retirarse á los inválidos.
Por lo regular, primeramente daba grandes paseos libro, y cuando dejaba de leer miraba más largo rato
Durante el resto de la tarde, la princesa no volvió
por la parte alta, hacia el sitio llamado vulgarmente · hacia el lado en donde solía estar la princesa.
á ver al joven ...
Baño de la elefanta, hasta que el calor y el cansancio
Por parte de ésta también comenzaba á haber
A la mañana siguiente fué, como siempre, al Rela obligaban á buscar un lugar más sombrío.
blandura: no hay hielo que resista á la fuerza del sol tiro, y halló al desconocido ocupando el mismo banco
Descubrió uno muy á propósito. Es una larga ca- primaveral. El sitio influye mucho en las sensacio- que de costumbre.
lle de árboles paralela al Parterre, hacia el lado de nes: Laura, desdeñosa en Aviñón, se rindió en ValTranscurrieron dos días.
Atocha y casi siempre solitaria. Hay allí algunos clusa. La transmisión del efluvio simpático de las coAl tercero después del encuentro en la Fuente
asientos de piedra, situados en hilera y bastante dis- rrientes magnéticas es más rápida en unos lugares Castellana, la princesa y el joven lector ocupaban
tantes unos de otros La princesa se sentaba en uno que en otros, y en medio de la naturaleza la savia pe- en la calle de árboles sus posiciones respectivas.
de ellos y leía á Alfonso Kar, su autor predilecto, netra en el corazón tanto como en la tierra.
Pero aquella mañana Bibí, la perrita inglesa, esinterrumpiendo á veces su lectura para dar alguna
La princesa leía menos que antes; pero en cambio taba muy juguetona y obligaba á su ama á dar alguna
carrera á lo largo de la calle en compañía de Bibí. admiraba más la infinita variedad de la creación en que otra carrera. Había llovido al amanecer, el suelo
Entretanto la anciana aya, calados !.os anteojos, se mil pequeños incidentes. Seguía el vuelo de las go- estaba algo húmedo y la arena en algunos sitios reocupaba tranquilamente en alguna labor de mano. londrinas que casi rasaban la tierra, el culpable azo- movida.
ramiento de los gorriones picoteando en la corteza
En una ocasión, la perrita, perseguida por la prinIV
de los árboles, la abundancia de luz que se derra- cesa, quiso atravesar por un claro abierto de un va~
maba en reflejos, en rayos y en reverberaciones sor- liado de boj que crece entre la hilera de árboles más
Una mañana aquel sitio no estaba completamente prendentes, y veía pasar las mariposas blancas de la próximos al Parterre.
desierto: había en él un joven que, sentado en uno primavera que pronto debían ser reemplazadas por
Esta se inclinó para coger al animal antes de que
de los bancos, leía.
las mariposas de colores del verano.
pudiese conseguir su intento, y como en aquel sitio
Representaba de veinte á veinticinco años de
Porque, ¡cosa rara!, la princesa, aunque tan joven el terreno forma el declive de un arroyo, sin agua á
edad. Era esbelto, de mediana estatura, de rostro era contempladora como un poeta; y digo ¡cosa rara!, la sazón, pero resbaladizo, se la fué un pie y cayó al
trigueño, agraciado é inteligente. Sus grandes ojos pues la juventud, aunque la sienta sin darse cuenta suelo dando un grito de dolor.
negros, muy separados entre sí, le daban un aspecto de ello. se impresiona poco ante el espectáculo de la
Al oir este grito, al que siguieron ahogados lamennoble y bondadoso, y su negra y fina patilla, así naturaleza: hay en el corazón joven más savia, más tos, el joven desconocido corrió inmediatamente al
como también sus ricos cabellos, contrastaban con la resplandores, más maravillas que en el panorama lado de la princesa y momentos después el aya de
imberbe juventud de su bigote.
más esplendoroso, y la irradiación interior hace apa- ésta.
Tenía el empaque de una persona que ha vemao á recer pálidos todos los objetos exteriores.
Pusiéronla en pie, y viendo que no podía andar
menos. Su traje conservaba restos de elegancia, pero
La contemplación del co.l'mos es la triste compen- tomóla aquél en brazos y la trasladó al banco más
su sombrero comenzaba á arruinarse y sobre el cuello sación de la vida que va declinando; y el hombre se cercano.
de su cazadora hubiéranse podido hallar las huellas enamora de la tierra cuando sabe que pronto ha de
del álcali volátil. Llevaba una camisa de irreprocha- abandonarla: es como el viajero que se aleja de la
ble blancura y las manos esmeradamente cuidadas. patria adonde nunca ha de volver.
Como es natural, la princesa al llegar á su sitio
Alguna vez, no obstante sus contemplaciones, la
predilecto reparó en el joven, y éste no pudo menos princesa lanzaba miradas furtivas hacia el banco en
de mirar con alguna frecuencia á la princesa, aunque donde estaba sentado el joven desconocido.
con la discreción conveniente.
Este miraba más francamente á aquélla; sin emPasado este primero y rápido movimiento de cu- bargo, en ciertos momentos, se entregaba con encarriosidad, uno y otro se entregaron á la lectura.
nizamiento á la lectura.
En los días siguientes se repitió esta escena. CuanHabía en ambos jóvene's movimientos y acciodo la princesa llegaba á la calle de árboles, ya es- nes que parecían ser resultado de idénticos pensataba allí el joven, sentado siempre en el mismo ban- mientos.
co y al parecer siempre leyendo. Alguna vez, sin
Un día la princesa prolongó más tiempo que de
embargo, interrumpía su lectura y parecía distraerse ordinario su paseo hacia el Baño de la elefanta.
con las carreras de la perrita de la princesa. Esta
Otra mañana, cuando aquélla llegó á la calle de
también cerraba el libro de cuando en cuando y mi- árboles, el joven no estaba allí como de costumbre y
raba hacia todas partes como admirando la natura- tardó largo rato en presentarse.
leza.
Probablemente ambos pensaban estos ó parecidos
Y ciertamente en aquellos días el Retiro estaba monólogos.
admirable.
EL. - ¡Qué linda es! En mi vida he visto criatura
Reinaba el crepúsculo de la primavera y del verano: más preciosa; pero pensar en ella es una locura, la
era la época de la venida de las aves de paso más fortuna y la posición social nos separan. Además es
retrasadas, y presintiéndose ya los ardores del estío, extranjera, y el mejor día volverá á su país; debo,
aún se aspiraban los perfumes de la estación de las pues, desechar un sueño irrealizable.
flores. La savia había concluído su obra, de suerte
ELLA. - Ciertamente es guapo, simpático; pero desque la mayor parte de las plantas se hallaban en ple- graciadamente parece pobre y obscuro. ¿Qué adelanto
na virilidad.
con alentar su esperanza?
Las margaritas iban acabándose: la princesa, que
era muy aficionada á ellas, difícilmente encontraba
La princesa se quejaba cada vez más: el aya esVI
alguna entre las hierbas del inculto terreno próximo
taba azorada y el joven aturdido.
á la calle de árboles. El reinado de esta flor se limita
Llevóse aquélla la mano al pie izquierdo, que íbase
Una tarde, la princesa, acompañada de su padre,
á la primavera: debía ser la flor del poeta.
hinchando por momentos.
paseaba en carretela por la Fuente Castellana.
Un día, sin embargo, al sentarse en el banco de
El aya la descalzó, exclamando:
Al lado de su carruaje, un joven agregado á la
piedra se encontró en él unas cuantas, olvidadas sin Embajada de Francia cabalgaba en una magnífica
- ¡Pronto un médico, el coche! ¡Que venga el coduda por alguna persona aficionada también á estas yegua inglesa de i/ustrt genealogía.
che, ha quedado en la plaza!...
humildes hijas de los campos.
·
La pobre mujer no sabía darse cuenta de lo que
La princesa, que hablaba con el jinete y sonreía,
La princesa, como hemos dicho, miraba hacia to- enmudeció de repente, se puso seria y aun puede bacía ni decía.
das partes; pero (en honor de la verdad) las menos asegurarse que palideció un tanto.
Afortunadamente el aya hablaba en trancés y el
veces hacia el sitio en donde se hallaba el joven
No obstante, nada al parecer motivaba esta trans- joven pudo entenderla.
lector.
- ¡Un médico!, dijo éste. ¿Dónde encontrarle?
formación: los carruajes seguían marchando en hileNo obstante, un observador malicioso hubiera no- ra, y los jinetes se cruzaban en opuestas direcciones.
- Vaya usted por el coche, repuso el aya.
tado algunas ligeras variaciones en el carácter y cos- ¡Pero si no permiten entrar aquí carruajes! (1 ).
Uno de éstos alcanzó á la carretela de la princesa,
tumbres de la princesa.
la miró al pasar y siguió adelante al paso de su ca- Se perdería mucho tiempo en ... ¡.Ah! Lo mejor sería
A ésta, quizá por causa de su altivez aristocrática ballo.
esto.
y además con objeto de entregarse á sus correterías,
Y tomando en brazos á la princesa, casi desmaAl verá aquel caballero que la miraba, la princesa
gustábala la soledad, y sin embargo, no parecía con- quedóse sorprendida, porque en él reconoció al joven yada de dolor, comenzó á correr en dirección á la
trariada por la presencia del joven desconocido, y del Retiro, á quien no esperaba encontrar en aquel puerta que entonces había en el Retiro.
eso que por causa de éste tenía que limitar sus ca- sitio, y sobre todo á caballo.
El aya recogió maquinalmente la labor en que
rreras y cuidar de la falda de su vestido, arritada á
había estado ocupada, la sombrilla y un libro de la
Repuesta
ya
de
su
sorpresa,
escudrit1ó
al
jinete
.
"
veces por el viento.
con esa mirada rápidamente analítica peculiar á la princesa y otro que el joven había dejado caer en mePor otra parte, sus paseos hacia el Baño de la ele- mujer. El traje del lector del Retiro no había cam- dio de la calle de árboles, y les siguió con todo el
fanta eran cada mañana más breves aunque esto es- biado: el mismo sombrero en decadencia, la misma apresuramiento que su edad la permitía
taba justificado por el calor, que cad~ día comenzaba cazadora dudosa, el mismo aspecto de caballero pobre
Desde el sitio en que sucedió este incidente hasta
á molestar más temprano.
de siempre. En cuanto al caballo que montaba tenía la entrada del Retiro media un buen trecho; de suerLa princesa, que antes siempre hablaba en su idio- buena estampa; pero de tordo obscuro debía haber te que cuando el joven llegó con su para él preciosa
m~ patri~, dió e_n usar el francés, exponiéndose á que pasado á tordo claro, síntoma infalible de edad pro- carga á la plaza, hoy derruida, en donde estaba la
el Joven mcógmto se enterase de sus conversaciones vecta.
con el aya.
- ¿Conoce usted á ese joven del caballo tordo que
(1) Así era en la época á que se refiere este relato.

474

61

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

berlina de la princesa, apenas le quedaron fuerzas
para colocar á ésta en el carruaje, ayudado del cochero.
El aya llegó momentos después, el coche partió
con rapidez; y el joven, rendido de cansancio, se dejó
caer en la escalinata de la antigua parroquia del
Buen Retiro, hoy derribada también.
VII

La princesa tenía dislocado el tobillo. La cura fué
lenta y la linda paciente tuvo que permanecer muchos días en su aposento.
Durante este tiempo ella y el aya hablaron algunas
veces del joven del Retiro. La anciana le recordaba
con gratitud.
- ¡Pobre joven!, decía. ¡Qué bueno parece! A
no ser por él hubieras sufrido mucho más. ¡Cómo te
llevaba en brazos y qué cansado debía estar cuando
te dejó en el coche!
La princesa oía al aya y se quedaba pensativa.
Un día ésta recordó un incidente.
- Sabes, dijo, que creo que me he traído un
libro de ese joven, que recogí del suelo.
La princesa se hizo traer los pocos libros que últi•
mamente había leído.
Entre ellos encontró uno desconocido, pero que
creyó haber visto en manos del joven del Retiro.
- Efectivamente, dijo á su aya, este libro no es
mío: debe ser el que tú recogiste.
Y miró el título.
El título decía: I promessi sposz.
La princesa se turbó
VIII

Dos días después, á la caída de la tarde, el joven
del Retiro pasaba muy despacio por frente á la casa
del príncip~ofüski, que como ya sabemos estaba
situada al fin de la calle de Hortaleza.
Al verle aproxima¡S
a persona que detrás de
los cristales de
bale miraba hacia la calle, se
retiró al interior, y antes de que llegara aquél á pasar
por junto á la puerta de la verja que rodeaba al edificio, hallábase en el umbral una joven elegantemente vestida y con un libro en la mano.
Esta, al acercarse el joven, le salió al encuentro en
la acera y le dijo en francés:
- Caballero, la señorita princesa Lodiski da á usted
las más expresivas gracias por la amabilidad é interés
con que acudió en su auxilio, y le devuelve este libro
que se dejó olvidado en el Retiro.
Dichas estas palabras, la doncella de la princesa
esperó un instante; mas viendo que el joven se limitaba á tomar el libro en silencio, le saludó y volvió á
entrar lentamente en la casa. La verdad es que éste
no acertaba á darse cuenta de lo que le sucedía, primero por lo inesperado del suceso, y luego porque
detrás de los cristales de un balcón veía diseñarse,
entre las sombras del crepúsculo nocturno, un objeto que absorbía poderosamente su atención.
El joven se detuvo un momento, y después continuó andando calle arriba, hasta salir al campo.
A juzgar por la viva emoción que revelaba su
semblante, necesitaba aire que respirar. Oprimía casi
convulsivamente entre sus dedos el libro que llevaba
en la mano.
Llegó á uno de los bancos de la Ronda, y se
sentó.
Al abrir maquinalmente el libro sin saber para
qué, puesto que ya no se distinguía á leer, reparó en
un objeto que había entre dos páginas y que estuvo
á punto de caer al suelo.
Era una hoja de malva-rosa, fresca todavía.
Esto, que sencillamente podía ser una señal olvidada, aumentó la emoción del joven, pues por lo
menos, atendido al estado de frescura de la hoja,
indicaba que alguna persona había leído recientemente en el libro.
¿Quién? That is question.
Si un grande hombre político, ó eminente diplomático, ó famoso general, de esos que derriban dinastías y cambian la faz de las naciones, hubiese visto
á nuestro joven contemplando absorto la hoja que
tenía en la mano, sonreiría con desdén diciendo:
¡frivolidad!; ¡como si mediase una gran diferencia entre una flor que se besa apasionadamente y luego se
coloca en el ojal de la levita, y una placa brillante
q?e se ostenta en el pecho!; ¡como si las manifestaciones del orgullo fuesen más nobles que las del corazón!
La noche avanzaba y el joven del Retiro permanecía aún sentado en el banco, ajeno á todo cuanto
pasaba en derredor suyo.
¿En_qué pensaba? ¿De qué causa provenía la melancólica expresión de su semblante?

Cualquiera que hubiese acertado á verle meditabundo y cabizbajo, diría: ¡qué triste está ese /oven, debe ser muy desgraciado!
Y sin embargo, aquel joven iba á comenzará vivir
la única, la verdadera vida del alma, en ese paréntesis admirable que Dios ha puesto en el tráfago del
mundo. Para aquel joven acababa de abrirse la flor
de la creación, que es el amor; aquel joven sentía el
placer-presentimiento de las ilusiones no realizadas,
pero que se esperan con la fe del corazón, y esa melancolía que hace sufrir dulcemente, como sufre una
madre que por primera vez siente el fruto de su amor
agitarse en sus entrañas; tristezas suaves y embriagadoras, más dulces que la alegría, porque están sostenidas por la esperanza y no han pasado aún por las
terribles pruebas del .desengaño.
IX

¿Quién era el joven del Retiro?
En 1823 un capitán del ejército español emigró á
Francia, á consecuencia de los sucesos acaecidos en
España, y se estableció en la ciudad de Orleans, en
donde desde hacía años residía un primo suyo. Pertenecía el capitán expatriado á la nobilísima familia
madrileña de los Bernáldez de Toledo, famosa en el
siglo xv1 por su opulencia y emparentada posteriormente con los duques del Infantado. De modo que
en cuanto á nacimiento nada había que pedirle, mas
no así respecto á bienes de fortuna; pues por una
serie de vicisitudes, á que más que ningunas otras
están expuestas las familias noble~, el capitán don
Luis Bernáldez de Toledo, perdido el sueldo inherente á su grado en el ejército á consecuencia de la
emigración, no poseía más bienes que su espada,
condenada á inacción forzosa.
·
No obstante esta pobreza notoria, su nobleza,
agradable figura, distinguidos modales y su cualidad
de expatriado, le proporcionaron buena acogida en
la alta sociedad de Orleans. Enamoróse de buena fe
de la hija única de un anciano banquero de esta
ciudad, y digo de buena fe, porque seguramente el
joven capitán no se prendó del dote, sino de las
prendas de su amada. La hija del banquero era lo
que se llama una niña mimada; de suerte que fácilmente obtuvo el consentimiento de su padre para
efectuar su enlace con el noble emigrado español.
El banquero estaba muy achacoso y los jóvenes
esposos se establecieron en su compañía, cuidándole
en los últimos años de su vida, que duró hasta cinco
después de verificado este matrimonio, heredando á
su muerte un considerable caudal. Las cosas, pues,
habían seguido un orden natural, y en el transcurso
de tiempo que medió desde la boda de ambos jóvenes hasta el fallecimiento del banquero, nada acaeció
digno de mención y ninguna nube eclipsó la prolongada luna de miel de los cónyuges.
Desde el momento en que éstos se vieron dueños
de una respetable fortuna, su historia íntima es desconocida, y únicamente atendiendo á los hechos
puédense deducir conjeturas, que tal vez más adelante se aclaren hasta el punto de hacernos conocer
la verdadera causa de los sucesos que se siguieron.
Un año después de la muerte del banquero de
Orleans, D. Luis Bernáldez de Toledo y su linda y
todavía joven esposa hallábanse establecidos en París en un petit palais de la calle de Viviene, y veíaseles en todos :os sitios frecuentados por el gran mundo, alternando dignamente con la sociedad más escogida y aristocrática. Tenía lujosos trenes, notables caballos y frecuentemente su hotel, resplandeciente de
luz, se animaba con el ruido de las fiestas.
X
Desde esta época hasta quince años después, los
perdemos de vista para volverlos á hallar en España,
viviendo en una especie de alquería, situada á media
legua de Valladolid.
¿Qué causas habían motivado este cambio de localidad y de fortuna?
Y digo de fortuna, porque en su ménage se echaba
de ver una medianía rayando casi en la pobreza. Su
servidumbre se reducía á un criado viejo y á una
criada casi niña; D. Luis Bernáldez, de Toledo, gran
aficionado á caballos, sólo conservaba uno, en el que
daba largos paseos por el campo; y en cuanto á su
esposa, nadie recordaría en aquella señora, modestamente vestida, á la elegante dama de Long Champs
y de las carreras británicas del Derby.
Sin duda París, ese monstruo que se alimenta de
tantas fortunas, se había tragado la del banquero de
Orleans, puesta en manos de sus herederos. Jóvenes
éstos, y deslumbrados por los placeres de la gran capital, no habían podido resistir á la seducción y se
arruinaron. Esta versión es la más verosímil. Pero

¿por qué vivían en los alrededores de Valladolid y
de que vivían?
Esto sí se sabe.
Viéndolos reducidos á una pobreza que ya comenzaba á ser humillante en París, y negándose la hija
del banquero á establecerse en Orleans, en donde
había sido rica y feliz, un tío de ésta, bastante bien
acomodado, y el primo de D. Luis, de que ya hemos
hecho mención, les propusieron el único partido
aceptable y compatible con el orgulloso retraimiento
deseado por aquel matrimonio que había venido tan
ámenos. La amnistía de 1831 abría á D. Luis las
puertas.de España. Su primo puso á su disposición
una alquería que poseía cerca de Valladolid, y el tío
de su mujer señaló á ésta una pensión vitalicia de
mil quinientos francos anuales.
D. Luis aceptó esta proposición, que era una especie de limosna. Su espíritu estaba abatido; los disgustos, y tal vez los remordimientos, habían anticipado en él la vejez. Perdida la fuerza moral, le halagó la idea de la vida solitaria en que iba á aislarse
del mundo, y en la cual podría entregarse de lleno á
la única dicha que le quedaba.
Consistía éstá en vivir al lado de su hijo, habido
en el segundo año de su matrimonio, educado en un
colegio de París y que á la sazón contaba catorce
años de edad. Su pariente y el de su mujer propusieron á D. Luis costear la educación del adolescente; pero él, con irreflexivo y paternal egoísmo, no
consintió. Harto comprendía que obraba mal, mas
no tuvo la abnegación suficiente para privarse del
único consuelo y de la postrera felicidad de su existencia, en la monótona, triste y retraída que iba á
comenzar para él. Se asió á su hijo como el náufrago
á la tabla de salvación, y esta conducta merece tal
vez alguna disculpa, porque ... porque el pobre caballero, no sólo había perdido una fortuna, sino
también su felicidad conyugal.
Marcial, el hijo de D. Luis, era un niño hermoso,
inteligente, perfectamente educado y de carácter algo
melancólico; las desgracias de su familia pesaban sobre él, y el interior de su casa no era el más á propósito para inspirarle ideas halagüeñas. Entre su padre
y su madre mediaba cierta frialdad, cierto retraimiento notorio: en aquel hogar, silencioso como una
tumba, no se encendía jamás el fuego del cariño. Su
madre leía ó hacía labor, su padre paseaba por el
campo. El joven sorprendía á ambos cónyuges en
ese estado de agitación en que termina una reyerta,
y oía frases aisladas, cuyo sentido comprendía vagamente.
En estos hogares tristes nacen generalmente los
caracteres apasionados; Werter nunca vió sonreirá
su padre.
En el corazón de Marcial sucedió lo que en casi
todos los que viven en medio de otros corazones que
están íntimamente ligados al suyo. Puesto el peso de
su cariño entre su madre y su padre, se inclinó hacia
el lado de éste, y como siempre que se da igual e.aso,
con justicia. El adolescente comprendió que había á
su lado un corazón más noble, más expresivo, más
herido y más merecedor de consuelo.
XI

Nueve años después, á fin de octubre de 184·... ,
Marcial, que estaba ya en la fuerza de la juventud, y
que hacía dos años que había perdido á su madre,
acompañaba al humilde cortejo fúnebre que conducía
los restos mortales de su padre al cementerio del
pueblo de .Huertas, situado á corta distancia de su
alquería.
Acompañábale un viejo criado que le había visto
nacer, y ambos confundieron sus lágrimas junto á la
pobre huesa en que fué sepultado D. Luis Bernáldez
de Toledo.
Algunos días después de la muerte de su padre,
Marcial, montado en el caballo que había sido de
aquél, caminaba hacia Madrid en compañía de Bernardo, el viejo criado que cabalgada en una mula de
paso, llevando en la grupa una abultada makta, que
sin duda encerraba todo el equipaje de amo y servidor.
·
Marcial llegó á Madrid con algunos miles de reales, producto de la venta de los enseres de su casa.
Hallábase huérfano, ignorante del mundo, sin apoyo
de ninguna clase, pues el primo de su padre había
muerto dos meses antes, y aunque sabía que estaba
entroncado con varias familias ilustres su altivo carácter le retrajo de hacer g~stiones para ponerse en
contacto con ellas.
El ejemplo de su padre, la vida del campo y su
melancólica niñez hiciéronle adquirir hábitos de orgulloso retraimiento: Marcial tenía mucho de caballero y algo de poeta.
( Co11tim1ar:ii)

JIT

�LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

lo del extremo del cable sea bastante pesado Cuando
se considera suficiente la pesca se envía á lo largo
del cable un correo de unos 2 kilogramos, provisto
LA PESCA BATHYPELÁGICA
de un sistema de cerradura tan sencillo como los aniBajo esta denominación se entiende la pesc·a con llos, que al chocar contra la palanca L' (fig. 3) suelred fina en alta mar á todas las profundidades, pero ta el cerrojo v', cerrándose así la puerta p' y pudiendo remontarse la red con el cable.
siempre á distancia del fondo y de la superficie.
»Las dos puertas abiertas durante la pesca (fig. 1, b)
La idea de investigar cuáles son las formas de animales minúsculas y delicadas que en tales situacio- forman un embudo que ensancha la entrada: cerradas, entran en una trasmalla del cuadro que hace absoluto el cierre. El aparato no puede funcionar mal
sin que lo indique la posición de las puertas al recogerlo. La longitud de los triángulos de hierro mantiene la red de gasa de seda á bastante distancia del
(l.
cable metálico para evitar toda rotura por rozamiento
1
ll,
con éste.
» El aparato funciona con gran regularidad con tal
que los hierros y los pasadores sean bastante fuertes
para impedir las flexiones y torsiones En este punto
he luchado al principio con grandes dificultades y
he tenido que reforzar todos los ángulos por medio
de escuadras en cantoneras. Ha sido también preciso dar á los muelles que cierran las puertas una fuerza suficiente para vencer con facilidad la resistencia
del agua. Por último, la soltura de los cerrojos no
!
queda perfectamente asegurada más que si el apai
1
rato está vertical, y para asegurar esta verticalidad
l,
se ha tenido que añadir un brazo de palanca con un
plomo cp, que forma contrapeso al cuadro de hierro.
» Tómese una ú otra de estas redes, pues ambas son
recomendables por varios conceptos, siempre resul-&lt; - tará el inconveniente de no poder pescar más que á
una profundidad determinada en cada operación.
Figs. I y 2. Aparato de pesca bathypelágica. - Fig r. Las tres Ahora bien: las capas profundas son pobres; los aniposiciones de las puertas en la red de dos puertas de l\L IIer- males pueden encontrarse solamente á determinados
mann Foil, á vista de pájaro - Fig. 2. Las tres posiciones niveles, y hay gran interés en poder explorar primero
de la red bathypelágica á báscula del mismo autor.
por medio de un enlace de pequeñas redes una serie
de niveles diferentes para saber á qué profundidad
nes viven data de reciente fecha, y entre los varios se deberá enviar la red grande con más probabilidaaparatos que para llevarla á la práctica se han inven- des de éxito.
tado, merecen ocupar el primer lugar los de M. Her»Después de muchos ensayos he adoptado el dispomann Fo!, que su autor describe en la revista de sitivo que indica la fig. 4, que á primera vista pare·
ciencias La Nature en los siguientes términos:
cerá extraño; pero ruego al lector que no lo condene
«He aquí la descripción de mi red con postigos antes de haberlo probado, porque llena su objeto: en
(figs. 1 y 3): un cuadro rectangular de hierro de 80 esto estriba su mérito y en esto difiere de los mejopor 50 centímetros sirve de sustentáculo á una red C, res proyectos. Se compone de cuatro cuadros de made gasa de Zurich; la abertura del cuadro puede ce- der¡t: dos cuadrados, de 30 centímetros de lado, y
rrarse por una de las dos puertas p y p' fijadas por goz- otros dos largos, de 30 por 59 centímetros, y todos
nes á los lados largos del cuadro y que, como éste, están unidos entre sí por medio de charnelas, como
miden 80 por 50 centímetros. El cuadro va unido por se ve en la fig. 4. Los cuadros pequeños permanecen
triángulos de hierro á los anillos B por los que pa- abiertos; los grandes llevan una tela tendida y van
sa el cable de alambre de acero. Estos triángulos es- provistos de cuadrados suplementarios v y v', montán dispuestos de modo que no dificulten el juego de tados en marcos largos, en posición invariable y á
las puertas, y sirven de sostenes á las palancas de los un ángulo de 14°, y provistos también de tela: el pacerrojos, que retienen las puertas en su posición de pel que desempeñan es el de postigos para cerrar la
partida. Fuertes muelles tienden á abrir la puerta p red. Uno de los pequeños cuadros cuadrados se fija
(fig. 1, a, R), y á cerrar la p' (fig 1, a, R'); el cerro- en el cable y lleva á este efecto unas pinzas p p injo v (fig. 1, a) mantiene cerrada la puerta p, y el ce- ventadas ad lzoc: el otro lleva un cono truncado de
rrojo v' abierta la p'. Los anillos (fig. 1, B) están for- gasa E y unos anillos destinados á retener un tercer
mados por dos garfios, puestos en sentido inverso, cuadro del mismo tamaño que sostiene la red c. Se
que se deslizan con roce duro uno sobre otro y están envía un peso de 30 á 50 kilogramos al extremo de
mantenidos en su posición cerrada por una pequeña un pequeño cable de alambre de acero y mientras
muesca. El aparato desciende hasta encontrar el obs- éste desciende, y sin detenerlo se van fijando en él
las redes sucesivamente de distancia en distancia. La resistencia del agua obrando sobre
la tela tendida en los marcos largos obliga á
3
los aparatos á tomar en el descenso la disposición indicada en la figura 5, a, en la que
la entrada de la red se encuentra cerrada por
uno de los postigos v. Cuando se ha soltado
la cantidad de cable que se desea se hace máquina avante á razón de medio nudo y los
aparatos toman la posición indicada en la figura 5, b, no en virtud de mecanismos complicados y expuestos á estropearse, sino espontáneamente por el simple hecho de la
traslación horizontal.
»Terminada la pesca, se retira el cable,
4
siendo muy importante que el ascenso se haga regularmente y sin pararse; por esta razón
todo está dispuesto para desprender los aparatos del cable en un instante. Para mayor
seguridad, se procurará mantener el barco inmóvil y verticalmente sobre el cable, cosa á
menudo difícil de conseguir. Ocioso es decir
que la pesca pelágica debe hacerse con buen
Ejio;¡rr,:,
tiempo, pero un poco de marejada no le perjudica.
Figs. 3 y 4- Aparato ele pesca bathypelágica. - Fig. 3. La red de dos
puntas en el momento del descenso, vista de perfil. - Fig. 4. La
»En el momento de la inmersión debe cuired á báscula vista de perfil, desmontada.
darse de mantener el aparato por el fondo de
la red en la primera posición (fig. 5, a); pues
táculo del extremo del cable; el choque obra sobre la sin esto, un poco de agua de la superficie podría pepalanca L (figs. 1 y 3) y suelta el cerrojo v. La puer- netrar directamente en la red antes de que ésta se
ta p se abre, y andando la embarcación á razón de incline hacia arriba.
medio nudo el aparato pesca sin que el cable se apar»Asimismo á la salida puede el aparato entreabrirse
te sensiblemente de la vertical, con tal que el obstácu- , un instante si no se ha tenido la precaución de levanSECCIÓN CIENTÍFICA

NúMERO

474

tar la tela en el borde posterior de los marcos largos
(figs. 4 y 5), de manera que se produzca un escape
rápido del agua comprendida entre esta tela y la del
postigo. He aquí por qué la tela de los marcos grandes aparece levantada en un extremo por cantoneras
de madera (fig. 4, /).
»A los que quieran construir redes de báscula más
grandes que las mías, he de recomendarles que busquen, no sólo por medio de cálculos, sino principalmente por la experiencia directa, cuál sea el peso necesario para que, andando el buque á razón de medio
nudo, la línea no se aparte de la vertical en más
de 15°: en estas condiciones es como una gasa fina
tamiza mejor el agua, y el coseno de este ángulo es
tan pequeño que no produce error apreciable en
cuanto á la medida de la profundidad del aparato.
Por lo demás, nada más fácil que medir el ángulo,
pues un cable de acero con lastre suficiente permanece sensiblemente recto cuando el barco anda des-

~j

N ú MER0

474

L A I LUSTRACIÓN A RTISTICA

á Federico un inglés dotado de una memoria extraor- donde se encuentran principalmente ejemplos de que lo habían sido, y los nombres de todos los compradores, y que el embajador C ineas, recibido en el
dinaria, y habiendo aquel mismo día Voltaire llevado memorias asombrosas.
Senado.
saludó al día siguiente por sus nombres á
Recordemos, en prueba de ello, los de Adrian~,
al rey una composición en verso, el monarca hizo

' Lo s

QUE TENGAN

todos los senadores á quienes sólo una vez había
visto.
Todos estos ejemplos se explican fácilmente, sobre
todo por lo que á la antigüedad se refiere: en efecto,
antes de que la escritura se vulgarizara, el desarrollo
de la memoria era indispensable. En nuestros días
se cultiva menos esta facultad, á lo menos por lo que

sucesor de Trajano, Mitrídates, :remístocles, J:sc'.pión Ciro y de tantos otros á quienes se ha atnbmdo ei don de retener en su memoria los nombres de
todos sus soldados· recordemos también que del orador Hortensio se ha dicho que habiendo asistido á
una venta pública, que duró todo un día, record6
luego todos los objetos vendidos por el orden con

ocultar al inglés y ordenó al poeta que leyese su
obra. Terminada la lectura, Federico exclamó: «Pero
estos versos no son vuestros, puesto que ya me los
han recitado esta mañana,» y haciendo salir al inglés,
éste con gran sorpresa de Voltaire, los recitó sin
equivocarse una sola vez.
En los hechos legendarios de la antigüedad es en

Tos

TENER LA

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Y REUMATISMOS
• por el
y las
del

PILDORAS
:e&gt;• :L..a.v1l.l.
nrac1on II LICO&amp;LICOR
se emplea en el estado agudo; lu P:O.l&gt;OR.45,en e/ estado cróni

Se envían prospectos :l quien los solicite
dirigiéndose :l los Sres. Montaner y Simón, editores

Por layor : F. CO MAR, 28, me SaiDt-Claude, PARIS

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ESTREfii lMIENTOS, CÓLICOS. - La caja: lfr. 30.

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JARABE Y PASTA ~i~:~:t:
de H. AUBERGIER

GARGANTA
VOZ y BOCA

PASTILLAS

con :r.A.0'l'"0'0Alm1K (Jugo lechoso de Lechuga)

de M, Hermano Foil

(E:tlracto del Formulario MUico del S" Bouchardat cateilrdtico de la Facultad tk Medicina (!6' edici611J.

PROFESORES y CANTORES para facililar la
emtoion d e la v oz.-Pncio: 12 R1u.a1.

PARIS

DEPÓSITO EN LAS PRINCIPALES BOTICAS

(De La Nat11re)

LA MEMORIA
La historia nos ofrece gran número de ejemplos
de memorias prodigiosas.
El italiano Scaliger aprendi6 en veinte días la llíada, que contiene 15. 210 versos, y la Odisea, que cuenta también un número considerable de ellos; Lipse,
profesor de la universidad de Leyda, S':! comprometía á recitar toda la historia de Tácito delante de
una persona armada de un puñal, y con permiso
para herirle á la primera falta que cometiese; LuisXIII
podía, un año después de haber visto una comarca,
dibujar de memoria el plano de la misma con sus
menores detalles; el actor Lassaussiclere leía durante
una hora todos los carteles anunciadores que se le
presentaban y luego los repetía textualmente; lo que,
dicho sea de paso, debía ser enormemente fastidioso.
Cuéntase también que en Postdam le fué presentado

DETHAN

ªª'ª"º

e Una completa !nnocu!dad, una encacla perfectamente comprobada en el
eptatmtco, las Bronqu{fü. Catarros, .Reumas, Tos, asma é lrrltacton de la garganta, han
grangeado al J ARA'IIE y PASTA do AUBE RGIER una Inmensa fama. »

venta por mayor : COMAR Y e•, :!a, Calle de s t-Claude,

pacio, y las personas versadas en la pesc.1 con cables
de acero, convendrán conmigo en que esta causa de
errores es de todo punto insignificante.»

DE

Recomendadu contra los Males de la Garganta,
Extin ciones de la Voz, Inllamaolonea de la
B oca, Efeotoe perniciosos del Mercurio, lrt•
taclon que produce el Tabaco, y apecialmente

Ap , &lt; ba.do s por l a Academia d e Med i cma. de Paria é i nsertados en la Coi ecc16Z1
Oficial de F 6rm ulas Lega.les por decreto ministerial de 10 de Marzo d e 1854.

5. Modo de usar el aparato de pt:sca bathypelágica

···--· · -· · ·

· ·==

á los Sñrs P REDI CADORES, ABOGADOS,

Ba:tu,r en ei rotulo a ttrma

Adh. DETHAN, F annaceutioo en P ARIB

CARNE, HIERRO y QUINA

En el tratamiento de /as Enfermedades del Pecho, recomiendan los
MJdicos especialmente el empleo del

JARABE y de la PASTA de
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debera exigi r el Publico la
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! , roedes Lions-SI-Paul, aParis.

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Deposito en todas la.s principales Boticas y Drogueriaa

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El Alimento mas ío.rtilicallte wúdo a los '1'6Dicos mu reparadores.

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Diez años de ento continua.do y las a11rmac1one11 de
todas las eminencias mé&lt;Ucas preullan que esta asociacion de la Clarne, el Hie rro y la
•ai- constituye el reparador mas en~rinco que se conoce para curar : la Owróm, la
.lfltml'a, las Jltn&amp;truacwne, ao1orosiu, el Jlmpollrectmtento y la ..tlteracwn ae 1a. Sangre
el Raqultúma, las ..tfecctoffU ucro{Ulol/U YUCQt'&amp;utfCIU, etc. El Wiae Ferral,lnHe dé
.&amp;l'aad es, en efecto, el único que reune todo lo que entona y fortalece los organos
regulariza coordena y aumenta considerablemente las tuerzas 6 tn!unde a la
empobrecida y descolorida : el vwor, la Coloracwn y la Bnergl'a " ""'·
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e1~º= ARDUO
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Contra las AFFECCIONES de las Vlas Digestivas
PARIS, 6, Arenue Victorla,6, PAR/S
Y 11:lf TODU U.S PJUliOlPJ.UB UllllJ.OIJ.8

�NúMERO

LA ILUSTRACION ARTÍSTICA

oca á las necesidades ordinarias, porque gracias á las apuntaciones puede prescindirse
casi de ella. Sin embargo, hay una memoria
que todo el mundo tiene y que muchas personas ignoran, y es la memoria de los ojos,
la memoria de las cosas vistas, la del artista,
la del dibujante: esta facultad les permite,
por ejemplo, reproducir un adorno que sólo
una vez hayan visto. Y esta memoria todos la
tenemos, más ó menos desarrollada, pues
todos vemos y todos clasificamos más 6 menos en nuestro cerebro las cosas vistas y lo
hacemos sin darnos de ello cuenta.
Pues bien: esta memoria de los ojos constituye un excelente medio mnemotécnico.
He aquí de ello algunos ejemplos.
Muchos soldados, para recordar algún artículo de las Ordenanzas procuran figurarse
la página y luego el lugar que en ésta ocupa
el articulo de que quieren hacer memoria.
Algunos prestidigitadores emplean el mismo medio para indicar en un libro la página
y la línea en donde está escrita la cita que se
les hace. Otros se hacen indicar cuarenta
nombres comunes cualesquiera seguidos, que
ellos repiten luego por el mismo orden en
que se han pronunciado, ó al revés ó al azar,
dando á cada uno el mímero de orden con
que ha sido enunciado.
Un autor del siglo xv1 llamado Muret cuenta que vió un día un corso á quien dictó dos
mil palabras latinas, griegas y bárbaras que
ninguna conexión guardaban entre sf, y que
el corso se las repitió por el mismo orden
J OSÉ VALERO, EMINENTE ACTOR ESPAÑOL
con que las había oído. Esto nos parece un
tanto dudoso, porque este mismo ejercicio
fallecido el 12 del actual (ce fotografia de D. J. Martí)
practicado con solas cuarenta palabras exige
ya una memoria muy bien adiestrada.
Sin embargo, gracias á la memoria de los ojos
Veamos cómo debe procederse.
puede llegarse bastante de prisa á este mismo resulSupongamos que el primer nombre enunciado sea
tado, no para cuarenta, pero sí para una veintena de ratón: no tratéis de recordar la palabra, sino procurad
nombres, porque la dificultad aumenta proporcional- que vuestra memoria sea una placa fotográfica impremente al número de palabras que á esa cifra se añaden. sionable, haced, en una palabra, el clisé del objeto,

474

contemplad delante de vuestros ojos el animal mismo y colgadle mentalmente del cuello un cartelón con un número 1. Tomemos un segundo nombre, por ejemplo, sombrero: representaos un objeto de éstos con el
número 2, fijado en la copa. Supongamos que
el número 3 sea silla: imaginaos una con el
número correspondiente clavado en ella, como si fuese el precio marcado por el vendedor, etc , etc. De este modo recordaréis con
facilidad la sucesión de los objeto5 y su número de orden y podréis nombrarlos de todas las maneras que se quiera. Repetid después este mismo ejercicio extendiéndolo á
d iez objetos, al día siguiente hasta doce y as!
sucesivamente aumentando poco á poco.
Después de algunos ensayos, el que los
haga quedará sorprendido de la facilidad con
que llegará á retener en su memoria veinte
nombres ó más, perfectamenté clasificados en
su mente y con su número de orden; de tal
modo, que al indicarle el número, el nombre
del objeto se le ocurrirá inmediatamente y
viceversa.
EL l'REST!DIGITADOR ALBER
(De La Nature)
ADVERTENCIAS
Siendo en gran número los trabajos literarios que
recibimos para LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA y en la
imposibilidad de contestar á todos los que con ellos
nos favorecen, debernos advertir que sólo contestaremos á los autores de los articulos que aceptemos para
insertarlos en este periódico.
No se devuelven los originales.
Suplicamos á nuestros correspon~ales y suscriptores especialmente á los de Aménca, nos remitan
cudntas fotografías de_ monumentos, ob!as art!sticas,
etc., consideren propias para ser publicadas en LA
ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA, acompañándolas de los datos explicativos necesarios. En caso rle que sean admitidas, tendremos el gusto de consignar, al publicarlas, el nombre de la persona que nos haya honrado con el envío de las
mi. ma.
Asimismo agradeceremos la remisión de todas las noticias
que tengan verdadero interés artfstico ó literario.

tas oasas extranjeras que deseen anunciarse en LA ILUSTRACIÓN ART1STICA diríjanse para informes á los Sres A. Lorette, Rus Caumartin,
núm. 61, Pa.rís.-Las casas españolas pueden hacerlo en la librería de D. Arturo Simón, Rambla de Canaletas, núm. 5, Barcelona

CARNE y QUINA

El Alimento mas reparador, unido al Tónico mas enet¡ico.

7.AoEl Cu

VINO ARDUO CON QUINA

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LAlT ANTÉP HELIQUE

T CON TODOS LOS PllmCJl'IOS NUTlllTIVOS SOLUBLBS DB U CARNE
ClAR'.WE y QIJIIUI son los elementos que entran en la coml)()stclon de este potente
reparador de las fuerzas vitales, de este for&amp;illeaa&amp;e por eaee le a eia. De un gusto sumamente agradable, es tlOberano contra la ,tnemta y el Á1)-0Camtento, en las Calenturas
y Con11a1tcenctas1 contra las Diarreas y las ,tfeef:tQnu del Bstomaqo y los ,ntattno,.
Cuando se tm a de despertar el apeUto, asegurar las digestiones, reparar las .fuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias proTocadas por los calores, no se conoce nada superior al Yiao de guia• de .t.roud.
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Participando de las propiedades del Iodo
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especialmente contra las E scrofulas , la

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Querido enfermo. -ffese Vd, á mi farta experlenola,
y hata uso de nuestros ORA NOS de SA LUO, puea elfos
le ourarán de su constrpaclon, le darán apetito y le
derofrerán el sueño y fa alegria. - Asr rrrirá · Vd.

PILDORASt!DEHAUT
DE PARIS

"

no ti_tuhean en pur garse, cuando lo
n ecesitan. No temen el asco ni el causancio, porque, contr a lo que sucede con
l?s demas purgantes, este no obr a bien
smo cuando se toma con buenos alimentos
y bebidasfor tificantes, cual el vino, el caté,
el té. Cada cual escoge, para purgar se, la
hora y la comida que mas le convienen,
segun sus ocupaciones. Como el causan
cio que la purga ocasiona queda completamenleanuladopor el efecto del a
buena alimentacion empleada,uno
se decide fácil mente á volver
"á empezar cuantas veces
sea necesario. •

muohos años, drsfrutando srempre de una buena salud.

PAlEEPILITOIRE DUSSER

Tisis y la D ebilida d de t emperamento,
as! como en todos los casos(P áUdos c olores,
AJne norr ea, • •&gt;, en los cuales es necesario

obrar ·sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, ó ya para
provocar ó regularizar su curso perlóc!lco.

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Quccl:in reservados los nerechos de propiedad arlfslica y literaria
IMP. Dlt MONTANltR Y

SIMÓN

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11tí~t1ea
A~o X

BARCELONA

2

DE FEBRERO DE 1891

~.- - - - - - -

OBRAS DEL CELEBRADO PINTOR FRANCES FRANCISCO FLAMENG

.e

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a

o

in

ia

ra

t,

EN EL PIANO, cuadro de Francisco Flameng

NúM 475

�66

LA

ILUSTRACI ÓN ARTÍSTICA

N úMERO

475

vetusto liceo Luis el Grande, el antiguo colegio
Texto. - Fta11cisco J.'lammg, por Georges Ca.in. - SECCIÓN Luis XIV, con sus muros ennegrecidos, fríos y trisAMERICANA: La Virgen de Copacaóana ( Viajes por Amlri- tes, sus patios ,lóbregos, su vida monástica y militar
ca), por Eva Canel. -El arte y el r~1;io11alis1110, por R. Bal• á la vez, tristemente monótona; ... y después, en me·
sa de la Vega.-Noticias varias. -Nrmtros grabados. - ¡/111· dio de aquell'l profunda calma, la guerra que nos sorposible! Novela original de Florencio Moreno Godino, ilus•
trada por Cabrinety. - SECCIÓN CIENTÍFICA: Las tro111bas. prende de improviso, seguida muy pronto de nuestros
SUMARIO

Experi111entos y o/Jservaciones, por el Dr. Marlinez Ancira.
- Ptoyecto extraordi1lario. Aparato para las caldas de 300
metros, por Aristides Bergés. - Libros enviados :í esta Redac·

ción por autores ó editores.

Grabados.- En el piano, cuadro de Francisco Flameng.E11 la playa, estudio de Francisco Flameng. - Estudio para

el decorado de la Sorbona, por Francisco Flameng, dos gra•
hados. -Agradable descanso, cuadro de Francisco Flameng.
-: En Venecia, cuadro de Francisco Flameng - Crollier visitando la impreuta de A/de Jlfan11ce, en Venecia1 pintura de•
corativa para una chimenea del Grollier-Club de Nueva Y Ork,
por Francisco Flameng. -En la corte de Enn·que II, cuadro
de Francisco Flameng. - Delante del facistol, cuadro de
Francisco Flameng. -Pala/Jras de amor, cuadro de Francisco
Flameng - La carta, cuadro de G. la Monica.-En las pla•
vas del Havre, cuadro de A. Stevens, grabado por Baudc
(Exposición del Campo de Marte. París, 18901.-Salve Re,1;i11a, cuadro de Luque Roselló, grabado por Sadurni I Expo·
sición Nacional de Bellas Artes. Madrid, 1890),-l&lt;'ig. r.
Aparato pasa el estudio de las trombas terrestres. - Fig. 2.
Aparato para el estudio de las trombas marinas.-Fig. 3.
Trombas marinas observadas en el Océano Atlántico.Fig 4. Tromba terrestre observada en la Alameda de Mon•
terrey (Méxicol. - Un proyecto extraordinario: Fig. I. El va•
gón para las altas caídas en el espacio sobre el estanque de
recepción. Detalle de los conos encajados.-Fig. 2. Visita
del interior vagón proyectil para las caldas de 300 metros,
con sus quince viajeros.

~wvv-,;-,.,-.,wvv'~~w~~~w~~-~

FRANCISCO FLAMENG
Al revisar ayer un informe sobre los trabajos de
la Sorbona, el nombre de Francisco Flameng, con
frecuencia repetido, evocó en mí todo un mundo de
recuerdos.
El autor del artículo nos mostraba al joven y ya
célebre artista trabajando en sus grandes pinturas
decorativas, en medio de albañiles y cerrajeros, y rodeado de una nube de polvo, teniendo ante si, plantado en un tonel, su modelo con traje del tiempo
de Luis XIV, que representaba á algún Larochefoucauld 6 Saint-Simón.
Seguía después una descripción de aquellas magníficas obras, universalmente admiradas en nuestras
últimas exposiciones. Abelardo con su original paisaje, Richelieu como nueva creación, Rollin con su
dulce poesía, San Luis y Sorbón; la imprenta, el Renacimiento, etc., etc. El crítico nos hacía ver el notable orden de tantos grandes cuadros y su magnífico aspecto en aquel centro de erudición, verdadero
sar.tuario, joya cincelada en honor de las letras y de
las ciencias. En una palabra, dispensábase á F. Flameng la justicia que merecía, colocándole en primera línea entre los mejores; y á mí me ocurrió también
la idea de hablar de este artista original, resucitando
los recuerdos ya lejanos de un antiguo compañerismo.
¡Veinte años han pasado! Vuelvo á ver nuestro

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Estudio pnrn el &lt;lccora&lt;lo &lt;le la Sorbona, por Francisco Flamcng

reflexivo, siempre en busca de los procedimientos
que nos asombraban entonces, y revelando una escuela muy personal, cuya influencia se marca profundamente en la evolución del arte francés. ¡Pobre
Bastien! Buen muchacho, sinceramente bondadoso,
á pesar de su aspecto algo rudo de campesino ... Y
después Gervex, Rafael Collin, Buland, Carriere,
Dawant, Moreau de Tours y otros cincuenta. Armando Bach era entonces macero, y Flameng el no·
vicio, por cierto muy irregular. Algunas partes de la
enseñanza oficial se le escapaban, comó á otros muchos, y necesitaba independencia: junto á dibujos
encantadores, muy artísticos, otros muy flojos demostraban cuánto era el enojo del joven pintor al ejecutar su tarea cotidiana'. Cabanel, que le apreciaba
muy particularmente, había comprendido que original é interesante artista sería en lo futuro aquel «bus-cador,» de imaginación inquieta, aquel extractor de
la quinta esencia; y llegado el miércoles, día de co·
rrección, menudeaban los sermones, y el maestro reñía á su joven discípulo. Aquel excelente hombre, á
quien tan pocos han conocido bien y que otros muchos echaron á perder, era y se considerará siempre
como el modelo de los profesores. Llevando el amor
del eclecticismo hasta el extremo, Cabanel nos estimulaba á todos á seguir una vía personal y procuraraba obtener en el discípulo una originalidad cualquiera.
Por eso se veía prosperar en aquel gran taller á
los coloristas más turbulentos junto á los tímidos y
delicados dibujantes.
Apenas nuestro majestuoso maestro se presentaba en el umbral de la puerta, el estrépito cesaba
E:'\ LA PLAY A, estudio ele Francisco Flameng
como por encanto,
siguiéndose religioso
desastres; el sitio y el estruendo del cañón turban silencio. La revista
nuestro silencio.
de los discípulos comenzaba, y pasando
Los cursos habían continuado durante el sitio.
Asistíamos entonces á las clases de MM. Perrot, del uno al otro, coAubert y de aquel excelente M. Merlet, letrado que giendo tan pronto la
se distinguía por su finura y delicadeza, apasionado paleta como el carpor el arte y la poesía. No puedo pensar aún sin pro- bón, Cabanel, con la
funda emoción en aquel fin de clase, en diciembre mano izquierda apode 1870, durante el cual, sufriendo un frío terrible y yada en su paraguas,
mientras resonaba el siniestro y continuo rumor del el sombrero ligeracañoneo, sin que dejáramos de traducir melancólica- mente echado atrás
mente un texto griego, M. Mirlet se levantó, y en y guiñando los ojos,
términos enérgicos del más puro patriotismo, poseí- trazaba algún rasgo
do de angustia, conjurónos á no olvidar nunca aque- ligero, fino é intachallas horas y á amar apasionadamente nuestra patria, ble, que corregía la
figura mal hecha, copreparando el porvenir.
Durante las horas de recreo hacíamos hilas, mien- municándole el motras que nuestros profesores, mitad universitarios, vimiento y el carácmitad guardias nacionales, discurrían tristemente so- ter, á la vez que habre la nieve, cuya blancura hacía parecer más sucias cía en voz baja la críque de ordinario las paredes del colegio. Hasta hu- tica. Todos temblabiérase dicho que el cielo, con su color plomizo, que- ban ante aquel juez
severo, aunque era la
ría aplastarnos.
Cierto día, al ver llegar á J. Simón, entonces mi- benevolencia misma;
nistro, la clase entera se alarmó. ¿Vendría para anun- todos se mostraban
ciarnos nuestra libertad? Todo aquel enjambre de contentos con el mejóvenes, precipitándose hacia las ventanas, miraba nor cumplido; mienansiosamente á través de los vidrios amarillentos el tras que Cabanel,
negro grupo de nuestros profesores. El ministro ha- ocultando bajo su
blaba; pero ¡ay!, lo que decía era que debíamos aban- aspecto olímpico su
donar la calle Saint-Jacques; los obuses enviaban una singular timidez y su
lluvia de proyectiles contra la Sorbona y el barrio de carácter bonachón,
San Miguel, y era urgente retirarse. Muchos de los pasaba majestuosanuestros se _consolaban, pues al fin aquello suponía mente entre nosotros
la libertad, vacaciones imprevistas; y por otra parte como un maestro aníbamos á ver de cerca esa cosa hedionda, pero de te- tiguo entre sus discíEstudio para el decorado
de la Sorbonn
rrible grandiosidad, que se llama la guerra; íbamos á pulos.
por Francisco Flameng
Una vez fuera el
mirar aquellos cañones cuyo estampido resonaba demaestro y cerrada la
trás de nuestras parede~.
Poco tiempo después, la Com111une diseminaba puerta, el estrépito se reproducía, los gritos comenaquella juventud en los cuatro ángulos de Europa, y zaban de nuevo, encendíanse las pipas, y el modelo,
Flameng iba á Bruselas á comenzar sus estudios de saltando alegremente de la mesa, iba á tostarse un
artista, trabajando en el museo ante las obras de los poco las tibias ante la vieja estufa.
¡Pobre querido y gran artista, á quien se dispensa
Rubens, los Hals, los Rembrandt, los primitivos holandeses y flamencos, y copiando á todos aquellos justicia tan tardíamente! Nosotros le amábamos con
ternura, y su pérdida se d~ja sentir cruelmente.
maestros admirables con indecible alegría.
A pesar de sus triunfos en la-escuela, Flameng no
Cuatro años después debíamos encontrarnos uuu
junto á otro con la paleta en la mano, jtdultos ya, estaba contento allí; cierta timidez, disimulada bajo
sentados en los taburetes del taller Cabanel, en la una expresión algo sombría, hacíale poco agradable
Escuela de Bellas Artes.
la permanencia en el taller.
¡El taller Cabanel! ¡Qué horas tan alegres! ¡CuánAún me acuerdo de las estúpidas jugarretas de que
ta exuberancia! En mi memoria reaparecen todos los nuestro amigo era objeto.
compañeros de entonces y en primer término el más
En su casa, en la calma del taller, era donde tra·
antiguo, Bastien-Lepage, con su mirada inquieta y ob- bajaba formalmente, bajo la dirección de un artista
servadora, su nariz como tallada en facetas, su cabeza de primer orden, su padre, Leopoldo Flameng, emi·
cuadrada, su cabello cortado á la moda del siglo xu nente grabador. En aquel centro elegido, consagra·
y su escasa barba. Ya no era el Bastien que yo había do enteramente al culto de las bellas obras, al arte )'
visto pasar cort arrogancia sobre las murallas de Pa- al trabajo, aprendía el duro oficio de pintor, no dan·
rís durante el sitio, soplando en una trompeta y pre- do paz á la mano, acumulando lienzos sobre lienzos
cediendo al batallón 83 1 en el que servía como corne- y siendo alternativamente pintor y grabador. Todos
ta. Era completamente otro hombre, muy juicioso, los años, el padre y el hijo, aquellos dos buenos

NúMERO

475

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

grandiosidad, qué ciencia!. .. Cuando se penetra en el
coro de Santa María la Nueva, en Florencia, y se ven
frescos de Ghirlandajo, experiméntase una emoción
respetuosa, y es preciso inclinarse ante aquella manifestación sublime de un arte probo. Allí no hay ejecución; una sencillez de medios asombrosa es la causa
evidente de esa belleza soberana.
»A mi modo de ver, la pintura ideal es aquella en que la ejecución desaparece, en que la belleza
de las formas y de los colores es lo único que nos
encanta: aligerados de las preocupaciones de oficio,
procuremos llegar más allá, pasando á las regiones
s~ren~s de la Poesía, donde Ingres y Corot campean
v1ctonosamente.»
. ¿No son estas líneas la mejor explicación de las
pinturas de la Sorbona? Con un valor de ejecución,
despréndese de esas vastas composiciones un perfume
de arcaísmo y de filosofía. Es algo más y mejor que
el decorado ordinario, por mucha belleza que éste
tenga.
Por ot:a parte, facultad bien rara en nuestra época
de espec1ahstas, en la que muchos pintores se contentan con rehacer toda su vida el mismo cuadro el
talento flexible de F. Flameng sabe amoldarse á todas
l~s for~~s del arte. Las cualidades naturales para la
dispos1c16n, la composición y la vida, que hacen del
decorado de la Sorbona un conjunto tan notable hállanse en sus ih.:straciones para las obras de Ví~tor
Hugo 6 en muchos cuadritos microscópicos.
~~ce poco tiempo F. Flameng exponía en los
M1rl1to11es un pequeño lienzo que llevaba por título
Bonaparle, oficial de arti//eria, en su buhardtlla de Valence, ~ que era una verdadera joya por el color y la
expresión,
~ n el Salón último El ejército francés en Holanda
es mdudablemente uno de los mejores lienzos que ha
expuesto.

I •

AGRADABLE DESCA:-.so, cuadro de Francisco Flameng

amig~s, marchaban alegremente como compañeros á
estudiar los museos de Europa. ¡Cuántas deliciosas
horas pasaron así! En una de sus excursiones por
Holanda encontraron á Fromentin, y fué una fortuna rara poder hablar de estética con el admirable
autor de ~o~ .Afaestros de otro tiempo, de .Dominio,
obra exqu1S1ta harto poco conocida Un verano en el
Sahara, y el Viaje en el Sahel.
'
Fromentin, con sus grandes ojos ocultos tras unas
gafas á la Chardin, examinaba, escudriñaba y disecaba los cuadros como un anatómico1 volviéndolos en
todo~ sentidos, estudiando hasta el barniz, el grano
del henzo Y el tono de los preparados, á
la vez q~e procuraba analizar los menores medios de ejecución; era un verdadero curso de química pictórica. Se censuraba á varios maestros y exaltábase á
otros; pero siempre para volver al gran
Holbem, como el más intachable y sincero Y el de más expresión.
En 1875 Flameng exponía su primer
cuadr~ El f~cistol; en 18761 un retrato
de m~Jer vest1 ~ de negro, y en este mismo a~o el servicio militar interrumpió sus
estudios. ~ás tarde, en 1879, nos daba
El llamamiento de los girondinos.
1:'0 0 el mundo recuerda aún la compos1c16n verdaderamente conmovedora
de aquel cuadro: en una sala baja, ilumina~a por escasa luz, los girondinos1 reumdos ~n su último banquete, brindan
por la libertad. Con este cuadro F. Fla:eng . comenzaba una serie de pinturas
stóncas: La toma de la Bastilla y después la me1or
· de todas, L os Chuanes
'
en
Machecut, que valieron al joven pintor
~~a avalancha de diatribas más 6 menos
~nJu st~s. La crítica había descubierto una
1~ten~lón política allí donde el artista no
~ó s~no un hermoso asunto. Siguió un
amzlo .Desmoulins, así como cierto núm,ebf de otras obras, desconocidas del
pu ico y dispersas en América.
_EnLo1 879,· Y habiendo
obtenido el premio
,J•
á It r s gzronamos, F. Flameng marchó
d dª ia, donde su talento y su personalia debfao realzarse completamente al
cont~cto de los grandes maestros de Florencia: Boti·cell'1, Mazacc10
. Gh1rlandaJO
.
.
Benozzo G
h'
· ozzo11·1, etc. «La' composición'
,en crud ª Ymuy acanall&lt;!da, escribió un

?ía, ~e aquí lo que ahora nos ofrecen. ¡Este es el
ideal_. Al ver :ómo desfila en nuestros salones esa
multitu~ de p~ntores, contrista la vulgaridad de la
concepción pnmera; los campesinos enlodados más
de lo natural y los obreros borrachones han invadido el arte fra~cés. Esto no alegra, y sin embargo,
nada hay más interesante que lo moderno; lo moderno por el carácter, la presencia y ... vacilo en escribir
esta pa)abra tan gastada... por el estilo. Los grandes ~rtlstas bonachones de Florencia, furiosos modernistas, han pasado el tiempo reproduciendo Jo
que tenían á la vista; pero ¡con qué emoción, qué

En la ca!le de Armaillé, en medio de un vasto jardín, J:ranc1sco Flameng habita una casa muy grande
y cunosa, llena de obras de los maestros antiguos y
modernos_. _En aquel retiro, donde reinan la calma y
la tranqmhdad, el artista trabaja desde la mañana
hasta por la noche sin tregua ni reposo, feliz y satisfecho con su suerte.
Su método es de los ~ás sencillos, esto no obstante no me atreveré á decir que se halla al alcance de todo el mundo. Cuando le preocupa la idea
sobre el as~nto de ~lgún cuadro, enciende cuidadosamente SU_P1pa, se tiende en un diván, y reflexiona en
todo sentido sobre la composición proyectada, sin detenerse hasta el momento preciso en que se desprende_de su cerebro la fórmula grave y sencilla del cuadro
sonado.
i Qué deliciosas y cuán torturantes á la vez son
esas horas de trabajo intelectual para aquellos que
aún profesan el culto de la composición! y sin em-

?

EN VENECIA, cuadro de Francisco Flameng

�68

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO

475

Dícenos la novebargo, esas cosas
la de los siglos que
se tienen poco en
la isla llamada Titícuenta por mucaca ó Chucuito
chos artistas y crífué la primera resiticos.
dencia de MancoYa no se hacen
Capac, fundador de
cuadros, sino fragla gloriosa dinastía
mentos ~cuando
incásica y conquismás; pero todo es
tador á la vez que
cuestión de moda:
civiliza'dor del Perú
la evolución de
primitivo.
la estética es eterEl Hijo del Sol
na, y muy pronto
recibía del astro rey
se hará justicia ressus órdenes en
pecto á esos desaquella isla, y allí
denes artísticos que
mandó levantar un
ocultan el vacío del
famoso templo, cucerebro bajo una
yas ruinas son hoy
afectación d e plan
el asombro de cuanpreconcebido. Sería
tos geólogos ó viajepor demás sencillo
ros curiosos las vino pensar nunca.
sitan.
Flameng lo ha
El templo erigicomprendido bien;
do por el astrólatra
pues nunca contenencerraba entre sus
to, comenzando de
moles de granito á
nuevo sin cesar, bolas vírgenes llamarrando y demoliendas del Sol, porque
do, busca siempre
al sol dedicaban su
lo mejor y tiende
virginidad y su vida,
al objeto más elesiendo tenidas covado.
mo tesoro inmacuLa simpatía de
lado de aquella gemuchos, la amistad
neración que regía
de algunos y la masus destinos por las
la voluntad de un
revelaciones y mangran número sostiédatos de la astronenle en la vida. Y
mancia.
me complazco en
Dos leguas y medecir aquí lo que es
dia de largo por una
ese buen compañeescasa de ancho y
ro, ese notable arcinco próximamenGROLLIER
VISITANDO
LA
DIPRENTA
DE
ALOE
MANUCE,
EN
VENECIA
tista, de talento y de
te de costa forman
corazón: uno de los
Pintura decorativa para una chimenea del Grollier-Club de Nueva York, por Francisco Flameng
el terruño fértil,
mejores de la joven
montuoso y mal
escuela, uno de
cultivado, á pesar de su agradable temperatura.
para
quienes
ha
sido
imposible
penetrar
el
misterio
aquellos. con quien se puede contar y que se llama
Cuando la civilización cristiana llevó la cruz al
insondable con que natura ha rodeado aquella sorFrancisco Flameng.
mundo
que en el espacio contrabalanceaba el nuesprendente humorada de sus ratos de ocio.
GEORGES CAIN
El lago de Titicaca es un inmenso receptáculo al tro, sin que sospechásemos deber el equilibrio á un
cual afluyen por estrechos cauces veintitrés ríos y balancín oculto, llegaron los españoles á lás orillas
algunos arroyos de escasa importancia.
SECCIÓN AMERICANA
Rodean la gran cuenca hidrográfica altas ram!ficaciones
de la cordillera andina, que con el lagrimeo
LA VIRGEN DE COPACABANA
constante de sus afiligranadas crestas, coronadas de
(VIAJES POR AMÉRICA)
nieve, fertilizan las llanuras que circundan al monsEn la altiplanicie perú-boliviana asentada entre las truo.
Vese orgullosamente situado el Titicae;a en la medos repúblicas que fueron un día Imperio de los Incas, encuéntrase el famoso lago Titicaca, océano abre- seta del Collado entre los 15° 30 y los 17° 20 de laviado, desesperación de sabios y tortura de geólogos, titud meridional y entre los 65° 14 y los 67° 11 de
longitud occidental. Sus costas del N. y
del O. pertenecen á la república del Perú,
y las meridionales y orientales á la de Bolivia.
Tiene tan famoso lago cincuenta y cinco
leguas de !ario de N. á S., veintiuna de anchura media,'tiento cincuenta y seis de circuito y mil doscientas leguas cuadradas de
superficie.
Este mar de agua dulce, sujeto á las periódicas oscilaciones del flujo y reflujo, en
cuyo seno guarda tormentosos empujes y
tempestades imponentes, elévase sobre el
Pacífico á tres mil novecientos quince metros.
EN LA CORTE DE ENRIQUE 11, cuadro de Francisco Flameng
Tiene ensenadas ó bahías para arribadas
forzosas, cómodas y resguardadas, y pequeñas bocas que dan acceso á otros lagos tri- del Titicaca; y ¡por Dios que debieron asombrarse de
butarios ó hijos menores del padre común, que atajase el ímpetu de su carrera aquel brazo de
entre los cuales pueden citarse por su ex- mar, que tan pronto amedrenta con sus furiosas olas,
tensión el Azángaro, el Chucuito y el Vina- como descansa tranquilo para servir de movible esmarca. Este último, con veintiuna leguas de pejo al firmameuto azul que en él se mira!
largo por ocho de anchura media, comuniLa dinastía de los Incas, tronchada y dispersa por
ca con el jefe de la familia por el estrecho luchas fratricidas, como cualquier dinastía europea
de Tiquina.
de aquellos tiempos, vió derrumbado su poderío y su
El sondeo practicado en el gran lago esclavitud triunfante, bajo las armas de los hombres
arroja desde diez hasta treinta brazas de ca- blancos, que no eran hijos del sol, porque ni le ado·
lado en el interior y de cuatro á seis en las raban, ni respetaban sus templos ni sus imágenes.
inmediaciones de la costa, ofreciendo la
¡Para vírgenes de carne y hueso estaban los conparticularidad de carecer de bajos y de ban- quistadores!
cos que pudieran dificultar la navegación.
La isla del Sol fué destinada á colonia penitenciaDe su anchuroso seno álzanse multitud ria durante la época del coloniaje; y desde que la inde islitas, una de las cuales es digna de ser dependencia americana formó en el continente namencionada por el papel que la tradición ciones libres, ha quedado triste, solitaria y muda,
romancesca y la historia le hacen represen- alumbrada por el astro cuyo nombre lleva hoy, engatar de consuno.
lanándose únicamente cuando á sus playas atracan

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LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

las embarcaciones que conducen algún sabio investigador, algún fotógrafo curioso ó algtí.n viajero instruído.
·
No es esta la sola isla que brota de las profundidades titicaqueñas; hay otras muchas, entre las cuales
merecen recuerdo por su extensión las Carlonge,
Coata Taquite y Airnantaro.
y ;a que me he propuesto dar una i_dea geográfica
del lago Titicaca, diré que no ha podido encontrársele comunicación indirecta ni directa con el mar, ni
menos al lago de Ullagas, situado en territorio boliviano y con el cual comunica el padre eterno de los
de su' clase por medio de un canal llamado desaguadero, cuya anchura varía entre ciento v~inte metros
y legua y media, en sesenta leguas prÓXImamente de
curso.
Pues si el Titicaca no tiene comunicación con el
mar, ni la tiene el Ullagas, ni menos el larguísimo
cordón umbilical que los une, ¿dónde se ocultan las
aguas que refluyen después de las salidas naturales y
periódicas, sujetas como las del mar á la marea viva
de novilunios y plenilunios?
Yo no he de contestarme; bien segura estoy de
ello; y como no me ha convencido aquello de la evaporación por un lado y las vertientes andinas por
otro, porque ni estas señoras gastan reloj ni son lunáticas, sigo esperando á que un genio superior á
Humboldt y á Falb y á tantos otros que se han vuelto tarumbas por descubrir el misterio, vengan á sacarnos de una duda geológica, tan bella como intrincada.
·
¡Si tendré yo razón al decir que el lago de Titicaca con sus islas, sus golfos, sus ensenadas, sus ancones, sus pescados sabrosísimos, sus calmas, sus tempestades y sus mareas, ha sido una humorada de la
naturaleza para abatir el orgullo del hombre, que se
precia de averiguarlo todo!
Para que resulte más incomprensible y más grandiosa la majestad del piélago anchuroso, las consejas indígenas hanle prestado su concurso fantástico,
y como artículo de fe juran los indios que cuando
sus antepasados vieron sus tesoros expuestos á la rapacidad de los conquistadores, arrojaron al lago riquezas fabulosas, entre ellas la famosa cadena del
Inca Huascar, construída en el reinado de HuainaCapac, la cual cadena tenía doscientas treinta y tres
varas de largo con un grueso enorme correspondiente á la dimensión, y con la que pudieran cercarse
muy holgadamente seis mil personas.
Si habrán salido argonautas tras semejante vellocino, excusa preguntarse; pero lo cierto y verdad es
que ni un eslabón pudieron hasta el día pescar los
muchos mareantes que han echado las redes de la
codicia para buscar los tesoros de Huascar.
Sobre las aguas del Titicaca, en las orillas, vense
grandes manchas de totora (enea), con la cual construyen los indios las canoas de que se sirven para el
transporte de sus frutos y ganados.

uno, y están cantándose sus quejas, sus amores, sus
celos y sus esperanzas.
- ¿Y por qué lloran?
- Porque en el indio las consecuencias del alcohol
y de la chicha son las lágrimas y el amor.
Había entre ellos una pareja interesante: ella era
casi una niña, tendría quince años á lo sumo y parecía una manzana del paraíso, de piel achocolatada con
chapas de encarnado lacre después de haberlo sometido á las llamas.
Miraba á su compañero de soslayo y apenas contestaba á los gritos de doloroso entusiasmo que bro-

- ¡Pero si esto es muy curioso!
- Ya se cansará V. de presenciar escenas semejantes.
Saltamos en el bote que nos aguardaba y nos dirigimos al vapor que no veíamos porque nos lo impedían las totoras. Como la cantidad de éstas fuese
tanta que nos obstruyese el paso, pregunté por dónde
romperíamos.
- Ahora lo verá V.
Y con efecto, lo vi: ya lo creo que lo vi.
La proa del bote acababa de entrar en un túnel de
enea admirablemente perforado, aunque tan angosto
que apenas podía el botero manejar los remos.
Tardamos unos veinte minutos en recorrer la obscuridad del canal, iluminado á ratos por las raluras
de la totora, y llegamos al costado del Yapurd, un
vaporcito pequeño que no carecía de comodidades
ni de esbeltez.
Subimos la escala y saltamos sobre cubíerta sin
que nadie se acercase á recibirnos. Hombres que debían ser de la tripulación izaban la carga y trabajaban como negros, sudando el quilo. Entre ellos dis. tinguíase uno por sus voces de mando y sus grandes

***
Eran las once de la mañana de un día de enero,
época de torrenciales lluvias en aquellas regiones.
El vaporcito Yapurá, que había de conducirnos á
Bolivia, quedábase fondeado bastante lejos del muelle
de Puno; pues debiendo salir con la luna, no podía
zarpar hasta las dos de la madrugada.
La mañana estaba deliciosa, y á no ser porque los
rayos del sol cayendo perpendiculares nos producían
ese vivo escozor que precede á los grandes jaleos atmosféricos, hubiéramos asegurado que nos engañaban
.embarcándonos al mediodía para librarnos del horroroso chaparrón que indudablemente se estaba formando en las alturas, con las absorciones del Titicaca.
Atracadita al muelle descansaba una balandra sobre cuya cubierta veía yo moverse algo que de lejos
no podía distinguir.
Pronto l!egaron á mis oídos lamentos y gritos pe·
netrantes, impregnados de melancolía, de sentimiento, de penas hondas, al parecer, y profundísimas.
Acerquéme imoresionada al costado de la embarcación, y se pres~ntó á mis ojos un cuadro tan original como curioso.
Algunos indios de ambos sexos cantaban y se
abrazaban llorando á lágrima viva, como si se tratase
del funeral de un emperador incásico. Las mujeres
se mesaban los ~abellos desesperadamente, sin dejar
por _esto de articular frases en un idioma gutural, ni
de r~mar tonadas con ml'ísica monótona, aunque impres10nable por lo cadenciosa y extraña.
- ¿Pero qué tienen estos infelices?, pregunté.
_Las personas que nos acompañaban se echaron á
reir.
~ Nada, me dijeron: tienen la borrachera número

l' ALABRAS

m: AMOR, cuadro de Francisco Flameng

taban del pecho enamorado del indio. Lloraba éste,
se desgañitaba, limpiábase á veces con el dorso de la
mano y echaba otras la cabeza sobre la falda de la
india.
Tocóle cantar al galán, y lo hizo con voz tan conmovedora, con inflexiones tan tiernas, que rogué me
tradujesen lo que había cantado.
«Dime si me amas: no me dejes morir: dímelo en
esta hermosa noche de luna. ¡Ay, cundn tutita /lay/
(¡Ay, qué hermosa noche de luna!). No seas ingrata,
palomita, y acaríciame con tus alas.»
Así decía el indio soltando lagrimones como nueces.
La dama de sus pensamientos rompió también á
llorará gritos, demostrando el mayor desconsuelo
. - ¡Se ablandó, se ablandó! ¡Le corresponde!, diJeron nuestros acompañantes, al propio tiempo que
la indiecilla cogía la botella de manos del amante, la
llevaba á los labios y bebía como si no fuera alcohol
su contenido.
- ¡Vamos, vamos!, dejemos á esos borrachines: la
tempesta é vicina, me dijeron.

botas de montar. - ¡Será un contramaestre!, dije para
mis adentros.
Mi sorpresa llegó al colmo cuando supe que era el
capitán. ¡El capitán! ¡Qué desencanto! ¡Yo que estaba acostumbrada á los capitanes gentlemans, encontrarme con aquel patrón de gabarra!
Me consolé pronto y me puse á nivel de las circunstancias.
- ¡Capitán!, le dije.
- Mande V., contestó sin dignarse mirarme.
- Yo quiero un camarote.
- ¡Camarotes! ¡Dios diera!
- Usted es gallego.
- Para servir á Dios.
- Y á. mí, home, y á mí, porque somos paisanos.
- ¿Es V. gallega?, preguntó con gran interés dejando el trabajo, cosa inusitada en el capitán del Ya-

purd.
- Soilo cuasimente; de la raya de Galicia, home, por
la parte de Asturias .. .
El capitán López, que así se llamaba, clavó en mí

�70
sus ojos, y me pareció verlos empañados por un velo
de humedad. Dejó el trabajo y bajó con nosotros á
la cámara: aquel no era López para los que no le conocían, no era el hombre terco, inflexible y dueño de
su voluntad, que surcaba el Titicaca hacía veinte
años, que había sido el primero en recorrerlo con
lancha y con vapor, que lo conocía más que de muchacho había conocido los caminos de su aldea y que
jamás lo abandonaba ni para dar un paseo en tierra.
- ¡Vaya, vaya, gallega! Pues es V. la primera que
cruza el lago; no ha pas·ado por él ninguna desde que
yo estoy aquí. Espafiola ... alguna ... sí, ... no me
acuerdo bien; ... pero gallega, ninguna; estoy seguro.
Vamos, siéntense, siéntense.
-¿Me dijo V. que no había camarote, paisano?
Esto de paisano le supo á gloria.
- No había, pero hay el mío para V. Es decir, camarotes ~ay, lo que faltan son literas.
- ¿Pues qué se han hecho?
- Las he quemado.
-¿Cómo?
- Por salvar la vida de un hombre.
- Cuénteme V, eso.
- ¡Qué curiosa la paisanita! ¡Vaya, vaya!
A López se le caía la baba.
Los presentes me llamaban domadora de lobos
marinos.
- Vamos, paisano, que me muero de curiosidad.
. Ja.
.t
- ·J
, a, Ja,
Aquello era demasiado; el capitán López se reía.
¡Oh recuerdos de la patria en tierra extraña! ¡Qué
milagros operáis aun sobre la más ruda corteza!
- ¿Me lo cuenta V.?
- Pues el doctor Corral, dijo López, hizo en Bolivia la revolución al general Daza; salió derrotado,
huyó y se me presentó á bordo. Lo perseguían, y yo
dije: lo que es á López no se lo sacáis de entre las
manos, y salí escapado; pero tanto forcé la máquina,
que me quedé sin combustible.
- ¿Sin carbón?
- ¡Sí, carbón! Sin taquia.
- ¿Y qué es taquia7
- El combustible que aquí se usa; la bosta de las
llamas.
- ¿Y eso arde?
- ¿Que si arde? Ya verá V. cómo corremos. Pues
nada, que nos cogían en aguas bolivianas, y D. Casimiro Corral tenía asegurados cuatro tiros. Pero dije
yo: lo que es á mí no me pesca ningún general Daza,
y hachazo por aquí, patada por allá, fuí desmantelando el vapor para alimentar la máquina.
- ¡Bravo, paisano, es V. digno de ser gallego!
·J . . 1
- t a, Jª, Jª•
Con verdadero cariño nos instaló López lo mejor
&lt;p~ pudo; también dió al chino cocinero órdenes especiales, y á la hora de la comida se nos presentó
limpio y vestido con relativa elegancia. Aquello pasaba de la raya para todo el mundo.
Yo no le dejaba un pie; le seguía por la cubierta
cuando daba órdenes, y me lo explicaba todo como
el padre que desea instruir á una hija.
Me dijo que la brújula era cosa de brujerías que
él cruzaba y circunnavegaba el lago todos los' días
sin e( menor tropiezo, sin más que su práctica, y que
lo mismo le daban á él mareas altas que mareas
bajas.
Salimos, c?n efecto, á la una de la madrugada,
cuando se deJÓ ver el astro de la noche, y al día siguiente encontramos
más de cien canoas de indios,
, .
que con mus1cas, santos y pendones cruzaban de una
á otra orilla para celebrar no sé qué fiesta.
El capitán detuvo el vapor para que yo viese desfilar las canoas; suponía que los espectáculos deseo .
nacidos habían de agradarme.
A las cinco de la tarde desembarcamos en Chililaya (Bolivia), y López me dijo: «Hasta la vuelta.»
A los siete meses volví á embarcarme en Chililaya
y también me tocó el vapor Yapurá, cosa que y~
agradecí á la Providencia.
Mis amigas de la Paz me habían recomendado
muchísimo que visitase la Virgen de Copacabana si
me era posible. Es esta imagen para las bolivianas
como la del Pilar para las aragonesas, la de Begoñ;
p_a11a las bilbaínas y la de Covadonga para las astunanas.
- Paisano, dije cuando eché la vista encima al capitán López, tengo que pedirle un favor.
- Vamos á ver, contestó riendo.
- Que toquemos en Copacabana.
- No puede ser, replicó, poniéndose serio y volviéndome la espalda.
Cualqui;r día me achicaba yo por este exabrupto;
1~ persegm toda la tarde, le perseguí toda la noche;
m por esas; á las diez me dijo con enojo:
- Acuéstese usted.
- Hasta que no me diga que sí, no me acuesto.

