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                    <text>SUMARIO
EL PROBLEMA DEL BACHILLERATO. UN PROYECTO DE REFORMA, Arturo Cantú Sám:hez •
PROBLEMAS ESPECIALES DE LA UNIVERSIDAD
If'ATINOAMERICANA, Juan David Ga:róa Bacca.

JUNIO-SEPTIEMBRE DE 1964
Nos. 2-3

Año 1

lIEpoca

���ARMAS yLrfRAS
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector Interino
LIC. ALFONSO RANGEL GUERRA

Secretario General
LIC. VIRGILIO ACOSTA

Departamento de Extensi6n Universitaria
Coordinador
HUGO PADILLA
Jefe de la Secci6n Editorial
JOSE ANGEL RENDON

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo Le6n, México

Quinto Piso

�ARMAS YLETRAS
Revista de la Universidad de Nuevo León
Nos. 2-3

Año 7

Junio-Septiembre de 1964

II Epoca

SUMARIO

I

Arturo Cantú Sánchez, El Problema del Bachillerato. Un

proyecto de reforma __

7

Juan David García Bacca, Problemas especiales de la

Universidad Latinoamericana __________________ 79

�xv.,.11-z.4.
-n · 1-1. • ;,, .,,

EL PROBLEMA DEL BACHILLERATO
Un proyecto de reforma

•

-

ARTURO CANTU SANCHEZ

PALABRAS PRELIMINARES
Estas líneas están dedicadas, por extraño que parezca, a
rebatir algunas de las ideas de una carta que alguien escribió
en 1870, hace ya casi un siglo. No porque antes nadie lo haya hecho, en sus ideas fundamentales y directamente, sino
porque muchos profesores universitarios no saben hasta qué
punto dependen de esa doctrina centenaria y en cuántas importantes maneras obstaculizan sin saberlo ni desearlo todo
progreso serio en la enseñanza media al nivel del bachillerato. Pero también a defender algunas de sus principales tesis,
que a nuestro parecer, tienen aún hoy vigencia. La carta fue
escrita por don Gabino Barreda, hombre valioso en más de
un sentido, fundador de la Escuela Nacional Preparatoria.
Aquí se propone un punto de partida que sin ser original ni nuevo ( ya que hace tiempo se ha partido de él en
otros países) es diferente a los que por término común se
manejan cuando de "reformar" el bachillerato se trata. Tal
punto de partida conlleva un plan nuevo, un nuevo espíritu
y un método nuevo de enseñar.

7

�INTRODUCCION AL PROBLEMA
Parecería que el único problema con relación a la enseñanza consistiría en determinar cómo vamos a enseñar lo
que ya sabemos. Consecuentemente, con respecto al bachillerato, habría que ponerse de acuerdo, además, en qué parte
de lo que ya sabemos vamos a enseñar específicamente en
este ciclo. Esto es, determinar el método y los fines de la enseñanza en el caso concreto de un ciclo determinado. La cosa
parece simple: si los profesores no saben cómo, habrá que
enseñarles los métodos pedagógicos adecuados, habrá que determinar en seguida las pautas con que van a entroncar unos
ciclos con otros, y ya tenemos un esquema general de la educación desde el primer grado hasta el examen profesional.
Este enfoque de la cuestión, que a primera vista parece consistente y lógico, es, al parecer, el punto de partida de todos
los intentos que se han hecho en México por resolver el problema del bachillerato desde don Gabino Barreda.
Lógico y todo, este esquema no ha funcionado. No porque en alguna de sus partes esté erróneo, o porque esté desencaminado en su conjunto, sino porque se ha resbalado sobre él muy superficialmente. Por una parte, se ha pensado
que hay por ahí unos métodos pedagógicos de los que en
cualquier momento se puede echar mano; y por otra, se ha
creído que con incluir un poco de todo en un plan de estudios el problema quedará resuelto. La caricatura de esta solución sería el editar un manual de pedagogía y repartirlo
de tal suerte que no quedase profesor universitario sin su
ejemplar. A nuestro entender, 1a falla de tales proyectos reside en un mal entendido de fondo con respecto a la pedagogía. Por una parte, la pedagogía es algo mucho más vivo
de lo que se cree y la ciencia pedagógica es algo más muerto
de lo que se piensa. En todo buen manual de pedagogía encontramos un conjunto de orientaciones, sugestiones, esquemas, fórmulas que pueden llegar a sernos de utilidad inapreciable ya que condensan la sabiduría y la experiencia de muchos buenos maestros. Pero por sí solos, ( esquemas, fórmulas,
sugerencias) no son sino estructuras formales de carácter ne9

�cesariamente muy general, demasiado vagas para el momento
del aula, necesariamente muy particular. La pedagogía es
una ciencia en cierto sentido eminentemente subalterna, ya
que está íntimamente ligada, por un lado a las ciencias o
artes que en cualquier caso dado se trate de enseñar, e íntimamente ligada también, por el otro, con los educandos, como el extremo necesario de la relación. En todo caso, siempre de manera general; sólo el profesor se acerca con intenciones exhaustivas por una parte a la ciencia o al arte, por la
otra al alumno. Y así como la ciencia física requiere técnicas
o artes de enseñanza distintas a las requeridas por la ciencia
económica, tal tesis concreta de esta ciencia requerirá también
técnicas y artes de enseñanza diferentes de tal otra, ambas
dentro de la misma disciplina. Por ello afirmamos que la
pedagogía sólo es cosa viva en el salón de clases. Y por ello
mismo la pedagogía de tal disciplina científica o de tal saber
humanístico, ha de conformarse necesariamente a la naturaleza profunda del arte o la ciencia que se trata de comunicar.
El problema, entonces, no es tanto el llegar a saber cómo
vamos a enseñar lo que ya sabemos, sino qué es, exactamente,
lo que ya sabemos. Porque los métodos pedagógicos más brillantes, más eficaces, no son triquiñuelas añadidas a un saber
previo que se quiere trasmitir, sino reflejo mismo de la naturaleza más profunda de ese saber. Sólo sabiendo exactamente qué es lo que ya sabemos nos será posible comprender
y usar los más adecuados métodos pedagógicos.
Hay que reconocer que los profesores universitarios de
México, hablando en términos generales, sólo tienen una idea
muy vaga y las más de las veces errónea de la ciencia o rama del saber humano cuyas fórmulas, conceptos y leyes dominan. Por otra parte nada hay de extraño en que esto sea
así, ni debemos adoptar la cómoda actitud de juzgar que el
profesor universitario mexicano es un incapaz o, pedagógicamente hablando, un impreparado. Por redundante que parezca lo que sucede es que simplemente, nuestros profesores
universitarios han sido formados en una Universidad con
bachilleratos deficientes en grado extremo. De ahí la dificultad más grande y profunda de todo programa de reforma:
10

se requiere que alguien que no ha vivido la experiencia de
un buen bachillerato, implante, a su vez, un bachillerato bueno. Por todas las cosas se puede pasar superficialmente, y éste
es el defecto primordial de nuestro bachillerato. En él, se ha
convertido en una institución el enseñar literatura, historia,
ciencia, de manera muy superficial. Baste un ejemplo. Por
razones históricas, que trataremos de hacer claras más adelante, se ha pensado que un libro de texto de física es bueno
si está al día. "Estar al día" significa compendiar, dar cuenta,
de los últimos adelantos de la ciencia. Así, un buen libro de
texto es aquel que resume y expone claramente la posición
científica más reciente. El buen estudiante puede aprendérselo de memoria, y puede pensar que ha aprendido ciencia
física. Desde luego, la ciencia física es otra cosa. No se quiere
decir que los resultados, que se presentan como fórmulas, leyes, teorías, no sean física, sino que la física es eso y mucho
más. Es una estructura lógico-formal, es una actividad abierta siempre a nuevas concepciones, es un modo especial de
pensar, de aventurar hipótesis, de probar afirmaciones. Mucho más importantes que sus resultados concretos en un momento histórico dado (por lo menos para la enseñanza al nivel
de bachillerato) son sus destrezas mentales, sus reglas de validez e invalidez, su perenne deseo de investigación y de autotransformación, en suma, todo lo que precisamente no se
enseña en el bachillerato. Con el método actual se puede llegar a determinar sus formulaciones matemáticas, o a aprender de memoria sus leyes, sin saber con claridad qué es la
física. De esta suerte, el profesor universitario, con la estrecha
información de un libro de texto, sin ninguna formación
profunda, tiende a confundir su ciencia con el texto de su
libro. Lo mismo es válido, como veremos, para la enseñanza
de la historia o de la literatura. En el fondo se confunde a la
ciencia, al saber, con el fruto de un método pedagógico derivado de una concepción de ciencia y saber demasiado estrecha. "El fruto" al que nos referimos es el libro de texto
tradicional; la "concepción demasiado estrecha" es el positivismo; el "método pedagógico'' es el que denominaremos
de la "clase magistral".
Por todo ello, tal vez no sea tan importante por principio
11

�de cu~ntas, ~a1:3;r de determinar cómo enseñar lo que ·sabemos, smo mas bien llegar a saber con claridad qué es lo que
sabemos. Desde luego no se trata, quizá esté de más el decirlo,
de que los profesores universitarios no sepan nada, de que
deban volver a estudiar, o algo por el estilo, se requiere simplemente (y arduamente) un viraje en la propia concepción
de los saberes ya sabidos. Probablemente sólo una nueva concepción de su propio saber, una concepción viva actual históri~~•. que deje _de lado la rigidez dogmática hoy vi~ente,
pos1bil1te al propio profesor universitario para comprender y
usar atinadamente nuevos métodos pedagógicos, y para poner en ello el entusiasmo que ahora por todos lados falta.

I.-LA CONCEPCION DEL SABER EN FUNCION
DE LA ENSE~ANZA.
a) I n f 1 u en c i a d e 1 p o s i t i v i s m o .
Hablando en términos nacionales, nuestro bachillerato,
con sus planes, fines y métodos de enseñanza proviene de las
ideas del positivismo francés que don Gabino Barreda• trasplantó al país por la sexta o séptima decena del siglo pasado.
Durante mucho tiempo la acción de Barreda fue benéfica.
Representaba una saludable reacción contra métodos y programas conservadores y hasta retrógrados. Fue el primero
que hizo sentir en México la importancia del estudio generalizado de la ciencia, y el primero que combatió las concepciones educativas de los jesuitas. Desgraciadamente, cuando
después ha habido educadores de la talla de Justo Sierra o
Vasconcelos, por ejemplo, algo ha impedido que sus ideas,
igualmente reformadoras, cristalicen en esquemas educativos
de la plausibilidad y consistencia lógica del de Barreda. Aunque el plan básico de Barreda, demasiado centrado en las
disciplinas científicas, ha sido modificado repetidas veces por
lo menos en lo tocante al elenco de materias, el espíritu positivista, en su momento revolucionario y hoy obstaculizante,
sigue imperando en nuestros métodos de enseñanza y entre
nuestros educadores. Por todo ello, a riesgo de repetir cosas
ya sabidas, es pertinente repasar someramente los postulados
fundamentales del positivismo de Comte y determinar sus relaciones con nuestro bachillerato actual.

En un momento de entusiasmo y de ingenuidad, la mayoría de los hombres cultos de la segunda mitad del siglo
XIX pensaron que la ciencia había llegado a un estado de
consolidación definitiva y que la resolución de todos los problemas de la humanidad solamente dependía del transcurso
del tiempo. Los estudios teóricos, de física o química por
ejemplo, empezaron a determinar y a transformar el avance
de los procesos de producción agrícola e industrial; el saber
• El Lector interesado encontrará al final del estudio una sclccci6n de Barreda
con sus principales ideas sobre el bachillicrato, en el Apéndice Núm. 3.

12

13

•
•

�científico consiguió ser entonces un instrumento eficaz en el
dominio de la práctica como aparentemente no hubo saber
ante:i_or que
consiguiera. De la misma manera que la matematica, Ja f1S1ca, la astronomía, la química, la biología, ( citadas en su ,orden de fundamentación y dependencia según
Comte) habian logrado poner la naturaleza al servicio del
hombre, la sociología, cumbre y meta del saber racional lo~aría soluci?n~ definitivamente los problemas sociales, ~olít:tcos y econo1U1cos. La humanidad, según el filósofo francé-s
~o había lle~do a esta ~poca de avanzado desarrollo repen~
tmamente, s,1n? que hab1a r~c?rrido antes dos largos períod?s, el teolog~co y el metaf1S1co en los que finalmente, si
bien se a~anzo penosamente, el hombre había errado sujeto
a concepc10nes abstractas, fantasmales, ineficaces en definitiva
p_ara _habérselas positivamente con lo real. Y puesto que las
c~en~1as m~straban ~n ~o teó7ico-experimental y en lo prácttco-mdustn~J su efteac1a rac1onal, se llegó a pensar ·que el
hombre al fin empezaba a descubrir los secretos de la naturaleza, Y que sus leyes de organización y funcionamiento no
eran otras que las enunciadas por los científicos. Así, los postulados e~ l?s. que se fu1;1daba el positivismo, a saber, el desarrollo histonco progresivo a través de tres épocas, la idea
de 9ue el saber total del hombre se resumía en una enciclopedia de l~s ciencias al ~ía j~rárquicamente organizada, y la
fe ~n que estas progresanan hbre y automáticamente sin más
límite que la solución final de todos sus problemas dominaron la mente ~e ~i~ntíficos y legos, de gobernante; y gobernado~ hasta pn1:cip1os ?el siglo XX. De los tres postulados
antenores se denva en !mea recta nuestro bachillerato, así como sus fallas.

!~

nat.\lralmente excluídas, la historia ( que no podía serlo sino ·
de etapas ya definitivamente superadas) relegada a un segundísimo plano. Sobre esto último es notable cómo en una carta dirigida al Gobernador del Estado de México, en defensa
de su plan y métodos, don Gabino Barreda se ocupa de la
historia como materia de su programa en dos líneas de un
escrito que comprende 57 páginas. Aunque posteriormente
se haya pensado que los cursos de literatura, filosofía e historia resultan indispensables en todo programa del bachillerato,
y se hayan integrado en sus planes, es obvio que su importancia sigue siendo secundaria comparada con la de las matemáticas y las ciencias naturales. En la mayoría de los casos
se enseñan bajo la idea de que se trata de "complementos
culturales" en el fondo inútiles. En el curso de literatura,
por ejemplo, se le enseña al alumno solamente aquello que
de muy poco puede aprovecharle, ésto es, las fechas de nacimiento y muerte de los autores importantes y los nombres
de sus principales obras; a veces los libros de texto incluyen
"selecciones", esto es, dos o tres líneas de tal o cual obra famosa. Parecería que la intención fuese la de proporcionar
al estudiante precisamente lo más superficial y extrínseco de
la literatura.

En primer lugar, si la época positiva del desarrollo de la
h'!manida1. consistía pre~saf!lente en la superaci6n del estadzo metafwco por las ciencias naturales, lógicamente serían
ésta_s las que i~tegrarían la ~ayor parte de los planes de estud10 de bachillerato. La literatura y la filosofía quedaron

En segundo lugar, si el saber realmente importante se resume en una enciclopedia de las ciencias, habrá que enseñarlas todas, y progresivamente según el esquema comtiano en
orden de lo más simple a lo más complejo. A medida que
nacen nuevas disciplinas científicas, o que el desarrollo de
las ya existentes las hacen tan vastas que se llegue a requerir
cada vez más tiempo para enseñarlas, los planes de estudio
se sobrecargan extraordinariamente. De aquí la deficiencia de
los planes enciclopédicos que aún padecemos, no solamente
en el bachillerato sino inclusive en las especialidades, donde
se quiere, en cierto modo, que el médico o el químico sepan
todo en sus respectivos campos. Por otra parte, si el saber
está supuestamente resumido en tal o cual enciclopedia de las
ciencias, resulta que va a ser más importante enseñar al alumno los conocimientos que las ciencias mismas; esto es, la enseñanza preferente de los resultados en lugar de los métodos

14

15

b) Derivación de métodos y planes
a partir del p O S i t i V i S m O.

�y sistemas. La historia de las ciencias se tornará inútil ya que
no es otra cosa para el positivista que el depósito de "los
errores de otras edades". Y, consecuentemente, el estudiante
tenderá infaliblemente a confundir la técnica con la ciencia,
el libro de texto "al día" con el saber absoluto, ahogando dentro de sí toda idea de que la ciencia está siempre abierta a
replanteamientos radicales, y que esencialmente no consiste
sino en esquemas provisionales de aprehensión de lo real que
necesariamente han de irse transformando y mejorando al
paso del tiempo. Como consecuencia de lo anterior, los métodos de enseñanza se adaptarán a este esquema, o creerán
hacerlo, al considerar que si el maestro es el que sabe cuál
es la verdad, y el alumno el que no, bastará que el primero
mediante la clase magistral se la dicte al segundo. Así, la clase s&lt;l torna a la larga, como producto no de las ideas de Barreda sino de una degeneración de ellas, completamente pasiva por parte del alumno. Con ello el aprender se transforma
en un memorizar, y el saber, finalmente, en un cajón de recetas.
En tercer término, la idea positivista del progreso automático de las ciencias, ( en virtud de que su verdadero método y sentido han sido al fin encontrados) falsea lo que la
historia de los últimos años ha demostrado. Para mencionar
sólo un ejemplo, el problema no consistía, como se creyó, en
pulir, repulir y engrandecer el sistema clásico de Newton,
sin dudar de que sus postulados y leyes generales eran los
postulados y leyes de la naturaleza misma, sino precisamente
en romper con tales postulados, como lo hizo Einstein, para
construír de nuevo el edificio de la ciencia física. ( Aunque,
desde luego esto no significa que en grandes zonas de lo práctic::o hayan dejado de tener validez las concepciones newtonianas ). Se vió claramente que el problema del desarrollo de
la ciencia no era cuestión de deducciones e inducciones acumuladas, sino de audacia creadora para partir de un nuevo fundamento. Newton, desde luego, no lo vió todo, pero el común de nuestros profesores, tributarios inconscientes de la
filosofía positivista, siguen pensando que la física clásica es
la física a secas, y se imaginan que Einstein sólo realizó al-

16

gunas mejoras en el cuerpo de una construcció_n teórica definitivamente constituída, "verdadera". El estudiahte, por todo ello encuentra poco atractivas las tareas de la ciencia, donde en ;odo caso su futuro no tiene horizontes más amplios que
los de engrandecer, con un trabajo penoso y mecánico~ se~ejante al del albañil, la comp~ica1a arqui~ect~ra de las ci~ncias.
En el mejor de los casos adillraran la pacienc~a de los sab1?s, t~l
como ellos se los imaginan a partir de la idea de la ciencia
que se les inc~lc~:. unos ho~bres _abne~?os que_ sopor~~n el
aburrimiento mfm1to de realizar mducc1on tras mducc1on.
Desde luego en los tres puntos anteriores no se han tocado los males de nuestra enseñanza media hasta los extremos de gravedad que realmente la caracterizan. Pero creemos
que por lo menos en germen están presentes y que de aq~í
podrían deducirse los más importantes. Si como se ha afirmado la enseñanza de las ciencias (a las que el plan se avoca
fund;mentalmente) adolece de serias fallas, la de las humanidades es realmente vergonzosa, ¿cuántos de nuestros profesores de literatura han leído a Dostoyevsky, a Dante, algún
capítulo del Quijote? ¿ Cuántos de ellos, no pensemos por
ahora en los alumnos enseñando filosofía, se han asomado
siquiera a los diálogos' de juventud de Platón? A lo enciclopédico de los planes de estudio ya obviamente de por sí
perju_dicial, ha de añadirse que el programa que antes se desarrollaba en cinco años, ahora sólo se desarrolla en dos, y
excepto dos o tres materias, para citar el caso de. ~uevo León,
el plan de estudios vigente es exactamente el ÍIJado en 1876
por don Bernardo Reyes, entonces gobernador d~l Esta~lo.
En manos de maestros improvisados la clase magistral, tipo
conferencia, activa por parte del maestro y pasiva por la del
alumno se transforma en un "tomar la clase'', con lo que
tanto ~aestro como alumno ( que sólo repite lo memorizado)
quedan reducidos a la pasividad. De considerar el progreso
como algo automático se pasa las más de las veces a confundir la ciencia con la técnica e incluso a despreciar y a hacer
burla de cualquier inquiet~d que rebase ligeramente el límite de la resolución pura y llana de problemas prácticos,
como los que al final de cada capítulo aparecen en l~s libros
de texto. Más podría decirse, pero es de todos conocido.
17

�Resumiendo. La filosofía pos1t1va se funda en tres supuestos fundamentales: a) la historia concebida como los pasos de la humanidad a través de la época teol6gica, la metafísica y la positiva; b) la idea de que todo conocimiento necesariamente queda enmarcado dentro de una "enciclopedia
de las ciencias"; y c) la fe en el progreso mecánico, automático de las ciencias. Del primer supuesto se deriva el menosprecio de las humanidades y el discutido valor concedido a
las ciencias en nuestras actividades y programas educativos.
Del segundo, el enciclopedismo de nuestros programas, la enseñanza ahistórica de la ciencia, y los métodos pedagógicos
que confinan al estudiante a la pasividad. Del tercero, la deformación de la idea de la ciencia y del trabajo científico.

c) La enseñanza , la aventura, la creación.
En el fondo, el positivismo cortaba realment~ toda posibilidad ulterior de apertura al progreso. Terminaba por considerar al arte, la poesía, la filosofía, como diversiones honestas, y a la ciencia como un esqueleto de conceptos muerto ya,
al que sólo había que añadir aquí o allá tal detalle. Hablaba,
con la falsa claridad de toda simplificación burda, de la experiencia y de los fundamentos racionales del conocer científico,
al tiempo que anquilosaba definitivamente la razón misma.
Creyendo superar el dogmatismo de la mala metafísica del siglo XVIII y el XIX, fundaba otro. Aunque menos conocido
por algunos, no es menos cierto el hecho de que Comte, en el
colmo de lo paradójico, quizo fundar una "religi6n positiva".
El culto a los antepasados, a los grandes hombres, al "gran ser"
(la totalidad de los hombres muertos, vivos y por venir) oficiado por un sacerdocio compuesto de "filósofos con cultura
enciclopédica" constituía, desde luego, la negación de sus propios postulados y la confesión, por boca propia, de que en rigor el positivismo era un sistema dogmático.
U na primera tarea encaminada a la reforma real de nuestra enseñanza media consistiría en hacer patente al profesor
universitario que hay otras maneras más libres y actuales de
concebir la ciencia y las humanidades. Desde hace mucho
18

tiempo los grandes creadores de cultura abandonaron las lfoeas
generales de pensamiento del positivismo. Nuevas concepciones de la historia, del hombre, de los quehaceres humanísticos
y científicos, se han abierto paso desde entonces. Nuevas maneras de ver; que necesariamente han de transformarse en
nuevas maneras de enseñar. El trabajo de colocarse en la nueva actitud del saber de que hablamos, es arduo y largo. En
este punto de nuestro escrito sólo intentaremos mostrar, por
medio de un arreglo muy personal y subjetivo de los principales temas, una manera de concebir las cosas. De sobra está el
señalar por anticipado que no se trata de "una manera de concebir las cosas" inventada o creada por nosotros, sino más bien
del reflejo de algunas de las inquietudes y direcciones de búsqueda de nuestro siglo.

***
Abordemos el problema de un nuevo planteamiento con
relación a nuestra actitud ante el conocimiento científico y las
humanidades, valiéndonos de algunas ideas en boga, en torno
a lo que de manera muy general llamaremos lenguajes. "Desde que somos palabra en diálogo", afirma un poeta alemán,
esto es, desde que somos hombres. El lenguaje se presenta
como una de las notas constitutivas de lo humano; no como
una de las características o notas definitorias del hombre. Precisamente gracias al lenguaje, por el lenguaje, en el lenguaje,
el hombre es hombre. Si bien podemos suponer que en una
época inicial de su desarrollo el lenguaje cotidiano fue el único
instrumento de humanización, lo cierto es que se han fundado alrededor de éste, y dependientes en cierto modo de él, otros
lenguajes. Es obvio que el de la vida cotidiana no es igual al
de la matemática, las ciencias exactas, o las artes, ni estos últimos entre sí, aunque todos ellos sean instrumentos y modos
de ser del hombre que tienden a un único fin: lograr en definitiva que el hombre habite en el universo como en su propia
y natural casa.
Mientras que en el seno del lenguaje cotidiano nos encontramos con que las reglas que lo rigen son cristalizaciones de
la costumbre que paran en última instancia en gramática, en
19

�los demás encontramos dos características absolutamente diferentes: un estilo especial de rigor, en cada caso según el lenguaje de que se trate, y una forma especial de demostración, o
de evidencia. El lenguaje común y corriente no requiere rigor y evidencia en tanto que sus funciones meramente tienden
a dar soluciones prácticas e inmediatas a problemas de igual
naturaleza. No es posible, por ejemplo, detenerse a reflexionar en rigor y evidencia cuando decimos para nosotros mismos
o para los demás: "cuidado con ese automóvil que se aproxima''. Por lo mismo no debemos esperar de él las grandes
aperturas de lo real a la tarea común de los hombres que se
da en los otros lenguajes: ciencia, filosofía, poesía, etc. En tales lenguajes, las reglas que los constituyen y rigen no son ya
decantaciones de la costumbre y el azar, sino precisamente todo lo contrario, purificaciones de lo caótico, intentos deliberados de despejar de toda inexactitud lo que antes se presentaba
como confuso, decisión de substituir lo probable por lo seguro. Hoy en día, sólo algunos positivistas anacrónicos piensan
que tales reglas son las reglas de lo real. Se trata de concebir
ahora a tales lenguajes como construcciones nacidas tan sólo
de la libertad y racionalidad del hombre, con reglas tan arbitrarias y tan no "naturales" como las del ajedrez, pero con rigor y prueba, con eco en la realidad. No hay puntos ni líneas
rectas en el mundo, sí en la matemática, y con ella el hombre
cobra dominio sobre lo real ; no existe, fuera de los textos de
Newtón, algo que flote en el espacio y que se llame la ley de
gravitación universal, y sin embargo su enunciación matemática nos permite predecir con precisión y seguridad la posición
futura de los planetas. No existen hombres como los de los
dramas de Shakespeare o sentimientos como los de la poesía
de Rimbaud, y no obstante sus obras son instrumento de la
acción cotidiana, caminos reales de la pasión y la belleza entre los hombres. De esta suerte, si el lenguaje del habla cotidiana ha acabado por transformarse en una prolongación del
instinto ( en el instinto del hombre a diferencia del instinto
de la bestia), los lenguajes puros representan la aventura del
hombre en lo que tiene de mejor: razón y dominio, juego y
libertad.
Libertad y razón, juego y dominio, se traban fuertemen-

20

te en los lenguajes purificados. Todo juego es libertad y razón en tanto que abre oportunidades a la iniciativa dentro de
un marco de posibilidades claramente definidas por las reglas.
El juego del niño y el adolescente consiste en saber hasta d~mde se puede llegar jugando para llegar después en serio. Quizá la razón es el juego del adulto. Si el niño, en tránsito hacia la adolescencia, ha de aprender las razones d~ los juegos
infantiles a medidas que se humaniza, el adolescente, en cami- ·
no hacia la vida activa del adulto ha de aprender las "reglas
del juego" de los lenguajes más puros que el cotidiano. Porque del mismo modo que un niño sin lenguaje alguno no es
superior en nada al animal, un adulto sin más lenguaje a su
disposición que el común y corriente, apenas es hombre. Expresarse (y desde luego no hay manera de hacerlo sin lenguaje) es desarrollarse, esto es, dar forma a lo informe que late
solamente como potencialidad. En el fondo, llegar a ser uno
mismo, tal vez no es sino expresar con precisión lo que somos,
y, desde luego, "llegar a ser uno mismo" no debe ser entendido aquí como si alguien, "uno mismo", subyaciera oculto por la
torpeza expresiva, sino como el nacimiento, la creación de un
hombre nuevo, precisamente a partir de la expresión creadora. Por todo esto, en cierta forma podría decirse que la diferencia entre el lenguaje cotidiano y los otros de que venimos
hablando reside en un grado superior de eficacia de estos últimos. No queremos decir que el lenguaje cotidiano no cumpla sus fines según aquella zona de la acción que le está reservada (la acción vivida como resolución de los problemas
prácticos irrelevantes e inmediatos) ya que en este sentido
también es eficaz, sino que hablamos aquí de una eficacia más
generalizada, que se impone con objetividad a todos, de aquella que precisamente posibilita la acción específicamente humana del hombre sobre la tierra. Visto así, en cuanto tales
lenguajes tienen dos vertientes obvias, por un lado la comunicación con los demás, por otro la intelección del propio mundo
interior, tendrán también dos tipos específicos de eficacia que
llamaremos eficacia comunicativa y eficacia creadora. En
cuanto comunicación, estos lenguajes nos abren el mundo de
los otros con referencia a un marco de acción común. Así, tal
saber científico nos permite edificar en común tal o cual técni-

21

�ca; tal filosofía nos permite luchar por tal temple de ánimo,
por tal concepción del mundo. Desde este punto de vista, tales lenguajes son objetivos, en tanto nos abren el mundo de los
otros y fundan Ja posibilidad y el sentido de la acción. Pero,
por otro lado, su "eficacia comunicativa" no reside en el asentimiento voluntario. Un poema no es tal, ni un teorema existe,
porque decidamos arbitrariamente que son tales; obedecen,
ambos, a mundos de rigor, donde módulos y pautas especiales los constituyen así para todos, más allá de la subjetividad
de quien los percibe. Con "eficacia comunicativa" queremos
mentar precisamente esta característica de obligatoriedad en el
consenso que tales lenguajes establecen para todo aquel que se
adentre en ellos. Por otra parte, en cuanto pensamiento, tales lenguajes no sólo nos comunican con los demás sino también con nosotros mismos. Habrá que percatarse 'de que en
ellos hay algo que nos permite pensar y decidir, valorar y formarnos juicios, entusiasmarnos y caer en la duda. Todas
ellas funciones obviamente subjetivas, pero de las que surge en
casos afortunados la creación de nuevas formas, de nuevos modos de pensar y de ser. Por esta vertiente el lenguaje se nos
da como lo supremamente creador y por tanto como lo supremamente humanizador. En este sentido tales lenguajes no
se nos presentan como formas definitivas, completadas ya por·
otros antes de nuestros días, definitivamente estructuradas, sino como un cuerpo vivo de normas, pautas y enlaces cambiante y fluido, en perpetuo trance de transformación. Unas lí-neas más adelante expondremos cómo, a nuestro juicio, la eficacia comunicativa debería determinar el plan de estudios del
bachillerato, y cómo la eficacia creadora debiera determinar los
métodos de enseñanza.
Y~ antes de emprender estos párrafos sobre el lenguaje
advertlffios que se trataba de "un arreglo personal y subjetivo"
de algunos de los principales temas y modos de concebir el
saber en nuestro tiempo. Considérese con claridad ahora que
lo que estamos proponiendo y diciendo acerca del lenguaje,
no es tomado por nosotros como un esquema especialmente va-·
lioso para entender las cosas, ni mucho menos como el fundamento último de este proyecto de reforma del bachillerato, si-

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no más bien como un conjunto de sugestiones y motivaciones
que apuntan hacia una nueva actitud ante el saber y la enseñanza. ,Más que la aceptación de un esquema tan grueso, nos
gustaría que quienes leyesen esto con ánimo de entender y con
deseos de transformar, rechazacen con libertad todo aquello
que no les pareciese adecuado o correcto del esquema, incluso
todo él, y nos daríamos por satisfechos si al menos retienen- la
idea de que es necesario partir de una nueva actitud ante el
saber antes de iniciar cualquier reforma de nuestro bachillerato. Por lo demás, de sobra sabemos que múltiples ideas y esquemas pueden conducir a un mismo plan de reforma. Incluso no podría ser de otro modo.
Afirmábamos que a partir de lo que hemos llamado la
eficacia comunicativa podría deducirse el plan de estudios del
bachillerato. Nuestra idea es que el adolescente debiera asomarse al mundo de los lenguajes que hasta ahora se han dado
como rigurosos: matemáticas, ciencias exactas, filosofía, ciencias
sociales, arte ( apuntadas sin ningún orden valorativo). Asomarse a los lenguajes y no a las ciencias especiales mismas, cuya multitud obligaría ( como obligan nuestros programas)__ a
aprenderlas sólo por la superficie, por lo que tienen de logro,
fórmula y técnica. A los lenguajes mismos, ésto es, al conocimiento de sus reglas y constitución, de su especial estilo de
rigor y de demostración en cada caso. No se trata de hacer a
un lado las ciencias mismas o sus logros, sino de llegar a ellas
y ellos a través de los lenguajes tal como los concebimos, y no
a la inversa. En el ciclo medio de educación, el adolescente
necesita mucho más formación que información. No hay, en
nuestro sistema educativo, otro momento en el que se pueda
humanizar al hombre con más eficacia que en el bachillerato.
En este ciclo confluyen la edad del estudiante, sus conocimientos previos, su destino futuro, las más de las veces como un especialista, para lograr lo que ni antes ni después es posible: una
introducción general a las más vastas posibilidades del hombre.
Lo que hemos llamado eficacia creadora podría determinar los métodos de enseñanza. Dentro del marco positivista
de pensamiento los lenguajes no son sino instrumentos de dominio constituídos ya de una vez para siempre. Desde nues-

23

�tro punto de vista todo lenguaje, toda ciencia, toda filosofía,
todo arte, es historia, aventura, cosa en tránsito muchas veces
modificada y muchas veces modificable en el futuro. Enseñar
tales lenguajes como si fuesen los únicos posibles tal y como
están ya constituídos equivale a falsear la naturaleza misma
de ellos. Un lenguaje dogmático es un contrasentido en los
términos, a menos que se aluda al lenguaje del instinto animal,
si es que hay alguno. El lenguaje es fundamentalmente diálogo, tránsito, dialéctica. Por lo tanto, si se quiere enseñar
realmente lo vivo de la cultura, ha de enseñarse en su más íntima naturaleza. La cátedra de dictado y de memorización ha
de ser substituída, las más de las veces, por la de debate, discusión y participación activa por parte del estudiante. Para que
sea posible vivir la vida de la ciencia, o del arte, o de la historia, es necesario que la clase misma se transforme en diálogo
que imite el alto diálogo de los creador.es. Pero de todo esto
se hablará más detenidamente en los puntos siguientes, donde
dejaremos un poco de lado todo este hilo de argumentación para retornar directamente a la crítica de las soluciones al problema del bachillerato y apuntar algunos remedios que nos
parecen plausibles.

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II.-DETERMINACION DE FINES,
PLANES Y METODOS
a) Los fines del ba ch illerato.
Uno de los problemas fundamentales, si no el fundamental, en todo intento de reforma de planes y métodos educativos del bachillerato, es el de la determinación de sus ·fines.
Con pocas excepciones, puede asegurarse que todo profesor
universitario tiene una idea más o menos clara de lo que intenta conseguir con los estudios del bachillerato. Sin embargo, tales ideas suelen girar alrededor de la concepción, consciente o inconsciente, de que el bachillerato no es un ciclo con
autonomía y sentido propio dentro del programa general de
estudios que se inicia en la primaria y termina con la obtención de un título profesional. Por ello, algunos universitarios
han llegado a confundir los fines propios del ciclo denominado bachillerato con los fines generales de este ciclo, cuando se
le considera encuadrado dentro del plan más vasto de la educación universitaria. A partir de este equívoco lo suelen definir como el ciclo de estudios que antecede a los profesionales.
Desde luego esto no dice más que el considerarlo también como el ciclo de estudios que sigue a los de la secundaria. Ya
en aquella definición, que la palabra misma "preparatoria"
sugiere, está implicada la idea de que el bachillerato no es sino
una prolongación, hacia abajo, de las carreras profesionales.
Así para ser ingeniero, por ejemplo, se requieren siete años de
estudios universitarios después de la secundaria, dos llamados
impropiamente bachillerato, e impropiamente desgajados administrativa y pedagógicamente del seno de la Facultad de
Ingeniería correspondiente, y cinco más de la carrera profesional tal como hoy se cursa. Lo mismo podría decirse de quienes opinan que el bachillerato es un secuencia lógica de la secundaria impropiamente desgajado de su seno. Ambas tesis,
desde luego, no son en sí mismas absurdas, y de hecho la mayor parte de los directores de escuelas profesionales la defienden sin darse cuenta de ello cuando intervienen en la determinación de los planes de estudio del bachillerato, tratando de establecer en ellos tal o cual materia de su propia especialidad,

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�con el objeto de que los aspirantes a ingresar en una determinada facultad lleguen a ella más "preparados". Pero la tesis
del sentido autónomo del ciclo que denominamos bachillerato
debe también, por lo menos, ser escuchada.
Según lo afirmamos, hasta ahora es obvio que con mucha
frecuencia se ha minimizado la importancia de este ciclo de
estudios considerado en sí mismo. Probablemente ello es así,
en parte, en virtud de razones históricas. Bien sabido es de
todos que el antiguo ciclo del bachillerato que comprendía cinco años, fue dividido en los tres que corresponden actualmente a la secundaria y los dos restantes, en los que se ha querido
incluír, si no todas, las principales materias del plan antiguo,
así como la totalidad de sus fines. Es obvio que la instauración de los estudios secundarios .vino a llenar una necesidad
real, profunda, de la situación nacional. Se intentaba, y se
consiguió, que la enseñanza estuviese al servicio de un número cada vez mayor de mexicanos de pocos recursos, y de que
esta enseñanza no fuese solamente una preparación teórica para continuar en ciclos educativos superiores, sino también una
preparación efectiva, práctica, para el efecto de que los egresados de este ciclo que no continuasen sus estudios ( o sea los
más) pudiesen ganarse fácilmente la vida y contribuir al desarrollo económico del país con un trabajo más calificado. Por
otra parte, lo que restó propiamente como bachillerato, y que
como decíamos, asumió íntegras las tareas del antiguo, resultó,
debido a la disminución de tiempo de cinco a dos años, en
cierto modo postergado. Se le empezó a considerar como un
ciclo menos valioso, o lo que es peor, como un ciclo carente
de sentido por sí mismo. Como suele suceder con instituciones que por su estrUcturación casi perfecta están destinadas a
durar mucho tiempo, así sucedió con la idea del bachillerato
instaurada por don Gabino Barreda, esto es, que finalmente
del cuerpo general de su doctrina educativa sólo quedaron al
paso del tiempo meras degeneraciones de algunas de sus ideas
menos importantes, y las que lo eran más, fueron olvidadas totalmente. Barreda insistía, con verdadera pasión, en que su
bachillerato no era tal que preparase para esta o aquella profesión determinada, sino que se trataba de un ciclo de estu-

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dios preparatorios, más que para esta o aquella profesión, para
todas, al propio tiempo que para la vida misma. Frente a
quienes argumentaban de la aparente tontería de que los abogados se viesen precisados a aprender matemáticas, o los médicos historia, contestaba diciendo que nadie objeta la gimnasia física, aunque de todos es sabido que no todos los hombres
van a parar en atletas, y que sí objetan una gimnasia destinada
a ejercitar lo mejor que hay en el hombre o sea su espíritu. El
bachillerato considerado como una gimnasia espiritual sigue
siendo, aparte del valor discutible de 1a metáfora, una de las
ideas más valiosas de don Gabino Barreda. En su carta dirigida al señor Mariano Riva Palacio, fechada el IO de octubre de 1870 y refiriéndose a esto mismo dice:
El hábito antifilosófico de no considerar en los estudios preparatorios sino la aplicabilidad directa de las doctrinas, y no el
método, ha podido s6lo acreditar la opinión de que los estudios
superiores de la matemática trascendente, son inútiles y, no faltará
quien diga que, hasta nocivos para los abogados y los médicos.
Pero si se refleriona qr«: tales estudios, y en general todos los
preparatorios, son una verdadera gimnástica intelectual, destina,.
da a fortalecer y desarrollar nuestras aptitudes o facultades diversas, a la vez que a reglamentarlas, todas las objeciones que pudieran hacerse a estos estudios desaparecen. Nadie objeta a la
gimnástica corporal la perfecta inutilidad efectiva de todos y cada
uno de los esfuerzos musculares que la constituyen, porque t&lt;&gt;dos ven en ellos un modo de desarrollar los órganos, y no un
medio de alcanzar resultados directos, útiles por sí mismos. ¿Por
qué no apreciar en la misma forma la gimnástica espiritual? Aun
suponiendo que lo que es cierto de la gimnástica corporal lo
fuese también de la mental; aun concediendo que algunos de los
ramos que durante esto última se cultivan, quedasen sin aplica,.
ción posible ulterior, lo cual es más que dudoso, y que se olvi•
dasen completamente, como muchos suponen, exagerando lo que
en realidad pasa, et vigor intelectual que dejan tras SÍ, y la lógica rigurosa que inculcan, no se pierden jamás, y se utilizan en
cada acto de la vida, tanto especulativa como práctica ...

Otras líneas hay en esta misma carta que aún ahora pudieran suscribirse, descontando desde luego la orientación positivista y giros del lenguaje que hoy nos parecen ingenuos o
quizá demasiado optimistas, por ejemplo:

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�Una educaci6n en que ningún ramo importante de las ciencias naturales quede omtido; en que todos los fen6menos de la
naturaleza, desde los más simples hasta los más complicados, se
estudien y se analicen a la vez te6rica y prácticamente en lo que
tienen de más fundamento; una educaci6n en que se cultive así
a la vez el entendimiento y los sentidos, sin el empeño de mantener por fuerza tal o cual o-pini6n, o tal o cual dogma poUtico o
religioso, sin el miedo de ver contradicha por los hechos esta o
aquella autoridad; una educaci6n, repito, emprendida sobre tales bases, y con solo el deseo de hallar la verdad, es decir, de encontrar lo que realmente hay, y no lo que en nuestro concepto
debiera haber en los fen6menos naturales, no puede menos de
ser, a la vez que un manantial inagotable de satisfacciones, el
más seguro preliminar de la paz y del orden social, porque él
pondrá a wdos los ciudadanos en aptitud de apreciar todos los
hechos de una manera semeiante, y por lo mismo, uniformará
las opiniones hasta donde esto es posible. Y las opiniones de los
hombres son y serán siempre el m6vil de todos sus actos. Este
medio es, sin duda, lento; pero ¿qué importa si estamos seguros de su eficacia? ¿qué son diez, quince o veinte años en la
vida de una naci6n, cuando se trata de cimentar el único medio
de conciliar la libertad con la concordia, el progreso con el orden? . . .

Como se ve por sus párrafos, Barreda tenía una clara idea
de las finalidades específicas del ciclo educativo que trataba de
incorporar al curso general de los estudios en aquel momento
del país. Nuestra idea acerca de los fines del bachillerato no
difiere mucho de la idea general de Barreda, si por un lado establecemos la salvedad que la realidad histórica misma de
México impuso como evidentemente adecuada con la institución de los estudios secundarios, ( que obviamente no constituyen la gimnástica espiritual de que habla Barreda, pero que
tienen sentido por sí mismos como ya lo vimos) y salvo la inspiración positivista de los párrafos antes citados, quizá demasiado estrecha para nuestros días, las ideas de Barreda nos siguen pareciendo lúcidas.
Con lo anterior quedan superados en parte los puntos de
vista que conciben al bachillerato ya como una preprofesional,
ya como una prolongación de la secundaria indebidamente separada de ella. Es claro, nos parece, que solamente por un
falso razonamiento se ha llegado a pensar que bastaría la unificación de los dos ciclos para volver a las bondades del ba-

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chillerato de Barreda. La secundaria tal como fue planeada
e instituída no tiene que ver con el bachillerato de Barreda sino solamente en tanto que abarca el principio de la misma
edad biológica del educando. Hacer una secundaria de cinco
años con los fines y métodos de la secundaria de tres que ahora tenemos no es volver a la unicidad de estudios querida y
lograda por Barreda, sino al contrario, suprimir precisamente
la idea más valiosa de Barreda. A riesgo de cansar con repeticiones de lo ya dicho, volvemos a puntualizar que la creación
de la escuela secundaria no obedeció a un intento de mejorar
los estudios preparatorios tal como se encontraban en ese momentó sino más bien a un intento de reformar la estructura
•gener;l de la enseñanza en México, creando la posibilidad de
una enseñanza superior a la primaria que conllevara también
la preparación en alguna técnica. La secundaria vino a ser
así, por un lado, una especie de primaria superior, y por otro,
un medio de preparar técnicamente a gran número de estudiantes que no deseaban o no podían continu~r s~ . enseñanza hasta la universidad. Pero en cuanto a lo científico y cultural si bien el nivel de la secundaria resultó obviamente mayor ~ue ·el de la primaria, no se modificó el_enfoque ni los f~nes de la primaria. Esto es, en la secund~1a como en la pr~maria ( y no podría ser de otra forma) .se. si~e dando_una visión meramente informativa de las disc1plmas que mtegran
el saber humano. No queremos decir con la expresión "meramente informativa" que la intención de los educadores de la
primaria o la secundaria no sean también formativa. S~bemos que se trata de enseñar al alumno a pensar y a sentir, a
formarse juicios y a tomar decisiones a:utónomas. Lo que
queremos decir es ·que la cantidad ?e información qu~ resulta
indispensable que el alumno ad~m~ra en estos dos ci~los? es
tan grande que no es posibl~ practicamente que_ l~s _fmalidades formativas se cumplan smo de manera subsidiaria, como
un subproducto, aunque un subproducto importantísimo, de
la actividad misma de informar. Aprender el alfabeto, las tablas de multiplicar, las reglas más elementales de higiene, las
principales leyes físicas y químicas, un~ his~oria de Mé_~co al
servicio de los intereses de nuestra nacionalidad, un oficio calificado, son, quiérase o no, tareas de información inmediatas
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�e_ imposterga?les. Es obvio que el buen maestro al propio
tiempo que informa al alumno sobre estas cuestiones forma
también su personalidad. Pero, insistimos el énfasis ~e por
simple gra_vedad en lo meramente inform;tivo. A otro ~ivel,
con otros fmes, y por otras razones, vemos que sucede lo mismo
en los estudios profesionales universitarios o en las carreras técnicas cortas. Aquí ya no es la edad de los educandos ( que tiene
su bue~ parte en todo lo que hemos dicho de informativo y
formativo con respecto a la primaria y a la secundaria) sino la
vasteda~ de las ciencias y las técnicas, y la urgencia de dotar
al estudiante de una especialización, lo que obliga a adoptar
fundamentalmente, y con las mismas características expresadas para los dos primeros ciclos, un enfoque fundamentalmente informativo y sólo subsidiariamente formativo. Deberá
e~tenderse. ~ue lo ,ue decimos aquí con respecto a formación
e mform~cion_ tra_tandose de_ la primaria, la secundaria y las carreras umvers1tanas, nada tiene que ver con lo que lograrían
maestros excepcionales en estos tres siclos. Pero los maestros
excepcionales, son, precisamente, muy raros. Nos referimos
aquí al maestro común y corriente, que a pesar de toda su dedicación y buena voluntad no logra todos los buenos resultados
que en teoría pudieran lograrse.
~e, dice que un _estudiant~ egresado del bachillerato que no
continua sus estudios profesionales es el ser más inútil del
mundo; la realidad es que un estudiante egresado de sus estudios profesionales también lo sería si nuestra sociedad en
su ~omento histórico de desarrollo, no estuviese obligada a
servme finalm~~te de los_ hombres que la componen, sea cual
s~a s1;1 preparac1on. Obviamente, sobran ejemplos en la expenencia personal de todos; el egresado de una carrera universitaria no está mejor formado que el egresado del bachillerato
hablando en términos generales; está, quizá, mejor informado en alguna especialidad. Creemos que si el bachillerato
volviese a c~plir con ~us fin~s específicos tendríamos egresados de este ciclo que sm contmuar sus estudios profesionales
estarían mejor dotados para la vida práctica, y profesionales
J:?ás ~ficaces en, s_u especialización. Lo que proponemos como
fmahdad específica del bachillerato es simplemente la mver-

sión del énfasis entre la pareja de conceptos información-formación. Esto es, que si en los otros ciclos que componen toda
la estructura de nuestra educación nacional lo formativo ha sido un subproducto de lo informativo, sea el bachillerato un ciclo medio educativo en el que lo informativo venga a ser un
subproducto de lo formativo. Creemos que el énfasis de los
estudios del bachillerato debiera recaer más que en el aprendizaje de datos, cifras, leyes y fórmulas, en el de las destrezas
mentales indispensables para sentir y pensar con eficacia. Pero este énfasis no significa un menosprecio de lo informativo,
sabemos perfectamente que las destrezas no se ejercen en el
vacío, de la misma suerte que los puros datos, cifras y fórmu-las no se ordenan solos. La idea fundamental quedaría quizá
mejor expresada si en lugar de énfasis hablamos de una dirección en el aprendizaje o la enseñanza. Esto es, preferimos enseñar el dato, la cifra, la fórmula, a través de las grandes concepciones generales y no a la inversa, como hasta ahora, enseñar lo meramente informativo con la esperanza de que el estudiante organice su material en una síntesis comprensiva.
Formación significa para nosotros la capacidad de realizar
análisis lógicos, de establecer rel~ciones causales o teleológicas,
de discernir entre el sofisma y el argumento, entre el prejuicio
y lo que es imposible en un momento dado, entre lo elegante
y la pedantería, entre la belleza y la moda, entre los pensamientos que hacen posible que esta vida sea más humana y
los pensamientos que cierran todo camino de esperanza. No
se trata, desde luego, de hacer crecer la inteligencia de los educandos, sino de conseguir que esta inteligencia no se desperdicie. Las cifras, las fechas, los nombres, son material indispensable con el que toda inteligencia ha de trabajar; pero el
trabajo mismo de la inteligencia que no es otra cosa que el
desarrollo del espíritu, no depende finalmente de lo que se haya logrado acumular en la memoria, sino de la fluidez y armonía con que este material pueda ser manejado en un momento dado. Cuando se dice que el bachillerato tiene como
finalidad específica el conseguir que el país tenga finalmente
más hombres cultos y más profesionistas cultos, no se anda
tan lejos de una buena tesis, a nuestro parecer, si se entiende
por cultura lo que tratamos de entender aquí. Cultura no es

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�saber que el Quijote fue escrito en tal o cual fecha, no es tampoco saber que Newton era un inglés hipocondríaco. Cultura
es comprender que los discursos de don Quijote sobre la libertad y la dignidad humanas no son letra muerta entre los hombres es entender que la misma concepción newtoniana que
explicita el ritmo de los movimientos planetarios, se aplica
también y hace posible el lanzamiento de los satélites artificiales.
Por otra parte, cuando decimos que para nosotros es más
importantf la formación que la información, y subrayamos la
importancia de la primera haciéndola depositaria de lo que
creemos son los fines del bachillerato, de ninguna manera estamos lanzando por la borda la necesidad que se tiene de informar también en este ciclo educativo. Se trata fundamentalmente de una cuestión que sólo involucra la dirección de
la enseñanza en este nivel. Siendo las deficiencias del bachillerato que actualmente cursan nuestros estudiantes, tantas y
tan claras, estamos seguros, adelantando un juicio que debíamos formular líneas más adelante, de que este mayor énfasis
en la formación que proponemos como el espíritu fundamental de la reforma del bachillerato, lejos de restarle información al estudiante, comparativamente a la que ahora tiene se la
acrecenterá. Algunos cursos y algunos métodos de enseñanza que han estado en experimentación durante los últimos
años en nuestra Universidad, prueban fehacientemente que
siendo su primordial intención la de formar al estudiante, éste acaba, a la larga, por obtener mucha mayor información de
la que se obtendría en cursos normales con métodos de enseñanza normales. Nos referimos a los cursos de Matemáticas
y Evoluci6n de la civilizaci6n contemporánea. Curiosamente, en el primero de ellos los estudiantes han llegado a quejarse de que se les enseñan cosas demasiado elementales y muy
lentamente, cuando en realidad estaban cubriendo un programa tan arduo como el de cualquiera de las universidades del
mundo, incluso como el de cualquiera, y aun más alto, de los
vigentes en las facultades de ingeniería.

pendían en lo que nosotros llamamos formación: a) proporcionar y desarrollar en el estudiante las destrezas mentales que
hacen posible, en general, el pensamiento en t~s sus formas;
b) Introducirlo a los principales modos de ngor y den:io~tración en las esferas fundamentales del saber humano obJetlvo:
arte, filosofía, ciencia, historia, etc.; c) lograr que sea capaz de
formular juicios de valor fundados y responsables sobre la sociedad en que vive, sobre la belleza, sobre lo bueno y lo malo.
Si se consiguiesen estas finalidades en cuanto a la persona del
estudiante creemos que automáticamente se cumplirían las
'
, Esotras en cuanto
a las necesidades actuales de nuestro pa1s.
to es, los estudiantes así formados indudablemente serían mejores miembros de una comunidad nacional aunque no continuasen sus estudios profesionales, por, una p~rte, y en ca~o 1e
que los continuasen, seguramente serian meJores profes1omstas. Nada de extraño tiene que en el desempeño de todas las
profesiones universitarias, ~umenten ~í~ co~ día los casos de
ineficacia y falta de espmtu de serv1c10, s1 pensamos que a
los egresados del a universidad no s~ les ha dotado d~ la formación necesaria como para que se impongan en su vida personal ideales más elevados que el de trabajar lo menos posible
y ganar lo más. Nada de extraño tiene que el egresado_ del
bachillerato que no continúa sus estudios sea uno de los rmembros más inútiles de la comunidad si ahora se le trata específicamente de informar para una especialización determinada.
Si las ideas expresadas con anterioridad se tomasen como
válidas resulta claro que todo plan del bachillerato debe ser
unitario para todos los estudiantes, en tanto que fundamentalmente se trata de formarlos y no de prepararlos para ninguna
especialización concreta en el futuro.
b) El elenco de materias de estudio.

Resumiendo. En cuanto a la persona del estudiante, creemos que los fines del bachillerato han de ser tres que se com-

Hablando en términos generales, todas las reformas que
hasta ahora se han hecho a los planes de estudio del bachillerato desde que el de Barreda dejó de funcionar, han consistido fundamentalmente en aumentar el número de materias que
el estudiante tiene que cubrir por año, o en cambiar unas por

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�otras, o en hacer cada vez nuevas determinaciones del número
de horas por semana que cada materia debe tener. La inspiración enciclopédica, herencia del positivismo, ha impedido
adoptar un punto de vista más sano con relación a este problema, y ha venido a traer por consecuencia que el estudiante
esté sobrecargado de horas de trabajo más allá de todo límite
sensato. Probablemente de todos los vicios educativos que hoy
componen nuestro bachillerato, este sea uno de los peores.
Planes ha habido, y no son excepcionales en el ambito nacional, en los que se obliga al estudiante a asistir a la escuela 37
horas semanales. Obviamente, aun cuando nuestros métodos
de enseñanza fuesen los mejores, que no lo son, con un programa de trabajo de 6 horas diarias, incluyendo los sábados,
de asistencia obligatoria a la escuela, es literalmente imposible
que el estudiante estudie, o piense siquiera en las materias del
programa.
Creemos que debe partirse de un enfoque nuevo del problema. Si somos coherentes con las finalidades especificadás
páginas atrás, podremos percatarnos de que no es indispensable seguir atentos a una supuesta enciclopedia de la ciencia
para formar nuestros programas de estudio. Muy lejos estamos ya de considerar, por ejemplo, que la física no tenga relaciones claras y amplias con la química, o la química con la
biología, o de que las tres no constituyen en última instancia
un mismo estilo de pensar, un mismo tipo de rigor, una misma manera de demostrar. Sólo de manera muy artificial y
con fines específicamente prácticos, técnicos, el saber humano
se divide en las distintas ciencias o artes que todavía integran
nuestros planes de estudio. El inmenso desarrollo de este saber humano ha hecho imposible que en nuestro tiempo existan especialistas en todos los ámbitos como pudo haberlos en
el Renacimiento. Desde el punto de vista de las necesidades
concretas de la sociedad en que vivimos es necesario, indispensable, que haya hombres especializados en biología en
química, en las ingenierías en general. Pero a nuestro j~icio
no existe ninguna razón sólida para que tales necesidades de
especialización, indispensables en la cima de los estudios, se
traduzcan en una pauta válida para integrar los programas de

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estudio de un ciclo cuyas finalidades propias precisamente no
son las de la especialización, sino hasta incluso las de la antiespecializaci6n. Si ya el tiempo mismo, las horas que el estudiante se ve precisado a asistir a la escuela, no fuese un argumento serio contra el actual criterio de determinación de
las materias que han de integrar el plan de estudios, restaría
considerar hasta qué punto es conveniente que en este momento de sus estudios el estudiante adquiera una visión atomizada
de la cultura humana. En ninguno de los planes que hasta
ahora han existido, al menos hasta donde sabemos, hay siquiera una materia por la que el estudiante pueda percatarse de
los grandes grupos que integran el saber humano total, ni mucho menos de la unidad general de este saber.
Lo que proponemos en concreto para salvar tanto las deficiencias prácticas en cuanto al tiempo, como las pedagógicas
por lo tocante a la ya dicha fragmentación, es agrupar ( valiéndonos del criterio de la unidad en el estilo de pensar y de
probar de que hablábamos antes con relación a física, química y biología) en cinco grandes grupos las materias que ahora
aparecen dispersas en nuestros planes. Uno de ellos, fundamentalmente instrumental, que bajo el rubro de lntroducci6n
a la matemática cubrirla lo que hoy se enseña como Algebra,
Trigonometría plana y del espacio, Geometría analítica, Cálculo infinitesimal; otro denominado l ntroducci6n a las ciencias
naturales en donde se agruparían Física, Química y Biología;
el de lntroducci6n a las ciencias sociales, que podría ser un
curso similar al ya mencionado de Evolución de la civilización
contemporánea*, que comprendería lo que hoy se enseña como Historia universal y de México así como las introducciones
a la sociología, a la economía y al derecho; una lntroducci6n
a la filosofía que abrazaría dentro de sí Lógica, Etica, e Introducción a la filosofía; el de lntroducci6n a la literatura, que
podría ser, en tanto no se disponga de los medios audiovisuales
necesarios, un buen substituto del más general lntroducci6n al
arte, donde se comprendería las literaturas española e iberoamericana. El programa se complementaría con la enseñanza de un idioma moderno y un curso práctico de Español y
*

VéaSI! el Apéndice Núm. 2.

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�métodos de redacci6n. (La descripción detallada de estos cursos así c?mo de su duración anual, las horas de clase por semana previstas, aparecen en el Apéndice Núm. 1).

. , ~eberá entenderse que no estamos proponiendo una fusion snnplemente acumulativa de las materias antes mencionadas, agrupadas bajo denominaciones comunes. Sumar materias Ya~~parlas en cinco clases sólo equivaldría a un remedo
de solucion del problema del plan de estudios del bachillerato.
Lo_ que se quiere es que la enseñanza adopte radicalmente otro
e~tilo Y otr~ giro en este ciclo educativo. Se pretende introducir al estudian~e ~l ~bito de lenguajes objetivos más que a la
zona de especiahzacion de estos lenguajes. Cuando decimos
"In~roducción a las ciencias naturales", no queremos que se
entienda que, de los dos años comprendidos en nuestro proyeeto, uno o dos semestres se dedicarán a la Química otro a la
Física~ otro a la Biología. Lo que queremos decir e~ que estas
materias, y otras no mencionadas, tienen el mismo estilo de
e~rentarse ~ sus problemas, la exigencia de un mismo tipo de
ngor, los mism?s modos generales de entender la realidad, y
tod~ esto, precisamente, es lo que se pretende enseñar. Es
obv10 9-ue todo este estilo general de las ciencias naturales es
un estilo completamente distinto al de las ciencias sociales o
al de la filosofía y el arte. No establecemos entre estos lenguajes ~-guna jerarquía. Se piensa que por igual, aunque
desde disuntos_ puntos de. vista, ,todos ellos intentan aproximars~ a la realidad con la mtencion clara de hacerla más comprensible para el hombre, y en última instancia más suya.
Resumiendo. Se popone cambiar el criterio para determinar el elenco de materias de los programas de bachillerato
adoptando en lugar del vigente, que simplemente calca las diversas especializaciones científicas, el que consistiría en dividir
el saber humano en cinco grandes ramas, muy generales, en
las que_ re_sulta claro que cada una por separado tiene métodos,
procedimientos y lenguajes afines.

sustituir al vigente, se deduce que los métodos que actualmente se utilizan para la enseñanza deben ser también renovados.
De todos es conocido, que la enseñanza actual en nuestras preparatorias se funda principalmente, si no es que totalmente,
en el supuesto consciente o inconsciente de que la cátedra debe ser, en general, activa por parte del maestro y pasiva por
parte del alumno. Probablemente en distintos períodos de la
existencia de nuestro bachillerato se ha insistido reiteradamente en que tal pasividad en la enseñanza es uno de los factores
más importantes en la falta de un desarrollo adecuado de nuestros educandos. En todo caso, la natural complejidad del
problema ha impedido que las voces que proponen otros métodos de enseñanza sean escuchadas. Como con todas las instituciones de larga vida sucede, resulta que no es posible, y esto debe ser meditado muy seriamente, intentar reformas parciales en nuestro ciclo de enseñanza media superior y obtener
buenos resultados. Es claro que métodos más activos suponen
una mayor dedicación de tiempo, por parte del alumno, para
la preparación de sus clases, y esto resulta imposible con planes de estudios tan sobrecargados como los que padecemos, e
incompatible con las habituales imprecisiones en la determición de los fines del bachillerato. Esto es, que no creemos que
sea posible modificar simplemente, sin más, los métodos de
enseñanza, sin modificar a la vez nuestra concepción total del
bachillerato en cuanto a sus finalidades, y en cuanto a su programa de estudios. Tanto los fines que hemos determinado
como exclusivos o propios de este ciclo de estudios como el
programa de estudios que hemos esbozado, conducen ambos
a una misma concepción tocante a los métodos de enseñanza.

. Tanto de los fines que proponemos como propios del bachillerato, como del programa de estudios que creemos deba

Por un lado, si las finalidades específicas de este ciclo educativo son las de formar al alumno en el triple sentido ya antes especificado, de dotarlo de las destrezas mentales que hacen posible el pensamiento en general, introducirlo a los principales tipos de rigor y demostración del saber humano, y al
desarrollo de la capacidad para formular juicios de valor fundados y responsables, no es posible seguir pensando que la cátedra tipo magistral pueda cumplir fácilmente, ni siquiera
difícilmente, con estos propósitos. Ahora tal vez resulte te-

36

37

c) Lo s métodos de enseñanza.

wc

�~~ decirlo, pc~o es bueno insistir aquí en que todo lo que
unphque formac16n, tal como la entendemos, no es cosa que
se pueda aprender de memoria. No hay, en ningún libro,
enumeradas "las destrezas mentales'' del razonamiento ninguna fórmula nos puede revelar cuál es el especial ámbito' de validez, los "principales tipos de rigor y demostraci6n" de una
ciencia; no podemos aprender, valiéndonos de ningún manual, cómo "formular juicios de valor fundados y responsables". Todo esto son cosas que no se pueden ni enseñar ni
aprender de otra suerte que en el ejercicio vivo de estas facultades. Precisamente, estas facultades del espíritu de las que hablamos, no son cosa que el hombre tenga consigo por el sol~ hecho de serlo, ni ~poco fórmulas mágicas que se hubiera logrado conseguir de golpe con el nacimiento de la
cien~ia o del arte. Cada destreza mental, cada nuevo tipo
de ~1~0~ y demostraci6n, cada nueva posibilidad de formular JU1C1os de valor, han sido descubiertos penosamente a lo
largo de la historia humana con el descubrimiento mismo
o con la invención _mi~~a, de las distintas ;u-tes, ciencias, ;
modos de pensar filosofico. Entender la foica de Galileo
o el Hip6lito_, de Eurípides, si por entender entendemos aquí
la comprens1on verdaderamente profunda, no significa otra
cosa que hacer acopio para sí mismo de las nuevas destrezas
1?-entales que Galileo puso al alcance de todos, y de un nuevo
t1p&lt;&gt; de valorar las c~estiones humanas que Eurípides puso en
vigor hace mucho t1empo. Para lograr esto, obviamente lo
fundamental no es aprender por la cáscara la física de Galileo
conservando en nuestra memoria alguna de sus f6rmulas mate~á~cas ~ás importantes, ni saber en que año naci6 y murió
Eunp1des sm entender, por lo profundo, el muy especial tipo
de revelación en el pensamiento humano que ambas obras
ponen en vigencia. Desde luego, no nos engañamos pensando que ésto pueda conseguirse fácilmente (ya hablaremos
de ~llo en el apartado d) de esta segunda parte de nuestro
escrito, e~ donde se tratarán los problemas prácticos que este
~royecto mvolucra), pero tampoco es posible seguirse enganando pensando que la cátedra magistral, la clase tipo conferencia o tipo repetición del libro de texto por parte del
alumno, pueda conseguir, si no es por verdadero accidente,

38

ninguno de estos objetivos. La conferencia en el salón de clases ( no la conferencia polémica abierta para el gran público) no puede lograr en el mejor de los casos sino trasmitir
los resultados del saber humano. El acto de desarrollar o adquirir una facultad del espíritu implica el acto de vivir por
dentro, personalísimamente, tal facultad. Sólo el ejercicio
vivo nos posibilita para revivir lo que los grandes genios de
la humanidad crearon. No se puede entender Julio César sin
ser, uno mismo, un poco Julio César; todos aquellos que comprenden una línea de Eurípides son en aquel momento Eurípides mismo. La educación en general, concebida desde
este ángulo de visión no es otra cosa para nosotros que el poner a disposición de un hombre virgen los mejores pensamientos, las mejores vivencias, de los mejores hombres de
que la humanidad tiene memoria. Lo mejor del pensamiento, desgraciadamente, no es cosa que el libro, la letra escrita
y muerta, puedan transmitir. Letras, palabras, fórmulas matemáticas, versos, son sólo pistas que conducen al descubrimiento del mundo del espíritu que no está escrito en ninguna parte. Lo mejor del pensamiento, lo mejor de la cultura
humana, son vida y no pueden ser reaprendidas sino viviéndolas. El cambio en los modos de enseñar que proponemos
obedece a todas estas razones y no consiste sino en aumentar la actividad viva del educando en los distintos cursos que
componen el elenco de materias de su programa de estudios.
La cátedra debe ser, creemos, una imitación del alto diálogo
del espíritu que los grandes creadores ejercitaron mientras
realizaban sus obras.
Por otra parte, la naturaleza misma del programa de estudios que proponemos apunta también en esta dirección
que quiere substituir los métodos de educación pasivos por
los activos. Al intentar reagrupar las materias del bachillerato no tomando en cuenta su especialización última, sino
aquellas grandes zonas del saber humano donde entran en
contacto distintas ciencias que se significan por tener iguales modos de pensamiento, estamos haciendo recaer el énfasis precisamente en lo que tales ciencias tienen de común no
tanto por sus contenidos, cuanto por las destrezas mentales
a que en general se refieren. Esto es, enseñar Física, Quími-

39

�ca y Biología, no como tres materias subsumidas bajo una denominaci6n común: la de Introducci6n a las ciencias naturales, sino precisamente como una introducción general a los
modos de pensar de las ciencias de la naturaleza, donde necesariamente será preciso tratar de enseñar, mucho más que
las ~ormulaciones concretas, mucho más que los resultados,
precisamente aquellas destrezas mentales que hacen posible
en general esta zona del saber humano. Y para conseguir
esto, reiteramos, se requiere abandonar, las más de las veces,
la cátedra conferencia. Por todo lo dicho en los dos últimos
párrafos vemos que tanto los fines del bachillerato como su
pr?grama apuntan hacia un viraje, obligado también, en los
metodos de enseñanza.
Por métodos "activos" entendemos lo siguiente. En primer lugar, un uso mucho mayor de las discusiones dirigidas
por el maestro en el aula misma. La clase, en todas aquellas .
materias que así lo permitan, deberá transformarse en una
sesi6n de trabajo común en la que el debate dirigido substituy~ a la conferencia. Con esto, desde luego, no queremos
decu- que la conferencia deba erradicarse sistemáticamente
de nuestros métodos pedag6gicos, sino que deberá usarse solamente cuando sea indispensable, dando preferencia a la actividad mis~ de parte del estudiante. En segundo lugar,
que el material mismo usado por los estudiantes se componga en la mayoría de los casos por los textos mismos de los
grandes autores. Esta necesidad resulta obvia para todos tratándose del curso de literatura por ejemplo, ya no tan clara
tratándose del de Introducci6n a las ciencias naturales o del
de Introducci6n a la filosofía. Tal falta de claridad es a nuestro parecer sólo aparente. La verdadera comprensi6n de la
física de Newton se puede conseguir mucho más fácilmente
a nuestro
juicio si se analizan textos de Galileo' de Kepler,
.
de1 rmsmo Newton, que sí se memorizan f6rmulas de un libro de texto. El libro de texto, en el mejor de los casos no es
sino una buena digesti6n que alguien ha hecho de los' textos
mismos de los grandes creadores. En el peor de los casos es
el arreglo de materiales basado a su vez en otros libros de
texto anteriores. Lo que se requiere precisamente es que el
estudiante no aprenda formulaciones pensadas por otros, sino

40

que repiense por sí mismo materiales de primera mano. El
buen libro de texto constituye, desde luego, una buena ayuda, quizá hasta una guía indispensable en toda introducci6n
a una disciplina científica, pero por sí s6lo acaba por dar una
deformada idea de esta disciplina. Cuando decíamos que la
enseñanza de las ciencias, vigente actualmente en nuestros
bachilleratos, contaba entre sus fallas la de ser ahist6rica, en
virtud de determinadas suposiciones positivistas, nos estábamos refiriendo precisamente a la actitud general que intenta
substituir deliberadamente los textos originales por compendios supuestamente fieles del saber humano al día. La historicidad de las ciencias es algo que no puede dejar de enseñarse salvo a riesgo de no enseñar sino una visi6n deformada y parcial de ellas. Y para conseguir ésto no entrevemos
ningún otro método que el de la lectura misma de los textos
clásicos de los grandes autores. En tercer lugar, deberá modificarse la concepci6n del laboratorio como el sal6n de "ilustraciones" de la enseñanza te6rica. El laboratorio no debe servir
como hasta ahora para la infantil tarea de demostrarle al estudiante que realmente existe el ozono, o de que dos partes
de hidrógeno y una de oxígeno producen, en determinadas
circunstancias, agua. El laboratorio debe ser tan instrumento
de trabajo como los debates en clase de que ya hablábamos y
su cometido debe ser el de plantearle al estudiante problemas
nuevos distintos a los que te6ricamente se supone que ha comprendido, a fin de que intentando resolverlos comprenda a
fondo las complejidades de la ciencia que estudia y los alcances clarificadores de una buena concepci6n intelectual. Por último, en cuarto lugar, deberá alentarse al estudiante siempre
que sea posible para que ejercite sus propias facultades de síntesis y para que tome por sí mismo decisiones valorativas con
responsabilidad y buen juicio. En resumen, menos conferencias y más debates, menos libros de texto y más textos clásicos, menos ilustraciones de laboratorio y más problemas reales
de experimentaci6n, menos imposici6n de escalas valorativas
al educando y más incentivos para aumentar su capacidad de
síntesis y decisi6n personal.

41

�Antes de abordar los problemas prácticos por resolverse
en una reforma de bachillerato como la que estamos proponiendo, tal vez sea útil hacer ahora, cuando termina la exposición teórica, un breve resumen de todo lo que hasta este momento llevamos dicho. Creemos firmemente que toda reforma del bachillerato depende en última instancia, de los fines
que se adscriban a este ciclo educativo. Pero para .d~t~rmina_r
tales fines con la lucidez que nuestro momento htstonco exige es necesario determinar antes qué concepción del saber rige
nuestras ideas al respecto. Así, no por mero afán de novedad,
hemos hablado, antes de la determinación de los fines, de la
filosofía positivista y hemos sugerido un nuevo enfoque par~
concebir de diverso modo la totalidad del saber humano. S1
se reflexiona con atención sobre los postulados más generales
del positivismo, se podrá caer en la cuenta de que son éstos los
que de una manera u otra, consciente o inconsciente, rigen la
idea actual de los estudios en nuestros bachilleratos. Por otra ·
parte, una concepción más flexible, más histórica, más respetuosa de las capacidades creadoras del hombre, abre nuevas
posibilidades al saber mismo, y por lo tanto nuevas c~ncepciones educativas. Amparados en estas nuevas concepciones hemos determinado nuevos f.ines, planes y métodos para el bachillerato. Creemos, además, que un bachillerato como el que
hemos esbozado cumpliría con las necesidades del país en
nuestro momento histórico. Pero quien no haya realizado dentro de sí el viraje en la concepción del saber que la historia ha
realizado en el último medio siglo, no podrá entender cabalmente los fines y el sentido de la reforma propuesta. Por otro
lado, lo que puede sonar bien en teoría puede sonar mal en la
práctica.

foque más o menos unitario, más o menos general y preciso,
de los problemas que esta reforma lleva consigo; quizá, las
más de las veces, se ha procedido a reformar solamente los planes de estudio sin prestar la debida atención a la determinación precisa de las finalidades de este ciclo educativo, ni a los
métodos pedagógicos que necesariamente han de adoptarse.
En ambos casos, lo que con más frecuencia ha dado al traste
con todos estos intentos de reforma ha sido una cierta impaciencia para aguardar a ver los resultados o cierta incapacidad
para planear a largo plazo. Si bien suele afirmarse que el problema es importantísimo y que involucra vastas complejidades, no suele pensarse con claridad que la resolución del mismo necesariamente implica la adopción de un proyecto general, a sabiendas de que su implantación total y sus primeros
resultados sólo será posible observarlos al cabo de seis o siete
años. Para mencionar aquí sólo de paso los principales factores que determinan tal cantidad de tiempo como la mínima
indispensable, baste recordar que por una parte el bachillerato
tiene que ponerse en conexión clara y coherente con la secundaria por un lado y con las carreras profesionales por el otro,
y que además la sola formación de los profesores, necesaria
para emprender la reforma, ya podría llevarse fácilmente un
par de años.

d) Lo s problema s prácti c os.

Pero de estos y otros problemas hablaremos detalladamente en este mismo punto. Lo que nos interesa recalcar aquí
es que no es posible pensar en un verdadero plan de reforma
que pueda ser instituido con buenos resultados a partir del
próximo año o cosa por el estilo. La reforma de toda institución implka necesariamente que todas las personas de una
manera u otra relacionadas con ella se adapten muy lentamente -no puede ser de otra forma- a los cambios que necesariamente han de sufrir en sus actitudes y modos de pensar.

El problema del tiempo. Como la mayoría de los universitarios se percatan y se han percatado desde hace mucho tiempo de las fallas fundamentales del bachillerato vigente, se han
intentado, a lo largo de toda su historia, multitud de reformas,
parciales, totales, nacionales, con varia fortuna. Probablemente en algunos de los casos los reformadores han tenido un en-

El problema de la relaci6n de este ciclo educativo con los
demás. Creemos que la reforma de los estudios en la secundaria, vigente de hace algunos años a la fecha, aunque con finalidades diferentes, coincide en sus métodos más generales, en
su concepción, con la idea del bachillerato que estamos proponiendo. El problema fundamental recae, a nuestro parecer,

42

43

�en el entronque del bachillerato con las especialidades universitarias. Durante mucho tiempo las carreras universitarias han
tratado de extenderse hacia el bachillerato y hacer de éste un
ciclo sin más sentido aut6nomo que el de empezar a preparar
a los estudiantes, por adelantado, para ingresar a tal o cual facultad concreta. Sin embargo, aunque muchos de los planes
que se han puesto en vigor obedecen a esta idea, los maestros
y los directores de las facultades universitarias se siguen lamentando de la falta de preparaci6n tanto general como especial de que adolecen los estudiantes de primer ingreso a sus
facultades. Por otra parte, lo que en todo este trabajo hemos
expresado concerniente a las fallas del bachillerato derivadas
de la adopci6n de la filosofía positivista, podría ser aplicable,
casi letra por letra, a los planes y métodos de enseñanza en las
facultades universitarias. Aunque puede ser fatigoso, recomendamos a los directores y maestros de las distintas carreras
universitarias que léan este escrito, sobre todo en la parte re- ·
ferente a las fallas del bachillerato, como si estuviese hecho
pensando en las fallas de la enseñanza universitaria. Creemos
que son las mismas. Aunque esto constituye otro problema,
quizá tan grave como el del bachillerato, afecta fundamentalmente todo intento de reforma en este último ciclo mencionado, por lo menos directamente en lo tocante al enciclopedismo de los planes de estudio también vigentes en las carreras universitarias. Por una parte la idea que del ingeniero civil, del ingeniero químico o del médico se tiene, sigue siendo
la del profesionista preparado no s6lo en una rama concreta
altamente especializada para su trabajo futuro, sino en el mayor número posible de especializaciones que le sea dable dominar en cinco o seis años de estudio. Nos referimos por
ejemplo al dentista común y corriente, que de hecho en su profesi6n transfiere todos los casos de cirugía dental a odont6logos
más especializados y que, dedicándose exclusivamente al trabajo más o menos mecánico de extraer piezas dentarias o de obturarlas, ha recibido una preparaci6n en medicina general tan
completa casi como la de un médico o como la del colega al
que remite los casos que no quiere o puede tratar. Nos referimos al ingeniero civil egresado de nuestras facultades de ingeniería que se supone que lo mismo diseña planos, que cons-

44

truye puentes, que levanta edificios, que concibe presas hidráulicas, que traza caminos, cuando en realidad trabaja toda
su vida o bien como top6grafo en una empresa, o como dibujante, o como constructor de caminos. Todo ésto, que desde
luego s6lo está insinuado aquí muy gruesamente, señala hacia la necesidad de ir pensando en una reforma de las carreras universitarias que corriese paralela a la reforma del bachillerato. El absurdo de nuestra situaci6n actual llega hasta el
grado de que en muchos planes de nuestras carreras universitarias se dedique buena parte del primero y del segundo año a
suplir las deficiencias de nuestro bachillerato, alargando entonces la vigencia de un ciclo al que parad6jicamente no se le
concede autonomía propia, un año o dos más dentro de los
programas que integran las carreras universitarias. Si por una
parte, el bachillerato rindiese los frutos que se esperan de él, y
por otro las profesiones universitarias se especializaran según
las necesidades de trabajo de nuestra sociedad, no sería difícil
pensar en una disminución, por lo menos de un año de la mayoría de las carreras universitarias y un aumento consecuente
de un año en los planes de estudio de las preparatorias. Creemos que el plan propuesto en el Apéndice Núm. 1, que comprende sólo 2 años, llena las necesidades actuales de preparación de los educandos; sin embargo, cuando esto se.a posible,
un aumento de un año podría aligerar un tanto los estudios,
hacerlos más flexibles y establecer un lapso mayor que ayudaría a considerar este ciclo desde el punto de vista del estudiante, como realmente autónomo y con sentido propio. En todo
caso, tanto la implantación simple del bachillerato de dos
años reformado, como la posibilidad de aumentarlo a tres, implican mucho trabajo común entre los directores de las preparatorias, los elaboradores de los programas detallados de
cada curso, y los directores y maestros de las facultades universitarias. Estas reformas, tanto la del bachillerato como la sugerida y necesaria también de las facultades, requieren de mucho tiempo y esfuerzo.
·

El problema de la formaci6n de profesores. Tratándose
de la reforma de instituciones educativas, difícilmente el problema puede caer del lado de los educandos, porque si los programas y métodos están bien pensados con relación a ellos, los

�estudiantes son materia fácilmente moldeable, que llega a las
aulas sin ideas preconcebidas sobre métodos y programas. El
problema de toda reforma es que requiere reformadores, por
lo tanto hombres en los que a su vez haya operado ya de alguna manera la reforma. Sería absurdo pensar que con la determinación de un programa radicalmente distinto de estudios, o con la simple enunciación de nuevos fines y métodos
de enseñanza, pudiera empezar a trabajarse realmente por caminos que conduzcan a una solución de nuestros problemas.
Es indispensable que quienes van a realizar la reforma crean
en ella, estén convencidos y la vivan como cosa propia.
Tal vez para ayudar a la formación de profesores, se pueden dar dos pasos previos al intento de implantar en todos los
bachilleratos actuales de nuestra Universidad, o de cualquiera,
estas reformas. Por una parte, esto está ya realizándose en
nuestra Universidad, es necesario instituír jefaturas por mate:rias, en las que todos los profesores de una misma asignatura
se reunan periódicamente y traten en común sus problemas de
información y de métodos de enseñanza. Por otra, y quizá
más importante que esto, la implantación de un Bachillerato
Piloto que sirviera, a la vez que como un centro de experimentación de los planes y métodos propuestos, como un centro de
capacitación para los maestros universitarios todos del bachillerato. Aunque la idea parezca un poco extraña en nuestro
medio, es necesario partir del supuesto de que es preciso que
los profesores mismos aprendan a enseñar antes de intentar
cualquier reforma en la enseñanza. Este aprendizaje, no puede menos que ser un aprendizaje del mismo tipo del que estamos proponiendo para los educandos de este ciclo medio
educativo, no desde luego en los contenidos teóricos, pero sí en
cuanto a que tiene que ser cosa viva, vista y vivida por los mismos profesores. El Bachillerato Piloto podría ser, por uno, dos
años o más, este centro de experimentación, abierto a todos,
donde los profesores universitarios interesados en que la enseñanza media siga determinado plan de reforma, pudiesen ver
y palpar la efectividad de ésta, su plausibilidad, y valorar sus
resultados.
El problema de la elaboración de los programas. Pero an-

46

tes aún de la implantación del Bachillerato Piloto es preciso
pensarlo con todos los detalles que sea posible preveer, sin enfrentarse aún a los problemas mismos de la práctica. Nos referimos por ejemplo a la determinación detallada de los programas de estudios, y a la edición de los materiales necesarios
que manejará el estudiante. Por ejemplo, si se formulase un
plan de trabajo para el curso de Introducción a la literatura
que comprendiera la lectura de ocho o diez obras maestras, sería preciso quizá realizar una edición de algunas obras difíciles
de conseguir o inaccesibles para el estudiante de recursos medios. Si en el curso de Introducción a las ciencias naturales se
va a dedicar, digamos una hora a la semana, a la lectura y discusión de textos clásicos en física, química y biología, será necesario localizarlos, en la mayoría de los casos traducirlos, y
hacer una pequeña edición en forma de una antología de lecturas. Además de estos problemas casi específicamente materiales, restan los de la determinación concreta y detallada del
programa de estudios y _del programa de laboratorios en los
casos en que sea necesario.
En resumen. Antes de elaborar este trabajo pensamos en
la posibilidad de introducir reformas parciales dentro del bachillerato, pero creímos que de una manera u otra serían ineficaces por sí mismas. Pero en verdad la implantación de toda
reforma general como la que proponemos no consiste en otra
cosa que en la atingente administración, en su debido momento, una tras otra, de todas estas reformas parciales. Desearíamos
que antes de que se pensase que este plan es en su conjunto
imposible de llevar a cabo, se entendiese con claridad nuestro
punto de vista al respecto. Todo lo que aquí vamos diciendo,
lo mismo que en lo comprendido en el Apéndice No. 1, no
constituye para nosotros un cuerpo rígido de lineamientos generales que pensemos sea posible implantar matemáticamente. Nuestra idea es más bien que esto sólo es un plan muy
general, al que en todo momento las circunstancias reales pueden influir y modificar y que quiere ser tan flexible como las
posibilidades mismas de la realidad lo son. Pero lo que sí creemos, es que resulta imposible lanzarse a efectuar reforma parcial tras reforma parcial sin tener un marco de referencia que

47

�oriente nuestras acciones, y que nos señale las muchas complejidades y las múltiples interrelaciones a que todo está sujeto
en este terreno.

APENDICES

48

�Apéndice Núm. 1
PROYECTO DE REFORMA AL PLAN DE ESTUDIOS
DEL BACHILLERATO.
Los cursos propuestos para los dos años son los siguientes:
MATERIAS

AÑOS HS. p/s

Introducción a las ciencias naturales
Introducción a la historia y las ciencias
sociales
Introducción a las disciplinas filosóficas
Introducción a la literatura

2

8

2

3
3
3

Introducción a la matemática

2

7

s:::,

Español y métodos de redacción

I

3

b

Idioma moderno

2

3

o"'

.~

,..,"'

..o

u
"'

~
.....,

e::
u

.s"'

I
I

Hay cuatro cursos básicos y tres instrumentales. Se ha
colocado la Introducción a la matemática entre los instrumentales debido a que las necesidades futuras de especialización en
las ingenierías podrían hacer que en esta materia el énfasis recayera más en lo informativo que en lo propiamente formativo. Hemos llamado básicos a los cuatro primeros cursos
de la lista en tanto que en ellos, necesariamente, el énfasis recaerá sobre lo formativo. Aunque a primera vista, dentro de
los básicos, hay tres cursos dedicados a las humanidades y uno
sólo a las ciencias, debe tomarse en cuenta que la Introducción
a la historia y a las ciencias sociaies comprenderá temas relacionadas con la teoría económica y política, la sociología, las instituciones sociales históricas en tanto influyen aún en las actuales, e historia de México, con lo que se puede comprender que
este curso no cae estrictamente dentro de la esfera del saber del
hombre sino de la sociedad. Hay que apreciar, además, que
dentro de los cursos instrumentales, aparte del Idioma moder-

51

�no que tanto podría ser instrumento de las ciencias como de
las humanidades, Español y métodos de redacci6n sólo tienen
vigencia un año de tres horas por semana mientras que lntroducci6n a la matemática, instrumento fundamental de las disciplinas científicas, tiene asignados dos años de siete horas por
semana. Por lo demás, si se toma en cuenta todo el estudio
anterior se comprenderá que nuestro objetivo no es darle una
parte equilibrada a las humanidades y otra a las ciencias, sino
que nuestra idea es que no hay jerarquía alguna entre los distintos cursos, y que más bien todos cooperan por igual a la
formación integral del estudiante.
El reparto de materias por años, como se verá en el cuadro siguiente, obedece a tres criterios casi absolutamente mecánicos. En primer lugar, los cursos que comprenden dos
años quedaban fuera de discusión; en segundo, se prefirió colocar Español y métodos de. redacci6n en el primer año por
considerarse que el estudiante debiera remediar cuanto antes
una falla que obstaculizaría su desarrollo natural durante más
tiempo del debido si se colocaba en el segundo año ; en tercer
lugar, comprendiendo necesariamente un año u otro 24 y 27
horas de estancia en la escuela por semana se prefirió que quedasen las menos horas en el primer año dejando para el segundo, cuando el estudiante está más adaptado al sistema, una
carga ligeramente mayor; por ello no se incluyó en el primer
año ni lntroducci6n a las disciplinas filos6ficas ni lntroducci6n
a la literatura. El reparto de materias por año queda como si
gue:
PRIMER AÑO :
Hs. de
clase
teóricas p/ s.

Introducción a las ciencias
naturales.
Introducción a la historia y a
las ciencias sociales.
Introducción a la matemática.
Español y métodos de redacción.
Idioma moderno.

Total
de Hs. de
estancia

4

4

8

3
3

4

I

2

3
7
3

3

3

16

24

8

52

Hs. de Lab.
y estudio
dirigido

SEGUNDO AÑO:
Hs. de
Hs. de Lab.
clase
y estudio
teóricas p/ s.
dirigido

Introducción a las ciencias
naturales
Introducción a la historia y a
las ciencias sociales.
Introducción a la matemática.
Introducción a la literatura.
Introducción a las disciplinas
filosóficas.
Idioma moderno.

4

4

Total
de Hs. de
estancia

8

3

3

3

4

7

I

2

3

I

2

3

3

3

18

27

9

Si se considera aisladamente el programa propuesto, sin
tener en mente las finalidades del bachillerato ya especificadas
y los métodos de enseñanza propuestos, podrá tal vez parecer
demasiado
reducido el número de horas de estancia oblicrato•
b
na por semana en la escuela, 24 para el primer año, 27 para
el segundo. Tal vez aún parezca mucho menor el tiempo dedicado a las clases teóricas, 8 para primero y 9 para segundo.
Sin embargo esto obedece a razones importantes. Por una
parte, las llamadas clases de laboratorio y estudio dirigido, bajo
los nuevos lineamientos metodológicos propuestos en el estudio que antecede a este apéndice, serán efectivamente clases
de trabajo, de tal suerte que se calcula que en el caso de la l ntroducci6n a la matemática no será necesario que el estudiante
estudie por su cuenta sino muy excepcionalmente ; en el caso
de la lntroducci6n a las ciencias naturales, sólo le será indispensable dedicar un par de horas por semana al estudio por su
propia cuenta. Los cursos, lntroducci6n a la historia y a las
ciencias sociales, Español y m étodos de redacci6n, Introducción
a la literatura, lntroducci6n a las disciplinas filosóficas, requieren por su misma naturaleza mucha mayor dedicación por
cuenta y riesgo del estudiante fuera de las horas de clase.
Tomando todo esto en consideración, el número de horas por
semana de estancia obligatoria en las aulas en ambos años nos
parece apenas el natural, (quizá el máximo) para dar lugar

53

�efectivamente a que los métodos de enseñanza dejen de caracterizarse por la pasividad y para permitir, simultáneamente,
que el estudiante pueda asumir una actitud activa ante sus
cursos y los estudios en general.
No se ha querido programar las actividades culturales y
los deportes dentro del plan de estudios por considerarse que
a este nivel los estudiantes pueden y deben realizarlos por su
cuenta sin estar constreñidos por tal o cual asignatura. Esto
no quiere decir que la escuela no preste las facilidades necesarias para que toda actividad promovida por los alumnos pueda
ser fácilmente llevada a cabo dentro de ella, ni que los directores y maestros no las promuevan y alienten. Lo ideal sería
que los estudiantes, ayudados por la dirección, llevaran a cabo
el mayor número de estas actividades, como por ejemplo: exposiciones, grupos teatrales, funciones de cine club, competencias deportivas, periodismo, etcétera.

sólo de algunas adaptaciones; en el Apéndice No. 2 se transcriben algunos párrafos del prólogo a los materiales del curso de
Evolución de la civilización contemporánea, que dan una idea
de lo que pudiera ser el curso de Introducción a la historia y a
las ciencias sociales; en fin, cursos de introducción a la literatura y a la filosofía, concebidos como los que aquí proponemos, se imparten en Universidades como la de Harvard o la
de Columbia desde hace varios decenios.

Con respecto a la determinación de la vocación del estudiante, el programa ofrece suficiente marco de posibilidades
como para que éste pueda llegar a percatarse de sus inclinaciones y aptitudes. Las clases de laboratorio de Introducción a
las ciencias naturales deben promover en el estudiante, entre
otras cosas, la construcción y el uso de herramientas e instrumentos útiles para futuros experimentos, y dotarlo de las destrezas manuales indispensables para una mejor comprensión
de lo teórico. Allí encontrarán su vocación los futuros técnicos. Las demás clases teóricas del programa apuntan suficientemente en todas direcciones como para hacer posible que el estudiante mida con certeza sus aptitudes y capacidades para el
futuro.

***
No se detalla aquí la naturaleza específica de los cursos,
en cuanto a su programación pormenorizada (ya en el trabajo
que antecede a estas líneas se precisó su naturaleza general)
porque en gran parte esa es la tarea que está por realizarse.
No quiere decir esto que los programas vayan a sacarse de la
pura imaginación. El de matemáticas, tal como ya se imparte en algunas Facultades de nuestra Universidad, necesitaría

54

55

�Apéndice Núm. 2*
Prólogo
Los materiales de este curso se presentan en 26 fascículos
cuya extensión media es de unas 150 páginas. Cada fascículo
consta de dos partes: un estudio de carácter expositivo o interpretativo de alguno de los grandes temas del curso ( al que por
razones de conveniencia se ha llamado "ensayo") y una selección de pasajes de textos originales o documentos que ilustran
el propio tema (las "lecturas"). En relación con los primeros,
tal vez lo más deseable hubiera sido contratar la preparación
de verdaderos ensayos escritos ad-hoc por una docena de especialistas, pero semejante forma de colaboración implica problemas y exige recursos que sobrepasan las posibilidades actuales de la Facultad ; de aquí que primeramente se recurriera a
la traducción de una antología preparada con análogos propósitos, 1 y posteriormente a la selección de partes relevantes.
( a las veces de capítulos enteros) de la obra de unos veinte autores contemporáneos que se han ocupado de los asuntos tratados en el curso. Por su parte, el conjunto de lecturas forma
una selecta antología del pensamiento de más de 150 autores
antiguos y modernos sobre los mismos temas, y se señala principalmente por su contenido de ideas que en una u otra forma
han influído prominentemente en la cultura de las sociedades
contemporáneas de Occidente. Las lecturas incluyen, además, unos treinta documentos representativos e ilustrativos de
algunas etapas significativas de la evolución de estas socie-

dades.
En sus lineamientos generales, la organización de estos.
materiales es muy semejante a la que sigue la segunda edición
de los que han servido por varios años al curso de Civilización
Occidental Contemporánea (primera parte) que ofrece Co•

Compuesto seleccionando algunos pmafos del Pr61ogo y la Nota para los Estudiantes que aparecen en el ler. cap! rulo de los 26 que integran el curso de
Evolnci6n de la Civilizadón Contemporánea en la Facultad de Economía de la
Universidad de Nuevo León.
1 Contcmporary Civilizati6n Staff of Columbia Collcge, Chaptcrs in Western Ciyilization 2a. cd. N ueva York: Columbia University Prcss, 1954.

56

lumbia College desde hace cuatro décadas. 2 En ambos'casos,
ensayos y lecturas se agrupan alrededor de las épocas centrales
de la historia del mundo occidental: ·arrancan ·de la Edad Media ( si bien están precedidos de una breve selección de lo más
';1~dular del pensamiento greco-romano en dos fascículos qu!!
urncamente pretenden evocar las raíces ideológicas de la civilización occidental), y se detienen sucesivamente en el Renacimiento, la Reforma, el desarrollo del estado soberano la Ilustración, el desenvolvimiento dé las nacionalidades y' la edad
contemporánea, proponiéndose en cada caso caracterizar la
época histórica a que se refieren mediante la integración de un
cuadro _d~ las ideas, instituciones y fuerzas económicas, políticas, religiosas, y de otra índole cuya interacción le imparte el
carácter de una unidad orgánica.
· ·
La selección de materiales se ha regido por varios criterios.
Tratándose de los ensayos, se han preferido.los estudios de corta extensión que aunan a sus cualidades didácticas una visión
totalizadora y una interpretaci6n sugestiva del tema en cuestión: también fue preciso tener en cuenta la disponibilídad de
traducciones al castellano pues, no sin desencanto se ha advertido. una singular escasez de materiales de esta hidole escritos originalmente en español; por otra parte, no siempre fue
posible utilizar traducciones ordenadas ex-profeso. Sólo en raras ocasiones se decidió conservar los ensayos del curso de Columbia College. Las lecturas, en cambio, se apegaron más a la
pauta establecida en esta institución. En este caso se puso el
mayor empeño en elegir pasajes breves, pero de una extensión
suficiente para permitir al estudiante conocer el pensamiento,
Y aun el estilo, de los autores representativos de una escuela o
de una tendencia dentro de las corrientes del pensamiento económico, político, social o religioso que interesa destacar en cada caso. Entre los autores de las obras escogidas se cuentan,
como era de esperar, las mentes más señeras de la historia de
la cultura occidental. Pero la selección se hizo atendiendo, s~
2 Ibid, Y, además de)¡ mismo Comité Editorial Introduction to Contcmporary Civilization in the West: A source Book, 2a .cd. Nueva York: Columbia Univcrsity Press, 1954. Una interesante historia de este curso es la q ue presenta Tustus
Buch\er en "Reconstruction in thc Liberal Arts••, sobretiro de A History of (».
lumbia Collegc on Momingsidc. Nueva York : Columbia University Press, 1954.

57

�bre todo, al carácte! controvertible de las ideas o teorías expuestas en un pasaje determinadoz. en consonancia con el método de que se valen los maestros para explicar el curso.
En el curso se emplea el método del debate. El estudiante se presenta a clase después de haber estudiado cuidadosamente los materiales señalados para discusión, y dispuesto a
hacer el análisis crítico de los mismos y a exponer y sostener
sus puntos de vista en una discusión generalizada que encauza el maestro. La participación inteligente de los alumnos
en la discusión de los temas asignados, cualquiera que sea la
postura que adopten, constituye el criterio básico para evaluar
su actuación académica. Parece innecesario añadir que los
maestros encargados del curso en la Facultad de Economía
se han preparado especialmente para manejar con soltura este
fecundo método de enseñanza.
Lo que se acaba de indicar acerca de la naturaleza de las
antologías que ahora se publican y del procedimiento pedagógico con que se utilizan, permitirá apreciar mejor los objetivos que persigue este curso. El más importante, sin duda, es
el desenvolvimiento intelectual del estudiante. La necesidad
de estudiar los temas del curso para debatirlos en clase obliga
al alumno a abandonar el papel puramente pasivo que tradicionalmente ha desempeñado en nuestras escuelas como oyente de la clase magistral; le es preciso asumir una actitud activa: tiene que mantenerse alerta para seguir el giro que toma
la discusión, para identificar la idea central o el principio organizador de una teoría, o para relacionar hechos e ideas aparentemente distantes, para aducir un argumento o descubrir
un inconsecuencia lógica en el razonamiento de un opositor.
En esta forma el estudiante desarrolla su capacidad de análisis,
de síntesis y de expresión, al igual que su espíritu crítico y su
aptitud para formular juicios independientes y con sentido de
responsabilidad. Una situación ideal sería aquella en que la
dirección del maestro tendiera a reducirse de manera gradual
hasta casi desaparecer, y el estudiante alcanzara la plenitud de
su capacidad para pensar por sí mismo y enfrentarse a los problemas intelectuales en forma independiente, con lo que quedaría resuelto uno de los grandes problemas de su educación.

58

Un s~gundo objet~vo del curso consiste en poner al alcance del
estu~1ante, a traves. de lecturas de gran valor intrínseco, los
medios que l: permitan entender mejor el papel multifacético
que desempena el hombre en la sociedad, la interdependencia
Y, ,por ende, la gran complejidad de los fenómenos sociales los
0~1gene~ de n~erosas instituciones y, en una palabra, los ~rinc1pales mgred1entes de la sociedad en que vive y del juego de
fuerzas que la mueve.
. Mas si bien se cree que, por lo ya señalado, este curso constituye ~na base para fincar estudios más avanzados de cuestiones ~iales o humaní~ticas, de manera que, desde este punto
de vista, se pue~e cons1de~ar como una especie de introducción
general al estud1? d_e las c_1encias sociales y de las humanidades
que ~uede constituir un mstrumento eficaz de formación del
es~diante en _la enseñanza media o, alternativamente, sustituir con ventaJa a los numerosos cursos introductorios que rec~rgan los ~lanes de estudios de las escuelas profesionales, conviene mencionar -a fin de evitar alguna interpretación errónea- lo que en manera alguna se pretende que sea. Porque
este -~urso_no es muchas cosas. No tiene, por ejemplo, la pretens1on de ser ~na ~tología_ literaria, aunque contenga algun?s de l~s p~saJes mas admirables de la literatura universal ;
n1 una hi~tona de la cultura, por más que presente conjuntos
d~ creenc_1as y tablas de valores que en algunas épocas han re~1do Ja vida de los hombres de Europa y América; ni una sene de c_u a~os que den una visión exhaustiva de ciertas épocas
~e 1~ historia; tampoco pretende ser una historia de Jas ideas
s1 bien aparecen muchas que han dado forma a los módulo;
culturaJ~s contemporáneos; ni una exposición del sistema de
pensamte~to de autores determinados, pues sólo se han presentado las ideas de un autor acerca de un problema particular
en un i,n~ment? dado, y no siempre las más importantes 0
carac,te~1st1cas, sino las que mejor se han prestado al debate;
por ul_tJmo, ~o es en forma alguna -aunque tal aberración
hay~ ~1do posible en algunas personas que han examinado superf1c1aln:en~e las antologías- un repertorio de textos destinados a m~linar al lec_tor hacia una postura ideológica, pese
a que se exige _al estudiante tomar partido, cualquiera que éste sea, ante las ideas y problemas que se consideran.

59

�El curso de Evolución de la Civilización Contemporánea
se ha impartido en la Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo León desde 1958, fecha en que se introdujo como parte de las reformas hechas al Plan de Estudios. La
adopción del curso se decidió con sólo tres meses de anticipación a la iniciación del año lectivo, y en este breve lapso de
tiempo la Facultad tuvo que resolver, de la mejor manera que
le fue posible, los problemas que planteaba la traducción al
español de cerca de 2000 páginas de texto que resolvió tomar
por el momento de los materiales preparados en Columbia
College; de hacerles las adaptaciones más esenciales para
adecuarlos -siquiera fuera en forma muy provisional- al uso
de estudiantes latinoamericanos, y de contratar un maestro familiarizado con la enseñanza de dichos textos mediante el debate de las cuestiones tratadas. Estas tareas se ficilitaron merced a la colaboración de varias personas e instituciones. Pero una vez solucionados los problemas iniciales de la implantación del curso, se presentaba la ineludible necesidad de hacer
una adaptación más idónea de los materiales de enseñanza y
de preparar profesores de la localidad para la explicación del
curso. Esta última tarea se inició en 1959, año en que uno de
los profesores de la Facultad tuvo oportunidad de estudiar el
método de debate en la Facultad de Estudios Generales de la
Universidad de Puerto Rico.

equilibrio estructural del curso. Entre los cambios requeridos
por estas adaptaciones merece mencionarse la preparación de
cuatro nuevos fascículos dedicados especialmente al estudio de
España en el momento de la expansión europea, a las revoluciones de independencia y la organización política de los nuevos estados de América, a las culturas orientales y, por último,
a los problemas de mediados del siglo XX, considerando la situación de Oriente y Occidente.

***
N o t a i n t r .º d u c t o r i a p a r a l o s e s t u d i a n t e s.
El curso de Evolución de la Civilización Contemporánea
persigue, entre sus objetivos de tipo general, el de conseguir
que el estudiante adquiera un conocimiento más profundo de
los problemas de su tiempo, así como del funcionamiento de
la sociedad en que vive. Un "conocimiento más profundo" no
implica necesariamente un conocimiento más acucioso de datos históricos o más prolijo en cifras, hechos, fechas o nombres.
Aunque habrá que prestar alguna atención a los hechos concretos, en el curso se hace énfasis en la manera de pensarlos,
de establecer relaciones entre ellos y de hacer juicios responsables sobre los mismos. Esto es, el profesor supone que no hay
una interpretación determinada, anterior a la discusión en clase, de los hechos históricos o de los elementos que constituyen
un problema concreto, y la tarea del estudiante consiste, en
buena parte, en llegar a una interpretación particular, libre y
propia, en diálogo con sus compañeros y con el profesor.

El Comité editorial ha tratado de mejorar la selección de
todos los materiales del curso originalmente adoptado, pero ha
puesto particular empeño en ofrecer al estudiante latinoamericano un conjunto de textos que responde mejor a sus necesidades, inclinaciones e inquietudes. Para ello ha sustituído
la casi totalidad de los ensayos del curso de Columbia College
por otros que juzgó más adecuados, y ha ampliado muchos pasajes o introducido nuevos ensayos y lecturas referentes a España, a los países latinoamericanos y a las civilizaciones de
Oriente, así como documentos y otros materiales que versan
sobre los problemas mundiales de mayor actualidad, entre
ellos el mantenimiento de la paz en el mundo y el desarrollo
económico a que aspiran las naciones no industrializadas de
la tierra -todo ello procurando que no sufriera mengua el

El curso quiere representar honradamente las principales
tendencias del pensamiento; así, se incluyen selecciones originales de autores tan antagónicos o disímbolos como Santo Tomás de Aquino y Karl Marx, o como Dante y Adam Smith,
aunque siempre textos de gran valía y de gran trascendencia
en el curso posterior de la historia. El estudiante goza de la
mayor libertad para formarse un juicio propio de los materiales del curso, o para abrazar, si así lo desea, determinada ideología de su elección y gusto, pero eso no impli_ca que puede
organizar incoherentemente sus conocimientos, o volver la espalda a hechos o ideas cuya consideración pondría en apuros

60

61

�su posición intelectual; esto es, a medida que se avanza en el
curso, el estudiante puede y debe formarse un juicio propio
acerca de las ideas y los hechos históricos discutidos en clase,
pero éste ha de ser un juicio intelectualmente responsable, sustentado en argumentos racionales, atento a todos los hechos e
ideas de que tenga conocimiento, y coherente con los demás
juicios que sustente. El fomento de tal libertad para que el
estudiante forme sus propias opiniones no tiene otro objeto
que el de forzarlo a pensar las cosas por sí mismo, obligarlo a
la difícil tarea de pensar por cuenta propia dejando de Lado
memorizaciones de textos pensados por otros autores. Sólo
en la medida en que el estudiante asuma tal posición activa
ante los problemas de la sociedad de que forma parte y ante
las herramientas intelectuales necesarias para resolverlos, podrá darse debida cuenta de la magnitud de los mismos, de sus
complejidades, de sus implicaciones no aparentes y de todo el
esfuerzo humano que la historia ha puesto a su disposición
para resolverlos, tanto en experiencia cuanto en concepciones
intelectuales. Para ejercitar al estudiante en esta labor de pensar libremente, por sí mismo, y además coherente, racionalmente, se hace necesario abrir en clase pública discusión de las
lecturas asignadas, con el fin de que al esfuerzo de preparar
tales lecturas se añada el esfuerzo de pensar en voz alta ante
los demás y sostener ante ellos las propias concepciones, no para defender tenazmente la primera opinión que el azar traiga a la mente, sino para ceder ante opiniones mejor fundadas o para insistir, igualmente, cuando Las opiniones de los demás, incluyendo la del profesor, se sustenten en argumentos
endebles.
Puesto que el trabajo que se hace en clase ha de realizarse fundamentalmente con la participación de los estudiantes,
éstos han de preparar cuidadosamente cada lectura antes de
la clase en que será discutida. De otra suerte es imposible
que los fines del curso se cumplan, como también es imposible tratar de aprender sin haber leído previamente y con
atención, con sólo escuchar la discusión de quienes sí se han
preparado. En todo caso, el profesor tendrá en cuenta la participación en el debate para componer la nota final y puede
62

en cualquier momento, sin previo aviso, someter a los estudiantes a pequeños exámenes sobre el contenido de las lecturas asignadas. Los exámenes semestrales, serán elaborados
conforme al espíritu del curso, y suponen, por otra parte, que
el alumno ha estudiado regularmente y ha participado activamente en las discusiones. Esto es, consisten en responder
a una pregunta que implica un enfoque distinto a los tomados en clase, o una relación de ideas nuevas para el estudiante, y se harán por escrito, en el término de tres o cuatro horas!
!_la manera de pequeños ensayos en los que el estudiante externará su propia opinión. Los temas de examen serán semejantes, aunque necesariamente distintos e inesperados, a las
preguntas que el profesor hará frecuentemente durante el curso de las discusiones en clase. Además de los exámenes, el
estudiante deberá redactar un pequeño ensayo, de quince a
veinte cuartillas, sobre algún tema relacionado con los materiales del curso y fijado con oportunidad por el profesor.
El curso está organizado por capítulos que contienen dos
partes. En la primera, o "ensayo", se hace el planteamiento
del tema general del capítulo; la segunda, que contiene las
"lecturas" está formada por selecciones de autores de la época
a que se refiere el capítulo y documentos o descripciones de
la propia época. Los capítulos, numerados progresivamente,
tratan de seguir los hilos fundamentales de la historia a partir de la Edad Media, (aunque hay dos capítulos previos sobre griegos y romanos) hasta nuestros días y con sus problemas.
Los ensayos son escasamente debatibles, por contener casi siempre sólo material informativo; las lectt~ras, en cambio, han sido
seleccionadas, casi en su totalidad, por tener la virtud de ser
discutibles en clase.

�Apéndice Núm. 3*
México, octubre de 1870.
Sr. D. Mariano Riva Pal,acio.
Toluca.
Muy estimado amigo:
Conforme a los deseos de Ud., tengo ya arreglado el viaje
de los profesores de esta Escuela que d~ben ir a hacer los exá-menes del instituto de Toluca, con ob¡eto de establecer, en l_o
posible, entre aquel establecimiento y la Escuela Prep_aratona
de esta Capital, una perfecta fraternidad y homogenetda~, no
s6lo respecto de las materias que en ellas hayan de ens~na~se,
sino también de los métodos didácticos y de los . procedtmte-ritos de exámenes, para que de este modo los alumnos no tengan tropiezo de ninguna_~l~se, cuando deseen pasar de un_Establecimiento a otro, faczlztandose de esta manera la ~ns~nanza en todos los ramos y la vulgarizaci6n de los conocimientos
útiles, s6lidos y positivos que caracterizan lo que e~ el plan de
estudios actual se designa bajo el nombre de Estudios preparatorios para las carretera~ profesionales.
Incluyo a Ud. un ejemplar_ de_ la Ley Or~áni;ª. de
Jnstrucci6n Pública vigente en el Distrito, y otro ~el últtm?
Reglamento expedido po~ el Min[sterio de Instrucci6n Pública, para facilitar la ejecucz6n de dicha ley.
En ese Reglamento, además de las disposiciones generales
propias para el arreglo de las escuelas y de los cursos, e~contrará Ud., en la secci6n relativa a l~ Escue!a Preparatoria, _el
orden que debe seguirse en el estudio sucesivo 1e las maten_as
que forman los cursos preparatorios. Sobre el me permito
llamar la atenci6n de Ud., porque además de ser un punto a
* Carta

d' · 'd al C Mariano Riva Palacio Gobernador del Estado de México en
mg1 a
·
.
"6
'bt·
d
G b"
ta cual se tocan varios puntos relativos a la ms~ca n pu. 1ca. por on . a 100
Bar~eda. Tomado de Dr. Gabino Barreda, Op~sculos, discusiones Y d!,scunos,
México: Imprenta del Comercio de Dublán y Chavez. 1877 (Se ha acruahzado la
ortografla).

64

mi entender de la más alta importancia, presenta al,go nuevo
respecto de lo que antes se ha acostumbrado hacer, y como tal,
ha sido objeto de algunas críticas, que aunque vagas y superficiales, y aunque jamás hayan sido formuladas con precisi6n
y franqueza para poder ser debidamente contestadas, me permiten aprovechar la ocasión qu-e esta ccrrta me presenta, de
prevenir a Ud. contra ellas, conformándome en esto con los
deseos que me tiene Ud. manifestados, de ponerlo al corriente
de todo lo que en mi concepto sea útil para promover en el
Estado que tan dignamente gobierna, el mejor arreglo de la
l nstrucción Pública.
Como Ud. podrá notar a primera vista, los estudios preparatorios más importantes se han arreglado de manera que
se comience por el de las matemáticas y se concluya por el de
la lógica, interponiendo entre ambos el estudio de las ciencias
naturales, poniendo en primer lugar la cosmografía y la física, luego la geografía y la química, y por último, la historia
natural de los seres dotados de vida, es, decir, la botánica y la
zoología. En los intermedios de estos estudios que, como luego voy a proctrrar sucintamente demostrar, farman una escala
rigurosa de conocimientos útiles y aun necesarios, que se eslabonan unos a otros como una cadena continua, en que los anteriores' van siempre sirviendo de base indispensable a los que
les siguen, y de medio adecuado para facilitar y hacer más provec/ioso su estudio: en los intermedzºos, repito, de esta escala
científica, se han interca/,ado los estudios de los idiomas, en el
orden que exigía la necesidad que de ellos se había de tener
para los estudios antes mencionados, o los qu·e más tarde debieran seguir. Así es que se ha comenzado por enseñar el
francés, ya porque en este idioma están escritos multitud de
libros propios para servir de obras de texto, ya porque de este modo podríamos aprovechar desde luego las nociones más
o menos avanzadas de este idioma, que casi todos los alumnos
traen actualmente de las escuelas primarias: después se ha continuado con el inglés, por razones análogas a las anteriores; y
por último, con el alemán, en los casos que la ley lo exige.
Respecto del latín, encontrará Ud. también una verdadera novedad, la cu'al consiste en que en vez de ser el estudio por el

65

•

�qtte deban comenzar los alumnos, este se hace, por el contrario,
en los dos últimos años de su carrera preparatoria. Esta trasposici6n ha sido, a mi entender, muy justamente motivada por
el cambio total de circunstancias, que las ideas del siglo y su
necesaria evoluci6n han ido determinando ...
Pasemos ahora a las materias científicas que forman el
conjunto de estudios preparatorios, y al Mden en que se ha
creído conveniente disponer su adquisici6n.
En cuanto a lo primero, aunque parecería inútil insistir
con una persona tan entendida como Ud., en la conveniencia
y aun necesidad que hay de que todas las personas en general,
y muy especialmente las que se consagran a las carreras literarias, reciban una educaci6n homogénea y completcr, por lo
menos en lo relativo a los estudios fundamentales, y que deben formar el cimiento de la educación profesional; como Ud.
me ha encargado que sobre todos estos puntos consigne yo
ep esta carta, que debe servir a Ud. como memorandum, todo
lo que haya necesidad de tener presente en raz6n de su importancia, aun cuando algunos de estos hechos pudiesen parecer
demasiado obvios, voy a decir a Ud. sobre ello alguna cosa por
pttrecerme un punto de la más alta importancia.

Así se comprende que personas de igual aptitud intelectual, pero que por falta de educación suficientemente homo~é17:ea, Y además, suficientemente general, dejan presa en su
antmo a toda esa serie de errores a que tan expuestos nos vemos desde ~uestros primeros años, principalmente en virtud
de la descuzda~a y fatal ~ducaci6n que hasta aquí se ha dado
al sexo femenino, de quien forzosamente recibimos nuestras
prmier~s nociones del mundo y del hombre: así se compren~e, 7:eptto, qu~ personas de igual inteligencia y capaces de raczoctnar con igual precisi6n lleguen, de la mejor buena fe a
conclusio~es diametralmente opuestas, sobre puntos que a todos
pa~ec~n igualmente obvios y observen por lo mismo en la
prac~ica ~na conducta "!ás o 7:1-~nos opuesta: así se comprende
la d~versidad de creencias reltgtosas o políticas: así se explica,
en fin, la completa anarquía que reina actualmente en los espíritus y en las ideas, y que se hace sentir incesantemente en
la conducta práctica de todos.
. No ba~ta para uniformar esta conducta con que el Gobierno exfl!da leyes q_ue lo exijan; no basta tampoco con que
se nos quiera aterrorizar con penas más o menos terribles, 0
halagar co~ 1:ecompensas infinitas en la vida futura, como lo
hace la reltg!~n. Para que la conducta práctica sea, en cuanto cabe, sufzczentemente armónica con las necesidades reales
de la sociedad, es preciso que haya un fondo común de verdades de que todos partamos, más o menos deliberadamente, pero de una m_anera constante. Este fondo de verdades que nos
han de servir de punto de partida, debe presentar un carácter
gen~al Y enci~lopédico, para que ni un solo hecho de importancza se ~aya tnclucado en nuestro espíritu, sin haber sido antes sometido a una discusión, aunque somera, suficiente para
darnos a conocer sus verdaderos fundamentos.

Todo el que ha hecho un estudio medianamente profundo de las leyes a que está sujeto el espírittt humano, sabe que el
modo con que nos habituamos desde los primeros años a pensar, y las asociaciones de ideas que en esa época hacemos, quedan profundamente grabadas en nuestra mente, constituyendo un hábito al que difícilmente nos sustraemos después, y
que ejerce en nuestras posteriMes concepciones una influencia
casi irresistible, hasta el grado de que, llegando muchas veces
a convencernos de que habíamos establecido una relaci6n falsa
y aun absurda entre dos ideas, no podemos, sin embargo, en
la práctica separar concepciones que por tanto tiempo han marchado juntas en nuestra imaginaci6n; por consiguiente, ellas
vienen a ser un m6vil constante aunque absurdo, de nuestra
conducta, y un venero inagotable de inspiraciones, que no pueden sino extr(ltliarnos, supuesto el carácter irracional y falso
del fundamento de que parten ...

Ahora bien; sólo la edaá en que se acostumbra hacer los
estudios preparatorios, es la propia para satisfacer esta necesidad de la socieda~ actual, necesidad que todos sienten, pero
que pocos se expl~can. Pero para llenarla por el único medio
capaz de conseguirlo, que es una educación sistemáticamente
calculada p~ra este fin, se necesita que ésta sea igual para todos, cualquiera que sea la profesi6n que deban abrazar, pues

66

67

�¿Cómo es, me preguntará Ud., que a pesar de la posesión
en que los jesuitas estuvieron por tantos años de ese elemento
poderoso de dominación moral, las generaciones presentes han
acabado por sustraerse más o menos completamente a su tutela? La respuesta a esta pregunta se encuentra toda en la S(gunda condición que, conforme a lo arriba dicho, debe tener .
toda educación fundamental. El motivo por que los jesuitas
no lograron, sino de una manera pasajera, el fin que se proponían, fue que la educación que bajo sus auspicios se daba,
nunca fue y nunca pudo ser suficientemente enciclopédica.
Esos directores de la juventud estudiosa, siempre tuvieron necesidad de dejar fuera de su programa de estudios fundamentales, multitud de conocimientos de la más alta importancia
práctica. Unos porque aún no se habían desenvuelto lo bastante para que. se hiciese sentir su importancia en su época,
otros, porque se consideraban erróneamente como propios sólo para el ejercicio de ciertas pro/esiones, y casi todos porque
las verdades que daban a conocer entraban en un conflicto, a
veces latente, y a veces manifiesto, con las doctrinas y con los
dogmas que ellos se proponían conservar. La química, la
historia natural, la astronomía realmente científica, y aun una

buena parte. de la fisica, se encontraron por estos motivos excluidas del programa general. Las matemáticas, sólo en su
parte más elemental lograron siempre formar parte de aquél.
Sin embargo, la necesidad de no abandonar un terreno que
tan ópimas cosechas prometía, abrió el paso a una gran parte
de la fisica experimental, y una educación matemática menos
incompleta formó parte de los cursos de filosofía que, en los
últimos años se redactaban para uso de sus escuelas, así como
algunas nociones algo más precisas de cosmografía. Pero por
una parte, el remedio llegaba un poco tarde, y por otra, éste
era todavía incompleto y parcial. El Trivio y después el Cuadrivio, como se llamaba en aquella época, nunca constituyeron
un conjunto de nociones bastante general para no dejar fuera
de su recinto multitud de hechos que a cada instante se presentaban espontáneamente a la observación, y sobre los cuales,
por lo mismo, cada cual era árbitro de darse las explicaciones
que le pareciese, por más irracionales que pudiesen ser. Ahora
bien; esta ancha puerta abierta al error y, sobre todo, esta facilidad que semejante método trae consigo, de dejar correr sin
contradicción y acreditarse como ciertas las más contradictorias
concepciones relativamente a un mismo hecho, supuesto que
éstas habían de emanar de las inspiraciones populares, o de
cualquiera otra fuente que no fuera el estudio de los f enóme~
nos mismos que se tratan de comprender y de explicar, debía,
por precisión, esterilizar todos los esfuerzos que por otra parte
se quisiesen hacer para mantener la unidad de doctrina y la
homogeneidad de opiniones. Y a lo he dicho, un solo camino
que se deje al error, una sola fuente de nociones reales que se
abandone a la arbitrariedad y al capricho individual, es bastante para hacer abortar todo un plan de educación, por más
bien combinado que parezca en lo restante. El estudio de la
naturaleza no es un medio de f armarnos un conjunto de opiniones ciertas y positivas, que puedan servirnos de base segura en nuestras especulaciones teóricas o en nuestra conducta
práctica, sino a condición de ser completo, y de no dejar ninguno de los hechos generales y fundamentales que forman su
conjunto, sin tomar de él nociones bastantes para comprenderlo en lo que tiene de más esencial y en sus relaciones con los
demás fenómenos.

68

69

por más qu·e estas profesiones parezcan disímbolas, todas deben obrar de consuno, porque todas tienden a un mismo fin,
que es el bienestar social, y todas deben partir de principios
concordantes.
La Compañía de Jesús, a quien nadie. ha negado nunca
una profunda y nunca desmentida sagacidad para escogitar
los medios más adecuados a los fines que se proponía, comprendió, desde sus primeros pasos, las inmensas ventajas que
una educación perfectClmente homogénea y dirigida por ella
en todas las clases influyentes de la sociedad, debía darle para
uniformar las conductas conforme a sus deseos: y en efecto,
su principal empeño fue el de. apoderdarse ~e la edu~ación_
el de hacerla idéntica para todos. Nada, ni gastos ni sacrificios de todo género, omitió jamás para lograr este fin, cuya
inmensa importancia comprende todavía, y a pesar de su decadencia, lucha aún por no desasirse de este inmenso elemento de in/luencia social.

r

�Dos motivos, como Ud. ve, contribuyeron poderosamente
a hacer fracasar el plan de los jesuitas: primero, el m6vil retr6grado que lo había inspirado y que por sí solo hubiera bastado para hacer abortar los más bien combinados esfuerzos;
y segundo, el carácter incompleto y parcial que por precisión
tuvo que dar a la educaci6n de la juventud.
A pesc;r de estos dos poderosos motivos, el resorte social
de que supieron apoderarse es de tal temple y trascendencia,
que los padres de la Compañía conserva11 aún influencia en la
sociedad, aunque a la verdad, ensanchando siempre, a pesar s_uyo y s6lo arrastrados por el torrente de la opinión pública, el
programa de la enseñanza secundaria.
Una educaci6n en que ningún ramo importante de las
ciencias naturales quede omitido; en que todos los fen6menos
de la naturaleza, desde los más simples hasta los más complicados, se estudien y se analicen a la vez teórica y prácticamente en lo que tienen de más fundamental; una educaci6n en
que se cultive así a la vez el entendimiento y los sentidos, sin
el empeño de mantener por fuerza tal o cual opini6n, o tal o
cual dogma político o religioso, sin el miedo de ver contradicha
por los hechos esta o aquella autoridad; una educaci6n, repito, emprendida sobre tales bases, y con solo el deseo de hallar la verdad, es decir, de encontrar lo que realmente hay, y
no lo que en nuestro concepto debiera haber en los fenómenos naturales, no puede menos de ser, a la vez que tm manantial inagotable de satisfacciones, el más seguro preliminar de la
paz y del orden social, porque él pondrá a todos los ciudadanos en aptitud de apreciar todos los hechos de una manera semejante, y por lo mismo, uniformará las opiniones hasta donde esto es posible. Y las opiniones de los hombres son y serán siempre el m6vil de todos sus actos. Este medio es, sin
duda, lento; pero ¿qué importa si estamos seguros de su eficacia? ¿qué son diez, quince o veinte años en la vida de una
naci6n, cuando se trata de cimentar el único medio de conciliar la libertad con la concordia, el progreso con el orden? El
orden intelectual que esta educaci6n tiende a establecer, es la
llave del orden social y moral que tanto habemos menester.

70

Estos motivos, que serían por sí solos bastantes para fundar sobradamente la conveniencia y la necesidad de uniformar
la educaci6n preparatoria, y de darle un carácter más completo de lo que hasta aquí había podido hacerse, no son, sin embargo, los únicos que militan en favor de esta importante
mejora introducida por las leyes vigentes en la Instrucción
Pública. Otros motivos lógicos y otras consideraciones prácticas de la más alta importancia, tanto social como individt1.al,
hablan también en su favor.
En efecto, si es cierto que el buen método es la primera
condición de todo éxito; si, como dice un gran fil6sofo, "Los
hombres, más que doctrinas, necesitan métodos; más que instrucción, han menester educaci6n"; todo lo que contribuye a
inculcar en nuestro ánimo los métodos más propios, más seguros y más probados, de encontrar la verdad, debe introducirse con el mayor empefio en la educación de la iuventud.
Bajo este respecto, nada es comparable al estudio de las ciencias positivas, para grabar en el ánimo de los educandos, de
una manera práctica y por lo mismo indeleble, los verdaderos
métodos, con ayuda de los cuales la inteligencia humana ha
logrado elevarse al conocimiento de la verdad. desde los más
sencillos raciocinios deductivos, hasta las más complicadas inferencias inductivas, todo se pone sucesivamente ante sus ojos,
no por simples reglas abastractas, incapaces las más veces de
ser comprendidas, y mucho menos de ser puestas en uso, sino
haciendo prácticamente cada día o viendo hechas las mejores
aplicaciones de dichos métodos.

Las matemáticas, que partiendo de un cortísimo número
de verdades fundamentales, llegan de consecuencia en consecuencia, por medio de la más i"eprochable hilación, hasta las
verdades más remotas y a veces inesperadas, pero no por esto
menos seguras, serán siempre la mejor escuela en que todos
podrán aprender las verdaderas reglas prácticas de la Deducción y del Silogismo. La simplicidad de las materias que forman el verdadero dominio de las matemáticas, y el riguroso
método 16gico que esa misma simplicidad permite, hacen de
esta ciencia el mejor medio de prepararnos a emprender después, con menos peligro de errar, otras especulaciones más

71

-1

�complicadas. La utilidad del estudio de las matemáticas, muy
grande ya por las verdades que directamente enseña y que son
diariamente aplicables en multitud de circunstancias de la
vida común o profesional de todos los individuos, es todavía
infinitamente mayor bajo el punto de vista del método que emplea, con el que necesariamente nos connaturalizamos, aun sin
echarlo de ver, al hacer su estudio, y el que por lo mismo
aplicamos después con facilidad y precisión. Permítame Ud.
que copie aquí lo que sobre este punto dice J. Stuart Mill en
su Lógica del raciocinio y de la inducción: ªEl valor de la
instrucción matemática, como preparación para más difíciles
investigaciones, consiste, no tanto en la aplicabilidad de sus
doctrinas, sino en la de su método. Las matemáticas serán
siempre el tipo más perfecto del método deductivo en general,
y la aplicación de las matemáticas a la parte deductiva de las
ciencias físicas, constituye la mejor escuela en que los filósofos
pueden aprender la parte más difícil e importante de su arte,
el empleo de las leyes de los fenómenos más simples, con objeto de explicar y de predecir los más com plejos. Estos fu nda~
mentas son más que suficientes para creer que los raciocinios
matemáticos son la base indispensable de una verdadera educación científica, y para mirar ( de conformidad con el dicho que
se atribuye a Platón) a todo el que carece de estos conocimientos, como falto de la condición más esencial para el cultivo
fructuoso de los más elevados ramos de la filosofía". (Mill.
A. System of Logic ratiocinative and inductive, vol. II, pág.
160. London, 1868).
¿No le parece a Ud. extraño que después de todos estos
motivos tan evidentes y que, no diré ya justifican, sino exigen,
que el estudio de las matemáticas se ponga como introducción
a los otros, y se haga obligatorio igualmente a todos los alumnos, haya todavía, entre personas que pasan por ilustradas,
quien pregunte cándidamente: ¿para qué pueden servir las
matemáticas a los abogados, por ejemplo? ¿A los abogados
que son precisamente los que, en el curso de su profesión hacen el más frecuente y el más difícil uso del raciocinio deductivo, es decir, del método que las matemáticas están precisamente destinadas a inculcar y perfeccionar?

72

. La interpretación de las leyes, hecha por el juez o por el
szmple abogado, no es, según dem uestra el autor citado sino
una
deducción
silogística; y la utilidad del silogismo, ~n la
,
l
epoca actua , no es otra que la de servir de instrumento de int~pr~tación. ¿Cómo, pues, la ciencia que lleva la lógica del
szlo~zsmo a su más alto grado de perfección, y de la cual es la
me~o,: escuela, podr[a reputarse por inútil? El hábito antifilos~fzco_ ~e no ~onszderar en los estudios preparatorios sino la
ap_lzcabilzdad dz~ecta de. las doctrinas, y no el método, ha podzdo solo acreditar la opinión de que los estudios superiores
d~ la matemática tr~scendente, son inútiles y, no faltará quien
diga_ que, hast~ noczvos para los abogados y los médicos. Pero sz se reflexzona que tales estudias, y en general todos los
p_reparatorzos, son una verdadera gimnástica intelectual, destz7:ada a fortalecer y desarrollar nuestras aptitudes o facultades
dtt1ersas,. a la vez que a reglamentarlas, todas las objeciones
1ue pudier~n hacerse a estos estudios desaparecen. Nadie ob¡eta a la gimnástica corporal la perfecta inutilidad efectiva de
todos y cada uno de los esfuerzos musculares que la constituyen, porque todos ven en ellos un modo de desarrollar los órganos, y no un medio de alcanzar resultados directos útiles
P?"' sí, m_ismos. _ _¿Por qué no apreciar en la misma fo~ma la
gzmnas~zca ;s~irztual? Aun suponiendo que lo que es cierto
de la gzmnasttca corporal lo fuese también de la mental· aun
concediendo que algunos de los ramos que durante estd última se cultivan, quedasen sin aplicación posible ulterior lo
cual es más que dudoso, y que se olvidasen completame~te,
c~mo 1:"uchos suponen, ~xagerando lo que en realidad pasa, el
vigor intelectual que de¡an tras sí, y la lógica rigurosa que inculcan, no se pierden jamás, y se utilizan en cada acto de la
vida, tanto especulativa como práctica ...

. Ve~mos, akor~ ~i las consideraciones puramente prácticas,
Y sz el tnteres tndtt1zdual de los alumnos se opone a estas exi~en~~s sociales y de método, o si por el contrario, el interés
z~d~vzdual se pone de acuerdo con las necesidades generales,
Vtntend~ ~í a demostrar la perfecta armonía que por fuerza
debe exzsttr entre todas las ·verdaderas necesidades.
El primer deseo que naturalmente debe tener todo el que
73

�trata de elegir una carrera, ya sea para sí, ya para las personas
que de él dependan, será el de hacer la elecci6n en conformidad con las inclinaciones y con la capacidad de los interesados;
pues de esa suerte el éxito se asegura de antemano y to~as las
dificultades se allanan por sí solas. Para lograr este fin, que
está enteramente de acu-erdo con los verdaderos intereses de la
sociedad, a la cual perjudican tanto esas profesiones adoptadas
y ejercidas sin gusto y sin aptitud, nada puede ser más eficaz
ni más seguro que demorar la elecci6n definitiva de profesi6n,
hasta el tiempo en que, en virtud de una edad más avanzada
y del conocimiento que se ha tomado, durante los estudios preparatorios, de todos los métodos y de todas las doctrinas que
constituyen el vasto campo de la ciencia, el alumno puede ya
con perfecto conocimiento de causa y con maduro juicio, seguir el consejo de Horacio, de calcular con precisión lo que
puedan y lo que rehusen aguantar los hombros. La conducta
que hasta aquí se había seguido de hacer una elección tan difícil y trascendental, desde los primeros pasos que se daban en
la carrera de los estudios, no podía menos que exponer a frecuentísimos errores y a decepciones lastimosas, obligando muchas veces a los alumnos a perder un tiempo precioso, y a retrogradar algunos años para tomar el hilo de los estudios preparatorios necesarios a otra carrera. Note Ud. qué inconsecuencia tan palmaria. La doctrina de la predestinación divina ha sido abandonada hace tiempo en teoría, por la inmensa
mayoría de los teólogos, y en la práctica, por la Iglesia entera.
Esa elección previa de los hombres para td o cual destino ha
parecido, además de contraria a la justicia y a la equidad divina, muy poco propia para garantizar el buen desempeño de
un cargo; así es que la Iglesia Católica, a pesar de sostener como un dogma la infalibilidad de su jefe, y que goza constantemente de la protecci6n directa de la divina inteligencia, ha
establecido como regla general e invariable de todas sus provisiones y nombramientos, que ésto, hayan de hacerse siempre a
posteriori, es decir, despu-és que los candidatos han manifestado
tener las dotes indispensables para ello. Desde el Papa hasta
el último tonsurado, están sometidos a esa garantía de acierto;
solamente los padres de familia y los defensores de estudios
especiales y diferentes desde que comienzan creen poder, y aun

Las razones que suelen alegarse para que los estudios preparatorios sean diversos para cada carrera, y limitados sólo a
lo extrictamente indispensable para el ejercicio de cada profesión, no merecerían, después de lo que ya he dicko a Ud., contestaci6n alguna, si no fuera porque, a fuerza de repetirlos mu..
chas personas que no han tenido tal vez ocasi6n de medittlr
lo bastante sobre estas materias, parecen haber llegado a adquirir cierta especie de valor como moneda corriente; y si el
empeño irracional que muchos padres y no pocos alumnos tienen, de lograr con cuanta precipicaci6n les sea posible un título profesional, aun con la plena conciencia de que no lo merecen, no dispusiese a todas estas personas y a otras muchas a
su ejemplo, a sacrificar todo estudio que por algún tiempo
pueda demorar el fin que se proponen. Ese fin, aunque enteramente personal, pues no es otro en el fondo sino el de proporcionarse, con el menor trabajo posible, una elevada posición
social y los goces que ella procura, necesitaría ser siempre tomada en alguna consideraci6n, si tuviese algo de racional y de
fundado, aun a su punto de vista mezquino y egoísta; pero
un maduro examen de la cuestión hace ver que, en el estado
actual de la sociedad, y en el que bien pronto va a suceder/e
en virtud de la espontánea difusión de todos los conocimientos científicos en las clases todas de la sociedad, las personas
que carezcan de ellos serán, por más que posean títulos oficiales, separadas de toda posici6n un poco elevada, y perderán
la confianza pública, aun en lo más peculiar de su profesi6n;
porque fácilmente se percibirá en ellos, al través de sus actos
más insignificantes, una falta de instrucción y de preparaci6n
mental, incompatible con el prestigio intelectual que las carreras científicas necesitan tener por base para poder asegurar un
resultado permanente.

74

75

debiéramos decir, creen deber eximirse de esa precaución. Fiados en un Espíritu Santo particular, del que la Iglesia no hace
menci6n, predestinan a sus hijos, y, en general a los alumnos,
a una carrera particular sin apelaci6n, y también sin conciencia, por no consultar sus aptitudes ni su voluntad muchas veces. Todos esos inconvenientes quedan obviados con hacer
los estudios uniformes y completos para todos.

�Si esto no era absolutamente necesario en épocas anteriores, y si por desgracia no lo es aún en la éP_oca pre:e~te; si
todavía hombres indignos de obtener la confianza publica en
el ejercicio de ciertas profesione:, log_ran s~rprende: la cre¡dulidad hasta de personas de inteligencia cultivada; st todavia el
más grosero charlatanismo suele h_acerse lugar ent~e las altas
clases sociales, esto depende precisamente de la incompleta
educación que éstas recibieron, la cual! sin hakerlas puest_o en
verdadera aptitud para juzgar con rectitud de ciertas ase~czones
y de ciertas promesas del charlatanismo, h~ exaltado, stn embargo, su orgullo lo bastante para creerse ¡ueces compet~ntes
en aquellas materias sobre las que les faltan hasta las nociones
más elementales. El día, sin embargo, está tal vez muy próximo, y a esto va a contribuir muy poderosamente el actual
sistema de estudios preparatorios, en que habiéndose puesto la
mayoría de la sociedad en aptitud de juzgar del valor real de
ciertos títulos puramente oficiales, y del verdadero grado ~e
instrucción de los que los llevan, todos los que por cualquier
motivo los hayan obtenido indebidarr¡ente, o no ad9~irirán
nunca ascendiente alguno, o lo perderan con suma faczlzdad, y
de uno u otro modo verán burladas sus vanas esperanzas.

todo movimiento está sujeto, y sostener que una resultante será
siempre la misma, cualquiera que sean las fuerzas que se agreguen o quiten al sistema de que procede. Cada uno de los
conocimientos que se adquieran, cada· hecho real cuyo verdadero mecanismo se comprende, es una nueva fuerza que se
agrega al sistema complejo de nu·estra actividad mental, y una
fuente inagotable de la que podrán surgir en el momento más
inesperado las inspiraciones más felices; inspiraciones de que
el mismo que las ha tenido se habría creído incapaz, si una
previa preparación intelectual no lo hubiese conducido, de un
modo insensible, pero seguro, a ese resultado ...
Dr. Gabino Barreda

El interés bien entendido de todas estas personas está, por
lo mismo, aun bajo este estrecho punto de vista, en perfecta
armonía con el interés social; ambos demandan, por parte de
los que adoptan las carreras literarias, una sólida y completa
instrucción.
Exigir que cada uno de los conocimientos que se adquieren en los estudios preparatorios haya de servir, por lo que él
mismo directamente vale, para todos, o al menos para la mayor parte de los actos propios del ejercicio de una profesión, y querer por lo mismo excluir todos aquellos que parecen no rozarse de una manera directa con cada una de ellas, es
desconocer de una manera lamentable la profunda y perfecta sinergía que existe entre todos los ramos de l~s cie_ncias: c:eer
que el resultado que se tenga en una carrera lzterart~ se~a sien:pre el mismo, co'!1' tal que se posea una buen~ in:eltgencza,
cualquiera que sea, por otra parte, la preparación intelectual
que se haya recibido, es olvidar las leyes más elementales a que

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77

�PROBLEMAS ESPECIALES DE LA
UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA

JUAN DAVID GARCIA BACCA
Advertencias previas:
1) Aunque resulte, -así me lo temo-, un poco pedante el comenzar enfocando este trabajo sobre "Problemas Especiales de la Universidad Latinoamericana" bajo la luz de los
conceptos filosóficos de naturaleza, esencia, plan y empresa,
cual guía general, espero que tal pedantería inicial quede subsanada por la utilidad final que tal distinción aportará a una
exposición y discusión claras, distintas e inequívocas, -y no retóricas-, del tema.

2) He de excusarme, ante todo, de acometer el tema
en vistas a la realidad presente y futura de la universidad latinoamericana. Sólo hallo una excusa válida: mi residencia en
América Latina durante 25 años; y lo que es más: mi incardinación durante los 25, como profesor, -por años, a veces
por decenios-, en las universidades latinoamericanas. La comunicación siguiente expone, pues, las lecciones que, creo, me
ha enseñado la experiencia de las universidades lationamericanas, en cuanto a sus perfecciones, en cuanto a sus defectos y
peligros, a remediar y evitar justamente mediante sus virtudes.
I
DEFINICIONES-GUIA
1) Demos la palabra para la primera a Aristóteles: "Naturaleza es principio y causa, internos y primarios, -por tanto, propios-, de arrancar una cosa a moverse y darse ella a
sí misma un término final de su movimiento". Tienen naturaleza o son cosas naturales: un hombre, una planta, un ani-

79

�mal cualquiera. Aceptémoslo por vía de ejemplo verosímil e
ilustrativo.
Entenderemos por esencia un conjunto bien ?efinid?
2)
de elementos, unidos entre sí de manera pura, !1eces~na_ Y. universal. O sencillamente: lo compuesto por sol~ pnnc1p1os Y
sus secuelas lógicas, -mas ~o por causa~-- EJemplar~~nte
tienen ( y son) esenc~a los numeros, ~as figuras, -geometr1cas
o silogísticas-, las formulas algebra1~as... Hay, pues, c?sas
naturales y cosas esenciales; y hasta ~1erto punto, que aqm no
interesa, cosas con naturaleza y esencia.
3) Plan es coajuste de element?s según una función ~eterminada. O de otra manera: coaJuste de elementos segun
un fin externo (designio) y según un modelo externo ( ~~oyecto), efectuado por una causa suficiente! _e~terna tamb1en.
Un televisor, un teléfono, una escoba, un edif1c10, ... tod~ s~erte de artefectos, son ejemplos a la mano de cosas constituidas
según un plan.
4) Empresa puede definirse por: unidad de direcci~n Y
de decisión, impuesta por el hom?,re ( indiv~dual o ~olectivo)
en la ejecución de un plan. Nac1on, Impeno, Iglesia: .. son,
ante todo, Empresas; tanto o más, y, segurame~te meJor, que
cualquiera de las llamadas empresas en econom1a.

II
PRINCIPIOS FUNDAMENTALES
Plan tiene que incluir siempre u~ compon~nte de in1)
ventiva, por p~rte del ho~~re; y un_ conJ~nto de inventos, o
inventivas realizadas con ex1to. La inventiva puede llegar, Y
ha llegado en ciertos órdenes, a inventar hasta nuevos materiales por transformación original de los naturales.

2)

El carácter de invento, ~u calidad y cantidad, no ~bs-

tan a su eficacia; cada clase de inventos, ~e aparatos o ins-

trumentos materiales o no materiales y espmtuales a la una-,
aísla y po~ tanto, potencia una propiedad o eficacia que en una
cosa n~tural se halla atemperada, mediatizada y contrarrestada
por otras propiedades y eficiencias del ser total uno.

80

3) Empresa exige, por la parte que presupone plan, inventiva e invento; por parte del Empresario, arrestos, espíritu
de aventura, de innovación, apertura al porvenir, asunción de
riesgos y una cierta desconsideración, y aún un cierto menosprecio, -a disimular adecuadamente-, hacia lo establecido por
perfecto y definitivo.

4) Respecto de Empresa y Plan, lo natural y lo esencial
descienden al nivel de material en bruto, -a piezas-, sin consideración a sus definiciones, propiedades y finalidades naturales, empleadas por el Empresario sólo en la medida en que
se coajusten al plan y encajen en el designio definidores de la
Empresa; y se aceptan tal cual se hallen en estado natural,
mientras no se haya llegado a inventar nuevo material con propiedades exclusivas para el plan y Empresa.
5) Puesto el hombre, -individual o social-, ante la realidad, las decisiones: a) dejar la realidad a que sea lo que es
naturalmente, o sea: dejar todo en estado natural; b) dejar
que la realidad se rija por esencia, cada cosa por la suya, si la
tuviere; c) transformar la realidad según un plan inventado
por el hombre para una finalidad o designio inventados por él,
-sea el de volar, llegar a la luna, o constituirse en Nación-,
y, si es posible, inventar un material de propiedades adecuadas; d) emprender la reforma de lo real, coajustando inventivas e inventos, integrando designios sueltos en una unidad de
dirección, decisión y ejecución, son, las cuatro, decisiones básicas y primarias, pues deciden del modo como va a ser la realidad.
6) Niveles entre los cuatro estados. Una Empresa desciende a Institución; una Institución decae en burocracia y oficialismo; y, en el límite, todo termina en natural, pasando por
ser, realmente, chatarra, ruinas, despojos, momia, próximos
ya a reabsorción en lo natural.
De Empresa se pasa o desciende a Institución, apenas desaparecen la inventiva, y los alicientes de renovación, novedad;
y predomina la prosecución del plan realizado ya; y el empresario desciende entonces a gerente o comisión ejecutiva de lo
tenido ya por estabilizado, perfecto, definitivo y definido co-

81

�mo tal. La fase de Institución cede su puesto a la de burocracia u oficialismo, cuando la dirección y ejecución se truecan en
pura administración del plan, reducido a veces a recetas, consignas, dogmas, credos, sin aliciente de novedad, creación, aven~
tura, progreso, riesgo; todo eso ha desaparecido en favor de
fidelidad de administradores y seguridad de funcionamiento.
III
APLICACCIONES A LA UNIVERSIDAD
LATINOAMERICANA

1) Luego, puestos, como en esta Asamblea, ante esa realidad que llamamos universidad latinoamericana, hemos de
decidir ante todo si es un ente natural, si tiene esencia, o es
más bien y propiamente un plan a encomendar a Empresarios
que lo realicen como Empresa, fijando una finalildad, -no
natural o esencial-, inventada a favor de un tipo de hombre
que no es ni íntegra ni primariamente hombre natural o esencial, -si es que es que estos términos tienen sentido aplicados
a hombre-, y aprovechando los inventos, -~paratas, instrumentos, métodos, carreras nuevas, centros de investigación y
lugares de probablemente posible surgimiento de inventos en
tod&lt;r-, de que se echará mano en la fase de ejecución.

cía pasado; hacia tradici6n y hacia lo establecido y dado por
perfecto sustancialmente, -aunque viniere teniéndoselo por
tal durante siglos y milenios.
La falta de una tradici6n universitaria multisecular, que
es nuestra realidad histórica, -no nos adulemos ni engañemos-, se presta justamente al tipo de universidad-empresa, a
saber: Empresa cuüural en grande, a fondo y hacia el progreso.

Por tanto, si toda universidad, concebida y llevada como
Empresa, está de suyo abierta más bien a futuro que a pasado, a progresismo más que a tradicionalismo, a fortiori la universidad latinoamericana debe exagerar su orientación al futuro y su desvinculamiento del pasado. En su fase actual la
tradición, -filosófica, religiosa, política, científica .. . -, s~ le
convertiría en lastre, en freno aplicado ya constantemente.
3) La aventura, innovación, apertura, ensayo .. . caracteres propios de la universidad, concebida y llevada como Empresa cultural en grande y a fondo, debe afectar a todos los órdenes y materias: filosofía, teología, historia derecho ciencia
, .
,
'
'
'
tecmca, metodos . . . Si algo de eso excluímos de Empresa es
lo que hemos declarado Institución administrable ya por una
con~eniente bur~racia. Toda universidad, digna del nombre,
ha sido o en la epoca de su surgimiento, al menos, o en todas
sus épocas, Empresa: aventura cultural en grande, en universal y a fondo, servida de planes y encomendada a Emprendedores, a emprendedores e innovadores en física, matemáticas, ·
filosofía, teología, artes, técnicas .. .

2) Parto del presupuesto, -y este punto espero compartirlo con más de un&lt;r-, de que la universidad latinoamericana ha de ser concebida, llevada y mantenida cual Empresa,
con propios, ineliminables e incentivos caracteres de aventur:_a, invento, novedad, apertura hacia el futuro incalculable, es
decir: hacia el porvenir, huyendo, dicho por la inversa, de
dogmatismo, tradicionalismo, reglamentismo y administración
que la harían decaer sin remedio en Institución, primero, y
bien presto en burocracia u oficialismo. Lo cual no quiere decir, como se ve por lo dicho en la definición misma de Empresa, que no haya de proponerse un plan y un designio positivos a realizar, más sin quedar presa, una vez realizado, de
uno determinado para siempre, y menos proponerse un plan
tomado de otra parte como modelo definitivo. Por ser empresa, la Universidad estará abierta, de suyo, más hacia el futuro, hacia innovaciones a fondo en todos los órdenes, que ha-

En Latinoamérica las llamadas universidades no surgieron
como Empresa culturctl en grande, en universal y a fondo, a la
altura de lo más alto y prometedor de su época, -innovadora
y audaz-; sino como Instituciones, administradoras y dispensadoras fieles de lo establecido en todo: religión, arte, filosofía,
derecho, medicina . . . : todo eso dado por perfecto, eterno, intangible, definitivo, recayendo final y prestamente en Instituciones burocráticas: fábrica de títulos culturales honrosos a
honorables ciudadanos; constituídas con profesores de programas dogmáticamente fijados, si no gubernamentalmente, co-

82

83

�roo únicos aceptables, enemigos declarados y consecuentes de
toda revisión a fondo en todo.
~
Ahora, y este ahora abarca desde la Independencia, la Universidad ha vuelto a veces y en lugares privilegiados y envidiables Empresa renovadora de la cultura integral, en S'll más alta fase, -renovadora aún de lo tenido, declarado y creído por
verdad definitiva y pasada ya "a cosa juzgada" por siglos e
Instituciones.
Creería, salvo mejor juicio, que nuestra universidad latinoamericana actual debe tomar conciencia y decidirse a ser,
en todos los órdenes, y ante todo, Empresa de cultura en grande, a fondo y hacia el futuro, que es una real manera de infinidad; además de destinar una parte menor de su actividad a
Institución : función docente (profesorado) de lo dado por
conseguido en un orden, formación del personal (estudiantes)
para funciones docentes establecidas por Instituciones, como el
Estado o la Iglesia; y una parte mínima a burocracia universitaria. Tres funciones integran, por tanto, a la Universidad:
investigación, docencia y administración. O Empresa, Institución y Burocracia.

vestigación de todo a fondo, frente a la invasión de los sectores y funciones de Institución y burocracia, consiste en que la
Universidad lo sea de la Nación, ya que, por suerte, -que no
es pura suerte, sino conquista histórica reciente por grandes
Emprendedores, sobre todo políticos-, nuestras naciones no
son dogmáticas respecto de los dominios más importantes de la
cultura, y más proclives a Institución ·y burocracia, a saber:
religión, raza, reestructura social, filosofía, técnica . . . Apenas
la Universidad lo sea de una institución, -política o religiosa-, la universidad dejará de ser Empresa de cultura en grande, y a fondo, abierta al porvenir indefinido de la humanidad.
Creería que el tipo de Universidad digna de Latinoamérica, -entre otros motivos por su carácter real, y envidiable,
de universidad del Nuevo Mundo-, es el de Empresa cultural en grande, a fondo y abierta al futuro.

4) Dado el estado actual de nuestras universidades latinoamericanas, y recordando su corta historia, -y la corta y
azarosa historia de nuestra política, estructura social . .. -, casi la única garantía de que la universidad pueda llegar a ser
Empresa de cultf-fl"a en grande, a fondo y en progreso, o sea:
la existencia, defensa y extensión del sector y función de in-

5) Para que la Universidad latinoamericana sea realmente Empresa cultural en grande, a fondo y abierta al futuro
es preciso: a) que esté abierta, real y sinceramente, sin miedo
ni reservas, a todas las tendencias e ideas, -condenadas o no
por alguna Institución-; y que todas las ideas y tendencias
culturales estén representadas, expuestas en las formas auténticamente universitarias, de cursos, conferencias, seminarios;
no en forma de sermón, mítin, propaganda, discursos .. . ; y
representadas, tendencias e ideas, por los que real y sinceramente las profesen; y las profesen como Empresa, a saber: con
apertura, inventiva, investigación a fondo y en grande; y las
profesen respaldadas por títulos y obras, de altura, -como
condición necesaria, mas no suficiente- . b) No se encomendará a un profesor una idea, tendencia, o confesión que explique otras, pues, admitiendo siempre su sinceridad y aún
buena voluntad, jamás hará otra cosa que cribar las ideas
opuestas, ver sus aspectos negativos, los contrarios a la suya;
si es que no llega, porque las circunstancias no lo permiten,
bien a disgusto suyo y aún de su conciencia, a establecer un
Indice de obras recomendadas, toleradas y prohibidas; o implanta la forma más sutil de una selección, hecha por él, de
los pasajes, - siempre los más inofensivos, los menos incitantes, los que menos prestigio den, los menos sugerentes y ge-

84

85

Es decir: el campo destinado a Investigación, -histórica,
científica, religiosa, filosófica, política . . . -, es el que define
y da la dosis de lo que una llamada universidad tiene de Empresa cultural en grande, a fondo y en apertura hacia la historia; el sector que se destina a docencia ( de lo hecho, ordenado, sedimentado y enlibrado) dará la medida de lo que la
llamada Universidad tiene de Institución y Burocracia,- de
fábrica decorosa de títulos oficiales para los repetidores concienzudos y aplicados de lo hecho, formados para que repitan
ellos concienzudamente, ordenada y constantemente lo mismo
a otros.

•

�niales de las obras opuestas. c) La historia de la filosofía, religiones, del arte, de la política, de la ciencia ... tienen que encomendarse a profesores de diversas tendencias, para evitar la
tendencia a dogmatismo y unilateralismo, y para que los
alumnos tengan libertad real de escoger; o bien a personas
que estén más allá de confesiones, - políticas, religiosas, ideo16gicas ... c) Sean cuales fueren las presiones de Instituciones,
-partidos, iglesias .. .-, no se puede expulsar de una universidad que sea, --o se proponga al menos ser-, Empresa cultura/. en grande, a fondo y hacia futuro, a un profesor por ser
marxista, tomista, positivista, neokantiano, existencialista ... ,
mientras llene las condiciones antedichas; ni impedir por medios francos o ladinos, que entre en las categorías universitarias, -rector, profesor, decano, director ... - a un marxista,
tomista, existencialista . . . Fuera de la universidad, el profesor, rector, decano ... podrán, si la ley del Estado se lo permite, dar un mítin político o predicar un serm6n. La Universidad no puede tomar actitud alguna frente a tales actividades;
ni el Estado, Iglesia, o partidos pueden presionar a la Universidad por semejantes causas. Si de algo ha de protestar airada
la Universidad es contra semejante intromisiones, sean de quien
fueren. Nuestras universidades han tenido, tienen y ojalá no
tengan en un futuro pr6ximo o remoto ocasiones de hacer valer con toda dignidad su derechos, que no son otros ni derivan
de otra fuente que de su constituci6n misma como Empresa
de cultura en grande, a fondo y abierta al futuro, -más abierta hacia el futuro que hacia el pasado; hacia la innovaci6n y
progreso en todo, más que hacia tradicionalismo y pasado, por
multisecular que sea.
El conjunto de las condiciones antedichas y, en especial la
última, define "el grado de apertura universitaria" en todas
sus funciones: investigadora, docente, burocrática. Tal apertura es ilimitada de suyo. Y si, de hecho, es limitada, tal limitaci6n ha de ser sentida cual violento recorte de su universalidad y profundidad. Una universidad podrá carecer, en un
momento de su historia, de laboratorios de física nuclear o de
seminarios de 16gica matemática, o de profesor e investigadores de filosofía medieval, o de filosofía y economía marxista, de

86

..

e~pecialistas en computad~res electr6nicos o en máquinas Tunng ... ; mas tales carencias han de ser sentidas cual positivas
f~llas y reales privaciones de miembros propios de la universidad, y no cohonestar tales carencias bajo ningún manto sagrado ~librarse así de errores, ce:cenar gastos inútiles, preservar a la Juventud de tales y tales nesgas, asegurar la estabilidad
de las Institucio~es n~ci~nales, ~orra_r molestias al gobierno ...
Tal apertura universitaria, es, pnmanamente, de carácter cualit~tivdo, puesf no fija un número de personas, profesores, investiga ores, acultades, escuelas, seminarios ... que deben integrar a la Universidad. Pero el número que haya nunca puede ser numerus clausus. De hecho, y es un verdadero historial, toda universidad del mundo que se precia de serlo crece
constantemente en número del personal universitario. Y tal
crecimiento no es casualidad sino constitutiva necesidad de una
unive:sidad llevada como Empresa cultural en grande, a fondoy hacia el futuro.

e) , La apertura hacia la posible población estudiantil,
-llamemosla apertura demográfica o cuantitativa- no es ilimi~ada. sin_o definida: 1) por el número ac;tual deÍ personal
uruversitano; 2) por lo que dicho personal puede formar a la
altura de la w:uversidad: es decir, con formaci6n en grande,
a fondo y hacia el futuro; 3) por la preparaci6n que para
poder llenar tal _nor1;11a traigan los estudiantes o aspirantes a
entrar en la Universidad; 4) por la eliminaci6n gradual de
los que, una vez admitidos, no llegasen al nivel, tal como se
lo viene aquí insistentemente definiendo. Quien tenga excel~ntes dotes de repetidor, de lo conseguido por las fases antenor~s de la cultura, estabilizado y enlibrado, más careciere
de rnventiva, audacia intelectual, soltura de pensamiento ...
n~ ser~ admitido a la función de investigador, director de semrnano, aunque, por una desgracia, estuviesen tales funciones
d~sp:ovi~tas de personal, y provistas de dinero. 5) Que esta
eli~ación o cr~ba, inicial o posterior, se haga por exámenes.
de rngreso, reválida, pruebas de suficiencia . . . quedará al criterio práctico de cada universidad. Pero conste que es derecho y obligaci6n suya.
En especial: como las universidades latinoamericanas son,.

•

87

�por una parte, universidades de Nacione~ en rápido crecimiento demográfico general, y, por tanto, vivero de remotamente
posibles estudiantes universitarios; como, por otra parte, la preparación para la universidad reposa, por ahora preponderantemente sobre Institutos de segunda enseñanza, creados por
los Gobiernos para finalidades culturales nacionales, por tanto
restringidos, y no primaria ni menos exclusivamente como preparación para la Universidad; como, _por una terc~ra parte, la
Universidad no suele, o no puede, disponer de Liceos o establecimientos de segunda enseñanza (llamémoslos así) que sea
el peculiar vivero suyo; además, por cuarto capítulo, Gobiernos hay y sobre todo ha habido en Latinoamé~ica que se ~an
propuesto, y desgraciadamente lo han consegwdo, convertir a
la Universidad en institución a servicio del Estado, y frecuentemente rebajarla a fábrica de títulos y de meros profesionales aplastando sin piedad, sin remordimientos y sin vergüenza' lo que de Empresa cultural en grande, a fondo y hacia el
futuro tuviera alguna universidad o aspirara a tener: todo ello,
ha contribuído, -al caer dichos gobiernos, y ojalá sea para
siempre jamás, o al tener ciertas in~tituciones o par~dos .que
aflojar, con dolor del alma, sus presiones sobre la u01versidad
para hacerla Institución a su servicio o fábrica de títulos a su
disposición-, ha conducido, digo, a que el número de estudiantes do enseñanza primaria, secundaria, superior y universitaria, excluídos y privados durante esas épocas, de la posibilidad de serlo, se hayan volcado, casi en avalancha ~resistibl:,
sobre los establecimientos de cultura, elemental, nacional, universal, y, en especial volviendo al tema de la comunicación,
hayan invadido la universidad latinoamericana. El fenómeno no es exclusivo de latinoamérica, como es bien sabido. Basta aportar un dato tomado de las estadísticas del lugar en que
me encuentro: en Inglaterra, para una población total de cincuenta millones de habitantes, hay este año, veintiún universidades, con ciento trece mil estudiantes; además, unos quinientos colegios de tecnología superior, con setenta y siete mil
estudiantes; se calcula que el crecimiento de la población estudiantil universitaria dará para 198&lt;&gt; un contingente total de
medio millón. El Comité de Alta Educaci6n, encargado del
problema y de su solución gradual, presentará este año su in-

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forme y el plan a seguir a fin de acoger y satisfacer, con preparación y altura, por parte de los establecimientos universitarios, actuales y a fundar, tal crecimiento de la población estudiantil. En los próximos años la afluencia de estudiantes a
la Universidad latinoamericana será mayor en proporción.
Tal ansia de cultura en grande, a fondo y abierta al futuro es
lo que acucia, sobre todo, a nuestros jóvenes - pasando cada
vez más a segundo plano, los motivos típicos de universidades en estado de Institución: vanidad por el título, necesidad
de un título profesional para ejercer, fabricaderas de simples
profesionales, necesaria sin duda a la Nación. Y esta ansia,
a veces desaforada y vociferante, por una cultura en grande, a
fondo y abierta al futuro se ha desatado y hecho acto de presencia con la restauración de la Democracia en muchos de
nuestros países.
6) Sin embargo, es preciso, juicio, afirmar:

así lo creo, salvo mejor

Primero: que no hay conexión esencial entre democracia,
-como forma de vida política, y menos aún con ciertas subformas políticas de ella-, y Uni11ersidad, concebida y llevada
como Empresa de cultura, en grande, a fondo y abierta hacia
el futuro. La democracia, y más las nuestras, está expuesta
vehemente a la tentación de convertir a la Universidad de Empresa en Institución a servicio del Estado; y hacerlo con el, al
parecer, honorable motivo de ser democracia la que gobierna,
y ser los partidos democráticos los que hacen real a la democracia. Afirmemos sin rebozos ni miedo que la uni11ersidad
desborda al Estado, y desborda a esa forma suya que es la democrática, por igual al menos, a como desborda la Iglesia al
Estado y a la forma democrática.
Segundo: la simple caída de una forma de estado represiva de la cultura general y opresiva de la cultura en grande y
a fondo, -es decir, libre-, peculiar de la universidad no es
un motivo suficiente para abrir la universidad a todos los que
por tales motivos no hayan podido entrar: de profesores o de
estudiantes. Los méritos políticos, -y la palabra de mérito
no la aplico sino a las acciones dignas de una democracia-,

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�no son méritos universitarios, ni para ser profesor (rector, decano ... ) ni para ser estudiante: a~tido o ,ª?elantado. P~ro también vale la inversa: Los deméritos poltttcos, no son, stn
más, deméritos universitarios. El haber colaborado con una
&lt;lictadura o forma totalitaria de gobierno es un innegablemente vergonzoso demérito político, - salvando la buena voluntad
.de la persona-, mas si quien colaboró es, por otra parte,. bueno o excelente profesor destacado investigador, estudiante
aplicado y aprovechado, ~o se les p~e?e, por eso sólo, expul~a~
&lt;le la universidad, ni con proceso ru sm proceso. Los 1emerttos políticos incurridos durante una dfctadura tiene, que Juzgarlos sentenciarlos y castigarlos el gobierno democratico que les
su~eda. Las penas que imponga la justici_a p6blica de?:º ser,
y se las debe aceptar, como justas, es decir: como suficientes.
Lo cual vale tanto para estudiantes como para personas de
,cualquier otra categoría en la Universidad.
Tercera: La Universidad tiene que proponerse el plan
&lt;le distinguirse de las formas del Es~ado; y _tanto In:ás debe
proponérselo precisamente la universidad la~noamen~an.a,. a
causa de los vaivenes de su política. La Iglesia, en prmcipio,
pretende hacerlo; y, a veces, lo consigue decorosamente. La
universidad entendida como Empresa de cultura en grande, a
fondo y hacia el fut~ro, es por es~e capí~lo, u~iver~al y supranacional· mucho mas, suprapohtica. Si la universidad fuera,
por constitución o, por ~eja?ez o cob:ir_d~, Institu~i?n del Estado sería natural que siguiera sus vicisitudes pohttcas ; y los
altibajos universitarios, - en todo: desde Rector, por de~nos . . . profesores . .. - , reflejarían, en perfecta concordancia,
los altibajos de la política, - nacional, de partidos . ..
1

Cuarto: Hay que aplicar el exámetro virgiliano:

Mater de la cultura, en grande, a fondo, hacia el futuro. Frecuentemente es la misma universidad, -indiferente a su nombre, o inconsecuente con su función y dignidad-, la que se
adelanta a los deseos del gobierno. La Universidad no mendiga ni pide; se le da lo que se debe a su rango y dignidad, y
el presupuesto otorgado no es paga de servicios o salario, son
honorarios. Y a esta concepción hay que acostumbrar a los
Gobiernos.
Quinto: Puesta la Universidad a distinguirse, -sin exhibicionismos, vanidad o arrogancia-, de lo que son propiamente instituciones, no le es lícito emplear los procedimientos propios de Instituciones simplemente tales; y entre ellos,
por más escandalosos y, si resultan eficaces, para mayor vergüenza de una universidad, no puede servirse de huelgas,
-de hambre, o de trabajo-, sabotaje, mítines, concentraciones vociferantes, cartelones, tenencia o uso de armas, atrincheramientos ... ; y ni siquiera puede concederse la celebración de actos políticos fuera de las horas de trabajo en locales
universitarios, declarados por tales.

Los procedimientos anteriores, - y otros que todos sabemos de memoria, hemos visto y padecido en la U niversidad, pueden ser legítimos y obligatorios medios de Instituciones, inclusive de defensa de la forma democrática; más no
puede adoptarlos la universidad, ni siquiera en tiempos de dictadura, me atrevo a decirlo; menos a6n en tiempo de democracia. Es el equivalente de convertir templos en cuarteles,
fortines, depósitos de municiones, y guarida de francotiradores. En tiempos de dictadura todo eso ha de hacerse fuera de
la Universidad; y el ciudadano está en sus plenos derechos
de hacerlo, dentro de ciertas normas morales que aquí no vienen al caso.

. . . Timeo Danaos et dona ferentes. La universidad, concibida como Empresa de cultura en grande, a fondo y hacia el
por venir ha de recelarse de recibir _don:s del Gobierno. Y los
procedimientos que emplee la Uruversidad para obtenerlos o
las maneras de recibirlos, -desde la forma de presupuesto, por
subsidios especiales ... -, no han de resultar "plato de lentejas" por el que venda su carácter de primogenitora o Alma

La Universidad ha de oponerse a la dictadura o regímenes totalitarios con otras armas, cual, con otras, en principio,
lo hace la Iglesia.

90

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A ésto llamo despolitizarse la universidad, ella de por sí,
por sus constitutivos proyecto y designio, coincidan o no con
las conveniencias de políticos de turno.

�Inclusive si la Universidad se declara en su Acta constitutiva (o Ley nacional) universidad democrática, -aunque
preferiría que se evitara esa y otras denominaciones-, no se
obliga por ello a emplear, para defender la constitución democrática suya y del Estado, los mismos métodos que él, -y menos contra él, cuando crea alguno, algunos o muchos universitarios que se aparta de las normas democráticas.
La. Universidad tiene el deber de ser política, lo que unas
veces gustará a los políticos y otras no; según o no les favorezca; y tiene que ser irreligiosa, lo que unas veces gustará a una
religión, y otras no. El que todo, universidad inclusive, tenga que ser político o religioso, implica ser de una política y de
una religión; y política y religión absorven, o pretender absorver todo: universidad, economía, sociedad, derecho, técnica ... ; lo cual no es sino dar paso al totalitarismo, de apariencia democrática o declaramente antidemocrática. El límite.incontenible, al que lleva la exigencia de que la universidad sea
política es, no nos engañemos, el que sea de esta política la
mía, y de este partido: el mío; como el límite a que apunta
y empuja el que una universidad tenga el deber de ser religiosa es el que llegue a serlo de esta religión: la mía.

No nos dejemos empavorecer, o como se diece ahora acomplejar, por el calificativo de apolítico, aplicado a la universidad
y u~iversitarios de ciertas convicciones; por la negación de política, -que es siempre de esta política y de este partido-, la
universidad recobra su natural carácter de universidad, -que
es el de Empresa de cultura en grande y a fondo.

los frutos de la investigación y docencia universitarias no tienen, ~alor sustanti~o, y m~~os aún valor superior a la forma
poht1ca, a los partidos pohtICos, y las confesiones religiosas.
Todos sa~e1:1os muy bien, no nos engañemos, de que tal
es e~ convenc1m1ento profundo de los que piden que la Univ.er~1dad, ad:más de ser Universidad y antes que serlo, sea defrn1da y behgerantemente política.
·
POR CONCLUSION
. ~n lo antedicho consiste la auténtica autonomía universztana~ a s~ber: proponer distinguirse y conseguir distinguirse
la U:nivers1dad por su función propia de todas las formas de
Gobierno y de toda Institución.
La autonomía, en forma de ley del Estado, es uno de esos
dones ante los que hay que sentir temor: Timeo Danaos et
dona ferentes.
Si se otorga, hay que recibirla como honorario nunca como fu~nte d~ obligaciones, de do ut des, para cor: el Estado.
El honor sera el que obligue y dicte la forma de corresponder
a lo que, de suyo, debe hacer toda Nación que tenga el debido
concepto de lo que es Universidad, y se gloría de dejarle ser lo
qu: ella debe ser: Empresa de cultura en grande, a fondo,
abierta al porvenir de la Humanidad.

1

El universitario puede y debe ejercitar sus obligaciones y
derechos de ciudadano, de partidario de tal partido, de fiel de
tal confesión fuera de la Universidad; sin parapetarse tras la
autonomía de la Universidad, o tras la talanquera de la Ciudad Universitaria. La batalla política tiene campo, hasta material, propio; y en él la dá el ciudadano, sea o no universitario, todos por igual.
Los bienes que una Universidad no política derrama sobre la nación justifican sobradamente su existencia; a pedir que
sea política equivale, en el fondo, a estar convencida de que

92

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                    <text>SUMARIO
Wonfilio Trejo, El problema de la filo~
sofía americana • John V. Lombar~
di, Fray Servando Teresa de Mier y el
Congreso Mexicano Constituyente •
Hugo Padilla, Algunos rasgos de la
constituci6n de los valores en Husserl.

DICIEMBRE DE 19'&gt;4
No. 4Año 7

15~3

II Epoca

��BIBLIOTECA CENTRAL
U.A.N.L.

1- - - - ARMAS Y LETRAS
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

t

Secretario General en funciones de Rector

LIC. EDUARDO L. SUAREZ

Departamento de Extensión Universitaria
Coordinador

LIC. HUGO PADILLA

Jefe de la Sección Editorial

JOSE ANGEL RENDON

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

Quinto Piso

�Revista de 1a Universidad de Nuevo León

•

No. 4 Año 7

Diciembre de 1964

IJ Epoca

SUMARIO

Wonfilio Trejo, EL problema de la filosofía americana

5

John V. Lombardi, Fray Servando Teresa de Mier y d
Congreso Mexicano Constituyente

Hugo PadiJla, Algunos rasgos de la constitución de los va-

47

•

�&gt;&lt;v. 7. 113 4...
-,,,

..., • .,6~

7

EL PROBLEMA DE LA FILOSOFIA AMERICANA

WONFILIO TREJO
lNTRODUCCION
1

•·

La historia de la filosofía europea, si algún problema entraña, se despliega en un nivel distinto de la· historia de la filosofía americana, aunque no sea sino porque en aquélla se
fijaron por primera vez los problemas y las soluciones que
dieron cuño a la filosofía misma. Sus rendimientos están a
la vista, y sólo constituiría un problema el de "la razón" de
principio con que, históricamente, pudiera explicarse tanto el
origen como el desarrollo de estos rendimientos, en el caso de
que esta razón fuera, claro está, el objetivo de una postrera y
filosófica consideración.

En cambio, si de la historia de la filosofía europea se pasa a
la historia de la filosofía americana surge, ab initio, una nueva
cuestión. En efecto, desde hace algunos lustros se dice, con
renovada insistencia, que la filosofía americana, la que se ha
hecho, la que se está haciendo, no puede ya pasarse como tal
sin una prueba autoexaminadora que fije, que deslinde, en
que consiste su perfil y cual pueda ser la medida de sus rendimientos frente a las producciones definitivas e históricamente fecundas de la filosofía europea. Nunca antes se había disparado la conciencia filosófica de América sobre sí misma con
el interés, con la vehemencia con que lo venimos advirtiendo.
La bibliografía sobre este tema se acrecienta con los años; los
filósofos escriben la historia o la antología bien de la filosofía
americana en general, bien de los diferentes países en particu-

5

�lar; las relaciones dialógicas se aprietan entre los filósofos
mismos en la exposición y crítica mutuas de sus concepciones
y, lo que es más, desde el centro vivo de esta actividad mental
se viene abriendo paso, se ha impuesto, a propósito de la filosofía que se cultiva en América, el intento y el cumplimiento progresivo de un programa en e~ cual figura e_n , primer
término la exigencia de que esta filosofía necesita hacerse a
si misma, conquistar con originalidad el puesto a que tiene
derecho dentro de la historia universal de la filosofía trátase
de adquirir concienáa de esta filosofía americana como tal.
La vuelta del pensamiento americano a sí mismo, el recogimiento de sus fuerzas espirituales a la consolidación y
elucidación de sus propios recursos humanos, tiene en parte
su explicación en la relativa y progresiva emancipación política, económica y cultural respecto a los países europeos, en
parte también al inflµjo de la filosofía europea de los últimos
tiempos, en particular del· "historicismo", como luego se se!
ñalará. El vínculo de la historia político-social con la filosofía es manifiesto en varios sentidos, ya como filosofía desde
esa circunstancia histórica, ya como· filosofía de esa circunstancia histórica, o, en este último caso,· como filosofía -de la
historia de América. Pero en uno y otro caso es frecuente
que la meditación filosófica, orientada a esclarecer cómo es
que la filosofía americana haya de justificarse como tal, resbale hacia la historia no ya de la filosofía americana sino de
América misma. El problema de la peculiaridad de la filosofía americana envía, en ·. muchos casos, a las situaciones hi~
tórico-sociales de América, y el resultado es que con la meditación filosófica en torno a la filosofía americana, viene a i'ncidir en no pocos casos una meditación cuyo tema ya no sería
esta filosofía sino la historia de América: una filosofía de la
historia americana.

filosofía de la historia americana, en esa misma medida acaban por caer bajo el amplio problema de la filosofía americana, en la medida, pues, en que ambas direcciones no son más
que dos formas de manifestarse ese retorno del pensamiento
americano a sí mismo; en un caso como filosofía desde esa circunstancia, en el otro caso como filosofía de ( aunque también
desde) esa circunstancia. Designio último de semejante retorno ha sido, sigue siendo, la búsqueda de un signo, cuando no
varios, de la filosofía y la historia americanas que permita
fijar en qué consiste "lo americano" de esta fliosofía y de esta
historia dentro del concierto de la filosofía y la historia universales.
Se pregunta ¿cuál es la marca de la americanidad de la
filosofía en cuestión? ¿en qué radica, como entidad histórica,
el perfil filosófico de América? ¿en qué consiste, o habrá de
consistir, la filosofía americana ? Hasta ahora no se ve por ningún lado unidad de criterio para abordar y resolver parecidas
cuestiones. Algunas veces se responde de tal suerte que, según
esto, sólo las soluciones filosóficas de los problemas específicamente americanos, entre ellos el problema del "ser histórico
de América", sólo las soluciones filosóficas confinadas a estos
problemas, podría permitir hablar con algún fundamento de
una filosofía americana. Otras veces se intenta descubrir el rasgo propio de la filosofía americana en la "forma" o en el est!lo peculiar del filosofar americano. Otras más, en la originalidad o en el aporte de esta filosofía a la filosofía universal.

Temáticamente uno· es el problema planteado por los pensadores amerícanos a propósito de la filosofía americana, y otro
muy distinto es el problema filosófico de la historia ~e América. Pero en ·1a medida justa en que las soluciones que se dan
al problema· de la historia de América llegan a constituir una

Está en la convicción de_ los diversos pensadores que se
han ocupado de este tema, que no podrían haberse suscitado
cuestiones como las que quedan antes planteadas sin contar
con los supuestos filosóficos del "historicismo". Que las filosofías históricamente dadas sólo pueden tener justificación "desde" la época y el lugar en que surgieron, que a esos límites
histó~ico-geográficos y a los hombres que las han producido
restrmgen su validez, es tesis fundamental del historicismo ya
clásico de Dilthey, difundido y asimilado en América. O:mo
la pregunt~ por la índole de la filosofía americana interroga
por el sentido que pueda tener adjetivar de "americana" la fi-

6

7

�losofía de estos paises o, dicho en otras palabras, que pueda
ofrecerse en la filosofía de esta circunstancia histórico-geográfica para que pueda con algun sentido decirse que existe una
filosofía americana - y de ordinario se piensa que no se trata
de preguntar sólo por la filosofía en esta circunstancia histórico geográfica que es América, sino por la filosofía que quepa
denominarse americana-, parece que no puede menos &lt;le pensarse en un supuesto historicista a propósito de esa misma pregunta. Se trata, pues, de ubicar e insertar dentro de la perspectiva más amplia de la filosofía. universal a la filosofía americana, pero sobre la base de un determinativo que haya de ofrecerse en esta . filosofía, y no por la única y grosera circunstancia &lt;le darse en América. El problema de la filosofía americana
es el de la justificación con que unas notas diferenciales hayan
de destacarla, como tal, dentro de la historia universal de la filosofía. Pero como las razones que se dan con este fin son hasta ahora tan disímbolas en los diferentes pensadores que se
han ocupado con anterioridad del tema y, además, el sólo destacar los "rasgos" diferenciales con respecto a otras filosofías
no americanas parece que no es suficiente para llamar "americana" a esta filosofía, se nos' imponen las siguientes distinc10nes.
Si está justificado que sólo dentro de una perspectiva histórica puede preguntarse, acerca de una filosofía, la de un
filósofo o, e11 general, la de un país o un continente, con qué
carácter está ahí en esa perspectiva que la abarca, entonces es
posible, por una parte, que la pregunta se dirija a su pura consistencia, a aquello en que consiste esa filosofía y que, de algún modo, la distingue de otra filosofía, la de otro filósofo o
la de otro país o continente. Se trataría de captar en este caso
únicamente los rasgos propios, la pecularidad o el perfil de la
filosofía en cuestión. No se puede negar que cualesquiera que
fuesen estos "rasgos" en que se hiciese "consistir" una filosofía determinada siempre permitirían descubrir en ella un sentido determinado. Podría, pues, afirmarse que toda filosofía
en la cual se encuentren estos o aquellos rasgos -los cuales consisten aqui no en las proposiciones ni en los conceptos fundamentales que la constituyen, en lo que una filosofía "dice" o

8

significa, sino en el temple, en la forma o estilo con que en
ella se dice lo que dice o significa en esas proposiciones y conceptos fundamentales- tiene un sentido. El sentido estaría entonces constituido por ciertas y características "tendencias",
"deseos", "inclinaciones", "imágenes", "sentimientos", que
acompañan como correlatos a las proposiciones y a los conceptos, pero que no intervienen de modo determinante en
la función "significativa" de los conceptos y de los enunciados.
Ahora hien, puede ocurrir también que la pregunta por
lo propio &lt;le una filosofía dentro de aquella perspectiva histórica se encamine a despejar qué es lo que esa filosofía "dice"
o significa en el cuerpo proposicional que la constituye, de
tal suerte por ello permita decidir si ella representa o no representa un rendimiento dentro de aquella perspectiva histórica por virtud del cual trasciende, de alguna manera, el
acervo histórico de la filosofía universal. Desde este punto
de vista ha de admitirse que dentro de tal rendimiento, si lo
hay, o dentro &lt;le esto que suele llamarse la "originalidad" de
una filosofía, caben grados. Se reconoce que una filosofía posee una significaci6n histórica cuando el rendimiento que representa en su cuerpo proposicional, sus conceptos centrales,
es tal que constituye un aporte a la historia de la filosofía.
Esta "significación", decimos, puede ser mayor, menor, mínima, y en algunos casos nula. Es difícil, sin embargo, que
pudiera darse el caso de que un filósofo ( difícil también sería llamarlo así) no hiciera otra cosa que repetir en absoluto
la filosofía de otros filósofos creadores. Pero en la hipótesis
de que esto ocurriera, y que lo repetido fuera una filosofía
significativa. entonces es cierto que sería nula la significación
de la filosofía del supuesto repetidor. ¿Sería por eso nulo el
sentido &lt;le la filosofía del supuesto repetidor?. Si por sentido de la filosofía ha de entenderse nada más el mero "consistir", "lo peculiar", es claro que aunque la significación de
una filosofía profesada fuese nula seguiría subsistiendo por lo
menos "el sentido de no tener significaci6n", subsistiría, por
lo menos, el rasgo peculiar de consistir en una repetición de
una filosofía ya lograda. Sentido puede "tener" una filosofía

9

�sin comportar signifi~ación. Pero también es _el~~' P?~ ot~a
parte, que una filosofía .no pue?e co~p~r~ar _s1gnif1cac1on sm
poseer un sentido, dado que s1 es significativa lo ~s. por el
rendimiento y original aporte de su cuerpo proposicional a
una con su peculiar consistencia.
Pienso que si se parte _de _l~ d~s,~ción aca~ada ~e bosquejar e::ntre "sentido" y 1's1gnificacion de la filosofía, pueden situarse con propiedad las respuestas a las dos preguntas
que de contínuo se plantean los pen~adores q~~ ~an abordado con anterioridad el tema del senado y posibilidad_ de una
"filosofía americana": ¿hay sólo filosofía ~n ~énc;? ¿o
hay de hecho una filosofía americana?. Si 1~ filosofia ~ue
se profesa en estos países tiene sólo algún sentido, cualquiera
que este fuese, pero no u_na signific~ción,. ento~ces sólo pued,e
haber filosofía en Aménca. Mas si la filosofia d~ e~t?$ ~~1ses al mismo tiempo que sentido comporta un,a sig~icaci~n
en la acepción antes precisada, entonces habra una f1losofia
en América que sea americana.
Ante una investigación que se quiera realizar sobre la filosofía de estos países caben varias hipótesis. En el más deplorable de los casos, en donde oper3:1'a _s~lo _e} supt~esto de
un mero sentido pero no el de una s1gnific~cion, uruca~ente tendría cabida la pregunta ¿cuál es el sentido ( lo peculiar)
de la filosofía en América ? En el más feliz de los caso~,
en donde operara el supuesto de una si,gnificación ~e esta filosofía, la pregunta vendría a_ ,ser ¿cual es el se~ti~o de la
filosofía americana? Pero adviertase que en esta ultima pregunta está ya supuesta, la significación de la filosofía en cuesti6n, y que aquello por lo que se p~e~i:ita ~;" sól&lt;? el_ ~ent~1º
que entra como correlato de . es~ signific.acion, s1gnif1cac1on
que por lo pronto debe constituir un _problema. P?r es~a razón es que, si la peculiaridad o el sentido de esta f1losofia ~o
puede ser en ningún caso ?"ulo, ª':111~u~ e~, todo ~so habria
que determinarlo, y, ademas, s~ s1g~~icacion e~ s1empr~ un
:,roblerna inicial, la pregunta mas de~islVa ,vendna a ser ecuál
;s la significación que comporta la filosofia pro~es_ª?ª en es-tos países de América? ¿en qué radica la posibilidad Y la
efectividad de una filosofía americana?.

Diríase, tal vez, que todo esto no ' pasa de· ser otra cosa
que un vano juego de preguntas. ¿ A qué preguntarse, 'en
efecto, por algo que es~ o ha de ser, un fruto espontáneo mel
nos provocado por' una' pregunta y una respuesta que pór ' uh
esfuerzo decídido de hacerse a sí mismo? ¿ no es preferiBle
abandonar desde ahora la' pn;gurita por la posibilidad de 'tma
filosofía americana y ·d ejar la competencia ·de los filósofos
el haber d¿ hacerla ·y a la sana estimativa · de urt historiador
el haber de reconocerla' y calibrarla ·conio tal?. Sin duda, h~y
que hacer, hay que ver si se ha hecho, ' esta filosofía ainerica.:.
na. Mas ya la circunstancia de que no pueda eludirse el reconocimiento de ella por parte del historiador indica que el
haberla de calibrar como tal es inseparable de la pregunta que
interroga por su posibilidad y efectividad.

a

Exigible es, pues, montar una reflexión filosófica sobre
la posibilidad y efectividad de una filosofía americana. Justificada está, en todo caso, la pregunta capital en torno a este
problema. Hay más, constituye un centro vivo, prolífico, de
la meditación americana. Pero las soluciones dadas a este problema en las obras que han salido hasta el presente no permiten advertir por ningún lado la unidad que fuera de esperarse. Desde el despertar del problema mismo hasta
la eclosión de sus planteamientos y soluciones, en cuya etapa
parece que nos encontramos, nada permite descubrir esta unidad. Probado está por una buena parte de la filosofía contemporánea que esto, y no más, constituye el signo de la naturaleza histórica de 1a filosofía. Así, con el problema de la
posibilidad y efectividad de una filosofía americana viene a
entroncar el problema de la naturaleza histórica de la filosofía misma. ¿Cabría, no obstante, dar con un camino que nos
condujera a una solución satisfactoria, justificada, de nuestro
problema, precisamente desde el entronque de aquellos dos
problemas?, es decir, el tema y problema planteado ¿entraña
en su soluci6n, y a manera de Íl:10dátn:e~1to '#losófi~o., l!n~. tesis de raíies. hist6ricas.?.
·.
. .
•

...

';

A estas preguntas es que se ~tenta encontr!lr ·y · d~sarro-

10
11

�llar una respuesta en el curso del presente trabajo:. ras, ~
mo antes advertíamos, el problema que q~eda asi p a~tea ?
,
las mas, di-r
reune
ya una seriºe de concepciones y soluciones,
.
. hasta opuestas. Nosotros necesitamos comenzar po
versas y a estas concepciones,
.
de. t,
sus
asomarnos
ponderar el, alcance
1·
· en los ,mas
fundamentos, aunque no sea smo
. va 1osos
. d m erro ulsores de la filosofía de Amenc~, ~ fm e que
pretes y p p ºd
.
podamos mirar mas libremente el
desde estas consi erac1ones
. d h t
objetivo de nuestros pasos, objetivo apenas bosque1a o as a
ahora en líneas anteriores.

PRIMERA PARTE
LA FILOSOFIA AMERICANA. TEMA EXPRESO DEL
PENSADOR AMERICANO.

I
Las concepciones histórico-filosóficas
de la filosofía americana.

1.-Nunca antes de ahora fue la filosofía lugar adecuado
para establecer conceptos y principios explicativos del mundo y de la vida portadores de una validez particular y momentánea, ni fue propósito de los filósofos erigir sus doctrinas en decantaciones teóricas de oroblemas exclusivos de un
lugar y momento histórico deter:~inados. La universalidad
y el carácter necesario de aquellos principios fue signo y meta
de toda filosofía. La filosofía americana, según algunos pensadores, sería posible en la medida en que en el cuerpo de
sus• proposiciones estuviesen presentes, imbíbitos, y a modo de
factor determinante, problemas exclusivos de América, rasgos propios de estos países americanos, de sus hombres y su
circunstancia. ¿Cómo es esto posible ? ¿cómo lo sería ? ¿en
qué puede radicar la justificación de un postulado semejante?
¿es o no es éste legítimo? Son cuestiones en torno a las cuales se mueven las concepciones acerca de la filosofía americana que queremos comenzar por considerar.
•

f

En I Número 24 de la Re,(ista de la Universidad Vcracruzana, La JJl,ltb~a
d ~ r e Octubre-Diciembre 1962, Págs. 523-553, publiqué ~ e ti~o
"S' nificación Sentido y la Esencia de la Filosofía" lo que consotuye 1ª
·
gu:da Parte
prese~te trabajo y contic~ las id cas gc~~lcs d ~ t :
de vista de las cuales se hace en esta Pnmera 1a expos1aon Y
obras sohrc la filosofía americana.

deº~!:

del

12

Bien está que la filosofía siempre haya aspirado a traducir en soluciones teóricas la totalidad de los enigmas del
Universo y que haya, pretendido para ellas validez de verdad
l)ecesaria y objetiva. Pero sería desentenderse de .su historia
el no reconocer que aquellas soluciones ni han sido "para

13

�siempre", ni han poseído el carácter universal que pretendían. Habrían sido, más bien, la traducción teórico-filosófica
de unos problemas particulares de lugar y tiempo determinados, traspuestos los cuales habrían también acabado con
su función, con su validez, para dejar lugar a nuevas soluciones impuestas por otros problemas y por otras situaciones.
El derecho que asiste a una filosofía •americana para considerarse como tal estaría dado,, según esto, por una razón histórica. Con apoyo en esta razón histórica la filosófía americana será posible si a la altura de sus -elevados principios logra llevar, para convertirlos en su propia sustancia, los problemas, las aspiraciones, los rasgos h~1manos que laten en el
suelo americano. Tál ha sido, si no es que es, la interpretación
de algunos pensadores.
De esta razón histórica hablaba ya el argentino Juan
Bautista Alberdi en el siglo pasado. "La filosofía de cada
época y de cada país, decía, ha sido por lo común la razón,
el principio, o el sentimiento más dominante y más general
que ha gobernado los actos de su vida y de su conducta. Y
esa razón ha emanado de las necesidades más imperiosas de cada período y de cada país. Es así como ha existido una filosofía
oriental, una filosofía griega, una filosofía romana, una filosofía alemana, una filosofía inglesa, una filosofía francesa y
como es necesario que exista una filosofía americana" 1 .
Los intereses más inmediatos y concretos, las necesidades
momentáneas y los problemas más _urgentes de estos países
americanos han de dar origen, según Albetdi, a una filosofía
que los resuelva. Por este sólo hecho habrá de ser nuestra y
con ello americana. "Nuestra filosofía será, pues, una serie de
soluciones dadas a los problemas que interesan a los destinos
nacionales; o bien, la razón general de nuestros progresos y
mejoras, la razón de nuestra civilización; o bien la explicación de las leyes por las cuales debe ejecutarse el desenvolvimiento de nuestra nación'' 2 •
l,

Juan Bautista Alberdi. "ldcas para Presidir a la Confección del Curso de Filosofía ContemP9rám:-d en el Colegio ¡le Humanidades"' Montevideo, 1842.
Contenido en la Ant9logn del pensamiento de lengua española C!l la edad. co,ntcmporánea, de José Gaos, Editorial Sénc~, México, 1945, Pág. 302. Los subra}ados ron míos.
2. Op. Cit. P:lg. 309.

14

El propio Alberdi cayó en la cuenta de que la razón de
~uestro progre~~' la ley de nuestro desenvolvimiento,, estaba
ligada a la acc1on cu~tural .de Europa sobre América, que
nuestro progreso era inexplicable ·sin la influencia civilizadora de Europ_a.. "Los americanos de hoy somos europeos qúe
he~os ca~b1ado de maestros: a la iniciativa española ha sucedido la mgles~ .Y. fra_~cesa. Pero siempre es Europa la obrera de nuestra C1vil1zac1on ._ .. es,, ~iempo de reconocer esta ley
de nuestro progreso americano ª. Pero Alberdi no sólo ha
precis~do, _por pri~era vez, qué "sentido" ha tenido para él
una filosof1a americana, y en qué descansa su posibilidad· ha
definido ta~bié~ cómo _funciona aquella ley de nuestro ~r0greso., La ~ilosofia americana en que pensaba Alberdi, si bien
deberia sah: de nuestras necesidades, no ha implicado para él
un llamamiento a la elaboración creadora de esta filosofía.
Se extravía en las "imperiosas necesidades" de su tiempo sin
acertar a proponer aquello que supone toda auténtica filosofía .. La e;ig~ncia que, Alperdi le plante~. a esta filosofía ha
temdo !11ªs ~1en el caracter de un llamamiento a la aplicación
de }a filosof1a eu~opea a las necesidades americanas. La filosof~a europea advendt;á americana en el momento en que se
aphq~e a resolver los problemas y destinos americanos. "En
~érica n? es ap~is_ible la f~losofía en otro carácter. Si es
posible decirlo, America .practica lo que piensa la Europa' ...\
Tal habría . de ser el funcionamiento de aquella ley del progreso americano.
.
.
Lo erróneo de ·esta explicación ha de encontrarse, sin dud~,, en la pr~tención que Alberdi le infundía~ a saber, que re~ma para _szempr_e n_oestra evolución en términos de un proceso receptivo-aplicativo con respecto al pensamiento europeo.
Por esto, cuando Alberdi se pregunta ¿de dónde le vendrá
,;n el ~turo a _A1;11érica prog!eso y prosperidad? 'y se contesta:
del trusmo ongen del que vino antes de ahora: de Europa" 5,
'3. ·Jua~ ~autista Alberdi. "Bases y Punto." para la Organización Política de la
.Repubhca Argentina. XIV". Contenido en la · A.litología antes citada Pág
314-315. El subrayado es mío.
'
'·
4. Juan Bautista Alberdi. "Ideas para Presidir. . . " Antología. ci~da, Pág. 307.
5, , Jua11 Bautista Alberdi. "Bases y Puntos. . .XIV." · Antología citada, Pág. 318.

15

�exagera una nota de su tiempo y rompe con la posibilidad de
una auténtica filosofía americana. Además, Alberdi no ha podido, ni siquiera intentado, plantearse la pregunta por Principio de todas esas "razones" de épocas y lugares en el cual
pudiera tener su sede y fundamento la razón histórica en que
se apoyaba para él la posibilidad de una filosofía americana.
Estaba demasiado atado a la situación político-social de su
tiempo para detenerse en consideraciones filosóficas "en sí".
Pero mientras no se alcancen a articular las razones "dominantes" de épocas y lugares en un Principio sustraído a esta
caduca razón histórica, mientras se limite su justificación al
flujo de la historicidad, toda explicación filosófica sucumbirá
a su propia tesis, anulándose al peso de una contr:i.dicción
interna.
2.-Después de Alberdi y algunos otros pensadores americanos que se planteaban el problema de la posibilidad de
una filosofía americaná, aunque de menor monta debido ~ la
imprecisión y ocasional referencia de su pensamiento al tema
en cuestión, como el chileno José Victorino Lastarria y el venezolano ·Andrés Bello, quienes, si bien descollaron paladinamente en otros campos de la meditación, e incluso abogaron
y abrieron rutas a la causa de la independencia cultural de
América, no se propusieron expresa y temáticamente el problema de una filosofía americana, su sentido y condiciones de
posibilidad; después de Alberd~ digo, hay que esperar hasta
fines de la primera mitad del presente siglo en que el problema esbozado por él logra adquirir perfiles definidos de
expreso tema del filosofar americano. Así como, por ejemplo, la historia de la filosofía europea deja de ser con Hegel
por primera vez una mera narración para convertirse y elevarse al rango de una disciplina filosófica más articulada conforme a categorías fundamentales, así también y de modo parecido la filosofía de este continente deja de ser por primera
vez un mero suceso para convertirse en un problema más de
la filosofía misma, un problema que demanda en su solución
principios que fundamenten esencia, proceso y proyecciones
de la filosofía americana.
·
Por qué haya que esperar hasta estos últimos años, o por

16

qué no hayan tenido mayor trascendencia las ideas de Alberdi sobre este particular durante una larga centuria, es explicable por diversos motivos. En primer término por lo engañoso de la tesis de aquellos pensadores aludidos que esperaban la aurora de una filosofía americana desde el horizonte
de un proceso receptivo-aplicativo o de un mero trasplante y
crítica del pensamiento europeo. En filosofía el afán por traducirse en un original aporte es consustancial a su propia autenticidad,y no ~s fácil así dejarse engañar por quien mal
aconseja. En segundo lugar porque el descubrimiento de aquel
engaño supone ya la conciencia de una autosuficiencia para
la filosofía en el hombre americano dentro del horizonte histórico de la filosofía en general. Y en tercer lugar, porque es~a
conciencia es ya. conciencia histórica que asume caracteres de
doctrina, de una doctrina que se planta en medio del pensamiento americano y empuja a éste hacia su propio autoesclarecirniento. Otras razones no serían, ciertamente, aducibles.
De esta conciencia histórica partieron los primeros intentos de Leopoldo Zea para establecer sentido y fundamentos de
posibilidad de una filosofía americana. "Este saber el hombre que no puede atenerse a soluciones ajenas, sino que en
cada época y en cada lugar tiene que buscar soluciones propias,
ha dado lugar a que se hable de la posibilidad de una filosofía americana", "la filosofía, dice Zea, sólo llcanza verdades
parciales, circunstanciales, las cuales dan a tal filosofía su carácter peculiar, el carácter local y temporal de la circunstancia
en que se encuentra. De donde ha resultado una filosofía
griega, francesa, alemana o inglesa. Y de donde puede resultar
una filosofía americana" 6 .
Si nos atuviésemos sólo al contenido de las anteriores proposiciones el resultado sería el mismo que hemo~ criticado en
Alberdi. La filosofía no podría hacerse valer, porque en su natt~raleza no está el poderlo, más allá de su lugar tempo-espacial. Como la tesis misma que lo afirma es una tesis filosófica ella queda por sí misma invalidada a la postre. No es
esta, sin embargo, la única posición de Zea ante el problema.
6. Lcopo}&lt;l_o Zea. En Tomo a una Filosof.út· Americana. (Jorna&lt;las) . .El Colegio
ele Mex,co, 1945, Págs. 26 y 28. Los subrayados son míos.

17

�También es de su opinión que "la filosofía 1!-º se justifica por
lo local de sus resultados, sino por la aµiphtud de .susili_nhe;
los", que,' por tanto, "una filosofía ameücana ?º se JUS. icara
como tal por lo americano, sino por la. amplitud del ~nten~o
·
" 7. Ello viene a decirnos que la• filosofia
de sus so1uc10nes
1d
americana sólo puede ser legítima por el alcance umversa e
sus soluciones.
Una mirada más atenta sobre las anteriores. proposiciones de Zea no podrá dejar de percibir ~I doble.senado con que
se postula 1a posi'bil1ºdad de urta filosofia amencana.
•, d De
¡ hecho
no sería posible esta filosofía sino co~no solu.cion e os pr&lt;:&gt;blemas planteados por la circunstancia ª:°1en~ana. _Es: t~s1s
éx uesta por Zea desde sus primeros es~ntos si~e sien o i1:1pr~nta de sus últimos libros. La fi~osofi~ am:ncana, nos dice
eil uno de sus recientes ..libros, sera posible' s~ se la hac: con
" ong1na
. . 1·d
i ad", a condición de que por
" ongmal,, se entienda
,
"el lugar de origen" del hombre que la expresa '. y por..esp1ritu orioinal aquella capacidad del hombre ame~tcª?º d para
enfrenr.:rse a su propia realidad para toma\, c~nc1:ncia. e sus
problemas y buscar las soluciones a~ecuada~ . S~n emb~rg~,
de derecho, según. Zea, una filosofia amencana sol~ se ¡ustzficaría como tal por el alcance universal de _sus soluciones, con
todo lo obligada que esté a permanecer ligada. a unas. cuestiones particulares impuestas por l_a 1:i~cunst~nc1a americana.
No es preciso renunciar a nuestra paruculandad para elevarse a la univers:didad.., sirio que, c;on ocasión de unos. problqnas
particularmente americanos qué resolver, ha de mtentar la
filosofía americana resolver los problemas de to&lt;lo hom~re,
de no importa que lugar y tiempo.
Por qué virtud se operaría_ una ,tal sim~iosis entre lo ~~rticular y lo universal de la filosofia ª:°1encana, es cuest10n
de 'afinidad de · circunstancias, comumdad . ~~ P;oblemas y,
en ·última instancia, humanjdad de los temas, se~~ ~a~ Esta
es la d·itección en que la fil~sofía americana se JUSt1Íl~an~ _com~ filosofia. ¿En qué direc.ción ha de buscarse . su JUsafica7. . uopoldo Zca. Op. CiL Pág. 33.
·
·
', .
.
8. Lcopoldo zca. América m la Historia. Fondo, de Cultura Econom1ca (Pubhca'ciones· de Di:ínoia)_, 1957; Págs: . 12 Y 13.

18

ción como americana?, ¿en la dirección del "lugar de origen"?.
Bien está. Pero esta justificación es una justificación geográfica, no histórico-filosófica. Si efectivamente .lo americano de
esta filosofía radica en la locali_zación geográfica del hombre
que la "expresa", pudiera resultar que en América y drsdc
América se diese expresión a una filosofía de poca o nula significación. Americana sería esta filosofía sólo en un caso:
aquel en que, por el lugar en que y desde el que ha sido expresada, permita descubrir un rasgo de esa filosofía, si no
interior, al menos exterior, por referirse al campo espacio-temporal en que se da. Tal es un caso más en que puede hablarse del "sentido" de una filosofía, bien que no de su "sig~ .
nificación". Esto prueba que el lugar de origen de la filosofía
americana no agota su concepto, que el rasgo geográfico, como tal exterior a la filosofía, exige completarse con aquellos
rasgos interiores a la filosofía IPisma que pudieran tornar a
ésta, en una filosofía significativa. En otras palabras, que lo
americano de la filosofía no se agota e~ llevar esta filosofía
al lugar (América) del hombre que la expresa, sirio en que
el hombre que la expresa lleve "algo" a la filosofía. Es nece~
sario el que toda filosofía americana lo sea de América, pero
acaso esto no sea suficiente.
Sobre lo que deba llamarse el fundamento de la filosofía
americana. si es que ésta ha de ocuparse de la resolución de
los problemas de América, es decisiva la tesis de Zea de que
una tal filosofía, ·aunque sólo haya de justificarse por el intento de validez universal de sus resultados teoréticos, nunca
alcanza a cumplir la amplitud de aquel intento. "La filosofía
es a pesar de los filósofos una filosofía circunstancial", "tropieza con la esencia de los autores de esta faena, con los hombres, con el hombre ... con la esencia de lo humano, aquello
por lo cual un hombre es hombre ... la historia" 9 • En filosofía nada hay que pueda valer con absoluta universalidad y
necesidad, como no sea esta radical historicidad del hombre en
la cu.al •toda otra universalidad, toda otra necesidad, se disuelven. Indefectiblemente, la filosofía americana, como cual9. u opoldo Zea. En Torno a una Filosofía Americana. Pág. 25.

19

�quiera otra, tiene en esta absoluta historicidad del hombre su
último fundamento y su Principio articulador.
La tesis es seductora. Pero sólo en el sentido de que por
ser una tesis filosófica deviene aquejada por ella misma, se autodisuelve como tal, lo que viene a hacer de ella no una s~lucioh, sino la mostración de un problema; por eso no aqmeta
siJ'.lo que incita a una nueva solución.
Leopoldo Zea es uno de los filósofos consagrados de por
vida al problema americano. Sería amputar la amplitud de
sus proposiciones filosóficas si creyéramos haber agotado el
alcance de su pensamiento. Pero no es este el lugar para mayores desarrollos. Aquí nos interesaba detenernos solamente
ante el concepto histórico-filosófico de la filosofía americana
por él sustentado.
3.-Una interpretación de la filosofía hispano-americana,
del tenor de las que hemos visto, que busca sus fundamentos
Jentro de los límites de una concepción radicalmenté historicista, fue tema de 14 notas que José Gaos dedicó al problema que nos ocupa. Siguiéndolas de cerca nos hacemos de
los siguientes resultados.

humana historicidad y la consiguiente invalidación de los Principios pacíficos como tales y correlativa situación de los sujetos humanos colectivos e individuales frente a frente a cuerpo,. a subjetividad desnuda, es la cuestión radical de nuestra
vida para la reflexión, para la filosofía" 10•

Por tanto, si el pensamiento hispano-americano se da hoy
a la húsq1;1eda de s~ propia naturaleza y valor, tal empresa,
de ser posible, tendra que llevarse a cabo desde esta conciencia
histórica, desde este su saberse él mismo en su entraña un
p7odu_cto hi~tórico inserto en la perspectiva más amplia de la
histona Universal. Decidir en que consista el pensamiento
hispano-americano y cuál haya de ser su significación ello dependerá en última y radical instancia de las razon;s que el
curso hist6rico de la filosofía nos ofrezca al presente y de las
q~e en un fui:_uro 1;os d~par~. Porque resulta que la historia
misma de la filosofia esta SUJeta a renovadas interpretaciones.
J:Ioy no _la ve,mos como la veían los hombres de edades antenores, nt sera seguramente vista como hoy la vemos. Si la
naturaleza y valor del pensamiento hispano-americano depen~e de su pu,es~o en la ,tra~a de la historia general de la filosofia, Y esta ultima esta su1eta a interpretación, cuál sea aquélla ~atu~aleza y valor depende de cual sea la interpretación de
la historia general de la filosofía. Esto es precisamente lo que
se hace en las "notas" aludidas.
'
'

Tiempo hubo en que los hombres concebían a la filosofía como un saber de Principios universales y eternos, válidos
para todo tiempo y sujeto posibles; como un saber de Principios impersonales, pacíficos, sustraídos en su objetividad a la
pugna de los individuos o grupos. Pero este tiempo ya no es
el nuestro. A la pacífica.objetividad y universal validez de la
verdad, de los valores, ha venido a substituir, en nuestros días,
la conciencia de la historicidad de todos los principios filos6ficos. Las filosofías, los Principios --como hay que decir en
plural- son efecto y expresión de su tiempo, relativos a los
hombres de un lugar y tiempo determinados. A éstos restri'n gen su valor de ·verdad. Y a causa de ello, los Principios,
pacíficas instancias de carácter impersonal, han venido a constituir principios privativos de cada grupo, de cada individuo,
con que éstos se encuentran frente a frente en actitud de beligerantes. "Este historicismo acabado parece remachar definitivamente la invalidación en Principio de los Principios. La

1O· José Gaos. Pensamiento de Lengua Española· Editorial Styl M' ·
¡
Nota p nmera,
·
Pág . 18. (Prunera
,
•
o.
CXICO
945
Parte: El pensamiento hispano-ameri~o). '

20

21

, Cabría ver en la historia general de la filosofía occidental
segun G~os! un curso de pensamiento oscilante entre dos gran~
des movrmientos ~e op~esta. y ,;ilterna dirección. U no, que
~aduce la te!1?,enc1a d,~ ~a vida humana en dirección a una
tras~endencia , a un mas allá", cuya expresión más acabada
est~1;1 represe~tada Pº: la filosofía medieval, en cuanto expres10n de. la. vida cnstiana. y recepción del pensamiento antiguo. Movmuento prenunciado ya por la metafísica antigua
culminante en Aristóteles, en donde "la realidad radical" se
hace descansar en la naturaleza física como punto de partid •
P,ar~ l_le~a~. a los principios trascendentes, y en donde lo:
pnnc1p10s son entendidos fundamentalmente como princi-

�la tendencia de la vida en la
Pi·os del ser. Otro' que traduce
.
,, d
, aca,,,, que se oc.udirección de un "inmanentlsmo
, e un " mas

pa de las cosas de "este mundo", _de "esta vida", y cuya expresión comienza a dibujarse desde fines de la Edad Media, ext~ndiéndose a través de la filosofía moderna hasta nuestr~s dia;5.
Movimiento anticipado ya hasta ciert~ punto por 1~ .filosofia
postaristotélica del estoicismo, epicums~~ y esc~pt1~ismo, en
donde "la realidad radical" está constitui,~a . p~~c1~almente
por la naturaleza humana,_ y ~~ donde los pnncip1os se conciben sobre todo como pnncip1os del conocer.
Pero también cruzándose con esta pareja de movimientos
filosóficos de alt~rnante y opuesta dirección, cabe ver a lo
largo de Ía historia de la filosofía occidental dos form~s ,de
filosofía, alternantes y opuestas igual_mente.. Una,. const1~md,a
por las filosofías "sistemáticas", de ngor e_ ~tegndad c1e~tifica y de una forma metódica en _su expos1c1on; . Tales senan
fundamentalmente los grandes sistemas met~ft~1cos, trascendentes representados por Aristóteles, la Escolast1ca, Descar~es,
Spino;a, Kant, Hegel, etc. Otra, constituída por aquéll~s filosofías de expresión más literaria, "aplicadas" a los diversos
sectores de la cultura y más que sistemáticas, desmembradas,
por su carácter aplic~ti;o, en la_s div~r~as "circ~nstan~~as" ~istóricas. Filosofías, en suma, asistemat1cas, ant1IDetaf!s1cas, ~nmanentes y faltas de principios primeros. Tales, senan principalmente aquellas como las expuestas por Pl~ton, los postaristotélicos, los renacentistas, los pensadores-escritores de la Ilus11
tración y de los siglos XIX Y XX
Sobre el fondo de esta "interpretación" general de la historia de la filosofía desenvuelve Gaos una "caracterización"
del pensamiento hispano-americano a base de sus "nombres
centrales".
Hispano-América viene• importando, apli~nd~ y ~daptando, desde el siglo XVIII hasta nuestros propios d1as? f~losofía extranjera. En particular ya los que trab~ron ~onocm11ento
con la "filosofía moderna" y trataron de difundirla entre sus
compatriotas, como los humanistas mexicanos del siglo XVIII,
11.

CJ.. Nota~ Cuarta y Undécima de la Primera Parte de la Obra citada.

22

los jesuítas mexicanos de la misma época; como Gamarra,
en quienes puede encontrarse una conciencia clara de la mexicanidad y de la nacionalidad americana; o como los ilustrados de la América española que se preocupan por la independencia política y espiritual del continente: Hidalgo, Bolivar, Sarmiento, Martí, Montalvo, con quienes arranca un
movimiento de pensamiento "independiente" que toma forma, poco después, de "constituyente" en los diversos países
de América. A este movimiento "político" ( en la acepción
más generosa del término: organización de la vida y cultura
de la Polis que se extiende hasta nuestros días, habría que
vincular el pensamiento hispano-americano contemporáneo,
singularmente "estético" y "pedagógico", centrado en los temas más inmediatos de "esta vida" y de "este mundo"; más
circunstancialmente, de esta vida y mundo americanos, como
que viene a ser el término de un movimiento "inmanentista"
( el de la filosofía del siglo XVIII), ocupado con las cosas en
su detalle concreto de este mundo en torno, principalmente
humano: la patria, su cultura, la realidad nacional. "Este
pensamiento hispano-americano contemporáneo fundamentalmente político, nuclear y formalmente estético, promoción
voluminosa y valiosa de la Ilustración y de la filosofía contemporánea -principalmente de la que continúa la ilustración- y últimamente del "inmanentismo" del hombre moderno, es la más reciente y no menor aportación de HispanoAmérica a una filosofía propia y a la Universal"12• Según
ésto, el pensamiento hispano-americano contemporáneo viene a ser el cruce y unidad de tres "características" representadas por las notas siguientes.
En primer lugar, por una viva proclividad a_las formas y
temas de carácter estético. En cuanto a las formas de expresión
de subida calidad estética se vierte preferentemente en géneros
literarios como el ensayo, el artículo de periódico y de revista,
la literatura de imaginación, la correspondencia epistolar, el
diálogo. El proceder en todos estos géneros de expresión literaria más que por discurso lógico por una libre y emotiva
ideación imaginativa daría la tónica de su esteticismo ideoló12. Op. Cit. Nota Quinta, Pág. 18.

23

�ico Por lo que toca a sus temas el pensamiento ?~spa~o-am~g_
. se ap1·ica b.ien sea a aquellos temas de
hteraria
ricano
. critica
1·
h en
de ocasión, casuística, bien a aquellos que unp ica~ y ,ª~
patente una concepción genera~ del mu~do de ra1~ _estetlc~~
Ejemplos apenas si son necesarios: el Anel de Rodo, el pe
samiento 'de Deustua; Vasconcelos; Hostos; Reyes, etc.
En segundo lugar, al pensamiento hispano-america~~ lo
·
caracteriza
una marcada dilección por los temas . pohucos.
Esta característica deriva fundamentalmente de las c~cun,~tancias históricas por que han atravesado nuestros p~ises: Haciéndose independiente espiritualmente de la. Metropol! o del
pasado imperial común, y haci~ndose c?nsciente_ de esta ,S~
independencia espiritual, y ~~iénd_os~ 1:11dependient~ políticamente de la misma, la America h1span~ca se pl~nteo de hecho y en su pensamiento político el problema, p~1mero d~ su
independencia espiritual y política, luego de su mdependiente constitución en el orbe de las naciones"1ª. En este ser, el
pensamiento hispano-americano, incl~so hasta nuestros- dias,
órgano principal de su independencia y del proc~so_ de su
constitución se encuentra, según Gaos, el fondo ult.uno &lt;le
su "carácter" político. Bolívar; Martí; Sarmiento; M~ntalvo;
Alberdi y Gabino Barreda; Caso y Vasconcelos, son e¡emplos
acabados.
y en tercer lugar, viene a,d:cirnos Gaos, el, ~ensamien~o
hispano-americano es caractenstlcament: peda~o~c?. N? solo en el sentido de que por ser pensamiento filosofico tie~da
a comunicarse y a ser con ello con-forma~or o co-educativo,
sino también y principalmente porque la, l~teratur,a Y}ª obra
de los diversos pensadores es obr~ pedagogica. ~as aun, r:,orque el pensamiento hispano-americano es todo el, por su espíri~", pedagógico, ~~ la misma medida en que 1~ es por
espíritu estético y pohtico. Luz y Caba~lero en Cuba, Hostos
en C~ile y Santo Domingo; Barr~da, Sierra ~ Vasconcelo~ en
México; Bello en Chile; y Sarnnento en Chile y Argentma,
vienen a ser ejemplos elocuentes.

Pero si tales son los "rasgos" del pensamiento hispano-ame-

ricano y si tales son los temas de su dilección ¿ cuál es su valor o su significación filosófica? Precisamente la índole
del pensamiento hispano-americano que acabamos· de describir con acuerdo a la interpretación de Gaos ha revelado
una constitutiva circunstancialidad, una volubilidad y ligereza, y hasta una falta de sistema y de Principios, justo por
ser un pensamiento orientado y aplicado a "este mundo" y
a "esta vida": a un "más acá", desentendiéndose de toda "trascendencia". Debido a ésto no han faltado quienes le hayan
negado al pensamiento hispano-americano el valor de "filosofía". Es que se concibe a la filosofía sólo por el lado de los
grandes sistemas metafísicos. Pero la historia de la filosofía,
como lo ha visto Gaos recordando a Dilthey, exhibe un ritmo alterno entre estos grandes sistemas de la filosofía y
aquellas otras más o menos asistemáticas, faltas de Principios
y "aplicadas" a los diversos sectores de la cultura. A ésta última forma pertenece, según Gaos, el pensamiento hispanoamericano y como tal constituye una auténtica filosofía. Y
sin embargo, Gaos advierte que tanto quienes niegan significación filosófica al pensamiento hispano-americano en nombre de los grandes sistemas metafísicos como quienes reivindican su valor en nombre de las filosofías no sistemáticas que
la historia muestra, revelan en sus apreciaciones juicios históricos, productos del espíritu del tiempo, tan pasajeros como
todo lo que lleva el curso de_la historia. Por lo tanto, el decidir sobre la significación del pensamiento hispano-americano
corresponde a la historia misma del pensamiento: "el pensamiento hispano-americano del pasado será 'lo que decida el
del presente y f uturo"1 4.
Concedamos, sin reservas, que la caracterización del pensamiento hispano-americano propuesta por Gaos contiene una
parte positiva. Es cierto, no se podría negar, que responde a
unos rasgos muy difundidos entre la obra de los pensadores
hispano-americanos. "La" característica por excelencia de este
pensamiento, aquella que reune en una unidad fundamental
las categorías postuladas (lo estético, lo político, lo pedagógj14. Op. Cit. Nota Duodécima, Pág. 106.

13. Op. Cit. Nota Octava, Pág. 77.

24

25

�co lo inmanente) sería, según Gaos, ésta: "una pedagogía po' por la etica
, · y mas
' aun
' la estética
. " 1~.
lítica
· Es el caso ahora de hacer ver las limitaciones de una
¿
fórmula
semejante poniendo al d~scub"1erto ª.1gunos " nombres centrales" del pensamient~ hispano-amencan? que, no
sin violencia, se pudieran reducir a ella?. T od~ fo~mula general que intenta caracterizar así los ,datos h1st6~icos lleva
de suyo esta limitación. Pero entonces solo un camino q~e?~ría abierto, el más legítimo según pensamos: el, 1el anah,sis
particular de aquellos nombres centrales al proposito no ~olo
de una caracterización sino también, y sobre todo, a los ~mes
de una consideración en torno al grado de su ~ect~~dtd~f,
fe::undidad de donde hubiera de, brotar, aquella" sig?ific~ci~n
que supone toda auténtica filosofia, sea esta de caracter sistemático, metafísico, o no lo sea.
Hay más. Gaos disputa sobre el valor_o la significación
de la filosofía hispano-americana en funci6n de las características aludidas, de tal manera que, por lo . ~~e a su val~r
se refiere, según lo viene a d~cir Gaos, la d~~ision dependena
de cuales fueran los "rasgos' en que se hiciera descansar_ la
autenticidad de la filosofía: sistemática, metaf~sica, m~tódic~,
0 como es el caso de la filosofía hispano-americana, asistematica, ametódica, circunstancial. Más _lo cierto es que d~ la
mera posesión de unos rasgos de,terrrunados no p~ede ?eriv~
el valor de una filosofía, por mas que toda genuina filosofo
los suponga. ¿De dónde le vendr~, pues, est~ valor, esta
significación, sino de aquella potenc1~ y fecundidad en c~ya
virtud una filosofía es capaz de flexionar en alguna medida
el curso histórico de la filosofía?. Si no reparamos en ésto,
caeríamos en el error de pensar que por haberse _dado en la
historia auténticas filosofías con unos rasgos seme1antes a los
que pr;senta el pensamiento hispano-americano, o porque un
futuro acabase por denegar la autenticidad_ de a~uell?s rasg_os1
corresponde a éste ser o no s~r una ge~uma . filosofía. Qu1za
pudiera replicarse a las anteriores cons1derac1ones que de lo
que se trata no es de ver si, dados aquellos rasgos, el pensa15. Op. Cit. Nota Décima,

n g.

90.

26

miento hispano-americano es una filosofía significativa sino
únicamente si es "filosofía". Pero entonces nos viene al encuentro el otro término del binomio: lo "hispano-americano".
Pues no se olvide que de lo que se trata de revelar es la significación "filosófica" del pensamiento "hispano-americano''.
Ello sólo puede hacérsenos patente en los términos antes expuestos. Que la significación del pensamiento hispano-americano del pasado dependa de lo que decida de él el presente
y el futuro sólo en un sentido puede ser cierto. En el sentido
de que aquella significación depende de que el presente o el
futuro descubra en aquel pensamiento el punto en que éste
pudo, y en la medida en que pudo, trasvasar los límites del
curso histórico en que apareció. No en el sentido de que
:i.quella significación dependa de una mera "conceptuación"
Laracterizadora que sobre aquel pensamiento se proyecte.
4.-Un libro de Francisco Larroyo, Úl filosofía americana, su raz6n y su sinrazón de ser, cuyo contenido no es ajeno al historicismo filosófico, vino a ofrecernos no hace mucho
una de las últimas respues.tas sobre nuestro debatido problema. La relativa distancia en el tiempo con respecto a otras
obras de tema semejante permite al autor tomar aquella perspectiva tan necesaria para enjuiciar, sine ira et studio, las más
opuestas opiniones. Tal circunstancia presta a este trabajo
un primero y relevante mérito: por primera vez se recogieron
los fundamentales puntos de vista emitidos sobre el problema
de la filosofía americana. Frente a ellos se ha dado forma a
una de las más recientes concepciones de la filosofía americana. Larroyo no ha intentado sólo emitir una opinión más
y abandonarla a su suerte dentro del cúmulo de sueltas y
dispersas opiniones, sino que ha tratado de asentarla firmemente sólo después de haber desbrozado el camino mediante
una crítica constructiva.

¿Se trata de hacer descansar la posibilidad de una filosofía americana en el particular y peculiar ámbito de problemas
de la circunstancia americana?, ¿en los peculiares rasgos de
la "raza" americana?, ¿en la lengua española, cuño y forma
del pensamiento americano?, ¿acaso reposa aquella posibilidad en la índole de los temas a que se orienta la filosofía

27

�.
? . tal vez en algún substractum meta~ís_ico, p~oamencanab., e
lguna modalidad suya?, ¿qmza, en fm,
fundo y o scuro, en a
"
.
,, ?
en algún temple ontológico de nuestro ser americano ..

Estas y otras cuestiones más se han planteado, frente al
roblema aludido antes de .ahora. Pero ninguna de. ellas, ~n
p
lven' a de afirmación, puede con~ucir, se~
rar;~;o e:v:ia 1eJtima solución. Más como qmera que l as1
sea, tan' diversas y antagónicasLarmaneras .~:pe::~r de rl~od:~
el problema como lo apunta
royo,
.
trina que se' profesa, la cual adquiere propia, pe~ona~ estrucen sus más señalados representantes. . .I:Iec os sm cuentura,, lo provocan: problemas políticos y sociales, nuevas ex;e~~~cias religiosas y artísticas; variedat de tal;::_:
eteroge
Cl·ones. incluso y muy señaladamente,
' Y de la vi•dªnl6·
ciones ' del mundo
, de todo tan variadas y antagónicas formas de
D
espues
,
"h h " irrefragable
filosofar no hacen más que mostrar un e~ o
fil f
d .
l importancia: los peculiares estilos del oso ar
y e ·~~ ;a realidad histórica" de la filosofí~ de tod~s los
lugares. La peculiari~d de est«:&gt;5 estilos del filoso0/
far
g!sta, se determina, en c1rcunstanc1a~ crn~~etasf'y ;~
acuerdo a éstas es que se abordan los ~emas e ª, _oso 1;!·. s
til puede decirse que constttuyen autenticas tipo
_es ,?sdel filosofar moldes intelectuales existentes en un
he~to~
1stoncos
'
nif. d
filósofos de
tiempo y lugar determinados persa tea os por
carne y hueso.
.
En América, al través de las distintas ~tapas _de, 1~ filosohistoncos del
f,ia, se han dado con peculiaridad. estos tipos
.
entregaron
filosofar. Condicionados par s~ circunsra_nc1a ~e nfundible
en América a ejercer la filosofía de peculiar e meo
.
modo "el clérigo educador", "el clérigo docto" de lo~ s~los
XVI XVII (Fray Alonso de la Veracruz, A~onso Bnseno);
"el cl~rigo conciliador y enciclopédico" del siglo XVIII (Be. D' de Gamarra) . "el polígrafo", dominado por e1
ruto 1az
'
"
•
¡ f " "el
afán de lo nuevo, "el moralizador", e1 tipo e ec ivo y

~o:~

~:r:tlfe

.
Larroyo. La filosofía americana. Universidad Nacional Aut6noma de
16. Franosco
México. México, 1958. Págs. 57-58.

28

ensayista" del siglo XIX (Andrés Bello, Eugenio María de
Hostos, Juan Montalvo, José Victorino Lastarria, José Enrique Rodó, Enrique José Varona); "el filósofo profesional''
de nuestros días, que cultiva la filosofía por afán estrictamente teorético y con deliberada independencia (Francisco Romero, José Vasconcelos, Samuel Ramos, etc.).
Posible es, entonces, y si no se ha de pasar por altd esta
procesión de características y circunstanciales formas del filosofar en América, hablar de una filosofía americana "a título
de una peculiar realidad histórica, típica, de ejercer la filosofía en América". Por nuestra parte queremos observar lo siguiente: ya se pueden poner de manifiesto todas las "características" posibles acerca de la manera de ejercer la filosofía
en América, esto seguirá siendo secundario frente al papel
decisivo del hombre americano de hacer de ella una filosofía
"fecunda". Esta sería la úniforma de que la filosofía "en"
América fuese también "americana". Por eso me parece más
importante el concepto de la filosofía americana que enseguida propone Larroyo.
Los peculiares y circunstanciales estilos del filosofar en
América, según Larroyo, no nos dicen nada todavía sobre los
fundamentos últimos de esta filosofía. Una cosa es la circunstancia histórica en que se hace filosofía, la peculiaridad
con que desde ella se la ejerce, y otra cosa muy diversa es la
filosofía misma en su contenido teorético-objetivo. Confundir
estas dos dimensiones equivale tanto como a caer en un circunstancialismo "americanista" que hace depender la verdad
de la filosofía de las circunstancias histórico-geográficas de
América, renunciando, en consecuencia, a los principios lógicos y ontológicos generales en beneficio de una infortunada
concepción relativista de la filosofía americana. "Todo auténtico filosofar, dice, tiene su punto de partida en una experiencia concreta, en una vivencia hic et nunc, en una circunstancia. Mas la filosofía es un recorridó por los meridianos de
la existencia. El filósofo trata de contemplar todas las latitudes; aspira a poseer un módulo para juzgar todas las provincias del cosmos. Lo que constituye el principio de identidad,
la estructura de los valores culturales, los est.ratos ontológicos

29

�de la realidad, es algo que ha nacido ~n ment~s ,c?ncretas,
insertas en una circunstancia intransferible e historica, pero
la validez ostenta un carácter de generali~ad" 17 • Con es~o está
diciendo que una filosofía americana, vista desde el angulo
de los principios en que se funda, n? es pos~ble den~o ~e los
límites estrechos de la circunstancta americana, sm~ J~s~amente dentro de la amplia perspectiva de aquellos princip]os
w1iversales y necesarios. Es decir, dentro de las categorias
axioló!rico-culturales. Pues la filosofía, según Larroyo, ~s un~
reflexi6n sobre los valores culturales, indaga su esenci~ umversal y la forma en que se realiz~n en la_ cultura ~e ep?cas
y lugares. Por tanto, una filoso!ia americana sera posible,
desde esta perspectiva, en la medida en que _pensadores americanos descubran filosofemas de alcance umversal que con~tituyan una "contribución" de lberoamérica a la filosofía umversal. ¿Ha contribuído América en alguna forma en la aro~
pliación y profundización de los valores culturales?. He aqm
la pregunta a que Larroyo busca una respuesta.
Partiendo del concepto de_ la filos:;&gt;fía que la de~ine como
aquella reflexión por excelencia que trata de ~xp~car en su
hondura los productos_ de la obra hu~~~ ciencia Y arte,
existencia religiosa y vida mor~l _Y. pohttca . . La~royo se ~a
a la tarear de examinar, de enJutctar, la existencia ~omplep
de Hispanoamérica en términos de cultura. De que natur~leza sea, qué tipos de rendimientos ofrezc~ ~a cultura ame~1cana. éstas son cuestiones a las que no es licito respon?er sm
una previa certificación de los sucesos culturales ocurridos ~n
América a través de su historia. Sin contar con esta pr~:ia
certificación toda interpretación acerca . ?el se~ ~e A11;1erica
se antoj.a a Larroyo una pura construccion subJ_ettva e Jlusoria. De ,1quí que un enjuiciamiento sobre el se~u~o y el valor
de América deba ser precedido por un conocrmiento de sus
eventos históricos a la luz de la historiografía, m~s _aún~ que
es lo que verdaderamente hace Larroyo, de una historia de
la historiografía americana". Sobre la. base de estos sucesos
históricos podrá desentrañarse el sentido y el valor de las
17. Op. Cit. Pág. 164.
18. Op. Cit. Pág .. 59.

"formas culturales" del nuevo continente, "calibrar su rendimiento ( sea positivo o negativo) dentro del curso universal
de la cultura humana".
Se trata de partir, según Larroyo, de los diversos tipos o
formas de la cultura americana, de una "morfología de la
cultura americana", para elevarse desde aquí a una justa valoración de su existencia. Las categorías axiológicas: bueno y
malo, bello y feo, verdadero y falso, útil e inútil, justo e injusto, constituyen aquí aquel "módulo" para enjuiciar la existencia histórica de la cultura americana. Se intenta ver cómo
estas categorías axiológicas, universales y "eternas", se han
realizado en el contexto cambiante de la vida americana. Y
este intento, que adentra en una consideración filosófica de':
la historia cultural de América, o lo que vale tanto, en una
"filosofía de la historia americana", despeja a la postre una
posibilidad más para afirmar la existencia de una "filosofía
americana". En efecto, cabe hablar de esta filosofía en términos de una filosofía de la historia americana dentro de cuyos
límites pueda descubrirse el sentido o el "ser de América" y
su puesto en el curso milenario de la historia universal. Lo
que constituya la "americanidad", según lo precisa Larroyo,
no puede buscarse en este ensimismado solar que es América.
"América forma parte de la cultura occidental y la cultura
occidental forma parte de América. Quimérico y frustráneo
es el intento de definir lo americano en términos no occidentales. . .la americanidad es una parte de la universalidad"19•
No podría ser de otra manera, si lo americano recién se alcanza a dibujar en el momento en que la mirada se aplica a
descubrir cómo las categorías axiológicas, universales y eternas, se han realizado en la cultura americana. El propio Larroyo se da a la tarea de revelar los frutos de la cultura americana. Un punto, sin embargo, nos deja cavilosos. En el parágrafo 10 de .la tercera parte de esta obra postula Larroyo una
posición filosófica que denomina "historismo , crítico" o trascendental. Desde esta posición sistemética es que se ha dado
cumplida solución al problema de la filosofía americana. Historismo, porque considera que la filosofía, si no ha de perder19. Op. Cit. Pág. 285.

30

31

�se en vacías especulaciones, ha de ser consecuente con los
datos concretos, históricos, que, como "bienes culturales", devienen en el tiempo. Crítico o trascendental, porque considera
igulamente que una adecuada valoración de este facturo histórico sólo es posible sobre la base de aquellos principios
universales y eternos constituídos por las categorías axiológicas

¿ Es este enfoque satisfactorio?. Preguntemos más de cerca, ¿quedan los valores intactos al funcionar en el plano de
la historia como bienes culturales?. Estos, los valores, "no
flotan en el aire, tan sólo se dan en los bienes culturales Je
cada pueblo y de cada época". Es Larroyo quien lo ha expresado. Pero si sólo se dan en los bienes culturales y éstos cambian con los tiempos y lugares ¿ no inhiere cambiar, al menos
de sentido, a los valores mismos ? ¿ y qué serían. los valores si
se les sustrajese a este cambio contínuo de sentido? ¿cómo
conciliar la tesis de que los valores son eternos, al margen del
tiempo, con la tesis de que tan sólo se dan en los bienes
históricos ?. "La historia, dice Larroyo, es el vínculo entre lo
eterno y lo temporal, entre valor y realidad"20• Más la historia insufla temporalidad a aquello que vincula. 'Parece, pues,
hacer falta un mejor ajuste entre el "historismo" y el "criticismo". Resulta obvio, por cuanto a nosotros nos parece, que
con esta observación quedan también comprometidos "los
fundamentos de jure de la posibilidad de una filosofía americana".
I1

Una concepción fenomenológico-existencial
de la filosofía americana

5.-Por diversos caminos el pensador americano ha sido
llevado a deslindar consistencia, significación y originalidad,
de la filosofía americana. Vinculándose a esta difundida e
ingente preocúpación el venezolano Ernesto Mayz Vallenilla
se pregunta de dónde viene que el americano de hoy se afane
con tal solicitación por una cultura y una filosofía que sean

tan peculiares, ta~ originales, ~º1:°~ para erigirse en el signo
e_locuente de un modo de existir perfectamente individualizado de1;1tro de la historia universal. Mayz Vallenilla no interro~a dtrectamente a la obra constituída del pensamiento
a_m e~i~?, con el propósito de examinar su perfil y posible
s1gnificacion, o en todo caso esta cuestión aparece a su mirada
co11:10 una cuestión subsidiaria de un planteamiento aún más
radical. Su pregunta se orienta a inquirir cuái sea la "raíz" de
que se nu!!e aquel_afán desbordante de originalidad que embarga ~oy al amencano.. ¿~or qué el americano dé hoy busca
tan_ ardie?temente ser ongrnal dentro del concierto de la Histon~ U nt~e.rsal?. No · por indigencia o por una falta de pot~ncia esp~itual, o porque un complejo de inferioridad histÓnca haya rmpedido al americano hasta ahora ser original y
hoy quiera "~mpezar a ser":, piensa M. Vallenilla, sino porque
por ser amencanos hos esta ya dada en nuestro ser una com~
prensión "original" de América. "Como americanos que somos
nue~tro "ser" ,t~ene ya, en cada caso, una comprensión originana de Amenca en la que se halla implícito el sentido del
ser "nuevou -original- de este "Nuevo Mundo'" 21•
El amer_icanü" siente, con un sentir de profundas· y obscur~s re_s~?~cias, que _su ser y su mundo constituyen algo "origrnano , s_m ~ue acier~e mu:has veces a descifrar y llevar a
clara conciencia en que. consiste lo nuevo u originario de su
se~ y d~ su mundo. ¿ No sería de explicarse aquél afán de
?ngmaltdad del hombre americano, como expresión de un
impulso que brota del hontanar de su existencia y que pu'gna
por rebelar a la luz de un saber ontológico la "originaried;d"
q~e late en los obscuros estratos de una comprensión preontolÓgica de su "ser" cabe un nuevo -original- mundo? Según lo
ve M. Vallenilla _esto es lo que acontece. Por io tanto, no es que
el hombre amencano ~arezca de originalidad. Esta, por ser la
~e un hombre que vive ya cabe un mundo "nuevo", Jé es
inherente de hecho. Sólo que, por ser también consustancial
al ser del hombre americano la b'úsqueda autoesclarecedora
21.

20. Op. Cit. Pág. 290.

32

Eme~to Marz ".allenilla. "El Problema de América". Epistcme. Anuario de Filosofía. Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1957. Pág. 473.

33

�de su propia originalidad, se ha querid? ver a est.a originalid~d
bajo el falso matiz de algo que no se tiene. Lo cierto es, segun
M. Vallenilla, que por ser constitutiva del ser del hombre
americano una originalidad, pero por serlo bajo el aspecto de
una búsqueda inconclusa, el hombre americano, su mundo Y
su cultura, es "ya" original en el modo de un 'no-ser-siempr~todavía'. "El americano siente que el hombre que hay en el
( y que mora cabe un Mundo en torno esencialmente advenidero) antes de ser algo ya hecho o acaba1o,. y _de lo cual pudiera dar testimonio como acerca ·de la existencia de una obra
o de una cosa conclw'da, es a1go que "se acerca", que est'a
llegando a ser, que aún no es, per~ que inexo~~blemente ~egará a ser. Bajo esta forma, l~ propia. comprensio~ ?e ~u existencia se le revela como un no-ser-siempre-todavia : smtoma
. lmente Expectattva
. "22. Y dado que
inequívoco del ser esencia
el ser del hombre americano es fundamentalmente el de un
hombre que va de camino, su temple ontol6gico, el que lo
definiría, es un temple esencialmente prospectivo. Es la Expectativa (su rasgo fundamental) el resorte que m~eve y ~ondiciona el afán del americano por encontrar su mas propia Y
personal "originariedad". "El hombre a~ericano sabe -con un
'saber' preontol6gico que es como decir, 'cree' o 'tiene en cuen. . . ' alcanzara, su ser aut,ent'ico,, 23.
ta'- que sólo siendo' 'ongmano
Tales son, esquemáticamente, los resultados fenom~nológic_os de una hermenéutica existe?cial del hot:~bre a~encano,
según tratamiento de ~- Val}enilla. Ahora bien, si s~ par~e
de estos resultados ¿cual habra de ser la tarea de una filosofia
americana de corte "original"?. Si, después de todo, la "originariedad" del hombre americano no consiste sino en la peculiar "conciencia hist6rica" con que afronta el transcurso y advenir de la Historia Universal, si ella se anuncia en cada uno
de los grandes episodios de su "ser histórico", será misió~ de
una filosofía americana original el preguntarse, descubnr e
iluminar el "Origen" mismo o comienzo de nuestro "ser americano" :narcado por el temple básico de su propia Expectativa. ¿Por qué se hizo tan radical y decisivo en el hombre
22.

Op. Cit. Pág. 489.

23. Op. Cit. Pág. '197.

34

amer~cano _semejante temple?, ¿cómo surgió del hontanar de
su existencia la expectativa que distingue hoy al hombre americano?, ¿cómo se hizo consustancial en él ese sentirse como
un no-ser-siempre-todavía? Tarea, pues, de una filosofía americ~a original, según queda así indicada, será despejar este
comienzo del hombre americano dentro de los límites de una
Filosofía de la Historia.

Lo primero que llama la atención en el bosquejo de fenomenología americanista que ofrece M. Vallenilla es la ausenci~ de un análisis comparativo del hombre y dd mundo
amencanos. Se trata de un análisis de entidades históricas.
Pero al menor esfuerzo por afrontarlo ¿no le sale al paso el
carác~er conectivo de las mismas?. Al Mundo y al Hombre
amenc~os ?º se los puede abordar en sí y por sí, porque a
la "con_cien_cia cultural" o histórica de América no le es ajena
la conciencia cultural de Europa. Si se plantea el problema del
ser del hombre americano desde esta perspectiva la pregunta
por la originalidad de América vendría a decir más bien: desde el nivel de; una conciencia inter-cultural de dimensión universal ¿ dónde comienza lo "nuevo" del hombre a_mericano?.
Pero el punto de p;trtida, según M. Vallenilla, es otro: es "lo
autóctono". Busca la raíz de que se alimenta el deseo del
americano de hacer una obra tan peculiar que constituya el
índice de un modo de existir "perfectamente individualizado"
~entro de la Historia ~niversal. La encuentra en la Expectativa, el temple ontológico por virtud del cual el hombre americano se nota como siendo un no-ser-siempre-todavía. Advirtamos, sin embargo, lo siguiente. Como el afán del hombre
americano de ser "original", propio y personal, no puede tomar más de lo que está en la raíz de que se nutre, lo que
hay de último en la expectativa que definiría al ser del hombre
americano sería esto: un no-ser-siempre-todavía sí mismo. Notemos aún otra cosa consecuente con la estructura de nuestro
"ser histórico". El americano también es, ¡"bajo la forma de
Y~ no serlo"!, un no-ser-siempre-todavía lo que Europa ya era.
Fmalmente, no podemos dejar de expectar: ¿un no-ser-siempre-todavía qué?. Queremos decir que la Expectativa, en cuanto tal, no puede ser nunca la instancia constituyente del ser

35

�del hombre americano, sino el contenido concreto que en
cada caso llena, digámoslo así, el vacío indeterminado de una
pura Expectativa. Por eso no podemos decir con M. Vallenilla: "Dejemos que América aparezca y su ser venga a luz a
través del tiempo extasiado del futuro" 2 \ Porque aún en el
caso de: que al presente fuese este sí mismo el contenido concreto expectado c;_n aquella expectativa, quedaría por ver si
ello indica algo "realmente 'originario', valga decir, autóctono",
o si no señala más bien uno de esos procesos que Scheler
llama de comprensión recíproca y simultánea de "lo propio y
de lo ajeno" válidos par.a la vida individual, y también colectiva2G.
¿_Por qué, por otra parte, habría de quedar r~ducida la
originalidad de la filosofía americana a su cap~cidad para
descubrir el "origen" del ser del hombre americano en la
pauta de aquella Expectativa?, ¿no se limitan con ello las
posibilidades de una filosofía americana original ?, ¿ puede, en
último término, un rasgo ontológico como la Expectativa erigirse en desideratum del saber filosófico original ?. Pero un
rasgo, cualquiera que éste fuera, no puede ser más que algo
"tenido" por una filosofía; en ningún caso puede considerárselo e-orno algo "aprehendido" por el conocimiento filosófico.
Sólo en esta dirección podemos esperar de la filosofía su originalidad, como esperamos precisarlo.
111

A. Zum Felde: Lo metafísico de la entidad americana
'

.

6.-Alberto Zuro Felde considera, como es corrientemente
admitido, que el drama de la cultura americana -se entiende,
también de, la filosofía- no es otro que el de la conciencia
desconcertante de su falta de originalidad y la .agitada búsqueda de su personalidad espiritual. La originalidad de que
aquí se habla se entiende tambiép como la posesión de un
determinado "estilo" que ha de dar "carácter" propio a la
24. Op. Cit Pág. 472.
25. M. Schdcr. Esencia y formas de la simpatía. Losada, 1957, Sccci6n C, lll.
Pág. 326.
'
.

36

cultura americana. "El problema de la cultura americana" es
el pr?blema d~l rasg? ~ue_ haya de dar a esta cultura su perfil
propio, el geruo defm1tono de su personal entidad. América
Latina se ~a dado cuenta de ~ue todo cuanto ha hecho y pensado ha sido fruto de una mmadurez histórica, que, hasta
ahora, per~a!.l:ec~ ~umergida en la penumbra espiritual de su
adolescencia histonca donde no se ve por ningún lado el contorno preciso de su figura caracterizante.
~ería de ver, según el pensador uruguayo, si ese rasgo
propio no late en lo profundo de esa penumbra espiritual de
América que constituye la historia de su cultura, y si no se
trata de $Ondear en ella el propósito de hacerlo manifiesto.
Qu_e ello e~ sostenible lo indica ya la circunstancia de que el
estilo propio de una cultura, su genio peculiar, no es nunca
mera objetividad o exterioridad, sino la "expresión" clásica
de su "entidad subjetiva". El estilo propio de una cultura es
algo así como un estrato "virtual" del que la cultura "objetiva"
no es más que su expresión, su "cifra" y culminación, tal como
el fruto y la flor son culminación de las virtualidades contenidas en el árbol. Que es como decir: el carácter de una cultura
es un trasfondo metafísico que ésta lleva "detrás de sí debajo
de sí". "La cultura de que hablamos, dice Zum Feld; es esa
rea~dad intrínseca que no es suma objetiva, ni adjeti;a, sino
entidad del ser, categoría de conciencia, esencia y no forma
espíritu y no letra, virtud y no cosa, expresión y no técnica'.
-aunque la técnica, la cosa, la forma y la letra, sean la necesa~
ria concreción de la esencia, el espíritu y la virtud"26•

½

~lave de ~ cultura no está, según ésto, en el plano
fenomen1co constituido por sus grandes o pequeñas manifestaciones, sino en aquel obscuro trasfondo original, de raíz
metafísica, de que se sustentan las variadas formas de esa cultúra. Este es el primer postulado con que ha de contar el
hombre americano si es que ha de poder acceder al ser en que
verdaderamente consiste su cultura. Esta, por otra parte, sólo
vive históricamente, es la historia misma de la cultura ame26.

Albcno Zum Fcldc. El Problema de la cultura amcriC2n2, Losada. Buenos
Aires. 19H. Pág. H.

37

�ricana: a su historia habrá que dirigir el análisis a fin de descifrar los signos de la entidad original de América que, sin
duda alguna, existe, aunque hasta ahora oculta en lo recóndito
de su "matriz histórica", en estado latente, inconsciente. Una
especie de Mayéutica socrática, que intente hacer salir a luz
los "rasgos originales de nuestra propia psique sudamericana",
tal es la tarea fundamental que se abre ante nosotros. A mayor
abundamiento, y para dejar sentado de una vez el enfoque
metafísico del pensador uruguayo: "nuestro devenir está todo
en potencia en nuestro propio Inconsciente. Irlo haciendo con~
ciencia, activamente, es nuestro modo de llegar a ser. De ah1
la necesidad de sumergirse en la sombra subliminal de nuestra
realidad fenoménica, para encontrar en lo profundo las virtualidades de nuestro devenir"27• Busquemos, pues, hacia nuestro pasado histórico ~as virtualidades de la entj.dad catq~ó~ica
de América y postulemoslas como norma de nuestra ongmal
definición.
Pero, apenas damos los primeros pasos en esta dirección,
el coloniaje cultural de esta América con respecto a 'Europa
parece congelar el impulso autoconfigurador del hombre a~ericano. La vuelta hacia nuestro pasado no parece mostrar smo
que hasta ahora hemos carecido de capitalidad espiritual, que
pertenecemos, es cierto, a la cultura occidental, pero en forma
tan secundaria, subsidiaria, que sería no poca temeridad reclamar para América los títulos de una cultura original. Nos
hemos formado y hemos pensado con las cabezas de los hombres europeos. ¿Dónde tienen lugar, pues, los símbolos del
genio americano?.
Y, sin embargo, conviene reparar y ver qué pasa con esa
condición de nuestra realidad histórica.
Justo porque América se ha formado en la órbita de la
cultura occidental -cuyo régimen de conciencia universal,
cuya norma de Razón, a diferencia de la cultura oriental, constituye la medida de su geni(}- también a su propio devenir
histórico pertenece una tendencia universalista que anuda, ya

por pertenecerle, lo universal en lo americano y lo americano
en lo universal en forma tal que lo universal sólo sería "la
categoría propia de nuestra cultura" y lo americano nuestro
meridiano histórico, "el signo de nuestro destino en la historia"28. Zuro Felde busca, por esta razón, aquella modalidad
propia de la cultura americana que ya desde ahora deberá
quedar orientada por esta "síntesis integral" de lo universal y
lo americano. Lo que, por otra parte, sólo puede llevarse a
cabo sobrt la base de una interpretación general de la historia
de la cultura occidental.
Un régimen de conciencia universal, que tal quiere decir
un "régimen de Razón", va unido, según lo declara Zuro Felde,
a un amarcada propensión al "orden", a la "claridad", a la
"forma objetiva", en suma, al carácter apolíneo de sus manifestaciones; orden, cla~idad, forma objetiva, son algo así como
las categorías que gobiernan su ejercicio, las cuales se oponen
y complementan dialécticamente con estas otras que caracterizan la orientación del espíritu dionisíaco; "anarquía", "obscura intuición subjetiva", "el inconsciente", "el lirismo patético". Pues bien, la historia de la cultura occidental cabe ser
interpretada como un juego dialéctico y permanente entre esos
dos principios de lo apolíneo y de lo dionisíaco. Las grandes
culturas parecen deber su vigorosa cuanto clásica expresión a
la presencia simultánea y equilibrada de ambos principios.
A pesar de todo, la historia de la cultura occidental es
lugar común de una serie de desequilibrios entre aquellos dos
principios sin señal alguna de que haya podido realizar plenamente lo que debiera ser el imperativo de una gran cultura,
a saber; la integración proporcional, equilibrada, de Dionisos
y Apolo en todas sus manifestaciones. Aquella historia es más
bien una sucesión de etapas en que tan pronto se ha caído
en el "imperio despótico de la subjetividad, de la expresividad,
sin disciplina estética formal", tan pronto está para sucederle
el "imperio exclusivo de la formalidad, de· la retórica, de la regla". Es el caso de la preeminencia de las "formas intelectuales" de Sócrates a Aristóteles; la fuerza impositiva del· racio-

27. Op. Cit. Pág. 25.
28. Op. Cit. Pág. 147.

38

39

•

�nalismo estóico; el predominio del lirismo místico durante la
alta edad media, frenado después por el rígido intelectualismo de la Escolástica; el formalismo exclusivista de la cultura
bizantina, y el del siglo XVII, que no ha sido más que un
re-bizantinismo con elementos helenos y romanos; hasta llegar al siglo XIX en que el poderío d~l Romanticismo, c~yendo
en el mal contrario, representa la ca1da de las formas intelectuales.
Precisamente en esos contrastes, en esas posturas unilaterales, se encuentra el desvío y los límites de las culturas aludidas. El principio intelectual y el intuitivo, lo apolíneo y 1~ ~ionisíaco, necesitan actuar de consuno, dentro de sus 1umtes
y función. "La razón reconoce que una mística es necesaria;
y le confiere, en su orden, la función íntima que 1~ ~s ~ropia.
Pero la relaciona y la coordina a la manera del eqmhbno, que
· que su fuego nos d evore" 29. So'lo un regimen
' .
de
no permite
razón que incluya, pero que controle, los abismos de las fuerzas ciegas, que contenga el obscuro inconsciente, pero que infunda en él la "forma" lúcida de ]a conciencia, puede permitir
al hombre el señorío de sí mismo y de su cultura.

En esta síntesis integral, equilibrada, de la cultura, no realizada del todo en la historia de occidente y al parecer perdida
sin remedio en los momentos que corren, consiste el imperativo que se alza ante el hombre de América. Constituye, además, el régimen de razón que le viene dado a esta América
Latina por su propio devenir histórico. Conocernos históricamente quiere decir, según ésto, conocernos en el destino histórico de realizar aquella síntesis integrativa que hasta ahora
no ha podido despuntar en la historia de occidente y que
América descubre como sino propio y como ley de su desarrollo. No en otra cosa radica la entidad propia de la cultura
americana, sino en esto que verdadera e históricamente somos,
es decir, en el ser que ha existido en potencia en la matriz
de nuestro devenir histórico y que ahora se anuncia como destinación en un régimen de razón que mira en el equilibrio
su más profunda y peculiar "entelequia". Por eJla, y desde
29. Op. Cit. Pág. 163.

7.-Trato de fijar a continuación aquellos puntos en que
me parece que habría que reconocer los límites de la interpretación del pensador uruguayo.
Se exige que América deba comenz~ contando con un
estilo, con un carácter propio, a fin de que haga valer con
or~ginalidad los frutos de su cultura; y cuando no se lo
exige se lo supone y postula. El esfuerzo es familiar a quienes
han ?~scado por todos los caminos una "figura", un "tipo"
adscnb1ble al pensamiento americano. ¿ No será que la búsqueda de tales o cuales "características" responde a un esfuerzo
de salvación a que obliga la displicente falta de "significativos_" aportes a la cultura universal en gran trecho de Ja histona de la cultura americana?. Si fuera ésto, no dejaría de
ser .°!1~ b~~ued~, i11-auténtic~ que, embargada por un puro y
perifenco como , por el estilo, acaba por encubrir los contenidos auténticos, el "qué", a cuya plenitud significativa habría
que recurrir en todo caso a fin de calibrar los logros de una
cultura en el todo total de la cultura universal. Mientras no
se trate de banales manifestaciones humanas, nadie, nada, es
más original por los rasgos estilísticos que por los contenidos
de la visión que tales manifestaciones llevan consigo. Y la
cultura no es otra cosa que objetiva decantación de correspondientes visiones de vida y mundo. De aquí que no pueda
hablarse de una "cultura" original de América mientras se
mantenga como condición de ella la posesión de un estilo
determinado. Zum Felde se pregunta: ¿de qué valen los conocimientos, las formas, si no se posee el estilo?ªº. Es claro
que con igual derecho se puede invertir la pregunta; pero
de esto tampoco se trata. Los caracteres estilísticos de una
cultura conviven perfectamente con el acervo Je sus conocimientos y sus formas, pero no son ellos el desideratum de su
originalidad, histórica, sino el contenido aportativo de sus manifestaciones dentro del amplio campo de la cultura universal.
30. Op. Cit. Pág. 160.

40

•

eJla, ?uedarí:1 _definida s~ originalidad; desde ella emergerá
la un,1dad ongmal de estilo de las más diversas manifestaciones culturales que Am~rica tenga que ofrecer al mundo.

41

�Todavía más cuestionable resulta la tesis sostenida por
Zum Felde, según la cual un régimen d~ ~ az?n, ?e equilib~io
entre las fuerzas vitales y las formas disciplrnanas de la u:iteligencia, está potencialmente preestablecido en la ~rayectona
misma de nuestro devenir histórico. Sólo el entusiasmo que
impregna a esta perspicaz construcción conceptual puede_ o~recerle algún apoyo, no, en modo alguno, un_ examen ob1~uvo
de los hechos. Ya durante la Colonia toffilsmo y escotismo
-Tomás Mercado en México, Alfonso Briceño en Chile, de
no poca influencia en América, por ejemp~o- señalan la
presencia de posiciones pugnantes en el senado de aquellos
principios de que habla. Zum Feld_e. ~~ époc~. de los movimientos de independencia y orgamzacion pohtlca de _las ~aciones hispanoamericanas, las luchas por su e~a.nc~pacion
cultural, está surcada por una serie de d;sequilibnos e_s1
aquel mismo sentido. "~l perío~o d_e ana;&lt;:¡ma y de despotlsmo alterno, que caracteriza la hist_ona pohtica de nuestro co;1tinente dice certeramente el propio Zum' Felde, es·un comun
denominador. En él nos reconocemos semejantes"31• ¿ No es
.
d._iomsiaco-apo
.'
1íneo.?. Las
ésta la versión política del confl icto
últimas décadas del siglo XIX y pnmeras del XX, auge Y
decadencia del positivismo en América, se desenvuelven en
medio de señalados contrastes entre los impu1sos vitales Y el
orden de las formas intelectuales. Hay que señalar, al respecto,
la pugna entre espiritualistas y positivistas del Ateneo de
Uruguay; la coyuntura histórica en que se ~~eve el pensamiento de Rodolfo Rivarola, Coriolano Alberrni y, Alepnd~o
Korn en Argentina; Alejandro O. Deústua, en Peru ; Antonio
Caso' y José V~sconc?los, en M,~x}c?: De consi~i~?te, es t&lt;;
talmente gratuito decrr que un reg1IDen de Razon_, de equilibrio, está ya "virtualmente" contenido en las propias tendencias de nuestra evolución histórica.
•
IV
Hacia una orientación distinta del Problema.

8.-Era necesario detenerse ~1?- el examen de las idea~ que
acerca de la filosofía americana han postulado los autores
31. Op. Cit. Pág. 223.

42

anteriormente señalados, porque importaba hacer resaltar el
generalizado punto de vista según el cual una "original" filosofía de Am~rica Latina ha de buscarse ante todo en la dirección de las "características" con que se le ha ejercitado en
esta parte del continente, o con que debería, según otros,
ejercitársele. Por la misma dirección en que se ha colocado
la cuestión, el examen arrojó una variedad de "perfiles",
pero, al mismo tiempo, la sospecha de que por este camino
no se pudiera encontrar otra cosa que una caracterización
extrínseca, periférica, de la filosofía en cuestión; una caracterización, por tanto, no radicada en los contenidos mismos del
"conocimiento" filosófico, incapaz, por lo mismo, de dar
cuenta de la auténtica e intrínseca originalidad filosófica.

En cuanto a esta última forma de ser origina_l con autenticidad en filosofía, aquella que descansa en el aporte creador
del cuerpo proposicional de cada filosofía, los juicios siguen
siendo deplorablemente adversos al pensamiento americano.
"Nos parece haber leído alguna vez, dice Zum Felde, no recordamos donde ( quizás no lo hayamos leído), que el latinoamericano no posee el don de la originalidad creadora.. .Y,
ciertamente, a pesar de toda nuestra protesta, la realidad actual de32 nuestra cultura parecería justificar ese juicio eliminatorio" • Francisco Larroyo, tras de haber llevado a cabo una
valoración de las contribuciones de Ibero-América a la cultura universal en campos como los del derecho, del arte, por
ejemplo -lo que ha venido a ser, en parte, una rectificación
del pesimista aserto del pensador uruguayo--, acaba por declarar, sin embargo, cuán escasa, si no es que nula, es la fecundidad del pensamiento ibero-americano en los sectores de
la ciencia y la filosofía: "Ibero-América, advierte, no ha destacado, hasta ahora, en los dones de Minerva. Ni la creación
del saber, la difusión de éste por la obra educativa, ni en intensidad y amplitud, ciencia y filosofía americanas señalan
un hito en la historia universal"ªª.
No debe extrañar. Quienes han incursionado por los domi32. Op. Cit. Pág. 39.
33. F. Larroyo. La Filosofía Americana, Pág. 305. Edición citada.

43

�nios de la filosofía americana, ante una situación como la que
así se nos presenta, tenían que ~rienra,rse~,si d~?ía por_ o~a ~arte
que encontrarse en esta filosofia algun don d~ ongmahdad,
hacia una caracterización puramente formal, hacia estos o aquellos "rasgos" exteriores. Lo que Samuel Ramos de~ía de_las
ideas filosóficas en México, que "lo que hay que mvest1gar
en esas ideas filosóficas, no es la originalidad del pensamiento
innovador, puesto que nuestra historia es tributari~ del movimiento de las ideas europeas, sino la forma peculiar ~n que
este movimiento se ha reflejado en nuestra vida intelect~al"3 4,
es lo que sigue siendo el santo y seña d~ los autores c~ms1derados y a propósito de la filosofía amen~ana. . El rmsmo, ~amos extendió su estimación a las ideas filosóficas de Amenca:

1

Gasset=G. Por cierto que la búsqueda y el hallazgo, ya no de
las características formales de la filosofía americana que en
modo alguno permiten decidir de ella como conocimiento
filosófico original, sino de la "significación" que deba comportar en la esfera de los conceptos y proposiciones propiamente dichos, no sólo tiene que ser una búsqueda cautelar,
precautoria, también necesita armarse de los instrumentos teóricos adecuados. Se necesita de una aclaración y precisión de
lo que ha de entenderse por "significación" de una filosofía,
el mero "sentido" formal de una filosofía, el "origen" y la
"originalidad" de una filosofía, lo que es "propio" de ella, el
carácter de su "historicidad", su carácter "in.corporativo" y
"aportativo" en suma.

Creo que las obras filos6ficas de los pensadores a_mericano~,
pueden ser aquilatadas desde dos puntos ~e. ~eferencta muy diversos. Pueden, en primer lugar, ser en¡uiciadas dentro de la
escala universal de valores que se aplica a todos los pensa~ores
en el plano abstracto de la filosofía, según que hait descubtei-to
o no una nueva idea o doctrina que se sume al acervo general
de los conocim ientos. Desde este punto de vista, claro está que
no hay en toda la historia de nuestro pensamiento un solo fil~sofo que pueda reputarse origfnal ~ c~e~do1· .: . Hay o~ro cr1te1'io para valorar la producci6n filosoftca hispanoamericana_ y
que consiste en a~er_iguar si e~a _obra, por más q_ue e~ estnct?
sentido no sea original, se asimila a nuestra existencia americana y tiene un influjo en la organizaci6n de nuestra cultura.
Me parece que el valor más eminente que _pue_de tener para
nosotros una obra filos6fica estriba en su eficacia fara despertar de algún modo la conciencia de nuestro ser propio; para ayu., .
darnos a definir nuestra personal,"dad en formacion

,s

Pienso que en los actuales momentos ya no puede _to1?arse
a la letra el sentido excluyente de todas estas aprec1ac1ones,
que, sin caer en apresurami~n~os, pued~ se_rse cortés sin}t~morizada sumisión ante el jmc10 admomtono de Hegel: ¡Jovenes, todavía no! aún tenéis mucho que esperar, y mucho más
que hacer", del cual se ha hecho portavoz todavía Ortega y
34. Samuel Ramos. Historia de la Filosofía m México. Universidad Nacional Au•
tónoma de México. México, 1943. Pág. VII (Prólogo).
35. Samuel Ramos. Op. Cit. Primera Parte, 14, Págs. 85-86.

44

36.

J. Ortega y Gasset. Obns Completas, 11, Pág. 727. Rev. de Occidente. Madrid. 1957.

45

�FRAY SERVANDO TERESA DE MIER

Y EL CONGRESO MEXICANO CONSTITUYENTE

JOHN V. LOMBARDI

"Nadie creo que podrá dudar de mi patriotismo. Son conocidos mis escritos en favor de la independencia y libertad
de la América; son públicos mis largos padecimientos; y llevo las cicatrices en mi cuerpo. Otros podrán alegar servicios
a la patria iguales-a los míos; pero mayores ninguno, a lo menos en su género" 1•
Con este modesto sumario de su carrera, el Dominico
Fray Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra empez6
su famoso discurso sobre el Artículo 5 del Acta Constitutiva. ¿Quién fué este pensador cuyos viajes, persecuciones y
aventuras lo hicieron uno de los mexicanos más conocidos
de su tiempo?
Su carrera y su fama empezaron en 1794 cuando pronunci6 un sermón sobre la Virgen de Guadalupe sugiriendo
que su aparición era anterior a la Conquista Española. P:ira probarlo, desarrolló una complicada teoría basada en etimologías de palabras del náhuatl, oscuras interpretaciones de
símbolos encontrados en la pintura de l::t Virgen y relaciones
de los primeros sacerdotes españoles concernientes a una creencia de que Santo Tomás había predicado en alguna ocasión el evangelio en América. Debido :i que teoría tan radical ponía en entredicho el derecho de España a las Améri1. Servando Tcrc!&gt;:I de Mier, Profccla política del sabio Dr• . . .con respecto a
la federación mcjica.na, o
Discuno que ti día 13 de Dickmbrc de 1823
pronunció sobre d artículo 5 de la acta tonstitutiva, (México: A. Contrera,,
1831), p. l.

=,

47

�cas, basado en la cnst1anización de los nativos, los oficiales
españoles no le tuvieron simpatía. La reacción al sermón
fué rápida y efectiva. Mier fué encerrado en varias cárceles
de México y finalmente embarcado a España para ser reformado en uno de los conventos de su Orden.
Fray Servando nunca sufrió persecución alguna en silencio. Escribió cartas protestando su inocencia · y la ilegalidad de su prisión, así como los escritos sobre la validez de su
teoría. Durante los años de persecución, Mier inundó, a cualquiera que quisiera escuchar, con cartas demostrando la justicia de sus demandas. Aunque las autoridades trataron de
mantenerlo en prisión, fracasaron singularmente; Mier se escapó cinco veces de otras tantas cárceles durante su estancia en
España En contínuo vuelo, viajó a través de Francia, Italia, Portugal, Inglaterra y los Estados Unidos; además de
España. En · todas partes se juntó con gente importante, leyó
libros de actualidad y entró en controversias religiosas.
De 1794 a 18n Fray Servando pasó la mayor parte del
tiempo escapand9 de la cárcel, protestando su inocencia y
defendiendo sus ideas sobre "el asunto Guadalupap.o". De
18n hasta su muerte en 1827, el interés primordial de Miei,fué la independencia· de América y el establecimiento de un
gobierno mexicano factible. Sus actividades en este campo
fueron principalmente literarias, aunque él se enorgullecía
de ser un revolucionario activo.
Su participación en el Congreso constituyente ocupó sólo
unos pocos años de su vida, pero fueron los más i~portantes
para la historia de México. Sus esfuerzos. durante este tiempo, 1822 a 1824, están divididos en dos períodos. El primero es el de la campaña anti-iturbidista, en la cual Mier jugó
un papel prominente. El segundo es el período de la formación constitucional cuando Fray Servando hizo .su contribución más valiosa a las ideas políticas mexicanas. Que este
punto de vista fuera rechazado, no disminuye, en manera alguna, la importancia de su pensamiento. La historia se hace
con victoriosos y perdedores.
Mier fué un anti-iturbidista influyente y peligroso. El

48

historiador Alamán escribió que Mier fué " . . . la mezcla más
extraña de las más opuestas calidades: republicano decidido
y enemigo de . los m~marcas, era por otra parte aristócrata
por inclinación, y se suponía descendiente de Quautemotzín
y emparentado con todas las familias más ilustres de Méjico, ...
usaba un traje particular con el que llamaba la atención: pero este mismo carácter ligero y aún extravagante, lo hacía
bien recibido en todas partes, y habiéndose declarado contra
el imperio de Iturbide, el nuevo monarca no tenía enemigo más acérrimo ni que mayores daños le causase." • Fray
Servando fué un adversario pintoresco v talentoso. En caso
de que se sospeche de la descripción que Alamán hace de
Mier ( él y Mier apoyaron la facción centralista en el Congreso constituyente), ia opinión de los carceleros españoles de Mier confirma el juicio de Alamán. Aprisionado en
1817 por participar en la expedición filibustera de Mina, Mier
pronto hizo imp~esión d~ .su importancia sobre los inquisidores que lo teman cautivo. En 1820 uno de ellos escribió
que Mier " ... es el hombre más perjudicial y temible en este
reino de cuantos se han conocido: es de un carácter altivo
soberbio y presuntuoso: posee una instrucción muy vasta e~
la mala literatura: es de un genio duro, vivo y audaz: su
talento no es común, y logra además una gran facilidad para
3
producirse." Tal era el hombre que se dedicó al control y
eventual caída del Emperador.
El 21 de mayo de 1822, Fray Servando de Mier fué excarcelado del Castillo de San Juan de Ulúa donde había sido
confinado, desde el 23 de febrero de 1822, por el General español Dávila. San Juan de Ulúa, última avanzada del control español en la Nueva España, dominaba el puerto de Veracruz donde Mier había tratado de desembarcar para México.
Debido a que se había puesto en camino a México para ser instalado como el representante de Nuevo León cuando fué
2

Lucas Alamán, Historia de México desde los primeros movimientos que prepararon su i.nde.P,C11dencfa en el año de 1808 hasta la época presente, (México:
Imprenta de J. M. Lara, 1852) , V, p. 643-644.

3. Juan A'. Mateos, Historia parlamentaria de los congresos mexicauos de 1821 a
1857, (México: Vicente S. Reyes, Impresor, 1877), 'r, p. 679-680.

49

�.....

capturado, el Congreso pidió su excarcelación. ~uesto que
había poca razón para que Dávila entregara a M1er sob:e la
petición del Congreso, otra razón para el excarcelamtento
de Mier fué reaistrada por el historiador Alamán. "La sospecha que ent;nces se tuvo de haber puesto Dá~i_la en l,ibertad al Padre Mier, para hacer a Iturb1de la hostth&lt;lad ~as
efectiva que podía imaginar, considerando a aquel eclesiástico como una tea encendida que arrojaba sobre los combustibles de todas clases que los sucesos h.-1bían ido acumulando en el imperio mejicano, puede tenerse pués por una
suposición verosímil, ya que no sea un hecho averiguado." 4 La
5uposición tiene la ventaja de corresponder a los sucesos que
transcriben. "Si, como se sospechó, el motivo del gobernador
español al excarcelarlo (a Mier) fué dejar libre un dragón de
malicia para confundir al imperio, tuvo éxito. Un republicano no comprometido dificilmente habría puesto pié en la
playa cuando empezaba a prorrumpir en invectivas contra la
monarquía; . . " ;; Mier no era para tomársele a la ligera; su
carrera entera, su conocida oposición al imperio, " ... y hasta
el carácter sacerdotal &lt;le que estaba investido, hacían ele Fray
Servando un enemigo terrible." 6
Durante el viaje a México, Mier se detuvo para una entrevist.a de dos horas y media con lturbide. Rehusó tratar al
nuevo Emperador con el debido respeto y declaró su oposición
al Imperio. En la entrevista, Mier puso en claro sus sentimientos, " ... patentes en mis escritos, de que el gobierno que
nos convenía era el republicano, ... pero también le dije ( a
Iturbide), que ni podía ni quería oponerme a lo que ya estaba hecho, siempre que se nos conservase el gobierno representantivo, y se nos rijiese con moderación y equidad. De
otra suerte, él se perdería, y yo sería su enemigo irreconciliable, porque no está en mi mano dejar de serlo contra lo~ dés7
potas y tiranos." Esta afirmación. recontada en el pri4 Alamán, Historia de México, V, p. 645.
5. Hubcrt Howc Bancroft, Works: History of Mexico, (San Franc1&gt;CO: A. L.
Bancroft and Company, 1885), IV, p. 781.
6. Francisco Bancgas Galván, Historia de México, ( Mordía: T ipográfica Curncrcial, 1923), IT, p . 149.
i. Matcos, Historia padamcnlaria, I, p. 677.

50

mer discurso de Mier ante el Congreso, en julio de 1822, es
notablemente premonitoria. Describe, como suposición, lo
que aconteció en efecto. La previsión también caracteriza algunos de sus otros escritos y ha hecho mucho para engrandecer su prestigio entre los historiadores.
Fray Servando empezó su carrera en el Congreso el 15
de julio de 1822. Inmediat.amente después de ser instalado
como representante de Nuevo León, pronunció un ºlargo discurso. Tres temas principales predominaron. Primero narró
los peligros que había sufrido por el bien y la gloria de su
país; también contó de sus heróicas acciones en Soto la Marina, cuando formaba parte de la expedición de Mina. Además, describió las persecuciones religiosas de que fué objeto debido al incidente de la Virgen de Guadalupe. En la
segunda parte del discurso trat6 de impresionar al Congreso
con la importancia de sus acciones en defensa de la Patria.
Echó mano de sus libros y escritos, así como de cosas desagradables dichas acerca de él por los españoles, para probar este
punto. Por supuesto, sus hazañas en Francia, Inglaterra y
América fueron exageradas. Mier contó de sus muchos honores y títulos. La tercera parte del discurso trató de la restitución de libros, papeles, grados, honores, y cualquier cosa
más que pudie:a estar aún en el rincón de alguna oficina. Al
final de su discurso las galerías explot.aron en alegría y aplau8
sos. Mier nunca dejó de apreciar a su leal público.
Las intervenciones de Mier en el Congreso muestran qué
tópicos le interesaban. Mier siempre estaba preocupado por
1suntos econ6micos. Por otra parte, siempre habló de cuentas pertenecientes a su provincia nativa, Nuevo León. Casi
iiernpre entraba en cualquier debate constitucional prolongado. Los asuntos y ordenanzas de la Iglesia también interesaron a nuestro pensador. Sus intervenciones en los asuntos
eclesiásticos revelan la influencia de las ideas nacionalistas
francesas, puesto que Mier opt6 por un mayor control local
de la Iglesia y una menor subordinación a Roma.

En gran parte, las intervenciones de Mier en el Congreso estaban dirigidas a las galerías y al público en general.
8. Ibid, p. 680.

51

�Viejo maestro en la frase bien trabajada, Fray Servando nunca perdió oportunidad de· hacer una afirmación citable. Una
de sus primeras contribuciones al debate del Congreso ocurrió el 31 de julio de 1822. El problema era si el Congreso
debería conceder o nó un uniforme y una cimera a los subalternos de la tesorería general de la corte. Mier expresó su
oposición, " ... haciendo varias reflexiones sobre el lujo reprensible que se observa en estas distinciones pomposas, que
las luces del siglo habían ya proscrito en las naciones liberales; pues la mayor condecoración del hombre, es la de ser un
ciudadano virtuoso: ... " 9
Estas intervenciones menores estaban generalmente dirigidas a alguna pretensión Imper-ial. La campaña contra Iturbide que llevó a cabo Mier en el Congreso no llegó a ser emocionante sino hasta agosto de 1822. Su primera intervención
de alguna magnitud ocurrió el 3 de agosto cuando .habló en
favor de una proposición acerca de que los ministros del gobierno fueran requer-idos para asistir a las juntas del Congreso cuando surgiera un asunto de su competencia. El debate
dividió aquellos en favor de. tal proposición y aquellos que
favorecían la asistencia voluntaria de los ministros. El último
grupo sostenía que si los ministros fueran requeridos para
asistir, podría producirse demasiada fricción entre el Congreso y el Ejecutivo. En este punto Mier se levantó para declarar que " ... si jamás se chocara con el gobierno, no había libeftad: que le es muy difícil convenir con los que a todo prefiáen .la armonía: que no puede ser inalterable, si hemos de
tener por único blanco la felicidad de la patria: que en los
países más libres, como en Inglaterra, siempre había un partido decidido por el gobierno para oponerse, tuviese o no razón, otro .a su favor y otro medio, que indistintamente, según
la fuerz~ de la.s razones se adhería al que le parecía tenerlas
inás "fuertes: y que contrabalanceando todos de este modo, resultaba regularmente lo mejor, ... que no~ptros estábamos lejos todavía de seguir este temperamento, seguramente el más
oportuno, y que más bien abrazábamos, como los franceses,
los:extremos, ·o de muy serviles~ o de liberales muy exaltados:
'

.·

'.'·

~ue por sí no ~allaba in~onveniente en que se dijese en el"- articulo, 9-ue pudiesen vemr los ministros cuando lo tengan por
convemente, seguros de que al fin no asistirían." 10 Este largo extracto contiene algunas de las características salientes de
las contribuciones de Mier en el Congreso.
.
De. inm_ediata ~portancia es la limitación implícita del
po_d~r eJecutivo. Mier trataba de hacer .rhás responsables a los
~mistros en el Congreso, requiriendo su presencia en las ses10nes. Esto haría el control ejecutivo absoluto de los ministerios más, difícil. Obvio es decirlo, esta clase de oposición
nunca hana grato a ·Fra:y Servando con su Emperador.
Más_ }mportantes son los cuatro t~~s presentados en esta
declarac1on, temas que pueden ser encontrados casi en cualquiera otra aportación de Mier. Primeramente está su comparación _d~, México e, jnglaterr.a. Aunque su descripción de
~a ?pos1cio1;1 ,1e~l es confusa, esta vi~ión favorable d~ · las instltuc1~nes bntamcas prevalece a través . de todos los escritos
de Mier. En segundo lugar están las observaciones de descrédito acerca de los hábitos políticos franceses. Continuamente
condenó el extremismo francés durante su carrera eh el Congreso. En tercer lugar está la baja opinión que tenía de la
sofí~tica política_ mexicana. Un estribillo constante en ·el ·pens~~ento de Mier es la idea de que México •aún no estaba
listo para una libertad completa. No se hacía ilusiones acerca de
1~ perfectibilidad de los servidores públicos y estaba convencido de que· si los ministros no eran requeridos para asistir a
las sesione.s,_"al fjn no asistirían".
El 16 de agosto ·de 1822, estos ataques menores acerca .del
ejec~tivo crecieron hasta convertirse en una completa controversia entre las dos ramas del gobierno. Iturbide pidió que un
decreto previo del Congreso que condicionaba la elección legislativa de los jueces a la Suprema Corte, fuera cambiado por
una nominación del ejecutivo. En el acalorado debate surgieron varios puntos. En contra de cambiar el decreto, se presentaron cuatro argumentos principales. Primero, que era
mala la idea de dar marcha atrás a un decreto previo del Con-

1

9. lbid, p. 716.

1O.

52

lbid, p. 732.

53

�greso, puesto que tendía a reducir la confianza ex_i 1~ legislatura. Segundo, que aunque el nuevo, decr~to sigmera la
Constitución Española de 1812, no habia raz~n par~ ?bedecer este precedente. Tercero, que si el Ejecutivo !ecibiera el
privilegio de nombrar a los _jueces, tendna demasiado poder.
Cuarto, que puesto que los Jueces d~ la ~uprema Cort&lt;; estaban para probar funcionarios del eJecutivo, no debena depender su elección dé tal cuerpo.
Se presentaron tres argumentos en favor del nuevo propósito. Primero, que no había ningún otro país donde la elección de la Suprema Corte estuviera exclusiva~ente en manos
de una legislatura; evidencia: los Estados Unidos. Segun~o, •
que puesto que el propósito en_ discusión prevía que el _eJecutivo nombrara un juez a partir de tres no~bres sometid~s
por el Congreso, la subordinación de &lt;;u~lqu~er rama estana
eliminada. Tercero, que el nuevo proposito solo era_ un~, med ida temporal hasta la promulgación de una const1tucion, y
podría ser cambiada entonces.
Después de que se señaló esto, Mier comenzó _su discurso.
Su interés primo_rdial_era establecer ~a as~_enden~i~ del C?ngreso sobre el EJecuuvo. La Soberama, diJO, res1d1a esenc~~lmente en la nación. Puesto que éste era el caso, la nac1on
nunca podría privarse de él -sól~ ?elegarlo. Los acuerdos
previos hechos en el nombre de Mex,co, tales como el Tratado de Córdoba, el Plan de Iguala y la Constitució~ d~ _1812,
no eran obligatorios, puesto que fueron hech?s por md~viduos
o por juntas limitadas. El Congr ~ Constir_uyente, sm em7
bargo era soberano porque la nacion le habia delegado plenos ioderes. "Tenemos de ella (la nación) el_ poder de hacer leyes, o poder legislativo: el de hacerla e1ec~tar, o poder ejecutivo, y el de aplica~las. ~ l,?5i casos paruculares ~ntre los ciudadanos o poder JUd1C1al 1 . Estando establecida
la soberanía del Ómgres0; procedió a una exposición de sus
poderes y prerrogativas.

¿Por qué, preguntó Mier, no podría el Congreso no~brar jueces ? Puesto que él tuvo a bien delegar su poder eJe1 1.

Jbid, p. 796.

54

cutivo en mano~ del Emperador, debería, de la misma manera, delegar el poder judicial en manos de la Suprema Corte. ¿ Cuál sería 1a razón para que " ... así no lo hagamos e
intervenga otro poder? Se ha dicho por algún sr. preopinante, que porque también el emperador representa a la nación.
No hay tal por ahora : es una e·quivocación . . . Hemos elejido
emperador, pero aún no lo hemos constituído. Todavía podemos limitar sus atribuciones y circunscribir su poderío. Le
hemos subdelegado el ejercicio del poder ejecutivo; pero aún
retenemos la supremacía de ese mismo poder: todavía es el
nuestro Congreso soberano." J :!
La segunda objeción presentada por Fray Servando giraba en torno de la peligrosa concentración de poder que podría resultar. La gran vehemencia de la discusión era Índice de la tremenda influencia que tenía el ejecutivo, " .. porque aún nos hallamos con escándalo examinando lo que V.
Sob. tiene · ya sancionado en dos decretos anteriores. Toda la
Europa está forcejeando para contener ese poder en la Órbita dentro de la cual lo constituyeron ... " 13
En conclusión, Fray Servando usó a Inglaterra como un
ejemplo del medio de oro. En Inglaterra, dijo, · hay dos
clases de reyes: uno, constitucional e imaginario, que los ingleses respetan -mucho, puesto que aman su constitución más
que sus propias vidas. El otro es " .. . de carne y hueso, que
no sólo melen despreciar, sino silvar cuando sale en póblico.
No sucedía así con George III, a quien veneraban tanto, que
aún estando loco sufrieron que governasen sus ministros. La
causa de ~ste amor fué que aquel monarca, sabiendo .. . que
los ingleses deseaban sus jueces independientes, se los concedió, . . . Déjenos también nuestro emperador independient~ para elegir jueces independientes, y logrará de los mexicanos igual amor y .veneración que. George III tuvo de los bre~ones." H ¡_:ffay que imaginarse la audacia de Mier, poniendo en entredicho las bases mismas del poder del Emperador,
12. Ibidcm.
13.1 Ibid! J). 797.
14. Ibid, p. 798.

55

�así como recomendando que frurbide fuera reducido a ser
un impotente testaferro!
Jamás para limitar su oposición al debate oficial, las actividades de Mier dejaron de extenderse por todas partes de
la sociedad mexicana. No tenía temor a las represalias y,
más aún, su amor por la publicidad y la notoriedad lo impelió a afirmaciones extremistas y pintorescas. Zavala consigna que Mier habló del Emperador " . . . con tanto desacato,
ponía tan en ridículo su gobierno, que el tolerarle hubiera sido un principio de destrucción más, entre tantos otros como
existían. Declamaba en el congreso, en las plazas, en las tertulias y predicada sin embozo, provocando la revolución contra la forma adoptada." 15
Tal oposición del Congreso y de Mier fué pronto recusada. Once días después de la discusión sobre designación judicial, Iturbide tuvo arrestados y en ·prisión a quince diputados bajo el cargo de conspiración. Entre los quince, naturalmente, estaba el Padre Mier. El Congreso, indignado por la
a&amp;enta a su dignidad y la flagrante violación a su privilegio de
inmunidad parlamentaria, demandó la custodia de los diputados arrestados y la presentación de los cargos contra ellos.
El gobierno se rehusó, fundándose en que el caso contra los
prisioneros estaba incompleto. Toda la disputa ostensiblemente giraba en torno a los Artículos 170 y 171 de la Constitución Española de 1812, pero nadie fué engañado. Era un
enfrentamiento del Ejecutivo y la Legislatura. Puesto que el
Ejecutivo controlaba el ejército, el Congreso estaba imposibilitado para imponer obediencia y los diputados siguieron en
la cárcel.
Pero la prisión nunca fué un obstáculo para Mier, quien
continuó su campaña anti-iturbidista con creciente vigor. Mier
dijo, "yo, que le había hecho principalmente oposición, y no
cesaba de hacérsela desde los calabozos donde me tenía sepultado, fué él que sufrió más el rigor de su venganza." 16 La
15. Citado en Bancgas Galván, Historia de México, 11, p. 150.
16 Servando Tcr~sa de Mier, Diez Cartas, hasta hoy iniditas, (Monterrey, 1940),
p. 3.

56

oposición de Mier tomó la forma de versos satíricos, que se
burlaban del Emperador, el Gobierno y el Imperio en general.
La revuelta republicana de Santa Anna en Veracruz diciembre de 1822, forzó a Iturbide a obtener fulminantes :xcomuniones _del Arzob~spo _en contra de todos los simpatizadores republicanos. Mier siempre en contra de los entrometimient~~ eclesiásticos_ en la política, escribió esta décima que
aparecio en el Palacto de Gobierno.
¿Diz que pretendía el tirano
Que una excomuni6n saliera
En que ipso facto incurriera
Todo hombre republicano?
¿Y por qué crimen? Es llano:
Por que de Stt magestad
Se opone con libertad
A la infausta monarquía.
¿Puede darse más impía
He,ética pravedad? 1;

Para un mejor control de la legislatura, lturbide reemp!azó el Congreso original con una Junta Instituyente escogida con mucho cuidado. }4ier, al recibir estas noticias hizo
rápidamente otra décima satírica.
Un obispo, presidente
Dos payasos, secretarios;
Cien cuervos t:strafa/arios
Es la Junta instituyente.
Tan ruín y villana gente
Cierto es que legislarán
A gusto del gran Sultán:
Un magnífico serm6n
St:rá la Constitución
Que estos brutos formarán.

18

17. Alamán, Historia de Méjico, V. p. 692.
18. Carlos María Busramantc, Historia del emperador D. Agustín de Iturbide
hasta su muerte, y sus consecuencias, y establecimiento de la República Popubr
Fcdual, (México: Imprenta de J. Cumplido, 1846), p. 23.

57

�Esta clase de irritante debe haber" moiestado a Iturl:,ide,
pero no se hizo nada hasta que Mier salió con la glosa de una
quintilla de actualidad que pretendía ser el epitafio del disuelto Con_greso. La quintilla original iba así :

Pero luego con sorpresa
Verá la escena cambiada;
Y que la nación vengada
Será libre si es opresa.
Reservada estti la empresa
A algún anti-iturbidiano
Que vengando al ciudadano
Con ejemplo sin segundo,
H aga ver a todo el mundo
Como acabó un soberano.

El Congreso soberano
Aquí yace en dulce paz:
Viador sensible y hu-mano,
Como acab6 un soberano
Acabarán los demás.

Y sabían todos los reyes,
Que el amor patrio .se enúende,
Jamás impune se ofende
Ni a los pueblos, ni a las leyes.
Tenga el tii·ano presente
Y su gavilla falaz,
Que la era de la paz
A todos por igual mide,
Y como acabó lturbide,
Acabarán los demás.. ~9

La glosa de Mier:
Por espontá11ea elección
Que americanos hicieron,·
En México se reunieron
Las Cortes de la nación:
Independencia y Unión
Clamó el cuerpo soberano;
Garantías al ciudadano·,
Libertad al oprimido;
Por lo que se vió aplaudido,
El Congreso mexicano.
,\1ás a. tiempo lamentable
Un hombre vil y traidor,
Se declaró el opresor
Del Congreso respetable.
De canalla miserable
Se hizo infame capataz,
Y golpe duro y -falaz
Dió al Congreso de manera
Que acabando su carrera
Aquí yace en dulce paz.
Las que antes felicidades
Tuvimos aseguradas,
Hoy tal vez se ven trocadas
En desgracias y maldades.
El suceso a otras edades
Pasará histórica mano,
Y el Ct4erpo soberano
Mirando su triste losa,
Llora,·á sobre esta fosa
Viador sensible y humano.

58

Bustamante· notó que esta sátira " . . . sea por las .verdade~
terribles que contienen, por las circunstancias en que se escribieron, por la justa popularidad que gozaba el Padre Mier,
o porque todos comenzaban a sentir el peso de la tiranía y
reflexionar sobre su posición, se propagaron manuscritos de
mano en mano, y decidi_eron a Iturbide a estrecharle (a Mier)
más y más la prisión, ... " 20 Mier pronto fué trasladado a la
vieja prisión de la U)quisición y encarcelado en la sección
conocida como del olvido. Excepto por un corto 'peiíodo
de libertad, Mier permaneció en . prisión hasta que fue liberado por las fuerzas r~publicanas victoriosas, el 23 de febrero de 1823.
Un0 puede dudar del efecto de tales escritos efímeros en
el colapso del Imperio, pero ellos seguramente contribuyeron
al descontento general con el régimen Iturbidista. · Son más
importantes, sin embargo, para comprender a Fray Servando, puesto que ponen de relieve su principal modo _de ataque.
Mier fué revolucionario literario, poco. dado a. la acció_n di19. Ibid, p. 24-26. ·
20. Ibid, p. 26.

59

�recta. Su contribución a la independencia permaneció casi enteramente en el campo de la propaganda. 21
Después de la restauración del primer Congreso Constituyente, sus últimos meses fueroi1 ocupados en los arreglos
•para el exilio de Iturbide a Italia y en la preparación de un
nuevo congreso. Mier fué uno de los oponentes más vocingleros respecto a una pensión para Iturbide. El 7 de abril de
1823, argulló que Iturbide debería ser colgado, no exiliado.
Mier, sin embargo, se atuvo a la decisión de la mayoría y votó
por el ·exilio de lturbide a Italia. j En cuanto a otorgarle una
pensión, nunca! ¿Por qué debería recibir Iturbide una pensión cuando México no le debía nada? México no ganó su
independencia debido a Iturbide. Además, no se debe olvidar el papel jugado por Iturbide como general realista que
asesinó y saqueó por todo el País. Después de que se obtuvo
la independencia, Iturbide no hizo otra cosa sino usurpar los
poderes dados por el Congreso. ¿Por qué debería México dar
tanto dinero a tal hombre? 22• De aquí en adelante Mier nunca
desaprovechó ninguna oportunidad para repetir los mismos
cargos.
.
El 7 de noviembre de 1823, el Segundo Congreso Constituyente fué instalado y comenzó el debate sobre el Acta Constitutiva,. la que proporcionaría las bases para una constitución
nacional. Los artículos cruciales fueron el 5 y el 6. El cinco
disponía que la nación fuera constituída como república federada, y el seis que los Estados fueran soberanos e independientes: La acalorada discusión sobre estos artículos muestra
las fuerzas centrífugas del México después del Imperio. Las
elecciones para un nuevo Congreso habían hecho regresar a
los diputados federalistas de la mayor parte de las provincias,
y la temperatura de esos· tiempos era definitivamente federalista, no centralista. 28
2 1.

J. M. Miqucl_ i Vergés, "Aspectos de las andanzas del Padre· Mier;• Cuadernos Americanos, XI, (Septiembre-Octubre 1943), p. 143-164.
22. Mateos, Histotia parlamentaria, Il, p. 223-225.
23. Jesús Reye~ Hcroles, El ~ m o mexicano, (México: Universidad Nacional
Autónoma de México, Facultad de Derecho, 1957) , I, p. 402-413.

En d debate_ sobre el Act~, Mier libró una batalla perdida _por el centralismo y lo sabia. Su mayor esfuerzo para influir en el ~ngreso tuvo lugar el 13 de diciembre de 1823,
cuando el arttculo 5 del Acta entró en discusión. Este discurso,. conocido posterio~mente como la Profecía Política, es el
meJor de los pronunciados por Mier. Está relativamente libre
~e referencias fuera de propósito a su glorioso pasado y contiene muy poco de la egolatría evidente en sus otros escritos.
Es una exposi~ión sólidamente razonada y bien escrita de
los, ~roblemas inherentes ~l sistema federal, en general, y al
Mex1co federado, en parttcular. El tono de este discurso es
completamente diferente del de los otros discursos de Mier.
Mucho de lo que dijo podría haber disgustado a la más tolerante de las galerías. Mier intentó que este discurso fuera la
presentación más vigorosa de su carrera. El tono serio la
~resentación calma?ª y los brillantes argumentos, todo' senala un esfuerzo bien meditado.
El famoso discurso comenzó con una protesta del desinterés de ~ier. Apuntaba que a su avanzada edad habría poco
que pudiera ganar de cualquier clase de constitución. Desp~és recordó a sus oyentes su larga carrera republicana. Habiendo e~~ablecido sus credenciales republicanas, Mier pasó
a, la ~uest1on general de la federación. Su discurso, dijo, debena girar en torno de la mejor clase de federación para México. El deseo general de una federació~ sobre el modelo de la
de los Estados U nidos era erróneo. "La prosperidad de
esta república vecina ha sido y está siendo el disparador
de .nuestras Américas, porque no se ha ponderado bastante
la mmensa distancia que media entre ellos y nosotros. Ellos
eran ya estados separados e independientes unos de otros
Y se federaron para unirse contra la opresión de Inglate~
rra. Federarnos nosotros estando unidos, es dividirnos, y
.atraernos los males que ellos procuraron remediar con esa
24
federación."
Los Estados Unidos estaban preparados para
·un gobierno constitucional; México nó. Los Estados Unidos
eran un País nuevo, homogéneo, industrioso, laborioso, ilus24. Mier, Profecía política, (1834), p. 2-3.

60

61

�tr¡ido, y lleno de virtudes; mientras q~e México er~ un P~ís
viejo, heterogéneo, sin industria, enemigo del trahaJo,_ ~n ignorante como la generación pasada y lleno de los v1c1os de
tres siglos de esclavitud. Los Estados Uni_dos se form~ron a
la orilla del marJ cada estado con su propio puerto,
nuentras
I
que en México sólo unos cuantos estados teman puertos.
Mier no sólo quería mostrar que los Estados Unidos y
México estaban en diferentes circunstancias, sino que aquellos países que adqptaron el sistema federal de los Estados Unidos se habían ll~gado a desilusionar y habían caído _~n guerras civiles. Venezuela y Colombia eran ejemplos, d1Jo, donde ríos de sangre fueron el resultado d~} sistem~ .de los Estados Unidos. Buenos Aires estaba tamb1en en dificultades debido a esta clase de federación y perdió la Banda Oriental con
el Brasil. Estas repúblicas se centralizaron debido a tal clase
de dificultades.
"Querer desde el primer ensayo de la libertad remoi:i:ar
hasta la cima de la perfección social, es la locur:i de un nmo,
que intentase hacerse hombre perfecto en un día. Nos a~otarémos en el esfuerzo, sucumbirémos bajo una carga desigual
a nuestras fuerzas. Yo no se adular, n i temo ofender, ... pero
es cierto, que en las más de las provincias apena~ hay hombres aptos para enviar al congreso general; j y _q uieren_ te?~rlos para congresos provinci~,lC;{ P?deres ejecutivos y p~d1c1:iles ayuntamientos &amp;C. &amp;c.! •· Dicho brevemente, Mexico no
esr.:iba preparado para tal avanzada forma de gobierno.
''La gente quiere el federalismo. Par~ esto, Mier t! n~í;
otra respuesta. "Al pueblo se le ha de conducrr, no obedecer
.
En apoyo de esta afirmación, Mier se extendió p~a probar
que los diputados _de~ Congreso, no _estab~n constreru1os a v~
tar como sus provmc1as los hab1an mstrmdo. Ademas, los diputados, aunque elegidos por las provincias, representaban a
la nación entera. Ningún diputado debería tener dudas acerca de votar contrariamente a los deseos de su provincia, puesto
que éste era su deber si lo consiqeraba necesario.

·'Pero volviendo a nuestro asumo: ¿Es cierto que la nación quiere república federada y en los térmirios que intenta dársenos por el artículo 6?" 27 Mier pensaba que no. Era
más probable, dijo, que alguna gente mañosa en las provincias, viendo la posibilidad de beneficio personal, hubiera decidido que la gente quería una república federada. Algunos
defensores del sistema federado trataron de probar que sus
provincias querían una federación a la manera Anglo-Americana. ¿ Cómo podía ser? No sabían lo que era. "Llámese
cien hombres, no digo de los campos, ni de los pueblos donde apenas hay quien sepa leer, ni que existen siquiera en el
mundo anglo-americanos; de Méjico mismo, de esas galerías
háganse bajar cien hombres, pregúnteseles que casta de .animal es república federada, y doy mi pescuezo si no responden treinta mil desatinos. ¡Y esa es la pretendida voluntad
general con que se nos quiere comulgar como niños!" ¿ Cómo
podría alguien poner su fé en este deseo general cuando el
mismo deseo general hizo Emperador a lturbide ? 28
Pero, dijo Mier, aún suponiendo que el deseo general
fuera por el federalismo, no había razón de ley para que los
representantes del pueblo debieran obedecer este deseo. La razón era obvia, "el p ueblo siempre ha sido víctima de la seducción de los demagogos turbulentos; y así su voluntad numérica es un fanal muy oscuro, una brújula muy incierta. Lo
que ciertamente quiere el pueblo es su bienestar . . . para establecer ese bienestar, ( es un desatino) seguir por norma la
voluntad de hombres groseros e ignorantes, cual es la masa
general del pueblo, -incapaz de entrar en las discusiones de la
política, de la economía y del derecho público." 29 La voluntad general arruinó a Francia, Europa y a la parte de América que la aceptó. Es un principio metafísico verda&lt;lero, pero
inútil en la práctica porque en ninguna parte existe el hombre abstracto necesario para hacer funcionar el principio abstracto.
27. lbid, p. 5.

28. lbidan.
29.

25. lhld, p. 3.
26. lbid, p. 1.

62

Servando Teresa: de Micr, Profoía política &lt;kl sabio doctoc D . . . . Dipulado
por Nuevo León, con JCS¡:,ecto a la Federación Mc:xicana, o sea: Di5CU.n o que
d día 13 de Diciembre de 1823 pronunció sobre d artículo 5 de la Acta Cons.
titutiva, (México: Tipográfica de luf:acl, 1849), p. 13.

63

�Mier procedió en seguida a condenar la experiencia de
la Francia jacobina como un ejemplo de los efectos deletéreos del principio de la voluntad general. Este precepto, mantuvo, era una licencia para que el pueblo se levantara contra
sus gobernantes; no había. fin para el proceso. Algunos demao-ogos de buena fé pensaron que podrían controlar al pueblo una vez levantado, pero las experiencias en Francia mostraron que estos mismos demagogos encabezaron la procesión
a la guillotina.
Tales eran los defectos del sistema federal. Mier entonces proclamó su propia idea del 1?'1ejor gob~erno pa_ra México.
Era completamente simple. Quena un cammo medio entre un
gobierno estrictamente centralista y una floja federación. Los
estados, dijo, deberían tener suficientes facultades para controlar y administrar los asuntos dentro de. sus límites, pero no
deberían ser soberanos. La soberanía debería residir completamente en el gobierno central. Tal sistema podría dar a
México la unidad que necesitaba para resistir las presiones de
la ambición extranjera y de la disensión interna.
Para destacar la justicia de su punto de vista, Mier recordó al Congreso las recientes dificultades de México con las
provincias rebeldes. ¿Qué, dijo, podría hacerlas más obedientes cuando tuvieran garantizada la soberanía? Al argumento
de que si les fuera negada la soberanía a las provincias podrfu
haber guerra civil, Mier respondió, "habrá ~erra c~vil,. ¿y
tardará en haberla si sancionamos esa federac1on, o mas bien,
liga y alianza de soberanos indepen?ientes? ~i. como di;e el
proverbio, dos gatos en un saco son tncompat1bles, ¿habra la~ºª paz entre tanto soberanillo, cuyos intereses, por la conttºo-üedad han de cruzarse y chocarse necesariamente.
.
~" ªº Ade~ás de' esta dificultad, Mier mostró otra. La desigualda1 de
las provincias, dijo, podría ser una causa contínua de disensión y de guerra civil. No había manera de evitar esto, porque no había ninguna provincia que deseara ser incorporada a
una más grande, ni ninguna grande que deseara _cede~, parte
de su territorio a una pequeña. Por mucho que -la s1tuac1on fue
30. Ibid, p. 21.

64

ra considerada, no podría haber sino un resultaoo de la federación propuesta: la guerra civil.
Pero la guerra civil no era el único peligro que Mier creyó que amenazaba a la nueva república. La Santa Alianza había puesto la mira en México y si encontrara a México desunido sería el fin de la república. Dividir a la república era dejarla abierta a un ataque y una conquista fáciles.
México no estaba todavía listo para dar forma a una constitución. Fray Servando creyó que era necesario más tiempo
antes de que una constitución correcta pudiera cobrar forma.
Los hombres públicos, dijo, tenían muy poca experiencia en
el arte del gobierno y las provincias eran fácilmente controladas por demagogos. Los Estados Unidos tuvieron muchos
años de auto-gobierno antes de que llegaran a ser oficialmente independientes. México debería esperar hasta que adquiriera más sofistificación, y hasta entonces debería ser gobernada por las viejas leyes de España y por la Constitución Española de 1812.
En conclusión, Mier suplicaba al Congreso que fuera fuerte y que resistiera las demandas de las provincias. Había únicamente cuatro provincias que podrían querer separarse en
caso de que se rechazara el Acta; que se fueran. La nación,
dijo, debería permanecer unida frente a las dificultades que
tenía adelante.
En una súplica final Mier, clamó: "Señor, si tales soberanías se adoptan, si se aprueba el proyecto del acta constitutiva en su totalidad, desde ahora lavo mis manos, diciendo
como el presidente de Judea, cuando un pueblo tumultuoso le
pidió la inuerte de nuestro Salvador, sin saber lo que se hacía: lnnocens ego sum á sánguine justi hujus: vos videritis
Protestaré que no he tenido parte en los males que van a
llover sobre los pueblos del Anáhuac. Los han seducido para
que pidan lo que no saben ni entienden, y preveo la división,
las emulaciones, el desórden, la ruina y el trastorno de nuestra tierra hasta sus cimientos. Nescierunt neque intdlexerunt,
in tenebris ambulant, movebuntur omnia fundamenta erroe

65

�j Dios

mío salva a mi patria! Pater, i·gnosce illis, quia neccitmt
quid f aciunt." 31
Así decía la famosa Profecía Política. Es evidente por la
recapitulación anterior, por qué este discurso llegó a ser t:m
famoso. Casi todas las predicciones de Mier resultaron verdaderas. El sistema federal, tal como estaba definido en el
Acta, fué adoptado y México cayó en una serie de guerras civiles y de pronunciamientos. Sólo se tiene que recordar la
carrera de Santa Anna para apre~iar el caos de la vida política mexicana. La Santa Alianza no fué la amenaza prevista por Fray Servan&lt;lo, pero la debilidad &lt;le México contra un
invasor extranjero se probó ampliamente en 1847 y, otra vez,
en 1862. Por estas razones los historiadores han tomado este
discurso como un documento maravillosamente profético y se
han asombrado de la sabiduría del fraile de Nuevo .León.
'
Este discurso fué la culminación de la carrera ·de Mier.
Contiene el conocimiento y la experiencia que habfa ganado
en sus viajes y en sus lecturas. Todos los temas de la vida política de Mier estaban incluídos en el discurso. Sus opiniones
sobre la incapacidad del pueblo para decidir cuál era su interés más favorable garantiza que no era un discurso para las
galerías. Más aún, la insistencia de Mier sobre el derecho de
los diputados de oponerse a los deseos de sus electores, probablemente molestó a su provincia, Nuevo León. Aparentemente, éste fué un esfuerzo a ultranza que Mier, consider6 extremamente importante.
Los historiadores han utilizado este discurso como un índice de las tendencias centralistas de Mier y, sobre esta base,
lo han incluído en el grupo centralista. Ne~tie Lee Benson
ha atacado exitosamente esta creencia en un excelente artículo. El discurso, dice, versaba únicamente sobre los artículos 5 y 6 del Acta, no sobre la id~a del federalismo en general.
Mier sólo atacaba el exagerado sistema· propuesto en el Acta.
La inclusión de Mier en el campo centralista sigue la guía de
Lucas Atamán y ·c. M. Bustamante; ambos ·ce.ntralistas, quie3 1. ' Ibid, p. 28.

66

nes así lo calificaron para añadir lustre y elegancia a su causa.
El partido 'centralista dentro del Congreso adoptó el discurso
de Mier en su programa para aprovecharse de su popularidad. Debido al trabajo de Alamán y Bustamante, Mier nos
ha sido legado como un abogado de la forma centralista de
gobierno, cuando él siempre fué un federalista confeso. 32
El 3 de febrero de 1824 fué adoptada el Acta Constitutiua con sus provisiones de ·controveq,ias. Mier fué uno de
los fümantes. El 19 de abril de 1824 el Congreso empezó
una discusión sobre la Constitución. De aquí en adelante,
bs intervenciones de Mier son raras y relativamente carentes
de importancia.
El 9 de abril de 1824, el segundo artículo entró en discusión. El artículo decía : "La religión de la Nación Mexicana
es y será perpetuamente la Católica, Apostólica, Romana. La
Nación la proteje por leyes sábias y justas, y prohibe el' ejercicio de cualquiera otra." 33 Fray Servando estaba en favor de
esta idea y la, defendió en contra ele aquellos, que querían eliminar la protección del Estado para la Iglesia. " ... la religión,
!a iglesia, está en el Estado, de manera que aunque la iglesia
es una sociedad, nécesita ser auxiliada pbr el Estado re·movien11
&lt;lo los obtáculos; para q ue la religión ptogr~se". '
Iturbide perturbaba aún las deliberaciones con; titucionales. Pidió al Congreso el derecho de regresar a México y más
dinero. Mier odiaba darle algo. Su discurso en contra de concesiones a Iturbide comenzó con esta expresión característica;
"¡Que todavía este hip6crita piense que pueda engañar con
sus expresiones de amor a la patria! ¡ un hombre que en diez
años nos hizo la guerra a muerte, para impedirnos la libertad
e independencia! ¡que fusilaba a los prisioneros hasta sin confesión!" 3 6 La oposición de Mier a Itutbide fué siempre expresada con d mismo lenguaje y bas:ida en las mismas ideas.
Hizo alguna s variaciones de este 'discurso durante el resto de
su estadía en el Congreso.
·
32

Net1ie Lee Eenson, " Servando Tercs:,. de Micr: Federalist", H.ispan,ic A_m cric2n
His1orie2l Rcvicw, XXVlll, ( 1948) , p. 514-525.
3 3. Matcos, Historia parlamcntllria, apéndice al 11, p. 6.
34 Ihid, p. 85.
35 Thid, p. 306.

67

�Mier nunca omitió una oportunidad para probar su patriotismo y su lealtad a la causa revolucionaria del pre-Iturbide. Cuando se discutió un decreto sobre el monto de la deuda a España en que incurrió México antes de la Independencia, y que debería ser asumida por México, Mier habló.
No había razón, dijo, por la que la deuda en que se incurrió
antes de 1810 no debiera ser pagada por México puesto que
hasta esos días España era el legítimo gobierno de América.
Pero asumir la deuda en que se incurrió con España durante la insurrección, eso estaba fuera de asunto. Después de 1810
los virreyes de la Nueva España fueron ilegítimos y nulo su
nombramiento. Más aún, puesto que México estaba de acuerdo en asumir todas las deudas en que incurrieron los insurgentes, sería ridículo pagar también los gastos en que incurrió la
oposición realista. Este pequeño discurso fué dirigido directamente a las galerías, e incluyó una diatriba corta, comú'n, contra lturbide. Mier tuvo mucho cuidado de informar a su audi- ·
torio de la importancia de su Historia de la Revolución de la
Nueva ·España, donde sus ideas estaban sostenidas con argumentos y documentos incontestables. 36
Mier intervino pocas veces en los debates sobre asuntos
constitucionales. El 17 de mayo de 1824, intervino para recomendar que las elecciones directas de diputados fueran rechazadas. Citó el desorden concomitante a las elecciones que presenció ~n Inglaterra y dijo que en México las cosas podrían
resultar mucho peor. La dificultad, sostuvo Mier, consistía
en las elecciones frecuentes. Una vez cada dos años era demasiado frecuente puesto que significaba una elección que
trastornaba al siguiente año. 37
Sobre el problema de la elección de diputados y senadores al Congreso, Mier intervino dos veces más. El 18 de mayo optó porque hubiera más miembros en el Congreso y sos-tuvo que una base menor de representación era aconsejable. 38
Hubo una intervención final referente a la elección de senado36. Ibid, p: 360.
37. lbid, p. 380-381.
38. Ibid, p . 384-385.

res. Mier creía que únicamente una parte de los senadores debería presentarse a la reelección al mismo tiempo. Puesto que
el senado trataba con los asuntos más importantes y difíciles,
únicamente una parte debería ser renovada cada período. Además del ejemplo de los Estados Unidos, este sistema debería
permitir al senado tener la continuidad de experiencia necesaria para el manejo de sus asuntos. 89
La Constitución de 1824 se aprobó el 4 de octubre de
1824. Mi~r aparecía entre los firmantes de este documento de
federación. Mier firmó no sin recelo. Cuando le llegó el turno de firmar, dijo Fray Servando, "cuando se firmó la acta
constitutiva, murió mi patria: hoy se hace su funeral, y vengo
de asistencia a él." •o Así terminó la carrera de Fray Servando en el Congreso.

¿Qué puede, así, decirse acerca de la carrera de Mier en
el Congreso? Dos actividades sobresalen en sus esfuerzos. Primeramente, su campaña contra Iturbide. En esta tarea Mier
fue de lo mejor. Propagandista altamente efectivo, debió ciertamente contribuir al desagrado general con la corte de oropel
y hojadelata del Emperador Mexicano. Revolucionario literario, sus puyas y fieros discursos le ganaron el dudoso honor
de prisión especial por subversor peligroso.
En segundo lugar está su campaña en contra de la adopción del sistema federado Anglo-Americano. Aunque éste
esfuerzo falló, Mier demostró su alto desempeño como hombre de estado. Su famoso discurso, la Profecía Política, es
una maravillosa síntesis de las ideas constitucionales que corrían en la América recientemente independiente. Revela el
conocimiento que tenía Mier de la ley, la política y la teoría
política, así como una visión aguda de los problemas con que
se enfrentaba la nueva República. Su conclusión era pesimista, pero sucesos posteriores vindicaron su juicio.
Fray Seryando Teresa de Mier aunque no el más influyente miembro del Congreso Constitucional, es una importan39. lbid, p. H3.
40.

68

Bustamante, Hutoria de lturbide, p. 274-275.

69

�te figura ya-l,ólo, por haber sido un espejo fiel de su tiempo.
Las corrientes intelectuales, los conflictos militares y las ideas
políticas que influyeron en Mier durante su vida pintoresca,
fueron las mismas que formaron una América independiente.
La -vida de Mier es una síntesis del Movimiento•de Jndependenc;ia.

.

'
'

.

Traducción de
:

ALGU~OS RASGOS DE LA CONSTITUCION
DE LOS VALORES EN HUSSERL.

Hugo _Padi~_la

.

HUGO PADILLA.
1.-Nóesis y nóema.

¡.

..
• . 11

.,

Se ha entendido por intencionalidad, en Husserl, la peculiaridad de las vivencias de ser "vivencias de", de la conciencia de ser "conciencia de" . .. "algo". En esto entra, por
ejemplo, que la percepción es, siempre, percepción de algo
( el percepto). Pero, igualmente, el que "un juzgar es un juzgar de una relación objetiva; una valoración de una relación
de valor; un desear, de un objeto deseado, etc." 1. La expresión "conciencia de algo", aparentemente del todo clara y
comprensible, entraña, sin embargo, algunas dificultades. Es
difícil, por principio de cuentas, volver la mirada a la vivencia misma para aprehender su esencia. A más de esto, las teorías circulantes que existen y que teorizan sobre la conciencia interponen prejuicios, de los que hay que librarse para
poder llevar a cabo las consideraciones eidéticas sobre las vivencias cumpliendo con el lema fenomenológico fundamental d~ ir a las cosas mismas. Todo ello por lo que respecta al
lado de las vivencias o lado noético. Pero, igualmente, por el
lado del "algo" de lo que la concjencia es conciencia, esto es,
del lado noemático hay, igualmente, dificultades. Toda vi1.- E. Husserl, Ideas, T . l. Fondo de Cultura Económica, Méx. Bs. As. 1949, 84
p. 199 (84, p. 204, 25-27). Los datos entre paréntesis aluden a la edición
alemana de Martinus Nijhoff.

-70

71

�vencía intencional, debido a sus elementos noéticos es, justamente noética. Las operaciones del "dar sentido", del "volver
la mirada" son de tipo noético. Igualmente, el ''.tomar posición" en el creer, conjeturar, valorar, etc. Todo esto agrupado bajo el rubro de "ingredientes . de las vivencias" (reelle
Komponnenten der Erlebnisse). Pero, del mismo modo, las
vivencias albergan componentes no ingredientes, agrupados
bajo el término "sentido" 2• Este sentido es el aspecto noemático, el "algo" al cual están dirigidas las vivencias. Hay, pues,
un contenido noemático correlativo del contenido noético.
Este contenido noemático es designado, más brevemente, como "nóema". El nóema o cwntenido noemático es el "algo"
en cuanto tal· al que se dirige la vivencia y está entrañado en
ella como su sentido, aunque no como un ingrediente, según
hemos apuntado. En una vivencia de percepción, por ejemplo, el sentido o el nóema sería "lo percibido en cuanto tal".
En una vivencia' de recuerdo, "lo recordado en cuanto tal" -~.
Y, al hacer una descripción eidética de los aspectos noemáticos, lo que precisafoente se tiene que describir son estos '(algo"
en cuanto tales. Esto es, hay que desáibir, dejando de lado
toda teoría previa surgida del suelo dé la actitud natural, pu~
ramente lo que ofrece la vivencia como su sentido. "Dondequiera hay _que tomar el correlato noemático, que aquí se llama 'sentido' ( en una · significación rb.uy ampliada) exactamente así 'como está 'inmanente' en b vivencia de la percepción, del juicio, del agrado, etc., es decir,' como, si preguntt1,mos puramente a esta vivencia misma, nos es ofrecido por
ella" 4 • En ia vida de la actitud natural, ·Ja relación entre la
concie_ncia humana y, por ejemplo, un ·"algo" en la percepción,_es v.ista como una relación real e.n sentído estricto. Si
se poné, µbr caso, un mirar, en un jardín, con agrado a un
manzano en flor, el manzano es una realidad existente ubicada en el espacio-tiempo del mundo. La conciencia humana
que a él se dirige es,'.igualmente, una realidad en sentido estricto. La relación entre 'a'rrtbas realidades aparece, también,
2.- Ibid., 88, p. 213 (88, p . 219, 14-16) .
3.-Ibid., 88, p. 214 (88, p. 219, 25).
4.-lbidcm. (88, p. 219. 28-33).

como una relación real en sentido estricto. Ahora bien si
esta situación es enfocada desde el punto de vista fenom:nológico, o sea, si se abandona el punto de vista de la actitud
natural llevando a cabo la "epoché", es claro que con ello no
desaparece el agradable manzano del jardín. Ni, tampoco,
por parte de la conciencia, el percibir y el agrado. La vivencia de percepción y la vivencia de agrado que se funda sobre
la primera, aunque fenomenológicamente reducidas, siguen
ahí. La percepción es percepción del mismo árbol; el agrado, agrado por el manzano. "Ahora pasamos a la actitud fenomenológica. El mundo trascendente queda 'colocado entre
paréntesis'; practicamos la epoché por referencia a su ser de
veras. Y preguntamos con qué nos encontramos esencialmente en el complejo de: vivencias noéticas de la percepción y de
la valoración que es el agrado. Con el mundo entero físico
y psíquico, ha quedado desconectada la 'verdadera' existencia de la relación real en sentido estricto entre percepción y
percepto; y, sin embargo, ha quedado, patentemente, como
resto una relación entre la percepción y el percepto ( como
igualmente entre el agrado y Io grato), una relación que viene a darse esencialmente en 'pura inmanencia', es decir, puramente sobre la base de la vivencia de percepción y agrado
fenomenológicamente reducida tal como se inserta en la corriente trascendental de las vivencias" ~. La vivencia de percepción y valorante, en el caso del ejemplo, entraña un sentido, un aspecto noemático que es susceptible de descripción.
Este sentido es "lo que aparece en cuanto tal", esto es, lo que
es ofrecido por la vivencia misma. El término "inmanencia",
con comillas en e1 mismo texto de Husserl, no parece querer
decir otra cosa. Evidentemente no se trata de la inmanencia
descrita que se refiere a las vivencias. Precisamente al establecer la diferencia entre nóesis y nóema se establece la diferencia entre vivencia intencional y objeto intencional. Al hablarse de que el "arbol grato" (las comillas sirven para indicar la reducción) °, esto es, de que el "algo", el sentido, es
"inmanente" a la vivencia misma, no se quiere decir, patente5.-Ibid., 88, p. 214s (88, p. 220, 17-30).
6.-Ibid., 89, p. 216 (89, p. 222, 1-3).

73

�mente, que el "arbol grato" se identifique con .el mirar con
agrado, esto es,✓ con lo que corresponde propiamente a las
nóesis. La valoración no se confunde con lo valorado. El
término "inmanencia", más bien, indica que a pesar de suspender toda posición trascendente, t?&lt;1a tesis que pos~ulara ~l
-árbol grato como necesariamente exIStente, como realidad pnmera en sí, la vivencia sigue siendo vivencia de, y de lo mismo
que lo era en la actitud natural, sólo que ahora no se cohace
la tesis de tal actitud. Esto no sólo con respecto a la percepción simple del árbol, sino a todo acto fundado, a la posición
de valor fundado y el eventual juicio de valor. Los paréntesis
desconectadores se extienden también, observamos, a los actos
fundados.

2.-Actos fundados.
En la unidad de un co gito pueden enlazarse dos o más
.nóesis. Esto resulta claro en el caso del valorar una cosa. En
este tipo de vivencias, en su caso más simple, se muestra una
capa del valorar fundada sobre una capa noética, más originaria, que se dirige a la cosa pura y simplemente. El cogito unitario es el que se dirige al pleno objeto intencional que, eu
el caso de valorar una cosa, es la cosa valiosa misma. La capa
valiosa, por el lado noemático, al igual que el momento del
valorar, por el lado noético, aparecen como fundados: "dentro de la unidad de una vivencia concreta, están erigidas unas
sobre otras varias nóesis y, por tanto, los correlatos noemáticos,
son igualmente correlatos fundados. Pues no hay ningún componente noético sin un componente noemático que le corresponde específicamente, así dice la ley esencial que se verifica
por todas partes" 7 • Al componente noético del valorar le corresponde, específicamente, el componente noemático de lo valioso o de la valiosidad. Y ambos componentes son componentes fundados. Esto sucede en las vivencias del agrado y
del desagrado, por ejemplo. Pero, en general, en vivencias
del valorar de todo tipo. Todas estas vivencias contienen múltiples noésis y, correlativamente, múltiples nóemas. En este
7.-lbid., 93, p. 226 (93, p. 232 5. J J) .

74

tipo de ~i~encias en donde, ~e dan componentes fundados,
tanto noet1cos como noemat1cos, los componentes superiores
de 1~ vivencia, los componentes fundados, pueden desaparecer sm que por ello deje de existir una vivencia intencional
concreta; por otra parte, a una vivencia intencional concreta
puede, en todo momento, añadírsele un componente que se
funde en ella, digamos, un componente del valorar 8• Es claro, así, que si esto sucede es porque el componente sobre el
cual se fundan otros, al desaparecer estos y seguir el componente fundante funcionando como una vivencia concreta es
'
u!1- componen_te in?ependiente. A la inversa, las capas supenores de la vIVenc1a son capas no-independientes debido, precisamente, a su característica de capas fundadas. La capa de
valiosidad en el nóema "cosa valiosa" depende de la capa
anterior o nóema de la "mera cosa". En un valorar concreto
ligado a una percepción, digamos, entra lo percibido en cuanto tal como el sentido de la percepción y sobre éste se funda
el sentido de lo valioso. Así, pues, es necesario distinguir los
nóemas en que se funda la conciencia de valor y, por otra
parte, los nóemas de valor fundados mismos. "Necesitamos,
por consiguiente, distinguir los objetos, cosas, cualidades, relaciones que en el valorar están ahí como valiosos, o los correspondientes nóemas, de las representaciones, juicios, etc.,
que fundan la conciencia. de valor, y por otro lado, los objetos que son los valores mismos, las relaciones mismas, o las
modificaciones noemáticas que les corresponden; y luego, en
general, los nóemas completos que pertenecen a la conciencia de valor concreta" 9• Husserl distingue, aquí, en los actos
del tipo de los valorantes no sólo dos nóemas, como en otro
caso, sino, en rigor, tres. Ahora aparece el nóema fundante,
por una parte; el n o é ro a de v a 1o r fundado, esto es,,
"los objetos que son los valores mismos", por otra; y,
también, el nóema completo, correlato de la conciencia de
valor concreta, que equivale a lo que en otra parte es llamado
"el pleno objeto intencional". Pero, en general, lo que Huserl parece querer mantener plenamente distinguidos son el
objeto valioso ( werten Gegenstand) y el objeto-valor ( W ertR.- lbid., 95, p. 231 (95, p. 237, 12-20).
9.- Ibidtm (95, p. 237).

75

�gegenstand) .- En la cosa valiosa -objeto valioso- tomada
en su concreción entra la cosa misma, pero también la capa
de valiosidad fundada. Frente a esto, hay que distinguir el
objeto-valor mismo o nóema de valor, correlato de la capa
noética del valorar. El nóema de valor es la capa objetiva de
valiosidad. Ahora bien, como los componentes noemáticos
fundados tienen el carácter de no-independientes, es claro, entonces, que el objeto-valor implique a la cosa misma sobre
la cual se funda, añadiendo a ella la capa de valiosidad. "El
objeto-valor implica su cosa aportando como nueva capa objetiva la valiosidad" 10 • De cualquier manera, conviene remarcar que el ohjeto-valor no es el pleno nóema, sino un nóema
.fundado. Por otra parte, hay que tomar al objeto-valor simplemente como el sentido del momento del valorar. Esto es,
tal como es ofrecido en la propia vivencia. Equivale esto
a hablar de un objeto-valor entre comillas, para indicar con
ello la reducción. Con respecto al objeto-valor hay que abstenerse, pues, de toda posición trascendente. Igualmente con
respecto al nóema completo del valorar, es decir, al pleno
sentido del acto del valorar 11•
3.~Doxa y neutralidad.
El asentar que se toman los nóemas entre comillas, simplemente tal como son presentados por la vivencia misma,
significa, en todo caso, pero expresamente en el caso del valorar que se toman "en un sentido que excluye la verdad de
lo percibido, de igual manera al valorar lo valorado en cuanto tal, y nuevamente de tal suerte que no es cuestión del ser
del valor ( de la entidad valorada ni de su ser un valor en ver12
dad)" • Lo que interesa aquí es ver que no entra en juego
ninguna característica de ser. Sin embargo, por otra parte, en
un acto bien pueden entrar en juego estos carácteres de ser
que no habían sido considerados. Estos caráct~res de los actos son elementos noéticos, referidos, como todo lo noético,
10.- Ibid., 95, p. 232 (95, p. 238. 13-15) .
J 1.- Ibidem. (95, p . 238. 18-31) .
12.-Ibidem. (95, p. 238, 22-25) .

76

según se ha apuntado, a correlativos elementos noemáticos.
Se trata de "Caracteres noéticos -'caracteres de creencia' 0
'dóxicos'- correlativamente referidos a modos de ser" 13 • Los
actos en donde se toma partido con respecto al ser, digamos,
en donde el correla~o del acto sea puesto como algo que es
real, son llamados '·actos 'ponentes' de ser, actos 'téticos'" 14 •
La certeza d~ la creencia es, para Husserl, la forma. primitiva
de la creencia, la forma originaria de la creencia. Correlativamente a esta forma de Ja creencia, por el lado noemático
aparece el "existe 'cierta' o 'realmente' " o como también s;
.
" 1
,
'
dice,
e caracter de ser pura y simplemente" 11' . Esta creencia originaria desempeña el papel ' de la "no-modificada" o
"no-modalizada", lo que quiere decir que los restantes car~cteres de actos ponentes de ser, pero diferentes de la creencia en su forma primitiva, son considerados como modificaciones de ella. Igualmente · por el lado noemático. El carácter de ser pura y simplemente es considerado como la forma
primiti'@__ de todas las modalidades de ser. Todas las formas
de ser, en todas sus modalidades, hacen referencia a la forma
primitiva. "De hecho tienen todos los. caracteres de ser que
brotan de ella, las modalidades de ser que deben llamarse especí#camente así, en su propio sentido una referencia retrospectiva a ·la forma primitiva" 16• La certeza de la creencia
pura y simp_l~ es creencia primitiva o "protodoxa" 17 (Urdoxa)
como tamb1en la llama Husserl. Toda modalidad de acto
ponente, pues, hace referencia a la' protodoxa, así como, correlativamente toda modalidad de ser retrotrae a la forma
primitiva de ser. Pero hay una modalidad de esto sumamente notable que hay que considerar con respecto a tales modalidades dóxicas, en general. Los actos dóxicos son actos en
que se toma posición con respecto al ser. En ellos aparecen,
como correlatos noemáticos, el ser real, el ser posible, el ser
probable, el ser cuestionable, etc. En estos actos en realidad
se efectúa la toma de _µosición con respecto al ser. Pero hay
13.-Ibid. 103, -~- 249 (1 03, p. 256, 8-ÍO) .
14.-Ibidcm. ( 103, p. 256, 19-20) .
15.- lbid., 104, p. 251 ( 104, p. 258, 1-2).
16.-lbidcm. (104, p . 258, 4-7) .
17.- lbid., 104, p. 252 (104, p. 259, 9) .

77

�una modalidad de acto en que todo acto ponente se espeja,
pero que no efectúa realmente la toma de posición del acto
que espeja. Tal modalidad o modificación de acto sui generis
es la "modificación de neutralidad". En rigor, los actos que
tienen la modificación de neutralidad no efectúan nada. "Esta
modificación no tacha, no 'efectúa' nada; es en la conciencia
18
el polo opuesto de todo efectuar: su neutralización" • Sin
embargo, la modificación de neutralidad tiene relación, precisamente, con los actos que efectúan, con los actos realmente
ponentes. En un acto de conjetura aparece el correlato del
ser conjeturable, por el lado noemático. El ser conjeturable,
es,· también, ser conjeturable en serio, realmente. Pero cuando aparece la modificación de neutralidad "La creencia ya
no es en serio una creencia, ni el conjeturar en serio un conjeturar, ni el negar en serio un negar, etc. Es un creer, un
conjeturar, un negar, etc., 'neutralizado', cuyos correlatos repiten los de las vivencias no-modificadas, pero en forma radicalmente modificada: el ser pura y simplemente, el ser posible, probable, cuestionable, igualmente el no-ser y todo el
resto de lo negado y afirmado -está para la conciencia ahí,
pero no en el modo 'real', sino como 'meramente pensado',
como 'mero pensamiento'" 19 • Un acto dóxico en la modificación de neutralidad es un acto dóxico meramente pensado.
El acto dóxico entraña, justamente, una toma de posición respecto al ser y efectúa, realmente y en serio, la toma de posición respectiva. En cambio, el acto dóxico en la modificación de neutralidad no efectúa realmente ni en serio la toma
de posición. Sin embargo, entre el acto dóxico efectuado realmente y en serio y el acto dóxico en la modificación de neutralidad hay, verdaderamente, un parelelismo. La única diferencia
que existe entre ambos es la que impone la modificación neutralizante. Un acto dóxico real de creencia es una
creencia llevada a cabo, efectuada en serio; un acto dóxico de
creencia en la modificación de neutralidad es una creencia
meramente pensada, pero idéntica a la real, excepto por el
efectuarla en serio. Esto es, todo acto en la modificación de
18.-Ibid., 109, p. 258 (109, p. 265, 13-15).
19.-Ibid., 109, p. 259 (109, p. 266, 1-10).

78

neutra~ida&lt;l piensa, simplemente, la tesis de tal acto pero no
la so~~ene. ,~, No res~!tará esto una cosa semejante' respecto
a la epoche Y la tesis y el mundo naturales? En efecto
cu~nd~ se habla de la "epoché" en Husserl se dice que ni l;
tesis m el, m~do naturales se pierden, sino que se conservan
entre par~ntes~s. El conservar la tesis quiere decir conservarla
entre parentesis, esto es, no efectuarla, pero tampoco perderla.
Igual~ente pasa con respecto a los actos neutrales: no pierden
la tesis de los acto~ dóxicos, pero tampoco la efectúan. En
los actos, n_eutrales s~plemente se piensa la toma de posición
:le los doxico~, pero sm efectuar, dijéramos, sin respaldar realmente en sen~ la toma de posición correspondiente. Es por
e~to .'!11e el mismo .Husserl ve un parentesco entre la modif1cac1on de neutralidad y los paréntesis propios del método
trascendental. "Todo está entre los 'paréntesis' modificadores, d~ u_n~ manera parecida a aquella de que tanto hablamos
al pnncip10 y que es tan importante para abrir el camino
a la fenomenología'_' 20• Al mismo tiempo, es claro que para
los ~ctos no neutr~lizad~s se requiere, por esencia, una legitimación por l_a ra'!;on, mtentras que para los neutralizados ello
no e~ requendo. · Por ejemplo, en el lado noemático, cuando
se asienta en efecto y en serio que tal objeto intencional es un
ser ;eal o un ser posible, etc., ello requiere la justificación por
~a~on para poder reconocerlo como justo -en su caso, como
lilJUsto. Igualmei:te sucede por el lado noético. Pero, si el
acto e: _de neutral_idad,_ es pa~ente que, por ejemplo, en el lado
n?,emat1co, el obJeto mtencional no requerirá de comprobaeto?- por la _razó_n ya 9ue no se está poniendo, en efecto y en
seno, tal obJeto mtencional como ser real, ser posible, etc. Tales ser real, ser posible, etc., están simplemente pensados en
los actos neutrales y no puestos en efecto y en serio. Pero los
1ctos ponentes reales y los actos ponentes neutrales son actos
paralel~s. Todo cogito real tiene, o puede tener, por esencia
~ cogtt~ paralelo dado en la modificación de neutralidad. La
diferencia, como se señalaba, consiste en que uno es realmente ponente y el otro es un pensar la toma de posición, sin efec20. -Jbidcm. ( 109, p. 266, 10-13).
21.- Jbid., 110, p. 259~ ( I 10, p. 266, 24-29).

79

�tuarla de verdad. "La relación entre los 'actos' paralelos consiste en que uno de los dos es un 'acto real', el cogito es un
cogito 'real', 'realmente ponente', mientras que el otro es la
'sombra' de un acto, es un cogito impropiamente tal, un couito no 'realmente' ponente. El uno efectúa realmente, el otro
~ el mero espejismo de un efectuar" 22• Uno de los dos es un
creer, un dudar, un efectuar real; el otro, la sombra ~n el
sentido figurado del término- de los actos ponentes. Igualmente hay un valorar, un desear reales 23, por un la?o, Y la
sombra de estos actos en las modalidades de neutralidad correspondientes. Es claro que el concepto de act~ tético o acto
en el que se toma posición o, en general, de tesis abarca también actos de agrado, de deseo, etc., en suma actos valorantes.
Ello es así, dado que el valorar tiene, como su correlato, lo valioso; el agrado, lo agradable ; el deseo, lo deseado. Pero lo
valioso, lo agradable, lo deseado, quiere decir tanto como ser
valioso, ser agradable, ser deseado. Esto es, los corr~latos . de
tales actos en última instancia, remiten a una modalidad del
24
ser • Es i,or eso que todo acto del tipo de los valorantes, podría asentarse, posee una tesis dóxica: "todo caráct~ de ~to tético ( toda 'intención' de acto, por ejemplo, la mtenc1on de
agradarse la intención valorativa o volitiva, el carácter específico de' la posición de agradar o de querer) entraña en s~
esencia un carácter del género tesis dóxica que se .' corr_espon_de
con él en ciertas formas. Según que la respectiva ~tenc16n
de acto sea no-neutralizada, o neutralizada, lo es tamb1en la tesis dóxica encerrada en ella" 25• Si la intención valorante, pues,
es una intención no-neutralizada, esto es, si la intención valorante es efectuada realmente, la tesis dóxica entrañada en ella
resulta también una tesis no-neutralizada. Paralelament~, la
tesis resultará neutralizada en el caso de que el valorar mismo
sea una. intención neutralizada.
En general, es de destacar que los actos valorantes no22.- fbid., 114, p. 270 ( 114, p. 277, 19-24).
_ _
23. -No aparece en el texto español ( 11 •;: p._ 227
. , 20-21) • .Dice : "ein 'wtrkltchcs'
Glaubcn, Zweinfdn, Wüoschen usw . anad,do en el CJcmplar 11) •
24.- Ibid., 114, p. 271 (1 14, p. 278s, 31-1) .
25.- lbid., 115, p. 275 ( 115, p . 282s, 36-5) .

80

neutralizados, tienen sus paralelos en la modificación de neutralidad. Es evidente, también, que si el afirmar que los actos dóxícos reales requieren una comprobación por la razón
y que los actos en la modificación de neutralidad no la requieren, vale en general, entonces tal afirmación tiene que valer
para el caso especial de los actos valorantes. Esto es, será menester una comprobación por la razón para el caso del poner
real y efectivamente un objeto intencional como ser valioso. Esto es así porque no únicamente se toma posición -real y efectivamente- con respecto al ser real, al ser posible, al ser probable, etc., sino también con respecto al ser valioso, al ser
bello o feo, al ser malo o bueno, etc. Así como el "posible",
"real", "probable", etc., remite en la toma de posición efectiva
al "ser" correspondiente, de igual manera el "valioso", "bello",
"feo", etc., remite al "ser" correspondiente. "El 'valioso', el 'grato', 'regocijante', etc., funciona análogamente al 'posible',, 'probable', o en casos al 'nulo' o al 'sí, realmente'" 20• Lo valioso,
pues, es susceptible de ser puesto dóxícamente como algo que
"es" valioso, al igual que el posible como ser posible. El ser
del valor o lo valioso, por otra parte, puede también aparecer
modalizado. Quiere esto decir que el ser del valor no únicamente aparece como ser a secas. Puede, igualmente, modalizarse tal ser, por ejemplo, como "ser posible" valor o, digamos, aparecer como valor posible. El "es" del valor o lo valioso "puede concebirse también moda/izado, como todo 'es' o
'cierto': la conciencia es entonces conciencia de un valor posible, tan solo se sospecha que la 'cosa' es valiosa; o bien es
consciente
·
como probablemente va 1·10sa o como no-valº10sa" 27.
Es de observarse, de paso, que Hursserl no entiende por cosa
no-valiosa (nicht-wert) una cosa con una capa de valor negativo fundada en ella. Un valor negativo, tal como lo feo, o lo
malo no es lo mismo que lo no-valioso. Lo no-valioso indica
un tachar lo valioso de tal ruerte que parece quedar justo tachado, pero sin que eso quiera decir que se llegue a un valor
28
negativo • Lo no-valioso, pues, indica s61o una tachadura.
26.-rbid., JJ6., p. 278 (116, p. 285s, 37-1 ).
27. -Ibidan. ( 116, p. 286, 5-10).
28.- Ibidcm. ( 11 6, p. 286, 11-13).

�Lo anterior ya muestra que las posic10nes de creencia o
dóxicas pueden relacionarse, por esencia, con !as posicion~s
del valorar en todos sus matices. Tampoco quiere eso decir
que la relación que guardan ambos tipos de posiciones ~n':I'e sí
sea la misma relación que poseen, por su parte, las dtstmtas
modalidades de creencia entre sí, y por otra las distintas modalidades del valorar entre sí. "Así, están emparentadas como
posiciones las del sentimiento con las dóxicas, pero no están en
modo alguno en la misma relación que la iue guardan ~ntre sí todas las modalidades de la creencia" . De cualquier
modo, el tomar posición pone algo. Si la toma de posición es
valorante algo se pone como valioso. En cuanto a la toma de
posición, en general, es inherente por esencia el que pued~
asumir una modalidad dóxica, entonces toda toma de posición, en general, entraña el que pueda poner, en la modalidad de posición correspondiente, algo como algo que es. A la
toma de posición valorante es inherente el que lo puesto en
::lla como "valioso" pueda ser puesto, también, como algo que
"es valioso". Aunque todo acto del tipo de los valorantes, por
ejemplo, puede convertirse en un acto dóxico, a l_a vez que
continúa siendo valorante, es claro que no necesariamente h
fuerza de la atención cae necesariamente sobre lo dóxico. En
el valorar se puede, evidentemente, no tomar partido por el
ser de la cosa valiosa esto es, no realizar real y efectivamente
una creencia que pu;iera a la cosa valiosa en alguna modalidad del ser. Pero, también, como se ha visto, el valor o la
cosa valiosa puede actualizar una modalidad de ser, por el
lado noemático, como, correlativamente, el acto la correspondiente modalidad dóxica, por el lado noético. "El valor es
consciente en el valorar, lo agradable en el agradarse, lo alegre en el alegrarse, pero a veces de tal suerte que en el valorar no estamos enteramente seguros; o de tal suerte que la cosa
se limita a hacer sospechar que es valiosa, quizá valiosa, mientras que todavía no tomamos partido por ella en . el ~alorar.
Viviendo en semejantes modificaciones de la conc1enc1a valorativa, no necesitamos fijarnos especialmente en lo dóxico. P~ro podemos hacerlo cuando, por ejemplo, vivimos en la tesis

de sospecha y luego pasamos a la correspondiente tesis de
creencia, que tomada predicativamente cobra esta forma: 'La
cosa podría ser valiosa', o dándole un giro en la dirección
noética y del yo valorador: 'sospecho que es valiosa ( quizá
valiosa)'. Igualmente, con otras modalidades" 30•
Una modalidad dóxica llevada a cabo actualmente pone
una modalidad de ser. Esto es, constituye objetividades. Dado,
por otra parte, que todos los actos en general -los valorantes,
desiderativos, etc.- pueden asumir una posición dóxica, entonces se ve que todos los actos son objetivantes, que son origen
y fuente de regiones del ser. Un acto dóxico de deseo pone a
lo deseado como ser deseado, un acto dóxico de agradarse pone a lo grato como ser grato, etc. El que una cosa sea puesta
como cosa grata o que una cosa deseada sea puesta como tal,
es diferente a un simple poner la cosa como cosa. Las regiones de ser de las cosas gratas o deseadas son regiones de
ser diferentes a la de las meras cosas. "Por ejemplo, la conciencia valorativa constituye la objetividad 'axiológica', que es
nueva frente al mero mundo de las cosas, o que es un 'ente" de
una nueva región, en cuanto que justo por obra de la esencia
de la conciencia valorativa en general quedan diseñadas tesis
dóxicas actuales como posibilidades ideales que ponen de relieve objetividades de un nuevo contenido -valores- como
'mentados' en la conciencia valorativa" 31• Ahora se puede observar que es por medio de las tesis dó;icas que se verifica
la constitución de objetividades. En especial, cuando la tesis
dóxica va unida a una posición valorante, se ponen de relieve
las objetividades de la axiología, los entes que pertenecen a la
región de los valores.
4-Actos politéticos y sintéticos. El objeto.
Al detenernos en el ejemplo del valorar una cosa se apuntó que se daba una intencionalidad doble en la unidad de un
cogito. Una doble intencionalidad se ligaba en la unidad de
una vivencia. Tal ligazón no es una mera yuxtaposición, sino
30.-lbid., 117, p. 282 (11 7, p. 289s, 37-10).
31.- Ibid., 117, p. 283 (117, p. 290, 32-28).

29.-lbid., 117, p. 280 ( 117, p. 288, 8-10).

82

•

83

�:iue es una verdadera unión en una unidad de conciencia,
cuyo correlato es una nóema fundado en los nóemas de las
intencionalidades que entran en la unidad. El acto de valorar,
por ejemplo, es un acto con varias capas intencionales, las más
altas fundadas en las más bajas; y por el lado noemático, los
nóemas no-independientes fundados en los independientes. En
general, los actos valorantes y los que como ellos presentan
una estructUI:a similar son llamados actos politéticos. Pero precisamente porque las distintas nóesis y sus correspondientes
nóemas no se encuentran yuxtapuestos, sino efectivamente ligados, hay una vivencia que los comprehende a todos y que
se dirige al objeto total o, como le ha llamado Husserl también,
al pleno objeto intencional. Tal conciencia o vivencia es una
conciencia sintética o unitario-sintética. Al pleno correlato intencional se le llama objeto total frente a los nóemas pertenecientes a las distintas intencionalidades que quedan incluidos
en él en el modo de la fundamentación. De esta suerte, ~oda
noésis especial, digamos, la capa del valorar con su correspon:liente nÓéma contribuye a la constitución del objeto total en
el caso del valorar una cosa. "Toda noésis que se destaca por
su índole peculiar y aunque sea una capa no-independiente,
aporta su contribución a la constitución del objeto total, como, por ejemplo, el ingrediente del valorar, que es no-independiente, pues que está necesariamente fundado en una conciencia de cosa, constituye la capa objetiva del valor, la de la
'valiosidad' " 32• Las objetividades constituídas por actos politéticos, por otra parte, son puestas como un sólo ohjeto, como
un objeto unitario, por virtud de que el acto politético, en la
conciencia sintética -esto es, en la que las nóesis, y los correspondientes nóemas, no están simplemente yuxtapuestos, sino
::fectivamente ligados-, puede ser transformado en un acto
monotético. "A toda constitución semejante, plurirradial o politética, de objetividades sintéticas -que por su esencia s6lo
sintéticamente pueden ser conscientes en forma 'primitiváes inherente, según una ley esencial, la posibilidad de convertir
lo consciente plttrirradia1.mente en algo consciente simplemente en un solo rayo, o la posibilidad de 'hacer obietivo' en un
32. -Jbid., 119, p. 286 (11 9, p. 294, 4-9).

84
■

acto 'monothico' en sentido específico lo constituído sintéticamente en la primera" 83 • Hay síntesis también en el caso
que puede expresarse por el "y" y el "o" 3 \ Y esto por respecto a los actos específicamente dóxicos. Pero igualmente sucede por el lado de los actos téticos en general, lo que abarcaría a los actos valorantes o los axiológicos en general. Debido a eso es afirmado un paralelismo que existe entre los actos sintéticos dóxicos y los actos sintéticos de cualquier otro tipo de posicionalidad. Por ejemplo, en el tomar una posición
axiológica o una práctica. En estos últimos casos existe también una síntesis expresable por un "y" y un "o" paralelos
al "y" y al "o" de la síntesis dóxicas. Esto encuentra también su justificación por el lado, ya antes visto, de la transportabilidad de todo tipo de tesis a tesis dóxicas. En actos valorantes, por ejemplo, lo valioso puede ser igualmente puesto, en
la adopción de una modalidad dóxica, como algo que es valioso en la corelativa modalidad de ser. Las objetividades axiológicas y prácticas que se dan sintéticamente pueden tornarse
objetividades con una modalidad de ser en cuanto los actos
que a ellas se dirigen adopten las correspondientes tesis dóxi::as. Un objeto puesto dóxicamente puede ser colectivo. Igualmente un objeto puesto en actos valorantes o prácticos. De ahí
que los actos sintéticos expresables por el "y" y el "o" tengan
una vertiente dóxica, pero también una axiológica o práctica:
"hay junto al 'y' dóxico ( el lógico) también un 'y' axiológico
y práctico. Lo mismo pasa con el 'o' y todas las síntesis de este
orden" ·15• Los actos valorantes son actos fundados, esto es, actos no-independientes que requieren de otros actos sobre los
cuales fundarse. Igualmente por el lado nomático: la capa objetiva de la valiosidad es una capa fundada, no-independiente,
que requiere fundarse en otras capas nomáticas más bajas. De
esta suerte, si un acto afectivo, por ejemplo, es un acto sintético y al mismo tiempo está fundado sobre un acto sintético
de percepción -cuyo correlato es un objeto colectivo- el
acto afectivo mismo es un acto plurirradial. "Por ejemplo:
33.-Ibid., 119, p. 286s (119, p. 294, 27-35) .
3'1.- Ibid., 121 , p. 289 (121, p. 297, 16-19).
35. -Ibid., 121 , p. 290 (121 , p. 297-s, 33-2).

85

�la madre que mira amorosamente al grupo .de sus hijos ~braza

en un acto de amor a cada hijo aisladamente y a todos Juntos.
La unidad de un acto colectivo de amor no es un amor Y
una representación colectiva además, aunqu~ ésta correspo1:1da
al amor como base necesaria. El amar mismo es colectivo,
es tan plurirradial como la representación '_subyacente' Y los
eventuales juicios plurales. Podemos hablar literalmente de un
amor plural, exactamente en el sentido en que hablam?s ?e
una representación o de un juicio plural: Las ~ormas smtacticas entran en la esencia de los actos afectivos mismos, a saber,
36
en la capa tética que les es específicamente péc~li~r" - Vemos, pues, que la capa fundada, valorante o practica, es ella
misma plurirradial eri el sentido. de que 1~ capa funda?ª se
dirige intencionalmente a un obJeto colecuvo por ~ed10 de
rayos dirigidos a cada uno de los componentes del obJeto plural -en un acto de amor maternal, abrazar a cada uno de los
hijos- ; pero también, según una ley esen_cial, puede, lo
consciente plurirradialmente llegar a ser consciente en un solo
rayo, monotéticamente -abraza la maqre en el acto de amor
a todos sus hijos juntos.
Por el lado noemático, todo acto o vivencia intencional se
dirige a una objetividad. E~ todo cogito_ e~ ~osible de ser llevada a cabo una descripcion- de tal obJet1v1dad. En la descripción de la obJ. etividad inherente a la vivencia se muestra la
,
. d ,,31
1 t
"objetividad mentada tal como e~ta .menta a
en ~ a~ o
0 la vivencia misma. En esta descnpci6n entran dete~m~aciones tales como "áspero", "duro", etc., que_ so~ determmac10nes
que se muestran a la miradá de la descnpc1on como pertenecientes a tal objetividad y que hacen que pueda decirse que
la objetividad misma se encuentra mentada de tal o cual manera. Tales determinaciones como "áspero", "duro", etc.,_ son
determinaciones ontológico-materiales. Pero también, Y siempre por el lado noemático de la objetivi?ad . mentada .tal como está mentada se encuentran determmaciones tales ·como
"objeto", "cualidad", "relación", etc., que son determinaciones
36.- Ibidcm. (121, p. 298, 3-14). · ·
37.-Jbid., 130, p. 31 1 (1 30, p. 319, 4-5).

86

•

ontológico-formales. Todas estas determinaciones dicen de la
objetividad que es consciente. Quedan excluídas expresiones
como "perq;ptiamente'', rememorativamente", etc., que, dice
Husserl, "pertenecen a otra dimensión, no a la del objeto que
es consciente, sino a la del modo en que es consciente" 35 • L1
descripción de objetividades mentadas tal como están mentadas no es sólo susceptible de llevarse a cabo sobre objetividades naturales, sobre objetos o cosas de fa naturaleza, simplemente, sino también sobre objetos valiosos, entes estos que,
veíamos, ontológicamente son distintos de los entes naturales.
Pero las objetividades valiosas mentadas son susceptibles de
descripción en el modo como están mentadas. Lo dicho acerca de la descripción de las objetividades mentadas tales como
están mentadas "es válido no sólo para los objetos naturales,
sino con toda universalidad, por ejemplo, para los objetos valiosos; en su descripción entra la de la 'cosa' mentada y además la indicación de los predicados de 'valor', como cuando
del árbol que aparece decimos, 'en el sentido' de nuestro mentar valorativo, que está cubierto de flores que exhalan un olor
'm:lgnífico' " 39• La objetividad mentada tal como se encuentra mentada nos proporciona, pues, un concepto de objeto.
Hay ou·o concepto de objeto, sin embargo, que todavía tiene
que destacarse. Si observamos que se puede mentar un mismo
objeto de distintas maneras, vemos, así, que este objeto está fon.
do como " puro punto de ufil"dad" •0, como punto de
c1onan
confluencia de las distintas menciones. Se dice, es el mismo
objeto el que está mentado de distintas maneras en distintas
menciones. Puede observarse, de esta suerte, que el objeto
-en el sentido de la objetividad mentada tal como está mentada- no coincide con el objeto -en el sentido del objeto
como "puro punto de unidad"-. Todo objeto en el primer sen·
tido puede ser considerado como una faceta del objeto en el segundo sentido. Hay un algo idéntico que puede ser mentado
de diferentes y cambiantes modos; este algo idéntico -el objeto en el segundo sentido- es algo determinable por distintos predicados, pero, por eso mismo, se lo ha de considerar
38.- Ibidcm. (130, p. 319, 15-17) .
39.-Ibiclcm. ( 130, p. 319, 24-29).
40.- lbid., 131, p. 313 ( 131, p. 321. 34-35) .

87

�como una pura x con abstracción de los predicados. "Se distingue como elemento noemático central: el 'objeto', lo 'idéntico', el 'sujeto determinable de sus posibles predicados' -la
pura x con abstracci6n de todos los predicados- y se distingue de estos predicados, o más exactamente, de los n6emas. de
los predicados" 41 • Este objeto, como x, es llamado también
el "simple objeto neomático" y el objeto, como objetividad
mentada tal como es mentada, es llamado también el "objeto
en el cómo de sus determinaciones" 42• Y siempre habría que
distinguir entre ambos conceptos de objeto. El objeto, entendido como simple objeto neomático, de esta suerte, puede irse
dando de distintas maneras y seguir, a la vez, siendo él mismo. "Decimos que el objeto intencional es constantemente
consciente en el progreso contínuo o sintético de la conciencia,
pero 'dándose de distinta manera' siempre en él; es 'el mismo',
sólo que dado con otros predicados, con otro contenido de determinaciones mostrándose 'él', sólo que por distintos lados,
a la vez que ~e determinaron más exactamente los predicados
que habían permanecido indeterminados; o bien 'el' objeto
ha permanecido inalterado a lo largo de este trayecto de su
darse, mas ahora se altera 'el', el idéntico, aumentando merced
a esta alteración en belleza, perdiendo en valor de utilidad,
etc." 43• Vemos, pues, por esta descripción, que el objeto idéntico, o sea, el simple objeto noemático, puede presentarse en
el cómo de sus determinaciones una vez con una capa noemática de determinado nivel estético o de valor práctico, y otras,
con distintos niveles de determinaciones o con otras determinaciones.

LIBROS RECIBIDOS DURANTE EL AÑO DE 15)64
Achury Valenzuela, Darío, Análisis Críticos de los Afectos Espirituales de Sor Francisca Josefa de la Concepci6n de
Castillo, Ministerio de Educación Nacional, Bogotá, Colom:&gt;ia, 15)62, 425 pp. (Biblioteca de Cultura Colombiana No. 1).
Argudín, Yolanda El Judas y otros cuentos, Colección Espiral, México, 15)64, 45 pp.
Arturo, Aurelio, Morada al Sur, Ediciones del Ministerio
de Educación, Bogotá, Colombia, 15)63, rn6 pp.
Barney Cabrera, Eugenio, Geografía del Arte en Colombia - 15)6o, Ministerio de Educación Nacional, 15)63, 283 pp.
(Biblioteca de Autores Contemporáneos No. 5).
Barros, Daniel, Mujer en la Calle, Ediciones Ancú, Argentina, 15)63, 51 pp ..
De Boneo, Dora, Patria sin mí, Colección Rocamador, Palencia, 1963, 16 pp.
Cardenal, Ernesto, Salmos, Ediciones de la Universidad
de Antioquía, Medellín, Colombia, 15)64, 47 pp.
La Carta del Paraná, Unión Nacional de Estudiantes del
Brasil, Curitiba, Brasil, 15)62, IOl pp. (Serie documental soJre la reforma universitaria).

Caturelli, Alberto, La Universidad, su esencia, su vida, su
ambiente, Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, Argentina, 1963, 167 pp.
Cuentistas del Interior, Editorial Hormiga, Rosario, Argentina, s/ f, 102 pp. (Colección La Diligencia, No. 1).

Domínguez Milián, Carlos, La Política Internacional de
la Revo/uci6n Constitucionalista, Imprenta "PRO-PARIA",
Xalapa, Ver., 1964, 15 pp.
41.- lbidcm. (131, p. 321; 2-7) .
42.-Ibidcm. (131 , p. 321, 37-39).
43.-Ibid., 131, p. 312 (131, p. 320, 21-30).

88

Guerrero, César H., Repercusi6n de Mayo en San Juan,
Academia Provincial de la Historia, San Juan, Argentina, 1964,
1o6 pp.

89

�Guía de la Biblioteca Central, Universidad Veracruzana,
Jalapa, Ver., 1963, 30 pp.

Rompamos las Cadenas de la Ignorancia, Publicado por
la COSEC, Leiden, Holanda, s/f, 44 pp.

Ibáñez, Carlos, La Geografía en el Viento, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, Argentina, 1963, 93 pp.

Resoluciones na. Asamblea Nacional Estudiantil, Publicado por la Unión Internacional de Estudiantes, Caracas, Venezuela, 1964, 75 pp.

Informe de la República de Cuba a la XII Reunión de la
Conferencia General de la UNESCO, 1962, Ministerio de Educación, La Habana, Cuba, 1963, 92 pp.

Santoro, Roberto, Nacimiento en la Tierra. Cuadernos
Australes, Buenos Aires, Argentina, 1961, 33 pp:

Mata, G. H., Destellos Volantes, Biblioteca Cenit, Cuenca,
Ecuador, 1964, 9 pp.

Santoro, Roberto Jorge, Pedradas con mi Patria, Editorial
"El Barrilete", Buenos Aires, Argentina, 1964.

Mata G, Humberto, Memoria para Jorge lcaza, Cuenca,
Ecuador, 1964.

Sheen, Fulton J., Vaya al Cielo, Editorial Difusión, Buenos Aires, Argentina, 1963, 274 pp.

Maurín Navarro, Emilio, San Juan en la Historia de la
Música. Los Hermanos Arturo y Pablo Beruti, Academia Provincial de la Historia, San Juan, Argentina, 1964, 16o pp.

Silber, Marcos, Libertad poema escénico, Editorial El Barrilete, Buenos Aires, Argentina, 1963.

Memoria Correspondiente a los años académicos de 1900196! y 1961-1962, Biblioteca e Instituto de Estudios Ibero-Americanos de la Escuela de Ciencias Económicas, Estocolmo, Suecia, 1962, 34 pp.
El Proceso Cultural Centroamericano. Ponencias de Mariano Fiallos Gil, Alfonso Trejos y José Enrique Silva, Seminario de Historia Contemporánea de Centro América, San
Salvador, El Salvador, C.A., 1964, 162 pp.
Ragazzi, María, Pr~fundo es el Pozo, Editorial Difusión,
Buenos Aires, Argentina, 1964, 321 pp.

Torre Reyes, Carlos de la, Incorporación a la Academia
Ecuatoriana de Historia, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, Ecuador, 1963, 64 pp.
Vilardi, Julián A., San Martín y el Paso de los Andes por
las seis rutas. Archivo Histórico y Administrativo, San Juan,
Argentina, 1963, 44 pp.
Villacrés Moscoso, Jorge W., Album de Bellas Artes, Guayaquil, Ecuador, 1963.
Villacrés Moscoso, Jorge W., Esquema Geoeconómico del
Archipiélago de Colón, Guayaquil, Ecuador, 1964, 14 pp.

Relgis, Eugen, Corazones y Motores Ediciones "Humanidad", Montevideo, 1963, 90 pp.

Viviani Contreras, Guillermo, Estructura Cristiana de la
Sociedad, Editorial Difusión, Buenos Aires, Argentina, 1964.
2 37 pp.

Relgis, Eugen, Locura y siete antifábulas, Ediciones "Humanidad", Montevideo, 1961, 31 pp.

PUBLICACIONES PERIODICAS RECIBIDAS

Relgis, Eugen, La Paz del Hombre, Ediciones "Humanidad", Montevideo, 1961, 141 pp.
Relgis, Eugen, ¿Qué es el Humanitarismo?, Ediciones
"Humanidad", Montevideo, 1964, 66 pp.

90

DURANTE EL AÑO DE 1964
A.cademus, Xalapa, Ver., Año I, Nos. 2-3, 4.
Actualt'dades, New Yor, N.Y., Vol. IV, Nos.
8, 9, rn, 12.

91

1 2,

5, 6. 7,

�Anales del Museo de Historia Natural, Montevideo, Uruguay, 2a. Serie Vol. VII, Nos 1, 2, 3.

Boletín de la Academia Colombiana, Bogotá Colombia
Año 15)63, No. 50; Año 1964, Nos. 51, 52, 53,

Anales Universitatis Mariae Cttrie-Sklodowska, Lublin,
Vol. XVI, Sectio F.

Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Caracas,
Venezuela, Año 1963, Nos. 181, 182, 183, 184; Año 15)64,
185, 186.

Annali de la Facolta' di lettere e filosofía, Bari, Volume
VIII.
.
Anuario de filología, Maracaibo, Venezuela, Año II-III,
1g6.3-1964.
Ateneo, San Salvador, El Salvador, C.A., Año LI, IV época, Nos. 237-238.
El Barrilete, Buenos Aires; Argentina, Año 1g63, Nos. 1,
2, -~' 4, 5.
Bienal Americana de arte, Cordoba, Argentina, Año 15)64,
Nos. 7, 8, 9, 10.
Bohemia, La Habana, Cuba, Año 55, Nos. 47, 50; Año
56, Nos. 7, 22.
Boletín bibliográfico, San Martín, Argentina, Año 15)63,
No.

2.

Boletín de informaci6n de la uni6n internacional de estudiantes, Praga, Checoeslovaquia, Año 15)63, Nos. 21, 22, 23;
Año 1964, Nos. 2, 5, 6-7, 8, 9, 10, n, 12, 17, 18.
Boletín de informaci6n de la embajada de la URSS, México, Nos. 854, 855, 856, 857, 858, 859, 86o, 861, 862, 863, 864,
865, 866, 86], 868, 869, 870, 871, 872, 873, 875.
Boletín del Archivo General de la Naci6n, Venezuela,
Año 1900, Nos. 190, 191; Año 15)61, Nos. 192 a 195; Año 15)62,
Nos. 15)6 a 199; Año 1963, Nos. 200 a 203.
Boletín del consejo nacional técnico de la educaci6n, México, Año VI, Nos. u , 12; Año VII, 1, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, II.

54:

'

Boletín de la Academia Nacional de Historia, Quito, Ecuador, Año 15)63, No. 102; Año 15)64, 103.
Boletín de la academia provincial de la historia, San Juan
Argentina, Año I, No. r.
'
Boletín de la biblioteca nacional, México, Año 1963, Nos.
3-4; Año 19'54, Nos. 1 y 2.
Boletín de la biblioteca universitaria, Potosí, Bolivia, Año
1g63, No. 9.
Boletín de la sociedad geográfica e hist6rica "Sucre", Año
19'54, Nos. 448, 449.
Boletín universidad de Chile, Santiago de Chile, Año 19'52,
Nos. 32, 36; Año 19'53, No. 45.
Boletín de la universidad nacional de Colombia, Bogotá,
Colombia, Año 1963, No. 2.
Bolívar, Bogotá, Colombia, Vol. XIV, No. 62.
Ciencias de la educaci6n, Antioquía, Año VI, No. 10.
Ciencias Sociales, Medellín, Colombia, Año VII, Vol. II,
No. 10.
Cine cubano, La Habana, Cuba, Año 4, Nos. 18, 19, 20.
Comunicaciones botánicas del museo de historia natural de
Montevideo, Montevideo, Uruguay, Año 19'51, Vol. III, No.
.39, Año 1g62, Vol. III, No. 40.

Boletín de la Academia Argentina de. Letras, Buenos Aires,
Argentina, Año 15)62, Nos. 104, 105-1o6; Año 1963, 107-108,
109--no.

Comunicaciones zool6gicas del museo de historia natural
de Montevideo, Montevideo, Uruguay, Año 1952--1900, Vol. IV,
Nos. 66 a 84; Año 19'52, Vol. VII, Nos. 94, 95, g'i, &lt;JJ, 98;
Año 19'53, Vol. VII, No. 99.

92

93

�Cot4rrier du centre interna.tional d'études poétiques, Bruxelles-Belgique, Nos. 46, 47, 49.
Cuba, La Habana, Cuba, Año III, Nos. 21, 23, 26.
Diálogos, México, Año 1g64. Vol. I. No. x.
Escuela de contabilidad economía y administración, Mty.,
N. L., Año 1g63. Vol. XV, No. 6o; Año 1g64, Vol. XVI, Nos.
6r, 62, 63.

Intento, Buenos Aires, Argentiiia, "Año

4; No.- 6.

El Libro, Buenos Aires, Argentina, Año XIV, Nos. i73176, 177-179; Año XV, Nos.- 180-182; 183-i85.
·
·

Marche romane, Liege, tomo XIII, No. · 4, tomo · XIV,
No. r.
.
Mirador de los estudiantes, Berlín, Alemania, Nos. 288,
289, 290, 291, 292, 292, 293, 294, 295, 296, 297.

La escuela de farmacia, Guatemala, Año 1963, Nos. 302
y 304, 305 y 306, 307 y 308; año 1g64, Nos. 309-310 y 311, 312313 y 314.

Mundo estudianiil, _Praga, .Chéco~sl~vaquia, Año· 1g63,
Vol. 17. Nos. 9-10,n. Año 1964, VoL 18,' Nos. 1-2,3,4,5,6.

El estudiante, Leiden, Holanda, Vol. VII, No. ro; Vol.
VIII, Nos. 1,2-3,4,6-7,8.

Negro sobre blanco, Alsif1a, Buenos Aires, .año 1g63; No.
30; Año 1g64, Nos. 31-32.
· ·

Feunar, Pasto, Año I, No. 2.
T he Florida historical quarterly, Florida, año 1g64, Vol.

XLII, Nos. 3. 4, Vol. XLIII, Nos. 1, 2.
El foro, México, año 1963, IV época, Nos. 40, 41.
Foro universitario, Nariño, Año II, No. _
3.

La Gaceta de Cuba, La Habana, Año II, Nos. 28, 29, 30,
Año III, No. V•
Gacetika, C6rdoba, Argentina, Año VII, Nos. 70, 71.
Garbí; Barcelona, Año XVI, II época, Nos. 84, 85; Año
VII, TII época, Nos. 87, 88.
The Georgia Review, Georgia, Año 1g63, Vol. VII, No. 4:
Año 1g64, Vol. VIII, Nos. 1, 2, 3, 4.
Horizontes, Ponce, Puerto Rico, Año VII No. 1_3.
Humanitas, Curitiba, Año 1g62-1g63, No. 6.
Información de la Universidad Veracn,zana, Xalapa, Ver.,
Año 1g64, Tomo II, No. I.
lnstitut fur a,,sltmdsbeziehungen Stuttgart, 1g63, Nos. 3,
4; Año 1g64, No. 1, 2, .3·

94

News from the Ford Fou11dation, New York,
1g64.
. .

N. Y., Año

Nosotros, Buenos Aires, Argentina, A_ñ o 1, No. r.
Obra revolucionaria, La Habana, Cuba, Año 1g61.
· El obrero, México, -año 1"91'í4, Tomo XI, Nos. 1,2.,3,4;6,7,8.
Opus '64, Morelia, Mich., No. 1.

·

Oriente occidente, París, Francia, Año 1963, Vol. VI, Nos.
4°5;-Año··-x964, Vol. VII-; Nos. r,2,3. ·
.
Pájaro cascabel, México; .Afio 1g64, .No. '9,

10.

.

~

La pal~bra y el ho,mbre, Xalapa, Ver., Año 1963, II ·época,
No. 28; Ano 1964, II epoca, Nos. 29, 30.
Poesía

= poesía,

Buenos Aires,

f,.._rg,, Nos·. 15,16,17.'

Pueblo y culturq, Marianao, ,Habana,. Nos. 15, 17-18.
. .
Recent books in México, México, Año 1&lt;)64, VoL XI, Nos.
2,3,4,5,6.
. .
. ' . ; . .
Revis_ta de cultur.a- b,_·asileña, ·An~o 1~.
nh3, T orno II_, N_o. 7;
año · cg64, Tomo IiI, Nos. 8,9,:io. · ·
Revis¡a

j/ educ~ción,·

La Plata, Argentina,· Di_c.-enero

95

�1 ~3/64;

Marzo-abril 1~4; Trimestre II 1~4; Trimestre 111

1~4.
Symposium, Pernanbuco, Brasil V, No. 1-2.

Revista de Historia, San Juan, Argentina, Año VII, No.
13-1 4.
Revista de. Indias, Medinaceli, Madrid, Año XXII, Nos.
89-90; Año XXIII, Nos. 91-92.
Revista del Instituto Nacional de Racionalizaci6n del trabajo, Madrid, Año 16 Nos. 5,6; Año 17, Nos. 2-3.
Revista de la facultad de farmacia y bioquímica, Lima,
Perú, Año 19li3, Vol. XXV, Nos. 93--94·
Fuerzas armadas de Venezuela, Caracas, Venezuela, Año
19li3, Nos. 205-207, 208-210 ; Año 19li4, Nos. 2n al 213, Nos.
214-217.
Revista· española de fisiología, Barcelona, tomo· 19, Nos. 2,
4; Vol. 20, No. 1.
Revista Iberoamericana, Pittsburgh, Pennsylvania, Vol.
XXX, No. 58.

Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia, Año 19li3,
tomo XL, Nos. 154, 155; año 19l&gt;4, tomo XLI, Nos. 156, 157.
Universidad de México, Vol. XVIII, Nos. 5,6,8,9,12 Vol.
XIX, Nos. 1,2,4.
Universidad de La Habana, La Habana, Cuba, Año
XXVII, No. 164.
Universidad nacional de ingeniería, Lima, Perú, Vol. IV,
Nos. 25-26,27-28,29,30,31,32.
Universidades, Buenos Aires, Argentina, Año III, No.
12J13.
El Universitario, El Salvador, Nos. 22,23,24,25,29-30,32,33,
34,35,36,37·
Universitas, Stuttgart, Germany, Vol. 6, Nos. 2,3,4.
Verde olivo, La Habana, Cuba, Año V, Nos. 3, 14.
Vida Universitaria, San Salvador, El Salvador, Año 19&lt;&gt;3,
Epoca II, Nos. 14 y 15; Año 1964, época 11, No. 16.
Viñetas líricas, Colima, Col., Año 111, Nos. 9,10.

Revista f urídica, Potosí, Bolivia, Año VII, No. 6.
Revista mexicana de ciencias médicas y bio/6gicas, Año 4,
2da. época, No. 20; Año 5, 2da. época, Nos. 21,24,25. .
Semanario deportivo LPV, La Habana, Cuba, Año IV,
Nos. 121, 122.
Sur, Buenos Aires, Argentina, Año 1963, No. 285; Año
1964, Nos. 287,288, 289-290.
Trimestre bibliográfico, Gainesville, Fla., Año 2, No. 6;
Año 3, Nos. 7, 8.
Uni6n, La Habana, Cuba, Año II, Nos. 8--9.
Universidad, Potosí, Bolivia, Año XVIII, Nos. 43-44-45.
Universidad, Santa Fé, Argentina, Año 1963, Nos. 57, 58;
Año 1964, No. 59·

96

97

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Armas y Letras</text>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>Armas y Letras</text>
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              <text>1964</text>
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              <text>Segunda </text>
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          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1964, Segunda Época, Año 7, No 4, Diciembre</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>SUMARIO
Raúl Rangel Frías, Lm fuerzas que
modelaron nuestra historia • Samuel
Flores Longoria, Francisco de Vitoria y
las Relectiones de lndis • Esteban M.
Garaiz l., Las instituciones políticas
vascas en la Edad Media.
MARZO DE r9(½
No. r Año 8

11 Epoca

��33370 _

r

e1Bl-lOTECA cENTR,. ..
\
U.A.N.L-- ·

ARMAS Y LETRAS
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Secretario General en funciones de Rector
LIC. EDUARDO L. SUAREZ

Departamento de Extensión Universitaria
Coordinador
LIC. JOSE RODRIGUEZ MURO

Jefe de la Sección Editorial
JOSE ANGEL RENDON

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

Quinto Piso

�ARMAS~ LETRAS
Revista de la Universidad de Nuevo León

No. r Año 8

Marzo de 1!)65

Segunda Epoca

SUMARIO

Raúl Rangel Frías, l.As fuerzas que modelaron nuestra historza

5

Samuel Flores Longoria, Francisco de Vitoria y las Relectiones

de Indis ________________ _______

21

Esteban M. Garaiz I., Las instituciones políticas 11ascas en la
Edad Media - ---------- - ------------- ------------- 47

�xv. 7-

ICB&lt;t.

..,,, .. - s .
•'11

LAS FUERZAS QUE MODELARON
NUESTRA HISTORIA*

RAUL RANGEL FRIAS

INTRODUCCION

Como preámbulo de las modestas reflexiones que ofrezco
hoy a su consideración, jóvenes, les extiendo la constancia de
mi reconocimiento. La acogida generosa y cordial que me
brinda esta Organización de Estudios Sociales, con la cual
comparto su emoción moral y preocupación por México, me
procura la ocasión de reiterar mi vocación por la enseñanza y
por la expresión de las ideas.
De la fórmula que sirve de rubro a la conferencia de esta
tarde, quiero acentuar la palabra "fuerzas" antes que la otra
más insigne de "historia". Hago esta aclaración porque al
abordar la cuestión mi posición no es la del historiador, sino
la del que pretende recuperar a través de aquél una secuencia
ideal de los acontecimientos.
Hay muchas maneras de abordar la historia, pero de todas ellas considero propia aquella que busca entender la socidad humana o una parte de ella, con base en las relaciones
de los hombres y de sus instituciones, de modo que el tiempo
• El presente artículo es el primero de una serie que se publicarán en Armas y Letras, rclati•
vos al daarrolto hist6ric.o-&lt;conómico del Estado de Nuevo León.

5

�pasado y el presente constituyan una íntima unidad de fusión
y compenetración de términos, como si asistiésemos a una obra
realizada mediante concretos antecedentes, a través de medios
con un cierto progreso.

O sea, en la historia reconocemos un principio, un medio
y un fín; aun cuando no nos propongamos encontrar en élla
un fin preconcebido. Para entender un fenómeno histórico es
necesario asignarle un origen, encontrar los medios que de ese
origen se siguen hasta transformarse él mismo y llegar a determinadas consecuencias.
Al concebir las: fuerzas que han modelado nuestra historia, queremos explicar el estado presente al cual ha llegado un
grupo social, una comunidad viva; en este caso particular la de
mexicanos fronterizos que compusieron el antiguo Reino de
León Y. que hoy somos los llamados neoleoneses, de los cuales
la ciudad de Monterrey es sólo una descendencia, una articulación y un apoyo.
Para entender nuestro presente es forzoso reconocer en el
pasado nuestro origen, buscar los elementos a través de los
cuales se desarrolla y, finalmente, llegar a la actualidad como
un estado de perfección o cumplimiento del pasado, a Ja vez
_que de tránsito hacia el futuro.
La historiografía de Nuevo León se ha seguido enriqueciendo en forma apreciable por nuevas generaciones de historiadores. Primero Israel Cavazos; y le siguen otros: Eugenio
del Hoyo; profesores y estudiantes nacionales y norteamericanos: Mrs. Megee y el Profr. Mauro del Instituto de Estudios.
Económicos de la Universidad de Nuevo León.
Las aportaciones de éstos se suman a las obras que dejaron los maestro~ del siglo anterior; y constituye el todo, una
bibliografía muy apreciable para instituir con ella la cátedra
de historia regional en la Facultad de Filosofía de nuestra
Universidad y el Seminario correspondiente.
La historiografía más reciente ahonda en los acontecimientos, consulta las fuentes, coteja los textos y correlaciona
los documentos de la historia de Nuevo León con los grandes

6

'

.
.
. na A ello contribuyen· tamfenómenos de la hist~ria m~x1~a a~do como los de Roel; las
bién los trabajos ~el mlme?iaRd bpl s o las de Jiroénez Moreno;
.
d e Vito A essio
o . e 'Chevalier sobre la formaaportaciones
.
l de F rancois
.
M, ·
Más que un conoY estudios como e
l tifundios en exic0 ·
·
ción de los grandes a 1 h h tenemos nuevas perspecuvas
cimiento diferente ~e .os e~e ~~s acontecimientos del pasado.
y formas de enten~im1ento la historia del antiguo Reino de
A estas luces consideremos l materia de este diálogo.
León para ahondar luego en a
.
'
l hechos relatados por el cronista
Es indudable que os
.
ue valga la pena menAlonso de León no tienen nuevo gir~ qla fundación de Moncionar. Cuando más, agreg_ar que ; ntiguo a través de la
.
h
n horizonte mas a
'
d l
terrey se tien_e a ora
del Canto como avanzada e _as
llegada previa de Al .C:tol
l norte de la Nueva Espana.
fuerzas del Gral. U rdmo a en e
.
hº
. contada por el cromsta de
Poco más o menos la 1stor;3 . e siendo la misma absoLeón para los siglo~ XVI y Xil '1:1~n la sensibilidad de hoy
lutamente. Lo que unport~ es l eer portaciones a la historia de
para entenderla a la luz e, as
y por otros historiadores;
México, hechas _desde f~tros r°g~eº~o que ahora nos importa.
y entenderla baJO las ormu as
.d
.
la reocupación más clara y ev1 enNo ha mucho t1e~p~ . p d, nde nacieron y vivieron perte del historiador reca1a ac1la oh bºtantes o pasajeros de este
. h" , .
t les o cua es a 1
.
l
sonaJeS. istoricos a .
Jesú~ Barbadillo y Victoria o cua territorio, Fray Marg1l de
'
quier otro.
1
ara nosotros es no tanto a
Lo que va siendo mas va toso p .
último compo'
l
d d'as horas lugar. o, por
'
.
precision abso uta e l . 'b
'd un~ de estas personas; smo
. ., d
, · tu que guia a a ca a
.
,
f
sic1on e espm
l . stituciones que nos rigen, como ue
cómo se generaron
1Il for· ó una entidad que ahora se Hala estructura e,n 1~ cu_a se as 6ierzas que hicieron de este pedama Nuevo Leon; ind1carMl .
forjado en presiones exterzo de tierra un Estado ex1cano
nas nacionales e internas.
,
'
.
fín a uella especie de fabula, en
Ver llegar y cumplir su
d qLuis de Carvajal; o sea, la
la cual quedó finalmente atrapa o

t

f

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ª\

�historia del imposible descub . .
no de León de cuatro m·11 nmiento y población de un Rei1 eguas cuadradas·•q
'
·
tre a quedar en un Estado d l d , .
' ue vrno a 1a posconcesión del Rey.
e ª ecima parte geográfica de la
Podemos entender la enorm·d
, .
1 d d 1
rencia a la inevitable vaguedad
~ e. proposito con refela época. la fanta ,
aneJa a ciertos documentos de
'
sia que concurría b ill
d
y empresas de los conquistadores a r antan ~ las acciones
personal, más que a la realidad c~~ ;u tendencia a_ la gloria
guas por cuadro no era una ma n.
~s c~sas _( docientas lepañoles que abrieron las rut g Jt~d imagrnana, para los es.
.
as mannas y que
·
propio terntorio como h b
d
conocieron su
les era desconocida la m om. res e guerra del siglo XVI; ni
sa fuera del alcance de u~g~~:t~e ºJstáculos de _esta emprepersonas).
Y e un pequeno grupo de
N,os llamamos y fuimos del Nuev.o R .
vo Leon a secas. y todavía se r
, . erno que no de Nuetra gente y es n~mbre de est.a:f i~a _el titulo de reinera a nuesto es que no éramos sim 1 ecumentos mercantiles. Lo ciersino de la provincia llama~ae:e.nte hom~res de Nuevo León,
desapareciendo, salvo como a
de Leon. Lo de Reino fué
nada más.
p o y nos quedamos con el resto

;:{1º

Nuevo Le6n como entidad geográfica.

La formación de Jo que ho d" f
cierta complacencia legitim
Y !s rutamos con orgullo y
1
sea de Nuevo León, es una e:ida;racter , ~e descendientes, o
ra y toma forma defini·t· h . f~eográf1ca que se estructu,
..
iva ac1a males del · l XVI
mas pos1tJvamente con la Indep d . M . s1g o
II; y
tituciones del 24 federal y 25 de~nE;~~~- extcana y las Cons-

der o sea la colonización de lo que hoy es Tamaulipas. Contribuyó también a la consolidación de Coahuila.
El Nuevo Reino de León pudo llegar a ser una especie de
superentidad, como lo pretendieron algunos, el propio Padre
Mier. Cuando se trató de integrar las provincias en el primer
momento del Congreso constituyente mexicano, en la fórmula
tentativa del año de 1823, se quiso formar un solo Estado de
Nuevo León, Coahuila, Texas y Tamaulipas; pero no se pudo
lograr. (Si nos atenemos al Padre Mier se trataba de intrigas,
como el decía, de los "saltilleros").
Cierto es que los avatares de la historia, la composición y
la estructura misma de los pueblos, iban exigiendo una separación por gobiernos y diversas entidades administrativas. Con
lo que fue cobrando perfil cada uno de estos nuevos seres políticos, los "Estados de la Federación" que aparecieron en el
siglo XIX.
Nuevo León se redujo a pesar de hacer suyas las primeras expediciones y fundación de pueblos en Texas; de contribuir con provisiones y hombres a la colonización de Santander; y a pesar de que algunos de los gobernadores ayudaban a
detener las incursiones de indios a la Provincia de Coahuila;
de todas maneras, Nuevo León fué reduciéndose para quedarse con sólo las poblaciones que realmente estaban en su poder y
dominio con los medios sociales y económicos del tiempo.

Antes de éllo, la realidad
áf" h .
León una magnitud inalcanzabieogr ica ac~ del Reino de
neos de los transportes de 1
l ~or los medios contemporáCuando Nuevo León'quedas re :~ones comerciales y sociales.
han desprendido provinciasa cf i~rado a su alrededor se
del descubrimiento de Tex co ater~ els. Gener? el principio
as y apoyo a conquista de Santan-

No se conocía entonces, como es obvio admitirlo, los medios de comunicación actuales; y lo que ahora nos parece fácil
de pensar que un habitante de Saltillo venga a Monterrey para ir a Laredo o San Antonio; en aquel tiempo era el paso
obligado por Coahuila de querer alcanzar la frontera norteamericana.
Lo mismo sucedía con otras relaciones de comercio que
se hacían a lo largo del Río Bravo desde Piedras Negras a Matamoros. Hay que leer las excursiones de fleteros comerciantes, que en el siglo pasado llevaban mercancías o las
traían de Texas, para darse cuenta que sus caminos no eran los
que ahora tenemos como propios.

8

9

�El predominio de la ruta r M
.
mente; basta recordar que la
¡nt~~JY vmo PQSterior1
toca y desvía su camino hacia el
e R algo apenas si lo
ta Anna no pasa por a u'
orte. ecordemos que Sande norte a sur cuando
~uando va a suje~ar Texas. Es sólo
0
Matamoros q~e empieza
1:ªs norteamencanas vinieron de
.
a sena1arse 1a pla d M
como importante en las provmcJ.as
. . mexicanas.
.
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ia;

. ,Resulta, de esta consideración
l
.
cac1on son los de mas
' p d
. , que os medios de comuni. .
on eracion 1os de
composición de nuestro territono.
. '
mayor peso en la
Las fuerzas hist6ricas.

Lo que nos lleva de nuevo a hablar d l fu
cen la historia En e
e as erzas que haHipólito Tain~, paras~e~;n~~ee:~olmt ref~rirsbe a la tesis de
o factores predominantes u
a
toria o ran 3 fuerzas
mento histórico.
q e son la geografía, la raza y el moTal positivismo histórico es de rechazar
demos atribuir los sucesos h
se ya que no pofía, ni siquiera a esa entidadumanos ~nteramente a la geograpolítica que se llama la raza
º~Jeto de una mistificación
caso reducir la historia de ~ U? ~ento con_denado al fraco, al factor racial o simplem:nS::1 a al amb1he~t~ ~eográfimomento 1stonco.

v,¿ga

cf

La consideración actual de la d
.
. , .
duce a ver en las llamadas fuerza .oc!~ª histonca nos connes que se verifi
1
. s histoncas las transformadocan en as sociedades human
d
tro de ellas mismas se gene
fu
as, cuan o dende un paso al inmediato . r~n
erzas que han de conducir
s1gwente.
Debemos concebir que, com od 1 .
genera a sí misma. En este senti~~
o vivo, la h~toria se
humano no hay causas histó .
S6l era de lo propiamente
0
ra ~el ámbito psíquico las ~~;; . ';&gt;.PCran co_m o tales fuesostienen a la ºd
mmac1ones uruversales que
,
v1 a, como su comp . . ,
b
oxigeno, carbono etc .
,
, os1cion a ase de calor
ca de la vida sob ·' pero mas alla de esta sustentación fui~
re el planeta y las referencias inevitables al

fu

contorno, no hay historiador que pueda explicar una civilización (tipo "industrial" de Monterrey) apelando a la fuerza y
condición de su medio geográfico.
La aridez y la falta de recursos, cierto, produjo en los
honibres como respuesta a ese estímulo,, un afán de superación; pero igual respuesta no se produjo en muchos otros sitios tanto o más áridos que nuestro terreno. Hay una infinidad
de puntos y localidades geográficas a todo lo largo de la frontera mexicana; y aún en muchos otros sitios del territorio y no
existe en esas partes idéntico f en6meno histórico.
Lo mismo podemos decir de la raza. Dentro de un mismo
país, con una composición étnica similar se dan respuestas
diferentes; y no hay una explicación adecuada en la noción
metafísica de Raza.
Quiero remitirme por último a la explicación del historiador inglés Toynbee, que desarrolla su tratado de Historia a
base de los conceptos mucho más modestos del desafío y la respuesta; de lo~ que nos podemos servir como principios metodológicos, sin incurrir en el exceso de llevarlos a una fórmula
filosófica o metafísica de explicación de la historia.
Para Toynbee hay simplemente condiciones de desafío a
la energía humana, en el ambiente, en las formas de relación
del hombre con los elementos. Especie de causa limitante y
no factor sustantivo de la explicación. La respuesta a ese desafío la van dando las sucesivas civilizaciones; y los grupos humanos que de ellas proceden componen la historia. Para dar
con las fuerzas que los mueven hay que interrogar a la energía humana de donde procede cada estilo y forma de cultura
histórica.
Las explicaciones a base del medio geográfico, de la raza
y del momento histórico las debemos traducir por los factores
y fen6menos demográficos, socio-econ6micos y pollticos.
No vamos a concebir estas fuerzas en el sentido de entidades ocultas productoras de los fen6menos. Son simplemente
campos de observaci6n del fenómeno histórico, donde cncon-

11
lO

�tram~s caracteres en vías de transfor
.
pondiente llevándola a otra ta d mar ª la. sociedad correse pa e su desarrollo.
Campos Y factores hist6ricos.

.
Tendremos así que estudiar cam
d .
fico, factores de tipo soci·,...__
, .
pos e ttpo demográ.
lí .
"'"conomtco • campos f
a,po po ttco; con cada
d
'
.
Y actores de
toricas, y con la reserva ~ : e ~ ~!los ~tudiar las causas his1
causas, no hay más fuerzas h. , ~a e cuentas no hay más
de la voluntad y la ener , JStoncas que las que dependen
de la capacidad misma degl1a, hde bla organización cultural y
os om res.
El hombre es el único res
bl d
quien va fraguando su pro . ponsa e e la historia y es él
te anotar cómo avanza a ~a ?4ma; por 1? que es importancon ciertos medios y llega aa~est de !osdongenes, se organiza
e enruna os resultados.

¿¡~:e:~:~:~~~

de
concep~os a la historia del Nuevo Reino
fenómenos demográfi: p;ime~ lugar destacar el "rol" de los
de prisa a raíz de los es~di:: d ; ~ se ~a s~perando muy
tes, el concepto tradicional
l JEs ~s htStonadores recien~ompuso de una población ¡u:e - ta a de Nue~o León se
tr un tipo de cultura diferente d~an~l~s y que_llego a construy el sur del país.
nuc eo mexicano del centro
Es cierto que tenemos mati
dif
mexicanos, pero resulta temer~% d e~entes ge otros grupos
norte es criolla comparada
e~tr que la cultura del
1
gena del sureste. Con más
meStlz~ del Bajío o la indíhizo por una poblac· ,
os matices, Nuevo León se
blaciones de Mé · 100 que resume los caracteres de las poxico.

~:i~

Criollos, mestizos e indígenas.

Hay algunos españoles que vinieron de España directamente, pero son muy pocos los que llegan al Reino de León;
y en tal sentido se apunta una diferencia con otras partes de
la Nueva España. Allí llegaron españoles procedentes directos
de España; mientras algunos también aquí, pero en su mayor
parte llegaron y siguieron viniendo a Nuevo León pobladores
ya nacidos en México.
Nosotros somos una formación secundaria en la estructura demográfica derivada de la conquista de México: un segundo nivel en la formación de la nacionalidad; aumentado
por contínuas corrientes posteriores de asentamiento, que en
Nuevo León no han cesado de actuar como tierra de inmigrantes.
Mucho de lo que hoy compone nuestra entidad procede
del siglo XIX: y en parte de mexicanos y mestizos que han
venido de San Luis Potosí, de Jalisco, Guanajuato o de Durango, agregados a capas que produjo el antiguo origen de los
pobladores.
Es notoriamente erróneo o parcialmente equivocado, suponer que los indígenas no tuvieron nada que ver en la conformación de historia de Nuevo León. Esto no es exacto; claro, no siempre fueron los más humildes pobladores de este territorio los que hicieron su historia política pero de ahí a pres-cindir de los indígenas media un abismo.
Tribus que encontraron los españoles en el valle de México, además de los mexicas mismos, tlaxcaltecas y otomíes. vinieron con los primeros pobladores; y luego con los segundos
y con los terceros; y siguieron acudiendo en diversos grados.

La conformación del Estado en fi
h. , .
dad importante se hace en 1 . 1 gura istonca como enti. l d
e s1g o XIX. y e
.
cnso onde se van fund . d l
'
s. una especie de
mexicanos venidos de tod1aen o os dcarlacteres de una serie de
s partes e país.

Todavía en el siglo XVIII al fundarse el pueblo de Guadalupe, acuden indios Tlaxcaltecas; y es bien sabido que poblaciones como Hualahuises fueron hechas de tribus indígenas; y lo mismo Bustamante que procede de colonias tlaxcaltecas.

12

13

�No deja de estar presente el indígena mexicano~ hasta
con su poco de leyenda: Huajuco, Huinalá; personas y nombres del territorio tiñen la historia con el recuerdo de unos antepasados broncos que no hacían sino responder a la mayor
. aspe.reza y violencia con que fueron tratados por los no menos
broncos españoles.
De todos estos encuentros fue naciendo una población
mestiza. El cronista Alonso de León y otros historiadores mencionan mestizos mexicanos y mulatos. Es decir hay aportaciones de elementos quo proceden del trabajo de esclavos de las
posesiones africanas españolas.

Luis de Carvajal es un hombre que ha tenido experiencia
en el tráfico de negros en la Guinea Española y es creíble
que estaba ligado por próximos parientes al comercio de esclavos negros en Santo Domingo; lo que no es de carácter inmoral según la época, pues estos hombres atendían a exigencias
económicas como la que de~andaba mayores fuerzas de
trabajo que iban agotándose en las posesiones españolas por
la violencia y las enfermedades.
A falta de elementos de trabajo indígena acudieron
hombres que hicieron las veces de los indígenas en las duras tareas de la tierra y de las minas. Así se organiz6 un comercio,
como puede ser ahora el del café o el de la azúcar, para traer
piezas negros desde el Africa con los que· se negociaba; de
donde se extendió esta plaga y, esta infamia a los propios indígenas del Norte.
En Alonso de León está escrito y no es cosa que vamos a inventar; ni se trata de ofender la memoria de ilustres
próceres de nuestra historia, que Luis de Carvajal, Diego de
Montemayor y otros gobernadores del Nuevo Reind de León,
fueron acusados de comerciar y vender esclavos indígenas, a
los cuales sacaban en colleras fuera de la tierra, para colocarlos en la Huasteca o en otras posesiones del virreinato.

que el indígena se hiciera añicos al chocar el caldero de cobre
con la ollai de barro.

d~~

Muchos elementr
¡ru~~;~~í~:t/;:~~~b~r~::v:~
ro otros quedaron a sor l /s
más que el mestizo, el peón
Lo que pasa esd que el ~es:~Jmplió una tarea histórica haso el carretero e estas uerr
en los orígenes con imta más adelante. Por ~llo no aparece
a adentrando en la
portancia o relive social, aunque, se vay
sangre, en las palabras y en el caracter.
. d' enas no tenían una estructura culComo los grupos m ig ner a la de los españoles, su len-

¡;o;~:~ ~e:::~

; : \~:\=:Z:s~~i~~n ~n ~a s~:~(
hablar, ~n ;erdad, de un :;:r:::t~era el ~spañol su Ífl;lP~tu
formas md1genas a l~s cr d sí es de atenderse a un mterde pueblo cul~i:al ~as _e e~a o, ue con la sangre penetró lencambio de pnm~r. te~mmo_, YnJs íntima los pueblos de esta
tamente de su 1d1osmc~ac1~ fueron aquellos indígenas sirregión. Sus agentes v1car:1os
utilizaron los pobladores
vientes de criollos o mestizos, que .
las minas avanzar
para reconocer el terreno, lab~•t las ~e~~=sahora en lo; más huen la fundación de otro~ ~ue os y a
mildes menesteres domesttcos.
h h h el historiador del HoDebe rectificar como lo ª , ec ºformó a espaldas de los
yo, la noción ?e. que. N~evo Le~~e s~omponen el resto de la
factores etnolog1cos mclígenas q
, y no sólo desde el orique no es as~
d
N ueva: E span~a. Vemos
l b
., m
· dígena se va acentuan o a
.
ue esta co a orac1on
. d Le, .
gen, smo q
l h.
• del Nuevo Remo e on.
medida que se avanza en a istona

Esta condición hace que la resultante del choque del grupo indígena con los españoles no fuera de pronóstico dudoso
en favor de los españoles. Fué inevitable dirá Alfonso Reyes,

En l . lo XX es notoria la presencia de grupos de otras
e s1g
. .
. ano en la ciudad de Monterrey.
porciones del terntolno dm~xic f'cilmente en las antiguas co. ontano o a vierte La. .
.
.
un reg1om
e delatan em1grac10l · de Matehualita y San umto, qu ,
·· h b
omas
d
de San Luis Potosi. Estos oro res,
nes de gente proce entes
.én llegados en nuestra bis-mujeres y niños no son unos rec1
,
toria.

H

rs

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Desde sus _orígenes, los indígenas que servían a los pobla
or~~ y co1;1qmstadores del Reino eran del Gran T al
-

lt:!:ri';dios ~adficos, manso~ que,:"aJim~~~

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Es

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nopa y otros cactus como la viznaga
tos md igenas
con la época d e 1a cosech a a sus.
lugar
. regresaban
fu
. . ~s . e rigen; y eron los precursores de la gente. que sire 1v~~n o a Monterrey de Catorce, de Charcas de Mate
ua a, u;tCatecas y de otros sitio~.
'
del Los ?rupos d_e población de este Estado son un compuesto
m~stizo mexicano en sucesivos avances, con oleajes cada
vez mlas pode~osos hacia los límites de la frontera a medida
que
y los repartos de tierra
•
los fueron
'
d · ashencormendas
·
dejan. 0 sm ogar en el centro del país.

Fronterizos.

centraran sobre las partes que quedaron válidas del suelo nacional los grupos antiguos de mestizos y criollos, que hubieran seguido poblando Texas, Nuevo México y la California.
La pérdida a manos de la nación vecina fué obra de fuerzas históricas que se suscitaron lejos y fuera de nuestra nacionalidad: el predominio anglosajón en el Continente europeo
y en América.
La nueva fase de 1la civilización maquinista y el renacimiento científico y laico de · 1a vida social, proyectaron en el
medio histórico de la frontera un peculiar liberalismo en cierto modo diferente al que procedía del centro de nuestro país.

Progreso y liberalismo.
Los liberales-de Nuevo León lo fueron con aquella naturalidad de·los hombres que nunca se han ligado en forma estricta y sumisa a la religión ni a forma alguna trascendental de
la vida. Hombres del siglo pasado, ·ser liberales resultaba menos que una doctrina una forma natural de sus costumbres.
0

f

Los ele~entos humanos deseosos de mejorar buscaron las
ronteras, arumados de_ otro gran factor histórico: el es íritu
~e pr~greso. El front:nzo del siglo pasado y los que viJeron
es~es en bu~a de tJ.erras se asemejan a los colonos del oeste
americano.
Animados
por el af'an de wciar
. . . una nueva vida
.
le"
d
b
JOS l"be sus pue los _d e origen y deseosos de trabajo y de tiei res, se ,e1;1carmnaron a una región donde la escasa denb d demográf_ica y la falta de complejos culturales desarrolla
an en nueva vida otro ciclo de la historia interior de México. -

:r~!

Es importante
que se estud.ie nuestra h.istona
• ba10
. este ru
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e se vera ormar y crecer una sociedadb 1 d 1 áf ~
apais~ cugrua concdurnero-?, con bases humanas idénticas al resto del
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tural del pasado indígena; ~~1 reci _ief o d°:1-enor presión culhacer sus hogar
. .
d espano ' se ieron a la tarea de
es Y v1vrr con ecoro.
En esta empresa estuvieron presentes los elementos ind'
genas ocupantes del desierto norte de México V' .
~zos y crioll tamb· ,
.
• weron mesa.so en
os
ien ! Juntos fueron adelantando paso a rio me':C::.1ce detemdo por la posterior pérdida del terC:.

El liberalismo del iiorte no produjo crisis de conciencia,
como ocurrió hacia el centro o sur del país. Con la mayor espontaneidad los nuestros quedaron incluídos en la nueva corriente; que les dio oportunidad de representar matices personales como causas de sus acciones, incluso el yerro de Vidaurri.
Individuos como éste no reconocían en la ley una orden de
adhesión incondicional y estricta, ni tenían fórmulas culturales muy densas; y en todo caso encontraban difícil entender la
misión del Juárez como representante de la Nación.
El liberalismo coincidía con la esfera de su autoridad y
era una exensión de su facultad de disponer de los oficios de
la "república" como de cosa propia. El choque del caudillo
norteño con el Presidente Juárez, fue un error de conducta
personal más que de doctrina.
Vidaurri no era un doctrinario político y se dejó arrebatar
por sus inclinaciones al mando. Ejercía el poder y acumulaba
riquezas como lo hace el dueño de tierras y ganados.

La mutilación geográfica h.izo que refluyeran y se recon-

16

17

�gentina, o unos y otros y españoles a Estados Unidos de NorteaEl choque de estos liberales aportó un beneficio necesario,
porque nos puso de nuevo en línea y dentro del gran concepto
de la Patria Mexicana; y no a merced de aventuras que se podían insinuar, como la de la República de la Sierra Madre o
por el camino en el que fué a parar Lorenzo de Zavala a
Texas.
De todas formas, las instituciones nuevoleonesas, el carácter de los hombres dei Norte, su natural sencillo de fronterizos abiertos y ajenos a los complejos culturales es un producto
de esta formación histórica.

La industria.
Tal índole espiritual va a facilitar a fines del siglo XIX,
la introducción de la industria fabril. Precisamente el tipo de
población que se prepara y forma en nuestro territorio, es propio para ello por la existencia de trabajadores libres que no
estaban sujetos a las haciendas, antiguas encomiendas, ni a la
condición de siervos impuesta por el trabajo de minas u otras
labores que en otras partes de México hacia una mentalidad y
propiciaba una vida opuesta al concepto industrial.
Uno de los factores que tienen importancia en el establecimiento de la industria en Monterrey habrá de ser el carácter
psicológico del trabajador, producto de una sociedad que lo
favorece por su libertad, desenvoltura cultural y afán de progreso, o sea, el espíritu liberal que caracteriza nuestra historia.
La implantación de la industria en la región fué estimulada por nuevas y posteriores migraciones. Y de las penúltimas
que llegaron a Nuevo León, figura gente que estuvo al frente
de negocios en Monterrey a fines del siglo XIX, familias españolas, francesas, alemanas e italianas que han ido fundiéndose en filiaciones que son hoy enteramente mexicanas.
Procedían de nuevos movimientos de transformación europea; y venían a dar a nuestros hogares porque en estos sitios
el emigrante europeo buscaba condiciones adecuadas. Españoles a Cuba y Argentina, italianos y alemanes a Brasil o Ar-

mérica.
· la
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•
·
europeas h acia
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'
• , se1ectos grupos a esta, re, .
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costa at1antica y e
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gión, de manera que tam ien e.
. , n con los criollos y mesla historia del si~lo XfIX e~ co~~:~é:ºde la fragua del siglo.
tizos que se habian orma o a
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.
f,
la una actitud menEntre todos produJeron i::~arºí:ir~lación del ser humatal, una nueva manera de co . ntes La industria que es un
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·
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del hombre Y de su ~rgamzaci~n ~cos No podría ser adaptado
y la producción d~ bien~sde~onomido~de el mundo de la roaeste estilo en regiones in igenas
gia está vivo todavía.
ta industria fabril son producto
Los primeros brotes de esdo sus efectos: la concreción del
~ los factores ql!e va~ s ~
de dentro y fuera; la gueterritorio, las ~migraciones uma:e~cias. hasta nuestro tiempo,
rra nortfe;milencanili~Íactys d~:~smo histórico.
con su ac mov
,
. . , de estas fuerzas nos muestra como se van
. La combmacion
sin atribuir propósitos ni fín pre:
umendo factores a lols _que
na resultante histórica, como si
concebido dan con e tiempo u,
hubieran estado ligados entre si.

V aforaci6n y acci6n.
1 f de esta: plática, con poner de
Con lo cual llegam~s ad
historia del Estado y de la
manifiesto una .~aloracion ::u aciones que nos invaden el
ciudad, en funcion dde llas pr te py del futuro de nuestro país.
día de hoy respecto e presen
.
.,
.d
la invitación juvenil con este diaPor éllo he quen
igar .
• quietos del futuro; y ojalogo con igual manera de sentirnos m

1f

°r

19
18

�lá que estas reflexiones sirvan de incentivo o renovadas valoraciones de la historia. Además de producir este resultadtr deseo que susciten la actitud consciente d~ que somos una resultante cultural de todo el proceso de forn;iación mexicana de
nuestro país.
Somos una consecuencia, una f6rmula secundaria y no
primaria de la · conquista española; pero dentro de nuestro
complejo cultural está presente la obra, el testim&lt;:&gt;nio y el legado que dejaron los antepasados más remotos de este territorio,
hasta los que en el siglo XIX hicieron que la entidad Nuev:o
León llegase a una configuración precisa y dentro de ella a
conformar un particular espíritu histórico.
Tomemos la suma de todos esos complejos y conjugación
de fuerzas; y la conciencia que dentro de- esa corriente nos
corresponde aportar nueva actitud mental, cultural y política,
la cual tiene que ser extraí~a del conocimiento de nuestro pasado, en función de la valoración de ese pasado; y con vista
de todo ello organizemos nuestra contribución a las transformaciones sucesivas que reclama y necesita un pueblo, el cual
todavía está forjándose y no ha dejado de vivir la historia
como una manifestación de su generación misma.

_FRANCISCO DE VITORIA Y LAS
RELECTIONES DE INDIS

',

SAMUEL FLORES LONGORIA
En memoria del
Lic. José Infante Moreno_.
.
fiel • su -.oca.ció n mag1Stcna!
Y a sus principios, hasta el frn.

Las Relectiones de Indis s011 •nuestra
rimera Carta contine~tal de ind~pen~encia - jamás el Mensa¡e de Monroe; .
Antonio Gómez Roble~o
,\

INTRODUCCION
ENTRE OTROS dos sucesos de gran trascende~~~a a~ae~ d ' 2. eL descubrimiento de Amenca, por
cieron en el ano . ~ 1 94. · ,
lón el nacimiento de Franel navegant_e g~noves &lt;=:ns~;b~~f~sor Xe la soberanÍá y de los
cisco de V1tona, el praltm d
tas tierras que poco ·después
derechos de los natur es e es
, '.
constituirían lo que hoy es nuestra Amenca.
.
La h aña de estos dos hombres~ material la.una yd esp1az
. , . mente vinculadas,.son dignas e enritual la otra, ~ro m~ if
uestro O:mtinente. Es posible,
cabezar los fastos que g or. !ca
ero a nosotros nos parece
aún, que pudiera pa~~gonars:, e~d!i.
íritu. Colón descubrió
más digna de enCOIDlO la hazana . ·,
a: las Indias. Franla América por error, ya q~e i;.!':--Yº · ',gl · u·'tulos de indepen.- · • f ·
cientemente os ·
·
cisco de V1ton~ oqa cons
ecie~téme~te descubiertas, aun
dencia de las uerras entonces r
.

f·

•

20

es

u!ar

21

�en contra de las autoridades más elevadas de su tiempo como
lo fueron, indiscutiblemente, el Papa y el Emperador. '
Por eso, como justamente lo afirma Antonio G6mez Robledo, Yitoria cuenta para nosotros, americanos, como uno de
los foryadores de nuestra nacionalidad continental.
Las_ siguientes páginas quieren ser un pálido reflejo del
pensamiento de Francisco de Vitoria al disertar sobre la AmérJ~a, enton~es t~~vía encubierta y sobre las circunstancias pohticas e ideologicas que confrontara el ilustre dominico
burgalés.
VITORIA Y LAS IDEAS POLITICAS DE SU TIEMPO

El marco hist6rico: España y Portugal
. Franci~co de Vitoria nace en el año de 1492. En este año
tiene tam~i~~ lugar el descubrimiento de América, suceso que
marca el micio de la era Moderna. Los historiadores no se han
puesto aún de acuerdo sobre si este periodo corresponde a la
Edad Moderna o queda todavía situado dentro del marco del
Renacimiento. Para J.B. Bury, "el descubrimiento del Nuevo
~un~o es el gran acontecimiento que abre el período de la
histona moderna, en cuyo curso influy6 de modo poderoso" 1 •
en cambio para J. P. Mayer 2 esta fecha correspondería má~
bien al Renacim_iento, que tiene lugar desde principios del si~1~ XI\_' ~asta fmes del XVI. Sea como fuere resulta muy dificil del1~n~tar exac,tamente estas épocas, que aún son variables
en los distintos paises. Así, por ejemplo, la Edad Media dur6
más en España que en Italia 3 y todavía más: no hubo una
ruptura total con aquélla.
1

J. B. Bury. "lntroducci6n", Historia del mundo en la Edad Moder-

na, v.1, El Re,uuimiento (Universidad de Cambridge, ed.). Barcelona, Editorial Ram6n Sopena, 1955, p.45.
2 J. P. Maycr. Trayecuma del pensamiento politico. México, Fondo
de Cultura Econ6mica, 1961.
3 Pcd!o Hennqu~z Urcña. Historia de la cultura en la América hisptSmca (Colecc16n Popular, No. 5). México, Fondo de Cultura
Econ6mica, 1959, p.23.

22

En España el año de 1492 divide en dos partes la historia
de este país:
a) La correspondiente al lap~ anterior ~ediato a esta
fecha, que culmina con la reconquista de la ciudad de Granada último reducto de los moros.

'

b) La inmediatamente posterior al descubrimiento de
América.
La primera parte podemo~ sintetiz~la de la siguiente manera a partir de la segunda mitad del siglo XV:
El año de 1468 el rey Enrique IV despoja por se~nda v~z
de la, herencia a su hija Juana -llamada la Beltrane1a, segun
José Luis Romero\ por considerarla hija natural de Jel'!á~ de
la Cueva- y señala a Isabel como su sucesora. ~ _ano sigmente Isabel contrae matrimonio con Fernando, prmcipe heredero
de Arag6n; pero este hecho provoca una serie de inqu}et~des
que son afrontadas satisfactoriamente por _los dos pnncipes,
una vez que hubieron alcanzado sus respectivas coronas y gracias a sus experiencias pasadas: Fernando, durante el turbulento reinado de su padre Juan II e Isabel, ?urante la prolongada lucha en que se jugara su corona. Hacia 1481 los Reyes Cat6licos emprenden operaciones en grande escala ,en contra 1el
reino moro, que había permanecid~ en la Pemnsula Ibérica
por cerca de ocho siglos, desde el ano 711. En 14?1 Y d~spués
de aguerridas batallas los ca~tellanos ~ogran red_uctr a la i~potencia a los musulmanes qmenes capitulan hacia las postrlffierías de ese año. Por otra parte se hab!a expulsado_ a los judíos Y
posteriormente, en 1009, se expulsaria ~ los mo;iscos q1;1e conservaran la religión mahometana. Termmaba as~ un periodo e~
el que se habían enlazado estas cultu~as, produciendo un admirable florecimiento cultural en Espana.
El otro periodo se iniciaría a partir del ~esc~brimie~to de
América y vendrá a cambiar el curso de la historia, no solo en
España, sino en todo el mundo.
4 José Luis Romero. La Edad Media (Breviarios, No. 12). México,
Fondo de Cultura E.con6mica, 1963, p.99.

23

�;Es necesario sin embargo señaJar al lado de España a Portugal en donde el príncipe Enrique impulsaba los viajes de exploración a lo largo de la costa occidental de Africa, teniendo
como destino a la India. Entre España y Portugal existía una
profunda rivalidad. Los portugueses, sobre todo, deseaban retener el monopolio comercial de Africa y posteriormente el de
la India, motivo por el cual atacaban sin piedad a toda nave
que encontraran en alta mar, cerca de la costa africana. Los
principales sospechosos eran, como es de suponerse, los españoles. La mayoría de las disputas entre ambos países, durante el
siglo XV, tenían como origen las posesiones coloniales o el comercio ultramarino y en varias ocasiones ambas naciones obtuvieron títulos o donaciones del Papa, que dirimieron sus querellas ~. Durante este siglo los navegantes habían ido descubriendo diversas islas en el Atlántico.
Es en este momento cuando hace su aparición el navegante genovés Cristóbal Colón, quien antes de llevar a cabo su memorable empresa había andado ofreciéndose para realizarla lo
mismo a Portugal que a España. En 1484 los portugueses lo
rechazaron y por fin en 1492 celebra capitulaciones con la Corona de Castilla. para realizar lo que llamaba su "empresa de
las Indias" 6• Los resultados son de sobra conocidos para abundar en los detalles que llevaron a la realización de esta aventura en la cual Colón se tropieza, materialmente, con las tierras
que después se bautizarían con el nombre de América en honor
de uno de sus seguidores: el florentino Américo Vespucio.
Las consecuencias de este feliz error que llevaron a Colón
a encontrarse con América, en vez de la India, revolucionarían
el orden antiguo en todos sus aspectos: sociales, políticos, econÓmicos, filosóficos, etc. El Nuevo Mundo sería visto, después,
no sólo como el Continente proveedor de las riquezas materiales en forma de oro y demás materias primas, sino como el
Continente de la esperanza, como un lugar donde podrían
realizarse los anhelos de libertad e igualdad de las clases
oprimidas europeas y aún de las que; no lo estaban.
5