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- Pues buenas. noches, y se metió en su camarote,
dejándome á la luna de Valencia.
Perdí la esperanza y me acosté resignada.
Apenas rayaba el día Ct!ando golpearon con furia
á la puerta de mi cuarto.
-¿Quién?
- ¡Arriba! Estamos en Copacabana, y si á las ocho
no regresamos á bordo me marcho.
Me vestí por el aire; nos vestimos todos; entretanto ya López había anunciado nuestra visita para que
nos recibiesen en el santuario con los honores debidos.
Cuando arreglada ya subí á cubierta, '1Uedé sorprendida y admirada. ¿Dónde estábamos? A bordo
indudablemente, pero no se veía el lago, habíamos
fondeado en un bosque de totoras y teníamos delante el magnífico santuario con sus infinitos picachos
de un orden raro, con mucho de mezquita y no poco
de catedral, pero extraño, especialísimo y en consonancia con las montañas que le circundan.
Copacabana quiere decir en aymará piedra de donde se ve, y nada más cierto; la vista se extiende
allí por el famoso lago, dominando un bellísimo panorama.
Entrando en el pueblo por las vías terrestres se
bajan desfiladeros tortuosos, continuamente atestados de romeros, que así del Perú como de Bolivia
acuden á la milagrosa imagen, depositaria de todos
los secretos y consejera de todas las acciones.
Donde hoy se alza gallardo el edificio, cuya iglesia
en forma de cruz mide setenta y cinco varas de largo, hubo en tiempo de los Incas un templo de ,·írgenes del Sol, y allí se recluía forzosamente á muchas jóvenes pertenecientes á la nobleza y á las altas
dignidades del imperio.
La imagen de la Candelaria, que es la de Copacabana, fué tallada en Maguey por un indio, Francisco
Titu-Yupanqui. y gracias á una pasta con que el escultor la cubriera, aparenta ser de caoba ó de otra
madera fina.
Subimos al camarín, recinto no muy grande que
comunica con una sacristía, lleno de joyas, lámparas
y exvotos.
Al entrar en la sagrada estancia rompieron á chillar una docena de voces agudas y estridentes que
rajaban los tímpanos, acompañadas por un indio que
á fuerza de dar patadas á un armóniwn, hacíale sonar cuando el aire no escapaba resoplando por las
mil aberturas que debían tener los fuelles.
- ¡Misericordia!, dije. ¿Qué es esto?
- La bienvenida, contestó el capitán, que había
llevado su bondad hasta servirnos de guía.
Fue~on poco á poco acostumbrándose mis oídos y
la música no me pareció tan ingrata. Llenaba de inefable~ dulzuras todo mi ser, y escuché, escuché con
atención hasta embeberme circundada por una aureola de misticismo que me transportaba al empíreo.
¿Qué dirían aquellas voces? Vocalizaban, y vocalizaban perfectamente, pero yo no las entendía; 'cantaban
en aymará ... 1Cuánto hubiera dado por ser india de
esta raza en aquellos momentos!
De exaltación en exaltación, llegué á creer que la
Virgen me miraba, que me sonreía, 1divinando lo que
mi alma estaba sintiendo. Pero yo no acertaba á contemplarla, no podía. ¡Qué cosa tan rara!
Levanté los ?jos decidida á estudiar su rostro, y lo
encontré bellís1mo, correcto, de facciones incásicas,
de color tostado, y tan expresivos y tan parleros sus
oj?s, que cerré los míos, reconcentrando el pensamiento para no volverme loca. A mi alrededor había
unas indias que lloraban, lloraban á moco tendido
elevando suplicantes sus manos hacia la Virgen y pro~
&lt;ligándola frases ternísimas: también rompí á llorar;
me ahogaban los gemidos, y sufrí una congoja cayendo desvanecida.
'
Recobré pronto las fuerzas y no quise salirme; deseaba oir la misa que á devoción nuestra iba á celebrar un canónigo amigo que allí encontráramos.
Pero apenas apareció el sacerdote revestido comen·
zaron las indias cantoras á entonar la misa, acompañadas á trompetazo limpio por el músico, que abandonó el armónium para coger un fagot abollado y
lleno de cardenillo,
El susto que llevé fué mayúsculo al sonar el primer fagotazo: ni pude prestar atención al celebrante
ni me fué posible levantar de nuevo los ojos hacia la
imagen; aquello era terrible: los tenía á mi derecha
pegaditos al oído, y tan pronto me exaltaban los nervios como me daban unas tentaciones furiosas de reir
á carcajadas.
El canónigo, que era hombre ilustrado y amante
de la música, debió tener compasión de nosotros,
porque despachó la misa en un periquete; mas apenas desapareció por la puerta de la sacristía, comenzaron de nuevo el llanto y las súplicas de las indias
contando sus cuitas á la reina del cielo, y comenzaron

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también las·cantoras á despedirnos con música triste
y cadenciosa como la primera.
Otra vez se me oprimió el corazón y clavé los ojos
en la Candelaria. Como antes, me miraba tierna y dulcemente, sonriéndome con promesas halagadoras.
Surcaron mis mejillas las lágrimas y no pude dejar
de suspirar hasta no encontrarme en la calle.
Mis amigas de la Paz me habían dicho que á la
Virgen de Copacabana no se la podía mirar con los
párpados enjutos, y ya iba yo creyendo que tenían
razón.
Vi las joyas que constituyen el tesoro de la indiecila, y quedé 'asombrada; pero subió de punto mi
asombro cuando me dijeron que habían sido sus riquezas tan fabulosas, que el general Sucre había mandado fundir y acuñar la plata y el oro el año de 1826,
vendiendo al propio tiempo las joyas, que sirvieron
para sacar á la patria de grar.des apuros.
Cuentan á propósito de esto que un general inglés,
al servicio de Bolivia á la sazón, compró en ocho mil
pesos un collar de perlas para regalarlo á su prome·
tida, y que sólo una vez pudo ésta lucirlo por habér·
sele inflamado la garganta, de cuyas resultas bajó al
sepulcro.
A las cuatro de la tarde de aquel mismo día llegábamos á Puno. Era la época de los hielos.
El sol se ocultaba tras los elevadísimos cerros que
cercan la población: ninguno de nosotros respirábamos; la marea estaba baja, y á pesar de esto quería el
capitán atracar al muelle.
¿Cómo?
Entrábamos por un canal estrechísimo, cuyo fondo era suficiente para la quilla del Yapurá, pero apenas en sus angosturas cabía ésta.
El más pequeño desvío nos hubiera hecho embarrancar en el fango negro y espeso que divisábamos
bajo un palmo de agua.
El capitán manejaba el timón con la vista clavada
en los cerros; eran su brújula para entrar en Pun&lt;J
por aquel canalillo, y desafío al mejor marino del
mundo á manejar una lancha en tales circunstancias.
Los pasajeros nos agolpábamos á las bordas. La
proa estaba descubierta: el capitán miraba al bauprés
y miraba los cerros, no veía nada más.
Nos acercábamos al muelle: unas brazas antes de
llegar soltó el timón; habíamos atracado sin el menor
tropiezo.
¡Y no fueron aplausos los que se ganó el gallego!
- ¿No le dije á V. que llegaríamos de día y que
con marea ó sin marea saltaría V. desde el vapor al
muelle?, me preguntó lleno de orgullo.
- Sí, señor; y ahora me explico que para V, sean
las brújulas cosa de brujería.
Nos despedimos.
- ¿Ha prometido V. á la Virgen volverá Copacaba·
na?, me preguntó con interés.
- No, paisano.
- ¡Viaje perdido! ... ¡Y yo que la llevé á V. confiando en que se lo prometiese!
- Vaya, continuó sonriendo después de una pequeña pausa, hasta la eternidad ¿eh?; porque ni V.
volverá por aquí, ni yo saldré jamás del la'go Titicaca.
Le dije adiós con lágrimas en los ojos. Y la verdad
es que le estaba engañando, porque yo había ofrecí,
do volver á visitar á la indiecita de la Candelaria,
EVA CANEL

EL ARTE Y EL REGIONALISMO
No hace un año todavía, trataba yo este tan interesante como latente problema, dando principio á
mi trabajo con estas frases de Bluntschli: La desaparición de las provincias no deja, sin embargo, de destruir
los caracteres originales y los gtiStos naturales: una
gran uniformidad ahoga muchas veces la parte sana
y fecunda de la vida de un pueblo. Parecióme que no
sería sospechoso de regionalismo el eminente pensador, y aun cuando refractario á toda cita en apoyo
ó en contra de las ideas que sustento, por creer que,
buenas ó malas, hoy se necesitan más ideas originales
que textos, sin embargo, no dudé un instante en lo
de transcribir esa gran verdad del autor de la Théorie générale de l' Etat, para no pasar ante los adversarios de la región como uno de tantos fanáticos que
la defienden porque sí; y aún hube de agregar á lo
dicho por Bluntschli lo que Dumas (hijo) dice en
su prólogo de la Femme de Claude: Vivimos en una
época en que cada raza ha resuelto reivindicar y poseer, como quiera que sea, su suelo, su hogar, su lengua
y su templo, por parecerme que podría hacerles daño
la célebre frase de Sieyes.
Prescindo al presente de lo que en mi citado tra·

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475

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

LA CARTA,

7I

cuadro de G. la Monica

bajo decía respecto de la esterilidad á que en artes tenía Sismondi c_uand? escribió su obra citada, ?igan aceite creyendo que era agua, el inflexible San Ber-

y literatura se ven condenadas, desde hace unos I que la larga res1denc1a de los árabes en Espana, el nardo, oponía casi una excomunión á la decorativa
veinte años, las gr~n~es unidades centraliz~doras 1 sol ardentísimo casi africano que derrama su lm?br~
recientemente const1tmdas, como son Alemama, Ita- 1 sobre gran parte de Andalucía, las dos Castillas,
lia y Austria, -y digo recientemente porque en la vida León y Valencia,. si1! que templen sus rayos las mon_de los pueblos ni treinta ni cincuenta años son largas ta1ias de las Provme1as Vascongadas, Navarra, (!alzfechas, - para entrar de lleno en la defensa del regio- cia, Asturias y Cataluña, formasen nuestra nac1onanalismo, hoy combatido con desesperado ardimiento lidad intelectual ( 1 ). Es en vano qu~ se esfuercen en
por quienes debieran meditar con más calma los ar- demostrar que nuestros grandes pmtores del áureo
gumentos que esgrimen; los cuales argumentos, vol- siglo, son ante to_do florescencias b~otadas al ca~or
viéndose contra ellos, les dejan bastante mal para- de la un~dad patn~, y sus obras con1unto armóm_co
dos ante la verdad histórica, la científica y la filosó- de un mismo sentimiento, porque todas esas astucias
fica. Y puesto que desde el punto de vista del arte tan sólo á miopes . pueden convencer, como á provoy á examinar esta cuestión, principiaré diciendo bario voy ahora mismo.
como hace un año: .«Las grandes unidades, obliganDoy de lado á lo de u_n tanto oriental de nuestros
do á pensar, á sentir, á obrar, á desarrollarse con escritores, porque no qmero remover los huesos del
arreglo á un patrón y á un criterio á distintas razas Rey Sabio, de Macías, de Juan Rodríguez, de los
y pueblos, llegan á determinar en éstos, bien la anu- troveros lemosines y provenzales, de gran n~mer~
!ación intelectual, bien la forzosa reivindicación, se- de poetas de la corte de Juan XI de Castilla, m
ñalada por sus naturalezas y por su historia. Así lo hablar del autor de la Allántida, ni de Aribau, ni de
demuestran Irlanda, el Piamonte, la Toscana, el Curros, ni de Rosalía Castro; asimismo doy de lado
Languedoc, la Bretaña, los antiguos Estados de la á lo de sin que templen sus rayos las 1110nta1ias de las
Confederación germana Cataluña y Galicia; regio- Vascongadas, Navarra, etc., regiones que ocupan basnes ó naciones son éstas'que, unas tratando de rom- tante más de la mitad del territorio ibero; ni tamper la amarra centralizadora, otras disponiéndose á poco quiero hacer constar que el movimiento regiouna campaña redentora que les devuelva la libertad nalista no se circunscribe, como dice el señor Sánnecesaria para que sus organismos funcionen sin que chez Moguel, á Galicia y Cataluña solamente, porextrañas ingerencias y distintos criterios puedan tor- que Valencia, las provincias vascas, las Baleares y
cer, adulterar ó anular en nada el modo de ser pe- Asturias, un día y otro prueban lo contrario con sus
culiar á ellas, nos prueban que, así como la ciencia trabajos literarios y artísticos; quiero tan sólo demoderna considera imposible la autoridad absoluta mostrar con la historia de la pintura en la mano lo
de la monarquía, así también el desenvolvimiento inexacto de las afirmaciones de los centralistas.
cada vez más amplio de la inteligencia y la compliVeamos nuestro arte de los tiempos medioevales.
cación cada vez mayor de las necesidades sociales Aun dentro de la idea cristiana, las diferencias de
recha1.an el absolutismo centralizador, que aplica una expresión, de sentimiento, de forma, son tan notamisma medida al terreno llano que al montuoso.» bles como notables también las diferencias de las
Y de todas las manifestaciones intelectuales, la ideas políticas y filosóficas de cada región. El senque más sufrió y sufre con las inflexibles leyes cen- tido estético y religioso de la arquitectura y de la
tralizadoras es la artística. En vano los centralistas iconología é icnografía de las provincias del Norte
sacan á relucir entre nosotros el cristo del siglo de y del Noroeste y la de las de Castilla, Aragón y Caoro de nuestro arte. Es en vano que apoyándose en taluña es tan distinto como su suelo y sus abolenel libro de Sismondi De la littérature du midi de gos étnico é histórico. Dentro del arte mismo de
l' Europe digan que tieµe razón al declarar que el ca- Vezelay y de la isla de Francia, aportado á Cataluña
rácter un tanto oriental de nuestros escritores, se le y Norte de España por los cistercienses, las diferenpresente como grave dificultad para juzgarles con cias se acentúan de visible modo, pues mientras el
acierto, porque este carácter les aparta de los de reformador del Císter, el singular hombre que bebía
todo el resto de Europa; y que, haciendo hincapié
en tal declaración, la cual no favorece gran cosa los
(1) La historia de Es¡,a,1a y los separatismos ¡,,ovinriales.
pretendidos conocimientos que de nuestra literatura Luis Vidart. Ateneo, Tomo III, cuaderno 4. 0

de los monumentos de su orden, por entender pagana la figura é indigna de la severidad de la iglesia
de Cristo, y con arreglo á tal criterio se levantaban
monumentos verdaderamente desnudos de toda otra
belleza que la que pudiera prestarles la línea pesada
de aquella arquitectura; por otro lado, los alientos
revolucionarios de los benedictinos de Cluny venían
en ayuda de los que las escuelas libres de Ripoll y
Celanova daban á los mazoneros, implantando la libérrima escuela artístico-religiosa, que trazó con caracteres de un naturalismo casi heterodoxo la sátira,
el epigrama, el simbolismo teológico. Ahí están Leyre, Ripoll, el Pórtico de la Compostelana, y tantos
otros monumentos que atestiguan lo afirmado.
Pero las distintas regiones de la península, á su
vez diéronle á este arte un carácter perfectamente
ajustado á las tendencias y orígenes de raza. Mientras en las regiones de Galicia y Asturias el sentimiento generador de la obra es sombrío y terrible, y
algunas veces de alto valor histórico por representar
escenas como la muerte de D. Favila, y acusan un
espíritu trabajado por carácter hondamente melancólico, que más entiende el concepto de Dios desde el
punto de vista con que el Dies in.e nos le muestra,
confirmando lo que he sostenido en otra ocasión
aceréa del carácter de la imaginería de estas regiones,
en el que la variedad de mitos, no por cierto antropomórficos, acusan una mezcla de telurismo y lirismo que podría llamarse osiánico, en Navarra y Castilla, si también inspirado en sentimiento bastante
análogo, tuvo sin embargo doble fisonomía, más poética dentro del concepto cristiano y dentro del concepto filosófico; como que recibieron directamente
las ideas cosmopolitas del arte francón.
Pero donde el arte medioeval revistió variedad infinita - para aquellos tiempos - de manifestacione.c;,fué
cuando el gótico dominó el centro de España, pues
son muy pocos los monumentos de tal estilo que se
alzaron en las regiones del Noroeste. Sería tarea larguísima reseñar cómo el epigrama, la sátira, la historia, así profana como religiosa, tuvieron cabida en
las fábricas del ojivo. Sería interminable reseñar
cómo las tendencias regionalistas imprimieron sello
indeleble á la parte decorativa de esos monumentos, dándoles unas carácter naturalista, otras eminentemente teológico, otras tinte pagano. Quienes
pretendan ver un mismo espíritu creador en esa ima-

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EN, LAS PLAYAS DEL HAV·RE, cuadro de A . Stevens, grabado por Baude
{Exposición del Campo de Marte, París. 1890)
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SALVE REGINA, cuadro de Luque Rosell6, grabado por Sadurní
(Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1890)

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�74
ginerfa por muchos conceptos admirable, desistan
de estudiar las manifestaciones del arte entre nosotros, porque esos son ciegos.
Las diferencias regionales desaparecen en ese mismo arte al terminar la reconquista. Desde el siglo XVI el arte es uno, obedece ya á la idea de la
uniformidad, á la idea de la unidad impuesta por la
política teocrática. Cesara el mazonismo con el arte
ojival, y la pintura de la escuela Castellana, alentada
por Dello y Massacio, después por Sturmio y VanEyk, en vez de seguir los distintos géneros que los
mazoneros cultivaran, no pudo seguir más que el
religioso. Y aun en este género se advierte un atavismo de muchas centurias. El concepto, la inspiración, más parecen de aquel siglo en que el Abad de
Clara val clamaba: «Por qué, ¡oh Señor!, no has perdonado á tu pueblo!,» que no del siglo en el cual los
Papas, los Médicis y tantos otros príncipes y magnates sostenían el fuego sagrado de la inspiración, perfectamente pagana, de los Migut'!l Angel, Rafael,
Veronés, Tiziano, Vinci, etc. Desde Céspedes, Herrera el Viejo y tantos otros pintores que á Roma
fueran en busca del arte renaciente eón sus nuevas
y distintas fases y caracteres, hasta Coello, viéronse
precisados á renunciar á todo género pictórico que
no fuese aquel que el espíritu intransigente del fanatismo religioso impusiera á título de reconquistador de la nacionalidad española. ¡Ay! El gran arte
español, que aparece genuino bien pasado el primer
tercio del siglo xvI, muere en el segundo del xv11.
Y vivió esos ciento cincuenta años por la poderosa
fuerza genial de los artistas que le sostuvieron, no
ciertamente por la idea dominadora de la unidad,
especie de mansión encantada que se fabricara á la
sombra de la fe católica, la poderosa falange teocrática. El examen concienzudo de nuestra rica pinacoteca de Madrid no da otro resultado que el de admirar la potencia creadora, la virilidad, la nobleza y
el realismo de nuestros pintores, desde el nombrado
Céspedes hasta Coello, y deplorar el estrecho círculo
en que hubieron de moverse aquellos colosos.
Y sin embargo, aún puede observarse en esos pintores del poderoso Estado español la tendencia regionalista, si obscurecida para el desenvolvimiento
de los asuntos, muy clara en el procedimiento. Nadie
que se precie de conocer un poco la historia de nuestra pintura ignora en qué regiones asentaron más la
escuela del Norte y las italianas. Distínguese la escuela llamada Castellana de la de las provincias de
Levante y ésta de la del Mediodía, con tanta claridad
como la Parmesana de la Florentina, la de Brujas de
la de Rotterdam.
Pero no fué esta diferencia regional bastante para
detener el derrumbamiento de nuestra pintura. La
uniformidad centralizadora redujo al género religioso de adoración todo el arte pictórico; y cuando
la fe concluyó de enfriarse y tan sólo la hipocresía
dominó en la sociedad española, ese nervio del alma
dejando de vibrar, no fué ya fuente de inspiración
para el pintor, aun cuando éste respirase un ambiente saturado de incienso y mirra.
Y mientras nuestra funesta centralización uniformista así ahogaba la compleja variedad del arte, la
subdivida Italia, contando artistas de menor mérito,
en ocasiones dadas, que nuestros Zurbaranes y Canos, nos arrollaba por la magnitud de la órbita dentro de la cual se desenvolvía el espíritu creador, y
las minúsculas patrias de los Dureros, Snyders, VanDyk, Teniers y Rembrandt, cultivando la pintura religiosa, sabían sin embargo medir toda la importancia que, para la vida del arte, residía en el mundo
humano y en la naturaleza, y mientras aquí agonizaba nuestra pintura, allí se conquistaba la luz y el
género, las costumbres, la historia y el paisaje adquirían valor propio, suficiente á preparar una evolución total y á determinarle tan interesante como
en realidad le vemos en el siglo xvu1.
Solamente un genio se atrevió á protestar contra
la tiranía dominadora, y á esa protesta, tanto como
á su talento, déb.ele Velázquez ser hoy la admiración
de propios y extraños. Si Velázquez hubiese inclinado la cerviz al yugo de la idea religiosa, su gloria
no sería tan grande, porque no hubiera tenido motivos donde lucir desembarazadamente su privilegiada
paleta. Los holandeses, los venecianos, son más brillantes que nuestros grandes maestros, siendo éstos
superiores coloristas. ¿Por qué? Porque las paletas
de éstos, forzadas únicamente á pintar los dolores
del arrepentimiento que llevó á los ascetas, santos
y frailes á las más extravagantes alucinaciones, no
podían ir en busca de las tintas alegres que en otras
ideas y en otras fases de la vida y del éspíritu humano encontrarían.
Déjense de fantasmagorías los imitaristas. No vengan con la cantilena de que el dePecho público desea constituir una confederación universal; de que la

LA ILUSTRAClON ARTÍSTICA

ciencia en sus más altos ideales tiende al cosmopolitismo; de que en Italia y Alemania, la idea de la
unidad hace acallar antagonismos y preocupaciones
locales, porque esto último es falso, lo segundo no es
nada y lo primero no es cierto.
No parece sino que las luchas de redentistas é
irredentistas, los odios de toscanos, napolitanos y piamonteses, son invenciones de desocupados; no parece sino que los Estados de Nassau, de Wurtemberg
con los demás que componían la antigua Germanía
no protestan un día y otro contra la· absorbente política imperial y muestran su descontento oponiéndose á las exigencias indispensables de un Estado
hecho con astucias y sostenido con bayonetas; no parece sino que Irlanda no tendrá en breve su autonomía y su parlamento y sus leyes, y que Escocia no
será autónoma también. ¿Qué tiene que ver el derecho público en su abstracto idealismo, con las leyes
formadas al influjo del territorio del medio natura! y
de la raza, de que nos vienen hablando desde Hipócrates hasta Montesquieu, el que agrega á estas influencias la del clima 1 Y no hablen del arte ... El arte
no puede existir en Estados donde las grandes fuerzas intelectuales tienen que estar á merced de las
contingencias de una política centralizadora. Hoy,
convirtiendo la mirada á Italia, podemos convencernos de la esterilidad artística en que yace, juntamente con su aliada Alemania. ¿Dónde están los herederos de Donizetti, de Rosini y de Bellini, de
Vagner, de Mozart, de Bethoveen, de Lessing, de
Reine y Ghoete, de los Thorwalssen y Ca nova? ¿Qué
artistas cuentan esos colosos para poner frente á los
ingleses á los suecos y á los franceses?
Nuestro movimiento regional se acentúa cada vez
más, y mientras el imitarismo nacional nos da dos
poetas y medio, - según Clarín, - de las regiones surgen un Verdaguer y un Curros Enríquez; la pintura se
repliega hacia las provincias olvidando la insípida
vida cosmopolita, tan falta de colorido como de arte;
la escultura hace lo mismo que su otra hermana, y
la música emprende redentora peregrinación por las
regiones de la península en busca de originalismos
que no puede ofrecerle la epilepsia y la neurosis de
los organismos cuyas fuerzas se agotan en combatir
las diferencias provinciales, que son las que en algo
sostienen nuestra energía contra la más horrible de
las decadencias que hace muchos años viene enervándonos.
R. BALSA DE LA VEGA
A CREMA SIMON, cold-cream especial de un
L ~recto
seguro contra los barros y las i·rn·tacio11es de la piel,
es in:lispensaole á todas las señoras celosas de conservar el brillo
de su belleza y la frescura de la juventud. Se halla este produrlo
sin rival en cnsa de todos los perfumistas y en casa del inventor/. S/1l!ON, rue de Provence, 36, Pai-ls; pero es preciso
desconfiar_de las falsificaciones y exigir la firma.

NOTICIAS VARIAS
UN EDIFICIO DE 26 PISOS - En la ciudad de Nueva York se inauguró el día 10 de diciembre último
un edificio colosal, destinado á los servicios de publicación é impresión de uno de los principales diarios
americanos, el New- York- World. Este edificio, el
más alto é importante que posee una sociedad particular, consta de 26 pisos y remata en una cúpula
con una linterna cuya plataforma está situada á 93
metros sobre el nivel del suelo. La impresión se efectúa en los sótanos destinados exclusivamente á las
máquinas, y la composición en el piso duodécimo, lo
propio que la fabricación de las materias de impresión; de suerte que los caracteres no salen nunca del
lugar en donde se emplean. La superficie total de
los pisos es de unos 13.000 metros cuadrados; las
columnas de hierro forjado representan una longitud
de 3 kilómetros y de 26 las viguetas; el peso del hierro y del acero que han entrado en la construcción
se eleva á 2.300 toneladas. El edificio es todo de
ladrillo, calculándose que el cubo de los ladrillos
utilizados equivale al de los que entran en la construcción de 250 casas ordinarias.

NúMERO

475

NúMERO

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75

LA lLUST~ACIÓN ARTÍSTICA

molde, se las somete á una alta presión hidráulica, y
una vez seca la herradura se pule ésta con lima. También puede utilizarse una pasta de papel mezclada
con arena, trementina, laca y aceite de lino litargirio, que se comprime en moldes, de modo que se obtenga, después de la conveniente desecación, una
masa perfectamente homogénea é impermeable; pero
la experiencia ha demostrado que las herraduras así
preparadas son menos fuertes y menos elásticas que
las fabricadas con hojas de papel sobrepuestas. U nas
y otras pueden aplicarse con clavos ó con. una cola
compues'ta de brea mineral y caucho.

NUESTROS GRABADOS
La carta cuadro de G. la Monica.- Conestecuadro ha dado á' conocerse, por decirlo asf, un nuevo pintor italiano, salido de la escuela napolitana, que hace su presentación
en el mundo del arte, no como inexperto bisoño, sino como aguerrido veterano.
El asunto de la pintura por sf solo se explica: la carta, á juzgar por la impresión que en la lectora produce, debe ser epístola amorosa, y las dos jóvenes son á no dudarlo hermanas entre
las cuales no existen secretos y si aquella confianza, aquella
intimidad que tan bien sientan en corazones despertados al sentimiento por una misma madre.
La composición sin ser de alto vuelo acusa verdaderas dotes
artfsticas en ,u autor: un tema agradable, disposición graciosa
de los elementos que integra, corrección en. ~l dibujo, ~xpresión y naturalidad en las figuras, son cond1c1ones suficientes
para justificar nuestro aserto.
.
El sello de elegancia y distinción que en su cuadro ha 5:1b1do
imprimir demuestran que las tendencias del Sr. la Momea se
ajustan á la escuela naturalista que podriarnos llamar del buen
tono y que tantas obras maestras ha inspirado á los pintores de
todo el mundo, pero sobre todo á los franceses, quien~ en la
atmósfera de los salones de la alta sociedad han respirado el
buen gusto que tan de alabar es en todas las manifestaciones
artísticas.

MAÑANA OS ESPERO EN CASA.

II~FOSIBLEI

"
""
Salve Regina, cuadro del Sr. L:uque Roselló.
(Exposición Nacional de Bellas Artes, Madnd, 1890). - Desd_e
Roma envió nuestro distinguido compatriota á la última Exposición que se celebró en Madri~ el cuadro que ~eproducimos, ~
bien se echa de ver que el tal henzo en la campiña romana esta
inspirado, y que quien lo pintara n~ ha d~saprovechado las ~uenas lecciones que en aquella artistJca capital ~e aprenden, 01 ha
desperdiciado las ocasiones que.Para el estu~10 ofrecen en aquel
emporio de las artes bellas la nqueza y vanedad de excelentes
modelos.
Sin negar que algún detalle acuse cierta inexperiencia en su
autor. el Salve Regina ofrece en su conjunto y en las más de
sus partes brillantes toques y notas exquisit~s que patentizan la
existencia de una cabeza que sabe pensar bien y de un corazón
lleno de sentimiento. El espfritu religioso que alienta en lá. población campesina de los alrededores de la capit~l de Italia
está impreso en todas las figuras, cuyos rostros y actitudes guardan perfecta armonia con el estado de sus ánimo? al invocar _á
la amorosa Madre de Dios con la hermosa salutación cuyas pnmeras palabras constituyen el titulo del cuadro.
El paisaje está bien entendido y d_ispuesto d_e modo _que refuerza el interés que el grupo del pnmer término despierta en
el espectador.
En suma, el cuadro del Sr. Luque Roselló demuestra en éste
conocimientos no comunes de los-recursos del arte y da á comprender que el pintor es, como vu)garmente se dice, de la pasta de que se hacen los grandes artistas.

.

"•

En las playas del Havre, cuadro de Alfredo
Stevens1 grabado por Baude. (Exposición del Campo
de Marte. Parfs, 1890). -Nació este pintor en Bruselas en II
de Mayo de 1828 é hizo sus primeros estudios en esa capital, en
el taller de Navez, pasando algún tiempo después á París, en
donde recibió lecciones de Roquelin. Comenzó pintando cuadros
de historia, pero muy pronto abandonó este género para dedicarse á la pintura de las escenas de la vida elegante de la aciu~l
sociedad parisiense, y en esta nue~a fase de su car~era art1st1ca ha producido verdaderas maravillas, que ~on pre~1oso adorno
de algunos museos y sobre todo de las galenas parllculares. De
los primeros, el de Bruselas posee la Alegorla de la pri11!avera
y La visita y el de Marsella el Grupo de mdscaras enMier~o/es
de Ceniza. Entre sus muchos y notables cuadros merecen citarse en primer término: Inocencia, E~ ngalo de A11o 1'.mvo, 1!falla11a en et campo1 Pn'mavera de la vida, etc. Ademas ha pmtado
para el rey de Bruselas cuatro frescos (más tarde reproducidos
al óleo) representando las cuatro estaciones del año, figuradas
por medio de muchachas vestidas á la moderna.
En los Salones de Paris ha obtenido no pocos triunfos. Ausente de ellos durante buen número de años, presentó en el que
en el Campo de Marte organizaron el año pasado los disidentes
capitaneados por Meisonnier, cuya reciente muerte nunca será
bastante llorada, once obras, entre ellas En las playas del Havre, composición hermosa, llena de luz y de vida y con ag_radable perspectiva, cerrada á un !ado P?r unas cuantas ca~1tas y
perdiéndose por el otro en la mmens1dad de la superficie del
mar.
Las bellezas de este cuadro patentizan que los años no han
hecho mella en la privilegiada imaginación y en los vigorosos
alientos de este ilustre pintor, que vive actualmente en París
consagrado por entero al arte que tanta fama y provecho le ha
valido.

LAS HERRADURAS DE PAPEL. - En las esferas militares de Alemania se estudia la sustitución de las
herraduras comunes por herraduras de un papel
comprimido, que á una elasticidad muy favorable
para la marcha une la ventaja de ser insensible á la
acción del agua y de los líquidos de las cuadras.
Esta nueva herradura se compone de hojas de papel
apergaminado y convertido en impermeable por la
acción del aceite de trementina, fuertemente encoladas con una mezcla de trementina de Venecia, blanJABON REAL
JABON
co de España, Jaca y aceite de lino litargirio. Reuni- DE T H R IDA CE 29,t~;;1~;1¡:;:~Paris VELO UTI NE
das varias hojas de papel previamente cortadas ó en- Recomendados »or autoridades mifüas pm la lligieno de la Piel 1 Bello11 del Colo,
coladas desde luego y modeladas por medio de un

IV:IOLETI

(Pág. 77)

NOVELA ORIGINAL DE DON FLORENCIO MORENO GODINO, ILUSTRADA POR CABRINETY

(CONTINUACIÓN)
Desde los primeros días de su estancia en la corte
de España quiso pensar en el porvenir, pero le faltaba ese empuje provinciano, ese deslumbramiento
de los esplendores sociales, esa jltxibz1idad necesaria
al que pretende adquirir fortuna ó posición. Marcial
tenía la levadura madrileña: desdeñaba las grandezas
como si hubiera nacido entre ellas. Sin embargo, su
espíritu no era bajo. La sangre de los Bernáldez de
Toledo fermentaba en él exigencias aristocráticas,
pero delicadas: vida lujosamente retraída, exquisitas
filigranas íntimas y el noble abandono hacia las cosas
vulgares de la existencia.
La altivez de carácter unida á la rectitud engendran la indolencia moral, á veces completamente independiente de la física. En Marcial había algo de
la una y de la otra.
Agotados sus últimos recursos, comenzó á vislumbrar la miseria, !a miseria de levita, la más terrible
de todas. Afortunadamente se relacionó en un café
con un joven, especie de urraca literaria, que se ocupaba en traducir obras francesas, el cual le proporcionó trabajo, aunque mezquinamente retribuído.
Marcial, educado en París y luego por su padre, que
era un cumplido caballero, poseía perfectamente los
idiomas europeos más usuales, y merced á esta circunstancia pudo, aunque parcamente, atender á sus
necesidades, á las de su fiel criado y permitirse además el lujo de conservar el caballo que había sido
de su padre.

XII
Marcial estaba perdidamente enamorado d~ la
princesa Elena, pero se limitaba á verla de lejos en
su carruaje, porque ésta, convaleciente aún de su
caída en el Retiro, no salía nunca á pie.
A conse~uencia de sus cavilaciones amorosas y de
sus prolongadas tareas, nuestro joven sufrió un ataque cerebral que le postró en cama durante algunos
días. La juventud triunfó de la enfermedad, y la convalecencia fué rápida. Apenas vuelto á su estado normal y no bien se halló con fuerzas suficientes, Marcial, ansioso de ver á la que no se apartaba de su
pensamiento, se dirigió hacia la morada dP. la princesa.
¡Con cuánta agitación y temor mezclado de esperanza se aproximó á la casa de la calle de Hortaleza,
Y cuál fué su angustia al notar en ella todo el aspecto de un edificio deshabitado! Las persianas de todos
los balcones estabarr cerradas; por las rejas de las

cuadras, situadas al nivel del suelo y abiertas de par
en par, no salía ya el ruido del relincho y pisadas de
los caballos, ni las voces de los mozos que los cuidaban; ningún criado atravesaba el patio, y finalmente,
todo anunciaba allí la ausencia de sus dueños.
Imposible sería expresar la inquietud de Marcial,
que no obstante conservó alguna esperanza, no resignándose á perder de un golpe todas sus ilusiones.
Resuelto á salir de dudas á toda costa, se aproximó
á la puerta de la verja del patio, que estaba solamente entornada; pero al ir á entrar se detuvo dominado por su timidez.
Por fin se decidió á atravesar el patio, verificándolo precipitadamente para no tener tiempo de reflexion:u, y golpeó en la puerta con un pesado llamador,
de bronce.
Escuchó atentamente, pero nadie respondió.
Una vez decidido, alzando de nuevo el llamador,
dejóle caer repetidas veces .
- ¿Quién es?, gritó una voz desde dentro; y luego,
abriéndose una ventana situada al lado de la puerta,
asomóse á ella una mujer, ya de edad, que dijo:
- ¿Qué se le ofrece á V.?
- Saber si el señor príncipe de Lodiski vive aquí
todavía.
- El señor príncipe marchó á San Petersburgo
hace tres días.
- ¡Gracias!, repuso Marcial haciendo un esfuerzo
para aparentar serenidad, y alejándose con apresuramiento sin oir á la portera que gritaba:
- ¡Eh, caballero! ¿Traía V. algún recado para el
señor príncipe?
Luego que salió del patio, Marcial tomó calle arriba y salió al campo como en la tarde en que Elena
le devolvió el libro olvidado en el Retiro. Metióse
por una senda abierta en un campo sembrado, comenzó casi á correr, bien así como el corzo herido
que con sus veloces carreras pretende aliviar su violento dolor, y rendido de cansancio tuvo que detenerse y sentarse en el suelo ... Allí permaneció mucho tiempo con los ojos fijos y al parecer sereno ...
¡Pero ¡ah! qué serenidad!
¿Qué pasaría en aquel corazón despedazado?
Hubo un momento en que llevó las manos á la
cabeza como si quisiera retener su pensamiento,
pronto á abandonarle. Luego prorrumpió en sollozos
sofocados, que después dieron curso á torrentes de
lágrimas y desahogaron su pecho oprimido.
¡Oh! ¡Benditas sean las lágrimas; ellas son la alegría del dolor!

XIII
Tres horas después, Marcial entraba en su casa.
Estaba situada ésta en la calle del Sombrerete, en
el piso bajo de un mezquino edificio, y se componía
de tres piezas muy reducidas y un patio pequeño,
donde había una cuadra, en la que apenas podía revolverse el caballo del joven.
Al verle entrar Bernardo, su viejo y fiel criado,
quedóse sorprendido observando la dolorosa agitación que revelaba su semblante.
- Bernardo, dijo el joven dejándose caer sobre
una silla, ¿mañana es jueves?
- Sí, señorito.
- ¿Día de mercado?
-Creo que sí.
- Pues bien: mañana irás al mercado y venderás
el caballo.
- ¿Qué caballo?, preguntó el criado, no seguro de
haber oído bien.
- ¿Cuál ha de ser? Orión. ¿Tenemos otro acaso?
- ¡Vender Orión!, exclamó Bernardo en el colmo
del asombro. ¿El caballo de su padre de V.?
- Sí, el caballo de mi padre, interrumpió el joven.
La placa, la caja de oro de mi padre, el bastón de
concha de mi padre; todos los objetos de algún
valor.
Bernardo estaba mudo de sorpresa, y miraba á su
joven amo creyendo descubrir en su semblante síntomas de locura. Aun en días de las mayores privaciones, Marcial no había querido desprenderse de
aquellas prendas amadas.
- Tengo que emprender un largo viaje, repuso el
joven.
- ¿Usted solo, señorito?
- Ni me atrevo á proponerte que me acompañes,
porque el país adonqe voy es muy lejano y poco
conveniente á tu edad, sobre todo no contando con
más recursos que la Providencia, ni me decido á separarme de ti dejándote abandonado.
- Señorito, dijo el fiel criado, ¿hay posibilidad de
que yo acompañe á V. como siempre?
- Creo que sí.
- Este pobre viejo ¿no servirá á V. de estorbo?
- ¿Qué dices, Bernardo? ¿Por ventura puede estorbar un padre? Y tú hace muchos años que lo eres
para mí.
- Pues entonces, si V. me lo permite, le serviré y
le seguiré hasta el fin del mundo.

�76

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

PARTE SEGUNDA

I
Una noche, terminada la representación de la ópera, el vestíbulo del Teatro Imperial de San Petersburgo estaba lleno de gente que esperaba sus carruajes.
Algunos rezagados iban saliendo del interior, y se
confundían con los que ya estaban aguardando.
Estos últimos momentos de despedida no son los
menos agradables. El vestíbulo de un teatro es una
especie de sucursal, donde en los primeros instantes
se cotizan valores y se realizan operaciones hasta entonces indecisas.
Las últimas miradas dicen quizá la última palabra
y expresan el último pensamiento.
Los aficionados observan á las mujeres nuevas ó
desconocidas, porque notoria es la diferencia que
media entre la mujer sentada en su palco, en la lejanía, y la mujer cuyos ojos se ven de cerca, cuya mano ó pie pueden estudiarse; haciendo por estos y otros
signos la deducción de su carácter.
El vestíbulo íbase desocupando poco á poco; no
obstante, aún quedaban algunos corros, especialmente de hombres, porque todavía no habían acabado de
salir los más cómodos ó menos presurosos.
Casi al mismo tiempo cesaron durante un instante
todas las conversaciones, y todas las miradas se fijaron en la puerta interior del teatro.
Acababa de presentarse una linda joven envuelta
en un abrigo de cachimir y en medio de dos caballeros, en el brazo de uno de los cuales se apoyaba. Era
éste casi anciano, mientras que al otro difícilmente
podría calificársele de joven, pues se hallaba en esa
edad crepuscular conocida con el nombre de pollería.
- ¿Qué trío es ese?, preguntó un caballero bajo,
moreno, rechoncho, y que no obstante estas cualidades físicas era inglés, calándose los lentes para mirar
al grupo que acababa de presentarse.
- Vuestra calidad de extranjero, milor, disculpa
la pregunta; porque ¿quién en San Petersburgo no
conoce al príncipe Lodiski, factotum y consejero íntimo del Emperador, á su preciosa hija Elena, que
tiene tantas gracias como miles de rublos de dote, y
al baroncito de Ignatief, sobrino del primero, y por
consiguiente primo de la segunda, por lo cual parece
renunciar á sus pollescos triunfos amorosos?
El que de este modo contestó á la pregunta del
hijo de Albión era un joven diplomático, convaleciente, según se decía, de los desdenes de la princesa
Lodiski.
Esta, durante el diálogo anterior, fuése aproximando lentamente, acompañada de sus dos caballeros,
hasta llegar al comedio del vestíbulo.
La princesa estaba tan linda como la hemos conocido en Madrid: pero un airecillo de gravedad había
sustituído á la infantil expresión de su semblante;
cuatro meses son un siglo en la vida de la mujer, sobre todo en los primeros albores de la adolescencia.
En torno de la linda joven se formó un grupo de
hombres de distintas edades, que se acercaron á saludar á ella y á su padre. Elena hablaba con todos,
mirando con cierta impaciencia hacia la puerta exterior, como deseando que el ujier anunciara la aproximación de su carruaje..
De repente, y durante un momento en que sus
miradas vagaban distraídas, fijáronse con insistencia
en un rincón del vestíbulo. Había allí un grupo de
cinco ó seis caballeros, y detrás de éstos, á alguna
distancia, un joven envuelto en un paletó y casi incrustado en una columna. El grupo se deshizo precisamente en el instante en que Elena miraba hacia
aquel lado, y ésta pudo ver al joven y quizá sorprender la dirección de sus miradas.
Se puso muy pálida; se apoyó más en el brazo de
su padre, y luego quedóse pensativa. contestando
maquinalmente á las palabras que la dirigían.
He aquí la síntexis de sus pensamientos:
«Es él; ha venido á San Petersburgo, sin duda por
causa mía, para verme. ¡Pobre joven! ¡Hacer un viaje tan largo, quizá con escasos recursos! Tal vez me
sigue á todas partes en los pocos días que hace que
he venido. No sé qué hacer, ni cómo agradecerle su
sacrificio! ¡Dejar su patria por mí! Porque indudablemente es por mí. ¿Dónde vivirá? ¿Cómo vivirá? ¡Parecía tan pobre! ¿Quién será? Tiene un aspecto muy
distinguido, Me ama, no cabe duda; pero él mismo
conoce los obstáculos que nos separan. Debe ser discreto. ¿Cuál será su pensamiento? ¿Qué puedo y debo
hacer yo? ... »
Durante este rápido monólogo mental, la princesa
no pudo menos de mirar al joven, á quien el lector
habrá ya conocido; pero al mismo tiempo que ella le

miraba, había una persona que observaba á los dos.
- Prima, dijo el baroncito de Ignatief, ¿conoces á
aquel joven que está allí enfrente, inmóvil como la
sombra de Bancuo en el festín de Macbeth?
- No, contestó la princesa afectando indiferencia.

II
Tres días después en la revista semanal de un diario político de San Petersburgo se leían las siguientes líneas:
«Háblase también de un duelo misterioso entre
dos jóvenes, uno de ellos extranjero, el otro muy conocido en el mundo aristocrático. Parece ser que el
lance se verificó en Caterinenhof, de noche, siendo
uno de los testigos un célebre cantante que con este
motivo tuvo que revelar el nombre ilustre que oculta
bajo el de artista. Ambos contendientes quedaron
heridos, uno de ellos de alguna gravedad. ¿Quién
será ella?»
La princesa Elena leyó estas líneas momentos
después de haberla entregado su padre una carta del
barón de Ignatief, en la que éste se despedía para
sus posesiones de Wolhinia.
Este inesperado viaje, sin despedida personal, unido á la noticia del duelo que acababa de leer, sobresaltó á la hermosa joven, pues recordando la pregunta que su primo la hizo en el vestíbulo del teatro,
referente á su incógnito adorador, receló que ambos
jóvenes fuesen los protagonistas del lance de que
hablaba el periódico. La ausencia de su primo, que
pudiera ser un pretexto para no presentarse en público, daba visos de certeza á esta sospecha. No obstante, la princesa trató de desechar sus tristes presentimientos, fundándose en lo absurdo y novelesco
de aquel duelo; mas por otra parte, conociendo el carácter loco y arrebatado de su primo, juzgábale capaz
de una provocación infundada. Había en todo aquello una circunstancia que aumentaba su inquietud;
según el periódico, ambos contendientes estaban heridos, uno de ellos de gravedad. ¿Quién de los dos
sería éste? El barón escribía de su puño y letra, luego no era él y sí su adversario.
Elena conservó alguna esperanza aguardaron ver
al joven extranjero en el teatro. En dos días no había habido función, al tercero, instalada en su palco
comenzó á mirar hacia todas partes. En vano: acabóse la representación, y la princesa, que á la salida
se detuvo en el vestíbulo del teatro cuanto la fué posible, volvió á su casa tristemente preocupada.
Tres ó cuatro días pasados sin ver en parte alguna
al objeto de sus inquietudes y algunas palabras vagas y afectadamente indiferentes, arrancadas á amigos íntimos del barón de Ignatief, que frecuentaban
su círculo, contribuyeron á aumentar la inquietud de
Elena. Indudablemente alguna causa extraordinaria
motivaba el retraimiento del joven extranjero. Su
instinto de mujer la probaba claramente que era
amada y que no era vista por su amante, y no ·bien
adquirió esta última convicción, supuso como casi
indudable la idea del duelo.
Este pensamiento la atormentaba Pensaba en
aquel pobre extranjero, abandonado quizá, herido,
muerto tal vez, y todo por ella, por seguirla lejos de
su país, por amarla ...
¿Dónde estaría, cómo podría saber de él? ¿Qué la
era dado hacer para aliviar su desgraciada suerte?
El amor verdadero es una chispa que acaba en un
incendio; mas para producir este incendio es necesario quemar mucho combustible. Las grandes pasiones nacen casi siempre de los grandes obstáculos
y de las grandes contrariedades. El amor fácil en su
base se derrumba prontamente; para sentir la pasión
es preciso padecer.
La princesa Elena comenzaba á padecer.

III
Mlle. Brian era la modista de moda en San Petersburgo.
Tenía un magnífico almacén de novedades que
ocupaba tres pisos en Perspectiv de Nersecy, y aun
cuando empleaba numerosas oficialas, no se daba
mano para atender á su innumerable parroquia de la
corte de Rusia y de las principales ciudades del imperio.
Verdad es que la habilidad de Mlle. Brian rayaba en lo maravilloso; había sabido adunar la fantasía vaporosa de las modas francesas al severo gusto
de los pueblos del Norte; había inventado ese cómodo y elegante abrigo llamado Waterproff; dió la norma para emplear convenientemente los rulós; supo
antes que ninguna casar los colores tórtola, rayo de
sol, agua marina é iris con el amaranto bronceado de
,Florencia, y finalmente adquirió la imperecedera glo-

NúMERO

47 5

ria de bautizar el tafetán gris con el nombre de color
crepúsculo.
Mlle Brian justificaba su peregrino buen gusto
de un modo muy ingenioso y muy lisonjero para ella;
afirmaba que la verdadera elegancia es exclusiva
cualidad de las razas aristocráticas, y ella pretendía
descender de la noble familia francesa de Briancourt.
Un casamiento desigual de uno de los miembros de
tan ilustre estirpe hizo que ésta le obligase á suprimir la última sílaba de su apellido.
Mlle. hacía doce años que estaba establec;ida en
San Petersburgo, y nunca había querido casarse. Tenía treinta de edad y un palmito muy agradable; lo
cual, unido á su habilidad, que le proporcionó una
buena fortuna, atraíanla algunos pretendientes á su
blanca mano, á los que ella desahuciaba después de
haber mediado algunas coqueterías.
Porque Mlle. Brian era algo coqueta.
U na tarde se paró una berlina delante de la puerta
del almacén de novedades de Mlle. Brian: dos señoras se apearon y entraron en la tienda.
Eran la princesa Elena y su aya. La oficiala mayor
del establecimiento se adelantó á recibirlas, y dijo:
- Aunque Mlle. Brian no puede hoy recibir á
nadie, creo que debo hacer una excepción por deferencia hacia la señora princesa. Voy á avisarla.
La célebre modista se daba, por lo visto, todo el
tono propio de su alta importancia social.
Las dos señoras esperaron en una sala de recibo
que había en la trastienda.
Momentos después presentóse la dueña de la casa.

NúMERO

475

- ¡Ah, señora princesa! Ignoro la causa de esta
desgracia; bien es verdad que respecto á él apenas
sé nada.
- Decís que es extranjero: ¿de qué país?
- Español.
- La princesa hizo un brusco movimiento, reprimiendo una exclamación El recuerdo de su incógnito amante y del duelo surgió impetuoso en su imaginación.
- Mi querida Mlle., dijo procurando ocultar su
emoción, hace tiempo que nos conocemos; vuestros
pesares no pueden serme indiferentes y desearía que
fueseis más explícita.
- ¡Ah, señora princesa! Lo que á mí me pasa es
toda una novela; temería molestaros ...
- De ningún modo, y á no ser que dudéis de mi
discreción ...
- ¡Qué decís, señora princesa! Agradezco en el
alma vuestro interés; pero ...
- Vamos Mlle., tendré una satisfacción en procurar consolaros. Estáis muy pálida y conmovida, lo
cual demuestra que os suceden cosas graves. Yo soy
una niña, pero Eduvigis tiene mundo y experiencia,
y quizá podrá serviros de algo.
Mlle. Brian halagada por aquel aristocrático inter¿s y experimentando los impulsos de su locuacidad habitual, estaba deseando hablar.
- Si la señora princesa, dijo, tiene la bondad de
permitirme dar una vuelta por el cuarto del enfermo ... , porque temo que mi relato sea un poco largo.
- Id, Mlle., os esperamos.
IV

La princesa al verla experimentó alguna sorpresa.
Mlle. Briand, que de ordinario mostraba un aspecto alegre y satisfecho y un semblante rebosando
frescura y salud, estaba pálida, ojerosa y triste; el
primoroso esmero de su traje había desaparecido y
todo indicaba en ella una mudanza extraña en su
modo de ser habitual.
- ¿Os ocurre alguna novedad, Mlle. Briand?, preguntó la princesa.
- Sí y no, señora princesa; contestó la modista.
Hay un en(ermo en casa, aunque no de mi familia.
- Vuestro aspecto indica que pasáis malos ratos.
- Cierto, señora princesa, tengo un corazón demasiado sensible. ¡Cómo ha de ser!, repuso suspirar1do. Dios sin duda me castiga por mi pasada alegría
é indiferencia.
- No os comprendo.
- Ni yo me comprendo á mí misma, señora princesa; pero la verdad es que desde-que conocí á ese
joven ...
- ¡Ah! ¿Un joven?
- Sí, señora princesa ... Pero soy impertinente.
Supongo que desearéis ver los nuevos encajes de
Nancy y ...
- Poco á poco, Mlle. Brian, interrumpió la princesa; no me tengáis por tan frívola y por tan indiferente á vuestros disgustos. Habéis dicho que tenéis
un enfermo. ¿Quién es?
- Sois muy bondadosa, señora princesa; el enfermo, ó mejor dicho, el herido, es un joven extranjero.
- ¡Un joven extranjero herido 1, volvió á interrumpir la princesa, cuyo corazón latía de emoción. ¿Y
cómo se halla herido? ¿Quién es?

77

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

La princesa aguardó la vuelta de la modista con
la mayor impaciencia. Como ella no le sabía, creyó
excusado preguntarle el nombre del herido; pero esta
circunstancia y la de ser español, apenas la dejó dudar respecto al recelo que abrigaba. Ciertamente,
aquel joven herido espa1iol no podía menos de ser el
incógnito de Madrid y del vestíbulo del teatro de la
Opera. En esta creencia, sólo la conveniencia social
hízola reprimir su deseo de acompañar á la modista
en su visita al enfermo, y mientras la esperaba pensó en la extraña casualidad de haber quizá encontrado á la persona origen de su inquietud durante tantos días. ¿Qué tendría que ver el joven español con
Mlle. Brian? ¿Por qué ésta demostraba tan grande
interés por él? ¿Se amarían quizá? Esta suposición,
aunque contrariaba un tanto á la princesa, la satisfacía en cierto modo. Se conocía á sí propia; comprendía que su altivo y delicado corazón, débil contra
una pasión profundamente sentida, rechazaría orgullosamente el vulgar amor de un hombre indigno de
ella,
La presencia de la modista interrumpió sus cavilaciones.
Mlle. Brian dejó sobre un velador una caja de
encajes que traía, é iba á abrirla, pero se detuvo al
oir á la princesa, que dijo:
- Dejemos eso, luego lo veremos. Sepamos vuestros disgustos, Mlle. ¿Cómo está el herido?
- Le he encontrado durmiendo, lo cual me parece buen síntoma. ¡Pobre joven! ¡Si supierais cuánto
ha sufrido,,cuánto ha delirado!
- ¿Pero es grave su estado?, preguntó la princesa.
·
- Lo ha sido. Desde ayer el médico dice que responde de su curación.
·
- ¿Decís que no es de vuestra familia?
- Apenas le conozco, porque él y su criado son
tan reservados ... En fin, ya que os dignáis interesaros, os referiré en las menos palabras posibles la
causa de hallarse en mi casa ese joven, que en mal
hora vino á ella.
- Os escuchamos con la mayor atención, Mlle.,
dijo la princesa, cada vez más·curiosa é inquieta.
La modista cerró la puerta que comunicaba con
la tienda, y sentándose al lado de ambas señoras,
dijo:
- Aunque mi almacén no ocupa más que los primeros pisos de la casa, tengo tomada en alquiler toda
ella, accediendo á las condiciones de su dueño. El
último piso me es enteramente inútil, y como está
dividido en varias habitaciones, suelo subarrendarle
á personas generalmente de escasos recursos, pero de
estado decoroso y de buenas costumbres. Hace cerca de tres meses, á fines de agosto, admití á un joven extranjero, profesor de lenguas, y á su criado, en
clase de pupilos, pero según mi costumbre, sin asistencia, y sí sólo para ocupar una de las habitacio~es. Desde el momento en que le vi me interesó este
Joven, que se llama Mr. Marcial Bernáldez de Toledo, ilustre apellido, según su criado, y que sin duda
da origen al orgulloso, aunque benévolo carácter de
aquél.. .
_

La princesa experimentó un movimiento de satisfacción al oir estas palabras; su adorador, por lo menos, no llevaba un nombre obscuro.
La modista prosiguió:
- Digo que me interesó, señora princesa, porque
no os podéis figurar lo simpático y lo naturalmente
elegante que es. Además, tiene un gran talento, mucha instrucción, un trato sumamente fino, y para mí,
que tengo buen corazón, otra cualidad: la de la pobreza, noblemente soportada; porque Mr. Marcial,
es tan pobre, ó mejor dicho, se destaca tanto su estado de sus merecimientos, que inspira respetuoso y
compasivo cariño. Yo no sé si fué la compasión, ó
que había llegado mi hora, pero lo cierto es que comencé á interesarme más de lo regular por aquel
pobre extranjero que tan lejos de su patria tenía que
ganarse la vida á fuerza de trabajo. Hasta que él
vino á mi casa, rara vez subía yo al último piso, pero
desde entonces dí en hacerlo con frecuencia, y tuve
ocasión de observar la parquedad de alimentos de
mis nuevos pupilos y las asiduas ocupaciones á que
se entregaba Mr. Marcial, pues además de dar lecciones de varios idiomas, se ocupa en hacer traducciones para yo no sé qué editor. Quise entablar relaciones algo más frecuentes y de alguna más intimidad
con mi huésped, á fin de aliviar en algo su precaria
situación; pero él se mantuvo siempre reservado. Intenté valerme de su criado para conocer algo de su
vida pasada y el motivo de haber venido á Rusia;
pero su criado es casi tan inabordable como él. Esta
conducta y mi creciente interés por Mr. Marcial me
tenían desasosegada, hasta que hallé un medio muy
sencillo de verle y tratarle con más frecuencia.
V

- Mr. Marcial, como ya os he dicho, es maestro de
lenguas. Posee perfectamente varios idiomas, incluso
el ruso, que ha aprendido en el poco tiempo que lleva en este país. Le rogué que me diese lecciones de
italiano, pues ciertamente es fastidioso ir á la Opera
y entender á medias. El accedió, como era natural,
y todos los días me dedicaba una hora, que á mí me
parecía un minuto. Con este motivo fué creciendo
mi simpatía y pude apreciar la exquisita urbanidad
de su trato, lo cual no excluye en él cierta orgullosa
reserva. Como mis fines eran buenos, así como también el móvil que me guiaba, no os ocultaré que puse
en juego cuantos honestos medios me sugería mi imaginación para demostrar á mi joven maestro el interés
que me inspiraba, y hasta me valí de su criado á fin
de hacerle comprender mis intenciones, encaminadas
á darle mi mano y una mediana fortuna honradamente ganada. Mas ¡ay!, todo fué en vano; Mr. Marcial continuó en su fría reserva, incomprensible entonces para mí, porque al cabo algunos me hallan
linda, y no siempre un pobre extranjero encuentra
proporciones por el estilo. Yo sabía por su criado
que Marcial es soltero, huérfano y enteramente dueño
de sus acciones; pero dicho criado no pudo ó no quiso
nunca decirme lo que desgraciadamente he sabido
después.
- ¿Habéis sabido, pues, algo referente á ese joven?,
preguntó la princesa.
- ¡Ah! Sí, señora princesa. Ya veréis, prosiguió la
modista. U na fatal casualidad me ha hecho comprender su indiferencia hacia mí. Mr. Marcial se retiraba
tarde algunas noches. Según me dijo iba á la Opera
con alguna frecuencia, y he hecho la observación que
al día siguiente al que asistía al teatro estaba aún más
preocupado que de costumbre; porque se me ha olvidado deciros que siempre está triste.
El corazón de la princesa latía violentamente.
- Una noche, continuó Mlle. Brian, cuando iba
á acostarme, sentí el ruido de un carruaje. Llamaron
á la puerta, y juzgad de mi doloroso asombro, cuando, atraída por un ruido de voces inusitado, vi á mi
huésped sostenido en brazos de dos caballeros, pálido como un muerto y al parecer exánime. Dí un grito y·me desmayé, porque en la camisa de Mr. Marcial vi manchas de sangre ...
- ¿Estaba herido?; interrumpió la princesa.
- Sí, señora princesa, herido según parece en un
duelo, cuya causa aún no he podido saber. Cuando
volví en mí corrí al cuarto de mi huésped, y le hallé
en la cama y á su lado un cirujano, que concluía de
vendarle una herida que tenía en el costado derecho.
- De la cual está ya en vías de curación, segün
parece.
- Eso dice el médico, y en verdad que no he tenido yo la menor parte en este feliz resultado; pues
desde el primer momento me constituí en enfermera.
¡Ah, señora princesa! ¡Qué días y qué noches ha pasado ese pobre joven y qué malos ratos me ha hecho
sufrir! Mr. Marcial deliraba de tal modo que partía
el corazón el oirle. Afortunadamente la violencia de

la calentura ha cedido y la herida va bien. La noche
en que le trajeron herido creyeron peligroso subirle
á su cuarto, por cuya razón se halla en el mismo piso
en que yo habito, lo cual me ha facilitado los medios
de cuidarle, como, me atrevo á decirlo, no ha sido
cuidado enfermo alguno, aunque pronto adquirí el
convencimiento de que Mr. Marcial nunca dará á
mis cuidados la debida recompensa.
- ¿Por qué razón?, preguntó la princesa.
- Por una muy sencilla, porque Mr. Marcial está
enamorado.
- ¿Enamorado?
- Como un loco, á juzgar por una carta suya que
he leído.
-¡Ah!
- La noche en que le trajeron herido, su criado y
yo abrimos una cómoda que tiene en su cuarto, con
objeto de buscar trapos y vendas, y yo ... sé que hice
mal, pero excitada por el interés, cometí la indiscreción de leer una carta de mi huésped, dirigida á un
amigo suyo. ¡Ah, señora princesa! Dios me ha castigado por mi mala acción, porque su lectura ha desvanecido mis ilusiones.
- Ese joven ¿habla en ella de sus amores?
- ¡Pero en qué términos, con qué fuego, con qué
exaltación! Según parece está enamorado de una gran
señora y se desespera por los obstáculos que se oponen al logro de su amor.
- Debe ser curiosa esa carta.
- Si queréis os la enseñaré; es decir, una copia
que he sacado ...
- Me parece, Mlle. Brian, dijo el aya de la princesa, que habéis hecho mal, y que la princesa no
debe conocer secretos de nadie.
La princesa comprendió la advertencia de su aya.
Se puso en pie, hizo una seña á la modista y se
dirigió al velador en donde ésta había dejado la caja
de los encajes.
Mientras ambas jóvenes los examinaban, la princesa dijo en voz baja:
- Mañana os espero en casa. Creo conocer algunos antecedentes respecto á ese joven, y tal vez el
objeto de su amor. ¿Iréis?
- No faltaré, señora princesa.
- Llevad la copia de esa carta.
- Está bien, dijo la modista. ¡Ah!, repuso exaltada
por una idea. Vuestro nombre, señora princesa, ¿es
Elena?
-Sí.
- ¡Oh! ¿Seríais vos?
-¿El qué?
- El nombre de la amada de Mr. Marcial es
Elena ...
- Id mañana á casa, Mlle. A las diez si os es
posible.
Momentos después la princesa y su aya salían del
almacén de modas.
VI
Aquella noche muchos de los habitantes concurrentes al teatro de la Opera notaron el aire distraído
y preocupado á la vez de la princesa Elena Lodiski.
En efecto, la hermosa joven prestaba escasa atención al espectácufo y respondía por monosílabos á
las preguntas que la hacían, y antes de acabarse la
representación abandonó el teatro, pretextando una
gran jaqueca.
Ya en su casa, despidió á su doncella y se encerró en su cuarto.
No se acostó, sino que acercando una silla al lado
de la ventana, que daba al jardín, comenzó á mirar
hacia fuera por entre los cristales.
Así permaneció algún tiempo sin sentir el frío de
la noche, abrasada por sus pensamientos.
De repente rompió á llorar. El recuerdo de Marcial, pobre, expatriado, herido por ella, conmovióla
en lo más íntimo de su alma.
Luego buscó en su pensamiento una idea de solución para aquellos amores casi imposibles; idea que
se la ocultaba con insistencia. Había en su mente un
caos que no podía aclarar.
Como la loca de la casa es ilógicamente incomprensible, enhiló en el pensamiento de Elena todos los
recuerdos más recientes, y súbito transportó á la joven
al Retiro de Madrid, en una de aquellas ardientes
mañanas de primavera en que jugueteaba con su perrita delante de Marcial.
En medio de la noche hallóse inundada de sol, su
corazón palpitó de alegría, y olvidó los obstáculos
que la separaban del joven extranjero.
Así es la jventud: rechaza el dolor como ilógico.
El reloj de la iglesia de San Isaac, que di6 pausadamente las tres, hízola salir de su éxtasis. Tuvo frío
y pensó en acostarse.
( Co11tin11ará)

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

za hasta la parte superior del aparato, en A' (n.° 2 de
la fig. 1 ). Pues bien: si en el instante en que empieza
la ascensión de la caja, después de parado el manuLAS TROMBAS
brio, movemos éste muy de prisa de izquierda á de·
EXPERIMF.NTOS Y ORSERVACIONES
recha, la velocidad de ascensión de la caja y la fuerza del choque aumentan. Suprímase la fuerza espiral
El día 6 de mayo de 1884 pude observar en la
de las trayectorias y la caja cilíndrica no subirá por
Alameda de la ciudad de Monterrey (México) una
grande que sea el movimiento de rotación; suprímanse, pues, las trayectorias espirales de un torbellino y
éste carecerá de fuerza para levantar objetos más pesados que el aire.
Como en este aparato eminentemente sencillo los
hechos del experimento concuerdan con la observación de los fenómenos naturales, paréceme interesante dar á conocer la idea que en su construcción me
ha guiado.
Si se pudiese determinar cómo se elevan en la at·
mósfera dentro del radio de acción de un torbellino
cuerpos más pesados que el aire, se conocería el secreto
mecánico de ese torbellino, sobre todo si el tal secreto consiste, como creo, en la forma espiral de sus
movimientos. Esto me ha inducido á dar á mi aparato (fig. 1) el nombre de tromba mecánica.
Después de haber estudiado el mecanismo de las
trombas terrestres y queriendo ensayar la aplicación
de los mismos principios al agua, decidíme á abordar
el examen de las trombas marinas.
El aparato representado en la fig. 2 sirvióme para
SECCIÓN CIENTiFICA

NúMERO

475

aparato, un movimiento de relojería hace mover el
cono abierto que está sumergido en el agua contenida en la caja: la transmisión se obtiene por medio de
una correa sin fin que mueve una polea relacionada
con un mecanismo sencillo que produce la rotación
del cono vertical alrededor de su eje.
Para hacer er experimento se coloca en su puesto
el cono (fig. 2, n.° 2) que, al funcionar el mecanismo,
adquiere una gran velocidad de rotación, por cuya
virtud el agua sube deslizándose sobre la pared inferior de aquél y se escapa por la superior en forma de
lluvia parabólica (fig. 2, n.° r). A nuestro modo de
ver, este experimento produce una verdadera tromba
de agua en miniatura con todos sus caracteres distintivos.
En nuestra opinión, el fenómeno se produce en la
naturaleza de la manera siguiente. E l sol calienta el
aire en un punto cualquiera de la atmósfera, lo enrarece y lo hace subir: el aire que rodea ese punto se
precipita centrípetamente, y entonces, por virtud del
choque de las corrientes aéreas, surge el movimiento
de torbellino precisamente en el punto por donde
la absorción se verifica. El remolino queda formado,
siendo invisible si sólo de aire se compone, y visible
si en su masa entran el polvo terrestre ó los vapores
ó polvillos de agua del mar.
La fuerza centrífuga, generatriz de las espirales ascendentes que á medida que se eleva encuentra me-

NúMERO

LA

475

nes más rápidos apenas corren á razón de 30 metros
por segundo, y que la velocidad en los descensos en
los pozos de las minas nunca excede de r 5.
Para hacer práctica esta maniobra, basta recoger
sanos y salvos á los viajeros al término de su caída,
y poder remontar rápidamente la caja_. .
Por lo que hace á la primera cond1c1ón puede satisfacerse dando á la caja la forma de bala de cañón
con la punta muy larga y pronunciada y recibiéndola
en un pozo lleno de agua de suficiente profundidad.

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

M. Ch. Carron, ingeniero de Grenoble, ha estudiado analíticamente las condiciones en que se efectuaría la penetración de ese proyectil en el. a.gua y las
reacciones que habrían de soportar los v1aJeros: las
conclusiones de este estudio demuestran que nada
se opone, ni teórica ni práctica1!1ente,_ á la construcción de este aparato y á su func10nam1ento para las
caídas hasta de 300 metros.
Los grabados q1,1e reproducimos permiten conocer
el aspecto general de este proyectil que puede con-

•

-~¡ GARGANTA

Jarabe Laroze
Fig.

1.

tromba terrestre notable, cuyo aspecto reproduce la
figura 4.
Tres cosas me llamaron la atención en ella: r.º, el
eje vertical de rotación del torbellino; 2.°, las espira·
les ascendentes; y 3. º, el polvo, las hojas secas y los
cuerpos más pesados que el aire elevados en la atmós·
fera. Estos factores de la observación los he reproducido en el aparato representado en la fig. r, en el que
se ve un tornillo central, cuyo eje es vertical, y las
espirales ascendentes. La caja cilíndrica A, provista
de una tuerca, imita los cuerpos más pesados que el
aire que han de subir por las espirales.
Cqmo la tromba terrestre se forma repentinamente, yo á mi vez imprimo súbitamente por medio de
un manubrio colocado en la parte superior del aparato un movimiento de rotación de derecha á izquierda al tornillo vertical y á la pieza metálica A que, al
principio, se apoya en el sustentáculo inferior. Si se
detiene el manubrio en el momento en que ha adquirido su mayor velocidad, la caja metálica A sube rápidamente siguiendo las espirales y se eleva con fuer-

VOZ y BOCA

"'

. PASTILLAS DE DETHAN

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Aparato para el estudio de las tromhas terrestres

tener quince personas para la ~aída in_dicada. La:s dimensiones principales de la instalación habrían de
ser: cámara, diámetro interior 3 metros, altura 4; colchón, altura 0'5 0 metros; ~eso total, II tonelada~;
desplazamiento del proyectil enteramente sumergido, 31 toneladas, Pozo en forma de copa par~ champagne con pie hueco (forma cuyo per~l ha sido ~eterminado de modo que la ola producida por la inmersión del proyectil no rebase los límites del pozo),
profundidad 55 metros; diámetro en la parte supe-

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regularizan las Funolonea del Eat6mago y
de loa 1-Unoa,
,
Erltlr III ti rotulo • Irme de J. FAYARO.
.l.dh. DETIUN, F - U o o • PABJ8

DE CORTEZAS DE NARANJAS AIARGAS

Fig.

2,

Aparato para el estudio de las tromhas marinas

mis experimentos. Pero antes de entrar en explicaciones acerca de su modo de funcionar, es necesario
recordar los caracteres de una tromba marina ascendente. Caracterizan á ésta por regla general una columna cónica que se eleva de la superficie del mar
y la forma parabólica de la lluvia que produce. La
figura 4 representa ese grandioso fenómeno de la naturaleza, cuyo equivalente es mi aparato reproducido
en la fig. 2. La disposición de éste es en alto gcado
sencilla: á la izquierda, sobre la caja que sostiene el

nos resistencia en las capas de la atmósfera, se ensancha en la parte superior del remolino, dando á
éste su forma cónica.
El tubo cónico del aparato que denomino tromba
hidráulica tiene en realidad su parte inferior formada
por el agua en que está sumergido, siendo en cierto
modo un tubo cerrado. La c;olumna de aire, gracias
al movimiento de rotación del tubo, asciende y produce el enrarecimiento, factor esencial de todo torbellino y de toda tromba de mar.

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Fig, 4. Tromba terrestre observada
en la Alameda de Monterrey (México )

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He aquí una idea acerca de la cual nos parece in ·
teresante conocer el sentimiento público y que recomendamos á los ingenieros americanos, ahora que
van á empezar los trabajos de la Exposición de Chicago. Trátase de un artificio que las grandes torres,
actualmente en moda, permitirían realizar.
Conocida de todos es la sensación particular que
se experimenta cayendo verticalmente desde cierta
altura, descendiendo en trineo una pendiente muy
rápida, y sobre todo bajando en un ascensor á gran
velocidad. Una caída vertical rápida es causa de emociones fisiológicas que determinadas personas sienten
con gran intensidad.
Pues bien: si esta caída toma caráater de excepcional grandiosidad, hará nacer en el ánimo del público una mezcla de deseo y de temor de exponerse á
ella, que constituirá una nueva fuente de emociones
análogas á las que producen los columpios, las montañas rusas, la vista de los abismos, etc.
Tal es el campo cuya explotación indicamos.
Una torre de varios centenares de metros de altura y una caja cerrada constituyen los elementos de
este' espectáculo. La maniobra es sencilla; los aficionados son introducidos en la caja que luego se deja
cner libremente desde lo alto de la torre. A los cien
metros de caída la velocidad adquirida es de 45 me-·
tros por segundo; á los doscientos, de 65, y á los
trescientos, de 77. Téngase en cuenta que los tre-

CHASSAING

quitis, Resfriado1, Romadizos,

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - ¡ delos Reumatismos, Dolores,
Lumbagos, etc., 30 año~ del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de París.

GRANO-bl! LINOTARIN F~i~f~~~s

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PROVECTO EXTRAORDINARIO

0E

Dl·DIGESTIYO

DR. MARTÍNEZ ANCIRA (México)

Fig. 3, Trombas marinas observadas en el
Océano Atlántico

tNFERIY!JDA DES

JARABE

Y

PASTA ~![~?'.~ 7}t;:d:: .

de H. AUBERGIER

con tAO'rC'~ (Jugo lechoso de Lechuga)

-La caja: lfr. 30.

d, Honor. .

, .Ap rtJbados ~orla Academia de Medicma de. l".aris .é in11ertado11 en Ia CoJecc!_ón
Oficial de Formulas Legalee por decreto m1mater1al de 1 O de .Marzo de 1804,
« Una completa !nnoculdad, una eílcacla perfectamente comprobada en el Catarro '
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PARié
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Se rende en todas las buena, farmaoias.

�80

LA ILUSTRACIÓN A RTISTICA

N ú MERO

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la profundidad de 28 metros hasta el fondo, 5. Los
viajeros deberían acomodarse en sillones perfectamente ajustados á las formas de sus cuerpos.
Este sistema de transporte á gran velocidad,
para volver á una ascensión de 300 metros de
altura no dejarla de gustar por su originalidad á
una porción de aficionados á emociones nuevas.

475

dudda por D. Vice11le Pese/ y
Cervera. - IIen,os recibido el

cuaderno 2 . 0 ele esta obra indispensable para cuantos se dedican á la especialidad que en
ella se estudia. La obra del
ilustre profesor de las facultades de Medicina y Ciencias de
Parfs M. \\'urtz, se recomienda por el solo nombre de éste,
y la traducción del Dr. D. Vicente Pesct es tan fiel como
esmerada.
El precio de cada cuaderno
es de una peseta, y la obra
constará de 14 ó 16.
Suscríbese en las principales
librerías 6 enviando el importe
de 5 cuadernos al editor don
Pascual Aguilar, calle de Caballeros, 1, Valencia.

A RÍSTIDES B ERGÉS

(oe La N at11re.)

LA IXMUNIDAD Y LAS IS·
OCULACIONES PREVENTIVAS
EN LA S ENFER\IEDADES IN•
LIBROS
FECCIOSAS, por el Dr. S. Ve•
F.S\'IADOS Á ESTA REDACCIÓS
l,b¡ue: de Ca.siro. - El Sr. Velázquez de Castro, médico de
POR AUTORES Ó EDITORES
Granada, alumno premiado por
ZARAGOZA ARTÍSTICA, MO·
oposición repetidas veces, gra.SU\fESTAL t; HISTÓRICA, por
duado de Bachiller por opoA. y P. Gascón de Color. ci6n, Licenciado en Medicina
Hemos recibido el cuaderno 7.0
y Cirugía por oposición, ex In·
de esta notable é importante
terno por oposición, laureado
publicación, que además de la
en concurso de méritos lileracontinuación de la Introducrios por la Real Sociedad de
ción histórica contiene dos preAmigos del Pals, vocal de la
ciosas fototipins reproduciendo
Junta de Sanidad de la provinuna espuela del siglo x,•, procia de Granada, ha aum~ tado
piedad de la Baronfa de l len·é,
el número de honrosos tftulos
y el escudo bordado del Arzoque en su carrera ostenta con
bispo D. Fernando &lt;le Aragón.
el discurso notable desde el
t:N PRO\'ECTO EXTRAORDINARIO
Se su~eribc, al precio de una
punto de vista cientlfico, con
peseta el cuaderno, en Zaragoclaro método ex puesto y con
Fig. t. El vagón para las altas cafdas en el espacio sobre el
Fig.
2.
Vista
del
interior
,·ngón
proyectil
para
las
caldas
za, dirigiéndose á D. llfanuel
elegante estilo escrito que leyó
estanque ele recepción. - Detalle de los conos encajados
Tejero, calle de Palomeque, 28,
ele 300 metr&lt;&gt;:; con ~u~ quince \'iajeros
como tesis en el ejercicio del
principal; en Barcelona, libredoctorado y que mereció del
tribunal calificador la nota de
ria de D. Arturo Simón, Rambla de Canaletas, 5, y en las car esta bellfsima novela del ilustre Lamartine, que constituye
Sobresaliente. En el se estudia con elevado criterio y vasta
principales librerías de las demás pro\'incias.
1el tomo 46 de esa colección tan selecta comoecon6mica.
erudición ese trascendental sistema de las inoculaciones preEl tomo en que nos ocupamos, como todos los de la Brn1.ioGRAZIELLA. RECUERDOS OE I.A JlTENTUO, por Alfomo TECA, se vende en las principales librerías al precio de dos reales. ventivas que ha producido una verdadera revolución en las ciencias médicas, llena de realidades en el presente y de esperanza•
de Lamarti,u. - LA BIBLIOTECA SELECTA que con tanto éxito
para el porvenir, gracias á los estudios y descubrimientos realiviene editando en Valencia.O. Pascual Aguilar acaba de publiTRATADO OE Qt:hllCA TIIOl,ÓGICA, por Ad. Wurl;, Ira- zados en esto · tiempos por insignes bacteriólogos.

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lllÍID. 61, París.-La.s casa.e espa.ñolu pueden hacerlo en la. librería. de D. Art uro Simón, Rambla de Cana.Jetas, núm. 5, Barcelona.

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le]llrador de las fuerzas lflales, de este fortiflea■&amp;e por eseeleaeia. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la Ánemta y el Á1)0Camtfflto, en las Calentura,
7 CM1r1allcenctas1 contra las .Diarreas y las Á ( ~ s del B&amp;tomaqo y los tnte8"no,,
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enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias provocadai par los calores, no se conoce nada superior al t'lao de fuiaa de AroutL
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SARPULLIDOS, TEZ B ARROSA
,/;;
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O~
EFFI.ORESCENCIAS

~_,o ,

~

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e J&gt; e

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ROJECES

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011se rva el cO.tls 1\~1&gt;

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~

~e

SIROPDoctrda fORGEJRBUMis
,,oux,
crf!!º:'e~!~

Vivlenne

11

Participando de las propiedades del Iodo
y del Hierro, estas Píldoras se emplean
e~pcclalmenle contra las E■crofulu, la
Ti■ls y la D ebilidad de temp eramento,
as! como en lodos los casos(Páudo■ colore■,
Amenorrea, 4•), en los cuales P.s necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, oya para
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e1lglr nuestro sello de plata reactiva,
nuestra firma puesta al pié de uoa etiqueta
ver de y el Sello de garantla de la Un ión de
los Fabricantes para larepreslón de la falsificación.
•5g HALLAN EN TODAS LAS FARMACIAS
destruye hasta las RAl~ES ti YELLO del rostro de las damas (Barba, Bigote, etc.), 110
mn¡¡vn pehgro para el cutis. SO Ano■ de í::a:tto,ymillam de tesUmonioagaranUz.10 la eftucla
de esta preparacion. (Se "ende eo 01J11, para la barba, J en lfl oaJu para el bigote ligero). Para
los brazos, empl~se el P lLI JI fJ ll.b:, D 'USSER, l , rue J ,.J ,•llo111aeau, Paria.