J. H. Parry. Europa y la expansi611 del mundo, I41':;-I7JCi (Brevia-

rios, No. 60). México, Fondo de Cultura Econ6mica, 1963, pp51-53.
6 lbidem, p55

24

El marco ideológico
Durante la Edad Media, aparte de la ~uencia ,q_ue tuvieron las instituciones romanas, el pensamiento poht1co estuvo considerado como una arma de la mor!l. E} Esl~dº1 ·~a
sólo un organismo teml?°ral, subordina?º a _as· a. tas" ma 1 ª:
des tem rales y espintuales, que tema la iglesia. La con
. ' . pol'u·ca de la Edad Media se reviste de los arreos de la
c1enc1a po 1
·
d · d
de
reli ·ón revelada y establece, sobre doctrinas en~a ~ ,, 7
Ar!:.6teles y del derecho romano, las sanciones de la iglesia '
ha afirmado G. D. H. Cole.
•
8
La Baja Edad Media que según José Luis Romero t_1ene
lu r desde la segunda mitad del siglo XIII ~asta las po~t:imerí:: del siglo XV, se caracteriza por un periodo ~e cnsis. Se
. . . a dudar de las teorías medievales que habi.an expresar::~~~'sólo podría cumplirse la unidad en la Iglesia y epodl
Estado subordinando a sus miembros, ante todo, a. un
er
. ' .
, ,, o Los dogmas eclesiásticos van siendo gra1
~~~t~:~~ídos por un espíritu 1;1u~v?; las teorías polítcas se apegan cada vez a la realidad h1stonca Y toma~cJt ª da
historia en cuenta. Las características de este pen .º' e
acuerdo con Gettel, son las siguientes: , "La d_ecadenc1a del
feudalismo. el desarrollo de las monarqmas nacionales; la de·1· dad his¡órica del Papado y la reunión de los grandes con:
b 11
. 10
cilios de la Iglesia
•
11
.
d Padua y Guillermo de Ockham ' ant1paM arsil10 e
· ·6 d n Esta
.
h b' esbozado en sus libros 1a aspirac1 n e u
pistas, . a
J h w liffe hace una crítica devastadora de

f

lr

12

c!~~t

?aº I;i~~f:~ ·at~ctal J~pa califi~ándolo de anticrist~; e!u

pulo Huss es condenado a ':11d~:~ w¡~ªy:nºfne~;s1:ovimientos
lio de Constanza, pero sus 1
reformistas del siglo XVI.
7 G D H. Cole. úz organizaci6n política. ( Colecci6n Popular'
N~. 1·). México, Fondo de Cultura Econ6m1ca, 1959, P· 18.

l¡ .

8 José Luis Romero. op. ci,., p.80.
.
v.1 México,
9 Raymond G. Gcttel. Historia de las ideas po ticas,
Editora Nacional, 1959, pl32.
10 IbiJem, p.216.
11 J. P. Mayer. op. cit., P· 78.
12 ltlem.

25

�. El Renacimiento italiano influye en la toma de
.
c1a del bo b
, •
.
conc1en.
m re por si mtsmo: Pico de la Mirandol
p
son eJemplos elocuentes de ello.
a y etrarca,
rech;n el campo ~e la especulación jurídica el estudio del deromalno babia de_spertado un creciente interés, especial°:e~te .en a controversia conciliar del siglo XV Se h
d1stmc1ón
d e _JUns
· · d"1cc1ones
·
· deace
una
, .
y se esboza un concepto
sobera~- la autondad de los gobernantes procede de una dele ac1on del pueblo y la de la Iglesia reside en el conjunto de Yos
creyentes.
h Por otr~ parte este redescubrimiento del Derecho romano
,ac_e resur~ el concepto de la democracia de las ciudades he
lerneas, poruendo de _actualidad la concepción jurídica del con:
trato y las corporaciones a través del Derecho. "Estas ideas
-comenta .Gettel- estaban en pugna con la idea medieval
de la autoridad referida a un poder único y real· b 1 .
ortan . di
'l
'
iza an a rmc1a versa y mu tiple de la comunidad" 1 a_
P

En ~lorencia surge Nicolás Maquiavelo (1469-152 )

~flu~~~

c?n su ~1bro El 1:ríncipe, ,ejercería una considerable
~~ en_ ,e rnr-nue~to pohtico. En esta obra se emprende la
iscus1on e os °:1-etodos de que puede valerse un rínci e
nuevo para consolidar su autoridad. La filosofía d Mp . p
lo est bl
·
e aqu1avea. ece una _taJ~te s;paración de la Iglesia y el Estado
su~ordma los pnnc1p1os eticos al bienestar público a las nZ
ces1dade~ del Estado; la seguridad y la preponderan~ia de éste
son los fmes supremos y permanentes. Se opone al Papado r
parecerle uno de los mayores obstáculos para la if . , po
formula una doctrina que conduce a la defen un 1cac1on y
ción del E tad 14 M
. l
sa Y conserva.
s º. · aq~1ave o fue considerado como un CÍrnco, cuya doctnna constituía una invitación a los t'
ra que
· di
d l
. . .
iranos pa- . prescm eran e os p~c1p1os éticos, "pero la verdad
afirma Cole- es que Maqmavelo, más que un cínico fue
un s~cular. E_l buscaba al pensamiento y a la acción poÍítica
una ase reahs~ en los hechos de la conducta humana ,
que en las Escnturas o en principios morales apriorístico;~
13 R. G. Gcttcl. op. cit., idem.
14 lbidem, p.238.
15 G. D. H. Cole. op. cit., p.19

De su principal obra ha escrito Burd, lo siguiente: "El Príncipe
fue la primera obra grande en la cual aparecen francamente
en colisión dos autoridades, la divina y la humana, y en la
cual los axiomas venerables de las generaciones anteriores se
ven rechazados como inductores prácticos del extravío y faltos de solidez teórica. La sencillez de su apremiante llamamiento a la experiencia común y a la inteligencia conquistaron para este libro un aprecio que nunca se ha concedido a
10
las demás obras de Maquiavelo" •
A muy grandes rasgos este es el marco ideológico del cual
emergerá la figura de ese gran humanista español, que fuera
uno de los creadores del Derecho internacional público moderno: Francicsco de Vitoria, quien en sus Relectciones de Indis
no sólo estudia el problema de la licitud de la colonización española en América, sino que, por las conclusiones que de las
mismas obtiene, "cuenta para nosotros americanos entre los
17
grandes fundadores de nuestra nacionalidad continental" •
En síntesis: "Hay tres hechos característicos de Occidente, heredero de la cultura y de las estructuras jurídicas del Imperio romano, con que se inscribe la Epoca Moderna: el comienzo de las naciones occidentales; la ruptura religiosa de la
Cristianidad, hasta entonces una, y el descubrimiento de América. La imprenta y el humanismo renacentista completan,
en
18
el orden cultural, la portada magnífica del siglo XVI" •
Antes de entrar al estudio de la Relección primera de Vitoria: De los indios recientemente descubriertos, relacionándola con otros de sus estudios afines, destacaremos algu;nos de los
rasgos, más sobresalientes de la vida del gran dominico alavés,
para mejor comprensión de su obra general.
16 L. Arturo Burd. Historia del mundo en la Edad Moderna, v.l,

p.206.
17 Antonio G6mcz Robledo. Política de Vitoria. México, Imprenta
Universitaria, 1940, p.VI.
18 Carlos Hamilton D. "Filosofía jurídica del maestro Fray Francisco
de Vitoria", Anuario de la Asociación Francisco de Vitoria, v. VIII,
1847-1948, pl7.

27

26

�ESBOZO DE VITORIA
. Francisco de Arcaya y Compludo ~s ·el nombre de famil~a ~e: Francisco de Vitoria. Sus padres, Pedro de Vitoria, del
linaJe de los Arcayas, de Vitoria, y su madre Catalina de Compludo, originaria de Burgos y posiblemente'de ascendencia judía, ten_~ una posición acomodada. La fecha más probable
del nacmuento de Francisco de Vitoria se sitúa hacia el año
de 1492. Su apellido constituye un nombre de oriundez recibido de su padre.
Dos ciudades se disputan el honor de haber sido la cuna
de su nac~ento: Vitoria, capi~al de la provincia de Alava, y
Burgos. ~m ~mbargo el P. Amaga, en el manuscrito original
de_la Hzsto:t~ de San Pablo de Burgos -descubierto en el archivo ;111urncipal de Burgos en 1927- afirma que los herma~os Diego y ~~ancisco de Vitoria nacieron en Burgos. Esta última aseveracion ha sido comprobada 19 •
Ha~iendo visto la lu~ primera en esta ciudad de Burgos

ª, l:t sazon cabeza de Castilla, corte y estancia de los Reyes Ca-

tohcos, aunque no permanente, "dado el carácter un tanto
trashumante de aquella residencia real", pudo presenciar cuand_o apenas tenía cinco años de edad la visita que Colón les hiciera a los Reyes Católicos a la vuelta de su segundo viaje, en
1497. Y desde su celda conventual, en 15o6 "seguiría anheloso el ruido de las famosas Cortes de Burgos' con la muerte en
el mismo año, de Felipe el Hermoso y el trágico peregrinar
de la infortunada Juana la Loca 20•
Aún _adolescente -13 años tendría entonces- Vitoria vist? ya el liábito dominicano en San Pablo de Burgos. En 1509
tiene lugar ~no de los. actos que, ejercerán influencia import~nte en ·su vi?a: es enviado a Pans por su orden para que prosiga _sus e~tud1os en el Colegio de Santiago donde toma cursos
de filosofta dm:ante el periodo escolar 15~1510. En 1512-1513
19 Te~filo Ur~~oz. Obras de Fr~ncisco de Vitoria, Relecciones teol6g,~as (Ed~c1_6n crítica del texto latino). Madrid, Biblioteca de
Autores Gnsttanos, 1940, pp.1-5.
20 lbidem. p.6.

28

inicia sus estudios teológicos. Siendo aún estudiante de teología, el Capítulo general de la Orden de_ Génova _lo designa
para impartir lecciones sobre la·s Sentencias, a parttr del cur~
16-1517. Este suceso mar~ la s~gunda etapa ~e s~ estancia
15
en París, que se prolongara todavia por otros sets anos.

En la Universidad de París Vitoria tiene contacto con el
Humanismo renacentista, que "acogió con interés y entusias21
mo", mostrando amplias simpatías hacia los humanistas •

¿Hasta qué punto ejercieron influencias en su esp_íritu l~s
enseñanzas recogidas por Vitoria en París ? Los estudiosos vitorianos siguen en desacuerdo.
U no de los más destacados tratadistas de la obra de Vitoria Camilo Barcia Trelles 22 afirma que aunque durante su
est;~cia en París el dominico burgalés cala en los problemas
más profundos de su época, enfocándolos ;i;on altitud de pensamiento y preocupación por la verdad, no obstante ello, ~rancia no logra asimilarlo, ni hace que a su regreso a Espana se
convierta en un mero repetidor de dicho pensamiento. Enseguida comenta que hay que hacer notar, por otra parte, que
las enseñanzas teológicas que por entonces se ofrecían en la
capital francesa "se. caracterizaban por ause~cia de ~urios!dad,
por el apego incondicional al pasado, por disputas sm epílogo
sobre palabras y a propósito de palabras."
En cambio para el escritor mexicano Antonio Gómez
Robledo 23, "por el amor a F~ancia y p~r su dilat~d~ permanencia en ella, nació en el teologo espanol e.l sentimtento -del
bien común internacional."
Sea como fuere Francia debió haber ejercido notoria influencia en el alma de nuestro teólogo. Urdanoz afirma que
allí le nació a Vitoria una admiración, "un. tanto exaltada" hacia Erasmo, aunque no le llegara a conocer personalmente.
21 lbidem, p.14.
.
22 Camilo Barcia TreUes. Francisco de Vitoria, fundador del Derecho Internacional moderno. Valladolid, Talleres Cuesta, 1928,
pp.16-17.
.
.
23 G6mez Robledo. op. cit., p.7.

29

�Erasmo debió conocer esta simpatía pues en el año de 1527 escribe a Vitoria para que interponga su autoridad en favor suyo en las juntas de Valladolid, donde se le llevaba proceso por
sus ideas 2 4•
En 1523 Vitoria regresa a Valladolid, España, donde principia a enseñar en el curso 1523-1524, durante su estancia en
este lugar, como profesor, durante tres años. No so conservan
huellas escritas del breve paso de Vitoria por este lugar.
En el año de 1526, en un brillante acto de oposición verificado del 2 al 7 de septiembre, Vitoria obtiene la Cátedra de
Prima de Teología en la Universidad de Salamanca. Su contrincante lo fue el maestro Pedro Margallo, portugués de nación
y acreditado catedrático de Filosofía moral de esa Universidad
y quien, además de sus amistades en el citado plantel, contaba
con los votos incondicionales de los colegiales de San Bartolomé y con los de la nación portuguesa. Vitoria en cambio nos
.
1
25
'
d ice
e P. Urdanoz , era extraño al centro y fuera de los votos
de los dominicos, sólo contaba con su brillante historial de profesor sorbónico y de San Gregario, en Valladolid.
LOS PROBLEMAS DE LA
COLONIZACION ESPA~OLA EN AMERICA
A principios del año de 1539 Vitoria pronuncia en la Universidad de Salamanca su Relección De lndis y ese mismo año,
el 19 de junio, poco antes de terminar el curso, la segunda,
De iure belli, que está íntimamente ligada con la primera.
Las Relecciones -dictadas por doctos maestros de la Universidad de Salamanca-, eran las conferencias extraordinarias
que se exponían fuera de las disertaciones usuales y comunmente se referían a temas que fueran de actualidad.
En estas Relecciones Vitoria estudia minuciosamente el
problema de la licitud de la colonización en América y aunque el ilustre dominico no es el primero en hacer la defensa
24 Urdanoz. op. cit., pp.14-15.
25 lbidem, pp.19-20.

30

de los naturales de estas tierras, ni el último, sí es su expositor
más destacado y "hay, sin embargo, que vincularlas a su persona, porque en él tuvieron ~a exposición _sistemática, se~ena_ y
equilibrada, con atisbos geruales y sugestiones extraordmanamente fecundas" 26•
Los problemas iurídicos de. la colonizaci6n
Tres son los grupos de problemas jurídicos que suscitan
tanto la conquista como la colonización de las Indias: a) La legitimidad de la soberanía española sobre éstas; b) 1a licitud de
las guerras con que se impuso y, c) el trato que se había de dar
a los naturales de dichas tierras.
Desde un principio estos problemas son discutidos enconadamente, llegando los polemistas a dividirse en d~s grupos: los
que justifican la legitimidad de la soberanía espanola sobre las
"Indias" y los que, en un grado u otro, la niegan.
L os contendientes
En el año de 15n sorprende tanto a los Reyes Católicos como a los conquistadores y colonos, los sermones de Fray Antonio de Montesinos, en Santo Domingo, quien refiriéndose a los
aborígenes, preguntaba: "¿ Estos no son hombres? ¿No tienen
ánimas racionales ? ¿No sois obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿ Esto no entendéis1 ésto no sentís ?. Tened por
cierto que, en el estado que estáis, no os podéis más salvar que
los moros y turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo" 27•
Fray Bartolomé de las Casas es indudablemente uno de los
defensores más apasionados de los indios y también uno de los
más discutidos. Parangonándolo con Vitoria, el erudito don Ramón Menéndez y Pidal 28 lo critica severamente, expresando
26 José M. Gallegos y Rocafull. El pensamiento mexicano en los siglos XVI y XVII. México, Universidad Nacional Autónoma, 1951,
p.126.
27 Jbidem, p.116.
28 Ramón Menéndez Pida!. El P. Las Casas y Viwria con otros temas
de los siglos XVI y XVll (Colección Austral, No. 1286). Madrid,
Espasa-Calpe, 1958, pp.9-48.

31

�que es "injusto hasta lo absurdo", aunque agrega que obra de
buena fe. El P. Gallegos y RocafuJI 211, por su parte, lo justifica
diciendo que Fray Bartolomé de las Casas tiene el "mérito de
haber despertado tan vigorosamente la conciencia española".
Por parte de los que justifican la conquista encontramos,
entre los más nombrados, a los siguientes:
a) Los religiosos Reginaldo de Morales y Vicente de Santa
María, quienes, consultados en 1529 por Nuño de Guzmán que
decide hacer la guerra a los chichimecas, le contestan que ésta
no sería lícita si se hiciera simplemente porque los indios fueran id6latras, pero que sí lo sería si su motivo fuese el de cas.
tigar los pecados contra naturaleza de los indios o el de asegurar la predicación del cristianismoªº.
b) El regidor de la ciudad de México, Juan Velázquez de
Salazar, procurador en la Corte de los intereses del Cabildo de
la ciudad, escribe por encargo de éste un tratado justificando
las guerras con las que el Emperador había conquistado a la
Nueva España 81 •
c) Y para no hacer prolija esta lista sólo citaremos a Juan
Ginés de Sepúlveda, doctor y canónigo de la Iglesia Episcopal
de C6rdoba, quien escribe en Roma su famoso libro Democrate1 secundus sive dialogus de justis belli causis, que constituye
toda una exaltaci6n del imperialismo y que sostiene la licitud y
hasta la santidad de la guerra que los españoles realizan frente
.. los indios de: América, argumentando: "Es lícito someter a los
indios, por la rudeza de su ingenio; son los indios gente servil
y bárbara y por tanto obligada a servir a los españoles, hombres
de más acusada cultura; siendo los indios bárbaros están obligados a obedecer a los prudentes y humanos" 82•
Carlos V contra la tesis anticesarista de Vitoria
Antes de analizar la Relecci6n De lndis, nos parece intcre29
30
31
32

Gallegos y Rocafull. op. cit., p.121.
lbidnn. p.-147.
lbidem, p.148.

Barcia Trcllcs. op. cit., pp36-37.

32

sante insertar la carta que el Emperador Carlos V escribió al
prior del Convento de ~an Esteban d~ Salamanca, ~l 10 de ?-oviembre de 1539, es decir, poco despues d~ haber ~ctado Vitoria sus primeras Relecciones. La carta ha sido recogida ~or Barcia Trelles en su obra ya citada y se adopta en su redaccion el estilo moderno, para mayor comodidad:
"El Rey: Venerable padre prior del Convento de San Esteban de la ciudad de Salamanca, he sido informado de que alg unos maestros religiosos de esa casa han planteado y tratado
en sus sermones y en repeticiones del derech~ que Nos te:i;mos
a las Indias, islas y tierra firme del mar Oceano y tam?ien de
la fuerza y valor de las composiciones que con autoridad d_e
nuestro muy santo padre se han hecho y se hacen en est~s re,inos, y como tratar de semejantes cosas sin nue_str~ ~abiduna
y sin prevenirnos de ello, aparte de ser per¡ud1c1al y
candaloso, podría traer grav;s incon~eni~ntes en ?fensa de_Dios
y desacato de la sede apostolica y v1cano de Cnsto y dano de
nuestra corona real, hemos acordado encargaros y manda_mos,
que sin dilaci6n alguna llaméis ante vosotros a los mencionados maestros y religiosos que hubiesen tratado en sermo~es repeticiones o en cualquier forma pública o secreta, de los citados
problemas y recibáis de ellos_ juramento par~ que ~eclar~n ~n
que tiempos han tratado o afirmado lo susodicho, ~~i en hm~10
como en minutas y memoriales y si de ello han facilitado copias
a otras personas religiosas, eclesiásticas o seglare~ y lo que en
sentido afirmativo así lo declarasen, con sus escntos en que se
consignen, sin que queden en su poder ni en la_de _otra persona
copias de los mismos, entregadlos en memoria firmada c?n
nuestro nombre a fray Nicolás de Santo Tomás, que a tal º?J~to enviamos, para que lo traiga ante Nos y mandemos decidir
acerca de ello lo que copvenga al servicio de Dios y al nuestro
y habéis de significarles en_ nuesi:i:o nom?re. y de_ nuestra parte,
que ni ahora ni en lo sucesivo y sm prev1~ licencia ?-uestra, ~raten ni prediquen ni disputen de lo mencionado, m hagan 1rnprimir escritura alguna respecto al particular, porque..de lo contrario yo me consideraré por desobedecido y mandaré proceder como la calidad del negocio lo requiere. En Madrid a 10
de noviembre de 1539. Yo el Rey" 33 •

:s-

33 lbidem, pp:40--41.

33

�A pesar de esta prohibición Vitoria vence de una manera notoria, ya que cinco años más tarde, en 1542, el Rey
manda reunir en Valladolid la junta de teólogos y juristas
que habrían de analizar y decidir sobre la legitimidad de la
conquista, en el debate en que participan fray Bartolomé de
las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda y en donde se pone en
tela de juicio la legitimidad de la conquista.
VITORIA Y LAS
RELECTIONES DE INDIS
Varias de las Relecciones que pronunciara Vitoria en la
Universidad salmantina en torno al problema de la colonización española en América, se encuentran relacionadas. Al
menos, es necesario confrontarlas para situar mejor su pensamiento respecto al aludido problema. Así, en la Relección
primera De Potestate Ecclesiae, Vitoria destaca la doctrina
del poder espiritual, la que posteriormente aplicará a los problemas que en otros estudios se le vayan presentando 34• En
la Relección De matrimonio señalará que le corresponde a
la autoridad espiritual dirigir el poder y la autoridad civil en lo
que se relacione con los asuntos espirituales, señalando los
términos y límites a los que en estas materias pueden llegar.
Pero, las que más vinculadas se encuentran en torno a la citada cuestión, son las Relecciones: De indis recenter inventis
relectio prior y De indis, sive de iure belli hispanorum in
barbara, relectio posterior.
Relecci6n primera de los
indios recientemente descubiertos

La controversia en torno a este problema es dividido por
Vitoria en tres partes:
a) Se ·indagará por qué derecho han venido los bárbaros
a dominio de los españoles 35•
34 José Miranda. Vitoria y los intereses de la conquista de América
(Jornadas, No. 57). México, El Colegio de México, 1947, p.25.
35 Para el estudio de las dos Relecciones citadas seguiremos la versión
del P. Teófilo Urdanoz (Cf. nota 19), que nos parece digna de
crédito.

34

b) Qué potestad tienen los reyes de España sobre ellos en
lo temporal y en lo civil.
c) Qué pueden los reyes o la Iglesia sobre ellos en lo espiritual y en lo tocante a la religión.
Respecto a la primera parte dice Vitoria ~ue puede co~siderarse que la discusión es inútil y hasta oc10sa, por constituir, ya una cosa juzgada. Pero que cuando se 1:tata de hacer
al&lt;Yo de lo que racionalmente puede dudarse si es bueno o
m~lo, es lícito y hasta obligatorio consultar a personas doctas
que disipen la duda.
Vitoria deduce de lo anterior tres proposiciones:
1. En materia dudosa debe consultarse con aquellos a quienes toca dictaminar sobre el caso; de otro modo no hay seguridad de conciencia, ya sea la duda en materia de suyo lícita,
ya ilícita.

Si, consultados los sabios, setenciaran que es ilícita esa
materia dudosa, hay que atenerse en el obrar a este parecer,
y el que hiciere lo contrario no tiene excusa aunque, la cosa
de suyo fuera lícita.
3. Si, por el contrario, sentenciasen los sabios qu: es lícita, ajust~dose a estas se~ntencias se. ~b~a con segundad de
conciencia aunque en realidad fuese ihcita.
2.

Añade Vitoria que el negocio de los "bárbaros" no es
tan evidente injusto que no se pueda disentir de su jus~ci~,
ni tan evidentemente justo que se pueda dudar de su JUStlcia, sino que más bien parece que tiene de ambas cosas.
Duda primera~ Vitoria se pregunta si antes de la llegada
de los españoles esos "b'arbaros" , eran verd~deros duenos
- pu'
blica y privadamente. Contesta que efectivamente estaban
pública y privadamente en pacífica posesión de sus cosas y
que en tanto no se demostrara lo contrario, no se les podría
despojar de su posesión.

A quienes alegan que los bárbaros no tenían dominio,
pues estaban en pecado mortal, contesta que el pecado mortal no impide el dominio civil y dominio verdadero. Añade

35

�que el dominio se funda en la imagen de Dios y siendo el
hombre imagen de Dios por naturaleza, ésto es, por las potencias racionales, no lo pierde por el pecado mortal. Si la
potestad espiritual no se pierde por el pecado mortal, menos
la civil, que se funda menos en la gracia que la espiritual.
Nueva duda. ¿Por razón de la infidelidad se pierde el
dominio?
El dominico responde en forma de proposiciones:
r. La infidelidad no es impedimento para ser verdadero

señor. Santo Tomás es de esta opinión y además las Sagradas
Escrituras dan ejemplo de infieles que fueron verdaderos señores. Despojar de sus cosas a los infieles, por este título, es
cometer hurto o rapiña.
2. Según el derecho divino ni aun el hereje pierde el dominio de sus bienes.

Pero, se alegaba, ¿ y por derecho humano?
3. El hereje, desde el día en que cae en ese crimen, incurre en la pena de confiscación de sus bienes.
4. Pero aunque conste del crimen, no es lícito al fisco el
ocupar los bienes del hereje antes de que se le condene.
De lo anterior se siguen varios corolarios:
a) El hereje puede vivir lícitamente de sus bienes.
b) Por título gracioso puede desprenderse de los mismos.
c) Por título oneroso, como es vender o dar en lote, no
puede hacerlo si su pecado puede ser comprobado por los tribunales, ya que eso sería engañar al comprador y exponerle a
perder la cosa y el precio de ella, si el vendedor fuese condenado.
d) Si realmente hubiera peligro de confiscación, puede
aun por título oneroso enajenar sus bienes, como lícitamente
puede comprárselos un católico o un hereje de Alemania.
Conclusión: Ni el pecado de infidelidad ni otros pecados

36

mortales impiden que los bárba~os sean verdaderos dueños o
señores tanto pública como privadamente y no pueden los
cristian~s ocuparles sus bienes por ese título.
Duda: ¿Para que uno sea capaz de dominio se requiere
el uso de la razón ?

Se contesta con las siguientes proposiciones:
r. Las criaturas irracionales no pueden tener dominio.

Cabe la duda de si el niño puede tener dominio antes del
uso de la razón.
2•

Los niños, antes del uso de razón, pueden ser dueños.

Pero ¿ y los dementes?
3. Parece que también pueden ser dueños los amentes.
4. Tampoco la demencia impide a los bárbaros ser v~rdaderos dueños, ya que a su modo ejercen el uso de la razon.
Conclusión: Antes de la llegada de los españoles, los
"bárbaros" eran verdaderos señores, pública y privadamente.
Títulos ilegítimos de la conquista
Una vez demostrado que los "bárbaros" eran ~erdaderos
señores Vitoria estudia los títulos por los que pudieron ellos
venir ; poder de los españoles. Señala primero los títulos que
se pretenden y que no son idóneos ni legítimos.
Primer título: El Emperador es señor del mundo.
Primera Conclusión: El Emperador no es señor de todo
el orbe, ya que nadie tuvo por. derec~o divino el imperio del
orbe antes de la. venida de Cnsto, m puede arro~arse el E~perador por este título el dominio del mundo m, por cons1~iente, el de los bárbaros.
Segunda conclusión: Suponiendo que el Emperador fuese señor del mundo, no por eso podría ocupar las provincias
de los bárbaros y establecer nuevos señores,. deponer a los antiguos y cobrar los tributos.

37

�Segundo título: La posesión de aquellas provincias se
justifica por la autoridad del Sumo Pontífice, que es monarca
de todo el orbe, aun en lo temporal, por lo que pudo nombrar a los reyes de España príncipes de aquéllos bárbaros y
regiones. Y aunque ésto no se pudiera, sería, no obstante
motivo suficiente para declararles la guerra y someterlos a otro;
príncipes el negarse los bárbaros a reconocer el dominio temporal del Papa sobre ellos.
Vitoria responde con dos proposiciones:
r. El Papa no es señor civil o temporal de todo el orbe, hablando de dominio y potestad civil en sentido propio. Y si
Cristo nunca tuvo dominio temporal, mucho menos el Papa,
que no es más que su vicario. El Papa mismo no ha reconocido tener este dominio.
2. Dado que el Sumo Pontífice tuviera tal potestad secular en todo el orbe, no podría trasmitirla a los príncipes seculares, puesto que ésta le sería inherente.
3. El Papa tiene potestad temporal en orden a las cosas
espirituales.
Cuarta conclusión: Ninguna potestad tiene el Papa sobre aquellos bárbaros ni sobre los demás infieles. De donde
se sigue el corolario: aunque los bárbaros no quieran reconocer ningún dominio del Papa, no se puede por ello hacerles
la guerra ni ocuparles sus bienes.

Tercer título: Se alega el derecho del descubrimiento.
Es cierto que por derecho de gentes y natural aquellos
lugares que están abandonados son del que los ocupa pero
ya se vio antes que los bárbaros eran verdaderos dueñ~s pÚeblica y privadamente.
Cuarto título: Se afirma también que dichos bárbaros se
obstinan en recibir la fe de Cristo, no obstante habérsela propuesto y habérseles exhortado con insistentes ruegos a recibirla.
Se responde con las siguientes proposiciones:
a) Los bárbaros, antes de tener noticia alguna de la fe

38

de Cristo, no cometían pecado ,d e indidelidad por no creer
en El.
b) Los bárbaros no están obligados a creer en la fe de
Cristo al _primer anuncio que se les haga de ella, de modo
que pequen mortalmente no creyendo por serles simplemente anunciado y propuesto que la verdadera religión es la cristiana y que Cristo es Salvador y Redentor del mundo, sin
que acompañen milagros o cualquiera otra prueba o persuasión de ello.
De lo anterior se infiere que si solamente de ese modo ,se
propone la fe a los bárbaros y no la abrazan, no es razón !Suficiente para que los españoles puedan hacerles la guerra ni
proceder contra ellos por derecho de guerra.
c) Si los bárbaros, rogados y amonestados a que escuchen pacíficamente a los predicadores de la religión, no quisieran escucharlos, no se excusan de pecado mortal.
d) Si la fe cristiana se propone a los bárbaros de un modo probable, ésto es, con argumentos probables y racionales
y con una vida digna y cuidadosa en conformidad con la ley
natural, que es grande argu.n:iento para confirmar la verdad,
y ésto no sólo una vez y a la ligera, sino con esmero y diligencia, están obligados los bárbaros a recibir la fe de Cristo
bajo pena de pecado mortal.
e) Vitoria contesta afirmando que no está muy persuadido de que la fe cristiana haya sido hasta el presente de tal manera propuesta y anunciada a los bárbaros, que estén obligados a creerla bajo nuevo pecado.
f) Aunque la fe haya sido anunciada a los bárbaros de
un modo probaple y suficiente y éstos no la hayan querido
recibir, no es lícito, por esta razón, hacerles la guerra ni despojarles de sus bienes.
Quinto título: Los pecados de los mismos bárbaros, especialmente los que van contra naturaleza, tales como el de
comer carne humana y otros.
Conclusión a lo anterior: Los príncipes cristianos, aun

39

�con la autoridad del Papa, no pueden apartar por la fuerza a
los bárbaros de los pecados contra naturaleza ni por causa de
ellos castigarlos. El Papa no tiene, en primer lugar, jurisdicción sobre ellos y en segundo, porque ello no sería causa
de hacerles la guerra.
Sexto título: Por elección voluntaria.
Conclusión: Este título no es idóneo por estar viciada la
voluntad por el miedo y el temor que los conquistadores inspiraron a los indígenas.
Séptimo título: Como una donación especial de Dios.
Aparte de que resulta peligroso hacer la anterior afirmación, si el Señor hubiera decretado la perdición de los bárbaros, no se sigue de ahí que aquel que Jos destruyese quede
sin culpa.
Títulos legítimos de la conquista
Vitoria señala los títulos legítimos e idóneos por los que
pudieron los bárbaros venir a poder de los españoles:
1. Por el que denomina de la sociedad y comunicación
natural.

Los españoles tienen derecho a v1a1ar y permanecer en
aquellas provincias, mientras no causen daño, sin que se lo
puedan prohibir los bárbaros.

los españoles pueden defenderse y rechazar la fuerza con la
fuerza.
2. Otro título que puede existir es la propagación de la
religión cristiana.

a) Los cristianos tienen derecho de predicar y de anunciar el Evangelio en las provincias de los bárbaros; b) aunque
ésto sea común y pertenezca a todos los cristianos, pudo, sin
embargo, el Papa encomendar esta misión a los españoles y
prohibírsela a los demás; c) si los bárbaros permiten la libre
predicación del Evangelio, no es lícito declararles la guerra;
d) si lo impiden, puede predicárseles aun contra su voluntad
y aun declararles la guerra, si ello fuera necesario.
3. Si algunos de los bárbaros se convierten al cristianismo y sus príncipes quieren por la fuerza volverlos a la idolatría, los españoles pueden declararles la guerra y obligarlos a
que desistan de semejante injuria.
4. Si una gran parte de los bárbaros se ha convertido a
Cristo, sea por las buenas o por las malas o por cualquier otro
modo injusto, el Papa puede, habiendo causa razonable y
pídanlo ellos o no, darles un príncipe cristiano arrancándolos
a sus anteriores señores infieles.
5. Si hay tiranía en los señores de los bárbaros o las leyes
tienen carácter inhumano, pueden los españoles, aun sin necesidad de la autorización del pontífice, prohibirles todas estas costumbres negativas y ritos.

Es lícito tanto para los españoles como para los bárbaros
el comerciar mutuamente, sin que sus respectivos príncipes
puedan impedírselos. Los bárbaros no pueden impedir a los
españoles el uso de las cosas que sean comunes a los ciudadanos y a los extranjeros. Tampoco pueden impedirles que los
hijos que nazcan en el lugar, gocen de los derechos que poseen los restantes ciudadanos, siempre que los padres hayan
tenido allí su domicilio. Si los bárbaros privan a los españoles
de las garantías que les corresponden, por derecho de gentes
deben éstos tratar de persuadirlos en primer lugar y si aquellos no quieren consentir y optan por apelar a la violencia,

6. La verdadera y voluntaria elección. Esta existe cuando los bárbaros, comprendiendo la humanidad y sabia administración de los españoles, deciden libremente -súbditos y
señores-, recibir al Rey de España como príncipe.

i-0

-1-1

7. Por razones de amistad. Si los bárbaros guerrean entre sí legítimamente, la parte que ha recibido la injuria tiene
derecho a declarar la guerra y pedir auxilio a los españoles.
8. El último título, el cual Vitoria no se atreve "a sostenerlo, ni tampoco a condenarlo de lleno", es cuando los bárbaros, no siendo del todo amentes, dista~ sin embargo, muy

�poco de los amentes, lo que demuestra que no son aptos para
formar o administrar una república legítima en las formas
humanas y civiles.
REELECCION DE JURE BELU
Consta esta relección de cuatro partes fundamentales:
1. Se pregunta en la primera de ellas: ¿Puede permitirse
a los cristianos hacer la guerra? La respuesta es sí, cuando
el derecho ha sido objeto de una violación cierta, grave y
obstinada por parte del adversario y también cuando no existe otro medio de hacer justicia según las exigencias del derecho.

2.

¿Quién posee la autoridad necesaria para recurrir a la

guerra ?. Aquel que ejerce en cada comunidad el poder supremo.
3. ¿Cuáles pueden ser las causas de una guerra? Unicamente la defensa o vindicación de la justicia violada.
4. ¿Qué está permitido hacer en una guerra justa? Recurrir a la fuerza de las armas sin atribuirse el derecho de
dañar al enemigo por no importa que medios. Debe prohibirse todo procedimiento contrario a las reglas superiores de la
moral y del derecho.
En la segunda parte del tratado Vitoria estudia otras
cuestiones referentes a la guerra justa:

¿ Cómo debe formar su juicio el príncipe que decide recurrir al recurso de la guerra? ¿ Cómo deben regular su conducta los particulares frente al deber que tienen delante de
las exigencias del llamado militar? Si existe una duda razonable entre gobernantes y gobernados, sobre la legitimidad
de dete~minada guerra, ¿cómo esclarecerla? ¿Puede una guerra ser JUsta para ambas partes a la vez? ¿Qué restitución es
debida por el beligerante que, de buena fe, ha emprendido
con éxito una guerra injusta y reconoce enseguida su error?.
En la tercera parte de esta relección Vitoria estudia diversas cuestiones permitidas en una guerra justa, en la que enea-

42

ra una variedad de problemas bastante importantes, tales como el de los no combatientes, sus bienes, su inmunidad, el
problema de las represalias, los rehenes, el castigo a los culpables, los prisioneros de guerra, etc.
Vitoria concluye con tres recomendaciones morales: a)
Aun justa, la guerra no debe adoptarse sino como un remedio
extremo; b) el fin/ de la guerra es restablecer la justicia y no
hacer predominar la razón del más fuerte y) e) la paz victoriosa debe tener caracteres de moderación cristiana y de leal
cuidado de la equidad hacia todos 36 •
VITORIA Y AMERICA
Bien podríamos principiar este apartado con el epígrafe
inicial de Gómez Robledo: "Las Relectiones de lndis son nuestra primera Carta continental de independencia -jamás el
mc-:nsaje de Monroe ... Por esa sola dubitación, fundada en
el supuesto previo de que los indios eran verdaderos señores, pública y privadamente, de sus posesiones, Vitoria cuenta para
nosotros como uno de los grandes fundadores de nuestra nacionalidad; gracias a él fuimo~ libres ab initio temporum" 37 •
Es lo que Gómez Robledo califica como "la ingenuidad de
América", en el sentido romano de la palabra. Vitoria no reconoció más derecho entre Europa y América que aquel que
surgió de las mutuas relaciones, estando por tanto las dos en
un plano de igualdad.
En 1823 el estadista norteamericano James Monroe dirigió un mensaje político a su nación, en el que declaraba que
los Estados Unidos verían con malos ojos cualquier intento de
intervención de los países europeos en los Estados americanos,
que recién iniciaban su emancipación de España; agregó, así
mismo que este Continente no sería susceptible de futuras colonizaciones y que los Estados Unidos, por su parte, se comprometían a no intervenir en los pasíes euro¡.,eos. Durante mucho
36 Yves de la Briére. El derecho de la guerra justa, tradici6n teológica y adaptaciones contemporáneas. México, Editorial Jus, 1944,
pp.49-55.
37 Antonio G6mez Robledo. op. cit., p.VI.

43

�tiempo se quiso ver en este mensaje político -y hay quienes
todavía insisten en ello- el principio de la soberanía americana. Pero quienes tal intentaban olvidaron por completo que
tres siglos antes ya el ilustre fraile Francisco de Vitoria, había sentado, con una magistral claridad, los principios de la
soberanía americana, aún en contra de las autoridades más
elevadas de su tiempo.
A pesar de lo anterior hay autores que limitan estrechamente la obra del destacado dominico, sin que ello vaya, desde luego, en mengua de su obra. Así, por ejemplo, José Miranda expresa que Vitoria no trascendi6 su circunstancia y que
88
no puede imaginárselo "moviéndose en 6rbita propia" , añadiendo que sólo es un defensor "en particular, de los intereses de la Iglesia española" 39, para concluir expresando que
"el interés nacional, que consistía en reservar el monopolio de
América al Estado español" 40, fue en definitiva lo que sostuvo y justificó Vitoria.
Otro autor, Arthur Nussbaum 41, se pregunta si Vitoria
tiene derecho a ocupar un puesto en la historia del Derecho
internacional, considerando a este Derecho como a una disciplina no eclesiástica, sino secular y de carácter técnico legal.
Y agrega que a pesar del carácter rudimentario de su análisis
" su mérito al concebir a las naciones paganas como participantes en un Derecho entre pueblos (jus inter gentes), es sobresaliente."
Por su parte autores de indiscutible mérito como James
Brown Scott 42, expresan: "Francisco de Vitoria fue la culminaci6n de una larga línea de te6logos que se habían ocupado
38 José Miranda. op. cit., p.21.
39 lbidem, pp.37-41.
40 lbidem, pp.45-47.
41 Arthur Nussbaum. Historia del Derecho internacional (Serie C,
Grandes tratados de Derecho Privado y Público, v.XXXV) .
Madrid, Editorial Revista de Derecho Privado, 1947, pp.66-67.
42 James Brown Scott. El origen español del Derecho internacional
moderno (Prólogo de Camilo Barcia Trelles). Valladolid, Talleres
Cuesta, 1928, p.244.

de las cuestiones de Derecho y en cuyas manos el Derecho internacional tom6 forma y figura definitivas ... Sus relecciones
Sobre los indios últimamente descubiertos y su complemento
Sobre el derecho de guerra, están ya considerados como obras
maestras. Están destinados también, cuando sean estudiados y
considerados generalmente, a ser el primero, aunque breve y
sumario tratado del Derecho de las naciones en la paz y en la
guerra." Y, otro de los autores considerados ya como clásicos
en el estudio de las cuestiones vitorianas, Camilo Barcia Trelles,
aparte de considerar a Vitoria como el precursor de los mandatos internacionales, establecidos por la desaparecida Sociedad
de las Naciones, comenta: "De imperar las doctrinas honestas
y puras de Francisco de Vitoria, la alegada civiliaci6n no
hubiese servido de pretexto a reiteradas expoliaciones; ni el
Evangelio puede ser llevado en la punta de las lanzas, ni la civilización en la boca de los cañones; convencer, sí; imponer,
nunca" -ta.
ACTUALIDAD DE VITORIA
Y baste de citar autores que abonen los méritos indiscutibles de Francisco de Vitoria. El dominico burgalés no solamente tuvo la valentía de enfrentarse a las más altas autoridades de
su tiempo y dudar de la soberanía universal y temporal tanto
del Emperador como del Romano Pontífice -¡ que ya eso s6lo
le colocaría muy en alto!-, sino que, a pesar de lo que expresan algunos autores, Vitoria es capaz de trascender, y· mucho,
el marco hist6rico que lo circunde. Es cierto que no se concreta
a moverse "en 6rbita propia", pero ésto, que pudiera parecer un
reproche, es más bien un halago. Es decir, que no divaga, que
no urde utopías, sino que analiza perfectamente los problemas
de su tiempo y después de estudiar el pensamiento de la época,
elabora su doctrina que sí trasciende a su tiempo, y tanto, que
algunas de sus ideas todavía son de actualidad en los organismos internacionales.
Ahora bien: ¿Cuáles son las aportaciones de Francisco de
Vitoria al Derecho internacional?
-43 Barcia Trelles. op. cit., p.68.

-1-5

�Podría asegurarse aún que el ilustre dominico es uno de
los creadores de este Derecho, que a su vez también se abre paso inaugurando la modernidad. Vitoria, aunque sin proponérselo directamente, sino en relaci6n a un problema concreto y
determinado de su tiempo, sienta una serie de principios que
después habrán de incorporarse al Derecho internacional, entre ellos, los más importantes:

LAS INSTITUCIONES POLITICAS
V ASCAS EN LA EDAD MEDIA

a) Asegura la existencia del Derecho en cuesti6n.
b) Destruye las tesis en pro de una soberanía universal.
ESTEBAN M. GARAIZ I.

c) Defiende la soberanía de los nat'urales de América.
d) Traza una teoría completa sobre la ocupación de Derecho internacional, "completa, inconmovible y no realizada, considerando que no constituyen territorios res
mullius aquellos ocupados por razas de cultura infe. ,,
nor .
e) Elabora una tesis a prop6sito de la validez de los tratados convenidos con los naturales de las tierras entonces recientemente descubiertas.

-

...

I.- INTRODUCCION

Hay en la España medieval tres concepciones políticas,
que no siempre cristalizan en realidades políticas puras, sino
que se entremezclan y contaminan mutuamente. La primera
es la concepci6n leonesa-castellana: monárquica, unitaria, nacional e imperialista, sucesora del espíritu centralista visig6tico.
La segunda es la concepci6n navarro-aragonesa: feudal, regional, oligárquica y parlamentaria, producto híbrido del espíritu vasco-pirenaico y del feudalismo ~ermánico imperante. La
tercera, objeto de nuestro estudio, es la concepci6n vasca: democrática, basada en la soberanía familiar, federalista e igualitaria, en la que no existen clases sociales ante la ley. Hay por
fin una cuarta forma de gobierno, casi el ideal de Polibio, donde monarquía, aristocracia y democracia, sin ceder en sus ideales, se equilibran y armonizan en un sistema de conflicto y
consenso que engendra un gobierno estable y provechoso: el
régimen catalán.
Cuando las dispersas huestes de Don Rodrigo se reagrupan junto a la Cueva de Onga y alzan sobre el pavés a Pelayo,
la intenci6n primordial que las guía es reconquistar el territorio y reconstituir el reino visigodo de España. La reconquista
resulta ardua y lenta; pero a través de los ocho siglos de casi
continuo pelear, primero en Asturias, luego en Le6n, por fin

46

47

�en Castilla, un ideal político mueve a los cristianos: el representado por la unidad española latino-visigoda y por el Fuero
Juzgo 1. Pero este impulso no se detiene con la conquista de
Granada, Isabel la Católica deja en su testamento una misión
a la nueva nación: la conquista de Africa. La Providencia tiene
otros planes y el imperialismo castellano se desvía hacia las Indias y ahí se desparrama, engendrando veinte naciones.
Es el régimen visigodo una especie de despotismo ilustrado, donde los Padres de la Patria gobiernan paternalmente.
Los Concilios de Toledo, que se prolongan hasta la celebración de las Cortes de León en 1020, son asambleas integradas
por magnates, leudes, y prelados: aristocracia cortesana, centralista, que, junto con el rey, legisla uniformemente para toda
la península. En el Fuero Juzgo, se dice expresamente que el
rey tiene potestad de promulgar leyes y sólo él puede nombrar
a los jueces 2 •
Este espíritu nacional y centralista heredará León; sus
reyes usarán el título de emperador, que, teóricamente al menos, acatarán los demás príncipes cristianos de la Península.
Castilla, poblada en sus comienzos con elementos vascónicos,
manifestará en un principio tendencias democráticas y regionalistas 3 ; según la tradición, el acto culminante de la independencia castellana fue la quema pública de todas las copias
del Fuero Juzgo que había en el territorio 4, y es que los castellanos no quisieron regirse por leyes "nacionales" uniformadoras, sino según sus usos y costumbres regionales. Pero Castilla heredará después, junto con el empuje reconquistador, el
espíritu unionista de León. Alfonso X será su máximo exponente medieval. En sus Partidas - modernización del Fuero
Juzgo- dice expresamente: "Emperador o Rey puede fazer
leyes sobre las gentes de su Señorío é otro ninguno no ha poder de las fazer ... " 5• Es él también quien tiene clara idea de
1.- R. Menéndez Pida!. La España del Cid. p. 62.
2.- Fuero Juzgo. libro II, tÍtulo II, leyes XII y XIII.
3.-P. Bosch--Gimpera. El Poblamiento Antiguo... pp. 282-283.
4.-Menéndez Pida!. Op. cit. p. 55.
5.-Ley XII, Título I, Partida l. Los C6digos Españoles. tomo 2, p. 13.

España como unidad y escribe la primera historia de España.
Este espíritu nacional encuentra expresión formal, ya en pleno siglo XV, en Sánchez de Arévalo, que, calcando la fórmula
de Guillermo Durand, dice: "Cum ergo rex Hispaniae sit
surnmus et verus Imperator in regno suo ... " 6• La Reconquista fortalece el poder real y el espíritu democrático sólo se manifiesta tenuemente en la autonomía municipal. Pero los fueros
castellanos nunca serán una expresión de soberanía popular
sino un privilegio concedido por el rey 7 • Esta tendencia unificadora y uniformadora llega a su culminación con los Reyes
Católicos. Fernando, modelo de príncipe maquiavélico, trata
a toda costa de lograr la unificación política, religiosa y cultural; la conquista de Navarra, la Inquisición, la expulsión de
los judíos, la frecuente violación de los fueros regionales, la
creación de los Corregidores son sólo algunas pruebas.
Aragón y Navarra, nacidos en las montañas pirenaicas,
sin contacto alguno con Asturias y León, desarrollan su forma
peculiar de gobierno. Los más remotos valles pirenaicos nunca
fueron dominados permanentemente por los visigodos; peleando contra ellos encontraron los invasores musulmanes a
estos caudillos montañeses, que, por supuesto, tampoco aceptaron la dominación árabe. Cuando la ayuda de sus hermanos
de raza de allende el Pirineo no fue suficiente, acudieron al
Emperador. El contacto con Francia importó el sistema feudal con todas sus formalidades. Todos los historiadores están
de acuerdo en que Iñigo Arista, primer rey de Navarra, era un
miembro de la fugitiva, familia Ximena, expulsada dd Ducado de Vasconia por los francos 8 • El feudalismo al formalizar
la estratificación de clases, transforma las viejas juntas locales
pirenaicas en Cortes donde nobleza, clero y pueblo decidirán
por estamentos. El pueblo de ambos reinos, casi siempre rescatado del poder musulmán, será relegado, y el espíritu soberano lo conservarán los nobles montañeses, que, al elegir a su
6.-Sánchez de Arévalo. Liber de Differentia Principatu; citado por
Beneyto. Textos Políticos... p. 376.
7.-P. Bosch-Gimpera. Op. cit. p. 291.
8.-Ballesteros Beretta. Historia de España tomo II, p. 299 .

.49

�rey, usarán la fórmula famosa: "Nos que somos tanto como
vos, y juntos más que vos ...".
Sancho el Mayor de Navarra impone en la Península el
regionalismo contra la concepción unitaria de León; al morir
divide los reinos entre sus hijos; esta "moda" se extiende en el
siglo XI por toda la Península.
11.-MARCO GEOGRAFICO-HISTORICO
DE LA DEMOCRACIA VASCA
El, País Vasco se halla situado a ambos lados de los Pirineos Occidentales, a lo largo del Golfo de Vizcaya. Actualmente está constituído- por las provincias españolas de Vizcaya, Guipúzcoa, Alava y Navarra, y el departamento francés de
Bas-Pyrénées. Parcialmente, pues, forma parte del Estado Español, la otra parte pertenece a la República Francesa; a estas
dos zonas se las designa generalmente con el nombre de País
Vasco Francés y País Vasco Español 9 • Tiene en conjunto una
extensión de algo más de 25,000 Km2. (poco menor que Holanda o Bélgica) y unos tres millones y medio de habitantes.
Sus principales ciudades son: Bilbao (500,000 h.) San Sebastián ( 150,000 h.), Vitoria (100,000 h.), Pamplona ( 100,000 h.),
Biarritz (75,000 h) y Bayona (150,000 h. ) .
Euzkalerría o País Vasco ( como es usado en todos los idiomas europeos) sirvió para indicar una unidad étnica más que
política. El término Euzkadi es un neologismo creado en 1900
por Sabino de Arana, fundador del neo-nacionalismo vasco, para designar la unidad política ambicionada. Antiguamente el
País Vasco estaba dividido en seis "estados": los cuatro primeros corresponden a las cuatro provincias españolas (más la merindad de Baja Navarra: San Juan Pie de Puerto, que pasó a
Francia); los otros dos: Laburdi (Labourd) y Zuberoa (Soule)
forman parte con la Baja Navarra del departamento de Bas-

Pyrénées.

húmeda y lluviosa, está formada por Vizcaya, Guipúzcoa y
Labourd, cuyas principales fuentes de recursos son la navegación, la pesca, la industria (hierro, acero, locomotoras, astilleros, maquinaria agrícola, herramientas) y la agricultura de hortalizas. La zona pirenaica, Soule, Baja Navarra y norte de Navarra, está dedicada principalmente a la ganadería ( ovina y
vacuna) y a la explotación forestal. La zona del interior, Alava
y Navarra, de clima continental, está dedicada a la agricultura
( cereales, vid, hortalizas) y a industrias agrícolas ( vinos y conservas); esta tercera franja es la más latinizada.
El pueblo éuscaro ha habitado el País Vasco desde que se
tiene memoria. Se había supuesto que era el último resto del
pueblo ibero, pero la inmensa autoridad de Pedro Bosch-Gimpera ha hecho aceptar la opinión de que es el superviviente histórico de la raza pirenaica 10 con características antropológicas
definidas 11•
\

Pacificada la mayor parte de la Península por los romanos,
quedaban sólo cántabros y vascones en abierta resistencia contra el yugo romano. Augusto decide dirigir personalmente la
campaña, pero aburrido después por la tenaz resistencia de los
rebeldes y por la lentitud de las operaciones, las deja en manos
de su yerno Agripa. Este prefirió hacer al pueblo vasco aliado y
amigo del pueblo romano a proseguir aquella lenta y aburrida
guerra. Desde entonces (19 A.C.) hasta la llegada de los visigodos y su separación de Roma (468 D.C.) "la Pax romana permitió a los vascos... mantener en el seno de sus montañas el espíritu, la cultura y la lengua de su raza. Pasaron de tal manera
como amigos de los romanos sin ser romanizados" 12• De hecho, el vasco es el único pueblo de la Penínsulua que ha conservado su idioma prerrománico. Hemos de suponer que, a cambio de aceptar el mando ejecutivo de algún representante de
Roma y de colaborar con tropas auxiliares 18, los vascos pudie-

9.-Los nacionalistas vascos prefieren designarlas con el nombre de
Euzkadi Continental y Euzkadi Peninsular.

10.-Bosch-Gimpera. Op. cit. pp. 82-83.
11.-La más notable es el factor Rh de la sangre, que en un gran porcentaje de los vascos es negativo.
12.-Manuel de Irujo. Tnstituciones /uridicas Vascas. p. 53.
13.-Los vascos eran "eiectores", peleaban arrojando chuzos: "venabla".

50

51

Geográficamente se puede dividir en tres zonas. La costa,

�ron mantener su soberanía legislativa, pues sus códigos tampoco son en manera alguna "romances".
"Vasconia vivió en paz con Roma; en cambio, hubo una
irreconciliable enemistad con los pueblos germanos" H_ Desde
la separación de Eurico del Imperio Romano en el año 468, comienzan las luchas. La frase "Domuit Vascones", repetida en
todas las crónicas de los reyes visigodos al principio de su reinado, demuestra precisamente que nunca fueron sojuzgados de
manera permanente y eficaz. En mi opinión 15, el germen de
las luchas se encuentra en la imposición por parte de los visigodos de sus leyes latino-germánicas, tan opuestas al espíritu vasco; creo que los éuscaros habrían aceptado ser gobernados por
los visigodos siempre y cuando hubiera sido según sus propias
leyes. El hecho es que la invasión sarracena en el año 7II, sorprende a Don Rodrigo frente a los muros de Pamplona tratando de someterla por enésima vez.
Navarro Villoslada, en su novela Amaya, ha pretendido
que los vascos navarros se aliaron con los godos contra el invasor común; ésto quizá tenga validez para los vizcaínos y guipuzcoanos, pues en el nebuloso período que va de la invasión musulmana 7n,1 hasta la fundación del condado de Castilla, 880, existe un Ducado de Cantabria, acatado por Alava,
Vizcaya y Guipúzcoa 16• En el año 880 Alfonso III el Magno, el rey asturiano que traslada su corte a León, trata de unificar a la fuerza a todos los cristianos peninsulares: llama a
Zenón Duque de Cantabria, a su corte y lo hace morir en
prisió~. Los vizcaínos se rebelan y Alfonso manda un ejército a las órdenes de su hermano Ordoño. De entre las desorganizadas huestes vizcaínas surge un líder la víspera de la
batalla: Lope Zuria (el Blanco) 17 • En los campos de Arri-

gorriaga los leoneses son completamente derrotados y Ordo-ño muerto 18 •
Desde la batalla de Arrigorriaga hasta la incorporación
a Castilla en 1332 corre el período de la independencia vas. 19. v·izcaya y G mpuz. '
congada y\ del auge de su d emocrac1a
coa se organizan entonces según su estructura autóctona: las
familias se reúnen en anteiglesias; las anteiglesias de un valle forman una merindad; varias merindades forman uno de
los tres "estados", cuya asamblea legisl;:t y nombra un /at-tn
o Señor, que en un principio tiene exclusivamente atribuciones militares.
Navarra sigue en la Edad Media una evolución muy distinta; sus orígenes como reino son muy oscuros; una cosa parece clara en contra de la novela "histórica" de Navarro Villoslada: nunca hubo alianzá con los visigodos; en cambio
sí tuvieron nexos, más o menos a disgusto, con los francos.
Roncesvalles, 778, es la prueba de que la "ayuda" de los francos no era agradable a los navarros. Menéndez Pidal, basado
en fuentes arábigas y francas, llega a la conclusión perentoria
de que "los sarracenos cooperaron con los vascos en Roncesvalles" 20• En el año 8o6, Ludovico, hijo de Carlomagno obligó a los pamploneses a someterse; pero, al retirarse en el 812,
tomó cautamente mujeres y niños en rehenes para cruzar el
puerto. Apenas retirado, los navarros se su?~evan y la s1!blevación se extiende a ambos lados de los Pmneos. Ludov1co
Pío depone a la familia Ximeno del Ducado de Gascuña, y
manda a Navarra a sus condes Eblo y Aznar en el año 824,
pero en Roncesvalles vuelven a sufrir el desastre de Cario-magno, con exterminio casi completo, de manos vasc~s y
musulmanas. Hechos prisioneros Eblo y Aznar, el pnmero

14.-"Vasc6n". Diccionario Enciclopédico Abreviado. Tomo VII, p. 906.
15.-Admito que no tengo pruebas documentales que la respalden.
16.-Extrañamente casi todos estos duques tienen nombre vasco: hay
tres llamados Aznar y siete de nombre Lope, latinizaci6n de
Ochoa (lobo). Esto hace suponer que las leyes consuetudinarias
vascas fueron respetadas.
17.-Rodney Gallop. Los Vascos. pp. 39-40.

18.-Tomás¡ Otaegui. Derecho Foral. p. 16. Esta batalla se, di6 e~ dí~
de San Andrés; desde entonces la cruz de San Andres sustituyo
a la esvástica éuscara como símbolo étnico.
19.-Al mismo tiempo nace de los restos del Ducado de Cantabria el
condado de Castilla dependiente de Le6n, que llegará a su independencia por el mismo conflicto legislativo. En 884 se funda
Burgos.
20.-Menéndez Pida!. lA Chanson de Roland... pp. 171-207.

52

53

�es mandado a Córdoba y el segundo, por ser "cuasi consanguíneo", es puesto en l~bertad. "En tiempo de este segundo
Roncesvalles nace el remo de Pamplona, independiente del
imperio carolingio" 21• Eneko Aritza, de la familia Ximeno
agrupa a los navarros; sin embargo, "el individualismo ibl
rico florecía allí extremoso; todavía tres siglos más tarde se
encontraban en aquel Pirineo señores que se jactaban de no
haber _P~gado ~amás, ellos o sus antecesores, tributo a ningún
rey cnstiano nt sarraceno, quia libertas nostra antigua est" 22•
De ahí en adelante Navarra seguirá su trayectoria de reino ind~pendien~e, contin~amente a~enazada por sus poderosos vecrnos Castilla, Aragon y Francia, hasta que sea conquistada por Fernando el Católico en 1512.
Guipúzcoa y Alava, ante la continua amenaza y coacción
castellana, celebrarán, la primera en 1200 y la segunda en
1332, tratados más o menos libres por los que reconocen al
rey de Castilla con la condición de que éste jure respetar sus
~eros, l~yes y co~tumbres. En Vizcaya, los Señores, al principio ele~ido~ o~~s10nalmente en casos de peligro, se convierten_ en i~s?tuc10n permanente y adquieren atribuciones ejec_uu~as civiles. El nombramiento recae repetidamente en el
hna1e de los Haro y acaba haciéndose institución hereditaria 23• Por la ley de la herencia pasa Vizcaya a la dinastía
c~stellana en 1356, al casarse Doña Juana Manuel, descendiente de los Haro, con Enrique II de Castilla. En 1370 es
nombrado Señor de Vizcaya su hijo el Infante Don Juan
más tarde rey de Castilla con el nombre de Juan II. Desde en~
tonces . los reyes de Castilla deberán jurar, bajo el árbol de
Guerruca, respetar los fueros para ser nombrados Señores de
Vizcaya.
Labourd y Soule siguen una historia parecida a la de
los "estados" peninsulares. Más o menos a la fuerza fueron
i~corporados al Ducado de Gascuña, como vizcondados.
21.-lbidem. p. 203.
22.- Ibídem. p. 186.
23.-El ~~mbramiento recae en algún miembro, siempre var6n, de la
farrulia; en caso de no haber hijos varones, en el hijo o marido de
alguna de las hijas.

54

"Concebido el Ducado de Vasconia desde fuera del país y de
arriba a abajo, el pueblo vasco desarrolló su vida interna al
margen de aquella institución. Así aparecen constituídas como libres democracias Zuberoa y Laburdi ..." 2 4. Todo parece indicar que sus señores, jugaron a doble partida: a soberanía popular con el pueblo que los elegía, a feudalismo con
el Duque de Gascuña que les daba el espaldarazo. Así hasta
qud Gascuña pasa a los Plantegenet en n52. "Después de los
primeros años de disturbios, Labourd se amoldó a la domi25
nación inglesa, que no parece haber sido dura en absoluto" •
Los laburtanos se convirtieron para los ingleses en algo asi
como los fenicios para los egipcios: una marina extraoficial e indispensable 26• Comienzan entonces las relaciones navieras entr~ vascos e ingleses, que al surgir la marina inglesa
dejan de ser cordialesJ Desde 1248 hasta 1251 fue gobernador
de Gascuña Simón de Monfort, quien a su regreso a Inglaterra impuso a Enrique III la fórmula del Parlamento Inglés
27
que incluía representantes del pueblo • En 1450 al retirarse los ingleses, Laburdi y Zuberoa fueron incorporados a
Francia, nuevamente como vizcondados del Ducado de Gascuña.
En Vizcaya, Guipúzcoa y Laburdi, no existió en manera alguna el feudalismo: cada familia era propietaria de la
tierra y nunca existieron siervos de la gleba. Sin embargo, en
los siglos XIV y XV hay un brote de algo parecido al feudalismo que es al fin erradicado a sangre y fuego. Las familias
más pudientes se rodean de criados, construyen' casas señoriales y pretenden crear una clase de nobleza superior a la del
pueblo: son los llamados aundikiak o "parientes mayores".
Sin que se sepa por qué, estos aundikis se encuentran desde el
principio divididos en dos bandos rivales a muerte: el de
Oñaz y el de Gamboa 28• Iñazinos y gamboínos en sus pen24.-Irujo. Op. cit. p. 57.
25.-Gallop. Op. cit. p. 33.
26.-P. J. Ormond. The Basques and their Country. p. 19.
27.-No pocos autores ingleses han sacado relaciones causales de este
hecho. Cfr. Irujo. Inglaterra y los Vascos. p. 39.
28.-Aralar. La Victoria de Mungu;a...

55

•

�•

ciencias se convirtieron en el terror del país: matanzas incendios, saqueos, emboscadas, allanamientos, violacione; todo
cometieron para satisfacer sus rencores. El pueblo gui~uzcoano, en las Juntas de San Sebastián en 1379, los declar6 fuera
de la ley y sentenci6 la destrucci6n de sus castillos; la sentencia se llevó a cabo a sangre y fuego aunque se tard6 casi un
siglo Vizcaya no fue tan radical: dictó leyes severas contra todos sus atropellos pero no los desterró ni suprimi6 sus derechos civiles. Un siglo después un hecho externo vino a reconciliar a ambos bandos: sucedió que " . . . a Enrique IV antojósele ofrecer a un favorito en feudo de honor el Señorío de
Vizcaya. Este, po.ri medio de sus asambleas en 1479, destituy6
solemnemente a su Señor Enrique IV y elev6 a su hermana
Isabel a la primera magistratura. El rey castellano, destronado en Vizcaya, la invadió con sus ejércitos. Más unidos en
apretada haz los vizcaínos vencieron al conde de Salinas y a
las huestes españolas, quedando de esta suerte confirmada sobre los campos de Munguía la libertad de Vizcaya, sin servidumbre ni vasallajes" ~9• El amor de la independencia reconcilió a los oñazinos y gamboínos de Vizcaya; esta reconciliación se hizo solemne, jurada y definitiva en las Juntas de 1559
bajo el árbol de Guernica.

";",-1 7ealizar los Reyes ~at6licos la unión de Castilla y
Aragon, Juraron la conservac10n de los fueros de los vizcaínos.
En 1452 se ampli6 la recopilaci6n de 1342 con el nombre de
Fuero Viejo, basado en los usos y costumbres no escritos" 30•
En 1526, siendo Señor de Vizcaya el Emperador Carlos V un
comité n~mbrado por las Juntas, reestructuró completam~nte
el Fuero, mcluyendo el trato que los vizcaínos deberían recibir
en l~s r~in~s de Es~ña. El nuevo Fuero fue jurado por Carlos
el ano s1gu1ente, e rmpreso en Burgos en 1528 31 • En él se dice
e~presamente que todos los vizcaínos son de sangre noble e
h1Josdalgo, con lo que se suprimió definitivamente el brote
feudal.
29.-J. de Ariztimuño. La Democracia en Euzkadi. p. 234.
30.-"Vizcaya" Diccionario Enciclopédico... tomo VII, p. 1099.
31.-0taegui. Op. cit. pp. 29-30, 46:-47.

56

En 1512 estalla un nuevo conflicto entre las diversas concepciones políticas de la Península. El imperialismo castellano
encarnado en los Reyes Cat61icos pretende unificar la Península a cualquier costo. Fernando e Isabel intentan incorporar
Portugal y Navarra a sus reinos por medio de matrimonios,
pero fracasan. Ya muerta Isabel, Fernando se decide a la conquista abierta, que se realiza en unos meses 32• Ante los castellanos, el rey pretexta poca confianza en la neutralidad navarra, en la guerra que libra con Francia. Ante las Cortes navarras, esgrimará como argumento las bulas pontificias que autorizan la conquista del reino a cualquier príncipe católico, pues
la reina Catalina de Evreux y su esposo Juan de Labrit (Jean
d'Albret) se han hecho protestantes. Pero la verdadera raz6n
no es otra que su afán imperialista 33• Por razones estratégicas,
Fernando abandona la merindad de Ultrapuertos (Baja Navarra), que se une a Francia bajo Enrique.IV 3 4 • "Fernando V
se ciñó la corona navarra. . . ~ero se encontr6 con que el rey
de Navarra apenas tenía poderes " 35•
A pesar de todo esto, los vascos no se consideraron súbditos españoles, y Su Majestad el Rey siguió siendo para ellos Su
Alteza el Señor 36• Las Juntas siguieron poniendo sus aduanas
en el Ebro, y administrando en forma a u t ó n om a s u s
finanzas con sus propios impuestos y su propio presupuesto;
continuaron legislando y Vizcaya juzgó y sentenció según sus
leyes, no las españolas. Los mozos vascos no fueron llevados
para pelear fuera del País Vasco. Todo esto hasta 1812, a pesar de los intentos centralistas de Godoy en 1¡64 37• "En la Navarra española el rey estaba representado por un virrey, y has32.-En la defensa de Amaiur fueron hechos prisioneros y condenados
a muerte Miguel y Juan de Yatsu, hermanos de Francisco Xavier;
en cambio Ignacio de Loyola fue herido peleando en las huestes
atacantes.
33.-J. de Galíndez. La Aportación Vasca al Derecho Internacional.
pp. 55-57.
34.-Gallop. Op. cit. pp. 34-35.
35.-Galíndez. Op. cit. p. 58.
36.-Aunque sin la serenidad de Santa Anna.
37.-José de Aralar. El Conde de Peñaflorida... pp. 142-149.

57

�ta 18I2 no mandó la provincia representantes a ' las Cortes de
España, las famosas Cortes reunidas ese año en Cádiz" 38•
Con -las Cortes de Cádiz comienza "la unidad constitucional de la Monarquía"; de ahí en adelante los atentados a: la
soberanía vasca se suceden unos a otros. El liberalismo importado trae concomitantemente d centralismo ·más absoluto. La
reacción absolutista de Fernando VII no se deja ganar. En octubre de 1824 se decretó un sistema municipal en el que alcaldes y concejales serían'. nombrados por presentación cooptada
y designación real, para "que desapareciera para siempre del
suelo español la más remota idea de que la soberanía residía
.
en otro que en su rea1 persona... ,, 39. 1os vascos se opusieron,
y el Rey ·creyó prudente echar marcha atrás, por' esta vez con
un contra-decreto respetando las costumbres vascongadas. El
liberalismo suponía centralización y asimilación a España. No
es de extrañar, pues, que los vascos se levantaran en armas a
la muerte de Fernando VII, contra la Regente Doña María
Cristina, que representaba las ideas liberales, y se pusieran en
favor del pretendiente Carlos;. hermano de Fernando, que juró respetar los Fueros vascos. Henningsen, que fue corresponsal de esta guerra, que duró de 1833 a 1840, dice haber oído cocomentar a corresponsales norteamericanos que los vascos, qué
aparentemente peleaban por un rey de derecho divino, luchaban en realidad por sus libertades e independencia. Hablando de las Provincias Vascongadas dice que " ...no reconocen
monarca alguno, pues el rey de España es solamente Señor de
aquellas provincias... y son tan tenaces en la ·defensa de este
particular, que cua~do el Rey revistaba el ejército carlista, después que l&lt;?s batallones de Navarra y Castilla habían ensordecido el ai.re CQn los gdtos de . j Viva Carlos V !1·JViva nuestro
Rey!, aqueJlos d&lt;! las Prov,incias Vascongadas, ·aunque más alborotadores cuando pasaba el soberano, cambiaban. el grito por
el de: ¡Viva nuestro Señor!" 40• Un brigadier-del ejército carlista mandó disparar sobre sus propios hijos presos por los
38.-Gallop. Op. cit. p. 37.
39.-Citado por Ariztimuño. Op. cit. pp. 140-141.
40.-Henningscn. Zumalacám:gui. p: 48.

58

cnst1anos, para .tomar la posición. "Antes fui vizcaíno que
padre -exclamó--, ¡Fuego!". u.

A-1 final de la ·guerra, civil, a peiar de las promesas del general Cristino Espartero, la~ Córte's Españolas promulgaron
una ley, cuyo artículo primero decía:· "Se confirman los Fueros de las Provincias Vascongadas y Navarra, sin perjuicio de
la ,unidad constitucional de la Monarquía...; el artículo segundo .habla de realizar ''la modificación indispensable en los
menciopados Fueros" 42; El 5 de enero de 1841 se abolió, por
tma simple resolución ministerial, el Pase Foral, por el que
los vascongados decid{an que "se obedece, pero no se cumple"
todo decreto real que consideraran contrario a su Constitución 48• Inmediatamente ·se hacen aplicables todas las leyes
españolas al País Vasco, con lo que la independencia se convierte en simple autonomía. Hay un segundo levantamiento
en 1846 y. un tercero en 1872; Al final de éste, en 1876, las Cortes extendieron el-.servicio militar obligatorio "como los derechos constitucionales se extienden a los habitantes de las provincias de Vizcaya, Guipúzcoa y Alava, del mismo modo que
a los demás de la Nación" 44 • Se mantuvo, sin embargo el derecho civil local y cierta autonomía económica 45• Por lo que
se refiere a los "estados" franeeses, la Revolución y el Código
46
de Napoleón ' trajeron una información absoluta ~
. · A fines del siglo XIX, Sab1no de Arana Goiri, fundó el
Partido Nacionalista Vasco, que pretende que· los vascos se separen tanto de España·como de Francia y formen en adelante la Federación Vasca: Euzkadi. El movimiento ha cundido
·principalmente en las próvincias de la costa: Vizcaya, Guipúzcoa y Laburdi: En Aláva. y Navarra, en cambio, siguen
siendo carlistas, monárquicos e hispanistas. Durante la República, 'separatistas y carlistas formaron un frente unido para
41.-lbidem. p. 38. (El .subrayado es mío).
·42.--0tacgui. Op. cit..; pp. 32-33, 35.
43.-/bidem. p. 36.
44.-Ibidem. p. 67.
45.-"Alava". Diccionario Enciclopédico Abreviado. tomo I, p. 287.
46.-Gallop. Op. cit... pp. 20-23.

59

�luchar en el Parlamento por las libertades regionales; la unión
no duró mucho. Al estallar la guerra, Alava y Navarra se pusieron de parte de Franco, mientras Vizcay~ y Guipúzcoa pelearon del lado republicano. Franco premió la "lealtad" de las
dos primeras, prorrogando su autonomía económica, y suprimió en cambio la de las dos últimas 47•
Por lo que se refiere a la democracia vasca en la Edad
Media, es claro que hay que limitarla, para hablar de ella en
toda su pureza, a los tres "estados" de la costa: Vizcaya Guipúzcoa y Labourd; Alava y Soule, y por supuesto N;varra,
tienen contaminaciones de feudalismo y soberanía descendente. Navarra representa en la historia vasca el espíritu de independencia. Sin esa zona de protección, probablemente el espíritu democrático vasco no habría podido demostrarse en toda
su pureza en la costa 48 • "La democracia pura solamente se
encuentra en la república; y repúblicas eran de hecho aunque
tuvieran señor, Vizcaya, Guipúzcoa y Laburdi" 4 0 •
III.- LAS INSTITUCIONES DE LA
DEMOCRACIA VASCA
Las principales instituciones de la Democracia Vasca son
la familia, el municipio, las Juntas, la Diputación y el Fuero.
Estas cinco instituciones, expresión formal de su soberanía, están ligadas de manera ascendente, partiendo del núcleo básico de la soberanía: la familia. La familia era en la mentalidad
vasca un pequeño estado, con su a:utoridad, su territorio ( o si
se prefiere en términos vascos, sus "tierras de raíz troncal")
indivisibles e inalienable, de propiedad familiar y no personal;
la familia decidía ( en ocasiones) la incorporación a este o
aquel municipio, así como la división de un municipio o la
unión de varios para formar uno nuevo.
El municipio era llamado en Vizcaya república; anteiglesia o universidad en Guipúzcoa; en Laburdi pa"okia, aunque
47.-Con lo que las carreteras comienzan a estar ya como las del resto
de España.
48.-Irujo. lnsituciones... pp. 62-64.
49.-Jbidem. p. 80.

60

muchas veces no coincidía con la jurisdicción eclesiástica; el
municipio elegía, generalmente cada: uno o dos años, a su alcalde y sus concejales, El voto en el municipio, como en cualquier otra ocasión, era fogueral: es decir correspondía a cada
familia; era el jefe de familia, hombre o mujer ( en caso de
viudez, p.ej.) quien deliberaba, discutía y votaba. El sistema
de elección era de lo más variado: unos municipios decidían
por suerte, otros por turno entre caseríos o entre barriadas,
pero la mayoría por simple elección foguera!. En algunos
-muy pocos- por cooptación y "no faltaba donde era costumbre elegir fiel al propietario recién casado, como una demostración de los deberes que contraía para con la comunidad" 50• Los cargos ,también variaban en cada caso; algunos
sólo tenían un cargo, el de alcalde; en otros había cinco, seis
o diez concejales; en otros había además fieles o regidores, encargados de los bienes de la comunidad y de representar al
municipio en los asuntos judiciales. Esta variedad demuestra
que el municipio vasco era no sólo autónomo sino en cierta
manera soberano, pues su estructura no venía fijada desde
arriba con uniformidad nacional, sino que cada uno decidía
sus propias formas institucionales. Más aún los municipios podían, según la concepción vasca, integrarse en el "estado" que
su libre voluntad decidiera. No sólo eso sino que esta decisión
era revocable, como según la Constitución Mexicana lo es la
de los estados soberanos que integran la República. De hecho
en algunas ocasiones diversos municipios cambiaron de "esta51
do" o simplemente se separaron del suyo •
La existencia de estos municipios de "tierra llana" es anterior a la de las villas con cartas pueblas: lo prueban documen52
tos como la demarcación del antiguo obispado de Pamplona •
Los funcionarios municipales: alcalde, concejales y fieles, tenían
atribuciones exclusivamente ejecutivas: administración de los
fondos comunales, construcción de puentes, caminos, abrevaderos, fuentes, regulación de los bosques o pastos ejidales, cui50.-Ariztimuño. Op. cit. p. 172.
51.-lbidem. p. 280. Cita Ariztimuño varios ejemplos que funda en los
legajos del Archivo General de Guipúzcoa en Tolosa.
52.-lbidem. p. 77

61

�dados de las calles, del frontón y otros juegos públicos, etc...
Las reuniones comunales eran de ·concejo abierto, en ellas participaban todas las familias del municipio con, igual voto, lo
mismo el herrero sin tierra que el aundiki ( en Vizcaya, pues
en Guipúzcoa se suprimió a los aundikiak los derechos políticos). En el siglo XVI, con el crecimiento de las villas, se introdujo en las más grandes el sistema de concejo cerrado. Pero
aún en éstas se utilizaba el concejo abierto en dos ocasiones:
cuando todos los vecinos 'daban instrucciones a los Procuradores a la Juntas Generales, y cuando se_había de cambiar la fornía institucional del municipio, es decir: en las funciones legislativas. Hay por fin algo en lo que coincidían todos los municipios vascos: el juicio de residencia, en el que todo el pue-blo pedía a los mandatarios salientes estrictas cuentas de su administración. En resumen, tenía el municipio vasco dos .caracrísticas esenciales: el hecho de ser una reunión de familias sin
exculsión alguna, y su autonomía que era casi soberanía.
.
"El· Estado vÍ!,caíno tiene, a lo largo de su historia, una
formación federativa bien destacada" 53• Por un lado, los municipios de las Encartaciones formaron una federación y celebraban· .sus Juntas .en Avellánecfa. El Duranguesado también
.se federó en Guqendiain. Otras repúblicas se congregaban en
Aretxebalagana. Por fin, de común acuerdo se confederaron
todas; .par~ formar una unidád superior: Vizcaya. "La confederación de todos ellos, :-dice Bosch Gimpera- se reunía en
Guernica, aunque cada región se seguía considerando independiente y soberana, hasta cuando reconocía el señorío de reyes
forasteros como el de Castilla" 54." Lo mismo se puede decir
de los otros "estados": los municipios formaron merindades ·que
después se confederaron; en el caso de Navarra hay, naturalmente, un elemento unificador externo: el rey.
· . Estaban las Juntas integradas po_r procuradores o delegados de cada uno de los municipios del "estado". Su misión era
triple: primero, como representantes de la soberanía popular,
elegían al Señor, y cuando el cargo se hizo hereditario, le exi53.-1bidem. p. 80.
54.-Bosch-Gimpera. Op. cit. p. 295.

62

gían el juramento de respetar leyes y costumbres antes de investirlo.· En segundo· término, eran las encargadas de legislar
para todo el estado. Por fin, cubrían ciertas funciones ejecutivas, pues, además de discutir y resolver todos los problemas
administrativos que··cada municipio llevaba, nombraban para
el período entre Junta y Junta a un grupo de delegados, "Alcaldes de Juntas~', o, para -distinguirlos de los cabezas de mu0
nicipio, "Diputados". Estos diputados eran los encargados de
llevar a la práctica las decisiones ejecutivas tomadas en las Juntas, y eran responsables ante la próxima asamblea ,m. Las Juntas y los Diiiutados por ellas nombrados tenían una importante función ejecutiva: colectar los impuestos por hogares, y hacer llegar al Señor la cooperacián monetaria que la Provincia
o Señorío le brindaba. En Laburdi las Juntas -elegían un solo
diputado: el Syndic.
Los procuradores a las Juntas eran elegidos eri. los municipios de entre los jaunak o cabezas de familia. Cualquier
jaun podía ser elegido; el viajero polaco I)embouski narra su
sorpresa al ver en Cestona a un simple cerrajero prt:sidiendo
las Juntas guipuzcoanas de las que· formaban parte el conde
de Monterrón y el duque de Granada ( títulos obviamente no
vascos), pues el alcalde del lugar donde se celebraban las Juntas presidía la reunión 56• Como única condición, en Vizcaya y
Guipúzcoa, los procuradores debían saber hablar español, pues
las Juntas eran siempre bilingües. De todos modos siempre se
traducía el acta anterior al eusquera, pues las decisiones se redactaban siempre en castellano. Había tres categorías de cit,1dadanos excluídos de poder ser procuradores: los clérigos, los
militares y los abogados (más los empleados a sueldo del "es57
tado" y los notarios y escribanos de la sesión) •
En Vizcaya los procuradores eran elegidos directamente
por los cabe~as de familia, y su voto en las Juntas era personal. En Guipúzcoa eran elegidos por los concejales del muni55.-Galíndez. Op. cit. pp. 42-47.
56.-Carlos Dernbousk.i. Dos años en España y Portugal. p. 183. El hecho sucedi6 en el siglo XVIII.
57.-Ariztimuño. óp. cit. pp. 136-137.

63

�cipio, pero su voto era proporcional al número de hogares representados. En ambos. casos el procurador antes de acudir a
las Juntas recibía instrucciones de sus representados 58• En Laburdi el sistema era más primitivo, aunque más cerca de la
democracia directa: el delegado era siempre el auz-apeza o
alcalde, quien acudía a una sesión.previa en la que se planteaban los_ problemas. Después de ésta el auz-apeza regresaba a su
comumdad y consultaba a los jefes de familia que emitían su
voto, el auz-apeza regresaba a la segunda sesión con el voto ya
decidido 69• Las Juntas de Vizcaya se reunián bajo el famoso
árbol de Guernica, al que el revolucionario francés Tallien en
plena Convención llamó el Padre de los árboles de la libertad
que ellos habían plantado. Las de Guipúzcoa tenían sede rotativa en una de las dieciocho villas importantes de la provincia. El Biltzar de Laburdi se reunía en el también famoso bosque de Cápito-Harri, cerca de Ustaritz.
El Fuero es otra de las instituciones básicas de la democracia vas~a. Pero hay 9ue distinguir aquí entre fueros y Fuero: los P;!111eros son snn~les cartas-privilegios, el segundo es
1~ expres1on,de la soberart1a de un pueblo; los primeros se reciben despues de acatar la autoridad de un soberano, y nacen
del rey como un regalo o un premio, el segundo existo antes
del rey, es fruto del pueblo que ha legislado para sí mismo y
q~~ ,acata ~a autoridad del príncipe sólo después y con la condicioi:i de Jurar ~espetarlo; los primeros son privilegios o leyes
especiales ademas de las leyes generales del reino ( que en el
caso de Castilla indican que el rey es el único legislador) el segundo es el único código al que se atendrán tanto el p;íncipe
como los vasallos.
Es posible que los reyes castellanos hayan sido víctimas de

lli; equívoco ~ hayan c~eí_do 9ue !os Fueros de Vizcaya y Guipuzcoa eran snnples pnvtlegios villanos y no auténticas expresiones de soberanía legislativa; pero para nosotros es claro que
los dos son del segundo género. Ambos son no sólo auténticas
58.-Ibidem. pp. 266-267.
59.-Padre lturbide. "Le Biltzar d'Ustaritz au Pays de Labourd". Revista Internacional de Estudios Vascos. tomo I, 1907, pp. 78-82.

64

constituciones donde se definen las instituciones del país y se
expresan los derechos humanos más importantes, sino que
son verdaderos códigos que hablan de relaciones internacionales, comercio y aranceles, industria, derecho penal, servicio militar, agricultura, explotación forestal, pesca, caminos, relaciones entre Iglesia y Estado, marina, en fin: todo lo que es la
vida de un país 00•
El Fuero no se hizo necesario en Vizcaya hasta la llegada
de Juan Núñez de Lara, primer Señor no vascongado, en
1342; antes se había regido Vizcaya por su derecho consuetudinario. En 1452 se hizo una nueva recopilación. En 1526 por
fin, frente al mayor contacto con Castilla, se definió que todos
los vizcaínos eran hidalgos y se expresaron más claramente los
derechos personales; se incorporaron también todas las leyes
consuetudinarias sobre las ya importantes ferrerías. El Fuero
de Vizcaya es mucho más explícito que el de Guipúzcoa en
derecho civil. En cambio el guipuzcoano aventaja al vizcaíno
en la especificación del derecho constitucional 61•

,,

IV.- LA SOBERANIA FAMILIAR
Quien haya viajado por Vizcaya, Guipúzcoa o Laburdi,
habrá observado incluso físicamente la soberanía familiar vasca. Lo población campesina no vive, como en otras partes,
reunida en pequeñas aldeas o en pueblos agrícolas; las casas
se encuentran diseminadas en la ladera del monte, en el pequeño valle, junto a la fuente, en el recodo del río, a la orilla
del bosque, o en el cruce del camino, siempre en el terreno familiar 62• No pocos municipios tienen menos de quince casas
junto a la iglesia, la escuela y el ayuntamiento: las demás se
hallan esparcidas por doquier. Así se explica cómo muchas de
60.-S6lo a título de curiosidad citaré la ley V del título 34: disposici6n
de profilaxis ganadera que prohibe importar vacas tuberculosas:
con "mal del pulm6n", porque "se crean muchos daños en el ganado de la tierra y en los montes y jaras y pastos de la tierra".
Fuero de Vizcaya. en la edici6n citada p. 415.
61.-Ariztimuño. Op. cit. p. 148.
62.-No he hecho aquí sino traducir algunos apellidos, que en su inmensa mayoría son toponímicos.

65

�ellas pudieran decidir en otro tiempo ( y aún hoy en día) un
cambio de municipio sin ningún obstáculo ni físico ni legal.
Esta diáspora, causa y efecto a la vez del individualismo vascongado, fué en tiempos remotos común a casi todos los habitantes del País Vasco. Naturalmente, con el crecimiento de la
población y la creación de las villas, hubo necesidad de cambiar el sistema, y necesariamente cambió también la mentalidad. Pero esta es la concepción primigenia, que explica en
principio este federalismo siempre ascendente.
"Las tres Provincias Vascongadas -dice Le Play- de
Vizcaya, Alava y Guipúzcoa, y los seis Cantones alemanes
suizos de Uri, Schwitz, Unterwald (alto), Unterwald (bajo),
Zug, y Appenzell (Rhodes interiores) han conservado en toda su pureza, el agrupamiento de las familias autónomas" 63 •
A éstas hay que añadir otro pequeño pueblo montañés: Andorra. "Esta organización -dice Bosch Gimpera- debió ser
común a todos los pueblos pirenaicos y subsistió secularmente
en el País Vasco, perdurando en el valle pirenaico catalán de
Andorra, con su curiosa organización republicana independiente..." º'.
Con todo el respeto que el País Vasco tuvo siempre por la
persona humana, manifestado en el Fuero de Vizcaya, se consideraba al individuo, desde el punto de vista político, como
un ser que ( a semejanza del átomo) puede existir aislado pero de hecho siempre participa de una unidad superior: la familia. El caserío (la casa solariega y el campo familiar) era
parte integrante de la familia como el territorio lo es del estado soberano moderno. En todo el País Vasco la ley determinaba que el caserío debía pasar íntegro a uno de los hijos solamente (que no era necesariamente el mayor). Esta ley, tan criticada por las gentes de mentalidad latina, ha tenido dos secuelas
económico-sociales ventajosísimas para el País. En primer lugar
se ha podido evitar la plaga del minifundio que ataca a otras
partes de Europa. En segundo lugai; ha hecho que el País se
desarrolle en otras ramas de la economía, principalmente en
63.-Citado por Ariztimuño. Op. cit. p. 253.
64.-Bosch-Gimpera. Op. cit. p. 295.

66

la marina y en la industria, con lo que el País es hoy una de
las regiones más prósperas de Europa. Y a en el siglo XV había
en Vizcaya más de noventa ferrerías con una producción anual
superior a 95,000 quintales 65•
Por supuesto que esta ley no se aplicó fría, cuadriculada,
irracionalmente, sino según el Fuero, "el cual es más de albedrío que de sotileza e rigor de derecho" 66• Así se formaron
nuevos "troncos" cuando el área permitía ser dividida: por esto se ha llegado a veces al límite del minifundio, e incluso en
raras ocasiones se ha caído en él. La villa de Oñate es un buen
ejemplo del peligro del sistema latino: Oñate, que no se unió
a Guipúzcoa sino hasta 1845, había utilizado el sistema de división indefinida: en las Ordenanzas que se dió en 1477 decidió cambiar al sistema indígena, porque " ...las posesiones de
bienes rayces son partidas en muchas partes, en tal manera
que las casas e caseríos e heredamientos que pocos tiempos ha
poseya uno solo e agora poseen cuatro y cinco e aún diez e
más personas, y lo tal viene por seguir partición de los tales
bienes entre herederos por iguales partes... e agora por causa
de dichas particiones son tantos minuydos de los bienes rayces
que con lo que cada uno posee que no vasta para se poder sostener..." 67• Irujo narra haber visto a los campesinos guipuz..
coanos acudir a los abogados para que éstos encontraran la
manera de cumplir con la letra y violar el espíritu de la ley
impuesta (gloriosa misión de todo abogado), y poder hacer así
la herencia "a la navarra" 68• Gallop cuenta también cómo en
Soule los hermanos so ponen de acuerdo para fingir ventas y
conservar íntegra la propiedad troncal 69• A esto podría añadir mi testimonio personal de lo observado en Labourd.
65.-A. de Soraluze. Riqueza y Economía del País Vasco, p. 106.
66.-Fuero de Vizcaya. título 36, ley III, p. 452.
67.-Archivo de la Villa de Oñate. Citado por Ariztimuño. Op. cit.
p. 67.
68.-Irujo. Instituciones... p. 111.
69.-Gallop. Op. cit... p. 23. Aunque añade que en ocasiones ha habido disensiones familiares entre los herederos favorecidos por el
Código de Napole6n y los troncales.

67

�La inmensa mayoría de los apellidos vascos son toponímicos. No sólo eso sino que en eusquera son verdaderos gentilicios: la forma de expresar el nombre de Ignacio de Arriola,
por ejemplo, en eusquera será Arriola-tarr Eneko; ese sufijo
tarr es el aplicado a todos los gentilicios: Bilbotarr (bilbaíno),
Durangotarr (Durangués ), etc... En ocasiones la tierra troncal ha pasado a una mujer: entonces la familia ha tenido dos
nombres: el legal, del marido, y el del caserío que en el País
ha sido siempre el usual. Naturalmente la soberanía foguera!
engendró su propia destrucción: al obligar a los segundones a
dedicarse a otras actividades ( cuando no emigraban) creó las
villas y ciudades; ya en el siglo XV la soberanía familiar no
tenía razón de existir como institución. La protección a la propiedad familiar estaba respaldada por el Fuero, que prohibía
su confiscación: "Otrosí dixeron que los bienes raíces de malhechor existente en Vizcaya ni por delito grande o pequeño,
público ni privado pueden ser confiscados, ni adjudicados en
poco ni en mucho para la Cámara y Fisco de su Alteza, por
ser troncales, y que según Fuero, el tronco vuelve al tronco, la
raíz a la raíz, y en aquellos deben suceder los hijos o descendientes o ascendientes y los otros propíncuos de la línea de
donde penden" 70•
V.- LA SOBERANIA LEGISLATIVA
Para utilizar la palabra soberanía hablando de la Edad
Media será preciso definir el término. Jean Bodin, en su tratado De República, define el estado como "una asociación de
familias y sus asuntos comunes, gobernadas por una potestad
suprema (suprema potestas) y por la razón". Según Bodin la
soberanía está limitada por "las leyes natural y divina" 71• En
otras palabras: el estado debe tener en sí la suprema potestad
humana, aún reconociendo una ley superior extrahumana. Por
otro lado, Rousseau afirma que el contrato social consiste "en
la enajenación total de cada asociado con todos sus derechos
a toda la comunidad" 72• Según él, la comunidad como un to70.-Fuero de Vizcaya. título 11, ley XXV, p. 285. (Subrayado mío).
71.--Cokcr. "Sovereignty". Encyclopaedia of the Social Sciences. tomo
XIV, pp. 266-267.
72.-J. J. Rousseau. Del Contl"Oto Social. p. 23.

68

do es el único y absoluto soberano. Es claro que los vascos medievales no entendían la soberanía en el sentido rusoniano,
porque ¿quién delimita la extensión de "toda la comunidad"?
¿ No es esto lo que a la larga sucedió con las Cortes de Cádiz?.
Este temor a la "enajenación total" se manifestó ya una vez
en los albores de la Edad Moderna. Cuando el cronista castellanizado Garibay pidió insistentemente a las Juntas de Guipúzcoa que éstas llamaran Rey de Guipúzcoa al príncipe, las
Juntas contestaron negándose cortésmente "pues podría resultar que en adelante fuese llamada esta Provincia a los juramentos de los Príncipes, a la convocación de Cortes, a dar su
voz y voto en estos reinos... de donde vendría a perder mucho
en tiempos venideros" 73•
Este temor profético a la unificación, a la enajenación en
"tqda la comunidad", es la característica esencial de la concepción política vasca. Contra esta enajenación pensaron los vas-cos lo que más tarde había de expresar claramente el gran pensador Francisco de Vitoria: "no se transfiere la potestad sino
la autoridad". Por supuesto que el problema de la soberanía
nunca se lo plantearon teóricamente; pero bajo la legislación
eminentemente práctica del Fuero, como alma de toda su actitud se puede observar esta doctrina. Podemos volver a Vitoria
hablando de la república" que es por sí misma todo, o sea, que
no es parte de otra república, sino que tiene leyes propias, consejo propio, magistrados propios... Y no es ningún inconveniente que muchos principados y repúblicas estén bajo un mismo príncipe". Esta es con exactitud la noción vasca de soberanía, que parece tomada retrospectivamente del Padre Vitoria ;
y es que no hay que olvidar que Vitoria era vascongado.
Si entendemos soberanía como suprema potestad, es claro
que en Vizcaya hubo, estrictamente hablando, soberanía legis-lativa. No sólo los legislados eran los únicos exclusivos legisladores, sino que expresamente lo indicaron en el Fuero: "Otrosí
dixeron: que habían por fuero y ley y franqueza y libertad,
que cualquiera carta o provisión real que el dicho Señor de
Vizcaya diere o mandare dar o proveer, que sea o pueda ser
73.-Ariztimuño. Op. cit. p. 94.

69

�contra las Leyes y Fueros de Vizcaya, directa o indirectamente, que sea obedecida y no cumplida" 74 • Y el Señor acataba
jurando antes de ser nombrado. No sólo eso, la ley III del título 36 dice expresamente: "dixeron que ...se ordenaba que
ningún Juez que resida en Vizcaya ni en la Corte y Cancillería, ni en el Consejo Real de su Alteza, ni en otra cualquiera
en los pleitos entre vizcaínos sentencien ni determinen por
otras leyes ni ordenanzas que no sean las del Fuero .. /' 75•
En contraposición con el creciente absolutismo en los comienzos de la Edad Moderna, el Fuero de Vizcaya protege a
la persona con la inviolabilidad de domicilio 76, la prohibición
"de prender a persona alguna sin mandamiento de Juez competentei salvo en caso de delito in fraganti" 77, con la ley que
dice "que los vizcaínos por delito alguno ni por otra causa alguna no pueden ser sacados de sus domicilios... por la corte
78
de su Alteza" , la que determina "que a vizcaíno no se dé
•
tormento a1guno... » 79 y otras semepntes.
Mucho se ha hablado en el resto de la Península sobre
la fanfarronería de los vizcaínos que pretenden ser todos no?les. Esto nace simplemente de la incomprensión, al querer
Juzgar otra cultura con los propios valores culturales. Ya se ha
dicho repetidamente que en Vizcaya y Guipúzcoa nunca se
reconoció desigualdad social ante el Fuero: no hubo nobles
ni plebeyos, sólo hombres conscientes de su dignidad humana. Es cierto que el Fuero de Vizcaya dice expresa y repetidamente que "todos los dichos vizcaínos son hombres hijosdalgo. y de noble l~aje y limpia ~angre" 80, y que al pasar a
los remos de Espana eran automaticamente considerados co74.-Fuero de Vizcaya. título I, ley XI, p. 161.
75.-lbidem. título 36, ley III, p. 452.
76.-lbidem. título 16, ley. IV, p. 314.
77.-lbidem. título 7, ley XXVI, p. 246.
Esto_ ciento cincuenta y un años antes que el Parlamento Inglés
sancionara el Habeas Corpus.
78.-Ibidem. título 7, ley I, p. 221.
79.-Ibidem. título 7, ley XII, p. 232.
80.-Ibidem. título lo., leyes XIII y XIV, pp. 163-164.

70

mo tales, y juzgados según sus propias leyes en Valladolid.
"Si la sociedad occidental europea hubiera estado constituída
como la vasca, en régimen de igualdad absoluta ante la ley, no
hubieran necesitado los vascos, cuando salían de su patria,
exigir que les fuera respetada su condición de nobles 81• Los
vascos manifestaron horror a la nobleza discriminatoria. "Así
las Juntas Generales de Guipúzcoa prohibieron en 1680 usar
el título dd Marqués de San Millán a Don Miguel Carlos de
Oquendo; en 1732 el de Señor de Berastegui a José Manuel
Esquive!; en 1770 el de Marqués de Casa Yustiz a Don Manuel Manzano; en 1803, el de Señor de !gueldo a Don Angel
82
Pérez..." • Por esto también la guerra oficial a los aundikiak
En cuanto a lo preposición "de", usada en todos los apellidos
vascos, hace referencia al caserío y no a pretensiones de aristocracia dicriminatoria.
VI.- LA CESION DE LA AUTORIDAD JUDICIAL
Y EJECUTIVA AL SEÑOR
El Señor es también una institución vascongada y que
aparentemente no compagina muy bien con el espíritu democrático ya expuesto. Existe una explicación histórica: aunque
el lento sistema democrático era justo y eficaz en tiempo de
paz, en tiempo de guerra se imponía ceder el mando a un
hombre que unificara las fuerzas y los condujera a la victoria;
con el tiempo, lo que había empezado siendo una institución
semejante a la de dictator en la República Romana, se convirtió en permanente y después en hereditaria, como ya se ha
mencionado. Es posible que haya influído en esto el medio
ambiente feudal, como influyeron los pueblos vecinos en el
israelita hasta hacerle pedir un rey. El Señor tenía evidentemente poder ejecutivo, pues decretaba "pragmáticas", pero estos decretos debían siempre ser aprobados por las Juntas antes de ser aplicados, y éstas siempre se reservaron el poder de
"obedecer y no cumplir" los que consideraran inconvenientes.
El príncipe pasaba a ser Señor por medio de un pacto,
81.-Irujo. Instituciones ... p. 78.
82.-Ariztimuño. Op. cit... p. 121.

71

�que, si se quiere ver como pacto feudal, es un pacto feudal
suigeneris; pues ¿quién es el señor y quién es el vasallo en él?
En realidad hay un mutuo juramento de fidelidad: del Señor
a la soberanía legislativa de las Juntas, y de éstas, en nombre
de todos los ciudadanos a la autoridad del Señor. El Señorío
cede su autoridad, no su potestad, es decir: aun en esto se reserva su soberanía. "E como los viscaynos -dice el cronista
castellano Mosén Diego de Valera- tengan antiguas leyes e
costumbres, que puedan desnaturarse del rey si atentare quebrantarlas..." 83• Si el Señor es desleal a su pueblo, el pacto se
considera roto y se revoca. Ya se ha citado el hecho histórico,
único, de la deposición de Enrique IV por el soberano pueblo
v1zcamo.
•

fodos somos igualmente criaturas de Dios,
vosotros y nosotros también.
Os saludamos señores; aquí nos tenéis) 84.
Y de este documento se colige también' algo muy importante: dónde ve el vasco medieval el principio de la soberanía
y por qué. A los mandatarios se les recuerda que son eso: simples mandatarios; que los representantes de los ciudadanos les
están dando la autoridad, porque en su dignidad de personas
estriba su soberanía; y esta dignidad humana procede del simple hecho de ser hijos de Dios.

I

La palabra señor necesita también una aclaración. Es muy
probable que en la misma mentalidad de los vascos haya cambiado semánticamente con el transcurso del tiempo, debido a
la ambigüedad castellana. Pero señor es en un principio simplemente la directa traducción de Jaun. Pero Jaun no tiene
en manera alguna connotación de soberanía, aunque sí de autoridad. Jaun es todo padre de familia y nadie más. Aunque
hoy Jaun se aplica a todo varón adulto ( no clérigo) y se usa
etxekojaun (señor de casa) para designar específicamente al
padre de familia, estrictamente hablando Jaun es sólo el hombre que tiene autoridad real, no moral: el empleo de la palabra para los clérigos es un castellanismo que nunca ha cuajado. El jaun puede tener autoridad natural o ser mandatario:
al recibir los Diputados el poder ejecutivo de las Juntas, eran
saludados con este viejo himno:
"Agur jaunak;
Jaunak agur, agur, agur t'erdi.
Danak Jainkoak iñak gire,
zuek eta bai gu ere.
Agur jaunak, agur t'erdi; emen gire".
(Os saludamos señores;
señores os saludamos.
83.-Mosén Diego de Valera. Memorial de Diversas H azañas. pp. 185186.

72

84.-Galíndez Op. cit... p. 48.

73

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76

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>SUMARIO
Raúl Rangel Frías, Teorema de Nuevo
Le6n • Alfonso Rangel Guerra, El
hombre en Don Segundo Sombra •
Francisco Correa Villalobos, Sudáfrica
y la política de Apartheid • Miguel
Covarrubias, La prosa de López Velar•

de.
JUNIO de 1965

No.

2

Año 8

II Epoca

��BIBLIOTECA CENTRAL

U.A.N.L

ARMAS Y LETRAS
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
LIC. EDUARDO A. ELIZONDO

Secretario
LIC. BERNARDINO OLIVEROS DE LA TORRE

Departamento de -la Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
JOSE ANGEL RENDON

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

Quinto Piso

�•

ARMAS Y LETRAS
Revista de la Universidad de Nuevo León

No.

2

Año 8

Junio de 1965

Segunda Epoca

SUMARIO

Raúl Rangel Frías, Teorema de Nuevo León ·--·----·-------

Alfonso Rangel Guerr.a, El hombre en Don Segundo
Sombra ___________ _ _ _ _____________________ _

5

33

Francisco Correa Villalobos, Sudáfrica y la p9litica de
Apartheid - -·- - -- - - - - - - - - - - 45

Miguel Covarrubias, 1A prosa de López V e/arde __ · ________ 70

�X V• 7 • I O.!J 4.
"7 2. A'1i&gt;8

TEOREMA DE NUEVO LEON

RAUL RANGEL FRIAS

..
Las Constantes· Económicás
De las consideraciones que tengo hech;is sobre la historia
del Nuevo· Reyno de León, antepasado de la entidad jurídica (Estado de Nuevo León), se desprende que intetvienen en
la relación componentes del campo demográfico, del económico y del político-cultural.
En· estos tres campos de investigación encontraremos las fuerzas que van modelando una entidad y unos hombres, que nos llamamos ahora nuevoleonesd ~ de donde de1
rivan fenómenos presentes como la ciudad de Monterrey a lo
cual responde esta teoría histórica.
Antecedentes

El fenómeno de la formación de la entidad jurídico-política de Nuevo León se efectu6 a fines del siglo XIX/ en el
terreno demográfico.
•

l

Sus antecedentes del siglo XVII y del sigl~ . XVI son
preámbulos, pero la configuración histórica sólida y positiva,
es la del siglo XIX. Se forma de una especie de acarreo histórico de otras provincias; de fenómenos demográficos secun&lt;iarios a la integración de México a través, de la Colonia y de
otros posterior y particularmente primarios en la población y
en la economía después de la Independencia de México.

5

�Fuimos una segunda etapa en el fenómeno de la conquista y población de la Nueva España; en élla participaron criollos y mestizos con los indígenas más que los peninsulares.
Un Reyno

Y de primer intento hubo un ensayo o tentativa frustrada de composición política de grandes dimensiones, cuyo interés y peculiaridad destaca como un anticipo del proyecto
ele hacer del Nuevo Reyno de León una super-entidad política dentro de la Nación mexicana.

jurídicos de la época virreinal; y realmente una aldea, que recuerda las primitivas comunidades agrícolas. Sólo más adelante le sucedió una población de tipo comercial, la del siglo
XIX; y a finales del siglo XIX se transformó en la ciudad industrial, para venir a parar ahora efectivamente en una urbe
metropolitana.
Al cabo de los siglos resulta un acierto su denominación
inicial, que es casi una adivinación, la calificación original de
Ciudad Metropolitana, que sólo merece 400 apos después de
constituída.

Fué en cierta manera concebida como tál puesto que
reunía las calidades que eran anejas a la superioridad de varias provincias vinculadas en la unidad de gobierno de un
Reyno. Si bien nunca le fue concedida la plenitud jurídicopolítica consiguiente a la ambiciosa idea.

Esta serie de circunstancias afortunadas son las que dan
a la realización del Nuevo Reyno de León un significado que
va más allá de la erudición, para insertarse en una meditación
sobre la historia mexicana que si bien encuentra sus antecedentes en la antigua, ha de ser interpretada por las actuales
y modernas aspiraciones de los hombres que la producen.

. Tal promoci~n fue expresada de cierto modo original y
diverso del anterior cuando se formaron las Provincias Internas.

El Campo económico

Posteriormente se dá el hecho de que hombres como Fray
Servando y otros políticos piensan en constituir recién llegada la Independencia de México, un super-Estado con Coahuila, Texas y Nuevo León; de manera que trató de configurarse
de modo distinto a como luego ha quedado; resultando a la
postre que desprendida Coahuila-Texas y también Tamaulip~s, _quedamos sólo el Nuevo León de hoy sin Reyno ni provmc1as.
Al final de cuentas, el Nuevo Reyno de León vino a parar en menos todavía: un Estado de configuración peculiar
con una capital enorme y un territorio retrasado con respecto
al desarrollo de aquélla. Macrocefalia idéntica a la que se
ha señalado para toda la República en relación con la Ciudad
de México.
Viscicitudes de una Ciudad.

De Monterrey debemos señalar que al princ1p10 es tan
sólo el símbolo de una Ciudad. Uno de los grandes símbolos

6

Llevado de las ideas anteriores surge mi interés por una
reflexión en torno al campo económico y las fuerzas que empujaron la formación del- Nuevo Reyno de León, como un
modo de participar en la vida y los hechos contemporáneos.
Los primeros pasos son conocidos de todos y vamos a pasar de prisa por ellos. El hecho de que Luis de Carvajal hubiera capitulado con el Rey de España y su intento teórico
dirigido a la formación de poblaciones obliga a preguntarnos: ¿es posible que viniera a fundar poblaciones, en un territorio que carecía de recursos elementales para fincar la vida de sus habitantes ?
Los minerales estaban por descubrirse trás de un mero
ensayo de exploración en Cerralvo y otros sitios; de manera
que Carvajal no podía traer la intención de fundar allí, amén
de que ignoraba los incipientes cuanto pobres fundamentos; y
de _hecho no parece tener jamás dicha intención, pues ni siquiera deja un documento, como luego Diego de Montemayor por fundación de ciudad o villa.

7

�Un ·sueño hecho pesadilla

De los intentos de Carvajal se obtiene la impresión de una
tentativa orientada -lo que confirmaron los hechos- a tomar
esclavos para venderlos; y aun cuando va hacia las minas, no
habiendo encontrado imaginadas y fabulosas riquezas, descubre sus intenciones y atrae a soldados y aventur~ro~ _con la promes~ dé. la saca de indios; y trás de éllo vuelve a ~alir de ahí
a otros sitios hasta dar finalmente en Almadén. Resumen y
conclusión de 'todo: no se le conoce definida empresa y propósito serio de exploración minera ; ni Carvajal tenía antecedentes de .minero..
,_., S~rá .terilerario juzgar a la· distancia de hoy y la falta de ,
docmnentos definitivos; pero se imp,one considerar a este grupo de hombres que avanzan desde el Golfq de México como
aventureros empeñados en realizar sin perjuicio del fortuito
hallazgo d·e minerales el comercio de esclavos a través de Pánuco, para surtir de mano de obra a la Nueva España y a las
Islas, tan necesitados de élla por la escasez causada en los grandes males acaecidos a la raza ,indígena, epidemias y natural ext~nuacióq de los hombres esclavizados en trabajos muy rudos.
El esfuerzo de Carvajal impresiona en nuestra historia
como el relato de un sueño, de no ser por las trágicas circunstancias finales de , sus familiares que la transforman en una
pesadilla real.

de los elementos básicos para el cultivo de los cereales y la
cría de los animales.
Los indígenas llevaban una gran ventaja a la población
española, porque estaban hechos al terreno y competían con
los animales, dado que se alimentaban de frutas y raíces.

En tal virtud -lo reconoce Alonso de León- el segundo
intento estaba amenazado con el fracaso. A los pobladores,
alejados de la metrópoli, sin elementos de sustento, sin labranzas y con la hostilidad de los indios, más la aridez y el rigor
del clima, les resultaba imposible la vida.
Así, el esfuerzo de sustentar el Reyno con minerales ricos,
no logra éxito en primera aproximación; y el segundo intento
de mezclar la exploración de las minas cqn los cultivos de la
tierra, deja a algunos individuos empeñados en el esfuerzo;
pero las condiciones son tan precarias que a la muerte de
Diego de Montemayor es como. si no hubiera venido.

La suerte de la entidad parece no estar resuelta, en una ni
en otra etapa del esfuerzo por afirmarse sobre el terreno. No
hay en este momento otra supremacía que la de la Naturaleza;
y los empeños de los pobladores españoles se ven francamente limitados por la pobreza de recursos de que dispone la
organización de una empresa, que no corresponde a la realidad física ni al complejo histórico-demográfico de las tribus indígenas.
Mineros

Soldados y Labradores

Viene luego Montemayor y parece entonces que ya no
endereza los pasos al logro de ganancias y lucro comercial
con la saca de indios. Hace un intento serio de poblamiento,
pórque se organiza como un verdadero conductor de familias,
en carretas, COil' herramientas, rejas, bueyes y todo lo que se
necesita para la labranza, el sustento y la vida ordinaria.

Proceden los exploradores de bandas mineras que avanzan desde Zacatecas, gracias a los descubrimientos de minerales desde los cuales proyectan puntas de flecha hacia el
norte y oriente. Tentativas de exploración minera y vagos
tanteos de población o colonización, que tocan al Nuevo
Reyno de León hacia 1580, fecha muy lejana de la época brillante de la conquista de México.

Sin embargo de sus empeños, la condición.de una colonia
tan poco numerosa de emigrantes, hizo sumamente precario
el intento de fincar hogares en un territorio donde se carecía

En estos sitios no hay cultura indígena ni posibilidad de
que mediante una batalla hacerse del enemigo; y éste mismo
sustente al vencedor, como lo hizo el español en la meseta
del Anáhuac.

8

9

�El poblador tiene aquí que intentar otra forma &lt;le vivir
que no sea a lomo de indio, porque las tribus sedentarias del
Anáhuac y del sur de México no existen. Hay que ensayar
una nueva modalidad de organización de las empresas de
población y de sus ciudades y el español del norte no tiene
más remedio que pensar en dos extremos: la minería o sustentarse de nuevo, como en la propia Península, sobre la
aldea agrícola y ganadera.

La guerra con el indígena es una fuerza histórica secundaria y el afán se orienta a la ocupación de la tierra. El principio de nuestra población colonial es una organización de
tipo económico, para ocupar civilmente la tierra y hacerse
de medios de trabajo, instrumentos y herramientas, hasta tomar y aprovechar industrialmente los recursos necesarios a
este efecto.
Repasando de nuevo los intentos de Carvajal, recordemos
que son completamente ilusorios y fundados en el engaño que
cometió con los demás o se hizo consigo mismo. Traía otras
intenciones, porque si Carvajal venía con la obligación de
fundar poblaciones, no tenía medios de hacerlo realmente; y
sustentarse por dos mil pesos anuales de sueldo, que le habían
prometido, no era aliciente para un hombre de su categoría
y empresa.
Diego de Montemayor dá la impresión de estar arrojado a un extremo límite de su propia vida en la edad y en
conflictos de otro orden; y que no tiene más salida que buscar un sitio que no sea Saltillo ( dice el cronista de León que
era "corto albergue a hombres de ánimos magnánimos").
Sin embargo y como no tenía suficientes elementos; a
su intento, próximo a la ruina, sucede una tercera fase de la
empresa, como es la población del Reyno subsidiada por
mineros ricos de Zacatecas.
La Corona no está dispuesta a gastar dinero en esta como
ninguna otra empresa tan poco prometedora, pero hay algunos pro-hombres mineros que han ganado plata y están deseosos de añadir blasones a sus escudos. Entre ellos la fami-

10

lía Zavala, la más indicada que lo fué para tomar a su cue_n ta
y sostener económicamente la empresa.
Sin el subsidio que por largos años otorgó el padre de
Don Martín de Zavala al Reyno de León, no hubieran subsistido las gentes que dejó Diego de Montemayor. Gracias
a los almacenes de harina, envíos de dinero, .de ropa, de herramientas y ganado, que se hacían desde Zacatecas, medianamente logró sustentarse una población muy reducida en
un terreno donde- no se habían obtenido todavía ni rendimientos agrícolas, ni animales suficientes, ni crías con las cuales
hacer frente al comercio de una población de rango y valor.
El subsidio minero que recibió Monterrey en esta etapa,
continuó en la Gobernación del segundo Zavala, que hubo
de emplear recursos que procedían de su patrimonio y luego de algunas empresas afortunadas en minas, lo que dio el
primer paso definido en torno a la organiz;:1ción económica
del Reyno.
Organización agrícola y pastoril

Este paso definido fue la introducción de dos elementos
básicos: las ovejas y el trigo. La semilla de trigo que se trajo de Guadalcazar, tan valiosa fue como importante para los
pobladores al igual que las ovejas mismas.
Con la introducción de las ovejas se dio el caso de pastorías que vinieron a triscar los campos de Nuevo León.
Los rebaños no ~ran de los pobladores, sino de encomenderos o hacendados, oficiales reales, funcionarios de Huichiapan, de Querétaro, y de otros sitios que mandaban sus ovejas con mayordomos, a los grandes potreros; y las enviaban
a pastar a Nuevo León de donde sacaban los rebaños a ciertos tiempos.
El hecho se nota en nombres de la geografía del territorio, donde quedan huellas de la ~ pastoril; en los
pasos de Galeana, por ejemplo, Puerto Pastores, que de seguro lo debe al tránsito de los ganados de la época colonial;
y por Saltillo, en Carneros, igualmente señalado por la ca-

11

�racterística de las -grandes manadas o rebaños de ovejas, enviadas desde los sitios principales de la Colonia a una tierra
virgen que les proporcionaba en aquellos tiempos pastos
muy abundantes sin gasto mayor.

propias del clima de Nuevo León acabaron por eliminar o
reducir a uno de los especímenes, las ovejas.

El otro elemento fue de progreso más incierto: el trigo.
Puso frente a frente adversarios luchando a lo largo de do~
siglos, que avanzan y retroceden hasta que al fín pactan un
compromiso e.Qtre ambos dando su fisonomía a la entidad:
es la lucha de los pastores y los agricultores.

La oveja podía proporcionar al poblador todo, la lana,
el cuero, el cebo, la carne, la leche; y la única posibilidad de
fincar una población de economía pastorial, población con rebaños.

Pugna y Compromiso

La semilla del trigo trªía la agricultura, pero las ovejas
aseguraban el dominio a los pastores. Entre labradores y
pastores se reparten la historia de dos siglos, siendo común
que los pastores hagan enemigos entre los labradores, en tierras sin cercas y vallados que no se acostumbran.
Desde el principio fue difícil que prosperasen sembraduras en grandes proporciones, porque la mayor parte y la
más rica economía procedía de pastorías; y apenas se cultivaba
lo indispensable para el sustento natural de la pobla.,
c1on.
Es indudable que la interacción de estos dos elementos
hace de ellos los agentes civilizadores y elementos económicos básicos del Nuevo Reyno de León, que darán la fisonomía que conserva parcialmente hasta la fecha en diversas
zonas.
El norte minero, con el correr del tiempo se tornará ganadero también; y el; sur y el oriente, donde al principio entraron los ganaderos preferentemente, se convertirá en agrícola sin eliminar los otros factores; pero la economía de dos
siglos va a girar sobre esos elementos introducidos originalmente: la oveja y el trigo.
Ahora bien, hay que pensar si muchas de las ovejas serían cabras, porque nos quedó muy poco de las primeras y
tenemos cabritos a pasto. Probablemente venían mezclados
los rebaños de uno y otro tipo; y el calor y las condiciones

12

Sustento y guerra

Los rebaños y las p~torías dieron nombres a ciertos lugares ("la pastora"). Había vaquerías en las Mitras, pastorías en el Cerro de la Silla y otros sitios alrededor de Monterrey. De las primeras industrias que se establecieron fueron
las llamadas "tenerías", donde se hacían los curtidos de pieles; también, las de fabricación de paños y lanas y otras por
igual orden.
La fuerza de los pastores fue la que sirvió de base para
la lucha con los indígenas; porque más que guerra, como lo
era desde el punto de vista dq que se usaban armas contra
éllos y que se les fue ejecutando en una serie de acciones militares; el verdadero exterminio lo hicieron ovejas, cabras y reses.
En la disputa entre los animales domesticados y los indígenas, acabaron aquellos por ganar el terreno, fondo y sustento de nopales, tunas, mezquites, granos de toda especie para alimento de hombres y ganados.
Era irremediable la contienda entre dos formas de vida,
una humana y otra animal sustentadas en la misma base
económica: la depradación del terreno o la extenuación de
los elementos naturales de aquellas praderas2 que en ese
tiempo disponían de mayores elementos que los hombres de
ahora podemos contemplar. Tierras desvastadas hoy por los
rebaños de los que se llegaron a contar hasta un millón de
cabezas; que no era riqueza ni capital de los nueyoleoneses,
sino simple préstamo, semovientes huéspedes de Nuevo León
los cuales era usual sacar y traer de nuevo en cada ocasión.
Los mayordomos eran empleados o criados de los gran-

13

�des encomenderos de la colonia, en la Nueva España; y el
tipo de gente que venía con las pastorías e.ran hombres de
servicio, trabajadores y no los dueños de los grandes rebaños.
También llegaron con los primeros pobladores algunos
personajes que trajeron ganado; pero de otro tipo de capital,
propio de los que vinieron a organizar su hacienda, gentes
que crearon lo que hoy llamaríamos haciendas y ranchos.
Ranchos.

Esta última palabra abre el más vigoroso contraste del
Norte frente a la hacienda de la Colonia, Los latifundios
se dieron en el sur de Nuevo León, hasta Linares; y de las
grandes mercedes de tierra que se hicieron a los pobladores
de Nuevo León, en el resto del territorio, particularmente al
Norte, fue la regla general que se originaran comunidades,
llenas de los descendientes de fundadores, hijos de aquellos
y agregados políticos, sirv_ientes y otros elementos de población en arribo posterior a los titulares, sin que prosperase el
mayorazgo propio de la Nueva y vieja España.
Nuevo León no conoció, salvo raras excepciones en el
Sur, la gran hacienda; tanto por las condiciones del terreno,
como por las características históricas en que se desarrollaron
aquí los acontecimientos.

es uno de los postulados que facilitó el
dustria en Monterrey frente a las viejas
donde se acostumbraban las fórmulas de
cola o de los gremios semimedievales y

desarrollo de la inciudades Coloniales,
la servidumbre agrílas artesanías.

Precisamente, la pobreza cultural del ambiente y la falta de arraigo de instituciones como l_a hacienda y los vu:i~u;
los feudales, que ligaban a los trabaJadores al suelo, ~acihto
la formación de tipos como el ranc~ero de las comu~1dades,
fenómeno común de nuestros pueblos de Nuevo Leon, base
para la creación de un ambiente de libertad, y el cual vio en
la industria la oportunidad que le habían negado las condiciones anteriores de la historia.

Repaso
Destaca este punto frente al primer esfuerzo de poblamiento del Reyno que no logra fincarse, porque no hay
grandes minas como en Zacatecas, que hacen posible la tundación rápida de centros poblados en el Norte de l.a Nueva
España; ni la riqueza de agricultores, como en el antiguo
dominio azteca, porque fuera del consumo personal, no -hay
población para comerciar, ni se pueden sembrar grandes extensiones de tierra por la pobreza de ésta y la escasez de mano de obra.

Refuerza a este elemento, que va a participar en la formación de la industria de Monterrey, la condición de no
existir esclavos de la tierra sino trabajadores libres.

Las pastorías constituyeron la base económica de la población del Reyno de León ; pues las ovejas proporcionaban
los elementos que hacían de sustento y de comercio con otros
sitios, los cueros, las pieles, las lanas, el cebo, la carne misma,
la leche, todo.
El ganado vino a ser lo que fue en los primeros tiempos de la humanidad, el verdadero Capital y la riqueza primordial de los pueblos. Ese ganado es la causa básica de la
belicosidad y la animadversión entre los indígenas y los españoles. Está en competencia de nutrición con el indígena
que se sustenta de los mismos elementos naturales que los
rebaños.

La existencia de una población con plena capacidad y
libertad para contratar y actuar en un mercado de trabajo,

Aunque. se recurría a muchos expedientes y algo se sacaba de los minerales, otro poco vendiendo indios cada vez

14

15

A cambio de ello se formaron los ranchos, comunidad
pequeña de hombres libres o simples pastores que tenían un
punto de reunión en los corrales, donde hacían el recuento
y reparto de frutos de los rebaños ("herraderos"); y de ese
ranchero, dueño a veces de pequeñas extensiones de terreno,
procede l.a fisonomía del fronterizo del siglo XIX que contrasta con la del señorito de las grandes vaquerías de Jalisco,
de Guanajuato y San Luis Potosí.

�que se podía; básicamente. el sustento tuvo que ser fincado
en las pastorías.

Mesta y t1aqueros

..

En esa época se practicó aquí, lo mismo que en el Anáhuac, la vieja institución medieval de la Mesta. Y la Mesta
origina características posteriores ( nota curiosa es esta: el último modelo de una fábrica de automóviles es un mesteño,
animal que se criaba en el monte fuera del alcance doméstico;
y a este tipo de potro salvaje llaman los texanos "inustang").

De la Mesta y de las prácticas de los vaqueros en su trato y manejo de los rebaños, como lo han caracterizado correctamente Chevallier y otros, se originaron los jinetes mexicanos de la frontera, que luego copiaron los texanos en el
Cow Boy.
Es el mexicano de la frontera un tipo de chivarras y
sombrero arriscado montado en un caballo bajo, muy bueno para el trabajo de campo, "mustang". Sujeto de actos violentos y generosos, mucho más varonil que el hombre del
campo agrícola; más libre y con un espíritu de empresa y de
iniciativa, que interesa como fuente psicológica de formación
de la clase directora de industrias y formadora de negocios
nuevos a fines del siglo, la misma que en los albores dio los
elementos propios para las guerras mexicanas.

De ellos, los rancheros, comerciantes y soldados, procede la fuerza de Monterrey. Lo mismo produce el siglo XIX
a Vidaurri, señor d~ grandes extensiones y dueño de ti~rras,
amo del ganado a la) vez que caudillo de hombres; que Zuazua, norteño pobre, fronterizo arriesgado, soldado a caballo,
hombre de una pieza y pensamiento liberal; que otros muchos como ellos, rancheros, conductores, arrieros y comerciantes que van a chocar con la mentalidad jurista y teologal
de los hombres del centro y del sur de México.

Procede de una raza de origen cantábrico preferente; Y
se organiza en un país donde el elemento básico de la economía es el ganado; finalmente, la lucha con los indígenas
les dá el mismo sabor de las guerras de frontera medieval de
las marcas ibéricas.

Frontera y guerra
Otro concepto trasladado de las experiencias españolas
a tierra nuestra, queda constante desde que se· llamó Nueva
Extremadura para los castellanos fué la frontera de la pelea
que se hacían moros y cristianos en España.
Las mismas características en el hombre de frontera en
México, que aquel que vino a la conquista de_ ~éxico; y los
mismos rasgos fueron trasladados ~ la fo~ma~1~n del fronterizo; éomo que coinciden ambos tipos ps1cologicos en lo general de sus maneras de ser.
Todo ello conspira para dar las características que destacan en esta región mexicana, un tipo de vida y de hombres en que prospera la forma de que ahora dependemos,
economía industrial. Const:e, no se pasra directamente de
una a otra sustancia económica porque del ganado no se llega luego a la industria; pero a través del elemento ~umano
y de la formación de éste y de los fenómenos políticos que
se suceden, se establece la consecuencia y _liga de todo desarrollo de este problema.
Siglos XVII y XVIII se les van a los españoles del Reyno de León, en la lucha de ganaderos, pastores y de indígenas que retroceden paso a paso en la desigual pelea.

Trabajo y comercio

Este tipo psicológico deriva de los elementos de la vida
económica, del trabajo y la cultura rudimentaria consiguiente de nuestras poblaciones del Norte.

Los propios españoles se valen de los indígenas, sin embargo; y encontramos diversos modos de colaboración, desde
aquellos que llamaban laboríos o naborías, por ·una corrupción de lenguaje. Especie de trabajadores de temporada los
cuales convenían mucho a los primeros pobladores, porque

16

17

�nada más los ocupaban en el tiempo que los necesitaban; y
luego los soltaban a buscar su comida en el campo. Generalmente reg~esaban a la vasta región que llamaban el gran
Tunal, a pizcar y comer tunas en San Luis Potosí Matehual.a
y otros sitios, en la época de la gran cosecha.
'
Tenían esos indios laboríos o naboríos; y además otros
encomendados bajo el nombre de congregas; y otros más
que auxi~i.:1ban francamente a los españoles; finalmente, los
que participaron en la conquista y población del Reyno al
lado de los españoles: los tlaxcaltecas.
Toda la población y colonización del norte de México
de Coahuila a Nuevo León, fué poderosamente nutrida 1~
sangre indígena tlaxcalteca, que los españoles trajeron para
dar una organización a su incipiente vida económica y social.
Al indígena lo utilizan en las labores del campo y a
veces en ciertas tareas de las minas; y de esa forma podían
los propios españoles dedicarse al caballo y a las vaquerías,
al rodeo de cada año, para recoger las crías y proveer a los
comercios básicos. "Ciertos comerciantes propiamente llamados ganaderos, abastecían de efectos del país y extranjeros a
los criadores y los criadores en señalado tiempo hacían el
correspondiente pago con animales en pie".
Los ganaderos (por lo que ganaban, seguro) eran comerciantes que traían del interior artículos que no se producían en esta región y entregaban a cambio las crías. El tráfico mercantil lo hacían, pues estos llamados ganaderos, importando y transportando mercancías del centro de la República o de los puertos y para cambiarlas por cueros o por
crías de la región.
La vida económica de los primeros siglos configura la
población de Monterrey como una aldea agrícola, representada
en la dispersión de cabañas plantadas a lo largo de cañadas.
por donde fluyen arroyos y ojos de agua, que en la ciudacl
de ahora constituyen algunas de sus calles trazadas de poniente a oriente. Las pobres casas reales fueron en mucho tiempo
el único signo visible de que hubiera una República, así
llamado en esos tiempos el régimen municipal.

18

Monterrey fue una aldea agrícola el siglo XVII y muy
probablemente más de la mitad del siglo XVIII; y sólo a
partir de la segunda mitad del mismo, empiezan a aparecer
los síntomas de una vida superior. De la aldea agrícola no
se pasará a la ciudad comercial hasta el siglo XIX y sólo
llegaremos a la ciudad industrial con los fundamentos del
pasado, en el siglo XX.
El estado de atraso económico lo refleja una nota de Sotero Noriega que relata la situación de Nuevo León en el
año de 1850. El trabajo industrial en Nuevo León, dice, lo
. realizan las mujeres que tienen a su cargo las principales labores: tejen las telas a mano, sin telares algunos; hacen unos
magníficos sarapes que después se venden en las ferias de
Saltillo (los famosos Sarapes saltilleros); también rebozos y
frazadas. Otros aspectos, como el curtido de los cueros, fabricación de azúcar o piloncillo y velas o cohetes ya no se
encargan a San Luis Potosí como antes.
Industria para venta no la había. Israel Cavazos ha
mencionado en su libro sobre el Ayuntamiento de Monterrey,
que cierto año a mediados del siglo XVIII, un Gobernador
quiso poner precio a las mercancías y se opuso todo el Cabildo,
porque nunca nada ni nadie había vendido ni comprado.
No había que comprar ni qué vender; sencillamente la
gente que tenía necesidad de carne procedía a matar sus
cabras; y como eran labradores cultivaban su propio maíz;
cuánto tenían de velas, cebo, cuero u otros útiles los traían de
San Luis Potosí.
Ni siquiera elementos tan precarios de economía doméstica eran de fabricación propia de la población; de manera
que todavía a mediados del siglo XVIII representábamos un
conglomerado de pastorías en unidades de ranchos, comunidades y alguna que otra hacienda, asentados en un terreno
que habitaban labradores de la tierra y pastores, cuya producción bastaba en cantidad necesaria para su consumo; de algún
incipiente comercio y de la fabricación de utensilios en talleres
&lt;le tosca artesanía, con bienes o productos para propio uso,
sin otra vida económica que la celebración anual de las ferias.

19

�Monterrey, Linares y otros pueblos recibían periódicamente la visita de mercaderes trashumantes procedentes de
las Ciudades del interior del país, prácticos en el trueque de
mercaderías españolas o indígenas, a cambio de crías de animales, cargas de piloncillo, minerales o cueros (los llamados
"ganaderos").
Hinterland

Muy a princ1p10 del Reyno se organizaron expediciones
que se hicieron a Tampico, para adquirir productos como
aceite, vino, pescado seco, útiles de labranza, etc. Formaron
recuas, cuenta De León, habiendo hecho un conchabo con
los mayordomos de rebaños que se tenían en la Huasteca
para cambiar sus productos.
'
Esta expedición y posteriores intentos por traer de Tampico herramientas y rejas o arados, a cambio de lo que la tierra
producía, harina, piloncillo y metales, revela que el comercio
se intentó primeramente por los puertos, esquivando las rutas
del interior a Zacatecas, Sombrerete y otros reales que se encontraban a distancias enormes.
Antes que los 11-amados fleteros estos hombres, arrieros
de mulas y conductores de carretas hicieron los caminos de
Nuevo León, de Coahuila y Zacatecas; abriendo brechas a
una vida incipiente, precaria de las comunicaciones del tráfico y de las relaciones políticas.
'
Siglo XVII, siglo XVIII y años más, hacen firmes los
ele~entos d~ una economía pastoril, con pequeñas aplicaciones
de tipo agncola y productos del trabajo artesanal para satisfacer el bajo consumo de la población.
Tampico fue algún tiempo un punto del que hicimos las
veces de "b.0terland"; que luego se cambió, de éste puerto
a la zona romera de Zacatecas; y posteriormente a Matamoros.
Este "hinterland", que podíamos traducir por el término posterior de "provincias internas", proveía de elementos a los
reales mineros, con más vida que las restantes actividades en
el vastísimo territorio medio desierto de vida humana que
fue el Norte de México.

20

Estas regiones no conocen más intento serio encaminado
a transformar su economía, que los empeños de comerciar
con Tampico o por Soto la Marina, antes de la Independencia.
A Don Miguel Ramos Arizpe se le encomienda por las
gentes de Nuevo León, cuando es designado Diputado a las
Cortes Españolas, que represente ante la Corona la necesidad
de abrir los puertos de Matamoros, Soto la Marina o algún
otro. Según parece no se necesitó autorización, porque pronto se empezó a hacer el tránsito de mercaderías por Matamoro~ después de la Independencia.
La posición del puerto de Matamoros para Monterrey,
fue muy importante en el desarrollo posterior. Dos razones:
por mucho tiempo se radicó ahí un fuerte contingente de
tropas del ejército del Norte, alistado por las Guerras con
Texas; que provocó un intenso comercio con la plaza de
Monterrey. Posteriormente, porque a través del puerto se
realizó el contrabando de algodón, que provocó una época
inigualable de prosperidad, que dió impulso nuevo al desarrollo de toda la región.
Dn. José Sotero Noriega

A reserva de un estudio más cuidadoso sobre el siglo

XIX, vamos a servirnos de unas notas de Dn. José Sotero Noriega, zacatecano ilustre, que fué constituyente del 57 y ascendiente de una familia muy numerosa de Linares: su árbol geneológico enlaza a De León, Antonio Leal, Mier, Noriega, Benítez, Leal, Gómez y muchos otros; padre del Dr. Pedro Noriega que fue director del Colegio Civil.
Sotero Noriega es autor de uno de los estudios más interesantes del siglo XIX de Nuevo León, donde anticipa el proyecto de que se distribuya la tierra, como una de las reformas
necesarias para la transformación de la economía regional del
Sur de Nuevo León.
Noriega hace notar que Nuevo León se benefició d~ las
guerras de Independencia, con las cuales se provocó el primer
gran movimiento de emigración, principio o causa que
va a transformar su vida y su economía.

21

�La guerra de Independencia, desde el 1810 hasta el veintitantos, hace que mucha gente del interior del país, insegura
y sin aliciente de progreso, emigre de sus tierras para fincar
nuevos hogares y haciendas en estos territorios.

La emigración se deja sentir desde la época de la Independencia. El factor más fuerte vendrá con hechos posteriores a la Independencia, como la pérdida de T exas y las guerras civiles, pero a partir de la misma es ya serio el movimiento de emigración y el crecimiento de la población.
Acuden mexicanos de todos los sitios del país en busca
de tierras libres, donde no haya encomiendas, vínculos o mayorazgos, beneficios y servicios pre-establecidos; a estas poblaciones pacíficas y laboriosas que han olvidado rencores y
vindictas, para dedicarse a fórmulas sencillas y honestas del
vivir. Donde hay por último un mercado libre de trabajo,
con la posibilidad del progreso y un desarrollo amplio de
las faq1ltades de iniciativa y esfuerzo.
$otero Noriega señala el desarrollo creciente de Monterrey, incluso en algún momento habla de que la ciudad puede
ostentar 'Yª, en 1853, una calidad de tercer orden entre las
del país ; viene después de Puebla, Guadalajara, Veracruz y
Guanajuato.
Hogar de inmigrantes

C'..on la emigración, Nuevo León va creciendo ; y a medí~
que se producen nuevos cambios y los posteriores acontecimientos políticos, se acusa vigorosamente como una tierra y
un hogar de inmigrantes.
Del interior de la República afluyen en gran número y
ejercen una acción extraordinariamente eficaz sobre el creciente movimiento económico; luego vienen de otro tipo y
sitios muy lejanos y diversos como extranjeros de países europeos, cuya influencia similar debe sujetarse con el anterior
a un estudio cuidadoso de la inmigración del medio siglo, de
1850 a 1900.
Se han- levantado ya las barreras que cerraban la entrada

22

a la Nueva España con la: Independencia; y se ha provocado
en Europa ese alud de emigrantes hacia América, que llevó
millones a Argentina, 15 o 20 millones de seres del continente
europeo a los Estados Unidos; inmensidad de gente española
a Cuba; y que arrojó algunas porciones sobre ~stas partes de
nuestro territorio como más propicias.
Extranieros y familias mexicanas

Probablemente derivados de Nueva Orleans y de Matamoros, desde la época del comercio intenso de la guerra de
Secesión Americana; y después con la prosperidad de los
algodones y el desarrollo agrícola en torno a Matamoros, vinieron familias españolas y de otros países; que después encontraron sitio adecuado a su residencia en la ciudad de Monterrey.
·Tuvieron haciendas, casas y negocios en la Zona del Río
Bravo, Milmo y los Armendaiz, los Rivero, los Zambrano,
Maiz y otros que encontraremos más adelante como promotores de las primeras actividades industriales, la de hilados y
tejidos; de los molinos de azúcar, sombrererías, fundiciones y
bancos y atrayendo hasta ellos nuevos elementos extranjeros
a la ciudad de Monterrey.
Estos inmigrantes fueron notorios en la época de Vidaurri, que se asoció con Milmo, O'Hart etc.; y de ellos derivan
elementos humanos que se fundieron a las familias originales, hasta producir filiaciones netamente mexicanas.
Españoles que no vinieron por la Capital de la República
como criollos, sino que llegaron directamente de provincias
españolas; vascongados, santanderinos, asturianos. España
arrojó de nuevo mucha gente sobre América y de ella, arribaron a esta región algunos grupos. Ninguna traba había al
desarrollo económico por tratarse de una entidad más activa
y de tipo comercial, que imprime su carácter a los negocios
del Monterrey del siglo pasado.
Un libro de la historia económica de Nuevo León debe
contener la interpretación del fenómeno psicológico y social

23

�que procede de esta presión de elementos y rasgos afines de
fronterizos, emigrantes y empresarios comerciales.
Salvo la nota de energía psicológica de la población, base
y presupuesto de la industria, a mediados del XIX el trabajo

fabril se deriva de esta afluencia de elementos extranjeros.
La población de Nuevo León no había creado industria
importante; su vida, su comercio y actividades sociales no lo
exigían.

Transformaciones
Las fuerzas de transformación del cuadro original de tipo
pastoril y estructura rudimentaria de artes y trabajos agrícolas
y artesanos, vinieron de las emigraciones procedentes del
interior de México, de la guerra extranjera y de las luchas
intestinas; y posteriormente, de las inesQeradas bonanzas de
comercio en Matamoros, que atraparon elementos de las
grandes emigraciones europeas1 reflejándolas sobre Monterrey.
Pronto vamos a encontrarnos con hombres de diversas
nacionalidades: italianos, franceses, españoles, alemanes, que
actuarán en la historia de la ciudad, como levadura que contribuyó a levantar las primeras industrias.
Los caudillos
La otra condición procede del poblador, aquél tipo psicológico que se forjó en esta región: hombre de rebaños que
tuvo expresiones culminantes de caudillos políticos como Vidaurri o militares como Zuazua, Naranjo, Treviño, Escobedo
y otros, para producir el tipo de eml)resario industrial.

El caudillo político se improvisó militar y preparó el
carácter del empresario industrial; unos y otros dan la conformación de un tipo psicológico de fronterizo, hombre de la
extremadura, como la frase castellana dice; el cual va recogiendo factores y consecuencias, del terreno, de la imigración,
de la libertad, y del amor a la acción, que se traducen a la
forma económica y social de vivir.
De este cuadro donde se dan los fundamentos de lá or-

24

ganización de la industria reynera, vamos a ocuparnos más
adelante.
Conviene antes dedicar un momento más a la descripción
y análisis económico y social de los años de 1850 y de 1872, en
los estudios de José Sotero Noriega y del Pr. González.
l.As ideas de Sotero Noriega.
Discurre ( 1853) la noticia y relación que se publicó en
el Apéndice al Diccionario Universal de Historia y Geografía
páginas 34 y siguientes, tomo III de Orozco y Berra, bajo el
' " , en cap1'tulos que comprenden: ternto.
t1'tulo "Nuevo L eon
rio, población y su movimiento; división política; prosigue:
educación; para internarse posteriormente en los ramos de
agricultura, comercio, caminos, industria fabril, propiedad
ra~, historia, hasta concluir con un singular programa económico.
En materia demográfica hace el autor de dicho artículo,
Don José Sotero Noriega, un cálculo de los movimientos de
población, a partir de 1804. Con los datos estadísticos y referencias a la mano estima que el crecimiento demográfico se
efectuaba a razón del u al millar, salvo que "la abundante
emigración que continúa habiendo de otros Estados de la
República (las persecuciones e inseguridad que la guerra de
Independencia ocasionó...., produjeron una emigración muy
c~nsiderable a Nuet10 León); y alguna de extranjeros, espectalmente de españoles y norteamericanos, han hecho que la
población siga aumentando, no obstante la poca protección
que dan nuestras leyes o más bien dicho, a pesar de los obstáculos que ellas oponen a su crece". Concluye este apartado
de la siguiente manera: "puede, pues, calcularse prudentemente, (la emigración hizo subir a 2% el crecimiento natural)
que cada 25 años se duplica la población y cuando aun no haya para su aumento mayor protección que la que hasta ahora
ha habido, para fines del siguiente siglo Nuet10 León contendrá más habitantes que los que hoy se calculan a la República Mexicana".

25

�En materia de enseñanza es digno de anotarse la siguiente observación: "Héchase de ver por lo que precede lo insuficiente e incompleto de los establecimi~ntos de instrucción
pública del Estado: casi nada. de enseñanza de ciencias exactas, de ciencias naturales y especialmente de la que constituye la industria importante y la riqueza de Nuet10 Le6n, la
agricultura".
De las actividades agrícolas, trás de copiar la valiosa nota que consignaron los comisionados de límites a las órdenes
del Gral. Terán (Berlandier y Chowel) que al pasar por el
pueblo de Guadalupe cercano a Monterrey observaron lo siguiente: "La regularidad, aseo y orden de esta Villa, habitada por la clase agrícola, hace honor a los legisladores de
Nuevo León. En fín, luego que se entra en este Estado se
conocen en él la paz y cierta abundancia; los habitantes
más industriosos y más amigos de La agricultura, jamás se
han distinguido en las ret1oluciones que desde la Independencia han fomentado y repetido el aspirantismo y el espíritu
de partido".
Después de esta anotación que no requiere comentario,
menciona las causas de la prosperidad de este ramo en los
siguientes términos: "ella ha sido producida y favorecida
por tal cual época bonansible de los minerales de Zacatecas
y Catorce, puntos de expendio de los frutos de Nuevo León,
especialmente del producto de su caña, (piloncillo) ; por la
prolongada estación en el puerto de Matamoros y sus inmediaciones, de las numerosas fuerzas militares, conocidas con
el nombre de Ejército del Norte que hacían también un
buen consumo de los mismos frutos; y por la constante paz
en que con muy pequeñas interrupciones, se ha mantenido
el Estado, lo que ha ayudado mucho a que se desarrolle el
espíritu de empresa tan natural al hombre inclinado al trabajo".
Enumera los artículos nacionales y extranjeros que se introducen, a cambio de los productos agrícolas que rinden las
cosechas anuales, todo ello "en la cantidad estrictamente indispensable para las necesidades de la vida".

26

Puntualiza la celebración Je las ferias Je Monterrey, la
de Linares y otras en Galeana, Morelos y Cadereyta Jiménez.
Habla del mal estado de los caminos y de la imperiosa
necesidad de una carretera al sur, para evitar el enorme rodeo de 9() a 100 leguas que hacen los carruajes y obstruye
el comercio y la paz. Hace el señalamiento de las tres rutas posibles a través de la Sierra Madre, en los Cañones llamados El Pilón, el de Potosí y el de Santa Rosa; y deja para
el final su exigencia de la impostergable realización de una
de estas vías.
Las noticias sobre el industria fabril tienen una significada irrelevancia. Para comenzar dice así: "Industria Fabril.- Hállase aún en su cuna este importante ramo de riqueza pública. Reducido apenas a la fabricación de toscos
artefactos, conserva con alguna diferencia el mismo sér de
50 años atrás; pues si bien ahora ya no se mandan hacer a
Querétaro y San Luis Potosí, velas, jabón y varas para los
cohetes ... ; muchos artículos de grosera manufactura como
jorongos, gamuzas, etc., se traen aún de los Estados inmediatos, no obstante de que a ellos se lleva de Nuevo León lana
y cueros primeras materias para su elaboración, de suerte
que en este punto es una de Las secciones de la República
más atrasadas . .. ; por 2,500 individuos ocupados en las diversas artes u oficios indispensables en la sociedad y que
unos con otros ganan por lo menos 200 pesos al año, se viene en conocimiento de que los, artefactos elaborados anualmente en Nuevo León son valiosos de más de quinientos mil
pesos".
Se inicia la peletería y se cuenta ya con dos fábricas de
azúcar en Monterrey y una en Montemorelos; empieza a haber construcciones de edificios, en que se guardan las reglas
arquitectónicas ; de la academia de San Carlos vienen artistas nacionales o extranjeros que introducen diariamente el
buen gusto en la pintura; comiénzase a fabricar obras de
ebanistería y herrería y "tal cual maquinaria que se importa de los Estados Unidos (para aserrar, moler trigo, caña,
hacer ladrillos, etc.) demuestran que se experimenta ya la

27

�necesidad de que nuestra naciente industria comience a nivelarse con la del resto. del mundo civilizado, y dan lugar a
esperar que se va ya desarrollando el espíritu de empresa
propio de la época en que vivimos".
Se hace constar luego que la riqueza mineral permanece
virgen, reducida la industria minera a ensayos parciales e insignificantes.
Con relación al gran valor de la propiedad raíz observa
que de las fincas de toda la Nación, las cuales según estadística de Lerdo de Tejada importaban en aquella fecha la
suma de mil trescientos cincuenta y cinco milloqes de pesos,
la correspondiente a Nuevo León apenas alcanza cuatrocientos cinco millones de pesos, sea, tres al millar en relación
con la primera. A cambio de todo ello hace saber que el
Estado disfruta "la inapreciable ventaja de que la propiedad
rústica está muy bien sub-dividida".
Después de una sinóptica relación histórica que adolece
de inevitables inexactitudes por el estado de la investigación
documental de archivos y crónicas, concluye el autor con el
siguiente programa económico:
"Concluiremos este largo artículo con la indicación de
los medios a que nuestro juicio deben adoptarse, par.a elevar
a Nuevo León al más alto grado de prosperidad; estos son:
primero, La pacificación de la frontera que hoy sufre las devastaciones de los indios bárbaros; segundo, la mejora de la
salubridad de una parte de[ territorio; tercero, la apertura de
una carretera al través de la Sierra Madre; cuarto, la subdivisión de la propiedad territorial en la porción meridional
del Estado; quinto, el establecimiento de una o más escuelas
teórico-prácticas de agricultura; y sexto, la protección y fomento de este ramo, sobre el que hoy gravitan la mayor parte de las cargas públicas.- Permita la Providencia que la
presente generación vea realizadas .algunas de estas mejoras
de tan fácil ejecución para el supremo gobierno nacional, con
lo que pronto adquiriría Nuevo-León los grandes recursos y
numerosa población que tan útiles serían a la República par.a su defensa y seguridad.

28

Las estadísticas de un Sabio
El Dr. González (Don José Eleuterio) hizo publicar el
año de 1873, aproximadamente 20 años más tarde que la noticia anterior, una obra que tituló: "Algunos apuntes y datos estadísticos que pueden servir de base par.a formar una
estadística del Estado de Nuevo León.- recogidos, ordenados y publicados por. Monterrey, imprenta del Gobierno.
La memoria de Gonzalitos se inspira en la de su malogrado amigo el Sr. Noriega consignada por Orozco y Berra;
y como aquél mismo en Humboldt, en la estadística de Lerdo de Tejada y en informaciones y documentos recogidos
personalmente por el autor.
La posición geográfica, superficie y número de habitantes ; la división política, el movimiento de la población, la salubridad, el carácter de los nuevoleoneses, la organización
política; la ganadería y agricultura en diversas producciones;
el valor de las propiedades urbanas y rústicas; la industria y
el comercio; los caminos, las rentas y gastos del Estado, la
educación y el progreso de Nuevo León, constituyen los capítulos de esta meritoria obra, que nos permite contemplar
el progreso realizado y las perspectivas del Estado independiente de Nuevo León en los días que presagian la era o
régimen de Porfirio Díaz.
En el capítulo demográfico se insiste en que: "la guerra de los indios en el primer período destruyendo a unos y
ahuyentando a otros retard:¡.ba el progreso de la población;
y la guerra de independencia en el segundo período, ardiendo en lo interior del país estando esta provincia en paz, hizo venir a ella una inmigración abundante que en tan corto
tiempo duplicó el número de sus habitantes. En los tiempos
subsecuentes al progreso ha sido menos regular. En los 24
años transcurridos de 1827 a 1851, la poJ&gt;lación aumentó un
50% y un 33% en los últimos 22 que van de 1851 a 1873".
De la ganadería y agricultura se expresa en los siguientes términos: "No pudo verificarse con la misma facilidad
el paso de éste pueblo de ganadero a labrador, porque aquí
ni debía ni pudo intervenir el arcabuz sino el azadón. Así

29

�es que, aunque desde los primeros tiempos se procur6 introducir la agricultura, aclimatando en éstas tierras el maíz, el
frijol y la caña de azúcar, el cultivo de éstas plantas era tan
en pequáio que ni aún bastaba para cubrir las necesidades
de sus moradores y el pueblo nuevoleonh debe considerarse,
a lo menos, hasta mediados del pasado siglo, como esencialmente pastor".
También es interesante la siguiente noticia: "Los ganados mayores abundan prodigiosamente hasta el año de 1833,
en que por la destrucción de las compañías presidiales se
comenzaron a sufrir grandes invasiones de indios, que mataban a los vaqueros y se llevaban la caballada. Este mal
ha cesado pero la nueva población de Texas perjudica nuestra cría de ganados, porque ahí encuentran los numerosos
ladrones que pueblan las orillas del Bravo fácil paso y venta
segura de los animales robados ...".
Es muy probable que la venta de ganado o cueros de reses, que manifiesta una enorme disminuci6n en número de
los ganado1 por más de las tres cuartas partes, aunque duplicado el valor o precio del mismo, haya tenido su origen en
operaciones de venta para avituallamiento de tropas en la
guerra de secesión norteamericana; y de comercio próspero
por el avance general de la colonización yanqui de ese territorio después de la guerra con México.
Consigna del estudio del Sr. Noriega, la notable observación en que recomienda el cultivo del algodón, con los siguientes términos: "Si se hallara medio de evitar este mal
(las orugas que destruyen la planta) la siembra del algodón
en muy pocos años cambiaría la faz del Estado, especialmente si también fuese permitida la del tabaco o se introdujese
la del café.
Tiene su gracia y agudeza lo que dice el autor en materia de estadística agrícola, al siguiente tenor: "Por otra
parte, el esmero y decidido empeño que la mayor parte de
los ciudadanos tienen en ocultar al Gobierno la verdad en
materia de riqueza, para pagar menos de contribuciones, hace estas noticias sean inexactas ...".

30

Sobre la propiedad rústica destaca el siguiente dato: "La
propiedad de Nuevo León está muy dividida y cada día se
~ivide más: solamente había dos haciendas muy grandes, valiosas de más de doscientos mil pesos cada una, Potosí y Soledad, ambas en la parte del sur; y de éstas la de Potosí está
ya enteramente fraccionada y tiene muchos dueños y de la
de Soledad se han desmembrado muchas y grandes partes;
con ésto puede decirse que apenas hay haciendas que valgan
cien mil pesos y éstas son muy pocas".
Al llegar a la industria y el comercio, reitera las observaciones precedentes de $otero Noriega respecto a que las
mujeres tenían a su cargo hilar, teñir y tejer; que los hombres se ocupaban de la ganadería y muy pocos de la labranza; que las frazadas de telar, sombreros, zapatos, sillas de
montar, jabón, velas, cohetes y ladrillos, se encargaban a San
Luis Potosí, León y Querétaro; estado de cosas que duró como doscientos años, hasta llegar el siglo XIX en que comenzó a desarrollarse la agricultura, decayendo la ganadería e introduciéndose la industria. "Los ratos que las qcupaciones
dejan libre a la mujer y que antes los gastaban en hilar y tejer hoy los gastan en aprender la música, el canto, la danza
o a lo más abordar o tejer con el gancho".
"Hasta la industria fabril comienza a desarrollarse; hace algunos años que se estableció a inmediaciones de éste capital una fábrica de mantas que ha dado bellísimos resultados; y ahora está para estrenarse en la Villa de Santiago otra
de tejer imperiales, la primera de su clase que va a establecerse en el país, gracias a los esfuerzos y constancia de los
señores Rivero y Zambrano".
Consigna en lo que sigue la función que desempeñaban
los llamados ganaderos, de lo cual ya nos hemos ocupado en
anteriores comentarios.
Cuando el comercio extranjero empezó a hacerse por
Tampico y Soto la Marina, al producirse la independencia
mexicana, ocurrieron comerciantes del Nuevo Reyno a traer
efectos de España los que bajaron en Monterrey a una cuarta parte de su antiguo precio:- las indianas de a tres pesos

31

�se volvieron de seis reales. Este comercio lucrativo para los
mercaderes y beneficioso para los consumidores duró hasta
el año de 1846, en que la invasión norteamericana trajo una
invasión de efectos extranjeros la mayor parte americana y
desde entonces cambió el comercio por Matamoros a las orillas del Bravo dejando del todo el de Tampico. En los años
de 61 a 65 de éste siglo, durante la guerra intestina de los
Estados Unidos de Norteamérica, el bloqueo de los J)Uertos
de Brownsville, Nueva Orleans y otros hizo que los Estados
confederados buscaran por nuestra frontera la salida de sus
algodones. Esta época es la más brillante que ha tenido el
comercio de los estados fronterizos . ..".
Insiste el Dr. González en la construcción del camino
al sur por el Cañón de Santa Rosa ( es la carretera pavimentada entre Linares y Galeana de ahora) y al referirse a la
obra que fue suspendida por falta de fondos, informa que el
señor Gral. Mariano Escobedo . salió a la Ciudad de México
por órdenes a fín de continuar los trabajos; y concluye sus
observaciones en esta forma patética.

EL HOMBRE EN DON SEGUNDO SOMBRA

ALFONSO RANGEL GUERRA

¡Dios quiera que veamos concluida ésta grandiosa mejora de tanto interés para nuestro pobre Estado!
Para concluir y después de hacer referencia a las rentas
y gastos del Estado y de sus presupuestos por los años de
1871 y 1872, que dan una suma global de setenta y cinco mil
pesos, pasa revista al estado de la educación y concluye su obra
con un resumen de los progresos realizados por Nuevo León,
haciendo notar que el valor total de los ganados ha disminuido a más de la mitad aunque al mismo tiempo aumenta
la riqueza agrícola y se duplica el de las fincas, por lo que
afirma: "los que antes pastoreaban ovejas ahora cultivan los
campos y edifican casas, lo cual arguye un verdadero progreso, por que prueba que el pueblo pastor se va haciendo agricultor e industrial".
Termina el estudio del Dr. José Eleuterio González con
las siguientes palabras: "Es claro, pues, que se han hecho
grandes mejoras a bien poca costa. La providencia dé a
Nuevo León muchos años de paz para que llegue al grado
de progreso que puede, que necesita y que merece".

Hay, en la obra más importante de Ricardo Güiraldes,
un tema central que se hace presente en toda la novela; lo
encontramos junto a los aspectos generales del mundo de la
pampa, entre las acciones de los gauchos, sobre la línea de
los hechos narrados. Más que una novela "gauchesca", Don
Segundo Sombra es la historia de una relación humana en la
que vemos hacerse a un hombre. Más que una novela de la
pampa, es la del hombre en el marco geográfico pampeano.
Y aunque Don Segundo Sombra fue y sigue siendo una de las
mejores novelas sobre el mundo y la vida del gaucho, su grandeza la encontraremos en el tema central, que se desenvuelve
en ese mundo y vida gauchescos. El hombre y no la pampa;
el hombre y no en particular el gaucho, es lo que encontramos en esta novela de Ricardo Güiraldes. Con esto, sin embargo, no quiere ignorarse la intención que movió al autor
a escribir su novela: "desentrañar el aspecto poético, filosófico,
musical y pictórico de una raza inexpresada ...", como lo dijo
en carta a Valery Larbaud. Precisamente en el alcance de
estos propósitos se apoya ese otro sentido que los trasciende.
Novela del gaucho que va más allá de lo anecdótico y pintoresco, porque si también son parte de la obra, Güiraldes
se sirve de estos elementos para llevar sus páginas a un plano
superior. Esto explicaría el éxito que tuvo y tiene la novela,
y el interés que públicos extranjeros han puesto en una novela hispanoamericana que va más allá de lo puramente nacional, de lo descriptivo y "exterior", característica primordial

32

33

�de la narrativa de los países de Hispanoamérica hasta hace- algunos años 1 •

muchas páginas de la novela, don Segundo Sombra se hace

presente en los hechos de su joven protegido, se hace presente
más como "una idea que un ser", como veremos más adelante.

La parte final de Don Segundo Sombra es quizá la que
&lt;la sentido total a la obra, en tanto que la transformación
del gaucho en estanciero deja lugar a la otra transformación,
la que se hace a través de toda la novela, la del hombre en
la pampa, la del "guacho" que se hace gaucho. Desde este
punto de vista, la novela es una obra que v.a mucho más allá
de los hechos diversos que en ella se narran. Es, más que una
simple narración gauchesca, una novela sobre el hombre, o
más concretamente, sobre cómo se hace un hombre, pero
lográndose esto con la pura estructura narrativa, sin teorías o
parlamentos del autor o los personajes. Se ha visto también
que la novela plantea el problema de la decisión del hombre
en la realzación de su propio destino. :! En el fondo, Do11
Segundo Sombra es una novela en la que se nos narra cómo
se lleva a cabo, por el personaje, su asimilación a una forma
de vida, el camino que resuelve tomar después de su encuentro con don Segundo, para abandonar su vida inútil en el
pueblo. Este, como otros muchos aspectos que podrían considerarse, giran en torno ai tema central del hombre: la conquista de la vida dura de la pampa; la amplia libertad en
la inmensidad del territorio que es teatro de sus acciones;
la soledad y comunión con la naturaleza; el sufrimiento; la
entereza; el gozo en la conquista de una forma de vida; en
fin, todo lo que en el libro se convierte en historia personal
de Fabio Cáceres, aquello a lo que tiende y que- se present't
ya, en suma total, como figura acabada, en el gaucho que es
rlon SegundQ Sombra. La novela sigue así el camino que
le impone el personaje mismo que habla en primera persona,
todo como repercusión de conducta a conducta. Ausente en

No ha faltado quien se pregunte si la figura de don Segundo Sombra corresponde a la de Segundo Ramírez, el gaucho viejo que llegó a La Porteña cuando Güiraldes tenía apenas trece años, o si se trata de una creación literaria. Es muy
probable que el autor se haya apoyado en un personaje real
para· hacer el personaje de su ficción, pero lo que es patente
es que la intención de Ricardo Güir.aldes trasciende al hombre que pudo ser el modelo para su personaje. Este, en la
novela, importa como prototipo, como conducta, como conformador del propio narrador en su aventura humana. Lejos del carácter "real" que pudiera tener el personaje don Segundo Sombra, lo que se nos ofrece es una imagen que soporta el peso de una ficción que trata de atrapar, sobre los hechos, la vida del hombre que se hace a sí mismo en la
pampa. El primer encuentro con don Segundo Sombra deja
en el narrador una huella profunda, tanto que cambiará definitivamente el rumbo de su vida. El autqr, desde este momento deja el retrato completo del gaucho con sólo dos elementos, que lo recortan contra la luz débil del atardecer: "El
jinete, que me pareció enorme bajo su poncho claro ...". Lo
que importa recoger de esta primera aparición de don Segundo
Sombra, es la impresión que causa en el narrador su figura
imponente: "Inmóvil, miré alejarse, extrañamente agrandada
contra el horizonte luminoso, aquella silueta de e.aballo y jinete. Me pareció haber visto un fantasma, una sombra, algo
que pasa y es más una idea que un ser, algo que me atraía
con la fuerza de un remanso, cuya hondura sorbe la corriente
del río" 3 •

J.- Don Segundo Sombra ha sido traduciilo a 12 idiomas (Ver Bibliografía en
G. Previtali, Vida y obra de Ricardo Güiraldcs, cdjci6n revisada por Adelioa
dd Carril, traducción por Pablo Max Ynsfram, prefacio de Jorge Luis Bor•
ges, impr.:si6n del manu5Cfito fuera de comercio de William R. Grisson, St.
Petcrsburg, Florida, U. S. A., 1963, pp. 240-241.

Este primer encuentro con don Segundo Sombra al
anochecer, después de la pesca, nos ofrece la figura del gaucho con el sentido que adquirirá en el libro. Don Segundo
es más que la figura anecdótica y pintoresca: es el prototipo,

2.-Cfr. Sergio Fern~dez, "Asimilación y auu:nticidad en Don Segundo Sombra" en Cinco escritores hispanoamericanos, (Colección Facultad de Filoso•
fía y Letras, No 30) , Universidad Nacional Autónoma de México, México,
1958, pp. 16-17.

34

3.-Ricardo Güiraldes, Don Segundo Sombra, (Serie '"Nuestra América"), Imprenta Nacional de Cuba, Habana, 1961. (En adtlapte, las notas sobre las
citas de la novela indicarán el número de página precedido s6lo por el
nombre del autor).

35

�el hombre de la pampa, el gaucho. Algo semejante ocurre
en el segundo encuentro, en la estancia, cuando llega don Segundo en busca de trabajo: se aparece a los ojos del narrador
llevando consigo, como parte de su ser, la presencia de la
pampa como inmensidad y misterio, como ámbito en el que
cada cosa adquiere un sentido vital 4 • Al final de la novela
se nos presentan de nuevo todos estos aspectos, al momento
de alejarse don Segundo: "Aquello que se alejaba era más
una idea que un hombrn"5•

¿Cómo era don Segundo? Güiraldes nos entrega su retrato íntegro, no sólo en la descripción física de su rostro y
su cuerpo, sino también en sus acciones y actitudes ante la naturaleza y los hombres. Hugo Rodríguez -Alcalá, en su estudio sobre el sentido y alcance de las comparaciones en esta
novela de Güiraldes, 0 nos dice que el autor maneja elementos pampeanos en sus descripciones y comparaciones, para dar
una visi6n complementaria, es decir, por medio de la confrontación de dos elementos para captar la "substancia prima" del mundo del gaucho. Es lo que ocurre, por ejemplo,
con el retrato que nos da de don Segundo Sombra: "El pecho
era basto, las coyunturas huesudas como las de un potro, los
pies cortos con un empeine a la galleta, las manos gruesas y
cuerudas como cascarón de peludo. Su tez era aindiada, y
sus ojos ligeramente levantados hacia las sienes y pequeños .-.." 7 • El como de la comparación nos remite directamente al mundo de este hombre, es decir, a aquello que lo
hace ser más cabalmente: la pampa. Sus decisiones, sus actitudes, se incorporan armoniosamente al todo que es el in4.-En su estudio sobre la obra de Güiraldes, Ofelia Kovacci dice: " Don Segundo participa de la idea y del ser. Es un arquetipo en todos los aspectos
en que apar.-ce mostrado por los otros personajes; tiene vigencia h umana
en su propia participación en la acción. Pero su verdadera realidad, es
decir, la virrual realidad del arte, es su proyección en el hacerse de Fabio.
Ambos aspectos tienen su razón. Güiraldes habla a menudo del hombre
pampeano como síntesis y como suma de valores parciales realizados por
distintos hombres. Desde C1&lt;te punto de vista Don Segundo sintetiza una
concepción totalizadora de la vida." La pampa a través de RicaJ"do Güiraldcs, Instituto de Literatura Argentina "Ricardo Rojas", Facultad de Filosofía y Letras, Univer~i:lad de Bueno, Aires, Buenos Aires, 1961, p. 11 2.
5.--0üiraldcs, p. 242.
6.- Hugo Rodríguez-Alcalá, K.orn, Romero, Güiialdcs, Unamuno, Ortega .. . ,
Ediciones de Anclrea, México, 1958 pp. 129-1 39.
7.- G üiraldcs, pp. 19-20.

36

dividuo. En los diversos momentos de la novela, don Segundo es siempre el mismo, obedece sólo los mandatos que provienen de su propia vida identificada a la pampa: cuando tiene el facón en la mano, o cuando doma un potro, o cuando
habla a su protegido, siempre es el hombre que responde a
los principios bajo los cuales se acogen las diversas formas
de la vida de la pampa, como una etica secreta y casi inconsciente que modelara sus movimientos. Hasta cuando lo
vemos como contador de cuentos obedece a esta misma línea;
las fantasías de don Segundo repercuten en el alma joven
del narrador, y logran incorporar, junto a las meditaciones
del hombre solo en la pampa, elementos que dan un nuevo sentido a las cosas y a su propia vida. "Mi fan,tasía -dice
Fabio Cáceres cuando recuerda esta otra "virtud" de su protector como contador de cuentos- empezó así a trabajar, animada por una fuerza nueva, y mi pensamiento mezcló una
alegría a las vastas meditaciones nacidas de la pampa"8 •
Hombre de pocas palabras, don Segundo se presenta ante
el narrador, y ante el lector, pleno de significación. Por ello
se convierte en el conductor del joven Fabio, porque se aparece a sus ojos como el modelo de la vida a que aspira. Su
admiración ante las reacciones del viejo gaucho, ante su lenguaje breve y conciso que traducía sus mismas formas mentales, ante su hombría nunca ostentosa sino por el contrario
reservada y auténtica, todo esto es lo que poco a poco irá produciendo su efecto transformador' en el guacho que se acerca
a los reseros para conocer y hacer suya la vida de la pampa,
y va incorporándose todas estas formas del ser del gaucho que
son propias de don Segundo. Su alejamiento de Fabio, cuando éste es ya un estanciero, obedece a los mismos principios
que gobernaron todos sus actos anteriores. Su necesidad de
libertad, satisfecha sólo ante la inmensidad de la pampa, ya
nos es conocida desde que Fabio revisa su propio pasado:
"Pero por sobre todo y contra todo, don Segundo quería su libertad. Era un espíritu anárquico y solitario, a quien la sociedad continuada de los hombres concluía por infligir un
invariable cansancio". Pero ello, agrega, amaba como acción
"el andar perpetuo, como conversaci6n, el soliloquio"9 •
8.-lbid., p. 7Q.
9.- Ibid., p. 79.

37

�Cinco años ha pasado Fabío Cáceres en la pampa; cinco años de formación al lado de su padrino. Al llegar a la
orilla de un río se detiene para dar agua al bayo y recuerda
su pasado, cuando abandonó el pueblo y la casa de sus tías.
Al recuerdo se une la imagen de don Segundo: "Pensó en
Don Segundo Sombra que en su paso por mi pueblo me
llevó tras él, como podía haber llevado un abrojo de los cercos prendido en el chiripá". Y más adelante: "Cinco años
habían pasado sin que nos separásemos ni un solo día, durante nuestra penosa vida de reseros. Cinco años de esos hacen de un chico un gaucho, cuando se ha tenido la suerte
de vivirlos al lado de un hombre como el que yo llamaba mi
padrino. El fue quien me guió pacientemente hacía todos
los conocimientos del hombre de pampa"1 º. Y siguen, en
larga enumeración, todos esos conocimientos que recibió por
conducto de don Segundo. A partir de este momento, el narrador se desenvuelve en la novela como un gaucho, com&lt;1
quien ya ha adquirido su forma de vida; pero sin embargo,
sigue recibiendo lecciones de su padrino. La última, en efecto la recibirá cuando se despida de él, porque sabe l!n ese
momento que "tristeza es cobardía". La primera ocasión en
que don Segundo aparece como protector y guía del joven, es
cuando se ofrece para ayudarle a domar el potrilla, al amanecer de la p~imera parada nocturna, en la salida que hacen jur1tos. por pnmera vez como reseros. Esto le produjo al joven,
al incorporarse a sus compañeros, la primera satisfacción de
la vida en la pampa. A los elogios y las palmadas sigue el
trabajo: "Pero yo llevaba dentro -dice- un tesoro de satisfacción. que saboreaba a grandes sorbos con el aire joven de la
mañana"11• Los preparativos de ese primer viaje: Güiraldes
los utiliza para dejar ver lo que importa al gaucho su introducción en la pampa. El silencio de los reseros, las observaciones del narrador, su visión de los cambios que se operan
en ellos como anuncio de lo que les espera. Dejaban de set
hombres de estancia para convertirse en hombres de la pamµa; se le presentaban "más grandes, más robustos, y en sus
ojos se adivinaban los caminos del mañana" porque "tenían
10.-Ibid., p. 77.
11.-lbid., pp. 70-72.

alma de reseros, que es tener alma de horizonte" 12• Esto
es precisamente lo que ha conquistado ya Fabio Cáceres, y
por eso su r~beldía inicial para dejar la vida del gaucho por
la &lt;lel estanciero, cuando se le informa sobre la herencia que
le dejó el que había sido su padre. Era la pérdida definitiva
de la pampa, la pérdida de la libertad que aprendió a gozar
en el ejemplo de don Segundo Sombra, la pérdida de una vida dura y difícil, pero en el fondo satisfactoria. Sus reflexiones, poco antes de abandonar la vida de gaucho, ante los hechos que acaba de observar, son el resumen exacto de las penalidades por las que atraviesa la vida del resero, lo duro
de su condición y las exigencias del oficio: "Por su bien el
resero tiene la vida demasiado cerca par.a poder perderse en
cavilaciones de índole acobardadora. La necesidad de luchar
contínuamente no le da tiempo para atardarse en derrotas· o
sigue, o afloja del todo, cuando ya ni un poco de poder' le
ql:eda para encarar la vida. Dejarse ablandar por una pasaJera amargura lo expone a tomar el gran trago de todo cimarrón que se acoquina: la muerte. Una medida grande de
fe le es necesaria, en cada momento, y tiene que sacarla de
adentro, cueste lo que cueste, porque la pampa es un callejón
sin salida para el flojo. Ley del fuerte es quedarse con h
suya o irse definitivamente" 18 . Esta valoración de la vida
pampeana, la hace el narrador precisamente en los finales de
su vida de gaucho, cuando ya ha sufrido en carne propia la
dureza y las dificultades, la necesidad de lucha y de sorne,
timiento a las exigencias del oficio, que es otra forma de: luchar, para vencer en sí mismo la debilidad v el desaliento.
Una de las satisfacciones del hombre de la pampa ( como en
el caso ele Fabio Cáceres cuando por primera vez doma un
potrilla) es precisamente esa conquista que hacen de la vida
dura y del oficio ante la naturaleza implacable. De aquí que
en el libro de Ricardo Güiraldes la pampa se nos presente a
cada momento como un personaje más, porque justamente en
la conquista de esa vida dura de la pampa residirá la trans•
formación del narrador de _guacho en gaucho, y en ella reside
ya el ser propio de don Segundo Sombra, modelo al cual
tiende el joven. No podría darse a la aventura humana de
12.-Ibid., p . 50.
13.- Ibid., p p. 215-216.

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39

�Fabio Cáceres al lado de don Segundo Sombra, la dimensión
que le corresponde si no se le enfrenta la pampa como la naturaleza a vencer, el obstáculo sobre el que debe triunfar; la
pampa, que en don Segundo aparece ya como un elemento
de su propia personalidad.
Así la pampa se vuelve un elemento importante en la narración, porque es hacia donde tienden las acciones de los
personajes, o mejor dicho, en donde deben actuar para ser
ellos mismos. La gran extensión llana y sin arboledas, limitada por el azul del cielo en el horizonte, es el único escenario natural para el gaucho. La doma de esta pampa fiera
sólo se logra venciendo las debilidades propias. Por eso muchas páginas de esta novela de Güiraldes están dedicadas a la
pampa, desde la narración de la primera salida, hasta las escenas del cangreja! y las páginas finales del libro, donde la
lucha de los dos gauchos es también, en cierta forma. reflejo de la vida dura de la pampa. Presente a menudo en
sus bellezas naturales, la pampa surge de pronto como el territorio cruel; así el pasaje donde se habla del cangreja!; porque ni las escenas en las que se narran dificultades de la vida
de la pampa tienen este otro aspecto cruel, inhabitable, que
sin embargo es contrastado inmediatamente con el cielo como otro inmenso cangreja!: "Y miré para arriba. Otro cangreja!, pero de luces. Atrás de cada uno de estos agujeritos
debía haber un ángel. ¡Qué cantidad de estrellas! ¡Qué grandura ! Hasta la pampa resultaba chiquita. Y tuve ganas drreir"14.
El guacho de las primeras páginas, cuando apenas empieza a tener contacto con la pampa, mide pronto sus fuerzas
con esta naturaleza difícil, y toma inmedidat.amente la actitud
del que se guarda para mayores penalidade~. No es, como al
principio, la pura energía desmedida que se gasta inutilmente
en el gozo de la experiencia primera: ''Una vida poderosa vibraba en todo y me sentí nuevo, fresco, capaz de sobrellevar
todas las penurias que me impusiera la suerte. Entre tanto,
la vitalidad sobrante quedó agazapada en nuestros cuerpos,
pues de ella tendríamos necesidad para sobrellevar los pr6xi-

mos inconvenientes, y, sin desparramarnos en inútiles bullang_as, volviID:os a caer en nuestro ritmo contenido y voluntanoso: Cammar, caminar, carninar"15•
En una_ sola frase, muy breve, logra Güiraldes captar la
!~rma de vida y la dur~~ q~e la acompaña en la pampa:
1H,acete duro, muchacho! , dice don Segundo al joven cuando e~te se tumba en el suelo sobre sus "pilchas" fatigado por
una Jornada de tr_abajo, Y, dándole un rebencaz~ en la espalda. 9ueda recogido aqm, en estas palabras, todo el sentido
que nene en la novela la relación humana entre el hombre
que ya .~s gaucho y el joven que quiere llegar a serlo. Esas
manos gruesas y cuerudas, como cascarón de peludo", de don
Segundo, son I;s d_el gaucho viejo que se ha hecho en la pampa, Y. nada 1!3-as ligado a ellas, por todo lo que reflejan de
trabaJO y faugas, que las palabras dirigidas al joven por su
padrino, quizá la única lección en palabras que le da don
Segundo a Fabio Cáceres en su largo recorrido juntos por la
pampa.
. . Antes de llegar a la parte final de la novela, en el delmo que ~ufre, a consecuencia del accidente que tiene con el
toro, F~bio ,Cace,~es cree es~r en la estancia de Galván y
oye decir a este: Y a has corndo mundo y te has hecho hombre, ~ejor que hombre, gaucho. El que sabe los males de
esta ?erra ~r hab~rlos vivido, se ha templao para domarlos.
An_d~ noma~. Alh te espera tu estancia y, cuando me neces~t~s, est~r~ cerca tuyo. Acordate ..." 16. Esta visión en el
delino anticipa al lector un ~al q~e todavía no conoce, pero
sobre todo, no~ ofrece la confirmación del cambio que se ha
opera_do en el Joven a través del conocimiento que él mismo
adquiere de ese cambio, por9~e la visi?n en el delirio le deja
el alcance de su transformac1on a traves de las penalidades de
1~ pampa._ Se había convertido en otro, en alguien que habia conquistado algo grande e indefinido: su propia madurez
Y la superación de su vida inútil de antaño al convertirse en
hombre que trabaja y lucha con la pampa. Toda esta escena es premonitoria. Las mismas palabras escuchará cuan15.-Ibid., p. 75.
16.-Ibid., p. 156.

!4.-Ibid., p 126.

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41

�do don Leandro Galván lo reciba para comunicarle que es
hijo de don Fabio Cáceres y que ahora es su tutor. Entonces es cuando llega a saber porqué en aquella imagen alucinante lo invadía la tristeza, no obstante que escuchaba las
palabras que confirmaban su condición de gaucho: era la pérdida que sufría de esa condición para convertirse en estanciero. Lo había percibido un poco antes cuando le dan la noticia y ve que don Segundo y Pedro Barrales ensillaban mientras él hacía lo mismo. Pero en ese momento se sabe ya
distinto de ellos: "¿Porqué ? De pronto, había encontrado, en
esa comparación, el fondo de mi tristeza: Y o había dejado de
ser gaucho. Esa idea dejó mi pensamiento inmóvil. Concretaba en palabras mi angustia y por esas palabras me sentía sujeto al centro de mi dolor" 17• El saberse rico no le producía ninguna felicidad, porque el cambio implicaba la pérdida de una forma de vida conquistada, que se confundía con
esa "indefinida voluntad de andar, que es como una sed de
camino y un ansia de posesión, cada día aumentada, de mundo"18. Se había incorporado, por sí mismo, a una vida en la
que los actos y la conducta hacían a veces inútiles las palabras,
pero en la que, sin embargo, se había vuelto uno con la naturaleza y con la pampa; era, al fin de cuentas, una peculiar concepción de la vida a la que se llegaba únicamente por los caminos de la propia individualidad. Y ahora tenía que dejarlo todo por una estancia que lo fijaba a la tierra y lo
alejaba de la inmensidad y los horizontes, que habían sido
su ámbito natural durante más de cinco años. Este cambio,
y su reacción ante él, dan a todas las acciones pasadas su perfil preciso y su sentido total, a partir de aquella lejana decisión
que el joven tuvo al atardecer, cuando se cruzó con aquel jinete que le pareció enorme, recortado por la luz del atardecer.
En ese momento decidió su destino y supo cumplirlo. Obtuvo, a la sombra de su padrino, lo que entrevió en aquel
instante de decisión, originado como tantos otros en la suerte
del hombre, "ley fatal" corno la llamará en una de las varias
reflexiones que hace sobre los rumbos que toma su vida. Y
parece que toda e~ta educación, este endurecimiento del homl i .- Ibid., p. 229.
18.-Ibid .. p. 228.

42

hre para vencer el dolor y la fatiga, esta transformación radical que se opera en un joven de pueblo por la acción directa
en la pampa bajo la dirección de su padrino, parece que todo
esto va orientado ~acia la escena final, cuando don Segundo
S~~bra se va y_ deJa al que fue su protegido, en su estancia.
Guualdes no pierde, en este momento culminante de su narración, la persp~ctiva q~e. como más auténtica les corresponde a sus personaJ~~; el unico hecho de no haber prolongado
esta escena con d10logos o develación de sentimientos nos da
oportunidad de ver al personaje en su última lección ~on don
Segundo Sombra. "Bajo el tacto de su mano ruda recibí un
mandato de sile1?'cio", dice el narrador simpleme~te, rubricando con la ~s~a brevedad la ,ausencia de palabras de
d?n Segundo. 'Tnsteza era cobardia -dice después-. Volvunos a desearnos, con una sonrisa, la mejor de las suertes.
El caballo de Don Segundo dio el anca al mío y realice· en
aquella dive~gencia de dirección, todo lo que iba a sep;rar
nuestros destmos". Así se despiden el joven y el viejo. Este
respondiendo a los IIamados que lo urgen a la vuelta a la
paro~,.ª la libe,rtad, tal y como lo vimos desde su aparición.
Aq~el, !ncorporandos_e a su vida nu:va, de la que se desprendera mas tarde este libro de rnemonas de su vida de gaucho
dando as_í Güiraldes a la propia ficción literaria las posibilida~
des de fmcatse en el lógico desenvolvimiento de los hechos
narrados y la posición del que los narra.
"Tristeza era ·cobardía". El primer dominio debe ser sobre sí mismo. Esto ca~pea en Don Segundo Sombra y los
h_ombres de la pamp~ mcorporados a esta novela son reflejo
f~el de los que convmeron con Ricardo Güiraldes en .la estancia de San Antonio de Areco. Los mismos que en silencio
lo acompañaron a su última morada, en el cementerio de este
lugar, tal y como nos cuenta Victoria Ocampo en sus notas
s~bre el, n~:&gt;velist,a _muerto: "Había visto representar ante mis
OJOS la ultuna pagma de la novela pampeana de Ricardo Güiraldes. Aquellos hombres, ya dispersos, le habían dicho adiós
co~o el P:queño Fabio Cáceres dijera adiós a Don Segundo,
su 1dolo: sm un gesto que delatara su dolor; concentrando su
voluntad en la ejecución de menudos detalles materiales; sin-

43

�tiendo amontonarse en ru soledad pensamientos que un hombre -estos hombres- no se confiesan jamás: el deseo de rezar, de llorar. Aquellos hombres se iban sin gestos ni ademanes, como habían venido. Nada más impresionante que su
silencio." 19 Como don Segundo Sombra, gaucho de pocas palabras pero elocuente, sobre su silencio, por su conducta y sus
propios hechos. En ellos aprendió de la pampa el joven Fabio; siguiéndolos, supo llegar a la voluntad que los originaba
y moldear la suya, guiado por el arquetipo, el que era "más
una idea que un ser".

SUDAFRICA Y LA POLITICA DE APARTHEID

FRANCISCO CORREA VILLALOBOS
Durante dos siglos el afrikaner * fortalece sus ideas raciales en la incomunicación, involuntaria o deseada, con el exterior. Quizás los gérmenes de esas ideas aparecen en el momento mismo en que el afrikaner se encuentra frente a unos
pueblos semisalvaj_es, pero sin duda alguna, los factores que
estimulan sq desarrollo son los choques con los nativos y el
uso, cada vc;z más intensivo, d~ mano de obra de esclavos y
siervos. Hasta principios del siglo XIX, el afrikaner basó
su riqueza en este sistema de trabajo sin interferencia importante de autoridades.
El primer contacto importante con el exterior es con los
ingleses, que llegan a Sudáfrica como resultado de las guerras
napoleónicas. La intromisión de nuevas ideas sociales y políticas y la presencia de un poder extraño son resentidos de
tal modo, que los afrikaners emprenden en 1834 una emigración masiva al interior. Las repúblicas del Transvaal y del
Estado Libre de Orange reprodujeron la estructura social que
había prevalecido en El Cabo; en ambas repúblicas se estableció constitucionalmente la diferencia racial en el Estado y
en la Iglesia. Pero la llegada de Alemania al reparto colonial y el descubrimiento de oro y diamantes, volvieron incompatibles los intereses imperialistas ingleses y la independencia
de esas repúblicas. El resultado fué la llamada Guerra An19.- Victoria Ocampo, Supremacía del alma y de la sangre, Sur, B. Aires, 1935,
p. 57.

44

•

Literalmente esta palabra significa 1africano, pero denota a los sudafricanos de
origen holandés.

45

�glo-Boer y la final anexión del Transvaal y del Estado Libre
de Orange al Imperio Británico.
Los ingleses, sin embargo, se encontraron en esas colonias
con una situación que no permitía aplicar una política que
levemente tendía a la integración racial. En 1904 el gobernad01 del Tansvaal escribía que
... en este país no es posible encontrar un hombre en cien que
esté de acuerdo en reconocer al hombre de color un status social semejante al del b/anco.1

Pero las consecuencias del establecimiento de la hegemonía británica fueron de más largo alcance. El inglés no
sólo representaba un poder político extraño sobre una comunidad europea tradicionalmente independiente, sino que además _poseía una mentalidad urbana e industrial que veía más
rendimientos económicos en la integración racial. El afrikaner, por su parte, agricultor y fuertemente atado a instituciones sociales que habían permanecido casi inalteradas durante dos siglos, responde a la hegemonía británica con movimientos culturales que, encabezados por intelectuales, encontraron respuesta inmediata en la clase rural blanca. Estos movimientos culturales permitieron aglutinar nacionalmente a 'una amplia masa que se convirtió en la base del movimiento político afrikaner.
El nacionalismo afrikaner encontró su inspiración y
fuerza en la clase rural, pero buscó englobar a la clase obrera afrikaner en tanto que era la más vulnerable a las ideas
sindicalistas, lo que podía conducir a la formación de intereses puramente laborales sin distinción de razas. En la etapa de formación de un proletariado blanco, sin embargo, el
nacionalismo afrikaner constituyó un aliado para combatir
al capitalista inglés y un apoyo para asegurar el monopolio
de los trabajos industriales frente a la competencia de la
mano de obra nativa, o para obtener , un salario que le permitiera al blanco una posición económica superior a la del
nativo mejor pagado.
1.-0tado por L. E. Ncamc. The History of Apanheid.
Barrie and Rockliff. London, 1962. p. 30.

46

Pall Mali Press with

Este fue el puente de intereses comunes que se tendió
entrd ambas clases en 1924 y que dio a los nacionalistas afrikaners su primera victoria.
La industrialización produjo un cambio radicial en la
sociedad nativa: el relativamente pequeño número de nativos desenraizados de la tribu por el trabajo en las haciendas,
aumenta considerablemente a medida que crece la demanda
de trabajo en las minas e industrias. El alejamiento de la
tribu y la vida urbana van creando un nuevo orden de intereses económicos-políticos capitalizados por un pequeño grupo de africanos educados, que presionan por la ampliación de
sus derechos políticos y sociales. No obstante que durante los
años treintas los nacionalistas afrikaners se esfu~rzan por evitar el crecimiento de la población nativa urbanizada, el mismo
desarrollo industrial favorece ese crecimiento, y los cambios
operados en el exterior la nutren con nuevas ideas políticas.
La etapa de debilitamiento colonialista que siguió a la Primera Guerr;¡ Mundial favorece el surgimiento de los primeros movimientos políticos africanos y el partido del Congreso Nacional Africano participa en los primeros intentos para cordinar la acción política. Al terminar la Segunda Guera Mundial surge un nuevo balance de poder, y en los años
que siguieron a ésta se fortalecen las tendencias izquierdistas en Europa favoreciendo la organización de sindicatos y
asociaciones políticas en las colonias inglesas y francesas en
Africa. En 1946, la Costa de Oro se convierte en la primera colonia africana con una mayoría nativa en el Consejo
Legislativo y en 1947 la India obtiene su independencia.
Las reverberaciones de la liberación, cargadas de una filosofía
que restituye la dignidad hu¡nana a los pueblos coloniales,
traspasan las fronteras de Sudáfrica y se conjugan con las
aspiraciones de una masa nativa urbanizada.
Pero la descolonización actúa también sobre la cornunidad blanca. Sudáfrica queda aislada y su comunidad blanca amenazada en el interior y desde el exterior. Si un siglo
antes los afrikaners podían emprender la marcha par.a escapar de influencias en su sistema de vida, ahora sólo podían

47

�Durante los años treinta una facci6n mayoritaria del
Partido ' Nacionalista ( afrikaner) se separ6 al unirse el Genera1 Hertzog a los intereses británicos. Esta facci6n se convirti6 en_ el Partido ~acionalista Puro, mientras Hertzog y
sus segmdores se fusionaban con el Partido Sudafricano de
Jan Smuts, para formar el Partido Unido.
'

términos generales nuestra política aspira a colocar a los grupos
y subgrupos étnicos más importantes en áreas propias, en las
que cada grupo será capaz de desa"ollarse en unidades autosuficientes. Apoyamos el principio general de la separaci6n territorial de los bantues y de los blancos. . . Los bantues en las
áreas urbanas deberán ser considerados como ciudadanos migratorios, sin derechos políticos o sociales iguales a los de los blancos. El proceso de detn'balizaci6n deberá ser detenido y los intereses y posibilidades de empleo de los trabajadores blancos serán protegidos.$

Al terminar la guerra los Nacionalistas Puros, con el Dr.
D. F. Malan a la cabeza, capitalizaron los temores de una comunidad blanca que veía cada vez más cerca el peligro de
un cambio en perjuicio de su posici6n. El 20 de abril de
1948, el Dr. Malan_decía en la campaña electoral.

Al llegar al poder en 1948, los Nacionalistas puros tenían
varios frentes que defender y algunos puntos estratégicos
que tomar: la oposición del Partido Unido, la oposici6n no-europea, el control de la economía, y el control y fortalecimiento de la maquinaria militar y policíaca.

¿Será cap~z_ ~a r~za europea de mantener su dominio, su pureza y su civtltzac16n, o desaparecerá para siempre entre la masa
negra de la poblaci6n sudafricana no-europea? ... Como resultado de infuencias exteriores cada vez presionan con más fuerza
l4! demandas para eliminar todas las barreras de, color y las medidas de segregaci6n. To~~ esto signifi~a nada menos que la
raza blanca perderá su posici6n de dominio y que Sudáfrica, tarde o temprano, tendrá que tomar un• lugar ent,·e las ·naciones
mediocres del mundo. s

El Partido Nacionalista s6lo tuvo una mayoría de 5 en
el Parlamento sóbre el contrincante más cercano, el Partido
Unido, en las elecciones de 1948. Poco a poco fue incrementando su ventaja con una renuncia y una defecci6n de miembros del Partido Unido; pero la ofensiva para asegurar el
control indefinido del Parlamento se inici6 en 1949. En ese
año el parlamento aprobó una ley por la cual Mrica Sudoccidental tendría una representaci6n de seis blancos; esto significaba incrementar el número de nacionalistas en el parlamento ya que la mayoría de la población blanca de ese territorio es afrikaners y nacionalista. La ofensiva continu6 en
1951 con la fusi6n del Partido Afrikaners en el Nacionalista; el Partido Afrikaner había sido formado en 1941 por seguidores de Hertzog cuando, después de formarse el Partido
Unido, Smuts se impuso como líder. La fusi6n del Partido
Mrikaners significó su muerte política; no existendo fronteras ideol6gicas definidas con el Nacionalista, su membrecía
fue perdiendo identidad e influencia; en las sucesivas elecciones el Partido Nacionalista sólo postuló candidatos nacionalistas. En 1958 se aprobó una ley que extendía el voto a los
blancos mayores de 18 años; los nuevos votantes eran en su
mayoría de ascendencia afrikaner.

replegarse en sí mismos y prepararse para resistir el cambio
social.

La soluci6n que. o~recía el Partido Nacionalista Puro para mantener el dorruruo de la raza blanca en Sudáfrica era
el apartheid. A mediados de la década de los cuarenta comenz6 a discutirse el concepto de apartheid en la Universi&lt;l:3d ~e Stell~nbosch; poco tiempo después el Partido Nacionalista designaba una Comisi6n del Apartheid con profes?res de esa universidad. Las investigaciones y recomendac10~es d~ esa comisi6n se adoptaron como programa político
del partido, y en 1947 dio a conocer su plataforma.
Es una _polí~ca que ~e impone la tarea de conservar y salvaguardar la tdenttd(ld racial de la poblaci6n blanca y de lo¡ pueblos
no-europeos como grupos raciales separados, con oportunidades
para c~da uno de desarrollarse como unidades nacionales autod~termznadas. Esta política busca fortalecer la conciencia nacional y el respeto mutuo entre las varias razas del pafs . . _ En

3.-Cir.ado por Colin and Margarct Lcgun, South Africa: crisis for thc Wcst, Frcdcrik A. Pracgcr. Ncw York, London, 1964. pp. 49-50.

2.-Ibid. pp. 73-74.

48

49

�Pasos más · serios fueron · dados · ál eliinihar o. restringir
los derechos políticos dé _la póblación_nó-europ"éa. E~ 1948
se aprueban Jeyes que retµan la _represc:¡ntación india del parlamento ,y que restringen el derecho de voto a los- Mestizos.
En. 1951 se -origina una verdadera crisis constitucional al introdl,lcirse un proyecto de· léy que retiraba a los mestizos de
la lista común de votantes, dándoles · a cambio el derecho a
elegir por separado un número limitado de parlamenarios;
en 1956 la Corte de Justicia dictaminó la validez del Acta y
en 1959 la ofensiva continuó al aprobarse el Acta de Promoción ·de Autodeterminación Bantú qüe, entre otras cosas,
abolía totalmente los derechos políticos de los africanos.
De este modo el Partido Nacionalista fue construyendo
su fortaleza en el parlamento. En las elecciones de 1953
había ganado 94 asientos contra 57 del Partido Unido. · Para 1958 su participación había aumentado a 103 contra 53 y
en 1961 sus parl;\mentarios eran 105, mientras que los del
Partido U nido sólo llegaban a 50.

Las rµ.edidas del gobierno nacionalista, sin embargo, no
han sido el único factor para conferirle ese control. Por una
parte, la mayoría de la población blanca dedicada a la agricultura es afrikaner; se ha estimado que el 82% de los agricultores_blancos son afrikaners que apoyan al Partido Nacionalista. El poder de las áreas rurales se reflejó en las elecciones generales de 1961 cuando el Partido Nacionalista,,
aunque sólo fue favorecido por el 42.2% de los votos totales emitidos, ganó 105 asientos en el parlameµto, la mayoría
de los cuales representaban distritos rurales. ·
Por otra ·parte, los temores de la comunidad blanca han
sido capitalizados hábilmente y el gobierno ofrece una solución, aceptable para los blancos, en el apartheid mientras
que el Partido Unido no ofrece una alternativa mejor. El
Partido Unido obtiene su fuerza del apoyo que le brindan
los grandes intereses financieros, industriales y mineros y
de la mayoría de los sudafricanos de habla inglesa, pero no
han logrado ganarse e_l apoyo de los_afrikaners. Su programa racial es una "federación de razas"; un parlamento cen-

50

tral tendría representantes de comunidades en lugar de unidades territoriales; ·cada grupo racial tendría · una participación definida en la administración. Para alcanzar ésto, se
restauraría el derecho ·de voto a los mestizos, se negociaría
con los asiáticos su participación política y se haría una diferencia entre africanos totalmente urbanizados y aquellos
que viven en las- reservas; los ·primeros tendrían derecho a
ser representados por parlamentarios blancos. -t
El -Partido Unido participa de los temores que surgen
de la posibilidad de un gobierno totalmente africano. "El
Partido Unido no permitirá que el control efectivo de la política del país pase a las manos de los no-europeos" dijo una
vez un parlamentario del Partido Unido.
En tanto que tiene que competir por los votos de los
afrikaners, el Partido Unido tiende a mostrarse igual o , má~
radical que el Partido Nacionalista, pero ésto no k .ha granjeado el apoyo · de los afrikaners y sí ha causado divisiones
internas que han desembocado en la formación qe nuevos,
pero pequeños, partidos como el Liberal .y el Progresista.
Para el Partido Nacionalista, los partidos Unido y ~rogresista son s~rios oponentes cuya fuerza arranca de sus conexiones con las finanzas v la .industria. La supremacía del
nacionalisxpo afrikaner sól9 podíá establecerse exitosamente
una vez controla&lt;:Ja · la economía._ Desde principios del siglo
los afrikaners fundaron dos compañías de seguros, SANTAM
y ~ANLAM y una gran empresa editorial, pero el. verdadero impulso se da .con la Conferencia Económica_ Nacional
convocada por la Br.oederhond en 1939. La expansió~ de los
negocios durante .el período de la guerra abrió las puertas de
la actividad comercial a los afrikaner~; para 1949 su participación en el comercio había aumentado de casi o a 25%. Pero la industria pesada permanecía aún en manos de sudafricanós de habla inglesa. La oportunidad vino con la toma
del poder en. 1948; desde_entonces, con las com:esiones y con4 .-Véasc

el aróculo del lldc1 del Partido Unido, Sir de Villiers G,:aaf "South
African Prospccf' en Forcing Affain, Vol. 39, No. 4, July 1961, pp. 670-683.

51

�tratos en sus manos y aliándose con el capital del estado el
capitalista afrikaner ha desarrollado una gran fuerza.
El Estado por su parte, además del control de la infraestructura, ha entrado de lleno en la industria pesada. Energía
eléctrica (ESCOM); manufactura de armas y munidones;
fierro y acero (ISCOR) ; maquinaria pesada (VECOR); insecticidas y fertilizantes; refinación de petróleo y productos
químicos son industrias de propiedad estatal. Algunas de estas empresas, como ESCOM e ISCOR, ya existían desde antes de 1948, pero su progreso más significativo ha sido posterior a ese año.
El gobierno se ha visto impelido por presiones externas a
acelerar el ritmo de crecimiento para hacer al país menos vulnerable a posibles sanciones económicas internacionales. El
tremendo impulso que ha recibido la economía en los últimos años ha permitido, además de sacar al país de la depresión de 1900, alcaozar en 1963 un crecimiento de 8%
sobre el año anterior. El ascenso de la economía sudafricana ha atraído a inversionistas extranjeros, principalmente ingleses y norteamericanos. De acuerdo con estimaciones de
las Naciones Unidas, Gran Bretaña tenía una inversión privada de 784 millones de dólares a fines de 1962, sin incluir
empresas petroleras, de seguros y bancarias; esa cifra representaba el 7°/4 del total de las inversiones británicas en el extranjero y colocaban a Sudáfrica en el cuarto lugar de las
inversiones extranjeras de Gran Bretaña. Los Estados U nidos tenían una inversión de 415 millones de dólares, lo que
representaba el 1% de las inversiones totales de los Estados
Unidos en el extranjero. Para los inversionistas británicos,
el porcentaje de utilidades en Sudáfrica subió de 9 al 13% en
5
los años de 1959 a 1962.
·
Pero si bien el crecimiento de la economía sudafricana
se basa en el gran poder de compra de la comunidad blanca, su mantenimiento parece inseguro. En 1963 los incre5.- Nacioncs Unidas. Asamblea General. "Inversiones Extranjeras en la República
de Sudáfrica". A/ AC.I 15/ L.SG/ Rcv.l 21 de septiembre de 1961. pp. 9, 12, 23.

52

mentos de los gastos de los consumidores pudieron ser satisfechos c.on importaciones, que se balanceron con ventas de
oro, y con aumentos en la producción local; esto último pudo lograrse sin a!}IDentar los costos gracias a la corriente
de capitales del exterior ya que había cierta capacidad productiva ociosa que arrojó la depresi6n de 1900.6 Pero habiendo ahora pleno empleo de mano de obra blanca calificada el problema que se presenta es el de una inflación por
deficiencias en la oferta de mano de obra. Esas deficiencias
en parte son creadas y en parte ya existentes. El nativo, en
general, tiene un bajo nivel de calificación técnica; pero el
gobierno con su política de evitar la afluencia de africanos a
los centros urbanos y de restringir el número actual por los
problemas políticos que ello origina, trata de forzar la inestabilidad de los trabajadores nativos evitando la formación
de un proletariado africano calificado. El gobierno ha buscado la solución estimulando la inmigración de técnicos europeos que en 1963 llegaron a treinta mil; pero como solución a largo plazo despierta dudas, pues el Mercado Común
Europeo es un fuerte competidor por la mano de obra calificada y que además no ofrece los riesgos de Sudáfrica.
Otra solución prevista por el gobierno es el desarrollo industrial en las llamadas zonas fronterizas de las reservas de
nativos. El gobierno proyecta invertir 57 millones de libras
esterlinas en los próximos cinco años para desarrollar la infraestructura en esas zonas. Sin embargo es de esperarse
que los inversionistas escojan instalarse en los centros urbanos por las economías externas que les ofrecen. Además la
solución a las deficiencias en la oferta de mano de obra serían a muy largo plazo. Por una parte, la población de las
reservas carece de cualquier preparación técnica, por la otra,
los nativos que trabajan actualmente en los centros industriales y que sean devueltos a las reservas no podrán sel' aprovechados como fuerza de trabajo conjunta, pues perteneciendo a diferentes tribus las reservas donde estarán serán distintas.
La política de apartheid va en contra de los requerimien6.-Thc Economist. March 7, 1961. pp. 905-906.

53

�tos del desarrollo industrial. , La posibilidad de una inflación;
o en el peor de los casos de ·un estancamiento económico,
pueden disuadir al gobierno nacionalista de llevar adelante
su política. ' Pero de suceder eso no podrán evitarse las consecuencias de la acción de un proletar.iado africano urbanizado, reseritido de la discriminación, ·contagiado del nacionalismo africano y alentado por todo un continente independiente que desde el exterior busca su liberación.
··
El apartheid ideal aspira a eliminar las fricciones raciales promoviendo el . desarrollo ' ·por separado de cada una
de las comunidades; pero su ejecuc.:i6n tiene ·que ser tan brutal ~ implica tal cantidad de injusticias que la reacción es
necesariamente . vigorosa. La . oposición
venido principalmente de los partidos no-europeos.

ha

El partido del Congreso Nacional· Africano; formado_en
ha procurado aglutinar· a ·los africanos urbanizados y
a. los jefes tribales en un cuerpo común de oposición; desde
1952 constitúye· el· mas numeroso e importante partido político no-europeo., Antes de ese añ'o el CNA había conducido
manifestaciones esporádicas para protestar contra el sis.tema
de pases, petición d~_. derechos políticos, etc., pero sus activid!ld.es d~no~aban l¡¡. carencia de una táctica def~ida de opo.sición. En realidad no _fue hasta que el_CNA coordinó sus
actividades ~on las organizaciones políticas . indias,_ que sus
actividades C0?3enzaron a tomar la forma de_partes integrante! de una táctica encaminada a __ demostrar su fuerza y a .mi,nar la ~onfianza de l_os blancos en su gob~erno, con el fin de
obtene¡ lJ!lª participación en la administración pública_. .
1912,

Las 'organizacionés indias, sobre todo -el partido del Con.greso Indio de Südáfrica y' d Congreso Indio de Natai~ tenía una política que les había impreso M. · Ghandi desde
principio dél ·siglo y que·· siguieron conservándo a través de
sus conexiones con el Partido del Congreso Nacional Indio.
En 194-6 estos partidos llevaron a cabo ·manifestaciones de
desobediencia pasiva contra algunas leyes que ~estringían el
derecho de propiedad de ·inmuebles a ·· los . indios, mientras
que el gobierno de la India_planteaba. el caso a las Naciones

54

Unidas; pero después de ese año sus actividaes decayeron,
La diferencia en la composición de clases de esos partidos
dieron origen a divisiones internas, pero además la falta de
resultados positivos de su campaña demostró que uno de los
principales factores que jugaron en contra fue la falta de
apoyo masivo. Esto determinó la colaboración con el CNA.
La comunidad india de Sudáfrica está en una situacíón
difícil. La mayoría de los indios están dedicados al co~ercio, suscitando agravios por igual entre blancos y africanos y
siendo muy vulnerables a las restricciones impuestas por el
gobierno. J:?e ahí que la posición del Partido indio mayoritario, el Congreso Indio de Sudáfrica, haya pasado de una
oposición directa y solitaria a una de colaboración con los
africanos. dejando en. manos de éstos la iniciativa y la difec.,
c1on.
La colaboración comenzó en junio de 1952 cuando ambas organizaciones, actuando bajo un Consejo Conjunto ~e
Planeación, lanzaron una éampaña de desobediencia pasiva.
Se entrenaron voluntarios para evitar el derramamiento de
sangre, pero una vez iniciado el movimiento el control escapó a los dirigentes y la violencia estalló en Port Elizabeth y
East London. El gobierno respondió con leyes que aumentaron el poder de las autoridades ejecutivas y las penas impuestas a los infractores; los líderes fueron procesados y la
campaña, ante nuevos signos de violencia se declaró abandonada.
El efecto de la campaña en la población europea fue de
apoyo al gobierno, pero para el CNA significó salir de ella
como el partido no-europeo mayoritario. Sin embargo, el
movimiento marcó el comienzo de un círculo vicioso de acciones y reacciones en el que el gobierno ha ido recrudeciendo los métodos de represión y en el que las protestas van
creciendo y los puntos de vista de la oposición se van radicalizando.
El nacionalismo africano en Sudáfrica se asemeja más al
movimiento negrÓ de los Estados Unidos que a las luchas
de liberacón del resto del continente africano. Desde la fun-

55

�daci6n del partido del Congreso Nacional Africano, su objetivo no había sido expulsar a los blancos sino tener para
los africanos un lugar dentro de la sociedad blanca; hasta la
década de los años cincuenta el patr6n de protesta y resistencia a las medidas discriminatorias del gobierno fue de noviolencia. Pero a medida que el gobierno fue obstaculizando los medios para expresar la oposici6n., los grupos de africanos j6venes comenzaron a presionar con nuevos métodos
de acci6n. Nelson Mandela, Oliver Tambo Yl Duma Nokwe
se convirtieron en los líderes del Congreso Nacional Africano. En 1g61 se lanz6 una campaña de no-cooperaci6n pero
al poco tiempo estos líderes fueron aprehendidos, juzgados y
condenados a prisi6n. El signo más importante del cambio
de táctica fue la formaci6n del grupo terrorista Umkonto
W e Sizwe que reconoce el liderato del Congreso · Nacional
Africano. En los últimos años se ha recurrido a la violencia en un intento por minar la confianza de los blancos en
su gobierno y lograr una participaci6n en un posible nuevo
gobierno. Su objetivo no es una revoluci6n que eliminaría
a los blancos del gobierno y la economía; los líderes africanos se dan perfecta cuenta que la economía y la administraci6n pública sudafricana dependen de la direcci6n, técnica y
recursos de los europeos. Pero. la decisi6n del CNA indica
que el cambio pacífico es prácticamente imposible.
En 1958 el movimiento africano se dividi6 con motivo
de la colaboraci6n con otros grupos de europeos, asiáticos y
mestizos. De ahí surgi6 el partido del Congreso Pan-Africanista proponiendo un programa de acción extrictamente
africano y que tiene características de racismo negro. La actividad del Congreso Pan-Africanista, como la del CNA, es
clandestina y las mismas dificultades para manifestar su oposici6n al gobierno han conducido a la creación de un ala terrorista, el Poqo, que a diferencia de otros grupos terroristas
sus ataques no son selectivos sino que van dirigidos contra la
comunidad blanca como tal.
La posibilidad de una revolución plantea el problema de
si ésta no tomará un contenido racial, como parece que ya
lo ha empezado a tomar. El CNA y los demás partidos

56

multirraciale_s cuentan con los elementos más preparados y
racionales de la oposición, disminuyendo así la posibilidad
de que un grupo como el Congreso Pan-Africanista tome el
liderato. Sin embargo, siempre queda la duda si desatada
la violencia esos partidos multirraciales podráµ controlar las
reacciones expontáneas de la población africana.
El gobierno se prepara para la lucha aumentando su producción de armas, 7 pero confía en romper y desviar las inquietudes nacionalistas de los africanos con su proyecto de desarrollar las reservas¡ o bantustans.
El proyecto consiste en crear ocho grandes centros que
comprenderán el 13% del área total de Sudáfrica. El Ministro de Administración y Desarrollo Bantu, Mr. M.D.C.
de W et Nel, ha declarado que
El principio que guía a la política de desarrollo por separado es
que los subdsarrollados pueblos bantues deben ser guiados po'I"
sus guardianes europeos ,hacia su desarrollo y autodeterminación,
dent,·o de sus propias .ireas y comunidades. A los bantues les
serán concedidos plenos derechos en sus respectivas reservas, una
vez que sean enseñados a cargar las responsabilidades que implican .los derechos de autodeterminación y aprendan a ejercitarlos. . . La escencia de la política de apartheid, en consecuencia,
está en z"mbuir a los bantues un espíritu de independencia y autosuficiencia de manera que puedan hacer las cosas por sí mismos.8

La · idea de Verwored para desarrollar los bantustans
arranca del Informe Tomlinson de 1956. Este estudio recomendaba la delimitación y desarrollo de las áreas nativas a
fin de que pudieran sostener a la creciente población nativa
y descongestionar de africanos a los centros urbanos. La comisión encargada de preparar el informe estableció que
De los in/armes que poseemos se dtsprende que las áreas bantues
debidamente desarrolladas, permitirían sostener a una población
igual a la actual de totfa la Unión Sudafricana y proporcionarle
los medios para alcanzar un nivel de vida razonable. El desa7.-En los últimos cuatro años esa producci6n ha aumentado 80%1 United Nations Sccurity Counál. S/ 5658. April 20, 1964, p. 15.
8.-Citado por James Duffy and Robcrt A. Manncrs. A&amp;ica Spcaks. D. Van Nostran Co., Princcton. Ncw Jersey, 1961. pp. 197-198.

57

�rroJlo de industrias en las llamadas zonas fronterizas ayudaría a
emplear a una población bantu aún mayor . .. úz Comisión opina que los Protectorados Británico¡ deben ser incorporados a la
Unión tan pronto como sea posible.9

El proyecto final, contenido en el Acta de Promoción de
Audeterminación Bantu, provee la creación de ocho centros
principales, demarcados según los grupos tribales más importantes, a los que se les concederá autodeterminación. La
administración se basará en el sistema tribal con un parlamento compuesto por jefes tribales. Las autoridades bantues tendrán jurisdicción en los impuestos a los nativos, justicia, etc., pero el gobierno de la república se reserva el derecho a vetar cualquier decisión de las autoridades nativas.
Los africanos tendrán la ciudadanía de la reserva a que pertenezcan aunque no radiquen en ella.
El dividir al país con un criterio tribalista tiene el fin
inmediato de romper la unidad del movimiento político
africano, enfatizando las diferencias tribales; para ello el gobierno cuenta con la alianza de los jefes nativos que ven en
el nacionalismo africano una amenaza para su posición y en
el apartheid una oportunidad para conservarla.
El 11 de diciembre de 1()61 el jefe Kaiser Matanzima tomó posesión como Jefe-Ministro del primer bantustan con
gobierno propio: el Transkei. La constitución del Transkei, aprobada por el parlamento de Sudáfrica en 1$)63, establece la creación de una Asamblea Legislativa formada por
64 jefes tribales, designados, pagados y sujetos a destitución
por el gobierno de Sudáfrica, y 45 jefes electos; integrada la
Asamblea, elegiría a un Jefe-Ministro. Las elecciones de los
45 jefe.s legisladores arrojaron un resultado significativo, pues
38 de ellos eran partiarios de Víctor Poto y Sabata Dalindyebo, dos importantes jefes partidarios del multiracialismo y
opuestos por igual a Verwored y Matánzima. Desde luego,
la mayoría designada por el gobierno predominó y nombró
a Matanzima como Jefe-Ministro.
Matanzima se ha convertio en el líder de los jefes afri9.-Citido por L.E. Neame. Op. Cit4 p. 120:

58

canos que aceptan los bantustans como medio de sacudirse la
dominación blanca. Su política, llamada de nacionalismo
bantu, es un racismo negro complementario del racismo
blanco de Verwowred. Esto conduce a choques entre ambos líderes; durante las elecciones el ahora Jefe-Ministro reclamó más tierras para su bantustan y sugirió la formación
de una fuerza de defensa del T ranskei, contrariando las disposiciones de la constitución. Recientemente las diferencias
se agravaron al imponer Matanzima un plazo para que todos los blancos residentes en el Transkei lo abandonaran.
Verwored se opuso terminantemente y los blancos aún siguen
en sus propiedades.10 Pero estos desplantes de los africanos
en quienes el gobierno confía para llevar adelante su plan
hacen aumentar la inseguridad de los afrikaners,•especialmente de los agricultores que se encuentran cerca de las reservas,
y fortaleciendo el ala más radical del Partido Nacionalista.
Los resultados de la elección de 1963 reflejan más que
todo una fuerte oposición de los africanos a los candidatos
identificados con el gobierno. Algunos autores11 opinan que
una política más anti-Verwored por parte de Matanzima le
permitirán neutralizar la oposición de Poto y Dalindyebo, y
al mismo tiempo conquistar la simpatía de un mayor número de africanos. Sin embargo, la clave de la oposición no se
encuentra tanto en la política que siga Matanzima sino en
la base misma en que se funda su poder. Muchos trankeianos trabajan en haciendas de blancos o residen temporalmente en las áreas urbanas ; estos africanos desarrollan un
nuevo orden de intereses sociales y políticos que no se adaptan a un sistema de autoridad tribal.
Evitar el crecimiento de una masa nativa urbanizada es
otro de los objeti;os del apartheid. La Comisión Tomlinson
calculaba que de no desarrollarse las reservas la población
nativa de las zonas urbanas sería de diez millones para fines
del siglo, y de no aumentarse la capacidad de absorción de
las áreas rurales blancas esa población podría llegar a quin10.-Ncw York Tima. May. 21, 1964.
11.-Newcll M. Stultz. "Crcarive Self-Withdrawal in thc T ransk(i" en Africa Re·
port, Vol. 9 No. 4. Abril 1964. pp. 18-23.

59

�me millones. La solución al problema urbano implica medidas colaterales que tienden a convertir al proletariado africano en una fuerza de trabajo inestable y errante, sometido a
disposiciones de autoridades inferiores que pueden en cualquier momento deportar a un nativo a la reserva que le
corresponda, sin importar si ese africano ha vivido toda su
vida en una ciudad y alejado de su tribu. La aplicación de
esas medidas evita la formación de un proletariado nativo
calificado incidiendo perniciosamente en el desarrollo económico; el gobierno se ha abstenido de deportar a aquellos
obreros con un cierto nivel de calificación técnica, pero a
menudo las deportaciones afectan a las familias de esos obremos haciendo crecer la inseguridad y el descontento entre
la masa africana.
El proceso de detribalización, que es esencialmente un
movimiento del campo a la ciudad, ha sido paralelo a la expansión económica de Sudáfrica. No obstante, el gobierno
está comprometido a mantener un ritmo acelerado de crecimiento y al mismo tiempo, no sólo detener el crecimiento.de
una masa africana urbanizada, sino forzar un proceso de movilización de la ciudad al campo.
·
La única alternativa que ve la comunidad blanca para
mantener su supremacía es la del apartheid; cualquier otra
solución que implique la integración racial conducirá al dominio africano de la escena política, y a la desaparición de
todos los privilegios sociales y económicos que el blanco disfruta a costa del africano. La elite afrikaner es perfectamente consciente de los peligros que entraña la aplicación
brutal del apartheid y de los obstáculos que impone al desarrollo económico; sin embargo, su permanencia en el poder
depende en gran medida del apoyo y la lealtad de los sectores afrikaners que más privilegios perderían de seguirse una
política de integración racial,. a saber, las clases obreras y rural afrikaners. En la medida que la política del Partido Nacionalista, o de cualquier otro partido que ase~e la permanencia o fortalecimiento ~e esos privilegios tendrán d apoy0
de esos sectores.

60

Las implicaciones internacionales del apartheid.

El tempo del desarrollo de los bantustans ha sido marcado por el crecimiento del nacionalismo africano; en la
medida que estos gocen de un cierto grado de independencia y prosperidad las aspiraciones nacionalistas pueden ser
desviadas, según confían los más conven~idos partidarios del
apartheid. Pero uno de los obstáculos ·más importantes para ese desarrollo es la extensión dé las actuales reservas,
que comprenden sólo el 13% del territorio sudafricano. Por
esa razón la Comisión Tomlinson recomendaba la incorporación de los Protectorados Británicos de Bechuanalandia, Swazilandia y Basutolandia y destinarlos a reservas; de lograrse
esto el área nativa alcanzaría el 42% del territorio total de
Sudáfrica. Esto permitiría tener, no sólo un espacio mayor
donde acomodar a la población nativa, sino, de dar resultado
el experimento de autodeterminación, coritar con una zona
colchón entre Sudáfrica y el resto del continente.
El acuerdo que creó la Unión Sudafricana en 1906 des
jaba abierta la puerta para que esos territorios bajo protectorado inglés, set incorporarán a la Unión, después de consultar
a la población. Factores geográficos y económicos determinaron esa decisión, pero la llegada al poder de los nacionalistas afrikaners volvieron irrealizable ese proyecto.
Medio siglo de expectación dejaron su huella en los territorios. Económicamente quedaron· ligados a Sudáfrica y
hasta la fecha aún son considerados como parte de ella en. la
rama de aduanas, de la que cada territorio recibe una parte
proporcional.
H. Verwored ha declarado no desear la incorporación
sino que los territorios acepten a Sudáfrica como guía para
un desarrollo 1t1ás acelerado. Verw9red aprovecha los · deseos de independencia explotando los intereses de los jefes
y tratando de presentar unos bantustans con un nivel de ·vida superior, pero además tiene el recurso de las presiones económicas que puede ejercer sobre esos ·territorios, ya sea para
favorecer su desarrollo o estrangularlos económicamente, se-

61

�gún que los partidos políticos predominantes le favorezcan o

perjudiquen.
La ascendencia de Verwored es particularmente fuerte en el más rico de los territorios: Swazilandia. Ahí, los
jefes nativos y una comunidad blanca más o menos numerosa han unido sus esfuerzos para mantener a ese territorio a
salvo de la oleada nacionalista africana. El resultado de sus
gestiones ante el gobierno inglés fue un proyecto de constituci6n, en el que se establecía que la Asamblea Legislativa
constaría de un número determinado de miembros designados por el Consejo Nacional Swazi, organizaci6n de los jefes, y otro número igual elegido por la comunidad blanca.
El partido del Congreso de Liberaci6n Nacional Ngwame,
el principal partido nacionalista africano, se opuso decididamente al proyecto; Gran Bretaña respondi6 con un nuevo
proyecto que da igual representaci6n a jefes, blancos y nacionalistas africanos. La oposici6n continu6 y una huelga
en las minas de asbestos en junio de 1g63 dio oportunidad
para ligar las demandas obreras con la cuesti6n constitucional; la huelga fue reprimida con tropas inglesas y el proyecto fue aprobado por la Cámara de los Comunes en Gran Bretaña.

Verwored mantiene consejeros cerca de Sobuza, jefe
principal de los swazis y sus ofertas hechas en septiembre de
1g63 de una independencia y desarrollo econ6mico más rápidos bajo tutela sudafricana, permiten tomarlas como un
respaldo a los Jefes y a los blancos en sus presiones sobre Gran
Bretaña para que no cediera a las de los nacionalistas africanos.
Basutolandia se ha convertido en el principal problema
para las relaciones entre Sudáfrica y Gran Bretaña. Este territorio, totalmente enclavado dentro de la república se ha
convertido en el lugar de refugio para los perseguidos políticos de Verwored. La situaci6n lleg6 al clímax cuando K.
P. Leballo, líder del partido del Congreso Pan-africanista y
del Poqo, anunció en marw de 1g63 desde su refugio en Batusolandia, que había treinta mil hombres esperando sus 6r-

62

&lt;lenes para iniciar una ola de sabotaje. Sudáfrica se enfrentaba a una nueva oposici6n dirigida desde el exterior; el Primer Ministro sudafricano denunci6 a los Protectorados como bases de subversión y anunci6 la adopci6n de represalias.
El Comisionado británico ordenó un cateo en las oficinas de
Leballo y a las pocas horas la policía sudafricana hacía una
serie de aprehensiones en su territorio, demostrándose así la
coordinaci6n y cooperaci6n existentes entre ambas policías.
Sin embargo, Verwored sigui6 adelante con las represalias. Desde 19 de julio de 1g63 estas han consistido en puestos armados de control en los límites de Basutolandia y
alambradas a lo largo de las fronteras. La raz6n oficial de
esas medidas era controlar los movimientos de los refugiados políticos, pero el objetivo real es evitar el paso de nativos
a la república; el 40% de la población de Basutolandia depende de sus ingresos como trabajadores migratorios y una
acción como esa aumenta la carga presupuestal de Gran Bretaña. Las consecuencias de estas presiones aparecieron de
inmediato al restringirse los movimientos de los líderes antiapartheid en los Protectorados, y en ocasiones permitiendo su
secuestro por agentes de la policía sudafricana.12
Los jefes de Basutolandia se han unido para pedir la independencia, pero sus tendencias nacionalistas han disuadido a Gran Bretaña de dar pasos adelante en la concesión de
autoderminación. Los líderes de Basutolandia se dan perfecta cuenta de su dependencia y vulnerabilidad ante Sudáfrica; algunos de ellos, como Ntsu Mokhele del partido del
Congres() de Basutolandia, han manifestado su deseo de negociar de igual a igual con Sudáfrica en aquellas cuestiones
que sean de común interés, pero el ala más radical del partido ha expresado sus dudas y reservas sobre las declaraciones de Mokhele.
El vigoroso nacionalismo de Basutolandia pone a Gran
Bretaña en un verdadero dilema, pues cada vez son más
fuertes las demandas de independencia. Pero la posibilidad
12.-Thc Economist. Junc 8, 1963, p. 995: August 17, 1963, p. 576: Au¡?ust 31.
1963, p. 732.

63

�de que se conviertan en una base para organizar la. subversión dentro de Sudáfrica puede ser origen de conflictos en
los que Gran Bretaña se vería ~ecesariamente ei:vuelta. De
ahí que por el momento se. este ret~dando la mdependencia. Para Verwored cualquier conflicto con un Protectorado ya independiente significaría precipitar .la intervención
de las Naciones Unidas, por ello está echando mano de todos sus recursos para impedir que el gobierno se traspase a
los nacionalistas africanos.
Es de preveerse que las actividades de los refug~dos seguirán siendo sometidas a restriccione,s y que la mdependencia de los Protectorados no llegara hasta que la situación ·de Sudáfrica no se clarifique.
Sudáfrica no sólo está ligada a la liquidación del imperio colonial africano de Gran Bretaña. El retiro de la república del Commonwealth no perjudicó en nada los lazos
económicos que se habían tendido entre ella y Gran Bretaña. Después de los sucesos de Sharpev~e en_ ,1&lt;.f&gt;? se observó un marcado descenso en el ritmo de mversion mglesa, pero una vez restablecida la calma, la corriente se reanudó Y
en la actualidad las inversiones inglesas llegan casi a los mil
millones de libras esterlinas y el comercio con Sudáfrica
re13
presenta el 2.5%, del producto nacional bruto inglés.
Indudablemente que estas cifras influyen decisivamente en la política que Gran Bretaña sigue en Sudáfrica Y en
sus Protectorados. Una solución violenta en la que sus territorios se vieran envueltos, no sólo traería a Gran Bretaña
al teatro mismo del conflicto armado sino que se reflejaría en
la desorganización de una buena parte de su comercio exterior.
Tradicionalmente Gran Bretaña se ha opuesto a las sanciones de tipo económico contra Sudáfrica que implican un
boycot al comercio. Reci_ente°:1~nt.e se calculó, q~e una su~pensión total del comercio britamco con Sudáfrica causaria
13.-United Nations Sccurity Council. Op. Cit. pp. 13-26.

64

la desocupación de 150,000 obreros ingleses.1l Desde el famoso discurso que pronunció en 1900 el entonces Primer
Ministro MacMillan en el Cabo, hasta el cauteloso silencio
de Harold Wilson ha quedado en claro que Gran Bretaña no
apoyará ninguna acción de las Naciones Unidas en ese sentido.
Pero esta política se opone a la asumida por los estados
africanos independientes.
En la conferencia de Addis Abeba de mayo de 1963 se
definió la actitud de los estados africanos hacia la política
que las grandes potencias siguen en Sudáfrica. En la resolución final se decía: "Los aliados dé las potencias colonialistas deben escoger entre la amistad de los pueblos africanos
o el apoyo a países que oprimen pueblos africanos". Las
potencias occidentales se encuentran así, por primera vez, ante una acción conjunta de 35 estados africanos que las presionan a tomar medidas concretas contra el régimen de
Verwored, y a considerar los efectos que los actos que le
fortalezcan pudieran tener en la futura alineación del continente africano en la guerra fría.
La táctica de los estados africanos consiste en ir aislando
económica y diplomáticamente a Sudáfrica. El primer paso fue dado en junio de 1963 cuando en la 47a. reunión de la
Organización Internacional del Trabajo 1a s delegaciones
africanas consiguieron excluir a Sudáfrica de la organización; un mes después el ECOS OC confirmó la decisión del
Comité Ejecutivo de la OIT. El 16 de julio del mismo año,
ante evidencias de que la ofensiva se repetiría en la Comisión
Económica de las Naciones Unidas para el Africa, H. Verwored anunció que su país suspendía indefinidamente su
participación en la ECA.
El 19 de agosto de 1963 el Consejo de Seguridad abordó
el problema de Sudáfrica. Poco antes, el 18 de julio un Co-

mité Especial había estudiado la situación y recomendado la
adopción de sanciones económicas y diplomáticas, comen14.-United Nations Security Council, S/ AC.14/ L.2

65

August 17, 1964.

�zando con un embargo efectivo de armas, muruc1ones y
petróleo. El Comité Especial compuesto de once naciones,
la mayoría africanas y asiáticas, pedía al Consejo de Seguridad tomar en consideración que Sudáfrica había "violado
sistemáticamente los principios de la Carta, actuando contrariamente a las decisiones de la Asamblea General" y en
consecuencia creaba "un serio peligro para la paz y seguridad internacionales", colocándose en una situación "que es
incompatible con la calidad de miembro de las Naciones
Unidas".
Los países africanos en el Consejo de Seguridad, Ghana
y Marruecos, recogieron las sugerencias del Comité y presentaron un proyecto de resolución en el que se consideraba a
Sudáfrica como "un serio peligro para la paz y seguridad internacionales" y se pedía a todos los estados miembros "establecer un boycot para todos ,los productos sudafricanos y abstenerse de exportar a Sudáfrica materiales estratégicos de valor militar directo".
Tradicionalmente, Washington ha condenado verbalmente al régimen de apartheid, pero ahora se enfrentaba a
una presión que hacía aumentar el dilema de su política en
Africa pues Estados Unidos ve en Sudáfrica a un aliado seguro en la "guerra fría".
En estas circunstancias, los Estados Unidos escogieron
una solución que permitía calmar la opinión africana pero
que no involucraba un cambio substancial que · pudiera enajenar a Sudáfrica de la ótbita occidental.
Adlai Stevenson, en el discurso pronunciado el 2 de
agosto de 19"&gt;3 en el Consejo de Seguridad, anunció la decisión de su gobierno de poner fin a las ventas de armas y
equipo militar al terminar ese, año. Pero Stevenson hizo dos
excepciones: una de ellas era el cumplimiento de contratos
para proveer a Sudáfrica de material bélico para la defensa
de ataques provenientes del exterior; ésto le deja a Estados
Unidos un amplio margen para definir cuales armas son
para repeler una agresión del exterior y cuales las que pueden usarse para imponer el apartheid; los Estados U nidos,

66

además, se reservaron el derecho de proveer a Sudáfrica con
armas de cualquier tigo en los casos en que el manteci.miento de la paz y seguridad internacionales así lo requirieran.
Tlu: Council should be aware that in announcing this policy, the
United States as a nation with many responsabilities in many
parts of the world naturally reserves the right in the future to interpret this policy in the light og requirements for assuring the
maintenance of internationat peace and security. lf the interests
of the world community requires the provision of equipment for
use in the common defense effort, we would naturally feel able
to do so without violating the spirit and the intent of the resolve.15

La declaración refleja la supeditación de una oposición
real a sus intereses en la "guerra fría".
Esas mismas considraciones hacen que los Estados U nidos se opongan a sanciones drásticas que derrocarían al gobierno de Sudáfrica, alegando que serían impracticables.
Desde luego serán impracticables mientras los Estados Unidos y Gran Bretaña no participen en la ejecución de esas sanciones. Así, en tanto que el proyecto de resolución declaraba
a la situación en Sudáfrica como "un serio peligro para la
paz y seguridad internacionales", allanando el camino para
la adopción de sanciones bajo el capítulo VII de la Carta, la
delegación de los Estados Unidos logró que en la resolución
final se considerara a la situac\ón sudafricana sólo como "una
seria perturbación de la paz y seguridad internacionales".
Con una votación de 9 a favor, o en contra y 2 abstenciones (Reino Unido y Francia), el Consejo de Seguridad
aprobó la resolución el 7 de agosto. En ella se condenaba al
régimen de apartheid, pedí~ al gobierno de Sudáfrica la liberación de los presos por el motivo de haberse opuesto al
apartheid y pedía la cesación inmediata de las ventas o envíos de armas y municiones de todos tipos y vehículos militares a Sudáfrica. El 4 de diciembre de 1963, el Consejo de
Seguridad aprobó otra resolución que en el substancial repetía las recomendaciones de la anterior.
15.-D&lt;partmrnt of Stat&lt; Bull&lt;tln. Vol. XLIX, Xo. 1261. August 26, 1963. p . 335:

67

�A las peticiones de embargo de armas Gran Bretaña
respondió diciendo que
... it has fo1' sorne time been the policy of Her Maiesty's Government to distinguish between arms likely to be used for internal repression and arms required by the Government of the
Republic of South Africa for external defense and in particular
in order to be able to play th_eir part i1J the joint defense of the
Cepe routes. As was made clear in the debate in the Security
Council the position of Her Majesty's Government is that no
arms should be expo1'ted to South Africa which would enable
the policy of apartheid to be enforced. 16

Aclarada su posición y reafirmada su voluntad de continuar las ventas de "artículos generales con una naturaleza de
doble uso", Gran Bretaña votó a favor de la resolución del 4
the policy of apa1·theid to be enforced. IG

Pero los países africanos han seguido buscando la adopción de sanoiones económicas radicales. Los Ministros Africanos de Relaciones Exteriores reunidos en Lagos, Nigeria,
en febrero de 15)64, llegaron a la conclusión de que
en tanto que el gobierno de Sudáfrica ha despreciado todos los
esfuerzos pacíficos para asegurar el abandono de la política de
apartheid, las únicas medidas para resolver pacíficamente la explosiva situación de ese país son sanciones de cualquier tipo.17

de armas pueden ser tomadas como complicidad con el régimen de Verwored y contribuir a desprestigiar aún más a
occidente en el continente africano. La posición del Partido Comunista de Sudáfrica dentro de la lucha es envidiable.
No sólo tiene una larga tradición de oposición, sino que su
influencia se extiende al partido del Congreso Nacional Africano. El Partido Comunista de Sudáfrica se ha opuesto por
igual al aparthied y al racismo negro, y cuenta entre sus
miembros a africanos, indios y blancos. La Unión Soviética
tiene una oportunidad más de entrar al continente africano.
Difícilmente la Unión Soviética va a descuidar las actividades del PC en uno de los últimos reductos del colonialismo.
En la medida que el PC de Sudáfrica permanezca bajo control soviético y continue con su plataforma multiracial, la
Unión Soviética tendrá un medio más de contrarrestar la influencia de China en Africa.
El tipo de yiolencia que puede estallar en Sudáfrica difícilmente dejará ajeno al continente africano y la crisis internacional que surja de ahí tendrá un contenido como no lo ha
tenido ninguna otra. Por primera vez, el mundo se enfrenta
a la posibilidad de una lucha racial internacional.

Del 17 al 21 de abril de 15)64 se reunió en Londres una
Conferencia Internacional sobre Sanciones Económicas. Ahí
se pusieron de manifiesto los serios impedimentos de Gran
Bretaña para apoyar un boycot. Los efectos políticos de la
desocupación que causaría suspender el comercio con sudáfrica constituirían una verdadera crísis interna. Durante su
campaña el líder laborista H. Wilson declaró que un gobierno laborista suspendería las ventas de armas de cualquier tipo a Sudáfrica, pero en noviembre de 15)64, una vez alcanzada la victoria laborista, Gran Bretaña vendió varios aviones bombarderos a Sudáfrica.
La oposición a las sanciones y la venta de ciertos tipos
16.-Unitcd Nations Security Council. S/ 5438, October. 11, 1963. p.. 29.
17-United· Nations Security Council S/ 5658, April 20, 1964, p. 12.

68

69

�LA PROSA DE LOPEZ VELARDE

MIGUEL COVARRUBIAS

Preliminar

la prosa de López Velarde nos dará la clave de muchas de las
desazones planteadas por los poemas de López Velarde. Es
decir, la prosa cumpliría así una función secundaria, de mero
báculo y explicativa de las dificultades de su hermana mayor
la poesía. O cuando mucho aclarará los otros enigmas personales que tanto interesan al curioso. Apoyo para lo expresado
lo tenemos en lo que dice José Luis Martínez sobre El Minutero:
.. .pero en no pocos de esos breves ensayos aprendemos sobre la
intimidad espinºtual y el pensamiento de López Velarde más de
lo que pudiéramos extraer del resto de sus obras. A.sí por eiemplo,
en Novedad de la Patria, que tan penetrante y f btil doctrina nos
ofrece .. . +

O en lo que apunta Phillips:
Vamos en estas páginas a pretender reconocer las excelencias cuando menos capitales de la prosa de Ramón López
Velarde.
Hay que indicar para empezar que en cierta forma son
inexplicables las lagunas que llenan esta porción de la labor
literaria del poeta jerezano, ya que por ejemplo El minutero 1 no ha sido objeto de un tratamiento crítico riguroso, si
excepcionamos el capítulo que le dedica el investigador norteamericano Allen W. Phillips. 2 Este no deja de reconocer que quien más se ha ocupado anteriormente de esta obra
ha sido el poeta Xavier Villaurrutia en un ensayo fechado en
1952. 3

Pero antes de dar cualquier calificación a El minutero,
añadiremos que haremos también el intento por situar a López Velarde como cronista político.
La prosa como algo secundario
Según parece, la tendencia general ha sido considerar que
J. Ram6n L6pcz Vclardc, Poesías completas y El minutero, cdici6n y p r6logo
de Antonio Castro Leal, tercera cdici6n, Editorial Porrúa, S.A., (Colccci6n
de Escritores Mexicanos), México, 1963, pp. 287-367.
2. Allcn W. Phillips, llamón. Lópcz Vdardc, el poda y el prosista, Instituto
Nacional d e Bellas Artes, México, 1962, pp. 292-3 l 6.
3. Xavier Villaurrutia, "P.r6logo a El minutero de Ram6n L6pez Velardc",
Rueca ( m'1 m. 20, invierno de 1951-1 952), pp. 5-9.

70

Parece curioso que la critica apenas haya parado mientes en
su prosa, aunque es verdad que algunos de los que han estudiado
su lírica acuden a sus obras en prosa para aclarar los no pocos
enigmas que sus versos presentan al análisis crítico. s

Nosotros pensamos que no hay motivo para proceder en
tal forma porque el prosista jerezano y sus productos merecen
un trato más digno y un poco menos -si se nos permite el
término- degradante.

Cualidades y calidades de la prosa
Lo que escribió López Velarde en prosa, en su mayor parte estaba destinado al periódico y a tener, por lo menos en
principio, vida corta. Pero no sucedió tal ni sucede ni sucederá
en virtud de la gran calidad con que están realizadas las piezas.
Y esto es así porque nuestro autor trabajaba sus escritos en su
carácter de artista y no de escritor de ocasionales.
Veamos lo que comenta José Luis Martínez sobre el más
conocido de los libros de prosas del escritor zacatecano:
Puede afirmarse, sin embargo, que si no existiese de Lóper
Ve/arde más que El minutero, esa obra bastaría para que mereciese un lugar destacado entre nuestros escritores. Si sus pági,wzs
4. José Luis Martíoez, Literatura mexic,ma siglo XX (l &lt;ll 0-1 949) , Antigua Librería Robrcoo, México, 1949, p. 175.
5. Allcn W. Phillips, op. cit., p. 54.

71

�fueron escritas para el pei-i6dico, nada queda en ellas de pasaiero
y, por el contrario, mucho será lo que permanezca. Hay en
ellas un cordial equilibrio de emoci6n y pensamiento; de humor
y penetraci6n que ennoblece casi todos sus temas. 6

Veamos pues, circunscribiéndonos a El minutero, que la
prosa de este libro no es ligera ni fácil ni mucho menos elemental, sino todo lo contrario: es densa, difícil y complicada.
López Velarde siempre es original en su estilo, que no deja
de acoplar a cierto retorcimiento de las ideas y a cierta oleada
de barroquismo:
Villaurrutia advierte la singularidad de este denso volumen
de El minutero. Observa que el autor no hizo ninguna concesi6n
al público lector, y alude a la "compleiidad formal" y a la "espiritual hondura'' de sus páginas. No s6lo toma en cuenta que
estas prosas revelan la misma oscilación que hay en Zozobra
entre lo erótico y lo religioso, sino que también insiste en la
imperiosa necesidad de leer y releer esos fragmentos de extremada
densidad. 7

Mas toda esta complejidad y hondura y retorcimiento y
barroquismo tienen que desembocar en lo oscuro o bien en
lo enigmático:
... Cada uno de esos pequeños capítulos es ima quintaesencia
de pensamiento, a la par que la batalladora y victoriosa tarea de
un artífice de la palabra. .. ¡Ni qué decir de las originalidades
de estilo! Si a menudo L6pez Velarde confiaba en lo enigmático,
siempre se mantuvo en el armónico y arcano acorde de una originalidad no rebuscada, no perseguida, no implorada, sino nacida
de él mismo. A nadie imit6. Nadie podrá imitarle. .. 8

Enumerábamos anteriormente algunas peculiaridades del
estilo de la prosa del autor jerezano: hablamos de complejidad
y densidad. Acerquémonos ahora a estas palabras que nos
enmarcan la intensidad en el sentimiento y en la expresión
de López Velarde:
Concentrado y complejo, el estilo de L6pez Ve/arde triunfa
en lo que podría llamarse la intensidad fija: ese momento en que
6. José Luis Martínez, op. cit., pp. 174-175

7. Alkn W. Pbillips, op. cit., pp. 295-296.
6. José Luis Martínez, op. cit., pp. 174-175.

72

la sangre se agolpa, el pensamiento se suspende o el ánimo se
ª"oba. 9

Semejanza de temas en El minutero y los poemas

No hay que desconocer que la misma mano y sobre todo
el mismo temperamento poético escribían las prosas y los versos; por lo tanto tienen que darse muchas concordancias entre
los unos y las otras, a la par que el mismo desarrollo ascendente, las mismas o sinónimas evoluciones:
En cuanto al estilo y los temas, hay una concordancia notable
entre verso y prosa. Insistamos en esto: una y otro se funden
en unidad armoniosa; imágenes y temas se repiten constantemente; y L6pez V elarde trnbaia sus prosas con las mismas intenciones
e insistencias que caracterizan sus meiores versos. 10

Para continuar con el tema es necesario referirnos a la
composición de El minutero: se incluyen en él "comentarios
líricos, retratos literarios, críticas, recuerdos de provincia, fragmentos autobiográficos, variaciones sobre temas del momento
o simples divagaciones". 11 Fueron recopilados en este tomo
los artículos que habían sido destinados originalmente a los
periódicos y revistas ( de la capital: Revista de Revistas, Vida
Moderna, El Universal Ilustrado, Pegaso, México Moderno, El
Maestro) del país por Enrique Fernández Ledezma y Jesús
el hermano del poeta, en 1923.
Veamos también como un acercamiento de la prosa a la
poesía por lo que tiene aquélla de lírica y de alargamiento hacia
lo que se conoce como poema en prosa o prosa poética. Pero
recordemos para no obrar precipitadamente que la poesía no
es propiamente un género o un molde sino un grado altísimo
de excelsitud artística. Ahora leamos lo que nos dice Phillips:
Los momentos más fe/ices de su prosa se circunscriben dentro
del género que se viene llamando "poema en prosa", género
fluctuante . . . Sin embargo, .. . los poemas en prosa de L6pez
Velarde no se asemejan en nada a las miniaturas preciosistas, a
esas prosas artificiosas, desnudas de verdaderas intuiciones líri9. Octavio Paz, "El camino de la pasi6n", Revista mcxiana de literatura. México, núms. 11-12, noviembre-diciembre, 1963, pp. 7-51.
10. Allen W. Phillips, op. cit., pp.. 54-55.
11. Antonio Castro Leal, "Prólogo" a Pocsíall completas ... , p., XX.

73

�cas. .. Esas prosas, indudablemente, 1·eflejaban sobre todo la influencia de Daría. .. lA prosa le servía siempre, como el verso,
de molde para la expresión de auténticas emociones y situaciones
espirituales. 12

Por lo que hace a la evolución símultánea que sufre el
arte de la prosa y el arte poético de López Velarde, podemos
hacer la siguiente división no poco arbitraria, de acuerdo con
Phillips: de 1909 a 1915 busca el autor en la prosa un estilo
que lo defina ; escribe entonces sencilla, suave, líricamente. De
1916 a 1921 podemos considerarlo un autor-maduro artísticamente. De esta manera emparentamos esos primeros años
con el desarrollo de su poesía en La sangre d,evota; mientras
que con los segundos nos remitimos a la mayor sutileza de
Zozobra.
Más que lo novedoso, lo moderno

. Visto que en cuanto tomamos en nuestras manos el lenguaje y el tratamiento de los temas en la prosa y en el verso de
López Velarde no podemos hacer distin~iones de real importancia, miremos sin mayor cuidado hacia la modernidad de
este autor como poeta o, lo que es casi lo mismo, insistimos,
como prosista.
Pero para lo anterior tendremos que deshacer la serie de
rótulos que le han colgado a su producción. Decir que López
Velarde es "el poeta del erotismo y de la muerte" o que es
"el poeta de la provincia y poeta del amor sentimental" de
acu~rdo con Oc~avio Paz es pretender abarcar mucho au~que
al final no se diga nada. Porque la obra lópezvelardeana no
puede sujetarse a la simpleza de los casilleros. Además todas esas clasificaciones se resumen en algo así como en ve~eros
y no en grandes afluencias que totalizaran su contenido poético.
.. . ( puede decirse que Eliot principia donde termina López Ve/arde), pero revela hasta qué punto es superficial encerrar a
nuestro poeta en el r:zarco de la provincia. Su obra participa de
las c~rn_entes de la epoca. .. No, López Ve/arde no es un poeta
prov~nc~ano, aunque el terruño natal sea uno de sus temas: los
provmcianos son la mayoría de sus críticos. Poemas como

El M~digo, Todo, Hormigas, Tierra Mojada. . . , El Candil,
La Última Odalisca, La Lágrima y otros cuantos más -en, verso
y_ en prosa- lo hacen un poeta moderno, lo que no podría decirse, en 1916 o 1917, de casi ninguno de sus contemporáneos en
lengua española. 1 s

Conviene detenerse en aquello de la provincia. Pensamos
que no es que López Velarde reciba pasivamente los elementos
que le dicta su medio ambiente, su rincón amado. Por el
contra~io, el po~ta. proce_diendo activamente aprehende lo que
la realidad provmciana tiene de inexplotado, de no dicho:
Su nacionalismo brota de su estética - y no a la inversa. Es
pa~te de su amor a esa realidad que todos los días vemos con
mtr~da ~esatenta y que espera unos ojos que la salven. Su
nac1onal1smo es su descubrimiento, mientras que el de sus imitadores es una complaciente repetición de lo ya dicho . .. 1 ~

Mas este descubrimiento llega indudablemente a su clímax
y entonces ya no es posible seguir siendo el único en ese te-

rreno. Es aquí entonces donde entra la creación inimitable
de su lenguaje: "fusión rara de la conversación y de la imagen
insólita", 15 combinación sui generis que nos da la clave de
su permanencia como autor moderno.
Las influencias directas

En "El señor Rector" 16 habla López Velarde con ternura
y reconociendo su temprana influencia, del canónigo don Domingo de la Trinidad Romero, "feo y miope" rector del Seminario Conciliar y Tridentino de Zacatecas.
A este hombre de segura bondad y profundo estudio
.. ~us enemigos lo _acusaban de perezoso, de inficionado de paganismo, de hacer ci:as_falsas en el púlpito, de tibio en la piedad,
de no rezar el breviario. . . Mas todo aquel disturbio contra el
señor Rector no mermó en un ápice mi sim patía ni mi respeto. 11
13. Octavio Paz, art. cit., p. 14.
14. lbid, pp. 19-20.
J5. Ibid, p. 16.
16. Ramón López Velar&lt;le, El don de febrero y otras prosas, prólogo y recopila·
c1ón de Elena Molina Ortega, Imprenta Universitaria (Serie Letras No. 8),
México, 1952, pp. 207-209.
17. lbid, p . 209.

12. Allen W. Phillips, op. cit., pp. 297-298.

74 ,,

75

�De seguro la figura de aquel hombre sabio y poeta provocaba en el jovencito que era entonces López Velarde ( 1900)
una admiración grande que le preparaba para su futura tarea.
Es absolutamente conocida la relación artística y personal
entre López Velarde y el laguense Francisco González León.
Si se deduce que el primero le debe al segundo por lo menos
el derecho de prioridad como explorador poético de la provincia, deberá reconocerse también que López Velarde obró siempre con ánimo justiciero al referirse a González León. Mues18
tras de ello lo son los textos "Megalomanías. Maquetas"
19
y "Francisco González León".
Este último publicado al
frente de Campanas de la tarde.
Hay en ese prólogo múltiples aciertos referentes no sólo
al poeta de Lagos sino a la tarea poética en general y mexicana
en particular:
·
lA aristocracia de González Le6n se aplica a cosas nuestras,
a cosas patrias. Él ha puesto su alcurnia al servicio de lo mejicano, acaso sin deliberaci6n especial. De cualquier modo, su
tarea se suma al esfuerzo del arte criollo, tema en que yo he
insistido, en diversas prosas. Quienes alimenten prejuicio, verán,
en más de una página de este libro, c6mo lo típico puede tratarse
por un estro linajudo. lA inopia no está en los asuntos, sino
en la mente de muchos que lo han abo,-dado en el verso, en la
novela, en el teatro. to
·

De los máximos poetas de la época, Enrique González
Martínez y Rafael López, tomó el poeta influencias sobrias
aunque inevitables. Más cercano al último, "elegante artífice
de la crónica" al decir de Phillips, no dejó sin embargo de
asentir ante la majestad, la sabiduría y la profundidad del
autor de Babel:

'

18.
19.
20.
21.

El montaraz poeta ha divulgado entre nosotros el sentido de
la antigüedad riente y saludable y del propio mundo mitol6gico.
Yo, entre muchos, le debo enseñanzas. Cuando comenzaron a
pasar ante mí los personajes clásicos, era yo estudiantillo de latín,
aturdido y quimerista, en un seminario del Norte. 11
Ibid,
lbid,
lbid,
lbid,

pp. 313-314.
pp. 318-320.
p. 319.
p. 345.

Los prosistas afines

No es realmente López Velarde un prosista de lo precioso
sino un escritor vital que retuerce las ideas a la vez que las
reviste magníficamente. Para él la prosa no es un ejercicio
ni un complemento de su poesía. Sus escritos de El minutero,
por ejemplo, nos hablan de él y de lo que le pertenece a él
porque ha trabajado con el sudor de su imaginación para ganarse un mundo rico que le duele mientras lo hace suyo. De
allí que esté más cercano -por afín- a Martí ( y a Lugones)
que al gigantesco Darío.
Estamos en absoluto acuerdo con Octavio Paz cuando
establece las correspondencias -y las diferencias- entre Baudelaire-prosista y López Velarde-prosista.
Correspondencias:
Los dos son "poetas católicos", no en el sentido militante
o dogmático sino en el de su angustiosa relaci6n, alternativamente
de rebeldía y dependencia, con la fe tradicional; su erotismo está
teñido de una crueldad que se revuelve contra ellos mismos: al
Je suis la plaie et le couteau responde el mexicano con el ser en
un solo acto el flechador y la víctima; ambos aman los espectáculos del lujo fúnebre: la cortesana, encarnaci6n del tiempo y la
muerte, las bailarinas, los payasos, la malabarista, el circo, la domadord, los seres al margen, imágenes de fasto y miseria. Hay
en los dos la misma contfnua oscilación entre la 1·ealidad sórdida
y la vida ideal ("edén provinciano" o "éhambre spirituelle"); la
idolatría por el cuerpo y el horror del cuerpo; la sistemática y
voluntaria confusi6n entre el lenguaje religioso y el er6tico, no
a la manera natural de los místicos sino con una suerte de exasperación blasfema. .. En una palabra, hay el mismo amor por el
sacrilegio. 22

Diferencias:
... destacaba las diferencias entre ambos: el "abismo", para. emplear la expresión de Xavier (Villaurrutia) , que atrae a Baudelaire es el de la conciencia autosuficiente y, simultáneamente,
desvalida -de ahí la identificación del mal con fo libertad humana y de éstos con la nada; López Velarde, en cambio, siente
la fascinaci6n de la carne que es, siempre, fascinaci6n ante la
muerte: al ver "el surco que deja en la arena su sexo'', el mundo
se le vuelve "un enamorado mausoleo". 23
22. Octavio Paz, art. cit., p. 10.
23. lbidcm.

76

77

�Enfrentándonos frontalmente con Le splun de Paris y con
El minutero damos con la misma preocupación formal, el
mismo pulimiento, el mismo brillo, el mismo resultado feliz.
Mas colocándonos al reverso admitirerp.os que el primero remata en un rictus ajado, amargo, angustioso; mientras que el
segundo se nos vuelve reconcentrado, dolido, secretamente gozoso, absorto en la magnificencia del dualismo interno y oculto.
Fuensanta

Por supuesto que la inspiradora primera del poeta jerezano
anda por no pocos de los escritos en prosa. Como por los
ojos del recuerdo vuelve siempre, y a la menor oportunidad,
el poeta llega a su contemplación por intermedio de una vendedora de pájaros. En este bellísimo poema en prosa está
el López Velarde de la primera época: amorosamente sencillo
y lírico:
Se ha ido la vendedora que con la viveza de .sus miradas y
la ga"ulería de .su plática iuguetona, pretende ocultar quién sabe
qué amargos de.sconsuelos. De hoy más su recuerdo será evocaci6n de otra mu;er. .. de ti, grave paisana mía, provinciana
au.sente, lánguida flor de ;azmín . .. Y el recuerdo de la vendedora
peregrinante e.s una evocación tuya, porque si ella vende el páiaro viviente de la realidad, tú vende.s -¡y cuán cara!- el ave
retórica de la ilusión. ••

Veamos ahora cómo desde un sitio distante el poeta eleva
a su amada y la hace copartícipe de su intimidad:
En este mismo instante adicionas el afán cariñoso con que
voy castigando mi e.stilo para pulir estos renglones en honor
tuyo. Infalible en tu sensibilidad, comprendes cuándo una mirada corresponde a la vibración interna y cuándo es falsa. No
alcanzaste la erudición, mas ¿qué importa, si eres zahorí para
penetrar en el corazón de los que te aman? u

El poeta señala en estas líneas a Fuensanta como infalible
en su sensibilidad comprensiva de la vibración interna del mismo poeta. (Para la que no es indispensable la erudición.)
Esto quiere decir que sin entrar en el campo de la personalidad de su amada, ésta, por obra y gracia del artista, se
24. Ramón Lópcz Vclarde, ibid, p. 44.
25 Ibid, pp. 117-11 8.

78

convierte en "zahorí", en aguda intérprete de la sensibilidad
de los que están en contacto con ella; especialmente, claro, del
amante zacatecano.
Si Fuensanta es a la vez cercanía y lejanía como lo propone
Octavio Paz, ya que tomarla como ser de hueso y sobre todo
de carne para fundirse en la realización tangible del amor
excluía esa lejanía que le propinó -en ecléctica solución- la
transfiguración del modelo, concluiremos en que
. . .su actitud condena a su amada a una suerte de limbo perpetuo, errante entre el antes y el después. !6

Mas ¿qué es en definitiva Fuensanta para el poeta? El
mismo, en una carta dirigida a su amigo Eduardo J. Correa
dice lo siguiente, refiriéndose a ella como algo existente, como
a un ser que fue real y cercano y no producto ideal solamente:
Fuensanta, amigo mío, es un cadáver en mi ánima. Dios me
saque del abatimiento en que estoy al ver, ya rota, la clave de
mi vida. 17

Fuensanta, presente o ausente de este mundo es para el
jerezano,. para decirlo en una palabra, reiterativa. Vuelve una
y millares de veces más. Es prácticamente inacabable.
Siempre la mujer
Nada puedo entender ni sentir sino a través de la muier:
por ella he creído en Dios, y sólo por ella he conocido el puñal
de hielo del ateísmo. 18

En un escrito sobre la escuela donde hizo el poeta sus
primeros estudios, nos habla de las niñas que fueron sus compañeras. En estos recuerdos no hay cita alguna, determinada,
de otros niñós. Esto se debe a que el autor de El son del
coraz6n frecuentó una escuela para niñas, a la que iban también los niños "de calidad". Esta situación de su infancia por
supuesto que la admite y pondera:
26. Ramón López Velarde, Poesías, cartas, documentos e iconografía, prólogo y
recopilación de Elena Molina Ortega. Imprenta Universitaria (Serie Letras
No. 9), México, 1952, p. 70
27. Octavio Paz, art. cit., p. 25.
28. Ramón López Velarde, Poesías completas ..• , p. XVI1I.

79

�En tal costumbre hay, quizá, un gentil acierto de la sociedad
provinciana. . . Una maestra y unas condiscípulas equivalen, en
cambio, a un suave y lucido factor de educaci6n. 29

Para López Velarde, y esto está abundantemente demostrado, la mujer no sólo fue una preocupación literaria. La
manejó como ser esencial, capital, insustituible. La buscó en
todas partes, por ella y más allá de ella: hasta trascenderla en
el amor motor de la existencia. Así, en "Mundos habitados" so
se imagina a todos los hombres posibilitados para emprender
v1a1es por todo el espacio sideral, para el encuentro de múltiples Novísimas que harán posible esta exclamación:
. . .¡amigo y padre Plat6n, acompáñame en esta metempsicosis
en que el amor resucita cada momento que vive! 81

Se evidencia en este escrito el ansia del poeta por renovar
el amor cotidianamente hasta el grado de volverlo nuevo para
cada momento. Propugna por la ausencia de la rutina en el
amor -y por supuesto en la vida.
Es quizá de notarse cómo López V elarde mira a través
de la pantalla a la mujer ("El cine y sus mujeres"), 32 descubriendo -o queriendo descubrir- detrás de la idealización
a la hembra y ansiando su materialización con expresión inconfundible:
A nhelaríamos que se co1·po1-izase en el mito profundo de la
pantalla y batiríamos palmas como si sus tobillos, cuantiosos y
sumarios, franqueasen el ut6pico recuadro, camino del espectador. ss

Casi puede decirse que consiente al cine por la mujer;
que por admirar el rostro o el gesto de una actriz hermosa de
la época soporta un incipiente western o una ingenua y monótona persecución. 34
29. Ram6n Lópcz Vclardc, El-- don de febrero ... , p. 220.
30. lbid, pp. 34-36.
31. lbid, p. 36.
32. lbid, pp. 287-290.
33. lbid, p. 289.
34. L6pcz Vc)ardc ~ ocu!!§ del espectáculo en otro arúculo más: "En el cinc"
(ibid, pp 162-164). En este el poeta nos da una fidclfsima rccreaci6n no
sólo del ambiente de una precursora sala\ d e diversión cinematográfica, sino
del ( lo que después de todo es más importante) melancólico carácter pri•
vantc en una bucña porción de los espectadores de la época. Concrctamcn•
te: "Y la señorita de la primera falda, al concluir la tarde y encenderse los fo.
quillos, tiene en los ojos dos lágrimas y una expresión de susto .. . " (lbid,
p. 164).

80

La tarea artística
• • .amemos y pensemos con el refinamiento desdeñoso de un león
que fuese poeta . . . ss

En el texto de la conferencia dictada en la Universidad
Popular el domingo 26 de marzo de 1916, encontramos algunos
de los conceptos más importantes del poeta acerca del fen6meno poético - y de su verdad.
En primer término se refiere a la necesidad de derrotar
a la palabra que h~ dejado de ser sumisa al hombre. "La palabra se ha convertido de esclava en ama cruel". La tarea del
artista se ha vuelto complementaria y no vital. Tiene que
rebela_rse el hombr~ y el poeta para domeñar la expresión, para
sacudme el vasallaJe que lo convierte en instrumento. Tiene
que retornarse a la sinceridad, al tono coloquial, al trato afectuoso del conversador.
Hay que apoyarse en el fondo del mar lírico de la emoción
positiva para converrii: el dolor en dicha, para colocar un poco
de dulce sobre los labios morados del acusado por el Destino.
Hay que alejarse por igual del arte acomplejado y del arte
descoyuntad~ para bal~ncear e_l ímpetu personal y soportar
ambas atracciones negativas. Tiene el artista que ser al mismo
tiempo respetuoso e irrespetuoso. Tiene que cobijarse bajo el
ala del pasado y adelantarse a estrechar contra su corazón y
su cerebro a los fantasmas de futuro rostro.
Casi al final de "La derrota de la palabra" el poeta dirige
.
1 36
•
,
un d1scurso a su a ma que importa como demostración del
manejo del dualismo que lo angustia pero que al mismo tiempo lo conforta. Es este discurso un homenaje a lo imperecedero, a lo que pertenece por los siglos de los siglos al principio
de la creación humana.
Por otra parte, López Velarde gasta alguna tinta en defensa de la poesía a propósito de la ingenua crítica que hablara
en ese tiempo de "la falta de vigor de nuestros poetas líricos".
35. lbid, p. l 72.
36. Aqu í Elena Moli~a &lt;;)rtega señala este pasaje como dcscripci6n de "como
es_ su, amor, amor urámco que le corroe d alma" : la recopiladora curiosamente
v1st10 al alma de Lópcz Velarde con ajeno ropaje de mujer.

81

�Para él había pasado ya la época del grito, la rabia, el
desplante, el asunto cívico. "Sólo la mujer no envejece".
Además, "el lenguaje literario de hoy no se casa con la popularidad".
Las verdades de a tonelada del poeta jerezano pudieran
quedar mermadas en algunos cientos si las considerásemos a
la luz de este día. Sobre todo y casi exclusivamente en lo
que respecta a lo del grito, el desplante, etc. Todos los asuntos
y temas no han sido obstáculo nunca para los auténticos poetas,
cuando éstos escuchan el clamor de su interior.
LA mudable sustancia humana

Dentro de todo lo que nos es afín y cambiante, los sentimientos ocupan un lugar de privilegio. Amores vienen y amores van, mas no cobijados por la indiférencia. Porque el
estoicismo que pudiera servirnos de regla de conducta se mira
violado de pronto, como nos lo descubre el poeta en "Nuestra
casa." 87 Siempre hay al final un cálculo erróneo que nos
cuesta por lo menos el asomo de una lágrima a los ojos. . .
Esto, aunque menos dolorosamente, López Velarde en "La
última moda" 38 lo encuentra: el cambio más o menos radical
en el ser que amó. Plasmado ese cambio, representado ese
cambio en la eficaz persuasión de "la tirana descocada que
llaman la última moda".
En realidad toda ilusión queda minada y sólo hay desencanto al intercambiar "las frases de rigor en los diálogos sin
sustancia". La amada ha cambiado y el amante no se ciñe a
la evolución. Prefiere la contemplación del pasado y chapotea
en las aguas del recuerdo.
Significado de la provincia

En López Velarde la provincia es el marco ineludible en
el que se mueven aprisionadas todas -o casi todas- sus imágenes. P~ra ella, para la provincia, tiene el amoroso manejo
de su realidad y su contorno fantasmal en su presencia y en

su _recuerdo; . La provincia tie~e, o puede tener, por eso, refleios dramaticos hasta convertll'se en un ser pretendidamente
dictatorial, o pasearse estremecida por la ironía y la burla
condescendiente. Siempre condescendiente.
En "Toros", Ramón López Velarde habla de las corridas
improvisadas que en la Pascua ponían un toque de alegría y
al_boroto en s~ pueblo. Como sucede con otros temas, o méjor
dicho espectaculos, el poeta utiliza para su relato todo lo que
rodea al drama taurino y no al acto mismo:
_ De _la_ plaza, a las tres de la tarde, emanaba júbilo y salud e
zmpulswzsmo. _ Pronunci~ba'!'os palabras irrespetuosas a la llega~ª de cualquier persona7e impopular: un señorito acicalado, un
7uez venal, un padre celoso de las hijas y verdugo de los novios.
Con el azul espeso del firmamento, y con el olor de la tierra
mojada, cobraban audacia los pretendientes tímidos, y se sentaban
a dos metros de la dueña de sus pensamientos. Mientras soltaban
el primer toro, los músicos de la banda, los pobres músicos que
se derretfan bajo el sol, machacaban "las mejores piezas de su
repertorio", al decir de los programas. 39

El humorismo y la ironía

Hay evidente humor e ironía en algunas prosas del poeta
jerezano. Por ejemplo en "Los viejos verdes", 40 donde la
cordialidad le impide zaherir a esos seres que son una institución en las sociedades humanas de todas las latitudes.
Tuvo muchas oportunidades -¡claro!- de esgrimir malévolamente su ingenio y de lucirse a costa de las deformidades
físicas (narices ganchudas, pies de aplanadora, etc.) o de los
tropiezos de toda índole de los mortales.
Formas de su prosa artística

Siguiendo a Phillips, la prosa artística de López Velarde
reviste las siguientes formas:
Cuento. Sólo se tiene noticia de dos: "El obsequio de
Ponce" (publicado en 1954) y "Luna de miel" (publicado en
1961).

Crónicas de provincia. En éstas, sobre todo, aparece el
39. Ibid, pp. 22::t-225.
40. lbid, pp. 226-22~

37. Ram6n Lópcz Vclardc, ibid, p. 28.
38. Ibid, p. 60.

82

83

�mismo mundo poético de La sangre devota y la inevitable
preserwia de Fuensanta.

lo dice la línea final de su artículo mencionado: "lo juzgo
honrado como siempre".

Prosas de interés autobiográfico. Especie de subcategorfa
de la anterior.

En carta dirigida a Eduardo J. Correa, López Velarde ha-

Retratos literarios o artísticos. Que reb.asan la crítica literaria para convertirse en documentos íntimos.
Divagaciones y comentarios poéticos. Que están a medio
camino del ensayo y el cuento o el poema en prosa.
Ensayos sobre temas varios. Mañeja las ideas con instrumentos para la poesía.
López V e/arde en la política

El poeta de Jerez tuvo una primera y única y desafortunada intervención directa en la política nacional: fue candidato
a diputado suplente ( el propietario: doctor Francisco Hinojosa ; los derrotó el inquieto licenciado Aquiles Elorduy). Tras
esa golondrina que no causó verano político, dedicóse el poeta
a apoyar en sus escritos 4 1 la causa m.aderista y al asesinarse
al jefe de la causa propugnó por el constitucionalismo y combatió al usurpador Huerta y su cáfila.
En el artículo titulado "Matkro", 4 ~ López Velarde nos
demuestra que si no er.a un comentarist~ político de gran hondura, sí por lo menos era lúcido y valiente_. Lo demuestra invocando "lo que en romance se llama andar~e por las ramas".
La invocación tenía por blanco la transacción- que estaba manejando don Francisco ~ Madero referente nada menos que a
la no-reelección del presidente de la República.
Que el jerezano era honesto cronista y buen hombre nos
41. " ... no vuelve a intervenir personalmente en tales achaques de política,
aunque sí lo hace por medio de sus escritos, que., a partir del primero ele
junio ele 19 12, aparecen casi diariamente en " La Nación.., diario católico
bajo la dirección del licenciado Eduardo J. Correa : antes, au nque esporád icamente, había publicado en "El Regional'º de Guadalajara, Jalisco ( 190919 11 ) algunos artícnlos sobre política, en uno de los cuales, pese a la sim patía que sentía por eh señor Madero, critica su actuación... Elena Molina
Ortega, "Prólogo" a Prosa política, prólogo y recopilació n de Elena Molina
Ortega. Imprenta Universitaria (Serie Letras No. 10), México, 1953. pp. 6-i
42. Ramón Lópcz Vclarde, Prosa política . •. , pp. 15-16.

84

'

bla de la posición adoptada por algunos altos dignatarios del
clero mexicano en términos poco elogiosos; esto por l.as desafortunadísimas declaraciones que hicieron los prelados acerca del movimiento revolucionario de Madero ( "se están matando hermanos con hermanos; luego la revuelta es un crimen"). El poeta desde luego comprendía el carácter benéficamente renovador de l.a sacudida en el México cansadamente
porfirista.
También m.aneja López Velarde el estilo cortado, de párrafos brevísimos que aprisionan el tono burlón castigador de
las instituciones y - sobre todo- los hombres caducos.
Todo eso y una gran dosis de clarividencia no le faltan a
" Artículo sin nombre". 4 :: Como en aquello de "pero como
l.a revolución no fue revolución, corregiremos a Bias Urrea,
ellos volverán". Se refiere a los diputados de la última legislatura del porfirismo.
En ocasiones el escritor político que era López Velarde
manejaba en tal forma el sarcasmo y se auxiliaba con el ingenio, que terminaba produciendo airosísimos ataques como el
propinado al explosivo Francisco Bulnes. Transcribiremos la
parte final de "Bulnes y su cerdo" :

•t

Una cosa es que el señor Bulnes, en sus editoriales, dispare
las piezas de mayor calibre de sus baterías, hasta donde se lo
permita el decoro de la gruesa literatura a que tan aficionado se
muestra, y otra cosa es que, entre metrallazo y metrallazo, nos
suelte un marrano por)os aires.
Porque haciendo un alto en la dispersión en que, al caer en
nuestras fortificaciones, nos pone el animalito, tenemos que gritar
al señor Bulnes:
¡Favor de no cargar los cañones con puercos!
Por lo demás, esté seguro el señor director de "La Prensa" de
43. lbid, pp. 26 -27.
bre".)
44. lbid, pp. 42-43.

( A lo lar¡:o dd libro aparece.o varios " Artículo sin nom-

85

�que ha conquistado un nuevo título a la admiración y a la gratitud de la posteridad.
Se lo profetizamos con buena fe.
Porque tenemos la seguridad de que así como en nuestra
época de decadencia se habla del gallo de Pitágoras, en los siglos
45
radiantes del porvenir se hablará del cerdo de Bulnes.

En escritos como "La acusación elevada contra el señor
presidente De la Barra", 46 se palpa la honda inteligencia del
escritor y la saliente ironía y agudeza que campea en los artículos en que ponía eso que es más que el mero entretenimiento o el deseo de alfiretear a los que le ofrecían el cuerpo
de sus torpezas o ineptitudes.
Parece ser que López V elarde gozaba de alguna manera
en cazar gazapos gramaticales en los info)."mes políticos y poniendo en ridículo a más de un gobernador. Hay variados
ejemplos de esto a lo largo de la colección de sus escritos políticos.
Se ha manejado en más de alguna ocasión el término "reaccionario" para aplicárselo al poeta jerezano. Por supuesto
circunscrito a la esfera política. Pero veamos lo que concretamente le dice el poeta a su amigo Correa, desde San Luis
Potosí, el 19 de noviembre de 1913:
Ni sé en dónde para1·emos si no viene un tratado de paz.
Indudablemente que lo más práctico sería que el curso de la revolución no se detuviese, como en 1910. Así se tendrla la posióilidad de despoiar a la burguesía de toda su fuerza política y de
su preponderancia social, y quizá hasta de efectuar científicamente
una poda de reaccionarios, en especial de los contumaces. 47

Tales frases suenan desusadas pot la persistencia con que
se nos ha dicho que López Velarde miraba ~on su maderismo
a cuestas inclusive- el proceso revolucionario en México. De
apoyarnos en la cita ant~rior, terminaríamos llamando "jacobino" al autor de Zozobra.
45. El ingeniero Bulnes había provocado este artículo al decir "que por la de·
mocracia no se debe derramar ni la sangre de un cerdo" (Ibid, p. 42) .
46. Ram6 n L6pc:z Velardc, ibid, pp. 19-21.
47. lbid, p. 322.

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S. A., M6xico, 1962.
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1965, Segunda Época, Año 8, No 2, Junio</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>SUMARIO
Esteban M. Garaiz, Nigeria: problemJJica
polít~11 y soluciones institucionales • Argcntin3 Tcrán Mungufa, Aldous Huxley:
Critico social, reformista pol/tú:o y morolista
• José Maria Lugo, Esquemas para utl# religí6n del pmsaje.
SEPTIEMBRE DE 196S

No. 3 Ailo 8

11 Epoca

��BIBLIOTECA CENTRAi.

U.A.N.L

ARMAS Y LETRAS
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
LIC. EDUARDO A. ELlZONDO

Secretario
LIC. BERNARDINO OLIVEROS DE LA TORRE

Departamento de la Extensi6n Universitaria

Coordinadora
DRA.AURORAMORENO
Jefe de la Secci6n Editorial
JOSE ANGEL RENDON

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo Le6n, México

Quinto Piso

�ARMAS Y LETRAS
Revista de la Universidad de Nuevo León

No. 3 Año 8

Septiembre de 19l&gt;5 '

Segunda época

SUMARIO

Esteban M. Garaiz, Nigeria: problemática política y soluciones institucionales ________ _

5

Argentina Terán Munguía, Aldous Huxlcy: Crítico social,, reformista político y moralista _______,_ __

José María Lugo, Esquemas para una rcligi6n del paisare

39

�NIGERIA: PROBLEMATICA POLITICA
Y SOLUCIONES INSTITUCIONALES

ESTEBAN M. GARAIZ
I. INTRODUCCION
Veintiún cañonazos saludaron aquella mañana a la bandera de Nigeria. Todos los barcos hacían sonar alborO'Ladamente sus sirenas en el cercano puerto de Lagos mientras la
multitud vitoreaba entusiasta al nuevo presidente. Era el lo.
de octubre de 19l&gt;3: Nigeria se convertía en la sexta república de la Commonwealth. Se daba el último tajo al cord6n
umbilical que la unía a la Metr6poli: Nnamdi Azikiwe, el
viejo y popular "zik", dejaba de ser Gobernador General por
designación de la Corona Británica para convertirse en Presidente elegido por su pueblo.
Tres años exactamente hacía que Nigeria había alcanzado la independencia. El lento pero seguro desarrollo político, etapa por etapa, evidenciaba la madurez de sus dirigentes
y de su pueblo y la oportunidad de la Metr6poli en ir poco
a poco desatando lazos hasta la completa independencia.
País el más populoso de Africa, Nigeria se encuentra ante enormes problemas de todo tipo, que nacen de su peculiaridad geográfica e hist6rica: unidad nacional, federalismo,
intereses tribales, desarrollo económico y social, educación, en
resumen: grandes problemas para un gran país. Parad6jicamente, Nigeria vive desde su autonomía en una continua

5

C..357

�~ris~s. ~ro una crisis fecunda, crisol de un constante avance
mstit~cional y e~, todo campo. Paso a paso se va avanzando,
con_ ciertos traspies naturalmente. hacia una fértil integración
nacional.
II. EL MEDIO GEOGRAFICO

1).-~ Geogr~fía Física. Nigeria se halla situ~da en el Afric~ Occid~ntal, JUnto al golfo de Guinea y en plena zona tropical. Tiene una extensión de 900,000 Km2. Físicamente
per~enece a dos zonas geográficas típicamente africanas: la
Gumea al sur, y el Sudán al norte. El cambio sin embargo
~o es brusco . . A lo largo de la costa oriental hay· una franJa, de entre 15 Y 100 Km. de ancho, de bosques pantanosos
Y manglares, cruzada por numerosos ríos y arroyos. El clima en esta zona es extre_madamente húmedo, IJ.uvioso y malsano. La c~sta es muy irregular y está llena de radas, ensenadas y albúferas

al.

Más
norte está ·1a zona d~ bosque tropicaí y de palme~
ra$ de aceite, ~ue penetra hasta unos 1 50 Kms. Más adela~te, ~n. el Middle Belt, cambia a bosques abiertos y sabanas
ª medi~ que aumenta la altitud: es la zona de transición.
E.n la mitad norte del país se halla la estepa sudánica de
hierba corta, y seca según la estación.
. Hay e!1 ~~geria, c?mo en cualquier país tropical, dos estaciones c_ltmattcas: la epoca de lluvias de junio a noviembre
Y la estación seca de_ d~ciembr~ a mayo. La región marítim;
es la de mayor pluviosidad, disminuyendo ésta a medida que
se penetra hacia el interior.
En la época seca Ilega el "Harmattan". viento seco del
nordeste que arrastra consigo las arenas del Sabara.
El acci?ente geográfico de más importancia es sin duda
el en ,otro tiempo enigmático Níger, que da el nombre al país.
El Ntger entra. por el noroeste. En Lokoja centro del país
Je afluye. el Berme, a unos 500 Kms. del ~ar, desde dond;
fluye hacia el sur, hasta el delta, donde se multirramifica antes de desembocar. A pesar de su gran anchura y longitud

6

no es una gran vía comercial, pues los bancos de arena y los
frecuentes rápidos lo hacen poco navegable 1.

2).-Los Productos y las Comunicaciones. La economía nigeriana está basada principalmente en los productos agrícolas
tropicales y en la explotación de ciertos minerales. La Región Este, además de la agricultura de subsistencia realizada
primitivamente, tiene una gran producción de aceite de palma para la exportación; produce también y exporta cantidades considerables de cacahuate. La Región Oeste es productora comercial de cacao y algodón. Ambas zonas desarrollan la explotación de maderas tropicales y la extracción de
caucho natural, así como cierta producción de plátanos para
la exportación. La Región Norte apacienta en sus sabanas
y estepas gran cantidad de ganado caprino, ovino, vacuno ( de
raza sudanesa de largos cuernos) y caballar. Explota importantes depósitos de estaño y columbita ( mineral de hierro,
manganeso y tántalo). Tiene además yacimientos considerables de carbón y petróleo hasta ahora no explotados. La
Región Norte exporta, además de los minerales mencionados, pieles y cueros 2 •
Nigeria cuenta con buenas vías de comunicación. Sus
ferrocarriles tenían en 1900 una longitud total de 2850 Kms.
Sus caminos "motorizables" se extendían por una red de
58,240 Kms. en total, de los cuales 5,6oo estaban pavimentados 3 •

3).-La Población. El censo de 1952 arrojó una población
de 31 millones y medio 4. Pues bien, según el censo realizado en noviembre de 1963, el Ministro de Información nigeriano publicó que la población ascendía a 55 millones y medio, de los cuales 30 millones habitaban el Norte, 12 millones y medio el Occidente, 10 millones y medio el Oriente, y
l. Kalu Ezera. Constitutional Developments in Nigeria, pp. 1-2.
2. Royal lnstitute of lnternational Affairs. Nigeria. The Political
and Economic Background, pp. 90 - 112, 121 - 135.
3. lbidem, pp. 113 - 120.
4. Ezera. Op. cit., pp. 2 - 3.

7

�2 millones y medio la nueva regi6n federal del Mid West o
Centro Sur 6•

Como se puede ver por estos datos, al ritmo actual de
crecimiento la importancia continental de Nigeria aumentará de modo notable, situándose el país entre los de mayor
poblaci6n del mundo. Por otro lado la densidad de poblaci6n es muy irregular, siendo extremadamente alta en la Regi6n Este.
Debido al clima, no hay más que 15,000 europeos en el
país, casi 6 todos comerciantes, empleados de compañías o funcionarios •

4).-Razas, Tribus y Lenguas. No existe uniformidad racial ni cultural en Nigeria. Su ubicaci6n en la gran vía
transcontinental de migraci6n ha hecho que desde remotos
tiempos haya estado expuesta a gran diversidad de influencias raciales y culturales. El mismo territorio, con su gran
variedad de climas y paisajes, ha ocasionado la diferenciaci6n cultural y lingüística. Los nigerianos se hallan divididos en no menos de 263 tribus que hablan .~84 idiomas y dialectos diferentes 1 •
Racialmente, usando el término raza en su estricto sentido biol6gico, Nigeria se encuentra en la zona de contacto
de dos regiones diferenciadas. Los bosques y sabanas húmedas del Sur son la tierra de la raza negra. Las estepas scmiáridas y los desiertos del Norte representan el límite sureño de la raza blanca, representada en Nigeria por los fulani n6madas o por los pastores de origen árabe. Dentro de
cada uno de estos dos grupos primarios es posible reconocer
cierto número de subdivisiones. Además la gran mezcla, que
ha existido 8durante siglos, ha hecho la divisi6n racial difícil
en extremo •
5. Revista A/rica. No. 267, marzo 1964, p. 35.
6. Ezera. Op. cit., p. II0.

7. R. Castro Moreno. "El Ultimo Censo Nigeriano" A/rica. No. 247.
julio 1962, p. 347.
8. Buchanan. Land and People in Nigeria, pp. 79-80.

8

El cuadro racial, a grandes rasgos, puede repartirse hoy
en cinco grupos.
.
En la zona Sur &lt;le bosques tropicales el tipo predommante es el negro de bosque, bastante puro, aunque sus rasg~~
.
1.el clara en algunos casos, muestran un m
faciales, Y su P
.
llegada a su tierra actual,
tizaje probablemente anterior a s~as En los llanos del norcasi seguro en el c~so de los yloru o. de sabana alto esbelto
el tipo predommante es e negr
' , 'b
h
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d 1.el En el extremo nordeste los ara es s uy m s c aro e P •
.
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grupo mu1 kamuri deben ser considera os como un . '
: : / ~~r los llanos norteños trashuma~ los fulam _noma:
das . un grupo relativamente blanco, de piel cl;tra, nanz del
'
cabello ondulado mas que crespo,
gada,_rasgosl europ~1s yde la cuenca del Mediterráneo; los
parecido a · os pue os
. d , ·d
nte su identidad
fulani sedentarios están perd1en o rapi ambel
.
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.
· · con dlos Jpue os el
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racial por el mtenso
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:rit~s" afín a los pigmeos de las selvas congolenas .
. . , anterior
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De la descnpc1on
factor de divisi6n en la Nigeria actual no debe
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Los rancies grupos humanos como e yoru '
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uen hausa gson más bien lingüísticos y culturales que raiciales
o, e propiamente
,
.
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Y cad a uno puede contener una
gran variedad de tipos raciales.

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ªi

Los grupos tribales est~ entremezc~ados ?e tal ~~:
por todo el territorio que viven, ~or ?ecirlo as\ como btener
régimen multipartidista, donde. mngun grup~ ogf\Jorte el
mayoría notable sirio en reducidos sectore~. n e
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censo de 1931 registró no menos de ~50 tribus
menos ~
IO ooo miembros de los cuales 50 teman menos ~ 1,00&lt;? pe~
'
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· d 1 poblacion
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En el Norte los hausas son 10 millones Y los
~ 1 se~. .bn
1
Bornu, al NE, los kanuri son 3 millones. En e ste os 1 o

t

9. Jbidem, pp. 81- 82.
10. lbidem, pp. 84 - 86.

9

�suman 9 millones. En la Región Occidental la mayoría yoruha cuenta con 9 millones. Y en el nuevo estado del Centro Sur la población que habla edo es de 2 millones 11•
De la descripción anterior se puede observar que la tribu puede ser, y de hecho ha sido, un elemento importante
en la estructuración del país. En cada una de las cuatro regiones federales hay una tribu mayoritaria con mucho. Pero esto implica grandes dificultades, como adelante veremos.
5).-Lz Rdigi6n. La diversidad de creencias religiosas añade un nuevo elemento de complejidad al cuadro cultural de
Nigeria.

El Islam, introducido en los Estados hausa hace siete siglos, informa hoy la vida y el pensamiento de dos tercios de
la población norteña. El Cristianismo, nacido abortivamente en el área de Benin al final del siglo XV, y restablecido
durante la expansión misionera -protestante y católicadel XIX, tiene muchos adeptos en el Sur, sobre todo entre la
población urbana.
Hoy es posible distinguir tres elementos en el cuadro religioso del Norte: primero una zona de mayoría musulmana, formada por las siete provincias más norteñas, donde el
90 por ciento de la población y todas las dinastías gobernantes son musulmanas; segundo una zona intermedia donde
los musulmanes forman la minoría gobernante de una población mayoritaria pagana; y tercero las .regiones paganas, nunca sojuzgadas por los conquistadores fulani, del Cinturón
Central. En casi todo el Cinturón Central y en las zonas
remotas del Sur la población se apega tenazmente a las diversas formas de animismo 12• Los cristianos se agolpan al
este de la tierra yoruba y en toda la Región Oriental 13• Sin
embargo gran parte de los habitantes del Este siguen siendo

· · ª No hay cristiatodavía paganos (feti~histas) ~-ª~~~1;:i~ ~n número reducinos en el Norte propiamente ic '
do en el Cinturón Central.
l
por ciento de la super6) .-l.A Región Norte. 0 cupa e 75 •
d la población,
•·
· l cuenta con el 57 por ciento e
•
fic1e nac1ona Y
.
las decisiones nac1onalo que le pone en enorme ventaJa en
1
Tiene tres grupos tribales importantes: los hausas,
. y los kanuris que reúnen en total 19 de los 30 ~b
f ulan1s
'
_ Lo t O grupos son tri us
nes de la población nortena.
s or s
mucho menores.
'b 1 mayor no sólo del
Los hausa constituyen el ~~upo ptn a
be de su histo. d toda la Federac1on. oco se sa
Norte sino e
ado randes zonas anria primitiva, per~, par~c~~a:b~u~~~gó p~r el siglo XIII Y
tes de su convers1on a s '. . ,
. 1
olítica Una
afectó grandemente _su ortmz;c10~ :~~1a~ ;urgió ~on un
nueva fo~ma d~ gobiern~,
elevado ~istema judicial,
sistema fiscal bien orgamza, 0 Y
habilidad e integridad.
usando el derecho musulman con
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Cada un? _de los siete ·tstad?s ~:iusa;a::~;: ~:t~rot~:[d~uciery susnfmmede1rsatrc~~nal a~~q:eº\~:bo ·luchas entre ellos, así como
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,
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con sus vecinos paganos surenos .
.
haMás del 40 por ciento
de la gente de 1ª Región Norte arte
bla hausa, que es en efecto la lingua fran~~ pa~~!~~n~ sedel Africa Occidental. Mucha gente la util~a
del Sudán
nda len ' sobre todo entre los merca ere~ .
,
feográfico~r George G~~die, e_l cre;dor de 1N1g;:~!•
E . t y de ahí nac10 su mteres por e pa1 .
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;icks~~ ¿ice que el hausa e~ en la actualidad la lengua o 1,
•
•
•
J'
ciosa del ejercito rngenano .

les.

•11:

¡5ª ªu:

1~::

11. Cálculos aproximados, teniendo en cuenta la tasa de crecimiento
y sobre la base de los censos de 1931, Buchanan p. 84, y de 1952 53, Ezera p. 3.
12. Buchanan. Op. cit., p. 88.
13. Royal lnstitute. . . Op. cit., p. 23.

14. Ezera. Op. cit., pp. 10 - 11.
. .
44
Sir Alan Bums. History of Nigeria, ~P· 42 - : .
4 -5.
15. Flint. Sir George Goldie and the mak,mg of Nigeria, PP·
16.
17. Mora Dickson. New Nigerians, p. 128.

10

11

�El hausa ~s el único idio~a africano al que se haya adaptado una escritura por los IIllsmos africanos, modificando ligera1?ente el alfabeto ~rabe. Prácticamente no hay lugar en
la ffiltad norte de Afnca donde alguien no hable o entienda
hausa18 •
. Los hausa son de ideas conservadoras y musulmanes estnctos; poseen una _fuerte conciencia cultural y están orgull?,sos d': serlo. Debido a su mahometismo y gloriosa tradic1on, ffilfan con menosprecio a sus compatriotas no maho~e~~s,', y . ll~man a los sureños -cristianos o paganosKaf~ns ( mfieles) . Poseen una gran habilidad para el comercio. Sus mercaderes se hallan establecidos en casi todas
las ciudades del Africa Occidental y Central. En la mayor~ de estos lugares tienden a vivir juntos y a formar colomas hausa separadas, y, por tanto, a conservar intacta su cul~ra ~adicional. Debido a su religión y a su gobierno teocentr1co, los hausa son un pueblo disciplinado, una de cuyas características es la obediencia sin réplica a la autoridad
establecida 1D.
Otro grupo norteño muy importante es el fulani. Aunque menor en número al hausa, forma la clase gobernante
en el Norte. Los fulani llegaron a Nigeria cuando los haus.a ocupaban el país organizadamente. Nada seguro se sabe de su origen; aunque lo más probable es que provengan
del Alto Egipto. Fueron infiltrándose pacíficamente en el
país, donde fueron bien recibidos por los hausa. Se mestizaron ampliamente con ellos, vivieron en su compañía y
muchos de ellos adoptaron su religión. Debido a su gran
inteligencia, acabaron ocupando puestos de importancia: éstos son los "fulani gidda" (mezclados) . Otros, sin embargo,
conservaron sus hábitos pastoriles y sus creencias paganas, y
así aislados conservaron su sangre pura: son los "borroroje"
( fulani vaqueros).
Los fulani fueron durante siglos súbditos en tierra hausa.

hasta que a princ1p1os del siglo XIX una guerra sagrada
construyó un imperio fulani en el Norte y . los convirtió,
hasta la fecha, en la minoría gobernante. En 18o2 Othman
dan Fodio, prestigiado jeque fulani, que había ido a la Meca
y tenía fama de santo, tuvo un incidente con el rey pagano
de Gobir, por unos esclavos muslimes que éste llevaba a vender. La disputa desencadenó una guerra sagrada. Del éxito
20
de esta jihad nació el Imperio Fulani en el Norte •
Otro grupo lingüístico mayoritario en la Región Norte es

el kanuri que ocupa el nordeste de Nigeria, hasta el lago
Chad. Se supone que es una mezcla de elementos árabes,
camitas y negroides. Su centro político es el antiguo reino
de Bornu con el Shehu (Jeque) de Bornu como jefe político.
Bornu . formó parte en un tiempo de Kanem, un gran
imperio que ocupaba aproximadamente todo el Sudán geográfico. Sin embargo, a fines del siglo XIV el imperio se
derrumbó y el rey se vio obligado a refugiarse en Bornu, al
otro lado del Chad. Así más o menos resistió hasta la embestida del jihad de los reformadores fulani, de la austera
secta Wahhibi, que los derrotaron. Todo parecía indicar que
Bornu pasaría a ser un sultanato más del Imperio Fulani,
cuando un natural de Fezzan ( en lo que . hoy es el sur de
Libia), parte que había pertenecido al antiguo Imperio de
K.anem, emprendió la reconquista. Muhamad El Kanemí
tenía fama de santo y logró reunir un ejército con el que restauró en su trono al Sultán. Sin embargo, él pasó a ser el
jefe virtual, y su ciudad, Kukawa, fue la verdadera capital.
Allí lo visitaron Denham y Clapperton en 1822 y 1824. Desde entonces los Shehu de Kukawa tienen el poder sobre los
21
sultanes de Bornu •
En el este de Bornu, a orillas del Chad, vive un grupo
de pastores árabes shuwa, que fueron famosos en la caballería del viejo Imperio de Bornu, y ahora se hallan divididos
en pequeños clanes dirigidos por sus propios jeques. H ablan
un dialecto árabe con vocablos arcaicos del árabe clásico mez20. Burns. Op. cit., pp. 44 - 46.
21. lbidem, pp. 50-52.

18. Burns. Op. cit., p. 41.
19. Ezcra. Op. cit., pp. 4 - 5.

12

�dados con términos negroides. Poseen grandes rebaños que
trashuman en busca de pasturas o de agua 22•
Debido a los arreglos que se hicieron al pasar el Norte
bajo protectorado británico, el sistema de indirect rule ha conservado toda la estructura feudal en esa región, que es la menos progresista del país en todos los sentidos: político, educativo, socioeconómico. Mientras en las regiones del Sur más
de un 25 por ciento de la población sabe leer y escribir, en el
Norte menos del 5 por ciento puede leer inglés en caracteres
latinos, y no más del 10 por ciento lee ajami, hausa escrito con
caracteres arábigos. Mayor desproporción aun existe c:n el
nivel universitario 23 •
Además de los 38 emiratos de la parte norte de esta región, hay cierto número de tribus "paganas" que, por la escabrosidad del terreno, nunca pudieron ser conquistadas por los
jinetes invasores fulanis, y que forman más de un tercio de
la población norteña. Entre ellas se encuentran los jukun,
igbirra, tiv, gwarri, nupe, y varios otros grupos tribales
de la "Meseta" y del "Cinturón Central" 24•

7).-La Región Este. Una gran parte de la Región Oriental
está habitada por los ibos y los efik-ibibios, que, a diferencia
de hausa-fulanis y yorubas, no poseían ninguna autoridad política superior sobre la que hubiera podido cristalizar su
lealtad. La unidad social básica es entre ellos la familia o
un clan compuesto de varias familias; la unidad política mayor ha sido normalmente la aldea. En algunas regiones de
Ibolandia existe, sin embargo, cierta tradición de jefatura hereditaria. Los ibos no tienen historia tribal alguna, fuera de
las tradiciones locales 25•
Numéricamente, los ibos son el grupo tribal segundo en
tamaño en Nigeria. Pero sería un error creer que los ibos
son una unidad estrictamente homogénea. Aunque, natu22. lbidem, p. 53.
23. Royal Jnstitute.. . Op. cit.,
24. Ezera. Op. cit., p. 5.
25. Burns. Op. cit. p. 54.

¡,p

14

24 - 26.

ralmente, hablan un idioma común y ocupan un territorio
contínuo, hay entre ellos diferencias dialectales y culturales
marcadas.
Los ibos han sido considerados como agresivos. Pero su
auresividad vital es el resultado de las duras condiciones sociales y demográficas en que viven. La sobrepoblación es notable en esta región, donde la lucha por la vida ha forzado a
muchos jóvenes a emigrar a otras partes de Nigeria, e incluso
al extranjero. Sólo en la isla de Fernando Poo, situada frente
a la costa este, hay normalmente contratados 20,000 braceros
26
nigerianos, casi todos ibos •
Sociológicamente, la falta de una gran organización social y política crea en el ibo la creencia igualitaria de que no
hay barreras de clase en el progreso individual, y esto desarrolla en él un espíritu de competencia agresiva. Por la naturaleza altamente competitiva de su sociedad, su actitud ultrademocrática y su disgusto y sospecha por toda autoridad
superior, los ibos son el grupo más difícil de gobernar en
Nigeria. Por otro lado, precisamente por sus circunstancias
sociales, han mostrado ser muy adaptables a las ideas nuevas
•
27
y progresistas
.
Al este de lbolandia se encuentra el Camerún Meridional,
que en un tiempo formó parte integrante de la Región Este.
Está habitado por un pueblo también de estructura política
rudimentaria, pero mucho más gobernable que el ibo. El
pueblo camerón es genéricamente distinto del ibo, pues habla
ya un idioma bantoide completamente distinto del ibo, de la
familia lingüística sudánica. Esta pequeña zona no pertenece ya a la República de Nigeria.

8).-La Región Oeste. La tribu yoruba es la mayor y casi
única de esta región y bien puede ser considerada como uno
de los pueblos indígenas más avanzados de Africa Occidental,
26. R. Castro Moreno. " Hambre y Paro en Nigeria".
262, oct. 1963, p. 37.
27. Ezera. Op. cit., pp. 8 - 12.

15

Africa. No.

�con una sorprendente historia de unidad política y tradición
común.
Ortega y Gasset, de acuerdo con los hallazgos arqueológicos de Le6n Frobenius, cree que existió en tierra yoruba una
viejísima civilización, "pariente de las culturas mediterráneas
florecientes entre 2,000 y 1,500 a. de J. C. Tal es la cultura
tartesia, la etrusca y la del Norte africano", es decir "la efecti28
va realidad correspondiente a la legendaria Atlántida" •

Lo cier~o, según Burns, es que estaban establecidos en el
territorio que h&lt;?Y ocupan desde tiempos remotos, y que es
probable que fueran de sangre no-negra, pero que hayan adquirido sus características físicas actuales debido al mestizaje
con la población indígena 2~.
El Reino Yoruba, que se extendía desde el Níger hasta
el Dahomey, no comenzó a desintegrarse hasta principios del
siglo XIX. Con la conquista de Oyo, y el establecimiento
de un emirato fulani allí, empezó la desintegración. De allí
en adelante las guerras civiles, fomentadas por la demanda
de esclavos, crearo,n la desunión.
Hay tres rasgos distintivos de los yorubas. El primero
es el nivel relativamente alto de organización política y la
tradición de una monarquía constitucional, que los yorubas
poseían mucho tiempo antes de la llegada de los británicos.
El segundo rasgo es su alto grado de urbanización, que existió entre ellos antes de llegar los europeos. Casi todas las
mayores ciudades de Nigeria se hallan en tierra yoruba, entre
ellas !badán, la mayor del país, con más de un millón de habitantes, Finalmente, la tercera característica de los yorubas
es el estar más europeizados que cualquier otro grupo de Nigeria, debido al hecho de vivir en la parte de mayor contacto
europeo y a donde primero llegaron los misioneros, comerciantes y funcionarios europeos. Lagos, ciudad yoruba, ha sido siempre la capital del país y su principal puerto. Esto
significa que una gran parte de las exportaciones e importa28. Ortega y Gasset. Las Atlántidas, pp. XXIII, XX:XVTII.
29. Burns. Op. cit., pp. 33-35.

16

ciones atraviesan el área yoruba con los efectos económicos
naturales. La instrucción occidental ha colocado a los yorubas en posición de ocupar puestos dirigentes en la política,
en el comercio y en la vida profesional del país.
El Cristianismo y el Islam tienen numerosos adeptos entre los yorubas, aunque muchos siguen siendo paganosªº.

).-El Centro Sur. Los binis o edos ~abitaban el extr;mo
9
sur de la Región Occidental, en la ?,nlla oeste del ~ig:r.
Hoy su territorio forma. la c~arta '.egion federal de Nigena.
El antiguo reino de Benm, ba¡o el mfluyente y poderoso Oba
de Benin, incluía no sólo las tribus edo de Isham, Kukuruku Y
Sobo, sino también varios reinos yorubas entre otros el de
Lagos.
Al ·final del siglo XV, los binis dominaban en Lagos;
entonces fue cuando los barcos portugueses comenzar~n a
llegar regularmente a Lagos.
Benin tuvo un gobierno absoluto, casi teocrático_p~r el
formidable poder que en él tuvieron los s_a~e!dotes fetichistas,
que dominaban por el terror de los s~cnfic~os huma?os. A
esar de su barbarie Benin era un remo bien organizado Y
P
'
·
81
el gobierno era en gran manera efectivo .
El poder del Oba, sin em~argo, f~e, g~adualmente. d~clinando desde la llegada del gobierno bntanico. El crecimiento de la conciencia subtribal y las diferencias de dialecto obstaculizaron la formación de una unidad tribual edo. El actual Oba de Benin ha sido el campeón de un movimiento
separatista para la creación del estado Benin-Delta, con, el _fin
de recuperar su autoridad y salvar a sus orgullosos subditos
.
b
,
82
y por
de ser absorbidos por los yoru as, mas numerosos .
fin ha triunfado en su empeño: por mayoría aplastante de vo88
tos se ha creado el nuevo estado llamado del Medio Oeste •
30.
31.
32.
33.

Ezcra. Op. cit., pp. 6-8.
Bums. Op. cit., pp. 35, 39-40.
Ezcra. Op. cit., p. 8.
R. Castro Moreno. "llistoria de 62 días". Africa. Nos. 260- 261,
agosto - septiembre 1963, p. 64.

17

�La separaci6n entró en vigor el lo. de octubre de 19(53, con
la nueva constitución republicana.
Los binis eran, y todavía son en su mayoría, paganos fetichistas n•.

III. HISTORIA.

1).-La Antigüedad. Es cierto que, como dice Hatch, "los
nigerianos tienen muy poca historia común" 35 • Habiendo
visto pues, a grandes rasgos, la historia de cada región, tendremos que acudir a la historia occidental para que el punto
de vista europeo confedere estas historias regionales en una.

La existencia del Africa Occidental no era desconocida
para el mundo europeo antiguo. Ya Herodoto nos habla de
la expedición fenicia, enviada por el rey egipcio Neco, que
circunnavegó Africa en el año 612 A. C. Existe también
noticia histórica del comercio cartaginés en Africa Occidental
en el "Periplo" de Hannón el Cartaginés. Hemos mencionado también la creencia de Frobenius, Ortega y Gasset y otros
muchos estudiosos europeos, de la existencia en tierra yoruba
de una colonia micénica, etrusca o tartesia ya desde el año
2,000 A. C.; aunque esto es ~rehistoria, no historia.
Después, el contacto europeo se rompe. Al decaer la navegación, y debido al formidable obstáculo del Sahara, Europa conoce sólo el Africa del Mediterráneo.

2).-El Tráfico de Esclavos y la Exploración del Níger. El
contacto se reanuda en el siglo XV con la llegada portuguesa.
Enrique el Navegante alentó las navegaciones portuguesas.
En Africa buscaban el Reino del Preste Juan, que no enconcontraron, y la ruta marítima a la India, en que sí tuvieron
éxito. Los primeros esclavos negros y el primer oro llegaron
a Lisboa en 1441. En 1485 Benin fue visitado por Joao Affonso d'Aveiro. El rey Juan 11 (1481-1495) estableció una amistosa correspondencia con el rey de Benin. Comenzó a mer34. Burns. Loe. cit.
35. John Charles Hatch. A/rica today and tomo"º"'' p. 32.

18

carse en marfil .y pimienta. Se enviaron misioneros, pero al
poco se abandonó la evangeliz_ación. El celo portugués fue
más duradero en el aspecto comercial.
Con el descubrimiento de América creció extraordinariamente la demanda por esclavos negros. · Como a los españoles les estaba prohibido ir a Africa por la bula papal de Alejandro VI, se vieron obliga~os a obte1:erlos de los por~gueses, quienes gozaron por mas de c¡o anos del monopolio del
lucrativo tráfico de esclavos.
Pero poco duró el monopolio portugués. El protestantismo invalidó la bula a los ojos de varios países protestantes. Para 1530 ya comenzaron los ingleses a mercar colmillos de elefante. En 1553 llegó la primera flota inglesa a
Benin; mandada por Windham y guiada por P!°teado~ ~n
portugués. En 1562 Sir John Haw~s empez~ _el tráfico
inglés de esclavos. En 1618 fue autorizado el tráfico por la
Corona Inglesa 36 •
Los ingleses no fueron los únicos. Portugueses, franceses, daneses, holandeses, brandeburgueses, suecos y españoles
depredaban al igual a los africanos, y eran depredados .ª su
vez por piratas y corsarios. "Ingleses y franceses se disputaban los negros de Benin, que constituían un producto me.
pero barato,, S7 .
d1ocre
Se entregaban armas y licores a cambio de esclavos, y
los jefecillos de la costa se sentían alentados a hacer razzias.
Es el período sin ley, período de fuertes, presidios, pestes y
atropellos. Enorme miseria y degradación trajo durante tres
siglos este tráfico. Es cierto que el comercio de esclavos había existido con anterioridad al arribo europeo, pero nunca
en las grandísimas proporciones de entonces.
En 1712 el Tratado de Utrecht concedió a los ingleses
el monopolio de comercio en las colonias españolas por 30
años. En con.secuencia, la influencia inglesa en la costa'
africana creció constantemente, y los británicos pasaron a
36. Burns. Op. cit., pp. 62 - 67.
37. Charlcs-André Julicn. Histoire de l'Afrique, p. 67.

19

�pnmer plano. Sólo ellos realizaban más de la mitad del
tráfic~. En 1771, 63 ba~cos ingleses tomaron 23,301 esclavos solo del r~y de Benin. En 1786 podía conseguirse un
esclavo en Afnca por 22 libras v venderse en América por

65 ªª.
~on ina~reciables las trágicas consecuencias que este com~m~ de vidas ~u~anas t~vo para todas las regiones de
~iger~a: gue~ras civiles contmuas y bajo cualquier pretexto,
mcursiones sin pretexto, abandono de las actividades verdaderamente product~v~s, deseo irreprimido por armas y licores, ª~?pellos y tramones con su secuela de odio y de terror,
desumon, _recelos, anarquía, embrutecimiento. No creo aventurado afmnar que muchos de los problemas estructurales
co~ qu~ se enfrenta Nigeria hoy tienen sus raíces en esta época infeliz.
En 1802_ ~l, gobierno dané~ declaró ilegal el tráfico. En
18o4 se prohibio en Estados U nidos la importación de esclavos.

18?8

En
~a Corona Británica prohibió el tráfico en sus barcos
Y ter~1tonos. Pero todavía tardaría un siglo más en poderse
erradicar completamente. Se pensó al principio que una
vez declarado ilegal, no sería difícil hacerlo desaparecer~ pero
lo~ _hechos demostraron lo contrario. Se había calculado el
t~áf1co anual entre 168o y 1786 en unos 20,000 esclavos. Pues
bien, desde la prohibición, 18o8, hasta 1847, se calcula que
311
a~ualmente eran transportados unos 8o,ooo negros • Se
dieron cuenta entonces que continuaría a menos que fuera
:itacado en su raíz. Desde entonces, el objeto de la Corona
fue entrar en _contacto con los poderosos jefes del interior.
Fue una ventaJa que al mismo tiempo el interés de los geógrafos se_centr~ra en la exploración de Africa en general y del
desconocido N1ger en particular ◄ •
0

Aunque los europeos estaban desde 1485 en contacto con
l~s. régulos de ~a costa de Benin, y los barcos negreros habían
VlSltado por mas de 300 años todas las desembocaduras de los
38. Burns. Op. cit., pp. 68 - 70.
39. Julien. Op. cit., pp. 68 - 71.
40. Burns. Op. cit., pp. 71-73.

ríos desde Lagos hasta Calabar, muy poco era conocido del
interior de Nigeria hasta 1800. Los mismos binis podían dar
sólo muy vagos datos de los pueblos que vivían más al norte.
Los negreros no tenían el menor incentivo para penetrar en
el interior ; y, de cualquier manera, sus barcos no habrían podido. No es difícil comprender, pues, por qué no descubrieron la existencia de un río tan grande como el Níger ni se
dieron cuenta de que aquellas bocas no eran sino las salidas
de su delta. Lo único conocido era que había extensos y poderosos estados más allá de la barrera de manglares costeros,
y que en algún lado del interior se creía que había un gran
río; pero dónde manara o hacia dónde fluyera seguía siendo
un misterio 4 \
A medida que la costa de Africa fue conociéndose mejor,
creció el interés por el problema del interior. En 1778 se había formado en la Gran Bretaña la African Association, con el
propósito de explorar Africa y sobre todo el curso del Níger.
Muchas vidas y mucho tiempo costó hasta que esto pudo ser
logrado. Casi todas las expediciones empezaban en la costa
de Gambia o de Sierra Leona. El mismo Gobierno envió en
1821 una expedición, que partió de Trípoli, dirigida por Denham y Clapperton. Dos años después llegaron al lago Chad, .
primera de sus metas, y visitaron al Shehu y al Sultán de
Bornu. Clapperton visitó también a Bello, el hijo de Othmán
da Fodio, Sultán de Sokoto y reconocido por todos los conquistadores fulanis como "Sarkin Musulmi" o Jefe de los
Creyentes. Fue este el primer contacto oficial con el Norte.
Clapperton inició otra expedición en 1825 partiendo de Badagri, junto a Lagos. Pero tuvo menos éxito, pues se habían
roto las buenas relaciones entre Sokoto y Bornu. Clapperton
murió en la expedición, pero su hombre de confianza, Lander,
logró regresar a Badagri con el diario de Clapperton. En una
nueva expedición, en 1830, Lander descubrió que el
Níger
42
desembocaba en los manglares de la costa de Benin •

3) .-LA Colonia de LAgos. El Gobierno Británico seguía lu41. Ibidem, pp. 74-75.
42. Ibídem, pp. 76- 90.

20

21

�chando por desarraigar el tráfico negrero. Por todos lados los
ingleses comenzaron a interesarse en el comercio del aceite de
palma, que se manifestaba productivo. Los mismos africanos
con el tiempo, se interesaron más en este comercio que le;
dejaba muy buen dinero.

tratado y se izó la bandera inglesa mientras los niños de las
misiones cantaban el himno nacional británico._._ En la decisión sin duda tuvo algo que ver el hecho, no citado por
Burns, de la ocupación efectiva de Fernando Poo por parte
de España en 1858.

A pesar del intenso comercio, en 1850 no se había hecho
todavía ningún intento formal de intervenir en la administración nativa de parte alguna de Nigeria. A veces los atropellos a los mercaderes británicos eran castigados por un destacamento naval, pero los jefes indígenas eran invariablemente
tratados como potentados y gobernaban a su gente sin la menor intromisión. Los mercaderes sugerían que fuera designada alguna persona para residir en aquella parte de Africa
~orno agente del Go~ierno de S. M. La Corona decidió por
fi~ aceptar tal conseJO, y Mr. Beecroft fue escogido como el
pnmer cónsul para los reinos. de Biafra y Benin, con sede en
Fernando P?O· Esta. isla había sido descubierta por los portugueses a fmes del siglo XV. En 1778 fue cedida a España.
En 1827, con permiso de España, la Gran Bretaña se hizo cargo de la administración de la isla, y la usó como base de operaciones de la escolta naval antinegrera y como lugar de desembarco para los esclavos rescatados. En 1843 Mr. Beecroft
"superintendente" inglés, fue nombrado gobernador de la isl;
por la reina de España '3.

4).-Los Protectorados - La Real Compañia del Níger. La
anexiÓ!} de Lagos paró efectivamente el tráfico de esclavos
y sirvió de refugio para los esclavos fugitivos. Esto repercutió grandemente en el interior del territorio yoruba, pero
sobre todo en Abeokuta. Los egbas de Abeokuta cerraron
todas las rutas al comercio y expulsaron a los misioneros y a
los mercaderes europeos.

. La ocasión de establecer la colonia se presentó cuando
Akitoye, rey de Lagos, confirmado legalmente por su suzerano
el rey de Benin, fue arrojado del trono por su sobrino Kosoko
ayudado por la facción esclavista. Los ingleses restablecieron
en su tron~ a _Akito~e! quien firmó un tratado comprometiéndose a supnnur el tráfico de esclavos. A la muerte de Akitoye
le sucedió su hijo Dosum, que no pudo mantener el orden
contra el partido esclavista, ni rechazar las contínuas invasiones
de Kosoko. En junio de 1861 el Secretario del Exterior mandó instrucciones al cónsul para proceder a la ocupación de
Lag?s· Dosum mostró cierta reluctancia hasta que se le aseguro una renta anual. El 6 de agosto de 1861 se firmó el
43. Ibídem , pp. 90-11 0.

22

·Entretanto !badán iba creciendo en poder y acabó arrebatando la hegemonía yoruba al Alafin de Oyo. Los ingles~ de Lagos intervinieron en repetidas ocasiones para acabar
con las guerras civiles entre los yorubas, que perjudicaban
seriamente su comercio. En 1888 un tratado firmado con
el Alafin de Oyo puso todo el territorio de yoruba bajo protectorado británico.
En 1854 el Dr. Baikie se había establecido en Lokoja,
confluencia del Benue, bajo la protección del emir de Nupe
y había mantenido su establecimiento oficioso por medio de
utilidades mercantiles •.;.
Un número de compañías europeas comenzaron a comerciar a lo largo del Níger, pero varios de sus barcos sufrieron ataques y sus factorías fueron destruídas por las tribus
ribereñas. En 1879, George Goldie, que tenía intereses en
una de las compañías, logró la fusión de todas las firmas británicas que comerciaban en el Níger; y pocos años más tarde
pudo adquirir las compañías francesas rivales. Se firmaron
tratados con los jefes ribereños del Níger y del Benue, v con
46
r:I sultán fulani de Sokoto •
44. lbidem, pp. 111 · 127..
45. Jbidem , pp. 127 - 134.
46. Flint. Sir George Goldie and tire maJc.ing of Nigma , pp. 34 · 61.

23

�En la conferencia de Berlín en 1885, se pudieron reclamar como hegemónicos los intereses británicos en el Níger
y en los "Oil Rivers". Al ser aceptada la "ocupación de hecho" en la Conferencia de Berlín, se declaró el protectorado
sobre las riberas del Níger, la región de los "Oil Rivers"
47
(Nigeria Oriental) y el interior •
A pesar de la proclamación del protectorado, el Gobierno
se resistía a aumentar sus gastos en una apropiada administración de estos territorios. En el sureste, la vaga autoridad
del cónsul británico, había crecido gradualmente en la región
de los "Oil Rivers" y se habían formado tribunales de justicia
integrados por principales indígenas y comerciantes europeos.
En 1891 fue designado un comisionado y cónsul general para
los " Oil Rivers" con residencia en Calabar; y en 1893 el territorio fue considerado como "Protectorado de la Costa del
Níger" 4 8•

En 1886 se concedió una carta real a la compañía organizada por Goldie, que desde entonces se llamó la Royal
Níger Company, Chartered and Li.mited. La compañía recibió autorizacion para administrar el delta y las riberas del
Níger y del Benue, pero se le prohibió establecer un monopolio comercial. La compañía estableció tribunales, y los
servicios corrientes de administración así como un cuerpo de
policía armado. Casi todo el imperio ~lani estaba bajo su
control. En 1897, después de una corta campaña, las tropas
de la compañía sometieron Ilorin y N_upe· y obligaron a sus
emires a renunciar a las incursiones esclavistas y a reconocer
, de 1a compama
_, •o.
la suzerama
El rey Overami de Benin había dejado sin cumplir un
tratado, que había firmado en 1892, comprometiéndose a
abolir el tráfico de esclavos y los sacrificios humanos. El
cónsul, Phillips, decidió ir a tratar el asunto, pero la expedi47. Ibídem, pp. 62-94.
48. Burns. Op. cit., pp. 135 - 150.
49. Flint. Op. cit., pp. 243 - 263.

24

ción fue exterminada; Phillips y 200 africanos murieron.
50
Benin fue tomada y los responsables ejecutados •
En 1897 las fuerzas de la frontera No~te ~ue~on puestas
al mando de Frederick Lugard. Hubo vanos mc1dentes con
las fuerzas coloniales francesas. En vista de ello, se revocó
la carta a la Real Compañía y el gobierno británico asumió
51
directamente el control de sus territorios en enero de 1900 •
El delta y la zona costera fueron ~ñadidos al Protect~rado de la Costa del Níger, que se llamo desde entonces ~1geria del Sur. En 1906 el. territorio de Lagos fue añadido a
Nigeria del Sur, y se denominó al conjunto Colonja
y Pro02
tectorado de Nigeria del Sur, cuya sede fue Lagos •
La parte norte de los territorios de la compañía se convirtió en el Protectorado de Nigeria del Norte, con Lugard
como primer Alto Comisario. La administra:,ión brit~~a
siguió extendiéndose y se estableció una yequena guarmc~on
en Zaria. Como el emir de Kano rehuso entregar al asesmo
de un oficial británico y amenazaba con atacar la guarnición
de Zaria, los oficiales 'británicos con 700 soldados nigerianos
tomaron la ciudad. En consecuencia hubo cpie pelear con el
núcleo del ejército de Kano y con el del sultán de Sokoto,
que habían huído después de la batalla. S~koto 'fue tomado
y los principales nombraron un nuevo _sultan, aprobado por
el Alto Comisario. El sultán y los emires que aceptaron el
protectorado británico fueron i_nvestidos c~n todo el. ceremonial, después de haber consentido e~ ah~~ _las razzias esc~avizantes y ser guiados por el conse¡o bntamco. En cam~)lo,
se les prometió que su religión ~ería respeta?,ª y que el sistema legal islámico seguiría fungiendo; tambie~ s~ les prometió no establecer misiones cristianas en el terntono. La mayoría de estos emires permanecieron leales y. ~e~ostraron ser
eficaces administradores bajo el mandato bntamco.
En su administración Lugard se sirvió de las autoridades
SO. Burns. Op. cit., pp. 165 -175.
51. Flint. Op. cit., pp. 307 - 312.
52. Burns. Op. cit., pp. 204 - 212.

�indígenas, emires y jefes secundarios (cadíes). A esto se
llamó la indirect rule o gobierno indirecto. Las administraciones nativas tenían sus propias tesorerías y recibían una porción del impuesto. Debido a la supervisión británica se evitó que volvieran a las prácticas corrompidas, y demostraron
ser capaces de un gobierno local eficiente 53 •

5).-La Amalgamación de Nigeria. Lugard dejó de ser Alto
Comisario en 1900. Pero un incidente entre las dps administraciones a propósito de un puente, sobre el Níger, obligó a
la Corona en 1910 a pedir información a Lugard. Lugard
estudió detenidamente la situación y en 1913 envió al Colonia/. Office su Report on Amalgamation of Northern and
Southern Nigeria 54. El gobierno de S. M., basado en el informe, creyó conveniente la amalgamación, y Lugard en persona fue enviado como primer gobernador de las dos Nigerias
y encargado de realizarlaºª. Meses más tarde estalló la Primera Guerra Mundial y las fuerzas nigerianas se vieron inmediatamente en acción contra las tropas alemanas del Camerún. Después de algunos reveses, una invasión combinada
56
franco-británica conquistó ese territorio en 1916 •
En 1922 una pequeña parte del territorio fue encargado
en mandato al Reino Unido por la Sociedad de Naciones, y
fue unido a Nigeria para los fines administrativos. Durante'
toda la guerra fue notoria la lealtad de los jefes y el pueblo
nigerianos. Lo mismo se debe decir de la Segunda Guerra
Mundial, cuando las tropas nigerianas pelearon en el Africa
Oriental contra los italianos y en Birmania contra los iaponeses.
IV. LA CONSTITUCION DE LA REPUBUCA
FEDERAL DE NIGERIA.

1) .-Desarrollo Institucional. Al ser anexada Lagos como
53. lbidi:m , pp. 176 - 203.
54. Me parece completamente apropiado el término usado por Lord
Lugard; por ello lo he traducido literalmente al español.
55. Ezera. Op. cit., pp. 15-21.
56. Burns. Op. cit., pp. 213 - 224.

26

colonia en 1861, se estableció un pequeño consejo, con funciones puramente consultivas y formado casi exclusivamente por
miembros de administración.
Sir Frederick Lugard, a raiz de la amalgam~ción en
1 91 4, constituyó un organismo mayor para_ la_ "Coloma y Protectorado de Nigeria", el Nigerian Counczl, integrado por 36
miembros, de los cuales 23 eran funcionarios, 7 europeos particulares y 6 nigerianos designados por el. gobernado~.. ~ra
también puramente consultivo. El territorio es~u~o d1V1d1do
en tres regiones : la Colonia de Lagos, la Provrn~1a . Norte ,Y
la Provincia Sur. En cada una de las dos ~ro~mc1as ~ab1a
un Teniente Gobernador residente en la s1
provmc1a
y baJo las
E
,
órdenes directas del Gobernador General . n 1922 se creo
. una Constitución conocida como Constitución Cliffor?, en la
que había un Consejo Legislativo, formado p~r 46 miembros
de los cuales 27 eran funciónarios y 19 particulares, de los
cuales 15 eran nombrados por el mismo gobernad~r Y 4 _ele&lt;ridos en Lagos y Calabar. Además de este ConseJO Leg1slafivo, había uil Consejo Ejecutivo, que era puramente consultivo.
Se&lt;rÚn esta constitución el Sur se dividió en dos region~s:
d Este°y el Oe,te. Esta constitución, con su germen de pn~cipio electivo, fue un buen comienzo en el desarrollo c~nst1tucional del país· pero tenía un serio defecto: la ausencia de
'
•
58
miembros norteños en la legislatura .
Para remediar esta falla, Sir Bernard Bour,dillon, ':}~e. fue
Gobernador General de 1935 a 1943, considero
pos1b1hdad
de crear Consejos Regionales además ?el Conse¡o Central, al
que deberían remitirse las del~ber~c1ones reg10_nale~. Esta
idea engendró el concepto constitucional del regionalismo al
que Sir Arthur Richards más tarde dio forma. en sus pro~~estas. Estas propuestas fueron aceptadas con ligeras modificaciones el 2 de agosto de 1946.
La "Constitución Richards", que entró en vigor en 1947,
establece dos modalidades importantes. La primera es haber

!ª

57. Ezera. Op. cit., pp. 22 · 27.
58. Ibidi:m, pp. 27 - 33.

27

�incorporado el concepto de regionalismo. La otra es el dominio en los Consejos de los miembros no funcionarios. El
Consejo Legislativo Central estaba compuesto del gobernador,
16 funcionarios y 28 miembros particulares. De los funcionarios 13 eran miembros ex officio y 3 nombrados ad personam. De los particulares 4 debían ser electos y 24 nombrados
o elegidos indirectamente.
En cada una de las tres regiones se establecía
sejo. En el Este y el Oeste eran unicamerales. El
te era bicameral: tenía una Asamblea y un Senado
En todos estos cuerpos predominaba así mismo el
no oficial ('¡11•

un Condel Norde Jefes.
elemento

En 1951, durante el gobierno de Sir John Macpherson, se
estableció una nueva constitución, que creaba una Cámara
de Representantes legislativa central, y ampliaba grandemente el número de miembros electos. Aunmentaba aun más el
carácter federal del territorio. En el Norte y el Oeste se establecían Consejos bicamerales: en el Este había una sola
cámara: la Asamblea.
La Constitución Macpherson suponía un paso adelante
al desarrollar el principio electivo pero tuvo un cidecto importante: no se había puesto ninguna limitación a la autoridad legislativa central, ni se especificaron los camoos debidamente 60•
Las fricciones resultantes y el creciente interés político,
fomentado por los continuos cambios institucionales, llevaron a una serie de conferencias constitucionales en Londres
en agosto de 1953 y en Lagos en enero de 1954, que llevaron
a una nueva constitución y a la total autonomía. En ella
se decidió la separación del c.amerún como región autónoma cuasi-federal, y se estableció también en él un Consejo
Regional. El puesto de Primer Ministro Federal fue creado en 1957. La autonomía completa se alcanzó en el Este,
60. lbidem, pp. 105 -152.
59. lbidem, pp. 66 - 81.
60. Jbidcm, pp. 105 - 152.

28

Oeste y Camerún Meridional en 1957, y en 1959 en el Norte 61.

La independencia de Ghana causó profunda impresión
en Nigeria. En las nuevas conferencias constitucionales celebradas en Londres en mayo de 1957 y septiembre de 1958
"los instintos de división, que eran tan evidentes en el pasado, fueron hechos a un lado, en la búsqueda de fórmulas que
permitieran el surgimiento del nuevo estado. Esto fue un
62
triunfo de la tolerancia en las negociaciones realizadas" •
El asunto más discutido fue el de las minorías. Se dejó el
camino abierto para la creación de ulteriores estados. Pero
1
se rechazó la propuesta de la libertad de secesión c. .
El Gobierno de S. M. anunció en las Conferencias su voluntad de conceder la completa independencia de la Federa64
ción, el lo. de octubre de 1rj5o .

2).-La Constituci6n Independiente- La Federaci6n. La
constitución que entró en vigor el lo. de octubre de 1if:,o,
estableció una federación de las tres regiones, y Lagos como
territorio federal. Previó la formación de nuevas regiones y
la modificación de las fronteras regionales. El gobernador
regional representa al monarca británico. El gobierno federal está formado por e~ Consejo de Ministros, el Senado y la
Cámara de Representantes. Estos dos constituyen el Parlamento Federal.
El consejo de ministros consiste en el primer ministro
federal, y varios ministros, con o sin cartera. El gabinete se
reúne bajo la presidencia del Primer Ministro y decide la política a seguir. El Primer Ministro es designado por el Gobernador General, de entre el partido mayoritario de la Cámara baja. Los miembros del Consejo son designados según el consejo del Primer Ministro. La Cámara de Representantes consiste en 312 miembros elegidos por cinco años,
61. Ibídem, pp. 186- 252.
62. Hatch. Op. cit., p. 36.
63. lbidem , p. 38.
64. Ezcra. Op. cit., pp. 252 - 261.

29

�por sufragio universal secreto, excepto en el Norte donde sólo
los varones votan. La Cámara es presidida por un "Speaker", elegido por sus colegas. El Senado tiene 44 miembros:
12 de cada regi6n, 4 de Lagos y 4 seleccionados por el gobernador, según el consejo del Primer Ministro.
Las leyes deben ser aprobadas en ambas cámaras antes
de ser enviadas al gobernador para ser aprobadas. Las iniciativas de ley pueden originarse en cualquiera de las dos cámaras, pero, a semejanza británica, el Senado no puede promover leyes financieras; además tiene limitado su poder de
dilación para otros asuntos, no todos.
Son de la exclusiva jurisdicción del poder federal: archivos, aviación, deuda exterior, finanzas y moneda, defensa, asuntos exteriores, inmigración, navegación marítima y
flota mercante, minas y minerales, museos, fuerzas armadas,
telecomunicaciones, carreteras principales, ferrocarriles y algunas instituciones de educación superior.

3).-Las Regiones Federales. Cada región federal está sub-dividida en provincias. Tiene su propia constitución y tiene
una Legislatura bicameral que consiste en una Asamblea elegi?a y ~ Senad~ de jefes designado. No se puede ser al
nnsmo ttempo nnembro de una cámara regional y de la Cámara Federal de Representantes.
Los gobiernos regionales pueden ejecutar y mantener sus
propias constituciones, y promulgar leyes para su región con
tal que no afecten a la autoridad federal.
"Cada región tiene su "Premier" y sus ministros y cada
parlamento funciona de manera semejante al parlamento fed~ral, excepto que las leyes reciben la aprobación real por me~10 del gobernador regional. La autoridad regional se extiende sobre una "concu"ent list" de asuntos que tiene también aplicación extrarregional, y además sobre salubridad
instruc~i~n, g~~ierno local, desarrollo e impuestos regionales:
y admm1strac1on estatal. Las autoridades regionales son, a
su vez, responsables de muchos servicios de tipo económico
V social.

30

El gobierno provincial de la región Norte está basado en
las formas tradicionales de autoridad local ( emires y cadíes),
pero se está introduciendo el principio electivo.
4).-E/ Gobierno Local. En las regiones del Sur las autoridades nativas han sido reemplazadas en gran parte por concejos municipales electos, basados en el sistema inglés. Después de casi tres años de investigación y discusión, se aprobó
en 1950 la "Ley de Gobierno Local de la Región Este". No
es sorprendente que los primeros esfuerzos para reemplazar
las autoridades tradicionales por concejos municipales electos
hayan venido de la Región Este, donde el sistema de indirect rule estaba menos adaptado a la estructura política indígena 6 ~.

Excepto por una o dos modificaciones importantes, la "Ley
de Gobierno Local de la Región Oeste" de 1952 es casi una
calca de la legislación oriental. En reconocimiento al control de los jefes sobre grandes unidades territoriales, la legislación occidental exige que los concejos locales y de distrito estén compuestos tanto por miembros electos como por
autoridades tradicionales. Así éstas quedan incorporadas al
nuevo sistema, y aunque se les hacen ciertas concesiones, ya
66
no son ellos el jefe del gobierno local •
La "Ley de Gobierno Local de la Región Norte" de 1954
pone bien en claro que no hay intención de sustituir inmediatamente las autoridades tradicionales por concejales electos. La meta es más bien ampliar la base de representación
popular dentro del marco existente. Se~ esta ley queda
eliminada la posición de autoridad tradicional única; todos
los jefes y emires deben ser asistidos por un concejo, y en algunos casos ya no pueden pasar por alto la decisión de sus
concejales 67 •
5).-La Nueva Constituci6n Rep1'blicana. Difiere muy poco de la Constitución precedente. Según ella, la Federación
65. Cowan. "Local Politics and Democracy in Nigeria", p. 47.
66. lbidem, pp. 48, 60.
67. lbidem, p. 49.

31

�Nigeriana se convierte en República Federal de Nigeria. El
Jefe del Estado, por lo tanto, no es ya el monarca británico
sino el Presidente de la República 68•
La instauración del nuevo régimen no modifica sensiblemente la estructura nacional. Con relación a las repúblicas
africanas de habla francesa y a la de Ghana, presenta la
originalidad de no concertar en las mismas manos la Presidencia de la República y la Presidencia del Gobierno. El
Presidente de la República, que será también comandante en
jefe de las fuerzas armadas ejercerá el poder ejecutivo "en
consulta con el Primer Ministro", ya se trate de asuntos exteriores o de las cuestiones internas, tales como el nombramiento de magistrados.
Cada una de las cuatro regiones agrupadas en federación
tendrá su propio Gobierno y su propia Asamblea Regional,
con lo que conservará una amplia autonomía administrativa.
Las cuestiones de "orden nacional" -Defensa, Seguridad Interna, Finanzas, particularmente- dependerán del Gobierno
Federal y de las dos Cámaras Federales, Cámara de Representantes y Senado 69•
Recae en el Presidente de la República la facultad de
nombrar a los gobernadores de las cuatro regiones federales.
En el sistema judicial, queda abolido el recurso de apelación
ante el Concejo Privado de la Corona Británica. "Toda la
legislación política incumbirá al Presidente" 70• El país
cuenta además ahora con una nueva re!!iÓn federal, el Medio Oeste 71 •

6).-El Mandato Británico del Camerún. A raíz de la Primera Guerra Mundial las tropas británicas de Nigeria ocuparon una franja limítrofe. La franja comprendía una parte costera del Camerún propiamente dicho -habitado por
68. R. Castro Moreno. "Azikiwe Presidente de Nigeria". p. 37.
69. Apud ipsum. "Nacimiento de la República Federal de Nigeria", p. 35.
70. Apud ipsum. "Nigeria se proclama ...", p. 29.
71. Apud ipsum. "Historia de 62 días", p. 64.

32

el pueblo camerún- y dos peq_ueños "recortes" q~e, h_abían
pertenecido antes de las ocupaciones alemana y bntamca al
Norte Nigeriano. En 1922 la Sociedad de Naciones conceclió el mandato de esta franja (ya ocupada efectivamente) al
Reino Unido, y sobre el resto del Camerún a Francia. En
1947 las Naciones Unidas renovaron el fideicomiso. La franja quedó incorporada, a efectos administrativos, a Nigeria. El
Camerún propiamente dicho, llamado en Nigeria Camerún
Meridional, formó las provincias de Cameroons y Bamenda
y formó parte integrante de la Región Este. Poco a poco, al
crecer la conciencia tribal de los camerones. la unión al Este
se fue haciendo impopular. En agosto de 1953 sus representantes demandaron la separación. Según la Constitución de
1954, Southern Cameroon se separó del Este, c~n una categoría cuasi-regional. Se constituyeron dos partidos: el Kamerun National Democratic Party (K N D P), y Kamerun
National Congress (K N C). El KNDP realizó una campaña en favor de la secesión de Nigeria y la federación a la
República de Camerún. El KNC proponía continuar ,asociados a Nigeria como región federal compleamente autonoma.
En las elecciones de 1959 ganó el KNDP por pequeño
margen. Entonces los líderes decidieron acudir juntos a las
Naciones Unidas pidiendo que se pospusiera el plebiscito sobre el futuro del territorio. Así se aprobó por la Asamblea
General de las N. U. El plebiscito se realizó en marzo de
1~1, y nuevamente triunfaron los secesionistas. Po~o después constituía con el Camerún exfrancés la República Federal del Camerún72•
La situación del Camerún Norte es muy distinta. El
emirato de Dikwa tiene fuertes lazos dinásticos e históricos
con Bornu. La otra parte, correspondiente a Adamawa, fue
de hecho parte del ernirato de Adamawa antes de la ocupación alemana. El plebiscito decidido por la Organización de
las Naciones Unidas resultó favorable a la unión, y el 31 de
mayo de 1~1 se unió a Nigeria como parte integrante de la
Región Norte 73•
72. Royal Institute. . . Op. cit., pp. 80-82.
73. Ibidem, pp. 78 - 80.

33

�V. LA DINAMICA POLITICA.
1).-Partidos y Líderes. Así como las regiones federales corresponden, aunque no con exactitud, a los grupos tribales
importantes, de la misma manera los partidos nigerianos repres~ntan, con más o menos exactitud los intereses regionales
y tnbales y cada uno tiene un predominio casi absoluto en su
región. El Northern Peopld Congress (NPC) es el dominante en el Norte; sus líderes son el Sarda una de Sokoto y
Abubakar Tafawa Balewa, el Primer Ministro federal. La
N~ional Convention of Nigerian Citizens (NCNC) es el
tnunfante del Este; su jefe, Nnamdi Azikiwe es el actual
Preside~te de la República. El Action Grou/ dirigido por
Obafe!_Dl Awolowo, es el mayoritario entre los yorubas del
4
Oeste ' •
Esto . no _quiere. decir que los tres partidos más importantes de N1gena no tienen una ideología definida, y que sus líderes no _"difiren en sus conceptos políticos. Azikiwe podría
ser descnto como un socialista neutralista, Awolowo como
75
un liberal demócrata, y el Sardauna como un feudalista" •
Azikiwe fundó su partido en 1944. El NCNC corresponde en su ideología a la ideosincracia ibo -su fundador lo
es- pues es un partido nacionalista, "welfarista" y unitario.
En ~9':l~ ,atacó duramente la Constitución Richards por crear
la d1V1sion. En 1953, en la Conferencia Constitucional apo'
yo, 1a propuesta de Enahoro del Action Group, pidiendo
la
autonomía para 1956, y accedió a que se hiciera en forma
federal. Durante su mandato en el Este el NCNC ha reali_zado un ~rograma reformador educati;o, económico y social muy eficaz. Es un partido de masas. Pretende una Nigeria '.'socialista" y es panafricano. Sin embargo considera
que nmguna empresa extranjera que se haya establecido76en el
país antes de la independencia debe ser nacionalizada • El
NCNC cuenta con el apoyo de los ibos en el Este, controla
74. R. Castro. "Confuso momento ... ", pp. 598- 599.
75. ltaliaandcr. Tlu: New úaders o/ A/rica, p. 215.
76. Sega\. Political A/rica, pp. 374 - 376.

34

minorías importantes en el Oeste y tiene un partido filial
en el Norte, el NEPU. En suma es el que se acerca más a
7
un partido nacional ' •
El NPC fue fundado en 1951, ante el peligro electoral
de un grupo progresista. Representa a la clase en el poder
y a los nacionalistas conservadores norteños.. Niega el voto
a las mujeres. En 1953 se opuso a Enahoro, que pedía la
autonomía para 1956. Es un clásico partido de cuadros, sin
más actividad que la electoral. El presidente es Ahmadu
Bello, Sardauna de Sokoto y Premier del Norte; el vicepresidente es Abubakar. El partido se basa en la8 lealtad a la
religión y a la tradición del pueblo norteño ' • Mira con
desconfianza el panafricanismo y es antineutralista, aunque
en el plano federal se halle aliado al NCNC. En la década
de 1950-6o el NPC dio muestras secesionistas, pero razones
económicas -dado que el Norte está cerrado al mar- le hicieron desistir70 • El hecho de ser Abubakar geri, y no fulani, y de clase "talakawa" (campesino), le ha evitado la du80
ra oposición del Sur •
El NPC tiene como rival minoritario en el Norte al
NEPU, Northern Elements Progressive Association, cuyo
ideal es la emancipación del campesinado, la modernización
de las escuelas coránicas y una mayor libertad política y tolerancia religiosa. Cuenta con el apoyo de los mercaderes,
intelectuales, norteños residentes en el Sur, la juventud hau81
sa y los "zikistas" norteños •
El Action Group fue fundado en 1951. Es un partido
liberal, federalista, democrático y pro-occidental. Partido de
masas, cuenta con el unánime apoyo de los yorubas, sobre todo de los jefes, de los agricultores de cacao, y de la burguesía
nacional. Cuenta con minorías fuera de su región y es el
77. Hatch. Op. cit., p. 35.
78. Sega!. Op. cit., pp. 372-374.
79. Royal Institute ... Op. cit., p. 6.
80. ltaliaandcr.. Op. cit., p. 195.
81. Segal. Op. cit., pp. 376 - 377.

35

�partido mayoritario en el Oeste. Es también partidario de
ciertas nacionalizaciones 82 •
Awolowo es una personalidad paradójica; metodista
cumplido, no bebe ni fuma. Tiene fama de ser integérrimo
-cosa que no se puede decir de todos los políticos nigerianosy muy considerado con sus subalternos83 • Sin embargo, amenazó en términos bastante imprudentes al Secretario británico
8
para la Colonia con la secesión del Este •.
El Action Group integra la oposición en el gobierno federal, contra la alianza NPC- NCNC que se halla en el poder. "La edición colonial del Times nunca ha escatimado
alabanzas a Awolowo; y una vez dijo que la democracia parlamentaria al estilo británico tendría su mayor oportunidad
de éxito en Africa Occidental si la oposición fuera dirigida
por un hombre como Awolowo" ª•. Sin embargo, en 1~2
el Action Group fue acusado por el Gobierno de conspirar
contra la Constitución. El Gobierno declaró el estado de
emergencia en tal ocasión86•
Después de los disturbios de 1~2 un nuevo partido, el
United Peopld Party (UPP), adquirió preponderancia en
el Oeste.

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Partidos Nigerianos". Africa No. 247, julio 1~2, p. 346.
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- - - · ________ "Confuso Momento Político en
Nigeria". Africa No. 252, dic. 1~2, pp. 59B- 599·
8. _ _ _ _ _ _ __ __ "Historia de 62 días". A frica Nos.
26o-26I, agosto-Sept. 1~3. p 64.
9. ___
___ "Hambre y Paro en Nigeria"
Africa No. 262, oct. 1~3, p. 37·
__________ "Azikiwe Presidente de Nigeria".

7.

JO.

82.
83.
84.
85.
%.

lbidem, pp. 378-379.
Mitchison. Nigeria: Newest Nation, p. 93.
Ezcra. Op. cit., pp. 184 - 189.
ltaliaander. Op. cit., p. 204.

Africa No. 262, Oct. 1~3, p. 37·
________ "Nigeria se proclama como Sexta
II.
República de la Commonwealth" Africa No. 263, nov.
1~3, p. 29.
________ "Nacimiento de la República Fe12.
deral de Nigeria". Africa No. 263, Nov. 1~3, P· 35·
13. Cowan, L. Gray. "Local Politics and Democracy in Ni-

R. Castro. "Se descubre un complot ... ", p. 549.

36

37

�ger_ia". Transition in Africa. Studies in Political Adaptatton. (G. M. Carter y W. O. Brown, edit.). Boston,
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Mitchison, Lois. Nigeria: Newest Natio11. London Pall
Mall Press, 1900, 122 pp.

21.

Ortega y Gasset, José. Las Atlántidas. Suplemento No.
2 a la Revista de Occidente. Agosto MCMXXIV. Madrid, Rev. de Occid., 1924, XXXIX pp.

22.

Roxa~ Institute of International Affairs. Nigeria. The
Poltttcal and Economic Background. London, Oxford
Univ. Press, 1900, 141 pp.

23. Seg~l_, Ronald. Political Africa. A W ho's who of Personaltttes and Parties. N ew York, Frederick A. Praeger,
l ~ l , 475 pp.
24· Smythe, Hugh H. y Smythe, Mabel M. The New Nigerian Elite. Stanford Cal., Stanford Univ. Press, 1900,
J~

pp.

ALDOUS HUXLEY: CRITICO SOCIAL,
REFORMADOR POUTICO Y MORAUST A

ARGENTINA TERAN MUNGUIA
· La literatura de una época contiene implícita a la sociedad de esa época: es su órgano, su función, su producto. El
proceso de constante acción, reacción y síntesis que presenta
la realidad social, se refleja en la literatura en un constante
fluir y refluir de estilos literarios. Los artistas. los filósofos,
~os escritores interpretan la realidad social. Tienen una visión del mundo y una idea sobre la naturaleza del hombre
condicionada por esa realidad social.
La literatura contemporánea está más que nunca ligada
estrechamente a la vida. De ella no se espera lo sublime.
se espera más bien un reflejo de la vida real, a menudo un
reflejo crítico. Las condiciones de la sociedad moderna han
llev~do al literato a concentrarse en los aspectos de la situación humana en el mundo de hoy y le han llevado a querer
evadir el confinamiento temporal para hurgar en el futuro
de esa condición humana. De entre todas las formas literarias, la más ambiciosa es la novela. La aventura de la novela moderna intentó combinar las nuevas dimensiones fí.
sicas y sociales del hombre moderno, para mostrar en un esfuerzo de concentración, todo el escenario de nuestro mundo en sus múltiples perspectivas y mostrar la posición del
hombre en él. Para hacer que una historia humana relevante fuera representativa de la condición humana presente, se recurrió a la tipificación o a la multiplicación e inten-

39
38

�el pueblo camerún- y dos pequeños "recortes" que habían

sificación de símbolos, a la construcc1on sintética de múltiples niveles simbólicos de historias múltiples.
Huxley ha sufrido, como el resto de sus contemporáneos, el peso de la sociedad moderna que es demasiado excitante, imponente, extraña, como para requerir su atención
absoluta. Huxley se vio igualmente afectado por los tres
o cuatro factores básicos que, producto de las condiciones sociales reales, afectaron a la novela moderna: la falta de un
acuerdo público general sobre lo significativo de una experiencia y de ahí, sobre lo que el novelista debería seleccionar; un nuevo concepto del tiempo y una nueva visión sobre
la naturaleza de la conciencia.
Hemos dicho que estos factores determinantes de la novela moderna, fueron a su vez producto de las condiciones
reales, producto de la sociedad real actuante, pero ¿cómo es
esa realidad moderna que produjo cambios tan fundamentales en las condiciones sociales y psíquicas del hombre?
Hacia finales del siglo pasado la sociedad dejó de ser compacta y ordenada, se convirtió en una sociedad inconexa, fragmentada, carente de bases estables y de esquemas universales fijos, la sociedad humana entraba en un período de transformación.
Dos guerras mundiales y una revoluci6n social de tanta o más
trascendencia que la francesa . . . han quebrantado la vieia estructura social, econ6mica y poUtica. Se ha llegado a ensayar la organizaci6n totalitaria de la comunidad humana. Nuevos descubrimientos en los campos de la astronomía, la física, la qulmica
y el desarrollo del psicoanálisis, han cambiado o ampliado la visi6n del hombre y su conocimiento de si mismo. La interpretaci6n teol6gica del universo, ha cedido su lugar a la biol6gica.
Después de tantos trastornos, ante tal caudal de riquezas cientí-

ficas, el mundo se halla momentdneamente desorientado, vacilante, inestable. La poesía, la novela, el drama, la literatura en general, refleian dicha inestabilidad. Poetas, novelistas, dramaturgos, historiadores. revelan una nueva y extraña preocupaci6n por

la simultáneidad 1 .

Este período de transformación había sido determinado
1. Patrick O. Dodgcon, en d Apéndice a Gcorgc Sainubury, Historia de la
tcratura inglesa, Ed. Losada, Bs. Aires, 1957, pp. 273-274.

40

]i.

pertenecido antes de las ocupaciones alemana y británica al
Norte Nigeriano. En 1922 la Sociedad de Naciones conce&lt;lió el mandato de esta franja (ya ocupada efectivamente) al
Reino Unido, y sobre el resto del Camerún a Francia. En
1947 las Naciones Unidas renovaron el fideicomiso. La franja quedó incorporada, a efectos administrativos, a Nigeria. El
Camerún propiamente dicho, llamado en Nigeria Camerún
Meridional, formó las provincias de Cameroons y Bamenda
y formó parte integrante de la Región Este. Poco a poco, al
crecer la conciencia tribal de los camerones. la unión al Este
se fue haciendo impopular. En agosto de 1953 sus representantes demandaron la separación. Según la Constitución de
1954, Southern Cameroon se separó del Este, c~n una categoría cuasi-regional. Se constituyeron dos partidos: el Kamertm National Democratic Party (K N D P), y Kamerun
National Congress (K N C). El KNDP realizó una campaña en favor de la secesión de Nigeria y la federación a la
República de Camerún. El KNC proponía continuar
ciados a Nigeria como región federal compleamente autonoma.
En las elecciones de 1959 ganó el KNDP por pequeño
margen. Entonces los líderes decidieron acudir juntos a las
Naciones Unidas pidiendo que se pospusiera el plebiscito sobre el futuro del territorio. Así se aprobó por la Asamblea
General de las N. U. El plebiscito se realizó en marzo de
1S)61 y nuevamente triunfaron los secesionista~. Poco después' constituía con el Camerún exfrancés la República Fe72
deral del Camerún •
La situación del Camerún Norte es muy distinta. El
emirato de Dikwa tiene fuertes lazos dinásticos e históricos
con Bornu. La otra parte, correspondiente a Adamawa, fue
de hecho parte del emirato de Adamawa antes de_ la ~upación alemana. El plebiscito decidido por la Orgamzac1on de
las Naciones Unidas resultó favorable a la unión, y el 31 de
mayo de 1~1 se unió a Nigeria como parte integrante de la
Región Norte 73 •

;so-

72. Royal Institute. . . Op. cit., pp. 80-82.
73. Ibídem, pp. 78- 80.

33

�V. LA DINAMICA POUTICA.
1) .-Partidos y Líderes. Así como las regiones federales corresponden, aunque no con exactitud, a los grupos tribales
importantes, de la misma manera los partidos nigerianos representan, con más o menos exactitud los intereses regionales
y tribales y cada uno tiene un predominio casi absoluto en su
región. El Northern Peoples' Congress (NPC) es el dominante en el Norte; sus líderes son el Sardauna de Sokoto y
Abubakar Tafawa Balewa, el Primer Ministro federal. La
National Convention of Nigerian Citizens (NCNC) es el
triunfante del Este; su jefe, Nnamdi Azikiwe, es el actual
Presidente de la República. El Action Group, dirigido por
Obafemi Awolowo, es el mayoritario entre los yorubas del
Oeste 74 •

Esto no quiere decir que los tres partidos más importantes de Nigeria no tienen una ideología definida, y que sus líderes no "difiren en sus conceptos políticos. Azikiwe podría
ser descrito como un socialista neutralista, Awolowo como
un liberal demócrata, y el Sardauna como un feudalista" 75•
Azikiwe fundó su partido en 1944. El NCNC corresponde en su ideología a la ideosincracia ibo -su fundador lo
es- pues es un partido nacionalista, "welfarista" y unitario.
En 1946 atacó duramente la Constitución Richards por crear
la división. En 1953, en la Conferencia Constitucional, apoyó la propuesta de Enahoro del Action Group, pidiendo la
autonomía para 1956, y accedió a que se hiciera en forma
federal. Durante su mandato en el Este, el NCNC ha realizado un programa reformador educativo, económico y social muy eficaz. Es un partido de masas. Pretende una Nigeria "socialista" y es panafricano. Sin embargo considera
que ninguna empresa extranjera que se haya establecido en el
país antes de la independencia debe ser nacionalizada 76 • El
NCNC cuenta con el apoyo de los ibos en el Este, controla
74. R. Castro. "Confuso momento ... ", pp. 598- 599.
75. Italiaander. The New Leadcrs of Africa, p. 215.
76. Sega!. Political Africa, pp. 374 - 376.

34

minorías importantes en el Oeste y tiene un partido f~ial
en el Norte, el NEPU. En suma es el que se acerca mas a
un partido nacional n.
El NPC fue fundado en 1951, ante el peligro electoral
de un grupo progresista. Representa a ~a clase ~n el poder
y a los nacionalistas conservadores nortenos.. Niega el ,voto
a las mujeres. En 1953 se opuso a Enahoro, que ped1a ~a
autonomía para 1956. Es un clásico partido de cuadros, sm
más actividad que la electoral. El presidente es Ahmadu
Bello, Sardauna de Sokoto y Premier del Norte; el vicepresidente es Abubakar. El partido se basa en la lealtad a la
78
religión y a la tradición del pueblo no~teño -_ Mira con
desconfianza el panafricanismo y es antmeutrahsta, aunque
en el plano federal se halle aliado al ~C~C. En la década
de 1950-6o el NPC dio muestras seces1omstas, pero razon~s
económicas -dado que el Norte está cerrado al ~ar- le hicieron desistir79 • El hecho de ser Abubakar gen, y no fulani, y de clase "talakawa" (campesino), le ha evitado la du. ·' d el Sur80 .
ra oposic1on
El NPC tiene como rival minoritario en el Norte al
NEPU Northern Elements Progressive Association, cuyo
ideal e~ la emancipación del campesina~o, la mod~r:1ización
de las escuelas coránicas y una mayor libertad poht1ca Y tolerancia religiosa. Cuenta con el apoyo de l~s mercaderes,
intelectuales, norteños residentes en el Sur, la Juventud hau- s, .
sa y 1os " z1.k.1stas,, nortenos
El Action Group fue fundado en 1~51. Es un ~artido
liberal, federalista, democrático y pro-occidental. Partido de
masas cuenta con el unánime apoyo de los yorubas, sobre todo de' los jefes, de los agricultores de cacao, y de 1~, burguesía
nacional. Cuenta con minorías fuera de su reg1on y es el
77.
78.
79.
80.
81.

Hatch. Op. cit., p. 35.
Sega!. Op. cit., pp. 372-374.
Royal Institute ... Op. cit., p. 6.
Italiaander.. Op. cit., p. 195.
Sega!. Op. cit., pp. 376 - 377.

35

�partido mayoritario en el Oeste. Es también partidario de
ciertas nacionalizaciones 82 •
Awolowo es una personalidad paradójica; metodista
cumplido, no bebe ni fuma. Tiene fama de ser integérrimo
-cosa que no se puede decir de todos los políticos nigerianosy muy considerado con sus subalternos83• Sin embargo, amenazó en términos bastante imprudentes al Secretario británico
84
para la Colonia con la secesión del Este •
El Action Group integra la oposición en el gobierno federal, contra la alianza NPC- NCNC que se halla en el poder. "La edición colonial del Times nunca ha escatimado
alabanzas a Awolowo; y una vez dijo que la democracia parlamentaria al estilo británico tendría su mayor oportunidad
de éxito en Africa Occidental si la oposición fuera dirigida
por un hombre como Awolowo" 85 • Sin embargo, en 1~2
el Action Group fue acusado por el Gobierno de conspirar
contra la Constitución. El Gobierno declaró el estado de
86
emergencia en tal ocasión •
Después de los disturbios de 1962 un nuevo partido, el
United Peopld Party (UPP), adquirió preponderancia en
el Oeste.

BIBLIOGRAFIA
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Nigeria. The Human Geography of Nigeria and its
Environmental Background. London, Univ. of London
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3. Castro Moreno, R. "En Lagos se han evidenciado las dificultades para la unidad africana". A frica No. 242. Madrid, Instituto de Estudios Africanos, feb. 1~2, p. 82 - 83.
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Partidos Nigerianos". Africa No. 247, julio 1~2, p. 346.
5. ________ "El Ultimo Censo Nigeriano"'.
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"Confuso Momento Político en
Nigeria". Africa No. 252, dic. 1~2, pp. 5g8- 599·
· - - - - - "Historia de 62 días". A frica Nos.
26o-26I, agosto-Sept. 1~3. p 64.
9. _ _ _ _ _ _ _ _ "Hambre y Paro en Nigeria"
Africa No. 262, oct. 1~3, p. 37·
-----··---- "Azikiwe Presidente de Nigeria".
Africa No. 262, Oct. 1~3, p. 37·

8.

82.
83.
84.
85.
~6.

lbidem, pp. 378 - 379.
Mitchison. Nigeria: Newest Nation, p. 93.
Ezera. Op. cit., pp. 184-189.
ltaliaander. Op. cit., p. 204.
R. Castro. "Se descubre un complot ... ", p. 549.

36

u . ---------··--- "Nigeria se proclama como Sexta
República de la Comroonwealth" Africa No. 263, nov.
1~3, p. 29.
"Nacimiento de la República Fe12.
deral de Nigeria". Africa No. 263, N ov. 1~3, P· 35·
13. Cowan, L. Gray. "Local Politics and Democracy in Ni-

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20. Mitchison, Lois. Nigeria: Newest Nation. London Pall
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23. Segal, Ronald. Political A/rica. A W ho's who of Personalities and Parties. New York, Frederick A. Praeger,
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24. Smythe, Hugh H. y Smythe, Mabel M. The New Nigerian Elite. Stanford Cal., Stanford Univ. l&gt;ress, 1900,
196 pp.

38

ALDOUS HUXLEY: CRITICO SOCIAL,
REFORMADOR POUTICO Y MORAUST A

ARGENTINA TERAN MUNGUIA
La literatura de una épaca contiene implícita a la sociedad de esa época: es su órgano, su función, su producto. El
proceso de constante acción, reacción y síntesis que presenta
la realidad social, se refleja en la literatura en un constante
fluir y refl"Uir de estilos literarios. Los artistas, los filósofos,
!os escritores interpretan la realidad social. Tienen una visión del mundo y una idea sobre la naturaleza del hombre
condicionada por esa realidad social.
La literatura contemporánea está más que nunca ligada
estrechamente a la vida. De ella no se espera lo sublime.
se espera más bien un reflejo de la vida real, a menudo un
refleio crítico. Las condiciones de la sociedad moderna han
llevádo al literato a concentrarse en los aspectos de la situación humana en el mundo de hoy y le han llevado a q"Uerer
evadir el confinamiento temporal para hurgar en el futuro
de esa condición humana. De entre todas las formas literarias, la· más ambiciosa es la novela. La aventura de la novela moderna intentó combinar las nuevas dimensiones físicas y sociales del hombre moderno, para mostrar en un esfuerzo de concentración, todo el escenario de nuestro mundo en sus múltiples perspectivas y mostrar la posición del
hombre en él. Para hacer que una historia humana relevante fuera representativa de la condición humana presente, se recurrió a la tipificación o a la multiplicación e inten-

39

�sificación de símbolos, a la construcción sintética de múltiples niveles simbólicos de historias múltiples.
Huxley ha sufrido, como el resto de sus contemporáneos, el peso de la sociedad moderna que es demasiado excitante, imponente, extraña, como para requerir su atención
absoluta. Huxley se vio igualmente afectado por los tres
o cuatro factores básicos que, producto de las condiciones sociales reales, afectaron a la novela moderna: la falta de un
acuerdo público general sobre lo significativo de una experiencia y de ahí, sobre lo que el novelista debería seleccionar; un nuevo concepto del tiempo y una nueva visión sobre
la naturaleza de la conciencia.
Hemos dicho que estos factores determinantes de la novela moderna, fueron a su vez producto de las condiciones
reales, producto de la sociedad real actuante, pero ¿cómo es
esa realidad moderna que produjo cambios tan fundamentales en las condiciones sociales y psíquicas del hombre?
Hacia finales del siglo pasado la sociedad dejó de ser compacta y ordenada, se convirtió en una sociedad inconexa, fragmentada, carente de bases estables y de esquemas universales fijos, la sociedad humana entraba en un período de transformación.
Dos g1u:rras mundiales y una revoluci6n social de tanta o más
trascendencia que la francesa. . . han quebrantado la vieia estructura social, econ6mica y política. Se ha llegado a ensayar la organizaci6n totalitaria de la comunidad humana. Nuevos descubrimientos en los campos de la astronomía, la ffsica, la química
y el desarrollo del psicoanálisis, han cambiado o ampliado la visi6n del hombre y su conocimiento de sí mismo. La interpretación teológica del universo, ha cedido su lugar a la biológica.
Después de tantos trastornos, ante tal caudal de riquezas científicas, el mundo se halla momentáneamente desorientado, vacilante, inestable. La poesía, la novela, el drama, la literatura en general, refleian dicha inestabilidad. Poetas, novelistas, dramaturgos, historiadores. revelan una nueva y extraña preocupación por
la simultáneidad 1 •

Este período de transformación había sido determinado
J.

Patrick O. Dodgeon, en el Apéndice a Gcorge Saintsbwy, Historia de b litcr.atura ingksa, Ed . Lo,ada, Bs. Aires, 1957, pp. 273-274.

40

1

fundamentalmente por el desarrollo de la ciencia que cambió el medio ambiente y la forma de vida humanos, así como la concepción humana sobre el universo y sobre el papel
del hombre en él. Siendo la literatura una interpretación
de la vida y la forma literaria una técnica de su expresión, la
literatura tuvo que contener a la ciencia puesto que la vida
había quedado ligada estrechamente a ella. La influencia
mayor sobre la novela la ejerció la ciencia. Se vio en la
ciencia un objeto legítimo de composición imaginativa y en
la literatura un medio de interpretación de la ciencia en términos de la vida humana. En un principio los biólogos
evolucionistas implantaron la idea de que el hombre debía
ser considerado como una especie animal, particularmente desarrollada. En la literatura, los naturalistas interpretaron la
conducta humana en base a los instintos primitivos. Después, los científicos sociales pusieron énfasis en la estructura
social y en la importancia del medio ambiente. Aparecen en
la literatura las disgresiones sociológicas. Se examina al
hombre en sus agrupaciones familiares y culturales. Cuando a finales del siglo pasado, Freud desarrolló los métodos
de exploración del inconsciente y trató de revelar las motivaciones internas de la conducta, una nueva rama de la ciencia vino a enfocar la atención sobre el individuo. Posteriormente, el desarrollo acelerado de los procesos científicos y
sus resultados negativos, engendraron la reacción contra la
cultura tecnológica, contra la civilización científica de nuestros días. Se le acusó de imponer las funciones en "gran
escala" a la vida misma del hombre mediante sus procesos de
industrialización, democratización, tecnificación, burocratización, producción masiva, etc.
Una nueva realidad, o mejor dicho, nuevos órdenes de
realidades simultáneas, invadieron a la literatura por distintos canales: A través de la inevitable descripción de los procesos científicos, sociales y tecnológicos, a través del escrutinio psicológico y de la introspección a la experiencia interior de gran complejidad. El artista, siendo, presenciando,
prefigurando realidades potenciales y preocupado inherentemente con la exploración de la condición human.a, registró

41

�la situación cambiante aún antes de que se hiciera aparente
para la generalidad ; la registró aún técnicamente, en el desarrollo de su sensibilidad y de sus modos de expresión. La
realidad social estaba rota en fragmentos, la visión del mundo no era ya única. El novelista buscó una visión sintética,
completa, ordenada de las imágenes dispersas de un mundo
heterogéneo, casi caótico.
La esencia de la nueva visión está en la multiplicidad. Multiplicidad de ojos y multiplicidad de aspectos observados. Por
ejemplo, una persona interpreta los acontecimientos t:n términos
dt:l linón, otra t:n términos ,dt:l precio de las camisolas de franela . .. y está el biólogo, t:l físico, el historiador. Cada uno ve
profesionalmente un aspt:eto diferente de los acontecimientos,
una capa dift:rente de la realidad. Lo que yo quiero t:S ver con
todos esos ojos a la vez t.

La forma empirista racional, no sirve a este fin. No se
busca sólo la reproducción fiel de la actualidad real como tal,
sino el significado que le da el patrón formal imaginativo de
la obra literaria. Sólo la combinación de la superficie re.alista y la forma simbólica, pudo reconciliar los poderes de la
imaginación y representar varios órdenes de realidades a la
vez.
En la persecución de estos objetivos, la novela moderna
amplía su ámbito en diversas direcciones: hacia lo amplio
de la esfera social, lo profundo de la esfera psicológica y lo
infinito en el tiempo y en el espacio.

Los cambios que sufrió la novela en la primera mitad
del Siglo XX -cambios en la técnica, en la opinión, en toda
la relación entre el autor y su objeto-, son cambios que implican una redefinición radical de la naturaleza y la función
de la novela. Hasta entonces, la novela, especialmente la
inglesa, había sido esencialmente un instrumento público que
basaba su orientación en lo que era generalmente aceptado
como "lo significativo" a la condición humana. Las tramas
novelísticas se construían con incidentes y situaciones que
parecían concernir por igual a la condición humana del es2. Aldous Huxley, Contrapunto ,Editorial Hcrmcs, Mcx-Bs. Aires, 1962.

42

critor y a la del lector. Los cambios en la posición económica, social o sentimental de los personajes, eran indicaciones
patentes -y aceptadas como tales- de una alteración significativa en el "estado" de esos personajes. Es decir, los cambios "significativos" se indicaban por movimientos "públicamente observables". La actitud del autor hacia sus personajes
era esencialmente la de un observador. Los personajes se
presentaban al lector como en un escenario. A su lado se
encontraba el autor susurrando a sus oídos la condición interior de los actores mediante una interpretación de su cond\lcta externa. La correlación entre lo interno y lo externo, entre el desarrollo moral o intelectual y la acción o inacción
observables, se daba por entendida. Los hombres vivían en
un mundo socio-económico real y la parte más real de su
conducta era la que cambiaba o en alguna forma determinaba su posición en ese mundo.
El novelista moderno es incapaz de sostener que su impresión es válida para los demás. Aunque intentara atender
al sentido público de "lo significativo", su sociedad siempre
cambiante amenazaba la percepción observadora que inquiría la relación real entre la estimación pública-y su verdadero valor, su verdadero contenido significativo. En la novela
moderna, el novelista no está seguro de que es la acción exterior la que revela lo significativo de su personaje. No se convence de que los "gestos públicos" acordados por la sociedad
pueden lograr la comunicación entre los individuos. No encuentra base estable para seleccionar, de entre el complejo
de hechos, pensamientos y sentidos que integran la vida humana, aquellos que tengan un significado general. Las ca~sas de este rompimiento se encuentran en los factores economico-sociales que hemos mencionado, en las ideas éticas Y políticas que implantó una nueva realidad, especialmente la realidad que prevaleció después de la Primera Guerra Mundi~l.
Los escritores sensitivos de la post-guerra E. M. Foster, Vlfg'1ua Woolf, Aldous Huxley, James Joyce, percibieron este
nuevo clima y buscaron nuevos medios de comunicación con el
público. La experimentación novelística de los años veinte y
de los años treinta, se debió en gran medida a la búsqueda
de estos medios.

43

�Otro factor que vino a determinar el surgimiento de la
novela moderna fue el descubrimiento de la zona subterránea de la psique humana para restringir el dominio consciente y mostrarlo bajo la influencia de las corrientes incontrolables del inconsciente. Hay una penetraci6n analítica en
la esfera inconsciente del individuo. La primera etapa de
esta penetración, disolvió la unidad y coherencia de la psique
en una serie de complejos, deseos e ideas asociativas. Las
reacciones interiores del individuo no habían podido mostrarse
porque los novelistas se habían visto obstaculizados por la
suposición de que el pensamiento era siempre racional y podía
expresarse en predicados lógicos. Las noticias de las clínicas
de Freud y Jung cambiaron esta visión de la conciencia y
pusieron énfasis en su multiplicidad, ésto es, la presencia en
una determinada conciencia "...de todo lo que ha experimentado con anterioridad y quizá de todo lo que la raza humana como tal, haya experimentado con anterioridad" 3 • La
personalidad individual se concibe como la suma de las memorias del individuo. El pasado está siempre en el presente,
determinando la naturaleza de su respuesta. El novelista como Huxley, tratará entonces de comunicarse con el lector
simultáneamente en diferentes niveles de conciencia porque
la verdad completa sólo puede presentarse mediante una introspección del pasado que se encuentra en la conciencia
presente. En el Contrapunto Huxley lleva a cabo un elaborado experimento de estructuración novelística basado en la
forma musical del contrapunto. La argumentación se mueve
abruptamente, avanza y retrocede en diferentes planos narrativos produciéndonos la ilusión de estar viendo varios aspectos de una experiencia simultáneamente. Esta técnica de yuxtaposición da al libro una especie de precisión científica, que
nos permite examinar. a la vez, una serie de tipos representativos de ideas y formas de vida diferentes. La interpolación
de un cuento, o de fragmentos de un diario dentro del argumento novelístico le sirve de relieve o contrapeso y permite
al autor presentar sus propias ideas.

La preocupación por la conciencia individual, su multiplicidad y su habilidad para acumular pasado siempre accionante, conduce al énfasis en la soledad del individuo. Cada
hombre es prisionero de su propia conciencia privada, que,
por otra parte es su único medio de asociación y es resultado
de su propio pasado único. Las gesticulaciones públicas que
se utilicen como medios de comunicación con el exterior, sólo
pueden ser aproximadas y no llevan al verdadero entendimiento. Las señales que cada individuo manda, serán necesariamente malentendidas en cierto grado, porque cada persona en el mundo exterior las interpretará de acuerdo con su
propia experiencia particular. Así, la sociedad, es en cierto
sentido irreal. Las instituciones sociales son así necesariamente obtusas, torpes, y forzan la verdad sobre el individuo
proveyendo medios de comunicación que sólo distorsionan.
La soledad se llega a considerar una condición humana inevitable. Sin embargo, el deseo de comunicación es un instinto humano. El deseo de escapar a esa soledad está profundamente arraigado y constituye una de las preocupaciones
humanas más inquietantes. Huxley en "sus novelas" se muestra igualmente obsesionado con la soledad humana, con la
mecanicidad de las convenciones sociales y con la falta de medios de comunicación real entre las vidas interiores de los
hombres. En Contrapunto, es la estructura novelística de
apariencia incoherente, la que expresa esa idea principal: la •
sociedad moderna está fragmentada en individuos carentes de
creencias y obligaciones comunes que les mantengan unidos y
así cada uno sigue sus propios deseos sin consideración a
nadie más. Y la desesperanza de la vida presente está expresada implícitamente en la ausencia de un clima general que
ligue los niveles separados de existencia.

3. David Daiches Thc Novel and the Modero World, Thc University of Chicago Press, 1960, p. 7.

Estrechamente ligado a la penetración analítica de la esfera inconsciente del individuo y a su experiencia múltiple
pero única que le aísla del mundo exterior; está el surgimiento de un nuevo concepto del tiempo. La necesidad de análisis de la experiencia interna dio nacimiento a técnicas novelísticas tales como el monólogo interior, destruyendo la cronología. Una nueva cronología, la de la experiencia interna,

44

45

JI

�germinó dentro del tiempo de los acontec1m1entos externos.
Este tiempo ya no tuvo estructura definitiva, fue ilimitado.
La nueva concepción consideraba al tiempo como una corriente contínua, no como una serie de etapas o puntos separados. El nuevo "tiempo", que flotaba en el ambiente
de los años veinte, puso en duda la vieja trama novelística
que movía a los personajes progresivamente, momento a momento, en una secuencia cronológica precisa. Se desarrolló
entonces una forma especial de texto narrativo donde el movimiento fue libre, pudiendo avanzarse o retrocederse a voluntad para captar el sentido del tiempo como realmente
opera en la conciencia humana. En sus primeras novelas,
Huxley experimentó con este nuevo concepto del tiempo. La
estructura de sus novelas, ingeniosa e intrincada, la utilizó como medio de expresión en sí. Aprovecha el tiempo conscientemente, juega con él moviéndolo en forma oscilatoria aumentando el efecto dramático de sus libros. En Contrapunto por ejemplo, " ...coloca al presente y al pasado en términos de igualdad confundiendo la ilación temporal y tratando
todo como si fuera presente. Las obvias conexiones entre el
pasado y el presente están rotas y el interés reside en el arte
de establecer la unión". 4 Más tarde Huxley, mediante el
manejo imaginativo del tiempo y de la ciencia, produciría
una de las novelas utópicas más discutidas de su época: Un
Mundo Feliz. Durante la primera época, el manejo del
tiempo fue para Huxley, un método novelístico más, que empleó con objetividad, con impasibilidad afectada apenas por
la diversión que el autor parecía encontrar en su manejo. En
etapas posteriores, Huxley utiliza al tiempo para hacer obra
de moralista. Establece conexiones entre el presente y el pasado para advertir, para predicar. Preocupado por los problemas de la existencia humana en la sociedad moderna y
percatándose de la gran consideraciqn que en ella se da al
tiempo, lo llega a considerar como el enemigo al que hay que
vencer. Advierte que el gran mal de la sociedad moderna
reside en su obsesión por el tiempo. El tiempo y el deseo
son, en nuestros días, la expresión del mal.
1. Dodgeoo, op. át., p, 361.

Huxley recibió el impacto de todo el proceso de transformación social que hemos señalado, y fué parte actuante del
proceso literario experimental que se desenvolvió simultáneamente a aquél. Sin embargo, es difícil señalar el papel y la
naturaleza de la aportación de Huxley a la literatura contemporánea. Su personalidad y su aportación están -como diría
un crítico francés-5 realzadas y opacadas a la vez, por la gran
diversidad de sus obras. Añadiríamos nosotros que, su aportación a la literatura quedó en mucho opacada por los intereses ulteriores que le movieron a escribir, intereses que trascendieron los límites de la literatura. Todo parece indicar
que Huxley no estaba realmente interesado en la literatura,
en su problemática. Utilizó a la novela como medio de expresión de sus ideas, así como utilizó a la poesía, al ensayo,
a los libros de viajes, etc. En realidad su capacidad imaginativa .Y su gran inteligencia, le dieron en principio un gran
impulso creador, que la falta de temperamento y las preocupaciones de índole ajena a la literatura, le hicieron perder.
Al crear y animar a sus personajes, Huxley va desentendiéndose de la historia que cuenta para hacer obra de sociólogo,
más tarde obra de político y, en definitiva, obra de moralista.
Estudiaremos a Huxley en esas sus aproximaciones a la
literatura. En algunas de ellas, logró escribir obras que no
pueden menos que considerarse como verdaderamente relevantes, aún dentro del ámbito propiamente literario. Tal es
el caso de Contrapunto. En algunas otras, según la opinión de la mayoría de los autores, no logró la consideración
de literato en "estricto sentido". Sin embargo, la aportación
valiosa de Huxley a la comprensión de los problemas sociales,
políticos y morales contemporáneos es innegable. Tal es el
caso de Un Mundo Feliz .
En una primera etapa, las novelas de Huxley son casi un
estudio sociológico, un estudio sistemático, analítico de su
realidad social. Huxley es por entonces un agudísimo crítico
social. Contempla la fragmentación social del mundo con5. Marcel Brion, "La Mort d•Atdous Huxley·· en Le Monde, Selcction Hebdomadairc du 28 Nov. au Dec. 1963, p. 10.

47

�temporáneo y no se angustia, responde a la catástrofe con
sátira brilla-nte y divertida. Por la materia gris y eminencia
que heredara de sus abuelos, padres, tíos, etc.; así como por
la formación intelectual que recibiera, Huxley fué y procedió
en sus novelas, como un científico de erudición maravillosa y
de espíritu crítico incansable. Y también como científico procedió con objetividad.
Hijo y nieto de bi6logos, Aldous Huxley parece contemplar a
sus pr6jimos con el compasivo interés del bi6logo marino cuando estudia a algún monstruo de alta mar que nada y hace
cabriolas detrás del vidrio de un estanque de agua. . . Contempla
a sus personajes como el hombre de ciencia y los diseca como
el hombre de ciencia. •

Huxley mantuvo entonces el dominio completo, el control de su método satírico. Empleó la alegoría y la sátira con
normalidad.
Sabe equilibrar la mordacidad de su sátira con la diversi6n de
su humorismo. Contempla con impasibilidad divertida el mundo antipático que lo rodea. Si sus primeras novelas son satfricas y se acercan mucho a la crueldad, el cuadro no tiene la
mordacidad, la dureza de la obra de Swift . . .porque a Huxley
le falta la capacidad de odiar. . .porque el espectáculo, la tragi1
comedia social, en parte le divert!a. . .

Su objetividad, no anuló su sensibilidad, sensibilidad biliosa, malhumorada que aprendió la situación de la época
con sentido de la historia y con finalidades serias y ambiciosas, como más tarde revelaría.
Huxley captó el tono y el ambiente de la sociedad inglesa
de la primera post-guerra. La sociedad de las clases altas,
intelectuales y artistas que él conoció bien. Esas clases acomodadas, ociosas, ultrasofisticadas de las que se burla en tono
brillante, cínico, "chic", con alegría casi frenética que con el
tiempo dejaría dudas sobre un posible elemento patológico en
la personalidad del autor. Huxley fue entonces el joven te-.
rrible, '~despiadado", portavoz de la generación perdida, la
generación atrapada y engañada en el caos físico, psicológico
6. Dod¡:con, op. cit., pp. 568-569.
7. ldcrn.

48

y moral de la primera guerra mundial. En el contexto histórico estrecho y pesimista Huxley expresó la desesperanza de
su generación con dignidad. Respondió al mundo con ironía y sarcasmo encontrando con ello un eco extraordinario.

La esencia de la novela huxleyiana de este período es la
sátira de las costumbres contemporáneas. El material humano que trabaja le es profundamente antipático, la realidad
que examina es una en desintegración y decadencia pero
Huxley no se atreve a negar la validez de la vida. Ya hemos
dicho que la tragicomedia social, casi le divierte. De la miseria y el error, el sufrimiento y el caos Huxley percibe una
armonía. No ofrece escape a la realidad terrible que se presencia pero tampoco capitula en el sentido de que la vida
humana misma, es en sí misma, mala o insignificante. Su
ironía es la del hombre de ciencia literato cuyo principal interés es la observación verdadera y cuya diversión delicada es
la variación entre la conducta humana y sus convenciones,
entre sus objetivos y sus capacidades, entre sus teorías sobre la
vida y sus prácticas. Huxley es entonces un escéptico y un
racionalista. Curiosea la conducta humana, le interesa lo que
el hombre hace en las condiciones de la vida moderna pero
todavía no se apasiona o se indigna ni le señala lo que debe
hacer. Es fundamentalmente un literato no un predicador.
Al vincularse estrechamente a la vida humana, al examinar la atmósfera de urgencia y frustración en que ésta se
desenvuelve, al examinar las convenciones e instituciones sociales que la regulan, Huxley hace política. Es verdad que la
desilusión e impotencia que experimentara durante el primer
conflicto bélico mundial provocaron su desprecio por los procesos propiamente políticos, pero al tratar de articular el problema de la condición y destino humano, llevó a la literatura
su interpretación política de las estructuras sociales presentes,
de las formas de autoridad y de la distribución y utilización
del poder.
Huxley hizo política aún al rechazarla como contraria
a la vida, al negar su validez, al mostrar desconfianza y hostilidad hacia el Estado y hacia toda institución que ejerciera

49

�una tiranía sobre el individuo. El Huxley liberal, demócrata,
pacifista, no puede dejar de mostrarse en sus novelas. No
quiere ésto decir que Huxley fuera en sus novelas un político
en acción legislando, o haciendo propaganda. Huxley no hace novela política. Toca a la política alegóricamente, mediante simbolismos, discute y emite opiniones en forma casual, indirecta. Se desentiende de la maquinaria política, ni
la conoce ni le interesa. No siente responsabilidad política
ni toma en serio los problemas políticos. Se asoma a la periferia de los problemas políticos al parecer sin conocimientos, sin análisis teórico o experiencia práctica con una actitud
abiertamente subjetiva. Parece experimentar un placer casi
histérico ante la destrucción y profanación de las instituciones
y costumbres consideradas como sagradas. Pero es precisamente debido a sus opiniones estimulantes, provocativas, que
Huxley puede proveer un entendimiento valioso de la política y de la personalidad burocrática de nuestros días. En su
papel de observador de la sociedad pudo indirectamente señalar importantes claves al científico político para la comprensión de las motivaciones que determinan la conducta política. Sus reflexiones sabias, brillantes, lógicamente estructuradas, sus comentarios interesantes sobre las cosas y sobre los
hombres pudieron ser de una importancia particular para el
político científico. Pudieron inspirar nueva vida a las instituciones políticas. Quizá muchos de sus libros que no son
relevantes como literatura, se sigan leyendo precisamente por
esa clase de aportación, a la cual se añade la gracia de su presentación ingeniosa. En esta segunda etapa de su producción
literaria, Huxley hace obra de político pero no novela política.
El manejo imaginativo de la ciencia le permitiría proyectar
al futuro, en forma exagerada, las instituciones sociales y políticas del presente. El género literario de la utopía científica,
en su caso, el de la anti-utopía científica, fué un medio conveniente de descrédito de las instituciones existentes. Pero
en esta segunda etapa Huxley procede con mayor seriedad.
Se encuentra ya preocupado profundamente con los problemas políticos, sociales y morales del hombre en el mundo tecnológico moderno; busca el significado filosófico-político de
la cultura científica contemporánea. Huxley usa la utopía

50

-al igual que otros autores modernos- para advertir que
una posible realidad inhumana y negativa puede presentarse
si el hombre no busca otros caminos. Entra ya en una etapa
en que la literatura le sirve para hacer obra de reformador
político y moral. Desea influir, ser fuerza determinante de
la realidad social. Sus obras encierran ideas, propuestas indirectas de reforma. El dilema contemporáneo de logros materiales y confusión intelectual, de poderes de comunicación
sin precedente y solitud interna impregna y desgarra la personalidad de Huxley que se debate, por decirlo así, entre el
racionalismo y el misticismo, entre el sensualismo y el puritanismo. Huxley no puede ya percibir armonía en el caos y
el sufrimiento de la vida.
Huxley no puede olvidarse del espectáculo diario y universal, de
la muerte, del asesinato, del hambre, de la peste, de la larga
narraci6n de crímenes y violencia que constituye la historia
humana. 8

Al no olvidarse de ello Huxley comienza a buscar sus
causas y encuentra que, el adelanto tecnológico ha traido primero, la organización tecnológica como amenaza social y
económica, y después, como amenaza a los valores morales
y a la vida misma. Es por el adelanto tecnológico que la civilización contemporánea aprendió a dominar la materia y es
por ello que perdió muchas prerrogativas humanas esenciales.
En Un Mundo Feliz Huxley presenta este dilema. Resume el conflicto entre la visión racionalista científica y la visión
religiosa y artística que tiene lugar en nuestros días. Analiza
el cientificismo llevado a su perfección y aplicado victoriosamente a la sociedad humana. Presenta a la vida artística o
religiosa exilada, empujada a un mundo subterráneo y relegado.
Si Huxley recoge la anti-utopía como medio de expresión
de sus ideas, lo hace respondiendo a una corriente literaria en
boga. Hasta hacía algunas décadas, el surgimiento y desarrollo de la ciencia había traído aparejado un desarrollo casi
paralelo de la literatura utópica. Ambos habían sido el re8. Daicha, op. cit., p. 53.

51

�sultado de una visión semejante de la vida. El surgumento
de utopías coincidió con periodos de descubrimientos científicos y con épocas de experimentación y abierto espíritu crítico. En el siglo XIX el proceso tecnológico se desarrolló
enormemente pero esta vez, sus consecuencias negativas difícilmente fueron objeto de entusiasmo utópico. Las utopías
devinieron anti-utopías al reaccionar en contra del desarrollo
tecnológico y en contra de la máquina; al añorar el retorno al
"estado de naturaleza" y al señalar los peligros inherentes al
cientificismo.
Las primeras manifestaciones utópicas encerraban viejos
sueños de un mundo perfecto. Buscaban la felicidad y creían
que podían encontrarla en la tierra. Este paraíso terrestre
fue producto de una visión del mundo muy rudimentaria.
No fue inventado conscientemente, la fe coincidió con la imaginación. En la utopía moderna, el hombre impuso su voluntad a la imaginación. El país ideal es construcción ficticia consciente. La imaginación espontánea y las creencias
tradicionales son reemplazadas por actividad creativa. La
aproximación consciente deliberada al futuro, hace que la
creación imaginativa devenga ficción estructurada lógicamente. El escritor utópico tiene que considerar no sólo el contraste entre realismo y fantasía, sino el conflicto entre el pragmatismo científico y la experimentación utópica. Huxley tuvo primero que vivir y aprender, después tuvo que visualizar
y actualizar condiciones inexistentes. Tuvo que inventar metodológicamente. Analizó las condiciones y las tendencias de
la sociedad moderna y con los conocimientos obtenidos planeó
conscientemente una nueva sociedad. El mismo nos explica
que la complejidad de la sociedad moderna hace necesaria
su organización y planificación.
Una sociedad altamente organizada y reglamentada, cuyos miembros muestren un mínimo de peculiaridades personales y cuya
actuaci6n colectiva sea gobernada por un plan global impuesto
desde arriba, se considera como 'científico' y de ahí mejor que
una sociedad de individuos independientes autogobernados y que
llevan a cabo una verdadera cooperaci6n. 9
9.

Aldous Huxlcy, Scicnc.c, Libcrty and Pcacc, London, 1948, p. 48.

52

Pero en esta misma explicación va encerrado el dilema
moderno de organización y planificación científicas contra
libertad humana.
El desarrollo de la literatura utópica hacia la novela, fue
parte de la evolución de la imaginación utópica creadora de
mitos que avanzó impacientemente de la idea general a la
actualización siempre creciente. La comprensión del proceso
evolucionista de la sociedad humana sirvió de base teórica
para el desarrollo de hipótesis sociales particulares. Estas hipótesis fueron particularizadas por una descripción detallada
que cubrió el carácter hipotético del Estado imaginario. Recibieron mayor concreción y actualización al referirse a un
lugar, momento y situación psicológica definidos. De la opinión de Huxley antes citada, deducimos que el autor también
creía que la utopía sería más real en cuanto pudiera demostrar al detalle su funcionamiento, cosa que sería muy difícil
de demostrar en una sociedad de individuos autogobernados
donde los hechos se presentarían con gran libertad.
En la utopía moderna no se nos recuerda constantemente
la irrealidad del mundo utópico con la presencia de un visitante extranjero que nos introduce en él. Los caracteres utÓpicos se nos presentan directamente, no son vistos como una
gran masa, o si lo son, devienen objeto de interés humano.
La utopía deja de ser perfecta, se pone en duda, está llena de
conflictos sociales y morales. La utopía está más cerca de
nuestro mundo imperfecto. La utopía tiene vida y el lector
deviene un ciudadano del mundo imaginario.

En Un Mundo Feliz, la existencia de un país ficticio •
debe ser ayuda para descubrir otra posibilidad de realidad que
está oculta y que no puede ser percibida de otra manera. Este
descubrimiento lo debe hacer el hombre al aproximarse al
arte, a la vida espiritual, al aproximarse a la ciencia en forma
humanitaria.
Un Mundo Feliz gira alrededor de un gran temor a la
tiranía de la tecnología. El miedo a la maquinaria adopta
la forma sutil de una tecnocracia que funciona esclavizando

53

�al hombre. En esta pesadilla antiutópica, la ciencia y la tecnología no están sujetas a ninguna restricción. El hombre
común y el científico aparecen atados a la máquina. Las consecuencias sociales son inevitables, afectan a toda la estructura
social. El desarrollo científico desbocado cae como una avalancha que embota a la humanidad. La ciencia y la tecnología producen el crecimiento desmesurado de la maquinaria,
la maquinaria hace posible la industrialización que crea grandes masas de población, éstas requieren de organización y
manejo científico y por lo tanto requerirán más ciencia, más
~aquinaria, etc. Pero este desarrollo no puede seguir indefimdamente. La población se estabiliza artificialmente. La
humanidad deviene masa humana. El hombre pierde su
identidad y se encuentra convertido en un ser superior, pero
su ser común. El hombre es un producto sub-humano, sin
diferenciación ni raíces propias, standarizado. Los escritores
modernos, angustiados con el proceso social de standarización,
llevan é~te a su exageración para señalar el peligro de un desarrollo que pone demasiado énfasis en la igualdad y en la
identidad. La reacción huxleyiana es desde luego un fenómeno del siglo presente donde ya la identidad y la sociedad
sin clases no son un sueño. Y a se puede considerar el peligro
de un mundo sin individuos, donde el ser humano sea sólo
variación de un patrón. La producción de meros patrones
h~manos se realiza mediante la ciencia y la tecnología que en
cierta forma impiden la comunicación entre el hombre y la
realidad. Ellas permiten la substitución de la comida, de la
música, de las sensaciones. En Un Mttndo Feliz, todo es
substituido. Es la sociedad donde la ciencia es aplicada a la
• perfección. La ciencia se ha amalgamado a la sociedad. El
nacimiento, la formación del carácter, la experiencia emocional, la percepciÓ!l estética; todo se condiciona científicamente. La calidad humana se substituye.
Cuando el desarrollo científico alentó sueños de una sociedad más feliz organizada y regulada científicamente, las
utopías se dedicaron fundamentalmente a dibujar el cuadro
de la sociedad futura donde las instituciones políticas _funcionaran a la perfección. El Estado se presentó como una co-

54

munidad de hombres libres que cooperaban voluntariamente a los fines de éste, convencidos de su bondad esencial.
El Estado satisface, en las utopías, las necesidades del hombre
común. Las leyes que promulga son perfectas y· se obedecen
voluntariamente. Las ofensas son extremadamente raras pero si éstas llegan a presentarse, se evita la coerción.
De los aspectos negativos del desarrollo científico y de
la , insatisfacción del funcionamiento de la soci~dad utópica,
as1 co11;10 de sus peligros inherentes de deshumanización, surge
la anti-utopía. Al alcanzar idealmente una realidad dada,
al presentarla realizada en su desenvolvimiento final, las utopías realizaron aunque sea imaginativamente el ideal y éste
dejó de serlo. La imaginación del hombre y su anhelo de
perfección fueron frustrados ya que una parte de esos hombres
pudieron estar insatisfechos con la realidad imaginada. Al
Estado utópico, se opone el Estado antiutópico que sigue
funcionando científicamente a la perfección, pero en donde
el hombre no puede ser naturalmente feliz. La organización económica puede ser perfecta pero el individuo ha perdido su calidad de tal. En la antiutopía se está reclamando
el derecho al sufrimiento y al error como necesario para el
conocimiento de la verdadera felicidad. Se está condenando
el condicionamiento de la felicidad humana. La antiutopía
no presenta al hombre como autónomamente convencido del
bien esencial del Estado. Se hace al hombre sentirse feliz por
pertenecer a la comunidad. La psicología de las masas se
utiliza hábilmente como un medio infalible de condicionar
al ciudadano a los fines del Estado. Si bien se utiliza la propaganda, ésta no garantiza, como el condicionamiento, la
producción del efecto deseado. La propaganda aunque ejerce una presión psicológica mayor que la educación utilizada
por las viejas utopías, puede permitir al individuo permanecer independiente, su espíritu crítico puede permanecer intacto. El peligro de una mente independiente atenta contra
la estabilidad utópica, sólo hay seguridad si toda conciencia
individual ha sido eliminada. Así en Un Mundo Feli:-.:
Huxley hace que en el futuro utópico el ciudadano sea condicionado antes y después de su nacimiento para llenar la fun-

55

�ción que se le ha asignado de antemano. El ciudadano está
tan bien condicionado que será feliz en la función asignada y
se le hará muy infeliz si se le ordena cumplir otra clase de
tareas o se le proporciona otra forma de vida. Se desarrolla
así la perversión utópica. El Estado condiciona la felicidad
del hombre. La propaganda y el condicionamiento aseguran
la estabilidad del Estado. El individuo deja de existir, está
lleno, satisfecho del Partido y del Estado. Cualquier forma
de Estado que se presente, será considerada como el bien supremo. La posibilidad de rebelión se evita además, asegurando la más absoluta adherencia al sistema estatal mediante
el temor a una fuerza externa, real o ficticia, y el amor al
protector: El Estado. Huxley utilizó esta posibilidad hasta
la llegada de la bomba atómica cuando en su novela El M ono y la Esencia reduce al hombre a la animalidad en la
esfera sexual y le hace adorar al Dios de las fuerzas destructivas como el ser más poderoso. Esta adoración la hace surgir del miedo a los horrores de una guerra y a las crueldad~s
inenarrables de un conquistador. En Un Mundo Feltz,
Huxley se contenta con condicionar una tranquilidad estática de felicidad colectiva que proporciona seguridad completa al Estado. No usa todavía el terror colectivo como
fuerza de adhesión al Estado.
Frente a la máxima de estabilidad que presenta en Un
M~ndo Feliz, Huxley hace que el conocimiento del pasado se convierta en un problema importante para la sociedad
utópica. Esto es así, porque el pasado no sólo contiene todas esas fuerzas y procesos que dieron como resultado la existencia del Estado utópico, sino también, todas las tendencias,
desviaciones, y actitudes desintegradoras que tuvieron que vencerse para su realización. El conflicto entre el presente y el
pasado se dramatiza en esta obra. En la sociedad que presenta, la historia se elimina al máximo posible:. Para esa
sociedad, la mayor parte de los hechos históricos se consideran desagradables y su conocimiento es corruptor de la gente
joven e ingenua. Sólo los contralores del mundo, poseen los
libros prohibidos y tienen acceso al pasado puesto que son
hombres inmunes a la maldad de la historia. Esta idea en-

56

cuentra su expresión simbólica en la reservación india de Malpaís que se sitúa en Nuevo México donde el pasado continúa
vigente. La importancia de este símbolo es enfatizado por
el hecho de que los capítulos dedicados a la reservación se
encuentran en el centro del libro siendo no sólo la clave de
los problemas sino la estructura dramática de la novela. En
la primera parte de este drama utópico vemos funcionando
a toda la sociedad científica estable. En una segunda parte,
este cuadro suave se rompe en dos lugares. Primero por la
ojeada histórica hecha por Mustapha Mond el Contralor del
Mundo Feliz cuyo punto de partida lo da la afirmación de
que la historia es peligrosa y desagradable. Al principio de
su exposición se observa una grieta profunda entre el pasado
antagónico y el presente, pero luego este vacío se cierra gradualmente. Esto se hace en parte por la narración del desarrollo que dio origen a la nueva sociedad. En un principio
hay oposición patente entre el pasado que se narra y el presente vigente, después gradualmente, los diversos círculos se
acercan y se confunden asimilándose mutuamente en una
doble exposición donde una esfera no puede separarse de la
otra. El pasado ha sido absorbido y aniquilado por la élite
dominante, el Contralor del mundo y su audiencia. En los
círculos oficiales la estabilidad prosigue pero el tema conflictivo se presenta por segunda vez, de nuevo en un caso
individual. Bernard Marx está insatisfecho con la sociedad
utópica. Su insatisfacción le lleva finalmente a visitar la
reservación india de Nuevo México. Ahí tiene lugar la tercera parte del drama. La grieta entre el pasado y el presente
utópico es completa. La visión del pasado, que según la
teoretización de Mustapha Mond, ha sido destruída, resulta
ser una realidad actuante, por lo menos para un pequeño núcleo de seres humanos. En la mente de esta gente, el presente utópico no existe. La profundización temática Y la
preparación para el desarrollo dramático del conflicto, lle_va
a un cambio de los protagonistas. Bernard Marx, cuya IDsatisfacción sirvió de introducción al pasado actuante, deviene una figura secundaria y un salvaje de Malpais ocupa el
puesto central. En una última parte se dramatiza la versión
de la segunda parte al tener lugar un confrontamiento abierto

57

�del pasado con el presente. El salvaje entra en la sociedad
utópica y re.acciona violentamente contra el ambiente antipático que le rodea hasta que el choque final no puede ser
evitado. El pasado y el presente no llegan a asimilarse, chocan en el diálogo dramático del Contralor del mundo utópico
con el salvaje de Malpais. El pasado vuelve a ser derrotado,
pero esta vez la grieta no se cierra. Se ha dejado al desnudo la
naturaleza dudosa de esta sociedad utópica estabilizada y surge un sentimiento de derrota muy grande para esta sociedad
con el desarrollo final: el suicidio del salvaje.

Puesto que la fuerza detestable ha triunfado necesariamente
debe profundizar para presentar las causas genuinas de su
triunfo. Esta presentación es más convincente en cuanto es
claro que el autor la desaprueba. El conflicto verdadero da
a Un Mundo Feliz un mayor balance y significado moral.

El movimiento espiral que sigue Huxley al pasar de la
estabilidad utópica a la reservación del pasado y la vuelta a
una dudosa estabilidad utópica, absorve ef!!ctivamente la narración histórica, en la novela. Lo que en otras obras no es
más que material para formar las condiciones utópicas, deviene
en Un Mundo Feliz el centreo de una acción dramática coherente. La descripción no falta pero se presenta en diferente forma. Los principios y el tono dominante de la antiutopía, se resumen fácilmente en la primera página. No
hay sorpresa pseudo-ingenua ni elaboración laboriosa de hechos desconocidos, la utopía se da por supuesta. Los acontecimientosJ trascendentales se presentan casualmente. Un
Mundo Feliz aunque se utiliza como medio de descrédito de
las instituciones existentes o que tienden a formarse, evita la
parcialidad dura y satírica quizá porque el autor mismo se
encuentra en favor de la causa perdedora. Sus convicciones
se expresan en el pequeño nucleo salvaje de población de
Malpais. La causa perdedora se defiende con cierta dignidad trágica que le da la apariencia de causa buena en sí.
Evita hacer necesaria su explicación. Huxley parece hacer
a propósito su causa como causa perdedora para hacerla más
impresionante y conmovedora. Con ésto el lector tiende a
olvidar plantearse la cuestión de que quizá el triunfo de la
causa que ahora se presenta como perdedora no fuese tan
deseable. Huxley adquiere mayor seriedad, no es tan abiertamente satírico cuando hace de su propia causa, la causa
perdedora. Si bien las fuerzas contra las que lucha le son
detestables, no las debilita mañosamente, ni las ridiculiza.

Si en Un Mundo Feliz, las fuerzas religiosas y espirituales se encuentran en oposición dramática a la sociedad
científica y tecnológica ideal triunfante, Huxley no parece
creer en una amalgamación positiva de las dos corrientes como lo creyera D. H. Lawrence. Si Huxley realiza una aproximación humanista a la ciencia sus afirmaciones niegan a
ésta su finalidad humanista, su búsqueda de la verdad y de
la felicidad humana. Aún las experiencias más completas y
positivas caen bajo un control científico que las neutraliza.
Los deseos de libertad y la dignidad humanas pudieran quedar salvaguardados por el amor, pues el hombrf! podría vivir
una experiencia que está fuera del alcance de la planeación
social. Ni siquiera la sociedad científica tecnológica ideal
puede manejar fácilmente los instintos, especialmente el instinto sexual. Sin embargo Huxley en su antiutopía no deja
abierta esta salida. Presenta la posibilidad de una neutralización de los instintos humanos mediante prácticas adecuadas. El amor individual y la satisfacción de la urgencia sexual se mantienen separados. El amor individual, tendiendo ---&lt;:orno lo hace- a crear células sociales independientes
dentro del cuerpo social total, se considera especialmente peligroso. Siendo el instinto sexual una fuerza menos absoluta que el amor individual, se utiliza como w1 medio sistemático de explotación. El amor individ_ual se abole mediante procedimientos adecuados de condicionamiento, se
forza el comunismo sexual y la relación sexual indiscriminada se convierte en un opio anhelado por el pueblo. Huxley
va siendo ya más puritano que sensualista, no ve en la liberación de las relaciones sexuales una actitud más o menos
positiva. Trata al sexo muy superficialmente, pues aún bajo las condiciones prevalecientes en Un Mundo Feliz, el
sexo seguiría siendo la fuente principal de criticismo social.
A Huxley le sirve el amor para llevar el conflicto que le preo-

58

59

�cupa, a sus conclusiones más significativas y conmovedoras.
A los ojos de su creador, Un Mundo Feliz tiene defectos considerables:
En atención al efecto dramático se permite hablar al salva;e más
razonablemente de lo que en realidad permitiría su formación entre practicantes de una religión que es en parte un culto a la
10
fertilidad y en parte penitencia feroz •

Pero lo que más le preocupa a Huxley es que el libro
no ofrezca alguna posibilidad constructiva, una tercera comunidad. Así la obra
. . .poseería una complementación artística -y si es permitido
usar tan gran palabra en relación con una obra de ficciónuna complementación filosófica de la mal evidentemente carece en su forma presente 11 •

Pero -creemos nosotros- la inclusión de esta tercera
posibilidad constructiva, hubiera convertido a Un Mundo
Feliz, en un programa filosófico político concreto, restándole calidad artística a la especulación imaginativa de Huxley. Como ya hemos dicho en otra parte, es mayor el balance artístico de la obra en cuanto no intenta ser más que una
especulación sobre las posibilidades de la naturaleza humana
en el mundo tecnológico de nuestros días y evita un juicio
moral abierto y tendencioso. Por otra parte, al presentar
una tercera posibilidad, hubiera frustrado -como lo habían
hecho utopías anteriores- el ideal de perfección siempre presente en el hombre. Para presentar esa posibilidad en forma realista y convincente, Huxley hubiera necesitado concretizar, y al hacerlo, hubiera dejado insatisfecho el ideal
concebido diferentemente por diferentes hombres.
Huxley tiene muchas cosas valiosas que decir respecto
de los resultados negativos de la ciencia en su aplicación a la
sociedad humana, pero cuanto más discute la naturaleza y
las potencialidades de la ciencia moderna, hace más probable la bondad de su influencia.
10.
1 l.

Aldous H uxky, Bravc Ncw World, Fcnguin Books, Ltd., Australia, 1961,
pp. 7-8.
Idrm, p. 9.

60

La aportación de Huxley en Un Mundo Feliz puede
medirse más bien en el campo moral por el efecto de éste
orden que ha tenido sobre las generaciones presentes. Si
esta obra de imaginación se aproxima al efecto moral de la
e~periencia en st y en l~s condiciones ideales que 1a expem:ncia real nunca propomona; su aportación es única y singular. Sin embargo todo mundo puede percatarse de que
Huxley ha hecho obra de moralista -que es lo que a él
real_mente _le ~n_teresaba, pero no obra literaria. Las preocupac10:1es. ftlosofICo mor~les del autor, su seriedad explícita,
r.o d1smmuyen su capacidad como escritor pero no permite.u
que su obra sea considerada fundamentalmente como una
obra de arte.
La obra de Huxley es en definitiva de tipo moral. En
~n principio, y este es el caso de Un Mundo Feliz, los juicios morales quedaron implícitamente contenidos en sus
obras y sólo produjeron el impacto moral que toda gran obra
de imaginación produce. Poco a poco sin embargo, su obra
se convierte en una con propósito moral consciente y tendencioso. Huxley está convencido de un cierto "bien" con
todas las fuerzas de su inteligencia y de su sensibilidad, ese
bien está siendo obstaculizado y destruido por el materialismo de nuestros días y por lo tanto busca un medio de evitar
su completa destrucción. Rechaza violentamente la política
y el poder como medios adecuados a la salvación de la humanidad pero como su actitud no fue la de la negación
sistemática, no fue nihilista, tiene que mostrarse en favor de
algo. Puesto que termina reaccionando con horror y repulsión a tantos aspectos esenciales de la naturaleza humana
-sus apetitos, sus deseos, sus ansias de poder- se inclina poco a poco en favor de otra realidad trascendental. Escoge el
camino del misticismo como alternativa al materialismo, a
la tiranía grosera de la condición corporal. Combate activamente como reformador y no como moralista de gabinete,
en forma violenta y agresiva, buscando instaurar un nuevo
orden de valores en el pensamiento filosófico, político y social.
La crítica que ataca con agudeza e ingenio, las teorías o

61

�las formas de vida prevalecientes, la sátira huxleyiana de la
primera época, puede aceptarse en la novela. Pero la naturaleza de la novela parece ser tal que si bien puede aceptar
implicaciones satíricas no puede aceptar sermones, mezcla
de misticismo y filosofía moral. La novela pudo aceptar al
satirizador de talento que tenía ingenio, ferocidad, ideas e
imaginación, pudo aún aceptar la sátira de las circunstancial&gt;
locales y temporales que por pasajeras pudieran haber dejado sin significado el ataque que realizara su autor, pero la
novela no pudo aceptar la sátira que se hace privada, la alecroría que nada dice a la condición humana, que la niega.
Huxley había llegado a encerrarse en la alegoría privada del
misticismo buscando en sí mismo el objeto y los símbolos
que hicieran objetiva su obsesión. Su sátira se había convertido en forma directa e inaceptable de sermón.
A pesar del instrumento novelístico que utiliza, Huxley
está preocupado con otros problemas básicos que trascienden
los límites de la literatura. Su interés ya no se centra en la
observación de lo que el hombre hace. Lo que le interesa
ahora es decir al hombre lo que debe hacer. Su poder de
discernimiento y de exposición no es más que el instrumento ( que utiliza como siempre con habilidad) de una filosofía que condena lo mundano. El escéptico racionalista aboga en favor de un credo positivamente místico, elevándose
tan alto, en tal solitud, que el hombre común no puede
seguirle ya.
Este nuevo orden de valores que desea instaurar, deviene su preocupación fundamental a la que quedaron supeditados desde entonces sus manifestaciones de escritor. Huxley devino en un filósofo moral y dejó de ser un literato.

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ESQUEMAS PARA UNA REUGION DEL PAISAJE

JOSE MARIA LUC',-0
Colores en el mar

El mar se encuentra encadenado a la tierra como el alma del hombre se encadena a su cuerpo; he ahí ese deseo
tempestuoso del elemento líquido por desembarazarse de la
materia torpe y lenta; he ahí esas torres de agua que masturban la insensible calma del cielo. Se aplaca a veces el desasosiego, se somete al fin la rebelión de las ondas marinas; la
luna doma al mar a latigazos, lo arrincona, lo humilla, lo
entristece1 para volver a insolentarlo con el efecto mágico y
secreto de su fuerza escondida. Luna y mar ; poeta y Universo en eterno connubio.
Colores en el mar (México, 1921) acusa el primer amor
del poeta; el primer paso en su vida de predestinaci6n; el primer eslabón de una cadena de acontecimientos que desarrollarán su total contextura con arreglo a este inicio que marca la pauta. En la ciencia lo importante es ubicar la pregunta dentro de un contexto sistemático de valores, o lo que es
lo mismo, colocar la x dentro de tla ecuación, hacer que la
pregunta sea determinable, lo demás -encontrar la respuesta- no es más que labor minuciosa y paciente. De igual
modo, en la poesía, el primer verso de un poema encierra
toda la posibilidad del poema, y el primer poemario todo lo
contenible de la obra. Recuerdo para este propósito el título de una obra monumental de la música barroca: ll ci-

63

�mento dell'armonia e dell'invencione con la que Vivaldi demuestra que desentrañando el contenido de un ritmo inicial
se desenvuelve toda la estructura de un poema musical. En
el proceso de la creación artística sucede lo que en el proceso del despliegue de la vida. De esa tierra húmeda que llamamos infancia, nace esa planta humana que podríamos llamar poema. La obra de Pellicer es resultado ineludible del
desenvolvimiento de su conciencia. Y por conciencia entiendo aquí los moldes de su sensibilidad poética, los cuales encontramos ya perfilados en su primer libro, cuando el poeta
contaba veintidós años solamente.
La infancia de Pellicer ha sido saturada del jugo del
mar, de su perfume, de su luz, de sus colores limpios. Desde el fondo de esta conciencia crece su obra y su ser.
Carlitos, el niño mimado de su madre, el niño triste v
severo. es lamido y relamido por las tiernas olas de comba
maternidad de las playas del Golfo, como una gata madre
lame la piel de sus crías para pulirla y abrillantarla. El mar
"se desmelena" entonces tocando su "divino concierto matinal en sus gloriosos pianos" y da la bienvenida al hijo de su
sangre. El poeta ha sido bautizado, ha nacido en espíritu
y en verdad; se ha establecido definitivamente el pacto y se
ha esclarecido su divina misión sobre la tierra, misión de la
que él nos dará cuenta más tarde, con su voz de hombre~ en
estos versos que ya traslucen el dominio de los elementos:
"Toda mi voz fluvial dada en plantío/ poderosa presencia
agricultora". Est~ primer contacto con las playas de América, venido desde dentro. Este asomarse al borde de sí mismo desde el seno materno de su América, permite a Pellicer,
desde muy temprana edad, dar testimonio de la anhelada
hermandad de nuestros pueblos, y sentir en su propio nacimiento, todavía caliente, el nacimiento de "mil niños que en
el mar se bañasen/ así las olas eran infantiles y claras de gritar". Esta hermandad de los pueblos de América, tan hondamente presentida, descubre el amor de Pellicer por Bolívar, por Hidalgo, por la unidad social de América, por la libertad de América ( y del mundo) : tópicos frecuentísimos
en su poe-sía. No es extraño que en sus primeros poemas fi-

64

gure ya uno a Bolívar (saludándole). Tampoco es extraño
que Pellicer, desde su adolescencia, haya iniciado con sus
"pies geográficos" ese apasionado "cateo" del continente, como "un árbol de caoba que camina". (Tengo noticias de
que Pellicer, que ha recorrido el mundo en toda su dilatada
anchura, recorrió la península itálica a pie.) Pero más que
un árbol de caoba que camina, aunque prodigue sombra
magnífica, prefiero imaginar a Pellicer, con sus brazos de
corriente marítima, abrazando los cuerpos continentales para
acondicionar su clima.
El niño crece y se torna travieso saltimbanqui de las
olas. En uno de sus tantos viajes juveniles lo encontramos
chapoteando de alegre felicidad frente al puerto de Curazao:
"Pondré el Mar a la izquierda/ y haré más puentes movedizos./ ¡Lo que diga el poeta!" (Este recuerdo de tarjeta postal será una constante en la poesía, asombrosamente pintoresca y viajera, de Pellicer.) El niño juega en la playa con
castillos de arena, mientras el gusano de la sensualidad trabaja incansablemente y empieza ya a roer su corazón: "Por
la tarde vendrá Claude Monet/ a comer cosas azules y eléctricas". Es entonces cuando se establecen en su conciencia
las diferentes edades de las olas; porque hay olas adultas y
olas infantiles: "Allá tumban a tumbos tantas notas que
tratan/ y aquí trituran cuentas de cristal y de vidrio". Además nos dirá que las olas adultas son las olas de la caída, las
olas de las funestas consecuencias del estado de pecado; la
fatua vanidad, la soberbia cegata de los tiranos y los ricos
endiosados, pues, "quesas ruedas redondas redobladas de
viento/ se rodaban redondas broncamente en su intento". Y
estamos en el brioso terreno de la juventud, el poderío de la
pasión, el dinamismo ascendiendo por la escala de la vida.
El corazón del poeta es fragua hirviente donde en profundos círculos de fuego comienza a forjarse el poema como
una gema preciosa ofrecida al Creador: "El amor, que en el
caos fue primero/ lo lanzó sobre la órbita más pura/ y así
cumple su ciclo dulce y fiero", nos dice. Pero, este pequeño
sol de su amor, como el sol grande, se baña desdeñosamente
en el mar para luego embarcarse y partir en una nube sin

65

�siquiera recordar nada. No, no es posible, el joven poeta no
puede darse el lujo de ese gesto divino; es necesario recordar. · Para el poeta la memoria, aunque implacable a veces,
es fuente de riqueza y poderío. Si no hay nada que recordar, debe crearse. La memoria del futuro, lo premonitorio,
lo profético, definen y afinan el quehacer poético; compromiso sagrado entre el poeta y los números celestes. César
Vallejo expresó de modo contundente, quizá mejor que ninguno, esta misión sagrada del que canta: "Me moriré en París con aguacero/ un día del cual tengo ya el recuerdo". Esto explica por qué a veces los jóvenes poetas nos hablan en
lengua madura, es decir, abordan tópicos de vida madura.
El mar verde y las palmeras, serán el símbolo de la esperanza en Colores del mar, pero una esperanza que es memoria
del porvenir:
"El mar mereció estas palmas
por su vieja intrepidez
que hizo eterna mi espera,;iza.
Y el verde dijo: ¡Después!"
¡Qué manera de decir las cosas no diciéndolas! Lo que
nos interesa en la poesía no es lo que dice el poeta sino lo
que oculta. Si algo le debemos a la Grecia Antigua es el
habernos dotado del concepto de belleza como la suma y
depurada expresión de la armonía oculta de la naturaleza.
Toda fuerza natural y todo gran concepto de la moral han
sido vertidos al mundo de una manera velada. La fuerza
como la verdad desnuda nos destruirían. "De lo terrible, lo
bello es aquello que aún soportamos", nos dice Rilke.

cuando los paseantes ;uegan en el zoológico con la bestia enjaulada. Ocurrió lo que esperábamos; el mar se presenta
ahora triste como un rey enfermo de amor y el poeta no
puede descifrar su silencio, como un niño no podría desentrañar el significado del contrito silencio en que se sumergen
a veces los adultos sonrientes y juguetones. Un toque de
queda anuncia el desencanto, el elemento negativo del mar
solapado bajo su impasible máscara de belleza. El vino azul
del mar no solamente produce esa embriaguez de luz y
alegría, de dicha y de color. Es también, ¡cómo remediarlo!, "noche sin sombra". El mar no solamente se oscurece
sino que la oscuridad se hace impalpable en él. Toda su
fuerza y gallardía se encoge bajo un hálito denso de impotencia. No sabríamos decir si la superficie se ahonda insondablemente o si la bóveda luminosa y celeste ha desaparecido. Tal parece, en su contrita oscuridad, ataúd de lo infiníto. La nave del poeta es "ave rara entre el horror marino",
no obstante ( y por eso) "la vela triangular tiene el amor de
un ave" y la noche del mar es "noche de terror y de gloria".
Las gentes guardan luto por la muerte del mar, mas ignoran que ese mar a quien la muerte ha enmudecido, está preñado de resurrección.
El poeta no es solamente un espectador, es también conductor de las fuerzas de la naturaleza. Es por esto que se
hace indispensable el retiro, la honda reflexión, la soledad
de caverna donde el llanto del poeta se convierte en sonrisa
de odio:
"Y una roca que aísla su solemne postura
después que suena un látigo de ola en su negrura
·con la espuma sonríe con sonrisa de ira."

El cielo se despeja y la tarde es "tan clara, -dice Pellicer- que hay gentes asomadas/ a sus puertas, diciendo que
es la tarde mejor". Y más adelante: "Tu belleza y el mar
buscan mi estrella". Asistimos en este instante a los esponsales del poeta con la naturaleza. Su alma ha sido presa como el mar en las roncas cavernas de la tierra. La vemos
como un sátiro persiguiendo la femenidad musculosa de la
ola que le birla finalmente su lascivia. Las sirenas burlan
definitivamente su caballeresca e indómita pasión como

Así como en los remansos de los ríos se abren anchas
posibilidades de cielo, nuestras vidas reflejan más luz en el
reposo. Es desde esta soledad honda y sentida como una
muerte, desde donde nuestro poeta conduce y atestigua la orquestación creadora del universo. Es dentro de esta muerte
como dentro del útero materno donde, para decirlo con sus
propias palabras: "Perfecciono en el recuerdo de Ella/ la san-

66

67

�tidad salvaje que hay en mi corazón". Sí, Carlos, la muerte ha domeñado al potro salvaje de tu juventud.

En esta primera experiencia del poeta encontramos ya
aquellas características que serán los dorsos orográficos de su
creación artística posterior. Si bien en la semilla no se encuentra el árbol, sí los lineamientos de su futuro desenvolvimiento. De aquí que Colores en el mar sea a la vez un prólogo y un~ conclusión.
Religi6n y patria
El cristianismo en Pellicer es vertebral. Por su canal se
distribuye ese aliento vital del aire que llega hasta el último
rincón de su poesía, cargada además de citas abundantes de
temas bíblicos, sonetos a la Virgen y sonetos a Cristo. La
voz del poeta frente al mundo está regida por situaciones
equivalentes a la del ánima del poeta frente al mundo.
"Creo en Cristo -declara Pellicer- al introducir sus poemas de "El Nacimiento" en su Material poético- como la
única realidad importante en la historia del planeta. Todo
lo demás -arte, ciencia, etcétera- es accesorio, secundario
y anecdótico." Quien acantila tamaña fe, es natural que destile humor confiado; ese otro elemento característico y sincero de la poesía pelliceriana. El sorteador, el mago de la
suerte que hace reír, pues la demasiada tensión puesta en la
vida o en la obra haría desaparecer el duende de la oportunidad, el feliz desenvolvimiento de los hechos. (El famoso
horror a la literatura es congénito en la obra de Pellicer.) El
dolor en la poesía de Pellicer es secundario, accesorio y anecdótico (pretexto de sus rimas y fantasma de su corazón).
En Horas de junio nos dice: "Sigo la infancia en tu prisión,
y el juego/ que alterna muertes y resurrecciones/ de una imagen a otra vive ciego." Pellicer no podrá encontrarse nunca en el callejón sin salida de Lo fatal de Daría, o rodando a
la ventura en Los dados eternos de Vallejo. Con el respaldo que ostenta Pellicer desde su infancia no puede desesperarse nadie. Pellicer sufre pero no se duele: "el pie profundo sobre el negro piso/ sangró de luces todas las jornadas".

Al perder a la persona amada -síntesis cósmica- Pe-

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llicer caerá en una "soledad de todas las cosas" sin palabras,
rodeado de unas horas "sin tiempo y sin clima"; caerá en el
marasmo de la "pérdida de todo idioma" -desolación verbal momentánea- y no más. Pero la reiterada renuncia de
Pellicer a las excelencias de su lenguaje y su personalid¡id,
será garantía de su salvación y del manejo magistral de la
lengua. La belleza se entrega sólo al intelecto desapasionado, nos dice Salomón de la Selva, remozando el mismo criterio horaciano. Aunque se hastíe el poeta en su "noche poblada de gusanos", su fe podrá decir cuando le plazca:
"Cristo, vuélveme a dar esa mirada
que borró de mi ser lo que descuella."
Y Cristo, ese Cristo que dijo: "El reino de los cielos está
en vosotros", verterá de nuevo toda la magnificencia del paisaje :n "el ojo azul, lleno y redondo" de Carlos Pellicer, cuya
humildad será "siempre habitada". Se estremecerá entonces esa voz solitaria, como una palmera, rodeada de las cuatro voces de los elementos y de los cuatro costados cardinales de la selva entrañable que "sostiene en carne viva la belleza/ de Dios". La rama de su mano que se conecta a un
árbol sentirá entonces la conexión de la sangre humana con
la vegetal. Estos síntomas poéticos de la obra de Pellicer
traslucen una absoluta identificación de la conciencia individual con la conciencia universal, y quien así vive y así siente puede decirnos ante la inminencia de la muerte:
"Todos se van o vienen. Yo me quedo
a lo que dé el perder valor y miedo."
El paisaje sirve de sustancia mezcladora entre la devoción religiosa y la devoción patriótica de Pellicer. Esto hace posible al poeta continental, cuya dimensión de universalidad se encuentra perfectamente ajustada a su condición
geográfico-racial. Pellicer e~ netamente hispanoamericano,
lo que no le impide ser también ciudadano del mundo,
en la medida en que se identifica con el paisaje universal.
La fe profunda en los valores e ideales de su pueblo (raza),

69

�da por resultado la visión pro~d~ del desenvolvimiento
histórico del mismo. Este procedmuento de llegar al conocimiento por la fe -fe bebida en el paisaje-, lo p?&lt;1em~s
aceptar también en Pellicer en el más alto grado de umversalidad. Religión y patria, religión y 1;11undo se enl~zan por el
sentimiento de la naturaleza. El viento del Otono que hace rodar las piedras y los frutos, que da el toque final a la
madurez de la naturaleza, por qué no habría de _madurar
también, con suave caric.ia, a los hombres de Aménca:
"Tu brazo y tu ala estremecen los árboles
y se oye el ruido oscuro de l?s frut~s que caen.
Oh viento del otoño, maravilloso viento
del otoño!
Acaricias los anchos trigales de la dulce Argentina
y haces rodar las últimas piedras bajo los Andes
y en mis ojos levantas una nueva alegría.
Alza la voluntad de los hombres de América,
abre los corazones de los hombres de América,
madura sus almas todavía tan amargas,
ahoga en tus telas de oro a la esperanza,
fatal a los hombres de América.
Dales la, fe superior al Destino
y la virtud mágica de tu sutil presencia."
La Estrofa al, viento del otoño ¿es uno de los grandes
poemas de la lengua y el poema más inspirado de Pellicer?
"Leyendo estos versos -dice Vascoll:c~l?s en el prólogo
al poema iberoamericano Piedra de sacrificios- he pensado
en alguna religión nueva que alguna vez soñé pre1icar ;_ la
religión del paisaje, la devoción de la belleza e~tenor, limpia y grandiosa, sin interp~etac~o~es y deformac~~nes; com?
lenguaje directo de la gracia divma. La adoracion del paisaje que es hálito maestro y temblor del mundo e~ toda su
infinita magnificencia. El alma y el mundo fundidos Y como rr.cién creados en el seno de la potencia que supera la
realidad ordinaria y redime las dos vidas, la vida atormentada del alma y la vida inerte de la naturaleza." Aparte de

70

ser una maestra definición del arte como religión, esta es
una exacta apreciación de la poesía pelliceriana.
Pasi6n dinámica
.agua en arcos por ondas corazones."

C.P.
Carlos Pellicer escribe una poesía espontánea, deportiva
la llamaría yo, si la comparo, por ejemplo, con la de Jorge
Luis Borges. No sólo son los dos grandes poetas contemporáneos, de América Latina, sino también polos opuestos dentro
del mismo oficio, la poesía. Dos grandes paisajistas que
operan con el paisaje desde puntos de vista antagónicos.
La sorpresa poética en Borges es disección minuciosa,
matiz sigiloso, acuciosidad. Lo sorpresivo en Pellicer es soltura natural, desgano, despreocupación, humor. Esto me hace pensar en una poesía de la biblioteca para adentro y en
otra poesía de la biblioteca para fuera. Una poesía en voz
baja y otra en voz alta. Es este último el sentido deportivo
a que me refiero, independientemente de que el poeta posea o no una vasta erudición o de que su poesía sea buena
o mala. Borges, ciego físicamente, tendrá que caminar en
el poema a tientas. Y cuando descubre la luz o el colo~ de
un crepúculo, diría yo que es el tacto el que ha usado s1 Il:º
fuese tan torpe ese sentido. Lo que en Borges es memona
del color, memoria de la luz -de ahí ese laberinteo que nos
deja ver en su prosa y en su poesía- en Pellicer es .contacto
directo, actualizado, cotidiano. Esto obliga al pnmero a
ajustarse a una estricta economía del paisaje, a una precisión
casi sistemática y hierática como la del espejo ( obvio el decirlo), y al segundo, en cambio, a un despilfarro y desorden.
Si Borges es un espejo frente al mundo, Pellicer es un mar.
A este último el Trópico le ha dado "las manos llenas de
color", y él mismo se juzga como "el Ayudante de Campo
del sol". Nuestro poeta llega a identificarse con el paisaje
hasta ser uña y carne con él, y yo no sabría decir, dó~de
empieza la carne y dónde termina la uña cuando me dice:
"Cartílago en atmósferas presiones

71

�el ritmo espiritual intersecciona
,,
agua en arcos por ondas corazones.

¿No es el sentimiento, verdaderamente, una modulación
de la materia? ¿La materia alada? Y materia, y pensamiento y sentimiento, ¿ no son realmente modos de ser de
una misma cosa? ¿ Y la física moderna no ha dicho que
la materia es energía interrumphla, o sea, modalidad dentro del mismo fenómeno vibratorio? ¿ Y el ritmo no es oscilación entre un polo y otro de lo mismo ? ¿Y la filosofía
no nos ha dicho, en honrosas ocasiones, que el sentir es el
comercio entre el sentido y la cosa que se siente? Berkeley
dice que una manzana no tiene sabor u olor por sí misma,
sino en cuanto que exista un paladar y una nariz que la
perciban. ¿ Y la mente? ¿Qué queremos decir cuando decimos que conocemos una cosa? ¿ No queremos decir que
nos compenetramos ( amamos, diría yo) con esa cosa? O
cuando menos lo intentamos. Recordemos la famosa frase
de los albores de la filosofía moderna: C6gito ergo sum cibi
existo. Si la me~te es la substancia, la piedra filosofal, ¡qué
hermosamente unidos nos encontramos los seres de la creación! Si el conocer radica en el contacto (la comunión sagrada) entre el sujeto y el objeto; conocer es amar. Así es
que nuestra obligación primordial será el amaos bíblico. Por
esto Pellicer quiere "salir desnudo hacia el poema/ con las
sandalias de aire que otros poros/ inocentes le den".

¿ No es el ritmo del corazón el que se i&lt;lentifica con el
ritmo del paisaje en Pellicer? ¿ Y qué diferencia fundamental existe, entre el fluir de la sangre de un hombre, el fluir
de la historia, o el fluir de un río del planeta? Para mí no
son más que los distintos modos en que se presenta una misma
cosa. "El agua es la eternidad de la sangre", dice un poeta de
mi tierra. Y nada más justo. Esa inmensa extensión de agua
que se impacienta huracanadamente ¿no es un remedo de
nuestra ira? Y la mansedumbre ¿ no encuentra en la naturaleza de las aguas su forma de sosiego? Y si pasamos a
otros planos; el del sentimiento, el mental, cualquiera, es
igual. Recordemos el fenómeno de la comunión de las bes-

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tías con los santos: Daniel en el foso de los leones, San Francisco de Asís y el lobo, etc. La armonía de fenómenos que
aparecen como contrarios o distintos a simple vista, nos lleva necesariamente a percibir la Substancia Única.
La obsesión fundamental de Pellicer es el mar. El mismo lo declara: "El mar -que no es un aspecto físico del
Mundo, sino una manera espiritual-, tiene en mi corazón
los elementos principales para subordinarme a él" A ·la escala cromática de la luz en el agua, la selva agrega la escala
de las formas. La selva así considerada no es más que una
segunda manifestación, un tanto más complicada, del elemento agua. El agua es el substrato de la materia viviente
como es el substrato en la poesía pelliceriana, eminentemente viva. Pero el agua no es más que la substancia o el principio material inmanifestado, informe más bien. Aquella
phisis de Mileto. En nuestro plano superficial de manifestaciones esenciales fenoménicas vendría siendo algo equivalente a lo que en el plano de la creación total ( en el Todo)
el éter más sutil e indiferenciado. A esta última realidad
substancial inmanifestada, los antiguos la representaron simbó1icamente por las vírgenes madres (lo que en el universo goetheano entiéndese por "Las Madres"). Nuestra Madre Naturaleza: la gran Cibeles-Maya y su manto en el que se tejerá el cosmos diverso; Isis y su velo sutilísimo, serán el agua
celeste que al manifestarse en nuestro plano material cósmico toma forma de líquido terrestre. En el antiguo sacrificio de los brahmanes, el Soma --especie de licor- simbolizaba el principio femenino de la Trinidad inmanifestada (lo
Eterno Femenino), y Agni -el fuego-, lo Eterno Masculino. De la unión de estos dos principios esenciales se deriva
el Verbo creador o el Cosmos manifestado. Agni es pues,
el principio universal, la luz sempiterna, el agente cósmico
por excelencia, la potencia cosmogónica. Es sorprendente
hallar en Pellicer estos dos elementos conjugados íntimamente en su primer libro. En La danza del incienso la bailarina expone su vientre de agua maternal al beso de fu~go
de Agni. De igual modo el objeto -Mundo- y el suJeto
-la voluntad del artista- se conjugan para sublimar el Ver-

73

�bo artístico, la Palabra, que es Vida; el Hijo, q~e es Amor.
La palabra insuflada por el Santo Espíritu tiene que ir precedida del Amor para que llegue realmente a ser Palabra o
universo artístico. El proceso es: Amor, Sabiduría, Poder.
El Amor es pues el Camino, la Verdad y la Vida. En conclusión: el ritmo de la Danza es el amor de Agni. Por otra
parte, el Espíritu Santo, en la Trinidad brahmánica -la más
venerable por su ancianidad- ocupa, en su manifestación
cosmogónica, el lugar del cuerpo (Shiva, el fuego destructor
de las pasiones), tocándole, en el reparto, a Brahma d Espíritu y a Vishnú el Alma. En esta cosmogonía como en la
cristiana ~on algunas variantes- el Espíritu Santo_es pues,
el fuego serpentino, la fuerza sutil vivificadora, el soplo, que
habita tanto en el templo de nuestra carne como en el centro del globo terráqueo y de toda cosa creada. Esta fuerza es la que marca el ritmo del Universo destruyendo y construyendo sucesivamente toda la naturaleza creada ( natura
naturata). Esta fuerza se compara en la Biblia con el aire.
Es este aire. el que impacienta las inmensas moles de agua y
las azota contra la tierra para hacerla fecunda; es este aire
el que, al final del invierno, revuelve la semilla de la incipiente primavera; es este aire ardiente el que Pellicer derrama por sus ojos cuando organiza y prolifera su universo. Y
al decir ojos, quiero decir mirada, porque el total de los sentidos de Pellicer confórmanse en un solo ojo ubicuo y eterno, hecho a imagen y semejanza del Gran Ojo. Este fenómeno es aludido por Pellicer cuando dice: "mudo espío,
mientras alguien voraz a mí me observa". Y es este ojo el
que le permite a Peliicer constatar, al mismo tiempo, el paso
de la afanada teoría de hormigas que cargan sus "prodigiosos miligramos", y el rayo que se clava en el costado de un
gigantesco árbol; el esplendor de la naturalea en un cielo
"estatuario y desnudo" en el que "la luz siempre está de perfil", un cielo "cenital siempre recto y cantil", en donde "la
luz anda en los ojos con aire de saludo" ; o la ."mórbida penumbra" del amor que en la intimidad de la alcoba se encierra tan "ciega y claramente" que los amantes se sienten ya
en "campo abierto/ escogiendo caricias como joyas". Cansado Pelliicer; al fin del día, desp_ués de su afanoso tráfago

poético, cargado de todo el magnetismo que la tarde dejó en
sus manos y en sus ojos, nos dirá:
"No tengo tiempo de mirar las cosas
como yo lo deseo.
Esta obligada prisa que inexorablemente
quiere entregarme el mundo con un dato pequeño.
Este mirar urgente y esta voz en sonrisa
para un joven que sabe morir por cada sueño!
No tengo tiempo de mirar las cosas,
casi las adivino.
Una sabiduría ingénita y celosa
me da miradas previas y repentinos trinos."
El fuego de los sentidos de Pellicer, por demás responsable, habrá de fecundar al emplasto femenino acuático. Este fuego es la voluntad que organiza la psique desbordada
creando así el carácter (Muerte sin fin). De aquí esa irresistible semejanza del agua con la mujer: para Shakespeare
el agua es pérfida como la mujer ; para Darío la mujer es
pérfida como el agua. El agua se asemeja, como dos gotas
de agua, a nuestra alma, principio femenino, en contraposición con nuestro principio masculino o espíritu; nuestra voluntad de ser, nuestro yo. (Para Pellicer los ríos son "los
sepulcros andantes de la historia". El devenir social se convierte aquí en agua muerta. Aunque Manrique nos diga
que nuestras vidas son los ríos y el muerto es el mar, Pellicer
concluye que: "en los ríos nunca hay perlas./ Sólo en el
mar.") Es muy significativo que la poesía de Pellicer
-acuático-pasional-, que nace en las costas del Golfo de
México, apoderándose del agua y del manufacturado hindú
agni ( o Agnus, Cordero de Dios, Verbo Solar semita), termine en: "Mi voluntad de ser no tiene cielo", "un dormir sin
soñar calla y sombrea,/ el prodigioso imperio" de los ojos.
Desde el prodigioso nacimiento de su imperio solar en las
aguas hasta el crepúsculo de los dioses "en los grises de una
aldea", la poesía de Pellicer es un mar hermosísimo in crescendo como la ola. Esquemas para una oda tropical es una

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�verdadera tromba marina en este maremágnum selvático.
Aquí "los elementos en desorden" de la poesía pelliceriana
intentan el más desafiante impulso babélico. De aquí en
adelante desfilará la humillación de las aguas, hasta culminar el poeta en un Napoleón derrotado "y bajo el puente,/
tan solo el lodazal, la malviviente/ ruina del agua y de su
platería". Su "barca sin remos "deriva" al viento, a lo que el
viento quiera". Esta característica de la poesía de Pellicer
viene a engrosar como un afluente magistral, el derrotero
acuático de la poesía mexicana.
La vena del cristianismo en Pellicer, ese ombligo genital
con que el poeta queda indefinidamente sustentado y-flotando como globo en el espacio, provoca una trombosis coronaria en Práctica de vuelo; momento culminante de la emoción,
en que el lenguaje renuncia a todos sus atavíos; el agua que
antes desbordaba "el festival de sus vidrieras" ahonda y canaliza en el rigor del soneto. La renuncia y la humildad del
poeta llevan el lenguaje a la serenidad de las alturas. La vanidad insidiosa del lenguaje se hastía -harta e impotenteante la fuga de las cosas en la corriente real del tiempo, y
Pellicer lega al Todopoderoso, del cual es no más que un
"Ayudante de Campo", su quehacer poético cuando dice:
"Del bosque entero harás carpintería
que yo estaré impasible a tus labores
encerrado en mi cruenta alfarería."
Conocido es el afán de Pellicer por ordenar las hermosas
piezas de barro ( adámico) con que los indígenas sembraron
estas tierras arqueológicas del Anáhuac donde Darío llega, a
veces, a excavar el tesoro de la poesía indígena con su piqueta de poeta.
Muerte-vida
". . .a darme lá salud hasta matarme"

r.. P.
Alguien dijo que en el árbol lo florido vive de lo que
tiene sepultado. A estas flores baudelerianas Pellicer agre-

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ga aún más. En Esquemas para una oda tropical, el inmenso loto del Himalaya se nutre en las fangosas selvas del Ganges: "las pasiones crecen hasta pudrirse. Sube entonces/ el
tiempo de los lotos y la selva/ tiene ya en su poder una sonrisa./ De los tigres al boa/ hormiguea la voz de la aventura/ espiritual. Y el Himalaya/ toma en sus brazos la quietud nacida/ junto a las verdes máquinas del Trópico".
( Alusión alucinante a las antiguas batallas libradas en los albores de la edad adámica entre negros y blancos, entre ritos
lunares y solares que aún hoy existen en la India inagotable.)
Las verdes máquinas del Trópico en Pellicer aúnan la industriosidad selvática de la polis con la afanosa industria de la
selva. ¿ Fue este el verdadero anhelo -incomprendido-de Rousseau? Porque no se trata de abandonar nuestra civilización enajenada de occidente y optar por una cultura
oriental indigente, sino de encontrar el común denominador
del complejo fenómeno humano. Con esto Pellicer corona
la nostalgia de la unidad cósmica de la poesía modernista
~sa "hambre de espacio y sed de cielo" resuelve al fin esa
"celeste unidad que presupones"- que Octavio Paz ausculta
serenamente en El caracol y la sirena (Revista de la Universidad de México, diciembre, 1964) como característica fundamental del modernismo poético, que hacé de la poesía
una verdadera revelación primordial en oposición al quehacer religioso ortodoxo de arterias endurecidas. ¿ Buscaba otra
cosa el romanticismo? (¿Quién que es no es romántico?)
Esta comunión del artista con la naturaleza ha sido cabalmente explicada en la Estética del sentimiento puro (G.
Cohen) donde toda obra de arte se encuentra condicionada
por un fenómeno de las ciencias naturales de fundamento
matemático, a tiempo que es la sublimación de la voluntad
individual del artista en la voluntad universal de la historia
del arte. El arte cae necesariamente, como expresión, en el
ámbito de la naturaleza. Toda época que ha hecho arte ha
dado por sentado este nexo entre el sujeto y el objeto artísticos. El artista no es más que el portador del anhelo de la
naturaleza. Una especie de sacerdote que trata de religar los
mundos diversos. He aquí el sentimiento trágico del arte
( y de la vida, puesto que todos somos, en mayor o menor

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�grado artistas, según la medida de nuestro anhelo). En la
prehistoria, ciencia, arte y filosofía eran la misma cosa. El
hombre no contaba entonces con el pensamiento discursivo,
preponderaba en él la intuición imaginativa (Imagen e idea,
Herbert Read, Fondo de Cultura Económica, Breviarios). El
modernismo revoluciona precisamente en el sentido como
Paz ha usado esta palabra: "postula un futuro que es también un regreso" ( Obra citada).

En su esquemática oda Pellicer no sólo maquiniza la selva, sino que la selva vive en la ciudad, y así tenemos un poco de selva del Ganges en el atareado y sexual bosque de
Chapultepec:
"En la ciudad, entre fuerzas automóviles
huele un poco de vidrios a guanábana.
es la bolsa de semen de los trópicos."
Esta polaridad ciudad-selva, se transforma -cambio de
tonos- en la polaridad vida-muerte. distintos aspectos de la
Substancia Unica.

ras .. ·. Pájaros nunca vistos desintegran atardeceres para reorganizar la aurora de cuyo paso el gran bosque sabe gracias
'
a una orqm'd ea, que so'lo en ese instante unos instantes
se
abre ligeramente. En un área de cedros y caobas amarrados de víboras, una guanábana demasiado madura hacía explosión con resultados perfumantes ... Las altas tempestades
bajan sobre las altas selvas. El rayo da una lanzada en el
c~stado de. un gran cedro y el aroma sangra por semanas y
chas. Pare¡as de pumas y leopardos sacuden dorados inaccesibles desposorios. Un venado olfatea el centro de '1a tierra y plebiscitos de loros votan por el arcoiris. Dos semanas
llueve en tal forma, que la sed se prohibe en todas las entraJas del gran bosque. Por ahora no queremos más hormigas, dicen todas las hormigas del mundo que trabajan tres
turnos en echar abajo una ceiba colosal. Un vértigo de vida enmaraña ~on hilos invisibles la selva, como una trampa
en la que la vida y la muerte juegan a ser lo mismo".
No conozco poesía de Pellicer, que supere a esta prosa.

" ... oigo un rumor de las grandes selvas de Tabasco.
Nada es más impresionante que estas selvas tropicales nuestras, en cuya humedad parece adivinarse el origen de la materia prima de la raza humana. El ambiente engrosado por
hálitos poderosamente generadores, balancea en la penumbra flores sombrías apenas imaginables. Manifestada con
esplendores de muerte la vida del gran bosque se enlaza prodigiosamente con la expresión animal. La selva al desarrollar su talle multiforme, destruye toda posibilidad de silencio que los ríos liquidan con un falso rumor de aguas sono-

Más que un sátiro en esta inmensa selva cromática Pell_icer se me fi_~ra un centauro: "Y al cuello del volcán' plácida nube/ d1v1de en dos la roca apasionada." Trasmuta
así por vía de ascensión vertebral, la parte inferior intestinal
el su~licio del fuego, en la superior, donde la serena y perpe~
tua nieve de la muerte estiliza su triunfo. En Pellicer ese
fuego central, esa elevada angustia, alienta a la muerte que
"vi~e. Es. Torna el espejo/ y mírala en el fondo, en el refle¡o/ con que en tus ojos claramente espía./ Ella es misteriosa garantía/ de todo lo que nace. Nada es viejo/ ni joven para Ella." "Y en los sueños que incorporas/ junto a
su paso escucharás el tuyo." Sin que lo quiera me voy elevando con la música de este poema en que Pellicer se despide orgullosamente hermanado del brazo de su muerte. ¡Oh
muerte que das vida! ¿ Es esta música, te pregunto, la que
Salinas gobierna con sabia mano? ~La que "tral¡pasa el
aire todo/ hasta llegar a la más alta esfera/ y oye allí otro
modo/ de no perecedera/ música, que es de todas la primera?"

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79

Ignoraba hasta este momento que Pellicer escribiera prosa. Juan José Arreola -empedernida vocación de maestro- a quien debo el oro de la poesía velardeana, y el oro
-por qué no decirlo- de la poesía de Pellicer, me descubre,
ahora por escrito (Prólogo al disco Voz Viva de México) un
trozo selecto de prosa pelliceriana que no me quedaré con
la tentación de estampar aquí:

�¿Pellicer es un poeta místico? Todo depende de cómo
definamos esta palabra, y de cómo interpretemos estos versos:
"Si alegre como el viento desprendido
de las alas de un niño; si candente
como la qoca que mordió el urgente
fruto de un cuerpo pronto y esculpido."
que se transforman en estos versos:
"Hay algo en mí que surgirá y reviva,
tan lejos sentiré mis tempestades
que apenas luminosas oquedades
cerrarán sin ruidosa comitiva."
O sea, la inmensa copa serena y cautiva del Himalaya
que extiende sus alas divinas al cielo y hunde su pie terreno
en el fango del Ganges. No olvidemos que Pellicer es hijo
predilecto del poeta que fue enclavado con un brazo en la
catedral y otro en las ruinas paganas.
Si en tan poco espacio he explicado la razón del
dominio del poeta sobre los elementos, a los cuales organiza
según su voluntad bajo el yugo de la palabra; la comunión
de la substancia mental psíquica, anímica -lo que se quiera- del poeta con el Universo, y la expresión de este compenetrado compromiso a través del símbolo sonoro de la palabra, parte del Todo, modos de presentarse de lo mismo. Si
he aludido a la doctrina del amor y de la humildad como
la única palanca posible para levantar ese dominio, ese orden sumiso de la naturaleza. Si he logrado todo esto, he
podido demostrar la religión del paisaje. Y si todas estas reflexiones han sido motivadas por la lectura del mensaje poético de Carlos Pellicer, puedo afirmar que se ha cumplido
mi propósito: transmutar en colibrí -de vara mágica- el
elefante blanco de la poesía de un Pellicer fosilizado a priori.

80

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                    <text>SUMARIO
Aguatin Basave FernAndez del Valle,
J1UJ.n, ~ Jimétuz: El atadaltu
•ivena.l • Miguel Covarrubias,
Cuatf'O teztoa con detÜcatoriaB •
Joeé Maria Lugo, Trea poemas •
Lynette Seator, La creaci6n del en,.

nuño en La última niebla • Irma
Sabina Sepúlveda, El Quelwadero.

DICIEMBRE DE 1966
No. 4 Afio 8

11 Epoca

��ARMAS

Y

LETRAS

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 4

Año 8

Diciembre de 1965

Segunda época

SUMARIO

Agustín Basave Fernández del Valle, Juan Ramón
Jiménez: El amdaluz imive1·sal______________________________________

5

Miguel Covarrubias, Cuatro textos con dedicatori.as.... 18
José María Lugo, Tres poemas___________________________________,:___

27

Lynette Seator, La creación del ensueiw en La última
niebla
Irma Sabina Sepúlveda, El qu,ebradero__________________________

38
46

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JUAN RAMON JIMENEZ:
EL ANDALUZ UNIVERSAL

AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE

Nochebuena de 1881. En la "blanca maravilla" de
un pueblo andaluz nace un niño. Un niño extraordinario
que se deleita en verjas, fuentes, jardines, colores, perfumes ... Un niño que se destaca, en el Colegio de los jesuitas del Puerto de Santa María, por su introversión y
por su piedad. Vive, con sus padres sencillos y afectuosos, una infancia feliz. Cursa el bachillerato y marcha
para Sevilla a fin de cursar la carrera de Leyes. El adolescente se convence, muy pronto, que no está dispuesto a
someterse a normas rígidas de exámenes, a métodos didácticos y disciplinas universitarias. Además -y esto es lo
principal- sus radicales preferencias apuntan hacia otros
ámbitos. Se olvida de los Códigos y hace versos. En 1900
llega a Madrid con sentimientos vagos, con melancolía indecisa, con predisposición a la neurosis. Regresa a Moguer, en el verano de ese mismo año, y una noche cualquiera su padre se acuesta y no se levanta. Esa muerte repentina ocasiona, en el poeta, una postración nerviosa y
una preocupación obsesiva de la muerte. Habrá que estudiar, más tarde, la idea-clave de la muerte en la obra
juanramo1úana. Tras una estancia, más o menos prolon5

�'X.V-1-1104.
~

4'1A~o8 ,

gada, en sanatorios psiquiátricos, pasa varios años en Moguer, saturándose del temple anímico, de la majeza, del
señorío y del estilo colectivo de vida del pueblo andaluz.
¡ Platero a la vista!
En el año 1912, conoce a Zenobia Camprubí. Cuatro
años después, Juan Ramón y Zenobia -pareja excepcional- contraen matrimonio. Son muchos quienes creen
-y yo entre ellos- que sin Zenobia Camprubí de Jiménez,
Juan Ramón no hubiera hecho su obra. El mismo estuvo
convencido de ello. No tan sólo puso equilibrio en sus nervios enfermos, ordenó su labor y alentó su obra poética,
sino que "llevóle de la mano como a un niño perdido -apunta alguien que le conoce mucho- tocado por el dedo misterioso de los dioses. Juan Ramón Jiménez no se había reído nunca entre personas mayores. Se reía alguna vez rodeado de niños, los niños que nunca tuvo. Su espíritu es
turbulento y triste. Y a los treinta años se enamoró en
Madrid, de la risa de Zenobia Camprubí y ella puso risotadas en la vida de los dos". En 1936 se marchan a América: Puerto Rico, Cuba, Estados Unidos, Argentina. En todas partes se le recibe como a un poeta célebre, como a un
personaje consagrado. Trabaja, sucesivamente, en la Universidad de Miami, en la Universidad de Carolina del Norte y en Maryland. Para estar más cerca de su Andalucía natal, se radica, definitivamente, en Puerto Rico.
El premio Nóbel -octubre de 1956- le llegó a Juan
Ramón cuando su esposa agonizaba. Un gran honor en
el momento de un gran dolor. En su lecho de muerte, Zenobia Camprubí oyó leer el telegrama de la Academia de
Suecia, anunciando la concesión del premio Nóbel a Juan
Ramón Jiménez. La que fué "la novia, la esposa, la amante, la secretaria, la esclava, la gerente, el crítico, la madre
de Juan Ramón Jiménez" --en suma, todo lo que una mujer puede representar en la vida corporal y espiritual de un
hombre- abrió sus ojos azules, miró largamente a su esposo, "pidió el telegrama -refiere un testigo presencialY lo estrechó durante largo rato contra su pecho, como
6

a un pájaro". Tres días antes -no había vuelto a hablar
desde entonces--- preguntó, con una voz apenas perceptible
y una pálida sonrisa en los labios exangües: -Juan Ramón, ¿por qué estás tan triste? ... Podemos suponer que
esta maravillosa mujer -traductora de Rabindranath Tagore e inspiradora de Juan Ramón- murió contenta de su
consagración al esposo y más orgullosa que nunca del poeta que ella adivinó e impulsó. "Ella ha sido mi inspiración y mi alma ... -decía Juan Ramón, a quien le entrevistaba a la puerta de la enferma-. De Estocolmo enviaron expresamente un corresponsal del "Tablegat" a San
Juan, para una entrevista con el ganador del Nóbel de Literatura. Pero se encontró con un hombre deshecho, con
los nervios destrozados, y no consiguió sacarle sus impresiones. Sólo José M. Massip logró que le devolviera, contestado, el siguiente cuestionario:
-Le satisface el Nóbel, ¿Juan Ramón?
-En estos momentos de enfermedad de mi mujer y
mía, me entristece.
-Como poeta y español, ¿ qué reflexiones le inspira el
Premio?
-Que es una pena que la Academia Sueca dejase morir a Unamuno, a Antonio Machado, a Ortega y Gasset, a
otros, sin concedérselo. Para los vivos que lo merecen aún
hay remedio. ¿Por qué no Pío Baroja o Menéndez Pida! . . . ?
-¿Le alienta a continuar su obra?
- En estos instantes mi vida no es más que desaliento.
-¿ Qué escogería usted de su propia obra? N ómbreme su poema preferido.
- Nada.
-¿ Qué poetas de lengua española le interesan más?
- Jorge Manrique, Garcilaso, San Juan de la Cruz,
7

�Fray Luis de León, Miguel de Unamuno, Antonio Machado y, antes que nadie, El Romancero.
-Lorca ¿ Qué prefiere de él?
-El teatro.
-¿Está contento de su vida de escritor, de su obra'?
-No.
-Deme un mensaje para las nuevas generaciones literarias de habla española ...
-Que continúen con el fervor que han demostrado en
estos últimos años en libros y revistas, esas incontables
revistas de poesía juvenil.
- ¿Echa de menos Andalucía y ~oguer?
-Siempre eché de menos Andalucía y Moguer, y me
gustaría volver a ver las casas donde vivi de niño y de joven, pero esto es ya imposible. (Hasta aquí la entrevista).
Los médicos aseguraban que Juan Ramón era un enfermo mental, un neurótico. Pero yo prefiero la explicación de uno de sus amigos: Yo sé lo que tiene Juan Ramón.
Tiene el alma enferma, enlutada. Ha perdido la esperanza. Hace demasiados años que no ha sentido la tibia humedad de sus propias raíces, la caricia de los soles de su .
otoño de Moguer. Juan Ramón Jiménez -y ahora más
que nunca- echa de menos su paisaje vital. ¿Recordáis
"Platero"? Yo quiero recordarlo, encomiarlo, analizarlo.
antes de concluir este estudio. Pero antes habría que
apuntar, con los trazos indispensables, las características
esenciales de la poesía j uanramoniana.
Toda la vida de Juan Ramón estuvo supeditada a la
poesía, empapada de belleza y de esencias andaluzas. Fué
un cazador de eternidades y de constantes humanas. Su
obra lírica -rica, vasta, exquisita- es la obra de un poeta
cósmico, hipersensible, preciosista. Lo interior y lo tenue
le avasallan definitivamente. De ahí su inequívoca reac-

• ción contra los adornos y las exterioridades espectaculares
del modernismo y de simbolismo. Poeta elegíaco, intimista, desnudo, aforístico. Le atrae la sensación fenoménica
y la inquietud pensativa y sensitiva. Se ha dicho que el
libro "Animal de Fondo" es una tentativa "sui géneris" de
poesía reiigiosa. Pero el propio Juan Ramón nos. advier.:
te: "No es que yo haga poesía religiosa usual; al revés, lo
poético lo considero como profundamente. religioso, esa religión inmanente sin credo absoluto que yo siempre he profesado". La concentración, el aislamiento, la soledad de
Juan Ramón se explican mejor al saber que la "Imitación
de Cristo", de Tomás H. Kempis, sirvió de guía espiritual
al poeta en su adolescencia y en su juventud. Cualquiera
que haya sido el rumbo posterior, panteísmo o panenteísmo (presencia de Dios en todo), queda la huella anímica
de ese libro singular. Recordando a Kempis, Juan Ramón
escripió en la revista "Renacimiento", a principios de siglo:
"si atiendes a lo que eres dentro de ti, nada te importará
lo que hablen de ti los hombres".
Estética rigurosa, trabajo obstinado, pasión poética.
Amor de la exactitud y de la desnudez semejantes a la pureza de la llama. Depuración total y trascendencia sentimental de objetos e ideas. Relación nupcial -sin la angustia de Antonio Machado- con el paisaje que se adentra
en plenitud interior, libre, jocunda, rebozante:
Si, cada vez más vivo
-más profundo y más altomás enredadas las raíces
y más sueltas las alas! ·
-1 Libertad de lo bien arraigado!
¡ Seguridad del infinito vuelo!
("Piedra y Cielo").
El universo material es superado por los colores -malva, violeta, blanco, azul, oro- que nos descubren o redes.
cubren, la feliz inocencia de un mundo primitivo y oculto.
Hay que enunciar, con nitidez y pureza, la belleza del mundo.

�¡No le toques ya más
que así es la rosa !

•

El soterrado anhelo de inmortalidad anima, una Y otra
vez, la poesía de J-uan Ramón. Afán de retoña1· con la
naturaleza en cada primavera:
"Brotado todo estoy de flor y hoja,
en esta verde soledad luciente,
donde hablan dos pájaros tranquilos.
"Como el almendro, abril me llena todo
de brillos ricos, cálidas estrellas
sacadas por mis últimas raíces".
("La Estación total", 3a., 12)
A veces surge -inocultable, dramático- un desgarramiento entre "la carne que nos tienta con sus tiernos racimos" y "la tumba que nos espera con sus fúnebres ramos",
como lo sintió Rubén Darío. Juan Ramón lo expresa en
forma más penetrante y alada:
"Mis pies ¡ que hondos en la tierra !
Mis alas ¡ que altas en el cielo !
-¡ Y que dolor
de corazón distendido!
(Eternidades, XLIV).
Juan Ramón Jiménez ve en el morir el encuentro definitivo con la vida ascendente. Mira la muerte sin espanto, con dulzura de poeta recién casado. Hay esperanza. "¿No vuelve abril, cada año, desnudo en flor, cantando, en su caballo blanco? La filtración de la muerte, en
la vida, es verdaderamente aleccionadora. Después de todo,
la muerte no es extraña ni hostil a la vida de cada cual.
Duele la muerte. ¡Cierto!. Pero también duele la vida.
· Por qué el morir verdadero no ha de ser dulce y suave
~orno el vivir verdadero? ¿ Por qué no aguardar el día del
contento alejarse, cumplidas ya las terrenales posibilidades? ¿Por qué no ver al lado de la cáscara y del capullo
seco, el eterno fruto y la infinita mariposa?

"¿Cómo, muerte, tenerte
miedo? ¿No estás aquí conmigo, trabajando?
¿ No te toco en mis ojos; no me dices
que no sabes de nada, que eres hueca,
inconsciente y pacífica? ¿No gozas,
conmigo todo: gloria, soledad,
amor, hasta tus tuétanos?
¿No me estás aguantando,
muerte, de pie, la vida?
¿No te traigo y te llevo, ciega,
como tu lazarillo? ¿No repites
con tu boca pasiva
lo que quiero que digas? ¿No soportas,
esclava, la bondad con que te obligo,
¿ Qué verás, qué dirás, a dónde irás
sin mí? ¿No seré yo,
muerte, tu muerte, a quien tú muerte,
debes temer, mimar, amar?".
Nada es la muerte sin el hombre que muere. El
poeta se apropia su muerte, hasta el grado de anonadarla,
hasta el punto de matar a su propia muerte, hasta el límite a obligarle a que le ame, le tema y lo mime. Juan
Ramón trata de embellecer la muerte, situándola en las orillas puras del aquietamiento vital. Más aún, exalta la
muerte -"suprema delicia"- como cumplimíento y perfección sosegadora de la vida:
"Y luego, al fin -¡ que gozo!-, en su momento justo,
la suprema delicia, el cumplimiento
-¡ anochecer, eterno amanecer!del secreto infinito de la muerte".
El cuerpo resulta vencido para que se salve la conciencia. Ese cuerpo modelado con la conciencia del alma. Hay
acentos dramáticos en este desgarramiento anímico-corporal. En el fragmento tercero de "Espacio", hay un Adiós
lastimero que nos estremece: " ... Dime tú todavía: ¿No
te apena dejarme? ¡ Y por qué te has de ir de mí, conciencia! ¿No te gustó mi vida? Yo te busqué tu esencia.
11

�¿ Qué sustancia le pueden dar los dioses a tu esencia, que
no pudiera darte yo? Ya te lo dije al comenzar: los dioses
no tuvieron más sustancia que la que tengo yo. ¿ Y te has
de ir de mi, tú, tú, a integrarte en un dios, en otro dios
que este que somos mientras tú estás en mí, como de dios?".
Pero surge, al final, el encuentro con el •Dios anhelado y
anhelante, "como una realidad de lo suficiente y justo".
("Animal de fondo"). Y la belleza y la obra inmortalizan
la muerte - 1valga la paradoja!- en una coincidencia de
opuestos:
¿Nada todo? Pues ¿ Y este gusto entero
de entrar bajo la tierra, terminado
igual que un libro bello?
¿ Y esta delicia plena

de haberse desprendido de la vida
como un fruto perfecto de su rama?
¿ Y esta alegría sola

de haber dejado en lo invisible
la 1·ealidad completa del anhelo,
como un río que pasa hacia el mar
en perenne escultura?"
Conclusión de obra bella. Desprendimiento de fruto
maduro. Alegría de haber dejado en lo invisible la realidad completa del anhelo. He aquí el llamado de la muerte
que sorprende Juan Ramón en trémulas adivinaciones.
Difícilmente podrá encontrarse, en la historia de la
literatura universal, un poeta que pueda parangonársele
en unidad, perfección y pureza poéticas. Se recrea recreando el mundo en una metafísica del sentimiento donde
no tienen cabida elementos extrapoéticos.
Platero manifiesta o hace conocer un importantísimo
aspecto del mundo andaluz. No se trata, tan solo, de la
autobiografía lírica de un poeta so pretexto de un borriquillo. Platero desempeña una función ministerial. Trátase de un signo convencional - "signum ad placitum", como decían los antiguos- , de un signo-imagen creado para
12

la poesía. Un pueblo, unos amigos, unos parientes y unos
niños aparecen transfigurados por la visión del poeta.
Juan Ramón, el andaluz universal, centra la atención en la
vida de su Moguer natal. No va a hablarnos de historia,
sino de intrahistoria. No quiere hacer retórica. No le
interesa recordar que a unos cuantos pasos de su pueblo
se prep~ró la gran epopeya del descubrimiento de América.
No pretende aumentar la fama de una Andalucía graciosa,
ingeniosa, amable. Tampoco quiere presentarnos a una
Andalucía triste, una Andalucía del llanto, una Andalucía
pintada macabramente a lo Valdés Leal. No ignora esa
ligereza amable que caricaturizaron, con tanta fortuna, los
hermanos Alvarez Quintero. No desconoce esa Andalucía
trágica que, años más tarde, llevará a la escena española
Federico García Lorca. Pretende fijar su espíritu en lo
más humilde, en lo más sencillo de la vida andaluza. Por
eso escoge como símbolo un pequeño, peludo suave borriquillo ...
En la más entrañable contextura de un modesto pueblo andaluz, Juan Ramón sorprende la ternura, el amor al
paisaje y a los prójimos. Se eleva a lo universal desde la
tierra que pisa, con sólo abrir los ojos a la realidad que le
circunda. Nada de internacionalismo, de cosmopolitismo
que es pseudo-universalidad. Se trata de sumergirse en
el suelo nutricio, de ensimismarse en el estilo de un pueblo
natal. La belleza de Andalucía revierte sobre el poeta. Y
es entonces cuando Juan Ramón hace surgir un asnillo
-símbolo feliz de la naturaleza viva- para no estar sólo,
para comunicarse y comunicarnos a nosotros, sus lectores. Es preciso quebrantar, de alguna manera, la soledad
del poeta, de ese "loco" enajenado para la mayoría de las
gentes. "!Vamos, Platero!" ayúdanos a salir de la sole,dad, a establecer comunión.
Un hombre tímido, huraño, hipersensible huye, a lomos de Platero, del contacto hiriente de los hombres. Pero no quiere huir sólo y se lleva su ciudad, su mundo. To-do lo va a refundir en ese borriquillo -su otro yo que no

13

�llega a ser un tú- ·tierno y mimo~" por fuera, igual que
una niña, fuerte y seco por dentro, como de piedra. Hay
que compartir la alegría y la tristeza. Hay que restaurar
la capacidad de diálogo. ¿ Por qué no acudir a la metáfora poética? ¿ Por qué no adueñarse más fuertemente de
la realidad en el ensimismamiento? Acaso la respuesta y
la conquista estén tras la huída.
"Platero y yo", libro cristalino, clásico, franciscano,
renovador, es una elegía andaluza. Nos trae el olor y el
sabor de "uvas y queso saben a beso" ; de canastos con bollos, hogazas, roscas y cuarterones; de un pueblo blanco
que huele a vino generoso; del "nutrido grano limpio" y del
pescado; de la brea y del pino quemado. Toda la vida de
Moguer está ahí: "el vocerío mudable de la plaza del mercado", los juegos infantiles, el eco de los pregones, el trajín de los oficios, la vida familiar, "el duro golpe de la campana", la procesión de Corpus con "el latín andaluz de los
sal~os". El poeta nos hace ver a Diana, la cabra de "femenina distinción"; a la gordinflona Adela; a la chiquilla
del carbonero, "morena como una moneda sucia"; a una
deliciosa niña chicha -"la gloria de Platero con su vestidillo blanco y su sombrero de paja de arroz". Estamos ante un sencillo y claro universo redondo. Universo unido
armoniosamente por un sentido creatural. Mundo primaveral -gran panal de luz en el interior de una inmensa
Y cálida rosa encendida- al que se sale a cantar "gracias
al Dios del día azul". El sol -advierte Juan Ramónpone en la tierra su alegria de plata y oro. Y los pájaros,
que no saben de lunes ni de sábado, solo tienen que abrir las
alas para saturarse de felicidad.
La presencia ausente de la muerte se deja sentir en
la "elegía andaluza" de Juan Ramón. Mueren personas
animales y plantas. Muere Platero, cuya alma "pace e~
el paraíso, feliz en su prado de rosas eternas" . Pero priva el hambre de inmortalidad, el afán de plenitud subsistencia}". ¿Habrá un paraíso de los pájaros? ¿Habrá un
vergel verde sobre el cielo azul todo en flor de rosales au-

reos, con alma de pájaros blancos, 1·osas, celestes, amarillos?" El poeta quisiera morir como mueren los pájaros:
oculta y bellamente. Morir "que no tendremos tú ni yo,
Platero". También hay tristeza por los niños famélicos y
por los niños tontos, por el potro castrado y la yegua blanca. "La alegría y la pena -escribe el poeta- son gemelas cual las orejas de Platero". Triunfa, no obstante, la
luz poética y el amor. Realidad y poesía, fundidas, nos
mueven a gozarlo todo, a posesionarnos más firmemente
de la vida. Quizás "hemos de ver el pájaro salir del corazón de una rosa blanca" si sabemos vivir; como Platero, en
un paraíso de inocencia y encanto.
Juan Ramón -al fin y al cabo poeta- es un bu~n nombrador, como diría Nietzsche. Embellece a un asnillo con
sólo llamarle "Platero". Lo embellece y lo humaniza. Es
tan leve y gracioso que pa1·ece no andar, "se arrodilla como una mujer, blando, humilde, consentido"; "es tierno y
mimoso igual que un niño"; sus ojos parecen "granos de
ocaso", "espejos de azabache", "dos bellas rosas"; su trote
es "alegre y juguetón". Sin embargo, le respeta su modo
de ser y de estar en la vida: "Tu tienes tu idioma y yo el
mío como no tengo yo el de la rosa ni ésta el del ruiseñor ..." Respeto que le mueve a dejarlo campar libremente: "Lo dejo ir a su antojo y el me lleva siempre donde
quiere". Le duelen, es cierto, sus limitaciones de animal
privado de espíritu: "A cuantos triunfos tienes que renunciar, pobre Platero, tu vida es tan sencilla como el camino corto del Cementerio viejo". Acaso envidie su carencia de angustia, su falta de conciencia de su desamparo
ontológico; "quien como tu pudiera comer f101·es ... y que
no te hicieran daño". En todo caso concluye, como Cervantes, por enamorarse de su creación poética. Si Miguel
de Cervantes pudo decir: "Para mí sólo nació Don Quijote, y yo para él; él supo obrar y yo escribir", Juan Ramón
Jiménez pudo afirmar sobre Platero: "Es tan igual a mí,
tan distinto a los demás, que he llegado a creer que sueña
mis propios sueños". Encendidamente enamorado de Don
Quijote, Cervantes. no deja de contrastarlo duramente con

15

�•
la realidad y hasta de maltratarlo brutalmente y mortificarlo innecesariamente, con el consiguiente disgusto de algunos lectores. Juan Ramón quiere, desesperadamente, a
Platero, y le trata como a un niño mimado: "Yo te enseñaré las flores y las estrellas. Y no se 1·eirán de tí como un
niño torpón".
En su soledad creadora y sonora, Juan Ramón Jiménez -¡ extraña paradoja!- deja de estar sólo. La belleza
eterniza el momento del vivir cotidiano. He aquí un arte
profundamente andaluz. Los colores componen su vida y
la soledad se ve poblada de músicas.
Por los campos de Andalucía -y en el mismo Moguer- he evocado, una y otra vez, el burrito del trotecillo
ingrávido y celeste, el animalito color acero y plata de luna,
que gusta las uvas moscateles, las naranjas mandarinas y
los higos morados. Y cabalgando en la blandura gris de
Platero me parece ver, vestido de luto, con su barba nazarena y su breve sombrero negro, al poeta de Moguer, el
"andaluz universal". Ya nadie grita a su paso: -¡ El loco r
¡ El loco ¡ El loco! El cielo se deshace en rosas azules, en
rosas blancas mientras la vida andaluza pierde su fuerza
cotidiana para ceder su paso a la poesía que emerge -fresca, pura- como surtidor de gracia camino a las estrellas.
Gracias a "Platero y yo", Moguer, con su infinito cielo azul
constante", ha entrado a formar parte del mapa estético
del mundo. Se dijera que Andalucía, contagiada de eternidad, se prolonga más allá de sí misma. A Juan Ramón
-lirio en la sombra- ya se le ha olvidado Platero, como si
fuera su propio cuerpo. Va ungido a los relumbres y a los
olores, a los prados y a las alboradas de Andalucía. Ha
abierto la compuerta a prodigiosas exhuberancias detenidas. Ha mostrado el alma de Moguer: pan, caña de cristal, vino de oro, azoteas blancas, macetas floridas pintadas
de añil . . . ¿ Se ha muerto Platero? "¡ Platero amigo! -le
dije yo a la tierra-: si como pienso, estás ahora en un
prado del cielo y llevas sobre tu lomo peludo a los ángeles
adolescentes, ¿ me habrás, quizá, olvidado? Platero, dime~

. Te acuerdas aún de mi?". El poeta duda, por un tiempo,
de la perdurabilidad de su obra. Pero al fin ve claro: "U~
momento Platero, vengo a estar con tu muerte: No he vivido. Nada ha pasado. Estás vivo y yo cóntigo ... _vengo sólo. Ya los niños y las niñas son hombres Y muJeres.
La ruina acabó su obra sobre nosotros tres -ya tu sa:bes--:-,
y sobre su desierto estamos de pie, dueños de la meJ_or r~queza; la de nuestro corazón" . . . "Tú, Platero, estás solo en el pasado. Pero que más te da el pasado a tí, que
vives en lo eterno, que, como yo aquí, tienes en tu mano
grana como el corazón de Dios perenne, el sol _de ca~a aurora?" También la Andalucía de Juan Ramon es~ . sola
en el pasado, pero revive ' eviternamente en el espintu de
quienes la evocamos, bajo el signo de Platero, con amor Y
con nostalgia.

�CUATRO TEXTOS CON DEDICATORIAS

MIGUEL COVARRUBIAS

...
EL

TORO

A EST HER Y GUILLE RMO CENICEROS
.. . el negro tor o, luto arctlcutado
y t umba de la espada ...
M IGU EL RERN A NDEZ

Esta pezuña que se atasca a cada momento me tiene
molesto. Siento a la ira correr por mi cuerpo con la celeridad desacostumbrada. ¡ Basta ! Que se coloque sobre el
piso uniforme. ¡ Basta, he dicho ! Ordeno que se me obedezca.
Pues bien. He de contar hoy como las circunstancias
malhadadas de una pésima tarde me volvieron a la vida.
1Sépanlo ! 1Yo estaba condenado a la muerte! Mis últimos
minutos de vida estaban contados. Y cada vez eran menos . . .
Yo, compañeros mios, fui un noble y bravo toro de lidia. Me enorgullezco de ello. ¡ Aquéllos fueron días gloriosos ! Mis cinco hermanos y yo sabíamos que la gloria y
la tragedia se habían dado la mano aquella tarde, sellando
su pacto. Pero nosotros, jóvenes e inexpertos, impulsivos
Y soñadores, olvidábamos a la tragedia, la despreciábamos
y soñábamos, embriagados de emoción, con la efímera gloria.
Aquella tarde, decía, agua1·dábamos con el corazón desajustado. Pesaba sobre nosotros la importancia de los últimos minutos. Porque ustedes saben que a un condenado
a muerte lo menos que puede permitírsele es que se sienta
emocionado y comprometido. Y nosotros lo estábamos al
máximo.
18

Sonaron los clarines y nos revolvimos inquietos. Oíamos el rumor que nos estrtm1ecía. La emoción, amigos, lo
repito, presidía nuestras ilusiones y nuestras vidas por
completo. Algo, sin embargo, nos volvía a la serenidad.
Era la convicción de lo inevitable y la compañía que nos
brindábamos unos a otros.
Esto último, sin embargo, desaparecía lentamente. Cada vez éramos menos. Tanto, que ya estaba yo solo en la
sala de espera. Allí estaba yo, repito, como un insignificante paciente aguardando la entrada al consultorio. El
médico podría ser terrible y desollarme vivo. Y a pesar de
ello, lo sabía: tenía el derecho y el deber de defenderme.
Moriría -inevitablemente- de una manera honrosa y digna: sobre el ruedo de arena y estoque.
Me lanzQ con todas mis fuerzas sobre un punto claro.
El rumor y la admiración me acompañan: infinitas manchas me contemplan. Me provocan y embisto. Otra y otra y
otra vez más. Los rumores aumentan cuando suenan nuevamente los clarines. Me acerco y ataco: algo que no me rehuye y que me hiere me obliga a luchar hasta desangrarme. Insisto: lucho hasta desfallecer.
De repente y al unísono: el insoportable dolor y los
agudos rumores. Ninguno pretende cejar: aumentan en la
misma proporción.
Al volverme me veo rodeado por mis hermanos. Pero
no se equivoquen. No son los mismos. Estos que me acompañan agitan cencerros que me entristecen. Me llaman insistentemente. Yo, que siento el dolor genuino, me resisto.
i Quiero luchar aún! Pero mis hermanos son inquebrantables. Nuevamente me solicitan. Ante tanta amabilidad y
cortesía me rindo. Voy detrás de ellos. Al penetrar al
callejón, al sentirme solo y desconsolado, comprendo con
perfección mi salvadora tragedia: me he partido el pitón
derecho. Y soy desde entonces, amigos míos, un perfecto
inválido que divierte a los jóveneB con la narración de su
infortunio.

�Me volví a la barra Y seguí platicando con el can~nero. Mientras me explicaba el porqué_ del atraso ~Vldentísimo- de su reloj de pared, penet~? al bar un s~Jeto
que inmediatamente me llamó la atenc1on. Pensé pn~ero que la ciudad me había trastornado Y que ~1 P~;ecido
del hombre con Allende el insurgente ei:a fabr1cac1on exclusiva de mi cerebro recalentado. Pero no, no era así.

PARODIA

.

A H ORACI O S ALAZAR O RTí Z

\

Pasé por debajo del puente de la calle de Canal. A mi
izquierda estaba el templo de las Monjas; y sin esforzarme
estaba ya frente a la plaza, justo ante la cantina La cuc~
racha. Penetré y saludé al cantinero. Dos gringos, radicados en San Miguel desde hacía cinco años uno, y desde
tres el otro, platicaban sobre el canadiense que había dibujado los cartones ·que ~nmarcados- colgaban de las paredes. Por aquellos y por el cantinero, hombre muy afable,
me enteré que desde hacía ya mucho tiempo el dibujante
rubio visitaba San Miguel una vez por año. Así fue como,
doblemente interesado, me acerqué a ver los dibujos. Con
líneas sobrias, el canadiense había captado ~ntre lo más
sobresaliente- la actitud y los gestos de algunos turistas
yanquis. Por ejemplo: un señor terriblemente alto, con la
mirada perdida y con un poco apetecible aire de aburrimiento, se encuentra a la izquierda; a la derecha, una señora de corta estatura y con un zorro sobre los hombros,
con los ojos entrecerrados y las mejillas arrugadas, tiene
entre sus manos la correa que ciñe el cuello de un pequeño
perro. Pero lo interesante está en que la correa no va directa al perro. No existe la recta, sencillamente, porque
la tira de cuero enreda las largas piernas del turista. Y
así van por las empedradas calles de San Miguel de Allende las tres figuras modernas.

El dependiente me explicó que aquel señor, por su parecido extraordinario con el valiente comand~nte de ~r~gones de la Reina, era llamado por los vecmos Capitán
Allende.
Mas su parecido no significaba que ~ubiera el meno_r
asomo de parentesco familiar. Nada hab1a, sól? _el capricho natural, o la fortuna. El caso es que el G_apitan Allen~
de éra un hombre de rosti:o moreno, de patillas evocadoras, de huida sonrisa. No era, tampoco, de a~undantes ~alabras. Sin embargo, a pedimento del ca~ti~ero - a~g.o
suyo gracias al cotidiano contacto- consmtio en part1c1par en el diálogo:
- ¿Qué nos aconseja usted, señor Capitán?
- Pues que parodiando al señor cura Hidalgo, no nos
queda otro remedio que irnos a coger gringas.
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LA

TRAMPA

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Esta, para ser triplemente eficaz, marcha po~ el pequeño universo disfrazada. Y lo ha hecho tan bien, .q~e
por más ofertas de cuantiosas reco~pensas ~ue se hicieron al que la descubriera y denunciara, nadie, absolutamente nadie ha podido dar con ella y mucho menos -elaro
está- entregarla más tarde a la policía.
Pero he aquí que un viejo sagaz y próximo a la tumba me ha confiado lo siguiente:

A JORGE GONZALEZ NERI

Existe más de una silla famosa. Tan evidente es así,.
que la casilla se amplia para darle cabida a los sillones,
los tronos, las butacas, los divanes y en fin : los asientos.
Estos son tan generosos y modestos, que inmediatamenteinvolucran a los anteriores.
Pero desde que los tronos marcharon al encuentro de
la historia negra o roja, y desde que la silla eléctrica fulminó la angustia de un humano, no se había visto nada parecido a esto:
Por las calles de una mal nombrada ciudad olorosa a
combustible podrido y a sudor producido con sumo énfasis;
por las calles de una ciudad que se tortura con sus
propios vericuetos y la sinrazón de su bochorno ·,
por las calles de una ciudad de promontorios desafiantes e inverosímiles y carretones de fritangas que deambulan hiriendo a quemarropa;
por las calles de una ciudad que mantiene el fuego sagrado de la pira de los antagonismos y el sabor de las pieles marchitas;
por las calles de una ciudad descocada desfila orgullosa l,a, trampa.

Cuídate de un camión pintado de rojo escarl,a,ta en al_gunas partes y de gris en otrM, marcado con el número
469 en su frente. Este tra1t81)orte desfila como hormiga
'fJ01' los senderos de l,a, ciudad, condenado a respirar las injurias .l,a,nzada8 por los cansados habitantes de l,a, marchita población. Y este 6mnibus contiene en su interior a la
trampa. ¿Quieres saber c6mo es ella? Es sencillo reconocerl,a,. Mira con fijeza a l,a, fila izquierda. Pero . . . recuérdalo: mira y remira ha8ta que encuentres en tu memoria esta8 palabrM y sepas hallar l,a, identidad: un Miento
doble que se bal,a,ncea picarescamente mientras te muestra
sus innumerables cicatrices -verdaderos trofeos ganados
por sus hazañas-, como si al hacerlo se mostrara a tus
ojos mitad reservado y mitad desbordado. Este asiento,
de colores diversos, agradables y chocantes, revestido ~
una pulcritud exagerada y casi siempre solitario 11 abandonado, es la trampa. Cuídate de ella. Y o podría contarte muchísima11 hiatorias de sti influjo m,aléfico. Pero sería
inútil. La Trampa cambia constantemente de procedimientos. Todos los días cobra el producto de su l,a,boriosidad
y oportuna inteligencia. Esta es mi última pal,a,bra: alerta.
Desde entonces estoy en deuda con mi amigo el viejo
sagaz. Mis ojos siempre están precediendo a todos Y, cada
uno de mis más insignüicantes movimientos. Y están alertas en tan alto grado, que l,a, trampa se ha visto burlada.
Y esto - aunque no lo parezca....- tiene la mayor y más cara importancia.

�A ROGELIO RIOS

Son como son, como la. piedra. y las flores.
como la.s estrellas en el cielo.
HERMANN HESSE

Ante si sólo había un camino limpio y lleno de luz.
Aquel día parecía esconder entre su pliegues las sorpresas:
más inverosímiles y los acontecimientos más desconcertantes. . Todo _se ~abía aparecido y se había dado con sospechosa prod1gahdad durante las últimas horas. El, a pesarde haber arrojado de su lado hacía mucho tiempo el temor
Y la inquietud, sintió el olor de algo penetrante. No importaba que el centro del olor estuviera muy lejano de aquel
lugar. El lo percibía.
Se encontraron sus ojos con un bello paisaje. La cascada señorial daba saltos y jugaba, repitiendo incesantemente el juego sin cansancio. Los árboles que pendían dela montaña se inclinaban respetuosos ante la agilidad y
la destreza del incansable soplo de agua. Este parecía retar, sonriendo con invisibles y sarcásticos ojillos, a todos.
los espectadores. No tuvo otro camino que el de seguir
adelante. El espectáculo sostenido de una burla no podía
soportarlo.
Conforme avanzaba el día fue encontrándose con innumerables compatriotas. Cada uno de ellos formaba parte de uno de sus dos hemisferios. A cada uno de ellos los
comprendía. Sabia -y esto lo recordaba no sin cierta dul-

ce melancolía- que a ellos les había sido concedida una
parte completa y a la misma- vez parcial de la felicidad
eterna. Había siempre en las mismas, eternas miradas, el
sello de una pústula y de una realeza impares. Había
siempre, inconscientemente, el mismo desconocimiento de
la fertilidad y de la aridez que privan en todos los siglos.
Aquello podía ser doloroso. Aunque en muchas ocasiones
se trocara en silenciosa alegría. Suspiró y pensó para sí:
No s01J yo quien cambia ni quien construye piedras para el
camino. Esa es tarea de otro. Sin embargo en ocasiones
especiales pensaba que todo no era así. En todo existía
una posibilidad más compleja, más acabada.
Al dar la vuelta al camino seco y agradable se encontró con algo que le impresionó. Quizá fuera así por el estado de ánimo que le acosaba. Era una leona la que daba
a _su cachorro de comer. Aquello en realidad no importaba gran sorpresa. Pero él entendió, sin gran pesar, el secreto que nadie tenía ya el interés de saberlo. Vio que la
leona hacía todo aquel trabajo sin molestarse lo mínimo.
Que no se aplanaba su mirada fiera y que sin embargo se
presentía un ligero temblor de sentimiento puesto en la
piedra de los sacrificios. Y no era precisamente por la
conciencia de un deber que se cumple sino por el placer de
hacer. Se Je· antojó saber con certeza. Y para ello le hablaría a la leona en el lenguaje universal. Se encontró con
algunos quebrantos pero también con lo que deseaba tener
en sus manos.

Yo no siento cansancio. Sé que así debe ser y me pl,ace ese no tener conciencia, ese sentir l,a verdad de l,o inevitable. Trabajo y ll,oro por l,o que así se me ha dado. Ni
indago ni suplico. Me basto y me basta l,a inconsciencia.
Además ésta es suave como algodón y enervante como la
droga. Simplemente no suple deficiencias: llena sól,o sus
huecos. El cachorro es mío por que yo l,o arrojé al mundo. Sentimos la atracción de l,a cercanía. El gusto por el
contacto que no se debe a razonamientos sino a simple expectativa de l,o natural. Si no l,o crees ni l,o has supuesto
25

24

I

�tú así, puedes '[n"eguntarlo al cachorro. Al finai- él s6lo
te repetirá lo que yo te he dicho; es lo mismo que le he ~
señado tooos los días como un ritual sagrado. El ha apren-diM a saberlo verdadero. Puedes hacerlo.
Supo que era innecesario preguntar. Que todo había
sido arrojado ya. Dicho con destreza, le había fascinado
la naturalidad, la ausencia de insensatez, el desprecio que
no ha sido calculado fríamente en el laboratorio. Alli podía enseñorearse la tristeza, pero también había amplitud
para lo justo.

Y recuerda que aquí no hemos desterraoo a la adulac-ión ni a la violencia, porque éstas no han existiM entre
nosotros jamás. Ese es un simple problema que por su
misma dificultad embrionaria no lo hemos considerado.
Cavila y sufre tú por tooos ellos. Busca en tooos los rin-cones pequeños. No te auguro éxito. Cuanoo la mole se
arrastra y se arrastra queda sepultada entre lo mismo que
ha levanta® en el camino. Esa mole es ya muy grande y
tú no puedes con ella. Ni siquiera podrían un mill6n de
seres como tú. Olvídalo.
Se sentó sobre una piedra en cuanto se desarrolló el
ocaso. En todo su rostro se aposentó una tristeza. Y esa
tristeza le hacia aparecer más hermoso y más justo que
nunca.

TRES POE_MAS

JOSE MARIA LUGO

TLALOC O LA ESTACION DE LAS AGUAS

¿Recuerdas?
Estábamos unidos.
1
Cuando llegaste, el verano
-ealiginoso dragón de 7 lenguas de fuegomoría sobre el agua del mar. ·
Tal Urano incandescente moría
sobre el agua del otoño -la estación de las aguas.
Pienso: el invierno es la tierra oculta por el hielo,
la primavera es el aire, el verano es el fuego,
y tú, Otoño, eres el agua-oculta entre la brisa;
la maraña de hilos del dios y su sabia mano abundante;
los ojos repletos de lluvia tras bambalinas.
¡ Tanta ala despierta el aire desnudo y grácil del otoño!
El mar en las tardes desenfada su rostro
y es la misma sonrisa del viento del otoño.
La piel al descubierto· recibe la tenue caricia de hielo
y sentimos con fruición el último estertor de nuestros
cuerpos maduros.
_
Los árboles se doblan como el espinazo de las vacas
al peso de las ubres.
La humedad vaporosa pudre el pecíolo de las hojas
que ya no pueden detenerse.

�El abrazo abarrotado de los amantes exhala en la contienda el último suspiro
que ya no puede detenerse.

*

*

*

*

Sólo el hijo es invencible ante tal avalancha.
Irrefutable roca.
El viento del otoño daba en sus carrillos felices y en
sus pómulos pintados.
Y de su espalda menuda los amorosos omoplatos desplegaban las alas.
El -viento del otoño arrastra las hojas secas con un sonido seco,
arañando el pavimento o arañando la piel del agua.
De las manos del niño escapó el dinero ficticio que - tú
y yo- le habíamos comprado.
El perseguía, embriagado de la dicha que le proporcionaba el viento, aquellos dólares falsos.
De ser verdaderos, él comerciante rechoncho de la tienda de víveres hubiese suavizado su entrecejo.

última hoja con una limpieza diáfana y una arborescencia festiva.
La ciudad es un vasto y sereno mar de campanas en
la piel y de los ojos altos ruedan radiantes las burbujas.
Los colores del día fatigado se postran inmóviles como
quien lleva el triunfo en un gesto escondido.
Las hojas proclaman la profunda, oculta alegría de la
liberación.
Es el tiempo de la húmeda mano de musgo sobre la
estremecida roca.
El tiempo en que maduran las frutas servidas en los
platos apoltronados y las flores silvestres desbordan en los jarrones de las casas vacías.
El tiempo en que el sol como un quetzal enreda su
cola de neón en la maraña de inventos de la tarde.
El tiempo en que el rocío roza el cuerpo sediento de
la noche.
El tiempo en que el alcaraván palúdico vigila y da
la hora cantando.
El tiempo en que la mujer desnuda su desnudo y aparece en silencio como una mañana recién bañada.

Una voz
,CORO

- De nada sirve que atesores las hojas, niño:
Hoja del árbol caído poco habrá de volar.
- Y de sus cabellos de medusa gotea el dios el esencial maná.

Otra voz
-El olor a mar, Dios mío, el olor a mar.
Esa espuma rosada del mar, Dios mío.
El dios hacía llover copiosamente y opacaba con su
vaho las ventanas.
Entonces desfilaoan los recuerdos por una calle larga
de México, y aquella luz de septiembre brilla hasta la
28

*

*

*

*

En Long l sland todo el frenesí de la ciudad volcóse.
Todo el frenesí de la guerra fría.
Nuestra anfitriona generosa, que se inyecta insulina,
hostiliza de tumbo en tumbo:

29

�Otra voz
- Llueve copiosamente, y el olor del mar opaca el vidrio de las ventanas.

Bruja

- Cómo es posible que esa mujer· lo quiera desintere. sadamente - me decía. En· nuestro tiempo eso es
raro.
Sin hacerle caso, el cansancio del hombre se acomodaba dócilmente entre los pliegues de cuerpo calientito.
Tu cuerpo no entendía realmente lo que pasaba. Si
tú tenías algo de inocente y bueno, y si algo era
capaz de amor en ti, era tu cuerpo. En ese momento de truenos y relámpagos sólo tu cuerpo me albergaba. El niño lo intuía y.se encelaba: El niño abrió
el pomo de Vick y se embijó los . dedos, en esa sustancia ardorosa y fria, que luego se chupaba. El
niño quebraba la botella. Conversaba. No se so. metía a dormir con resignación. El niño. El niño.
El niño. No es nada. El niño participa así de
nuestro pequeño derrumbamiento en la alcoba intima donde intentamos exhalar nuestro .último abrazo en paz.

Somos esto: el derrumbe con nuestras uñas que se aferran. . Las-frutas maravillosas del otoño
no importan.
Las hojas maravillosas del otoño en árboles de luz
propia
no importan.

1

Los besos maravillosos de los amantes en otoño - más
fuertes y frescosno importan.
Que la tierra quede en puro esqueleto si ha de llegar
pronto la primavera.
no importa.
¡ Tan seguros estamos de ello!

CORO
- Y aquí tienes al hombre que tú hiciste Sansón
y cortaste sus cabellos para tu diversión.

Otra ·voz·

*

- Todos los hombres deben exhalar su abrazo en paz.
Y ya lo sabías que era el último, pero había que gozarlo.
Y en el último instante tú hasta te doliste de no haber
gozado el último.
La boda de la luz se ha consumado.
..

Nadie podrá negar que en este bosque la hora vesper·· ·t iná se incendia amada mía: rojo flamígero de las
alturas, explosivo rojo cereza, bronce ardoroso y vivo, oro sutil y transpárente, y en el fondo; donde la
luz se resigna, plata vieja ~ retorcida - silenciosa
ceniza.

30

*

•

*

Tú, el niño y yo en el tren perdidos, no sabemos a dónde vamos.
En esta ola frenética, Dios mío, nadie sabe a dónde va.
De los túneles sale una voz muy clara y solemne:

Voz
-Quién eres, de dónde vienes y para dónde vas.
El predicador protestante sacó de la parte lateral de
la camioneta una plataforma y ahí se plantó a lanzar el amor de Cristo como pedradas.
Un diluvio de palabras azotó el viento, mientras el
amor ondeaba como una bandera altísima. "La civilización greco-romana ha sido nuestro más grave
descenso en la materia, rugía.

�En el reducido grupo de oyentes una muchacha, en
actitud de garza, ladeaba el ojo lateral y fijo como
el del vértice de 1as tijeras. Los demás pájaros aburridos erizaban las plumas amorriñadas. Un joven
cuervo graznaba apartado.
B A

CORO

L A D A

- Y aquí tienes al hombre que tú hiciste Sansón
y cortaste sus cabellos para tu diversión .

*

•

•

Hay un silencio en el río. El agua lame con su 1,engua
rumiante la madera podrida de los muelles. Una onda
choca de vez en vez emitiendo un sordo y torpe ruido
como de cuerpo muerto que cae. El sol, ya hundido,
dejó un leve hálito de luz sobre el agua llena de desperdicios -flotan desperdigados preservativos de hule.
Una figura sentada frente al agua, con los brazos caídos sobre las piernas abiertas, no mira nada más allá
de BUS pensamientos.
Porque uno es el nacimiento del amor de la carne y
otro el nacimiento del amor del espíritu.
En el radio del taxi en que te fuí a dejar al aeropuerto,
y para acentuar la realidad de la muerte de nuestros cuerpos, tocaban Las hojas muertas. (Me obligaste a silenciar el comentario).
Fué entonces cuando se desnudó tu esqueleto de uñas
filosas y arañaba lamentablemente el muro máyi.co
de la Nada.
Fué entonces cuando de mi carne sólo quedó el corazón, humedecido con la última gota que le dejaste al
secarte, pero preso en su jaula de \meso, expuesto a
las luces del barrio abominable de Qee~, que flore-cieron en aquel invierno como sobre una tumba.

CORO
-Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

(La BeUe Danie Sans Merci)

¿Por qué triste y enfermo,
caballero, caminas?
Polvo sudor y hierro
en largas oficinas.
¿Por qué buscas trabajo
y se cierrall las puertas,
y si encuentras trabajo
tu corazón persiste
con la puerta cerrada?
Mira cómo en las calles
alegres ha llovido,
y en la ciudad los parques
se encuentran lavaditos.
Los corros de muchachas
alegran campanitas
al mirarte pasar.
Tus ojos y tu frente
el resplandor empujan.
Tus mejillas de incendio
abren su loto azul.
Tu espalda resignada
con los hombros caídos
alza los omoplatos.

�En las calles del alba
me espiaba una mujer.
Era su boca un higo
picado por los pájaros.
Y sus dientes el polen
de la flor de la nieve.
En mí sus ojos negros
como la tinta china,
y su recta nariz.
En mí su lengua sabia
de leche pegajosa
y su joven aliento
de ciruela madura.
Le di a hacer un anillo
que puso ·e n su meñique,
y un pañuelo de seda
que anudé a su garganta.
" Sus ojos me miraron
como un río de lumbre,
y en su pluvial garganta
los besos se apagaron.
En su automóvil viejo
paseábamos las tardes.
Ella lo manejaba
mientras yo la miraba
pasándonos· las calles,
pasándonos el campo,
pasándonos la vida,
pasándonos la muerte.

Los rápidos hoteles,
las luces, los hechizos.
Los ojos, los tropiezos,
las avaras cortinas.
El lecho en que llovía
el fuego de los cielos.
Ahí escuché soñando
las canciones de cuna,
y mi sabiduría
se ofuscó avergonzada.
Los ojos cerré entonces
abriendo los oídos.
"Yo soy la que persigo
al soñador famélico
y le doy de come1·
- me dijo transformada .
El día que te vayas
dejas tu cuerpo aquí".
He aqui la razón
de que camine solo.
Mi cuerpo descarnado.
Mis ojos de puntillas.
Y en la Ciudad los parques
se encuentran lavaditos.

En las panaderías
pan dulce me compraba.
Y en los supermercados
de atareado gentío,
las frutas escogía.
Entre mordisco y beso
"amado" me decía.
34

35

�-1 Ay!, no entiendo, eres muy raro.

-Como mar-ga-ri-tas.

PARA MARGARITA, QUE TIENE DIECISEIS A&amp;OS
Y QUE NO ENTIENDE UN POEMA

-¡ Ay !, pero es que yo no le entiendo. ·

-Pero si no hay nada que entender. Eso es eso.
En aquella parte del agua, por ejemplo: el agua duerme
efectivamente, y al dormir retrata; y esta imagen reflejada
se hunde hasta tocar el fondo. Un rostro humano también puede reflejar en su superficie lisa el universo entero.
Vendría siendo, ya transfigurado, un rostro Aleph, o sea,
aquel punto en el que se encuentra todo el Todo y que está
en todas partes.
-Pero cómo es posible que apenas conociéndome hayas escrito eso.
-Porque entre tú y yo existe una afinidad astrológica; ambos somos del mismo signo, por lo que te he presentido a cierta distancia espacio-tiempo: casi ninguna.
-Pero ... es que ... no sé. Yo no creo en eso de la
Astrología.
-¿Sabes?
-¿ Qué?
-¿A que no me adivinas de qué pan como desde que
te conocí?
-¿Cómo?
-¿ De qué pan como? Es decir, de las tantas cla~es
de panes con distintos nombres, ¿ con cuál me alimento?

-Pero eso no es pan, yo creía que me ibas a decir
pan Bimbo, eso es un bolillo aplastado y feo. A mí no me
gusta.
-Volvamos a lo del poema, pues. Un rostro puede
dormirse, y en sus sueños recrear el universo, o 1·eflejarlo,
mejor dicho. Los poemas son eso. Como este vaso de
agua que está aquí parado en la mesa, o como cuando yo
estoy contigo en el café de la farmacia donde te conocí.
Es como cuando ~ú observas una noche estrellada.
-Pero yo nunca observo noches estrelladas.
-Pero si observases las estrellas ahora, en estas noches en que están muy límpidas y preciosas sobre el cielo
negro, no te pondrías a discurrir si en ellas hay llamaradas inmensas de calcio o de magnesio, o a qué velocidad
corren, o cuánto pesan. Dirías simplemente, y sin saberlo:
¡ Qué bello está el cielo ! Y eso es todo. Y eso de:"El día
es un hilo de miel que traspasa el silencio", es eso. Porque hay días amargos y hay días dulces, y hay silencio y
hay ruido, y un día la casuística combinación de estas cosas se nos manifiesta en la ecuación: dulzura= silencio.
Un instante puede endulzarse, y es entonces cuando desaparece el ruido, lo amorfo, lo confuso, la soledad y ... nos
damos cuenta. El agua cuando es tocada ligeramente por
el viento se sonríe con dulzura. Si un rostro humano -ya
quedó demostrado que puede ser agua- esboza una leve
sonrisa cuando cae una hoja, o una pluma, algo tan leve
como una mirada, por ejemplo, podemos decir que se propaga en ondas de dulzura, que melifica el instante. Si el
instante se hace miel y es un hilo continuo que atraviesa
el silencio del día, un día es una eternidad de mieles. Pasa
una ola de aire que nos toca sin ser tocada, nos refresca y
nos alienta sin ser solicitada. Eso es Todo.
87

�LA CREACION DEL ENSUEÑO
EN LA ULTIMA NIEBLA

'

. ..,.

LYNETTE SEATOR

La última niebla, primera novela de María Luisa
Bombal, presenta el mundo psicológico de una mujer que
se escapa de la lobreguez de un matrimonio sin amor por
entrar en el mundo del sueño: Por medio del monólogo ·
interior vemos todo a través del temperamento de la protagonista. Hay breves trozos de conversación, pero no sirven para caracterizar a los personajes. Estos sólo tienen
importancia por su influencia en la vida autobiográfica.
Ni es esta vida desanollada en los aspectos múltiples de
la vida humana. Todo se concentra en la preocupación
íntima con el amor. Ella desea el amor, el amor físico;
pero este tema no tiene raíces en el erotismo sino en el
deseo de excitar el amor en un hombre. Para ella lo importante es ser admirada, deseada. Al lado de su esposo
f rio e indiferente ella siente que pierde su propia identidad
como mujer. Frenéticamente trata de afirmar la realidad
de su juventud física. " ¡ Yo existo, yo existo -digo en voz
alta- y soy bella y feliz! . . . La felicidad no es más que
tener un cuerpo joven y esbelto y ágil." 1 Sin embargo hay
una irrealidad en su juvenil belleza. En la vida actual
ella lleva el papel de una muerta. Tiene la obligación de
imitar a la esposa difunta sin poder despertar en Daniel
1.-~larla Luisa Bombo.!, La última niebla (So.nlla¡;o, 1941), P. 3S. En adelante todas tas citas retler cn a. esta edición.

88

el amor o el deseo. "Mi marido me ha obligado después
a recoger mis extravagantes cabellos; porque en ·todo debo
esforzarme por imitar a su primera mujer, a su primera
mujer que, según él, era una mujer perfecta" (pp. 89-40).
Siente la brevedad de la belleza física: "Me miro al espejo
atentamente y compruebo angustiada que mis cabellos han
perdido ese leve tinte rojo que les comunicaba un extraño
fulgor cuando sacudía la cabeza. Mis cabellos se han oscurecido. Van a oscurecerse cada día más. Y antes que
pierdan su brillo y su violencia, no habrá nadie que diga
que tengo lindo pelo" (p. 40) . Como el pelo pierde su color vital, se escurre la vitalidad de su existencia actual.
La muchacha que yace en el ataúd blanco es también
una obj etivación de terror ante la posibilidad de llevar una
vida hueca. La muchacha muerta parece nunca haber vivido. Tiene "Un rostro vacío de sentimiento" (p. 37), y
el sile1icio que le rodea es una presencia gigantesca que
inspira terror como la amorosa intriga de la seductiva
Reina inspira envidia. Con "Su mirada de fuego y sus
labios llenos de secr etos" (p. 45) Reina simboliza el poder
eh el reino de amor . Porque ha vivido "toda una vida de
pasión" (p. 77) su muerte desgraciada no inspira piedad.
En contraste con el impresionista bosquejo de Reina como
personaje de vitalidad, la protagonista queda sin nombre
flotando entra la inconsciencia que es su vida y la pasión
suprema que encuentra en el sueño. Esta vacilación ent re la ilusión y la realidad, tema predilecto de la literatura
española, está vista sólo por el punto de vista de la soñadora. Así el lector es casi llevado a creer en la existencia
del espectro amoroso hasta la desilusión del desenlace. El
lector de Galdós o de Cervantes tiene otra perspectiva que
nunca confunde la realidad objetiva con el mundo de la
fantasía. Es por un proceso intelectual que uno llega a
identificarse con Don Quijote y ver la razón de su locura
o la sensatez de los delirios de Villamil o Frasquito Ponte.
En la novela de la Bombal no hay cuestiones filosóficas,
intelectuales o morales. Esta es una expresión lírica que
se enfoca en el sentimiento sin analizarlo.
39

�Estos sentimientos son precipitados por el presente o
por la evocación del recuerdo. Sólo una vez se desvía al
tiempo pasado para dar motivación a la tibieza de Daniel.
El pasar del tiempo es vago, marcado por el rítmico volver
del otoño y por los cambios físicos que la protagonista nota
en el espejo. "Pasan los años. Me miro al espejo y me
veo, definitivamente marcadas bajo los ojos esas pequeñas
arrugas que sólo me afluían, antes, al reir" (p. 53). El
aniversario décimo es el único preciso motivo temporal.
La narración empieza en el momento en (}Ue los recién casados llegan al domicilio. "El vendaval de la noche anterior había removido las tejas· de la vieja casa de campo ...
Los techos no están preparados para un invierno semejante ..." (p. 33). Tampoco es ella preparada pa1·a el invierno inminente que es la cruel indiferencia de su esp.oso, pero
como cuestión de hecho ella muestra una cansada resignación como uno ante los cambios de las estaciones. "Permanezco muda. No me hacen ya el menor efecto las frases cáusticas con que me turbaba no hace aún quince días"
(p. 35). Después de la inmediata y rápida presentación
de la situación que ha creado un estado de apatía en la
narradora, una ansia comienza a crecer en ella: " .. . desde
hace mucho, flota en mi una turbia inquietud. Cierta noche, mientras dormía, vislumbré algo que era tal vez su
causa. Una vez despierta, traté en vano, de volver a encontrar el mismo sueño" (p. 38). Así el mundo de sueño
empieza a tomar fornm, a brotar de la subconsciencia.
Hay una progresión en que la narradora se hunde más
en su propio mundo hasta llegar al punto culminante de
sus deseos amorosos. Se ve una simetría de estructura en
los dos sueños en casa del amante, cada uno precedido por
un baño en el estanque. El primer sueño o el punto culminante de amor tiene su contraparte en el momento del
desengaño absoluto en que le dicen a la soñadora que por
ser ciego el dueño de la casa ha caído a su muerte. Aun
en sueño ella ya no puede creer que una vez su belleza
hubiera atraído el amor. Entre estos dos puntos sus esperanzas y ensueños surgen y caen. "Trato de imponerme

cierto reposo, pero es sólo caminando que puedo imprimir
un ritmo a mis sueños, ensancharlos, hacerlos describir
una curva perfecta. Cuando estoy quieta, todos ellos se
quiebran las alas sin poderlas abrir" (p. 57). Sus sueños
son como pájaros que a veces alcanzan el cielo: "Sin ruido,
tocándome casi, ha pasado sobre mi un pájaro de alas rojizas, de alas de color de otoño" (p. 38). Otras veces caen
deformes como los pájaros cazados: "Se alínea delante mío
una profusión de alas muertas, de pobres cuerpos mutilados, embarrados" (p. 44). Así se ven reflejos del diseño
el abrir y cerrar de alas que sugiere el estado flotante entre sueño y realidad. Hay unas imágenes que conforman:
"Escucho nacer, volar, recaer su soplo . . ." (p. 51); "La noche y la neblina pueden aletear en vano ..." ( p 49) ; " .. . debo apoyar mis dos manos sobre el corazón para que no se
me escape, liviano como un pájaro" (p. 56) .
El mundo de los sueños empieza a desarrollarse con
el baño del estanque, preludio a la soñada consumación del
amor, que despierta todos los sentidos de ella a una voluptuosidad superreal. Tiene la cualidad del sueño dentro del
ambiente actual de la naturaleza. En cambio la escena
amorosa también brillante, sensual tiene mayor realismo
por ser alejada del ambiente actual. La impresión de ésta
es de un episodio vivido, la otra, un estado mental extraordinario. En la escena del estanque aspectos de la naturaleza llegan a ser voluptuosos motivos artísticos: "Corno
con brazos de seda, las plantas acuáticas me enlazan el torso con sus largas raíces. Me besa la nuca y sube hasta mi
frente el aliento fresco del agua" (p. 42). Las imágenes
de la escena de amor sugieren lo natural, lo elemental, pero dan expresión a sentidos evocados por la presencia del
amante. "Su carne huele a fruta y a vegetal ... Escucho
el estallido que el corazón repite incansable en el centro
del pecho y hace repercutir en las entrañas y extiende en
ondas por todo el cuerpo, transformando cada célula en un
eco sonoro . . . siento correr la sangre dentro de sus venas ..." (p. 51). Las dos escenas son caracterizadas por
la abundancia de imágenes sensuales. Los sentidos de la
41

�2

soñadora son despertados mientras sus inhibiciones son
suprimidas. En el sueño como en el baño ella se desnuda
y se deleita en su propia belleza. El motivo del árbol que
sirve en la transición a estos dos mundos tiene el efecto
de estrechar su relación. Antes de bañarse la protagonista cuenta: "Me acomete una extraña languidez. Cierro los
ojos y me abandono contra un árbol" (p. 41). Antes de encontrar al amante en las calles de la ciudad ella tiene la
misma sensación: "Como en pleno campo, me apoyo extenuada contra un árbol" (p. 48). En el segundo episodio
del estanque se intensifica la cualidad de lo extraordinario.
Hay un sabor de lo mágico: después de sumergirse en el
"mundo misterioso del agua", vio acercarse un carruaje.
"Una vez allí, los caballos agacharon el cuello y bebieron, sin
abrir un solo círculo en la te1·sa superficie" (p. 58).
En conti·aste con la riqueza de imágenes en estas escenas, la descripción de la vida actual es caracterizada por
su mayor sencillez. Sin embargo se mantiene la unidad del
estilo poético por la novela. Repeticiones prestan un ritmo
a las esperas de esperanza y las de desilusión: ". . . oigo
venir unos pasos. Los oigo aproximarse lentamente, los
oigo apretar el musgo ... Oigo la cabalgata enloquecida de
los perros y oigo, distintamente, el murmullo que los aquieta" (p. 62). "Noche a noche oigo a lo lejos pasar todos los
trenes . .. Oigo las campanas del pueblo dar todas las horas, llamar a todas las misas, desde la misa de seis ..."
(p. 71). Lo impreciso de los recuerdos también crea poesía: ''Entonces él me ca1·ga en sus brazos y me lleva así
desvanecida, en la tarde de viento ... Desde aquel día no
me ha vuelto a dejar" (p. 56). Hay poesía en el bosquejo
impresionista del paisaje: "Esquivo siluetas de árboles, a
tal punto estáticas, bo1·rosas, que de pronto alargo la mano
para convencerme de que existen realmente" (p. 38). La
protagonista siente la irrealidad de su vida actual porque
es fría y hostil.
Torres Rioseco observa que '·Hay una oscilación constante entre los tonos vibrantes de la realidad y las apaga42

das voces de las visiones detenidas en los espejos." Sin
embargo las visiones apagadas parecen dominar la tibieza
del mundo actual, y lo que vibra es la sensualidad del mundo soñado. El contraste entre el amante que es ilusión y
el esposo que es realidad caracteriza la vaguedad impresionista de este mundo y la relevación destacante de aquél.
De Daniel hay poca descripción: "Este cuerpo grande y un
poco torpe yo también lo conozco de memoria ... (p. 34).
Aunque "está lívido y parece sufrir" (p. 36), no inspira
ni la simpatía. En cambio el amante soñado " ... Es rápido, violento, definitivo" (p. 48). "Su piel es oscura, pero
un vello castaño al cual se prende la luz de la lámpara, lo
envuelve de pies a cabeza en una aureola de claridad. Tiene piernas muy largas, hombros rectos y caderas estrechas. Su frente está serena y sus brazos cuelgan inmóviles a lo largo del cuerpo. La grave sencillez de su actitud
le confiere como una segunda desnudez" (p. 50). El sueño
o el mundo de escape vibra con calor y vitalidad.
El contraste entre los dos mundos es caracterizado
por el uso de colores e imágenes termales. Mientras la
suegra devana "una nueva madeja de lana gris" la soñadora busca "entre las brasas los ojos claros" de su amante
(p. 55). Los recién casados entran en una casa de habitaciones frías que" ... está aislada entre cipreses como una
tumba" (p. 38). En cambio mientras está en casa del
amante ella nota: "Todo el calor de la casa parece haberse concentrado aquí" (p. 49). Hay la esperanza que lo caluroso pudiera anular lo frío. "Ya empieza a incendiarse
el poniente. Tras los vidrios de cada ventana, parece brillar una hoguera. Todo lo abrasa una roja llamarada cuyo
fulgor no consigue atenuar la niebla" (p. 43). En el gran
comedor: ". . . nos amontonamos, entumecidos. Pero el
vino dorado, que nos sirven en copas de pesado cristal, nos
entibia las venas; su calor nos va trepando por la garganta
hasta las sienes" (pp. 45-46). Las hojas secas de color
2.-A. T orres-Rloseco, Ensayos sobre literatura latinoamericana:

serle (Mé xico, 1958), p . 182.

J

43

8 egunda

�de otoño, motivo que reaparece, pierden su color y su sonido alegre por la humedad infundida por la niebla.
Para escapar la hostilidad tibia de la indiferencia la
soñadora mantiene vivo su sueño. "Mi único anhelo es estar sola para poder soñar, soñar a mis anchas" (p. 55) .
Ahora trata de recrear el sueño, y conscientemente se mete en el ensueño para mantener viva su evocación del amor.
Amado Alonso identifica la niebla con este ensueño, el mundo intermediario entre la realidad y el sueño: " ... la función poética constante de la niebla es la de ser el elemento formal del ensueño en que vive zambullida la protagonista . . . Toda la felicidad soñada no es más que un palacio de niebla, y, al fin, todo se desvanece en la niebla."ª
La niebla es un motivo tradicional para crear un ambiente
de misterio, de irrealidad, o de transición a otro mundo.
Como motivo artfstico asf funciona aquí, pero en el sentido más amplio simboliza la vida actual de la protagonista
vida sin brillo ni color. La falta de amor, falta de calor
y de sentimiento llega a componerse en la forma de una
niebla que amenaza ahogarla. La niebla se estrecha, cada
dfa más, contra la casa. Ya hizo desaparecer las araucarias cuyas ramas golpeaban la balaustrada de la terraza.
Anoche soñé que, por entre las rendijas de las puertas y
ventanas, se infiltraba lentamente en la casa, -en mi cuarto,
y esfumaba el color de las paredes, los contornos de los
muebles, y se entrelazaba a mis cabellos, y se me adhería
al cuerpo y lo deshacía todo, todo .. ." (p. 45). Cuando
realiza .el- amor con su amante la niebla no puede tocarla:
"La noche y la neblina pueden aletear en vano contra lo
[sic] vidrios de la ventana, no conseguirán infiltrar en este
cuarto un solo átomo de muerte" (p. 49). Y al fin cuando
toda esperanza está muerta y aún no hay posibilidad ni del
suicidio, lo que queda alrededor de ella y de su esposo es la
niebla que " . .. presta a las cosas un carácter de inmovilidad definitiva" (p. 35). La última niebla es entonces la
vida carente de todo color, forma y dinamismo. Sólo que3.-Amado Alonso, "Ap&amp;rición de una nove lis ta." , Prólogo a. La llltlma niebla (Santiago, 19U), p . U.

-da el lento movimiento que conduce a la muerte. El calor
que consolaba se ha extinguido definitivamente porque los
sueños, tan vitales como la juventud, son también efímeros. Con sensibilidad María Bomba! ha abierto el rincón
de un mundo personal, auténtico, donde los sueños y en.sueños crean una intensa realidad lírica.

�-echamos de menos los brazos fuertes de los que se fueron.
Yo, con mi talega de años a cuestas, tuve que meterme a
apaleador. Con riesgo de echar una maroma y quebrame
todito.
Don Rosendo Lara, un fuereño que venia cada semana
a comprar la trenza de palmito que se teje en el pueblo,
se asustó al ver tanta nuez, y como era bueno para los ne_gocios, les compró la cosecha a todos y abrió un· quebradero para llevarse las nueces ya pelonas.

EL QUEBRADERO

IRMA SABINA SEPULVEDA
A DON FRANCISCO MONTERDE

I
Qué de cosas pasaron en el pueblo cuando se abrió el
quebradero. Me acuerdo de todas, y no es que me guste
andar de metesillas y sacabancos, lo que pasó fue que las
gentes se fueron quebrando como las nueces cuando les
llegó su apretón.
Ese año, nadie creía que levantáramos tanta nuez.
Todos esperábamos que a la mera hora se vinieran los ventarrones y las tumbaran verdes, pero no sucedió.
Daba gusto ver las nogaleras. No había árbol que no
estuviera cargado de bolas. Cuando el aire se enroscaba
entre los troncos y tironeaba fuerte para zafarse, nomás se
oía el rechinido de los ramos como si fueran a quebrarse
por tanto peso.
Como casi nadie tenía esperanza de que se lograra la
cosecha, la mayoría de los hombres se fue a las pizcas de
algodón como todos los años. Nomás nos quedamos los
viejos, las mujeres, y uno que otro arrancado que no pudo
juntar el pasaje para la frontera.
Cuando llegó el tiempo de apalear nogales, bien que

Como no tenía donde meter la costalera, me pidió en
renta la casona de adobes que me heredaron mis tías, unas
viejitas que murieron sin tomar estado, y allí la metió.
Como mi casa, aunque deteriorada, está en buen lu_gar, ocupó quien se la techara y allí mismo abrió el negocio,
Bruno, el carpinte1·0, le hizo unas mesotas largas donde atornillamos las maquinitas quebradoras, y unos bancos para que se sentara la gente.
En dos de los cuartos grandes que daban a la plaza,
metimos mesas y bancos, una romana, y un montón de cajas de cartón nuevas para empacar el corazón. En los
,euartos de adentro, apenas cupo la costalera.
Don Rosendo me dio la encomienda de busca1· trabajadores. Los primeros días fueron unos cuantos. El fuereño tenía fama de negrero, y como casi todos traían centavitos por las nueces que acababan de vender, se hicieron
.del rogar.
Viendo que faltaban brazos, don Rosendo se animó a
subir los precios. Con eso se movió la gente. Hasta Tomás Rodríguez, Cuatromilpas, que nunca soltaba la botella de mezcal, se vino a jalar.
Y o me quedé al tanto del quebradero, con el compromiso de entregarle a don Rosendo cien kilos de corazón a la
.semana.
Eran quince las gentes que tenía a mi cuidado. Algu-

47

�nas me dieron muy buen cosijo, pero como les conocía las.
caídas a casi todos, sabía estirarles la rienda por donde les
calara más.
Estéfana, la que tenía una niña de seis años, tullidita de brazos y piernas, era una de las más calladas y trabajadoras. Muy joven había quedado viuda, por eso siempre le tuve lástima.
Le dí permiso pai-a que se trajera a Elvirita al quebradero, y así trabajara sin pendiente. Bruno le hizo un
cajón con ruedas para poder moverla, y allí se pasaba el
día la pobre criatura.

II

Tendría como un mes de abierto el quebradero cuando vino con don Rosendo un fulano muy afrentoso que no
me cayó nada bien.
No estaba tan viejo como yo¡ pero eso sí, pasaba de
los cuarenta. No hay que negarle que era bueno para portar la ropa que se ponía, y que era capaz de envolver con
su labia al más arisco.
Era altote, blanco, fornido él, coloradote. Algo canoso, sin nada de barriga, y con unos andares de gallo giro
que hacían parpadear a cuanta vieja lo mirara.

Rita, la hija de Juan, el canastero, también venía a
pelar nuez. Era muy joven, no llegaba a los dieciocho años.
Tenía los ojos rasgados y verdes, unas trenzotas negras
y relumbrosas que le llegaban abajo de la cintura, y un
cuerpo chiquito, pero muy bien hecho.

No era del país. Decía ser del sur del continente, de
una tal Bolivia. Se vino para acá porque tuvo líos con los políticos y no quería que lo agarraran preso. No tenía mujer
ni hijos, o al menos eso contaba.

Otra de las que venían era Cirila Reyes. Conocida
por su fama de coqueta, pero muy buena para trabajar.
Era morena, fornida, de muy garbosos andares. Estaba
llegándole a los veinticinco años.

Me acuerdo que mientras yo le estaba rindiendo cuentas a don Rosendo, y subimos a su camioneta las cajas de
corazón, él se puso a fisgar por todos los rincones de la
casa y el patio, y luego que vino, le cerró un ojo a don Rosendo y se salieron a platicar a la banqueta.

También venía Nievitas López. Le andaba cerca de
los setenta, pero tenía buena vista y muchas ganas de trabajar.
La Candelaria Flores, y la Paca Chavanía, dos urracas viejas que se dedicaban a hacer flores de cera, se dieron miles de vueltas porque no querían rajarse las manos,
pero al fin cayeron. Lo mismo que N emesia Garza, muy
dada a las brujerías y una alcahueta de lo peor.

Allí estuvieron un rato. Don Víctor, que así se llamaba el boliviano, estuvo haciendo miles de ademanes, pero
sin hablar recio. Don Rosendo nomás meneaba la cabeza
Y se raspaba la suela del zapato en el filo de la banqueta.
Al poco rato me llamó y me dijo:

Los demás eran muchachos entre los doce y los trece
años, que acababan de salir de la escuela.

-Mira, Remigio, este seño1· es mi amigo, y me dice
que le ha gustado tu pueblo para quedarse un tiempo a descansar. Encárgate de desocuparle uno de los cuartos que
estén mejores, y habla con Bruno para que le dé una blanqueada. La semana que entra se viene con sus cosas.

Los primeros días se pelaba poca nuez. Las gentes no
les hallaban el lado a las maquinitas. Creían que era mejor partir las nueces con piedras, pero pronto se convencieron de su tontera.

El asunto no me cayó bien, pero no dije nada. Luego
que se fueron, nos pusimos a desocuparle el cuarto que daba a la esquina, seguido del zaguán, y enfrente de los cuartos donde estaban los trabajadores.

_48

49

�•

A la semana, llegó el fulano en una troca nuevecita
con más espejos que un matachín. Venía calzando unas
botas hasta la rodilla, y en vez de sombrero, se calaba un
casco blanco de forma ahuevada.
De la troca bajó muchas cosas, entre ellas un catrecito de lona que no pesaba una onza -no sé como aguantaba tanto peso-, dos carabinas, un radio de pilas, cajas
de parque, latas de comida, dos velices con ropa, dos sillas
de lona, y un espejo de buen tamaño.
Lo primero que hizo fue pedirme un clavo para colgar el espejo. Luego tendió el catre, y entre Cuatromilpas
y yo, le acomodamos lo demás donde nos dijo.
No me gustó nada como se miraba y remiraba en el
dichoso espejo. Ya se sobaba el bigote, ya sumía la panza
y se ponía más pando; en fin, hizo más visajes que los payasos del circo de los húngaros que viene cada año.
Cuando se cansó de verse, se vino al quebradero y estuvo enterándose de lo que hacía cada quien.
Con las mujeres se acercaba mucho como si estuviera
mal de la vista, y les preguntaba cualquier cosa. Ellas, al
fin rancheras, nomás se reían y no le contestaban nada.
Cirila se puso tan nerviosa que volteó al suelo una vasija llena de corazones, y don Víctor se hincó junto con
ella para ayudarle a recogerlos. Cualquiera diría que la
otra no tenía manos.
Los dos estaban a gatas juntando las nueces, y en uno
de tantos manoteos, se agarron las manos sin querer, Cirila se puso peor que un colorín, y arrancó corriendo para
el patio. El fuereño peló tamaños ojos y se fue detrás deella, mientras Nemesia acabó de juntar lo que quedaba en
el suelo.
Al rato volvieron muy sonrientes, y ya no se dijo na-·
da.

Nemesia se echaba unas risitas solapadas y le daba
-codazos a Cirila, que de tan turbada, estuvo echando las
cáscaras a la vasija hasta que le llamé la atención.
III

Con la llegada de don Víctor, se nos amontonó el trabajo a Cuatromilpas y a mí. Todas las mañanas nos traía
a mal traer sacándole agua de la noria y calentándosela
para que se bañara. No hubo día de Dios que no lo hidera.
Después de rasurarse y bañarse, se echaba unos perfumes tan cargados, que por dondequiera que pasaba iba
dejando la veta.
La Candelaria y la Paca suspiraban al verlo. Daba
risa ver su caras más arrugadas que un librillo, embadurnadas de colorete. Estaban tan feas que yo no hubiera
sido capaz de tocarlas ni con un chamuscador, pero cuida&lt;lo con la loquera.
Una mañana que salí al patio a tirar un costal de cáscaras, oí a la Paca que hablaba con N emesia detrás de la
noria. Como estoy medio sordo, o me hago, no se preocuparon por hablar quedito y me enteré del asunto sin querer.
- Mira, Paca, yo te ayudo, pero no se lo platiques a
nadie. Hay muchas envidias. Cirila, Candelaria, y otras
que no vienen al quebradero, andan en las mísmas.
-Sí, Nemesia, pero yo lo quiero para mí. ¿No te fijaste que me agarró la mano para decirme cómo moviera
la quebradora? y luego, cuando llevé la nuez a pesar, me
quitó la vasija de la mano para volver a agarrarme. Me
puse más chinita que cuando me dan los fríos.

-Sí, Paca, pero no hagas mucha confianza. A ti te
-envidia mucha gente, por eso no has podido casarte. Cuando tienes las cosas en la mano, ·se te van.
51

�•

-Es cierto, siempre se me van.

-Después le echas un puñado de azúcar para las buenas relaciones, un puñado de arroz para la abundancia . ..

- Te pasa eso po1·que desde antes de nacer te pusieron un mal. Una mujer le hizo ojo a tu mamá cuando estaba en estado, y tú fuiste la que la llevaste. Pero no te
apures, yo puedo curarte.

-¿Yeso de abundancia qué es, Nemesia?
-Abundancia quiere decir montón. Montón de dinero, montón de. amor;

- Sí, Nemesia, quítame este mal ingrato.

-Ay, me dan ganas de echarle dos puños de arroz.

-Voy a batallar -dijo la muy zorra acomodándose-,
porque tu noviciado ha sido larguito.
- Bastante.

Lo que yo quería era aventarles un montón de cáscaras para que dejaran de sonsear, pero seguí oyendo para
ver hasta dónde llegaban .

.,

- ¿ Cuántos años tienes?

-Luego le pones dos flores de azahar que quieren decir casamiento.

La Paca tragó saliva.

-Pero ¿de dónde los saco?, ahora no es tiempo de
azahares.

- Este ... pues, paso de los veinticinco.
Diantre de mentirosa. Era más vieja que yo, y andaba haciéndose la tiernita. Me aguanté la risa y las dejé
mover la lengua.

Arráncaselos a una corona de novia, no le hace que
sean de cera. Pero antes te informas si esa novia se casó
-en tiempo de azahares. Luego le echas un ojo de venado
para que se acaben las envidias y ...

- Bueno -dijo Nemesia con mucha cola- , que sean
veintinueve. Pero para empezar el trabajo tienes que darme diez pesos a la semana y hacer lo que te diga.

- ¿Le echo una semilla?
-Sí nomás una. Y si en vez de la semilla te consiguieras un ojo del animal, sería mejor.

- ¿ Tanto dinero?
-Mira, Paca, si se te hace caro, le paramos. Tu asunto no es tan fácil como echar gordas de harina. Tu noviciado es largo, no puedo casarte de la noche a la mañana,
y menos con don Víctor.

-Pero, Nemesia, eso sí que no se puede, ¿dónde quieres que consiga un, venado?

madama.

-Pues a ver cómo le haces, porque el ojo de carne
vale cien veces más que la semilla de la hierba. Con eso
cae redondo don Víctor.

- Bueno, bueno -dijo la Paca- , te los pago, pero dime lo que tengo que hacer.

ron de otra cosa.

¡ Adentro machetes pandos! No andaba tan perdida la

- A la salida, te vas al tendajo de Melchora y le compras un jarro de buen tamaño. Luego le pones una cuarta de agua por cada veinte años que tengas . . .
-Cuarta y media-

dijo la Paca muy apurada.

52

En eso vieron que se acercaba la Candelaria y habla-

\

IV
Después de almorzar en casa de Nievitas, don Víctor
.se iba al monte con su radio y su carabina. A veces se

53

�llevaba a un muchacho, pero los más de los días se iba
solo. Varias veces trajo conejos para que Nievitas se los
guisara.
En las tardes leía 11oros y periódicos que le traia don
Rosendo. Sacaba una silla de lona y la ponia debajo de las
anacuas que estaban en el patio; pero cuando arreciaba el
calor, se quedaba leyendo en el zaguán, Y abría la puerta
para estar mirando a las mujeres del quebradero Y a una
que otra que pasaba por la banqueta.
Casi todas le suspiraban, y como era un lobo faldero,
sabía de la pata que cojeaba cada quien. De ahí se agal'l'aba para traerlas heridas.
Las únicas serias eran Estéfana y Rita. Estéfana
estaba joven y no era fea, pero con eso de la niña enferma
siempre se miraba triste. Casi no hablaba.
Rita era la que más le gustaba a don Víctor. Lo eché
de ver desde el principio. Pero como ella tenía el novio
en el otro lado, y lo quería bien, no levantaba la vista a
ver a nadie. El muchacho se había ido de mojado porque
querían casarse pronto.
Medio ojo se le llenaba al fuereño cuando miraba a
Rita, y no digo que se le llenaba entero porque Don Víctor
lo tenía gi·ande para una sola mujer.
Aparte de mí, y de Nemesia que era una lagarta,
nadie notó que las mejores miradas de don Víctor eran
para Rita. Las demás mujeres andaban tan voladas que
ni cuenta se dieron.
Una tarde que estuvo lloviendo fuerte, don Víctor arrimó su camioneta a la puerta del quebradero y las invitó a
todas a que se subieran. Al principio nadie se movía;
pero nomás se animó N emesia, y todas se fueron detrás.
Dicen que las llevó a sus casas, y que Rita fue la última.
Luego que se vino la canicula, y los calores no se
aguantaban, don Víctor mandaba a los muchachos al ten-

dajo para que trajeran sodas para todos. A Rita era la
primera que le daba.
Al ofrecerle la botella, trataba de rozarle las manos,
pero ella se jugaba lista. A los primeros rozones paró las
orejas. Se hacía la disimulada y no estiraba la mano, para
que el hombre dejara la soda encima de la mesa.
A los pocos días empecé a notar que la Candelaria
llegaba primero que todos. Una mañana que don Víctor
se estaba bañando en el cuarto del fondo, y me dijo que le
trajera su bata para no salir encuerado, pesqué a la Candelaria rociando el piso con un agua verdosa que traía en
una botellita.
Al verme, se turbó todita y escondió la botella en él seno. Luego carraspeó varias veces y se miró en el espejo para
disimular, pero bien que se vieron las gotas alrededor del
catre de don Víctor.
La Paca llegaba todas las mañanas oliendo a albahaca.
De cerca no se aguantaba. Estéfana tuvo que poner a Elvirita en el zaguán para que no se emborrachara con la
peste.
Cirila cargaba una medallota que parecía cencerro.
Cuatromilpas me platicó que Nemesia se la alquilaba a
peso diario, y que era la imagen de San Ramón Nonato con
las patas para arriba.

Como Nievitas estuvo mala unos días, Nemesia se ofreció a hacerle de comer a don Víctor, y con eso se hicieron
de confianza. De seguro que el fuereño se abrió como
nuez renacida y le contó que le gustaba Rita, porque desde
entonces, Nemesia buscaba el modo de sentarse junto a ella:
Le tuve lástima a la muchacha. Por eso me apalabré
con Cuatromilpas para que se les sentara enmedio y me
pusiera al tanto de lo que dijeran.
Me duró muy poco el gusto, porque don Víctor, que ·
en todo estaba, se lo fue conquistando. Seguido lo lleva55

�ba con él cuando salia al monte los domingos, y le daba
cigarros de los suyos.
Y en una vuelta que se dió a Monterrey, le trajo unas
pastillas para que se le quitara lo borracho. El mismo le
llevaba el vaso con agua para que se las tomara.

Cuatromilpas y yo nos encargamos de destazarlo. De
la carne, ellos cogieron una pierna cada uno, y me dijeron
que repartiera el resto entre la gente del quebradero.

La Paca y la Candelaria, se secreteaban cada rato con
Nemesia y no le quitaban la vista a la cabeza del animal.

Los primeros días siguió igual. Con pastillas Y todo,
no pudo dejar la botella por más que le decían que era
malo revolverle a la medicina. Luego se sosegó.

Mientras yo iba repartiendo pedazos de lomo, paleta
o costillar, oía sus voces desafinadas como pitos de calabaza que decían: "¿ Y la cabeza para quién es?".

Después empezó a · quejarse de que las mentadas pastillas le aflojaban el estómago, y tuve que cambiarlo de
lugar. Para que no corriera tanto, lo puse a pelar nuez en
el portal de quiotes que estaba cerca del excusado.

Cuando don Víctor se pa1·ó en el zaguán para ver el
1·eparto, yo aproveché para darle un pedazo de carne al par
de viejas, y no querían agarrarlo. Pero como él se acercó
a ver qué pasaba, tuvieron que estirar la mano y cerrar el
pico.

V

Adréde dejé la cabeza para lo último, y se la dí a Rita
de pilón. Nunca la hubiera hecho, las · dos viejas se le
echaron encima como gallinas con pollos. Fue tanto el estira y afloja, que por poco se desgreñan. Tuve que echarles unos gritos para que se aplacaran.

El quebradero iba bien. Cada semana eran más los.
kilos de corazón que se llevaba don Rosendo.
Una vez me preguntó que qué hierba les daba para
que movieran las manos tan aprisa, y a duras penas me
aguanté las ganas de reírme. Tenía confianza con él, pero
dónde iba a decirle que la Paca, la Candelaria, y Cirila, sellevaban nuez a sus casas·para pelar de noche y pagarle a
Nemesia los remedios que les daba para pescar a don Víctor.
En esa ocasión, don Rosendo se quedó en el puebl0&lt;
hasta el lunes. El arroyo de los Alamos llevaba mucha
agua, y aprovecharon él y don Víctor para irse a nadar todas las tardes.
Y como les gustaba la cacería, alquilaron unos caba-llos para irse en las noches a candilear.
Don Víctor tuvo buena suerte. El domingo en la madrugada llegó con un venado grandísimo. Andaba loco de. gusto enseñándoselo a todos, y luego sacó la cámara para
que lt' retrataran con el animal.

56

Haciéndome el enojado, les arrebaté la cabeza y me la
llevé al patio. La puse sobre la noria y me vine otra vez
al quebradero.
Me salí al zaguán, y por el espejo de don Víctor ví
que la Paca se levantó. Cuando me asomé me dijo que iba
al cuartito porque le dolía el estómago.
Todo el rato que tardó ella, la Candelaria estuvo remolineándose en el banco como si trajera gusanos, y nomás
la vió venir, se levantó diciendo que iba a lo mismo.
Yo me puse serio y les eché un responso:
-Válgame, ustedes están curiosas. Todavía no se comen la carne y ya les está dando torzón. Si mañana siguen así, mejor ni vengan.
A la hora de la salida fui a la noria a recoger la cabeza del venado para dársela a Rita, y me encontré con que
le habían sacado los ojos.
57

�- Nada. Me quedé tiesa del gusto que me dió, y entonces él me agan·ó la mano.

VI
Cuando un fuereño llega al pueblo, la mayoría de la
gente lo mira con desconfianza; pero como don Víctor era
un hombre tan mecateado, buscó la manera de caer bien.
Una tarde me dijo que quería hacer un baile en la
plaza, invitando a toda la gente. Con eso se los echó al

-¿Y luego?
- Me la besó.
- ¿ Nomás la mano?
- Ay, Nemesia, cómo serás preguntona.

Luego soltaron la carcajada y me dejaron a medias.

costal.
Cirila, la Paca y la Candelaria, andaban felices, lo
mismo que la chiquillada. Las únicas tristonas eran Nie-

No me gustó el color que estaban tomando las cosas,
pero no quise meterme. Cirila no estaba tan tierna para
no saber lo que hacía. Si se la comía el coyote, allá ella.

vitas, Estéfana y Rita.

De momento pensé que el asunto de Rita había pasado de moda, pero a la hora del baile las cosas cambiaron.
Ya oscureciendo, llegaron don Victor y Cuatromilpas
con los músicos de Villaldama. La troca venía rozando el
suelo. Eran ocho gentes, aparte de los violines y tamboras, las cajas de cerveza, y el hielo.
Los músicos se acomodaron a un lado del kiosco, cerca
de los escalones, y a los primeros rechinidos, fueron llegando las gentes.
No hubo quien faltara. Desde las casadas jóvenes
con su chorrera de güercos mocosos, hasta las viejas alcahuetas que tenían hijas casaderas. Hombres macizos,
solteras de todos calibres, y uno que otro pollo de los que
no fueron a las pizcas.
Tampoco faltó el juez, los dos empleados con sus garrotes para aplacar borrachos, y una manada de perros
lambuscos que iban a ver que olían.

Me acuerdo que el baile fué un sábado. La gente vino
a trabajar nomás medio dia. Se pasaron la tarde barriendo la plaza y colgándole adornos al kiosco.
Los muchachos pidieron prestadas las bancas de la
escuela y las acomodaron alrededor.
Cirila y N emesia fueron las encargadas de acarrear
agua para regar la plaza, y como el quebradero quedaba
enfrente, vinieron a sacarla de la noria. En una de tantas
vueltas, las oi hablar:
-Te lo dije desde el principio, Cirila. Tú le gustas a
don Victor. Nomás no sueltes la medalla de San Ramón
Nonato, y verás como el cristiano cae de ancho.
-Qué bueno sería. Anoche que fui por agua a la
acequia, me lo volvi a encontrar en el puente.
- ¿ Y qué te dijo?

- Muchas cosas.
-Si, ya sé, pero platicamelas.
- Me dijo que estaba muy triste porque yo no lo quería.
- ¿ Y qué le respondiste?

58

El último en llegar fue don Victor. No salió de la
casa hasta que no se bañó y se puso tipo.
Como tardó un poco en el arreglo, la Paca y la Candelaria andaban muy inquietas. Varias veces pasaron por

�la banqueta muy cogidas del brazo. Iban a cual más de
pintadas y risionas.
A la hora que salió don Víctor, se hicieron las encontradizas y lo rodearon. Y o creí que al hombre le iba a
dar vergüenza entrar con ellas al baile, pero no. . Las ª&amp;:ª:
rró del brazo, y para poder quitárselas de encuna, bailo
una pieza con cada una.
La Paca fue la primera. Le tocó un pasodoble muy
movido. Andaba que no caía, pero de tanto vuelo que agarró, quedó borracha.
Cuando se acabó la pieza, y el bailador la soltó, se
fue canteando para donde estaba sentada la gente, Y testereó contra una mujer que le estaba dando de mamar a
su crío.
Al golpanazo, despertó la criatura y empezó la chillería. La mujer se paró muy enojada echando maldiciones,
y antes de que la cosa se hiciera más gi·ande,_ Nemesia
sacó a la Paca del baile y por buen rato no se vieron.
A la Candelaria le tocó un vals, creo que "Viva mi
desgracia". Don Víctor quiso agarrar vuelo otra vez, pero
ella se puso al alba. Viendo lo que le había pasado ~ la
Paca, agarró su tiempo para las vueltas. Pero eso s1, le
valseaba de patita de ángel, creyendo que le quedaba muy
bien.
Nomás que se acabó la pieza, don Víctor sentó a la
Candelaria y se fué derecho a donde estaba Rita.
Le pidió la pieza, y ella se la negó. Y o pensé que iba
a retirarse muy corrido, pero nada. Se quedó muy fresco
y le siguió terqueando hasta que la madre, que era muy
alcahueta, empezó a meterle pellizcos en la espalda para
que la muchacha se parara a bailar.
De seguro que Nacha traía mAsas las uñas, porque
Rita no aguantó los pellizcones. Se paró a bailar muy seria, pero era tanto lo que le platicaba don Víctor, que
poco a poco le fue cambiando el humor.

60

Cirila se mordía las ti·enzas de coraje. La gente no
perdía pisada. De seguro qu$Jlluchas envidiosas ya estaban pensando mandarle una carta al novio de Rita, para
ponerlo al tanto.
Mientras los bailadores se daban vuelo, Cuatromilpas que había comenzado por llevarles cerveza a los
músicos para que se entonaran, acabó desafinándose de a
tiro.
Siempre había sido un borracho tranquilo, pero esa
noche, sería por las pastillas, o por las revolturas que hizo,
el caso fue que empezó a echar gritos y a insultar a gentes
que no le daban lugar.
De buenas que esto no fue adentro del baile, si no,
les hubiera aguado la fiesta. Todo pasó junto a los baños
de cerveza que habíamos puesto en la puerta del quebra-dero.
Al que más le cargó fue a un teniente, primo de Bruno, que estaba sentado en la banqueta tomándose una
-eerveza. Era un hombre pacífico que había venido al
pueblo ® vacaciones y no se metía con nadie; pero como
Cuatromilpas no andaba en su juicio, lo agarró de puer-quito.
Al principio, el teniente no le hizo caso. Pero cuando
empezó a decirle que los soldados se creían muy machos
porque cargaban pistola, no se aguantó. Se paró como
flecha, y de un solo guamazo en la panza, lo dejó tirado.
Cuando vinieron los empleados y se lo llevaron arrastrando, Cuatromilpas tuvo el descaro de enderezarse y decirle al hombre:
-Mi teniente, que le pongan una barra más, por méritos.

Al venirnos al baile, la música estaba en su fuerza.
Don Víctor seguía bailando con Rita, mientras la Paca y
la Candelaria se los comían con los ojos.

..

61

�Cirila, cansada de morderse las trenzas, le echó ojitosal teniente y se pusieron a bailar. Entre vuelta Y vuelta,
Cirila fué acercándose hasta quedar junto a don Víctor.
Yo creo que lo hizo adrede porque no dejó de aprovecharla cercanía para darle uno que otro arrempujón.
Al acabarse la parada, don Víctor dejó a Rita con su
madre y se bajó a echarse unas cervezas. Ya para cuando volvió, la bailadora se le habia ido.
Estuvo pescueceando para todos lados a ver si la miraba, y cuando se dió cuenta de que la palomita habia
volado, sacó a Cirila.
De ahí para adelante, nomás con ella bailó. Se arrejuntó cuanto quiso, bailaron de cachetito, y al acabarse el
baile la llevó a su casa porque habla venido sola.

a jena. Mi madre contaba que habia estado a punto de enf ennarse del pulmón de tanto que se jalaba; pero luego,
euando el hijo creció, le salió tan bueno que no la dejaba
ni mojarse las manos.
Yo apenas me acuerdo de él, fue hace muchos años.
Era un hombre alto y gordo, con unos bigotes que se le
enroscaban debajo de la nariz. Siempre calzaba botas de
.soldado, y en tiempo de frfo se echaba en la espalda un
capote que habia sido de su padre.
Trabajaba bien con su guayin, llevando mercancías a
los ranchos apartados. De aqui sacaba sillas de palmito,
tinajas, jarros, pan de huevo y lo que hubiera; y los ranclleros se los compraban pagándole con cabritos, barricas
de mezcal y cosas por el estilo.
Le iba bien en el negocio. Ya tenían jacal y huerta
propios, y como él no se casó, Nievitas era la consentida.

En uno de tantos viajes, el hombre no volvió. Nievitas estuvo a punto de volverse loca.

VII

..
El lunes volvieron las cosas a lo de siempre. . Cuatromilpas andaba muy bocabajeado, pero cuando don Víctor
le llevó la pastilla, tuvo el descaro de tomársela.
Rita se miraba triste. Cirila estaba muy alegre Y nodejaba de secretearse con Nemesia. La Paca y la Candelaria casi no hablaban.
Nievitas a veces se dormía. Como era vieja, se sentia cansada. Tuve que cambiarla al cuarto que habia quedado vacío, porque cuando se echaba sus siestas, los muchachos le gritaban en las orejas y se estremecía muy feoEra una buena mujer, por eso la consideraba. En la
pesa siempre le puse gramos de más para que se ayudara.
Muy joven se casó con un soldado que murió al poco
tiempo dejándole un hijo. Para criarlo y darle una poca
de escuela, Nievitas trabajaba en la labor y lavando ropa

Todos los hombres de aquel entonces, salieron a recorrer los caminos que él andaba, pero por más luchas que
hicieron, no pudieron encontrarlo. Nadie halló restos del
hombre ni del guayin.
Habían pasado más de veinte años, y Nievitas seguía
esperándolo. Todos los dias, a la hora de acostarse, dejaba la puerta entreabierta por si el hijo llegaba a media
noche.
Si hacia calor, le ponía en la ventana un jarrito con
.agua fresca, y dejaba afuera una silla para que se sentara
a quitarse las botas. Y si era tiempo de frío, lo esperaba
con un jarrito de café en la chimenea, y un poncho de lana
.a los pies del catre donde donnia.
Desde entonces hablaba poco con la gente. Casi siempre estaba pensativa, como si hablara con ella misma. A
veces movia la boca como si rezara, y luego decia quedito:

63
62

�"Ni vivo, ni muerto'. Se le llenaban los ojos de llanto, Y
movía la cabeza como si no quisiera creerlo.
Pobre Nievitas.
el corazón.

Al verla tan triste, se me apretaba
VIII

Don Víctor seguía con la misma terquedad. Le gustaba Rita, pero como no conseguía que. la muchacha se lerindiera, pensó hacerse amigo de los padres.
Rita era hija única. El padre, llamado Juan, . Y. canastero de oficio, había quedado tullido de un lado a c_onsecuencia de un ataque, y batallaba mucho para _t;aba_Jar.
La pasaban muy apenas. Por eso, cuan~o se ab:10 el quebradero, Rita fue de las primeras en pedir trabaJo.
Vivían entonces en un jacal de sillares que estaba en
el barrio de "Las higueras", a un lado del arroyo de Alamos.
Al fuereño le dio por ir todas las tardes a caminar
por el arroyo, y de regreso llegaba a pl~ticar, con Juan.
Como Nacha era tan interesada, le ofrecia cafe Y n_o hallaba dónde ponerlo. Muy pronto se hicieron de confianza.
Al poco tiempo, don Víctor ma~dó llaI?ar a Bruno Y
lo llevó para que le hiciera unos gallmeros Junto a la casa
de Rita.
Cuando estuvieron listos, se dio una vuelta a Monterrey y trajo huacales con gallinas y pollos finos. Iba a
ser un negocio a medias, según dijo.
El hombre traía su madeja. Por eso no le dolió que·
Rita siguiera igual de desabrida cuan~o supo lo del, negocio. De seguro que don Víctor se sabia aquel refr~n que·
dice: "Dádivas quebrantan peñas", y a eso se atema.
Pero mientras las cosas tomaban el rumbo que él quería, aprovechaba el tiempo con Cirila. ~adíe los miraba
juntos en ninguna parte, pero Cuatromilpas, que estaba.
64

,

muy al tanto de los enjuagues del boliviano, aseguraba que
iba a verla todas las noches.

IX
Los que andaban en las pizcas fueron llegando, pero
ninguno quiso entrar al quebradero. Como traían centavos, dijeron que eso de pelar nueces era cosa de viejas.
Don Rosendo seguía viniendo cada semana1 A mediados de noviembre le dimos una pesada a los costales que
quedaban. Calculamos terminar para fines del mes.
Por esos días se mudó Elvirita, la niña de Estéfana.

La pobre criatura, cansada de estar en su cajoncito
todo el día, desde que se abrió el quebradero estaba terqueándole a Estéfana para que la metiera a la escuela. La
madre no quería desprenderse de ella, pero en septiembre
que se abrieron las clases, la llevó.
Las maestras se encariñaron muy prontc. con ella.
Decían que era demasiado lista para sus años. No podía
ni coger el lápiz, pero muy pronto se aprendió el abecedario. Aprendió a leer primero que todos sus compañeros,
y tenía una memo1·ia que llamaba la atención.
Nunca se me olvidará aquella tarde cuando llegó con
las maestras al quebradero. Ellas querían que nos recitara unos versitos que se sabía de memoria.
Desocupamos una de las mesas para que subieran el
carretoncito, y desde allí, sin dejar de mirar a su madre,
Elvirita fue diciendo aquella recitación tan bonita que nos
hizo llorar.
A los pocos días pasó la desgracia. En la escuela, a
la hora del recreo, los muchachos la sacaban al patio para
que los viera jugar, y en una de tantas veces que andaban
en el corral, y las maestras se descuidaron, varios de ellos
amarraron el carretoncito a la cola de un becerro, dizque
para que la paseara, y en la arrancada que se dio el animal,

65

�Elvirita saltó del carretón y fue a rebotar contra una piedra. Allí mismo quedó muerta.
Pobre Estéfana. Nunca he visto llorar tanto a una
mujer.
Todo el pueblo sintió la muerte de la niña.
Bruno le hizo una caja blanca adornada· con angelitos
plateados, y la Paca y la Candelaria, que eran tan buenas
para hace;r flores, le hicieron su coronita de azahares. Se
fué vestida de blanco como una novia.
Al momento de llevarla al panteón, llegaron las maestras con todos los niños.
Pusieron la cajita en andas, y luego le cruzaron arriba dos listones color de rosa bastante largos.
Cuatro niños llevaban las andas, y cuatro niñas vestidas de blanco, cogían de las puntas aquellos listones.
Después seguían los demás niños llevando ramos de flores
y cantandc¡, y al último nosotros, acompañando a Estéfana . .
Desde ese día, no volvió al quebradero.
X

Empezaban a sentirse los primeros fríos. Los árboles, sin hojas, crujían temblorosos como esqueletos sin carne.
Las mujeres que pasaban al molino o a la tienda, escondían sus trenzas en gruesos chales, y los viejos, enredados en sus ponchos de lana, no salían de la cantina.
Tuve que cerrar las puertas y meter varios quinqués
y bandejas con brasas, para que la gente trabajara a gusto.
En esos días don Víctor volvió a ir a Monterrey para
llevar a Juan, el padre de Rita, a que lo viera un doctor.
Nacha y Rita fueron con ellos. La gente no hablaba de
otra cosa.

66

La Paca y la Candelaria seguian quebrando nueces y
esperanzas. De seguro comprendieron que ni los enjuagues de Nemesia, ni el ojo de venado, podian alivianarles
la carga de años que traían encima.
Cirila se miraba inquieta, como si maliciara algo.
Nemesia hablaba menos y trabajaba más. Sus en. tradas habían mermado mucho desde que la Paca y la Candelaria le habían perdido la fe.

Cuatromilpas, con todo y frío, siguió pelando nuez en
el portal de quiotes y quejándose de la soltura de estómago. Pero muy pronto le descubrí la treta.
A don Víctor le habían 1·egalado una barrica de mezcal, y como casi nunca tomaba, se me hizo raro encontrarla
a medias. Desde ese día le agarré desconfianza a Cuatromilpas y empecé a tantearlo.
El mismo día que volvió don Víctor de la ciudad, me
encontré en el excusado la botella que Cuatromilpas tenía
escondida debajo de las tablas del piso.
No quise ir con el chisme, pero le dí su regañada
para que no fuera tan descarado. Ganas me dieron de
tumbarle los cuatro dientes que le quedaban, pero no quise
descomponerle el apodo. Adrede lo seguí dejando afuera,
pero sin su cobija de mezcal.
Don Víctor andaba muy contento. Desde que volvieron de Monterrey, Rita no volvió al quebradero, y pronto
se desparramó la noticia de que se casaba con el boliviano.
A los pocós días, vino don Rosendo Lara a pedirla.
Cirila no disimulaba su rabia. Varias veces le dio recados a Cuatromilpas, para que se los diera a don Víctor,
y como el cristiano ni se tibiaba, una tarde se metió a su
cuarto.
Oímos que ella le hablaba fuerte, reclamándole algunas cosas. Pero él nunca contestó. Cirila se salió con
más coraje que una hormiga pisoteada, y le gritó desde la
puerta:

�-Cásate, pero te ha de pesar.
Después de eso yo creía que Cirila no iba a volver al
quebradero, pero siguió viniendo con más ganas.
Cada vez que don Víctor pasaba por el zaguán para
salir al patio, lo miraba con burla y luego soltaba la carcajada.
A los pocos días se acabó la nuez. Don Rosendo vino
por los últimos kilos de corazón y liquidó a la gente. Cerramos el quebradero.
XI

Don Víctor siguió viviendo en mi casa. Iba con frecuencia a Monterrey para que le arreglaran los papeles para la boda, y cada vez venía con más regalos para Rita.
Faltaba menos de un mes para la boda, cuando la
llevó a traer las donas. Como Nacha no pudo ir porque
estaban blanqueando el jacal, llevaron como respeto a la
Paca y a la Candelaria.
En el pueblo no se hablaba más que del casamiento,
y de ·1as cosas tan elegantes que Rita había traído de
Monterrey.
Nemesia se echaba el caldo diciendo que gracias a sus
l'emedios iba a hacerse el casorio, y no hubo tonto que no
se lo creyera. Tan dispareja estaba la pareja.
El, bien podía ser su padre, pero como los pesos rejuvenecen, nadie lo echaba de ver. Por dondequiera se oía
decir: "Qué suerte de Rita" "Quién fuera Rita".
Pero Rita no se mfraba contenta. Una tarde me la
encontré en el correo. Preguntó si tenía cal'ta, y cuando
le dijeron que no, apretó los labios y salió sin decir nada.
Los preparativos para la boda seguían adelante. Las
madrinas ya habían ido a comprarse las telas para los vestidos y no salían de la casa de la costurera.

68

Cirila iba a ser madrina. Yo me puse helado cuando
lo supe. De seguro que a don Víctor debe haberle caído
-como patada que Rita la invitara, pero no podría despegar los labios porque se echaba de cabeza.
Ella andaba muy gustosa. Desde entonces no salía
&lt;ie la casa de Rita, y anduvo ayudándole a repartir las
invitaciones casa por casa~
Yo no estaba tranquilo. Conocía• a Cirila y no podía
-creer que hubiera doblado las manos después de lo que dijo
.aquella tarde.
Faltando pocos días para el casorio, don Víctor me
dijo que le gustaba mi casa para hacer allí la fiesta. Bruno y yo le dimos una buena blanqueada y le emparejamos
los pisos para que no se vieran tan pozudos.
La Paca y la Candelaria se encargaron del adorno.
En las paredes del cuarto grande donde iban a estar los
novios, pegaron muchos corazones de cartoncillo blanco
traspasados por flechas. Luego trajeron un jarro agujerado del fondo y lo forraron con papel de china, dándole
forma de campana. Recortaron muchas rueditas de papel
crepé y las ahuecaron del centro, las echaron adentro de
la campana, y a ésta le pegaron unos listones largos de
eada lado, antes de colgarla del techo.
Cuando les pregunté que porqué habían colgado la
campana al revés, me dijeron que a la hora en que los
novios firmaran en el libro, ellas, que eran las "madrinas
de pétalos", iban a estirar los listones para que la campana
se volteara y los papeles cayeran encima de 1os novios.
Me echaron para afuera cuando les dije que era una
risionada lo que iban a hacer.
XII

Un día antes de la boda, empezaron a llegar los amigos de don Víctor que venían de . Monterrey y de otras

69

�partes. Pura gente de carro. Hombres ricos y mujeres.
encopetadas. También vino don Rosendo porque iba a ser
padrino.
Unos trajeron catres y los acomodaron en la casa para pasar la noche; otros durmieron en los carros. Pero
la mayoría de los hombres se la pasó bebiendo con don
Víctor hasta la madrugada. Le estaban dando la despedida.
Las mujeres del pueblo andaban muy apuradas haciendo la comida. Había gallinas en mole y guisadas, cabritos asados y en sangre, arroz con pasas, barbacoa, y
una bola de cosas más. Sin faltar los jamoncillos para el
postre.
La boda pintaba bonito. Nunca habíamos visto tantoderroche, pero lo triste del caso fue que a la mera hora, la
novia no apareció.
Esa noche se había ido a dormir a la casa de Cirila
porque allí la iban a vestir, y de eso se aprovechó para
escapar.
Ayudada por Cirila, se fue esa noche a la estación y
tomó el tren que va para Laredo. El novio la estaba esperando en la frontera. Por carta se habían puesto de
acuerdo.
Se hizo el escandalazo. Don Víctor andaba como perro rabioso. Tuvieron que esconder a Cirila para que nola matara.
Los padres de Rita no hallaban dónde meter la cabeza
cuando el fuereño les estaba echando el caballo encima por
lo que había pasado.
En eso estaban cuando se presentó Cirila y dijo enmedio de toda la gente:
-Yo tengo la culpa de lo que pasó.
El hombre se le acercó furioso y le plantó dos bofeta-das que la hicieron tambalearse.
70

- Mátame si quieres matar a tu hijo - dijo ella muy
serena sin quitarle la vista.
El se puso como un pan de cera y se salió del gentío
-sin decir nada. Ese mismo día recogió lo que era de él .y
no volvió a pararse por estas tierras.

XIII
A los pocos meses Cirila tuvo su hijo, y le puso Víctor
eomo el padre. Es blanco y tiene toda la pinta del fuereño. Ya tiene como siete años. Vive con los abuelos
porque Cirila se casó con un tejano y se fue a vivir al
otro lado.

Don Rosendo platicó después que el boliviano se había
ido otra vez a su tierra. Quién sabe si vuelva algún día
.a conocer a su hijo.
La Paca y la Candelaria no se han muerto todavía
pero no ha de faltarles mucho, porque ya caminan arras~
trando las patas. Seguido las veo pasar al molino.
Nemesia no le afloja a las brujerías, pero no creo que
Je dejen mucho porque está igual de amolada.
Cuatromilpas no suelta la botella. Por más testerazos que se da, no escarmienta. El otro día que vino a
verme, me dijo:
- Mira, Remigio, quiero pedirte un favor. Siempre
he sido un borrachales, y aunque no me lo creas, me duele.
Si me muero antes que tú, no dejes que pongan. cruz en
mi sepultura. No la merezco. Mejor siémbrame un maguey, para que los que lo miren se acuerden de mí.
Pobre hombre, no me dejó tranquilo hasta que le prometí sembrárselo. Como ya estoy viejo, no sé si llegaré
.a cumplirlo.

�Nievitas se murió el año pasado. Fué en los meses:
de frío. Por esa costumbre que tenia de dejar la puerta
entreabierta por si llegaba su hijo, amaneció muerta defrío como una palomita. Dios quiera que en la otra vida
haya podido encontrarlo.

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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�--¡;-íBLI OTECA CENTRAL
/
A. N. ._

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1

�----;J 1"

1-1 :3

!ltM!S Y LETlt!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEYO LEON

Rector
LIC. EDUARDO A. ELIZONDO
Secretario
LIC. BERNARDINO OLIVEROS DE LA TORRE

Departamento de la Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA.AURORAMORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

Quinto Piso

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. I Año 9

Septiembre de 1966

Segunda Epoca

SUMARIO

Charles Werner : " La Filoso fía Griega." __________ __ 5

Prefacio-------------------- . ----------------

5

Introducción: La filosofía griega y el pensamiento de
Oriente _____ ______ __ ______ __ ____ ____ ______ ___ 7
Capítulo I: La primera filosofía de la naturaleza: Los
filósofos griegos antes de Sócrates ______ ___ __ ___ 18
Ario Garza Mercado: Carta abierta a León Felipe ___ 47
Gen ar o Salinas Quiroga: "Significación histórica de
Abraham Lincoln" _____________________ ____ ___ 55
Humberto Ramos Lozano: Conferencia dictada a los
preparatorianos, dentro del Ciclo de Confe1·encicis
de Etica de la Universidad de Nuevo L eón ,______ 66

�CHARLES WERNER

"LA FILOSOFIA GRIEGA"*

PREFACIO.
Desde la época, ya lejana, en que sostuvimos nuestra
tesis doctoral sobre Aristóteles y el idealismo plat6núo, no
hemos dejado de estttdiar la filosofía griega, que consideramos como la: fuente y el modelo de toda verdadera concepción del universo. El resultado de este estudio es el que
damos ahora bajo la: forma de una obra de conjunto. Nos
sentiríamos muy satisfechos si fuera útil a los estudiantes
y a todos los que aman y cultivan la filosofía.
No es necesario decir que no hemos tenido la intención
de exponer en un solo volumen todas lás doctrinas griegas.
Nos hemos ocupado de las grandes doctrinas, de las que
tratamos de trazar los rasgos esenciales. Nos hemos esforzado en mostrar el vínculo de los sistemas, eT desarrollo
que hace de la filosofía griega un todo armonioso y perfectamente acaba&lt;lo.

La importancia que damos a la filosofía griega se hace notar en nuestra conclusión, en la que hemos esbozado
un paralelo entre la filosofía griega y la filosofía moderna.
¡ Que no haya equívocos sobre el sentido de esta conclusión!
• Prefacio, Introducción y Primer Capitulo del libro de Charles Wer•
ner intitulado: "La Philosophie Greeque''. Traducido directamente del
f rancés por el Sr. Lic. Alfonso Rangel Guerra. La traducción completa
de esta obra será publicada próximamente por la Universidad de Nuevo León, a través del Departamento de Extensión Universitaria. La
edición original fue publicada ~r Petit Bibliotheque Payot, de París.

5

�Nada más lejos de nuestro pensamiento que tratar de despreciar la filosofía moderna. Pero pensamos ~onser~ar l_as
verdades fundamentales, descubiertas por ~a !1losof1~ griega. De donde la necesidad de un restablecm~1ento. Sm duda, el progreso no podría consistir pura Y s1~plemente e~
un retorno al pasado: pero debe retener en el toda la ver~
dad de ese pasado.
Estamos pues persuadidos que el estudio del pensamiento griego es la condición indispensable de ~~a renovación del pensamiento, en su esfuerzo'por escudrmar ~l fondo de las cosas. Animados con tal convicción publicamos
esta obra, esperando que contribuirá a hacer ~ompr,ender
mejor el sentido y el valor imperecedero de la filosofia.

INTRODUCCION
LA FILOSOFIA GRIEGA Y EL PENSAMIENTO
DE ORIENTE
Hacia el fin del pensamiento antiguo, en la época alejandrina, una opinión comúnmente extendida era la de que
la filosofía griega había tenido su origen en Oriente. Numenio, el precursor del neoplatonismo, en el siglo II de
nuestra era, expresa la opinión general diciendo que Platón era un Moisés hablando griego.
Esta opinión no ha sido admitida por los historiadores modernos. Sólo algunos autores, como Roth de Gladisch,
en Alemania, han vuelto a tomar la tesis del origen oriental de la filosofía griega. Roth, en particular, ha querido
demostrar que la filosofía griega vino de Egipto. Pero esta tesis está hoy completamente abandonada. Los historiadores de la filosofía están de acuerdo en estimar que el
pensamiento griego sólo debe poca cosa al pensamiento de
Oriente y que manifiesta una creación espontánea del espíritu. Esto es lo que ha señalado suficientemente el distinguido filólogo y filósofo escocés J ohn Burnet, en el bello
libro que consagi·ó a la primera filosofía griega. Observa
que no se podría afirmar que los egipcios a los babilonios
tuvieron una filosofía. El único pueblo d~ la antigüedad
que la tuvo, al lado de los griegos, es el pueblo hindú. Pero
sería temerario pertender que la filosofía griega vino dr..
la India; al contrario, se puede pensar que es la filosofía.
hindú la que vino de Grecia. En cuanto a la teología mística de los Upanishads y del budismo, pertenecen sin duda
en propiedad a la India; pero es una teología, más que una
verdadera filosofía.
Posiblemente haya, en esta manera de ver, un juicio
demasiado fraccionado. Por nuestra parte, quisiéramos
conceder una importancia más grande a la especulación

6

7

�que se desarrolló en la India durante los siglos que. ~recedieron al nacimient.o de Buda y que elaboró la noc1on del
Ser uno y universal, ocult.o bajo la apariencia cambiante
del mundo. Pero sigue siendo verdad que esta especulación,
que por otra parte no tuvo influencia sobre la filosofía
griega, pertenece tant.o a la teología como a la filos~fía
propiamente dicha. De una manera. general, el_ pens~1~?to oriental, en la medida en que quiso dar una exphcac10n
del universo, se expresó por mit.os; se revistió de una envoltura de formas sensibles. Este pensamient.o emanaba de
la colectividad, representaba la fuerza de la tradición. En
Grecia es donde aparecen por primera vez las grandes personalidades que rompieron con la manera tradicional de
pensar y que convirtieron las asociaciones religiosas en
escuel¡s entregadas a la pura investigación de la¡ verdad~
Son es~s hombres, cuyo tipo sigue siendo Pitágoras, quienes se formaron del universo una concepción original, planteando de una manera nueva los problemas, y esforzándose
en indicar su solución desde el punt.o de vista del pensamient.o racional.
Es verdad que en la misma Grecia la especulación filosófica fue precedida por una especulación religiosa, que
nos ha llegado a través de la Teogonía, de Hesíodo, Y de
los fragment.os de Ferécides de Siros. El problema que
puede plantearse es el de saber si la teología griega suf~ó
la influencia de la teología oriental. Est.o es lo que pensaba
Gladisch: la teología griega sufrió oportunamente la influencia de Oriente y por su intermedio su influencia se
extendió a la filosofía. Pero esta tesis, también, está abandonada. Seguramente, la teología griega ofrece ciertas semejanzas con la teología de la India, de Babilonia Y de
Egipt.o. Pero las ofrece también con los mitos de comarcas
más alejadas, como la Polinesia, de suerte que en la imP,Osibilidad en la que nos encontramos de establecer una filiación directa, estas semejanzas se explican por .una misma
reacción de la conciencia colectiva ante las fuerzas naturales.
8

Así la opinión reinante ahora es que el pensamiento
griego posee, frente al pensamiento oriental, una .aut.onomía casi completa, que manifiesta una especie de creación.
Esta opinión .podría resumirse con lo que afirma un autor
inglés que Theodor Gomperz coloca al frente de su gran
obra Los pensadores griegos: "A un pequeño pueblo... le
fue dado crear el principio del progreso. Este pueblo fue
el pueblo griego. Exceptuadas las fuerzas ciegas de la naturaleza, nada se mueve en ese universo que no sea griego
por su origen".
Sin embargo, aceptando plenamente esta tesis, se le
puede presentar de una manera meno$ exclusiva que como
lo han hecho ciert.os aut.ores. Sin querer discutir en nada
la profunda originalidad del pensamient.o griego, y sin
pretender establecer ninguna filiación de doctrinas particulares, debe admitirse una influencia general de Oriente
sobre Grecia. Seguramente, los griegos no recibieron de los
orientales una verdadera filosofía, ni una verdadera ciencia. Pero recibieron materiales acumulados por una muy
larga experiencia y un ciert.o bosquejo de explicación del
universo. Los griegos se colocaron sobre la vía de la explicación racional por la invitación a pensar que recibieron
de Oriente, vía en la que conseguirían tan evidentes triunfos.
Sobre esta influencia ejetcida por el Oriente sobre el
pensamient.o griego, contentémonos con sefialar, muy brevemente, los puntos siguientes:
Primeramente, los mismos griegos tuvieron conciencia
de lo que debían a la sabiduría de Oriente. Siempre hablaron con el mayor respet.o de la ciencia y la civilización
orientales. Dejemos de lado los testimonios de la época alejandrina. Tenemos testimonios provenientes de una época
muy anterior. La opinión de Herodot.o es conocida: ·él pensaba que la religión y la civilización griegas habían venido
de Egipt.o. Recordemos la palabra que Platón, en el Timeo,
hace dirigir a Solón por un sacerdote egipcio: "Vosotros,
9

�griegos, sois niños". Aristóteles dice que las_ciencias matemáticas nacieron en Egipto, donde los sacerdotes tenían el
ocio necesario para el estudio. También los griegos pensaron que Tales y Pitágoras habían importado las matemáticas de Egipto: esto es lo que han dicho Eudemo por Tales,
e Isócrates por Pitágoras. A finl de explicar el saber enciclopédico de Demócrito, se le atribuían viajes a la India Y
a otras diversas comarcas. Todos estos testimonios constituyen un homenaje muy significativo de los griegos al
pensamiento de Oriente.
En segundo lugar, es un hecho que la filosofía griega
nació al contacto con Oriente. La filosofía nació en las colonias fundadas por Jonia sobre la costa del Asia' Menor~
'
.
donde los griegos entraron en contacto con las poblaciones
orientales. La cuna de la filosofía fue la ciudad de Mi1eto,.
la más activa y la más rica de las ciudades de Jonia. Hacia
fines del siglo Vil, su tirano Trasíbulo logró establecer una
alianza con Aliato, rey de los lidios. Por intermedio de estos Mileto se puso en relación con Babilonia y Egipto: tení¡ su templo a Naucratis. Quizá) Tales tomó de la ciencia
babilónica la idea del retorno periódieo de los eclipses, gracias a la cual predijo el eclipe de sol que puso fin a la guerra entre lidios y medos.
El vuelo del pensamiento griego tiene pues su asiento
en la costa del Asia Menor. Mileto dio a Tales, Anaximan.
dro y; Anaxímenes; Efesio dio a\ Heráclito; Samos a Pitágoras ; Colofón a J enofonte. En seguida, despu~s de la invasión persa, ·el teatro de la. filosofía se desplazó hacia el
oeste; se fijó en Italia meridional y Sicilia, donde los jonios fundaron ciudades. Pitágoras se estableció en Crotona. Jenofonte en Elea, que dio su nombre a la escuela eleata ; Empédocles pertenece a Sicilia. Después sobreviene una
renovación del pensamiento jonio. Mileto, como para acabar por un don real su contribución a la filosofía, produjo
a Leucipo, el fundador del atomismo; Clazomene produjo a
Anaxágoras, que abrió en Atenas la escuela donde fue educado Sócrates. Diógenes, parodiado al mismo tiempo que

:Sócrates énr--L as 'nubes, de-Afistofanes, es de Apóloñio, en
Ct~ta,. _En cuañü&gt;' á Demócritó,: era·'de ' A:Wera, ciudad
dada· P&lt;&gt;r 1~ !jonios en' Tracia, y gran· filósofo, parece atmn·ciat -la filósóffa,!todavía más .grande que vendrá d-e los con:'fines-de Macedónia:.r D'éspués dé -esté- primero y tan bello
,desenv-Olvimiéntoces ·éwmdo ·ia-filosofíá griega se establece
.en ·Atenas1 ·pefü el'itórices Atenas ·se habfa convertido en ·el
•é'I1~uefitro. de'nacionesí 'y ',la filosofía pudo guardar aquí el
ron.facto con' OfieÍíte.r ·
·
·

fun-

Esta primera úttióñ del genio g,riego y el genio orien·tal está representáda sóbré todo'por el gran nombre de Pi·tágoras. La"'teMía~'pftag6Píeá'- del alma ..sufrió la inflúencia
de Oriente,. Esta teóría"~ieile del' orfismo, y el orfismo no
és puramente ir.i~go: náció del culto a Dionisos, cuyo orige~ lejano e_§ siD; ~uda ·!_raci, . o _F rigia. Las comunidades
~rf1cas ~or.e~ieron_so~rl¡! 't~9-en Italia meridional y Sicilia,
.donde eran f\um~r~sos lq,s.jojµqs v~:mido~ de Asia Men,or,..
Fue bajo la i!}flµ~n~i~, qe(orfismo ..como concibi9 Pjtágoras
al alma corp.o la verda«;Iera substancia inmortal. Y el desarrollo que élio a su. teoría s.e ñ~la ul).. acuerdo profundo ent~e
su pensamiento y el pensamiento de Oriente. La idea ·de la
transmigración dé las almas, la idea del parentesco de los
hombres Y de los ~animales, con la prohibición de comer
carne: tollas ~estas ideas se encuentran en la Indíá: No :es
pues ~o~~róso ~ue los griegos hayan pensado que Pitá¡goras recib10 de Oriente·la educación. La tradición afirma que
estuvo en ,Egipto y Babilonia, donde frecuentó ·a los magos
persas,_herederos de Zoroastro. En cuanto a la segunda de
.las· granaes teorías pitagóricas, la teoría del número·, tam-bién se nos 'ffresenta -como ·'de' origetl 'Oriental:· Isócra.tes ya
lo 'recoidalhos, afirma 'que Pitágoras nevó de Egipto' las
matemáticas-.~Así las dos teorías cápitáles del pitago:i-igmo
la teoría .del alma y 'la teoría' del Iíúmero, sufriéron la· in~
fluencia· de· Oriente. La filosofía de Pitágoras y toda la
primera filosofía gri'ega, toda esta magnífi~ eflorescencia, no huoie-ra: existido si 1 el pensamiento griego no hubiera hundido sus raíc-es ·en el alma profunda de Oriente.

10
11

~

�Dicho esto, y una vez admitida la influencia general
de Oriente sobre Grecia, debemos reconocer que el pensamiento griego agregó al pensamiento oriental un elemen~o
nuevo un elemento esencial, y que manifiesta una especie
de cr~ación. No se trata, evidentemente, de una creación
ex nikiw ya que el pensamiento griego encontró en el
pensami~nto oriental una vasta materia preexistente; si,
pues, cuando se habla del "mil3&amp;:o grie~o", se entiende
una creación ex nikiw, no ha habido tal milagro. Pero hubo creación, aparición, de un principio nuev-o: el espíritu.
El pensamiento griego es el nacimiento del espíritu. Del
alma, sombría y profunda, tal como existía en Oriente, se
desprendió, en Grecia, el espíritu: el espíritu como conciencia de él mismo, como certidumbre de su naturale~a
infinita; el espíritu como conciencia de su independenc1~
ante todas las cosas exteriores, como certidumbre de su libertad. La libertad: he aquí lo que nació en Grecia, he aquí
lo que los griegos defendieron contra Oriente. No en vano
los nombres de Maratón, de las Termópilas, de Platea y de
Salamina brillan en la historia con una fuerza incomparable: lo que representan es la victoria¡ de la libertad, es la
libertad pára toda la humanidad futur3:.
Este nacimiento del espíritu y de la libertad, puede
tratar de explicarse por diversas consideraciones indicando las circunstancias que para ello se mostraron favorables. Puede invocarse, con Taine, ia feliz configuración geográfica de Grecia, las.calidades d~l suelo y del el~.. Puede
señalarse que el pensamiento griego no fue opn~do, en
sus inicios, por una teología con dogmas dete~mados.
Puede hablarse de las condiciones políticas, tan düerentes
de las de Oriente. Pero ninguna de estas explicaciones, ni
todas juntas, permiten comprender el nacimiento del espíritu. Según la palabra de Amiel, todos los orígenes son secretos. Que si se quisiera sin embargo decir afguna cosa,
necesitaría inspirarse en la misma filosofía griega. Sería
necesario recordar el pensamiento de Aristóteles: la perfección no es un resultado, sino un principio. El espíritu,
en su perfección, en su totalidad, existe en el origen de to-

12

das las cosas. La creación no fue posible sino a la mitad dé
una ruptura, que hace desa~ecer, como desencadenado~
el caos de las fuerzas elementales. Pero ·el espíritu guarda
el poder irresistible de volver a él mismo, a su interioridad, a su libertad. Este regreso, que debía producirse, se
produjo en Grecia: en Grecia es donde el espíritu se encontró a sí mismo, donde se reconoció a sí mismo, y donde reconoció al universo como su propia substancia.
Porque el pensamiento griego manifestó por primer-c1.
vez la libertad del espíritu, creó la ciencia, como independiente de todas las circunstancias particulares, como universal, como puramente racional. La ciencia oriental era un
conjunto de recetas prácticas; lo vemos por los monumen~ que se
~nse~ad~. Trátese de inscripciones babilórucas o de papiros egipc1os, no encontramos sino comprobaciones empíricas, respondiendo a ciertos problemas prácticos: jamás la pura especulación racional. Los griegos
mismos, cualquiera que haya sido su veneración por la sabiduría oriental, sintieron la diferencia entre su ciencia,
desinteresada, y el conocimiento utilitario que la había precedido. En su tratado sobre la aritmética, Aristógenes, discípulo de Aristóteles, dijo que Piiágoras fue el primero en
entender esta ciencia más allá de las necesidades del comercio. De hecho, es Pitágoras quien demostró la teoría
célebre que lleva su nombre y que dio nacimiento a la geometría, como ciencia racional. Platón, en un pasaje bien conocido de La Re¡,ública, opone el espíritu griego, ávido de
saber ( qnlo-ua8i¡c; ) , al espíritu fenicio y egipcio ávido de
ganancia ( · c¡,v.o-xpfJµcno~ ) • .Aristóteles, al comí~ de la
Meú,,fúnca, habla de la alegría que nos procura el conocimiento por sí mismo, independientemente de toda utilidad,
Y expresa muy bien el carácter del pensamiento griego, estableciendo su famosa distinción entre la ciencia y el simple conocimiento empírico: este último como conocimiento
de las cosas particulares, e indic4ndonos el hecho, pero no
la razón del hecho; la ciencia, como el conocimiento de lo
universal y dándonos la razón y la causa. Tal es la diferencia entre Grecia y Oriente: el pensamiento oriental e3

¡an

13

�el conocimiento empírico, dominado por preocupaciones utilitarias; el pensamjento griego, es la ciencia, desinteresada
y válida universalmente.
r

,'

Habiendo concebido así la ciencia como enteramente
desinteresada,_los griegos pudieron, no solamente crear,
sino llevar en cierta forma a su perfección la ciencia real,
la filosofía. Quizá está en el destino de las ciencias físicas
el no poder ser c:onside1·adas sino bajo un cierto ángulo de
utilidad. Bacon, Descartes y todos lo&amp; modernos rompieron
con la noción puramente especulativa que los griegos habían propuesto de la ciencia y pensaron que la ciencia debía ser práctica, que debía ~segural' al homb1·e el dominio
de la naturaleza. Pero -si es verdad que la ciencia de lamateria es capaz de tal aplicación, la filosofía, ~mo ciencia
del espíritu, permánece para siempre como pura mirada
sobre las cosas eternas, y es ella, no la física sino la metafísica, la que los griegos cultivaron sobre ~odo. Después de
los primeros ensayos de especulación investigando el principio en alguno-de los elementos materiales, el pensamiento griego reconoció que la verdadera substancia de las cosas es el principio que se encuentra en el hombre: el espíritu. Reconoció . que erbien, al cual aspiramos, la justicia,
está en el origen del mundo, el cual es gobernado por una
ley de armonía. Desarrollando esta idea, ésta alcanzó, en
los sistemas de Platón y Aristóteles, una altura que no ha
sido sobrepasada, y ha dado para siempre el modelo del
conocimiento más profundo y .más verdadero.
Por otra parte no es sólo en el dominio de la ciencia y
de la filosofía donde se manifestó el principio de libertad
que animó al pensamiento griego: también en el dominio
del arte y, e!l el de la -política. Frente al arte oriental, el
arte griego expresa la libertad del espíritu, que toma posesión de la materia y le imprime una forma perfectamente
adecuada a su propia naturaleza. Por ello es que mientras
las figuras egipcias están fijas en una rígjda inmovilidad,
las figuras griegas tienen toda la libertad y la armonía del
movimiento. Es porque ellas expresan el sentimiento, la

vida .del alma Y su interioridad. El arte oriental es anónimo:_ ;mana, de la tradición. Pero.el arte griego es una innovae~Q~, po.r la que el individuo manifiesta, frente a la colecbv!?ªd, su manera original de sentir y de pensar. Es
tambien esta li~eración _I~ que encontramos en la política
Y la q_ue produ~o -la· 1).0010n.de· ciudadano. Las sociedades
de ?riente habian sipo una confusa aglomeración, una especie_ de rebaño, curvado bajo el yugo de un déspota. En
Grecia es no una ley ·arbitraria, sino una ley acorde con las
ley~s eternas que rigen al universo. Según Aristóteles el
h?m~re es, un ser_ i&gt;~lí~ico; .~a .razón, de la que tiene el ~riv1leg10, es ·un princ1p10· uruversal; que produce el libre
acuerdo de los ino_ividuos. La sociedad ,griega fue, por primera vez, ~na sociedad de hombres libres, participando en
la soberama del Estado.
· . Sin embargo el pensamiento griego,· nacido al contacto d~l Or_iente, guardó ,este- .contacto, -y se •sumergió en el
.medü) or~ental. Platón, 1después de la muerte. de Sócrates,
:f~e. a Egip~o,· donde ~rmaneció mucho tiempo antes de dirigirse a Cirene, ltaha meridional y Sicilia. Cuando volvió
a Atenas Y. fundó la Academia, su escuela ,fue abierta del
,Jado de Oriente ; sab.emos ,que tuvo alumnos provenientes
de Caldea. La influencia de Oriente sobre la Academia: fue
;reforzada ~or llegada _de Eudoxio. Este astrónomo, amigo ?e Platon, era de Cmda, en Asia Menor ; había permáne~ido en diversas regiones de Oriente, y cuando vino a
u~1r ~u escuela a la platónica, llevaba consigo toda la ciencia de los _P~í~es extran?eros. Platón mismo, en su última
obr8:, modifico su doctrma bajo la influencia oriental. La
teoria que sé eneuenn:a e~ el décimo libro de Las leyes, de
.un.Alma mala, que ¡;emana sobre el mundo al mismo tiem,
po que el Alma buena, es teoría proveniente sin duda de
Zoroastro.

!ª

Pero de Aristóteles debía partir el impulso decisivo
por la mezcla del ·pensamiento griego y el oriental. Después
.de sus l~rgos años de estudios en Atenas bajo la dirección
de Platon, se estableció en Assos, en Tróada, y aquí fue
I

15

14

..

�donde tomó conciencia de su pensamiento original. No
abandonó Asia Menor sino cuando fue llamado a Macedonia para la educación de Alejandro. Fue entonces cuando
concibió la idea de la ciencia y de la civilización griegas
como debiendo conquistar todo el mundo oriental. Inculcó
,esta idea a su real discípulo. La expedición de Alejandro
fue el pensamiento griego marchando a la conquista de
Oriente; conquista en Ja que iba no solamente a dar sino
también a recibir. La ciudad de Alejandría, fundada por
el alumno de Aristóteles, fue el teatro de esta fusión, gracias a la cual la filosofía griega recibió, en el sistema de
Platón, su suprema terminación. Todavía más tarde, la
conquista-de Alejandro contribuyó a producir el islamismo,
el cual llevó la filosofía de Aristóteles a las naciones occidentales.
•
Señalemos por otra parte que inmediatamente después
de Aristóteles la filosofía griega encontró sus principal~s
representantes en el mundo oriental. La influencia de Oriente fue señalada por los precursores de Epicuro y de Zenón:
Aristipo era de Cirene, y de esta ciudad tomó nombre su
escuela; Antístenes tuvo por madre a una esclava tracia.
El mismo Epicuro, sin duda, era ateniense; sin embargo
nació en la isla de Samos, que había sido la cuna de Pitágoras. Zenón, el fundador del estoicismo, era de la isla de
Chipre; Cleanto era de Assos; Crisipo era de Cilicia, quizá
la misma ciudad en la que San Pablo debía nacer tres siglos más tarde. Separados de sus patrias, que los conquistadores se disputaban, los estoicos no reconocieron más el
cuadro estrecho de las ciudades; ellos se consideraban como ciudadanos del universo, hermanos de todos los hombres, y aun de los esclavos. En esto, prepararon las víás
para una nueva y más p·r ofunda idea de la libertad.
Esta idea, también, debía venir de Oriente. De Oriente es de donde vino la buena nueva de que la libertad no
pertenece solamente a algunos hombres, capaces de ciencia,
sino que pertenece a todos los hombres, por el simple esfuerzo de la caridad .. Tal es la idea que produjeron los tiempos

16

modemos, y cuyo desenvolvimiento sin duda está lejos de
haber terminado. Tenemos el derecho de esperar un porvenir donde la libertad existirá verdaderamente sobre la tierra. Para preparar este porvenir, la filosofía griega puede
aportarnos la ayuda más preciosa. Surgiendo de la noch&lt;::
oriental, esta filosofía ha mostrado luminosamente el todopoderío del espíritu, que surge de la naturale-za y se acrecienta perpetuamente, triunfando de todos los límites. Al
mismo tiempo, por el contenido de sus doctrinas, hace comprender, mejor que todas las otras filosofías, la r ealidad
primordial del espíritu, su dominio sobre la materia, y que
todas las cosas son llamadas a la suprema perfeccíón. Por
esta enseñanza que nos da, la filosofía griega es la fuente
inagotable de sabiduría a la que debemos regresar, para
aprender a conocer, en su verdad, el universo y a nosotros
mismos.

�r

l

'

·LA ESCUELA DE ·MILETO.-PIT AGORAS Y SU ESCUELA.~PARMENIDES Y LA ESCUELA ELEATA..

·e

· 1A PJÚMEijA.,-F:ILOSOFIA DE iLA NATURALEZA:-

Los primeros filósofos griegos, asombrados del cambio
que afecta las cosas, haciéndolas nacer y perecer, buscaron
cuál es la substancia universal, que permanece a través de
todo el devenir.

Los princiI?ales representantes . de la filosofía griega
antes de ·sócrates son: Tales (nació hacia 625 A. C.), Ana·x i~ndro y A~ax-ímenes, los_tres de Mill:)to; Heráclito, de
Efeso (nacido hacia 540); Pitágoras, de Samos (nacido
hacia 5170) que· se estableció en Crotona, en Italia ip.eridionaL; ~ntre '1~s mi~mbr~ , de su es-cuela, citemos al médico
Alcmeón, ~e- C:roto:r;ia,,,y Filo~ao, .también d,e Crotona, que
se esta}?lec(ó E!~ .-'J;'~b~s,; J e1,10-1;ol).te, -de ryplofón (nacido hacia 580) ," que se estableció hacia el fin de su vida en Elea;,
ciudad fundada por los focios en Italia meridional; de Elea
son original'ios Parménides (nacido hacia 540-), jefe de la
escuela eleata y su discípulo Zenón (nacido hacia 500) ;
Ernpédocles, de Agrigento, en Sicilia (nacido hacia 480) ;
Leucipo, de Mileto, y su discípulo Demócirto, de Abdera
( éste último nacido hacia 460) ; Anaxágoras, de Clazornene
(nacido hacia 500), que se estableció en Atenas, donde fue
maestro y amigo de Pericles, pero de donde fue desterrado,
acusado de impiedad; Protágoras, de Abdera (nacid~ hacia
480) , que fue varias veces a Atenas, donde _fue amigo . ~e
Pericles y de Eurípides; sabemos por Platon la atracc1011
que ejercía su enseñanza sobre la juv~~tud _ateniense_; también fue acusado de impiedad y deb10 hmr ; Gorgias, de
Leontini, en Sicilia (nacido hacia 480), que fue a Atenas
en 427 como embajador de su ciudad natal y obtuvo en
Grecia notables triunfos oratorios.

Esta substancia, la escuela de Mileto pensó encontrarla en la materia de la que las cosas están hechas. Para Tales, la substancia es el agua: todas las cosas, en efecto, se
nutren de humedad, y todas las simientes tienen una naturaleza húmedal. Pero esta materia encierra en sí un principio de movimiento: está viva, posee un alma. Por ello
Tales decía que todo está lleno de dioses2. Para Anaximandro la substancia es el infinito: una materia ilimitada
'
e indeterminada,
de la que toman nacimiento- las materias
particulares. Anaxirnandro parece haber sido sacudido por
la lucha que existe entre las cosas contrarias: el calor y el
frío, lo seco y lo húmedo. Las cosas, pensaba, están en guerra las unas con las otras, y esta guerra está marcada por
las "injusticias" de las que ' se pronuncian culpables, usurpándose las unas a las otras. En consecuencia, no se puede
admitir que la substancia primordial sea el agua, corno había creído Tales: ya que entonces la injusticia habría prevalecido, el frío y lo húmedo ·imponiéndose sobre lo seco y
lo caliente. Es necesario pues que la substancia sea, no uno
de los términos contrarios, sino alguna cosa más profunda,
donde los contrarios nazcan y en lo cual se reabsorban3.
Para Anaxímenes, en fin, la substancia es el aire, que produce todas las cosas por un doble movimiento de rarefacción y de condensación4. En el único fragmento que nos ha
llegado de él, Anaxímenes identifica! al aire con el alma, y
dice que el aire, así comp anima nuestro cue:r:po, anima el
mundo enteros.

•

•

'I

•

. L.0S }liLf)SOFOS _GRIEGOS ANTES DE SOCRATES.

No poseemos de estos primeros filósofos sino fragmentos que han sido reunidos por Herman Diels en su obra
rn;gistral Die Fr agmente der Vorsokratiker, cuya primera
edición apareció e_n 1903. +

•

El punto culminante de la primera filosofía Jomca
está señalado por la obra de Heráclito, quien por otra parte sufrió la influencia de Jennófanes y Pitágoras. SegÍlü

1.-La substancia universal.

18

19

�él, la substancia que se encuentra en el fondo de todas las
oposiciones y de todos los cambios, es el fuego, "un fuego
eternamente vivo"6. Son las transformaciones del fuego
las que producen todo lo que existe : el fuego es como el
oro contra el cual se cambian todas las mercancías7 • Hay
dos' caminos: el camino que desciende, por el cual el fuego
se transforma en agua, después en tierra, y el camino que
sube, por el cual la tierra y el agua vuelven a ser fuego8 .'
La ley de los contrarios exige por otra parte que sea ya el
mismo fuego, ya el elemento frío y húmedo el que predomine. El universo está regido por una alternativa, que se
señala en la oposición del día y de la noche, del invierno ~
del verano. Sin embargo el fuego debe llevarlo, y traer todas las cosas a él: el fin del mundo es la universal conflagración. Pero el fuego vencedor, se recoge, y da nacimiento a un mundo nuevo9.
Por su incesante agitación, el fuego manifiesta el devenir al cual ninguna cosa escapa. El devenir, la universal
movilidad: Heráclito lo puso en claro de una manera sorprendente. Nada hay estable: la cosa que nos parece permanecer la misma, en realidad cambia, como el agua de un
río parece siempre la misma aunque corre perpetuamente.
"Aun los que se bañan en lo~ mismos ríos se bañan en diversas- aguas =Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río "10. Es el devenir el que constituye la vida de las
cosas: si llegara a detenerse, si el reposo se estableciera en
el universo sería la inercia por todas partes, el entorpecímiento y la' muertell.
No son pues la calma y la uniformidad, sino la variedad, la diferencia, la oposición, las que constituyen la realidad de las cosas. Ya que el devenir tiene lugar entre términos que son contrarios entre ellos; los contrarios se
transforman el uno en el otro, de taJ suerte que todo depende de su oposición12. La existencia real y viva no se encuentra en la neutralidad de una paz donde todas las diferencias se hubieran borrado sino en la lucha que las cosas
sostienen unas contra las ot;as, y por la cual cada una afir-

20

/

ma su naturaleza propia. "El Combate es el Padre de todas
las cosas, el Rey de todas las cosas"13. Heráclito critica la
palabra de Homero: "Pueda la discordia apagarse entre los
dioses y los hombres". Homero, dijo, no ve que ruega por
la destrucción del universo : si por desgracia su ruego fuera escuchado, todas las cosas perecerían14. De la misma
manera· r.esponde a Anaximandro, quien había dicho que
las cosas están en lucha las unas con las otras, y que esta
lucha está señalada por las "injusticias" de las cuales se
pronuncian culpables. Heráclito declara que la lucha es la
ley de las cosas, y que en Jugar de engendrar la injusticia,
esta lucha es la justicia misma15.

•

Aún más, es la lucha de los contrarios la que produce
la verdadera unidad. La verdadera unidad no es una unidad ~cía, que no contendría en sí ninguna diferencia: es
una unidad plena, concreta, que encierra una oposición y la
sobrepasa perpetuamente. La verdadera unidad es la armonía de elementos opuestos. Tal es, a partir de Heráclito,
la verdad fundamental que los hombres .no comprenden.
Los hombres tienen la· costumbre de separar abstractamente las cosas : no comprenden que una cosa puede conciliar
en sí, en una perfecta unidad, determinaciones opuestas, y
que es en esta síntesis, justamente, donde encuentra su
acuerdo con ella misma. "No comprenden cómo una cosa,
divergiendo en dos sentidos contrarios está acorde con ella
misma: armonía de tensiones opuestas, como la del arco o
la de la lira"16.
Como consecuencia de este principio, Heráclito muestra
la identidad de los contrarios, o al . menos su íntima correlación. Los contrarios, pensaba, existiendo el uno por el
otro, son incomprensibles el uno sin el otro, y manifiestan
una sola y misma realidad. El día y la noche no son dos
cosas diferentes, sino dos aspectos de una misma cosa17.
De manera general, vanamente trataríamos de separar, en
las cosas, lo que nos ¡,a.rece bien·de lo que nos parece mal :
"El bien y el mal son uno"IS. Nada no es )bueno, nada no
es agradable, sino por el contrario que¡se le opone: la salud

21

�vale por Iai enfer~edad, el reposo por la fatiga1 9. Nos
equivocamos pqes cuanqo deseamos exclusivamente un solo
'. lado de las cosas, la· sall!d, el reposo, el bien, Y no sería
bueno para nosotros que,\~os nuestros deseos fueran escuc:hados20,
El principio de ¡esta armonía, por la cual las cosas están ligadas, no es otro que la substancia ~terna, divino
principio del mundo. Es Dios mismo quien es la -unidad de
los contrarios, y que se encuentra de nuevo¡en el fondo de
todas las transformaciones21. Este fuego siempre vivo, ba:se de lla realidad, debeD10S concebirlo como una Inteligencia que produce el acuerdo de los seres22. El universo es gobernado por la Razón, que dirige el curso d~ todas las cosas. No temamos pues con Anaximandro, que la injusticia
tenga oportunidades de_.prevalecer: el fuego divino aaegura
el orden interno y hace reinar por todas partes la justicfa.
"El sol no sobrepasará sus medidas, si no las Erinias, servidoras de la ·Justicia sabrían encontrarlas"23 •
~

-; .

'

.

....

~

Por su alma, que es un soplo inflamado de la ¡misma;
esencia que el fµego divino, el hombre ,participa del prin.cipio universal24. Su esfuerzo debe tender a mantener ~ivo
el fuego ;en él, de tal manera que se mantenga e~ comumca:ción con el.c0njunto delas ~osas. El _m al, para el hombr_e,
está en encerrarse· en su.:,ser particulár, como ocurre en el
sueño25. El bien, está e:rí)1.brir su- ser y vivir d~ conform,k·
dad con•la ·1ey común de las cosas26. -El uníverso es una ciudad donde las leyes no pueden ser transgredidas27. La sabiduría consiste en reconocer a la razón eomo:e1 poder que
gobierna todas las cosas28. Obrar según la razón, obrar:se~ún esta ley, eomún que podemos llamar: Ja :naturaleza, tal
es pues la virtud del hombr~29. .El sapio cQmprende :1a necesidad, por la cual toda~ las ·cosas son: exactamente lo_que
ellas deben ser. Es una ilusión humana tomar sólo· unas
cosas por buenas y otras por malas: en:realidad, para quien
se pone en el punto de vista de Dios,:todas las cosas son
buenas, todas manifiestan una ley de justicia y · de belleza'.30.

22

Cualquiera que sea sin embargo el grado de :sabiduría
al que haya llegado, el hombre debe recordar que'. no; es
igual a Dios. "Frente a Dios, el hombre es un pequeño niño como el joven lo es respecto al hombre"31. El hombre,
pues, no es Dios; pero es divino/ en ,tanto que posee inteli·gern!ia, y su destino está en unirse a la-Inteligencia eterna.
Así es como los primeros filósofos jonios buscaron la
substancia en cualquiera de los ;elementos materiales : el
agua, el aire o el fuego. A decir verdad, jamás concibieron
la substancia i como una materia inerte, sino más bien viva,
animada; para Heráclito, el fuego es inteligencia. Por ello
la substancia no dejaba de estar comprendida : en el orden
de los cuerpos.
Pero la filosofía no tardó en pensar que la verdadera
substancia es el alma, en su esencia inmortal, como radicalmente •distinta del cuerpo. Esta concepción, que anuncia la
pura filosofía del espíritu, fue obra de Pitágoras.
La idea de la inmortalidad del alma parece· tener su
origen en el renacimiento en Grecia del culto a Dionisos.
Este- culto sombrío y profundo, en el que el 'pen~amiento
de la muerte se mezclaba a todas las 'manifestaciones de la
vida, suscitó la idea, del sacrificio expiatorio, de la 'purificación por la cual el alma se desprende· de las ligas del
cuerpo y vive una vida divina. Tal es la idea. que retomaron, en el siglo VI, las comunidades llamadas órfieas que
aparecieron primero en Atica y se propagaron sobre todo
en Italia meridional y Sicilia.
En medio del orfismo es donde surge la gran figura
'de Pitágoras, fundador de una comunidad en la que los
miembros cultivaban conjuntamente la ciencia y la sabiduría y que quedó como el modelo de todas las asociaciones
libres por las que los hombres, rompiendo el cuadro de las
sociedades establecidas, quisieron unirse para el bien. Pitágoras tomó la teoría del alma que estaba contenida en las

23

�creencias órficas y la hizo formar parte integrante de una
vasta concepción del universo.

La enseñanza de Pitágoras reposaba en la afirmación
de que el alma es de esencia divina y que posee la inmortalidad. La naturaleza humana es doble: mientras que el
cuerpo es perecedero, el alma, que existía antes de entrar
al cuerpo, es inmortal. El alma está encerrada en el cuerpo
porque sufre un castigo, y se encuentra enterrada en él como en un sepulcro32. Separada, del cuerpo, en el instante
que llamamos la muerte, permanece sometida a- la necesidad de entrar en otro cuerpo: el aire está lleno de almas
esperando su reencarnación33. Esta necesidad puede traer
al alma tres grandes 'transformaciones: también se decía
que, de acuerdo con Pitágoras, el alma de un hombre puede entrar en el cuerpo de un animal34. Así el alma debe
recorrer una larga serie de existencias, en el curso de las
cuales su género de vida es determinado, en cada ocasión,
por las acciones que cumplió en la existencia anterior: una
ley inexorable la condena a sufrir las mismas penas que
infligió a otro35. Sin embargo su castigo no será sin fin.
Cuando el alma se ha elevado al conocimiento de la ley que
rige al universo, cuando ha vivido en la justicia y en la
santidad. el alma encuentra de nuevo su libertad. La virtud es esencialmente una purificación por la que el alma
se desprende de las trabas corporales. El destino del alma
está. en escapar a la "rueda de los nacimientos", a fin de
gozar plenamente la eterna felicidad que le está reservada
por su naturaleza divina36.
Pero para conocer la verdadera naturaleza del alma y
su poder, no basta considerarla tal como existe en los seres particulares : es necesario elevarse a la contemplación
del Alma que gobierna el universo entero. Puesto que el
universo está animado, vivo, y la presencia del alma apa1·ece en el orden maravilloso que reina sobre las cosas. La
manifestaeión más asombrosa de este orden es la revolución de los astros, que se realiza según un ritmo eterno :
hasta el curso de los planetas, este curso que parece errar

de manera desordenada, _e stá regulado P:&lt;&gt;r una ley. El universo es un Todo bien ordenado, un Cosmos, donde las1
partes se relacionan unas con las otras por lazos de armonía37_
Las cosas están reguladas armoniosamente porque
obedecen a la ley del número. Pitágoras estudió profundamente la ciencia de los números: se le debe el teorema
fundamental que sirve de base a la geometría38, Se persuadió de que el número es en todas partes la expresión de la
armonía y constituye la substancia misma de las cosas. La
escuela pitagórica admite que todas las cosas están hechas
de dos elementos cuyo número está compuesto: lo ilimitado y lo limitado, el primero como la base material del ser
.
'
mientras que el segundo es el principio del: orden y de la
determinación39. Por este último elemento el número hace las cosas inteligibles y engendra todo conocimiento claro40. El nombre expresa la ~sencia misma de las cosas: es
el tipo ideal de donde las cosas proceden; pues las cosas
existen en tanto que imitan la naturaleza del número, en
tanto participan de su soberana realidad41. Los números
son los principios eternos, viviendo en el seno de la armomonía. Y si se quiere remontar todavía más alto est.a armonía original, entonces es necesario invocar la unidad
que está. en la fuente del número, la mónada creadora, que
da nacimiento a todos los seres42.
Sin embargo la armonía no reina igualmente sobre
todas las partes del universo : existe sobre todo en/ la parte superior, donde está señalada sobre todo por la revolución de los astros. Pitágoras y su escuela establecían una
distinción entre el mundo de los astros, que ~ el mundo
de las realidades eternas y bien ordenad~ y el mundo
"sublunar", que -es el mundo de las cosas perecederas y libradas en parte al desorden43. Esta distinción debía ser
adoptada por Aristóteles y mantenerse hasta el comienzo
de los tiempos modernos. Sin embargo· los pitagóricos admitían que el mundo inferior, cualesquiera que sean las
apariencias y el desorden que presente, no deja de estar

24

25

�sometido a una ley. Afirmaban que las cosas mismas, lque
existen ahora, existieron ya en el pasado, y se reproducirán en el porvenir. Por este retorno eterno, las cosas mortales participan, hasta donde lo permite su naturaleza, de
la vida sin fin que es la partición de las divinidades bienhechoras44.
Pero la verdadera relación entre los dos mundos es la
presencia, en el mundo inferior, de un principio divino. En
medio de las cosas perecederas brilla una luz que viene de
lo alto : la llama inmortal del alma. En efecto, el alma se
revela semejante a los seres que viven en el mundo superior: como los astros, el alma está siempr~ en movimiento,
y'esta perpetua actividad significa que pertenece a la misma raza que los seres eternos45. Tal es la primera demostración que la filosofía dio de la inmortalidad del alma :
formulada por Alcmeón, remonta quizá a Pitágoras mismo. Platón se inspiró 'en ella: desde el Fedro hasta. el fi.ri.
de su carrera, permaneció fiel a esta noción del alma como
principio que 'se mueve a sí mismo y permanece siempre
en movimiento. En su escuela, J enofonte definió al alma
según •el modo pitagórico, diciendo que es un número que
se mueve a sí mismo 46.
De todas maneras, por otra parte, 'es el pitagorismo,
por el conjunto de su conc~pción del universo, el que preparó 'el platonismo. La doctrina de Pitágoras es el-primer
esfuerzo de la filosofía por penetrar hasta la raíz invisible
de las cosas. Según Pitágoras, las cosas materia:les no ,son
la verdadera realidad: es el alma, en su esencia inmortal.
Encima idel mundo de las cosas perecederas, hay un mundo de esen'liB eternas,~el mundo de la armonía y de los números. La v'"lh estaba afüerta a la filosofía de la Idea. .

La dotrina de Pitágoras, admitiendo la diversidad de
las almas, con sus múltiples transformaciones, y la diversidad de números podía aparecer como una filosofía de la
pluralidad. Era l; mismo para la doctrina de Heráclito,
planteando la lucha de contrarios y el transcurrir univer-

sal de Jas cosas. Frente a estas dos . filosofías debería levantarse una escuela afirmando la absoluta unidad del ser
y su absoluta permanencia: esta escuela es la escuela eleata. Inaugurada por Jenófanes, quien hizo una crítica mordaz de las representaciones que la religión daba de Dios
concibiéndolo a semejanza del hombre, la escuela eleata
encontró en Parménides su jefe y su más ilustre representante.
La gran idea de Parménides es la idea del; ser, en su
existencia absoluta, como eternamente idéntico a sí mismo, sin ninguna mezcla de no-ser. Todas las nociones que
nos formamos de lo real imaginándolo como múltiple y sujeto al devenir, implican la existencia del no-ser: las cosas
múltiples son diferentes unas de las otras; una no es lo
que la otra es; una cosa en devenir no es lo que será mástarde. El problema capital es de saber si podemos admitir
la existencia del no-ser. Toda la filosofía depende de la solución que se dé a este dilema: el ser es: - el ser no es.
tal es, para el ser, el problema47.
Ahora bien, la respuesta no podría se1· dudosa. Manifiestamen~, el ser existe, y no puede no existir. El no-ser
es un fantasma impalpable, al cual no podría atribuirse
ninguna existencia, ya que escapa al pensamiento y a la
palabra. Parménides dice : "Es una y la misma cosa el
pensamiento y la existencia"48. Según esto, él entiende que
el pensamiento sqpone la existencia de su objeto; no se
puede pensar una cosa, sin pensar esta cosa como existente. En eonsecuencia1 ~l no-ser, no siendo un objeto del pensamiento, no es nada para nosotros y no podría! ser afirmado. La única afirmación de la filosofía es pues esta:
ser es49.

el

De esta afirmación primordial, Parménides ha sacado
las tesis célebres por las que su filosofía se opuso a todas
las doctrinas que admitían ·el devenir y la pluralidad.
27

26

�En primer lugar, el ser es increado e indestructible.
¿Qué origen, en efecto, podríamos asignarle? No pudo venir del ser, pues entonces había existído antes de su propio
nacimiento;, No pudo venir del no-ser, ya que sabemos que
el no-ser no existe; y por otra parte, si ha salido de la nada, ¿ qué necesidad hubiera podido constreñirlo a nacer en
tal instante de la duración más que en tal otro? Así el ser
no es nacido; en consecuencia no perecerá, ya que el nací,.
miento y la muerte se suponen mutuamente. El ser no está
sometido al desenvolvimiento de la existencia en el tiempo; las nociones de futuro y pasado no tienen ningún sentido para él, ya que existe siempre, todo entero, en un eterno presente5o.
Por otra parte, el ser excluye toda multiplicidad. En
efecto, la división en partes implicaría, para separar esas
partes unas de las otras, la existencia del no-ser. Ahora
bien, no hay nada más que el ser, siempre semejante a sí
mismo. El ser es pues indivisible. Es un Todo absolutamente pleno, Un( continuo, en el que no hay jamás ningún
vacío, ningún intervalo; una perfecta Unidad, que no admite en sí ninguna multiplicidad51.
En fin, él ser es inmóvil, ya que el movimiento, como
la multiplicidad, supondría el no-ser. Para moverse, el ser
debería disponer de un espacio vacío en el cual tuviera lugar su movimiento. Entonces, la existencia del espacio vacío volvería a la existencia del no-ser. Asi el movimiento
es imposible. El ser no está pues sustraido sólo a la alternativa del nacimiento y la muerte, sino también a toda
especie de movimiento. El ser permanece constantemente
en el mismo lugar; reposa en él mismo, en una quietud
eterna52.
Este ser inmóvil y sin partes, Parménides lo concebía
como teniendo un limite. Si el ser no tuviera limite, le falt.aría acaba~iento, sería defectuoso. Ahora bien, el ser es
perfecto, naila le falta. Tiene pues un límite: es una Esfe28

ra bien redonda, en la que un bello contorno termina por
todos los lados53. Sobre este punto, la doctrina de Parménides fue modificada por su discípulo Meliso. Para evitar
la consecuencia de que más allá de los límites hubiera espacio vacío, es decir el no-ser, Meliso admite que el ser es
infinito en el espacio como en el iiempo54.
Las tesis de Parménides fueron brillantemente soste~idas por Zenón, quien quiso mostrar, de una manera particula1·mente sorprendente, que el movimiento y la pluralidad no existen. La idea nueva aportada por Zenón es la
idea de la división al infinito: si las cosas eran divisibles
jamás se llegaría a un término en el cual detener la divi~
,si_ón. Desde este punto de vista, Zenón demostraba que
nmguna cosa podría estar compuesta de partes, ya que ur,a
cosa tal sería a la vez infinitamente pequeña e infinitamente grande: infinitamente pequeña, a causa de la peque.ñez de las partes a las que llegaría la división lleveda al
infinito; infinitamente grande, a causa del número infinito de esas partes55. Es la misma idea que se encuentra en
el fondo de los primeros argumentos contra el movimiento: el movimiento es imposible, ya que el recorrido de una
distancia cualquiera supondría el recorrido de una infinidad de puntos. El más célebre de estos argumentos imaginayuna carrera en la que Aquiles el de- los pie.s ligeros debe
alcanzar una tortuga: la división al infinito sirve para
descomponer la marcha de Aquiles de tal suerte que jamás
podrá alcanzar a la tortuga56.
Era inevitable, sin embargo, que el movimiento y la
multiplicidad tomaran sus derechos. La filosofía de Parménides era una soberbia afirmación de la unidad del ser
y de su indestructible permanencia : pero esta unidad era
abstracta y se mostraba en contradicción con los datos de
la experiencia. La verdadera unidad es una unidad concreta
Y viva, que encierra en sí y produce la multiplicidad. No
pudiendo entonces comprometerse a fondo en esta direc!,!ión, indicada por Heráclito y Pitágoras, la filosofía, des- ,

29

�pués de Parménides, aceptó resueltamente la pluralidad como base de la. existencia. Estando agregada a la materia,
admite una pluralidad de cuerpos elementales, increados e
indestructibles como el ser de Parménides, pero librados
al movimiento, que produce sus combinaciones. Sin embargo, concibiendo la fuerza que produce el movimiento,
debía encontrar la noción de la Inteligencia ordenadora de
las cosas.
II.-Los cuerpos elementales.
EMPEDOCLES.-LEUCIPO Y DEMOCRITO.ANAXAGORAS.
El primer filósofo que propuso esta nueva concepción
de la naturaleza de las cosas es Empédocles, quien fue al
mismo tiempo que Zenón discípulo de Parménides.
Como su maestro, Empédocles afirma que el ser es,
que no hay nacimiento y muerte57. Pero estima que Parménides, negando el cambio y la diversidad, se puso en
contradicción con el testimonio de los sentidos, que es para nosotros 1~ base de toda evidencia58.
En realidad, las cosas están compuestas de numerosas
substancias fundamentales. Hay cuatro substancias, cuatro
elementos, cuatro "raíces de todas las cosas": el fuego, el
aire el agua y la tierra59. Toda la infinita diversidad de
las ~osas está formada por la mezcla de los ,cuerpos elementales. Así como los pintores, mezclando materias de diversos colores, rep1·oducen las formas de todas las cosas, así
los seres en número infinito son producidos por la mezcla
de cuatro elementos60. Lo-que llamamos el nacimiento de
las cosas, es lai mezc'la por la cual han sido producidas, y
lo que llamamos la muérte; es la separación de los eleme1ftos6l.
Para explicar la mezcla y la separ~ción d~ los elemen_-

•

·tos, •Empédocles admite dos fuerzas opuestas, que concibe
por otra parte como substancias materiales : el Amor y la
Discordia. El Amor produce la unión de los elementos diversos: es, en la obra del universo entero, el mismo po.der que se encuentra en los cuerpos de los hombres y los
empuja a _unirse a otros cuerpos. A su acción de armonh,
.se opone la acción de la Discordia, que tiende por todas
partes a separar las cosas, dirigiéndolas, hostiles, unas
contra las otras. Todo el universo depende del juego de es·tas dos fuerzas contrarias, que se oponen una a la otra en
un combate sin fin°2.
Iñspirándose en Heráclito, Empédocles admitía una
gran alternativa del Amor y de la Discordia, alternativa
regulada ineluctablemente' por "juramento". En los orígenés, el Amor, uniendo ·todos los elementos en una Il:1ezcla
donde no se distingue nada ·p articular, produce la Esfera
bienaventurada, bajo la forma de la cual Parménides había concebido el ser. Pero la Discordia, primero desterrada
de la Esfera, se introduce en ella y comienza a separar los
•é1ementos: así es como se formó nuestro mundo. En el
punto extremo de su operación, el ser es dividido C'on él
mismo, encontrándose los cuatro elementos completamente
separados unos de otros. Entonces, el Amor toma una fuerza nueva, que aumenta siempre más, hasta que toda la diversidad de las cosas sea fundida en la unidad de la Esf era63.
_En nuestro mundo actual, bajo el signo de la Discordia; los seres vivos han sido producidos .por el impulso hacia lo alto del fuego que está contenido en la tierra y que
.tiend·e a reunirse con el fuego superior: elevándose, encqentrtt la tierra húmeda, que desciende para unirse a :m
semej·ante, y bajo la influencia todavía activa del Amor,
se mezcla con ella, engendrando así "formas brutas", en
las que los diversos órganos de la vida no se distinguen t oda~aO.( . Pero, en otro período de la evolución del mundo,

30

31

..

�puesto, admitiendo una pluralidad de cuerpos elementales,
llegó a su forma acabada en el atomismo de Leucipo y Dernócrito.

los seres vivos son producidos bajo el signo triunfante de1
Amor, que semeja los miembros esparcidos, surgidos a la
superficie de la tierra. Estos miembros son reunidos de ~
das las maneras posibles, al azar de sus encuentros, de tal
suerte que aparecen monstruos : bueyes con cabeza humana, hombres con cabeza de buey, animales con doble cara y
doble pecho. Sin embargo las combinaciones monstruosas
no pudieron mantenerse, y sólo sobrevivieron las formas
que respondían a la ley de la existencia65.
Las funciones de la vida, como la nutrición y la respiración, manifiestan la atracción de lo semejante hacia lo
semejante. De esta manera explicaba Empédocles el conocimiento: lo semejante es conocido por lo semejante; nosotros percibimos cada elemento porque ese mismo elemento
se encuentra en nosotros66. Desde este punto de vista, estimaba que el órgano principal del pensamiento es la sangre,
que presenta la mejor mezcla de elementos67.
Pero esta alma corporal no es el alma en sí, en su pureza. Como Pitágoras, al que rinde homenaje, Empédocles
declara que el alma es de esencia divina. En sus Purificaciones, nos dice que los hombres, que antes eran seres bienaventurados, fueron expulsados, por su falta, de las mansiones divinas, y deben err.ar durante tres veces diez mil
años, renaciendo bajo toda clase de formas mortales 68, La
liberación no puede venir sino de la purificación, que conduce a la sabiduría: entonces, conocemos a Dios, no ya imaginándolo como teniendo cuerpo, semejante al ·cuerpo de
los seres normales, sino concibiéndolo como un puro Espíritu, y conocemos así la Ley divina, que reina sobre el mundo 69. El sabio, que apareció entre los hombres como un
mensajero de lo alto, se eleva, después de la muerte, al rango de los dioses, "compartiendo el hogar y la mesa de ·1os
inmortales, libre, y gozando de una bienaventurada serenidad"70.
La explicación de las cosas que Empédocles había pro-

•

Esta perfección se produjo bajo la influencia de la
doctrina eleata. Leucipo responde a Zenón, del que parece
haber seguido las enseñanzas71. Zenón había dicho que la
multiplicidad no existe, ya que implica la división al infinito por la cual el ser se desvanece. Leucipo declara qu-a
la división no prosigue hasta el infinito: conduce a los cuerpos elementales, donde cada uno es una substancia absolumente plena. El mismo carácter que Parménides había atribuído al ser, Leucipo lo reivindica para los cuerpos elementales: no admiten en ellos ningún otro ser, ninguna posibilidad de intervalo, que pueda dar lugar a la división. Son
indivisibles, átomos. Leucipo quiso resolver por la noción
de átomo los problemas que había planteado la erística
eleata. En la base del universo, hay ·elementos corporales
en los que el ser existe en su inalterable pureza, más allá de
toda mezcla y de toda separación. No pudiendo ser formados por composición, y no prestándose a ninguna descomposición, estos elementos jamás son engendrados y jamás
perecen: son verdaderamente los elementos eternos ,de la
realidad72.
Sin embargo Leucipo no descarta enteramente el noser. Si no lo admite en el interior del ser, en la constitución de los átomos, lo admite para separar los átomos unos
de otros y hacer posible su movimiento. Ya que el movimiento supone el espacio vacío, es decir el no-ser; si todo
se redujera a lo lleno, ningún movimiento podría tener lugar. Ahora bien, el movimiento es un hecho, del que la fi.
losofía debe dar cuenta. Lo que existe en realidad, no es
el ser único e inrµóvil de Parménides: es una infinidad de
átomos, moviéndose en el seno de la vida73,
Los átomos, todos de la misma naturaleza, no difieren
Jos unos de los otros sino por la forma y la magnitud, y

33

32
/

�también por el orden en el que están colocados y por la posición74. Moviéndose por toda la eternidad, engendran, por
sus combinaciones todo lo que existe. Concentrándose sobre un punto, el e~cuentro de los átomos produce un.torbellino, que proyecta a los más pequeños hacia la circunferencia mientras que los más grandes están unidos en el centro~ Así nace, bajo la sola presión de la necesidad mecánica, el arreglo que ordena un mundo. Hay, en el espacio infinito, una infinidad de mundos, unos semejantes al nuestro, otros diferentes75.
El alma está compuesta de los átomos más móviles,
que son los átomos redondos del fuego. Estos átomos están
esparcidos en todo el cuerpo, que ponen en movimiento.
Son renovados por la respiración, gracias a la cual la vida
se mantiene en eJ organismo76.
Fue Demócrito, sin dµda, quien elaboró la teoría de la
pere·epcióri sensible: La percepción se explica por el hecho
de que lós cuerpos exteriores emiten imágenes de ellos mismos: estas imágenes penetran en el ojo y producen la visión7i. Sin embargo las: cualidades que percibimos por los
sentidos como los colores, no son sino una apariencia, una
"conven~ión"; lo que existe en realidad, son los átomos Y
el vacío78. Desde este punto de vista, Demócrito distingue
dos clases de conocimiento, que él llama el conocimiento
verdadero y el conocimiento falso. El conocimiento falso
es el que· se hace sobre las cualidades sensibles, mientras
que el conocimiento verdadero es más delicado Y penetra
hastp. el fondo de -la reajidad79.
Las ideas morales de Demócrito ponen en primer plano1la noéión del. placer: el bien, es el placer, y el mal, _es
el dolor.so Pero es necesario que el placer, para constituir
el bien del hombre, sea una alegría durable y permanente:
por ello el homb1·e no debe buscar su placer en las cosas
mortales&amp;l. La felicidad no se encuentra en los bienes exteriores, sino en las 1&gt;rofundidades del alma82• Son los bie-

nes del alma, y no los bienes del cuerpo' los que nos hacen
.
participar de lo que es inmortal y divino83. La virtud por
excelencia es la sabiduría, que permite discernir los verda'
deros bienes, y que es a la vez el principio del pensamiento
justo y de la acción buena84. Por la sabiduría el hombre,
moderando sus deseos, se eleva sobre los trastornos de la
existencia y se da el perfecto contento del espíritu85.

La obra de los Atomistas llevaba de un golpe a su perfección la teoría nueva bosquejada por Empédocles. Y a que
la explicación que hace consistir las cosas en una pluralidad de cuerpos elementales conduce necesariamente al atomismo. Fundado por Leucipo, desarrollado por Demócrito
quien lo sostuvo con la autoridad que le daba su vasto saber, tomado después por Epicuro, el atomismo debía tener
el más brillante destino, y permanecer, hasta nuestros días,
como la base dei toda ciencia de la materia.
Pe1·0 el atomismo, con su noción de necesidad mecánica, no podía ser la última palabra del pensamiento griego.
Pitágoras y Heráclito habían dado ya la idea de que el
mundo es gobernado por la Inteligencia. Estaba reservado
al contemporáneo de Leucipo, Anaxágoras, hacer suya est.a
idea, y expresarla por una fórmula que debía tener una repercusión decisiva.
Como Empédocles, del que conoció al parecer la obra,
Anaxágoras acepta la tesis de Parménides: en realidad, no
hay nacimiento y muerte. Y como Empédocles, quiso explicar la apariencia del nacimiento y de la muerte por la
mezcla y la separación de los cuerpos elementales. Lo que
llamamos nacimiento, dice, es una mezcla, y lo que llamamos la muerte es una separaci6n86.
No obstante Anaxágoras rehusa admitir, con Empédocles, que los cuerpos elementales pueden ser realmente distintos unos de los otros. Según él, los elementos, que presentan toda clase de cualidades diferentes, forman una

35

�mezcla indisoluble. Apegándose firmemente a la idea eleata de la unidad de las cosas, declara que las materias contenidas en el mundo no están separadas, eomo si estuvieran "cortadas wr cuña"87. Todo está en todo, todo participa de todo; en cada cosa, hay una parte de cada cosa. Así
como en el origen del mundo, todavía hoy, "todas las cosas
están juntas""'"'·
La razón de esta ~ezcla indisoluble es que las cos_a s no
existen jamás en el último grado de la pequeñez: así lejos
de impulsar la división, puede ser activada más lejos todavía. Por esto .es que los elementos no pueden estar separados unos de ~tros, pero todos los elementos, con todas las
cualidades, se encuentran en las pequeñas cosas como en '
las grandes89.
Anaxágoras hace pues a Zenón una respuesta diamPtalmente opuesta a la de Leucipo. Este último admitiendo
que los elementos están separados unos de los ' otros por el
vacío, proponía la noción de indivisible. Anaxágoras acepta la división al infinito, afirmando que no impfica ninguna multiplicidad distinta: precisamente porque la división
no llega jamás a su término, no hay parte última, y todo
está en todo.
Estos cuerpos elementales, que jamás son realmente
distintos los unos de los otros, los concibe Anaxágoras como siendo en su mayor parte, de la misma naturaleza. que
las partes' de que están formados los seres vivos; son partículas de. carne, de sangre, de huesos, de músculos. Consideremos el hecho de la nutrición: el trigo que comemos, el
agua que bebemos, nutren todas las partes de nuestro cuerpo; como nada viene de nada, esto sería imposible si el
agua y el trigo no encerra1·an partkulas de la mismas naturaleza que las partes del cuerpo. No es necesario pues
detenerse con Empédocles, en el testimonio de los sentidos,
que nos dan el agua, por ejemplo, como un cuerpo simple,
sino considerar, de una manera más profunda, las partes

36

elementales que entran en este cuerpo pretendido simple90.
Es evidente que desde el punto de vista del mecanismo, la teoría de Anaxágoras cede ante la de Leucipo. Sus
partíeulas elementales, dotadas de cualidades diferentes y
mezcladas inextricablemente unas a las otras, no podrían
rivalizar con los átomos, definido~r propiedades geométricas y moviéndose en el seno del vacío. Pero la fuerza del
sistema no está aquí: está en la noción del principio motor
que ha hecho salir las cosas de su inicial confusión, y que
produce el orden del mundo.
Este principio, es la Inteligencia, el Espíritu, el voüc;
Anaxágoras trata de esto en un fragmento que es el má"s
importante de todos los que nos han llegado de él. Establece con cuidado la distinción entre la Inteligencia y todas
las otras cosas. La Inteligencia, dice, es la más fina de todas las cosas y la más pura. Mientras que las otras cosas
están todas mezcladas unas a las otras, la Inteligencia no
está mez.dada con nada: existe por sí, absolutamente independiente, gobernándose ella misma. Y en virtud de su independencia, porque no está mezclada a nada que podría
impedírselo, ella despliega un poder incomparable y rige
todo lo que existe. También, la Inteligencia posee todo conocimiento sobre toda cosa. Por- esta sob-eranfa absoluta,
puso en movimiento al universo y lo constituyó en un todo
armonioso. Es la inteligencia la que produjo el orden que
ahora admiramos en el mundo : según la palabra célebre de
Anaxágoras, todas las cosas han sido puestas en orden por
la Inteligencia9I.
Tenemos aquí el primer esfuerzo que hizo la filosofía
por desprender en su pureza la noción de espíritu. Diciendo
que la Inteligencia no está mezclada con nada, que no entra
en ninguna composición, señalando su absoluta independencia ante todo lo que no es ella misma y el poder soberano
que ejerce sobre todas las cosas, Anaxágoras expresó el
carácter propio del espí_ritu, por oposición a las cosas ma37

�teriales. ¡ Compáre~e su teoría con la de Empédocles, que
colocaba el Amor como una substancia corporal, en todo semejante a los cuatro elementos! Pero sobre todo, Anaxágoras concibe la Inteligencia como la Causa ordenadora de
todas las cosas. La verdaaera causa no son los elementos
materiales: es la Inteligencia, que ~ dispuesto la materia
según leyes de armonír. Tal es la idea que debía producir
una impresión tan profunda sobre el joven Sócrates, instruído en la escuela que Anaxágoras había fundado en Atenas, y que se colocó en la base del nuevo impulso que iba a
tomar el pensamiento humano.
Sin embargo la obra de Sócrates no hab1·ía sido posible si la filosofía no hubiera hecho la crítica de la ciencia
de la naturaleza, y no se hubiera dirigido hacia el estudio
del hombre mismo y de los poderes que encierra. Comprometer a la filosofía en esta reflexión, fue el mérito de los
Sofistas.

III.-La reflexión crítica.

LOS SOFISTAS
Mientras que Diógenes de Apolonia, volviendo a la primera concepción milesiana -de una -substancia material única, admitía de nuevo, c_omo Anaximandro, que el principio
es el aire, que identificada por otra parte con la Inteligencia, de Anaxágoras, los Sofistas dirigían una viva C'rítica
contra la filosofía de la naturaleza. Surgidos por la transformación de las condiciones políticas, que produjo el desenvolvimiento del arte oratorio y puesto en primer plano el
estudio del hombre y de las cosas humanas, los Sofistas, especie de retores filosóficos, enseñaban la ciencia política y
la virtud. Rechazaban la ciencia de la naturaleza, como inútil al hombre parai conducirse bien en la vida. Además,
mostraban que los primeros filósofos se habían contradicho todos, unos a lós otros. De una manera más radical
aún, declaraban que el conocimiento humano es incapaz de
38

'

atrapar la realidad tal cual es en ella misma.
De hecho, la filosofía de la naturaleza encerraba una
-contradicción, que debía llevar al pensamiento griego a
plantear el problema del conocimiento. Esta filosofía había
admitido que los sentidos no nos procuran un ~onocimiento
verdadero de las cosas. La mayor parte de las filosofías habían establecido una distinción entre fas cosas t al como nos
son dadas inmediatamente por los sentidos, y las cosas tal
como son en realidad. Según Parménides, el testimonio de
los sentidos es engañoso, cuando nos da las cosas como múltiples· y sujetas al movimiento: en realidad, no hay multiplicidad, ni movimiento. Igualmente, para Anaxágoras y
los Atomistas, los sentidos no nos muestran los elementos
últimos• de las cosas. Pero todo nuestro conocimiento descansa. sobre la sensación, tanto más que, después de estos
primeros filósofos, el fondo del ser es corporal. Si pues la
sensación nos engaña, es enteramente nuestro conocimiento
el que se encuentra1afectado de impotencfa92.
Apoderarse de esta consecuencia, mostrar que nuestro
conocimiento se reduce a la sensación, y . que la sensación
no nos da la realidad tal cual es ella misma, ·esto fue la obra
del primero y más grande de los Sofistas: Protágoras.

La doctrina de Protágoras está contenida para nosotros enteramente en la frase célebre que estaba colocada al
frente de su obra sobre la Verdad: "El hombre es la medida de todas las cosas, de las cosas que son, en tanto que
son, y de las cosas que no son, en tanto que no son."93
Platón, en el Teetetes, nos explica esta fórmula de la
siguiente manera: Según Protágoras, las cosas son ,para mí
tal como me aparecen ; son para tí tal como te apa~ecen. El
mismo viento, que sopla sobre dos hombres, es frío para el
que tiene frío, mientras que no es frío para el que no tiene
f ío. Las cosas son, para cada uno de nosotros, tal como se
7
sientan94. Protágoras agregaba, invoéando la teoría de He-

39

�ráelito sobre el transcurrir de las cosas, que nuestro conocimiento resulta de un doble movimiento: movimiento aetivo del objeto, movimiento pasivo del órgano. de los sentidos. Nada es simple, pero todo lo que percibimos supone la
dualidad de lo sentido y del que .siente. Así pues, nada existe en sí y por sí : mi sensación; es verdadera ,para mí, tu
sensación es verdadera para ti95.
Tal es la crítica de Protágoras crítica que ponía en
cuestión toda la ciencia de la naturaieza que la filosofía había pretendido constituir. Protágoras fue el primero en ver
la importancia de lo que los modernos han , llamado el sujeto del conocimiento. El primero que vio qu~ el . conocimiento depende, no sólo del objeto conocido, sino del sujeto cognocente. El fue el primero que planteó el . problema
del conocimiento. Al mismo tiempo, indicó que el principio
de las cosas debe ser buscado, no en el.mundo exterior, sino en el interior del hombre. El verdadero principio, no
son los elementos materiales, como lo habían creído los, primeros filósofos, sino el espíritu , que se encuentra en el
hombre. Y si Protágoras, no percibiendo en el hombre sjno las variaciones de la percepción sensible, profesó el e1-1cepticismo, la filosofía iba pronto a llegar a una concepción
más profunda del hombre y de las c~sas
Sin embargo Protágoras no extendió el escepticismo
al orden moral. Para lo que es la práctica, admitía una especie de verdad general, correspondiente a lo que es normal y reconocido por la.mayor parte de los hombres. Sobre
las divergencias individuales, colocaba el orden social. La
dignidad del hombre, pensaba, consiste. en el, vínculo que !o
une a los otros hombres y lo hace capaz de la vida política.
Lo que eleva al hombre sobre el animal, son las leyes y las
instituciones sociales. Todos los hombres, en virtud de la
esencia misma del hombre, participan de la justicia96.
El escepticismc;&gt; es llevado al máximo por Gorgias, el
célebre_sofista que fue discípulo de Empédocles. Manejando

40

la dialéctica de Zenón. como un arma de doble filo, Gorgias,
no dejaba subsistir lo· uno sino lo múltiple, el reposo y no
el movimiento, y establecía que el ser no es más que el noser. Por otra parte, demostraba que si el ser existía, no podríamos conocerle. En efecto, según Parménides, la condición del pensamiento es que implica la existencia de su objeto. Entonces, todo lo qiie se piensa debe ser real: si pienso que hay sobre el mar una carrera de carros, esta carrera existe en realidad. Consecuencia absurda, que muestra
que el ~onocimiento es imposible97.
Bajo la influencia de Gorgias, los Sofistas no tardaron
en ,abatir la verdad moral, que Protágoras había dejado
subsistir. Ya Ripias de Elis había atacado la autoridad de
las reglas morales y políticas, oponiendo la ley humana a
la naturaleza98. Después de él, Polo, el discípulo de Gorgias,
Y, Calicles, que Platón hace aparecer en el Go1·gias, y Trasimaco, que aparece en el primer libro de la República, desarrollan esta idea hasta sus consecuencias extremas. El
derecho natural es el derecho del más fuerte. Las leyes hu mana~ han sido pr omulgadas por la multitud de débiles,
que querían protegerse contra los fuertes. Pero estos no i,;e
dejar án desviar d·e hacer lo que mejor les parezca. Para
ellos, lo justo no es sino lo que les es ventajoso. Lejos de
moderar sus deseos, los dejan desarrollarse libremente, y
tratan por todos los medios de darles satisfacción. El más
feliz de los hombres es el tirano que se ha. elevado al poder
a fuerza de crímenes, y llega a ser amo absoluto de hacer
todo lo que le plazca99.
Es al escepticismo de los Sofistas que quiere responder
Demócrito, el joven conciudadano de Protágoras, con su
teoría del conocimient o y con su moral. Como hemos visto,
distingue dos clases de conocimiento: er conocimiento falso,
que varía de un hombre a otro, tiené por objeto las cualidades sensibles; pero todos somos capaces de otro conocimiento, que se lleva sobre el fondo del ser, y verdadero pa1·a todos los hombres. A esta distinción corresponde, en el

41

�orden de la acción, la distinción entre los plac·e res del alma
y_ los placeres del cuerpo. Mientras que estos últimos pro•
ducen· lo agradable, que es diferente para individuos diferentes, los primeros constituyen el bien; y el bien, como lo
verdadero, es el mismo para todos los hombres100.
Pero la verdadera respuesta al escepticismo de los Sofistas no podía ser'dado por la· filosofía de la materia. Desde el punto de· vista del atomista, Demócrito no podia indicar un c-onocimiento superior al conocimiento sensible, ni
un bien váliao universalmente. A Sócrates tocaría encontrar, en el alma humana, la inteligencia, semejante a la Inteligencia divina que Anaxágoras había mostrado ·en el
origen de las cosas, la inteligencia, principio a la vez del
conocimiento verdadéro y de la acción buena, estableciendo el acuerdo dej los hombres entre ellos, y el acuerdo del
hombre con el orden del mundo. A· la palabra de Protágoras: el hombre es la medida de todas las cosas, iba a responder la palabra del oráculo: hombre, conócete a tí mismo,

NOTAS
CAPITULO I

+

Existe traducción española de los fragmentos de los presocráticos,
de Juan David García Bacca: Presocráticos (2 tomos), El Colegio
de México, México, 1941. Y la edición más reciente, del mismo traductor: Fragmentos filosóficos de los presocrAticos, Instituto de Filosofía, Facultad de Humanidades y Educación, Universidad de Venezuela, Caracas, s/f. La Universidad de Nuevo León publicará
próximamente una traducción de estos fragmentos. (N. del T.)
l. Aristóteles, Met., I, 3, 983, b, 20-27.
2. Aristóteles, De a.n. I , 5, 4ll a, 8; cf . 2, 405 a., 19-21.
3. Diels, Vors. Anaximandro A 9.

•

4. Diels, Vors. Anaxímenes A 5.

5. Ibid. B 32 .
6. Fr. 30.
7. Fr. 90.

8. Diels, Vors. Heráclito A 1 (9), fr. 31 y 60.
9. Ibid. A 1 (8); 5;

He aquí por qué Sócrates ha merecido ser considerado
como el fundador de la filosofía. Seguramente, la filosofía
había existido antes de él. Nada ha igualado jamás, en un
sentido, la primera explosión del pensamiento griego. Es el
espíritu humano que acab31 de nacer, y que en su joven
atrevimiento se lanza a la conquista del mundo. Por su esfuerzo para comprender la naturaleza, esta filosofía tiene
abiertas todas las vías _que conducen a la verdad. Pero una
profundización era necesaria. El espíritu debía ser llamado
desde los extremos del universo, en su propio abismo interior. Debía replegarse sobre sí mismo, y descubrir en él
mismo la regla de la verdad y del bien. Con esta C'Ondición
la filosofía podrá proseguir su carre1·a y encontrar, más
allá de la naturaleza, el principio absoluto ·de vida y de perfección.

10.

Fr.

12

10;

fr. 65 y 66.

y 91.-Cf. Platón Cratilo, 402 a.

ll. Diels, Vora. Heráclito A 6.

12.

Cf. Platón, l'ed6n, 70 c.

13. Fr. 53.
14. Diels, V ors. Heráclito A 22.
15. Fr. 80.
16. Fr. 51.
17. Fr. 57.
18. Fr. 58.

V

19. Fr. 111.
20. Fr. 110.
21. Fr. 67.
22. Fr. 41.
~3. Fr. 94.-Cf. fr. 66.
24. Cf. Aristóteles,• De an. I, 2, 405 a, 25.
25. Fr. 89; 73.
26. Fr. 2.

42

43

�27. Fr. 114.

•

28. Fr. 41 .
29. Fr. 112. Señalemos las palabras

wnl.

"'º"ctu. w-tr;

crr6o~u lfTh(ouT"t~

,49, Fr., 4-8 ;( ~;!; 3, _6-7 de ·la. 51 ed.).-Desde este punto de vista Parménides critica violentamente la doctrina. de Heráclito: admitir a
identidad de los contrarios es admitir que el ser y el no-ser son la
misma cosa (fr. 6).
50. Fr. 8, v-. 1-21:-Admiremo11 el bello verso: oüú
lrré( vüv lbT u• .61,oO ,i,;v(v-5).

Es ya la fórmula estoica.

rroT • ~. oúo •

'º'"' ·

30. Fr. 102.

51. Fr. 8, .;: 22-25¡ cf. v. 6.

31. Fr. 79.

52. Fr. 8, v. 26-31.-Cf. Platón 'l'eet. 180 e.

32. Filolao, fr.~14.-Cf. Platón Gorgtu, 493 a; Oratilo, 400 c.

53. Fr. 8, v. 30-33 y ~-49.

3:.:. Diógenes Laercio VIII, 14 y 32.-Aristóteles, De an. I, 2. 404 a,
16-20.

54. Meliso, fr. 3._;f.. Aristóteles, De gen. et. corr. I, 8, 325 a, 15-16.

34. Dióg. L. VIII, 36 (Jenófanes, fr. 7).-Aristóteles, De an. I, 3, 407
b, 21-23.-De aquí, sin duda, la prohibición pitagórica de comer car-

ne (Dióg. L. VIII, 13, 33).

55. Zenón, fr. l.

I

56. Aristóteles, Fil. VI, 2, 233 a, 2·23; 9, 239 b, 5 sq.
57. Fr. 11 y 12.

35. Platón, Leyes, 708 d-e.-Aristóteles, Et. N. V, 8, 1132 b, 21-27.

58. Fr. 4 ( =3 de la. 51 ed.). ·-

36. El
,n,Eh-v6P«o, TPQ"º" rou e,ov
(Platón, Rep., 600 b) tenía
como fin restituir a} alma la pureza. de su naturaleza divina. Ei&lt;to
es lo que expresa la. fórmula 1,o&gt;,.oveciv ,.¡; ec,;; • Cf. el fin de 1n~
Versos de oro.-Empédocles, ·en su
K"8"pµ0,
, expone la teoría
pitagórica, y hace alusión a Pitágoras mismo, cuando dice que el
secreto de la. purificación fue revelado a los mortales por un_ hombre de una extraordinaria. sabiduría (fr. 129).-Toda la. pnmera
parte del Fed6n est§. te:11.ida det pitagorismo y acaba por aclarar la
idea de la. virtud como purificación (69 b-e).
.

59. l,'r. 6; 17, v. 18.-Cf. Aristóteles, llet. I, 4, 985 a, 31 b,., 2.

37. Platón Gorgias, 507 e-508 a. Cf. Jenofonte,c lrlem. I, 1, 11.-Según
la tradición, Pitágoras fue el primero que aplicó la palabra de
,6oµo,;
al universo. Cf. Filolao, fr. l.
38. Dióg. L.

vm,

12.

39. árist6teles, Met. I, 5, 985 b, 23-986 b, 8.-Filolao, fr. l.

.i

tiO. Fr. 23.
••

•

,

•

•

+

•

•

•

•

•

•

►1

'

•

62.· l'r. f7:.:..:.Ei1 la repercusión niagnüica de 'los' versos de· Emp~qocles
sobre el Amor que tenemos en la célebre invocación a Venus con la
que se abre el poema de Lucrecio.
·
li3. Fr. 27-aO.-Aristóteles observa, sobre la teoría de Empédo_cles,
que eu un sent ido el Amor separa y la Discordia une; el Amor, pro•
duciendo la unión de los elementos, separa unas de otra;s las partes
de un mismo elemento; al contrario, la Discordia, rompie:p.do la unión
&lt;le los desempejantes, permite a las partes de un misi:no elemento
u'!i~~e entre ejlas ·'(M,e ,., I, ..4, 985 lf&gt;, 21-29), · , .

40. Filolao, fr. 3, 4 y 11.

64. Fr. 62.-flobre nuestro mundo actual coÍno··siéndo dirigido· por la
Discordia, cf. A ris~4tel~~, ~- 1,n. e~ com, P:, 6, .334 · a, 6. '

41. Aristóteles, Met. I, 6, 987 b, 10-14.

65. Fr. 5i-61. (Cf. Aristóteles, Fis. II, 8, 1!}8 b, ,29-32). Es ya la idM

&lt;larwiniana de la supervivencia de los más a_ptos. S~ enéue~tra ..en
Empéd.ocles la. idea mod&amp;ña · de la"'ana.logía-0entre los·,•organos tle ·tos
cliversos seres vivos: fr_ 82.

42. Dióg. L. VIII, 25.
43. Cf. Diels, Vors. Filolao, A 16.
44. Sobre el eterno retomo, citemos las palabras que El1Clemo, el discípulo de Aristóteles, dirigía. a sus oyentes: "Si debe creerse a los
pitagóricos, ... este bastón en la. mano, hablaré un día de nuevo con
vosotros, que estaréis sentados delante de mi como ahora. y así . será
para siempre". (Simplicio, Ooment. in Arist. l'is. p. 732, 30-32 D1ele).
45. Aristóteles De an. I, 2, 405 a, 29-b.-Dióg. L. VID, 83.
46. Aristóteles, De an. I , 1, 408 b, 32-33.

ro "fll.P 11úró vo,tív

44

67. Fr. 105.
68. Fr. 115; cf. fr. 117.
69. Fr. 132-135.
70. Fr. 146 y 147. . ,
1

..

,J

. ; , ·,

,. .

71. Dióg. L . IX, 30.

47. Fr. 4 (=2 de la 5• ed.); 8, v. 15-16.
48. Fr. 5 (=3 de la 5• ed.):,
Cf. fr. 8, v. 34-36.

66. Fr. 109.

to,,v

T&lt; ""''

tiv,.,

72. Aristóteles, Met. I, 4, 985 b, 4-10. Cf. Simplicio, Ooment. sobre Fis.
de Arist. p. 925, 5-15 Diels.-Sobre los átomos como principios eternos de la realidad, ver Aristóteles, Pis. VID 1, 252 a., 32-b, 5.

. 45

�ARIO GARZA MERCADO
.73. Aristóteles, Met.: Loe; cit'.; Fia. IV, · 6, 213 'a, 34-b, 7 r De gen. ·et
, ; · con:. I, 8,. 325 -a; 1 -sq,· ," ·
· • '. •: ·
•.
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; • , ' t '"_¡ , ;
', -~_
,Ji : ~
. 'l · • · J 1 ;f .
. 74. Aristo't.eles, 'Met. I, 4, · 985 b, 10.-1 9.
75. Diels, Vors. A 21 ~4: D.jlm~_c tjto ,A: ~7 aq,-Sobre la necesidad mecánica, ver el único fragmento que ~os q\leda de Leucipo: Diels,
Vors. Leucipo B 2.-Sobre el movimiento eterno de los átomos, cf.
Aristóteles, De coelo, III, 2, 300 b, 8-10.•, .'; ,
;-;: ,
·
~

76. Aristóteles, De an. I,.·2,' 403. b, 3ü404,ia, 15:

CARTA ABIERTA A LEON FELIPE

{,

77. Diels, Vors. Leucipo A 29-31.
78. Diels, Vors. Leucipo A 32.-Demócnto;: Fr: 125. ·
79. Demócrito, fr. 11.
80. Fr. 4; cr. 188.,

1; . ,

Voy a escribir una carta a León Felipe
aunque no sé por qué ni para qué
y hasta tal vez ni cómo.

81. Fr. 189.
82. Fr. 171.
83. Fr. 37.
84. Fr. 2; 83; 119.
85. Demócrito designaba con el término
,úev u íT)
el contento del es•
píritu, la serenidad, que constituia el soberano bien: cr. fr. 2 e; 3;
191.
86. Fr. 17.
87. Fr. 8.
. 88. Fr. 1 y 6. .
89. Fr. 3 y 6.
90. Fr. 10 y 21.-Aristóteles, De gen. et
Diels, Vora. Anaxágoras A 46.

corr. I, 1, 314 a, 18·20; cf.

91. Fr. 12.-He aqui la fórmula de Anuli.goraa:

rr-ín"

6,,.ooµ~,,. voü,

92. Cr. Dem6crito, fr. 125.
93. Platón, Teet: 152 a, Cf, Orat. 385 e-386 a.-Dióg. L. IX, 51.

Voy a escribir la carta a León Felipe
hablándole de tú
porque de esta manera
les habla uno a los padres,
los hermanos, los niños, los poetas,
los pájaros, las piedras,
y a las flores y el viento,
y sobre todo a Dios.
Y si Dios no se enoja porque el hombre
acostumbra tutearlo
tampoco León Felipe
tiene por qué enojarse.

94. Teet. 152, a-e.

2

95. Teet. 152 c. 160 e.
96. Platón Protig. 320 c-323, c.

.

97. Sexto Emp., Adv. mat. VII, 65-87.
98. Platón, Protig. 337 d.

Preguntarán por qué
se le escribe esta carta a León Felipe
y si no lo preguntan
tendré que preguntármelo yo mismo.

99. Platón, Gorgiu, 466 a sq.; 482 e sq.; Bep. 336 b sq.

El hombre es el que pone las preguntas,
la respuesta es de Dios,

100. Demócrito, fr. 69.

47
46

�y la prueba de ello

es que el hombre se empeña
con las mismas preguntas
desde que el hombre es hombre,
y nadie que sea hombre plenamente
se encuentra plenamente convencido
de encontrar las respuestas.
Yo, sin querer, tan sólo
por caprichos del ritmo del poema,
he dicho que no sé ni para qué,
ni cómo, ni por qué,
y sin querer he dicho
las eternas preguntas de los hombres.
Pero, en fin, yo quería
escribir una carta
y no hacer metafísica
y empezaré por descubrir por qué
-ya que antes no sabíaquiero escribir la carta a León Felipe.

,.
'

Este descubrimiento es
la sombra de respuesta
con el número tres.
3

León Felipe es un viejo _conocido:
,
tan viejo que en verdad lo conocieron
muchos hombres más viejos que nosotros
en todas las edades,
sólo que no supieron llamarlo León Felipe
porque tuvo otros nombres:
lo llamaron Jonás, el Niño de Vallecas
don Alonso Quijano,
'
el Zapatero de Van Gogh...
hasta cuentan que un griego lo miró caminando
apoyado del brazo de su hija,

que llamaban Antígona,
preguntando por qué
por qué
por qué
por qué
por qué
(Lo cuentan, es verdad, pero no ,es· cierto:
León Felipe jamás estuvo en Tebas,
lo que pasa es que todos preguntamos por qué.
Y aquí pruebo otra vez
que el hombre se conforma con poner las preguntas,
mejor dicho se indigna con poner las preguntas
y les teca a los dioses afirmar las respuestas). '
Más aún, León Felipe es más que un viejo conocido

es, podemos decir, un viejo amigo:
Amigo de la tierra, como sólo las plantas
suelen saberse amigas de la tierra,
Amigo de los hombres, como sólo los hombres
suelen saberse amigos de los hombres,
Amigo de las lágrimas, como sólo el poeta
sabe saberse amigo de las lágrimas
para comprar la luz, el sol, la risa,
Amigo de los dioses como sólo
les brindan su amistad
Job
y Diómedes
y el Flechador del Sol.
Amigo, no en la frase
•Íli el apretón de manos que se da al amigo
que se ve en el mercado y la oficina,
sino amigo fraterno
en. la fraternidad
la generosidad
de su poema.

48
49

r

,

�'

\.;tt ,:.
~

{ .

"•' .

He dicho que no sé
por qué
ni para qué
hoy le escribo una carta a León Felipe.
Y no hay que confun(ii.r',
que no es lo·.mismo
por qué
que par.a ;qué:
• .~
'

'

El homb1·e se define como un· ser animal dotado de
(preguntas,
y hay tantos tipos de ,ho:qib1·es .como existen
distintos tipos de preg!,H~!~· ,
El científico dice que por qué:
el hombre, por ejemplo, por qué el hombre.
Y planteado el problema en esa forma
la sombra de respuesta · ·
nos la dice un barbóh :
que porque el mar primero,
porque después la amiba,
porque los grandes monos...
( otros dicen que al último
el hombre será ángel
pero esto ya es science fiction).
El poeta nos dice para qué
y otro barbón responde
(porque parece ser
que las revoluciones
las hacen, sobre todo, los barbones)
con otra sombra de respuesta :
el hombre para el ll'.'.nto,
después para la luz,
por ejemplo está Cristo,
50

•. '

todo el pueblo español hace treinta··años
y los hombres en Auszchwitz,
Buchenwald,
Mauthausen, Sachsenshausen,
Treblinka,
Dachau...
Este último barbón,
que protesta y que llora
y que toca el violín,
platica con los ángeles •y éstos
le tiran de las barbas y se .quedan
con las manos angélicas repletas
de luz y mariposas.
Quede bien claro, entonces, lo siguiente:
P rimero.-No es lo mismo por qué que para qué.
Segundo.-El hoinbre se define como un ser
animal agobiado de preguntas
y sombras de respuestas.
Tercero.-La respuesta es la ~uz y corresponde a Dio~.
5

Dije-que no sabíapor qué ni para qué
y hasta tal vez ni cómo.
Atención: dije nomás tal vez,
muy cautelosamente,
porque tal vez sí sé
cómo escribir la carta a León Felipe.
(Total ni por primera
ni por última vez me contradigo:
la metáfora sólo es el reflejo
de la; contradicción del universo).
La verdad es que el hombre
51 '

�habla para que lo oigan
y escribe con objeto
de hacerse comprender.

quí&lt;'ro escribir la carta,·,a León Felipe,
tal vez sí sepa cómo.

A nadie se le ocurre hablarle en español
a un chino que no entiende el español.
A nadie se le ocurra hablarle a León" Felipe
si no habla el español y otros idiomas.

León Felipe,

-¿ Otros idiomas?

León:
Nadie sabe realmente para qué
escribe uno una carta
es decir
una carta verdadera.

-Sí, aunque en verdad
todos en español.
Así se justifica que pensemos
no solamente en Garcilaso
sino también en Whitman.

Yo sospecho que a veces
es para dar las gracias
por otra carta que uno recibió
sin que fuera para uno exactamente.

Hay que hablar un lenguaje que permita
condenar a las armas,
y también a las letras si no son
corrientes aguas, puras, cristalinas,'
donde los hombres beban libertad.
Hay que emplear las palabras de tal modo
que vosotros seáis
-árboles que os estáis mirando en ellag...;..
todo un pueblo de robles congregado
para leer la hierba
.
como un pañuelo inmenso en cuya esquina
existe una inicial que nos permite
preguntarnos ¿de quién?
1

(Esto lo han dicho Whitman, Garcilaso,
León Felipe
y , ,tntes de ellos, el viento)·.

•

Quiero darte las gracias, León Felipe,
por una carta escrita
que, dirigida a Dios, también leemos,
pero con devoción, los hombres.
Quiero darte las gracias en el nombre
de todos los proscritos:
el poeta, el judío, el negro, el desempleado
de la lista negra.
Quiero darte las gracias en el nombre
de todas las derrotas
que ennoblecen al hombre
como al héroe civil muerto en Guernica.
En el nombre de todas las victorias
del hombre que se cala
yelmo, bacía o halo.

Qut de por tanto claro :
~1i no sé para qué
1

52

53

•

�En el nombre de tQdos los .blasfemos. ·
En el nombre del padre
del hijo que vendrá.

GENARO SALINAS QUIROGA ·

¡-;

En el nombre del vient.o
que ha dictado tus versos
y borrará los míos:
quiero darte las gracias, León Felipe.

SIGNIFICACION HISTORIGA DE
A'BRAHAM LINCOLN.

¿Pues, qué es mi vida o la rida de cualquier hom1:lre, sino una l:latalla contra sus enemigos, la antigua. la incesante l:latalla? Walt Whitman

18 de julio de 1966.

r..· -

Ario Ga1·za Me1·cado.

Una de las figuras más amables y simpáticas, para
nosotros los latinoamericanos, de los forjadores de la grandeza de los Estados Unidos es sin duda, Abraham Lincoh1.
' por su tesón, coraje y perseDe un simple jornalero, llegó
verancia a la Primera Magistratura de su País y a disfrutar de un prestigio universal. Nació este ilustre prócer en
Kentucky, el 12 de febrero de 1809, esto es, hace exactamente 150 años, en una cabaña. La pobreza de su advenimiento nos recuerda por inmediata asociación de ideas, el
estaf&gt;Io donde vino al mundo Cristo, o bien la choza en la
abrupta sierra oaxaqueña, donde abrió sus ojos por primera vez, nuestro Gran Indio de Guelatao, Benito Juárez.
Vino a este mundo, hace siglq y medio, en una mañana invernal, en una región de corpulentos árboles y miserables chozas. A los 16 años era el mejor leñador de su
Distrito y a los 17 tenía una estatura de 1.90 cms. Cuando
las gentes querían que se cortara un tronco gigante lo llamaban a él, porque sus golpes certeros, eran más potentes
que los de los demás.
El niño campesino Abraham, adquirió pues, al correr

54

55

�de los años, un· gran desarrollo: físico, moral e intelectual.
Fue un atleta no sólo de músculo, sino también del sentimiento y de la inteligencia, el primer leñador de su región
y uno de sus mejores Presidentes. He aquí la vida dispar
y provechosa de este egregio hombre de América.

La palabra castellana cultura, significa etimológicamente, cultivo. Agricultura, es cultivo del ager, o sea del
campo. Cultura animi, significa cultivo del espíritu. Gran
parte de su vida, la pasó en el campo. Por eso sus metáforas de político y de estadista conservan el sabor sencillo
de la vida agreste. La rudeza del trabajo al aire libre y en
contacto directo con la naturaleza, le formaron un cuerpo
resistente a las fatigas, duro, peleador y fuerte.
Siendo adolescente todavía, presenció un remate público de esclavos y se le oyó decir: "Si alguna vez se me
presenta la oportunidad para destruir esto, lo destruiré".
Y cumplió su promesa.
Fue un hombre de leyes, ya que por su esfuerzo alcanzó a ser abogado y en cuyo ejercicio profesional defendió
siempre causas justas de los hombres. Su talento estuvo al
servicio absoluto de los demás, sobre todo de los humild~s,
realizando el apotegma del libertador cubano José Martí :
"Pensar es vivir". Conoció mejor que nadie a su pueblo de
donde brotó, en hora oportuna, de manera milagrosa y
providencial, logrando la unificación de la ~ción norteamericana que amenazaba dividirse en Norte y Sur.
Empezó a ejercer como abogado en 1837. Anteriormente, en 1834, fue electo Diputado Local y reelecto en
} 886 y 1840. Cuando los intereses políticos lo amenazaron
que le nega1·ían su voto para Diputado Local, si no aC'cedía
a ciertas pretensiones indebidas, con firmeza y clara convicción moral, les dijo rotundamente: "Pueden reducir mi
cuerpo a cenizas y esparcir las cenizas al viento. Pueden
desterrar mi alma a las tinieblas y la desesperación, para

56

ser martirizada eternamente. Pero nunca me inducirán a
~otar una causa que considero falsa, para poder conseguir
con ese voto, algo que considero injusto".
.E n 1846 formó parte del Congreso Federal y en 1860,
resultó triunfante en las elecciones para la Primera Magfotratura de la República, de fa que tomó posesión el 4 de
marzo de 1861, habiendo sido reelecto para un segundo período al terminar el primero, de su Administración. "Rara
vez en el mundo -;:escribió Emerson en una carta después
de la elección- hubo tal apoyo en el voto popular. Supong0 que jamás lo habrá en la Historia". Su discurso de tom., de posesión del segundo período, termina con este pánafo, que revela su generosidad y su plena confianza en
el derecho, como ordenador de la vida entre hombres y
pueblo: "Sin malevolencia para nadie, con caridad para
todos, con firmeza en el derecho, tal como nos permite ver
Dios el derecho, esforcémonos por concluir la obra en que
estamos empeñados: acabar con las heridas de la nación,
cuidar del que ha soportado toqo el peso de la batalla y de
f!U viuda y su huerfano; hacer todo lo que se pueda par~
conseguir y conservar una justa y duradera paz entre nosotr0s y con todas las naciones".
·
En el desempeño de cargo de tan alta respons~bilidad,
como lo es la Primera Magistratura de una República tan
importante y con tantos problemas en ese tiempo, fue en
verdad, como ló concibe su pueblo, un Mártir y Salvador
de la Unión, así como el prototipo o paradigma del verdadero norteamericano.
Su cultura consistió más que en haber leído muchos
libros, en conocer con qué elementos estaba•estructurado
&amp;u País; en tomar conciencia de sus problemas económicos, políticos y sociales de su República, a la que sirvió con
la devoción fervorosa de su conciencia de libertador.
57

�Como ana comprobación irrefutable de su saber, diremos que antes de ser abogado, fue es~diante de la Escuela Normal. Sus cualidades principales fueron decisión1
franqueza y confianza en sí mismo. La anchura geográfica de su país lo hicieron tener anchura espiritual de miras,
de propósitos y de afanes. Poseyó un gran magnetismo
personal que le abrieron las puertas de la amistad, hacien7
do a todos creer en él. La hombría Y'. la veracidad fueron
t~mbién sus atributos inseparables. Era honrado, porque
la integridad moral formó parte indisoluble de su personalidad. Hombre hermético, reticente, paciente, supo espe:
rar después de sus fracasos iniciales en Política, su oportunidad en la Historia y la logró.
Diversos biógrafos señalan que en su carácter había
un elemento fatalista, ya que consideraba que el hombre
no era sino un instrumento de un poder divino y superior,
contra el cual sólo se puede luchar en forma limitada. Nosotros pensamos, modestamente, por nuestra parte, que no
constituye más que el concepto cristiano de la existencia
que él acendradamente sintió y por el cual el ser humano,
dándose cuenta de lo débil y mezquino de sus fuerzas frente a la naturaleza, acude a Dios. Por otra parte, su vida
es un ejemplo vivó y perenne de un hombre valiente que
llega hasta la temeridad, que .sabe imponerse a la~ circunstancias y cambiar el curso de vida de su país. Cuando fué
Presidente, muchas veces salia del Capitolio, sin guardia
alguno, lo que hizo temer 8i los integrantes de la misma
por su seguridad, en momentos tan dramáticos como los
que le tocó 8ctuar.
,,.

Sus conciudadanos confiaron en él y en las gentes. Se
familiarizó con la Biblia, que leía en las noches, en uni6n..
de su familia. Fue sincero siempre. A. él se le atribuye, con
justicia esta expresión: "A algunas personas se les puede
engañar todo el tiempo; a todas las personas cierto tiempo,
pero no se puede engañar a todos, durante todo el tiempo".
58

•

"La Cabaña del Tío Tom", novela sentimental que hizo llorar y sentir en carne viva la incomprensión y tragedia del negro en los Estados Unidos, escrita en el siglo pasado por una mujer, Harriet Beecher Sto:we, en que lo
présenta como un ser humano, que respira el mismo aire
que nosotros y tiene las mismas inquietudes, hizo mella en
su resistente, pero al mismo tiempo sensitivo es1Íritu, representando dicha obra cultural en su tiempo una explosión que conmovió los cimientos esclavistas. '
Lincoln, comprendió en 1853, siendo un abogado postulante, en que le tocó defender a negros, que ya no se podía
transigir sobre la esclavitud y) que más que una cuestión
jurídica era un problema moral, de dignidad humana, .fª
que la persona antes que nada (sin distinguir color de la
piel ni nacionalidad) es un valor intrínseco en sí mismo y
su felicidad, el fin último de todos los actos.
Sin embargo, él no se consideró nunca como el Libertador de los negros de su país, sino modestamente deC!laró
ser un continuadon de la sabia política de los próceres de
la República, Washington, Adams, Jefferson, Franklin, que
tuvieron la idea precursora de que con los años quedaría
abolida la esclavitud. Tuvo también un alto concepto d~l
pueblo norteamericano al que le tocó regir en épocas difí ciles. Lo consideró como el precursor en el despertar de las
gentes sencillas de todo el mundo y como el más legítimo
representante de una mejoría ascendente y progresiva en
las condiciones de vida de todos los pueblos del orbe. En
uno de sus discursos, como candidato a Diputado Local a la
Legislatura de Illinois, dijo: "Debemos restaurar el sentimiento nacional de hermandad", dando a entender que los
seres humanos que tienen ennegrecida la piel, son hermanos de nosotros. En otra ocasión le formuló esta pregunta
a George Robertson, Profesor de Derecho en la Universidad de Transilvania, en Lexington, Kentucky: "¿ Podemo3
como Nación permanecer unidos para siempre, mitad esclavos Y' mitad libres?". Como candidato a Senador, dijo:
59 ,

�"Tengamos fe en la fuerza del derecho y en esta fe cumplamos hasta el fin, sin asustarnos las amenazas de destrucción ni la cárcel para nosotros".
Como Presidente fue sabio, fuerte, suave, enérgico Y,
prudente. Como Marco Aurelio, el sabio Emperador Romano, más que gobernante de los demás, lo fue de ~í mismo,
que es ~ más difícil de todos los mandos. Tuvo un alto
concepto de la mujer, no permitiendo que ni en broma, en
su presencia se le ofendiese, a quien consideró la parte más
fina y delicada de la humanidad. Como una demostración
más de su fe democrática tuvo como lema de su vida batalladora y fecunda: "lguaÍdad de oportunidad para todos".
Habiendo tenido la oportunidad, en uno d~ sus recorridos como Presidente, de contemplar que una docena de
pobres esclavos estaban cavando la tierra, quienes al verlo
inclinaron la rodilla y trataron de besarle los pies, les dijo: "No os arrodilléis ante( mí. Eso no es justo. Solamente debéis doblar la rodilla ante Dios ; a El es a quien debéis dar las gracias por la libertad de que vais a disfrutar.
Yo soy solamente su instrumento. Pero, mientras yo viva,
podéis estar &amp;eguros, de que nadie se atrevería a poneros
un grillete de esclavos y de que tendréis los mismos derechos, que los demás ciudadanos libres de esta República".
Esta gran figura de la historia continental que estamos recordando estuvo dotada siempre de un sentimiento
poético que &lt;'me~gía espontáneo de la raíz honda de su personalidad. Cuando ya siendo un hombre famoso visit.ó su
viejo hogar en Indiana, se conmovió profundamente su alma apasion·lda y produjo tres poemas: En uno de ellos
describe las ('mociones que experimentó al visitar el pobre
hogar de su niñez; en otro trata acerca de un mozo que conoció de niño; y en el tercero, narra la caza de un oso en
que Je tocó participar.
Constituye una grandísima verdad, las palabras que

60

Lincoln hizo escribir en el anillo de bodas- de su esposa:
"El amor es eterno". Porque amó y supo ser amado, ha
sabido Lincoln triunfar en la historia y su nombre limpio
flota al aire como enhiesta bandera y como águila majestuosa, ha volado siempre en cielo universal.
Otra demostración de su delicado espíritu, es- que gustaba Lincoln de la música, del canto y de los versos y que
aun siendo Presidente, se daba tiempo para ello. Le encantaba oír tocar a la Banda de Infantería de Marina, que
en los veranos actuaba en el prado sur de la Casa Blanca,
dos veces- por semana. Pero el popular ,mandatario, atraía
más gente que la música

Le gustaba escapar a solas a cualquier concierto o
función de teatro. Se daba tiempo para asistir a conciertos, así como a la ópera y al teatro, con su esposa y un
grupos de amigos·. Entre las óperas que pudo oír se cuentan Fausto de Gounod; Ballo in Maschera, de Verdi, La
Dame Blanche, de Boieldieu.
En una carta personal de Lincoln al actor Shakesperiano James H. Hackett el 16 de agosto de 1863, le dice:
"he visto muy poco drama. La primera presentación de
Falstaff, que vi fue la suya, acá en Washington, el invierno o la primavera pasada... No he leído todas las comedias- de Shakespeare ; pero hay algunas que he repasado
tantas veces como lo debe hacer cualquier lector no profesional. Entre estas incluyo a Lear, Ricardo 111, Enrique VIII, Hamlet y especialmente Macbeth. Son maravillosas. Difiero con ustedes los profesionales, en la opinión
de que el soliloquio de Hamlet que empieza diciendo: 'Oh,
mi ofensa' es- superior al otro de 'ser o no ser•. Pero pe1·done usted este intento crítico. Me gustaría oírle recitar
el primer parlamento de Ricardo III. ¿No vendrá usted
pronto a Washington? Si viene, por favor visíteme y permítame conocerlo personalmente".
Muy pocas personas llega1·on a intimar con él, por su
61

�carácter reservado y reticente, a pesar de ser sus amigos
privados, pues Lincoln rara vez desbordaba su corazón a
persona alguna y jamás habl,aba en demasía.
En su oración en el Panteón de Gettysburg, cuya cé•
lebre batalla en este lugar, fue la conclusión de la Guerra
Civil, dijo estas· inmortales palabras:
"Hace 87 años, nuestros abuelos trajeron a luz en este Continente una nueva nación, concebida en el más amplio espíritu de libertad y basada en la idea de que todos
los hombres nacen iguales. Ahora, nos hallamos envueltos
en una gran guerra civil, llamada a demostrar si esta na•
ción u otra cualquiera, así concebida y basada, puede vivir
largo tiempo. Nos encontramos en este momento sobre
un gran campo de batalla de esta guerra, parte del cual
queremos· dedicar al lugar de reposo de aquéllos que aquí
dieron sus vidas para que la nación pudiese vivir. Y no
cabe duda que es justo y honorable que sí lo hagamos".
"Pero, en un sentido más amplio, no somos nosotros
quienes pueden consagrar ni santificar este suelo. Los héroes, vivos o muertos, que aquí lucharon, lo han consagrado ya, mucho más allá de lo que nuestras pobres fuerzas
pudieron añadirle o restarle. El mundo apenas advertirá,
y desde luego no recordará largo tiempo, lo que aquí digamos hoy, pero, en cambio no podrá olvidar jamás lo que
aquí hicieron ellos. A nosotros, los que aún vivimos, nos
toca consagrarnos a la obra no terminada, que aquellos valientes avanzaran tan noblemente. A nosotros nos toca consagrarnos a la enorme tarea que aún queda por hacer, y
que estos muertos gloriosos nos infundan la devoción a la
causa, por la cual derramaron hasta la última gota de su
sanpe. En lo más íntimo de nuestros corazones, dedicamos que estos muertos no habrán muerto en vano, que esta
nación asistirá, con la ayuda de Dios, a la resurrección de
la libertad, y que el Gobierno del pueblo, por el pueblo, y
para el pueblo, no desaparecerá de la tierra".
62

He_aquí su teoría de: la democracia, que escribió en un
autógrafo~ "De igual manera que no quisiera ser esclavo,
tampoco quiero ser amo".
El viernes 14 de abril de 1865, asistiendo a una función en el Teatro Ford, de la ciudad de Washington, en
compañía de su esposa y dos amigos, fué asesinado, logrando el des·canso que nunca tuvo en su azarosa vida, y entrando por su propios merecimientos, en la inmortalidad.
El cristianismo enseña, que todo hombre bueno, es digno
de la felicidad. Lincoln se ha hecho acreedor a ella.
f

Su hijo Tadd, que p.o le sobrevivió m,~s, que un par
de años, ante su féretro, preguntó: "¿Está ·papá ahora en
el cielo? ¿Sí?. Entonces, me alegro, pues la verdad es·. que
aquí no era dichoso".
Emil Ludwig en su biografía sobre él, termina con
estas acertadas palabras: "Así fue como, después de Abraham Lincoln, no volvió a verse en toda Norteamérica un
solo inocente que llevase al pie la cadena de es-clavo. Porque él sirvió, trabajó y murió asesinado, todos los hombres
a quien Dios concede el don de la vida, nacen libres ahora".
A él podría aplicársele este bello trozo literario de
Macbeth de Shakespeare que le gustaba recitar cuando era
Presidente:
"Duncan está en su tumba,
después de su vida atormentada duerme bien;
la traición hizo ya lo peor; ni acero, ni veneno,
maldad doméstica, apresión extraña, nada
puede ya alcanzarle".

Murió un 14 de abril Cijando acababa de nacer la primavera. Por eso • pueblo humilde a quien sirvió lo llora
y seguirá llorando, con lágrimas de gratitud y de esperanza. Lo recuerda siempre, sobre todo al iniciarse la prime1·a estación del año. Los pobres, que siempre han forma63

�do legión en el mundo bien podrían repetir las inmortales
palabras del gran poeta norteamericano Walt Whitman:

,. : ' Ludwig, Emil....::_Lincoln,
Traducción de Ricardo Bae1
~- pp. 424. Editorial Juventud Árgentina, Buenos Aires.

"Cuando las últimas lilas florecian en
la puerta del patio,
y la gran estrella vesperal comenzó
a brillar al oeste,
yo lloré, y lloraré aún con el retomo
de cada primavera.

Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana.
Artículo "Lincoln". Tomo 30. Barcelona. Hijos de J. Espasa, Editores.

Estas tres seguridades me traen,
primavera que retomas:
las perennes lilas floridas,
la estrella que pende en el oeste
y el recuerdo de aquel a quien amo"".

Lo nacional no está reñido con lo universal. Muy lejos de ello. Lo más genuino de un país en la Historia, en
el arte, en la ciencia y en la cultura, es también lo más internacional. Así Bolívar, San Martín, Sucre, Hidalgo,
Juárez, Washington, Lincoln y Martí, son también representativos de América y del mundo entero.

Lord Charnwood. "Lincoln". Biografías Gandesa.México, D. F. 1958. pp. 360. 'Segunda Edición. Versión
Española de Mateo Hernández Barroso.
Carnegie Dale. "Lincoln el Desconocido". Editorial
Sudamericano. Buenos Aires·. pp. 305. Traducción de León
Mirlos. Segunda Edición.
Bartra Agustí. "Antología de la Poesía Norteamericana". Colección Ave. Fénix. pp. 454. 1957. México, D. F.

La vida del hombre es, en última instancia, su triunfo
sobre los problemas y dificultades que se oponen a su paso, para realizar su destino y su vocación. Cuando nosotros tengamos problemas y dificultades y cuando nuestra
existencia misma esté en peligro, debemos recordar siemr.re en saludable estímulo, a ese indomable leñador de troncos y hercúleo derribador de obstáculos que fué el Caballero de Illinois, cuyo nombre limpio, es gloria de su patria
y del universo, y rescatado del mar del olvido, se repetirá
de generación en generación.

BIBLIOGDAFIA:

.

Thomas, Benjamín P.-Lincoln. Una Biografía. Traducción del inglés por A. Cosani.. pp. 410.-Editorial Intercontinental. México, D. F.-1955.
64

65

�Conferencia dictada por el aeAor profesor Humberto
Ramos Lozano a loa j6vm preparatorlanos; dentro
del Ciclo de Conferencias de Etica de la. Universidaa

de Nuevo Le6n.

SE:ROR DIRECTOR DE LA ESCUELA
PREPARATORIA.
SE:&amp;ORES CATEDRATICOS,
JOVENES ESTUDIANTES:

Agradezco mucho al señor Dh-ector y a la Academia
de Catedráticos de Etica de esta Escuela haberme invitado
a participar en el ciclo de conferencias organizado para
los estudiantes preparatorianos.
Por esta tribuna han desfilado personas de la más alta
calidad intelectual, entre ellas está la del ex-Gobernador
del Estado y ex-Rector de nuestra Universidad, el Lic. Rangel. Mi palabra, por lo mismo, parecerá a ustedes demasiado s·encilla, pero lleva· el aliento de la profunda sinceridad del maestro. Jamás he renunciado a mi condición
de educador y durante toda mi vida he intentado servir a
la niñez y a la juventud de mi patria. Espero que la intención de mis palabras supere mis acusadas deficiencias.
No quiero referirme a ningún tema específico del programa de Etica de las escuelaS" de bachilleres. Estoy seguro de que los han examinado en la tranquilidad del aula.
Si la ética tiene como propósito alcanzar la felicidad
(Eudomonismo), si se propone realizar el bien (idealismo
ético), o, si pretende lograr el placer (Hedonismo), son
cuestiones que seguramente tienen ustedes· resueltas. De
igual manera, en clase, se habrán referido a las cuatro
66

.,

formas fundamentales que caracterizan el pensamiento ético occidental: ética empírica, ética de bienes ética formal
y ética valorativa.
'
. De~eo _referirme a la actitud de los jóvenes y de los
umvers1tar10s frente al panorama de la vida problemática
de nuestros días.
No hay que olvidar que los juicios valorativos exigen
que se tomen en consideración las circunstancias de tiempo ~ espacio. Lo que en el pasado rémoto o inmediato pu~o Juzgarse como bueno, al correr del tiempo y a la luz de
otros horizontes, puede disminuír de valor. Los cambios
de circunstancias, de tiempo, de medio geográfico y social
deberán siempre tomarse en cuenta en la emisión de los
juicios.
ALGUNOS PROBLEMAS CONTEMPORANEOS.El mundo que nos toca vivir presenta características específicas. La vertiginoS"idad de los cambios nos desconcierta. Hay que pensar con rapidez y con hondura para enfrentarnos a la problemática del presente. Nuestra sociedad es distinta a la del pasado. Nuestra tradicional
manera de enjuiciar las cosas del bien y del mal nos obliga a renovar criterios.

Un breve análisis de los cambios operados en nuestro
siglo nos invita a meditar sobre la conducta que el hombre
debe adoptar frente a los problemas actuales.
El mundo de hoy se encuentra dividido. Los pueblos
de oriente mantienen una filosofía diversa a la de los pueblos de occidente. Hay divergencia en las doctrinas sociales, en la organización y estructura que debe darse a la
sociedad para resolver los problemas de la hora actual y
del porvenir.

La liquidación del colonialismo es otro de los signos
de nuestro tiempo. Los pueblos que estuvieron sujetos a
67

�la _opresión material y espiritual de las superpotencias,:
pau'latinamente, han venidÓ alcanzando su independencia.:
La humanidad resintió los efectos de dos grandes he- ·
catombes internacionales, la de 1914-18 y la de 1939-45.
Aún no dcat.rizan las profundas héridas que dejaron es-.
tas dos tremendas cónflagráciones.
.,
Vivimos la etapa de la técnica, del descubrimiento de
la fuerza atómica y de la exploración de los mundos· side:,
rales. Nunca, como en nuestro tiempo, la investigación·
científica alcanzó tan altos niveles. El hombre ha logrado'
vencer las leyes de la gravedad y proyecta viajes interplanetarios. La ciencia y la investigación alcanzan, a cada'
instante, sorprendentes descubrimientos·. Como una tre-'
menda paradoja, mientras se llega a · Jos más altos niveles
de civilización, el hombre se olvida de los valores del espí-•·
ritu y la ciencia se deshumaniza. Hay :fllenos respeto para
el hombre y para las instituciones. Nos sumergimos en mayores' angustias, y el viejo proverbio de que "el hombre es
el lobo del hombre" · parece encontrar plena justificación.
.

'

Los sentimientos de convivencia humana, de virtud,
justicia y bondad son opacados por el brillo deslumbrante
de las conquistas científicas. Es penoso que ·e n pleno siglo XX se continúe despreciando al hombre de piel obs- •
cura, continúen vigentes inaceptablEJes teorías de discriminación y se pretende olvidar que, en toda S'ociedad, el saber
debe fundarse··en el bien.
'

.,

Otros problemas inquietan la conciencia del hombre
contemporáneo: la' injusta distribución de 'ríq.ueza, la sobrepóblación, el ejercici0 del poder público y la democra- ·
cía, las grandes áreas ·de escasa cultura, los derechos del
hombre, como individuo, y los que correS'ponden a la colectividad.
Todos estos problemas de nuestros días obscurecen el
porvenir del mundo, siembran Z07iObras e intranquilidad
en la sociedad.

68

Será fácil, entonces, ·para una juventud como la nuestra, orientarse y actuar adecuadamente, en medio de este
torbellino de acontecimientos contemporáneos? Seguramente qué no.
JUVENTUD FRUSTRADA.-C u a n do la sociedad
adulta no encuentra las formas correctas de vivir, se sorprende de las extrañas formas de conducta que asume la
juventud contemporánea. Suele decirse que los jóvenes de
hoy carecen de ideales, que viven desorbitadamente, rompiendo con todo molde de conducta aceptada.

No pocos escritores y sociólogos han abordado el problema de la juventud actual. Helmut Shelski, escritor ale-·
mán occidental afirma: "Esta generación es, por su conciencia social y mentalidad, máS' crítica, escéptica y desconfiada, más carente de fe, o, por lo menos, de ilusiones que todas las generaciones precedentes, carece de vehemencia, de programa y de lemas". Como este escritor,
muchos otros, han levantado su voz para criticar a la juventud acus'ándola de falta de optimismo, de capacidad Y
de energía para perseguir y alcanzar elevados propósitos.
Se le acusa de ser una generación "destrozada", que ha
perdido la fe en todos los valores sociales.
No podetnos compartir este criterio. Verdad es qúe
una parte de la juventud, por fortuna minoritaria, sufre
las tremendas consecuencias que el mundo moderno le impone. La juventud es, por náturáleza, profundamente sen-•
sible a los problemas que aquejan a la sociedad, y cuando'
ésta no demuestra, con el ejemplo, practicar el bien y la'
virtud, los nuevos retoños fácilmente s'On arrastrados a la
maldad. La desilusión y · eJ:'pesimismo se apoderan de la
nueva generación. cuando se percata de que muchos de los
ideales proclamados por la sociedad han sido huecas ilusiones, falsedad e hipocresía.
No es justo que nuestra juventud reciba el reproche
constante de la sociedad. Creo que en toda alma joven

69

�anidan buenos sentimientos-, elevados propósitos y deseos
fervientes de servir a la humanidad. Sólo que es preciso
recordar que ya no bastan los consejos teóricos, que es
necesario predicar con el ejemplo y que, sobre todo, tenemos que luchar porque el mundo se transforme y viva de
acuerdo con normas de paz, amor y justicia.
No podemos aceptar que la falta de ideales se convierta en norma de vida. Nada tan absurdo como aquella frase de Osear Wilde: "Prefiero los hombres a los principios y los hombres sin principios a todo en el mundo".
ALGUNOS PELIGROS QUE AMENAZAN A LA
JUVENTUD.-Estimo que no es ocioso advertir algunos·
de los peligros que se &lt;Ciernen sobre las cabezas de nuestros. jóvenes·, tales como:

a).-Considerar que todo lo existente carece de valor
y que . precisa destruirlo.

g).-Despreciar el valor de e~periencia desoyendo el
consejo del hombre adulto a quien juzgan. incapaz. de . comJlrender sus ansias de juventud.
PAPEL DE LA JUVENTUD

a) .-Deberá preocuparse más por los valores creativos· que por los posesivos.
b) .-Deberá dedicar sus horas al estudio y examen
de los problemas culturales, sociales y políticos. ·
c).-Abrevar en las fuentes de nuestra historia e ins·pirarse en el sacrificio de nuestro pueblo.
d).-Huir de la demagogia. Hay quienés quieren hacer la revolución verbal.
La juventud debe luchar por:

· b) .-Actu,ar sin tomar en consideración la realidad,
dejándose llevar, más que por el juicio sereno, por el sentimiento y la pasión.

!.-Alcanzar su propio integral desarrollo.

c) .-Obrar con impaciencia pretendiendo que las cosas y los sucesos se desenvuelvan con la e;xtraordinaria
velocidad que ella quisiera.

2.-Entender que el intelectual debe poner su ciencia
Estudiar para convertirse en un ser egoísta, que explota a sus semejantes,
no tiene sentido ético.

d).-Tratar de alcanzar éxit.o por la vía fácil del convencionalismo y no por el camino del trabajo y de la dedicación.

3.-Esforzarse por conservar, por encima de toda consideración los principios fundamentales, los valo1·es y afanes de bien, de justicia y bondad.

e) .-Confundir los anhelos de superac1on con prédicas demagógicas que conducen a graves equivocaciones de
actuación.

4.-Luchar porque la ciencia se ponga al servicio del
progreso y no de la destrucción.

f) .-Sobrevalorarse y creer que el medio eficaz de
alcanzar nuevas metas es recurrir siempre a la violencia
y a la fuerza.

5.-Recordar que el hombre debe tener respeto por
las opiniones ajenas. En caso de haber divergencia de criterios, éstos deben ser resueltos por la vía r del convencimiento y no por el de la violencia.

70

y su saber al servicio de los demás.

71

�6.-Luchar por mejorar las condiciones del pueblo mexicano. No desesperarnos por sus carencias, sino por el
contrario, que éstas sirvan de incentivo para trabajar hasta hacerlas desaparecer.
7.-Pensar que si la juventud tiene en su favor la audacia, el valor y sus ideales, ello no significa que debe
atropellar a la experiencia. No todo lo viejo es malo, como no todo lo nuevo es bueno.
8.-Trata1· de entender la problemática de las instituciones; los defectos propios de orden escolar deben ser
resueltos con alteza de miras.
No quiero terminar esta plática sin recordar a ustedes, jóvenes preparatorianos, aquella bella parábola de
José Enrique Rodó : "El niño en el jardín" en la que, con
maravillosa palabra, nos deS'Cribe cómo, cada tropiezo y
cada desaliento, en el constante bregar por la existencia,
brinda la oportunidad de convertir el fracaso en éxito y
alegría. Jamás desmayéis. Las fuerzas y valores que la
juventud tiene son garantía bastante para contribuir a la
transformación de la sociedad, para hacer que cada día se
acerque más a los ideales de paz, bondad y justicia.

Monterrey, N. L., 14 de mayo de 1966.

PROFR. HUMBERTO RAMOS LOZANO

72

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1966, Segunda Época, Año 9, No 1, Septiembre</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Ciudad Universitaria de Nuevo León

Facultad de Jngenler1a Civil

SUMARIO
Agustín Basave Fernández del Valle, La CosmoviBión Andaluza en la8
Cap/as del Bardo Anónimo.
Luis Astey V., Una Nota sobre la Divina Comedia.
Santiago Roe! Hijo, El Cura de Tamajón.
María Embeita, Net~ual.coyotl y Sor Juana Inés de la Cruz: en Torno
a un Tema Eterno. •
José María Palos, Consideraciones acerca del
Mal Moral.

e

No. 2

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Año 9 \

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Segunda Epoca

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1

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.

BIBLIOTECA CENTRAi.
U. A. N. L

1

�!RM!S Y LETRAS
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
LIC. EDUARDO A. ELIZONDO
Secretario
LIC. BERNARDINO OLIVEROS DE LA TORRE

Departamento de la Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de Ja Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

Quinto Piso

�!ltM!S Y LETlt!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 2

Año 9

Segunda Epoca

SUMARIO

Agustín Basave 1',ernández del Valle, " La Cosmovisión Andaluza en "las CO'[Jlas del Bardo Anónimo"

5

Luis Astey V., "Una Nota sobre la Divina Comedia" 21
Santiago Roel Hijo, "El Cura de Tamajón"

.

.

.

26

María J . Embeita, "Netzahw:ilcoyotl y Sor Juana Inés
de la Cruz: en Torno a un Tema Eterno" .
42
José María Palos, " Consideraciones acerca del Mal
Moral" .

.

.

46

�· DR.· A.GVSTIH BASAVE l"EBN.ANDÉz DEL . VALLÉ,
Director de la Facultad ~e Filosofía y Letras y Prelrldente del Centro de Estudios Huma.nfsticos de la Uruversidad de Nuevo León.

LA COSMOVISION ANDALUZA EN LAS COPLAS
DEL BARDO ANONIMO

) I

Todos los pueblos tienen una cosmovisión mas o menos larvada o más o menos explícita. Y no entiendo por
pueblo un alma substante -mera fantasmagoría romántica- sino un conglomerado de hombres de carne y hueso
con un estilo común de vida. No se trata tan sólo de una
concepción racional del universo. Trátase de algo más:
creencias y convicciones sobre la existencia humana y sobre el mundo, tendencias y hábitos emocionales, sistema de
preferenciaS' y finalidades ante el enigma de la vida. . . Es
sobre la base de esta cosmovisión como decidimos acerca
del signific~do y sentido del mundo y sobre el ideal de
nuestra existencia concreta. La cosmovisión sirve, én consecuencia, para vivir y hasta para morir. Aunque no pertenece al orden intelectual, cuenta con elementos intelectuales y se p1·ocura justificarla racionalmente. Pero adviértase que la cosmovisión tiene más índole vital que intelectual. El hombre no es pura razón. De ahí que cada hombre construya su cosmovisión a base de emociones e instintos vinculados con la práctica.
Al andaluz no le basta saber cómo es el universo, ansía saber que sentido tiene. Y esto último es, cabalmente; lo más importante para su vida. En esta forma
su cosmovisión desemboca en Dios. Todo se organiza en
torno de ese supremo centro gravitatorio. La cosmovisión
5

�inherente y subyacente_-ª Jas coplas andaluzas posee un sistema de certidumbres. No se trata de una totalidad rígida, sino de una totalidad plástica, dinámica. Esperanzas
y anhelos, necesidades del sentimiento y de la vida encuentran acomodo en la cosmovisión andaluza. El deS'engaño,
la angustia y la esperanza contribuyen, primordialmente,
a formar su concepción del universo. En Andalucía, el
hombre-pueblo presiente que la conciencia intelectual o racional tiene su complemento o remate en la conciencia rudológica o conciencia valorativa. Le concede dignidad a la
esfera de los valores porque la concibe anclada en el fundamento originario del ser que es, a la vez, fundamento
del mundo y fundamento axiológico. Cuando un andaluz
se pregunta por el sentido del mundo se pregunta, en r ealidad de verdad, por el sentido de la existencia humana.
Naturalmente que no buscaremos, en las coplas y en los
refranes populares, la fundamentación crítica y la construcción positiva de la cosmovisión. La concepción de los
bardos anónimos descansa sobre vivencias más que sobre
saberes. La "intuitio" y no la "ratio'' constituye la verdadera fuente cognoscitiva de Jog autores andaluces de las
coplas. Es el espíritu íntegro del andaluz el que experimenta emotivamente el sentido esencial de todo ser y obrar.
Trátase de una experiencia valoral. Las coplas son un
temperamento popular que refleja una imagen del mundo.
Hay, en las últimas y decisivas cuestiones sobre el sentido
de la vida humana, un "consensus sapientium" que es, en
última instancia, un "consensus credentium" andaluz. Leyendo, en diversas coleccioneS', miles de coplas andaluzas,
he recordado aquellas profundas palabras de Goethe:

"Lo verdadero fue descubierto hace ya tiempo,
ha vinculado a los espíritus nobles,
toma la verdad antigua!"

mundo se permite llamarle ''mundillo", . porque lo ve lleno
rle indignidad:
f/

" Estamos en un mundi110
tan yeno de indirnida,
que no tenemos máB honra
que l,a que nos quieran dar''.
Por encima de lo mundano y apariencia!, está la verdad. Si no tuviese la convicción de que sus facultades cognoscit ivas le llevan a la verdad, S'eríale imposible obrar o
abstenerse de obrar. Sabe que lo que es, causa en su espíritu la verdad. Y euando la descubre amorosam~nte en
fi. silencio de la meditación, se le pega al alma Y le mfunde
vida interior. No inventamos la verdad; noS" acercamos a
ella y la recogemos con reverente humildad. Aunq~e nos empeñemos, algunas veces, en vivir .en el err~r, nac1m?~ para
la verdad y estamos llamados -todos, sm excepc1on- a
dar testimonio de ella :

" El hilo de l,a berdá,
por mucho que lo adergasen,
en l,a bía quebrará".
El desengaño es otra vía de acceso a la. v~rdad.
podemos aquietarnos con la limitación y la fm1tud:

No

" Er tiempo y er desengaño
son dos amigos leales
que dispiertan ar que duerme
y enseñan ar que no sabe".

Aunque tenga los pies muy bien puestos en el mundo, el
andaluz se proyecta supra-mundanamente. Parece que ya
viene de vuelta de todo, que ya nada le es extraño. Al

Estamos insatisfechos p o 1· q u e nuestro insoslayable
afán de plenitud no encuentra -en esta .vida:- bien alguno que le colme. Vivimos esencialmente insatisfechos, ~rque nuestra dimensión religada siente un enorme vac10:
vacío de Dios.

6

7

�"No hay más amigo que Dws,
y esto es claro y ebidente:
er más amigo es traidor
y er más berdadero miente".
Sólo Dios es fiel. El hombre es mentira y duplicidad.
Grande y mezquino a un mismo tiempo, el hombre, al existir para sí y para los otros se disfraza, miente. El hombre es el único animal hipócrita.

"¿Amigos? Y a no hay amigos;
er más amigo la pega;
no hay más amigo que Dios
y un duro en la f artriquera".
De ahí esa des·confianza que siente el andaluz para
la comunicación última y definitiva de su ser a otro ser
humano:

"Nunca le cuentes tus penas
ni aún al amigo mejor;
que nadie hase penas propias
de penas que ajenas son".
"Nadie descubra su pecho
por darle alibio a su pena;
que er que su pecho descubre,
por su boca se condena".
¿Qué hacer, entonces? Callar las penas al mundo y r eservarlas para Dios. Ante la indignidad del "mundiyo", el
andaluz reacciona altivamente:
'
·

"Cuéntale ar mundo tus dichas
y no le cuentes tus penas;
que mejor es que te enbidien
que no te compadescan''.
8

Hay un cierto tinte pesimista en la concepción andaluza del mu'n do:

"Río arriba, río a-criba,
nunca el agua correrá;
que en er- mundo 1-ío abajo,
río abajo toda ba".
No faltan razones para este pesimismo sobre lo mundano. Hombre y mujeres faltan a sus obligaciones. La
calumnia y la difamación destrozan reputaciones.

"En sacando a los hombres
y a las mujeres,
los demás, todos cumplen
con sus deberes".
"Más mata una mala lengua
que la mano der berdugo:
er berdugo mata a un ·hom.bre
Y una mal.a lengua, a muchos". '
P9r eso lo más .sE)nsato es autovigilarse, hablar poco
y saber callar.

"El hombre para ser hombre,
ha de tener tres partías:
ha,ser mucho 11 hablar poco
y no alabarse en su bía".
"Piensa bien antes que hables;
que palabra que se escapa
no haiJf jinete q,ue la arcanse".
"A
les
ws
los

todos
sobra
unos,
otros

en este mundo
por qué cayar:
por lo que han hecho;
por T,o ·que harán".
9

�La vida es mudanza, incertidumbre y riesgo. No cabe amurallarnos, cómodamente, en una posición al margen del tiempo. La vida burguesa, en cuanto pretende olvidar la incertidumbre y el riesgo inherente a la vida humana, es una vida inauténtica.

"Ninguno hable mar der día
hasta que la noche yegue:
yo he bisto mañanas tristes
tener las tardes alegres''.
"En la puerta de un molino
me puse a considerar
las_ buertas que ka dao er niundo
y las que tiene que dar''.
Como no hay mal que no acabe, ni bien que dure, lo
mejor es no enfadarse y tomar el tiempo como viene:

"Las cosiyas de este mundo
muchos las toman a pecho;
yo las tomo por delante
y a la espalda me las echo".
Aún así, siempre q u e d a lugar para la espera~za
-aventura en curso- que penetra a través del tiempo y
funda la vida:

•

"Nunca se ban der pecho
las es-peranzas;
que siempre hay rinconcitos
donde guardarlas".
Y queda lugar, también, para la compasión y para !a
ayuda, para la sensatez y para la humildad: ·

"Si quieres subir ar sielo,
tienes que subir bajando,
hasta yegar ar que sufre
y darle ar pobre la mano".

10

"Nadie diga en este mundo
''De esta agua ?Z,o beberé":
por muy turbia que la bea,
le puede apretar la sé".
N adíe es· nada sin los demás. Somos radicalmente insuficientes, menesterosos, desamparados. La humildad,
antes que una virtud, es un "status'' de nuestro ser. ¿A
qué viene, entonces, el orgullo?

"Nunca seas· orguyoso,
po1· más que tengas miyom
mira que los hombres rico
no son nada sin los pobres".
El pobre es el hombre que vive a la intemperie Y que
se topa con las realidades de bulto:

"Cuatro cosas tiene abiertas
er que no tiene dinero:
el hospital y la carse,
la iglesia y er sementerio".
Y al final de todo tropezamos con la muerte. La
muerte como a'menaza cierta y delimitante, como riesgo
ineliminable como término incierto, como conclusión única y definitiva del yo-programa, como desgarramiento inevitable, como medida de nuestro ser, como contiguradora
de la trayectoria vital. . . Y lo peor del cas'o es que no
hay una experiencia de la muerte y no cabe aprender una
técnica para morir.

"Arbierte
¡ que to en er mundo es mentira:
no hay más verdá que la muerte!"
"Er libro de la esperiensia
no le sirbe al hombre e ná
tiene ar finá la sentensia
y nadie yega ar finá".
11

�Pero el andaluz, esencia,_lmente mediterráneo, sabe _que
la vida es un problema de orden. Todo lo mide y lo calibra
Respeta las jerarquías, Ama profundamente a la vida y
le da un "sí" a pesar de todos los dolores y los sacrificios.

"El mejo1· amigo, Dios;
el mejor pariente, wn peso;
el mejor saber, bibir;
el mejor hablar, silencio".
El folklore -vasta y compleja ciencia del estilo popular- alcanza, en su objeto, a las más variadas disciplinas: Arte, religión, historia, ciencias, filosofía ... ,Las alcanza, claro está, en aquel grado en que el pueblo es capaz de
comprender la complicada trama de esas disciplinas. Dicho
de otro modo: el objeto material puede ser el mismo, pero
el objeto formal siempre es diverso.
Don Antonio Machado y Alvarez, insigne folklorista
español -padre de Manuel y de Antonio Machado-- advertía, con verdadera agudeza, un peligro que no suelen sortear los amantes del folklore: "en fuerza de recoger coplas
y de estimarlas todas, si bien cada una por distinto concepto, el folklorista se incapacita para distinguir las notas puramente estéticas de estas producciones, aconteciéndole algo parecido a lo que pasa a los devotos con sus santos, a
saber: que en fuerza de manosear a estos, transportarlos
de un lugar a otro y sacudirles el polvo, llegan a familiarizarse con ellos hasta el punto de perderles el respeto'• (Antonio Machado, prólogo a "Cantes Flamencos", pág. 14 Colección Austral). Las colecciones folklóricas no se elaboran
por motivos de belleza. Escoger unas coplas y desechar
otras constituye, para el folklorista, "una especie de profanación". Como no soy folklorista, ni nunca he pretendido
serlo, me he permitido y me permitiré seleccionar, de las
colecciones que tengo a la vista -Francisco Rodríguez Marín, Antonio Machado Alvarez, José Carlos de Luna- las
coplas mejor logradas, desde el punto de vista estético, y
las más expresivas del modo de ser -pensar y sentir- del
12

•
pueblo andaluz. Hasta ahora sólo he glosado coplas sentenciosas y morales. Pero el repertorio alcanza a casi todas las
manifestaciones de la vida humana: requiebros, desdenes,
penas·, reconciliaciones, celos, _ternezas, odios, despedidas,
ausencias, fiestas, declaraciones de amor... En las coplas
encontramos desde teoría y consejos amatorios hasta "nanas" o canciones de cuna.
El pueblo es sobrio y claro en su elocución poética. Espontáneamente expresa, con ingenio y gracia, las alegrías
que no le caben en el corazón y las tristezas que quiere alejar. Bien dice el egregio filólogo andaluz, Don Francisco
Rqdríguez Marín, cuando apuntó: "Así como todo el pensar
de un pueblo está condensado y c1·istalizado en sus refranes, todo su sentir se halla contenido en sus coplas. ¿ Queréis saber de qué es capaz un corazón? Estudiad su Cancionero, termómetro que marca fielmente los grados de su
calor afectivo. Ingenuo biógrafo de sí propio, que no tira
a engañar... (Francisco Rodríguez Marín, "El alma de
Andalucía", pág. 19, Madrid 1929). Ante el manantial in- ..
agotable de la poesía popular andaluza, nos place invocar
aquel delicado y antiguo refrán: "Tuyos son los olmos,
míos son los ojos".
En Andalucía hay verdadero culto por la mujer. En
materia de requiebros, el andaluz le sobra asunto y le falta tiempo. Vayan como muestra, estas siete coplas:

"Er día que tu nasiste,
! que triste estaría er sor,
en ver que otro sor salía
con mucho más resplandor".
"De rosas y clabeles
y de alhelíes
te se yena la boca
cuando te ríes''.
13

,

�.

"-¿ Con qué te labas la cara,

que tan colorada estás?
-Me labo con agua clara,
y Dios pone lo demás".
"Boquita de caramelo,
pecho de azúcar nebá,
piesesitos de armendrita,
cuánto bale la pechá ?"
"Le tengo embidia a la tierra
y también a los gusanos,
que se tienen de comer
ese cuerpo tan gitano".
"Reina de las reinitas,
flor de Andalusía,
quien no te ha bisto -mare de mis ojosno bió ná en la bía''.
··Cuando mi niña ba a misa,
la ilesia se resplandese;
hasta la yerba que pisa,
si está seca, reberdese".
Las declaraciones de amor registran todos los matices. Ora son vagas y oblicuas, ora pícaras e ingeniosas, ora
directas y apasionadas:

"Toma ayá mi corasón
con griyos, cadena y yabe;
ábrelo y métete dentro,
porque tu solito cabes.
El alma andaluza -elegante, señorial, graciosa, sensitiva- enciérra ternezas insospechadas.

"Si te enfado con quererte
y me es f 01·zoso er dejarte
enséñame a aborreserte;
que yo no sé más que amarte"
"Er quererte sin esperanza
es er más fino querer;
yo te quiero, y nada espero:
¡_m ira si te quiero bien!"
"Piedresita de tu caye
chiquiya quisiera ser,
para que tu me pisaras,
y yo besarte los pies".
La constancia en el propósito amoroso es un tema
que se expresa, una y otra vez, en las coplas andaluzas.

"Eso de clesirme a mí
que no tenga cariño
es desirle a San José
que se baya y deje ar Niño.

"Tengo un dolor no se donde,
nasido de no sé que;
sanaré yo no se cuando
si me cura no se quien"

"Al arto sielo subí
y hise escritura con Dios:
a no ser tuya, de nadie
a no ser tuya de Dios".

"Cuando te bide benir,
le dije a mi corazón:
¡Que bonita piedresita
para dar un tropesón'".

"Toíto er mundo a mí me dise
que te orbide y no te quiera;
y yo le digo a to er mundo:
¡ Cuando me coma la tierra!"

14

15

�Cuando todo calla y la noche embellece más los pueblos andaluces, el bardo anónimo improvisa una serenata
para la amada:

"No sé que copl,a, cantarte;
toititas las he orbidao
sólo teri:go en l,a, memoria
que eres un sielo estreyao".
Amante, como el que más, de su tierra, el andaluz se
siente, fuera de ella, como árbol con las raíces al aire. Y
al punzarle la ausencia percibe un "como dolor que sentimos en miembroS' que no tenemos''.

"Estoy lejos de mi tierra:
¡Qué dolor de tierra mía!
¿ Dónde está el arbo mejor
que en l,a, tierra aonde se cría?"
.,
Celos, quejas y desavenencias, tienen, en Andalucía,un fulgor meridional, un ·tinte moruno, una vivísima vehemencia.

"Por piyar a uno en tu puerta
ando, que bebo lo bientos;
como lo yegue a piyar,
tienes en tu puerta un muerto"

"Eres hombre que a todas
las apeteses:
contentate con una,·
que no son nueses"
"Cuando paso por tu puerta,
te reso un abemaría,
como ~i estubieras mue,:ta".

La pasión herida trata en vano, las más de las veces,
de eS'conderse tras el desdén:
A mí me se importa poco
que un 'J)ájaro en la al,a,mea
se pase de un arbo a otro''
"Una carta me escribistes
disiendo que te orbidara;
cuando la carta yegó,
ya de tí no me aoordaba".
Las penaS', cuando se cantan, se espantan. El pueblo andaluz plasma en una rica variedad de coplas, con
asombrosa plasticidad, toda suerte de penas. Las más son
amorosas y están expreS'adas hiperbólicamente.

"Ya no soy quien he sío,
ni quien yo solía ser:
soy un cuadro de tristesa
arrimao al,a, paré"

"Eres como la caña
cría en umbría;
que a todos los aires le hase
~u cortesía".

"A una piedra de mi caye
le canté yo mi dolor:
¡mira lo que le diría,
que l,a, piedra se partió!"

"Morenita, no más penas;
mira que no soy de bronse,
y una piedra se quebranta
a fuersa de tantos golpes".

"Penitas, si me queréis,
¡Para que me atormentáis?
Si yo meresco la muerte,
¿ qué haséis que no me la dais?

16

...

17

�"Quien canta, su mal espanta,
y aquer que yora, lo aumenta;
yo canto por dibertir
peniyas que me ato1·mentan".
El andaluz está siempre dispuesto a la fiesta. El
ocio -en su sentido clásico- tiene primacía sobre el negocio. La vida misma la convierte, el andaluz, en una
f iesta maravillosa.

"Porfía y conseguiras
del amor cuanto quisieres;
que no son duros pernal,es
los pechos de las mujeres".
"Ni paliyos de retama,
ni las flores del romero:
no hay bocado más amargo
que orbidar amor primero"

"Cuando sales a bailar
con ese garbo y salero,
una campana de oro
pareses de pie en er suelo"

"El a1nor de los hombres
es como er tiempo:
hoy, un calor que abrasa;
mañana, fresco"

"La niña que está bailando
me la comiera yo solo;
y ar bailaor que la baila,
que se lo coman los lobos".

"Los selos los comparo
con la pimienta:
.
que si es poca, da gusto;
si es mucha, quema"

"¡ Biba la nobia y er nobio,

y er cura que los casó
er padrino y la madrina,
los combidaos ... y yo!"
Las nanas -esas magníficas nanas andaluzas a quienes García Lorca les dedicó una conferencia- arrullan el
sueño de sus niños con delicadas canciones. Hasta el cantar de los pájaros les parece que puede molestar al crío:

"Pajarito que cantas
en la laguna,
no despiertes al niño
que está en la cuna".
En teoría y consejos amatorios, el pueblo es verdadero "conoceor''. Observa, desde hace siglos, y depura su·
saber en coplas:

18

"Lo mismo que la sombra
son las mujeres:
huyen der que las sigue
y, ar que huye quieren.
Y o las entiendo:
si me siguen, aguardo;
si huyen las dejo"
"El amor correspondido
alabanza no merese;
lo bueno es morir queriendo
a aquer que no lo agradese".
Con la copla nace la cosmovisión andaluza. Los poetas anónimas, antes que los prosistas, expresan, en sus coplas, el vivir de su pueblo. Y estas coplas -escritas por
accidente- aseguran la continuidad y permanencia de la
cosmovisión popular en Andalucía. Más que un fenómeno literario, son un f enómenó vital. Coplas y vida se

19

�L U I S A S T E Y V.
identifican. Las coplas constituyen una manifestación alegre y rica de lo cosmovisión en que están los andaluces.
Ellas nos entregan, diafanamente, el mundo de lo popular,
de lo intrahistórico, de lo infantil. Sorprendemos, en las
coplas, la luz de cada día, y el fulgor de cada luna y la
hondura universal de cada sentimiento.

ITE SM

UNA NOTA SOBRE LA DIVINA COMEDIA

Ahora estamos en condiciones de dibujar el estilo andaluz, definiendo con notas características específicas, sus
rasgos fundamentales.
Al comenzar una noche -acaso la del viernes al sábado santo, 8 a 9 de abril del año 1300-- un hombre emprende
un viaje. Se sabe situado en la mitad del camino de la vida htJmana: ha nacido en Florencia hacia fines de mayo
de 1265, y es~á convencido de que en "los perfectamente
naturados" (Convi'Vio IV 23, 9) el punto más levantado del
arco de la existencia se cumple a los treinta y cinco años.
Lieva consigo un enorme saber y la energía, en ocasiones
feroz, de una P.asión política. Pasión y saber, concluido el
viajé, transfigurados por este a veces, ofrecerán sus frutos:
el Convivio, la MonarqUf,a,- aparte de otros, muy distintos
y muy amargos. Pero, antes, los dos han fracasado, después de la s~lva oscura se han mostrado incapaces de
ahuyentar a las tr~ bestias y de hacer que el hombre ascienda, solo con ellos, a la colina en donde el sol ya resplandece. Lleva el hombre también, para su viaje, la experiencia
q~ un amor de alguna manera complicado en culpa y en
escisión interna: "Contra estos adversarios de la razón,
un día se levantó dentro de mi, casi a la hora de nona, una
visión potente; que me parecía ver a ]a gloriosa Beatriz
en aquella vestidura carmesí con la que por primera vez
apareció a mis ojos, y me parecía joven en edad igual a
aquella en que por primera vez la vi. Entonces comencé a
pensar en ella, y acordándome de ella según el orden de
los pasados tiempos, mí corazón comenzó dolorosamente a
arrepentirse del deseo por el que tan vilmente me había de.:.

20

21

�mo. Cada uno, también, según su estilo: simbolismo, geometría, razonamiento, alegoría. Pues, en este orden de cosas, el emprendido viaje es el lugar de una inmensa desembocadura: al igual que más tarde la música de Palestrina, o asimismo la música de Bach, su texto recoge siglos de tendencias y de maestrías. Y el estrato burgués,
la fuerza nueva y señal de los tiempos, lleva no sólo la
preocupación por la comunidad que apenas surge y la necesidad de lucha en la que ésta se afirma y se elabora, sino la exigencia de poblar de hombres concretos todo ese
mundo múltiple y bilateral, bajo el signo de una urgente justicia que, en un auténtico juicio universal, se anticipa al fin de los tiempos.

jado poseer durante algunos días en contra de la constancia
de la razón: y desechado este tal deseo malvado, nuevamente se volvieron todos mis pensamientos a su gentilísima
Beatriz. Y digo que, de ese momento en adelante, comencé
a pensar en ella de tal modo, con todo el corazón lleno de
vergüenza, que los suspiros lo manifestaban muchas veces;
pues que casi todos decían en su salir aquello que se discurría en el corazón, esto es, el nombre de aquella gentilisima y cómo se partió de con nosotros. Y muchas veces ocurría que algún pensamiento llevaba en si tanto dolor, que
me olvidaba de él y de dónde estaba yo". (Vida Nueva, XL).
La materia del viaje -su tiempo y su espacio, su arquitectura cósmica, su rico y hondo paisaje hmnano- lo
proporcionan la pasión y el saber. Porque el viaje es, al
:mismo tiempo, una visión y un dictamen. Y todos los horizontes de la cultura medieval, cada uno según su perspectiva, convienen en componer aquellos. El estrato eclesiástico, sujeto de las altas tradiciones intelectuales, trae una
estructura bilateral del todo: cuerpo y alma, microcosmos
y macrocosmos, mundo y trasmundo, con una gradación
provisionalmente tripartita de este último: infierno, purgatorio, paraíso. Pero arrastra también, desde el remoto punto
en que se desprendió de las tradiciones helenístico-romanas,
un sistema de disciplinas--renovadas algunas en el momento en que Aristóteles retorna al Occidente--que explican y sustentan la bilateralidad misma: un trivium Y un
quadrivimn, una psicología, una filosofía, una teología.
Así como un enorme y delicado gusto por la latinidad Y
sus prestigios: Virgilio, Ovidio, Estacio. El estrato popular generalmente producto de hibridación entre formas
'
.
disminuidas
del cristianismo primitivo y viejas creenCias
paganas que sobreviven en lo oculto, pero a veces también
clara influencia de la concepción islámica, trae las leyendas de los viajes al trasmundo. El estrato feudal, tal como
quedara transformado por obra de las nobles señoras de
la Francia del sur, de poema épico trocado en novela caballeresca y en canción de trovador, trae sus nociones del
servicio de amor y de la virtud educacional del amor mis-

•

Pero el sentido mismo del viaje, el dibujo de su itinerario y , más importante aún, la progresión de los movimientos espirituales que acontecen dentro del hombre
que lo realiza, únicamente lo dan el amor y la culpa. Sólo ellos lo otorgan. Unicamente una intuición integral de
ese doble camino, con el cruzarse complejo, casi topoló- ·
gico, de los planos en que discurre, causaría la vivencia
total de ese otorgamiento. Sin embargo, existe quizás un
paso capital, un cruce decisivo. Habla Beatriz: "Este fue
tal cuando era nuevo en años, que todo hábito diestro hubiera obrado en él efectos admirables. Pero tanto más
maligno y más selvático se hace el terreno con la mala
semilla y sin cultivo, cuanto más tiene de buen vigor terrestre. Por algún tiempo yo lo sostuve ' con mi rostro:
mostrándole ojos juveniles, lo llevaba conmigo, vuelto hacia buena parte. Tan pronto estuve en el umbral de mi seguna edad y cambié vida, .él se apartó de mí y se dio a
otros. Cuando de carne ascendí a espiritu, y belleza y virtud en mí crecieron, le fui menos querida y menos grata;
y encaminó los pasos por vías no verdaderas, siguiendo
falsas imáge11;es del bien, que ninguna promesa cumplen
por entero. No me valió impetrar inspiraciones con las
cuales, en sueño o de otro modo, lo volviese a llamar.
Tan poca cosa no le hizo mella. Y tan bajo cayó, que todos
los recursos para su salvación eran ya ineficaces, salvo
23

22

\

�mostrarle las almas condenadas. Por eso visité la antesala de los muertos y a aquél que hasta aquí lo ha conducido (Virgilio) fueron llevados mis ruegos y mis lágrimas. Alta orden de Dios se hubiese quebrantado si el Leteo se pasase, y fuese gustado tal manjar, sin nigún escote
de arrepentimiento que derrame lágrimas". Y después:
"Oh tú que te hallas más allá del sacro rio" -recomenzó,
dirigiéndome de punta el hablar suyo, que ya de filo me
había parecido agrio, y siguió sin reticencia- "di, di si
esto es verdadero: a acusación tan grave, tu confesión conviene que esté junta". Estaba mi vigor tan confundido,
que la voz se movió y extinguiose antes de que hubiese
salido de sus órganos. Poco aguardó. Ella dijo después:
"¿ Qué piensas? Respóndeme, que los recuerdos tristes ~n
ti aún no han sido destruidos por el agua". Confusión y
pavor mezclados juntos un "sí" tal arrojaron de mi boca,
que para oírlo fuera menester la vista. Como la ballesta
se rompe cuando se estiran con extrema tensión su arco
y su cuerda y, con menos vigor, la flecha parte y toca el
blanco, así estallé bajo la grave carga, manando fuera
llantos y suspiros, y la voz expiró en su travesía. Entonces ella a mi: "Por entre mis deseos que te llevaban al
amor del bien detrás del cual no hay a qué se aspire, ¿qué
fosos interpuestos, qué cadenas hallaste, que para pasar
delante debiste así despojarte de esperanza? Y ¿qué facilidades, qué ventajas ostentaron las frentes de los otros,
que debiste rondarlos de ese modo?" Tras el intento de
un suspiro amargo, obtuve apenas la voz que respondí,
que los labios formaron con esfuerzo. Llorando dije: "Las
cosas frente a mí, con su falso placer, atrajeron mis pasos
tan pronto vuestro rostro se escondió". Y ella: "Si callaras o si hubieras negado esto que confirmas, fuera tu culpa no menos conocida: tal juez es quien la sabe. Mas cuando estalla de la propia boca la acusación de los pecados,
en nuestro tribunal la rueda se vuelve contra el filo." .... De
tal manera entonces me punzaron las ortigas del arrepentimiento, que, de todas las otras cosas, las que más me
habían atraído con su amor más se me hicieron enemigas.
24

Me mordió el corazón tal reconocimiento que, vencido, caí.
Lo que de mí fue entonces, lo sabe aquella que me dio el
motivo". El viajero cae, pues, pero es entonces sumergido
en las aguas del Leteo y puesto luego enfrente de Beatriz:
"Haz que las miradas no se ahorren: te hemos puesto delante de aquellas esmeraldas, desde donde el amor te disparó sus flechas". (Purgatorio, XXX 115-45 - XXXI 1-44
y 115-17).
Y tal vez lo que llame, lo que obligue a cada hombre
a replantearse y reinterpretar en términos propios y vivos
el recorrido y las implicaciones del viaje que un hombre llamado Dante hizo en el año de 1300, no sea fundamentalmente lo que han proporcionado la pasión y el saber. No sean
ni su astronomía, ni su cosmografía, ni su filosofía, ni su
doctrina política -todas muy lejos de la perennidad. Ni
siquiera -aunque enormemente más atrayente y simbollzadora- la multitud de humanos destinos que se expanden
o se compendian -que palpitan- frente al viajero. Sino
probablemente la ofrecida ocasión -encendida en palabras
de poesía- de reintentar con la Divina Comedia, en una
mimesis primitiva pero irrenunciable, un rito de transición,
temeroso y arduo. De reemprender el difícil viaje de las propias tinieblas, iluminado o no por luces exteriores, que por
fin pueda redimir de culpa y, acaso, asomar hacia un Amor
-el que mueve el sol y las demás estrellas.

�SANTIAGO ROEL lllJO.

"EL CURA DE T AMAJON"

El 19 de febrero de 1856, después del triunfo de Ayu~a,

Vidaurri decretó de "motu-propio" la anexión de Coahuila
y Nuevo León.
EBta anexión provocó graves críticas en el ~nstitu-

yente de 1857, las cuales fueron disueltas por la ~pa~a
con que Vidaurri contaba entre los liberales que as1stran
al Congreso por los señalados servicios que había ~restado
hasta entonces en favor de la propia causa republicana.
Consecuencia de la anexión de sendos Estados, fue la
indebida disposición que Vidaurri hatja de los fondos codi tes a las aduanas fronterizas, especialmente los
rrespon en
,
oah
· ,dica y
que pertenecian a Piedras Negras, C
., que, Jun
éticamente eran, por derecho propio, del Gobierno Federal.
Ahora bien: con motivo de la guerra contra la inter. · un·perialis·ta francesa • los poderes
venc1on
. . legítimos de
, . la
Federación se veían precisados a movilizarse en hegira
permanente.
Con el motivo antes citado y -procedente de San Luis
Potosí- en enero de 1864, D. Benito Juárez instaló la sede
del gobierno en Saltillo, Coah.
Desde la vecina ciudad de Coah~a o~enó el C .. Presidente Juárez al cacique norteño V1daurri, que radicaba
en Monterey, N. L., que entregase a la Secretaria de Ha-

26

cienda, los mencionados recursos aduanales que D. Santiago
utilizaba en los Estados controlados por él mismo y para su
personal beneficio según lo señala Salado Alvarez. Vidaurri,
en correspondencia con el ilustre oaxaqueño, se negó terminantemente a hacerlo, con hábiles evasivas y pretextos.
Como dato complementario y curioso -del lo. de junio
de 1863 al 25 de diciembre del mismo año- la aduana de
Piedras Negras, Coah. produjo a Vidaurri, un millón setecientos mil y pico de pesos. (Lic. José Ma. Iglesias. "Revistas históricas sobre la intervención francesa", Pág. 250) .
El Benemérito decidió agotar la via conciliatoria y someter a Vidaurri a la razón, trasladándose a Monterrey,
N. L. antecedido por el Gral. Doblado al frente de un mil quinientos hombres. Esta visita, provocó entre el Presidente
y D. Santiago, una situación aún más tensa de la que ya
existía de antemano entre ellos provocada en gran parte por
la absurda ambición de Vidaurri.
El genial indio de Guelatao, haciendo gala de la infinita
paciencia que le caracterizaba - y después de sufrir múltiples evasivas y aun amenazas de Vidaurri- ordenó el retiro de las fuerzas de Doblado a Saltillo, Coah. y se enfrentó
solo con Vidaurri quien por fin -tres dias después de la
llegada de Juárez a Monterrey- decidió presentarle sus
respetos.
Dice la historia que Vidaurri y Juárez hablaron en el
Palacio de Gobierno (sito en Morelos y Escobedo) durante
diez minutos únicamente. Las condiciones que Vidaurri trató de imponer para hacer las paces fueron inaceptables y D.
Benito Juárez se vio obligado, descorazonado y resentido, a
retirarse a Saltillo, Coah. en donde el 16 de febrero de 1864
decretó la separación de los Estados de Coahuila y Nuevo
León y los declaró en estado de sitio.
Vidaurri conoció la drástica aunque justiciera medida
del Benemérito y decidido ya a defeccionar a la Causa Re-

�publicana, impulsado por su torpeza y por su ambición,
llevó a cabo el ignominioso plebiscito en que trató de colocar a los nuevoleoneses en un dilema: querer la paz significaba estar con el Im-perio .Y querer la guerra significaba
.estar con la República. El sensible y patriota pueblo de mi
Estado natal, entendió la trampa que el paternalista caci.que trataba de colocarle y optó por la guerr·a , lo cual significaba defender a las Instituciones republicanas con el
patriotismo de que siempre ha hecho gala en las principales gestas heróicas de la Patria. Vidaurri -declarado traidor se puso en contacto con .Bazaine, huyó a Texas y regresando al país por otros rumbos, doblegó -en Guanajuato-- la cerviz ante Maximiliano.
Juárez de Saltillo, Coah. llegó a Monterrey, N . L. en
segunda ocasión el 3 de abril de 1864, precedido esta vez
por el general Negrete y las fuerzas a su mando.
Todos los patriotas significados de Nuevo León, estuvieron con Juárez y con la República.. Mariano Escobedo,

Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo, Ignacio Martínez,
Ruperto Martínez y Lázaro Garza Ayala.
Por su parte, Garza Ayala después de la huída de
Vidaurri hacia Texas, fue nombrado prefecto político del
Distrito del Centro del Estado con residencia en Monterrey, N. L.
D. Benito estableció los poderes federales en esta ciudad y permaneció en Monterrey desde el 3 de abril de 1864
hasta el lunes 15 de agósto de 1864, es decir: vivió exactamente en ella cuatro meses y doce días, hasta que lastropas franco-mexicanas fueron tendiendo un cerco a la ciudad, obligando al Presidente a continuar su hégira rumbo
a Chihuahua y al Paso del Norte.
En ese ínterin, es decir: durante la estancia del·Presidente Juárez en mi tierra, se publicó en Monterrey, N. L. el
periódico dominguero denominado "EL CURA DE TAMA28

JON". Salia semanariamente y vio la luz el primer ejemplar el 15 de mayo de 1864 ( a un poco más de un mes de
la estancia Juarista en Monterrey) terminándose la última
publicación, el 14 de agosto de 1864, un día antes de lasalida de Juárez rumbo a Chihuahua.
Aparecía como editor responsable "El .Sacristán", Juan
Flores y se ponía al calce del periódico la mención de ser
elaborado en la Imprenta de Gobierno, a cargo de Viviano
Flores. Valía medio real y se publicaba en la "Casa del Diablo" (cuyo dueño era Francisco Villarreal) sita en la esquina de Allende y Juárez.
"El Cura de Tamajón" está ·escrito en verso: octasílabos con ritornello, romances, endecasílabos en trípticos,
sonetos, pentasílabos, heptasílabos, eneasílabos, décimas,
silvas, alejandrinos, etc.
Todo está escrito en forma de poemas, salvo un único
escrito polémico en prosa, contestando a D. Francisco Zarco
el uso de las palabras "desembarque" y "desembarco" que
se utilizaron en una de las poesías satíricas publicadas en el
propio "Cura de Tamajón", con motivo de la llegada del
Archiduque Maximiliano a Veracruz. La llegada del austriaco concordó con la estancia de Juárez en Monterrey,
N. L., provocando incluso aquí la elocuente carta que Juárez envió al "Emperador" en respuesta a una suya escrita
a bordo del "Novara".
Según los "Apuntes históricos de Nuevo León" escritos por mi padre, al dueño de la casa en donde se hacía
el periódico de marras lo apodaban "El Diablo", (Francisco Villarreal), de allí que en los catorce periódicos del
tiraje completo se indique que: "Las suscripciones (Sic)
8e reciben en la casa de Correos y en la "Casa del Diablo"
(Lo mismo relata Salado Alvarez).
Según el propio historiador, el autor total de la versificación para satirizar al Segundo Imperio, y a sus per-

29

�sonajes y colaboradores antipatriotas o ensalzar a los patriotas enemigos de la causa reaccionaria, fue D. Guillermo
Prieto, quien, junto con el reducido cerco de Ministros:
Iglesias, Lerdo de Tejada, etc. acompañaban a Juárez en
su segunda estancia en Monterrey.
Se le puso al periódico el nombre que ostentaba, inspirado -sin relación aparente alguna- en Matías Vinueda
cura ·español de Tamajón, provincia de Guadalajara, España, quien "valjente y revoltoso", luchó vs. los invasores napoleónicos. Después, el tal Cura, se convirtió ·en
Carlista y con ese motivo, se le condenó a prisión. El populacho, considerando benigna la sentencia que le había sido
impuesta, lo sacó de la cárcel y lo arrastró por las calles
muriendo en 1821. (id. mismo historiador citado) .
Es decir: no se encuentra una relación de causa a
efecto entre el tal Vinueda y el nombre que Prieto le puso
a su periódico dominguero publicado en Monterrey. Sólo
se me ocurre que el Cura original de Tamajón, valiente y
revoltoso, defendió a su Patria en contra de los franceses
en similitud con la invasión francesa que México sufría Y
que Vinueda combatió vs. las tropas de Napoleón el grande y el modesto Cura de Tamajón regiomontano vivía a su
vez combatiendo con la pluma, a las tropas de Napoleón
el pequeño que a la sazón invadían la Patria mexicana.
En toda la breve investigación que he verificado (inclusive Salado Alvarez), sólo encuentro referencias en las
cuales se atribuye a Guillermo Prieto ser el autor del periódico dominguero "El Cura de Tamajón" sin dar una
fundamentación histórica precisa:
/

a) .-En el Prólogo de Francisco Monterde a "Musa
Callejera" de Prieto, Ediciones de la Universidad Nacional Autónoma, libro 17, página XIIl;
·

c).-En un artículo de José P. Saldaña que publicará
el próximo número de "Humanitas";
·
d) .-En el Diccionario Porrúa (Historia, Biografía y
Geografía de México) id cita lo mismo que mi padre, a
saber: que se trataba de un periódico satírico para combatir al Imperio y a los imperialistas y que redactaba Guillermo Prieto en Monterrey;
e) .-En las "Narraciones Históricas Regiomontanas"
de D. Carlos Pérez Maldonado que a su vez reproduce lo
dicho por Don Victoriano Salado Alvarez; y
f) .-"De la Intervención al Imperio" del propio Salado Alvarez que en forma anecdótica señala -con un poco de mayor rigor y precisión (pero aún sin fundamentar
su dicho).- que era D. Guillermo Prieto el autor del periódico en cuestión.
Sendos escritores atribuyen a Guillermo Prieto la
elaboración total del periódico dominguero publicado en
Monterrey durante la segunda estancia de Juárez en esta
Ciudad en 1864, sin tratar de fundamentar la razón de su
dicho: O sea: en los autores citados, se atribuye a Prieto
la elaboración del "Cura de Tamajón", mas no se dice con
rigor porqué se considera que fue él el único autor
Examinemos lo que dice Rafael Garza Cantú en su
libro "Algunos Apuntes acerca de las letras y la cultura
de Nuevo León en la Centuria de 1810 a 1910, Capítulo
Vil, página 286".

CONTEMPORANEOS Y DISOIPULOS
DEL DR. GONZALEZ".
(1860 a 1870)

b).-En los Apuntes Históricos de Nuevo León del
Lic. Santiago Roel, página 177, Décima Primera Edición,
1963;

"A la caída de aquel hombre singular que fué ídolo.
de Nuevo León y toda esta frontera (Vidaurri) y que sembrando la división en nuestro Estado con su equívoca ac-

30

31

�titud ante el Gobierno Nacional, cuyos miembros distinguidos, Juárez, Lerdo de Tejada é Iglesias llamaban a las
puertas de esta ciudad, y que el singular hombre les cerraba, convirtiéndose así en el ángel malo de los dos Estados de Nuevo León y Coahuila que, unidos, fueron anteriormente liberales, tal como lo probaron en la revolución
de Ayutla y en la guerra de tres años; a la caida, decíamos,
de aquel hombre funesto, se formó en esta capital regida ya por el patriota Dávila y Prieto, y como asiento de
los Poderes Federales (1864), un foco de actividad poUtica e intelectual que des-pidió vivos respl.andores, tan intenso como breve y que volvió á encenderse con la presencia del patriota Escobedo en 66 y 67, según lo veremos. Los
esfuerzos del Dr. González habían logrado, en efecto, constituir una pléyade de jóvenes entusiastas y cultos, todos
ellos liberales, que marcaban nuevos derroteros y daban lustre y renombre a nuestras letras. Porque ya no eran sólo
los dos Tamez, los dos Garza Mela, Los Llano, que con Dávila y Prieto, Quiroz y Martinez, Domingo Martlnez, Ignacio Galindo, y otros que sostenían á cierta altura en el foro
y en las letras el nombre nuevoleonés en la República; ya
no eran sólo ellos, decimos, sino que otros llegaban, suscitados por González, a compartir con las últimas antorchas
del Seminario fama y gloria literarias. Juan de Dios Vlllalón, cuyas muestras de odas eróticas y anacreónticas hemos dado a conocer en el capítulo anterior, inició el movimiento, siguiéndolo Ignacio Martinez, Pedro J. Morales,
Margil Cortés y otros no menos notables, que contaban al
Maestro en las fiestas literarias del Colegio Civil, -que ya
hemos enunciado- el arte y la ciencia, en esas mismas
fiestas, y á Juárez, al Gobierno de la República, y á los
héroes de la Independencia y del 5 de Mayo, y poco después á Escobedo y á la República restablecida y triunfante ..."

de Vidaurri, ya convertido en traidor á la Patria y á la
República, Pedro D. de la Garza y Garza, Garza Melo
(don Simón) que le abandonó con justicia, y otros más,
que continuaron siendo republicanos y patriotas, comprenderemos como se. encendió ese foco, cuya duración
fue tan breve, por desgracia".
"Después de los homenajes al Maestro en su natal
que ya hemos hablado- canta la nueva pléyade al
heroe del 5 de Mayo, alumno de aquella pequeña Universidad del Seminario Conciliar de Monterrey, á.. quien llamaban compaµero y amigo los hombres de letras que
más se distinguieron entre nosotros, y á quien acompañaban algunos de ellos, como el Lic. y General Lá7.aro
~ Ayala, -,-que tanto se distinguió desp~ y que
le tributaban un culto en esta ciudad . . .
_
~

"Se comprende, pues, el entusiasmo de aquel 5 de
~yo de 64, en presencia del gran republicano, Benito
Juarez,_ de Lerdo de Tejada y de Iglesias, en que pronunciaron brillantes discursos los Licenciados Pedro D. de
la Garza y Garza, J. Ma. Martlnez Ancira, y Simón
de la Garza Melo; y en que, junto á los acentos de los renombrados poetas de fama naional, Juan de Dios Arias y
Julián Montiel, levantaron sus cantos los discipulos del
Dr. González y alUJ;llJlos del Colegio Ovil, que tanto debian á los esfuerzos del sabio. Así, junto á la estrofa del
historiógrafo poeta J. de Dios Arias, que decla:

Hay un edicto, ob8equio soberano,
Que castiga con la m11Brle 6 la picota
A todo aquel, qve, digno ~ n o ,
No doble la ceroiz ante un tirano
Y latir Bienta un corazón patriota ..."

"Ahora bien: como con el excelso Juárez, y el distinguido Gabinete de los Lerdo y los Iglesias, venían Guillermo
Prieto, Juan de Dios Arias, Montiel, Santacilla, Siliceo y
otros, y con ellos se adunaban en ideas políticas los enemigos

Aparece aquí en la anterior transcripción que el C.
Presidente Juárez se hacía acompañar además de un reducido Gabinete (los Lerdo y los Iglesias) por Prieto
Juan de Dios Arias (poeta), Montiel, Santacilla (yem~

32

33

�de -Juárez), Siliceo (pianista) y otros más que no viene
a cúento mencionar y que, con motivo de la llegada de
esta pléyade de políticos e intelectuales y el asiento de
los Poderes Federales en esta ciudaa se reactivó en ella
cierta actividad no sólo de lndole política; sino ñmdamentalmente de tipo intelectual y especialmente literaria por
lo demás tan en ~ga en esa época.
,

r

.J

· El C. Presidente Juárez én Monterrey pasó la con-:.
memoraéión de la epopeya de Loreto y Guadalupe"' 2 af\os
despúés de acontecida, o sea: el 5 de mayo dé' 1864 y en
presencia del gran republicano: se pronunciaron &lt;iiscursos brillantes. y se- hicieron poemás alusivos a la Patria
por aJgÚno · dé los éscritores qUe acompañaban a Juárei,
muestrtl- d~ fo éuaJ ha quedaao transcrita antes (cita de
Garza Cantú) .
· ·
J

'

"'" ''Es · muy. posibfe que ia promóción inteleétuaf ~itada,
•

re.~

qlle ~fio~a Mjo los auspicios de "Gonzálitos'", fuese
J1ioVÍ~a por la' presencia del maestro Guillermo Prieto y
pbsib1e lÓ también 'qúe, alrededor del ilustte poeta, se
nléra~ lÓS ~tores regiomontanos y le ayudaran a elaborar el eomentado periódico dominguero: Dedtizco-'lo' anterior 'por
razones que eii seguida ·expongo:

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4.-Y de lo que Salado Alvarez díce en la obra "La
Intervención y El Imperio", página 177 en que relata como Guillermo Prieto se juntaba con 'los muchachos de la
población y con un pianista Siliceo, "alegrador de corrillos y excelente para quitar murrias" a quien le compuso alguna vez la siguiente décima alusiva:

"Don Agustín Silíceo,
Qw no conoce la curia
Cuando á la patria se injuria
Y que es diestro en el tecleo,
Se acoge á mi solideo
Y ofrece á la pobuwión
Por una onza, dar lección
de música ( ó más 'barato) ...

Da informes en su curato
"El Cura de Tamajón .. ."

.... .... ..
..

-,t

1 ...:..:....Por la evidehte ·desigualdad ·con qué los pÓem&amp;s
eséntbs, lo ·cual implica que'l,¡lo escribían distintas
plumas y no -sóló- ia de Cuifiermd Prieto que es" ínconfundible;

están

,r.

hecho la tenía- era lógico que imütase también a los literatos provincianos que no versificaban mal para que
juntos formasen el periódico satirico de marras;

'

2.-Pórque es obvio que ún maestro como Prieto se
reuniera en tertulias literi.rias con la gene~ción del Dr.
González y juntos comentaron los) sucesos politico-literarios del día, q,.feldespués traducian en '9'etsos que se publicaban en el "Cura de T8:ffiajón" ;,
J

Ahora bien: se refieren a la estancia de Juárez en
Monterrey varios historiadores (además de los ya aludidos) entre los cuales cito brevemente a los siguientes:
ZAMACOIS, páginas 73, 74, 442, 443, 459, 460, 461,
464, 465 y 467.
En ninguna parte se cita alli al Cura de Tamajón.
A. RIVERA: "La Reforma y el Segundo Imperio",
páginas 134, 135, 145, 152 (id).

3.-Porque semana a semana salia a luz el "Cura de
Tamajón" sin fallar una sola, vez, y aun suponiendo que
Prieto tuviera gran facilidád versificadora --como de

DAVID ALBERTO COSSIO: Historia de Nuevo León,
edíción constreñida, páginas 212, 213 en adelante. (id).

34

35

�"Vida y Obra de Guillermo Prieto" del historiador
MALCOLM D. Me LEAN (libro casi exhaustivo respecto
al ilustre mexicano), se omite totalmente la mención del
"Cura de Tamajón" y su relación con Prieto (páginas
144 y relativas).

"Un periódico nuevo, escrito en verso, por un literato de punta, tenía que provocar comentarios en Monte-

HECTOR GONZALEZ. Siglo y medio de cultura Nuevoleonesa párrafos 50, 52 y 310. (id).

"Desde el programa, editorial, artículo de fondo ó á
nuestros lectores, el público se rió viendo la mar de chiste
en aquel engendro recién aparecido".

SALADO ALVAREZ: "La Intervención Y el Imperio" Este cronista· sí menciona al Cura de Tamajón atribuyéndoselo totalmente a Prieto.
Efectivamente, en el Capítulo VIII, página 171 en
adelante ya se refiere concretamente al "Cura de Tamajón": y dice que dicho periódico es el suceso~ de _"La
Chinaca" y "El Monarca", editado por .el propio Prieto.
La parte conducente de Salado Alvarez dice así:
"¿ y qué cura era éste, me diréis, que aparece de modo tan inopinado y que se ocupaba en poner versos para
anunciar á los pianistas? (a Siliceo antes citado).
El Cura de Tamajón fue nada menos que el sucesor
de "La Chinaca" y "El Monarca", y el órgano que tuvo
Prieto para decir injurias á todo bicho muerto ó vivo que
estuviera contaminado de traición".
El Cura de Tamajón" es la sarta más grande de insultos, justicias, murmuraciones, picardía, falsos testimonios verdades sabidas y tonterías reconocidas que haya
salido ~n épocas de lucha. Allí no se respetaba ni á las
arcaicas dama,s de honor, ni á las chiquillas graciosas que
arrojaban retratos de Juárez á las turbas, ni á los generales que se adherían al Imperio regurgitando todavía la pitanza republicana, ni a los obispos que creían volver al
goce de sus casitas, ni á los empleados serviles, ni á la
honra de las familias: Allí todo el mundo tenía su sambenito; si no le cabía cómodamente se le introducía á 7,a
fuerza, y á vivir''.

36

rrey, tierra pacífica en que, aparte del Boletín vidaurresco y de algún otro papasal sin importancia, la prensa era
punto menos que desconocida".

CORO.

CORO.

"Ha resucitado un muerto
Que al echarle en el cajón
Con el salchichón
Con el s_alchichón
Oyó cantar á unas chicas
El Cura de Tamajón:
Con el salchichón
.Qon el salchichón,
Diga usted que sí
Diga usted que nó.
Diga usted que sí
Como digo yo:
Con el salchichón
Con el salchichón ..."

Puede deducirse, pues, e históricamente probarse
que fue Prieto el autor de muchos poemas del Cura:
a) .- por su peculiar estilo; b) .- por el tiempo en que
el periódico se publicó; c) . - por concordar su estancia
en estos lares; d) . - y porque lugar al que llegaba f1mdaba "Fidel" periódicos de índole satírica. Aunque insisto por las razones expuestas que seguramente colaboraban
con él los intelectuales que le acompañaban, y en el caso
del de Tamajón nuestros modestos valores provincianos
que eran discípulos de Gonzalitos.
Respecto a los antecedentes similares de fundamentación de periódicos satíricos y a mayor abundamiento
37

�,,.

probatorio, se encuentra:

cimiento de causa de la poesía. Sus diversas obras están
saturadas de:

a.---"Don Simplicio", "periódico burlesco, crítico y
filosófico", en que Prieto colaboró en casi todos los números. Duró de 1845 a 1847;

a) .-Romances;
b) .-Letrillas -con ritornello-;

b) .-"Las Cosquillas", "periódico retogón, impolítico
y de malas costumbres" de 1852-1861;

c).-Sarcasmo e ironía;

c) .-"El Tío Cualandas", periódico satírico hecho en
Veracruz en 1859;

d).-Seriedad en otro tipo de poemas que él llama
de "Las horas serias del Cura";

d) .-"La Orquesta", "periódico OimllSClO (Sic) de
buen hwnor y con estampas" 1861-77;

e) .-Diversidad de versificación en la más amplia gama poética -endecasílabos, sonetos, silvas, alejandrinos, ete.- que demostraban una gran maestría en el lenguaje y conocimiento del lenguaje:
característica indiscutible de Prieto.

e) .-"La Chinaca", de 1861 a 1877;
f).-"El Monarca", "periódico soberano y de origen
divino", hecho en San Luis Potosi del 26 de julio a 6 de
diciembre de 1863;
etc.
Con su gran inventiva y en extraña coincidencia con
el "Cura de Tamajón" creó Prieto personajes como "El
Cura. de Jalatlaco", "Juan Copete", "Concha _Borla" y
otros (Prólogo a "Musa Callejera" · -Monterde, página
XIII).

f) .-Utilización prmanente de expresiones folklóricas

y populares;
En el Cura de Tamajón por ejemplo se reproducen,
aplicadas al Segundo Imperio, las palabras de la popular
canción folklórica_ conocida como "Los énanos" y Prieto
la convirtió así:
"¡Ay que bonitos
8on

•

los enanos, •

cuando los ,baila

Aquí, en el "Cura de Jalatlaco", encontramos a otro
Cura, mexicano esta vez, personificado y plasmado por la
satírica plwna del propio Prieto.

•Maximiliano!"

Ahora bien: es atribuible además a Prieto la hechura
poética del "Cura de Tamajón" (ayudado seguramente
por las promociones literarias a que me he referido), ya
que en otras obras simil~res utilizaba analógicamente los mismos estilos poéticos- con gran amplitud y cono-

viendo a la Austriaca

El Cura de Tamajón se inicia con una tipica letrilla
que ya hemos transcrito antes citando a Salado Alvarez.

38

39

"Sale una vieja

como lamprea
por la azotea".

�En el "Cura de Tamajón" se ironiza -al "Emperador"-; al llamado "Segundo Imperio"; se halaga con
galanura muy mexicana a la emperatriz como mujer,
-aunque intercalando versos irónicos; se pondera a las
distinguidas damas que no quisieron ser criadas de Carlota; se usan palabras francesas o afrancesadas; en algunos versos utiliza como ritornello la frase del "yankee
doodle"; se habla del calor de Monterrey; se refiere, peyorativa y burlonamente a algunos personajes de la política nuevoleonesa (v. g. Benítez y Pinillos); se critica al
clero político; se p one avisos en verso~ y en geperal se
ironiza, se burla, se construye, se destruye y se sola7..a
grandemente no sólo dando cauce a su vena lírica; sino
haciendo de paso un gran servicio a la República en su
pertínaz lucha contra el ínvasor francés y sus abyectos
colaboradores.
Todavía faltarían muchos aspectos del Cura de Tamajón por analizar:
a) .-el aspecto estilístico de sus poemas y los del
poeta Guillermo Prieto que apenas toco someramente;
b).-los periódicos de la época (es decir: ínvestigación en hemerotecas) que se refirieron indudablemente
al propio Cura, fuera para alabarlo o para denostarlo
-según el partido y el caso- v. g. "la Opínión" (periódico citado por Salado_,Alvarez) que se edítaba por un tal
Garibay en Monterrey, N. L., en la época, y que polemizó contra del " Cura de Tamajón" (págs. 181 y 182) porque Prieto había escrito un verso en que se hacía alusión
a ciertos malos olores que habían afectado el olfato de
Prieto y este para vengarse dijo en su última cuarteta:

Garibay le contestó y Prieto a su vez respondió con
humildad:
" Pues huele México mal
Y kJ disculpa es aquí,
Que huekl México así,
Pequé como un animal
Cuando a México imitares,
Endílguense tus deseos
A sus calles y paseos,
Per o no á sus muladares".

c) .-Al despedirse de Monterrey el Cur a coloca una
cuarteta que dice así :
"Esperanzas de la patria
Patr-iotas, llorad, llorad
Que ... el entusiasta "Mescurro"
De nuestr as filas se vá .. ."

Ahora bien: parece que el tal "Mescurro era un sobre-nombre que Prieto le había adjudicado a Canuto Delgado que ide~tifica el propio cronista Salado Alvarez. Este
dato sirve también para identificar a Prieto como autor
del "Cura de Tamajón".

"Si no rnanooré con flato
Un cólico a kJ prisión
Para vengar el olfato
Del Cura de Tarnajón".

40

41

�MARIA

EMBEITA

Profesora de Literatura F.spafl.ola de la Universidad de Northwestem, Evanston. Dllnols.

NETZAHUALCOYOTL Y SOR JUANA INES DE LA
CRUZ: EN TORNO A UN TEMA ETERNO

El rey poeta de Texcoco que vivió hacia 1467 se lamentó en tono elegíaco de la vanidad humana y la fragilidad de los bienes temporales.
Quien vio ki casa y corte del anciano Tezozomoc y lo florido y ,poderoso que estaba su tiránico imperio, y ahora lo ve tan marchito y seco,
sin duda creería que siempre se mantendría en
su ser y esplendor, ,siendo burki y engaño lo que
el mundo ofrece, pues todo se ha de acabar y
consumir.

Tremendas lecciones las que nos da la muerte y el
tiempo; son las suyas dolorosas enseñanzas que nos muestran futilidad de los esfuerzos humanos. Añade el reypoeta:
¿Quién, pues, habrá por duro que sea, que
notando esto no ,se deshaga en lágrimas, puesto
que la abundancia de las ricas' y variadas recreaciones viene a ser como ·ramilletes de flores, que
pasan de mano en ,rnano, y al fin, ¡todas se marchitan y deshojan en ki presente vida,

Es el mismo espíritu que informa la Baja Edad Media en Europa y que se expresa en el angustioso tema del
"Ubi Sunt". Jorge Manrique capta magistralmente, este
que llamaríamos sentimiento trágico de la vida. Nos dice
que nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar
que es el morir. Nada da una impresión más profunda
de la inanidad humana que esa marcha irremediable y
fatal al gran océano sin orillas de la muerte. Vivir es perder la vida a cada instante, sentirse marchar al gran abismo sin fondo de la eternidad. X es ahí donde se van a
acabar y consumir reinados, y reinos, príncipes y poderíos
terrestres.
¿Qué se hizo el ,rey Don Juan,

Los Infantes de Aragón

La prosperidad que gozó el imperio del poderoso
monarca, deja lamentable memoria, nos dice el rey poeta.
Nos muestra la caducidad de las glorias terrenales. El
poder y el orgullo de Tezozomoc se irguió como poderoso
árbol henchido de codicia y ambición: señoreó sobre débiles y humildes. Gozó de prados y flores que le brindó
la primavera. Pero el huracán inaplazable de la muerte
lo arrancó de cuajo, lo venció y arrojó hecho pedazos al
suelo. Lo mismo sucedió al antiguo rey Cozaztli, de. cuya
casa y linaje no queda memoria.

42

¿Qué se hicieron?
¿Qué fue de -tanto galán
Que fue de tanta invención
Como trajeron?
'Las justas y los torneos,
Paramentos, bordaduras
Y cimeras,
¿Fueron sino devaneos?
¿Qué fueron sino ,verduras
de ULS eras?l

43

�En el breve lapso renacentista se trata de conquistar
tiempo y espacio. El hombre cree captar el tiempo y el espacio. Se construyen astrolabios, map~undis, planisferios, relojes. Se cree capturar la infinitud. Porqué un planisferio, un mapamundi, un reloj no son inmensidades
reducidas y poseerlos no es una manera de prender la infinitud? Es en esta época cuando Leonardo de Vinci bosqueja un aeroplano y Galileo descubre el telescopio. Es
en esta época también cuando el hombre rechaza el concepto de la vida como camino, como peregrinaje y paso
hacia la eternidad. Se habla de la alegría del vivir, no
de la angustia del vivir.
Pero la herida del tiempo no tarda en abrirse en el espíritu del hombre barroco. Los grandes escritores se inspiran
en el libro bíblico, el Eclesiastes. Surge el doloroso sentir.
Se "siente" angustiosamente la inminencia de la muerte, el
paso implacable y destructor del tiempo, la inutilidad de los
esfuerzos humanos, la vanidad de las glorias terrestres.
Segismundo en La vida es sueño reconoce la naturaleza
ilusoria e insaciable de los deseos humanos: "ojos hidrópicos, mis ojos deben ser!"2 exclama. Es decir, nuestros ojos
no se cansan de ver ni nuestro corazón de desear, nos revela
el Eclesiastes, y todo es vanidad de vanidades. Es vanidad el
apego a las cosas mundanales, y bienes transitorios. Pero
el espíritu barroco va aún más lejos. Es "necia diligencia
errada", y "engaño al sentido" intentar detener el tiempo
y la vida.
. Sor Juana de la Cruz expresa magistralmente tal concepto en el soneto a su retrato:
éste, en quien la lisonja ka pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,

44

es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco, y, bien mirado,
es cadáver, es polv o, es sombra, es nada.3

Para Sor Juana Inés de la Cruz la rosa es el símbolo
de la vida:
( Rosa divina) . . . Amago de la humana arquitectura,
p.1emplo de la vana gentileza,
en cuyo-ser unió natuarleza
la cuna alegre y triste sepu,ltur a. 4

La rosa nos muestra con su muerte la fragilidad de la
existencia humana: lo engañoso de su espléndida belleza.
Porque como dijo Netzahualcoyotl todo es. "engaño" Y
"burla" ante el tiempo y la muerte: pensamiento profundamente cristiano, a la vez tan antiguo Y tan moderno.

NOTAS
1.

Jor ge Manrlque, Obl'IIII · completas (Madrid, 1924), pig. 145

2. Pedro Calderón de la Barca, La vida es suefio. ed. de H .M. Sklmer
(Chicago, 1902), pág. 89.

3. Sor Juana Inés de la Cruz, Obras completa&amp; (Méxco, 1912), pig. 201.
4.

Ibid., pág. 78.

45

�JOSE MARIA PALOS

CONBIDERACIONEB ACERCA DEL MAL MORAL

ro que me acaezca mal moral. Por tanto, veré como evitar que yo me haga mal moral a mí mismo, para poder
conducirme bien ante Dios, ante el prójimo, entre las
cosas.
LA LIBERTAD Y EL MAL MORAL

Ahora bien: si por mi libertad me dirijo al mal moral ¿ no hicieron mal al darme libertad? podría decir alguien.
Podemos decir que el mal moral se da cuando algo
que debe ser no es, o cuando no acontece algo que debe
acontecer; ese no ser o no acontecer dependen de la
voluntad humana, en cuanto la libertad impide un deber
ser o un acontecer.

Si se plantea así el problema y se le busca una solución fuera del hombre, los argumentos proliferarán a más
y mejor; pero la solución se esconderá más cuanto mayor sea el empeño en encontrarla a base de argumentos
dirigidos "contra otro".

Considerando así el mal moral, viene a tener sus raíces ~ne~ hombre Y no en Dios; pues los humanos tenemos
co~Ciencia de que antes de obrar en el terreno de la moralidad, nos damos cuenta de que debemos hacer algo
~ro que podemos no hacerlo, y si lo haceti\os, hacemos
bien moral y si lo omitimos caemos en el mal moral y
cuando la conciencia nos advierte que obramos mal ~or~ente, ~dmitimos esa maldad porque advertimos que ·
pudimos evitarla y debimos evitarla.

La respuesta de si es bueno o no tener libertad, está
allí mismo donde está la libertad, en el hombre que plantea esa pregunta. En efecto. ¿ qué me dice a mí mismo
mi conciencia en relación a si es bueno o no que yo tenga libertad?
.

. Y .esa c?nciencia de que moralmente podemos obrar
bien o impedirnos obrar bien, indica que la raíz de nuestro
mal moral está en nosotros mismos, en el uso que libre~ente demos a nuestra libertad, y no en Dios, 0 en el ambiente o en cualquier "otro".
~or otra parte, considerarme a mí mismo como causa
de mi mal moral, me ubica adecuadamente para corregirme, po~que al admitir que soy la causa de mi mal moral,
lo admit~ porque tengo conciencia de que lo malo que
me acaeci? en lo ~oral me acaeció porque yo quise. Si
yo no hubiera quendo, no me habría acaecido, y no quie-

46

Es fácil que si yo me refiero a "la" libertad, me
desvíe un tanto de la noción de ella, en su dimensión moral. Pero si la considero en cuanto "mi" libertad tendré
muy en cuehta un fundamento: la vivencia de la libertad en mí.

LIBERTAD EN EL OBRAR MORAL

El decir que admito que hice mal porque aquel mal
lo hice libremente, puede plantear la cuestión de que si
no estaré determinado desde fuera, por algo o por alguien,
a obrar o a no obrar, al grado de que realmente no haya
en mí libertad y por lo tanto no sea yo responsable de lo
que hice mal.
En torno a esta cuestión, hay que ver si encuadra
en mí el que yo sea realmente libre.
47

�Podré ver lapsos de mi vida en que creo o afirmo que
no soy responsable por no sentirme libre; o se podrán
observar lapsos de la historia o sectores del pensamiento
humano en que se afirma que no hay libertad. Pero al
sedimentarse y decantarse el todo de mi vida y el todo
de la historia y del pensamiento humano, se ve que la
libertad es necesaria para que el hombre sea eso que
es como individuo o como sociedad.
EL PODER DEL HOMBRE SOBRE
EL MAL MORAL
Es cierto que con el mal moral no permitimos que
seamos lo que debemos ser en cuanto humanos, y es cierto que con el mal moral no permitimos que nos acontezca
lo que debe acontecernos. Pero también es cierto que tenemos la virtud de resurgir, de levantarnos a nosotro,c,
mismos.

No somos libres de estar sanos o enfermos, ni de que nos
vengan tales o cuales calamidades, o todas esas vicisitudes que no dependen d~ nosotros.
Pero de lo que sí somos enteramente libres, es de dar
un sentido a cualquier vicisitud o adversidad que haga
presa de nosotros. Por ejemplo, sabemos que podemos ser
magnánimos y dignificar una desgracia, o renegar y desesperar ante ella.
La conducta que sigamos ante las calamidades será
buena o mala moralmente, según el sentido que demos a
aquéllas.

Dios nos pertrechó con la gracia de rehacernos, si
Jibremente queremos aprovechar la posibilidad gratuita
de volver a la senda de lo que debemos ir siendo.
Si la
-porque
mediante
y bondad
I

caida en el mal es dolorosa para el ser humano

no lo deja ser, serse, ir siendo- el re-surgir
el arrepentimiento es un portento de belleza
porque vuelve uno a ser, a serse, a ir siendo.

Este portento de volver a
Pródigo volver a ser hijo; es
Hijo Pródigo volver a sentirse
haya fiesta en el Reino de los
gelio.

ser es el que hace al Hijo
el que hace al Padre del
Padre; es el que hace que
Cielos, como dice el Evan,

EL MAL FISICO Y LO MORAL

Hay una compleja serie de hechos, que llamamos
males físicos, que nos pueden acontecer, y que no dependen de nosotros en cuanto son ajenos a nuestra voluntad.
48

49

�CERVECEIUA CtU\UDl'i'EMOC, S.A.

(j)

���</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agustín Basave Fernández del Valle</name>
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        <name>José María Palos</name>
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                    <text>���I

a IB L Io T E e A e E N TR A ~ t
';J• A. N. L

!ltM!S Y LETlt!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
LIC. EDUARDO A. ELIZONDO
Secretario
LIC. BERNARDINO OLIVEROS DE LA TORRE

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORAMORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

Quinto Piso

ttf_ _ ·_- ,

•

�-------

7-

.,

!l\M!S Y LETI\!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Nos. 3-4

Segunda Epoca

Año 9

SUMARIO

Dietrich Hauck Beinzer, Quetzalcóatl: Dios y Héroe en
el Concepto de las Culturas Indígenas de Latinoamérica . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Genaro Salinas Quiroga, Antonio Caso en el Recuerdo 27
María Embeita, Tema y Símbolo en "Historia de una
Escalera .

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

• • • • 31

Jorge Montemayor Salazar, La División de Funciones
del Poder Estatal, en la Historia . • • . . . 43
Luis Reyes de la Maza, El Teatro en México en el Segundo Imperio .

.

.

.

.

.

.

•

.

.

.

57

�•

DIEfRICH HAUCK BEINZER

A mi madre.

QUETZALCOATL: DIOS Y HEROE EN EL CONCEPI'O
DE LAS CULTURAS INDIGENAS DE LATINOAMERICA

Este artículo no es otra cosa que una adaptación y
ampliación, según el actual estado de las investigaciones,
de un discurso no impreso hasta la fecha y que presenté
como "Membrae titulaire" de la "Société des Américanistes"
de Francia hace algún tiempo, en Paris en la "Ecole des
Hautes Etudes". No aporta nada nuevo a los resultados de
la investigación actual, pero quizás será bien recibido por
aquellas personas que se dedican por afición a la historia
mexicana, especialmente a la historia de las religiones y
que no tienen tiempo ni deseos de reunir trabajosamente
los resultados detallados de la investigación sobre sólo un
dios.
Este dios ha mantenido ocupados a los historiadores de
México más que ningún otro. Se llegó hasta a fundar en el
año 1929 una revista con el nombre de "Quetzalcóatl" --como puede verse en la bibliografía,- la que sin embargo
pronto fue descontinuada. La causa podría buscarse en primer término en los hechos de que Quetzalcóatl en ocasiones
se representaba con barba -lo que indicaba su edad avanzada, que según varias tradiciones, ha de haber sido de raza
blanca, y que la cruz (por cierto en casos contados) le
servía de símbolo. Esto llegó a excitar la imaginación al
grado de que diversos predicadores quisieron ver en él la
figura de Santo Tomás, que había venido a la América Central con fines misioneros
5

�Hoy todavía se comete con frecuencia, pero no se podía tomar otro partido: Mezclaban al antiguo y autóctono
dios Quetzalcóatl, uno de los cuatro Tezcatlipocas, con el
héroe tolteca del mismo nombre, Quetzalcóatl, el que más
tarde llegó a la apoteosis. En cuanto me sea posible trataré
a continuación de separar a los dos; digo tanto como sea
posible, pues también los "teólogos" indígenas los mezclaban
ocasionalmente y mucho más los cronistas españoles. Por
eso quizá muchas cosas parecerán confusas e ilógicas al
lector entrenado en el pensamiento lógico-occidental. Pero
el querer imponer nuestro acostumbrado método a un concepto del mundo mitológico, al que ya de por sí el concepto
"lógica" le es extraño, es un proceder absurdo y además una
falsificación del sentido. Por lo tanto será necesario sentir
instintivamente muchas cosas, más que analizarlas intelectualmente. La religión y todo lo que está relacionado con
ella, no puede captarse con la "luz del entendimiento natural" como opinaba Santo Tomás de Aquino oponiéndose a
San Agustín.
Cuando llegaron los españoles .a México encontraron
en los totonacas, por primera vez, no salvajes como los del
Caribe, cuyos conceptos de dios todavía eran muy primitivos
y que expresaban en ritos y costumbres ceremoniosos, sino
con una religión cultural de larga tradición. En esta religión se podían entrever ya tendencias monoteístas, -aunque en general los esfuerzos de los reyes de Texcoco en esta dirección, si se puede dar crédito a lxtlilxóchitl)- y dio
un sello marcado a toda la cultura por su estrecha relación
con las ciencias del calendario que dominaban todo, como
sólo había sido posible en las grandes religiones universales
y de redención.
Y sin embargo todo era tan diferente. Si se siguen los
relatos de los conquistadores, se tiene la impresión de que
estos soldados creían encontrarse en otro planeta, lo que
es fácilmente comprensible. En el sector religioso ocurre
esto en forma marcada, pues lo que les llamaba especialmente la atención a los europeos eran los sacrificios huma6

nos llevados a cabo en tan gran número. Nosotros estamos
acostumbrados a trabajar analíticamente y darle a cada
cosa, en cuanto sea posible, su propio "casiller" por eso decía precisamente: en el sector religioso. Todavía no se sabe si es posible separar en América Central la religión de
la vida política y de la existencia del individuo. Pues así
como es difícil representarnos al hombre de la Edad Media
europea como "ateo" tampoco es aceptable dudar de la intima compenetración de los indios con sus dioses. Los indios no iniciaban nada sin consultar primero el "Tonalamatl", el libro de los días buenos y malos y guiaban todos
sus actos de acuerdo con los mandamientos y consejos de
los sacerdotes. Por lo tanto vivían en la religión Y para
ella. Ya en sí su fuerte convicción de que la continuación
de su universo, "la quinta era" estaba constantemente amenazada y que podía ser interrumpida repentinamente (una
idea con la que hemos aprendido a familiarizarnos también
desde la existencia de la bomba atómica), los unía estre~
chamente con los sacerdotes, los cuales eran los únicos capaces de evitar la tragedia. Sin embargo el ver por esto en
los habitantes del México pre-cartesiano, a los precursores
del existencialismo, como ya ha sucedido, es ir demasiado
lejos.
El "más allá", tan deseable, que es lo que da a las grandes religiones universales su verdadero contenido, también
existía para los que caían en la guerra, para los que se
desangraban en la piedra de los sacrificios o para las mujeres que morían en el parto, pero estaba limitado temporalmente. Todo estaba ligado al tiempo continuo, sujeto a un
destino inevitable, aun los dioses, cuyo gran número quizás
asombre al principio. Considero inconveniente hacer comparaciones con las ideas acerca de los dioses en Europa. Ya
sea de la antigiiedad o de la época moderna, pues la heterogeneidad es evidente y cada dios tenía un sinnúmero de
rostros con frecuencia completamente contradictorios.
Antes de volver a mi tema y después de estas palabras
preliminares, quisiera dar rápidamente unos datos y ofre7

�,,
cer un breve panorama de los sucesos históricos que con~
sidero importantes al respecto:
Alrededor del año 752 D. C. se fundó Tula o Tallan, la
capital del reino tolteca. Sin embargo la figura del héroe
Quetzalcóatl que jugaba un papel tan importante en los
mitos toltecas, ya ha de haber existido de alguna manera
porque los elementos de la indumentaria Huasteca que muestra su vestimenta en dibujos, se deduce que su culto data
de muchos siglos atrás. La imaginación de las tribus náhuatls del norte a la meseta de México y Puebla entre los
años 1000 y 1200 D. C. trajo la destrucción del reino tolteca; Tula fue destruida en el año 1064 D. C. y una parte
de los toltecas cedió al empuje de las tribus que los atacaban
y se dirigieron al sur y surponiente. Sigue la época de los
chichimecas que significa hasta alrededor del año 2430 D. C.
la supremacía de algunas tribus náhuatls (tepanecas, acolhuas, etc.) en el ámbito mexicano y que fue sustituida por
el reino de los aztecas. En el año 1325 D. C. se fundó Tenochtitlán y desde aqui se emprendió la fundación y formación del reino azteca. A principios del siglo XVI destruyeron los españoles, bajo el mando de Cortés, este poderoso y ordenado reino y en 1521 D. C. destruyeron Tenochtitlán.
Los aztecas adoptaron gran parte de la cultura material y espiritual de los toltecas, pero en su larga peregrinación desde la mítica Aztlán habían traído también los
dioses de su tribu, sobre todo a Huitzilopochtli y nuevos
conceptos.

plumaje verde~', pero tambiétt puéde signifiear "gemelo precioso" .. (quetzal-pluma de pájaro queü.ál, que se consideraba
muy valiosd, -así pues también señal lle •costoso, coatl-ser~•
piante ·y gétnelo) . . Por lo
esta iilthntf,tral1t1cclón no ,
debe. deséeharse ya que ~l dios Quettall'éatr se identifica:
con frecuencia con ·xolótf, el dios . de
gernelÓS y mons~ · qtR! también lleva sus insignias ·-y :&lt;iue aparece ínti.mátltertte asociado &lt;:on él. ·Pero:~áS ádelante volveré a esta
cuestiórif.,
· ,.j

tanto·

los

•.

J

La mayor dificultad en una descripción de QuetZ'alcóatl
no consis'te sin embargo en su polimorfismo como dios, coino lo dljÉ!··a 'guisa de introd'Uedión, sitio en 'que se nos pre-,
sen~ a' Ia•v~ como·un diÓS principal en el olimpo mexicano
y- como Jjortador- de éultura y rey de los sacerdotes, es decir como hombre, pero deificado. Ambas cosas son difícilés.
de separar, ya que los rasgos se mezclan continuamente y
sin embargo es preciso tratar de hacerlo, para ·evitaI' una
total confusión de los conceptos! :
· 1\sí .pues; primero trataré dé Quetzalé6atl tomando en
cuenta·'sti calidad o su diversa perSÓnalidad como dios bajo ·
lM'má.s diversas formas y en su,actividad, y después &lt;!orno
rey: d&amp; -los saoerdotes, portadór de cultura y~como heraldo
de 'las leyes. .

Estos últimos se mezclaron con los de los toltecas y se
fundieron en parte con ellos, de modo que ya no es posible
una total división de los conceptos religiosos toltecas y aztecas. Creían en varios cielos y reinos de la muerte Y, como
ya lo indiqué antes, en un término de la historia temporalmente limitado que señala a varias épocas o eras atrás.
El significado del nombre Quetzalcóatl es claro para
todo lector, se le traduce comúnmente como "serpiente de

Sus ·representaciones ~afit!as que se- encuentrari , en
los diversos monu~entos 'y -cHxlioes no son sietnpre iguales;
pero en general es ~elati'9'amente facil de reconocer, pues 1a
mayoría de !as veces aparece como dios del• viento, como '
"ehecatl" con una máscara de pico de pájaro y nariz cortada. Así se muestra en lós frescos de Mitla; en una vasija
de barro de NOC!histlán está representado junto con TonaJ&gt;
catecuhtli en la misma calidad de dios del viento y también ·
aparece así en los distintos códices. Pero a veces, como por
ejemplo en ·tres vasijas de barro de San Dieguito cerca de
Texooco, las representaciones son diferentes, aparece sin
máscara en un templo de una pirámide, sentado y cada vez
con un disco del sol én la espalda. Una de estas tres repre-

8

9

..

�sentaciones en barro lo muestra como emparentado con Xipe
Totec ("nuestro señor el desollado'') con una máscara de
piel humana, así pues como un diQS de la tierra. Pero la
identificación coincide COI) Quetzalcóatl, pues lleva los atributos acostumbrados que describiré con más exactitud en
seguida. El Códice Maglabecchiano (XIII, 3 página 61) da la
siguiente descripción: "Este demonio era uno ·de los di~
que los indios tenian. Su nombre era Quezalcoatl, que qwere decir pluma de culebra. Este tenian por dios del ayre.
Este pintavan: la cara de la nariz a bajo de manera como
una tronpa por lo soplaba el ayre, que ellos dezian que era
a.el dios. Y enzima de la cabeza le ponian una coraza de
cuero de tigre y delJ,a salia por penacho un hueso del qual
colgaua mucha pluma de patos de la tierra que ellos _Uamavan Ximutl y en fin estaua del pico. Atado un paJal'O
que se llama vicicill." (Sic)
. Una descripción algo más exacta la tiene el Codex
Burbonicus. El cuerpo y pico del dios están pintados de negro, pues era considerado dios de los sacerdotes ''.par excellence". (Así también se llamaban los dos pontífi~ que
estaban a la cabeza de la jerarquía azteca: Quetzalcóatl-Totec-Tlamacazqui y Quetzalcóatl-Tlaloc-Tlamacazqui, el primero era el representante del dios de la ciudad, Huitzilopochtli, el segundo, representante de Tlaloc, dios de la lluvia. Del gQrro sale un hueso "omitl", que tendrá que ser
interpretado como símbolo de la auto-penitencia, porque
con los huesos afilados de águila y de jaguar o también con
espinas de plantas se extraían los sacerdotes sangre de distintas partes gel cuerpo.
De este hueso sale una banda verde en forma de medio círculo, que está rematada con un círculo azul. Esto es
el símbolo de "agua de piedra preciosa" (sangre) o sea chalchiuatl. Como atributos sacerdotales tiene en una mano una
vasija para sahumar con un asa en forma de serpiente y en la ·
otra un saco para el copal. En la cabeza lleva una gorra
de forma cónica de piel de tigre, que se llamaba "ocelopilli"
rematada en una banda adornada con puntos redondos Y un

10
•

aderezo de turquesas. Su coraza tiene la forma de un corte
transversal de un gran caracol marino "ehecailac atzcoz,
catl" (coraza de viento), y sus pendientes consisten en discos
de jade de los que penden motas rojas y asimismo un objeto enroscado en forma de caracol, llamado "epcolooli"
(concha torcida). En la nuca lleva un penacho de plumas
de cuervo y de las plumas largas y rojas de la guacamaya,
En otras representaciones aparece Quetzalcóatl, comoya decía, con una barba, pero no porque fuera europeo,
sino porque como dios creador era considerablemente viejo.
Además Tonacatecuhtli también aparece a veces con una
barba.
,Cuando los españoles que llegaron a México en 1519;
en el año "ce acatl" y sobre cuyo significado en relación
con esto volveré a tratar más adelante, envió Moctezuma a·
Cortés el traje que le correspondía como Quetzalcóatl reaparecido. Pero no envió simplemente la vestimenta de
Quetzalcóatl, sino las que se les atribuían a las poderosas
deidades de los cuatro puntos cardinales, que de algun1;1.
manera se consideraban personificadas en este dios. Eran
las vestimentas de Xiuhtecuhtli, dios del fuego, Tezcatlipoca, dios de la guerra, Tlaloc, dios de la lluvia y Quetzalcóatl,
dios del viento.
Ya he mencionado con frecuencia a Quetzalcóatl como
dios del viento, pero además era objeto de veneración en
las más diversas formas. Así por ejemplo como dios de la
vida y uno de los dioses de la creación del mundo, como
dios de los gemelos y monstruos, como dios de los hechiceros y médicos, como dios de los sacerdotes "par excellence", como dios de los comerciantes y dios de los bandidos
(sólo en Durán), como dios de la luna, como planeta venus,
como dios del juego de pelota, como patrón del Calmecac
(escuela de los aristócratas y sacerdotes), etc. También
aparece bajo distintos nombres según su encarnación, como: Ehecatl, Tlahuizcalpantecuhtli, Ce acatl, Xolotl, etc.
11

�Esta heterogeneidad que es más que sorprendente, quisiera documentarla con datos textuales y con referencias
literarias: En el Codex Telleriano Remensis se dice acerca
d~ él, entre otras cosas lo siguiente: "Este Quetzalcóatl fue
el que hizo el mundo y así le llaman señor del viento porque
dizen que este tonacatecotli cuando a el le pareció sopló y
engendró a este Quetzalcóatl. Ha este le hazian las Higlesias
rredondas sin esquina ninguna. Este dizen que fue el que
,hµ:o el primer hombre señor de estos treze días questan
a.qui hacian fiesta." (Sic)
En lo que respecta a la forma redonda de los templos
consagrados a Ehecatl, da Sahagún en su tercer libro un
dato, diciendo: "Había un templo redondo que estaba dedicado al dios del viento Quetzalcóatl. .Ellos (los aztecas)
lo habían erigido en forma redonda para imitar el movimiento del aire que ocurre en movimientos giratorios~"
Pero no sólo se construían los lugares dedicados al culto
de Ehecatl en forma redonda, sino que también se le ofrecían sacrificios redondos: "Quando se celebraua la fiesta,
los indios ofrecían a este ídolo ay-utli que son unos melones
de la tierra" ( Codex Magliabecchiano).
Quetzalcóatl, como dios de los gemelos y monstruos, se
identifica con Xolotl, su hermano gemelo, que se representa
normalmente en dibujos, con unos pendientes curvos, espinosos y la coraza en espiral del dios del viento. Frente a
la boca lleva cuchillo de piedra de los sacrificios (según el
"Tonalamatl" de Seler). Est o muestra que los mexicanos consideraban a un gemelo como algo contrario a la naturaleza
y de mal agiiero, por lo tanto daban muerte inmediatamente, al nacer, a uno de los dos gemelos. Así se transforma
Xolotl en representante de los sacrificios humanos, y según
Sahagún en la misma pareja de hermanos, es Quetzalcóatl
el que coge a Xolotl, que se rehusa, y lo mata. ("Xolotl"
significa en realidad "planta de maíz, en la que brotan dos
ramas de un tronco.")

12

,
La gran festividad principal de Tlaloc "Etzalqualiztli",
al comienzo de la época de las lluvias, se señala en el rnanusyrito florentino como una festividad de Quetzalcóatl· y
en el Codex Bourbonicus se describen Quetzalcóatl y Xolotl
como figuras · principales de esta festividad. En honor de
Quetzalcóatl también se celebraban otras fiestas y ·en el
día "Ce acatl" organizaban los dirigentes del imperio una
gran fiesta que se celebraba en el Calmecac y en donde se
ofrecían ante la imagen del dios, sustancias aromáticas y
alimentos (Sahagún). El Calmecac, cuyo patrón también
era Quetzalcóatl; era, --como ya se mencionó-- la esclle~a
de los aristócratas, de la que salían los oficiales, sacerdotes,
Feyés y jueces. La escuela de los hijos de burgueses era el
",Telpochcalli", que estaba bajo la protección· de Tescatlipoca, acerca del cual diré algunas palabras más adelante,
el ·gran contrincante de Quetzalcóatl. Como parte del culto
al oios del viento se pueden mencionar los dramas rituales
que, se representaban durante el año en honor de Quetzalcóatl y los que a la vez hacen suponer que también era considerado como patrón de los médicos y hechiceros: Los
actores , representaban enfermos que acudían al templo en
busca de curación y con diálogos ingeniosos incitaban a los
espectadores. Otros, disfrazados con mascaras de animales,
se trepaban a los árboles y personificaban a alguna presa
que era perseguida por los sacerdotes. Con muchas bufonadas hacían reir a la gente. Sin embargo estas brom~
demuestran que en México ya había un arte dramátiCÓ,
el cual, como en todos los comienzos, estaba ligado estrechamente al culto religioso.
La veneración del planeta Venus ocupa un amplio lugar en el culto a Quetzalcóatl y simboliza la muerte y la
resurrección. Así como Venus que nace en el oriente como
estrella matutina, desaparece y aparece de nuevo en occidente como estrella vespertina, así también desaparecen en
los mitos aztecas Quetzalcóatl y Xolotl en el mundo de los
muertos, recorren el mundo inferior en donde tienen que
tomar parte en distintas pruebas a las que se ven obligados
por los dioses de ese mundo. El dualismo en la fe de los

13

�mexicanos entre vida y muerte se muestra aqui muy claro,
existe un ciclo continuo, como el maíz, el que se cosecha y
se vuelve a sembrar. En el Codex Borgia, por ejemplo, es. tán sentados Quetzalcóatl y Mictlantecuhtli, el dios de la
muerte, espalda con espalda; apenas puede expresarse con
mayor claridad la estrecha relación que existe entre lo que
es y lo que fue.
Es indispensable regresar muy atrás, hasta los mitos
que cuentan de la creación de los dioses, para poder apreciar
detenidamente el papel de Quetzalcóatl en este evento. Junto con el "negro Tezcatlipoca", (el "Señor del Norte"),
llamado también Camaxtli, el "rojo Tezcatlipoca" o Xipe~
totec (el "señor de oriente") y el "Texcatlipoca azul" (Huitzilopochtli y "señor del sur") fue creado por la pareja de
protodioses Ometecuhtli ("dos hombre") y "Omecihuatl"
("dos mujer"). Se le consideraba "señor del occidente" y
se le llamaba en las épocas antes de la inmigración azteca
también el "tezcatlipoca blanco". Según la tradición fueron
estos cuatro dioses los primeros, y también fueron ellos los
que crearon a los otros dioses y después, siempre de nuevo
y al principio, a los hombres, según los cálculos de los sacerdotes. Así pues al principio de la primera Era del mundo, había sólo un medio sol que iluminaba débilmente; para hacer
:frente a este inconveniente se transformó el mismo Tezcatlipoca negro en sol -en general sucedió por autoincineración- y se elevó con fuerza al firmamento. A este periodo
se le llamó "sol de agua" y en el calendario azteca se encuentra bajo el signo de "cuatro agua". En él se crearon los gigantes y los primeros hombres Oxocomo y Cipactonal. Los
Tezcatlipocas les dieron vida a los dioses como Tlaloc y Chalchiuhtlique ("Traje de piedras preciosas"), también como es
sabido, una deidad del agua. Se erigieron los trece cielos, los tres reinos de la muerte con el señor y la señora
del mundo inferior, así como también el agua y la tierra,
que fue formada del gran caimán "Cipactli". La primera
era duró 13 x 52 años, entonces el Tezcatlipoca blanco,
nuestro Quetzalcóatl, arrojó al negro del cielo, golpeándolo con un palo y lanzándolo al mar, convirtiéndose a sí

14

mismo en sol. Su gloria no duró mucho porque el vencido se -vengó terriblemente. Surgió del mar, se transformó en un jaguar, devoró a los gigantes y a todos los
hombres (los cuales sin embargo fueron inmediatamente sustituidos por otros), subió al cielo y derrocó a Quetzalcóatl ( de acuerdo con otras versiones lo devoró, sin
destruirlo por eso). La segunda era que terminó así se
llamó "sol de jaguar". En seguida desató un tremendo 'huracán que arrancó todo, también a la mayor parte de los
recién creados hombres con excepción de unos pocos que
fueron convertidos en monos. La fecha del huracán pasó
al calendario azteca como el día "cuatro viento". Sin embargo Camaxtli renunció a volver a ser sol, más bien puso
en ese lugar a Tlaloc. El período de éste duró 7 x 52 años.