Quedan reservados los derechos de propiedad artfstica y literaria
l MP, DS MONTANll.ll Y

SIMÓN

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                <text>La Ilustración Artística, 1891, Año 10, Tomo 10, No 475, Febrero 2</text>
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i ,~ \ tí~t1ea
''""""'""''

A~o X

B ARCELONA 9 DE FEBRERO DE 1891

,..,_ _ __

DOÑA EMILIA PARDO BAZÁN, eminente escritora española contemporánea
l\lrRRSH'IN FOTOTÍr1r A

NúM 476

�LA

!LUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO 476
N úMERO

bailes éstos (por supuesto con careta), en los que se comparsas, porque cada vez hay más vicios, y éstas
codeaban las tres veces duquesas con la Corredera, tienen la seguridad de poder satisfacerlos poniendo
la Juana fifa11ojbs y otras chulas rebosando gracia en contribución á todo el mundo, incluso al jefe del
madrileña! ¡Qué frases, qué bromas, qué contrastes! Estado. Madrid, decidido á divertirse y como pesa¡Aquella sí que era la luna de la verdad!
roso de que el Carnaval se vaya evaporando, aún
Y cuando terminó la guerra civil y el país se repu- acude á los escasos trapos como toro voluntarioso.
so un tanto de los pasados desastres, llegó á su col- Parece que la población se triplica con gente venida
mo el carnaval callejero Las altas clases ayudaron al de los antípodas, para apretarse y zangolotearse en
CIÓN CIENTfI11cA: Las pruebas del polígono de An11tíjo!is.pueblo
á divertirse: duquesas y chisperas, grandes de espacios que son inmensos y resultan reducidos.
Coche movido por et vapor, de Al. Serpol/et, por G. TissanEn tales días, los coches, cuya hilera empieza en
dier. -Las profundidades del mar Negro. - Una.nurva teoría España y tripicalleros vistiéronse de mamarracho, y
acerca del roclo. - Libros enviados á esta Redacción por auto• formaron comparsas y se completaron compenetrán- la Puerta del Sol y acaba no se sabe dónde, no son
res ó editores. -Advertencias.
dose. Nadie tuvo el mal gusto de exhibir trajes ele- coches, sino balcones ambulantes, que van moviénGrabados. - Dol1a Emi!ia Pardo Ba:dn, eminente escritora
española contemporánea. Impresión fototípi~a. -E~ maestro gantes é historiados; para eso se ven dramas ó come- dose lentamente: los hay que á las siete de la noche,
Pedro 1/,fascagui, autor de la ópera Cava/tena mstuaua (de dias de magia: el Carnaval debe ser una mueca, una no han podido llegar al comedio del·paseo de Recouna fotografia) .-La tiple Sra. Pantaleoni ( Sa11tuz=a) y el pesadilla de la imaginación desbordada, espon~ánea, letos. Pero hasta en los tiempos democráticos existenor Sr. Valero ( Ttm'ddu) en l:i escena VII de Cava/lena grotesca; sinfonía chillona de notas discordantes, ten privilegios: mediante licencia, que cuesta algo
rusticana, representada en la Scala de l\lilán.-El tenor se·
cara, los carruajes de los privilegiados de la fortuna
iior Valero en el papel de Turiddu de la Cavalleria r11stica- como lo es el espíritu de la humanidad.
Por eso creo superior el Carnaval de Madrid :i circulan libremente por todas partes, proporcionando
11a.-La tiple Sra. P:rntaleoni en el papel de Santu1.za de la
Cava/feria rusticana. - Dos grabados que ilustran el artículo todos los Carnavales.
desazonada envidia á los pretenciosos que no quiede Doíía Emilia Pardo Bazán, titulado Et Se11or Doctoral.
Desde las siete de la mai1ana del domingo de Car- ren ó no pueden pagar. El centro del paseo es, pues,
- Los Parlamentos de Europa. Palario de la Dieta sueca w
Stocko/1110. - Después del oficio de po11tiJicat, cuadro de don naval comenzaba el jaleo, que había tenido su corres- el objetivo de toda la curiosidad. Todavía allí alguRamón Tusquets. Impresión fototípica.-1lf1ísico ca/tejero, pondiente prólogo con los bailes del sábado. A dicha nos elegantes disfrazados de mamarrachos asaltan
dibujo á la pluma rle D. Antonio Fabrés. Impresión fototí- hora ya hormigueaban las comparsas, síntesis de la los coches que ostentan insolentemente su licencia,
pica - Las pruebas del poligono de Annápolis. Disposición vida madrileña, que se reduce á dar y pedir. Después dando bromas más ó menos ingeniosas; y no hace
de la pieza y de los blancos. -Estado de los proyectiles después del tiro. - Ensayos comparativos de diferentes planchas de profundas investigaciones, los madrileños han des- mucho que aquel centro ofrecía un espectáculo moen el polígono de Annápolis 1Estados Unidos). Estado de las cubierto que para divertirse en regla se necesita di- nárquico-democrático sin igual. El carruaje del peplanchas después del quinto disparo. -Fig. 1. Coche movido nero, y que gastando el del prójimo es mayor la di- núltimo rey, sin miedo y no me atrevo á añadir sin
por el vapor, de M. Serpolle! (de una fotografía instantánea). versión. No sé si el siguiente cuento es nuevo, pero tacha, era asaltado por racimos de máscaras, arras- Fig. 2. Sección del c_oche de vapor.-Fig. 3. l'lano del
encaja aquí como de molde:
trando as( la realeza y el Carnaval. Hoy sólo la infancoche movido por el vapor. - ~1álaga. Puerta del Sagrario.
Dos gallegos que salieron de su pueblo en el mis- ta Isabel se atreve á penetrar en el pandemonium.
Catedral (de una fotc,gralia de D. J. E. Puig, de Barcelona.
mo día con dirección á Madrid, se separaron en el
Pero el carnaval pintoresco se exibe especialmente
camino y volvieron á encontrarse en el Puente de en los barrios extremos. Allí atín continúa la gran
EL CARNAVAL DE MADRID
Segovia:
diversión: «Miste, me decía una chula el año pasado,
- ¿Qué tal el viaje?
á mí lo que más me gusta es mantear al pelele; me
I
-Bien.
se figura que es mi maría.» ¡Y qué manteadoras, cie- ¿Has gastadu mucho?
lo santo! Yo creo que si los peleles pudieran pensar
En San Petersburgo llaman á la de Carnaval ,a se- Un real.
y sentir, sentirían cierta fruición en medio de su manmana loca, como si en las demás del año todo el
- ¡Habrás venido gulusineándote!
teamiento.
mundo procediese con juicio, y no hubiera incendios
- ¿Pues comu?
Esto de los peleles me trae á las mientes una anécintencionados y fechorías nihilistas. Por eso me pa- Purque yo salí del pueblo con duce reales y lle- dota histórica que prueba que hasta el hombre más
rece más gráfica y filosófica la frase de luna d.t la gu con catorce.
chapado suele ser pelele de la mujer.
verdad con que califican los chinos á esa época en
- Habrás venidu pidiendu.
Hace dos años un joven estudiante de Logroño
que el que más y el que menos se cree autorizado
- ¡Pues no, que vendría dandu!
se enamoró perdidamente de una prendera de las
para cometer excesos. En efecto, el Carnaval es una
Pues bien: una parte, y no floja, del pueblo de Américas; pero como no era ni suficientemente
especie de borrachera, y depuesta la hipócrita más- Madrid, para golosinearse en el Carnaval emplea el guapo ni suficientemente rico, siempre oía en rescara social, la humanidad se muestra á través de la procedimiento del gallego del cuento; y ahora hablo puesta á sus amorosos ruegos frases del tenor sicarátula tal como es, asomando el corazón á los la- en presente, porque la animación carnavalesca ha de- guiente:
•
bios. Dicen que el Carnaval degenera en todas par- caído, pero las comparsas siguen boyantes. Aunque
«Vaya, acuéstese usté, que está resfriado.»
tes: que es como un viejo que alardea gracias juve- ruja el aquilón, ó nieve más que en Siberia, ó llueO bien:
niles y se pone en ridículo; y debe ser así, y es na- van pulmonías y gota serena, las comparsas de mo«¿Quie usté limpiarse, que está de huevo?»
tural que así sea. Porque á las tradiciones las sucede ros, valencianos, aragoneses, gallegos, danzantes de
El logroñés', impulsado por su pasión, insistía.
lo que á los individuos: en la infancia son graciosas y Getafe y Alcorcón, magos, vampiros, pajes de la edad El Carnaval se acercaba, y entonces se la ocurrió una
espontáneas, cualidades que pierden á medida que sin medias, estudiantes é indefinidos pululan desde idea á la prendera. Sabía que su pretendiente era
van haciéndose viejas. El Carnanal antiguo de Roma, las siete de la mañana, sobresaliendo, por supuesto, muy hombre y que tenía mucna vergüenzá, y por lo
de París y aun de Madrid era general: en él 110 ha- las de estudiantes más ó menos auténticos, de esos tanto, le dijo:
bía espectadores porque todos eran actores. Ahora que se toman vacaciones cuando les parece para sil- Oiga usté, las damas tenemos que probará nuesson una pobre farsa en la calle y una diversión des- bar á la autoridad.
tros cabayeros. ¿Quie usté que yo le cale como á los
labazada bajo techado. De carnavales callejeros sólo
¡Qué muchachos más ingeniosos! ¿Saben ustedes melones?
queda el de Mónaco, que es una lujosa exhibición cuánto gasta el que más para comer, beber, jalear- Pero, ¿á qué viene eso, cuando sabe usted que
de tonterías y como una especie de reclamo de ru- se y bailar durante la semana de Carnaval? Pues cin- mi alma y mi corazón y mi vida y todo yo soy de
leta.
cuenta céntimos, y esto por el lujo de _afeitarse y ri- usted?
¡Qué Carnaval antiguo de Roma! Yo no le he visto, zarse el pelo; porque eso sí, no se concibe un postu- Pues vamos á verlo.
pero me lo figuro. ¡Aquellas pedreas de dulces, aque- lante sin el pelo rizado. Cumplida esta formalidad á
- ¿Cómo?
llas transtiberinas y napolitanas compitiendo con las las seis y media de la mañana, ya sólo tienen que ocu- El martes de Carnaval va usté á dejarse manpatricias en belleza y travesura, las farsas artísticas, parse en recolectar dinero. Sus primeras víctimas son tear por mí y por cuatro amigas de confianza.
las carreras de caballos en el Corso, los bandidos de las criadas y amas de llaves que van á la compra, es- ¡Eso es imposible!, exclamó el enamorado enla campiña entrando en la ciudad disfrazados, aque- pecialmente estas últimas, que se esponjan al oirse .cendido de vergüenza.
lla algarabía en la lengua más hermosa de la tierra! piropear. No hay que decir después, cuando la circu- Pues si es imposible, también lo son otras cosas.
Pero si 110 el de Roma, he visto el Carnaval de lación de gente se hace mayor; los postulantes aco- ¡Abur y al avío!
París hace treinta años, y en verdad que merecía san al transeunte aunque vaya por la Unción, se cueEl pobre estudiante anduvo loco dos 6 tres días.
verse. Como los parisienses son farsantes de por sí, lan en las tiendas, trepan á las rejas y entresuelos y El domingo de Carnaval se encontró con su adorada,
tenían poco que esforzarse para que resultara una reparten sablazos á diestro y siniestro, agotando ¡y c6mo se la encontró, con aquella mata de pelo y
farsa de alto relieve. Soy viejo, he visto algo, me figu- raudales de verbosidad; pero eso sí, siempre con el aquellos ojos madrileños rebosando fuego y malicia,
ro los ventisqueros alpinos, las antiguas inundaciones pelo rizado y el traje más ó menos negro, con golpes y aquel pañuelo de Manila de ocho puntas!
holandesas, las crestas del Himalaya; pero lo que no amarillos, que recuerda los paños tumularios.
- ¡Cayetana!
cabía en mi imaginación hasta que lo hube presen¡Son tan simpáticos los estudiantes! En ellos ve la
- ¡Déjeme usté en paz! Voy de prisa, man llamao
ciado, fué el final del baile de la Opera, el martes de p:i.tria un porvenir de gloria y de silbas.
á palacio á formar menisterio.
Carnaval, hace treinta años.
- Oiga usted. ¿Aquello del manteamiento? ...
Porque la imaginación reconstruye por inducción
- Bueno, ¿qué?
III
lo grande por lo pequeño, y puede figurarse el Chim- ¿Podría ser en una sala ó en un patio?
borazo viendo el Cerrillo de San Bias; pero no caben
- ¡Ca! No, señor; al aire libre pa que too el munen aquélla las diferentes manifestaciones de seis mil
Hace años Madrid á las cuatro de la tarde del do- do se entere.
locos poseídos de la misma locura.
mingo y martes de Carnaval era un hervidero de
- ¡Cayetana!
Sin embargo, creo que hace años, el de Madrid era mamarrachos y de estrépitos que hacían presentir las
- ¡A cuartito los moscones!
superior á todos los Carnavales.
melopeas de Wagner. Las máscaras brillaban por su
- ¿Y qué iría ganando ei pelele?
inocencia ó por su barbarie: el cieno social salía á la
- ¡Velay! Pue ser que la manta sirviera pa otros
II
superficie simbolizado en andrajos, felpudos sucios y fines.
escobas indefinibles. Los hombres se vestían de muEn resolución: el amante riojano fué manteado el
En las postrimerías del Reinado de Fernando VII jeres y éstas de hombres, como si quisieran explorar martes de Carnaval, en la confluencia del Rastro y
estaban prohibidas las mascaradas, y cuando des- los misterios del sexo opuesto. La imaginación des- Ribera de Curtidores, por su adorada y cuatro vigopués de la muerte del Rey alzóse esta suspensión, el bordaba en necedades. En tales días no había mur, rosas cómplices, que le hicieron volar y golpearse
pueblo madrileño se desbordó como un río que rom- guistas, ni mendigos, ni ladrones, porque todos ellos contra las piedras del suelo cuando se les escapaba
pe sus diques. Durante dos meses había veinte bai- disfrazados con sábanas y colchas, se apoderaban de la manta. Por fin la prendera, llorando de enterneles de máscaras diarios, en que se compenetraban lo ajeno á voluntad de su dueño.
cimiento, le recogi.ó majado y maltrecho, y al meter·
todas las clases sociales que más tarde habían de
Hoy los mamarrachos aislados van desaparecien- le en un coche le dijo abrazándole:
afluir á los famosos bailes de Villahermosa. ¡Qué do, pero la animación continúa. Cada año hay más
«Ahora tú eres el amo pa toa la vida »
SUMARIO
Texto. - El Camrzval de ilfadrid, por Floro. - Do11a Emilia
J&gt;,zrJo .Ha:án. Apuntes l&gt;iogr,íficos. - El Se,1or JJorttral, por
Emilia Pardo Bazán.-Et flamenco europeo tPhrcnicopterus
antiquorum), por el Dr. Brehm. -Los Parlamentos de Europa.
Sueciu, por X. - Los polvos, por el ~r. E. Ciasen, ~e. Hamburgo. - Nuestros grabados. - ¡J111pos1hle! Novel~ ongmal de
Florencio Moreno Godino, ilustrada por Cabnnety. - SEC·

~~~~~

476

g.)...

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Los madrileños se ingenian para
prolongar el Carnaval. El miércoles de Ceniza, cuando la iglesia nos
recuerda que somos polvo y al polvo volveremos, las turbas, que todavía son carne, acuden con sus
galas carnavalescas á la Pradera del
ex Real Canal del Manzanares, con
el fin de enterrar la sardina. A mí
me parece que deberían enterrar un
lechón, puesto que se aproximan
las vigilias de la Cuaresma.
Esta costumbre de contrasentido
tiene su tradición, aunque no explica su origen.
Allá por los tiempos de Carlos II,
un alcabalero que tenía fama de
rico habitaba una casucha situada
en donde posteriormente estuvo (ó
está, pues hace años que no voy
por aquellos sitios) uno de los famosos castillos del embarcadero
del canal. Ahora, los que tienen riquezas las dejan en su casa para
que las roben (como ya he dicho
en otra parte), pero en aquella época de obscurantismo se enterraban
para más seguridad; y el bueno del
alcabalero susodicho, al estallar la
guerra de Sucesión comenzó á soterrar dinero y lingotes de oro y
plata en todo el campo de los alrededores de su morada. Entonces el
entierro de la sardina se verificaba
hacia el sitio en donde posteriormente estuvo el primer molino; pero un año, sin saber por qué, antojóse á las turbas cavar más acá la
fosa sardinil, y encontraron un lingote de oro que pesaba cinco libras.
¡Figúrense ustedes la consternación
del alcabalero, que vió que la multitud se disponía á levantar la tierra
EL

)IAESTRO PEDRO MASCAG:-il, autor de la ópera Cavalleria rusHcana. (De una fotografia.)

de todo el campo! Su mismo exceso de precaución le había perdido:
no quiso enterrar junto su tesoro
por no perderle entero si alguien le
descubría, y aquella maldita tarde
iban á robársele poco á poco para
mayor dolor. Acudió, pues, desalado á pedir auxilio á la autoridad,
vino una compañía de cazadores á
caballo y por poco se arma un motín que ni el de Oropesa. En los
días siguientes hubo en aquel campo más buscadores de oro que ahora en California, y aunque nada encontraron, siempre se recordaba
este incidente en las tardes de entierro de la sardina
¡Qué tardes y qué espectáculo
el de la Pradera del Canal! Para
reproducirle sería necesario el pincel de Goya, el caprichoso colorista.
Allí está la vida del pueblo de
Madrid en todo su hervor; se cruzan los dicharachos, se rompen
botijos en cabeza ajena, menudean
los garrotazos, se baila hasta reventar1 se columpian las chulas hasta
volar al cielo, y flotan en el aire
microbios de coorza (vulgo borrachera) tan grandes, que se ven sin
~ecesidad de microscopio. Y seg1ín
informes verídicos, la animación
sardinesca no ha decrecido como
el Carnaval; por el contrario, con
el aumento de población y riqueza
hase refinado con los adelantos
modernos. Antes sólo había allí
pobres puestos de vino, aguardiente, torrados, pasas, majuelas, bellotas y otras ordinarieces; pero han
llegado hasta allí la manzanilla y
el champaglle.

La tiple Sra. Pantaleoni ( Sa11t11::~a) y el tenor Sr. Valero (Tun'ddu) en In escena \'II de Caz• 'l ·
•
·
a. ena rnst1ca11a, representada en el teatro de la Scala de Milán

�LA

tos luminosos entre aquellos nubarrones de adefesios.
Como los niños son un aroma viviente, cuando
se penetra en el baile de la Comedia la vida huele
bien, y los pensamientos son suaves como las cabecitas que se acarician y como las mejillas que se
besan.
Las esfinges del porvenir, representadas en el de
aquellos niños, se hacen allí de color de ros1. Allí
están los problemas de la humanidad; de aquellos
embriones infantiles saldrán tal vez grandes poetas
que embelesen al mundo, estadistas que le mejoren,
sabios que le dilaten y futuros Kochs que, matando
las enfermedades, prolonguen la existencia humana
retardando la sucesión de generaciones.
El domingo de Piñata es la retaguardia del Carnaval. En los cinco días de intermedio los comparsas
han afilado sus sables y las viejas verdes se han repuesto de sus averías. Para estas buenas señoras el
último baile es el bello ideal. La codicia propia de
la edad provecta y el amor enmascarado, que es el
único á que ya pueden aspirar, se adunan en la piñata para embelesarlas. Allí puede tocarlas la rifa, y
blindadas detrás de la careta pueden ser requeridas
de amores.
¡Oh, domingo de Piñata! ¿Por qué no has de ser
eterno?
Fea es la carátula; pero aún lo es más la humanidad desenmascarada.
FLORO

El tenor Sr. \'alero en el papel de Turid&lt;lu
de la Cavalkria r11sti&lt;a11a

DONA K\ULIA PARDO BAZÁN
APUNTES BIOGRÁFICOS

V
En la actualidad el Carnaval es el reinado de los
niños. Sus padres y deudos los disfrazan para habituarles á la comedia humana. Los padres al verlos se
divierten por fuera, mientras los niños se aburren por
dentro.
Cohibidos por trajes que no acostumbran á usar,
andan tiesos y espetados. Sintiéndose blanco de la general curiosidad, pierden la gracia espontánea de la
niñez: no se rascan por miedo de estropearse el peinado, no se suenan por no desteñirse el bigote postizo, resisten el cansancio porque comprenden que
al tomarles en brazos se les arrugaría el traje: hay
chula de cinco años que arrastra una cola que pesa
más que ella, y guerrero de siete que se tuesta debajo del arnés. Pero tienen que ser el maniquí de la
vanidad de sus mayores y de su inconsciente vanidad.
¡Quién sabe las ideas que cruzarán por aquellas
mentes infantiles!
Probablemente recordarán los corros del Parterre
y las locas carreras del Prado:
Pero aun así y todo, los niilos constituyen los pun-

La tiple faa. l'antaleoni en el papel de Santuzza
de la Cavalleria rttsticana

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

476

NúMERO

no de la novela. A este resultado concurrieron sus
famosos artículos titulados La cuestión palpitante y
sus no menos celebradas conferencias del Ateneo de
Madrid sobre La revolución y fa novela en Rusia.
Por la influencia que indudablemente han ejercido
aquéllos en la novela española contemporánea, copiamos á continuación algo de lo que acerca de ellos
escribía su misma autora en el año 1886, en los
apuntes autobiográficos que preceden á Los Pazos de
Ul/oa.

«Mi objeto era decir algo, en forma clara y amena,
sobre el realismo y naturalismo, cos~s de que se hablaba mucho, pero con ligereza y sin que nadie hubiese tratado el asunto de propósito. Creí, pues, conveniente acudir á la prensa y salir al palenque sin
más armas que una delgada coraza de erudición anecdótica, que no asustase á los profanos, antes bien
les sirviese de cebo, y no me estorbase los movimientos á mí. El éxito subió adonde nunca la esperanza.
Siempre me sorprenderá el extraordinario dinamismo
de aquel librejo trazado al correr de la pluma, en
que lo único calculado es la impremeditación y espontaneidad, que procuré para quitarle todo sabor
didáctico. Al ver que unos artículos ligeros, batalladores é improvisados han dado origen á tantas polémicas, provocado tantas adhesiones entusiastas, tanta contradicción, tanto alboroto, y son traducidos y
analizados seriamente por la prensa extranjera, y
hasta consiguen, al cabo de los años mil, volver á poner en manos de Valera su nunca oxidada pluma, yo
que debo á Dios la discreción necesaria para no cegarme acerca de mis propios méritos, y los veo tan
insignificantes como son, explico la fortuna del libro
por su oportunidad, y me aplico aquello de que más
vale llegar á tiempo que rondar un año.
»La fuerza de las cosas, en literatura como en todo, es superior á la acción del individuo. Indudablemente, si yo no hubiese escrito la Cuestión palpt~
tante, no por eso dejaría de conocerse é influir en la
literatura española el naturalismo francés, como influyó á su hora el clasicismo francés también, y el
romanticismo.»

Emilia Pardo Bazán nació á fines de 1854, en la
Coruña, capital de Galicia. Su familia, lo mismo por
parte de padre que de madre, es de las más ilustres
de la antigua nobleza gallega, y arranca del famos?
mariscal Pedro Pardo, el turbulento magnate decapitado por los Reyes Católicos. La educación de la
futura escritora fué muy amplia; sus padres le permitieron entregarse desde los primeros años á su desmedida afición á la lectura, y no estorbaron, antes
favorecieron su vocación literaria, que se reveló desde muy temprano en artículos, versos y ensayos de
novela. Esta vocación, interrumpida por la existencia de continuos viajes y distracciones que llevó desde su casamiento con D. José Quiroga, casamiento
verificado cuando la escritora no contaba más de
diez y seis años, remaneció al nacer el primer hijo,
con la vida sedentaria y tranquila impuesta por la
lactancia; pues la Pardo Bazán, que es una madre
apasionada, ha criado á sus tres hijos con cariño y
fortuna, prevaliéndose para llevar esta sagrada función de la gran robustez que el cielo le ha concedido. Hacia 1877 ganó el primer lauro de; prosista con
el Estudio crítico sobre las obras de Feijóo, y desde entonces, en el corto espacio de trece años, ha desplegado asombrosa actividad, no sólo en sus escritos,
sino en su vida, granjeándose la universal reputación
que disfruta, escribiendo y publicando más de veinte tomos, realizando otros muchos viajes de estudio
y de arte, que alguno ~e hizo célebre, como el de la
Romería Vaticana de 1887. En trece años su nombre, profundamente desconocido, ha venido á ser quizás el más repetido, citado, comentado, llevado y
traído de la literatura española, y ni en fama ni en
venta tiene hoy Emilia Pardo nada que envidiará
ninguno de los autores españoles contemporáneos.
Hace dos años la opinión pública la señalaba para
ocupar un sillón en la Academia Española.
La personalidad literaria de la ilustre escritora es
doble. Novelista y crítica á la vez, hay quien se deleita
con sus fábulas, ó mejor dicho, con sus estudios de
la realidad, y quien saborea y prefiere sus delicadísimos análisis y sus brillantes trabajos de polémica periódica, sus sabrosas narraciones de viajes y sus doctas lucubraciones sobre historia ó filosofía. Hay un
libro de Emilia Pardo, el San Francisco de Asís, que
se lee con igual devoción que pueden leerse hoy las
obras de Santa Teresa, y la numerosa comunión católica no cesa de lamentar que la Pardo Bazán no
dedique su pluma á trabajos del mismo género, en
que, al decir de Menéndez Pelayo, la insigne gallega
compite ventajosamente con los Montalembert y los
Ozanarn.
Si los autores de reputación más vividera son aquellos que traen al pensamiento de su época y de su
patria algo nuevo, la fama de Emilia Pardo Bazán no
morirá nunca, porque ha innovado en España el criterio estético, verificando una revolución en el terre-

Las obras de la Pardo Bazán son tan conocidas
que casi huelga dar lista de ellas: ¿quién no ha leído,
además del San Francisco y la Cuestión palpitante,
las preciosas novelas Un viaje de novios, El cisne de
Vifamorla, La tribuna, Los Pazos de Ufloa, La madre naturaleza, Una cristiana, Morri1ia, Insolación1

¿Quién no ha saboreado con golosina los primorosos
cuentos de la Dama joven1 ¿Quién no admira la crítica delicada y sutil de De mí tierra?
La última empresa acometida por tan ilustre escritora demuestra de cuánto es capaz su varonil espíritu, á cuánto llegan sus conocimientos y adónde alcanzan su talento y sus aptitudes, tan varias como
excepcionales. Nos referimos á la reciente publicación de su Nuevo teatro crítico, revista mensual interesantísima, en cuyas páginas de amena é instructiva
lectura, sólo á su pluma debidas, hace la Pardo Bazán verdadero derroche de espíritu crítico. de erudición literaria y de fecundidad de ingenio, abarcando
todo cuanto cae bajo la jurisdicción de las bellas letras. El artículo-presentación con que ~ncabeza el
primer número termina con las siguientes palabras:
« .. Así que el plazo expire, si veo que mi empresa
logra el favor del público y no rinde mis fuerzas, la
llevaré adelante; si no, haré lo que debe hacer el que
no da gusto á los señores: retirarme, esperando que
otro lo sepa tañer mejor.» Para bien de nuestra literatura y contento de los que en lo hasta ahora salido
hallaron sabroso deleite y esperan no menos grato
recreo en lo que en lo sucesivo aparezca, ¡plegue al
cielo que no le falten ni las fuerzas ni el favor del
público! Lo primero sería una desgracia; lo segundo
una vergüenza.
La Pardo Bazán, que no goza de los fueros de su
sex:&gt;, pues lo varonil de su ingenio hace que sea discutida y comentada corno un hombre, tiene émulos
y enemigos; pero supera con mucho al número de
éstos el de los admiradores y lectores asiduos, que
desde todos los puntos de España y América le dirigen testimonios de entusiaS!llO,
Un detalle para completar su biografía Hará cosa
de medio año perdió la insigne escritora á su padre,
al cual profesaba entrañable cariño, y cuya muerte
alteró su salud y la alejó algún tiempo de las tareas
literarias. El fallecimiento del respetable Conde de
Pardo Bazán dejó á su hija única heredera del título
nobiliario que aquel señor poseía. La escritora, sin
embargo, no lo usa, porque dice sincera y sencillamente: «¿Quién va á conocerme por condesa? Yo
seré la Pardo Bazán toda mi vida.))

1.
!

476

LA

ILUSTltACIÓN ARTÍSTICA

En cambio la gente baja decía primores del señor
Doña Romana se revolvía toda venenosa, exhalando un ron- Doctoral. Marineros, artesanos y cigarreras, al verle
quido comparable al ¡fié! de los pasar arrastrando los pies y sonriendo con la raga
sonrisa de las almas bondadosas, murmuraban con
gatos.
- Ya entiendo, ya .. . Ahora misterio: «Es un santo.» En la fábrica de tabacos
mismito me voy á poner la co- (donde no hay noticia que se ignore ni suceso que
mida, para que no tenga V. qué no se comente) se referían mil anécdotas de la vida
echarme en cara ni que avergon- privada del Doctoral. Que si había vendido las hebillas de plata de los zapatos para que no echasen á
zarme por cosa ninguna.
- ¡Jesús, doña Romana! ... unas pobres del piso, cuyo alquiler estaban debiendo;
¡Vaya por Dios! Todo lo toma que si no teniendo moneda, cuando en la calle le
usted por donde quema, ... mur- pedían limosna, daba el tapabocas, el pañuelo, el romuraba el Doctoral apiadado y sario; que si pasaba necesidades en St! casa por socorrer las ajenas; que si á veces no se echaba carne en
contrito.
El caso es que cuando al ama su olla; que si unos mantos le duraban diez años .. .
le daba muy fuerte la ventolera, Cuentos semejantes sofocarían muchísimo al Doctotampoco arrimaba al fuego la ral si los oyese. Por aquel romanticismo de la liniosolla, y algún día el canónigo, na callejera, se regañaba diariamente á sí propio, tracon sus manos que consagraban tándose de hombre ñoño y sin substancia, y pensanla Hostia sacrosanta, se dedicó á do que en lugar del ochavo le estaría mejor establela humillante operación de mon- cer alguna sociedad ó congregación, escuela dominidar patatas ó picar las berzas cal ó cocina económica, «á fin de recabar de la filanpara el caldo. Nada de esto mo- trópica abnegación de las colectividades lo que no
lestaba al buen señor como los logran los más gigantescos esfuerzos de la iniciativa
fracasos de su oratoria, que no privada,» como decía un periódico local, El Nauttlograba serenar el atribulado es- lmzse, tratando de una empresa para salvamento de
píritu de la dueña. Porque si en náufragos. Sólo que las tales fundaciones requieren
EL SE:&amp;OR DOCTORAL
algún escondrijo del alma del labia, expediente, agilibus, ... y el Doctoral no poseía
A la verdad, aunque todas las misas sean idénti- Doctoral crecía la mala hierba de una pretensión, era semejantes dones, esencialísimos en los tiempos que
cas y su valor igualmente infinito, como sacrificio en en el terreno de la elocuencia. Por componer un ser- corremos.
Una noche, el Doctoral, bastante resfriado, hubo
que hace de víctima el mismo Dios, Y? preferí siem- món que dejase memoria, diera el dedo meñique, ya
pre oir la del señor Doctoral de Manneda, figurán- que no la mano. Cada vez que subía al púlpito algün de acostarse con las gallinas. El tiempo era de pedome que si los ángeles tuviesen la humorada de ba- jesuita de estos que tienen pico de oro y lengua de rros: diluviaba, y el viento redondo de Marineda sajarse del cielo, donde lo pasan tan ricamente, para fuego para echar pestes contra las impiedades de cudía los edificios y rugía furioso al través de las boservir de monaguillos á los hijos de los hombres, Draper y Straun (en Marineda perfectamente desco- cacalles. Por lo mismo, la cama estaba calentita y
cualquier día veo á un hermoso mancebo rubio, igual nocidas) ó algún curita joven vaciado en moldes cas- simpática en extremo, y el Doctoral, arropado, quieque lo pintan en las Anunciaciones, tocando la cam- telarinos, de estos que hablan del «judaico endure- to y á obscuras, sentía ese bienestar delicioso que
panilla y alzándole respetuosamente al señor Docto- cimiento,» y de la «epopeya de la Reconquista,» y de precede á la soñarrera. Sus huesos, torturados por el
la «civilizadora luz que el sacro Gólgota irradia,» el reuma, iban calentándose, y su pecho, obstruido por
ral la casulla.
Vivía el señor Doctoral con su ama, mujer que señor Doctoral no se reconocía de envidia, por im- el recio catarro, funcionaba mejor. Era un instante
había cumplido ya la edad prescrita por los cánones, posibilidad psicológica; pero se abismaba dolorosa- de goce sibarítico, de esos que prolongan la débil
y con un gato y un tordo, de los que en Galicia se mente en la convicción profunda de su propia inuti- existencia de los viejos. El murmullo del último paconocen por malvises y silban y gorjean á maravilla, lidad, y sus reflexiones - suponiéndoles una ilación dre-nuestro moría en labios del Doctoral, cuando el
remedando á todas las aves cantoras. La casa era, que no tenían y peinándolas mucho - podrían trans- aldabón y la campanilla resonaron casi á un tiempq
más que modesta, pobre, y sin rastro de ese aseo mi- cribirse así:
estrepitosamente, y el vocerío de una discusión albo- ¡Jesús mío, ya está visto que yo no te sirvo para rotó la antesala. La discusión seguía, convirtiéndose
nucioso que es el lujo de la gente de sotana. Porque
conviene saber que el ama del Doctoral, doña Ro- maldita la cosa! Soy un trapo viejo, un perro mudo. en disputa, hasta que doña Romana, palmatoria en
mana Villardos Cabaleiros, había sido in íllo tempore Necedad grande la mía en desear, como he deseado, ristre, se lanzó en la alcoba á noticiar que una mujer
toda una señora, por lo cual tenla resuelto trabajar que me enviasen á predicar el Evangelio en tierras muy mal vestida, con trazas de pedir limosna, se emlo menos posible, y señora muy padecida, llena de salvajes, donde abunda la cosecha de almas. ¡Bonito peñaba en que habla de verlo y en que había de vercorrimientos y acedumbres, por lo cual seis días en soy yo para apóstol, con esta lengua torpe, estos di- lo. Como el soldado que oye el toque de clarín, el
cada semana se guillaba enteramente, entregándose chos sosos, esta voz de carraca y esta fachilla insig- Doctoral saltó de la cama, y apenas cubiertos los paá tristes recordaciones y olvidando que existen en el nificante! Señor, ¿por qué no me habréis concedido ños menores con otros mayores, salió á la antesala,
mundo escobas y pucheros. En el hogar del canóni- el don de la palabra? ¡Sería tan hermoso cantar vues- enfrentándose con la mujer, la cual chorreaba agua,
go ocurrían á menudo escenas como la siguiente: tras alabanzas, llenar de una conmovida multitud pegándosele á los hombros el mantoncillo negro y á
Volvía de decir la misa, y mientras arriaba los man- vuestro templo, siempre vado; derretir los corazones la cabeza el pañolito de algodón.
teos y colgaba de un clavo gordo la canaleja, su dé- derramando en ellos, viva y caliente, la infusión de
- Santo querido, exclamó intentando besar la
bil estómagp repetía con insinuante voz: «Es la hori- la gracia! Y el caso es, Jesús mío, que si con vuestro mano del viejo, mi hermano está en los últimos, danta del chocolate.» Alentado por tan reparadora espe- infinito poder me desatarais el habla, si me cortaseis do las boqueadas, y no se quiere confesar ... Se mueranza, el doctor se sentaba á aguardar el adveni- el frenillo y me otorgarais el palabreo bonito y los re, señor, y lo mismo que un can, con perdón de V ...
miento del guayaquil. Pasaba un cuarto de hora, pa- períodos sonoros que gastan los predicadores de rum- A ver, santiño, si le convence á aquel alma negra, para
saba media ... Ningl1n síntoma de desayuno. Al fin bo,... ¡se me figura que diría yo cosas muy buenas! que no se vaya as! al otro mundo.
el Doctoral gritaba con voz timida y cariñosa:
Porque en mi interior siento unos fervorines, .. . y así
- ¿Quién es su hermano de V., mujer?
- ¡Doña Romana ... doña Romana!
como unas ideas raras, nuevas y eficaces ... Cuando
- El escribano Roca ...
Al cabo de diez minutos respondía un lastimero el padre Incienso está á vueltas con aquello del «he- El Doctoral miró con cierta extrañeza el pobre
acento:
lado indiferentismo» y lo otro del «determinismo pelaje de la mujer, y ella, comprendiendo el sentido
- ¿Qué se ofrece?
positivista, nefanda resurrección del fatalismo paga- de la mirada, balbució:
- ¿Y ... mi chocolate?
no,» me entran á mí arrechuchos de gritarle: «Padre
- Yo soy cigarrera y gano muy poco, que tengo
- ¡Ay!, exclamaba la dolorida dueña. Hoy no es- Incienso, por ahí no .. . Si aquí no existen semejan- mala vista, el Señor me consuele ... Mi hermano es
toy yo para nada ... ¿Sabe V. qué día es?
tes positivistas ni deterministas, ni hay tales carne- riquísimo, y nunca un cuarto me da ... Allí tiene en
- Jueves, 6 de febrero, Santa Dorotea y Revo- ros ... Aquí lo que importa es apretar en esto, en esto casa una pingarrona, dispensando la cara de ustedes,
cata ...
y en lo otro.&gt;&gt; ¡Ah, si me ayudasen las explicaderas! sin vergüenza, que todo se lo come ... , y yo con cua- Justo ... El día que hallándome yo más descui- J esús mio, ¿por qué consientes que sea tan zote? ... tro hijos que mantener de mi sudor santo. Pero no
dada voy y recibo la carta con la noticia de que mi ¡Vaya un señor Doctoral! Señor animal es lo que de- crea que es por el aquel de la herencia por lo que
cuñado, el comandante, se había muerto del vómito bían llamarme.
vengo. Pobre nací y pobre moriré, y no me interesa
en Cuba ... ¡Ay, Dios mío! ¡El Señor de la vida me dé
En el confesonario luchaba el señor Doctoral cori si no fuera por los hijos. Lo que no quiero es que el
paciencia!
la misma deficiencia de facultades. Jamás se le ocu- hermano se me condene, ni que se ría esa lambonnNunca la buena pasta del Doctoral le consintió rrían esas parrafadas agridulces que entretienen los za que tiene allí, más pegada que la lapa á la peña ...
preguntar á la matrona si por haberse muerto del vó- escrúpulos de las devotas, ni esos apóstrofes tremen- Santo, buena faltita me hace el dinero, pero Dios
mito su cuñado, era razón que su amo se muriese de dos que funden el hielo de las empedernidas con- vale más. Dígnese sacar del infierno á mi hermano.
hambre. Lo que solfa hacer era abrir la alacena de ciencias. Nada; vulgaridades y más vulgaridades.
- Mire, mujer, arguyó el Doctoral, subyugado ya
la cocina, sacar de su envoltura mantecosa la onza «Paciencia, que también la tuvo Cristo ... Bueno: por aquella voz enérgica. Yo no sirvo para eso de
de chocolate, y roerla, con ayuda de un vaso de otro día procure V. no promiscuar... ¡Animo; arrán- convencerá nadie. Vaya al padre Incienso, que sabe
agua. Después solía dedicar un ratito á consolar á quese V. del alma esa afición tan peligrosa!... Está persuadir, y lo hará muy bien.
doña Romana, que hipaba en el rincón de un sofá, usted obligado á restituir, y si no restituye no puedo
- ¡Ay, señor! Ese padre será bonísimo, yo no le
con la cara embozada en un pañuelo.
absolverle ... A ese enemigo perdónele V. de todo quito su bondad, pero en Marineda no hay otro san- Doña Romana,.. . Dios, ... la resignación ... No corazón antes de comulgar ... Serla un sacrilegio ho- to como V. Las cigarreras dejamos por V. al Papa
tentar á Dios, por decirlo así... ¡Si llora V. más, per- rrible recibirá Dios deseando la muerte á nadie.» Y en persomt. Si no quiere venir déi;ne un no, pero no
demos las amistades! ...
patochadas por el estilo: de modo que Arcangelita me diga de buscar otra persona; que si V. no hace
- Mañana tendrá V. el chocolate á punto, respin- Ramos, presidenta de las Hijas de María; la marque- el milagro, ni Dios lo hace.
gaba con aspereza la vieja.
sa de Veniales, fundadora del Roperito; la brigadiera
¡Oh eterna flaqueza humana! Sintió el Doctoral un
- ¡Si no es por el chocolate, mujer! ... Es que nues- Celis; en fin, la flor y nata de las devotas marinedi- dulce cosquilleo en el amor propio ...
tra santa religión, ... ¿lo oye V.?, nos manda que ten- nas estaban acordes en que el señor Doctoral era un
- Doña Romana, mi paraguas.
gamos correa, ... que no nos desesperemos, ... y que clérigo de misa y olla, y el padre Incienso un encan- ¡Su paraguas!, bufó la dueña. ¿No sabe que parecada uno se someta á la voluntad divina, ... aceptan- to, según enredaba por la reja del c'onfesonario flores cía el banderín de los Literarios y no hubo más remedo la situación que ...
de retórica y filigranas de místico discreteo,
dio que enviarlo á forrar?

�86

LA

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

476

- Rezo, contestó el apóstol, para que V. se con- meneo es una ave acuática, nadadora y en realidad
El Doctoral vaciló un segundo y al fin indicó tíde las de pico dentado. Como tal le caracterizan no
fiese, se arrepienta y se salve.
midamente:
- Y á V. qué ... ajo ... le importa... que yo ... ¡Por sólo las membranas de los palmípedes, sino también
- ¡Vaya por Dios! Bien: el manteo y el sombrero
vida! .. . ¡Pepa!
s~ cuerpo y cuello, varias partes de su esqueleto, su
viejo ... Y la bufanda.
- No llame V., que Pepa sabe que ningún mal pico, la forma anatómica de su lengua, del tubo inSalieron. La lluvia se precipitaba de lo alto del
cielo en ráfagas furiosas, batidas por el viento loco, vengo á hacerle ... El que V. se salve me importa testinal, del corazón y de los órganos respiratorios, la
que obligaba al Doctoral á pararse rendido. El agua, mucho, ... contestó el Doctoral irguiéndose, crecien- calidad de sus plumas y la forma de las alas y de la
que penetrando al través del raído manteo llegaba do en voz, carácter y estatura, y encontrando en sí cola; de las aves zancudas sólo tiene los prolongados
ya á las carnes del venerable apóstol, era helada, una fuerza de voluntad y hasta una afluencia de fra- tarsos y la estatura.
También en su vida y costumbres pertenece el flay su cruel frialdad creía él sentirla, mejor aún que ses que no tenían nada que envidiar á las del padre
en la epidermis, en los tuétanos. Y no era floja la Incienso. Me importa mucho, porque V. podrá mo- menco más á las aves dentadas que á las zancudas,
tirada hasta casa del escribano. La plaza anchísi- rirse hoy, pero yo estoy seguro, ¿lo oye V.?, de que como garzas, cigüeñas y otras.
El flamenco posee una figura tan .rara que basta
ma y salpicada de charcos; las lúgubres callejuelas no viviré ocho días. Me encontraba en la cama, resdel barrio viejo; el largo descampado del Páramo de friadísimo; me he levantado para venir á confesar á haberle visto una sola vez para no olvidarle nunca.
Solares; la solitaria calle Mayor, por el día tan con- usted; me he calado hasta los huesos, y sé que he Su cuerpo de cisne descansa sobre unas patas muy
currida y animada; luego el paseo de las Tilas, donde ganado la muerte. Y como no he de presentarme de- largas, y su cuello muy largo y muy delgado termina
el aguacero, en vez de aplacarse, se convirtió en di- lante de Dios con las manos vacías, ¡caramba!, me en una cabeza bastante grande para ser una ave p:illuvio ... El Doctoral, caladito, advertía una sensación he empeñado en salvar su alma de V. para no perder mípeda y adornada de un pico dentado de rarísima
extraña. Parecíale que su alma se había liquidado, la mía. En toda mi vida le serví de nada á Dios, ... configuración. Parece una de esas cajas para rapé
convirtiéndose después en un témpano de nieve. &lt;!iJe- de nada absolutamente. Ahora me llama á sí, ¿y quie- que se fabrican de ciertas conchas; el pico de abajo
sús mío, pensaba el varón apostólico, conservadme re V. que yo le diga: «Soy tan tonto que no supe formaría la caja, el de arriba la tapa. Siendo al prinsiquiera un poquitico de calor, una chispita de fuego ablandar al escribano Roca?» Ahora que me ha en- cipio recto ese pico, á la mitad se inclina de repente
no más! Con este frío del polo, ¿cómo queréis que yo trado un don de persuadir que no tuve nunca, ¿quie- hacia abajo, representando entonces una especie de
logre inflamar un alma? ¡Jesús mío, no permitáis que re V. impedirme que lo aproveche? No, señor ... Us- gancho. Cual el pico de otras aves dentadas tiene el
me hiele del todo!... » La centellita de fuego disminuía, ted me oirá. Antes me hacen pedazos que irme de del flamenco dientes alrededor y alberga en la caja
disminuía; era sólo un punto rojizo allá en el fondo de aquí sin aLsolverle .. . Máteme V. si gusta, pero atien- del pico inferior una lengua gorda y carnosa, como
ninguna ave acuática ni otro pájaro alguno la posee.
un abismo muy negro ... Al llegar al portal del escriba- da á mis palabras.
. . .
. . . . . . .
. . No usa su pico como las otras aves, sino al revés· es
no la chispa titiló, y se quedó tan pálida que podría juEl último episodio de la historia del Doctoral ocu- decir, que vuelve el pico de arriba hacia el fondo'del
rarse que estaba apagada enteramente. Y el pensamiento del apóstol, al subir las escaleras, no giraba rre en el pórtico del cielo. A él llegaron juntas las agua, recogiendo por medio de él el fango de los esen derredor de conversiones ni de actos de fe, sino almas del apóstol y del escribano convencido por su tanques ó lagos con los insectos y moluscos que suede esta preocupación mezquina y terrenal: «¡Si me tardía elocuencia. El escribano, á la vez avergonzado le contener, lavándole en la caja del pico inferior y
diesen un poco de aguardiente de anís ó de vino añe- y loco de gozo (porque con la ganga de ir al cielo, pasando P?r sus dientes alrededor de) mismo, cual
jo! ¡Si hubiese al menos un braserito donde secarse!» dígase la verdad, no soñara él nunca), so apartó á fin por una cnba, el lodo y la arena recogidos y quedánLa cigarrera llamó briosamente, y como tardasen de dejar paso al alma del Doctoral. Y el Doctoral, ~ose solamente con la parte alimenticia que conen abrir, ~egundó el toque con mayor furia. Apare- sonriendo al pecador, se hizo atrás y dijo humilde- tiene.
ció en la puerta una imponente mujeraza, gruesa y mente:
El plumaje del flamenco europeo ( Phoenicopterus
- No, V. primero ...
a1tliquonmt sive roseus) es de color muy precioso·
bigotuda, de ojos saltones y pronunciadas formas,
que se desató en invectivas, queriendo cerrar otra
blanco con un tinte sonrosado el de todo el cuerpo'.
mientras las alas, lo mismd las plumas de encima
vez. Pero la cigarrera se incrustó á guisa de cuña
para impedirlo, y hecha una sierpe voceó:
que las de debajo, son de color rosa subido, con la
' 1 A7&gt;'
,:··.-➔J
- ¡Aparta, aparta, que aquí traigo á Dios para que
excepción de las remeras de primero y segundo or,,
mi hermano no se muera como un can! ¡Aparta, conden, que son negras como el carbón. El pico en la
'
denada raposa, saco de pecados!
raíz es amarillo, en su centro de color carmín pálido,
Y apartándose descubrió al Doctoral que chorreay negro en su punta. T.,a mancha desnuda alrededor
ba y tiritaba, hecho una sopa, trémulo, tan encogido
del ojo es de color rosa, el ojo mismo amarillo como
que había menguado media cuarta de estatura. ¡Cosa
el azufre y las patas de color de carmín.
rara! La mujerona, sin embargo, le conoció; le conoEl flamenco necesita haber cumplido dos años
ció tan de pronto, que su actitud cambió enteramenpara que su plumaje se presente en toda la hermosute; apagáronse las chispas de sus ojos, murió la injura de sus colores.
ria en su airada boca, y con sumiso acento proEl flamenco mide desde el pico á la cola 4 pies y
nunció:
de una punta de ala á la otra 5 pies y 5 pulgadas (an- Pase, señor Doctoral, pase ... Perdone, que no le
tigua medida de París).
veía ... A V., que sacó de la necesidad á mi madre ...
El flamenco americano ( Phoenicoplerus ruber) sólo
¿no se acuerda? ¡En el cielo se encuentre los cinco
se distingue del europeo por los colores más vivos
duros que le dió para poner el puesto de hortaliza! .. .
de su plumaje y por su tamaño, que es algo menor
A V. no le pego yo con la puerta en los hocicos ...
que el del nuestro.
Pase y haga lo que quiera, señor; ... pero considérese
Los flamencos son propiamente aves tropicales,
de que estoy sirviendo hace tres años en esta casa, y
limitadas á los países cálidos. El Mediodía de EuroEM1uA P.\Rno n.\ZÁN
es justo que al morir el señor de Roca no quede yo
pa es el límite septentrional de la especie europea,
pereciendo ... Entre ya.
y todos los flamencos que se han observado y hasta
El Doctoral se enderezó ... La centella renacía al
cazado en Alemania se deben mirar como ejemplaEL FLAMENCO EUROPEO
soplo de aquel entusiasmo, de aquella gratitud inesres extraviados. Los lagos de España é Italia meriperada, frutos de una buena acción ya vieja y puesta
dional, los bajos pantanosos de Grecia y de Crimea
\PIIOE~JCOM'ER¡;s A~TIQ¡;ORU)t}
en o)vido ... Luz misteriosa alumbró su espíritu, y
se ven habitados por los flamencos, que con regulariuna idea al par terrible y consoladora le estremeció
Una de las aves acuáticas europeas más curiosa y dad crían en ellos. En mayor abundancia se encuenhasta lo más profundo de su corazón. ta tal idea de más preciosos colores es indudablemente el fla- tran éstos en las lagunas del Norte de Africa y en
convirtió el mortal frío de la mojadura en un ardor menco.
las del Asia meridional, adonde emigran todos los
una especie de fiebre apostólica. Con resuelto pas~
Aquellos de mis apreciados lectores acaso todos inviernos para pasar allí los meses fríos.
entró en la alcoba del enfermo.
En Africa se les observa en todos los lagos de la
q~e hayan visto un flamenco y no se 'bayan fijad~
Hallábase éste muy fatigado, en una de esas an- bien en él, se extrañarán de que yo clasifique tal ave costa, en América suben al Norte hasta la Florida y
gustiosas crisis que preparan la agonía. Su pecho su- entre las palmípedas y no entre las zancudas, á las en Europa llegan en España hasta la desembocadubía y bajaba al compás de estertorosa disnea. El afa- cuales parece pertenecer á primera vista por su pro- ra del Ebro; pero son más frecuentes en Andalucía,
noso resuello podía oírse desde el pasillo. A pesar de longado cuello y sus delgadas y largas patas.
en particular en las marismas del río Guadalquivir.
tan violenta situación, de lo mucho que debía sufrir,
Sin embargo, habiendo observado al flamenco en Allí, entre Sevilla y Sanlúcar de Barrameda, he visla entrada del Doctoral no le pasó inadvertida, y agi- su vida y costumbres, habiéndole examinado deteni- to yo levantarse delante de mí una bandaba, que fortando los brazos y exhalando rugido vehemente, indi- damente en su exterior é interior, no se puede dudar maba una verdadera nube encarnada, que según mi
có que le desagradaba la visita y que el clérigo esta- de que es~ ave es un ánade con cuello y piernas 'de cálculo contaba más de dos mil ejemplares. El
ba de más. Sin embargo, la mujerona, después de gran longitud. La_ naturaleza no se sujeta siempre á año 18u se presentó una bandaba de flamencos en
arreglarle las almohadas, salió discretamente, deján- una s?la forma, smo _que crea figuras extrañas, que el Rhin, cerca de Maguncia; más tarde unos pocos
dole á solas con el médico del espíritu.
necesitan un reconocimiento muy detenido por nues- en Bamberg (Baviera); en H olanda y en la Gran
Este permanecía á la boca de la alcoba como hom- tra parte para poderlas comprender.
Bretaña han aparecido de vez en cuando algunos;
bre indeciso que aguarda la inspiración para proce- . No existe probablemente· otra ave cuya clasifica- casi todos los años se les observa también en las boder. Sus miembros los paralizaba el frío mortal· pero ción haya costado á los sistemáticos tantos rompeca- cas del Ródano, donde dícen naturalistas franceses
ali~ en el foco donde antes titilara, próxima á 'extin- bezas como el flamenco. Esos naturalistas olvidan que suele anidar alguna pareja de ellos.
guirse, la sobrenatural chispita, había ahora estallido que nosotros mismos, no la naturaleza, hemos fundaTodos los observadores están conformes en que el
de llama intensa, que empezara á arder lentamente, do el sistema de clasificación, y les choca cuando no flamenco vive siempre en bandadas en los sitios
y después tal incremento adquiriera que el apóstol pueden colocar el animal tal ó el ave cual en una de donde crían ó en los lagos donde pasan el invierno
se sentía abrasar ... Ya no pensaba el señor Doctoral las especies que en general han formado.
millares de estas aves. Dichas bandadas presentan
ni en refocilarse con unas gotitas de anís, ni en arriEl flamenco representa el tipo original de una fa- desde cierta distancia el aspecto más delicioso que
marse á un buen fuego de leña ni en volverse á sus milia con caracteres propios que difícilmente se puede puede imaginarse; parecen regimientos de infantería
tibias sábanas. De repente se ll~gó á la cama del en- comparar con otra.
inglesa.
fermo y delante de ella se hincó de rodillas. El escriEstableciendo comparaciones, como se debe hacer h La vista de millares de flamencos en un gran bgo,
ban~ clavó en él sus ojos apagados, amarillentos y en la ciencia de la Historia natural, y teniendo en formancto filas unos &lt;letras de otros, brillando sus coturbios.
consideración todas las particularidades de esta ave, lores á los reflejos del sol espléndido del Mediodía y
- ¿Qué ... hace V ... ahí?, articuló trabajosamente. se llegará seguramente á la conclusión de que el fla- destacándose las filas encarnadas del verde de las

.

¡
1

N úMERO

LA I LUSTRACIÓN ARTISTICA

476

dernizó un poco, disminuyendo considerabl~mente la
autoridad peligrosa del rey; pero ~1~nte111anse las
cuatro cámaras, donde la representac1on de la nobleza era hereditaria como en I nglaterra.
Sin embargo, ~rny pronto se difundieron l_as nuevas ideas en Suecia· el país se desarrollaba intelectualmente, y en este siglo de liberalismo, de inventos y de progreso, aquel sistema de las cuatr~ cámaras llecró á ser intolerable desde el punto de vista político práctico. Después de laboriosas discusiones y
de una oposición categórica por parte de la nobleza,
obtúvose al fin en 1866 una reforma de la representación nacional. Este es, por lo demás, el único acontecimiento notable que se ha producido en la vida
política de Suecia en los tiempos modernos, y esta la
única vez que los nombres de sus gobernantes llegaron á ser verdaderamente conocidos fuera del país.
El padre de la reforma, según se le llamó, _fué el b~rón Luis de Geev, perteneciente á una antigua familia de origen belga; nació en 1818, y después d~una
brillante carrera judicial y de numerosas excursiones
en el campo de la literatura, bajo la forma de novelas históricas fué nombrado en 187 5 presidente del
consejo, carg~ que conservó hasta 1880. N? existiendo la izquíerda ni la derecha en la política sueca,
apenas es posible dar nombre á su gabinete, y todo
cuanto podemos decir de éste es que pertenecía al
partido conservador, pero bastante moderado. Como
quiera que sea, á Mr. de Geev se debe en gran par-··--=-- ~~~-~
-~~- te la constitución actual, cuyo sistema vamos á exl1_._ _··'-"'··
·..-"'-_::C:C
•.,._.• _ _ __ _ _.........
poner.
La forma de crobierno es la monarquía hereditaria
LOS PARLA~IE:-ITOS DE EU ROPA. - !'ALACIO DE LA DJCT.\ SU ECA E:-1 ESTOCKOl.~10
con una Dieta, ~ompuesta de dos cámaras; la primera, elegida por los consejos provinciales y m~nicipaacercan
muy
de
prisa
á
la
bandada
de
los
flamencos,
les
de las grandes ciudades; la segunda, eleg!da por
cañas y del azul del agua, es para el naturalista y el
que al levantarse asustados y aturdidos por la obscu- sufragio de dos grados, por los electores contnbuyencazador uno de los espectáculos más sorprendentes
ridad, se enredan con las patas en aquélla.
tes. El rey tiene derecho de veto absoluto.
y atractivos.
Otra manera, según contaban dichos cazadores
Los individuos de la primera se nombran para
Si las hermosas aves se creen seguras se las ve en
árabes, era que uno de ellos, el que nadaba mejor, nueve años; en la actualidad cuéntanse 145, Y no
continuo movimiento buscando su comida en el fanse acercaba en lancha á los flamencos que dormían, perciben ninguna indemnización. Esta cámara, muy
go del agua; pero si presienten algún peligro, se quedan derechas como soldados y sin moverse hasta se deslizaba del bote cuando ya se había aproxima- aristocrática, comprende muchos condes Y grandes
que el cazador se acerca. Entonces, mucho antes que do bastante :í las aves, y poniendo delante de él un hacendistas.
Los individuos de la segunda se eligen por tres
la bala les pueda alcanzar, se levantan en pesado montón de cañas ó hierbas se acercaba al centinela
de
la
bandada,
al
Tsdiauuh,
como
le
llaman
los
áraaños;
su número asciende hoy día á 222, y perciben
vuelo y se alejan á grandes distancias, que imposibibes,
y
antes
que
éste
advirtiera
la
proximidad
del
pequince
pesetas diarias como indemnización. En esa
litan al hombre de perseguirles. Según mi parecer, la
bandada que levanté en las marismas del Guadal- ligro, el otro ya le había agarrado del pescuezo y me- cámara hay muchos aldeanos, elegidos en la campiquivir no se detendría hasta llegar á alguna laguna tídole en un decir amén debajo del agua ahogándo- ña, y no pocos comerciantes, abogados y letrados,
de la costa africana, porque cruzar allí el Mediterrá- lo. Mientras tanto llegaban los demás cazadores y co· elegidos en las ciudades.
gían vivos á otros flamencos dormidos.
J ,a Dieta ( RiksdagJ.se reune todos los años en seneo es para el flamenco un paseo.
Los
romanos
en
sus
célebres
banquetes
miraban
sión
ordinaria el 15 de enero; el rey puede convocarLos flamencos penetran en el agua hasta donde alcomo
bocado
muy
exquisito
las
lenguas
de
flamenco,
la
en
sesión extraordinaria, y en caso de enfermedad,
canzan sus largas patas, y en llegando á sitios más
profundos aprovechan sus palmípedes para nadar. y Heliogábalo mandaba á buscar flamencos en todos . ausencia ó defunción del monarca, la convoca el
Quietos en la orilla y durmiendo presentan la figura los países del dominio romano para proporcionarse Consejo de Estado.
El rey tiene también derecho para disolver, bien
más rara que puede imaginarse en un ave; doblan su aquel sabroso manjar.
Sobre
la
manera
de
empollar
el
flamenco
sus
huesea
las dos cámaras simultáneamente, ó una de ellas,
largo y delgado cuello delante del pecho de tal mavos
se
han
inventado
muchas
fábulas,
y
por
uno
de
durante
las sesiones ordinarias; pudiendo suprimir
nera, que la cabeza descansa en la espalda, entre los
sus
huevos
pagaban
todavía
hace
1 5 6 20 años 20 las extraordinarias cuando lo juzgue oportuno.
hombros, mientras todo el cuerpo se balancea sobre
La apertura de la Dieta se verifica, después del
una sola pierna, teniendo el pájaro la otra encogida ó 25 pesetas los Museos zoológicos.
Hoy
se
pueden
obtener
en
Sanlúcar
de
Barraservicio
religioso, con un discurso del rey ó de un
y extendida á lo largo hacia atrás.
meda
todos
los
que
se
quieran,
porque
un
hombre
ministro,
en sesión solemne de las cámaras reunidas;
Cuando se asusta extiende el flamenco todo su
llamado
el
«Patero»
trae
cargas
de
huevos
de
flameny
la
clausura
se anuncia también por el rey, deslargo cuello y se pone derecho mirando á todos
eo
desde
las
marismas
á
dicho
pueblo,
y
los
vende
pués
de
dicho
acto religioso. El presidente (ta/man)
lados.
Cuando está pescando mete la cabeza en el agua al precio de los huevos de gallina. Cuando yo visité, y el vicepresidente (vicetal1!lan) son nombrad?s ~~r.
hasta el fondo, remueve el fango con el pico superior en compañía del difunto príncipe imperial de Aus- el rey y elegidos para cada cámara entre los md!Vly recoge con el inferior ó en la caja del mismo todo tria archiduque Rodolfo, aquellas marismas, si en- duos que la componen.
La Dieta participa del derecho de iniciativa Y del
lo que le puede servir de alimento, en particular los contrábamos algún huevo de flamenco en un nido
era
señal
de
que
el
célebre
«Patero,»
conociendo
que
poder
legislativo con el rey: el consentimiento del
insectos acuáticos y los moluscos que ha espantado
estaba
podrido,
no
se
le
había
llevado.
El
nido
misSenado
es necesario para las leyes eclesiásticas; pero
de esa manera. Es muy curioso observar una bandada de flamencos entregados á tal operación. Por su- mo consistía en unos cuantos palitos forrados por solamente las dos cámaras están autorizadas para
fijar el presupuesto. Cuando con motivo de éste se
puesto siempre ponen un centinela que vigila con encima con unas hojas secas.
suscita una diferencia, súmanse los votos de todos los
DR.
BREHM
mucho cuidado por la seguridad de los demás.
miembros de ambas cámaras, y uno de ellos, sacado
Para elevarse al espacio corren los flamencos un
á la suerte después de votar la segunda, determina la
trecho por encima de la superficie del agua movienmayoría en caso de empate De este modo se evitan
LOS PARLAMENTOS DE EUROPA
do las alas hasta que han cogido el aire; una vez conlas situaciones tirantes y las crisis; pero naturalmenseguido esto, suben á gran altura y vuelan bastante
te, la segunda cámara, teniendo la ventaja del númeVlII
ligeros, Un flamenco volando, con las patas y el cuero sobre la primera, obtiene á menudo el triunfo é
llo estirado y las alas desplegadas, representa la figuimpone
los acuerdos dictados por su espíritu econóSUECIA
ra de una cruz y no se parece á ningún otro pájaro.
mico,
debiéndose
:í ello que aleje de sí á la clase meLa caza del flamenco ofrece muchas dificultades.
dia
y
á
la
aristocracia,
las cuales no saben siempre
El parlamento sueco ha existido en todo tiempo:
Como es ave tan recelosa nunca se posa en un sitio
cuánto
ha
de
trabajar
el
campesino sueco para ganarGustavo
III,
aquel
á
quien
los
habitantes
del
país
donde pueda ser sorprendida; ó está pescando mar ó
lago adentro, á bastante distancia de la orilla para dieron el sobrenombre de Rey Sol, le redujo duran- se el pan.
H emos dicho antes que los individuos de la prique no pueda alcanzarle ningún proyectil de arma te algunos años, y hasta le suprimió; pero este monarmera
cámara eran elegidos por los Consejos provinca,
poco
liberal,
fué
muerto
de
un
pistoletazo
en
1
792,
de caza, ó si se Je persigue en bote no deja nunca
arrimar tanto la lancha que su vida pueda correr al- hallándose en el teatro de la Opera de Estockolmo. ciales y municipales de las ciudades de menos de
Por espacio de varios siglos el parlamento sueco 25.000 almas. Cada vez que hay una vacante ó que
gún peligro. De noche á la luz de la luna se consigue
se
compuso de cuatro cámaras, que representaban la el rey ordena nuevas elecciones, los Consejos proalguna vez matar á un flamenco, cuando se ha observado en días anteriores la dirección que la banda- nobleza, el clero, la clase media y los campesinos. vinciales ó municipales reúnense en sesión extraorda suele tomar al ser espantada. Para ello es preciso La primera es la que casi siempre dominaba, y per- dinaria, y cada uno elige un diputado por cada 30.000
que el cazador se oculte dentro de un toldo hecho de mitíasele esto porque constituía la gloria del país habitantes comprendidos en su territorio.
Para ser elegible en la primera cámara es necesacuando Suecia era un Estado poderoso y sus reyes
cañas y que otro espante la bandada.
rio
tener treinta y cinco años, justificar que se ha
triunfaban
en
los
campos
de
batalla
de
Alemania,
de
Los árabes de Egigto llevaban á mi hermano cuanpagado
al gobierno desde hace tres una contribución
Austria,
de
Rusia
y
de
Polonia.
tos flamencos quería; los cazaban en el l~go de «~ende
1. 100 pesetas por lo menos y pertenecer á la reCuando
el
hijo
de
Gustavo
III,
Gustavo
Adolfo,
saleh,» y según decían, de la manera siguiente: sabiendo dónde duermen esas aves, tienden los pescadores fué destronado violentamente en 1809 1 lo cual le ligión luterana.
En cuanto á la segunda cámara, es elector todo
una larguísima red de pescar entre dos barcas y se trastornó casi el juicio, la constitución sueca se mo-

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DESPUÉS DEL OFICIO DE PONTIFICAL, cuadro de D. Ramón Tusquets
MUSICO CALLEJERO, dibujo al lá piz de D . Antonio Fabrés
nlP RES l&lt;'i"l rOTOT ÍP JCA
IM PRESIÓ N FOTOT Í PICA

�90

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Nú111ERO

476

sueco de veinticinco años de edad, domiciliado en el se corta cuando después de lavada se la expone al á Liorno, pero deseando no ser gravoso á su padre, partió para
distrito y con derecho á votar en los asuntos genera- aire, lo cual depende menos de la calidad de la piel Nápoles, en donde fué contratado como maestro ele una comles. Además deben llenar una de las tres condicio- que de la excesiva finura de la toalla que ha servido pañía de opereta, y en calidad de tal comenzó su ,:id~ erran~e
nes siguientes: 1.&amp;, tener la propiedad 6 el usufructo para secarla. Una toalla es tanto mejor cuanto más hasla que, tras mil peripecias, se encontró en Ascoli 1 1ceno sm
de un inmueble, evaluado para el reparto de la con- n1stica, pues sólo así puede secarse bien la piel y lo- conlrata y sin recursos: entonces compuso algunos fragmentos
de una ópera titulada Ratdiff. En Nápoles, en donde se cfüoltribución en 1.000 coronas cuando menos ( r. 380 pe- grarse aquella sensación agradable de calor y de vió la compañia de que babia entrado á formar parte, cay6 grasetas); 2."1 tener aiegurado perpetuamente, 6 por bienestar que el acto de lavarse proporciona. Las vemente enfermo, siendo solícitamente atendido en esta oca,ión
veinte años al menos, un inmueble agrícola evaluado toallas finas generalmente usadas no sirven para el por una bondadosa joven, con la que contrajo matrimonio á
en 6.000 coronas (8.280 pesetas); y 3.ª, pagar al Es- caso, puesto que se mojan pronto y no pueden, por poco de restablecido y á la que hoy paga sus cuidados y su
cariño con un amor inlenso y una gratitud sin limites
tado un impuesto, calculado sobre la renta anual, de ende, hacer desaparecer la humedad de la cara y de Después de nuevas peregrina~iones halló relativ~ tranquilidad
al menos 800 coronas ( 1. r 04 pesetas).
las manos: esta humedad que queda en la piel es la en Cerignole, cuyo Ayuntamiento le nombró director de la
Es elegible todo sueco luterano que disfrute des- causa de las grietas que en ésta se producen apenas banda municipal.
de un año antes de sus derechos de elector en uno se la pone en contacto con el aire. Lo mejor y más En aquella sazón llegó á su noticia el concurso abie~t? por la
casa editorial de música de Eduardo Sonzogno, de Milan, y no
de los distritos de su circunscripción electoral.
natural sería desterrar el uso de esas toallas defi- sin trabajos pudo hacerse con un libreto qu~; !~madi) de un~
Así constituído, el Riksdages un parlamento tran- cientes y acudir á las que llenan perfectamente su colección de escenas populares de G. Verga, d1ó p1_e á Masc~gm
quilo, donde rara vez se producen esas escenas tu- cometido; pero la mayor parte de las señoras prefie- para escribir la Cavalleria nislicana. Esta mereció el ansiado
multuosas ni esas discusiones que tanto resuenan ren apelar á los polvos, ya porque no quieren exami- premio entre las 73 óperas que se presenlaron al examen del
compuesto rle eminentes maestros, y lué representada
fuera del país en otras naciones. Los diarios de las nar bien el fondo de las cosas, ya porque creen que jurado,
con éxilo extraordinario en Roma en mayo del ai'lo pasado.
sesiones rara vez ofrecen gran interés.
el uso de una toalla ordinaria les haría perder algo Inmediatamente púsose en escena en Liorno, palria de su autor,
La segunda cámara actual fué elegida en r 888, y de la finura de su cutis, ya también porque la pre- y en Florencia, y tal fué el entusiasmo que en todas partes desdifiere notablemente de la que ha sustituído. La gran sencia de una caja de polvos y de una toalla de de- perlaba, que el nombre de .Mascagni se hizo popular, no 5?l0 en
Italia, sino en el extranjero, y su ópera recorrió en breve tiempo
cuestión sobre la protección de los trigos griegos ha licada tela adornan mejor un tocador que un paño los
leatros de Turin, Ancona, Verona, Pest, Praga, llamburgo
hecho decaer mucho i los librecambistas en las pro- de basto tejido.
y Madrid. En la actualidad se está cantando con gran aplauso
vincias. Los que protegen la agricultura nacional tieOtra cosa conduce asimismo fácilmente al empleo en la Scala de .Mil:ín, desempei\:mclo los principales papeles la
nen mayoría en la primera cámara; pero no la ten· de los polvos, y es el barniz grasiento que durante el sei'lora Pantaleoni y el tenor Valero, ventajosamente conocido~
del público de Barcelona, que es de ~sper~r no tardara
drían seguramente en la segunda ni en la votación verano cubre la nariz, las mejillas y la frente: enton- ambos
en conocer la creación elel celebrado compositor hornés.
común si un incidente muy singular no hubiera sido ces el rostro adquiere aquel color pálido tirando á
El grabado que después del retrato de Masca,::ni publicamos
causa de que los 21 librecambistas nombrados en amarillo y aquella brillantez que son la desespera- represenla á \'alero y á la Pantaleoni en unn de lns escenas más
culminan1es de Cavalleria rustica11a, y los dos grabados sueltos,
Estockolmo fueran sustituídos por 2 r proteccionistas. ción de las muchachas.
á la dislinguida tiple y al eminente tenor con los trajes de diHe aquí el caso, curioso de conocer desde el punto
De todos los polvos los que mejor absorben la hu- cha ópera.
de vista de las reglas electorales de Suecia. Uno de medad son los vegetales, que además mitigan el eslos 2 r librecambistas elegido por la capital se olvidó cozor de las irritaciones, alisan la piel y una vez se- D espués del oficio de pontifical, cuadro de
D . Ramón Tusquets.-De la colonia ar1istica española
de pagar su impuesto, reducido á una veintena de cos se desprenden fácimente al más ligero roce.
es1ablecicla en Rema, es sin disputa una de las principales perpesetas, y por este descuido, no solamente su elecLos polvos más generalmente empleados son las sonalidades la ele nuestro celebrado paisano D. Ramón Tusción resultaba ilegal, sino también la de sus veinte féculas de patata, de trigo, de arroz, de judías, etcé- quets. Su nombre es universalmenle conocido y sus obras son
colegas; por otra parte, no se podían hacer nuevas tera, á las que se agregan algunos polvos arómaticos con empeño solici1adas, porque en todas ellas se refleja el alelecciones, y de este modo, los que habían alcanza- para darles un olor agradable; pero hay que tener en ma de un verdadero artista de imaginaci6n potente y de espide observación profundo, grande en su modo de compodo más votos después de los individuos invalidados cuenta que lo que suele comprarse como fécula de ritu
ner, cuielndoso en la manera de ejecutar, diestro en la combillegaron á ser ií su vez diputados. El parlamento per- arroz las más de las veces de todo tiene menos de nación de las figuras y acce$orio&lt;, atento á la verdad histórica,
dió así varios hombres muy distinguidos, como por arroz y de fécula. La palabra polvos de arroz ha lle- estudioso como el que más de la indumentarin, y por encima
todo esto, dolado ele un sentimiento que al traducirse en Jí.
ejemplo M. Nordenskireld, el gran viajero.
gado á ser una denominación genérica bajo la cual &lt;le
neas y en manchas de color presta á todos los elementos de sus
La segunda cámara cuenta entre sus individuos se venden polvos que á sus elementos vegetales unen cuadros
toda la expresión y todo el valor que el verdadtro congran número de aldeanos, cuyo jefe era M. Ifvarson, otros pertenecientes á la clase de los afeites, como el cep10 del arte exige en las producciones del pincel snlidns.
que acaba de morir.
talco, la greda y demás similares; y esta denomina- Las relevantes; cualidades antedichas tienen su más elocuenEntre los hombres notables de la primera cámara ción no se debe á la casualidad, sino que indica cla- te confirmación en el cuadro que reproducimos y que representa á un cardenal saliendo del lemplo después de celebrar el
debemos citar ante todo al barón Luis de Geev, que ramente que la mayor parte de las que gastan pol- oficio
de pontifical, seguido del corlejo que á su alta categorla
fué presidente del Consejo, así como á los condes vos no se contentan con la propiedad especial que es debido y contemplado por la multilud con esa mezcla de
Posse y Themptander, y M. Lundberg, arzobispo de tienen los polvos secantes, sino que quieren algo más, respeto y curiosidad que la presencia de tan alto dignnlario desSuecia. El ministerio actual es proteccionista, aun- quieren matar dos pájaros de un tiro; es decir, se- pierta siemprt en la ciudad eterna.
que no agresivamente. Se le llama ministerio de los carse la piel y sobre todo ocultar el color amarillento Músico ca.lle.1ero, dibujo á la. pluma. de don
barones, porque de los diez individuos que le com- de la misma r,dar á ésta mayor belleza; en una pala- Antonio Fabrés. - Son tantas las ocasiones que hemos
ponen, seis tienen aquel título 6 son condes.
bra, convierten los polvos en afeite. Los polvos vege- tenido de ensalzar cual se merece á nuestro dislinguido paisaEl presidente del Consejo actual es el barón Jo- tales apenas sirven como afeite, porque por una par- no y asiduo colaborndor de la ILUSTRACIÓN ARTfSTICA, que
vez que publicamos alguna obra suya nos hallamos verdahan Gustaf Nils Samuel Aakerhjelm, nacido en 18331 te disimulan y colorean muy poco y por otra se des- cada
deramente perplejos nnlc la alternativa de aparecer fríos en nuesg~an cruz de la orden de San Olaf y muy proteccio- prenden con facilidad suma.
tros juicios ó de incurrir en forzosas repeticiones, si hemos de
nista. Al principio tuvo intención de reunir las funLos polvos tienen mayor importancia desde el dnr á nuestro parecer todo el calor que la admiraci6n porlos
ciones de presidente del Consejo y ministro de Es- punto de vista terapéutico: se emplean mucho para trabajos de Fabrés despierta en nosotros, que en este punto no
más que eco de In opini6n unánime de aficionados y artistado; pero hubo de renunciará ello ante las numero- tratar las enfermedades de la piel en el modo indi- somos
tns. !'ero al propio tiempo que perplejo , nos sentimos satissas protestas que se produjeron.
cado, es decir, para suavizar las irritaciones de toda fechos al ver que cada nuevo dibujo, cada nuevo cuaelro que de
En cuanto á lo que se llama en Suecia Casa del clase, y aun en un uso prolongado son mucho más él reproducimos viene á ser una demostraci6n más de In jus1icin
de nuestros elogios á los anteriores prodigados.
Parlamento, es antigua y no llama la atención desde inofensirns que los afeites.
Véase, en prueba ele ello, el Mdsico tallejero, ese hermoso
el punto de vista decorativo; pero se prepara un
dibujo que más que de estudio de figura merece el calificativo
DR. E CLASEN, de Hamburgo
ma~nífico pala_cio para recibir á los diputados; quiero
ele es1udio de un carácter y aun de una raza, tan acabado bajo
(Del Sd1orerfa111ilimólatt. )
decu que se piensa en ello, porque el edificio no está
el primer concepto como bien concebido y perfectamente ejecutado desde el segundo punto de vista. Fabrés, cuyos lápiz, plumás que en proyecto. Sin embargo, poco importa la
ROTEGER la epidermis contra las iníluencfas perni- ma ó pincel trazan en el papel ó en el lienzo lineas y sombru
construcción del nuevo palacio; lo esencial es que en
ciosas de la atmósfera, devolver ó conservar juventud, fres- ele corrección irreprochable, se ha penetrado como pocos del
él se haga algo bueno, y hasta casi nos inclinaríamos cura y aterciopelado, tales son (115 ventajas de la CREMA Srnó:,;, modo ele ser y de senlir de los pueblos orientales;, y de ahl que
á creer que de los antiguos edificios es de donde sa- toltf-trcam especial, tónico, ta/111a11te y deliciosamente perfuma- sus tipos árabes se ofrezcan á nueslros ojos con tocia la verdad
len las mejores leyes.
do; su acción seria y benéfica es tan rdpida y tan evidmte que que imprimen en sus obras los que antes ele estudiar la parte

P

X.
"""""""'

~~~................

LO3 POLVOS
. P~ra la generalidad de las gentes, polvos y afeites
significan cos~s análogas; y sin embargo, aun cuando
hay algo comun á unos y otros, en el fondo son enteramente distintos. Cuando queremos decidirnos por
el empleo de algo, hemos de ver ante todo los efectos
que este algo pueda producir y el objeto que con él
nos proponemos alcanzar, y una vez considerado esto
no ha de ser difícil resolver en la elección entre la;
innumerables clases de polvos y afeites existentes.
Los p~lvos están destinados á proteger la piel ligeramente inflamada y á secar las secreciones líquidas
6_ grasien~s que en aquélla se presentan: para esto
s1r~en meJor que otros los polvos vegetales. De los
a_fe,tes se usa para colorear la piel, bien con el propósito de mostrar lo que no se tiene, bien con el objeto
de cubrir lo que no se quiere mostrar. A estos fines
se usan las substancias minerales, en su mayoría de
ningún modo inofensivas y algunas de ellas sumamente tóxicas.
La delicada piel del rostro y de las manos vuélvese en algunas pesonas fácilmente áspera y á menudo

nadie la ha ensayado sin reconocer su superioridad. En casa
del inventor, rue de Prl/1/e1ue, 36, Parls, y en casa de los farmacéuticos y perfumistas. Evitar las sustituciones.

NUESTROS GRABADOS

externa del modelo se han empapado en el elemento interno,
dando al concepto psicológico toda la importancia que las buenas escuelas h:10 con razón exigido en las obras artísticas.

Málaga. Puerta. del Sagrario. Catedral.-Entre
los edificios públicos de Málaga descuella la hermosa catedral
cuyos planos se alribuyen, y así lo consignan varios historiadores, al celebre Diego de Siloe que, según se cree, fué de los
primeros que introdujeron en España la arquilectura greco-romana. Muchas son las maravillas que en su interior contiene
este templo, consagrado en 31 de Agosto de 1588, enlre ellas
la fam osa sillería elel coro debida á Alonso Cano, y no pocas las
que se admiran en su exterior, sobre todo en la fachada principal, de ornamentación rica y elegante; pero ni de unas ni de
otras hemos de ocuparnos en este lugar y ,1 únicamente de la
magnifica puerta llamada del Sagrario. Servía ésta de ing1eso
á la iglesia de su nombre, que hoy forma parte de la catedral,
y fué construida por orden del obispo D. Diego Ramlrez, habiéndose terminado en el siglo xv1 durante el obispado de don
César Riario, sucesor del dicho prelado.
Cuanto dijéramos ensalzando esa obra primorosa del estilo
gólico habría de resultar pilido al lado de la realidad, de la
que permite formarse idea la reproducción fototlpica que publicamos. No falta en esta puerta uno solo de los elementos que
constituyen 1a belleza en los trabajos ele arquitectura: pureza y
finura en las líneas, esbeltez en las proporciones, distribución
intachable de los espacios, riqueza y elegancia en la ornamentación, prolijidad, y delicadeza y gusto exquisitc-s en las labores,
y en suma :mnonla, perfecta entre todas las partes principales y
accesoria&lt;, que juntas componen la e•tética arquitectóni&lt;'n .

El maestro P edro Mascagni, autor de la ópera cCavalleria. rusticana.&gt;-El joven composi1or cuya
ópera han aplaudido tantos públicos nació en Liorna en 1863.
Su padre, panadero de oficio, quiso que fuera abogado; pero él,
que tenía el instinto de la música, en vez de concurir á las aulas
universitarias, acudía al Instituto musical del maestro Soffredini,
en rloncle aprendía armonía, composición y conlrapunto.
De niífo tenía hermosa voz de contralto y á los 10 años había
compuesto un Kirie á tres voces. Compadecido de las lorturas
que para su alma de artisla eran los cursos académicos, en donde
á regañadientes tenía que olvidar por el griego y por el latín
sus estudios predilectos, un tlo suyo•hlzose cargo de él, y proporcionándole grato alojamiento dejóle en libertad de entregarse á su pasión por la música. En 1881 fué Mascagni á l\lilán, á cuya Exposición Universal había enviado tres composiciones, una de ellas dedicada á Ponchielli, oLteniendo otras
tanlas menciones honorificas.
De regreso á su ciudad natal puso en m(1sica A legrla, ele
$chiller, que le valió aplausos y dinero. Al poco tiempo, el
conde Florestán de Larelerel envióle ele nuevo á Milán para que
estudiara en aquel conserv~torio, en donde recibió lecciones de
eximios maestros, entre ellos de Saladino, que fué para él un
verdadero padre; pero ardiendo en eleseos de hacer algo más
posi1ivo, se contrató en una compañia de opereta, con la cual
JABON REAL
VXOLETr· - -JABON visitó Cremona, Piacenza, Reggio y Parma: en esta última ciudad escribió su primera partitura.
DET HRI DAC E129,;d':;l~~i:~PariJ VELOUTI NE
Disuelta la compañia en Dolonia en 1885 1 regresó Mascagni letomCDd&amp;4Ds ¡¡or autoridades m!d.iw para la Bi¡im Ce la Piel 1 BelJm u! Color

NúMERO

'476

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

91

II]Y-[FOSIBLE!
NOVEi.A ORIGl~AL DE

D0~

fLORE~CIO l\IORENO GODINO, ILUSTRADA

POR

CAc:u:-.:::rv

(C0XllXUA CIÓ X)

No la seguiré yo en este momento. La mirada del
hombre, ha dicho no sé quién, debe ser discreta y
rcspetuos:i. en ciertos instantes; la pelusa del melocotón el polvillo de la ciruela, el radiante cristal de la
nic~e, el ala de la mariposa polvoreada de oro, son
objetos groseros si se comparan con la castidad de
una joven que ni aun sabe que es casta.
Contemplar en este caso es profanar.
Ignoro si la princesa Elena durmió aquella noche.
Esperó con impaciencia durante las primeras horas de la mañana. Había citado á Mlle. Brian á las
diez, porque á esta hora su aya tenía costumbre de
irá misa á la cercana iglesia de San Isaac, y la princesa deseaba hallarse á solas con la modista.
No se la ocultaba que el proceder de ésta y el suyo
propio no eran completamente irreprensibles, porque
al cabo iban á violar un secreto ajeno, por más que
en esto no se siguiese perjuicio á nadie y existiese
una vaga esperanza de remediar un infortunio de corazón.
Momentos después de las diez y de haber salido
el aya para cumplir su piadosa costumbre, la doncella de la princesa anunció á Mlle. Brian.
Elena la recibió en su habitación.

La princesa sintió asomarse las lágrimas á sus no ha nacido pobre como yo? Entonces ..., pero no;
ojos.
prefiero que no sea mía nunca. Ella debe vivir dichol\1llc. Brian, que había tomado el papel de manos sa, elevada sobre las demás. No debe oir más que
de la princesa, leyó:
suaves y poéticas palabras, no debe pensar en los
innobles cuidados de la vida. ¿No puedo elevarme
VIII
hasta ella? Pues bien: la amaré de lejos y en silencio.
Seré feliz con su dicha, gozaré viéndola admirada por
«San Pelersburgo 14 de 1101 ie111bre.
todos; reconcentraré en ella todos los amores que
los demás sienten hacia su familia, y seré feliz si al»Carlos, mi querido Carlos: Te escribo un poco guna vez recompensa mi pasión con una de sus mimás animado. No obstante la esperanza de verla más radas, de aquellas dulces miradas.
6 menos tarde, puesto que los periódicos habían
»Alzase el telón: cien voces unidas á otros tantos
anunciado su regreso, creo que á haberse prolongado instrumentos inundan el teatro en torrentes de armosu ausencia un mes más mi muerte era segura. Juzga nía ... Luego aparece una mujer. ¡Dios mío! Es Elede mi desesperación sin dla, en este clima triste y na; sí, aquel es su talle, su blanco seno, sus manos
nebuloso, en esta ciudad en donde estoy perdido más blancas aún. Mas ¡ay! No, no es ella ... Elena
como un átomo helado. .Mas al aparecer ella, brilla es más joven, más hermosa: en su semblante infanpara mí el sol con un esplendor meridional, ilumina- til no se marcan las huellas de los dolores y del cando por elfiat lu.1- de mi corazón.
sancio como en el de esa mujer bella y pálida ... Y
»No quiero hablarte de mis trabajos y pequeñas sin embargo, ¡se parece tanto á Elena! ... De sus lamiserias en esta carta; sería profanarla. Sólo te diré bios se exhalan dulces y melodiosos c-.ntos; sus ojos
que estoy estudiando el idioma ruso con encarniza- lánguidos de ternura expresan el ruego, su voz momiento, pues de esto depende en gran parte el que dula armoniosas palabras; llama á su amado con la
yo pueda lomar pie aquí. Ahora me siento otro y no arrebatadora elocuencia de la pasión.
tengo frío sino cuando veo tiritar á mi pobre Bernar»¡Oh! ¡Frezzolini!
do. Comprendo la insensibilidad de los mártires en
VII
»Pero ¡Dios mío! ¿qué veo? ¿Qué objeto puede
medio de los tormentos, absortos en el pensamiento distraer mi atención y hacerme apartar los ojos de
del cielo; pues del mismo modo yo, cuando la veo, aquella mujer? ¡Ay! Elena se presenta en un palco
- Ciertamente, Mlle., dijo la princesa haciendo me elevo á un ideal divino, sobreponiéndome á las
próximo á la escena; Elena ... Sus cabellos sirven de
sentar á su lado á la modista, os habéis desmejorado sensaciones materiales.
divino marco á su frente; sobre su seno, oculto bajo
en pocos días; se os conocen los malos ratos.
»¡Si supieras cuánto he gozado la primera vez que el blanco moaré del vestido, se ostenta un ramo de
Mlle. Brian suspiró.
la vil
- ¿Cómo sigue el herido?
flores, menos fragantes que sus labios entreabiertos;
»Sabía que había regresado á San Petershurgo. In- Bien, señora princesa; ha pasado una noche muy cesante rondador de su palacio, porque vive en un la paz de la inocencia, la majestad del nacimiento y
tranquila.
palacio precioso, ¡dónde había de vivir!, espié la ani- la hermosura brillan en su sereno rostro; sus ojos,
- Deseaba que hablásemos, repuso Elena bajando mación de aquella morada, las idas y venidas de los suaves como la vida dichosa, revelan inefables pr&lt;r
los ojos, porque me parece que conozco á ese joven. criados, las faenas de los jardineros que arrancaban mesas de amor; sonríe primero, como aceptando el
- ¿Le conocéis?
las hierbas parásitas en la estufa del parque y limpia- homenaje de admiración que la rinden todas las mi- Sí, creo haberle visto algunas veces en Madrid. ban las estufas. ¡Aquí está', me dije con el corazón radas .fijas en ella, y luego, absorta en el espectáculo,
- ¡En España! ¡Oh! Señora princesa, entonces mis palpitante de alegría, y esperaba verla aparecer como oye aquellos cantos admirables, que ella solamente
puede comprender.
sospechas son fundadas: ese joven se refiere á vos en una estrella después de un inmenso nublado.
su carta.
»¿Cómo podré expresar lo que he gozado? Escu»Así esperé dos días, dos días de mortal impacien- ¿Créeis eso, Mlle.?
chaba
con la mayor atención aquella deliciosa armO'
cia, hasta que por fin ... Pero
- ¡Ah! Sí, los indicios son claros: la persona á que no quiero anticiparte mi feli
Mr. Marcial alude ha estado en Madrid, es joven y cidad; gozo al recordarla y al
hermosa como vos y lleva vuestro mismo nombre.
transmitírtela. ¡ Qué noche
- ¡Quién sabe!, dijo la princesa con pudorosa hi- querido Carlos, tan llena de
pocresía. Hay coincidencias extrañas.
vida y de emociones! En la
- Creo no equivocarme, repuso la modista exha- pasión del juego debe haber
lando un segundo suspiro. En fin, vais á juzgar por cosas parecidas á las que yo
vos misma.
sentí en aquella noche eterna
Y sacando del bolsillo de su vestido una cartera en mi memoria.
pequeña y de la cartera un papel, le desdobló, pre»Fuí por primera vez al
sentándosele á la princesa.
teatro Imperial y quedé des- Esto es una copia de la carta de Mr. Marcial. lumbrado al aspecto de aqueLa he hecho como una especie de antídoto contra el lla sala magnífica. Pero en
amor que comenzaba á sentir hacia ese joven.
medio del arrobamiento que
La princesa tomó el papel con mano trémula.
embriagaba mis sentidos, me
- Como ya os he dicho, añadió la modista, la car- asaltaron crueles ideas ... Al
ta de Mr. Marcial está sin acabar, sin duda por causa ver reunidos en aquel sitio
de su malhadado accidente. Más que carta parece el los favoritos del nacimiento y
relato de un corazón que tiende á desahogarse.
de la fortuna, sentí toda mi
- Es posible.
pequeñez; comprendí la in- Leed, señora princesa, 6 más bien, permitidme mensa distancia que de ellos
que yo lea. Comprenderéis hasta qué punto está ena- me separa. Un profundo
morado Mr. Marcial. ¡Oh! Si sois vos el objeto de su abatimiento se apoderó de mí. ¡Ah!, pensaba yo,
?mº:• debéis estar orgullosa de !.. pasión que habéis ¿qué es la vida humilde? ¿Cómo podré romper la va. nía, aquel magnífico poema, grande y magnífico, no
inspirado. No podéis figuraros los obstáculos que ha lla que me separa de ese mundo? Y en medio de estas obstante ser obra del talento solamente, en el que
tenido que vencer y las contrariedades que ha sufri- dolorosas reflexiones, la imagen de Elena, de Elena para nada interviene el verdadero sentimiento.
»Hay en Hernar.i tanta grandeza, figuras tan CO·
do ese pobre joven. Ultimamente he sabido que para que vive entre esos privilegiados de la sociedad, se
efectuar su viaje á Rusia en pos de su amada, se ha me representó para aumentar mi tristeza y desalien- losales y tan tremendas peripecias, que arrebatan la
visto precisado á deshacerse de prendas y recuerdos to ... Si al menos la viese ... Ella debe de venir aquí. mente á otra época, á otras ideas, á otros sentimientos.
de familia muy preciosos para él.
ese mundo es el suyo, el suyo. ¿Y por qué? ¿Por qué
»Miraba á Elena y á la escena al mismo tiempo•
1

�92

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA
- - - - - - - -- ~=---- =--,,,- ----,---==--- -----------=--,---,----,,;---

NúMERO 476
=--=-- --=,,..,...,= -----:--:-:---------,==-:

Un vértigo indescriptible se apoderó de mf; ... todo desconocido, y mi padre sólo piensa en enlazarme á
Cuando una joven de alma generosa, como la prinse confundió ante mis ojos ... Las mil facetas de los un hombre de alta posición social.
cesa, fija su ·elección en un amante sin fortuna, le
diamantes de las señoras se multiplicaron como es- Ninguno vale tanto como Mr. Marcial.
ama doblemente, y su pasión tiene algo de maternal.
trellas, ... y no sé por qué fenómeno psicológico re- Es posible. Esa carta ha acabado de dármele á Así es que Elena, en sus largas cavilaciones, pensaba
cordé las caricias de mi padre y todos los más leves conocer. ¡Ah! Siento haberla oído leer.
en la triste suerte de Marcial, precisado á trabajar de
acontecimientos de mi niñez.
Y nuevas lágrimas corrieron por las mejillas de un modo tan ajeno á su noble y altivo carácter, y se
»Al día siguiente volví á verá Elena en el muelle Elena.
decía que ella podía darle, no sólo su amor tan anhede los Ingleses, acompañada de su padre. Es impoLa modista iba á hablar; pero el ruido de un porsible que no intervenga ella en la elección de sus ca- tier que se abría y la presencia del aya de la prin- lado por él, sino que también los goces de la vida,
necesarios á su delicada organización.
rruajes y de sus caballos, porque nada he visto com- cesa pusieron fin al diálogo de ambas jóvenes.
Otra cosa la preocupaba: las últimas palabras de
parable á aquel elegante tren. La severa riqueza de
La princesa llevóse el pañuelo á los ojos para en- la carta de Marcial. «Si, decía éste. Yo creo que Elelas libreas, lo bien casado de los colores, la belleza jugarse las lágrimas.
na no podría resistir á la transmisión de mi amor, y
del tronco, que conducido por un hábil cochero
Afortunadamente el aya era muy corta de vista.
sin embargo, no puede, no debe ser mía: media enarrastraba pausada y aristocráticamente el landó, fortre ambos un obstáculo superior á su mismo desdén.»
maban un perfecto conjunto, en el que adivino el
PARTE TERCERA
¿A qué obstáculo se refería? Según Mlle. Brian,
exquisito gusto de Elena. Al ver aquel carruaje atraMarcial era soltero y dueño de sus acciones; amaba
vesar elegante y deslumbrador entre tantos otros,
I
con delirio y lo había probado abandonando su paeclipsándolos á todos, sentí un movimiento de orgullo
tria y sacrificando objetos gratos á su corazón, y no
y de felicidad, y gocé en el triunfo de la que quisiera
¿Qué tiene la princesita Lodiski? ¿Por qué está tan obstante, aquel obstáculo superaba, en la apreciación
ver elevada sobre todo el mundo.
pálida y tan triste?
del enamorado joven, aun al desdén de su amada...
»Elena está hermosa en todas partes. No obstan¿Padece alguna enfermedad?
Esto era incomprensible, y por eso la princesa se
te, la encuentro aquí aun más bella que jugueteando
¿Por qué siendo tan entusiasta por la música va
en el Retiro de Madrid. En esta atmósfera obscura tan raras veces á la ópera y se retira tan pronto del pasaba largos ratos absorta en hondas meditaciones,
hasta que se decidió á salir de tanta incertidumbre,
se destaca más la láctea blancura de su tez. Las pie- teatro?
poniendo
á su vez en práctica el mismo medio de que
les la sientan admirablemente: hay afgo de soberano
¿Estará enamorada? Su primo, el barón de Igna- se había valido Mlle. Brian.
~n su belleza.
tief, no obstante su fatuidad, se queja de sus desMandó, pues, á casa de Marcial al mayordomo de
»No te burles de mí, mi buen Carlos. Estoy loco. denes.
su
padre, y enterada por él del resultado de su misiMi pobre alma vuela en pos de ilusorios devaneos, de
La princesa es nerviosa: influirá en ella el tiempo
goces que sólo brinda el cielo al triste corazón que espantoso que hace. El Neva se ha helado con tal va, esperó el día siguiente con esa profunda inquienunca debe alcanzarlos. La felicidad humana tiene consistencia, que podría sostener sobre su superficie tud que sólo pueden comprender las almas enamoradas.
un límite; de otro modo el mundo no fuera un valle la catedral de Kazán.
de lágrimas, y los amantes serían los privilegiados
Estas y otras frases referentes á la princesa, añadiIII
de la tierra. Al hacer estas dolorosas reflexiones sien- das y comentadas de mil modos, deJábanse oir en
to accesos de desesperación contra esa potencia ca- los círculos elegantes de San Petersburgo.
¿Qué pasaba entretanto en el corazón de Marcial?
prichosa y cruel que nos hace entrever la dicha aparEl príncipe Lodiski pensaba también:
El pobre joven hallábase en un estado próximo al
tándola de nosotros. Algunas veces me acuso de co«¿Qué tendrá mi hija?»
idiotismo.
Hada un buen rato que había recibido el
barde, me propongo acercarme á Elena, hacerla
Y todos se admiraban de la rápida mutación de
comprender y participar mi amor; y si me rechaza, carácter de la princesa: antes tan risueña, tan expan- recado del príncipe Lodiski, y aún permanecía sumisi desprecia los tesoros de ternura que encierro en siva; al presente tan ensimismada, tan retraída, tan do en un estupor visionario, en el que creía oir todavía la voz del mayordomo, pero muy lejana, como si
mi corazón y que ninguno de cuantos la rodean pue- deseosa de soledad.
saliese del fondo de una caverna,
de ofrecerla... entonces... ¡oh! pienso en la muerte,
Un día la princesa, á quien su padre observaba
«¿Soy yo quien he recibido ese recado?, se preúnico asilo del que pierde la esperanza. ¡Pero morir, con inquietud, acariciando sus blancas y pálidas maguntaba mentalmente. ¿Es á mí á quien manda llaabandonar el mundo, donde pueden gozarse tantas nos, dijo:
mar la princesa? ¿Puedo ir á su casa, verla de cerca,
delicias, y en el que, por un contraste horrible, son
- Papá, yo quisiera aprender el inglés, porque hablar con ella?&gt;&gt; Y cuando la verdad, sobreponiénmás desgraciados aquellos que mejor comprenden su este idioma va siendo indispensable en sociedad.
dose á sus lucubraciones, le contestaba afirmativahermosura!
- No veo inconveniente en ello, contestó el prínAma y serás amado, dice un poeta árabe: yo lo cipe, satisfecho al ver salir á su hija de su triste re- mente, sonreía de un modo extraño; porque su pensamiento, plácidamente lógico, hacíale comprender
creo así, y esto es mi mayor tormento. Sí, yo creo que traimiento. Haré avisar á un profesor.
la realidad tan claramente corno si no se tratase de
Elena no podría resistir á la transmisión de mi amor;
- Mi modista, Mlle. Brian, me ha recomendado
y sin embargo, no puede, no debe ser mía; media uno muy inteligente, repuso la princesa bajando los él y sí de otra persona cualquiera.
&lt;La princesa ha comprendido la inmensidad de mi
entre ambos un obstáculo superior á su mismo des- ojos.
amor; acaso lo comprendió desde el primer día en
dén ...&gt;
- Sea, pues, el recomendado de :Mlle. Brian, dijo que mis ojos la miraron en el Retiro, y presintiendo
el príncipe. Olao puede irá avisarle cuando quieras que no puedo vivir sin ella, quiere dar consuelo á mi
comenzar tus lecciones.
IX
corazón. Esto es natural y lógico en el noble carácAl día siguiente el mayordomo del príncipe se pre- ter de la princesa, pensaba Marcial. Pero ¡Dios mío!,
sentó en casa de Marcial, que estaba ya completa- esto es más de lo que yo podía esperar, va á ser tan
La modista cesó de leer y dijo:
mente restablecido de su herida, y le transmitió el de- grande esta dicha que no podré soportarla.»
- Aquí acaba la carta, ó mejor dicho, no acaba; seo de la princesa en nombre de su padre.
Y el pobre joven, como ya he dicho, sonreía.
pues como veis, está interrumpida. Pero ¡Dios mío!
Si Marcial hubiera podido ponerse más pálido de lo
Pero su semblante volvía á tomar su habitual ex¿Qué es eso? ¿Lloráis, señora princesa?
que estaba por su pasada dolencia, creyérale el mayor- Sí, contestó ésta enjugándose los ojos con su domo atacado de un grave accidente. Aquella ines- presión de melancolía, como si una idea triste desvapañuelo; no he podido sobreponerme á mi emoción. perada misiva le aturdió hasta el punto de privarle neciese sus plácidos pensamientos. Entonces paseaba
por la habitación á grandes pasos, murmurando esta
A qué ocultároslo: ese joven se refiere á mí en su del uso de la palabra.
palabra:
carta.
Por fin se repuso un tanto y dijo:
«¡Imposible!»
- ¡Ah! No me engañaba.
-1\íañana á la una, puesto que es la hora señalaLuego
abrió una gabeta, sacó de ella una caja de
- Le conocí en Madrid: no me ha hablado nunca, da por él, tendré el honor de ver al señor príncipe
madera
llena
de papeles y de entre éstos una carta
pero sé que me ama.
Lodiski.
metida en un sobre roto.
- ¡Y con qué amor, señora princesa! Ya no extraEl mayordomo, algo sorprendido de tan seca resSacó la carta, la leyó muy lentamente, y al termiño su desdén hacia mí.
puesta, saludó y salió.
nar, las lágrimas corrían por sus mejillas.
La princesa contó á Mlle. Brian los paseos del
«¡Imposible!,» volvió á decir, y apoyando el brazo
Retiro, el incidente de su caída el día en que Mar11
en
la abierta gabeta y la cabeza en la palma de la
cial la llevó en brazos hasta su coche, la noche que
mano, permaneció así mucho tiempo...
le vió en el vestíbulo del teatro y sus sospechas é
La carta de l\farcial, aquella carta que revelaba, no
Al día siguiente á las diez de la mañana Marcial
inquietudes respecto al duelo.
sólo á un amante, sino á un poeta, acabó de vencer salía de su casa.
- ¿Y qué vais á hacer, señora princesa?, preguntó el corazón de Elena, tan predispuesto en favor de
Parecía tranquilo, aunque preocupado; observábase
la modista. Ese joven os ama hasta el extremo de aquél desde que le conoció en el Retiro. Tenía que
en su semblante la expresión del que ha tomado una
morir por causa vuestra.
ser así. Prescindiendo de la misteriosa atracción que resolución que no deja lugar á la incertidumbre.
- ¿Lo sé yo acaso? ¿Puedo remediarlo?
acerca el uno al otro á los amantes predestinados,
Efectivamente era asi, y voy á formular en pala- ¿i\fr. Marcial os interesa?
hay pocos corazones femeninos noblemente organiza- bras sus pensamientos.
La princesa no respondió.
dos que resistan á la influencia de la pasión que ins«Sí, se decía Marcial por la centésima vez, me
- La pregunta es ociosa, repuso Mlle. Brian, esas piran, cuando está aquilatada por el sacrificio y la
acerr.aré
á Elena, no hay ningún mal en ello, y sí por
lágrimas son la mejor respuesta.
abnegación.
el contrario una felicidad que me volverá la vida, que
- Y aun cuando me interesara, aunque le amase,
En este punto, preciso es confesarlo, la mujer es ya me abandonaba. La veré todos los días, oiré su
¿qué me es dado hacer por él?
superior al hombre, pues siente mejor la gratitud y la voz, viviré durante una hora donde ella vive, y cuan- Lo que yo haría en vuestro lugar.
compasión. Acaso en este sentimiento interviene el do me separe de ella, estos dulces recuerdos llenarán
- ¡Ah, Mlle.!
amor propio; tal vez al corresponder al amor del
- Mr. Marcial, aunque pobre, es de buena fa. hombre que la adora, recompensa la mujer lo acerta- mi corazón. ¿Por ventura se necesita más para ser
milia.
dichoso? ¿No me basta saber que ella se interesa por
do de la elección; pero lo cierto es que la perfidia
- ¿Basta eso por ventura? ¡Oh! No comprendéis y la volubilidad son defectos casi exclusivos del mí?... Porque indudablemente esto no ha sido casual,
podía haber elegido otro maestro. .. Pero ¿cómo se ha
las preocupaciones de nuestra clase.
hombre.
informado de mí? ¿Por qué medio ha sabido mi
- Perdonad, señora princesa, interrumpió la moElena quiso luchar contra su amor, pues harto
dista, sintiéndose ofendida en sus ínfulas nobiliarias. comprendía los obstáculos que á él se oponían. pero casa?»
Marcial se había hecho muchas veces esta misma
Creo que conocéis algunos antecedentes míos.
mujer y casi niña, y nÍlia mimada, no acostumbrada
- Esto no es Francia, querida Mlle. Brian. En á la contrariedad ni al sufrimiento, se dejó vencer al pregunta, porque Mlle. Brian, obedeciendo á una
Francia se prescinde de ciertas cualidades cuando cabo por el atractivo de la pasión quG inspiraba y advertencia terminante de la princesa, no le había
hablado de sus relaciones con ésta.
las suplen la distinción ó el talento. Ese joven es un que sentía,
( Co11ti1111ará)

N ú MER0

==---

476

LA I LUSTRACI ÓN

ARTI STICA

--''-==~== =.:...e= = ~======-==============-=---== = = =

93

las planchas en un armazón de madera adosado á un proteger un buque cuando las otras dos están atÍn en
espaldón de tierra.
situación de resistir.
De las tres planchas de Cammell, la más gruesa
En nuestro segundo grabado se ve también el estaL.\S PRUEBAS DEL POLÍGONO DE ANNÁPOLIS
tenía 272 milímetros 28; la de acero 2_68'47, y la do de los obuses después de cada uno de los tres
Conocida es la lucha encarnizada que se ha enta- de níquel 264'66· de suerte que esta última se en- últimos disparos.
blado entre el cañón y la coraza desde la época en contraba de hecho en desventaja con relación á las
La comisión clasificó inmediatamente y por unaque se han aplicado los blindajes defensivos á las otras dos.
nimidad las tres planchas por el siguiente orden de
construcciones navales, lucha en que la ventaja está,
Las planchas estaban dispuestas tangencialmente superioridad: 1. 0, acero-níquel; 2.°, acero solo; 3.°,
al parecer, de parte del cañón, cuya, P?tencia ?~ pe- á un arco de círculo cuyo centro estaba ocupado por Compound.
netración puede aumentarse hasta lumtes casi mde- los muñones del cañón y en su consecuencia normalEste triunfo de la industria francesa merece tanto
mente al eje de éste. más ser señalado cuanto que ha sido obtenido desEl cañón emplea- pués de una serie de ensayos realizados en el extrando era una pieza de jero; es decir, en condiciones de imparcialidad indis152 milímetros 4, cutibles.
de 35 calibres de longitud, cuya boca esta***
ba emplazada á 8'53
metros de las planCOCHE MOVIDO POR EL \'APOR, llL ll. SER POLU.T
Las pruebas del polígono de Annápolis. - Disposición de la pieza y de los blancos
chas.
La carga era de
Hace dos años, M. Serpollet dió á conocer á los
20,158
gramos
de
ingenieros
y al público el generador inexposible de su
finidos, por lo menos teóricamente, al paso que se pólvora parda prismática; el proyectil un obús de
llega muy pronto á los espesores extremos de metal ruptura Holtzer de 45,300 gramos; la velocidad ini- invención, aparato formado por una especie de tubo
que prácticamente puede emplearse para la protec- cial era en estas condiciones de 632 metros 40 y la capilar metálico á través del cual el agua inyectada se
transforma instantáneamente en vapor. Esta maravición de los buques,
energía al choque de 1.375.222 kilográmetros.
llosa caldera, que sólo contiene algunos centímetros
Por esta razón en estos últimos tiempos se ha proComenzóse por disparar cuatro cañonazos sobre
curado hallar la eficacia de un blindaje, no en el espe- cada plancha en la bisectriz de los ángulos, y luego cúbicos de agua y ninguna reserva de vapor, pareció
desde un principio muy á propósito para satisfacer
sor exagerado, sino en la cualidad intrínseca del metal que lo constituye. Los metalúrgicos trabajan con el cañón de 152 fué reemplazado con una pieza ciertas exigencias y sobre todo la de la creación de
de 208 milímetros que lanzaba proyectiles de 95. 130 un coche de vapor económico y práctico. Después de
empeño para conseguir este propósito, y gracias á sus
haber hecho funcionar un primer triciclo de
estudios han obtenido diversos productos, entre los
vapor, M. Serpollet ha construido sucesivacuales las placas llamadas Compound, de la casa
mente algunos coches de ensayo que han funcioCammell y Compañía, han conseguido gran notorienado varias veces en París y que le han permitidad. Estas planchas, constituidas por láminas de
do realizar en 1889 un largo viaje á Lyón en
acero soldadas sobre un almohadón de hierro dulcompañía de M. Ernesto Archdeacon. Estos
ce, han estado muy ea boga en la marina militar inestudios preliminares han inducido al inventor
glesa y parecían destinadas á imponerse en todas
á crear un tipo absolutamente práctico que vapartes.
mos á dar á conocer á nuestros lectores.
La casa Schneider, del Creusot, era la única entre
El coche, como lo indica la fig. r, es elegante
todas las que se hacen la competencia que podía
y hasta lujoso; tiene la forma de un gran faetón
luchar contra ese entusiasmo general. Algunos ensay puede contener siete viajeros. tres en cada
yos comparativos habían demostrado ya la superioriasiento y uno en una banqueta frontera, no faldad de las planchas todo acero del Creusot sobre las
tando en él ninguna de las comodidades de los
planchas Cammell; pero los señores Schneider y
Compañía no han querido dormirse sobre sus laure- En plancha de acero. - En plancha Compo,md. _ En plancha de acero vehículos de uso corriente: la suspensión es
niquelado. - Estado de los proyectileii después del tiro
suave, los asientos blandos, y para los casos de
les, sino que prosiguiendo sus trabajos han producilluvia lleva su correspondiente capota.
do una nueva plancha de acer,J niquelado muy superior
á sus planchas de acero.
El generador está tan disimulado como es pogramos con una energía al choque de 2.295.176 ki- sible: colocado en la parte trasera, hállase aprisionado
Recientemente se han efectuado ante una comi- lográmetros.
sión militar de los Estados Unidos en el polígono Cada plancha recibió entonces en su centro un entre las cajas de carbón, con las que está unido por
de Annápolis pruebas comparativas de estos diversos proyectil de éstos: nuestro tercer grabado represen- medio de dos conductos por los cuales se verifica aublindajes, h1biendo sido sometidas al tiro, en condi- ta el estado de las planchas después de este dis- tomáticamente la carga del combustible (fig. 3): la
chimenea mira hacia abajo; pues la chimenea para
ciones exactamente iguales, una plancha Cammell, paro.
encender el fuego, una vez encendido éste se quita y
otra de acero y otra de acero niquelado, estas dos úlNo es preciso ser muy versado en las cuestiones se coloca en una caja El depósito de agua está detimas del Creusot.
de artillería para comprender en dónde está la supe- bajo del asiento á la izquierda, y el motor en el misNuestros grabados representan el campo de tiro rioridad y para ver que la plancha Cammell, casi
y los detalles del dispositivo adoptado para apoyar completamente destrozada, es en absoluto incapaz de mo sitio, pero á la derecha: la provisión de agua permite efectuar un recorrido de 30 kil9metros y la de
SECCIÓN CIENTÍFICA

Plancha de acero

Plancha de acero niquelado

Plancha Compound

Ensayos comp:irativos de diferentes planchas en el polígono de Annápolis (Estados Unidos). - Estado de las planchas deiru{~ del quinto dispa ro

�LA lLtJStRACIÓN

Fig.

1.

ARtISTICA

Coche moYi&lt;lo por el l'~por, de M. Serpollet. ( De una fotografía instantánea)

NúMERO

476

La mayor profundidad se encontró casi en el centro del mar en la línea que une Theodosia y Sinope
y resultó ser de 2.250 metros. A partir de este punto
central, el fondo se mantiene casi horizontal en un
largo espacio y en todas direcciones. La elevación
del fondo que se suponía entre la Crimea y la Anatolia no existe en realidad, como tampoco las enormes profundidades que se creía encontrar á los pies
de los montes Caucásicos. La parte menos profunda
de ese mar, cuya superficie es de 381.500 kilómetros
cuadrados, está en el Noroeste, entre las desembocaduras del Danubio y del Dnieper, por un lado, y
la línea que une Burgas y Eupatoria, por otro: en
este espacio apenas se alcanzan profundidades de 180
metros y el fondo aparece llano con una ligerísima
inclinación hacia el Sudeste.
La temperatura del agua del mar Negro varía con
las profundidades; en la superficie era, en el mes de
julio de 1890, de 25 grad0s centígrados, pero á nueve metros de profundidad no pasaba de 21'2.
La temperatura mínima fué de 7 grados á una profundidad de 54 metros; más arriba y más abajo de
este nivel, aumentaba aquélla rápidamente hacia la
superficie y lenta pero continuamente hacia el fondo.
En la_s mayores profundidades, se encuentra la temperatura de 9'3 grados centígrados.
La saladura de las aguas del mar Negro aumenta
de una manera regular con la profundidad, como lo
prueban las cifras siguientes: en la superficie es de
17'29 po: r.ooo unidades de peso, y á 1.650 metros
de 22'33.
. Las capas superficiales son las menos saladas porque reciben el agua dulce de las lluvias y de los
afluentes del mar, entre los cuales figuran el Danu·
bio, el Dnieper, el Don, el Kubán, el Rión, etc. La
saladura del agua en las grandes profundidades se
acerca á la del Mediterráneo sin, empero, llegar al
mismo grado que ésta.
El agua del mar Negro, en las profundidades mayores de 360 metros presenta una particularidad que
no ofrece ningún otro mar, cual es la de contener
hidrógeno sulfurado que se desprende bajo la forma
de gas nauseabundo cuando se lleva esta agua en un

combustible asegura un traye~to de 60. En las pobla- , detalles del genera9or ~er_pollet explican la facilidad
ciones, el combustible prefenble es el cok porque no con que se puede 1mpnm1r al motor un esfuerzo en
produce humo. El peso total del coche cargado de los pasos difíciles, sea para evitar un obstáculo, sea
combustible y de agua es de r. 250 kilogramos: enton- para atravesar un mal camino: una simple inyección
ces contiene 70 kilogramos de carbón y 90 de agua. suplementaria con la bomba de mano basta para obLa vaporización media de la caldera es de 80 kilogra- tener el efecto apetecido: la presión se eleva, la canmos por hora y el consumo por hora y caballo de tidad de vapor producida aumenta y el esfuerzo se
fuerza no pasa de 14 kilogramos.
produce como si se tratara de un caballo repentiLa máquina es de dos cilindros, los manubrios es- namente fustigado. En las paradas no hay necesidad
tán dispuestos en ángulo recto y la admisión del va- de vigilar el aparato, pues en el generador
por se hace al 65 por 100. Su potencia, que es de no se produce ninguna obstrucción, cual4 caballos, puede llegar momentáneamente á 6 y aun quiera que sea la calidad del agua con
pasar de este número. El gobierno del vehículo se que se le alimente.
hace por un intermediario que permite emplear·dos
La Prefectura de policía de París ha
velocidades, una para las cuestas y otra para los pla- concedido á M. Serpollet autorización
nos horizontales ó de suave pendiente: con esta últi- para circular libremente por las calles de
ma, si el camino es bueno, puede alcanzarse y soste- aquella capital sin más restricción que la
nerse una velocidad de 2 5 kilómetros por hora, velo- de no poder andar á mayor velocidad
cidad que sería imprudente aumentar y aun en mu- de 16 kilómetros por hora.
chos casos conservar; con la primera, el coche con
Este invento constituye, en mi concepsus siete viajeros ha podido remontar cuestas de 8 to, un gran progreso y viene á resolver un
centímetros por metro en caminos llenos de barro y importante problema.
de piedras.
G. TtSSANDIER
El hornillo se enciende como todos y puede fun(De La Nat11re)
cionar en veinte minutos, poniéndose el vehículo en
movimiento por medio de una bomba de mano. El
agua introducida en el generador se vaporiza instantáneamente y el coche echa á andar, continuando la LAS PROFUNDIDADES DEL )!AR NEGRO
Fig. 2 . Sección del coche de vapor. - A. Manubrio para poner el vealimentación automáticamen~. El puño de dirección
hículo en movimiento; palanca de la bomba. - M. Máquina de dos
sirve tambíén para regular la marcha y puede operar
cilindros. - G. Generador inexplosible &lt;le tres elementos. -T. ChimeDurante el verano de 1890 el buque de
nea. - \', Manubrio para el cambio de velocidad. - K. Dirección.
un movimiento de rotación sobre su eje y determi- guerra ruso Tchernomoretz recibió el ennar la apertura ó cerradura de un orificio que devuel- cargo de explorar las profundidades del
ve el agua al recipiente alimentador. Una sola mano mar Negro. Los señores Wranguel, hidrógrafo, Spind- vas0 cerrado á la superficie del mar. En las capas subasta para guiar el carruaje. Como para los genera- ler, físico-geógrafo, y Andronssoff, naturalista, consperficiales, á partir de la profundidad de 130 metros,
dores fijos, la parada se efectúa suprimiendo la ali- tituían el personal científico de la expedición. Al parno se encuentra este gas, debido esto sin duda á que
mentación, y si se quiere que aquélla sea más brusca tir de Odessa, el Tchemomorelz, que estaba mandado
en ellas el agua está á menudo agitada por los vienbasta mover un freno de pedal que está al alcance por el capitán Smirnoff, atravesó el mar Negro en
tos. M. Andronsoff atribuye la formación del hidródel pie del conductor. No hay necesidad de aparato muchas direcciones entre aquella ciudad y Sebastogeno sulfurado á la descomposición de los cuerpos
alguno de vigilancia, habiendo demostrado la expe- pol, Theodosia, Batum y la entrada del Bósforo. Los
orgánicos que perecieron ahogados en época remota,
riencia que se puede viajar en las noches más obscuras
pues en la actualidad no se encuentran en el fondo
sin más que un farol para iluminar el camino.
del mar Negro animales ni vegetales vivos, sino sólo
El carruaje va provisto de un manómetro que, sin
sus restos. La fauna·y Ja flora vivas no aparecen más
ser indispensable, hace indicaciones interesantes: este
que en las regiones pelágicas situadas en profundimanómetro pone en evidencia uno de los grandes
dades menores de 360 metros.
méritos del generador Serpollet, es decir, la facultad
(De La Nattm)
que posee de p,oder alcanzar sin peligro é instantáneamente grandes presiones.
*
Si el coche ha de echar á andar en un sitio difícil
**
UNA NUEVA TEORÍA ACERCA DEL ROCÍO
y no basta una presión de ro atmósferas, se prosigue
la inyección hasta 15, 18, 20, si es preciso, verificánLa teoría de Wells explicando la formación del
Fig. 3. Plano &lt;le] coche movido por el vapor. - A. Genedose este aumento de presión en el momento oporturocío por la condensación del vapor de agua de la atiador.
B.
Máquina.
CC.
Depósitos
de
carbón.
no en que es necesario y sin peligro alguno. Los geneD. Depósito de agua - E. Tubos &lt;le carga continua de
mósfera bajo la influencia del enfriamiento produciradores Serpollet están probados á roo atmósferas y
carb6n.
do por la radiación terrestre, resulta hoy insuficiensellados á 9 4: antes de la prueba que se verifica en
te por haberse demostrado que aquella condensación
la administración de las minas son ensayados en la sondeos se practicaron con la sonda de Thomson y sólo produce una pequeña cantidad de lo que genefábrica á 300 atmósferas.
el bathometro de Meyer y el dragado con una dra- ralmente se entiende por rocío. Entre las mtíltiples
Otra particularidad interesante es la de que según ga del género de las que se servían los naturalistas causas que concurren á la producción del fer,' meno
que el coche ande por camino llano ó por una pen- del Talismán. Además, hiciéronse numerosas obser- y que señala Mr. Macpherson en el Longueau's Ma·
diente ó por una cuesta, la presión permanece fija, vaciones acerca de la temperatura del agua á diver- gazine, es la más importante la exsudación de líquidisminuye ó aumenta por sí misma y sin necesidad sas profundidades por me,dio de los termómetros dos acuosos que se produce en la superficie de mude que el conductor se ocupe_del aparato, según que Miller-C~zella yNegretti-Zambra. Para medir la den- 1 chos vegetales, cubriendo las hojas de éstos de briel motor encuentre mayor ó menor resistencia. Estos sidad del agua se empleó el areómetro de peso fijo. l 11antcs gotas que erróneamente, como ha probado

NúMERO

95

LA 1wsTRACióN ARTísticA

47ó

Mr. J. Aitken, de Talkirk, se calific~n ~e rocío, cuando no son sino efecto de la transpiración de la planta. Para ver la diferencia entre estas gotas y el rocío
propiamente dicho, basta compararlas con la capa
húmeda que éste deposita, á. modo de tenue nu?e,
sobre la superficie de una hoJa mu~rta ó de cualqu~er
otro objeto inanimado, al lado m~smo de las hoJas
que de aquellas gotas aparecen cubiertas por la transpiración.
.
Entre las pruebas verificadas por A1tken puede

citarse la de haber colocado un pedazo de tierra con
césped debajo de un recipiente de cristal, y una_ vez
producidas las gotitas en la hierba, ~ornó u~a bnzna
de ésta, que secó cuidadosamente é mtrodu~o en una
bola de cristal herméticamente cerrada y aislada del
aire húmedo: al poco rato se reprodujo la gota, lo
cual prueba que ésta era efecto de la exsu?aci?n.
Esta no se produce sólo en las noches de roc10, smo
que después de una lluvia, si no hace viento y _el
aire inmediato al suelo está saturado, muchas bnz-

nas se cubren de gotas en los mismos puntos en que
las gotas de exsudación aparecen habitualmente .Y en
los cuales no se sostendría una gota de agua. Fmalmente el mismo observador pesó con gran cuidado
un pedazo de tierra en cuya superficie se había efectuado el fenómeno del rocío, y vió que pesaba menos
que la víspera, señal de que había exhalado vapor de
agua y contribuído á proporcionar los elemento7 del
depósito húmedo que se formara sobre los obJetos
vecinos.

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�96

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

N ú MERO

476

nel trata con elevado concepto y criterio claro y
justo apoyando sus asertos en teorfas y pareceres de los más notables filósofos y jurisconsultos
cuya exposición y análisis son elocuente prueba
de sus conocimientos y erudición vastlsimos.
Véndese esta obra en la libreria de D. Arturo
Simón, Rambla de Canaletas, 5, y en las principales de Barcelona, "1adrid, provincias y Ultramar, al precio de 8, 8' 50 y 18 pesetas respectivamente.

LIBROS ENVIADOS A ESTA REDACCION
POR AUTORES Ó EDITORES
PROYECTO 0E LEY DE INSTRUCCIÓN l'Rl~IA•
por D. Saturnino Calleja - En el Congre•
se Nacional de maestros recientemente celebrado
en &lt;iadrid se nprob6 por los repr~sentantes del
magisterio esoañol, con ligeras variantes el pro•
yecto de ley redactado por el presidente de In
asamblea D. Saturnino Calleja, y que será opor•
tunamente elevado á las Cortes. Esta aprobación
de los que en nuestra patria ti~r.en noble misión de la enseñanza t'S In me¡or critica que del
proyecto puede hacerse y nos releva de ext~~d,er•
no~ en consirleraciones que, además, e&gt;.1gman
.,1ayor espacio uel que en esta sección dispone·
mos Sólo diremos que el proyecto nos parece
muy á propósito para lograr que In enseñanza sea
lo que debe ser y es realmente en todas las na•
ciones que de cultas se precian. Los preceptos
que contiene haciendo In enseñanza gratuita y
obligatoria (con las debidas sanciones pena)es 1
elevarlan, de cumplirse rigurosamente, e) m~el
intelectual de nuestro pueblo, y la orgamzac16n
de las escuelas y las garantías que en el proyecto
se dan ni magisterio mejorarla~ la suert~ de los
que tienen á su cargo la educac16n de la niñez.
RIA,

•••

!ª.

ZARAGOZA ARTfSTICA, MONUMENTAL É HIS•
TÓRICA, por A. y P. Gascón de Color. - El cuaderno 8 ° de esta obra, de la que ya otras veces
nos hemos ocupado con el elogio que merece,
contier.e ademá.~ de ocho páginas de interesante
texto, dos bonitas fototipias que representan In
urna en donde se guardan las reliquias de los mártires de Zaragoza, y un tibor de búcaro traído á
España cuando la conquista del Perú, que pertenece á la Baronía de Ilervés.
Se suscribe en Barcelona en la librerla de don
Arturo Sim6n, Rambla de Canaletas, 5, y en las
principales de las demás provincias, al precio de
una peseta el cu:iderno.

• •*

.•.

CÓDICO CIVIL ESPA~OL COM!,;NTAl&gt;O Y CON·
CORDADO CON EL DERECHO FORAL \'IGENTE EN
CATALUXA, ARAGÓN, :NAVARRA Y DEMÁS TE·
RRITORIOS AFORADOS, CON LA JUR ISPRUDENCIA
DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA Y CON
LOS CÓDICOS CIVILES DE LA MAYOR PARTE DE
LOS PA(SES DE EUROPA Y DE AllÉRICA, por do1i
León Bonel y Sd,ukez. - Hemos recibido el ter·
oer tomo de esta importantísima obra que com•
prende el libro III del C6dico Civil español vigente. En uno de nuestros anteriores r.í1meros ex•
pusimos el juicio que nos merecla esta por todos
conceptos notabillsima publicación, que consideramos indispensable para todos aquellos que se
derlican á In judicamra y á la abogacía ó han de
entender directa ó indirectamente en las cuestio·
nes de derecho: por esta razón no hemos de repetirlo con motivo de la aparición del tomo ter•
cero, que está á igual altura que los anteriores.
El dignlsimo magistrado de esta Audiencia territorial ha demostrado ser, no sólo comentarista imparcial y conocedor profundo del derecho escrito, así del general y foral españolts como
ele las legislaciones extranjera~, sino también penrndor de alto
vuelo y cultivador afortunado de la dificil ciencia de la filosofía

ADVERTENCIAS
Siendo en gran número los trabajos literarios
que recibimos para LA I LUSTRACIÓN ARTISTI•
CA y en la imposibilidad de contestar á todos los
que con ellos nos favorecen, debemos advertir
que s6lo contestaremos á los autores de los artículos que aceptemos para insertarlos en este pe·
ri6dico.
No se devuelven los originales.

•
••

¡

\!ÁLAGA. - PUERTA DEL SAGRARIO: CATEDRAL
(De una fotografía de D. J. E. Puig, de Barcelona)

del derecho. De tal bastaria á acreditarle por si solo el luminoso estudio con que encabeza el tomo que nos ocupa: en él ana•
liza desde el punto de vista del derecho natural el derecho de
propiedad y los modos de adquirirla, materia de gran trascendencia en todos tiempos y más en los actuales, que el Sr. Bo-

Suplicamos á nuestros corresponsales y suscriptores, especialmente los de América, nos remitan cuantas fotografías de monumentos, obras
artísticas, etc., consideren propias para ser publicadas en LA I LUSTRACIÓN, acompañándolas de
los datos explicativos necesarios En caso de que
sean admitidas, tendrenios el gusto de consignar, al publicarlas,
el nombre de la persona que nos haya honrado con el envio de
las mismas.
Asimismo agradeceremos la remisión de todas las noticias
que tengan verdadero interés artistico 6 literario.

Las casas extranjeras que d eseen anuuoia.ree en LA ILUSTRAOIÓN ART!STICA diríjanse pa.ra. informes á. los Sres A. Lorette, Rue Ca.umartin,
núm. 61, Pa.rís.-La.s casas españolas pueden hs.oerlo en la. librería. de D. Arturo Simón, Rambla. de Ca.na.leta.e, núm. 5, Barcelona.

CARNE y OUINA

v1NDA~Rauo·~;-orr1Na

IAoEL CIJ

-

LA1T .ANTÉPHÉLIQUi:

T CON TODOS LOS PRINCll'IOS NUTlllTJVOS SOLUBLBS DB U CARNE

LECHE ANTEFÉLI

Cl.4n'IE y QIJIIW-'t son los elementos que entran en la coml)Oslcton de este potente
reparador de las fuerzas vitales, de' esLe for&amp;illc11ate por e■eeleacia, De un gust.o sumamente agradable, es t!Oberano contra la Anemta y el Ai,ocamtento, en las Calentura,
Y Conua~u11e1as, contra las Dtarreas y las Afeccwnes del Bstomaoo y los tntest1110J
Cuando se trata de despertar el apetito, asegurar las db:estlones, reparar las fuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias provocadas por los calores, no se conoce nada superior al l'ino de Vuiaa de .t.rouc1.
.Por ma.vor. en Paria, en r.,sa de J. FERRÉ,l'armaccuticQ, 11n, me Rickelieu;Sw:aor deAROUD
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y haga uso de nuestros ORA NOS de SALUD, pues e/los
lé ourar4n de au c/Jn~t,paclon, le dar4n apetito y le
derolrer4n el ,ueño y la alegr,a. - As, m1r4 Vd.
muchos años, d1sfrutindo siempre de una buena salud.

PATE EPILATOIRE USIER
1

DE PARIS

♦

no ti_tubean en purgarse, cuando lo
nec~sitan. No temen el asco ni el causancio, porque, contra lo que sucede con
l'?s demas purgantes, este no obra bien
swo cuando se toma con buenos alimentos
Ybebidas fortificantes, cual el vino, elcal6,
el t6. Cada cual escoge1 para purgarse la
hora y la comida 9ue mas le convienen,
sep-un sus ocupaciones. Como el causan
cio que la purga ocasiona queda completamente anulado por el electo dela
buena alimentacion empleada uno
se decide fllcilmente ll volver
.ll empezar cuantas veces
sea necesario.

Parttcl~ndo de las propiedades del Iodo
y del Hierro, estas Plldoras se emplean
eapcclalmente contra las E1crofula1, la
'l'Ísh y la Debilidad de temperamento,
asl como en lodos los casos(Pálidos colores,
Amenorre a,••&gt; , en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla

sú riqueza y abundancia normales, 6 ya oara

provocar

&lt;&gt;

regufortzar su curso perióélco.

~:n/?25

Farmaúntlco, en Parls,

~ Rue

Bonaparte, 40

El loduro de hierro impuro Oalterado
• • es un medicamento infiel é Irritan te.
Como prueba de pitreza y de autenticidad de
las verdaderas Píldoras de IJla,nca,•d,
c:dglr nuestro sello de plata reactiva,
nuestra firma puesta al pié de una etiqueta
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ncaclOn.

NB

~SE HALLAN EN TODAS LAS PARMACIAS r

d~struye basta las RAl~ES el YELL9 del rostro de las damas (Barba. Bigote. etc.), sin
lllllgUn pehgro ~ el cut11. SO Años de Ell.lto,ymillam de testimonio1garantizan ta eficacia
de ~ta preparaoon. (Se ,ende en najas, para la barba, y en 1/2 oaju para el bigote li~tro). 'Para
los razos, empléese el P ILI Jlfl JtE eDUSSER, 1, rue J ..J .-Rouaaeau, Parls.

Quedan rescrrnJos los dereclíos de p~piedad art!stica y literaria
lllP, l&gt;K MON IA NlUt Y ~JM6!f

�</text>
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                    <text>:Jaro y
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B ARCELONA 16 DE FEBRERO DE 1891

NúM. 477

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

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98

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

477

palacios guardados por colosos de pórfido; aquella tinua se blanquean, y las frescas barracas de ValenMemphis de cien puertas donde Isis tendría quizá cia, que respiran alegría y limpieza. Los grandes leTexto. - ¡)furmuracio11,es wropeas. por Emilio Cartelar. - El templos de mil columnas; aquella incomparable Ale- gisladores orientales, con especialidad los dos de
calla/ de Kioto-Fu en el /apó11. -El rey Luis I de Baviera, jandría de Cleopatra, que iba despidiendo, como en- origen semítico, Moisés y Mahoma, prescriben hasta
estatua i11au"'11rada m la i1íal/1alla, por Juan Fastenrath. - jambres de zumbadoras abejas, ideas divinas, jamás en sus menores minuciosidades, no solamente una
SECCIÓN A \~ER ICANA: Or(1;w del 1ieg-ro, el rojo y e/ blall(O produjeron ser alguno, para el bien de la humanidad exquisita limpieza, indispensable á la salud, sino
( Leyenda seminole), por \Váshington Irving, traducido_por
tan indispensable, como esta Virgen Madre María, también los medios y procedimientos para conseguirla
J11derías Bénder. -Zamacziecay votos ( Rewerdos de Clule) ,
por Eva Canel. - Exposición geiieral de Bellas Artes de Bar· tierna-, modesta, humilde, sencilla, destinada en los y conservarla. Necesitaban así las mujeres, después
e/olla. - Nuestros grabados. - ¡Imposible! Novela original de designios providenciales á renovar la vida moral, y del parto, purificarse para ir á los templos. Y purifiFlorencia Moreno Godíno, ilustrada por Cabrinety. - SEC· renovando la vida moral, á rehacer el género huma- cada con todos los ritos designados por las leyes
CIÓN CIENTÍFICA: Qulmica recreativa. Los matro elementos,
no y redimir de la esclavitud al mundo. Los viajeros Ana, presentó al templo la Virgen María. Esta prepor E. Faideau. -La red melropolita11a de París.
como Stapfer, que han recorrido Palestina con es- sentación ha inspirado á muchos artistas; pero los
Grabados. -A Idea/la eslovaca, cuadro de Stuhlik. - El to· pacio y con verdadera ciencia, refiérennos cómo Na- dos, en mi sentir, más felices, son dos veneciano¡¡: el
que de oración, cuadro del Sr. Ferrer Pallejá. - Fig. l. Ex- zareth se conserva hoy tal cual estaba en tiempo de Carpacio y el Ticiano. Todo el mun'd o conoce las
tremo del lago Biwa, en el Japón, y origen del canal de K!o• J esús. Las ciudades, objeto de codicia para el con- condiciones que tiene la pintura veneciana. El esto-Fu, - Fig. 2. Entrada del túnel principal en el canal de K10•
to-Fu, en el Japón. - Fig. 3. Puente-canal sobre el valle de quistador, sufren enormes invasiones y se alteran plendente mar Adriático, la hermosísima laguna de
las Tumbas de los Emperadores, en el Japón. - Vistas del bajo la inundación terrible de los tiempos en cam- San Marcos, las múltiples cintas de sus canales verCairo: Tumba y mezquita 6lel Kaid-Bey. Antiguo obelisco bios incesantes y continuos. Pero estas aldehuelas, des ó azules; aquellos arenales materialmente cubierfuera de la ciudad. Casa árabe. Una calle en el Cairo (de perdidas corno humildes nidos en los abandonados tos de nácares, de conchas, de coral, con los que
fotograffas de F. Bonola-Bey). -La ::iamarneca (de una fotografia remitida por D. Benito García Valdivicso, de Valpa· recodos de un valle, al pie de colinas nunca bolladas compone la naturaleza. mosaicos antes de componerraíso). - l'equel1os pescadores, dibujo de A. M. RoS&amp;i. - El por guerreras plantas, entre ignorados espacios, aca- los artificiosos sus artífices; el áureo color de los banbautizo, cuadro de O. Salvador Viniegra. Exposición de Mu• ban por salvarse y por conservar su fisonomía, pre- cos y de los escollos cubiertos con violáceas algas;
nich, 1890. -los cuatro elmie11tos. Análisis del aire. -La servadas, merced á la virtud misma de su modestia, los jardines que parecen surgir de las aguas y flotar
nd metropolitalla de París: Fig. r. Construcción en excavación blindada de uno ele los pies derechos.-Fig. 2 . Cons- cual Pompeya y Herculano bajo las lavas del Ve- á las brisas; aquellas iglesias de mármoles y jaspes
trucción del segundo pie derecho. - Fig. 3. Construcción de subio, merced á su preservación del aire y del sol. que bogan y navegan tornándose á una etéreas, entre
la bóveda. -Fig. 4. Extracción de tierras y construcción del Nada encontraréis ya en J erusalén de lo que había, los resplandores descendidos de un cielo claro y rezampeado. Las figs. 1 á 4 representan uno de los procedi- ni en tiempo de los profetas, ni en tiempo de J esús. botados por el Mediterráneo más claro todavía; los
mientos proyectados para la ejecución del Metropolitano ele
·Alejandro, las ufanadas dinastías seleucidas, Pom- palacios circuídos por las góndolas que parecen neP:uís. -La estatua de Luis I m la Wal/1alla .
peyo, Vespasiano, Tito, el árabe unas veces, el mo- gros y airosísimos cisnes; tantas columnas de pórfi~ - - ~ gol otras veces, el mismo cruzado, hanle traído más do, tantos bajo-relieves de mármol; aquellas ágatas
catástrofes que los terremotos removedores del suelo. relumbrantes como pedrería; los frontones asiáticos,
MURMURACIONES EUROPEAS
Pero Nazareth, apenas poblada por cuatro mil habi- las rotondas esclavonas, las torres de rosáceos matiPOR DON EMILIO CASTELAR
tantes en el siglo primero¡desconocida por completo ces, las velas pintadas de azafrán, por tal modo se
de Josepho, que no la menciona en sus historias; ol- imponen á sus hijos, los soberanos artistas, que los
La fiesta de In Candelaria. - La /'a/estilla, por el Dr. Stapfer. vidada por el Talmud mismo, tan prolijo y minucio- diríais pintando, no con la espontaneidad propia tlel
- La Presentación y la escuela pictórica veneciana. - T/ier·
midor; la revolución francesa. erróneamente juzgada; fin del so; á veinticinco leguas de J erusalén, á nueve horas arte, con sujeción á una liturgia tan rigurosa como lo
Terror; el drama de Sardou. - Meissonier.
de Capharnaum, yacía feliz en su ignorancia y su fueron en su tiempo las liturgias del Asia. Por tanto,
obscuridad. Por eso puede verse todavía el camino en aquellos cuadros Nazareth se parece á Venecia
I
que las plantas de Jesús hollaran, el sitio donde por el esplendor de los monumentos; y en el sitio
,. tuvo su taller de carpintero, la colina desde cuya donde pasan estas pobres y modestas escenas judías
Cada mes registra una festividad religiosa en el cumbre oró mil veces, y la fuente en que María to- óyense crujir los b rocados, chocarse las copas de
calendario nuestro, á la cual van unidas muchas fes- maba el agua para su hogar á diario en el ánfora, oro y cristal, sonar los conciertos de clásica moderna
tividades profanas. Y las primeras, las capitalísima.s, volviéndola llena y erguida sobre su armoniosa ca- música y las estancias y los versos de nuestras reprelas fundamentales fiestas aparecen siempre aquellas beza. También Renán visitó hace años, en compañía sentaciones dramáticas en aquella especie de nave,
que se consagran á la Virgen María. Desde su Con- de su hermana, este privilegiado sitio, y lo describe donde se habían aglomerado los despojos de todos
cepción en diciembre hasta su muerte ó Asunción como Stapfer. El aire le pareció vivísimo, el clima los mares conocidos á la sazón en toda la redondez
en agosto, ¡cuántos festejos, á cuyo esplendor litúr- salubre. La población ofrece de suyo, con sus casas del planeta. Tales artistas no pintaban las escenas
gico en la Iglesia se juntan tradicionales costumbres semejantes á viejos aljibes, un aspecto modestísi- históricas, pintaban las escenas religiosas. Mas ves·
en el hogar, llenas de poesía y encanto! Mi abuela mo, cual suelen todas las pequeñas poblaciones de tían á las mujeres del Evangelio como pudiera vesdesignaba con antelación grande cómo se había de Oriente. La desolación de Palestina no alcanza, no, tirse la Lucrecia Borgia de Ferrara ó las Fóscaris y
comer y de vestir en cada fiesta, según ritual fami- á este sitio de habitantes felicísimos y de huertos ver- los Capelos de Venecia. En todos sus cuadros hay
liar de sus antepasados recibido, y puesto en obser- des. La fuente aquella reunió en tiempo de María algo del cristal esmaltado, del mosaico multicolor, de
vancia, como el eclesiástico bajo la liturgia secular, todas las muchachas de la población, que iban allí la flora isleña.,,del Lido y del mar Adriático. La pre·
bajo el poder de su matriarcado incontestable. Car- á escanciar el agua. Antonino Mártir, citado por el sentación al templo de María tiene todos estos caracnestolendas pedían el arroz en costra muy suculento, mismo Renán, refiérenos que los tipos de sus muje- teres; en los lejos el cielo espléndido, en los térmicomo apercibido á preparar con sus grasos ingre- res, todas ellas medio sirias, tenían una belleza tal, nos de tercer orden los monumentos venecianos con
dientes vigilias y ayunos y penitencias. A la Semana que de común acuerdo las gentes piadosas en el si- sus intercolumnios de mármoles maravillosos; en los
Santa se comían los potajes de hierbas con las em- glo v1 la imputaban al nacimiento y presencia en términos segundos aquellos senadores, con sus túnipa~adas de pescado. Celebrábase la vespertina pro- aquel sitio de María, quien legó como vínculo here- cas de púrpura, y aquellos gentileshombres con sus
ces1ón de Corpus con una horchata de almendras ditario gracia y belleza de consuno á sus amadas gorros cubiertos de plumajes, y aquellas damas enfría, que aún saboreo tras diez lustros de no haberla convecinas hasta la consumación de los siglos. Dice rubiadas artificialmente, pero vestidas y ornadas con
bebido como aquélla. La fiesta mayor traía siempre también el gran escritor francés que desde la hoya todas las joyas y todas las preseas del Renacimiento; •
~parejados muchos bollos, muchísimas confituras, donde Nazareth está, el cielo es muy estrecho; mas y en primer término una escalinata que conduce al
mnumerables golosinas, amén del arroz y gallo muer- así que subís á cualquiera de las vecinas alturas y templo, en el promedio de sus escalones la niña Mato. Pues el mes de febrero tiene su f'!stividad corres- miráis por todas partes, entrevéis los valles del J or- ría resplandeciente con su nimbo de luz y vestida
pondiente, la Presentación al templo de María. Llá- dán, las altas llanuras de la Perea esmaltadas por las con su túnica de color del cielo, y en lo alto los sumase por su nombre vulgar Candelaria, porque se reverberaciones de un cielo candente, las tierras de mos sacerdotes con sus vestes y sobrevestes, con sus
reparten candelas. También suelen repartirlas allá Siquem realzadas por las sacras figuras patriarcales; coronas y sus mantos, sus luengas barbas y sus luenen mi tierra por Semana Santa. Pero gran diferencia á un lado aquel Thabor, comparable á blando her- gas rozagas, los cuales parecen, despué5 de haber en·
entre las candelas verdes del Tenebrario y las can- mosísirno seno y que parece rotonda esférica de la- vejecido en las piraterías de lejanos mares, colocadelas blancas de la Candelaria. Mi abuela usaba las pislázuli; á otro lado el Carmelo, despidiendo incien- dos, como los ídolos sobre las aras, ellos, legión de
verdes en cuanto cualquier eléctrica nube tronaba so de poesía y reverberando el sol en su cono abrup- reyes, sobre los tronos de la incomparable Venecia.
fuerte, y las blancas en cuanto iban de parto sus hi- to que toma tintes de ópalo, esmeralda, zafiro, y Recordamos todos estos monumentos del arte mojas. El mes de febrero se halla unido á la Candelaria rubí, según las refracciones de los rayos solares en derno para corroborar nuestra tesis de que la Virgen
como el mes de diciembre á la Concepción, como el sus aristas; y allá, tras las cordiller_as de Saf~d, el es numen primero y casi único de toda la pintura
mes de marzo á la Encarnación, como el mes de golfo d e Raifa, cuyas aguas, confundidas á la simple cristiana.
septiembre á la Natividad, como el mes de agosto al vista con el aire, presentan una línea ~m~erceptible
IV
Tránsito y á la muerte de María. ¡Cuál hermoso libro azu l, tan celeste como todas las que d1buJa y colora
pudiera escribirse historiando la relación de todas el Mediterráneo en sus espléndidos horizontes, digBajemos de cielos tan altos á otras esferas, quepo·
estas festividades religiosas con el desarrollo histó- nos por cierto de aquellas almas que volaban al imrico de las bellas artes cristianas! Cada escena des- pulso de sus brisas y se sumergían en los resplando- dríamos llamar los infiernos del arte y de la historia.
Victoriano Sardou acaba de dar al Teatro francés un
crita por el Evangelio respecto de María, cada relato res de su éter.
drama histórico, rayano en melodrama fantástico,
de a ntiguas tradiciones referentes al ser é historia de
Lo denomina Thermidor, fecha célebre, primero por
III
la Virgen Madre hanse cuajado en obras de arte bien
señalar la interrupción del terror revolucionario, tan
hermosas, que abrillantan la corona de nuestra HuPero vamos á los festejos de la Presentación, que dañoso á la República y á la libertad francesas; des·
manidad. Así el doctor Stapfer ha publicado nueva
edición de su libro La Palestina, en que busca y litúrgicamente caracterizan este mes de febrero, y es- pués por señalar la reacción, forzosa consecuencia
describe las huellas en el suelo de nuestra madre ce- tudiemos las obras artístiéas sugeridas por su glorio- de tanto y tanto crimen como trajeron consigo por
so recuerdo. Ana y Joaquín, muy cQmplidores delas necesidad las catástrofes anejas á toda profunda re·
lestial.
antiguas leyes, presentaron al templo su hija María; novación social y á toda guerra, tanto civil como expero antes de la presentación debió proceder Ana, traña. Entra tan diestro dramaturgo en el número de
II
en observancia y cumplimiento de los ritos sacros, personas vulgares muy creídas de que, no la revoluDetengámonos ante los valles y pueblecillos don- también á la purificación. Los pueblos meridionales ción solamente, la política está cultivada en el mun·
de nació María, y detengámonos con recogimiento y han menester mucho de cuidadosa limpieza. Y la do por verdaderos pillos de oficio. No hace mucho
religiosidad. Nazareth lo merece todo. Aquella Babi- observan con escrupulosidad. No hay sino ver los en- que puso en escena Rabagás, una especie de Talslonia de Semíramis con sus jardines colgantes y sus calados pueblos de Andalucía, cuyas casas á la con- talf/ político, en quien quiso pintar á Gambetta, en·
SUMARIO

N úMERO

477

negrecido adrede por el influjo alcanzado sobre nuestra edad, cual
si no fuese tal influjo, á costa de
sacrificios y martirios en una vida
completamente devorada por el trabajo- y el combate. Así le daba como un tufo de reacción el nuevo
drama dichoso en las narices al público. Sardou ha sobrepuesto á su
criterio propio, nada certero en ~aterías históricas por su escasíslilla
competencia, el criterio de Tain~,
harto competente, pero muy eqmvocado. ¡Fenómeno singularlsimo!
Este gran escritor, Taine, q~e ~a
y estudia con empeño los mfluJos
del medio ambiente, cual ahora decimos, en obras tan perso~ales como las obras de arte y poes1a, todas
intuitivas é inspiradas por una Musa interior á quien llamamos genio,
no reconoce lo mismo allí donde
las circunstancias imperan soberanamente con verdadero despotismo,
en política. Mucho han extraído
Víctor Rugo y Zorrilla del tiempo
en que nacieron, del espacio donde
se criaran, de las personas y sociedades circunstantes alrededor del
genio suyo; pero dejadlos en la Isla
de Robinsón enteramente solos, y
cantarán, porque despiden odas, :\1
beso de la inspiración propia, ni
más ni menos que despiden oxígeno las plantas al beso de la luz. Por
lo contrario, todo consumado estadista, el que huellas más indelebles
de sí haya dejado en el tiempo y
en el espacio, poco, muy poco, modifica una sociedad, hecha, de igual
guisa que nuestro planeta, por los
siglos de los siglos, por generaciones de generaciones, por sucesivas
creencias cuajadas en costumbres
y tradiciones, á · despecho é independientemente de su voluntad. Nccesítase no haber saludado la historia para ignorar que así como hubo
un cristianismo natural antes y alrededor de Cristo, hubo un cesarismo social antes y alrededor de
~ésar. Los organismos y las especies proceden allá de fuerzas etéreas en las cuales entran hasta las ,
~ebulosas; los estadistas y su política proceden de apartadísimas edades confinantes con ese protoplasma ó germen de la sociedad que se denomina prehistoria. Y ver en Calderón, por ejemplo, tan genial,
todo cuanto le rodea, y no verlo en Robespierre, tan
sometido á la necesidad, paréceme absurdo. El uno
crea, el otro encuentra la sociedad creada, y nunca la
obedece más que cuando se alza orgulloso á su cabeza y toma en apariencia la dirección suprema.
C~sa difícil un Papa hereje, y cosa imposible un político superior á su sociedad y á su tiempo. Luego
¡~uánto en su política influyen las más accidentales
circun~tancias! Si en una encrucijada os encontráis
c~alqu1er asesino, ¿qué remedio sino matar ó morir?
Si en un gobierno y á la cabeza de un Estado, con
una guerra os encontráis, ¿qué remedio sino batallar
Y sucumbir ó vencer? Podrían imputar exclusivamen~e á la revolución el terror, si no hubiese acompanado este mal enorme á todas las crisis humanas.
Fundaci?n de las religiones, paso de unos tiempos á
· otros, victoria de la monarquía sobre los señores
f~udales, predominio del pontificado, libertad necesaria de la humana conciencia descubrimiento de América, régimen parlamentario 'en Inglaterra, régimen republicano en H olanda, ¿cuál de tales obras puede llamarse pura é incruenta? Toda idea se condensa entre
lágrima: y sangre, como nace para la muerte y el dolor
toda criatura. Querer, cual quieren Taine y Sardou,
condenar la revolución mirando sólo á sus crímenes,
o~ haría condenar las instituciones todas sin excepción, pues ni una sola conozco yo que no esté manchada, y muy manchada, de sangre.
·

LA

99

I LUSTRACIÓN ARTISTICA

en su Convención. Una frase fulminada sobre su frente, como las frases
que fulminó él un día sobre la frente de los girondinos y de los dantonianos, podría sin remedio perderlo.
Así, en cuanto uno le dice tirano,
y no lo mata, el muert~ es Robe~pierre. Y en efecto, le dicen el calificativo y le obligan á defenderse.
Quien se defiende así, después de
haber ofendido tanto tiempo á los
otros, está perdido. La Convención,
los clubs, las sociedades revolucionarias, que le habían obedecido tan
servilmente, lo persiguen, lo hieren,
lo atormentan, y por último lo llevan á la guillotina, para que remate
su cadáver, como t:n símbolo siniestro, el terror revolucionario.
VI

El protagonista de la obra dramática es un actor, Labussiere, que
ha pasado á la Historia por su piedad inolvidable durante los últimos
días del horrible terror. Empleado
modesto en las oficinas inquisitoriales del comité de Salvación pl1blica, dedicábase, con riesgo de sí
mismo, á traspapelar expedientes,
para defender y salvar en aquel naufragio social á sus conciudadanos la
vida. Muy pagado el buen hombre
de su oficio, prefería, entre las víctimas, á sus cofrades y compañeros,
los cómicos. Todas las mañanas pasábase por el río, y so pretexto de
pescar á caña, sumergía, no lejos
de un puente y de un lavadero
mayores, los procesos homicidas
en el agua fluvial. Embargado por
tal caritativo esfuerzo, la mañana de
Thermidor dase repentinamente de
manos á boca el piadoso artista con
antiguo amigo, el soldado Marcial.
Constreilido éste por la conscripción militar al ejército, y del ejército al combate, ha vuelto con licencia temporal á París desde las fronteras, y se ha encontrado con la
muerte de una vieja pariente, á
quien había confiado la custodia de
su joven prometida Fabiana, que
con toda su alma quería y la llevaEL TOQUE DE ORACIÓN, cuadro d~l Sr. Ferrer Pnllejá
ba sobre su corazón como elegida Y
ya inseparable compañera. Buscándola día y noche no pudo con ella
locos, aquellos que se van á. silbar cotno Llsagaray tropezar, aunque creyó entreverla junta con las _l~en el teatro porque Sardou anatematiza los jacobinos, vanderas en aquel sitio, por lo q_u e de n_uevo lo. ~1s1ó aquellos que hacen de la revolución un gran todo, taba en tal sazón y hora. El cómico le dice ~l m1l_it~r
como Constant en la tribuna, y le ponen por símbo- 1 que perteneciendo, com~ per_tenece, al_ part~do v1eJO
lo esencialísimo la torpe y sangrienta guillotina. Así, de la monarquía y de la 1gles1a su novia, bien pueno puedo alcanzar yo cómo y por qué han prohibido de mirarse mucho con lo que hace y mucho .~reel drama. Ya los tiempos del terror están muy leja- caverse contra los que le rodean, _pues la ley Pr~mal,
nos, para que nacido ninguno pueda padecer en su promulgada por el tirano Robesp1erre con meditado
honra por aquello que hicieron en el furor de los maquiavelismo en propia seguridad, aterra los humacombates y bajo la invasión extranjera sus agredidos nos como un fuerte ciclón los árboles. Y en_ estas óyese
bisabuelos. P ues qué, ¿nosotros, al ver nuestra patria un tumulto de lavanderas, muy subvertidas con~ra
invadida, no apelamos á todos los medios de defensa una de las que allí lavan, por verle manos demasiay especialmente al hierro y al fuego? Ved que míen- &lt;lamente delicadas para el oficio y una crucecilla de
tras el invasor venía sobre la patria de los fran- Cristo á la garganta. Es Fabiana. Las !~~anderas
ceses, muchos entre los presos, guillotinados luego, quieren perderla; pero el cómico la salva d1ciénd~les
cooperaban al mayor y más espantoso de todos los como es la novia de Marcial, allí presente, qmen
crímenes imaginables, á la terrible invasión. El dra- acaba de verter la sangre propia en el combat~ de
ma de Sardou comienza cuando la invasión cede allá Fleurus por Francia y la República. Vanse los felices
en las fronteras y el terror en la capital. Pero la ma- á casa de una honradlsima familia, encargad~ del
no fuerte de Robespierre todavía lleva la dictadura vestuario de los teatros, donde guarda y deposita el
en el puño y sostiene como un verdadero instrumen- novio á la novia para casarse con ella honradament_e.
mento de dominación y tiranía la guillotina en París. Pero en la primera entrevista la novia declar~ sm
Mas va repugnando tanta horrible carnicería, por rebozo á su amante que ha entrado en comumdad
aquella sazón, á la capital, enferma del horror causa- religiosa, tanto más amada cuanto menos segura, Y
do por las matanzas. Así, las furias, que pedían cabe- r.o puede unirse á ningún mortal por haber contraído
zas, van desapareciendo. Las ventanas, que se abrían matrimonio indisoluble con Cristo. Una e,cena muy
al paso de las fúnébres carretas, van cerrándose co- conmovedora sigue á esta declaración tan triste para
mo por mano misteriosa. Los verdugos, tras la horri- Marcial, en que representa la revo:ución, éste dando
ble matanza, van detestando la sangre, como suele sus derechos á la naturaleza ingenua, mientras Fabiadetestar el vino quien cae por su desgracia en borra- na al régimen antiguo moná,quico y eclesiástico
.chera fugaz. H asta los calores, muy fuertes por aque- contrariando á la naturaleza con artificiales votos y
V
lla sazón, al horror general contribuyen, pues teme engañosas palabras. Por fin el amor lo vence todo, y
todo el mundo que la matanza envenene los aires y Fabiana promete cambiar la celda monástica por
Pero el empeño de algunos en decir que para ser los aires envenenados difundan horrible peste. Por el hogar nupcial. Pero el terror, más intenso cuanto
demócrata precisa cargar en la conciencia con los una conjuración de circunstancias, toda la sangre pa- menos próximo de su cenit, bate los últimos oleacrimen~s de la revolución, paréceme un desvarío, rece condensada en los ojos de Robespierre, á quien jes, y vuelca la revolución de nuevo por París. Al
como s1 para ser católico se necesitase cargar en la podríamos llamar el Terror hecho carne y hueso. Por momento mismo de partirse Fabiana y Marcial para
conciencia con los braseros del Santo Oficio y con consiguiente, alguien cree que, hiriéndole á él, se aca- contraer mahimonio en Bruselas, ebria turba los delos horrores de las guerras religiosas. Desvariados, ba la matanza. Y hay que buscarlo en su madriguera, tiene y conduce á la infeliz á los calabozos de la Con-

�IOO

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

477

No es el único objeto del canal de Kioto-Fu crear
yo veo las napoleonidas figuras de la carga de caballería, me dan tentaciones de ponerlas en un abanico una vía navegable que ponga en comunicación con
de Wateau; como cuando escucho las poesías bona- el mar el interior del país; sino que, además, proporpartistas de Beranger, me dan tentaciones de acom- ciona saltos de agua para alimentar las fábricas de
pañarlas con una guitarra de Andalucía. Y en el aba- Kioto, las aguas necesarias para el riego de los arronico de las damas preciosas no caben las conquistas, zales y las empleadas para la distribución de la ciucomo la guitarra sublime de las serenatas melancóli- dad. Arranca ese canal del extremo sudoeste del lago
cas no se compadece con los combates y con los Biwa, el más importante del Japón, cuya superficie
asedios y con los sacos y con los exterminios, que es de 800 kilómetros cuadrados y cuyo emplazamienpiden la trompeta del Juicio. Víctor to está á 84 metros sobre el nivel del mar y dista 56
Rugo fuera el poeta de la conquista kilómetros de la bahía de Osaka. Como ésta se copor su genio apocalíptico; pero Dios lo munica ya con Kioto por medio de un canal, el de
entregó á la libertad. Napoleón pedía Kioto-Fu viene á unirse á este último después de reuna Capilla Sixtina, donde lo hubiera correr 11 kilómetros y de salvar una diferencia de nipintado el siniestro Miguel Angel, se- vel de 43 metros entre sus extremos.
El lago termina en una llanura pantanosa (fig. 1 ),
guido del hambre, del saqueo, del incendio, del exterminio, entre ruinas y en la que se ha abierto la trinchera de origen, protemuertos. Un cuadro de Meissonier es gida por diques longitudinales que reconducen á ella
demasiado bonito para empresas tan las aguas en casos de avenidas. Después de esa trindesmedidamente horribles. Pero no chera, cuya longitud es de unos 100 metros, empieza
puede negarse la brillantez de aquella el canal propiamente dicho, de 5'70 metros de anmulticolor paleta, la realidad viva de chura en su fondo por 1'50 de profundidad en una
los animados grupos que dibujaba, las longitud de 540; entonces llega el primer túnel, praccaricias que hacían á los ojos sus ma- ticado para franquear la cordillera de N11garayama,
tices, la corrección del dibujo, y los cuyas longitud, anchura y elevación son de 2 500,
profundos estudios del modelo, por lo 4'80 y 4'20 metros respectivamente. El agua alcanza
que permanecerá toda la vida entre una altura de 1'80 metros en el zampeado. Ese túnel
los verdaderos maestros. Alma con ale- ha sido perforado en muy variados terrenos, tales
teos de mariposa, bien puede asegu• como arcilla, esquistos, asperones y pórfido, y está
Fig. 1. Extremo del lago Biwa, en el Japón, y origen del canal
rarse que siempre se posó en los ar- enteramente revestido de muro y bóveda de ladrillo;
de Kioto•Fu
bustos y vió siempre todo lo pequeño su construcción se ha llevado á cabo por medio de
con exactitud. Así, debrn ser llamados un pozo de trabajo de 45 metros de profundidad,
ción: la de que todos tenemos la obligación de sal- perlas sus cuadros por lo chicos, por lo brillantes, abierto en el eje de la obra en el tercio de su longi\'ar la vida de un ser amado, arriesgando la propia por lo prec'o;os, por lo caros. El comenzó á conver- tud por el lado Oeste. En el extremo de aguas arriba
vida, pero no la vida de los demás. Sin embargo, tir en riqueza contante y sonante la pintura con sus hay varias compuertas que permiten asegurar al catrátase de una pobre obscura muchacha perdida, y precios extraordinarios y sus ganancias locas. De nal un caudal de 8' 5 metros cúbicos por segundo, La
Labussiere la sustituye, creyendo hacerla pasar por aquí una escuela sobrado llamativa para encantar los figura 2 representa la boca de esta obra.
la religiosa. Pero llega en estas la noticia de que la
A la salida del túnel el canal se exConvención se ha subvertido contra Robespierre; y
tiende á cielo abierto en una longitud
caído éste, ha cesado el terror. Mas el taimadísimo
de 4.500 metros, ya en desmonte, ya en
jefe de la República todavía se defiende, y en el esterraplén, ya al flanco de los ribazos, y
pacio entre la defensa y la derrota, lugar hay para
para llegará la concha de Kioto atravieque las víctimas designadas al verdugo caigan en sus
sa la cadena de las colinas de Hino-okamanos. Aquí al terror trágico se une la horrible: anyama por medio de dos túneles de secsiedad que lo recrudece y lo agrava todo. La monja
ciones y construcción iguales á las del
es á muerte condenada. Y mientras ella está condeprimero, cuyas respectivas longitudes
nada, Robespierre casi está, por su lado, agonizante.
son 123 y 841 metros. La tracción en
Un retardo cortísimo puede salvarla. 'Para conselos túneles debe efectuarse con ayuda
guirlo del tribunal revolucionario, Labussiere aconde una cadena sumergida.
seja con sumo celo á Marcial que aduzca la virgen
En la boca de salida del túnel n. º 3,
pudorosa una excepción, la de hallarse encinta.
á unos 8.400 metros de su origen, el
Fabiana se niega por completo á este recurso,. que
canal se divide en dos ramas: la primemancha su honra, y sube con valor á la carreta, enra, destinada á servir de vía navegable,
carándose con su novio y diciéndole cómo el honor
tiene una pendiente de 0'066 por metro
femenil obedece á un código más estrecho todavía
en una longitud de 540 metros, formanque el honor militar. El novio se lanza sobre la cado un verdadero plano inclinado que
Fig 2. Entrada del túnel principal en el canal de Kioto• FÍI,
rreta con ánimo de retenerla, y un guardia lo mata
los barcos recorren tirados por un cable
en el Japón
de rápido pistoletazo. Tal es el drama. Yo no he
puesto en movimiento por el salto que
visto su representación; pero conozco al autor, y en
proporciona la otra rama. Al pie del plaverdad os digo que habrá muchas situaciones dra- ojos vulgares y atraer á los comerciantes potentados. no inclinado, el canal se ensancha hasta 18 metros
máticas de primer orden; pero alma y poesía del El arte adscrito á la Iglesia y á la monarquía de otros en el fondo con una profundidad de 1 '50, y enlaza
alma, poquísima; é ideas propias, casi ninguna. Sar- tiempos aún trazaba personajes eternos, como el Car- por medio de una esclusa con el canal de la bahía de
dou es una máquina de forjar complicadísimos arte- los V de Ticiano, y aún tenía por espacio el cielo in- Osaka, después de recorrer una distancia de 2 kilófactos á que denomina él dramas.
finito de una tradición espiritual, como las Vírgenes metros.
de Murillo y los penitentes de Zurbarán.
VII
Pero este arte industrioso de los pintores
sobrado negociantes, con mucho mérito,
Ha muerto Meissonier. Y digámoslo con verdad: con acabada ejecución merced á suma
ha muerto un pintor. Muy circuído por teatrales ar- destreza, con colorido brillante, siempre
tistas el maestro, se refugió en una tan ingenua na- nace algo enteco, por engendro del egoísturalidad, que parecía verdadero pintor flamenco. mo, propendiendo á no cansar con lo
Yo no digo que tal naturalidad resulte siempre, como grande y lo ideal y lo hermoso las almas
resulta en Velázquez, la verdad misma; pero sí digo de gentes agobiadas por las combinacioque resultan las realidades externas musas de los nes del cálculo y metidas en el potro de
pintores, cual Meissonier, verdaderamente realistas, los bufetes. Muchísimas figuras ha trazacomo resultan las realidades internas musas de los do Meissonier para el exclusivo recreo de
pintores idealistas, cual Angélico. Así como David sus adinerados compradores, pero con eso
crece aentro de la República y del primer Imperio, y con todo, preciosas y duraderas figuras.
dejándonos sendos cuadros, que conmemoran dos
hechos tan dispares como el juramento de los dipuEL OANAL DE KIOTO•FU
tados en su Trinquete de Versalles y la consagración
de Bonaparte por el Pontífice al pie del ara en la caEN EL JAPÓN,
tedral de París, Meissonier nos ha transmitido la impresión dejada por soldados y tipos imperiales en los
El suelo del Japón aparece ya surcado
ojos de las generaciones nacidas durante los triunfos por caminos de hierro y su población en•
Fig. 3, Puente-canal sobre el \'alle de las Túmbas de los Emperadores
en el Tapón
y las glorias del Imperio. Generales, tambores, ran- tra cada vez más en las vías de la civili•
cheros, guardas, todo ha pasado desde las historias á zación europea. Este movimiento, con•
sus lienzos. Y cosa tan enorme como los fragmentos secuencia de la revolución de 1868, se extiende á
La segunda rama atraviesa un pequeñ~ túnel, cru•
de la epopeya napoleónica, quedó encerrada en cua- las obras públicas de toda clase; pues al par que se za el valle de las Tumbas de los Emperadores sobre
dritos donde parecen sus héroes tan pequeños como continuaban las primeras líneas férreas abríase, en- un puente de 14 arcos (fig. 3) y llega á Kogawa,
los actores en el teatro, mirándolos con anteojos ó tre otros, un canal de navegación destinado á poner arrabal septentrional de Kioto, después de un tragemelos invertidos. Hay una coincidencia extrañísi- en comunicación el lago de Biwa y la bahía de Osa- yecto de 8 kilómetros: su pendiente es más considema entre los cuadros de Meissonier y las cancionci- ka, en donde está emplazada la antigua capital del rable que la del canal principal, de cuyo caudal sólo
tas de Beranger, preciosidades, preciosidades, pre- Japón, la ciudad de Kioto. Los trabajos, comenza- deriva 1'400 metros cúbicos por segundo. Los 7 meciosidades; pero no los cíclicos monumentos, necesi- dos en 1885, terminaron á fines del año pasado, ha- tros cúbicos restantes pueden ser empleados para la
tados para expresión de la epopeya imperial. Cuando biendo sido dirigidos por el ingeniero M. S. Tanabe. producción de fuerza motriz bajo un salto de agua
serjería, donde le aguardan la carreta, el suplicio, la
guillotina. Son las últimas horas del tirano, y con
sólo detener un día el brazo de la fatalidad, todo
está salvado. Labussiere le promete á Marcial con
seguridad la vida de Fabiana. Mas para esto necesita
sustituir la causa de Fabiana con otra causa y enviar
nueva víctima en lugar de la designada por los furores populares al verdugo. El procedimiento sugiere
horror verdadero, á causa de una sencilla observa-

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Antiguo obelisco fuera de la ciudad

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U na calle en el Cairo

Casa á rabe

Vistas del Oa.iro. (De fotografías de F. Bonola-Bey. l

�103
102

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO

477

doce años, con una actividad que excede á toda ponSECCIÓN AMERICANA
deración.
'
Más que la columna de Arminio, erigida en la
ORIGEN
DEL
NEGRO,
EL ROJO Y EL BLANCO
selva teutoburguesa, es la Walhalla un bosque entero
POR
WÁSIIINGTON
lRVI NG
de columnas de héroes, la encarnación del pensamiento más patriótico y más alemán que podría ba( Leyenda se1ni11ole)
jar de las gradas del trono, la eternización monuCuando erigieron los Estados-U nidos en territorio
mental de la suma de perenne valor interno que tiene el pueblo teutónico desde Arminio hasta nuestros suyo la Florida, uno de los primeros cuidados de su
días; encerrando aquel templo, único en su género, Gobernador, M. Duval, fué atender con singular em101 bustos de mármol y 64 tablas conmemorativas, peño á la civilización de los indígenas. Y para conse80 príncipes y héroes, 11 estadistas, 8 prohombres guir mejor sus benéficos propósitos, convocó una
EL REY LUIS I DE BAVIERA
de la fe, 29 sabios, 20 artistas, 9 poetas y 9 mujeres. junta de jefes y les participó que su Abuelo (1) de
Ya se han realizado también estas palabras que un Wáshington deseaba, con anhelo verdaderamente paESTATUA INAUGURADA EN LA WALHALLA
viajero escribió en el álbum de los extranjeros: «¡Oh ternal, establecer en el país escuelas dotadas de bueEn la rica corona de creaciones de Luis I, que Walhalla, ahora creo la gloria de Luis; día vendrá en nos maestros para que difundieran entre los indígeacredita su grande amor á las artes, la Walhalla es que él también tendrá aquí su morada, y entonces nas las luces de que gozaban los blancos.
sin disputa uno de los florones más brillantes, ·y sin él será tu mayor gloria!»
Escucharon en silencio los congregados, y con la
En 1886 las cámaras bávaras acordaron la canti- compostura y recogimiento que suelen, las razones
contradicción obra de las más exquisitas del señor
Klenze.
dad de 30.000 marcos para que se erigiese la estatua expuestas por M. Duval en un persuasivo discurso, y
¡Honor al rey que fundó aquel grandioso monu- del gran rey de Baviera en la Walhalla, saliendo ven- después de oírle alabar y encarecer las ventajas que
mento de la unidad alemana! ¡Honor al arquitecto cedor del concurso el eminente estatuario de Munich reportaría una medida tan filantrópica y meritoria,
que lo ideó y tuvo la dicha de terminarlo!
Fernando de Miller, que en mármol de Italia, aquel nada más dijeron sino es pedir veinticuatro horas paLa Walhalla es el altar de la patria alemana, la país en que maduraban la mayor parte las creaciones ra deliberar madurarnente acerca del negocio antes
morada de los dioses germánicos, la mansión de ideales de Luis de Wittelsbach, representara al gran de darle respuesta.
Vino en ello muy de su grado el Gobernador, y al
nuestros héroes y de nuestros patronos. Al nombre Mecenas del arte cual señor de la Walhalla, cual
de Walhalla se enlaza en nuestra imaginación la idea presidente de la asamblea más ilustre, de un Senado otro día, reunidos de nuevo los de la víspera, se lede todo lo grande en nuestra historia, inclínase de de héroes, sentado en un trono, vistiendo una toga vantó uno de los jefes indios, y después de pedir la
pronto la frente ante ese templo nacional que exhala antigua, apoyado en dos leones poderosos, é incli- venia á M. Duval, le dijo de esta suerte, hablando en
el perfume de la p0esía; los héroes de lo pasado des- nándose un poco adelante como si quisiera saludar nombre y como procurador de todos los suyos:
«Hermano: Hemos discutido entre nosotros acerfilan ante la fantasía, y cada cual se forma aquí una á sus consocios inmortales.
epopeya magnífica; que este es el sitio para inspirar
El 25 de agosto de 1890, el 105 cumpleaños del ca de la oferta generosa que ayer nos hiciste de parte
grandes contemplaciones.
ilustre finado, celebróse la entrada triunfal de Luis de nuestro Abuelo de Wáshington, prometiéndonos
A principio del año 1807, cuando Alemania gemía en su Walhalla, que con magníficos versos neo-latinos establecer en el país maestros de primeras letras que
sola y vencida, doblando el cuello al capitán del siglo, cantó mi amigo el inspirado poeta Adolfo Pernwerth nos enseñen lo propio que á los blancos; y no sin
que entró en Berlín triunfante y altanero, un joven, de Barnstein.
agradecer cuanto merece tan buen deseo y la volunajeno de vil abatimiento, el príncipe real de Baviera,
Salió de todas las gargantas un grito inmenso cuan- tad que muestra por nosotros, hemos convenido y reen cuyas venas hervía sangre de alta virtud engendra- do se abrieron con estrépito atronador las puertas de suelto, por acuerdo unánime, no aceptar el favor con
dora, resolvió, para consuelo de la patria, en tan gra- bronce, entrando en el templo consagrado á las glo- que nos brinda, pues no basta que una cosa parezca
ve afán, en tan amarga pena, reunir en el cielo de rias germanas el único príncipe que había sobrevivi- y sea buena entre los hombres blancos para que
un templo, en una Walhalla, los astros de esfuerzo y do á la inauguración de la Walhalla, el príncipe re- siente y se acomode lo mismo á los hombres rojos.
de fortuna. Augusta idea en cualquier época; más gente de Baviera Luitpoldo, hijo de Luis I, acompa- Porque aun cuando se nos dice y repite á cada moaugusta aún en aquellos tiempos: éste hace el mismo ñado de los príncipes y de los duques de Baviera, mento que así los unos como los otros descendemos
efecto, según dice el célebre Dollinger en su discurso entre los cuales mencionaré al primogénito del re- igualmente del mismo tronco, por ser hijos de los misnecrológico referente al rey Luis I de Baviera, corno gente, al príncipe Luis, al príncipe Luis Fernando mos padres, replicaremos que, á nuestro parecer, no
los senadores romanos que después del desastre de que se dedicó al arte de Hipócrates, teniendo por están en lo cierto los que así hablan, y para que meCannas daban las gracias al cónsul Varro por no esposa la hija de la reina doña Isabel II de Borbón, jor te persuadas de la verdad de nuestra creencia, oye
haber desesperado de la patria.
doña Paz, la celebrada poetisa española, y al duque las razones en que se funda, basadas en una tradición
La memoria de la grandeza es un fuego vital, es un Carlos Teodoro, el famoso oculista que tiene una de mucha cuenta para nosotros.
fuego que el alma encuentra en su naufragio, y en- ayudanta en su consorte angelical.
»Es el caso que, cuando el Gran Espíritu comenzó
tonces más que nunca necesitaba Germanía no olviYo que me he propuesto grabar una Walhalla ger- la obra de formar el género humano, hizo primero al
darse de sí misma, de su nombre, de su dignidad, de mánica en los corazones españoles y que aprendí á negro, el cual fué por esta causa su ensayo, vamos al
su honra, de su genio, de las sombras sublimes de pronunciar el glorioso nombre de Walhalla cuando decir; y aunque resultó imperfecto, no será bien culpar
sus héroes, de su libertador, de su numen tutelar, de apenas sabía hablar las palabras balbucientes del ca- á su autor de negligencia ó de torpeza, antes debemos_
su Arminio, que fué á la par el Pelayo y el Cid ale- riño, no podía menos de asociarme con toda mi alma alabarlo, pues con salir como salió, ya da idea del
mán peleando por la libertad y la independencia de entusiasta á los homenajes tributados al fundador hombre tal cual lo concebía en el fondo de su pensu pueblo.
inmortal de la Walhalla de piedra, ese paladión de samiento. Poco tardó el Creador en descubrir los
La Walhalla se levanta á orillas del Danubio, Alemania. Como representante, aunque humilde, de defectos de su obra, y no nada gustoso con ella, se
aquel río divino que, como dice Garcilaso, el célebre la prensa, ocupaba yo un puesto en una de las logias propuso poner en ejecución otro ensayo. Así lo hizo,
proscrito, por fieras naciones va con sus claras on- del sagrario germano. Al entrar en éste, presentábase en efecto, y resultó el hombre rojo. Pero aun cuando
das discurriendo, en la cima del monte gemelo de á mis absortos ojos un espectáculo encantador: vi se- éste le plugo más que no el negro, como todavía no
Donausrauf, en la hermosa naturaleza de Ratisbona ductoras griegas formando grupos pintorescos, pare- le satisfizo, he aquí que volvió el Gran Espíritu á traque, según las palabras de Goethe, debía ser alicien- ciendo aquellas hermosísimas mujeres hijas de Pín- bajar en la manufactura de la humanidad, resultando
te y reclamo para fundar una ciudad. Verdadera- daro. Eran, oí, hijas del dios del canto, pero su cuna de sus esfuerzos el hombre blanco al tercer ensayo,
mente que aquí está el corazón de Alemania; aquí, había mecido el Danubio alemán. En unión de die- y quedando entonces contento. Por esta causa fuisteis
en las inmediaciones de aquella Ratisbona que tiene ciséis cantantes vistiendo asimismo el clásico traje vosotros lo último que hizo el Creador, y con esto quela gloria de haber dado cuna en una soberbia fonda helénico entonaban aquellas lindísimas muchachas da explicado asimismo por qué te llamo mi hermano
de emperadores y caballeros, llamada «La Cruz de griego-alemanas un himno al entrar el regente, acom- menor.
Oro,» al héroe de Lepanto, D. Juan de Austria, á pañado de su séquito brillante, concluyendo aquel
»Cuando hubo hecho el Gran Espíritu los tres
quien Lope de Vega escribió este epitafio:
cortejo de príncipes y de ministros unos sesenta al- hombres, los llamó á su presencia y les mostró tres
caldes campesinos que recordarán siempre la amabi- cajas.
Illzome eterno Lepanto:
»La primera estaba llena de libros, mapas y pape•
lidad con que les hablaba el príncipe regente en
Mozo he muerto, viejo fu!,
Que al mundo en un tiempo dí
les manuscritos; la segunda de arcos, flechas y cuchiaquel recinto sagrado.
Lástima, envidia y espanto.
Pero nada me ha conmovido tanto como esta es- llos de m011te, y la tercera de instrumentos de laLa Walhalla, competidora de las maravillas de Gre- cena producida por la explosión del entusiasmo ar- branza.
»Estos objetos, les dijo, son los medios por los
cia, erigida á semejanza del Parthenón, logró feliz tístico y del amor filial. El regente, después de haremate en 1842, celebrándo!e su conclusión el día 18 ber visto con embeleso profundo la bellísima estatua cuales habréis de ganar vuestro sustento. Escoja,
de octubre con una solemnidad que presenció, ade- de su padre, se acercaba al estatuario el señor de pues, cada cual según su gusto.
»El blanco eligió primero, por ser el predilecto.
más del noble fundador el rey de Baviera Luis I, el Miller, estrechaba sus manos y le besaba una, dos,
príncipe Guillermo de Prusia y el príncipe Luitpoldo tres veces,corno si fuese su amigo, su hermano. Amo Miró con sonrisa desdeñosa la caja de los instrude Baviera. ¿Quién no llamaría á aquella fiesta, pre- á aquel emperador que honraba al Ticiano alzando mentos de labranza, y se detuvo á contemplar la que
sidida por el más puro entusiasmo, la aurora de una sus pinceles, pero amo aún más al generoso regente contenía las armas de caza y guerra, examinándolas
que, inspirándose en los sentimientos de su padre, atentamente. El hombre de la piel roja tembló entonera de gloria y de felicidad?
Hay quien supone que el arte gótico fué llamado tan apasionado de las artes, dió un beso fraternal al ces, porque había puesto su corazón en aquella caja;
mas quiso su estrella que, después de considerarla,
á labrar el monumento consagrado á las glorias ale- artista, el rey en el hermoso reino del arte.
Ya está en su casa el noble rey Luis I. Y cuando siguiera el blanco adelante y tomara para sí la de los
manas. Pero aquí no cincela sus primores la arquitectura gótica con todo su adusto refinamiento, en la en el silencio de la noche, plateada la luna, y sus libros y papeles. Hecho esto, el hombre rojo asió sin
elegancia de sus molduras y arabescos, sino el arte compañeras las estrellas, brillando cual regados dia- más tardanza de la caja de las armas y corrió al bosde los griegos; éste es el que se encarga de hacer los mantes, derramen sus rayos sobre la Walhalla, des- que vecino con ella. Dicho se está que, no quedánhonores á los héroes de Germania, pues el estilo de pertarán los inmortales, los socios todos, para rendir dole al negro qué escoger, hubo de conformarse con
nuestras góticas catedrales no parecía corresponder homenaje á su protector, mientras las victorias bajan las herramientas.
»De lo cual se infiere claramente que ya estaba
á bustos esculpidos á ejemplo de los griegos y roma- de sus zócalos y depositan guirnaldas á los pies del rey
nos, y además el señor Klenze, arquitecto de la Wal- cuyo nombre, envuelto en glorioso nimbo, transmitirá previsto en los designios del Gran Espíritu que aprenhalla, exclusivo admirador de griegos y romanos, des- á las generaciones venideras el monumento imperecedero de su fama, la Walhalla.
deñaba las construcciones de la Edad media.
(1) Asl llaman los indios al presidente de la república de
JUAN FASTENRATH
El artista llevó adelante la obra por espacio de
los Estados Unidos.