Te~minó con un acto de venganza del devorado Quetzalcóatl,
qwen al terminar el plazo hizo llover fuego, acabando con el
reino solar de Tlaloc, destruyendo nuevamente a los hombres que habían sido creados, menos a un número ínfimo que
s.e transformó en pájaros y elevando a Chalchiuhtlicue a sol.
La fecha del término de la tercera era pasó en forma extraña al calendario azteca, como "día de cuatro lluvia".
De nuevo surgieron nuevos hombres, los cuales existieron durante un lapso de tiempo de 6 x 52 años. Entonces
Tezcatlipoca (otra vez el negro) volvió a hacer llover. Enormes masas de agua cayeron del cielo y todo fue arrastrado
por eJlas. Los hombres que sobrevivieron fueron transformados en peces. Pero el agua había caído con tanta fuerza
del cielo inferior, que éste se desplomó y quedó sobre la
tierra. Además durante la catástrofe se había perdido el
sol (Chalcl:iiuhtlicue) temporalmente.
Los cuatro protodioses deliberaron en seguida en Teotihuacán sobre lo que debería hacerse, esto ocurrió en el
año "uno conejo", un año después de la catástrofe que había
?currido en la era "cuatro viento". En primer lugar era muy
importante volver a levantar el cielo; por lo tanto crearon
los dioses a cuatro hombres como ayudantes; perforaron
cuatro caminos al centro de la tierra y Camaxtli y Quetzalcóatl se transformaron en árboles para sostener el cielo. To-

15

�.dos juntos levantaron el cielo y fue hecho como todavía está
ahora, poblado de planetas y de todos los astros que siguen
. ahí su curso. Agradecido por este hecho, Ometecuhtli ·convirtió a los dos dioses en señores del cielo, en donde ,tíenen
su asiento en la Vía Láctea.

Aun el descubrimiento del pulque, licor embriagador,
se le atribuye a Quetzalcóatl, que lo había descubierto para
goce de los hombres (por eso se representaban los dioses
del pulque con las insiginias de Quetzalcóatl). También enseñó a los hombres las ciencias, les dio los medios para la
medición del tiempo y los instruyó en la investigación y
determinación del curso de los astros. A él le deben los
mexicanos todas las ceremonias, oraciones y sacrificios, especialmente la ciencia del calendario. En el calendario de
los aztecas, él era el señor de la segunda semana (Semana
jaguar), del segundo día (día "viento") y de la novena hora
del día. Pero el segundo símbolo del día "Ehecatl" era considerado (según Durán) de mal agiiero, y los que nacían
bajo este signo se convertían en brujas o hechiceros que
tenían la facultad de transformarse en animales.

Es sorprendente que en todos estos aconte~i~~tos
sólo ~l Occidente y el Norte luchan entre sí, mientrás que
el -Oriente y el Sur solamente juegan un papel moderaqo.' No
se sabe "todavía P,Orqué. Como sea, había comenzado entonc~s nuestra €ra actual. Pero todavía faltaba un sol y co:i;no
era costumbre, uno de los dioses se tenía que sacrificar para
poder transformarse en sol. (Repentinamente se hal?la :de
uri gran número de dioses en la asamblea.) Resumienqo algo
· el mito doy aquí el resultado final: Un dios débil, de cuarto
orden, ·e1 de la sífilis, llegó por equivocación a este pues~~ y es
el que nos alumbra. Pero este sol actual sólo puede s~guir
·su curso con la condición -según el concepto indi.~
de
que se le de fuerza continuamente por medio de sangre humana derramada. Aquí está el origen de los sacrificios huinanos.
·
'··

,

..

Los hombres de la quinta era terrestre están fuerte' iílénte ligados a este ciclo sangriento, porque le depe.r;i su
'existencia únicamente a la sangre que todos los dioses' se
·extrajeron para dar vida a los fragmentos de un hué~Ó :'hu·ínáno que Quetzalcóatl había traído con muchas difiéulta• 1
·
•
1 '
·aes del mundq inferior. Así pues estos nuevos homqr~s habían sido creados pero no tenían nada de comer. Y tarÍ!oien
'aquí juega otra vez Quetzalcóatl un papel decisivo, 'porque
· ·después de muchas pesquisas encontró el "monte de fos víveres" del cual con ayuda de la hormiga roja extrajo el
maíz, con el cual se alimentaron los primeros hombres.
(¡Obsérvese la, ingenua despreocupación con la cual el mito
hace surgir cosas que antes eran desconocidas!) Percf el papel de Quetzalcóatl como dios de la alimentación le fue
arrebatado por los dioses de la lluvia, los que partiendo
el "monte de los víveres" con un rayo, hurtaron todas las
plantas alimenticias para que los hombres les suplicaran
mucho antes de otorgárselos.

16

(

En lo que se refiere al segundo signo siemanal "Ce
Océlotl", dice el Codex Telleriano Remensis: "Los que nacían en estos cuatro días (de un océlotl a cuatro ollin) eran.
hombres belicosos. "Como sabrá el lector, había dos distintos sistemas calendáricos, uno para el orden ritual de los
días 13 x 20 y un año solar con 18 x 20 dias con un período de mal agüero de cinco días. Cada 52 años se repetía
el ciclo.
Después de esta breve digresión al sistema calendárico
de los aztecas, volvamos a Quetzalcóatl y ahora quisiera tratar de mostrarlo en esta segunda parte, en la otra forma
bajo la cual se presenta, o -si se desea- como una perso~·
na completamente distinta con el mismo nombre (es un
asunto difícil de decidir) : Como hombre, como rey sacerdotal. La descripción de su nacimiento, el cual -eomo
común en los héroes- ocurrió bajo circunstancias sumamente místicas, es diferente en las diversas tradiciones.
Unas dicen que su madre, la tolteca Chimalman, "escudo
yacente", lo concibió de una piedra preciosa que llevaba en
el pecho; otras dicen que Mixcoatl ("serpiente de las nubes"), que a su vez se identifica con el Tezcatlipoca negro,
la violó y que de esta unión surgió el semidios Quetzalcóatl.

es

'

17

�Antes de este acto, había tratado Mixcóatl en vano de matar a Chímalman dos veces con flechas, pero éstas siempre pasaron sin hacerle daño. Poco después del nacimiento,
murió la madre, pues el niño la había atormentado mucho
cuatro días antes de nacer. Acerca de la juventud de Quetzalcóatl no se cuenta nada. En el año "dos caña" edificó
Quetzalcóatl en Tula, en la isla de un río, casas de ayuno,
templos y casas de oración de conchas marinas y plata. Se
construyeron cuatro casas de oración; una de vigas cubierta
con mosaico de turquesas, una casa de conchas marinas
blancas, una de conchas rojas y una de plumas de Quetzal.
En ellas oraba, servía a la pareja de protodioses y empleaba el tiempo en ayunos. A medianoche bajaba al agua para
bañarse en un sitio que se designaba con el nombre de
"palacio de agua en el lugar del estaño". Se torturaba con
piedras preciosas verdes en lugar de espinas de maguey
y sahumaba con turquesas puras. Los dioses que adoraba
y a los que invocaba, eran la:s grandes deidades primitivas
inactivas, el "señor de nuestra carne" y la "señora de nuestra carne" (idénticos con Ometecuhtli y con Omecihuatl),
que habitan en el sitio de la dualidad sobre el cielo superior
nueve veces eslabonado. Detestaba los sacrificios humanos
"porque amaba mucho a sus súbditos los toltecas, y sólo
sacrificaba serpientes, pájaros y mariposas" (Annales de
Cuauhtitlán, Codex Chimalpopoca). Instruía a los hombres
en todas las artes que sirven para hacer la vida más agradable y valiosa, los enseñaba a tejer el algodón, a cortar piedras, a cocer objetos de barro y a derretir los metales.
También introdujo las leyes, la escritura y la ciencia del
calendario en el pueblo aún bárbaro. (La fusión del dios
portador de cultura y del señor creador de cultura, se vuel
ve por esta analogía bastante clara.) En Anáhuac se inició
una época de oro, las mazorcas de maíz alcanzaban la altura
de un hombre y los melones la circunferencia de la estatura de un niño.
Construyó otro templo para sí mismo y erigió para
ello las conocidas columnas en forma de serpiente. En
seguida se recluyó en el interior de este templo en un lu18

gar de difícil acceso donde era vigilado estrictamente por
sus heraldos, que habían rodeado el edificio con muchas tapias. Ahí estaba sentado en un tapete de piedras preciosas
verdes, plumas de quetzal y oro, pero nunca se mostraba
a sus súbditos, pues (según Sahagún) era barbado y muy
feo. Además llevaba una túnica blanca que le llegaba a los
tobillos y la que (de acuerdo con algunas versiones) estaba
bordada de cruces. La fuerza de penitencia de este asceta
ponía en peligro a la guerra, sin la cual no puede subsistir
el mundo. Los demonios demandaban sangre humana y los
dioses en los 13 cielos veían amenazado su poder. Así como
una vez, de acuerdo con tradiciones de tiempos remotos,
habían tentado al Yappan el penitente por conducto de la
hermosa diosa del amor Ixcuinan (se había transformado
en polvo cuando él trató de abrazarla), decidieron ahora
también perder a Quetzalcóatl. Tezcatlipoca descendió por
un hilo de telaraña del cielo y bajo la figura de un anciano
le ofreció un espejo curvo al santo. El horror se apoderó
de Quetzalcóatl al verse en el espejo. "Estoy viejo" dijo.
No quiso dejarse ver ya en ninguna parte y tampoco confiaba ya en sus más fieles discípulos, los que le forjaron una
costosa máscara cubierta de mosaico de turquesas para hacerlo olvidar su vejez. Entretanto Tezcatlipoca no cedia,
sino que trajo pulque, alabándolo como la bebida de la inmortalidad. Al principio Quetzalcóatl rehusó beber, pero
finalmente absorbió el licor por una caña hasta embriagarse
y perder el dominio sobre los sentidos. Aquí sucedió lo
terrible: En su embriaguez violó a su propia hermana, Quetzalpetlatl (según Durán) .
El demonio (Tezcatlipoca, que ahora personifica igualmente a la mala conciencia) le había sugerido que emigrara
al sur para buscar el reino Tlillan-Tlapallan ("la tierra del
negro y del rojo"), y la vergiienza y la desesperación lo
empujaron verdaderamente fuera del país. "El sol me llama", dijo.
En Tula ocurrían en esta época cosas terribles y malos
presagios anunciaban la caída de la ciudad. Llovían piedras,

19

�se incendiaban los montes y los demonios destruían a los
toltecas en masa. (Tras este mito se vislumbra la verdad
histórica, la destrucción de Tula por las tribus nómadas primitivas del norte.) Quetzalcóatl se espantó ante esto, quemó sus casas de oración, hundió el tesoro de los toltecas y
todas sus joyas en un manantial y se puso en camino con
sus más fieles compañeros. Todos los pájaros de ornato y
cantores abandonaron Tula, con él volaron delante de él
hacia la costa. En sus correrías sin rumbo llegó primero a
Quauhtitlán (¡en donde apedreó el árbol frutal!) y después·
a ·Temacpalco, al "lugar donde se encuentra la huella de
su mano en la roca", porque ahí había apoyado sus manos,
descansando en el peñasco en el que estaba sentado y las
huellas penetraron profundamente en la roca. En el camino
lo importunaban los demonios y les descubrió -para que.
lo dejaran en paz- los secretos de todas las artes y oficios
toltecas. Sucedieron muchas cosas en el camino, cruzó montañas nevadas y la mayoría de sus acompañantes se helaron en la tormenta de nieve. Lloró por ellos y por sí mismo,
pero en seguida volvió a confundirlo una furiosa y absurda
esperanza, de manera que se deslizó velozmente desde lo alto
del cráter de un volcán hasta la planicie. Al pasar por la
ciudad de Cholula, lo detuvieron los habitantes y lo forzaron a llevar la corona de su pueblo. Permaneció por años
en la "ciudad santa", un sacerdote y rey prisionero. Huyó
luego también de Cholula con sólo cuatro discípulos y vagó
nuevamente de un lado a otro, buscando el país Tlillan-Tla1 pallan. En la costa tiró una flecha a través de uná ceiba y
los dos extremos de la flecha que salían del árbol crecieron
tan gruesos como el tronco, de manera que el árbol semejaba una cruz. (En esta leyenda puede buscarse quizás el
origen del símbolo de la cruz de Quetzalcóatl.) A continuación se separó de los cuatro discípulos en Coatzacoalcos y
les encargó que anunciaran a sus seguidores en Cholula,
que regresaría en el año "Ce Acatl" con otros compañeros
para volver a erigir un gran reinado sobre todo México.
Sobre lo que sigue a continuación difieren los informes y
tradiciones. Unas dicen que construyó una balsa de serpientes y que en ella viajó hacia el oriente con r umbo des-

Eduardo Seler cree que bajo la desaparición y el deseo de reaparición de Quetzalcóatl está un mito lunar, y
Alfonso Caso lo interpreta diciendo que es una explicación
m ítica de la desaparición y reaparición del planeta Venus.
E l país Tlillan-Tlapallan es quizás un símbolo del punto
de contacto de la noche con el día. No voy a permitirme
dar un juicio en cuanto a lo anterior sino que me concretaré a presentar estas dos hipótesis. Una cosa parece segura:
El año de la llegada de los Conquistadores a tierras mexicanas, 1519, coincidió con el año " Ce acatl", para el cual
Quetzalcóatl había anunciado su regreso. Los españoles,
cuyo pequeño grupo podría haber sido fácilmente derrotado
por los aztecas, a pesar de las desconocidas armas de fuego
Y los caballos, no encontraron, como es comprensible, desde
el principio ninguna resistencia digna de mencionarse y
cuando por fin los aztecas se dieron cuenta de que los españoles no tenían nada que ver con el portador de cultura
t olteca, ya era demasiado tarde. A pesar de la importancia
predominante de Huitzilopochtli en el Panteón Azteca, se
había conservado un vívido recuerdo del gran asceta y sacerdote, como se deduce del hecho que en Texcoco había
una orden religiosa, los Quaquiles, que aspiraban y se habían puesto como meta, vivir de acuerdo con la vida santa
de su ideal.

20

21

conocido, que llegó al país Tlillan-Tlapallan y que habita
ahí en eterna juventud. Otras dicen que se incineró en una
ca ja de piedra y que su corazón se transformó en estrella
matutina, pero que sus cenizas se transformaron en aves de
o:mato. Veamos brevemente lo que dice Durán:
" Luego que se consumió en la hoguera, salíó de las cenizas de su corazón su espíritu en forma de estrella y subió al cielo; y dizen los viejos que esa estrella es el lucero
de la mañana y por eso llaman Quetzalcóatl TlahuitzcalpantecuhtJi, el señor que brilla en los campos sobre las casas.
Y dizen que quando murió, no pareció luego en el cielo, porque fué a visitar el infierno; y á los siete días salió el lucero
grande, y Quetzalcóatl fué divinizado". (Sic)

�Al héroe Quetzalcóatl de los mexicanos corresponde
aproximadamente el Kukulcán de los mayas. Cito para justificar esto, a Diego de Landa en su "Relación de las cosas
de Yucatán": "Que es opinión entre los indios que con los
Yzaes que poblaron Chichenizá, reinó un gran señor llamado
Cuculcán, y que muestra ser esto verdad el edificio principal -que se .llama Cuculcán; y dicen que entró por la porte
de poniente y que difieren en sí entró antes o después de
los Yzaes o con ellos, y dicen que fue bien dispuesto y que
no tenía mujer ni hijos; y después de su vuelta fue tenido
en México por uno de sus dioses y llamado Cezalcuati (Quetzalcóatl) y que en Yucatán también lo tuvieron por dios
por ser gran republicano, y que esto se vio en el asiento que
puso en Yucatán después de la muerte de los señores para
mitigar la disensión que sus muertes causaron en la tierra."
"Que este Cuculcán tornó a poblar otra ciudad tratando con los señores naturales de la tierra que él y ellos viniesen (a la ciudad) y que allí viniesen todas las cosas y negocios; y que para esto eligieron un asiento muy bueno a
ocho leguas más adentro en la tierra que donde ahora está
Mérida, y quinze o dieciséis del mar; y que allí cercaron de
una muy ancha pared de piedra seca como medio cuarto de
legua dejando sólo dos puertas angostas y la pared no muy
alta, y en el medio de esta cerca hicieron sus templos; y
que el mayor, que es como el de Chichenizá, llamaron Cuculcán; y que hicieron otro redondo y con cuatro puertas,
diferente a cuantos hay en aquella tierra, y otros a la redqnda, juntos unos de otros; y que dentro de este cercado
hicieron casas para los señores, entre los cuales solamente
repartieron la tierra dando pueblos a cada uno conforme
a la antiguedad de su linaje y ser de su persona. Y que Cu-.
culcán puso nombre a la ciudad, no el suyo, como hicieron
los Ahizaes en Chichenizá, que quiére decir pozo de los
ahizaes, mas llamóla Mayapán que quiere decir el pendón
de la Maya, porque a la lengua de la tierra llaman maya ..."

se tornó por el mismo camino a México, y que de pasada
se detuvo en Champotón, y que para memoria suya y de
su partida, hizo dentro del mar un buen edificio al modo
del de Chichenizá, a un gran tiro de piedra de la ribera,
Y que así dejó Cuculcán perpetua memoria en Yucatán."
Una prueba muy clara adicional sobre la existencia de
Kukulcán en Yucatán se encuentra en la "Colección de documentos inéditos" (2e serie, tomo XI), en un texto que
dat a de 1581: "Dizen los antiguos desta probincia que antiguamente cerca de ochocientos años a en esta tierra no
ydolatraban y después que los mexicanos entraron en ella
Y la poseyeron un capitan que se dezia Quetzalquat en la
lengua mexicana que quiere dezir en la nuestra plumaxe de
culebra y entre ellos a la sierpe le ponen este nombre porque
dizen que tiene plumaje y este capitan suso dicho yntroduxo
en esta tierra la ydolatría y uso de ydolos por dioses los
quales hazia hacer de palo y de barro y de piedra y los
hazia adorar y les ofrescian muchas cosas de caza y de mercadurias y sobre toto la sangre de sus narizes y orejas y
corazones de algunos que sacrificaban en su serbicio y ellos
yncensaban con sahumerios de copal que es el encienso desta
tierra y esta costumbre quedo hasta que los conquistadores
Y los Religiosos se los fue quitando poco a poco." (Sic)
De la misma manera que Quetzalcóatl, es adorado Ku~ulcán como héroe y como dios; como dios juega un papel
rmpo~te en la historia de la creación de los mayas, porque Junto con Hunahpu (un alto dios inactivo, al que cor~esponde en la Mesa Central Tonacatecuhtli) hizo surgir la
tierra del mar, produjo todo lo necesario para la vida y después ayudó a crear a los hombres del maíz.

"Que este Cuculcán vivió con los señores algunos años
en aquella ciudad y que dejándolos en mucha paz y amistad

Es parecido al Kukumatz de los guatemaltecos. En el
P opo! Vuh se identifica la deidad creadora con él y en otra
parte se le llama "Ah Toltecat"" (el tolteca), de donde se
puede deducir, que también aquí fue el héroe Quetzalcóatl
de la altiplanicie la figura original que sólo fue adoptada .
Además me parece sumamente interesante que Kukumatz
sea definido como el principio que está vivo en el agua,

22

23

�pues las relaciones entre agua y viento están claramente
expuestas por Sahagún en las siguientes lineas:

BIBLIOGRAFIA
(CRONOLOGICA)

Yhecatl yn cecatl (el viento)
yn teyacancanh, yntlachpancaúh (es el caudillo y barredor de caminos
· yn_tlaloque, yn avaque, yn qui quiyanhti (de los Tlalocs,
de los señores de los dioses de la lluvia, del agua.
y continúa: " ... y eso lo suponen ellos (los indios) porque
antes de comenzar la lluvia hay grandes vientos y tormentas de polvo, y por eso dicen que Quetzalcóatl, el dios· del
viento, barre los caminos para los dioses de la lluvia para
que puedan hacer llover."
Para dar término a las comparaciones quisiera observár ·brevemente que todavía se pueden señalar estrechas
relaciones entre Quetzalcóatl y la figura del Palulukong
de los Hopi, el Kólowissi de los Zuñí y el Viracocha de los
Incas. Características esenciales surgen aquí y allá bajo ·circunstáncias semejantes y dan lugar a la conclusión de que
~1 origen de todos los mitos de esta naturaleza tiene la misma
raíz. Pero hasta ahora esto es todavía una hipótesis; •sin
embargo creo que las relaciones de los pueblos centroamericanos entre sí y aun las conexiones con el Perú fueron más
estrechas de lo que generalmente se cree.

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WESTHEIM, Paul: "Die Kunst Alt-Mexicos". Vol. 1966.

NOTA DEL EDITOR: En la página 20, renglón 7 , debe decir: Todos
los pájaros de ornato y cantores a!bandonaron Tula con él, volaron
delante de él hacia la costa.

26

El esclarecido maestro Doctor Antonio Caso cumplió
pr.e:&lt;Jilectos y amados del gran mentor campechano que se llamó Justo Sierra. Los dos justificaron con el tiempo las legíµ~as esparanzas que- en ellos puso el Ministro de Instrucción'
I&gt;ública del General Díaz; los dos resultaron magníficos óri..
dor mejor formado en nuestras aul~s; la inteligencia mejqr
nutrida de nuestros paraninfos desde los lejanos días de Justo,_S ierra; la conciencia más limpia de México.
. , Antonio Caso y Jesús Urueta fueron los dos discípulos
lectos y amados del. gran mentor campechano que se llamó
Jlli?to,Sierra. Los qos justificaron con el tiempo las-legítiID:as
esperanzas que en ellos puso el Ministro de Instrucción Pú:
blica del General Díaz; los dos resultaron magnificos ora~
dQfes, Urueta, lírico, de teatro, elegante y florido, y Caso,
un orador de cátedra excelente, exquisito, insuperable, qqe
sólº tiene parangón con Ignacio Ram_írez, en su clase inolvidable de Literatura en la Escuela Nacional Preparatori~.
Los dos salv_aron las fronteras geográficas de la patria, En
Madrid, en sus mejores teatros, conquistó el chihuahue~e
Urueta, tempestades atronadoras de aplausos, por la elegancia y soltura con. que manejaba el castellano, sólo comparable en la Península a Emilio Castelar, de grata memoria
para la intelectualidad hispana; en Buenos Aires, en Lima y
Río de Janeiro, fue admirado el adelanto esclarecido de Caso
en las universidades sudamericanas y con ello paseado en
27

�triunfo
ef nombre
glorioso de México.. ..
'. . ~-·
.

una cátedra de Sociología en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales dependiente de la Universidad de Nuevo León.

•·

• . ·¡_·,.::"t

! ~ C"J•

l' . :''": -.~ ·.·.~ :.:.,·

.•

;,,

1~:."

,,,: ·

- ·' :-.· ,Fué t'~ l -~Uasif.e a maestro desaparecido Doctor Honoris

Causa de las Universidades de Guatemala, Río de Janeiro,
San Marcos de Lima y México. En misión intelectual y como
Embajador Extraordinario de nuestra nación, visitó Perú, ·
Chile, Argentina, Uruguay,. l3olivia, Br.asi~, y los países de
Centro-Aniéfi~a:. En.ellos honró a México y ·su palabra docta,
bondadosa y cordial fue mensaje de luz y fraternidad del
pueblo azteca a las hermanas naciones del Continente Americano. Su nombre permanece unido en la Diplomacia mexicana al lado de Amado Nervo, Luis G. Urbina, Jesús Urueta,
Enrique González Martínez y Alfonso Reyes. A pesar de que
sólo fue úná- efapá trarisitóíia y fugaz· de
vida; yá que
·jamás desvió ·s u sagrada ·vocación rriagistérial,
e(sfügular éxito que obtuvo en su gira cultural y ·1a representación· oficial de nuestra patria que ostentó, podemos cónsi~
de:rarlo como uno de los más dignos miembros con 'q ue líaya
contado el Servicio Exterior Mexicano.

su

En el Circulo Mercantil Mutualista, en su autógrafo
que figura en lugar prominente de su biblioteca, dejó escrito
este bello pensamiento, que es un elogio no sólo para la
institución, sino para todo Monterrey:
"Al acabar de visitar este admirable centro de cultura
física y social, comprendo las posibilidades humanas que
encierra Monterrey. La vida estará siempre por delante,
para aquéllos --como los regíomontanos- que saben prepararla, de manera cumplida y espléndidamente".-

pór

He aquí los nombres de sus libros, fieles testimonios
de su obra imperecedera y verdaderos monumentos de la
cultura universal: "La existencia como economía, como desinterés y como caridad", "Discursos a la Nación Mexicana",
"La filosofia de la intuición", "Problemas filosófiéos", "Sociología genética y sistemática", "Principios de Estética",
"La filosofía de la cultura y el materialismo histórico", "Drama por Música, Beethoven, Wagner, Verdi, Debussy", "Discursos heterogéneos", "Filósofos y moralistas franceses",
"El acto ideatorio", "Historia y Antología del Pensamiento
Filosófico", "Bélgica en la paz", "El Peligro del hombre",
así como dos libros de poemas; "Alquimia" y el "Poeta de
los •días del mar".

La última ocasión que vino a Monterrey fue a mediados
de enero de 1938, i'nvitado por el Centro Artístico de esta
Ciudad, dando conferencias, eón incomparable éxito, en el
Teatro Rex de esta ciudad sobre cuestiones estéticas y filosóficas; una plática en el Circulo Mercantil Mutualista, y

28

29

�MARIA EMBEIT A
Profesora de Literatura Eapaflola de la U.µversldad ·de Northweatera. Evam~n. Dllnow.

TEMA Y SIMBOLO EN
HISTORIA DE UNA ESCALERA
·i
t

El ~ema central que Buero Vallejo desarrolla en esta
obr~ és la del desengaño; construye su drama en el doble.
carril, Engaño-Desengaño, en el que se desliza la existencia
del' hombre en sus distintas edades: la juventud por el del
engaño, la edad madura y la vejez por el del desengaño. Las
cosas y los acontecimientos se repiten en un ciclo incesante,
a través del tiempo. La muerte es el límite al dÓlor de )a
existencia: su finalidad última y destino ineludible.
La vida del hombre se l}alla condenada a un angustioso
ciclo que se repite indefinidamente. Buero Vallejo muestra
en Historia de una escalera, las diferentes fases de la existencia humana. Hay que distinguir su verdadero orden interno del puramente externo que nos presenta el autor.
El nene que Elvira y Fernando llevan en brazos al comienzo del segundo acto, representa el principio de la vida
del hombre. Suben al nene sus padres precisamente cuando
el féretro del señor Gregorio acaba de descender las escaletas, hacia la gran nada de la muerte: en el comienzo y
el final del ciclo humano.
Manolín que fuma a hurtadillas sus cigarrillos en el

31

�descansillo y se en:trega a sus ensueños de niño, es la repetición de ese ayer a que ,se refiere Fernando, hablando con
'tlrb~o: "Ayer éra.n:'ló!i .tú y :yo dos ~ríos que veníamos a
fumar aqui a escondidas los primeros pitillos". 1
En el acto segundo, vemos la edad madura en el hombre. Elvira y Fernando, ahora casados, ocupan el lugar de
sus padres. Cada día es un paso que les va acercando al
destino fatal de sus progenitores.
Nos damos cuenta de la estructura cíclica de la obra
al levantarse el telón del tercer acto. En esencia la repetición del primero, Elvira, Fernando, Urbano y Carmina
ocupan exactamente el mismo puesto que ocupaban sus padres al comienzo del acto primero.
-, ..r'..os personajes, aunque no conscientes de la repetición
de ia' existencia humana, pueden ver, sin embargo, la identidad de los amores d~ su juventud con la de sus pijos:
Carn~'ina-hija. Fernando-hijo.
. , .Carmina y Urbano ven en Fernando-hijo al padre, Los
dos persqnajes asumen ante ellos la misma personaljdad:
. .. Urbano.-(A Carmina, hija) Y no quiero que vuelvas
a pensar en Fernando. Es como su padre: ·
.un inútil.
Carmina.-¡Eso! 2

quien conocía de soltera, que ahora tiene tres niños: "Me
produjo cierta melancolía ver estos niños. Me daban la impresión de la continuidad de la vida y del acabamiento mío" . 3
Dentro de la existencia del hombre que se repite en
incesante ciclo, las mismas cosas que ocurren una y otra
vez. Veámos en Historia de una escalera: el cobrador dice
a 'Doña Asunción: "'rodos los meses la misma historia."
Todos los meses el cobrador presenta la factura de la
luz, todos los días los personajes suben y bajan esas escaleras en actos mecánicos, idénticos.
Cuando Fernando a instancias de Urbano, cuenta lo
que le ocurre, comienza diciendo, "Nada, lo de siempre" .
Por su parte Urbano observa después de escucharle: "Eso
ya es muy viejo. Creí que te ocurriría algo", es decir, algo
nuevo, diferente.
·
Generosa, al comentar con Paca el pago de la factura
de Doña Asunción añade: "No es la primera vez que le hacen favores de éstos" Cuando le preguntan por su marido,
Generosa responde siempre de forma idéntica:
Generosa.-Muy disgustado, hijo. Como lo retiran por
la edad . .. Y es lo que el dice:
¿De qué sirve que un hombre se deje los
huesos conduciendo un tranvía durante
cincuenta años, si luego le ponen en la
calle? 4

.Urbano cree ver el segundo triunfo de Fernando en el
ai:~or de su niña por Fernando-hijo: acusa a su antiguo rival
de alegrarse de este éxito de su hijo en Carmina-hija.

En el segundo acto mientras Carmina y Urbano hablan,
Paca se asoma a la barandilla. Al divisarlos por el hueco de
la ,escalera inquiere lo que hacen.

El tema de la vida del hombre como ciclo que se repite,
ya lo hallamos en Azorín, en Las Nubes y también en La
Voluntad. El mismo concepto informa al protagonista de
La sensualidad pervertida cuando ve a una muchacha a

En el tercer acto repite la misma pregunta, con idéntico gesto, sólo que ahora la voz es la de una rµujer vieja :
"que contrasta con la fuerza de una pregunta igual hecha
veinte años antes":

32

33

�Urbano repite siempre su misma amenaza de echar a
alguien por el hueco de la escalera.
En cada acto tiene lugar una declaración de amor: en
el primero, de parte de Fernando; en el segundo de Urbano,
en el tercero de Fernando hijo, cuando Urbano pide a Carmina que sea su mujer; esta "asiente tristemente, en silencio, traspasada por el recuerdo de un momento semejante".
Una multitud de idénticos hechos traen ecos del pasado.
El autor, crea así una atmósfera angustiosa, en la que
la vida del hombre aparece aprisionada en un ciclo.
Los jóvenes en la obra creen alcanzar la felicidad por
distintos caminos. En el acto primero, Fernando espera poder realizar sus proyectos: liberarse del ambiente y casarse
con Carmina; Carmina participa de las ilusiones de Fernando.
También Elvira confía, por su parte, alcanzar la dicha
que cree hallará en su matrimonio con Fernando.
Se encuentra completamente engañada respecto al carácter de su enamorado. Cuando Don Manuel le advierte
del error, Elvira rehusa reconocerlo:
Don Manuel.-Eso sabrá hacer él ... hablar. Pero no
tiene dónde caerse muerto. Hazme caso,
hijita; tú te mereces otra cosa.
Elvira.-(En el rellano ya, da pueriles pataditas). No quiero que hables así de él.
~
Ya verás cómo llega muy lejos. ¡Qué
importa que no tenga dinero! ¿Para qué
quiere mi papaíto un yerno rico? 5
La resolución y el empeño que Elvira pone para triunfar en la empresa prueban la fuerza de sus ilusiones. Como
explica Trini "está loca por Fernandito". Cuandó don Ma34

nuel,. vencido por su voluntad inquebrantable objeta que
quizá Fernando no le quiera, Elvira responde: "De eso ,ne
encargo yo", y "Déjemelo a mí". En el acto segundo Elvira
comprende su profundo engaño. No conocía realmente a
Fernando.
Ha sido necesario el doloroso desengaño de su matri~
monio para descubrir• su íntima personalidad.
Elvira.-¡Sí, enfáqate porque te dicen las verdades! Eso
sabrás hacer: enfadarte y nada más. Tú ibas
a ser aparejador, ingeniero, y hasta diputado:
¡Je! Ese era el cuento que colocabas a todas.
¡Tonta de. mí, que también te hice caso! Si hubiera sabido lo que me llevaba . . . Si hubiera
sabido que no eras más que un niño mi'mado . . . La idiota de tu madre no supo hacer
otra cosa que eso; mimart~. 6
Si hubiera conocido antes a Fernando, no se hubi~ra
casado con él. Se equivocó lamentablemente. Se engafió.'
E°: resumidas cuentas, no fue más que una "tonta". Las paIa,~l'.~S de Fernando carecían de valor. El deslumbramiento
que· le produjeron se convierten en motivo de burla y d~s~
precio. No eran más que un "cuento", es decir, una mentirá.
Fernando no solamente no ha llegado lejos, síno que apenas
es capaz de proveer las básicas necesidades de su familia.
Citemos una vez más las palabras amargas de Elvira:
Elvira.- ¡Lo decidiremos! Tendré que decidir yo, como
siempre. Cuando tú te pones a decidir nunca
hacemos nada. (Fernando calla, con la expresión hosca. Inician la bajada). ¡Decidir!
¿Cuándo vas a decidirte a ganar más dinero?
Ya ves que así no podemos vivir. (pausa)
¡Claro, el señor contaba con el suegro! Pues
el suegro se acabó, hijo. Y no se te acaba
la mujer, no sé por qué. 7
35

�No ha sido capaz de continuar con la marcha de la agencia, que antes manejaba su suegro. Muerto éste, el negocio
se vino abajo y, por consiguiente, el dinero ha desaparecido. Fernando no posee energía, ni decisión.
Es Elvira la que debe tenerla por los dos. Fernando
es pusilánime un niño mimado, sin valor para enfrentarse
con la verdad. Pero, para que la decepción sea completa,
aún hay más: Fernando, el niño inútil y asustadizo, ni siquiera la quiere. Los reproches de Elvira son la confesión
dolorosa del derrumbamiento de sus sueños e ilusiones. Ahora puede ~!vira ver las cosas a la luz cruel del "desengaño".

Fernando no responde. Su hosco silencio es el reconocimiento doloroso de las acusaciones de Elvira: se ha traicionado a sí mismo, al traicionar a Carmina. El conflicto que se
presentaba exteriormente con Elvira y Carmina era en un
nivel más profundo e interior el conflicto dentro de sí mismo. Casarse con la mujer amada, liberarse del ambiente
sórdido, conseguir una posición independiente, significaban
en última instancia la expresión de su personalidad, la aserción de su propia dignidad individual, la victoria de lo mejor de sí mismo. Eligió el camino fácil. Renunció a la lucha.
Claudicó. Le vemos sumergido precisamente en la vida mezquina que diez años antes temía:
Fernando.--Sería terrible seguir así. Subiendo y bajando la escalera, una escalera que no conduce a ningún sitio; haciendo trampas en
el contador, aborreciendo el trabajo ...
perdiendo día tras día ... 8

También Carmina se halla dolorosamente decepcionada
en el acto segundo. Acepta el matrimonio con Urbano porque es la úníca solución posible para resolver el problema
de su vida. Mientras Urbano, dichoso ante la perspectiva
de casarse con Carmina, habla entusiasmado, ella por su
parte "asiente tristemente en silencio". Sabe Carmina el
valor de las ilusiones, y no le es posible participar en las
de Urbano. Este es el único que de todos los jóvenes aún
cree poder conquistar la felicidad: "Pero si tú me aceptas,
yo subiré. Subiré sí: Porque cuando te tenga a mi lado me
sentiré lleno de energías para trabajar". Sin embargo, en
el tercer acto se muestra decepcionado, triste, amargado.
Al final del segundo acto, Elvira, Fernando y Carmina
.
'
conc1~ntes de la íntima decepción de sus propias vidas, todavía pretenden engañar a los demás.
Elvira y Fernando sorprendidos por Carmina y Urbano
en la disputa que pone al descubierto la desdicha de su
matrimonío, disimulan. También Carmina se finge por su
parte, enamorada y feliz con Urbano. Todos representan la
comedia de una dicha que no poseen; en esta escena, que
se halla contrabalanceada por la del feroz regaño del acto
tercero; Fernando, Elvira, Carmina y Urbano ponen al descubierto sus llagas porque no pueden fingir por más tiempo.
Se acusan mutuamente del fracaso de sus vidas· estallan
.
' años.
violentamente
sus odios contenidos durante tantos
El desengaño más amargo es acaso el de Rosa. Arrastrada por sus ilusiones, se puso a vivir con Pepe, a pesar
de las advertencias de sus padres. Se convirtió en una ,;cualquiera" a quien su misma familia rechazó.

No sólo ha sacrificado su dignidad humana, sino que su
sacrificio ha sido inútil. Los dineros de don Manuel se han
terminado. La solución -la más fácil desde luego- fue
mal calculada. Se encuentra en la misma precaria situación
de siempre; pero ya no se queja. Ha perdido el espíritu de
rebeldía.

Lo profundamente dramático de la situación es que su
r asgo de rebeldía y de emancipación resultó estéril. Se sacrificó por algo que no valía la pena; se engañó cruelmente.
Como dice Urbano, "se ha perdido por un ... golfo ... un
cobarde". La vida con Pepe fue profundamente desdichada.
Este t rató de explotarla. Apenas le daba para comer y la

36

37

•

�:maltrataba. Rosa comprende su profunda equivocación cuando, en el acto segundo confiesa a Trini que hace mal .en defender a Pepe, pero aún lo quiere. En el acto tercero su desengaño se convierte en profunda amargura. Trata a Pepe
de "canalla" y le niega el saludo en la calle. En la vejez,
frustrada emocional y maternalmente, se encuentra sola,
deshonrada, sintiendo el desprecio de las gentes.

d~

Tiene la angustia materna frustrada de las mujeres
Lorca, 9 como revelan la fuerza emotiva de sus palabras:
".P ero .al menos, un niño! Mi vida se habría llenado con .un
niño". 10
, . Irónicamente '.rrini que llevó u:oa vida ejemplar y se
safrµicó por la faµillia, se encuentra al final de la obra en
la misma situación que Rosa. .Las hermanas
formari ·;,una
.
.
pareja notablemente igualada por las arrugas y la tristeza
q1;1e la desilusión y las penas ponen en sus rostros". No hay
correlación, pues, entre virtud y felicidad. El corolario final
es que el camino, sea el que fuere que el hombre elija)lesembarcara .en un mismo punto: el desengaño. .

In undertaking to write a play I mU$t first .
make dear to myself -just where it is to take pl,a,ce...
At first glance. that does not seem like much of a .. .
problem. A p7,ay .takes p7,ace in .London. or Berlin,.
in the mountains, a hospital or on a battlefield, ., .
wherever the a,etion demands. But it does not work •.
out quite that way. A pl,a,y, a/ter ail, takes p7,ace
upon a stage which in turn must represent London,
t
the mountains or a battlefiled. This distinction need #
not, but can be made. lt depends entirely on how
much the author takes the stage into account, how
strongly he wants to create the illision withount
which no theater can exist. A pT,aywright can be
deadly serious about the p7,ace. u

escalera tiene una dimensión simbólica 12 como ha señalado
Keller: "In theat,rical terms the stairway represents m.icrocoS1nically whatever environmental restrictions readers or
audience may wish to imagine f or the characters of the
play out beyond the stairway in the streets, shops, factories,
tavmns, or rnarkets". 1s
El autor ha creado una atmósfera de confinamiento
deprimente en esta escalera "sobre la cual no brillan jamás
ni el sol ni el horizonte". 14
Hay un ambiente de opresión: los cristales de la única
ventana se hallan cubiertos de polvo, la bombilla enrejada,
las escaleras sucias. En el tercer acto el casero ha pretendido sin éxito disfrazar su pobreza.
La escalera se halla en intima consonancia con las vidas de las gentes que habitan en la casa: representa el mundo sórdido y estrecho donde se agitan aprisionados. Urbano
reconoce la semejanza entre su propia existencia y 1a escal~ra, al confesar q_ue lo más probable es que no mejore su
vida y · dentro de diez años sigan todos subiendo esta misma escalera. En la riña final echa en cara a Fernando el
fracaso de su vida así "Sigues amarrado a esta escalera
como yo y como todos".
Los timbres nuevos, los cristales coloreados de las ventanas, y la pintura reciente del acto tercero no engañan a
Paca. A pesar de la falsa apariencia de renovación en la escalera la compara a su propia persona. Así dice entrecortadamente: "¡Qué vieja estoy! Tan vieja cómo tú!" El sentido de la escalera se nos revela cuando los personajes miran
el féretro del señor Gregorio que desciende.

El lugar de la acción de una obra tiene su significado
dentro de su microcosmos. En la obra que estudiamos la

Descubrimos que la c-scalera que Fernando creía "no
conducía a ninguna parte" lleva a la muerte. De la misma
manera el incomprensible y constante "subir y bajar" de .
los personajes cobra significado en el "bajar último". La
muerte es el sino común e ineludible de los humanos, como

38

39

�lo expresa el Señor Juan diciendo: "Ya nos llegará a todos".
La escalera conduce últimamente a la muerte, destino ineludible del hombre liberación de su existencia dolorosa.
El hombre víctima de la ilusión de la vida es un tema
constante de la literatura. El Eclesiastes expresa el mismo
tema. La edad Media recoge este sentimiento, que reaparece con fuerza en el barroco español y en el Romanticismo.
Quizá sea Quevedo, en El mundo por dentro, quien expresa
con mayor amargura el tema del desengaño: en ella unanciano va revelando al autor la verdad de las cosas: "Yo te
enseñaré el .mundo como es: Tú no alcanzas a ver sino lo
que parece". 15
Un profundo pesimismo informa Hi.storia de una escalera al presentar la existencia humana sin sentido trascendental, sin esperanza de mejora en su repetición cíclica;
una desesperación indescriptible, que la total ausencia de
humor acentúa, permea sus páginas. Sus personajes -sin
posibilidad de resurrección moral- encadenados a la escalera, que simboliza la prisión de la que no pueden escapar, son verdugos, grises y mezquinos de sí mismos.
No puede clasíficarse Hi.storia como obra costumbrista
o drama realista propiamente. Su dimensión simbólica revela su filiación con Ibsen; la angustia del drama humam
y su ser, le entronca con el teatro existencial europeo.

N O T A S
1 Antonio Buero Valle jo, Historia de una escalera (Madrid, 1951),
pág. 102.
2 Ibid, pág. 141.
3 Pio Baroja, La. sensualidad pervertida (Madrid, 1927), pág. 334.
4 Historia pág. 111.
5 Ibld., pág. 103.
6 Ibid., pág. 121.
7 Ibld., pág. 141.
8 Ibld., pág. 108.
9 "La muje_r que figur': e~ las comedias de Garcla Lorca es una mujer
compleJa con las siguientes cara~teristicas: 1) siempre es trágica,
2) sufre frustrada de amor o de infecundidad, 3) incorpora el pundonor calderoniano y 4) es simbólica-representa una sola pasión".
Joseph W. Zdenek, "La mujer y la frustración en las Comedias de
García Lorca", Hispania, XXXVIII (1955), pág. 67.
10 Historia, pág. 183.
11 Friedrich Duerrenmatt, "PrO'blems of the Theatre", The TulaneDrama Review, 111 (1958), pág. 3-34.
12 Guillermo Diaz-Plaja llama la atención sabre la dimensión simbólica siempre presente en la obra de Buero Vallejo, y que ya aparece
en la obra que nos ocupa. Véase La Voz Iluminada: Notas sobre
el Teatro a través de un cuarto de siglo (Barcelona 1952), pág. 274.
13 Daniel S. Keller, Review of
XXXVIII (1955), págs. 370-371.

mstorta de una Escalera, IDspania,

14 José Mancisidor, "La Literatura Española bajo el signo de Franco",
Cuadernos Americanos (Mayo-Junio, 1952), págs. 52; La escalera
de una casa como símbolo de la existencia humana que puede alcanzar la felicidad o la desdicha aparece en la obra de Ramó n
Gómez de la Serna. Véase Escaleras (Madrid 1928).
15 Francisco de Quevedo, Los Sueños: El mundo por dentro (Madrid,
1917) pág. 6.

40

41

�LIC. JORGE MONTEMAYOR SALA~
Profesor de "Teoria general del Estado" en la F~cultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U. N. L.

LA DIVISION DE FUNCIONES DEL PODER
ESTATAL EN LA HISTORIA

La realidad histórica de las instituciones políticas se
constituye por una variada y compleja red de factores ideológicos y de circunstancias sociales, entrelazadas en un
tiempo específico y determinado. Los factores ideológicos
constituyen la fuerza motriz de la creación institucional. L·a
ideología trata de influir en el ámbito colectivo, a fin de conducir el obrar social hacia los objetivos específicos de su
concepción. Las circunstancias sociales de un momento determinado pueden propiciar el desarrollo de la nueva idea,
su retardo o inclusive su desprecio.
El pronunciamiento social para crear nuevas formas
institucionales de ejercicio político, constituyen a través
del tiempo, la realidad histórico-política de los pueblos. Este movimiento de las agrupaciones sociales "depende de
una gran ley que podría llamarse la doble ley de degradación y la sobreelevación de la energía de la historia, o
de la masa de actividad humana, de la cual depende el
movimiento de la historia. En tanto que la usura del tiempo
y la pasividad de la materia disipan_y degradan naturalmente las cosas de este mundo y la energía de la historia,
las fuerzas creadoras del espíritu y de la libertad, que normalmente tienen su punto de aplicación en el esfuerzo- de
algunos -consagrados por ello al sacrificio -elevan cada
vez más la calidad de esa energía. La vida de las sociedades humanas avanza y progresa así al precio de muchas

43

�pérdidas; avanza y progresa gracias a esa sobreelevación
de la energía de la historia debida al espíritu y a la libertad ..." (1)
Las manifestaciones socio-estatales quedan plasmadas
en tiempo y espacio. "La historia comienza cuando volteando el rostro se miran las viejas huellas que la humanidad
venido imprimiendo en su largo peregrinar. En este sentido, es un reandar con el pensamiento a través de las crónicas que cobran vida al hacerse objeto de reflexión." (2)

ha

El panorama histórico de la división de funciones en
el poder estatal, surge -inicialmente- en las obras de
los filósofos griegos Platón y Aristóteles. Platón señala los
rasgos caracteristicos de la ciudad-estado en sus obras "La
República" y "Las Leyes''. Aristóteles especifica en el libro
VI de su obra "La Política" las tres funciones que debe
llevar a cabo el poder público a fin de normar su acción en
vistas al buen logro de los deseos sociales. Establece los
aspectos de cada una de las funciones y las relaciones que
entre las mismas deben de existir. Los desarrollos subsecuentes de Polibio y posteriormente de John Locke, en
Inglaterra, y de Montesquieu, en Francia, completan el
cuadro visional de la institución. Es lógico deducir que las
aportaciones de estos pensadores se motivaron y manifestaron en causas, realidades y épocas diversas. No obstante todas ellas se concatenan en el tiempo para darnos una
estructura presente de cuyo análisis e investigación podemos obtener provechosos resultados. Para nuestro estudio
adquieren singular importancia las elaboraciones políticas
de Locke y de Montesquieu, por ser estas las que influyeron decididamente en el derrumbamiento de las monarquias
absolutistas y porque gestaron en gran parte la realidad
política de nuestro tiempo. Las proyecciones que sobre el
tema llevaron Aristóteles y Polibio, constituyen meritorios

antecedentes al movimiento político posterior.
Aristóteles, uno de los más célebres filósofos griegos,
nació en Estagira (Macedonia) el año 384 a. de J.C., murió en Calcis (Eubea) el año 322 a. de J .C. Discípulo de Platón en la Academia durante veinte años. En 334 fundó en
las afueras de Atenas el Liceo, en donde con un grupo de
discípulos discurría sobre cuestiones filosóficas. Durante doce años enseña en el Liceo y a este período de su vida pertenecen la mayor parte de sus obras. Muerto Alejandro de
Macedonia, en Atenas, el año 321 recobró predominio el
partido antimacedónico quien se mostró hostil a Aristóteles, motivo por el cual el filósofo se refugia en Calcis (isla
de Eubea) en donde muere al año siguiente. Su obra fundamental, para nuestro estudio, lo es "La Política", en
donde refleja su alta estima por la política a la cual considera como la ciencia más importante dentro del Estado.
Su obra es el resultado de un estudio -minucioso y detallado- de los gobiernos existentes en Grecia. Las realidades sociales y políticas de: Cartago, Atenas y Esparta así
c?mo el análisis de una multitud de constituciones griegas,
sirven de base para que Aristóteles redacte su magistral
obra. Raymond Gettell, nos dice que ésta "más que un
trabajo sistemático de filosofía política es un tratado sobre
el arte del gobierno". (3) En la misma señala los males y
los errores de su época. Indica también lineamientos de mejoramiento colectivo para la polis griega.
En el libro VI Cap. XI p.- 1, establece la conveniencia
de que en todo Estado se formule el funcionamiento del poder en vista de tres funciones típicas: la legislativa, la ejecutiva y la judicial. "Todo gobieno se compone de tres partes cuyo interés y conveniencia debe consultar el buen legislador. Cuando las tres están bien constituidas, el gobierno es necesariamente bueno; y las diferencias que existen
entre esas partes es lo que determina la diversidad de los
gobiernos. Una de esas tres partes es la que se encarga de

1).-Maritain, Jacques. "Los derechos del hombre", Ed. Dédalo, Buenos
Aires, 1961, p.- 55.
2).-Basave Fernández del Valle, Agustin. "Filosofia del hombre", Ed.
Fondo de Cultura Económica, México, 1957, p.- 246.

3).-G. Gettell, Raymond. "Historia de las ideas politicas" Ed. Nacional
México, 1959, T. 1, P.- 101.
'
'

44

45

0

�deliberar sobre los negocios públicos; otra ejerce las magistraturas, siendo preciso determinar cuáles son las_ que
han de establecerse, cuál debe ser su autoridad especial Y
cómo hay que elegir los magistrados. La tercera es la ~ue
administra justicia. La parte que delibera es la que decide
en plena soberanía la guerra, la paz, las alianzas, la ruptura de los tratados, es la que hace las leyes, fiscaliza las
cuentas del Estado y pronuncia las sentencias de muerte,
destierro y confiscación".
Polibio historiador griego, nació en Megalópolis (Ar.
cadia) en el' año 201 a. de J.C. Murió en su lugar de ongen
en 122 a. de J.C. Hijo del estratega Licertas. En su obra
"La Historia de Roma" describe la grandeza del pueblo romano. Consta de cuarenta libros, de los cuales, tan sólo los
primeros cinco existen íntegramente. Los restan~es a~recen en fragmentos. En su libro VI nos narra la vida pohtica e institucional de Roma. Tiene contacto con el pueblo
romano cuando el imperio macedónico es vencido y Grecia
ínvadid~ y dominada. Llega a las costas italianas en calidad de rehén con un grupo de compañeros de la liga aquea.
En Italia toma partido e interés por las instituciones romanas y en especial por la Constitución Republicana. Ve
en ella un cuerpo de normas que encauzan y orientan el
poderío y la grandeza del pueblo romano.
1

Analiza y estudia la estructura de la constitución Y de
su observación concluye que "en la constitución romana,
los cónsules representan el principio monárquico; el senado
es de naturaleza aristocrática, y las asambleas populares,
democráticas. Cada uno de estos órganos, sin embargo,
restringe y limita los poderes de los demás, y ninguno puede
actuar en la vida sín el concurso de todos. De este modo se
crea un sistema de frenos y balanzas, una forma de equilibrio político". ( 4) Propugna en su obra por 1~ c_r~ación de
un gobierno mixto que se sustente en el pnncipio de un
sistema de frenos y balanzas consagrado en el mandato
4).-Gettell, Op. Cit., T.- I, p.- 137.

46

constitucional. Polibio es considerado como el primer escritor que expone con atingente claridad las ventajas del
gobierno mixto y las conveniencias que ofrece el principio
antes expresado en la organización estatal.
John Locke, filósofo y médico inglés, nace en Wrigton,
cerca de Bristol, en el año de 1632, y muere en Oates
Essex en 1704. Ejerce su profesión médica, aunque dedica
gran parte de su tiempo a la investigación filosófica y
política. Sus principales obras son: en materia filosófica
el "Ensayo sobre el entendimiento humano". En materia
política el "Ensayo sobre el gobierno civil" en donde fustiga
a las monarquías absolutistas, polemiza sobre el derecho
divino de los reyes y establece la división de funciones en
el poder. Esta última obra, publicada al igual que la primera en el año de 1690 es uno de los golpes más sever05¡
dados a los sistemas monárquicos de esa época. Lucha por
un parlamento libre de las presiones del monarca y de una
función judicial ajena a las interferencias exteriores del
poder real.
Charles-Louis de Secondat: Montesquieu. Pensador y
escritor francés, nació en Bride, junto a Burdeos en 1689
y murió en el mismo lugar en el año de 1755. En 1714 es
consejero del parlamento de Burdeos, presidente un año
después, usando el nombre de Montesquieu que legó de su
tio. Entra en la Academia en 1728. Viaja por Alemanía,
Austria, Hungría, Italia, Suiza e Inglaterra, donde estuvo
dos años de 1729 a 1731. Sus obras son: "Letras persas"
escrita en 1721, satiriza las costumbres de su época y ridiculiza las instituciones de su tiempo; "Consideraciones sobre
las causas de la grandeza y decadencia de los romanos"
escrita en 1734; la más interesante de todas ellas es "El
espíritu de las leyes" publicada en 1748, en donde se revela
como legislador enciclopedista que suma ideas históricas,
económicas y sociales. A esta obra dedica gran parte de
su vida. Estudia a fondo el panorama político de InglateITa
y esta investigación le sirve después para elaborar en su
"Espíritu de las leyes" un proyecto de organización politica
47

�El deseo de los pueblos porque el poder se exteriorice
y brinde los efectos de su acción en forma armónica y flu-

yente, es comun en todos los tiempos y en todas las latrtudes. Existen sin embargo multitud de ocasiones en que
el conglomerado se ve liJ,nitado en su aspiración por la
existencia de organizaciones institucionales que impiden el
desarrollo cabal de tales propósitos. Ante tales realidades
surgen movimientos políticos que tratarán de resolver con
sus programas el atingente problema que en el campo estatal se presenta. Estos momentos en que los factores sociales se han perturbado, son los más propicios para que
surja un nuevo sistema político o aparezcan innovaciones
dentro de la organización estatal. Los rumbos de la comunidad quedan plasmados visiblemente en estos tiempos de
crisis y esperanza. Sus impresiones dejan testimonio por
una parte del problema social presentado y por la otra de
las soluciones que al mismo se le dieron -hayan sido propias o no-. Las crisis violentas de los pueblos son, la mayoría de las veces, respuestas largo tiempo reprimidas frente a situaciones opresivas e injustas. El hombre como ser
racional tiene un ámbito específico de íntima individualidad que debe ser protegido contra todo aquello que lo pueda
perturbar. El conjunto de derechos subjetivos que tiene el
ser humano al respecto, constituyen las garantías de la persona. Cuando el gobernante vulnera tales garantías, el hombre empieza a soportar una condición anormal, no pudiendo
precisar hasta que momento su capacidad de resistencia
ile sea fiel. Roto el equilibrio o elasticidad entre lo que debe
soportarse y lo que logra sobrellevarse, surge el movimiento o la acción defensiva que comúnmente es violenta.
El funcionamiento arbitrario de un sistema político impropio y anacrónico, motiva la aparición de comportamientos
violento-defensivos. La legitimidad autoritaria pierde su
sentido y su respeto. Es necesario plasmar nuevos caminos
de dirección pública, corregir los anteriores y crear un gO,:
bierno más seguro, firme y justo. Los atributos señalados
al Estado, representan el anhelo constante de todos los grupos organizados políticamente. En la busca de tales fines
la humanidad ha rendido tributo a: la muerte, la angustia,
la tristeza, la gloria, el éxito, el fracaso, el triunfo, la derrota . . . El esfuerzo por lograr el beneficio colectivo es

48

49

similar al que logra Inglaterra consumado el movimiento
armado en contra de los Estuardos. Montesquieu pretende
una organización gubernamental que -garantice mejor la libertad política. ~eñala como medio, para tal realización, la
estructuración del poder estatal en vista de tres funciones:
la _legislativa, 18; ejecutiva y la judicial.
·
Las elabora~iones políticas llevadas a cabo por Aris-.
tóteles, Polibio, Locl&lt;e y Montesqui~u; representan separada . o conjunt~ente, una sobreelevación de la energía de
la ·historia-. Debido .a . la activ.idad y actitud de sus cread~re~. Conducidos por su espíritu y su libertad dieron origen" a obras con sentjdo, significación y trascendencia.

. Nuestro estudio sobre la división de funciones en el pod~r, lo centraremos en los lineamientos que sobre el tema
hicieron Locke y Montesquieu. Dos razones nos mueven a
ello: la. Los antecedentes griegos han sido tomados en
cuenta. 2a. Nuestra realidad se encuentra permeada por la
influencia que las obras de Locke y Montesquieu provocaron. El efecto de tales movimientos, determinó en gran
parte nuestro desenvolvimiento social y nuestra formación
política actual.
La actuación de J ohn Locke en Inglaterra, orienta el
esfuerzo de Montesquieu en Francia. Ambos pensadores luchan en pro de un equilibrio político que brinde a sus respectivos pueblos la seguridad de verse libres de un poder
despótico o arbitrario. Su empeño por lograrlo y los resultados positivos que obtienen no sólo se circunscribe a las
áreas de sus respectivas patrias. Estos se expanden como
aliento de libertad, sobre los pueblos vecinos y el lejano
continente. Un balanceamiento justo y normal, en las manifestaciones públicas del poder, logra obtener la meta alt~ente deseada por los conglomerados y por sus más
preclaros guías.

�tarea que a todo y a todos obliga y compromete. Las aportaciones que al mejoramiento social se hacen, representan
parte de esa vocación y entrega humana que es el biefi
común. En la constitución de ~e devenir político se encuentran las hazañas de hombres que con su actuación dejan señales indelebles de entrega y sacrificio. Locke y
Montesquieu pertenecen a esta clase de hombres. Con sus
obras marcaron nuevos rumbos de dirección pública a sns
paisanos y en general a todos los pueblos. Lo que se hace
por y para el hombre· no reconoce fronteras porque no está sujeto a ellas. La expansión ideológica de estos autores
--estableciendo nuevos criterios de apreciación y funcionamiento político- se nos muestra clara y precisa.
John Locke es considerado el teórico de la revolución inglesa de 1688. Toma contacto con la realidad de su pueblo,
siendo secretario de Lord Shaftesbury fundador del partido
whigs. Shaftesbury rompe sus vínculos con el estuardo
Garlos II y funda el partido whigs. Desaprueba la tendencia del partido de los tories que tratan de dar mayor extensión a la prerrogativa real. En este ambiente liberal,
Locke habrá de seguir los lineamientos del partido whigs,
sus obras· transformarán la realidad institucional no sólo
o.e su patria, sino la de otros muchos países.
El panorama inglés comprendido entre los años 1672
a 1680 está cargado de complots, intrigas, rencores y levantamientos. La labor de Shaftesbury, al frente de los
whigs, es denunciada y es llevado a juicio. Seguido el proceso, es absuelto. Temiendo por su seguridad se destierra a
Holanda en 1633 y muere en ese mismo año. Locke en ese
año parte también al país de los molinos. Vive ahí durante
cinco años. Su estadía en Holanda le sirve para estructur ar su formación filosófica y política.
Mientras eso sucede en los Países Bajos, en Inglater ra Carlos II muere en el año de 1685. Lo hereda en el trono
su hermano Jacobo II. El continuismo de la familia de los
estuardos queda. manifiesta. Este acontecimiento produce

en Locke gran resentimiento, que habrá de influir en su
apreciación y juicio respecto de la monarquía absoluta.
Conoce en Holanda a Guillermo de Orange, yerno de Jacobo
II Y opositor, al mismo tiempo, del monarca inglés. En 1688,
Guillermo de Orange, respondiendo al llamado del pueblo
ínglés, desembarca en las costas de Inglaterra con quince
mil hombres y un gran número de navíos. No encuentra
resistencia y destrona al rey Jacobo II. El liberalismo
whigs ha triunfado. El parlamento planteará nuevas condiciones al rey Guillermo. Locke volverá a su patria al
año siguiente en 1689.
Del regreso de Locke, J. J. Chevallier nos dice en su
obra "Los grandes textos políticos desde Maquiavelo a riuestros días" lo siguiente: "Cuando la princesa Mary, hija del
destronado Jacobo II y mujer de Guillermo de Orange,
abandona Holanda en febrero de 1689 para reunirse con
su marido y para ser coronada al mismo tiempo que él,
el barco que la conduce a Inglaterra lleva también a John
Locke y su fortuna. Entendemos por su fortuna los manuscritos de las dos obras que lo harán célebre: La obra filosófica "Ensayo sobre el entendimiento humano" y la obra política titulada "Ensayo sobre el gobierno civil". (5)
El "Ensayo sobre el gobierno civil" contiene la expresión de un hombre que luchó siempre contra la injusticia,
arbitrariedad y despotismo de las monarquías absolutas.
Para su elaboración parte de los conceptos tradicionales de:
estado de naturaleza y contrato originario. Reconoce los
derechos naturales. El hombre en el estado de naturaleza
está en las mismas condiciones de igualdad y libertad que
cualquier otro hombre. La igualdad y la libertad están condicionadas por los dictados de la razón natural que prohibe.
los excesos y los desvíos.
~
La salvaguardia de los derechos humanos en la natu5).-Chevallier, J. J. "Los grandes textos pollticos desde Maquiavelo a
nuestros dias", Ed. Aguilar, Madrid, 1962, p.p.- 91-92.

50

51

�raleza es incierta. Por tal motivo el hombre constituye la
sociedad política. La seguridad es el motivo por el cual el
hombre en el estado de naturaleza se ve inclinado a convertirse en miembro de la comunidad política. "La finalidad máxima y principal que buscan los hombres al reunirs e en Estados o comunidades, sometiéndose a un gobierno,
es la de salvaguardar sus bienes; esa salvaguardia es muy
incompleta en el estado de naturaleza. "En primer lugar,
se necesita una ley establecida, aceptada, conocida Y firme,
que sirva por común consenso de norma de lo justo y de lo
;injusto, y de medida común para que puedan resolverse
por ella todas las disputas que surjan entre los hombres .. .
"En segundo lugar, hace falta en el estado de naturaleza
un juez reconocido e imparcial, con autoridad para reso~ver todas las diferencias, de acuerdo con la ley estableci.da ... "En tercer lugar, con fliecuencia, en el estado de
naturaleza se hace necesario un poder suficiente que respalde y sostenga la sentencia cuando ésta es justa, Y que
la ejecute debidamente ... "Así e~ como e~ género _h~ano se ve rápidamente llevado hacia la sociedad política a
pesar de todos los privilegios de que goza en el es~do de
naturaleza, porque mientras permanece dentro de este, su
ttituación es mala. Los inconvenientes a que están expuestos . . . los impulsan a buscar refugio, a fin de salvaguardar sus bienes, en las leyes establecidas por los gobiernos". (6)
Destruye en su ensayo el concepto del derecho divino
de los reyes. Sus argumentos son lógicos Y concluyentes.
La "distinción de los poderes, distinción que la lucha entre
los reyes y el Parlamento había grabado en todos los espíritus ingleses" (7) es analizada en la obra de Locke. Reestructura el ejercicio de las funciones del poder. Atribuye a
la función legislativa la máxima prioridad, por ser esta la
que establece la norma de observancia y cumplimiento ge6). -Locke, John. "Ensayo sobre el gobierno civil", Tr. Amando :f..ázaro
Ros, Ed. Aguilar, Buenos Aires, 1960, Cap. IX, Nos. 124-1Z7.

neral. El legislativo debe estar desligado de cualquiera intromisión por parte del ejecutivo.
El ejecutivo en las monarquias absolutas tenía una influeri'cia decisiva sobre el ejercicio general del poder. La
supremacía del legislativo no es una posición de dominio
arbitrario. Si así fuera, el poder despótico e ilegal sólo habría cambiado de manos: del ejecutivo al legislativo. La
concepción de Locke no puede conducirnos a pensar de tal
manera. Locke establece expresamente que las funciones
que lleva a cabo el legislativo deben de responder al beneficio común. La soberanía radica, en última instancia, en
el pueblo y es este el que tiene la plena facultad de autodeterminarse. El poder legislativo "no es ni puede ser un poder absolutamente arbitrario sobre las vidas y los bienes
de las personas. No siendo sino el poder conjunto de todos
los miembros de la sociedad, que se ha otorgado a la persona o asamblea que legisla, no puede ser superior al que
tenian esas mismas personas cuando vivían en estado de
naturaleza, antes de entrar en sociedad, poder que renunciaron en favor de la comunidad política. Nadie puede transferir a otro un poder superior al que él mismo posee, y nadie posee poder arbitrario absoluto sobre sí mismo, ni sobre
otras personas; nadie tiene poder para destruir su propia
vida ni para arrebatar a otra persona la vida o las propiedades". (8}'
Locke muere a los 72 años. Su documento político:
"Ensáyo sobre el gobierno civil" representa un auténtico
programa de anti-absolutismo. Simboliza el deseo -de un
pueblo- cumplido victoriosamente. Es el legado de un
hombre democrático y liberal. Su muerte en 1704 marca
el fin de su existencia material. No obstante lo que su
espíritu de libertad construyó perdura indeleblemente en
el marco histórico de las ideas políticas. ·
En el año de 1688 Inglatera había tomado definitivamente fisonomia de gobierno mixto. El parlamento ha ob8).-Locke, Op. Cit., Cap. XI, p .- 135.

7).-Chevallier, J .J . Op. Cit., p.- 97.

52

53

�tenido nuevas facultades de ejercicio. Las intromisiones entre los poderes se han limitado. El orden institucional en la
isla británica constituye un ejemplo para los pueblos europeos sujetos todavía a monarquías no moderadas. Los
monarcas absolutistas ven con recelo y temor los cambios
que se experimentan en Inglaterra.

die sea obligado a hacer lo que la ley no manda expresamente ni a no hacer lo que expresamente no prohibe".
(10) "El espíritu de las leyes" ocupa especial lugar dentro
de los grandes textos políticos que en esa época se hicieron. El principio del fin de las monarquías absolutas se
debe a tales obras.

Carlos-Luis de Secondat, barón de Montesquieu, Lnfluído por la obra de John Locke y seducido por la realidad
institucional inglesa, dedica un capítulo de su obra, a comentar la constitución inglesa. El estudio que de ella hace
lo lleva más allá de una simple expresión de lo visto y lo
sentido en la isla. Precisa las bases conducentes a la creación de una constitución ideal que asegure la libertad política del pueblo. Las distintas condiciones sociales que experimenta Francia determinan en gran parte la ela,boración que realiza Montesquieu. Establece tres funciones específicas de poder y tres órganos distintos que se encarguen de su exteriorización.

La existencia de los tres poderes, ofrece una mayor
libertad y seguridad en el ejercicio político. Es por tanto
indeseable que uno o más poderes se concentren en una
sola persona o en un grupo determinado. Las funciones
del poder obran separadamente de acuerdo con sus respectivas competencias. Los órganos del poder cumpliendo fielmente con sus obligaciones y ejercitando sus específicas
atribuciones permiten que el poder del Estado se presente
ordenado, justo y legal. Esta exteriorización del poder aunada a los fines precisos que la organización estatal persigue, constituyen las bases más firmes en la persistencia de
un sistema político.

Montesquieu, es antiabsolutista, condena al rey Luis
XIV y a su consejero Richelieu de haber corrompido el
verdadero sentido de la monarquía. Su vida comprende los
reinados de Luis XIV y parte del de Luis XV. Su pensamiento puede precisarse de la siguiente manera: "Desea la
conservación de la monarquía y la persistencia del espíritu
tradicional de Francia, pero busca, a la vez, ·una garantía
de libertad en la separación de los poderes ..." (9) Las
relaciones entre el monarca y sus súbditos deben ser justas y accesibles.

La teoría de la división de funciones en el poder estatal, refleja en su tiempo, una aspiración popular tendiente
a establecer un sistema más efectivo de control sobre el
poder. Revela, por otra parte, la acción y valor de dos teóricos y de dos pueblos que lucharon por obtener una expresión potestativa del Estado, cabal en sus propósitos y
efectiva en su ejercicio.

Hablando del abuso del poder nos dice: "nos ha enseñado una experiencia externa que todo hombre investido
de autoridad abusa de ella. No hay poder que no incite
al abuso, a la extralimitación . . . "Para que no se abuse del
poder, es necesario que le ponga límites la naturaleza misma de las cosas. Una constitución puede ser tal, que· na9).-Gettell, Op. Cit., I, II, p.- 31.

54

Quedan esbozadas, aquí, algunas notas de carácter histórico sobre un tema que no se ha agotado y que ofrece
div~rsidad de posibilidades en su tratamiento. Sirva lo escrito para iniciar una preocupación sobre el tema y una
consideración sobre su importancia.

10).- Montesquieu. "El espíritu !J,e las leyes", Ed. El Ateneo, Buenos
Aires, 1961, Cap.- IV, L. XI.

55

�LUIS REYES DE LA MAZA
Inslttuto de Investigaciones
Est.étloas. U. N.A. M.

EL TEATRO EN MEXICO EN EL
SEGUNDO IMPERIO

En nuestros días aún se conserva, sea debido a la leyenda tragicosentimental que se ha formado en su derredor, sea por el encanto aristocrático del que pocos se escapan, sea por los ojos claros y las barbas rubias del héroe
y por la belleza romántica de camafeo de la heroína, sea
por lo que fuere, aún se conserva, repetimos, una memoria
grata y llena de compasión por la época que en la historia
patria se conoce como el Segundo Imperio.
Y nosotros, estudiosos del teatro en diversas épocas,
lado amable de la historia, vamos a cimentar aún más, sin
quererlo, la dorada leyenda relatando y mostrando las suntuosas funciones y los elegantes bailes que en honor de
los emperadores organizaban los afrancesados, y, al hacerlo, seremos culpables de que el recuerdo grato y la
añoranza sentimental se afiance con nuevos documentos en
el espíritu de las señoras y en el pensamiento del aspirante a noble.
El teatro en México en esos seis breves años que
duró el juego francés en nuestro país, siguió inalterable su
curso con las compañías mexicanas o españolas de dramas y comedias, y con las de ópera formadas por artistas
extranjeros. No le importó mayormente que la República
se volviese de pronto Imperio, y sólo cambió algunas frases en sus habituales programas en que se dedicaban las
funciones a "los valientes liberales que derrocaron la reacción", y a "los heróicos republicanos", y al "C. Presidente

57

�Benito Juárez", y a los "denodados defensores de la República", por "función dedicada con todo respeto a M. de
Saligny, ministro de Francia en México", y "a SS. MM.
II que honrarán el teatro con su presencia", y "en celebridad del cumpleaños de nuestro amado emperador Maximiliano I", .e tcétera, para volver a anunciar, tranquilamente, en 1867, una "suntuosa función para celebrar el fausto
acontecimiento del feliz regreso a la capital del C. Presidente Benito Juárez", o "para festejar la restauración de
la República", etcétera, y en la escena los mismos actores,
las mismas empresas, los mismos dramas y comedias, las
mismas óperas y el mismo público espectador.
Durante 1861 la capital y la República entera, v1v1eron en una constante ansiedad por los cada vez más insistentes rumores de intervención por parte de las tres
principales potencias mundiales: Inglaterra, España y Francia; pero en 1862, dicha intervención se convirtió en una
tremenda realidad al desembarcar los ejércitos de aquellas
tres naciones en costas mexicanas y al adentrarse en el
territorio sin encontrar la menor resistencia por las garantías que Juárez ofreció de no agresión. Francia, que ya
tenía la idea fija y decidida de implantar un imperio en
México dependiente de sus órdenes, rompió alevosamente
cuanto tratado hubiese y abrió el fuego contra el ejército
mexicano, que se mantenía a la expectativa. España e Inglaterra, no tanto por caballerosidad y honor militar, como se creyó entonces, sino por razones políticas de mucho
peso, volvieron sobre sus pasos y se retiraron del país. El
general Prim. comandante de la flota española, se convirtió con esto en héroe ante los mexicanos.
La guerra franco-mexicana se volvió encarnizada desde Orizaba hasta las orillas de Puebla, culminando con

la gran victoria del ejército nacional el 5 de mayo de 1862,
uno de los hechos de armas de que realmente podemos
enorgullecernos. La Francia imperialista, herida en su orgullo, volvió a la carga con más ímpetu y más refuerzos,
y el país se vio obligado a capitular.

En la ciudad de México los combates se seguían con
angustia, enterándose de ellos con varios días de retraso.
Se formaron comisiones, sociedades, comités, juntas, etc.,
en favor de los soldados mexicanos y de sus ejércitos, y los
donativos por la causa se pedían bajo todos los pretextos.
El teatro era un excelente medio de recaudar fondos y fue .
utilizado con frecuencia obteniendo muy buenos resultados.
La primera función que se dio con este objeto tuvo lugar
en el Gran Teatro Nacional la noche del día 2 de mayo
de 1862, a beneficio de los hospitales militares, "destinando
todos sus productos al mantenimiento y auxilio de los enfermos y heridos de nuestro ejército". En esta función,
la ópera que más aceptación tenía por entonces, la Traviata,
de Verdí, fue cantada por el grupo de alumnos de la escuela de belcanto del maestro Cenobio Paniagua; costó la
entrada a luneta apenas 1 peso con 4 reales. El público
respondió entusiasmado a tan benéfico fin y "no había un
palco vacío y todo el teatro estaba lleno de una selecta
concurrencia".
Al tenerse noticia del gran triunfo obtenido por el
ejército al mando del joven general Ignacio Zaragoza sobre los franceses el 5 de mayo, se volvió a organizar una
solemne función en el Teatro Nacional en celebridad de tal
acontecimiento y en beneficio nuevamente de los hospitales
militares. El día 20 de mayo se levantó el telón después de
la obertura y se dio comienzo a la comedia titulada La libertad en la cadena, que sin tener nada que ver con el motivo del festejo, el título se prestaba de maravilla para
la ocasión. En los entreactos algunos poetas declamaron poesías alusivas, entre ellos el principal cantor de las epopeyas nacionales, Guillermo Prieto, que "entusiasmó, electrizó a la concurrencia, que interrumpió al poeta aplaudiéndole y gritando vivas a México y al General Zaragoza".
Después de la comedia se representó el juguete cómico en
un acto titulado Él tirano doméstico, original de Juan A.
Mateos y del general Vicente Riva Palacio, en el que en
medio de su anécdota humorística e ingenua, se intercaló
una sátira en contra del más ferviente partidario de la in-

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59

�tervención, el traidor Juan Nepomuceno Almonte, hijo nada menos que del héroe de la Independencia José María
Morelos y Pavón. El público acogió con agrado aquella
chispeante tirada de versos políticos (lejano antecedente
del género llamado luego de revista) y lo hizo repetir
varias veces.
Una tercera función "en beneficio de los heridos en las
batallas de Acultzingo y Puebla" tiene lugar una semana
más tarde, el 27 de mayo, en el Teatro Nacional y se estrena la comedia Un capricho y un modelo, del autor mexicano Manuel Gutiérrez. En los entreactos algunos cantantes interpretaron arias de las óperas más conocidas y de
nuevo los poetas cantaron al héroe del 5 de mayo, entre
ellos Guillermo Prieto y Alfredo Chavero; pero el público
se sospechó que la comedia era mala y la concurrencia
fue por demás escasa.
En los teatros modestos también se atrae al espectador
apelando a sus sentimientos patrióticos, sólo que en beneficio de las propias empresas, como la del Teatro de Hidalgo, que estrena el 15 de junio de ese mismo año de
1862 la "entusiasta" pieza en un acto original del autor
mexicano José A. Cabrera y Rodríguez, intitulada El 5
de mayo de 1862 o el triunfo de las armas nacionales, hecha
a base de alegorías y cuadros plásticos destilantes de patrioterismo, pero "el título de esta composición nos parece bastante para interesar a nuestros compatriotas".
Y en efecto, el público humilde que asistía al Teatro de
Hidalgo pagando sólo 2 reales en luneta, se enardeció y
gritó al ver en la escena la figura del general Zaragoza
y la bandera ondeada con entusiasmo por la patria, representada por alguna hermosa actriz. El teatro de Oriente,
modesto también, ofrece otro "apropósito" del mismo autor titulado "Delirios de Saligny o el cerro de Guadalupe.

conocido la confección de una pieza en un acto, la que se
tituló ¡A la guerra, mexicanos!, y que estrenó con buen
éxito el 19 de junio.
Las fiestas de septiembre adquieren este año un carácter especial, por decirlo así: hay en ellas un sentimiento
más vivo del amor patrio, porque la Independencia iniciada el 16 de septiembre rle 1810 se ve amenazada seriamente y los actuales habitantes de la República sienten en
carne propia la pérdida de la libertad. Por eso la "magna"
función con que cada año se celebra el tradicional grito de
Dolores tiene en ese año 1862 un ardimiento cívico desconocido hasta entonces. Desde algunos días antes, el 12
de septiembre, se ofrece una función para recaudar fondos con qué celebrar dignamente el 16. En el Teatro Nacional se representa una comedia que siempre tiene aceptación, El arte de hacer fortuna, original de uno de los dramaturgos españoles más famosos en la época: Tomás Rodríguez Rubí, y los intermedios son cubiertos por brillantes trozos de ópera y polcas bailadas por tres y cuatro parejas. El teatro se vio lleno y todos los espectadores aguardaban con ansia la gran función que se daría el 14 para celebrar la Independencia. Pero la noche de gala en el
Teatro· Nacional, en la que se anunciaba "el patriótico y
hermoso drama de grande espectáculo y extraordinario aparato", muy afín con la fecha a solemnizar, intitulado Guillermo Tell o la independencia de Suiza, resulta deslucida,
con el salón casi vacío, por haberse recibido esa mañana
la triste noticia de la muerte intempestiva del héroe del 5
de mayo, general Ignacio Zaragoza, que fallece víctima no
de las balas francesas, sino de la entonces incurable tifoidea.
La empresa del Teatro Nacional pierde cuanto recolectó
en la función del dia 12.

El Teatro Principal no podía quedarse atrás sin presentar su espectáculo patriótico si eso era lo que el público pedía, y sin tardanza encomendó a algún escritor des-

Los miembros de las diversas juntas organizadoras de
festejos benéficos saben ya que las funciones teatrales resultan productivas, y el 6 de octubre vuelven a anunciar
otra "en beneficio de las viudas y huérfanos de los que han
muerto en la presente guerra extrmrjera", y otra más al

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�día siguiente para "los hospitales militares del glorioso ejército de Oriente", en· que se montan varias piezas mexicanas
en un acto, entre ellas una sobre la intervención, escrita
por un autor nacional anónimo, titulada Las boletas de las
fortificaciones.

La guerra se hace cada día más encarnizada y los ejércitos mexicanos sufren las derrotas que les infringen los
invasores, mayores en número y en armamentos. En los hospitales aumenta considerablemente la admisión d~ heridos,
por lo que la ayuda a ellos se hace c~da vez ma_s_ pere~toria. Los comités de la capital trabaJan con pasi~:m para
lograr mayores donativos, y a éstos se agregan las t~mbolas,
los bailes y, claro está, las funciones de teatro. El dia 18 de
octubre la junta patriótica encabezada ~or la esposa d~l
Presidente de la República, doña Margarita Maza de Juarez, pide a los habitantes de la ciudad que asistan a .la
función "en vista del noble fin que nos proponemos Y t~niendo en cuenta el patrioterismo que distingue a los mexicanos". Estos responden con generosidad y el Gran Teatro Nacional vuelve a llenarse por completo para ver una
nueva comedía "nueva en la República", original de un dr~maturgo español, y una pieza en un acto de autor local anonimo titulada Un episodio del 5 de mayo, que "abunda en
bellos pensamientos patrióticos que despertara~ el entusiasmo de los concurrentes". Al final de esta pieza, para
enardecer aún más al público en amor patrio, se recurre al
truco que no falla nunca para arrancar el aplauso, es decir, ondear la bandera, gritar vivas a México Y, en esta
ocasión sacar en medio de palmas y laureles un retrato
del ge;eral Zaragoza. "Con esto el entusiasmo del público
no conoció límites".
El patrioterismo en el teatro se va haciendo en cada
representación más intenso, seguros los org~~zadores que
con él garantizan el teatro lleno. En la funcion presentada
el 12 de noviembre, en la que se estrena un drama de Juan
A. Mateos y Vicente Riva Palacio, los autores mexicanos
de más popularidad ento,nces, intitulado La hija de un•can62

t ero, para finalizar se presenta Guillermo Prieto y lee una

nueva composición, más llena de sentimiento bélico, y cant a un himno la mejor soprano y los más destacados artistas
de la escuela de Cenobio Paniagua, coreado por "jóvenes
educandas de uno de los establecimientos de beneficencia".
La soprano, enarbolando la bandera de Iturbide, "la besaba
y oprimía contra su pecho" mientras cantaba emocionada
y una lluvia de papelitos de oro caía sobre la escena. "La
concurrencia, movida por un estremecimiento eléctrico, se
puso en pie «i señal de respeto y de amor a la Independencia
de México'J :" En esta función, por cierto, se estrena en la
República el instrumento "desconocido hasta ahora llamado
saxophone".
Ya nada puede detener el sentimiento patriota del público y las funciones teatrales con fines benéficos siguen
con buen éxito recaudando fondos. El mismo Presidente
de la República quiere ver este entusiasmo y asiste a la representación del 15 de noviembre, ofrecida por aficionados
"la mayor parte empleados del supremo gobierno". La
asistencia del severo jefe de la nación añade un mayor lucimiento al espectáculo, que no desmerece en nada respecto de los presentados por actores profesionales.
Pero es precisamente en la última de estas funciones,
el 18 de diciembre, cuando el entusiasmo patrio en verdad
"no conoce límites". Se presenta en primer lugar una zarzuela del compo,s itor mexicano Joaquín Luna; luego el drama, en cuatro •actos y en verso, original de Pantaleón Tovar, también mexicano, intitulado La gloria del dolor, en
el que "hay alusiones políticas e ideas progresistas"; continúa la función con arias de óperas y piezas para solistas
en piano, "saxophone" y hasta citara y termina con una
apoteosis al general Zaragoza, en que se canta, primero la
gran marcha de Pantaleón Tovar La ira popular y, 1uego,
una hermosa dama corona el busto de yeso que representa
a Zaragoza. El público se anima, los sentimientos cívicos se
desbordan, los aplausos y los vivas resuenan en el teatro,
y se pone en pie la concurrencia al ver ondear la bandera

63

�del batallón de inválidos. Y después el gran final: veinte
niñas, "hijas de distinguidas famliias", cantan ¡de rodillas!
el himno Dios salve a la nación, mientras la bandera sigue
meciéndose y la música hace temblar el pesado candil que
pende del techo. Las veinte niñas terminan el himno llorando y se lanzan sobre la bandera "cubriéndola de besos
y caricias, como si besaran a su madre". Alguien grita
entonces: "¡Mueran los traidores!", y en medio de la animación rayan en locura que este grito provoca en la
concurrencia, aparecen en la escena doce soldad09 inválidos
del 5 de mayo. El teatro se viene abajo con 108' vítores y
los aplausos, multitud de poemas y de ramilletes son arrojados al proscenio, y en él son condecorados los inválidos,
que lloran de emoción. El público abandona luego la sala
transfigurado y, seguramente, ronco por tanto gritar; pero
feliz de haberse sentido por unas horas tan patriota. Es el
mismo público, que dos años después, se volverá a quedar
ronco y con las manos adoloridas por tanto gritar vivas
y aplaudir a los muy amados emperadores de México.
Veamos ahora el estado del teatro, en general, en el
año de 1862. ,

no soporta a los aficionados en el "divino arte" y se abstiene de prestar su ayuda no asistiendo a la función, y el
gobierno se desinteresa alegando que tiene asuntos más
importantes que atender, por lo que el proyecto de Paniagua no puede llevarse a efecto y la capital queda sin
Conservatorio Nacional por varios años más. Es justo hacer
resaltar la buena intención de Paniagua, uno de los músi~
cos mexicanos que más se esforzaron y trabajaron por la
difusión de la ópera interpretada por cantantes del país.
En el Teatro de Iturbide trabajaba la compañía dramática formada por actores mexicanos, entre los que se
contaba el célebre cómico Antonio Castro, preferido del
público por varios lustros; el decano de los actores Juan
de Mata Ibarzábal; la decana de las actrices María Cañete
Y el primer galán de la época J. Merced Morales y muchos
tmás. Invariablemente ofrecían sus funciones los martes,
jueves Y domingos de cada semana, y el 23 de marzo estrenan la comedia, en cuatro actos y en verso, original de los
fecundos Mateos y Riva Palacio, denominada Nadar y a
la orilla ahogar, que resultó un sonado fracaso. Los críticos
nos lo describen, y uno de ellos, nada menos que el mejor
,p eriodista del siglo XIX, Francisco Zarco, termina su cró·n ica indignado: "Es de desear que cada uno de ellos (Mateos Y Riva Palacio) trabaje solo, pues está visto ya que
entre dos no pueden hacerse grandes obras literarias''. Los
dos autores no hacen caso de este consejo y siguen colaborando juntos en la creación de comedias y dramas al por
mayor, hasta la toma de México por los franceses, en que
Riva Palacio, colaborador también del gabinete de Juárez,
sale de la capital con el gobierno dejando a Mateos solo,
al que parece no afectar esta separación, pues continúa escribiendo gran cantidad de obras dramáticas, como veremos más adelante:

El lunes 13 de enero se anuncia en el Gran Teatro
Nacional una función de ópera por los alumnos de la ya
mencionada escuela del maestro Paniagua, el primer compositor mexicano que estrena una ópera, el año de 1859,
con el título de Catalina de Guisa. El objeto de la función citada arriba fue el de conseguir fondos para la creación de
un Conservatorio Nacional "aprovechando la buena disposición de los hijos de México para las bellas artes y muy
especialmente para el estudio de la música", según reza
parte del largo prospecto que se publica junto con el programa. La ópera escogida para esa noche fue Lucia de,
Lamermoor, que era obligada para todos los cantantes
aficionados. Los críticos se encantan con la idea del Conservatorio y le dedican páginas enteras de sus crónicas:
"Esta empresa merece la cooperación del gobierno y de todos los mexicanos amantes del progreso". Pero el público

Después de la pesada temporada de cuaresma, la compañía del Iturbide se deshace y los actores Castro Morales
¡y Padilla se ponen al- frente de una nueva para trabajar
en el Principal, excluyendo, por pleitos internos, a la Cañe-

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65

�te, a Mata, a los Servín y a otros más, quienes, furiosos,
publican una larga carta en los periódicos tachando de ingratos y de malos compañeros a los tres primeros actores
mencionados. Estos no se preocupan ni poco ni mucho y
comienzan su temporada en el Principal, mientras que los
excluídos organizan funciones esporádicas en el Nacional
para poder subsistir hasta mediar el año de 1863 en que
vuelven a juntarse, a ser tan buenos amigos como antes
y a trabajar todos en el Nacional. Los actores han sido, son
y serán siempre los mismos.
La compañía del Principal da en junio una oportunidad
a una hermosa muchacha, que parece tener buenas disposiciones para las tablas, y la contrata para papeles de segunda dama joven. Desde su primera salida atrae la atención del público y de los crítcios: " ... una actriz muy joven
(que) ha mostrado bastante desembarazo y feliz aptitud",
y se convierte, en apenas dos años, en la actriz más famosa
· y más querida de los mexicanos. Esa "agraciada señorita"
·que debuta en junio de 1862 es Concha Méndez, la revolu·cionaria actriz que póne en boga la aún célebre canción
paloma y que ocupa el primer lugar entre las damas
jóvenes del teatro mexicano por muchos años.

w

La segunda mitad del año de 1862 se ve ocupada
por las funciones patrióticas descritas antes, por algunos
estrenos de dramas y comedias españolas y por nuevas
funciones de ópera cantadas por aficionados. Llega dicie.mbre y las pastorelas salen a los escenarios, estrenándose en el Principal una del fecundo e interesante autor
mexicano Mario Osorno nominada La pata del diablo.
En 1863 hubo muy poco movimiento teatral en la
capital de México debido al estado en que se encontraba el
pais por el inminente triunfo de los invasores franceses,
y carecemos de noticias desde junio por haberse suspendido
la mayor parte de los diarios y revistas capitalinos; pero
nos atrevemos a asegurar que el teatro no presentó muchas novedades en esos meses de desquiciamiento y angus-

66

tia. Sin embargo, algo muy interesante nos muestra este
año en medio de su pobreza teatral: el estreno de tres óperas mexicanas, mejor dicho de tres óperas de autores na.,.
cionales, porque de mexicanas no podian tener nada si estaban escritas en italiano, con asuntos italianos y siguiendo la escuela musical italiana. De cualquier modo es importante señalar estos estrenos para la historia de la ópera.
El primero tuvo lugar en el mes de enero y fue la composición del maestro Octaviano Valle titulada Clotüde de
Cosenza, de la que por desgracia no tenemos ningún pro:..
grama ni crítica alguna. También en enero, el dia 27, se
estrena en el Nacional la ópera de Melesio Morales con
libreto del escritor italiano Félix Romani, denomi~ada
Romeo e inspirada en la obra de Shakespeare. Los intérpretes fueron los alumnos de Paniagua y la función resultó
un brillante buen éxito para el compositor. "Cualquiera
diría que el señor Morales no había oído música ninguna,
tan nueva así, tan original es la que ha escrito". El tercer
estreno lo constituye la ópera del conocido Cenobio Paniagua
intitulada Pietro D'Abano, y se ofreció al público en el Tea:..
tro Nacional en la función que celebraba el primer aniversario de la batalla del 5 de mayo, también interpretada por
sus propios alumnos. Desafortunadamente no poseemos crónica alguna al respecto, debido a que los periódicos llenaban sus columnas completas en dar detalles de la guerra
de intervención.
Estas tres composiciones de autores nacionales pasa~
ron desapercibidas por haber sido estrenadas en días de
intranquilidad pública, en que los habitantes de México
se ocupaban solamente de estar pendientes del curso qué.
tomaban los acontecimientos políticos y les tenía muy sin
cuidado el teatro y sus encantos.
El 26 de julio se realiza la primera ascensión aereostática de don Joaquín de la Cantona y Rico, que años más
tarde sería famoso como iniciador de la aviación en México
Y un personaje popular en los teatros de revista. Ese mismo
día muere en la capital el gran cómico mexicano Antonio

67

�Castro, por el que se organiza una función de homenaje
en el Teatro Nacional, el 20 de agosto, y se coloca su busto
en un nicho del vestíbulo.
"El Siglo XIX", "El Monitor Republicano", "La Ibe,ria", y algunos otros importantes diarios liberales desaP_arecieron de la circulación y salieron a la luz, en cambio,
otros nuevos, incondicionales de los franceses, tales como
'.'El Pájaro Verde", "El Diario Oficial'', que también tenia
su sección literaria, "La Razón de México", "La Nueva
Era" y otros más.

Al Teatro de Oriente le iba bien en sus entradas desde
que comenzó a montar zarzuelas, que si en un principio
no gustaron a la concurrencia, por los años de 1855 y 1856
que se estrenó la primera de este género, ahora poco a poco
iba teniendo mayor número de admiradores, para culminar
con la fiebre zarzuelística del año de 1870, en que no
se ponía otro género en los teatros de México.
El Principal seguía muy quitado de la pena con sus
dramas en cinco actos y sus comedias del festivo Bretón
de los Herreros, que nunca defraudaban a las compañías
que las llevaban a la escena. La empresa de este teatro, al
enterarse de que el poeta más querido y admirado en toda
España y Latinoamérica, José Zorrilla, que había llegado
a la capital nueve años antes y había permanecido en ella
muy contento por todo ese tiempo, había resuelto volver a
su patria. Decide organizarle un magno homenaje como despedida, y le pide alguna obra teatral inédita, o bien una
simple lectura de sus poemas, que tenían fama de electrizar
al auditorio. Zorrilla, siempre romántico, envía a la empresa del Principal el manuscrito de Tras la primavera se
van las flores, "lectura decorada y puesta en acción" de un
larguísimo poema suyo con colaboración de los principales
act ores de la compañía, que personificaban a la Sensitiva,
al Tenorio de las flores, a don Diego de la Noche y otros
caracteres, y en compañía del propio Zorrilla estrenan dicha lectura el 28 de enero de 1864 en el Teatro Imperial
con un. buen éxito considerable, pues el público tributó un
ve!'dadero homenaje de admiración al poeta español, que
se despedía de él esa noche, pero que no salió de México
sino hasta dos años más trade porque una estrecha amistad
lo unió al poco tiempo con Maximiliano, quien lo colmó de
honores y lo protegió con largueza.

El año de 1864 comienza para el teatro en paz Y con
buenas entradas, puesto que el público se resignó pronto al
nuevo estado de su país y volvió a su vida habitual. Los ya
varias veces mencionados alumnos de Cenobio Paniagua,
que para esta fecha se habían hecho de algún renombre,
se organizan en compañía seria bajo la dirección de Bruno
Flores y abren un abono de doce funciones en el que hasta
entonces se llamara Gran Teatro Nacional, pero que, por
decreto gubernativo, inmediatamente cambió su nombre por
el de Gran Teatro Imperial, como correspondía al principal
centro de espectáculos del recién nacido Imperio Mexicano.
El público, ansioso de escuchar las particiones . de ~?s
grandes compositores de la época y de tener una divers1on
elegante, correspondió al llamado de los aficionados y pront o se vendieron casi todos los abonos, comenzando, naturalmente, con la tradicional Lucía de Lamermoor, que se
s abían de memoria la mayor parte de los espectadores, per o que nunca se cansaban de escucharla embelesados. En
esta temporada se revela como una excelente soprano Sole-&lt;lad Vallejo que recibe noche a noche incontables salva_s
de aplausos y es llamada por los críticos "la Sontag me~cana", recordando aún a la desgraciada y famosa Enr1queta Sontag, condesa de Rossi, que murió en esta capital
en 1854 atacada del cólera mientras trabajaba con su compañía italiana.

Una semana después la misma compañía del Principal
estrena la obra teatral de uno de los escritores mexicanos
humorísticos y costumbristas más ingeniosos que dio el siglo pasado. Nos referimos a José Tomás de Cuéllar, "Facundo", autor de la chispeante e importante serie de cua-

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69

�dros de costumbres nacionales conocida con el nombre de
La linterna mágica. Esta obra de que hablamos era una
pastorela titulada Charada pastoril propuesta por medio de
un idüw en acción, escrita en verso y dividida en ·cuatro
cuadros, siendo los tres primeros los que daban la clave de
una palabra que en el cuarto se revelaba, de allí su nombre
ele Charada. Gusta al público y a los cronistas tal novedad
y se representa durante tres noches consecutivas. "Interés
creciente en las escenas, acción bien sostenida, diálogos animados, versificación elegante y fácil, y, en medio de todo,
verdad y septimiento, he aquí lo que campea en tan bella
producción''.
Por fin llega el momento esperado con expectación por
todos y cada uno de los capitalinos: la entrada de los recién
nombrados emperadores de México el 11 de junio de 1864 y,
después del bullicio popular que causan los festejos con ·que
fueron ·recibidos, tiene lugar en el Gran Teatro Imperial el
suntuoso baile que la sociedad mexicana ofrece como bienvenida a los soberanos. El 19 de junio, fecha que tres años
más tarde se convertiría en trágica, a las nueve y media
en punto, Maximiliano I y su bella esposa la emperatriz
Carlota, "acompañados de su séquito y del Exmo. Ayuntamiento de la capital", hicieron su entrada en el teatro,
que los recibió engalanado con enorme cantidad de arañas
'de esperma', alfombras blancas de lentejuelas y 'escarcha
de plata", con su portada profusamente iluminada con
luces de bengala, con una muchedumbre de curiosos agolpados frente al pórtico aplaudiéndolos, con otra multi~ud
de invitados elegantemente vestidos que a su entrada se pusieron de pie y "los vitoreó tres veces". Sus Majestades
Imperiales, escoltados por pajes formados a doble fila y
¡con hachas de cera, se dirigieron al fastuoso trono que en
el vestíbulo se les había preparado "bajo un elegante pabellón de seda carmesí". Luego ambos soberanos recorrie.ron los estrados donde se encontraban los invitados, quienes fueron presentados a ellos en medio de caravanas y_ sonrisas. La emperatriz, que "llevaba un rico traje de seda color de rosa, con vuelos de encajes de Inglaterra, y una co-

rona de diamantes que verdaderamente deslumbraba", conversó animada con varias damas y caballeros que no cabían
en sí de orgullo y de emoción. El emperador, una vez que
terminaron las presentaciones, con su severo traje negro
y como única condecoración la medalla y banda de Gran
Maestre de la Orden de Guadalupe, abrió el baile acompañado por la señorita Trinidad Azcárate, hija del prefecto
municipal. La emperatriz bailó con el general Bazaine, comandante general del ejéricto que realizó los sueños de
Napoleón III de apoderarse de la República Mexicana. Juan
Nepomuceno Almonte, que de la noche-a la mañana se vio
convertido en gran mariscal de la corte, reventaba de placer bajo su recién confeccionado uniforme y con alegría
abrió también el baile llevando por compañera a la señora
Montholón, mientras que la mariscala consorte se daba el
lujo de bailar, nada menos, con el ministro de Francia,
M. Dubois de Saligny.
"A eso de las once y media SS. MM. subieron al salón
de desahogo del palco imperial a tomar unos helados y se
retiraron cerca de la una, siendo nuevamente aclamados
a su salida y mostrándose complacidísimos del buen orden,
brillo y magnificencia del baile, indudablemente el mejor
que hemos visto en México", concluye el cronista de "El
Diario Oficial" del Imperio.
Las empresas conocían ya el gusto de Maximiliano por
el teatro, por lo que de inmediato, apenas cuatro dias después del baile oficial, se organiza una función en el mismo
Teatro Imperial "de obsequio y dedicada a SS. MM. II",
comenzando con un himno "a la paz y a la unión", para
seguir con el estreno de un drama español intitulado Carlos l de España y V de, .Alemania, muy ad hoc para granjearse las simpatías del monarca.
El himno, letra de un licenciado Villaseñor, decía así:

71

70

,

�CORO
Nuestros cantos elévense al cielo,
Nuestras almas bendigan a Dios,
'Porq1w quiso otorgarnos un genio
Que haga grande y feliz la nación.
Medio siglo de horrendas matanzas,
Un frecuente cambiar de gobiernos,
Fomentando unos odios eternos,
No era vida un vivir de dolm·.
A la patria del grande Iturbide
Muerte dar intentó la anarquía;
Pero luce radiante este día
en qtW cobra su ser y esplendor.

CORO
De la ,Austria un vá.stago ilustre
Nos designa de Dios la clemencia,
Y en su noble, su augusta presencia,
Se revela el genio del bien.
A salvar a esta patria querida
se dedica un monarca clemente,
Y ese cetro que empuña candente,
Será de orden y paz el sostén.

CORO
Si de Europa gustoso se aleja,

Si isu agusta mansión abandona,
Si hoy acepta pesada corona
Que le ofrece discreta razón.
Es que elige este puebw por suyo,
Es que al nuestro ligó su destino,
Es que acata un decreto divino,

72

Es que tiene de gloria ambición.

CORO
Y Carwta, su amada consorte,
Adoptando también nuestro
Pqra el pueblo de madres modew,
a reinar- en un trono de amor.

suew,

Va

De tiranos no quieren ni el nombre;
Bow amor en tributo apet.ecen,
Que al subir a este trono obedecen
Vn decreto benigno de Dios.

También los compositores mexicanos se apresuran a
concertar con las empresas el estreno de sus óperas, seguramente con la remota esperanza de conseguir una subvención
del Imperio que les permitiera viajar a Italia, meta afíorada por todo músico del mttndo en aquella época. El 6 de
julio de 1864, "en celebridad del cumpleafíos de S. M. el
emperador Maximiliano I", se lleva al cabo en el Teatro
Imperial el estreno de la ópera en tres actos Agorante, rmJ
dé la Nubia, del maestro Miguel Meneses. "Agorante es
una partitura completa dotada de todos aquellos adminículos que hacen interesante una composición, y sin duda al·
gurta de mucho más mérito que otras que hemos escuchado·
.de maestros consumados, no sin fastidio eh muchas oca-

siones".
· Los
soberanos se muestran complacidos al ver que en
I
su intperio hay ingenio para la música y así lo hacert saber
•a s\ls allegados, por lo que inmediatamente se arregla otra
función de ópera para estrenar una nueva composición
de autor méxicano, tocándole el turr10 al maestro Leo.:
ttardo Canales, que desde varios años atrás venia luchando infructuosamente porque alguna com¡jañia le cantase su
Pirro de Aragón. Vio realizada su ambición el 12 de julio
de 1864 con asistencia de los emperadores y de una selecta concurrencia que llenaba el teatro.
73

�Ya hacía algunos _años que la capital llO disfrutaba de
alguna buena compañía de ópera formada por artistas extranjeros de fama mundial; pero en julio de 1864 se publica en todos los diarios el prospecto de la que pronto debutaría en el Gran Teatro Imperial, reunida por Domenico
Ronzani y en la que tomarían parte las célebres sopranos
Adelina Murio-Celli y Olivia Sconcia, y los tenores Francesco Mazzoleni "único rival del sin igual Tamberlick", y
que algunos meses más tarde seria nombrado por el emperador "Tenor de Cámara" y se le daría una subvención
de cuatro mil pesos mensuales para que organizara su propia empresa, que no llegó nunca a formar, adelantándosele
el bajo de esa misma compañía Annibale Biachi.
La temporada de Ronzani comenzó el 29 de julio con
El Trovador, de Verdi, fungiendo como director titular de

la orquesta nadie menos que el maestro Jaime Nunó, el autor de la música de nuestro Himno Nacional, quien, al igual
que González Bocanegra, no se fijaba mucho en quiénes gobernaban al país con tal de ir pasándola más o menos bien.
Continuó la brillante temporada de ópera hasta finales
del año, y en ella se estrenaron cuatro partituras, obteniendo tres de ellas una acogida bastante fría por parte
del público. La primera fue Fausto, de Gounod, en que la
empresa no omitió esfuerzo alguno para presentarla con
todo el aparato espectacular que requiere mandando hacer
las decoraciones nuevas, contratando doscientos coristas y
comparsas y confeccionando el vestuario íntegro, y para los
trucos de iluminación se trajo una "complicada máquina"
que "despedía una brillante y poderosa luz eléctrica". Así
y todo Fausto no agradó a los concurrentes en sus primeras representaciones, y no fue sino unos años después cuando el público cambió de opinión y gustó de la música de
Gounod. Otros dos estrenos fueron las partituras de Verdi
Las vísperas sicilianas y Aroldo, que pasaron totalmente
desapercibidas, y hasta el estreno de la famosa ópera Un
baile de máscaras, también de Verdi, el público se entusiasmó y la pidió durante varias noches.

Don Juan A. Mateos, el afamado novelista y dramaturgo mexicano, ya sin la colaboración de Vicente Riva Pa.
lacio, fue de los pocos autores nacionales que estrenaron
sus obras en tiempos del Imperio. El 17 de agosto de 1864
sube· al e~cenario del Principal su comedia en tres actos y
en verso La muel,a del juicio, y el 23 de octubre del mismo
a~o se estrena, también en el Teatro Principal, su adapta-·
c1on de la novela de Víctor Hugo, Los miserables, en sei~
actos y en verso (!). "El gran drama ... a pesar de sus
pequeñas din1ensiones corresponde en lo posible a la celebrada Y popular novela". Como todo lo que oliese a nobleza
era bien visto y aceptado con plácemes por la sociedad
n:i,exicana que estrenaba emperadores, la Sociedad del Casmo Español ofreció una "tertulia brillantísima" en noviembre para celebrar el cumpleaños de Isabel n reina de
España.
En esta fiesta se cantaron himnos, se d~lamaron
,
poes1as que proclamaban la "estrecha an1istad" entre Méx'i!·
co Y España, y se montó en un 'pequeño escenario la pieza
en un acto, ~~iginal de Juan A. Mateos, denominada El prólogo del QuiJote, de la que habría que investigar si no la
leyó años después Manuel José Othón para la · creación de
su Pieza El último capítulo, escrita en celebridad del tercer
centenario de· la aparición del Quijote, en 1905. Cuando
terminó la comedia de Mateos el presidente del Casino entregó al autor dramático una corona y una pluma de oto
mientras le ~ecía sentidas. palabras "en representación del
acento simpáti_c o que os dirigen los españoles residentes en·
vuestro bello país". Otra comedia más de Mateos se re:
presenta con buen éxito en el Principal el 11 ·de diciembre·
también en verso· y ·en · tres actos, que lleva por tituló
luna de miel. En 1865 continúa dando á la empresa del
mismo teatro sus manuscritos, como el de la · comedia
tres actos Y en verso La calle de en medio, que se estrena· el 12 de febrero. En julio dél mismo año se representa
s~ drama La muerte de Linoln, basado en el crimen del prer
s1dente de los Estados Unidos, que conmovió al mundo entero. · Pasan luego algunos meses y en noviembre nos encontramos con su juguete en verso Un mexicano en Pekín·
que se estrenó también, por supuesto, en el Teatro PrihI

¿

'en

74
75

�cipal. Llega el año de 1866 y Mateos no descansa en su
producción dramática: en febrero da a la escena su comedia "de magia, de espectáculo y de gran maquinaria";
basada en la leyenda popular mexicana de La mulata de
Córdoba, y en diciembre, encontrándose en Mérida, representa allí su nuevo drama de carácter histórico nominado
Cecilio Chí en las matanzas de Valladolid. Mateos es, quie:ás, el autor dramático más fecundo del siglo XIX, pues no
t.e crea que termina aquí su producción sino que, ya bien
entrado el siglo XX, se estrena su último drama, esta vez
basado en la vida de Juana de Arco.
La vida en México siguió su curso normal durante el
Imperio. El pueblo bien pronto se despreocupó -nunca olvidó- de sus gobernantes y se dedicó a sus quehaceres y
diversiones de costumbre. Los allegados y consejeros del
emperador se dieron cuenta de esto y fomentaron tal
indiferencia, llegando al colmo del cinismo, que no fue
otra cosa la disposición de que ese año y los venideros se
festejaran como era habitual la fecha del aniversario de la
Independencia Nacional (!). Hubo fuegos artificiales en
el zócalo, vendimias, cohetes, etc., igual -que en otros años,
y el ayuntamiento ordenó a las empresas de los teatros
Iturbide y de Oriente que ofreciesen las funciones del día
16 de una manera gratuita al pueblo. En el primero se
puso un drama de los muy ensayados "en justa celebridad
del glorioso grito de Independencai dado en Dolores"
y el
,
¡
Oriente, "deseando el emperador que en este dia de regocijo público se den funciones gratuitas", anunció un "nuevo
y hermoso himno cantado por todos los actores y actrices
de la compañía", y después la ejecución de un drama de Luis
Mariano de Larra. El pueblo llenó hasta los pasillos los dos
coliseos y le quedó muy agradecido al emperador de México
que le hubiese permitido festejar jubilosamente la Indepen-dencia de México.

te. El lo. de noviembre de 1863, siguiendo la costumbre
española, se puso en el Teatro de Iturbide el drama de
José Zorrilla Don Juan Tenorio, por creer la empresa que
su argumento de fantasmas y de voces de ultratumba se
prestaba a la celebración del dia de muertos, tal y como
se hacía en España, y no se equivocó. El público se hizo
partícipe de la idea desde el primer momento y secundó
con su numerosa presencia durante varios días a la empresa del Iturbide. Los demás teatros no olvidaron aquel
triunfo de su rival, y al año siguiente, o sea este de 1864
que ahora revisamos, el de Oriente anunció para el lo. de
noviembre el drama fantástico-religioso, así como el Principal pero el de Iturbide, más listo que ellos, varió ligeramente el anuncio y presentó El convidado de piedra de
Tirso de Milona, con lo que se atrajo a la mayor co~currencia. De cualquier modo los teatros de Oriente y Principal no registraron malas entradas, así que decidieron repetir el Don Joon cada año por esas fechas, y aún es hora
que no podemos librarnos de él.
Termina el año de 1864 con la animación que causa
el recién instalado Circo de Chlarini, que se convierte desde su primera función en el espectáculo preferido de la
sociedad mexicana, y en cambio muy pocos espectadores
tiene el señor Jehin-Prume, "violinista de S. M. el rey de los
belgas", que ofrece dos conciertos en el Teatro Imperial.

El año de 1864 marca el comienzo de una tradición que
cundió por todo el país y que todavía en nuestros días,
noventa y cinco años después, se sigue cumpliendo fielmen-

· El lo. de enero de 1865 se estrena en el Teatro de
Iturbide una pieza en un acto escrita por un autor mexicano que guardó el anónimo. Dicha pieza en honor de los
emperadores se titulaba: La entrada de SS. MM. II en México, y obtuvo considerables aplausos por parte de los asistentes. Al otro día se publica oficialmente la noticia de
que Maximiliano ordenó se le diese una subvención de
mil doscientos pesos mensuales a la compañía del Principal
para que pudiese continuar sus trabajos, puesto que el
Circo de Chiarini le quitaba gran parte de su concurrencia
habitual. A propósito de estas subvenciones otorgadas por
el emperador a artistas y a compañías teatrales, es opor-

76

77

�sos'1•.,.
tuno reproducir aquí lo que dice al respecto Manuel Payno
en su libro Cuentas, gastos, acreedores y otros asuntos de
7,a intervención francesa (México, 1868) :
"Al señor M. Covarrubias se le ministraron mil pesos
para ayudarlo a la representación de una ópera que había compuesto titulada Berta. Al señor Cenobio Paniagua,
músico y compositor muy conocido entre nosotros, se le
· ministraron más de dos mil pesos en varias partidas para
ayudarlo en sus representaciones líricas. Los franceses,
que querían también tener su espectáculo, organizaron con
los zuavos un teatro, al cual se auxiliaba con cincuenta o
cien pesos en cada función, y al coronel Boyer, jefe del gabinete del mariscal Bazaine se le entregaron mil pesos· para
ayuda de los gastos de viaje de una compañía francesa
que efectivamente vino y dio representaciones en el Teatro de Iturbide. A Mazoleni se le concedió una subvención
de cuatro mil pesos mensuales por cuatro meses. A Biachí
se le ofreció una fuerte subvención, la cual no se le entregó una véz llegado a México con la compañía, lo cual
fue motivo de una fuerte hostilidad del empresario con el
Imperio, y no se prestó a dar un concierto en Palacio ~asta
que le aseguraron o anticiparon tres mil o cuatro nul PE:·
sos. En el año de 1865 se abrió un crédito de catorce mil
pesos para subvencionar a la compañía del Teatro Principal.
Al Teatro de Nuevo México se le concedieron trescientos
pesos mensuales, y una suma igual al de Iturbide. Esas
empresas recibieron con regularidad su asignación durante
algún tiempo. Al célebre maestro Melesio Morales se le
garantizó una subvención hasta de seis mil pesosí si las
entradas no le cubrían los gastos de la ópera lldegonda.
Como las entradas fueron regulares, el Ministro de Fomento no pagó sino uria suma insignificante de seiscientos
pesos. Esto debe notarse como rasgo de insigne mezquinidad, teniendo en cuenta tanto desbarato y tanto gasto en
parásitos y cortesanos. En resumen, y sin formar una cue~ta exacta porque no tiene importancia, creo que aproximadamente los gastos en este ramo y los conciertos de
Palacio fueron de cuarenta y cinco mil a cincuenta mil pe-

i

;J J.1Di..:u

.. :· Además de lo anterior- anotado ,po~ --Payno, no-• debémos olvidar, la creación ' del Teatro Nacional, . ó dé Corte,
que Maximlliano fundó en uno de los , amplios, salones
de:Palacio y de cuya organización estaba al frente er poéta
José Zorrilla, con un sueldo de tres mil ·quinientos pesos
anüales. Es interesante la .creación y funcionamiento de-es:
te ·Teatro de· Corte, que se estrenó el 4 de noviem}jre dé
1865i en •celebridad del cumpleaños dé la emperatriz, ¿on
la primera parte·del Don Juan Tenorio y con ·un largo poema
del:niismo Zorrilla, leído por, él; titulado Corona· de pensamientos.y ·dedicado a Carlota.
' : '' ·

.,

'

r,

El poeta español nos refiere ,en, su libro Recuerdos dei
tier11,po w.,ejo, cómo conoció al Emperador: "Un día me dijo
una dama de la .Emperatriz que el Etnperador deseaba hablar conmigo de teatros y poesías, y· utilizar mi fama y
mi práctica en la gaya ciencia; pero que habiéndole dichó
que yo era un furioso republicano, temía de mi parte una
g rosera re-pulsa · al tná.G · sincer.o ,avance o a la •más cortés
oferta. ftespondió la dama a la Emperatríz de lo · absurdo
de"semejanre aserto, aseguróla que yo era complefamente
exttáño ·a la política; y prometióla que, cuando el Emperador visitara .su hacienda, me encóntraría en ella dispuesto · a sE!rle útil ·como .-lo creyera conveniente:
,.. . .
::·. . ''Y en un viaje que hizo .p or los Llános para ver el-acueducto de Zempeola, se hospedó en una hacienda a cuyo·lindero salí yo a recibirle con los propietarios de ella, Y. fui
tlé los invitados a su mesa: y de-los que tomaron ·parte por
iai noche en una tertulia en la: cual se hizo música y lei"Jy
recite cuantos versos él nie pidió; pero no habiendo tenido ocá'sión de hablárme a solas durante aquel iargo festín
y··'dé los prolongados obsequios que allí se le hicieron, me
dijo al retirarse después de la media noche:
·
;
"Mañana saldremos a las cinco, y tendré mucho gusto
en· que me acompañe usted, que debe conocer este país.

79·

78

�"Muy de madrugada, se inició la excursión. La mañana
era espléndida. Maximiliano o contemplaba absorto aquel
maravilloso amanecer o rezaba como católico sus oraciones matinales; ello es que marchamos los primeros minutos en religioso silencio y a lento paso, porque no le gustaba correr en sus viajes ni en sus paseos; al fin, tirando
atrás la capota de su ligera carretela, dijo volviendo la cabeza: "Así gozaremos del aire y podremos hablar". Miré
yo a mi alrededor, y vi sólo oficiales y soldados austriacos,
autómatas de la disciplina y esclavos de la consigna; los de
la hacienda, no creyendo tan madrugador a Maximiliano,
enganchaban sus tiros y ensillaban sus caballos para alcanzarnos; espoleé, pues, mi cabalgadura, y me coloqué al
estribo, esperando que el emperador me dirigiera la palabra. A las primeras palabras nos entendimos:
"El secretario que me acompaña -me dijo- es alemán, ~ no comprende el castellano; hable usted sólo conmigo: hable usted, pues, sin rebozo.

"No se lo dijo a sordo ni tartamudo: preguntó claro y
no res¡,ondí turbio; quedarnos en que, no buscando en mí
un adulador ni un palaciego más, yo debía ayudarle a crear'
un teatro nacional mejicano, del cual me nombraría director, con la condición de que no me mezclaría ni en la política del país ni en las intrigas de palacio; no me obligaría
a usar uniforme ni distintivo alguno, y tendría derecho a
ser recibido por él inmediatamente que yo le pasara mi
tarjeta por la secretaría del gabinete civil".
Y más adelante nos dice, a propósito de la creac10n
del teatro de Corte: "El jefe del Chambelanato -escribe
Zorrilla-, un alemán que ejercía las funciones de intendente general de Palacio, recibió la orden de mandar construir el tablado; encargué yo sus decoraciones a un escenógrafo, y el 4 de noviembre, para celebrar los días de la
Emperatriz, y por elección de ésta, se representó en aquel
improvisado teatro la primera parte de mi Don Juan Tenorio. Maximiliano y Carlota habían aprendido el castellano
80

en algunas de mis obras, y ella se sabía mi Don Juan de
memoria; y la doble ventaja de ser su autor y el encargado de distraerla de los afanes de su inseguro reinado, me
dieron con ambos un favor y una confiahza que no es fácil
a muchos particulares adquirir con los soberanos. Maximiliano, que era un príncipe literario y artista, a quien placía deshacerse alguna vez de la enojosa etiqueta de su
imperial dignidad en el retiro de su aposento y en las expansiones de su vida íntima, me nombró su lector, no para
que le leyera nada, sino para hablar con un hombre ajeno
a la política de más halagiieños asuntos, y para saber por
él lo que del país no quería ni debía preguntar a los en
aquel país nacidos. Tuve yo muy en cuenta aquello de que
los reyes son como los leones, con quienes es siempre arriesgado familiarizarse, y a la confianza que el Emperador
me daba correspondí con la más constante y estudiada
circunspección, aún en medio de la leal franqueza con que
tenía que contestarle a sus más francas y extremadas preguntas, a las cuales era a veces dificilísimo dar adecuadas
respuestas".
De aquella función tenemos la interesante crónica aparecida en El Diario del Imperio y que dice así: "S. M. el
Emperador Maximiliano de México, dirigió con fecha 12 de
octubre una carta a su Ministro de Gobernación, el Sr. Esteva, manifestándole su propósito de crear en esta Corte un
Teatro Nacional, donde se representaran obras dramáticas
bajo la dirección del célebre poeta D. José Zorrilla. En la
misma carta decía S. M. que había determinado dar dos
premios de a mil pesos, uno para la mejor comedia y otro
para la mejor tragedia que se presentaran, encargando al
Ministro que abriera para este efecto un concurso.
"Dispuso también S. M. que para inaugurar provisionalmente el Teatro Nacional de México, se diera en la Corte una función dramática el 4 de noviembre, día del Santo
patrono de la Emperatriz, encargando la dirección y arreglo
de la fiesta al Sr. Zorrilla, y recomendándole que pusiera
en escena una de sus producciones dramáticas. La elegida

81

�A S. M. EL EMPERADOR

p_o r indicación de S. M. fue la primera parte de Don Juan
Tenorio.
"En virtud di estas disposiciones del Soberano, el Sr.
Zorrilla procedió a llenar su comisión con la actividad e
inteligencia que le distinguen. Dirigió la construcción de un
Teatro provisional en uno de los salones de Palacio, hizo estudiar y ensayar cuidadosamente su drama a los artistas
de la compañía mexicana que trabajan en el Teatro Principal de México, y arregló convenientemente todos los pormenores del espectáculo, para que este fuera digno de su
SS. MM. y de la Corte.
El empeño y la constancia del poeta se vieron coronados por un éxito feliz. El pequeño Teatro, levantado en
pocos días, presentaba un primoroso aspecto de sencillez
y elegancia; sus decoraciones, pintadas por el Sr. Serrano,
hacían honor a la capacidad y experiencia de este artista• la facilidad y prontitud del juego escénico fueron verd;deramente admirables; y en fin, los actores trabajaron
con una propiedad y un despejo, que revelaban la inteligente solicitud de quien los había dirigido.
"Unas doscientas personas, entre damas y caballeros,
habían sido convidadas a la función de aquella noche.
"A las ocho SS. MM. el Emperador y la Emperatriz
salieron de sus aposentos, y se dirigieron al salón del Teatro, seguidos de la Corte y de las personas convidadas. La
música de cámara tocó entonces una Fanfare que el maestro Rossini ha compuesto y dedicado recientemente a S.
M. el Emperador.

"El Sr. Zorrilla esperaba a SS. Ml\,1. en los escalones
que unian el salón con el escenario.
"Luego que SS. MM. ocuparon sus asientos, el poeta
subió al escenario, y leyó la siguiente poesía, escrita expresamente para la inauguración del Teatro Nacional.

82

Augusto Emperador, por donde quiera
que me lleve mi instinto vagabundo,
llevaré un buen recuerdo hasta que muera,
de nuestro buen encuentro en este mundo.
Ambos hemos venido a estas regiones
predicando a paz; Vos con grandeza
Imperial, eón corona en la cabeza,
con oro, con poder y con legiones:
mas en la mano al par con ansia viva
mostrando al pueblo de la paz la oliva.
Yo vine, solo, aquí, con la nobleza
del corazón leal de un castellano,
extraño a las políticas pasiones,
ajeno a odios de raza y opiniones,
a visitar cortés a un pueblo hermano.
Mi nombre sin temor rtraje en mi frente,
mi laud traje en la siniestra mano,
y la diestra, cual Vos, sinceramente
tendida para el pueblo Mejicano.
Vinimos ambos con intento amigo:
con V os la luz espléndida venía
de un nuevo y rico porvenir; iconmigo
vino un áura de amor y poesía.
No imaginéis que, vanidoso, anhelo,
es un esceso audaz de orgullo insano,
entrar con Vos, Señor, en paralelo
que nadie va a la par del soberano.
Solo aspiro a marcar en mi memoria
la página mejor que hay en mi historia:
nuestro encuentro, Señor, en este suelo.
Una noche, Señor, mi buen destino
la línea de mi arUstico sendero
llevó a encontrar vuestro Imperial camino:
allí os habló el poeta peregrino
83

�y os saludó cortés el caballero.
Vos comprendisteis a ambos; y he aquí el punto
en que el camino de los dos va junto.

Nada soy para daros un consejo,
ni lo osaría intentar aunque algo fuera:
mas :toleradme una opinión sincera
en la senda de gloria en que hoy os dejo.

Vos como yo, Señor, amáis el arte,
y al tender a las artes Vuestra mano,
en la empresa ine dais la mejor parte:
la de abrir Vuestro alcázar soberano
al ingenio y al arte ,mexicano.
"Quiero un teatro nacional, y os fío
su primordial impulso" -me dijistéis! ...
¡Gracias, Señor, por la honra que me hicistéis! ...
Porque la gloria es Vuestra, el honor mío.

Arte, virtud, valor, gloria y talento
prendas son de alta prez, cuya memoria
labra, Señor, al hombre un monumento
en el panteón inmenso de la historia.
El guerrero, el ·político, el artista
van ansiosos al par a la conquista
de un lugar en el templo de la gloria;
mas la gloria del arte y de la guerra
dejan, Señor, un rastro tan diverso,
que una alumbra, incendiándola, la tierra,
y otra ilumina para el universo.

Señor, los elementos son escasos,
porque en este país todo :se encierra,
mas su savia feraz fermenta en vasos,
que ahoga aún su ensangrentada tierra.
Su teatro es un niño mal nutrido,
que aún no ha podido andar por entumido:
yo le voy a quitar los andadores:
pero al lanzarle 1e n sus primeros pasos,
todavía en sus pies mal sostenido,
va a marchar entre espinas, no entre flores.
Yo cargo, empero, con misión tan alta:
En Méjico, Señor, no falta ingenio;
protección es hasta hoy lo que le falta.
Dádsela, yo le 'a brí Imperial proscenio.
Ya está franco para él Vuestro palacio:
ahora, Señor, con generoso aliento,
impulso dadle, procuradle espacio,
que él volará, Señor, si le dais viento.
Vuestro el mérito es, la gloria Vuestra;
yo, ·en Méjico extranjero, me contento
de Vuestro alto favor con la alta muestra:
y parto satis!echo con la gloria
de dejar tras de mi 1buena memoria.

¿Ambicionáis, Señor, gloria futura?
¿Anheláis a la gente (venidera
dejar de V os una memoria pura,
que se trasmita de una en otra era?
Pues la gloria, Señor, más duradera
de las glorias mundanas, porque abarca
de todas las demás 1la gloria entera;
la más propia y más digna de un Monarca,
libre de sangre, lágrimas y penas, .
es la gloria de Augusto y de Mecenas.
Tal vez se olvida la maestra mano
que labra ·el obelisco, el mau.soléo,
las termas, la naumáquia, el coliseo:
mas vive el de Artemisa, el de Trajano,
viven el de Gleopatra y Diocleciano
que ·al olvidado autor dieron empleo.
Las artes son, Señor, agradecidas;
el arte, libre, audaz, independiente,
pueblos sin incendiar, sin costar vidas,
del que las protegió liberalmente

85

84

•

�la gloria cuenta a la futura gente.
Protegedlas: que aquí ni están perdidas,
ni se pierden jamás las nobles sumas
que se emplean en mármoles y en plumas.

das del escenario, y puso en manos de S. M. el Emperador
el manuscrito autógrafo de sus versos.
"Después de esto se corrieron las cortinas, se arregló
el Teatro en cinco minutos, y empezó la representación de
Don Juan Tenorio.

No es, Señor, que compréis aduladores,
ni que paguéis serviles charlatanes,
que entonen sin sazón Vuestros loores
y Os deshonren con sórdidos afanes;
no: sino ,concienzudos escritos,
artistas de talento verdadero,
hombres de corazón sano y entero,
de la fe del país merecedores;
á quien de servilisrno nadie arguya;
que con Vuestra intención se identifiquen,
que velen Vuestra gloria como suya,
que os aconsejen con afán sincero,
que esparzan por igual Vuestros favores,
que Vuestros pueblos a ilustrar se apliquen,
y que mueran por Vos, si el caso llega,
por fe de convicción, no por fe ciega.

"Durante la representación del drama, el Sr. Zorrilla
sentado al lado izquierdo del escenario, cerca de S. M. el
Emperador, trasmitía los avisos de orden al teatro. El poeta
se servía para esto de un timbre, cuyo cordón venía a caer
junto a su asiento; y por medio de él comunicaba sus órdenes a los artistas con tal facilidad y tal presteza, que todo
aquello parecía moverse y marchar bajo el impulso de una
vara mágica.
"El drama fue ejecutado con admirable perfección: sus
versos armoniosos fueron escuchados con embeleso; y el
Sr. Zorrilla tuvo la gloria de que los Soberanos quedaran
igualmente complacidos de su talento como poeta y de su
capacidad como director del espectáculo.

Perdonad a mi 1institnto algo salvaje
la osadfa leal de mi lenguaje.
Hé aquí cumplida mi misión: ahora
que la piedra asenté sustentadora
del ·pedestal del arte Mejicano,
si prospera, Señor, si llega á grande,
tolerad a mi orgullo castellano
que otro favor por último os demande,
aunque mi orgullo Ibérico Os asombre:
y es, que deje al firmarle Vuestra mano,
un modesto lugar para mi nombre
detrás de Vuestro nombre soberano.

"El Sr. Zorrilla leyó los versos anteriores con esa entonación vigorosa y magnífica que siempre arrebata a sus
oyentes, y que tanto realza la original belleza de sus composiciones. Concluida la lectura, el poeta descendió las gra-

Después de los días de cuaresma de ese año de 1865 se
anunció el prospecto de la compañía dramática formada por
la empresa Duclós-Ortiz, o sea el primer actor y director
español José Ortiz y Tapia y la primera actriz, también española, Matilde Duclós, que venían precedidos de fama por
sus actuaciones en América del Sur y en La Habana. Abre
un abono en el Teat ro Imperial por quince funciones cobrando como nunca se había hecho en México, pues el palco
primero con ocho asientos para las quince funciones costaba sesenta y cuatro pesos, cantidad desorbitada para una
compañía dramática, ya que sólo las de ópera, y muy famosas, cobraban hasta cien pesos el abono. Esto y la mala
calidad de los actores que secundaban a la pareja empresaria, dio como resultado que la compañía no tuviera tan
buen éxito como se esperaba, y sólo duró escasos tres meses en la capital. Pero entre el elenco de esta desafortunada
empresa figuraba como "otro primer actor y segundo de

86
87

•

�,.

·la compañía" el galán Eduardo González, que decide permanecer en México cuando sus compañeros parten desconsolados y formar él mismo su propia compañía como primer acotr y director con elementos mexicanos, y debuta
en el Teatro de Iturbide en diciembre, no cesando de trabajar, con diversos actores y en diversos teatros, hasta
1871 en que enferma de gravedad y tiene que salir del país
con un bien ganado capital en el bolsillo.
Los actores mexicanos vuelven a dividirse después de
la cuaresma de 1865 y forman dos compañías que trabajan
en los Teatros Principal y de Iturbide, ambas subvencionadas por el gobierno, como se ha dicho antes. La del Principal, agradecida, dedica "una sorprendente y magnífica
función" para celebrar el cumpleaños de Maximiliano estrenando una comedia española y otra en un acto titulada
Adán y Eva, original de Sebastián de Movellán, diplomático español residente en México.
Luis Donizetti, que había llegado a la capital como
representante de la compañía de ópera que trabajó en el
Imperial el año anterior, se vuelve empresa y reúne a los
desperdigados cantantes mexicanos o extranjeros radicados,
que atravesaban por una situación bastante precaria. Donizetti necesitaba un teatro para trabajar; pero los tres principales ·se encontraban ocupados y no era cosa de ir a meterse en el de Oriente o en el de Hidalgo para desmerecer
a los ojos de los aficionados elegantes, únicos que podían
, sostener las siempre onerosas temporadas líricas. Donizetti
era hombre que no se dejaba arredrar ante las dificultades y se le ocurrió hacer un experimento que, por lo novedoso, podría dar buenos resultados. El Circo de Chiarini
hacia algunas semanas que había concluido su temporada
triunfal recaudando magníficas entradas, y el jacalón cons, truído exprofeso por el propietario del Circo se encontraba
disponible y "en caliente", para hablar en términos teatrales. Donizetti lo rentó por un mes, lo acondicionó lo mejor que se pudo y en julio publicó el prospecto usado como
réclame lo bajo de los precios dada la amplitud del local.
88

El empresario soñaba con reunír en su espectáculo, lo mismo a los aristócratas que pagarían sesenta pesos por un
palco delantero con ocho asientos para doce funciones, que
al pobre oficinista o al humilde obrero, que pagaría en las
gradas sólo tres pesos por las doce funciones. La idea era,
pues, bastante elogiosa y factible de ser un éxito; pero los
resultados fueron completamente diferentes. El público de
la alta sociedad se rehusó a pasar incomodidades en un
palco de circo y a mezclarse con el populacho en un es~ctáculo que él creía era exclusivo de la aristocracia, y al
populacho no le interesaba gran cosa la ópera porque no la
en!endía; deseaba más sus "dramones" de venenos y cuchillos y sus comedias de saltos y caídas que le ofrecían
los teatros de Nuevo México, de Oriente y de Hidalgo. y
para colmo de los males del desdichado Donizetti, no hacía
un mes que luchaba por atraerse espectadores a sus vacías
func_iones, cuando con fastuosos anuncios y ostentosas pre~ens1ones ~lega al Teatro Imperial la gran compañía de
opera conJuntada en Italia por el bajo Annibale Biachi,
en que a más de notabilidades de fama mundial como la
contralto Enriqueta Sulzer, \el tenor Limbertti y el barítono español Padilla, anunciaba la presentación nada menos
que d~ Angela Peralta, que volvía a su patria después de
conqmstar con extraordinarios aplausos a los públicos de
Europa Y considerada ya por todos los críticos como una de
las mejores sopranos absolutas existentes en el mundo de
la ópera.
Donizetti, derrotado, presenta la última función en el
Circo de Chiarini al mes exacto de haber principiado su
temporada, con una pérdida lamentable para la empresa
Y para la totalidad de los pobres artistas que con él colaboraron.
. El público elegante se volcó, claro está, sobre las taquillas del Teatro Imperial, y cuando se levantó el telón
para dar principio a la primera función de la nueva compañía de ópera, no quedaba disponible un solo asiento para las doce funciones del abono inicial. Cuando terminó

89

�éste y se anunció el segundo, en que debutarían nuevos
artistas, se agotó de inmediato otra vez, y aún no se presentaba la Peralta, que terminaba un contrato en Roma.
No fue sino hasta el cuarto abono, en noviembre de 1865,
cuando se anuncia por fin el estreno del "Ruiseñor Mexicano" en Sonámbu1a, de Bellini, y luego en Traviata, Y en
El Trovador y en Puritanos, alcanzando en todas ellas un
buen éxito ~cepcional. "Las escalas cromáticas, sus trinos, sus arpegios, las notas picadas, fueron ejecutadas con
una precisión y una limpieza exquisitas y le valieron los
más entusiastas aplausos, ramos, coronas y ocho llamadas
a la escena". La compañía siguió sus triunfos hasta la cuaresma de 1866 y fue con seguridad la que recolectó mayores
entradas de mucho tiempo a esa parte.
Melesio Morales había escrito una nueva ópera titulada Ildegonda que, al decir de los que escucharon algunos
trozos, era lo más bello que se había escrito en México,
Morales así lo creía también y se dirigió con aplomo al empresario Biachi para pedirle que la incluyera en el repertorio de la compañía. El em~resario se_ negó ~ e~o porque sabía que el público prefena las partituras Italianas Y
no se iba a arriesgar a perder, o mejor dicho, a dejar de
ganar algunas entradas la noche que :strenara la ópera
de autor nacional. Morales no desmayo en su empeno e
insistió tanto que por fin llegó a un acuerdo con Biachi,
acuerdo que habla muy mal del ambicioso empresario. Este aceptó ensayar y representar Ildegonda por tres noc_hes,
siempre y cuando el compositor le entregase la cantidad
de seis mil setecientos pesos, que era el monto a que ascendía el teatro lleno durante esas tres noches, y Morales
podía recoger las entradas que h~ciera su ó~ra. El co~positor sabía que nunca recaudaria esa can~dad su P~i:1tura; pero sin amilanarse ante tan desmedida pretens1on,
pidió audiencia a la emperatriz Carlota y le expuso su
problema. La soberana se compadeció del artista Y_ le ofreció que el gobierno pagaría lo que le faltase despues de las
t res funciones. Así, el 27 de enero de 1866 sube a la escena
la ópera Ild,egonda, puesta con lujo y siendo muy bien in-

90

terpretada. Enorme sorpresa se llevó Morales cuando al
hacer cuentas con el empresario vio que se había juntado
en las tres representaciones un tanto de seis mil cien pesos,
quedándole a deber a la empresa, en consecuencia, solamente seiscientos pesos, que el Imperio cubrió según la promesa de Carlota. Fue, sin duda, un triunfo de Morales, puesto que a más de no haber sido un fracaso desproporcionado,
la ópera gustó al público y a los mismos cantantes, quienes
tres años más tarde, en 1869, la estrenan en Roma con asistencia del autor, el primer compositor mexicano que veía
una partitura suya en un teatro de Europa.
El 29 de enero de 1866 tiene lugar el beneficio ·d e
Angela Peralta en el Teatro Imperial con la ópera que más
lucimiento le había dado en los teatros europeos: Traviata.
La soprano hace una atenta invitación a los emperadores
para que asistan a su "función de gracia"; pero no se
presentan los soberanos y el palco imperial sigue vacío
como todas las noches desde que principió la temporada.
Al día siguiente Angela recibe una carta del gran maestre de ceremonias, Pedro C. de Negrete, en la que disculpa.
a los emperadores de no haber asistido · al beneficio de la
cantante por haber salido a Cuernavaca, pero "deseando
SS. MM. que a pesar de su ausencia tenga usted en los recuerdos de este día una memoria Suya", le envía un broche
de diamantes y le participa que con esa fecha ha sido nombrada por orden de Maximiliano "Cantarina de Cámara",
alta distinción que el "Ruiseñor Mexicano" acepta conmovida.
Todo México habla de Angela Peralta. Es el suceso del
día la presentación de la soprano mexicana noche a noche
en el Teatro Imperial. Los poetas no cesan de arrojar ·al
escenario sonetos y quintillas cuando terminan las funciones, y los escritores aprovechan la ocasión para fabricar "apropósitos" en un acto sobre la cantante, como Andrés Castro y Pulgar, que estrena en el Teatro Principal
su "ensayo lírico-dramático", en verso, intitulado Los triunfos de la Peralta o el "Ruiseñor Mexicano".
91

�En el Teatro de Iturbide continúa con éxito después
de la cuaresma la compañía dirigida y encabezada por
Eduardo González, y el 29 de mayo le ofrece un homenaje
a José Tomás de Cuéllar "Facundo", poniendo en escena
su "comedia de costumbres nacionales" en dos actos y
en verso denominada Natura], y figur a ... Gran significación
tiene este acto para la historia del teatro en México, porque es la primera vez que un autor nacional percibe al-·
guna utilidad económica de sus obras. Hasta ese día las
empresas "hacían el favor" de montar las producciones mexicanas, y los autores tenían que sentirse muy agradecidos
por el honor, no recibiendo más ganancias que los aplausos del público, "única gloria que todos ambicionamos",
como dijera no recuerdo qué dramaturgo de la época. Pero la empresa de Eduardo González, el actor español, es la
primera que retribuye generosamente a un autor mexicano por una de sus obras, en este caso Cuéllar, que se
deshace en agradecimientos y los hace públicos en una carta dirigida a González que aparece en los principales díarios: "Debo, pues, ser también el primero que dé a usted
las gracias a nombre de todos los mexicanos amantes de las
letras y del progreso intelectual". El periódico "El Pájaro
Verde" días más tarde propone a los autores dramáticos la
cr eación de un medio para asegurar los derechos de sus
obras, y pide a las compañías que den "ocho a diez pesos"
po1· cada función a los escritores que estrenen sus piezas.
Fue el primer intento por formar la Sociedad de Autores
en México.

primer abono ,se comienzan a anunciar los beneficios, en los
que encontramos uno de los programas de teatro más originales del siglo XIX. Para el beneficio del propio Arjona;
el 7 de agosto, se reparte un "Boletin Teatral", del tamaño
de un diario común, en el que todas las secciones se refieren a la función "de gracia" del director. Así, por ejemplo:
"Parte política: no hay cosa más política ni que dé más alta
idea de la galantería del público, que no desairar el convite del beneficiado". O bien: "Modas: está de moda en todas las ciudades cultas el ir la gente de buen tono a las
funciones de beneficio". Y más adelante: "Súplica: Se suplica a la persona que encontrase tres mil individuos por
esas calles de Dios, se digne encaminarlos al Gran Teatro
Imperial, donde se le gratificará si cada uno de los susodichos tres mil compra su correspondiente billete". De este tenor es el largo programa, seguramente inspirado en
algún otro español.

En junio de 1866 llega a la capital la compama dramática de don Joaquín Arjona, célebre actor español, y comienza sus labores en el Teatro Imperial. Aun cuando est rel!a varias comedias españolas que tenían aceptación ent re la concurrencia, ésta se vuelve cada noche más escasa,
temerosa de los disturbios, que ya comienzan a formarse
en contra del imperio, y atenta sólo a las noticias que llegan de la lucha sostenida por el ejército imperial contra el
cada vez más numeroso ejército libertador de Juárez. La
compañía de Arjona es recibida fríamente y al concluir el

En cambio, el Teatro Principal registra muy buenas
entradas a sus comedias ligeras y, sobre todo, por contar
entre sus artistas con la inimitable Concha Méndez, que
sigue siendo la favorita de los cócoras y caJ,averas trasnochadores que llenan el viejo coliseo para aplaudirla en sus
graciosas canciones y para pedirle a gritos La paloma y el
Chin-chin·chan. Gritos que si ahora halagan a la simpática
cantante, un año más tarde habían de hacerla abandonar el
escenario llorando, cuando esos mismos cócoras le pidieron,
a raíz del fusilamiento de Maximiliano, que cantase la canción que el general Riva Palacio había compuesto parodiando una romanza cubana y que había hecho furor entre el pueblo: la famosa Adiós, mamá Carlota, sátira cruel
contra la desgraciada emperatriz. Concha rogó al público
que la dispensara por no complacer sus deseos. Había recibido muchos favores de la soberana y había gozado de su
amistad lo bastante como para no PQder burlarse de ella
ahora que se encontraba en tan lamentable situación. Rasgo lleno de nobleza que el público, exigente siempre, no entendió y siguió
pidiéndole el Adiós,
mamá Carlota, o bien La
.
,
Paloma Liber al. Concha comenz.o a ea,itar otra canción, pe-

92

93

�ro fue interrumpida-por los silbidos y sin poder contenerse
más salió de la escena sollozando.
He aquí Ja letra íntegra de aquella canción que no se
ha borrado aún de la memoria de los mexicanos, pero que
no deja de ser triste y amarga:
ADIOS A MAMA CARLOTA
Alegre el marinero
con voz pausada 'Canta,
y el ancla ya levanta
con extraño rumo,·.
La nave va en los mares
botando cual '[Jelota.
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!

La niebla de los mares
radiante sol aclara,
ya cruje La Novara
a impulsos del vaporj
el agua embravecida
la embarcación azota,
¡adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
El ancla se desprende
y la argentada espuma
revienta entre la bruma
con lánguido rumorj
en lo alto de la nave
el estandarte flota:
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
De la remota playa
te mira con tristeza
la estúpida nobleza

94

clel mocho y el traidor.
En lo hondo de su '[Jecho
y sienten su derrota.
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
Acábanse en palacio
t ertulias, juegos, bailesj
agítanse los frailes
en fuerza del dolor.
La chusma de las cruces
gritando se alborota:
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
llfurmuran sordamente
los tristes chambelanes,
l101·an los ca'f)ellanes
y las damas de honor.
El triste Chucho Hermosa
canta con il ira rota:
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!

¿Qué llevas a tus lares1
Recuerdos de esta tierra
donde extendió la guerra
su aliento destructor,las olas son de sangre
que por doquiera brota.
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
lilas pronto de los libres
escucharás el canto,
bajo tu regio manto
temblando de pavor,
te seguirán sus ecos
a la región ·ignota.

95

�¡Adiós, mam_
á Carlota,
adiós, mi tierno amor!
Verás de tu destierro
en la azulada esfera
flotar nuestra bandera
con gloria y esplendor;
y brotarán laureles
la tumba del patriota.
¡Adiós, mamá Carlota,
adiós, mi tierno amor!
Y en tanto los chinacos
que ya cantan victoria,
guardando tu memoria
sin miedo ni rencor.
Dicen mientras el viento
tu embarcación azota:
¡Adiós, mamá Carlota,
, adiós, mi tierno amor!

En septiembre de 1866, la Comisión nombrada por el
Imperio para juzgar las obras dramáticas presentadas al
concurso a que convocó el emperador el 12 de octubre de
1864 con un premio de mil pesos al mejor drama y otros mil
pesos a la mejor comedia, rinde su informe declarando que,
a su juicio, ninguna de las obras presentadas reunía cualidades necesarias para- ser premiada; pe:ro propone que ocho
piezas elegidas de entre las enviadas sean puestas en escena
para que el público sea el encargado de dar el fallo definitivo. La idea era buena y podía haber resultado interesante
de haberse llevado a efecto; pero ya para entonces el gobierno sabía que el juego imperial corría el serio peligro de
terminarse por los continuos triunfos de las "guerrillas"
de los partidarios del régimen republicano, y el concurso de
obras dramáticas quedó relegado al olvido.

y con cantantes recién contratados, ya no tan famosos como
Mazzoleni o la Sulzer, puesto que Biachi sabía por experiencia que contando entre sus filas a la Peralta, el resto de
la compañía no importaba. Y así era en verdad. Tan pronto
como el público supo que "El Ruiseñor Mexicano" volvería
a cantar en la presente temporada, se agotaron las localidades de abono y la compañía siguió percibiendo pingiies
ganancias hasta finalizar el año que suspende las funciones
para ponerse, empresario y artistas, a buen recaudo de la
guerra, que tomaba ya, al principiar el 1867, proporciones
alarmantes.
Los actores mexicanos que se encontraban trabajando
en la compañía de Eduardo González, al disolverse ésta también por causa de la lucha contra el Imperio, no podían
aguardar tranquilamente en sus casas el desenlace de los
acontecimientos, puésto que, como la mayoría de los actores de todos los tiempos vivían con su sueldo diario sin
tener nada más. Por tanto, resolvieron juntarse por su cuenta y ya que no podían abrir un abono de doce, ni siquiera
de seis funciones, porque el público no se atrevía a arriesgar su dinero si había probabilidades de un cierre total de
los teatros, se juntaron, decíamos, y cada semana en el
Teatro Imperial ofrecían una función a beneficio de cada
uno de ellos, estrenando siempre obras españolas. Con esto
pudieron mantenerse más o menos durante esos terribles
meses de angustia, hasta la entrada triunfal de don Benito
Juárez a la capital en julio de 1867, después del "epílogo triste del efímero imperio en el Cerro de las Campanas", para
usar de adrede una frase ridícula que han repetido muchos
escritores.

El empresario Annibale Biachi, contento por el buen
éxito obtenido en la temporada pasada con su compañía de
ópera, vuelve a organizar otra con elementos de la anterior

Vuelven a aparecer los diarios liberales "El Siglo XIX"
y "El Monitor Republicano", y son suprimidos los imperialistas. De inmediato el Gran Teatro Imperial vuelve a
ser Gran Teatro Nacional, que ya estaba acostumbrado a
que le cambiaran el nombre según los sucesos políticos, y
en él tiene lugar la "magnífica función en celebridad del
fausto acontecimiento del feliz regreso a la capital de la

96

97

�República del C. Presidente Benito Juárez, quien se dignará honrarla con su presencia" el 18 de julio. Vuelven a
t ener cabida las escenas patrióticas semejantes a las del
año 1862, como el Himno cantado por toda la compañía,
la obertura muy a propósito de Guillermo Tell, una comedia
cualquiera y un baile compuesto especialmente para esa ocasión titulado La América libre sosteniendo el pabellón nacional, en el que, como su nombre lo indica, salía a relucir
1a bandera para arrancar los aplausos.
El Principal no se queda atrás y también se da en él
un "drama nuevo, escrito expresamente para celebrar la
restauración de la República y dedicado por su autor al
C. Benito Juár~z". Este drama, original de Felipe Suárez,
autor ya conocido por su zarzuela humorística Una noche
de posadas, se titulaba El triunfo de la libertad, que era la
historia de un guerrillero que se ve separado de su amada
por el cumplimiento del deber y va a defender a su patria
de los invasores mientras la muchacha queda a merced de
su madre, ambiciosa, que quiere venderla a un zuavo francés. En el último acto, cuando el soldado extranjero va a
realizar sus propósitos, regresa triunfante el guerrillero,
hace huir a su enemigo y rival, amonesta severamente a la
suegra, besa a su amada y grita vivas a México y a Benito Juárez.
.
Tampoco el Teatro de Iturbide podía quedarse sin ofrecer una "función patriótica extraordinaria" dedicada al c.
Presidente "y a los esclarecidos patriotas ministros Sebastián Lerdo de Tejada y José M. Iglesias", la noche del 31
de julio de 1867. Al levantarse el telón "aparecerá una alegoría patriótica en que figuran estatuas animadas representando "la victoria", "la paz", "las ciencias" y "las artes"
Y1 a sus pies, bajo de una escalinata, toda la compañía dramática, los coros supernumerarios y una banda militar
acompañados de la orquesta y empuñando las banderas na:
cionales, entonarán el gran Himno Nacional".
Varias funciones son ofrecidas más tarde a los colaba-

98

r adares de Juárez, como la que tiene lugar en el Principal
el 9 de agosto dedicada "al C. general de división y en
jefe del ejército de Occidente Ramón Corona', con la obra
de '·apropiado título Los soldados de plomo. Luego la empresa del Iturbide dedica una función al general Porfirio
Díaz, en la que se leen poesías alusivas y se estrena la comedia en un acto y en verso original de Sebastián de Movellán titulada México en consejo de guerra, alegoría patriótica en la que aparecen "la hipocresía", "el descrédito";
"la desvergüenza" y "la traición" que simbolizaban al Imperio y que querían seducir a la "virgen y pobre patria",
encarnada por alguna bella actriz; pero ayudada por "el
amor patrio", el galán joven, es salvada y se presenta "erguida y valiente" ante España, Inglaterra y Francia, que le
forman el consejo de guerra y la absuelven por dos votos contra uno, el de Francia, que pide la pena de muerte
para Ja doncella. La pieza agradó y "muchas veces fue int errumpida por el entusiasmo de los espectadores".
En el mismo Teatro de Iturbide se dedica una función
al general Nicolás Régules "y a los jefes y oficiales de la

división a su digno mando", ·y se monta la ya conocida
pero apropiada comedia de Mateas y Riva Palacio El abrazo
de Acatempan.

La recién formada compañía patrocinada por el Liceo
Mexicano, que lleva este título, comienza sus funciones -en
el Teatro de Iturbide en el mes de agosto bajo la dirección
del primer actor Gerardo López del Castillo, con actores
mexicanos, y en ella se revela como una magnífica actriz
y favorita del público Amella Estrela de Castillo, esposa
del director. Esta compañía sigue trabajando indistintamente en los teatros de Iturbide y Nacional hasta bien entrado el 1868.
Noviembre y diciembre eran meses de fiesta en la
capital de la República, por lo que se levantaban en el zócalo dos o tres jacalones de títeres, de zarzuela y de baile,
y durante esos dos meses el pueblo se divertía de lo lindo
99

�en ellos. Dos se hicieron famosos en ese año de 1867: el llamado Teatro de América y el Salón Gótico, en el que "se
ven piezas dramáticas, espectáculos coreográficos, ejercicios gimnásticos, pantomima, ópera, prestidigitación, vistas
disolventes y otra multitud de cosas, sin que todo ello cueste
arriba de cincuenta centavos". Fue precisamente en estos
teatrillos donde comenzaron a ponerse de moda las "tandas", a real por persona, que pocos años después tendrían
tan extraordinario éxito en el Teatro Principal, que se sostuvo con ellas hasta después de la Revolución.
Luis Donizetti, el empresario tantas veces mencionado
aquí, no escarmentó con el fracaso obtenido en el Circo Chiarini, y el 25 de diciembre se presenta en el Teatro Nacional
con una nueva compañía de ópera, ésta llena de nombres
en italiano, que era lo que impresionaba al público y, ahora
sí, ve realizados sus sueños con una brillante temporada
hasta la cuaresma de 1868.
Y así terminamos esta breve v1s1on del movimiento
teatral durante la intervención francesa, el Segundo Imperio y el triunfo de las fuerzas liberales.

100

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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A R M A S

Y

L E T R A S

Año 10

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BIBLIOTECA CENTRAL
U. A. N. L

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�!l\M!S Y LETl\!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
ING. NICOLAS TREVIÑO NAVARRO
Secretario
DR. RECTOR MENCHACA SOLIS

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

Quinto Piso

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 1

Año 10

*

Marzo de 1967

*

Segunda Epoca

SUMAR I . O

Presentación

4

MARIA GUADALUPE MARTINEZ BERRONES, "Rubén Darío, Representante del Modernismo" .

5

SIMON SALAZAR MORA, "El L enguaje Literario
de Rubén Darw" .

22

ZANDRA MONTEMAYOR, "Perfil Humano y
Poético de Rubén Darw" .

48

ALICIA QUIROGA V., "Rubén Darío: su
Vida y su Obra" .

65

JORGE RANGEL GUERRA, Selección de
Versos Darianos

73

.

�En el presente año de mil novecientos sesenta y siete se celebra en el mundo literario: el
centenario del natalicio del insigne bardo centroamericano Rubén Darío (1867-1967 ). Por tal
motivo, nuestm 'revista se honra en presentar publicada en sus páginas: una recopüación de los
diversos actos o trabajos que, en formas de conferencias, ponencias, .comentarios y lecturas de
su vida y de su obra, han tenido :a bien realizar
los maestros de la Facultad de Filosofía y L etras
de la Universidad de Nuevo León: Doctora en
Letras, auadalupe Martínez Berrones; Señor
Pr ofesor, Simón Salazar Mora; Licenciada en Letras, Zandra Montemayor; y Doctor Jorge Rangel
Guerra; así como también la Profesora Alicia Quiroga del Departamento de Humanidades de las
Preparatorias de nuestra Universidad.
Damos, pues, las más cumplidas gracias a
nuestros distinguidos colaboradores que ·h icieron
posible, con su digno esfuerzo, este homenaje universitario al egregio poeta americano de la Hispanidad; el cual no obstante haber nacido, quizás con
songre de indio chorotega o nograndano en una aldehuela llamada Metapa -hoy por hoy Ciudad Darío, Nicaragua- hizo ,resurgir con su estilo propio,
-espontáneo y flúido, la calidad de página literaria en Hispanoamérica y aun en la rni.wia

RUBEN DARIO,
REPRESENTANTE DEL MODERNISMO
-1867-1916-

Ponencia de la Dra. en Letras:
MARIA GUADALUPE MARTINEZ BERRONES
de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.L.

España.
LA

DIRECCION.

4

5

�RUBEN DARIO, REPRESENTANTE
DEL MODERNISMO.

(1867-1916)

RUBEN DARIO, REPRESENTANTE
DEL MODERNISMO

Félix Rubén García Sarmiento nació en Metapa, Nicaragua, el 18 de enero de 1867. Sus padres Manuel García
y Rosa Sarmiento se separaron cuando él era pequeño,
por lo que vivió con su abuelo Félix Ramírez, posiblemente
el "Don Dario", apellido que adoptó Rubén. Su niñez fue
triste e inquieta:

-1867-1916-

SUMARIO
1.-Niñez, adolescencia y juventud de Rubén Darío.
2.-Sus primeras obras. Su primer hijo.
3.-Su plenitud. El Modernismo. Su libro "Azul", Valpara€8o.

1888.
4.-Darío, Diplomático. Sus "Prosas Profanas", Buenos
Aires, 1896. Pari8, 1901.
5.-La Generación del 98 y •Rubén Darío.
de Vida y Esperanza". Madrid, 1905.

Sus "Cant08

6.-"El Canto Errante". Ultimas días del poeta.
7 .-Conclusión.

1.-NIJ.iíEZ, ADOLESCENCIA Y JUVENTUD
DE R. DARid.

"Yo supe de dolor desde mi infancia;
mi juventud . . . ¿fué juventud la míaf,
sus rosas aún me dejan su fragancia,
una fragancia de melancolía ..."

Darío, desde muy joven tuvo una fuerte inclinación
enamoradiza y una precocidad de la inteligencia. A los
quince años decidió casarse, llegó el amor:
"Era una adolescente de ojos verdes, de cabello castaño, de tez levemente acanelada, con esa suave palidez
que tienen las mujeres de Oriente y de los trópicos. Un
cuerpo flexible y delicadamente voluptuoso, que traia al
andar ilusiones de canéfora. Era alegre, risueña, llena
de frescura y deliciosamente parlera, y cantaba con una
voz encantadora. Me enamoré desde luego; fue "el rayo",
como dicen los franceses". (1)
A los trece años, fue empleado en la Biblioteca de
.1).- p.49.- La Vida de Rubén Dario, escrita por él mismo. Barcelona,
ed. MAUCCI, 1915.-(?).-p.187..- Valbuena Briones.- Historia
de la Lit. Hispanoamericana. Ed. Gili, S. A.- Barcelona, 1962.

6

7

�Managua, lo qu_e le permitió saciar sus a~si~s de cultura:
"Leí . . . todas las introducciones de la B1blloteca de Autores Españoles, de Rivadeneira -dice Darío-, Y las principales obras de casi todos los clásicos de nuestra lengua". (1)
2.-SUS PRIMERAS OBRAS.

SU PRIMER HIJO.

Rubén a los 12 años -1879-, publicó sus primer~s
versos en "El Termómetro", periódico de la ciudad de Rivas. En juhio de 1886 estaba en Chile donde vivió hasta
1889. Allí fue redactor de "La Epoca", correspons~l de
"El Diario" de Nicaragua y "El Imparcial", de su cmdad
natal; trab~jo que le permitió trabar ~mistad con personalidades y gente influyente. En esa _epoca llevaba una
existencia romántica. Leía a Bécquer Y a Campoamor.
De entonces data la décima dedicada a Campoamor que
se publicó en "La Epoca":
"Este del cabello cano
corno la ·piel de armiño,
juntó su candor de niño
con su experiencia de anciano;
cuando ·,se tiene en la mano
un libro de tal varón,
abeja es' cada expresión
que, volando del papel,
deja en los labios la miel
y pica en. -el corazón" · (2)

Según parece, Darío no
mer matrimonio, quizá una
turo del mismo. Mas vuelve
pañera de su vida! En 1890
Rafaela Contreras, en San

tuvo comprens1on en su pride las causas fue lo premaa intentar encontrar la comcontrae ma~imonio civil co~
Salvador, h1Ja de un prom1-

(1).- p.46.-La vida de Bubén Dario. -Opus Cit.

nente hombre de negocios. Y cuando la felicidad y la vida
le sonreía, · por dificultades políticas, a la muerte del Presidente Menéndez, tuvo que refugiarse en Guatemala, en
donde nació su primer hijo.
3.-SU PLENITUD. EL MODERNISMO.
SU LIBRO AZUL.- Valparaíso, 1888.
En 1888, en Valparaíso, Rubén publicó Azul, libro de
Cuentos y seis composiciones en verso, a los 21 años de
edad, obra que le dio gran publicidad y con la que se inicia 'un movimiento literario: El Modernismo. Se ha llamado "Modernismo al movimiento poético hispano-americano que introducido en España por Rubén Darío, se desarrolló cronológicamente con la prosa del 98". (1)
Azul, es nombre simbólico en -recuerdo quizá de Víctor Hugo, quien definió el arte como lo azul: "L'art c'est
l'Azur". Lo azul, quiere decir lo ideal, lo infinito, la luz
difusa, la amplitud vaga y sin límites. "Azul" es de un
marcado matiz cosmopolita. Según palabras de Edgar A.
Poe el objetivo del mismo era un afán de alcanzar la belleza. En él se agrupan temas y formas de la Literatura
francesa en un estilo elegante, esmerado, de adjetivación
brillante y finamente erótico. Debemos recordar la influencia y la asimilación que Daría htzo de los poetas y
novelistas franceses: Flaubert, los Concourt, Theóphile
Gautier, Daudet, Zolá, Leconte de Lisle, Charles Baudelaire, Paul Verlaine, entre otros.

En ios poemas de Azul encontramos un ímpetu juvenil, una emoción palpitante y vivida Sus temas no persiguen una finalidad moral ni filosófica sino la belleza formal. En ese aspecto, la influencia de Leconte de Lisle es
decisiva, con su teoría del "arte por el arte".

(2).-LA EPOCA.- 24 de Oct. 1886.- (p. 180.,._Valbuena Briones.Opus Cit.).

IU.- p.579.-GARCIA LOPEZ J.- Historia de la Literatura Española. - Editorial Vicens-Vives. Barcelona, 1965.

8

9

�Azul es una obra fundamental en la evolución renovadora de la prosa y la lírica en Hispanoamérica y España. La prosa es rica, dinámica, sensual, colorista y de
novísima lexicología. Darío tiene un rico mundo interior.
Se revela contra lo tradicional, retórico y académico, mas
vuelve a lo greco-romano con la introducción de temas
mitológícos: los centauros, ninfas, palomas, sátiros y bacantes; utiliza las joyas y pedrerías; lo fino y escogido del
ambiente principesco, galante y señorial; "aborrece a los
gramáticos, a los filólogos de pacotilla", mas siempre es
correcto y elegante al escribir. No queremos con esto decir que Azul sea el Modernismo, sino que es una puerta
abierta a todas las manifestaciones del espíritu, a la renovación temática y estilística.

D. Juan Valera, el gran estilista español, escribió
en el prólogo de Azul, el 22 de octubre de 1888, refíriéndose a la personalidad de Darío: "Y usted no imita a ninguno --Oice Valera-: ni es usted romántico, ni naturalista, ni neurótico, ni decadente, ni simbólico, ni parnasiano. Usted lo ha revuelto todo: lo ha puesto a cocer en
el alambique de su cerebro, y ha sacado de ello una rara
quinta esencia". (1)

Verlaine, en una estrofa de su "Art Poétique", encierra su técnica estética, de la que encontramos ciertas
semejanzas en Darío. Veamos:
"De la musique avant toute chose,
Et pour cela préfere l'lmpair
Plus vague et plus soluble dans l'air
Sans rien en lui qui pese ou qui pose''.
(de Art Poétique.) (1)

Y de Darío:
"Oh inmenso azul! Yo adoro
tu.s celajes risueños,
y esa niebla sutil de polvos de oro
donde van los perfumes y los sueños"

(de Anagke.- que significa
necesidad, destino, fatalidad.
Anagke es un cántico de
amor. De Azul). (2)

En Azul, Rubén utiliza ya, la técnica poética sensualista y finamente erótica, haciendo una conjunción de lo
externo y lo interno, a través de conceptos y términos
apropiados, con una ideología un tanto panteísta. Mas
"todo parece espontáneo y fácil y escrito al correr de
la pluma, sin mengua de la concisión, de la precisión y de
la extremada elegancia". (2) No cabe duda, que Darío tiene una marcada influencia de Verlaine, de Baudelaire,
de Edgar A. Poe, entre otros. Del primero podríamos señalar el gusto por la musicalidad del verso, de Baudelaire
esa finura erótica, de Edgar A. Poe, ese simbolismo en la
expresión lingiiística.

Como Verlaine, Darío introduce el verso flúido de
nueve y de once sílabas; el verso impar, que permanece
como en suspenso y de cuya cadencia surge la sugerencia
de la finura, la intimidad, la aproximación amorosa, lo
finamente erótico: la palabra evoca la idea y la frase
tiene una sinuosidad ligera, a pesar de la complexión sintáctica.

(1).-p. 33.- R. Darlo.- Azul.- Editorial Zig- Zag.- Santiago de
Chile, 1954. Prólogo de Juan Valera.

1).-Verlalne et Les poetes symbollstes. p. 36.- Classiques Larousse.
Paris, 1943.

:2).-p. 34.- Rubén Dario.-

Azu.L Opus Cit.

10

De Baudelaire, muerto el 31 de agosto de 1867, el
mismo año que nació Darío, encontramos en la poesía de
éste, esa influencia en la fuerza sensual, evocadora y erótica,
y esa técnica musical como en el poema; "Correspondences":

2).-p. 165.- Darlo, R.- Azul- Opus Cit.

11

�"La Nature est un temple ou de vivants piliers
Laissent parfoi.s sortir de confuses paroles;
L'home y passe a travers des f orets de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers". (1)

En este Soneto de Baudelaire observamos la unidad
que sugiere 1~ apariencia de lo externo y la subjetividad
del creador.
Y de Edgar A. Poe tenemos el simbolismo, por ejemplo, en El Cuervo, de cuya temática, nos damos cuenta
que el cuervo representa el estado anímico del poeta por
la muerte de su amada, Leonora. El espectro llama a la
puerta y se posa en el busto de Minerva. Se sugiere que
viene del ·"más allá", a consolarle:
"La ventana abrí -Y con rítmico aleteo y garbo extraño
entró un cuervo majestuoso de la sacra edad de antaño".
"sobre el busto que de Palas la figura representa,
fué y posóse- ¡y nada más! (2)

Como decíamos, Darío, a pesar de todas las influencias recibidas a través de sus lecturas, logra su personalidad propia. Por ello, repetimos con Valera que es un cosmopolita, digno representante del Modernismo en Hispano-américa.
4.-DARIO, DIPLOMATIOO. SUS PROSAS
PROFANAS. B. Aíres, 1896.-París, 1901.

En 1892, el Gobierno de Nicaragua invitó a Darío
para que representara a su país en España, en las fiestas
del Centenario de Colón. Con este motivo, Rubén visita

España, donde tuvo muy buena acogida. Allí conoció a
D. Juan Valera, a Doña Emilia de Pardo Bazán, a José
Zorrilla y otras personalidades del 9~. Mas no todo en su
vida era alegría, pues de regreso a su patria muere su esposa, a quien sintió profundamente. A causa de este golpe
sentimental se dedicó, una vez más, a las bebidas alcohólicas.
Poco después, hace un v1aJe a N ew York, París, B.
Aires, en donde fija su residencia. En New York, trabó
amistad con Edgar A. Poe; en París, con Verlaine y en
Buenos Aires se encontró a sí mismo. Allí publicó sus
Prosas Profanas -1896--, una colección de poemas.
Daría confesó que había seguido a Berceo y a Mallarmé, en esta obra. Berceo llamaba "prosas" a las "secuencias", especie de himnos en verso para la Misa. Utilizó este
verso en Vida de Santo Domingo de Silos y Mallarmé había empleado el término "prosas" con esa significación.
Como sabemos, los poemas de Berceo son de tema religioso; Mallarmé llevó una vida meditativa y Darío, en el
ocaso de su existencia, quiso ser religioso. En los tres, existe una línea poética que los une: el ideal de Belleza. El
"alejandrino", usado por Berceo, era propicio para el ritmo
binario, ternario• o para la estrofa de "cuaderna via".
Rubén le dedicó en s1:15 Prosas Profanas, un bello soneto:
"A maestre Gonzalo de Berceo".
"Amo tu delicioso alejandrino
como el de Hugo, espiritu de España;
éste vale una copa de champaña,
como aquel vale "un vaso de bon vino".

(1)

1).-p. 22.- Baudelaire.- Les Fleurs du Mal.- Le livre de poche.Librairie Gallimard, 1961.

Mallanné es un poeta cerebral: de la sensación parte

(2).-•p. 21.- Poe, Edgar A.- Poemas. Colección: Los grandes poetas.- B. Aires 1953.

(1) .-p. 45.- Dario, R. Poesia.- Clásicos Ebro. Barcelona, 3a. ed.
1954.

12

13

�para encontrar el ideal. Abandona las rutinas y las reglas
tradicionales en la búsqueda de un mundo nuevo, lo auténtico real: crea un mundo de alucinaciones y de ensueño.
Su técnica es la exposición del drama de la creación poética. Lo "azul" simboliza, para él, el ideal que se impone
alcanzar:

"De l'éternel azur 7,a sereine ironie
accable, belle indolemment comme les fleurs,
Le poete impuissant qui maudit son génie
A travers un désert stérile de Douleurs". (1)
Y así como en Mallarmé, en Darío, la ensoñación literaria es el punto clave de la creación poética, que le
lleva a un mundo íntimo y rico de visiones. Veamos Sonatina:

río tenemos al cisne con una significación pluri-valente:
lo erótico, la belleza, la elocuencia.
En 1899 vuelve Rubén a España, estancia que le permitió saludar de nuevo a los antiguos amigos y estrechar
aún más esos lazos de amistad. En esta ocasión, es cronista de La Nación: recogía las impresiones del pueblo español con motivo de la Guerra con los EE.UU.
En 1900 hace un viaje a Italia. Visita al Papa León

xm.

En 1902 recorre España y en 1905 se encuentra en el
Norte de la Península, año en que publica CANTOS DE
VIDA Y ESPERANZA, Madrid, España.
5.-LA GENERACION DEL 98 Y RUBEN DARIO.
Sus Cantos de Vida y Esperanza. Madrid, 1905.

"La princesa está triste ... Qué tendrá 7,a princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
Que ha '. perdido 7,a risa, que ha perdido el color
La princesa está páli.da en su sill,a de oro;
está mudo el tec"lado de s·u clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor". (2)

La amistad de Darío con los noventayochistas fue
firme. Azorín en su obra Clásicos y Modernos, consideraba a Rubén dentro de la misma generación: "Hombres de
la generación de 1898 son Valle-Inclán, Unamuno, Benavente, Baroja, Bueno, Maetzu, Rubén Darío". (1)

Darío, en Prosas P.rofanas utiliza la teoría del "Arte
por el Arte",__ de Leconte de Lisle, el contenido ideológico
de Baudelaire, la estética musical de Verlaine, la técnica
de Mallarmé, el verso de Berceo y la influencia del Parnaso francés. Estamos frente a uno de los máximos exponentes líricos de las Letras Hispanoamericanas. Rubén enriquece su vocabulario con arcaísmos, cultismos, barbarismos, nombres mitológicos, términos que indican los colores -quizá con un fondo erótico-; introduce nuevos
verbos y adjetivos. En fin, su poesía es refinada y técnicamente modelada. Entre los simbolos más usados por Da-

Según Azorín había ciertas afinidades de pensamiento, sobre todo, esa rebelión contra lo que significase adhesión a la "generación anterior". Las dos actitudes, la de
los noventayochistas y la de Da¡;ío se asemejan en cuanto
a que tienden sus alas en busca de la universalidad; se
nutren de las fuentes francesas en la Literatura y en el
Arte; enfocan su mirada en lo histórico y propio, revalorando lo de más vitalidad en las razas y en los pueblos;
los noventayochistas con su actitud crítica y pesimista por
su España decadente, y, el otro, con su espíritu de inquietudes, anhelos, ensoñaciones y esperanzas, con una fir-

(1).-p. 54.- "L'Azur".-

(l)Azorin.---Obras Completas.- Aguilar, V.II.- Madrid, 1947.-págs.
· 910-911.

Verlaine et les poetes symbolistes. Opus Cit.

(2) .-p. 34.- Darlo, R.- Poesía.-

Clásicos Ebro.- Opus Cit.

14

15

�meza Y un amor a la España como madre espiritual de
Hispanoamérica y con una apertura a todo lo que fuese
francés, greco-romano, medieval, regional e hispano-americano.

Cantos de Vida y Esperanza es, quizá, la obra más
bien lograda del poeta. El mismo dice en el prólogo: "si
'Azul' ... simboliza el comienzo de mi primavera, y 'Prosas Profanas' mi primavera plena, 'Cantos de Vida y Esperanza' encierran las esencias y savias de mi otoño". (1)_
Y Alberto Ghiraldo: ... "e~a gran sinceridad palpitante que emerge de todas las páginas de este libro cumbre de la lírica española, es, precisamente, lo que le da
carácter humano". (2)

En la versificación, es una renovac1on de la técnica,
con el empleo de nuevos ritmos, de cesuras, de acentos,
del verso libre, del hexámetro, de la polimetría.
El poema que incia su libro es una declaración del
cambio de actitud:

"Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en ·cuya noche un ruiseñor habfa
que era alondra de luz por la mañana,,.
"En mi jardín se vio una estatua bella
se juzgó mármol y era carne viva;
una alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva,,_ (3)
En este poema encontrarnos los diferentes matices
(1).- p.11.-Darlo, Rubén.-Cantos de Vida y Esperanm.-Espasa Calpe Argentina 9a. ed., 1959.
(2) .-p.13.-Darlo, Rubén.-Cantos de Vida y Esperanza.--Opus Cit.

del yo del poeta: esa captación emotiva de la vida que
ofrece al lector; esa evocación de su niñez triste; ese
tercambio vital con la persona amada y esa influencia
meramente sensualista, de finura erótica.

in-

6.-EL éANTO ERRANTE.-Madrid, 1907.ULTIMOS DIAS DEL POETA.

En 1907, Darío se sentía cansado

y necesitaba reposo.

Se decidió ir a la isla de Mallorca, en donde compuso El Canto errante, volumen de versos de confesión y sinceridad.
El título supone la búsqueda de algo que nunca encontró:

·"Yo soy el amante de rensueños y formas
que viene de lejos y va al porvenir!,, (1)
En este libro, Rubén medita en la fugacidad de la vida, en la problemática existencial y busca la idealidad más
alta,- Es la época que quizo abrazar la vida r~liglosa.
.'
.
-• En 1909, es nombrado Ministro Plenipotenciario de
Nic~rágua en Madrid

, ·: En

1912, viv.e en Barcelona, donde publica su1• ait~o~
bio~:~fía.

· ·"De 1911 .a 1914 .son los años de una marcha ·lenta
1~ ~uerte. · El alcoholismo-se acentuaba. Sufrió "de~
lirium tremens".

~á~l~

·'

'

'

.1\

•

Casi al final de su vida, los millonarios uruguayos
Guido hicieron a Darío una propaganda comercializada,
Con ese fin, dio conferencias, pero en Buenos Aires se sintió
enfermo y regresó a París; luego, a Mallorca, de nuevo,
en busca de reposo.
En su Epistolario, París, 1920, pág. 51, en una carta

(3).-p.24.-Darlo, Rubén.-Cantos de Vida y Esperama.--Opus Cit.
(U.-p.88.-Dario, Rubén.-Poesfa.-Clásicos Ebro.-Opus Cit.

16

17

�BIBLIOGRAFIA:

dirigida al Dr. Julio Piquet declara su angustia y su soledad:
·
- ,·
"El estado moral o cerebral mío es tal, que me •veo
en una soledad abrumadora sobre el mundo. Todo el mundo tiene una patria, una familia, un pariente, algo que le
toque de cerca y que le consuele. Yo, nada". . .· • , , ·
·Poco · a poco, la ·situación económica de Dario fue
ap~miante, agraviada por la primera guerra mundial, En
Bar~elona dejó a su amante Francisca Sánchez, de Ja que
hab1a tenido un hijo, .y se embarcó para N ew York en
busca de fortuna. Allí estuvo enfermo. Luego se fue a Nicaragua, mas su situación · se agravó aún más. Murió
después de una operación delicada, el 7 de febrero de 1916.
7.-CONOLUSION.-

1.~Azorín.-Obras. completas.-Ed. Aguilar, V.II.- Madrid, 1947.

-

2.-Baudelaire.-Les Fleurs du mal.- Le livre de po. .ehe-Librairie Gallimard, 1961.
3.-Darío, Rubén.-Poesía: Prosas Profanas. Oanto errante. Prólogo de Antonio Papell.-Clásicos Ebro.-No.
70.-Zaragoza, 1954.
4.-Darío, Rubén.- Oantos de Vida y Esperanza.-PróIogo de Alberto Ghiraldo. Espasa Calpe, S. A., 9a.
ed. 1959.
5.-Darío, Rubén.-Azul.-Prólogo de Juan Valera.- Biblioteca Zig-Zag. S~iago de Chile, 1954.

Rubén Darlo tiene una gran importancia tanto en
Europa como en Hispanoamérica. Es el puente de contacto en el pensamiento literario-poético de fines del XIX
Y principios del XX, dando una renovación ideológico-formal a la lírica. Logró :verdaderos aciertos en la expresión
de la belleza sensorial a través de la musicalidad del verso, de la forma exquisita y fina, dei color y de la técnica
de las asociaciones, procedente del Simbolismo francés.
Es, una figura máxima d~ la ·poesía española y djgno
representante del Modernismo.

6.-Diez Echarri y J. M . Roca Franquesa.-Histor-u:r. General de la Uteratura Española e Hispanoamericana.
Editorial Aguilar, Madrid, 1960.
7.-García López J.-Historia de la L iteratura Española.-Editorial Vicens Vives.-Barcelona, 1965.
8.-González, Manuel Pedro.-Notas en torno al Modernismo.-Facultad de Filosofía y Letras. U.N.A.M. l a.
ed. ;1958.
9.-Lain Entralgo.-España como problema.-Ed. Aguilar, Madrid, 1957.
10.- Marinello, Juan.-Sobre el Modernismo.-Polémica
y Definición.-Facultad de F. y Letras. U.N.A.M. la.
ed. 1959.
11.-Poe, Edgar A.-Poemas.-Coiección Los grandes poetas.-B. Aires, 1953.

1.8

19

�12.-Valbuena Briones.-Literatura Hispanoamericana.Tomo IV.-Ed. G. Gilí, 1962.
13.-Van Tieghem.-Les grandes doctrines littéraires en
France.-Presses Universitaires de France. 6a. ed.
1963.

14.-Verlaine et les 'J)Oetes symbolistes. --Classiques Larou- ...
sse. París, 1943.

•

20

21

�SUMARIO

!..-Introducción.

II.-Referencia al aspecto Gr~atical.

EL LENGUAJE LITERARIO
DE

III.-Presentación y Glosa de " EL REY BURGUES",
Cuento Alegre.

RUBEN DARIO
IV.-Indice de algunas Elegancias Literarias.

1

V.-Referencia a la Teoría de la Expresión Poética de
Carlos Bousoño.
Conferencia del señor Profesor:
SIMON SALAZAR MORA,
Catedrático ·de Est ructu ra del I dioma Español y Teorla de
l a E ducación y Didáai1ca de la Liter atura, d e la Fa cultad
de Filosofía y Letras de la U.N.L.

VI.-Alusiones a los Cuentos "FEBEA" y "LAS SIETE
BASTARDAS DE APOLO".

VII.-Presentación y Glosa breve de las poesías " LA ROBA
NI"RA" y "UN POETA".

VIII.-Justa Reiteración.

22

23

�1-INTRODUCCION

lo ya claro y ya marcado de esas cualidades geniales. Pero esto último lo dice Valera después de asegurar que Darío no había estado en Francia, y de hacer entender que
la originalidad de su modernismo, no se parece o saca pie
delante a la manifestada por los poetas franceses: en realidad es semilla, planta y fruto de América.

Estimadas señoritas; ,
Distinguidos señores;
Mis queridos discípulos;
En este 18 de enero de 1967 hace un siglo nac10 en
Metapa, Nicaragua, un niño prodigio, pues desde muy temprano reveló tener alma de artista, y entusiasmos de revolucionario en el anchuroso campo de la expresión poética.
. . En ~sa alma fueron desarrollándose, con impulso generoso,' 1~ esencias de un lirismo, en forma que causaron
admiración y escándalo inaudito, la cantidad y la calidad
de sus frutos literarios, en América y Europa.
Poeta en prosa y verso, con los atributos de inteligencia estética, de imaginación o fantasía estética y sensibilidad estética. En él han podido verse realizadas las
célebr~s..palabras de Ros de Olano: "Pensar alto, sentir
hondo y hablar claro". Pero con una claridad de auténticos matices de aurora, sinceras elegancias de iris, y
ascendradas refulgencias de sol.

Le llamé revolucionario y no retiro el epíteto; es congruente. Porque según Esteban Moreu Lacruz: "Los genios cuando son verdaderamente originales no se someten a leyes estéticas, porque ellos son la ley, su mismo
poder creador se las enseña". Y yo agregaría que hacen incursiones conquistadoras, y van derrocando ídolos, y con
su ejemplo, encienden a su paso apostólico, lumbres nuevas y perdurables.
Por eso Rubén Darío dio extrafü~s formas a la expresión poética; con atrevimientos que sólo condenan los fanáticos del dogmatismo literario. Por eso fue aplaudido en
Europa, y han robustecido su evangelio en América, entre otros: Martí, Casal, Gavidia, Asunción Silva, Santos
Chocano, Gómez Carrillo, Gutiérrez Nájera, Díaz Mirón,
Nervo y González Martínez.

~ ··-' ·Nirtguno de los críticos autorizados pudiera desmentir este concepto, pues Juan Valera entre otros, lo confirma
en la famosa Carta Prólogo, consagrada a las prosas y
versos del Libro "AZUL". En ella se inclina a ver "mécitQ _.i~~l en la prosa y en los versos". Confiesa, sin e¡;crúpulos que, en "AZUL" Rubé11 Darío se revela "prosista
y poeta de talento". Lo absuelve de "un galicismo mental",
"con indulgencia y aplauso por lo perfecto", y confía en
la segura esperanza de que brote del sublime ru:tista literario, "algo más azul" que lo azul · de sú libro y que
"por encima de todo, muestre más claras y más marcadas la originalidad y la individualidad de Rubén Darlo".
Lo que significa existencia indudable de "lo azul" y de

Después de este preámbulo que significa saludo de
respeto y veneración a la relevante personalidad del poeta
nicaragüense, voy a referirme a sus obras con el gran temor que infunden la cultura de las personas que me escuchan, y lo que esperan de mí los siempre queridos discípulos. Sinceramente les diré que estoy .debutando (perdonen el galicismo) ; que sólo había leído y escuchado con
deleite; algunas poesías y prosas de Rubén Darío; y que
hasta ahora tuve que leer con alguna amplitud y con interés, algunos de sus libros; y esto en el corto tiempo que
me dejan los demás deberes profesionales. Mas el temor
que siento se mitiga con la feliz oportunidad de ofrecerles
un aderezo espiritual con muy poco mío, pero eso sí, con
el auxilio de valiosas opiniones y de juicios autorizados.

24

25

�Es humilde y pobre, pero ferviente homenaje tributado al niño de Metapa y al gran lírico de Hispanoamérica, y del Vasto Mundo de las Letras Españolas.

Como todos los cuentos es cosecha de la fantasía; pero
hay qué ver aquí a una fantasía fecunda, robusta y brillante.

Invoco, pues, la indulgencia de ustedes, y prosigo en
el cumplimiento de este propósito para mí tan -grato como
justo y nobilísimo.

Conserva en su desarrollo la vieja técnica: Introducción, Presentación de Personajes Principales, Nudo, Desenlace y algo así como Epílogo; pronto se verá en qué radica lo novedoso, admirable y bello:

U-REFERENCIA AL ASPECTO GRAMATICAL

Trataré sobre Lenguaje Literario de alguna de sus
pr_oducdones para estimar, siquiera con una muestra, el
valor de sµ Expresión Poética.
Como antecedente hay que pensar que la corrección gramatical se impone en la sintaxis del lenguaje con las cualidades de propiedad, de claridad y de pureza en la medida que
han llevado el arte de hablar los antiguos y también los modernos hablistas y escritores, pues ya nos habla Martín Alonso en su libro "Evolución Sintáctica del Español",. de una Sintaxis Azoriniana y de Prosistas de Reciente Actualidad; y M.
Criado del Val, en su libro "Fisonomía del Idioma Español"
nos explica las novedosas construcciones nominales y verbales. Lo cierto es que ni en prosa ni en verso puede prescindirse de la estructura castiza de oraciones (en analogía, concordancia, régimen y modos de construcción), porque
son base indispensable de las edificaciones literarias. Y
en este aspecto Rubén Darío es de elegancia refinada,
según el decir de sus críti,::os. Pero no quiero entrar en
pormenores de esta índole para darle preferencia al lenguaje literario que es lo que más brilia y sobresale en el
aspecto poético.
III-PRESENTACION Y GLOSA DE "EL REY
BURGUES", CUENTO ALEGRE.

INTRODUCCION: (brevísima y sugestiva): "¡A,migo! El 'cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Un cuento
alegre . . . así como para distraer las brumosas y grises
melancolías, helo aquí".
Con tres adjetivos como antecedentes causa los epítetos "brumosas" y "grises", de melancolías, prepara el
fondo del cuento alegre.
PRESENTACION: Y sin pérdida de tiempo describe
ambiente, personajes y circunstancias donde se destacan
el Rey y su corte:
"Había en una ciudad inmensa y brillante un rey muy
poderoso que tenía trajes caprichosos y ricos, esclavas desnudas, blancas y negras, caballos de largas crines, armas
flamantísimas, galgos rápidos y monteros con cuernos de
bronce, que llenaban el viento con sus fanfarrias. ¿Era un
rey poeta? No amigo mío: era el Rey Burgués.
Era muy aficionado a las artes el soberano, y favorecía con gran largue-za a sus músicos, a sus hacedores
de ditirambos, pintores, escultores, boticarios, barberos y
maestros de esgrima.

. "AZUL" comienza con un cuento alegre, "EL REY
HURGUES"; y .a esta prosa voy a referirme:

Cuando iba a la floresta, junto al corzo o jabalí herido y sangriento, hacía improvisar a sus profesores de
retórica, canciones alusivas; los criados llenaban las copas
de vino de oro que hierve, y las mujeres batían palmas

26

27

�con movimientos rítmicos y gallardos. Era un rey sol, en
su Babilonia llena de músicos, carcajadas y de ruido de
festín. Cuando se hastiaba de la ciudad buyente, iba de
caza atronando el bosque con sus tropeles, y hacía salir
de sus nidos a las aves asustadas, y el vocerio repercutía
en lo más recóndito de las cavernas. Los perros de patas
elásticas iban rompiendo la maleza en la carrera, y los
cazadores, inclinados sobre el pescuezo de los caballos,
hacían ondear los mantos purpúreos y llevaban las caras
encendidas y las cabelleras al viento.
El rey tenía un palacio soberbio donde había acumulado riquezas y objetos de arte maravillosos. Llegaba a
él por entre grupos d~ lilas y extensos estanques, siendo
saludado por los cisnes de cuellos blancos antes que por
los lacayos estirados. Buen gusto. Subía por una escalera
llena de columnas de alabastro y de esmeraldas, que
tenía a los dos lados leones de mármol, como los de los
tronos salomónicos. Refinamiento. A más de los cisnes,
tenía una vasta pajarera, como amante de la armonía,
del arrullo, del trino; y cerca de ella iba a ensanchar su
espíritu, leyendo novelas de M. Ohnet, o bellos libros sobre
cuestiones gramaticales, o críticas hermosillescas. Éso sí,
defensor acérrimo de la corrección académica en letras y
del modo lamido en artes; alma sublime, amante de la lija
y de la ortografía.

huevo, túnicas de· seda amarilla como tejidas con hilos de
araña, sembradas de garzas rojas y de verdes matas de
arroz; y tibores, porcelanas de muchos siglosi de aquellas
en que hay guerreros tártaros con una piel que les cubre
los riñones y que llevan arcos estirados y manojos de
flechas.

'
Por lo demás, había
el salón griego lleno de mármoles: diosas, musas, ninfas y sátiros; el salón de los tiempos galantes, con cuadros del gran Watteau y de Chardin:
dos, tres, cuatro, ¡cuántos salones!
Y Mecenas se paseaba por todos, con la cara inundada de cierta majestad, el vientre feliz y la corona en la
cabeza, como un rey de naipe".
¿Verdad que no faltan ni sobran pormenores? Tenemos delante al poderoso rey y a su corte, en suntuoso palacio, en escenario a donde llegará el personaje que origina el NUDO de esta narración, con hechos que van
preparando el desenlace.
NUDO: "Un día le llevaron una rara especie de hombre ante su trono, donde se hallaba rodeado de cortesa-nos, de retóricos y de maestros de equitación y de baile.
-¿Qué es esto? preguntó.

¡J aponerías ! ¡Chinerías ! Por lujo y nada más. Bien podia darse el placer de un salón digno del gusto de un Goncourt Y de los millones de un Creso; quimeras de bronce
con las fauces abiertas y las colas enroscadas, en grupos fantásticos y maravillosos; lacas de Kioto con incrustaciones de hojas y ramas de una flora monstruosa, y
animales de una faw1a desconocida; mariposas de raros
abanicos junto a las paredes; peces y gallos de colores;
~áscaras de gestos infernales y con ojos como si fuesen
vivos; partesanas de hojas antiquísimas y empuñaduras
con dragones devorando flores de loto; y en conchas de

28

•

-Señor, es un poeta.
El rey tenía cisnes en el estanque, canarios, gorriones, sinsontes en la pajarera; un poeta era algo nuevo y
extraño.
-Dejadle· aquí.
Y el poeta:
-Señor, no he comido..

29

�Y el rey:

pes de ala como las águilas ·o zarpazos _como los leones.
Señor entre un Apolo y un ganso, preferid al Apolo, aunque eÍ uno sea de tierra cocida y el otro. de marfil.

-Habla y comerás.
Comenzó:
-Señor, ha tiempo que yo canto el verbo del porvenir.
He tendido mis alas al huracán, he nacido en el tiempo de
la aurora; busco la raza escogida que debe esperar, con el
himno en la boca y la lira en la mano, la salida del gran
sol. He abandonado la inspiración de la ciudad malsana,
la alcoba llena de perfumes, la musa de carne que llena
el alma de pequeñez y el rostro de polvos de arroz. He
1·oto el .arpa adulona de las cuerdas débiles contra las
copas de Bohemia y las jarras donde espumea el vino que
embriaga sin dar fortaleza; he arrojado el manto que me
hacía aparecer histrión o mujer, y he vestido de modo sal,
vaje y espléndido; mi harapo es de púrpura. He ido a la
selva, donde he quedado vigoroso y ahito de leche fecunda
y licor· de nueva vida y en la ribera del mar áspero, sacudiendo la cabeza bajo la fuerte y negra tempestad, como
un ángel soberbio, o como un semidios olimpico, he ensat
yado el yambo dando ~ olvido el madrigal.
He acariciado la gran Naturaleza, y he buscado el calor ideal, y el verso que está en el astro, en el fondo del
cielo, y el que está en la perla, en lo profundo del océano.
¡He querido ser pujante! Porque viene el tiempo de las
grandes revoluciones con un Mesías todo luz, todo agita-~
ción y potencia, y es preciso recibir su espíritu con el poema que sea arco triunfal, de estrofas de acero, de estrofas
de oro, de estrofas de amor.
¡Señor! el arte no está en los fríos envoltorios de mármol, ni en los cuadros lamidos; ni en el excelente señor
Ohnet! ¡Señor! El arte no viste pantalones, ni habla burgués, ni pone los puntos en todas las íes. El es augusto,
tiene mantos de oro, o de llamas, o anda desnudo, y amasa
la greda con fiebre, y pinta con luz, y es opulento, y da gol-

30

¡Oh, la poesía!
·Y bien! Los ritmos se prostituyen, se cantan los lunare~ de las mujeres y se fabrican jarabes poéticos. Además' señor' el zapatero critica mis endecasílabos, Y.. el. señor
.
profesor de farmacia pone puntos y comas a mi ms_p1ración. Señor, ¡y vos los autorizáis todo esto! .. . El ideal,
el ideal ...
El rey interrumpió:
-Ya habéis oído. ¿Qué hacer?
Y un filósofo al uso:
-Si lo permitís, señor, puede ganarse la comida con una
caja de música, podemos colocarla en el jardín, cerca de
los cisnes, para cuando os paseéis.
-Sí -dijo el rey, y dirigiéndose al poeta-: Daréis
vueltas a un manubrio. Cerraréis la boca. Haréis sonar una
caja de música que toca valses, cuadrillas Y ga~o~as, como no prefiráis moriros de hambre. Pieza de mus1ca por
pedazo de pan. Nada de jerigonza, ni de ideales. Id.
y desde aquel día pudo verse, a la orilla del estanque
de los cisnes, al poeta, tiririrín, tiririrín . . . i avergonzado
a las miradas del gran sol! ¿Pasaba el rey por las cercanías? tiririrín . .. ¿Había que llenar el estómago? ¡Tiririrín! Todo entre las burlas de los pájaros libres que ll~aban a beber rocío en las lilas florecidas ; entre el zumb1_do
de las abejas que le picaban el rostro y ~ llenaban los OJOS
de lágrimas . . . ¡lágrimas amargas que rodaban por sus
'
mejillas y que caian
a l a t·1erra negra .'"

31

�Señores, ustedes y yo tenemos que exclamar: ¡qué
bien pinta la caricatura de "el filósofo al uso", ¡y qué hermosa y real imagen hace del divino harapiento y verdadero poeta, y ctel irresponsable y embrutecido rey que condena al sacrificio a la nueva verdad personificada! Y ¡qué
magistral descripción la de este nuevo crucificado ... !

dó muerto, pensando en que nacería el sol del día venidero,
y con él el ideal ... y en que el arte no vestiría pantalones,
sino manto de llamas o de oro ... Hasta que al día siguiente lo hallaron el rey y sus cortesanos, al pobre diablo
de poeta, como un gorrión que mata el hielo, con una sonrisa amarga en los labios, y todavía con la mano en el
manubrio".

Perdón por el. paréntesis. Lleguemos al final del drama, al desenlace que se realiza en una famosa "noche de
fiesta", que justifica el adjetivo "alegre" del cuento, pero
deja una protesta en cerebros y corazones, y lágrimas piadosas en nuestros ojos.

Y Rubén Darío como EPILOGO del hermoso cuento
(que muy poco tuvo de alegre) se despide con un saludo
que reclama el calor de amistad:

DESENLACE: "Y llegó el invierno, y el pobre sintió
frío en el cuerpo y en el alma. Y su cerebro estaba como
petrificado, y los grandes himnos estaban en el olvido
y el poeta de la montaña coronada de águilas no era sino'
un pobre diablo que daba vueltas al manubrio: ¡¡tiririrín!!

"-¡Oh, mi amigo! El cielo está opaco, el aire frío,
el día triste. Flotan brumosas y grises melancolías ...
Pero ¡cuánto calienta el alma una frase, un apretón
de manos a tiempo.
¡Hasta la vista!".

Y cuando cayó la nieve se olvidaron de él el rey y
sus vasallos, a los pájaros se les abrigó, y a él se le dejó
al aire glacial que le mordía las carnes y le azotaba el
rostro.

Señores, ¿verdad que Rubén Darío en esta prosa se
manifiesta verdadero poeta, hacedor o creador, como reza la etimología; con extraña y fecunda fantasía y elegantes formas de expresión?

Y una noche en que caía de lo alto la lluvia blanca
de plumillas cristalizadas, en el palacio había festín, y
la luz de las arañas reía alegre sobre los mármoles, sobre el oro y sobre las túnicas de los mandarines de las
viejas porcelanas. Y se aplaudían hasta la locura los
brindis del señor profesor de retórica cuajados de dáctilos, de anapestos y de pirriquios, mientras en las copas
cristalinas hervía el champaña con su burbujeo luminoso
y fugaz. ¡Noche de invierno, noche de fiesta! ¡Y el infeliz
cubierto de nieve, cerca del estanque, daba vueltas aÍ
manubrio para calentarse, tembloroso y aterido, insultado
por el cierzo, bajo la blancura implacable y helada en la
noche sombría, haciendo resonar entre los árboles sín
hojas, la música loca de las galopas y cuadrillas; y se que-

Este cuento no es mentira, ni es queja vana, ni desvarío inútil, despierta una fuerte simpatía, un vivo deseo
de "calentar almas", "de apretar las manos a tiempo",
es un verdadero e inolvidable ...apólogo, sabiamente elaborado por el divino principe de los líricos de América ... !

32

33

Miren ustedes cómo en ese poeta de su cuento retrata
al "difamado modernista" con sus más nobles atributos.
En ese rey y en esa corte está definida la orgullosa aristocracia literaria. En ese tal "filósofo al uso" se encuentran muchos críticos. Esa "noche de nieve y de fi~"
significa el indiferentismo literario que castiga a los poetas de esta nueva ley.

�IV-INDICE DE ALGUNAS
ELEGANCIAS LITERARIAS.

Justo es que entre muchas expresiones congruentes,
bellas Y novedosas puntualicemos ·y grabemos con deleite
algunas elegancias literarias, cortadas de ese jardín. Constituyen un lenguaje sui géneris: "vino de oro que hierve",
"las patas elásticas de los perros"; el saludo de los cisnes
de cuellos blancos en contrasté con el "lacayos estirados";
la . síntética singularidad del sustantivo adjetivado "refinamiento"; "los raros abanicos de mariposa"; "la cara
inundada de cierta majestad"; "el vientre feliz", "la corona", en símil irónico de "un rey de naipe"; "la rara especie de hombre"; el despectivo "¿qué es esto?"; la intencional ocurrencia de colocar a un poeta como animal raro
entre cisnes, canarios, gorriones y sinsontes; y luego el
autorretrato del pobre harapiento: "cantar el verbo del porvenir", "tender sus alas al huracán", "nacer en el tiempo
de la aurora", "buscar la raza escogida que ha de esperar el nacimiento del gran sol", "ensayar el yambo y olvidar el madrigal"; "en la ribera del mar áspero", "sacudiendo la cabeza bajo la fuerte y negra tempestad",
"como ángel soberbio", "semidios del Olimpo", "buscar
el color ideal en el verso que está en el astro", "en el fondo del cielo", "en la perla", "en lo profundo del océano",
"como profeta del Mesías todo luz, y reclamador del poema que sea arco triunfal de estrofas de acero", "de estrofas de oro", "de estrofas de amor"; y luego en el apóstrofe: "El arte no está en los fríos envoltorios de mármol", "ni en los cuadros lamidos", "ni en el excelente novelista Ohnet"; y subiendo el tono: "Señor el arte no viste
pantalones, ni habla burgués, ni pone los puntos en todas las íes. El es augusto, tiene manto de oro o de Üamas,
o anda desnudo, y amasa la greda con fiebre y pínta con
luz, •Y es opulento, y da ·golpes de ala como las águilas, o
zarpazos como los leones". "Señor, entre un Apolo y un
ganso, preferid al Apolo, aunque el uno s~a de tierra ·cocida y el otro de marfil"; y defiende la poesía "contra

34

los -ritmos que se prostituyen", contra las críticas necias
del "zapatero y el profesor de farmacia"; y ¡que bien retratados! "el filósofo al uso", "el torpe rey en su sentencia al poeta"; y que primor de dinámico píncel al describir
el aburrido ejercicio del simbólico cilindro de música antigua, con "testigos de sol y de anim~es", "para llenar ef
estómago", "las burlas de pájaros libres", "el zumbido
de abejas picadoras"; y al llegar el ínvierno: "frío en el
cuerpo y frío en el alma", "el pobre diablo", "con el cerebro petrificado", "el poeta de la montaña coronada do
águilas daba vuelta al manubrio", "tiririrín", "al caer la
nieve"; el contraste: "abrigo para los pájaros", y "a él
se le dejó al aire glacial que le mordia las carnes y le
azotaba el rostro", "por olvido intencional del re~ y sus
vasallos"; "y la lluvia blanca de plumillas cristalizadas",
"la luz de las arañas que reía alegre sobre los mármoles,
sobre el oro y sobre las túnicas de los mandarínes de las
viejas porcelanas"; "el infeliz 'insultado por el cierzo"
"bajo la blancura implacable y helada de la noche som~
bría", Y "haciendo resonar entre los árboles sin hojas la
música loca de las galopas y cuadrillas", "se quedó m~erto pensando en que nacería el sol del día venidero y con
él el ideal"; y "que el arte no vestiría pantalones, sino.
manto de llamas o de oro"; y "que al día siguiente hallaron muerto al pobre diablo, como un gorrión que mata
el hielo, con una sonrisa amarga en los labios, todavía
con la mano en el manubrio".
¡Cuanta riqueza literaria!' Y tuve que supnrrur muchas expresiones por exigencias del tiempo y temor de
cansar a ustedes; y también por estar seguro de su cultura literaria, omití el tecnicismo pormenorizado de las
figuras.
Como explicación causal de estos primores, nuestro
poeta D . .Alfonso Junco díjo por ahí: "Porque la brasa
que le quemaba el pecho era cosa auténtica, genuina, vital; y porque antes de emprender sesgos insólitos había

35

•

�demostrado su capacidad y dominio en las normas clásicas y tradicionales".
V-REFERENCIA A LA TEORIA DE LA EXPRESION
POETICA DE CARLOS BOUSO'fvO.

•

sensorial y afectivo. Pero lo que se comunica no es un
contenido anímico real, sino su CONTEMPLACION". "Los
contenidos reales sólo se sienten; pero la poesía no comunica lo que se siente, sino la conternpkición de lo que
se siente". (Teoria de la Expresión Poética, Carlos Bousoño).

Tengo que confesar a ustedes una triste realidad: que
en este punto de la Expresión Poética estuve autoprivado
de conocimientos teóricos modernos, pues de Carlos Bousoño comencé a leer una obra que trata dicho tema; pero
víctima de prejuicios, al llegar a la página 41, guardé, como
descreído, el libro.

Y así los epítetos y todas las figuras o elegancias
literarias son signos y continentes que producen en nosotros la CONTEMPLACION DE LA BELLEZA QUE SE
SIENTE, "de la emoción agradable, pura, desinteresada,
que impresiona nuestras facultades", y a la cual se refiere
Esteban Moreu Lacruz en su intento de definir la belleza.

Ahora, ante los frutos literarios de un prócer como
Rubén Darío tuve que pedirle protección y consejo; y
para reforzar mis explicaciones reproduciré algo que viene siendo FONDO de mi estudio: "Verdaderamente hay
diferencia clara y precisa entre la propiedad de la expresión gramatical, y la propiedad de la expresión poética".
Rubén Darío supo convertir la lengua en un instrumento
poético, haciéndole sufrir una TRANSFORMACION, o sea
una "serie sucesiva de cambios", procedimiento que dicho
autor llama "sustituciones"; y afirma y prueba el mismo
Bousoño, "que sin ellas no hay poesía, pues en ésta el lenguaje directo es ausencia de poesía"; "y en toda descarga
emotiva debe interve~ siempre un sustituyente (o elemento poético reemplazador), y un sustituido ( o elemento de lenguaje reemplazado), un modificante o reactivo
que provoque la sustitución, un modificado o término
sobre el que actúe el modificante". "Sustituyente es aquel
sintagma expreso en el lenguaje poético que por sufrir la
acción de un modificante aprisiona una significación individualizada". "El sustituyente encierra por lo tanto, la intuición misma del poeta, y es la única expresión prácticamente exacta de la realidad psicológica imaginada".

Yo invito de manera especial a los jóvenes a que lean,
mediten y confronten la doctrina de este libro (el de
Bousoño) con las formas que usa Rubén Darlo en sus creaciones literarias.
VI-ALUSIONES A LOS CUENTOS "FEBEA" Y
"LAS SIETE BASTARDAS DE APOLO".

Por otra parte: "La poesía siempre es comunicación
de un contenido psíquico, síntesis única de lo conceptual,

Las dimensiones de este humilde trabajo mío no permiten que yo me extienda más; pero no quiero abando-nar la prosa, sin decir a ustedes que en libros de Cuentos
de Rubén Darío, quedé prendado de FEBEA con la descripción que hace de la FIERA, del "siniestro semidios
de la Roma decadente"; de "Leticia, nívea y joven virgen
de una familia cristiana"; y de como en antítesis con Petronio, el árbitro de las elegancias y demás cortesanos, la
bestia, quizá confiada en sus defensas poderosas, se niega
a realizar la condena de Leticia, y exclama desafiante:
"¡Oh emperador admirable y potente! Tu voluntad es
la de un inmortal; tu aspecto se asemeja al de Júpiter,
tu frente está ceñida con el laurel glorioso; pero permite que hoy te haga saber dos cosas: que nunca mis zarpas se moverán contra una mujer que como ésta, derrama
resplandores como una estrella, y que tus versos dáctilos
y pirriquios, te han resultado detestables".

36

37

�Aconsejo leer completa esta narración en la cual
se ve cómo una fiera de verdad, respeta los resplandores
de una estrella cristiana, y critica a Nerón, otra fiera humana también de verdad. ¡Qué bien explotadas literariamente las circunstancias que caracterizan la similitud de
los hechos con una trama de inesperado desenlace! No es
cuadro en éxtasis; cada cosa, y todo junto, tiene colores y
se mueve y brilla en forma que parece film perfectísima,
de esas que conmueven y dejan profundo y perdurable
recuerdo.
Y no puedo olvidar LAS SIEI'E BASTARDAS DE
APOLO, portento de originalidad. Si Dios, según la Biblia,
hizo del barro un hombre con alma, Rubén, de los nombres de sonidos distintos y escuetos, supo crear siete musas flamantes .. .
Resulta admirable la personificación de cada una de
las notas musicales; y no menos estimables, la encantadora presentación que hace de las bastardas, y las palabras que pone en sus labios. El cuento es corto, vale la
pena copiarlo:
1.-Siete figuras aparecieron cerca de mi. Todas vestidas de bellas sedas; sus gestos eran ritmos, y sus aspectos armoniosos encantaban. Al hablar, sus lenguajes
eran música; y si hubiesen sido nueve, habría creído seguramente que eran las musas del sagrado Olimpo. Había en ellas luz y melodía, y atraían como un imán supremo. Yo me adelanté hacia el grupo mágico, y dije:
-Por vuestra belleza, por vuestro atractivo, ¿sejréis acaso los siete pecados capitales, o quizá los siete
colores del iris, o las siete virtudes, o las siete estrellas
que forman la constelación de la Osa?
-¡Nó! -me contestó la primera figura -no somos
virtudes, ni estrellas, ni colores, ni pecados. Somos siete
hijas bastardas del rey Apolo; siete princesas nacidas en
38

el aire, del seno misterioso de nuestra madre la Lira.
Y adelantándose la primera, me dijo:
-Yo soy Do. Para ascender al trono de mi madre,
la sublime reina, hay siete escalones de oro purísimo. Ya
estoy en el primero.
Otra me dijo:
-Mi nombre es Re. Yo estoy en el segundo escalón
del trono. Mi estatura es mayor que la de mi hermana •
Do. Pero la irradiación de nuestros cabellos es la misma.

Otra me dijo:
-Mi nombre es Mi. Tengo un par de alas de paloma,
y revuelo sobre mis compañeras, desgranando un raudal
de trinos de oro.
Otra me dijo:
-Mi nombre es Fa. Me deslizo entre las cuerdas de
las arpas, bajo los arcos de las violetas, y hago vibrar los
sonoros pechos de los bajos.
Otra me dijo:
-Mi nombre es Sol. Tengo nombre de astro y resplandezco ciertamente entre el coro de mis hermanas.
Para abrir el secreto del trono, en la puerta de plata y en
la puerta de oro, hay dos llaves misteriosas. Mi hermana
Fa tiene la una, yo tengo la otra.

Otra me dijo:
-Mi nombre es La, penúltima del poema de Mallar- mé. Soy despertadora de los dormidos o titubeantes instrumentos, y la divina y aterciopelada Filomena descansa
entre mis senos.
39

�La última estaba silenciosa, y yo le dije:
-¡Oh! tú, que estás colocada en el más alto de los
escalones de tu madre la Lira: eres buena, eres bella, eres
fascinadora; deberás tener entonces un nombre suave
como una promesa, fino como un trono, claro como un
cristal.
Y ella contestó sonriente:
-Sí.

Vll-PRESENTACION Y GLOSA BREVE DE LAS
POESIAS "LA ROSA NINA" Y "UN POETA".
Señores, prudente y piadoso, en esta ocasión qu~ ya
va resultando castigadora, con intenciones de terminar,
diré a ustedes dos referencias. La primera es para contarles que hace algunos años buscando tema central para
una Dramatización Navideña, oportuna vino a mis manos "LA ROSA NmA", hermosa poesía de Rubén Darío,
dedicada a Mademoiselle Margarita M. Guido. Arreglé
dicho poema con Reyes Magos, Thclavos, Pastores, Rosa
Niña Portal de Belén y Niño Jesús, José, María y los
ángeÍes; todos con trajes de carácter. Yo mismo elegí el
personal entre los niños y las niñas más inteligentes Y
agraciados. No faltaron ni las decoraciones del camino ~el
pueblo de Belén y la gruta, ni los camellos y las bestias
del establo, se entiende que pintados y resacados para lo
que se llama "composición del lugar"; todo hecho en familia, con la cooperación inteligente de mis queridos compañeros maestros de grupo, y de sus respectivos alumnos.

He aquí la poesía:
Cristal, oro y rosa. Alba
Balen "los tres reyes de adorar
flor de infancia llena de una luz
que humaniza y dora la !mula y
40

en Palestina.
al, Rey,

divina
el 'buey.

Baltazar medita, mirando a la estrella
que guía en la altura. Gaspar sueña en
w visión sagrada. M ekkor ve en aquella
visión la llegada de un mágico bien.
Las cabalgaduras sacuden los cuel"los
cubiertos de sedas y metales. Frío
matinal refresca 'belfos de camellos
húmedos de gracia, de azul y rocío.
Las meditaciones de la barba sabia
van acornpasándolos plumajes flavos,
los ágiles trotes de potros de Arabia
y las risas blancas de negros esclavos.
¿De dónde 1.Jinieron a la Epifanf.a'!
¡_De Persia'! ¿De Egipto'! ¿De la India'! Es en vano
cavil,ar. Vinieron de la luz, del día,
del amor. Inútil pensar, Tertuliano.

El fin anunciaban de un gran cautiverio
y el advenimiento de un raro tesoro.
Traían un símbolo de triple misterio,
portando el incienso, la mirra y el oro.
En las cercanf.as de Belén se para
el cortejo. ¿A causa? A causa de que
1¿na duke niña de 'belleza rara
surge ante los magos, toda ensueño y f e.
"¡Oh 1Reyes -les dice- yo soy una niña
que oyó a los vecinos pastores cantar,
y desde la próxima florida campiña
miró vuestro regio cortejo pasar.
Yo sé que ka nacido Jesús Nazareno,
que el mundo es-tá lleno de gozo por él,
y que es 1tan rosado, tan lindo y tan "bueno,
que hace al sol más sol, y a la miel más miel.
Aún no llega el día ... ¿Dónde está el establo1

41

�su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha olor".
Prestadme la estrella para ir a Bel.én.
No tengáis cuidado que la apague el diablo,
con mis ojos puros la cuidaré bien".
Pero cuando estuvo junto a aquel infante,
en cuyas pupüas miró a Dios arder,
se qtwdó pasmada, pálido eZ semblante,
porque no tenía nada que ofrecer.
La
las dos
sonreía
la ·,niña

madre miraba su niño-lucero;
bestias buenas daban su, calor;
el santo viejo carpintero,
estaba temblando de amor.

Allí había oro en cajas reales,
perfumes en frascos de hechura oriental,
inciensos en copas de f inos metales,
y quesos, y flores, y miel de panal.

Se puso rosada, rosada, rosada ...
ante la mirada del niño Jes'Ú3.
(Felizmente que era su madrina un hada,
de Anatole France o el doctor Mardrús).
¡Qué dar a ese niño, qué dar sino ella!
dar a ese tierno divino Beñor1
Le hubiera ofrecido la mágica estrella,
la de Baltazar, Gaspar y Melchor •. .

aQué

Mas a los influjos del hada amorosa,
que supo el secreto de aquel corazón,
se fué convirtiendo poco a poco en rosa,
en rosa más bella que las de Barón.
La metamorfosis fue santa aquel día
(la sombra lejana de Ovidio aplaudía),
pues la dulce niña ofreció al Señor,
que le agradecía y le sonreía,
en la melodfa de ia ·E pifanía,

42

Y deveras cantaron en esa dramatización pastores y
ángeles letra y música de lejanos días de mi nmez, con
arreglos hechos por . el maestro D. Armando Villarreal·,
y en la ceremonia de obsequios, conforme al texto literario se destacó el milagro de la rosa inventado por Rubén
Darlo.
Los diálogos tuvieron ideas del poeta; algunas de
ellas con sus mismos . versos.
Según decires del público, resultó un éxito el bello
poema de Rubén Darío.

Ahora, para salir del laberinto en el cual me metieron los señores Doctores y Licenciados de Filosofía y
Letras, y en que por gusto me metí yo mismo, y a -Ja
vez para descanso de ustedes, pasaré a la segunda y última referencia poética.
Quiero compensarme la amargura y la tristeza que
me dejaron aquel antipático Rey Burgués y el sacrificado
poeta del cuento; y t~bién deseo recuperar mi buen humor, recordando en esta ocasión el POEMA que mi excelso, inolvidable y egregio maestro D. Joel Rocha, nos hizo
leer y explicár hace cincuenta años, ·cuándo yo estudíaba
Primer Año en la Escuela Normal, hoy Ing. Miguel F.
Martinez. Se intitula "A UN POETA".
En dícha poesía, Rubén Darío aconseja y reclama la actitud rebelde, pero dígna de ~ poeta modernista, condenando a quien se degrada como idólatra y esclavo del erotismo, como juguete del romanticismo. He aquí la fervorosa crítica, sabor de arenga, que· trae en admirables
endecasílabos, con expresiones donde abundan las imágenes, luz fulmínea y prodígio de fuerza, en extraño ritmo de combate, en sonora rima de clarines ...

43

�Nada más triste que im titán que llora,
hombre montaña encadenado a un lirio,
que gime fuerte, que pujante implora;
víctima propia en su fatal martirio.
Hércules loca que a los pies de Onfalia
la clava deja y el luchar rehusa,
héroe que calza femenil sandalia,
vate que olvida a la vibrante musa.
¡Quién desquijara los 1·obustos leones,
hilando esclavo con la débü rueca;
sin 1.abor, sin empuje, sin acciones;
puños de hie1·ro ,y áspera muñeca!
No es tal poeta para hollar alfombras
por donde t1·iunfan femeniles danzas;
que vibre rayos para herir las sombras,
que escriba versos que parezcan lanzas.

Deje Sansón de Dalila el regazo:
Dalila engaña y corta los cabellos.
No pierda el fuerte el rayo de su brazo
por ser esclavo de unos ojos bellos

VIII-JUSTA REITERACION.

Señores, he terminado. Permitan ustedes una Justa
Reiteración: En este CENTENARIO GLORIOSO, para el
Excelso Nicaragiiense, la ofrenda cordial de simpatía, de.
cariño, y ge aplauso de quienes verdaderamente ~ozamos con las geniales creaciones de su Lira.
y para ustedes, mis buenos y resignados amigos, pido
en esta hora que perdonen, generosos, el humilde aderezo.
de este Ensayo.
¡MUCHAS GRACIAS!

Relampagueando la soberbia estro/a
.su surco deje de efff)lendente lumbre,
y en pantano de escándalo y de mofa
que no le vea el águila en fiU cumbre.
Bmvo soldado con su casco de oro
lance el dardo que quema y que desgarra,
que embiste rudo como embiste el toro,
que clave firme, como león, la garra.

I

Cante valiente y al cantar trabaje;
que ofrezca robles ,si se juzga monte;
que su idea, en el mal rompa y desgaje
como en la selva virgen el bisonte.

Que lo que :diga la inspirada boca
suene en el pueblo con palabra extraña;
ruido de oleaje al azotar la roca,
voz dP- caverna y soplo de montaña.

44

45

�BIBLIOGRAFIA
MAX ENRIQUEZ UREivA: Breve Historia del Moder-

nismo. - Fondo de Cultura Económica. - México Buenos Aires.
RUBBN DARIO: Poesías. - Biblioteca Americana. -

Se. rie .de Literatura Moderna. - Vida y Ficción. - Mé.· · xico ..:..... Buenos Aires.

RUBEN DARIO: . Azul. - Décimatercera edición. -

ción Austral. - Éspasa Calpe, S. A. ·

Cólec-

··

·

-RÚ~E_N·' jjARld:· Cuentos. -

Segunda ediéíón - Colección
Austral, Espasa Caipe, S. A. · ,
··

P. ESTEBAN MOREU LACRUZ, S. J.: Librería e Impren-

ta Casals. Caspe 108 - Ap. 776 - Barcelona. '·
CARLOS BOUSOivO: Teoría de la Expresión Poética (Ha-

cia una explicación del fenómeno lírico) . - Biblioteca Románica Hispánica. - Editorial Gredos, Madrid.
MARTIN ALONSO: Evolución Sintáctica del Español.

Editorial Aguilar. -Madrid, 1962.

46

�\

PERFIL HUMANO Y POETICO DE RUBEN DARIO

Existen diversas opiniones respecto al problema de relacionar la vida del escritor con su obra creativa. Sin embargo, afirmamos juntamente con Pedro Salinas que "no
hay hechura del hombre que no provenga de su vida. Por
eso no existe arte que no sea humano porque ¿cómo puede ser que el artista deshumanice el arte, si ha de hacerlo desde su condición inescapable de humano"-? (1).

.

.

PERFIL HUMANO Y POETICO
DE
RUBEN DARIO

Conferencia de la Lic. en Letras ZANDRA MONTEMAYOR, de la Facultad de Filosofía y Letras
de la U. N. L.

(

48

Imposible sería desligar si no a todos, si a muchos de
los poetas, su obra de su vida; y ya que es de interés
para la crítica literaria penetrar en el fondo mismo de las
obras creativas, es conveniente por tanto un conocimiento profundo de la psique del poeta. Por supuesto que existirán algunas creaciones que no necesariamente estén identificadas con el escritor. Pero en el caso de Rubén Darlo,
'\?ida y obra se confunden, se enlazan, y sería imprecisa
~a interpretación de sus creaciones poéticas estudiándolas por sí solas. Vida y obra de Darío son paralelas: su
vida misma, su personalidad, sensibilidad y ambiente que
le rodearon desde pequeño lo acondicionaron para despertar en él ese ingenio creativo.
Esta conferencia intitulada Perfil, humano y poético
en Rubén Darío tiene como objetivo hacer señalar algunos
de sus rasgos psicológicos de acuerdo con su biografía,
ejemplificando y ampliando luego esos rasgos con algunas de sus composiciones. Tenemos el propósito de dar a
conocer a ustedes una serie de aspectos particulares del
poeta, es decir: su yo interno, sus ansias, sentimientos e
inhibiciones, así como ciertas reminiscencias románticas.
Varios críticos opinan que el Darlo de los Cantos de Vida
y Esperanza al igual que el de sus obras póstumas no es
el verdadero Darlo, sino el de Azul, Prosas Profanas y
y todas las poesías netamente modernistas. Ciertamente
la fama que adquirió Hispanoamérica y mejor dicho Nicaragua se debe principalmente a Darío como jefe del modernismo. No obstante, muchos críticos han tomado este
49

�movimiento como superfluo, sin un contenido serio sino
como poemas puramente ornamentales. Pero en el caso
del autor que nos ocupa y sobre todo en la época de su
plena madurez, sus trabajos poéticos contienen un fondo
saturado de ideas y preocupaciones tanto personales ·como sociales. De ninguna manera vamos tampoco a de-j~r
a un lado esa fase significativa de Darío. Al final de :esta
exposición nos detendremos en este movimiento dentro
del poeta.

era vieja, de tipo colonial y a Darío le parecía tenebrosa
por las noches y como le contaran cuentos de misterio
y aparecidos, surgió en ·él un gran miedo a la obscuridad.
Por,.otro lado, el erotismo que será ·una de las · características principales en su poética principia· a desenvolverse
en él desde muy pequeño. Nos confiesa que su primera
maestra quien le enseñó el alfabeto, lo castigó una oca;.sión por encontrarlo en compañía de una niña precoz "iniciando indoctos e imposibles Dafnis y Cloe" (3).

Un 18 de Enero como hoy, hace exactamente cien
a~os, -vio por vez primera la luz del mundo, en Metapa,
Nicaragua, el literato que revolucionaría toda una época.
Por desgracia Rubén Darío, o mejor dicho Félix Rubén
García Sarmiento (su verdadero nombre) nunca vivió . en
el hogar de sus verdaderos padres, ya que éstos se separaron un mes antes de su nacimiento. El recuerdo de su
padre se perdió aunque lo veia a menudo cuando pequeño.
Pero aquél se hacia pasar por un tio, y fue hasta muchos
años después que supo la verdad. A su madre sólo la tecordaba como "una mujer delgada, de vivos y brillantes
ojos negros, blanca piel, tupidos cabellos obscuros, inuy
alerta, risueña y hermosa" (2). No obstante, el papel
de los padres de Darío lo desempeñaron una tía abuela
materna: Doña Bernarda Sarmiento de Ramirez y su
esposo el Coronel Félix Ramirez.

Más tarde viene a vivir una prima a la casa de la
tia y fue ella quien despertó los primeros instintos sensuales en el "poeta-niño". Iniciado en la adolescencia siente
como nunca antes una erótica llama que enciende sus· sentidos y su imaginación al conocer a una chica norteam~
ricana que trabajaba en un circo y a ·la cual no pudo
seguir por no saber desempeñar ningún trabajo. Pero
unido a este despertar en la vida de los sentidos, por
influencia de la tía, surge en Darío una inquietud religiosa. El muchacho de "grandes ojeras" y en quien brotaba el amor triunfante dedicaba todos los sábados a confesarse.

· Demasiado temprano comienza Darío a dar muestras
de su ingenio. A los tres años de edad ya sabia leer y
desde su niñez se suele llamar: "poeta-niño". Le hacían
encargos poéticos para entierros, u otras ceremonias a
los cuales él aceptaba gustoso.

Sus primeras lecturas dejaron una huella imborrable
en su memoria y fueron fuente para sus primeros versos.
Entre los libros que llegaron a sus manos en sus años
juveniles están las obras de Moratin, El Quijote, Las Mil
y una Noclies, La Biblia, Los Oficios de Cicerón, La Corina de Madame Stael, un tomo de comedias clásicas españolas y una novela de terror.

Pero empecemos a delinear la personalidad de Rubén Darío, así como su temperamento conforme al ambi_e nte que le rodeaba. Su temor a la muerte que persistió
a través de su vida comienza precisamente desde su infancia con la muerte de su tío abuelo: la casa donde vivian

Podríamos señalar dos facetas de Rubén Darío: una
romántica y otra modernista. En este momento haremos
mención en primer lugar del Darío romántico en su vida
real: A los 14 años conoció a una muchacha: Rosario Murillo quien años después constituyó un gran pesar en la
vida del poeta. Se amaron ardientemente de jóvenes, y
gracias a unos amigos del joven que lo embarcaron a
El Salvador, aquél no llegó a cometer la locura de ca-

50

51

�sarse a esa edad.

orientales y el regreso al pasado greco-latino .

Tal parece que el lírico nicaragiiense nac10 con un
alto poder de simpatía ya que siempre era bien recibido
Y admirado dqndequiera que iba En el colegio de El Salvador se hizo pasar por hipnotizador y pretendía dormir a
sus compañeros, éstos lo tenían como consultor de corazones y acudían a él para que les escribiera cartas de amor.
Ya para esta edad comenzó en este inteligente joven la
inclinación al alcohol auspiciado quizás por el dinero que
le daba el Presidente Zaldivar.

Ya en Nicaragua un impulso irreflexivo lo hace infeliz por el resto de su existencia. Esta irreflexión lo obliga a contraer un segundo matrimonio con Rosario Murillo (aquella adolescente que despertó el amor triunfante de su pubertad). Este matrimonio que terminó en
el divorcio impidió que Darío formara un verdadero hogar
por más de 20 años.

Al regresar a Nicaragua consigue empleo en la Secretaria Presidencial. Mientras tanto su temperamento y
carácter iban delineándose cada vez mejor: triste, medibundo, ardiente, ensoñador y lleno de deseos. En las noches tibias se iba al muelle a soñar en la mujer, y en
esas solitarias horas brotaban prosas y versos y la erótica hoguera iba en aumento. (4).
Sus viajes por América Latina se vuelven cada vez
más constantes: Chile, El Salvador, Guatemala Costa
Rica. En El Salvador comienza a frecuentar la ~asa de
una joven: Rafaela Contreras que había conocido desde
niño Y que llegaría a ser en 1890 su primera esposa. Sin
embargo la muerte llega demasiado pronto a la vida de
Rafaela dejándole un hijo: Rubén Darío Contreras. Este
fatal golpe acrecienta en el literato el alcoholismo cayendo
en cama muy enfermo, pero pronto se repone con la visita que le hace su madre.

Su faceta como bohemio "aristócrata" aumenta debido quizás a los interminables viajes que hace por todo
el mundo. Conoce Nueva York, vive un tiempo en París,
Buenos Aires. En esta última ciudad no sólo fue muy bien
recibido como representante de su país sino también admirado como jefe del movimiento modernista. Ahi colaboró en diversos diarios, en particular en el diario "La Nación.

En 1898 visita una vez más España, pero la península había dado un cambio brusco, ya no ejercía más la
generación que había conocido Darío en el 92, ahora estaba un grupo de jóvenes con nuevos ímpetus, nuevos ideales. Este grupo lo proclama jefe, en especial los hermanos
Machado, Valle Inclán y Juan Ramón Jiménez. (Aquí publica Cantos de Vida y Esperanza: 1905) Conoce a Francisca Sánchez quien le da un hijo: Rubén Darlo Sánchez
(1908). Antes de regresar a la América, Darío visita gran
parte de Europa: Italia, Inglaterra, Bélgica, Alemania,
Austria, Hungría y París.

· Anteriormente había viajado ya a España donde conoció a José Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Marcelino Menéndez Pelayo, Juan Valera. A este último, se le debe en gran
parte la fama de Darío por la crítica justiciera al primer
libro del poeta: Azia (1888) libro que da consistencia por
vez primera al movimiento modernista y en donde el genio nicaragiiense se presenta como amante y soñador de la
Francia decadente del siglo XVIlI, lo exótico de los países

La ciudad de México perdió la oportunidad de acogerle.
Fue enviado como representante de Nicaragua a las fiestas del Centenario, pero estando ya en Veracruz, se dio
cuenta por un diario que su país había cambiado de gobierno y decidió regresar porque sabía que no iba a ser
recibido oficialmente.

52

53

Los dos últimos años de su vida los pasa en giras de

�propaganda por ·1a paz mundial. Pero su salud se ·quebr anta, sufre frecuentes ataques de "delirium tremens".
En Nueva York contrae pulmonía y a causa· de esa enfermedad vuelve a Centroamérica. Debilitado, el 10 de .enero
de 1916 muere en Nicaragua precisamente bajo los cuidados de Rosario Murillo.
Penetremos ahora en el análisis literario y psicológico del autor: Descubramos sus inquietudes, deseos, angustias, temores . . . Gracias a su sinceridad podemos conocer todo. lo anterior, porque a pesar de que muchos
de sus versos son de difícil interpretación, él nos legó un
breve estudio de sus obras: Historia de mis Libros, como
asimismo, algunos prólogos explicativos a las segundas ediciones de cada una de sus principales publicaciones.
Su yo interno, o mejor dicho ·su álma en la juventud
de su vida, está muy bien esbozada en la propia descripción que él nos dejó en Cantos de Vida y Esperanza.
"Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto
Si no cayó fue porque Dios es bueno.
En mi jardín se vió una estatua bella,
Se juzgó mármol y era carne viva;
una alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.
Y tímida ante el mundo, de manera
que, encerrada en .s ilencio, no salía
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía •.."

Entre algunas de las características esenciales en la
obra de Rubén Darío encontramos un deseo vehemente de
juventud eterna, la cual perdurará hasta su madurez cuando reclama:

54

"Juventud, divino tesoro,
Ya te vas para no volver ..."

(Canción de Otoño en Primavera)
su producción inicial está plasmada de liberalismo i_nyectado por las condiciones mism8:8 de la si~ación en HISpanoamérica. Mezclado con esta 1de~ de ":bertad se confunde un cierto paganismo (del que anos mas tarde el propio poeta se retracta). Canta así en Suprema Lex:

"Sí, Dios lo quiere a·veces,
Y envía el cataclismo:

Hace brotar del fondo -siniestro del abismo
las lívidas borrascas, la negra tempestad;
para que surja en medio de la ardua. noche trágica,
como divina enseña, corno corona mágica
tu nimbo constelado de luz, oh Libertad".

Indudablemente 'que uno de los rasgos sobresalientes
de las composiciones poéticas del escritor es el ero~o:.
Muy conocidas son ya las constantes del I&gt;CX:ta: sensualismo y alcoholismo. Detengámonos en el primero: Tanto
eri su vida real como en sus poemas, la mujer es centro
de sus evocaciones. Hay en él un apetito carnal que causará una gran ebullición en su sangre. Generalmente p~esenta a la mujer un poco al mundo pagano, carnal Y disfruta.ble a los sentidos. Innumerables son los versos dedicados a este tema. Entre los más comunes veamos estos
fragmentos:
"Gozad de la carne, ese bien
que noy nos hechiza
y después se tornará .en ·
polvo y ceniza".

(Poemas de Otoño y otros poemas)
,,

"La mejor musa es la de carne y h ueso .

55

�(Invernal)

(Balada en honor de las musas
de carne y hueso)

Pero Darío, repetimos, nunca estuvo ·enamorado de
una sola mujer. Su lírica está dedicada al sexo femenino
en general debido muy posiblemente a su dramática vida;
y dado que sufrió tantos desfortunios amorosos se entrega
al alcohol y al goce carnal. A diferencia de los cantos románticos de poetas anteriores, los poemas rubendarianos
no son esencialmente espirituales. Tal vez esta actitud
que asume el autor responda a la carencia afectiva, ya fuera maternal, filial o matrimonial.

"Amo "los pálidos mstros
Y las brunas cabelleras,
"los ojos lánguidos y húmedos
propicios a la tristeza,
y las eflJ)Oldas de nieve,
en !donde obscuras y gruesas,
caen sedosas
las grandes trenzas,
y en donde el amor platónico
huye, bajo la cabeza,
mientras temblando se mira
la carne_rrosada ·y fresca".

(Abrojos)
Existen también alusiones a la "mujer-niña" y a la
~'mujer-princesa" (Recordarán la "Sonatina" donde canta a la "princesa triste").
A pesar de sus múltiples aventuras amorosas, nunca
llegó la verdadera mujer de sus S!,leños. Como dijimos anteriormente, su primera esposa que tal parece fue la que
más llegó a su corazón murió joven; la segunda, Rosario
-Murillo, constituyó la tragedia y el error de su vida, y
Francisca Sánchez fue sólo un consuelo para Darío en
sus amargos años. La mujer ideal para el insigne escritor
bohemio es la que describe a continuación:
"Hermosa, carne ideal, grandes pupilas,
al,go de mármol, blanca luz de estrella,
nerviosa, ~tiva,
.• .bellos gestos de diosa,
tersos brazos de ninfa,
ZU8trosa cabellera ...
y ojeras 1que denuncian ansias profundas y pasio( nes vivas".

56

Sin embargo, un tono romántico recorre los versos
del lírico y nos .recuerda las rimas becquerianas en cuanto
que se encuentran en ellos cierta melancolía, tristeza, pesimismo, muerte, desilusión, amor a la vida, al amor mismo, al arte y al Poeta.
Examinemos cada uno de estos atributos de la personalidad y obra de Rubén Darío. A pesar del intenso
colorido que se encuentra en su poesía; siempre tiende hacia los colores pálidos. En su juventud cuando publica el
libro Azul se observa notablemente la preferencia por este
tono. Poco después en Prosas Profanas se inclina a lo gris.
Escribe entonces: "Sinfonía en gris mayor". Hemos mencionado las preferencias por los colores porque ello nos encamina a la continua queja de Darío por su melancolía y
siendo un buen conocedor de esta nostalgia impregnada
en su ser, se define a si mismo con cierto dejo de pesimismo y tristeza:

"Y así voy, ciego y loco, por este camino amargo,

a veces me

parece que el camino es muy largo,

y a veces que es muy corto ...
Y en este titubeo de aliento y agonía
cargo lleno de penas "lo que apenas s&lt;Yporto
,No oyes caer las gotas de mi melancolía1"

(Melancolía)
57

�Un complejo de sentimientos e inhibiciones se entre.
cruzan en la psique del poeta: pesimismo, amargura, nostalgias del pasado, pesares y algo de lo cual Darío señala
con cierta insistencia: timidez. Tuvo una etapa de desengaños, y desilusiones que dejaron mella en su alma:
"Quise amar a un ángel sagrado
y quise amar a Lucifer,
y por los dos fuí traicionado
ninguno en mi aJ,ma pudo ver
lo que hay de puro o condenado
¡Ya tengo miedo de querer!"

( Canción de Otoño a la Entrada
del Invierno)
Apuntamos en un principio que Darío tuvo siempre
un profundo temor a la muerte. El fin de toda la vida,
el más allá fue una tremenda inquietud para su alma.
El propio escritor nos confiesa en su autobiografía su angustia por el término de nuestra existencia. Algunos poemas contienen una honda preocupación por lo ignorado
y por el cese del latir humano. He aquí lo que dice acerca
del tema en uno de sus poemas:
"Hay, no obstante, que ser fuerte
pasar todo precipicio
y ser vencedor del vicio
'de la locura y la Muerte''.

(No Obstante)
Por otra parte, Rubén Darío era un enamorado del
amor, del arte, y de la poesía. Estos tres grandes amores
son punto clave para el entendimiento de su lírica. Su
ansia por poseer el amor, lo lanza al canto del amor a la
rosa, al mar, al bosque, a la ciencia, a la tierra, al cielo, ·
a Dios ... "Amar, amar, amar siempre, amar la inmensidad que es de amor encendida".

58

Vayamos ahora a otro. aspecto más interesante y escasamente estudiado de este sublime autor: En la madurez
de su vida siente una gran preocupación existencial. Consciente de su pesimismo, tendió siempre a incitar en él ese
optimismo, necesario para una mejor estancia de su ser
en ,el mundo. Con esa dualidad paradójica muy particular
del poeta: pesimismo-optimismo; pesar-placer; vida-muerte, esperanza-desilusión, buscó una unidad que logró imprimir a la totalidad de su trabajo altamente creativo.
El temor. a la muerte que antes mencionamos se acen. túa en sus últimas composiciones. Darío se siente como un
"águila en el desierto" (como apuntaba el poeta nicaragii~nse Sr. José Ma. Lugo en una charla sobre Rubén
Darío) En esa desolación se proyecta hacia Dios más bien
como refugio,. una base o pilar a qué asirse. Buscaba ansiosamente la fe y trataba de alcanzarla para llenar esa
angustiosa soledad que lo poseía, oigámoslo:
"Mi fe de niño, ¡,do está,
Me hace falta, la deseo,
batió las alas, y creo
que ,ya nunca volverá ..."

(Epístolas y Poemas)
. En la época que le tocó vivir: fines del siglo XIX y
principios del siglo XX, la ciencia comenzaba a sufrir algunos cambios trascendentales. La primera guerra mundial había estallado dos años antes de que él dejara de
existir. Es probable, que estas circunstancias unidas a
la vida misma que había llevado, lo encaminaran a esta
preocupación de ser en sus últimos años. El vacío existencial, la Nada, era tema ya en Darío, aunque muy parcamente, pero prueba de ello lo tenemos en los siguientes
versos:
"En medio del camino de la vida ...
dijo Dante. 'Bu verso se convierte

59

�En medio del camino de 7,a muerte.
Y no hay nada que aborrecer a 7,a ignorada
emperatriz y reina de 7,a Nada.
Poi· ella nuestra tel,a está tejida,
y ella en 7,a copa de los sueños
vierte un contrario nepente: ¡ell,a no ol!vidal"
(Thanatos)

"Ser, y no saber nada, y ser sin ruml&gt;o cierto,
y el temor de haher sido y futuro terror ...
y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vi.da y por 7,a sombra y
por lo que no conocemos y apenas sospechamos . .."
(Lo

Fatal)

En estas línE;!as expresa las inquietudes d~ su propia
alma. Sin embargo, desea ardientemente entrar en el espíritu de toda la humanidad. Derivando de este enfoque
importante que presenta la poesía rubendariana, podemos
citar el problema social: motivo éste de preocupación
para Darío. Su visita se vuelve a los problemas de Hispanoamérica y España. Siente asimismo un recelo a Estados Unidos que queda plasmado a manera de profecía
en la Od.a a Roosevelt. So protexto quizás de la guerra que
sufría el mundo, el clama para sí y los demás Lá Paz y
La Esperanza. Deseos que brotan dé su alma que presentía el final de sús días. ¡Descanso!, pedía el eco interior,
descanso para esa lucha de "ángel y sátiro" (5).

temporáneos a él como Salvador Díaz Mirón, José Martí,
y otros americanos; y dio consistencia al movimiento mo-

dernista con la mezcla de diferentes corrientes e ideales.
Entre ellos: el parnasianismo (preocupación por la forma,
el ornamento) el simbolismo (interés por el fondo) y el
romanticismo (preocupación por el individuo). Unió todo
lo anterior agregando matices greco-latinos y del siglo
XV. Pero ante todo intenta lograr una autenticidad y Óri-:
ginalidad en su obra, lo que constituye una gran mortificación dentro de su ideario estético, y llega a exclamar:
"Mi literatura es mía en mí" (aunque no lo dice como proclamándose sectario sino como poseedor único de sus letras); y repite con Wagner: "Lo primero, no imitar a nadie, y, sobre todo, a mí".
Un carrusel de. bellas 1magenes representativas del
modernismo recorren los versos de Darío: cisnes, princesas, reyes, palacios, visiones orientales, dioses paganos
de la mitología, flores exóticas: iluminado todo esto con
brillantes luces de tonos azules, blancos y dorados. Sin
duda alguna, Darío combinó maravillosamente: pintura,
ciencia, poesía y música. Vino también a salvar la lengua
castellana que había perdido por esa época calidad y moría sin remedio. Renovó ritmo y rima considerando a la
palabra como algo que tiene alma y vida.

Trasladémonos por último al Rubén Darlo modernista, faceta primordial y por demás conocida: Fue influenciado esencialmente por los llamados "decadentistas"
franceses: Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, así como también: Víctor Hugo, Moréas, Flaubert, Catulle Mendés,
Zolá, Daudet, Rossetti, los clásicos españoles, latinos y
Shakespeare. Rubén Darío logró fundir los diversos movimientos que venían imperando entre los escritores con-

Como nos tomaría muchas horas hablar de todos los
aspectos del autor que nos ocupa, y ya -que esto no es
posible, concluyamos esta conferencia con una síntesis
de lo que hemos estado analizando: La siguiente definición resume a Darío poeta-hombre: Rubén Darío fue un
católico deista, hermético, dado a la duda, ansioso de un
imposible ascetismo; pesitnista (sabiendo que el camino
está en el optimismo). Sabio en la geografía poética del
mundo, filólogo, filósofo, asomado al misterio, conocedor
de la literatura española, descubridor del siglo XV, gongorista, verleniano, intérprete de la pintura y de la música, historia, ciencia, política, "Hijo de América y nieto
de España". Poeta que vive en la soledad de la creación.

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61

�Buscó la verdad, la perfección. Los polos de su esfera
oscilan· entre las tinieblas y el esperado día. Le atrae
y··le teme a la eternidad. Se descubre como conciencia a ,
través de su sinceridad (6). Asiduo lector del siglo XVIII
francés, soñaba y fantaseaba trasladando sus amores al
París encantado que se forjó. Pero en ocasiones descendía a la reajidad y se preocupaba por problemas comunes
y cotidianos, compartía su amor con Francisca . Sánchez
y se inquietaba asimismo por los problemas de la huma;
nielad .entera.
•.' La intención ·al presentar este retrato tanto humaoo como poético d~ -Rubén Darío es rendir un tribµto de
admiración en este conmemorativo centenario al ilustre
poeta nicaragiiense.

BIBLIOGRAFIA
Diez-Echarri y Roca Franquesa. Historia de la Llt.eratura Espaiiola
e Hispanoamericana, Ed. Aguilar, Madrid, 1960.
Darlo, Rubén. Obras Completas: Poesías, Ed. Anaconda, Buenos
Aires, 1948.
Ledesma, Roberto. Genio y Figura de Rubén Darlo, Ed. Universitaria
de Buenos Aires, Argentina, 1964.
Salinas, Pedro. La Poesia de Rubén Darío, Ed. Losada, Buenos Aires,
1948.
Marasso, Arturo. Rubén Darío, y su creac{ón poética, Col. Biblioteca
Nueva, Buenos Aires, s,-f.

NOTAS
Salinas, Pedro. La Poesia de Bubén Dario, Ed. Losada. Bueno•
· ·Aires, 1948, p. 9.

1)

2) . Darío Rubén. Obras Completas: Poesfu, Ed. Anaconda. Buenos
Aires, 1958, (Autobiografla) p . 10.
3) lbid. p. 12.
'4)

Ibid. p. 22.

5) Salinas, Pedro. Op. Cit. p. 185.
6) Cfr. Marasso, Arturo. Rubén Darío y su creación poética, Col. Biblioteca Nueva, Buenos Aires, s- f, pp. 34 y 35.

62

,

63

•

�o

ALICIA QUIROGA V.,
Prod:esol'a de Literatura y del
Depto. de Humanidades de las
Preparatorias de la U.N.L.

RUBEN DARIO: SU VIDA Y SU OBRA

El poeta nicaragüense Rubén Darío cuyo verdadero
nombre fue Félix Rubén García Sarmiento, encabeza un
movimiento literario de favorable reacción que marca un
cambio notable en la literatura española del siglo XX, o
precisando aún más, en la literatura hispanoamericana;
pues ese cambio se registra en varias naciones conquistadas por la altiva España y que siglos despt!és independientes de su Gobierno, no pueden prescindir del hermoso idioma ni de las aristocráticas costumbres arraigadas por la
imposición día a día a través de centurias.
El literato hispanoamericano no puede dejar de engalanar sus estrofas con las gemas de la lengua castellana. Trata de crear algo literario independiente, y así, el
hablar de una literatura propiamente mexicana, genuinamente peruana, originalmente nicaragiiense resulta cosa imposible pues no puede desligarse del bello idioma,
indispensable arma para exteriorizar en verso o en prosa
su sentir, su concepto de la belleza, su desborde espiritual
expresado en su obra, surgiendo así en realidad las literaturas hispanoamericanas propiamente dichas.
Nace Rubén Daría en Metapa, aldea de la República
de Nicaragua el 18 de enero de 1867. Se educa en Managua
y ocupado más tarde en la Biblioteca Nacional, da rienda
64

65

�suelta a su gran pasión innata, la de la lectura. ¿En dónde
mejor que en ese templo del libro podría consagrarse a su
ocupación predilecta? Empieza poco después a escribir en
periódicos locales y se hace notorio por su poesía. Pronto
cunde por la América española su prestigio de literato y
poeta, y varios periódicos hispanoamericanos de renombre solicitan sus colaboraciones.

seres mitológicos, pero con una sutileza Y una el~ancia
superior a como fueron descritos por ~tas latinos o
griegos. Una mujer que pasa ante los OJOS del poeta es
algo tan maravillosamente d~scri~o e? uno de _s~ . cuentos parisienses que vamos 1magmanamente Sigwendolo
en su fantástica descripción la que nos revela el concepto
de la belleza que él tenía. Una mujer hermosa pero de
carne y hueso es convertida en personaje mitológico gracias a la maravillosa descripción de Darlo.

Tuvo la feliz oportunidad de conocer España, y representó a su país en unas fiestas del IV Centenario del
Descubrimiento de América. Más tarde, aparte viajar por
varios países americanos visita otros de Europa, principalmente París soñado e imaginariameJ1te conocido con
anterioridad en sus hermosos cuentos. El galicismo mental marca un sello en el autor nicaragiiense.

Leer un adulto en pleno siglo XX un cuento de hadas,
parecería ridiculo, pero si ese cuento es rubeniano, entonces es saborear verdadera literatura, empaparse el espiritu en la excelencia literaria modernista hispanoamericana.

En su prosa y en su poesía encontramos el sello inconfundible del estilo que marca esa nueva tendencia llamada Modernismo, ese nuevo movimiento entusiasta que
en libertino vuelo, se lanza, busca y alcanza a la Belleza.

•

No se puede negar la infuencia de Zorrilla, Campoamor y Bécquer en las primeras obras de Darlo, pero su
genio innovador se revela en ese magnifico libro de cuentos y poesías llamado "Azul", obra que en su gran variedad de figuras y la diversa situación de escenarios,
sugieren a un hombre avezado en Geografía e Historia,
ya que entonces no conocía los lugares de Europa que
describe, cosa notoria que indica la precocidad de su talento. Demuestra en sí profundos conocimientos de los
clásicos antiguos, de los literatos que integran la escuela
francesa post-romántica y de toda la tradición literaria de
España.
En sus versos se manifiesta una libertad absoluta en
el metro; la armonía de la palabra representa la musicalidad de la idea; consigue esto a maravilla; introduce neologismos, y en busca de la belleza lanza su imaginación a
la literatura grecolatina y trae una vez más a escena

No· se puede pedir mayor descripción de una fina porcelana que la que logra Darío en su cuento "La Muerte
de la Emperatriz de la China". El título subyuga e invita
a leerlo; a cada instante parece que vamos a encontrar
el motivo del título; la descripción del taller del escultor
está muy bien lograda y . no hay cereb1:° human~ cu!o
dueño leyendo esta narración no la conciba. La mmue10sidad al describir la cara, con ojos nariz y boca, el cuello,
el pelo etc., de la figurita de porcelana lejos de cansar
deleita y el bien detallado gabinete minúsculo que el artista formó para la misma es fantástico; los éxtasis de
contemplación son maravillosamente relatados. Son verdaderos retratos literarios los que logra Darlo en cada
uno de sus relatos: personajes, figuras, pasiones, sueños,
tienen una realidad que asombran a quien los lee por primera vez y aún repitiendo su lectura.
No cabe duda que Darío logra una innovación lite.
raría, rompe definitivamente con el anterior siglo de la
literatura española. Es un enamorado de la belleza en
todos sus aspectos humanos, de la mujer bella, de la escultura bella, del bello plumaje, del bello paisaje etc.
A su prosa y a su poesía además de su grandeza su so-

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�noridad y su riqueza, añade el arte de conquistar el espíritu, de subyugar al lector.
La obra de Darío es muy extensa. Sus libros, unos
en prosa y otros en verso podemos agruparlos más que
por su producción cronológica por su reacción poética
ante sus viajes y contacto con literatos europeos.
Sus primeros libros titulados "Primeras Notas",
"Epístolas y Poemas", "Abrojos", "Rosas Andinas", "Rimas y Contrarimas" y "Rimas" (que fueron publicados
hasta 1898), marcan esa primera etapa o fase literaria
de su autor y no lo distinguen aún como prócer de la literatura y sin embargo, ya se notan atisbos de moderni~Íno.
En cambio, su segundo aporte literario representado
por "Azul" "Prosas Profanas" y otros poemas marcan
una etapa exquisitamente rubenianas; en "Azul" se destacan del año lírico el poema "Primaveral" y del mismo,
esa frase admirable con que alude a Diana y para no
llamarla Cazadora como tantos y tantos poetas, .la describe con su desnudez divina y en su actitud cinegética:
¿Puede pedirse mayor elegancia a la vez que claridad
y musicalidad? El poema "Estival" sugiere que tal vez el
poeta albergara en su pecho una venganza pero con su
fino y sutil talento la coloca en el sueño imaginario de
una fiera.
En su obra "Cantos de Vida y Esperanza" se encuentran aparte otros poemas que muestran la exaltación
del hispanoamericano frente al mundo sajón: una composición intitulada "A Roosevelt" que pone de manifiesto
la culminación de la herencia hispánica; es decir para
Darío, como para la mayor parte de los hispanoamericanos es motivo de orgullo ser descendiente de españoles.

En todas estas obras como en las que le siguen, el
impulso a la libertad métrica y el exquisito sentido musi.:
cal del lenguaje consagran al autor, quien fue acogido
de la llamada generación del 98 en España, como un mén_.
sajero de todas las innovaciones literarias, reconocido
como la suprema figura de la escuela modernista.
Entre los libros posteriores a 1898 figura: "España
Contemporánea", "Peregrinaciones", "La Caravana Pasa'~,"Tierras Solares", que distraen su espíritu contemplativ~
y su sentido de admiración hacia el paisaje y lugares que,
describe manifestando cómo afectan sus sentimientos. ·
Continúa su regreso de París escribiendo: "Cantos de
Vida y Esperanza", "Los Cisnes" y otros poemas, "&lt;;)da
a Mitre" y "Canto a la Argentina". Entre sus libros de.
crónicas figuran: "El Viaje a Nicaragua", "Opiniones
crónicas figuran: "El Viaje a Nicaragua", "Opiniones Parisinas", "Todo al Vuelo", que lo consagran como cronista_
y periodista avezado en Geografía e Historia como ya se.
hizo mención anteriormente.
Ya en esa melancolía y serenidad que marcan la proxi~
midad de su decadencia orgánica, pero no de su decadencia
literaria escribe "El Canto Errante" y "Poema del Otoño''
y otros poemas.
Las revoluciones que se suscitaron en su país cortaron
su interesante carrera diplomática pues fue Cónsul de
Nicaragua en Madrid y Ministro Plenipotenciario en México. Durante la gran Guerra se acogió a Nueva York
donde predicó la paz entre las naciones y escribió sus últimas obras "La Vida de Rubén Darío" y "El Oro de Mallorca" que también es una novela autobiográfica.

El León, simbolo de la bravura de España, ha dejado
sus cachorros también bravos en tierras indígenas, y
se subleva ante-el sajón con una bravura que enorgullece
a su padre..

Como buen patriota, que ve destrozarse inútilmente
la vida de sus coterráneos, que comprende que en vano
pelean hermanos contra hermanos y que la sangre de-

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�rramada únicamente empeora las situaciones políticas, y
sintiendo su alma invadida por la nostalgia, cuando vio
que le llegaba su última hora regresó al solar patrio a
morir el año 1916.
Podemos decir que su musa fue pródiga y le brindó
la osadía y le exaltó la pasión por la belleza. · Sus obras
sobresalen por su originalidad, su refinamiento y por su
intensidad, aparte la sinceridad de no dejar de reconocer
Ja influencia que en el tuvieron los poetas franceses y españoles,, pero lejos de ser un imitador vulgar es un innovador en toda la extensión del vocablo.
Darío es el narrador ameno por excelencia, y la amenidad, hermana gemela de la gracia nos hace sostener un
J,ibro entre las manos por horas y horas aunque estas se
rindan al peso del mismo y por la posición sostenida por
un. lapso prolongado. ¿Quién no se deleita con esa vivacidad de las imágenes como sucede en "Las Siete Bastardas
&lt;le Apolo"? Darlo presenta llenas de vida a las notas musicales y la gracia con que la última nota responde con
su nombre afirmando la pregunta del poeta, es de una
sutileza admirable.

En cambio si interpretamos como estado de ánimo
esa candorosa y genial imaginación que el poeta logra
en sus estrofas a Mia-garita Debayle ... qué serenidad y
quietud reinaría en el corazón de Darío.
Lejos de juzgarle como humano alabemos lo sublime
de su obra que afortunadamente ha llegado a nosotros
en su integridad y que nos prodiga un verdadero remanso
espiritual al leerla.
Fecunda en cantidad literaria, fecunda en su herencia
literaria, tal fue la vida de Darío. Sembró la prosa y Ja
poesía en el corazón de los hispanomericanos y en el corazón de su hijo y en el de su nieto. Rubén Darío hijo
publicó en 1948 una colección de ensayos biográficos en
prosa titulqda ·"Cerebros y Corazones" y Rubén Darío
nieto cultivó la poesía y publicó en 1945 "Brumas y Luces" y "Salutación a la Primavera" en 1946, contribuyendo como sus ilustres antecesores a la lírica hispanoamericana.
Consagrado está por las letras hispanoamericanas:
¿Rubén Darío, pediría o exigiría más a la posteridad? ...

En algunos poemas el autor desborda su estado de
ánimo, se adivina su pesar ante las consecuencias de su
libertina y placentera vida en su "Gesta del Coso" dramati8 personae, en el final del diálogo sostenido entre un
b~ey de servicio y un toro de lidia, cuando este último
éxclama ante la proximidad de su muerte:
Atroz sentencia;
Ayer el Aire, El Sol, Hoy el Verdugo ..•
¿Qué tpeor que este martirio
y el buey contesta: ¡La impotencia!
¿Y más negro que la muerte,
¡El yugo!
más claro ni la luz del dfa.

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�Selección de versos darianos leídos
por el Sr. Dr. JORGE RANGEL
GUERRA, el 18 de enero de 1967,
dentro de los festejos conmemorativos en la Facultad de Filosofía y
Letras de la U. N. L.

DIVAGACION

¿Vienes1 Me llega aquí, '[)UeS que suspiras,
un soplo de las mágicas fragancias
que hicieron los delirios de las liras
en las Grecias, las Romas y las Francias.
¡Suspira así! Revuelen las abejas,
al olor de las olímpica ambrosía,
en los perfumes que en• el aire dejas;
y el dios de piedra se despierte y ría.
Y el dios de piedra se despierte y cante
la glori.a de los tirsos florecientes
en el gesto ritual de la bacante
de rojos labios y nevados dientes;
en el gesto ritual que en las hermosas
iNinfalias guía a la divina hoguera,
hoguera que 'hace "IJ,amear las rosas
en las manchadas pieles de pantera.
Y pues amas ·r eír, ríe, y la brisa
lleve el son de ;zos líricos cristales
de tu reír, y haga temblar la risa
la bar1:&gt;a de los Términos joviales.

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73

�Mira hacia el lado del boscaje, mira
blanquear el muslo de marfil de Diana,
·Y después de la V irgen, la H etaira
diosa, blanca, rosa y rubia hermana.

Monsieur Prudhomme y Homais no saben nada.
Hay Chipres, Patos, Tempes y Amatuntes,
donde el amor de mi madrina, un hada,
tus frescos labios a los míos juntes.)
1

Pasa en busca de Adonis; sus aromas
deleitan
a las rosas y los nardos·,
,
mguela una pareja de palomas,
Y hay tras ella u.na fuga de leopardos.
¿Te gusta amar en griego'! Yo las fiestas
galantes busco, en donde recuerde,
al ~ve son de rítmicas orquestas,
la tserra de la lttZ y el mirto verde.
( Los abates refieren aventuras
a las rubias marquesas. Soñolientos
ft'lósof os defienden las ternuras
del amor, con sutiles argumentos,
mientras que surge de la verde grama,
en la mano el acento de Corinto,
una ninfa a quien puso un epigrama
Beaumarchais, sobre el mármol de su plinto.
Amo más que la Grecia de los griegos
la Grecia de la Francia, porque en Francia,
al eco de las 'Risas y los Juegos,
su más dulce licor Venus escancia.
Demuestran más encantos y perfidias,
coronadas de flores y desnudas,
las diosas de Clodión que las de Fidias;
unas cantan francés, otras son mudas.
Verlaine es más que Sócrates; y Arsenio
Houssaye supera al viejo Anacreonte.
En París reinan el amor y el Genio.
Ha perdido su imperio el dios bifront e.

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Son.ea de bandolín. El rojo vino
conduce un paje rojo. ¿Amas los sones
del bandolín, y un amor florentino'!
Serás la reina en los decamerones.
(Un coro d.e poetas y pintores
cuenta historias picantes. Con maligna
sonrisa alegre aprueban los señore8.
Clelia enrojece, una dueña se signa.)

,o un amor alemán'! -que no han sentido
jamás los alemanes- : la celeste
Gretchen; claro de luna; el aria; el nido
del ruiseñor; y en una roca agreste,
la luz de nieve que del cielo Uega
y baña • una ?termosura que suspira
la queja vaga que a la noche entrega
Loreley en la lengua de la lira.

Y 80bre el agua az-ul el caballero
Lohengrín; y su cisne, cual si fuese
un cincelado témpano viajero,
con su C11ello enarcado en forma de S.
Y del divino Enrique Heine un canto,
a la orilla del Rhin; y del divino
Wolfang la larga cabellera, el manto;
y de la uva teutona el blanco vino.
O amor lleno de sol, amor de España,
iamor lleno de púrpuras y oros;
amor que da el clavel, la flor extraña
regailn. con la sangre de lo8 toros;

75

•

�•

flor

de gitanas, flor que amo-r recel.a,
amor de sangre y luz, pasiones locas;
flor que trasciende a clavo y a canel,a,,
roja cual 7,as heridas y 7,as bocas.

En tanto mueven tigres y panteras
sus hierros, y en los fuertes elefantes
sueñan co-n ideales bayaderas
los rajahs, constel.ados de brillantes.

¿Los ambres exóticos acaso ...'!
Como rosa /de Oriente me f asci~:
me deleitan 7,a seda, el oro, el raso.
Gautier adoraba a las princesas ch°inas.

O negra, negra como l.a que canta
e?} su Jerusalén el rey hermoso;
negra que haga rbrotar bajo su planta
la rosa y la cicuta del reposo ...

¡Oh bello amor de mil genuflexiones:
torres de kaolín, pies imposibles,
taza8 de té, tortugas y dragones,
y verdes arrozales apacibles!

Amor, en fin, que todo diga y cante,
amor que encante y deje sorprendida
a la serpiente de ojos de diamante
que está enroscada al árbol de 7,a vida.

Amame en chino, en el sonoro chino
de Li-Tai-Pe. Yo igual.aré a los sabios
poetas que interpretan el dest-ino;
madrigalizaré junto a tus labios .

.Amame así, fatal cosmopolita,
universal, inmensa, única, sola
y todas; misteriosa y erudita:
ámame mar y nube, espuma y ola.

Diré que eres más betla que 7,a luna;
que el tesoro del cielo e.&lt;1 menos rico
que el tesoro que vel.a la imf)artuna
caricia de marfil de tu abanico.

Sé mi reina de Baba, mi tesoro;
descansa en mis palacios solitarios.
Duerme. Yo encenderé los incensarios.
~ junto a mi unicornio cuerno de oro,
tendrán rosas y miel tus dromedarios.

Amame japonesa, japonesa
antigua, que no sepa de naciones
occidentales; tal una princesa
éon 7,as pupüas /llenas de visiones,
que aún ignorase en la sagrada Kioto,
en su labrado camarín de plata
ornado al par de crisantemo y loto,
la civilización del Y amagata.
O co-n amor hindú que alza sus ll.amas
en la visión suprema de los mitos,
y hacen temblar en misteriosas bramas
la iniciación de los sagrados ritos.

76

Tigre Hotel,
diciembre 1894~,
\

SONATINA
La princesa está triste ..., ¿qué tendrá la princesa,
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de o-ro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

77

�El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¡,Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para
,o en
o en
o en

ver de sus ojos la dulzura de luz,
el rey de las islas de las rosas fragantes,
el que es soberano de los claros diamantes,
el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz,

i¡Ay! la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
1r al sol 'JXYT' la escala luminosa de un rayo,
Baludar a los 'lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere ~l palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata;
-ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las '{lores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azul,es!
Está 'J)'resa en sus oros, ¡está 'J)'resa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio sober"bio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un "lebrel que no duerme y un !dragón colosal.
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está 'J)álida).
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfü!

¡Quién volara a la tierra donde ,un príncipe existe
(la princesa está pá],ida, la princesa está triste),
más brillante que el alba, más hermosa que abril!

-Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-;
en caballo con alas hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz cabal"lero que te adora sin verte,
y que l"lega de "lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor.

EL REINO INTERIOR

A Eugenio de Castro.
. .. with Psychis, my so'lil!

Poe.

Una selva suntuosa
en iel azul celeste su rudo perfü calca.
Un camino. La tierra es color de rosa,
cual la que pinta fra Doménico Oavalca
en sus Vidas de santos. Se ven extrañas flores
de la flora gloriosa de los cuentos azu"les,
y entre las ramas encantadas, papemores
cuyo canto exta.~ra lde amor a los bulbules.
(Papemor: ave rara; Bulbules: ruiseñores).
Mi alma frágil se asoma a la ventana oscura
de la torre terrible en que ha treinta años sueña.
La gentil Primavera, primavera le augura.
La vida le sonríe rosada y halagiieña.
Y ella exclama: -¡Oh fragante díal ¡Oh sublime día!
Se diria que el mundo está en flor; se diría
que el corazón sagrado de la tierra se mueve
con un ritmo de dicha; luz brota, gracia llueve.

78
79

,

�¡Yo soy 7,a prisionera que sonríe y que canta!"
'Y 7,as manos liliales agita,. como infanta
•real en los balcones del palacio paterno.

¿Qué son se -escucha, son lejano, vago y tierno,.
Por el lado derecho del camino adel,anta
el paso leve una adorable teorúl
virginal. Siete bl,ancas doncellas, semejantes
a siete bl,ancas rosas de gracia y de armonía
que el alba constel,ara de 'f)erUlS y di.amantes.
¡Al,abastros •Celestes habitados por astros:
Dios se refleja en esos dulces al,abastros!
Sus vestes son tejidos del lino de 7,a Luna.
Van descalzas. :Se mira que posan el pie breve
,sobre el rosado suelo, como una flor de nieve.
.Y los cuellos ~e inclinan, imperiales, en una
manera que l~ excelso pregona de su origen.
Como al compás de un rverso su suave paso rigen.
Tal el divino Sandro dejara en sus figuras
esos graciosos gestos en esas l-íneas puras.
Como a un vel,ado son de liras y l,aúdes,
divinamente blancas y castas ipasan esas
siete bell,as princesas. Y esas bell,as princesas
Bon las siete Virtudes.

,

Al lado rizquierdo del camino y paralel,a-m.ente, siete mancebos --0ro, seda, escarlata,
armas ricas .de Oriente-, hermosos, parecidos
a los satanes verleni.anos de Ebcatana,
vienen también. Sus l,abios sensuales y encendidos,
de efebos criminales, son cual rosas sangrientas;
sus puñales, de piedras preciosas revestidos
-ojos de víboras de luces fascinantes-,
al cinto penden; arden 7,as púrpuras violentas
en los jubones; ciñen 7,as cabezas triunfantes
oro y rosas; sus ojos, ya lánguidos, ya ardientes,
son dos carbunclos mágicos de fulgor mbilino,
y en sus manos de ambiguos príncipes decadentes

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relucen como gemas 7,as uñas de oro fino.
Bell,amente infernales,
llenan el aire de hechiceros beneficios
esos siete mancebos. Y son los siete Vicios,
los siete poderosos pecados capitales.
Y los siete mancebos a 7,as siete doncell,as
7,anzan·vivas miradas de amor. Las Tentaciones,
de sus liras melifluas arrancan vagos sones.
Las princesas prosiguen, adorables visiones
en su b7,ancura de palomas y de estrell,as.
Unos y otras se pierden por 7,a vía de rosa,
y el alma ,mía queda pensativa a su paso.
-"¡Oh! ¿Qué hay en ti, alma mía?
¡Oh! ¿Qué hay en ti, mi pobre infanta misteriosa?
¿Acaso piensas en 7,a bl,anca teoría?
¿Acaso
los brill,antes mancebos te atraen, mariposa?"
Ella no me responde.
Pensativa se aleja de 7,a oscura ventana
--pensativa y risueña,
de 7,a Bell,a-durmiente-del-bosque tierna hermana--,
,y se adormece en donde
hace treinta años sueña.
Y en sueño dice: "¡Oh dulces delicias de los cielos!
¡Oh tierra sonrosada que acarició mis ojos!
-¡Princesas, envolvedme con vuestros bl,ancos velos!
-¡Príncipes, estrechadme con vuestros brazos rojos!"-

CANCION DE OTO:f~ü EN PRIMAVERA
A Martínez Sierra.
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

81

�Oua.ndo quiero llorar, no lloro • ••
Y a veces lloro sin querer ...
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera oscura
hecha de noche y de dolor.

Y.o

Juventud, divino tesar.o,
ite fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro •••
!I a veces lloro sin querer ..•
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón,
poniendo en un ,amor de exceso

la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
'f)(lra mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé . • .

y de nuestra carne ligéra
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también . . •

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas 'f)(lra no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro ..•
y a veces lloro sin querer . •.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro .••
y a veces lloro sin querer ...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

¡Y las demás! En tantos clim.as,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía ...
En brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé ..•
y le mató, triste y pequeño,
falto de luz, ,f alto de fe •..

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!
Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, no me acerco
a los rosales del jardín ...

83
82

�Juventud, divino tesaro-,
¡ya te vas -para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro •••
y a veces lloro sin querer ••.
¡Mas es mía el Alba de oro!

o

A ROOSEVELT
¡Es con voz de la Biblia o verso de Walt Whitman
que habría de l"legar hasta ti, cazador!
Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de W áshington y cuatro de N emrod.
Eres los Estados Unidos;
eres el futuro invasor
de la América ingenua, que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en es-pañol.
Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoi.
Y domando caballos o asesinando tigres
eres un Alejandro Nal&gt;ucodonosor.
(Eres un profesor de Energía,
como dicen los locos de hoy).
Crees que la vida es incendio;
que el progreso es erupción;
que en donde pones la bala
el porvenir pones.

Si clamáis, se oye como el rugir del león.
Ya Hugo a Grant le dijo: "Las estrellas son vuestras".
( Apenas brilla, alzándose, el argentino sol,
y la estrel"la chilena se levanta ... ) Sois ricos.
Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.
Mas la América nuestra, que tenw poetas
desde los viejos tiempos de N etzahualcóyotl;
que ha guardado las huellas de los ,pies del gran Baco;
que el 1alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros; que conoció la Atlántida,
cuyo nombre nos l"lega resonando en Platón;
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor.
La América del grande Moctezuma, del Inca;
la América fragante de Cristóbal Colón;
la América católica; la América eS'[)añola;
la América, en que dijo el noble Guatemoc:
"Yo no estoy en un lecho de rosas". Esa América,
que tiembla de huracanes y que vive de amor.
Hombres de ojos sajones y alma bárbara. Vive,
y sueña, y ama, y vibra. Y es la hija del Sol.
Tened cuidado. ¡Vive la América es-pañola!
Hay mil cachorros sueltos del león eS'[)añol.
Se necesitaría, Roosevelt, ser, por Dios mismo,
el riflero terrible y el fuerte cazador
para poder tenernos en vuestras férreas garras.
Y pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

No.
Los Estados Unidos son potentes y grandes.
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor,
que '[)a8a por las vértebras enormes de los Andes.

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85

�����</text>
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                    <text>�·•'i!i

~

ARMAS Y LETRAS

Año 10

�_________

BIBLIOTECA CENTRAi.

.

U. A.N.L
.. ... . . .. . ...----------

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1

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!RM!S Y LETRAS
•
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
ING. NICOLAS TREVI~O NAVARRO
Secretario
ING. CESAR A. TIJERINA GONZALEZ

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

Quinto Piso

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•

•

•

••

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•

!RM!S Y LETR!S

•• •

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 2 -

Año 10 -

Junio de 1967 -

Segunda Epoca

SUMARIO

Presentación . . . . . . . . . . . .

5

José López Portillo y Pacheco, "La Constitución de 1917

ante la Crisis del Estado Moderno" . . . . •

7

Felipe Tena Ramírez, Los Artículos 27 y 123 corno Rup-

tura del Concepto Clásico de Constitución" . . . 39
Raúl Rangel Frías, " La Soberanía Constitucional

. . 59

Genaro Salinas Quiroga, Antonio Caso en el Recuerdo . 79

�PRESENTACION

'

. .....

..

:50 AtvOS ha desde que el 5 de 1ebrero de 1911 unos
ilustres y visionarios mexicanos, reunidos en el Congreso
Constituyente de Querétaro, nos legaron la Constitución
que ,hoy rige nuestros destinos.
Ellos, y sobre todo la lucha hist6ri.ca -que madura
en. experiencia socio-política- vivida rpor el mismo· pueblo
al cual representaban, lograron aunar por primera vez en
una Constitución tanto a las garantías individuales como
a las sociales: Unica f6rmula para alcanzar · un auténtico
y real desarrollo social o bien común de la nación mexicana.
Fue necesario y justo, por tanto, que "ARMAS Y !LETRAS", en este número, abordara el tema. Por ello, aparecen transcritas en sus páginas las sabias disertaciones de
cottnotados estudiosos del derecho constitucional mexicano.

Y así tenemos al Sr. lwenciado Jt&gt;sé López Portillo
hablando sobre el tema de la Constitución Política de 191"l
ante la crisis del Estado moderno. En el cual nos expone
cómo México de importador de instituciones sociales -norteamericanas, francesas o inglesas- que pretendían solucionar la crisis, se convierte, a partir de 1917, ien un
auténtico apartador de ideas e instituciones basadas en la
justicia social; las que plasmadas en nuestros artícu1.os
3, 27, 28, 123 y 131 de nuestra Constitución Política, dieron
solución al, problema planteado ya, por Don José María
Morelos y Pavón, en los albores de nuestra ·Independencia:
Moderar la opulencia y la indigencia por medio de 'leyes
justas emanadas del Congreso. (De los Sentimientos de 'la
Nación).

5

�LIC. JOSE LOPEZ PORTILLO Y PACHECO

Por su parte, el Doctor Felipe Tena Ramírez ~iser_ta
magistralmente sobre los artículos f7 y 1fS consta~
nales · los cuales rompen felizmente con el concepto clasico, 'meramente individualista, de Constitución: Un análisis docto y profundo del tema.
. Por último, el Sr. Lic. Don Raúl Rangel Frías trata
acertadamente al concepto de soberanía con una erudita exposición histórica de sus antecedentes, Y brindándonos el verdadero y real sentido de soberanía constitucional, en ,el ámbito político-jurídico del Estado mexicano.
Conf~encias todas, que fueron pronunciadas en aulas

o recintos universitarios, dentro del ciclo organizado por
el Departamento de Extensión de la Universid~d de N_uevo
León para conmemorar el quincuagésimo anivm·sario de
la C~titución. Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Atentamente,

LA DIRECCION DE "ARMAS Y LETRAS"
Monterrey, N. L., junio de 1967.

C. Director Jurfdlco-Consultlvo de la Secretarla de
la Presidencia de la Repdbllca y autor del libro
"Génesis y Teorla General del Estado Moderno".

"LA CONSTITUCION DE 1917 ANTE LA
CRISIS DEL ESTADO MODERNO" *
!.-Génesis.
Agradezco de manera muy especial la honrosa significación que entraña abrir esta serie de conferencias en
conmemoración del cincuentenario de nuestra Carta Magna.
Distinción que agradezco y a la que aspiro merecer. Ojalá pueda yo decir algo que inquiete a esta juventud regiomontana que se asoma a la vida constitucional en un
mundo convulso en el que es necesario asegurar y afianzar
nuestros valores nacionales, nuestras propias experiencias, para hacer frente con nuestras propias decisiones a
un futuro complicadamente universal y desagradablemente
incierto.
Es mi intención básica en estas dos conferencias que
voy a tener el honor de decir, el ubicar en el tiempo, tiempo
que en el hombre se hace historia, a nuestra Constitución
de 1917, vinculada con las raíces institucionales y culturales a cuyo orden pertenece. Fuimos hasta 1917 un país que
importó instituciones políticas; pero a partir de 1917 somos
apartadores de experiencias convertidas ya en instituciones que se están acreditando, y que depende de nuestra
responsabilidad arraigar firmemente en nuestra naturaleza y en nuestro destino.

Vamos, pues, a vincular, a ubicar nuestra Constitu-

* Versión

taquigré.flca de la Conferencia dividida por el autor en
dos partes: la Génesis y 2a. Ané.lisis, dadas respectivamente en
el Aula Profr. Francisco M. Zertuche y en el Auditorio de la
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales d e la U.N.L., los días
16 y 17 de febrero de 1967.

6

7

'

�cióil en la problemática política del mundo cultural a la
que de una u otra manera pertenecemos. Ubicar ~uestra
Constitución dentro de 1a experiencia política de Occidente,
a ia · que nos incorporamos en el siglo XVI como colonia
de unos de los primeros Estados nacionales modernos:
España. Colonia de unos de los primeros Estados nacionales
que se constituyó conforme a la figura típica de la monarquía absoluta. Condición de la que infor::unadamen!e
España no ha logrado salir pese a su vocac1on democratica, tan hermosamente expresada en su época medieval.

~ronto se convierten en instituciones, que culminan con las
constituciones norteamericana y francesa, con las que se
universalizan a partir del siglo XIX. Cómo se produce el
fenómeno en la historia occidental para explicarnos la naturaleza misma de las instituciones, cómo la recibimos, cómo la adaptamos a nuestra idiosincrasia, y cómo finalmente
las empezamos a usar como un instrumento propio, con todas las dificultades y los dolores que usar una herramienta
extraña entraña para un pueblo con las características
del nuestro.

Nos incorporamos, pues, a la vida política de Occiden~e
como colonia de un Estado o Nación moderno, que pronto
se convirtió en Imperio y practicó como condición ge~ral de vida económica esa actitud profundamente nacio•
nalista que se llama el mercantilismo. Mercantilismo al
cual la riqueza de nuestro subsuelo tanto contribuy:. Vamos, pues, a tratar de explorar en unos cuantos mm~os
cómo se produce la incorporación de México a la expene~cia política de Occidente; cómo recibe las institucione~; C(?mo las importa y cómo a partir de 1917 hace su pr~me~a
y valiosa aportación; cómo recibe México una expen~ncia
Occidental que se gesta, que se plasma en un conJunto
de '. instituciones que constituyen lo que se conoce como.
Estado moderno. Estoy llamando Estado moderno, a ese
tipo de organización política producto de la experiencia
Occidental que empieza a gestarse en el siglo XV y asl,lllle
sÚ apariencia constitucional. después de las revoluciones nor-.
teamericana y francesa, que empieza a descompon~se a
partir de 1831 y que entra en crisis con motivo de .l a primera guerra mundial.

El Estado moderno es un Estado que empieza a gestarse a partir del siglo XV, es un Estado nacional que surge
de la experiencia de Occidente. Reporta en la época medieval, época medieval que como ustedes sin duda saben
vivían en lo que Guillermo Federico Hegel llamaba con
tanto acierto una poliarquía, por la existencia de una serie
de centros de acción y decisión política que indistintamente
realizaban las funciones públicas: legislaban, juzgaban, administraban. Una poliarquía que crea una solución a la
brutal crisis del medioevo; pero que ante las necesidades
del mundo moderno quedaban ya cortas, eran insuficientes
y pronto se superaron.

Vamos a tratar, a muy grandes rasgos, de seguir la
linea genética de una serie de instituciones que específicamente caracterizan al Estado moderno. Instituciones que
vamos a ver cómo se van incorporando, paulatinamente,
a nuestra vida normativa. Vamos a tratar de seguir un
proceso histórico que dura varios siglos, en los que se van
experimentando una serie de interesantes soluciones que

En el transcurso del medioevo se gestaron las nacionalidades modernas. La permanencia, por la inmovilidad social, de ciertos factores que pudiéramos llamar constantes.
durante un milenio, homogeiniza ciertos sectores de la población, los identifica, y crea una serie de solidaridades
que pudiéramos llamar de indole natural, histórico-cultural y psicológica, que finalmente se convierte en las grandes naciones europeas. Naciones europeas que constituyen
el basamento de lo que pronto va ser el Estado moderno:
un Estado nacional, un Estado que se apoya en la nación como su verdad sociológica; y que a partir de· 1a nación va a estructurar esas instituciones a las que me he
referido, que van a irse gestando como resultado de una
peculiarísima experiencia que va a acumularse y, repito, a
institucionalizarse.
Quien por primera vez se percata de la presencia po-

8

9

�litica de las naciones es Nicolás Maquiavelo, siglo XV,
y empieza a usar la palabra Estado. Se percata que es
una nueva organización, un nuevo estilo de vida política
y lo llama con un nombre distinto. Lo ubica, lo caracteriza
con sus propios fines y postula para la organización de
ellos la necesidad de la secularización. Un Estado nacional
y secular en un clima cultural que pronto iba a desp_renderse de la forma de resolver el problema de la verdad
por medio de la fe que caracterizó el medioevo, para explorar por medio de la razón los misterios del universo.
En este clima cultural que empieza a ser racionalista, empieza a gestarse ese Estado nacional, que de la poliarquía
medieval desemboca en la monarquía, por la necesidad ya
imprescindible de que la vida política resuelva sus decisiones y dirija sus acciones por un solo centro que legisle,
un solo centro que ejecute, un solo centro que juzgue; Y
surge así como una de las primeras necesidades institucionales del Estado moderno. Pronto vamos a ver cómo se
incorpora esta idea a nuestra propia experiencia política:
la idea de soberanía.
Con el pensamiento de Juan Bodino (Jean Bodin)
y la experiencia de los pueblos que la estaban viviendo aparece y se instituye la idea de soberanía. La existencia de
un poder superior no sometido a leyes porque es fuente
de la ley, un poder que de hecho y, desde luego, de derecho, sea capaz de dirimir todas las controversias que
se susciten en un territorio. Era indispensable ante la
existencia de las fuerzas corporativas del medioevo, de la
aristocracia levantista, del clero, de la autonomía de la ciudad, de la fuerza de los gremios, alguien que resolviera en
última instancia, sin ulterior apelación, sobre todas esas cuestiones de carácter público que importaban a una sociedad
qµe íniciaba un nuevo estilo de vida y se instituía de soberanía.
Pero la soberanía en su primera expresión desemboca
de la Monarquía absoluta. Y es la Monarquía absoluta la
primera expresión del Estado nación moderno; y se produce en una sociedad que empezaba ya a pensar con la ra-

10

zón fren!e a los argumentos del derecho divino de los reyes
Y l~ tesis de. la ~bedie_ncia pasiva de los súbditos, que en::.
tranaban la mexistencia del derecho a resistir el mandato
del soberano. Frente a la exageración de la tesis del abso:.
lutismo empezó a plantearse ese extraordinario movimient? ideológico y cultural que se desencadena después pofiticamente Y que constituye lo que ahora llamamos derechos
individuales. Derechos individuales frente al mandato absoluto del soberano, derechos individuales frente a una sociedad que empieza a descomponer sus corporaciones y hacer valer por la razón el derecho del uno el derecho del
individuo, el derecho del indivisible.
'
La corporación medieval, la esencia corporativa del
medioevo, empieza a quebrarse en la individualidad en el
individualismo. El derecho de resistencia pronto se l~vanta
contra el absolutismo de los reyes. Todas las tesis de los
monarcómacos católicos y protestantes, contra el tir;ino
lo mismo el tiranicidio del Padre Mariana que la "Vindicia;
contra tyranos" se levantan como derecho de resistencia
del in_dividuo contra el mandato injusto. Y ante el fragor
sangriento de las guerras de religión, se plantea a una Europa después de 30 años de guerra, la necesidad de la convivencia, de la tolerancia y desde luego, la resolución de
que el individuo en sí y por serlo, posee derechos frente al
so?e_rano y frente a la sociedad. Empiezan a gestarse y
eXIgirse los derechos individuales. Derechos individuales·
que por el estudio racionalista empiezan a atomizar :1:i
sociedad, hasta llegar a la concepción de un Tomás Hobbes
que n~cesita encontrar en el consentimiento individual .y
en la id~a del pacto, la organización, de nueva cuenta, de
una sociedad que· se estaba quebrando y que necesitaba:
des?e luego organizarse en forma sistemática, justificarsé
racionalmente.
·

·a

Surge Y aparece la idea de que la sociedad como agrég~~o de muchos, como agregado de átomos que son los in?1vi~~os, es el r~sultado del consentimiento en el cual se
Justifican y exphcan las instituciones públicas; y empie~
11

�a gestarse esa institución que llamamos representación política. Representación política de la que empieza ya a
acelerarse la idea de que el consentimiento de su átomos,
que valen cada uno como un solo, puede resolverse por
criterios mayoritarios. Y se incorpora así, a la vida política de Occidente, la idea de la representación política con
todo lo que ello entraña y frente al absolutismo de los
monarcas.

La experiencia política, ahora de Inglaterra y su Revolución, levanta la idea, que después se instituirá, de la
división de poderes, para garantizar que el individuo no
será violado en sus derechos por quien detenta la máxima
autoridad y toda la fuerza dentro del ámbito territorial.
. S?b:~~nía, derechos individuales, representación política, divis10n de poderes, ideas que se van instituyendo ideas
~ue ~an fi~~ndo como resultado de un proceso de 'expe1:enc1a política, muy claramente perceptible a partir del
Siglo XV. Pero cuando el poder se divide en tres poderes surge la necesidad de entender que el poder del Estado es el
de una persona jurídica; y esto en el siglo XIX lleva a
Albretch, jurista alemán, a hacer esta afirmación en su
tiempo pasmosa: "vamos a tener la necesidad de representarnos al Estado como una persona jurídica". Soberanía
&lt;lerechos individuales, representación política, división d~
~eres, personalidad jurídica del Estado, ideas que se insti~uyen Y van configurando el perfil de la organización polltica moderna que, recuerdo una vez más, empieza a gestarse en el siglo XV, en el siglo XVII surge la experiencia inglesa y en el siglo XVIII culmina con dos revoluciones burguesas: la revolución norteamericana, que finalmente encontrará su fisonomía en el Pacto de Filadelfia, Y la Revolución francesa. La enorme, la dramática
Revolución francesa, adquiere su fisonomía en el juramento del juego de pelota que se expresa en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano
J?os revoluciones que elaboran la tesis del poder constituyente, del derecho inalienable del pueblo a darse el

12

gobierno que mejor le parezca, rompiendo las estructuras
caducas que estorban su expresión; y los derechos que
declaran lo son de los individuos. Poder constituyente
que fundamenta los instrumentos jurídicos básicos que
constituyen la revolución norteamericana, la más antigua y todavía vigente de la historia de Occidente, y la
Declaración de Derechos del Hombre con lo cual el Estado
moderno culmina su evolución genética para convertirse
en Estado de derecho.
Una serie de ideas, sin duda por todos ustedes conocidas, que he sentido la necesidad de repetir, de traer a
cuento, para que ambientemos algo que es importante
para entender. Esa serie de ideas que instituye y después
constituye la soberanía, los derechos individuales, la representación política, la división de poderes, la personalidad
jurídica rlel Estado, la idea del Estado de Derecho, han
sido el resultado de una experiencia política característicamente occidental. Ninguna otra organización política antes del siglo XV, ninguna otr¡:i organización política fuera
del ámbito de vigencia de la cultura cristiana occidental
había instituido y constituido esas ideas específicas, que
en última instancia, son lo que caracteriza el Estado moderno.
Y quiero destacar que todas esas ideas giran en torno a
una concepción estimativa axiológica del hombre. El hombre como individuo, es un ser valioso, básicamente igual,
con los mismos derechos, y uno, fundamental, el dar su
propio consentimiento para que se justifique, explique y
constituya la organización política, a la que por su propia
voluntad se somete. Insisto en esta idea porque pronto
vamos a ver que aqui está el nudo mismo de su crisis. En
el fondo de estas instituciones está naciendo la tesis individualista. Es el individuo el átomo de la sociedad. Es el
consentimiento individual, no nada más su sangre, como en
el mundo clásico; no sólo el territorio en que ha nacido,
como contestó el medioevo, es su consentimiento el que
explica y justifica las organizaciones políticas. Es el in-

13

�dividualismo el que va a ser el basamento de una concepción económica liberal, que filosóficamente se· va a
justificar con el utilitarismo inglés y que va a aflorar en las
concepciones de los economistas clásicos.
Así, a muy grandes rasgos, en una forma esquemática
que espero no haya resultado caricaturezca, hemos contemplado a vuelo de pájaro: ¿ Cómo se gesta el Estado moderno? ¿qué es el Estado moderno, esa serie de instituciones que se expresan en una Constitución? Los cuales son el
resultado de esa experiencia multisecular lentamente lograda a partir del siglo XV. Y todo como un paquete lo
redbe México en el siglo XIX. Esas instituciones normativas
las recibe y dentro de ellas tiene que meter sus propios problemas y sus angustias. Las angustias de un pueblo colonial
marginalmente incorporado a la vida de Occidente. Pueblo
marginado que desesperado importa instituciones, y amachetazos y martillazos tiene que hacerlas caber en su propia
y complicada naturaleza. Y, ¿en qué momento empieza a incorporarlas a su idiosincrasia? Precisamente en el momento
en el que la gestación del Estado moderno, después, de su
máxima expresión, después de la divinización a que llegó
con Guillermo Federico Hegel, para quien el Estado es ·la
marcha de Dios sobre la tierra, empezaba a vacilar: en· ·fa
esencia misma de su estructura. En 1831 sucede la primera
sublevación obrera en León, fecha de la muerte de Hegel,
y entre 1832 y 1834 se suceden las rebeliones de los ·o breros cartistas en ·Inglaterra. Toda una estructura política
Occidental empezaba a vacilar en su esencia misma. Había
llegado a tener la respetable majestad de un Leviatán en
Hobbes, el señorío del gobierno civil de John Loclcé-; ·e1
profundo significado de la voluntad general de Juan Jacobo
Rousseau, la buena voluntad de Kant, la voluntad··'substancial de Hegel. Ese Estado que se ha divínizado, que ha
instituido las ideas de que he hablado, empieza a vácilar
en su misma entraña en el primer tercio del siglo ·XIX.
Empiezan a suceder dos tipos de revoluciones obreras y ·a
plantearse un problema que lentamente va complicándose
hasta hacer erupción crítica en la primera guerra mundial.
14

Las majestuosas instituciones, muchas secularmente
logradas, no son suficientes para dar respuesta a las angustias de una nueva clase social que hace acto vígoroso
de presencia con motivo del industrialismo y de ese racionalismo del que nació el Estado moderno. El industrialismo
que ha vuelto a crear las grandes urbes, que ha apretado
las masas obreras, de nueva cuenta, en las ciudades insuficientes en habitaciones y servícios. Masas obreras que por
su cercanía pronto se solidarizan y plantean problemas de
crisis para la majestad del Estado moderno; masas obreras
que se dan cuenta que los derechos indivíduales tan dignamente logrados desde el siglo XV, constitucionalizadas
en las revoluciones francesa y norteamericana no resuelve
ninguno de esos problemas. Ya en la misma Revolución
francesa el Caballero Moret lo anunciaba: "Estamos equivocados, decía, estamos equivocados si pensamos que una
sola clase social ha producido esta Revolución: hay dos,
están en pugna y pronto van a luchar".
Y así fue, la serie de Derechos indivíduales instituídos,
que por medio de la razón entronizaban la majestad del
indivíduo, van a ser insuficientes para resolver las angustias y miserias de una nueva clase social que pronto empieza a hacer valer sus derechos cada vez con mayor
éxito. Y eso empieza a suceder cuando nosotros en México recibimos como un paquete la majestad del Estado moderno.

¿ Cuál es el profundo significado de esa crisis de la que
todo Occidente se da plenamente cuenta después de la primera guerra mundial? Las mismas bases del edificio empiezan a vacilar, empiezan a ser atacadas por la problemática de una clase social para la cual no estaba calculado
el orden. ¿ Cómo ha ocurrido? La nación, base sociológica
del Estado moderno, empieza a ser disputada. No es cierto
que la solidaridad básica del hombre esté en la nación. La
nación es una patraña burguesa, la única solidaridad es
la de la clase social; y se plantea en la misma entraña del
sistema el problema de la crisis. La solidaridad está en la
clase social y no en la nación. Todo un edificio construido

15

�sobre la idea de la solidaridad nacional va a vacilar frente
al ataque de esa tesis internacionalista; y a partir de esa
idea todas las instituciones tendrán que ser revisadas y
se encuentran en crisis.
Frente a los derechos individuales, los derechos sociales, otra vez el corporativismo. Frente a la idea de soberanía, aquella idea que se gestó a partir del siglo XV especialmente en el XVI para resolver los problemas del poder
de las estructuras políticas supra e infraestatales. Otra vez
se levantan éstas. Me explicaré más: la soberanía resolvió
el problema político que para el Estado moderno significaba las estructuras supraestatales como Imperio y el Papado. Dentro de este territorio excluyo, decía el Estado
moderno, todo poder que no sea el mío, así sea el supraestatal como tú Papa como tú Imperio, aquí sólo yo resuelvo-en última instancia. Y también hizo valer su poder
superior sobre otras estructuras, que podremos llamar infra-estatales, para excluirlas de las decisiones políticas básicas: gremios, ciudad, corporación, que le disputaban al
Estado el poder, y que fueron excluidas por la soberanía.
¿ Y qué ocurre ante la problemática de crisis a que me
estoy refiriendo? Que de nueva cuenta el poder estatal se
ve disputado por estructuras supra-estatales e infra-estatales, otra vez los gremios afirman su poder, otra vez •las
decisiones internacionales se hacen cada vez más imperativas, y la soberanía vive su crisis y la soberanía nacional
empieza a ser un factor que se considera grave inconveniente para cierto tipo de decisiones de las que está urgido
el mundo.

trañando, ·simplemente, ·un proceso de· explotación cristá:..lizado en ésa idea de Estado de derecho. En fin, · e'n •l a
base misma, en. la raíz misma de las instituciones ·que ·h an
caracterizado al Estado moderno, se plantea la serie de problemas que entrañan su crisis.
'-··
¿Por qué me he atrevido a presentar este cuadro tui
poco vertiginoso de la historia política de Occidente? Por-~
que frente a un mundo ·en crisis, fue en 1917 cuando México/
q1.1e. había importado ideas, . empezó, como decía . al iniciar
esta intervención, a forjar, a realizar su propia experieqcia buscando instituciones, agregadas a las que de. Occidente·
había recibiqo .y para poder preparar el análisis sistemátÍC9
de las aportaciones de la experiencia mexicana que se e~~
presa en la Constitución del 17. A muy gran~es rasgos re."'
cordemos cuál es el proceso de •recepción de esas institu~
clones.
. 1·

•

~

. . México, país colonial, sujeto a un sistema mercal}.ti~
lista exportador de metal -el metal para el mercantilismo·
es fuente de riquezas de las naciones, a condición de. qUÉ:,
la balanza comercial las favorezca-. Aportador a una economia imperial ajena; que si mantuvo cierto equilibrio durante los Ha·p sburgos, se desquició cuando los Barbones en.:
vól'Vié:ron a España en las guerras de sucesión europea, ·que
determinó· que lriglaterra bloqueara lós puertos e incomu:
nicara ·a México de la ·Metrópoli, con las graves consecuen:..
cias que ·ello trajo para el sistema de vida en sus colonias'. ·

La división de poderes empieza por igual a discutirse
como forma de organización de un sistema, que está en-

Prohibida la manufactura por imperativo mercantili~ ··
ta, las colonias se ven bruscamente privadas ·de sus · ele:mentos fundamentales de vida y esto precipita obviament'é
la independencia. Prohibidas las industrias, reducida la población a las actividades primarias, la raquítica economía
sujeta a ciclos de escasez cada vez más agravados, crea un
estado de miseria que pretende resolver la independencia.
¿ Y cómo se pretende resolver ese problema mediante la
independencia y qué quiere decir esa independencia? Afir~
mar la soberanía del pueblo mexicano. Y si ustedes estu-

16

17

La representación política igualmente vacila, esa representación política que se basa en el individuo y se justifica en su consentimiento como elector. Son intereses
corporativos superiores los que deben elaborar las decisiones y la representación política.

�dian la Constitución de Apatzingán, la de 14, la del gran
Morelos, y sobre todo su declaración o Sentimientos de
Ia. Nación, · advertirán que la primer preocupación del primer propiamente gran mexicano, Morelos, es afirmar la
soberanía del pueblo mexicano. Pueblo mexicano que todavía no constituye, y esto es muy importante que lo destaquemos, una nación; y ahí empieza a expresarse en México una de las primeras paradójicas políticas de la his'(oria de nuestras instituciones políticas.
Si para la experiencia occidental, el Estado fue una
consecuencia de la idea y de la existencia de nacionalidades,
para América (incluyo a Estados Unidos), el Estado es anterior a la misma Nación. ¿Qué quiere decir esto? que la
Constitución de 14 afirma la necesidad de estructuras estátales para un ámbito que todavía no constituye una nación; pero que se afirma ya radicalmente como soberano.
Se incorpora, pues, en 14 la idea de soberanía como la
.necesidad de que este pueblo decida sobre su propio destino, de que este pueblo se autodetermine, y definitivamente queda incorporada esa idea y desde entonces trataremos
de normarnos de acuerdo con ella.
Demos un salto hacia 1824, la siguiente Constitución,
la federal, va a incorporar otra serie de instituciones politicas que han sido experimentadas en Europa e importadas a nuestra América: la representación política y la división de poderes. ¿Qué es el Estado para esa experiencia
&lt;X!cidental? La necesidad de crear un gran centro de acción y decisión política y los sistemas defensivos del individuo frente a .los abusos de quien detente el poder. A
eso se reduce toda la política, crear el poder y crear un
~ecanísmo de defensa frente al poder, esa es toda la problfmática política. Si logramos instituir en este país, que
ya es soberano, un sistema que garantice la existencia
de· un poder y los mecanismos de defensa del individuo frente a ese poder, resolveremos todos nuestros problemas y
podremos ser felices; y si además añadimos la estructura
federal que ha constituido a tan gran país, como nuestro
vecino del norte, podremos lograr nuestro propio destino.

1824, 1857 ¿ Qué es lo que se añade? Otra experiencia
occidental: los derechos individuales claramente expresados
y por escrito, para que, como decía la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, escritos, queden claramente establecidos y no haya tirano que se atreva a
desconocerlos. La Constitución de 1857 incorporó la ins~
titución de los derechos individuales; y de esta suerte México quedó integrado dentro del cartabón tipico de la experiencia política de Occidente; ya es un país soberano, un
país que puede instituir un poder para resolver sus problemas que se afirma de hecho con el triunfo de la República en 1867; un país que vive ya de acuerdo con las
instituciones occidentales que es soberano; que tiene garantizados los derechos individuales; que tiene establecida la representación política; instituida la división de poderes;
que se expresa en una gran Constitución y se le entraña
como un Estado de Derecho.
Así, a grandes rasgos, México recibe la experiencia política de Occidente, la importa;: pero no ha resuelto sus
problemas, por el contrario, los ha complicado en un momento en el que las instituciones que trabajosamente ha
incorporado están ya en crisis y en discusión Nos está
ocurriendo algo semejante al juego que yo de niño jugaba
-Y espero que las actuales generaciones también lo hagan- que se llamaban las coleadas: un eje que corria se
enfrenaba y arrastraba una cola de chamacos cogidos de
la mano, el último de los cuales casi siempre se caía ··y
se lastimaba las rodillas. ¿Por -qué? porque cambiaba ·el
giro y venía el coletazo. En los momentos en que nuestrás
instituciones occidentales son augustamente recibidas en
el país, las experiencias políticás de . Occidente cambiah
de rumbo y nos lo hacen perder.
·
Este lento e interesantísimo proceso de recepción de
la experiencia política occidental, tiene una expresión su·mamente interesante en la aportación de la Constituci&lt;in
de 1917 que va a responder a una problemática nueva, no
antes calculada, frente a los derechos individuales firme19

18

�mente instituidos. Un tipo d~ derechos que no· ,e staban
instituidos pero siempre afirmados; un tipo de derechos que
pronto habrán de instituirse con nuestras propias y muy
particulares aportaciones que van a transformar a ese Es..tado guardián del orden en que se expresa la majestad del
Estado moderno, en el siglo XIX, en un Estado de servicio
que va a dar nuestra propia cont~stación a una problemática que ahora es universal y angustiosa.
.
No quiero fatigar más a la audiencia, valga ésta a
modo de introducción, que he llamado Génesis, para que
mañana, si nos acompañan, podamos elaborar el segundo
aspecto de mi intervención, el análisis, no ya de la importación de instituciones sociales sino de la aportación mexicana a la crisis del Estado moderno, que ha quedado en forma
esquemática y a grandes rasgos expresada en estas palabras: que espero no les haya parecido demasiado pesadas.
Muchas gracias.

II.-Análisis.
Intentaba en mi intervención anterior, con la que
tuve el honor de inaugurar estas jornadas de conmemoración de la Constitución de 1917, ubicar nuestro moví.miento constitucional en el tiempo, que es como ubicarlo
en la historia. Tratábamos de vincularlo al movimiento
de la cultura cristiana occidental para encontrarle sentido.
Especialmente con la idea de explorar en algo que a mi
me parece de gran importancia: ¿Cómo la experiencia política de México responde a las exigencias de la crisis del
Estado moderno? ¿ Cómo encuentra su propia verdad y
cómo la instituye?

Guatro siglos a partir del XV de esta era, empezaron -a
generarse siguiend9 •una clara línea para· desarrollar una
idea básica: el derecho individual con sus cijversas expresiones. Cuatro siglos de len.ta gestación de una teoría política elaborada alrededor de la idea de la individualidad y
sus consec~~ncias. Individualidad que se había generado el)
la idea corporativa del medioevo. Roto el corporativismo
n:iedieval, {1ueda suelto el individuo; y el individuo suelto,
despojado ya de la fe medieval por medio de la razón, empieza a explorar instituciones políticas para garantizar sus
derechos. Derechos que afirma naturales e innatos a su
condición de hombre.
.
Cuatro siglos en los que las ideas se convierten en instituciones y las instituciones en constituciones. Cuatro siglos en que se crea toda una teoría del gobierno para justificar, primero: la existencia de un poder que debe ser
soberano, superior, porque la poliarquía medieval es ya
insuficiente. Justificar la existencia de poderes, pero al
mismo tiempo elaborar los mecanismos de resistencia, mejor q11e de resistencia, los mecanismos de defensa del individuo frente a ese poder que ha creado y que ha generado
por su propio consentimiento; una serie de ideas que se
instituyen sobre la base sociológica de la nacionalidad: es
el ámbito humano dentro del cual se expresa el Estado,
ya no la ciudad clásica, ya no la tierra medieval, es la
nación, la nacionalidad con todo su rico significado, así
natural como cultural y psicológico. La nacionalidad basamento del Estado, expresión del Estado.

Básicamente decíamos ayer que México, en el siglo
XIX, por las necesidades de su historia como pueblo marginado de la cultura occidental, ·colonia de un imperio,
tuvo que importar instituciones que habían madurado en
un clima político ajeno. Instituciones políticas que durante

Sobre este basamento nacional se instituyen las ideas
de un esquema, que espero no hayan parecido caricatura,
se van gestando lenta y paulatinamente: la soberania, los
derechos individuales, la representación política, la división de poderes, la idea de que el Estado es de Derecho, la
personalidad jurídica del Estado. Instituciones que específicamente caracterizan al Estado moderno. Toda una teoría política, repito, creada para justificar el poder y para
crear los mecanismos de defensa del individuo frente a ese

20

21

�poder, que su propio consentimiento ha querido levantar.
Esa poderosa raíz individualista culmina institucionalmente

en las revoluciones, primero: norteamericana, después francesa, y, a partir de esta, se universalizan. Era incluso ?l
momento en que el Estado se rediviniza, con la teona
hegeliana.
Pero precisamente en el momento de su culminación
se le plantea una problemática, no calculada, que empie-za
a hacerlo vacilar en sus cimientos y, que, paulatinamente,
va preparando la crisis que se hace palpable después de la
primera guerra mundial. Ya en este siglo son 100 añ~s
gloriosos en que el constitucionalismo supone que b~a,
nada más, perfeccionar las instituciones y universalizarlas
para que el hombre, el individuo~ ese ~ombre que. ha
surgido en el renacimiento, ese hombre universal, se afiance en la tierra y en ella progrese y sea feliz; pero, repito,
todas esas instituciones que garantizan derechos individuales empie-zan a estremecerse en el mismo siglo XIX.
E~ 1831, decíamos ayer, sucede la primer revolución obrera en León, Francia; y entre 32 y 34 las rebeliones de
los obreros cartistas en Inglaterra. Y con ello se plantea
una problemática totalmente inesperada, hay una clase
social tan nueva en el siglo XIX como en el XV lo era la
burguesía, que ante la carta de derechos, an~e la carta
de libertad -aquellas que garantizaban la hbertad, la
propiedad y la igualdad- no gozaban de ni~guna de ell~,
porque lo único que tenian era un trabaJo. Un trab~Jo
que estaba sujeto a las presiones brutales de la oferta Y la
demanda, en un mercado garantizadamente libre, con las
brutales consecuencias que ustedes conocen de la ley de
bronce del salario. Una clase social que sólo tenía su trabajo. Trabajo que la identificaba y que la ~arta de ' derechos individuales de ninguna manera garantizaba.
Surge así un problema gravisimo para esas instituciones multiseculares. Frente al derecho individual, empieza un concepto distinto que tiene que hacer valer der~~s
que no se le reconocen, que son ajenos a toda una mecamca

juridica que nada garantiza para esa nueva clase social.
y entonces el mismo basamento sociológico del Estado
moderno, ese aparato para crear el poder de los mecanismos para defenderse del poder empieza a vacilar. Ya no es
la nacionalidad el vinculo solidario en que se origina el
poder. Otra idea extraña hasta entonces, la de la clase
social, hace acto de presencia. La solidaridad universal está
en la clase, no en la nación.
A partir de este principio empiezan a vacilar las instituciones; y se plantea al Estado moderno un problema
que se resuelve con toda conciencia por primera vez en
la historia constitucional del mundo en nuestro México.
Es en este momento -me estoy refiriendo ya a nuestro
siglo y a la Constitución del 17- cuando México deja de
ser importador de ideas políticas para convertirse en aportador de instituciones. Y vamos a ver, muy rápidamente en
esta intervención, cómo ocurre este interesantísimo fenómeno, cómo Méxcio aporta ideas, cómo México de su propia
entraña, de su propia experiencia, de su historia, que ya es
mexicana, responde a los problemas de la crisis del Estado
moderno. Estado moderno que gloriosamente endiosado en
el siglo XIX, es todo un aparato de poder para garantizar derechos individuales. Derechos individuales que ya no
resuelven todos los problemas que la sociedad y la economia empiezan a plantear en el siglo XIX, a partir del
industrialismo y de su consecuente fenómeno: la creación,
de nueva cuenta, de las grandes ciudades. Todo lo cual,
requiere respuestas propias, respuestas peculiares, que vamos a tratar de seguir en esta intervención. Respuestas
-quiero destacar esto, por el extraordinario interés histórico que tiene-- que se plantean en la conciencia de, para
mí, el primer y enorme gran mexicano: José María Morelos y Pavón.
Plantea éste una cuestión en el punto 12 de los Sentimientos de la Nación, que se tarda en contestar más de
100 años. En 1814 todavía no existe México, el propio
Morelos habla de América, de América independiente de

22
23

�España. ¡Tódavía •México no -existe! México es el resultado
de .muchos· dolores sufridos en el siglo pasado. Todavía no
hay México, y ya Morelos plantea un problema, repito, que
se va a tardar más de 100 años en responder- ·E l punto 12
dice así: De los Sentimientos de la Nación. "Qué como la
bu~na ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro
Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia; Y' de tal
suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costu_mbres, deje la ignorancia, la rapiña y el lucro".
Moderar la opulencia y la indigencia es responder a
aquel propósito del buen gobierno aristotélico: busquemos
una forma de gobierno decía el estagirita, de tal suerte
concebida, que no haya hombres ni tan ricos como para
que puedan comprar otros hombres, ni tan pobres como
para que se entreguen en venta.
. Para moderar la opulencia y la indigencia, como decía
Morelos, la única respuesta posible en ese mundo de importación de ideas políticas, era instituir el Estado moderno. Y la constitución de Apatzingán hizo las adecuacione~
al . instrumental político de que disponian los miembros
del Congreso: un sistema de gobierno fincado en la idea
de la soberania del pueblo, que se iba a autogobernar, autodeterminar, dividir los poderes, garantizar ciertos derechos
y establecer cierta mecánica para que se hicieran efectivos.
Casi nada más añadió la de 24; la de 57 plenamente liberal
individualista, ya instituyó toda la carta de los derechos ·
naturales humanos individuales; pero no avanzó mayormente.

,r

tros problemas confiados a la solución de nosotros mismos
y no los supimos resolver. Nuestro tormentoso siglo XIX
nos lo está indicando. Siguió la miseria. Medio siglo después se, atribuyó la posibilidad de resolver el problema
de la miseria a la secularización del Estado; y todo el
movimiento reformista es el esfuerzo institucional para
secularizar el Estado, para lograr en México lo que se
había iniciado en Europa cuatro siglos antes. Ya Nicolás
Maquiavelo había afirmado que el Estado tenía que ser
nacional y secular. Cuatro siglos después secularizamos el
Estado. Secularizamos el Estado e instituimos los derechos individuales; y con el entusiasmo de la importación
de las ideas rompemos los restos de la caparazón corporativa que defendían especialmente a las masas indias, en
el limite extremo de su miseria, pero que les permitían
subsistir. Y todo el brutal mecanismo de las leyes de tie• rras en la época de Porfirio Díaz, ustedes lo saben muy
bien, fue para acabar con los últimos vestigios de ese
corporativismo indígena, de esa idea de mazorca de maíz,
en la que cada grano vale porque está apretado junto a
los otros formando una mazorca. Rota la mazorca, cada
grano de maíz fue bárbaramente triturado y despojado; y
seguía vivo el problema y no tenía respuesta.
Fue hasta 1917, y voy a tratar de demostrarlo, que
empezamos a hacer aportaciones verdaderamente interesantes. A muy grandes rasgos, para no ocupar demasiado
su tiempo, me voy a referir en forma esquemática a unos
cuantos de los para mí más característicos artículos de
nuestra Constitución, tratando de demostrar que son la
contestación de México a la pregunta que formulara Morelos en los albores de la Independencia.

El problema de la miseria y la injusticia en que un
pueblo se debatía, trató de resolverse con Morelos mediante
la importación del Estado moderno. Y la importación del
Estado moderno entrañaba la idea de la independencia.
Fue una revolución que tuvo que ser de independencia,
porque dependíamos de un imperio. Pero la independencia
no fue panacea. La independencia tan sólo dejó nues-

ellos México se convirtió en un Estado nacional de servicio, lo que entraña una profunda revolución dentro de
las concepciones políticas del· primer tercio del corriente
siglo. Un Estado de servicio institucional y constitucional,

24

25

Vamos a analizar los artículos lo., 3o., 27, 28, 123
Y 131 de la Constitución, tratando de demostrar que con

'

�#

un Estado creado para garantizar, o para esforzarse en
hacerlo, la equilibrada distribución de las riquezas.
Vamos a seguir a muy grandes rasgos esta línea que
arranca del artículo lo. y se cierra en el artículo 131.
Decía la Constitución de 1857 en su artículo lo.: "El pueblo mexicano reconoce, que los derechos del hombre son
la base y el objeto de las instituciones sociales. En consecuencia declara que todas las leyes y todas las autoridades
del país, deben respetar y sostener las garantías que otorga
la presente Constitución". Subrayo, el pueblo mexicano reconoce que los derechos del hombre son la base y el objeto de las instituciones sociales. He ahí toda una teoría
político filosófica entrañada en esta expresión, toda la
experiencia sajona, toda la experiencia de un John Locke,
toda la experiencia del parlamentarismo británico: Los
derechos del hombre son anteriores a la sociedad. La sociedad se organiza para garantizarlos. Individualismo, atomismo: el gobierno se funda en el consentimiento, hay que
suscribir con el consentimiento expreso o tácito, la sumisión
al Estado que se justifica en la medida que garantiza derechos individuales. Toda la tesis liberalista importada y consagrada en nuestro texto.

•

Pero veamos cómo cambió el artículo lo. de la Constitución del 57 a la del 17, para que advirtamos la vuelta
de campana interesantísima que sufre el planteo de las
cqestiones políticas. Dice nuestro artículo primero de la
Constitución: "En los Estados Unidos Mexicanos todo indivi.duo gozará de las garantías que otorgue esta Constitucíón, las cuales no podrán restringirse, ni suspenderse, sino
en los. casos y con las condiciones que ella misma establece".
Hay una estructura consciente, claramente perceptible, de cambiar el planteo básico de la constitución del poder.
Insisto, ya no se reconoce que los derechos individuales son
la base y el objeto de las instituciones sociales, es una vuelta
totalmente distinta, es la sociedad la que por el hecho de
ser, puede permitir a los hombres gozar de derechos indi26

viduales. Hay antes una sociedad y después un hombre; hay
antes una sociedad y después el derecho; y el derecho
posible por la sociedad y todo por la vida social. Todo un
cambio radical del planteo filosófico de la justificación del
poder. Quiero subrayarlo porque pocas veces se hace énfasis
en al artículo primero de nuestra Constitución. Lo planteamos, lo leemos y casi lo consideramos obvio. Pero mediten ustedes, adviertan el cambio radical de postura filosófica, una cosa es afirmar que los derechos individuales
se reconocen como existentes y se declara que son los objetos de la sociedad, de las instituciones sociales, y otra muy
distinta afirmar que es la sociedad la que los garantiza.

es

Ahí empieza un planteo que va a tener un interesantísimo desarrollo en el artículo 3o., en el 27, en el 28, en el
123 y en el 131; y que podemos seguir como una clara línea
institucional que justifica nuestra Constitución: las respuestas a las angustias de la crisis del Estado moderno y, la
creación de este Estado de servicio, más me atrevería a decir, un Estado tutelar como el nuestro.
Sigamos profundizando un poco más en el estudio de
nuestra Constitución. Vayamos al artículo 3o. y, dejemos
a un lado los aspectos problemáticos del mismo, no porque
temamos justificarlos, sino porque no corresponde a la
intención de esta plática.
Es el artículo 3o. constitucional, una de las expresiones
más hermosas del pensamiento mexicano -me estoy refriendo a su texto actual, al texto vigente-- uno de los artículos que nos permite con mayor orgullo enseñar como
ejemplar nuestra vigente Constitución. Y voy a tratar de
demostrarlo. Claro, no es un artículo ortodoxo. Un constitU:cionalista del siglo pasado, se habría horrorizado al leer los
aspectos declarativos de nuestro articulo 3o. Pero la sabiduria de nuestro pueblo, reunido en el Congreso constituyente de 1917, pudo resolver muy fácilmente el problema: el entonces joven y ahora gran viejo Heriberto Jara,
cuando algún gran teórico de formación científica le repro27

�chaba, -no recuerdo si respecto del artículo 3o. o del 27la falta de ortodoxia, contestó, con el gran sentido del pueblo
mexicano. "Yo quiero que alguien nos diga, alguien de los
más ilustrados, de los cientificos, de los estadistas, quién ha
hecho la pauta de las constituciones, quién ha señalado los
centímetros que debe tener una constitución, quién ha dicho
cuántos renglones, cuántos artículos y cuántas letras deben
formar una constitución. Es ridículo sencillamente, esto ha
quedado reservado al criterio de los- pueblos; la formación
de las constituciones no ha sido otra cosa sino el resultado
de la experiencia, el resultado de los deseos, el resultado de
Íos anhelos del pueblo, condensado en eso que se ha dado
en llamar constitución". El buen sentido, frente a una ortodoxia que no justificaba su rigidez, ante las necesidades
de resolver ese problema que el gran Morelos había planteado más de un siglo antes.
Analicemos, ahora, lo que dice nuestro artículo 3o.
constitucional, en donde empieza a germinar la filosofía
con que México responde a la crisis del Estado moderno:
"La educación que imparte al Estado (Federación, Estados,
Municipios), tenderá a desarrollar armónicamente todas las
facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el
amor a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y la justicia". Toda la experiencia del sufrimiento del pueblo mexicano expresado en este
p{'imer párrafo del artículo 3o. constitucional.
Estamos respondiendo a la crisis del nacionalismo. La
Revolución mexicana fue una revolución nacional, una revolución nacional que afirma orgullosamente un nacionaIísmo que busca a través de lo mexicano expresar los valores
universales: la independencia, la justicia y la autodeterminación. Un nacionalismo que precisamente por ser un sano
nacionalismo postula valores universales. Ya lo decía don
Miguel de Unamuno, en algún libro, no recuerdo cuál: Dulcinea, para ser símbolo universal, tuvo que ser del Toboso.
~a.da hay más universal que lo particular. La elevación de
lo particular a lo general justüica }as más caras esencias hu28

manas. Y en el nacionalismo mexicano habremos de ver
el valor de las aportaciones internacionales, de los valores
universales. que el hombre persigue al agruparse y resolver sus problemas políticos. Y nacionalismo, repito, fundado
en la conciencia internacional, en la independencia y en la
justicia. Párrafo que dejo a la reflexión de la filosofía política; porque me parece que es de los más redondos.
"Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencia,
que afirma la libertad individual, el criterio que orientará a
dicha educación se mantendrá por completo ajeno a cualquier doctrina religiosa y, basado en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos
'
las servidumbres, los fanatismos ' y los prejuicios''.
Ya en el siglo XVII, Jean Bodino había escrito aquel
librito para fundar la necesidad de la tolerancia como condición básica de convivencia: si no hay tolerancia, se pierde
la utilidad de vivir en compañía. Ya las brutales guerras de
religión habían acreditado la ineludible necesidad de separa la Iglesia y el Estado, y de establecer como el primero
de los derechos el derecho a creer, a enlazarse personal y
directamente con la Divinidad. Cada uno vive para enlazarse o no enlazarse con su Dios, pero ajeno a los problemas constitucionales.
Toda la experiencia occidental fincada en el pasaje evangélico: "Dar al César lo que es del César y a Dios lo que
es de Dios", está expresado en esta garantía reiterada de
la libertad de creencias, que vuelve a afirmarse en el artículo 3o. constitucional.
Y después viene uno de los párrafos más hermosos y
sugestivos de nuestra Constitución: "Será democrática,
considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo". ¡Qué cosa más extraordinariamente hermosa y sugestiva!; ¡qué concepción
29

�tan apretada y rica de lo que es verdaderamente la democracia, no circunscrita a la ridicula suposición de que
la democracia es tan sólo un proceso electoral, en que
lo que cuenta es la expresión mayoritaria de voluntades!
Muy por encima de esa concepción, la auténtica democracia no es un problema cuantitativo, no es un problema de
cantidades, es un problema de calidades. Bien lo supo Juan
Jacobo Rousseau: toda su voluntad general era una problema de calidades. Fórmula mucho más profunda que la
célebre de Lincoln: "el gobierno del pueblo por el pueblo
y para el pueblo".
No sólo es eso la democracia, como lo dice nuestro
artículo 3o., de una vez para siempre, no sólo una estructura jurídica y un régimen político, sino un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo. Ahí está la entraña
misma de la democracia y la filosofía de nuestro régimen
constitucional. Breve y sólido modelo de una declaración
poco ortodoxa para aquellos científicos de quienes se burló
Jara; pero magnífica aportación para las generaciones de
mexicanos que hemos tenido el honor, la fortuna de heredar y de vivir en esos conceptos.
Y vayamos más allá: "Será nacional en cuanto -sin
hostilidades ni exclusivismos-- atenderá a la comprensión
de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros
recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al
aseguramiento de nuestra independencia económica y a la
continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura". Nuestra
revolución nacional plenamente fundada y justificada. Somos nacionalistas porque vivimos en un rincón del universo
en el que disponemos de recursos para satisfacer nuestras
necesidades y buscar legítimamente nuestra perfección. Por
eso somos nacionalistas; porque la historia nos ha ubicado
en un ámbito en que obligadamente tenemos que proporcionar nuestra solidaridad para afirmar nuestros derechos a
ser mejores.

30

Y hasta aquí el análisis del artículo 3o., para pasar al
siguiente, en el que vuelven a afirmarse ya no con tanta
herm~, ~a no con tanta galanura estos conceptos;
pero s1 todavia con mayor precisión y reciedumbre.
Poco puedo decir del artículo 27 de la Constitución
que no sepan ustedes. No pretendo decir nada nuevo tan
sólo quiero subrayar algunos conceptos para acredit¿r la
tesis de esta Conferencia: "la respuesta mexicana a la
crisis del Estado moderno". No ha sido otra cosa. Vamos
simplemente a realizar una rapidísima glosa de algunos
de los aspectos fundamentales del artículo 27 constitucional vinculado con el articulo lo.
"La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los limites del territorio nacional -aquí abro otro
paréntesis para quienes se interesen por los estudios de
la Teoría General del Estado, pues este es un sugestivo
pasaje en_ ~ue se ~ere?cian los conceptos: tierras, propiedad, donuruo y terntono- corresponde originariamente a
la nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de trasmitir
el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada".
Otra vez el cambio oportunísimo de concepción de filosofía política: la propiedad, aquella propiedad que la tradición política sajona hacía arrancar del individuo concebido
como un átomo en el universo, atado a su propio miedo
como lo había querido Tomás Hobbes: "el hombre lobo deÍ
hombre", que para que su vecino no le prive del fruto
de su trabajo, tiene que pactar con él. Aquella concepción
sajona fundada en el valor y en el temor del egoísmo
es ~bstituida por la cálida concepción de lo que es ~
Nac1on: el grupo solidario, el que origina el derecho y al
que corresponde originalmente, y tiene la posibilidad de
trasm~ti:lo en propiedad individual que se hace posible
por vivir en compañía. Un cambio importantísimo en el
planteo del problema de la propiedad privada, la propiedad como función social, no la propiedad como botín de

31

�egoistas, no la propiedad de la selva, no la propiedad de
las bestias hambrientas que entre sí pactan para no arrebatarse su presa y producir la ordenada participación en
los bienes de la colectividad.
Cambio radical que es interesantísima respuesta· a la
postura del siglo XIX ante el problema de la sociedad,
que se ha venido haciendo crítico cuando el industrialismo
enriquece a algunos y empobrece a otros muchos más. Y
no sólo eso añade el artículo 27: "La nación tendrá en
todo tiempo·' el derecho de imponer a la propiedad pr.iv.ada
las modalidades que dicte el interés público, -así como el
de regular el aprovechamiento de los elementos natural~s
susceptibles de apropiación, para hacer una distribución
equitativa de la riqueza pública y para cuidar de su conservación". La base misma del desarrollo está aquí expresada en este genial y magistral párrafo. El desarrollo que
no . es simplemente el crecimiento, sino el crecimiento en
la justicia, y me atrevo a usar la palabra tantas veces dicha y a fuerza de decirla gastada: la justicia social.
Así está expresado, así está _garantizado un régimen
que en el artículo 27 va mucho más allá, porque r:µanifiesta
la propiedad originaria de la nación sobre las riquezas del
s~bsuelo, reinvindicando así para la nación lo que la desviación liberal individualista, lltilitarista del siglo XIX, la
h~bía privado. (La propia corona española se reputó propietaria originaria de las tierras y aguas del subsuelo.
Y decía: "de los betunes y jugos de la tierra". (El pe
tróleo, claro) . La desviación utilitarista del siglo XIX
había llegado a reconocer la prosperidad del subsuelo, por
parte de los superficiarios., Teoría sajona inoportunamente
importada que destruía toda una tradición jurídica.
El artículo 27 reivindica para la Nación -Y es una
reivindicación rigurosamente jurídica- el derecho que había tenido siempre y que había perdido por un ocasional
desvío doctrinario. La reivindicación de la Nación sobre
los bienes del subsuelo, con toda la importante trascenden-

32

cia que este fenómeno tiene y que ha permitido a México,
(arrinconado entre el país más poderoso de la tierra y el
Istmo de Panamá: casi una isla geográfica) mantener su
desarrollo, heroicamente, sobre la base de que por su Constitución está controlando -y esto es básico para nuestro
destin~ los energéticos. Porque nuestra sabiduría política institucional no ha hecho del artículo 27 un instrumento quieto, sino que lo ha estado revivificando.
Recientemente se introdujo la modalidad de que la
generación y distribución de energía eléctrica, para fines
de servicio público, era monopolio del Estado. El Estado
afirma así su control sobre los energéticos. Qué sería de
México si el Estado con toda energía y sufriendo los peligros que ustedes ya conocen, no hubiera afirmado y
reivindicado la necesidad y conveniencia de tener el control exclusivo de los energéticos básicos: petróleo, carbón,
electricidad. En su oportunidad cuando tengamos capacidad para ello, sin duda el Estado monopolizará la energía
atómica. ¿Por qué? Porque el artículo 27 está abierto a
las innovaciones que el destino de nuestro pueblo exige
y necesita.
No me refiero a los aspectos agrarios del artículo 27
constitucional, porque ustedes sin duda los conocen sobradamente, tan sólo afirmo que además de todas esas
excelencias, el artículo 27 constitucional es un prontuario
expedito de justicia social, al establecer la mecánica de la
restitución, y vuelvo a subrayar, de la restitución y de la
dotación. El artículo 27 restituye las tierras de indios que
la voracidad del liberalismo utilitarista había logrado acumular en el último tercio del siglo pasado. Es un artículo
restitutorio que, además, da las bases para todo el proceso
dotatorio que ustedes conocen; y que puso en marcha el
reparto de las tierras. Etapa en la que todavía estamos viviendo con las insuficiencias que deben reconocerse, pero
con las intenciones que no pueden desconocerse.
No quiero insistir mucho más en todo el profundo con-

33

�tenido del artículo 27 constitucional. Vamos a analizar
ahora el artículo 28 de la Constitución, artículo 28 de la
Constitución que es también un modelo de agilidad política, del genio de nuestro pueblo. Ya existía en la Constitución del 57. Es el artículo que prohibe los monopolios.
Toda una tesis liberal está subyacente en este artículo.
De primera impresión, es la garantía de la libre concurrencia, de la libre competencia, del mercado libre en el que
quiso creer el utilitarismo sajón. Están prohibidos los monopolios, menos los del Estado. De primera impresión no
hay ninguna aportación, pero a poco que leemos con cuidado el artículo 28 de la Constitución, nos vamos a encontrar reproducido el espíritu de nuestra revolución nacional.
¿Cómo concluye su segundo párrafo? Voy a leerlo todo.
"En consecuencia, la ley castigará severamente, y las aut oridades perseguirán con eficacia, toda concentración o
acaparamiento en una o pocas manos de artículos de consumo necesario y que tengan por objeto obtener el alza de
los precios; todo acto o procedimiento que evite o tienda
a evitar la libre concurrencia en la producción, industria o
comercio o servicios al público; todo acuerdo o combinación, de cualquier manera que se haga, de productores,
industriales, comerciantes y empresarios de transportes o
de algún otro servicio para evitar la competencia entre
si y obligar a los consumidores a pagar precios exagerados -hasta aquí es Iibéralismo puro-. Pero después, este
genial añadido de los constituyentes del 17: " . .. y en general, todo lo que constituya una ventaja exclusiva indebida a favor de una o varias personas determinadas y con
~rjuicio del público en general o de alguna clase social".
Aquí está ya la filosofía que justifica el artículo. No
estamos defendiendo tanto a la libre concurrencia como
-combatiendo la ventaja indebida, el perjuicio del público
a de una clase. El artículo 28 en su actual redacción, no
es -adviértanlo ustedes bien- tanto un instrumento de
-&lt;lefensa a la libre concurrencia, la libre competencia, cuanto un instrumento para garantizar la justicia en el reparto.
Instrumento de que dispone el Estado para actuar con efi-

cacia en todos los procesos y en todos los controles, que
ustedes sin duda conocen, que se pueden usar bien o mal,
pero que tenemos como un instrumento para usar bien en
el momento en que nos decidamos hacerlo.
Y quería subrayar, de manera especial, la aportación
novedosísima e interesante del artículo 28 constitucional
porque normalmente al hablar del hibridismo de nuestra
Constitución en boca de aquellos deturpadores que no faltan,
se afírma que el artículo 28 es una persistencia liberaloide
de un régimen caduco. Y no es cierto. Es la garantía
armoniosa de los derechos individuales y de los derechos
sociales, por una fórmula extraordinariamente clara; y
para mi modo de ver, terminante aportación novedosísima
de México a las preguntas que plantea la crisis del Estado
moderno a que nos hemos venido refíriendo.
Poco me falta ya para concluir este análisis a vuelo
de pájaro que he estado realizando, sólo me falta examinar
el articulo 123 y el 131. El primero, el 123, es el instrumento complementario de la justicia en el ámbito de esa
novedad que para nuestro país fue la avalancha de su industrialización. Una respuesta por primera vez formulada
constitucionalmente, de los derechos de trabajo, tan olvidados en el siglo XIX al extremo de que se habían reducido simplemente a una mercancía en el mercado libre de
la oferta y la demanda, mercancía que carecía de otra
protección que no fuera la de la ley de bronce del salario.
Se morirán algunos -había dicho David Ricardo-, se
morirán algunos obreros ante la incapacidad para satisfacer su oferta de trabajo. De acuerdo con la filosofía de la
miseria se mor'.:-:m algunos, se mueren y baja la oferta
y se sube la demanda; y el equilibrio natural de las fuerzas
económicas, que son tan rigurosas como la ley de la gra vedad, operará en este mundo y se acabó.
La respuesta mexicana quiso afirmar los derechos del
trabajo con todas sus consecuencias; y con la expresa manifestación de que con el articulo 123 se persigue, nada

35
34

�•
tnenos, el equilibrio entre los factores de la producción: el
capital y el trabajo. Y nada más por esto pasaría el artículo
123 a ser un precedente interesantísimo en la historia de
las instituciones de la humanidad occidental del siglo XX.
Pero si a eso añaden que, además, consigna en su texto el
Seguro Social, advertirán ustedes cómo el Estado mexicano concebido por su Constitución, no sólo es un Estado
que tutela el desarrollo económico, sino también, un Estado que procura el desarrollo social, la seguridad social
elevada a categoría constitucional.
No quiero fatigarlos repitiendo lo mucho que conocen
sobre el artículo 123, subrayo, gloso simplemente su importancia, como respuesta mexicana a la crisis del Estado
moderno. Y frente a los derechos individuales, los derechos sociales, uno de ellos básico: el derecho del trabajo.
El derecho del trabajo no es una mercancía, sino la característica más importante de la persona humana en toda su
dignidad, en toda su grandeza desde que perdió el paraíso;
y para subsistir tuvo que trabajar. La reivindicación, la dignificación del trabajo elevado como derecho a garantía
constitucional. Este es el artículo 123.

minuir o suprimir las cuotas de las tarifas de exportación
e importación exp:&lt;1idas por el propio Congreso, y
p~a cr~ar otras: as1 como para restringir y para prohibir las unportac1ones, las exportaciones y el tránsito de
p_roductos, artículos y efectos, cuando lo estime urgente, a
fm de r:?War el comercio exterior, la economía del país,
la estabilidad de la producción nacional o de realizar cualquier otro propósito en beneficio del país". Texto constitucional, facultad del ejecutivo, el Estado tutelar el Estado
d:_ servicio que ha reconocido en el artículo 3~. la obligac1on fundamental de educar, a cuyo fin dedica más de
la cuarta parte de su presupuesto. Estado de servicio tutel_ar de la j~tic~a social que es, ahora, en el siglo XX, la
pnmer Constitución que lo postula, que lo acredita, que lo
fundamenta Y que lo hace posible. Constitución de 1917
que es vigorosa respuesta a la inquietud del padre Morelos'.
Hagamos lo necesario, por medio de las leyes, para
~od~rar la ~pule~~ia y la indigencia; respuesta a la vieja
mqwetud ar~totelica y al reiterado anhelo de lo mejor
de _la. _humamd~d! que ha buscado en la convivencia, la
pos1~ilidad de vivir en la justicia y en la libertad. Muchas
graCJas.

Analicemos finalmente el artículo 131, -alguna parte
de él, no los voy a fatigar con toda su lectura-. Recordarán
ustedes que el artículo 131 correspondía al artículo que
otorgaba a la federación la posibilidad de regular el comercio exterior. Pero al texto anterior se añadió una idea,
ie instituyó mejor dicho, una idea de la mayor fertilidad que
ie permite la intervención del ejecutivo federal en el desarrollo del país y que ha abierto la puerta a todas las manifestaciones del intervencionismo estatal, que ha permitido
t.anto a la creación de la infraestructura que hace posible
nuestro desarrollo, como los aspectos de regulación que
han moderado hasta donde ha sido posible, dentro de las
circunstancias, el acaparamiento de riqueza.
El último párrafo dice así: "El Ejecutivo podrá ser
facultado por el Congreso de la Unión para aumentar, dís-

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37

�FELIPE TENA RAMIREZ
Ministro de la Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación; Doctor en Derecho de la
Universidad Nacional Autónoma de México; y autor de los libros: "Derecho Constitucional Mexicano" y "Leyes Fundamentales de México 1808-1957".

LOS ARTICULOS 27 Y 123 COMO RUPTIJRA DEL
CONCEPTO CLASICO DE CONSTITUCION

En nuestra trayectoria constitucional, larga ya en más
de siglo y medio, hay un episodio de profunda originalidad
y de .-ffillular trascendencia. Me refiero a la adopción en
el Co~o Constituyente de Querétaro de los artículos 27
y 123 de la Constitución de 1917.
Por original y por trascendente, para mí sólo es comparable a ese episodio el otro resonante en nuestra historia
constitucional, el de la institución del juicio de amparo en
~l Acta de Reformas de 1847.
Ni de la materia de aquellos artículos ni del contenido
esencial de esta institución fuimos ciertamente los inventores. En la vida social, como en todo género de vida, nada
nace de la nada. El juicio de amparo tiene sus antecedentes
en el habeas corpus, tal vez en los Procesos Forales de Aragón, en el derecho norteamericano sin duda a través de la
obra de Tocqueville; pero la fisonomía, que le imprimió el
Acta de Reformas y que sobrevive hasta nuestros días, es
lo que ha conferido al amparo su orginalidad, que por ser
tan nacional se ha atraído va el favor internacional. Del
mismo modo los derechos de las clases trabajadoras venían
• Conferencia pronunciada en el Auditorio de la Facultad de Derecho
Y Ciencias Sociales de la U.N.L.• el dia 23 de febrero de 1967.

39

�siendo objeto de ardientes defensas desde mediados del siglo
anterior; pero llevarlos al nivel de la ley suprema del país,
colocándolos bajo la protección del poder público a salvo aun
de la ley, imprimirles además como al amparo un acento
de intima mexicanidad, eso correspondió por primera vez
en la historia del mundo al Constituyente de Querétaro
La similitud de las instituciones va más allá. Es el amparo -protector de las garantías individuales- y son las
garantías sociales consignadas en los artículos 27 y 123,
los elementos vitales de la Constitución Política de México,
los únicos que tienen vida propia y lozana, normas proselitarias que se han ganado el corazón del pueblo. El pueblo
sabe que existe la Constitución cuando pide amparo contra
la arbitrariedad autoritaria, sabe que existe cuando se provee de tierras al campesino y de dignidad al obrero; pero no
sabe que existe en los numerosos preceptos d ~ en la
letra no ha hablado todavía el espíritu.
Las instituciones salvadoras de la Constitución, las
vivientes y vivificantes, las que redimen de su carácter de
Constitución literaria a nuestra ley máxima, son las consagradas en los artículos 103, 27 y 123. Por ahora, ellas. Para después, nuestra certidumbre inacabable de que algún
día, íntegramente, la ley será para la vida y la vida estará
bajo la ley.
Hace diez años, con motivo del centenario de la Constitución de 57, tuve oportunidad de hablar acerca del amparo en esta Universidad ilustre. Ahora, en el cincuentenario de la de 17, alcanzo el honor de referirme ante ustedes
a los artículos 27 y 123 en cuanto significaron la ruptura
del concepto clásico de Constitución.
Bajo ese rubro, no cabe pretender la exégesis de los
preceptos, sino presentar, así sea en sus momentos culminantes, la dinámica histórica que entre titubeos y afirmaciones, entre ímpetus y resistencias, abrió camino para la
adopción final de los textos. Fue la historia vibrante y con-

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vu1sa de México la oue entonces triunto; es su tinudo reflejo lo que ustedes, acaso, hallarán en mis palabras.

El concepto clásico de Constitución que acogió el siglo
XIX, como herencia de las doctrinas del XVIII y de las realizaciones de la Revolución Francesa, tuvo por objeto primordial al individuo, protegiéndolo en sus derechos humanos frente al poder público. Era la relación normada entre
el hombre y el Estado.
El contenido mínimo y esencial de la Constitución clási_ca ~~nsistía en la forma de gobierno, así como en la orgamzac1on de los Poderes y en la dotación de sus competencias.
Pero aun este contenido, que en apariencia podía mirar
tan sólo a uno de los dos términos de la relación en cuanto
se refería al Estado, en realidad se ponía también al servicio
del individuo. En efecto, la forma de gobierno tenía que ser
d~mocrática para la participación de todos en la cosa púbhca, Y la organización debía tener por base la división de
poderes como medio de precaver la libertad contra el despotismo, pues como decía Montesquieu, "cuando se concentran el poder legislativo y el poder ejecutivo en la misma
persona o en el mismo cuerpo de magistrados, no hay libertad, ni la hay tampoco si el poder judicial no está separado del poder legislativo y del ejecutivo".
En el sistema de pesos y contrapesos que caracteriza
a la Constitución clásica, la división de poderes constituye
la limitación interna del poder público. Su limitación externa
está en las garantías individuales, enumeración de ciertos
derechos del individuo que la Constitución erige como intocables para el Estado, cerco para todas las autoridades, escudo resonante de la inviolabilidad de la persona.
Fuera de ese contenido sustancial, la Constitución clásica solía admitir en su seno algunas pocas materias que,
no obstante no poder considerarse como límites concretos a
41

�la actividad de las autoridades, merecían por su importancia
quedar incluidas en la lfY suprema. Pero 1~ que
podia
tolerar nunca la Constitución clásica _er~ la mcl~ion en ~u
articulado de facultades del poder pubhco para i~te~emr,
imponienqo su voluntad, en las relaciones d_e los. mdivi~uo~
. Admi
. "tir"lo habría sido negar la razon de ser, la: ge
ent re si.
· tab a
nealogía misma del régimen constitucional, que_orien :i,
los poderes públicos haciá'la única finalidad, incompatible
con la contraria, de no meno~cabar la esfera de la libertad

-~º

individual.
Nuestro constitucionalismo del siglo _XIX se_cerró a
cualquiera ruptura en su posición de no mtervemr en ~as
relaciones entre sí de los individuos. Hay dos mome1:1tos significativos, propiamente dramáticos, en que la_re~da~ na. al llamó inútilmente a las puertas del constitucionalismo
cion
.
. .
r cursores
clásico, con la llamada vigorosa de dos insignes P e
de la Constitución de 1917.
Fue el primero José María Morelo~ y P~vón. Aunf!ue .
conocidas de todos, recqrdemos sus dos frases celebres, anun.
mas· de un siglo de los artículos 27 Y 123, resumen
cio a
.
· D..
en escasas líneas del. problema laboral Y d~l_ agr_~~- iJo
del -primero, en los Sentimientos de la N acion dingidos al
Constituyente de Chilpancingo: las leyes deben ser tales que
"moderen la opulencia y la indigencia, y dQ tal suerte se
aumente el jornal del pobre, que me'joren sus costumbres,
aleje la ignorancia, la rapiña y el hurto". Y en el Proye&lt;:to
para hacer la guerra, declaró respecto al pr?blema agrario:
" Deben también inutilizarse t~das las haciendas grandes,
cuyos terrenos pasen de dos l~guas cuando_mucho, porque
el beneficio positivo de la agricultura consiste en que muchos se 'dediquen con separación a ben~fici~ un c_o rto terreno que puedan asistir con su trabaJo e mdustria, Y no
en que un solo particular teI).ga mucha extensión de tierras
infructífer,a s, esclavizando millares de gentes para que las
cultiven por fuerza en la clase de gañanes Y esclavos, _cu~do
pueden hacerlo como propietarios
~?rrenó, limitad?
con libertad y beneficio suyo y del publico .

?e.~

42

La asamblea trashumante que fue el Constituyente iniciado en Chilpancingo, no recogió en la Constitución de
Apatzingán las ideas de Morelos cuya exposición acaba de
transcribirse. Acaso nunca se esclarecerá, por la ausencia
total de documentación acerca de las labores del Congreso
si ello se debió a desacuerdo, a incomprensión o lo que e~
más bien de suponer, al concepto que entonces' prevalecía
de lo que debía ser una Constitución. Pero es lo cierto que
el reclamo se perdió por lo pronto, hasta resonar como un
eco, otra vez prematuro, en el voto particular que formuló
Ponciano Arriaga, ante el Constituyente de 56.

En el dictamen de la Comisión de Constitución se había
planteado la premiosa interrogante: "La Constitución, en
una palabra, ¿ debía ser puramente política, o encargarse
también de conocer y reformar el estado social?" A lo que
la propia Comisión contestó de este modo: "en general fue-ron desechas todas las (reformas) conducentes a definir
Y fijar el derecho de propiedad, a procurar de un modo
indirecto la división de los inmensos terrenos que se encuentran hoy acumulados en poder de muy pocos poseedores, a corregir los infinitos abusos que se han introducido y
se practican todos los días, invocando aquel sagrado e inviolable derecho, y a poner en actividad y movimiento la
riqueza territorial y agrícola del país, estancada y reducida
ª. monopolios insoportables, mientras que tantos pueblos y
ciudadanos laboriosos están condenados a ser meros instrumentos pasivos de producción en provecho exclusivo del
capitalista, sin que ellos gocen ni disfruten más que una
parte muy ínfima del fruto de su trabajo".
No conforme con el sentir de la mayoría, Ponciano
Arriaga, principal autor del proyecto de Constitución formuló vigoroso voto particular. "Mientras que pocos i~dividuos -dijo en uno de sus numerosos párrafos- están en
posesión de inmensos e incultos terrenos, que podrían dar
subsistencia para muchos millones de hombres, un pueblo
numeroso, crecida mayoría de ciudadanos, gime en la más
horrenda pobreza, sin propiedad, sin hogar, sin industr ia

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�ni trabajo. Ese pueblo no puede ser libre, ni republicano,
y mucho menos venturoso, por más que cien constituciones
y millares de leyes proclamen derechos abstractos, teorías
bellísimas, pero impracticables, en consecuencia del absurdo sistema económico de la sociedad". Para atender a tan
apremiante situación, Arriaga consideraba que era preciso,
no suprimir la propiedad, sino cambiar solamente la organización social que concedía el suelo a un pequeño número
de individuos, para lo cual proponía una serie de medidas
tendientes al reparto y mejor distribución de las tierras.
Si en la Comisión habían fracasado las ideas de Arriaga, no es de extrañar que igual suerte les hubiera tocado
en el seno del Congreso. Nada más que aquí, a diferencia
de lo ocurrido en Apatzingán, sí sabemos las razones que
se dieron para no abrir la puerta de la ley suprema a los
reclamos de justicia para las clases laboral y agraria. Llevó la voz en contra el eminente constitucionalista Ignacio
L. Vallarta y fueron estas sus palabras: " ... nuestra Constitución debe limitarse sólo a proclamar la libertad de trabajo ... porque, sobre ser ajeno a una Constitución descender a formar reglamentos, en tan delicada materia puede,
sin querer, herir de muerte a la propiedad, y la sociedad
que atenta contra la propiedad, se suicida" "En último
análisis -añadió- el trabajo es la única propiedad del pobre, que no tiene ni fincas, ni fábricas, ni otra clase de
bienes".
Así se imipidió la entrada a la Constitución de 57, en
nombre del constitucionalismo clásico expuesto por Vallarta, de las medidas proteccionistas que debía adoptar el Estado en favor de los débiles, según el criterio de Arriaga.
Su lugar no estaba en la Constitución, además de que tales
medidas podían afectar el sagrado principio individualista
del respeto absoluto a la propiedad.

dad teórica entre pobres y ricos, combinada con la libertad
más teórica aún para concertar contratos de trabajo entre
unos y otros, dio por resultado en la realidad la subyugación incondicional de aquéllos por éstos. Se preparaba allá
a lo lejos la Revolución. La injusticia social que auspiciaba
el concepto clásico de Constitución, debía al desaparecer,
arrastrar consigo ese concepto. Pero como todas las grandes construcciones ideológicas, el constitucionalismo clásico
libró hasta lo último la batalla por su existencia. Evoquemos, así sea apresuradamente, las dramáticas jornadas que
culminaron en los finales de la asamblea de Querétaro.

Con los albores del siglo XX se inician los primeros movimientos de oposición al régimen del Presidente Díaz. Predominantemente políticos al principio, en 1906 adelantan
tendencias claramente sociales cuando en ese año Ricardo
Flores Magón y los demás dirigentes del Partido Liberal
Mexicano dieron a conocer su programa, en el que se fijaba el máximum de tiempo de trabajo y el salario mínimo,
la indemnización por accidentes de trabajo, el descanso semanario obligatorio, el recobro por el Estado de las tierras
improductivas y su distribución a quienes las solicitaren
para su cultivo, la creación de un Banco Agrícola para refaccionar a los agricultores carentes de recursos.
Esta tendencia social de cierto grupo de la oposición,
pronto quedó ahogada por el aspecto político que caracterizó el movimiento oposicionista de Francisco I. Madero.
En su Plan d~ San Luis, de 5 de octubre de 1910, campeaba el principio político de no-reelección y uno solo de
naturaleza social: la restitución a sus antiguos propietarios,
en su mayoría indígenas, de los terrenos de que se les había
despojado por la aplicación arbitraria de la ley de terrenos
baldíos.

Durante toda la vigencia de la Constitución de 57 privaron los mismos principios, nada más que llevados en el
orden práctico hasta sus últimas consecuencias. La igual-

El 19 de noviembre del año de 10, la víspera de la
fecha fijada para el levantamiento en contra de Díaz,

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�Flores Magón cuidó de fijar la düerencia de programas entre su partido y el Antirreleccionista de Madero. "El Partido
Liberal -dijo- quiere libertad política, libertad económica
por medio de la entrega al pueblo de las tierras que detentan los grandes terratenientes, el alza de los salarios Y la
disminución de las horas de trabajo ... El Partido Antirreleccionista sólo quiere libertad política".
Al triunfo del maderismo, su caudillo ratificó la postura abstencionista ante la cuestión social. Refiriéndose a
la pequeña propiedad agraria, Madero dijo en agosto de
11 que "no podría desarrollarse más que lentamente, pues
tenía por principal base la educación del pueblo y como
principal obstáculo la defectuosísima repartición de la propiedad, que, por más defectuosa que fuese, debía respetarse puesto que cualquier legislación futura debía tener por
base inconmovible asegurar el principio de propiedad".
A medio siglo de distancia, seguía resonando en la historia nacional, ahora en boca del dirigente máximo del
movimiento triunfante, la tesis que Vallarta había sustentado en el Constituyente de 57. Pero no tardaron en aflorar
por sú cuenta las aspiraciones populares insatisfechas. En
marzo de 11, Gildardo Magaña, Gabriel Hernández y otros
pidieron en un plan la restitución y dotación de tierras, el
aumento de jornales, la limitación de las horas de trabajo.
En agosto, Andrés Molina Enríquez inicia en Texcoco los
planes · antimaderistas, en pro de la reforma social. Lo
secunda Emiliano Zapata en el sur, con el Plan de Ayala,
expedido en el mes de noviembre. Repercute la misma tendéncia en el norte, en marzo de 12, con el Pacto de la
Empacadora de Pascual Orozco.
'
Dentro del maderismo, leal a su jefe, cobra cada vez
mayor importancia una corriente de opinión favorable a
tratar la cuestión agraria y la laboral. Es en la Cámara de
Diputados, a partir del mes de octubre de 12, donde se escuchan cálidos discursos y se presentan tímidas iniciativas
demandando que, por fin, se aborde el palpitante prob1e-

ma: ~l cuart~lazo de la Ciudadela, pocos meses después;..-Ja·
t~1c1on del Jefe de las fuerzas del gobierno, la desapari.:.
c1on .de los gobernantes legítimos, todo eso paró en seco
movimie~!º legalista de renovación social, pero al mismo
tiempo abr10 la oportunidad de que una revolución .una
a~téntica revolución, llevara hasta sus últimas cons¡cuencias los postulados de redención social que iban penetrando
en las conciencias.
,

e!

Más aún que el Plan de San Luis, el de Guadalupe de
26 de marzo d~ 1913 se muestra despreocupado de cualquier
programa social. Desconocimiento de los tres Poderes federales,
coludidos en el régimen emanado de la traicion,
··
.
asi con:i? de los gobiernos de los Estados que dentro del
pla.z_o fl~~do no de~co~ocieren a l~s Poderes federales; organizacion del movumento revolucionario con la única mira
de ceJe~rar elecciones generales; designación del ciudadano
~en~tI~o Carranza como Primer Jefe del Ejército CombtuCionalista: he allí, en resumen, el contenido del Plan
c~ que el Gobernador de Coahuila dotó al naciente movimiento armado.
.~as al entregar el documento para su firma a los· jefes
;. .ofici~es, un grupo de ellos, pidió que en él se incluyeran
lineam.ientos_ agrarios, garantías obreras, reivindicaciones
Y fraccionamientos de latüundios, absolución de deudas y
al&gt;oli~ió~ de tiendas de rayas". El Primer Jefe insistió en
los termmos del plan, y los subordinados cedieron, teniendo
en ~uen~ que para hallar menor resistencia era preciso destruir primero ~l gobierno usurpador y afrontar después los
problemas sociales, con lo que se eliminarían fuerzas que
de otro modo se opondrían tenazmente al triunfo de la causa.
Meses después, el 24 de septiembre de 1913 Carranza
pronunció un discurso en Hermosillo, en el que h~blando par~- los suyos, reveló el objetivo trascendental de la revoluCIOn, al expresar textualmente: "Sepa el pueblo de México

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46

�que terminada la lucha armada a que convoca el Pla~
de Guadalupe, tendrá que principiar majestuosa Y fo~•dable la lucha social queramos o no queramos nosotros mismos y opónganse 1~ fuerzas que se opong~ ..." "tendremos que renovarlo todo, ordenarlo y construirlo de verdad,
crear una nueva Constitución".
Veámos cómo encauzó Carranza, al término de la lucha
contra el huertismo, la realización de su programa esbozado en el discurso de Hermosillo. Para ello hay que tener en
cuenta los dos decretos expedidos por el Primer Jefe, reformatorios el primero del Plan de Guadalupe Y el segundo
del anterior.
El primero se expidió en Veracruz el 12 de diciem~:e
de 1914, cqando ya era inminente la lucha c~n la f~cc1on
villista. Esto último explica que una de las diferencias _de
criterio entre los dos grupos que señala el decreto _d~r~~e
de. "las declaraciones terminantes del Jefe de la D1V1Sio:1
del Norte .. . de desear que se restablezca el orden :onstitucional antes de que se efectúen las reformas social~s Y
políticas que exige el país". Y agrega: "El primer Jefe tiene
la obligación de procurar que, cuanto antes, se pongan en
vigor todas las leyes en que deben cristalizar las reformas
políticas y económicas que el país necesita".
Con las anteriores palabras, que figuran en la parte
considerativa del decreto, Carranza quiso dar a ente~der,
sin duda, que en la normalidad constitucio!3al naufra~ar1a la
adopción de una legislación revolucionaria. Lo confirm~ el
·a rtículo 4o. del decreto, el cual dispuso que una vez instalado el Congreso de la Unión, el Primer Jefe "le someterá las reformas expedidas y puestas en vigor durante la
lucha con el fin de que el Congreso las ratifique, enmiende O ~omplete y para que eleve a preceptos constitucionales
aquellas que deban tener dicho carácter". Tales r~formas,
según el artículo 2o., serían de dos clases, unas so~i~les que
el decreto enumeraba ampliamente, y otras pollti~as, .~e
las que sólo decía que "garanticen la verdadera aplicac1on
48

de la Constitución de la República".
En consecuencia del anterior Decreto, Carranza expidió en Veracruz los siguientes: 25 de diciembre de 1914,
reforma a la Constitución en materia municipal, antecedente
del artículo 115 de la Constitución de 17; 6 de enero de 1915,
ley agraria sobre restitución y dotación de tierras, antecedente del artículo 27; 7 de enero de 1915, legislación petrolífera, cuyo artículo 4o. contiene la primera norma de nacionalización de petróleo; 29 de enero de 1915, ley del divorcio, reformatoria del Código Civil del Dístrito Federal
y Territorios; 26 de abril de 1915, fijación del salario para
los Estados sometidos al gobierno constitucionalista.
El segundo decreto de los dos a que antes me referí,
reformatorio a su vez del emitido el 12 de diciembre de
1914, fue expedido por el Primer Jefe el 14 de septiembre
de 1916. En él se modificaba el artículo 4o. del primero de
los citados decretos, que como hemos visto preveía que se
someterían las reformas al futuro Congreso ordinario, ·y
en su lugar se dispuso que se convocaría a elecciones para
un Congreso Constituyente, ante el cual el Primer Jefe debería presentar "el proyecto de Constitución reformado para
que se discuta, apruebe o modifique, en la inteligencia de
que en dicho proyecto se comprenderán las reformas dictadas y las que se expidieren hasta que se reúna el Congreso
Constituyente".
En la parte considerativa del decreto se distingue entre
reformas políticas y reformas sociales. Las reformas po~
líticas tienden a evitar "la completa absorción de todos los
poderes por parte del Ejecutivo o que los otros, con especialidad el Legislativo, se conviertan en una rémora constante para la marcha regular y ordenada de la administración"; de ellas se ha observado que algunas ·afectan la or garlización y funcionamiento de los poderes públicos, por
lo que su adopción implicará reformas constitucionales;
"planteado así el problema, desde luego se ve que el únic~
medio de alcanzar los fines, es un Congreso Constituyente".
49

�En cuanto a las reformas que "no tocan a la organización y funcionamiento de los poderes públicos" (alusión
a las reformas sociales) "pueden ser expedidas y puestas en
práctica desde luego sin inconveniente alguno, como fueron
promulgadas y ejecutadas inmediatamente las Leyes de
Reforma, las que no vinieron a ser aprobadas e incorporadas en la Constitución sino después de varios años de estar
en plena observancia".
De los párrafos transcritos cabe deducir, para nuestro objeto, que las ideas que informaban la reunión del
Constituyente previsto eran dos: de las reformas políticas
debía conocer el Constituyente para incorporarlas o no a la
Constitución; en cuanto a las reformas sociales, debían abordarse fuera del Constituyente y de la Constitución, salvo
las ya expedidas y sin necesidad de la voluntad constituyente
para ponerse desde luego en vigor. Como se ve, en vísperas
de la reunión del Congreso y nada menos que en el decreto
que la acordaba, seguía prevaleciendo el concepto clásic~
de que debía reservarse el cupo de la ley suprema exclusivamente para las cuestiones políticas.
Esta disociación entre las reformas políticas y las sociales, para dar cabida en la Constitución solamente ~ las
primeras, se acentúa hasta llegar al más completo divorcio en el proyecto de Constitución, que presentó el Primer
Jefe ante la asamblea de Querétaro.
En el mensaje que , leyó al entregar su proyecto, Carranza anuncia en sus primeros renglones que pone en manos del Congreso "el proyecto de Constitución reformada,
proyecto en el que están contenidas todas las reformas políticas que la experiencia de varios años me ha sugerido".
Reformas políticas eran, en efecto, las únicas que contenía el proyecto, ya que no merecen propiamente el nombre de reformas las tenues adiciones al artículo 5o. en
materia laboral y al 27 en materia agraria. El primero se
adicionó con el siguiente párrafo: "El Contrato de trabajo

sólo obligará a presentar el servicio convenido por un período que no exceda de un año, y no podrá extenderse en
ningún caso a la renuncia, pérdida o menoscabo de cualquiera de los derechos políticos y civiles". En cuanto al
artículo 27, la innovación consistió en que la necesidad o
utilidad de la ocupación de la propiedad privada para uso
público, debería ser declarada por la autoridad administrativa, en lugar de la remisión a la ley que hacía la Constitución de 57, lo que en concepto del autor del proyecto
"era suficiente para adquirir tierras y repartirlas en la
forma que se estime conveniente entre el pueblo que quiera
dedicarse a los trabajos agrícolas, fundando así la pequeña
propiedad, que debe fomentarse a medida que las públicas
necesidades lo exijan".
Pero en el Mensaje del Primer Jefe aparece un párrafo, perdido entre otros muchos, que debemos apartar por
significativo de la actitud subyacente de su autor. Dice así:
"con la facultad que en la reforma de la fracción 20 del
artículo 72 se confiere al poder Legislativo federal para
expedir leyes sobre el trabajo, en las que se implantarán
todas las instituciones del progreso social en favor de la clase obrera y de todos los trabajadores; con la limitación
del número de horas de trabajo, de manera que el operario
no agote sus energías y sí tenga tiempo para el descanso y
el solaz y para atender al cultivo de su espíritu, para que
pueda frecuentar el trato de sus vecinos, el que engendra
simpatías y determina hábitos de cooperación para el logro
de la obra común; con las responsabilidades de los empresarios para los casos de accidentes; con los seguros para los
casos de enfermedad y de vejez; con la fijación del salario
mínimo bastante para subvenir a las necesidades primordiales del individuo y de la familia y para mejorar y asegurar
su situación; con todas estas reformas espera fundadamente
el gobierno de mi cargo que las instituciones políticas del
país responderán satisfactoriamente a las necesidades sociales".
He allí un programa de reforma social, un programa

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50

�que recoge lo substancial de lo expuesto hasta entonces sobre la materia; deben haber pensado los diputados constituyentes al escuchar la lectura del párrafo transcrito. Pero
al leer posteriormente el articulado al que precedía el Mensaje, su decepción se imponía, pues nada de lo anunciado
en aquél se consignaba en el proyecto.
Especialmente la cita concreta de la fracción 20 del
artículo 72 (correspondiente al 73 del proyecto), que según el Mensaje otorgaba al Congreso las facultades antes
enumeradas, resulta inexplicable, pues ni en esa fracción,
ni en el artículo, ni en parte alguna del proyecto se contiene lo que con tanto énfasis y claridad se aseguraba allí
se encontraría.
Ello resulta inexplicable, a menos de entender que en
el último momento el Primer Jefe había suprimido del articulado la reforma social mencionada en la exposición de
motivos, sin que a ésta se hubiera llevado -Y ello por un
mero olvido- la supresión operada en el proyecto. De ser
así, quiere decir que fue deliberada la evasión en el proyecto
de la cuestión social. En él había triunfado, no sólo el concepto clásico de Constitución que expulsa de la misma estos
temas ajenos a la organización de los Poderes, sino también
el espíritu liberal e individualista que había hablado por
boca de Vallarta en el Constituyente de 57.

ofrecía el proyecto, hubieran pasado sin pena ni gloria por
el procedimiento ordinario de la revisión constitucional.
Pero las que en materia social reclamaba la revolución
triunfante, en nombre de los cientos de millares de caídos
en la lucha, en nombre de los sobrevivientes y en nombre,
sobre todo, de las generaciones futuras, serían reformas
frustráneas en caso de aprobarse el proyecto del Primer Jefe.
De este modo un dilema se erguía inexorable: o el proyecto se aprobaba o el criterio de la revolución se imponía.
La asam~lea optó por el segundo término de la disyuntiva,
tras apas10nantes debates, en jornadas de los más trascendentales en la historia del constitucionalismo mexicano.
De todo ello tomaremos nota únicamente en cuanto
afecta al concepto clásico de Constitución.

Cronológicamente la asamblea de Querétaro examinó
el _problema laboral antes que el agrario, al presentarse por
prunera vez el artículo 5o. del proyecto en la sesión del
19 de diciembre de 1916, en la que se aplazó para tener
en c~enta algunas ampliaciones propuestas por un grupo
de diputados. Acogiendo varias de esas sugestiones, volvió
a pi:esen~ en la sesión del 26 de diciembre y en ella
iiusc1tó viva controversia, que sirvió para deslindar los campos.

Ni siquiera cumplía el proyecto el compromiso contraído en el artículo 4o. del decreto de 12 de diciembre de 1914,

según el cual en el proyecto de Constitución se comprenderian "las reformas dictadas y las que se expidieren hasta que
se reúna el Congreso Constituyente", pues en dicho proyecto no se mencionaba ninguna de las reformas dictadas,
especialmente la Ley Agraria del 6 de enero.
El proyecto que así se anunciaba no ameritaba de cierto

. . El diputado Fernando Lizardi sostuvo la tesis trad1~1onal de excluir de la Constitución la regulación del trab::tJO Y al efecto dijo: "sobra completamente en este articulo todo el párrafo final, que no es sino un conjunto de
muy buenos deseos que encontrarían un lugar muy adecuado en el artículo 73 del proyecto como bases generales
que s~ den al Congreso de la Unión para legislar sobre
trabaJo".

la convocatoria de un constituyente ad-hoc, mucho menos

de una revolución. Las reformas que en materia política

52

El diputado Heriberto Jara expuso la tesis opuesta,
53

�por primera vez en forma tan directa en los anales del constitucionalismo mexicano. "Los jurisconsultos -dijo-, los
tratadistas, las eminencias en general en materia de legislación, probablemente encuentren hasta ridícula esta proposición: ¿cómo se va a consignar en una Constitución la
jornada máxima de trabajo?, ¿ cómo se va a señalar alli
que el individuo no debe trabajar más de ocho horas al día?
Eso, según ellos, es imposible; eso, según ellos, pertenece
a la reglamentación de las leyes; pero precisamente, señores, esa tendencia, esa teoría, ¿ qué es lo que ha hecho? Que
nuestra Constitución tan libérrima, tan amplia, tan buena,
haya resultado como la llamaban los señores científicos un
traje de luces para el pueblo mexicano, porque faltó esa
reglamentación que jamás se hizo".
Jara hablaba en favor de las adiciones que a propuesta
suya y de otros diputados, había admitido introducir la Comisión en el artículo 5o. del proyecto. Pero el diputado
obrero Héctor Victoria no estuvo de acuerdo con tales adiciones por considerarlas insuficientes y pidió que se extendiera a más la protección constitucional del trabajador, especialmente a los tribunales de arbitraje.
El diputado Froilán Manjarrez dio un paso todavía
más avanzado y por primera vez propuso que no fuera un
articulo, como era el 5o., sino todo un título de la Constitución el que regulara la materia laboral. Por el interés que
tienen para nuestro tema, conviene transcribir las siguientes palabras que pronunció: "No, señores, a mi no me importa que esta Constitución esté o no dentro de los moldes
que previenen jurisconsultos, a mí no me importa nada de
eso, a mí lo que me importa es que atendamos debidamente
el clamor de esos hombres que se levantaron en la lucha
armada y que son los que más merecen que nosotros busquemos su bienestar".
Continuó la discusión del artículo 5o. los días 27 y 28
en un tono cada vez más radical y sin que ya nadie objetara
que la puerta de la ley suprema debía abrirse para las rei-

54

vindicaciones obreras.
La discusión concluyó en la notable sesión del 29 de
diciembre, en la que el poeta y orador Alfonso Gravioto
(aquel que al ser atacado por la elegancia de su decir hab~a contestado que allí s_e quería la abolición de toda prop1ed~d.'. hasta. de la propiedad en el lenguaje) pedía que la
Com1sion retirara del artículo 5o. "todas las cuestiones
obreras, para que con toda amplitud y con toda tranquilidad, presentemos un artículo especial que sería el más
glorioso de todos nuestros trabajos aqui, pues así como
Francia, después de su revolución, ha tenido el alto honor
de consagrar en la primera de sus cartas magnas los inmortales derechos del hombre, así la revolución mexicana
te~drá el orgullo. legítimo de mostrar al mundo que es la
prunera en consignar en una Constitución los sagrados
derechos de los obreros".

. . No obstante la resistencia del presidente de la Comis10n _de Cons~tución, diputado Francisco J. Mújica, quien
segwa sosteruendo la idoneidad del artículo 5o., la asamblea aprobó la moción suspensiva por la que no se votaría
el articulo 5o. mientras no se tormara el capítulo de las
bases del problema obrero. En consecuencia, quedó retirado el dictamen relativo a dicho artículo.
~na comisión voluntaria, integrada principalmente por
los ?1putados Pastor Rouaix y José Natividad Macías, elaboro el proyecto de un titulo especial que denominó "Del
trabajo" Y que el 13 de enero de 1917 presentó ante el
Congreso. ~nado a la Comisión de Constitución y modificado. ~r esta en detalles secundarios, fue aprobado por
unarumidad de votos de los miembros del Congreso en la
~oche del 23 de enero de 1917, para pasar a formar parte
~te~ante, como Título Sexto, de la Constitución de la Repu~hca, con la denominación "Del trabajo y de la previsión
social".
En ese día se quebr antó, en nuestra tradición consti55

�tucional, el concepto clásico de Constitución. No es de extrañar pues, que al día siguiente, el 24 de enero, se lleva~a
al conocimiento del Congreso una iniciativa en materia
agraria destinada a solucionar el otro problema social que
desde
llamaba a las puertas de la ley básica, ni es de
llamar la atención que esa iniciativa ya no topara con la
repulsa del antiguo concepto de Constitución.

57

Presentado el dictamen de la Comisión el día 29 de
enero, el Congreso, a fin de tratar la cuestión agrari~,. se
constituyó en sesión permanente, la que se suspend10 a
las tres y media de la mañana del 30, se reanudó e!1 la
tarde de ese mismo día, se continuó a las once de la manana
del siguiente y se levantó finalmente a las tres y cuarenta
y cinco minutos de la tarde del propio día 31, último del
término de dos meses señalado para las labores del Congreso. El artículo 27 había sido aprobado. Poco después
se iniciaba la sesión de clausura del Constituyente.
Como resultado de su obra se conservaban incólumes
los principios políticos que habían caracterizado a la Constitución de 57, según eran la forma de gobierno, la organización de los Poderes, el otorgamiento de sus facultades
y las garantías individuales. Pero el concepto clásic~ •de
Constitución en cuanto admitía por únicos y exclusivos
principios d~ una Constitución los del liberalismo individualista, eso había sido quebrantado en Querétaro -en nombre de otro principio diverso de los anteriores, el cual a
su vez se descompone en dos: primero, el Estado: debe intervenir en las relaciones de los particulares cuando se
hace necesario proteger el débil contra el fuerte; segundo,
las normas que rigen esa intervención han de ser de rango
constitucional, pues por su importancia deben quedar a
salvo de las contingencias de la legislación ordinaria. De
este modo la Constitución de 17 es polfüca en cuanto conserva un sistema de defensa del individuo frente al Estado,
pero es social en cuanto introduce un sistema por el que el
Estado interviene para defender a una cierta clase frente
a otra.
56

La ejecución en la práctica del sistema de garantías
sociales implantado en 17, con los defectos, los errores y
los abusos que no hay porqué soslayar, en nada amenguan
le generosidad de la intención de sus autores y el acierto
en el logro. Menos aún disminuyen el mérito del esfuerzo.
Que sean mis últimas palabras un homenaje a ese esfuerzo. En todos nuestros anteriores Congresos Constituyentes era la asamblea, en ejercicio de la plenitud de la
soberanía, quien elaboraba su propio proyecto de Constitución, para discutirlo, modificarlo en lo conducente y
aprobarlo. En Querétaro el Congreso recibió un proyecto
de Constitución que no era suyo, sino que se presentaba
nada menos que por el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, con la aureola de sus méritos de vencedor de
dos guerras sucesivas, con el prestigio de su experiencia,
con la fuerza de su carácter nada propicio a doblegarse.
Por encima de todo eso, más allá de la voluntad indomable
del Primer Jefe, los diputados constituyentes innovaron en
la zona vedada del proyecto. Actitud de esforzado empeño la suya, casi sin precedente en nuestros fastos parlamentarios, a la que correspondió la del autor del proyecto, quien lejos de entorpecer las labores del Congreso
o de llegar al atentado de su clausura, observó serenamente
el desarrollo de los debates desde la misma ciudad de
Querétaro, soportó sin inmutarse, a veces personalmente
rudos embates a sus ideas, y cuando en la sesión de clausura recibió el texto de la Carta que iba a promulgar cinco
días después, expresó estas sencillas palabras: "sumiso y
respetuoso le presto mi completa aquiescencia".
Los artículos 27 y 123 surgieron del pueblo y en ese
día al pueblo regresaron. Cincuenta años ahora lo atestiguan.

Felipe Tena Ramírez.
57

�LIC. RAUL RANGEL FRIAS
Ex-Rect.or de la Universidad ;y Ex--Gobernador del Estado de Nuevo León.

I

"LA SOBERANIA CONSTITUCIONAL"*

El inesperado honor que me concede la presencia de
todos los que aquí me hacen compañía, me obliga a que dedique estas brevísimas palabras de preámbulo para dar las
gracias al Sr. Director de la Facultad de Derecho, a los se_ñores Profesores que se han dignado asistir, a los compañeros estudiantes y a los amigos todos. Nunca menos que ahora puedo ofrecerles el contenido de estudios que pudieran contribuir a iluminar tesis académicas o hacer avanzar cap~~
tulos de la ciencia del derecho constitucional, mucho menos
c-n un momento en que por constancia propia he podido darme cuenta que está presente en la ciudad de Monterrey un
c.ástinguido maestro, un singular jurista de gran talento y
capacidad como es el Lic. Tena Ramírez.
'
Sea todo ello menos que excusa, un modo de presentar con las menores pretensiones estas reflexiones quevoy a hacer, derivadas de mi ocupación durante toda fa
vida a la cosa pública. Desde mi época de estudiante de
esta Universidad y la de México, como posteriormente, el hilo
conductor de todo lo que he podido realizar está transido
de un significado público. Y nada más natural que dentro
de ese significado de ocupación pública a que he sido II~-

* Versión taquigráfica de la Conferencia pronunciada en el Auditorio
de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.N.L., el día
21 de febrero de 1967.

59

�vado -unas veces de profesor o de consejero universitario o bien de funcionario público- haya tenido una relación intelectual y otra de experiencia con los factores
históricos, políticos y económicos que fraguan esta compleja sociedad mexicana a la cual pertenecemos.
No creo que toda la sabiduría esté ni remotamente contenida en los libros. Soy además un entusiasta de las contribuciones que afloran de los niveles inferiores hasta las
más elevadas cumbres de la vida económica y social, para la integración de una personalidad mexicana que cada
dia se apunta más segura en el horizonte del tiempo; y es
por ello que sin la pretensión académica de quien domina
una ciencia como es la jurídica y particularmente el campo
del Derecho Constitucional, puedo justificar mi presentación en este anfiteatro como la aportación de un hombre
que ha tenido una experiencia pública, que puede por lo
tanto, independiente de lo que contengan los libros, los
tratados y las historias, ofrecer un aporte a esa dilucidación que se va haciendo de los grandes y de los pequeños
temas mexicanos.
La soberanía constitucional, que hoy nos parece un
tema de puro carácter académico, fue un pendón de contienda y una bandera en el camino a ttavés del cual
se ha ido efectuando la organización del Estado mexicano. Bajo el nombre técnico y conceptual de soberanía
se oculta una intensa corriente de entusiasmo de fervores y de inquietudes, que producen la Independencia mexicana y posteriormente la Reforma e incluso la Revolución
de 1910.
Esa idea casi geométrica de la Soberanía tiene un contenido palpitante de interés histórico y de verdad política;
y no sólo es el patriotismo exclusivo de los juristas, al estilo de un purista como Duguit u otro como Kelsen. Podría
incluso desaparecer bajo fórmulas substitutivas de mayor
rigor y de mejor eficacia en la organización del cuerpo
constitucional. Pero los conceptos y las palabras del hombre
están teñidas de su emoción; y la emoción está teñida de

60

su combate, a veces de su victoria como en otras de sus
derrotas.
La Soberanía como tema expreso de reflexión jurídica nace en una época de grandes conflictos europeos.
Afloran las fuerzas que van a transformar la sociedad medieval o post-medieval en la sociedad industrial que posteriormente se finca en Inglaterra y toma su mayor desarrollo
en este siglo. Pero antes de que se realicen materialmente
los postulados de la ciencia y de la técnica contemporánea,
el hombre parece prepararse y se ensaya filosófica y políticamente a despejar el camino para que puedan avanzar los
descubrimientos hacia su culminación efectiva. En esa época
de grandes transformaciones, se parte en pedazos el edificio conceptual jurídico que había dejado la Edad Media como legado a la Europa Occidental.
El Imperio es un esquema de organización jurídica,
que tomado del viejo Derecho Romano permite a las naciones incipientes de aquel vasto territorio dar una especie de forma o comunidad internacional a los diversos tipos
de conflictos y de choques que entre ellos se suscitan.
Lo mismo pasa a la Iglesia, que a su vez se apoya en
igual estructura; ha devenido a través de mil años en nuevo complejo de relaciones sociales, políticas y culturales
que van a llenar las nacionalidades. Al forjarse la personalidad francesa, la nacionalidad inglesa y restantes, está
abriéndose paso una revolución espiritual que todavía, incluso, no termina en nuestros días. Se ampara .bajo el
lema de libre examen religioso servirá posteriormente para apoyar las pretensiones a la limitación del poder despótico y autocrático de los gobiernos de Inglaterra y de
Francia.
Esgrimen los juristas el concepto de soberanía como
una tesis de réplica y no simplemente de pura invención
académica, para hacer frente a una serie de problemas concretos e históricos, particularmente la organización del Estado nacional francés, del Estado nacional español y del Es-

61

�tado nacional inglés.
Las tres grandes corrientes de la soberanía podemos
encontrarlas representadas en cada uno de esos Imperios, que se van creando por la desmembración de la
comunidad medieval europea. En el Imperio español, en
el naciente Imperio inglés y en el Reino de Francia -que
va a tener realmente su cumplimento y esplendor en las
monarquías de los Luises-, la soberanía se produce como
un instrumento de combate para liberar las nacionalidades,
para organizar interiormente el gobierno y para afirmar
en otros casos los derechos del individuo. De manera que
este aparejo puramente académico de tesis jurídica, trae
consigo y arrastra el contenido de toda una serie de problemas políticos, históricos, sociales y económicos. Sería
imposible que yo entrase en el análisis detallado de cada
una de estas corrientes.
Quiero de una manera general y sintética, más bien
tomando un rumbo filosófico, hacer una caracterización de
cada una de ellas. Primero un pequeño preámbulo. En el
fondo ¿ qué quiere decir esto de soberanía? Es cierto que
parece una palabra inventada por Bodino para responder
a la necesidad de la Monarquía francesa de hacer frente , a
las exigencias del Papado o del Imperio; y una palabra, que