NúMERO

477

L A ILUSTRACIÓN ARTISTICA

de 36 metros, existiendo el proyecto de utilizar una
parte de la misma en el punto de bifurcación y en la
cumbre del plano inclinado por medio de una instalación hidráulica que hará funcionar algunas máquinas eléctricas.
El coste total de esa obra ha sido de cinco millones
de pesetas: de esta cantidad, una tercera parte ha
sido facilitada por el Tesoro imperial, una cuarta
parte por el gobierno central y el resto por varios
impuestos.

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.

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afia remit:da por D. Benito Garcia Valdivieso, de Valparaiso.)
.

LA ZAMACUECA, (De una ,o ogr

•Cualquiera supondrá que el hombre quedó anonadado
ante el descubrimiento de la farsa!
.
diese á leer y escribir el horn~re blanco J?ara saber .Y
( RECUERDOS DE CIIILE)
Pues no, señor: deglutió saliva,·cerró y ab_i:ió los
entender de todo incluso fabricar aguardiente Ywhtsojos arqueando las :ejas, engalló el busto Y d1¡0 con
key; que fuese c~zador de oficio el r~jo y guerrero
Nada más gracioso y entretenido qu: u~as el:c·
. .
temible, pero que no aprendiese cosa m~guna ~n_los ciones en Ja República Chilena. Un penod1sta cno- admirable desparpa¡o:
- Es que, e,íor, soy Fernández por tm patre y Preslibros, puesto que tampoco se los dejó, m qu~ hiciera llo basta Ja medula, y salao, valgan verdad_es., tanto
.
wlziskey, para que no se matara con la bebid~; y_en como el que más, José Ro1:1án Vial, escnb1ó una bítero por mi maire.
¡Y no fué jolgorio el que se armó en el colegio
cuanto al negro, que pues no había en su ca¡a ~1~0 piececilla titulada «Una votación popular,)) y ~ra cosa
.
.
herramientas de trabajo, debía e1:1plearl_as en se:vicio de perecer de risa contemplando aquellos hpos ad- electoral!
De mí sé decir que hasta le hubiera hecho dipudel blanco y del rojo cosa que hizo y sigue haciendo mirablemente descritos y aquellas :~cen~s ~ornadas
por la gracia.
.
á la hora esta.
del natural, con toda la clziclza y el ª!' (gu10d1~la) que tado
Faltaban tres ó ~uatro días para unas elecciones'. Y
»Por Jo que á nosotros respecta, entendemos que destilaban las producciones del escritor cáusnco.
un amigo que tenía muchísimo gancho para conquisasí hemos de sujetarnos, como el negro, _á nuestro
Los rotos (plebe) chilenos s~n lo rná~ socarrón Y
destino, por ser esto lo más prudent~ Y. discreto, en taimado que Dios crió, y nadie llega ¡amás á com- tar rotos y muchas clzanclzas (pesetas) para pagar los
razón á que sometiéndonos á los ~es1gmos del Gran prenderlos, por lo cual vuelven tarumba.Y acaban por votos me invitó á un paseo campestre. Se trataba de
suma~ papeletas en favor de un amigo .Y se las proEspíritu, no le contrariamos, y ale¡amos d~ nuestr~s marear de veras al que pretende conqmstarlos..
metía felices del paseo. Iríamos á un baile de Enra:
cabezas por tal modo el castigo que nos impondna
Es perfectamente exp~cable que e~ Aménca se mado, en donde se reunía la gente del. carnp~, Y alh
desobedeciéndole.
haga política de personahdad y no de 1d~as.. Las le»De mí sé decirte que si el saber de letras es bue- yes del Estado escritas están en la Constitución, Y á verían los contrincantes cómo se cautivaban volunno para los blancos, es perjud~cial en sumo grado no ser que un golpe de sable paralice los efectos del tades.
'fi
b
Era domingo, y al trote duro de magm cosca apara los rojos, pues Jabra en dano de éstos cuanto á código político, corno ~ste no puede alterars~, quéllos del país, hermosos y de. gran estampa, _pero más
los otros aprovecha.
.
dase Ja designación de Jefe para los hombr~s ilustra»Bien claramente lo publica el suceso digno de dos que llevan y traen á_las masas según tienen ma- propios para tiro que para silla, nos enc~mmarnos. al
memoria de aquellos creekes y cheroque~es _que se ña ó dinero para conqmstarlas_. A fuer de ~arradora merendero de Silva, «el amigo de los arn1gos,)) como
tornaron en los peores enemigos de los i_n~10s, sus veraz, diré que el pueblo en Chile n? ha te?i~o gran- rezaba el rótulo con que el clziclzero famoso daba el
hermanos, cuando aprendieron á l:e~ y escnb1r;_ como des motivos de hacer alardes políticos. V1v1ó largos alto á sus parroquianos.
.
.
Cuando llegarnos había una remo/zenda de mil
que se partieron á Wáshington, diciendo que 1b~n á años en 'paz, con mandatarios probos, ~ue procur~visitar al Abuelo y á tratar con él de asuntos relativo~ ron el adelanto de la nación, y no ha sido su erano diablos y una de gofetás que ~ c~alquiera le po~ía
á la prosperidad de los suyos, y ~uando ~legar~n alh expoliado por vividores de oficio. A un pueblo que arder el pelo: el motivo era el s1gmente, y lo consigtrazaron en un pedazo de papel ciertos signos, mdes- logra tal dicha, puede dársele un bledo de que man- no porque ciertos episodios dan á conocer _el ~arácter de los pueblos más que tod~s las descripciones.
cifrables para nosotros hasta que se presentó en nuesJuan ó de que mande Pedro.
tro campo un agente, y mostrándonos el papel nos deEs
Un roto se hjbía llegado humildemente al 1:1ostraindudablemente por esto por lo que el roto se
dijo ser aquello un tratado que nuestros hermanos erige en soberano cuando las elecciones se aproxi- dor pidiendo medio de pan y dos onzas de quieso.
Una vez que le fué servido lo que pedía, quedóse
habían hecho en Wáshington con el Abu~lo. en nom- man, y procura maliciosamente sacar el ~ayor provebre de la tribu. Y como aún no entend1ér~rnos qué
mirando el queso y el pan, y despu~s de d~rle algucosa eran tratados, para explicárnoslo. me¡or, lo le- cho de su calificaci1n,ó papeleta,que declil!os en Es- nas vueltas dijo, reflexionando con aire fingidamente
vantó con ambas manos, y entonc:s v~mos qu~ cu- paña.
.
.
Cuéntanse casos curiosos de rotos sabios qu~ en~~- estúpido:
bría una grande extensión de terntono, Y supimos ñan á las mesas votando varias veces con calificacton
- Me quisiera hacer el favor,am1go, de cambiarme
luego con sorpresa y dolor que, por. ser letrados, ce- y hasta con traje distinto; algunos salen apaleados Y por clzicha el pan y el quieso1 .
.
.
dieron los nuestros los. hogares. las tierras Y hasta los maltrechos de los colegios, porque los e,iores, como
- Vaya el cambio, respondió el ((amigo _de los amisepulcros de sus padres á los blancos, los cuales sólo ellos dicen, los tienen tan conocidos que andan con gos,)) poniéndole delante los va~os de clz1d1a correspor ser letrados lo adquiriero1~ todo, ganando _éstos
pondientes al importe de lo pedido, y no pagando anojos y no son bastantes.
cuanto perdimos nosotros á vutud de las mismas cien
Cuéntase de un roto que se presentó á votar con teriormente.
Bebióla el roto saboreándola, y limpiándose los laartes...
.
.
falsa: le habían dicho que se llamaba Juan
»Di, pues, á nuestro Abue(o de Wáshmgt~~ que papeleta
Fernández, pongo por caso; pero se había_n olvidado bios con la punta del po11cl10 dijo, disponiéndose á
no debemos, ni queremos, m podemos_ad~1tlr su
salir:
advertirle que era presbítero de profesión.
oferta de darnos maestros que nos ensenen a le~r Y deTomaron
- Vaya, pues, amigo, quede con Dios.
.
los de la mesa la calificación y le pregunescribir, pues harto sabemos por dolorosa experien- Atienda, compairito, ¿y no me paga la cluclza?
cia que tanto aprovechan las let~as al hombre blanco taron:
- ¡Amigo, bueno hombre! ¿Y ya no le he pagao con
- ¿Cómo te llamas?
cuanto perjudican al hombre ro¡o.»
el
quieso
y el pan?
.
.
- Juan Fernández, e1íor.
Ni las protestas ni las razones del chtcliero pud1e•
¡Pero
roto
sin
vergüenza,
si
aquí
dice
presbítero!
TRADUCIDO POR J UDER IAS B ÉNDER
ZAMACUECA Y VOTOS

�PEQUEÑOS PES0ADORES, dibujo d e A.M. R ossi

EL BAUTIZO, cuadro de D. Salvador Vinie,zra. - Exposición de Municb, 1890

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�106

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LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N úMERO

477

ron convencer al roto ladino, que seguía haciéndose puedo menos de copiarla; es digna de reproducción
La situación de los dos únicos personajes, el padre descubriénel leso (cándido), hasta que se armó la de apaga y por lo disparatada:
dose reverentemente al oír el tañido de la campana de la próx.ima
vámonos de cachetes y pescozones.
aldea, é inclinando la cabeza al dedicar, agobiado por el pesar,
De las aves que vuelan
Llegamos nosotros en tan críticos instantes, y se
triste recuerdo á la que fué su compañera, y la niña fijando en
me
gusta
el
,ha11,ho
(cerdo);
apaciguó la refriega, gracias á la generosidad de mi
el cielo su purísima mirada, cual si en él debiera dc,,cubrir á su
de la fruta del campo
amantlsima madre, acusan un sentimiento delicado y especiaamigo, que abrió la bolsa para convidar á todos los
las empanadas.
les aptitudes en el autor, que se avaloran al observar los porpresentes.
l'orque las esperanzas
menores que completan esta bella y simpática composición.
nunca
se
pierden.
El lugar de la fiesta era u11a especie de plazoleta
delante de una casa de adobes, cubierta con tejas y
del Cairo. (De fotograflas de F. Bonola-Bey.)Todo esto con ¡ayes! quejumbrosos, intercalados E/Vistas
paja.
!(ahira/i (In Victoriosa), como se denomina en el lenguaje
según las exigencias de la música, y con gritos y ja- oficial; llfasr, la JI/adre del llf1111do, según la de¡igna generalDebajo de una enramada artificial, sujeta con posleaduras equivalentes á nuestros olé y tu 111are de la mente el pueblo; el Cairo, como decimos nosotros, es sin eluda
tes, de los cuales también pendían cortinas para res- flamenquería.
alguna la ciudad más importante de Africa, no sólo por la nuguardar del sol el salón de baile, alzábafe como una
merosa poblaci6n que encierra (374.838 habitantes, según el
A la mitad de la letrilla aparecieron dos apuestos censo ele 1882), sino también por ser capital de un vasto Estatercia del suelo un tablado sólido, en donde los baijinetes, caballeros también de la ciudad, que acercán- do en donde se han desarrollado en todos tiempos, y especialladores pudieran libremente requebrar sus cuerpos,
dose á la valla que cercaba el sitio de la re111olie11da mente en los modernos, sucesos de sun,a trascendencia histórial compás de arpas y vihuelas, emparejadas con el gritaron:
ca. Interesante cual pocas se presenta esa capital á los ojos del
tablón del mjeo, acompañamiento indispensable en
viajero, que no se cansa de admirar en ella los incesantes con«¡Aro!
¡aro!
Tomen
un
trago
y
empiecen
de
el baile nacional chileno.
t(a~t~s q_ue al lacio de la actual ofrecen los restos de antiguas
nue,·o.»
c1v1luac1ones y aun las huellas de remota barbarie. Al lado de
Sentábanse á un lado del tablado músicos y canLos bailarines hicieron alto, como es de rigor, para los barrios modernos espléndidos, con hermosas calles bordeataoras, y hacia ese lado apiñábase la jieTlte mirona,
tomar dos vasos de chicha que les presentó un julre das de árboles, con magnlficos jardines y elegantes puentes,
acaso porque allí había algunas /masitas (aldeanitas)
con plazas tan notables como el parque de Esbekié, ábrense
de nuestra comitiva, en nombre de los recién llega- callejuelas
estrtchas, lóbregas y sucias que se cruzan en vuelpicarescas y diablas que trastornaban á los huasos
dos, que continuaban á caballo.
tas y revueltas, formando, como todas las antiguas ciudades ára(campesinos) con sus miradas incendiarias.
Terminado que hubo la cueca, acercóse mi amigo bes, intrincado laberinto; y junto á In cómoda y rica vivienda
No todos eran rotos los parroquianos de Silva,
á los caballeros, y saludándolos alegremente les dijo: con sus enrejados, miradores salientes y delicados arabescos, ó á
pues que entre éstos se veía algún_ /maso de categola grandiosa mezquita de atrevida fábrica y esbeltas líneas, cu- Llegaron tarde, amigos; todos son míos.
yos bruñidos azulejos de colores y labor primorc,sos reflejan en
ría, con su gran sombrero, su poncho de vicuña, sus
Los caballeros volvieron grupas; pero no aseguro mil cambiante, los dorados rayos de un sol ardiente, el angosto
polainas de cuero y sus grandes espuelas de rodaja de
yo que no se quedasen á medio camino, aguardando y obscuro zaquizamí, en donde el mercader, sentado con las pierplata.
que nos marchásemos, con la sana y electoral inten- nas cruzadas, tiene al alcance de su mano y sin mo1•erse de su
Unos euantos perros y algunas aves de corral hatodas las mercanclas á cuya venta se dedica.
ción de jugar una mala pasada al que les había to- sitio
Entre los monumentos más notables del Cairo puede citarse
cían consorcio amigable con un roto borracho que mado la delantera.
la mezquita y tumba de Kaid-bey, que fué construida en el sitendido en el suelo se resistía á levantarse: otro roto
Si los rotos fueron fieles ó no á los veinte pesos y glo XV y ha sido recientemente restaurada. Su cúpula elíptica,
viejo, encargado de recoger cáscaras de sandía y
á la chicha de mi amigo, no puedo asegurarlo; pero sus paredes cubiertas de bellas mayólicas y ricos mármoles y
otras inmundicias, porque el «amigo de los amigos»
alto alminar que puede competir con los famosos de las
éste ganó la votación, y la ganó bailando, como él su
mezquitas de El-)fayed y de Ashar, hacen de ese templo uno
era hombre muy limpio, pretendía convencer al bodecía,
y
echando
guaras
á
la
mocita
remoledora
Uarade los ejemplares más perfectos de la arquitectura árabe egipcia.
rracho encaminándolo á su casa; pues el ver así una
nera) del Enramado de Silva.
Fuera de la ciudad álzase un interesante obelisco faraónico,
jmsona lomada (borracha), decía no había de ser
junto al cual suele reposar algún grupo de fella,hs ó de sudaEVA CANEL
muy del gusto de las e,ioritas y de los caballeros que
neses y detrás del que se distinguen á lo lejos sobre la az.ilada
habían yegao.
linea del horizonte los picos de las famosas pirámides.
En desierto predicaba el barrendero, porque el EXPOSICION GENERAL DE BELLAS ARTES
. fequeños pescadores, dibujo de Rosal. - El ejer•
roto, harto de bebía, continuaba mascullando disculDE B,\RCELONA
c1c10 de la pesca, ó sea la esperanza de coger peces, si es que
pas llenas de salero y de lógica beoda, que no deja
El Excmo. Ayuntamiento constitucional de Bar- éstos ;&gt;&lt;&gt;n tan cándidos que se dejen atrapar, tiene poderosos
de sef á veces incontrovertible.
celona, teniendo en cuenta las reiteradas peticiones atractivos pai:1 lo~ que á ~l se.dedican; casi diremos que ejerce
Respaldado en la pared, arrimado á un palo y ara- que á la comisión organizadora de la Exposición ge- sobre ellos !ll~ten~sa fascinación. La pesca halaga el sentimienñándose á las pencas de una tusia (higuera chumba) neral de Bellas Artes han dirigido gran número de to de supenondad mtelectual que el género humano se atribuye al compararse con las especies inferiores, y este convencicontemplaba otro viejo la escena, sonriendo y apu- artistas españoles y algunos del extranjero solicitando miento, arraigado en la mente, así de los niños como de los honirando el pucho de un puro (colilla) que acababa de una prórroga de admisión de obras que les permita bres, unido al esplritu de destrucción que en tantos individuos
tirar un huaso rumboso que sentado en un banco concurrir á ouestra Exposición y á las que simultá- la civ!liza~ión n:i ha podido aún e~tirpar, _son causa de esa perrudeaba con su brazo el cuerpo de una /masita tri- neamente se celebrarán en París, Berlín y Munich, secución mcesante que sufren animales inofensivos como los
pájaros y los peces. Menos mal cuando ese instinto destructor
gueña de apretadas y largas trenzas; y para que nada ha acordado accederá lo solicitado, fijando irremisi- se
compensa con el otro instinto de consen·ación; es decir cuanfaltase al cuadro, sobraban unos cuantos chiquillos blemente para la admisión de obras desde el día r.º do la caza y la pesca tienen por objeto proveer á la ali:nentasentados unos y danzando otros entre perros y ga- al 10 de abril próximo, y para la fecha de la solemne ción del hombre; pero cuando tales ejercicios se toman por mera distracción ó divertimiento, los reputamos indef~ndibles y los
llinas.
apertura y cierre de la Exposición el 23 de abril y 24 estimamos dignos de censura.
Echamos pie á tierra invitados por mi amigo el de junio respectivamente.
''. esta censura sube d~ punto ~uando los que destruyen por
muñidor de votos, que deseaba darse el gustazo de
Al propio tiempo, la comisión organizadora ha so- el simple afán de destruir son mños como los que tar, hábilque le viésemos desplegar sus habilidades catequiza- metido á la aprobación del Excmo. Ayuntamiento mente ha dibujado Rossi, que no es d~ suponer se dediquen á
pescar con fines interesados. Afortunadamente para los peces
doras,
diversos acuerdos referentes á la concesión de garannadan en aquellas tranquilas aguas, los pescadores no son
Después de hablar con unos y con otros brindán- tías á los artistas y facilidades para la expedición de que
muy terribles, pues á su edad no es posible guardar la quietud
doles amistad además de veinte pesos por cabeza sus obras.
y el silencio, que son los mejores cebos para atraerá los tlmidos habitantes de los mares.
el día de la elección, todo esto remojado con sendos
vasos de chicha que la concurrencia trasegaba en un
A EVIDENCIA. - Cuando se ha visto una sola ,·ez
El bautizo, cuadro de Salvador Viniegra.abrir y cerrar de ojos. sacóse entusiasmado el fino
la acción maravillo,a de la CREMA SIMÓN en lasgni:tas, Contaba apenas veinticuatro años de edad el pintor gaditano,
poncho, quedándose arrogante y gracioso con su cha- 1ílaras, /&gt;arros y sa/,af/01us, se comprende que nQ hay rold- cuyo nomhre conquistó notoriedad extraordinaria desde su priquetilla blanca, su sombrero de anchas alas arreman- rream mas eficaz para la conservación de la piel. Los 1'01 ,·os mera aparición pública en el mundo del arte, cuando en la ExDE ARROZ y el JABÓN SIMÓN completan estos felices efectos.
posición ele Bellas Artes celebrada en Madrid en 1887 obtuvo
gado de atrás y un poco caído sobre la nuca.
Evitar las fabificacionesextra,yi:ras,exigicndo la firmaS/,1/0N, la más alta recompensa por su hermoso cuadro La k ndi&lt;iJ11 de
El elegante habíase convertido aquel día en huaso rue de Provence, 36, París. Depósito, en to&lt;las partes.
los rampor, del que á su tiempo se ocupó detenidamente LA
rico, para mejor impresionar á la gente de campo,
ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA.
vistiendo como ella se visee.
No se durmió sobre sus laureles el joven artista, sino que
prosiguiendo con afán siempre creciente y con éxito cada vez
- ¡Buenos pinganillas estos!, dijo el viejo que chuNUES1 ROS C: RABADOS
más lisonjero sus estudios, sigui6 pintando mucho y pintando
paba el pucho de puro: cuando quieren algo, toos se
bien, y de su estudio salieron cuadros para distintas Exposiciovuélven rotos.
Aldeana eslovaca, cuadro d e Stuhlik. - Este jo- nes, en donde llamaron la atención de los inteligentes, conquisLlama la plebe en Chilejutm (de futre) á los ele- ven pintor bohemio, alumno de la Academia de Munich, ha tando para su autor honra y provecho.
buenos cuadros de género, dedicándose especialmente
El !lauti:o que hoy reproducimos fué exp11esto el año pasado
gantes; pero el año cuarenta y uno llegó á Chile un ápintado
reproducir los hermosos tipos de las muchachas eslavas.
en la Exposición de Munich, palenque adonde acuden anualhombre que exhibía varios animales, entre ellos una
Uno de los más interesantes es indudablemente la Aldeana mente l_os artistas de todas las naciones, para quienes es timbre
mona, Dulcinea, y un mono,Pinganilla; ¡y vayan us- tslom&lt;a que hoy publicamos: en él no se sabe qué admirar más, de gloria todo fallo favorable, no sólo del jurado, sino también
tedes á saber qué relación encontrarían los rotos en- si la beileza de las facciones con elegante pincel trasladadas al ele la opinión pública de aquella ciudad, emporio de las belienzo, ó la naturalidad de la actitud sorprendida y copiada con llas artes, que ha merecido el dictado de moderna Atenas.
tre el mono y los lechuguinos! Lo cierto es que desde acierto
irreprochable, 6 el pintoresco traje con suma habilidad
Pues bien: el cuadro de Viniegra cautivó la atención de in•
entonces son los elegantes 1utres y pi11ga11illas indis- dispuesto.
teligentes y profanos: los primeros admiraban en él la prodigiotintamente.
En ésta, como en todas sus composiciones, demuestra Stuh- sa técnica que acusa en el artista, la riqueza de detalles primo•
Mi amigo, metido ya en harina, no se paró en ba- lik ser un pintor concienzudo y poseer aquellas altas dotes rosamente ejecutados y la viveza del color á manos llenas prorras, y una vez libre del poncho para mejor echar que han dado renombre á la joven generación de artistas bohe- digado por quien siente el colorido con toda la fuerza de los
en la que con él figuran en primera llnea los Marold, mejores pintores del Mediodía; los sei,indos, sin profundizar en
guaras (hacer requiebros) á la pareja, fuese á buscar mios,
II yaais, Dvorak y otros no menos justamente reputados.
la c~itica artísti';'l,. deleitában~e con la grata impresión que el
una mocita que con el rabillo del ojo miraba aljucOnJunto en su amn,o produc1a, y formaban de continuo comEl toque de oración, cuadro del Sr. Ferrer Pa- pacto grupo ante la obra de nuestro compatriota, recreándose
lrt, quién sabe si muerta porque la eligiese por comllejá.-El cuadro que reproducimos es, quizás, una de las pri- en la contemplación de tantas bellezas por Viniegra acumulapañera.
meras obras que expone el Sr. Ferrer Pallejá. Joven, muy joComenzaron los compases de introducción de la ven, no tiene otros méritos que alegar que los premios y recom- das en la típica escena de costumbres españolas, pintoresca
zamacueca, alegres y retozones de suyo, capaces de pensas alcanzados en las Academias, y la revelación de lo 9ue como todas las que tienen por actores chulos y majas y exactamente reproducida como concebida y ejecutada por quien, á
poner en ebullición la sangre más pastosa, y secua- puede esperarse ele sus cond iciones y aptitudes, ya que quien fuer de andaluz neto, ha tenido cien veces ocasión de verla y
como
él,
en
los
albores
de
la
vida,
en
sus
primeros
empeños
draron los jóvenes uno frente á otro, seriecita ella y
observarla y lleva en su alma todos los elementos necesarios
artlsticos, sabe interpretar tan acertadamente las delicadas compara desde Roma, en donde reside, recordarla y sentirla con
animado él, como á las circunstancias convenía.
binaciones de la luz, dar relieve y sentimiento, debe concedér- la
misma intensidad con que la viera.
En la concurrencia notóse un movimiento de al- sele la confianza de que con el tiempo ha de producir su pincel
El
juicio que El hauti:o mereció del pí,blico y de la prensa
gazara, y cada cual soltó su dicho picante y preparó obras de máS:importancia y mayor aliento.
enaltece al pintor y llena de jt'1bilo á los que amantes de las
Sencillo,
pero
senti1lo,
es
el
asunto
que
ha
inspirado
al
señor
palmas, para jalear con entusiasmo á los bailadores
l(lorias patrias nos complacemos en reconocer como una de
rerrer Pallejá la bellfsima composición clcl lienzo que reprosi se portaban como quienes parecían, es decir, como ducimos. El to,¡ue de la oradJn demuestra que el joven artista éstas á Salvador Viniegra.
jie11te de grasra.
no se limita á ser fiel copiador de la naturaleza, puesto que al
JABON REAL
JABON
Comenzó la copla chillada por dos ca11/aoras, ron- reproducir sus bellezas, conviértese en poeta, componiendo una
DE
T
H
R
IDA
C
f
29,;;d;;l;;l;:t;ub
V
E
LO
UT l NE
cas ya de tanto jipear y cantar, y por cierto que no sencilla :í la ,·ez que sentida estrofa, reflejo de sus sentimientos, l"°m,nJ1J•s oor 1u1011JaJ,s meJ1i;.is pm la H111,u, de la riel 1 Belleu
Cal Color

L

IVZOLE~¡
-

recuerdo, tal ver, de impresiones de su niñez.

NúMERO

LA

477

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

107

Rodean á una persona, observó la modista... (pág. 1o8J

IIJM:POSIELEI
NOVELA ORIGINAL DE DON FLORENCIO MORENO GODINO , ILUSTRADA POR CABRINETY

(CONTINUACIÓN)

Anduvo vagando sin objeto por las calles ~ por los
muelles del río. Sintiendo necesidad de aire Y de
movimiento, había salido de su casa tres h?ra~ antes
de la en que debía presentarse en la del pnnctpe Lodiski.
.
El cielo estaba plomizo, el frío era intenso Y comenzaban á caer los primeros copos de una nevada.
Marcial no sentía la influencia de la atmósfera. A
veces se paraba en medio de un puente, c~mo para
ver los patinadores del Neva; pero :n realidad maquinalmente, absorto en sus pensam1en!?S·
.
«('l si la princesa me amase?, se d110 de sú?ito,
deteniéndose bruscamente. ¡Bah, esto no es posib.le!
¿Y por qué no? Y si no me arna aún, ¿no podrá quizá
amarme en lo sucesivo?&gt;&gt;
Y Marcial al contrario de todos los amantes, se
.
estremeció al' fijarse en esta idea.
¿Por qué causa? Más adelante la conocerá el
lector.
M .
«.De todos modos, continuaba pensando arc1~1,
yo tengo fuerza de voluntad; no trasp_ondré el lími_te
que me he fijado, y si llegan á la princesa las chispas del fuego de mi corazón, en_tonces... ¡oh!, entonces huiré y con mi muerte terminar~ todo.»
Una idea prosaicamente vulgar h1zole ~olver á las
realid'ades de la vida. Sintiendo que la meve humedecía su rostro miró al piso y pensó en que su calzado podía en;uciarse antes de llegar á la morada
del príncipe.
Se dirigió, pues, á ésta apresu~adamente; pero
como aún faltase una hora para la senalada por aquél,
detúvose, y entrando en un café. que allí había, se
sentó á una mesa frente á un reloJ.
Allí oyó dar las doce y media.
Pidió un periódico, mas no pudo leer.
Miraba al reloj, oía el ruido acompasado de la
péndola y también los latidos de su corazón.
.
¡Cosá rara! Hubiera querido detener la ~anecilla
que variaba lentamente de sitio en el horario, Y con
ella la marcha del tiempo.
.
.
Porque Marcial no sólo estaba impaciente_ c~mo
un amante, sino también agitado como el cnmmal
que va á perpetrar un delito.
Por fin sonó la hora.
A la primera campanada del rel~j! el joven se estremeció, poniéndose en pie como a impulsos de una
chispa eléctrica.
.
.
Luego salió del café, y trasponiendo en poc~s instantes la distancia que mediaba hasta el palacio del
príncipe Lodisk~ presentó su tarjeta al portero de la
verja del parque.

Este la transmitió al del palacio, y ~oment~s ~espués Marcial se hallaba en pres.enc1a del pnnc1pe,
que le examinó un ta~to sorprendido de su Juventud
y de la extraña expresión de su semblante.
.
El príncipe estaba sentado cuando entró Marcial,
y continuó del mismo modo. Luego, contestando
con una ligera inclinación de cabeza al saludo de
éste dijo sin ofrecerle asiento:
~¿Ya' sabéis el objeto con que os /1e mandado
venir.
,
d
- Sin duda, contestó Marcial, y he cre1do un eber de cortesía deciros yo mismo que _abrumado de
ocupaciones como estoy no me es posible encargarme de una nueva lección.
y dichas estas palabras, saludó y salió de la estancia, dejando al príncipe estupefacto.

que el corazón que se resigna al dolor y por consiguiente á la muerte.
·
Las cosas que pasaban á su vista se la figuraban
lejanas, y aunque comprendía el cortjunto, no se
daba cuenta de los pormenores: era como un sonambulismo triste.
Había en ella, en todas sus acciones y en todas
sus palabras, algo de la vaguedad de los cuerpos
próximos á disolverse.
- ¿Qué tienes, Elena?, decíanla su padre y su aya,
que la observaban con inquieta solicitud.
- Nada, contestaba ella; estos días no me siento
bien, pero ya pasará.
La princesa era altiva y recta: en su corazón no
hubiera hallado cabida el amor desdeñado; pero era
el caso que siempre que se asomaba á los cristales de
las ventanas de su cuarto (y se asomaba todas las
tardes) veía á Marcial pasar ó sentado siempre en el
IV
mismo sitio.
Un poco más allá del palacio Lodiski, y lindando
¿Qué causas habían motivado esta súbita resolu- ya con el campo, había una tapia que cercaba el pación de Marcial? Y digo súbita, porque desde e~ df:l tio de una fábrica de fundiciones de hierro, y en esta
anterior hasta el momento de presentarse al princi- tapia una puerta, siempre cerrada, con dos asientos
pe, el enamorado jo.ven, si bien después de muchas de piedra á uno y otro lado. Marcial solía sentarse
vacilaciones determinó acceder al deseo de Elena, en uno de dichos asientos, porque desde allí veía una
lo cual le pr~porcionaba una dic~a que _él ni siquiera ventana de la habitación de la princesa que daba al
podía imaginar. Con tal propós1t~ sahó de su. casa, campo.
con el mismo entró en la del principe, y atendiendo
Elena asomábase á los cristales de esta ventana,
á estas razones parece inexplicable su conducta.
desde donde veía y era vista por el infeliz joven.
Tal vez los modales poco corteses del príncipe y
Marcial estaba desconocido: su semblante tenía
su tono un tanto altivo hirieron la orgullosa fibra de una palidez espectral, y sus grandes ojos negros hanuestro héroe; acaso á estos motivos se unió algún bían perdido su inteligente expresión. Andaba con
penoso recuerdo.
lentitud y como vacilando, y los rosetones produci¿Quién puede sondear el corazón huma~o? . . . dos por la fiebre coloraban marcadamente sus enflaLo cierto es que Marcial salió del palac10 Lodisk1 quecidas mejillas.
en un estado que renuncio á explicar.
.
Merced á los cuidados de su viejo criado, su traje
El príncipe, sin darse cuenta de la brusca re~rada estaba aún limpio y aseado; pero sus cabellos caían
de aquél, transmitió á su hija las palabras_del Joven en desorden y su sombrero y calzado hallábanse en
profesor de idiomas y la propuso hacer aVIsar á otro. completa ruina. El pobre joven había perdido el sen- No, por ahora no, dijo Elena; estos días no ten- tido moral del amor, y no se cuidaba de presentarse
go gusto para nada.
ante la vista del objeto amado en aquel aspecto laY cuando se halló sola inclinó la cabeza, como la mentable.
flor dobla su tallo al sentir la influencia del ocaso
No trabajaba, no daba lecciones: había abdicado
del sol.
la vida.
Desde aquel día la princesa vivió ca~i ~utomáticaLa miseria comenzaba á devorarle, y á no haber
mente. Dejábase vestir, paseaba y as1st~a ~l teat~o sido por la caritativa solicitud de Mlle. Brian, que
por no contrariar á su padre y con una md1ferenc1a en connivencia con Bernardo le engañaban, hubiera
casi estúpida. Experimentaba los s!nto~as de esa muerto de hambre y de frío.
absorción febril, clasificada por la ciencia, que es la
La princesa le observaba desde su ventana y prevoluptuosidad del padecimiento. La desesperación sentía sus padecimientos. A veces, cuando ella se
tiene también su éxtasis, y nada hay más peligroso asomaba al cristal, él cruzaba las manos y la miraba

�108

LA

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en éxtasis. Entonces Elena se retiraba al fondo de su
- La princesa está algo indispuesta.
habitación, y sollozando murmuraba:
Y al pronunciar estas palabras, Marcial sonreía,
- ¿Qué tiene?, preguntó Marcial con vehemencia,
«Pero ¡Dios mío! ¿Por qué no querrá venir?»
pero
con una sonrisa tan extraña, que hizo estremesin poder contenerse.
cerse á Mlle. Brian, que se dejó caer en una silla.
- Poca cosa, un resfriado: lo cual no obsta para
V
- Mira, continuó aquél, hablando casi al oído á
que se halle en situación grave.
su viejo criado, que le oía con doloroso estupor. No
- ¡Oh! ¿Qué decís?, exclamó el joven olvidando el
Una tarde la princesa hallábase en cama, ligera- disimulo.
digas á nadie lo que ahora vas á saber. Vinimos á
mente indispuesta. El príncipe había hecho avisar á
Rusia pobres, muy pobres: ya te acuerdas; tuvimos
La
princesa
tiene
una
de
las
peores
enfermedaMlle. Brian, y estaba con ésta en la habitación de su des: la del amor contrariado.
que vender al pobre Orión en el mercado, como si
hija.
hubiese sido el caballo de un chalán, y vendimos
- ¿La princesa ama? ...
Se aproximaba la semana de Carnaval, llamada en
también la sortija de mi madre y el bastón de mi pa- Sí, os ama á vos,
San Petersburgo la semana loca: reinaba gran animadre: todo, todo. ¿Qué habíamos de hacer? Era preciEl joven dió un salto en su asiento.
ción en la corte de Rusia, y el príncipe había recibiso seguirla, verla, adorarla ... ¡Ah! ¿Qué te decía yo?...
- Os ama, prosiguió la modista, y vos la amáis;
do invitaciones para varios bailes, entre ellos el que
¡Ah!, sí, te decía que soy rico, muy rico ... Ven condebía dar el gran duque heredero en su palacio de
migo, prosiguió tomando de la mano á BerAnitchkoff.
nardo y llevándole á su dormitorio. QuieElena, no obstante, no había hecho ningún preparo enseñarte mi tesoro para que te adrativo, y con este motivo, el príncipe, cada vez más
mires.
preocupado de la tristeza de su hija, hizo llamar á la
La modista siguió á ambos, llena de
modista.
dolorosa curiosidad.
Hacía un frío intenso. Mlle. Brian estaba sentada
al lado de una chimenea, en donde ardía un gran
VIII
fuego, y desde allí hablaba con la princesa, que como
sabemos hallábase en su cama.
Marcial abrió el cajón de una mesa que
El príncipe paseaba por la estancia, deteniéndose
había al lado de su cama, sacó un rollo
algunas veces para mirar por la ventana.
de papeles manuscritos, se detuvo á conUna de estas exclamó:
templarle con la alegría de avaro, y con
- ¿Qué sucederá? Se ha formado un grupo de genel rostro radiante de felicidad dijo:
te junto á la puerta de la fábrica.
- ¿Ves, Bernardo? Pues todos estos son
- Rodean á una persona, observó la modista, que
billetes del Banco de San Petersburgo.
se había acercado á la ventana; y luego, lanzando
¡Mira cuántos hay! Representan valores
una exclamación, añadió: ¡Gran Dios! ¡Es Mr. Marincalculables, más de cuatro millones de
cial!
rublos, y sin embargo, continuó Marcial,
- Mr. Marcial, dijo el príncipe al oir la exclama¿crees que soy un ambicioso vulgar que
ción de la modista. ¿Y quién es Mr. Marcial?
aprecio estos valores por egoísmo ú orgu- Mi pupilo; un joven español. .. Le entran en la
llo? No, mil veces no. He deseado ser rico
fábrica. ¡Dios mío! ¿Qué será? ¿Se habrá helado? ¡Oh,
para acercarme á ella, para rodearla de
señor príncipe!, permitidme; voy á ver qué le ha sutodos los goces, de todos los prestigios del
cedido. Volveré luego.
mundo, para elevarla un altar en donde
- Os aguardo, Mlle., dijo el príncipe; no dejéis
seré al mismo tiempo el sacrificador y la
de venir. Tenemos que hablar. Si necesitáis algo
víctima feliz; pero no creas que ella me
avisad inmediatamente.
ama por mis riquezas, sino porque ha comNo bien hubo salido la modista, el príncipe se
prendido el culto ardiente y sin igual que
acercó á la cama de su hija y hallóla privada de senla he consagrado; porque ha querido hatido.
cerme dichoso, porque ha hallado en mi
Cuando ésta volvió en sí, merced á los cuidados
¿La princesa ama?...
corazón tesoros más valiosos. Atiende
que se la prodigaron, medió entre padre é hija una
bien, Bernardo: voy á contarte mi última
larga conversación, interrumpida por la presencia de
entrevista
con ella. Tú juzgarás si aquella
mas yo no sé por qué capricho del uno ó del otro os
la modista una hora después.
alma puede descender á tan mezquinos deseos. Ayer
empeñáis en haceros desgraciados.
Al verla el príncipe, por medio de un ademán la
- ¡Ah, Mlle! ... , exclamó Marcial, y la emoción le por la noche la vi en este mismo sitio. Hacía mucho
indicó que no pasara adelante, y dejando á su hija impidió
tiempo que la esperaba, para enseñarla como á ti escontinuar.
ya más tranquila, condujo á Mlle. Brian á un apoEntonces la modista le hizo una relación de los tas riquezas. Ella las miró con desdén, y con su voz
sento cercano.
tan dulce y tan firme al mismo tiempo, dijo, mirándo- Lo sé todo, dijo el príncipe ofreciendo un asien- sucesos en que ella había intervenido. Esperaba una me con altivez: «¿Y es eso todo? ¿No comprendes la
explosión de alegría por parte de su huésped al saber
to á la modista. Acabo de hablar con mi hija.
felicidad sino en la opulencia?» Yo la interrumpí
- Supongo, señor príncipe, que al hablar de ese que los obstáculos entre él y el objeto de su amor temeroso, porque hay en ella algo que me impone:
iban
desapareciendo
poco
á
poco:
mas
cuál
(ué
su
modo os refiriréis á Mr. Marcial.
sorpresa al oirle suspirar, limitándose á decit con ¡Alma de mi alma! ¿Por qué me entristeces con esos
- Sin duda. ¿Qué le ha sucedido?
reproches? En cualquier estado á que me reduzca la
triste y desalentado acento:
- ¡Oh! Que empezaba á helarse.
fortuna,
siempre seré dichoso á tu lado; pero ya que
- ¡Imposible! ¡Oh! ¡Imposible!
- ¿A helarse?
el
cielo
me
ha hecho rico, ¿por qué despreciar sus
La modista le miró estupefacto, creyendo que se
- ¡Ah! Sí, señor, y á no haber sido por un trabaja- había
dones, que podemos emplear tan dignamente? Amavuelto idiota.
dor de la fábrica, que conoció los síntomas, á estas
da mía, esta noche pasada he tenido un sueño muy
Pretendió dar el golpe de gracia, diciendo:
horas estaría muerto.
agradable
que quiero contarte, pues quizá es un pre- A consecuencia de lo que os he contado, maña- Pero ¿cómo le habéis dejado?
sentimiento de los goces que nos esperan. Escucha
na recibiréis una visita.
- Ya enteramente bien. Apenas le hicimos entrar
la relación detallada de tan feliz sueño.
-¿De quién?
en calor, desde la fábrica, en donde le proporciona«Era una hermosa mañana de primavera, y, al sa- Del señor príncipe Lodiski.
ron los primeros auxilios, me le llevé á casa en mi
lir el sol bajábamos nosotros por la escalera de nues¿Del
príncipe?
coche, y allí le he &lt;;lejado al lado de un buen fuego,
- Sí; vendrá en persona á rogaros que deis á su tra quinta. En el patio nos esperaban muchos desporque no ha consentido meterse en cama.
graciados que te deben su subsistencia; uno te pide
- M:lle., es preciso que busquemos un medio de hija lecciones de inglés.
que
socorras á su madre que está postrada en cama;
- ¡Oh! ¡Dios mío, Dios mío!, exclamó el joven con
animar á mi hija: su estado me inquieta.
otro te ruega que nuestro intendente le baje el prela
mayor
exaltación.
¡Esto
es
más
de
lo
que
puedo
- Yo, señor, tendré una satisfacción en contribuir soportar!
cio de su arrendamiento en atención á lo escaso de
á ello, tanto por la señora princesa, cuanto por ese
la
cosecha; un padre te suplica le adelantes una peLa modista comenzó á temer seriamente por la rajoven digno de mejor suerte.
queña cantidad para eximir á su hijo de la suerte de
zón de su huésped.
- Pensemos, pues, Mlle. Según parece, hemos
soldado, y todos te rodean confiados; ninguno se didado con dos caracteres á cual más vidriosos y exrige
á mf, porqu~ saben que yo sólo soy el primero
VII
céntricos...
·
de tus siervos.
La conversación del príncipe y de la ·modista duró
»Tú los consuelas y accedes á sus ruegos, y en
A la mañana siguiente Marcial se hallaba efectimucho tiempo, y el lector comprenderá el resultado
medio
de sus bendiciones llegamos al sitio en donde
vamente en un estado de delirante exaltación.
de ella por los sucesos subsiguientes.
Mlle. Brian, avisada por Bernardo, subió á la ha- nos espera la alegre cuadrilla de nuestros monteros
bitación de su huésped, á quien halló con el sem- y ojeadores. La jauría, al verte, corretea y se acerca
VI
á ti saltando; tu yegua favorita piafa de alegría al reblante descompuesto.
cibirte en su gallardo lomo, y todos nos pon~os en
Apenas
reparó
en
ella,
ni
la
contestó
cuando
le
Aquella misma noche Mtle. Brian subió á la habimovimiento.»
tación de Marcial, al cual halló junto á la chimenea, dirigió la palabra, sino que viendo que Bernardo iba
á salir para avisar al médico, le detuvo cogiéndole
en el mismo sitio en donde le había dejado.
IX
Bernardo, el viejo criado, asustado aún á conse- suavemente por un brazo y diciendo:
- ¿TL1 también te vas, Bernardo? ¿También me
c~encia del accidente acaecido á su amo, cuidaba de
Marcial enmudeció un instante, como gozándose
dejas? ¿Quºé te he hecho yo para que huyas de mí?
alimentar el fuego.
en sus recuerdos, y luego prosiguió:
¿En
qué
he
podido
disgustarte?
¿Por
qué
me
abanA una seña de la modista salió de la estancia.
«Momentos después comienza la caza. El monte
donas, precisamente hoy, en que he de revelarte un
Mlle. Brian se sentó frente á Marcial.
resuena
con el galope de veinte caballos; el placer
gran secreto? Pero no, prosiguió el desdichado con
- ¿Os sentís bien?, le preguntó.
se retrata en todos los semblantes; se disponen las
voz
cada
vez
más
animada.
Tú
eres
bueno,
me
quie- Muy bien, Mlle.; gracias.
paradas, resuenan las trompas, se azuza á los perros,
res mucho, me has seguido á Rusia para morirte que
Hubo un momento de silencio.
parten olfateando el suelo.
quizá de frío, y vas á alegrarte de mi felicidad, pues
- Vengo del palacio Lodiski, dijo la modista.
»La
caza es una fiesta real, y cuando se hace conaunque hoy estoy triste, no sé por qué, soy feliz, mi
- ¡Ah!, exclamó Marcial.
tra
un
lobo
que ha diezmado los rebaños de las cerbuen Bernardo, muy feliz.
canías, es casi un deber; por eso tú, descendiente de

N ú?vlERO

LA

477

.
czares amas sus variados lances, sus pelos
antiguos .
!ón· por eso sueltas la rienda á• tu
l. os y su ammaci ,
igr a y acompana
• da por mí traspones 1as lzan¡as,
·a
yegu '
or las colinas, enaj~nada de gozo, o v1 angalopas
do en tup arreba tado entusiasmo. que eres la más
.
ás delicada de las mu¡eres ...
tierna, ladm ' me interrumpió ella, mirándome con
»Ama o mio,
h
. s
.
ue es un sueño muy ermoso, ma ...
ternura, cierto q
amos quintas ¡·aurías y caballos
ciso que pose
' . .
h
¿es pre l'
los sueños de tu imagmación? ¿No as
para rea izar
ez como yo con una casita blanca,
·ado alguna v ,
'
.
1
son bl
á la orilla del mar, no leJOS de a monm~y ª1~:•como un nido entre los á~bo~es? ¿No has
tana,
ocu I goces de una vida solttana consagrapensado
en os
I
t
·
l
en los largos paseos por e mon ei asp1da a amor,erfume de la clemátida y de la violeta,
r~nd~ e\ p 1de la tarde teñir de púrpura las crestas
v1en o e _so cos o endo el ruido de las esquilas le~e losl:t:nto' d:l leñador? ¿No te has sentado á
tnasill del río á la hora de la siesta, á la sombra
a
a sauces que se bañan en la linfa? ¿No has
de ods
migo las rizadas olas del mar en las ~osurca o cor.
, ·a
a gavio
h del estío en una barca rapi a como un
.
catNo has c~ntemplado desde allí la inmensidad d~
~os ¿cielos, el brillo de los astros, elevando tu ~lma a
randeza del que los creó tan hermosos? ¿No has
la g d moras de dulce sabor de entre las zarzas
arranca o
é? N
e
de los vallados ofreciéndomelas despu s ¿ o m
has leído en las'noches del invierno l_~s versos de los
poetas, hablándome luego de tu canno en un lenuaje aún más tierno que el s_uyo?.. .
.
g »·Oh luz de mis ojos!, la mterrumpí yo, ena¡enado de a'legría, besando sus manos, a~uellas manos
ue enloquecerían de amor á un artista tan luego
¿orno las contemplase. ¿Qué ~e hecho para merecer
tanta dicha, para oir de tus labios esas p~lab:as? ¿Qué
voz qué lenguaje podría expresar el mfimto amor
u; llena mi alma? ¡Ah! Me p~rece que todas las ca(icias de la tierra no son suficientes á hac~rtelo C?m•
prender ... Yo no me .creo digno
. de ser feliz contigo:
quisiera padecer, monr por tl .. .»
El ruido de una persona que se present? en la
puerta del dormitorio hizo enmudecer á Marcial, que
volviendo la cabeza, guardó precipitadamente el rollo
de -papeles en el cajón de la mesa.
,
.
Era un criado de Mlle. Brian que vema ~ dec1:la
que el príncipe Lodiski la esperaba en el piso ba¡o.
La modista entonces dirigiéndose á Bernardo, le
dijo en voz baja:
, .
á
- No os separéis de él. Voy á ver al pnnc1pe y
mandar que avisen al médico.

ºr

X

El príncipe Lodiski sufrió un rudo, golpe a~_saber
la causa del triste estado en que ve1a á su hiJa. Su
orgullo se resistía á transigir con aquellos obscuros
amores, y vaciló mucho antes de adoptar, una_ resolución. Pero adoraba en Elena, la cual hab1ale impue~to su omn(moda voluntad de niña mimada; conoc.1a
el tenaz carácter de ésta y se asustó ante las consecuencias de una pasión contrariada.
.
Así, pues, se explica pe~fectament_e su presenc1a en
casa de la modista. Quena gana~ tie1!1Pº( acceder al
deseo de su hija respecto á Marcial. hsonJeándose de
que el tiempo y sus reflexiones haríanla comprender
la inconveniencia de sus amores.
Mlle. Brian bajó á la sala de recib~, en d~nde esperaba el príncipe resignado ~ ver ~ Marcial, co~
pretexto efe que éste diera lec~i?n de mglés á Elena,
y cuando la modista le participó el __estado de su
huésped, se alarmó por causa de su h13a. .
Momentos después presentóse el médic? de mademosille Brian. iiabía éste curado á .!14arcial en su
pasada dolencia, y experimentaba hacia él la más
viva simpatía.
- Delira con riquezas, dijo el méd~co ~nterado ~or
la modista. Cree poseer tesoros: la ciencia ha clasificado esta faz de la demencia con el nombre de monomanía del or&lt;Tttllo· pero aunque los síntomas pareº de 'ver al paciente conve~ dn'a saber. '.
cen claros, antes
6 por lo menos deducir, las causas pred1sp?nen~es,
esto es, el origen más probable de su ena¡enación
mental.
Mlle. Brian entonces, con asentimi_ento del príncipe, le hizo una relación ci:rcunstanc1ada del amor
de Marcial hacia la princesa.
El médico reflexionó' algunos mómentos Yluego
dijo:
. - He hecho la obse~va~i?n de que en.la d::~b:
c1;i especialmente al prmc1p10 de la afección,
tie~en resultados maravillosos por medio de las gra~des emociones, y si por mí fuera pondría en práctica uno.
.
- ¿Cuál?, preguntaron á la vez el príncipe Y mademoiselle Brian.

109

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- La vista del objeto amado.
_¿Verá mi hija?
no
- Sí señor. Yo creo que en la loc~ra, aunq~e.
aparentemente, muchas veces hay les10nes organ_1~aJ
á las que conviene acudir con la mayor pronn u
'ble sobre todo si la locura es momentánea y papo_si ' ues por este medio se evita tal vez que se
sa¡era, P
• 'd t
labra
haga crónica si me es perm1t1 a es a pa
..
- Por m¡'parte, dijo el príncip~, ~-º hallo rnconveniente en que ese joven vea_ á mi h11a: ella le espera y yo he venido con ese obJet?.
h
mismo si
- Siendo así, repuso el médico, a ora
es posible: yo le acompañaré. .
Marcial
- Me temo, observó la mod1st~, que Mr.
no consienta.
.
- Trataremos de conseguirlo: ese ¡oven me aprecia Ahora veámosle.
h b' 'ó
Mlle Brian y el médico subieron á la ~ itac1 n
de Ma;cial, á quien hallaron sentado tranqu1larenJ!
junto á la chimenea, absorto, al parecer, en on
meditación.
d
·
Conoció á ambos, hizo _que Bernar o acercase sillas y dió la mano al médico.
. D
- He vem'do, diJ' o éste• á ver cómo estabais.
h
·d esel
de que entrasteis en convalecencia no e tem o
gusto de veros.
.
tó M
- Me hallo muy bien; mil gracias, contes
ar-

t ba alfombrado de petapices moscovitas y que es.a
ludo cuero dte Caefxfatr.emo en el mismo lado en que
A uno y o ro
,
h·
se hallaba la puerta, había dos grandes _c imeneas
tamencen d'd
i as, so bre cuyos mármoles, dcubiertos
Ib
d'
bién de cuero, y en dos colosales canll e a ros ar ian
varias bujías, velada su luz por pantadals. 16
' e
Entre las dos cerradas ventanas e sa n ve1as
un relo' de malaquita con esfera dorada._
.
Al 1lao de una de las chimeneas, casi tendida en
una butaca y puestos los pies en una banqueta, hallábase Elena con la cabeza apoyada en la palma de

cia~ Yo no sé qué he oído decir_ respecto á vos, repuso el médico. Creo que tratáis de volver á España.
- Por ahora no.
d
h
- Es que no sé de dónde he saca o yo que abíais heredado.
. .
¡
Marcial hizo un brusco m~vim1ento, y uego con
acento de infantil disimulo, diJo:
. - No, nada, amigo doctor; estoy tan pobre como
siempre, y no sé por qué he
de haber variado. No teng~
á mtdie á quien heredar, Y s1
entrasen aquí ladrones con
objeto de robarme, buen
chasco se llevarían.
y al decir estas palabras
miraba con inquietud hacia
la puerta de su alcoba.
_ Allí pretende tener los
billetes de banco, dijo la modista en voz baja.
_ Ya comprendo, conte~tó el doctor; y después, dirigiéndose á Marcial, repuso:
_ Mr. Marcial, venía á pediros un favor.
_ Cuantos queráis, amigo
mío. No olvido que tal vez
os debo la vida.
_ ¿Tenéis la bondad de
servir de intérprete entre una
enferma y yo? Ella no sabe
ni una palabra rusa, Y como
es una afección grave, necesito conocer los antecedentes.
.
. .
- Repito que estoy á vuestra d1sposici6n.
- ¿Tenéis alguna o~upación por el momento?
_ Absolutamente ninguna.
- En ese caso la casa de mi enferma está cerca,
tengo mi coche á '1a puerta, y si fuesels t~n amable .. :
-Ahora mismo, doctor. ¡Bernardo!, mi paletó y m1

1

:t~~~cipe

ª
Lodiski, en pie, vuel~? de ,espaldas á ~a
.
. aba á veces á su h13a y a veces hacia
ch1menea,
nur
la puerta del salón.
éd'
¡
Cuando se presentaron Marcial y ~l m ico, e
ríncipe se adelantó á recibirlos. Iba a ~abl_ar¡ P;ro
pá una sena
• del segundo' el cual ya hab1a
visto
·
h' a la
.
se
apartó
dirigiéndose
hacia
la
c
prmcesa,
,
.
· 1 imenea.
·meros
Marcial no conoció al príncipe, m en os pn
momentos reparó en Elena.
.
'
.
. m1'0, le di1·0 el médico,
- Amigo
. alh está mi enferma. Tened la bondad de aprox_1maros.
y se adelantó seguido de Marcial. .
Éste entonces vió á Elena, pero sm conocerla, á
causa de la tenue luz que se escapaba á través de las
pantallas.
¡
·d d M
La princesa, aunque esperaba a ve~i ~ e ar. 1 al verle no pudo reprimir un movimiento ner~~;o que la hizo ponerse en pie y luego volver á caer
en la butaca.
.
Marcial acercóse á ella y la conoció.. .
.
Hay una balada alemana en la que un saboxamto
errante se encuentra con el ángel de la montana por
donde atraviesa, y cruzando las man?s se queda en
éxtasis. Esto mismo sucedió al pobre ¡oven, que ante

Marcial Bernáldez de T oledo

aquella inesperada aparición reconcentró las confusas ideas que bullían en su ~ente en una sola: en la
contemplación de aquella criatura tan amada.
Lo olvidó todo, hasta el sitio en que se hallaba; é
inmóvil, aturdido, con el pecho levantado P?r la
emoción, con los labios entrea1?iertos, permaneció en
este estado durante algunos mmutos.
.
sombrero.
b · l éd' á
La princesa, no menos conmovida, tenía los OJOS
_ Avisad al príncipe, dijo por lo a¡o e ~ ico
Mlle. Brian. Decidle que prevenga á su h1Ja y que fijos en el suelo.
nos espere.

XII

XI

Un cuarto de hora después Marcial y el médico se
apeaban de su carruaje al pie de la escalera del palacio Lodiski.
El joven no conoció el sitio:_ha~ía estado allí una
sola vez, y en tal estado de agitación, que no le permitió fijarse en nada.
Eran las siete de la noche. Grandes cand:la~ros
de cuatro bujías cada uno alumbraban el penstilo Y
la escalera.
.
Un portero de librea hallábase al pi: de ésta, así
como también el mayordomo del príncipe, que precedió á los recién llegados.
.
Marcial, no obstante su abstr~cción, ~o pu_do menos de sorprenderse de aquel anst?crát1co luJo,
Atravesaron varias salas, todas bnllantemente alumbradas.
.
b,
Alzó el mayordomo el d?ble tapiz que cu na una
puerta y Marcial y el médico penetraron en un saloncit~, de cuyos lienzos de pared colgaban grandes

De pronto los alzó para mirar á M~rcial, el cua~,
moviéndose como un cadáver galvanizado al sentir
el dulce relámpago de aquella mirada, fijó los su~os
en todas partes como el que despierta de un_ sueno;
llevóse ambas manos á la frente con un rápido movimiento1 y dirigiéndose al médico, que estaba á su
lado y le observaba, dijo:
..
- ¿Qué es esto? ¿Cómo me hallo en este s1t10?
Porque el pobre joven en aquel momento ha?ía
recobrado la razón. El efluvio amoroso desprendido
de los ojos de Elena desvane~ió las sombras ?e su
mente, que salió como de un hl!1bo obsc~ro.
.
La princesa lloraba. El médico sonre1a con satisfacción observando con la perspicaz mirada de la
ciencia'el semblante de Marchtl.
.
..
- Amigo mío, dijo á éste, ?S ~aliáis_ en este sibo
porque el señor príncipe Lodisk1, ~ qmen os pr~_sento, desea que deis lecciones de mglés á su h1Ja la
princesa Elena.
( Co11/i1111arlÍ)

�IIO

L A ILUSTRACION ARTÍSTICA

NúMERO

477
NúMERO

SECCIÓN CIENTÍFICA

LA

477

II 1

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

lentamente por el vaso que ya no es preciso apretar,
y al cabo de un cuarto de hor~ veremos que el agua
ocupa aproximadamente la qumta parte del volumen
del vaso: el gas que queda es ázoe, y de ello podemos asegurarnos fácilmente; en cuanto al oxígeno, se
ha unido al fósforo, al azufre y á la madera de los fósforos para producir gases que en gran parte se han
disuelto en el agua.

QUÍMICA RECREATIVA, - LOS CUATRO ELEMENTOS
En sentir.de los antiguos, sólo existían cuatro elementos: la tierra, el agua, el aire y el fuego. Menos
afirmativos los modernos, confiesan francamente que
ignoran el número fijo de aquéllos: por de pronto
conocen unos setenta y esperan descubrir algunos
más, aunque bien pudiera suceder que el porvenir
les reservara una nueva sorpresa demostrando que
sólo existe uno.
En vano buscaríamos entre los elementos de los
modernos los cuatro por los antiguos indicados, amén
de que la palabra tiene hoy día muy distinto significado: en la actualidad damos el nombre de elemento
ó cuerpo simple á toda materia que no pueda ser
descompuesta, es decir, simplificada; al paso que en
la antigüedad los elementos eran más bien el símbolo
de los diferentes estados en que se nos presenta la
materia. La tierra era el tipo de los cuerpos duros,
resistentes, de potente cohesión, de los sólidos, en
una palabra; el agua representaba los cuerpos líquidos; el aire los cuerpos gaseosos, acerca de cuya constitución apenas hace dos siglos que se tienen nociones claras; y finalmente, el fuego sintetizaba el calor y
la llama, siendo para los sabios de aquellos tiempos
una especie de cuarto estado de la materia, más sutil, más fluido que el aire, pero á pesar de ello materia.
EL FUEGO. - Para dar una idea de las teorías que
acerca del fuego predominaban hace apenas un siglo, permítaseme citar un pasaje de un librito que
con el título de Erasto ó el amigo de la juventud se
imprimió en 1785. En él y bajo la forma de sencillas
conversaciones, un profesor enseña á dos niños los
elementos de las ciencias y, entre otras cosas, les dice:
«El fuego es un cuerpo, puesto que ocupa un espacio, que se dirige en todos sentidos y que al desarrollarse se mueve. La reflexión de este fluido producida
por lo~ espejos ustorios es una prueba de su solidez.
Por último, es pesado, ya que cuando se une en gran
cantidad á los cuerpos y con ellos se alfa aumenta el
peso de los mismos, aunque, á decir verdad, este aumento de peso puede proceder también de las partículas elementales del fuego que con él penetran en
los poros del cuerpo.» Después de haber emitido algunas ideas exactas acerca de la fusión de los cuerpos bajo la acción del fuego, añade: «Cuando los
cuerpos se han fundido, sus partes más sutiles, tales
como las acuosas y oleaginosas, se volatilizan, y al
disiparse en la atmósfera producen esos vapores que
se llaman exhalaciones. Esas pérdidas al evaporarse
llévanse consigo un poco de materia ígnea y forman
otra especie de fluido sensible y elástico que conocemos con el nombre de /zumo. Una vez reunidas las
moléculas de este último fluido constituyen una masa
ligera y rara que se denomina hollín. Pero cuando
estas partes se vuelven más volátiles y se elevan con
mayor abundancia llevándose mayor cantidad de partículas ígneas, forman lo que se designa con el nombre de llama, la cual tiene una atmósfera compuesta
especialmente de las partes acuosas que arroja de su
seno y que se elevan en humo, etc.»
Lavoisier, á pesar de su gran genio no pudo sustraerse á la idea de que el fuego era material, así es
que en el primer lugar de los cuerpos simples coloca
el calórico; y sin embargo él, que de modo tan ma-

LOS CUATRO ELEMENTOS.

-Análisi. del aire

gistral había determinado la composición del aire y
que había destruido la teoría flogfstica, sabía perfectamente que cuando se calienta en el aire durante
largo tiempo estaño ó mercurio, el aumento de peso
que se observa no proviene «de las partículas ele-

EL AGUA. - El agua tampoco es cuerpo simple,

ENFERMEDADES

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i los Sñn PREDICADORES, ABOG.&amp;.DOS,
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IDliolon de la v011.- P11CIIO : 12 R&amp;illl,

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Figs. I á 4. Uno de los procedimientos proyectados para la ejecución del Metropolitano de París. - Fig. l. Construcción
en excavación blindada de uno de los pies derechos. - Fig. 2. Construcción del segundo pie derecho. - Fig. 3. Construcción de la bóveda. - Fig. 4. Extracción de tierras y construcción del zampeado.

mentales del fuego que con él penetran en los poros
de esos cuerpos,» sino de uno de los elementos del
aire que vienen á fijarse sobre el metal.
Hoy día, gracias á los trabajos acumulados por
nuestros antecesores, vemos las cosas desde más alto
y no confundimos en una misma definición, como el
bueno de Erasto antes citado, el fuego y la llama, que
conocemos suficientemente y cuya esencia no tiene
para nosotros nada de misterioso. En cuanto al calor,
causa de la llama, sabemos que, pudiendo ser producido por frotamiento, por acciones químicas, por
la electricidad, es _una forma particular de movimiento.
LA TIERRA. - Sabido ya qué ha venido á ser el
fuego en las modernas teorías, veamos cuál ha sido
la suerte de los otros tres elementos de los antiguos.
La corteza terrestre está formada por los innumerables compuestos producidos por la unión de los setenta cuerpos simples actualmente conocidos. Por lo
que hace al aire y al agua, su estudio nos detendrá
más tiempo y nos permitirá adquirir nuestros primeros conocimientos de química.

EL AIRE. - Comencemos por un experimento, pues
nada hay como la experiencia para equilibrar las
ideas. Si desde la antigüedad ó durante la Edad media se hubiese puesto en práctica este precepto, no
hubiera sido necesario el transcurso de tantos siglos
para llegar al conocimiento de una porción de verdades que hoy nos parecen más claras que la luz.
Tómese una salvilla algo honda y llénesela de
agua: colóquese en el centro de la misma una botellita con agua también para que aumentando así su
peso toque el fondo de aquélla, y sobre esa botella
póngase la mitad de una cáscara de nuez llena de
una mezcla de limaduras de hierro y de flor de azufre en pesos iguales. El armatoste así formado (véase
el grabado) no debe ser muy alto, porque hay que
cubrirlo con un vaso, puesto boca abajo, que aprisiona cierto volumen de aire bastante para el buen
resultado del experimento. Si al día siguiente se mira
el vaso, se verá que el agua habrá subido en él len-

tamente, pudiendo seguirse con tirillas de papel de
goma los progresos de la ascensión: á los cuatro días,
poco más ó menos, el nivel de aquélla se habrá estacionado, y entonces con otra tirilla se marcará la
lfnea alcanzada, pudiéndose apreciar, por medio de
un aforo poco complicado, que el agua ocupa la quinta parte del volumen que antes llenaba el aire.
El experimento resulta un poco largo, pero no podemos quejarnos de esta lentitud, puesto que así obtenemos la composición del aire cuyo análisis habre·
mos hecho. Lavoisier para llegar al mismo resultado
hubo de calentar mercurio durante doce días.
Interpretemos ahora los hechos á nuestra vista
ocurridos. El aire que permanece en el vaso ¿ha con·
servado todas sus propiedades? ¿es aire todavía? ¿viviría en él un animal? ¿hallaría en él una llama alimento necesario para su combustión?
Para asegurarnos de ello pongamos agua en un
lebrillo, coloquemos en éste la salvilla con todo el
armatoste que sostiene y quitemos luego la salvilla,
con lo que la botella y la cáscara de nuez caerán en
el agua, quedando en nuestras manos el vaso cuya
abertura no deberá haber salido un solo instante del
nivel del líquido. Transvasemos el gas en él cante·
nido á otro vaso más pequeño, para lo cual sumergiremos éste lleno de agua y por la parte del orificio en
el agua del lebrillo, y hundiremos el grande inclinándolo debajo del otro de modo que sus aberturas es·
tén frente á frente: si entonces inclinamos el vaso
que contiene el residuo del aire sometido al experimento, se desprenderán _de él burbujas que pronto
llenarán el vaso pequeño. Y si introducimos en ese
gas una bujía encendida ó un insecto, aquélla se apa·
gará inmediatamente y éste no tardará en morir.
De modo que el aire, no sólo ha disminuido devo·
lumen, sino que, además, se ha modificado perdiendo
uno de sus principios, el mejor de todos, el que mantiene la combustión; este principio, eminentemer¡te
activo, ha sido absorbido por la mezcla de limaduras
de hierro y de flor de azufre, y también lo hubiera
sido por aquéllas solas, pero se hubiera necesitado el
transcurso de algunas semanas.
A este principio activo, que constituye la quinta

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.lfWlllfa, las """
t'lllÓlal 1 acor~tfeol, elé. &amp;I Yla•
liJI•■- dé
el R11qt1ltl1mo, ! 1 ~ / ~ ~ e 1'811ll&amp; \odO lo que enlona y torl&amp;leoe 101 orpn01,
ea.
1 aumenta conalderablemen&amp;e lU fuersu 6 tnrunc1e a la l&amp;llal'e
=c1&amp; 1 c1e100lortc1&amp; : el Y"°'• la ColONCIOA 11&amp; l'Mr~ tnltll,

lli~r

••ID&amp;
AN••

•e...

:Ordena•

n uror •
.rOf'..
•

Parta en wa de 1, FBRU, Farmat.enlleo, tot, ne Richelleu, Sucesor GdR0OD.

p VDD• BN TOD41 L&amp;.S nIMCIP.U.U IOTIQ.t.l

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Enfermedad8Sdel

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P. LAMOUROUK
Ante,, Farmacéutico

9:5, Calle Vauvllllers, Parls,

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como edulcoran te de las ti~anas , a
las cuales comunica su gusto agradable y sus propiedades calmantes.
(Gaceta de los Hospllales)

Dep6sito General: 45, Calle Vauvillicrs, 45, P!RIS
Se rende en tddas /as buena, farmacias.

�II2

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

pudiendo ser aislados con facilidad los cuerpos que la componen. Sumerjamos en un
vaso con agua los dos hilos conductores
fijados en los polos de una pila en actividad;
añadamos á esta agua la décima parte de
su volumen de ácido sulfúrico, y arrollemos
al extremo de los hilos de cobre dos pequeños hilos de platino, de dos ó tres centímetros de largo, que se alcen verticalmente en
el fondo del vaso y que cubri~emos con dos
tubitos de ensayos, llenos también de agua
acidulada. El aparato así formado es un voltámetro que, aunque un tanto primitivo,
puede servirnos para nuestro objeto.
De los hilos de platino se desprenden
burbujitas gaseosas que suben al extremo
superior de cada tubo, uno de los cuales (el
que cubre el hilo que comunica con el metal
de la pila) contiene muy pronto un volumen
gaseoso doble que el otro: si tomamos aquél
y volviéndolo con el pulgar lo acercamos á
una luz, arde con llama poco brillante y li,
geramente amarilla en los bordes; este gas
es el hidrógeno. En cuanto al contenido en
el otro tubo, no arde; pero si se introduce
en él un fósforo casi apagado, con un solo
punto incandescente, éste se aviva y adquiere gran intensidad. Este gas, que mantiene
tan vivamente la combustión, es el que ha
desaparecido en los dos experimentos sobre
la composición del aire: el oxígeno.
Esta descomposición del agua por la electricidad nos demuestra que aquélla está formada por una combinación de dos volúmenes de hidrógeno por uno de oxígeno, resultado que en otra ocasión podremos comprobar. Por ahora nos basta con haber probado
que de los cuatro elementos de los antiguos
ninguno responde á nuestra definición de
los cuerpos simples Este primer estudio nos
ha permitido, además, trabar conocimiento
con tres cuerpos gaseosos: el oxígeno, el hidrógeno y el ázoe, que son de capital importancia
en química y de los cuales nos ocuparemos en otros
artículos.
F. FAIDEAU

(De La Srie,ue 1/lmtrle)

NúMERO

477

dones primordiales que una red de ferrocarriles de esta índole ha de reunir en la
capital francesa: 1.0 , transportar los viajeros
según las direcciones generales de la circulación (una paralela y otra perpendicular al
Sena); 2.°, poner en comunicación la periferia
con el centro de la ciudad; 3.°, poner en comunicación entre sí á las estaciones de término; y 4.°, hacer el servicio de los mercados centrales.
La configuración del suelo de París obliga
á utilizar alternativamente el subterráneo y
el viaducto para las vías que constituyen la
red metropolitana, debiendo procurarse prodigar lo menos posible el viaducto á fin de
no destruir las perspectivas más pintorescas
y de no afear las hermosas plazas y calles de
la capital.
La tracción por estas vías se hará por medio de trenes ligeros arrastrados por dos máquinas potentes con gran provisión de agua
y condensadores para evitar el humo, con
una velocidad de 14 á 15 kilómetros por
hora; la ventilación se obtendrá por medio
de aberturas cerradas con válvulas equilibradas que abrirá el vapor expulsado por la chimenea.
Entre los procedimientos que se adoptarán en la construcción, figura el que reproduce nuestro grabado, y que consiste en
construir sucesivamente los pies derechos
en excavación blindada y luego la bóveda
en toda su longitud, quitando después la cimbra (fig. 3) y procediendo por fin á quitar
las tierras que quedaron entre los muros,
como lo indica la figura 4. Este procedimiento permite conservar la circulación de
los dos tercios de la calle.
En este proyecto todo está calculado para
que
tanto la rectificación del alcantarillado
LA ESTATUA DE I UIS I Dlt BAVIERA &amp;S LA \\'ALHALLA
como las demás canalizaciones subterráneas
que habrá que modificar se verifiquen en
perfectas condiciones.
LA RED METROPOLITANA DE PARÍ!i
Todo ello hace esperar que el gobierno francés
Este import:i.nte proyecto, sometido actuatmente á otorgará la concesión solicitada y que pronto tendrá
la aprobación de los poderes públicos de Francia, París un medio de transporte de que tan necesitada
responde perfectamente á las cuatro siguientes condi- se halla.

Las oa~ extranjeras que desean anunciarse en LA ILUSTRAOIÓN ART!STIOA diríjanse para. informes á. los Sres A. Lorette, Rue Ca.umartln,

num. 61, Paris.-Las casas espo.ñola.s pueden haoJrlo en la. librería de D. Arturo Simón, Rambla. de Canaletas, núm. 5, Barcelona.

CARNE y QUINA

El Alimento mu reparador, unido al Tónico mu enu¡ico.

VINO ARDUO CON QUINA

IA DEL CIJ

T CON TODOS LOS PRINCll'IOS fflmlITIVOS SOLUBLES DB U CARNE
e~a~E y QIJIJU I son los elementes qu~ entran en la comooslclon de este ootente
reparador de las tuerzas vllales, de este fon,acaate por eaeeleaeia. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la ..tnemta y el A.pocamtmto, en las Calentura,
'1 Con11a/.ecencta11 contra las Dtaf'f'eaa y las .A./eut&lt;&gt;Ma del Bstomago y los tntesttno,

ruc.....

cuando se trata de desperiar el apetito, asegurar las &lt;llgest!ones, reparar las
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias pro"ñ,'.:
cadas por los calores, no se conoce nada superior al l'iao de Qaiaa de Arou11.
.Por ma,vor. en Paria, en ~sa de J. FERRt, Farmacculico, 10!, rue Ricbelie11, Sucaor deAROUD
SB VBNDB BN TODAS L AS PRINCIPALES BoTIQAS.

-

LAIT ANTÉPBÉLIQUE

LECHE ANTEFÉLI
~U"-'

8 MEZCLAOA CON AGUA, OISlPA

PECAS, LENTE.JAS 1 TEZ ASOLEADA
SARPOLLlDOS, TEZ BARROSA

~'&lt;t

ARROGAS PRECOCES
,._o
~ o~
EPFLORESCENCIAS
..,e~
,c, e J&gt; e
ROJECE~
\O 1 ~e
011serva el cO.tl11 \\1!11&gt;
~~, ~6'._
..._ _ _ _ _.....y,• ~·

•

EXIJASE e1 ~ºt1: ARDUO
1

.. \,\,t.t9lDÉSdeIE87o,i
\'+-'
--¾~llo

as,
Rue
VMenne

SIROPDoet•da fORGEJRBUIIES,
roux,
IISOIIIIIES,
llerveuu
Crlaes

Pepsina Boudault

Las

Aprobada por la füDEIU DE IEDICIIU

Personas qae conocen las

PREMIO DELIHSTITUTOAL D'CORVISART, EN 1856

PILDORAS~~DEHAUT

Madallu en lu E1po1lolone1 tnternaclonalea de

PARIS • LYO!I • VIENA - PHIUDtLPBU. - P.lRIS
1867
isa 1873
1876
ur.s

,

11 IIIPLll COK tL 11.lT0I. tsJTO 1 ft t.11

DISPEPSIAS
~
0ASTRITIS - 0ASTRAL01AS
DIQESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
1' OTI0I t&gt;IIOI.DIJIII DI L4 DIOIITIOff

BAIO LA FORK.\ DE

ELIXIR, · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT
P!RIS, Pharmaoie COLLAS, 8, rue Dauphine
1 "'

ta, prl•dpau, (aN111cla,.

lE C.::·

Querido enfermo. -Flese Vd. 4 mi larga experiencia,

y haga u,o de nuestro, (JRANOS de SALUD, pue, ello,

le curar.In de au con1t1paclon, le dar.In apetito y le
derolrer4n el sueño y la alegria. - As, mir.! Vd,
mucho, año,, disfrutando siempre de una buena salud.

PATE EPILATOIRE USIER
1

DE PARIS

no ti_tubean en purgarse, cuando Jo
nec~sItan. No temen el asco ni el cau8anc10, porque, contra lo que sucede coa
l~s demas purgantes, este no obra bien
smo cuando se toma con buenos alimentos
Ybebidas fortificantes, cual el vino, el calé,
el té. Cada cual escoge, para purgal'tle la
hora y la comida 111e mas le convienen,
segun sus ocupaciones. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamente anuladoporel elect.o de la
buena alimentacion empleada uno
se decide fácilmente á volvér
'á empezar cuantas veces
sea necesario.

Participando de las propiedades del Iodo
Y del Hierro, estas Plldoras se emplean
e~peclalmente conira las E 11crofu1as, la
Ti1la y la D ebilidad de temperamento,
as! como en todos los casos(Pálldo11 coloret,
Amenorrea,&amp;.•), en los cuales es necesario

obraf sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, ó yaP.ara
provocar ó l'egu!arlzar su curso perlóclco.

~ ,/7.-?M

Farmareuuco, en Para,

~ R u e Bonaparte, 40
El todurode hierro 1mpuro óaltcrado
, , es un medicamento lnllel é Irritan Le.
Como prueba de pureza y de autenticidad de
las verdaderas Pil,toras de :.Jl.a11ca,·,t,
exigir nuestro sello d e plata reactiva,
nuestra flrma puesta al pié de una etiqueta
verde y el Sello de garanlla de la Un ión de
los Fa brica ntes para la ;eprcslón de la ralsiflcaclón.

NB

• SE HALLAN EN TODAS LAS FARMACIASr

destruye hasia lts AAICES el VELLO del rostro de las damas (Barba Dlgole etr) "º
~Joguo pehgro ~ara el cull1. 50 Añoa de :Éx.lto,ymlllms de 1e1Umonio1garanlizan la e"oiarla
e ~11:paraaoo. (Se vende en e1J11, wa la barba, J en t/2 01J11 para el bigoll! lig,ro¡, Para
101
, empléese el PlLl Y01t~•DUSSER, 1, rueJ,.J,•Rousseau, Parla.

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria

I1a. D•

MONTüln v

Sn,ólf

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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BARCELONA 23 DE FEBRERO ' DE 1$91

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REGALO Á LOS SEÑORE·s SUSCRITORES DE LA

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NúM. 478

UNIVERSAL ILUSTRADA

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11S1·

COLOMBINA, estatuad.e D. José •Campeny. (Fotografía den.

1, 51D

lrarla

P•ra

iris.

l Mart!.)

�I 14

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTiCA

que canta y reza otro refrál\ como Sa1ud y pcselas,
que es salud completa, tratemos en seguida, por necesidad, de la cuestión de los monises.
Lo dicho, dicho: si hay quien, pudiendo disfrutar
de salud, se contempla enfermo porque quiere, de
igual manera no falta quien, teniendo en su mano el
ser rico, no lo está por su voluntad. Hay gustos que
merecen palos. Por eso decía un chusco:

NúMERO

47$ .

que se las campanee al ritmo de las castañuelas!
¡Loor á tan consumados artistas, cuyos nombres es
Text o. - li/Jsaico, por Jo3é ~Luía Sbarbi. - L,;i omamt tia
lástima no pasen á la posteridad!
rió,, t,i las at'lts c,·istiamu. l . Arte lali1to, //. Arte /iir:a nJi•
Hemos indicado el progreso que ha alcanzado el
tto. /11. Arte /alú10-bir.a11ti110. IV. Arte clllico. V. Arle o¡i'•
arte de la pintura, y con ello pretendido referirnos á
'6al. por José Ramón Mélida. -SKCC IÓN AMERICANA: La
Ara1uania, por Eva Canel , - U11a exploración en Si/itria. la fotografía: Merced :i ,este descubrimiento, no hay
Nuestros grabados. - ¡ Imposible! {continuación), Novela orifregona, lavandera, aguador ni basurero que se con.
ginal de Florencia Moreno Goclino, iluslrnda por Cabrinely.
te'mplé privado del gustito de ver trasladada su vera
- SECC IÓN CIENTI FICA : Quimica recreativa. Losreadivos cocfjigies al papel, y no así como quiera, sino en múltilorados, por F. Faideau. - Ulili:.adó11 de la fuerza del vimto.
El moli1UJe/ldni:o de C/roela11d( Estados Ú,1ido1), por J. Laples ejemplares, dado que repetidos anuncios le haCristo la pobreza amó
fargue. -Deter111i11adó11 de la ca11tidad de a/eolio! contenido m
porque Cristo rico era,
cen agua la boca al ver satisfecho su deseo :i bien
los 1,•i11os.
&lt;¡ue, si Cristo pobre fuera,
poca costa por cierto. Los retratistas al óleo y 'los
¡por Cri.sto! que la aborreciera
mini(lturistas están de pésame. ¿Cómo ha de ser? En
Grabados. - Colombina, escultura de D. José Campeny. como In aborrezco yo.
Alar de /011do, cuadro de D. Eliseo Meifrén (Exposición Paeste mundo, para que unos estén de enhorabuena,
rés, Barcelona). - Recuerdo dt Venecia, cuadro di.: D. Eliseo
tienen que estar otros de enhoramala.
Meifrén (Exposición Parés, Barcelona). -A!tgor/a del ReY en efecto, ¿cómo no tienta, no ya la codicia,
Después de haber recorrido esas tres regiones de
11acimitnlt1 ita/itl11t1, pintura decorativa de Munkaczy, desti- sino el estímulo de subvenir á las necesidades más
la salud, de la riqueza y de la ciencia, justo es demos
nada al Musro de Historia de las Artes de Viena. - El Par•
la111t11/t1 Hipinct1, el más notable en tiempo de la República, perentorias de tanto indigente como pulula sobre la un paseo por la de la /1er111osura .
copia de un cuadro de D. José M.• Olascoaga, coronel ar• haz de la tierra, esa profusión de anuncios en que
Mutatis mutandis, podemos aplicará esta cualidad
gentic~. :- .Rtj,t1~t1, cuadro &lt;le Duffaud, grabado por Baude todos los días se llama á las puertas del necesitado,
1Expos1c1ón Universal de Parls, 1889.) -Aftnsajt de amor, nada menos que para darle DINERO? ... Bien es ver- las mismas circunstancias adjudicadas á las anteriormente descritas. Sí; hoy no hay persona fea ó diforcuadro de Víctor Corcos, grabado por Mancastropa. - Fig. 1.
Los gases producidos por la combustión de un fósforo de dad, y vaya de refranes, que al /reir será el reir; me, y si la hay es porque quiere. Que no tiene usted
madera son ácidos. - Fig. 2 Acción del amonfaco sobre las pero lo cierto es que, con tanto prestamista como en sus encías un hueso siquiera, pues allá va una
flor~. - Fig. 3 Manchas azules prod~cidas por la ceniza de anda por el mundo (lo de usurero ó logrero son hoy
un cigarro. - El molino de viento de Cleveland. Figs. 1 á 5 voces plebeyas ó de mal tono), los menesterosos de- dentadura completa; que tiene usted una cadera cuatro dedos más alta que la otra, por algo existe el alque _representan el conjunto, maquinaria y aparatos de dicho
mohoo. - Aparato empleado en el laboratorio municipal de bían ser rara avis en la tierra.
godón en rama y la estopa; que el rostro de esa joPues ¿y qué diremos ahora de la enseñanza? ¡La ven, 6 no joven, se las apuesta con el tizón, no hay
Parfs para analizar la cantidad de alcohol contenida en el
vino. - Anverso y reverso de las medallas de la Exposición enseñanza ¡ah! ese pasto intelectual de la humanidad!
rural Internacional de Agricultura y Ganaderia de Buenos ¿Cómo se explica que esté aún vigente el dicho de que apurarse, en la perfumería se le enmienda la plaAires, 18go.
na á Dios, haciendo blanco lo negro. Pero como el
Salomón acerca de que es in.finito el mímero de los diablo al fin y al cabo ha de meter la pata, sucede
mcios, siendo así que :i tan poca costa se puede adqui- que no todas las cosas salen siempre :i medida del
~~
rir hoy en día la ciencia? ... Leed, si no, y asustaos: deseo de cada quisque, y como el espíritu maligno
MOSAICO
«Francés, 30 reales al mes.» «Francés, 20. Inglés, 30. no tiene m:is poder que el que Dios es servido en
Piano, 30.» Y el colmo llega hasta el punto de concederle, ocurre que, si bien puede tornarse negra
Sucede con el transcurso de los tiempos que van anunciarse que se enseí1a 1a lengua francesa en ¡30
en aumento las exigencias sociales, y por ende, que lecciones!. .. ¡Nada, lo dicho: Quién, por un cuarto, 110 como el ébano una cabellera blanca como la nieve,
no tiene el enemigo común poder suficiente para halos conocimientos de todo género alcanzan su espe- come, bebe y se lava la tara/
cer que nazca el cabello allí donde se secó la raíz; y,
cial desarrollo; de ahí la necesidad inmediata cuanto
Bien es verdad, porque desgraciadamente se dan
imperiosa de que, cada día que va pasando, tenga que casos, que no siempre está la culpa de parte del igno- sin embargo, los saltimbanquis, metidos á regeneraensanchar sus columnas el vocabulario privativo de rante; siendo así que, muchas veces, el que asume el dores de la raza humana, lanzan á los cuatro vientos
cada país, ora inventando términos nuevos, ora dila• delicado cargo de instruirlo necesita ir á sentarse en el pomposo anuncio de «No más calvas.» Por cierto
tando la significación de otros que cuentan mayor ó los bancos del aula en concepto de alumno; y si á que hace años ocurrió un lance muy chistoso á propósito de este particular. Enterada cierta señora de
menor longevidad.
esto se agrega la circunstancia, no floja, de que muA no dudarlo, uno de los asuntos que más de bul- chos antiguos textos, buenos y relativamente baratos, que en tal establecimiento se vendía un específico
to saltan á la vista del hombre filósofo y observador, han quedado postergados para ser sustituidos por contra la calvicie, y deseosa, como era natural, de ver
en los tiempos que alcanzamos, es esa profusión de otros, malos y caros, que, á titulo de segundo sueldo, desaparecer la suya, envía inmediatamente á su donanuncios con que un día y otro obsequian á sus lec- verdadero momio, han redactado con los pies, hilva- cella en busca de tan precioso remedio; mas ¿cuál no
tores los papeles públicos diarios, con gran provecho nándolo de aquí y de acullf sus confeccionadores, sería su sorpresa al ver entrar por las puertas á la
de las empresas editoriales y con no pequeño per- tendremos descorrido parte del velo que encubre ese, emisaria con las manos vacías? .. . El dependiente enjuicio del suscriptor que con corta diferencia, ve al parecer en nuestros días, enigma de Salomón, to- cargado de ex-pender aquel maravilloso invento tenía
diariamente ocupada la mitad, poco más ó menos, cante á no hallarse difundida ·la ciencia todo cuanto la cabeza lisa y lustrosa como una manzana. ¡Y fíese
usted de anuncios pomposos y cacareados!
del periódico por iguales ó parecidos anuncios, cuya debiera estarlo.
El ramo de los artículos de alimentación merece
colocación relativa ó cuya redacción intrínseca no
Pero, dicho sea en obsequio á la verdad, las artes también ser citado, y deberiamo¡ haber hecho menpueden menos de mover á. risa en ocasiones1 si en y la industria ensanchan sus horizontes de día en día
ción de él antes, por lo íntimamente que se relaciona
otras no excitan la compasión del que lee.
que es un prodigio, y siempre queda ese consuelo.
De todos modos viene á resultar una especie de Ello es lo cierto que nunca se han visto en tan alto con la salud; pero ni todo se puede desembuchar de
una vez, ni nunca es tarde cuando la dicha es buena.
MOSAICO notable, á pesar de no tratarse de ninguna
predicamento la música y la pintura1 v. gr., como en
Aquí es donde se verifica el colmo de lo inconcebi«obra taraceada de piedras de varios colores.»
nuestro siglo. Antes, para poder lucirse en una: sala
Y he aquí indicado ya el porqué del título del tocando un instrumento 6 cantando, se nece5itaba ble; aquí es donde la industria moderna toma todo el
presente artículo; título que resultará suficientemente pasar por la prueba de muchos años de estudio; hoy vuelo á que remontarse puede la imaginación y la
justificado con sólo pasar la vista por unos cuantos hay que distinguir: la escuela del pia_no, por ejemplo, inventiva humana: vinos que no han llegado á oler
de dichos anuncios que, al trasladarlos aquí del na- sobrepuja en dificultad á la escuela antigua, haciendo siquiera el zumo que destila el fruto producido por
tural y sin necesidad alguna de remontarnos á los del ejecutante un verdadero gimnasta, en tanto que la vid; chocolates que no saben :i qué sabe el cacao,
espacios imaginarios, vamos á ofrecer á la vista de 1a moderna escuela de canto, \'erdadero romanticis- el azúcar ni la canela; azllcares que :i todo deben su
nuestros lectores, no sin poner de nuestra cosecha mo del arte, ha ido desterrando la mayor parte de existencia menos á la caña; embutidos que han sido
algunas consideraciones, para que no resulten desnu- las dificultades de que hacía gala la garganta de engendrados por las carnes de burro ó de perro, antes muertos que matados, etc., etc. Y,'á pesar de sodos aquéllos.
nuestros antiguos cantantes de ambos sexos, limiDemos comienzo por el asunto importantísimo, tando su prestigio á un sentimentalismo que, en oca- fisticación tanta, nada más común que tender las redes al consumidor con el reclamo ·de la l,gitimidad
como el que más, de la salud.
siones, raya en exageración. Hanse, pues, trocado
A la verdad, cuando ve uno anunciados ciertos es- los frenos; pudiendo decirse que, por regla casi ge- en todos y cada uno de dichos artículos y otros mupecíficos, ó lo que es más, ciertas panaceas, y nO así neral, al pianista de hoy se le arranca el corazón chos más.
No hay para qué hablar de la cuestión de infidelicomo quiera, sino acompañados de sus respectivos para convertirlo en energúmeno, al paso que al cancomprobantes ó declaraciones que suscriben Juan tante se le convierte todo en corazón, hasta las sue- dad en el peso, porque eso sería el cuento de nunca
Fernándezó Manuela Pérez, movidos por espontánea las del calzado, corriendo parejas en esto la escuela acabar. Baste saber que esta fase de la industria es
gratitud al inventor de las 'jlíldoras tales ó de los bre- moderna del canto con la del baile de hoy, para cuyo tan antigua como el mundo, lo que dió margen al
vajes cuales, con ocasión de contemplarse curados al efecto, aquel sabe bailar que sabe andar dándose un refrán que dice: Beba la picola de lo puro, que el tacabo de cuarenta años de estar sufriendo un dolor de poco de contoneo, sin que las piernas, ni los pies, ni bernero medirá seguro; lo cual no significa propiamenestómago crónico, de unos hérpes rebeldes, etcétera, los brazos, ni la cintura tengan precisión de ostentar te lo que reza el Diccionario de la Academia, á saber:
«Que cuando la justicia anda derecha, nadie se tuerse halla uno tentado por no profesar ni siquiera una agilidad alguna extraordinaria.
ce,» sino que «cuando los ministros de justicia que
chispa de compasión hacia la triste humanidad doTambién es verdad, y este es otro consuelo, que
liente
que, por materia de unos cuantos reales' rro el aficionado que no pueda asistir en nuestros días :i no son dignos de representarla se conchaban con los
.
qmere sacudir tantas y tantas enfermedades como la la Opera por causa de lo excesivamente caro de las vendedores, los compradores son los que se fastiaquejan.
dian.» Esto prueba que semejante abuso cuenta más
localidades, contentarse ha· con el precioso fecundo
Porque, la verdad sea dicha, no existe bajo la invento moderno de los pianos de manubrio que, edad que lo que muchos creen, si bien el nombre
luna_ dolencia de ningún género que, en los actua- por esas calles de Dios, atruenan á todas horas los antiguo de robo se haya sustituído modernamente
les tiempos en que hemos venido al mundo, no ten- oídos del transeunte y del no transeunte, cofno me por el de irrrgularidad, 'ya sea porque la ilustración,
ga su correspondiente específico inventado para com- está pasando precisamente á m( ahora, que quieto y finura y elegancia de la sociedad actual se complazca
batirla; si, pues, ello es cierto, ¿á qué lástima se hace tranquilo ante mi bufete, me están crispando los ner- en suavizar la dureza de ciertos vocablos, ora sea de~
acreedora la sociedad que, pudiendo disfrutar de una vios dos pianos que, apostados en la esquina, ejecu- bido á que muchos ladrones de chaqueta le han
salud envidiable, sigue siendo presa del dolor? Aquí tan simultáneamente á porfía piezas distintas cada aumentado á esa prenda de vestir unas tiras llamadas
del refrán: A quien tie,ze cama y duerme e,i el suelo, cual en su tono y compás, que es para maldecir1 has- faldones, convirtiéndola en levita.
Y ya que hemos tocado antes la cuestión del dolo
no hay que /e,zerle duelo. Y aquí también del pregón ta al mismísimo Orfeo. Y ¡gracias que no se le ha
que vocean en Cádiz la generalidad de los vendedo- ocu¡rido aparecer. por a]lí á. algún bar?piento men\li_- y fraude que preside :i la confección de ciertas subsres de sandías por tajadas: Por un cuarto, ¡quién no go rascando el violín y atolondrando el barrio con el tancias, por mal nombre llamadas alimenticias, cuando, en rigor, más que de alimento sirven de notorio
come, bebe y se lava la cara/
repertorio de sus sublimes cantares, :i que haga conY ya que de salud acabamos de hablar, y supuesto certado dúo la voz cascarrienta de su cuya, que baile perjuicio á la salud muchas de ellas, paremos nuestra consideración 1 siquiera sea ligeramente, sobre alSUMARIO

1

,..,.,,...,,~~,.,..,,.._,~---

1

LA !LUSTRACIÓN ARTISTICA

1 15

gunas de ]as causas que hacen
«En las esquinas de Porriños,
tan costosa ]a manutención hoy
en los dos puestos señalados
con una faja encarnada, se venen día.
Un libro, y de no pocas P~derá desde hoy domingo la liginas pediría esta importantísibra de carne de vaca de superior
ma y'vital cuestión para ser tracalidad á 22 cuartos»
tada con toda la extensión que
«En el barrio de la Viña, desse merece; contentémonos, pues,
de las esquinas de la Pastora
con indicar algunas de las que
hasta las de la Palma, indistintasaltan prontamente á los ojos
mente en los seis puestos de
del hombre que sea un tanto obcarne, se vende desde hoy la liservador.
bra de carne superior á 20
En primer lugar, el prurito
cuartos.»
que aqueja en nuestro siglo á
Para el lector que lo ignore,
las clases inferiores por usurpar
fuerza es manifestarle que la liel puesto de las superiores. De
bra carnicera en Cádiz consta
ahí el deseo desmedido de ver
de 32 onzas, ó séase de poco
de vivir sin trabajar; de ahí el
menos que el kilogramo •ctual.
desvelo por comer del presuResultado: que mientras el kilopuesto, verdadera polilla de 1,a
gramo de vaca de flor venía á
socíedad·moderna. España, pats
costar en C:idiz el año 1831 2
privilegiado entre todos los del
reales y medio, cuesta en Mamundo, as( por su suelo cuanto
drid en el actual año de gracia
por su cielo, parece como que
de 189 r la friolera de más de 7
insulta á la divina Providencia
reales. ¡No es mucha la diferenen la persona de aquellos hijos
cia que digámos!
suyos que, pudiendo y debiendo
Pero donde más á la vista salentregarse al cultivo de la tieta semejante desproporción enrra, con todos los ramos que de
tre los precios de entonces y los
él dependen, tales como la apide ahora, es en el pescado.
cultura, la sericicultura, etc., se
Igualmente que la carne, en
cruzan de brazos aguardando
cuanto al peso, por los años de
inactivos á que les venga el macuarenta y tantos he conocido
ná de lo alto, ó con la boca
en Cádiz la libra de pescadilla,
abierta hacia arriba. que les caivivita y coleando, á real y mega la breva sin haberla plantado
dio
ó :i dos reales. Es así que
ni regado. No es mio el entrar
esa
misma libra, ó séase poco
aquí en hondas consideraciones
menos
del kilogramo, cuesta en
acerca de si la falta de apoyo ó
Madrid
hoy 12 ó 14 reales, luefomento por parte del Estado
go nada exagerado anduve al
puede ser ó no, en mayor ó mesentar arriba que el mercado
nor parte, causante de semejanactual resulta recargado por lo
te atraso; lo que si sé es, que
menos en tres partes más, si se
basta recorrer las calles de la
compara
con fechas no muy revilla y corte de nuestra nación,
motas.
y ver :i cada paso tanto vago y
Júntese á lo anteriormente
tanta vaga, en la flor de su edad,
expuesto acerca del particular
verdaderos miembros corrompilos excesivos derechos de entrados de la sociedad, cuando, bien
da
_impuestos al ramo de consudirigidos, debieran servirle de
mos, el desarrollo que de día en
miembros útiles y provechosos.
día va alcanzando el monopoSi la ociosidad es madre de todos
lio,
etc., etc., y se tendrá claro
los vicios, á más trabajo, menos
como el agua el porqué de lo
corrupción; y menos crímenes
difícil que se hace la vida en
MAlt t&gt;t F0!-Ji&gt;ó, cuaclro cie t&gt;. l::1lseo tfel!rén. 1Exposlci6n Parés, Barcelona.)
registraría entonces la estadístiEspaña y singularmente en la
ca de nuestra centuria.
capital.
La organización de la sociedad actual es de tal índole, que constituye otro de los elementos de cares- siendo el verdadero negocio para el fondista, que ' ;Desagradable MOSAICO, por cierto, el que presentía para la vida moderna. En efecto, la familia era la cobra cuatro por lo que vale uno, con lo que sube el ta á la vista de cualquier hombre observador la mezbase de la sociedad de nuestros abuelos; la sociedad mercado para el simple particular tres partes más, y cla de sucesos que por uno ú otro concepto tienden
me quedo corto, de lo que debiera. Prueba al á la disolución del individuo, de la familia y de la
es la base de la familia de nuestros coetáneos Fami- aún
canto.
sociedad!
lia esta última compuesta de elementos heterogéneos
A la vista tengo el □~mero 5.326 del .Diario Meren el club, en el café, en el casino y en otras reunio- cantil de Cádiz, correspondiente al domingo 12 de juJost MARÍA SBARBI
nes de igual 6 parecida laya, necesita costear una co- nio de 1831, y al final de la página 7 y comienzo de /
cina sui gweris mucho más cara que la de su hogar, la 8 leo :i renglón seguido:

RECUERDO DE VENECIA,

cuadro de 0, Elíseo Meifrén. {Exposición Parés, Barcelona,)

�LA

116
LA ORNAMENTACIÓN
EN LAS ARTES CRISTIANAS

Si bien se mira, de todas las manifestaciones artísticas, la ornamentación es la que menos expresa la
idea cristiana, por cuanto los símbolos, con tanta frecuencia acomodados á la ornamentación, no proceden de ésta, ni figuran en las composiciones decorativas como elementos principales. Estos proceden de
la Naturaleza ó son creaciones fantásticas en las artes de que vamos á tratar. Si hemos estampado al
frente de este artículo el dictado de «Artes Cristianas,» es porque vamos á ocuparnos del proceso artístico que comenzó en las catacumbas de Roma y terminó en las catedrales del siglo xv.

I
ARTE LATINO

El arte de los primeros cristianos viene á ser una
degeneración del arte romano, pues al sentir aquéllos
la necesidad de expresar sus pensamientos bajo forma plástica y no teniendo elementos, por las circunstancias especiales en que vivió el cristianismo en los
primeros siglos, para inventar un arte, hubieron de
echar mano de los elementos artísticos del medio social en que vivían; mas como éstos eran hijos del paganismo, que los cristianos odiaban, se &lt;lió el caso
singular y único en la historia del arte de que con
los mismos elementos paganos, desvirtuándolos en lo
que tenían de naturalistas y sensuales, se expresaran
las ideas nuevas de una religión y una filosofía que
condenaba al paganismo. Por esta razón en las catacumbas de Roma se ve á Cristo representado en la
figura de Ulises atravesando insensible el mar sin
cuidarse de las solicitaciones de las sirenas; de Orfeo
atrayendo con la música de su arpa á las bestias feroces ó domésticas; y en cuanto á la ornamentación
adoptaron todo el sistema pompeyano y romano.
Las bóvedas de las catatumbas están decoradas de
un modo semejante á las casas pompeyanas; el espacio está dividido en recuadros, dejando en medio
una medalla ó polígono, unos y otros ocupados por
composiciones ó figuras sueltas y lo demás lleno de
adornos menudos, cuyo conjunto decorativo resulta
pobre. Consisten dichos adornos en ondas, palmetas
imperfectamente dibujadas, hojas y tallos ondulados;
á veces se ven espigas y flores ó combinaciones geométricas de lo más sencillo y rudimentario. La misma
falta de gusto que se advierte en la composición se
advierte en los colores, que se ofrecen en tonos rebajados y sucios. Con los indicados adornos alternan
los símbolos que á manera de jeroglíficos forman
parte del sistema decorativo de las catacumbas. Consisten estos símbolos ó representaciones de Cristo en
la paloma, el toro, el ciervo, el cordero, la cruz y el
monograma con el P griego; pero á diferencia de los
jeroglíficos egipcios, estos símbolos carecen de carácter ornamental por el naturalismo desvirtuado que
los primitivos artistas cristianos copiaban tímidamente de los paganos.
En los sarcófagos es muy frecuentt: un adorno que
consiste en la repetición de estrías onduladas ó estrigiles, cuyas series aparecen simétricamente á los lados de un compartimiento central ocupado por algún
símbolo.
En cuanto á la arquitectura latina, posterior á las
catacumbas, campea en ella la ornamentación romana degenerada, sin otra novedad decorativa que los
~osaicos parietales que. á partir del siglo IV constituyen el sistema constante de exornación interior
en las iglesias cristianas. Pero estos mosaicos sólo
son decorativos por el carácter que prestan al conjunto del interior de los templos,· pues por lo demás
son composiciones pictóricas, cuyo examen corresponde más bien á la historia de la pintura que á la
del ornato.

ARTE BIZANTINO

El trascendental hecho histórico de la traslación de
la silla imperial de Roma á Bizancio &lt;lió por resultado
la formación de un arte nuevo con los elementos del
arte pagano occidental y los restos de la tradición
. oriental; pues según lo que hoy alcanzan las investigaciones parece que Siria y Persia contribuyeron á la
formación de aquel nuevo arte, al cual Roma y Grecia prestaron indudablemente los elementos más fundamentales. El arte bizantino viene á ser una especie
de consorcio del arte degenerado de los griegos, del
arte clásico, en una palabra, con el oriental. No hay
que olvidar que una parte del Asia era territorio ro-

!LUSTRACIÓN ARTISTICA

mano cuando el cristianismo triunfó con Constantino;
y por este motivo, al ocurrir la traslación de la silla imperial, se amalgamaron todas las tradiciones
orientales y occidentales de las comarcas del Imperio.
Las exigencias del culto cristiano dieron por resultado que así como en los templos griegos la exornación era exterior principalmente, pues que exterior era
el culto público, en las iglesias cristianas, por el contrario, la exornación tuvo más importancia en el interior, donde el culto se practica. Por esto se observa
en las iglesias bizantinas que la ornamentación es rica
y profusa en el interior y escasa y de poca importancia al exterior. Además la construcción bizantina, que
tendía á elevarse á considerable altura y cerrar vanos
muy grandes, presentaba lienzos de muro, bóvedas y
cúpulas de grandes dimensiones que dejaban ancho
campo á la decoración. La tradición oriental del arte
bizantino fué causa de que se resucitara en el arte la
tan vistosa y brillante ornamentación polícroma. El
mosaico de fondo dorado fué desde luego el elemento
decorativo principal en las iglesias bizantinas. Sobre
este fondo dorado destacan vivamente los colores de
figuras y ornatos, entre los cuales predomina el azul
y el verde hábilmente combinados. Pero toda la
coloración de los adornos bizantinos es convencional.
Sólo en algunas pinturas de manuscritos y en los
mosaicos de Sicilia se ve la imitación directa del
natural; pero débilmente modelada.
Por lo demás, los bizantinos, como todos los orientales y como primeramente los egipcios, procedían
en su sistema decorador por la plenitud de tonos,
opuestos unos á otros, sobre un fondo general. Los
adornos consisten en motivos vegetales ó geométricos y carecen del carácter simbólico indicado con
respecto del arte latino; la cruz aparece multiplicada
apartándose muchas veces del tipo verdadero, y con
dichos adornos suelen mezclarse animales apocalípticos é imágenes relígiosas.
Juzgada en conjunto, la ornamentación bizantina
tiene un reposo y una severidad que cautiva al espíritu, mientras su rica policromía fascina los sentidos;
juzgada en detalle pierde importancia. Los efectos decorativos están ampliamente concebidos y recuerdan
todavía los principios griegos. La palmeta aparece figurada en un ornato, que recuerda, por su disposición, las piñas árabes. Las hojarascas y los roleos
vegetales están interpretados conforme á las leyes
de la Naturaleza; y la flora, grande y abultada, tiene
á veces capital importancia decorativa. La variedad de motivos y maneras de ornamentar es extraordinaria. Se ve empleada la simetría tal como la entendían los griegos, por medio de la ponderación de
motivos y no por la repetición contrapuesta ó invertida. Los trazados geométricos son sumamente inge.'
niosos.
En los mosaicos suelen verse representadas unas
construcciones muy bien concebidas.
La variedad de motivos ornamentales es infinita.
A los que quedan indicados puede. agregarse el
roleo en todas sus combinaciones, las cintas y el meandro en proyección como en los mosaicos romanos.
Es frecuente en los frisos un adorno continuo formado por unas fajas que al entrelazarse cierran superficies circulares de dos tamaños, alternados, apareciendo inscritas en las mayores figuras de ángeles ó de
santos. En los mosaicos de piso las combinaciones
geométricas formando estrellas, inscritas en hexágonos, y los círculos tangentes dispuestos de igual modo
que en los exornos egipcios, forman los tipos obligados, cuyo principal efecto está en la variedad de colores. En algunos de los adornos engendrados por el
hexágono y por el octágono se adivina el origen de la
ornamentación árabe.
Por lo que hace á la ornamentación exterior, el relieve, tratado á la manera de un dibujo de realce, sustituye á los adornos pintados ó ejecutados en mosaico que decoran los interiores. Salvo esta diferencia,
los adornos son los mismos, y quizá en los relieves se
advierte más que en los mosaicos la tradición persa.
En algunos frisos y cornisas el relieve es mayor, y la
ornamentación vegetal, por lo común de hojas de
acanto de carácter clásico, tiene mucho efecto y un
aspecto de robustez y grandiosidad.
Pero como ya queda dicho, la ornamentación bizantina es esencialmente interior y polícroma; no hay
más canon de ornamentación que la variedad caprichosa, ora arcaica y convencional, ora libre y á veces
naturalista. Lo de menos es la forma del adorno: lo
de más es el efecto vivo de los colores, sobre la brillantez del oro, para producir la fastuosidad del conjunto. En la orfebrería, á la cual se aplicaron los esmaltes y las incrustaciones de piedras, se produjeron
iguales combinaciones decorativas que en :os mosaicos. A juzgar por las figuras que aparecen en mosaicos, esmaltes y manuscritos, la indumentaria participó

NúMERO

478

de la misma pomposidad y recargada riqueza, pues
se ven telas bordadas de menuda labor. La ornamentación de manustritos ofrece los mismos caracteres
que la arquitectónica.

III
ARTE LATINO·BIZ.\NTIXO

NúMERO

LA

478

por lo común irregular. Algunas veces aparece la fi.
gura humana.
.
El estilo céltico, por otros denominado anglosajón, que prevaleció en Ingl~terra ha~ta e'. sigl_o I X,
hay que estudiarle en los códices con ilumrnac10nes
y en las lápidas ornamentadas que se encuentran en
algunos cementerios ingleses; pero puede comprenderse desde luego que los documentos más ímportantes para conocer la ornamentación Q el arte (pues

l 1

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

7

en este caso son sinónimas estas voces, toda vez que
V
el céltico es un arte esencialmente ornamental) son
los manuscritos con miniaturas. Abundan en ellos las
ARTE ROMÁNICO
letras iniciales de gran tamaño, que ocupan á veces
media página, y las orlas 6 fajas formadas por com·
Las dos indicadas corrientes del gusto artístico,
plicadas lacerías. Los colores rojo, azul, verde, etc.,
una
semi-oriental ó latino-bizantina, otra occidental
que por lo común sirven de fondo á las blancas lacerías, están combinados con muy buen gusto sin pro- ó céltica vinieron á fundirse hacia mediados de la
Edad m~dia en un arte nuevo, que se denomina roducir nunca discordancias ni efectos abigarrados.

En los primeros tiempo~de la Edad media invadió
el Occidente y el Mediodía de Europa el gusto bizantino, que_mezclándose con el arte latino, que á la sazón imperaba, formó uno nuevo que lleva el nombre
de latino-bizantino El centro de esta fusión de elementos artísticos fué Italia, desde donde pasó _á España
el nuevo arte.
Con efecto, el arte que se produjo en España bajo
la dominación visigoda puede hoy denominarse latino-bizantino, en vez de bárbaro, como pretendía
M. Lasteyrie, á quien impugnó en este punto don
José Amador de los Ríos. Los restos arquitectónicos
de carácter ornamental que se conservan en Toledo,
consistentes en trozos de friso y preciosos capiteles;
los interesantes objetos de ofebrería, corno las coronas visigodas de Guarrazar, y las cruces de los ángeles y de las victorias correspondientes á los siglos vrn
y 1x, son los documentos en que puede estudiarse la
ornamentación latino-bizantina en España. El carác
ter bizantino de los adornos salta á la vista desde
luego; pues la sucesión de círculos iguales, las curvas tangentes, el empleo decorativo de las piedras
finas, lo minucioso del adorno y hasta el esmalte alveolado que se ve en las letras que penden de lascoronas de Guarrazar, no pueden traer otro origen que
del Bajo Imperio; y por el contrario, los capiteles
que recuerdan el orden corintio romano, con la hoja
de acanto interpretada de una manera ruda, las volutas, gu'irnaldas, etc., declaran el origen romano ó
latino. En el fuste de alguna columna se observan
estrías en espiral; el funículo aparece con frecuencia,
y empiezan á observarse también los roleos en solución de continuidad. Todo el carácter de esta ornamentación es escultórico.
Del mismo estilo son los restos y piezas de orfebrería, coetáneas á las mencionadas, que se conservan en Francia, entre las cuales debemos citar la célebre corona de Carlomagno y la cruz atribuída á
San Eloy; pero no hay que olvidar, por lo que se refiere á Carlomagno, que el estilo y el trabajo de las
joyas de su tiempo es más bizantino que latino á
causa de la venida de artistas del Bajo Imperio á
Occidente, llamados por el mismo empera?or.

IV
.\RTE CÉLTICO

Antes de pasar adelante, conviene desviar momentáneamente la atención de la corriente latino-bizantina del arte, para fijarla en otra corriente occidenta~
nacida en el Norte, que hubo de ejercer influencia en las sucesivas manifestaciones artísticas y espe·
cialmente ornamentales. Está hoy fuera de toda duda
que los pueblos de raza céltica tuvieron un arte que
puede llamarse indígena; pues como díce Racinet,
nació de las aptitudes particulares de esos pueblos,
siquiera se halle todavía obscura la cuestión de averiguar si la cuna de ese arte fué la Escandinavia ó la
Irlanda.
El mismo Racinet conjetura si dicho origen habrá que buscarle en el origen asiático de la raza
celta, lo cual explicaría la analogía de procedimiento
que se observa entre la ornamentación céltica y la
árabe desde el punto de vista de la combinación
geométrica.
.
En cuanto á los caracteres de esta ornamentación,
J. O. Westwood señala los sig::ientes: primero, ausencia de toda imitación de follajes ó de vegetales;
segundo, empleo casi exclusivo de sencillas figuras
geométricas, con cintas entrelazadas, líneas diagona·
les ó espirales, etc. Estos entrelazados forman el elemento, puede decirse único, del ornato céltico de la
primera época; lo cual, como afirma Racinet, es suficiente para establecer su··antigüedad, sirviendo de
marca distintiva lo feliz de la repartición del adorno
y el desenvolvimiento siempre lógico del mismo.
La diferencia característica con los dibujos geométricos árabes consiste en las espirales y curvas con
que terminan los ángulos. El más típico de todos los
dibujos célticos es el engendrado por &lt;lbs ó tres
líneas espirales que parten de un punto fijo. Otro
ornato típico es el compuesto con animales mons·
truosos, tales como aves, lagartos y serpientes, tratados de un modo fantástico, alargados, con colas y
lenguas que se enlazan en solución de continuidad
con cintas y lacerías diversas, formando un dibujo

ALEGORÍA DEL RE:-IACIMIE NTO ITALIANO,

mánico, el cual floreció principalmente en los siglos x1
y x11, y que es más característico de su época que
ninguno de los anteriores. La arquitectura románica
lleva por distintivo la bóveda por arista, originada
del arco apuntado ú ojiva, que había de predominar
más tarde, desarrollando un sistema de construcción
que en el arte de que tratamos no hace más que• iniciarse.
El misticismo de la Edad media, la poderosa fantasía á que daba pábulo la credulidad sencilla, propia
del atraso de la cultura, no podían menos de influir
e? el modo de expresar en el arte decorativo, produ•
c1en_do aquellas imaginerías tan características y peregrinas que admiramos en los monumentos religio-

pintura decorativa de Munkaczy, destinada al Museo de Historia &lt;le las Artes de Viena

sos de aquellos tiempos. La decoración arquitectónica, tanto interior como exteriormente, hubo de manifestarse desde luego en los miembros más apropiados para recibirla, como son los capiteles y las impostas que los unen, y las portadas é hima/rontes. En
éstas, sobre todo, la ornamentación escultórica ofrece un conjunto muy rico. Aquellas lacerías que hemos visto en el estilo céltico, presentan en el románico extraordinaria variedad y caprichosas combinaciones; y como á ellas se agrega la rica ornamentación bizantina, figuras ó cabezas de cuadrúpedos y
de aves, quimeras y animales fantásticos, imágenes
grotescas, etc., resulta un sistema ornamental en el
que no hay otra ley que la variedad infinita de moti-

vos, ajustada á las líneas generales de la ar,1uitectura.
Unas veces se descubre en los capiteles el recuerdo
del capitel corintio con sus dos series de hojas superpuestas, y otras, conservando la forma bizantina
de pirámide truncada é invertida, ofrecen sus paramentos circunvoluciones y roleos con hojarascas,
interpretadas de un modo muy decorativo, cuando
no son figuras y composiciones historiadas, que re·
producen en una serie de capiteles algún pasaje del
Antiguo Testamento.
Son muy frecuentes los capiteles geminados, cuyo
frente principal ofrece una composición decorativa
común; desarrollándose á veces, entre roleos y hojarascas, asuntos patéticos expresados con muchq.(l_$pÍ·

�II8

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO

478
NúMERO

Los elementos decorativos del arte ojival son dos:
ritu, tales como cacerías, luchas de monstruos, pasajes
SECCIÓN AMERI CANA
apocalípticos y otras representaciones sagradas, tra- las tracerías á modo de ensamblajes que forman las
dicionales ó fantásticas. En las archivoltas de los arcadas, las bóvedas y las calados de los ventanales,
Hi'STO RIA DE LA ARAUCANlA
arcos de medio punto se emplean por adorno ba- rosetones y antepechos, y los hojarascas que corren
El Parlamento de Hipi,uo
quetones en ziszás, funículos, trenzas y otras combi- por los capiteles y frisos que los unen, por los tímpanaciones. En las impostas, así como en los plintos nos de los arcos, cresterías, etc. Es, en suma, el ojiEn la regiqn meridional de la República chilena,
de los capiteles y de las basas de las columnas, son val un arte esencialmente decorátivo, pues tanto entre las altas cimas de los Andes y las estribaciones
muy frecuentes los adornos continuos semejantes á interior como exteriormente, las iglesias ojivales de la llamada cordillera marítima, que sirve para delas ondas griegas, pero formados por serpeantes ta- muestrán una riqueza tal de ornatos, que con ella jar libre, por la costa, la comunicación entre las prollos y menudas hojas. Toda la flora románica tiene sólo compiten los monumentos árabes. En la cate- vin'cias de Sur y Norte, habitan, mejor dicho, acamun carácter ornamental que la aleja bastante del na- dral gótica, las portadas con sus archivoltas y sus pan tribus de guerreros indómitos, como los cóndoturalismo, aunque á veces, como sucede por ejemplo gabletes, su inmenso rosetón, sus arquerías, sus to- res que remontan las eternas nieves de las montañas
en la himafronte de San Vicente de Avila, se ven ho- rres, sus ventanales, sus botareles y contrafuertes, andinas. Son los aborígenes de Chile, los araucanos
jas de acanto de sabor y tradición completamente las líneas seguidas que forman las ojivas, los pinácu- fieros y jamás domeñados por humanos esfuerzos.
romano.
los florenzados, y la profusión de figuras, bajo los doEn una superficie de sesenta á setenta mil kilómeTodo lo dicho con respecto á la ornamentación seletes, las imaginerías, hojarascas, gárgolas y torre- tros cuadrados viven, de la ganadería, de las minas
arquitectónica es aplicable á la ornamentación de cillas. produciendo gran riqueza de claro-obscuro; los y de la agricultura principalmente, unos ochenta mil
códices, en la cual las lacerías y roleos, las quimeras perfiles ondulados y graciosos que quitan á la pie- individuos, diez y ocho mil de los cuales son hábiy animales fantásticos están realzados con preciosas dra el aspecto de material duro que· tenía en las cons- les y temerarios guerreros.
y vivas policromías, que destacan sobre el fondo de trucciones románicas: todo se armoniza en un ,conBien se comprenderá cuán difícil ha de ser fijar de
oro. En los productos industriales, sobre todo en los junto decorativo, rico y exuberante que cautiva á los un modo e~xacto las cifras. Allí no hay padrones dorelicarios y objetos para el culto sagrado, obras de sentidos y que habla poderosamente á la imaginación miciliarios y la estadística es ciencia elástica acomoorfebrería embellecidas por lo común con esmaltes á de los espiritualismos de la Edad media. En el inte- dada á diversas combinaciones, según el criterio del
la manera bizantina, en los restos de telas y de bor- rior la atrevida altura de los muros y de los haces de que las hace, con el objeto, los más, de mermar imdados, en los marfiles esculpidos,. etc., la ornamenta- columnas, la expansión de éstos en lo alto formando portancia á los independientes araucanos.
ción románica se manifiesta tan imaginativa y exube- los entrecruzados nervios de las bóvedas, los calados
Dejando esto á un lado, pues que no me importa
rante como en la arquitectura.
ventanales cubiertos con vidrieras de colores, que ro- rectificar á los que creen que la Araucania, propiaEl arte románico presenta diversidad de caracteres bando luz al interior le prestan mayor fantasía y mis· mente dicha, sólo cuenta hoy cincuenta mil habitansegún las localidades, asemejándose algunas veces terio; las hojarascas que corren por los capiteles, la tes, consignaré algunos datos históricos que cumplen
más á lo bizantino que á la tradición del Norte y rica talla del coro, del trascoro y de los retablos, las al objeto de este artículo.
otras más á ésta que á lo bizantino. La portada de la verjas con sus primorosas cresterías; todo esto, unido
El verdadero y primitivo nombre del araucano es
catedral de Angulema es enteramente bizantina, á la decoración pictórica y vistosamente polícroma .moluche, que quiere decir &lt;&lt;guerrero;» araucano no
como lo son la catedral vieja de Salamanca y la cole- usada en algunos tiempos y en ciertas localidades, pasa de ser apelativo español, poco diferente de hangiata de Toro, mientras que la basílica de San Vicente forma un conjunto más bello, si se quiere, que el del cae, que en la antigiiedad le dieron sus enemigos los
de Avila, tiene mucho de latina. El arte románico exterior. Desde el punto de vista de la fineza, de la quichuas del Perú, como acepción de salvajes y revino á España de Francia, donde tuvo su mayor des- ejecución y de la interpretación de la flora ojival los beldes, pues que siempre lo fueron para rechazar la
envolvimiento.
monumentos españoles del siglo xv ofrecen maravi- dominación de los incas. El de hancaes, á pesar de
llosas composiciones, siendo el más preciado ejem- su intención despreciativa, fué aceptado por los 1110plar el claustro de San Juan de los Reyes en To- ludus, como un honroso título que tradujeron por inVI
ledo.
dicación de «hombres libres,» y en tal sentido ha
Por lo que hace á la decoración pictórica tuvo va- llegado á nosotros, significanQP independencia y vaARTE OJIVAL
riadas manifestaciones, á cual más bellas, en las vi- lor la frase que formada fuera con caracteres quz:
drieras y esmaltes, en las miniaturas de los códices, cimas para indicar enemistad y desprecio.
No hace al caso dilucidar si el arte ojival, mal en las pinturas murales y en las tapicerías y telas inConceptuamos nosotros tiempos prehistóricos resllamado gótico, nació en Alemania ó en Francia; dumentarias.
pecto á este pueblo los anteriores á su descubrimiensólo importa saber que vino del Norte, que es puraRespecto de la ornamentación de códices, cum- to por los españoles, y data del año 1550 la época
mente occidental y que destruyó por completo las ple decir que las lacerías mezcladas con hojarascas, en que éstos, dueños ya del Perú, hicieron los primetradiciones orientales de que aún estaba influido el tan frecuentes en las orlas, son de lo más original ros intentos para someter la Araucania. De su vida
arte románico, haciendo prevalecer el elemento occi- y variado, y las figuras, generalmente fantásticas y anterior nada se sabe.
dental.
monstruosas, aparecen mezcladas con el adorno.
La lucha fué larga, encarnizada, sangrienta y llena
La arquitectura ojival, por su sistema de construc- Además, las letras iniciales prestan motivo á ricas de feroces peripecias. Apenas en 1565 pudo creerse
ción se acomoda fácilmente á la decoración escultó- y preciosas composiciones decorativas. Pero en todo ilusoriamente que los indios estaban dominados.
rica prolija y detallada. En los monumentos de tran- esto no hay más regla ni sistema que el afán de cuTras breve tregua, la guerra se renovó en 1568,
sición del románico al ojival, correspondientes á brirlo todo con delicados y minuciosos adornos.
para costará los españoles más víctimas y-más dinefines del siglo x11 y primera mitad del xm, como son
Resumiendo, diremos que en las combinaciones ro que la conquista de territorios tan vastos y poblaen España las iglesias de Segovia, ofrecen una orna- geométricas, sobre todo en los ventanales, se usaron dos como lo eran Méjico y el Perú.
mentación vegetal que tiene aún el severo arcaísmo mucho los círculos lobulados, recibiendo los nom·
El año 1598 tuvo lugar una sublevación general
del románico.
bres de trilóbulo, cuadrilóbulo y polilóbulo, y las de fatales consecuencias para el poderío de las armas
El románico en este período se había hecho más combinaciones de hojas, trifolia, cuadrifolia, etc., españolas; todos los establecimientos fundados al sur
fino de ejecución y revelaba un buen gusto decorativo, hasta la octifolia. En cuanto á la flora, por lo común del Bio-Bio y en Valdivia fueron destruidos por el
depurado y elegante, de que es buena muestra la an- indígena ó local en los monumentos de cada región, fuego y sus moradores lanceados cruelmente.
tigua catedral de Lérida; por donde puede compren- se usó la vid, higuera, encina, rosal, · nen Mar, hieLa lucha tomó por parte de unos y otros contenderse que en punto á perfección ornamental el si- dra, apio, trébol y ranunclo, en el ojival primario y dientes espantoso carácter de ferocidad; y aquel puña·
glo xm raya á grande altura. La tendencia decorati- secundario; y en la rica ornamentación del ojival do de legendarios héroes que á tres mil leguas de su
va de la ornamentación ojival fué imitar fielmente la terciario, se encuentran las hojas de cardo recor- patria peleaban, como las fábulas cuentan que gue:
Naturaleza; y á medida que los decoradores de enton- tadas y rizadas, las de achicoria, col, malva y vid.
rreaban los dioses de la mitología, sucumbían sin
ces se fueron acercando á ella, el adorno perdió aqueComo en el románico, los animales fantásticos y abatir la indomable fiereza con que los indígenas della severidad de líneas y aquella interpretación con- figuras humanas, alguna vez obscenas, se mezclan fendían sus chozas:
vencional de la Naturaleza producida por la repetición con el adorno vegetal. Son frecuentes los frisos forCual el cerdoso jabali herido,
de los mismos tipos. Los historiadores del arte reco- mados por equidistantes cabezas de guerreros, mual cenagoso estrecho retirado,
nocen en el ojival tres períodos: el primario 6 lanceo- jeres con tocas, monjas encapuchadas, etc. Las gárde animosos sabuesos combatido
lado, á causa de lo agudo de los arcos de las ventanas, golas, por lo común figurando endriagos y monsy de diestros monteros rodeado,
que corresponde al siglo xm y que se denomina tam- truos, son elementos decorativos tan típicos como
ronca, bufa y rebufa embravecido,
vuelve y revuelve deste y de aquel lado,
bién de transición, por las razones expuestas más arri- variados.
rompe, encuentra, tropella, hiere y mata,
ba; el decorado ó radiantt, correspondiente al siglo x1v,
Más variadas aún son las molduras, siendo de ciy los espesos tiros desbarata (1).
y el florido ó flamígero, que imperó durante el siglo xv tar como más frecuentes la banda ó faja, el filete, el
y parte del xv1. En este proceso se va acentuando cada li~tón, el listel ó tenia, todas de perfil cuadrado, haEn la historia sangrienta de los pueblos se regisvez más la. imitación de la Naturaleza; los tipos ima- biendo otras convexas ó toros y concavas ó escocias. tran pocas guerras que, como la sostenida por arauginarios ó exóticos de la flora convencional románica Por último, como molduras más ornamentales se dis- canos y españoles, formen un siglo de horrores eslavan desapareciendo y vienen,i sustituirlos nuevos ti- tinguen los 111ear1dros, ziszás, ajedrezados, imbricacio- bonados año tras año por la temeridad, la ira y la
pos de las floras indígenas.Además,de los capiteles del nes, dientes de sierra, chatones, conchas, besantes, venganza Y es que la lucha por la independencia de
estilo ojival del siglo xm, las hojas decorativas nacen roeles ó discos, el cable ó funículo, los rosarios de los pueblos engendra ardores incesantes, prodigios addel fuste, repartiéndose en series, modo de decora- perlas ó huesos, etc.
mirables y hazañas feroces. Así, la defensa que de su
ción análogo al de los capiteles egipcios. En el siTales son los rasgos más salientes y característicos tierra hicieron los 1110/uches tiene cierta semejanza
glo x1v, como el decorador tendía á una imitación de los sisterhas de decoración usados en las artes con la de sus propios enemigos en la sin rival epomás fiel de la Naturaleza, en vez de disponer las ho- cristianas, que difieren de los de la antigüedad en lo peya de la reconquista comenzada al primer ixuxú
jas, como nacidas del fuste, formó el capitel por una recargado de sus conjuntos y en lo profuso y movido del guerrero astur, que repercutió en las breñosas sicampana, y ésta la revistió de hojarasca. Lo mismo de sus detalles. En una palabra: el mundo antiguo nuosidades de Covadonga, para terminar con un ¡viva!
sucedió con respecto á los impostas y fajas decora- fué sobrio para decorar; el mundo de la 'Edad media estentóreo en las rientes vegas de Granada.
das, pues en vez de brotar la hojarasca de las mol• pródigo hasta un exceso que abruma á la imaginaLos españoles tenían en más que la vida el honor
duras, aparece como adorno de aplicación. Y en cuan, ción y desvanece á los sentidos.
militar; los araucanos ansiaban la venganza de sus
to á los tímpanos de los arcos, antes decorados con
padres, y en defensa de sus huesos, que sembraban
un tallo florido y serpenteante, ahora lo fué por tres
Josi'.: RAMÓN MÉLIOA
los campos, y en aras de la libertad, que con salvaje
hojas inmensas que parten de un tallo recto, habienamor anidaba en sus pechos, arrojaban al combate
do procurado el artista reproducir en la piedra la
blandura propia del natural.
(1) La Araucana, de Ercilla, Canto XXII.

LA

478

I 19

ILUSTRACI ÓN ARTÍSTICA

JIISTORIA DE LA ARAUCANIA

El p:ulamento de l lipinco, el mís notable en t1empo de la República, celebrado por el coronel ~aavedrn en 24 de noviembre de 1869
Copia de un cuadro de D. José M. Olascoaga, coronel argentino

Y Huilliches, á los del Sur.
El conjunto se diferencia muchísimo de los inLa sílaba final clze, quiere decir pueblo.
dios que habitan desde el Perú hasta la bahía de
Unos y otros, según las máxi_mas de lo~ pueblos
Hudson.
bárbaros,
entienden que la muJer es la esclava_del
Su idioma, compuesto con profusión de vocales
hombre,
y
aunque consideran ~orno esposa legítlilla
muy abiertas, sin sonidos guturales, y con una se_n·
á
la
primera
que conocen mantalmente pueden tecilla conjugación del verbo, resulta de acento vananer tantas cuantas su fortuna les permita.
·
do y dulce.
. .
La
ceremonia
nupcial
no
puede
ser
más
sencilla:
El araucano no es feroz por mstinto; por el contrario, es en la paz afable, hospitalario y fiel á sus el galán roba á la dama de sus p~nsamie~tos y huye
con ella á un sitio oculto; las muJeres pane~tes de la
compromisos.
. .
.
. secuestrada son las encargadas de persegmr al r~pSabe distinguir, el bten del mal, lo Justo de i? injusto, la probidad de la trapacería y la generosidad tor y de no encontrarle; los hombres permanecen m·
de la bajeza. Grave, form~l y pens~dor cuando obe- diferentes.
Transcurridos unos días, preséntanse los recién cadece á sus jefes, es también, por singular contraste,
sados,
sin otra obligación por parte de él que la de
holgazán, glotón, borracho y jugador cuando se abandona á sus propios impulsos. Aquella raza lo llev~ indemnizar á la familia de la novia.
Cada esposa tiene su hogar aparte y la obligaQue en el heroico verso fué el p1imero
todo al extremo y á la exageración, y de u~ se~tición
de ofrecer á su conyuge diariamente un plato
que bC1nr6 su patria y aun quizá el postrero.
miento cualqµiera pasa al antípoda con rapidez incondimentado por ella y de regalarle cada atío un
Sea esto así ó ya se considere su obra más intere- creíble.
•
Así no es cosa rara que después de acatar largo traje completo con su correspondie~t~ poncho.
sante por los' datos que aporta á la Historia que
La
independencia
chilena,
la
abohc1ón
~e
la
esclacomo monumento poético, es lo cierto que á Ercill~ tiemp~ las cristianas exhortaciones de los misioneros vitud y las reformas introduci_das en Chile _por las
se debe la verídica relación de aquellos aconteci- y rendir adoración al Dios verdadero, le manden.á nuevas leyes, tenían que modificar el orgams~.º. de
mientos. Actor valeroso en las campañas que movie- paseo por no haberles salido á medida de su antoJo los araucanos y al propio tiempo que en lo~ c1~il1zaron su pluma, pudo, cual Césai;., hi?toriar sus propios algo confiado únicamente á su omnímodo poder.
En la guerra se transforma el araucano, se_ desen- dos influir beneficiosamente en los salvaJes mdohechos. Los timbres de gloria que conquistaron dos
mables.
pueblos vertiendo sin duelo su sangre, á no existir cadenan sus pasiones más perversas y le dorrunan los
No impidieron dichas leyes, sin embargo, que _l?s
don Alonso hubiéranse perdido en las riscosas estri- instintos feroces.
gobiernos
libres inte~tas~n como l~s del colomaJe
Antiguamente mandaban s~bre los jefes de trib~
baciones de los Andes meridionales.
las
anexiones
de terntono, aunque mfructuosamenOtro poema, aunque menos célebre, El Purén in- los toquis y los ulmenes, especie de sobera~os poh- te si por las armas hubieran de anexionarlo.
tico-religiosos,
á
semejanza
de
cz~rés
salvaJeS,
pero
dómito, de Fernando Alvarez de Toledo, ha sido pu'Los moluclzes no pueden olvidar sus salvajes y gueblicado en nuestros dias por vez primera ( París, 1862 ), que se diferenciaban de éstos, sm ei_nbargo, en un rreras costumbres.
esencialísimo
punto;
en
que
su
autondad
n?
provey es asimismo útil documento que confirma los preAún se recuerda con horror un asalto dado á
ciosos datos allegados por Ercilla para la historia de nía de derecho divino, pues que eran elegidos por «Concepción,» capital de la provincia del mismo
asambleas de nobles. Los toquis y los u/menes velala Araucania.
.
Son los moluc/zes ó araucanos de estatura regular, ban por los intereses generales y dirigían en caso de nombre.
En 18231 y confiados en las revueltas que agitanecesidad
los
ejércitos.
más bien baja que alta, pero gruesos y fornidos. El
ban á Chile, llegaron á dicha ciudad y destruyeron
color-de su---tez es mereno- aeeitunado ó cobrizo, con -Ahora no existen tamañas dignidades; la federasus principales barrios.
.
ción
se
ha
entrado
de
rondón
en
el
territorio
araucatinte más pálido que el de los indios del Perú. Sus
El malón, acto de pillaje, equivalente á _la razzza
no
sin
necesidad
de
apóstoles
que
la
prediquen.
cabellos eternamente negros, crespos y fuertes cuanEl país se divide en tribus pequeñ~s, y cada cual de los árabes, ha sido posteriormente organizad~ m~do la raza es pura, sin cruce europeo, pueblan una
ejercita
su santísima voluntad. Considerando estas chas veces y rechazado valerosamente por el e1érc1cabeza abultada; tienen la frente estrecha, los pómuchileno.
los salientes, la nariz larga y un tanto aplastada, la tribus agrupadas según el territorio que ocupan, pue- to Aún
se ven entre los veteranos rostros surcados
de
denominárseles
aproximadamente:
boca grande aunque de labios bastante delgados, los
por largas y profundas cicatrices que denuncian tePicudzes,
á
los
del
Norte.
ojos marcando una línea horizontal y la barbilla anrribles lanzazos de los indios, en las infinitas escara•
Puelches, á los del Este.
cha y corta.

á niños y mujeres, que cual varones estorzados peleaban.
Así se explica, aunque no sobrado se admire, que
no teniendo los araucanos más de ciento cuarenta leguas cuadradas de territorio, sin fuertes, ni muros de
defensa, y levantándose.en el centro dos plazas fuertes, y habiendo en los límites tres pueblos ~ast~llanos, hubiesen de retirarse éstos, después de titánicas
luchas, para conformarse con poseer algunos puntos
fortificados de la costa.
Las primeras guerras del siglo xv1 in~piraron al
caballero Santiaguino don Alonso de Erc1lla el tema
de su poema épico. De éste dice Cervantes ser uno
de los mejores hasta entonces escrito, y del autor añade Espinel

�BELLAS ARTES

REPOSO, cuadro de Duffaud, grabado por Baude. (Exposición de Paríi.)

BELLAS ARTES

:MENSAJE DE AMOR, cuadro de Víctor Corcos, grabado por Mancastropa.

�122

LA ILUSTRACI ÓN ARTISTICA

muzas que han sostenido con sus vecinos, los guardadores de la frontera civilizada.
Ya es hoy felizmente desusado algún pequeño
choque de esta naturaleza, gracias al efecto y al exquisito tacto con que Chile los ha tratado.
Se han celebrado con los araucanos varias conferencias. La más importante desde que la nación chilena ostenta el nombre de tal, es la que se conoce
con el nombre de Parlamento de Hipinco, que reproduce nuestro grabado, y que se celebró en 24 de
n?viembre de 1869 El coronel entonces y hoy temente ~eneral D. Camelio Saavedra, á quien sus
compatriotas llaman con razón el Restaurador de la
Araucania, por haber sido el que más contribuyó á
su pacificación, congregó en Hipinco á más de sesenta tribus que se apresuraron á enviar sus representantes en número de más de 1.500. Las sesiones
se celebraron en pleno campo y á la sombra de un
árbol secular, y los _resultados del congrero fueron en
alto grado beneficiosos para la paz relativa que desde entonces se viene disfrutando.
En el cuadro que nuestro grabado reproduce vense fielmente
retratados, entre otros&gt; los siouientes
•
b
persona1es: sentado en el centro y vistiendo de uniforme, el coronel Saavedra; detrás de él el coronel
argentino D. José M. Olascoaga, autor del lienzo de
que nuestro grabado es copia, en actitud de tomar
apuntes para éste; á su lado el capitán P. O. Nolasco; á la izquierda de Saavedra, sentado junto al tronco del.árbol, el sargento mayor D. Gregario Urrutia
y de pie detrás de él el sargento mayor D. Mauricio
Muñoz; el religioso que se ve sentado en el suelo en
el ángulo izquierdo del grabado es el misionero
Fr. Palavicino; el militar que permanece de pie enfrente del coronel Saavedra es el comisario D. Luis
Barra; y entre los caciques araucanos que figuran en
la asa~?lea, se cuen~n los famosos Melín (al lado
del m1s10nero), Nonn (el que cubierto con extraño
s?~brero se distingue en el centro del cuadro), Noman (al lado del anterior), y otros no menos célebres
en la historia de la Araucania.
Aparecen los representantes de las tribus araucanas vestidos todos con exagerada elegancia: sus trajes chillones, las pinturas de sus rostros y lo variado
de la indumentaria deben dar sin duda al cuadro de
Olascoaga vida y animación extrañas.
Visten unos chaqueta, otros vieja casaca adornada con botones amarillos, pero todo ello cubierto
con el indispensable poncho, y á su cabeza atan un
pañuel? de ~ierbas ó se encasquetan un gorro de
forma 1mpos1ble por lo fea y antigua.
Van descalzos por regla general ó llevan una piel
de carnero adobada, á guisa de bota caballeresca.
Chile ha enseñado prácticamente á los 1110/uches
cuánto les conviene la paz, comprendiendo á su vez
que por la ley de la fuerza no llegaría á ser tranquilo
poseedor de tan bella región; y sus gobiernos, que
ta~to han. fomentado para gloria de aquel Estado
la instrucción popular y la riqueza pública, van ensanchando su pacífico dominio en territorios araucanos
con du!ce parsimonia, ayudada por los arreglos diplomáticos que trae entre manos con su vecina siempre quisquillosa á causa de las fronteras la R~pública Argentina.
'
Lo_s ferrocarri}es, los misioneros franciscanos y capuchmos (paqutros, que dicen los indios), han logra~º mu~ho: el cruzamiento de razas y la civfüzación,
imponiéndose al hombre del día desde que se agita
en el claus~ro materno hasta que respira en la juventud el ambiente saturado de las evoluciones invisibles que nut_ren el ser moderno, acabarán la obra
de la humanidad redentora.
Quizás á la terminación de este siglo omnipotente estén próximos á formar parte de un pueblo culto y á engrandecer á la nación chilena, los que no
hace mucho tiempo que inmolaban bárbaramente á
los infelices prisioneros en aras de sus divinidades la
muerte y la venganza.
¡Así sea!

lómetros casas de postas cuyo jefe proporciona, mediante la presentación de un pasaporte, un tiro de
caballos y un yemshik (conductor de trineo). Sucede
á veces que el que no es funcionario del gobierno
ha de esperar tres ó cuatro horas; pero más ó menos
tarde, siempre se obtienen los caballos necesarios á
un precio tarifado, gracias á lo cual todo fraude se
hace imposible; pudiendo el viajero, en tanto llegan
los caballos, habitar la no muy incómoda casa de
postas y servirse, mediante algunos kopeques, del
samovar y del fogón.
Dos días después de haber abandonado la corte,
los viajeros llegaron al lago Khanka, cuyas olas agitadas por una tempestad antes de helarse formaban
altillos de unos 6 metros, entre los cuales una línea
de piquetes indicaba el camino de los trineos, según
costumbre de Siberia, en donde cada año se preparan centenares de miles de aquéllos y se emplean millares de hombres para emplazarlos en el hielo. Al salir del lago, los viajeros siguieron, durante unas r.500
millas, la corriente del Amur y de sus tributarios y
el día de Navidad llegaban á Khabarooka, capital de
la Siberia oriental, que al día siguiente abandonaron.
En la confluencia del Ussuri y del Amur, los bloqueos de hielo formaban tan alta l,iarrera que á duras penas pudieron salvarla los caballos del trineo
enganchados uno detrás de otro. En Blagovescensk
la falta de nieve obligó á los viajeros á dejar el trineo y á apelar al taren/as, vehículo de ruedas sin
muelles y tirado por cinco caballos, que recorre los
más abominables caminos dando tumbos y saltos
inaguantables.
A medida que los expedicionarios se acercaban á
Stretensk el frío se hacía cada vez más intenso, llegando á 52°, 3 r bajo cero: los conductores presentaban en la barba, en las mejillas y en la nariz cicatrices debidas á la congelación, y las narices de
los dos viajeros no pudieron tampoco escapar á los
efectos del helado Viento Norte. Los dos compañeros
hubieron de quitarse mutuamente varias veces la
capa de hielo que sus barbas y sus cuellos de piel
habían formado delante de sus bocas; y al despertarse al amanecer, una capa de hielo cerraba sus
párpados, viéndose obligados á frotárselos fuertemente para poderlos abrir.
En cinco semanas llt&gt;garon los viajeros á las orillas del lago Baikal, y desde entonces su viaje se retrasó á consecuencia de las numerosas caravanas que
encontraban por el camino y que transportaban te
de China ó productos de la Siberia oriental; pero
una vez llegados á la rica ciudad de Irkutsk, se encontraron de nuevo en el mundo civilizado y quince
dias después llegarón á Tomsk, capital importante
de la Siberia occidental.
A partir de ese punto, no les faltaron caballos; y á
pesar del detestable estado de los caminos, los viajeros recorrieron hasta 150 millas por día. Nueve semanas después de su salida de Vladivostock, los señores Gouring y Uren llegaban á Tiurnen, en donde
tomaron el ferrocarril; pero como la vía férrea de
Tiumen á Jekaterimburgo no tiene más que 500,millas, hubieron de salvar en trineo la distancia de 600
ó 700 millas que separa á esta última ciudad de
Nijni-Nougorod', para tomar allí el ferro-carril de
Moscou después de haber recorrido unos r 1.000
kilómetros sobre la nieve y sobre el hielo y de haber
cambiado trescientas veces de caballos.
~~

-,,..._,.....................

~

....... ,.,.,,.....,...............

NUESTROS GRABADOS

UN:\ EXPLORACIÓN . EN SIBERIA

Colombina., escultura de D . José Campeny.&lt;Si lo clásico y reposado y grandioso suele hallar albergue en
la imaginación de Campeny, prestando alas á su inspiración,
lo vivaz, lo ingenioso y lo jovial viven en él como en carn propia ) Asl deda, refiriéndose á este ya distinguido artista, nuestro buen amigo Luis Alfonso.
Basta p:ua convencene de cuán atinado es el juicio del elegante y castizo escritor, recordar las obras de variadlsimo género que ha producido Campeny. Estudios académicos de importancia, obras tan sentidas como inspiradas, donosas cabezas
femeninas, ya cubiertas con la montera de colombina, como la
que reproducimos, ya con la donosa mantilla de la maja, han
halla¡::lo forma, adquirido líneas, contornos y expresión entre
los dedos y con los palillos manejados por este arti3ta.

. Dos corresponsales del Grap!tic, los señores Gounng y Uren, han atravesado la Siberia en toda su
longitud ;durante el presente riguroso invierno.
A principios de diciembr~ último desembarcaron
en Vladivostock, en~donde se proveyeron de un trineo ~apaz de transportarles á ellos y á sus bagajes por
la meve y por el hielo' en una extensiorr de 11.000 kilómetros, poniéndoseJ en marcha el día 20 de dicho mes.
· Nada tan curioso como~a organización de las postas en Siberia: á traves del país, desde el Pacífico al
Ural, hay escalonadasádistancias de 12 hasta 40 ki-

Mardefondo.-Recuerdo de V enecia, cuadros
de Eliseo Meifré n (Exposición Parésl. - Otro verdadero
alarde de producción ha realizado recientemente el distinguido marinista Eliseo Meifrén, ocupando sus cuadros por completo el vasto salón ele la Galería Parés. La exposición de sus
sesenta lieñzos sorprende por el esfuerzo que representa y por
el profundo estudio y espedales conocimientos que revelan en
el ¡¡utor,
.
El gran lienzo titulado llli e1tudio, que figuró en la última
Exposición Nacional de Bellas Artes, en el que el artista mostró empeño en sostener una nota que domina por completo, sin
que por ello desmerezca la composición, as! como el notable
cuadro Fuego á bordo, Afar de /011do y varios recuerdos de sus
excursiones á las costas italianas y francesas, patentizan las aptitudes de Meifrén para el arte que cultiva y especialmente

"'...,........,..,.,..,._.._,~,.__

EvA CANEL
~

NúMERO

478

NúMERO

478

LA

123

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

para el género ue pintura que le ha conquistado merecido renombre como uno de los primeros marinistas españoles.
Alegoría del Renacimiento italiano, pintura
decorativa de Miguel Munkaczy, para un techo
del Museo de Historia de las Artes de Viena.
!Salón de París de 1890). - En el último Salón de París llamó
poderosamente la atención ese magnifico lienzo del ilustre pintor húngaro, no sólo por sus colosales dimensiones (más &lt;le
100 metros cuadrados,, sino también por las innumerables belle1.as en él reunidas y por las grandes dificultades que ofrecen
los escorzos allí acumulados y que con su genio sup1' el artista
vencer de un modo admirable.
En una decoración convencional, especie de cí1pula de un
templo de la gloria que presenta alguna semejanza con la de
San Pedro de Roma, están representados los grandes maeslros del Renacimiento italiano: en el centro, Ticiano ens~ñar.do á sus discípulos el arte del desnudo, lo que sirve de pretexto
á M unckaczy para pintar dos modelos en distintas posturas, uno
de los cuales nos trae á la memoria bs Dánaes de aquel famoso artista; á la izquierda, Pablo Veronese esbozando un cuadro y haciéndose algunos pasos atrás para contemplar mejor
el _efecto de sus brillantes pinceladas; delante y en ademán de
baJar la escalera, Rafael departiendo con Leonardo de Vinci;
á la derecha, Miguel Angel con el martillo en una mano y en
la otra apoyada la cabeza en acti1ud meditabunda; detrás de
las dos mujeres desnuda~, Munckaczy asomando su hermosa
cabeza; en el fondo, en un templete sostenido por alablstrinas columnas corintias, el arquitecto Bramante explicando al
papa Julio II su proyecto del Vaticano cuyo plano desarrolla
ante su vista; y por encima ele toda la composición, la imagen
de la Gloria y la de la Fama, rodeadas de pequeños genios.
Dificil es juzgar y aun apreciar viéndola de frente una obra
como la de Munckaczy destinarla á cubrir un techo, colocación que ha de hacer resaltar más los prodigiosos efectos de
escorzo con tanta valentía tratados por el pintor. Pero de cualquier modo que el lienzo aparezca colocado, échanse de ver
desde luego en él la fineza del dibujo, el concier.zudo estudio
del natural, la airosa distribuci6n de las figuras, la perfec1a
combinación de luces y la fidelidad con que están reproducidos
los principales genios de aquella edad de oro de las Bellas Artes, cuya alegorla ha hecho en su obra el pintor húngaro.
Gracias á la munificencia del emperador de Austria, Viena
puede envanecerse de poseer una joya de valor inestimable.
Nada hemos de decir de Munckaczy: su nombre es universalmente conocido, y de las mejores obras de su pincel salidas
han podido admirar exactas reproducciones los lectores de la

•

Comenzaron °las lecciones de inglés...

IIJY-CFOSIELE!
NOVELA ORIGI NAL DE DON FLORENCIO MORENO GODIN01 ILUSTRADA POR CABRU.ETV

ILUSTRACIÓN ARTfSTICA.

Reposo, cuadro de Duffaud, grabado por Baude. - ¡ Encantadora figura la de esta joven madre que arrulla
e~ su regazo al tierno ser en. 9uien se concentran suspensamientos, sus deseos, sus amb1c1ones, su alma, su vida toda! ¡Y
cuán bien reproducida está en ella la impresión arrobadora
del amor maternal, de ese amor que ningún otro iguala en pureza pi sobrepuja en desinterés ni en intensidad! Este amor es
el único que llena el corazón de gozo y de completa calma; en
él encuentra el niño caricias que no se olvidan, el adolescente
apoyo de inquebrantable firmeza, el hombre consejos que le
guían por sendas seguras y honradas, el venturoso alegrías que
aumentan las suyas propias, el infortunado consuelos que mitigan sus pesares ó alientos que le ayudan á sobrellevarlos. ¿Qué
dolor no cede entre los brazos de una madre y quién no recuerda la paz sin igual que invade el corazón del niño cuando descansa sobre el seno que le alimtntara?
¡ Hermosos días aquéllos, únicos en la vida en que el alma
conoció el reposo no turbado cuya dulzura desapareció para·
siempre!
El cuadro ele Duffaud expresa de una manera sencilla y tierna tocios estos afectos que el artista ha sabido condensar en un
delicioso poema lleno de sentimiento y de poesía.
Mensa.je de amor, cuadro de Víctor Careos
graba.do por Manen.atropa.- Mientras los más re'.
nom~rados a~tistas de la nueva escuela al encontrarse en pre•
senc1a de muJeres hermosas se esfuerzan por trasladar al lienzo
en pinceladas atrevidas y á veces sobrado ásperas las armonías del color, sin curarse por regla general de las líneas de los
contornos y de los mórbidos relievei; de las formas bellas Corcas se afana por apoderarse de estos relieves y de estas 'líne~s
q~e su pincel reproduce con~ervando toda su fineza y su gracia y respetando toda la delicadeza contenida en el carácter
femenino.
Merced á estos procedimientos, el notable pintor italiano
ha logrado reunir una colección de bellezas, de las cuales nos
dan una idea las dos hermosas jóvenes del cuadro cuya copia
publicamos.
Medallas de la. Exposición Rural Internacional de A~ioultura y Ganadería., celebrada en
~uenos Ail'.es en 189(!,--:La importancia que en todo
tiempo han temdo en la Re~ubhca Argentina la agricultura y
sobre todo la _g_anade_ría, h1z~ naturalmente surgir la idea de
celebrar expos1c1ones mternac1onales que estimularan á los ganaderos y agricultores y contribuyeran eficazmente al fomento
de aquellas dos fuente$ de riqueza, _las principales de aquel país.
A ,a ce_leb_racla en 1~ concurneron con hermosos ejemplares los pnn~1pales agncultores y ganaderos argentinos y muchos extranJeros, alcanzando uno de los primeros premios un
magnifico toro presentado por el Sr. D. Estanislao Ceballos
ex ministro de Relaciones interiores.
'
Las med~llas que se adjudicaron y que hoy reproducimos
fueron fabncadas en los talleres de los señores Gasttuzzo y
Ferrarossa, de Buenos Aires.

- · - -·- - - - - - - -- - - - - - --

UN

CONSEJO POR DIA.' - La estación presente causa verdaderos desastres en las epidermis sensibles: la piel se agrieta, se enrojere y se arruga continuamente.
Para evi1ar estos disgustos hay que emplear para el rostro y las
manos la CRRMA ,&lt;; rMÓN, cold-cream tinico y ca/111a11/e cuyos
efectos son maravillosos. Ensayarla una vez, es adopta;la. Se
halla este producto rue de Prorence, 36, Pai-/s, y en todas
partes; pero_es preciso guardarse de las falsificaciones bajo 110111úres exlra11;eros.

IV:IOLETr·
29_;;:¡;,;;u;;tParis VELO UTI NE

JABON REAL
DE T HRIDAC E

JABON

&amp;eeomeDJados por auloriddes m!dieu para la Bi¡ieno 41 la Piel 1 Bellua to! Color

(CONTINU A CIÓN )

I

Durante estas palabras del médico, Marcial, ya en
la plenitud de su juicio, se hizo cargo de la situación
y lo comprendió todo cpn esa maravillosa lucidez del
alma enamorada.
- Señor, dijo inclinándose ante el príncipe, estoy
á vuestras órdenes y á las de esta señorita.
Elena le dió las gracias con una mirada.
A fuerza de voluntad Marcial se conducía como
un in~Hferente que se hallara en su caso; pero su corazón estaba á punto de estallar.
- Caballero, dijo el príncipe, os doy gracias y os
suplico que os pongáis de acuerdo con vuestra nueva
discípula respecto á las horas de lección.
Y llevándose al médico al lado de la chimenea
opuesta, dejó solos á ambos jóvenes.
- Sentaos, caballero, dijo la princesa.
Marcial tomó una silla y se sentó.
Es ocioso repetir las palabras de ambos amantes.
Rolo el hielo aparente, aquellas dos almas tan cargadas de electricidad amorosa, estallaron, se penetraron y se confundieron.
El príncipe y el médico les observaban afectando
no hacer caso de ellos.
Elena estaba radiante; el carmín de la felicidad
coloraba sus blancas mejillas.
En cuanto á Marcial, hallábase fascinado y como
atónito. ¡Había sufrido tanto! Aquella peripecia de
amor era tan rápida y tan inexplicable, que á veces
creía estar soñando.
El don del amor es la caricia de Dios á sus criaturas.
PARTE CUARTA
I
Recobrado el juicio, merced á la violenta y súbita
emoción que produjo en él la vista de la princesa,
volvió Marcial á la vida real, de la que, durante algún tiempo, habíale abstraído su desesperación amorosa. Una vez resuelto á cumplir los deseos de Elena, ó mejor dicho, no hallando en su voluntad fuerza
suficiente para resistir á los suyos propios, el enamorado joven experimentó las prosaicas contrariedades
de la pobreza y
Como el amor y la gala
Andan :m mismo camino ...

quedóse consternado al analizar su traje, que estaba
ya en el último período de decadencia.
Afortunadamente, la paternal previsión de Bernardo y la gondad de Mlle. Brian, remediaron tamaño

inconveniente. La modista, si bien no puede asegugurarse que efectivamente descendiera de la generosa raza de los Briancourt, hacíase merecedora de
esta honra por los nobles rasgos de su carácter.
Persuadida del amor de la princesa hacia Marcial,
y de la tolerancia del príncipe Lodiski, que presagiaba un desenlace feliz para ambos amantes, mademoiselle Brian, linda y todo como era, y más ó menos Briancourt, no pensó siquiera en rivalizar con la
hermosa preferida por el'joven extranjero.
Al contrario, determinó favorecer estos amores en
cuanto estuviese de su parte, resignándose, á falta
de otra cosa, á desempeñar en aquel amoroso drama
el papel de la Providencia.
Puesta de acuerdo con Bernardo, hallaron medio
de engañar á Marcial, proporcionándole una cantidad suficiente á reparar los desperfectos de su traje,
haciendo mediar un supuesto prestamista; de suerte
que nuestro héroe pudo presentarse convenientemente
en el palacio Lodiski.
Comenzaron las lecciones de inglés. Marcial todos
los días iba á las doce á la morada de su nueva discípula, y como ésta quizá era algo torpe, prolongaba
su lección por lo menos un par de horas.
Durante este tiempo el aya de la princesa siempre
estaba presente; pero corno ya se sabe que era corta
de vista y además se sentaba á hacer labor á alguna
distancia, su presencia no impedía que ambos jóvenes se miraran y cuchicheasen á su sabor.
La gramática inglesa estaba abierta sobre la mesa,
y á veces sucedía que al inclinarse sobre el libro,
Marcial sentía el contacto de los sedosos rizos de
Elena, y se turbaba hasta el punto de tener que interrumpir la lección.
En otras ocasiones, al señalar un párrafo ó una
palabra, el dedo del maestm tocaba por casualidad
al de la discípula, y entonces se turbaban los dos.
Exceptuando estos ligeros incidentes, el pudoroso
respeto del verdadero amor mediaba entre ellos, y se
limitaban á encantarse mutuamente con la mirada y
con la voz.
Alguna vez presentábase el príncipe Lodiski, mitad contrariado, mitad satisfecho del aspecto de felicidad de su hija.
Porque la princesa había vuelto á ser la alegre joven de siempre. La languidez de movimientos y el
velo de tristeza que nublaba su lindo rostro anteriormente, no alarmaban ya á su padre; se vestía con
más cuidado que nunca, iba á la ópera y en resolución renacía á la vida animada y elegante.
El príncipe, que comprendía la causa de esta transformación, y sobre el cual Marcial había ejercido su
acostumbrado influjo simpático, observaba la natural
distinción del joven extranjero, hallaba amena y ele-

vada su conversación, y se decía en sus adentros
«¡Qué lástima! ¡Parece nacido para mi hija!»
,Ocioso será decir al lector que ambos jóvenes eran
ya amantes declarados, hasta el punto de que cuando la princesa hizo algunos progrems, se tuteaban
en inglés, lengua desconocida del aya .Eduvigis.
Marcial poseía el idioma ruso casi á la perfección,
y Elena se empeñó en conocer muchas palabras españolas, de suerte que cuando llegaba el momento
de separarse, la discípula y el rriaestro tenían costumbre de despedirse en el idioma nativo de cada uno
de ellos.
Marcial decía: «¡Adiós!,» y se embelesaba al oir á
la princesa repetir: «¡Bog!,» con el melódico encanto
que en bQca de una mujer hermosa adquiere esta
palabra moscovita, ruda en la pronunciación meridional.

II
Un día, al principio de sus relaciones, y cuando
la franqueza del amor habíase establecido entre ellos,
después de que punto por punto se contaron la historia de sus corazones, que comenzó en el Retiro de
Madrid, Elena no pudo menos de confesar á su
amante el inocente abuso de confianza de que había
sido cómplice con Mlle. Brian, leyendo la carta copiada por ésta.
Al llegar á este punto de sus confidencias, la
princesa pidió á Marcial que la explicase el sentido
de las siguientes palabras, consignadas en su carta:
«Entre el amor de Elena y el mío media un obstáculo superior á su mismo desdén.»
Marcial se inmutó. Evidentemente la pregunta de
Elena le produjo una gran impresión; pero no hallando tal vez una explicación satisfactoria, se limitó
á decir afectando indiferencia:
«No recuerdo esas palabras, ni el motivo de haberlas escrito: será una de las mil frases exaltadas
que entonces me arrancaba la desesperación.»
La princesa se satisfizo ó se resignó á satisfacerse
con esta explicación, y no volvió á hablar sobre el
particular.
Las cosas siguieron en el mismo ser y estado.
El cielo de ambos amantes estaba despejado, al
menos en la apariencia, y ellos continuaron envueltos en ese primer limbo del amor en que el éxtasis
mutuo basta para la vida y la felicidad.
Ningún desencanto, ninguna contrariedad turbaba
aquella vida del alma. El príncipe seguía benévolo,
el aya corta de vista, y otra persona que hubiera podido estorbarles y que en un principio_molestaba á
Elena, tuvo á bien dejarles completamente en p~.
El barón de Ignatief, cansado de sufrir los desdenes

�124

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

de su prima, y obrando con una cordura superior á
su edad, determinó, para consolarse, hacer un viaje
á Italia.
Para que nada faltase á la satisfacción de los
amantes, contribuyó á ésta la naturaleza misma, adelantando la primavera de un modo fenomenal en
Rusia.
Antes de terminar el mes de marzo cesaron los rigores del frío, comenzaron á florecer los campos y
los jardines, desaparecieron las pieles, los trineos y
los patines, y la corte de Rusia presentó un aspecto
casi meridional.
Pero aunque la princesa continuó estando alegre,
Marcial se iba poniendo triste.
Dígase lo que se quiera, la mujer es más delicada,
más ideal en sus sensaciones que el hombre, tal vez
porque las siente con menos intensidad que éste. El
tipo de la Julia de Lamartine y de la amada de Petrarca pueden quizá existir,en la vida real; pero la
castidad de pensamiento de Rafael y del poeta de
Valclusa son de todo punto imposibles. Las grandes
pasiones no reconocen límites; el corazón del hombre, para llegar á la plenitud del amor, necesita la
posesión material, juntamente con la moral, del objeto amado.
Marcial íbase poniendo triste, doblemente triste,
porque era un amante excepcional La esperanza es
la base fundamental del amor, como lo es de todas
las cosas de la vida, y el pobre joven apenas se a_trevía á esperar el logro de su pasión. La princesa, que
aunque inexperta, comprendía la causa de la tristeza
de su amante, le dijo un día bajando pudorosamente
los ojos:
- Mi padre me adora; hará lo que yo quiera. ¿Por
qué no le hablas?
- Ya veremos, contestó Marcial en un tono que
llenó de inquietud á la princesa.

III
Transcurrió algún tiempo y Marcial no habló al
príncipe en el sentido indicado por Elena.
El príncipe, no obstante el buen estado en que
veía á su hija, no estaba satisfecho.
Aque11a lección de inglés fbase prolongando demasiado y temió que llegase á complicarse la situación.
•
Una tarde, pues, y á consecuencia de una larga
conversación tenida con Elena, el príncipe hizo entrar á Marcial en su despacho.
Le indicó un asiento, cerró la puerta, y después
de algunos momentos de vacilación, dijo:
- Mr. Marcial, sois demasiado discreto para comprender que las cosas no pueden seguir en el mismo
estado.
- Lo sé, señor príncipe, contestó Marcial.
- Hace tiempo que deseaba hablaros.
- Me lo figuraba.
- Mr. Marcial, amáis á mi hija.
Marcial permaneció silencioso.
- Amáis á mi hija, repuso el príncipe, y Elena os
ama.
. - ¡Ah! Señor, sé que he hecho mal, pero no he temdo la fuerza de voluntad suficiente á contener los
impulsos de mi corazón. Harto he sufrido y luchado
contra un amor imposible.
- Lo sé, Mr. Marcial, y no os culpo. La inexperiencia de mi hija, ó más bien la fatalidad, ha sido
la causa de todo.
- Tenéis razón, dijo Marcial exhalando un suspiro; es una fatilidad, una gran fatalidad.
- Veo que pensáis juiciosamente; mi hija es tan
altamente nacida ...
- Señor príncipe, interrumpió el joven con un ligero tono de altivez, no es el nacimiento el principal
obstáculo.
-¿Cómo no?
- Si vuestra estancia en España se hubiera prolongado me comprenderíais.
- Pues ahora os comprendo menos.
Marcial no contestó.
- Mr. Marcial, repuso el príncipe después de una
b.reve pausa, conozco el carácter de mi hija; es apas10nada y tenaz, como todo el que desde niño no reconoce obstáculos á su voluntad.
- La princesa es un ángel. señor.
- No lo negaré, y hasta el presente no he tenido
por qué arrepentirme de mi debilidad para con ella;
pero esto no obsta para que, contrariando mi deseo,
se haya apasionado de vos.
- Señor, yo he tenido en parte la culpa, y yo remediaré el mal.
-¿Cómo?
- La princesa no volverá á verme.
- Conozco la lealtad de vuestro carácter y sé que

NúMERO

478 ,
N úMERO

cumpliríais vuestro propósito; pero temo por mi
hija.
- La princesa, cuando se persuada de mi muerte,
se consolará y me pondrá en olvido.
- ¡Vuestra muerte, Mr. Marcial! ¿Qué decís?
- La verdad, señor, moriré y moriré sin pena. Soy
huérfano, nadie se interesa por mí, y mi vida es tan
estéril y desgraciada, que no merece la pena de conservarla
El príncipe se conmovió al oir estas palabras.
Había tal convicción y tanta tristeza en el acento
con que fueron pronunciadas, que aquél sintió aumentarse su simpatía hacia el joven extranjero, comprendiendo que no se las había con un amante vulgar. El
amor de Marcial estaba acrisolado en el sacrificio, y
harto se traslucía su noble corazón, para confundirle
con el de un pescador de dotes ó de posición social.
IV

de que al lado de mi lecho de muerte me hiciste la
promesa de cumplir mi última voluntad. ¡Marcial de
mi alma! Quiero apartar de ti la cruz que ha pesado
sobre mi existencia; hijo mío, con la voz de la eternidad, con la convicción de la experiencia y en la
seguridad de que cumplirás una promesa sagrada, te
ruego y te mando que 11u11ca unas tu suerte á la de una
mujer que /)ósea más bienes de fortuna que tú ... »
- Ya sabéis, señor, la postrera voluntad de mi padre, dijo Marcial tomando el papel que el príncipe
le devolvía en silencio. Previendo que pudiera llegar
este caso, hace días que esta carta no se aparta de
mí. Si estáis persuadido de mi inmenso amor hacia
la princesa, si por el relato que acabo de haceros habéis comprendido el respeto y la sin igual ternura
que me inspiraba mi padre,• juzgad cuál ha sido mi
vida durante. algunos meses. Desde el primer instante á mi amor hase unido el azoramiento de mi conciencia, y si á pesar de lucha tan obstinada no he
podido vencerme á mí mismo, es, señor, que estoy
destinado á morir.
El pobre joven enmudeció poseído de profundo
abatimiento. El príncipe le miraba sin saber qué decir. La historia de la familia de Marcial, por !a que
adivinaba las tristezas íntimas de aquel drama doméstico, y la carta que acababa de leer, juntamente
con el estado en que veía al desdichado amante de
su hija, le causaron honda impresión, con tanto mayor motivo por cuanto no veía solución posible, en
la excepcional situación en que todos se bailaban.
Consideraba el deber de Marcial de obedecer el
consejo de su padre, su noble y altivo carácter y el
peligroso estado de su hija, y de todos modos preveía un fatal desenlace. No obstante, el recelo paternal se sobrepuso á las demás consideraciones en el
ánimo del príncipe, que después de algunos momentos de vacilación dijo:
- Cuanto acabo de saber es grave, amigo mío; sin
embargo, el mal puede aún tener remedio.
Marcial le interrogó con una mirada.
- En primer lugar, continuó el príncipe, mi bija
es buena y de noble y delicado carácter, y nunca ni
en situación alguna justificaría la previsión del mandato de vuestro padre ...
- Lo creo, señor; pero esta convicción no me exime de mis deberes.
- Además, repuso el príncipe, hay otros medios;
si queréis conservar vuestra independencia, ¿no podría yo ... antes de vuestro enlace?...
- Señor, dijo el joven que adivinó la idea del príncipe, los únicos medios son mi ausencia y después
mi muerte.
E hizo ademán de tomar el sombrero.
- Esperad, amigo mío, exclamó el príncipe sobresaltado Si no lo hubierais tan notoriamente probado,
dudaría de vuestro amor por mi hija.
- ¡Ah, señor! ¿Que no la amo, cuando voy á morir
por ella?
- Sf, mas pudiera suceder que ella muriese por
VOS,
- ¿Qué decís?
- ¿Es inmutable v.uestra resolución?
- Tiene que serlo.
- Pues bien: busquemos el medio de atenuar el
rudo golpe que va á sufrir Elena.
- Hablad; por ella me siento capaz de todo. '
El príncipe reflexionó algunos instantes; tal vez
concibió una idea de esperanza.
- ¿Prometéis obedecerme, dijo, aun cuando para
ello tengáis que violentaros?
- En todo.
- Pues bien: vais á continuar viendo á Elena como si nada hubiera pasado.
- Lo haré así; mas ...
- Comprendo vuestro recelo. No obstante, dejad•
me hacer. Es preciso ir acostumbrando poco á poco
á mi hija á la idea de vuestra ausencia ... Proyectaré
un viaje; para justificarle quizá pediré al Emperador
una embajada; ... en fin, ... ya veremos. Lo que no
quiero es exponerme á las consecuencias de un mal
previsto desde hace tiempo.