toma aliento y cobra vida y pasión en la luc.ha de las .seetas
religiosas por afirmar su libertad y su fe personal. P.er o
si. el vocablo es en cierta manera novedoso, no lo es .en ·el
fondo la idea misma que bulle detrás.
· .. ,

gobierno con una facultad de mandar soberanamente sobre todos sin limitación? La cuestión de fondo filosófica
está penetrada del sentido y la justificación del derecho
mismo. ¿El derecho es simplemente fuerza, arbitrio y una
imposición del más fuerte; o existe en toda regla de derecho una vaJ.idez que supera la imposición de las circunstancias que hacen a uno más fuerte y al otro más débil
y que obligan a obedecer a uno y al otro a imponerse?
¿Cuál es ese secreto por el cual el hombre permite ser
mandado y otros hombres tienen facultades para ejercer
ese mando?
La discusión así planteada, lo recuerdan mejor que
yo, procede de los . más remotos tiempos de la especulación filosófica griega. Ya los sofistas afirman que el derecho no es sino una convención, un pacto o un arreglo
que han hecho algunos hombres para dominar a otros que
les están sometidos y que son más débiles. Mientras que la
filosofía clásica de Platón y Aristóteles clama que el derecho es una expresión de la razón natural y de la humana que establece medidas uniformes y reglas de equidad y de justicia.
La discusión no termina porque el nivel a que está
planteada hace que cualquiera de las dos tesis pueda representar por un momento determinado el todo de una; o
bien en otros, la restante. En realidad, la respuesta tenía que
ser dada más que en los textos de Filosofía, en la organización misma y las constituciones de los pueblos de aque- ,
lla época. Y la constitución de los pueblos de aquella
época, con la existencia de la esclavitud y la precaria
condición de las relaciones económicas, hace imposible que
no apareciese totalmente más verdadera la tesis de los sofistas que la de los filósofos platónicos.

La idea de soberanía pretende responder a un problema que retomará más adelante aquel hombre atormentado
y genial que fue Juan Jacobo Rousseau. Es el problema de
por qué unos hombres mandan y otros obedecen. En realidad, ningún hombre, dirá más adelante el ilustre ginebrino, puede estar sometido a la obediencia de otro hombre
a menos que lo haya consentido. Entonces ¿por qué y cómo es que existe un gobierno que tiene la facultad precisamente de mandar? Por último, ¿cómo es que exista un

El problema no es al fin de cuentas de una esencia
impenetrable sino cuestión del programa que trate de llevarse a cabo. En su primer atisbo la filosofía griega lo
contempla más bien hacia el pasado en el origen del Derecho.

62

63

�...
¿ Cómo fue posible que unos hombres que vivían libres
en la naturaleza fueran y acabaran quedando sometidos
y esclavizados dentro de las reglas de un derecho generalmente despótico y tiránico? La respuesta, más que en las
tesis de la filosofía, iba a ser encontrada en los propios
t~xtos de la historia vivida de los pueblos. Pero había
de tardar todavía mucho tiempo.

Mientras, se elabora la idea de que la función de gobernar procede fundamentalmente de una convención o de
un arreglo que han hecho los hombres entre sí para escoger al más sabio o al más fuerte: al individuo que deba,en nombre de todos imponer el orden y establecer las reglas
de la concordia y dirimir los conflictos humanos.
La tesis de Cicerón sobre el derecho es anticipo de
las teorías que dominan posteriormente la Edad Media
y que van a configurar una particular corriente que · hace que la soberanía, o sea, el poder de mandar, derive, en
un caso, de una institución original que los pueblos hicieron
eligiendo un soberano; en otros, de esa misma elección que
hizo el pueblo creando un grupo de representantes suyos
para dictar las reglas de gobierno.
La Edad Media, conforme a su espíritu religioso y ~eiafísico, organiza esta idea sobre el supuesto de que la
naturaleza y' todas las criaturas que en la misma existen
proceden de un Autor. Y ese Autor las ha creado conforme
.un orden. El orden de la sociedad, que es a la vez ~nherente a la naturaleza, tiene su sanción final en el ord~n
divino.
'

a

Pero antes de la Edad Media hay ya una experiencia
de cesarismo.
El cesarismo procede del antiguo tribuno del pueblo
convertido en Príncipe. Y el Principe es César. Príncipe o César tienen ahora todas las facultades que antes
le estaban concedidas al pueblo y la principal de dictar
las leyes. De esa manera se configura la idea del soberano
como un hombre que dicta las leyes y las impone, bien que
se diga que es a nombre del pueblo.
La Edad Media reúne ambas características y consigna
que el orden social es un orden de acuerdo con la Creación; y por lo tanto, penetrado de trascendencia divina;
Pero como el pueblo en sí mismo no puede por su debilidad
y por sus deficiencias personales gobernarse, tiene que nombrar una persona que realice todas estas funciones.
Entonces esa persona es el soberano o sea el rey.
La soberanía de los reyes de la Edad Media, de los barones o de los señores feudales procede de un pacto, que se
supone dado entre el pueblo y el señor, por virtud del cual
el pueblo deposita en el señor las facultades que de origen le pertenecen al propio pueblo, pero que el señor por
su mayor conocimiento, iluminación y capacidad va a ejercer en su nombre.
··
En la realidad el soberano, que era un hombre, acabó
por ser menos que un servidor de la sociedad, del pu'eblo o de la nación correspondiente, un tiránico gobernante que llevó al extremo su capacidad de poder.

La Edad Media crea de ese modo una solución al conflicto planteado entre los sofistas y los filósofos clásicos,
con la noción de un derecho, que en una parte es resultado de la evolución natural de los pueblos, por la otra,
tiene su fuente en el Autor Supremo de la naturaleza. Hace una combinación en donde se mantienen en equilibrio
ambas proposiciones.

Y en un momento dado ese tirano o esa autoridad de
carácter despótico chocó con los intereses que hemos re~
señado de índole nacional, económica o religiosa. Entonces brotó la noción de la soberanía, de nuevo, para reclamar una facultad que nunca debió ni pudo ser depositada o arrebatada al conjunto de la sociedad misma, pues

64

65

�le era inherente y no delegada en ninguna forma a un
soberano en particular.
Tal soberano que representa una composición o arreglo
de condiciones en las cuales los hombres que forman
el Estado, se han desposeído de su libertad y de sm pertenencias por haberlas puesto todas en manos de un particular, es el señor ungido de Dios. De ahí el famoso principiad el derecho divino de los reyes. No es porque en
efecto se supusiera que Dios en particular hubiera escogido a una persona para gobernar Francia, en lugar de
haber escogido a otra que podía haber sido mejor. Se trata simplemente que se había constituído la tradición de una
especie de mayorazgo sobre los bienes, territorio, los derechos y las vidas de los franceses. Y ello era sancionado
en la persona escogida por el pueblo y la autoridad del
Creador de la naturaleza.

de ninguna manera fundar el derecho despótico del Rey

a gobernar, sino muy por el contrario consideran la soberanía del Rey un depósito transitorio que la Nación
ha hecho en sus manos y del que darán cuenta en los
términos de un mandato o de una encomienda. Pero la
teoría iba por un lado y la práctica en sentido de fincar
un poder sin limitaciones, un poder excesivo en manos de
una persona con descuido de los intereses de los súbditos.
La ~anarquía absoluta de Felipe II no es del tipo de
cacique lugareño o caudillo improvisado en una guerra,
es una Monarquía metafísica y religiosa. El Rey es un
funcionario y todos hasta el último de los miembros de
aquella comunidad tienen una misión que cumplir, conforme a un Código que a la vez resulta ser producto de
la vida de los hombres y dictado de la Divinidad.

Sin embargo, aunque la tesis nó fuera en sí misma
fundamentación de la tiranía o del abuso del poder, en la
práctica se convirtió en tál; y de ahí derivó la necesidad
de volver a rescatarla en nueva etapa a la cual me referí al principio: de transformaciones de la vida de los pueblos europeos.

En otras partes se desarrollan diversas corrientes de la
soberanía. Consideran el poder y la justificación, que reside
en la formulación del derecho y la ejecución a casos particulares de este mismo derecho, condicionado a que sean
los mismos hombres que lo han creado los que mantengan
una verdadera tutela y vigilancia permanentes.

Un jurista norteamericano dice: la Constitución de los
Estados Unidos de Norteamérica sustituyó el Rey por un
Documento escrito. En realidad, una de las soluciones que
va a tener el concepto de Soberanía es despojarla de la
pertenencia a un jefe o rey en particular y pasarla a una
asamblea o establecerla en una Constitución.

De ahí en largas procesiones históricas, se va a originar la tesis de la soberanía del tipo inglés, que reposa en
un Parlamento. Y del carácter mismo del pueblo francés y
de su propensión a las fórmulas intelectuales va a surgir el
otro tipo de soberanía, que es también tipo de corriente
constitucionalista que se configura en torno a un catálogo
de los derechos del hombre, una estructura de división de
poderes y de organización de conceptos perfectamente claros o arquitectura perfecta.

El mejor tipo de derecho organizado en torno a la persona del Jefe del Estado con sanción divina y humana,
es probablemente el de la Monarquía española de los
tiempos clásicos del Imperio español de Felipe II. Los tratadistas del derecho natural de la escuela española, que tienen una calidad ilustre y han contribuido en gran parte
a la formación del concepto de soberanía, no pretenden
66

El Padre Mier que fue un hombre muy agudo y gracioso para sus observaciones, dice en uno de sus discursos que
de la característica del pueblo francés que tiene un gran
genio para lo cómico se organizó la Constitución como una
comedia con escenas bien distribuidas. Lo cierto es que,
67

�en efecto, la organización francesa de la Constitución se
aparta de la forma inglesa donde no existe un documento
escrito o firma completamente codificada, sino por precedentes y consecuentes disposiciones básicas; y se aparta de
la Constitución española que estableció una especie de teocracia medieval con fórmulas de participación colegiada a
través de las corporaciones, los ayuntamientos y las cortes.
Y así, en panorámica superficial debemos señalar que

de esos tres movimientos: el de tipo español, el francés
y el inglés nace nuestro propio documento constitucional.
Se ha dicho, lo que es razonable, que nuestra ConstituGión, sobre todo la Constitución del año de 1824, fue una reproducción de la Constitución Federal norteamericana. Está comprobado que en efecto se hacían traducciones de
la Constitución Federal norteamericana en Puebla -una
de ellas, se dice, de muy mala calidad- que circulaban
entre los constituyentes. Se dice también y parece cierto,
que cuando Esteban Austin estuvo aquí en Monterrey, con
aquella recomendación que traía del Padre Mier para Ramos Arizpe, le entregó también una Constitución norteamericana; y que todas estas inspiraciones dieron por rea.ultado que en la primera Constitución, ya verdadera o
formal de México independiente, se copiara la Constitución norteamericana.

Haciendo una digresión quiero decir en este momento
que el tema del Artículo 39 que se ocupa de la Soberanía
de la Nación, idéntico en la Constitución del 17 como en la
del 57, ya no suscita controversias y esto ocurre hasta
nuestros días. Pero las controversias que se suscitaron
para llegar a tal "status" fueron las más intensas y apa,1,ionantes, las más lúcidas en la época de la constitución
misma de México; en el momento de la Independencia; y
particularmente en la Constitución de 1824. Polémica
la que es figura muy importante el Padre Mier.

en

Se ha dicho del Padre Mier que era un centralista;
cosa que está por comprobarse y más bien rectificarse,
porque en realídad la tesis del Padre Mier se aleja del
centralismo tal como nosotros podremos verlo posteriormente realizado en la época de la dictadura de Santa Anna.
Retrospectivamente se acusó al Padre Mier de un
centralismo del cual no había siquiera una posibilidad de
realización todavía. Por el contrario, el Padre Mier que
reclama la cabeza del Emperador Iturbide pide que no
se otorgue la soberanía a los Estados de la Nación; pero
no piensa precisamente en un tipo de gobierno centralista,
como luego fue implantado, sino probablemente en un gobierno más próximo al que tenemos hoy y que la realídad
impuso.

Sin embargo los tratadistas modernos no se han conformado con apreciación tan genérica aunque verdadera; y han puesto de manifiesto que la Constitución de
1824 participa también de la experiencia de los constituyentes que habían acudido a las Cortes de Cádiz; y de
la propia Constitución de Cádiz que se había restablecido en el año de 1820. Pero además de la experiencia de
la Constitución española, tiene también la Constitución de
1824 la influencia predominante del movimiento político
del pensamiento francés, particularmente de Juan Jacobo
Rousseau.

El federalismo del Padre Mier está más cerca de nuestro gobierno de hoy que de las afirmaciones o postulados
teóricos del federalismo que se consignó en la Carta de
1824. La verdad es que en el Congreso de 1824 las provincias, como se les decía entonces siguiendo la terminología española, estaban en plena sublevación. Y no era raro
que Guadalajara proclamase un plan donde se decreta una
República Libre y Soberana de Jalisco; ni lo eran los intentos de separación de México que se efectuaban en Texas;
ni era tampoco remota la posibilidad que todavía subsi'5tió
hasta la época de Vidaurri, de la constitución de una República de la Sierra Madre; ni estaba alejada aquella otra ten-

68

69

�tativa de separar Oaxaca o Yucatán.
De manera que el Congreso Constituyente de 1824 se
encontró ante una verdadera sublevación de las provincias. Por lo que también tendríamos que rectificar aquella
opinión, tan generalizada, que dice que nuestro federalismo
fue una copia insensata de la Constitución norteamericana
porque nosotros estábamos unidos y el federalismo nos
desunió.
Lo cierto es que tanto Tamaulipas, como Nuevo León
y Coahuila, en Jalisco, en Zacatecas o en Yucatán, una

vez desaparecidas las autoridades virreinales, hubo una
profunda aspiración a crear gobiernos locales con cierta órbita de independencia propia. De manera que al concederles el Régimen federal la soberanía, aunque entraña
una especie de contradicción teórica, se ejecuta un proyecto político indispensable para las circunstancias que estaba viviendo el país.
No soy ajeno y al contrario precisamente consciente
de ello, que no fue por razones teóricas de esta indole
que se separó Texas de México. Pero es indudable que la
tesis del federalismo era no solamente de Texas, sino la
de muchos otros Estados de la República de aquel tiempo.
Cuando el Padre Mier hace su famoso discurso profético
y anuncia que el caos, la confusión, el desorden y toda
clase de males van a caer sobre la República a consecuencia de que se les otorgue soberanía a los Estados, tiene
tanta razón él como sus contrarios. Porque lo cierto es que
de una y otra forma los Estados manifestaban una positiva
disgregación del centro de la Nación y trataban de obtener un gobierno que estuviera al alcance de los propios
recursos, capacidades, costumbres, necesidades y exigencias
propias de cada localidad.
Habrá que pensar en la dificultad enorme de gobernar
un territorio como aquél; en la necesidad de poderes locales para garantizar en todo momento la impartición de
70

justicia; y el establecimiento de reglas de tráfico tanto
mercantiles como humanas. Todo ello atenta la referencia
a una Capital lejana con comunicaciones remotas; y considerar las peculiaridades que durante la época colonial
había ido desenvolviendo cada localidad, explica por qué
tendían precisamente a la separación.
Dicho la anterior, por cuanto a la cosa federal, volvamos ahora al tema de la soberanía en ese Congreso.
Ahi se discutió de nuevo la idea de Rousseau y se puso de
manifiesto la contradictoria tesis mexicana.
La soberanía siendo esencial y originalmente del pueblo no puede ser representada; y en consecuencia toda representación es en cierta manera una contradicción con
el principio.

También se puso de manifiesto que distribuir la soberanía entre los Estados era otra paradoja, porque si
existe una soberania compartida no es soberanía. Y de todas maneras, en uno y en otro caso, se impuso una regla
práctica de solución del conflicto estableciendo, a pesar de
todo, que la soberanía sería efectiva a través de un gobierno de representantes y que la soberanía sería distribuida
entre los Estados de la Federación. De otra manera estos
Estados de la Federación hubieran levantado la misma
bandera de los colonos de Texas por su independencia de
la República Me~cana.
De la tesis de soberania de aquel tiempo, hemos heredado el artículo 39 y otros· artículos complementarios del
39 que establecen las reformas a la Constitución; la inviolabilidad de ésta; y la sujeción de todo el orden jurídico;
el orden judicial e incluso la resolución de las controversias y el examen de las leyes, al principio de la supremacía de la Constitución. Esto que en principio no tiene objeción alguna, encuentra todavía algunas de carácter académico para conciliar Estados Libres y Soberanos en su
71

�régimen interior, junto con una que reside esencial y originalmente en el pueblo (la Soberanía Nacional) y que
no es la de los Estados.
Aquí se nota la doble corriente que se imprimió al
movimiento inicial del Congreso constituyente entre una
tesis de Confederación de Estados, como fue la original
norteamericana, y la que finalmente se impuso de la Federación real o unión de los Estados. Y no solamente unión
de Estados, sino el concepto más avanzado de pueblo soberano, realmente único e indivisible, en sus diversas expresiones a través de cualquiera de sus poderes, de todos ellos y
en la distribución de Estados y Gobierno Federal.
Pero la cuestión al principio tenía que resultar muy
paradójica, porque la soberanía seguía consistiendo en una
especie de sustancia que abarca el todo de la Nación y
que no se explica parcialmente repartida en entidades
locales.
La soberanía, de prima fórmula, no podía ser ni delegada ni compartida. Afortunadamente se impuso la necesidad política sobre la pura fórmula jurídica constitucional. Algún autor ha dicho, por eso, que a la Constitución
le ocurre en su comportamiento lo que a ciertas personas,
particularmente algunas bellas damas cuyas inconsecuencias en los principios son las que las hacen más agradables.
A este respecto podemos decir que gracias a ese sentido de conciliación de lo práctico con el orden de los principios fue posible establecer un equilibrio entre la razón
histórica, la razón jurídica y la metafísica. Y desde el 57
a nuestros días no ha vuelto a hablarse de soberanía. Se
da por una conquista hecha y en efecto lo fué, lo mismo
que la idea de Federación.
No voy a pormenorizar técnicamente todos los aspectos de la soberanía, ni mucho menos de la Federación-4
Sin embargo, quiero hacer notar que en algunos casos,
72

més el hombre de acción histórica que el de pensamiento,
tropierza. en este pais con esa contradiación de ideas postuladas en nuestros grandes Códigos, una realidad que se
escabulle y que representa una contradicción o una verdadera paradoja con los principios constitucionales. Une.
de ellos puede ser este de la soberania de los Estados.
Indudablemente, en principio, esta idea de la soberanía de los Estados no es correcta. La jurisprudencia
norteamericana habla simplemente de una cuasi-soberanía de los Estados. Menos aquello que se ha pretendido elevar a soberanía, que es el Municipio libre. Tampoco el
Municipio tiene soberanía. La Soberanía perfecta radica, finalmente, no en el Poder federal, o Gobierno federal, sino
en el pacto que establece el Poder federal y los EstadGS
mismos.
De manera que la Soberanía que para nosotros ahora
es la soberanía constitucional, no es ni siquiera la de un
Parlamento, la soberanía de un Rey, ni la de una fórmula
cualquiera de carácter dogmático. La Soberania es un conjunto de decisiones históricas fundamentales tomadas sobre los aspectos esenciales de la organización del pueblo
de México, de la Nación mexicana.
La soberanía tras de estos giros que ha venido sufriendo en el transcurso del tiempo, ha alcanzado una
etapa donde, precisamente, ya no se le discute, porque
subsiste en el fundamento mismo de la organización juridica. Es como cuando nos ocurre no tener conciencia de la
existencia de la atmósfera por la transparencia que le es
inherente. Así ocurre con la noción de la soberania. Se
ha trasladado, de una fase en otra, hasta constituirse
realmente en la soberanía que es simple y sencillamente
el Estado de Derecho y la supremacia de la Constitución.
Pero todo esto ha tenido que ser verificado con una serie
de luchas históricas.
Todos recordarán conmigo rápidamente, que a medida
73

\

�que tornaba el· grupo liberal al gobierno del país se ha-.
bJaba de la soberanía del pueblo y cuando se restituia el
llilrtido conservador se hablaba de la soberanía de la
N:~ción. Era el conflicto entre la tesis española y criolla y
11;1. tesis prop_ia de una nacionalidad incipiente, como la
mexicru:ia, que avanzaba hacia su Constitución propia.
: La tesis de la soberanía de la Nación que fue alegada

P&lt;&gt;.r el Ayuntamiento de la Ciudad de México y luego reproducida por los otros Códigos fundamentales, no contiene el principio de que la soberanía dimana del pueblo.
Puede ser simplemente la Nación Soberana de las Cortes
de Cádiz, en que la Soberanía está representada por los
cuerpos de tradición y estamentos sociales -la nobleza,
el ~lero, la milicia- que ejercen las corporaciones y ayuntamientos.
La tesis revolucionaria de Rousseau pone en movimiento la idea de desamortizar al hombre, que eso es a lo que
conduce. Igual que se ~esamortizó la propiedad en México.
O sea a desvincular al hombre de sus estamentos y darle
una aptitud de ciudadano libre y universal. Tesis que la
Revolución Francesa aportó fundamentalmente a la Constitución del México independiente; y fue la representativa
que quedó fija en la Constitución del 57.
Tras de esta fórmula tan apresurada de evocar episodios históricos inmensos y de tener que pasar por alto
otros menores, quedan en pie algunas cuestiones interesant~s. ¿Hasta qué punto son soberanos los Estados de la Federación? No me refiero, como tal vez algunos con malicia
piensan, en cosas de carácter económico o político. Me
refiero básica y jurídicamente a la soberanía considerada
constitucionalmente. Este problema me lo suscita la misma pregunta que se hizo el magistrado singular y amigo
Lic. Palacios Vargas. ¿Hasta qué punto es compatible la
existencia de ciudadanías locales de los Estados con la ciudadanía única y general que tiene todo mexicano?.

Si nos atuviésemos a la fórmula original de los Estados
Libres y Soberanos, parecería natural que existiera una ciudadanía de cada uno de ellos, porque en esa forma se acen:.
túa que la confederación y la coalición de Estados han
hecho la Constitución. Pero si se trata de que el pueblo
mismo es el que indistintamente de ser nuevoleonés,
húilense o de Tamaulipas, ha hceho su Constitución; y esta
Constitución válida no puede ser contrariada por las Constituciones locales, ni medida por la existencia de una ciudadanía de carácter estatal; más aún, que ha querido llevarse al extremo de una ciudadanía municipal.

coa-

Esto, a mi parecer, carece de verdadera justificación
y reclama una elaboración más técnica de los preceptos
relativos. Yo no pongo en tela de juicio, ní me parece discutible el derecho de los Estados de la Federación tendientes a señalar entre los requisitos para ser electo·~
determinadas funciones populares, las residencias o las ve.e
cindades en tal o cual punto. Pero lo que me parece
llevar al extremo y violentar los argumentos, es darle
a todo ese conjunto de meros derechos presupuestales del
ejercicio electoral, el carácter de una verdadera y au~n--.
tic¡i ciudadanía.
.

.

En este país no tenemos más ciudadanía que la de
mexicanos. Todos los demás son simple y sencillamente
requisitos presupuestales del ejercicio electoral, con mayores o con menores exigencias, pero que
pueden .de
ninguna manera ser considerados o catalogados como tales ciudadanías. Incluso, en algunos casos, se debe sostener la tesis de que estas Constituciones de Estado están violando la Constitución General ge la República e,n
dicho particular, imponiendo requisitos que la Constitución
General de la República contradice.

no

El caso que menciono es uno de tantos a que pue~
de conducir la tesis de la soberanía de los Estados. La
clave para decidir el punto es si se concede que haya
una soberanía del Estado, probablemente se tendrá que

74
75'

�conceder una ciudadanía estatal; pero si como, a mi pa.r~r,, no -existe, deberían suprimirse los reqQisitos que para .ser ciudadanos nuevoleoneses se necesitan. De no hacerlo resulta que en este país tenemos dos ciudadanías,
~ conceder esta especie de franqueable barrera, nos ha-·
ria ,recurrir a pasaporte para dirigirnos a Coahuila o a
T~aulip~ porque necesitaríamos la autorización del Estado respectivo.
Por último, ligado a este problema de la soberanía
y de la ciudadanía, pareja que debe considerarse íntimamente relacionada, quiero recordar un caso célebre que
~unió, y , tiene -que ver con este problema de la sober ~ de los Estados. Cuando el Gobernador Santiago Vi~urri decretó la anexión de Coal}uila y Nuevo León los
fundió en un aolo Estado. Al parecer la tesis del gobernador de Nuevo León era correcta, porque conforme al
plan revolucionario en que se movía, estaba faeultado
al jefe de la revolución, como fuera luego el jefe de la
revolución constitucionalista, pai-a dictar todas las disposiciones necesarias a poner én estado de defensa a las
poblaciones y establecer la forma de gobierno. Adem$,
con bastante eficacia. Don Santiago Vidaurri se movió has-i
~ o~tener actas de adhesión de lo~ pueblos de Coahuila.

• • Sin que esto haya sido Visto de una manera clara,
ahora podemos entender con toda claridad -además de
las razones Í)Úblleas o de las sinrazones politicas que adujO- de la valide-z de un argumento contrario a su tesis

berania, aSí se decia antiguamente, y en uso de la misma
tomll$é el camino de incorporarse a un país extranjero.
Este ejemplo lo pongo por sólo recordar el carácter
político de la soberanía y la instrumentación en que vino
a parar a través de una serie de luchas y procesos históricos que hoy nos son casi desapercibidos, porque quedaron incorporados al caudal mismo de nuestras instituciones.
La polémica sobre la materia que más nos puede interesar es aquella en que participa el Padre Mier y pronuncia su famoso discurso profético. La verdad es que no
era nada profético lo que anunciaba el Padre Mier, porque en realidad ya estaba ocurriendo todo lo que prometía.
Fue simple y sencillamente un discurso político para poner
de manifiesto los problemas que afectaban a nuestra vida
económica y social.

Pero los hombres de la Constitución del 24 eran hombres forjados en las Universidades y en las Facultades
de Derecho de la Epoca Colonial y estaban muy lejos
de convivir experiencias más concretas de carácter económico Y social, como las que vinieron posteriormente para
sobreponerse a las concepciones jurídicas e ir estableciendo preceptos que realmente resolvieran problemas de constitución de un país índependiente.
El discurso profético del Padre Mier es bueno que
dice, "yo no le temo a los tiranos, pero tan tirano puede
ser un hombre como un pueblo y no voy a dar razón a
los violentos aunque estos tengan a su favor la fuerza
del número. La verdad va de acuerdo con la libertad sin
faltar la índependencia, pero la independencia sin ;a libertad no nos sirve para nada".

ningún Estado y Jtingunos pueblos eh particular fueran
los de Coahuila y Nuevo León aúnque se pusieran totalmente de acuerdo, pueden variar los término$ de la Constitución General de la República. Ello implica la supremacía de la Constitución y la soberanía real en ella
depositada que no está a merced de grupos o poblaciones.
Sería tanto como, merced a cualquier arreglo, fuera pacifico o violento, justificar y autorizar que un Estado
pida su separación de la República reasumiendo su so-

En estos términos concluyo para recordar a mis amigos juristas como lo hago a mí mismo todos los días, que
si bien es alta y elevada la misión del jurisconsult o en el

76

77

�LIC.

ejercicio de su profesión, es importante la atención ~ co~plejo de problemas que sólo pueden tener su explicac1on
en la corriente histórica del pueblo mismo.
Un jurista insigne pudo declarar un almodrote la
Constitución del 17; y en efecto si se le examina desde el
punto de vista del clasicismo, tal vez resulte un contrasentido esa reunión de garantías individuales Y sociales.
Pero el tipo de Constitución que realmente reclama el
tiempo, es la obra misma de la experiencia jurídi~ Y
no sólo la confección afortunada de una inteligencia p~eclara.
La Constitución del 17 tiene valor no tanto por _s er
un texto inventado o formulado de manera académica, sino porque es el resumen de una serie . de luchas
y experiencias; y deja abierto además el cammo a nuevas luchas y nuevas experiencias para forjar una verdadera soberanía, que no existe en el pasado: en ese remoto paraiso donde los hombres recibieron las tablas de
la· ley; o en la inspiración para nombrar o e:egir un Rey
0 mi Monarca; y tampoco existe en una sociedad natur8;1
donde todos están contra todos y tienen que elevar a . sér
supremo un Leviatán feroz y despótico; ~ en las ~~~
luces de la razón como quiere el pensamiento Y el gemo
de · Francia.

La verdadera meta está en la esperanza de seguir
en.común perfeccionando por dentro y fuera la co~unidad
humana fundamental en un ideal de igualdad, de llbertad
y. de justicia. Esto, finalmente, vale la lucha por la soberanía.

...

GENARO

SALINAS

QUIROGA

Profesor de "Filosofía del Derecho" en ~ Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de 1a U. N. J.¡,
r .•

••• t'

ANTONIO CASO EN EL RECUERDO*

i")

El esclarecido maestro Doctor Antonio Caso cum,Qlió
el pasado 6 de marzo, 21 años de haber fallecido. En ocasión del vigésimo-primero aniversario de su sentido deceso,
le consagramos estas lineas de grata recordación a su memoria.
Fue indudablemente el Doctor en filosofía Don Antonio Caso la figura más preclara de la Cátedra mexicana;
el orador mejor formado en nuestras aulas; la inteligencia mejor nutrida de nuestros paraninfos desde los lejanos
dias de Justo Sierra; la conciencia más limpia de México.
Antonio Caso y Jesús Urueta fueron los dos discípulos predilectos y amados del gran mentor cain7echano que
se llamó Justo Sierra. Los dos justificaron con el tiempo
las legítimas esperanzas que en ellos puso el Ministro
de Instrucción Pública del General Díaz; los dos resultaron
magníficos oradores, Urueta, lírico, de teatro, elegante y
florido, y Caso, un orador de cátedra excelente, exquisito,
insuperable, que sólo tiene parangón con Ignacio Ramirez,
en su clase inolvidable de Literatura en la Escuela Nacio• "Armas y Letras", conciente de su responsabilidad, publica integro
-y de nuevo este articulo; el cual apareció incorrecto en sus primeros pérrafos, por lamentable error de imprenta hecho después
de su corrección final, en los Nos. 3--4. Año 9. Segunda Epoca.

78

79

�:nel -Preparatoria. LOff dos salvaron las fronteras geográf ~ da la patria, En Madrid, en sw; mejores teatros, conqutstO el chihüahuense Urtleta, ten\pefltades atronadoras de
aplausos, por la elegancia y soltura con que manejaba el
castellano, sólo comparable en la Península a Emilio Castelar, de grata memoria para la intelectualidad hispana; en
Buenos Aires, en Lima y Río de J aneiro, fue admirado el
adelanto esclarecido de Caso en las universidades sudamericanas y eotl ello paseado en triunfo el nombr~ glorioso
de México.
Fue el ilustre maestro desaparecido Doctor Honoris
Causa de las Universidades de Guatemala, Río de Janeiro,
l?~n Marcos de Lima y México. En misión intelectual y
c'omo Embajador Extraordinario de nuestra na&lt;;ión, visitó
Pe~, Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia, Brasil, "!( . :1os
paises de Centro-América. En ellos honró a México y su
palabra docta, bondadosa y cordial fue mensaje de luz y
fraternidad del pueblo azteca a las hermanas naciones del
Continente Americano. Su nombre permanece unido en la
Diplomacia mexicana al lado de Amado Nervo, Luis G.
Urbina, Jesús Urueta, Enrique González Martinez y Alfonso Reyes. A pesar de que sólo fue una etapa transitoria y fugaz de su vida, ya que jamás desvió su sagrada
vocacióh magisterial, por el singular éxito que obtuvo en
su gira cultural y la representación oficial de nuestra patria que ostentó, podemos considerarlo como uno de Jos
más dignos miembros con que haya contado el Servicio
Ex:terior Mexicano.

tas franceses", "El acto ideatorio", "Historia y Antología
del Pensamiento Filosófico", "Bélgica en la paz", "El Peligro del hombre", así como dos libros de poemas: "Alquimia" y el "Poeta de los días del mar".
La última ocasión que vino a Monterrey fue a mediados de enero de 1938, invitado por el Centro Artístico
de esta Ciudad, dando conferencias, con incomparable éxito, en el Teatro Rex de esta ciudad sobre cuestiones estéticas y filosóficas; una plática en el Circulo Mercantil Mutualista, y una cátedra de Sociología en la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales dependiente de la Universidad
de Nuevo León.
En el Círculo Mercantil Mutualista, en su autógrafo
que figura en lugar prominente de su biblioteca, dejó escrito este bello pensamiento, que es un elogio no sólo
para la institución, sino para todo Monterrey:
"Al acabar de visitar este admirable centro de cultura
física y social, comprendo las posibilidades humanas que
encierra Monterrey. La vida siempre por delante, para
aquéllos ---&lt;!orno los regiomontanos- que saben prepararla, de manera cumplida y espléndidamente".

He aquí los nombres de sus libros, fieles testimonlos
de su obra imperecedera y verdaderos monumentos de la
éultura universal: "La existencia como economía, · como
desinterés y como caridad", "Discursos a la Nación Mexicana", "La filosofía de la intuición", "Problemas Filosóficos", "Sociología genética y sistemática", "Principios de
Estética", "La. filosofía de la cultura y el materialismo histórico", "Drama por Música, Beethoven, Wagner, Verdi,
Del;mssy", "DisQursos h~terogéneos", ''Filósofos y moralis81

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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REVISTA TRIMESTRAL

Facultad de Medicina de la U. N. L.

Monterrey, N. L., IHxlco

SUMARIO

• Maria Guadalupe Martinez Berrones, "Enrique G&lt;mzález .llcirtfrtez,
Poeta Modernista", 1871-1952. e Hugo B. Margáin, Confer6f&amp;C1CI pronunciada en la Umooraidad Tu/ta. • Dietrich Hauck B., "Bre1JeS Ob~ acerca de la Arteaatafa, del Comercio 11 del Meroatlo y de
8M8 repreae,atafttea en TetaOCh.titldtl".
e Genaro Salinas Quiroga, "Deacartes y la ll'ilosoffa .lloderM".
No. 3

Año 10

UNIVERSIDAD

Septiembre de 1967

DE NUEVO

Segunda Epoca

LEON

*

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!RM!S Y LETH!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
ING. NICOLAS TREV:[lq'O NAVARRO
Secretario
ING. CESAR A. TIJERINA GONZALEZ

Departamento de Extensión Universitaria

•

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

Quinto Piso

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 3 -

Año 10 -

Septiembre de 1967 -

Segunda Epoca

SUMARIO

María Guadalupe Martínez Berrones, "Enrique González Martínez, Poeta Modernista", 1871-1952
5
Rugo B. Margáin, Conferencia pronunciada en la Universidad Tufts

.

.

.

.

. 17

Dietrich Hauck B., "Breves Observaciones acerca de la
Artesanía, del Comercio y del Mercado y de sus representantes en Tenochtitlán"
. . . . . . 35

Genaro Salinas Quiroga, "Descartes y la Filosofía Moderna"

.

.

.

.

.

. 49

�MARIA GUADALUPE MARTINEZ HERRONES
Doctora en Letras y Catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Nuevo León

ENRIQUE GONZALEZ MARTINEZ,
POETA MODERNISTA.

1871-1952
1.-DATOS BIOGRAFIGOS: SU INFANO/A Y
JUVENTUD. AMBIENTE FAMILIAR.

Enrique González Martínez nació en Guadalajara, Jalisco, el 13 de abril de 1871. "Bajito, delgado, nervioso, de
complexión fina, de voz penetrante pero acariciadora, de
ojos negros como cuentas de azabache, así lo conocí" dice
Victoriano Salado Alvarez en un artículo publicado en el
homenaje al poeta con motivo del Octagésimo Aniversario,
en el maria Yucateco, Mérida, el 21 de abril de 1907. (1)
En el Capítulo I de "El Hombre del Búho", Enrique
anota que no era afecto a escribir un diario íntimo ni crónicas de impresiones de viafes, pero que, una noche, en
estado de vigilia pensó que debía escribir algo para tener
esa alegría de la evocación y de la introspección, haciendo
su Autobiografía: la que se le reveló como una cinta cinematográfica en unos segundos. En esta obra, su A utobiografía, se nos muestra además de poeta, como un verdadero prosista, ya que es el género literario más difícil porque
se requiere una sinceridad absoluta del escritor para darnos a conocer "su vida", ese proceso vital hacia la ~uerte, en donde, en última instancia, se resuelve la problemática existencial.
Nos dice, que fue bautizado en la parroquia cercana
1).-p. 3.- La obra de Enrique Gonzáre.z Martinez.- Estudios prologados por Antonio Castro Leal y reunidos por José Luis Martinez. Edición del Colegio Nacional.- Calle de Luis González Obregón.- Núm.- 23.- Méx., D. F. M. CM. LI.

5

�a su casa, por el Cura de apellido Caldera; que fueron sus
padrinos el Lic. Justo V. Tagle y su hermana Fernanda;
que recibió la confirmación, siendo su padrino D. Miguel
Meneses, director de Orquesta, fecundo compositor, quien
viajó por Italia y la India, donde murió. Esta muerte afectó anímicamente a Enrique: "Sobre aquel momento doloroso, cayó un velo pesado de silencio; nadie me dijo nada
y nada pregunté". -Anota- (1)

emoción. Había sido !huy bella en su juventud, de cutis sonrosado, encendido en las mejillas". . . "La madurez transformó su belleza juvenil en grave y solemne majestad". (1)

Supone el poeta que ese choque con la realidad le dejó su huella. Se encerró en un silencio que refleja en sus
poesías:

Ella fue discípulo de su esposo; se acostumbró, una
vez casada, a las lecturas en compañía, admiradora de
Santa Teresa y demás escritores del XVI y XVII• sabía el
francés, lo mismo que su esposo, aunque era un ~oco torpe para la conversación en lengua que no era la suya. Le
agradaba rodearse de personas inteligentes siempre que
fu~ran morales y d: buen trato social. Cultivaba el género
epistolar y la poesia. Tenía predilección por Bécquer, cuyos versos recordaba a menudo. Se educó en un Colegio de
Religiosas.

"No turbar el silencio de la vida,
esa es la ley. . . Y sosegadamente
llorar, si hay que llorar, como la fuente
escondida". (2)

En este medio familiar creció Enrique. Anota que desde muy niño comenzó a escribir, pues se daba cuenta de
que sus padres tenían un respeto y admiración por los escritores tanto españoles como extranjeros.

El mismo escritor nos retrata a su padre: "De estatura poco menos que mediana, ojos que parecían siempre
sonreír, de frente despejada, de ensortijados cabellos que
cuidaba escrupulosamente, de. rápido andar y movimientos ágiles; .. ." (3) siempre pulcro en el vestir, de familia
de la cla&lt;;e media, trabajó como comerciante y estudió la
carrera de Profesor Normalista. "Inteligente pero sin brilló". Aficionado a la lectura de los clásicos de los Siglos de
Oro: Cervantes, Quevedo, Góngora, y a la de los modernos: Pedro Antonio de Alarcón, Galdós, Pereda.
Su madre "Era alta, de color apiñonado, de nariz larga y recta cuyas alas se movían a cada gesto como si tuvieran vida propia y quisieran subrayar la palabra y la
1),-p. 14.- González Martinez, Enrique.- El Hombre del BÚho.- Cuadernos Americanos.- México; 1944.2) .-p. 101.- González Martinez, Enrique.- Los Senderos Ocultos.- Poesías Completas.- Asociación de Libreros y Editores Mexicanos.- México, 1944.
3).-p. 17.- González Martinez, E.- El Hombre del BÚbo.- Opus Cit.

. Nos explica el autor que desde que entró en el Seminario del Viejo Convento de· Santa Mónica su madre cultivó relaciones epistolares· con los Profes~res para darse
cuenta del aprovechamiento y conducta de s~ hijo.
Di~e Enriq~é que no tuvo más maestros que sus padres, pues considera que en el hogar es donde empieza la
educ~ción, aunque tuvo muchos catedráticos, quienes le
ensenaron buena parte de lo que sabía.
"
De los maestros que recuerda alude al Padre Rositas:
. era un verdadero desastre. Nunca llegó a conseguir un
mstante de silencio, un minuto de disciplina. Desde que
1~_lecc~ón comenzaba, todo era, entre los alumnos gritos,
nnas, Juegos y ·volteretas". (2)

1).-pp. 23-24.- González Martinez E.- El Hombre del Buho.- Opus Cit.
2).-p. 63.- González Martlnez E.- El Hombre del Buho.- Opus Cit.

7
6

�Luego, cuando Enrique salió del Seminario, no vaciló en seguir la carrera de Medicina; leyó todo lo que llegó
a sus manos: libros prohibidos en aquel entonces: Sistema
de la Naturaleza, del Barón de Holbach, Las Rtánas de Pal1nira, de Volney, Profesión de f e del Siglo XIX, de Eugenio
Pelletan, y otros. Más tarde decía que no los volvería a leer
por convicción propia. En cambio, su madre lo orientaba a
leer Las Confesiones de S. Agustín, a Santa Teresa de Jesús, a San Ignacio de Loyola, entre otros.
De otro de los profesores de la Facultad de Medicina, qu~ recuerda, anota: "Nuestro profesor de Clínica Interna era un médico del gran mundo, rico y bien emparentado que ejercía poco y atendía sólo a los enfermos de
la clase más alta de la ciudad, y todavía a éstos, a ruegos
y encargos". (1)
La niñez del poeta fue solitaria; en su casa se le impuso el aislamiento con el propósito de tener buenos amigos, elegidos; tenía una salud enfermiza, siempre estaba
en manos de los médicos. Fue hijo úníco hasta la edad de
13 años, época en que nació Josefina, su hermana, a quien
recibió la familia con mucha alegría y Enrique se fue acostumbrando a ella; la llegó a querer con un "amor paternal" por la diferencia de edades.
Nos dice el poeta que su espíritu fue más precoz que
la carne; pues a los diez años se enamoró de una niña mayor que él, quien no supo de ese amor platóníco; luego, a
los trece años, tuvo otro amor: otra chiquilla de su edad
que se encontraba en casa de uno de sus amigos, la que
tampoco supo del amor que se le profesaba.
Veamos la sensibilidad del poeta al recordar su níñez
en unos de sus versos:
" .. .Más recuerdo el perfume del aula del colegio
que el rostro de una niña que adoré a los diez año8''. (2)
1).- p. 75.- González Martinez, Enrique.- El Hombre del Bhuo.- Opus
Cit.
2) .-lbld, p. 92.

8

A los dieciséis años tuve una novia: "Era una muchacha linda y coqueta, hija de una señora amiga de mi madre". (1)
El poeta nos confiesa que aunque él seguia la carrera de Medicina, cultivó amistades literarias con quienes pasaba momentos agradables de "bohemia sana". Mi capacidad de evasión a reinos interiores, estaba ya en vigorosa
plenitud. Horas de contemplación, meditaciones fecundas,
lecturas hasta la fatiga, unas estimulantes y otras estériles,
me acompañaban en mi soledad voluntaria". (2)
En 1893 recibió su título profesional de médico, a los
veintidós años de edad. Los sueños del poeta en ese entonces, eran: ser un buen profesional, catedrático de la Facultad de Medicina; llegar a ser Director de la misma, y, en
sus momentos libres cultivar la poesía.
Ya en esa época había publicado poemas en Revistas
de Guadalajara y en la Capital de la República, y con motivo de su examen profesional, comentaban también sus actividades literarias. Hizo traducciones del inglés: del Cuervo, de Edgar A. Poe, publicado en su primer libro: Preludios, y algunos poemas de Shakespeare.
Entonces, un grupo de paisanos que vivian en Culiacán, Sonora, amigos de su padre, le ofrecieron a ése un
puesto de Profesor en un nuevo Colegio, ofrecimiento que
aceptó, mas se le presentó el problema al poeta y joven médico de cambiar su vida, cuando parecía que se encaminaba hacia el ascenso de su profesión. Al fin se decidió acompañar a sus padres y hermana para no abandonarlos. Sin
embargo, consultó su decisión con algunos de sus profesores. Uno le dijo: "Enrique, su lugar está aquí, aquí su carrera y aquí también su porvenir". (3) En cambio, otro,
medio-filósofo le aconsejó: "Cuando lo desconocido llama
a nuestra puerta, hay que abrirla de par en par. Váyase
1).-p. 89.- González Martlnez E.- El Hombre del Bullo.- Opus Cit.
2) .- Ibld, p. 100.
3).- Ibld, p. 108.

9

�usted: al fin, todo es vivir". (1)
Así, una mañana de diciembre de 1895, Enrique en
compañía de su familia se dirigió a Culiacán, Sinaloa, en
cuyo Estado pasaría alrededor de quince años de su vida,
los más fructíferos de la misma. La gente abierta y hospi-·
talaria los recibió con gentileza, deseándoles prosperidad.
Mas como el poeta no pudo radicarse, se decidió ir a EZ
Fuerte, ciudad de millonarios, al Norte, pero en el camino, en Sinaloa, uno de sus amigos que fue a recibirlo lo
llevó a un paseo en su automóvil, por la ciudad, en donde,
al pasar por una calle, vio ~ una bella joven, de quien se
enamoró: "Al desembocar en la primera calle, apareció en
, la puerta de su casa una maravillosa mujer, una muchacha·
de apenas diecinueve años, a cuya vista todo mi ser se estremeció. Pregunté su nombre, y mi amigo me dio él cariñoso diminutivo con que era llamada en la población.
Comprendí que algo trascendental entraba en mi espíritu:
era ella, la esperada; era Luisa, "la que me dio la paz". (2)
Luego, aunque ya tenía compromiso para irse a El
Fuerte, su amigo lo convenció que se quedara en Mocorito,
pues no había médico en ese momento. Y Enrique así lo
hizo.
El mismo poeta, comenta que Xavier Villaurrutia había dicho que la única operación quirúrgica que había practicado él, había sido: "Córtale el cuello al cisne", mas la
carrera médica del poeta, como tal fue fructífera.
2.-ACTIVIDAD LITERARIA DEL POETA.- SU PRIMER
LIBRO: PRELUDIOS, 1903.- Mazatlán.

Enrique, una vez que se fue a vivir a Mocorito, ya no
era el médico "señorita" de Guadalajara, el muchacho bien,
de carrera fácil, era el médico rural en contacto con per-

sonas de otro medio social, "más ingenuas, más abiertas
,
.
'
mas susceptibles de ser amadas y ser comprendidas".
E_l poeta nos dice en su Autobiografía, que tres meses
despues de su llegada, conquistó el afecto y la confianza de
l?s provincianos, aunque también recibía de sus seres queridos cartas: de su madre y de Luisa. Esta "era más bien
pequeña Y fina; su belleza era de una dulzura infinita que
contagiaba y atraía más bien que deslumbraba". . . "Parecía una princesa joven antes de reinar". (1)
De la actividad literaria de Enrique González Martínez Sq{)emos que a los ocho años escribió un cuento que
su maestro Souza premió; a los trece, hizo un "conceptuoso" poema escolar.
En Mocorito, dirigió con Sixto Osuna la Revista Literaria "Arte", y hacia 1891 salió a la publicidad la noticia
de su muerte: "Apolo y Minerva están velando al borde de
la tumba recién abierta", escribía en un periódico de Guadalajara, Francisco Izaba!. Y en otro párrafo: "Enrique
por eso ha muerto en plena juventud; fue demasiado querido por los dioses".
El poeta al leer el artículo sobre su muerte se decidió
enviarle a su amigo una carta; en la cual decía: "Me desayuné el último jueves con la espeluzante noticia de mi fallecimiento. No me cabía duda: entre dos anchas y negras
cintas, mi nombre con todas sus letras, y el perfumado haz
de flores de tu cariñosa despedida. Gracias, Pancho amigo; pero... ¡No es tiempo todavía! ...Además, no he pensado en morirme". (2)
Otro de los artículos sobre su fallecimiento fue publicado por D. Celedonio Junco de la Vega en esta ciudad, en
Monterrey, otro, en Lucifer, diario de Tepic, por Rafael de
Alba, uno de los amigos de Enrique.

1).-~:"it 130-131.1).-p._ 108.- Go~lez Martinez, Enrique.- El Hombre del Buho.- Opus
Cit.
2).-p. 116.- González Martinez E.- El Hombre del Buho. Opus Cit.

10

González Martinez, E.- El Hombre del Buho.- Opus

2).-p. 153.- González Martinez E.- EI Hombre del Buho.- Opus Cit.

11

�Sin embargo, la noticia macabra, hizo pensar al poeta que era un momento oportuno para dar a la publicidad
su primer libro: Preludios, y así lo hizo. Mandó los originales a la Imprenta de Retes de Mazatlán, en agosto de
1902, a los treinta y un años de edad. Era una edad de dar
a la luz buenas primicias. Fue una edición de cincuenta
ejemplares, de los cuales la mitad fue repartida entre amigos con un cierto interés de que se ocuparan de él y de sus
versos, la otra, fue vendida. Este libro consagró al poeta.
Tuvo varios críticos. Entre ellos, Manuel G. Revilla lo catalogaba como "poeta de altos vuelos" y señalaba las influencias de Horacio y Núñez de Arce en sus poemas. En
esa época nació su tercer hijo. Después, en Mocorito, nació·
Jorge, el cuarto y último hijo. Mas no todo era felicidad.
En los días subsiguientes, recibió un telegrama de Sinaloa
con la noticia de que su madre estaba gravemente enferma
de una neumonía. Acudió a verla, conversó con ella sobre
temas familiares. Poco después, ella se confesó y comulgó
con devoción. Y le dijo . a su hijo: "Mira como se muere
cristianamente''.
En ese tiempo, unos amigos, entre ellos Casasuz, le
ofrecieron un puesto para que se trasladara a México en
donde triunfaría literariamente: de médico inspector de Escuelas, una cátedl:a de Literatura en la Preparatoria y un
sueldo de $600.00 (seiscientos pesos M. N.) que era buen
sueldo para entonces. Ambos, marido y mujer se pusieron
de acuerdo si debía aceptar y así lo acordaron. Luisa, mientras tanto, viviría en Sinaloa con sus padres, y el papá de
Enrique con su hermana que estaba casada y con su primer hijo. Pensaban que la ausencia sería de unos dos meses, mas no fue así, se prolongó más. En 1905, estaba el
poeta en México, capital.
En 1909 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua. "Yo, por mi parte, admirador de Darío no simpatizaba de una manera franca con las tendencias del modernismo, aunque me interesaba todo lo que en él había de liberación de forma y anti-academismo". (1) "Los poetas de
1).-p. 191.- GonzAlez Mart1nez, E.- El Hombre del Buho.- Opus Cit.

]2

aquella promoción lírica, yo entre ellos, sintieron el encanto de la obra de Darío". . . El enriquecimiento de las formas métricas, la resurrección de modas castizas olvidadas,
la libertad del ritmo tradicional y el estimulo de la gracia
q~e .rebosaba en los poemas del gran nicaragiiense. (1)
Enrique, en la capital, se encontraba en otro ambiente
más amplio y más abierto para sus actividades literarias,
más la tragedia lo perseguía: A los siete meses de haberse ido a la capital, murió su hijo más pequeño, Jorge, a los
16 meses de edad, motivo que hizo al poeta regresarse a
Mocorito. A los habitantes, amigos y pacientes, les causó
alegría su regreso, aunque el poeta se daba cuenta de la
gran diferencia de la capital y la provincia.
Lirismos es un libro de poemas, con la influencia parnasiana, con ese rebuscamiento de la forma, esa quietud
de lo marmóreo, esa impresión de frío, como en:

PALIDA
"Tu palidez marmórea y enfermiza
es el mágico filtro que enamora;
¡y esa •sensualidad que te devora,
y esa sed de pasión que te electriza". (2)

El mismo poeta confiesa que al leer sus poemas, poco
después, se dio cuenta que había necesidad de una renovación. Y así lo hizo en sus próximos libros. En México, fundó
la Revista Literaria Argos -1912-, más tarde, Pegaso
-1912-; fue editorialista de El Imparcial -1912-, Presidente del Ateneo de la Juventud -1912-, Profesor de
Literatura Francesa en la Escuela de Altos Estudios, de
Literatura Mexicana en la Escuela Nacional Preparatoria,
entre otras actividades.
1).-p. 192.- González Martlnez, E.- El Hombre del Bubo.- Opus Cit.
2) .-p. 11.- González Mart!nez, E.- Preludios.- Llrismos.- Ed. Porrua.Méxlco, 1946.

13

�3.-MADUREZ DEL POETA: LIRISMOS.- -1907-, SILENTER .-1909-, LOS SENDEROS OCULTOS
-1911-, LA MUERTE DEL CISNE -1915- y otros.

En Lirismos -1907-, Los Senderos Ocultos -1911Silenter -1909- entre otros, nos damos cuenta de la evolución ideológica que tuvo el poeta, perfilando, cada vez
más, su personalidad, desligándose de la forma primigenia
de sus versos, dando a éstos un toque de angustia, de in~
quietud por los problemas humanos, y rebelándose contra
la rigidez y la frialdad de la teoría del "arte por el arte",
aunque todavía observamos esa perfección sobria en El Estoque, y el uso del verso colorista, con sugerencia erótica:
"Tu las has visto, tu que tienes
boca roja y manos sabias
que simulan dos palomas
por 'lo tersas y lo bl,ancasn. (1)

El poeta, Enrique González Martínez, como decíamos,
poco a poco se va desligando del sensualismo propio de los
escritores de la Revista Moderna de México -Justo Sierra.,
Urbina, entre otros-, y se concentra en sí mismo, se rodea del silencio a que siempre había añorado y vaga por
los mundos interiores del ensueño.
En Nox, observamos esa subjetividad y orientación a
la naturaleza que va a desembocar en el panteísmo de Enrique, procedente de la influencia romántica francesa.
-Víctor Hugo escribió una poesía titulada: Océano Nox-.
Veamos:
"Y vosotras, en noches enlutadas,
que evocáis el misterio y el encanto
de la vida interior, cuando se abisma
el alma a dialogar _consigo misma
¡cuántas cosas lejanas y secretas
decís al corazón de los poetas!". (2)

En Voz Baja, captamos la musicalidad del verso, influencia de Verlaine y esa melancólica pasión y morbosidad
finamente erótica, buadelairiarn!t:
"Te sigo y te me escapas; te adoro y es .en vano.
Hermética me escondes la ll,ave del arcano
y dejas con sus ansias el corazón inquieto.
"Cuándo será 7,a hora que trémulo ambiciono
en que rendida amante, con lánguido abandono
me digas en voz baja tu divino secreto'!". (1)

El poeta, en su madurez, vuelve a la interioridad del
hombre; ataca ese formalismo frío de la "teoría del arte
por el arte", actitud paralela a la de Verlaine en su Art Poetique, en su famoso Soneto: Rómpele el cuello al cisne:
"Rómpele el cuello al cisne
de engañoso plumaje
que da su nota blanca al tazul de la fuente;
el pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje". (2)

En este Soneto, el poeta cambia su actitud ante la vida; ya no se conforma con la belleza superficial, formal que
representa el cisne, sino que reflexiona en esa profundidad
de la mirada del buho, de su sabiduría y silencio nocturnos.
Sustituye la actitud estética del Modernismo, por la actitud
moral, ética y filosófica del hombre frente a su mundo en
ese simbolismo antitético: cisne-buho.
"Mira al sapiente buho cómo tiende las alas
desde el Olimpo, deja el regazo de Palas,
y posa en aquel árbol en vuelo taciturno". ( 3)

En otra de sus poesías, El Silencio del Ave, captamos
esa preparación del poeta hacia la muerte:
Silenter.Opus Cit.
2).- lbld, p. 135-.
3):-Ibfd, p. 135.1).- p. 135.-

1).--p. 77.- González Martinez, E.- Silenter.- Poesías Completas.2).- Ibid, p. 69.

14

González Martinez, E.- Poesías Completas.-

15

�"Era un ave sin nombre; de plumaje
sedoso y níveo como regio manto,
de cuello prócer, para noble canto,
y de alas firmes, para larra viaje". (1)
Enrique González Martínez, en 1920 ingresó al servicio diplomático y ocupó los puestos de Ministro en Chile, la
Argentina y España.
En 1931, regresó a México. Fue miembro fundador del
Seminario de Cultura Mexicana y del Colegio Nacional, habiendo sustentado diversas conferencias sobre distintos temas de Historia Literaria.

LIC. HUGO B. MARGAIN
EmbaJador Extraordinario y Plenipotenciario de México en Estados Unidos de Norteamérica.

CONFERENCIA PRONUNCIADA EN LA
UNIVERSIDAD TUFTS.
Con verdadero agrado he venido a la Universidad Tufts a exponer en forma muy breve algunos de los lineamientos de la Historia de México.

En 1944 recibió el Premio Avila Camacho. Murió en
México, el 19 de febrero de 1952.

I

Se le ha considerado como "el último gran poeta modernista mexicano" por la evolución ideológica a través de
su vida y su expresión poética. En él tenemos al "poeta-filósofo" preocupado por la problemática existencial. Su poesía está llena de mensajes. Es, Enrique, aunando nuestra
opinión a la de D. Jaime Torres Bodet: "uno de los ilustres
exponentes de la intelectualidad mexicana", que da la pauta a la renovación del pensamiento cosmopolita de nuestros
poetas y pensadores contemporáneos en México.

BIBLIOGRAFIA:
1.-Castro Leal, Antonio y Martinez, José Luis.- La obra de Enrique
Gonzá.lez Martínez.- Estudios.- Edición del Colegio Nacional. Calle de Luis González Obregón.- Núm. 23.- México, D. F. M. CM. LI.
2.-González Martinez Enrique.- Poesías Completas.- Asociación He Libreros y Editores Mexicanos.- México, 1944.
3.-González Martlnez, Enrique.- El Hombre del Buho.- Cuadernos
Americanos.- México, 1944.4.-González Martlnez, Enrique.- Preludios, Lirismos, Silenter, Los
Senderos Ocultos.- Editorial Porrúa, S. A.- México, 1946.

1) .-

p. 246.- El Libro de la Fuerza, de la Bondad y el Ensueño.- Gon~
zález Martlnez, E.- Poesías Completas.- Opus Cit.

16

Deseo hacer una breve referencia al asombroso mundo aborigen. El fuerte carácter del México actual, su vigorosa personalidad, su indiscutible originalidad artística, se
debe a su profunda raíz telúrica, a su asombroso pasado aborigen.
Las grandes culturas precolombinas que vieron su es~
plendor en nuestro suelo, son sin duda las más importantes del continente. Las zonas arqueológicas de México se
cuentan entre las más importantes y numerosas del mundo entero.
A los maya-quiché se les llama "los griegos de Amé-

rica"; solamente en el área de esta cultura, Sylvanius G.
Morley, autor del magnífico libro "The Ancient Maya" señaló alrededor de 120 distintas ciudades arqueológicas, 5
grandes metrópolis, 19 ciudades de primera importancia,
39 de mediano rango y 54 de categoría menor. Esto sin con- ..
tar todo lo que se desconoce en Honduras, Guatemala, Chiapas, Tabasco y Quintana Roo, pertenecientes a esta mis- ·
ma cultura.
La importancia arqueológica de México se sublima en
el gran Museo de Antropología e Historia de la Ciudad de

17

'

�México. Este museo puede considerarse una verdadera jode la cultura universal. En él se alberga entre otras cosas, la _gran piedra del Sol, testimonio del avance matemático y astronómico de los antiguos habitantes de México. Se
encuentra ahí la famosa Tumba de los Años, en donde se
enterraba al tiempo. El tiempo, decían los nahoas, es perecedero, el alma es inmortal. La finalidad de la vida era lo
trascendente y la muerte del tiempo, perecedero y mortal,
significaba un triunfo del espíritu.

ya

Angel María Garíbay y Miguel León Portilla han hecho notables traducciones de los textos filosóficos y poéticos de los nahoas. Sólo quiero recordar en esta ocasión la
forma en que se expresaban del maestro y de la cultura. Al
referirse al saber, decían: "Luz que guía y amonesta, antorcha permanente que no da humo".
Destacan de nuestro acervo arqueológico la dramática
escultura de la diosa Coatlicue y las monumentales cabezas olmecas. Una de las más importantes zonas arqueológicas es Teotihuacán; sus pírámides rivalizan con las de
Egipto. En Tula se admiran los famosos colosos de piedra.
Eh Monte Albán, la maravillosa orfebrería mixteco-zapotec_a . La Pirámide de los Nichos del Tajín recuerda nuestro
antecedente asiático y la Pirámide de Culculcán o el Castillo en Chichén-Itzá, es quizás la de más proporcionadas
dimensiones, para sólo mencionar unos cuantos ejemplos.
En el Castillo de Chichén-Itzá los arquitectos mayas
corrigieron la perspectiva de las escaleras que, sobre los
costados, permiten el ascenso al templo de la cúspide, haciendo más anchos los escalones en la parte alta, de tal suerte que el observador, frente a la pírámide, recibe la impresión de un perfecto paralelismo. Se sabe que los griegos corrigieron las dimensiones de sus hermosos templos para
dar la impresión óptica deseada. A ese grado de desarrollo
llegó la arquitectura maya-quiché.

18

En la pirámide de Xochicalco, se consigna el resultado de un congreso astronómico que tuvo lugar en los pri-..
meros siglos de la era cristiana al cual acudieron representantes de la mayoría de las grandes culturas de la época.
En él se hicieron las correcciones de la medida del tiempo,
para hacer constar en el calendario, el lapso exacto que utiliza nuestra tierra, al dar la vuelta en su órbita alrededor
del sol. El calendario aborigen, es bien sabido, consagra la
exactitud del tiempo y era superior al europeo. Fue hasta
1603 cuando se realizó la corrección gregoriana. Es de suponerse que los científicos europeos tuvieran conocimiento de la exactitud del calendario aborigen desde principios ·
del Siglo XVI. Esto nos permite confirmar que en astronomía había una notable superioridad de las culturas americanas pre-colombinas, sobre la cultura europea.

Quetzalcóatl, conocido entre los mayas como 0.1culcán es uno de los simbolos aborígenes de mayor contenido,
Representa la dualidad de la vida humana, las dos naturalezas de que participa el hombre. La parte material, perecedera y terrestre se representa por la serpiente, el símbolo etéreo de lo espiritual, se representa por las plumas.
En el Escudo Nacional se vuelve a considerar el destino humano en su concepción dual. En él se recoge, como
todos sabemos, la realización de un hecho, base de la fundación de Tenochtitlán. Ahí donde se encontraran los naboas en su afán migratorio, un águila devorahdo a una
serpiente, subida en un nopal; ahí debería terminar la búsqueda y fundar la capital estable, del que fue más adelan-te el Imperio Azteca. Algunas de las interpretaciones ven
en el escudo la imagen del destino humano. El nopal y sus espinas representan la dura vida terrenal; la serpiente, significa el mal y el espíritu del hombre está concebido en el
águila, quien después de sojuzgar al mal, a la postre elevará el vuelo, a la región infinita.
El historiador don Fernando de Alva Ixtlixóchitl recoge uno de los versos otomíes, en el cual se habla en térmi-

19

/

�"El 13 de agosto de 1521,
Heróicamente defendido por Guauhtémoc
Gayó Tlaltelolco en poder de Hernán Cortés.
"No fue triunfo ni derrota,
Fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo
Que es el México de Jwy".

nos calderonianos, de lo aparente y perecedero de los éxitos
terrenales: ( *)

"Los gustos de esta vida,
sus riquezas y mandos, son prestados;
son substancia fingida,
en apariencia sólo matizados".
Este poema fue traducido por Prescott en la siguiente
forma:

"The pleasures which our lives present,
each sceptres, and its wealth, are lent,
Are shadows fleeting by;
appearence colors all our bliss".
La idea transitoria de la vida se destaca muy claramente en otro de los poemas: (**)

¿Es acaso verdad que se vive en la tierra?
¡No para siempre en la tierra: tan sólo un breve instante!
Si es esmeralda, se rompe.
O si oro, se quiebra,
o si plumaje de quetzal, •se rasga,
¡No para siempre en la tierra: tan sólo un breve instante!
Con estos ejemplos tomados al azar, podemos observar el profundo sentido ideológico de una civilización que
llegó a grandes alturas del pensamiento. Muy en alto quedó entre las civilizaciones pre-cartesianas la "antorcha que
no da humo".
En la Plaza de las Tres Culturas se dio la última batalla entre las fuerzas conquistadoras de Cortés y las huestes comandadas por Cuauhtémoc. En ese lugar, conocido
con el nombre de Santiago Tlaltelolco, actualmente se lee
en una placa conmemorativa más o menos lo siguiente:
Angel Maria Garlbay.- Historia de la Literatura Nflhuatl 1953.p. 256,
(**) lbld, p. 245.
(*)

20

1

Fue costumbre durante la Colonia mantener los nombres aborígenes y mezclarlos con los españoles. Así se llama Santiago Tlaltelolco a este lugar, por el Santo Patrono
del ejército español y del lugar indígena. Es frecuente encontrar en México los dos nombres juntos, el español y el
aborigen: San Andrés Totoltepec, San Miguel de N epantla,
San Juan Teotihuacán, unido lo español y lo aborigen como
símbolo de fusión de la sangre y la cultura. El gran historiador Fernando de Alva Ixtlixóchitl llevaba el nombre de
uno de los Grandes de España y del Rey de Texcoco. En
Santiago Tlaltelolco, apenas develada Tenochtitlán, se organizó uno de los primeros colegios para indios, que tuvieron como educadores a escritores de la talla de Fray Bernardino de Sahagún. En esa escuela, según lo recordó el
Secretario de Relaciones Carrillo Flores, en su discurso inaugural del nuevo edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, recibieron instrucción, indígenas que dominaron
tres idiomas: el nahoa, el latín y el español, quienes fueron
maestros de español, de los hijos de los peninsulares, nacidos en la Nueva España. Así el aborigen educó en la lengua del Siglo de Oro, a los españoles nacidos en México.
Don Fernando Sarmiento, Conde de Moctezuma, fue
Virrey a principios del Siglo XVIII y era, aparte de pariende una de las más preclaras familias españolas, descendiente del Emperador Moctezuma. Pocos ejemplos en la época de los imperios pueden darse como éste, que demuestra
el rango concedido a los aborígenes en la Colonia fruto del
mestizaje. La única distinción que existe en México no está basada en la sangre, sino en la educación. Desg~aciadamente, debo reconocer, la población que aún no conoce los
beneficios de la cultura, predominan los de sangre abori-

t:

21

�...

gen. Pero una vez educados, nadie en México puede pensar en ninguna tesis discriminatoria. Y esto nos viene de
antiguo. Ya he mencionado algunos ejemplos en la Colonia y durante la República hemos tenido ejemplos como
la gloriosa figura de Juárez, indio zapoteca, que alca_!lZó
prestigio internacional.
De los innegables beneficios que recibimos durante
el virreinato español, podría hablar mucho tiempo. Apenas he dejado constancia de algunos de los campos en que
se significó la época colonial. Sin embargo, para explicar
etapas posteriores de nuestra historia, debo referirme a
dos de los más importantes defectos que se observan durante este período, los cuales se proyectan durante nuestra vida independiente. Exisiteron dos tipos de monopolios
que mucho nos dañaron, basados en errores de la época;
el monopolio político. y el monopolio económico.
El monopolio político se ejerció de la manera más exagerada durante los tres siglos de coloniaje. Ninguna participación en el gobierno virreinal tuvieron los pobladores
de la Nueva España, incluyendo no sólo a los aborígenes,
sino a los mestizos y aun a los criollos, españoles nacidos
de padres españoles en lo que ahora es México. Todos los
puestos públicos se designaron en España y en favor de
españoles, denominados peninsulares, es decir, de la propia España. Esto ocasionó muchos resentimientos y fue
uno de los motivos de la revolución de Independencia.
Pero aún lo más grave fue la carencia absoluta de
instituciones políticas democráticas. Ni se consultaba al
pueblo, ni del pueblo surgían los gobernantes. En forma
autoritaria se señalaron los alineamientos de la política de
la Colonia, sin consulta ni consentimiento de los gobernados. Esta situación obviamente dejó a México mal preparado para adoptar las instituciones democráticas prevalecientes a principios del Siglo XIX, cuando alcanzamos nuestra Independencia.

22

Se repite con frecuencia en nuestros manuales de historia al respecto, la famosa proclama del Marqués de Croix,
Virrey de la Nueva España, en los momentos de la expulsión de los jesuitas (1767), que causó protestas del pueblo
en toda clase de alborotos y trastornos políticos. El Virrey
amonestó al pueblo con la siguiente tesis del más acabado
tipo despótico: "De una vez, para lo venidero, es necesario que el pueblo sepa que ha nacido para callar y obedecer
y no para opinar en los altos asuntos gubernamentales".
Contra tan injusta tesis se reveló el pueblo en la revolución de Independencia, que nos dio la ansiada libertad política.
Por cuanto al monopolio econom1co, los economistas
peninsulares basaron la política del progreso de la metrópoli, en la falsa idea de acumular únicamente riquezas,
particularmente metales preciosos. El más rico en oro, según las ideas reinantes, era el país más próspero. Además,
el establecimiento de industrias en las colonias, se consideró un peligro para la producción de la propia España y, en
forma simplista y errónea, se prohibieron las actividades
industriales que pudieran transformar las materias primas
producidas en nuestros países.
En México, sin embargo, por la necesidad de extraer
metales preciosos del subsuelo, se organizó una importante industria minera y se estableció uno de los más destacados centros de estudio de minerologia. El Colegio de Minería de la Nueva España, dirigió desde el punto de vista
científico y técnico la explotación extractiva de minerales
y estableció los sistemas usados en las plantas de beneficio con gran éxito. La jerarquía científica que ocupó el Colegio de Minería de México queda demostrada al considerar
que don Andrés Manuel del Río, en el año de 1801, descubrió uno de los elementos que bautizó con el nombre de
"eritrono", posteriormente re-descubierto en Suecia y llamado "vanadio".
Por su parte don Fausto Elhuyar y de Zubice, fundador y primer Director del Colegio de Minas de la Nueva

23

�España, quien junto con su hermano Juan aisló por primera vez el "tungsteno" en 1783, descubrió otro de los elementos conocido con el nombre de "wolframio".
Don Bartolomé de Medina es el autor del famoso procedimiento de patio, qué utiliza el mercurio para la amalgama de la plata. Salvo la introducción de la industria minera en la Nueva España, la que fue indispensable para
proveer de ricos metales a la metrópoli, el resto de las posibles actividades industriales estuvieron prohibidas. Se
obligó a las Colonias a enviar sus materias primas a España en donde se transformaban y, parte de ellas, volvían como mercancía a los dominios. Además se prohibió la producción de artículos que, transformados en las distintas
Colonias, pudieran competir con los enviados por la metrópoli. Por ello, no fueron permitidos los cultivos de la vid,
la morera y el olivo, con el afán de proteger su industria
vinícola, aceitera y de las sedas, con el consiguiente daño
al adelanto de la Nueva España.
Durante la época del México Independiente fue necesario resolver dos ingentes problemas: la reorganización
política y el desarrollo económico del país. Más importante aún que esas dos gigantescas tareas, quedó pendiente
por resolver al alcanzarse la libertad, un problema social
.agudo: la tremenda diferencia de clases sociales, basada
en una de las más injustas distribuciones de la riqueza. Sería tarea de las generaciones posteriores, encontrar las bases apropiadas de un Estado democrático moderno; la integración económica del país y el desarrollo social en bene~
ficio del pueblo. Estas metas se alcanzan gracias a la revolución liberal de 1857, que establece el federalismo como
forma indiscutible de gobierno y la separación de la Iglesia y del Estado. Le toca a la Revolución de 1910 encargarse de establecer las bases firmes del desarrollo económico
e industrial del pais y la transformación social, en favor
del pueblo, que excluye de nuestro ~edio la ignorancia, la
pobreza y la insalubridad.
La historia contemporánea de México no puede des24

ligarse de tres movimientos revolucionarios: la Revolución
de Independencia (1810-1821); la Revolución Liberal (18571867) y la Revolución Económica-Social (1910 en adelante).
La Independencia nos da la libertad política con un
sentido igualitario y plantea las injustas bases de la estructura social. El movimiento liberal establece definitivamente la República Federal, como reacción en contra del centralismo colonial y realiza en el orden político la separación de la Iglesia y del Estado y la desamortización de los
bienes del clero.
La Revolución económico-social de 1910 se afana por
lograr la integración industrial del país, la explotación de
las riquezas naturales en favor de México, con el propósito de dar a todos los mexicanos un nivel de educación, de
bienestar social y de ingresos económicos digno de la persona humana, que liquide las viejas injusticias, ésta es la
meta más ambiciosa y necesaria del México contemporáneo.
Una de las reformas salientes en el orden económico
y social ha sido sin duda la política agraria de México. Hace más de 50 años se inició en mi país lo que ahora se denomina la reforma de la tierra. La Revolución de 1910
tuvo un acento predominantemente agrario. Los peones
acasillados, sin libertad y con el peso de las deudas acumuladas de generación en generación, debido a las tiendas de
raya, manejadas por el patrón como instrumento de esclavitud, fue la clase social que hizo la revolución y la que
sufrió la mayor pérdida de sangre, en los campos de batalla.
Por virtud de la Ley del 6 de enero de 1915, aún antes de promulgar la Constitución de 1917, se dieron los primeros lineamientos legales para destruir el latifundio feudal existente. El grito de las masas oprimidas lo revela con
claridad: "tierra y libertad". Era indispensable tener oportunidad de trabajar un pedazo de tierra, de propiedad cam-

25

�pesina, que les permitiera respirar aires de libertad. En
nuestros centros agrarios de la República, se pueden leer
lemas que representan aspiraciones populares: "explotar
la tierra y no al hombre". La aspiración económica primaria se expresa en otro lema revolucionario: "pan para todos".
Desde 1915, en plena lucha armada, se iniciaron los
repartos agrarios en favor del campesino triunfante, en
medio de una tormenta de protestas de dentro y de fuera
del país. En México los terratenientes unieron sus esfuerzos en contra de la política agraria de la Revolución. En
el exterior, con increíble unanimidad, nos condenaron los
países de todos los continentes. Dentro de un marco angustioso de lucha interna e internacional, México no sin tropiezos, inició la transformación económica y social más importante y profunda de su historia. Pesaban en contra de
la Revolución siglos de vasallaje, en que nuestro campesino se consideró una mera mercancía y en el ámbito internacional, fruto todavía de los egoísmos individuales del Siglo XIX, no se acertaba a comprender el sentido salvador
de la reforma de la tierra, ahora tan en boga.
Cada día se reconoce mayor mérito al agrarismo mexicano. Hace 5 años en Punta del Este se estableció como
base del desarrollo económico latinoamericano la reforma
de la tierra en bien del pueblo, como uno de los instrumentos de redistribución de la riqueza, ahí donde todo ha sido
concentración, en unas cuantas manos. Para entonces ya
México llevaba más de medio siglo de reparto de tierras.
El tema sigue siendo apasionante. En mayo de 1966
el Senador Robert Kennedy presentó ante el Senado un estudio sobre Latinoamérica denominado "The Alliance for
Progress: Symbol and Substance". En el capítulo tercero
de este trabajo, "Land Reform" al invitar a los pueblos latinoamericanos, a estudiar la conveniencia de una política
agraria en favor de la distribución de la tierra entre los
campesinos, el Senador Kennedy hizo una sola referencia
26

a México muy desafortun'ada y que no corresponde a la verdad. En efecto, en la página 9613 de la misma publicación
dice lo siguiente: " ...lt would be tragic if we were now to
repeat the history of land reform in Mexico, where much
land distributed in the 1920's was sold off to large holders
within 20 years".
Al presentar su trabajo el Senador Kennedy sufrió algunas interrupciones, en las cuales se hicieron diversos comentarios. En uno de ellos el Senador Proxmyre en apoyo
de la tesis errónea del Senador Kennedy dijo (tal como lo
recoge texutalmente el Congressional Record de la fecha
citada, página 9614: " .. .I believe it is most helpful that
the Senator referred to what happened in Mexico. There
was land re-distribution, but in a few years the land was
re-purchased by large estates". Fue todo lo que dijo de la
Reforma Agraria de mi país, lo cual es totalmente contrario a la verdad.
Basta con considerar las siguientes estadísticas oficiales, para darse cuenta del error cometido por los Senadores Kennedy y Proxmyre. De 1915-1920 el Presidente Venustiano Carranza distribuyó 132,000 hectáreas. Adolfo
de la Huerta, Presidente de mayo a noviembre de 1920 distribuyó 34,000. Alvaro Obregón, de 1920-1924, 971,000.
Plutarco Elías Calles, de 1924-1928, distribuyó 3.088,000.
Emilio Portes Gil, de 1928-1930, repartió 1.173,000. Pascual Ortiz Rubio, de 1930-1932, distribuyó 799,000. Lázaro
Cárdenas, de 1934-1940, repartió más de dos veces lo repartido hasta esa fecha y entregó a los campesinos 17.890,000
hectáreas. En la época de Manuel Avila Camacho (19401946) se repartieron 5.519,000 hectáreas. El Presidente Miguel Alemán Valdés (1946-1952) repartió 3.845,000 hectáreas. Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) repartió 3.119,000.
Adolfo López Mateos (1958-1964), 16.004,000. En total
hasta 1964, se habían repartido 54.123,000 hectáreas (fuente: Nacional Financiera, S.A. "La Economía en Cifras".
1965, págs. 49).
27

�Los datos son irrefutables. El princ1p10 de la revolución, la tierra arable mexicana estaba en manos de 830 familias. A las haciendas les correspondía el 97 % de la tierra
agrícola. Sólo el 2 % de la tierra lo constituían pequeñas
propiedades y únicamente el 1 % pertenecía a los pueblos.
El número de jornaleros y agricultores eran 3 millones y
medio de personas.
Con la Revolución desaparece la hacienda. De 1915 a
1960, se han entregado 45 millones de hectáreas con las
cuales se ha beneficiado a 2.200,000 jefes de familia en los
ejidos y existen más de un millón de pequeños propietarios; es decir, los antiguos jornaleros del latifundio son
ahora propietarios. No es legítimo asegurar que lo repartido en los años veintes, ha vuelto a formar latifundios y
que por lo tanto, no existe reforma agraria en México.
Permítaseme dar el siguiente dato: la tierra arable a
principios de la Revolución en México era apenas del 10%
del total del territorio mexicano. Esa superficie ha aumentado gracias a las presas, sistemas de riego y bombeo de
aguas subterráneas hasta el 19 o/o del territorio nacional.
Veamos algunos ejemplos de la producción del campo, que es la prueba total y la justificación clara de la política agraria de México:
De 1901 a 1910 se producían 2.300,000 toneladas anuales de maíz en promedio; de 1961 a 1965, subió a 6.750,000
toneladas. Frijol: el promedio de 1901 a 1910 fue de 165,000
toneladas anuales; de 1961 a 1965 el promedio subió a
700,000 toneladas anuales. Mientras que en los diez primeros años de este siglo producíamos 230,000 pacas de algodón, el promedio de 1961 a 1965 fue de 2.200,000. El trigo aumentó de 300,000 toneladas anuales, en los 10 primeros años de este siglo, a 1.555,000 de 1961 a 1965.
El azúcar, de 106,000 toneladas de promedio de 1901 a
1910, subió de 1961 a 1965 a 1.700,000 toneladas. Café:
28
I

producíamos antes de la Revolución unas 50,000 toneladas
en las fechas señaladas ahora producimos 130,000. Jitomate: antes de la Revolución: 8,600 toneladas, ahora 453,000
toneladas.
De 1961 a 1965, México fue el segundo exportador
mundial de algodón con 1.6 millones de pacas de promedio.
Esto se debe al esfuerzo combinado de ejidatarios y pequeños propietarios, gracias a las inversiones gubernamentales en el campo y triunfo indiscutible de la Revolución de
1910.

La Reforma Agraria no se consuma con el solo reparto de la tierra. Es indiscutible la educación del campesino
el uso de fertilizantes, insecticidas y de medios modern~
de explotación de la tierra que requiere nueva maquinaria
y, naturalmente de crédito.
En México se han venido usando con todo éxito fondos
del ~ID ~ del AID en favor de los ejidatarios y pequeños
propietarios en un experimento nuevo y, por primera vez
realizado en este Continente. Los datos recientes del Banco de México sobre el "Fondo de Garantía y de Fomento
para la Agricultura, Ganadería y Avicultura" son los siguientes: En operación de 1956 a 1966, se han hecho préstamos por la suma de 2.686,000.000 de pesos. Se han favorecido con estos préstamos a 21,376 ejidatarios y 56 575
- propietarios.
.
.
'
pequenos
De la suma prestada de 2,104 millones corresponden
a recursos nacionales, 450 millones a recursos del ALPRO
y 131 millones al BIRF. Este dinero se ha usado para obtener una mayor productividad, en construcción de obras
de riego, nivelación de tierras, formación de praderas, adquisición de maquinaria, adquisición de mejor ganado, etc.
Es conveniente destacar el hecho de que el programa
de la Alianza para el Progreso se destina a ejidatarios y
pequeños productores de modestos recursos. Con frecuen29

�cia se agrupan varios para recibir créditos distintos a obras
de uso común.
Los recursos del BIRF se destinan a préstamos a campesinos con mayor capacidad económica. Es muy.importante el asesoramiento técnico que se otorga a traves de estas
operaciones financieras.
A pesar de los tropiezos que la política agraria de M~xico haya podido tener, los datos de los resultados obtemdos son elocuentes, en favor de la transformación económica y social que se buscaba.
La política agraria continúa en el régimen de Díaz Ordaz con los siguientes datos: en 21 meses de gobierno 1,000
resoluciones presidenciales, 94,157 campesinos beneficiados,
4.022,110 hectáreas entregadas.
Vender la tierra como supone el Senador Kennedy es
un hecho contrario a la ley y, por lo tanto, es una venta
nula de pleno derecho. Quien haya comprado ejidos no tiene título de propiedad legítimo. Y es un hecho para todos
evidente, la división_de los latifundios.
Gracias a la política agraria de México se ha podido
realizar el progreso económico del país. La organización
política de los campesinos es en México muy vigor~~- Cu~ntan con Senadores y Diputados en la representac1on nacional. Una de las Secretarías de Estado se encarga de llevar
adelante la política agraria de la Revolución.
El Banco Mundial dice lo siguiente en una reciente
publicación "The world Bank Group in Mexico", enero de
1967:
"Mexico's farms produce 95 % of its food requierements and more that half the value of its exports, while
they absorbed only 52 % of the labor force in 1964 compared
with 58 % in 1950".
30

"These results must be viewed against the background
of a high population growth rate, a rising Ievel of per capita
food consumption, and the fact that only 16% (I tinhk is
• 19% ) of the country's land area is suitable for farming
and much of lacks adequate water, the key has been an
intensive investment program which doubled the irrigated
area betwern 1950 and 1962 and embraced a total of 10
million irrigated acres by 1966. In recent years, the government has also been giving emphasis to the rehabilitation
and expansion of existing irrigation systems".
La situación general de mi país la describe como sigue:
"In two decades, Mexico has more than tripled its output
of goods and services and raised the real per capita incomeof its people by three quarters, despite on of the world's
highest rates of population increase".
"With political and financia} stability and effectively
administered investment programs in the principal sectors
of the economy and in education, Mexico has maintained a
high and relatively steady rate of economic growth throughout most of the postwar period".
' Es lamentable que en el trabajo del Senador Kennedy
l~ única referencia a la Reforma Agraria Mexicana haya
sido tan desafortunada. Los datos aquí mencionados demuestran una situación distinta de la que él presentó y que fue
apoyada por el Senador Proxmire. Es de esperarse que a
la vista de los datos reales del Agrarismo Mexicano, se corrija el trabajo del Senador Kennedy y se tenga una idea
más clara de lo acontecido en México en esta materia.
En el otoño de 1968 se celebrarán en México los Juegos
Olímpicos Internacionales. Nuevamente todos los países del
mundo, sin distinción de razas, religión u organización política, competirán en un plan de estricta igualdad por obtener el triunfo en los tradicionales Juegos Olímpicos. Será la renovación del espíritu de fraternidad que anima a
todos los pueblos.

31

�Recordemos el entusiasmo de los atletas reunidos en
Japón y la buena voluntad despertada por el evento entre
los distintos pueblos. El hombre en esos momentos da prueba de estar dispuesto a convivir en forma ordenada Y pacífica. Frente a cada uno de los triunfos predominó un sentimiento de reconocimiento al esfuerzo desplegado y de mutuo respeto. En estos casos la humanidad vive un paréntesis de paz, se olvidan viejas reyertas y quedan relegadas las
disputas, los problemas, las fricciones y las luchas que ensombrecen el panorama mundial de nuestra era.
Los Juegos Olímpicos vuelven a ser un símbolo de unidad del género humano y de esperanza en una convivencia pacífica. Es cierto que nuestra generación, como ninguna otra anterior, debe aprender la mejor forma de ca-existencia, de convivir con los demás. El mundo se ha acercado por las comunicaciones y en él existen distintas culturas, distintos modos de existencia. Es indispensable, si queremos asegurar la supervivencia del género humano, saber
convivir. Los métodos modernos de destrucción, en caso
de un conflicto nuclear, acabarían con la actual civilización.
La base de esta co-existencia, firmemente se establece en
el inobjetable principio del respeto mutuo. Es necesario aceptar que somos diferentes en distintas partes del mundo y la
base del mutuo respeto, nos obliga a acatar el principio de
la autodeterminación. Cada quien tiene el derecho impostergable de resolver su propia vida, en un marco de respeto
mutuo.
Mi país, aprovechando esta histórica oportunidad tra-

tará no solamente de organizar los Juegos Olímpicos en su
contenido tradicional, sino también de aprovechar ese momento para exhibir de todos los países y de todas las culturas de Ja humanidad, las más señaladas obras de arte en todos los órdenes y las actuales artesanías de los distintos
pueblos. Con esto volvería el sentido olímpico a adquirir
su significación clásica: competencia atlética y manifestación de los logros del espíritu a través de la cultura.

32

En la señorial Pirámide de Teotihuacán llegará el Fuego Olímpico enviado desde Atenas. En el asombroso "Valle
de los Dioses', cercano a la Ciudad de México, los expectadores de los Juegos Olímpicos de todos los rumbos del
planeta, contemplarán la llegada de la antorcha y, en la
cumbre de la Pirámide del Sol, arderá durante los Juegos,
el ancestral Fuego Olímpico.
En la época aborigen, no lejos de la Pirámide del Sol,
en el Cerro de la Estrella, se celebraba la más importante
ceremonia religiosa de la antigiiedad: la renovación del Fuego Sagrado. Cada 52 años, -un siglo entre los Aztecas-,
el fuego de los hogares se apagaba. Se congregaban el pueblo en torno del Cerro de la Estrella y, a media noche, cuando los sacerdotes veían que el paso de las Siete Cabrillas en
el cielo no interrumpía su curso, consideraban que estaba
asegurada la vida cuando menos por un siglo más --otros
52 años-. En una de estas fechas, según la idea aborigen,
al fin del siglo, cuando el paso de las Siete Cabrillas se detuviera, significaría el fin del mundo. De ahí la necesidad
de reflexión y la penitencia previas a la renovación del Fuego Sagrado. El fuego es símbolo de vida y en el Valle de México, en plena noche, en el Cerro de la Estrella, los sacerdotes cada siglo renovaron el fuego. Con yesca y pedernal
ardía la llama mensajera de la vida en la cerrada obscuridad, en medio del más absoluto silencio. El fuego renovado se multiplicaba en miles de antorchas. Cada quien volvía al hogar con un hachón encendido. La belleza de la ceremonia y su significado profundo lo hacen uno de los más
.importantes acontecimientos del mundo pre-colombino.
En nuestra época, el año entrante nuevamente en el
Valle de México, en las Pirámides de Teotihuacán, las majestuosas pirámides del continente, precisamente en la del
Sol, llegará el símbolo de la cultura griega, el Fuego de Atenas, a donde se organizaron como aspiración de paz, los
Juegos Olímpicos.
Hacemos votos porque la renovación del Fuego Olím-

33

�pico, en la Pirámide del Sol, tenga el mejor significado; la
supervivencia pacífica del género humano.

PROF. DR. DIETRICH HAUCK B., M. A.
l. T. E. S.M.

BREVES OBSERVACIONES ACERCA DE LA
ARTESANIA, DEL COMERCIO Y DEL
MERCADO Y DE SUS REPRESENTANTES
EN TENOCHTITLAN
El 20 de abril de este año hablé ante el Club de Sembradores de Amistad de Monterrey, sobre algunos de los
aspectos de la vida económica de los aztecas, principalmente
sobre su artesanía, su comercio y su mercado. Como creo
me fue posible encontrar en esta ocasión algunos nuevos
aspectos que se refieren ante todo a la estructura social
y racial de la población de Tenochtitlán. Me permito ampliar la problemática planteada en aquella ocasión a un
público interesado en ella. Sería recomendable si con esto
la discusión acerca de la vida económica de los aztecas,
la cual hasta ahora ha sido poco considerada, fuera estimulada. Sigue la pequeña plática en su texto integro:
Primero quisiera expresarles mi agradecimiento por la
amable invitación que me han hecho para dirigirles la palabra. Me dio mucho gusto que el Dr. Basave me hiciera
esta invitación, ya que como recién llegado a un país, lo
primero que hay que hacer es presentarse. Y considero que
esta es la mejor oportunidad de hacerlo ante la presente
concurrencia, en la que figuran los elementos principales
de la ciudad de Monterrey.
En seguida unas cuantas palabras para justificar la
selección de mi tema y la advertencia de que no trataré
de competir con el gran indigenista mexicano, Dr. Miguel
León Portilla, quien, según he sabido ya habló en una ocasión ante u!'ltedes soh1e un asnecto parchl de la Mexicanística. Les parecerá quizás extraño que como no-mexicano
me haya propuesto hablarles a ustedes, que son mexicanos

34

35

�y se hayan en su propio país, acerca de un fragmento de
la historia de México. Pero por otro lado no es tan extraño ya que mis estudios, desde 1956 hasta la fecha, han
sido dedicados a la investigación del pasado de México y
más aún los dos últimos años de mi estancia en París los
pasé estudiando, con maestros conocidos, los secretos del
idioma náhuatl, las costumbres de la vida diaria, la vida
cultural, la filosofía etc. de los aztecas. Pero como mi especialidad es la historia de la economía, me interesó ante
todo la vida social y económica, los usos en el comercio,
la artesanía, la historia de los pueblos etc. de los antiguos
habitantes de su patria. Les interesará además, ya que probablemente gran parte de ustedes son también economistas
y porque precisamente en este campo se han hecho muy pocas investigaciones bien fundamentadas hasta hoy. Por cierto que investigadores como el ya mencionado Miguel LeónPortilla, Alfonso Caso, Martinez del Río, Manuel Moreno
y los extranjeros Jacques Soustelle, Friedrich Katz, Disselhoff, Krickeberg y otros se han ocupado al margen con
fenómenos socio-económicos de los aztecas. Pero en general faltan todavía investigaciones detalladas y al final una
intrepretación total de los resultados. Se le ha dado preferencia a la historia de las guerras, la arquitectura, la filosofía, la literatura, la astronomía, la religión de los aztecas etc., es decir a materias que caen dentro de la llamada
"tradición humanística". La historia de la economía y de
las estructuras sociales ha sido hasta ahora injustamente,
una hijastra de la investigación, porque ¿cómo se ha de explicar la historia sin conocer exactamente las condiciones
económicas y los datos sociológicos de un pueblo?
Ustedes seguramente saben que debemos la mayor parte de lo que sabemos acerca de los aztecas a las relaciones
de los cronistas españoles del siglo XVI. La arqueología se
mostró en México más como una ciencia auxiliar de la historia para afirmar o poner en duda lo que los cronistas relataban. Sahagún, Mendieta, Torquemada, Bernal Díaz, y no
por último, Cortés describían con bastante exactitud lo que
veían, aunque no podían explicarse muchas cosas. Y aquí

36

nos encontramos ya con un punto delicado en nuestras consideraci~n~s: Cuando no podían explicarse algo, ya que
las condic10nes a las que estaban acostumbradas se apartaban demasiado de las nuevas que encontraban por todos lados, ~ntonc_es estos españoles tomaban simplemente circunstancias a~alogas de su propio ambiente europeo-occidental
Y les _aplicaban al ambiente mexicano. Y de aquí se debe
deducir. el punto.d~ partida de nuestra consideración: ¿Qué
es lo c~erto, obJet1vamente, en las relaciones, porque se
contradicen con tanta frecuencia y hasta que punto coinciden l~? comp~aciones que constantemente se hacen con
~p~na. Pre&lt;:ISamente en el campo de la historia socio-econom1ca, los investigadores han aceptado con demasiada
buena fe lo que los cronistas narran confusamente.
. Tome~os un ejemplo: En la capital azteca, Tenochtitlan, la Ciudad de México hoy en dia, había además de
la c~sta guerrera y los sacerdotes que formaban la aristo~racia, naturalmente también una fuerte clase de pequenos artesanos; a una verdadera industria en toda forma
no se había llegado entonces. De la adoración de los dioses Y de _las guerras no ha podido sobrevivir un pueblo por
mucho tiempo. A estos artesanos, mosaiqueros plumarios
orfebres, fabricantes de papel, canteros etc., ¡e les desig:
naba con e~ término general de "tolteca". Los españoles
que no pod1an comprender las circunstancias, veían en la
casta de los artesanos naturalmente una parte integrante
de todo el pueblo, como estaban acostumbrados en su país
Pero fijándonos bien, encontramos que eso no era el caso:
p~esto que ya el término "tolteca" debía llamarles la aten:
cion. Investigando históricamente el asunto, se nota que
los aztecas en su migración de Norte a Sur conquistaron
Y de~truyeron la ciudad de Tula. Pero parece que llevaron
consigo com~ escl_avo_s a una parte del pueblo tolteca; y
como ellos m se inclinaban ni estaban en condiciones de
practicar una artesanía avanzada -puesto que eran tribus
completamente primitivas y no más- permanecieron los
t?ltecas cautivos con ellos como artesanos. A esta gente debieron los aztecas la cultura que adquirieron poco a poco,
37

�aun cuando siguieron considerando como única ocupación
apta para ellos el arte de la guerra. Así surgió en el estado
azteca posterior que encontraron los españoles lo que el
observador considera como un réplica de la antigua Esparta: En el nivel superior una casta guerrera que estaba formada exclusivamente por miembros de una tribu Y que se
adueñó del poder a la fuerza. Debajo una clase de artesanos y comerciantes medio libres que anteriormente pertenecieron a otra tribu pero que hay que considerar como portadores de cultura --en Esparta se les llamaba Periecosy todavía en un nivel inferior la gran masa de los "macehualtin" u obreros-campesinos casi desposeídos de derechos,
que eran también reclutados entre los miembros de pueblos
vencidos. Estos eran en Esparta los Ilotas. Padría hacerse
también la comparación con el sistema de castas en la India.
Quizás con el tiempo se hubiera llegado a un proceso
de fusión -de ello existían ya indicios- pero la cultura
fue "decapitada" (para valerme de una imagen drástica)
por la conquista. Así pues no tenemos como en el caso de
los antiguos egipcios un desarrollo que pueda seguirse desde los principios a través el florecimiento y su decadencia
hasta el final, sino sólo una parte.
Tomemos como segundo ejemplo después de los artesanos a los comerciantes: Por cierto que Sahagún escribe
que a principios del siglo XV surgió en México la clase de
los comerciantes, pero este es un error porque como se
puede demostrar arqueológicamente, ya en tiempos de los
olmecas hace miles de años había gran actividad comercial
en la mesa central.

quezas y para no despertar la codicia de la casta guerrera
que hubiera significado la muerte y la expropiación para
ellos, se quitaban sus ropas buenas antes de entrar a la
ciudad. Se vestían con harapos y regresaban furtivamente .
en la noche con sus cargadores ..a la ciudad, para lo cual
utilizaban veredas ocultas para regresar a sus hogares. Sus
hijos a su vez se veían obligados a ser comerciantes, es
decir tenían que permanecer en su casta, al igual que los
campesinos y artesanos. En raras ocasiones existía la posibilidad de ascender por medio de acciones guerreras especiales. Ya que los comerciantes viajaban mucho, aun a
pueblos enemigos de los aztecas, tenían que demostrar naturalmente mucho valor. Por un lado estaban obligados oficialmente a efectuar espionaje en otras regiones todavía
no dominadas por el estado azteca; a su regreso tenían que
rendir informes exactos. Por otro lado querían negociar con
estos pueblos. ¡Una situación bastante complicada! Bajo los
antepasados del último monarca azteca lVIoctezuoma Segundo se encontraban en una situación relativamente agradable, porque a cambio de valiosos presentes y por extmordinarios resultados como espías de guerra y guerreros obtenían a veces como agradecimiento el título de nobleza, es
decir podían formar parte de la casta superior y abandonar la profesión. Pero bajo el reinado de Moctezuoma II
se cerró el paso de una clase a otra; los llamados "presentes", que debían hacerse a los nobles, eran cada vez más
altos y los impuestos más pesados. Las arbitrariedades y
los castigos eran frecuentes.

Como se ha dicho no se puede confiar mucho en los
cronistas. El hecho de que los comerciantes o pochtecas
habían sido absorbidos por el estado como cuerpos extraños, lo demuestra el temor que tenían a los aristócratas
~ztecas cuando regresaban de sus expediciones comerciales,
que los llevaban hasta Guatemala. Para no exhibir sus ri-

Aquí también se pueden hacer algunas comparaciones,
por ejemplo con respecto a la situación de los judíos en la
Europa de la Edad Media: Una minoría activa y de alta
cultura, pero diferente en cuanto a raza y religión se dedica al comercio y a las operaciones bancarias (más o menos forzada a ello, ya que la mayoría de las otras actividades les estaban vedadas). Como ustedes saben, a los cristianos les estaba prohibido hasta el siglo XV prestar dinero
con intereses. Pero como una economía compleja no puede existir sin créditos, toman a su cargo los judíos esta ac-

38

39

/

�tividad, por cierto bastante lucrativa. Se enriquecen, pero
no pueden demostrarlo. Las posibilidades de dedicarse a
otras empresas son escasas, y al final son perseguidos y
aniquilados, bajo pretextos sin base. Como ya mostré en
otra ocasión, no es cierto que se les haya aniquilado o perseguido por razones religiosas o de raza, fue solamente
el pretexto para levantar al pueblo en su contra. Porque
como podría explicarse por un lado que también se haya
asesinado a los banqueros italianos, cuando se habían enriquecido y que eran cristianos; y que por otro lado los españoles que después de la Reconquista practicaron una gran
intolerancia: persiguieron a judíos y moriscos; pero permitieron que los gitanos, que todavía en el siglo XX no están
completamente cristianizados, permanecieron en el país.
Esta se explica porque no pesaban mucho en la balanza de
la economía.
Volvamos a los aztecas. Me pareció necesario penetrar
en la profunda división social que dividía el estado azteca,
porque había que señalarla alguna vez. Pero el asunto todavía no está completamente aclarado porque hasta ahora,
con el objeto de simplificar, había designado a los pochtecas como miembros de una tribu extranjera sin definir exactamente (como lo hice anteriormente con los artesanos) de
donde venían. Estudiemos brevemente unos cuantos hechos
históricos: La tribu azteca se había establecido, después de
penetrar en la Mesa Central, en varias islas inhabitadas en
medio de la gran laguna que estaba antes, donde hoy se extiende la capital. Restos de este lago son los canales de Xochimilco. Pero una de las islas al Norte ya estaba poblada
cuando llegaron; ahí se encontraba el floreciente e importante centro de comercio Tlatelolco. En realidad, la Mesa
Central estaba cubierta por un número considerable de ciudades, de pequeñas repúblicas, que continuamente se hacían
la guerra como las ciudades estados italianos del Renacimiento. Debido a su extraordinaria disposición guerrera, les fue
posible a los aztecas apoderarse rápidamente de cada una
de esta&lt;; ciudades. Casi una de las primeras en caer fue la
vecina Tlatelolco; y con ello los aztecas se hicieron dueños
40

de un centro económico de primera categoría. En el mismo Tlatelolco, el barrio en el que vivían la mayor parte de
los comerciantes se llamaba "pochtlán". De allí el término
"pochteca". La clase de los comerciantes de los aztecas, es
decir la casta que más tarde manejó todo el comercio en el
imperio azteca, era originaria de Tlatelolco. Esta ciudad siguió siendo el mercado principal, aunque pasó a formar
parte de Tenochtitlán.
Para terminar esta corta plática quisiera darle la palabra a uno de los conquistadores españoles, al capitán
Bernal Díaz del Castillo, que en su "Historia Verdadera de
la Conquista de la Nueva España" se expresa con admiración acerca de la actividad dinámica de Tlatelolco. Su descripción, siendo la de un testigo ocular, es vivida como lo
podrán apreciar en seguida. Y junto con él se admirarán
de la gran variedad de las mercancías que se ofrecían, la
magnífica disciplina en el mercado y la grandeza del poder
económico de este pueblo:
"Iban muchos caciques que Montezuma envió para que
nos acompañasen; y desde que llegamos a la gran plaza,
que se dice el Tateluco, como no habíamos visto tal cosa,
quedamos admirados de la multitud de gente y mercaderías que en ella había y del gran concierto y regimiento que
en todo tenían. Y los principales que iban con nosotros nos
lo iban mostrando; cada género de mercaderías estaban
por sí, y tenían situados y señalados sus asientos. Comencemos por los mercaderes de oro y plata y piedras ricas y
plumas y mantas y cosas labradas, y otras mercaderías de
indios esclavos y esclavas; digo que traían tantos de ellos
a vender a aquella gran plaza como traen los portugueses
los negros de Guinea, y traíanlos atados en unas varas largas con colleras a los pescuezos, por que no se les huyesen,
y otros dejaban sueltos. Luego estaban otros mercaderes:
que vendían ropa más basta y algodón y cosas de hilo torcido, y cacahuateros que vendían cacao, y de esta manera
estaban cuantos géneros de mercaderías hay en toda
la Nueva España, puesto por su concierto de la manera

41

�que hay en mi tierra, que es Medina del Campo, donde se
hacen las heridas, que en cada calle están sus mercaderías
por sí; así estaban en esta gran plaza, y los que vendían
mantas de henequén y sogas y cotaras, que son los zapatos
que calzan y hacen del mismo árbol, y raíces muy dulces
cocidas, y otras rebusterías, que sacan del mismo árbol, todo estaba en una parte de la plaza en su lugar señalado; y
cueros de tigres, de leones y de nutrias, y de adives y de
venados y de otras alimañas, tejones y gatos monteses, algunos de ellos adobados, y otros sin adobar, estaban en otra
parte, y otros géneros de cosas y mercaderías.

amarillos Y cosas de este arte vendían por sí; y vendían mucha grana debajo de los portales que estaban en aquella
gran plaza. Había muchos herbolarios y mercaderías de
~tra manera; y tenían allí sus casas, a donde juzgaban, tres
Jueces Y otros como alguaciles ejecutores que miraban las
merc~derías. Olvidado se me había la sal y los que hacían
navaJas de pedernal, y de como las sacaban de la misma
piedra. Pues pescaderas y otros que vendían unos panecillos que hacen de una como lama que cogen de aquella gran
laguna, que se cuaja y hacen panes de ello que tienen un
sabor a manera de queso y vendían hachas de latón y cobre Y estaño, y jícaras, y unos jarros muy pintados, de madera hechos.

Pasemos adelante y digamos de los que vendían frijoles y chía y otras legumbres y yerbas a otra parte. Vemos
a los que vendían gallinas, gallos de papada, conejos, liebres, venados y anadones, perillos y otras cosas de este arte, a su parte de la plaza. Digamos de las fruteras, de las
que vendían cosas cocidas, mazamorreras y malcocinado,
también, a su parte. Pues todo género de loza, hecha de mil
maneras, desde tinajas grandes y jarrillos chicos, que estaban por sí aparte; y también los que vendían miel y melcochas y otras golosinas que hacían como nuégados. Pues
los que vendían madera, tablas, cunas, vigas, tajos y bancos, todo por sí. Vamos a los que vendían leña ocote, y otras
cosas de esta manera. Que quieren más que diga que, hablando con acato, también vendían muchas canoas llenas de yenda de hombres, que tenían en los esteros cerca de la plaza,
y esto era para hacer sal o para curtir cueros, que sin ella
dicen que no se hacía buena. Bien tengo entendido que algunos señores se reirán de esto; pues digo que es así; y más
digo que tenían por costumbres que en todos los caminos
tenían hechos de cañas o pajas o yerba, por que nos los viesen los que pasasen por ellos; allí se metían si tenían ganas
de purgar los vientres, por que no se les perdiese aquella
suciedad. Para qué gasto y tantas palabras de la que vendían en aquella gran plaza, porque es para no acabar tan
presto de contar por menudo todas las cosas, sino que papel, que en esta tierra llaman amal, y unos cañutos de olores con liquidámbar, llenos de tabaco, y otros ungiientos

ANDREE, Richard: "Die altmexikanischen Mosaiken"· en:
IAE 1, 1888.
'

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43

_ Ya que:ría haber acabado de decir todas las cosas que
alh se vendían, porque eran tantas de diversas calidades.
que para que lo acabáramos de ver e inquirir, que como
la gran plaza estaba llena de tanta gente y toda cercada de
porte.les, en dos días no se viera todo". (Bernal Díaz del
Castillo: "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva
España" I, pp. 328/329. México 1935).
Con esta descripción de un testigo ocular y de la que
solamente he presentado una parte, quisiera cerrar mi peq~eña conferencia. Espero que haya podido ofrecerles precisamente con la relación del conquistador español una idea
del florecimiento económico que se dio en el México antiguo.
Cronológicamente unas citas bibliográficas de la literatura secundaria en referencia al tema artesanía comercio, mercado y estructura social de los aztecas : '
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LIC. GENARO SALINAS QUIROGA
Profesor de "Filosofía del Derecho" en la Facultad de illerecho y Ciencias Sociales de la U. N. L.

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Renato Descartes es indiscutiblemente, uno de los genios del pensamiento más grandes que ha producido el universo; maestro entre maestros, matemático y geómetra de
primerísimo orden, fue príncipe del pensamiento que no
admite Rey. Para encontrar un filósofo de sus quilates
-enseñaba Antonio Caso en sus cátedras inolvidableshabría que acudir a Sócrates y a Kant, el fundador de la
Etica y el creador de la Epistemología.
Fue gloria epónima de Francia y del siglo XVII, el
que es conocido con el nombre de siglo de Descartes. Su
padre fue consejero del Parlamento francés: él lo sería
de Ja humanidad, porque su voz resonaría para siempre
en un escenario universal. Nacido en la Haya, en marzo de
1596, descendiente de familia ilustre de la Turena, pudiendo
haber ocupado puestos de categoría en la Iglesia o en el
Estado, prefirió ser un insigne reformador y encauzador
de la filosofía. Viajó mucho y conoció personalmente a los
más significados matemáticos, físicos y sabios de su tiempo,
cuyas enseñanzas aprovechara maravillosamente en el ámbito filosófico.
Descartes, padre de la filosofía moderna, es inventor
de la Geometría Analítica. Inició en la historia del pensamiento, una etapa de intelectualismo, de racionalismo,
desplazando la fe de Iá Edad Media. Otra vez el hombre se
consideró centro del universo (Antropocentrismo) abandonado el teocentrismo medioeval que en Santo Tomás de

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�Aquino "el doctor angélico" adquiriera su más lúcida expresión. En esta aventura gloriosa del pensamiento le acompañó un filósofo egregio: Guillermo Leibniz, precursor de
los grandes filósofos alemanes que en torrente desbordante,
vendrían después. Con el genio francés que rememoramos,
dio principio el Renacimiento, época histórica bajo cuyos
auspicios se da comienzo a la Edad contemporánea.
He aquí los títulos de sus libros, auténticos monume~tos del humano saber: "Cosmología", "Principios de la Filosofía", "Discurso del Método", "Tratado de las Pasiones",
y "Meditaciones Metafísicas", los que realizaron una audaz
revolución en el mundo espiritual, de las más grandes que
registra la historia. Los romanos tuvieron una dignidad que
llamaron "Genius" (Dios de la fecundidad). Descartes no
escribió mucho y los libros que publicara lo hizo más bien
animado por la fama que bien pronto le sonrió. Su fecundidad o su genio no radica pues en la abundancia de sus
libros, sino en las inquietudes, sugerencias o incitaciones
que sembrara, en el mensaje que encierran, mostrando a los
hombres un nuevo rumbo en torno de sus problemas fundamentales.
En su "Discurso del Método", su obra más célebre,
escrita en la más limpia y hermosa prosa francesa (que es
de las primeras donde se abandona el latin y se adopta el
idioma patrio) explkó que la mejor manera de llegar a
la certeza era principiar dudando de todo. En su ardiente
deseo de reconstruir racionalmente la ciencia y la moral,
fundadas bajo la fe en la Edad Media, aceptó unas cuantas
reglas claras, evidentes por sí mismas, que le evitasen caer
en el escepticismo o en el juicio temerario, cuyos extremos
condenó rotundamente con la grandeza de su genio inmortal.

ridad de la tradición o de la fe son nulas.. Para Descartes
no puede conocerse en principio ninguna verdad que no sea
inmediatamente evidente. La evidencia debe tener como notas características la claridad y la distinción. A ese tipo de
verdades le llamó naturalezas simples (naturae simplicís)
y su conocimiento se efectúa por una intuición directa e
inmediata del espíritu; su verdad reside en su evidencia
absoluta, aprehensible instantáneamente.
Descartes es antes que nada el filósofo del "método".
Siguiendo a las matemáticas que nunca borró de su mente,
tuvo la firme convicción de que plantear un problema correctamente equivale en gran parte a su solución. Dio cuatro famosas reglas que deben ser los rasgos esenciales de
todo método lógico: lo.-"No admitir como verdadera cosa
alguna que no sepa con evidencia que lo es". Esto evita la
precipitación, la ligereza y los prejuicios. 2o.-"Dividir cada
dificultad en cuantas partes sea posible y en cuanto requiera su mejor solución". Esto simplifica los problemas y
reduce los errores que se cometen frecuentemente al tratar
de resolver cuestiones complejas. 3o.-"Conducir ordenadamente los pensamientos". Esto significa resolver primero
los problemas más fáciles, para dejar al final y cuando ya
se tiene el entrenamiento necesario, los más difíciles. 4o."Hacer en todo unos recuentos tan integrales y unas revisiones tan generales que se llegue a estar seguro de no
omitir nada". Esto es una especie de comprobación que se
usa en matemáticas, para corroborar la exactitud de la solución de un problema y que Descartes traslada admirablemente al campo del conocimiento en general.

La principal inspiración del método cartesiano es la
matemática, donde nada se acepta sin demostración, a no
ser las verdades evidentes por sí mismas, libres de contradicción (apodícticas) o sean los axiomas y donde la auto-

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1967, Segunda Época, Año 10, No 3, Septiembre</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>���!!lV!!S Y LETl\!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA.AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de h Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

�l

BIBLIOTECA CENTRAL

U.A.N.L

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 4

Año 10

Diciembre de 1967

Segunda Epoca

SUMARIO

Hernán Solís Garza, Dos Minutos de Historia . . . . .

5

Diana Pey, "La Educación Musical en la Actualidad . . . . .. . . . . . .

. . . . . . . . 17

Franz Bouschpies, uLa Presencia de Goethe" . . .... 31

1

�DOS MINUTOS DE HISTORIA

Dr. H ernán So lis Garza.

En 1930 un hombre llamado Russell Lord, editor
de "The Land", publicó un articulo que contenia un a
fantástica idea; 18 años después en la misma revista,
James C. Rettie revivió el tema y esto inspiró a Karl
Menninger quien en 1951 introdujo a la literatura psiquiátrica esta fantasia. (*)
Lo que enseguida relataré se nutre de esas fuente~, aunque me permitiré algunas grandes libertades
por mi cuenta.
El asunto es el siguiente:
Trataré de una película que iniciaron hace 750
millones de años, cientificos de otro planeta m u c h o
más desarrollado que el nuestro.
Sucedió en aquella remota época que sus poderosos
telescopios descubrieron nuestro pequeño mundo y decidieron, en un plan heuristico, filmar una película de
nuestra vida tomando una fotografía cada año.
El film proyecta 24 tomas fotográficas por segundo, de tal manera que cronos transita a una velocidad
de 24 años por segundo, 1440 pQr minuto, 86,400 por
hora y un poco más de 2 millones de años en un dia.
,..
. , El que logre ver toda esta película que r e f i e r e
nuestra historia desde hace 750 millones de años, tendría que prepararse para estar frente a la pantalla por
espacio de un año.
)

5

�Hace algún tiempo, los ·sabios que en, la actualidad
supervisan la producción de esta película, en un gesto
de fraternidad para con e:;;te mundo subdesarrollado,
enviaron una copia tomanao como conducto la O.N.U.
(Organización de las Naciones Unidas). Sin embargo,
la proyección pública de e3te importante documento,
no se ha llevado a efecto por fuertes divergencias surgidas en relación a los derechos que creen tener respecto a él dos poderosas potencias terrestres.
No obstante esto, parece ser que U. Thant, h&lt;J. resuelto este p1oblema y acaba je anunciar que el film
se exhibirá en la ciudad de New York, empezando a -las
cero horas del día lo. de e .'1 ero de 1968 y terminará
-F'reud médiante- a las doce de la noche del 31 de
diciembre del mismo año.
Como la asistencia será limitada, Mr. Thant ha enviado a todos los interesados en el estudio de la historia, un libretCl que, a manera de "avance", ilustre por
lo pronto algo de lo que pasa en el film.
Daremos un breve informe de esto.
La película es extraordinariamente aburrida durante los primeros tres m2ses de proyección, los cuales
comprenden los primeros 180 millones de años de nuestra vida. Solo verán ustedes en la pantalla; erosiones,
erupciones, montañas que surgen y desaparecen, partes
globosas como si la tierra estuviera hirviendo y en fin,
la superficie .t oda cambiando da forma, tamaño y posición.
A principios de abril, ustedes verán algunas indicaciones de la presencia de organismos unicelulares. en
algunas de las aguas que pare~erán que están aún en
ebullición, a fines de abril estos organismos llegarán a
ser pluricelulares y algunos se encapsularán.

te-brados, los que serán acuáticos.
En junio, la región hoy llamada Norte América e21tará totalmente cubierta por agua.
A mitad de julio, ap·uece la primer sefial vegetal
9ue irá poco a poco matizando de verde gran parte Je
la pantalla.

Al principiar agosto, el mar se verá lleno de peces,
algunos de ellos con respiración pulmonar, en el curso
de este mes muchos de estos peces buscarán la playa y
se conver.tirán en anfibios.
Temprano en septiembre, se dejarán ver los primeros insectos, algunos de ellos, gigantescos; después
.aparecen los reptiles y al final de septiembre, la pe11cula se anima al aparecer el primer gran participante
del film: El Dinosauro. Este actuará por unos dos meses y desaparecerá.
En octubre aparecen los primeros mamíferos.
Durante noviembre, reptiles voladores se proye'J
tarán en la pantalla.
/
Y así llegamos hasta el mes de diciembre y se observa que los mamíferos dominan la escena, que los mares permanecen en su sitio, las áreas verdes también,
pero el hombre aún no hace su aparición y tal pare&lt;:e
que solo le tocará un simple "bit" en la película.
Está a punto de terminar diciembre y con él la exhibición, estamos en el último 'lía del año, precisamente al filo del mediodía, que es cuando entra en escena
el hombre (El Mono de Java, El Pithecanthropus Erectus). Es de suponer que en este momento se escuche el
primer gran aplauso.

Para el final de mayo aparecerán los primeros var6

La pelicula irá transcurriendo en esa forma y a hs
7

�once de la noche de ese dia aparecerá el h o m b r e '1...e
Neanderthal, media hora después tocará el turno al Je
Cro-Magnon y 15 mi.nutos más iarde al hombre de la
edad de piedra.

mente. Imaginé que por un milagro de la ciencia, durante esos dos últimos minutos, cada uno de nosotros
vería en la pantalla diferentes imágenes y como en un
1meño sin reloj y sin métrica, en la máquina del tiempo
contemplaríamos escenas de los últimos 2,800 años.

Faltando 5 minutos para que termine el año aparecen egipcios, babilonios, hebreos, chinos, griegos y
romanos.

El amante de las artes veria a Leonardo, a Miguel
Angel, a Gaugin; escucharía a Beethoven y leería el
l,lanuscrito de Hamlet.

Los dos últimos minutos de la proyección incluyen
la historia de los últimos 2,880 años.

El amante de la guerra vería a Julio César, a Na¡,oleón y en los últimos segundos de la película, o sea
c,.tando se suscitan la Primera y Segunda Guerra Mundiales, su sadomasoquismo lo llevaría al orgasmo.

A las once de la noche con cincuenta y ocho minutos y 3 8 segundo, al faltar solamente un minuto más
22 segundos para que termine la pelicula, nace Jesús y
un segundo y fracción después muere crucificado.
20 segundos antes de terminar el año, Cristóbal
Colón descubre las Américas por equivocación.
Un segundo después, Hernán Cortés aparece llorando en su "Noche Triste".
Seis segundos antes de que ocurra el final, Hidalgo aparece dando "El Grito de Dolores".
Cuatro segundos faltarán cuando do:'.l Benito Juárez nos habla del Respeto al Derecho Ajeno.
A las 11 de la noche con 59 minutos y 58 segundos
e:l México revolucionario tiñe de rojo la pantalla.
Durante el penúltimo segundo todos nosotros empezamos a vivir. Dentro de dos segundos estar e m o 8
n·uertos la mayor parte.
Cuando terminó de leer el "Informe Thant" me
quedé absorto, pensando en esos dos últimos minutos
de la pelicula y una. serie de fantasias surgieron de mi
8

A mi ... a mi siempre me ha apasionado la historia de la psiquiatría ... entonces, yo vería lo siguiente:
Heráclito, el ambivalente, el pretendido semen de
la dialéctica, entra en escena. (En la película serán las
11 de la noche con 58 minutos y 18 segundos).
Observaría al melancólico de Efeso diciendo: "No
puedes meterte dos veces en la misma corriente, porque
nuevas aguas fluyen siempre sobre ti, nos metemos y
no nos metemos en las mismas aguas, somos y no sorr.os ... Ser y no ser ... y es lo mismo en nosotros, lo
que está vivo y lo que está muerto, lo que está despierte, Y lo que duerme, lo que es joven y lo que es viejo, los
¡;rimeros cambian de lugar y se convierten en los últimos y los últimos a su vez, cambian de lugar y se convierten en los primeros ... Todo cambia, menos el cambio ... "
Un segundo después, aparece el Padre de la Medicina, nos muestra la palma de su mano izquierda al
rnismo tiempo que exclama:
"La mano debería de t ener solo cuatro dedos, solo
cuatro ... cuatro son los puntos cardinales, cuatro l as

9

�E:Etaciones del año, hay cuatro edades en la vida, cuatro
e;;ementos son los fundamentales en el Universo, hay
cuatro humores y cuatro son los órganos vitales: la sangre y el corazón, la flema y el cerebro, la bilis amarilla
:¡ el higado y la bilis negra y el baso".
De Hipócrates a Galeno transcurrirán 2 5 segundos. Durante este periodo se ve al enfermo mental bien
tratado: baños, música, ejercicio, drogas, etc., y todo
esto en un escenario de bellos jardines.

describe el relato clásico de la esclerosis múltiple. Tal
era la razón de aquella tolerancia.
Un segundo depués, veo a este anatomo-patólogo
ya convertido en maestro y lo 'identifico como Juan
Martin Charcot, impartiendo un martes sus lecciones en
Salpétriere, entre sus asistentes podemos observar a
Babinsky, Pierre Marie, Janeta y un judio alemán recién llegado de Viena.

Veo después por todo un minuto -el más triste minuto de la historia-- al enfermo mental encadenado,
quemado con leña verde, perseguido, tratado como endemoniado, como hereje. Veo buitres místicos sonriendo y vistiendo medio luto.

Cuando falta apenas un poco más de cuatro segundos para el epilogo, en un pueblo nombrado Freiberg perteneciente a Moravia, en el mismo dia en que
esto escribo -seis de mayo-- y a la misma hora -seis
treinta de la tarde-, nace un hombre llamado Segismund Freud.

Diecisiete segundos antes del final, Fray Bernar·, !ino Alvarez funda en la ciudad de México el Hospita San Hipólito, primero en América en la atención del
enfermo mental.

No sé por qué -será mi envidia o mi ambivalencia
o ambas- el caso es que no me imagino a Freud niño,
ni joven, lo veo viejo, como un viejo roble.

A las 11 de la noche con 59 minutos y 53 seguncl0s, veo un Jurado que está integrado por Bailly, Par.cet, Jussien, Lavoisier y Benjamin Franklin y éste aca.ba de llegar a la conclusión que el mesmerismo no
representa ninguna terapéutica cientifica y conminan a
Franz Antón Mesmer a cruzar el Canal de la Mancha.

Lo veo en la pantalla contestando una carta a la
?1incesa Marie Bonaparte que dice: "Es cierto que han
quemado mis libros y en ese sentido hemos progresado
mucho, pues dos siglos atrás, hubieran preferido quemar mi cuerpo".

A las 11 horas con 59 minutos y 56 segundos de la
r-oche, veo entrando a la casa de un estudiante, una sirvienta que padece un singular temblor y cuya c o ns iguiente falta de seguridad en el manejo de los utensi.
lics domésticos hace que rompa platos, tazas y c o p a s.
No obstante estos gastos, el estudiante la conserra hasta la muerte. Tan pronto ocurre esto, aquel investigadcr termina la larga espera practicando la autopsia y

Lo admiro al verlo frente al oficial de la Gestapo
q1Iien ordena que firme una carta cuyo contenido medular es el siguiente: •''Yo, Sigmund Freud, confirmo
por la presente ... que he sido tratado por las autoridades germanas .. . con todo respeto y consideración ...
Y no tengo el más mínimo motivo de queja ... " El viejo Freud la lee detenidamente, su cara es inexpresiva,
n&lt;; toma la pluma. El oficial insiste: "Esto es lo que debE; firmar, si no lo hace, su visa quedará sin efecto".
Comprendo, contesta Freud y firma lentamente. M as
h.:.E:go iU cara se ilumina, sonríe e irónicamente dice al
oficial: "Podría agregar u~as palabras" y sin esperar

10

11

Un segundo después, aparece Felipe Pinel liberando de las cadenas a los enfermos de la Bicetre.

�..
·
"De todo corazón recomiend)
respuesta, escn"be a 1 pie:
le. Gestapo a todo el mundo".

.
Veo después a Teodoro Reik gritando desde Nueva York: "Mañana la radio anunciará que Hitler y Mu~
ssolini han decidido el destino de Europa ... .Jfü futuro
de la humanidad no será forjado por guerras ni conqt:istas, sino por el tranquilo trabajo de la mente. La.
lámpara que ilumina de noche las mesas de estudio do
los hombres de ciencia da una luz más poderosa q u P.
el fuego de la artillería. Freud vivirá mucho ti e m Pu
después que Hitler y Mussolini sean polvo. (**)

gidos por el padre del psicodrama: J. L . Moreno.
Ana Freud y Melanie Klein me permiten entrar a
la sala de juego donde sus niños enfermos se analizan.
Con atención sigo los diferentes pasos que se llevan a cabo en el tratamiento de enfermos psiquiátricos
con psicofármacos.
Y con todo lo anterior dan las doce de la noche.
¿Qué es lo que ha pasado en estos dos minutos de
historia? No acaso es una constante repetición.

En los tres últimos segundos de la proyección, veo
también a Emil Kraepelín defendiendo la génesis orgáhica de los problemas psiquiátricos.

A Heráclito lo repite alguien que ni tan siquier~
lo ha leído. Es un paciente mío, tien_e 9 años, es un peqi,cño solitario que dejó un dia esta carta mensaje a su
n:2.dre:

Asisto al primer tratamiento por medio de la cu 1~a
pHlúdica de un paciente con parálisis general progresiva. Julius Wagner Von Jauregg obtendrá el P re mi o
Nóbel por esto.

"Ten calma. Me morí ayer y hoy nací y mañana
muero y pasado mañana nazco y muero al día siguientP. y así sigue hasta ya no nacer y tengo que cruzar por
todo esto, que se acabe.

Observo a Manfred Sakel, en la Clinica Psiquiátric~ Universitaria de Viena, tratando pacientes esqu:z&lt;'•
frénicos con choques insulínicos.
Veo a Von Meduna provocar convulsiones con aceit!~ alcanforado primero y después cardiazol. Enseguid ,1,
Bini y Carletti dan el primer electrochoque. Estoy como observador en la incorrectamente llamada "primera operación" de psicocirugia.
Egas Monis, pone la idea y Almeida Lima el bistu1•í en esa operación. Monis recibe el Premio Nóbel por
ello.

Es como la luz, viene, no viene, no viene, no viene,
no viene, asi también como el agua, sube y baja de presión o velocidad, así como la vida muere una y nace
otra, también como el cristianismo, como el que es católico y luego protestante y luego cristiano protestante,
así también es con la vida y la muerte, se acerca y se
retira y se acerca y se retira, todo es lo mismo.
Como en juego de canicas ganas y pierdes, ganas y
pierdes hasta que ganas o pierdes.
Olvidemos esto y vayamos a otro tema como el de
caballos y perros, gatos y ratas, etc., etc ... "

Me sorprende ver la expectación que en un teatro
d,. Viena provocan un grupo de pacientes actores diri-

Platón nos habló del alma como si esta fuera un
carro de dos caballos, conducido por un cochero. Este
sirn baliza la razón, uno de los caballos la energía mo-

12

13

�rt'll y el otro el deseo. Sigmund Freud nos habla de un
jinete, un caballo y unas riendas, para terminar plantPando la situación de un yo, un ello y un superyo.
Hipócrates decía que la histeria era el camino del
útero hacia la humedad. El profesor Chrobak, ginecólogo Vienés en 1886 le refiere una paciente a Sigmund
Freud, agregando que el tratamiento lo ve1a muy difíc;l y al preguntársele al respecto contestó: "Esta muj2r angustiada e histérica tiene un marido impotente Y
la receta que amerita es la siguiente: pene normal, repetir la dosis".
Que la Inquisición pasó, que el medioevo quedó
atrás, estoy en parte de acuerdo. Sin embargo, hace apenas cinco años que vi una paciente en un centro asistencial que llevaba dos años encerrada en una celda a
pan y agua por el hecho de haber sido prostituta: "no
llamarse Magdalena y Jesús estar muy lejos".

Que si Mesmer fue médico de reinas. ¡,No acaso ante el niño Fidencio llegó un Presidente?
Que Ega Monis es el creador de la lobotomia. No
es cierto. Burckhardt merece el titulo y antes, mucho
antes que él, los egipcios la practicaron aunque r u d imentariamente.
¿ Y los psicofármacos?
En la India se administraban desde hace

centu-

rias.
¿ Qué pasará en los próximos segundos?
No lo sé, creo ser pesimista, veo cuatro caballos
d€sbocados Y sobre ellos los cuatro jinetes del Apocallpsi&amp; ...

Creo también que los electrochoques, las lobotomias y el ostracismo actúan también en ciertos casos
como castigo.
El prejuicio es menor, pero no hay que olvidar que
aqui en Monterrey, hace unas décadas, un pobre enfermo orgulloso en su locura de su tierra natal, gritaba al
mundo el nombre de su lugar de origen y desde ese
tiempo Cadereyta es sinónimo de enfermedad mental.
Hace unos años, por equis problema, los pacientes
de nuestro manicomio tuvieron que ser trasladados, al
n0 encontrar otro sitio donde colocarlos, a los chiqueros que se encuentran ubicados en la Exposición Ganadera y que precisamente son destinados para los anima-

B I B L I O G R A F I A:

*

les.
Que si Mesmer curaba con Imán, ¿No acaso las pul
seras japonesas hicieron furor terapéutico hace poco
tif,mpo?

14

**

Menninger, Karl. Looking Backward. The Selected Papers. The Viking Press. 1959. N. Y.
p. p. 58-66.
Reik, Theodor. TREINTA A~OS CON
Pa.idos, Buenos Aires, 1965. p. 10.

15

FREUD.

�DIANA PEY
Facultad de Ciencias y Artes Musicales. Universidad
de Chile.

"LA EDUCACION MUSICAL EN LA ACTUALIDAD"

La influencia de la Música sobre todo ser vivo es
un hecho indiscutible. El poder emocional que ella encierra llega a producir efectos fisiológicos; cambios en
la respiración, en el pulso y glár1dulas e n d o c r i n a s
(especialmente suprerrenales). Este poder emocional
que encierra la música, ha impulsado a los p u e b 1 os,
desde la antigüedad, a estudiarla como portadora de
buenos o malos, incluso perversos sentimientos.
Si examinamos las más completas teorlas sobre la
música: las técnicas de Helmholtz o Wllaschek, las naturalistas de Darwin o Vaschide, las sociológicas c o n
Guyau, por ejemplo; las estéticas con Berliotz o Wagner o las opin,iones literarias sobre ella, desde Stendhal a D' Anunzzio, encontramos que, con rara unanimidad, reconocen el papel importante de la m ú s i c a
COMO MEDIO DE EXPRESION DE LOS E S T AD O S
AFECTIVOS (animicos según nuestros dias) Y ADMITEN lo que hoy podemos llamar •''SU FUNCION REGULADORA EN EL EQUILIBRIO INTRASIQUICO".
En el aspecto pedagógico, ejerció en Grecia un poder mucho mayor que en los paises occidentales contemporáneos. Los pueblos orientales les habían transmitido la creencia de que la música curaba los sufrimientos del alma y del cuerpo y que también podía conomper los espiritus. El bien y el mal, el orden y la
discordia, la paz y la guerra se hallaban en sus manos.
Este concepto de la música h er edado de Egipto

17

�--con caracteristico enfoque griego- fue usado con fines pedagógicos en su interpretación cientifica de KATARTIKE (enseñanza purificadora). Determinad as
combinaciones de sonidos lograban fortalecer el carácter de los hombres, otras, en cambio, lo debilitaban. La
música no era, por lo tanto, solamE:nte ocupación estética sino que también obligación fisiológico-ética. Recordemos la frase de Platón: "¿Acaso no descansa en la
música lo más importante de la educación desde el momento en que el ritmo y la melodia especialmente, penetran en el alma y se imprimen en ella?". ·· Ritmo y
melodia llevan consigo la dignidad y, por lo tanto dignifican también cuando son bien enseñados: en caso
ccntrario, el efecto es pernicioso".
Para los griegos, la MUSICA EDUCA. Es é s t a la
clave de una filosofia pedagógica, que por desgracia no
s,· ha mantenido viva a través de las épocas, por lo que
h&amp;. sido necesario "redescubrirla" periódicamente.
Los educadores, teniendo en cuenta la importancia de la emoción en la vida humana, han tratado de
e1.contrar algunos medios para cultivar y desari-ollar el
as¡•&lt;.cto emocional tanto como el intelectual. Y encontramos a la música, que desde hace tiempo, busca. y necesita de la Escuela y a su vez la Escuela busca y necesita de la música.
Durante la Edad Media, la enseñanza de la música estuvo prácticamente a cargo de los monjes y se
r€alizaba principalmente en los monasterios y bajo la
sombra de las grandes catedrales.
En el Renacimiento, especialmente durante la Reforma, se planteó la necesidad de popularizar la enseñanza musical. La creación de las escuelas públicas y la
consiguiente extensión de la. cultura a un mayor número de individuos ocasionó nuevos problemas al educacor musical. Se revisaron entonces los métodos de ense18

í1anza, estudiando las causas que 1mpedian agilizarla,
con el fin de que el conocimiento y la práctica musical
fueran accesibles a las personas comunes, no solamente a los músicos. Luteranos y Calvinistas coincidieron
en pedir una educación musical para TODOS los niños
Y jóvenes, como en la antigua Grecia. Lutero afirmaba
que la "música gobierna al mundo" y recomienda qu ~
se coloque en primer lugar y en un mismo nivel que las
Humanidades y las Ciencias, el estudio de la músic3. y
el canto en las escuelas.
En el siglo XVII, Comenio (pedagogo y filósofo
checo), marca un importante impulso a las ideas pedagógicas, cuyos conceptos lo señalan como e l precursor
de los métodos sensoriales y a ctivos, como t a m bié n e l
método global al afirmar que "el conocimiento debe ser
completo a cualquier edad". De Comenio recordamos la
fiase: "NO HAY NADA EN LA INTELIGENCIA Q U E
NO HAYA PASADO PRIMERO POR LOS SENTIDOS" .
A partir de esta época, en la historia de la educación_ ~usical se observan ciclos que alternan en apogeos
Y c~isis. A un período de investigación y creación pedagógica le sucede otro de decadencia y abandono, du:ante el cual tienden a corromperse y desvirtuarse las
ideas que se encontraban vivas y florecientes en la época anterior. Un relajamiento prolongado ocasiona. a la
larga, una reacción; ésta a su vez, conduce a un nue,:o
florecimiento, y asi sucesivamente.
ANTECESORES DE LOS METODOS EN ACTUALIDAD
Durante los siglos XVII-XVIII se advierten claramente dos tendencias opuestas que se disputa!l el predominio: el racionalismo y el sensorialismo que dan
P_redomlnio a la teoría y a la práctica muslcal respect~vamente. Racionalismo o sensorialismo puros, en músic:i., conducen a un empobrecimiento que afecta fundar' entalmente la enseñanza: es tan nocivo enseñar teon1.

19

�musical desvinculada a la realidad sonora, como preparar a la ejecución musical (vocal o instrumental), sin
relacionar esta práctica a los principios que fundamen
tan el arte musical.
Uno de los creadores en la simplificación del apren.,.
dizaje de la música es Rousseau (siglo XVII!) cuyo
método fue perfeccionado por Galin. En el siglo XIX,
e! principal movimiento en pedagogia musical lo encon•
t r amos en Francia con los continuadores de Rousseau,
Wilhen, Gédalge, Galin, Aimé-Paris. En Inglaterra se
produce el método Tónic-Sol-Fa.
Aparecen entonces los métodos activos como rea•.~ción al intelectualismo, encontrando a Montesori, Decloly, (método Dalton o Parkhust), representantes
principales de la "Escuela Nueva" que después es continuada por Pestalozzi y Froebel.
Los métodos de enseñanza deben cambiar fundamentalmente de aqui en adelante, ya que el circulo de
la educación general se amplia deseando que llegue a
todo individuo. Un importantisimo papel le va a corresponder a la psicologia penetrando en la personalidad
infantil. El niño necesita una libre expresión y la debe
realizar a través de los medios de que dispone.
Para él, el juego es la forma más evidente de LIBRE
EXPRESION, y el juego está intimamente ligado al ritmo, a la melodia y la plástica, o sea: a la MUSICA.
NECESIDAD DE EXPRESION EN EL NI~O
Y EN EL ADOLESCENTE
¿A qué necesidades fundamentales corresponden
las manifestaciones iniciales de la expresión estética
en el niño? Según Piaget se orientan hacia dos polos
opuestos:
a l .- REALIDAD MATERIAL O SOCIAL que le impo20

nen sus medios de expresión.
b) .-El YO, sus conflictos, que no pueden exteriorizarse sino por medios particulares de expresión.
El niño, pues, exterioriza su personalidad gracias
a los medios de libre expresión de que dispone. Para él,
el juego es la forma más evidente de libre expresión. Y
el juego está intimamente ligado al ritmo, la plástica,
la MUSICA.
Según Pierre Fugués: "La necesidad de expresión
plástica es una exigencia imperiosa a la qu9 el niño no
puede sustraerse" .
La libre expresión comprende gran parte de las actividades corporales y procesos mentales. La liberación
de determinados estados produce activi~lad corp0ral,
emocional, racional o intuitiva. La expresión es indudablemente siempre, una traducción intima de estados de
conocimiento provocados por reacciones exteriores o interiores, mediante las cuales expresamos ideas, conceptos, emociones, experiencias y los más elevados atributos de nuestra sensibilidad y razón con una finalidad
diversa y sobre todo un deseo de entendernos con nuestros semejantes y aumentar el poder de nuestra eficiencia social.
La libre expresión es un terreno favorable para el
desarrollo en el niño en sus cualidades de artista inconsciente y también a su formación como individuo.
Vemos pues, la imperiosa necesidad de guiar la labor educacional en general, y en rarticular el aspecto
musical, con un sentido de inquietud creadora donde
so:&gt; despierte y desarrolle la imagin~ción; NO
OMO
UNA SIMPLE IMITACION.

C

El deseo de libre expresión es innato en todo indi-

21

�viduo, pero tiene mayor intensidad durante el periodo
dt: la niñez y adolescencia.
¿A QUE EDAD DEBE COMENZAR
LA EDUCACION MUSICAL?
El fenómeno musical debemos buscarlo en la percepción del latido cardiaco y de los ruidos intestinales
en la época fetal de nuestra vida intrauterina. Este es
un inmenso campo que se abre a la investigación: la
percepción auditivo fetal, cuyo estudio está en pleno desarrollo'.
Al iniciarse el mno en la vida escolar, su oído debiera ya encontrarse en formación y su deseo de expresarse cantando debiera ser firme y natural. Comenzar
la' educación musical al ingresar el niño al colegio, es
como enseñarle a caminar y a hablar en esa· época, o
sea cuando el niño tiene ya de cuatro a seis años. E¡;to,
sin lugar -a duda, nos resultaría absurdo. Sin embargo,
la música es tan innata en el ser humano como lo es el
andar o el hablar. La educación musical, pues, debiera
comenzar desde que el niño nace.
La CREACION MUSICAL comienza a percibirla · el
niño al darse cuenta de· que él es capaz de emitir un sonido con su propia voz; cuando él puede producir un
ruido o sonido al golpear un objeto. Esa primera experiencia-le llena de júbilo y persiste en su d e s c u b r imiento. Y a.hi lo ·encontramos ya _haciendo música,
creando música, viviendo un.a experiencia musical con
los reducidos medios de que dispone. SIN PROBLEMAS
TEORICOS NI TECNicos:
Indiscutiblemente, no todo cuanto el niño es capaz
de crear está aceptado por los mayores; esos seres para él tan grandes en estatura y en sabiduria. Muchas
veces, al presentar el niño su descubrimiento es reprendido por su mal gusto y sobre todo por su insistencia.

Por tanto, generalmente, al ingresar el niño a la
escuela llega ya con una expresión musical cohibida.
Con una parte de su libre expresión, r:ohibida. Ahora le
tocará al profesor guiarle hacia uno u otro lado: darle
medios para expresarse libremente, guiando su imaginación ere.adora o imponiéndole una &lt;;erie de normas rigidas y desagradables repletas de complejos problemas
teóricos, con signos cabalísticos indescifrables.
La libre expresión frente a una vivencia musical Y
aun a la repetición de un mismo trozo musical Puede
ser distinta en cada niño o en cada individuo. Eso del)Pnderá de varios factores: estado psiquico, físico, etc. ·
En los niños y adolescentes, los conflictos y la lucha interna forman parte esencial de su existencia, por
€SO debemos pues aceptar en la improvisación y creación, actitudes no solo de alegria, sino también de tristeza, de apatía o de violencia. Estas actitudes resultan
como algo natural e incluso necesario para la libre expresión; sin ello la sinceridad expresiva se cohibe y se
pierde, reduciendo la expresión e imaginación a lineas
marcadas de conducta. Existe una intima correspondencia y hasta un esquema único de comportamiento
entre las actividades trie la conciencia (o vida psíquica
interior) y los modos de la expresión (o vida psíquica
exterior). Así podemos ver la libre expresión por medio
de la mimica tiene un importante papel.
La imaginación artística se caracteriza por la riqueza y espontaneidad en la producción de imágenes.
Se manifiesta en los niños a través de las combinaciones en sus juegos. Si nosotros combinamos en ellos la
música y el movimiento serán de mucho más fácil comprensión y de mayor agrado. De esta manera se desarrollarán más tarde el artista y el sentido poético frente a la vida.
La música es constante creación. Al producirse el
23

22

�milagro sonoro, de inmediato surge la P.XP re si ó n, la
creación del momento. Ese sentido de creación debe cultivarse desde el primer contacto con la música.
Si consideramos, pues, la importancia de la creación, llegaremos a la conclusión de que el profesor de
música, más que ningún otr-o, debe sentir la alegría de
la creación en cada instante.
METODOS EN ACTUALIDAD
Existen en la actualidad varios métodos o sistemas
de trabajo en la Educación Musical.
Todos estos métodos tienen una misma finalidad:
realizar la VIVENCIA MUSICAL. La parte teórica debe llegar· como una necesidad, no como una imposición.
Debe llegar a la inteligencia después de haber pasado
por los sentidos.

sico de los elementos musicales. Su enseñanza no es teórica sino vivida a través del recitado ( ritmo de la palatra hablada) y el movimiento. Para el niño, como para
el. primitivo, la palabra y el canto, la música y el movimiento forman un todo indivisible (Arte Global). Esta
última conexión conduce con naturalidad de las palabras habladas al ritmo; de las formas rítmicas a la melodia.
La repetición de palabras bien dispuestas permiten al niño la comprensión de cualquier combinación
rítmica, sin ninguna dificultad aun cuando contengan
a.nacrusas o medidas irregulares.
La melodia recibe un trato similar. La repetición
rítmica de la palabra hablada lleva a una diferenciación de entonación.

La nueva orientación de la Educación Musical proporciona un vasto y variado campo de actividades, todas
ellas atrayentes y estimulantes, tanto para el educando
como para el profesor.

La entonación empieza con dos sonidos (tercer a
menor). Este intervalo se encuentra en las canciones
infantiles de todo el mundo. Aparecen después, un tercero, un cuarto y un quinto sonido, llegando así a la escala pentáfona de gran riqueza en la educación, sobre
todo en el aspecto creación Se completa por último la
escala diatónica.

Estos métodos es imposible que sean profundizados
por el profesor de Educación Musical. Cada uno de ellos
representarla el estudio de varios años. Sin embargo, es
necesario que el profesor conozca lo mejor posible alguno de ellos y que los sepa adaptar a la realidad del pais,
de su región, de su escuela, de su grupo de niños o del
niño en particular.

Los niños juegan con los textos, con los v a 1 o r e s
rítmicos, con los sonidos, con los instrumentos, con el
accionar de sus manos y pies, con sus voces. Expresan
por medio de la música, dando vida a su mundo afectivo.
Orff utiliza como original medio de educación un
maravilloso instrumental.

METODO ORFF
Orff tiene como punto de partida las canciones infantiles tradicionales.
Su iniciación es el ritmo considerado como el

24

bá-

Comienza por la percusión corporal, tomando como instrumento el propio cuerpo del niño y añadiendo
instrumentos de percusión en forma gradual. Completan su instrumental la flauta dulce y algunos instrumentos de cuerda.

25

�De la improvisación nace el deseo de aprender a
N,cribir y leer lo escrito en notación. Al ejercicio ya vivido siguen aclaraciones sobre forma musical y teórica.
METO DO KODAL Y
En el Método Kodaly, los niños comienzan ··•jugando música" en el jardín infantil; con cantos a base
de la tercera menor (sol-mi), con cuyas notas c re a n
cantos para marchar por el patio, para poner a dormir
sus muñecos, para hacer marchar caballitos, etc., variando el orden de los sonidos, su agrupación y duración, sus tempi y matices expresivos (agógica y dinámica). Conjuntamente el niño realiza movimientos manuales que indican la altura del sonido, usando la fonomimia de la Tónica Do. Cu.ando se automatiza el gesto
indicando la altura de los sonidos, asociados a los nombres de las notas, se inicia la lectura empezando con dos
líneas sin indicación de clave, produciéndose el juego
de reflejos condicionados con SONIDO, NOMBRE, ALTURA Y GRAFICA que conducen en forma insensible
a la lectura entonada.
Las notas aparecen en la siguiente serie: so1 - mi h. - re - do. Forman así la escala pentáfona, agregando
después los dos sonidos: fa - si que completan la escaId diatónica.
METODO MARTENOT
El método Martenot, insiste en una educación musical que parte de la atención auditiva interna, c o m o
generadora de un estado de esparcimiento y receptividad que debería regir todo proceso educativo y en especial el de la educación estética. Comprende la memorización en forma silenciosa, desarrollando así la audición interna.
Martenot fomenta el amor por la música y su vi-

26

vencía total como condición previa a su comprensión
intelectual y estudio teórico.
Las fórmulas rítmicas elementales que Carlos Vega denomina "células madies" del ritmo musical vit,ualizadas, percutidas, memorizadas en silencio y 'luego reconocidas en las frase~ musicales del repertorio
coral, forman parte de la ·metodología moderna en la
lfctura melo-ritmica.
Pone marcado énfasis en la formación previa de
todas las condiciones naturales del niño conducentes a
h. audición interna, sentido estético, a t e n c i ó n, conc~ntración, discriminación, sensibilidad a los distintos
timbres, planos sonoros, calidad tonal, etc.
El método Martenot tiene varios "juegos musicales" que son un atrayente auxiliar en la enseñanza de
la música.
METODO DALCROZE
Jaques Dalcroze, por su triple condición de pensador, de pedagogo y de artista, ante la realidad viva que
se le presentó al tratar de educar musicalmente a la juVPntud, descubrió de nuevo la enorme influencia d e 1
l'itmo. La CIENCIA DEL RITMO era una de las ramas
de la educación más cuidadosamente cultivadas por los
aPtiguos griegos; podemos encontrar profundos comentarios en los pensadores de la época: Platón Arístides
Quintiliano, Aristóteles y Plutarco.
'
'
Dalcroze, con su Método de EDUCACION POR EL
RITMO Y PARA EL RITMO realiza en nuestros tiempos el pensamiento de Platón: "el ritmo, es decir la
e~presión del orden y de la simetría, penetra, por 'mecio del cuerpo, en el alma y dentro del ser humano por
entero, revelándole la armonía de toda su personalid&amp;.d''.

27

�Los puntos principales del Método Dalcroze son: la
Idtmica, o desarrollo del sentido métrico y ritmico; el
solfeo, o desarrollo de las facultades aud i ti v a s y del
sentido tonal; la improvisación al piano, o sea la composición rápida con el mínimo de preparación y el máximo de utilización de los reflejos, con el estudio práctico de las formas musicales, el fraseo, etc., y la técnica corporal y plástica animada, como base al equilibrio
y armonía de los movimientos, traducción de los ritmos musicales en lenguaje corporal, estudio de matices dinámicos, de la evaluación del espacio y del fraseo
en los movimientos corporales. Todos estos elementos
se tratan separadamente, pero al mismo tiempo se hallan estrechamente ligados entre si completándose continuamente unos con otros.
RESUMEN

Los métodos antes mencionados brevemente son algunos de los u~dos en la actualidad. Faltaria enumerar otros muchos, entre ellos: "Las posiciones de Chevais", el Método "Susuki", el "Yamaha", el Método
V\"ard, y Vega, entre los más conocidos. Nos es dificil el
poder dedicar siquiera unas lineas, por falta de espacio.
Cada uno de estos Métodos y los que falta enumerar, necesitarían varios años de trabajo para su buen
aprendizaje. No podemos exigir al profesor de Educacjón Musical los conocimientos que DESEARIAMOS,
eso podrá conseguirse tal vez con el correr de los años.
Por el momento debemos enfocarnos a la realidad del
pais y de América Latina.
Debido a la gran escasez de profesores y educador61i1 de música en nuestra América, debemos tratar de
solucionar el problema y atenernos a l as necesidades
inmediatas examinando la estructura educacional en
sus aspectos: económico, político y cultural.
28

Después de conocer prácticamente distintos métodos y técnicas de trabajo, no se trata de llevar a la práctica con los educandos tal o cual Método sino que, más
bien, e1 conocimiento de estos son suger e n c i a s para
despertar la creación de métodos propios en cada uno
~e los educadores. El sistema d e trabajo, es pues, e.le
e11orme elasticidad. El educador debe convertirse en un
amigo de la música, en un .. verdadero juglar que sepa
convertir el ritmo, los sonidos y el movimiento en satisfacción y plenitud de vida" (Llongueras).
NUEVA ORIENTACION DE LA EDUCACION MUSICAL
La nueva orientación de la educación musical. se
basa en variadas a ctividades y un amplio repe rtorio de
cuyo conte nido se extraen los conocimientos teóricos
funcionales, indispensables y practicables por p a r t e
del educando, para la comprensión progresiva del lenguaje musical.
La Educación Musical actualizada descansa sobre
dos pilares:
a).-

La nueva orientación que se da al planteamiento
de la asignatura.

h) .- La metodología y técnicas de trabajo
a la realidad de cada pais.

aplicadas

La necesidad de nuestra sociedad actual, de dar
educación a todos nuestros niños y por tanto, el poner la
música a su alcance, sean o no dotados para ella, impone agilizar el proceso de aprendizaje, para lo cual es
necesario un cambio de programas y procedimientos de
técnicas de trabajo.
El enorme entusiasmo que han despertado entrE&gt;
los educadores los nuevos métodos de enseñanza, i mpone que las autoridades competentes pongan en práctica

29

�el mayor número posible de Cursos de Form ación y
Perfeccionamiento para los educadores en ejercicio.
Para terminar querria recordar las pala b ras de
Kurt Pahlen: "En el terreno de la Educación Musical
no es necesario una reforma leve y paulatina., se necesita una revolución. Se trata de borrar y e m pe z ar de
nuevo".

"LA PRESENCIA
DE
GOETHE"

30

�FRANZ BOUCHSPIES

•

"LA PRESENCIA DE GOETHE"

más

"El
grande de Los poetas alemanes ... el amado de la Humanidad
... nadie puede decir la gloria que
adquiera su figura, en el correr de
los siglos . . . "

(THOMAS MANN)
'·PRELUDIO"

Añadi~ algo a lo mucho que se ha hablado sobre
Goethe, dicho y escrito por muy grandes personalidades
en el mundo de las letras y del pensamiento, es pretender ir más lejos que ellos, y presentar un nuevo aspecto de la figura avasalladora del gran pensador alemán
Que antes que todo, fue un poeta excelso. La pluma de l
osado deberla detenerse aquí antes de seguir adelante,
pues fue el mismo Goethe quien dijo ya una vez, que
"Sobre los grandes, solo deberían hablar los que fueran tan grandes como ellos".
Nosotros, solo queremos aproximarnos a él, penetrar detrás de su olímpica muralla y disfrutar de su
poesía como la música, es un bálsamo mitigante para
el alma doliente de la Humanidad.
Vivimos una época caótica, de desenfreno, de desequilibrio y transmutación de los valores eternos ...
Aquel que s•~ dedica a la reflexión y a la investigación,
es tomado por el populacho por loco, y en cambio la
multitud que corre vertiginosamente a sumarse a las
filas del delirio y la insensatez, es aplaudida y estimulada, con la aprobación y el regocijo general. Hoy que
la máquina ha substituido al hombre masificado y metalizado en cus deberes, y que el pensador es relegado
Y es objeto de burla y escarnio, solo podemos volvernos
a Goethe y refugiarnos en su enseñanza y su ejemplo .. .

33

�Emil Ludwig ha señalado el hecho de que Goethe
sólo es comparable con otro genio universal, que se hizo glorioso en la ciencia y en al arte, Leonardo de Vinci
Podemos recorrer la Historia de la Humanidad y
dificilmente encontraremos otro más que como ellos,
haya extendido su actividad creadora a campos tan
diversos.
Leonardo fue un gran pintor, poeta, escritor de un
tratado donde establece las reglas u~ la pintura, té&lt;!nico, inventor y además cuenta con una vasta vis1óu humanistica enfocada hacia los siglos venideros.
I

Goethe, literato consumado, abarca todos los gl&gt;ne •
ros en ese campo:
Es el más grande lirico de su época, formó el teatro alemán con que habia soñado Lessing, con su drama '''Goetz de Berlichingen", en la poesia satírica no tiene igual y puede compararse con Voltaire y con Wieland. Con "Ifigenia en Táride", se remonta hasta Eurlpides, compitiendo con él y con los grandes trágicos
griegos mostrando el profundo conocimiento que tenia
del clasicismo helénico. En él, se funden Ariosto y Bocaccio, Y en el "Tasso" nos habla de la grandeza del Renacimiento Y de la soledad del poeta. Se ha aventurado
en el ensayo crítico con sus estudios sobre Winckelmann, sobre Wieland, sobre Erwin von Steinbach y
otros. En la balada, supera a Btirger y a Uhland, y con
su poema épico "La Aquileida" y "Hermano y Dorothea", pretende igualarse a Homero. En la autobiografia es un maestro, nos ha dejado un valioso documento
como es su "Poesía y Realidad". En la novela epistolar,
psicológica y pedagógica, nos ha dejado en "Las cuitas
del joven Werther", una obra maestra que pertenece a
las dos primeras formas, influenciado por .R.ousseau y
por Ossian, en "Wilhelm Meister" y "Las afinidade::: e lec
tivas", dos novelas que pertenecen a las dos últimas.

34

Con "\Verther", ha revolucionado la prosa alemana y
ha abierto las puertas al Romanticismo que se nos presenta bajo la forma del "Sturm und Drang" y se ganará la admiración de la Humanidad. Con esta novela ha
renovado la literatura universal. " WiJhelm Meiste r " ,
novela psicológica y pedagógica, puede ser comparada
con el "Quijote" de Cervantes y con el "Parzival" de
\Volfram von Eschenbach. Los románticos de su tiempo con Novalis y Schlegel a la cabeza, tuvieron en alta
estima esta obra grandiosa. La más. incomprendida de
sus novelas y poco apreciada en su tiempo, fue .. i., a¡;
afinidades electivas".
Esta obra, psicológica y pedagógica, ha sido a.;tualmente celebrada por Oswald Spengler y Jakob wassermann Y la han considerado como la verdadera forma de la novela alemana. En esta obra se reúnen el
poeta, el amante y el científico. En ella, desarrolla la
teoria de la polaridad de los cuerpos, l&gt;ajo la influencia
del Leibnitz. En una de sus páginas, nos dice:
"Llamamos afines a aquellas ?Wturalezas que ot
encontrarse se ap,oderan unas de otras rápidamente y
que se determinan mutuamente. En los ácidos y álcalis,
por ejemplo, que, si bien opuestos, y tal vez prerisamente por ello, se buscan y atraen de manera tan e·nér·gica, que no se modifican, y forman juntos un cuerpo
nuevo. Esta afin-i dad se ve claramente".

Esto lo aplica Goethe a la afinidad de esplritus
fuertes que se atraen reciprocamente.
Hace estudios sobre Arte y Arquitectura gótica,
clásica Y mediterránea, se interna en la botánica y escribe "La Metamorfosis de las Plantas", se interesa por
lo óptica y escribe "La Teoria de los Colores" y también la crónica bélica de Francia y 1.e Mainz. Es sor1,rendente taro bién su "Viaje a Italia".

35

�En Italia, al lado del pintor alemán 'l'ischbein y
de la pintora suiza Angélica Kauffmann, pinta con
maestría, con Alexander von Humboldt habla de mineralog[a ·y con Wilhelm, el hermano de éste, del desarrollo de las lenguas y la política. Contribuye a la antropologia con su descubrimiento del hueso intermaxilar en
el hombre, es actor y director del teatro de Weimar, pi:;
Consejero privado del Duque Karl August y preceptor
de sus hijos.
Don José Ortega y Gasset, en su libro "Uoethe desde adentro", le reprocha no haberse fijado una meta bien
definida, sin desviaciones, y seguir un camino recto pa
ra llegar a ella. Está inseguro de su propio destino. Y
transita por diversas veredas sin ver jl'l.más su fin . .l!Jstá
insatisfecho, inquieto e indeciso, y aún al final de su
vida no acaba de elegir.
Yo le veo de distinta manera. A mi recuerda
esa vida triunfante, la leyenda del Rey Midas al que un .
Dios le habia concedido convertir en Oro cuanto tocaba.
Así Goethe, er. todos los campos por donde él transitó, dejó huellas imborrables.
"EL ALBA"
Johann Wolfgang Goethe, nació en Frankfurt del

plorable con sus hijos, era tierna y comprensiva. El severo Kaspar se cuidó de la austera educación de sus hijos Wolfgang y Cornelia, llegando aprender el joven
Goethe además de la lengua paterna, hebreo, 1 a ti n.
griego, inglés y francés.
Leyó a los clásicos griegos, latinos, franceses y la
Biblia. Su madre amenizó aquella educación bonda·losamente, interesándolo por la Poesia y las Bellas Letras. Aun por su cuenta, aprendió alquimia y otras cosas que despertaron su afán de saber. No es de extrañar
por eso, que a los 11 años escribiera una novela en 7
idiomas, revelándose en él a tan temprana edad, el
genio que había de conducirlo a la cumbre da la inmortalidad.

El primero de enero de 1759, estando en guerra
austriacos y prusianos, los franceses que eran aliados
de los austriacos, ocuparon la ciudad y con gran disgusto del Consejero áulico, el Conde de Thorane que
los comandaba, se hospedó en su casa.
El noble francés tomó cariño a Cornelia y a Wolfgang y les hizo interesarse por el teatro galo. Pero hubo no pocos disgustos entre el Conde y el Consejero
Goethe, partidario de los prusianos, y este con sus 1m- ·
p1udencias estuvo a punto de poner en peligro su libe rtad y su vida.

Mein el 28 de Agosto de 1749. Su padre fue el Conseje-

ro áulico Johann Kaspar Goethe, de procedencia humilde, pues el progenitor de este, habia sido sastre y me
sonero, pero con su esfuerzo hab[a dado a su hijo una
brillante carrera con la cual llegó Kaspar a tener una
posición desahogada. La madre del joven Wolfgang,
fue Elizabeth Textor Lyndsheimer-, hija del burgomaestre o alcalde de Frankfurt, Wolfgang Textor.
Elizabeth era una mujer muy ilustrada al i gua 1
que su marido, pero lejos de ser como este, dura e inex-

36

Finalmente los franceses abandonaron la ciudad, y
con ellos el Conde de Thorane, volviendo la tranquiliadd
a la casa de Goethe.
Ya a los 15 años, en 1764, el joven Wolfgang se r evela como poeta al publicar su poema "Descenso de Jesucristo a los Infiernos", cuyo fragmento t enemos aqu i.
"En su carro triunfal que conducen ruedas d e
fuego, veo a Aquél qu6 en la Cruz

37

�muriera por nosotros. Notifícales su
victoria también a esas lontananzas, alejadas
de los luceros; la victoria que por nosotros
alcanzó. Va a acabar de destruir ese Averno
que ya con su muerte derribara; va a dictarle
su fallo . ¡Oíd! Ya se cumple ahora el
anatema. Ven los Infiernos Llegar al
Vencedor, y siéntense sobrecogidos por

pódía arrancarla de mi lado. Behrisch, ¡todo esto es
uiia gloriaJJ'

Ya se anuncia en esta página, ·el eterno enamorado ·que será Goethe. Ya anuncia aquel loco arrebato de
alegria de su ··•canto de Mayo" dedic:a do más tarde a
Fed.erica Brion en Sesenheim.
"Chiquilla, ¡ Oh mi Chiquilla!
yo te amo, mi bien eres;
fuego en tus ojos brilla;
bien dicen que me quieres"

su poder ...

En esta época ha leido "La Mesiada" de Klopstock,
l~i,. populares baladas de Bürger y los dramas de Lessing.

\

De sus relaciones con una jovencita llamada Gretchen (a la cual luego inmortalizará en el "Fausto"), d_o
un enojoso asunto en el cual se ve seriamente co~pll- 1
cado, y de su primer engaño amoroso, nace su primer 1
drama "Los Cómplices" que escribe con sangre de su corazón.
Goethe es enviado a la Universidad de Leipzig, Y
pronto la infiel Gretchen es olvidada Y sub~tituida por
Annette (Catalina Schoenkopf), a la que el Joven Wolff.ang llega amar apasionadamente.
De la correspondencia que sostenia con su amiga
Eehrisch, arrancamos esta epistola llena de intensa ternura el 16 de octubre de 1767:

Y más adelante continua este apasionado Lied:
"¡Con cuánto ardor te ama, y
te desea esa mi sangre moza¡
¡ en ti como se inflama, mi
inspiración y goza!

Pero la inconstancia de ambos jóvenes pon e fin
al idilio. Annete es olvidada y después de ella vendrán
otras a ocupar su corazón.
En Leipzig, en la taberna Auerbach, donde los jóvenes estudiantes se reúnen a charlar y a beber, Goethe
P':! encuentra por primera vez, frente a frente con la figura demoníaca que lo obsesionara hasta el fin de su.;;
dias. Fausto.

,

"Toda la felicidad en mis brazos. El precioso pudo·r
que se apodera de ella, no obstante nuestra intimidad Y
el fuerte amor que la empuja a mis brazos a pesar de
los mandatos de la razón. Los ojos que se cierran cada
vez que su boca se aprieta con la mía, el dulce reir de
los cortos intervalos de nuestras caricias, el enrojecimiento, la vergüenza, el temor, el amor, el placer, et
movimliento trémulo para librarse de mis brazos que
me indica su debilidad y dice que únicamente el temor

38

En uno de los muros de Auerbach Hof, están Fausto y Mefistófeles volando por los aires en un tonel. Es
"i" Fausto de las oscuras leyendas y de las trad:iciones
de magia y diabólicas consejas alemanas, el cual co- ,
mienza a perturbar el espíritu inquieto de Goethe.
Una penosa enfermedad pone a las puertas de la
muerte al joven soñador y tiene que regresar a su hogar forzosamente.

39

�Durante su estancia en Frankfurt, hace amist.ad
c·on una mujer mayor que él en edad y experiencia; la
:-,?"ita. Klettenberg. Esta, bajo la influencia de Sweden
borg, Jakob Boehme, y otros misticos de moda en aquel
entonces, pretendia fundar una sociedad religiosa que
estudiara los augustos misterios del Universo. Goethe
siente atraido hacia ella y por un momento se inclifü. a las reflexiones metafísicas.

se

Wolfgang, con su inclinación hacia esta dama,
muestra la avidez de su espiritu insaciable en eterna
búsqueda de si mismo. Más tarde caerá bajo el influjo
y la dirección de otra mujer madura e ilustrada, que lo
guiara también y le concederá su amistad: La Baronesa
de Stein.
"STRASSBURG"
Goethe se restablece completamente y debe reanudar sus estudios de Derecho, y ahora sus padres lo en':ian a la Universidad de Strassburg.
El joven parte a dicha ciudad en la primavera· !le
1770 y asiste a los festejos organizados alli con motivos
di.: las bodas de Maria Antonie.ta de Austria Y el Delfín
dé Francia ( más tarde el desdichado Rey Luis XVI) .
Queda asombrado ante la magnifica Catedral
Strassburguesa construida en la Edad Media por un arquitecto alemán: Erwin von Steinbach: ¡una verdadera
joya! ¡una obra maestra!
Goethe entusiasmado escribe sobre arquitectura
gótica tomando como punto de p a r t i d a la estupenda
creación de Steinbach.
En Strassburg estudia a Winckelmann interesado
en arte antiguo, y más tarde, escribirá sobre él.
Conoce a Johann Gottfried Herder, teólog o, lite-

40

rato, filósofo y poeta, quien le inicia en el culto por
Shakespeare, Ossian, Spinoza y Rousseau. Herder llega
a intimar con él y luego le gastará las más pesadas bromas que Goethe soporta con dignidad.
Herder Ir, llama descendiente de los dioses (Goetter) o de los godos (Gothern) o bien del fango (Kothe). Más tarde, Goethe se vengará de él a la manera
de un escritor que ya es. El Mefistófeles de su "Fausto" presentará las características burlonas de Herder.
Goethe toma lecciones ñe Esgrima y de Danza y
su maestro de baile tiene dos bellas hijas, Jas cuales se
enamoran locamente de él. Surgen los celos entre ambas hermanas, Lucinda y Emilia.
Goethe decide alejarse de ellas, pero al despedirse,
Emilia lo besa apasionadamente. Lucinda enfurecida.
1o arrebata de los brazos de su hermana, lo besa. a su
vez, y lanza sobre él, violenta maldición cual otra Ca•
ssandra ... Ninguna otra mujer podrá besarlo despuéE
de ella y seguir viviendo.
La que ose hacerlo morirá. Goethe huye horroriza
do de alli y superticiosamente evita durante mucho
tiempo, el trato con muchachas.
Weylaud, un estudiante de Teologia que le acompafí.a en sus paseos, le convida a- pasar un fin ·de semana a un pueblito cercano a Strassburg llamado Sesenheim, en la casa del reverendo Brion, pastor de a11na:;
de dicho lugar, Goethe se prenda de la hija del pre1ad.o,
la pequefía y bella Federica. Esta corresponde a sus miradas y a sus sonrisas, pero en el alma del joven poeta
aún permanece oculta la terrible maldición de la vengativa Lucinda. Ahuyentando sus temores, Goethe declara su amor a Federica y pronto es correspondido. La
familia de la muchacha ve con buenos ojos estas relaciones y el "sefíor Doctor Goethe" es recibido con be

41

�nevolencia y amabilidad en casa del Sr. Ministro.
Goethe que ha leido en este tiempo la novela de
Goldsmith, •'' El vicario de Wakesfield", vive realmente
el idilio pintado por el escritor irlandés y lleno de insptración, canta enamorado:

"¡Oh, que bella ante mis ojos la
naturaleza 'brilla1
¡06mo resplandece el sol!
¡Y cómo ríe 1a campiña!
¡En todas-zas ramas brotan
florecillas, y en las
matas, miles de pájaros trinan!
¡En todos los pechos bulle Za alegria
;Oh campos! ;Oh sol!
¡ Qué placer! ¡ Qué dicha!
¡ Qué dorado y bello el
amor palpita,
cual en los picachos
matinal neblina ... !"
Goethe se siente dichoso al lado de esta encantadora jovencita y ambos corretean y recorren el bosque tomados de· Ir. mano.
¡El amor! ¡El ,amor! ¿ Y qué es el amor para Goethe? ¡Ha creido sentirlo tantas veces! Aqui en la camplfi.a pinta y versifica el joven estudiante y mil veces bosqueja el roatro de su amada.
~

"Un mocito vio una rosa,
rosa brezalina,
tempranera 11 linda, ¡Oh!
11 eZ muchacho se acercó;
'VióZa con delicia,
Rosa, Rosa carme8',
rosa bre.ealina.
42

Dije ari, 'P~ co,-twé,
f'06a ln-eeaUha:,

EZZCJ 'h-Mó-, Mas te ~ é
'V tffi recuerdo te 8ef'é,
no 1t,Q8 die hooerme ~ o.

Rosa., rosa carmest.
Rosa brezaUna.
Y eZ muchacho la cort6
roaa bxezalif.14,
ella Mrió,
se de/emli,6
mas sus ayes de doZo:r mida
le valiero1J,, Rosa, rosa carme,ri
rosa brezalina ..• "
Este mozo ultrajante no es otro ,que el enamorado impulsivo al que ni los sufrimientos ni obstáculos
que se opongan a su afán, lo detienen en su empefto. La
rosita silvestre es la jovencita que se resiste a las pretensiones del mozalbete.
Pero el tierno romance de Sesenheim, es interrumpido de pronto por las apremiantes cartas del Sr. Consejero que apuran a su · hijo para volver a su hogar una
vez terminados sus estudios.
Goethe se encuentra de pronto en la encrucijada.
¿Abandonarlo todo, su carrera, sus anhelos de gloria y
un porvenir espléndido para unirse a esta timida jovencita alsaciana que le brinda sencillamente su amor;
y convertirse en un rústico padre de familia, o destrozar su corazón y el de su amada en aras de la inmortalidad?
Opta por lo segundo. La despedida es dura, dolorosa, pero ya es tarde cuando el destino llama apremiante. Ni Goethe ni la pequefi.a Federica podrán olvidarse jamás. Es el motivo de la renunciación que Goethe pinta en sus "Afinidades Electivas".

43

,

�Es preciso cortar de un ·tajo el .nudo · gordi_ano del
Destino y marchar adelante ·sin mirar atrás. En agosto
de 1771, el Dr. Goethe abandona a su ama'1.a Y parta
precipitadamente hacia Stra~s\rnrg y · de alli a Frankfurt. Wolfgang inmortaliza aquella dolorosa separación con un precioso lied "Saludo y Despedida".
"¡Vibró mi corazón! ¡pronto, a caballo!
¡y en menos que se piensa es cosa
hecha! ¡aún acunaba Za tarde Za campiña!
aZZá arriba, noche era.
En su capa de bruma el roble envuelto,
al modo de gigante centinela,
erguíase allí, donde sus miles ojos
negros aviz oraba Za tiniebla.
Por entre nubes asomando tr4ste,
la luna tras Za niebla parecía,
y sus alas moviendo levemente,
mis oídos el viento estremecía;
Za noche mil vestigios abortaba
más a mí amilanarme no podían.
¡ Qué fuego el que ardía en mis venas!
¡Qué fuego el que en mi pecho ardía!
Delante de mí, estabas y tu dulce mirada
me Llenaba de alborozo
tuyo mi corazón era, y mi pecho alentaba
por tí, por tí tan sólo.
Tal creía yo .. : indigno de ese gozo
Que para mí ternuras irradiaba ...
todo en rededor de tu divino rostro,
Rosada primavera florecía.

¡ Qué dolor en tus oesos amor mío!
¡Qué deUcia manaba de tus besos!
vino el adiós a quebrantar mis bríos
mas, ¡ay! que al clarear la mañana
Partí, seguido por tu fiel mirada,

44' .

húmeda de llanto, apenas reprimido . .
¡Mas, ¡qué dicha no obstante ser amado!
¡Amar también, qué dicha amigos míos!

¡Pobre Federica! al verse abandonada estuvo a
punto de motir de dolor, enfermó gravemente y estuvo a
las puertas de la tumba, pero se restableció y supo pel'donar al infiel amado y vivir en su recuerdo. A Goethe
le perseguirán aún los remordimientos mucho tiempo.
En 1779, aprovechando un viaje que hace a Suiza, acompañando al Duque de Weimar, escapa a Sesenheim y
visita a la familia de su amada, que lo recibe como antes, con alegria y amabilíoad. Federica se llena de regocijo y se siente feliz nuevamente. Ambos recorren lo3
lugares en que fueron tan dichosos, pero el antiguo
amor ya no resurgirá. Goethe, demasiado egoista ama
aún su libertad y teme volver a caer en las redes de la
pasión, del amor que encadena, W olfgang se despide
otra vez de su amada y de los familiares de ella. No hay
rencor ni dolor en esta despedida.
Queda entre los antiguos amantes una profunda
amistad que no podrá borrar el tiempo. Federica no entregará jamás su corazón a otro hombre, porque en su
pecho como en un taoernáculo, guarda el ardiente
amor que compartió con Goethe.
"STURM UND DRANG"
Es la época de la ebullición. Los poetas de mod'l.
son: Wieland, Klopstock, Btlrger, Lessing, Gottsched,
Weise, Zachariae, etc.
Goethe lleno de entusiasmo en Frankfurt, trabaja
Y planea dos de sus más famosas obras "Goetz vori
Berlichingen" y "Fausto". Goethe se su~a al grupo d!!
jóvenes literatos que más tarde serán designados como
los primeros románticos Fritz Jacobi, Gottfried Herder
Hammann y Max Friedrich Klinger. Alli, Goethe lanza

45

�pidiendo para nosotros numerosa descendencia de hijos nobles y valie:ates.
Tú no le has complacido y yo soy el
último ... Lerse, tu vista me es grata
en la hora de la muerte que en la violenta batalla. Entonces mi espíritu
guiaba el vuestro; ahora tú me so;;;tienes ¡Ah! No poder, una vez siquiera
ver a J oergen, reconfoi-tarme con su
mirada . .. ¡bajáis al suelo la vista!
lloráis .. . ¡Ha muerto Joergen! . ..
muere, Goetz! ... ¡Sobrevives a ti mismo; has sobrevivido a tus valientes!
¿Cómo murió? ¡Ah! ¿Lo cogieron con
los incendiarios y lo han ajusticiado ·t

audaces ataques a loe ya consagrados vates, sobre todo
a Wieland.
Este movimiento juvenil, será designado con el
nombre de uno de los dramas de Klinger ··•sTURM
UND DRANG" (Tormenta e ímpetu). Aportan ideas
nuevas, rejuvenecen la literatura y empti]an hacia adelante la Cultura Alemana. Es cuando Goethe escribe y
publica la primera obra que lo hará famoso en toda
Alemania: "Goetz von Berlichingen".
El tema de la obra, es la historia de un anciano ca
ballero feudal que se distinguró valientemente durante el levantamiento de campesinos en el siglo XVI, bajo
el imperio de Maximiliano l.
Goetz von Berlinchingen, es otro Don Quijote que
busca la justicia y la libertad para su pueblo y que vive en eterna lucha contra los Prin~ipes opresores y los
mercaderes abusivos. Durante la revuelta campesina,
él con Franz von Sickingen y Florian Geyer, son ~ombrados caudillos de la rebelión. Pero tardiamente, Goetz
se da cuenta, que en lugar de libertad y justicia que él
persigue, se ha convertido en el instrumento de una
venganza sangrienta y destructora. Es arrastrado contra su voluntad en- esa orgi.a de muerte, de saqueo y de
pillaje, pues ahora, los campesinos nada respetan y entran en todas partes a sangre y fuego.
Goetz, herido, desesperado y enfermo, cae prisionero de sus enemigos y arrojado en una prisión en
Heilbronn, donde muere rodeado de su mujer y los suyos.
He aqui la última escena de la obra en la cual se
acusa notablemente la 'influencia de Schalrespeare :
" GOETZ. -

El dia de nuestra boda, Isabel no sospechaba que yo moriria de este modo . .. Mi anciano padre nos bendijo,

46

"ISABEL. -No, cayó en la acción de Miltenberg,
combatiendo como un león por su libertad.
"GOETZ. -

¡Gracias a Dios! Era el mejor y el
más valiente de los jóvenes bajo el
sol ... Ahora, despréndase pii alma
... ¡pobre mujer! ¡Te dejo en un
mundo bien corrompido! ¡Lerse, no
te separes de ella. Cerrad vuestros
corazones con más cuidado que v11estras puertas. Vienen los tiempos del
engaño; hanle dado libertad ... Los
indignos gobernarán con astuci.1, y
los corazones nobles caerán en sus redes. Mari.a: devuélvete Dios a su esposo y no permita que caiga. tan bajo
como alto ha subido. ¡Selbitz murió,
y el buen Emperador, y mi Joetgen!
... dadme un sorbo de agua! ¡aire del
cielo! ¡Libertad! (muere) .

" ISABEL. -¡Oh! i Sólo arriba, arriba a tu lado!
El mundo es una prisión.

47

�"MARIA. -¡Hombre noble y generoso! ¡Maltaya
el siglo que te arroja. de si!
"LERS'E. -¡Malhaya la posteridad que te desconozca!"
El drama nos muestra también las intrigas del
Obispo de Bamberg, enemigo acérrimo de Goetz, y cómo su esbirro Adelbert von Weislingen, antiguo compañe.ro de armas del héroe, es seducido por los en&lt;'antos
de la. bella Adelheid von Waldorf y puesto de nuevo al
servicio del prelado. Finalmente Adelheid traiciona a
Adelbert con su paje, y lo hace envenenar por éste.

en el tribunal de Derecho del Reino en Wetzlar y con
este motivo se traslada a dicha ciudad.
En un baile en el pabellón de caza de Wolperthausen, conoce a una jovencita encantadora que le dejara
profunda, dolorosa e inmortal herida.
Es hija de Bailio de la. Orden Teutónica. Su nombre es Carlota Sofía Enriqueta Buff. Baila con ella y
nace una gran amistad que poco a poco se transformará en pasión avasalladora en el pecho de Goethe.

Weislingen muere arrepentido por su traición a
Goetz y su mujer es juzgada y ejecutada por el 1.1ibunal Secreto de la Santa Voehme.

Carlota está comprometida con J ohann Christian
Kestner, un joven agregado a la Embajada de Bremen .
Goethe frecuenta. durante algún tiempo la amistad de
Carlota y enamorado de ella, le propone matrimonio.

Goethe conoció a su héroe en el libro de Frar,z von
Steigernsald, "La vida de Gottfried von Berlichingen,
aunque otro~ como Hermann Grimm aseguran que el
poeta leyó las memorias del propio Goetz".

Carlota, fiel a su compromiso con Kestner, rompe
sus relaciones con Wolfgang. Ambos quedan no obstante como amigos después de la boda de Carlota y Kestner.

Más tarde, Gerhart Hauptmann en su drama, ·'Florian Geyer", desacredita a Goetz de Be-rlichingen acusándolo de traidor a la causa y de venderse a las potencias contrarias, hacieffiio resaltar como único y sincero
héroe de las guerras campesinas a Florian Geyer.

Goethe desesperado abandona Wetzlar y atormentado por su amor no correspondido llega a intentar hasta el suicidio.

Probablemente, Hauptmann babia leido a Friedrich Engels, que defiende con entusiasmo a F1orian
Geyer y ataca con saña a Berlichingen en su libre.•:
"Las guerras campesinas en Alemania".
Lo cierto es que en su tiempo, el drama de Goethe
causó gran revuelo y fue leido con avidez.
Este libro coloca a Goethe por encima de los "StUrmer und Dragner", y lo convierte en s'u caudillo.
En mayo de 1772, Goethe es nombrado practicante

48

De pronto, corre la noticia de que un amigo suyo,
Karl Wilhelm Jerusalem, hijo de un religioso luterano, se ha quitado la vida por culpa de un amor desdichado. Estaba enamorado de Madame von Herdt.
Goethe se siente sacudido por la inesperada descarga. que ha. dado muerte a su amigo y se detiene al
borde de la. tumba en que está a punto de lanzarse.
Es como un despertar aterrador.
Goethe trata de olvidar a Carlota y hace amistad
con Maximiliana de la Roche, casada con un comerciante suizo-italiano llamado Pedro Antonio Brentano. Ce-

49

�loso éste de las frecuentes visitas de Goethe a su esposa lo expulsa de su casa de mal modo.
Ante este nuevo fracaso, Goethe siente que necesita un desahogo, porque la desesperación lo arrastra
hacia la muerte espantosa y sombría.
Goethe se pone a escribir y vuelca todo su dolor en
un libro inmortal.
"Las cuitas del joven Werther" (Leiden 'des Jungen
Werthers). Este libro le abrirá las puertas del Parnaso
y lo conducirá a la cumbre de la gloria. "Werther" es
una verdadera confesión. Werther, enamoraao de Cario
ta, sigue frecuentando su amistad aún después de su ma
trimonio con Albert, su amigo, y al ver que no puede alcanzar su amor, se suicida. En forma epistolar a la manera de "La nueva Helol.sa", de Jean J'acques Rousseau,
confiesa Werther su pasión por Lottchen (Carlota) a
su amigo Wilhelm y todas sus angustias y fracasos que
lo llevan a la tumba.

"¡Oh, perdóname, perdóname, perdóname! debía haber sido aquél el último momento de mi exi s t e n c i a
¡Oh, Angel mio! ¡Por primera vez, sin ningún género
de duda, hirvió en lo más intimo de mi alma ese sentimiento delicioso; ¡Ella me ama! ¡Ella me ama! ¡Aún
arde en mis labios el sagrado fuego que despedían los
suyos; nuevo cálido gozo vibra en mi corazón!,,.

Goethe tuvo imitadores en todo el mundo, El Pistoletazo de Werther, el Fogonazo cegador y suicida repercutió en todos los ámbitos del Universo.
Hasta el Colose de Francia, al Rayo de la Guerra
conmovió íntimamente este disparo.
El joven poeta inexperto, al ver el éxito obtenido
con su pequeña obrita, la envía con una dedicatoria a
Carlota y a Kestner, pero por toda respuesta, recibe la
indignación de ambos que tienen el libro como una burla a sus sentimientos y a sus relaciones.
Finalmente las explicaciones de Go e t h e realizan
su reconciliación.

En "Werther", volvemos a encontrar todos los deseos, sueños e ilusiones irrealizables, propios de la adolescencia y de la juventud.

No es este el único disgusto que "Werther" le causa a su creador.

La propia confesión de un enamorado que se siente morir cuando se l.e escapa su amada ideal e inalcanzable, el único motivo de su vida inquieta y atormentada le es arrebatada por el destino y se precipita en el
abismo insondeable de la muerte.

Se inicia una época de sensiblería dulzona y lagrimeante en la poesl.a y en la vida misma. Jóvenes decepcionados y llenos de amargura, buscan un consuelo
en el ejemplo de "Werther", y como él, se quitan la
vida.

En el momento en que Werther olvidando que Lotte (Carlota) está unida en matrimonio a Albert su
amigo, le arrebata un beso ardiente y Lotte lo rechaza
violentamente y le prohibe volver a verla. Werther llora de amargura y felicidad. Ese beso lo arrastrara al
suicidio y en la carta de despedida dirigida al obje to de
su dolor, le escribe:

Goethe es acusado injustamente como culpable de
:os frecuentes suicidios a partir de la publicación de su .
libro.

50

Goethe toma aversión a su héroe y hasta los últimos a:iios de su vida cree verse perseguido por la sombra aterradora del suicida Werther.

51

I

�En 1824, para la edición jubilar de la obra, escribe estos versos tratando de alejarse de aquel espectro
fatídico y acusador.
"De nuevo osas, ¡ Oh sombra tantas veces llorada!
presentarte a la diurna y solar claridad.
y en los campos de nuevo florecidos, al paso
salirme sin que el verse te intimide y espante".

Llega a conocer personalmente a su a d m i r a d o
Friedrich Gottlieb Klopstock, a Gottfried Bürger y al
padre Gleim que lo acusa de perverso corruptor e instigador del "Mal del siglo" (el suicidio).
Goethe se muestra contrito ante él, pero en el fondo se ríe del reproche. Sin embargo, el recuerdo de la
bellísima Lottchen perdura aún y su pluma desliza estas dulces lineas en memoria de su desdichado amor:
"Es verdad, Oh, ,i es verdad que te he perdido,
que huiste de mi lado con el viento,
aún suena dulce en mi avezado oído cada
palabra tuya cada acento ... "

'°ITALIA"
En enero de 1775, Goethe conoce a Lili Schoene•
mann, hija de un rico banquero, con la cual se compromete formalmente a contraer matrimonio.
Esta Lili dejará alguna huella en el corazón del
poeta atormentado, pero para ella tendrá también dulces acentos:
",iEs esa amable y juvenil figura,
ese adorable rostro, esa mirada
que bondad y lealtad al par respira,
la voluntad te tiene enajenadar"

52

Y luego escribe un poema llamado "El Parque de
Lili" donde se finge un oso prisionero de los encantos
de la bella, pero de nuevo interviene el destino y la boda no se realizará. Los hermanos Stolberg, Leopold y
Friedrich, lo convidan a hacer un viaje' a Suiza, donde
conoce a Johann Caspar Lavater, el renombrado teólogo mistico de Zurich, al que él admiraba desde que hai&gt;ia tenido amistad con la Srita. K!ettenberg. Viaja por
f!l Rhin y finalmente vuelve a Frankfurt después de
: f\mper sus relaciones con Lili a raíz de algunas desavenencias.
El Duque Karl August de Weimar, llamado "La
Atenas Germánica", le ofrece el puesto de Consejero de
:Legación y Wolfgang acepta. En Weimar, G o et he es
presentado a Weiland el viejo poeta frivolo y a la Ba1•flnesa Carlota de Stein, mujer del Caballerizo Mayor
(Marschall, es decir, Mariscal) del Duque.
Karl August, lo estima y lo admira, lo nombra luego consejero intimo y más ,tarde Director de Hacienda y
!e con.cederá un titulo ele nobleza.
A partir de entonces será llamado Herr J o h a n n
Wolfgang von Goethe.
Goethe ha escrito entonces numerosos drama 8 y
poemas de los que solo conocemos fragmentos por haberlos abandonado el poeta a p e n a s comenzados. "El
Gran Copto" (Cagliostro), "El Ciudadano General",
"Erwin Y Elmira", "La Pescadora", "Clavijo" (inspirado en las memorias de Beaumarchais), "Stella", etc. Tra
duce "Mahoma" de Voltaire, compone "El Judío Errante", "Los Misterios", donde habla de una secta de iniciados, "Prometeo" que es la rebelión del Creador con-tra la tiranía absoluta, y los deja sin terminar, planea
nuevos dramas y comienza "El Conde Egmont" y su novela Pedagógica "Wilhelm Meister" corrige y renueva
con frecuencia un fragmento, "Fausto".
53

�Hace estudios cientificos y descubre el Hueso Intumaxilar, lo cual no fue publicado hasta 1820 en el
segundo "Cuaderno de Morfologia" .

Ya no busca la belleza en las formas góticas. Ahora será un apóstol del Arte clásico. Ahora pertenece al
mundo ente ro.

Hace un viaje al Harz, en compañia del Duque de
Weimar, y alli escribe su poema "Ilmenau" que comien-

En Italia conoce a Karl Moritz, joven critico de arte alemán, y Goethe se pre senta como el pintor Johann
Pbillipp Moe ller y dedica su tie mpo a este arte que babia abandonado desde su juventud, poniéndose bajo la
dirección de Tischbein y de Angélica. Tischbein pinta
alli un r etrato de Goethe muy conocido que se titula:

"ª asi :
"¡Oh valle encantador!
¡Oh valle siempre verde .. . "

Su estrecha amistad con la Baronesa Carlota von
Stein, le inspira su drama, "Ifigenia en Táuride", a imitación del drama de Eurfpides, que colocará a Goethe a
la altura de los clásicos y lo convertirá en un aeda griego.

I

En 1796, viaja a Italia, en compañia del pintor alemán Wilhelm Tischbein y la pintora suiza A n g é 1 i ca
Kauffman. Marcha a Roma, donde queda deslumbrado
por la grandeza del Arte Clásico, el poderio de los antiguos Césares, la gloria del Renacimiento y la magnificencia de la Iglesia Cafólica.
Absorto ante las maravillas que del Pasado ha respetado la acción del tiempo, exlama extático en su poe•
ma "El Caminante".
"Un arquitrabe aquí eZ musgo cubre ...
¡ Espíritu Creador te reconozco!
¡En Za piedra tu sello se descubre!

¡ De tu obra magistral, los mil fragmentos
se desplomaron; pero entre ruinas tu
espíritu inmortal yo aquí presiento!"

Se ha transformado completamente.

" Goethe en la cam piña rom ana".

En Ita lia t ermina s us dramas " lfigenia en 'l'áuride" y "Torcu ato T a sso" , sobre el poeta renacentista
que vivió en la Corte del Duque de Este y escribió " L a
J erusalem Liberta da". Nos cu enta d el desdich a do umor
del lauread o poet a por la he r man a de l Duque y su r ivalidad con el a dulador e hipócrita Ant onio, Secr e t a r i o
del P r ín cipe .
Tam bién a llí termina su "Egmont". El tema de est e dr a m a e s l a histor ia del desdichado Príncipe de Ga ure, Caballe ro del Toisón de Oro, a quien Felipe II h ace
encarcelar y e j ecu tar e n Gante , por me&lt;llo d e su esb irro
f•l Duqu e de Alba. Goeth e nos pr esenta un E n rique de
E gmont rejuvenecid o qu e ama a una hija del pueblo,
Clar it a. Guillermo d e Nassau, Duque de Orange l e advier te en vano a Egmont que e l fe r oz Duque de A J b a
les ha tendi do una cel ad a y que el Rey de España quie r e aniquila r a los caudillos de Fla ndes, con e l pretexto
de que levan tan el pue blo en su contra. Egmont, no h ace caso de la a dver tencia creyendo escudarse en su nobleza e inocen cia y acude a l a cit a d ada por el Duq~e
de Alba, el cu al lo h ace prision ero y lo hace m-'ttar secretamente .

Ya no es el poeta nacional, ahora es un pensador
universal.

Es adm irable como maneja Goethe el desar r o 1 1 o
del drama. Las a ltivas palabras d e Egmont en defensa

54

55

�de la libertad, y los juicios acertados de Alba sobre el
derecho, la soberanía, la autoridad y la justicia, nos
asombran, así como el amor abnegado de Clarita que si
gue a su amante a la muerte.
Goethe se aleja de la verdad histórica Y del verdadero Egmont anciano y cargado de hijos; pero el · bardo tudesco tiene por principio que el Poeta debe vivir
siempre ~l margen d:e la historia y de la leyenda . Este
drama fue inmortalizado por Beethoven con su o~ertura.
También allí termina, "Los años de aprendizaje de
Wilhelm, Meister" su más elogiada nove 1 a . wm:elm
Meister es el joven que se adentra en la vida preguntándose cuál es su misión y su verdadero fin en ella.

Es la canción de una jovencita enamorada a quien
un estudiante germano, Wilhelm Meister, ha salvado
de la crueldad de sus pariientes, de la miseria Y del hambre y ella en cambio, le ofrece su amor sencillo Y tierno. Aquel bello país donde ella anhela ir, es Italia ...
(Ambroise Thomas, compositor francés ha inmorta
]izado estos versos en una aria inolvidable en su Opera
"Mignón" y Schumann ha compuesto un bello lied) Italia es un sueño primaveral para los alemanes; una dulce nostalgia los envuelve. Goethe ha rPalizado su sueño. No sólo ha estado en Roma, sino que también viaja
por Venecia, Nápoles y Sicilia. Ahora reconoce el mérito de las obras de Winckelmann, y a él dedica sus esc,ritos.

que

El destino le arrastra de aquí para allá, engañándole mil veces en su vocación hasta encontrarle finalmente. Primero es un poeta que renuncia a la carrera
de hombre de negocios a que le destina su padre, Juego
es actor y hombre de mundo, critico, literario, para con,,ertirse luego en médico cirujano.
Los altos conceptos que vierte Goethe sobre el teatro de Shakespeare, especialmente sobre "Hamlet", son
tenidos en cuenta por los críticos teatrales en el futuro
pues siguen la ruta señalada por el literato alemán. De
"Wilhelm Meister" es inolvidable la balada inmortal a
la que el mismo Beethoven y más tarde Schumann, han
puesto en música. La balada de "Mignón" tan celebraca:
"¿ Conoces el pa,ís donde los limoneros florecen
y hay naranjas de oro. entre el follaje Y
Un suave viento emana de un cielo muy azul
los mirtos duermen y álzance los laureos
arrogantes dí, ¿Los conoces bienf .Allí, Allí,
contigo amado mío, anhelo ir ...

56

De esta época datan sus ·'Elegías Romanas" en las
como otro poeta latino, versifica frívolamente:
"Pero ¿Es que aprendo poco contemplando las
formas de esta viva escultura que mis
manos moldean?
.Ahora es cuando comprendo el Mármol; pues
lo estudio con ojos sensitivos y manos
videntes.
Y si el día la amada me niega alguna hora
en cambio de la noche me las concede todas.
No se va todo en besos; y también
conversamos y cuando le entra el sueño yo
despierto medito. Más de un poema en sus
brazos, he rimado, y a fe que tecleando en
su espalda suavemente, escondía los
latinos exámetros ... ')

Y en efecto, el poeta vive entregado a los amores
livianos, que son fuentes de inspiración en él.

En Nápoles conoce a Faustina, una "Mignón" para
él quien está dispuesta a seguirlo y a romper su com-

57

�promiso con un italiano, pero él vuelve solo a su f r i a
patria del norte de Alemania.
"POESIA Y REALIDAD"
Aún bajo la influencia clásica, escribe sus "Epigramas Venecianos", su poema "Alexis y Dora", su
"Nuevo Paunasias" y la sombría balada, •''La Novia de
Corintho". Esta balada es una leyenda de vampiros en
Grecia, tomando de un episodio de "La vida de Apolonio de Tyana", escrito por Flavio Filóstrato. Dos jóvenes griegos, son comprometidos en matrimonio por sus
padres desde niños, con el fin de unir más estrechamente los lazos ambas familias. La madre de la joven se
convierte al cristianismo, y faltando a la palabra dada,
nace que la muchacha profece en un convento.
Entre tanto, el novio, que vive en Atenas, viaja a
Corintho, donde piensa encontrar a su prometida, y llegar a la casa de sus supuestos suegros, donde es acogido
solicitamente. Le otorgan una habitación y le sirven
una opipera cena. A media noche, se presenta su prome,t ida, y se sienta a su lado, revelándole su identidad,
cambian prendas de amor y brindan por su felicidad.

"De los fantasmas en aquel momento·
suena la hora, en tanto que dichosos
ellos se sienten, y el oscuro vino,
se brindan mutuamente, y con sus
pálidos labios, sorbe el vino rojo la
novia ... "
Pero se niega a probar bocado alguno. El joven la
abraza ardientemente e intenta hacerla suya, pero ella
lo rechaza, y él, con lágrimas, le Implora la caricia de su
cuerpo. Ella le hace ver la palidez de su rostro y la
frialdad de su cuerpo, pero él enardecido la estrecha
tiernamente:
58

"Yo te daré calor, dice, aunque vengas
del sepulcro que Mela con su abrazo ... "
Al ruido que hacen, en amorosos transportes, y a los
juramentos de amor eterno y tiernas despedidas, acude la dueña de la casa y ante aquella escena. queda horrorizada.
Su hija habia muerto en el monasterio y habia sido enterrada cristianamente. Ante sus espantados ojos
veia el espectro de la muchacha en brazos de su amante.
El fantasma se vuelve a su maáre, le confiesa qut-es una lamia (mujer-vampiro) y que su amado morirá
porque ella le sorberá la sangre de las ven;:¡,s asi como
apuró el rojo vino. Los dioses han castigado a su madre por haber violado la promesa, pues el ,sepulcro no e_s
suficiente para retener prisionero un cu e r P o sediento
de amor.

"No en/ria la tierra un cuerpo
que en amor arde . . . "
Termina diciéndonos Goethe, que la joven apareci-da pide a su madre que se quemen sus restos, para evitar que su espectro siga errando impenitente.
La época de leyendas de ultratumba y de terror,
las ha extendido el romanticismo literario, y Go e t h e,
que no ha podido desligarse de él completamente, escribe poemas de magia y de misterio, a semejanza de Uhland, de Eichendorff, Bürger, Fouqué y otros. Asi compone su sombria balada "El Rey de los Silfos" (Erlkoenig) cuyo titulo tiene un curioso origen. Le llamó
"'Erlkoenig" (Rey de los Alisos) en lugar de Elverskoenig" ("Rey de los Silfos") que es lo correcto.
Alf o Elver significan en alemán, silfos. o sea esos

59

�seres diminutos y mágicos de las leyendas. (En tiempos primitivos se llamaba Alf a los Diose;:; escandinavos, tanto a los del bien como a los del mal. A los luminosos dioses del Walhalla o sea la mansión de los escogidos se les nombraba, los Albios bancos y a los Nibelungos o hijos de la niebla que poblaban el reino suoterráneo y eran seres malignos, los Albios negros. Posteriormente, los interesados en la magia Y t-n la alquimia, dividieron al universo en cuatro reinos. La Salamandra era el espíritu del fuego, los gnomos, los espiritus terrestres, la ondina el espíritu del agua y los s:lfos
los espir\tus etéreos que pueblan el aire y Erle, el Aliso,
' el árbol mágico antes mencionado, del cual formaron los
dioses germanos al hombre primitivo.
Goethe divertido por aquel juego de palabras y la
extraña coincidencia que las relacio'laba, 11 a m 6 a su
poema, "Erlkoenig", a sugerencia de Herder.

-¿Quieres venirte? Mis hijas te
servirán niño bello;
danzan y cantan de noche
te arrullarán en tu lecho.-¿Las hijas del Rey no ves,
padre, en la sombra, a lo
lejos?
Hijo mío son los sauces
que sacude y mece el viento.- A la fuerza, si no cedes,
te llevaré, pues te quiero.- ¡ Ay padre, el rey de los sal/os
me arrebata, tengo miedo!Temblando azuza el caballo,
tiene al niño más P,Strecho
llega at hogar y se encuentra
al hijo en sus brazos muerto".

¡He aqui dicho poema!:
"¿ Quién cabalga en altas horas
entre la noche y el viento?
Al niño, calienta el padre
estrechándolo en el pecho.
-Hijo, ¿Qué temes? ¿Qué ocultas?
-Al Rey de los silfos veo,
corona y manto flotante.
-no temas, hijo, es el viento.-Ven niño hermoso conmigo,
juntos los dos jugaremos,
vestido de oro andarás
entre flores y arroyuelos.-Padre ¡padre! ¿No has &lt;ñdo r
¿Lo que me dice en secretor
-Tranquilízate hijo mío;
en las hojas zumba el viento.-

60

¡Es desastroso y aterrador este lúgubre diálogo!
El desenlace de la balada sobrecoge, estremece. Goethe
sabe hacer vibrar a sus lectores de amor o de terror
como le place. ¿ Quién es este misterioso Rey de los Silfos cuyas hijas fingen ser siluetas de la niebla? ¿Es aca
so la Muerte?
Sobre este poema tétrico, el célebre pintor Moritz
von Schwind ha pintado un cuadro aterrador. En él, se
ve al padre galopeando velozmente sobre un corcel ne
gro que se desliza entre los alisos, estrechando entre
sus brazos al hijo querido. El Rey, vuela sobre e 11 ~ s
con el manto extendido tratando de arrebatar al niño
El Rey, es un anciano cuyo rostro simula un cráneo,
es decir un esqueleto. Y finalmente, sus hijas parecen
cantar o bailar al fondo del cuadro simulando ser viejos árboles o sombras confusas. El poema de Goethe ins
piró a otro artista más, Franz Schubert le puso música.

61

�También el poeta español, Federico García Lorca.
imitó a Goethe en su "Romance d,e La Luna Luna" incluida en el "Romancero gitano".
Otra balada famosa es la del "Aprendiz de hechicero", divertida y cómica, muy conocida en Alemania y
en el extranjero por los grandes músicos que se han inspirado en ella.
El aprendiz de mago, trata de emular a su maestro en ausencia de éste, pero no puede conjurar y detener a los poderes misteriosos que ha desatado, hasta que
vuelve el mago y lo salva.

Heine lo imitó en sus "Cuitas Juveniles" y el compositor francés Paul Dukas puso música al poema d,1
Goethe.
Estos poemas de encantamiento, los escribe para
demostrar a sus contemporáneos que lo que ellos escriben él lo puede hacer mejor, aunque prefiere vivir y
e·s cribir sobre la realidad sin despreciar la existencia
que ellos pretenden eludir. Goethe nos dice reflexi:vo:

"Siempre me ha extrañado la idea de los sa'bios
que entienden que la poesía se toma de los
libros y no de la vida".
"EL REGRESO"
Goethe ha vuelto a su patria, ya está de nuevo instalado en su casa en Weimar, cuando una muchacha,
Cristina Vulpius, acude a él, para que favorezca a: su
hermano, autor de una novela de aventuras, "Rinaldo
Rinaldini". Goethe accede a su ruego, pero a su vez, le
declara su amor, el amor apasionado y fogoso del poeta.
Cristina corresponde a sus anhelos, y durante a lgún tiempo vive a su lado. Goethe tiene de ella un hijo, August; esto enciende el escándalo en Weimar . ·
1

Muchos amigos le vuelven la espalda y la Ba.-o:i;iesa de Stein, retira a Goethe su amistad. Goethe se e,n-

62

coge de hombros y se aisla dedicando su tiempo al éstudio.
Sin embargo, el bardo germánico no con t r a e r á
verdaderos esponsales con su amante hasta muchos
años después, cuando su hijo es ya mayor.
En 1787 había conocido a Friedrich Sch i 11 e r, el
cual, si durante algún tiempo lo evitó y rehusaba su
amistad, será su más fiel amigo y colaborará con E.l arduamente, Goethe lo hace nombrar catedrático de Jena y formarán juntos un periódico, desde el que combatirán hombro con hombro. Schiller lo hace dedicarse
más a su labor literaria y Goethe inclina al joven más
hacia la realidad. A su regreso def viaje por s ·,liza,
Goethe sugiere a Schiller el tema de " Guillermo Tell"
para uno de sus dramas. Le ayudará en el desarrollo
del mismo.
Lo que más le dolió a Goethe al verse aislado, es
que el mismo Schiller y su antiguo amign Herder, desaprobaran ahora su conducta.
A Goethe, le es confiada la dirección del teatro de
Weimar en 1790, y hace gran amistad con los actores
Iffland y Corona Schroeter. El bardo pone en escena
"Ifigenia" haciendo la Schroeter el papel de la heroína y él mismo el de Orestes.
F r u t o de sus investigaciones científicas y de su
culto por la naturaleza en que ha iniciado a la b e 11 a
Cristina, es "La Metamorfosis de las Plantas" en la que
de una manera contemplativa y poética, explica lo?. di~
versos fenómenos a que está sometido al Universo.
No es de extrañar en un poeta, el interés extt"aordinario en la ciencia, ya minerólogos, ya botánicos, como así lo hace notar Alexander Gode -von Aesch- - en
su libro: "El Romanticismo alemán y las ciencias na-

63

�turales".

'

Es muy notable que un critico y filósofo contemporáneo, Osw:ild Spengler, niegue a Spinoza toda su influencia sobre el pensamiento de Goethe, cuando él
mismo, sus contemporáneos y críticos de épocas posteriores como Thomas Mann, Hermann Grimm, Emil Ludwig, George Simmel y otros, reconozcan en la obra del
poeta germano, la influencia Spinozista.
Oswald Spengler en su opúsculo "¿Pesimismo'!"
nos dice:
"Hay una poderosa corriente del pensamiento alemán que procede de Leibniz y pasando p o r Goethe y
Hegel, se prolonga hacia el futuro.
Como todo Zo alemán, tuvo su destino, que, po,· decirlo así, fluye subterráneo e inadvertido a través de
los siglos, que, en tanto que Za mentalidad extraña resbala por la superfic4e del pensamiento en estos hombres
que marcharon a la supremacía, Leibnitz ha sido el gran
maestro de Goethe, aunque para Goethe no fue n11,nca
consdente esta relación, que la fama siempre atribuyó
a Spinoza, que le fue completamente extraño, cuando él
había llevado por Za influencia de Herder o d i r e c t amente, por sus "Afinidades Electivas" un auténtico
pensamiento de Leibnitz a su modo de v;r Zas cosas".

Creo que es demasiado audaz-.a.tribuir, al mismo
Goethe, un estado de confusión en su peñsamiento, de
manera que, creyendo seguir a Spinoza, es realmente un
discipulo de Leibnitz.
No hay que poner en duda que Goethe conociese a
su compatriota Leibnitz en sus obras, ya que asi se l.o
hace saber a Eckermann en sus "Conversaciones", como no es dudoso que sufriese influencias de los filósofos contemporáneos Kant y Hegel, puesto que a la cam-

64

paña de Francia, llevaba consigo una obra de Kant, y
de Leibnitz oo hace vivo exponente en sus "Afinidades
Electivas" como asegura Spengler, mas no por eso, podemos restarle valor a Spinoza.
El mismo Otto Weininger, contrario al Spinozismo
y admirador ferviente de Goethe, tiene que reconocer

en él, la influencia evidente del filósofo de Amsterdam.
Goethe publica un fragmento de su "Fausto'· escrito entre 1771 y 1775, pero ya no logra despertar pc-r
él, el mismo entusiasmo popular de antes. Los poetas
románticos lo atacan. Goethe se h:i vuelto indiferente
a\ espíritu nacional que hay que mantener en alto. Los
hermanos Schlegel, Ludwig Tieck y Novalis, lanzan violentos ataques contra él. Goethe compone inspiradas
"Serenatas" a la manera italiana evocando los lejanos
dias de la juventud y del primer amor:
"¡Desde tu blanda almohada
presta a mi canción oído!
Dormirte ~Z son de mi Cítara,
¿ Qué más quieres amor mío f
Todo el tropel de luceros
de mi citara a los sones
bendice el eterno amor
duerme tú sin más anhelo
Por encima de esta t.ierra
ruin, el amor me encumbra;
duérmete, ¡Oh, amada mía!
duérmete, ¿Que más fortunaf
Con exceso, de esta tierra
ruin, tu me apartas y tienes
a Za intemperie aquí afuera,
duerme, vida, 6 más quieres f
Relegado aquí me de;as,
¡y sólo en S'Ueños me escuchas!
¡ Duerme sobre blanda almohada!

65

�Duerme, ¿Qué mayor fortuna?

Muchos ya ni poeta lo consideran. Da más irnportancia a sus trabajos cientificos que literarios. Ahora
hay nuevos valores en la poesía alemana.
Friedrich Holderlin, Heinrich van Kleist, Ludwig
Uhland, Friedrich van Hardenberg, Ernest tlo_ffmann,
Y sobre todo, el mejor dotado de todos: F'riedrich Schiller.
A Goethe ya no le importan esos ataques. Su puP.blo ha olvidado que les ha dado una literatura genuinamente alemana apartándolos de la m a 1 a imitación
de poetas ingleses y1 franceses. A su vuelta de I t a. 1 i a
acompañando a la D uquesa Amalia, se redoblan los ataques. Goethe toma una actitud indiferente.
Ferdinand van Kotzebue, aventurero, escritor, dramaturgo volteriano y cínico se pone a la cabeza de los
que atacan al bardo y lo llama brutalmente "El a s no
hiperbóreo" (Nórdico).
Lo llaman pagano por su escepticismo ante la excesiva mojigatería reinante, y porque retorna a las formás clásicas. Su estilo recuerda el de Boccaccio y Ariosto o a veces el de Esquilo y Eurípides. No niega a Cristo ni a su Evangelio pero se avergüenza de los pésimos
cristianos que lo rodean. La risa volteriana acompaña
las más acerbas burlas a la superstición o al puritanismo. Como un Dios heleno, parece contemplar inmutable
desde el Empireo, el curso de los acontecimient~s de la
historia.
Otros poetas y pensadores germanos como él confirmarán más tarde la ingratitud de su pueblo.
Schopenhauer, Friedrich List, Wagner, Nietz'3che,
y Thomas Mann, el gran glorificador de la cultura ale-

mana a la que contribuyó enormemente, vivieron años

66

en el exilio y en la soledad. Tardíamente se reconoció
la obra inmensa de estos Maestros. Así Gerhardt Hauptmann, famoso dramaturgo y poeta tudesco dirá amargamente en el Acto V de su "FLORIAN GEYER":
"No es fácil alcanzar la gratitud de los alemanes".
Desgracadamente, la ingratitud es una cualidad
de los pueblos grandes.
Así Inglaterra también ha desterrado a sus gloriosos poetas Lord Byron, Shelley y Osear Wilde, empujó
a la soledad a Bernard Shaw y a Milton y ha calumniado a su más grande b a r d o, William Shakespeare dudando de su identidad y de su obra.
No podemos sin embargo, negar la grand e za df'l
pueblo de Goethe. Sus enemigos no han podido hacer
otra cosa que reconocerlo. Así en 1946 apenas terminada la desastrosa Segunda Gu e r r a Mundial, Alemania
fue visitada por una comisión norteamericana de funcionarios y educadores entre los que se contaba con el
famoso teólogo Niebuhr.
En un informe de dicha comisión al pueblo norteamericano, se encontró a manera de prólogo, esta frase:
"Después de los griegos y los romanos, son los
alemanes, los que más han derrochado sus dotes
en 7,,a vida espiritual de otras naciones)'.

En 1792 ha estallado la Revolución Francesa. Los
pueblos se levantan tratando de sacudir el yugo de los
aristócratas. El rey de Francia pide apoyo a los de filuropa, y el Duque de Saxe-Weimar acompaña al Duque
de Brunswick en su invasión al norte de Francia.
Weimar lleva consigo a Goethe que pronto se acomoda a la vida de campaña y una noche al calor de vi-

67

�vac militar, el bardo, cual antiguo profeta, anuncia a
sus oyen.tes, que nuevas épocas se avecinan que habrán
de cambiar el curso de la Historia.
Durante la campaña de Francia, Goethe se entretiene en elaborar su poema "El Zorro Reinecke" (!teinecke Fuchs), tomando de la epopeya francesa "Roman
du Renard" y de los poemas holandeses y f r i s o n es
•''Reynk'e de Voss".
Es 13. historia del zorro que con su astucia y audacia vence a la estupidez y a la hipocrecia en torno suyo. Goethe se divierte haciendo alusiones muy marcadas a sus adversarios. Alli muestra todo su desprecio
por la adulación falsa y servil de la Sociedad decadente en que se veía obligado a vivir, y que le atribuia faltas y lo condenaba por enores que no habia cometido.
A su regreso a Weimar, escribe una interesante
crónica sobre la "Campaña de Francia y el Sitio de
Maguncia".
En sus páginas, con alivio escribe estos versos:
"Por fin nos encontramos la paz de la casa,
de mis puertas dentro, todo es calma y
placer;
goza en fijar sus ojos serenos el artista
allí donde la vida agita su poder ... "

Goethe escribe su autobiografia "Poesía y Verdad" (Dichtung und Wahrheit) y "Hermann y Dorotea", el precioso idilio que le devolvió la estimación de
los alemanes y que previniendo los tiempos tempestuosos que se avecinaban, decía como advertencia:
"Todo se agita y remueve como si el mundo
estuviera consumido y quisiera volver al
caos y a la noche para renacer en un

aspecto d.iatintoJ'.

68

Hasta Schlegel, Herder, Schiller, Humboldt Y
Schelling elogian este poema y lo consideran épico y patriótico. Goethe en e s t e poema, indignado reprocha a
su compatriotas la débil resistencia ante el empuje
francés:
"¡ Ah, si toda la juventud se
lanzara sobre las fronteras, determinada
a no ceder un palmo de tierra a los extranjeros, estoy seguro que no pisarían nuestro suelo ... "
Pero luego dice prudentemente:
"No es digno de los alemanes ,impulsar
ni propagar este movimiento terrible,
ni perder el juicio de un lado para otro.
Nuestra conducta debe estar en consonancia
con nuestro carácter .. . "

Una nueva obra del gran maestro alemán se pone
al alcance del público. En su novela, "Las Afinidac1.e~
Electivas"; la historia de un hombre entrado en años
que se enamora de una jovencita ilusionada, entre los
cuales se interpone una sociedad implacable con sus leyes y sus barreras inflexibles recordándole al héroe sus
compromisos contraídos con ella. La renunciación es
apremiante y la tragedia, inevitable. Allí desarrolla la
teoría de los espíritus afines que solo encuentran la satisfacción, en la unión con quien les atrae poderosamente.
Goethe ha puesto a los héroes de esta novela, un
epitafio digno del romance de Tristán e Iseo:
"Asi descansan los amantes, uno al lado de
otro. La paz vuela sobre sus tumbas, las
alegres figuras de los ángeles, sus afines,
los contemplan desde la bóveda y será un
momento grato si, en su dia, vuelven a
despertarse juntos . . . "

69

�¿Es acaso, él mismo, ~l que se pinta como Eduard,
ei héroe de la novela, teniendo relaciones con Ulrica
von Levetzow o con Mariana Willemer, o bien con Minna Herzlieb, que revolotean cerca de su r.orazón, para
alejarse luego definitivamente?
¿Ha alcanzado él, alguna vez, la dicha del amor
acaso'! Contrajo matrimonio con la mujer que le dio un
hijo, el cual es ya casi un hombre, pero, ¿Está satisfecho?
Algunas veces Goethe se siente arrebatado de amor
como en su juventud, por una de aquellas adolescentes
que le rodean, pero todos esos romances pasajeros terminan con la renunciación.
Los dolorosos acentos de su "Elgia de Marienbad"
dedicada a la partida de Ulrica Levetzow, solo son comparables con la amargura de "Werther" en el que lloraba otra desdichada pérdida, Lotte Buff . ..
" .. . invencible nostalgia me domina
y no hallo más consuelo que las lágrimas.
Déjolas correr, pues, irreprimidas;
mas apagar no logran este fuego,
que arde en mi pecho en voraces llamas,
donde la muerte con la vida lucha.
Para el dolor del cuerpo habría remedio;
voluntad, decisión, al alma faltan.

i Cómo olvidarla si su imagen bella
ciérnese ante mis ojos en mil formas,
ora amable, ora esquiva, ya borrosa,
ya lirradiando purísimos fulgores'!
¿ Como cnsuelo hallar en este inquieto
flujo y reflujo, ir y venir voluble'!
¡Dejadme solo aquí fieles amigos!
entre estas rocas y musgosas charcas;
seguid vosotros que tenéis abiertos
tierra y cielo, inmensos infinitos . .. "

Esta jovencita que y.a en el invierno de la vida supo hacer que el anciano poeta respirara la fragancia
de la lejana primavera y recobrara el fuego de la juventud, se vio sin embargo obligada a alejarse de el ya
abuelo, por la enorme diferencia de edades que los separaba y las conveniencias sociales y éticas que se
oponían a su unión.
Ulrica h a b í a sido como aquella adolescente que
nevaron al lecho de otro poeta sublime, el rey David
de Judá, para darle el calor al príncipe senil, pero esta
muchacha inolvidable, le fue arrebatada a su amante,
cuando él se veía nuevamente atormentado por el amor
juvenil.
Goethe no la olvidará jamás y la ha inmortalizado
en sus versos transportado de dolor y refugiándose de
nuevo en su amarga soledad.
Otra vez se convierte en Eduard, el héroe de "Las
Afinidades Electivas", el anhelado tesoro le es arrancado sin piedad.
El "Leitmotiv" de la renunciación se repite. Desde su juventud el Destino le ha obligado a dar este paso doloroso. Federica, Lilí, Lotchen, Mariana y Ulrica
han sido alejadas de su corazón.
Hans Franck, otro poeta tudesco, ha inmortalizado
este tardío romance en su novela "El Ultimo Amor".

"PROMETEO"

En 1806, mientras Goethe se encuentra desolado
por la pérdida de su compañero de batalla en el campo
de las letras, el ya fallecido SchiHer, Napoleón Bonaparte ha derrotado a los ejércitos del mundo y ha ocu71

70

�pado Alemania después de la batalla de Jena. Weimar
es invadida y El Duque huye para ponerse a salvo. Las
ballonetas francesas están a punto de arrancar la vida
a uno de los más grandes colosos de la Humanidad, pero la intervención de su esposa Cristina, los detiene.
Napoleón se hace presentar al señor Consejero von
Goethe Y tiene con él, una larga conversación en la que
lo elogia por su novela "'Werther", que él ha leído durante la campaña de Egipto y que desde entonces llevaba siempre consigo. El caudillo francés, despojándose
de la Cruz de la Legión de Honor, la coloca en el pecho
del señor Consejero con estas palabras:
"¡Señor de Goethe, es Ud. todo un hombre!"
El Diógenes guerrero ha encontrado a su igual en
el corazón de un pueblo enemigo.

no Goethe se quita el sombrero y les hace una profunda
reverencia. Beethoven indiferente continúa su paseo refudufíando:
"Monarcas hay muchos, pero sólo un Goethe y
Beethoven".

un

Beethoven narra lo acontecido en una carta a Bettina von Arnim, la amiga de Goethe, el 16 de agosto
de 1812.
Sin embargo sus conceptos eran distintos:
He aqui el atormentado y rebelde Beethoven que
vela en Napoleón al liberador de las naciones, al enemigo acérrimo de la monarquía tiránica. Goethe ve i a en
Bonaparte el Representante de los tiempos modernos,
del Progreso y de la unión Europea deseada por todos
los Humanistas.

El Gigante del Pensamiento y el Rayo de la Guerra, el Júpiter Olímpico y el Júpiter Tonante, se han
encontrado.

Napoleón es fruto y creación de la Rev o 1 u ció n
Francesa que cambió la Historia de la Humanidad. El
es el HÓmbre del Destino que marcará a Europa un a
nueva ruta.

Como Prometeo, ambos han robado al sol su luz
para alumbrar a la Humanidad. Goethe pensaba en Napoleón al hacer decir a •''Fausto".

Pero al auto-coronarse Emperador perdió a sus admiradores republicanos. Beethoven, vio en ello una trai
ción a sus ideales y le volvió la espalda furiosamente.

"Lo que llamá;i,s espíritu de los tiempos
es en el fondo el espíritu de los grandes
hombres en que se reflejan ... "
Incluso su admiración por Napoleón, es distinta
que la que sienten otros personajes de su época por el
Emperador. Distinta de la devoción que sienten Beethoven o Lord Byron por el Corso.

Rápido fue el encumbramiento del Coloso venido
de Córcega y rápida fue su caida. Goethe en cambio, vic
en la coronación de Bonaparte al glorioso sucesor de
los césares romanos.

En Teplitz, Goethe se encuentra con Beethoven y
se hacen grandes amigos. Pasean juntos un dia y se encuentran con la familia imperial austriaca. El cortesa-

Más tarde, durante la guerra de liberación, vien~n
a saludarlo los patriotas Ernst Moritz Arndt y Theodor
Koerner, ambos poetas, entusiastas agitadores contra
el caudillo francés y voluntarios en el ejército de liberación. Goethe les saluda amablemente pero les dice:
"Sacudid vuestras cadenas; ese hombre es demasiado
grande para vosotros. No las romperéis".

72

73

�Sin embargo, el acento profético de Goethe, ha fallado esta vez.
Napoleón caerá y el, quedará en pie como el.Coloso de Rhodas contemplando el paso de las edades que
cruzan ante él. Los antiguos amigos han desaparecido o
están al borde de la tumba. Nuevas notabilidades estremecen al mundo, pero él, es el gran Patriarca del "Siglo de las Luces". Todas las cabezas intelectu a 1 es de
Europa lo buscan. Beethoven ha alcanzado la gloria cou
su música inmortal. Europa lo aplaude. El mismo Napoleón al que el músico de Bonn dedicó su "Heroica",
ha querido escucharlo. Y Beethoven que admira a Goethe, pone música a muchos de sus poemas. Guillermo d~
Humboldt, con su viaje a España y su descripción de 1
Monserrat influirá en e] segundo Fausto de G o e t he
cuando éste describe el paraiso.

vinidad mitológica, está a punto de dirigirle la palab~a
en griego.

Más tarde en Lord Byron que lo visita en Weimar,
Goethe verá un reflejo del espiritu de Beathoven. Fogoso, revolucionario, tempestuoso, Lord Byron como Beethoven, es una verdadera tormenta.

Sus padres, su mujer, la Baronesa de Stein, El Duque y su madre han muerto, y finalmente, su hijo Augusto casado con Otilia Pogwisch, muere d u r a n te un
viaje a Italia.

Goethe ha reservado en la segunda parte de "Faus
to", un lugar para Lord Byron que lo representa bajo
la forma de el Euforión, impulsivo y violento hijo de
Fautos y Helena que muere victima de su audacia.
Para Beethoven también ha tenido G o e t h e palabras de noble admiración cuando dice:
"Nunca vi un artista más i n t i m o ni más efusivo . .. "

El Filósofo Hegel de Berlin, Alexander Humboldt,
Schopenhauer, Holderlin, Saint Hillaire, Victor Hugo.
Lord Byron, Gerard de Nerval, Tackeray, Carlyle, Wal•
ter Scott, etc., también se aproximan a él o le escriben
a su retiro en Frauenplan
Heinrich Reine también le visita en Weimar y .al·
verse frente al Coloso semejante a un titán o a una di-

74

Cuando más tarde, en su destierro volun t ar i o en
París, Reine sabe que el genio de Weimar ha muerto,
observa tristemente: "Los dioses se van . . . "
En medio de este tumulto, Goethe se siente cada
vez más solo. Es la soledad del genio que no encuentra
su igual en la multitud. El fuego demoniaco que busca
su .eflejo eh otros.
Había creído distinguirlo en Schiller, en Napoleón,
en Beethoven, en Lord Byron, pero todos ellos han desaparecido ya.

Carlota y el hijo de Lilli lo visitarán cuando ha llegado a la cúspide de la gloria, y aun la hija de Max1mi1iana de la Roche, Bettina Bren.tano hermana del poe
ta Clemens Brentano y esposa de su amigo Achim von
Arnim, también inspirado bardo, llega a buscar su amis
tad y quizá su amor. Bettina inicia un epistolario
con Goethe que más tarde publicará como: "'Correspondencia de una jovencita con Goethe"'.
Wolfgang llega a enamorarse tardíamente de Mariana Willemer, quien re inspira su "Diván Oriental-Occidental", en el que evoca los amores de Yussuf y Zuleika a imitación del poeta persa Hafiz.
En este libro, Goethe intercala poesías de la misma Mariana que desde muy joven se revela como exce.;
lente poetisa.
Evocación, nostalgia, ternura, podemos encontrar

75

�en este poema escrito a semejanza de los libros iranio¡¡_
Asi versifica el poeta:
"El libro más prodigioso
el libro del amor es,
lo leí de cabo a rabo,
de memoria me lo sé.
Pocas páginas alegres
en él, por cierto encontré;
en cambio, para el pesar
pliegos enteros hallé . . . "

En esta obra se declara musulmán, asi como antes
se declaró pagano en su idolatria por el a r t e griego.
Los antiguos héroes de los poemas persas, Yussuf y Zuleika, Mechnum y Leilah etc., son evocados, y Mahoma
es reconocido como el profeta de Allah.
Goethe termina "Los años de Viaje de Wi l h e l m
Meister" (Wander Jahre) , "La Teoria de los Colores'\
y sus "Ensayos sobre Anatomia Comparada".
Escribe aun leyendas poéticas inspiradas en la India y en otros pueblos del Oriente, como la balada "El
dios y la Bayadera", en la que el dios Mahadohe honra
con su amor a una cortesana y ésta con su sacrificio, se
dignifica ante él y el inmortal la diviniza a los ojos humanos. Mahadohe es Goethe mismo y la humilde cortesana es Cristina Vulpius ...
"FAUSTO"

sometida a correcciones y refundiciones mil veces.
En la dedicatoria escrita en 1797, evoca su juven•
tud, cuando por primera vez, se presentó la figura se·
ductora de Fausto en Auerbach Hof y a través de las
páginas del inglés Marlowe y de su amigo Klinger, ante él:
"De nuevo os acercáis, vagas formas
que allá en mi juventud os mostrasteis
ya a mi turbada vista. ¿Intentaré yo
reteneros esta vez? ¿Siento mi corazón
todavía inclinado a aquellas ilusiones?"

El "Preludio en el Teatro", le fue sugerido a Goethe por la lectura del libro oriental "Zakuntalá", del
poeta hindú Kalidasa, y el "Prólogo en el Cielo", le fue
inspirado al autor, por el biblico "Libro de Job". En
este "Prólogo", el Señor, en su conversación con Mefistófeles, le dice:
" ... de todos los espir,itus que niegan
el burlón es el que menos me molesta.
Harto fácilmente puede relajarse la
actividad del hombre y éste no tarda en
aficionarse al reposo absoluto. Por esta
razón le doy un compañero que, debiendo
obrq,r como diablo, le incite y ejerza
influ&lt;3ncia sobre él".

Esta obra es "Fausto", del que ya en su juventud
habia bosquejado la primera parte, la cual habia sido

He aqui, como Goethe mismo, nos da ya, desde el
principio, la clave de la obra total. Para el que no entienda estas palabras, el libro no tendrá sentido alguno. En ellas, Goethe revela el espíritu demoniaco que
se agita insaciable en el alma del hombre, que, lo inquieta y atormenta, y lo empuja a la investigación Y al
estudio, y a profundizarse en el conocimiento de las cosas profanas y divinas, y al esfuerzo ror superarse y avanzar a través de ias edades.

76

77

Pero la obra sublime que ha ganado al poeta un
sitio en el Parnaso, es sin duda, la obra que ocupó toda su vida, en la que revela el espiritu creador que se
agitaba en su alma y cuyo solo fruto bastaba para ganarle la gloria.

�F A U S T 0.-(horrorizado) ¡Visión aterradora!
El espíritu demoniaco del que ya nos hablaba Sócrates en otro tiempo, es el que logra convertir al hombre, en ese ser superior y creador que es el Genio.
En ese espiritu angustiado que se burla de todo lo
que le enseñaron en tempranos dias, que en su afán de
saber, rompe todos los vínculos de lo ya establecido y
entonces para no quedar en el va.cío, debe reunir y
guardar fuerzas para vislumbrar el camino que conduce a la verdad, allí se encierra el filósofo en su búsqueda insaciable.
Pero ¡ Cuántos Belerofontes intentarán remontar!3e hasta el empíreo para igualarse a los dioses! Será
terrible su caída, y como Fausto dirá:
"¡Ay del insensato que levanta

deslumbrado sus ojos al cielo
que se figura encontrar más allá
de las nubes a sus iguaies !
Pues cuando el aterrador espíritu de la Tierra apa!"ece ante Fausto conjurado por él, Goethe pinta la mez
quindad y la importancia humana frente a lo descocoddo Y lo inconmensurable del Universo.
F A U S T 0.-"Vertiginosos anhelo
dentro de mi palpita,
· y siento que el espíritu
siniestro se aproxima.
i Rasga el velo! ¡aparece!
¡ Cu.al sufre el alma mía!
Por abrir nuevo cauce
mis sentimientos lidian
y hacia ti obscuro genio
todos se precipitan.
¡Preséntate aunque fuere
al precio de mi vida!
EL ESPIRITU.-(Apareciendo) ¿Quién me llama?

78

EL ESPIRITU.-Audaz me evocas y a venir me
obligas, y ahora ...
F A U S T 0.-¡Me espanta
¡Aparta! ...

tu presencia!

EL ESPIRITU.-Con ti:inaz afán, llamábasme y que
rías ver mi semblante y escucha-r
mi acento; cedo a tu voz, preséntome a tu vista.
¿ Qué cobarde congoja r i n d e y
postra tu valor sobre-humano?
¿porqué desmaya el corazón soberbio, que en sus vivas palpitaciones engendraba un mundo, y
con su propia s a vi a lo nutria?
¿Cómo sucumbes si tender el vuelo al par que los espíritus q u erías? ¡Y eres tú, Fausto, ¡Gusano despreciable! ¡Al soplo de m1
voz, heladas, temblaron conmovidas tus entrañas!
F A U S T 0.- ¡0h, no roja visión hijo del fuego!
Soy Fausto, soy tu igual,
¡No me intimidas!

EL ESPIRITU.- En la incesante ráfaga
de actividad continua,
vuelo de arriba abajo,
vuelo de abajo arriba,
y en ese veloz torno;
mis dedos impalpables
las .tenues hebras hilan
de la vida y de la muerte
tejiendo a Dios, en el telar Eterno,
lo que viste inmortal túnica viva.

79

�F A U S T 0.-¡Como sintiendo voy que a ti mJ
acerco espíritu que flotas y te
agitas sobre el mundo!
EL ESPIRITU.--Al espíritu que sueñas
Y tu mente concibe, te aproximas,
no a mi. . .
F A U S T 0.-¿No a ti? Pues dime: ¿A quién?
¿ imagen soy ele Dios, ;, y ni a tl
llegar podría? ... "

En esta escena pone en evidencia Goethe, la pequeñez de nuestro espíritu y nuestra desmedida ambición
Y vanidad por conocerlo t o d o y pretender alcanzar la
conquista de las fuerzas que rigen al Universo.
Fausto simboliza el eterno peregrinar en pos de
los más altos ideales de la Humanidad, y Mefistófeles.
la acción, el impulso avasallador que derriba todas las
barreras Y pone al alcance del hombre, el éxito en todas las empresas. Es la tentación misma de alcanzar lo
;mposible. La acción es para Goethe el Principio Supremo . Por eso, cuando Fausto se aventura en el campo metafísico Y escudriñando el Evangelio de San Juan.
queriendo descifrar la impenetrable Palabra Di vi na
monologa :
"Escrito estás En el principio era ia Palabra
Aquí me detengo yo perplejo. ¡, Qu4én me ayuda
a proseguirf No puedo en manera alguna dar
un valor tan elevado a la Palabra. Debo
traducir esto de otro modo si estoy bien
iluminado por el Espíritu. Escrito está;
"En el principio era el Pensamiento •. • "
Medita bien la primera linea; que tu pluma no
se precipite. ¡,Es el Pensamiento el que todo lo
obra y creaf Debiera ser así:
"En el Principio era la Fuerza))

Pero también esta vez, mientras consigno lo
escrito, algo me advierte que ya no me atenga
a ello. El Espíritu acude en mi auxil.io.
De improviso veo la solución y escribo confiado
"En el Principio era la Acción ... ''

En el primer versículo del Ervangelio de San Juan,

reza la Biblia:
"En el principio era el Verbo, 11 el Verbo estaba
en Dios, y el Verbo era Di,os.
El estaba en el principio en Dios.
Por El, fueron hechas todas las cosas .. . "

Con qué exactitud interpreta Goethe la frase de 1
Evangelista a través de "Fausto". El Verbo, más qu1
la Palabra, el Pensamiento o la Fuerza, sig n i f i c a la
Acción. Es decir, la Acción Divina, la Actividad C r e adora, causa primera de todo lo existente. Es muy curioso observar que tanto Dios como el verbo gramatical
ostentan los 4 atributos; palabra, pensamiento, fuerza y
accfón.
No están alejados de la verdad quienes aseguran
que el Universo es producto de una Fuerza en continua
actividad. La Energía Creadora.
Cu.ando Fausto celebra el pacto &lt;:on Mefistófeles.
y éste le concede la juventud, el amor, la fortuna y lii

gloria, pone aún una condición:
"Ei, un C.Ua digo al fugaz momento;
¡ Detente] ¡ Eres tan bello!
puedes entonces cargarme de caden.as• .. "

El Espíritu inquieto de Fausto, prevee ya. que ni
un solo instante querrá retener su alma insatisfecha en
la agitada vida que ha de llevar.

80

81

�En vano se cansa el Espíritu Maligno de tentarlo,
Fa:}1sto el idealista se mantiene firme en su sublime
Qmpresa. Mientras Mefü,tófeles, con su carcajada satánica de reptil babeante, ensucia y cubre de fango cuanto es sagrado para el Hombre, Fausto lo ennoblece y
jistingue y a eifo encamina sus más altas aspiraciones.
Por eso, i"austo no puede estar inactivo y no tiene
un solo instante de reposo. Llega hasta exclamar:
"Solo he atravesado corriend.o el mundo
he asido por los cabellos cada deseo ... "

Finalmente, el insaciable Fausto, se encuentra soJo, ciego, y lleno de angustia y zozobra tras de correr
por el mundo inútilmente.
De pronto, se siente asaltado por súbito regociJo v
en el presentimiento de su futura gloria, no puede reprimir la condenable exclamación, y t r a t a de retener
este supremo instante:
"Detente¡ ¡ Eres tan bello! ¡ la huella
de mis días terrenos, no pueden borrarse
en el transcurso de las Edades!
i En el presentimiento de tan alta felicidad
gozo ahora del mornento supremo·!"

Esta trampa diabólica se parece a la que el diabl&lt;'
le tendió a Twardowsky el mago de la leyenda polaca,
en la cual el espfrrtu maligno no podría llevarse su alma si Twardowsky no se encontraba en Roma.
Un dia que Twardowsky estaba bebiendo en un a
taberna con otros compañeros, se acercó el diablo pa.,.a recordarle que sú alma le pertenecía en aquél instant.0. Cuando Twardowsky le recordó el pacto, el diablo, humorísticamente le hizo ver el nombre de aquellh
taberna. cerca de Varsovia el cual era •''R o m a" y sin
darle más explicaciones, cargó con él por los airé::;.
82

Así también Fausto, ai pronunciar la frase fatíttica, muere, y los Poderes del infierno van apod.:irán,fose de su alma, cuando los espíritus celestiales (scu ·
chando los ruegos de la bienaventurada M a r g a r 1 t r.
(Gretchen) su único y ve_rdadero amor, cuya deshonra y
muerte él había cállsaéio, arrancan al demonio su víc•lffia y Fausto alcanza la salvación eterna.
~n su canto, los ángeles que lleV'an el a}ma r &gt;scatada, parecen ce rrar la obra con estas palabras:
"Aquel que se afana siempre
aspirando a un ideal, podemos
nosotros salvarle .. . "

Gretchen o Margarita, es la evocación tierna d e 1
primer amor con su dulzura y su belleza ca n d o r o s a.
Aparece en la primera parte del poema siendo, por lo
consiguiente, una creación juvenil del poeta, que !e ha
descrito con toda la pasión y el fuego conque un j ove ncito es capaz de idealizar a la amada. En G r e t c h e n,
podemos ver la síntesis de las mujeres que Goethe a mó,
acentuando especialmente los rasgos de Federica Brion,
la muchachita que le entregó para siempre su tierno co;azón.
Allí la vemos en la rueca cantando la impaciencia de su corazón por la tardanza del amante o soñando con un amor más poderoso que la muerte al entonar
la balad·a del "Rey de Thule":
"Hubo en Thule un rey amante
qU:e a su amada fue constante
hasta el dia en que murió
ella en el último instante,
su copa de oro le diG
El buen Rey, desde aquel día
fiel al recuerdo tenaz

83

�solo en la copq, bebía
y al beber h,umedeofa
una lágrima 8U faz.
Llegó el momento postrero, y
al Mio au -reino entero iegóZe
como era Zey;
soló negó al heredero
ia copa el constante Rey.
En la torre que el mar besa,
por orden del Rey expresa
(tan próximo ve su fin),
la corte en la regia mesa,
gozó el último festín.
El po8trer 8orbo el anciano
moribundo soberano
wpuró sin vacilar,
y con enérgica mano
arrojó la copa al mar.
La copa que al mar caía.,
con mirada de agonía
fijo y ávido siguió,
vio como el mar la sorbía
y los párpados cerró".

Pero su juventud, su amor y su belleza, no conmueven a Fausto quien después de ultrajarla y de matar a su hermano Valentin, la abandona y se entrega. a
las más escandalosas orgias y a las más locas aventuras.
Mefistófeles lo lleva al Brocken o Blocksberg una
noche de aquelarre donde las brujas, los demonios, los
más monstruosos seres y los héroes mitológicos se re'&amp;•
nen bajo el cetro de Satanás. Fausto ve pasar la pálida
sombra de Margarita en medio de la o r g fa infernal.
Cuando Fausto dice: "Hay dos almas viviendo dentro

84

de mi pecho", Goethe querfa aludir al eterno dualismo
humano entre la inclinación muda.na del hombre por el
placer bestial y su elevación hacia lo sublime .Y lo divino. La lucha entre la sensualidad y el es p i r i t u. en su
constante afán creador.
Fausto quiere volver a ver a su amante y Mefistófeles la conduce a una prisión donde la infortunada niña se encuentra padeciendo por culpa del infiel.
En ausencia de éste, Margarita ha perdido la razón y es acusada. de haber dado muerte a su madre y a
su hijo y condenada al patibulo.
Fausto, arrepentido al saber esto, corre en su auxilio, y con ayuda de Mefistófeles, entra en la celd.a entonces una escena de intenso dramatismo.
Gretchen lo confunde primero con el verdugo, pero cuando apenas lo reconoce, lo cree fruto de su delirio y de su locura.
Fausto se desespera porque quiere libertarla y llevársela consigo, pero ella se resiste cuando ve a Mefist6feles apremiando la huida, y le rechaza vigorozamente porque no quiere volver a caer en las ~arras del
demonio.
Un grupo de espíritus celestiales, arrancan su al•
ma purificada por el dolor arrebatándola al poder in•
fernal, mientras Mefistófeles huye enfurecido a r r a strando consigo a Fausto.
La plegaria que Goethe ha puesto en los labios dH
la inocencia manchada al temer su condenación:
ª¡Tuya soy, Padre mío! ¡Sálvenme án geles bellos
protegedme con vuestras santas legiones . . . !"

85

�Ha sido puesta en música por el compositor francés Charles Gounod quien ha convertido el poema dramático en una opera sublime ...
Esta aria divina, parece una marcha triunfal entonada por los santos y los mártires, que arranca lágrimas al más inflexible.

aquí Za perfección alcanza;
y Zo que era indescriptible,
aquí tiene forma auténtica.
El Eterno-Femenino
Nos atrae a lo alto".

Fausto es el desencanto de la inteligencia. La eterexplicación
plausible de su existencia.

na inquietud del hombre en busca de una

Semeja un himno glorioso al que el Coro de Jos ángeles y de los bienaventurados se suma. Es la impotencia Y la derrota de Satanás ante el martirio y la Voluntad Divina.

Para Goethe, el amor es el motor del Univ9rso y
la causa primigenia de la Vida.
El amor para él, nos redime de una ·vida pecado-

La segunda parte de "Fausto", está cantada por
el mismo aeda que cantara "Ifigenia en Táúride". Es
realmente Goethe en este poema, un rapsoda griego
que nos narra nuevamente el rapto de la hija de Júpiter y Leda.

ra e inicua. La vida no es más que un eterno peregrinar lleno de anhelos y de angustias. El amor es el rf'
dentor del género humano y en torno suyo gira todo le

Fausto, transformado en nuevo París. después de
la noche de aquelarre en la Farsalia, arrebata a la espartana Helena a sus captores y se celebran sus bodas.

Este c&amp;ncepto ha abierto la puerta a una nueva épo
ca en la Historia. El Romanticismo ...

Esto encarna la voluntad y la pasión germánicas
integradas y armonizadas en las ~ntiguas formas meridionales.
Helena muere dejando a Fausto sólo su velo y su
atavío. Forma y fantasia. Goethe, al final de su vida y
de su poema inmortal que pa r e c en integrarse una y
otro, siente que, como Fausto, ha recorrido todos los caminos, en el Arte, en la Ciencia, en el Amor, en el Placer, en la Gloria.
El, mil veces amado y combatido, admirado y apla11
dido, cierra su libro magistral con estos versos:
"Todo aquello que perece,
aquí tan sólo es un símboloI

86

demás. Todo lo que pasa en el mundo, no es más que
un preludio de lo que nos espera en un mundo mejor.

Y ¿ qué es el Romanticismo?
Es una lágrima germánica (Werther) purificada
en el filtro latino y transformada en un mar inmenso
y profundo.

El alemán le dfo su fuerza a n a 11 t i c a (Hegel,
Schelling). y creadora (Goethe, Holderlin, Nietzsche),
revolucionaria (Wagner, Beethoven, Engels). mistica.
nostálgica y evocativa (Novalis, Rilke, Hesse), su amor
a la libertad (Schiller. Fichte, Koerner, Uhland, Reine), su pesimismo sombrío, (Kleist, Spengler, Sch·o penhauer) ...
El francés le dio gracia, (Musset, De Vigney); ternura, (Lamarti'ne); sublimidad, (Victor Hugo, Chateaubriand) ; fecundidad, (Dumas); elegancia (Balzac, No-

87

�dier, Merimmé) y un acento demoniaco (Baudelaire).

velas de otros autores alemanes que nunca pasaron de
la mediocridad; pero Goethe, supo superar los · anhelos

El español, le dio musicalidad, dulzura, risas y Han
to (Bécquer, Campoamor, Núfíez de Arce, Espronceda),
y su aspecto macabro y trágico (Zorrilla) ... ,
El italiano le dio la desesperación patriótica y sen
timental (Hugo Fóscolo, Leopardi, Manzoni y Carducci) ... y finalmente ...
El inglés le dio su pasión por la aventura, laa gran
des proezas y su afán de conquista (Byron, S he 11 e y.
Keats), y su fecundidad histórica (Walter Scott, Stevenson, Tennyson, Carlyle, Tackeray) ...
El Romanticismo ~s rebeltlia y exaltación, angustia, dolor, desesperación, fecundidad creadora, mirada
escudriñadora que descubre todos los secretos del alma humana y del Universo mismo. Nostalgia de Dios,
amor a la Naturaleza, investigación científica y mefa..
física, fuerza revolucionaria incontenible, evocación d~
los hechos heróicos y de la leyendas tétricas, hoguera
inextinguible que inflama el corazón del pueblo y se ele
va hasta el Eterno, terrible inquietud, grito ·de comba•
te, ejército avasallador, embriaguez divina, glorificación del pensamiento, esplendor de la sublimidad idílico y emotivo culto a l.a belleza, ternura, devoción: poe
sía infinita.
Gotthold Ephraim Leasing, que tanto l u c h ó por
una Literatura Nacional antes de Goethe, dijo en sus
cartas sobre "La Literatura moderna y el arte antiguo:

de Lessing y hacer de esta obra, una pieza maestra universal y eterna que consagró su inmortalidad.
Algunos aseguran que el Dr. Paracelso, de gran renombre en la Ciencia durante el siglo XVI, fue el origen de 13. leyenda del Dr. Faustus tan difundida en esta
época, puesto que Faustos hubo muchos y Georg Faust
el más conocido no fue más que un charlatán de feria.
Christopher Marlowe, el famoso dramaturgo inglés
contemporáneo de Shakespeare, dramatizó la vida del
Dr. Fausto, basándose en gran parte en los hechos de
Paracelso y otros le imitaron. También el Dr. Cornelio
Aggrippa Henrica von Hettesheim llevó una vida semejante a la del hechicero alquimista Fausto.
Paracelso (Philipp Teofrastus von Hohenheim).,
veni.a de una familia noble de Suabia. S11 abuelo era
Georg Bombast von Hohenheim, Comendador de la Orden de los Caballeros Teutónicos. Su hijo natural Wilhelm, fue el padre de Paracelso y él fue quien lo inclinó al estudio de la Medicina.
Paracelso nació en Einsiedeln, cerca del lago de
Zurich y llegó a ser un gran médico, naturalista y alquimista interesad en el Elixtr de la larga vida Y en la
Piedra Filosofal (por lo que le llamaron "Aureolns''., 9
sea el que fabrica oro) y con frecuencia lo confundieron con el Fausto histórico-legendario.

"El Doctor Fausto, ofrece much,a,s escenas que solo un genio como el de Shakespeare hubiese sido capaz
de concebir ... "

Como Fausto, Paracelso se entregó al estudio &lt;;le las
Ciencias Ocultas, a las investigaciones metafísicas, realizando curas maravillosas y corriendo el rumor entre
el pueblo de que tenia tratos con el demonio.

Leasing se refería sin duda alguna al "Fausto" de
las leyendas germánicas aprovechado en dramas y no-

Muchos han escrito sobre Fausto que simboliza la

88

89

�germanldad, pero ninguno le dio la grandeza ni el sentido profundo y universal que Goethe. Friedrich Klinger, Heinrich Heine, Grabbe, Nicolaus Lcnau, Paul Valery, Lord Byron ( "En su drama "Manfred"), Michael
Ghelderode (en su drama "Magia roja"). y finalmente
el gran escritor alemán de fama internacional, Thomas
Mann, fueron seducidos por el motivo de 'Fausto", 1
contribuyeron con maestría a extender su gloria.
Como epilog.o a este capitulo, que para mi tiene un
valor especial en este estudio, quiero incluir algunas Uneas de escritores alemanes de renombre en los cuales
Influyó 1&gt;oderosamente el pensamiento de Goethe y asi
podamos juzgar cuan profundo significa.do tiene para su
pueblo ese glorioso creador, cuya obra perenne se ha difundido en el mundo entero y le ha colocado entre !os
grandes clásicos de la Humanidad.
El poeta vienés Fanz Grillparzer escribia en su
tiempo sobre los dos inmortales bardos germanos:
r-,schilter cr.spim

i&gt;a".

hacm an-too; Gotthe me'9'11e de ani-

Lo cual explicaba el historiador tudesco Hermann
Stihneider en su libro ·" Las épocas df' la. Litera.tura alelnana" de este modo:

uuno es Hérooles buscando et camino hacia el
Olimpo a través del combate e,itre los deseos de los se.
fidos, el otro es el úrá~ioo ~bltm.e ett- ctt,y&lt;1, frente brilla ia lu~ tliR,ificadora.

Uno de los más bello-s párrafos del famoso poeta
óávaro Hans Carosso en su ensayo: "Proyecciones de
doethe en et presente", dice de esta manera:
•• , a$(,) o&lt;&gt;mo el /&lt;J,fJO'/lbés siente que le perteneot
el legendaf"io t,olcán Fuji-S&lt;l/llt, poir ser la. montaña sagrada, el símbolo ile su patria, tlUn cuando
v'iva lejos de él~ y ,n.unoa ka,ya visado sus cr. b i s"

90

mos ni sus valles ni eZ. nevado capuch.ón que cubre su cráter, así nosotros los alemanes s e n t ~
mos la fuerza y la p·;·esencia de Goethe aun en
el caso de que raras veces abramos un libro suyo".

Vemos pues cuan fuer.temente está unido el nombre de este famoso escritor al de su patria. C u a n d o
mencionamos a ~lemania por alguna causa, inmediatamente viene a nuestra memoria la imagen de Goethe o
la de Beethoven porque ellos eternizaron el destino de
su pueblo.
El Fausto que simboliza el espiritu teutónico. parece haber sido creado para ser inmort.alizado p o r la.
pluma genial de Goethe, al grado de que este personaje
mítico es identificado con frecuencia con el bardo mismo. Muy pobres son nuestros intentos para intepxetarlo
ya que el mismo autor lo dijo una vez:
"El Fausto es un tema inconmensurable
y vanos serán todos los esfuerzo.&lt;: que
haga el ingenio para venetrarlo del todo"

Apenas hemos tratado de acercar al lector a esta
obra sublime, y darle una. idea general de su mensaje.
El Fausto goetheano, es audaz, i m p u 1 s 1 v o, _v a
siempre en pos de lo desconocido, siempre ávido de placeres, de poder, de gloria, insaciable, ambicioso, nada
lo puede detener y para él, no existe la palabra imposible. Fausto anhela la suprema sabiduria, esc.1driña
los más oscuros misterios del Universo y hace un ·par.to
con las potencias infernales para poseerlo todo Y conocerlo todo; el poder, la riqueza, la juventud, el amor, Y
para el que Margarita solo es un episodio fugaz.
Fausto no es de ninguna manera el disoluto

91

don

�Juan ávido de placeres carnales, pero tampoco es el
enamorado a la Tristán o Roineo en el que algunos ro:mánticos lo convirtieron.
Es verdad que Goethe termina la obra, con Ja tedención de Fausto por el amor de Gretchen. per,, hace
notar también que el espíritu mismo d~ Fausto ayudó a
,realizar su salvación, ya que su anhelo de conocimiento
y ·su amor por la Ciencia lo había llevado por C'i.minos
.equívocos. En la concepción de Goethe se funden clasicismo y romanticismo en Jas personas de la espartana
Helena y el germano Fausto.
.
El clasicismo es el retorno a las antiguas formas
de la belleza griega. Significa escalar las más altas ciqias de la perfección estéUca.
El romanticismo es el impulso jun:,nil de superación, la búsqueda insaciable de nuevos caminos hacia el
desarrollo de la cultura. Revolucionario, dem o l e d o r,
avasallador ... titánico ... Sus símbolos son como dijo
Nietzsche, Apolo y DioniRos, Apolo el eterno, el consagrado por las musas, y Dionisos el esfuerzo creadór que
simboliza la rebelión del pensamiento y del espíritu ...
. El Fausto pues, a peEar de ser de tradición germámca, es un slmbolo universal y representa a la Humanidad, al hombre en si, en su esfuerzo de investiga•
ción y de progreso. Como otras grandes figuras inmortalizadas por las Letras de todos los tiempos, será ad·m1rado y glorificado en el correr de las centurias ...
"LA NOCHE"
" ... ¡ AlU detrás! ¡ Allí detrás! De
lejos, de lejos, alU viene nuestra
hermana; allí viene ella ...
... la Muerte ... !'1

('''FAUSTO", Goethe)

92

• 1 ,,:J!::n sus últimos años. Goethe nizo amistad con
un
ex-combatiente llamado Johann,J;&gt; et e r Eckermann ~
quien él convertirá en su confidente, y estE! se transformará en su eva3'.!-gelista voluntariamente y publica,á un
libro célebre: "Conversaciones con Goethe".

Quien lea este admirable libro, tendrá la impresión de conocer más de cerca al bardo tu&lt;1esco.
A veces sus contemporáneos le hacen caer en 1 a s
tnás violentas reacciones anti-germánicas al sentir ia incomprensión y la ingratitud de los suyos. Cuando alguien lo elogia y realza el valor que ha dado a la lengua y a la. poesía alemana, él responde abru m a d e&gt; de
aolor:
"Y así hecho a perder, ¡oh infeliz poeta!
Mi vida. y mi arte, luchando .Jan la peor
de las materias".

Hijo de su época, Goethe cree en la transformación de los seres y de las cosas. L::i. vieja ley de la física: "Nada se pierde, todo se transforma", la ley de i_
eterno renacer y de superación infinita.
Como el Ave Fénix, renaciendo df\ sus propias cetiizas, la Naturaleza entera y la vida misma resurge de
entre las mismas garras de la Muerte.
De la noche tenebrosa sale el Astro Rey a
su diaria trayectoria hacia el Ocaso.

seguir

i;&gt;el brumoso sudario del invierno, brota la tierna
prlma&gt;;'era y .alegra al espíritu con sus trinos y su verdor.
El hombre mismo está sometido a dichas transfor.
maciones y Goethe lo ha experimentade después &lt;.le su
desesperado amor por Lotchen y a la vuelta de su víaJe a· Italia.

93

�.no

"¡Muere y realizate"! grita alegremente en su be
Lied "Ansia dichosa"!

"¡Sólo al sabio has de decirlo,
que el 'VUlgo se mofa luego!
¡Quiero celebrar la vida
que morir en llama ansía:
En las noches en que amor
te engendró y en que enge·adraste,
rara sensación te €mbarga
mientras quieta vela arde.
Ya no te ves rodeado
de sombras ni de tinieblas,
y a más altas cola-::iones,
te impelen ansias nuevas.
No te asustan las distancms,
vuelas rápido, hechizado,
y por fin de luz ansioso,
mariposa, ardes ?-n llamas.
Mientras eso, tú no tengas,
éste, ¡muere y vive!
eres sólo huésped triste
de la obscura tierra".
Parece ser el canto &lt;le Homúnculos que deslumbrado por la belleza de Galatea, en el segundo Fausi:o, va
a est-rellarse y a convertirse en millones de partf&lt;'ulas
que forman el Universo. Stefan George se aproxima a
Goethe cuando nos dice en sus versos: "¡El que 'IMU1, vez
giró en torno a la llama de la llama satélite perdura!",
en que sugiere la fascinación que ejerce el fuego creador.
Y como Fausto al dirigirse al Espiritu de la Tierra, quisiera dirigir desde el fondo de su alma esta ao-

94

ción de gracias al Eterno Invisible que ha guiad o su
Destino .

"Augusto espiritu, tú me diste .
todo Zo que te pedí. Tú no en vano
volviste en el fuego, tu rostro hacia mt
Me diste la magmf4ca Naturaleza por reino,
vigor para sentirla, para gozar . .. n
Acosado sin embargo, p o r las enfermedades, los
desengaños y la soledad, presiente octogenario ya, la
proximidad de la muerte.
Una vez que ha terminado "Fausto", si ente que
ha terminado la misión de su vida. Asi escribe en la
"Canción del viajero en la noche".

"Sobre todas las cumbres
encuéntrase el reposo;
sobre las más altas ramas
apenas se percibe el más ligero hálito;
las aves enmudecen en el bosque.
.l!.guarda tú, que pronto
repo::Jaras lo m4smo".
La vida es un relámpago en la noche inmensa de
la Nada. La Muerte es el umbral de la Eternidad.
y contemplanClo el panorama de su vida Y encontrando que su actividad y su lucha por sus más a 1 t os
,ileales, jamás h.abian cesado, murmura lleno de intima
.iatisfacción con la voz de Fau~to:

"Las huellas de mis días terrenos,
no puede
en siglos desaparecer" . ..
La Gloria y la In mortalidad por las q ue él ha elaborado co--~t!'l.nte mente lo colman dP reg0f' ijo y de dicha.

95

�Es finalmente el 22 de marzo de 1832, cuando el
Gran Solitario de Frauenplan, el glorioso p o e t a de
Weimar, emprende el largo viaje a las regiones et éreas. Y el alma de aquel que aun en las postrimerías de
¡,¡u vida triunfante se aferraba a ella gritando: "¡Detente! ¡Eres tan bella!", al verse arrebatada por los espiritus angélicos, pedía aún: "¡Luz! ¡Más Luz!".

"B I B L I O G R A F I A"
"OBRAS COMPLETAS", Johann Wolfgang Goethe;

"GOE1.HE",

Hermann Grimm; "GOETHE", Georg Simmel; GOEHTE (HISTORIA
DE UN HOMBRE), Emil Ludwig; "LA SABIDURIA DE GOETHE",
Emil Ludwig; "GOETHE COMO REPRESENTANTE DE LA EPOCA

Ya no me queda nada por añadir; sólo despedirme con sus propios versos de su figura tttánica:

" ... nuestro canto se enardece
a aeguir tus huellas" ...

BURGUESA", Thomas Mann; "GOETHE Y TOLSTOY", T h o mas
Mann; "CA~LOTA EN WEIMAR", Thomas Mann; "GOETHE"

(EL

HOMBRE QUE TUVO AL MUNDO EN SUS MANOS), Margarita Nelken; GOETHE, Marce! Brion; "EL HEROE COMO LITERATO", Tho-

mas Carlyle; "GOETHE Y LA METAMORFOSIS DEL HOMBRE",
Eduard Spranger; "EL CAMINO HACIA TI MISMO", Albert Schwei-

FRANZ BOUCHSPIES ·

zer; "EL CRISTIANISMO DE GOETHE", Gottlieb So eh n gen;
"NIETZSCHE Y SU SIGLO", OswJ.ld Spengler; "¿PESIMISMO?",
Oswald Spengler; "PROYECCIONES DE GOETHE EN EL PRESENTE", Hans Carossa; "CARTAS 'SOBRE LITERATURA MODERNA Y
ARTE ANTIGUO", Gotthold Ephraim Lcssing; "DE LA ALEMANIA",
líefnrlch Heine; "LA LEYENDA DE FAUSTO", He inri eh Heine;
'"SEXO Y CARACTER", Otto Weiningcr; "CONVERSACIONES CON
GOETHE", Johann Peter Eckermaun; "EL ROMANTICISMO AL EMAN Y LAS CIENCIAS NATU.R.ALES", Alexander Gode-Von Acsch;
"LAS EPOCAS DE LA LITERATURA ALEMANA", Hermann SchDeider; "GOETHE DESDE ADENTRO", José Ortega y Gasset; "GOE·
'!'HE COMO LIBERTADOR", José Ortega y Gasset; "G O ET HE Y
ORTEGA", Julián Marias; "TRAYECTORIA DE GOETHE",

.Alfonso

Reyes; "CORRESPONDENCIA", Ludwig Van Beethoven; "FLORIAN
GEYJ!lR", Gerhardt Hauptmann.

96

��RYEC:ERIA CUAUHTEMOC:, S.A. •

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1967, Segunda Época, Año 10, No 4, Diciembre</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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CENTRAL

IIIIILIOTECA
U. A. N. L.

f

!ltM!S Y LETlt!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. HECTOR FERNANDEZ GONZALEZ
Secretario
DR. ROBERTO MOREffiA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA.AURORA' MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

Quinto Piso

•

�!ltM!S Y LETlt!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 1

AAO 11

MARZO DE 1968

SEGUNDA EPOCA

SUMARIO

MARIA GUADALUPE MARTINEZ BERRONES: Ensayo sobre " El Extranjero" y "El Mito de Sfsifo'', de
Albert Camus, Premio Nóbel 1957 . . . . . . . . . . . . . . . .

5

RAUL RANGEL FRIAS: Joaquín A. Mora . . . . . . . . . .

17

DIETRICH HAUCI{ BEINZER: "Consideraciones fragmentarias sobre el arte mexicano y su trasfondo a w
largo de las épocas'' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

JOSE P . SHAFER: " Soñando 'f)aTa el que vela'' . . . . . .

33

FRANZ BOUSCHPIES: "La vida agitada y tur'bulenta
de Richard W agner'' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

31

�MA. GUADALUPE MARTINEZ BERRONES
Doctora en Letra1 y Catedrática de la Facultad de Fi101oflo Y
Letras de la Univer1idad de Nuevo León

ENSAYO SOBRE "EL EXTRANJERO" Y "EL MITO DE
SISIFO" DE ALBERT CAMUS, PREMIO NOBEL, 1957

1.-INTRODUCCION
Camus, premio Nóbel de Literatura 1957, con su obra
"La Peste", ha sido uno de los grandes escritores franceses
contemporáneos discutidos y comentados en nuestro tiempo.
Como representante de la "filosofía del absurdo", procedente de la "filosofía existencial" de Jean Paul Sartre,
su contemporáneo y amigo en un principio, ambos simpatizadores de una misma ideología, luego se separan. Camus
fue ateo. Concebía dentro de su pensamiento dos tipos de
suicidio: el uno físico propiamente dicho, el otro, el metafísico, el que explica como la negación a la búsqueda racional para la consecución de la Verdad. Actitud ésta quese tiene en algunas personas de fe y con la concepción
cristiana del mundo, la cual admite el "más allá". En la
investigación científica y filosófica para aclarar la Verdad
hay un punto en el cual, nuestra conciencia y razón no
nos dan los medios posibles para captar y exglicar ciertos
misterios. En este momento se concibe un Ser superior al
nuestro que denominamos Dios, en nuestro tiempo, "motor inmóvil" en la filosofía pre-socrática y aristotélica. Camus, en su pensamiento, prefiere permanecer en el umbral
del misterio que llama de "claridad mental". Para él, el
"más allá" es la oscuridad misma, la que condena, Ilamán5

�dola suicidio metafísico. El otro, como decíamos, el físico,
es la actitud del hombre que le lleva a quitarse la vida.
En cambio, una de las características positivas del
pensamiento de Camus, es que valora la persona humana
como ente capaz de decidir y de actuar, de amar y de tener
fe en sus semejantes, con esa energía de proyectarse en
el mundo de la cultura, del arte y del humanísmo propiamente dicho. Camus, a pesar de la conciencia de la tragedia de su tiempo, tiene fe en sí mísmo y en sus semejantes. Mas no capta la existencia de Dios. Tampoco Jean
Paul Sartre, para quien la concepción del hombre y del Universo es la nada: la destrucción de todo. Su actitud es pesimista, existencialista y atea. Para Jean Paul Sartre no
hay una tabla de valores, puesto que no concibe al hombre "materia-espíritu" como creado por Dios, con una libertad de buscarle y encontrarle. En cambio, Camus valora al' hombre y ama al mundo y a sus semejantes. Es un
humanista. Distingue perfectamente el grado jerárquico
que le corresponde al hombre en el universo. Aspira a la
unidad del mundo. Es un racionalista. La tabla de valores
del hombre, en su pensamiento, es un conjunto de normas
o reglas de conducta. Camus se preocupó por la actitud
nihilista. El tiene fe en el otro. Su amor lo eleva a tal
grado que rompió con la linea meramente existencialistamaterialista de la filosofía de Jean Paul Sartre, su maestro
y gran filósofo dentro de su especie.
Ahora, veamos la actitud filosófica de Don Miguel de
Unamuno que es muy distinta. El no puede ser humanista
porque la concepción que de Dios tiene le impide volcarse
·ante sus semejantes. ¡Qué diferencia de concepción del mundo! Para este gran escritor y filósofo contemporáneo, su
ansiedad de posesión del Ser que todo lo es, es tal, que
le impide concebir a su semejante merecedor de su amor.
Esta es una actitud idealista-mística que se encuentra y
se repite en la historia de los españoles. Nos damos cuenta, pues, cómo la actitud del hombre frente a su circunstancia y a su destino es diversa. Para Jean Paul Sartre,
el fin del hombre es la nada; para Camus, el hombre mísmo
6

y para Unamuno es la religación del hombre hacia Dios.

2.-NOTAS BIOGRAFIOAS
Albert Camus nació en Mondovi, provmc1a de Constantina, Argelia, el 7 de noviembre de 1913. Su padre era
francés y su madre de ascendencia española. Ambos de
familias de obreros agrícolas. Albert hizo sus estudios primarios y secundarios en Argelia, y desde entonces ya tenia ciertas manifestaciones de la tuberculosis, enfermedad
que se le desarrolló después.

'
En la Facultad de Letras
de Argelia, prosiguió sus estudios, en donde se licenció en letras, presentando una tesis sobre San Agustín y Plotino.
Una vez con el título apetecido, pero de condición
modesta, trabajó como vendedor, luego como animador y
actor, alternando el trabajo con el estudio. Se interesó por
el teatro desde joven y fundó un grupo teatral denominado
"El Equipo" -1935-. Llegó a ser director montando diversas piezas teatrales, tales como: "Rebelión de las Asturias" que él escribió -1934-, siendo prohibida por la
censura "El regreso del hijo pródigo", adaptación de una
obra de Andrés Gide; "El tiempo del desprecio", de Andrés
Malreaux; "Paquebote Tenacity", de Vildroc; "La mujer
silenciosa", de Ben Johnson, entre otras. Con esta actividad viajó por diversos lugares de Europa: España, Italia,
Checoeslovaquia, etc.
Fue periodista en Argelia, luego en París colaborando
en la revista "Paris-Soir"; redactor-jefe de Ocnnbat hasta
1945, época en que ya es reconocido como literato. Hacia
1946 viaja a New York y otras ciudades de Estados Unidos.
En 1957 recibe el premio Nóbel por su obra "La Peste".
7

�3.-SUS OBRAS

Las obras principales de Albert Camus son: Actuales
-1950- (Colección de editoriales); El revés y el derecho
-1938- Nupci,a,s y El Extranjero -1942- (novela), El
Mito de Sísifo -1943- (filosofía) El Malentendido, (teatro), CalíguJ,a -1945- (teatro), El Estado de Sitio . : ...
-1948-, Los Justos -1950-, La peste -1947- (temas
filosóficos) El 1wmbre rebelde -1951- (filosofía), La Caída -1956- (filosofía), El exilio y el reino -1957-, entre
otras.
4.-EL EXTRANJERO
· El '.Extranjero, novela publicada en 1942, que tiene
cierta influencia y paralelo con El Proceso, de Kafka, es
de una importancia relativa en la obra de Camus. En ella
tenemos la tesis del Absurdo, actitud filosófica del hombre. Veamos: Para Camus, el absurdo es todo aquello que
no tiene sentido para el ser humano al captar la incongruencia del "yo" ante el mundo que le rodea, al verse dominado por su circunstancia, de donde nace su inconformidad.
No es la realidad, sino la captación de la misma que sólo
puede tenerla el hombre como ser que piensa. Los antecedentes del pensamiento de Camus, los tenemos en Descartes
quien decía: "pienso, luego existo", actitud racionalista.
Camus dice: '!el hombre es y luego tiene conciencia de ser".
Según Camus, esa absurdidad del mundo nace para el hombre, al tener conciencia de la misma. Y de ese divorcio entre el "yo-pensante" y el otro o el universo, se elabora y
comprueba el "hombre absurdo".

Como decíamos, para Camus, el hombre es y luego
tiene conciencia de ser; por ello, a cada momento se da
cuenta del absurdo, por ejemplo: que los hombres se maten
los unos a los otros o que les imputen determinados críme11es que no han cometido. De aquí que "el hombre ~bsurdo" sea simbolizado por el hombre que vivió inmediatamente después de la segunda guerra mundial, desesperado, angustiado, destrozado moralmente; sin ningún ideal
8

por el cual luchar, sin religión m esperanzas, encerrado
en ese desconcierto de la guerra mundial. Camus vivió en
el último desastre mundial -1940-1944- y tuvo la oportunidad de captar grandes tragedias e injusticias, de ahí
que nos exponga sus ideas; pues en "El Extranjero", su
principal personaje Mersault simboliza este tipo de ser
humano que se vio envuelto por las circunstancias en un
mundo cruel; mas afortunadamente ese estado de ánimo
fue pasajero ya que Camus concibe al hombre como un
ser capaz de ser bueno a través del amor humano. Y asi
como en "El Extranjero" nos muestra el autor su tesis
del Absurdo, afirmando que el hombre está dominado por
las circunstancias, así también, en "El Mito de Sísifo" expone la tesis de la libertad del hombre por la que es capaz
de lograr lo que se propone. Tenemos pues, las tesis opuestas; dos criterios valorativos del hombre. En una niega
toda posibilidad de elevación espiritual del ser humano,
pues está condenado por el destino; en la otra, el hombre
coadyuva a su propio destino.
5.-SINOPBIB DE "EL EXTRANJERO"

El extranjero, Meursault, es arrestado por un crimen
que cometió y que no sabe explicar el porqué: ha matado un árabe. Sin embargo, se dio cuenta de que habia
destruido el equilibrio del día, arrastrado por las circunstancias que le rodearon. (1).
Meursault es un empleado que en unos días de asueto
va a Morengo, a 80 ( ochenta) kilómetros de Argelia para
asistir al sepelio de su madre que había muerto en un
asilo de ancianas donde estaba. Allí todos lloraban, lo que
le pareció extraño, El permanecía impasible. Luego, desO).-( C'est alors que tout a vacillé. La mer a cha,rié un soulile épais et arden!.
11 m'a semblé que le ciel s'ouvrait sur toute son étendue pour laisser pleuvoir
du feu. Tout mon etre s'est tendu et j'ai crispé ma main eur le revolver.
La gachette a el-dé, j'ai touché le ventre poli de la crosse et c'est la
dans le bruit a la fois sec et assourdissant que tout a commencé. J'ai comprb
que j'avais détruit l'équilibre du jour, le silence exceptional d'une pfage
ou j'avais été heureux".-CAMUS. L'étranger.-Le livre de poche.-Libraire
Gallimard. No. 406.-p. 90. 1957.

9

�pués de asistir al entierro y una vez que se terminaron los
1·equisitos del mismo, se fue a la playa, donde conoció a
María, y en donde mató al árabe sin saber por qué.
(Sólo se dio cuenta que hacia un sol caliente). Y una
vez muerto, le dio cuatro tiros más al cuerpo inerte, que
le parecieron cuatro golpes más sobre la puerta de su
tragedia íntima. Poco después, al ser arrestado y conducido a presidio le nombran un Abogado defensor quien trat a de defenderlo, mas no tenía ninguna "excluyente de
responsabilidad". Mas Meursault, aunque sin posibilidad alguna de absolución, en presencia de la muerte -al ser
condenado a la pena capital-, siente el apego a la vida.
En esta novela, aunque captamos la influencia de · Kafka
.e n Camus, los personajes difieren en su posición filosófica
ante el mundo. "José K", personaje en "El Proceso", a
pesar de que tiene su Abogado defensor, no quiere •que le
~alve; quiere morir; pierde el contacto c~n la realidad y
la vida. En cambio, Meursault quiere vivir. Recordemos
el pasaje de la obra en el cual el sacerdote que va a su
celda a visitarlo le dice que tenga fe en "la justicia de
Dios", a lo que le responde que no le importa vivir puesto
oue el único objeto de· su vida que sería María, la joven
de la cual se enamora lo ha olvidado, por lo que está resigJ!ado a su suerte y decidido a morir; aunque se observa
cierta ansiedad de vivir y . con fe hacia sus semejantes,
de quienes ·espera. que· el día de su ejecución acudan a rodea,rlo. (1) . ·
Meursault, símbolo del "hombre absurdo", lleva en sí
mismo el deseo de encontrar una justificación y un valor
a ·1a existencia yno la encuentra al final de su vida; sens ibilidad que lo conduce al extremo de sentirse extranjero
de ·sí mismo, indiferente a las circunstancias. "Sensibilidad
absurda que se puede encontrar esparcida, en el siglo".

captar la manera de sentir y de conducirse el hombre de
inmediatamente después de la últíma guerra mundial, pues ·
como para el "hombre absurdo" nada tiene sentido, su
verdadero heroísmo es el de afrontar las circunstancias con plena conciencia de las mismas, con una verdadera
lucidez. Y he aquí la moral filosófica del autor de "El Extranjero". Meursault no se suicida sino que es condenado
a muerte. En cambio, en las obras de Jean Paul Sartre,
por ejemplo, algunos personajes se abandonan a sí mismos
y escapan por la puerta falsa del suicidio.
El extranjero, Meursault, es arrestado por un crimen
Meursault nada tiene sentido; todo se ha encadenado: la
muerte de su madre, el asesinato del árabe, la aprehensión, la condena, la pérdida de la fe religiosa, del amor de
la mujer amada y por último su propia muerte.
Con esta tesis Camus hubiera sido condenado por la
crítica literaria y filosófica si no publica inmediatamente
después ªEl Mito de Sísifo", en el que, como decíamos, sustenta la tesis de la libertad humana, por la cual el hombre
se puede imponer a las circunstancias. Camus sostiene que
la vida humana es digna de ser vivida aun admitiendo que
la Nada limita al Absurdo. El hombre es y tiene conciencia de ser; no es un títere arrastrado por su medio-ambiente sino que a través de su libre albedrío y su esfuerzo
puede llegar a ser feliz y a triunfar en el mundo.
6.-EL MITO DE SISIFO -1943---

{1 ) .- " Pour q ue tout soit consommé, pour que je sent moins seul, !l me r estait
·
á sou haiter qu'il y arl beaucoup d e speclateurs le jour de mon exécution
et qu'ils m'accueillent avec des cris de halne".--Camus.-t•,1r-ver..-Opus
Cit.-p. 17S.

En este ensayo filosófico, Camus se basa en la literatura griega, en la cual, según Homero, el Mito de Sísifo
es el siguiente: Los dioses habían condenado a Sísifo a
hacer rodar una roca hasta la cumbre de una montaña,
de donde volvía a caerse, pues para los dioses del Olim¡oo
no había peor pena que la de condenar a un hombre . ál
trabajo inútil y sin esperanza. Sin embargo, Sísifo logra
vencer las circunstancias adversas por su constancia y ape•
go a la vida.
·,,.

10

11

El mérito de Albert Camus estriba en haber podido

�En la Mitología griega, Sísifo era el más sabio y prudente de los mortales y porque había encadenado a la Muerte fue condenado, pero Plutón un día no pudo soportar el
espectáculo de ver su imperio desierto y envió al dios de
la guerra para que librara a la Muerte de manos de su
vencedor, lo que logró. Entonces Sísifo fue condenado a
morir arrojado al Infierno, desde donde quizo probar el
amor de su mujer y le ordenó que arrojara su cuerpo sin
sepultura en medio de la plaza pública, lo que obedientemente hizo. Entonces, Sísifo encolerizado por la obediencia ciega de su esposa, contraria al amor humano; pidió
a Plutón que le permitiera regresar a la tierra para castigarla, permiso que obtuvo. Mas cuando regresó al reino
de los mortales, que gustó nuevamente de los encantos de
este mundo, del sol, del paisaje marítimo y de la naturaleza
no quiso regresar a las sombras del Infierno. De este mito
griego tenemos un mensaje moral: el hombre a pesar de
sus desgracias y desventuras se apega al mundo porque
en él encuentra la alegría de vivir, el amor y la belleza.
Sísifo es el símbolo del "héroe" de Camus, que quiere
vivir y vencer las circunstancias adversas a través de .s u
lfbertad. El héroe mitológíco, aunque castigado por los
dioses y viviendo bajo las sombras infernales, con la desgracia y desventura que reina en los imperios de Plutón,
una vez que vuelve al mundo terreno aprecia sus bellezas,
teme a la muerte y se apega a la vida. Y así como Homero
nos da la vísión del mundo de los griegos con su Mitología
pagana; Camus nos muestra el enfoque personal de la realidad de su tiempo. Sísifo a cada momento de empezar su
condena, que tiene "conciencia de sí" y de su "circunstancia" es más fuerte que la roca; es el héroe consciente que
solo la esperanza de alcanzar el triunfo le sostiene en su
actitud firme, a pesar del conocimiento de su tragedia,
Sísifo se apega a la vida y a su condena. Así pues, consideramos a Sísifo feliz, símbolo del hombre de todos los
tiempos y del hombre contemporáneo, primordialmente
del europeo que ha sobrellevado los trágícos acontecimientos de las guerras mundiales.

12

Explica Camus, que el hombre al tomar conciencia
de la "absurdidad del mundo", tiene dos caminos para elegir: el que le conduce a la desesperación y al suicidio --camino que siguieron muchos hombres de inmediatamente
después de la última guerra mundial-, camino que rechaza; y el otro, que lo conduce a valorarse a sí mismo,
y tener conciencia de su dignidad de persona humana. Este
tipo de hombre es el que se forja la ilusión de dejar una
huella de su paso por el mundo; camino que siguen lamayoría de los humanistas y el hombre en general, puesto
que el hombre es un ser espiritual cuya espiritualidad despliega en sus semejantes por medio del amor:
Según el pensamiento de Camus el hombre reconoce
que su victoria está en el trabajo continuo, en la "conciencia de sí", de sus posibilidades y en la esperanza de un
mundo mejor. Expone que así como Edipo, el héroe trágico griego, ciego y desesperado, al darse cuenta de su tragedia, reconoce que lo único que le ata al mundo es el
amor "la mano fresca de una joven", así también, el hombre desesperado y trágíco del Siglo XX, el "hombre absurdo" pero consciente de sí mismo, se apega al mundo
por amor y su destino él debe forjárselo.
Camus, como decíamos, nos presenta en estas dos
obras dos actitudes humanas simbolizadas en sus héroes:
"El Extranjero" y "Sísifo"; el uno, desesperado y arrastrado a la tragedia y a la muerte y el otro apegado a la
vida y al amor, consciente de sí mismo y de su circunstancia, con una fe en sus semejantes.

7.-CONCLUSION
A manera de conclusión opinamos que Camus fue un
escritor de sensibilidad exquisita ya que capta el amor como uno de los sentimientos humanos más fuertes y más
representativos de la espiritualidad del hombre. Asimismo
estas dos obras comentadas "El Extranjero" y "El Mito

13

�de-Sísifo" son una muestra del hombre contemporáneo simbolizado en los personajes novelescos, sosteníendo dos tesis
opuestas, .mas a la vez que se complementan, pues, como
decíamos, El Extranjero representa al "hombre absurdo"
mientras que Sísifo, al "héroe" verdaderamente humano.
En la primera obra expone la tesis negativa del hombre
que es dominado por las circunstancias, tesis meramente
determinísta y positivista, mientras que en la otra sostiene la tesis contraria, es el reverso de la medalla: sostiene la libertad humana como elemento esencial del hombre. Por lo tanto, consideramos que Albert Camus, premio
Nóbel del 57, es un escritor de gran categoría dentro de la
Literatura Uníversal y Francesa, que ocupa uno de los lugares_ prominentes del pensamiento humanísta contemporáneo.

BIBLIOGRAFIA
1.-Camus, Albert.-L'Etranger.-Librairie Gallimard.5 Rue Sebastien-Bottin, Paris, Vlle.-(Le livre de poche).
2.-Camus, Albert.-Le Mythe de Sisyphe.-Gallimard 6,
Rue Sebastien Bottin, Paris Vlle.-Quatre-quinzieme
édítion.
3.-Darmon, Serge P.-Contestación a un acto de acusación.-"Armas y Letras".-:--Boletín Trimestral de la
Uníversidad de Nuevo León.-Año XV. No. 10.-0ctubre de 1957.
4.-Henriet, Emile.-de la Academia Francesa.-Albert Camus, premio Nobel. "Armas y Letras". Boletín Trimestral de la Uníversidad de Nuevo León. Año XV. No.
10. Octubre de 1957.

¡j, ,

.... .. ..

5.-Luppé, Roberto de.-Albert Oamus.-Edítions Universitaires No. 1.-Classiques du XX:e. Siccle.
6.-Kafka Franz.-El Proceso.-Novela. Editorial Losada,
5a. edición, 1957.
7.-Moeller Charles.-Literatura del Siglo XX y Cristianismo. Tomo I. (El silencio de Dios. Camus, Gide, A.
Huxley, Simone Weil, Graham Greene, Julien Green,
Bernanes). 4a. edición. Editorial Gredos. Madrid, 1961.

..

';.

14

15

�RAUL RANGEL FRIAS

•
JOAQUIN A. MORA *

Si la flaqueza de la memoria humana o el debilitamiento del amor de los que tuvimos en su compañía una
dádiva de afectos llegasen a completar su obra destructora
de las imágenes de los vivos, bastaría esta procesión de formas coloreadas para reconstruir el rostro, las manos y el
corazón del que fue su creador y dueño.
Una alma noble y sencilla donde habitaban con naturalidad los más tiernos sentimientos y se recreaban como
en limpio espejo los ensueños, las iluminaciones, los colores de la vida. Una fuente permanente de ideales, formas
modeladas con plástica alegría y suave regocijo de la belleza del mundo.
¿Espejismos? Tal vez sí, aunque procedentes de la generosidad de una alma pródiga de bondades íntimas, en
perpetuo convite a los demás para continuar el camino,
a beber el agua de los sueños, a dulcificar los abrojos con
una sonrisa cordial de comprensión para el prójimo y de
piedad humana.
Había también otro espejismo de sentido inverso que
incidia sobre su persona, con una impresión desviada y perturbada de la imagen interior. Parecía un hombre rudo,
* Palabras pronunciadas durante la inaug ur a ción d el Auditorio " Joaqu!n

A. Mora••
y de la Exposición POST MORTEM de la Obra Pictórica de éste, dentro de los festejos conmemorativos del XX Aniversario de la fundación de la Fa cultad de Ar-

quitectura de la U. N. L.

17

�fuerte y alegre como le corresponde a un constructor de
obras físicas, pero la verdad es que tenía por dentro el alma
llena de fineza y de algo melancó~ que fluía de su regocijado y presto amor a la existencia.

arqueológica, reconstitución de los planos originales del
monumento coloníal y dirigió las obras de restauración
con pulcro y certero uso de los recursos que nos proporcionó Fundidora.

Activo para el bien y la dádiva. Cuando no podía más
daba de sí, de su inteligencia y de su afecto; por entero,
al compromiso de una situación, a la lucha al lado de un
camarada, haciendo suyo el combate y el dolor del prójimo.

Colateralmente a la investigación anterior trabajó Y
dejó hecho un estudio histórico y urbanístico de la fundación de la Ciudad Metropolitana de Monterrey, que publicamos en la Revista Universidad.

Esta es la imagen del hombre que yo conocí y que
vuelve ante mis ojos en presencia de sus obras, que son el
espejo suyo, transparentes idealizaciones de la vida, suntuosamente espirituales y bondadosas.

Cumplía sus tareas de maestro y de primer Director
de la Facultad de Arquitectura, cuando yo desempeñaba
la Rectoría. Brava era la lucha pero admirable su fe en
el destino final de aquella escuela que había nacido al
arrebato de la generosidad antes que a la esmerada planíficación de los recursos.

Anduvimos juntos un buen trecho de la jornada éomún. La Uníversitaria de mi responsabilidad, y la otra del
deber público cuando nos prestó la suya, a su vez, para
empujar en común la proa de nuestra Casa de Estudios.
Acuden a mi memoria los primeros recuerdos cuando
su lucha al lado de nuestro amigo el Rector Livas, por
el establecimiento de la Escuela de Arquitectura; y luego
también cuando puso el pecho en defensa de aquél ante una
r encorosa contienda estudiantil. No desmayó nunca y supo
repartir y distinguir, para la solidaridad en el empeño común con los jóvenes de rehacer su Facultad de Medicina;
y de lo otro, para preservar y perseverar la dignidad del
afecto y el decoro universitarios.
Hicimos muchas cosas en común. Después de proyect ar el nuevo Edificio, para la Facultad de Medicina me
prestó su auxilio y su colaboración durante varios años
hasta llegar a la total conclusión de la obra.

Faltaban medios en proporciones desalentadoras y había que hacerlo de todo, prefecto de estudios, catedrático
en las muy frecuentes faltas de los compañeros o de tit ular
en las asignaturas sin maestro. Proveedor de los elementales talleres y por encima o además, asistente moral y
espiritual de los estudios que parecían destinados a la desaparición total.
El fruto vino mucho después. Quizá hasta hoy que
ya desapareció puede advertirse y se reconoce en la vuelta
de esta generación de quienes fueron sus alumnos y prosiguen hoy ensanchando los surcos de su vida.
Viníeron los años en que nuestra lucha universitaria
adquirió el sentido de una aventura espiritual al lado de
los jóvenes, para afirmar los rumbos de la vida mexicana
en proyección de la Uníversidad a su responsabilidad histórica.

Me asistió en la búsqueda de recursos económicos y
espirituales para la reco~strucción del antiguo Palacio del
Obispo Verger, a fin de instalar como es hoy el Museo
de Historia Regional. Hizo por sí mismo la investigación

Estuvo a mi lado en todo momento de impulso, de
duda o desfallecimiento; y me prestó su compañía alegre y
discreta, aunque muy eficaz, en la conducción de aquella

18

19

�proces1on de mil estudiantes que fuimos a la Ciudad de
México para obtener el piso donde se levanta Ciudad Universitaria.
Los deberes respectivos nos apartaron por algún tiempo y mientras yo preparaba en la esfera pública medios
para acometer esa obra, que muchos consideraron un irrealizable sueño juvenil, por su parte continuaba fiel a la
vocación magisterial y al servicio universitario. Sus recursos personales siempre modestos tenían más alta compensación en la enseñanza y la creación artística. Ejecutaba sus obligaciones y llevaba adelante su digna pobreza,
con humildad, con alegría, casi diríamos, con orgullo.

Nunca acumuló riquezas materiales, pero dejó en cambio un caudal de bienes que hacen la herencia de un hombre de bien. Fue pródigo para amar y crear; y ejecutó
muchas obras buenas. Quedan las cosas bellas de sus manos que son estas piezas de color; y también las de su
corazón en los frutos del hogar.
¡Quede también el rostro para sus amigos, fijo en la
lealtad de la memoria hasta una eternidad!

Regresó conmigo a la hora en que más precisión hube
de su generosidad y su talento, para coadyuvar a la realización de Ciudad Universitaria; y para alentar y dirigir el
irrefrenable crecimiento de nuestra Casa de Estudios. Fue
Rector por aquellos años de creaciónes materiales y espirituales, con la mano suave, cordial e inteligente de un
artista.
Volvió a separarnos la vida, en un trance que le fue
muy doloroso por sensible a toda rudeza y agravio personales. Dejó de ser Rector de la Universidad y se retiró una
yez más con toda modestia y mansedumbre, a su hogar,
a su taller, a sus amigos.
Soñó mucho y dejó escritos los sueños en acuarelas.
Reflejan sus cualidades humanas y espirituales. Ponen un
velo o una gasa ideal sobre las aristas o impurezas de las
cosas. Si alguna vez intentó la crítica o el sarcasmo, la
mano fue traicionada por los secretos dictados del corazón.
Acabó como todo lo que tiene origen, en el tiempo.
Probablemente por exceso de ejercicio cordial se le rompieron las cuerdas de 'la víscera. Fue un domingo y
se cumplió en el íntimo recato de su familia, entre sus
cuadros, con sus hijos y los recuerdos lejanos. Así se ·fue,
como vivió.

20

21

�DIETRICH HAUCK B.
l. T. E. S.M.'

Al señor Lic. Luis Astey

CONSIDERACIONES FRAGMENTARIAS SOBRE EL
ARTE MEXICANO Y SU TRASFONDO A LO LARGO
DE LAS EPOCAS

Normalmente me preocupa mucho justificar también
mis trabajos menores con una extensa bibliografía, a fin
de poder fundamentar en ella las proposiciones que hago
como historiador o como filólogo. La moderna especialización supone esto, desde luego, porque la meta que actualmente se puede alcanzar como especialista en las ramas individuales de la ciencia, no es bosquejar un panorama sintético de un dominio muy extenso, sino construir y encajar
artesanilmente un minucioso trabajo de mosaico, con ayuda
del cual se podrán hacer muchas correcciones o complementaciones a proyectos ya existentes. Pero, algunas veces, se tiene la oportunidad -y esto es agradable-- de
elaborar materiales para síntesis aún no constituidas.
Pero esta vez me privaré de estudios anteriores, porque también un detallista paciente se hastía a veces de su
artesanía, para permitirme el lujo del diletantismo, que
pinta grandes pinceladas sin estar especialmente comprometido en el tema. Mi propósito es meterme personal y
subjetivamente en "honduras", es decir, quiero hacer algunas reflexiones sobre la esencia del arte mexicano precortesiano y colonial, sobre un dominio del que comprendo
poco y que además, en mi opinión, como todo arte, está
abierto sólo a la contemplación subjetiva. Pues tengo a
Jla estética objetiva por una imposibilidad.

23

�.~ · Me irhpulsaron a escribir este artículo algunos viaJes
en el país. que me llevaron a Chicomastoc, Tula, Teotihuacán, Chichen Itzá, Uxmal, al Museo de Antropología en la
capital, etcétera, y en los que me puse directamente en
contacto, por primera vez, con los testimonios de la cultura de los habitantes precolombianos de .México. Ciertamente, conocía todos estos edificios y demás reliquias
por fotografías en libros y por conferencias ilustradas con
diapositivas, pero esto no tiene el mismo valor, ev.idente....
..
. ' ..
-.
mente, qµe · cl contacto personal. De esto me di cuenta ya
con frecueñcia en Yi;ajes anteriores a ias excavaciones arqueológicas del Oriente y de Europa Occidental, Septentrional y Meridional.

,.

· A pesar de todas las tendencias que fácilmente quie1
ren co~iderar el legado artístico de la humanidad comq
algo puramente formaí, separado de sus creadores, concibo el arte, ni más ni menos, como ·1a expresión de la
visión del mundo de los correspondientes individu~, trib~
o pueblos que lo crearon o crean. Me interesa, entonces,
en primer lugar, no como un hecho por sí mismo --algunos de mis antiguos maestros se asustarán cuando lean
esto-- sino como una especie de libro de estampas que
me sirve para la aclaración de fenómenos, · por ejemplo,
de esquemas de pensamiento, en los que se movían los autores. En esto veo principalmente su fascinación, no en
lo llamado "bello" ni en lo llamado "feo" .

Separar en "bello" y "feo", "bueno" y "malo", etcétera, era el privilegio de generaciones anteriores a la
nuestra; tal separación debe ahora considerarse como obtusa. De ese modo, los griegos designaban a todos los , nogriegos con el término, desde el principio peyorativo, de
"bárbaros" (en lo que los nacionalistas les siguen c~m mucho entlliiiasmo).- y los cristianos y mahometanos se ·reciprocan como "infieles" (en lo que se diferencian poco de
los comunistas y sus adversarios) .

24

Ejercemos justificadamente la tolerancia hacia un . sacerdote del siglo XVIII, cuya comunidad poseía tal cantidad de dinero, que él podia emprender la destrucción de
su iglesia gótica, que consideraba fea, para levantar en su
lugar una más "hermosa" en estilo jesuita. Hoy, en cambio, se está dispuesto más bien a poner de algún modo
en armonía lo moderno con lo antiguo. Se podría quizás
J:lablar de una toma de conciencia más avanzada.
Se puede hacer valer la misma tolerancia hacia los
españoles que, a principios del siglo XVI, se apoderaron
de México y derrotaron a sus amos de entonces; la misma que se tuvo hacia el mencionado sacerdote del siglo
XVIII. Ellos habían entrado en contacto, por primera vez,
ya no con salvajes desnudos, sino con pueblos de culturas muy desarrolladas; pero esto afloró sólo superficialmente a la conciencia de esos soldados primitivos. Con
el celo de gente mentalmente simple, empezaron con prisa
a substituir lo que era extraño para ellos -y todo debió
ser considerado horriblemente extraño-- por lo acostumbrado.
Eran los vencedores y no necesitaban molestarse, según su opinión, acerca del hecho de que, en esta colisión
de dos mundos, el choque era ciertamente tan terrible
para los vencidos como para ellos mismos. Debía transcurrir algún tiempo antes de que la fecundación y penetra:
ción recíproca fuesen posibles.
Pero antes de llegar a hablar del resultado de una
compenetración en el dominio artístico, tal como se mues.:
tra con evidencia especial en el estilo bárroco colonial
mexicano, quisiera escribir brevemente mis impresiones
sobre el arte precortesiano de México y tratar de formular las conclusiones que desprendo de él.
Tanto en sus testimonios más refinados y perfectos
como en sus épocas de decadencia con apariencias de disolución artística, se me aparece el arte de México, en pri-

25

�mer lugar, como un arte de la "edad de piedra"; aunque
de una edad de piedra llevada casi hasta los límites de lo
posible. Esto suena despectivo, pero no está entendido de
este modo, puesto que hacían falta ciertamente todas las
facilidades para superar este estado (casi ningunos animales domésticos, pocas posibilidades de transporte de
mercancías voluminosas a largas distancias, ningunas herramientas, etcétera}. Debe tenerse además en cuenta
que el ejercicio de la religión era llevado hasta el último
punto de lo soportable, que la ciencia -que se reducia a
una astronomía sumamente desarrollada y a la observación de la naturaleza- servía nada más a una meta, a saber: apoderarse del orden cósmico que prácticamente había permanecido en el plano de lo teórico. Entonces se
explica que la solución del enigma de lo estático se dé también en el arte.
No soy el primero a quien se le ocurre señalar cuan
enormemente hostil hacia la novedad y cuan conservador,
es decir, estático, aparecía el mundo precortesiano de los
indios. "Novedad" era equivalente de catástrofe y debía
ser evitada por todos los medios, y puesto que constantemente se tenían en cuenta catástrofes que podrían irrumpir repentinamente y se trataba de prevenirlas, se tenia
como muy valioso violentar una eternización de los estados, por lo menos en el dominio de lo influible. Tal posición debía conducir forzosamente a la hostilidad hacia la
iniciativa, al fatalismo, a la negación de la individualidad
y hasta a una cierta esterilidad. De ésta resultaba también la frecuentemente mencionada tendencia a la resignación, la espera pasiva, la falta de energía, la indecisión,
que debían causar principalmente la sumisión al agresor
-español. (Sin mucha dificultad podrían trazarse paralelos
con la cultura del valle del ~ilo, que también era sumamente estática; pero cuando se comienza a establecer similitudes y extenderlas, se sale uno mucho del tema y llega
fácilmente a perder la ilación}.

26

Si se pasa ahora del fatalismo, como fenómeno espiritual básico, al arte como su expresión vuelta forma, en
• tonces se percata uno de la profunda melancolía que arroja
su sombra en aquél. Su abismo se decora con flores y mariposas, y sólo se disfraza superficialmente. El arte del_
México antiguo se puede calificar así, con el atributo de
"estático", también con la clasificación de "decorativo".
Todavía se presenta un tercer atributo: la interior atadura al suelo, de los indios, creó también su expresión en
los edificios (aquí cabría eventualmente una comparación
con el románico) . El contacto con la tierra fue profundamente sentido; no, como sucede en el gótico, se intentó
huir de lo terrestre para ascender a alturas vertiginosas,
sino que todas las formas (terrazas, plataformas, etcétera)
permanecieron ancladas al suelo; son masivas y horizontales, inclusive las columnas. La bóveda era absolutamente
inimaginable.
Regresemos a la inmovilidad, a la que la arquitectura
precolombiana estaba condenada. ¿ Carezco de razón, si
aduzco como prueba de esto el hecho de que apenas se
pasó de las formas del cuadrilátero, del circulo y del triángulo? ¿Acaso no atestiguan las impresionantes ruinas de
las ciudades mayas que el genio de sus constructores de
ninguna manera era dinámico, sino estaba interiorizado o
más bien prisionero? Poco fue exteriorizado, así que los
interiores de los templos quedaron cerrados a las grandes
masas, y solo eran accesibles a los sacerdotes, es decir,
a los iniciados. Además, permanecieron las formas de expresión en su mayor parte adheridas a lo plano. Raras
son las esculturas, y también éstas tienen en sí algo de
relieves.
Y así como los indios se adornaban según normas fijas, con plumas y con piedras preciosas, así también según
leyes férreas decoraban los muros de sus templos y de
sus palacios con estilo geométrico. La ornamentación, en
general, ha perdido hoy su sentido profundo (¿quién sabe
27

�aún, que un tapiz oriental quiere presentarse ni más ni
menos como el símbolo de un jardín?), pero anteriormenestaba llena de contenido significativo. En un cierto modo las figuras geométricas vivían, tenian algo que decir Y
eran comprendidas. Era expresado prácticamente sólo lo
religioso o lo mítico, excepción hecha del periodo arcaico,
en el que dominaba una mayor libertad. Los signos míticos, sin embargo, no constituían un todo orgánico, sino
que eran cosas yuxtapuestas que siempre significaban lo
mismo (principalmente la petición de lluvia). Tláloc y Quetzalcóatl, el Dios de la Lluvia y su precursor, el Dios del
Viento, están esculpidos interminablemente, sin principio
y sin fin, sobre la pirámide de Qetzalcóatl en Teotihuacán.
(Alá, Mahoma; Jehová, Cristo). Igualmente en un ritmo
repetido alternan en los relieves, más tardíos de Tula
las águilas y los jaguares. Esto se produce otra vez en
Chichén-Itzá.

te

Un orden sagrado ha quedado establecido, se tenía
que rehusar, ofrecer al espectador continuamente nuevas
impresiones o sensaciones, como hoy en muchos casos se
piden a una obra de arte. La repetición es una plegaria,
una letanía, el semejante alternamente monótono "O maní
padme hum" de los lamas tibetanos. ¿Por qué por ejemplo, la diosa de la fecundidad es siempre representada por
los aztecas con una cabeza de muerto? ¿Por qué está toda
rodeada de corazones y de manos mutiladas? Cada una de
estas cosas decía ya por ella mísma que la muerte y la
vida constituían un todo que no quedaba separado por este
abismo horrible que a los hombres del oriente y del occidente -a través de los milenios y hasta la filosofía de la
existencia- les ha preocupado tanto. Símbolos ex--presivos
semejantes eran yuxtapuestos con propósitos de confirmación. Lo que daba al hombre occidental su movilidad era
su fe en la no-determinación de la vida humana. No solamente hay que referir a esto una mutabilidad en el domínio artístico, sino también su posibilidad de individualización. La máscara de los indios, sus pinturas faciales, apuntan a una tendencia en sentido opuesto. ¿Para qué sirve
28

una máscara? Pues en primer lugar para velar el yo,
para semejarlo a la circunstancia. En lo colectivo no había
lugar para el individuo actuando autónomamente.
Pero como no hay ninguna regla sin excepción y como el genio artístico intenta romper las cadenas de la igualación -por lo menos inconscientemente-- se encuentran
también en el México precortesiano testimonios de una
notable voluntad de peculiaridad. Pero aquí es preciso no
confundir las fronteras cronológicas y geográficas: los creadores de representaciones realistas con rasgos individuales
fueron por una parte los olmecas y por la otra los habitantes de la costa del Pacifico, marginalmente situados,
los cuales se encontraban aún en un estadio de mitología
anterior a la determinación. La tendencia se alejó, como
en Grecia, de lo sonriente arcaico, pero no alcanzó, como
sí en Grecia, una plástica realista, sino solo un bajorrelieve. Las raíces más hondas de este desarrollo en sentido
contrario las buscaría yo en la diversidad de las concepciones mitológicas. Edipo se consideraba más "libre" que
Quetzalcóatl el héroe, aun cuando los elementos estructurales de ambos mítos muestren muchas símilitudes, especialmente en el incesto y en la errabunde posterior. No
olvidemos que el únicó dios de México que era omnipotente y omnisciente estaba representado por Tezcatlipoca,
el malo. Así los dioses de los indios -después de que Tezcatlipoca, mediante la expulsión del héroe intercesor, hubo roto la preponderante potencia del suave dios de la fecundidad; después de que las teocracias de los sedentarios
pacifistas tuvieron que ceder a las arístocracias de los nómadas guerreros; después de que los astros hubieron violado la tierra- no tenian pues ya nada de humano.
Violentamente estos ídolos fueron a su vez derrocados
por una banda de pequeños quijotes. Las ruínas de sus
lugares de culto proporcionaron el material de construcción para las iglesías del Dios de los conquistadores. Su
potencia la conservaron solamente como contraparte del
Crucificado, como demonios, como diablos. ("Vitzliputzli"
Huitzilopochtli ingresó a Europa, degradado al nivel de un

29

�Kobold malvado). Pero continuaron viviendo, como la gran
masa de los subyugados por los españoles. Y su derecho
de vivir lo hicieron valer en primer lugar en el arte de
la contrarreforma, en el barroco.
Como contraparte conscientemente constituida del protestantismo de los pueblos del norte, que se alejaban de
los Iconos a fin de predicar "la palabra" en salas vacias,
los habitantes del sur desarrollaban este estilo que habla
por sus formas, que es patético y vivo, y que quiere dirigirse a los sentidos, no al entendimiento. Es por que trabaja con figuras por lo que se adecuó al sensible indio,
para quien el románico y el gótico fueron siempre elementos ajenos. Pues las antiguas figuras fueron sustituidas por una multitud de figuras nuevas, llenas de contenido cristiano. Así, el barroco era apropiado para permitir a los indios olvidar parcialmente a sus antiguos dioses.
El gusto de la muchedumbre fue conquistado rápidamente
mediante la expresión a gritos de la sentimentalidad, mediante lo orgulloso y representativo de los nuevos templos. Puesto que el barroco no se halla ligado por ningún
freno a una mezcla de formas y colores, cayó su torrente
desbordante en suelo fructüero. Los asombrosos talladores de piedra indios, fueron muy hábiles en la creación y
decoración de las casas del "Nuevo Dios". Hicieron este estilo artístico en su personal idiosincrasia. Así apareció algo
propio, düerente del estilo del lugar de origen, en la misma
medida en que las razas se fundieron para constituir un
pueblo nuevo.

eco de creación propia. Solamente los últimos decenios deberían llevar de nuevo a una autodeterminación en el dominio de lo artístico, cuyas formas de expresión, sin embargo, tienen, para mi gusto, algo de rebuscado, de no
espontáneo y de artificial.

..

:: ::

Lo que sucedió al barroco, el neoclacisismo, determinado por el racionalismo francés, fue y permaneció siempre producto de importación, arte colonial; y la independencia política con respecto a España, que muy pronto
debía seguir, de ningún modo se acompañó de una emancipación artística, puesto que en este sector cayó, aún más
que antes, bajo el influjo de Francia. No injustamente· se
ha hablado de "provincialismo" a causa de la imitación
servil de lo extranjero, que en ninguna parte encontró

30

31

�SO~ANDO PARA EL QUE VELA

~.-•1·

(Cuento de José P. Shafer)

Hubo una época en que casi todas las cosas que más
amaba no podían comprenderme. Ni las flores, ni las
tampas, ni mi padre, ni mi amigo, ni mi hermana, ni el
triste espejo que ya nadie platearía nunca. Fue una época
totalmente huera-, de incertidumbre. Fijáos Fijáos bien: yo
lo sabía todo. Y si no lo sabía lo inventaba. A la gente no le
gustaba oírme hablar durante demasiado tiempo. A veces
ni siquiera me dejaban empezar. Es que aún no teníañ
muy olvidada mi última perorata. Y yo necesitaba hablar.
¿Cómo decirlo? Para mí no era hablar sino algo más ele:
mental e inexcusable. Hablar era como aspírar el aire,
llenarme los pulmones, hinchar el pecho, mirar triunfante
al mundo, sonreir y a veces también reir.

es-

La gente no comprendía que se oponía a mi forma
de vivir. Y yo no podía decir por qué los necesitaba tanto.
Yo vi muchas flores agotarse bajo mis palabras. Yo impacienté a muchas parturientas cuyo dolor hablaba otro
idioma.
Fue entonces que decidí aprender idiomas. Todos io~idiomas. El inglés y el francés y el dialecto de los ojos
aterrados, y el ruso, y la jerga de los suspíros, el habla
de los pies que huyen, el soliloquio de las manos cortadas
por el miedo, y. el español, y el dicterio de ·los sonetos, .,y
33

�el hebreo. ¡Oh! Yo sé la declinación de todas las sacudidas
de la cabeza, y conozco el cockney básico y recito el argot
sin restricciones. Aprendí casi todos los idiomas. El más
difícil fue para mí la gramática del tableteo de las ametralladoras, porque nunca fueron tan rápidas las descargas
oomo para que en las pupilas de los que morían no quedara el consuelo de mi mirada.

-Imbécil, no lo corro porque es macho sino porque
sueña.

Ensayé mis aptitudes todas y cada vez fueron más
inútiles mis intentos. Yo nunca daba en la tecla. Era vano
-tratar de convencerlos, habría sido preciso tener la fuerza
de un pelotón que fusila. ¿Se imaginan qué es eso? ¿Cuánto valor tienen las protestas terrestres que aún lo son?
Yo estaba solo. Pero no les bastaba con hacerme sufrir
la asfixia inexorable.· Lo peor era que cuando uno ya pedia a gritos que terminaran de una buena vez, las tenazas
de hierro aflojaban mi cuello y liberaban mi garganta:
Era una piadosa actitud la del mundo que me rodeaba.

cabeza de una pedrada. Ella no me dio tiempo.

¿Por qué no advertí a tiempo que todas las cosas de
ese mundo no tenían la misma importancia? Eso no me
lo enseñaron los incontables lenguajes que aprendí por tod~ partes, sino una vieja desdentada que corría como una
mozuela detrás de un muchachito al que sorprendiera en
falta.
-Déjalo en paz -le dije en su lengua- Todos lo
hacen.
Sin dejar de correr tras el chico, me contestó la vieja:
-Es cosa mía. Vete.

•

Con peligro de caer sin aliento, porque debía permanecer a la par de ella, y ya se sabe cómo son las mujeres cuando entran en ganas, le dije entrecortadamente:
-Detente, vieja. ¿No te avergüenza eso que haces?
Entonces ella se paró y me miró con su horrible cara
de bruja, de malahembra, de gana cansada.

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Advertí en seguida que ella mentía y le guiñé un ojo.
La vieja me sonrió, más asombrada que contenta. Cuando
el muchacho que corría desapareció de mi vista ya no tuve
otro remedio que resignarme a mi desgracia o partirle la

Aprendí mucho con la dama aquella, y a veces me
confundo al evocar la huida del muchacho y mi propia caída.
¿Es que importa eso? Hay sueños que deben mantenerse
siempre niños y otros de viscosa madera, sueños con mala
entraña. Que vivan unos y que los otros mueran. Desde
que aprendí ese silabario la gente se me vuelve explícita.
Les cuento no todo sino solo lo que hace falta. Les gusta.
Sueñan, comen, odian, aman o bien se escapan. Cada ve-z
lo hago mejor, pero cada vez descubro otra cosa detrás de
una primera cosa.: Es un juego de hombres entre hombres.
Un juego sobre la tierra. Aunque aún no impidamos que
la noche desaparezca del todo, es incuestionable que cada
día se acerca más pronto el alba ...
Hubo una época triste, sí. Pero no quiero repetirla ahora. Os he comprendido bien: no es necesario recordar siempre. No hace falta ... Interesan otras cosas: ¿Cuánto de
futuro hicimos hoy? ¿cómo haremos para mantenerlo mañana? Son las contabilidades que más me gustan. Bien,
ya os he oído, hombres: ahora queréis dormir, y cansa mi
charla. Tenéis razón, es claro; el descanso repara el cuerpo
y despeja el alma. Y a pesar de todo hay que escucharme
con más respeto. Soy un viejo y tengo algo de poeta.
¿Oís? ¿Oís? Duermen. Bien. Yo velaré, velaré por todos, luna y silencio, por todas las cosas, flores, por todas
las conciencias, madres; hijos: por todos los sueños velaré
siempre y por todas las tierras.
35

�"LA VIDA AGITADA Y TURBlTLENTA
DE
RICHARD W AGNER"

.

(

'

(.

�FRANZ BOUCHSPIES

LA VIDA AGITADA Y TIJRBULENTA
DE RICHARD WAGNER

"Desde "la muerte de Wagne1· no ha
existido ningún creador de melodfa8&gt;'
(Oswald Spengler)

El gran reformador musical, crítico y poeta alemán

tan combatido y admirado, nació el 22 de mayo de 1813
en Leipzig, teatro de la famosa batalla que culminó con
la derrota del ejército napoleónico que entonces ocunaba
Alemania.' Ningún artista alemán está más ligado a ·· esta
fecha histórica, heróica y patriótica que Richard Wilhelrn
Wagner. Parece que el hado obscuro se propone anunciarle
en esa forma, que será un revolucionario y un glorificador
de su pueblo, al disponer su nacimiento en esta época agitada de la liberación alemana. Su padre era secretario de
la Jefatura policiaca en dicha ciudad y se llamaba Friedrich
Wilhelm Wagner y su madre llevaba el nombre de Rosina
Bertz. Su padre era muy aficionado al Teatro y a la Literatura, de tal modo, que mantenía relaciones con los grandes poetas y las actrices de su tiempo. El mismo protegía
a un actor y poeta llamado Ludwig Heinrich Geyer que
visitaba la casa con alguna frecuencia, aliviando con ello
la soledad de la esposa semi-abandonada por el carácter
galante de su marido y sus nocturnas correrías por lugares frívolos. Las malas lenguas trataron de desacreditar
el origen de Richard Wagner, diciendo que las continuas
visitas de Geyer se debían a relaciones ilicitas que éste
mantenía con la madre del gran compositor y que Richard

39

�era. fruto de aquel amor adúltero. Más tarde, los enemigos
de Wagner, tratando de humillarlo aprovecharon estas murmuraciones y aseguraron y difundieron que Ludwig Geyer,
era el verdadero padre de Richard Wagner. Esto realmente
no fue otra cosa que un ataque infundado contra el compositor y poeta alemán. ¡Falso! Profundos estudiosos e
investigadores de la vida de nuestro protagonista, como
Otto Bournot en su -libro "El Padrino de Wagner" han
comprobado, que. no se puede confirmar tal cosa, además
el asombroso parecido con su tío el poeta Adolf Wagner,
desmiente todas las habladurías alrrededor de Richard. El
pequeño vástago fue bautizado el 25 de mayo de 1813
como Richard Wilhelm Wagner. Su padre murió seis meses después, víctima del tifus, epidemia provocada por los
innumerables cadáveres que había en la ciudad después
de la famosa batalla de Leipzig.
Poco después de la muerte de Friedrich Wagner,
Ludwig Geyer se casó con la viuda y se encargó de la
familia de su amigo y protector e influyó notablemente
en el espíritu del joven Ricardo. Ludwig Geyer teniendo
un alto concepto artístico le guiará por este camino hasta
iniciarlo en los secretos del teatro y de la música. Geyer
SE: llevó consigo a la familia de Wagm.:r a Dresde donde
tenía un contrato y donde el alma del ~oven Richard pudo
desarrollarse ampliamente en este círculo. Su madre le
envió al colegio, donde desde edad temprana demostró
su talento y su genio. A los trece años tradujo al alemán
directamente del original, los doce primeros cantos de la
Eneida y compuso un poema en griego dejando asombrados a sus profesores. A los quince años escribía una drama
"Leubald y Adelheide" influido por la lectura de Shakespeare. Pronto demostró gran afición a Ja música Y mostró gran habilidad en el piano donde llegó · a interpretar
trozos de Carl María von Weber.

manos que le dijo encolerizado: "Acaso llegues a ser algún dia cualquier cosa menos músico".
A Wagner le impresionaron mucho aquellas palabras
que dejaron profunda huella en su alma. Se propuso estudiar con empeño y asistió a la magistral ejecución de la
"Obertura de Egmont", de Beethoven, llevada a cabo por el
ya famoso compositor y director Carl María von Weber.
Esto acabará de revelarle el genio incomparable de Beethoven y estimulará su pasión por la música. Sin poder contenerse, con el pecho desbordante de entusiasmo, escribirá
más tarde:
"¡Rindamos pleito homenaje al, hombre que
en el desierto del paraíso degenerado fue el gran
descubridor de nuevos e ignorados·caminos!"
"Con su esfuerzo intrépido y decidido, por
aJ,canoor una finaJ,idad artística, necesaria, recorriendo un camino artísticamente impracticable,
nos ha demostrado el poder ilimitado de la música . .."

Consagra todo su esfuerzo por alcanzar a comprenderlo y aspira a ser el continuador de la obra de aquel
titán.

Se le hizo · estudiar con Humann este instrumento. Un
día, su maestro le sorprendió ejecutando casi de memoria
la. obertura del Freischiitz y tan mal colocadas tenía las

No olvida tampoco a su primer favorito: Weber. Este
ha sido quien le ha revelado al gran Maestro. Su espíritu
romántico y soñador, había sido cautivado por la música
mágica del "Freischiitz" (El Franco-tirador). La leyenda
alemana del Cazador Negro cabalgando errante por los
bosques de Bohemia, el pacto diabólico, Max el hábil tirador Samiel, subyugan su alma desde niño. Su pasión por la
sangre germánica que engendró tan sublimes genios como
Beethoven y Bach, como Goethe y Schiller, como Weber
y Schubert, exaltado por la gloria alemana en la historia
y en la leyenda, enamorado de las tradiciones inmortales

40-

41

�de su patria, Richard Wagner exclama, grita al mundo:
"¡Oh, patria mia, cuanto debo amarte, cuanto
debo entusiasmarme por tí .. .!
;Oh adorable ¡fantasfa alemana! ¡Qué entusiasmo por tus bosques, tu noche, tus estrellas, tu
pálida luna, tu melancólica campana de aldea tocando!
¡Feliz quien os comprende, quien '[YUede con
vosotros creer, sentir, soñar y exaltarse! ¡Qué
dicha experimento siendo alemán!"

Por eso aparece Richard Wagner en el curso de la
Historia, como un Profeta del Genio germánico, cuya obra
inmensa levantará en alto el destino del pueblo alemán y
dará a la Humanidad una nueva y gloriosa visión de la
Música. Richard Wagner no ha olvidado nunca la noche
que murió su padrastro, Ludwig Heinrich Geyer. Tenía
siete años apenas. Estaba en la habitación contigua a la
del enfermo. Su madre, Rosina Bertz estaba a la cabecera
del moribundo. Richard oyó a Geyer murmurarle a su
madre refiriéndose a él: "¿Tendrá talento para la música?"
Aquello fue como una Profecía que despertó poderosamente su destino. Al día siguiente, cuando Geyer hubo
muerto, la madre se dirigió a Richard cariñosamente y le
dijo: "De ti queria hacer algo". ¡Sí! ¡Algo que revolucionará la humanidad! ¡Algo que conmoverá al Mundo! Wagner compone a los dieciséis años una Pastoral en la que
se funden el poeta y el músico. Estudia armonía y contrapunto con Weinlig y a principio de 1832 compone una pieza
musical que se estrenará con éxito en el Teatro Real de
Leipzig. El mismo año compuso una ópera que nunca llegó
a ver la escena: "Las Bodas".
Luego, con un sueldo modesto entra en el Teatro Municipal de Wiirzburg. Tiene apenas veinte años y le han
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dado el puesto de repasador de solistas y coros. En esta
época compone su primera ópera importante: "Las Hadas".
La ha tomado de un cuento dramático de Gozzi titulado:
"La Donna serpente". El tema recuerda la leyenda de
Raymond de Lusignán y de Melusina. El héroe, Arindal.
se enamora de una joven que pertenece al pueblo de las
hadas. Si él triunfa de las duras pruebas que ella le impone,
Adah, la heroina, le pertenecerá y se transformará en una
mortal. Desgraciadamente, Arindal fracasa y pierde la
razón y Adah es convertida por sus hermanas, en una
serpiente. Arindal quiere devolver a su amante, su forma
humana. Las hadas lo someten a pruebas tremendas, de
las que triunfa 'alcanzando el amor y la feli~idad, pues
Adah recobrando su forma femenina vuelve a el Y le concede la inmortalidad.
En 1834, es nombrado Richard Wagner, Director de
Orquesta del Teatro de Magdeburg, donde conoce a Guillermina Planer, una linda actriz de la que se enamora. Su familia se opone rotundamente al matrimonio de Ricardo y
Guillermina. Esto fue, sin duda, lo que le inspiró su segunda
Opera, escrita en esa fecha. Se llamará "La prohibición de
amar". En ella un magistrado siciliano lanza una ley en
la que condena a muerte a todo el que mantenga relaciones
ilícitas con otra persona. El magistrado se encuentra preso
en las redes de su propio edicto, que había establecido con
el fin de acabar con el libertinaje en el país. La Opera
termina felizmente.
Un escándalo en el Teatro hace fracasar la obra.
En 1836, siendo Director de Orquesta de Koenigsberg,
se casa con Minna Planer, pero un año más tarde, quiebra
la empresa que lo había contratado y Wagner se encuentra sin colocación y sin dinero. Su mujer comienza a reprochárselo y frecuentes riñas con este motivo ponen, en I?eligro su matrimonio. Su mujer no tiene fe en el, solo
piensa en su comodidad y bienestar.
Wagner tiene que luchar unos meses contra el torbellin~
de la vida hasta que se le nombra Director de Orquesta
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�del Teatro de Riga. Vuelve el bienestar durante el cual,
Wagrter, lee la novela de Lord Bulwer Lytton, "Rienzi",
y piensa revivir en el escenario, la vida del célebre tribuno
romano. Con el fin éle entrevistarse con el autor de la obra,
hace un viaje a Londres. Durante la travesía, el buque en
que se ha embarcado, es sorprendido por violenta tempestad y está a punto dé naufragar. Algunos marinos hablan
de la presencia del holandés errante y Wagner es cautivado por esta conseja. Así nace en el alma del poeta-músico la idea de tomar este viejo motivo para una de sus
óperas.
Luego le empuja la ambición de triunfar en París,
marcha a Bolonia donde se encuentra el ya famoso comI,&gt;Ositor, Giacomo Meyerbeer. Este, le da cartas de recomendación para Habeneck y Moritz Schlesinger en París.
Wagner llega a la populosa ciudad en septiembre de 1839.
Es recibido con entusiasmo y cortesía por el círculo de artistas que triunfaban entonces en París. Héctor Berlióz,
Franz Liszt, Fréderic Chopin, Heinrich Laube, Spohr, Henri
Heine, Auber y otros, le tienden la mano; sin embargo,
Meyerbeer le ha jugado una mala pasada. No podrá representarse nada suyo en París. Habeneck y Duponchel le despitlen sin querer saber nada de su música y , Schlésinger, le
eflcatga sólo una composición para "Los dos granaderos''
éle Heine.
Se dedica a escribir artículos sobre mus1ca para los
diarbs alemanes y parisienses, termina la partitura de Rienzl y comienza a trabajar en "El Holandés Volador" con
éntusiasmo, lUego compone una Sinfonía sobre "Fausto"
animado por Fránz Líszt a quien inspira verdadera sim..
pátiá.
En Dresde acaba de construirse un :tnagnífico Teatro
y Wagner sabedor de esto, escribe al Rey Federico de Sajonlá suplicándolé SU protección y pidiendo que sea acep-

tada su Opera 1'Rienzi".
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Después de muchos sufrimientos y penalidades, "Rienzi" es representada en el Teatro Real de Dresde, el 20
de octubre de 1842, con gran éxito y comienza para Richard la pendiente de la gloria que habría de conducirlo
a la cúspide de la Inmortalidad. Wagner es aclamado como
un gran compositor. Es comparado con Auber, Mendelssohn, Meyerbeer, Spontini y Ludovic D'Hálevy.
En "Rienzi" comienza a desarrollar las bases que han
de constituir las principales características de su obra. En
"Rienzi", no ha acudido a ningún libretista, él mismo ha
escrito el poema y el "Leitmotiv" (Motivo-tema), el tema
conductor, es utilizado por pr imera vez en esta Opera. El
"Leimotiv" será en lo sucesivo, uno de los principios fundamentales de la forma, en toda la música moderna.
En este mismo Teatro, fue representada luego, "El
Buque Fantasma" que constituía un paso gigantesco en
la técnica musical wagneriana. La inspiración revolucionaria bullía en la soberbia frente del Maestro. El público de
Dresde, lo aceptó, sin embargo, fríamente.
El tema es el de la leyenda del navegante holandés
Cornelius Vander Deken, el cual por causa de la tempestad, no pudo cruzar una noche el Cabo de Buena Esperanza
y blasfemó jurando que lo pasaría, aunque el Cielo se opusiera y aunque tuviera que navegar por ello, por toda la
Eternidad. Dios escucha su juramento y le impone terrible
castigo a su soberbia. Sin embargo, será redimido por el
amor de una mujer y aunque navegará hasta el Fin del
Mundo, cada siete años bajará a tierra a buscar una mujer
fiel hasta la muerte. El Marino maldito gime:

"¡Ah, soberbio océano! pronto me llevarás d,e nuevo.
¡Sé dominar tu cólera, pero mi sufrimiento es eterno!
¡La salvación que busco en tierra no la encontraré jamás!"

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�. La redención por amor ya ha sido tratado por Goethe
en su "Fausto" y los poetas románticos se han apoderado
de este motivo apasionadamente. Wagner, último repre~entante. del romanticismo alemán, se deja obsesionar por
el Y lo introduce en varias de sus obras. Tannhauser y
Kundry, la heroína del "Parsifal", son también redimidos
por amor.
Wagner nos hace notar la semejanza del holandés
errante y la leyenda clásica de Ulises, maldito por la profetisa troyana Casandra, quien le augura que nunca volverá a su reino de Itaca y que navegará eternamente por
todos los mares sin volver a abrazar a su mujer y a su
hijo.
i Con qué ansiedad canta el piloto del buque maldito

el anhelo de encontrar a la mujer amada! Vuela a su encuentro lleno de esperanza, mas luego viene el desengaño.
"Por 7,a loca tempestad y el mar tan lejano
¡Hermosa mía, estoy cerca de ti!
Las montañas de o'laiJ que el sur nos trae,
¡Hermosa mía, me llevan hacia ti!
Sin el "buen viento del sur, desde el poniente
a 7,a aurora,
¡Jamás llegaría hacia ti!
Sop7,a P'Ues, viento del sur, ¡ah! "buen viento sopl,a
más
'
¡Mi hermosa suspira después de mí!"

Y el capitán lanza un doloroso gemido como el albatros
herido, sin poder contenerse:

la cual ama al proscrito y está dispuesta a romper la maldición para alcanzar su salvación eterna:
"¿Visteis en el mar un barco corrert
Los mástiles son todos negros, 'la1J velas son rojas,
y en 7,a alta borda un pálido marino,
está siempre parado, ve7,a y no se mueve.
¡Como silba el viento! ¡Como flecha vue7,a el navío,
sin fin, sin reposo y sin treg'UtJ,/
Pero el pálido marino alcanzaría su liberación
si alguna vez encontrara una mujer en 7,a tierra,
fiel hasta 7,a muerte ..•
¡Ah, pálido viajero! ¿Cuándo 7,a encontrarást"

La Opera termina con el sacrificio de Senta y la salvación de ambos amantes por toda la eternidad.
Wagner no ha explicado nunca por qué el holandés
tenía que ser redimido por el amor fiel de una mujer. La
explicación la encontramos en una antigua tradición alemana sobre el Buque Fantasma.
El héroe no es un holandés, sino Falkenberg, un marino alemán que asesinó a su esposa y a toda su familia
por celos infundados. Por disposición Divina, Falkenberg
es liberado a media noche de la prisión en que espera su
sentencia y embarcado en el puerto de Hamburgo y lanzado
sin piedad enmedio de las olas y de las tempestades. Navegará eternamente hasta que pueda encontrar una mujer más fiel que la que asesinó injustamente. El diablo y la
muerte se juegan su alma a los dados sobre la cubierta del
barco y el desdichado marino navega hasta el Juicio final.

Es el deseo de reposar en la Nada después de navegar
durante siglos en vano. Es bella y sombría también la balada que canta Senta, la hija del marino noruego Daland,

Wagner se identifica a sí mismo con el marino errante.
En busca insaciable de la gloria, recorre Alemania y Europa: Londres, París, Viena, Munich, Leipzig, Dresde, Riga.
Arde en el fuego creador y se consume en la desesperación.
Años angustiosos le acosan. Su mujer muere de una penosa enfermedad después de haberle ofendido y haberle

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"¿Mi tumba? ¡No la encuentro!"

•

�sido infiel mil veces.
Wagner está solo y abatido. Encuentra un refugio en
la lectura de Schopenhauer, el filósofo alemán, pero le inspira ideas sombrías. Sin embargo, sigue luchando con nuevas fuerzas. Ahora trabaja con ahínco en su nueva Opera,
Tannhauser, fruto de la lectura de antiguos manuscirtos y
, de viejas leyendas alemanas. En 1848 parte a Zíirich y luego se refugia en Ginebra por haber tomado parte en un movimiento político contra el Rey de Sajonia. La insurrección
fracasó y Wagner tuvo que huir y alejarse para siempre de
la política. Reanuda su amistad con Franz Liszt con el que
una amistad fraterna lo unirá hasta la muerte. Liszt lo
anima y lo apoya y durante su estancia en Zíirich, escribe
aquella grandiosa epopeya conocida como "Lohengrin".
Wagner se ha abismado en la lectura de los Minnensinger o Maestros Cantores del Wartburg. Lee los viejos
folios de Wolfram de Eschenbach, de Walther Von der
Vogelweide, de Kueremberg, de Gottfried Von Strassbourg
y de otros. Las viejas leyendas de Tannhauser, Parsival,
Lohengrin. El Santo Grial, Los Nibelungos y Tristán e
!solda, son devorados con avidez por el poeta. Ya la Opera
franco italiana llegará a su fin. Solo existirá el Drama musical, el poema Sinfónico. El Teatro y la Música se darán
la mano en la obra inmortal de Wagner. El uno será el
complemento del otro. Ya el tema musical de una obra no
será solo un despreciable libreto. Tanto el libreto como la
partitura serán, ambas, obras de arte. La música será para
el drama, lo que el Coro en el teatro griego del que Wagner
no ha querido desligarse.
El progreso que marca Tannhauser sobre las obras
anteriores de su autor, es verdaderamente formidable. Desde la obertura hasta el fin, es una de las obras maestras
del arte musical.
La obertura es uno de los trozos sinfónicos que llegan
más al alma y no hay palabras para expresar la emoción
intensísima, la serie de sentimientos diversos, la gradación
de sentimientos puros que se experimentan. A veces hay
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en la orquesta, lamentos de un alma que se desgarra Y
zarpazos de bestia en celo. Los violines desarrollan un In:otivo nebuloso hasta que estallan en notas francamente crIS-talinas, claras, interrumpidas por un grito extraño que es
la exaltación de un condenado.
Las trompas tienen sonoridades de algo grande, terri-

ble, y sus notas como apocalípticos llamamientos, se entrelazan con los quejidos de los violines que lloran no se sabe
qué ideales rotos formando un conjunto armónico que
abruma por su gr°andeza, que sobrecoge por su intensidad
y hay en un instante, un deseo que acabe aquel dulce sufrimiento o que no cese hasta que haya desgarrado todo
nuestro corazón y sus palpitaciones se fundan en aquel
océano de sonidos para entregarle nuestros sentimientos.
Tannhauser es un caballero cantor que vive en la Montaña de la diosa Venus disfrutando en sus brazos de su
amor lujurioso. Ahíto de placeres piensa volver al mundo
de los mortales y recomenzar una vida de penitencia Y contrición a lo que Venus se opone. Tannhauser huye Y llega
a la corte del Langrave Hermann de Turingia, el cual reúne
a los Maestros Cantores en el Wartburg, cerca de Eisenach.
Wolfram de Eschenbach lo reconoce y lo presenta a Walth_er
de Vogelweide, a Gottfried von Strassbour~ Y a los demas.
Cunde el regocijo y se celebra un certamen en honor de
Tannhauser. Elizabeth sobrina del Landgrave se enamora
de él y lo colma de favores, pero el orgulloso Maestro corresponde burlándose de los austeros cantores, audazmente
insulta a su protector, el Landgrave, e injuria a la .?ulce
ilusión de la princesa enamorada. Con gran desverguenza
canta el Himno a Venus:
"¡Es a ti, a quien canto, ,deidad del amor!
¡A ti mi elogio! ¡A ti fuente de toda belleza!
·De toda maravüla! ¡Sólo conoce el amor
I
el que te ha estrechado en sus brazos.f"

- Todos qúieren castigarlo y se arrojan sobre él espada
en mano, pero Elizabeth se interpone entre ellos Y el ré-

�probo, protegiéndolo. El Landgrave le impone una expiación: que marche como peregrino a Roma e implore el perdón del Papa. Tannhauser, tocado con tosco sayal, se pone
en camino a la Ciudad Eterna. Cuando el Santo Padre se
aproxima a él, de rodillas confiesa sus pecados. Horrorizado, el Pontífice le niega la absolución, a menos que su
báculo florezca al tercer día de este encuentro. Tannhauser
desengañado, vuelve a la montaña de Venus que le llama
de nuevo, pero Wolfram le encuentra en el camino y se lo
impide. Mientras luchan, la princesa Elizabeth ruega por
la salvación de Tannhauser y ofrece a Dios su vida a cambio de la redención del réprobo. Un grupo de peregrinos,
conduce el cuerpo inerte de Elizabeth, y Tannhauser ve en
ese momento florecer el báculo papal. Redímido, muere junto al féretro de la mujer amada. El triunfo de la virtud
sobre el pecado se ha consumado. La eterna lucha del Bien
y el Mal ha tenido un fin sublime.
Wagner ha encontrado sus fuentes en una antigua balada y en la leyenda de Heinrich von Ofterdingen narrada
por Hoffman y Novalis. El episodio del torneo en el Wartburg es semejante al de Tannhauser de Wagner, solo que
la heroina se llamaba Sofía de Wolkenstein y el diabólico
seductor, no era la diosa Venus sino el Mago Cantor
~lingsohr de Hungría.
Ha sido Reine el que ha despertado el entusiasmo de
Wagner por los poemas medioevales, pues Heine habla con
frecuencia de ellos en su obra. No obstante muchos de
los poetas románticos anteriores a Reine han explotado las
fuentes medioevales.
Tannhauser se estrena con éxito en Dresde, el 19 de
octubre de 1845, pero el 13 de marzo de 1861 es silbada en
el Teatro de la Opera en París. Wagner sabe que todo es
obra del envidioso Meyerbeer, pero su fama va en camino
ascendente y este fracaso será el principio del triunfo.

Friedrich Nietzche, un joven alemán enamorado y entusiasta de la obra de Wagner a quien considera un gran Maestro.
En honor de Wagner escribe un libro que más tarde hará famoso al joven filósofo: "El origen de la Tragedia". Lleva
una noble y sincera dedicatoria para el Maestro. Ha visto
en él, al genio resucitador de la tragedia atica. Un día
!Nietzsche también se volverá contra Wagner y le atacará
furiosamente, pero aquel libro dará testimonio eterno de
su devoción por Richard Wagner y de la noble amistad
que le unió a él.
El Emperador don Pedro del Brasil, llega a conocer
la situación miserable en que vive el refugiado genial,
en Ginebra, trabajando afanosamente en Lohengrin y Los
Nibelungos. Entonces le escribe pidiéndole una Opera cuyo
tema sea el amor de Tristán e Iseo o !solda.
Wagner se pone a trabajar en ella con entusiasmo,
pero ni el emperador ni su embajador volvieron hablar
de adquirir dicha Opera.
Un rico amigo de Wagner, el Barón Otto Von Wesendonk, se convierte entonces en su generoso protector y con
vida al poeta a su quinta "La Colina Verde" en Suiza, donde Richard conoce a Mathilde, la bella esposa de éste, y
con quien sostendrá una hermosa amistad. Wagner continúa su trabajo interrumpido sobre Tristán e Isolda y llega
a identificarse con el héroe.
Tristán, protegido por su tío y amigo, el Rey Mark
de Cornwall, no puede reprimir su amor y admiración por
!solda, la bella esposa de éste.
El tema, está tomado de un manuscrito del poeta medíeval Gottfried Von Strassbourg y de una antigua leyenda
bretona de los tiempos del Rey Arthur.

En esta época conoce al novelista suizo Gottfried Keller,
al poeta alemán George Herwegh y al filósofo prusiano

En ésta última, el caballero Drystan (Tristán) hijo de
Tallwch, que vivía en la isla de Pridein (Britain o Bretaña)

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�hizo un viaje a Erin, (Irlanda) para raptar a la princesa
..Essyllt (!solda) y llevarla a Cornwall como esposa de su
tío el Rey March (Mark). Durante el viaje mata al irlandés
Morhout (Morold o Morlot) el cual quería imponer un tributo a Cornwall y someter a su Rey. Morhout era primo
de Essyllt y ésta al saberlo, rechaza a Drystan como a su
asesino. Finalmente, obligada por sus padres, se embarca
con él hacia las costas de Cornwall. Durante la travesía
intenta envenenar a Drystan y le pide a su doncella Brangewein, que es una hechicera, que le dé el filtro de la
muerte. Brangwein (Bragania o Brangel) se equivoca Y
pone en su lugar el filtro del amor. Essyllt obliga a Drystan
·a brindar con ella por su próximo enlace. Beben ambos el
vino en el que Brangewein ha mezclado el filtro del amor
y caen en brazos uno de otro.
Llegan a Cornwall y Drystan y Essyllt no pueden reprimir su amor pero el Rey Mark no lo nota. Essyllt se
casa con el Rey March y Drystan quiere ahogar su pasión
alejándose del Palacio. Vuelve sin embargo al castillo
real de Tintaioil (Tintoyl o Tintagel) sin querer escuchar
los consejos de su fiel escudero Gouvernail y comienza a
entrevistarse secretamente con Essyllt, hasta que una noche son sorprendidos por el celoso rey March en el lecho
de amor y los mata a ambos de una estocada.
En la Opera de Wagner todo es semejante a la leyenda.
Comienza con el viaje de regreso de Irlanda hacia Cornwall,
cuando !solda y Brangel descubren que el Caballero Tantris
que las conduce al reino de Mark, no es otro que Tristán
De Lenois el matador de Morold. !solda decide vengar a su
primo y le pide a Brangel que vacíe el contenido de un
veneno en el vino con que hará brindar a Tristán por su
próximo matrimonio. Brangel, compadecida de ~ • en
lugar del veneno vacía el filtro del amor en el vmo.
Entre
, tanto, el vigía del navío canta una romanza: ·
"¡Ah! sopla, sopla, IV'iento de los mares
yo sufro, "bella niña.

52

¡Oh! ¡hija de Erin

saivaje, amorosa niña!"
!solda dispone que Tristán se presente ante ella. Cuando Tristán advierte que ha sido descubierto, le tiende la
espada a Isolda para que vengue y lo abata de un golpe.
!solda vacila y le pide que se reconcilien. Beberán un vaso
de vino para hacer las paces. Brangel ofrece una copa a
cada unó y Tristán apura la suya sin detenerse. !solda al
ver la sangre fria de su enemigo, le arrebata la copa Y
apura las últimas gotas del líquido para morir con él. En
lugar de eso, ambos se han enamorado locamente Y sin
freno. Ambos se miran fascinados. El filtro ha hecho efecto.
!solda sin poder contenerse, le grita:
"¡Tristán! ¡Traidor amado!"
Y Tristán a su vez:

"¡!solda! ¡Mujer divina!"
En ese instante, el vigía y los marineros les ammcian
que han llegado a tierras de Cornwall. Se separan llenos de
tristeza. Mark los recibe con alegria y lo dispone todo para
la boda.

En el segundo acto, Tristán e !solda se ~ntrevistan
secretamente. Mark y su amigo Malot están de caza. Brangel y Kurvenal (Gouvernail) están haciendo guardia para
advertirlos del regreso del Rey. Tristán penetra en un jardincillo donde lo espera !solda, la cual se rinde a sus caricias. Ambos entonan un aria inmortal:
"¡Ah, a la noche ya entonces

juntos nos consagramos.
El día artero y siempre
a 7,a envidia dispuesto,
podrá con sus astucias separarnos,
mas no habrá de engañarnos su mentira!"
Malot, que envidia a Tristán, hace introducir al Rey
53

�por una puerta secreta en el jardín. Enfurecido acosa a
Tristán, a quien hiere mortalmente, mientras el Rey Mark
estaba dispuesto a perdonar aquel pecado de juventud.
. . En el tercer y último acto, Tristán se restablece de
sus heridas en su castillo en Bretaña, al cuidado de su fiel
escudero Kurvenal. Un navío aparece en la lejanía, es el
barco que le devuelve a !solda y la amistad de su tío el
Rey Mark. Este, conmovido por su gran amor y la lealtad
que siempre le había profesado Tristán está dispuesto a
anular su matrimonio y a perdonar ~ los amantes.
Tristán quie_re recibir él mismo a !solda, pero con su
esfuerzo sus hendas se abren. Cae desfalleciente en el regazo de su amada. El Rey y Malot quieren también entrar
pero Kurvenal ignorante de todo, les impide el paso co~
bravura Y el traidor Malot, lo mata. El Rey Mark entra
en el momento en que Tristán ha muerto a consecuencia
de sus heridas e !solda agoniza sobre el cadáver de su
amado.
Es de notar los nobles rasgos con que pinta al marido
ofendido, tal vez en honor del Barón de Wesendonk. Finalmente huye del "Asilo", la casita que su amigo le había
asignado en su quinta.
. El ~oven Rey Luis de Baviera, que desde muy niño
leyo el libreto de Wagner de Lohengrin ocasionalmente le
entusiasma este errante poeta-músico al que quiere gl~rificar de algún modo. Le ofrece su protección benévola.
Wagner que ha terminado su Opera Lohengrin, y a la que
Franz Liszt califica de sublime, la envia primero a Weimar,
en 1849, fecha en que celebraban el centenario del natalicio de Goethe. Weimar lo rechaza porque en ella desarrolla
sus teorías que revolucionarán la música. Wagner comienza a trabajar entonces en su Opera "Los Maestros Cantores
de Niirenberg", en la cual exalta la figura inmortal del
poeta-zapatero alemán Hans Sachs y las corporaciones de
artistas artesanos de Niirenberg en tiempos de Durero. El

54

protagonista, el Caballero Cantor Walther von Stolzing, que
es visto por los demás como un intruso, no simboliza más
que la figura del gran reformador musical rechazado porque lucha por triunfar e imponer su arte verdadero y no
el ya sujeto a formas arcaicas y perecederas.
El Caballero de Stolzing, ama a Eva, la hermosa hija
del rico comerciante Pogner, y para alcanzar su mano, es
preciso que compita con su arte con los Maestros Cantores
que le envidian por su juventud y gallardía.
Walter y Eva hacen amistad con el poeta bonachón
de Hans Sachs, con cuyo apoyo alcanza el triunfo y se realiza su amor.
Es una Opera en la que el amor vibra y alcanza la victoria contra todos los obstáculos, las arias de Stolzing están
colmadas de ternura y entusiasmo:
"Te amo, bella niña, pero no es mucha mi ciencia;
tan joven es mi corazón, como joven mi experiencia.

So1o siento una inquietud
con impulso ide alegria,
con esfuerzo de juventud,
ganarte por mi hidalgufa.
i ¿Es preciso combatir1 ! ¡Y bien! mi espada golpeará
Ya el fuego sagrado me turba e inquieta,
Por ti se ilumina el deseo,
la santa valentfa del poeta •••"

Cuando Walter es sometido a una prueba, su corazón
reboza de alegría:
~

"Siento saJ,tar y agitar
en mi pecho una canción inmensa.
¡.Adiós la noche! ¡He aquí al dfa!
Y el alma al fin comienza
¡El himno sublime del amor!"

55

'

�i Qué diferencia "Los Maestros Cantores" de "T . tán
e !solda" 1• Mientras una es todo alegpa y optimismo
•
ns la
otra par~ce un dulce lamento que conmueve Y entrist~e.
En la prrmera, se burla de sus enemigos y de sus perseguidores, se alcanza a vislumbrar el triunfo; en la segunda,
la amargura y la soledad acosan al autor.

d

Durante su viaje a Venecia en 1858, Wagner escribía
o1orosamente a su amiga Ilse Wille:

"Créalo amiga,
·
·
querida,
que he de reunir todos mis
esfuerzos, solo '[)ara mantener mi equilibrio. A cada instante he de ex:lamar: ¡Valor! ¡Valor! Si no, todo se hunde.
Lo que todavia me queda únicamente es mi aislamiento
la más comp7,eta so7,edad .. ."
'

En_ 1864, acude al llamado del Rey Luis II de Baviera,
su ,,adnurador, el cual le ayuda y protege. "Tristán e !solda se estrena el 10 de junio de 1865 Y W
un triunfo más.
agner se anota

En_ Triebschen, a orillas del Lago de Lucerna, concluye finalmente "Los Maestros Cantores" en el año de
1866. Y _son estrenados en Munich el 21 de junio de 1868.
El publico aplaude y admira ahora a Wagner.
Los penosos años de lucha, tocan a su fin.

En 1858, ~•Lo~engrin" fue presentada en Munich. Esta
Ope~~ ya hab1a triunfado en Weimar en 1850, bajo la direcc1on de Franz Liszt, pese a toda la oposición que existía
entonces contra Wagner.
"Lohengrin" está tomado de la antigua leyenda del
Caballero del Cisne, que cantaron los poetas medievales
como Wolfram Von Eschenbach y Konrad Von Würzburg.
Elsa de Br~bante, es acusada en el Siglo X, ante el
Emperador Enrique de. Alemania
.
, de haber da do muerte
a su hermano, de perJur10 y hechicería. Su acusador es
56

un pretendiente defraudado, Federico de Telramund. Elsa
apela al juicio de Dios, pero no hay caballero que se le
enfrente a Federico, tremendo combatiente. Cuando Elsa ha
perdido toda esperanza de encontrar un defensor de su
causa, sobre las aguas del Escalda (el Río Schelde) aparece navegando un extraño caballero armado de punta en
blanco, en 'l,lila pequeña navecilla tirada por un blanco cisne. Los circunstantes quedan asombrados ante tan singular
aparición, pero el caballero misterioso los tranquiliza diciendo que acude a responder al reto de Telramund. Dobla la
rodilla ante el Emperador y le pide autorización para combatir contra el acusador. El Soberano acepta a pesar de
que Telramund no acaba de salir de su asombro. El Campeón de Elsa, se aproxima a ella y le pide que sea su esposa y que nunca le pregunte su nombre ni el lugar de su
procedencia. Elsa acepta y jura no formular las preguntas
prohibidas. Después de esto el Caballero acomete a Telramund y tras encarnizada lucha lo vence.
Esta victoria es celebrada. por todos con gran regocijo
y Telramund, en compañia de su esposa, es desterrado de
Brabante. Se celebran los esponsales de Elsa y su Campeón,
pero la intrigante esposa de Federico, la feroz Ortrude hace
anidar la duda en el dulce y joven pecho de la bella desposada y una vez solos en la cámara nupcial, Elsa interroga a su esposo desesperadamente sobre su nombre Y su
origen. Telramund penetra en la cámara por una puerta
secreta, seguido de dos esbirros, con la intención de matar
al caballero, pero éste, de un tajo de su espada lo abate.
Nuevamente se reúnen el Emperador y sus caballeros
para marchar contra las hordas Magiares que amenazan
- al Imperio. El Caballero del Cisne aparece ante ellos armado de nuevo, como en su primera aparición, Y el Monarca
y sus paladines creen que está dispuesto a dirigirlos en el
combate el enemigo. Cantan ellos de entusiasmo:
"¡Sal.ve, amado héroe! Te esperan fielmente
los que has convocado para la guerra.
En su deseo de combatir, seguros están

57

�de 7,a victoria, si tú los conduces ..."
El Caballero lamenta no poder acompañarlos a la batalla, muestra el cadáver de Telramund y señala a E1sa
como perjura. Ha faltado a su juramento y el héroe tiene
que marcharse para no volver jamás. Antes revelará su
identid~d públicamente. En un aria llena de dulzura y de
nostalgia, el héroe canta:

"Allá muy lejos, en escondida tierra,
Hay un castillo, Monsalvat llamado;
Ahí un sacro templo una floresta encierra,
De joyaJJ sin par y de· oro ornado.
Hay una copa que del Cielo es don,
Guardaba cual del Señor, rico tesoro;
Y aquellos que de virtud campeones son,
Los illeva un ángel en sus alas de oro.
Baja cada año una paloma desde el Cielo
Que viene su isanto poder a renovar;
Be llama el Graal, y fuerza y santo celo
¡Al pecho del guerrero sabe dar! ...
Aquel que es ldel Graal nombrado siervo,
Ungido es de un dominio sobrehumano;
Inerme es contra él engaño acerbo
Y si matarlo se intenta, ¡todo en vano!
Y enviado es a muy lejana tierra,
El honor y 7,a virtud a sostener;
Y siempre es vencedor en toda guerra
¡Porque lo escolta un mágico poder!
Todo acaba si el gran misterio sobrehumano
Se descubre y un profano hace decir
La verdad del secreto tan extraño
Que vosotros todos oís. ¡Después debe partir!
¡Conoceréis 7,a fuerza del arcano!
¡Mandado por el Graal, vine guerrero!
¡De Monsalvat, Parsifal es soberano!
¡Soy Lohengrín, su hijo y Caballero!"
Quedan asombrados todos y Elsa se arroja en vano a
sus pies suplicándole que la perdone. Lohengrin ve venir

58

por el río la nave del cisne y en ella se marcha mientras
E1sa agoniza de dolor.
Los antiguos héroes, evocados por Wolfram Von
Eschenbach y .Alberto de Scharfenberg, resucitaban al mágico conjuro de la batuta wagneriana, como si ésta fuera
una varita encantada. Parsifal, que más tarde le inspirará
otra de sus Operas, surgia de las olvidadas sombras del
pasado medioeval.
Wagner marcó en su libro "La música Y la_ poesía
del porvenir", los fundamentos de su reforma ~us1cal. La
música romántica, -de la cual Wagner es el mas alto exponente siempre progresa hacia la cadencia, Y por lo tanto,
se ve obligada inevitablemente, la urgencia hacia la s~lución. Wagner se apoderó de las relaciones entre la acción
dramática y el proceso armónico con seguridad absoluta .Y
las formuló distintamente.

Así señaló a sus sucesores, un camino del cual no podían apartarse mientras la música progresara hacia la cadencia armónica. Por esta razón, dio Wagner gran importancia al desarrollo de la orquesta. La actividad dramática de esta música, tiene por centro la orquesta, por lo
cual crea la técnica del Leit-Motiv (Motivo-Tema), que le
es peculiar.
La música de Wagner nos hace soñar y remontarnos
a pasadas edades . . . Por ejemplo, veamos el sublime preludio de "Lohengrin", compuesto para el comienzo del tercer acto.
Sus notas vibrantes y vigorosas, simbolizan el fueg!)
de la pasión creadora en pugna con los elementos hostiles
y caóticos que luchan por sofocarla y_ abatirla. La creación artística triunfa finalmente alzándose victoriosa sobre sus adversarios.
Algunos le han interpretado de manera distinta . . . ·
Para ellos, significa la batalla enconada, sostenida en-

59

�tr;e las fuerzas tenebrosas y las radiantes, por apoderarse
del espíritu humano . .. toda la Bondad, la Fe y la Virtud,
&lt;:&lt;&gt;ntra la perversidad, la astucia y la intriga inicua .. .
. Ahora bajo la protección del Rey Luis Il de Baviera
Wagner trabajará libremente sobre sus Nibelungos. En es~
ta época, conoce a Cósima la joven hija de Liszt y de la
Duquesa D'Agoult. Está casada con un amigo suyo y director a su servicio, Hans Biilow, también compositor
genial Y entusiasta de la música wagneriana. La llama avasalladora del amor surge de nuevo, y todos los obstáculos
que surgen entre Ricardo y Cósima, son eliminados. El
amor imprudente de Wagner y los celos de Biilow, provocan la ruptura y finalmente el divorcio en este matrimonio. Liszt padre de su amante y Biilow el marido engañado,
~ sienten defraudados ante la actitud de Wagner. Ellos
han sido sus amigos más fieles. ¿Qué pueden esperar los
demás de él?
Wagner se casa finalmente con Cósima Liszt, en agosto
de 1870. Es el año victorioso en que Alemania se lanza
triunfante sobre las derrotadas fuerzas del Imperio francés.
Al empuje poderoso de Otto Von Bismark, el glorioso canciller prusiano, Alemania se constituirá en un Imperio fuerte cuya cabe-La será naturalmente, el Rey Guillermo de
Prusia.
La tetralogía wagneriana parece predecir la gloria de
las armas alemanas y Wagner se convierte en su Profeta.

Wagner ha acudido esta ·vez a los antiguos mitos nórdicos
recopilados en la Edda, y lo apoya su amigo el escrito;
alemán Hans Von Wolzogen, el cual los tradujo y adaptó
del islandés a su lengua.

edificará su templo. Con el apoyo del Rey, Wagner concluye
su obra titánica y finalmente del 13 al 16 de agosto de
1876, el incansable combatiente puede representar su famosa Tetralogía en un Teatro construido por él mismo.
El éxito fue grandioso a pesar de la hostilidad que la prensa
había desatado en su contra días antes. La batalla estaba
ganada y el héroe vencedor.
La Tetralogía wagneriana se compone de cuatro Operas, en las que se desarrolla el motivo de "El Anillo delJ Nibelungo" desde el principio hasta el fin. Fue representada
en cuatro días consecutivos. Sus cuatro partes son:
" El aro del Rhin"

"La W alkiria"
"Sigfrido" .
"El Ocaso de los dioses"

"El oro del Rhin", trata del oro robado por Alberich
(Andvari) Rey de los Nibelungos (Hnifflungar) o genios
de la niebla y de las sombras, a las ninfas del Rhin que lo
guardan celosamente. Alberich disgustado porque ninguna
quiere otor~arle su amor, les arrebata su tesoro. Las ninfas
cantan entonces:
r, El que renuncia a la alegría de amar
El que maldice el amor y su poder,
Ese só"lo por su magia sombría,
Podrá forjar con ese aro,
El anillo que da fuerza y poder sin límites,
Será el héroe del mundo".

Alberich burlón arranca el oro y les grita:

Sin embargo, la tetralogía tropieza con un obstáculo.
iNo puede ser represe~tada en un teatro común. En 1871,
Wagner acude a su armgo el Rey de Baviera quien está dispuesto a ayudarlo. Wagner ha reunido ya 300,000 thálers
Y en 1872, el dia que cumplía 59 años, se coloca la primera
piedra del Teatro de Bayreuth, donde el genio de la música

El Nibelungo huye y se refugía en Nibelheim, su reino
donde conspira contra los gígantes y los dioses.

60

61

"¡Forjaré el anillo vengadar y terrible!
¡Que el río lo oiga! ¡Maldito sea el amar!"

�Los dioses han encargado a los gigantes de.. construirles el Walhalla o sea la morada de los placeres eternos.
Wotan (Odin) padre y soberano de los Inmortales, les
ha prometido darles en cambio a Freya, la diosa del amor
y de la juventud. Los demás dioses se opon n y ento~ces
7 de la diosa,
los gigantes Fassolt y Fafner exigen en cambio
el tesoro de Alberich Lohe (Loki), dios del fuego, de la
astucia y del mal, logra engañar al poderoso Alberich en
Nibelheim y lo despoja de su tesoro para pagarles a Fassolt
y Fafner. Alberich enfurecido maldice el futuro poseedor
del tesoro y del anillo mágico:
"Maldiciendo he forjado ese anillo
¡Que sea ma],dito 'J&gt;&lt;l,ra siempre en el mundo!
Bu oro daba poder sin límites,·
¡Que su sombría magia
Dé la muerte al que w lleve!"

La maldición comienza a cumplirse cuando los hermanos Fasso]t y Fafner, encendidos por la codicia, luchan
por el tesoro infernal. Fasso]t cae muerto y Fafner victorioso, huye llevándose el tesoro. Los dioses entran alegremente en el Walhalla construido de una manera sangrienta.
El triste canto de las ninfas del Rhin augura la tragedia.
Así termina la primera parte.

ban sus fuerzas en vano. Sigmund, hijo de Welsa (Wotan),
pide amparo una noche al feroz Hunding, mas cuando éste
sabe quien es, le dice que tendrá que marcharse al amanecer. Cuando Hunding se ha dormido, viene a él la bella
esposa de Hunding y le narra la historia de sus bodas y
de la maravillosa espada. Sigmund recuerda la promesa de
su padre y arranca la espada. Jubiloso abraza a Siglind la
hermosa mujer de Hunding y le declara su amor. Siglind
consiente en huir con él, y Sigmund regocijado blande la
espada cantando:
"¡Nothung (pena) Nothung!
Con ese nombre te llamo
Mi espada de angustia.
¡Nothung! ¡Nothung!
Lámina virgen y espléndida,
¡Sal al fin, desnuda y bella,
De tu fuerte prisión!
¡Muéstrame tu fiw!
¡Fuera de la vaina! ¡Ven a mi!"

Sigmund y Siglind huyen perseguidos por Hunding y
los suyos encarnizadamente. Wotan llama a Brunhild la
Walkiria su hija favorita y le ordena proteger a Sigmund,
pero en ese instante, aparece Fricka (Frigga o Frowa) su
esposa ante el padre de los dioses y le pide justicia para
Hunding. Contra su voluntad, con disgusto Wotan tiene
que ordenar la muerte de Sigmund.

"La Walkiria" trata de las doncellas guerreras que conducían a los combatientes moribundos al Walhalla y los estimulaban en la lucha con su presencia. Wotan tomando
figura humana, ama a una mortal de la cual tiene dos gemelos: un niño y una niña. Perseguido por sus enemigos
escapa y recobra su figura divina, pero le anuncia a su joven
hijo una gran victoria y le promete una espada mágica Su
hija es raptada por oscuros guerreros y unida en matrimonio al feroz Hunding. En el banquete de bodas, aparece Wotan y clavando su espada en el tronco de encina que sostie~e la morada de Hunding, asegura que sólo podrá ser
dueño de la hija de Welsa, la desposada, quien pueda arrancar de allí la espada de Welsa. Desaparece, y ni el mismo
consorte logra arrancar el arma de su prisión. Todos prue-

"Sigfrido", trata del alegre hijo de Sigmund y Siglind,
el cual ha crecido en los vírgenes bosques al amparo del
herrero Mime (Regin) . Este, en otro tiempo, ocultó a la

62

63

BrunhiJd (Brynhild) lo desobedece y protege a Sigmund. Wotan encolerizado, mata a Sigmund y castiga a
Brunhild. La conduce a lo alto de un monte e invoca a
Lohe, dios del fuego, para que rodee aquella roca. Hace
caer luego a Brunhild en profundo sueño, del que la vendrá a arrancar un día un héroe glorioso. Este es el fin
de la parte segunda.
'

�·desdich8:da Siglind de la furia de los dioses y meses más
tarde, . dio a luz a Siegfried o Sigfrido, fruto de su amor
con S1gmund. Siglind muere agobiada de dolor y Mime
educa a Siegfried (Sigurd) como a un joven héroe. Siegfried vive de caza en los bosques luchando contra el león
Y el oso Y corriendo como un ágil gamo. Mime le habla
del tesoro de los Nibelungos y de su horrendo guardián,
el cruel Fafner, que se ha transformado a sí mismo en un
dragón para custodiar el oro. Siegfried le pide a Mime que
le forje una espada pero éste fracasa. Entonces, con los
trozos de la espada de su padre, Siegfried forja una espada
a la que llama también Nothung. Para probar su filo y
su fuerza, parte en dos de un golpe, el yunque de Mime.
Parte alegremente a combatir contra Fafner y el monstruo
avanza hacia él arrojando fuego para atemorizarlo. Sin amedrantarse, Siegfried lucha contra la bestia y lo mata con
su espada N othung.
Fafner agonizante le advierte contra Mime y le habla
de la maldición de Alberich, pero Siegfried se burla de
todas las maldiciones del mundo. No teme a la muerte ni
conoce el miedo. Fafner muere y una gota de su sangre
cae en el brazo de Siegfried y le quema. El héroe quiere
aliviar el dolor chupando la parte quemada y en ese instante, por la magia de aquel líquido, comprende el lenguaje de los pájaros. Le hablan de Brunhild y de la montaña ardiente. En ese instante, Mime se aproxima hipócritamente sonriendo, pero Siegfried lo mata de un tajo.
Siegfried marcha hacia la montaña de fuego, avanza
heróicamente hacia las llamas que retroceden a su paso
y trepa por la roca. Wotan intenta cerrarle el camino con
su lanza pero Siegfried lo vence con su espada.
Wotan se retira desconsolado presintiendo que el fin
de los dioses se acerca pues un mortal los desafía.
Siegfried encuentra en lo alto de la peña ardiente a
un guerrero dormido y armado. Le quita la armadura y
el yelmo y encuentra que es una doncella, a la cual des-

pierta con un beso. Brunhild se incorpora y exclama:
"¡Gloria al sol! ¡Gloria a la luz!
¡Gloria al radiante df,a/ ¡Largo fue mi sueño!
¿Quién es el héroe que me ha despertado1"

Brunhild se siente libertada del oscuro poder de los
dioses y sólo se somete al yugo del amor que le ofrece
aquel joven héroe triunfante.
Siegfried, emocionado, repite mil veces que la ama
y la bella Brunhild corresponde a su ardor juvenil con la
misma pasión. Brunhild transportada exclama:
"¡Oh radiante Sigfrido, tesoro del mundo!
¡Héroe 'bendito! ¡Luz conquista.dora!

Y grita desafiante a las siniestras divinidades que la
han condenado:
"¡Adiós, radiante mundo del Walhalla!
¡Cae en el polvo, brava fortaleza!
¡Adiós, esplendor de los dioses!
¡Termina en alegría, raza eterna!
¡Ahora me ilumina la estrella de Sigfrido!
¡Amor radiante! ¡Noche eterna!"

Es así como llegamos al final de la tercera parte con
un himno triunfante, con un canto de dicha que augura
las negras sombras del futuro.
La música de Ricardo Wagner, exalta las más profundas emociones, sentimos esa música, rugir en el fondo de
nuestro pecho, nos empuja a embestir, a luchar, es como
un canto guerrero, como la trompeta que llama al combate.
Esa música evoca imágenes heróicas, sus notas arrancan desde la sombra del pasado a los viejos adalides olvidados. Relatos de manuscritos antiguos y polvorientos ignorados en el fondo de viejos anaqueles, los cuales narra-

64
65

�ban arcaicas leyendas y mitos desaparecidos ya de la faz
de la tierra, son evocados por esta misteriosa y mágica
música.
Es como si celebráramos el culto a Eleusis, como los
festivales sagrados de Dionisos, de cuyos inmortales ritos
surgió la tragedia griega.
Bien decía el mismo: "Mi música no fue creada
escucharse en un teatro sino en un templo".

para

Cuando escucharnos el "Preludio de Lohengrin", adivinarnos ya en la majestuosa y vigorosa música, el drama,
la tragedia heróica que se va a desarrollar ante nuestros
ojos . . . creemos concebir en ese instante todo el misterio
de la Creación . . . al Universo y todos sus secretos .. .
Por ejemplo: asistimos a la representación del "Anillo
del Nibelungo", la maravillosa tetralogia, se presenta ante
nuestros ojos asombrados la "Cabalgata de las Walkirias",
Y escuchamos esa música que grita de nuestro interior,
que nos arrastra, que nos empuja hacia lo heróico y lo divino ...
. Escucharnos enmedio de la música el piafar y el re. Jincho de los corceles, el grito de batalla de las doncellas
guerreras del Walhalla, el aullar del viento, el ruido de
las espadas y el alarido de los combatientes moribundos.

En esa música, violenta y vigorosamente, escucharnos
la trompa de Wotan llamando a BrunhiÍd y el dios todopoderoso apareciendo sobre las montañas majestuosas terrible
enmedio de truenos y relámpagos. Cerrarnos los ojos y las
mismas imágenes permanecen en nuestro interior.
En "Siegfried", escuchamos todos los murmullos del
bosques como si nosotros también hubiéramos aprendido
el lenguaje de la Naturaleza.

Guando Siegfried se aproximaba a la montaña ardlentt-,
la música sugiere el crepitar de las llamas. Y he aquí, al
fin el terrible "Gotterdarnmerung", el anunciado "Ragnaen el libro profético y sagrado de la voluspá, "El crepúsculo de los dioses".

rok

Siegfried, sediento de aventuras, se despide tiernamente de Brunhild prometiendo volver pronto en busca de
su amor. Consigo lleva la espada Nothung cuyas heridas
temen sus enemigos. De su cinturón cuelga el "Tarnhelm",
yelmo mágico de Alberich, que lo puede cambiar de forma
cuando él lo use sobre la cabeza, a voluntad, desde luego.
Conduce por las riendas a Grani, el corcel de Brunhild. Llega al reino de Gibich (Gjuki), gobernado por el Rey Gunther (Gunnar) y sus hermanos Hagen (Haakon) Y Gudrun
la bella.
"¡Lucha conmigo o

se mi amigo!"

Le dice el alegre héroe al Rey Gunther. Esta lo recibe
amistosamente. Hagen que es hijo de la madre de Gunther
y de Alberich es solo medio hermano del Rey y de Gudrun.
Esta sabe preparar filtros mágicos de amor. Hagen envidia a Siegfried y conoce sus hazañas. Aconseja a Gudrun
que le dé un filtro mágico con el cual olvide a todas las
mujeres y sólo la ame a ella. Gudrun obedece y le presenta
la bebida al héroe como señal de bienvenida. Siegfried la
bebe confiadamente y al punto, Brunhild se borra de su
mente. En su lugar, contempla la hermosura de Gudrun
a guíen declara su amor ardiente. Entonces Hagen astutamente le habla a Gunther, de Brunhild y de la roca de
fuego. Gunther quiere ir a conquistarla y promete a Siegfried darle a Gudrun en matrimonio si le ayuda en la
empresa. Siegfried consiente y marchan a la montaña ardiente
Siegfried por medio del ''Tarnhelm", toma la figura
de Gunther, cruza de nuevo la muralla de llamas y llega
hasta Brunhild que espera llena de amor a su héroe. Asustada ante el desconocido, Brunhild trata de protegerse con

66

67

\

�el anillo que Siegfried le ha dado en prueba de su amor.
Es el fatídico anillo de Alberich y como Siegfried lo ha
conquistado, todo su poder es nulo. Siegfried la despoja del
anillo fácilmente. Le pide que sea su esposa pues la ha
vencido y entre ambos, para guardar a Gunther la lealtad
prometida, coloca su espada N othung.
Entre tanto, Alberich se aparece a su hijo Hagen ordenándole recobrar el fatídico anillo y Ha:gen jura hacerlo.
Siegfried regresa y recobra su figura mientras el verdadero Gunther y Brunhild le siguen.
Brunhild se fija en la mano de Siegfried cuando éste
se adelanta hacia Gudrun y nota el anillo que le diera anteriormente. Brunhild se asombra no sólo de encontrar a
Siegfried entre aquella gente y de que no la recuerde o
finja no recordaJla, sino de que posea nuevamente su anillo. Le pregunta a Gunther por qué ha cedido al extranjero
el símbolo de su victoria sobre ella. Gunther no comprende ,
por qué ignora la existencia de tal anillo. Brunhild adivina
lo sucedido y acusa de falso y de traidor a Siegfried creyendo que la ha vendido. Siegfried y Gudrun se alejan y
Brunhild pide ser vengada del que la ha engañado vilmente. Gunther ignorante de todo, llega a sospechar que Siegfried faltó a su juramento y que aquella noche poseyó a
Brunhild. Hagen hace que la sospecha y el odio contra Siegfried sean mayores. Hagen promete matar a Siegfried.
Al día siguiente hay una cacería a la que asisten Gunther, Hagen y el alegre héroe. Siegfried se detiene junto
al Rhin donde nadan las tres ninfas a las que un día despojara Alberich de su tesoro. Le anuncian desgracias que
le traerá el anillo mágico que le convierte en árbitro del
mundo, mientras los enanos, los gigantes y los dioses luchan
por la supremacía. Cuando el anillo vuelve al Rhin, esas
razas desaparecerán y solo los hombres regirán la tierra.
Siegfried se rie de ellas y vuelve al lado de sus compañeros
de caza. Al calor del vivac, les muestra la espada que él
mismo forjó. Habla de su lucha con el dragón y de cómo
llegó a entender el lenguaje de los pájaros. Pasan sobre sus

68

cabezas dos cuervos graznando y Hagen astutamente le
pregunta:
"¿Puedes entender lo que esos cuervos dicenY
Siegfried se vuelve y entonces Hagen le clava su lanza
en la es-palda diciendo: "¡Me gritan: Venganza!"

Siegfried muere y en su agonía vuelve a recordar a
Brunhild. .
Siegfried es puesto sobre su escudo y conducido al
palacio de Gunther.
Wagner ha revestido este momento de gran solemnidad
Y la Marcha Fúnebre con que llora la muerte del héroe,
hace surgir uno a uno los motivos anteriores de un modo
significativo.
Gudrun se arroja desconsolada sobre el cadáver de su
esposo, pero Brunhild la aparta altivamente y le dice con
desprecio:
"¡Tú jamás fuiste su esposa!"

Ordena formar una pira funeraria para Siegfried y en
lo alto es puesto el cuerpo de éste. Brunhild toma a su caballo Grani y de las riendas lo conduce también al lado del
héroe muerto. Clava su espada entre ella y Siegfried y lo
despoja_del anillo maldito. Con una antorcha enciende la
pira Y•arroja el anillo al Rhin donde las tres ninfas lo esperan. Hagen quiere salvar el anillo pero Gunther le cierra
el paso. Luchan y Gunther cae atravezado por la espada
de Hagen. Este se arroja al Rhin para recobrar el anillo
pero las nínfas del Rhin lo ahogan. Brunhild envuelta en
llamas grita:
"El fin de los dioses se aproxima
¡así arrojo el incendio
en la espléndida morada del W alhalla!"

69

�Y allá en la lejanía, la morada sagrada de los héroes
y de los dioses, desaparece devorada por el fuego . . .
Un mundo codiciado por los genios del mal y del bien
en continua lucha, es legado a un joven héroe que había
llegado a comprender con el lenguaje de la Naturaleza, los
misterios impenetrables del Universo, pero para convertirse en dueño absoluto e invulnerable era preciso renunciar
al Amor. Víctima del destino, cae el joven héroe y los dioses y los demonios, aterrorizados por su muerte, desaparecenen la Nada. Solo los hombres gobernarán ahora el mundo, con sus miserias, con sus pesares y sus alegrías. El
Amor regirá al mundo en adelante, y todas las funestas
sombras se desvanecerán en las tinieblas ...
Wagner, nos muestra su concepto mesiánico de la Historia, es decir, la esperanza de un mundo mejor que ha de
venir tras el desastre universal. Desde el principio, el poeta
nos hace ver un mundo corrompido y decadente, próximo
al derrumbe.
La codicia y la ambición por el poder, sacude a los pueblos y a los caudillos y la más grande aspiración de éstos,
es la dominación mundial.
Para alcanzarlo, deben despojarse del amor que es el
motor del Universo.

destruir su doctrina.
Es la historia de todos los hombres que se elevaron por
encima de los demás seres, perseguidos cruelmente y llevados al suplicio, triunfan sobre la conciencia de los Plle4
blos.
Este triunfo póstumo y análogo de Cristo y de Sigfrido, ha inclinado sin duda a Wagner a elegir el Misterio
Cristiano de "Parsifal" y mostrarlo al mundo como la obra
cumbre de su gloria excelsa.
Las profecías del Voluspá en el nórdico Edda de los
escandinavos, guarda gran semejanza con el Apocalipsis
de San Juan. Parece que todas las razas aspiran a una época reformadora y redentora. Todas las doctrinas de los
grandes ideólogos, anhelan un futuro mejor.

El mismo Georg Biichner en su drama "La muerte de
Dantón", pone en labios del cruel Robespierre "el incorruptible", estas palabras:
"La revolución es como las hijas de Pelias. Destruye
a los Hombres para hacerlos mejor. La Humanídad se levantará inmaculada y poderosa después de este baño de
sangre, como salida de las manos del Creador".
En Wagner, vigoroso músico, adivinamos el poeta, el
filósofo profundo y el sublime místico ...

El Poder lo alcanza quien menos lo desea, el Héroe
sublime, inmortal, eterno. Sus enemigos conspiran para derribarlo y lo consiguen por medio de la traición, pero el
Héroe se sublimiza en el Holocausto, alcanza su más grande triunfo en el sacrificio, mientras sus adversarios son
arrastrados al abismo que ellos mismos se labraron.

Sus obras tan germánicas, no pierden jamás de vista
el ideal helénico que desde joven ha animado al genio. Al
escribir "Lohengrin", pensaba en el mito griego de Eros
y Psique.

La Historia se repite. También Cristo alcanza la victoria en el patíbulo. Clavado en una cruz humillante, derrota a todos aquellos que quisieron borrar su memoria y

Aun su teoria del drama musical, se remonta hasta
el origen de la tragedia griega, el cual no fue otro que los
antiguos festivales sagrados en honor de Dionisos. Si bien,

70

71

�no ha legado hasta nosotros la música griega, es de suponerse que el drama primitivo se cantaba, no se recitaba
como en nuestros tiempos. A eso aspira Wagner. A la reconciliación de la Poesía y la Música. "Parsifal", es la última de sus obras. En ella renueva el antiguo mito caballeresco del Paladín Perceval, antiguo caballero de la Mesa
Redonda del Rey Arturo. Wolfram Von Eschenbach le ha
guiado hasta él.
Parsifal o Parzival, es criado en la soledad de los bosques por su madre Herzeleid después de la muerte de su
padre Gamuret.
Estando un día cazando, descubre el castillo misterioso
de Montsalvat, donde una congregación de Caballeros guarda la copa donde bebió Cristo en la Ultima Cena, o sea, el
Santo Grial, y la Sagradai Lanza con que Longinos lo hirió
en la Cruz. Amfortas, hijo del Rey Titurel y caudíllo de
aquellos adalides, falta a su juramento de castidad Y de
v4fud, seducido por la maga Kundry al servicio del díabólico Klingsohr, un enemigo encarnizado de los Caballeros
del Grial. Klingsohr lo hiere con la Lanza Sagrada Y le
causa una llaga profunda que le atormenta con atroces
dolores. Sólo puede ser curado, por quien haya resistido
a las tentaciones que Klingsohr y Kundry pongan en su
c;µnino. Guiado por el anciano Gurnemanz, Parsifal triunfa
de la terrible prueba, recobra la Lanza Sagrada Y, d~ye
el castillo de Klingsohr. Cura milagorsamente al desdíchado
Amfortas y es nombrado Rey de Montsalvat.
Con esta obra, Wagner se ha incorporado al ideal
ascético medioeval en que se triunfa por la renunciación
a la vida mundana y se aspira al placer del Amor Divino.

continua, sin desmayar jamás, terminaba sus días tranquilamente en brazos de su esposa Cósima Liszt, legando
a la Humanidad, su música inmortal y su obra gloriosa.
Sus restos fueron respetuosamente trasladados a su casita
en Wahnfried, cerca de Bayreuth, donde reposan hasta el
fin de los Siglos. Su hijo Siegfried Wagner, fue más tarde
Director del Teatro de Bayreuth. Su obra será aplaudída
y admirada mientras los hombres conserven en el fondo
de su alma, el sentido de lo bello y lo grandíoso.
Algún tiempo después de la muerte de Wagner, Friedrich Nietzsche a quien una sincera amistad le había unido
y quien posteriormente lanzó víolentos ataques contra Wagner, fue invítado por una antigua amiga de ambos a escuchar "Parsifal".
Nietzsche se negó al principio, pero aceptó finalmente.
Durante la audíción, permaneció en actitud extática y al final exclamó: "¡Es lo más bello y sublime que he escuchado
de Wagner!" Luego permaneció un momento en silencio y
después d~ unos instantes, añadíó: "No sé que habré significado yo, para Wagner, para mi, él ha sido todo".
Así Wagner arrastró con su avasalladora personalidad
a los adíctos y a los adversarios.

FRANZ BOUCHSPIES.

Tranquilo y satisfecho, Wagner conoce que su obra
está consumada. Durante unas vacaciones de invierno en
Venecia, Richard Wagner muere víctima de una apoplejía,
en el Palacio de Vendramin, el 13 de febrero de 1883, a
las cuatro de la tarde ...
El glorioso Titán, el Coloso cuya vida fue de lucha
72

73

�BIBLIOGRAFIA

"La Poesía Alemana"

José Jarnés (Edítor) 1947

"Leyenda Heróica de
los Germanos"

Walters y Petersen
(Traducción de José Gaos.
Revista de Occidente 1950)

"Parzival"

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"El padrino de Wagner"

Otto Bournot

"Wagner"

"Mitología" (Los Dioses
y los Héroes)

Tomás Bulfinch

Guy de Pourtalés

" Wagner"

R. L. Jacobs

"El Caso Wagner"

F. Nietzsche

" Fuego Mágico"

Bertita Harding

"Orígenes de la Novela"

Marcelino Menéndez y Pelayo

''Wagner''

Edouard Schuré

Hans Von Wolzogen

"Mi Vida"

Richard Wagner

"La Edda"
(La canción de los dioses
y de los Héroes)

"El Hombre y la Técnica"

Oswald Spengler

''Tristán e !solda"

J oseph Bedíer

"De Alemania"

Heinrich Heine

Anónimo

"Lohengrin"

Richard Wagner
(Traducción y estudio de
Ernesto de la Guardia)

"La Vida del Esforzado
Caballero Don Tristán
de Leonis"
"El Anillo del
Nibelungo"

"Wagner"

"Los Maestros Cantores
de Niirenberg"

"Wagner"

"El Holandés Volador"

" Wagner"

"Tristán e !solda"

" \Vagner"

''Tannhauser''

" Wagner"

"Correspondencia con
Mathilde Wessendonk"

Richard Wagner

"Correspondencia con Liszt" Richard Wagner
"Beethoven"

"La Música y lo~ Músicos"

Richard Wagner
Richard Wagner

"El Origen de la Tragedia" F. Nietzsche
"El Libro de Oro
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Victor Talking Machine
Company (1925)

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"Heinrich von Ofterdingen" Novalis
"La lucha de los Cantores
en el Wartburg"

Hoffmann

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�"Martín, el tonelero
de Niirenberg"

Hoffmann

"Rienzi, ei último Tribuno"

Bulwer Lytton

"Parsifal"

"Wagner"

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Juan C. Zorrilla de San Martín

"La Música y la Poesía
del Porvenir"

"Wagner"

76

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ABMAS Y LETRAS/Publicación t.rimest.ral.
de la Universidad de
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REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ
Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�y

LETK!S

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 2

Año 11

Junio de 1968

Segunda Epoca

SUMARIO
María Guadalupe Martí.nez Berrones, "El Renacimiento
Espatñ.ol" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Gonzalo Ag;uirre Beltrán, "La Escuela Antropológica
Mexicana y su Aporte a la Teoría y l:a Práctica de
La Integración Regional" .. . . . . . . . . .... .. 23
Gerardo de León Torres, "Arquitectura Monumental del
Medioev&lt;&gt;'" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... 49
man Cario Von Naclrer, "El Mil,agro Griego" ...... 63
Sergio •M ario Estrada García, "E&lt;l Tra'bajo Social; Materia Prima de la Industria" . .
. . . . . . . . . . 73

�EL RENAOIMIENTO ESPAivOL

SUMARIO

1.-Introducción.
2-.El Neo-Platonismo: León Hebreo, Boscán, Cristóbal de
Fonseca.
3.-La Lírica. Influencias italianas: Garcilaso y Boscán.
4.-La Epica. Fernando de Herrera.
5.-La Mística. Santa Teresa de Jesús y S. Juan de la Cruz.
6.-Tránsito al Barroco. Lope de Vega, Quevedo, Luis de
Góngora y Argote, Calderón de la Barca.
7.-Don Miguel de Cervantes Saavedra: El Quijote.
8.-Conclusión.
5

�MARIA GUADALlJPE MARTINEZ BERRO~"'ES

EL RENACIMIENTO ESPMOL*
1.-INTRODUGGION

Queremos exponer a ustedes, en principio, las ideas primordiales y características que este movimíento cultural, el
Renacimiento implica.
Renacimiento no quiere solo decir dar vida nueva, rP.-novar, volver a lo nuevo; quiere decir una renovación en todos
los aspectos culturales de un determinado momento y estado
de vida.
Tanto la Reforma comenzada por Martín Lutero como la
Contrarreforma se proponían la resurrección de la vida religiosa, de la moral. Desde 1540 el desarrollo del Renacimiento
Español penetra, poco a poco, en las vías de la Contrarreforma, lo que algunos historiadores han llamado Segundo
Renacimiento.
En cuanto al Renacimiento Español propiamente dicho,
en relación con la evolución de las ideas, podemos aseverar
que hubo tres planos o grados: uno neo-platónico, otro ascético, derivado de diversas fuentes; y un tercero, mistico, como refinamiento de las ideas anteriores en el ámbito religioso.
"Esta trilogía de platonismo, ascética y mística, no les
lle_vó otra vez a la Edad Media, ni encadenó de nuevo el in• Conferencia pronunciada por la Dra. Maria Guadalupe Martinez
Berrones en el Teatro de la República de fa Unidad Cultural Universitaria, el -27 de julio de 1968, dentro del curso "Panorama de la
Cultura Universal", organizado por el D.E.U. de la U.N.L.

7

�dividuo al sacerdocio. Lo que hizo, puesto que despertaba en
cada cual la reflexión filosófica, no fue, al fin y al cabo, más
que poner en obra un verdadero renacimiento espiritual,
una renovación interior al individuo por medio de la educación de la voluntad, de la fuerza purificadora del amor y del
conocimiento del mundo y de sí mismo" (1) dice Ludwig
Pfandl
2.-EL NEO-PLATONISMO: LEON HEBREO, BOSCAN,
CRISTOBAL DE FONSEOA .

Sabemos que el renacimiento de las ideas platónicas
procede de Italia y especialmente de Florencia.
A mediados del S. XV hubo una gran emigración a
Italia, de eruditos griegos, causa ésta que dio origen a su
renovación ideológica. Sus manuscritos fueron discutidos y
divulgados en Italia, de donde posteriormente pasaron a España. Platón, tan poco conocido en la Edad Media, se convierte, de pronto, en el más conocido escritor de la época
renacentista, en España, a través de los escritos de León
Hebreo, Boscán y Cristóbal de Fonseca. El Neo-platonismo
italiano pasa a España después de unas vivas y estrechas
relaciones espirituales, literarias y editoriales de ambos países, como consecuencia de la institución de los Virreyes de
Nápoles y Sicilia - 1504- y del Ducado español de :Milán. - 1521-.
Y asi como en el terreno ideológico se difundieron las
ideas platónicas, asimismo en el filosófico y teológico predominó la Neo-Escolástica basada en la Surnma Theológica
de Santo Tomás de Aquino, cuya influencia se observa, por
ejemplo, en Fray Luis de León o los místicos carmelitas
españoles.
La teoría platónica que más se divulga en el campo
literario es la "teoría del amor" esbozada en los Diálogos
(1) .-p. 32.-Pfand L.-Hlstori&amp; de la Literatura Nacional Española en
la Edad de Oro. Ed. Gustavo Gilí, S. A.-Madrid, 1952.

8

de Platón y en especial en El Banquete. Como sabemos, la
temática de esta obra consiste en una polémica acerca del
amor y de ·las diferentes posiciones ante el mismo, de los
allí ·comparecientes. Posteriormente fue trasladado este- terna al campo social, enfocando las cualidades que una dama
y un caballero deben tener para ser amados; polémica que
se Heva a cabo en torno a la Duquesa Emilia, en el libro
n Cortegiano, de Baldassar Castiglione, traducido al español -1534-, por Boscán, poeta y prosista, quien con esta
obra logra la fama y publicidad.
Asimismo, Los Dialoghi d'amore del judío español León
Hebreo, fueron editados en su lengua original en 1535 . y,
posteriormente, traducidos al español, en los años 1558,
1582 y 1590.
Más tarde, Cristóbal de Fonseca da publicidad a las
ideas filosóficas y literarias platónicas a través de un tratado que denominó Tratado del amor. de Dios, obra que fue
conocida, según se supone, por Cervantes, pues en su prólogo al Quijote hace alusión a la misma.
Platón, en su "teoría del amor" alude que, a través
del conocimiento de la belleza física, concreta, y del amor
hacia la mujer, pbr ejemplo, ennobleciendo sus virtudes,
se puede llegar al conocimiento de la verdadera belleza que
es la Belleza de Dios, de la cual la belleza humana es solo
un reflejo.
"Para el hombre del siglo XVI, la teoría platónica del
amor significaba la solución de la severa oposición medieval
entre el amor divino, purificador y dispensador único de la
bienaventuranza y el vulgar amor carnal. El Eros platónico
elevaba a sus servidores desde las cosas perecederas hasta
las ideas eternas y juntaba con lazos éticos de armónica
unidad lo que antes constituía un agudo dualismo. La deci~ida adaptación al ideal cristiano es la característica espanola en este movimiento espiritual común a todos los pueblos románicos". (1).
(1).- p. 41.-Pfandl Ludwig.-Opus Cit.

9

�Dice Platón en el Symposion. "Este es el camino para
subir desde uno a dos y desde dos a todos los cuerpos hermosos, y desde éstos a la hermosa conducta de la vida, y
desde ella a las hermosas nociones de las cosas, y de ellas,
finalmente, al conocimiento de la hermosura misma".
Ahora bien, El Cortesano, traducido del italiano por
Boscán, sirvió de manual del modelo del "perfecto hombre
de corte". A la vez, sirve de fundamento y ennoblece el amor
platónico-cristiano, cuyo coronamiento es la cumbre de la
obra. El espíritu noble del italiano, guiado por Platón, dio
al pueblo español, como decíamos, en este libro, la clave a
seguir por el hombre ·que quiere perfeccionarse en la vida
social y en su conducta amorosa, ennobleciendo la pasión
terrena en una belleza idealizada que conduce a la belleza
inmortal. Es verdaderamente la obra de Castiglione una
concepción total de la vida, verdadera base humanistica y
filosófica. Como decíamos, Castiglione fue más leído que
el judío León Hebreo o Fonseca, en España, por ser su concepción de la vida más próxima al espíritu cristiano del' español del Medioevo.

tema del amor, que se capta a través de las ideas: Las ideas
son entes que atraen al hombre, al que hacen moverse; y
como el amor concreto es propio del hombre, éste tiende al
amor absoluto, a la contemplación de la belleza absoluta y
del bien absoluto, o sean las ideas "en sí".
-

Ahora bien, siguiendo la transformación ideológica de
"la teoría platónica del amor", en León Hebreo y en Cristóbal de Fonseca, tenemos esa transmutación a que se hace
alusión: las ideas religiosas cristiano-filosófico-tomistas, propias de la época.
3.-LA LIRICA. INFLUENCIAS ITALIANAS: GARCILASO Y BOSCAN.

Posteriormente, en España, dentro del marco renacentista encontramos además de Boscán, como prosista y traductor de El Cortesano, de Castiglione y poeta de gran interés
en su época, a Garcilaso -1503-1536- poeta lírico que alcanzó las más altas cumbres poéticas con sus Eglosas, que
tienen una fuerte influencia italiana.

León Hebreo, a su vez, en sus Diálogos del Amor, plantea filosóficamente la "teoría del amor" platónico llegando
a una unidad del amor de Dios y del mundo, como principio
filosófico universal. Dios, en un acto de amor puro creó al
hombre; de aquí que exista en todas las cosas creadas esa
armonía que es la admiración del hombre que se pone a dilucidar el porqué de las cosas, del Universo y del Hombre,
o sea, del hombre que filosofa.

Garcilaso es el introductor del "endecasílabo" -verso
de procedencia italiana- en la Literatura Española, y del
tema pastoril e idílico. Sus principales personajes en las Eglogas, Salido y Nemoroso, son pastores con una cultura y
una sensibilidad exquisitas; cuyos poemas amorosos son unos
de los más tiernos jamás oídos en el habla de los pastores,
que se quejan por no ser correspondidos por su amada. Veamos:

Por su parte, Cristóbal de Fonseca, en su Tratado del
Amor de Dios, enfoca más la "Teoría platónica del amor" a
esa elevación total del alma, del espíritu humano hacia ese
Ser que es Uno y que todo lo es: Dios.

SALICIO

Tenemos, pues, en estas tres obras, tres diversas posiciones, puntos de vista o enfoques en Platón, con su mente
pagana, en su libro El Banquete, donde muestra las diversas
actitudes ante la vida, de los asistentes al convivio, sobre el
10

" ¡Oh más dura que mármol a mis quejas
y al encendido fuego en que me quemo
m ás helada que nieve, Galatea!
Estoy muriendo, y aun la vida t emo;
témola con razón, pues tú me dejas;
que no ,hay sin ti el vivir para qué sea.
Vergiienza he que me vea
ninguno en tal estado,
11

�de ti desamparado,
y de mi mismo yo me corro agora". (1)
4.-LA
EPICA: FERNANDO DE HERRERA..
-

Luego, siguiendo la línea poética, dentro del Renacimiento Español, tenemos a Fernando de Herrera -15341597-, cuyos versos no son del tema amoroso cantado por