- Mr. Marcial, dijo el príncipe, conozco que debo
ser el primero; os concedo la mano de mi hija.
El joven se agitó en su asiento, lan'zando una exclamación salida de lo íntimo de su corazón.
Luego inclinó la cabeza sobre el pecho, pronunciando esta palabra, que llenó de asombro al príncipe:
- ¡Imposible!
Pero creyendo haber equivocado el sentido de la
frase de Marcial, que primeramente comprendió en
el verdadero:
- No, dijo el príncipe; por más que os sorprenda
mi resolución, estoy decidido á llevarla á efecto. Mi
hija es antes que todo.
- No, no es eso, señor, observó Marcial con tristeza. No me habéis comprendido; vuestra decisión
no me sorprende, tal vez la esperaba; pero aun cuando tan grande felicidad realizaría todos mis ensueños
y la tfoica é infinita aspiración de mi alma, yo no
puedo unirme á la princesa.
- ¿Por qué causa, caballero?, preguntó el príncipe
cada vez más asombrado. ¿No habéis dicho que sois
libre y enteramente dueño de vuestras acciones?
- Señor, contestó Marcial con un acento que revelaba la profunda emoción de que se bailaba poseído, escuchadme algunos instantes y comprenderéis
la horrible fatalidad que pesa sobre mí.
- Decid, pues.
Marcial entonces hizo un relato al príncipe de la
historia de su familia, desde el punto en que su padre D. Luis Bernáldez de Toledo, pobre y expatriado, casóse en Orleans con la hija del rico banquero,
hasta que él quedó huérfano
- Mi padre, dijo Marcial al referir la enfermedad
de aquél, se hallaba ya desahuciado del médico, y en
los últimos días de su vida. Una tarde, mirándome
con dolorosa ternura me dijo estas palabras, que han
quedado profundamente grabadas en mi memoria:
«Hijo mío, vas á quedar huérfano y desamparado
de mi cariño. No olvides los principios de honradez
que he procurado inculcar en tu corazón, y sobre todo
prométeme cumplir mi última advertencia y mi'postrera voluntad, que dejo escrita en poder de Bernardo,
y que éste te entregará á su debido tiempo, He sido
muy desgraciado, hijo mío, y por este medio espero
evitarte una de las primeras causas que han motivado mi desdicha ... »
- La debilidad, prosiguió Marcial enjugándose las
lágrimas que asomaban á sus ojos, ahogó la voz de
mi padre, que sólo pudo continuar estrechando mis
manos entre las suyas ardorosas. Yo, no obstante
mis catorce años, presentía el terrible golpe que iba
á recibi r, y lloraba como ahora... ¡Ah, señor, qué
cosa tan desconsoladora es la pérdida de un padre!
¡Qué días aquellos de soledad y de amargura! En semejante trance parece como que se desprende del
corazón la mejor parte de nosotros mismos.
Marcial hizo una ligera pausa, y continuó diciendo:
- Al cumplir yo diez y siete años, Bernardo, que
fué un fiel criado de mi padre y que nunca se ha separado de mí, me entregó este escrito, que os ruego
leáis. porque yo no me siento con ánimo para ello.
VI
Y Marcial dió al príncipe un papel envuelto en un
sobre y que era el mismo que en una ocasión hemos
Al día siguiente el príncipe Lodiski hallábase en
visto leer en su cuarto al desdichado joven.
presencia del Emperador Nicolás, el cual al notar el
El príncipe miró el sobre, que decía: «A mi hijo aspecto preocupado de su consejero íntimo, le preMarcial,» y luego leyó en voz alta el escrito, que es- guntó con familiar interés.
taba concebido en estos términos:
- ¿Qué tenéis, querido príncipe? Hace días que
no os hallo como de costumbre, y ciertamente no sé
V
á qué atribuirlo, puesto que anoche mismo vi en la
ópera á Elena, tan encantadora como siempre.
«i Hijo míq, hijo de mi alma!, cuando leas estas lí- Pues ella es la causa de la mudanza que V. M.
neas ya estarás en estado de comprender su trascen- ha tenido la bondad de observar en mí.
dencia, y habrás llegado á la edad en que las pasiones
- ¿Cómo es eso, amigo mío?
comienzan á agitar el corazón del hombre. Acuérdate
( Conti1111ará)

LA ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

478

SECCIÓN CIENTÍFICA
QUIMICA RECRE ATIVA' - LOS REACTIVOS COLORADOS
En muchos casos '¡05 químico~ que practican _un
nálisis comprenden que ha termi~ado una reacción
ªpor un cambio de color' ora 5e venfique éste por las

puesta en solución en al~ohol forma un~ tintura que
obscurece bajo la acción de los álcahs.
se El jarabe de violetas, muy usado ~n los l~boratorios, es sumamente sensible, pero tiene el.mconvenieríte de ser muy caro porque su preparación es en
extremo difícil: la acción de las bases la vuelve verde y la de los ácidos roja.
.
Examinemos ahora otros líquidos más fác1l~s de
preparar. Si. tomamos unas hoJ·as de •col de Milán
d by
las hacemos hervir en agua, á la media hora e e ullición obtendremos un líquido de hermoso color
EL VINO CONVERTIDO EN LE- violáceo, que se volverá verde c?n una gota de amoy rojo con una gota de ácido.
.
CHE. - Mezclando vinagre co? níaco
Aquellos á quienes el olor de la col disguste puetintura de yodo se obti~ne U? li- den tomar hojas de flores de malvas, ó de rosas enquido rojo análogo al vmo: s1 en
éste se echa una disolución de carnadas, ó de malvas rosas de c?lor obscuro y hahiposulfito de sosa, con tanta f:e• ciéndolas hervir en agua por esp~c10 de un ~~~rto de
cuenda empleada por los afic10- hora obtendrán un líquido amanll~nto de ~iflc1l connados á la fotografía, tendremo_s servación, que se volverá ver~e baJO la acción de las
un líquido blanco lechoso, debi- bases y rojo bajo la de los ácidos. ~o~ flores encardo á un depósito de azufre, y con nadas de pelargonium se log_ra un hqm?o que reune
un poco de buena voluntad por iguales condiciones, lo propio que poniendo en maparte de los espectadores podre- ceración durante algunas horas flores rosas en agua
mos hacer creer que el vino se ha fría con vinagre.
convertido en leche.
COLORACIONES QUE TOMAN LAS FLORES BAJO LA IN-

incoloro y límpido, pero sin olvidar que es un veneno violento. Tengamos preparado ?tro vaso con un
de sulfato de peróxido de hierro en el fo?do,
g::~~ que por su pequeñez resultará imper_ceptible;
~i en este vaso echamos el contenido de~ pnmero, el
líquido tomará en seguida el color del vi~?·
b t
Para procurarse sulfato de peróxido de i~ro( ª1~ a
pulverizar caparros~ ver e su ato de hierro) y deJarla e~puesta
durante algúh tiempo al aire.

FLUENCIA DE LOS ÁCIDOS V DE LAS BASES. - LAS FLOLos Ácmos v LAS BASES. - Con el nombre de tin- RES MISMAS PUEDEN SERVIR DE REACTIVOS COLORAtura de tornasol se vende un hermoso líquido azu~
obtenido por la fermentación de ciertos líquenes. Si
vertemos en él un poco de vinagre veremos que. el
líquido se enrojece, resultado que se logra tambi~n
con un poco de zumo de limón ó con unas gotas e
¡
jugo de acedera ó con un chorro de ~gua de Seltz:
.tj)
todos estos cuerpos que enrojecen la tmtura de torFig. r. Los gases producidos por la combustión de un f6sforo nasol tienen un sabor ácido, naciendo de aquí la _
dede madera son ácidos
nominación con que se les conoce; unos son flo~os,
como el agua de Seltz, que no es más que una disoafinidades naturales de los cuerpos existe~tes en la lución de ácido carbónico, al paso que o_tr~s, como
substancia analizada, ora porque un reactivo colora- el ácido clorhídico, el agua fuerte y el v1tnolo, son
do introducido como auxiliar anuncie por su d~sco- sumamente activos, bastando una gota de ellos para
loramiento ó cambio de matiz el fin de la reacció~. hacer volver roja la tintura de tornasol._
Si en ese líquido enrojecido i~trodu~1mos una ~ota
Estos cambios de color dan lugar á una porción
de
álcali volátil ó un poco de leJía sódica ó potásica,
de experimentos entretenidos, algurtos de los cu~les
aquél
recobrará su primitivo color azul. Lo~ cuerpos
vamos á describir.
que tienen esa propiedad se llaman alcalinos ó báEL VASO MÁGICO. - Colóquense en ~n tamiz de.se- sicos.
Finalmente, otros cuerpos, como el agua; e! alcohol,
da algunas virutas de campeche recó1ase el polv1llo
el
éter y el sulfato de sosa, no ejercen acción
fino que de ellas se desprende; si se echa una pulgaalguna
sobre este i-eactivo colorado y se denorada de estos polvos en un vaso de agua, _ésta ~orna
ahnstante un color rojo parecido al del vmo_; s1 lue- minan neutros.
y ahora que tenemos un primer medio de
go 'Se vierte este líquido en otro v~so prev1am~~te
clasificar
los cuerpos por series, veamos qué son
enjuagado con algunas got_as de ~nag:e, adqumrá
un hermoso tinte de aguardiente; s1 se. a1;1~de á él_un los humos que se producen durante la combuspoco de potasa, recobrará su color pnmit1vo, y s1 fi- tión de un fósforo de madera. Pero ante todo,
nalmente se le agrega un poco de alumbre se volverá ¿se han fijado alguna vez nuestros lectores en
el modo como éste arde? Empieza por una
negro como la tinta.
llama muy brillante y luminosa que produce un
AGUA CONVERTIDA EN VINO. - Los prestidigitado- humo blanco muy denso; luego se produce
Fig. 2. Acción del amoniaco sobre las Aores
res realizan á menudo este prodigi?, pero las más de una llama azulada al mismo tiempo que se siente un olor asfixiante que oprime la garganta,
et olor vulgarmente llamado de fósf?ro, y fin~lmente adquiere aquélla un color roJO encendido ~ fu- DOS. - Con una serie de elegantes experimentos han
liginoso. Tenemos, pues, tres partes en la combustión; demostrado M. Filhol, primero, y después M. ~asen la primera arde el fósforo, en la segunda el azufre tón Tissandier, que muchas flores d~ _color de v10leta ó de rosa sumergidas en éter ad1c1onado con un
y en la tercera la madera.
Tomemos un fósforo de éstos, encendámoslo y de- poco de amoníaco tomaban un he~moso col_or ver~e1
jémoslo arder en un vaso que con!enga una pegu~ña Tales son: el geranio rosado, la vmca .perv~nca viocantidad de tintura de tornasol ligeramente diluida leta, las rosas encarnadas y rosas, el m1osotis, el ~een agua (fig. r), y una vez apagado, cerremos el v~so liotropo, etc. La acción es la misma para las ho1as
con la mano y agité- rojas, como, por ejemplo, las d.el hay~ P;Irpúrea.
Sometidas á la acción del mismo hqmdo, las flore_s
mos lo con fuerza:
entonces veremos blancas se vuelven amarillas, al paso que las amanque el tornasol se llas conservan, por regla general, su ~olor. Con las
enrojece; los gases otras flores cuyos matices no son uniformes, los redesprendidos duran- sultados con todavía más curiosos: así, el pétalo sute la combustión perior de la arvejilla de olor, de color _de ~aleta se
son, pues, ácidos. El vuelve azul obscuro, mientras el pétalo mfenor t~m~
fósforo ha producido un tinte verde claro: el extremo blanco de la dichácido fosfórico, sóli- tra se vuelve amarillo y los pétalos exteriores de un
do y blanco; el azu- color gris metálico.
Si se exponen las flores algo húmedas á los vapofre ácido sulfuroso, y la madera ácido carbónico. Ha
habido, por consiguiente, producció~ tasi simultá- res del amoníaco como lo ha hecho M. Gabba, los
nea de tres ácidos. ¿Cómo, pues, admirarse del cam- resultados son idénticos, pero la acción se pro~uce
bio de color del tornasol? ¿Qué podía él solo contra más lentamente. Para este experimento puede fiJarse
con un poco de cera la flor en el fondo de un vaso
tres?
puesto boca abajo.
La materia colorante de estas flores no ha quedaPREPARACIÓN ESPECIAL DE ALGUNOS REACTIVOS
do
destruída, ya que si después de haberlas tratado
COLORADOS. - Mencionemos en prime: lug~r la hepor
el amoníaco se las sumerge en agu~ ~~ra, á los
liantina que encontramos en el comercio baJO la forpocos
días han recobrado sus colores pnm1t1vos.
a
de
'unos
polvos
de
color
anaranjado
solubles
en
F .,g. 3- Manchas azules produc1'das por ¡a cem·za de un cigarro
Por
otra parte, ~ometidas e?as flores, á. vapores
~ agua, y que se vuelve amarilla tra.tada por las .bases
ácidos,
como, por e¡emplo, el ácido clorhidnco, á las
y roja por, los ácidos. Por el contrano, otro reactivo, la
las veces lo consiguen por medio de un doble ndo. phtaleina del fenol se vuelve enca_rnada co~ las ba:es. pocas horas toman un hermoso colo: ?e carmín que
He aquí una manera de lograr este resultado si~ ape- Mezclando estos dos líquidos r_o¡os se obtiene, si s~ conservan si se las coloca en un sitio seco Y á 1~
1ar á este recurso. Pongamos en un vaso una
. d1solu- han observado bien las proporc10nes de bases y áci- sombra, después de haberlas secado al aire en un sidón de sulfocianuro de potasio ó de amomo, q~~ po- dos, un líquido casi incoloro. La raíz de cúrcuma tio obscuro.
dremos hacer pasar por agua, porque el tal líqm Oes

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Í2Ó

LA

ÍtUSTRACIÓN ARTIS1'ICA
N úMERO

478

UTILIZACIÓN DE LA FUERZA DEL VIENTO

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1

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.

Fig

I.

.

(Estados Unidos)
.
Sección vertical _ Fi'g , Má · d'
·
·
· -&gt;·
quma mamo-eléct ·
F'
Fig. 5· Aparatos de regulación
nea - ig. 4• Acumuladores

_EL MOLINO DE YIENTO'oE CLEVELAND

Vista del mohno en conJunto. - Fig.

2.

I

El molino eléctrico de Cleveland (Estados Unidos)

Numerosísimos_son los pr?yectos propuestos desd_e hace muchos anos para utilizar la fuerza motriz del
;en~o y no po~as las instalaciones que con motores
e viento func10nan; pero este procedimiento eficaz
cuando se trat~ de aplicaciones locales en los' países
en do?de el viento ~opla con fuerza y de una manera. ~as1 constante, deJa de ser práctico cuando ha de
utilizarse á distancia la fuerza producida. En efecto
con e~ta c!ase de motores la transformación de 1~
e?erg1a exige el empleo de acumuladores eléctricos
~1 sf trata de una aplicación diferida, y el transporte
/fi os! a~umuladores, una vez cargados, ofrece graves
i cu ta es, sobre todo en las montañas y en las
costas.
La instalación que nos ocupa funciona desde ha~e ~1ás ~e dos ~~os, y sirve para el alumbrado parcu ar e ~a VlVlenda de Mr. Ch F. Brush, en Cleveland (Oh1_0)..1:1e aquí la descripción de la misma
según la Sczentific American:
'
«En el extremo del parque que rodea la casa se
alza una gran torre cuadrangular (fig. 1), de 18 metris de altura! ~rovista de una rueda que el viento
p q~ en m~&gt;VJ?11ento. La fig. 2 nos da la sección del
~olmo ~ md1ca el modo como está construído Un
eJe de h1err? de _35'42 centímetros de diámetr~ enetra en_ el mt~nor de un armazón de ladrillo sit~ado debaJo de tierra, de 2'43 metros de Ion 'tud se
P;olonga en el interior de la torre á una ~ltur/de
g.65 metros. Sobre este eje descansa el armazón de
ierro de la torre, cuyo peso total es de 36.287 kilog:amos._ En la parte superior de la torre hay fijo un
eJ~ honzontal que gobierna la rueda motriz
ue
:1,de 6 metros de longitud y 16'44 centímetris \e
ametro; este eje se mueve en soportes con en a~ado~es automáticos y lleva en un centro una pfiea
e 2 43 metros de diámetro y 80 centímetros de
g:ueso. La r~eda motriz está formada por 144 ho·as
~Justadas f tiene..un diámetro de t 7 metros, sienJdo .
a superficie total expuesta al viento de 167 metros
cuadrados: la longitud de la veleta-timó
ve la rued
d
n, que mueh a por e11a o del viento, es de 18 metros y
su anc ura ~e 6. El molino gira automáticamente·
según el sentid~ del viento; e1 timón exterior uede
doblegar~e y baJarse paralelamente á la rueda p
t »~e~~~o de este primer eje hay otro de 8'8 c~ntímeros e I metro con una polea de un diámetro de o
centímet~os y g_rueso de 80, que recibe la correa ~e
1;:c~n~m1~mo tie_mpo funcionar la polea superior. E~te
d g O eJe gobierna la máquina dinamo por medio
e correas, como lo indican las figuras 2 y 3 La di
namo es una máq_uina Brush, de 12 kilowats de fuer~
za, con u~a velocidad angular de 500 vueltas or minu;°; ~a?1éndose dispuesto en la instalación a~aratos
au º:r1 hcos e_speciales para no pasar de una diferenrenc1a P?~enc_ial de 90 volts en la máquina. el circuito de ;thzac1ón se cierraautomáticament;á 75 volts
y :e. a re á 70, y según la carga se descalzan automat1camente
las escobillas · De la d'mamo arrancan
bl
c~ es a~e van_ á parar á la casa habitación, situada á
~ guna ista?cia, en cuyos sótanos hat 408 acumulaores repartidos en l 2 baterías, de 34 cada una. Estas baterías se cargan y descargan en cantidad
.
da una de ellas tiene una capacidad de 100 ~~pceªres-hora.

me
Ul
.
. . t sem as de esta planta nueva que nunca había
v1sE~.&gt;&gt; .
.
hort m~smo resultado se C?ns1gue c_on las rosas, la
I e~s1a, el tr~bol, l_a escabiosa, la v10leta, la salvia
y a v~nca pervinca silvestre; otras plantas producen
ma~c as azules, entre ellas la malva común las flob~s el pelargonium, etc. Las flores amarillas ~o cam,an de color; algunas flores blancas, en- particular la
rosa, presenta? ~an~has de un hermo~o color amanllo, y en cuanto á las hoJas que se han vuelto encarnadas, ofrecen resultados varios: las del geranio
Ro_bert se vuelven verdes, las de la anLA CENI!A D,EL TABAC~ ES ALCALINA. - Si pasean- coha azules y las de la fresa negras;
do po~ un Ja~dm con el cigarro encendido tocáis con con las de dulcamara nada se obtiene.
la cemza caliente los pétalos rojos de un hibisco ó
de un pelargonium veréis aparecer en ellos unas
UNA FLOR EXTRAÑA. -Arránquese
manchas azules ó verdes, de forma muy regular que
~na
flor encarnada de pelargonium y fídan á la flor el aspecto extraño representado ~n la
Jese en el fondo de un vaso vuelto bofigura 3.
.
Este hecho es conocido desde hace mucho tiem- ca abajo como lo indica la fig. 2, despo, y M. Es~anislao Meunier lo ha referido con el pués de haberla manchado de puntos
e!egante e~hlo que le caracteriza en La Nature. En azules por medio de la ceniza de un cic1ert~ ocasión tocó por casualidad con la ceniza de garr?. Si el plato que sostiene el vaso
su _cigarro el tubo de una petunia grande encarnada contiene un poco de álcali volátil la
y v1ó que en ~ste se dibujada un punto ancho de un flor se vuelve azul al cabo de un cuarcolor verde vivo: «el álcali que deja la combustión t? de hora, al paso que las manchas del
cigarro se vuelven amarillas. Si al cabo
del taba~o explica suficientemente la aparición de
de media hora se saca de allí la flor
este ma~1z anál?go al del jarabe de violetas, que, co- pres~nta el aspecto más extraño qu~
mo es bien sabido, se vuelve verde por la acción de
1magmarse pueda; algunos puntos perla pota~a. N? es menos cierto que produciendo man~anecen
encarnados, el resto se manchas s1métncas en una petunia se obtiene uria flo
o empleado :n el laboratorio munic_1pal de París para analizar
tiene
azul
con manchas amarillas muy
la cantidad de alcohol contemda en el vino
q~e, presentada á quien no esté de antemano preve~
regulares en el centro y el conjunto ha
md_o, se o_frece á sus ojos como una magnífica y exun matiz aterciopelado que produ b 11' •
tr:na variedad Una buena señora ya entrada en tomado
mo efecto,
ce e isi»La fig. 4 representa en su conjunto la instalación
anos, que luego me perdonó la broma, llegó á pedirF F
de los a~umuladores, y la fig. 5 los diferentes apara. AIDEAU
tos de distribución interior. En A están los voltmetas mismas .Aores sumergldas en una so!udón de
potasa ó de sosa producen coloraciones análogas á
las q~e toman bajo la acción del amoníaco, pero se
detenoran: el matiz que en primer lugar toma la flor
es el azul, que no se convierte en verde hasta después
de pasado algún tiempo. Las malvas rosas coloradas
las flores blancas y encarnadas de pelargo .
¡'
amapola y una linda y pequeña campanur,rnm, 1a
jasione montana, se vuelven azules y luego acJª• ~
se las· introduce en un líquido básico b . ~er es_t
de los ácidos fuertes toman un ti~t/J~ a acc,dn
vivo.
ncarna O

¡

NúMERC

478

LA ILUSTRACIÓN ÁRTISTlCÁ

tros y amperémetros empleados para la carga y des·
carga; en B la serie, de indicador~s de intensidad,
uno para cada batena; en C, los diversos conmutadores, que sirven para distribuir la corriente en los
distintos sitios de la casa; y en D, un indicador de
corriente y de polo. La instalación comprende, además un aparato para la introducción automática de
resi~tencias en el circuito y resistencias para mantener la diferencia de potencial constante en las bornas
del circuito de utilización, cualquiera que sea la car-

LOS

ga. Este regulador ofrece la particularidad de que es
de polvo de carbón y de que la resistencia aumenta
ó disminuye mediante una presión ejercida.
»La instalación comprende 350 lámparas de incandescencia de potencias luminosas, variables entre 10
y 50 bujías: las más comúnmente empleadas son las
de 16 á 20 bujías. El servicio ordinario se compone
de 100 lámparas incandescentes, á las que hay que
añadir 2 lámparas de arco y 3 motores eléctricos.
Como se ve, la instalación de Mr. Ch._F. Brush

TOS

QUE TENGAN

ACREDITADOS

ya sea catarral 6 de constipado, seca, nerviosa, ronca, fatigosa, etc., etc.,
bronquial 6 pulmonar, por fuerte y crónica que sea, hallarán el alivio
inmediato tomando la PASTA PECTORAL INFALIBLE del
Dr. ANDREU de Barcelona.

si!~;r~ªge!!~:r~~J 1!e~~~r ~~~1~~~~saf ~e:!~~l1!s~~i:~rfc~j ~si
Los que tengan también ASMA 6 SOFOCACIOI
usen los cigarrillos balsámicos y los papeles azoados
del mismo autor, que la calman instantáneamente
.

.

.

CONTJ;;NIDA EN tos VINOS

Esta operación, por medio de la cual se estudia la
naturaleza y se investiga la calidad de un vino, es una
de las más importantes del análisis cuantitativo. Sobre el análisis de los vinos hemos hablado extensa-

PARA

BOCA

TENERLA
sana, hermosa, fuerte

!.

ó MENTHOLINA que prepara el Dr. ANDREU de Barcelona.
Su olor y sabor son tan exquisitos y agradables, que además de un
poderoso remedio, es artículo de recreo é higiene, porque deja la
boca fresca y perfumada por mucho tiempo.

P DANSE .
EN LAS
,
Farmacias

ooh~

DETERMINACIÓN DE LA CANTIDAD DE ALCOHOL

y no padecer dolores de muelas, usen el ELIXIR G UTLER

.

1

es interesante desde más de un punto de vista y me•
rece ser conocida.»
J. LAFARGUE

LA MENTHOLINA en polvo aumenta la blancura
7 belleza de los dientes.
li Véase el curioso opllsculo que se da gratis.
~~~~

~~~~

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de los Reumatismos, I)oiores,
L~mbago~, etc., 30 años del mejor
éx,to atestiguan la eficacia de este
poder~so derivativo recomendado por
los primeros médicos de París.

· •

~(\1\"1

'~\.l',, (\\)
l~

VERO!DtnO del \t\1\\\t~i 'GoU"I.
\~O. oU'-' De Gusto
t \.o• S
agradable y que
f.\. O
,e administra facilmente
O El frasco cont1e9• unas 20 D6Jf1l'A Rl~. 6, A vmut v,ctona, y Farmacia,.

LA SAGRADA BIBLIA
EDICIÓN ILUSTRADA

é. 1.0 céntimos de peseta la

entrega de 1.6 pé.ginas
Se cnvlan prospectos Aquien los solicite
dirigiéndose á los Sres. Montaner y Simón, editor&lt;:&gt;

.

.

JARABE Y PASTA

GRANO DELI NOTARIN

F~itd:Cl~s

ESTr.EíllMIENTOS, CÓLICOS. -La C3ja: lfr. 80.

de H. AUBERGIER

d• 2000

rr.

con :i:.AO'l"C'c.A.!.mK (Jugo lechoso de Lechuga)

.Ap,·obados por la Academia de Medioma de Paria é Insertados en 1a Colección
Oficial de Fór mulas Legales por decreto ministerial de 10 de Marzo de 1815-4,
e Una completa tnnoculdad, una encacla perfectamente comprob~a en el Catarro
eptatmtco, las Bronquitis. catarros, Reumas, Tos, asma é lrrltac,on de la garganta, llan
grangeatlo al JaRa'i'IE y PASTA &lt;lo .AUBERGIER ui;¡a Inmensa rama. » . . "
.
(Ezlr•cto del Formulano MUico del S"' BoucAardal catedrdlico de la Facultad de Medicina (.6, edic16n).
Vellla por wayor: COMAR Y e•. '!8, Calle de S1-Clau&lt;le, PARlS
PKl!iCIPAUS BOTICAS
. D~PÓSITO ES ·LAS~
- ... -

CARNE, HIERRO y QUINA

JARABE y de la PASTA de
PIERRE LAMOUROUX
Para evitar las falsificaciones,
debera exigir el Publico la
Firma y Señas del Inventor:

PIERRE LAMOUROUX, Farmc0
-.s, Rue Vauvilliers, PA.RIS

s eon proto-ioduro 4e lierro 4eF. Gill

dados en raiOA fU ,u J"'re.:a química, d

idad con1tance1.

(Qacela de 101 Rospitalts),
lllers. PARIS. D11!ilsito entoda~ In farmacia.

'-

il .Alimento mas Cortilicante unido a los '?óDicos mas repar~ores.

EnfermedadeSderPecllo

VINO FERRUGINOSO AROUD

Jarabe· Pectoral

,

En el tratamiento de las Enfermedades del Pecho, recomiendan los
Médicos especialmente el empleo del

o es et r eparador de la sang
i crobicida por excelencia.

T COK TODOS LOS PIINCIPIOS trorJUTIVOS DB U CARNE

c,&amp;an IIIEll&amp;O Y. flllll.&amp;t Dles años de exlto cont!nllldo y las 111rmaclonee de
todas las ebunenCIII médícas preuban que es1&amp; asoclacion de l.&amp; Clal'lle, el Biern y la
eaiaa oonaULuye el reparador mas enemco que ae conoce para curar : la Clord,u, la
~ntm"1 las Jltnlt~ (lo/ot'0141, el Nmpollreamúnto 11&amp; .Alteracúlff a, llJ SM,gre,
el JlaqÚm,fll(J las J.feccll)ffa ucroflüOltU y escorllutfeal, etc. El 'l'ia• ll'errast••" de
&amp;,-u.a ea en' erecto e1 único que reune lodo lo que entona y fortalece los orpnoe,
regulartsa' coordena•y aumenta conatderablemenle lu ruerzu 6 tnrunde a la aan¡re
empol&gt;redda y descolorida : el Yl(Jor, la ColorlJCIOft_ 7 la Btter~ rn~lll.
nor, -,vor III Paril en casa de J. FEW, rarmacenüeo, 10!, nie Richelieu, Sucesor a, AROOD.
1
1.

'

p

VUD&amp; KM TOD.LS US PJUNQIP.U.U IIOTICWI

EXIJASE e1,o:: 1 ARDUO

DE

P. LAMOUROUX
Antes, Farmaoéutioo

'IS, Calle Vauvtlliers, Parla.

El Jal'abe de Pierre Lamotwoux es
el Pectoral por excelencia
como edulcorante de las tisanas, á
las cuales comunica su 9usto agradable y sus propiedades calmantes.
(Gaceta de los Hospitales)

Depbsito General: 45, Calle Vmilliers, 45, P.WS
Se rende en todas las buenas farmacia,,

�LA

128

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

Reverso

Anverso

Medallas de la Exposición Rural Internacional de Agricultura y Ganaderfa, de Buenos Aires,

mente en otra ocasion ( 1 ), dando á conocer los principales aparatos empleados para determinar la cantidad de alcohol en aquéllos contenida. Pero con los
aparatos que entonces describimos no se puede operar más que con una sola muestra de vino á .la vez.
Cuando hay que analizar gran número de muestras,
preciso es disponer de aparatos que permitan hacer
los análisis más rápidamente. Nuestro grabado reVéase el núm. 467.

(1)

478

produce uno de los que diariamente se emplean en
el laboratorio municipal de París.
El vino que se ha de analizar se colbca en :pequeños matraces de cristal, cerrados con tapones de caucho, al través de los cuales pasan unos tubos que
comunican con un serpentín sumergido en un baño
refrigerante. Este serpentín atraviesa el baño metálico y deja caer el líquido que en él se ha condensado en una probeta colocada en la parte inferior del
sistema. Las operaciones pueden hacerse por baterías

189o

de cuatro aparatos, que forman el conjunto representado en nuestro grabado; de esta suerte un solo ope·
rador puede vigilar cuatro destilaciones.
La ebullición del vino que se ha de analizar se
obtiene por medio del calor producido por un me·
chero de gas.
Una pequeña tela metálica interpuesta entre la
llama y el matraz de cristal evita que éste se rompa
y reparte mejor el calor.
(De La Nature)

Las casas extranjel'88 que deseen anunciarse en LA ILUSTRAOIÓN ARTÍSTICA diríjanse para informes á. los Sres A. Lorette Rue Ca.umartln,
núm. 61, Parfs.-La.s casas española.s puedon hacerlo en la librería. de D. Arturo Simón, Rambla. de Canaletas, núm. 5, Barcelona.

CARNE y QUINA

El Alimento mu reparador, llllido al '1'6nico mas mer¡ico.

IA DEL C(J ·

-

VINO AROUO CON QUINA

LAIT ANTÉPHÉLIQUi:

T CON TODOS LOS PRtNClPIOS KOTJIITIVOS SOLUBLES DB U CARNE .
4'.IR!Hl y QIJl1U I son los elementos que entran en la comoosicton de este potente
reparador de las fuerzas vitales, de este rerüaea■&amp;e por eHeleaela, De un J1}l!to sumamente agradable, es l!Oberano contra la .Anemta y el Af)OCamtento, en las Calentura,
y Convateunctas, contra las Dl4rreas y las .4./tecúma del E1tomauo y los ,ntuttnoa
Cuando se trata de despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las tuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias pro,oc:adas por los calores, no se conoce nada superior al l'iae de Quiaa de .t.roud.
.P01' ma.vor. en Paris, en casa 1. FERRt, Farmaccutico, iO!, rue Richelieu, Sucesor d1AllOUD

de

SB VBNOB BN TODAll LAS PRINCIPA.LBS BoTICA&amp;

LECHE ANTEFÉLI
l'URA

a

ll[ZCLADA CON AGUA, DISIPA

ECAS, LENTEJAS, TEZ ASOLEADA
SARPULLIDOS, TEZ BARROS.A.

D

.I.RROG.I.S PRECOCCS
EFFLORESCEffCl.l.S
ROo1ECES

serva el cutis U

•

EXIJAS[ elJ!º&amp;~ ARDUO
1

• ~,-t9ADESde1Esro4t

it~

r,iqo

-+--

36,
Rue
Viv/enne

SIROPDocl'
da fORGEJRBUIIES.
TDIIX,
IIISOltlllES.
Criluleneam

Pepsina Boudault

Las

!probada por la AC!DEIIA DE IEDICIIU

Personu que conoetu las

PREMIO Dtl INSTITUTO AL O' CORVISART. EH 1856

PILDORAS~~DEHAUT

Med&amp;llu en laa Erpo1lel011H lntornaelonle1 de

P!RIS - LYOR - TIENA - PBIUDELPHU - PARIS
1867

l ffi

1873

1876

.

1878

•no&amp; ÚJTO 11' LM
DISPEPSIAS
0ASTRITIS - 0ASTRAL01AS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
11 &amp;llPU.l CON IL

1' OT&amp;0t l&gt;!IOll&gt;llCII DI U l&gt;IOIITl01'

BASO LA FORll4 DE

ELIXIR, · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT
P!RIS, Pharmacie COLLAS, 8, rae Dauphine
l/ m ta, prlttc1paZ.o faTffl'lcfa1,

Querido enfermo. -f/1J$e Vd. 4 mi larga experiencia,

y haga uso de nuestros GRANOS de SALUO, pue, e/101
/e curarln da su const1pac/on, fe dar4n apetito y fe
derolrerén e/ sueño y la alegria. - A't1 r1rlrá' Vd.

DE PARIS

no t1.tubean en purgarse, cuando lo
nec~s1tan. No temen el asco ni el causanc10, porl[lle, contra lo ([lle sucede con
l f!S de¡;;¡as purgantes, este no obra bien
smo c_uando s~ ~ma con buenos alimentos
Ybebidas lortil1cantes, cual el vino, el cal6,
el ti!. Cada cual escoge, para purgarse la
hora y la comida que mas le convienén
sevun sus ocupacfones. Como el causan'
c10 que la purga ocasiona queda completamente anulado por el electo de la
buena alimentacion empleada uno
se decide fácilmente II volv~r
11 empezar cuantas veces
sea necesario.

1 mucho, años, d,sfrutando siempre d• una buena salud.

PATE EPl~ATOIRE DUSSER

Participando de las propiedades del Iodo
y del Hierro, estas Pfldoras se emplean
e\pcc:talmente contra las Escrofulu, la
Tisis y la Debilidad de temperamento,
as! como en todos los casos(Páltdos colores,
Amenorrea, ••), en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, ó ya nara
provoc.ir O regularizar su curso perlót!ico.

#tn:A-425

Farmar.euur.o , en P~s.

~ Rue

Bonaparte, 40

El 1oduro de hierro 1mpuro ó alterado
• • es un medicamento infiel é Irritan te.
Como prueba depnreza y de autenticidad de
las verdaderas Piltloras de nianca.t•d,
exigir nuestro sello de plata reactiva,
nuestra firma puesta al pié de una ellqucla
verde y el Sello de garanlta de la Unión de
los Fabricantes para la represión de lafalslncaciOn.

N8

-.SE HALLAN EN TODAS LAS FARMACIAS(

d~truye hasta lu RAl~ES el YELLO del rostro de las damas (Barba, Bl«ote, etc.), 110
umgim peligro ~ra el cutis. SO Anos de És.tto,ymillam de tealimonioagaranU&amp;an la eftcada
te ~la prepuao~n. (Se vende eo caju, para la barba, y en 1/2 oa)aa para el bigote ligero). Para
os razos, emplmeel l'lLl t'(UtJ,;ODUSSER, l,rue J ..J,-l\ou1111eau,Parla.

'- -- - - - ----'C---::-- - - - - - - - - - - - _ _ . : __ _ _ __

Queciao reservados l0$ derecho, de propicdaci artlstica y literaria

Iw,.

01

MoNTAHII v S1-,611

�</text>
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Ftí~t1ea
ARO X

-

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BARCELONA

2

DE MARZO DE 1891

NÚM. 479

Con el presente mimero repartimos como obse.q uio á nuestros suscript~res una reproducción en colores del cuadro al óleo
de D. José M. Marqués UNA CALLE DE 'GRANADA

LA RECOMPENSA DEL TRABAJO, escultura de D. Antonio Farera

�LA ÍLusTRACióN ARTísttcA
SUMARIO

Texto. - llf11rmuracio11es europeas, por Emilio Castelar. Estulios de alg1111os cllebres pintores. Artículo ilustrado con la
publicación de los grabados correspondientes á dichos estudios, dando principio en ~l presente número y continuando
en los sucesivos. - SECCIÓN AMERICANA: Sa11tiago de Chile,
por Eva Canel. - Noticias van'as: Los ferrocarriles del globo.
- Tabaco de papel. -Nuestros grabados. - ¡ Imposible! (conclusión). Novela original de Florencia Moreno Godino, ilustr:ida por Cabrinety. - SECCIÓN CIENTÍFICA:Qulmica recreativa. El oxigeno, por F. Faideau. - Adivinación 11 tra11Smisió11 del pensamiento.

Grabados. - La recompensa del trabajo, escultura de don
Antonio P:irera. - U11 111mdigo, cuadro del Sr. Dlaz Molina,
de Almcrfa. - Can'cias maternales, cuadro de Krng, grabado
por Baude. - Labra11do el campo, dibujo de D. Laureano Barrau. - El cerro de Sa11la Lucia, m Sa11tiago de Chile. - La
muerte del primer Orange, cuadro de W. Lindenschmidt. La muerte de Cleopatra, cuadro de Juan Collier, expuesto en
la Royal Academy de Londres. - El oxigeno: Fig. 1. Procedimientos para agujerear el tapón y encorvar el tubo de cristal. - Fig. 2. Combustión en el oxigeno de una aguja de coser. - Fig. 3. Recipiente de oxigeno para la industria. - Figura 4 Recipiente para las farmacias y los laboratorios. l''ig. 5. Agua oxigenada de mesa. - Fig. 6. Agua saturada de
ox(g~no á presión. - Fig. 1. La señorita Luda de Gentry
adivmando el pensamiento. - Fig. 2. Adivinación de una
carta. - ~ig. 3. El péndulo misterioso. - Fig. 4. Telepatía
de una niña. - Estudio del pinJor Fra11cisco de Lenbac/1.

va al teatro de la Opera y puede decirse que ha emigrado; nadie le conoce, y si le conocen personalmente, hadie conoce su vida. Sin embargo, el baile de la
Opera constituye todo el Carnaval de París. Lo más
notable del baile es lo que llaman el Foyer. Si yo
quisiese definir con una sola palabra este salón le
llamaría el Bazar. Dicen que allá en las ciudades de
Oriente, donde el islamismo impera, existe un mercado de mujeres para llenar los harenes. Allí las negras abisinias de blancos dientes, diestras en apercibir los pebeteros, preparar el café y man~jar el abanico de cisne; allí las árabes de tez morena, ojos profundos como abismos de amor, trenzas negras cual
una corona de azabache, con la cabeza caída sobre
el pecho como la rosa que se marchita sobre su tallo
á los besos del sol; a!U la joven georgiana, tipo de
una hermosura tan perfecta como la hermosura de
las estatuas antiguas y más apasionada; allí todas las
mujeres recogidas por los piratas á orillas de los mares ó por los bandidos en el seno del desierto, y que,
en telas vistosas envueltas, con sus áureas argollas
en brazos y pies, aguardan resignadas, como si todo
sentimiento hubiera de ellas huído en la tristeza de
su desgracia, á que el comprador las ajuste y las
lleve á ornar los palacios y divertir los ocios de algún gran señor, al cual darán placeres que no podrán compartir, ¡pobres avecillas!, en sus doradas
jaulas.
II

MURMURACIONES EUROPEAS
POR

DON

EmLIO CASTELAR

El Carnaval, - Los fr:inceses y I:,. música :ilemana: la dramática
de Wagner. - Bismarck y Guillermo II.-Una boda notable.

I
Hemos pasado las Carnestolendas. Y después de
h~berlas pasado, _hase convenido en que, aeo por
ano, decaen semeJantes fiestas, En Madrid no hay
quien olvide las de ayer, y al compararlas con las de
hoy no se duela del triste decaimiento á que llegamos e~ ca~et~s, máscaras y bromas. Pues aún peor
~n Pans. Dia_n? hay allí que imputa con toda formalidad á los mm1stros el propósito de impedir las masc~radas con 71 objeto de que no los zahieran en caricaturas vociferadoras y ambulantes. Cierto: el Carnaval ha decaído mucho en Madrid y mucho más en
París todavía. ¿Qué remedio tiene todo esto? El Carnaval de ~a~ís no es el Carnaval de Roma que Dumas descnb1ó en el Monte-Cristo ni el Carnaval de
Vmecia que Paganini ha llevado ~n las cuerdas de su
violín por el mundo. Hay ciertas fiestas incompatibles con las ~iudades populosas, donde todo se obsc~rec_e; ~ay ciertos goces incomprensibles donde la
vida md1vidual se pierde por completo en la colectiva, ~orno los ríos en el mar. El Carnaval era una especie de _excep~ión puesta por la ley de la costumbre á la vida ordmaria en las ciudades antiguas. Cada
máscara parecía un Pasquino· cada broma una sátira, ó si se quiere, un libelo. El objeto de tal fiesta
era, no sólo divertir la vista con el color del traje y
ena~decer la sangre con el movimiento del baile, sino
castigar los pecadillos de la vida con la libertad de
crítica_ y examen. El amante ingrato, el marido infiel,
1~ i:nu1er burlo~a, la amiga chismosa, el jugador, el
v1c1oso, ya sabian que el Carnaval todos los años les
guardaba su correspondiente castigo en palabras duras Y en bromas pasadas. Pero en estas inmensas
ciudades donde todo el mundo se pierde en las muchedumbres anónimas, en las tumultuosas olas de
gentes que aparecen un minuto sobre la superficie
y desaparecen con igual rapidez por los abismos·
aquí, donde nadie se conoce, donde al volver la es~
quina comienza una vida nueva, ¡oh! es imposible
que ~l Carnaval tenga el hechizo de las cultas, de las
ar~í~ticas. de las pequeñas ciudades antiguas. ¿Cómo
criticar al que no conocéis? ¿Para qué empeñaros en
d_escubrir tras la máscara un rostro que después de
visto os ha de ser desconocido, apareciendo siempre á vuestros ojos como una careta? El Carnaval me
recuerda aquellas fiestas de los pueblos asiáticos
d?nde los criados se asentaban á la mes~ y eran ser~
v1dos por sus dueños; me las recuerda en el sentido
de que las costumbres se cambian, y la conversación
toma, al pasar por la boca de la careta, una libertad
infinita. Imposible realizar nada de esto en París. La
gracia parisién, universalmente celebrada, no chispea
en el Carnaval. Todo lo que recogiera yo de particular
en un salón donde pasara una noche entera atento á
las chispas del ingenio francés, todo fué oir llamar á
un pálido, tísico, y á un moreno, mulato. El parisién
que ha pasado cincuenta :i.ñ0s de su vida en P:i.rís

Ya que hablamos del Teatro de la Opera en París,
mentemos que no ha podido su empresa, por patrióticas resistencias de los parisienses, cantar allí Lo/1engrin. En efecto, antes, mucho antes de que los odios
contemporáneos entre Alemania y Francia hubieran
estallado, París no comprendió el Tan/1ausser. Y no
lo comprendió, porque un género nuevo de música,
por bello y perfecto, jamás cautiva el oído, y menos
el corazón de los oyentes, en las audiciones primeras. Tanhausser fué silbado. El innovador herido no
perdonó tal agravio y llegó á holgarse con las desgracias nacionales de aquellos que le agraviaran. Por
esta razón las óperas suyas no han podido cantarse
de modo alguno en París, no obstante los esfuerzos
empleados por sumos artistas para que se cantllsen.
Mas un empresario se ha liado á su cabeza la manta
y ha puesto en Rouen la ópera defendiendo á los franceses por su propia dignidad. Aquella población del
Norte, muy sesuda, la escuchó con respeto, y muchos
entre los escritores de los que gritan contra la representación en París acudieron solícitos á la representación provincial. En esto ven algunos un buen paso
dado hacia la reconciliación artística entre alemanes
y franceses. Con tal motivo se han recomenzado los
juicios acerca de Wagner y se han dicho mil extrañas especies. Yo no creo repelan los meridionales, y
menos entre los meridionales el pueblo francés, la
música de los germanos con repulsión instintiva é
irremediable. No hay sino recordar cómo aplauden
el Don Juan, de Mozart, los Freichustz, de. Weber,
el Fidelio mismo de Bethoven, para penetrarse de tal
verdad. Pero el gran maestro último de Alemania,
no sólo intentó una revolución en la ópera, intentó
una revolución en el drama. Recordando cómo las
flautas y las cítaras y los coros auxiliaban al teatro
griego, ha querido que la complicada y maravillosa
orquestación de nuestros días auxiliase al teatro suyo.
Así, acercó todo cuanto pudo á la ópera el drama, y
todo cuanto pudo el drama también á la ópera. Por
vez primera el autor lírico aparecía también como
autor dramático y componía solo una obra que pide
generalmente la cooperación de dos autores. Mas no
para en esto la dificultad grandísima de comprender
al poeta músico: su inspiración se nutre de Alemania y sólo de Alemania. Como la cantera del Pentélico dió mármoles á Fidias y Praxiteles, dió tragedias al teatro heleno la epopeya homérica; y como la
epopeya homérica dió tragedias al teatro helénico,
el poema caballeresco y católico de la Edad Media
germana, conocido con el nombre genérico de Niebelunghen, ha dado todos sus argumentos al eximio
compositor y dramaturgo. Imposible comprender
Agamenó11, ljigenia, Oresfes, Ayax, ignorando la epopeya homérica; imposible comprender Lolungrín,
Tanhausser, Parsifal y tantos otros, ignorando la
epopeya germánica. En el prototipo, en el arquetipo
de Padedur están vaciados todos á una los tipos de
sus óperas. Contemplad al caballero y veréis en él
toda la poesía caballeresca de los siglos medios alemanes. Padedur corre de región en región y llama
de puerta en puerta, no para ejercer los afectos repulsivos ó combatientes de su naturaleza moral, sino
para ejercer los afectos atractivos ó amorosos. Mas,
de paso, encuentra por su buena estrella un rey pagano, y lo desarma y desarzona sin exigirle más que

NúMERO

479

los acatamientos y homenajes al soberano Arthur, en
cuyos ejércitos se había por propia voluntad alistado.
Y andando, andando, sorpréndele un enorme nevasco, el cual cubre la tierra toda con su blanco sudario.
Y sobre aquel nevasco vuela una paloma tan blanca
de suyo como los ampos ext'endidos por la inmensidad,
y tras de la paloma un gavilán obscurísimo y siniestro,
representación éste del odio, y aquélla del amor universal. Y en efecto, las garras del ave carnicera se clavaron
á una en el pecho y en el vientre de la inocente avecilla triste y amorosa. Una mancha de sangre roja se
tendió y difundió sobre la nieve alba, reluciendo con
gran relucimiento. Padedur hubiera dad~ la existencia por aquella pobre victima y combatido á muerte
con aquel horrible vencedor. Así penetraron las revelaciones tiernas del amor en el alma embravecida
del guerrero. Y llevóle tal amor en sus alas al cielo,
y del cielo descendió un milagro verdadero, merced
á cuya virtud el amoroso encontró nada menos que
un trono altísimo, y en el trono altísimo nada menos
que una esposa ceñida con manto de armiño y coronada con diadema imperial. Pero esta aventura no
impide ni obsta de ningún modo á sus aventuras. El
destino lo llamaba con repetidos llamamientos á la
conquista del gran palacio de las Maravillas, y tenía
que obedecer al destino. Dirigióse, pues, enteramente solo á este lugar de misterios, donde había de tener los más terribles encuentros, como si bajara en
aquel instante al pudridero de los muertos y al infierno de las sombras. Ningún mortal se atrevía de
suyo á penetrar allí, porque todos quedaban como
petrificados de terror dentro de la triste caverna de
horrores. Padedur se atrevió. A la llegada vió un lago, y en el borde un ciervo que bebía las aguas, y al
beber, de tal suerte las envenenaba que morían á
una todos los peces. Padedur mató al ciervo. Entró
luego dentro del castillo y encontró un ajedrez, cuyas
piezas combatían las unas con las otras por sí solas.
Padedur se sentó al juego y movió las piezas en competencia con aquel jugador fantástico, pero tan desgraciadamente, que sin remedio ni apelación perdió.
Irritado en su amor propio por haber perdido, como
suelen todos los jugadores de ajedrez, Padedur dió
un puntapié al tablero. Y rodaron las piezas por el
pavimento, cuya superficie se abrió en mil grietas, á
guisa de volcán, cediendo paso á un gigante horrible y extremado, quien con voz estentórea le dijo
cómo tenía que proceder para cumplir su destino y
desencantar á tantos deudos allí encantados. Y después del gigante penetraron cuatro fantasmas en la
estancia donde Padedur estaba, con cuatro lanzas,
de cuyas flechas caían cuatro gotas de sangre, que
al caer ¡oh! resonaban todas con horrible resonancia.
Y en efecto, desencantaba de terribles encantamientos, por cuya magia estaban convertidas en piedras
frías muchas doncellas de la familia de Padedur y
en árboles carbonizados muchos hombres, quien tuviese valor para vencer á las brujas de los alrededores; brujas vencibles, no ciertamente por el filo de
las armas, por el poder de los conjuros, cuyas fór •
mulas no podían hallarse de ningún modo sino dentro de la terrible caverna de horror, á la cual había
que ir venciendo y dominando á todo un ejército de
sobrenaturales sombras. Padedur cogió su gran espada, y comenzó á blandirla con furor. Tod9s los
demonios del infierno se conjuraron en su contra.
Murciélagos, cuyas alas parecían paños fúnebres; lechuzas, cuyas retinas petrificaban de horror; animales fantásticos, cuyas garras se clavaban á una en todos los poros de vuestro cuerpo; endriagos de colosales dimensiones, vestiglos de bocas tan grandes
como abismos, duendes chillones y estridentes, genios con espadas de fuego, ejércitos de sombras quisieron cerrarle con furor el paso, de igual suerte que
se lo habían cerrado á tantos caballeros heroicos.
Pero Padedur comprendió en seguida que todos aquellos fantasmas no podían destruir á quien no podían
amedrentar, y que su fuerza mayor consistía, no tanto en el propio empuje, como en el terror de sus perseguidos. Y siguió adelante, aunque los aullidos le
tronaban las orejas y los rechinamientos de dientes
le hacían estremecerse en su interior, y las espadas
de fuego le quemaban las carnes ó le cegaban los
ojos, y los ejércitos sobrenaturales caían con horro•
roso estruendo sobre sus espaldas, y la tierra se abría
bajo sus pies mostrándole un infierno inacabable de
tormentos y de dolores. Pero había con suma facilidad averiguado cómo el secreto de llegar hasta la
cueva se hallaba en la resolución de ir, é iba sin detenerse un paso ni vacilar un minuto, creciendo en
voluntad á medida que crecía en terror. Y así llegó
á la caverna medio muerto; pero llegó cuando ningún mortal había llegado, y leyó la fórmula sacramental cuando ningún otro mortal la había leído.
Con sólo verla y decirla en voz alta estaba conseguido el efecto mágico. Y así es que apenas la dijera,

NúMERO

LA

479

cuando volaran las brujas en todas direcciones. Y apenas habían volado las
brujas en todas direcciones, cuando se
suspendieron los encantamientos en todos sentidos. Y apenas habían suspendido los encantamientos en todos sentidos,
cuando sonó una música deliciosa por
todas partes. Y apenas sonó la música deliciosa por todas partes, cuando
los árboles carbonizados dieron paso
á gar~ones apuestos, vestidos de ricas
preseas y perfumados con aromosas esencias, así como las piedras frías á doncellas de arrebatadora hermosura y de melodiosa voz. Aquellos coros de fantasmas
desencantados y devueltos á su ser humano rodearon á Padedur y le dijeron
que por obra y gracia de su valor había
conseguido el premio de los premios, el
honor de los honores, la ventura de las
venturas; es á saber: la custodia del santísimo Graal. Era ésta la copa que llevaron los ángeles encargados de verter la
vida en lo vacío el primer día de la creación, al sonar la palabra divina y creadora sobre los espacios desiertos. Guardada
en los cielos, después de la creación de
las cosas, iban allí á beber la vida las
ideas, que en cuanto libaban tal increíble
licor parecían eternas ó increadas. Esta
copa, retenida y guardada en el cielo,
bajó al mundo en la noche del Sacramento Eucarístico. En ella, más reluciente
que todos los astros del cielo infinito, bebieron los apóstoles reunidos con Cristo
en la cena el vino nuevo del Evangelio
y sus verdades. En ella recogió Josef de
Arimatea sobre el Calvario y al pie de la
Cruz toda la sangre que caía del divino
costado, y por lo cual copa de tanto ptecio tenla la virtud religiosa de inmortalizar á cuantos la poseyesen. Josef de Ari- 1
matea la llevó á los dominios del rey
Arthur, quien la depuso en una montaña
misteriosa, por la cual no hay caminos, pues solamente se tocan sus cimas inaccesibles con prodigios,
como los p~odigios hechos por Padedur, y rec0nocidos del Umverso mundo, y anotados en el cielo inmenso. Padedur llegó y encontró una milicia de
guerreros inmortales, todo. vestidos de blanco y cruzados de rojo y ceñidos de luz esplendente y armados con lanzas de oro. Al verlos, tras tantos siglos
transcurridos de la muerte de Cristo, jóvenes como

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

lado le tendrá en la tierra todo el tiempo
que la tierra dure, vivo, pues sin _e_l custodio no podría la copa estar en sitio tan
bajo como en nuestro suelo, y sin la copa no podría vivir planeta de suyo tan
quebradizo y enfermo como nuestro ~rágil planeta. He ahí el argumento capital
de toda la dramática wagneriana.
III

UN

MENDIGO, cuadro del Sr. Díaz Molina, de Alruería

en los días mejores de su vida, Padedur ¡oh! reconoció en ellos á los misJDOS ángeles que habían llevado por los espacios la vida escanciada en los manantiales eternos y la habían vertido en los abismos
insondables. Padedur tomó, pues, por virtud maravillosa de sus hazañas y en premio á ellas, el regio
cargo de custodio del santo Graal, depositado en los
dominios del rey Arthur; lo que de un lado le dará
dominio perdurable sobre muchas almas, y de otro

CARICIAS MATERNALES, cuadro de Krug, grabado por Ilaude

Ya que hablamos del drama sublime,
hablemos también de la comedia chocarrera. Un acontecimiento literario de mucha gracia hoy hace reir á Europa entera y hará también reir á todos los continentes del mundo si llegan á saberlo.
El maestro expertisimo, el canciller Bismarck, y su inexperto discípulo, el emperador Guillermo, andan á la greña. El
primero lanza con premeditación la prensa germánica sobre aquel á quien debe
llamar de hinojos por obligación soberano señor; y el segundo suelta los cómicos y las teatrales sátiras con crueldad
sobre la persona del estadista eminente,
á quien llamaba guía y ministro por excelencia en tiempos no lejanos. Ya que, á
sus años y á sus desengaños, el canciller
ha decidido echarlas de periodista y reporter sin escrúpulo, el emperador ha
decidido sin reserva ni continencia ninguna echarlas de autor y de actor cómico. ¿Le critica Bismarck en la prensa?
Pues toma su correspondiente desquite
y critica en el teatro á Bismarck. Así, ha
muy pocos días representaba un autor
palatino cierta comedia cuyo argumento
estaba sacado de los tiempos y de las historias del Gran Elector. Sin embargo, estos tiempos y estas historias parecíanse
á la manta puesta sobre un cuerpo cualquiera cuando se le apalea, con el fin
de decir que los palo3 van á la urdimbre
de lana y no á los hu.esos vivos. Los tie?3pos qel
Gran Elector son los tiempos ~hora comentes: un
primer ministro que se ~ete por do~de no le_ llaman en la Comedia palatma es el mismo canciller
en persona y su ambicios~ política; el rey, so~etido
un tiempo á ese primer m1mstro, y luego ~mancipado
hasta despedirlo, primero fuera del gobierno Y. luego fuera del reino mismo, no es otro que Guillermo II; y todos los diálogos, coloquios y escenas resul-

�LA

ILUSTRACIÓN ARTlStICA

NúMERO

479

tan fotografías de los hechos contemporáneos y CO· una corona de remordimientos; los ayes de los pue- dor de su talento. Algún capricho ó tendencia pecurrientes sin disfraz ni disimulo: Para que nada falta· blos sacrificados, de las naciones heridas y enterra• liar de espíritu le inducirán tal vez á rodearse de obse á la fiesta, señalóse la primera representaeión una das; la esterilidad horrible de la guerra, la impoten- jetos enteramente extraños al ramo del arte que crea,
tarde cercana en que había por deberes del cargo de cia absoluta de la conquista¡ y de esta suerte, hubie- como en el caso de un conocido pintor de marinas
ir Guillermo á Potsdam; y se puso en los carteles ra dejado, con el arrepentimiento, el seguro antídoto que tiene la manía de coleccionar armaduras; pero
cómo se retrasaba la hora del festejo para que pudie- á los errores, que como deletéreos miasmas se le- esto es una excepción.
se la Imperial Majestad presenciarlo desde su co- vantaban de los campos desolados de sus batallas.
El adorno de un estudio es casi un deber del
mienzo y presidirlo. Fué Guillermo y aplaudió mu- Ved cuanto hace ahora Bismarck en su destierro, y pintor para con el público, y los de todo el mundo
cho. Pero el público no estuvo de igual humor y no veréis que también á él, como á Napoleón, lo ha em- deben servir de criterio acerca del gusto personal é
quiso reir cuando el emperador se reía, bien al revés pequeñecido la desgracia; pero Guillermo no tiene individual, antítesis del decorado de los edificios y
de los chinos) quienes, así que su dueño y señor es- derecho á poner esta desgracia en solfa sobre un tea- monumentos, que corre á cargo de las corporaciones.
tornuda, ellos estornudan también. Bismarck no ha tro de Berlín.
El gusto individual de un ministro de Bellas Artes
sabido llevar su desgracia con calma y dignidad. Se
se refleja en las construcciones que se hacen bajo su
IV
parece mucho en el destierro de su quinta hoy á lo
dirección en el mismo grado que la individualidad
que fuera Napoleón en su destierro de Santa Elena.
Dejemos esa tragedia y vamos al idilio. Los ester- de un pintor se refleja en su estudio.
La posición del césar en la isla fué verdaderamente coleros donde Job se plañe, y el Cáucaso en que forPocas aficiones hay más agradables que la de cosolemne, trágica. Después de haber recorrido victo- cejea Prometeo, y el Yuste de Carlos I enterrado leccionar, por ejemplo, libros, pinturas, impresos,
rioso toda Europa; después de haber improvisado un vivo; y la isla de Santa Elena, potro para Bonaparte; artículos ú otros trabajos. Las horas del día parecen
trono entre el choque de dos siglos semejantes á dos y la prisión de Estado, tormento para Bismarck, se más cortas y tienen mayor interés; lll. afición se aligrandes olas de ideas henchidas por los huracanes juntan en la vida y en la historia de continuo á flori- menta por lo que se adquiere, y por la adquisión
de la revolución; después de haber borrado bajo las das, esperanzadas, tiernas bodas, muy semejantes al viene el conocimiento. Las primeras compras de un
herraduras de su caballo los límites de las naciones; nido que aguarda sus polluelos y al botón que pro- pintor suelen ser de los objetos que por lo pronto
después de haber llevado tras su carro, cuyas ruedas mete sus rosas y al preludio que prepara su cántico necesita; después busca lo que puede hacerle falta en
se hundían materialmente en montones inmensos de y al crepúsculo que anuncia su día. La nietecilla de un día lejano; y así, adquiere objetos preciosos simcadáveres, los reyes jadeantes; árbitro de los destinos Víctor Hugo y el hijo de Daudet se han casado por plemente porque le agradan.
del mundo muchos años; capaz de destruir las obras amor. Benditos una y otro sean, para que perpetuaEn este artículo y en los que seguirán nos propode la naturaleza y de los tiempos, iba el desgraciado mente se amen y conserven recuerdos sacratísimos nemos visitar primeramente los estudios de algunos
á encerrarse, custodiado por su implacable enemigo, en el hogar, ara y altar y templo de los amados abue- pintores notables de la escuela alemana de Munich,
el pueblo inglés, en árida tropical isla, bajo cielo de los. ¡Parece imposible!; pero el poet1 que cruzaba de y compararlos después con varios de los ingleses,
fuego, rodeado por la inmensidad de los mares que un vuelo el espacio infinito, y con dos aleteos conse- comenzando por el de
lo celaban, COl!lO si fuera un dios destronado, tenien- guía ponerse allá en las cumbres de lo ideal, converdo por espectador de su desgracia al mundo entero tíase luego hacia las cunas y las arrullaba con terFRANCISCO DE LENBACH
y por confidente de sus últimas ideas, de sus últimos nezas de madre. Tras una epopeya que tenía por
actos, de sus últimos dolores, á la posteridad y á la protagonista el Dios creador y por escenario la eterEste artista se parece por muchos conceptos á su
historia. Un hombre mayor que Napoleón, uno de nidad insondable, reducíase Víctor Hugo á contem- colega inglés Sir John Millais. Lenbach es el retraesos mortales cuyo genio ni se ensorberbece en la plar la infancia y metía sus alas de águila dentro de tista de Alemania por excelencia, y sus pinturas, repróspera ni se abate en la adversa suerte, hubiera las jaulas del canario y del jilguero. Aquel Titán ca- presentando á hombres eminentes contemporáneos,
comprendido pronto la majestad que tenía toda paz de apurar el éter á tragos, después de haber visto son tan bien conocidas, que nos bastará referirnos á
aquella desgracia, el terror sublime que podía inspi- cómo brotaba el primer sol en la primera mañana de ellas ligeramente. Dos de sus últimas creaciones fuerar toda aquella tragedia aceptada coa resignación, nuestro Universo) entrábase por el jardincillo de los ron Mr. Gladstone y el Papa León XIII. Lenbach
sufrida con la primer virtud de los grandes caracte- rosados y rientes chicuelos, á pedirles agua del arro- retrató al príncipe de Bismarck muchas veces, y una
res y representada con la primera dote de los gran- yuelo en los huequecillos de sus blancas manecitas. de las últimas en la forma que nuestro grabado redes artistas, con sencilla naturalidad. Quizá se hubie- No hay epitalamio alguno en las letras antiguas y presenta en el estudio del artista, sala espaciosa en
ra condenado á silencio, como estaba á inacción modernas comparable al trazado en la iglesia el día que parece haberse buscado la comodidad más bien
condenado, dejando la palabra á la historia y some- que se casó allá por el año cuarenta y tres la hija que la ostentación. El estudio de Lenbach está lleno
tiéndose á su sentencia. Quizá hubiera escrito un tes- mayor. Nada tan humano y tan verdadero como de objetos curiosos; pesadas cortinas ocultan en partamento político, lleno de ideas y de enseñanzas para aquellos votos del padre por la felicidad eterna de su te las puertas, formando graciosas ondulaciones, y
todos los pueblos y todos los tiempos, demostrando hija en el hogar de su esposo y los celos misteriosí- allí se ven numerosos bosquejos; pero la habitación
en su propia experiencia que nada duradero puede simos y los dolores agudos porque tal hogar es aje- es esencialmente un taller. Las paredes se hallan reser fundado por la dictadura, y destruyendo con su no. Aquel tesoro de otro, después de haber sido su• vestidas de ricos tapices de los Gobelinos, que conspropia autoridad los falsos espejismos de la conquis- yo; aquel paso de la vieja á la nueva familia; el tras- tituyen un magnífico fondo, aunque de carácter seta, de la guerra y de sus sangrientas glorias. De to- lado de la ventura, que la seguía por doquier, al vero. A la izquierda del retrato del' canciller alemán
dos modos, se conciliaba la benevolencia de amigos hogar donde la querrán de otro modo¡ la contraposi- hay un sustentáculo muy adecuado para exponer allí
y enemigos, la absolución de la historia, el respeto ción del padre reteniéndola, con el novio deseándola; los tesoros del artista; en la parte más alta se ve el
profundísimo de sus propias víctimas con una resig- el dolor dejado atrás y la esperanza conducida delan- busto de Voltaire, hecho por Houdón, y debajo, á la
nación sublime á su destino y con algún remordi- te; los amargos lloros del adiós triste mezclados con derecha, osténtase un cuadro holandés, que sin duda
miento escapado de las entrañas de su conciencia. la sonrisa que suguiere el techo nupcial, constituyen sugirió á Lenbach su estilo peculiar. El estudio, en
Pero Napoleón malogró la desgracia providencial in- una serie tan hermosa de contrastes, colocados por el cual podría decirse que Clio preside, revélase en
fligida por la justicia de la historia con su mal humor el genio con un arte tan supremo y de una belleza todos sus detalles el reposo clásico, y la sala reprede decrépito, sus niñerías, sus invocaciones al géne- tan alta, que pocos poetas y pocas literaturas en el senta con grande fidelidad el carácter del gran pintor
ro humano, porque tenía calor; su imprecación á la mundo guardan tan perfectos y acabados ejemplares !alemán.
posteridad, por'lue le negaban los centinelas el título de viva inspiración. Así, todos volvían sus miradas
de emperador y el tratamiento de majestad; sus in- en el mundo literario estos días hacia la niña J eanGEZA PESKE
trigüelas para mover con el espectáculo de falsos do- nette, como la llamábamos en tiempos más felices,
lores á la epinión británica; sus mentiras con ese cuando la poníamos sobre nuestras rodillas para finPara comprender bien el verdadero carácter húndesdichado Memorial de Santa Elena, en que creyó gir la carrera vertiginosa de un caballo y le robába- garo es necesario haber vivido algún tiempo en Hunburlar la conciencia humana y engañar á la Historia. mos un beso, mientras ella se tiraba con regocijo y gría, no en las grandes ciudades, donde los habitanSe quejaba, ¡parece imposible!, se quejaba de cruel- riendo atrás como para desplomarse á nuestros pies tes representan más ó menos los tipos ordinarios y
dad. ¿Quién? El mismo que había dejado morir ó y divertirse con las pesadumbres que podrían traer donde la verdadera vida húngara aparece solamente,
había matado á los enfermos de peste en sus locas sus saltos á nuestros cuidados. En la célebre alcal- como si dijéramos, bajo un color pálido, sino entre los
expediciones á Oriente. El mismo que se gloriaba día de Passy; por todos los primeros poetas circuída; campesinos y pastores y el primitivo pueblo magyarJ
de haber dado sesenta batallas, diez más que César. entre acordes muy suaves de música inspirada por la esos hijos de las estepas y de las pusstas. El pueEl mismo genio protervo, que después de una de poesía tradicional de su familia y flores olientes pa- blo de que hablamos difiere en un todo de los gitaestas batallas, cuando no se habían apagado aún sus recidas á imágenes poéticas; tras una oración casi re- nos errantes, cuyo hogar se halla, según se supone,
ecos, ni habían muert!) los heridos, segados por la ligiosa de Julio Simón y un himno epitalámico lleno en ese vasto país de Hungría. Los verdaderos maguerra, se paseaba sereno sobre la desolación, como de pureza, la nieta del mayor poeta que ha tenido gyares habitan cada cual en su reducida tierra, cuisi fuera su conciencia comparable en lo cruel y des- Francia en este siglo ha entrado bajo el techo de dando de sus ganados, y ocupándose en el cultivo de
.pi~da á las aves de rapiña, que se cebaban en los Daudet. Volvamos á bendecirla, y á desearle una su pequeño campo, cuando no se someten casi á la
cadáveres. El mismo que deportaba los jacobinos felicidad tan grande como el recuerdo que represen- esclavitud) sirviendo á un rico propietario, que le resin formación de causa y que aconsejaba á su her- ta y vincula.
compensa pobremente sus servicios. El magyar r~mano José diera por toda respuesta al heroísmo inparte sus horas entre el trabajo y la cervecería, y
quebrantable de España el despojo, las confiscaciocuando enjuga el sudor de su frente por la noche, su
nes, el incendio de las ciudades y la inmolación de
ESTUDIOS
único recreo está en el vaso. Este género de vida se
sus infelices habitantes. El mismo que dejaba morir
reP,resenta en centenares de pinturas y refiérese en
DE
ALGUNOS
CÉLEBRES
PINTORES
(
I)
de frío en las estepas de Rusia, sobre el helado Bemiles de historias.
recina, su innumerable y fidelísimo ejército, buscan«Enseñadme el conjunto de los objetos que ro•
Las mujeres y los niños arreglan las cabañas y cuido en vertiginosa carrera el trono y la corona, que pa. &lt;lean á un artista y os diré lo que crea.» He aquí un dan de los ganados, los cuales quedan abandonados
redan eclipsados tras la sombra de su reciente ad- dicho tan proporcionalmente exacto como este otro: á sí mismos. Los muchachos viven sin disciplina, y
versidad, sin acordarse de las víétimas de la ambi- «Mostradme los amigos de un hombre y os diré cuál si los padres les pegan, poco les importa; hasta las
ción, hundidas en los abismos de sus vértigos. La es su carácter.» En ambos casos se han de tener en niñas lo toman como cosa corriente. Su única educaverdad es que aquel hombre, en su isla, hubiera res- cuenta las excepciones; mas, por regla general, lo que ción es el ejemplo; ven á sus mayores trabajar y baicatado la propia culpa, rejuvenecido el propio nom- contiene el estudio de un artista podría ser el indicalar, y el trabajo y el baile serán después las ocupabre, si á solas con su conciencia siente la erupción
ciones
de su vida; pero los escasos goces y deseos
(1) No pudiendo publicar en un solo número los grabados
de los incendios, el lamento de las matanzas, los
con que el niño magyar sueña son también patrimo•
que
representan
los
estudios
de
todos
los
pintores
á
que
se
hace
quejidos de los millones de almas arrancadas á la referencia en el presente articulo, los iremos publicando en los nio del hijo de Pussta. Entregado á la observación,
tierra, que debían volar en torno de sus sienes como números sucesivos.
siempre está haciendo suposiciones y nunca es tan

LABRANDO EL OAMPO, dibujo de D. Laureano Barrau

�1 34

feliz como cuando se figura desempeñar el papel de
héroe en algún castillo que él imagina.
¡Y qué diremos de su amor á la música! El niño
mejor enseñado no se entusiasmaría más que el hijo
de Pussta al oír los sonidos de una flauta; los comprende bien, y su afición se revela más tarde en los
himnos nacionales y en la!P danzas. Las notas del violín subyugan su alma, haciéndole bailar maquinalmente; y esto es tan verdad para las niñas como para
los muchachos. Los más íntimos sentimientos de los
hijos de Pussta desarróllanse más pronto que en los
hijos de cualquier otro país. La soledad de la región
en que habitan, aquellas vastas estepas donde rara
vez se v¡¡ un árbol, el silencio que allí reina; todo
contribuye á desarrollar la inteligencia de esos niños
muy pronto y despierta en ellos la melancolía, que
busca alivio en una desmedida afición al baile. Esta
misma existencia es la causa principal de sus violentas pasiones, y contribuye á que ese pueblo sea un
enigma fisiológico. Es preciso ser húngaro ó haber
vivido en el país para comprender á ese pueblo; y he
aquí por qué Peske puede expresar tan bien los sentimientos del solitario niño húngaro. ¡Qué dulcemente y con qué conocimiento del asunto nos le representa! A primera vista diríase que .sus pinturas tienden á recordarnos nuestra infancia; pero si se mira
más detenidamente, vemos en todo la diferencia, aun
teniendo en cuenta los extraños paisajes, los alrededores particularmente húngaros y el traje de los niños. Las pinturas de Peske están impregnadas del
verdadero espíritu de aquel país, tanto en el pensamiento como en la ejecución, y siempre se observa
en ellas algún toque característico particular. En sus
lienzos se nota una inalterable sencillez, y adivínase
así el quietismo como la soledad de las estepas. La
pobreza del estudio de Peske es más elocuente que
ningún decorado para revelar su amor á la patria madre y á sus compatriotas.
Y ahora abandonemos las estepas, y revistiendo
el mágico manto del doctor Fausto, trasladémonos á
Munich. Una vez aquí, vamos sin detenernos á Findlingstrasse, subamos al segundo piso de la casa número 44, y estaremos en el estudio de la señora

LA ILUSTRACIÓN

ARTISTICA

berá dejar la vía libre; pero de improviso aparece en
el umbral de la puerta un extraño personaje; es un
hombre que lleva la cabeza descubierta; su cabello,
ondulado y amarillento, pende en guedejas sobre los
hombros; las facciones, pálidas y de expresión severa, tienen por marco una espesa barba, y la frente,
alta y espaciosa, revela el talento. Este personaje
fija en la multitud una mirada de compasión; su semblante no expresa la cólera ni el enojo; pero hay algo
en su boca que parece decir: «Perdonadlos, Señor,
que no saben lo que se hacen » En la expresión de
aquel hombre ob~érvase como un espiritualismo que
casi fascina. ¿De qué se ríe la multitud? ¿Del traje?
A decir verdad, es muy excéntrico y nada de moda,
pues se compone de una larga túnica que le llega casi
hasta los tobillos, cuyas anchas mangas dejan ver un
musculoso brazo desnudo, y de una ropilla interior
de lana de color amarillo; una faja del fnismo material que rodea la cintura y una larga capa echada
hacia atrás completan el traje. Llevando de la mano
á un hermoso niño de seis años y en la diestra un
reloj de arena, adelántase sin hacer aprecio de las
burlas de la curiosa multitud, encamina sus pasos
hacia la estación del camino de hierro y sube á un
coche del tren de Grosshesselohe. U na vez llegado á
este punto, pasa por las calles que conducen á \Volfratshausen, y al cabo de media hora detiénese ante
una casita aislada que se halla á espaldas del camino, medio oculta entre árboles y matorrales. Sigámosle y estaremos en la morada de
CARLOS GUILLERMO DIEFENBACH

NúMERO

479

N úMERO

479

LA

ILUSTRACIÓN ART ÍSTICA

135

talla de Weissenburgo? En ese estudio la guerra tiene su más notable exposición. La sangre y los cadáveres se ven diseminados en el camino que conduce
á Niederwalddenkmal. ¡Cómo se batieron, triunfaron.
y conquistaron los hijos del héroe alemán bajo su
ilustre bandera! ¡Cómo supieron dominar en la lucha
contra su antiguo enemigo! En el estudio de Braun
se respira el espíritu de aquella época, y para glorificarle, el artista no necesita más que sus bosquejos y
su clara memoria. Su imaginación lo abarca todo,
su mirada atraviesa los muros y observa una vez
más el horrendo espectáculo de los campos de batalla: sigue al príncipe heredero Federico Guillermo
en su victoriosa campaña; el entusiasmo del ejército
se apodera de él, las hazañas de los guerreros alemanes le deleitan y delira de entusiasmo.
¿No apreciáis la sencillez de ese estudio? ¿Quisierais mejor verle lleno de fruslerías, con asientos cómodos y ornamentos simétricamente arreglados?Comprended también que el modelo de una fortaleza, á
la izquierda, no es un adorno, sino un estudio.
Y ahora pasemos á la grandiosa sencillez del estudio de
EmlUNDO HARBURGER

Figurémonos un rostro de expresión vulgar, aunque alegre, con unos ojillos muy próximos entre sí,
mejillas sonrosadas y mofletudas, nariz en forma de
pera, boca entreabierta por una franca sonrisa; y después de esto un gorro de terciopelo, una levita raída,
con rasgones acá y allá, y trendréis el retrato del humorista Harburger. Estamos en el reino de lo cómico. La cesta rota, el caldero de cobre, el armario;
todo excita á risa, porque estos objetos pertenecen al
artista Harburger. El estudio contiene también el
modelo de una verdadera habitación de campesino;
por regla general, ninguna de estas habitaciones es
cómica; pero la que vemos aquí ha sido poblada de
la alegre gente que el pincel de Harburger creó. Diríase que alguno de esos campesinos ha de entrar de
un momento á otro, pues su sombrero está sobre la
mesa, juntamente con la pipa y el vaso de cerveza
no vaciado aún. «La vida es real y el arte brillante,»
y este último, mucho más para Harburger que para
la mayoría de las personas. El tiempo vuela agrada·
blemente con las chistosas historias que el dueño de
la habitación campesina puede referir. Harburger es
muy original; ni una sola de sus líneas recuerda á
otro pintor. Municb aventaja á otros centros artísticos por el hecho de que los más notables y originales humoristas habitan allí. Walter Busch ha muerto,
pero aún le quedan Meggendorfer, Oberlandery Harburger.

El ermitaño del «Taller del Arte, de la Religión y de la Sabiduría,» como él mismo llama á
su casa. ¡Hombre maravilloso, gran artista!, aunque
el pueblo le designa con el calificativo de «Apóstol
de la Berza.) A pesar de todo, persiste en predicar
la humanidad y la templanza. Diefenbach considera
que la causa de los vicios de la naturaleza humana
se ha de buscar en el exceso en la comida y en las
bebidas fuertes, y ve en la moderna costumbre de
cuidar con demasía el cuerpo la decadencia del bienestar espiritual. ¡Le llaman excéntrico! Cada cual poHERMIONE DE PREUSCHEN
drá tener la opinión que guste sobre su aspecto y sus
teorías respecto á la forma en el dominio de la EduNuestra vista se alegra, porque al fin estamos en cación, del Traje y de la Religión; pero se ha de adun verdadero estudio. En casa de esta pintora y poe- mirar la fuerza de voluntad de ese artista y su valor.
tisa encontramos la disposición artística que tanto Diefenbach sufre bastante, porque es un verdadero
anhelábamos. La señora Hermione de Preuschen ha mártir de sus opiniones. No se retiró á su bermita
hecho todo lo posible para que su sala sea todo lo por timidez, sino para entregarse á la meditación somás cómoda y magnífica, aunque para algunos gus- bre los medios más eficaces para regenerar la humatos tal vez pareciera demasiado atestada. Revélase nidad, y algunas veces cambia el pincel por la pluaquí la mano de una mujer, pero no de aquellas cu- ma. En otro tiempo predicá públicamente en Muyas ideas no alcanzan más allá del pequeño mundo nich; pero un año de enfermedad le ha retenido en
(Continuará)
en que viven y de la vida cotidiana, y que ven sola- su lecho. En nuestro grabado se le representa en su
mente en el costoso y rico decorado de una habita- estudio, dirigiendo el pincel de un discípulo que visción la medida de la riqueza de su propietario. En te el mismo traje de su maestro.
SECCIÓN AMERICANA
el estudio de esa artista, todos los objetos tienen
Y con esto basta. Si se quisiera visitar al artista
gran valor y son notables; mas á pesar de esto, no Diefenbach en su estudio, sería necesario, en mi
SANTIAGO DE CHILE
hay ostentación. Las flores y frutos representados en concepto, conocer primeramente al hombre. En la
Á MI QUERIDO AMIGO EDUARDO RRUGADA
las pinturas de las paredes atraen desde luego ape- pintura que representa su estudio se ve un lecho priPuro, Chile, es tu cielo azulado,
nas se traspasa el umbral de la puerta; pero semejan- mitivo cubierto con una manta de lana: es el lecho
Puras brisas te cruzan también
tes adornos son naturales, pues la dueña es pintora del dolor donde la fuerza de espíritu de este artista
Y tu campo de flores sembrado
Es la copia feliz del Edén.
de flores y frutos y nos representa la vida tranquila. cedió al dolor físico, y desde ali{ dirige atín la obra
Majestuosa es la blanca montaña
Creer que en ese estudio nuestros pensamientos no de sus alumnos. Por lo demás, la habitación está poQue te di6 por baluarte el Señor,
puedan volar sino de flor en flor como la mariposa, bremente amueblada, y en vano se buscaría algún
Y ese mar que tranquilo te 'baña
sería rebajar el genio de la señora Hermione de rincón que ofrezca comodidad y holgura; pero las
Te promete tranquilo esplendor.
Preuschen. Para no incurrir en semejante error, bás- pinturas que llenan la estancia en considerable nú( Estrofa de la ca11ción naciDltal)
tanos recordar una de sus obras, la titulada Mors Im- mero atraen la atención. Las obras de Diefenbach
Yo
no
digo
que
los
versos copiados sean modelo
peralor, que hizo mucho ruido en el mundo artístico revelan inteligencia, sentimiento profundo y amor á
de correcta poesía; allá un señor D. Bernardo Vera
hace algunos años.
la naturaleza y á la húmanidad.
y Pintado que los escribió se las componga con las
Toda la sociedad culta se interesó en aquella pinPasemos ahora al estudio del pintor de batallas
Musas; pero lo que sí aseguro es que son muy verdad,
tura, que después de ser rechazada por el Jurado de
y que cantados con entusiasmo, siguiendo las dulces
la Exposición de Berlín tuvo muchos admiradores
LUIS BRAUN
cadencias del himno chileno, se olvida uno fácilmenen las que se efectuaron después en las principales
te de sus defectos de estructura. Luego, que bien miciudades de Alemania y Austria. J,,fors lmperator era
¡No os atemoricéis! Nada temáis del cañón amenala expresión de un gran pensamiento y de una hábil zador ni de los escuadrones de caballería; no pres- rado no se necesita más para enardecer la sangre de
ejecutante, y apenas hubiera podido esperarse tanto téis atento oído á los miles de voces de los valerosos un pueblo fanático por sus libertades, fanatismo que
en la obra de una artista consagrada hasta entonces soldados, al toque de las cornetas, á las órdenes de si alguien ha echado á los chilenos en rostro no soy
á representarnos la vida tranquila. Y sin embargo, los oficiales, al crujido de las armas ni al estampido yo seguramente, que he dicho y repito ser Chile la
¿qué otra cosa sino esto era Mors Imperator1 ¿No es- de las bocas de fuego; suponed solamente que oís tierra que más puede vanagloriarse por la calidad y
tá la muerte también en las flores y en los frutos los lamentos de los heridos y veis los sangrientos ca- cantidad de hombres que la emanciparon.
Como dice, pues, la estrofa, tiene Chile cielo puque llenan los preciosos búcaros, los dorados canas- dáveres de hombres y cuadrúpedos. Lo que vuestra
tillos y la bandejas de plata? Hermione de Preuschen imaginación os pinta no es sino lo que ha creado la rísimo, brisas saludables, campo de flores, mar tranha retratado la naturaleza trausitoria de las cosas en mano maestra de Braun: es la guerra, Ahora sabéis quila y montaña majestuosa, cuya alba diadema pone
una poderosa alegoría, y así lo ha reconocido el pú- ya qué espíritu predomina en este estudio; aquí están digno remate á bellezas tan esplendentes.
blico en general.
Mas como no puedo extenderme por hoy más allá
los instrumentos de muerte confusamente disemina- de las riberas del Mapocbo, hablemos un poco, si•
• I •
•
•
dos como en el campo de batalla; no hay orden sino
Estamos en el Marien Platz, en Munich. Frente á en las compactas columnas de los soldados alema- quiera no sea tanto como Santiago merece, de la
una tienda acaba de reunirse considerable multitud; nes que van al asalto; en todo lo demás obsérvase la hermosa capital recostada muellemente á los pies del
algunos preguntan si ha ocurrido algún accidente, y horrible confusión de la lucha; aquí revive de nuevo famosísimo cerro de Santa Lucía.
Por los años 1541 llegó Pedro de Valdivia á las
los transeuntes se detienen para averiguar qué pasa. la guerra franco-alemana. Los sangrientos combates
Cuando se les dice lo que ocurre, no pueden repri- de la Alsacia-Lorena reprodúcense en las escenas orillas del Mapuche, que quiere decir Pais de la genmir la risa, quédanse donde están y forman parte del que el profesor Braun transmite al lienzo. ¿Quién no te, de mapu comarca, y puche gente, convertido hoy
grupo. La gente interrumpe el tránsito, y pronto de- se impresionará ante el grandioso panorama de la ba- en Mapocho por evoluciones prosódicas, más comunes en Chile que en parte alguna, á causa del pinto-

SANTIAGO DE Cl!ILE -CERRO DE SANTA LUcfA

resco lenguaje de la plebe, que suele hacer saladísimos lapsus lingua:.
Llevaba el gran capitán, como la mayoría de los
conquistadores llevaban, el rosario en la man? Y el
diablo en el cuerpo, que decir sole~os los espanol~s.
Era el rosario en esta ocasión una imagen de la Virgencita del Socorro, que pendía deJ arzón de su
montura, y el diablo tentador una dona Iné_s de Suárez, hermosa jinete que á la grupa del esp~nol cabalgaba, como si el señor D. Pedro no ~epse _por el
mundo á su legítima esposa gimoteando mfidehdades
conyugales.
.
Fueron, pues, doña Inés de S~á:ez y la Virgen del
Socorro las primeras imágenes, di~ma y humana, q~e
sus reales sentaron en aquel para1e, y com? á la V~rgen se la consagró incontinenti ~na ermita y dona
Inés entró al poco tiempo en legíhma vereda casando con hombre no muy aprensivo, acaso Pº!que á
las alturas en que estaban no _se podí~n permitir los
españoles lujos de reparos m selecciones, tanto 1~
Socorrito como la de Suárez fueron los troncos religiosos y sociales de lo que andando el tiempo llegó
á ser frondoso bosque de religión y cortesaní~s.
Nada más dió que hablar doña I nés, á Dios gracias; no así la Virgen, á la cual trajeron y llevaron
curas y frailes franciscanos, hasta el punto de sa~udirse los mayores garrotazos y las más sen~as punadas que cristianos presenciaron entre hábitos y sotanas.
Quedó el campo por los sayales, gracias á 1~ robustez de muñecas de tan bélicos varones, y edificaron los buenos frailes un convento en donde la ermita estaba enclavada convento que al decir del sabio jesuita santiaguin~ Ovalle, parece una ciudad por
lo grande y cómodo.
.
.
.
No fué esta la escandalera úmca que monJas, frailes, curas y obispos del coloniaje dieron en la ciudad
del apóstol patrón de España; tienen algunos u_n sabor de época y regodean por_modo tal ~as aficiones
á lo añejo, que solamente de10 de _menc10na_rlas por
no venir á cuento en un sencillísimo trabaJo como
este.
Alguien quiso trasladar la ciudad á Sa~ ~rancisco
del Monte, por ser clima más suave y de)ic1oso; pero
agarráronse los cogolludos con uñas y dientes, pues
no era cosa de perder terrenos conquistados ~ puñetazo limpio y agrandados después por donación de
un D. J uan Fernández de Alderete, santurrón y soldado, todo en una pieza.
.
Este mismo prójimo mandó edificar en el grandioso cerro Huelen una ermita á Santa Lucía, nombre
con que quedó bautizado el santiaguin? pr?m~nt~rio, haciéndole perder hasta la denomma~ión md1gena y gentílica, puP.s sonábase que había sido lugar
de sacrificios paganos.
·
El dios de la sonoridad y del buen gusto no le
haya tomado en cuenta la herejía bautismal al :;;eñor
de Alderete, pues en mi ánima juro que nombre por
riombre prefiero el de Huelen al de la santa abogada

de la vista dicho sea con el respeto que me merecen rosadas carnes, sajonas por su c?~tinente grave, casus virtud~s y el dogma que ha canonizado á la már- talanas por su misticismo y pansienses por su elegancia irreprochable.
.
tir de Siracusa.
La mirada, alejándose de aquellas morad~s _que tieCarlos V dió á Santiago el título de muy noble Y
muy leal concediéndole como armas las veneras del nen alg:&gt; de Florencia y mucho de los Méd1cis, recoApóstol 'en una orla que circunda á un fiero león rre la antigua Cañada, la moderna Alameda, y se
pierde serpenteando con el Mapocho por vegas feracon espada desnuda.
.
.
Años andando había de ser Santiago cuna glonosa ces y bien cultivadas; pues _que, la verdad a~te tod~,
de guerreros y estadistas ilustres, que había_n de cam- es el bracero chileno el meJor y más entendido agn.
biar estas armas por el Cóndor y el Huenml, símbolo cultor del Mundo Nuevo.
Tiene Santiago, como. grandiosa. met_rópoh_ de. un
augusto de la patria nueva.
.
Carlos V debió revolverse airado en su tumba_ Y Estado floreciente, arzobispado, umvers1da~, mstJ~sacudir furioso la mano con que firmó en Valladolid to museo lujo desmedido en templos católicos, y biblioteca, que debe ser asom?rosa,_ pues sobre ser
la real cédula el I o de mayo de I 554·
.
Pasó la capital de Chile po~ mil fases _mientras buena la que había y estar ennquecida co~ las magperteneció á la corona de Castilla, dependiendo del níficas de Egaña y del inmortal Bello! h~ sido agran.
virreinato del Pertí; por un lado los horrorosos trau- dada y engrandecida con la famosa bibb?teca peruamatismos terrestres que la derrumbaron algunas ve- na que el inexorable derecho de conquista trasladó
ces, y por otro los dimes y diretes de ma~os y garro- de la tierra de Atahualpa á la de Lantaro.
Las calles de la sultana de los Ande~ son a~cha~,
tes que se traían clérigos y re~erendos, disputándose
limpias y bien empedradas, su ~omercio es. nq~ís1las riberas del entonces anémico Mapuche.
Era teatro de sus hazañas la Cañada, lecho roba- mo y por las principales arterias pululan mfimtos
do al río para cimiento de conventos,_ iglesias y luga- ca~ajes particulares,. tantos, que puedo asegu_rar no
res de penitencia; hoy es aquel paraJe, con el nom- hay en el mundo capital (haciendo comparatlv? esbre de Alameda, uno de los más hermosos del mun- tudio del número de habitantes) que cuente igual
.
do adornado con multitud de estatuas que recorda- cantidad de vehículos de lujo.
Lástima que ciudad tan rica_ sea con frecuencia
rá~ á los hombres de mañana hechos y nombres que
debieran grabarse con áureos caracteres en el código castigada por los temblores de tierra.
Ingratitud y descortesía grandísima fuese hablar
de la humanidad redimida por la ley.
Yo no sé basta qué grado quiero á los hombres de las bellezas de Santiago y de su incomparable ce.
eminentes que hoy cuenta Chile, pero tengo la segu- rro sin decir algo de Vicuña Mackenna..
Siendo Vicuña intendente de la capital de_ C?ile
ridad de adorar á los chilenos que representan las
marmóreas figuras de la Alameda.
llevó á cabo los ímprobos trabajos d~ e~bellec1m1enHemos revoloteado apenas sobre el Santiago que to: del Huelen hizo un paraíso con 1ardme~, hoteles,
fué; posémonos unos minutos so~&gt;re la capital de la iglesia, museo de curiosidades arqueológicas, tales
República chilena, con su fastuosidad moderna y su como puertas de afiligranada la~or, canterías labr~hermosísimo Huelen convertido en vergel encantador das, una carroza que puede dar idea de la_ f~stuosipor la imaginación chispeante del más _genial ~e l?s dad desplegada por los OUlgnates del. col~maJe, pero
escritores americanos: del célebre Ben1amín Vicuna que hará reir seguramente á las_ santiagui_nas que se
Mackenna.
pasean en doble suspensión, obJetos, tra1es._ armas,
El grabado que los lectores pueden ver en este todo, en fin, cuanto D. Benjamín creyó digno de
número les dará idea aproximada de lo que es el conservarse. En la cúspide dél Santa Lucía se leva~Santa Lucía de hoy y de lo que pudo ser la fantasía ta airoso un bien montado observatorio, cuyo meridel galano innovador.
diano anuncia por medio de un cañonazo la hora á
El Huelen de ancha base y bella forma, ha sido que los santiaguinos deben ajustar sus relojes.
transformad~ en paseo ancho y cómodo que lo cirVicuña fué á Santiago lo que Haussmann á París,
cunvala ascendiendo suavemente, sombreado por ár- lo que Ríus y Taulet á Barcelol)a, lo que á la Hababoles llenos de savia y lozanía, plantas olorosas y flo- na Tacón, lo que Guzmán Blanco á Caracas, y fué al
res de colores vivísimos. La verja que de festoneada propio tiempo el Mesonero Romanos d~l Mapocho.
muralla sirve al paseo en toda su extensión, es el
Cuando su espíritu innovador se arnes~ó. á rombalcón inmenso adonde el visitante se asoma atraído per con incomprensibles escriípulos tradicionales,
por la grandiosidad de la cordillera cercana, cuyo luchó como luchan las almas grandes, y júzguese de
blanco lomo semeja un manto, digno solamente del la oposición, sabiendo que los carmelitas d~ Santiaque CDn su fiat lux creó grandeza tanta.
go cuyo convento recibe las puras emanaciones del
De!lde et antepecho circunvalador contemplase la Huelw 1 han asegurado algunos años después que no
moderna Santiago, con sus casas que par7cen pala- habían vuelto á levantar los ojos hacia el Santa ~ucios, en donde el pórfido y el mármol se disputan _el cía desde que había sido transformado en ver1el
derecho de la fastuosidad, nidos suntuosos d€! muie- mundano.
.
res, vascongadas por sus abundantes cabelleras y sus
Era Vicuña un escritor cáustico y retozón, sui ge•

�LA l\lIUERTE DEL PRIMER ORANGE, cuadro de

w. Liuqem~chmidt
~A MUERTE DE CLEOPATRA, cuadro de Juan Collier, expuesto en la .RQ)'al Academy de Londres

�138

L A I LUST RACI ÓN A KTIST ICA

11eris en la 1iteratura americana, dada de suyo á !a
poesía y al gongorismo; no tan correcto como otros
escritores chilenos, que hay muchos y buenos, á Dios
gracias; pero como periodista, historiador y viajero,
el más leído seguramente.
Anduvo á la greña en sus mocedades con beatos
y pecho11as; pero el año 1876, que fué candidato á la
presidencia de la República, apoyaba el clero su candidatura. Cómo se hizo el amasijo, no lo sé; pero testigo presencial de aquellas elecciones, recuerdo de
ellas accidentes graciosísimos: fué derrotado, pues,
Aníbal Pinto.
Era popular Vicuña como ninguno, y la primera
figura literaria del Chile contemporáneo, por su temperamento inquieto y su volcánica imaginación. Fustigó como nadie los vicios de su patria, en lo cual,
á pesar de su segundo apellido, no podía negar que
tenía sangre española.
Los Vicuñas y los Mackennas son en Chile dos
dinastías gloriosas; la primera de poetas y mujeres
hermosas, la segunda de guerreros insignes.
Murió el eminente chileno hace tiempo, joven á
pesar del cabello blanco como las eternas nieves de
los Andes, que coronaba una frente espaciosa y resultaba comr,lemento bellísimo de su testa bien modelada y de sus facciones tan correctas como expresivas.
Un escritor español le llamó el Víctor Hugo de la
América latina, y una escritora española también (y
ambos le trataron) el Alejandro Dumas del Nuevo
Mundo.
Yo creo que algo tenía de los dos, pero Je concedo personalidad propia.
Para terminar esto, que apenas si me atrevo á calificar de algo por lo sucinto y revuelto, haré constar
que en Santiago de Chile afiló sus armas editoriales
el inquieto y célebre editor Rivadeneira, el que con
su componedor recorrió medio mundo y con sus cajas
fué á parar al pueblo de Argamasilla para componer
el Q1tijole donde se había escrito.
Rivadeneira era muy querido en Santiago; bullan•
guero, gracioso, entretenido y franco, solía convidar
á sus amigos á comer un guiso que con sus manos
aderezaba. Cuando se trataba del guiso upecial, invitaba á comer un individuo sin decir á qué casta pertenecía: los comensales se chupaban las yemas de
los dedos.
Algún tiempo después de abandonar Santiago el
que más tarde llegó á ser editor famoso, supieron sus
amigos que los tales individuos eran producto de batidas por los tejados.
Así lo cuenta Vicuña Mackenna.
EVA CANEL
NOTICI AS VARI AS
Los FERROCARRILES DEL GLOBO. - He aquí algunos datos interesantes acerca de esta materia que
consigna una revista técnica alemana.
A fines del año 1888 la longitud total de los ferrocarriles de todo el mundo era de 571.771 kilómetros,
es decir, catorce veces la de la circunferencia ecuatorial. En el período de 1884 á 1888 la longitud de
la red de ferrocarriles ha aumentado por término medio en 25.729 kilómetros. América ha contribuídoen
más de la mitad á este aumento, siguiendo después
Francia, Alemania, Austria-Hu!1gría, Rusia, Italia,
etcétera. Inglaterra sólo contribuyó en un 5 por
ciento, y en cuantoáNoruegahacemuchos años que
no se ha construído allí una vía férrea, debido esto
sin duda á la configuración superficial de aquel país.
En Asia, las Indias inglesas marchan al frente de
los progresos ferroviarios, ocupando el segundo lugar
el transcaspiano, construido desde 1885 á 1888: el
Japón demuestra gran actividad en esta clase de
construcciones; en cambio China y los demás territorios asiáticos avanzan muy poco en este sentido.
En Africa, Argel y Túnez figuran en el primer
puesto en el desarrollo de la red de ferrocarriles;
Egipto permanece estacionario.
Australia es, proporcionalmente, la que acusa mayor progreso en punto á vías férreas.
Desde el punto de vista de la proporción entre la
longitud de las líneas y la superficie territorial, resulta en Europa el orden siguiente: Bélgica (16'4 kilómetros por cada 100 millas cuadradas), Sajonia, Inglaterra, Alsacia-Lorena, etc. El imperio alemán, en
conjunto, sólo tiene 7'6 kilómetros por 100 millas
cuadradas y Francia 7'2.
"Relacionando la longitud con el púmero de habitantes, el primer lugar corresponde á Suecia, en pos
de la. cual van Suiza, Dinamarca, Alsacia-torena,
Francia, etc.
El coste de cada kilómetro de vía férrea se calcula ser por términq medio en Europa de 370.260

N úMERO

pesetas, y fuera de Europa de 202. 706, ó sea poco
más de la mitad.
El coste total de los ferrocarriles existentes en
Eur~pa á fines de 1888 ascendía á la importante cifra de 79.328.750.000 pesetas; el de los existentes en las demás partes del globo se elevaba á
72.471.250.000.
De suerte que los capitales empleados en los
ferrocarriles en explotación en todo el mundo á
fines de 1888 representaban la enorme cantidad de
151.800.000.000 de pesetas.
TABACO DE PAPEL. - La inventiva de los falsifica·
dores nos proporciona cada día nuevas sorpresas. A
las falsificaciones de ostras y huevos desde hace tiempo conocidas, ha venido á añadirse la del tabaco obtenido por medio del papel, que alcanza ya gran desarrollo en los Estados Unidos.
En el estado de Nueva York funciona una fábrica
que produce grandes cantidades de papel destinado,
según confesión de los propios fabricantes, á ser transfom_iado en tabaco. Segón parece, los industriales que
reahzan esa transformación sumergen repetidas veces
el papel en una fuerte decocción de tabaco y luego lo
co~tan y lo prensan en moldes que imprimen en cada
hoJa de aquél unos nervios muy parecidos á los de
las hojas de la referida planta.
La imitación es tan perfecta, que al fumar algunos inteligentes un cigarro de tabaco de papel, se han
engañado hasta el punto de creer y sostener que Jo
que fumaban era tabaco excelente de las más acreditadas marcas.

479

NúMERO

:i:,a muerte_del p r imer Orange, cuadro de W.
L1ndensc~ m.idt.- Era el año 1584: gobernaba á la sazón
los ~afses BaJos, 7n nombre de Felipe II, el sobrino de éste,
AleJ~ndro Farnes10, duque de Parma, cuyos incesantes triunfos, JUDtao:iente con la retirada del duque de Alenz6n, herman_o de En~1que III de Francia, que por algím tiempo había ejerodo nommalmente de soberano entre los sublevados Hamencos
h~b[~n puesto e~ situación comprometida al estatúder de la Re'.
pubhca de las siete Provincias U ni das Guillermo de Orange
apellidado el Taciturno. ,
'
'
El. m?narca español, ansioso de poner pronto término á aquella d11lol cuanto costosa lucha, habla hecho pregonar un edicto
declarando traidor al de O range y ofreciendo 25.000 escudos
al que se lo presentara muerto ó vivo, no faltando aventureros
U ANDO un producto posee umt gran notoriedad, suce- que se brindaran á realizar tan coborde hazaña, aunque después
de á menudo que mercaderes al por menor pocoescn1p11/osos de hacerse_anticipar algún dinero se negaron á acometerla.
No movido por el afán de obtener el prometido premio, sino
proponen ó hasta sustituyen á lo que se les pide una imitación
que deja más beneficio. Esto es lo que ocurre diariamente con impulsado por el fanatismo religioso, un joven francés, Baltala CREMA SmóN, conocida desde hace 30 años para los cuida- sar Gerard, acechaba desde hacía tiempo en Delft, en donde
dos de la piel. Es necesario, pues, que las personas que desean por aquel entonces el de Orange residla, una ocasión propicia
con empeño esta marca. exijan la verdadera CREMA SIMÓN de para acabar con la vida del prfncipe protestante. Para realizar
la rue de Pr01Jence, 36, París. Venta: farmacias, perfumerías, su propósito ~rale preci~ captarse la confianza de Guillermo, y
J&gt;:lra conseguirla no vaciló en presentarse como ferviente calvibaza.res, mercerías, etc.
msta y en hacerse pasar por hijo de un mártir del protestantisn:1º• lo cual ~nido á su situación miserable atrájole la compa•
s1ón del Taciturno, quien le tomó á su servicio y le envió á
NUESTROS GRABADOS
Francia portador de un mensaje para el de Alenz6n. A su re·
gres?, co~ la fatal nueva de la muerte de éste, propúsose poner
L a recompensa d e l trabajo, escultura de d on en eJecu~1ón el plan que de tanto tiempo venía acariciando y
Antonio Parara. - Si uno de los fmes del arte, indudable- que reahzó el día 10 de julio de 1584. Guillermo se dirigía con
mente el más noble, consiste, como creemos, en hacer amable su familia al comedor cuando se presentó delante de él Gerard:
lo bueno por medio de formas bellas, la escultura de nuestro su _palide~, su mir~da inquie~a y su aire agitado causaron penopaisano puede calificarse de eminentemente artística. En sus sa 1mp~es1ón en Luisa de Coligny, sobrina del almirante y esposa
dos figuras se compendian tres amores á cual más levantados: de ~mllermo, el cual se esforzó por tranquilizarla. Terminada la
el amor paternal, el amor filial y el amor al trabajo, realzados co~1da, 1de Orange ~mpezó á subir la escalera que conducía al
7 del palacio, y apenas habla puesto el pie en los pripor \a pureza é inocencia de una niña, por la honradez que se pnmer piso
reAeJa e~ el sem~lante del J&gt;:ld~e, y por el sentimiento puro meros escalones, Gerard, que se ocultaba en un ángulo obscuro
del premio concedido al cumphm1ento ~e un deber social que de, la _pared, saliól_e al paso y disparó sobre él á quemarropa. El
envuelve aq11el grupo encantador enlazando dos cuerpos y jun- prmc1~ cayó hendo mortalmente en el pecho y falleció á los
tando dos rostros por entre cuyos labios se desbordan en apa- pocos mstantes.
sionado beso los más dulces afectos del alma.
Tal es á gran?es rasgos narrado el episodio luctuoso que sirTal es la impresión que nos causa La recompensa del trabajo, ve de asunto al interesante cuadro de Lindenschmidt. Conociy ella nos demuestra palpablemente que Parera siente el arte do el hecho histórico, se comprende la valla de este lienzo en
como deben sentirlo los grandes maestros cuyo genio imprime el q~e ~ue están con no ~o acierto expresados los gr;u;des
calor y vida á la fría é inanimada materia que su cincel mode- s ntim1entos de los personaJes que en él intervienen y se apre•
7 cual se 1J1erecen la fuerza dramática de la situación y el vila. Cualidad es ésta inapreciable en un artista, sobre todo si c1a
como con Parera acontece, el sentimiento aunque domina
gor con que están tratadas todas las figuras. En las actitudes y
excluye la belleza plástica, conseguida gracias al perfecto cono- en los semblantes de éstas se revelan los distintos afectos que
cimiento de la técnica y de los recursos que con el talento y el la sangrienta escena despierta en cada una de ellas: el terror y
estudio de los buenos modelos se aprenden.
.
e\ asoo:ibro en \os niños, la desesperación en la esposa y la inAntonio Parera es muy joven: hijo de un artista bien cono- d1gnac1ón y la ira en el fiel amigo que en sus brazos sostiene el
cido en Barcelona, demostró desde muy niño sus aficiones ar- inanimado cuerpo del prfncipe, á cuyo alrededor forman todos
Hsticas y ganó en honrosa lid una plaza de pensionado por el u~_grupo tan.hermoso por su naturalidad como bello por la ha,
Estado en Roma, donde en la actualidad se encuentra. De él b1lidad artísllca con que está dispuesto.
no puede decirse que promete mueho, pues la obra que hoy
reproducimos basta por sí sola á probar que ha entrado con
L a muerte de Cleopatra, c u a dro de J uan C obuen pie en el camino de las realidades.
llier, expuesto en la «Royal Academy» de L ondres. -Al pintar este cuadro, Juan Collier ha cedido al deseo
Un mendigo, cuadro del Sr. Díaz M o lina.que parece haber dominado á los pintores de todos los tiempos:
Cuando se expuso este cuadro en Almeria, en donde reside el el de producir una obra de las comúnmente llamadas de emSr. Díaz, un importante diar(o de aquella ciudad dijo, entre puje. Estas obras de empuje, sin embargo, así las artfsticas cootras cosas, hablando de la pintura: e Representa el cuadro del mo las dramáticas, tienen hoy entre el vulgo menos aceptación
Sr. Dlaz Malina á un pobre en actitud de pedir limosna y su que en otro tiempo tuvieron, con lo cual dicho se está que el
posición es tan espontánea, tan natural, que al verlo llévase que las produce, más que para el común de las gentes, las ejeuno involuntariamente la mano al bolsillo para sacar una mo• cuta para los. que prescindiendo de los gustos dominantes se
neda y depositarla en la mano del infeliz pordiosero.&gt;
co}~n. para J~zgarlas en las elevadas y serenas regiones de la
En estas pocas lineas se condensa el mejor y más imparcial cnhca 1mparc1al y razonada.
juicio que pueda hacerse de la obra que nos complacemos en
Esto sentado, justo es decir que el inmenso lienzo de Collier
reproducir. ¿Qué más podríamos añadir por nuestra parte? puede considerar_se desde ese i:iu~to de vista poco menos que
Cuando un lienzo llega á producir la impresión de la realidad perfecto: concebida con grand1os1dad y profundamente medi·
ni el critico puede aducir más exigencias ni en el autor cab; t~da! La muerte de C/eopatra. nada deja que desear en punto al
ambicionar mayores alabanzas.
d1buJo y al color, que se manifiestan en lineas y matices de una
. El Sr. J?íaz Molina, ex pensionado de la Diputación provin- armonía y verdad admirables.
cial almeriense, desempeña, á pesar de sus pocos años, el im•
El_ artista nos presenta á la infortunada reina en su palacio
portante cargo de Director interino de la Academia de dibujo tendida sobre su lecho de muerte: á sus pies yace muerta tam•
del Instituto de segunda enseñanza de aquella provincia.
bién su esclava Nacra, y recostada en la cabecera de aquél yérEl mendigo fué adquirido por el Ayuntamiento de Almería guese Carmi6n, otra de las esclavas favoritas de la amada de
con gran aplauso de cuantos en aquella importante ciudad se Marco Antonio, fija la vista en la puerta cual si esperara la en·
interesan por el fomento de las bellas artes y solicitan justos trada del conquistador romano para mostrarle el cadáver de
estímulos para los artistas que tienen acreditados sus merecí• la que no quiso con su presencia contribuir á los esplendores
mientas.
del triunfo.
El cuadro todo respira grandeza, y en las figuras en la deco·
Caricias maternales, c u adro d e E . Krug, gra- ración y en los más nimios detalles descúbrese c~án á fondo
bado por Baude.-He aquí uno de los temas que con ha- conoce Collier la historia, la civilización, la indumentaria y
berle cantado los poetas de todas las edades, no ha podido la arqueología del antiguo imperio de los Faraones.
ser agotado todavía ni es fácil lo sea mientras subsista en el
mundo ese purisimo afecto que con el nombre de amor maternal es conocido. Y se comprende: este sentimiento, inmenso
en su intensidad é infinito en sus, manifestaciones desde el apa·
JABON REAL.. VJ:OLETrJABON
cible cariño hasta el sacrificio heroico, se presh cual pocos á lasJ
concepciones de la poesía y del arte.
DE T H
NE
1
No ~a sido de los menos afortunados en expresarlo el repu• lu.om111d&amp;dc1 DOr &amp;utoriddes m!dicr- par&amp; I&amp; H1¡iel&gt;' de 11 Pl1l 7 Beilu&amp; h l Color
lado pmtor Krug, cuya es la obra que reproducimos. Su cuadro

e

n¿

RIDAC E 29_;.~:1~;;;:~Paris VELOU TI

ILUSTRACIÓ N A RTIST ICA

1 39

=

~s un hermoso i~ilio que nos ofrece en gracioso grupo á esa
Joven madre tendida sobre la verde hierba jugando con su pe·
qur.ñuelo, mientras el perrito que les acompaña parece reclamar,su parte en aquel ag~adable entretenimiento y mezclar sus
ladridos con las alegres nsas de la una y los alborozados gritos del otro.
. El autor d_e (!aricias 111alemal,s ha sabido al propio tiempo
pmtar un pa1saJe sobre cuyas bellezas resaltan de una manera
enca~tadora las fi~ras, y envolver el conjunto en un ambiente
poét1c_o q~e tan bien cu~dra en el asunto tratado, y que lejos de
estar 1~sp1rado en puentes idealismos, es reproducción fiel de
la realidad de muchas escenas de la vida campestre.
L abrando e l campo, dibujo de D. L a ureano B a rrau. - Este estudio, que de tal lo califica su autor nos ofrece
en medio de la sencillez del asunto y de la sobried~d con que
está _tratado bellezas suficientes para confirmar lo que en otras
ocas1o_nes_ hemos di~ho de nuestro joven compatriota. !lay en
este d1buJo toques vigorosos que revelan á un verdadero artista
ena!norado de la naturaleza y de los procedimientos que para
copiarla emplea~ los grandes paisajistas modernos y dotado
de talento y de alientos bastantes para alcanzar un primer pues•
to entre.nuestros realistas. Las tendencias hoy dominantes en
el arte llenen en Barrau un afortunado adepto· la tierra catalana posee en él un inspirado intérprete de sus hermosos lugares y de sus interesantes tipos.

479

LA

II:MFOSIBLEI
NOVELA ORIGINAL DE DON FLORENCIO MORENO GODINO, ILUSTRADA POR CABRINETY

( CONCL US!ÓN )

.....,\

Toda grandeza impone; y aunque noblemente orbien por su propio instinto ó bien por descuido é inganizado, nuestro joven no pudo menos de experidiscreción de las personas que le rodean, q~e est~
desahuciado, primeramente padece una yena mdec~- mentar una especie-de vértigo fascinador en medio
ble y luego se resigna. Quizá es la estación ~e la pri- de aquellas soberanas magnificencias, así es que
mavera, y el herido de muerte ha sorpr~nd1do esta cuando un ugier, abriendo una puerta y alzando una
frase significativa: Para la caída de la ho;a ... , y como gruesa cortina de seda, pronunció: «Mr. Bern:íldez
la adivina en toda su desconsoladora verdad, se fa- de Toledo,» el pobre joven sintió pasar ante sus
miliariza con la idea de aquel límite marcado á su ojos una cosa deslumbrante.
Marcial se hallaba en presencia de uno de los priexistencia, y acariciado por el sol de mayo, se dice
que el otoño está aún distante y que todavía puede meros soberanos del mundo.
gozar de muchos días serenos.
IX
El enfermo, en este caso, merced á la universal
ley de la compensación, multiplica sus sensaciones
El czar recibió á Marcial en pie, apoyada la may en breve espacio de tiempo vive los años que la
no izquierda en un gran velador de malaquita, en
muerte debe robarle.
Sucede también á veces. que alguna de las perso- una actitud noblemente graciosa, que permitía adnas que aman al enfermo, usando de un piadoso en- mirar su elevada estatura y· las perfectas proporciogaño, le da~ esperanzas de pronta cura7ión, halagán- nes de su cuerpo. Vestía un traje militar y tenía
dole con mil proyectos para el porvemr; y entonces la cabeza descubierta, cabeza soberana, llena de ex·
el enfermo, bien sea por compasión hacia el dolor presión y energía, no obstante sus rubios cabellos y
ajeno ó tal vez porque acoge la esperanza que desean el claro azul de sus ojos.
Al fijar éstos para examinar al joven extranjero,
transmitirle, no se atreve á decir: ¿Por qué os engadespidieron
una mirada profunda é inteligente á
ñáis al engañarme, cuando sabéis, como yo, que mis
modo de un relámpago, y luego volvieron á adquirir
días están contados?
Marcial, después de su conversación con el prín- su habitual dulzura.
El emperador, con un ademán cortés, indicó á
cipe, se hallaba como un enfermo en este estado que
como de pasada he descrito; había llegado ya á la Marcial uno de los dos sillones que había al lado del
resignación, y como el enfermo, se dijo: «Gocemos velador, y sentándose en el otro, dijo en su idioma
de esta primavera de amor, puesto que debo morir nativo:
- Sentaos, caballero, tenemos que hablar un rato.
en breve.»
He
deseado veros, porque espero de vos un gran
Presentóse, pues, en casa de la princesa tranquilo,
servicio.
pero
con
aspecto
más
animado.
Elena
lo
notó
con
- Sí, señor. Creyendo que fuese una nube pasaje- ¿Señor?, dijo el joven inclinándose.
satisfacción; pero ésta duró poco, porque al observar
ra, no he creído oportuno hablar de ello á V. M.
- ¿Os llamáis Mr, Marcial Bernáldez de Toledo y
- Habéis hecho mal y faltado á nuestra antigua al pobre joven vió en los ojos de éste una como nube
sois español?
sombría
y
dolorosa.
•
amistad. Espero que ahora repararéis vuestra falta.
- Así es, señor.
- Mira, Marcial mío, le dijo cuando estuvieron
El príncipe entonces refirió al emperador los amo- Pues bien, caballero, tened la bondad de escusentados
á
la
mesa
en
que
daban
la
lección
de
inres de su hija con Marcial, así como también la excharme y comprenderéis la causa de haberos moglés,
no
quiero
que
estés
triste,
¿lo
oyes?,
no
quiero,
plicación que con éste había tenido el día anterior.
lestado. Hay en la literatura española un autor queEl emperador reflexionó durante algunos minutos. porque no tienes motivos; nadie se opone á nuestro
por su profundidad, estilo, gracejo y erudición, desamor
y
vamos
á
ser
muy
felices.
- ¿Estáis resignado, dijo, á conceder á ese joven
pués de Cervantes le creo el primero; y desearía que
Marcial
hizo
entonces
lo
que
el
enfermo
de
que
he
la mano de vuestra hija?
vos indicaseis á cuál de vuestros escritores pueden
- Qué he de hacer, señor. Elena está locamente hablado, fingió creer, ó tal vez creyó en aquella feliatriauirse tales cualidades, á fin de corroborar mi
enamorada y temo las consecuencias de ese amor cidad, y su pasión hízole prorrumpir en mil amorosas
apreciación.
palabras,
en
las
que
se
desbordó
su
corazón.
contrariado.
- Señor, dijo Marcial. vacilo al contestar, pero
La
princesa
le
oía
embebecida,
y
tomando
aquel
- ¿Decís que ese joven es noble?
supongo
que V. M. se refiere á Quevedo.
ímpetu
febril
por
alegre
animación,
le
dijo
mirándole
- Según parece, más que noble: de ilustre cuna.
- Justamente, caballero. Por casualidad he hojeado
tiernamente:
- ¿Y orgulloso?
- Muy bien, señor profesor: así me gusta veros;y una versión francesa de una obra que tenemos en la
- Hasta un extremo increíble.
para
recompensaros, tal vez os otorgue un don como biblioteca imperial, y aunguP poco inteligente, he al·
- Hasta el extremo de rehusar vuestros dones, y
canzado á comprender la inmensa valla de tan pere•
las
antiguas
damas á sus paladines.
por consiguiente la mano de vuestra hija.
grino ingenio.
¿Cuál?,
preguQtÓ
Marcial
con
amoroso
interés.
- Así es, señor.
- Esa es mi opinión, señor.
Mira,
repuso
Elena
abriendo
la
cartera
donde
- Pues bien: lo que no cree digno admitir de vues- Ya sé que las grandes obras del entendimiento
guardaba
sus
escritos
en
inglés.
tra mano lo aceptará de la mía.
son en general intraducibles y que hasta la idea se
El
joven
miró.
Había
allí
un
retrato
al
daguerro- No comprendo, señor.
tergiversa al ser emitida en distinto idioma; pero·
- Quiero decir que puedo enriquecer á ese joven tipo, y este retrato era el de la princesa.
existen en las lenguas, aun entre las más opuestas,
Marcial
le
tomó
con
ávida
y
temblorosa
mano.
hasta igualarle con vuestra hija.
extrañas afinidades, y esto tengo entendido que su- Señor, temo que la bondad de V. M. sea inútil.
VIII
cede entre la española y la rusa.
.
-¿Por qué?
- Así es, señor, según lo poco que he podido deCuando Marcial volvió á su casa, gozoso de po- Porque acaso no aceptaría.
·seer el retrato de la princesa y diciendo para sí: «Al ducir de mis escasos conocimientos en la última.
El emperador volvió á pensar, y luego repuso:
- Sois muy modesto, caballero. A propósito os esmenos veré su imagen hasta el último momento de
- ¿Ese joven es profesor de idiomas?
mi vida,» se halló con una novedad que le llenó de toy hablando en mi idioma y ciertamente me admi- Sí, señor.
ra la rara perfección con que en él os expresáis.
asombro.
- ¿Conoce el nuestro?
- ¡Señor!
Un ugier de la casa imperial había traído un plie- Perfectamente; hasta un punto inverosímil en
- He sabido además que os ocupáis en trabajos
go en que decía:
un extranjero.
literarios,
y aprovechando la rara ocasión que se me
«Mr.
Marcial
Bernáldez
de
Toledo
se
servirá
pre- Entonces, querido príncipe, tal vez hallaremos
presenta
de
hallar una persona inteligente que po·
sentarse
mañana
jueves,
á
las
dos
de
la
tarde,
en
el
medio de salvar la situación.
sea
ambos
idiomas,
deseo me hagáis una versión rupalacio
imperial,
en
donde
será
recibido
por
S.
M.
- Si me fuera permitido preguntará V. M.. .
sa
de
los
admirables
escritos de Quevedo. Deseo poel
emperador.})
- Ya lo sabréi,5, amigo mío; vuestra tranquilidad
Pasado el primer momento de sorpresa, Marcial pularizar la lectura de ese inimitable autor. En mi
me es tan interesante, que no omitiré esfuerzo algudióse á pensar en la causa que podía motivar aque- biblioteca tengo dos ejemplares españoles.
no á fin de devolvérosla.
- Pero, señor, observó Marcial, en el colmo de la
- Lo sé, señor. Conozco las bondades de V. M. lla misiva, y n9 hallaba explicación ni aun probable.
Recordando su conversación con el Príncipe Lo- sorpresa, no me creo con los conocimientos suficien•
para conmigo.
- Está bien. Vais á dejar á mi primer ugier el diski, pensó en que éste tal vez podría haber inter- tes á lograr tamaña empresa.
- Intentadlo, caballero, y estoy seguro del éxito.
nombre y las señas de la morada de ese joven extran- venido en aquella cita imperial; pero ¿por qué para
qué y en qué podía influir el Emperador en su des- No os pido que traduzcáis todas las obras del insigjero. Lo demás corre de mi cuenta.
ne escritor español, aunque tendría suma satisfacción
tino?
- ¡Ah, señor!
Al día siguiente anticipó su diaria visita al palacio en ello, porque sería tarea difícil y sobre todo ardua,
- Y tranquilizaos, príncipe. H acia el Oriente hay
nubes, y quizá pronto habré de necesitaros, no tur- Lodiski, á fin de·poder presentarse en el imperial á pero sí las más intencionadas y _profundas. Haceos
l:ado por preocupación alguna.
. la hora indicada, interrogó también á la princesa ayudar, si es necesario, de algunos de nuestros escriEl príncipe dejó el palacio imperial algo más am- respecto á la misiva del emperador;. pero aunque no tores, no perdonéis médio ni escatiméis gastos.
Marcial titubeó, por una parte le arredraban las
se mostró muy sorprendida, no pudo darle respuesta
mad0 con las palabras del emperador.
dificultades de aquel encargo, y mucho más en el
alguna satisfactoria.
VII
Marcial salió del palacio Lodiski, y media hora estado de inquietud de su espíritu; mas por otra, la
después
subía por la escalera de mármol ural de la cortés insistencia del emperador, la idea de que éste,
La mayor parte de las veces si un enfermo que
recompensando su trabajo le proporcionaría el memorada
de
invierno del emperador.
sufre una dolencia mortal, pero lenta, comprende,

�LA
dio de solventar la supuesta deuda contraída con el
prestamista relacionado con Mlle. Brian y de asegurar el regreso á España de su viejo criado Bernardo, cuyo porvenir le tenía intranquilo, obligáronle á
decidirse á cumplir el deseo del czar.
- Señor, dijo, no puedo negarme á una proposición que tanto me honra; pero conste que, aun cuando yo agotaré toda mi fuerza de voluntad, tanto por

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

Tal era el plan de Marcial, y lo cierto es que su
lucubración sirvióle de mucho, estimulándole al trabajo.
La contemplación del retrato de la princesa y su
diaria visita al palacio Lodiski eran además como
oasis en que reponía las fuerzas de su espíritu.
La estrella de esperanza que lucía en los antes
obscuros limbos de su imaginación, hacíanle estar
menos preocupado que anteriormente, poniendo más
en relieve sus dotes de talento y amabilidad, con lo
cual acabó de captarse las simpatías del príncipe.
En cuanto á la princesa, estaba encantada.
Marcial trabajó con encarnizamiento, y sólo de
este modo se concibe que en el corto espacio de tres
meses terminase su obra hecha y corregida á toda
conciencia. El emperador, sin leerla, mandó imprimirla é ilustrarla con un lujo verdaderamente regio,
bajo la dirección de aquél, que no descansó hasta
\lejar en la biblioteca imperial los numerosos ejemplares de aquella magnífica edición.
Cuando se presentó al soberano para llevarle algunos, pedidos por él, el czar le dió las más expresivas gracias al joven traductor y le dijo: cDesde hoy
mi biblioteca tendrá una joya más y yo ratos de agradable entretenimiento.»

NúMERO

479

- Pero prescindiendo de esta consideración dejo
aparte vuestra personalidad y os pregunto: ¿Qué debe hacer uno de los monarcas más espléndidos de
Europa, como vos decís, para honrar la memoria
de uno de los más eximios autores del mundo y
honrarse á sí propio?
- ¡Señor!, exclamó Marcial conmovido ante aquella grandeza soberana, sólo puedo contestaros cayendo á los pies de V. M.

XII
Mlle. Brian estuvo admirable en la confección del
traje de boda de la princesa Elena Loaiski.

&lt;.:ochc de .:tlquiler.

LA

479

SECCIÓN CIENTÍFICA
Qt:ÍhtICA RECREATIVA. - EL OXIGENO

Mezclado con el ázoe, el oxíge~o forma el aire;
combínado con el hidrógeno, da ongen al agua; las
!antas y los animales están en parte por él forma~os, y en el peso total de la corteza terrestre entra
or un tercio aproximadamente.
p Se prepara calentando una mezcla ~e clorato de
potasa y bióxido de manganeso en pesos iguales en un
pequeño matraz de cristal que se cierra. con un b~en
tapón de corcho: por medio de una hma especial,

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ma el estado de incandescencia y pronto arde á su
vez produciendo una llama blanca, deslumbradora,
que sólo dura un momento. El producto de la combustión es un cuerpo blanco que reducido en filamentos cae en el fondo del vaso: estos filamentos
son la lana filosófica de ¡05 alquimista~, el blanco d~
cinc de los pintores, el óxido de eme de los qmmicos.
á
Combustión de una agu1a de coser. - Anunciad

especial y evitando al propio tiempo _cal_entar á u~a
temperatura demasiado elevada el b1óx1do de bano
que se forma haciendo un vacío parcial. El ázoe se
recoge en un gasómetro y el oxígeno en otro.
Priestley entusiasmado con las propiedades del
oxígeno qu~ acababa de descubrir, escribía e~ 1774:
«¿Quién puede asegurar que, andando el hempo,
ese aire puro no se convertirá en objeto de lu¡o muy
en moda?» Aunque no ha llegado á ser articulo de
lujo, su elevado precio hace que no lo empleen muchas industrias.
Sin embargo, la industria lo usa, después de una
electrización que lo transforma en ozono, para el
blanqueo de las telas y de la pasta de papel y para
la rectificación del alcohol: este ozono.se vende en
tubos metálicos muy gruesos que contienen el
fuertemente comprimido. En algunos tubos de z 5º
metros de longitud por 0'15 de diámetr_o y con una
cabida de 30 litros, el gas está comprimido á 120 at·
mósferas de modo que cada uno de aquéllos puede
proporci~nar 3. 500 litros de gas. Estos tubos llevan
un regulador de presión que, dando vuelta á una espita, permite una salida constante basta cuando _ape·
nas hay presión en el recipiente (fig. 3). Esta dISpo-

\lª'

EPÍLOGO

Estaban sentados en un sitio extremo del Paseo
de las islas.
Eran los últimos días de Junio, reinaba por fin la
tardía primavera del Norte y la atmósfera iba adquiriendo una pureza sobrenatural.
Desde aquel sitio los felices esposos abarcaban
con sus miradas un espacio inmenso, absorbiendo
al mismo tiempo los efluvios de la brisa marina, que
llegaban hasta ellos, resbalando sobre el río.
XI
Oíanse á lo lejos ecos plañideros, repercusiones
extrañas,
producidos por las nieves árticas que se
Seis días después el príncipe Lodiski recibió un
ejemplar de la nueva traducción, en cuya portada desprendían en aludes colosales; y el astro del día,
se leía la siguiente dedicatoria autógrafa del empe- declinando lentamente, iluminaba aquel panorama
asombroso con efectos de luz inauditos.
rador:
Marcial, no acostumbrado á aquel magnífico es«A la princesa Elena Lodiski, á la cual intensará pectáculo,
estaba absorto.
este libro.&gt;
Miró
su
reloj: eran las diez de lo que debía ser
El secretario particular del czar presentóse también en casa d_¡, Marcial y le entregó un pliego cerra- noche, y aún el sol no había acabado de descender.
Por fin llegó al extremo del horizonte, y pareció
do y sellado con las armas imperiales.
sumergirse en las aguas del mar.
Rompió nuestro héroe la cubierta, enteróse de su
Quedó una luz más tenue, pero clara y sin el mecontenido y cayó en un sillón, trémulo de emoción
nor amago de sombra.
y asombro.
complacer á V. M. cuanto por honrar la memoria
Entonces ambos esposos, enlazadas las manos, caEn primer lugar halló un título de Conde, expedel autor de quien se trata, temo profanar su obra .
dido á su nombre con la denominación de Peterhof, yeron en ese éxtasis del amor feliz, en esa contem- Eso ya lo veremos, cabaUero. Ahora trabajad una de las residencias imperiales.
plación mutua, en que las palabras son monosílabas
y las miradas poemas.
con fe y, me atrevo á rogároslo, con prontitud. El día
Luego los títulos de propiedad de una vasta poseen que pongáis fin á vuestro trabajo, s~rá para mí de
Poco á poco cesó el silencio y comenzó el cusión situada en Moineaux, cerca de Moscou y que chicheo.
suma satisfacción.
rentaba seis mil rublos anuales, y por último, dos ta- Señor, procuraré complacerá V. M.
Recordaron sus amores. Marcial habló de aquel
lones del Banco de San Petersburgo, por valor de
- Mañana recibiréis un recado mío por medio de cincuenta mil rublos cada uno.
lerrible instante en que en el Retiro de Madrid tomó
mi secretario particular, con quien os entenderéis
Era todo esto tan inconcebible, tan inaudito, que á Elena en sus brazos, trató de expresar el estremesiempre que deseéis verme.
el pobre joven, aunque familiarizado con las sorpre- cimiento contagioso que entonces serpenteó por todo
sas,
lo creyó un sueño, una nueva faz de los castillos su ser, haciéndole adivinar que se había fijado para
X
en el aire que había edificado en Baden ó en Ham- siempre su amoroso destino. Elena, bajando los ojos
A la mañana siguiente presentóse el secretario del burgo.
dijo que ella también sintió aquella predestinación,
czar en casa de Marcial .y le entregó un ejemplar
En los primeros instantes la emoción paralizó sus el día en que leyó el título de la obra olvidada por
español de las obras de Quevedo, una autorización acciones y casi sus pensamientos.
~larcial y recogida por su aya. Convinieron ambos
para valerse de cuantas obras y manuscritos le fueen que habían estado algo tímidos y algo locos, y en
Vuelto en sí exclamó:
ren necesarios y además un talón del Banco de San
«Esto, sin duda, es una equivocación, y aunque que no querían curarse de aquella demencia.
Petersburgo por valor de mil quinientos rublos.
U na exclamación de Marcial interrumpió su amono la haya no debo aceptar.)
roso coloquio.
El príncipe y Elena no se mostraron tan sorprenY como si temiese desistir de su propósito, salió
didos como el preocupado joven esperaba al partiAl ver aparecer un vivo resplandor en la zona
apresuradamente
de su casa, llevándose el pliego que
ciparles el encargo del emperador.
oriental, dijo admirado:
acababa de recibir; tomó un droschy ( 1), hízose con- Si vais á estar tan ocupado, dijo la princesa con
- ¿Qué es eso, una aurora boreal?
ducir al palacio imperial, y por medio del· secretario
acento indefinible, no me atrevo á insistir en mis lec- solicitó
- No, contestó Elena, es la luz que precede á la
ver al emperador.
dones de inglés.
aparición del sol :
Un rato después hal!ábase en presencia de este
- Marcial, coartado por la presencia del príncipe,
- ¡Imposible! ¡Pues si acaba de ponerse!
soberano,
que le dijo con su habitual benevolencia:
limitóse á contestar:
- ¡Mira!, repuso aquélla señalando el horizonte.
No
esperaba
veros
tan
pronto,
caballero.
Sin
duda
- Hay tiempo para todo, princesa.
En efecto, el magnífico astro apareció rodeado de
habéis adivinado que he leído ya vuestra admirable
- En ese caso, repuso Elena acariciándole con una traducción y venís á que os repita mis felicitaciones. un halo esplendoroso, lleno de prismáticos colores
mirada, no qui,iera olvidar lo que he aprendido.
- Señor, no vengo á eso, contestó Marcial, tréMarcial se puso á trabajar sin pérdida de tiempo,
mulo de emoción, por más que la benevolencia de
preparándose primero con la detenida lectura del V. M. colme mis mayores deseos.
autor que debía traducir y proporcionándose cuan- ¿Entonces? ...
tas obras y diccionarios en ambos idiomas juzgó ne- Vengo, aunque no ignoro que no se debe incesarios. No obstante la advertencia del emperador,
terrogar á los príncipes, á saber de V. M. si este
no quiso valerse más que de algunos escribientes que pliego está efectivamente dedicado á mí.
le facilitasen el trabajo material, ayudándole á com- Sin duda, caballero.
prender el significado de las pocas palabras rusas
- Pero Señor, yo no puedo aceptar.
que ignoraba.
- ¿Por qué causal
Una idea loca é infundada, pero natural hasta
- Voy á hablar con el corazón en la mano, señor.
cierto punto en quien está poseído de una gran paSabiendo que V. M. es el príncipe más espléndido
sión y abocado á un gran peligro, se posesionó del
de Europa, esperaba un gran regalo de su parte; pepensamiento del enamorado joven. Durante las pocas
ro el que acabo de recibir es tan superior á mis eshoras en que se entregaba al descanso, al ir y venir
peranzas y á mi escaso merecimiento, que mi condesde su casa al palacio Lodiski, antes de conciliar ciencia no me permite ...
el sueño, ó en el rato que pasaba sentado á la chime- Decid vuestro orgullo, interrumpió el czar con y trazando espirales prolongadas. Las aves acuáticas,
nea después de comer, formaba un plan para lo su- acento severo.
cesivo, plan descabellado, propio de un amante ó de
invisibles durante un rato, volvieron á levantarse de
- ¡Señor! ...
un poeta.
entre la espumosa cinta del Neva, y el ruido lejano
- Fijaos en mis palabras, caballero. Tengo enten- de las nieves derretidas por la acción del sol adquiMarcial pensaba:
dido que sois noble.
rió más intensidad.
«El czar recompensará espléndidamente mi tra- Sí, señor.
bajo, no cabe duda. La mayor parte del regalo im- ¡Ah!, exclamó Marcial en el colmo del asombro,
- Pues bien: debéis saber que un noble jamás se ¡Esto es un día eterno!
perial le destinaré al pobre Bernardo, y con el resto
desdeña de aceptar los dones de un soberano por
me iré á Baden ó á Hamburgo á probar fortuna en grandes que sean.
- Sí, Marcial mío, dijo la enamorada esposa, miel juego: se han dado casos de suerte, y ¡quién sabe
rándole
con ternura: ¡Eterno como nuestro amor!
- ¡Ah, señor!
si en un día, en una hora, realizaré los sueños de mi
ambición!
FIN
(lJ

NúMERO

EL OXIGENO. - Fig

1.

Procedimientos para agujerear el tapón y encorvar el tubo de cristal

llamada de cola de ratón, se practica en éste un
agujero (fig. 1) por el cualseintroduc~ de modo que
ajuste perfectamente un tubo de cnstal encorvado
en ángulo recto, lo que se obtiene fácilmente colocándolo sobre una lamparilla de alcohol, como lo
indica la citada fig. r. El gas se recoge en un frasco
lleno de agua con ayuda de un pequeño tubo de caucho que arranca del tubo de cristal.
La combusli6n dtl cinc. - En el oxígeno todos los
cuerpos arden con mucha mayor intensidad que en
el aire. Las combustiones del carbón, del azufre, del

una persona que vais á quemar una aguja de coser
con sólo calentarla en la lla¡na de un fósforo, y de fi¡o
quedará en extremo sorprendida. _
. .
Y sin embargo, nada más fácil s1 podéIS dISponer de
un frasco lleno de oxígeno. En efecto; tomemos una
aguja larga y gruesa para que la combustión dure más
tiempo y clavemos la punta en un pedazo de fósforo
de madera y la cabeza en un taponcito de corcho
sostenido por un alambre clavado á su _vez en un
tapón ancho y plano como el del expemnento anterior (fig. 2). Encendamos el fósforo é mt~oduzcamos todo ese aparato en el frasco de oxigeno: el
pedacito de madera del fósforo arde vivamente_y
Juego se vuelve incandescente la punta de la agu¡a
que arde con ruido proyectando chIS~as en todas
direcciones basta que le falta oxlgen?- Esta comb_ustión es un verdadero fuego de artific10 muy parecido
á los pequeños cohetes de salón que los niños encienden sin soltarlos de la mano y de los cuales su'.gen innumerables chispas que forman elegantes dibujos.
.
En este experimento hay que tener cmdado en
proteger el fondo del frnsco con u~a grues~ capa de
agua sin lo cual las gotitas de ÓXIdo de hierro fundido' que caerían en él romperían infaliblemente el
cristal. Terminada la combustión, se observa en_ el
extremo de la aguja que no ha ardido una bohta
esférica: es el óxido de hierro fundido procedente
de la combustión.
'
También puede hacerse arder una aguja de hacer
calceta, pero hay que esco~erla delgada si se quiere
que el experimento ~lga bien ..
Exlraccilm del oxigeno del azre.-¿Por qué se prepara el oxígeno calentando clorato de potasa, que
cuesta relativamente caro, cuando
parece tan fácil extraer aquel gas
del aire? Este problema de la extracción del oxígeno del aire ha
preocupado durante largo tiempo á
un gran número de químicos eminentes, y aunque no puede decirse
que está completamente resuelto,
cabe afirmar que se ha dado un
gran paso en este sentido. En Passy, calle Gabarni, existe una fábriEL OXfGENO. -Fig. 2. Combusti6n en el oxigeno de una aguja de coser
ca en alto grado interesante, en
donde se aislan los elementos del
fósforo son hermosas; pero por lo mismo que esta- aire, el oxígeno y el ázoe, que se venden separadamos tan acostumbrados á verlas en todas las clases, mente.
nos llaman poco la atención.
El procedimiento para ello empleado es una mo·
Con un trozo de cinc y un vaso llen9 de oxigeno dificación del marcado en otro tiempo por Boussmpodremos verificar una combustión muy bonita. To- gault. Consiste en calentar barita en una corriente
memos un tapón de corcho plano bastante ancho de aire: la barita absorbe el oxígeno transformándopar~ cerrar .'!l vaso que nos sirva para el experimento, se en bióxido de bario. Si entonces se hace cesar la
Y fi¡emos en él un alambre suficientemente largo pa- corriente de aire y se eleva la tem¡,eratura, el b1óx1ra que llegue hasta la mitad de la altura de aquél, do cede su oxígeno y produce banta que puede abclavando en el extremo libre del mismo una bola del sorber nuevamente este gas.
tamaño de una nuez hecha con virutas muy delgadas
Teóricamente, con una pequeña cantidad de bade cinc, en cuyo int~rior pondremos un pedacito de rita y de calor podría obtenerse oxlge_no en canlldad
carbón que asome su afilada punta por el extremo indefinida; pero en la práctica, Boussmgau_lt no pudo
de la bola. Cogiendo el tapón con la mano drecha, servirse de la misma barita más de diez y siete veces,
aproximemos la punta de carbón á la llama de una después de las cuales dejaba de absorber_oxígeno.
bujía, y cuando aquélla presente un punto rojointroLos hermanos Brin, cuyo p:oced1m1ento es .el
duzcámosla rápidamente en el frasco de oxigeno. El que se emplea en la fábrica de Passy, han ~rfecc10carbón arde intensamente, el cinc que le rodea to· nado esta fabricación preparando una banta pura

íl

Fig. 3, Recipiente de oxígeno ~ra la industria .

Fig. 4. Recipiente para las farmacias y los laboratorios

sición es muy cómoda, sobre todo para las proyecciones con luz oxhídrica, que ofrece de este modo una
intensidad siempre igual .
. .
De algunos años á esta parte, !~ medicina emplea
mucho el oxígeno puro, ora extenormente para n:10dificar úlceras atónicas en las cuales produce VIva
excitación, con lo que el enfermo toma_ verda1eros
baños de oxígeno, ora interiorrne_nte en mhalac10n~s
para reanimará los que se asfixian ó para com~atir
la tisis. La fábrica citada vende á los farmacéu11cos
y á los laboratorios recipientes especiales que con·
tienen unos 200 litros de gas á la preSión de 8 atmós-

Fig. 5. Agua oxigenada de mesa
Fig. 6. Agua saturada de oxigeno á presi6n

feras (fig. 4). A menudo el oxígeno debe ser inhalado solo, pero algunas veces si~e de vehículo
á otros medicamentos, como eucalipto!, creosota,

�LA ILUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

N úMERO

479

yodoformo, fenol, ácido fluorhídrico para las enfermedades de pecho, 6 cloroformo, éter, cloral para
las afeciones espasmódicas de las vías respiratorias.
En estos casos el gas pasa por una bola hueca de
metal que se ve en la (fig. 4) y llega al pecho del
enfermo saturado de vapores medicamentosos.
Y no es esto todo: el oxígeno disuelto á presión

Fig. l. La señorita Lucía de Gentry adivinando el pensamiento

produce un agua con frecuencia impropiamente llamada agua oxigenada, que es un ligero estimulante
para la digestión y se emplea como agua de mesa
(fig. 5). A mafor presión y adicionada con un poco
de gas carbónico, que le da cierto sabor picante se
vende ~n sifones (fig. 6).
'
Vertiendo de esta agua en un vaso, puede avivarse la _llama
un fósforo que sólo presente un punto roJo, poniéndolo sobre la s_uperficie de aquélla;
pero hay que operar muy de prisa, porque el oxígeno
se escapa con gran rapidez.

?e

F.

(De La Science Illtutree)

malo introdujo la señorita Lucía de Gentry, con la
demuestra que el anillo ha alcanzado toda su fuerza
que hemos hecho varias pruebas de adivinación que de
percusión.
han dado resultados excelentes.
Uno,
... dos, .. . cinco, ... diez, .. . veinte, ... treinEsta señorita se ata en la mano el extremo · de un
ta,
..
.
treinta
y tres golpes ha dejado oir la mágica
pañuelo de bolsillo y hace que su medium aguante
campana:
la
señora
se aparta involuntariamente del
con la suya el otro, como lo indica la fig. 1, en la
que se presenta el experimento de tomar de una ces- adivinador, á quien antes había confesado como edad
ta con varias flores la mentalmente escogida por su verdadera veintiocho años, segura de que nadie había de echarle más á juzgar por su semblante fresco
auxiliar.
Uno de los nuevos ejercicios, de gran efecto, con- y bello. ¿Cómo, pues, el misterioso péndulo ha desiste en adivinar y coger un naipe previamente de- mostrado el engaño? Muy sencillamente: la amable
terminado por el medium, y se ejecuta del siguiente señora ha pensado involuntariamente en su verdamodo: sentados en sendas sillas frente á frente el dera edad, vacilando en la duda de si el péndulo
medium y el adivino, toma aquél con una mano un descubrida su mentira, y los impulsos en su cerebro
juego de naipes que extiende en abanico de modo surgidos se han traducido en vibraciones musculares
que la cara de las cartas mire á él y con la otra coge que el adivinador ha percibido inconscientemente y
la muñeca de su frontero, como lo indica la fig. 2 . transmitido al péndulo. Y decimos inconscienteEl adivinador tiene, como es natural, en todos estos mente porque así es en efecto, pues el adivinador
casos los ojos vendados, no tanto para probar á los no tiene conciencia de lo que hace, sino que obra
espectadores que en el juego no hay engaño, como en cierto modo como instrumento puesto en manos
del medium que piensa por él.
para hacerse pasivo, valga la frase, es decir, para susDejando ya este tema de la adivinación muscular,
traerse más fácilmente á las influencias externas que
podrían distraer su atención. El medium indica una
carta de antemano convenida con los espectadores
y sin previo conocimiento del adivinador, y concentra su voluntad en el propósito de que éste acierte
la carta pensada. A la voz de ¡ahora! el adivinador
coge rápidamente el primer naipe que tocan sus
declos v que casi siempre es el mismo que había de
acertar.
Otro juego entretenido es el llamado la sortija
adivinadora del pensamiento (fig. 3), y que consiste
en que el adivinador mantiene suspendida de un
hilo una sortija que da en un vaso tantos golpecitos
como unidades tiene un número previamente pensado.
Este experimento se verifica del modo siguiente:
el adivinador pide un hilo de seda, un vaso de cristal y una sortija, si es posible de las llamadas alianzas, y suplica á una señora que se sirva de él como
medium. Después de haberse puesto en contacto
con ella del modo indicado, ata la sortija á un extremo del hilo y se arrolla el otro extremo en el dedo
índice extendido, hecho lo cual se sitúa delante de
la mesita con el brazo tendido de modo que el improvisado péndulo venga á caer en el centro del vaso

FAIDEAU

Fig. 3. El péndulo misterioso

***
ADIVINACIÓN Y TRANSMISIÓN DEL PENSAMIENTO

diremos algo de la adivinación sobrenaturai del pensamiento, de la llamada telepatía.
La principal diferencia entre estos dos medios de
transmitir el pensamiento estriba en que en -la adivinación muscular hay un contacto directo sensible
entre el adivinador y su medium, al paso que en la
telepatía las dos personas puestas en comunicación
mental pueden estar muy lejos una de otra sin que
por ello se dificulte la transmisión.
Otra diferencia consiste en que en la telepatía
ambas personas no tienen á menudo conciencia de
su acto: el actor no sabe que quiere transmitir un

Cuando hac~ unos diez años el inglés Mr. Stuart
Cum~erland eJecutó en Alemania y en Austria los
experimentos de ad_ivinación del pensamiento las
gentes, aun las más ilustradas no sabían halla; explicación satisfactoria á este fe'nómeno. Cumberland
se_ pr~sentaba como hombre dotado de un poder
m1ster~oso, y por tal le tenían la generalidad de los
que asistían á su~ representaciones, al paso que los
me~os, los escépticos, atribuyeron la habilidad á simple Juego de prestidigitador.
Desde entonces han surgido infinidad de adivinos
de ambos sexos que han hecho lo mismo y quizás
más que Cumberland, y la controversia científica
á que dió origen este espectáculo ha terminado de~ostrándo ~l conocido fisiólogo doctor Preyer, teórica .Y práct1cam~nte, que en la adivinación del pensarmen~o no _habta de verse un don especial á pocos
con~e~1_do, smo una aptitud basada en la exquisita
sens!b1_hdad d~I tacto, capaz de apreciar los menores
Y f!1~S mconsc1entes movimientos musculares. Esta
Fig. 2 . Adivinaci6n de una carta
opm1ón que desgarraba el místico velo tras del cual
se o~ultaban Cumberland y sus compañeros de arte,
se v1ó co?fi~mada por el hecho de aparecer en cien encima de aquélla colocado, sin tocar el fondo. Terluga~es distintos otros tantos adivinaqores del pen- minados estos preparativos, ruega á la señora que le
sa~1ento, hasta el punto de no haber quizás una fa- diga, dispensándole la indiscreción, cuántos años
m1 ha que no contara alguno de ellos La adivinación tiene. sin ocultar uno, porque para el buen éxito del
del pensamiento ha llegado á ser desde entonces en experimento es przciso que la edad sea exacta: aquéAlemania un verdadero sport predilecto de los que lla dice una cifra, casi nunca la verdadera, el adivie~ !_as largas_ veladas de invierno se congregan en fa- nador encarece una vez más la necesidad de que sea
~1har tertulia. P~ro como todo progreso, la adivina- sincera en su afirmación y la dama insiste naturalción del pensamiento no se ha circunscrito á los mente en que lo ha sido en absoluto.
«Perfectamente, dice el poco galante medium. En
experimentos de encontrar un alfiler, escribir cifras
mi
calidad de adivinador del pensamiento, nada se
por otro ~ensadas, etc., que constituían la especialidad
?e los primeros adivinos de profesión, sino 'que se me oculta, y además puedo transmitir á la sortija el
mventaron nuevos y entretenidos números no todos poder de descubrir las cosas más recónditas. Vatan conocidos que no tenga cierto interés dar de mos á ver, pues, qué dice el anillo. Lo único que
suplico á V. es que piense con toda la fuerza de su
ellos una breve descripción.
voluntad
Fig. 4. Telepatía de una niña
Por de pronto no se persistió en el contacto directo dadera.» en el número que expresa su edad verentre_ e_l experimentador y su medium como primera
Gran ansiedad y completo silencio de los circunscond1c1ón para el buen éxito del experimento, sino.
pensamiento y el paciente ignora que se le quiere
tantes,
que fijan atentamente sus ojos en los experi· transmitir.
que se buscaron para esa comunicación indispensable
otros medios, como coger las dos personas un mis- mentadores y en la sortija. De pronto el péndulo
Son, pues, posibles en la telepatía tres cosas:
mo palo, ó un pañuelo, ó un cordón, etc. Este siste· 'empieza á oscilar, los movimientos se van haciendo
1.°
Actor y paciente tienen conciencia de la trans·
cada vez más intensos y por fin un sonido vibrante
misión; tal suele suceder con lo~ experimentos que

N úMERO

479

LA ILUSTRACIÓN

se verifican propiamente para transmitir un pensamiento.
.
. .
El actor ó el paciente no tienen conc1enc1a
d/ 1~ transmisión; por ejemplo! cuando un_o_~e ellos
se encuentra en un estado distmto_ de la VIgtha normal, es decir, cuando duerme, tiene calentura, es
sonámbulo, etc.
.
. .
3 • Cuando ninguno de los dos tiene conc1enc1a
de ~sa transmisión, caso que en la vida sucede con
más frecuencia de lo que generalmente se cree.
0

Como ejemplo de la forma más sencilla de la tr~nsmisión sobrenatural del pensa~iento, podemos citar
el juego de sociedad que hace tiempo ~a tomado carta de naturaleza en Inglaterra y América con el no1;11bre de Willing-game (juego de voluntad_), que se eJecuta del modo siguiente: en una tert~ha _se escog~
como paciente una persona joven, me1or si es un ~1ño de seis á diez años, y se le encarga que salga e
la habitación y que al ser á ella de nuevo llama~o se
fije bien en la idea que se agite en su mente y e1ecu-

te sin vacilar lo que esta idea le dicte. Fuera el medium de la estancia, los que en ésta permanecen _convienen en un acto sencillo que aqu~l habrá de _eJe~utar como ·por ejemplo, tocar un ob3eto determma o.
Al 'entrar'otra vez el medium todos los concurrentes
concentran su pensamiento en el acto _que ha de realizar cuidando empero de no descubrirlo por un ~esto ni por una mirada, y si proceden como es deb~do,
qué! acierta y ejecuta fácilmente la cosa_ convemda.
~ste experimento puede facilitarse más s1 uno de los

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1 de
loa intestinos.

r:i~:1J~:e; ::r:•::=i~are~:\as

1 43

A RTISTICA

Ext.lnoton• de la vos lnflamaoton• de la
Booa, Efeotoe pemtotoaoa del llero~o, Irl•
Uolon gue procluoe el Tabaoo, y 1pee1alm1111t
' lol Sara PREDI~ORES, ilOG~oa,
PROn:&amp;ORES y CANTOREII para faclli\u la
emloion de la TOL-PUGI0: 12 lb.u.a,.
l(llgW 111 ,i rot11lo O /INIICI '

J.A.R.A.BE

a1Bro·m.uro de Potasio

.&amp;ADI. DE'ñliK, l'arma-uoo en Pilll

DE CORTEZAS DE IARlNJlS lllRClS

PATERSON

ca BJSMUTBO J IIAGN&amp;SU
llecomeadadoa conlra !u Afeooton• del Eatb•
mago Falta de Apetito, Dlgeation• labo:
rt
' Aoediaa VOmito1, Eruotoa, Y COU-,
re~lzu
FtmolonN del Ea\Omago -,
de loa IMeetinoa,

lu

Eilllrtulrotvlo I lmtl de I , FAYA/10.

.l.dh. DETIUN, Fannaoeu\loo en PAJUa

i~

ESTREÑXJ.\,2:XENTO
11 A f4'('cio11e•
que ,on , u consecuencia
~~t

edio mas eficaz para combatir las enfermedades del ooruon,
11 e rem
6ri mi
iia baile de 8•·Vito, Insomnio■, ooa~ª~e 1:;
la denUcioD • OD una palabra, kdu

E 1

-

ESTOMAGO
PASTILLAS y POLVOS

llecomendadal contra lot llal• de la Guguia,

edef~síómago

:J~~!?~;•
niliFsduranto
lu afecoionea nervioaas,

ENFERMEDADES

.

,I

• Soberano remedio para rápida cura•
; cion de las .Afecciones del pecho,
' Catarro1,llal degarganta,Bron•
quiti1, Reafriado1, Roma~o,,
de los Reumati1mo1, Dolores,
Lumbagos, etc., 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivatlv? recomenda_do por
los primeros médicos de Pans.

lüria, Espediciones : J.-P. LAROZE · · t, ne des Llou-S&amp;-Paal, l PutL
Depoaito en todas la• princip&amp;Jea Botica• Y Drogueriu

- tas Farmacta,
D1p6slto ,n todas

CURA.CION .

,~ h

con el uso del

iERDADEIIO ~

\1

.6

"-t\_\Q ~ij

.~

O\)"
\)\.o\G 0• tullo

&amp;O a,redab/t fllu•
~~~i\\. O"\~.
\,o ,udmlnl1tra faol/men t1
\

ot:El truco contiene unu 20 D61l1
PA.lllS, 8, A ........ V1cloria, r F&lt;ll'mlJc141,

LA SAGRADA BIBLIA
EDICIÓN ILUSTRADA

é. tO céntimos de peset a la

entrega de 1.6. p á ginas

-~

Se envlan prospectos Aquien 101 soliate
dirigi~ndose A los Sres. Montaner y Simbn, editores

JARABE

Y

GRANO

PAST 4·

bE LINO TARINF~i;.w~~s

ESTRERIMIENTOS, CÓLICOS. -

La ceja: l fr.

~
1

de H. AUBERGIER

2000
PJ1E1110
de

con LAO'l'VOAI.It1K (Jugo lechoso de Lechuga¡

r,.
.
ria é inaertadoa en la Co.lecci6n
Aprobados por la Academ1a de Mde:'~!':!!~!';terial de 1 o de Mar.so de 1854,
0.ficial de Fórmula■ Lega1ea por

0

,. ti .rep arador de la sang
·crol:&gt;icida por excelen cia.
coi prolo-loduro fe llerro de F • Gi_lle

....,fl,--c..,.ta-p-er
~rec=-=-tamente
comprobada
el Catarro
Una completa innocutdad, una eR
ca
Tos
a.,ma é ,mtacwn
de la en
garganta,
han
eplaémtco, las Bronquitis, Catarro3, euma.,, IER una tnmensi. rama »
l!'rangeado al
ü la Facultad .i; Medici11&amp; (16- •dicl6!1J,
(lb:tracto del Formu1an o
ico I COIIIAR y e- S8 calle de Sl-Claude, PARIS
venLa por m~~~~~ITO EN LAS PlliNcÍPALES BOTICAS
. .. . .. . . . ..
.
«

JARA~EJl'A~11,~io!~:r~:,~alldr41ico

da.d.M ffl raa6n ti, ,u pvrua ¡ ulm1ca,

comi'~:!:t. lo,

d•
"º' J)ltaltl\,
llers. PARIS. Dnnsil~ ,n l&lt;&gt;lu tu hnn&amp;ela

-CARNE- HIERRO y QUINA

11 .Alimento 1IW

En el tratamiento de fas Enfermedades del Pecho, recomiendan los
Médicos especialmente el empleo del

T CO!f TODOS LOS

ofo,' .Rue Vauvilliers,

PA..RIS

los 'rÓDlCOI D1U reparadore,.

aneemos ICtlTUTIVOS DI u CARHE

.,..~ mEIIII• '1_ .lllllp~C:Olles~

PIERRE lAMOUROUX
PIERRE LAMOUROUX, Farmc0

&amp;

VINO FERRUGINOSO ARDUO

JARABE yde fa PASTA de
Para evitar fa s falsificaciones,
debera exigir el Publico fa
Firma y Señas del Inventor:

f.16 IIDÍdO

9:emeo

.

'

==~~l~e~-=.e1.,,:
•e..,.._...

todu las emtnen0111 mt!dlcaa
que ae conooe pan. curu : la Clordlv, I&amp;
•111- OOlllUtuye1~ ~
lmJIQ~IIUMto-, I&amp; Alteradaft di lo SMtlr,.
J.fldfll'4, las """ "- 'ICCfOlla e,cro,WÓ,O, 1 e,cor&amp;lltleell, ele. SI Tia•
dé
el Raqvm,mo, ~•-'' el único que reune lodo lo que entona J rona1ece loi 0l'PDOI,
&amp;n1111 81, en "'""""• aumenta conaiderlblemente JU fllel'III 6 ID!wlc1e a la llllll'O
= = ~ = l ~ r i d a : el Ylqor, I&amp; Color~ 11&amp; 6ftlf'~

ou.i.

wa de l.JIMFBW,
Farmat.e11tieo, 10!, rae Riebellea. 8acetor te llOW.
.Por.. .,or,tA Plrilpeu VDI&gt;a
TOD4B U.S Plll(QIPAlJIS IIOTlQ.UJ
11
1

EXIJASE

:=

ARDUO

EnfermedadeSde1Pecho

Jarabe Pectoral
DE

·P. LAMOUROUX
Antes, Farmacéutico
t:S, Calle Vauvtlllers, Parta.

El Jarabe de Pierre Lamo11roux .es
el Pectoral por exc~lenc1~
como edulcorante de las tisanas, a
la, cuales comunica su gusto agradable y sus propiedades calmm1tes.
(Gaceta de los Hospltatn)

Dep6aito General : 45, Cilio Tamlliers, 45, PWS
Se rende en todas /u buena, farmao/a,,

�LA

144

l LUSTRACIÓN

NúMERO

ARTÍSTICA

479

saber por qué,
presentes al enen un mismo
trar el medium
momento pienen la habitación
san el uno en el
se sitúa d etrás
otro y al enconde é~ y colocantrarse frente á
do encima de sus
frente en la esh ombr os, aunquina exclaman:
que sin tocarlos,
- En este inslas manos extentante estaba pendidas, le va sisando en usted.
guiendo paso á
- Y yo en uspaso sin por esto
ted. ¡Qué casuadejar de concenlidad!
tra r s u pensa¡Casualidad!
miento en el acto
Nada de esto:
concertado.
los dos sujetos
La fig. 4 da
han sentido su
una idea de este
recíproca proxiexperimento inmidad, han penteresante ejecusado inconscientado en esta últitemente el uno
ma forma.
en el otro y muOtra variante
tuamente se han
nos muestra el
transmitido ese
siguiente ejempensamiento.
plo:
Ejemplos anáUn individuo
logos
al que citaes hipnotizado y
mos ocurren coel hipno ti zador
mo hemos dicho,
procura sugerirle
con frecuencia
dete rmin a d os
suma en la vida
mandatos. E l
ordinaria: alguhipnotizador se
nos llaman precoloca á alguna
sen tim ie nt os á
distancia y detrás
esas transmisiode la butaca en
nes, otros califique se sienta el
can de superstisujeto hipnotizacioso y punto
do, y sin decir
ESTUDIO DEL PINTOR FRANCISCO DE LENBACII. (Véase el articulo,)
menos que de
una palabra hace
necio al que en
los gest os que
los circunstantes le indican. La orden mental enérEl tercer modo de transmisión telepática del pen- · ellas cree; pero el hecho es_qu~ el fenómeno exist;~:
gica para que imite esos movimientos es transmitida samiento ocurre muy á ' menudo. Una persona va por que á no buscarle una explicación sobre~atural, fa
telepáticamente al paciente, que se encuentra en es- una calle, y por otra que desemboca en ésta viene un zoso es admitir la que nos ofrece con mas gar~nt s
tado de sonambulismo y que ejecuta sin vacilar lo amigo suyo: ninguno de los dos ve al otro, ,del cctal de acierto la transmisión telepática del pensaIDiento.
que se le manda.
le separa á veces buena distancia, y sin embargo, sin
(Del Sc!torerfamilienblatt)

0

Las casas extranjera.a que deseen anuuoia.rse en LA. ILUSTRAOIÓN ART1BTIOA. dlríjá.~se pe.ra !nformes á los Sres A. Lorette, Rue Cauma.rtin,
ntím. 61, Paris.-La,s casa.e espa.ñolttS pue don ha oarlo en la. librería. de D. Arturo Simón, Rambla de Canaletas, núm. 6, Barcelona

CARNE y QUINA

11 Alimento mu reparador, llllido al Tónico mas ener¡ico.

-

VINO AROUD CON QUINA

lADEL C(J ·

1' CON TODOS LOS PJUNCIPIOS NUTllmvos SOLUBLES DB u CARNE
Cl.ta!IE y 011111.11 son los elementos que entran en la oompos!cton c1e este potente
~parador de las tuerzas vitales, de este fonilte11a&amp;e poi' e•cefe aeia. De un gusto su-

mamente a¡radable, es soberano oontra la Anemta y el J.pocamtento, en las Calentura,
y Conr,a~enctas1 contra las Dtarreass las Á(ecctones del Bstomauo y los ,ntelltno,.
cuando se ima de despertar el apetito, asegurar las digestiones reparar las tuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y 'fas epldem1aa provocaw por los calores, no se oonoce nada superior al l'la• de gaiaa de Aroac.
,P()r ma11or. en Paria, en casa de J. FERRt, Farmaceutico, 10!, rue Richelieu, &amp;ceaor daABOUD
SB VBNDB BN TODAS LAS P RINQIPALBS BoTiCA&amp;
•

LECHE ANTEFÉLI
• UR~

OMEZCLADA CON AGUA,

~~~
O~

9

EFFLORESCSN'C:U.8
.), 0
011

as.
Rue
Vivlenne

da

Aprobada por la .lC!DEII! DE I EDICIIU

U 111:PLIA, COM I L ■ATOi. h .lTO l lt LA&amp;

DISPEPSIAS
04STRITIS - QASTRAL01"8
DIQESTION LENTAS Y PE NOSAS
FALTA DE APETITO
Y OTI.Ol DUOlDIIIII DI LA. DI0IITIOS

BUO LA F ORIIA. DE

PABIS, Pharmacie COLL4s, 8, rus Dauphina
y ,,. laa prlnc(pal,1 farmacfa,.

"l&gt;"

tu
conocen l11

q111

DE PAFIIS

1878

ELIXl;t. · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · . de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT

,

~

96

.PILDORASt~DEHAUT

h!t dallu •• laa Expoalclonu lot•l'Daclonaloa do
1876

._e

UiSOMNIES,
Crlsu llemaJ11

Perimlu

PARIS • LYO!I • VIENA • PHILJ.D!LPHU • P.lRIS
l s:3

~o1

SIROPDoctrfORGEJRBMs. rcux,

PREMIO DELIHSTITUTO AL D' CORVISART, EH 1856
187i

ROJECES

•erva e l c\\tls \ \t11t&gt;

Pepsina Boudault
1887

Oll i,A

PECAS, LENT&amp;JAS 1 TU A SOLEADA
SARPOLLIDúS, TEZ BARROSA
ARRUGAS PRECOCES
~.,o

, ~~-- - - - - - - -... 'P.

EXIJASE el~o6r~ 7 ARO UD
ilf.f.O~DES del E8To41.
,,-te~ - u - '4qo

LAIT ANTÉPHÉLIQUE

Querido enfermo. - Fiase Vd. 4 mi larga experiencia,

y haga uao de nue1tros &lt;JRANOS de SALUD, púe, ellos

Je curarán de su const,paclon, le darán apetito y le
derolrerf¡n el , ueño y la alegria. - As, r,virá Vd.

"

no titubeán en purgarse, cuando lo
nec~sitan. No temen el asco ni el cauyancio, porque, contra lo que sucede con
~s demas purgantes, este no obra bien
smocuandosetomaconbuenosalimentos
Ybebidas lortilican~s, cual el vi.no, el calá,
ehl té. Cada cual escoge, para purgarae, la
ora y la comida iue mas le convienen,
sef!Un sus ocupaciones. Como el caus/UI
c10 que la purga ocasiona queda completamente anulado por el efecto de la
buena alimentacion empleada,uno
se decide l~cilmente 4 volver
'"4 empezar cuantas veces
sea necesario. ,

muchos año,, d11fr utando uempre de una buena aalud.

PITE EPILITOIRE DUSSER

· Participando de las propiedades del I odo
y del Hierro, estas Pildoras se emplean
especialmente contra las E scrofuJa•, la
Ti•h y la D ebllldad de tempe ramento,
asi como en todos los casos(PáUdOB colorea,
A.JD,enorr e a , ••) , en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, 6 ya para
provocar 6 regularizar su curso perlóc!lco.

~ f ' A,,?f)s Farmaceuuco, en Parls,
~ Rue

Bonaparte, 40

El !oduro de hierro Impuro 6 alterado
• es un medicamento Infiel é Irritan te.

N, B

Como prueba de pureza y de autenticidad de
las ver daderas P lldoras de IJlancard,
e:dglr nuestro sello de plata re activa,
nuestra fir ma puesta al pié de una etiqueta
verde y el Sello de garantla de la Uni ón de
loa Fallricantes para la represión de Jafa1S1·
ficaclón.
SB RALLAN EN TODAS LAS FARMACIAS

~ lruye basta las RAl~E$ el YELLO del rostro de las damu (Barba, Bigote, etc.), 111
gun peligro~ el culíJ. 50 Aii.01 do Íl:rttto,ymillares de tesUmoniugmntlzu la eftu cll
de esta preparaaon. (Se nade en 01]11, pm la barba, y en 1/2 oaJaa para el birota lireroJ~n
los br.uos, emplme el P lLJ t'flBB. DUIH!IJiJR, t , rue J .. J ,•Rouaseau, Parla-

Quedan reservados 101 derechos de propiedad artislica y htcrana
UJP, DI MON'T4l'III Y S1"Ólf

�</text>
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                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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