Garcilaso sino de loor a la Patria y a los héroes. Observamos cómo el espíritu romano sigue transmitiéndose en la
cultura renacentista europea y española: Aquel Horacio de
la cbra de Corneille, que lucha por su amor a ía patria y
por el de su amada, logra vencer su p~ión amorosa humana
por el deber patriótico. Es el héroe de los Horados contra
los Curiáceos, que canta las glorias guerreras y el recio nacionalismo romano. En España, estos ideales y sentimientos
humanos los captamos en Herrera,·pues mientras que, como
decíamos, Garcilaso canta a la Mujer, Herrera a la Patria.
Posteriormente, estos sentimientos del amor a la Mujer y a la Patria se funden con el de la Religión, lo que nos
viene a dar luego, en España, a los Místicos como Fray Luis
de León, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, entre
otros.
Así pues, el Renacimiento es un movimiento cultural que
se difundió en toda Europa y en el mundo occidental: las
ideas primordiales y fundamentales que resurgieron fueron
greco-romanas. O sea, la cultura renacentista italiana se
introdujo en el mundo europeo y en la cultura española, en
nuestro caso; luego el Renacimiento francés que históricamente es posterior al Español -S. XVII-; siglo en el que
se dan las grandes cumbres literarias francesas como CorneilJe, Racine, Moliere, los dramaturgos clásicos franceses
por excelencia.
Pero no vamos a introducirnos, en esta ocasión, en el
Renacimiento francés. Nuestro objeto es el Español.
(1).-Egloga Primer a . p. 26.-Garcilaso y Boscán.-0. C. Ed. Aguilar.- Madrid, 1954.

12

Como decíamos, esa fluctuación ideológica del tema
amoroso de las grandes corrientes pagana y cristiana, viene
a desembocar en la Mística, en España.
5;-LA MISTICA: SANTA TERESA DE JESUS Y S. JUAN
· DELA CRUZ.
•

Ahora bien, nos preguntamos: ¿Qué es el Misticismo?
El misticismo es un modo de vida, una actitud ante la
vida de ciertos hombres que vivieron en el Siglo de Oro Español, y que se repite aisladamente en nuestras épocas. Literariamente constituye un género propio de España, que
se originó en este pueblo como lo fue, asimismo, la Picaresca. La palabra "Misticismo" procede del griego µucmxó~-)
cerrar, guardar un secreto, palabra relacionada con "mysterium". De aquí, místico, escondido. Sabemos que hay y ha
habido una mística budista, israelita, islámica; mas la que
nos interesa, por ahora, es la cristiana, de la que vamos a
hablar: "Es algo serio e íntimo, un estado de alma que no es
regalado entre sueños, sino que, cuando es asequible, ha de
ser laboriosamente obtenido, fruto, no sólo de extraordinaria
piedad, de soberano dominio de todos los afectos, y de profundo conocimiento de la propia psiquis, sino también de
una disposición especial y de cierto estado religioso de elección" (1).
O sea la unión del alma con Dios en la vida terrenal
"participatip visionis beatificae".
En fin, el fin fundamental y último de esta actitud de
vida es la unificación con Dios en la plenitud de la fe y el
amor.
A.hora bien, hablar, en el Siglo XX de místicos es un
tanto raro, aunque hay casos aislados dentro del mundo poético, por ejemplo Charles Peguy, Ramón López Velarde, un
Carlos Pellicer o Eduardo Ordóñez, quienes tienden dentro
de su poética religiosa hacia el Misticismo.
(1).-p. 49.-Pfandl, Ludwig.-Opus Cit.

13

�Sin embargo, los famosos éxtasis de que nos habla Santa
Teresa de Jesús en su Vida, como un grado de ascención
mística, son vuelos del espíritu muy especiales que se captan,
solamente, acercándose a estos autores con un dominio pleno
de sí y una fe cristiana para poder comprenderlos. Difícilmente será comprendida una obra religiosa o una composición poética mística si no se tienen los conocimientos previos
y la disposición para ello.
De los místicos españoles que vamos a habiar a ustedes
ahora son Santa Teresa de Jesús, la llamada "Doctora Evan~
gélica" y San Juan de la Cruz, ambos carmelitas, poetas
cumbres de la Mística Española.
Santa Teresa de Jesús -1515-1582- nace en Avifa,
ciudad fría, con un cierto aire de misticismo. Aún existe el
Convento de la Encarnación donde profesó en la orden carmelitana. Fue hija de un matrimonio pQ.._blado de hijos. Muy
niña aún, perdió a su madre y nos cuenta cómo en el Colegio a donde la envió su padre a estudiar, le nació la idea
de irse de religiosa, estado al que llegó no sin dificultades,
ya que no disfrutaba de buena salud. Una vez de religiosa
se dedicó a la reforma de los Conventos, a la vida cristiana
y a la enseñanza de sus compañeras.
En algunos de sus libros expone la manera de ir ascendiendo gradualmente en la meditación, en la oración y
en el conocimiento de Dios, por ejemplo en Camino de Per-

i ección, Castillo

Interior o las Morada!!, Conceptos de a.mor

de Dios, entre otros. Además, sus libros sobre las reformas

de los conventos y su poesía, cuya obra famosa "Vivo sin
vivir en mí" es bien conocida y cuyos primeros versos que
coinciden con otros de San Juan de la Cruz, dieron lugar a
dudar de la prioridad de una u otra. Veamos:

•

"Fivo sin vivir en mí,
Y de tal manera espero,
Que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,

14

Después que muero de amor;
Porque vivo en el Señor,
Que me quiso para sí.
Cuando el corazón le dí
Puso en él este letrero:
Que muero porque no muero". (1)

San Juan de la Cruz -1542-1591-, también como Santa Teresa, nace en ·el mismo ambiente geográfico, en Fontiveros (Avila). Fue otro carmelita, que nos ha legado su famoso Cántico Espiritual, poesía lírica que nos muestra un
verdadero misticismo. Su captación del amor a Dios en un
paralelismo al amor humano es una verdadera prueba de
esa transmutación mística. Representa el Cántico Espiritual
la unión del alma con Dios asi como en el matrimonio, el
mayor simbolismo es la unión de los seres amados. El Esposo habla a la Esposa en términos tan elevados de una lírica amorosa tan espiritual que el alma se eleva. Veamos:
Esposo:
uEntrádose ha la Esposa
en el ameno huerto deseado
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos del Amado" ... (2)

Luego hay un momento de unión mística, de transformación, de evasión, de amor:
Esposa:
"En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sab~
y el ganado perdí que antes seguía.
Allí me dió su pecho;
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
(1).- p. 121.- l\'.lísticos Españoles.-Biblioteca Literaria del Estudiante.
Madrid, 1941.
(2).- p. 205.-ffisticos Españoles.-Opus Cit.

15

�y yo ,le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su Esposa". (1)

Ahora bien, no quiero tampoco cansar su atención sobre
estos temas místicos, aunque en el Renacimiento es una
lógica evolución: fue allí a donde llegó el alma española del
Siglo XVI y a donde llegan las almas religiosas, muchas
veces, como nos decía en una conferencia Ermilo Abreu
Gómez: solo resta, en ciertos momentos, elevar la mirada
a lo alto: Eso fue lo que hicieron los místicos que se dieron
en una España magnánima en toaos los aspectos: económico, social, político, literario, religioso.
Esto fue, pues, el Misticismo, .el momento cumbre del
alma religiosa española y del alma lírica religiosa.
6.-TRANSITO AL BARROCO: LOPE DE VEGA, QUEVEDO, GONGORA, CALDERON.

En cuanto a la Dramática, cuyos orígenes se remontan
al teatro griego, con la temática religiosa, (pues sabemos
que se originó por el culto al dios Baco) ; asimismo, en España se da el "Auto Sacramental", un tipo de obra dramática que viene a ser una culminación del espíritu religioso
que comienza desde el Medioevo.
Tenemos entre las pruebq5 de este tipo de obras, unos
fragmentos del "Auto de los Reyes Magos", hacia el Siglo
XII, obra cuyo tema es la adoración del Dios-Niño. Posteriormente, a través de Valdevielso, Lope de Vega y Calderón dan el mayor auge a este tipo de obra dramática. Lope
y Valdevielso con un tema un tanto religioso-pagano y Calderón que da vida y renombre al "Auto Sacramental" propiamente dicho, cuyos temas son los diversos dogmaSI de la
religión cristiana. Estas obras se representaban el día de
"Corpus Christi" en Espai?,a, con todo su esplendor. Como
sabemos, con Calderón se da la corriente barroca que es uno
(1) .-p.

206.-Místicos Españoles Id.

16

de los momentos claves del Renacimiento en España. Alli
se funden esas dos grandes modalidades literarias denominadas el Conceptismo y el Culteranismo cuyas finalidades
prmcipales son: el uno; velar por la idea, el otro por la forma. S.us representantes son Quevedo y Góngora.
Don Francisco de Quevedo y Villegas -1580-1645-,
representantes del Conceptismo, cuya vida fue una constante
alternativa de dichas y desdichas; "el escritor del contrapunto" como se le ha llamado, fue un verdadero poeta de grandes vuelos: a través de sus sátiras, sonetos, canciones, romances, letrillas y jácaras; y un prosista, estilista de los
mejores en sus Sueños, por ejemplo.
En él tenemos "al barroco de cuerpo entero" a veces
al satírico pesimista o irónico o al reflexivo pensador.
En sus Sueños, tenemos al irónico estilista y al filósofo,
como en el famoso sueño del Juicio Final. Veamos el pasaje
en el cual se lleva a cabo la Audiencia última, ante Dios:
"Dios estaba vestido de sí mismo, hermoso para los santos y enojado para los perdidos; el sol y las estrellas colgando de su boca, el viento tullido y mudo, el agua recostada
en sus orillas., suspensa la tierra, temerosa en sus hijos, de
los hombresº.
"Algunos amenazaban al que les enseñó con su mal
ejemplo peores costumbres. Todos en general pensativos:
los justos, en qué gracias darían a Dios, cómo rogarían
por sí, y los malos, en dar disculpas".
"Andaban los ángeles custodios mostrando en sus pasos y colores las cuentas que tenían que dar de sus encomendados, y los demonios repasando sus copias, tarjas y procesos. Al fin, todos los defensores estaban de la parte de
adentro, y los acusadores de la de afuera. Estaban los diez
mandamientos por guardas de una puerta tan angosta, que
los que estaban a puros ayunos flacos, aún tenían algo que

17

�I

llas, por ejemplo:

dejar en la estrechura''.(1)
En El Buscón, tenemos al pícaro que se ríe de la vida.
Bien, decíamos que Quevedo es uno de los grandes escritores del Siglo de Oro, así como Góngora - 1561-1627- el
escritor básico para la nueva poética de fines del XIX Y
principios del XX.
Góngora, en un principio admira la poesía de Fernando
de Herrera- ? -1597), apellidado por sus contemporáneos
con el sobrenombre de divino, influencia que captamos por
ejemplo en la Oda a la Armada Invencible, de 1588.

ª Levanta, España, 'tu famosa diestra
Desde el francés Pirenne al moro Athl,ante,
Y al ronco son de trompas belicosas
Haz, envuelta en durísimo diamante,
De tus valientes hijos feroz muestra
Debajo de tus señas victorio~as . . ."

Bien, ¿quién fue D. Luis de Góngora y Argote?
Don Luis de Góngora y Argote vino al mundo en Córdoba en 1561 y muere a los sesenta y seis años, victima de
una enfermedad en 1627.
De su vida juvenil se sabe que abandonó la Universidad
de Salamanca; sus estudios los perdió entre músicas, baile,
desafíos, juegos de cartas. En 1612 fue capellán de la Corte
de Felipe II, trabajo en el que duró como doce ,años más,
hasta su muerte.
Se ha atacado la obra de Góngora como la obra de un
loco, mas la ironía no es del todo posible. Como decíamos,
es uno de los poetas más estudiados desde que el Modernismo y los poetas franceses del Parnaso tienden más a la
forma que al contenido del verso.
De la obra poética de Góngora, son famosas sus letri•

ª Andeme yo caliente
aunque se ria la, gente";
las Soledades y la FábUla de Poli/emo y Gawtea; con sus
obscuridades y sus giros rebuscados.
Galatea es la más hermosa de las ninfas de Sicilia. El
pastor Acis obtiene su amor, pero Polifemo, el gigante de un
solo ojo, celoso, .le lanza un enorme peñasco que lo aplasta,
mas por las imploraciones que Galatea hace a los dioses,
éstos transforman .al angustiado Acis "en un arroyo cristalino". Esa es la fábula de Galatea. Sin embargo, el valor supremo del poema estriba en la forma, en esa belleza descriptiva. Y tanto en esta fábula como en las Soledades tenemos
a un poeta que se nos revela como un pintor loable. El paisaje, la belleza femenina y el sentimiento son los tres puntos
capitales de su obra, así como en el Renacimiento son la Mujer, la Naturaleza y el Amor.
' Vemos, pues, que a través de la poesía y de la literatura
en general, a partir del Renacimiento hasta el Barroco, tenemos temas y características capitales que forman el eje
de este monumento literario y de evolución cultural de una
sociedad: España:
Ahora bien, quisiera hacer hincapié dentro de esta exposición sobre el Renacimiento Español, en el "Auto Sacramental" de Calderón d_e la Barca; obra, como decíamos,
de la Dramaturgia española y uno de los géneros más específicamente españoles.
El "Auto Sacramental" es una obra teatral, escrita en
un acto, para ser representada, sobre el tema de la Eucaristía.

(1) .-17.- Quevedo.-Los Sueños.- Biblioteca Mundial Sopena . 2a. Ed.
1945.

En España eran representados los "Autos Sacramentales" el día de Corpus Christi, con una fastuosidad extrema.
Hubo "Autos" que se representaron en el Parque del "Buen

18

19

�Retiro" en Madrid, con ese lago y ese escenario al natural
que servían para aumentar ese colorido y esa fastuosidad
propia de la representación. Entre los autos calderonianos
hay de diversa índole: filosóficos o teológicos, por ejemplo:
La Cena de BaUasar, El Año Santo en Roma, Las Bodas
Entre el Alma y el Amor Divino, El Pleito Matrimonial (alma y cuerpo) , entre otros.
"No es un teatro de pasiones y conflictos de amor, ni
ninguna escena de la vida diaria, en la cual era el entretenimiento esencial y la profundidad de pensamiento lo ocasional y extraordinario; en oposición al espectáculo semanal, son una solemnidad anual, pomposamente celebrada,
son un drama religioso de ideas, de asunto preferentemente
histórico, esto es, orientado en el sentido de la fe". (1)
Continuando con la línea dramática en el Siglo de Oro
tenemos además de Calderón de la Barca, a Lope de Vega,
a Tirso de Molina y al mexicano Juan Ruíz de Alarcón.
Mas no es esta exposición sobre el Renacimiento más
que un pequeño esquema de lo que fue ese florecimiento
cultural que en literatura dio origen a esas grandes glorias
de la cultura universal. No quiero, sin embargo, dejar de
citar al genio máximo de la novela, a Cervantes Saavedra.
7.-D. MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.
-1547-1616-.

D. Miguel de Cervantes Saavedra, hijo del médico Rodrigo Cervantes y de doña Leonor de Cortinas, en su obra
cumbre El Quijote de la Mancha se lanza por los campos de
España en pos de aventuras para imponer la justicia; dio
renombre a la España de su época y a la cultura española
de todos los tiempos.
Fue "El Manco de Lepanto" un genio de todos los genios. A través de su Quijote nos muestra el ideal caballe(1).-p. 471.- PfandI, Ludwig.- Opus Cit.

20

resco d~ un idealista y de un hombre cabal que lucha por
su patria y por su dama a quien le ofrece sus glorias obtenidas. Se arma caballero con las formalidades que establecían los "libros de caball'erías", a los que tiende su sátira;
se busca un caballo al cual llama "Rocinante"; asimismo,
un escudero, que sirve de contrapeso al "caballero andante",
eJ bueno de Sancho Panza, con ,su genio simple y su no menos amplio conocimiento de la vida, quien es convencido por
su amo Y del que aprende un tanto su idealismo: desea ser
~obernante de la Insula Barataria y llega a serlo y sabe
unponer la j~ticia cuando se llega el caso, por ejemplo,
cuando la mUJer de costumbres "no gratas" se quejó de
que le habían robado su honra, le puso como prueba de su
ve~acidad que guardase una bolsa de dineros y fue tal su
cmdado que no perdió uno solo. Entonces le dijo el Gobernador Sancho a su acusado: si esta mujer hubiese cuidado
su honra tal como cuidó "la bolsa de los dineros" no hubiera
venido a poner su queja. Y lo absuelve.
"El caballero de la Triste Figura", Don Quijote, por su
p~rte, al final de la obra, después de muchas correrlas y glorias que ofrece a su Dulcinea, regresa a su casa donde vive
en compañí~ del Ama y de la Sobrina, recobra la razón y
muere apaciblemente después de haber hecho su testamento, rodeado de sus amigos, el Cura, el Bachiller y el Barbero.
Con esta obra, Cervantes ha querido idealizar "al cab_aller~ verdadero", "al verdadero caballero español" que
s1mbohza en su obra. Representa, asimismo, la actitud ante
~a vida del español ante su dama y ante su patria. El QuiJote, Alonso Quijano muere y se enfrenta ante la muerte
con_ valentía y honradez, con fama y con honor. Así, parece
decirnos Cervantes, se debe morir. El mismo, Don Miguel
de Cervantes Saavedra muere con honra y es honra de la
España de su tiempo, de la Literatura Española y de la Literatura Universal.
Este curso "Panorama de la Cultura Universal" que
patrocina Extensión Universitaria de la Universidad de Nue-

21

�vo León, y al que he tenido el honor de ser invitada para
hacer esta exposición de un momento cumbre de la: cultura
como es el Renacimiento Español como hecho histórico y
social es una rama de las Humanidades que difícilmente
escapa al verdadero humanista. Es por ello que todos estos
escritos renacentistas tienen un valor tan intrínsecamente
humano y a la vez tan universal.
8.-CONCLUSION.

. Concluimos nuestra plática diciendo a ustedes que tanto
Garcilaso, como Boscán o Herrera, o Calderón o Cervantes
son dignos exponentes del hombre y de la cultura y a quienes nos los hayal'.\ leído, os sugiero su lectura, en todos los
aspectos de interés y de valor.
Monterrey, N. L., julio 27 de .1968.
.
.
Lic. y Dra. María Guadalupe Martínez B.

BIBLIOGRAFIA
1.-Cervantes, ·Miguel de.-El Quijote--Ed. Espasa-Calpe.
Buenos Aires-México. 12a. ed. 1950.
2.- Garcilaso y Boscán.-O. C.-Ed. Aguilar.-Madrid,
1954.

LA ESCUELA ANTROPOLOGICA MEXICANA Y SU
APORTE A LA TEORIA Y LA PRACTICA DE
LA INTEGRACION REGIONAL

Por GONZALO AGUIRRE BELTRAN
La gran difusión que tienen las obras antropológicas
escritas por europeos y norteamericanos y el prestigio merecido que gozan sus autores por la espectacular trascen-•
dencia de sus contribuciones a la Ciencia del Hombre nos
lleva con frecuencia a olvidar los trabajos producidos por
los estudiosos latinoamericanos. Estos últimos han sido parcos en la magnitud de sus aportaciones que, por lo común,
solo son estimadas por el reducido círculo de quienes cultivan la disciplina. El tema a discusión, la integración y la
acción regionales, fue objeto de brillante tratamiento por
Julian H. Steward que elaboró una teoría y una práctica
del estudio de áreas bien conocidas por todos. 1

6.-Valbuena Prat, Angel.- Historia de la Literatura Española. Tomo I y II.-Editorial Gustavo Gili, S. A. 6a. ed.,
1960.

Menos sabido es que sobre el mismo asunto los antropólogos mexicanos han venido trabajando, con inusitada
continuidad, cuando menos desde hace cincuenta años. La
colaboración de cada uno de ellos puso en la obra no es
grande, pero como fue acumulativa, hoy día constituye un
cuerpo de doctrina que comienza a ser reconocido por propios y extraños. En la configuración de ese cuerpo de doctrina la contribución del que esto escribe es la más reciente,
pero no la más importante; ser el último en un momento
dado del devenir histórico representa siempre una ventaja
por la posibilidad que existe de aprovechar los aciertos y
los fracasos de quienes le precedieron a uno en la persecución del mismo propósito.

22

23

3.-Místicos Españoles.-Biblioteca Literaria del Estudiante.

Madrid, 1934.
4.-Pfandl Ludwig.-Historia de la Literatura Nacional Española de la Edad de Oro. Editorial Gustavo Gili, S. A.
Madrid, 1952.
5.-Quevedo.- Los Sueños.- Biblioteca Mundial Sopena,
2a. ed. 1945.
'

�Antes de exponer, en brevísimo sumario, la teoría y la
práctica de la integración regional tal y como la enuncio
con detallada amplitud en el libro Regiones de Re[ugio,
aparecido este mismo año, bueno es hacer ostensible las
importantes aportaciones que ideólogos y estudiosos hicieron para que fuese posible construir ese edificio.2
Ricardo Flores Magón, teorizante anarquista y precursor el más connotado de la Revolución Mexicana, conformándose con la tendencia que normaba el nacionalismo de
principios de siglo, no sin cierta razón, ubicó la culpa de
todos los males que padecía la nación en los episodios de la
conquista y la colonización realizados por la expansión europea durante el siglo XVI e idealizó el pasado indio, para
fundar en él los postulados de un programa que abogaba
por un comunismo utópico, en el que los hombres no se ve-rían constreñidos por los imperativos del gobierno.3 Las comunidades indígenas libres, con su economía de subsistencia
basada en la reciprocidad y la redistribución, en la que no
existen clases sociales ni la apropiación privada de la tierra,
donde la vida· del grupo no se rige, aparentemente, por la
coerción sino por el consensus y la estructura del poder
parece diluirse hasta tornarse incorpórea, fue el modelo que
Flores Magón se propuso difundir en extensión y profundidad por todo el país. No llegó a cristalizar sus propósitos;
sin embargo de ello, la influencia de sus prédicas fue factor
importante en la invención del ejido mexicano que, como
es bien sabido, representa un compromiso entre lo nuevo
y lo viejo, esto es, la reinterpretación, en los viejos moldes
de las formas de tenencia indígena, de ideas nuevas sobre
la relación del hombre con la tierra. A partir de entonces,
la comunidad indígena -como concepto sociológico y como
punto de apoyo para la acción- tuvo una existencia real
y un ascendiente inconcuso en la dirección que tomaron los
estudios antropológicos.4.
Carlos Luis Mariátegui, el gran filósofo social peruano,
años más tarde, utilizando el marco analítico creado por
Marx, al analizar la situación del Ande volvió a tomar el
24

concepto de comunidad indígena como la base más idónea
en qué fundar su teoría de reforma de las estructuras feudales; estructuras que mantienen al indio y al cholo serranos en estado permanente de servidumbre. 5 No es, ciertamente, sorprendente que Mariátegui propusiera como instrumento fundamental de cambio social la reforma en el
sistema de tenencia de la tierra aprovechando, en la invención de una forma más justa de relación del hombre
con la tierra, las experiencias de la tradición india vaciadá ·
en moldes estructurales modernos. Muy. a pesar de que la·
comunidad indígena de Mariátegui, a semejanza de la que ,
entrevió Flores Magón, eran en gran parte míticas, aún•
hoy, dejan sentir su vigencia.6
La necesidad de conocer ,científicamente la comunidad
indígena, exaltada como un modelo ideal, fue temprana
preocupación en el México que emergía de la revolución;
Manuel Gamio, miembro distinguido de la escuela antropológica encabezada por Franz Boas, al contemplar críticamente el cambio impetuoso que vivía, derivó la antropo,
logía académica de su tiempo a los azares de la aplicación,
concibiendo políticamente la Ciencia del Hombre. Para Gamio: "la antropología, en su verdadero, amplio concepto,
debe ser el conocimiento básico para el desempeño del buen•
gobierno, ya que por medio de él se conoce a la población
que es la materia prima con que se gobierna y para quien·
se gobierna'\ El proyecto del Valle de Teotihuacán -hoy
clásico- concebido en 1916, permitió al antropólogo pionero poner a prueba su postulado en el estudio y desarrollo
de una población regional que habitaba en la sede arqueoló~
gica de una antigua civilización precolombina. Gamio id~
el método de la investigación y la acción integrales según
el cuál la pesquisa: y la práctica se encaminan a considerar
al individuo y al grupo como totalidades dinámicas bioló- •
gicas, psíquicas, sociales y culturales en su contexto histórico y geográfico.8 La acción, consecuentemente, . implica ·
la atención conjunta de los problemas de salud, educación,,
economía, organización social, estructura política, estética .
y •récreación del grupo étnico involucrado, impartida de tal ,

25

�manera que las acciones unilateralmente implementadas se
coordinen y apoyen mutuamente al favor de una orientación dirigida al desarrollo armónico del individuo y la comunidad. Gamio no profundizó su idea pionera ni estuvo
jamás dispuesto a revisarla para ponerla a tono con los
avances que venía experimentando la Ciencia del Hombre.
Sin alteración alguna trató de extender la investigación y
la acción integrales, con desigual fortuna, al tratamiento
de los grupos étnicos numerosos del país llamados -tal vez
por contraste y conforme a la terminología nacionalista
de la época- poblaciones regionales. No obstante lo anteriormente dicho, si algo tiene de original la antropología
social mexicana ello es la contribución de Gamio que fue,
sin lugar a dudas, el creador de la política indigenista revolucionaria y de la educativa comprendida en ella; proporcionó además contenido y justificación al vasto movimiento de renovación social del cual fue actor.

de la cultura moderna en los moldes de las sociedades 1 tradicionales. Hizo recaer sobre los hombros débiles del maestro rural la responsabilidad de alcanzar esas metas y para
ell~ ~e extrajo ?e la estrechez de las aulas y le lanzó a la
actividad del diario discurrir de la comunidad hasta convertirlo en un efeGtivo promotor de su desarrollo. Los esfuerzos de Sáenz Y su grupo de colaboradores se vieron co~onados por el éxito en todos los casos en que se hallaba
i~volucrada u:1ª población campesina atrasada, pero no india; la experiencia que tuvieron con las comunidades indias -:-:-heterogéneas en sus estilos de vida y recias en su
estabilidad cultural- no corrió con igual fortuna. Muchas
de ellas resistieron innovaciones y reinterpretaciones al confrontar los mecanismos dominicales --castellanización directa, internado indígena- que se pusieron en uso y que
les desarraigaba coercitivamente de sus formas y valores
ancestrales. Con todos sus defecots e inconsistencias la tesis de la incorporación y el concepto de antropología social
de Sáenz constituyeron una importante contribución a la
teoría de la integración y a la manera de obtenerla".

Moisés Sáenz, notable en el pensamiento y en la acción, se ocupó de profundizar el enfoque inicial de Gamio
en materia educativa. Partiendo de la base que le suministró la escuela activa de J ohn Dewey no sólo creó los mecanismos administrativos u orgánicos indispensables para
poner la idea en movimiento, además, formuló él mismo
un cuerpo sólido de principios, técnicas y valores que. constituyeron la carta magna de la escuela rural mexicana; institución a la que se le encomendó la tarea de incorporar
al campesino -tanto al indio cuanto al no indio- a la ~ociedad nacional. La incorporación significaba la asimilación
del indio en la civilización moderna sin su lengua y sin su
bagaje cultural que fueron considerados inoperantes, para
no decir inferiores. Sáenz llamó antropología social al compuesto interdisciplinario que resulta de la conjunción de la
etnología académica con la sociología rural práctica, matiz
que define el genio que caracteriza a la escuela antropológiea mexicana y que la diferencia de la británica que lleva
igual denominación. 10 A la disciplina compuesta le asignó
como contenido de propósito fundamentar la socialización
del adulto, la escolarización del niño y la reinterpretación

. , Miguel _Othó? de Mendizábal, antropólogo de extracc10n revolucionaria, encabezó la lucha por la intromisión del
enfoq~e social,en; medicina al constatar la penosa situación
del .P~ en el area de la salubridad rural, la carencia de conocimientos ~édicos científicos por parte de los campesinos, la ausencia de canales administrativos capaces de hacer
ll~ar a _esa P~~lación los beneficios de la salud y la asistencia Y_1~ mhabilidad de la medicina liberal para avocarse a la
solucion del pr?~lema. Othón de Mendizábal se fijó como
meta la formacion de un nuevo tipo de profesional de Esta~º• con orientación social, procedente del medio rural, destmado a ~t~blecerse en él y a implementar acciones dirigid~ a modificar la estructura económica y cultural que izn..
piden, al campesino indio y al no indio, hacer uso de la
~~dicina científica. 12 La creación de los servicios médicos
eJidales, Y de la secuela de medicina rural, sentaron las bases
para el ulterior desarrollo de los centros de bienestar social
rural que ejecutan programas de acción integral, a partir de

26

27

�bases sanitarias y asistenciales. Al igual que lo ocurrido en
educación, la teoría y práctica de esos programas demostró
su bondad entre la población campesina no india; la comunidad india, en los casos infrecuentes en que se vio afectada
por la acción, rechazó en grado mayor o menor el beneficio
de la innovación al persistir en las ideas y patrones de la
medicina folk que forman su patrimonio. Othón de Mendizábal creyó encontrar la solución al problema mediante la
creación de la parcela asistencial, a semejanza de la parcela escolar, como fórmula que permitiera financiar Ja. atención médica; pero más tarde pudo comprobarse que la_in~ovación de la medicina moderna en las comunidades mdias
no reside simplemente en solventar incapacidades económicas sino en causas más profundas. 13

fun~ionó el_ In~!ituto de · Antropología Social de la Smithsoman Instituc10n y tuvo una enorme y duradera influen ·
en l
1·d . c1a
. a co~o 1 ~~10n de la antropología social en México y ,
15
en ~u _or1entac10n ulterior. Los estudios de comunidad no
se _limitaron a conocer las formas reales de vida del pequeño
umve~~o co~s~ituido por un pueblo indio, su principal preocupac10n teo~1ca, tal y como quedó manifiesto en el análisis
~e las co1:1umda~es folk de Yucatán, llevadas acabo por Redf1eld Y Villa RoJas, fue al indagar las leyes del cambio cultural Y su manera de operación. 16 El propósito hizo notoria
la enorm~- influencia que una ciudad primada tiene en la
aculturacion de las comunidades indias al poner de relieve
la secuencia del continuum folk-urbano. Los estudios de comu~dad han sido devastadoramente criticados por los antropologos de la nueva generación; casi no hay uno de ellos
que no se precie de haber puesto en tela de juicio su validez
Y de encontrar fallas mayores o menores en la obra del cél~bre antropólogo norteamericano que los inició. No será
un_a _falta de r:speto a su rr:emoria si agregamos un grano
mas. ~os estudios de comunidad tienden a aislar a ésta de
l~ sociedad reiponal o nacional de la que forma parte, men?sc~bando asi la trascendencia de esas conexiones. Osear
Lewis, ~on la publicación de su re-estudio de Tepoztlán puso
punto _fn~~l! en 1951, la era de esos estudios. La inteligente
~:vest1gac10n que llevo a cabo le permitió enfocar los camfü~s. ?bserv~dos colocándolos en su contexto histórico, descnb10 ~c10na~e~te las instituciones vigentes y sus interrelac!ones y sltuo a la localidad bajo examen en el marco
de la región y de la nación.17

Estas fueron puestas en claro por los estudios de comunidad que Robert Redfield, con el aliento de Gamio, llevó
a cabo en México. Con su Tepoztlán, Redfield inauguró en
1930 una corriente de investigación que tuvo éxito inusitado
para el adecuado conocimiento de los pueblos indios; éstos
fueron objeto de pesquisa científica contemplándolos desde
ángulos que descubrían una gran variedad de intereses y
motivaciones.14 Los estudios de comunidad tuvieron una doble utilidad; por una parte, contribuyeron al desarrollo de
la Ciencia del Hombre al documentar esquemas sociológicos
preconcebidos; le dieron distinta profundidad a la perspectiva histórica; incrementaron el tiempo dedicado al trabajo
de campo y extendieron el área de la investigación a comunidades no indígenas. Por otra parte, actuaron como instrumento de formación profesional al reunir en la pesquisa,
y en la publicación de los resultados, a maestros y alumnos.
En la historia de la antropología mexicana los nombres de
Robert Redfield, Sol Tax, Ralph Beals, George Foster, Isabel Kelly, Donald Brand y Osear Lewis quedarán asoci~dos
a · 1os de Alfonso Villa Rojas, Fernando Cámara, Calixta
Guiteras, . Ricardo Pozas, Pedro Carrasco, Gabriel Ospina,
Angel Palerm, José Corona Núñez y. Alejandro_ Dagoberto
Marroquin. Lá fecunda cooperación en la ensenanza Y en
la-investigación se institucionalizó durante el tiernp_o en que

Muchos de los estudios de comunidad estuvieron destinados a proporcionar material de base a programas de desarroJio. En realidad, la implementación del Proyecto Tarasco
motivó la elección de las comunidades pesquisadas en Mic~oacán. Ese mismo proyecto contó con la asesoría lingiiística de Jules Henry, Norman McQuown y Mauricio Swadesh
quienes más tarde, el año de 1940, contribuyeron a dar forma a las resoluciones del Primer Congreso Indigenista Interamericano sobre educación indígena. La necesidad del

28

29

ª.

�uso de la lengua vernácula en la instrucción escolar, el a9iestramiento y utilización de maestros nativos en la enseñanza, la formación de profesionales de la educación con preparación antropológica y el reconocimiento de la importancia de las lenguas nativas como un aspecto importante de
la personalidad india fueron ideas que, propaladas por ellos,
vinieron a fructificar mucho más tarde. Mauricio Swadesh,
recientemente fallecido, fue maestro genial; dedicó la mayor parte de su vida a la enseñanza y a la investigación en
México y dejó, como prolongación de su obra, á un selecto
grupo de discípulos. 18 McQuown, con base en la Universidad
de Chicago, ha tenido influencia menos directa en el campo
de la aplicación pero continúa contribuyendo a mantener el
interés por la lingiiística en el ámbito latinoamericano. En
el terreno de la aplicación, sin embargo, el trabajo que ha
producido tal vez un mayor impacto es el que realiza Guillermo Townsend y el copioso grupo de sus asociados en el
Instituto Lingiiístico de Verano. En cincuenta años de asidua labor, Townsend y el Instituto han logrado acumular
una suma sorprendente de análisis del idiomas indios y han
preparado cartillas y material de lectura en lenguas nativas
que, hoy día, hacen posible la alfabetización de los distintos
grupos étnicos sin el impedimento de la variabilidad idiomática. El carácter confesional del Instituto, por supuesto, introduce a menudo elementos de resistencia en el trabajo
directo con la comunidad y dificulta la colaboración abierta
Hasta aquí hemos reseñado las aportaciones, en las ramas diversas de la Ciencia del Hombre, que contribuyeron
a configurar el genio que caracteriza a la escuela mexicana
de antropología social y al hacerlo no hemos podido menos
que barajar una impresionante cifra de antropólogos norteamericanos que, de una u otra manera, influyeron, a_ veces considerablemente, en esa configuración. Influencia menor la tuvieron los antropólogos europeos en cuanto concierne a la antropología social, no así en otras ramas de 1~
disciplina donde la contribución de alguno de ellos -.-l{irchhoff, por ejemplo ha sido fundamental. Hubo, sin ~bargo, un antropólogo europeo que sí dejó honda huella. y

una fecunda asociación con su contraparte nacional· nos
referimos a Bronislaw Malinowski quien estudió el rdercado de Oaxaca teniendo como colaborador a Julio de la
Fuente. Es indudable que la antropología mexicana ha sabido digerir sin intoxicarse las valiosas aportaciones del exterior Y que, a pesar del enorme prestigio de los contribuyentes foráneos y la gran importancia de sus contribuciones
ha tenido, ·además, el tino de preservar su índole propia y
la orientación que le exige su lealtad al movimiento social
que Je dio vida. Ningún caso más demostrativo que el representado por el binomio británico-mexicano.
Malinowski llegó a México atraído por las transformaciones en cadena que la revolución venía- produciendo en
la estructura social del país; su interés teórico y práctico
-en la década de 1930- se centraba en el cambio social
Y en fa aplicación de los postulados de la Ciencia del Hom/ bre a los problemas de la administración colonia1.20 Malinowski y los más selectos de sus discípulos estudiaban en
el contexto africano anterior a la descolonización, los c~bios que en la organización tribal producía el ejercicio del
do~!11~º externo. ~ actuar en tal contexto los antropólogos
bntamcos necesariamente servían a los intereses imperiales·
el cambio social y la antropología aplicada -como bie~
dijo uno de ellos- no eran sino las dos caras de una misma
moneda.21 México, en cambio, vivía una coyuntura diametralmente opuesta; un movimiento de renovación social, internamente generado, estaba cambiando las viejas estructuras mantenidas por una élite apoyada desde el exterior.
La contraparte mexicana del investigador europeo procedía
de una corriente radical, de tendencia francamente antiimperialista y su interés en la adquisición del conocimiento
Y en su aplicación le conducía a reivindicar los derechos de
la población sujeta a servidumbre. No obstante la oposición,
la colaboración fue trascendente.
Uno de los postulados de la teoría funcionalista de
Malinowski afirma que la cultura es un todo organizado,
cuyas partes se ajustan de manera regular a las rnodifica-

30
31

�ciones que se producen en cualquiera de las otras part~s.
Conforme a tal axioma el estudio del mercado en la ciudad
primada no quedó limitado al análisis de la institución económica, estrechamente concebida, sino que se indagarpn
sus interrelaciones con los restantes aspectos de la cultura
y sus conexiones en el ámbito de la región a la que la institución servía. De la Fuente tuvo el encargo de perseg\,l\I'
esas conexiones entre los pueblos zapotecos, muces Y caste-:
llanos esparcidos por el valle y las sierras que constituiai:i
el hinterland de la ciudad y, al hacerlo, puso en claro ,_e l
carácter regiopal de la integración de esos pueblos, -dicho_
con las palabrás de los investigadores, tal y como las expresaron en su informe de 1941, "la unidad de un centro Y
su -región -circundante" - así como la función que el mercado desempeñaba como mecanísmo de integracjón.22 Y~
por éste camino De la Fuente, en estudios posteriores, ~&lt;:&gt;mprobó explícitamente algo que parece implícito en los ~s-:
tudios de comunidad' a saber: que la unidad étnica, soci~l,
..
religiosa y política entre los indígenas es el grupo mumc1pal en tanto que entre los ladinos la unidad está constituida_
por el grupo regional. Al contemplar el carácter de las rel:3--,
ciones interétnicas en grupos que trascendían las fronteras
estrechas de la comunidad, constató que la interacción e~~~e
indios y no indios originaba tendencias manifiestas a la umdad que nevaban a unos y a otros a considerarse miem~ros
de un solo grupo regional y a calificarse con una mis~a
designación étnica; de donde infirió que la integración,.??·
tes de ser nacional habría de ser regional.23

en diversas disciplinas, tomaron a su cargo el reconocimiento preliminar de la región elegida, la. ciudad de Tantoyuca y los pueblos huastecas circundantes. Se pensaba aprovechar la existencia en el lugar de un internado indigena,
una procuraduría de pueblos, una misión cultural y un número no definido de escuelas rurales esparcidas en el campo para que, reforzadas y modificadas en su contenido, en
su función y en su forma de operar sus metas fuesen coordinadas por un profesional adiestrado en ciencias sociales.
Cuando el proyecto daba sus primeros pasos quienes lo sostenían fueron relevados de su responsabilidad como funcionarios de Asuntos Indigenas.

· En 1947 Julio de la Fuente y el que esto escribe estuvieron asociados, como subdirector y director respectivamente, en Asuntos Indigenas. Solicitamos el consejo de-~os
colegas anti:opólogos para modüicar el empirismo de bi:l,jo
nivel que normaba el trabajo con las comunidades in~as
y · luego de realizar una precisa evaluación de medios y .fi-:nalidades, con base en la experiencia adquirida por De la
Fuente, encargamos a éste de concebil1 y dirigir lo que habría de ser el primer proyecto de integración regionaj. f~-·
trado. Calixta Guiteras, y dos o tres· investigadores ~ás.

Alfonso Caso, de reputación bien merecida por su notable contribución a la arqueología mesoamericana, alcanzó
en plena madurez una posición política eminente que le
llevó a convertirse en el más importante promotor de los estudios antropológicos en Mexico. A fines de 1948 se introdujo con pie firme en el campo aplicado al fundar el Instituto Nacional Indigenista que desde entonces dirige. Inicialmente las metas del INI fueron bien modestas; se proponía proporcionar a las agencias gubernamentales que tenían por función la educación, la salud, la economía, la
redistribución agraria y demás tareas especializadas, la base antropológica indispensable para que pudieran desempeñar sin obstáculos su quehacer especifico entre las comunidades indias. La administración pública por esos años había emprendido proyectos de desarrollo en las grandes cuencas fluviales que afectaban la existencia misma de las poblaciones indias ahí establecidas; las Comisiones que implementaban los programas seguían en su organización el modelo de la TVA norteamericana e ignoraban cómo tratar
a los indios que habrían de ser relocalizados. Para cumplir
con sus fines el INI emprendió un programa de investigación de las cuencas del Tepalcatepec, la Mixteca, la Tarahumara y el Papaloapan, que cristalizó más tarde en la
publicación de una serie de volúmenes como Memorias del
lnstituto.24 Pronto pudo advertirse que las cuencas constituían áreas de pesquisa demasiado grandes en extensión y

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33

�en complejidad para las fuerzas de un investigador y su
reducida copia de colaboradores; por otra parte, en las
cuencas la población no india componía la mayoría de habitantes y, sus problemas, los de mayor envergadura. Los
investigadores se vieron obligados a consentir un compromiso que les llevó a tratar unos aspectos con amplitud y ·
profundidad y, otros, de manera superficial. De cualquier
manera, se había dado, sin plena conciencia, un paso trascendente; los imperativos de la investigación impidieron la
utilización del método de estudio de la comunidad lo que
condujo a ensayar técnicas que combinaban las usualmente
usadas por sociólogos y antropólogos. La investigación en
la cuenca del Tepalcatepec que me tocó dirigir se avocó el
análisis de problemas geográficos, históricos, demográficos,
educacionales, económicos y de salud; pero algunos de ellos
hubimos de limitarlos a la meseta Tarasca. La investigación
tuvo una falla más; la amplitud y complejidad del área nos
hizo perder de vista el mecanismo de su funcionamiento
interno.

logqs: la población urbana. El traslape en los campos de inte~és de ambas disciplinas, y en los metodos y técnicas, exphca., por, qué en México la antropología social es' como lo
quena Saenz, una combinación amistosa de etnología y sociología rural.

Durante la década que inicia el año de 1940, Lucio
Mendieta y Núñez, colaborador de Gamio en Teotihuacán
y el más fiel de sus continuadores, desde el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM se empeñó en el estudio de grupos étnicos, como los tarascos y los zapotecas,
lingiiística pero no sociológicamente definidos, siguiendo en
la investigación el enfoque interdisciplinario ideado por el
antropólogo pionero. La escuela sociológica mexicana representada por Mendieta y Núñez y sus seguidores poco ha
contribuido al conocimiento y a la interpretación de la problemática india; introdujo en la pesquisa el criterio biotipológico de Jacinto Viola, el uso profuso de la estadística y
los tests del psicodiagnóstico, pero los estudios publicados
se resienten por el escaso rigor científico de algunas de sus
colaboraciones.25 Curiosamente, hasta muy reciente data,
los sociólogos y antropólogos mexicanos compartían el mismo campo de interés: la población india; la tendencia actual
está llevando a éstos últimos a entrometerse en un campo
que tradicionalmente se consideraba reservado a los socio-

Bronislaw Malinowski, ducho en achaques de investigación,. aconsej_aba a sus alumnos alternar el trabajo de
ca~po con periodos de meditación o digestión de los materiales y aseguraba que rendía más fruto la tarea de dos
años_de duración; c0n larga pausa intermedia, que la faená
contmuada durante igual tiempo. Investigar, meditar investigar, meditar, tal era el ritmo de labor preconizad~ por
e! genial antr0pólogo británico.26 En México las contingen:.
c1as de . la política administrativa le itnponen a uno, insospechadamente, ·él' ritmo aludido. La sucesión democrática
exige el cambio constante de los hombres que tienen la responsabilidad de tomar decisiones y éstas, en ocasiones son
en el sentidd de impulsar la acción y, en otras, de dete~erse
a pensar en lo hecho. En 1951 el péndulo indicaba actividad Y el INI, saltando las vallas que a sí mismo se había
impuesto, se aventó a ejecutar su primer programa de desarrollo de la comunidad en Chiapas, siguiendo en escala
reducida el modelo orgánico de las Comisiones. El consejo·
del INI ·me encargó la tarea de la fundación y estructuI'ación de lo que habría de ser el Centro Coordinador Indigenista de la Región Tzeltal Tzotzil ;. durante un año permanecí inmerso en las tareas técnicas y administrativas
absorbentes que requiere la iniciación de toda obra y una
vez consolidada fui substituido en la dirección por Julio
de la Fuente que continuó y mejoró el proyecto. La nueva
posición que me fue asignada, como inmediato colaborador
del director del INI, me proporcionó la pausa necesaria para la .meditación; de ella surgió una pequeña obra, bellamente ilustrada por Alb'erto Beltrán, que, en su parte tercera, describe el área de trabajo del Centro, sus caracter.ísticas y los modos de operación del proyecto, pero sobre
todo, descubre por vez primera los mecanismos de integración de una región intercultural. de refugio.27

34

35

�Mucho de lo hasta aquí dicho ha sido referido e? primera persona y, en ocasiones reiteradas, lleg~os a af1~ar
que éste o aquél antropólogo mexicano babia descu~1erto
por primera vez ésta o aquella relación en l~ ~wsa o
en la acción produciendo, con ello, una contr1bucion trascendente a la Ciencia del Hombre. Hay indudablemente una
buena dosis de narcisismo y presunción intelectual en todo
argumento que relata el nacimiento y desarr?Uo de ~~
obra que, por ser propia, se tiene .en alta
El Juicioso lector habrá de poner en su Justo medio los excesos
del que escribe, de la misma manera que lo hace en el ~biente familiar al escuchar los elogios que un padre dice
de su hijo. De cuando en cuando, sin embargo, ~~ , bueno
dejar a un lado la modestia par~ situar en ~a yos1cion que
les corresponde a las contribuciones ~rategicas que, .no
obstante su importancia, fácilmente se pierden en la vocmglería que levanta la novedad puesta de moda;_ ~ro, además, se debe estar siempre pronto. a la aut~ca. Angel
Palerm, cuyo interés en las conexiones que existen en~
los sistemas de agrícolas de regadío y el origen Y evolu~on
de las civilizaciones lo condujeron de la mano a estudiar
los programas de reforma agraria actualmente e~ marcha
es del mundo, asevera y con razon, que la
en diversas part
• · lis
d
escuela antropológica mexicana peca de provn~c1a mo, e
· de perspectiva comparativa y que
la anausenc1a
. siendo
.
tropología social, eminentemente, una .soc10!ogia comparativa nunca llegará a merecer la designación. que se ha
dad~ si no adquiere esa perspectiva.28 El coloqwo Y_ la franca discusión en encuentros interamericanos, c~mo este, nos
brindan la oportunidad de exponer, ante estudiosos que detentan experiencias similares o distintas a las nuestras, la
•
· · regi·onal tal y como
teoría y la práctica de la mtegracion
la concebimos en el contexto mesoamericano. Sus ~eceres
· sin
· duda' asir una
y acotaciones críticas nos penru·tiran,
visión más ecuménica en Illlestro enfoque.

~ª·

•
Es tiempo ya de ofrecer el resumen prometido. Comen-

cemos definiendo lo que entendemos por integra~ión,. a saber: el proceso de cambio que emerge de la conJunc1ón de

36

grupos que participan de estructuras sociales distintas y
que se caracteriza por el desarrollo continuado de un confJicto de fuerzas entre sistemas de relaciones de sentido
opuesto que tienden a organizarse en un plano de igualdad
y se manifiestan objetivamente en su existencia a niveles
variados de asociación. En el proceso de integración actúan
dos fuerzas antagónicas; la que tiende a la concentración
del agregado social opuesto, es decir, la que se propone la
mcol'pOración de los individuos que componen el grupo
subo:rdinado dentro de la estructura social del grupo dominante; y la otra que, opuestamente, tiende a la dispersión
de los gl'Upos en conflicto para mantenerlos independientes.
De la interacción de estas fuerzas y de la mayor o menor
dominancia de una u otra emerge un proceso de conversión
que se manifiesta a niveles distintos de asociación.29 Integración regional es el proceso de cambio que se actualiza
dentro de los límites de un espacio físico y moral denominado región. Esta, contrariamente a lo que parece a primera vista, no es fácil de definir y mucho se ha discutido
aJ respecto.30 Para los :fmes de la integración es bastante
cmt entender por región un área dominada por una comunidad de interés y actividad que tiende a funcionar como
tma unidad. Veamos en seguida cómo operan estos conceptos en la coyuntura de los paises mestizoamericanos.

Estos, al liberarse de la situación colonial, no constituyeron en el momento de su emergencia naciones social y
cu1turlamente homogéneas -comunidades de interés y actividad- porque se hallaban escindidos en grupos de pob~n opuestos. En la mayoría de los paises la contradicción se reducía a un conflicto enµ-e el grupo indio mayoritario y el grupo no indio, comúnmente llamado ladino; en
otra;, el JJegrO arrancado del Africa introducía un factor
más de complejidad. Sociológicamente consideradas las naciones así ce&gt;mpuestas eran sociedades dUaJes o plurales cuya integración se veía estorbada por el juego de fuerzas
oJ)UeStas, entre las cuales, los procesos de invención y aculturación tendían a Ja concentración, mientras los de endocnltura:ción y dominical conducían a la dispersión.

�Pierre van den Berghe caracteriza a estas sociedades
por la .ex}:libició;n de dos ·r:asgos fundamentales: la segmen~
iación en grupos corporados que participan de culturas di-,
ferentes y la estructura social .compartimentalizada ep
agregádos de instituciones análogas, paralelas y no-complementarias pero distinguibles. Acompañan a tales rasgos un.a
relativa ausencia de consensus en cuanto a valores; heterQgeñeidad cultural; conflicto entre los grupos corporados;.
autonomía entre partes del sistema, social; coerción e -iAtredependericia económica como bases de integración s~i~d~mi_n~cia política por parte ge un grupo sobre otro y .prh
macia a·e las relaciones segmentales, . utilitaria~, no afectiv~y· funcionalmente específicas.31 Esta .situació1;1 se ha veni~o
modificand¿,-eri grado mayor o menor, en el curso de .µ,i.
siglo ·y medio de independencia del dominio colqnial perOlJ~
oposición dialéctica no se ha resuelto del todo. Aque.l~o~
pais,~ . que han experimentado movimíe.nt~s profundos _de.
renovación social y de modernización económica, al. fav~r.
de reformas en el sistema de tenencia de la tierra y en .~l
régimen del trabajo asalariado, lograron reducir el carác:t~r
dual o plural de su estructura a grupos de población y área;;
~specíficas de su espacio territorial que constituyep regio~es
de refQgio en una coyuntura superada al r¡.ivel nacional.
Las regiones de refugio se identifican por rasgos que
les son propios y que pueden •s er descritos desde una variedad de marcos de referencia. Ecológicamente configuran
un territorio hostil, de ambiente uniforme, redefinido pot. el
establecimiento humano, por la domesticación de las plantas y los animales y por la introducción de nuevas especies;
ocupado por una comunidad biótica, que tiene por nicho
dominante una ciudad ladina que ejerce el control de la tierra, la energía y los movimientos de las poblaciones indias
subordinadas, al nivel que le permiten los conocimíentos
y las destrezas de su tecnología atrasada. En las regiones
de refugio viven, en relación comensal, los ladinos dominantes y los indígenas subordinados; los primeros radicados, en
la ciudad primada chef lieu de la región, como· una élite -~
ñorial, los. segundos corporados en comunidades S.sitélites

q8

del' establecímiento ladino; ambos en poblantlento dual segregados ~nos de otros, en vecindad pero separados por' una
ba:trera ~utua de prejuicios y preconceptos de raza.
. . !~dios Y ladinos difieren en la combinación de su carga
genetlca y en los caracteres de sus fenotipos; inicialmente
fotmaron parte de troncos raciales muy apartados entre
sí Y, en ~an medida, conservan las diferencias de .origen.
Al contrario de lo que ocurre al nivel nacional --donde los
proc:s?s de mestizaje y aculturación están conjugando tipos f1s1c~s Y formas de -~onducta distintos- en las regione~
de refugio la segregac1on racial y la social perduran. En
~sa~ regiones el metizaje biológico y el cultural son muy
lumtados y hay remanentes ostensible de las diferencias
hereditarias que el tiempo no ha podido borrar a causa de
la inercia del surtimiento genético. Los indios no constituyen una población homogénea sino comunidades aisladas
que difieren en la frecuencia de los genes individuales. El
aislamiento lo producen los obstáculos circundantes, pero,
dentro de los límites de la región, la separación entre comunidades la determina la ocupación de habitats diversos
en el mismo marco geográfico. La lealtad al grupo propio,
las restricciones matrimoniales, los tabús de contacto, las
variaciones dialectales o de lengua y la pertenencia tribal,
son barreras que añade el hombre y que son tan poderosas
como las que levanta la naturaleza. Bajo las condiciones
que prevalecen en las regiones de refugio, el flujo genético
es lento entre las unidades étnicas y también lo es entre las
poblaciones india y ladina, en cuya coyuntura operan con
mayor rigor las barras que segregan y aíslan. No obstante
ello, el complejo demográfico y la conducta de él derivada
es sensiblemente la misma en ambas poblaciones, puesto que
ambas participan de los rasgos propios del subdesarrollo.
Existe, no obstante, una importante diferencia en esa
conducta; el ladino se integra a la sociedad moderna sin
pagar un subido precio por el pase de lo regional a lo nacional, a diferencia del indio que sí lo cubre. Para él la distancia· geográfica que hace de la puna brava y la. selva tro-

39

�pical, de las altas montañas y Jas planicies costaneras, ha.'bitats tan diferentes, implica un coste elevado en adapta-.
ción biológica. La distancia racial que le aparta: de 1~ gru..
pos de población de las regiones en desarrollo. y l! ~s~ncia social que segrega a los miembros de una ~or1a etni~
de la sociedad nacional reclaman un alto precio de _r~ndo. La distancia económica que existe entre el capitalismo
industrial y la economia de subsistencia es incomparablemente más grande que la simple diferencia entre 1~ pobreza
y la prosperidad. La distancia política_ que determ~ la relación de super-subordinación establecida en las regiones_~
refugio, supera con creces a la que manifi~ una relacion
democrática. La distancia ideológica, en fin, que hay ep.tre la interpretación mágico-religiosa del m~do Y _la cosmovisión científica de la civilización industrial, exige d~l
indio un crecido coste que no tienen que solventar los ladinos establecidos en la ciudad primada.
En las regiones de refugio, los grupos indígenas y tribales, aunque en gran parte autocontenidos, no son del todo
independientes: comparten el habitat con grul?°8 de población ladina que participan de variaciones regionales de 1a
cultura nacional y representan al grupo mayoritario o dominante del país. Indios y ladinos viven en simbiosis soci~económica sin que por esto pierdan unos y otros su propia
identidad. 'Las relaciones que establecen ubican a cada uno
de los grupos en esferas distintas ~e_ la ~ctivi~d económica, del ordenamiento social y del privilegio político, las ~ales no pueden ser trasp~ sin ~usar ~~es alteraciones que conducen a la violencia y a¡ la represion. La segregación económica, social y política asi ~ta~da, _en~endra
una estructura dual -quizá la caracteristica mas im~rtante de las regiones de refugio-- en 1a cual los la~os
desempeñan un rol superordinado que sujeta a las pobla~10nes indigenas dependientes a una irremisible explotación.

c

~

La estructura dual yuxtapone organizaciones eco~distintamente orientadas: la indigena, dirigida a satisfanecesidades de subsistencia y la ladina, encaminada. a

40

fortalecer el· incentivo de lucro y la acumuláción de bienes
de capital. Pero el contacto incesante y de primera mano
entre economías opuestamente concebidas, impone el obligado intercambio y conjugación de rasgos antagónicos y
y altera a tal punto las organizaciones originales, que la
economía · indígena no es ya · una economía primitiva de
sQbsistencia, ni la· economia ladina una economía cal)italista en desarrollo.
La economía está integrada por clases especiales de
relaciones sociales; las relaciones de producción e intercambio. Comprende la combinación de servicios humanos
entre sí y de estos con bienes materiales. La organización
económica es un tipo de acción social y, en consecuencia,
parte de la organización social considerada en su más amplia dimensión. La economía ladina está compuesta por una
tecnología maquinista, un medio de intercambio monetario,
un sistema de crédito e instituciones bancarias, empresas
privadas y una estructura individualista a la manera occidental. Es una unidad, coherente en sí, en la que pueden
abstraerse los fenómenos económicos de su contexto social
sin grave mengua del contenido. En contraposición, las instituciones económicas y las sociales en la comunidad indigena están tan íntimamente conectadas que es imposible
describir y analizar la economia o la estructura social sin
enlazarlas mutuamente.
La economía ladina comprende todas las características dominantes de una economía subdesarrollada, restringida y obsoleta. La economía indigena, por el contrario, no
es una economía de dinero, es una economia de subsistencia. Con ello se quiere decir que las unidades económicas
que la componen son autosuficientes en alto grado ya que,
básicamente, producen sólo aquello que requieren para su
propia subsistencia y no hay entre una y otra unidad, relaciones cuantiosas de intercambio. La economia indigena no
es, propiamente, una economia subdesarrollada, es una economía distinta a la moderna que puede ser (1) una economía de subsistencia capaz de sustentar una esfera de pres-

41

�tigio rica n .(2) una economía apemlS suficiente para m&amp;n'."
tener
una. vida del nivel mínimo de subsmteneia:
· · ·
·,

i~

·. · En l~ ·r~giones de refugio ~ctura soeial, siguiendo 'a la económica, tiene un carácter, dual de rasgos distln--:
tiv~s. El
)adino, como un resultado• .del ,desarroHo
histórico, ha· permanecido en posición superordinada, ·res--:
pecto ~ los grupos étnicos indios, a la manera de una · éliteregional, en relaciones que estructuran un sistema de casta,s. pero, en cl,lªnto a,su &amp;.rti~ción ,con.;la. sociedad nacional sus relacion~ configaqm un sistema• de.clases; -CÓl1'
aristocracia y artesanado, que ha -sido reemplazado ya -en
las grru:ides urbes y en. las ciudades .industrializadas por uiiá.
relación capitalista moderna en la que, además de 1as· dos
clases tradicionales, hay un estrato intermedio -llamado comúnmente clase media. La emergencia de' un estrato medio
todavía no se da en las. ciudades metrópolis de las ·regiones'
de refugio; pero en ellas ocurre .un fenómeno estructural
que no se. puede pasar- por alto, a saber; la existencia de
una poblact◊n marginal --conocida en los países su'dameri~
cruios como chola y en los mesoamericanos corno revestidi;i- que a vece~. es una población originada en el mestizaje
biológico y otras en el cultural, pero que, en uno u -otto'
no tiene una posición establecida en la estructura social de las regiones -de. refugio.

grupo

caso

La existencia de una población, marginal, como la descrita, se deb.e a la persistencia en .esas-regiones de las relaciones de casta que caracterizaron Iai situación colonial. En
efecto, en-esa.s. regiones la población.ladina, dividida en cla-·
ses. actúa, en sus relaciones con la población india, corno
casta dominante. No importa que el ladino se encuentre
ubicado en la posición más baja de la escala social de su
grupo, el simple hecho de pertenecer a la casta dominante
lo. &amp;i~a, 'por-adscripción, en.una posición superior al ~o;
aWl cuando éste sea un líder o dirigente .de su -comumdad,
La existencia de una casta ,q ue usurpa el privilegio Y el i»"'
der y que so~ete a otras castas a una posición·subórdinads
engendra contradicciones que tienden· a modificar· el. orde•·
42

nlUlliento ~al; los indi01, que en el sistema de ·casta ocupan la. poliieión subordinada, aceptan la situación a que es,iometidoa como ineritable; pero no por ello se conforman P8",9ivamente con ella. Como grupo, la comunidad en no
l)Oe8S ocasiopes levanta movimientos nativistas que expul~ a la1 ladinos del tenitorio -indio en tanto la sangrienta
represión ~benmmental solidarizándose con los ladinos, no
la someta nuevamente a la subordinación.

tan

Las regiones de refugio abarcan, por lo general, un
número mayor o menor de unidades municipales y, en ocasiones, ~ a de ellas llegan a coincidir con la jurisdicción
de ún estado o departamento. No es ésta, sin embargo, la
norma; con más frecuencia comprende la extensión superficial de un cantón, una provincia o cualquier otra división
tenitorial -media. Las regiones de refugio no forman, por
lo común, unidades administrativas y si sus metrópolis se
desenvuelven como centros de acción que toman y ejecutan decisiones que afectan a los municipios de la región,
ello se debe a la posición de esas metrópolis como chef lieux
religi~, sociales, económicos y culturales y no a una posición administrativa preponderante. El municipio metropolitano, formalmente, no tiene jurisdicción sobre los municipios rurales que constituyen su hinter"land; no obstante
los patrones de conducta tradicionalmente estatuidos validan la ingerencia citadina en las entidades políticas, supuestamente autónomas, que están comprendidas en su esfera
de influencia y configuran una estructura de poder que presenta características particulares. Esto se debe a que los
países mestizo-americanos, en verdad, no son estados nacionales constituidos sino naciones en proceso de formación
que, en sus regiones de refugio, gobiernan sobre poblaciones heterogéneas que interactúan como dualidades dialécticas.

En esas regiones, aunque la población está sujeta a un
sistema único de nexos políticos, sólo una parte de ella tiene
conciencia plena &lt;;le lo que significa la nación como entidad
~al comprensiva, y pot¡ tanto, es la que participa con in43

�terés en l¡:t actividad política qe ámbito naéional y la .que
siente formar pa~e de, una .patria cuyas fronteras exceden
los líi:nites .estrecqos ' de la cqmunidad parroquial. En las
regiones de r ~ o ese,segmepto de la población total está
rep:t;'esentado ,por ~l grupo que a sí mismo da -la designación
de ladino. Aunque localmente se ,encuentra· en, franca posi$!ión
., de .minoría, al enlaz~ sentimental y: estructuralmente con la población may.oritaria o• dominante del p~
se sitúa con el rango de grupo superior en la ecuación region~l.
,.,
.

.

¡

En Ja posición subordinada de población ,dependiente se·
encuentran lqs grupos étnicos indios organizados como sociedades parroquiales. Sus miembros .no tienen un concepto
claro de lo que es la nación ni participan activa y concientemente en la maquinaria política, nacional. El universó
social,de estos grurx&gt;s étnicos se encuentra reducido a la parroquia; tienen formas de gobierno privativo, débilmente
articuladas con los patr~nes ,nacionales y, -debido a que poseen lenguas distiptas. a la oficial ,y &lt;mlturas distintas a la
na&lt;;ional, la comunicación ~ntre el universo parroquial del
indio y el uñiverso nacional del ladino es difícil y se conduce a base _d e relaciones de super-subordinación que coloi;an a los indios en posición anómala.
En las sociedades mestizoameric{I.Jlas, los ladinos constituyen un sector de la población conscientemente situado
aparte de la mayoría ciudadana; como una élite regional.
Sustenta una visión del .mundo que desafía· los supuestos e
interpretaciones científicas; construye su propio marco
m~ntal y des&lt;;ie él contempla a su antojo y satisfacción el
li~itado campo de su universo. Su visióp del ·mundo carece de autepticida(j, está en contra de los supuestos demo-·
cráticos y las interpretaciones ortodoxas de la parte consciente de la nación; pero no por ello deja de conformar un
punto de apoyo para_la acción. Si un sector d~ la población
na.cional ,-el_constituido por lo$ ladinos-· proclama que. la
exp_Iotación de. los indios es natural o deseable nos hallamos, en presencia de gente ,que sust~ta creencias científi-

camente insostenibles.
En resumen, las características de diversa índole hasta
aquí reseñadas, que configuran la situación de las regiones
de refugio y de sus habitantes, son resultado ineluctable del
ejercicio del proceso dominical que, a veces, acude a la coerción física como mecanismo de sustentación, pero, las más
ile ellas., hace uso de otros arbitrios, ;mucho más sagaces,
que evitan las reacciones violentas y los movimientos mesiánicos. Uno .de esos mecanismos, tal vez el más perspicaz,
descansa en la elaboración sostenida y reforzada de una
ideología que da por sentadá la· superioridad innata del ladino sobre el indio y es generalmente aceptada por ambos.
Los patrones culturales del indio, sus manifestaciones artísticas, la diferente concepción del mundo, del tiempo y del
progreso, en fin, todo lo considerado o catalogado como
i~dio, se tiene por despreciable. El clima mental así fStablecido hace inevitable la segregación étnica, obstaculiza
la movilidad social, embaraza la evolución de la cultura y
mantiene en permanente estado de subdesarrollo a las regiones de refugio. 32
En México, la práctica de la integración regional es
una derivación directa de la teoría que sustentan la escuela
antropológica mexicana y sus voceros. La interfertilización
entre teoría y práctica es su rasgo más característico y el
que le ha permitido contribuir fecundamente al movimiento
de renovación social del país.

Instituto Indigenista Interamericano

!:15

�,,,

N

O

T

A

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10.-Moisés Sáenz. Oarapan. Bosquejo de una experiencia. Lima (1936):
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11.-Gonzalo Aguirre Beltrán. "Introducción'' a De la Fuente, opus cit.
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12.-M!guel Othón de Mendi:..ábal. Obras completas. México, 6 vol.
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Fuente..

1

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Los zapot.eeas. Monografía hist.órica, etnográfica y econqmica.
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26.-Phyllis Kaberry. "Malinowski's Contribution to Field-work Methods and the Writing of Ethnography" in Man and Culture. An
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28.-Angel Palerm. Introducción a la teoría etnológica. Biblioteca del
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13.-Gonzalo Aguirre Beltrán. Medicina y Magia. El proceso de aeulturaclón en la estructura colonlaL INI, México (1963) : ver introducción.

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30.-Carl O . Sauer. Land and Life. University of California Press, Berkeley (1963): 363.

46

47

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31.-Pierre van den Berghe. Raee and racism. A comparative perspee' .. tive. John Wiley, New York (1967): 132.
32.-Gonzalo Aguirre Beltrán. "El desarrollo de la comunidad en las
regiones de refugio". Reforma Educativa., 10 (1964): 37-62.

ARQUITECTURA MONUMENTAL DEL MEDIOEVO•

GERARDO DE LEON TORRES

Causas y efectos, influencias y manifestaciones, son
los factores decisivos en la producción cultural que caracteriza una época determinada de la Historia. Consecuentemente, para identificar la Arquitectura del Medioevo, tema de esta plática, haremos un recorrido, tan
rápido como sea posible, a manera de preámbulo, considerando, en una ojeada, los acontecimientos previos que
dieron lugar a este estado temporal de la sociedad, de la
política y de la economía, a esa etapa de la Historia que
conocemos como Edad Media.
Cronológicamente corresponde a los siglos transcurridos desde la caída definitiva del Imperio Romano,
desde la escisión que dio lugar al establecimiento de los
Imperios de Oriente y de Occidente, hasta el Renacimiento. Y justamente fueron los renacentistas, los italianos de la época del quatrocentos, los autores del calificativo de Edad Media, por considerarla como etapa
intermedia o transitoria, entre el pasado clásico representado por la cultura greco-romana y la revivificación
del clasicismo, ese renacer en el gusto, especialmente en
el arte, de las formas por las que se expresara un esplendoroso pasado.

* Conferencia disertada el viernes 14 de

junio de 1968 on c,l Teatro de
de la República, dentro del Curso Panorama de la Cultura Universal, organizado por el Departamento de Extensión Universitaria de
la UNL.

48

49

�Los romanos imperiales, herederos directos de !a
cultur:i, helénica, por el summum de circunstancias especiales que lo caracterizan como estado conquistador e
imperialista, a medida que iban adjudicándose los territorios vecinos, o lejanos, fueron logrando la hegemonía
del orbe, hasta constituir el imperio más vasto conocido entonces. Pero, en forma paralela e inversa, a medida que los ejércitos, la masa anónima, conquistaban
para su Patria victorias y gloria, en una línea que parecía ascender irrefrenable, las minorias poderosas Y dirigentes caian en la anarquía moral que habria de echar
a rodar glorias y grandezas. Ellos también, aunque sin
miras telescópicas, sino con el puñal o en la cruz, eliminaban sin miramientos al César en turno, o al Senador
que pudiera estorbarles, o al mártir cristiano que divulgaba las excelencias de la pureza moral del género
humano.
En esas lamentables condiciones transcurren los
primeros siglos de nuestra Era. Los adeptos a las nuevas creencias, eran perseguidos con saña y con crueldad
inauditas. Hasta que, ya en plena efervescencia interna, el Emperador Constantino, por ordenanza promulgada en Milán el año 313, proclamó la libertad del Culto
Cristiano.
Como en el terreno político, también era ya muy
evidente la grieta cultural y moral que fatalmente estaba dividiendo al vasto Imperio. Constantino rompió
la corriente tradicional de designar al sucesor del cetro entre los que ellos consideraban más dignos, e inauguró la sucesión hereditaria, nombrando para reemplazarlo a sus hijos Constancio y Constante, como Emperado;es de Oriente y Occidente respectivamente.
Abandonó Roma como capital del Imperio, y se
instaló en Milán, que ya había sido declarada capital
d esde tiempos de Dioclesiano, buscando con ello un
acercamiento a las fronteras del norte, amenazadas por

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los bárbaros, pueblos de origen germánico que habitaban los bosques y llanuras vecinas, agrupados todavía
en formas tribales, sumidos en la incultura y la pobreza, que codiciaban la prosperidad de las provincias romanas.
Nicomedia, en el Asia Menor, era designada capital del Imperio Oriental. Por entonces, el Oriente significaba la primacía indiscutible. Totalmente helenizado, contaba además con grandes centros industriales
-Alejandría, Antioquía, Efeso y Bizancio-, y se concentraba el comercio con la India y China, constituyendo la parte más rica del Imperio. Desde el punto de vista intelectual, también dominaba el Oriente. Las Escuelas de Derecho de Beirut, Alejandria y Cesárea de Palestina, ejercían en las ciencias jurídicas una influencia tanto más destacada cuanto que la Escuela de Roma había perdido su antigua importancia.
Finalmente, fue también en Oriente donde nació el
Cristianismo, y en los países orientales -concretamente, Egipto, Siria, Asia Menor y Grecia-, donde triunfó
atrayéndose más adeptos de los antiguos misterios paganos. Fue en lengua griega que se escribieron, a m ediados de la primera centuria, los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, -éste último, médico helenizado de Antioquia-, y hacia el año 100, se publicó el
Evangelio según San Juan, en el mismo idioma que los
anteriores.
Todas estas manifestaciones de desequilibrio en las
diversas áreas del Imperio Romano, estaban condenándolo irremisiblemente al desquebrajamiento. Una serie
de luchas intestinas se fue desarrollando al advenimiento de Constantino y cuando la proclamación de la
libertad del culto religioso. El mismo emperador al reprimir estas luchas, el año 324 de nuestra Era, triunfa,
y con él, el Cristianismo, al grado de que el mismo César se convirtió a su culto, constituyéndose así en el
protector de la Iglesia.

51

�r

Elsta, a poco de ser erigida en Servicio de Estado.,
se afianza como poder autónomo. El Concilio Ecuménico de Nicea, celebrado un año después de la proclamación y presidido por el propio Constantino, se atribuyó
oficialmente la jurisdicción suprema en materia doctrinal y se organizó un verdadero poder ejecutivo propio,
confiriendo la primacía a los obispos de Roma, Alejandria y Antioquía.
El Cristianismo como religión, sobrepujó fácilmente al paganismo, porque éste. fracci-0nado en cultos ~
misterios independientes, no constituía una fuerza única, organizada. Aquél si.
La Iglesia se convirtió, pues, en una administración estatal. En cada urbe tenia .su sede un obispo Y en
cada provincia un metropolitano. Y, mientras que ios
o-obernadores civiles eran nombrados por el emperador,
~os obispos y metropolitanos eran elegidos por los fieles de la Iglesia.
El Imperio adoptó entonces, como institución normal, los sínodos provinciales de los obispos, Y éstos se
transformaron así en verdaderos representantes de las
ciudades.
El Emperador, para contrarrestar este efecto, y
con el propósito de mantener a la Iglesia sometida bajo su mano, instituyó, por encima de los sínodos provinciales, concilios ecuménicos que deberían reunir, bajo
su propia presidencia, a todos los obispos d.e l Imperio.
Pero los miembros de este poder nuevo no eran nombrados por el emperador, sino por la población entera.
por la comunidad de fieles, sin distinción de clases.

te, que si la Iglesia ya estaba en posición de poder subsistir sin el Imperio, éste ya no podría ser concebid0
fuera de la Iglesia.
Esta institución de carácter divino, se realiza en
tres aspectos que, aparentemente contradictorios solidificaron su primacía: Democrática, en cuanto q~e sus
dignatarios eran elegidos por el pueblo. Aristocrática,
en la forma que asumía al conferirle a los elegidos el
derecho de legislar y administrar. Y Monárquica, en
virtud de la jerarquía que atribuía preeminencia al
Obispo de Roma, quien esquivaba, por otra parte, gracias
al celibato, la norma de la herencia.
Al obligar esta visión retrospectiva desde nuestro
tema, a ésta serie de acontecimientos históricos nos
guia la importante necesidad de tomar conciencia, ~ tra~és de esta rápida revista de antecedentes de vital importancia sobre las influencias decisivas de la producción cultural en la época del Medioevo, y en ella, naturalmente, la Arquitectura.
La legendaria capital de los romanos quedó finalmente abandonada por los emperadores de Occident9.
Estos, como dejamos ya dicho, a menudo vivfan en Milán, al norte; pero, desde el Siglo V, buscando un acercamiento al Imperio Oriental, se establecieron en Rávena. Esta circunstancia permitió a la Ciudad Eterna
quedar bajo el poder exclusivo de los Papas. Y con ello,
una nueva capitalidad apareció: la de la Iglesia. Roma
se convierte así en sede del Primer Obispo de la Cristiandad y se desliga cada vez más del Emperador.

El absolutismo, al apoyarse en la Iglesia
esta
forma, se dio a si mismo una sanción. Fue en v.ano que
el emperador se erigiese en su dueño y señor, porque
ésta, a la postre, se le impuso, demostrándole fácilmen-

Ahora, al dejar convenientemente consolidado el
poder eclesiástico, detengámonos un momento a considerar otros acontecimientos, los que más influenciaron
en la ruina politica, social y económica del Imperio occidental. Las guerras civiles de los primeros tiempos
del imperio de Constantino, y las que se desataron des-

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en

�pués de su muerte, fueron sumiéndolo en grave crisis
que, agravada con temibles epidemias y disminución de
la natalidad por las mismas contiendas, condujeron a
la población hacia una psicosis de paz, y el voluntariado del ejército se extinguió.
Desdichadamente, esto sucedía en el momento preciso en que un grave peligro se asomaba, como negra
nube, en el confin norteño. Los pueblos bárbaros, los
germanos, también de raza indoeuropea, ocupaban, ya lo vimos, las regiones afines a las fronteras ~el
Imperio, o sea, los territorios que ocupan hoy Alemama,
Dinamarca, Austria y parte de Hungría, y se preparaban a invadir, en forma pacifica, pero no menos perniciosa que si hubiese sido violenta, codiciosos de la prosperidad de las provincias romanas. Estas invasiones provocaron directamente la dislocación y el desmembramiento final del Imperio, Y, al destruir su unidad, prepararon la Europa moderna.
Como el número de las tropas, acantonadas a lo
largo de las fronteras, menguaba, por las razones que
comentábamos hace un momento, el gobierno decidió la
incorporación de los bárbaros en el ejército, para defensa de los mismos bárbaros, y se introdujo entonces
también, como medio normal de reclutamiento, la obligación de que los grandes propietarios levantasen tropas entre sus terrazgueros, es decir, entre los inquilinos de sus tierras labrantías. Y el ejército propiamente romano, llegó a estar constituido por la hez social,
entre otras razones, porque los propietarios enviaban a
él los peores elementos.

dia acaecer; y a estos bárbaros ya no les coi:;taba ningún trabajo trasponer fronteras, puesto que quienes las
custodiaban eran sus mismas gentes convertidos en soldados.
Francos y alamanes atravezaban el Rhin y las
huestes godás el Danubio, y se dice que, en la primavera del afio 376, cuando menos cuarenta mil visigodos
atravezaron de golpe el río. Los descendientes de Constantino -Juliano, Valentiniano y Valente-, hicieron
verdaderos esfuerzos militb.res por salvar el Imperio,
sin resultado práctico alguno.
Ese mismo afio de 376, comienzan además las más
temibles de las invasiones, las que procedían de los confines asiáticos. Hordas de guerreros de raza amarilla,
familiares de los mongoles y turcos, sangrientos y feroces, empiezan a amenazar las fronteras orientales del
Imperio, y obligan a su vez la emigración de los pueblos
germánicos al occidente europeo. Los hunos cruzan e l
Volga arrollando a su paso ostrogodos y visigodos, quienes desde hacia un siglo habitaban las costas del Mar
Negro. Estos, atraídos entonces por las ricas provincias
mediterráneas, se lanzaron hacia el sur. Sin embargo, a
pesar de que no eran muy numerosos -aproximadamente 100,000-, el ejército romano no pudo cerrarles el
paso.
El Emperador Teodosio se vio obligado a autorizarles su instalación en los Balcanes, a cambio de que se
comprometieran a formar parte del ejército romano,
con la categoría de "aliados" o "federados", y cooperar
a la resistencia de las invasiones orientales. En suma,
el Imperio por todos lados se barbarizaba.

Estas invasiones fueron, lo repetimos, ínvasiones
pacificas de pueblos enteros. Hombres, mujeres y nifíos
que abandonaban la patria sin deseo de volver, iban en
busca de otra nueva. Pero, para vivir durante el viaje,
aquella masa enorme de individuos lo devastaba todo, Y
su paso por una comarca era la peor catástrofe que po-

Ahora, agrupados en unidades especiales al amparo de las leyes nacionales romanas, formaron estos islotes bárbaros, verdaderos pueblos que, conservando su
nacionalidad y sus propios jefes, quedaron unidos al
Imperio por los pactos concertados entre sus reyes.

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�Posteriormente, estas tropas, acantonadas en campamentos fortificados a lo largo de las fronteras, había
que instalarlas, a veces, en provincia1, bastante alejadas, y el Estado, para garantizar su sostenimiento, obligó a los grandes propietarios a que les entregaran las
terceras partes de sus fincas, lo que permitió a francos,
alamanes, alanos y godos entre otros, no sólo a convertirse en propietarios, sino que parte, se fueron infiltrando en los grados más elevados del ejército.
Este ejército fue, así, desnacionalizado, y consecuentemente perdió su cohesión. Se convirtió en factor
aún más peligroso para el Imperio que los propios bárbaros del exterior.
Pero, hemos de considerar que la seguridad d-el
Imperio no descansaba únicamente en la defensa de sus
fronteras, sino que dependía, y esto sobre todo, de dos
condiciones internas: la estabilidad del poder y el equilibrio económico. Analicémoslas someramente.
La sociedad se fue inmovilizando en grupos cerra-'
dos, con grave daño para la libertad individual. Y estas
corporaciones, formadas entonces por los propietaTios,
agrupaban en si artesanos, obreros y soldados y fueron
declaradas obligatorias y hereditarias. Sus miembros se
hallaban tan estrechamente ligados a ellas, que la Ley
les prohibía enajenar sus inmuebles y esclavos a otras
personas que no fueran sus co1egas. En el campo, la célula fue la heredad· o aldea.
A los propietarios se les declaró entonces, obligatoriamente responsables de la percepción de impuestos,
y para asegurar el rendimiento fijo de éstos, fueron
obligados también a permanecer hereditariamente en
su puesto. A estos funcionarios reales se les den.o minaba, condes y duques. PeTo, a medida que se sentían capaces de interponerse entre el Estado y el pueblo, ~e
escapaban cuanto les era posible de la autoridad del
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rey, y transformaron los condados y ducados, que gp~
bernaban por mandato del monarca, en auténticos pequeños reinos, en los cuales a su vez ellos eran los soberanos., Asi se fueron constituyendo grandes poderes
bajo los señores, y los territorios cuyas administraciones se les habían confiado, se llamarían en lo futuro,
señoríos, que podían ~ncluir desde una provincia entera
hasta un simple grupo de pueblos.
Esta situación constituye pues, el embrión del feudaliS"mo, y éste a su vez, la preponderancia sobre la
política y la sociedad de la Edad Media.
La situación del Imperio Oriental, entretanto, era
muy distinta. La riqueza de las ciudades industriales y
comerciales, y los recursos fiscales que les proporcionaban, daban al gobierno una sólida base; por lo que va
superando dia a dia a las provincias occidentales; se en-cuentra en equilibrio y conoce un período de verdadero
florecimiento.
Bizancio, ahora convertido en Constantinopla -o
Constantinópolis-, es el centro indiscutido del Mediterráneo. Es su Universid.ad se ensefia en griego y la
Capital es llevada a un franco helenismo, conocido en
la Historia como Cultura Bizantina.
Su gobierno, al ver amenazada tan seriamente la
seguridad de Occidente, sobre todo cuando Atila, Rey de
los Hunos, franqueaba el Danubio sin encontrar fuerza
suficiente que pudiera impedírselo, prepara su flota a
defender la hegemonfa sobre el Mediterráneo, llave
del comerclo entre ambas directrices del mundo romano,
y por ende, de su economía; pero son totalmente derrotados por los vándalos de Ganserico. El acontecimiento
asestó el golpe de muerte a la Europa Occidental. Son
los albores dé la Edad Media.
En medio de estas catástrofes, en pleno periodo de

57

�invasiones, fue la Iglesia de Roma la que se encargó de
sostener la lucha por la unificación. El Papa León el
Grande salió al encuentro de Atila frente a Roma, y frenó su entusiasmo, viéndose éste obligado a abandonar
Italia definitivamente.

cuentran todos los grados entre la barbarie y la semibarbarie. Su único vinculo es la Iglesia. Al cobijar a todos, el Cristianismo formó no una unidad política ni económica, sino la unidad cristiana, base del tema que tenemos por desarrollar.

Posteriormente, Gregario Magno, a principios del
Siglo VI, aparece como genuino depositario del poder, y
se impuso, como jefe directo de todos los obispos de la
cristiandad, introduciendo en la Iglesia una autoridad
tal, que le daba el aspecto de una monarquia, logrando
asi una estricta unidad doctrinal que pudo ir extendiendo su poder sobre la sociedad.

En esa época no existía en el Occidente más que un
solo estado verdadero: la Monarquía franca. Su primer
rey, Carlomagno, fue consagrado por el Papa como Jefe
del Sacro Imperio Romano, señalando asi el principio
de una nueva Era, que nacia con el siglo IX.

Fue la etapa de las fundaciones de los grandes monasterios. Los monjes, se dedicaron desde entonces a
evangelizar bárbaros paganos, y la introducción del
monacato se extendió hasta la lejana Inglaterra. El
Cristianismo asi, vino a representar la continuidad del
Imperio, ahora como una forma occidental de la civilización greco-oriental. Esta obra cultural que asumió
la Iglesia, el Estado jamás pudo haberla acometido,
porque mientras la Europa se fraccionaba en Estados
nacionales, formados de ciudadanos bárbaros, la cultura que la Iglesia fue difundiendo era absolutamente
internacional.
Razón única y poderosa para que, desde el Siglo
V, y durante toda la Edad Media cuando menos, la vid::t intelectual el Occidente se refugiara en la Iglesia.
Pero es necesario que consideremos ahora, otros de
los factores decisivos en la formación política y cultural de los Estados europeos. Las conquistas del Islam,
en el Siglo VII, a lo largo del Mediterráneo. El Cristianismo quedó relegado al macizo continental. Europa es,
a la sazón, un verdadero caos, formado por antiguas poblaciones romanas, cuya civilización tenia origenes milenarios, y por pueblos nuevos, entre los cuales se en-

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Desde la cal.da del Imperio Romano, hacia ya trescientos años, se hablan construido escasos edificios. Y
fue preocupación del nuevo emperador, congregar artistas y obreros en su corte, atr.aidos desde el lejano
mundo bizantino; y antes de su muerte, ocurrida el año
814, habia restaurado ya en gran medida, las artes Y la
civilización de Occidente. Durante los dos siglos siguientes tuvo la cultura un lento desarrollo, imbuidos acaso
de la superstición popular de que el mundo se acabaria
al completar su primer milenio la Era Cristiana.
Pero después, sobrevino un renacimiento constructivo, ya con peculiaridades locales, que van imprimiendo, sobre todo en la arquitectura, el sello individual de
los diversos paises en desarrollo: los Estados modernos.
Asi nace el Arte, y con él, su expresión más genuina: La Arquitectura románica. El término mismo trata de indicar que sus fases, y sobre todo en la Arquitectura reflejan en alguna forma el pasado romano, desde
Carl~magno hasta finales del Siglo XII, cuando se introdujo el arco apuntado. O sea, cuando comienza a
sentar sus reales el estilo que posteriormente hemos conocido, dentro de la Arquitectura, como Ojival o Gótico
Extinguido el dominio de Roma, aún revivió su
genio en la arquitectura de las nuevas naciones, a las
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�que dio cierta paridad, hasta que cada pais desenvolvió
su propio estilo. Hubo comarcas que experimentaron especialmente la influencia bizantina, que a la vez había
sido, en cierta forma, heredera romana con sahor peculiar al propagarse en Oriente. El románico primitivo
extrae fragmentos de piedras labradas, capiteles y frisos, de las majestuosas ruinas, que unidos a mop.olitos
de pórfido y mármol, los coloca sobre viejos cimientos,
para erigir edificios que le sean útiles. Así, por graduales hallazgos y compren.sión del uso de estos abandonados restos, adaptándolos a sus nuevas necesidades, surgió el nuevo estilo.
El último y verdadero estilo románico comprende,
en su florecimiento, los siglos X al XIII, y fue notable
por su tentativa de inciar un nuevo procedimiento CJ:&gt;nstructivo, consistiendo éste en aplicar las leyes del equilibrio a la construcción, en vivo contraste con la realidad inerte de los romanos. Y este nuevo sistema, asociado con el uso de materiales novedosos, como los sillares pequeños con gruesas capas de mortero, los condujeron, ya en el Siglo XIII, después de muchos experimentos y tentativas, al desarrollo del sistema ojival o
gótico, en el que la elasticidad y el equilibrio se combinaron para construir sus maravillosas catedrales.
Aunque el carácter general de 19. arquitectura románica es sobrio y digno, su aire pintoresco nace de los
grupos de torres -;y de los resl\ltes de cruceros o a,l:,sides.
Italia, Francia, Inglaterra y Alemania, diversificaron
las tendencias de .acuerdo con las condiciones locales,
pero en todas. ellas reina el sello común del empleo de
las bóvedas, basados en las prácticas romanas.
La Arquitectura Ojival del Siglo XIII, por su parte, surge distinguiéndose especialmente por la introducción y uso general del arco apuntado. Este elemento,
como los contrafuertes y pináculos, imprime al estilo la
tendencia ascensional, tenida como símbolo de la_s aspi-

raciones religiosas de la época. Los arquitectos románicos habían instituido ya, dijimos, la inerte estabilidad
de los romanos por la elasticidad y el equilibrio en las
estructuras. Los arquitectos ojivales, sutilizaron esas leyes estáticas, empleando piedras pequeñas, en hiladas
delgadas y con gruesas capas de mortero, para lograr la
elasticidad máxima competible con la estabilidad. Los
constructores góticos, apurando sus experiencias, utilizaron la piedra hasta una insospechada capacidad, y en
sus épocas posteriores se revelaron en milagros de
construcción y maravillas de mano de obra, erigiendo
torres sobre las altas techumbres de naves y cruceros
que remataban en finas agujas bordadas con terracerías, como de encaje, o bien, suspendiéndolas en bóvedas ponderables, caladas como estrellas, y ornamentadas para simular sutiles talarañas con múltiples y delicados adornos colgantes.
Entonces, las diferencias principales entre los edificios románicos y góticos, son, primordialmente, estructurales. La estabilidad de la catedral gótica depende de
la acertada coordinación de empujes y contrarrestos.
Las presiones reunidas de las bóvedas de las naves y las
cubiertas, tienden hacia abajo por su peso, pero obligando un empuje oblicuo por la forma raqueada de la bóveda; recibidas estas presiones por delgados pilares de
apoyo vertical y equilibradas por medio de robustos
contrafuertes. Para que no estorbaran, estos contrafuertes se construyeron al exterior, y para trasmitirles aquel
empuje, entre el propio contrafuerte y la bóveda, formaban arcos que vuelan sobre los colaterales, llamados
arbotantes.
Mientras que en el edificio románico, el conjunto
constructivo fórmase de un muro macizo que rodea al
edificio y que soporta muchas veces una bóveda oentinua; en una construcción gótica, el conjunto consta de
muros parciales o soportes y contrafuertes normales al
edificio, que al quedar emplazados en los puntos donde

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\

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�-se concentran las presiones de las bóvedas de cruceria,
el muro se convierte en inútil entre los pilares, y es sustituido por enormes ventanales, que por otra parte, prestan la iluminación necesaria en los vastos edificios del
norte de Europa, donde la mayor parte del año, permanecen sus cielos encapotados y grises; en contraste con
las regiones mediterráneas, donde expresa sus máximos desarrollos el románico, huérfano de esos accesos
de luz tan exagerados y además innecesarios, debido a
las grandes temporadas luminosas y brillantes.
Concluiremos esta conferencia diciendo que
estos diversos estilos, que en la época medieval estáu
mejor expresados en las catedrales, imponentes monumentos de la Arquitectura de todos los tiempos, y que
vienen a significar las obras humanas que desempeñan
el más preeminente lugar de la vida nacional europea.
Generaciones diversas se sucedian y ocupaban en sus
construcciones. Eran además los anales y archivos de
aquellos tiempos, en que pocas gentes sabían leer, y por
ello, medio potente de educación popular. Estas catedrales podrían reemplazar a nuestras instituciones modernas, como escuelas, bibliotecas, museos, pinacotecas
y salas de conciertos. Esculturas y vidrieras pintadas
reproducían los episodios biblicos, desde la Creación hasta la Redención de la humanidad. Representaciones admirablemente expresivas para la multitud, para la que
la palabra escrita era, generalmente, ininteligible.
Así, podemos considerar a la Arquitectura Monumental del Medioevo, como una crónica magna de la
historia secular en la que, reyes, magnates, señores y
pueblo, desempeñaban el papel propio de la época.

EL MILAGRO GRIEGO •

GIANOARLO VON NAOHER

Contrariamente a mucho de lo que se ha fantaseado y escrito -en particular durante el siglo XIX- el
"Milagro Griego" no fue una creación surgida de la nada.
Aqui tenemos otra leyenda romántica que se va
desvaneciendo ...
Grecia floreció en una atmósfera preñada de factores culturales anteriores y contemporáneos, como los
egipcios, los sumerios, los babilonio-asirios, los fenicios,
los hititas, los lidios, los frigios. Y, aún más, asimilando y vinculándose a las rafees de civilizaciones inmediatamente ,anteriores, como la minoica y la micénica.
Deuda sin duda muy grande. Deuda que abarcó un
campo amplisimo, desde la mitología a la religión, desde las artes a las técnicas.
No es casualidad, pues, que los primeros pasos se

dieron en las colonias griegas de Asia Menor, por influencias de las culturas de Egipto y Mesopotamia, donde tomaron forma los mitos, los dioses, la especulación
filosófica, los cantos épicos y líricos ...
* Conferencia impartida el jueves 30 de mayo de 1968, en •~l Taetro de
l a República de la Unidad Cultural de la U.N.L., dentro del curso
P a norama de la Cultura Universal, auspiciado por el D.E.U.

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�Los poemas homéricos, por ejemplo, por su posición intermedia entre la bajada de los bárbaros dóricos
y las guerras persas, influyeron de manera determinante en este milagro.
No tenemos que olvidar que la "Iliada" y la •''Odisea" tuvieron la misma función forjadora de tradiciones, de fuente de con9cimiento, de formación religiosa,
que la de los textos sagrados para otros pueblos.
Aristóteles veia en el legendario Homero el primer filósofo, por que nadie había antes revelado -eomo él lo había hecho- los misterios de la psicología
humana, de las relaciones entre hombre y hombre y dioses. Nadie había tan meticulosamente construido la primera forma de sabiduría griega, base y punto de partida de toda la cultura posterior.
Y de Hesiodo, con sus ideales de perfección y &lt;le grandeza moral, heredaron, en cierto sentido, esta pluralidad de civilizaciones y de manifestaciones culturales
que, gr.a.cías a ellos, fueron seguidas, asimiladas, maravillosamente reelaboradas y transformadas por el genio helénico posterior.
Hay que reconocer este hecho en toda su importanCia.

Creación de creaciones anteriores, en efecto, pero
estupenda, perdurable, sin ejemplos que la opaquen, en
toda la historia de la humanidad, desde las primeras sociedades agrícolas a los albores de la sociedad industrial.
Y luego, cuando ya llegó el tramontano, Alejandro Magno recogió la herencia, la difundió a través del Oriente,
hasta las orillas del Ganges.

Los Padres de la Iglesia continuaron la tarea, tomando largamente de esta in.agotable fuente de sabiduría.
Mientras tanto, el imperio bizantino la pasó a Rusia y a los árabes conquistadores. Y a través de los sabios, árabes y judíos, desde Espafia, volvió a filtrarse en
las corrientes filosóficas medioevales. Las ciudades italianas la redescubrieron, dando vida al humanismo renacentista, uno de los capítulos más bellos de nuestra
cultura occidental.
Resurgió en Alemania, en el siglo XVIII, con Winckelmann, con Leasing, con Goethe, con Schiller, en el
cándido y marmóreo neoclasicismo.

......
. . .. . .
¿En qué consiste, en definitiva, este milagro?
Mondolfo lo define así:
"Libertad y claridad de espíritu, armónica unidad
de contenido y de forma, de elemento sensible e intelectual, de naturaleza y espíritu, plástica serenidad y
sentimiento de la medida y de la proporción, sano y puro objetivismo".
En otras palabras fue y es el símbolo de esta mentalidad, de este modo de vida, de este sentido teorético
y práctico que llamamos occidental y que nos diferencia del Oriente.
¿Representó un equilibrio, una euritmia de concepciones, como, aunque idealizado por Tucídides, apareció
en las palabras de Pericles en su oración para los caídos
por la patria?

Los romanos dominadores, conquistados a su vez
espiritualmente, completaron el ciclo difundiéndola y
consolidándola en todo su imperio universal.

" ... Gozamos de una constitución que no imita Zas
legislaciones de ningún otro estado; por el contrario,
más bien somos un modelo en el que los otros se inspiran ...

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�Según las leyes, cada cual ,disfruta de los mismos
derechos de los demás en toda circunstanoia; en las oficios públicos, sin embargo, se coloca a cada cual en el
lugar que le corresponde, no según la clase social de
que procedo, sino según sus aptitudes ...
Mientras así, con la conciencia libre, procedemos
de hombre a hombre, en la vida pública nos oponemos,
generalmente por consideración moral, a los atentados
contra la autoridad constituida y contra las leyes, en
especial contra aquéllas que sirven para amparar al débil y que, aun no siendo letra escrita, implica,fl, un baldón para el infr.a ctor.
Alternamos en el trabajo toda clase de recreaciones, concursos y solemnidades que se repiten anualmente en un orden fijado por la ley; sin hablar de las bellas instituciones de nuestra vida, cuyo goce cotidiano
aleja las tribulaoiones.
También en la manera de ver y llevar la guerra
nos diferenciamos de nuestros enemigos, porque nosotros, por ejemplo, consideramos nuestra ciudad como un
bien común y nunca se da el caso de que, expulsando
a un extranjero, privemos a nadie de algo digno de saber o de contemplarse ...
Confesar la pobreza no es ignominia, pero no salirse de ella merced al trabajo es más que ignonwnia.
No creemos que el discurso sea un peligro para la
acción el peligro está en no sacar enseñanza del discurso.
También en la virtud de la longanimidad pensamps
diferente de los otros pueblos. Pues no es reciMendo beneficios, sino h.ac.iéndolos es como nos granjeamos amistades.
Resumiendo, digo que nuestra ciudad constituye e-n
conjunto una gran escuela para Grecia ... ·''

Y es el mismo sentido que definió y alabó también
Goethe.
¿O fue la exaltación, la lucha, el contraste que llegó a la inhumanidad, a la barbarie, interpretado por
Nietzsche, y más cerca del alma nórdica, · del alma romántica?
Seguramente se trató de los ·dos aspectos en continua competencia, en continua ebullición, en sus múltiples facetas, en sus infinitos contrasentidos ...
Llegando al extremo de la idealización, a veces,
preferimos identificar la historia de Grecia con la de
Atenas, e inclusive con los pocos años de su auge con
Pericles.
0

Con demasiada frecuencia olvidamos que es espíritu griego, tan auténtico, el que· circuló en la multiplicidad y variedad de los estados, dentro y fuera de la península, desde la cosmopolita Corinto a la férrea organización militar, al conservatorismo · comunitario de
Esparta.
·
Y también el que se desmenuzó en· cientos dé ejemplos diversos, . gracias .a su colonización por el Mediterráneo, desde' el Mar Ne~ró a las costas de Africa, desde la Magna Grecia hasta España, Franci~ y el centro •
de Europa.
Esta fuerza espiritual que penetró y inodificó to~o
a su paso Y que', paµlatinamente, fue captada y ~siJ:p.ilada, divulgada y enriquecida por sus herederos.
'

.

Así en la política lo vemos eri las contrastantes r°ormas de gobierno: monarquía, ar,i stocracia, tiranía y, con
el Código de Solón, en •ei año 594,' la democracia moderada y la igualdad civil.
.
' '
.

Opuestos que aparecen en todas las culturas· ·de

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�nuestro mundo, pero que en Grecia chocan o se equilibran con más fuerza, con más imperiosidad, llegando a
su mayor refinamiento y perfección.
Contraste que se reveló minuciosamente visualizado en el arte; tal vez testimonio más patente de este encuentro: en la arquitectura clásica del siglo V, el jónico y el dórico se fundieron. Movimiento, elegancia, feminilidad del primero; austeridad, realismo, energía y
potencia del segundo.
En la escultura, nacida de la belleza del cuerpo
humano, de sus movimientos en la danza, en el atletismo, dentro de una atmósfera mitológica y religiosa, se
pasó de la simetría, de la estaticidad, de las influencias
orientalizantes del estilo arcaico, a la soltura, al equilibrio, al ritmo de las formas clásicas de Fidias, de Mirón, de Escopas, y se llegó al realismo barroco, violento, retorcido, explosivo, patético de Praxiteles y de Lisi~
po.
Por un lado el "doriforo" de Policleto, en su ondulación plástica rítmica, en su serenidad armónica, por
el otro lado el "Laocoonte", con su fuerza desbordante,
con sus acentuaciones de sinuosidad y de vigor dinámico.
Contraste y falta de unidad que aparecieron evidentes en cada manifestación literaria.
La literatura que tanta importancia tuvo en formar, en el griego, la conciencia de pertenecer a un solo pueblo, que dio la pauta a la filosofía y a la ciencia,
y que, al mismo tiempo, se abrió en formas contrastant es que reflejaron la división politica y lingüística: la
epopeya, la lírica, el drama, la comedia ...
El teatro, nacido de los coros dionisiacos introducidos en Corinto por Arinó de Metimma, en la época de
Periandro, llegó a su apogeo en Atenas con Esquilo,
quien dio vida, realmente, a la tragedia.

68

Tragedia de los sentimientos humanos, de sus ambiciones, de su lucha violenta, de su rebeldía y sumisión a la implacable ley del destino.
La religión arrancó del culto de la madre tierra,
de los muertos, como en muchos otros pueblos, hasta llegar a la forma antropomórfica, donde trascendentalismo e inmanentismo se equilibraron.
Pero, al lado de esta religión oficial, existían otras
populares, mucho más vivas, y también una corriente
mística mucho más profunda.
Griego es el desbordante y primitivo culto a Dionisia; igualmente griego es el de las religiones de los
misterios, en el cual se delineó el dualismo alma-cuerpo.
El magnifico esfuerzo de los filósofos, buscando libremente la verdad, dio a la humanidad el principio de
la investigación, de la especulación, de la genial intuición: el principio de la aventura compleja y apasionante del pensamiento humano.
O, como afirma Jaspers:

"La filosofía recorrió el camino que va del mito al
logos, creó los conceptos fundamentales de Occidente,
lag categorfas y las posiciones fundamentales posibles
de 1a esfera del pensar la totalidad del ser, del mundo,
de1 hombl'e".
Apareció una nueva visión del mundo: nació la lógica, el método que hizo posible la filosofía y la ciencia,
desp:tazando a la mitologia, a las teogonlas, al empirismo primitivo.
El estudio de la naturaleza, del objeto, del mundo
exterior, en au constante búsqueda del arjé, fue eI fin

69

�principal de las escuelas jónica,' pitagórica, eleática y
.atomista.
Los sofistas, en su vuelta al subjetivismo y al individualismo, reafirmaron la importancia del hombre,
su espíritu critico, su libertad en la revisión de los valores éticos y sociales.
Aristóteles creó el pensamiento realista, trató de
conciliar el dualismo alma-cuerpo abierto por Platón;
abrió el camino a siglos de investigación científica, de
especulación filosófica; trazó la recta sobre la cual h
civilización occidental debía de caminar y caminó a lo
largo de fatigosas marchas.
"Los griegos, que dieron a la humanidad sus más
fantásticos mitos, se han convertido a su vez en seres
casi míticos".
A parte del firme lugar que ocupan en el desarrollo
de la civilización europea, tienen otro fuera de la 1historia, en el olimpico aislamientq cargado d_e n:;listerio y
de esplendor, más allá del destino común de los pueblos.
Si sus realizaciones están registradas en el calendario
de los años, tienen una segunda existencia que ~l tiempo no toca ni mancilla; si vivieron en su propio mundo
mediterráneo, éste ha sido ' tan gÍorificado po·r las alas
d·e la fantasía y el deseo. de emularlo, que ¡&gt;arec.e no
ocupar lugar en nuestro vulgar planeta. Casi todo lo
griego ha sido tan transfigurado por siglos· de rendido
culto, que es dificil contemplar a los griegos con ojos
despejadps o conocerlos tal y como fueron ,en la realidad. - . afirma Bowra, y agrega- El proceso comenzó
cuando los romanos, concientes de sus rústico·s orígenes,
tomaron bajo su padronazgo a los griegos como una raza de artistas y filósofos y no llegaron a percibir que el
arte y la filosofía no puedei¡ comprenderse -plenamente
prescind.iendo de las condiciones que las crearon.

70

Si las épocas de la oscuridad y del medievo prestaron escasa atención al milagro que había obsesionado a
Roma, el descubrimiento de Roma en el Renacimiento
significó también el descubrimiento de la visión romana de Grecia.
Detrás del poderío y del boato de Roma los hombres percibieron, no muy clara y concientemente es
cierto, en un principio, pero siempre con veneración e
inquisitivo asombro, una fuerza conductora demonía,:a, un ideal luminoso, una pericia de ejecución, que no
era algo romano, aunque daba cuenta de todo lo más
importante de Roma".
Así el cielo de Grecia se cumplió, su fluido discurrió, pasó, 'filtró hasta nuestros días.
Y como una amonestación al siglo XX, al siglo de
la enajenación, de los desequilibrios, de los odios, de los
prejuicios, de la cibernética y de las guerras atómicas,
suenan las palabras de Protágoras:
··'El hombre es la medida de todas las cosas", y la
frase de Sófocles:
"Muchas son las maravillas del mundo, pero ninguna como el hombre".

71

�EL TRABAJO SOCIAL;
MATERIA PRIMA DE LA INDUSTRIA. *

DR. SERGIO MARIO ESTRADA GARCIA
Director de la Escuela de Tfflbajo Social de In U.N.L.

"Las empresas que mayor éxito ten4rán en el fut11,ro, serán aquellas que aprendan a hora,dar los
pozos que htagan bro~r el inmenso qaudal humano de capacidad, de energía, de interés y de lealtad que yacen sin desarrollar, ni utilizar, bajo los
estratos de su organización. H. H. Carey" .
El titulo de mi 'plática plantea una hipótesis que ante el juicio crítico de tan singular grupo de empresarias intenta demostrar, aun a sabiendas que tal vez no
lo 'l ogre, pot- lo que sucesivamente hablaré a ustedes de :
1.- ¿ Qué es el Trabajo Social?
·2 .-· ¿Qué caracteristicas tiene?
3.-¿Qué aplicación tiene en el campo industrial?
4.-Y por los considerandos previos, ¿se puede
llamar materia prima?
Trabajo Social es una profesión nueva, y como to'da. profesión encierra una filosofía que · le es propia, un
lnt:ento de decir y hacer algo por la comunidad, es una
manera de comunicarse con el resto del mundo al través- de un enfoque singular.

* Conferencia

pronunciada, ante la Reunión de los miembros de la
USE M, el 28 d e m ayo de 1968, por el Dr. Sergio Mario E;stra da, Director d e la Escuela de Trabajo Social de la U.N.L.

73

�Existen varias definiciones formuladas en distintos
lugares, por distintas personas y en cada época. Las
mencionaremos a continuación, dejando al final la que
más nos satisface, . · ,

·n;,

El
i!f~etlo 'M. Saávedra ' 10 'define cbm'o el propósito de procurar la felicidad humana, liberándonos
de angustias, miserias, enfermedades e ignorancia, para aproximarnos a la justicia social.
•

'I

~)

..

""..

\

\.

"

•

Esta definición, la consideramos buena, pero poco
práctica.
La Proft'á. Sela B. Sierra la define como la disciplina o ciéncia Jiormati~a que se ocúpa de 'establecer los
principios, normas y procedimientos para ayudar a los
indi\riduds, 'grupos ·'y comunidades en' la· solución de sus
p'roblemás o ·dificultades.
· El Padre Swithum Bowers la señala como la disciplina profesional· que aplica clinieamente el conocimiento ·de · Iaa -interrelaeiones humanas por -medio de
una habilidad perfeccionada en materia· de relaciones
con las personas, individuales o en grupos, con el ·fin de
lograr una más satisfactoria adaptación social.
Ambas definiciones son útiles, pero no nos satisfacen del todo.
·
' ' ' · ·'
' . La Comisión de' expertos de las Naciones Unidas nos
dice que es: ..
' ' ' .'
Una actividad organizada, cuyo objeto es contribuir
a¡ .un,a adaptación 19-utua entre el indiviquo y su , medio
~pcial, este obj_eti,vo s~ logra , ~edi¡mte el ez:nµle&lt;?, q.~
técnicas .y m~~odos d.estinados a CJ,Ue los indivi~uos, grupos y¡ comunidades
puedan
satisfacer sus necesidades y
1
•
resolver sus problemas de adaptación a un tipQ de sociedad que se halla en proceso de evolución, asi' ~•orno
por medio de una acción conjunta para mejorar las condiciones econóínicas y sociales.
t

.

1

74

•

&gt;

!

En el primer Congreso Panamericano de Trabajo
Social, realizado en Puerto Rico en 1957, pre.pusieron
una definición que a nuestro juicio encierra la mayor riqueza y profundidad, porque señala siete aspectos que
son fundamentales en el Trabajo Social. La definición
dice:
"Es la profesión basada en el reconocimiento de la
existencia de la dignidad humana y su capacidad de superación, que mediante los procedimientos propios ayuda a los individuos, grupos o comunidades a valerse por
si mismos y lograr su desarrollo integral, especialmente en la situación en que necesitan ayuda ajena para poder atender sus necesidades y desarrollar sus potencialidades".
a) .-El primer punto establece la afirmación de la
primacía de los valores humanos, y su punto de partida
y meta, es el reconocimiento y la existencia de la dignidad humana. Tiene por tanto un sentido esencialmente humanista.
b) .-El segundo punto consiste en la absoluta
condición de que todo ser humano tiene capacidad de superación y que en muchas ocasiones son las circunstancias las que no le permiten demostrarlo.
c) .-El tercer punto se refiere a su carácter de
técnica soci.al, que utiliza reglas y modos operativos de
acción sobre la sociedad.
d) .-Tiene métodos de acción que le S3on propios;
el servicio de casos de grupos y el desarrollo de la comunidad.
e) .-Las caracteristicas especiales de la modalidad de ayuda, que busca despertar las capacidades latentes para lograr el desarrollo autopropulsivo.
f) .-En sexto lugar el carácter integral con que

75

�abordan los problemas del hombre, que visualizan los
aspectos materiales y económicos, sus valores espirituales y culturales.

2.-La función de agentes de cambio, a través de
la filosofía, métodos y técnicas propios del Servicio Social.

g) .-Y por último, los grupos o estratos a quien va
dirigida la ayuda, son siempre aquellos que más la necesitan.

3.-La formulación de la política y la planificación
de programas de bienestar social a diferentes niveles.

Conviene enfatizar también que cada profesión alcanza su vigencia a través del hombre que 13. ejercita,
condicionada por su vocación y su sentido de identidad
con ella.
En cuanto a sus características podemos decir que
deben ser constantemente dinámicas como la vida misma, y como dice Natalio Kisnerman al opinar sobre la
formación profesional: "Para que se produzca un verdadero aprendizaje es imprescindible una aproximación del docente y del alumno a las cosas, ideas Y valorizaciones. Hay que perder el miedo a lo nuevo para que
lo pierda el alumno: hay que abrir posibilidades de
creatividad, de experiencia. Hay que romper el criterio
académico de autoridad, conformismo y repetición. Una
escueh que no ofrezca experiencias auténticas para el
ejercicio continuado del Trabajo Social, no puede esperar que sus alumnos alcancen una positiva capacitación.
La formación de Trabajadores Sociales debe abandonar los enfoques parciales que escindan la realidad. Debe utilizar el ahora y el aquí, dentro de las necesidades
nacionales y regionales, debe prever para el mañana"
Entre los objetivos generales de la enseñanza hemos anotado el capacitar a los alumnos para:

Además de que es necesario desarrollar una actitud
científica para analizar y comprender la realidad social, adquirir los principios de una ética profesional basada en los valores prevalentes de su cultura, adquirir
los conocimientos básicos de su profesión y las hab1lidades y destrezas para lograr un dominio de relaciones
humanas, para trabajar en equipos inter-disciplinarios
y contribuir al desarrollo y enriquecimiento de la profesión.
El Dr. Germinal Rodriguez, brillante maestro argentino, relata el principio de la historia de la humanización industrial al señalar los precoces intentos de Roberto Owen, quien además de actuar empeñoi:iamente en
introducir en el medio industrial el concepto del valor
humano dijo:
"Si es sabido que nuestras máquinas inanimadas
pueden producir tan espléndidos beneficios, 1 qué no podría esperarse si nosotros dedicáramos igual atención a
nuestras máquinas vitales, las cuales son mucho más
maravillosamente contribuidas"? "De una propia experiencia yo aventuro a asegurar que el tiempo y el dinero asi aplicado, si es hecho con un directo y exacto conocimiento del sujeto, puede redituar no cinco, sino diez
o quince por ciento del capital asi empleado, pero no sólo quince, sino muchos casos, un cien porciento".

1.-El análisis y comprensión de los procesos sociales y culturales, desde el punto de vista de la interrelación hombre-sociedad, para el enfoque del proceso de
cambio con una completa visión del hombre.

El Trabajo Social está vinculado íntimamente a.l
programa de servicios que operan en las tres áreas de
la vida del obrero:

76

77

�En el trabajo; fuera del trabajo, pero dentro de la
compañía, y fuera de la compañia, pero dentro de la comunidad.
De be , comprender facilidades para .promoción de la
salud, la seguridad, recursos de comodidad ( casilleros,
ropa adecuada, etc.) educación y adiestramiento, empleo constructivo del tiempo de &lt;;lescanso, asesoría en la
participación de utilidades, utilización adecuada del seguro social y la vinculación intima en las actividades de
la comunidad, en su desarrollo como ciudadano.

%. •ESTAllRIIIINTO

i

•FIWICIAIIIOOI DE IIP8RlimE
•OIDtNES DE PAGO ACUA1.81U PAm l a , "'
?: ....""··
.k
-~
-. ':/4
ifW' •PUMOCIOII YASESOatÁ PW IIIVOSIIINES .-Is lt CMffll..

A vuelo de pájaro hemos dicho unos cuantos de los
muchos aspectos que u~tedes conocen y que f~vorecen
la productividad del obrero cuando se le mantiene y
promulga a una auténtica condición humana.

UCIDIIM. Y EXTIAIIJEII

•CIUIES YCARTA DE CIEIITO PW YllDI
&amp; ,.mso11A S8UE MOCAll8S llltl11AC1811Al.1S

Expuesto lo anterior, ¿creen ustedes que el Trabajo Social pueda ser incluido como materia prima, en el
nuevo concepto de la industria, generosa y ampliamente integrada a la estructura económica de µpestro país?

DR. SERGIO MARIO ESTRADA GARCIA.

DE C.EJJTGS lffll!llTAIIIS IIEfll"l'ACIIII~ ,.

~*•IIAIU llf'tJEDITOS-■EIITAIIOfJE OPIIIT.

FORMAS DE INVERSION
•EN BONOS FIWICIUOS ACEPTACIONES, CON IENDIIIENTO DEL 9%
ANUAL, IIENOS IMPUESTO 8.73% NETO, EN PAGOS TlllffSTIAUS.

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CENT.AL,

1

.. A..=N.=L~--~
1:_----:-=-=-=-:-~U':_f.

~YlElllt\S

.REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. HECTOR FERNAi."IDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. .ROBERTO MOREffiA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria
Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 3

Año 11

Septiembre de 1968 Segunda Epoca

SUMARIO

DAVID HERNANDEZ, "Alfonso Reyes Poeta"

5

FRANZ BOUSCHPIES, "En torno a la novela y el
cuento . .

.. . . . . .. . . . . .. . . . .

21

HEIDE HETZEL DE HAUCK, "Una comparación entre
Ta linguiifstica tradicional y la lingiifstica estructural, con el intento de establecer un puente entre

ambas . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . . . 99

�DR. DAVID HERNANDEZ
We&amp;t.ern Washington Sta.te College
Bellingham, Washington

"ALFONSO REYES, POETA"

Como todo poeta verdaderamente legitimo, Alfonso Reyes es poeta del alma. En su obra poética, hay
cuatro claros aspectos que tienen raiz en Alfonso Reyes, el hombre: (1).-obra intelectual, (2).-obra artistica, (3) .-obra personal, ( 4) .-obra emocional.
Claro es que lógicamente no se· puede separar por completo un aspecto de los otros. Sin embargo, como expediente, se pue&lt;len distinguir estos aspectos en una graduación enfática. Dicho en otras palabras se puede distinguir un aspecto del otro por el éntasis dado a una
característica de su expresión. Por ejemplo, cuando
hablamos de su obra personal, no hay duda alguna que
puede tener, en general, mucho elemento emocional,
tanto como intelectual. No obstante, lo personal consiste en lo intimo, en el sentido de gusto, la costumbre,
temperamento, la reacción espontánea ante la vida, aspiración, éxitos y naufragios personales. ;por otro lado
lo emocional ya no es espontaneidad. Al contrario, lo
que toca al fondo de la emoción ni es reacción espontánea ni es de breve duración. Aquí cabe el mundo en toda su profundidad espiritual, tanto el sentimíento trágico de la vida como la más fanática espe1 anza. En lo
que se refiere a lo intelectual, queda sólo decir que la
expresión teórica ni tiene que forzosamente ser ··•10 que
más qui~ra uno", ni lo que gaste uno bien, tampoco lo
que sienta uno en el alma, como se puede proponer una
ciencia o matemática sin apasionarse uno de manera alguna. Pero si hay que trabajar el cerebro un "tantico".
La obra attistica es aquella obra que más bien cabe en
esa categoria que Reyes llamó en sus obras criticas y
estéticas (Cuestiones estéticas, La experiencia literaria,
5

�El deslinde, Tres puntos de ex egética, etc.) "litera tura
pura" al contraste con una "literatura ancilar".
Puesto que esta categoría poética de Reyes seria
Ia mejor base para servir a la presente discusión, no:
sería útil recordar las palabras del maestro cuando hiw esta distinción :

•

Sin cierta expresión no hay liter atura, sino
materiales para la Z.iteratura. Sin cierta indoie
de asuntos no hay literatura en pureza, sino literatura aplicada a asuntos ajenos, literatura como servicio o ancilar. En el primer caso -drama,
novela o poemar-- la expresión agota en si misma
su objeto. En el segundo -hiistoria con aderezo
retórico, ciencia en forma ammia, filosofía en
bombonera, sermón u homilía religiosar-- la expresión literaria sirve de vehículo a un contenido
y a un fin no literarios ... La manera de expresión aparece determinada por la intención 11
por el asunto de la obra. La intenoión es una postura, o mejor un rumbo psicológico .. . El asunto, para la literatura propiamente tal, se refiere
a la experienoia pura, a la general experiencia
humana; y para la no-literatura, según el caso,
a conocimientos especiales ... La l iteratura expresa al hombre en cuanto es humano. La no-titeratura en cuanto es teólogo, filósofo, cientista
histortiador, estadista, político, técnico, etcétera.

pectos adquieren un.a cara ancilar. Por lo tanto sirven
relativamente de vehículos "a un contenido y a un fin
no literarios" . Por otro lado, su poesía "artística" no
sirve otro objeto que presentar un asunto que "se refiere a la experiencia pura, a la general experiencia humana" y expresar "al hombre en cuanto es humano" .
Nadie discute el hecho de que el ser humano, es
decir, el mecanismo psicológico del hombre es sumamente complejo. Por lo dicho, un hombre de la especie de Reyes, cuya profundidad, alcance intelectual e
interés y habilidad polígrafa, implica una complexidad
asombrosa. No sorprende, pues, que se encuentre en la
obra poética de Reyes una complexidad abrumadora.
Asi es que estos cuatro aspectos extraídos aquí que expedientemente representan una concentración de estilo,
asunto y expresión no son en todo caso fácil de distinguir por la simple razón de que casi toda poesía reyesiana contiene por lo menos algún matiz de cada aspecto. Sin embargo, la gran parte de su labor poética se
puede categorizar en uno de estos aspectos, si se tiene
en cuenta que no son •''puramente'' de uno o de otro.
Veamos unos ejemplos para probar nuestra tesis.
(a)

Obra Intelectual

Este aspecto "artístico" en la obra poética de Reyes sirve como la base de toda su labor poética, o mejor
el punto focal alrededor de lo cual giran los otros aspectos en una gravitación relativa, todos atados por
una fuerza solar. En ~fecto, este aspecto coincide por
completo a la noción reyesiana de la lite r atura pura. Al
grado de la distancia de este punto focal, los otros as-

En el poema A Rioardo E. Molinari (1934, no confundir con poema de mismo titulo de 1932.), se nota de
golpe varios de nuestros aspectos, pero el predominante es claramente el intelectual. No cabe duda alguna de
que hay cantidad de arte y maña en la fabricación de
esta obra. Ni tampoco se puede dudar que hay algo· de
emoción, tanto como lo hay de lo personal. Hay sólo
que leer el poema para apreciar lo artístico. Su rima y
ritmo hacen la música que da melodía a la letra de esta canción, lo que se puede decir de casi toda poesía reyesiana, de modo que esta parte del aspecto artístico no
se repetirá en este ensayo sin alg ún otro motivo, pero
hay que tenerlo muy en cuenta en cada caso. Además

6

7

(EL DESLINDE, Primera Parte, 11)

�de decir que el modo de tratar el asunto y el asunto
mismo expresan algo de lo personal, se puede añadir
que reflejan también elementos autobiográficos, bajo
de lo cual reside un fondo emocional, en especial cuando agrega una lista de colegas y amigos de mucho cariño y valor que ha conocido o estudiado en sus muchos
viajes por el mundo occidental.
Pero al hablar de los amigos, también hay que notar que en esta lista -García Lorca, Molinari, Juan
Ramón, Ricardo, Federico y Stefan George- no se incluye más que literatos o intelectuales de primera categoría. No se habla, por ejemplo, de fulanito o menganito que conoció en un pueblito desconocido en México
o en Brasil. Tampoco se habla de tamales, charros o los
lloros infantiles que piden de comer en vano. Sino hablan estos versos de amistades que han ganado cierta
fama mundial que requiere un conocimiento intelectual. No sólo son individuos que haya conocido R eyes,
sino son sujetos que aparecen en su vasta obra critica.
He aqui uno de los muchos ejemplos en que Reyes, el
poeta de alma, incorpora los varios aspectos de su propia vida en su expresión poética. No hay pues, sólo elementos de su vida personal, sino saca sustancia de su la·
bor intelectual, la perpetua ansia en su ser critico. Un
hombre universal -"humanista" en sentido más amplio-- como lo era el gran maestro Reyes no puede ser
poeta sin ser critico, tanto como no puede ser critico sin
ser poeta.
Otro poema de la misma índole, a que se puede dar
muchas de las mismas consideraciones es El hombre
triste. En contraste con el poema anterior, en el cual
prescindimos hablar de la expresión misma por ser demasiadamente típica de la mayor parte de su obra poética en su totalidad, aquí si se puede ver más claramente unos rasgos traidores de la expresión "intelectual".
Evidente es esa nota "aristócrata" en las alusiones clásicas: "Plinio el Viejo" y los latinismos: "Zucidus ordo''.
8

Con esta dicción aristócrata, que se encuentra relativamente poco en la obra reyesiana, todo considerado, ya deja de hablar o comunicarse con el campesino
u hombre no-intelectual. A pesar de que sean unos poemas principalmente intelectuales, por lo general, Reyes
utiliza un lenguaje que encanta a todo el mundo, de la
más baja a la más alta categoría. Sale su lenguaje un
chorro musical.
Aun en una obra intelectual como ésta es inmediatamente obvia la música encantadora de sus versos, sin
parecer perder un átomo del hielo de la narrativa o de
la fuerza de su vuelo poético:
Basta l eer a Plinio el Viejo para saber que la
vida empieza con llanto.
Otros dicen que acaba mejor: no me atrevo a
asegurar tanto.
Tenía veinte años cuando, sin querer sintió
florecer un beso en los labios.
'
-Ahora comprendo a los poetas -se dijo- que
son más sabios que los sabios.
Lloró, pues, de los veinte años hasta los veinticinco, por el fruto en que habitaba el gusano:
-Vendi mi paz por una caricia probada -se decía-- y yo creo que pierdo lo mismo que gano.

Las alusiones clásicas y los temas clásicos, como e l
de la brevedad de la vida y el de ubi sunt, se encuentran en muchos poemas reyesianos, en especial esos que
categorizamos como "intelectuales". El principal de estos seguramente seria, posiblemente su obra maestra en
el campo poético, lfigenia cruel, que es un drama en verso o un poema en forma dramática. He aquí el mayor
ejemplo de su obra intelectual. A la vez demuestra capitalmente otra vez lo que vamos diciendo relativo a la.
integridad de todos los aspectos en una expresión total
de un poeta de alma. Estos aspectos, enraizados en fa
9

�vida real -en ese mundo, como nos decia Unamuno, en
que vive y agoniza el hombre ~e ca~ne y _hueso- revelan cándidamente la maquinaria ps1cológ1ca del poeta
entero, que sólo por acc@ente e históricamente fue llamado Alfonso Reyes.
En el poema (considerado aquí como tal porque asi
lo consiaera el autor mismo) su enorme interés en cosas helénicas, lo que le llevó al serio estudio del mundo
helénico, cuya fruta reyesiana brotó en una abundancia literaria. Superficialmente observamos no muy P~co de los aspectos personales o -emocionales. Lo artisbco es un concomitante que jamás se pierde en la obra
de Reyes. De modo que la concentración enfoca en lo
intelectual. Sin embargo, su ameno estilo redunda plenamente en lo personal, porque la manera "poética" de
e:q&gt;resarse Reyes no puede ser otra cosa que el hombre
verdadero hablando claramente con una lengua bien
empapada en el idioma del poeta que habla coQ. una naturaleza limpia. Notemos unos versos sumergidos por
completo en el espíritu, intelectualidad y tragedia del
drama griego y como salen tan reyesíános -casi- como si el gran humanista nos estuviera hablando de su
último viaje a España o de una entrévista con Meriéndez Pid.al:

Porque 'Un día, al despegar los párpados,
me eché a llorar, sintiendo que vivía;
y comenzó este miedo largo,
este alentar de un animal ajeno
entre un bosque, un templo y el mar.
Respetemos el terror
de Za que se salió de la muerte
y brotó como wn hongo en Zas rocas del templo.
-Hija salvaje de palabras:
;quién te hizo sabia en destazar Za víctima?
; Quién te enseñó el costado·11,onae esconde
su corazón el náufrago extranjero?'
10

La expresión, claro, no es lo que uno escucha en
una charla, puesto que a.qui Reyes trata de crear una
atmósfera trágica. Pero nótese la dicción, que consiste
de palabras completamente ordinarias, a pesar de que
juntas construyen esa expresión poética que en esta ocasión es trágica. Esta consffieración toca tanto en el aspecto artistico como en el personal.
Un análisis del poema Ifigenia cruel no tiene lugar aquí, pero si podem.os indicar que esta obra no se
puede entender o apreciar ni en lo más mínimo sin un
conocimiento del teatro griego, lo que implica ya un r equerimiento intelectual. Si el lector penetrara el asunto aún más le interesaría saber algo de la influencia de
Goethe en la obra de Re·yes, por tanto seria casi imprescindible hacer algún contraste con la versión del maesro alemán para la más completa apreciación posible.
(Serviría especialmente el "Comentario a la Ifigeni.a
cruel" del autor mismo). Pero posiblemente eso ya pasaría un poco de nuestros requisitos para categorizar
estas expresiones poéticas de Alfonso Reyes. Aqui cabe
decir que sin tener siquiera a Esquilo, a Sófocles y a
Eurípides en cuenta, no se podría ente·na.er la ºobra. Repetimos, por lo tanto, que esta obra cae bajo el encabezamiento de aspecto intelectual. No hace falta estudiar
a.qui ni la forma, ni el argumento ni nada que implique un análisis nuestro. Sólo hemos de indicar una concentración intelectual en esta expresión poética. Tan intelectual, en efecto, podríamos decir, que hasta el propio autor se vio obligado en ofrecerle al lector su ··•comentario" par explicar sus muchas implicaciones significativas.
( b)

Obra Artística

Por haber un sinnúmero de ejemplos del aspecto
artístico, y por la misma dificultad de la naturaleza de
este aspecto, que se encuentra abundantemente en la
obra reyesiana, sólo hay que indicar los rasgos mayores
y algún ejemplo.
11

�Ya habíamos hablado anteriormente de este aspee,
to en términos generales, es decir, Reyes en su plenitud como poeta de alma, el hacedor de poemas, el hombre hecho artista que expresa sus pensamientos y sentimientos en una literatura pura, en que "se refiere a
la experiencia pura , a la general experiencia humana"
- "al hombre en cuanto es humano". Ahora bien, esto
mismo vemos en su más amplia aplicación en la obra
"artistica" de Reyes. Aunque sea muy veridfco decir
que el hombre Reyes era critico, poeta, filósofo, ensayista, novelista, etc., "por oficio", se puede también decir tan veridicamente que bajo estos "oficios" vive "el
hombre en cuanto es humano", e l que anda por toda la
vida cargado con su fardel de gozos y angustias. Este
mismo es el que vemos en estas poesías, no el critico.
"poeta", filósofo, ensayista, novelista, etc. Sirve dar sólo unos pequeños ejemplos.
Si sólo fuera . ..
84 sólo fu era un anwnal de amor,
agradecidamente dejaria
rodar la noche, despeñarse el dia;
si sólo fuera un animal de amor.
¡A ver si, al hora de colgar las alas,
se me rendia en premio la palabra;
"Si sólo fuera wn animal de amor . .. "!

Otro e jemplo que demuestra el •''desinterés" universal del poeta que expresa sólo una literatura pura
del hombre "en cuanto es humano".
A,Penas
A veces, hecho de nada,
sube un efluvio del suelo.
De repente, a la callada!
suspira de aroma el cedro.
¡ Misera cosa la vaga

12

ra.zón cuando, en el silencio,
1,na como resolana
me baja, de tu recuerdo!

Además de ser un arte de molde poético que canta con v~z castiza, ni se experimenta el critico, ni el filósofo, m el ensayista, etc., mientras si se ve el hombre
que _es todas _estas cosas Y más, incluso el amante el
marido, el _sonador, el viaj ero, el embajador, etc. I~ualmente se siente este mismo hombre: poeta-de-alma hasta en un poema titulado tan aristocráticamente como:
Arte
Perfecta rosa que adoro
Y en sus pétalos de viiento
lleva las aromas mudas,
suma los vórtices quietos.
Número soy de tu cuenta
danza de tu movimiento',
Y a la vez que tu remolque,
ámbito soy de tu vuelo.
;?ue eres, como la música,
iulce plenitud del tiempo,
Y maestra en ajusta1
la voz con el pensamiento.
Perfecta rosa que adoro:
para implorarte no encuentro
sino medir las palabras
con los latidos del pecho.

Basta de explicaciones superfluas. Hay tan sólo
que escuchar las melodías encantadoras &lt;fel instrumen
to reyesiano para saber del panal donde podemos probar esa miel de su obra artistica.
(e)

Obra Personal

13

�Lógicamente, como ya se ha dicho, la obra personal, que tiene mucho de lo artístico, contiene grande::;
cantidades de lo emocional. Sin embargo, uno puede
distinguir entre una concentración personal Y elementos emocionales.- Sabido es que Reyes pasó varios añol:!
en distintos países desdé su salida de 'México poco después del comienzo de la Revolución _Me}(icana. ~n ~u estancia en España, Francia, Argentma y Brasil. vmo a
conocer intimamente a muchos pensadores y llteratos
de quienes escribió en su copiosa obra ltteraria. También es notoria su afición a las artes culinarias, su profundo interés en cosas helénicas y·simpatía hacia t_odo
creador. Los fructuosos resultados de estas experiencias, empresas y ocupaciones dan. su delectable fruto en
sus poesias, principalmente en la obra personal.
En contestación a los "Estudios Brasileiros" del
poeta brasileño Ronald de Carvalho, por ejemplo, se
encuentra disimulado una discusión "personal" tocante
al uso de la palabra "hallo" y una referencia a "los gallos" en relación al tiempo:
La carta:
Tus Estudios · Brasileños
-geometría sutiidejan ver todo el Brasil,
siendo anteojos pequeños.
Les sacrifico mis sueños;
los leo de gallo a gallo.
Hallo que me gustan. Hallo,
en esta Segunda Serie,
toda su gracia y tu seriedad, Renaldo de Carvalho !

El humor que veremos más adelante, que es uno de
los más sustanciosos elementos de la personalidad reye-siana, se revela más claramente en lo que Reyes escribió en el sobre-porque el poeta brasileño (que vivia en

14

la Rua Sao Clemente, 409) estaba a punto de embarcarse para Europa:
El Sobre;

A Ronald de Carvalho. Urgente.
Antes que el barco nos lo lleve.
En la calle de San Clemente
Número cuatrocientos nueve.

No hay que dar muchos pasos para llegar al humor
reyesiano. Por ser naturalmente amablisimo en toda su
expresión,-es dificil abstraer un humor que sea completamente independiente de la graciosa personalidad reyesiana. Sin embargo, no cabe duda de que un esfuerzo
como el que produjo el siguiente poema carga más "in•
tención" humorística que en los de otras ocasiones que
embarcan los múltiples sentimientos de una vida normal:
En cabo roto
Hace siglos que procula rosa del Corcovadejarse caer de brupara bañarse en el a-;
Me dicen que el Pan de Azúendulza del mar la ta-;
yo digo que nadie sasi es amargura o dulzuporque equivocarte pue-;
s6lo Dios y yo sabelo que en ello hay de menti-;
ya te lo dije al princi-,
que mis burlas son mis ve-.

Otro elemento de este humor versificado se en:cuentra en muchos otros esfuerzos como en las Déci-

15

�mas en aorósUco dedicadas

á una niña peruana, Y hasta

un punto en versos como los que dan "qandombe porteño" u'Q. gusto rítmico, que anticipa la "poesi.a negra" de
Nicolás Guillén y Palés Matos. (Reyes habia publicado
este poema, por ejemplo, entre 1927 y 1928, mientras
que los antillanos no publicaron sus primeras po·esí~s
principales de esta indola hasta 1930 y 1937, respect1v.amente.) Lo importante, en todo caso, es que en este Y
en muchos otros estilos encontramos este tono humorístico que caracteriza la mayor parte de la obra reyesiana.
Otra faceta del aspecto personal Reyes manifiesta
en poemas que revelan su re.acción a personas o l~gares
que ha conocido en cierta manera que no cae baJo mejor descripción que la de ··•10 personal". Tal poema seria
Al salir del Jockey, que no seria dificil denominar "artístico".
Al salir del Jockey
Los techos de París exhalan
ya las primeras golondrinas
y en el bochorno azul que baja
sube una p_az vegetativa
Silencio, cuando la caricia
sus pétalos olvida por las frentes.
Miente quien dijo "todavía",
y quien dijo "ya no más" mien'te.
Desde cada pestaña, wna
gotita de risa le tiembla,
mientras divaga el ala de la lwna
entre la noche coqueta de estrellas.

Expresiones como ''las primer.as golondrinas", "la
caricia sus pétalos", "una gotita de risa" Y "la noche
coqueta de estrellas" no sólo son maravilla de articulación imaginativa, sino son igualmente el lenguaje o vocabulario de un amigo. Pero es en el conjunto de este

16

vocabulario y la sintaxis donde nos damos cuenta de la
"sensibilidad poética" del amigo. Es deéir, que mientras que el tono, la dicción y el asunto parecen ··•ord,narios" no nos engañamos ni por un instante de que
habla un .amigo, o mejor un hombre de sensibilidad extraordinaria. Aquí hay, pues, un ser hecho de carne y
hueso pero con instrumental artístico. Otros poemas que
residirían cómodamente en esta categoría se incluirían
Versos sociales, A E. Gonzalez Martinez (por su aniversario, 1940), A Ricardo E. Molinari (1932; no confundir con el de 1934), a los amigos, mozos y muchísimos más.
(d)

Obra EmocionM

•

Para entrar en Ta categoría oo lo emocional, cerv1ria dar un vistazo a un poema que Reyes public1 en Pl
año 1910, es decir, antes de salir de México por vez primera. Aún no habia conocido el vasto mundo geográfico, intelectual y profesional que vino a conocer a primera mano años después. Era la época de su8 verdes
años, de la vida más bien estudiada que vivida. Este
poema que nos ·interesa al momentq se titula Oda en la
muerte de Tolstoi. He aquí un ejemplo de una simpatía indirecta, intelectual, remota, o por decirlo así, no
sentida a fondo. La expresión es muy exacta, cuidadosa
y -claro- muy artística. Pero no "vive" en el poema,
sólo "piensa" y siente "humanamente" lo que debe por
un gran hombre como Tolstoi. Veamos todo esto en
unos versos ejemplares:
Oda en la muerte de Tolstoi
Alta encina y oráculo, milagro de la tierra,
que h,,ablaba estremecida del viento de la mar:
hoy, en el corazón antiguo de la sierra,
la mano se ha secado que la pudo plantar:
Y la terrible boca pronuncia la sentencia,
y ardiente espada surge de Za terrible boca;

17

�oonsúmese a lo lejos el Arbol de la Ciencia,
y el Arcá de Noé se parte en una roca:
INMENSIDAD DE CIELO Y MAR,
ALTA VIRTUD DE CONSOLAR,
DE ALIMENTAR, DE PERDONAR
-OH SATANAS-Y DE MATAR.

En contraste con la expresión no-vivida de este
poema, hay aquellos poemas que no dejan dudar ni por
un instante que los ha vivido el maestro Reyes. Comenzando, por ejemplo, con el poema dedicado a Amado
Nervo, publicado en 1919, cuando ya ha visto mucho
mundo, Reyes revela una compenetración con el querido poeta amigo que se le pierde para siempre.
Amado Nervo
Te adelgazas, fe desmayas,
y te nos vas a morir.
¡ Qué fina inquietud, que ansia
la de vivir sin vivir!
y eras la voz que cantaba
en el grillo más .sutil.
Te buscábamos el alma . ..
¡y est aba ya en ei zenit!
Epitafio
Eras cosa pequeñita:
vivías en una nuez.
Pero es tanta la malicia
de morirse de una vez,
que ya parece mentira
lo que nos faltas después.

dos" con una vislumbrada cogitación, sino versos sumergidos en la vida apasionada, la experiencia alumbrada. Ya esos espontáneos días de pocos cuidados de
la juventud se le habían desvanecido; ya para él jamás existirían. Las implacables señas y recuerdos, que
bruscamente invadían su paz y bienestar psicológico.
de la penosa trayectoria hacia la nada eran esas dolorosas muertes de sus amigos. A los 57 años escribe esta
poesía, que hace al lector sentir con el l}oeta de alma
la angustia que le acompaña más constantemente con
el paso de cada dia.
Balada de los amigos muertos
Con mi tostón y mis siete Jentavos
yo no me tengo por pobre ni rico.
No sufro así -ni pretendo ni abdicolas ambiciones ni los menoscabos
de los señores ni de los esclavos.
Todos lo entienden sin que yo lo explique.
¡Dónde se fueron tan plácidas horasr
¡ Llora, alma mía, qué es justo si lloras!
¿Adónde están Pedro, Antonio y Enrique,
Musa que escuchas sellados los labios:
suelta el lamento y entona el responso.
De Antonio y Pedro y Enrique y Alfonso,
perdura el necio, perecen los sabios.

Hace muy poca falta explicar lo que siente a fondo
Alfonso (Reyes) para los amigos Pedro (Henriquez
Ureña), Antonio (Caso) y Enrique (Diez Canedo), quienes fueron para el "necio" fuentes de inspiración, mentores, amigos en el sentido aristotélico y verdaderos
SABIOS.

Lo que vemos en este poema aún más en la Balada de los am,igos muertos (1946), cuando ya manifiestan las poesias del gran humanista la madurez de su
vida de hombre y artista. Ya no son los versos "pensa-

Estos poemas, como el Adiós (1952) que dedicó a
otro Enrique (González Martinez), no podrían, ni por
mucho, ser clasificados de otra manera y mantener sentido alguno si no bajo "lo emocional". Este último gran

18

19

�•
amigo del alma, que se le perdia tamb1én para ·siempre,
le abandonaba al anochecer de la vida (reyesiana). Se
le acababa el mundo que tan bien habia venido a conocer. El querido poeta mexicano, que es tan dificil clasificar como el mismo Reyes, poseia un instrumental de
asombroso poder poético. Por eso y por su amablisima
personamtád le admiraba y tenia tan gran afecto Reyes. Al llegarle al amigo Enrique la hora de partida, la
trágica figura del humanista sólo puede decir:

DEDIOATORIA
Dedicado cariñosamente a m-i padre a
quien debo mÁ educación y mÁ cultura y a
la memoria de m,i adorada y llorada t'nadre, fallecida recientemente quien con su
comprensión, su ternura y 8U estímulo,
hizo de mi un escritor.

Adiós

Dio un paso más el áspero hachero inexorable,

EN TORNO A LA NOVELA Y EL CUENTO

y fue despojo y lástima Za torre vegetal.
Será mejor callarUi; cuanto menos se hable
será mejor en este careo con el mal.
Aunque sepamos bien que se adelgaza el muro
y ya por transparencia se ve la eternidad,
juntemos nuestros ánimos en wn postrer conjwro
y désenos la tregua que implora la amistad.
Su fácil cortesía nos vence, nos sujeta
y no nos da ocasión ni tiempo de llorar:
¡Nos sonríe Za cara cobriza del poeta
como una inmensa luna que asoma por el mar!

¿Qué más falta decir? Las cuatro facetas de la expresión poética de un hombre que supo cómo vivir como
todo un verdade ro ser humano, quien entendió al hombre -su vecino- de este mund o ·y que supo igualmente con extraordinarios dotes pxpresar esas ideas e impresiones que sus sentidos le comunicaron y finalmente,
como un milagro del hombre en cuanto es humano, nos
llegaron a nosotros. La obra poética de Reyes en su totalidad contiene estos cuatro aspectos de su expresión
literaria; aqui solo hemos pretendido separar estos aspectos para mejor saborearlos en sus varias concentraciones.

20

por Franz Bouchsples
"En cuanto al Arte, no lo quiero si no es
de primera magnitud ...

(PANAIT ISTRATI)

Desp_ués de leer tanta insensatez, inclusive tanto
falso critico que intenta favorecer las ultramodernas
c_o~rientes artísticas con argumentos mediocres, nos reh_c1tamos de haber encontrado un escritor digno de mención, un critico conciente de su labor analitic3., que no
aplaude a la "Maffia" del loco Piazza ni al ··'sicodélico"
payaso Alejandro Jodorowsky, ni a los "Hippies" llenos
de parásitos, nauseabundos y drogadicto los greñudos
"beatniks" del barbudo profeta judio Gi~zberg y otros
detr~ctores de la cultura y asesinos de la moral q
despiertan abominables entusiasmos entre los igr{ora~:
tes Y retrasados mentales.

c:~=~

Revolviendo libros en un expendio de los mis
tuve la fortuna de encontrar el libro del escritor
no Antonio de Undurraga, "Autopsi3. de la Novela", que

21

�aunque muchos de sus conceptos no son los nuestros y
adolece además de cierta vanidad, podemos catalogarlo
de "bien informado".
Aunque no hemos tenido la oportunidad de leer al
escritor Panait Istrati al que don Antonio de Undurraga
admira y elogia, nos complace el pensamiento del poeta rumano arriba citado, y nos interesamos por leer su
libro "Rusia al desnudo".
También nos ha gustado lo que el Sr. de Undurraga
dice de Erich Maria Remarque y su inmortal novela
"Sin novedad en el frente", de gran valor humanístico,
que aunque de una manera cruel y deprimente, señala la
vida de las trincheras y condena la guerra y hace una
severa advertencia a la Humanidad. "Sin novedad en el
frente", es sin duda nuestra "Iliada", sangrienta crónica para escarmiento del hombre actual. Lo que nos disgusta del Sr. de Undurraga, es la critica telegráfica que
hace de algunos autores de renombre y también el haber ignorado algunas firmas de gran calidad en la literatura, asegurando con gran despreocupación, en el primero de los ensayos incluido en su libro, la siguiente
falsedad: "A los hombres de hoy, 'La Ilíada.' nos cansa
Y no nos dice nada. Es posible que ee siga leyendo por
aquello que he llamado super:itición sobre la insuperable
calidad de los clásicos".
Eso no podrá ser nunca porque el deleite de leer y
releer a los autores clásicos, no puede ser substituido
por ningún autor contemporáneo, ni por Remarque
(Kraemer), ni por el delirante Kafka a quien Undurraga elogia y admira a pesar de su bien fundado antisemitismo político.
A propósito de "La Iliada" y "La Odisea", un brillante escritor francés contemporáneo, el laureado Jean
Giono, ha publicado no hace mucho una novela poética
titulada. "El nacimiento de la Odieea", cuyo estilo inten-

22

ta imitar las páginas inmortales de "La Odis~a",
rrando el retorno de Ulises a su reino de Ithaca.

:na◄

Es indudable lo que dice don Marcelino Menéndez
Y Pelayo en su libro extenso y concienzudamente bien
documentado "Orígenes de la novela" al respecto de la
epopeya ·e n que afirma que esta es la precursora de la
novela.
Asi, indiscutiblemente la épica medioeval y antig·ua con "La Eneida", "El Ramayana", "La Epopeya de
Gilgamés'', "El Kalevala", "Los Nibelungos", "La Chanson de Roland", "El Mio Cid" y otros, no son sino novelas en verso, incluyendo el poema de Chretién de Troyes, •''Perceval o el ·Cuento del Grial".
Undurraga arremete contra algunos de los laureados y acreditados autores contemporáneos como el germano Thomas Mann con su "Montaña Mágica". Considera dicha obra un tratado sobre la tuberculosis, ya pasado de moda. El cree que la novela no debe de ser tribuna de erudición ni acopio de conocimientos. Sin eml)argo Undurraga no vio el mensaje humanístico del
gran eecritor alemán encerrado en su novela monumental. Es sit: duda alguna censurable que Thomas Mann,
haga de sus protagonistas de sus obras, casos patológicos o clínicos. Parece ser una obsesión en él. Ha.ns Castorp era tuberculoso. Gustav Aschenbach muere de
cólera (La Muerte en Venecia), la protagonista de "La
Engañada" muere victima de un desarreglo orgánico
cuando ella se sentía rejuvenec:-er. Klaus Heinrich, el
héroe de "Alteza Real" era cojo, y Adrian Leverkühn·
protagonista de "Dr. Faustus", era sifilitico.
Ignoro las causas de la obsesión de Mann de buit
car personajes enfermos, cuando él mismo y su familia, eran seres absolutamente sanos y la causa d·e su
muerte en Suiza, fue la fatiga, fruto de una intensa actividad intelectual. Falleció a causa de una trombosis

23

�provocada, supongo, por su laboriosidad a una edad,
muy avanzada. Ahora bien, lo que yo ignoro, fue el motivo que causó el suicidio de sus hermanas Carla y Julia, y el de su hijo Klaus. Probablemente la causa fue
la época de tensión y angustia que vivieron.
Thomas Mann, escribió intensamente, y fue sin duda, expositor en sus libros, de una profunda y vasta
f'rudición, pero no veo en ello, causa o motivo de reproche, pues la novela, entiendo yo, pued·e ser aunque no
necesariamente, el exponente de la dialéctica de un escritor. No entiendo por qué el Sr. d·e Undurraga, encuentra reprobable la erudición que el gran escritor al~mán vuelca en sus libros.

•

Pero ... , el Sr. de Undurraga parece conocer sólo
de Mann, "La Muerte en Venecia" y "La Montaña Mágica" y algunos cuentos cortos.
Nada nos dice de esos admirables "Buddenbrook ',
narrados a la manera de las antiguas sagas escandinavas, el asombroso •''Dr. Faustus", escrito con la técnica de una composición musical, "El Elegido", en el que
el inconmensurable escritor rejuvenece su estilo y se
remonta a la Edad Media, tomando el motivo de un poema d€l Minensiger germano, Hartmann von Aue. "La
!€•yen.da de San Gregorio". En "Las Memorias de Félh
Krull, el impostor", continúa una novela iniciada en su
juventud, la cual interrumpe la muert~ del au_tor.
El Sr. de Undurraga ha ignorado a otros grandes
escritores alemanes como Hermann Hesse, Rainer Maria Rilke y Hermann Sudermann o bien de Ernst Jünger. Se ha concretado a. hablar de Erich Maria Remarque (Kraemer), Thomas Mann y Günter Grass.

"'Demián", es un elogiable estudio psicológico. El
desdoblamiento interior del individuo y sus experiencias
y problemas internos de la juventud.
"El lobo estepario" nos muestra la multiplicida:l
de caracteres que el hombre encierra en su interior y la
lucha que el artista sostiene contra la incomprensión
del mundo que lo rodea. El esfuerzo del artista por alcanzar el genio y los tremendos obstáculos que le cien an el camino. El lobo estepario es el artista que se ve
·e mpujado a la soledad y cae en el abismo de la amargura y la desesperación al ver que la vida se le escapa ,y
encuentra la cima de la gloria inaccesible. Su demomo
interior le atormenta brutalmente por medio de los deseos carnales de su juventud y para no caer en la med10cridad del hombre masificado se abisma en el mundo de la irrealidad y ·e l ensueño. La pasión creadora le
arnstra hacia 1~ cumbre de los sueños insólitos. Se percibe en este libro la influencia de Nietzsche, Freud y
las doctrinas indostánicas.
En •''El Juegó de Abalorios" , el protagonista se encuentra ante las disciplinas de la Ciencia y de la Cultura que lo obligan al ascetismo utópico, y lo sitúan entre los profundos pensadores que rinden culto a los valores eternos que ennoblecen la Humanidad. En "Siddharta", y "El Viaje a Oriente" , Hesse muestra su inclinación por la Filosofía Oriental.

De Hermann Hesse podemos mencionar su "Lobo
estepario", que le alcanzó una fama internacional y "El
~uego dE? Abalorios" que le conquistó el Premio NóbeJ
en 1946.

Ernet Jünger, uno de los grandes escritores alemanes que ha conquistado brillantes triunfos para la patlia como combatiente en las campos de batalla y en los
terrenos de las Letras. Sus libros l e han alcanzado altas condecoraciones honorificas, siendo los más elogiados: "Tormentas de acero", " Sobre los acantilados de
mármol", "Heliópolis", 1'Abejas de Cristal" y "El tratado del rebelde". Su tesis acusa la influencia intelectual
de Nietzsche y de Spengler. La lucha eterna entre los
valores del espíritu y el mundo materializante de la

24

25

�máquina. Los enconados combates por la Libertad contra la opresión y la injusticia.
Rainer Maria Rilke, el sublime poeta praguense de
nacionalidad germánica se ha inmortalizado tanto con
sus cartas y sus poemas como por su singular nove la
"Los Cuadernos de Malte Laurids Brigge", reflejos de
sü vida interior, datos casi autobiográficos que rayan en
lo sobrenatural, aunque en sus páginas algunos acusan
la marcada influencia de Jacobsen y Maeterlinck.
"La novela debe reflejar un mundo . .. " nos dice
Schelling en su "Filosofia del Arte". La novela debe de
ser una creación de ficción literaria en forma de extenso relato en que el autor debe de mostrar a sus lectores,
el mundo interior del protagonista y el mundo .que le
rodea. Su fin es, distraer o divertir, conmover, interesar
y absorber la atención del lector.
La novela puede ser de índole histórica, social, romántica, psicológica, pedagógica, critica, picaresca, de
aventuras o de viajes. También está incluido el género
de terror y de misterio.
Algunos autores se inclinan por la novela reflexiva
o filosófica, pero en la novela generalmente debe de
abundar la acción.
El cuento no es más que una novela corta, y en él,
el autor debe de ser ingenioso y de talento para exponer en breves páginas un tema que podría desarrollar
en una extensa novela cuando menos de mil págiµas . ..
El Sr. de Undurraga ha demostrado ingeniosamente que una novela puede transformarse en un cuento Y
un cuento a su vez, en una novela. Nos dice ingenuamente que él, ha reducido "Sin novedad en el Frente" a un
cuento de 23 páginas "despojándola de ripios" . . . nos
preguntamos sorprendidos: ¿Quién es el Sr. de Undu-

26

rraga, sino un escritor brotado del ayer para decidir que
son "ripios" en un autor d·e talento, ya consagrado, como ya hemos dicho, en sus trabajos literarios, no estamos de acuerdo con muchos de sus juicios.
El artista creador, debe de escribir, no para los cr1ticos ni para satisfacer a las autoridades literarias, sino para el público en general y demostrar su lirismo Y
la fuerza de su técnica.
Nos disgusta especialmente el sarcasmo mal intencionado y ridículo conque ha tratado a un autor laureado con el Premio Nóbel como lo es Thomas Mann. ¿Des••
de cuándo se ha dicho que porque se ha descubierto la
streptomicina para atacar la tuberculosis, ha perdido
todo su valor "La Montaña Mágica"? El tema central
de la obra, no es la forma de combatir la tuberculosis,
eso sólo es un pretexto de l autor. Su mensaje es el llamado a los pueblos de la tierra a practicar la fraterni.dad y cordialidad para acabar con las guerras, que han
sido la catástrofe la amenaza y el azote d·e la Humanidad. Si en el Sanatorio de Davos era posible que individuos de diversas razas impulsados por el dolor humano se entendieran bien, ¿Por qué no era posible entre
las naciones del mundo? Sus alegatos sobre el orden Y
la disciplina como en favor de la libertad y de la justicia, son fascinantes. Su final es bellísimo ... Hans Cas•
trop ·el protagonista marcha cantando enmedio del campo de batalla, cae pero, no sucumbe, es el '''Hijo P redilecto de la Vida" que tiene una canción en el corazón
enmedio del fragor de la existencia.
Thomas Mann, en otra de sus novelas monumentales, "Dr. Faustus", en que vuelca su asombrosa erudición, también nos muestra al genio atormentado y demoniaco que se refugia en la soledad, y sucumbe finalmente agobiado por su tortura interior, fruto de su pasión creadora.

27

�En "Las Memorias del impostor Félix Krull", Mann
ensaya la novela picaresca y se sitúa a la altura de un
Goethe con su "Reinecke Fuchs", d·e René Lesage con
"Gil Blas de Santillana" y Fernández de Lizardi con
"El Periquillo Sarniento".
"Los Buddenbrook" es una novela épica. Es la historia de una familia patricia a semejanza de la suya propia. Su grand·e za, su calda y su extinción.
Mann también mostró ser un gran orientalista en
sus novelas "Las Cabezas Trocadas" ( en la India Antigua), y la tetralogia bíblica ''José en Egipto" (Israel y
Egipto). Sin embargo, los libros más bellos fueron "Carlota en Weimar", en donde se sitúa en los tiempos de
Goethe, y "El amo y el perro" por su ternura. Su cuento "Tristán", es un romance wagneriano, "La Muerto
en Venecia" estipula la grandeza del artista y "Tonio
Kroger", es la personificación del autor mismo.
Hermann Hesse también ha tratado de identificarse con sus personajes en "Peter Camenzind", ''Hermann
Lausch-er" y "Bajo la Rueda". Son recuerdos de su propia juventud con el paisaje de la Suabia natal y de la
Suiza de donde recabó la ciudadania más tarde. "Narciso Y Goldmundo", es un estudio del hombre, que siempre oscila entre lo religioso, lo mistico y la sensualidad.
Es decir, lo divino y lo bestial.
Otro escritor alemán de renombre es Hermann Sudermann, prusiano oriental que discipulo de Hauptmann Y de Ibsen, se distinguió en su patria como dramaturgo, pero sus novelas son más conocidas en todo el
mundo. Su obra capital es "La Mujer Gris", un deprimente drama familiar. También su famosisima "El Camino de los Gatos" en que se remonta hasta la época de
las guerras napoleónicas. El hijo de un aristócrata prusiano traidor a su patria, aliado de franceses y polacos,
trata de vindicar el nombre de su padre y de su familh

28

después de convertirse en héroe nacional ganador de la
Cruz de Hierro. "El Camino de los Gatos" es romo un
estigma en su alma pues es el lugar donde se consumó
la traición. En su pueblo natal le odian a muerte y la
gente del lugar ha asesinado a su padre y destruido su
castillo. Asi, el infortunado Boleslaw von Schranden se
encuentra solo, abandonado de todos, perseguido por
todos, ante la angustia de la evidente culpabilidad d~
su progenitor. La única que permanece a su lado es
una humilde jovencita humillada y marcada por el crimen de su padre. Cuando ella después de encender en él,
la sublimidad del amor, es as·e sinada por sus enemigos,
Boleslaw marcha al frente donde muere combatiendo
por la Patria.
Sudermann, es sin duda, un excelente n&amp;.rrador
con una maestría para describir pasiones y combates
que nos presenta la vida misma. En su novela "El Molino Silencioso", resurge el antiguo motivo de la rivalidad entre hermanos por el amor de una misma mujer,
la cual desemboca en inevitable trageuia.
En "El Deseo", hay el drama de una jovencita enamorada de su propio cufiado, la cual termina suicidándose.
Otro prusiano oriental que evoca la tierra natal es
Ernst Wiechert, ex-combati-ente que pinta la tragedia
de la guerra en "La Vida Sencilla", "El Cisne no canta
al morir", '''Los hijos de Jeromin" y "Cualquiera". En
"La Moza de Jürgen Doskocil", está latente el drama
del adulterio y la infidelidad conyugal.
Hans Fallada (Rudolf Ditzen), nos pinta en su excelente novela "¿ Y Ahora Qué?" con admirable optimismo la historia de un joven matrimonio asediado por los
embates de la vida, de los que siempre salen triunfantes. En ·~El Hombre que no fue amado", ninguno de loa
protagonistas ha sido amado por su mujer. El seudo-

29

�Don Juan, Erich Mutzbach al confirmar su fracaso total,
termina suicidándose.
Podemos mencionar entre los muchos escritores
notables de procedencia germánica, a Heinrich Mann
hermano de Thomas Mann, demoledor crítico social en
"El Angel Azul", y "El Súbdito", en que combate la patriotería a semejanza de Nietzsche. Su trilogía "Las
Diosas", lo elevan a la altura de un Balzac o un Maupassant, o al estilo de esteta. de un Zolá.
Theodor Plievie:r con su trilogía novelesca "Stalingrado", "Moscú" y •''Berlin", se levanta a la altura de
Remarque, con una impresionante epopeya en la que
narra el derrumbamiento del Ejército Alemán, en la II
Guerra Mundial. En "El Ultimo Rincón del Mundo"
pinta el desengaño amoroso de un joven aventurero
alemán, en un olvidado lugar de Latinoamérica. En "Los
Coolies del Kaiser" hace una acerba critica del Estado
Mayor alemán a principios de siglo.

Stefan Zweig, judío vienés, ha escrito también bellas páginas sobre el amor, sobre las diversas tragedias
que se presentan en la Vida. "Amor", "24 Horas de la
Vida de un.a Mujer", "Los ojos del Hermano Eterno", y
•··confusión de sentimientos", son leidos con avidez por
todos los públicos. En ellos abunda la sensualidad, la pasión, la homosexualidad, el sacrificio. "Impaciencia del
corazón" es un profundo estudio psicológico. Un jove:i.
es arrastrado por la compasión hacia una muchacha lisiada, a una tragedia pasional provocando el suicidio
de una mujer ofuscada. En "El candelabro enterrado",
nos narra la larga p·e regrinación del pueblo judío, en
defensa de sus intereses y de su tradición.

También "Melusina"es un profundo drama en el
que interviene el amor. Un idilio que se extingue a causa de los tremendos asedios del Destino. "El escándalo
del Hidalgo Ernesto", es una novela pobre y mediocre
carente de interés.

Leo Perutz, escritor praguense de ascendencia sefardita, es un magnifico narrador. Sus mejores novelai:;
son, "El Marqués de Bolívar" sobre la ocupación napoleónica en España, donde aparece el judío errante. Sin
embargo, creo que Perutz abusa de lo sobrenatural e11
algunos de sus escritos. Es más digna de elogio "El
Maestro del Juicio Final", que irradia un maravilloso
simbolismo acerca de la pasión creadora del artista en
-este libro bajo la forma de una droga mortal que ar~astra a los que hacen uso de ella, hasta el delirio y la.
muerte trágica. "El Tizón de la Virgen", es insoportable y mediocre, pero recuerda vagamente a Hoffmann
cuyos personajes oscilan entre la realidad y el ensueño.
El escritor praguense que más fama ha alcanzado
en nuestro tiempo y despertado un gran entusiasmo en
nuestros días, mencionado ya por de Undurraga, es el
judío Franz Kafka. En él, se refleja en sus novelas "El
Castillo", •''El Proceso", "La Metamorfosis", "La. Muralla China" y otros, la angustia de nuestro tiempo, de lo
inalcanzable. La eterna búsqueda de una Providencia,
de un Dios, de una evid·encia y certidumbre del Ser que
se precipita en el vacío ... , en la Nada. "América", el
continente soñado, el Paraiso lejano, es como una esperanza para el héroe d·e Kafka, pero es arrollado, precipitado en ese mar inconmensurable del anonimato, de

30

31

Los judíos alemap.es también han dadQ magnificos
narradores. Uno de los más notables es Jakob Wassermann, quien escribió, "El Caso Maurizius", "Etzel Andergast", "Moloch", "El Hombrecillo de los Gansos"
(Historia de un músico eminente y su drama de familia)
y ''Caspar Hauser" tal vez su novela más famosa. Un extraño caso juridico-histórico semejante al de "La Máscara de Hierro". El misterio que envuelve a un joven
desconocido que se supone descendiente de un a
de las casas reinantes en Alemania, y su siniestro asesinato.

�la miseria, del fracaso. El hombre se encuentra desamparado en un mundo caótico, cruel y absurdo.
Es explicable la angustia, la, zozobra y la desesperación en que vivió Kafka. y murió a principios de este
Siglo. Su enfermedad, la tuberculosis, su incapacidad
para vivir en un mundo materialista y mecanizado donde no habla lugar para él. La incomprensión de un padre brutal, el antisemitismo reinante en torno suyo, y
finalmente el derrumbe estruendoso de su mundo, el
mundo de la pre-guerra, la calda de los Imperios Centrales donde él tenia una patria, contribuyeron a su de~
rrumbe interior y queda aislado de su familia, de eu
patria, de su Dios.
En su desesperación, pide al morir en un Hospital
para tuberculosos, a su amigo Max Brod, que queme
sus obras.
De Undurraga, piensa que el precursor de Kafka es
el norteamericano Hermann Melville, que una vez nos
regalara con su novela "Moby Dick", un tratado sobre
ballenatologla. Supone que con su cuento "Bartleby el
escribiente" anuncia ya a Kafka. Aquel joven empleado en Wall Street, que se deja morir de hambre en una
celda, porque el pesimismo y el desengaño de la existencia lo agobian.
Creo que de Undurraga padece miopia literaria, a
veces, puesto que ha ignorado a otro gran escritor y poeta norteamericano: Edgar Alla.n Poe, maestro del terror, de la angustia, de la zozobra.. Poe, si es el precursor no sólo de Kafka sino de Melville mismo.
Poe vivió en una eterna ansiedad, y sus cuentos deprimentes, oprimen el corazón del lector. Poe describe
hábilmente las esperanzas fallidas, la angustia, la desesperación. "En el Maelstroem", es una prueba de ello.
El pescador que sufre mil muertes a punto de ser de-

32

vorado por la vorágine aterradora.. Los náufragos que
saludan con alegria en "Las aventuras de Gordon Pym",
al supuesto berga.ntln que acude en su ayuda y descubren desoladamente que sólo es un na.vio que vaga a
la deriva, cuya tripulación ha perecido a ca.usa de una
epidemia. La descripción de los cadáveres sobre cubierta, es horrorosa. "El corazón revelador", "El gato negro", •''El pozo y el Péndulo", "Enterrado vivo" y "La
Mascara de la Muerte Roja", sobrecogen al lector, de ansiedad, de angustia. En Kafka, el hombre no lucha conrelatos espeluznantes, en un mundo de terror, de a.otra la fatalidad o la adversidad sino contra el aplastante mundo de la máquina que lo ha convertido en un insecto despreciable como en "La Metamorfosis", Franz
Werfel, otro judlo-alemán de Praga, osciló siempre entre su judaismo y su conversión al cristianismo. Sus libros tienen una inclinación hacia el catolicismo po.ejemplo, "La canción de Bernardette" (Santa Bernardita de Lourdes), "Estafa de Cielo", "La muerte del
pequeño burgués", "Los 40 dlas del Musa Dagh" (Historia de los armenios cristianos, que huyendo de la opresión de los turcos musulmanes, se refugian en la montaña desde donde Moisés divisó la Tierra Prometida). "La.
estrella. de los no nacidos'", es una novela de visión fu.
turista, donde nos muestra el mundo del porvenir. Según Werfel, en el futuro no quedarán más credos religiosos que la Iglesia Católica y el judaismo. Un mundo
fantástico que podria situarse en el género de 1a novela de Ciencia-Ficción.
Otro escritor praguense, es Gustav Meyrink de tendencias teosóficas. Su noveh "El Golem", es un libro
confuso lleno de filosofia rabinica y brahmánica. El titulo se lo dio con motivo de la leyenda rabinica praguense del Golem, monstruo de arcilla creado por el Rabi
Yehouda Loew Ben Betzalel en el Ghetto de Fraga. El
Rabi le dio vida por artes cabalísticas y el monstruo se
convirtió en una amenaza para la ciudad sembrando el
terror a su p:1so, hasta que su mismo creador lo destru-

33

�yó.

•''El Monje Blanco", es una fantasia teosófica.
. Es lamentable que un comentarista judio, el Dr.
Hugo Grümbaum intente comparar "El Golem", con la
grandeza del "Fausto" de Goethe. Sólo pensarlo resulta
risible y absurdo.
Por último, tenemos el médico júdio-vienés Arthur
Schnitzler, agudo critico de la sociedad vienesa de su
tiempo. Su novela "Amorio" trata de una joven modesta que se enamora de un joven oficial austriaco, hijo
de una familia de abolengo y finalmente se ve violada
y abandonada. "La ronda", es· un relato de libertinaje
y sexualildad, en la que los personajes se van relacionando empujados por sus pasiones y sus vicios. "La
Srita. Elisa", es un libro plagado de sensualidad y conocidas teorias freudianas respecto al sexo. "El camino
de la Libertad" es una aportación al Sionismo contemporáneo. La escritora judia Vicki Baum se hizo célebre
con sus novelas "El Angel sin Cabeza", sobre los tiempos de Goethe y •''Hotel Berlin" sobre la última guerra.
Arnold Zweig, judio de Breslau, con su "Sargento
Grischka", ha intentado en vano emular al alemán Remarque. Su novela "El verdugo", está escrita en un estilo pésimo, llena de odio hacia los alemanes.
No tiene objeto mencionar a Emil Ludwig (Cohn)·,
ni a Lion Feuchtwanger judios alemanes también, qu~

fueron más biógrafos que novelistas, aunque se especializaron en la Biografia novelada, a la manera de Stefan
Zweig.
El Señor de Undurraga ha dado princi))io a una serie de criticas tele_gráficas en uno de los opúsc.ulos de
su libro " Autopsia dé la novela", con la no-vela española de caballeria, "Amadis de Gaula", que puede considerarse la madre de la novela en prosa, a partir de la
Edad Media, pero se ha olvidado de "El satiricón" escri34

ta en ·e l primer siglo de nuestra era, por "~l árbitro de
la elegancia" el romano Petronio, favorito de Nerón nada menos. La obra describe las costumbres licenciosas y
libertinas de su tiempo, que rayan en la -sexualidad y la
homosexualidad.
En el siglo II de nuestra época, el romano Lucio
Apuleyo con "El asno de Oro",. libro lleno de fantasias
y de magia de las. hechiceras de Tesalia, en el que sobresale su precioso cuento •'' Amor y Psique" dond·e brilla
la sencillez y la claridad de estilo.
Contemporáneo suyo, es Longo "el sofista", escri tor griego procedente de la isla de Lesbos que ha legado a la Hum.anidad un tesoro de· las Letras con su primorosa novela pastoril, "Dafnis '.y Cloe" elogiada por
todos los grandes literatos. Un anior juvenil que triunfa de todos los obstáculos que le salen al paso.
Es verdaderamente vergonzoso qU:e hasta mediados
de la Edad Media surgen de la oscuridad de esta. época,
las primeras· manifestaciones literarias, si bien en forma de epopeyas rimadas como "La Chanson de Roland" ,
" El Cid", "Los Nibelungos", "Béowulf", Walthari".
" \P erceval", "Tristán e !solda", mitos de los tiempos
bárbaros que los tro\"adores transportaban al verso. Algunos criticos las consideran novEilas rimadas asi como
las e1&gt;0.,peyas antiguas, como "La Eneidá" de Virgilto
de los tiempos de Augusto César, en-que el poeta nos
narra las aventuras- del principe troyano Eneas, hijo de
Anquises y sus amores con la reina fenicia Dido.
La primera novela medioeval en prosa, es "Amadís de Gaul.a", que desencadenó en Europa un sinnúmero de novelas de caballeros andantes incorporados al
ciclo de Carlomagno Emperador .de los Francos o de
Arturo Rey de Inglaterra, la Mesa Redonda y el Santo
Grial.

35

�En los albores uel Renacimiento surge el italiano
Boccaeeio con su libro ''El Decamerón", serie de cuentos en prosa, lleno Je ,s ensualidad y de aventuras alegres y picarescas.
El poeta inglés Chaucer lo imita en su libro "Cuentos de Canterbury", en verso. Fruto de las novelas de
Caballería, el italiano Lodovico Ariosto, escribe su epop·e ya "Orlando el Furioso", y su • compatriota Torcuato Tasso, compone su "Jerusalem Libertada", cuyos héroes son: de la primera, Rolando, sobrino d_e
Carlomagno; y de la segunda, Godolfredo de Bou1llón.
Rabeláis escribe en esta época su novela de prosa,
"Gargantúa y Pantagruel" en que se mezcla la sátira,
la picardía, la fantasía y la obsenidad.
Dos humanistas ingleses, Thomas Morus y Sir Francis Bacon de Verulam, con motivo del entusiasmo por
Platón, su "Tiemeo" :r su "Critias", que en sus "Dialogos" pregonan la existencia del desconocido Continente
"La Atlántida", publican sus novelas moralizantes Y
ejemplares, "Utopía" y "La Nueva Atlántida", con
resononte éxito.

revolucionará no sólo las letras espaúolas sino las del
mundo entero. "El Ingenioso Hidalgo, Don Quijote de
la Mancha". Undurraga tiene razón cuando dice que
Don Miguel CeTvantes de Saavedra ha preparado ordenadamente el plan dfl su novela. Así, Don Quijote de
la Mancha, el Caballero más famoso de la tierra, sale
a lidiar por el mundo, a enderezar entuertos y reparar
.injusticias. Don Quijote, nuevo Cid Campeador, es el
símbolo del idealismo humano y de los más altos valores del espíritu.
Los desengaños de Don Quijote son los de todo
idealista en pos de una meta elevada, pero sus reveses
y contratiempos no l•:&gt; desaniman, muy al contrario parecen ser un estímulo para seguir adelante, Don Quijote, breve luchador en, este mundo materialista, p_uede
simbolizar el mismo Cervantes agobiado de fracasos y
contratiempos, o la España Caballeresca que cubierta
de gloriosas hazañas. sucumbe finalmente en el curso de la Historia. "'Don Quijote de la Mancha", es hasta ahora el libro más leido y comentado desde su aparición después de la Biblia.

El Príncipe Don J·uan Manuel, publica en España
su "Conde Lucanor", serie de cuentos morales. Un oscuro soldado español que ha intervenido en la gloriosa
batalla de Lepanto, ·escribe ,e n la prisión, un libro que

Se dijo que había sido escrito para ridiculizar las
novelas de caballeria y enalteció en cambio el espiritu caballeresco. Las otras obras de Cervantes son poco conocidas y leidas. Son apenas mencionadas sus Novelas Ejemplares como "El Licenciado Vidriera", "El
Coloquio de los Perros", "La Gitanilla", qué son más
bien relatos o narraciones cortas. Sus novelas monumentales como "Los trabajos de Pérsiles y Segismunda" y " La Galatea" de indole pastoril, apenas circulan
en Antologías para eruditos cervantinos. " Don Quijote", fue su obra cumbre, y sólo con ella obtuvo el triunfo. Un tal Fernández de Ave llaneda, intentó lidiar con
el ingenio del sublime Manco de Lepan.to escribiendo
las av-enturas de otro Don Quijote, que es conocido como "El Quijote apócrifo", sin alcanzar el éxito del o-

36

37

Estamos en el siglo XVI. Desde fines del siglo anterior, Juan Gutenberg, un alemán maguntino, ha inventado las piezas móviles para la imprenta, que ha
ce posible la difusión dé las Letras. Nos encontramos
en pleno Renacimiento, en el florecimiento de las Artes europeas y el 111ovimiento de la Reforma está en
marcha.

�riginal y ha quedado prácticamente oscuro e ignorado.
Otra novela que tuvo éxito en el siglo XVII, fue "La
Princesa de Cleves", de la escritora francesa Madame de
Lafayette, en que describe con pulcritud la corte de
Francisco I Rey de Francia y su amante Diana de Peitiers. Es digna de mención también la novela humoristica y fantástica de Cyrano de Bergerac, "Viaje a la.
Luna" e "Historia cómica de los imperios del Sol". Sin
duda alguna, ésta, inspiró a Jonathan Swift el clérigo,
politico y escritor irlandés que publicó con gran éxito
entre la juventud, sus "Viajes a Gulliver", &lt;le tendencia moralizante y politica. Las historias de viajes están a la orden del dia, el inglés Daniel de Foe, escribe su "Robinson Crusoe" muy elogiado por el Sr. de
Undurraga. Todos hemos sido Robinson y hemos naufragado alguna vez on la vida, luchando por reedificarla. Daniel De Foe, no sólo escribió este libro sino también otros que han quedado en la obscuridad, salvo "La
Historia de Moll ~,landers" novela picante y frivola
que inspirará otras en este siglo licencioso como "Fanny
Hill", "Memorias de una cortesana", del inglés John
Cleland, que el autor escribió en la prisión donde se
encontraba recluido por deudas. "Fanny Hill", es una
novela que raya en la pornografía y en la obscenidad
y que tuvo algún éxito entre las mentes obtusas, pero
que la valió persecuciones al que la escribió. El siglo
· XVIII, nos da escritores a la altura del Abate Prévest,
con su "Manón Lescaut". Es también la vida de una
cortesana, pero está narrada de una forma más prudente, con ci'erto romanticismo y picardia, relatándonos el autor de los desventurados sinsabores sufridos
por el Caballero Desgrieux, amante desdicñado de la
libertina Manón. Diderot escribe en este tiempo "Ln.
monja", novela que describe la prostitución y libertinaje delo s conventos. En esta época, Francisco Arouet, mejor conocido como Voltaire, se incorpora a la
novela picaresca francesa con su "Cándido", en que es
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libremente satirizada la sociedad de su tiempo. Sus novelas "El ingenuo" y "Zadig", pertenecen también a
este género, pero la primera. de éstas, ya anuncia a
Chattea.ubriand con su mención de las colonias francesas en América. "Zadig" recuerda los cuentos de "Las
Mil Y una. Noches", traducidas por Gallan d. Hemos olvidado a. dos grandes autores del siglo XVII en Fenelón, preceptor del Delfin, con su novela pedagógica
"Las aventuras d-e Telémaco", en la que con claridad
de estilo nos narra las aventuras del hijo de Ulises, en
busca de su padre. La otra celebridad es René Le Sage
con su novela picaresea. "Gil Blas de Santillana". Este
escritor muy Influencia.do por los españ.oles, y las aventuras de su héroe, recuerdan las del hispano "Guzmán de
Alfara.che", de Mateo Alemán y las del "Lazarillo de
Tormes". Volviendo al siglo XVIII, nos encontramos con
que el romanticismo europeo está en marcha. Bernardine de Sain - Pierre puede considerarse como uno d-e
los precursores del romanticismo francés con su novela
f amosa, "P:a.blo Y Virginia". En ella, ' el culto a la
naturaleza, el amor, la juventud, y sus descripciones
de las colonias francesas en América, augura ya la alborada de este movimiento literario.
Otro escritor que del clasicismo emigra al romanticismo, es el filósofo y novelista suizo-francés J-ean Jacques Rousseau, cuyas teorias filosóficas precipitaron
la Revolución Francesa. El Ginebrino, como era llamado. en su tiempo, se considera un -escritor pre -romántico con su .Julia o "La Nueva Heloisa". novela epistolar qu-e nos habla de los amores de .Julia Wolmar
Y Saint - Preux, su preceptor. En ella hay ternura y
tragedia, la pasión desbordante que ya acusa una crea- ·
ción romántica. Su novela pedagógica "Emilio" de
carácter educativo e interesante, es utilizado aú~ en
nuestros días.
En Alemania, antes del siglo XVIII, no encontramos

39

�calidad como no sean Sebastian Brand
autores d e gran
•
"
d los locos" en el siglo XVI, el alsaciano
con La nave e
•
..8 .
r
Chisteffel von Grimmelshausen con su fa.moso
imp 1. s·mplicismo" modelo de la novela picaresca, satucio 1
,
"A
la Valor" que
rada de fantasia desbordante, Y su
na
,
en los tiempos presentes inspirara el notable dra~a de
Bertolt Brecht. Lohenstein narrando la abu:r~dis1ma e
interminable novela de "Los amores d·e ~rm1mo Y T~snelda", nos confunde. Abandonado el s1gl~ XVII e mternándonos en el XVIII encontramos a Cristóba~ Martín Wieland que se distinguió como autor cl~s1co de
las letras germánicas, eminente poeta que se mmortalizó con su epopeya "Oberón", en que narra en verso
las aventuras de Huon de Bordeaux, caballero de Carlomagno. El poema, está saturado de influencia francesa y acusa la frivolidad de Voltaire Y Didorot. 1:lscribió también una r:.iediocre novela en prosa muy mfluenciada de la picardía ítalo - francesa. "Kox-Kox
y Quiquetzal", se desarrolla en las tierras primitivas
de México, después del diluvio universal. Son como los
.
Adán y Eva mexicanos, que también son interrumpidos en sus amores idílicos por un Satán de dicha raza.
Sin embargo, a fines del siglo XVIII, surge un
grupo de jóvenes escritores alemanes impulsados con
el fin de mejorar las letras germánicas. El grupo lleva el nombre de "Sturmund Drang" (Tormenta e ímpetu), titulo tomado de un drama de Klinger, inte·
grante de esta agrupación, quien también escribió una
mala novela basada en una leyenda histórica, titulada: "Vida, muerte y condenación del Dr. Fausto".

., patria. Goethe que entonces cruza por una crisis sentimental, se liber::i, escribiendo "Las cuitas del joveh
Werther", que de un plumazo habria de convertirle en
el escritor más discutido de su época. "Werther", es
una novela epistolar a semejanza de la '.'Heloisa" de
Rousseau, cuy.a influencia se nota en el libro. El culto
del autor por Ossian, Shakespeare y Klepsteck, se
revela en el curso de la obra. "Werther", reflejo de la
pofunda pasión de Goethe por la mujer que pertenece a otro, conmueve al lector, y le deprime la desesperación y el desdichado fin del jov·en suicida. Este libro
causó tal revuelo, que el mismo Napoleón admiraba al
creador de esta novela. Esta es un corazón bajo una
piedra, la pasión desbordante y sin medida. Más tarde, Goethe escribirá otra novela más madura, de índole pedagógica. Es ésta, "Wilhelm Meister", admiración ?e los romántico&amp;, Schlegel y Novalis y aplaudida
por el mundo entero. Wilhelm Meister, es el jovencito que huye de la casa paterna para no someterse a
la voluntad de su padre, que quiere hacer de él un comerciante, Y para entregarse libremente a sus dotes artísticas. Meister es poeta, critico y actor, preguntándose cuál es su verdadera misión en la existencia, finalmente llega a optar por la cirugía. Meister es el yo interior de Goethe, quien se preguntaba su misión y destino sin decidirse, oscilando entre la pintura, la ciencia
Y la poesía. Es conmovedora la ternura de la jovencita
Mignon por su protector Wilhelm Meister y su muerte
por amor al héroe. Su pequeño idilio "Hermann y Dorothea" se considera también u'na novela en verso.

Entre los que integran el grupo destaca un jovencito de apenas 24 años, que ya se ha distinguido por
poemas y i;¡u drama "Goetz von Berlichingen". Este
joven escritor es nada menos que Johann Wolfang Goethe que estaba llamado a convertirse en la cumbre de
la literatura alemana y el más grande pensador de su

Otra de sus novelas famosas fue "Las Afinidades
Electivas", drama psicológico y social en la familia de
un noble aristócrata alemán, en el que se acusa la influencia de Leibnitz, la cual fue muy comentada por
Byron Stendhal, Wassermann y Spangler. También Johann Paul Friedrich Richter fue un notable escritor,

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�mejor conocido como "Jean Paul" , humoristico Y cri- ..
tico sentimental. Sus novelas "Wutz de Auenthal",
" Quintus Fixlein", " Titán" , fue ron muy admiradas Y
leidas.
El prusiano Heinrich von Kleist, escritor y militar,
si llega a tener un gran éxto en sus dramas como poeta
exaltado, sus novelas me parecen insípidas, como crónicas del tiempo pasado, por ejemplo, "Michael Kohlhaas" , héroe rebelde del tiempo de la Reforma lut e rana. Lo mismo se puede de cir de Ludwig Tieck con
su "Eckbert el rubio" y "'Franz Sternbald" , etc.
El suabo Friedri~h Holderlin, indiscutible poeta,
nos ha legado en ''Hyperion", una novela llena de ter- ,
nura, sensibilidad exquisita y un profundo culto al Art e clásico. La pi:ofundidad de sus conceptos, llevan una
claridad elogiable. El barón Friedrich von Hardenberg,
que firmaba con el seudónimo de Novalis, es tan gran
poeta como novelista. Su meta era elevarse hasta Goethe. Es el más grande del circulo de poetas románticos
alemanes. Revela un elevado lirismo en su novela
"Heinrich von Ofterdingen", lamentamos que su temprana muerte (29 años), haya dejado trunca su obra. El
"Ofterdingen", ha dicho un critico, es una novela para
poetas. Se pierde tal vez en relatos medi'evales, Y en el
culto a los héroes del pasado.

El barón silesiano Josef Karl Benedickt von Eichendorft, es uno d·e los más brillantes poetas románticos a lemanes. S'e distinguió como combatiente prusiano en las
guer r as napole ónicas, y su poesía est á llena d e añoranza de sus años juveniles y su prosa acusa una gran
s ensibilida d y un gran lirismo. Su más famosa novela
es "De la vida de un tunante", en la que un joven pícaro y vagabundo recorre diversas tierras del Imperio
germánico y finalmente encuentra protección y fortuna. Este libro ha influido notablemente en l a obra de
Hesse y de Geissle r .
.Sus cuentos fantásticos "Hé chizo de Otoño" y "La
estatua de piedra", llenos de la mágico y sobrenatural,
han influido hasta en poetas extranJeros como por ej emplo, en "La Venus de IIIe", del francés Próspero
Me,rimée.

Del poeta judio - alemán Heinrich Hein, podemos
decir que es un admirable poeta y excelente narrador en .
sus "Cuadros de Viaje" y en su "Salón", hablando de
los mitos germánicos, pero no es novelis ta. Lo ha demostrado en sus "Noches Florentinas" una fantasía a
la italiana. Su culto por Napoleón es inmenso. Lo revela en su libro " El Tambor Legrand" . Su única e inconclusa novela fue "El Rabino de Bacharach". ''El Rabino
de Bacharach" , es una n_o vela, que narra l a vida en los
Ghettos del Rhin, y la odisea de los judíos alemanes.

Otro destacado escritor alemán es el poeta Ernst
Theodor Wilhelm Hoffmann famoso por sus cuentos
fantásticos. Realmente l os cuentos de este autor prusiano y conciudadano de Kant, son cuentos de critica
de arte, cuentos históricos, cuentos infantiles y cuentos macabros. Su más bella novela corta es "El Dux y
la Dogaresa" en que evoca la trágica figura del Dux
Ma rino Falieri y los amores de su joven esposa Annunziata con el humilde Antonio. En "La Señorita Scuderi", se remonta hasta la época de Luis XIV y anuncia
ya la novela histórica francesa de Alejandro Dumas.
En " Los Elixires d-el Diablo", novela muy extensa, el
tema recuerda el del inglés Mate w Gregory Lewis, autor de la largísima y macabra novela "El monje" , muy
mencionado en los círculos literarios británicos. El sueño y la realidad se suceden en la narración y acusa una
imaginación exaltada y desbordante. Sus otros cuentos
" El Jarro d·e Oro" y "Cascanueces" que tomó Tschaikowsky para su famosa suite. "El hombre de la Arena", influyó en la ópera-ballet "Los cuentos de Hoff-

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�mann" de Jacques de Offenbach y en el ballet de Delibes, "Coppelia".' El siniestro Coppelius de "El Hom•bre de la Arena" se consideró mucho entre los románticos.
Su leyenda histórica "La lucha de los cantores",
esta basada en las luchas liricas d·e los Minnensingers en
el Wuartburgo en Thuringia, ·e n los tiempos de Landgrave Hermann, suegro de Santa Isabel de Hungria e intervienen en el relato, el cantor Heinrich von Ofterdingen, el mago Klingsohr y Wolfram von Eschenbach.
En su texto se inspiró Wagner para componer su ópera "Tannhauser". "El mayorazgo o la puerta Tapiada'' es un tema de intenso dramatismo en el que una familia de buena estirpe, lucha por no sucumbir, hay en
ella hechos siniestros, macabros y trágicos. " Las minas
de Falún", es un drama en Suecia, en que intervienen la
fantasia exaltada de Hoffmann y su inclinacion por lo
sobrenatural. Su "Don Juan", es una cuidadosa critica
del "Don Giovanni" de Mozart" y el primer estudio d&amp;
la personalidad del Burlador de Sevilla creado por Tirso de Molina. Hoffmann es un magnifico critico de Arte,
ya sea en literatura, música o pintura y como tal se revela en sus cuentos.
Friedrich De la Motte - Fouqué, Barón d·e Tonnay
-Boutone, joven poeta prusiano y ex - combatiente durante las guerras napoleónicas, descendiente de emigrados hugonotes de Normandia y de las más pura esti-pe de la aristocracia sajona, se distinguió en su tiempo
por su nítida novela "Ondina" en la que se remonta a la
leyenda germánica medi-eval de los espíritus elementales. Hoffmann, que además de renombrado escritor Y pintor era músico notable, compuso una ópera con este motivo, misma que hasta ahora, se ha extraviado.
Ludwig Achim von Arnim, ex - oficial del ejército

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prusiano en esta época, y destacado poeta, escribió algunas novelas fantásticas. ''Los guardianes de la Corona", con un ·alegaj;o sobre la legitimidad imperial de
los Hohenstaufen. "Isabel de Egipto", una leyenda gitana, y "La Condesa Dolores", una tragedia de la aristocracia de su tiempo. Rene, en su libro "Alemania", nos
lo muestra como un pésimo narrador, aunque otros criticos lo mencionan como escritor d e altos vuelos.
Clemens Brentano, cuñado de Von Arnim, colaboró
con éste en algunas creaciones literarias. Ni su novela
"Godwi", ni su "Historia del bravo Kasperl y "La bella Annette", han trascendido. La primera se ha hecho
popular por su leyenda poética de "Lorelei" utilizada
más tarde por Heine en su balada famosa, Annette .on
Droste-Hiilsthoff, eminente católica célebre por su novela costumbrista "El Haya de los judios".
El escritor autriaco Franz Grillparzer, excelente narrador en sus novelas cortas "El monasterio de Sendo~
mir", una tragedia conyugal en una familia de abolengo, y "El músico pobre", un drama sentimental.
Hemos pasado por alto algunos actores del siglo
XIX de alguna importancia como el poeta y novelista
Eduard· Moericke, con su novela de tema histórico,
"El Viaje de Moz.art a Praga", una creación muy
delicada en que se consagra como un excelente narrador. También el famoso escritor bohemio Adalbert
Stifter con su novela "Alta Selva", en la que describe
con lujo de detalles, los bosques de su patria y los lugares pintorescos. El tema, saturado de leyenda, es un
episodio d-e la$uerra de treinta años. El amor irrealizado
entre un caudillo sueco y la hija de un noble alemán,
desemboca en tragedia. Rodolfo Wiyss, se popularizó
con su novela "El Robinsón Suizo" , en que el escritor
helvético nos muestra las penurias de una familia de
náufragoss que viven como robinsón.
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�El padre Cristobal Schmit, escribió en una forma
amena para la juventud sus cuentos y novelas sobre el
pasado germánico. Se destacan entre eúos, "Genoveva
de Brabante", y "Rosa de Tannenburgo", plagadas de
ejemplos edificantes. El judío - alemán Berthold Auerbach con sus "Cuentos de la Selva Negra", y Peter Hebel
con sus "Relatos de Suabia", adquirieron renombre como narradores de la vida rural. Sus personajes son
siempre campesinos y rústicos con sus ocurrencias chispeantes. George Moí'itz Eberz eminente historiador
destaca en, sus novelas históricas "Las Hermanas" "La
Hij.a del Rey de Egipto" . "Warda" y otras.
Gottfried Keller, escritor suizo, adquirió la popularidad con sus "Leyendas" medioev.ales, germánicas
y latinas, y con su admirable novela "Enrique el Verde". Otro suizo, Conrad Ferdinand Meyer destacó también en las letras alemanas con su epopeya heroica
"Jürg Jenatsch", novela que habla de un héroe helvético en una lucha patriótica contra la dominación
espafiola en el siglo XVII. Escribió también con brillante estilo, "Las bodas del Monje", "Los últimos
días de Hutten" (humanista amigo de Lutero en tiempos de la Reforma) y finalmente "Angela Borgia" en
que se remonta hasta los fines de la Edad Media, en
la Italia de la célebre familia.
Karl May ocupó el puesto de Julio Verne en Francia
con sus notables relatos educativos de viajes y aventuras par.a jóvenes y su descripción del paisaje y costumbres de diversos países como el medio Oriente, Asia y América. Alcanzó gran popularida&lt;J entre la juventud con "El Espíritu de la Caberna", "Los Piratas
d-el Mar Rojo", "Aniquilados" y las av,enturas de piel
roja Winnetou y de Old Shatterhand.
Carlos Adelaido (Ad.alberto) de Chamisso, nacido

en el castillo de Boncourt en la Champafia francesa y
emigrado con sus padres y familiares a Berlin durante la Revolución, se educó desde muy niño en Alemania y se convirtió en un importante escritor alemán,
con su novela "La historia extraordinaria de Peter
Schlemihl, el hombre que perdió su sombra". Como
poeta, obtuvo algún renombre y se incorporó al movimiento literario romántico alemán.
"Peter Schlemihl", como su titulo lo indica, la novela pertenece al género fantástico y en ella, nos narra la singular historia de un hombre que le vende al
diablo su sombra por las riquezas de la bolsa de Fortunato. El diablo promete luego devolverle su sombra
a cambio de su alma.
Theodor Fontane, escritor prusiano de ascendencia hugonote, .amigo de Bismarck, fue un eminente prosista, narrador de la vida burguesa y aristocrática de
Alemania. La critica lo supone precusor de Thomas
Mann de quien hemos hablado anteriorménte. Su más
famosa novela es "El secreto de Effi Briest", drama
pasional en el seno de una ·familia de abolengo.
De los escritores alemanes contemporáneos, hemos
hablado ya al principio de este opúsculo extensamente. Sólo mencionaremos algunos olvidados anteriormente como Hans Theodor Woldscm Storm, poeta frisón que sobresalió por su novela ''El lago de Immen".
Exelente narrador, en cuya creación literaria encontramos la evocación y nostalgia de una juventud vigorosa
Taro bién Paul Heyse, descendiente de una familia de
intelectuales, poeta enamorado de Italia en cuyos cuentos s-e nota la influencia de las letras peninsulares y
mediterráneas.
Otro notable escritor alemán es Hermann Kesten
que se ganó la gloria con su novela · de rasgos biográ-

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46

•

�ficos, •·•Yo, el Rey", en que narra la época de Felipe II
de España y las intrigas de su corte. En ella aparecen
Don Juan de Austria, el Príncipe Carlos Y el Duque
Guillermo de Nassau, Priricipe de Orange Y Primer
Protector de los País-es Bajos. Las luchas religiosas, el
despotismo de Felipe y del Duque de -Alba Y las intrigas del secretario del Rey, Antonio Pérez, están bien
trazados.
Otra de sus pr_oduccion_es literarias es "Tucher el
Justo", en que nos cU'enta la gloria y decadencia de
una encumbrada familia alemana.
El ex - religioso renano Stefan Andres, que optó
por las letras de su patria abandonando su primigenia vocación sacerdotal, sigue siendo un vigorosa escritor católico y se consagra en la literatura alemana
con su novela "Utopia somos nosotros". ,Es la historia
de un religioso español renegado que se une a la Revolución franquista de 19 3 7. Hecho prisionero por los
rojos, se gana el martirio en pro de su fe Y de su causa, en manos de un fanático republicano. Otra de sus
novelas notables es "Hermano Lucifer".
Reinhold Schneider que del luteranismo pasó al
catolicismo, es un escritor realmente sobresaliente. De
su pluma brotó una vigorosa defensa de Fray Bartolomé de las Casas en su novela "El misionero y el Emperador", donde el calumniado religioso se enfrenta a
· la majestad de Carlos V.

Mundial y la segunda, las aventuras de un grupo de
jovencitos enamorados de las novelas de Karl. May.
Waldemar Bonsels conquistó los corazones juveniles
con su "Maya la Abeja" y Félix Salten (Salzmann
con su serie de novelitas sobre "Bambi" el cervatillo.
Günter Grass, joven escritor de reciente aparición,
alcanzó la gloria ascendente con su novela "El tambor de hoja de lata" a la que siguieron "Años de Perro" Y "El gato Y el ratón~'- Son relatos de post-guerra
Y recuerdos de la Alemania Nazi. La última, la más
breve, es la historia de un grupo de jóvenes estudiantes del que sobresale uno de ellos que se convierte en
héroe nacional.
Hermann Scholz, es el más joven de los escritores
alemanes, que se hizo popular con su novela "Un verano en Manitoba" en que describe con talento el desenfreno Y libertinaje en que viven las generacione;,
más jóvenes.
Entre los escritores alemanes contemporános consideramos también a John Knittel (Johan:n. Hermann
'Knittel), hijo de misioneros suizos en la India inglesa,
cuya más notable novela es " Via Mala". Es la tragedia de una familia que se rebela contra el despotismo
de su padre.

Remarque además de •·'Sin Novedad en el Frente",
escribió libros de guerra como "El Arco del Triunfo"
el libro de los emigrados y "Tiempo d•e Vivir, Tiempo de
Morir" sobre el derrumbe alemán et1 la II Guerra Mundial. Leonhardt Frank se hizo famoso en el estilo con sus
novelas "Karl y Anna" y "La banda de salteadores".
La primera es una evocación de la Primera Guerra

~l alsaciano René Schickelé era un excelente narrador que reunía la claridad del estilo francés y la
profundidad alemana. Sus más notables novelas , son
"La herencia en el Rhin" y su famosa " Mi amiga Loo·•
que recuerda "La Da_ma de las Camelias" de Dumas.
También ha. figurado el escritor humorita Erich Kaestner con sus novelas: "Emilio y los Detectives" "Fabían" Y "Tres hombres en la Nieve". El judio aus-

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�triaco Hermann Broch, alcanzó los elogios de Thomas
Mann con su "Muerte de Virgilio", en que evoca los
últimos momentos del eminente poeta latino en la
que se le puede atribuir alguna genialidad.
Robert Musil, austriaco también, se hizo célebre
con "El Hombre sin cualidades" y "Desventuras del
estudiante Toernless" en la cual revela la homosexualidad y depravación reinante en los internados.
El berlinés Günther Birkenfeld, con aguda psicología m-qestra la degeneración d·e los barrios bajos de
su ciudad natal, en su novela "Un cuarto en Berlin",
en que nos narra con sorprendente estilo, la ~istori~
de una familia humilde cuyos integrantes, la Jovencita Lenchen y su hermano Paul Schwarzer, mantienen
relaciones incestuosas. Ambos son hijos de una pobre
viuda de la Primera Guerra Mundial que a duras penas puede sostenerlos, mientras la hermana mayor se
entrega a la prostitución.
Horst Wolfram Geissler, se popularizó con su libro
"El querido Agustin", basado en la conocida Y difundida canción alemana. Su singular Gustl, recuerda
las novelas de Eichendorff.
Wilhelm Meyer - Foerster, escribió una delicada novela evocadora, "En el viejo Heidelberg", donde escribe las alegres actividades de las corporaciones estudiantiles y el amor imposible entre un príncipe Y una
bella y humilde jovencita. Walter Bloem, capitán de
la 12 Ava. división de granaderos de brandenburgo,
escribió su novela "Ofensiva" sobre la invasión de Bélgica y Francia durante la Primera Guerr.a Mundial.

lirismo y profundidad, en la que narra la vida de los
pasajeros a bordo de un navío que viene de América
hacia Alemania.
Günther Weisenborn, destacado ensayista, dramaturgo e incansable narrador, en su novela "Persecución"
nos cuenta la vida de los miembros de la resistencia'
alemana durante el Régimen Nazi y el sentimiento de
culpabilidad de un delator.
El joven escritor Walther Jens, en su novela "El
Ciego", nos habla de los arraigados sentimientos de
culpabilidad criminal, en el alma del pueblo alemán,
después de la última Gran Guerra.
Gertrud von Lefort, escritor.a alemana de origen
hugonote, se convirtió al catolicismo y escribió las más
bellas narraciones inspiradas en su nueva fe. "El Papa
del Ghetto", es una visión de la Roma medieval. En un
cuidado estilo de Crónica del pasado, narra la historia
de una familia judia convertida al cristianismo y uno
de sus miembros llega a elevarse al pontificado.
En "El Velo de Verónica", evoca la Roma antigua
y la Roma cristiana con una delicadeza admirable. Finalmente su novela "Esas Bodas de Magdeburgo" narra la destrucción y saqueo de esta ciudad alemana dura~te la Guerra de Treinta Años. Ina Seidel, otra eminente escritora, en su novela "El Hijo", nos ha dado un profundo concepto del significado de la Maternidad. Una Madre que todo lo sacrifica por su hijo, hasta su propio destino que podría haber sido brillante.

Hans Egon Holthusen es uno de los más • jóvenes
escritores alemanes. Ensayista y poeta influenciado
por Rilke, escribió su novela "El Buque", exenta de

Johanna Spyri con su tierna y delicada ''Heidi" ,
conquistó millares de corazones juveniles. Intentó
continuar su ciclo pero sin éxito en sus otros libros,
"Otra vez Heidi" y "Los hijos de Heidi".

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�L.os combatientes de la última guerra nos han dejado también una vasta literatura. Uno de los más
destacados fue Hans Hellmuth Kirst que en su novela.
"La original rebelión del Cabo Asch" nos muestra que
la férrea disciplina prusiana, fue a veces humanizada
en el ejército alemán por la justa rebeldia de. sus integrantes. Continuó sin éxito el mismo tema en otros
de sus libros. Casi es ignorada su novela costumbrista "Dios duerme en Masuria" y su fatídico libro profético sobre la futura guerra atómica, "Nadie escapará". Albrecht Goes que fue capellán del ejército alemán, escribió su novela "Noche Angustiosa", con brillante estilo narrando. la última noche de un condenado a muerte por de.s ertor.
Ahora hablaremos de Richard Kaufmann, miembro de la marina de guerra alemana, con su novela- •''El cielo no _paga dividendos", en que evoca los
sucesos que precipitaron a su patria en una guerra
destructora y fatal. Es la vida de un oficial que del
bienestar y la dicha se ve arrojado eri la tragedia desesperante de haberlo perdido todo. No hay en ella acusaciones ni culpables. El narra, con una serenidad
sorprendente, la historia de una Alemania del pasado
precipitada en la fatalidad.

Gehena visitada en otro tiempo por Orfeo, Ulises, Eneas, Gilgamésh y Dante? ¿Es aquel frío siniestro,
el Leteo el río del Olvido, que rodea la ciudad como
una muralla inexpugnable? Alli, el protagonista encuentra a los seres queridos desaparecidos anteriormente y la dulce amada por la que está dispuesto a
luchar y libertarla como Orfeo a Eurydice.
En una lóbrega ciudad en ruinas, un pueblo sin voluntad y sin esperanza sometido a un régimen despótico, un orden inhumano que los empuja a la destrucción y a la nada. Esa ciudad es nuestro yo interior
donde nos refugiamos cuando todo sucumbe en torno
nuestro. En esta novela, Hermann Kasack mira hacia
atrás, al terrible pasado inmediato, es una concepción
alegórica de una época conjurada con visiones del sino
de la destrucci.ó n interior. Es plasmada esa época fatal en que los valores se han derrumbado y sólo existe
la desesperación en Alemania.
Alli la conciencia se resiste todavia a morir enmedio de un pueblo y una nación, destrozados, condenados a desaparecer. Si Remarque nos dio una nueva
"!liada" y Thomas Mann un nuevo "Fausto", Kasack
nos ha dado una versión muy moderna de "La Divina
Comedia" inspirado en la tragedia y el amor.

Por último hablaremos ,,obre el gr.an escritor prusiano Hermann Kasaek nacido en Potad.aro en 189~ Y
.muerto en 1966 poco conocido hasta 1947 en que se
consagró con su novela "La ciudad detrás de.l rio". que
lo ha colaca&gt;d&lt;0 a la altura de l9s Mann, los Kafka Y
Joi;¡ Hesse. Su admirablé y sobrecogedora visión del
mundo ultramontano, le ha conquistado el asombro de
las nuevas generaciones. · El héroe de ese libro de
'Kas,ack, se encuentra de pronto en la "ciudad" de los
m~ertos, una ciudad en ruinas, cuy9s habitantes. son
moradores supt_e:i:_ráneos. ¿E!:! ésta, la ant\gua Hades o

Herm~nn Kasack ha escrito otras novelas de menor importancia. Un de ellas, es ••'Falsificaciones", en
la que la adquisición de obras de arte falsificadas sirve de diagnóstico a la época. Se pregunta Kasack, porqué los valores como el he.roismo, el patriotismo y la
libertad deben de servir a los intereses brutales de los
demagogos dictatoriales. En su otra novela "La gran
Red", simboliZ,a el paso de la realidad a la irrealidad,
el juego de la ficción .a la fatalidad trágica. Los críticon literarios Werner Bock y Karl August Horst han
honrado con su elogio y admiración a este eminente

52

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�casi suprimidos. Ahora hablaremos un poco de las demás naciones.

escritor germánico.
Los autores alemanes pugnan siempre en sus creaciones hacia lo subjetivo y lo metafisico Y se profundizan en el mundo interior del Hombre, alcanzando asi
la universalidad. Los escritores de otras nacionalidades
especialmente los de raza y cultura latinas, son más
objetivos. Sus metas son la solución de problemas inmediatos y accesibles.
Alemania que ha contribuido a la Humanidad, tanto en los campos del Arte, la Ciencia y la Técnica, se
ha visto perjudicada por su espiritu bélico Y su militarismo recalcitrante, que le han empujado Y.ª a tantas guerras desastrosas y catastróficas que la han destrozado, dividido, mutilado y ha estado a punto d,e desaparecer como nación. Si un día, esto sucediera, quedaría siempre en pie, el invencible espiritu germánico Y
su excelsa obra cultural.

.

Ahora, Alemania, dividida y ffl:Utilada se levanta
en un esfuerzo sobrehumano como una nación pacifica, lesionada por los pasados conflictos. En la voz del
escritor alemán Theodor Plievier, se nota la angusita•
de un patriota que clama al final de pasada guerra,
en las últimas páginas ·de su libro inmortal "Stalingrado":
· ." Este pueblo, en su profunda noche, debe
de ser conducido al amanecer de un nuevo día.
Su voz no debe de apagarse en el concierto de
Za totalidad de los pueblos, ni sus colores deben
quedar al margen del arco iris del conjunto de
las nao.iones todas. ¡ Alemania debe de sobrevivir
a este hundimiento F'

Me he extendido tanto ..en la literatura alemana
porque el caso lo ameritaba, y vemos en tantas antologias y libros de critica literaria, los autores alemanes
54

Entre los ingleses, desarrollaron en el siglo XVIII
como novelistas, el irlandés Oliver Goldsmith con su novela muy elogiada por Goethe, "El Vicario" de Walkesfield y su compatriota Laurence Sterne con Tristram
Shandy", d,e la que Stendhal hizo un caluroso encomio
sobre todo un capítulo "Viaje Sentimental", en el que recuerda a Richter. Supongo que el Sr. de Undurraga·,
no habrá visto un par de judíos encubiertos en estos
escritores, ya que tanto apellidos como el de su compatriota Bernard Shaw, sop. con frecuencia usados por
los hebreos.
El escocés Walter Scott, muy denigrado por el Sr.
de Undurraga al que no le falta razón, se hizo muy
popular en su tiempo con la novela histórica. Sus libros han sido muy utilizados en los films hollywoodenses. "Ivanhoe", que aún puede entretener a los jóvenes, es una verdadera birria. El héroe central, Wilfrido de Ivanhoe, aparece sólo al principio y al final
de la obra, en la que intervienen todos los héroes legendarios de Albión, como Robin Hood y Ricardo Corazón de León. Su novela "El Pirata", mantiene más
en suspenso la atención del lector con su complicada
trama, a pesar de sus largas y cansadas descripciones.
"Waverley", es semejante a sus demás novelas. Inmensamente largas y soberanamente aburridas e intrascendentes. Tómese cualquiera de ellas, desde "El monasterio", El Talismán (con la participación de Ricardo Corazón de León en la Cruzada), "La novia de
Lammermoor", etc.
La nov-ela inglesa de este tiempo hasta la mitad
del siglo XIX, realmente es intrascendente. Podríamos
decir 9ue es literatura para jovencitos. A este género
pertenecen Robert Louis Stevenson con "La Isla del
Tesoro", "La F'lecha Negra", '''El Príncipe Otto", "El
55

�=

Club de los suicidas", ''El dinamitero", etc. aunque
con "El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde" y con
"Markheim", inicia ya la novela psicológica, sobre ~l
dualismo del espíritu humano. Otro célebre escritor
inglés, es Rafael Sabatini, con sus historias de piratas
y aventureros. Tal podemos decir de "El Capitán
Blood", '''El Cisne Negro", "Scaramouche" y otras. Se
inicia la literatura fantástica y macabra con "El Monje" de Mathew Gregory Lewis, "El Vampiro" (Ruthwen de William Polidori, secretario d-el poeta Lord
Byron. "Frankenstein" de Mary Shelley, esposa del
poeta del mismo apellido. El tema de esta obra recuerda la leyenda del Uelem de Praga y los homúnculos
de los alquimistas medioevales.

.

También estan incluidos, "La botella fantástica"
y "El Profanador de Tumbas" de Stevenson, "Drácula" del irlandés Bram Stokker que es una verdadera
enciclopedia del vampirismo, y su compatriota Joseph
Sheridan Le Fanu, con su novela "Carmilla" , que entre paréntesis, -es una verdadera obra de Arte, y finalmente, "El Buque Fantasma" del Cap. Frederick
Marryat.
Es un autor más serio y digno de considerarse,
Lord Bulwer Lytton con su novela histórica "Rienzi",
un retrato psicológico del famoso tribuno roman9, y
"Los últimos dias de Pompeya", conquistó la fama de
buen autor, lo mismo su otro libro "Zanoni", de indole ocultista y teosófica. Su cuento de terror "La. casa
embrujada", es estremecedoramente pavorosa, pero la
echan a perder sus conclusiones teosóficas al final de
él.

wick", en que narra la primera, el ascenso de un joven ambicioso en la segunda, las aventuras de los
miembros de una simpática organización. La "Historia en dos ciudades", es una novela fascinante cuya
trama se desarrolla en Londres y luego en Paris durante la Revolución Francesa. Es la historia de un abogado británico, alcohólico y deshauciado por sus
compañeros, que por amor a una bella dama salva marido de ésta, un joven aristócrata francés a~usado primero de espía ante los tribunales ingleses, y más tarde llega al sacrificio de ocupar su lugar en la guillotina para calmar la sed de sangre de las turbas desenfrenadas.
Los personajes de Dickens, son seres de la • calle,
no héroes gloriosos, pero hay en ellos, ternura y simpatia. En las novelas de Dickens, vive el alma del
pueblo de los desamparados. Tal vez su infancia desdichada, lo empujó a mencionarlos en sus obras. Chesterton, gran admirador de Dickens, lo elogia como un
escritor de libros de Navidad. Efectivamente. Sus
"Cuentos de Navidad", son fabulosos. entre ellos vale la pena mencionar el •''Cántico de Nochebuena": "El
Grillo del Hogar", "El Embrujado" y otros. Dickens
tenia un profundo concepto de esa gran festividad cristiana que ha todos nos ha conmovido.
Al Cardenal Wiseman c,on su "Fabiola o la Iglesia cfo las C::i.tacumbas", de Undurraga, lo ha mencionado como un autor depojado de poesía. y tiene razón.
El libro es pobre y mediocre. Su mención del martirologio cristiano en el tiempo de la Roma de los Césares
no lo salva. Los mismos religiosos la han tachado co~
mo novela de ningún valor.

Charles Dickens, es un escritor más profundo a
pesar de su origen humilde y su educación. casi autodidacta. Se ganó la gloria en las letras inglesas con
''David Copperfield" y con "Los papeles del Club Pick-

William Makepeace, ha obtenido la gloria con su
novela "Memorias de Enrique Esmond", en que se remonta a la época de la lucha por los Estu.ardos en In-

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�glaterra. El capitán Esmond, después de combatir con
denuedo por el pretendiente a la corona, lo abandona
al descubrir en él, un individuo frtvolo y sin ambición..
Su novela costumbrista "La Feria de las Vanidades",
inspiró una ópera del compositor prusiano Fritz von
Flotow: La encantador.a "Martha".
Osear Fingal O'Flaherty Wilde ( Osear Wilde) ) , ha
eido uno de los más grandes escritores ingleses a pesar de su origen irlandés, sus excesos y escándalo entre homosexuales. La más famosa novela de Wilde, es
"El Retrato de Dorian Gray", de índole psicológica,
en que la desbordante fantasía del autor, su estilo de
esteta y su claridad admirable la ha llevado a la cumbre de las letrass británicas. Son elogiables también
sus novelas cortas no exentas de humorismo Y fina ironía, "El fantasma de Basckuerville" Y ""El crim~n
de Lord Arthur Saville". Sus cuentos cortos, son de
una delicadeza extrema y de una belleza nítida.". "El
Príncipe Feliz", "El Ruiseñor de la :J:tosa", "El Cumpleaños de I.a Infanta", "El Pescador, y su Alma" "Ego te
absolvo'', "El joven Dey", y otros, seducen, encantan
y conmueven. Es un verdadero poeta.
Hemos olvidado mencionar al poeta Thomas Moore,
amigo de Byron y su pequeña y notable novelita "El
Epicúreo", en que nos lleva a la antigua Roma de los
césares y los sacrificios e inmolación de cristianos, en.
que un joven de la escuela de Epicuro, abandona esta
doctrina para abrazar la Fe cristiana y seguir a su
amada.

mes Mathew Barrie con su novela "Peter Pan y Wendy". Entre los precursores d·e la novela de misterio figura Sir Arthur Connan Doyle, quien se hizo popular
con las aventuras de su creación detectivesca Sherlock
Holmes. Su obra maestra es "El sabu~so de los Baskerville", intresante y aterradora. Connan Doyle era de
una fecundidad prodigiosa y de un estilo muy objetivo.
H. Rider Haggard distinguido escritor británico por
sus novelas eruditas sobre la antigüedad se hizo famoso con su novela "Ella" ("Ayesha") que influyó en
Pierre Benoit con su "Atlántida".
David H. Lawrence, escritor revolucionario inglés,
escandalizó a la sociedad británica con sus producciones literarias de índole combativa pretendiendo abatir la hipocrecfa. y los intereses creados señalando los
errores de esa sociedad y su oculta corrupción. Sus novelas más famosas, son ''La Primera Lady Chatterley",
''El amante de Lady Chatterley", "La mujer que se
fue a caballo", "El resucitado", y otras. Lawrence, ha
arrancado de cuajo la máscara de una sociedad podrida
y ha mostrado la fuerza de los impulsos sexuales en
la humanidad, sin verlos. Viajero infatigable y poseedor de una vasta cultura, Lawrence es una de las figuras más importantes de la literatura inglesa contemporánea. Un novelista inglés Henry Miller ha tratado de continuar su obra, en sus libros "Trópico de
Cáncer" y Trópico de Capricornio". Entre los narradores de aventuras para muchachos, podemos mencionar a Wren, autor de "Beu Geste" con el tema de la
legión extranjera en Africa. Obtuvo con ella gran popularidad y éxito.

Entre 10s que escribieron libros para muchachos,
es verdaderamente extraordinario, el novelista Lewis
Carroll de "Alicia en el Pais de las Maravillas" Y "At.ravés del Espejo", verdadero poeta de la juventud Y
precursor entre otros de los escritores surrealistas.Otro que se le asemeja e.sel magnifico narrador Sir Ja-

Podemos mencionar como escritor de renombre en
las letras británicas al irlándés James Joyce, otro notable reformador nihilista, creador de la anti - novela
"Ulises", prescindiendo de la sintaxis y otras normas
gramaticales. Después de este libro que ha causado

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�gTan revuelo en los círculos literarios, sus más célebres novelas son ''Esteban el héroe" y Retrato del artista adolescente".
También se distinguió entre los escritores ingleses,
William Sommerest Maugham con sus novelas " En\.
tonces y ahora", "La luna y seis peniques" y "El filo
de la navaja". La primera nos remonta a los tiempos
del Renacimiento · y de Maquiavelo, la segunda nos recuerda el extraordinario artista Paul Gaugin que lo
dejó todo por seguir sus impulsbs artísticos, y la tercera se fundamenta en aquel simbolismo oriental que
presenta la vida como el filo de una navaja. Para el
virtuoso se va haciendo cada ve z más ancho y para
el perverso se hace más angosto aún. Maurice Baring
en su novela "La Túnica sin Costura", desarrolla un
bello simbolismo entre la vida del hombre y la · túnica
sagrada de Cristo.
A. J . Cronin es también un excelente narrador, y
se ha ganado brillantes lauros en sus novelas de las
que hace profundas criticas sociales. Sus obras más conocidas, son, "La ciudadela", "El castillo del odio",
sobre el despotismo "Más allá del silencio", sobre el
crimen "Las estrellas miran hacia abajo" "Las llaves
del R·eino". En la última, especifica como escritor católico, la verdadera misión del sacerdote cristiano y
estipula los fundamentos de una iglesia utópica.
R udyard Kipling es un magnifico escritor galardoneado en el Premio Nóbel y se ha distinguido como
inspirado poeta. "El Libro de las Tierras Vírgenes",
escrito especialmente para muchachos, contiene relatos
de gran belleza aun para adultos. La personalidad del
salvaje Mowgli crecido ·e ntre las fieras como el ''' Tarzán de los monos" de su compatriota Edg.ar Rice Boúrroughs, recuerda al Sigfrido de los "Nibelungos'' de
Wagner. La epopeya de "Gunga Din", el humilde a-

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guador que salvó al ejército británico en la India, de
la fiereza de los adoradores de Kali, los Thugs, es maravillosa. Sus relatos generalmente transcurren en la
India misteriosa donde Kipling nació y creció, en el
aeno de una familia inglesa. Así se consideran sue
•''Cuentos de la montaña", "La litera fantástica" (un
cuento sobrenatural e inverosímil), "Kim de la India",
"Cuentos de las colinas". Otros de sus libros hablan
de las leyendas de In vieja Inglaterra, como "Las historias de Puck", "Luz en las Tinieblas" " Historia de
un pintor ciego", y "Capitanes valientes" ( de la vida.
de los pescadores).
Otro brillante narrador de literatura fantástica
es H. G. Wells, creador admirable de las novelas de
ciencia - ficción con "El Hombre Invisible" y "La guerra de los mundos".
Anthony Hope con "El Prisionero de Zenda" y
"Ruperto de Hentzau" renueva el mito de •''La Máscara de Hierro" de "El Visconde de Bragelonne" de
Alejandro Dumas, y "El Príncipe y el Mendigo" de
Mark Twain. El de la semejanza extraordinaria de dos
seres ajenos u no al otro.
Bertrand Russell, filosófo y matemático notab1e y
ganador d·el Premio Nóbel, es también magnifico narrador en sus interesantes relatos como "Satán en los
suburbios y otras historias".
Virginia Woolf como estilista, se ha destacado entre los es&lt;iritores ingleses contemporáneos, siendo sus
novelas. "Al faro" y 'El cuarto de Jacob" . Otras brillantes escritoras inglesas son Daphne Du Maurier autora de "Rebeca", y las hermanas Carlota y Emily
Bronte que escribieron ··•cumbres borrascosas", y Jane
Ayre", historias de intenso dramatismo y tragedia.

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�Graham Greene ha abordado el estilo psicológico
en sus novelas "El idolo caido" y "El cu.arto en que
se vive"; en el "Tercer Hombre", nos narra el horror
del mercado negro y sus crímenes. Lloyd Douglas, ha
renovado la novela de tipo religioso histórico con su
novela "El manto sagrado", muy inferior a Lytton, aWallace y a Sienckewicz. Es más digno de elogio el exreligioso australiano Morris West, autor de "Las Sandalias del pescador" · y "El a bogado del Diablo", en
que hace alarde de una profunda y fina psicologi.a. Robert Hugh Benson, sacerdote católico, se distinguió
con su apasionant·e libro "El amo del mundo" cuyo
protagol!ista es el anticristo y en cuyas páginas asombrosas y proféticas anuncia nuestro siglo caótico y
sanguinario, al principio del mismo.
Los novelistas norteamericanos han debutado con
Poe, del que y.a hemos hablado antes y con el admirable viajero wa·s hington Irving, incansable investigador y observador, que escribió sobre las tradiciones
americanas y europeas de preferencia macabras. Se
distingue por sus ··•cuentos del viejo Nueva York",
que recuerdan a Hoffmann, verdaderamente escalofriantes. Contemporáneo suyo y ,de Poe, fue Nathantel
Hawthorne, que se hizo célebre con sus novelas fantásticas de indole -costumbrista "La Letra Roja" y "La
casa de los siete torreones", y cuentos de la influencia
puritana, entre los que sobresale, "El joven Goodman
Brown", que es terrorifico y a la vez, una agudeza
psicológica.

Rey Arturo", '\""etdader.amente es detestable, pero el
humorismo de Twain resurge con '''El diario de Adán"
Y "El Diario de Eva": Sus "Cartas desde la Tierra" son
verdaderamente deprimentes. "El Misterioso Desconocido " , es una novela que acusa un amargo escepticimo
Y como la anterior, el diablo es el protagonista.
L. Frank Baum, hizo verdaderamente la delicia de
los niños de todos los _pueblos y de todos los tiempos,
con su precioso cuento "El Mago de Oz" que fue adaptado a la pantalla cinematográfica norteamericana.
. Entre los autores norteamericanos contempo.ráneos,
figuran entre otros, Ernest Hemingway veterano de
la primera Guerra Mundial y ganador del Premio Nóbel. Sus más notables producciones literarias son
"Adiós a las Armas", ¿Por q~ién doblan las C¡mpanas?"
. , 'El v1eJo
· · Y el mar" , y otras. La primera de indole bélica Y. en la segunda habla de las guerrillas rojas en España; nos muestra al Hombre en pugna constante con los elementos.
WILLIAM Faulkner, otro brillante Premio Nóbel,
se ha hecho famoso por sus temas de profunda humanidad "Sagrario", "Requiero por una Reclusa", "lJna
rosa para Emily", "Desciende de Moisés" y otras en
las que muestra una sagaz critica de la sociedad contemporánea con un dejo de amargura.

Mark Twain (Samuel Langhorne Clemens), se hizo famoso por sus historias humoristicas como "Las aventuras de Huckleberry Finn", "Las aventuras de
Tom Sawyer", sus cuentos chispeantes y su novela fantástica histórica "El Príncipe y el Mendigo", una leyenda ingl1esa acerca del Rey Eduardo, hijo de Enrique VIII. Las aventuras de un Yankee en la corte del

Otro critico demoledor es Sinclair Lewis, con sus
novelas "Aire Libre", "El paseo de los Olmos" "Babbitt" Y Elmer Gantry que es la historia del ch~rlatán
que tien~ el poder de seducir multitudes, el predicador calleJero que desarrolla su labor con fines lucrativos. John Erskine, fino humorista contemporáneo ha
utilizado con talento los mitos y los héroes en sus' novelas "Galahad", "Casanova" "La Vida Privada de
Helena de Troya". John Steinbeck también galardo-

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�neado con el codiciado Premio, se hizo famoso con su
novela "Al Este del Paraiso" de profundo significado
social, también descuellan "Fuerza Bruta" "Las uvas
de la ira", y "Se ha puesto la luna'' (Sobre la invasión
a.e Bélgica) y otras.
Niven Busch, se ganó la popularidad con su novela
"Duelo al sol", narrando con intenso dramatismo, la
tragedia de una vieja familia de abolengo en el viejo
Oeste, y renovando el antiguo tema de la lucha de dos
termanos por una mujer.
Quien logró plasmar las luchas de colonización del
Oeste del pais en sus fascinantes libros, fue la singular novelista Edna Ferbe r, con sus libros "Gigante" y
"Cimarrón". Esta última se ha convertido casi en la
novela clásica del Oeste norteamericano.
Frank Yerby es un fecundo escritor de raza negra.
Sus novelas más notables son "La Risa del Diablo" y
"La espada sarracena". Sus temas son variados, y en
esta última nos ha admirado la erudición y el conocimiento que tiene de las antiguas luchas medievales en
Europa como lo es la Guerra de Investiduras en los
tiempos del Emperador Federico II. Nos hemos olvidado mencionar algunos grandes clásicos de la literatura
norteamericana del siglo XIX. ·
Uno de ellos es el sin igual James Fenimore Cooper contemporáneo de Poe y de Hawthorne, cuyos libros pintan con vivos colores, la vida de las Colonias
inglesas y su lucha por el predominio en América. Sus
libros más famosos, son, "El último Mohicano" "El
cazador de ciervos", "Ojo de Halcón" y "La Pradera".

dora de la época de Jesús, es maravillosa y apasionante.
No se puede dejar de citar a Harriet B-e.echer Stowe
con su novela cumbre "La Cabaña de Tío Tom", al
hablar de las letras norteamericanas, pues se puede
decir que ella provocó la encarnizada guerra del Norte
contra el Sur en pos de la libertad y justicia. "La
Cabaña del Tio Tom", fue durante mucho tiempo, et
libro preferido de. sus compatriotas, aún hoy en estos
tiempos de feroz segregación racial.
Y aunque ya habíamos mencionado antes a Herman Melville, no podemos menos qu.e ·e xtendernos al
emitir un juicio más elocuente sobre su novela cumbre
"Moby Dick", a la que la critica ha considerado que
lleva en su contenido un mensaje bíblico de la vieja lucha entre el Bien y el Mal. "'Moby Dick", es el símbolo
de la bestia del mar, el temido Leviathán mencionado
en el Apocalipsis. Como ya hemos dicho antes, el libro
es una apasionante novela de aventuras de los hombres del océano, los balleneros, y un brillante y erudito tratado de ba1lenatologia. De las novelas de Melvi- ·
lle, creo, a pesar de los que dice el Sr. De Undurraga,
la única que ha alcanzado la gloria.
En la literatura francesa, podemos mencionar entre los grandes novelistas románticos, al Conde Renato
Francisco de Chatteaubriand, cuya novela cumbre
"Atala", le salvó la vida durante una batalla al
lado de Napoleón. Esta obra tiene una magnifica visión de las colonias francesas en América. "Rene" tie?e _las características de u.na obra autobiográfica, y ' ·El
ultimo abencerraje" es una evocación de los tiempos
de Carlos V en España.

El coronel Lewis Wallace, que ganó la fama internacional con su admirable novela ''Ben - Hur" (Una
Historia en los tiempos de Cristo), cuya visión evoca-

Alfonso de Lamartine poeta y novelista romántico
francés, descolló con sus novelas sentimentales "Gra-

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�ziella", 'Rafael" y "El Diario de mi Madre". Su estilo raya en la sensiblería con una mala imitación del
"Werther" de Goethe y "Pablo y Virginia" de Saín - Pie
rre. Sin embargo, tiene páginas delicadas Y exquisitas
que le conquistan el elogio de la crítica.
Alejandro Dumas (Alejandro David de la Pelletiere), hijo de un noble oficial francés Y de una Iílulata, alcanzó la gloria con sus novelas "El Conde de
•Montecristo", ··•La mano del muerto", "Los tres mosqueteros", "Veinte años de:Spués", "El visconde de Bragelonne", novelas monumentales, en que se menciona
la Historia de Francia. Se dedicó a cultivar también
la novela fantástica como "Los mil y un fantasma"
entre cuyos cuentos, destaca: ''El castillo de Brankov.an". También escribió "Los hermanos Corsos", "Memorias de un Médico" ( Cagliostro), "El collar de la
Reina" (sobre el famoso proceso), "La dama del collar de terciopelo" (imitando a Hoffmann y a Irving)
etc.
Alejandro Dumas (hijo), vástago del anterior, se
distinguió por su novela romántica. "La Dama de las
Camelias", la vida de una Jortesana, influenciada por
el Abate de Prévost, Bernardino de Saint-Pierre Y Alfonso de Lamartine. Su Margarita Gauthier, ha despertado los más calurosos elogios, y ha sido fuente
inspiradora de poetas y compositores.
Entre el sinnúmero de poetas románticos, podemos
mencionar a la brillante novelista Aurora Dupin descendiente del principe Mauricio de Sajonia y amante
de Musset y de Chopin, la cual se hizo célebre bajo el
seudónimo de George Sand en homenaje a su amante
Jules' Sandeau. Los románticos la 1&gt;rocl.amaron su dirigente y pitonisa y se inmortalizó con sus libros "Leoni Leone", "Indiana", "Ella y El", "Un invierno en
Mallorca", "El Oro" y otras novelas que le ganaron

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la fama.
El más grande de los poetas y novelistas románticos, fue el inmortal Victor Hu_go, hijo de un oficial ae
Napoleón. De Undurraga no:;¡ dice que su novela "Nuestra Señora de París", es intrascendente, que no es sino
un culto a la arquitectura gótica por su prólogo. Me
parece que Víctor Hugo además de brillante poeta, es
un magnifico y excelente narrador. Ha rendido culto
al dolor humano, ha hablado por los desamparados
de la fortuna y combatido por la justicia y la libertad
tanto en su obra cumbre "Los Miser,a bles", como en
"El hombre que rie" y en "Nuestra Señora de París".
En esta novela, me parece que están bien trazados las
figuras del arcediano siniestro e intrigante, la gitanilla "Esmeralda", el rey Luis XI; y el mismo Cuasimodo,
monstruoso p·e ro humilde y sencillo, capaz de la más
profunda pasión. Víctor Hugo, partidario de los desventurados establece la tesis de que bajo la apariencia física deforme, se oculta un corazón sano y generoso. Además, en este libro h-ay una magnifica visión
de la "Corte de los Milagros" de Francois Villón. El
único personaje de esta novela que aparece mal trazado, casi de prisa, es el capitán Phoebus, amante de
"Emeralda,' ¡ Caso irónico! Muchos de los dramas de
Hugo, fueron transformados en óperas por los compositores d·e la época como "Rigoletto" ("El Rey se divierte"), "Lucrecia Borgia", "Hernani", •''La Gioconda" ("Angelo tirano de Padua"), etc. pero "Nuestra Señora de París", que el autor quiso transformar
en ópera por consejo de algunos amigos mal intencionados y que tituló "Esmeralda", no sedujo a ningún
compositor contemporáneo. De todas maneras me parece la novela muy. superior a lo que supone De Undurraga. En ··•Los Miserables", hay una admirable evocación verdaderamente épica, de la batalla de Waterloo y una dantesca visión de las barricadas de julio
de 1830. Con acierto fue llamado este sublime hijo de

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�Francia por sus compatriotas y contemporáneos, "L'Enfant terrible".
Honorato de Balzac aunque propiamente no fue incorporado al movimiento romántico, conquistó la ~loria en esta época con su serie de novelas "La Comedia
I1umana", que es una respuesta al sublime poema de
Dante Alighieri, "La Divina Comedia", de la cual, también ha dado una versión muy personal, el norteamericano-armenio, William Saroyan. En "La Comedia Humana", destacan "Eugenia Grandet''., •''Papá Goriot",
" El lirio del Valle" y otras. Balzac adolece de una fecundidad asombrosa. Su estilo parece más cercano a
los naturalistas Maupassant y Zolá.
En sus cuentos filosóficos, descuellan "La misa
del ateo", "La obra maestra desconocida", "Facino Can-e" y "El Elixir de la Larga Vida", que es esta última su versión de Don Juan. Este personaje, tan popular entre los románticos, une su popularidad al del "Judío Errante", tema muy tratado por ellos. El mismo Dumas escribió su novela "lssac Iaquedem" , a propósito
de su figura y los norteamericanos George Sylvester
Viereck y Paul Eldridge escribieron en nuestra época
su versión sobre Ahasverus, "Mis primeros dos mil
años", humorista y sensual. La más brillante novela
de Balzac, fue sin embargo "La piel de onargo", una
historia de magfa y profun'do significado psicológco
la que el propio Goethe elogió y llamó el "Fausto"
francés.

tu~.abres de los gitanos españoles, la cual inspiró la conocida ópera de Bizet. Tamhié-c publicó "Las almas del
Purgatorio" cuyo tema es el Don Juan Sevillano, con
las aventuras del Conde Don Miguel de Mañara.
"La Venus de Ille", también esta fundamentado en
una leyenda española y en un cuento del alemán Eichendorff. "Lokis" y "El callejón de Madame Lucrelia" pertenecen también al género fantástico. Es admirable su novela "'Crónica del Rey Carlos IX"' en
que narra la epopeya de los hungonotes.
Charles .Nodier, fue el maestro de Alejandro Dumas y su más ferviente amigo. Cultivó el género fantástico común a los integrantes de la Escuela Romántica.
Su más bella novela es "Inés de las Sierras" una fantasia española en la que pugnan lo sobrenatural Y la
realidad. Otra es "El Hada de las Migajas", en la que
el protagonista cree estar en amores nada menos que
con Belkiss, la Reina de Saba y amante de Salomón.
''Trilby, el duendecillo de Argyll" es otra de sus famosas producciones literarias.
Gerardo de Nerval, también poeta romántico influenciado por las letras germánicas, escribió su "Aurelia", " Silvia", "Pandora" donde su sensiblería trata de imitar a Goethe y a Novalis. En "La mano encantada", finge una fantasía llena de humorismo y basada en una crónica medieval.

Prósp·e ro Merimmée es otro escritor francés de renombre que explotó los motivos de terror sobrenatural
muy común entre los románticos. Merimmée fue a España muy joven y se enamoró del paisaje ibérico y de
la Condesa Eugenia de Montijo que fue más tarde Emperatriz de Francia, por su matrimonio con Nap.oleón
III. Así Merimmé escribió su "'Carmen" sobre las cos-

Benjamín Constant con su '''Adolfo", imita a los
autores alemanes Schlegel y Goethe en sus novelas
psicológicas. Alfredo de Musset, más poeta y dramaturgo, es excelente narrador en sus cuentos picarescos
como "Mimi Pinson" y "El lunar", en el que nos habla de la bohemia francesa y la Corte de Francia, y
"'El mirlo blanco", en el que imita el cuento de Andersen, "El patito ceniciento".

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'

�Henri Murger, autor de "La vida Bohemia", inspitó con su estilo muy original, la ópera "La Bohemia"
de Puccini. Narra la vida de los estudiantes y artistas
de Paris, sus desventuras y amoríos.
Theóphile Gauthier es uno de los más brillantes autores románticos franceses aunque nos decepciona su
libro "La novela de la momia", que no es sino un insípido pasaje biblico que habla de la huida de los judíos de Egipto y su paso del Mar Rojo, guiados por
Moisés, también del amor de una princesa egipcia y
un esclavo judio. Sus novelas fantásticas escritas en
un estilo elegante y nítido, son más aceptables por ejemplo, su cuento "Avatar" sobre la trasmigración de
las almas, "Arria Marcela" (Recuerdos de Pompeya),
es una fantasia basada en un cuento de Reine similar
a "La muerta enamorada", que es una l:1istoria de vampiros, y finalmente "Fortunic(, es la vida acomodada
de un dandy francés. "Jettatore" esta desarrollada sobre la terrible maldición supersticiosa del mal del ojo.
Erckmann - Chatrian. dos escritores loreneses que produjeron en conjunto varios cuentos de índole germánico como "Cuentos fantásticos de las orillas del
Rhin", influenciados por Hoffmann. y sus novelas,
·'El Recluta de Waterloo" y "'El amigo Fritz", con los
que tuvieron gran éxito.
Gustavo Flaubert, se ganó las palmas con su novela
histórica "Salambó" de los tiempos de Almicar padre
de Aníbal, en la vieja Cártago. Fue verdaderamente
Al modelo esteta de Wilde, con sus cuentos "La Leyenda de San Julián" y "Herodías". Pierre de Louys
escribió una hermosa novela sobre las cortesanas de
Alejandría titulada "Afrodita", y los ritos que se le
rendían a esta diosa. El tema recuerda un cuento de
Bécquer.
Claude Farrére, escribió su libro "Humo de Opio"

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en que pintando lo insalubre de un antro y fumadero,
va tejiendo las más bellas leyendas. Su novela "La
Batalla", no fue del agrado del Sr. De Undurraga. Sin
embargo, me parece que el estilo de Farrére, es excelente y satisfactorio.
senancour l::lSCribió su novela "Obermann", a imitación de •·•werther", llena de amargura y desesperación, como era la costumbre de la época.
Paul Féval, a imitación de Alejandro Dumas, publicó su "Enrique de Lagardere", de ambi'ente histórico, a la que siguió, "La estocada de N evers" , Y "El
hijo del Diablo". Aunque éstas son muy inferiores al
ingenio de Dumas, no por eso dejaron de adquirir popularidad. El espíritu humorístico de Féval, se puso
en relieve, con su novela "Selene, la ciudad vampira",
critica mordaz a todos los libros de vampiros muy en
boca en su tiempo. Michel Zévaco, imitador a su -vez
de Féval y de Dumas, desarrolló su serie noveUstica
"Los Pardaillán" sobre la tragedia de los hugonotes. ·
También "La Torre de Nesle", sobre la depravada Reina
Margarita de Borgoña, "Nostradamus", s o b r e el
hechicero de los Médicis y otras de calidad inferior a
Dumas y a Féval.
Julio Y.erne, precusor de H. G. Wells, Y verdadero
creador de la novela de ficción cientifica, se anticipó
a su tiempo y profetizó muchos descubrimientos que
la ciencia realizó posteriormente. Por ejemplo, las aventuras del inolvidable Capitán Nemo plasmadas en
su novela "20,000 leguas de viaje submarino" en que
auguró la invención del sumergible, "De la Tierra a la
Luna" (invención de aviones cohetes), "Viaje al centro de la Tierra", "Una invernada en los hielos" (Viaje al Polo Norte) , y sus novelas históricas y fantásticas
o de viajes, "Miguel Stroggof, el Correo del Zar''
"Héctor Servadac", "Un experimento del Dr. Ox", "El

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�secreto de Wilhelm Storitz" (precede y anuncia al
"Hombre Invisible" de Wells), "Los hijos del Capitán Grant" (Viajes en torno de la tierra), "La vuelta
al mundo en 80 dias·•, "El Castillo de los Cárpatos", y
otros más que causaron el entusiasmo de la juventud
por este autor y culminó en estruendoso éxito, su vida. Albert Samain escribió bellos cuentos con estilo
de esteta entre ellos, destaca "Hyalis, el faunillo de
los ojos azules".
Gastón Leroux trató de imita.r a Verne en su novela cientifico - fantástica, con sus libros "El fantasma
de la Opera", "El misterio del cuarto amarillo", "La
muñeca sangrienta" y otras, en que mezcló lo inverosimil y lo admisible, bajo la influencia de Verne y
de Conan Doyle. La última, es una risible historia de
vampiros, de muñ.ecos autómatas y de asesinos depravados al estilo Landrú.
Pierre Benoit revivió el mito platónico, en su novela
· famosa •''La Atlántida", dando una original versión
que obtuvo mucho éxito. "Koenigsmark", es una novela de espionaje e intriga dur,ante la Primera Guerra
Mundial, donde figura la sombra del célebre aventurero sueco. "La Castellana del Líbano", es un episodio en el cercano Oriente. Emilio Zolá, un escritor revolucionario y audaz, se ganó la gloria a fin del siglo
pasado con su célebre "!Yo acuso¡", durante el famoso proceso de Dreyfuss ante los tribunales franceses,
e impuso su estilo naturalista, divorciando la literatura francesa del romanticismo trasnochado. Con su novela "Nana", que es la historia de una mujer pública,
despertó el escándalo y la ira popular con su aguda y
severa critica a la sociedad. "La Bestia Humana", y
"Las turbas de Lourdes''-, encarnizaron contra él, la indignación de los circulos moralistas y religiosos. Sus
·•cuentos a Ninón", son sin embargo, delicados y bellisimos. Su pequeñ.a novela "Por una noche de amor",

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es deprimente y angustiosa. Zolá es un magnifico escritor, acusador y terriblemente demoledor. Se ha ganado el elogio de la critica en general, inclusive al Sr.
de Undurraga.
Guy de Maupassant, sensual y frívolo, es sin embargo un admirable escritor y un profundo psicólogo.
Con un estilo propio de un esteta, de una elegancia asombrosa, se incorporó a la escuela de Zolá, alcanzando la cumbre de la fama con su novela "Bel Ami"
cuyo protagonista, es un Don Juan parisino, bru~
tal, despiadado y cinico, en la que la ambición por escalar las más altas esferas sociales y su desenfreno
sexual, integraban su ser, y no se da punto de reposo
hasta haber conquistado su meta. Después de haber
cultivado su estilo en los cuentos picarescos, se dedicó al género psicológico. Con "El Horla", y "El Diario de un loco", se abismó en los profundos misterios
del alma humana, con gran éxito. su estilo degeneró
de pronto en lo absurdo y lo grotesco y se precipitó
en los relatos macabros, escalofriantes y terrorificos
que había puesto de moda sin duda en la misma época Baudelaire con su estudio y su traducción de Edgar
Allan Poe. A imitación de éste, escribió entre otros
cuentos, "La mano del cadáver", horriblemente espantosa. Su mente se obscureció de pronto y terminó en
1~ ~ocura Y la desesperación lo precipitaron en el suicidio, tri~te fin para uno de los más grandes ingenios
de Francia. El Y Zolá, con Victor Hugo y Balzac, constituyeron los más grandes narradores de las letras
francesas del siglo XIX.
Otro escritor francés destaca.do por su talento y su
ingenio, fue Anatole Thibaut, conocido mejor como Anatole France, nombre que le conquistó la gloria de la. literatura de su patria.
Excelente y brillante narrador y agudo crítico A'
uatole de France, obtuvo pronto, la altura de los ante-

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�riores con sus novelas "Thais, la cortesana de Alejandria", "El fisgón de la reina Patoja", "La isla de
los Pingüinos", "La rebelión de los áng eles", "Los dioses tienen sed", "El crimen de un académico" y mu~
chas otras más, fruto de su fecunda producción litera-ria. Son bellos sus cuentos "El Cristo del Océano" y "La
misa de las sombras", esta última de género aterra►
dor.
Alfonso Daudet, de origen provenzal, se dedicó a
describir su paisaje region~l con su amena novelita
"Tartarin de Tarascón" y los delicados - cuentos •''Cartas desde mi Molino" salpicados de un fino humorismo.
Son dignos de mención también sus "Cuentos d·e l lu-•
nes" . .Exaltó la figura y la obra del poeta provenzal Federico Mistral contemporáneo suyo y glorificador de la.
lengua de su región. Su novela "Safo", se ganó el elogio de la critica.

Maurois, cuyo verdadero nombre era Emile Herzog, de
origen judio-alsaciano, se distinguió como eminenete
biógrafo y excelente novelista, entre cuyas producciones literarias, se destacan, "Climas", y "Lós silencios
del coronel Bramble". Entre los escritores existencialistas, figuran Jean Paul Sartre con sus novelas, "La
Náusea" y "La Peste", André Gide con "Los papeles
de André Walter" y "El inmoralista", y ,Albert Camus
con "El Extranjero", en que expresan su ins::ttisfacción
por la nda. Estos, son más dramaturgos e ideólogos
filosóficos que novelistas. En las más jóvenes generaciones en las letras francesas, contamos con la novelista Francoise Sagan, que s-e hizó célebre con su novela
"Buenos días, tristeza" , en que aborda los problemas
de la juventud actual. Uno de sus últimos libros ee
"¿ Le gusta a U d. Brahms? ".
Entre los italianos, contamos en la Edad Media nada menos que con el inmortal autor de "La Divina Co-

Romain Rolland, admirable humanista, devoto de
los valores eternos, se inmortalizó con su novela "Juan
Cristóbal", fruto de su cúlto por· el ••Divino sordo de
' Bono" y de sus investigaciones concienzudas sobre la
vida y la obra de Beethoven. Pugnó durante su existentencia por la paz r la hermandad de las naciones y se
inclinó profundamente por !a filosofía oriental, André

media" con su novela "Vida Nueva" en su culto a su idoletrada Beatriz. A Boccaccio ya lo hemos mencionado
anteriormente y a su "Decamerón". En el Renacimiento, es digno de mención Niccoló Machiavelli, autor del
tratado "Príncipe", con su novelita "Belfegor, el diablo enamorado", de índole humorística. Durante la época del Romanticismo se distinguieron "Manzoni con
su novela "Los Novios" y Hugo Fóscolo con su imitación de "Werther" en su novela, "Las cartas de Jacobo
Ortis". En la actualidad figuran el eminente Giovanni
Papini con sus libros "Gog", "El libro negro", "Palabras Y sangre", '''Hombre acabado'' (casi autobiográfico), Y Curzio Malaparte cuyo verdadero nombre es
Kurt Suckert, hijo de .alemán Erwin Suckert, fue enlace
militar entre alemanes e italianos en la última guerra Y cuyos libros "Kapput", "La piel" y "Madre
marchita" le han obtenido la popularidad. Pintando
con colores crudos, la angustia, lo siniestro, la miseria y el terror de la guerra.

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Marce! Proust, aunque muerto a princ1p1os de siglo,
es uno de los más notables escritores del siglo XX, de,
estilo delicado, que ha despertado la admiración de todos los círculos literarios. Su ciclo de novelas "En busca del tiempo perdido", le ha ganado la admiración internacional. Es digna de mención su novela, ''A la sombra de las muchachas en flor". Nuestro conocido amigo de Undurraga, ha calificado despectivamente este
ciclo de Memorias intrascendentes, sin tomar en cuenta el magnifico estilo del autor.

�El portugués Eca de Queiroz, se popularizó con
sus novelas "Los Maias", ''El crimen del Padre Amaro",
"La ilustre Casa de Ramirez" y "La reliquia", esta
última de índole .irreverente aunque con una magnifica visión de Tierra Santa y del Proceso de Jesús.
Otras de sus produr.ciones lit.erarias son "El mandaHn" y ''El Señ.or DlabJo y otros cuentos" (una apología de Satanás). Uno de sus cuentos más impresionantes y conocidos "El difunto" de indole terrorífica. Es interesante "El Ep.istolario de Fradique M'éndes.
El escritor húngaro Férencz Herczeg, de ascendencia alemana, alcanzó la fama internacional con
sus ·noV'elas "La familia Guyorkovicz" y "Sheruzad'\ La
Princesa pagana", en que evoca los tiempos en que las
l!ordas de el magiar Arpad amenazaban las fronteras
del Imperio Germánico.
El finlandés Mika Waltari obtuvo la fama ascendente con su repentino éxito "Sinuhe, el egipcio", a
la que siguieron otras novelas de inferior calidad como "El ángel sombrío", "Michael el rene·g ado", '''El ,etrusco y otras de tema histórico.

'

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da de los primeros cristianos en tiempo de Nerón. Nos
pinta con colores vivos, el incendio de Roma y el martirio de San Pedro y San Pablo. Sus otras novelas, apenas valen algo. Esta es la que le ha alcanzado la gloria. "Pan Tadeusz", "El Diluvio", '"En vano", son episodios de la Historia de Polonia, de poco interés para el resto del mundo. Si en "Quo Vadis?" desarrolló
un estilo brillante e interesante, en sus demás libros,
su estilo parece opacarse, resulta aburrido y pesado.
Por último► el judío polaco Scholem Asch, escribió
•·La Judía de Toledo", en que hace objeto de su odio
y sus ataques a la cristianidad, a la Iglesia Católica Y
a la Inquisición, y en su novela "Al borde del abismo",
descarga todo su odio contra Alemania y los alemanes.
No conozco su novela "El Profeta", de la que nos dice Undurraga, que no vale nada. Un escritor debe de
ser imparcial para ser un buen escritor, pero parece
que la mayoría de los escriaores. Judios (entre ellos
Kurt Singer), con muy honorosas excepciones, nunca
han tenido en cuenta este principio.

Otro eminente novelista polaco, ganador del Premio Nóbel, e internacionalmente conocido, es Hendryck Sienékewicz, c;ue con su novela "¿Quo Vadis?",
escaló un alto puesto ·e ntre los grandes autores_ contemporáneos. Su libro maravilloso nos habla de la vi-

Entre los escandinavos, tenemos a Hans Christian
Andersen, el narrador de cuentos por excelencia, el
poeta de la infancia y la juventud, quien siempre admiré desde pequeñ.o. El gran cuentista danés, de feeundidad prodigiosa, creó un mundo de asombrosa
fantasía para la posteridad. Se inspiró en "Las Mil Y
una Noches", de que él mismo dijo; fue la fuente de
sus ensueñ.os, así mismo las leyendas nórdicas. Escribió pequeñas novelitas llenas de enseñanza ejemplar
y aguda psicologia in!:antil, por ejemplo "El hijo del
portero", "Pedro el afortunado", "lb y Cristina", "El
Hada de los ventisqueros", "La reina de las nieves",
''La hija del Rey del Marjal", "Bajo el sauce", etc.
sus cuentos son delicados, poéticos y artísticos como
"El soldado de plomo'', "El patito feo", "Almendrita",
"La sombra", "Las zapatillas rojas", "El ruiseñor",

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Entre los polacos, figuran; el Conde Jan Potoeki,
diplomático, investigadot' y excelente narrador en su
novela, ''Manuscrito encontrado en Zaragoza", escrita
en la manera de Boccaccio y de "Las Mil y una Nóches", entretejiendo la trama con la de relatos fantásticos. Potocki apenas era conocido, hasta recientemente a pesar de que data del siglo XVIII.

�''El Abeto", y miles más que constituyen la delicia de
los niños d:e todo el mundo. Influyó notablemente sobre Osear Wilde como cuentista.
Selma Lagerloff, eminente novelista sueca ganadora del Premio Nóbel, es una ·e scritora brillante entre los
actores de actualidad. Explot6 las tradiciones de su patria, las leyendas nórdicas como "El viaje de Nils Holgersson", " La leyenda de Gosta", y otras en las que intervienen duendes y magos. Así, son ya famosos sus libros, "'El mundo de los gnomos'', y "Las leyendas de
Cristo" entre las que destaca "El Manto de la Verónica".
"Ingrid Herg", es una historia conmovedora de amor, sacrificio y fantasía, y "Astrid" es un, episodio de
la historia del Rey Olaf de Noruega. "El carretero de
la Muerte", sobrecoge de pavor a quien lo lee. Sus creaciones Gosta Berling y Nils Holgersson, se mueven en
un ambiente de magia y fantasfa.
Knut Hamsun el noruego, laureado tamién con el
codiciado premio, llevó una vida de penuria y sufrimiento que ha plasmado en sus libros. Sus novelas
más notables, son "Pan", "Hambre", "Un vagabundo
toca con sordina" y otras más.
Verner von Heidenstam, austríaco nacionalizado
sueco y ganador del Premio Nóbel también, se hizo famoso con su novela "Los Caballeros de Carlos XII"
en que narra y pinta la época del desdichado y ambicioso rey de Suecia. Es un prosista fascinante.
M.axence van Der Meersch, escritor belga, describe la
gue rra en toda su crudeza, en su novela "Invasión", la
tragedia del invasor y la profundidad del amor. Otro
de sus libros de gran valor es "Cuerpos y Almas". Es
un autor destacado y notable, en las letras francesas.

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Los rusos hasta principios del siglo XIX, con el mulato Alejandro Puschk.in, no produjeron nada de va lor.
Puschkin fue su Shakespeare y su Byron. La producción de este emigrante escritor y poeta es casi totalmente en verso, pero su prosa no es despreciable.
Hasta "Eugenio Onieguin", fue clasificada por él
mismo de "novela poética". su modelo fueron en efecto Shakespeare y Byron, poetas ingleses. "Eugenio
Onieguin", es un ruso importado de la lejana Albión,
ensimismado en su "spleen" británico. Un " Don Jua n "
hastiado de la vida, indiferente ante el amor. Puschkin
d escendía de la nobleza rusa y del "Negro de P edro
el Grande" el Príncipe Hannibal. Nos recuerda con
ello a Du~as, pues también descendía de un arist ócrata y de una mulata. En su novela en prosa, " La. hija del capitán" trató de glorificar al r evoluciona rio cosaco Pugascheff y a la Emperatriz Catalina la
Grande. "Dubrovsky el bandido" es un Robin Hood ruso. Un bandolero romántico y g eneroso. Esta novela,
también fue escrita en prosa". Ruslán y Ludmilla",
·e s una epopeya rusa que Puschkin escribió en verso,
llena de fantasía y mitólogica poesía. Sus cuentos en
prosa "La Dama de los tres naipes" y " El fa bricante
de ataúdes", pertenecen al género macabro.
Nicolai Gogol, contemporán-eo de Puschkin, se hizo
famoso por su novela histórica "Tarasa Bulba", en que
describe con gran colorido las costumbres de los Cosacos. Se inclino a escribir cuentos y leyendas de su
patria, la vieja Ucrancia. Son célebres sus " Cuentos
Ucranianos" entre los que destacan "Terrible Venganza", "Noche Buena" y " El rey d e los Gnomos" . Su novela "El retrato", anuncia ya "El retrat o de Dorian
Gray" de Wilde. Es un profundo psicólogo y un magnífico prosista.
Fyodor Dostoiewsky, ha sido la cumbre de la Li-

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�teratura rusa, una eminente figura universal, y sus
creaciones pose·e n una fuerza y una profundidad psicólogica. Sus principales producciones literarias, son
"Crimen y Castigo" (El Diario de Raskolnikow), "Los
hermauos Karamasow". "Los endemoniados", "La caf&gt;a de los muertos", "Noches blancas", "El Príncipe
idiota" y otras más que le ganaron el elogio del mismo
Nietzsche.
El Conde León Tolstoy, místico socialista, no obstante su origen aristócrata, se encerró en su cristianismo utópico y vivió como un humilde campesino, después de haber pértenecido al ejército y haber servido
a su patria en las guerras de Crimea. De allí su novela
"Sebastopol". Humanista y pacifista escribió "La Guerra y la !Paz", su novela cumbre, que trata de las guerras napoleónicas, el incendio de Moscú y la derrota
de Napoleón. En "Anna Karenina" y "Resurección" aborda temas muy humanos. Sus cuentos, llenos de. candor, cristianismo e ingenio, conmueven y despiertan interés. Posee una fantasía avasalladora. Destacan entre
ellos, "lvan el imbécil" y "El ahijado". Sin embargo
su concepto por el Arte, era absolutamente erróneo.
Detestaba a Beethoven, a Wagner, al Renacimiento y
a los griegos, considerándolos decadentes y corruptores
Así lo expresó en su tratado "¿ Qué es el Arte?". Su fobia
por la música d·e Beethoven, la expresa en su mediocre novela "'La Sonata a Kreutzer", de muy pobre
conce,p ción. Undurraga ha arremetido contra Tolstoy
acusándolo de insípido y soberan·a mente pesado. No
puedo concederle la razón. Es a pesar de todo, un gran'
valor en las letras eslavas. Wdimiro Korolenko escribió "El Músico Ciego", "El día del juicio" y "El
sueño de Makkar".

Negro", de admirable profundidad psicológica y "Noche de terror", plena de humorismo macabro.
Ivan Turgenev, que ha alcanzado con "Nido de Hidalgos", su máxima popularidad, ha escrito una bella
novela, llena d·e ternura, que tituló "Primer Amor·" .
Lermontoff alcanzó el éxito con su novela "Un héroe
de nuestro tiempo", y Makkarenko con "Banderas en
las torres". Leonidas Andreiv humorista a veces siniestro en "Lázaro" "El misterio" y "Judas Iscariote".
Máximo Gorki, es el mapor novelista soviético y revolucionario, que se hizo famoso con su novela "La
Madre", sobre la madre proletaria y de ímpetus revolucionarios que incita a sus hijos a la lucha contra la
opresión. Sus "Cuentos italianos", y su novela "Tomás
Gordiaff" son también de gran valor en las letras rusas.
Alex Tolstoy sobrino del Conde León, se distinguió
por sus cuentos entre los que destaca, "La Familia
Vourdalak"
Boris Pasternak, poeta y novelista también soviético, pero alejado del Partido y perseguido además,
obtuvo el Premio Nóbel con su novela "El Dr. Zbivago", que le conquistó la gloria internacional y el aplauso del mundo. Pasternak nos haba del tremendo derrumbe de la sociedad zarista y la trágica revolución
de octubre por medio de la cual, los partidiarios de Lenin Y de Marx alcanzaron el Poder. La miseria tremenda del pueblo ruso luchando contra la opresión
las sangrientas masacres, y enmedio de todo ello florece un amor puro, inmortal.
'

Anton Chejov, es otro de los grandes talentos que
nos ha dado Rusia entre sus eminentes narradores. Entre sus cuentos, figuran como insuperables "El Monje

Finalmente Mihail Scholojov, "El don Apacible" y se
ha colocado en el número de Premios Nóbel con sus novelas "Tierras Roturadas", novelas de indol:e socialista.

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�La Rusia Soviética, ha producido pocas firmas no-

tables. Son casi desconocidos los judios comunistas
Ilyá Ehrenburg y Sholom Aleijem con sus novelas y
cuentos de propaganda marxista. Aleijem, ha pintado
con éxito las caracteristicas de su raza.
Entre los escritores escandinavos de importancia,
olvidamos mencionar anteriormente, nada menos que
al filósofo y padre del existencialismo, el danés Soren
Kierkegard con su novela casi desconocida e id:eológi.ca "Diario de un seductor". El protagonista de esta obra es un Don Juan que hasta el mismo nombre lleva.
La trama del libro nos lleva a considerar las reflexiones
del seductor mientras lleva a eabo su conquista, con
la pericia y sagacidad de un militar.
De Undurraga ha elogiado con acierto la poesia
encerrada en "Las Mil y una Noches" que todos hemos
disfrutado con deleite. Las conocemos eri dos versiones,
la traducción de Monsieur G.allard, expurgadas y casi
infantiles, y las del Dr. Mardrus, quien ha captado el
espíritu oriental, sensual y de fantasia desbordante.
La fantasía oriental influyó enormemente en· la literatura española después de siete siglos de dominación arábiga.
Aunque ya hemos mencionado algunos ilustres escritores de esta. Bacionalidad, es preciso hablar del fino humorista don F'rancisco de Quevedo y Villegas
con su novela ''Vida del Buscón" y su libro de cuentos
"'Sueños", que pertenecen al género picaresco.
Mateo Alemán con su nove1a "Guzmán de Alfarache", y "El Lazarillo de Tormes" cuyo autor ha
quedado en el anonimato, han llevado a la cúspide el
estilo picaresco en la novela e:spa:fíola.

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Gustavo Adolfo Bécquer, que ha inmortalizzado el
apellido de su abuela paterna, se hizo famoso a mediados del siglo XIX como poeta y cuentista, narrador
admirable en sus "Leyendas" y cuentos entre los que
destaca su pequeña novelita romántica "La venta de
los gatos", en que nos cuenta la tragedia de un amor
imposible entre un hombre de origen humilde y una
encantadora jovencita de elevada alcurnia. A la muerte de su amada, el amante pierde la razón. De espíritu sombrío y lúgubre e influenciado por los poetas
románticos alemanes, Reine Uhland y Eichendorff,
Bécquer hizo célebre una serie de "Leyendas", españolas como "Los Ojos Verdes", "El Miserere", "Maese
Pérez de organista", "La noche de difuntos" y otras
más, plegadas de aparicio'n es, duend·e s y espectros aterradores.
Su leyenda cumbre fue ese poema en prosa "El caudillo de las manos rojas" que substituló "Tradición
india". Es precisamente, esta época en que los alemanes han rendido culto e investigado los misterios de la
Indi'a, remota Y obscura que hasta ahora, después del
poeta Valmiki y su colega Kalidasa, nos han dado un
poeta Y novelista de renombre, Rabindranath Tagore.
En aquel tiempo, Pranz Bopp, Schlegel y Max Mliller
amén de otros investigadores germanos se interesaron
por la antigüedad rle la cultura indostánica, y posteriormente el filósofo Schopenhauer puso en relieve el
pensamiento religioso de este país.
En la actualidad cuatro notables escritores alemanes, se han visto atraldos con curiosidad hacia la India. Uno de ellos ha sido Waldem.ar Bonsels con su
libro novelado y poético "Viaje a la India", Hermann
Hesse con su novela "Siddharta" evocando a Gautama
Budha, Thomas Mann con su novela "Las cabezas troncadas,", libro sensual que nos habla de los rituales conyugales Y eróticos de este pueblo, y finalmente, el pru-

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�siauo Ernst Wiechert quien escribió, "El búfalo blanco o la Gran Justicia". En esta novela, Wiechert nos
han legado un bello himno a la Libertad, a( heroismo
Y al ~acrificio. Su aumirable mensaje es que el hombre
no debe inclinarse ante la crueldad de los poderosos sino
aJJtp la Suprema Divinidad, y si es pi'eciso, desafiar a
la iniquidad y marchar sonriendo al martirio. En otro
tiempo, hasta el mismo Goethe dedicó a la India algunos de sus más bellos poemas. El ingléi,; Rudyard Kipling, Y el francés Romain Rolland, también rindieron tributo a la India y sus misterios.
De los grandes prosistas españoles, se cuentan Pedro Antonio de Alarcón con sus novelas 'El sombrero
de tres picos" y "El Capitán V-eneno" de tema cómico
y chispeante "El Niño de la Bola" y El escándalo" de
motivo drámatico amén de sus cuentos incluidos en sus
"Historietas Nacionales". Don Juan Valera con sus
cuentos "'El !Pájaro Verde", de índole fantástica cfonde
abunda la magia y encantamiento, y "Las Salamandras
Azules" en que se remonta hasta la época de Salomón.
Destacó también en este tiempo, Don José Ma. Pereda con sus novelas costumbristas, "El buey suelto",
"Peñas .arriba'•, "Escenas montañescas", "Pepita Jiménez", "Juanita la Larga" y otras en que describió la
España de su tiempo, la España popular y rústica. Sus
personajes fueron campesinos, clérigos, comerciantes
etc.
El jesuita, Padre Luis Colloma también pintó personajes, en "'Pequefü.ices", "Por un piojo" y otros. Don
Ramón del Valle Inclán nos legó sus maravillosas "Sonatas", cuatro novelif,tas encantadoras sobre la turbulenta vida de su Don Juan, el extraordinario Marqués
de Bradomín, aventuras románticas con un poco de misticismo y nostalgia.
Enrique Pérez Escrich, se hizo famoso con su nove84

la "El Mártir del Gólgota" sobre la vida de Cristo, plena de tradiciones religiosas y devoción sinc·e ra.
Don Armando Palacios, Valdez, de fecundidad admirable, alcanzó la popularidad con sus novelas costumbristas y románticas, "Martha y Marta", "Riverita",
"La Hermana San Suplicio", "La aldea perdida", "Las
alegrías del Capitán Ribot", "Los pap~les del Dr. Angélico" y otras. Sus cuentos, "Solo", "La procesión de
los santos", "Polifemo", "Las brujas", "Perico el bueno", lo acreditan como un excelente, narrador. Wenceslao Fernández Flores, humorista magnifico se popularizó con su novela "El hombre que compró un automóvil", y sus cuentos algo sombríos, tenebrosos Y cómicos, "La fria mano del misterio", "Tinieblas" y "El
claro del bosque". Espectros espantosos y vampiros horrendos se suman a situaciones chispeantes. Pio d:e Baroja, p~eta, dramaturgo y novelista vasco, aportó a la
literatura de habla hispánica sus novelas, "Zalacain
e.l áventureFo" "Las inquietudes de Shanti Andia", Y
pintó con su mano maestra el espíritu d·e su pueblo.
Don Vicente Blasco Ibáñez, también vasco de origen,
se convirtió en el novelista más prominente del siglo
XX con su novela "LOE$ cuatro Jinetes del Apocalipsis",
cuyo tema central es la. Gran Guerra, donde pone en
relieve su admiración por Francia y su odio hacia la
Alemania del Kaiser.
Otra de sus famosas novelas es "Sangre y Arena",
vida de un supuesto torero donde descubre el alma del
pueblo español y el entusiasmo sevillano por la Fiesta
Brav.a. "En busca del Gran Khan", es una novela sobre la vida de Colón el gran Almirante, "Entre naranjos", una noV'ela romántica que no fue del agrado del
Sr. de Undurraga. Blasco Ibáñez, es sin duda un magnifico narrador que tan pronto nos pinta la crueldad
de la guerra como una pro~sión en Sevilla. Sus cuentos "El préstamo de la difunta" y "La Misa de Media-

85

�noche" son de 1ndole sobrenatural.
Azorin otra de las glorias de Espafia nos dio un
nuevo concepto de "Don Juan", arrepentido, en su novela del mismo nombre, un Don Juan místico anciano,
agobiado por las experiencias de la vida.
'
Miguel de Unamuno, ensayista, poeta, filósofo,
dramaturgo y poeta cervantino, nos legó entre su
vasta producción literaria, sus novelas "La tía Tula",
"El otro", "El hermano Juan", etc.
Salvador de Madariaga nos habla de su "Corazón
de pi'edra verde" de los tiempos de la conquista de América, otro de los éxitos de Madariaga es "Los franceses y los espafí.oles.
Gonzalo Torrente Ballester, uno de los más brillantes novelistas contemporáneos nos ha legado una
visión muy personal y moderna de "Don Juan" en su
novela del mismo nombre. Su libro está lleno de fantasía y de poesía. Sus conceptos sobre el amor, son admirables.
Ya que hablamcs de las letras espafiolas, hablaremos ahora de las letras iberomericanas, entre las
que destacan sin lugar a dudas las mexicanas. Tenemos en primer lugar, a principios del siglo XIX, en
tiempos de la Independencia de México a Fernández de
Lizardi con su librito satírico "El Pensador :Mexicano", de quien tomó el apodo, que contiene cuentos y
diálogos llenos de sarcasmo contra los dominadores y
Y los clérigos. Su novela monumental y famosa "El
Periquillo Sarniento", modelo de la novela costumbrista Y picaresca, que causó revuelo en su época. El
protagonista es un aventurero c1nico, con gran acopio
de erudición Y gracia. Su otra novela "Don Catrin de
la Fachenda", es también una novela satírica, que fustiga las costumbres de su época.

Otro excelente novelista, es Don Ignacio Manu~l
Altamirano, nos pinta escenas de II imperio en Mé~ico
con su novela "El Zarco de los Plateados", en que describe las costumbres de los bandidos chinacos. Otra
de sus .:iovelas es "Navidad" en las montañas".
Don Manuel Payno, contemporáneo de Altamirano,
pintó las costumbres de los chinacos, en su novela
"Los bandidos de Río Frfo". Su novela costumbrista
"El fistol del Diablo'', no esta exenta de fantasía Y
magia.
Don Federico Gamboa se hizo famoso con s~ no.
rt 1 "Santa" que la llevó a la inmortalldad.
vela inmo a
,
d
u odisea
La vida de una, joven campesina engaña a Y s
casa de prostitución. Su novela "Los evan!e~i:t:s~ describe un aspecto curioso del México de prm·
cipios del siglo XX.
Otl'o novelista de esta época, es Julio Sesto con su
novela "Las abandonadas" que hizo popular Y "La t~rtola del Ajusco", librito lleno de poesía en qu~ cultiva
un estilo bellisimo. La protagonista es una Joven de
origen humilde que llega a convertirse en u~a gran actriz. Se describen sus amores y su trágico fm.

Mariano Azuela con "Los de abajo" describ~ la mi. v amargura de su pueblo, siempre sometido a la
seria :6 de los poderosos. Artemio del Valle Arizpe
opres1 n
b
"El
en sus o ras
d esarrolló la novela de costumbres
,,
, 1t·
obre
canillitas" y "La Güera Rodríguez , esta u 1ma, s
la vida de la famosa cortesana que fuera ama~te del
Barón de Humboldt y del General Miramón en tiempos
de Santa Ana. Son famosos sus cuentos sobre las costumbres y tradicionr,s del México del siglo pasado.
A estos, se suman los escritores de índole ideológi-

86
87

�ca como Martín Luis Guzmán con "L1 sombra d el Caudillo" evocando la figura del Presidente Calles, plagada de intrigas politicas, "La majestad caída" de
Juan A. Mateos en que nos habla de la Revolución y
la figura de don Porfirio Diaz, y " Mi caballo, m~ perro
y mi rifle" de Rubén Rome ro con escenas d e la r evolución.
Con "Pito Pérez·•, novela picaresca. este autor ha
conquistado la fama por su humorismo popular.
A. R. Pozas con s u "Juan Pérez Jolote", ha mostrado una magnifica visión de los tiempos de la Revolución. Su protagonista es un hijo del pueblo con sus
anhelos e inquietudes. Agustín Yáñez, poeta y novelista, ha escrito una bella obra en su libro" La creación"
Don José Vasconcelos, filósofo, estadista, educador,
historiador y novelista, se hizo famoso por su novela
" Ulises Criollo", libro de altos vuelos, de aspecto autobiográfica cuyo protagonista relata su odisea durante
,, Hevo!ución Mexicana. Luis Spota, es uno de los más
grandes novelistas mexicanos y crítico sociólogo d e su
época y de su pais. "Casi el Paraíso", "Horas violentas", "Espaldas Mojadas" (el problema d e los braceros), "Más cornadas pega e l hambre", que es la asombrosa odisea de un joven novillero, ''A la Estrella vacía", Y "El tiempo de la ira" son magnificas creaciones
suyas.
Entre los mexicanos más jóvenes, se cuentan Juan
Tlulfo con su serie de cuentos "El llano de Llamas"
, su novela "Pedro Páramo". Juan José Arreola con
sus novelas, "Conf:i.bulario" y "La Feria", Carlos Fuentes con "La Región más Transparente", "La Muerte de
Artemio Cruz" y otras. Bruno Traven, escritor extranjero de pr ocedencia desconocida (supónese que alemán), se convirtió eu escritor mexicano por sus novelas

de ambiente nacional, "El barco de los muertos", "El
tesoro de la sierra madre", "La rebelión de los colgados" Y otras. Su cuento "Macabro", recuerda aquel
cuento sombrío de los hermanos Grimm, "La Muerte
por Madrina".
Roberto Blanco Moheno se distinguió como novelista con su libro "Murieron a mitad del Río".
Antonio Médiz Bollo fue, finalmente, el cantor del
Mayab por excelencia con su libro de cuentos y poemas
"La tierra del faisán y del venado", con evocaciones
y leyendas mayas.
La literatura mexicana, fruto de un pueblo siempre en pie de lucha hacia su superación, la encontramos plena de amargura, exaltando siempre la lucha de
clases Y la condenación de los reaccionarios y consetvadores que siempre han apoyado a los opresores del
país. México, que ha sufrido intensas guerras intestinas en defensa de sus derechos y libertades, no podfa
aportar otra forma de novela. Los problemas laborales, la miseria Y el hambre están siempre latentes en
sus creaciones.
Entre los autores latinoamericanos de renombre,
destaca el colombiano de ascendencia judio - inglesa,
Jorge Isa.aes con su novela "Maria", modelo de la 110vela romántica en América. Recuerda sin embargo este romance al de •~Pablo y Virginia" de Saint - Pierre.
Enrique Larreta, escritor argentino, conquistó la
fama con su novela de ambiente hispánico, "La gloria de Don Ramiro", en que nos da una. visión muy personal de Don Juan, Su Don Ramiro es un gallardo aventurero, arrogante y cínico que se refugia en el misticismo finalmente. Alejo Carpentier es el mayor novelista Y escritor cubano en la actualidad. Sus libros

88
89

�más conocidos son: "El siglo de las luces", " El Reino
de é~te mundo" -y "Los pasos perdidos".
Rugo Wast, otro escritor ar gentino cuyos libros
son de palpitante actualidad no exenta de fantasía como " Myriam la conspiradora", "Sangre en el umbral",
"Oro", " El Kahal" y otros que le conquistaron la popularidad y fue leido ávidamente en toda América.
Uno de los mayores escritores argentinos de fama
internacional, es Jorge Luis Borges, de fecundidad admirable. Sus cue.ntos están influidos notablemente por
los expresionistas alemanes sobre todo de Franz Kafka. "El Aleph" , es una maravillosa fantasía plena de
simbolismo en que nos muestra e l último rincón del
subconciente del hombre cargado de conocimientos y
recuerdos.

convertirse en ensayos. Conoce las tradiciones de todos los pueblos, y el pensamiento de todos los grand-es
filósofos. Borges nos d·ebe una obra capital, pero su ceguera progresiva, tal vez impida que se realice el anhelo de este gran escritor.
Ernesto Sábato, es otro gran escritor argentino
que esta alcanzando la fama de Borges. Su novela "El
túnel", no deja de ser la estre mecedora confesión de
un asesino y lejanamente emula a Borges. "Sobre héroes y tumbas", le ha conquistado un éxito prodigioso
y ascendente. Es en primer lugar un culto a la mujer,
a la mujer eterna, misteriosa , insondable, lujuriosa,
carnal, admirable ...Su Alejandra, evoca a todas las
mujeres de la leyenda y de la historia de sus grandezas y sus caidas. Renueva nuestro culto por el Matriarcado como en la novela "Ayesh.a" de Rinder Haggard y la antanea de "La Atlántida" de Pierre Benoit. ,
Desfilan por nuestra mente Cleopatra, la Reina de Saba, la veleda de los antiguos germanos citada por Táeito, aquella fábula semiramis, reina de Nínive, las
Mesalinas y Agripinas Rom :mas, Maria Estuardo, Ma;¡-fa Antonieta, Juana de Arco, Isabel y Victoria de Inglaterra. En la segunda parte de la novela titulada "Informe sobre los ciegos", Sábato nos dice viajar por aquellos subterráneos infernales, que no son sino émulo
de todos nuestros terrores y espantosos recuerdos llenos de culpas albergados en las profundidades de nuestra alma. Un hombre culpable que teme a cada momento caer bajo la venganza de los "'c iegos instrumentos"
del Destino.

Borgues es un investigador inclinado por la fantasía y la irrealidad. Un Universo plagado de misterio
de inconsolables abismos, subterráneos y de intrincados
laberintos nos describe en sus relatos. La vida y el destino forman un círculo extraño y lqs hechos vue lven a
repetirse. Asi sucede en "Los teólogos", " La doncella y
el guerrero", y en otros muchos. Su Joseph Cartaphilus
de su relato " El Inmortal", nos habla de la inmortalidad de Homero Y su descripción de las civilizaciones desaparecidas recuerdan a Rider Haggard. "La Casa de Aster,ión", nos habla d.e la conseja cretense del Minotauro, con sus laberintos inexpugnables, como las reconpíteces del alma humana. "La busca de Averroes'' nos
muestra al ilustre filósofo árabe, y "El Zahir", 'tiene
gran semejanza . con "El Aleph". ¿ Es un 1ugar? , ¿ Es
un signo? ¿ Una moneda? ... Son subterráneos del subconsciente p lenos de esplendores y de tinieblas. Así son
la mayoría de sus libros y de sus narraciones. Borges,
adolece, ade más de ser un hebraizante furibundo, de
una basta erudición que entorpece su labor de novelista. Sus extraordinarios cuentos, terminan si'emJ&gt;re por

Vargas Villa, es otro sorprendente escritor colombiano, compatriota de Jorge Isaacs, que se nos presenta en sus libros como un demoledor implacable a la
Nietzsche, en que la sociedad y la Humanidad entera
son fustigadas sin piedad. Sus libros, áyidamente leidos
por toda América, fueron "Ibis", "Lirio Negro", "Las u-

90

91

�bres de la loba", "Los césares de la decadencia" y otros más. Sus bellísimas "Rosas de la tarde", están
saturad.as de poesía. Su estilo de sublimiza para celebrar un amor admirable.
Finalmente hablaremos del Sr. Antonio de Undurraga, quien ha osado ponerse a si mismo como modelo de escritor y novelista, con sus novelas "La mano de Carlota Pau" y "'J esús el desconocido", en su libro "Autopsia de la novela", publicado en México por
la editorial B. Costa - Amic. Me duele tener que decirle al poco modesto Sr. de Undurr.aga, que además
de que su "J·esús el Desconocido", es un vil plagio de
la Biblia, otros autores de más renombre que él, ya
se le han adelantado al hablar sobre la vida de Cristo,
como son Renán, Da.vid Straus,s Flrancois Mauriac,
K1opstock, Pérez Escrich y otros cientos más. Su cuento "La mano de Carlota Pau", es un cuento insulso a
caso imitador del estio de Borges o de Sábato qu{en
maneja el léxico argeutino y describe la vida de Buenos Aires admirablemente.
Su elogio de otro autor chil;no autor de una novela titulada "Mio Cid Campeador", y al que hace una

publicidad descarada en todo su libro, no me parece ad·e cuada.
Ahora bien ... ¿Por qué titula su libro "Autopsia
de la novela"?.... ¿ Acaso la novela está ya muerta?
Se ha hablado de la intrascendencia de la novela,
¿Por qué? Cuando Schelling nos dice: "La novela debe de reflejar un mundo", no se refiere únicamente a
la época en que ha sido escrita, sino a las id-eas que
circul::i.n en torno. Al definir a la novela, nuestros
teóricos se han olvidado de un importante aspecto de
ésta.
No podemos pasar por alto lo que el gran escritor

92

alemán Franz Altheim, ha dicho en su libro "Visión
ele 1a tarde y de la mañana" (De la antigüedad de la
Edad Media), en torno a la novela antigua:
"Es un hecho, q·.1e la novela, donde quiera que haya surgido, al principio haya sido considerada como
género poco distinguido ...
"Para la escuela clásica del estilo, la novela nunca perteneció a los géneros literarios propiamente dichos ...
"Sin embar.go, la novela donde q u i e r a que
que haya aparecido, y en cualquier tiempo, ha sabido alcanzar el éxito que los demás géneros literarios
no podía menos que envidiarl·e. Las enormes ediciones
de la novela moderna, son un hecho conocido ...... "
"La novela crea y significa un mundo propio. Ese
mundo llena a su creador y cautiva a sus lectores tan
intensamente, que p or momentos llega a sustituirles la
realidad. La novela brinda algo a sus lectores. Una ilusión o mejor dicho una realidad vivida, sin que los
d·emás géneros literarios estén en condiciones de producir nada compara ble.
"El mundo de la nov·e la, según acabamos de exponer del lector con tanta intensidad, que en ciertos momentos llega a reemplazar su mundo real.
"La novela de las prostrimerias de la antigliedad,
eon su forma libre, sobrevivió a los géneros literarios cerrados, y bien determinados d-e la antigüedad
clá.sica, heredándolos al mismo tiempo ... "
La que trata de decirnos Altheim, eminente historiador e investigador d·e la Universidad de Berlín en la
actualid~d, -es que la novela siendo una forma lite.ra-

93

�ría producto de un1 época decadente, supo recoger el
tesoro espiritual del teatro, la poesía Y la epopeya Y
elevarse a la altura de ellos, no obstante su libertad
de h novela moderna, son un hecho conocido ..... .
están sujetos.
-

En algunos d·e los párrafos citados de Altheim encontramos gran semejanza de sus conceptos, con los de
Schelling y con Menéndez y Pelayo.
A pesar de sus detractores, la novela debe también,
además de sus cualidades estipuladas, de educar, informar y despertar inquietudes e interés. Así lo consideraron los antiguos moralistas. L&lt;::be de ser un medio de comunicación religiosa, filosófica y científica
e ideológica. Refuto aqui a quien lo niegue. Así lo consideraron Platón, Esopo, Schmidt y Pestalozzi. E1los
se valieron del mito, de la fábula; del cuento Y de otros
medios de comunicación. Nos han despojado ya de otras
expresiones de la cultura como la ópera, han corrompido la poesía y ahora crean la anti - novela para destruir a la novela como medio de cultivar nuestro intelecto y nuestra lengua.
La novela ha despertado en la juventud, interés por
los viajes, por los descubrimientos cientificos y las investigaciones e inquietudes filosóficas y sociológicas
de su tiempo. La Anti - Novela es una creación amorfa
e incoherente. Se ha arrebatado los libros de las manos de la juventud por culpa de los padres que, mercaderes ignorantes, trafican con la educación de sus hijos y consideran que leer es un tiempo perdido. En cambio se ha precipitado a esa juventud desorientada en
la anarquía y la perversidad. Eso sí, los jovencitos leen
toda clase de porquerías como la supuesta "novela"
"Candy" de los norteamericanos Terry Southern y Mason Hoffenberg y "Las memorias d·e Fanny Hill" del
inglés John Cleland, obras obscenas y pornográficas cu-

94

yo fin es la excitación sexual, sin importarles pisotear
los volores humanísticos ni injuriar a quienes los defienden.
Pero como ya lo hemos dicho antes, no son los jóvenes los culpables, sino el ambiente en que se mueven como ya lo ha dicho el joven escritor alemán Manfred Gregor en su libro "El Puente".
"La juventud no es buena ni es mala, marcha al
compás de la época en que vive ..."
Que l.a novela es intrascendente y ya no es capaz
de expresar los sentimientos de los hombres de hoy,
según dicen. Hombres sin conciencia sometidos al poder de la Máquina. ¿Qué nos dan en cambio? El filósofo prusiano Nietzsche nos dice en uno de sus aforismos: "¡Hay que destruir para destruir!" y .anunció
el ~dvenimiento del Super - Hombre. Pero los modernos destructores han sustituido al Super - hombre por
la caricatura del Hombre, y nos han legado la corrupción de los valores humanisticos, el caos, el materialismo recalcitrante. Nietzsche auguró nuestra época
decadente cuando exclamó: "La Humanidad se ha empantanado profundamente en la bestialidad..."
Y precisamente ·1os Jodorowsky, los Piazza y los
Gin!l;berg se han empeñado en conducirla al estercoléro.

Undurraga tiene razón, cuando señala la disputa
de Wall Street y Roma, de Tel - Aviv y Moscú que van
arrebatándose el Poder, el afán de riquezas Y de dominación mundial. Este es el siglo de los funestos
"ismos". Nazismo, Fascismo, Capitalismo, Comunismo
y Sionismo, que se precipitan ávidamente sobre la desamparada cristianidad. Unos y otros se lanzan a una

95

�,-

lucha bestial y sanguinaria y persiguen el mismo fin:
el dominio total del Materialismo.
(APENDICE)
He querido olvidarme de las especulaciones del Sr.
de Undurraga y da su libro para terminar hablando
de una corriente literaria que ha influidp notablemente en la edad moderna: El Romanticismo.
Se ha calumniado injustamente al Romanticismo
acusándolo d-e escuela enfermiza de sensiblería y · mediocridad. ¡Nada más falso¡ El RomaJ'.l.ticismo nació
en Alemania en el siglo XVIII y arraigó profundamente en el alma alemana que le condujo a crear obras
titánicas como el "Fausto" de Goethe y obras tan delicadas como "Werther" y "Hermann y Dorothea".
Los "Himnos a la Noche" de Novalis, la pO'esia de Holderlin y de Heine, la filosofia de Hegel, de Schelling,
Schleiermacher, Schopenhauer, Feuerbach y Nietzsche,
las tragedias de Schiller, Kleist y _de Hebbel, los dramas musicales de Wagner, la música inmortal de Beethoven, Schubert, Schumann, Weber, los poemas de
Rílke y . las novelas de Hermann Hesse.
La profundidad de pensamiento, la elevación del
espíritu, la pasión creadora, los impulsos revolucionarios
fueron incorporados a este movimiento.
El alma latina menos demoniaca que la germánica, no supo comprender al Romanticismo y sólo tomó de
é-1, su aspecto sentimental y fantástico, pero dio sin
embargo, valores como Víctor Hugo, Verdi, Rubén D9.rio, Amado Nervo, Beudelaire y otros más.

96

BIBLIOGRAFIA

"Autopsia de la Novela", ANTONIO DE UNDURRAGA, Editorial B
COSTA-AMIC, México, D. F. "Odgenes de . la Novela'', MARCELINO
MENENDEZ Y PELAYO, Colección BOREAL Editorial GLEM, Buenos Aires. "Filosofía del Arte" WILHELM SCHELLING. Colección "La
Vida del Espiritu", Editorial NOVA, Buenos Aires. "Carácteri:;s y Tend encias de la Literatura Alemana del Siglo XX", KARL AUGUST
HORST Wolf e hijos, Editores, Munich. "Momento y Eternidad
(Ensayos sobre Literatura Alemana), WERNER BOCK, Editorial SUR,
Buenos Aires, "Literaturas Germánicas", ALFREDO CAHN, Compafiial Fabril Editora, S. A., Bs. A. "Los Libros Mirasol", Argentlna.
"Epocas de la Literatura Alemana'', HERMANN SCHNEIDER, Editorial NOVA, Compe1;.d ios de Iniciación Cultural, Buenos Aires. "Pesimismo. Un Estado de Madurez", LUDWIG MARCUSE, Ediciones LEVIATAN, Buenos Aires. "Ensayos Escogidosº, WALTER BENJAMIN
Editorial SUR, Buenos Aires. "El Hombre, la Técnica y Otros Ensayos",
OSWALD Sl'ENGLER, Colección AUSTRAL, Editorial ESPASA-CALPE, Barcelona. "Compendio de Literatura Europea" (desde el Renacimiento), PAUL TIEGHEM, Colección AUSTRAL, Editorial ESPASACALPE, Buenos Aires. "Alemania", MADAME STAEL, Colección AUSTRAL, Editorial ESPASA-CALPE, Argentina, Buenos Aires. "Alemania", ENRIQUE BEINE, Universidad Autónoma de México. "Fragmentos-Los Discipulos en Sais", NOVALIS, L ibrería Editorial, EL
ATENEO, Buenos Aires. "Cervantes-Goethe-Freud", THOMAS MANN
Editorial LOSADA, S. A., Buenos Aires. "GOETHE Y TOLSTOY", TH01\lAS MANN, Ediciones Argentinas CONDOR, Buenos Aires. ''Historia
de la Literatura Alemana", RODOLFO MODERN, Breviarios del Fondo de Cultura Económica, México-Buenos Aires. "En Torno a la Historia de la Literatura Alemana Actual", RAFAEL GUTIERREZ GmARDOT, Ediciones TAURUS, S. A., Madrid. "El Romanticismo", ANTONIO IGUAL UBEDA, Seix y Barral, Hnos. Editores, Barcelona, "Historia de la Literatura Universal", JUAN C. ZORRILLA DE SAN MA.RTIN, S. J., Editorial NACIMIENTO, Santiago de Chile. "Historia de la
Literatura Universal", J. JUNNEMANN S. J., Editora Nacional, S. A.,
Visió1: de la Tarde y de la mañana (de la Antigiiedad a la Edad M_edil).), FRANZ ALTHEIM, Editorial Universitaria de Buenos Aires.

97

�Una comparacio-n entre la lingüística tradicional y
la lingüística estructural, con el intento de establecer
un punto entre ambas.

HEIDE HETZEL DE HAUCK
Biblioteca del l. T. E. S.M.

Suelé tenerse la impres-i ón de que existan do~ lingüisticas con problemáticas y resultados completamente
distintos. El no adentrado tiene además la impresión
de que los linguistas, que siguen las vías tradicionales,
se distinguieran siempre y en todas partes, rigurosamente, de los estructuralistas modernos. Estos últimos se dividen - coruo es conocido - en adeptos ue la
escuela americana y adeptos de la escuela europea.
A ambos grupos de estructuralistas se les reprocha ser demaS'iado abstractos, para poder aplicarse con
justicia a las lenguas vivas, darle demasiada importancia a la teoría y ser más y más incomprensibles en
su terminología, Por el contrario, los estructura.listas·
diceu frecuentemente que su método es el único verdaderamente científico, lo que naturalmente se les ha
tomado a mal. La situación se agudiza por el hecho
de que los dos grupos contrarios mutuamente se desconocen en muchos casos. De esta manera. el estructuralismo sigue siendo menos éonocido, en Alemania y en
gran parte de Europa, de lo que se supone aquí en México; mientras que en Estados Unidos, donde él juega
prácticamente el único papel, se burlan de la lingüistica europea por considerarse atrasa.da.
No me parece aconsejable comenzar en seguida el
análisis del estucturalismo con las definiciones de los

99

�términos, sino primnro quiero presentar un bosquejo
de la manera como la lingüística ha sido concebida
en Europa hasta la fecha.
La ciencia de la lenguas había sido orientada, sobre todo, históricamente, hasta el arribo del estructuralismo. Se consideraba su tarea, el explicar las lenguas actuales y pasadas, y esto sólo les parecía posible regresando a los estados anteriores de la lengua.
La supremacía de la evolución histórica llevada consigo
el hecho de que el cientifico dirigía su atención principalmente a fenómenos particulares, los que perseguía
a través de los siglos. Se ocupaba, por ejemplo, de la
historia de un sonido. de una forma o de una construcción sintáctica en particular y la observaba desde sus
principios en la tradición hasta los tiempos modernos.
La fonética jugaba un papel importantísimo y los
problemas de las leyes fonéticas fueron considerados,
durante un tiempo, los problemas centrales de la lingliistica. Asi la Esculea de los '''Junggrammatiker",
que dominaba el campo alrededor de 1900, veia en la
rigidez de las leyes fonéticas su principio más importante. También la evolución de la semática formaba
parte de la lingüística. A pesar de que a veces esta
última ·era desatendida por una sobreestimación de
las etimologías, era indispensable como base de múltiples definiciones. Por otra parte se trabajaba también con categorías gramaticales determinadas por su
forma, las que se empleaban alteradmente con las
determindas por su contenido.
La falta de uniformidad en la gramática tradicional tenia como consecuencia varios intentos de reforma, dos de los cuales voy a mencionar aquí: Brunot,
·e n su libro "La Pensée et la langue" (Paris 1.922) se
refiere insistentemente a los contenidos del pensamiento e investiga cuales medios de expresión tiene el

100

idioma francés a su disposición para dichos contenidos; por suparte Damourette y Pichon, en su obra
"Des mots á la pensée" (París 1927) parten, por el
contrario, de los medios de expresión y pretenden
constatar lo contenidos del pensamiento a los cuales
aquellos corresponden.
Otros investigadores, en desacuerdo con estos métodos humanísticos anteriores, trataban - ya antes del
arribo del estructuralismo - de sustituirlos por métodos
más rigidos como los de las ciencias naturales y los
matemáticos. Asi e11 la obra "Psychomécanique" de
Guilleaumes, éste dirigía más su atención al proceso
del pensamiento que a la lengua misma. Koschmieder
se interesa por determinar, en parte mediante métodos
matemáticos, las funciones de las categoti.as gramaticales y de compararla con el sistema de las categorías
lógicas.
Con la noción de función ya nos hemos acercado
mucho al estructuralismo. El llamado funcionalismo
considera los medios lingüísticos de expresión desde el
punto de vista de su función, del objetivo que deben
cumplir. Mientras que para Freí ("La grammaire des
fautes'' , París - Genéve - Leipzig 1929) esta función
puede ser también d~ tipo extralingliistico, considerando la lengua como instrumento ( "instrument agencé en
vue de fin donnée"), Buyssens ( "La conceptión fonctionnell'e des faits linguistiques", Journal de Psychologie,
Bruxelles 1950) pP,rmanece estrictamente dentro del
dominio de la lengua y entiende por función de un elemento lingüístico su relación con los demás elementos. El define de esta manera, por ejemplo, el suj'eto
por su relación con el verbo.
La limitación de la lingtiistica a la lengua por la
lengua, constatada en la obra de Buyssens, es decir
la destitución de tddo aquello que sólo indirectamente

101

�"S'e relaciona con la lengua, por ·e jemplo la destitución
de faet-ores tal~s como la etnología, la historia política y cultural, etc., juega un papel ,primordial en el estructuralismo lingüístico. Este principio llamado inmanencia" se basa, aunque sobra mencionarlo, en
Ferdinand de Saussure, cuyo "Cours de linguistique
génerale" (Lausanne, Paris 1916) termina con las palabras siguientes: "La linguistique a pour unique et
véritable objet la langue envisag'é e en elle méme et·pour
·elle - méme'' (La lingliistica tiene por único y verdadero objeto la lengua considerada en ella y por si
misma) . Si bien es cierto que no hay que olvidar que De
Saussure acentuaba este punto d·e vista, al mismo tiempo reconocía el valor de una "linguistique externe".
Tanto el funcionalismo de Frei como también el
de Buyssens ti'enen además dos tesis como condiciones
previas, las que también provienen de De Saussure. De
Saussure enseñaba que es necesario distinguir estrictamente entre el desarrollo de la lengua ( diacronía)
y su estado (sincronía); existiría ·e n ese caso una ciencia lingüística diacrónica, la cual se ocuparía del desarrollo histórico de cada una de las formas lingüisticas Y, comipletamente independiente de ésta, existiría
una lingliistica sincrónica, la cual analizaría el estado linglifstico global en un momento determinado. Con
esto se había superado la idea de entender por ciencia
lingüística a la historia lingliistica; y como resultado,
se elevaba a la descripción del estado lingliistico al
rango de una ci~ncia.
La posibilidad d~ una equivalencia cientifica entre
la lingüística descriptiva y la lingüística hlstóric.a
tenia que llegar a ser más tarde uno de los principios
fundamentales del estructuralismo. Varios estructuralistas iban tan lejos, aún en esta époc.a, que asignaban
un lugar preponderante a la lingliistica descriptiva liasta

102

- llegar a reconocerla como la única ciencia. Al respecto
me estoy refiriendo en especial a la obra de Martinet
"Economie des changements phonétiques" ( Berna 19 55).
La otra tesis De Saussure, la cual llegó a ser aún más
importante para el estructuralismo que la primera, sostiene que la lengua es forma y no substancia- Esta sobreestimación de la forma es un fenómeno que también encontramos, por ejemplo, en la critica literaria moderna.
De esto se deduce que la lengua representa en un
momento determinado un sistema de formas; el que,
según los estructur.alistas, es tarea principal de la
cienica lingüística diagnosticar y describir. A la organización de este sistema se le llamó más tarde la
estructura de la lengua. Con esto hemos llegado a la
noción central del estructuralismo. Al estructuralista
no le interesa investigar uno por uno los elementos
de la lengua, sino examinar, d·esde el punto de vista
de l.a forma, la relación de cada elemento con todos
los demás. La meta es lograr una amplia descripción
de la estructura lingüística.
En De Saussure tenemos entonces al precursor más
importante del estructuralismo cuya influencia es decisiva en muchos aspectos, aún actualmente. Hasta su
tesis más discutida, la que afirma que la concepción
estructuralista es posible sólo en la sincronía, sigue
siendo sostenida por muchos ·estructuralistas. Adelante insistiré en los intentos de aplicar este método a la
diacronía.
Subsiste la interrogante acerca de la diferencia entre el funcionalismo ;, el estructuralismo. El procedimiento de Buyssens, de definir un elemento por su relación con otro u otros, corresponde totalmente a las

103

�exigencias del estructuralismo, y una aplicación del
sistema funcionalista a todos los elementos lleva al conocimiento de la estructura. En efecto las nociones
"funcional" y "estructural" se emplean a menudo co_mo sinónimos. Si uno desea precisar una diferenciación, puede decirse que al funcionalismo le interesa
preponderantemente la descripción de los elementos
particulares y al estructuralismo el conocimiento de la
estructura global.
El concepto de estructura lingüistica fue aplicado
por vez primera de manera sistemática, por la "Escuela de Praga" (representantes más importantes Roman
Jakobson y Nicolai Sergejewitsch Trubetzkoy), sobre
todo en el dominio de la fonética misma, se le ha llamado fon.ologia. Mientras la fonética identifica un sonido física - fisiológicament,e, dando igual importancia
a todos los componentes, la fonología lo determina por
su función, es decir en consideración a su significado,
y por ello sólo se interesa en aquellos componentes que
lo distinguen de otros sonidos. Se consideran como "otros sonidos" aquellos que al sustituir al sonido investigado provocan significados distintos en la oración. La
fonología llama fonema al sonido de esta manera. Un
fonema no puede, aisladamente, ser caracterizado, sino sólo por su oposición a otros fonemas y por su posición dentro del sistema fonológico. Luego ·e ntonces
la fonología observa menos las inmediaciones de un fonema en el habla, tal como lo hace la fonética, que sus
inmediaciones en el sistema. Aquí es decisivo el principio de la oposición paread.a. La mayoría de los represe ntantes de la Escuela de Praga llegan al extremo
de consid·e rar a la existencia de pares en oposición como la base de la estructura lingüística total.

zo establecer un sistema del idioma francés sobre la
base de tres grupos distintos de oposiciones. La obra
en la cu.al lo ejecutó se titula "Systeme gramatical de
la langue francaise", aparecida en París en 1938.
Según De Saussure la investigación del sistema fonológico seria tarea exclusiva de la lingüística sincrónica. Sólo ella tenía por oh-jeto de estudio la lengua como sistema, mientras que la lingüística diacrónica tenia que limitarse a la investigación de hechos aislados. En realidad muchos fonólogos han tomado en
cuenta a la sincroní!l sola, pero ya Trubetzkoy la fonología también t·enia que' ser histórica con la meta "d"
envisager le systéme phonologique comme une entité
organique en train de se développer". El observaba la
diferencia principal a la doctrina de De Saussure en la
suposición de una lógica interna del desarrollo fonológico, la cual es tarea de la fonología descubrir.

El método de la fonología después tambien se introdujo a otros campos de la gramática. Al respecto debemos mencionai, sobre todo a Gougenheim, quien qui-

El superar la distinción entre sincronía y diacronía postulado por De Saussure, fue realizado, aunque
sobre una base completamente distinta, en la misma
época. No es casualidad que esta superación ocurriera
en ·e l momento mismo del alejamiento de los "Junggrammatiker", debido .a que también De Saussure había sido adepto a esta escuela, habiendo tomado de ella
la teoría referente a que las leyes fonéticas actúan como fuerzas naturales ciegas y son de tipo extra - lingü,istico: la separación entre sincronía y diacron1a tiene que ser considerada únicamente como la consecuencia lógica de este mismo concepto del cambio fonético.
La tare.a de la lingiiística sincrónica seria entonces investigar los cambios impuestos en la lengua por leyes
naturales ciegas. Pero observando el hecho de que la
teoría de los "Junggrammatiker" se ha abandonado
hoy en día - cu.ando menos en lo que se refiere á sus
fundamentos teóricos - es sorprendente el que la consecuencia saussuriana proveniente de ella, aún sea de-

104

105

�tendida por numerosos lingüistas.
El intento, men-~ionado anteriormente, de abandonar la esquizofrenia saussuriana surgió además mediante la lexicología. En este campo Gilliéron habla
desarrollado independientemente de De Saussure, varios decenios antes Que él, un método Iingiiistico geográfico, que ligaba de manera natural sincronía y
diacronía. En númflrosos casos encontraba como causa para la desaparición de una palabra, la coincidenda fonética con otra palabra. En esta forma sucedia
que varias regiones de Francia dos etimos tan distintos como los de "gato" y "gallo" crearán un homónimo,
lo cual era intolerable. El propio Gilliéron constataba que de la homonimia de dos palabras resultaba la
desaparición de una de ellas en la sincronía y su sustitución por otra ·en la diaoronia, es decir que el cambio lingüístico en este caso no fue provocado desde el
exterior sino 1:J.ue era. el resultado del propio sistema.
AqUi tenemos ante nosotros el análisis de la estructura en la cual Gilliéron nunca consideraba una
palabra aislada, sino que siempre incluia sus inmediaciones semánticas.
Partiendo de Gilliéron, Walter von Wartburg ·ha
fundamentado teóricamente la combinación de los
métodos sincrónico y diacrónico extendiéndolo a todos
los cam:pos de la lingüfstica. Me estoy refiriendo a la
obra de Von Wartburg "Das Ineinandergreifen von
deskriptiver un d historischer Sprachwi:Jsenschaft"
(Leipzig 1931). Numerosos investigadores han adopta·d o la tesis ifo Von Wartburg y han exigido la complementación de ambas posiciones.En especial han reiterado el hecho de que . el método sincrónico es inoperante ·e n el caso de una lengua culta.
La combinación de ambos métodos, es decir del estructuralista moderno y del histórico, hasta ahora se

106

ha aplicado sobre todo en el campo de la fonética. La
fonología diacrónica obtuvo más estimulo después de
la segunda guerra mundial por parte del "Linguistic
Circle of New York" cuyo más deshcado representante es André Martinét. Ella es, hasta ahora, el único
método estructuralista que se ha practicado también
en Alemania, por Lausberg y algunos d·e s us discípulos como Liidtke, Heger y W einrich. La escuela de
Bloomfield ha encontrado en Europa una absoluta oposición ya que ella rechaza sin discusión la posibilidad
en un compromiso.
Como ya he mencionado, la fonologia diacrónica
considera la historia fonética como un desarrollo razonable, determinando por la tendencia a conservar el
sistema de las oposiciones. Ella busca las causas del
cambio fonético sobre todo en el interior de la lengua.
La primera aplicación rigurosa del método estructuralista a la fonética histórica francesa la encontramos
en Haudricourt y Julliaud "Essai pour une historie
structurale du phonétisme francais" ("Paris 1949").
De los tres tipos de transformaciones fonéticas destacadas en esta obra, la última juega el papel preponderante. Comprende Rquellas transformaciones que p·e rsiguen la meta de r establecer el equilibrio, perturbado
de alguna manera, del sistema fonológico. Semejante
perturbación puede consistir en la coincidencia de fonemas, lo que en especial puede evitarse cuando dicho
proceso dé lugar a la homonimia d:e un grupo de palabras. La fonología diacrónica tiene como material de
investigación el camino mediante el cual se logra la
conservación del sistema. De esta manera ella misma
ex1&gt;lica por ejemplo, el cambio fonético de u a ti en la
Galorromania, no con un sustrato celta, tal como tradicionalmente se afirmaba, sino con razones exclusivamente fonéticas. ·
Gerhard Rohlfs, 1:,u su obra "Vim Vulgarlatein zum

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�Altfranzoesischen (Tübingen 1963) no está de acue rdo
con tales explicaciones puramente fonológicas. El dice:
"No he podido decidirme a aceptar ciertas expliaciones fonológicas tal como se proponen en los libros
de André Martín.et ( "Economie des changements phonétiques: Traité de phonologie diachronique", Bern
1955), de H . Lüdtke ("Die strukturelle Entwicklung
des romanischen Vokalismus", Bonn 1956) y de Harald
Weinrich. Auñque reconozca las reflexiones y reconstrucciones ingeniosas de este método lingüistico, no pudo
superar un cierto escepticismo hacia el valor del método fonológico hasta que no sean más clara y definitivamente fundame ntales las teoi:ias, en parte parciales, en parte exageradas, propuestas por este método. La discusión sobre el valor de la fonologia sigue
estando en vigor; véase bajo este tema en " Phonologie
und traditionelle Sprachwissenschaft" la posición adoptada por M. Sandmann y Kurt Baldinge r en la
"Zeitschrift für Rom anische Philologie", 7 4 (19 5 8), p.
431-480. Compárese también cauteloso juiéio de B. E.
Vidos en su obra "Manuale di lingüística romanza" con
respecto a los resultados obtenidos hasta ahora . . . "
Pe.ro Martinet hu, subrayado a la llamada "economia" como principio general de los procesos fonológicos; por ello se entiende, a saber, la tendencia a satisfacer la necesidad de &lt;'omunicación y expresión mediante un mínimo posible de esfuerzo.
Admitiendo toda la importancia que la fonología
diacrónica concede a las causas internas del cambio fonético, ella no desmiente, de ninguna manera, la existencia de causas externas, es decir, causas que no yacen en el sistema mismo, y también las considera en
sus reflexiones. Tales son entre otras, al mismo tiempo
que La inclinación a la comodidad, las razones políticas,
sociales y geográficas. Se subraya que el impulso para
la tranformación de un sistema fonológico en última

instancia debe provenir del exterior y que en ausencia
de los factores extralingüisticos el sistema permanecería inalterable.
En lo relativo a la critica de l.a fonología diacrónica hay que insistir particularmente en los dos puntos siguientes: l. Los fonólogos se muestran fácilmente dispuestos a explicar un cambio fonético inherente
a causas internas por una incompatibilidad en el sistema. Así como discipulos d-e Gillieron sobreestimaban la
importancia de la homonimia para la desaparición de
palabras y en ocasiones buscaban los homónimos más
absurdos para justificar la sustitución de una palabra
por otra, los fonólogos se inclinan a determinar como
motivo de la revolución total del sistema, la coincidencia de dos fonemas sólo porque podría llevar a la confusión d'e uno o dos pares de palabras. 2. Refiriéndose
frecuentemente a la inclinación hacia la comodidad o
a algún substrato para proporcionar un cambio fonético de semejantes consecuencias. Persiste la interrogante de si la comunidad lingüística no habría podido
suprimir o revocar tal cambio. Hasta ahora se tiene
la impresión, al leer un trabajo fonológico, de que el
autor introduce una causa externa en el sitio preciso
donde no ha sido posible argumentar una interna, sacándola -del arsenal de la lingüística histórica tradicional, provocando así un caos metodológico al cual
es dificil acceder.
Los límites entre las lingüísticas históricas y estructuralista moderna están hasta ahora borrosos y ello
me parece muy conveniente, ya que de esta manePa
los aspectos positivos de ambas direcciones probablemente alcanzarán la victoria en el futuro, cuando los
ánimos se hayan calmado y se haya encontrado una
síntesis. Es imposible evitar las exageraciones en la
etapa inicial de un método nuevo. ·

108
109

�Cir:Rv1crlinA
\

e u.Aulll!Ttlk4!oc, S.A. •

·

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111 t :,, ~
111

1i 1

���■ 18LIOTECA CENTRA&amp;.

1¡~_ _ _ _:;:U:,_;.A.::::..:,N.=..=L:..----REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE Nl}EVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria
Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�V

l1

f

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 4

t

Afio 11

Diciembre de 1968

Segunda Epoca

SUMARIO

'

Gerardo de León Torres, "Reivindicación del Doctor E. Brondo Whitt."

5

Dietrich Hauk, "La personalidad de Aristide Briand
reflejada

en

la Historiografía."

35

Nicolás Martinez Cerda, "Estudios Jurídicos del
Maestro J.

Ramón

Palacios."

73

�GERARDO DE LEON TORRES

A la memoria de mi
inolvidable tío, el Doc-

tor José T. Torres.•

REIVINDICACION DEL DOCTOR E. BRONDO WHITT

..
•

Tienen estas tierras de Nuevo León algún encanto mágico, algún talismán, que las hace prenderse al corazón de sus hijos, no obstante si éstos, por imperativos del destino, se ven impelidos a alejarse, abandonándolas. Siempre perdura entonces el misterio del cariño,
del arraigo. Un vinculo impercedero. El arquetipo es
nuestro Alfonso R eyes: su convivencia regiomontana
fue muy escasa dentro del Marco de esa vida suya tan
amplia, tan fecunda, tan paladinica, en el ámbito cultural del orbe.
En el vastismo eampo literario que Reyes cultivó,
son frecuentes las alusiones a su lugar de origen, a su
propio nacimiento, a su infancia, al ambiente que acarició su carácter de niño. El licenciado Raúl Rangel
Frias, erudito y alfonsista, en una conferencia conmemorativa del natalicio del ilustre escritor regiomontano (Evocación de Alfonso Reyes, Ed. Universidad de
N. L., 1963), asi lo evoca:
"La vida de Alfonso Reyes es una figura que puede inscrbirse en el perímetro de su obra; ésta, a su vez,
tiene una extensión o giro tan completo, que da la curva máxima al cerrar su literatura con aquella página inolvidable del dia de su nacimiento en Monterrey . . ."
• JOSE T. TORRES, Coronel M. C., (1895-1960) alma paralela a la del Dr. E. Brondo
Whitt y su consangulneo. (N. del A . ) .

5

�A i hace un.a cita del Segundo Libro de Recuer~.
·
dos, "Albores",
del propio Reyes, Y termma
su a looución:
"El

regrino no lo ha hecho fortuna, pero deja
petodas
las tierras por donde pasó, y sus cantos;
ami gos en
b
"
Patria.
regres Ó a 1a
, ha cruzado el arco de la som ra ...
Con la cita acude a nuestra mente el doctor Encarnación Brondo Whitt · Como Don Alfonso,
.
. nació en Monterrey, donde hizo sus estudios pnma~1os Y
preparatorios, para después trasladarse a la ?apital- e
"nicis.r su carrera de Jurisprudencia. Allá -hacia el ano
~e !896-, fue condisdpulo y convivente de Rodolfo Reyes -el segundo de los hijos de don Bernardo- Y de Salomé Botello, sus coterráneos, quienes después fuero~
abogados y distinguidos hombres de letras o de la polftlca.
Solamente que P.rondo Whitt nunca terminó la carrera d e Derec ho · El mismo confiesa
. las razones en alguno de sus apuntes autobiogr_áf1cos: desde siempre
· tió su vocación hacia la medicma. Pero como• uno de
$In
sus hermanos mayores, Tiberio, estaba por ter~mar sus
.
médicos , el padre razonaba ante el Joven
est u d 10s
f" ·Enue
con
aquel
en
la
familia
tendrian
su
1c1encarnaCión, q
d"ó
te; que él dedicara sus esfuerzos a la abogacía. Y ce 1
ante los argumentos paternos.
El mismo año en que inició su vida de estudiante
capitalino, murió el nermano, ya pasante. R·egresa al terruño, ahora si, con la oportunidad de coronar sus anhelos: estudiar medicina.
En Monterrey los realiza, y recién titulado va a
Ch1"huahua en busca de nuevos horizontes. Allá enraíza,
.
en Ciudad Guerrero forma su hogar; se dedica con
inusitada devoción al ejercicio de la medicina; Y gesta
6

y da a luz la totalidad de su obra periodística, histórica Y literaria: La pasión de su vida; por la cual quedó
patente su acendrado amor por la patria chica y sus
preocupaciones por tantos aconteceres cotidianos, dejándolos grabados, en alto y bajo relieves, en las páginas de nuestra historia.

El Heraldo de Chihuahua, en su edición del 17 de
diciembre de 1956, en nota necrológica de primera página, da la noticia de su muerte. Entresacamos algunos de su párrafos:
"Ayer, a las siete de la mañana, muno un escritor de gran talla, chihuahuense por arraigo y por corazón, aun cuando era nativo de Monterrey ...
Colaborador por muchos años de "El Heraldo" y
autor de varios libros escritos con estilo único: humorista, serio, burlón, humano.
De este magnifico literato debe decirse en justicia que es el cantor del Papigochi y defensor decidido
de la tribu discriminada y errante: la tarahumara.
Hoy se ha ido para siempre el autor de "Patriarca~ del Papigochi". Descanse en paz .el amigo de los
indios, el médico de Guerrero, el astrónomo callado y
gramático de categoría. Descanse en paz el escritor y
colaborador de "El Heraldo", que supo poner en sus
crónicas el sabor de la vida y la jovialidad de la amistad bien entendida ... "
De su única hermana superviviente, hemos recogido estos conceptos lanzados al azar, que por ser tan sencillos, tan diáfanos, curan en toda medida la distorsión
que el cariño fraternal pudiera imponerles:
"Sus bondades para los necesitados lo elevaron.
7

�Curaba al que tenia dinero por lo que quisiera darle,
y a los pobres, los atendia lo mismo sin recibir un centavo, además de regalarles la medicina.

poco ~aterial que hemos tenido a mano, habremos de
bosqueJar al hombre, al historiador y quizá al literato.
He aquí los títulos conocidos:

Hacia grandes caminatas para atender y vacunar
a los tarahumaras, durmiendo en plena sierra, bajo los
árboles, mal comido, pasando a caballo rios crecidos.
Llegaba a casa con la ropa empapada, lodoso, pero feliz. Nunca lo vimos mohíno, renegando de su profesión,
que la siguió con verdadero apostolado ... "
Sus padres no fueron de raigambre netamente regiomontana, pero sí muy próxima. Don Encarnación Brondo, el progenitor, era originario de Saltillo, pero avecindado en Monterrey desde su juventud. La madre doña
Mercedes Whitt, aunque de ascendencia norteamericana,
fue nativa antigua de Pesqueria Grande.

Tex.

EL DIOS PAN, 1919, Whitt &amp; Co., San Antonio,

NUEVO LEON, 1935, Ed. Lúmen, México.
LA CASCADA DE BASASEACHI, 1935, Ed. El Heraldo, Chih.
CHIHUAHUENSI&lt;JS Y TAPATIOS 1939 Ed Lúmen,
México.
'
'
·
LA DIVISION DEL NORTE, 1940 Ed Lúmen, Mé-

El nacimiento del doctor Brondo fue registrado en
la actual Villa de Garcia por uno de sus tíos maternos.
Sin embargo, el acta es muy explicita: "Nació en Monterrey, N. L., calle Los Rayón No. 10, el 1 7 de octubre
de 1877".
Espíritu inquieto, alma sensible, debe haber coqueteado con las musas desde una edad temprana. El
profesor Israel Cavazos Garza, investigador incansable,
e incorregible, ha descubierto el nombre de Encarnación Brondo Whitt en el elenco de una obra teatral, escenificada en el Seminario de Monterrey el año de 1888.
su vocación literaria se asienta con el equilibrio
espiritual que deben haberle proporcionado, su instalación profesional definitiva en Ciudad Guerrero y su
matrimonio.

xico.
De ésta, dejó inédita otra edición corregida y titulada "Calendario Negro" o "M·e mor1·as' del Doctor Juan
Soldado''
REGIOMONTANA, Imp. Comercial Chihuahua.
LOS PATRIARCAS DEL PAPIGOCHI, 1952, Imp.
Comercial, Chih.
E inéditas:

MUSA NORTERA
1941).

(Relatos aut o b'iográficos, 1929

NUEVE A:&amp;os DE HISTORIA (1925 -1933)
Desafortunadamente, no nos fue dado conseguir su
bihliografia completa, para ahora ya tan escasa; pero del

8

DE OBREGON A. CALLES
9

�LA TARAHUMARA (Relatos, 1940 - 1943)
GENTE DE BRONCE y
LOS INDIGENISTAS.
Brondo, relator ameno, de pluma ágil y fácil, tuv_o
esa extraña habilidad del historiador que sabe iluminar, ya con pinceladas gruesas y trazo ;igo~oso, ya co~
exquisiteces de miniaturista, hechos históricos de diversas indoles, salpimentándolos con la. anécdota oportuna con sutil ironia cuando el casi asi lo merece, pero sÍempre descorriendo ante nuestros ojos del intelecto esa serie de vivencias, de relatos objetivos que lleva
i~plicita la crónica, que él supo manejar con habilidad suprema.
La aridez escueta del documento investigatorio,
cuando a él recurre, se torna en sus manos en relato
placentero y accesible. Porque como historiador vocacionado, recurría no poco a la investigación; pero la
suaviza -Y ahi aparece inevitablemente el cronista- en
el oasis reconfortantrJ de la anécdota chusca, la leyenda romántica o el episodio épico que vivifica.
Quizá ningún ejemplo tan evidente como LOS P ATRIARCAS DEL P APIGOCHI, su más sentido homenaje a la tierra que 10 adoptó, su Ciudad Guerrero, Chihuahua, cuyo valle riega el rio del que toma su nombre.
En el prólogo, comienza por hacer un breve estudio del significado de esta palabra tara.humara, "papigochi", con la que los indios de la tribu rarámuri denominaban un pájaro, un rio y un pueblo -ahora Guerrero.
Define a su vez la etimologia de la propia palabra
'·rarámuri", que significa, nos dice, "ligero de pies o
corredor veloz".

10

Luego rastrea por el laberinto de la historia hasta llegar a los tiempos de los primeros poblador~s españoles; desde Alvar Núñez Cabeza de Vaca -miembro
que fue de las huestes que vinieron con Pánfilo de
Narváez, cuando su aventura anticortesiana-, y la Guerra de Teporaca (jefe indio "talentoso y bravo"), la
que tuvo lugar, en la región, el 4 de julio de 1650.
Poco a poco va llegando a la investigación directa
logra establecer una documentadísima genealogía de
los guerrerenses. Nos ofrece unas explicaciones preliminares:
Y

"Un párroco, don Dionisia Murillo, establ~cido en
la 'Purisima de Papigochi, misión que contaba con algunos
trescientos indios, llenaba sus funciones religiosas, a
las que acudian las gentes de Basúchil, y tomaba nota
de los bautismos, casamientos y defunciones, porque el
r egistro civil no se vino haciendo sino muchos años después. Llevaba sus !ibros especiales; los más antiguos,
con forros de badana, y escritos a pluma de ave, libros
que al fin cayeron en mis manos, y aprendí a leerlos."
Asi va alterando sus relaciones genealógicas, como ya apuntamos, con otras de mayores atractivos para el lector común: las descripciones de los bailes matachinas papigochis; de las convulsiones libertarias durante la Guerra de Independencia; episodios de la Reforma; de las guerras y diversas luchas contra los apaches, sin faltar siquiera remembranzas de antiquísimos juegos infantiles de la región y los episodios anecdóticos en los 'que fueron protagonistas muchos de los
investigados.
Todos los apellidos de mayor arraigo en aquellos
lares tienen ahí su historia: los Amaya los Caraveo
Casavantes, Dozal, Estrada, Erives, Raz~ón, Zea, etc'.

11

�Frizaba la edad del doctor Brondo en los cuarenta, cuando el pais se conmocionaba con el cataclismo
de la Revolución Constitucionalista. El Estado de Chihuahua, lejos de permanecer al margen, fue, es de sobra conocido, el epifoco más importante de las primeras campañas y teatro de las primeras glorias del Centauro Villa. Lógicamente, el espiritu de nuestro hombre nunca pudo permanecer inmune a aquellas convulsiones. En su Libro LA DIVISION DEL NORTE, nos
describe llanamente su estado de ánimo, los primeros
dias del año de 1914:
"Ha llegado a mi la noticia de que se está constituyendo un cuerpo de médicos y enfermeros, con el
objeto de ir a la campaña de Torreón y atender a los
h eridos, iLa Cruz Roja! me dije entusiasmado: y la
idea de correr aquella aventura en compañia de la caritativa institución, se inició en mi alma. La idea fue
al principio, para mi, gigantesca y absurda; no cabia
en mi cerebro: yo ... de hábitos tan pacificos, tan caseros ...
Muchos dias se debatieron en mi cerebro Tartarín - Quijote y Tartartn - Sancho; y la perspectiva de
diversas glorias, entre otras la de escribir un libro vivido, acabó por decidirme, y volé a ver al jefe de aquel
cuerpo que yo soñaba de caridad y de heroismo".
Hubo una circunstancia especial durante aquella visita, que a todas luces influyó decisivamente en el ánimo del presunto médico de campaña: se encontró con
el doctor Andrés Villarreal, que era el Jefe, su coterráneo, de Monterrey, y el solo amor a la patria chica
redobló sus entusiasmos.
Los anhelos que bullían con efervescencia en el
fondo de su pecho, para seguir la aventura, quedan patentes -casi nos at1·everiamos a decir que inconscien-

12

temente-, d·e sde que describe su partida con las huestes revolucionarias:
"Por fin (marzo 16), entre los adioses de los espectadores, se movió el tren, lleno y coronado de soldados, En el propio instante saqué ~el bolsillo una car~
tera inmaculada y, con un lápiz que la noche anterior
me habla regalado una comadre, escribí consultando e l
reloj: 'A las cinco de la tarde sale la Brigada Sanitaria
de la División del Norte rumbo al sur, para donde han
salido ya casi todas la!! tropas constitucionalistas; y en
otra página, con letras bien visibles, mi nombre y dirección, por si me llevaba el diablo.' "
De aqui en adelante Ya no nos cabrá una duda.
Su misión será cumplida: Se dirige al campo ' de batalla a plena conciencia de la obligación de su ministerio, con el consuelo Que para el dolor fisico, su ciencia
Y su alma grande serían capaces de proporcionar a los
necesitados; pero con la luz brillante de su entendimiento lista a plasmar en un ideario escrito, sus opiniones, sus observaciones y sus razonamientos ante aquella página de historia patria que al escrutinio de
E'IUS ojos se desplegaba.
De repente deja sentado, a pesar de que parecia
que monologaba, que dialogaba para sí mismo exclusivamente, su credo y su psicologfa:
" "Eso de escribir suele hacerse, como el fumar y el
beber, un vicio; y, ya constituido, a propósito de cualquier cosa, ahf está usted con el lápiz en la mano. A
mi, eso me alivia, me serena ... ·
" " ( 6: 3 O P . M.) Salgo a ver la puesta del sol. Paz
en el mundo. ¡Quién lo creyera!
Al dolor humano, a pesar de que le hiere hasta el

13

�fondo de su noble alma, lo lenifica con la guasa oportuna:

Las evasiones se hacen ineludibles, siguiendo su
práctica. Y bruscamente titula un capitulo, entre la
diaria cronología, "Paréntesis erótico", o "Tipos y !Paisajes", o relata una fiesta de toros en campafia o un
viaje casi Pl!l.centero a San Pedro de las Colonia~ o aviva sus nostalgias, cuando la columna se acerca' a las
tierras de su Estado na.tal:

" "Luz Barrera -dice-, trae un balazo en el pómulo
izquierdo· le extraje una muela y un fragmento de
maxilar; 'apenas puede hablar y está dolorido, pero se
le adivina el consuelo de verse en nuestras manos ...
"" .. -Llega otro herido (qué casualidad, también
herido en la boca) ... y les reconvine, mitad en son de
queja, mitad de reproche: 'Serán ustedes muy vociferos
y por eso les han pegado alli'. Los heridos rien dolorosamente. Me acerco al recién llegado, y al ver que trae
la mandíbula rota y un solo agujero de bala, le pregunto: •¿y la bala?' Entonces algo le estorba dentro, hace una mueca, se metP. dos dedos a la boca, a pesar de
mis prohibiciones, y responde con la bala entre el indice y el pulgar: 'Aquí está'.
Tras el agobiante ajetreo de atender heridos, suelen agolpársele en si las emociones y las conmociones,
y filosofa:
""Al caer el sol me subi al techo del carro. Tiene la
metralla su encanto fatidico. Es hermosa y temible a
la par ... hay momentos en que, olvidado uno de la
guerra, cree asistir a una fiesta pirotécnica'. pero si alguna granada se acerca y esparce sus balmes, se oye
como ruido de lluvia estival y súbita, que, grandes Y ra1·as gotas golpeara el suelo.-

" "En mangas de camisa y tumbados en el suelo a

,

la sombra de los carros, Garza Cárdenas y yo, mirába-

mos el Oriente; s-eña.lándome él con el brazo extendido,
la raya neolonesa esfumada en la lejanía.
" " - Es una cordilJera -me dice-, que deriva de la Sierra Madre Oriental. Acá a la izquierda, la Sierra de
Galeana; hacia el extremo oriente, Sierra de Pelillos,
Sierra del Fraile ... Esta viene a la falda dos pueblos
bonitos: por el Norte, Mina; por el Sur, Villa de García, que hace algunos años llamábamos Pesquería Grande ... Aquellas palabras eran para mi una evocación."
(Y aparecen las ensofl.aciones):
" ,,"Soy mozo y estoy de vacaciones, y me paseo , "in
ruen t e , por el caserón de mi abuela viuda.
""Abro la puerta de la sala en penumbra.
' "Percibo olor de libros viejos, de aire confinado,
olor de duraznos que se exhala de un platón rebozante
de fruta.

" "Cuando los h eridos escasean, yo tomo notas brev es, con intención de ampliarlas después -al fin y al cabo nunca lo hice-; o subo al techo de los carros; o voy
al tajo de los álamos frondosos; y allí, con mis oidos
acostumbrados al estruendo del vecino combate, me
forjo ilusiones de soledad y de silencio, y pienso en el
amor que, según Cristo, nos debemos en la tierra los
unos a los otros.

" " Entra luz, muebles que fueron elegantes y muelles: un diván en que me tumbo, largo a largo, y duermo la siesta con un periódico en la cara. Periódico que
me sirvió tanto de narcótico como de defensa contra

14

15

" "Me ahoga aquel aire y abro las ventanas coloniales
de gruesos barrotes de madera d e encina.

�los mosquitos enfurecidos. Al abrir los ojos, siento que
tengo los bordados de un cojln pintados en el rostro.

" "Llamé a Villa glorioso y funesto, porque tanto tuvo de héroe como de bandido. En mil novecientos catorce; que me di de alta en sus huestes, empecé a llevar el diario de mi , ida ...

""El platón de duraz.nos, como un pebetero, me convida a merendar .. • "
Asi también tie:.nbla su pluma, palpita co~ vigor
inusitado, cuando desaibe el encuentro con algun paisano entre las hueste.:1 revolucionarias:
" "Cerca d e la Puesta del sol, tropezamos Galindo Y
yo con el J e f e Provisional de la Artilleria. Un . . . Bazán, de Montemoreos, N. L . . . .
""Tuve un aparte con B azá n, Y entre tragos de vino
.
h
o
hablamos
de
las
circunstancias
d
y vocanadas e um ,
un
act ua1es. El Vl·no Y la conversación de Bazán, que
,. era
buen chico, me invitaba a las confidencias ...
.
" "Platicando
con e 1 Mayor ChaPa Canales evoco
. yo
ideas muy particular. Somos de la misma
un género de
ucho en edad; sin embargo, al
tierra Y no me supera m
sencia de un viejo guerrille. 1 paréceme estar en pre
j
mr
o, mi terruno,
- de un anci. ano de arrestos, de empu e,
ro de
de historia . • ·

Y poco antes de terminar su libre, recapitula:

,

Pero donde Brondo realiza una exaltación gloriosa de una época ha mucho tiempo ya ida, es en su libro NUEVO LEON, sus apuntes autobiográficos más
importantes. En él retrata, con fidelidad y con franqueza casi vasconceliana, los álgidos dias de su juventud
estudiantil, y abarca de 1896 a 1902.
Si la obra de aquel médico de provincia, trasplantado hasta el Estado de Chihuahua desde su Monterrey
natal, hubiera sido más escasa, o para nosotros desconocida, si un mero azar hubiera empujado, como empujado por el viento, ese libro NUEVO LEON hasta esta Sociedad Nuevoleonesa de Historia Geografía y Estadística,
feria inconcebible permanecer indiferentes ante el acendrado cariño del autor por los hechos y las cosas locales;
sería inútil tratar de cerrar los ojos ante aquellas escenas
1 icas de color, de luz, de vida latente; y tan nuestras, que
no seriamos capaces de dejar correr más el tiempo, permitiendo que la personalidad del Dr. E. Brondo Whitt
permanezca relegada y en olvido. No lo haríamos ni
como historiadores ni como nuevoleoneses. Lo menos
que podríamos hacer seria, hacer resaltar, con su valor
verdadero, la obra de nuestro ilustre coterráneo.

" "Pues señor' yo soy un h umi'lde médico de. provin.
cia, que en meJ·ores 1.Has' hace diez años (meJores
. • por
razón de la edad, puesto que entonces era casi Joven
h a soy casi viejo' me lancé a la revuelta Y me en:o:é
la División del Norte. Esta división f~e org~nizada por el glorioso Y funesto a la par, Francisco :7111a,
con motivo de la indignación general que el gob1ei:n,o
usurpador de Victoriano Huerta levantó en el espir1tu
de los mexicanos.

Citaremos a grandes rasgos, antes de aventurar algunos comentarios y realizar algunas transcripciones,
la tónica general de esta obra suya, NUEVO LEON; sus
puntos evocativos más notables: El Colegio Civil, la Escuela de Medicina, Un Examen Profesional, Los Compañeros, La Estudiantina, Una Fiesta de Caridad, El
Rio Santa Catarin.a, El Degolladero, El Convite, Los
Serenos, Los Barrios: San Luisito, Los Policias, Las Parrandas Estudiantiles, Las Excursiones al Cerro de la

16

17

º:n

�Mitra y a la Sierra Madre, El Ganado Menor en la Mitra,
Los Gallos (Las Serenatas), La Alameda, Los Paseos
Campestres, Los Parajes Cercanos y Las Reminiscencias
Domésticas.

~

A grandes trazos evoca el Colegio Civil de sus dias
algunas de las cara.cteristicas de sus maestros.

Luego, "la brega de los estudios profesionales", en
la Escuela de Medicina de Monterrey. Y al releer estas
líneas, no resistimos la tentación de transcribir, par1
identificarnos mejor con el cronista, sus remembranzas
de un examen profesional de aquellos años:
" "En el rumor de la sala se iba llenando el lugar
de honor, del barandal para allá, y cada lumbrera médica que tomaba asiento er1 el objeto de la observación
y de los chistes, casi siempre malsanos, de la turba estudiantil. Haciamos 1wco o ningún caso de l:ls bondades
y las aptitud'es de aquellos hombres, pero los defectos
eran despiadadamente agrand1dos.
""Junto a la Plaza de Cuauhtémoc, a la sombra de
árboles o de los edificios, se iban alineando los coches
de las estrellas d·e la Medicina. Nosotros conocíamos al
médico, al cochero, al coche y al caballo; Y decíamos
que en aquellas cuatro cosas se contaban un inanimado
y tres b'estias.
" "Don Juan de Dios Treviño usaba un buen coche Y
dos caballos; Anacleto Villarreal usaba un mal birlocho
y un jamelgo bayo, perezoso y ventrudo, que jamás se
a.trevió a lanzarse a un mediano trote. 'Caminaba 'clavo a clavo' y gastaba toda la mañana recorriendo el barrio, deteniéndose aqui y allá, como bestia de repartidor
de leche.

levita negra, de bombín, y entraban a la Escuela. Allí
estábamos nosotros para recibirlos con una crónica. 0 un
chiste de mal género. Al entrar al salón un personaje
~.lguno del grupo tomaba la palabra:
'
" '' - He ahí a don Juan de Dios Treviño, Director de
la Escuela Y astro de primera magnitud en obstetricia.
Calvo, barbudo y gordito como San Pedro.
"" - Este es Pedro Noriega; mira cómo le vuela 1a
levita al andar. Traduce a los autores alemanes y puede
darles clases de matemáticas a los ingenieros. Como
tien: el rostro cubierto de pelos, disimula la
sonrisa, que es mefistofélica y fugaz; del cuello para
~rriba es de una seriedad irreprochable, pero para abaJO es todo un bailador de rumba; sus andares lo declaran, Y h-elos aqui ... (y Quintanilla se levanta a remedarlo en pleno salón, con el pretexto de ir a beber
agua).
" " - Dicen que Anacleto es médico de la Sociedad ae
San Vicente de Paul, con igual.a de diez pesos al mes,
Y ese es todo el metálico con que cuenta. A juzgar por
los bríos del jaco, que tiene apendicitis crónica, Ana-·
cleto Y él consumen el maíz, tocando a uno el grano y
a otro el olote ... (y Quintanilla va a beber agua. De
aqui para allá lleva los andares desbaratados de Pedro
Noriega, Y de allá para· acá trae el semblante bonachón
de Anacleto, que producen sonrisas mal disimuladas, que
hacen volver el rostro a las lumbreras médicas).
"" - ¡David Peña!, especialista en niños Es un sabio
Pero en sentándose en la cátadra, paga por ~o hablar.
P~lcro, a pesar de sus dejos de lugareño. Estudió en México. Trae una sonrisa en los labios y un reflejo luminoso e,n la frente.

-E;

" "Saltaban del coche los hombres irreprochables, de
""Todavía no se sienta David Peña, cuando llena el

18

19

�"\ano de la puerta un individuo alto y demacrado, como
Don Quijote; la mirada brillante y vivisima; recto, melenudo y sonriente . . .

junto a José Luna Aya.la, junto a Heraclio, junto a Siller, se inclina un poco hacia nosotros, hace bocina con
las manos, Y dice: -¡Ese Can-Seco!, Mientras José Morales, el terrible 'Picos', suelt3. la risa y repite casi en voz
alta: - ¡Ese Can-Seco! Canseco guiña el ojo y ve con el
r a billo hacia la turba estudiantil. (Seco por su eti:1301ogía; es gordito. inteligente y mozo). Se dirige aJ
rngar de honor haciendo inclinaciones de cabeza a diestro Y siniestro. Los estudiantes, que lo aprecian, con-testan levemene su Raludo, con una sonrisa; y va por
entre ellos el as de los médicos jóvenes, el de la fama,
el de la fortuna . . .

"" - ¡Hola!, Rafael Garza Cantú; el hombre ?-e los
ostiones. Este llegó a pie o en coche prestado. Es literato; el obligado orador oficial para el dieciséis de septiembre. Una fiesta patria donde falta la prosa de Garza Cantú y el verso de Celedonio Junco de la Viega, no
sirve para nada. Garza Cantú tiene en la voz tonalidades huecas y sonoras, y en sus discursos electriza a las
masas. Del teatro pudiera salir el pueblo 'a matar gachupines', pero aborda la tribuna Celedonio Junco de
la Vega, y se restablece e1 espíritu de -confraternidad.
Garza C3.ntú fue profesor de Lógica del Colegio Civil, Y
lE' decíamos 'El Peripatético', tanto por su pasión haci3.
el estagirita como por su manía de enseñar dando paseos. Es un bohemio; un corazón de oro; por lo tanto
no tiene clientela y . . . en invierno se emboza con la
lira.

Las evocaciones de sus compañeros de estudios (y
francachelas), durante su corta estancia en México y su
~arga estadía estudiantil en Monterrey; las de personaJ~s representativos de la vida cotidiana de la pequeña
Ciudad de entonces; nos los pres·enta, casi siempre, modelados con extrañas tonalidades de ternura equilibrando _la plástica descriptiva con el mote burlón O la sátira mcorregible.

""Y se presenta C'n escena Eusebio Rodríguez. ¡He
aquí un hombre- bu·eno: ... Comadrón actual y de cuan. do las mujeres parían agarradas de un cable suspendido de las vigas ...

"" - ¡Edelmiro Rangel!: presente. De la Facultad de
México; delgado, nervioso, recién recibido. De cabello
largo y tan lacio que desciende, cuando -opera, hasta el
bisturí, y se le atravieea por entre el campo Y los anteojos. El cabello es lo primero que llega al apéndice, pero Rangel, con una hábil sacudida de la cabeza, lo envía haci.a la nuca, de dond·e empieza, poco a poco, a descender de nuevo.
" " - Otro Mexicano: Canseco.
" "(Juan Leal, que está en el grupo de los serios, allá

20

En México convíYe con Rodolfo Reyes, Salomé Botello, Edelmiro Rangel, su malogrado hermano Tiberio
Brondo, que no podían dejar de pasar lista de presente
en su NUEVO LEON. De la brega regiomontana Juan
Leal, H_ermenegildo Chapa, José Morales, Alfon~o Pérez, Jos_e Luna Ayala, Alberto Siller, Donaciano Zambra.no, Fellpe Guerra Castro, Eusebio Guajardo y ot
que en~retejió en su anecdotario con personajes ya
gen~arw~, como Melquiades Peña -el doctor Sofoques-,
el llcenc1ado Colorete, don Jacobito el Cobrador ...etc.

r~:~

•

. " "Mis compañeros y yo -escribía-, éramos grandes
.amigos : Y aún me parece descolorida la palabra. Conservo una fotografía de Hermenegildo Chapa, cuya de dica_toria está concebida en estos té rminos: 'Manco : la amistad une, el compañerismo hermana; ambos afectos

21

�v

te envían mi retrato'.
" "Chapa tenia razón. En cuanto me ausenté de mis
compaiieros noté que eran mis amigos y mis hermanos.
" "Me asalta ahora el deseo de describirlos, de hablar de nuestra vida, y lo haré en escenas, en pequeiios
relatos ingenuos y apacibles, ya que nuestra vid::i. se caracterizaba por su sencillez. Ninguno de nosotros fue protagonista de un drama terrible; a ninguno le pasó jamás algo que ameritase vivir en las páginas de una novela de aventuras ...
" "Juan Leal y yo éramos grandes amigos, éramos
inseparables; haga usted de cuenta una medalla; un
solo bloque metálico y dos caras muy diferentes. El era
serio, yo guasón. El era grueso, fuerte rojo y peludo como Esaú ...
Nombres que conocimos como de varones venerables, suenan a jarana y a mitote en las lineas con que
Brondo describe la Estudiantina de entonces:
""León G. Flores, el organizador, con el bajo; Felipe
''el cucho", la flauta; un estudiante de leyes tocaba el
violin y Cárdenas, otro de la misma Escuela, la mandolina. Posteriormente, Marin Trevifio, de Ciénega de Flores y futuro abogado también, sustituyó a León Flores
con el bajo; Juan Leal con la mandolina y el propio Encarnación -a quien apodaban "El Manco" por una semiparálisis del brazo 12.quierdo- estaba encargado de la
f:Uitarra.

""Fuimos en coche, de calle en calle, de ventana en
entana, Y tocábamos agrupados junto a la reja de hierro, en cuyos barrotes podíamos apoyar un pie L
no lo l
b
. os que
ogra an, se sentaban a la orilla de la banqueta
hic·... Incansables éramos · · · A mi , los l"b
i ros nunca me
la ~e:i~:r;:ll~s, ni en la mente ni en las manos, pero
_s .... Y me cargaba en la punta de los dedos, una epidermis de dos milimetros de espesor.
.., "Al terminar cada pieza, aguzábamos el oid
liamos P "bi
o, Y soerc1 r que, dentro, tras el inevitable biombo
habia cuchicheos Y leves risas femeninas.
,
""También nosotros cuchicheábamos tres minutos Y
:::.-eglábamos la afinación de los instrumentos, para v~la empezar. Unas tres o cuatro piezas en
Y adelante.
cada casa,
. ""Yo tenfa mi novia en Villa de Apodaca, a donde
varias veces fuimos :l. llevar el gallo; pero en Monterre
::~:n:~cóandass etran para la primera amiga con quien ;;
e ropezase.
,., "Aquella noche 110 hallaba yo a quien tocar· Y mien
t~as íbamos de aqui para allá, hacia "in mento'; la el'ec:
c1ón ~e la ventana. Las muchachas pasaban por mi imag~nac1ón como una revista: Maria Renteria· las St .
hmi h..
d
•
ring, iJas e italiano, cerralvenses. E lisa T" . .
l
tres Martin-ez -ni parientes ni del ' .
b IJ~rma; as
mismo arrio- (por
que en. cuestión de mujeres, me tropecé mucha; vece~
en la vida con Martinez Y con Pepas).

" "Los gallos, las serenatas de aquella época, tan alejadas de nuestro diario discurrir, al ser descritas por
Brondo, bastan y sobran para reconocer en nuestro autor su sabia y múltiple vena de historiador, de humorista y de poeta:

""Cuando trabé amistad con Pepa Martinez (Hija de
Maria, con un gran listón azul Y una medalla colgando
de l~s hombros)' creí ver que en aquella muchacha se
me Juntaban ambas obsesiones. Pero vivía en el barrio
de iLas Tenerías, tan lejos' que al haber me empeñado
en r allá., se nos hubiera agotado el tiempo de la licen-

22

23

�" " - Te juro que no.

cia.
" "Otra Martinez, por la Catedral ...
" "La tercera MªI·tinez• era futura cuñadita de Juan
.
·riamos
Vivia
en
la
calle
México,
!
llá
L 1 y como a
···
ea ,
casona con huerto Y torreón, que no sé si
frente a una
b 'El Mirador'
aún existirá. Al torreón aquél se le llama a
'
Y no me imagino el porqué de aquella mole, desusada
f.• inútil, en el interior de Monterrey.

" "Pepa Salazar, tan lin d a, ¿ dónde estaria?
""Cuando los compañeros me preguntaron, ¿dónde
mos?
mi corazÓn 1a t 1.ó fuertemente por la Martínez
t
oca
.,
f
t a ella todas las demás se desvade catedral; ren e
'
t
me
quedé sin responder Y, entre annecian, pero .. •
to, el coche se detuvo en una ventana ...
""Iba en el grupo un pasante de ingenieria, quien
-nos asegura el cronista-, poco los conocia, menos iba a
los nombres de las novias de aquellos muchaconocer
d
t
hom
h
Al tocar el turno a la serenata e nues r O
cb re,
ºª··unto
a
la
ventana
de
marras
se
desarrolló
un
diáJ
1
logo, que el doctor Brondo describe as :
.., " - Oye, ¿porqué no habias venido? ... bribón, hueles a cerveza.
""_Basta con probarla para trascender.
" " _ Si, pero trasciendes a grandes vasos .. . Dime,
¿ te desvelas con frecuencia? . ..

" "El juramento fue oido de todos, y el ingeniero aquél comentó con el rezto del grupo: - ¡Ninguno de
ustedes fue tan afort11nado!-, pero alguien le replicó al momento:
"" - ¡Imbécil, es la madre del Manco.
" "Uno a uno, los muchachos se acercaron a la ventana, y tomando la mano de la señora, saludaban:
nuenas noch es, Merceditas.
Hace también una evocación muy sugerente, de
una Fiesta de Caridad, organizada por las Damas de
~an Vicente de Paul de Monterrey:
""Sacando del baúl el jaqué dominguero (que llamá.bamos levita), nos vestimos lo mejor que fue posible, y fuimos allá.
•' "Muchas mesas. chicas y grandes, adornadas con tibores que trajo la nao de la China, y surtidos con los
ramilletes de los pensiles regiomontanos.
" "Regias damas jóvenes, disfrazadas de meseras,
muchas de ellas de uLa incomparable belleza tropical,
iban y venian con bandejas cargadas de viandas y de
copas, y, con gracioso donaire, distribuian el champaña
de las copas esbeltas y el néctar de sus sonrisas seductoras.
" "Allí estaba la crema de la Plaza de Bolfvar y de
la Catedral; alli los apellidos Zambrano, Muguerza, Milmo, Rivero, Hernández ...

,., "_ No. ¡Palabra'
" " - ¿ Te estás creando el hábito de beber?

24

,., "Entre los hombres, tipos de rigurosa etiqueta: drogueros, banqueros, ferreteros, abarroteros, de naciona-

25

�lidades varias Y fortunas colosales . . . mexicano_s, espafioles, alemanes, con semblantes zalameros _hac1~ las
niñas, derrochaban su oro, pagando precios exorb1t~ntes por una copa que hubiera sido tocada en unos labios,
o por una gardenia ¡;rendida en la solapa del frac por
los propios dedos de una dama versallesca Y encantadora.
""Alma regiomontana, pulcra, cosmopolita, en un
ambiente de perfume, de luz, de calor que dificilmente
amortiguaban los abanicos eléctricos echados a volar.
" "Estaban los dependientes de Casa Dr?ssel, los de
Pedro Máiz, los de Valentin Rivero, Y los J_ayanes q:e
trajo de su tierra Don Frandsco Armenda1z . . . Est ban los representantes d-e Ciencia Y Arte. Canseco Y ?tros médicos jóvenes ocupaban una mesa. Celedo:10
Junco de la Vega estaba en otra, Y, rodeado_ de mue achas Y poetas, decia los madrigales de su ingenio ...
""Una pastora de Versalles se acercó con su canastillo de flores al grupo de los banqueros ...
" "Se oyó una voz conoc1ºd a.. 1a del licenciado Fran.
es, individuo multiforme del per10Moral
cisco de P ·
lanza
dismos de las aulas . Alto, elegante, rara mezco ri
de Patronio Y Paul de Kock; tenor, cabvera Y e tico de Arte.
d nuestro 'picos', tenia sus
" "Este Morales, hermano e
.
. 'L Nevad sus ensayos dramáticos.
a
obras. Conoci uno e
l Y su gracia donde se hada': pieza cómica, con s:e::da que hubo 'en Monterrey.
cla alusión a una gran
" "Estaban los alemanes de la Drogueria del León, Y
tre ellos un guapo mozo que, andando los dias, se
en
propinó intencionalmente una dosis mortal de cloroformo.

26

" "Y los estudiantes de medicina, que al ocupar nuestra mesa, cambiaron un saludo con los médicos jóvenes, con los chicos de la Prensa y con los derechistas ... (léase: los estudiantes de derecho)

El tributo que rinde a nuestro Rio Santa Catarina, al dedicarle algunos de los párrafos más hermosos de esta obra, es verdaderamente sublime:
"" ¿Oh mi rfo! pensando en él me he explicado el
amor por los ríos, la deificación de los ríos ...
"'Por el Santa Catarina corrió muchos años el agua,

:r era una bendición de Dios el resbalar de aquellas
linfas pobladas de sardinas. Un espeso matorral de jarillas embalsamaba las márgenes, y bosques de mezquites y huizaches unfan aquel matorral con los calleJones, cercado de chumberas, que conducian a la ciudad.
La civilización trajo el drenaje, éste sorbió al rfo, y
yo me quedé triste, vagando por el cauce desierto, lleno
de pedregales y de hoyancos.
" "El rio quedó como el esqueleto de un fantástico
reptil fósil; diré mejor: quedó aprisionado en las acequias y en las tuberías, dirigido por el hombre, amansado, sirviendo, como los elefantes, para las tareas domésticas y de labranza. Se dejaba dócilmente conducir
por el ronzal, movía la rueda del molino, llenaba el baño . . . er.a la bestia gobernada y sumisa.
""Al abrir una llave de la tubería, el titán salía al
sol, resoplando, como si quisiese escaparse todo por am
y lograr su anhelo: ir a la Meca, como todo buen peregrino; llegar al mar, confundirse con el padre mar. En
las plazas públicas brotaba rugiente por los surtidores, subía cuatro metros y caía al depósito; luego, se
escurría por entre los rosales del paseo. El rio, terapeu-

Z7

�ta y misericordioso, la hermana agua, bullia en el corazón de la ciudad.
Yo, que perdi mi río de entre los jarillales, que en
vano lo buscaba junto al barranco, tenia la obsesión
de verlo en todas partes. Un día, el monstruo despertó ... "

Y aunque Brondo ya estaba lejano cuando la inundación de 1909, nos ha.ce un sentido relato de ella, más
sentido, cuanto que entonces perdió, ahogada, a una
buena parte de su familia en Monterrey.
Sabemos de cierto, por crónicas y estadísticas, que
fue el ganado menor el filón más explotado, entre la
ganadería de nuestro Estado, durante la época de la
Colonia, y don Santiago Roel nos asegura (Apuntes Históricos de N. L. ) , que a fines del Siglo XVIII, contaba
el Nuevo Reyno de León con 1'110,000 cabezas en reses
de pelo y lana, y que valian aquéllas, dos pesos la pareja y uno treinta la de las segundas. Asi pues, imaginamos nuestros semidesérticos llanos, nuestras enchaparradas colinas, punteadas de cabras y de oveJas.
En NUEVO LEON, el doctor Brondo nos hace l.a descripción de acento más bucólico, la más exquisita, de
la vida intima en las majadas; y la oportunidad de conocerlas asi pudo presentársele en la mejor forma, porque su padre fue el principal introductor de este tipo de
ganado en Monterrey, por luengos años. Unas vacaciones completas, en sus mocedades, las pasó entre pastores y ganados, acompañado de su amigo Alfonso Pérez;
~ de su anecdotario tomamos el siguiente párrafo:
" "Aquella mañana, ya tarde, me marché por el monte,
me asolee de lo lindo, maté dos liebres y procuré ~star de vuelta, en las majadas, a las cuatro horas de la
tarde.
28

" "Ya estaba allí Santos Sandoval -quien nos llevaba
provisiones a nuestra casa- y se marcharía al día siguiente con algo más de doscientas cabezas de ganado para
las matanzas establecidas por mi señor padre. Cada ~ercer
~ía, desde tiempo inmemorial, hacia Santos aquel viaJe. De ordinario salia de Monterrey una hora antes de
la salida del sol; Y con él marchaban dos grandes cabros nubios, con sendos cencerros al cuello. Estos ca?ros hacían el papel de cabestros, sin los cuales s·e ría
imposible la conducción de las reses , de 1a maJa
· da a1
mat a d ero.
" "Sacando algo más de doscientos animales cada tercer día, los rebaños más numerosos quedaban aniquilados en poco tiempo; pero mi padre, incansable batallador, hacia un viaje tras otro, por los Estados de Nuevo
Le?n Y Tamaulipas, en busca de criaderos de ganado, a
qmenes compraba sus engordas. y millares y millares
de r~ses, de pelo, de lana, iban constantemente, como
~olo~ias de hormigas, por los caminos, hasta el Cerro de
ª Mitra, de donde pasaban a las fauces insaciables del
monstruo regiomontano.
La descripción de la casa paterna y la evocación
de su madre, a pesar de su ternura, van sincera y llaname_nte alternadas con las de sus ardores propios de
los anos mozos:
" "Mi madre era una señora muy fecunda; estuvo
embarazada diez o doce veces. De modo que mi padre,
que empezó a construir una casita de dos O tres pie,
zas, se vió pronto en la necesidad de ampliar su casa
Y el personal que la servia. Compró más terreno, const:uyó más habitaciones, hizo una bonita fachada a su
fmca, que se ll.a~aba el número dos de lá calle de los
Rayón, Y daba vista al sol naciente.
" "La fachada mostraba un pasillo entre dos salones

29

'

�y éstos, con sendos pares de ventanas de hierro, que se

" "El General Bernardo Reyes era persona de buen
gusto; Y durante su gobierno la Alameda se había
puesto primorosa.

apoyaban en grandes losas de un mármol negro y barato que hay junto a Monterrey.
""En el pasillo, que daba a un corredor de tres arcos
dóricos, habia macetones con hierbas elegantes ...

" "Del departamento de los venados pasaba yo al de
los cisnes; en un estanque lleno de agua bogaban, majestuosamente, emplumadas góndolas, negras y blancas, que eran la delicia de los paseantes. Se perseguían,
se acariciaban, y recorrían el estanque en vertiginosa
rapidez, dejando a su paso una estela ondulante que empezaba en el pecho inmaculado. 8e sumergían buscando las hierbas del fondo; y en aquella operación permanecían muchos segundos, con las colas empinadas sobre la superficie. Al volver al aire, adquirían la forma
de la falúa romántica, y cascadas de perlas descendían
por el plumaje impermeable a confundirse con las aguas del estanque ...

""Ah, perdón! ::3e me fue el alma por donde quiso, y

con ·ella se marchó la pluma. Yo no iba a describir la capaterna; iba a otra cosa, y vuelvo a empezar ...

S~t

""Mi madre tuvo numerosos hijos, y, para ver de au-

xiliar en sus quehaceres domésticos, necesitó siempre el concurso de tres o cuatro mujeres (parientes,
ahijadas, mercenarias), casi siempre jóvenes, que nunca faltaron en casa.
""Y aquí entro en escena yo, de unos dieciocho años
de edad, engrosándome la voz y apuntándome el mostacho ...

" "Cada paso del tren eléctrico, por la calle le la Penitenciaria, me ponía alerta; hasta que al fin , con el alborozo de mi corazón, algún tranvía paraba y descendía
Pepa ...

Las muchachas de su época, a medida que aparece la cita, van quedando integradas por su pluma, al
paisaje regiomontano y a sus aconteceres.

Tuvo una sensibilidad muy especial de poeta bucólico, amante inveterado de la naturaleza, y lo mismo nos describe el paisaje serrano de la Mitra o de la
Sierra Madre, que nos traslada in mente a las campiñas
semi - desérticas de Los Ramones, a ia vera del Río Pesq ueria, en excursiones cinegéticas con el doctor Benigno Davis, su maestro. O al ambiente dulzón y sereno
de la citada tierra &lt;le sus mayores, la Villa de García,
a donde fue a despedirse de la abuela, en vísperas de su
viaje definitivo a Chihuahua:

P.ara ayudar a estudiar a una Pepa, una estudiante normalista que preparaba cierto trabajo sobre Historia Natural, se daba cita con ella todas las tardes en
la Alameda. He qui los momentos y el ambiente:
" ...llegaba yo ansioso, pareciéndome que llegaba
tarde, aun cuando llegaba con media hora de anticipación. Tenía para aburrirme de lo lindo, a pesar de que
pasaba grandes ratos de contemplación en el lote de los
,enados: un bello departamento, destinado a aquellos
animales, en el centro del cual se erguía un ciervo de
bronce.

" "Una hora en ferrocarril, hacia el poniente de Monterrey, y cai en la aldea de mi niñez ...
" "Anduve de casa en casa saludando a los amigos; y

30

31

t

�se pasaron los días. Conchita Narro ¡ qué linda estab1!
Una vez, en un baile, estuve a punto de 'cantarle'; pero
consideré yo mismo, G_Ue 1 raíz de una ausencia quizá
larga, la muchacha no confiaría en mi, temí las 'calabazas' y me concreté a bailar con ella como bailan dos
amigos que se aprecian mucho. La llevé a la improvisada
cantina del b::üle, donde había varios barriles ( que decíamos octavos) de cerveza helada; y hombres y mujeres bebimos a la mutua salud.
""iOh la gente pueblerina, sencilla y simpática! Había entre los bailadores muchos que preferían comer
duraznos a beber cerveza; y muchos que hacian am-bas cosas. A diez legu1s de la Cervecería Cuauhtémoc,
y en el corazón de la tierra de la fruta, se podían adquirir los dos vicios.
" "Me gustaba, como in illo témpore, almorzar guacamole, untado, como la mantequilla, en una pieza de
pan partida en dos mitades. Este era un 'emparedado
de aguacate'. ¡ Y el comedor de la abuelita! con aroma
de fruta y de hortaliza; con arcón muy viejo, para la
comida fiambre, visitado por colonias de hormiguitas
que, en hilera interminable iban en viaje redondo
desde la despensa de la abuela hasta la despensa del
insecto.

ta definitivamente sus reales. Ahí forma su doliente
clientela ; forja nuevas amistades; aprende a amar la
tierr a de s u adopción; Y ahí conoció a qui'en sin un dejo,d~ malicia siquiera, llama en sus apun{es autobiograficos "La Beata", "La Devota" o "La Religiosa". Ella
fue, en definitiva, la depositaria de su corazón de muchacho aventurero ...
Al finalizar esos tan citados apuntes, que fechó en
la propia Guerrero en 1929, termina con estas sinceras
Y apasionadas palabras:
"La Religiosa y yo celebramos en estos días las
segundas bodas, en unión de IJ.Uestros hijos, en quienes hemos inculcado el amor (sin localismos ni patrioterías), de nuestros dos países: Nuevo León y Chihuahua." •

Monterrey, N. L., 30 de Agosto de 1968

En el Otoño de 1902 llegó a Chihuahua, en compañia de su condiscípulo, el doctor José Morales (a quien
ya no mencionará más como "El Picos"), y se aposentaron en una casa de asistencia,s, en la cual, siguiendo
su relato, vemos aparecer también personajes que en
alguna forma están ligados a nuestra tierra: habla de
un pintor italiano, Decanini y de un ingeniero neoleonés,
Manuel Garza M'eléndez, que tenia una fábrica de cerillas.
En Ciudad Guerrero, a orillas de Papigochi, asien-

32

* . Este trabajo fue leido al in•gresar Genardo de León Torres a la
Sociedad Nuevoloonesa de Historia, Geografía y Estadística. N. del Ed.
33

�Profr. Dr. DIETRICH HAUCK B. M. A.
Unlveraldad de. Nuevo León e l. T. E. 8. M.

LA PERSONALIDAD DE ARISTIDE BRIAND
REFLE.JADA EN LA HISTORIOGRAFIA.

Bibliografía cronológica:
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Deutschland". Dresden 1928.
A. AUBERT: "Briand; sa vie politique, l'orateur,

son oeuvre". Paris 1928
A. KOLB:

"Versuch über Briand". Berlin 1929

.J. SISCO: "Aristide Briand. L'homme, l'orateur,
l'homme d'état". Paris 1930
V. MARGUERITTE: "Aristide Briand". Paris 1932
1933

P. ARMOR:" Aristide Briand Nazai Rien" París

R. HESSE: "Aristide Briand; o Primer Européen
Paris 1939
W. SCHURER: "Aristide Briand und die Trennung
von Kirche und Staat in Frankeich". Basel, Leipzig 1939
G. SUAREZ: "Briand. Sa vie - son oeuvre - avec
son journal et de nombreux documents inédits". Paris
1938 - 1952 (póstumo)
Tome I "Le Révolté circonspect (1862 -1904)"

35

�Tome II "Le Faiseur de calme (1904 -1914)"
Tome III "Le Pilote dans la tourmente

( 1914

1916)"

Tome IV "Le Pilote dans

la

tourmente

(1916

1918)"

Tome V "L' Artisan de la paix (1918 - 1923)"
Tome VI "L' Artisan de b

paix (1923 - 1932)"

E. STERN - RUBARTH: •·•Drei Maenner suchen Europa. Briand - Chamberlain Stresemann". München 1947
G. GROTHE: "Briand". Berlin 1948
K. D. ERDMAl\TN: "Der Europaplan Briand's im
Lichte der englischen Akten"; en: Geschichte in Wissenschaft und Unterricht. Offenburg 1950
F. H. LEONHARDT: "A. Briand und seine Deutschlandpolitik". Tesis de Doctorado. Heidelberg 1951
J. B. DUROSELLE: "Historie diplomatique de 1919
a nos jours". París 1953

W. HAGEMANN: "Die Europa - Idee bei Briand
und Coudenhove - Kalergi. Ein Vergleich"; en: Festschrift für L. Bergstraesser: "Aus Geschichte und Politik". Düsseldorf 19G4
A- THIMME: '"G. Stresemann, Legende u. Wirklichkeit"; en: HZ 181. München 1956
F. GEIGENMULLER: "Briand. Tragik des grossen
Europaeers". Bonn 19t:0

J. SPENZ: "Die diplomatische Vorgeschichte des
Beitritts Deutschlands zuro Voelkerbund 1924 - 1926.
Ein Beitrag zur Aussenpolitik der Weimare r Republik".
Goettingen 1966

H. O. SIEBURG: '·'GRUNDZUEGE DER FRANZOESISCHEN GESCHICHTE." DARMSTADT 1966
M. BAUMONT: "Briand". Goettingen 1967
En estos momentos en que la idea paneuropea,
defendida por nosotros los jóvenes con tanto entusiasmo e idealismo, ha cedido ante el regateo comercial de
los diversos países, en que las alianzas politicas son presididas por el interés egoísta de los acuerdos económicos y en que la propia idea tiene que ser sostenida en
Bruselas con fiera tenacidad, permítase a un alemán,
que se siente absolutamente europeo, dar a conocer aqui
en México a un hombre que fue de los primeros en defender Ja idea europea: Aristide Briand.
Dije "dar a conocer" y me parece justo, ya que no
hay hasta ahora ningún libro en español acerca de este gran poUtico francés. Sería sencillo para mi concretarme a hacer una reseña de la obra de G. Suárez: Briand,
sa vie et son oeuvre•·, cuyo último volumen fue publicado en 1952. No es mi intención, sin embargo, aligerar mi carga. Me propongo, pues, utilizar toda la bibliografía publicada hasta. la fecha sobre Briand, asumiendo, frente a ella, desde luego, una actitud personal.
No me interesa tampoco encasillar a Briand en su
dimensión politica. Mi propósito, por el contrario, es
ilustrar, desde los más diversos puntos de vista, el carácter polifacético del hombre que fue Briand. Me doy
cuenta ciertamente de que no será una tarea fácil, ya
que, sobre todo en las épocas decisivas, no es posible
separar al hombre del politico. No obsta nte, mis con-

36
37

�sideraciones recaerán fundamentalmente sobre el juicio
que de la personalidad de Briand han formado los historiadores.
se sabe que Brio.nd (nacido en Nantes en 1862)
fue once veces primer ministro francés y hasta 1932, afto
de su muerte, ministro de Relaciones Exteriores de Francia. También se sabe que firmó como responsable la
división de Iglesia y Estado, llevada a cabo en Francia
antes de la primera guerra mundial; que contribuyó
en puestos decisivos a que los alemanes perdieran la
primera guerra; y l}Ue después, empero, fue uno de los
primeros que estuvieron dispuestos a tenderle la mano
al enemigo vencido en señal de reconciliación (piénsese en Locarno o Thoiry). Con esto se han señalado ya
las etapas sobresalientes de la actividad política de
Briand y podemos volver a nuestro tema.
Si contemplamos el material fotográfico existente
sobre Aristide Briand, no es necesario ser un gran tipólogo para reconocer en sus rasgos y su porte algo revelador. Los biógrafo::; franceses al insistir especialmente
en su origen bretón ponen de relieve su carácter de celta puro, e influidos por la "Poésie de la race celtique"
de Ernest Renan destacan los rasgos de este "habitante
de la península", ras6 os que se desvian fuertemente de
lo romano. No es, sin embargo, mi intención adelantar
desde ahora ciertas observaciones psicológicas y mi posición personal. Más tarde volveré a ello. He aqui, por
lo pronto, la estructura de mi articulo: Obligado por la
biografía de Suárez, no me queda más recurso que dividir las obras sobre Briand en los tres apartados siguientes:

3. Modernas investigaciones posteriores, las cuales
forzosamente por lo general, toman Y elaboran sólo épocas o eventos particulares de la vida politica Y privada de Briand.
_1. Comencemos con una interpretación de la introducción de Gustav Stresemann (el gran contrincante
del francés, del lado alemán) a la obra publicada por
Artur Rosenberg: "A. Briand. Frankreich und Deutschl~nd", ("A. Briand. Prancia y Alemania"), que menciono en primer lugar en la bibliografía. ¿ Qué se puede
lograr con las pocas lineas de una introducción en cuanto a lo esencial de la personalidad de Briand?

Stresemann escribe (hago la traducción del texto
alemán): ªBriand personifica la idea del acuerdo alemán - francés por la continuidad de sus esfuerzos muy
especialmente" 1). Esta es una oración bastante pobre
en cuanto a fuerza de exposición; frases parecidas lanzaban. Y lanzan todavía hoy los politicos. Importante
es qmzás la insistenria en la "continuidad de 1
_
f
" s·
.
.
os es
uerz~s . i se quisiera ir más lejos, se podría quizás
apreciar vagam-ente la silueta de un hombre que quisiera llevar hasta el fin la resolución de un problema
en el que ha puesto la vista.

l. Los precursores de Suárez, sólo utilizables en
forma limitada en cuanto a sµ valor de contenido.

Como se trata de una compilación de discursos se
alaba la elocuencia: "La elocuencia de Briand, hay ~ue
disfrutarlo co1:°o una experiencia puramente personal.
Entonces se siente, cómo el hombre que está hablando se deja arrastrar poco a poco por el tema del que habla; cómo surgen ante su mente los recuerdos cómo ve
ante ~i ciertos momentos de su vida, como si' hubieran
ocurrido unas pocas horas antes, Y cómo finalmente
su corazón vibra con lo que discute Y cómo arrebata

2. La obra del propio Suárez, que es única en su
totalidad, y

1) "Briand verkoerpert den G d k
Ausgleicbes durch die Kontinui:a ~n e~ des déui:3ch - franzoéslschén
derem Masse."
e se ner Bemuhungen in beson-

38

39

�a los demás" 2).
Esta cita ya permite formarse una idea mejor. El
propio Stresemann, buen orador él mismo, se siente entusiasmado por la fuerz.a persuasiva del vehemente francés, aunque en ocasiones fue su contrincante, pero también con frecuencia su compañero. (Precisamente en el
•
1
'
momento en que apareció el libro en Alero.ama,
parecia
estrecharse politicamente el acercamiento entre los dos
estados.) Así como, una y otra vez, amigos y enemigos,
describen la elocuencia de Briand, ya como un instrumento diabólico para la demagogia o como medio para
fines buenos, así también admite Stresemann, a qué
ºTado se dejó influir él mismo. Va aún más lejos, Y
~ue por el tono de lo escrito, se puede observar cierto
sentimiento de simpatía. A juzgar por el contenido debe haber comprendido exactamente la esencia "Briandi~ma", lo improvisado, lo impulsivo, la extraordinaria
memoria del orador y el entusiasmo personal por la materia que defendía, sólo con lo cual -se puede ganar Y
convencer al auditorio.
El talento oratorio de Briand forma parte de su
personalidad, pero sólo señala un aspecto de ~lla. Stresemann no da noticia de otros rasgos de Br1and en su
•uólogo
ya que probablemente no era esa su intención;
1
,
•
pero en el mismo librito se encuentra todavía otra mtroducción, la del editor A. Rosenberg, que puede aprovecharse bien para nuestros fines: "Briand nació con el
estigma del hombre político, una necesidad apasionada de dej.ar que el ambiente actuara sobre él y buscar influencia en él. La conciencia de clases, que une

a todos los humillados de todo tipo señaló la dirección
a este impulso politico. El sentimiento de su origen inferior que con frecuencia se le echaba en cara en forma
grosera ya en época temprana los que lo rodeaban, agregado a la melancolia bretona y a un sentimiento
ardiente del honor, despertaron en él un fuerte sentido de hermandad con todos los oprimidos y desposeídos de sus derechos. Aquí tiene su raíz lo revolucionario de Briand; son tales su genuidad y pureza
que éstas sólo pueden darse por la fuerza de la vinculación. Aquí tiene su raíz aquella sublevación contra
toda dictadura, contra el imperialismo, contra el chauvinismo nacional, contra toda clase de intolerancia, que
a través de la décadas fue la fuerza motriz elemental
de su proceder político, pero que también más tarde,
cuando se había perdido lo elemental y revolucionario
permaneció como la fuerza básica de su actividad po~
lítica" 3).
Lo que Rosenberg enfatiza especialmente, es el
"sentimiento de origen inferior". En los círculos diplomáticos franceses, especialmente antes de la primera
guerra mundial, pasaba Briand, hijo de un hostelero,
seguramente como un ''parvenu". ¿Fue esto lo que :il
principio hizo de él un ardiente socialista? ¿ Está aquí

2) "Die Briand'sche Beredsamkeit mu_ss man als ~in rein persoenliches Erlebnis geniessen. Dann empfmdet man, w1e der Mann,
der da spricht, allmaehlic-h fortgerissen wir? von de~ stoff, . über
den er spricht, wie die Erinnerungen vor 1hm aufste1~én, :v1e er
o-ewisse Momente seines Lebens vor sich sieht, als se1en s1e vor
~enigen Stunden geschechen. und wie schliesslich sein Herz mitschwingt bei dem, was er spricht, und wie er andre mitzureissen
versteht."

3) "Briand war geboren mit dem Stigma des politischen Menschen, einem leidenschaftlichen Bedürfnis, seme UmweJt auf sich wirken zu lassen und Einfluss auf sie zu suchen. Das Klassenb~wusstse~n; das die Zurüc~~ese~zten jeder Art zusammenschliesst, gab
d1zem pol!t1~ch~n D:ang _me RI~htung. Das Gefühl seiner niedrigen
:f{e1 kunft, die . 1hm m semer fruhen Zeit von seiner Ungebung oft
m roher__ -yv-e1~e vorge worfen wurde, bestaerkt von bretonischer
Schwermutigke1t und breu.nendem Ehrempfinden wecktén in ihm eín
starques Zusa°1:mengehoerigkeitsgefühl mit allen G'edrückten und
~ntrechteten.. H1er wurzelt das revolutionaere in Briand; es ist -von
Jener Echtheit und Lauterkeit, diénur der Zwang der Zugehoerigkeit
zu g~waehren verma~. Hier wurzelt jene Auflehnung gegen allen
;1.uton~a:ren Machtw1llen, gegen Imperialismus, gegén nationalet
Chauvm_ismus, gegen jede Art von Intoleranz, dié Jahrzehnte hin~urth die elementare Triebkraft seinés politischen Hlrndelns war, aber
.;~.ke!~ª~i:b."als das Elementare lund die Kraft seines politischen

40

41

�la raíz más profunda de la "huelga general"? Un P-0incaré, a causa de su origen, hubiera sido un mal luchador de tal idea. - A lo aquí citado, poco se puede agregar. Está minuciosamente examinado y formulado Y,
a pesar de la brevedad, profundamente investigado. Sólo hay que considerar una cosa: El Briand que aquí
se alaba, es el ganador del premio Nóbel de la paz,
el estadista francés más eficaz de aquellos años, y cualquier crítica hubiera estado fuera del lugar.
Al mismo tiempo ª'Pareció también la biografía de
Briand, escrita por Aubert, llena de admiración.; muestra lo que Briand, como francés, hizo por la paz interna
de su país antes de 1914 y lo que logro en el punto culminante de la guerra por la victoria de los aliados.
La obrita es apenas &lt;l i g n a de I e e r s e, más cuanto
apareció an.tes de que fuera conocido el plan europeo
de Briand. La personalidad y el carácter del "héroe"
están cortados por el patrón "Para grandes hombres".
De igual manera ocurre con el "Versuch über
Briand" ("Ensayo sobre Briand") de A. Kolb. Se
queda ciertamente en su ensayo. El estilo se asemeja
mucho a los libros para jovencitas publicados antes de
1900. La autora se entusiasma por su ídolo, pero principalmente se ocupa de si misma, de cuartos de hotel
parisinos, Pan - Europa y entremeses. De vez en cuando
se mezclan exclamaciones enfáticas sobre Briand, al
que considera un artista (?) y que es festejado en una
especie de visión del futuro como primer presidente
de una alianza d·e pueblos pacíficos.

pe de Richelieu Y Mazarin" 4). Predomina lo demoniaco. Casi causa pavor.
No es tan fácil juzgar la biografía de J. Siseo sobre Briand. Por cierto que también cae en el error
de la falta absoluta de critica, pero cuando menos la apoya con razones. Por todos lados se vislumbra el orgullo del francés por su gran compatriota. Las descripciones de la personalidad que da Siseo, son parciales pero muy interesantes:
"Aristide Briand est essentiellement un méditatif.
Certains adversaires ont cherché a propager contre lui
une réputation de négligence ou de paresse. Ríen n'est
plus faux ríen n'est plus in.juste. Dans la méditation il travaille d'un labeur utile et attentif.- On a dit aussi, avec
:::nalveillance, qu'il était sans volonté. Ce n'est pas vrai.
On en a eu la preuve lorsque gráce a sa fermeté et a
son tact, on a pumener a bien la réforme si délicate de
la Séparation.- On a eu la preuve de son énergie lorsque
Président du con.sil, en 1910, il a du tenir tete a une grese présentait, était clang·ereuse pour la tranquillité du
pays.- On a eu encore la preuve de la volanté tenace et
persistan.te de son esprit dans toutes les opérations et
co~versations diplomatiques auxquelles n a pris part, depms la guerre, et qui ont abouti aux résultats éclatants.~~e autre caractéristique de sa maniere d'etre, c'est son
evidente bont~. II s'en voudrait de causer chagrín, meme
a un adversa1re. II ne connait pas la haine, il ignore
toute rancune" ( pp. 13 9 - 14 o).
Este es un ejemplo típico de la imagen - Briand de
Siseo. El también ve solamente al hombre cubierto de

Cuando A. Kolb en solo un pasaje nos cuenta su
mayor experiencia, su entrevista con Briand, tal experiencia se reduce a lo puramente óptico: "La fisonomía está completamente dominada por los ojos"; "boca sombría", en resumen: "Máxima potencia del diplomático adiestrado y un experto del poder de la estir•

4) "Die Physiognomie wird ganz und ga,r von d
beherrsdt"; "!insterer Mund''. "Hoechste Potenz des geschult::
t~gen Diplomaten, eines Routiniers der Macht aus dem Dause' n • h
heu's und M-azarin's".
,.,1c e-

42

43

~U::i~

�gloria de fines de la década de los 20, cuando trae el
pasado .al presente. La última oración quizás no corresponda completamente a la verdad, pero eso queda por
demostrarse al hablar acerca de la obra de Suárez.
Tod!l.vía hay una oración digna de mencionarse Y
que podría haber cerrado el libro: "Briand est bien
1·un des hommes, qui ont le plus et le mieux serví á
la cause de la France, de la démocratie et de l'humanité" (p. 147).
En forma todavfa menos crítica procede _v. M~rgueritte, cuya obra es más bien una novela biográfica
que un tratado científico. Juzga .a Briand acusando una
antipatía personal contra Poincaré, ve en aquel prácticament1:, sólo el polo opuesto de Poincaré. Al hacerlo
asi. llega con un impulso patético hasta el ámbit~ del
mito. Le parece increíble, y no se adapta a su visión
del mundo general, el hecho de que los grandes espíritus
puedan surgir de las capas inferiores del pueblo. Asl
pues inventa un árbol genealógico noble: "Une légende chuchote qu'au eang des humbles parent~ - et j_e
ne verrais a cela ríen de désobligeant celui d'une vieille noblesse aurait été melé. "Con entusiasmo patrió.ico continúa: "Ce ne serait pas la premiere fois, cer
tes, qu'E&gt;n des veinea:1 francaises seve populaire et seve
c:c.ristocratique se cuntondraient" (p. 12). "La sangr1:,
es una savia muy especial" (Goethe), especialmente la
azul.
Pero Margueritte no p'.il.rece haber estado completamente convencido de su leyenda, pues al dar juicio total sobre el hombre - Briand, opina: "II est, dans
son affinement, resté peUple. Indulgente aux bonnes
volontés, sa cordialité pour qui l'aime, est parfaite, comme est souveraine sa méprisante indifférence pour qui le
hait. Distant, au fond, avec la plupart. Mais qui ne le
serait pg,s apres tant de traverses? 11 a, par le temps

44

•

qui court, cette singularité: sa pro bité, son intégrité
sont éclatantes" (p. 342).
También es muy alabado Briand por su antiguo colabondor Raymond Escholier en su obra "Souvenirs
parlés de Briand et Entretiens avec Briand" (París
1932), pero desafortunadamente no me fue posible
adquirir esa obra. G. Suárez, sin embg,rgo la consultó
continuamente para su libro, como lo asegura en repetidas ocasiones; así pues no creo haber perdido algo
esencial.
Para seguir un orden cronológico, es necesario mencionar aqui a P. Armor, que también ensayó una biografía parcial de Briand, es decir, sólo describe aquellas épocas que pasó el estadista en St. Nazaire. El
patriotismo local levanta aqui encrespadas olas, la mera introducción es digna de conservarse para h posteridad: "Nous avons eu pour but que de vous faire
connaitre ce que fút, a Saint - Nazaire, la vie de notre
illustre compatriote A. Briand! Cela: c'est de la Gra,nde
Historie! "En realidad podría uno detenerse aquí, el
contenido total es tan pobre como el principio. Aqui
nos informa un buen burgués lleno de orgullo, como de
un revolucionario malo se hizo un buen republicano
Y además un hombre muy importante, al grado que
podría utiliz~rse como letrero para gloria de la ciudad
de St. Nazaire. Todo el libro sería quizás recomendable para la impresión de un devocionario para ancianas.
Al acerc1rse la segunda guerra mundial, se destacó
lo inmutable en la valiosa obra de Briand; las mentes
perspicaces se dieron cuenta de la catástrofe que significaba el fracaso del concepto europeo y de la necesaria
renovación de este concepto; asi debía apreciarse desde un punto de vista totalmente distinto la personalidad
de Briand.

45

�Su obra de ,p az había estado expuesta a diversos ataques, todavía durante su existencia Y especialmente poco des.pués de su muerte. Historiadores como
Jacques Bainville, le reprochab3.n el haber sido engañado en cuanto a las garantías de seguridad y afirmaban que Francia había ganado frente a Alemania, en
1918, debido a la política refinada de Stresemann, quién
era considerado intelectualmente superior, pero un Mefistófeles prusiano pernicioso para Francia. Se afirmaba
Que el idealista Briand había sido atrapado por Stresemann, el zorro. Tales reproches fueron rechazados nada menos que por Sir Austen Chamberlain ("Englische
Politik, Erinnerungerr aus 50 Jahren". Essen 1938.
"Política Inglesa, Memorias de 50 años". Essen
1938): "Estas acusaciones se consideran sin fundamento por aquéllos, que como yo, trabajamos juntos a diario con ellos" (Stresemann y Briand) "durante los años más felices de su acuerdo. No son aplicables a ninguno de los dos. No hay aquí ni un canalla ni un engañ9.do, sino un gran alemán y un gran francés, que, en
medio de las ruinas de un pasado ensangrentado por
todos lados, esperaban erigir un nuevo templo de la
paz." Sigue diciendo: "Si le es permitido a un sincero
amigo de Francia, decirles a los franceses lo que Briand
hizo por Francia durante siete años, diría esto: Le dió
el dominio moral sobre Europa, así como el respeto y
la confianza de ambos hemisferios." (Citado por R.
Hesse, p. 227) (5).
5) "Diese Anschuldigungen erscheinen all denjenigen gegensstandslos. die, wie ich, w:aehrend der glücklichlichsten Jahre mit
ihnen zusammen gearbeiteti haben. Sie traffen auf kéinen von beiden
zu. Es gibt hiér weder eineu Schurken noch einen Betrogenen, sondern einen grossen Deutscheu und einen grossen Fra.nzosen, die, inmitten der Trümmer einer allénthalben blutbesudelten Vergangenheit, einen neuen Friedenstémpel zu errichten hofften.'' - "Wenn es
c•inem aufrichtigen Freuntle Frankreichs gestattet sein sollte, den
Franzosen zu sagen, was B?"iand für Frankreich sieben Jahre hindurch
getan hat, so ist es dies: Er hat ihm die moralische Vorherrschaft
über Europa verschafft, sowie die Achtung, das Vertraunen der beiden
Hemis_phaeren."

46

De tales convicciones brotó también la breve biografía de Briand, que publicó R. Hesse. Esta no ofrece
mucha enseñanza histórica. Es más bien un llamado
patético en la víspera de la segunda guerra mundial
"a todos aquellos que se niegan a reconocer lo inevitable de la masacre guerrera." "A todos los hombres de
espíritu bueno" va "esta descripción de la vida de un
hombre, lleno de un deseo justo." Con tal convicción
muestra Hesse "como Briand se liberó rápidamente de
las ideas de una lucha de clases, de la lucha de los franceses entre si, así como de los conflictos nacionales,
para llegar a la idea de una unión europea y finalmente
planetaria; de eso se trataba aquí" 6).
Tod3,vía antes de la segunda guerra mundial W.
Schurer abordó parcialmente el problema de la política de Briand, precisamente su ley de separación, que
dividiría definitivamente en Francia la Iglesia del Estado. También Schurer no duda que esto haya sido un resultado de primer orden; ve, sin embargo al legislador
mismo con algo menos de idealismo. No es Briand, el
anciano apóstol de la paz, el que ha de ser descrito,
sino el polftico todavía joven que apenas había salido
de la fase radical - socialista. Pero ya entonces era
"el táctico parlamentario y mediador nato, que calculaba sus palabras de acuerdo con sus oyentes, que trataba incluso de comprender las ideas y emociones de los
que lo escuchaban durante su discurso, para atacar
el asunto de sus argumentos de acuerdo con ellas". Pero: "La convicción que tenia, pasaba a segundo término en el momento de la solución práctica de una cues. 6) • .. an all diejenigen, W{llche es ablehnen, die Una.usweichchhchkeit des kriegerischen Massenrnordes azuerkennen " "Allen
Menschen guten Geistes ... " gilt "diese Lebensbeschreib~ng eines
Mannes, der erfüllt war von dem rechten Wollf•n" "
w· B · d
sich
h b f
·
· • • 1e rian
. rase
e reit hat von den Ideen des Klassenkampfes des
~~~~ites de~i Franzosen untereinander sowie dér nationalen 'Konschli~ss~:h
zuud~m Gedanken einer europaeischen und
hier."
r se en
mon; das aufzuzeigen, darum ging es

;:;~!t~e:

47

�de Poincaré, que tenia como meta poder utilizar los
templos para festividades cívicas o nacionales (p. 77).

tión" (p. 70) 7) •
Esta última observación da en el clavo _Y hace
nte un aspecto de la táctica de Bnand. Y
saltar clarame
t de sus prácticas Y politicas,
no solamente un aspee o
.
cto de su carácter. Schurer ve, en
;~n:~::~~:nd:t r:::: proteico: "Bri~n~ si~tió
.
t d el impulso de llegar a d1stmgmrse.
Juven u
. a de la Huelga General, se conpublicación de la ide
d
;ó de la informa. t"ó en diputado· con la a opc n
v~r id la ley de división entre Iglesia Y Estado, logró u~
:~:ist:rio, Y con la .3jecución de esta ley llegó hasta Primer Ministro" (p. 127) ·

de;:: ~~

rcástico pero el autor se vuelve aún más
Esto es sa
'
d 1 h elga
. "
no se volvió a saber nada e a u
mordaz. Ya d s encontró en el Palais Bourbon, Y su
f!Ell1eral, cuan o e la relación entre Iglesia Y Estado
manera de arre!lª~o ajeno que era su carácter a las
es u~a prueba iá:ticas" (p. 127 ) 8). Schurer llega hascuestiones ecles
"ón de la problemática religiorle toda comprens1
ta nega . tifica con la argumentación de que el entonsa, Y ~o _Jus h
aprobado en su informe en 1905, coces m1n1stro aya
• ºó
.
dor
de
la
ley
de
división,
una
propos1c1
n
mo dictamma

P:

Tlamentarlsche Taktlker und Unterhaendder geborene
seinen Zuhoeren berechnet, der sogar
ler, der seine Worte nacen seiner Zuhoerer wa.ehrend seiner Rede
die O'edanken und Regu°cf
Gegenstand seiner Ausführungen entszu erfassen S\:Chte,
Uberzeuguxrg, die er hatte, t:at im Au:
prechend anzupacken.h
Loesu.....,. einer Frage in den Hmtergrund.
enblick der praktlsc en
-o
7) " • • .

~~•'Df:

g

t Briand seit den Tagen seiner Jugend.
8) "Zur G_~ltung ~ra::: ~edankens vom Generalstreik wurde er
nd
Mit der Verku _igu~;r Ubernahme der Berichterstattung für das
Abgeordneter, Illlt . ht er etnen :Ministerposten und mit der DurchTrennungs?esetz erre~c e wurde e1· soga1· Minlstérpraesident." "Vom
Cührung dieses Gese :ies
ichts mehr als er einmal 1m Palais
Generalstreik hoerte_ ma:nz: Art der Regelung des Verhaeltnisses
Bourbon war, udnsdt!; 1!t ein Beweis, wie fremd sein Inneres doch
von Kirche un
b t d"
eigentlich kirchllch - religioesen Fragen gegenü ers an .

48

Sin embargo, después de leer la obra de Schurer,
no se puede afirmar que el autor no haya dejado ninguna buena cualidad a Briand. Al contrario, se tiene
la impresión de que se preocupó por la mayor imparcialidad posible. Ve tanto las debilidades como los valores.
Briand era un politico práctico. El formar mayorías
y guiarlas era su gran capacidad. Anteponía la vida a
la teoría: "II n'y a d'absolu en rien, tout, hélas, est relatif". (Esto corresponde otra vez exactamente a lo mencionado anteriormente). "'Compensación y compromiso;
no lucha ni una clara previsión de la meta eran la manifestación de su ideología y de su concepción de la vida" (p. 129)9).
Con esto hemos escuchado otra opinión que contrasta con el coro precedente de absoluta benevolencia.
No me es ciertamente desagradable, ya que en el fondo
se encuentra la disposición a la imparcialidad. Tengo
la impresión de que Schurer no lo ha dicho solamente para: sostener otra opinión, a costa de lo que fuere.
2. Tras este acercamiento cronológico, con pausas desiguales, en lo que respecta a calidad, hemos de situarnos ahora frente a la cima indiscutible de la interpretación de la personalidad de Briand, frente a la biografía monumental que nos ofrece G. Suárez en seis volumenes. Es una obra ~igantesca y al mismo tiempo cuidadosamente pulida, meditada y fundamentada en todos
los aspectos. Todo el legado manuscrito, todos los discursos y eventos importantes y también una gran parte del
material fotográfico existente, se compilaron aquí, pround
vor
und
und

9) "Briand war ein Praktlker der Politlk. Mehrheiten bilden
sie leiten, das war selne grosse Faehigkeit. Das Leben kam ihm
der Theorie ... ". "Ausgleich und Kompromiss, nicht Kampf
kJare WiUensbildung waren Ausdruck selner LebensaufCassung
Denkart."

49

�vistos de amplios comentarios. Pero lo más satisfactorio reside, según mi opinión, en la posición personal que
el autor adopta frente a la figura de su "héroe". El
lector no sólo se familiariza con todas las frases politicas y personales de la vida de Briand, sino que adquiere un exacto conocimiento de la política interior Y
exterior de Francia en la época de la Tercera República.
He de limitarme de nuevo, en mi tema, a buscar
lo puramente personal, y así trataré de reproducir este aspecto separadamente, según los diferentes volúmenes.
a) Le Revolté circonspect (1862 - 1904)
Las influencias a las que uno está expuesto en 1~ juvent u d , son las m ás decisivas. Esto es una verdad tr1val,
pero me pre gunto si la ascendencia y el ~edio no son con
•
más decisivos para la formación
del hombre
.
f recuenC ia
.
.,
Tanto Briand como Stresemann, así como tamb1en Clemenceau venían de circulos de pequeños burgueses. ~l
que tales personas lleguen a ser genios, es una casualidad ínfima. Pero Briand tenia, en contraste con l~s
otros dos algo genial en si. Su personalidad estaba dividida y ~ada vez que su carrera cambiaba, surgía un
hombre nuevo. ¿De dónde le venia esta capacidad? No
parece que lo haya heredado de sus padres, quienes por
cierto tampoco eran de origen noble. Quizás uno de sus
maestros ejerció considerable influencia en él. Parece
aue de "Papa Genty" ª'Prendió a elaborar discursos, Y
~ no prestar atención a su apariencia personal. Los compañeros lo llamaban ya en la escuela "l'arrangeur", porque tenia predilección por solucionar disputas. Por lo menos así lo comenta Suárez. - A las mujeres las amó precozmente: "Déja tres tot il exerc,a une réelle séduction
surles femmes, mais pas a la meniere d'un chasseur,
d'un Don Juan. II était tendre, pensif, avec un fond
romanesq~e" (p. 27).

50

Entonces todavía se prestaba de buen grado a la
influencia de otros, eomo lo demuestra su compenetra. ción con Fernand Pelloutier, el reformador del mundo:
"Pelloutier avait toutes les patientes et obscures qualités qui manquaient a Briand .. Sa vie de chercheur,
d 'expérimenteur, était dévorée par l'impatience de régénérer l'humanité avant samort qu'il sentait tout proche" (p. 43). Este amigo parece también haber sido la
causa de la inclinación de Briand al socialismo y anticlericalismo.
Briand era ya abogado, cuando se enamoró seriamente de Jeanne Giraudeau, la esposa de un rico burgués. Suárez escribe acerca de ello: '''Sa curieuse vie
ne cesse d'etre traversée par l 'amour. Elle ne s~en
sépare jamais. Se qu'il y a en lui de généreux, d'un
peu mystérieux mais de supérieurement compréhensif
a !&gt;Partient a l'amour'' (P. 7 4 )_. Aún más interés se nota
en una observación adicional del autor: "La nature
l'associait a la femme par un mélange rare de dons et
de défauts." La capacidad intuitiva de Briand no h tenia por casualidad: ''Le secret de sa force en politique
fut de n'avoir été étranger a aucune faiblesse humai::ie"; Y "il concut la politique un peu comme l'amour."
Esto permite ya una visión bastante profunda.
Suárez también era franc~s, esto no hay que olvidarlo. Le dedica mucho espacio a los lances amorosos de Briand y les da también mucha importancia :
"La tendrese féminine, le parfum de la . séduction le
climat passionnel lui étaient indispensables comme ~ne
source de sensations qui entreten.aient sa sensibilité agrandissaient son horizon, reculaient ses limites ;sychologiques. Les plus beaux instants de sa vie publique
furent ceux ou il aima. Chacune de ses victoires correspond a l'éclosion d'un sentiment nouveau, a la naissanr;e d'émotions profondes" (p. 75).

51

�La aventura con Jeanne se desenvolvió en forma
sumamente penosa. Hubo escándalo, pero a Aristide no
le entró pánico. "Les adversaires de Briand avaient cru
tra.quer a Toutes - Aides (lugar donde habfa sido sorprendido en flagrante delito) un homme désorienté par
son aventure, affolé par le scandale. Il sortait de l'epreuve plus aguerri qu'il ne le fut jamais" (p. 106).
Ahora se vuelve realmente revolucionario, luchador de
la hue lga general: "On trouvera maintenant l'ardent
~wocat dans toutes les manifestations ouvrieres. Il a
décidément fait peau neuve. Il est définitivement conguis aux idées de F. Pelloutier" (p. 108).
Pronto alcanzo un lugar en la jerarquia de los reYolucionarios. Cuando amenazaba dividirse el partido
por el asunto Dreyfus, mostró por primera vez abiert~mente su empeño en el compromiso: "Briand voula1t
l'union. Ce phénomene psychologique se renouvellera
chez luí avec une forme croissante, a mesure qu'il étendra les limites de son champ d'action. 11 divise par tactique, quand il ne peut pas faire autrement. Mais le
but final c'est l'union. Il reste en tout plus sentimental qu'idéologue" (p. 296).
Como a muchos franceses, a Briand le gustaba pasar sus horas libres pescando. Suárez toma este aspecto para demostrar también su conocimiento del ser huPiano: •º'La stratégie du ,pecheur pour capturer la prole
im·isible, sous le flot lourd, fut peut - etre la source ou
n pulsa ses meilleurs lec,ons pour manier la substance
humaine" (p. 347). El entrar en mayores detalles nos
IIevaria muy lejos. El asunto de las huelgas, la constante amenaza de la. división del partido, las luchas
con la iglesia, etc., han de constituir solamente el ambiente en el cual actúa el hombre - Briand- Suárez se
repite naturalmente con frecuencia, especialmente al
elogiar la actividad de mediador de Briand, poniéndola
de relieve como uno de sus rasgos de carácter principa-

52

les. Pasemos al segundo volumen, en el cual trata Suárez
¿:cerca de la actividad de Briand en la poUtica interior
francesa hasta 1914, que finalmente culminó en la consolidación interna de Francia.
b) Le Faiseur d,~ calme (1904 -1914)
Los primeros capitulos tratan en gran parte de
los esfuerzos de Briand por el "Rapport sur la loi de
Séparation". Al contrario de Schurer, vierte Suárez un
elogio sin limites en lo que se refiere a la actividad de
Briand en este campo. "11 était devenu, avec l'expérience, comme une sorte d'encyclopédie vivante de la loi. Il
la modelait, au fil des jours, en r ectifiait les contours,
en dessinait la silhouette historique. A mesure que s'allongeait le chemin, c¡ue les détours se multipliaient, il
cueillait les idées qui se pressaient autour de lui, les
~~.ssouplissait a sa forme, les poussait dans le moule
de ses conceptions. Et les lois des autres devenaient
la sienne, par une sorte de phénomene d'osmose dont il
était seul a pouvoir user sans rien céder de lui - meme"
(p. 40).

La capacidad de adaptación y carácter proteico de
Briand están transcritos casi en forma poética. Es evidente que el autor s~ habfa prenda.do de su personaje
y aqui esta actitud se pone perfectamente de manifiesto.- Pero tal actitud puede transformarse también
en una manifestación de insuficiencia, si de propósito
pasa por alto defectos o los trata de disimular. Asi por
ejemplo, culpa a Suárez únicamente a Jaurés de que
Briand abandonara por motivos egoistas el partido
socialista en 1906, aduciendo que Jaurés no soportaba
a su lado a otros superiores a él. "Briand partait, le
coeur en paix. II av(l.it donne au socialisme plus qu'il
avait recu de lui. "De aqui en adelante el éxito siguió
una linea ascendente. El impulso por el poder exigía también de Briand, como de todo aquel que se ha rendido

53

�a él, un tributo de carácter. Suárez se expresa con
mayor delicadeza: "Chez luí; le sens des réalités avait
déja fait son oeuvre. Sa virtuosité s'exerc,ait dans les
méthodes plus que par les príncipes ... On a dit de luí
qu'il avait éte un corrupteur de doctrines, un dissolvant
eles parties. A la vérite, il les absorbait, les melait, en
les fac,onnant a son esprit" ('P. 91). Cuando llegó _ a
"Président du Conseii" en Julio de 1909, es decir cuando
había llegado prácticamente a la cumbre, demostró cualidades histriónicas, por las que Suárez se dejó engañar: "Devant la rapidité de cette asc~nsion, il éprouvait
le vertige de l'homme qui atteint subitement par un
escalier secret le sommet d'une tour de laquelle il se
voit plus haut qu'il ne l'eut jamais suppisé."
Hasta aquí lo dicho por Suárez es inobjetable; a
pesar de que Briand se había dirigido a esta meta por
medios posibles; el vértigo vino con el tiempo. Pero ahora no se justifica ia ingenuidad de Suárez: "Ce qui
est touchant, c'est son étonnement, sa timidité devant
le succes, la modesti.;i avec laquelle il accepte un grand
role" (p. 225).
No se me tome a mal el que pong~ a esto último
una gran interrogación..
Además no es esto lo único. Ni aun un biógrafo
d.e la categoría de Suárez logra proveer a un hombre de
una aureola y presentarlo como un inocente (o degradarlo), más aún cuando este hombre por su papel en la
vida, no podía ser un santo. Tomemos como ejemplo
la huelga general de los ferrocarrileros. La derrota
casi genial de esta rebelión logr.ada por Briand es disculpada por Suárez diciendo que en aquel entonces constituía un peligro para el . Estado. ¿No es precisamente
así como ocurre con toda empresa de esta naturaleza,
cuando adquiere proporciones gigantescas? ¿ Y quién
había defendido tan calurosamente la huelga general,
54

como medio para doblegar al gobierno? La cosmovisión
cambia generalmente con la posición social o según el
volumen del bolsillo. En eso no difiere Suárez: •··c•est
~Jors qu'apres .avoir enseigné au prolétariat la greve
générale,_ Briand enseigna aux gouvernementa, présents
et a vemr, la méthode la plus vigoureuse pour briser
la démagogie syndicaliste" (p. 277 - 278). Los tiempos
cambian; en lugar de buenos obreros, que en el primer
volumen luchan por sus derechos, tenemos en el segund~ v?lumen proletarios y demagogos; en lugar de capltahstas Y explotadores, ciudadanos contribuyentes. Esto se podría haber descrito en forma más objetiva.
Dos capítulos más adelante, bajo el titulo de:
"Briand, prophete da la sécurité nationale" (1903) se
tr~ta el tema del servicio militar obligatorio. Briand luc_ho ~ntonces por un servicio militar de tres años (ahí
ta.mb1én se preparaban para conservar la paz), ya que
P1 esentía la guerra mundial. Suárez hace resaltar el he-cho d_e que Briand, al actuar asi, ponía en juego su popularidad.
El volumen termina con el comienzo de la primera
guerra mundial Y una extensa descripción adicional del
'desorden mundial reinante en aquella época. Para estudiar problemas de esa naturaleza, basta con echar mano de los periódicos actuales.
c) Le Pilote dans la tourmente I (1914 - 1916)
Voy a suprimir ios teatros de guerra y los eventos
políticos restantes de esos dos años. Esta descripción
ocup.a casi todo el tercer volumen. Con un ahínco digno
de admiración, se reunieron y evaluaron telegramas informes de guerra, llamadas del ejército, etc. Así surgió
una obra histórica de la primera guerra mundial, que
a pesar de estar escrita desde el punto de vista francés
trata de hacerlo con la mayor objetividad.
'
55

�P.ara la presentación de mi tema, interesa más otra
vez, lo personal, que aquí casi sale perdiendo. Es cierto
que Suárez menciona de vez en cuando el ardor con que
Briand defendía sus ideas y planes - así por ejemplo
la expedición a Salóuica y en general el frente de ataque oriental, que en último término deberían llevar al
éxito - alaba plenamente la firmeza de su "héroe" en situaciones complicadas, etc., pero en general se encuentra bien poco en este volumen.
Interesa destacar la confrontación entre Briand Y
Lloyd George.
Los dos estadistas simpatizaban desde un principio
y se cuenta que el iuglés dijo en una ocasión: "Briand

est l'qomme le plus intelligent du ministere" (p. 94).
Lo que realmente resultó exacto,
d) Le Pilote dans la tourmente 11 (191G - 1918)
Los informes sobre la guerra continúan. El gobierno de Briand estaba expuesto a los reveses en los eventos y en. las simpatías oscilantes del pueblo. Después de
mucho ir y venir es derrocado en marzo de 1917. Suárez
está verdaderamente desconsolado. Precisamente cuando la victoria era casi segura - exclama - tenia que ser
derrocado Briand.
Clemenceau pudo entonces achacarse el triunfo completo: "Ce n'est pas diminuer l'immense part de Clemenceau dans la victorie que de restituer a Briand celle qui lui revient. La farouche volonté de l'un fit mer;eille, mais a quoi eut - elle serví sans les intelligentes
et p:üientes réalisations de l'autre? ... Briand n'était
na~ l'homme desolutions désespérés. 11 n'eut plie a l'e~·idence. Clemenceau voulait. Briand raisonnait . . . Le
régime parlamentaire peu a peu avait limé sa volonté
mais ne l'avait pas usée. Telle qu'elle etait elle n'avait
pas ce dynamisme agressif, voyant, spectaculaire que la

56

conduit de la guerre exige a certaines heurtes et qui
ét:1.it chez Clemenceau si magnifiquement complet et
efficace. Enfin la volonté de Briand subissait parfois les
contrecoups d'une santé fragile et de la lassitude d'un
pouvoir qui ne l'avait pas épargné. Mais quel mérite
pour lui de 9-emeurer sur la breche, domptant son épuisement et sa fatigue" (p. 207 - 8). Como dos polos opuestos se encuentran una y otra vez estos dos hombr0s, Y Suárez no se cansa de hacer resaltar este hecho en
forma conveniente. El modo de actuar de Clemenceau
mirándolo bien, era muy cerrado; se resistía tozuda~
ment~, a aceptar la realidad y con esta actitud logró
tambien resultados limitados. Pero cu:1.ndo habia logrado algo sabía también hacer resaltar sus méritos
excesivamente. Briantl por el contrario "fut l'homme
des moments obscurs, de l'action ingr:1.te. Cela suffit
pour mesurer la grandeur de son role dans l'histoire d
la guerre" (p. 208). Bajo el gobierno de Ribot ocurrí~
el asunto Lancken, que se hizo famoso. Casi le costó
l~ cabeza a Briand, aunque en realidad no tuvo intencwnes de t~aicionar al Estado. Suárez está convencido de_ que SI entonces se hubiera escuchado el consejo
:.: Bnand, se hubiera podido evitar todo un año de guea Y con ello la muerte o miseria d·e millones de s
r~s h~manos: "Une chance de paix victorieuse et sens:;
s offr1t en 1917, et il ne se trouva qu'un homm
os~r h tenter: Briand, un autre pour la rend e. pour
SSible· R'b
t L
re impo. 1 0 · a postérité jugera" (p 320) p
l'd
·
. ero en
rea I ad todo el asunte, está todavía hoy tan enredado
Y ta? .º?scuro, que le es dificil a la "posteridad" emitir
un JUICIO hasta cierto punto justo.
.
Hasta el final de la guerra se mantuvo Briand aleJado de la política, pero "il ne perdait surtout pas de
,ue les grandes entreprises auxquelles il avait attaché
son nom" (P. 323).
e) L'Artisan de la paix I (1918 - 1923)

57

�De aquí en adelante es cuando deberia demostrarse realmente, de qué idealismo era todavía capaz el politico, seguramente ya desilusionado; a qué grado llegaba su instinto de la justa medida y cuánto se preocupaba por encontrar una salida del dilema que había
dej3.do esa lucha sin sentido. Según mi opinión es aqui
donde comienza a delinearse la grandeza de Briand:
"Le gout de la mesure qui était si vif chez Briand ne
le fut jamais autant qu'au moment ou notre victoire
débouchait sur l'inconnu" (p. 1). Suena muy bonito,
pero en cuanto a lo que sigue tengo la impresión de que
Suárez se adelanta un poco a los hechos: "Avec son
instictive répulsion pour l'exces, Briand observait le
délire ou se jetaient les peuples pour s'étourdir ou
pour échapper ::i, l'emprise des réalites ... Son patriotisme prenait ombrage des haines qui stimulaient
l'allégresse des vainqueurs. Cherchait - il deja la formule de l'équilibre futur ou se laiss::i,it - iI guider par
la fatalité qui régnait sur les hauteurs ?" (pp.' Z-3) .En 1918 todavía no se perfilaba en la mente de Briand
el concepto europeo, ya que como francés era un n acionalista tan entusiasta como los demás, en la misma
medida aliviado y orgulloso por la victoria y decidido 3. mantener derribado al enemigo oriental.

rrió más tarde, tras la desilusión, cuando también los
pueblos de las naciones vencedoras anhelaban una estabilización de la paz. En esto se apoyó Briand y esta situación era el terreno en e l que podía actuar: "Il sentait que l'Europe ne sortirait pas de l'orniere tant que
la haine entre vainqueurs et v::i,incus trouverait un aliment dans l'application brutale du traité de Versailles" (p. 134). Sus presentimientos no eran los de un
Nietzsche, sino más bien los del hompre común de la
calle. De esta fuente. tomaba constantemente nuevos estímulos, aquí iba tras la opinión pública. Raras veces
las ideas con las cuales triunfaba, eran producto original d e la propia deliberación. Casi nunca insistía con
testarudez en algún asunto determinado; si la oposición
era grande, cedía, sin perder de vista su meta: "Ch-ez
lui, le caprice du je11 servait l'objectif; il était un rooyen d'assiéger le partenaire. de le r::i.mener par les chernins détournés a l'idée initiale" (p. 210). En el fondo
era un jugador que mezclaba sus cartas con inmensa
astucia; no era un jugador que no s::i,be los triunfos
que tiene en la mano y que deja todo al azar, pero tampoco un ajedrecista calculador, que no dejg, nada a la
suerte del momento, sino que solo confía en el intelecto.

Suárez siempre habla insistido en el hecho de que
Briand aprovechaba con especial sagacidad las tendencias espirituales, que éste sabia lo que 13. gente quería
oír: "11 savait etre !'expresión d'un moment, d'une
foule d'un assemblage de forces mal définies. En lui,
les c~urants se définissaient, prenaiet une forme et i1
en devenait leur vivaute synthese" (p. 108). Ya encontramos en repetidas ocasiones frases parecidas; por lo
tanto podemos estar seguros, que en la época del delirio
por la victoria, apenas habría alguien que se ocupara
de forjar planes para el futuro contra la voluntad momentánea de l pueblo, planes que servirían para ::i,yudar
a l enemigo vencido a levantarse nuevamente. Eso ocu-

Fue una corta época de suerte para Europa el
que este hombre se declarara partidiario de la idea de
la paz mundial Y que en su carácter se manifestara
cada vez más el afán de compromiso. Fue por cierto
el resultado de un::i, larga experiencia, pues "chaque
!ois qu'il avait usé du recours a la force, il s'était persuadé deventage de la fraguilité de son succes. L'e~pér
rience venait de luí démontrer qu'il est plus de périls
dans l'intransigeance que de risques d::i.ns la négociation" (p. 230). (Recuérdese la ocupación del Ruhr.) Asi
surgió el anciano apóstol de la paz, digno de toda veneración, no como un "Deus ex machina" a priori,
como querfan hacerlo aparecer algunos precursor es de

58

59

�Suárez.
f) L'Artisan de la paix II (1923 - 1932)
Este último volumen contrasta algo desfavorablemente con los demás. Se presenta un Briand que da la
impresión de una máscara en su "papel olímpico", la lucha desesperada por la paz ya no parece auténtica. (No
es sorprendente, pues Suárez terminó esta obra cuando
ya retumbaba en I.Paris la marcha de las tropas hitleristas, echando por tierra la obra de toda la vida de
Briand.) El escribir sin fe es un asunto desalentador Y
uno se asombra de no encontrar más sarcasmo. Sólo
una vez, en la descripción del prushno Stresemann hay
destellos de ironia.
De acuerdo con el contenido, se puede dividir el
sexto volumen en dos partes : l. La concepción teórica
de los planes de paz de Briand; 2. El intento de ponerlos en práctica. Los hechos son conocidos y ya fue planteada la interrogante fundamental de si Briand fue en
primer término nacionalista o europeo. La definición
del concepto "Briantl - Paz" suena a rutina: "Chez luí,
la paix formait un tout. 11 l'avait voulue dans tous les
domaines. Apres avoir imposé la paix religieuse et la
paix sociale, il allait tenter de la réaliser entre les
peuples. 11 avait exclu la haine de ses rapports avec les
hommes, les confessions, les parties, comme il souhaitait l'exclure des relations entre les nations" {p. 216).
Ya al principio se encuentra una frase hecha parecida:
".t~ aucun moment il n'avait été a un tel point dominé
par la grandeur de sa tache et le décir d'avoir un jour
la faculté de l'accomplir" (p. 2). Es por cierto dificil
llenar muchas Páginas sin caer en la verbosidad.

tanto consideremos de nuevo brevemente la obra d.'e
Suárez en su totalidad. Es una historia nacional francesa, a partir aproximadamente de 1890, una historia
de la sociedad de una época y de los grandes sucesos
políticos que ocurrieron bajo el gobierno de Aristide
Briand. Al mismo tiempo consideró el autor necesario,
no sep~rar nunca la interpretación del gran politico, que
es la figura central, del ambiente respectivo en el que
0pera, de la fijación exacta de la fecha en que actúa
del minuto en el que decide, del evento en que confron~
ta. Los análisis de carácter que consideré como mi tarea especial observar, son los de un conocedor experimentado del ser humano, que conscientemente describe
una Y otra vez a su héroe como francés, muy especificamente como bretón, con todos los defectos y virtudes de su "raza". Desde este punto de vista se han de
entender también sus actos.
Antes de la terminación de la obra se había desatado la segunda guerra mundial. Briand había muerto, su biógrafo vio destrozado todo lo grande que había construido su "príncipe de la paz". Pero todavía en
la última página enciende una débil chispa de esperanza: "11 était entré dans l'histoire. C'est elle qui le jugera, mais plus tard, quand la sanglante tourmente sera passe·e et que son grand Idéal sera devenu aux hommes Plus précieux qu'il ne le fut jamais" (p. 378).
En los corazones de los hombres d·e claro entendimiento se. ha ponderado y se sigue ponderando una frase
semeJ_ante. Suárez no fue el último que la formuló, pero qmzás el penúltimo. También la esperanza puede llegar al absurdo.

Como ya se señaló, este volumen ofrece pocos aspectos nuevos, a no 1:1er que se disfrute de la bien lograda descripción de la conversación de Thoiry. Por lo

3. Esto suena a una especie de final, pero mis observaciones continúan. Hablaba precisamente de la esperanza: No es extraño que este sentimiento se apoderara
con nuevo entusiasmo de una figura como Briand después del final de la guerra. El Primero que ele~ó la

60

61.

�voz a este respecto, fue un judío desterrado por el delirio racista alemán, quién sin poderse llevar por el
sentimi'ento del odio, abogaba por una reanud.ación de
la ideología de Briand. Me refiero aquí a Stern - Rubarth
cuyas Memorias "Drei Maenner suchen Europa'' (Tres
hombres buscan .a Europa) ya habian por cierto aparecido publicadas en Londres en 1938 en inglés, pero
fueron publicadas en alemán en 1947, corregidas y reelaboradas. El v.alor del libro no está tanto en el aspecto
histórico - 'Práctico, porque el autor quizás se coloca demasiado en el centro de la obra; el valor está en la voluntad que lo ha inspirado para aportar algo a la reorganización (o mejor: nueva construcción) de Europa. Esto se pone en evidencia sobre todo en el prólogo.
En el centro de eus observaciones se encuentra el
triunvirato Briand Stresemann - Chamberlain, a quienes
conocía personalmente el autor como amigo y acompañante del Ministro de Relaciones Exteriores alemán.
De ahi que sus exposiciones acerca de la personalidad de estos hombres teng.an un interés especial. A nosotros de nuevo sólo nos interesa el estadista francés.
Stern - Rubarth ve en Briand al primer político de los
aliados que "estaba dispuesto a modificar sus opiniones
sobre los intolerables tratados de paz", pero también el
primero "que babia tratado en Cannes, en 1922, de llegar a un acuerdo verdadero con Alemania" ( p. 18 6) 1 O).
"Aristide Briand poseía todas las cualidades tradicionales del politico francés: La vitalidad y la insistencia del ademán romano, la elocuencia ferviente que se
adorna con dirección clásica, el gusto Por la palabra
a tal grado, que el lenguaje se vuelve fin en si, un apasionamiento por el cual asciende el orador como el
10) " ... der bereit war, seine Ansichfen über die untragbaren
Frieclensverttraege zu a:endern . .. der es versucht hatte, 1922 in Cannes zu einer wirklichen Verstaendigull'g mit Deutschland zu kommen."

62

mago por la cuerda imaginaria que ha lanzado hacia
arriba . • . Cuando levantaba ambos brazos con los pufi.os cerrados, o cuando los extendía como para abrazar a
sus oyentes, cuando daba con el puño sobre la mesa,
cuando lanzaba hacia. adelante su figura extrafi.amente
doblada como para lanzarse sobre sus embelezados oyentes; cuando sacudía sus rizados cabellos grises para
dar énfasis a una negación, tocaba como un instrumento, el alma de lai multitud que quería arrastrar consigo.
Era un gran orador, pero sólo un orador en el sentido
del artista que se entusiasma por su arte, distinto a
Stresemann, para quien la oratoria bien dominada, sólo era el medio para el fin.- Tras este orador, en cierto
modo como su doble, pero en realidad separado, estaba
al mismo tiempo ·e l estadista indiferente, frío y calculador, que conscientemente encendía la chispa en su pecho, hasta que ardía en llamas por encima y más allá
de él, lo arrastraba con.sigo, aunque fuera sólo por unos
instantes,más .allá del mundo de la razón a un mundo
de las emociones puras" (pp. 188 -189)11).
11) "Aristide Briand besass alle traditionellen Eigenschaften eines franzoesischen Politikers: Die Lebhaftigkeit und Eindr1nglichkeit der romanischen Geste, die glühende Beredsamkeit, die sich
in klassische Diktion kleidet, die Freude am Wort in einem solshen
Ausmasse, dass Rede zum Selbstzweck wird, ein Pathos, an dem
der Redn~r emporklimmt wie der Zauberer an einem imaginaeren sen
das er h1mmelwaerts geworfen hat. . .. Wenn er seine belden Arme
~porwarf, mit geballten Faeusten, oder sie ausbreitete, wie um
seme Zuhoerer zu umarmen. wenn er mit der Faust auf den Tisch
schlug, wenn er seine gazne seltsam gebeugte Gestalt vorstiess ais
so!lte e_r sich ~elbst auf die atemlosen Zuhoerer werfen; wen~ er
sem 'Wlrres, eisengraues Gelocke schüttelte, um einé Verneinung
zu_ u~terstr~ichen, dann sp1elte er auf der Seele der Menge, die er
mlt s1ch re1ssen wollte, wie auf einem Instrument. Er war ein sehr
grosser R~ner;.. aber_ er war ein Redner nur im Sinne des Künstlers, der s10h fur sem Spiel begeistert, anders als Stresemann für
:~n die Rede, wohlbeherrscht, nur das Mittel zum Zweck war H'inter
iesem Redner, ihn gewissermassen verdoppelnd und doch ~on ihm
~bgespalten, stand gleichzeitig der kühlberechnende Staatsmann cler
u:;u~~t de~ Fu~ken in seiner Brust ausblies, bis er aus ihm h~rvor
nur f~re~ n hmaus flammte, ihn mit sich fortriss. sei es auch
reinen Oe~!~!.!!cke, fort von der Welt der Vernunft in die Welt der

63

�De esta manera veria un oyente en la sala, el anciano Briand de la década de los años 20 en la tribuna
de los oradores. Y así reconoció un pensador el desdoblamiento de retórica y politico. De la breve comparación con la técnica oratoria de Stresemann se puede sacar más: En el impulso del entusiasmo, en una disposición de ánimo del momento, prometía Briand en ocasiones más de lo que podia cumplir (véase Thoiry). Predsamente esta permanecía voluntaria en el ámbito de
los sentimientos se h echaban muchos en cara. Lo llatnaban caprichoso. Se le daba el sobrenombre de "comodín" - la carta que puede ponerse en lugar de cualquier otra, según convenga, y que siempre hace baza.
Stern - Rubarth le dio a este defecto su nombre y lo explica también por medio del espíritu de Briand. Pero manteniendo la meta a la vista, la paz en el mundo,
que se persiguió tan tenazmente, entonces tal vez el
fin justifica los medios.
Pero dejémosle de nuevo la palabra al autor:
"Briahd, al fin de su carrera tenía ya una sola ambición : la coronación del entendimiento alemán - francés
por medio de una paz duradera.- Su auditorio con frecuencia constataba, al despertar de la hipnosis de uno
de sus discursos, que en realidad había dicho poco, que
sólo habia presentado una variación del eterno tema. Le
venia del corazón y era una convicción legitima. Quizás
eran solamente las palabras de un hombre que estaba
envejeciendo, que se había vuelto cínico y despreciador
de los hombres en una escuela dura, - palabras de un
solterón eterno, agotado por los placeres de la vida, y
las de un político al que habían agotado las guerras de
casi un medio siglo- Como en un último y desesperado
esfuerzo ofrecia la mano a través de los límites de su
propio país, para pasar a la historia como el hombre
que había guiado los pasos de la humanidad por un nue64

vo camino" (p. 19 6) 12).
Esta última oración conmueve profundamente, habla de por sí. ¿Qué más se puede agregar?
En 1948 publicó Gerda Grothe en Berlin una interpretación de Briand. Apenas difiere delo que había sido
13 scrito antes por Suárez. La falta de crítica total se
e~plica por la época, pero esto no puede consider~rse
discu.lpa. De 1~ obra no se pueden sacar ni nuevos puntos
de vista políticos, ni tampoco penetra más allá de la
f:uperficie del exterior humano. No vale la pena leerla.
Esta afirmación no se aplica de ninguna manera
a las investigaciones que llevó a cabo K. D. Erdmann
~ base del expediente del plan europeo de Briand. (Utihzó los "Documents on British Foreign Policy 1919
l.9ii9"; 11 series, vol. I- London 1946.) Estas investigac10n,e s dan naturalmente poca idea en lo que se refiere
a lo personal, por lo que comentarlas cae fuera de mi
plan. Pero no considero completamente inútil aclararlas brevemente. Erdmann sostiene la opinión de que
después de la catástrofe del Ruhr, se perfiló una evolución que amen.azaba con transformar a Europa de suje-~
to en objeto de la politica mundial- Briand reconoció
eso Y fue el primer estadista europeo que se atrevió a
intentar "hacer justicia con nuevos medios a la nueva
12_) "Bri_and hatte am Ende seiner Laufbahn nur noch einen
Ehrgemz: Die Kroenung der deutsch - franzoesischen Verstaend ·
durch das Werk da_uernden Friedens.- Seine Zuhoererschaft s~~~~!
oft fest, nachdem s1e aus der Hypnose einer seiner Rede
h
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· d T
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n erwac t
ass. er m e_r atnur wemg gesagt hatte, dass er nur eine Va11a on semes ew1gen Themas gespielt hatte. Das ka
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Herzen, und er meinte es echt. Vielleicht waren es nurruei~f:h Vd~~
Wo1:te eines alternden Mannes, der in einer harten Schule
Zymker und Veraechter der Menschen geworden war i
~um
J_unggesellen, entnervt von den Freuden des Lebens
n~s ewig~n
tlkers, den die Schlachten nahezu eines Jahrhu~d:~ts emes Pohha:tten. Wie in einer letzten verz,w eifelten Anstren
e;schoepft
seme Hand über die Grenzen s in
.
gung s reckt er
dass er in die Geschichte , einge:e :~s e~~:n~an~an~es :inau;, a_uf
cler Menschheit in eine neune Bahn gelenkt hatte.''er en chr1tt

.r

-¡

65

�situación. Su solución era una idea, que -para utili~ar
sus palabras sólo habla ocupado la fantasia de los filósofos y poetas, pero que ahora se habia vuelto una necesidad práctica. Decia asi: Federación europea" (p. 1)
13). El plan habia fallado, principalmente porque Alemania e Inglaterra se opusieron a él (Ostgrenze - Commonwealth). "Naufragio en los escollos de un nacionalismo de mente estrecha" 14).
Para nuestro tema se puede deducir de tal disertación lo siguiente: Todavia en su ancianidad debe _h~ber poseido Briand -a quién se acostumbraba de~cn~1r
como un cinico y conocedor de los hombres, des1lus10nando _ tanto idealismo irrealista, que pudo abo_gar fervorosamente por una idea como era la del relaJ~do Estado europeo. Como no queria simplemente res~gna~se
frente a los hechos, se engafiaba a sí mismo. S1 tuviéramos más hombres como él, que como él se l~nzasen
contra la muralla de la estupidez humana ¿quizás todavla se abrirla una brecha? La razón lo negará, pero el sentir lo afirmará. Una respuesta a la pregunta
de cómo podian asociarse el realismo Y la ut?pia, el
idealismo y el positivismo en el carácter de Bn~~~• la
d F H Leonhardt en su tesis doctoral de 1951. Des:és ·de· Verdun se juró no volver a utilizar la guerra
p
.
l"
como
medio de la politica nac1ona
.
Quería organizar la paz, como si creyese que e~ el
vocabolo Organización estuviera contenida la in:1pos~bilidad de un fracaso. Llama la atención su ~red~lecc1ón
por determinadas palabras como paz, orgamzae16n, arbitraje. No eran meras frases para él. Aqui se muestra
13} " . . . der neuen Sltuation mlt neuen Mitte~n gerecht zu
werden. Seine Loesung war elne Idee, die - um seme Worte zu
gebrauchen - blsher nur die Phantasle der Philosophen un~ Dichter
beschaeftigt hatte, aber nun zu einer praktischen Not:endlgkelt ge-worden war. Sie lautete: Europaeische Foederatlon.
14) "Schiffbruch an der Klippe eines engstlrnigen Nationalismus."

66

al lado de una ideologia realista un rasgo utópico."
"Sus objetivos eran idealistas y positivistas los medios
que lo debian llevar a ellos ... Aunque era un hombre
de carácter reconcentrado, no era débil. Asi sólo admitia
su objetivo y a aquél que no queria contribuir a su logro, lo consideraba su enemigo. Pero a este enemigo
no lo quería destruir, sino convencer, persuadir para utilizarlo para sus ideas. Era una naturaleza de luchador, pero sabia lograr por medio del espiritu, lo que sólo
podian alcanzar otros con la fuerza bruta" 15).
Esto no es nada nuevo para nosotros, aunque personalmente no creo en la "naturaleza de luchador" de
Briand. En general la imagen - Briand de Leonhardt se
mantiene dentro de los límites de lo tradicional. Investiga particularmente la politica del estadista francés
frente a Alemania y al hacerlo asi no llega a conclusiones dignas de mencionarse. Al nacionalista Bria.nd Jo coloca bajo una luz especialmente intensa, Ya que deseó para Francia aquella paz que le habla asegurado
su supermacía en Europa.
Mi maestro Duroselle, el importante historiador
francés para la época más reciente, ve toda la problemática con más soberanía: "Briand s'est définitivement
fixé dans l'attitude conciliante qui avait été la sienne
a partir de l'été 1921 et qui correspondait le mieux a
15) "Na.ch Verdum schwor er sich, nie mehr den Krieg als
Mittel nationaler Politlk zu henutzen. Elr wolte den Frieden organisieren, als ober glaubtc, in dem Wort OrganisaUon liege schon
die Unmoeglichkeit eines Misserfolges begründet. Stiine Vorliebe !ür
bestlmmte Worte wie Frieden, Organisation, Schiedsgerichtsbarkelt
ist auffallend. Es waren für ihn keine Phrasen. Hier zeigt sich neben
der reallstischen Den,kart ein utopisieronder Zug." "Idealistisch
waren selne Zeile und pos!tivlstich die Mittel, die ihn dom.hin führen sollten ... Obwohl er ein Mensch der Innerlichkeit war, war
er doch nlcht w'eicb. So anerkannte er nur sein Ziel un,1 jeden der
nicht diesem dlenen wollte, betrachtete er als o·e gn~r. Diesen Feind
wollte er aber nicht vernichten, sonders überreden, übe rzeugen um
ihn seinen Ideen dienstbar zu machen. Er war einc Kaempfern'atur,
vE:rsta~d es aber, mit Ckist das zu erreichen, wozu andere nur
m1t roher Gewalt gelangen konnten."

67

�son tempérament. 11 avait toujours, depuis son fameux
rapport de 1905 sur le projet de loi de Séparation, essayé d'apaiser les querelles. Transposé sur le plan des
relations internationales~ cela signifiait une volonté
marquée de rapprochement entre la France et l'Allemagne. De plus, Briand, avec une incontestable sincérl.té, mais peut - -etre aussi un certain manque de réalisme, se laissait emporter vers l'idéal d ' une paix universelle et définitive, fondee sur la bonne volonté tes
goubernements et sur le systeme de la conciliation et
de l'arbitrage" (p. 98). El lenguaje sobrio del erudito
preparado impresiona agradablemente. Con cuidado critica la carencia de realismo, con firmeza alaba la sinceridad indiscutible y la buen:1 fe. Por lo demás, para
definir en breves trazos el carácter de Briand, lo deja
hablar a él con frecuencia. Tomemos un ejemplo significativo de la conversación en Thoiry: •·•Quand, pour la
premiere fois, je me suis occupé de la suppression du
controle militaire, notre ministere de la guerre m'a
remis des kilos de documents relatifs aux manquements
allemands- Je les ai jetés dans un coin, j'ai demandé
qu'on m'indiquat les questions importantes restant a
rágler, et j'ai refuse de m'occuper de ces vétilles." (Con
esto lisonjeaba naturalmente al mismo tieID.Jpo a su éontrincante alemán.) No es extraño que Briand haya mostrado preferencia por la diplomacia de conferencia, su
repugnancia por los expedientes era proverbial y ninguno de los biógrafos omite la descripción mayor o menos de este fenómeno.

Lo último es obvio y convincente. La seguridad de
Francia había sido siempre el mayor empeño de Briand.
Pero sobre esta preocupación estaba después de todo lo
n~evo, el intento de una realización de Europa. También A. Thimme lo ignora, según mi opinión, en su
?bra so~re Stresemann, que en otros aspectos es muy
ms~ru~tiva: "Briand deseaba una Europa sólo bajo mantenimiento del Status quo de Versalles, Stresemann la
deseaba. bajo supresión e infracción de este Status quo.
Una actitud significa la conservación de la hegemonía
francesa en el continente, la. otra con una completa igualdad de derechos políticos, la conquista de la sup:e.macía alemana en el continente" (p. 336) 16). Sigmf1caría remitir a Briand como pensador politico cuando menos al siglo 19, si se admitieran estas fr¡ses. y
el que no fuera partidario del Tratado de Versalles lo
demost ró y.a en marzo 2 de 1921, en un discurso :nte
la cámara, en donde dio su veredicto aniquilador seria preferible no exagerar.
·
Hace unos cuantos años trató E . Geigenmüller de
agregar una especie de continuación a la obra de Suárez porque en el prólogo opina que el volumen final
pi~rde mucho en cuanto a calidad, comparado con los
primeros cinco, de manera que toda la obra queda como un fragmento. Así pues Geigenmüller comienza al
final del tomo V, cuando el político tenia 57 años.
Los primeros capítulos contienen un resumen de
la politica de Briand desde el comienzo de la primera
guerra mundial hasta la renovada presidencia de 1921.También esta obra es un fragmento, puesto que la personalidad no se hace resaltar con precisión. También

En W. Hagemaun, que emprende una comparación
entre la concepción ·e uropea de Briand y la de Couden:tiove - Kalergi encontramos sUJposiciones muy parecidas
a las que señalamos antes en Leonhardt. También Hagemann juzga censurable el plan europeo presentado
en mayo de 1930 a los Estados Europeos, y cree que_se
ha querido lograr una ventaja politica para Francia por
medio de los deseos d•J unificación económica de Briand.

16:) "Briand wollte Europa nur unter Aufrechterhaltung des
Status ~uo von Versailles, Stresemann wollte es unter Beseiti un
un~ Dui chbr~chung dieses Status quo. Das eine bedeutet die Erha~ung
-de1 franzoes1sche.n Vormacht auf dem Festlande dn
g
·Voelliger politischer Gleichberechtigung, die oewinn~!g a~:eredé b:~
schen Vormacht auf dem F estland."
r
u

68

69

�Geigenmüller se limita a locuciones estereotipadas,
al tratar de representar la habilidad politica. No encontré una sola oración que pudiera estimarse como innovación. Tenemos un ejemplo: "Briand tenia su propia
táctica, para tratar a las personas a las cuales sobrepasaba en inteligencia.Se dirigia a ellas discutiendo sus
inhibiciones, prejuicios y pasiones, de manera que se
sentian comprendidos y creian que les hablaba uno de
su indole. En seguida vertia gota a gota restricciones
y objeciones en su conversación, hasta hacerse sen- ,
tirse inseguras y finalmente se dejaban convencer"
(pp. 29-30) 17). La misma oración se encuentra con
unas seis diferentes variantes en Suárez. Algunas de
ellas, las he citado.

s comprende muy bien que Geigenmüller se inspire e: Suárez para la descripción del c1rácter de Briand;
pu~sto que su libro deberia ser en primer teuoino una
interpretación de los eventos politicos de 1921 liasta
1932. Sin embargo, también aquí se encuentran pocas
cosas nuevas: "La polilica europea de Briand, generalmente mal interpretada como idealismo (?), resultó
especialmente de la preocupación por la seguridad de
Francia frente a Alemania" 18) .- Esto Y3. lo vimos en
Leonhardt Hagemann y Thimme. La diferencia está
solamente' en el punto de vista desde el cual ve Geigenmüller las cosas. Casi se podría creer que es un chauvinista, por el énfasis que da a los componentes nacionalistas de los esfuerzos de Briand. Sobre Stresemann

se encuentran juicios bastantes severos. ¿Se dir1a que
realmente aporta algo nuevo?
Apenas lo creo. De todo el material que existe sobre Briand que últimamente ha sido enriquecido con dos
obras excelentes (del historiador de Saarbrücken
Heinz - Otto Sieburg y del especialista parisino Maurice
Baumont), y cuya parte historiográfica he presentado
al lector, se puede deducir en mi parecer, que su idea
europea era honesta. Su disposición, su carrera y la
obra de sus últimos años apenas admiten otra conclusión
Ciertamente que al principio era nacionalista, pero
¿quién no lo era en esa época? Al •final, su preocupación
fue en primer término la paz mundial, lo que no va con
un chauvinista de miras estrechas. En este aspecto estaba muy adelantado en su época (y todavia hoy en
día predicaría a oidos sordos).
Digo lo anterior con algo de amargura, porque la
formación no sólo de grandes bloques económicos sino
también de bloques unitarios politicos, se ha convertido
en una necesidad de primera categoría para la conservación de la paz. El lector mexicano ciertamente comprenderá mi interés por un acercamiento entre Alemania
y Francia ya que mi tierra queda a sólo 11 kilómetros
de la frontera francesa. De todos modos creo que a
un hombre como Briand, tomando el partido que se
quiera, no se le puede negar esto: Un profundo respeto.

17) "Briand hatte seine eigene Taktik, um mit Menschen fertlg
zu werden denen er im Denken voraus war. Er sprach sie in ihren
Befangenh~iten, Vorurteilen, Leidenschaften an, so dass sie sich
verstanden fiihlten und glaubten, einer von ihrer Art spraeche zu
ilmen. Dann traeufelte er Einschraenkungen uud Einwaende in seine
Recle ein, so dass sie unsicher wurden und sich zum Schluss wandeln
liessen."
18) "Briands Europa - Politik, gewoehnlich als Idealismus missdeutet ( ?) hat sich besonders aus der Sorge um die Sicherheit Frankreichs gegenüber Deutschland ergeben."

La última palabra quisiera dejársela al gran historiador alemán Friedrich Sieburg (recientemente fallecido y tío del antes mencionado Heinz - Otto Sieburg)
quién en julio de 1932 y en ocasión de la muerte de
Briand escribió lo siguiente en "Foreign Affaries":
"Ended is a life which was always inspired with the
noblest aspirations for a better for humanity, a life the

70

71

�best years of which had been dedicated to the cause of
shaping a better E urope. "

"ESTUDIOS JURIDIOOS"
DEL MAESTRO
J. RAMON PALACIOS

"Los libros ilustres no
se han escrito con fines utópicos, sino en vista de construcciones técnicas que aspiran a cobrar vigencia en
la realidad".
Jiménez de Azúa.
POR NICOLAS MARTINEZ CERDA
La Universidad de Nuevo León, a través de su
Departamento de Extensión Universitaria, realiza una
labor de altísimo mérito, al reimprimir, una vez seleccionados, diversos artículos del procesalista J. Ramón
Palacios.
El genio alemán Goethe sentenció: "Que sobre los
grandes hombres, sólo deberian hablar los que fuerau
tan grandes como ellos". Sobre la personalidad del maestro Palacios, en los estudios que hoy resefíamos, se
adjuntan comentarios de puristas de alta nombradfa que
han hurgado en diversas ral!las del derecho haciendo
revolucionar la Ciencia Jurídica, entre ellos figuran:
Don Niceto Alcalá - Zamora, Mariano Ruiz Funes,- José
Angel Ceniceros, Antonio Martfnez Báez y Mariano
Jiménez Huerta. Lo auotado nos hace asumir seria re~ponsabilida y describir en forma ortodoxa, hasta dondp nos permita nuestro modesto intelecto, los "Estudios
Juridieos" del maestro Palacios.
El móvil que nos ha impulsado a resefíar los estu-

72

73

�dios del ilustre profesor Palacios (nosotros no conocemos el ditirambo), es en reconocimiento a la investigación juridica teñida de un valor excepcional al señalarnuevos y fecundos horizontes, de quien se ha "ganado
arduamente un lugar en el Olimpo". El reconocimiento
y probidad intelectual están sepultados en nues~ro m~ndo jurídico, el silencio envidioso_ y la ausencia del diálogo demuestra -el subd·esarrollo intelectual en que
nos debatimos.
Estos "Estudios Jurídicos" escritos para jur'st'.is,
para estudiosos y no para estudiantes, •·•para inic~ad~s Y
no par.a quienes han de iniciarse", han de contribmr a
corrobórar la doctrina mexicana caída en "un desce~so
prolongado y alarmante" por causas del estrecho nacionalismo.

za, La Exacta Inexactitud, Ley e Interpretación, Caducidad y Sobreseimento, etc.
La doctrina mexicana en la concepción de la estructuración de la Justicia. Federal se escinde principalmente
en dos corrient1;s. El maestro Palacios, analiza la genealogía del binomio: Juicio de Amparo y Suprema Corte,
pc~tulando su d·e puración una vez que ha destruido la
pantalia de hipc,cresias y mitos envejecidos que son fruto de un obsesionante paroxismo.

En los citados P.studios se conjugan investigación
profunda, enseñanza práctica de la ciencia jurídi~a, haciendo surgir continuamente inagotables sugestiones.

Don J. Ramon Palacios es el Primer Jurista
Mexicano que después de realizar un estudio histórico - jurídico sobre el Juicio d·e Amparo e indagar
sobre el medio de ".!ontrol constitucional en la legislal!ión Y doctrina extranjer.a, decanta la lógica conclusi1Jn
de la vigencia del Amparo - Soberanía que es la garantía genuinamente constitucional que tiene por objeto
hacer efectiva la autonomía de los Estados.

En los "Estudios Jurídicos" localizamos coheren,. y homogeneidad ·e n el pensamiento Y valentia ci-enma
• d
tífica del autor. Algunos artículos son actuahza os, conservando su estructura original, quizá porque considera
al igual que el maestro español don Niceto Alcalá - Za::nora que: "La creación literari.a ... es el fruto d·e un momento ideológico determinado, y porque señala un hito
en la ruta del a1:1,tor" (El Allanamiento en el Proceso
Penal, P. 12).

El funcionamiento de esta institución haría efectivo
nuestro régimen federal, su ausencia es la causa del
estancamiento de los Estados, de ahí que la critica no
sólo se dirige a la H. Suprema Corte por la centralizaci{m y saqueo de la autonomía de los Estados como lo
martillara Rabasa, qujen la calificara de corrµpta por
:,u estructura casacionista que ocasiona el interminable
rezago; sacrificando la dignidad de sus funciones en
aras del acrecentamiento de su poder.

Dentro de la selección de estos escritos publicados
en diversas revistas jurídicas señalamos algun~s_: El
Mito de Amparo, Nuevas Desorientaciones del Ju1c10 d·e
Amparo, La Paz en el Der~cho, El Proyecto de Reformas
a las Reformas de la Ley del Amparo, La Defe~s~ Jurídica del Federalismo, Reformas al Poder Jud1c1al Federal, La Ley· de Imprenta de Don Venustiano Carran-

La crítica, subraya el maestro Palacios, se dirige
también a los Gobernadores por la actitud negativa y
contemplativa ante la fauna exhuberante de la Legislación Federal que destruye la autonomía de las Entidades Federativas. "Los Estados -nos dice Rabasa son soberanos (autónomos) para dictar Leyes, en materia de
Derecho Común, pero no lo son para aplicarlas".

74

75

�El Amparo - Soberanía continúa soterrado, por el hipertrofiado y ditirambr, del Amparo - Garantía (en símil
con el medio de contri&gt;l citado).- Y al igual que Carnelutti, en materia procesal, el maestro Palacios, no obstante demostrar la falta de profundidad de sus opositores, y mostrar el encadenamiento de la ciencia, ha "cavado en la roca perdida de vista por la inteligencia humana", en materia de Amparo sigue sostenieno la
vigencia del genuinamente juicio constitucional.
El maestro Palacios ha subrayado: "La historia ju1·idica del Amparo contra las leyes es brillantísima .. ",
ha postulado la "Viviiicación de la rama más elevada
del Juicio de Amparo·• que es el Amparo - Soberanía, que
al señalar toda una serie de normas nos demuestra la
vida legislativa de la citada institución.
La concentración de la legalidad en la H. Corte
Suprema, da lugar desde el siglo pasado a las más brillantes, apasionadas y científicas polémicas registradas
en nuestro Derecho Público.
Sobre la intromisión del Derecho Civil a la jurisdicción de la Corte, el ilustre Vallarta expresaba: •·•pretender que el Amparo surta los efectos de un recurso común, como la apelación, es desconocer la naturaleza de
ambos, es confunir los principios, es hacer monstruosa
mezcla de derecho constitucional y civil".
El Magistrado - Presi~ente (jurista de alta solvencia
intelectual y moral que dio prestigio al Supremo Tribunal, .a semejanza del Juez Marshall a quien calificara
Rabasa de "gran mantenedor del Poder Judicial Americano") afirma que pretender extender la exacta aplicación de la Ley .a la materia civil era sentar un principio subversivo. El contenido del articulo 14, según él
se refería a la materia penal. La interpretación del articulo 14 constitucional en sus diversos ángulos que hi•

76

ciera el ilustre Juez, uos dice el maestro Palacios, la hacia "muy abajo de sus altas cualidades de jurista".
J. Ramón Palacios, acota: "bajo el signo de 57, el
Amparo - Casación entró primero por la puerta sentimental de aplicación exacta de la sentencia de las leyes penales, en cuanto al tiempo y a la sanción; ·a poco apareció disfrazado y después mostrándose cara al sol,
contra las sentencias d·e finitivas del orden civil, y al fin
contra todas las resoluciones judiciales" (El mito de
Amparo) .-El maestro en forma terminante dice: "Un día,
sin dudarlo, triunfará la aplastante mayoría de Juristas
especializados que en México quieren suprimir en todos los órdenes procesales, los ritos del amparo - casación".
La estructura casacionista de la H. Suprema Corte de Justicia y del juicio de Amparo concedida concientemente por el primer jefe del movimiento revolucionario, es la causa de uue la justicia sea tardia e insegura~ Lo ganado en materia sustantiva por los constituyentes de espíritu democrático (Medina y Jara) se per~
día en las porquerías del proceso abortivo y desde el
seno del Congreso Constituyente la Revolución nacía
castrada por la "absorción d·e toda la administración de
justicia".
El control de constitucionalidad y legalidad sigue
adueñado de la H. Corte Suprema, la doctrina de Vallarta, Rabasa y Palacios, de conservar los conflictos
de constitucionalidad exclusivamente para el Alto Tribunal (Corte Constitucional) sigue ignorada.
La finalidad de la Corte Constitucional que nos
propone el jurista Palacios, es la de tutelar íntegramente la Ley Suprema, ya. sea que la impugnación dependa
de la actividad unilateral del individuo o de la acción
constitucional interpuesta por la Federación o los Es77

�tados, tal como lo prescriben las galvanizadas fracciones u y III del articulo 103 constitucional. (Conoce de
las violaciones puramente constitucionales).

pues las actuales reformas se realizan dentro del marco
estrecho del mismo sistema inscrito.

espeE s t Corte Constitucional seria un tribunal
O "d n
cializado como el de Austria, It.alia, Alemania cc1 ~ tal, que esencialmente frenaria la creciente expansión
del Poder Ejecutivo.

La Justicia Federal requiere una reforma radical
en sus aspectos: Orgánico, material y adjetivo. Hay que
desligarnos del sentimiento nacionalista y destruir las
actuales bases movedizas para crear firmes principios
y honrar a nuestros geniales constructores del Juicio de
Amparo.

Certeramente el jurista Palacios afirma: :•cuando
el conflicto no es de constituc~onalidad, los tr1b~nales
de la federación nada tienen que hacer a t~aves del
Juicio de Amparo. Inmiscuirse en estos negoCios es saar con tesón y sin ideales federalistas la soberania
que
. t
s
(autonomia) de las Entidades. Es más: t~l sis ema o e
casación desnaturalizada o apelación mutllante, que pervierte la limpieza del proceso, retarda la justicia Y crea
el desaliento en los fueros de los Estados" (El Proyecto
de Reformas a las R eformas de la Ley de Amparo)•

En su articulo "La Teoría Pura y el Derecho Penal", destruye la concepción idealista d·e l jurista Hans
Kelsen, quien considera al Derecho como un conjunto
de "normas puras", e l padre del Derecho Puro considera que debe eliminarse de la ciencia del Derecho todos los elementos que le son extraños" (Teoría Pura del
Derecho, .IP. 15).

ª

·

El motivo de las actuales reformas a la Justicia :P.e(en esencia se vuelve a reformar las reformas de
d era1
S
" Los
1951 que parian las pequeñas Cortes ~premas ,
Colegiados), es la llaga crónica de antano: El rezago
que sin duda es la mayor enfermedad que padece la
justicia.
L Pr.axis que no requiere prueba, muestra que la
ª de los Tribunales Colegiados, ".a1 .,t ermmar
·
·ón
creac1
h
se
1958 reportó un ingreso de 20,820 negoCios , oy
·vislumbra· un fracaso funesto; y una "proliferación de
corrupción" nos dice el Lic. Cisneros Ramos.
El remedio se nos antoja peor a la enfermedad.
La patologia de nuestra justicia se prolifera, Y la terapéutica juridica de nuestra ciencia oficia~ h~ ~racasaclo al no localizar la sintomatologia de la Justicia federal. El diagnóstico oficial semeja un callejón sin salida,

78

La concepción formalista de Kelsen se reduce a
un negativismo sofistico de todo elemento social y económico, tendencia abstraccionista que todo aquél que analice las condiciones sociales de vida no podrá justificar. De ahi, que el maestro califique a la concepción
pura del Derecho de anti - histórica y antisocial por
pretend-er "crear una ciencia del Derecho despojada
de toda preocupación ideológica". Adelante afirma· "A
decir verdad, Kelsen revive sin super.arla, aquella vieja polémica entre el acto de voluntad y el acto intelectivo prescindiendo en la interpretación judicial", "en
una palabra, las ideas de Kelsen exhuman una polémica
caduca (voluntad de la ley - voluntad del legislador) y
da una solución pobre lógicamente y aún más pobre
jurídicamente al prestar adhesión indistintamente a una
de las varias conclusiones en las que pueda desembocar
el acto jurisdiccional; siendo que no tiene más fin que
el de recrear el derecho positivo".
En los "Estudios Juridicos" encontramos diversos
79

�temas desarrollados de manera prolija, verbigracia, los
relativos al contrabando, al cheque sin fondos Y al delito preterintencional, abordándolos como siempre en
tQno científico resolviendo múltiples enigmas de diversas figuras delictuosas, criticando ejecutorias Y jurisprudencia, reflejando objetividad en sus juicios, lo anotado es sello inconfundible del autor.
"Los trabajos de Palacios... hacen meditar Y son
fuente de sugestiones... agitan el pensamiento, rompen
la monotonia y , si me permiten la expresión logran dinamizar la inercia" (Mariano Ruiz Funes. Criminalia,
Año XVII, 1951).
La vida intelectual del jurista J. Ramón Palacios
ha honrado al Poder Judicial Federal. Al respecto don
Mariano Jiménez Huerta, acota: "Es J._ Ramón Palacios uno de los juristas de mayor pureza y menor concesión al oportunismo ... pero lo que más conmueve en
J. Ramón Palacios, es, en esta hora en que la náusea
convenenciera todo lo invade y la abyección todo lo justifica su estoica valentía para d·ecir lo que siente en
rendido tributo .a su innata condición d e insobornable
juzgador".
e Ha enriquecido la Jurisprudencia. Sobre el particular escuchemos la docta palabra del maestro Celestino
Porte Petit, quien acota: "Aquí nos encontramos ante
el grave problema de la integración de la L ey Y que se rá
d esarrollada en esta misma H . Suprema Corte d e Justicia de la Nación, por el distinguido jurista Ramón Palacios" Importancia de la Dogmática Jurídica !P enal,

riano Ruiz Funes, Alcalá - Zamora en España· y demás
juristas cuyos nombres omitimos por no veni/ "los puntos de la pluma".
Las consideraciones doctrinarias del jurista Palacios, tienen un sedimento inconfundible: providad int electual, exentos de superficialidad, impregnados de
carácter científico, valentía en la opinión y de gran
proyección universal, que aquel pensamiento estrecho
( que se dirige · al derecho positivo) no le hace perder
lozanía a las concepciones del maestro que no obedecen a limites geográficos, es decir, la siguiente sentencia se apolilla al no ejecutai:;se en las proyecciones pern:anentes: "bastan tres palabras r ectificadoras del leg-isl~d?r. Y bibliotecas enteras se convertirán en papeles mutiles".
Las obras del maestro J. Ramón Palacios elaboraa_as serenamente han sido comentadas por diversos juristas, entre ellos, el penalista español Eugenio Cuello
Calón, quien consider-a que en la obra "La Cosa Juzgada", . este instituto es a bordado con la "máxima compet encia en su doble aspecto civil y penal".
El citado jurisconsulto Cuello Calón, reseña también la monografía "La Tentativa" de J. Ramón Palacios.

El maestro Palacios ha dignificado la doctrina a seme janza de Carnelutti, Chiovenda, Calamandrei, en Italia; Goldschmidt en Alemania; Alsina y Soler en Argentina; Couture en Montevideo; Jiménez de Asúa, Ma-

"La Tentativa", ee un libro en que su autor hace
r eferencia a los antecedentes históricos del instituto, a
su naturaleza jurídica, haciendo referencia a " un nutrido grupo de penalistas", para después analizar nuestra legislación. Dinámica que señala Cuello Calón para
finalmente concluir: "constituye, en nuestro entender
una interesante aportación al estudio de tan sugestiv~
t ema, por lo que no tenemos inconveniente en hacer
nuestr~s las palabras de González Bustamante (es el
prolog1sta) , cuando dice: "Ojalá que esta obra, produc-

80

81

P. 43).

�to de la dedicación y amor al estudio del profesor sefior Palacios, quien, a la par que agudo jurista, es funcionario d·e relevantes cualidades en la judicatura Federal, sea nuncio de una producción cada vez más num·e rosa y cada dia más brillante por parte de valores
nuevos y, de los ya consagrados y asi podremos hablar
de labor grandemente cultural y pprofundamente universitaria", (Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales, Enero -Abril 1de 1957, Madrid).
En los "Estudios Jurídicos" , del ameritado jurisconsulto !Palacios, desentraña la naturaleza juridica de
diversas instituciones, demostrando siempre selecta erudición jurídica y aguda penetración que le sirve de base para dirigir durísimos ataques a sus más conspicuos
opositores, lo que ha hecho que Jiménez Huerta lo denomine "Quijotesco intelectual".
Piero Calamandrei, uno de los grandes procesalistas italianos y orgulJoso discípulo del maestro Chiovenda considera a "La experiencia como fundamento indispensable de toda construcción teórica, Y las teorías
como instrumento para mejorar la práctica" (Los Estudios d·el Derecho Procesal, P. 27). Chiovenda había
subrayado: "El puro teórico en el procesamiento carece de sentidos, pero el puro práctico es una desgracia"
(Saggi 1 P. 228).
Nosotros consideramos que los "Estudios Jurídicos"
del maestro Palacios, servirán para los titulares de la
judicatura, para abogados y para el magistrado univer¡;itario, aunque no podemos silenciar que hoy la cátedra
que se encuentra altamente prostituida, aquella honesta enseñanza en que la cátedra era entrañablemente
sentida es ya un recuerdo. Cuando la cátedra consagraba su dignidad "la esperanza -nos dice Calamandrei- de
poder subir a ella algún dia aparecía tan temeraria, que
casi no tenia el valor de confesarlo asi mismo" ( Op.
82

Cit., P. 89). En Ca1amandrei resonaban las sinceras y
perennes palabras üe su maestro dilecto Chiovenda
quien después de haber dado una brillante lección con~
fesó: "Es la primera vez, en treinta y seis años, que he
dado un::i. lección sin haberme preparado". Sin embargo
existimos jóvenes que capta_m os los valores de la ense~
ñanza Y respetamos el altísimo oficio de catedrático.
Precisa subrayar nuestr::i. admiración al maestro J.
Ramón Palacios por las criticas breves y contundentes
que caracterizan su estilo y nuestra gratitud por sus enseñanzas, las mismas que comunica a sus discípulos,
en forma que suprime grandes distancias al llamarnos
compañeros.
Sobre las tesis doctrinarias del Jurista J. Ramón
Palacios ( "perseverante investigador del Amparo") referentes a la estructuración de la justicia federal, afirma e l maestro español Don Niceto Alc::i.lá - _Z amora: "Cuyo triunfo &amp;ólo argumentaciones politicas y no consideraciones jurídicas podrán cerrarle el paso". El citado
autor finalmente acota: "Palacios, que no tiene pelos en
la lengua ni... en la pluma... siempre escribe animado
Por el noble deseo de que la justicia en México y como
remate de ella el Amparo, rinda más y mejores frutos".

Monterrey, N. L., Noviembre de 1968.
Nicolás Martínez Oerda

83

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1968, Segunda Época, Año 11, No 4, Diciembre</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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BIBLIOTECA CENTRAL
U. A. N. L.

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. l

Año 12

Marzo de 1969

Segunda Epoca

SUMARIO

Agustín Basave Fernández del Valle, Significación y sen-

I

tido del libro en ei horizonte cultural -Conferencia- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Nicolás Martínez Cerda, Misión de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17

David Hernández, Dos salidas del Laberinto de Octavio
Paz .. . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . ...... 31

José P. Saldaña, El Presidente de la República, Lic. Miguel Alemán Valdés, en Monterrey .. .. ... . . . 45

Campio Carpio, Ante el Pórtico de la Historia . . . . . . . . 53

�DR. AGUSTIN BASAVE
FERNANDEZ DEL VALLE
President.e del Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León.

SIGNIFIGAGION Y SENTIDO DEL LIBRO
EN EL HORIZONTE CULTURAL

Yaya, por delante, una confesión personal: nací entre
libros y entre libros he de morir. Soy -¿por qué no decirlo?- un ciudadano de la república de los libros por derecho de amor y de estudio. Autor vocacional y lector empedernido, los libros le han robado horas a mi sueño -aunque me hayan lanzado a muchos ensueños- y han mermado considerablemente mi bolsillo. Todo esto viene a
cuento porque mi disertación no · será, simplemente, una
académica y fría conferencia sobre la significación y el
sentido del libro en el horizonte cultural. Claro está que me
propongo ofrecer un riguroso análisis filosófico sobre el ser
y el quehacer de la cultura y sobre la esencia del libro co•
mo ente expresivo-instrumental. Pero mi mensaje será
-así lo espero- un mensaje de pasión libresca, de erog
cultural.
·Empezate por hablar de la vida humana como cultura.
Necesitamos orientarnos, saber a qué atenernos respecto de
los seres, que íntegran la realidad en la que nos encontr amos viviendo. En conseguir esa orientación nos va nuestra
pervivencia y nuestra felicidad. Conocer la realidad para
salvarnos, para ser hombres de verdad en la gran aventura que es existir.

En la conexión cambiante del yo y del mundo se da
5

�un dinamismo dramático que constituye la realidad de la
vida humana. Buscando la estabilidad que me falta, advierto que mi vida se ofrece como una norma o programa
de salvación. Y este programa perfilará mi existir como
hazaña y como misión. Sostenerme en el universo con ~
programa de salvación ha sido, sigue siendo y va a se:, mi
tarea primordial en la vida. Cuando parece que se pierde
todo sostén y que vamos a naufragar en el inmenso océano del universo, surge la angustia. No tan s~lo se trata. de
que el riesgo me circunda, sino de que yo mismo soy nesgo en la fragilidad de mi ser biopsíquico y moral. Un enlace de sucesos únicos ensartados como cuentas de un rosario personal por hacer, va poniendo _de_ m~?ifiesto ~n:1"
asombrosa y al parecer inagotable mult1pbcac10~ de p~sibilidades. Dentro de las posibilidades, no todas tienen igu~l
valor para mi vida. Si todas fuesen equivalentes, po_dr1a
lanzarme ciegamente en cualquier dirección. Se acabana la
seriedad, la fe, la razón en el acto de decidir. Una sola posibilidad es la mía: el abrazo a la vocación.
La cultura como sistema de certidumbres y estabilidades frente a la incertidumbre y la inestabilidad de mi vida, no es propiedad de nadie porque no es un bien jurídico.
Esencialmente transferible, la cultura no es excluyente,
aunque sea susceptible de apropiación por todo aquel que
se sienta habitado por ella, confirmándola en su vida personal. Conocimientos que flotan en nuestro ser Y se deslizan sin dejar ningún sedimento, no forman cultura. Otros
por el contrario, penetran en nues~r? interior, ~e lig8:° a
nuestros recuerdos, conceptos, voliciones y pasion~, integrando nuestro yo psicológico. Hasta se podria decir que
se hacen, en nosotros, carne y sangre, vida Y ~píritu ...
Los transformamos y nos transforman. No son simples conocimientos "nocionales", sino que son verdaderamente conocimientos "reales" ---eomo diría Newman- porque los
hemos asimilado. Con la ventaja de que se tornan, una
vez asimilados, autónomos, personales. Desde entonces
conocemos por nosotros mismos y no por medio de otros.
Habrá una manera propia de comprender y de expresarse
6

que cor;esponde a un determinado cuerpo y a un temperamento p~culiar. Conoceremos las cosas conociéndonos a nosotr~s _rmsmos, Y no las comunicaremos al exterior sino comumcando?os a nosotros mismos. El hombre, al conocerse,
se hace mas hombre. Por hombre, reflexiona, se plantea
problemas, . descubre soluciones y confronta estas últimas
c?n 1~ roca viva de la realidad. No hay que olvidar que el
t~rmmo "cultura" tiene un origen agrario y significa cultivo. P:~º el cultivo supone la simiente, la sementera, la
plantac10n, la labor del sembrador. Sin este afán humano
sobre la tierra en cuanto meta perseguida y adquisición lograda, nunca podrá entenderse la cultura personal.
. L~ vida del hombre culto no puede ser conducida sin
f1losofm, esto es, sin conciencia de que en cada suceso en
cada aca~imiento, transparece el "sentido sobretemp~ral
de que esta empapado". La divisa del hombre culto podría
ser_ aquella que formuló Eugenio D'Ors: La elevación de la
anecdot~ a categoría. No se puede ser culto sin una por lo
menos discreta base filosófica como elemento integrante y
aun rector,,de lo que es, entre nosotros, la llamada "cultur~ ~eneral . No debe olvidarse que no hay formación autentica que no repose en un decoroso conocimiento del hombre en cuanto hombre. En este sentido, no hay más cultura q~e .la cultura humanista. Todo lo demás es barbarie. No
suprimiremos ninguno de los datos y valores esenciales del
hombre, porque una cultura desequilibrada o deficiente no
me~:ce el n?mbre de cultura. Daremos satisfacción a las
leg1_t1~as exigencias del cuerpo, pero buscaremos para el
espmtu ~uz, belleza Y bien ... La perfección humana frente a la vida toda y a la universalidad de las cosas .es abarcada por el concepto de cultura. Mientras el humanismo sólo apunta d:rechamente a la perfección del hombre, por
hombre; la idea de cultura engloba la perfección del hombre y su circunstancia.
La cultura responde a un anhelo fundamental de la naturaleza humana, pero es obra del espíritu y de la libertad
agregando sus esfuerzos al de la naturaleza. Cultura es ple~
7

�nitud vital especüicamente humana: actividades especulativas y actividades prácticas (éticas y artistic~) ~ngranadas
al tiempo y a sus vicisitudes. Trátase, consigmentemente,
de algo especialmente humano y, como tal, pere~~ero.
Siempre me ha parecido magnífica aquella expresion de
Herriot: "La cultura es lo que queda cuando todo lo demás
se· ha olvidado". Queda la capacidad, la apitud. Gracias
a la cultura, nuestras sensaciones, nuestras imágene~,
nuestras intuiciones, nos pueden sobrevivir y, por co~iguiente, es posible que adquieran un cierto modo de existencia que ya se encuentra fuera del yo.
La vida humana, desarrollándose según sus peculiares modos de ser y comprendiendo la producción Y utilización de objetivaciones culturales, es también Y de i:nane~a
eminente, cultura. No hay que olvidar que en el dmamismo y fluencia de vida se fraguan, en el interior de u_n sujeto, el libro y la sinfonía, la catedral y la herramienta.
Consciente o parcialmente inconsciente, el proceso de creación cultural -radicado en la capacidad objetivante del
hombre- va desde la primera incitación o germinación
hasta que el objeto ingresa con vida independiente Y propia
en el mundo de la cultura. Si por una parte el hombre crea
la cultura, por otra la cultura lo va configurando a él. Piénsese en lo que significa, en la vida de cada cual, el lenguaje, la religión, el derecho, el arte, la técnica ... Gracias.ª
estas realidades realizamos intimamente nuestra propia
índole, acrecentamos y fortalecemos nuestra vida interior,
cumplimos nuestro destino natural.

fía de la Cultura-, Editorial Fondo de Cultura Económica). Sin desconocer la importancia de una consideración
funcional del hombre y tle una filosofía de las formas simbólicas, no creo que sea posible proporcionar una visión de la
estructura fundamental de cada una de las actividades culturales humanas -como en vano lo pretende Cassirersin una previa metafisíca del hombre.
La cultura proviene -como la ha apuntado Francisco Romero- de la capacidad objetivante. Si el hombre es
un ser que capta y concibe un mundo objetivo, la cultura
forma cuerpo con el hecho de ser humano. Distinguese entre cultura objetiva -toda creación del hombre: obra de
arte, institución, teoría, costumbre- y vida cultural --existencia del hombre entre los entes objetivos creados por él-.
Tenemos la facultad de imponer nuestro propio cuño
a la naturaleza, de incorporarle un sentido. Todo aquello
que de alguna manera producimos o modificamos para introducir en nuestro círculo humano, es objeto de cultura:
parques nacionales, pisapapeles, edificios, leyes y reglamentos. En este sentido se ha podido decir que la tierra
entera está culturizada, porque no hay rincón en ella que
escape a las relaciones jurídicas y de dominio. Sólo los astros no están afectados por la cultura. Cabe decir que son
pura naturaleza.

Tan importante resulta la cultura para la comprensión
del hombre, qu~ Ernst Cassirer ha llegado a clecir que "la
caracteristica sobresaliente y distintiva del hombre no es
una naturaleza metafísica o fisica sino su obra. Es e~ta
obra, el sistema de las actividades humanas, lo _que def~e
y determina el círculo de humanidad. El lenguaJe, el mito,
la religión, el arte, la ciencia y la historia son, otros,,tan!os
'constituyentes', los diversos sectores de :~te circulo ~pag.
105, Antropología Filosófica -Introducc1on a una Filoso-

El objeto cultural, sentido humano impreso en una
cosa, se comprende pasando "de algo significante a algo
significado" (Romero). Base material, contenido o sentido
y referencia a un valor --que no es parte efectiva de un
objeto sino de una direccion o polarización- son los ingredientes que integran el objeto cultural. El hombre humaniza lo no humano, transforma la realidad colonizándola.
"Vida humana objetivada" llama Recaséns Siches a la cultura objetiva, porque supone la proyección al exterior de la
interioridad del hombre. Nada de raro tiene que el hombre,
al autoafirmarse, edifique un mundo, si pensamos que lleva un mundo dentro de sí, una interioridad poblada de ins~
tandas objetivas.

s·

9

�Primitivamente la palabra cultura significó un estado
o una posesión de la persona individual (cultura animi).
Posteriormente adquirió el sentido de la estructura objetiva supraindividual. En realidad, ambos aspectos de la cultura están íntimamente vinculados y se condicionan mutuamente. Conviene recordar que 1a palabra cultura arranca del cultivo de las plantas (agricultura), cuyo significado
s2 extendió al cultivo anímico. El hecho es que nos encontramos viviendo en medio de un conjunto de productos con
sentido, que existen ahora y para un grupo, para nosotros.
Cada sector está constituido por bienes culturales que encarnan un valor peculiar. No se trata de un organismo sino
de una organización de partes esencialmente distintas en
una unidad más o menos diferenciada y estrecha.
· Una auténtica filosofía de la cultura intenta conocer el
mundo de la cultura no como un mero agregado de hechos
inconexos y dispersos, sino como un todo orgánico, como un
sistema. El hombre vive en una sociedad de pensamiento y
sentimiento cuyos elementos y condiciones constitutivos
son: el lenguaje, el mito, el arte, la religión y la ciencia. No
puede el hombre vivir su vida sin expresarla. Y estas expresiones sobreviven a la existencia individual y efímera de sus
forjadores. Entre estabilización y evolución se da una tensión constante. Hay una tendencia a las formas fijas y estables de la vida, como hay otra que propende a romper
este esquema rígido. La cultura, en conjunto -afirma Cassirer- "es el proceso de la progresiva autoliberación del
hombre" pág. 313, Antropología Filosófica Fondo de Cultura Económica). Pensamos nosotros que los objetos culturales lo mismo le ayudan al hombre a vivir como a destruir y a dar muerte. En todo caso, el futuro de la historia
depende de la cultura, no de la fatalidad.
Un cosmos intelectual, que abarca un conjunto orgánico de valores expresados por la actividad humana, está
ahora en nuestras manos. Si la cultura es fruto de la libertad espiritual, no podemos eludir nuestra responsabilidad histórica. Conciencia crítica, organicidad de conocí10

mientas, afinamiento espiritual, todo ello es bueno procurar, a condición de no absolutizar los valores humanos. Sin
un fundamento trascendente de los valores, la cultura se
viene abajo como falso ídolo. O el fundamento de los valo~
res es Dios, o los valores cesan de ser tales. Los valores
que expresa toda cultura nos remiten al fundamento de todo
vc.lor.
"La palabra cultura -afirma Nicolás Abbagnano-·
tiene dos significados fundamentales. El prímero es más
a~tiguo y significa la formación del hombre, su mejoramiento Y perfeccionamiento. El segundo significado indica
el producto de esta formación, esto es, el conjunto de los
modos de vivir y de pensar cultivados, civilizados, pulimentados, a los que se suele dar también el nombre de civilización" (Nicolás Abbagnano, "Diccionario de Filosofía",
pág. 272, Fondo de Cultura Económica). Mi maestro, el Dr.
Juan Zaragiieta, ha dicho que "la cultura es la superación
de la naturaleza por un esfuerzo humano a ella conducente en las diversas direcciones de la vida" (Juan Zaragiieta:
"Diccionario Filosófico", pág. 139, Espasa Calpe, S. A.) .
Conocimiento de los seres, actuación sobre ellos, valoración, refle_?Ción filosófica, religión son modos o categorías
de la cultura. En este sentido, cabe decir, que la cultura es
característica distintiva y universal de las ·sociedades humanas. Jamás se ha tenido noticia de un grupo humano que
no tuviere lenguaje, tradiciones, costumbres e instituciones.
La segunda edición de la magna "Enciclopedia Filosófica"
italiana, que acaba de salir a la luz pública en Florencia
define la cultura en los siguientes términos: Cultura: "Eser~
citazione delle facoltá spirituali, mediante la quale queste
sano porte in condizione di dari i frutti piU abondanti e i
miglio che la loro naturale constituzione consenta" ("Enciclopedia Filosófica", volumen 2, pág. 207, G.C. Sansoni Editare, Firenze) . Hasta aquí algunas índispensables precisiones sobre la cultura. Vayamos ahora al libro: un específico
objeto de cultura.
El Diccionario de la Real Academia Española de la
11

�. Qué sería del libro sin interlocutor, sin lector, sin ~nt · rp:ete? El libro no siempre habla para todos ni a to os
~ lo ~ismo. Nada dice para un analfabeto y muy poco
:~~: para el tonto. Cosa diferepte es que lo lea un hombre

inteligente o un iniciado si se trata de un libro de filosofía
o de matemáticas. Para el librero el libro es mercancía, objeto de comercio. Para el autor, el libro es expresión personal, intimidad comunicada, obra de vida humana cristalizada. Por eso el libro es multifacético, tornadizo, pluridimensional en su sentido. Curiosa entidad la del libro: su
coseidad no !e impide un hálito de personeidad. Esta entidad
entre la naturaleza y el espíritu lleva, de algún modo, el
resplandor presencial de su autor. Todo libro nos da a conocer un nombre, un estilo humano. Acaso algunas veces
no se origine totalmente en la autenticidad personal; aún
así, será expresión de una persona y hasta de un pueblo y
de un raza. En el libro no hay que ver solamente lo que se
manifiesta, sino quién se manifiesta. Hay libros jóvenes,
agresivos, irrespetuosos, humildes, personales, petulantes,
deprimentes, esperanzados . . . En última instancia, cabría
decir que hay tantos libros posibles como personas-autores. En todo caso, el libro auténtico es siempre presencia
personal, proximidad existencial entre hombres, manüestación espiritual concreta. El gran libro-persona es libro presencia, es libro confidencia, es libro amistad. Está más allá
df' lo útil. Düunde la cultura y los dones del espíritu por
superabundancia de vida. Naturalmente que también hay
los libros indignos, venenosos, pornográficos, destructivos.
Hay libros --que duda cabe-- que derraman rencor. Por
eso a los libros hay que escogerlos como se escogen a los
amigos. Y sin embargo, como bien dice mi cordial amigo,
el filósofo español Pedro Caba: todo libro, como toda obra
del hombre, como toda acción, como todo gesto, aspira a
un mínimo de originalidad. Todo hombre, en toda obra, ansía originar, aspira a ser padre o madre de otras almas. Todos queremos grabarnos en el recuerdo de los demás, llamar la atención de los otros, tener fama, gloria, popularidad o nombre, porque todos aspiramos a lo que ya somos:
a inmortales ... (Pedro Caba: "Filosofía del Libro", pág.
54, Madrid MCMLVII) . La aspiración a la personalidad,
originalidad y autenticidad es consubstancial a todo autor.
Aunque todo autor, por genial que sea, usa un idioma que
no ha inventado, se nutre en una tradición nacional y un_i-

12

13

18 a edición nos ofrece tres acepciones del
Lengua, en su av .
, . ") 1) "Reunión de muvocablo libro (del latín liber, libri : . .
. 1 t
ordinariamente impresas,
chas hojas de papel, vite a e c.,
.
b" rta de
que se han cosido o encuadernado Juntas con c~ ie
un
l cartón pergamino u otra piel, etc., Y que orman
pape'
2),-0bra científica o literaria de bastant_e exvolumen.
·
) -Cada una de ciertas
t
• • para formar volumen. 3 •
. ,.
ension . .
uele dividirse la obra científica
partes prmcipales: ~n que s
an extensión". La prio literaria Y los codigos Y leyes de gr
t · 1 del libro y
mera acep~ión dse centrusa
~a
eficiente y
nada nos dice e su ca
'
a
f" 1 La segunda acepción apunta 1a caus
de su causa ma ·
. tü· y de lo literaformal dentro de los límites de lo cien ico
.,
1·t . . ..
- ala por extens10n Y a i e
rio. La tercera sigmficacion sen ,
.
ración, un particular uso de la palabra llbro.

:~;:m~~us¿ ::~:a

y O quisiera hablar del libro desde el punt? d: ;~:~c!~
no lo hace m~gu
1a filosofía de la cultura. y esto
1·b
ee una cierta exprenario Como ente cultural, el i ro pos
d
.
, .
omo resultante de su estructura y e
sividad transfislica, c os Su materialidad es algo accesorio,
su puesto en e cosm .
Pe
.
d . Ciertamente un libro es una cosa. derivado, secun ario.
.
d ínculo a contenidos culosa medial que sirve e v
.
ro una c . rofundos Dentro del horizonte cultural, el liturales __mas_ P d
1 . ubroatón del ente expresivo-instrubro esta ubica o en a s
~o•
•
tal En un libro se encarnan virtualidades ~ue no puemen .
. ,
on su material. Las paden identificarse en nmgun caso c
. . sentidos
1 bras sobre el papel son vehículos de expresiones:
a posibilidades de inteligibilidad. Lo que corporaliz~ la( ex
Y
.
terial no es ya la materia que
presión o el sentido tran~mal
tructura inmaterial del sigsería un subelemento), smo a es
. h d modo
esf ra ideal de conexiones culturales. D~c o e .
no: la ~ . el libro es una totalidad expresiva de signo
mas preciso·
, ·
ultural
más relación más sistema transfisico o c
.

�versal, lleva supuestos étnicos, estírpicos o históricos sobreentendidos. Dentro del contexto social e histórico, cada
hombre, que al fin y al cabo es un heredero, proyecta su
autenticidad personal. Y cuando deveras busca la verdad,
el bien y la belleza, la originalidad le viene por añadidura.
Así lo creo yo, por lo menos.
Hoy en día hay demasiados libros. Dentro de esa abundancia torrencial, muchos libros salen sobrando por estériles o por estúpidos. Es preciso orientarse, con buenos guías
bibliográficos, en la inextricable y sofocante selva de libros. No podemos leer todo lo que debiéramos leer. En
consecuencia, se impone una rigurosa selección de acuerdo con radicales preferencias. En los años de mi adolescencia, cuando leía un libro de segunda o tercera clase, recuerdo que mi padre me espetó aquel adagio latino: "Ars longa,
'vita brevis". Desde entonces he tratado de disciplinar mis
lecturas. No con inhumana rigidez, pero sí con metas claramente dilucidadas. Acordándome de aquella frase de Lessing: "un libro grande, es un gran daño", he procurado,
como autor, apretar ideas, mostrar espíritu de parvedad, ·
condensar mensajes. Y creo que algunos de mis libros llevan mi mensaje más personal y muchas de mis mejores esperanzas. Siempre he sentido vivir para algo más que para dar con mis huesos en una tumba. Y para el autor, cada libro es creatura amada. Cuando un autor que se respet a da al público una de sus obras, es porque la juzga digna
d(· salir a la luz pública. Porque publicar un libro que no
se estima es sobra de desfachatez o falta de honestidad intelectual. En cada una &lt;le nuestras obras va encapsulada
una etapa de ardiente vida espiritual, una objetivación -extraña paradoja- de nuestra inobjetivable subjetividad. Hay
que sostener la cultura y hay que hacerla avanzar. Hay que
fomentar el buen libro como instrumento de formación Y
de humanización. Sabemos que más allá de los derechos de
autor hay un condominio espiritual del que hace el libro Y
del que lo lee. Seguramente Gregorio Marañón exagera al
decir que la humanidad debe al libro "el 90 % de su progreso material y moral". Pero nadie negará que sin el libro

14

moriría la mayor y la mejor parte de la cultura. "El Quijote", "Hamlet", "La Divina Comedia", "Fausto", los diálogos platónicos y las tragedias griegas, la obra aristotélica, los libros de Kant y los volúmenes de Heidegger, para no
citar sino unos cuantos ejemplos egregios, resuenan y palpitan en nuestro espíritu. En esas obras, unos hombres
-nada menos que todo unos hombres como diría Unamuno- se han vertido y expresado. Nos han iluminado y nos
han forjado.
, Voces apocalípticas nos hablan de la decadencia y agonía del libro. "Debemos dar el aviso con sencilla y medit ada gravedad: el libro en Europa -asegura Pedro Cabava a dejar de ser, está ya dejando de ser, el instrumento
de la cultura . . . El problema no hace más que brotar ahora. Pero es posible que dentro de cien años (la historia anda con botas de cien leguas) el uso del libro sea una rareza
de eruditos y nostálgicos solitarios añorando la noble pesebrera de las bibliotecas. El libro está en peligro y hemos
entrado en la fase de decadencia cultural, en el crepúsculo
vesperal de su esplendor". No creo que el libro haya entrado en su decadencia y en su agonía. Me parece, sencillamente, que el cine, la radio, la televisión y la cinta magnetofónica le disputan un ámbito de vigencia que antes era
exclusivo. Pero ni el cine, ni la radio, ni la televisión podrán desplazar, definitivamente, al libro. De la supervivencia del libro depende la supervivencia de la gran cultura, de
la cultura que llamamos clásica. La palabra de los grandes
muertos, encerrada para siempre en los grandes libros, se
hace universal e inmortal. Recuerdo haber leído hace vl~
rios años, una bella página de Stefan Zweig, en la cual, habiando por todos nosotros, da un testimonio de agradecimiento a los libros: "Aquí están, resignados y callados. No
instan, no llaman, no piden. En su estante están y esperan,
silenciosos. Una somnolencia parece envolverlos, y, sin embargo, de cada uno de ellos mira un nombre como un ojo
abierto. Al acariciarlos con la vista, con las manos, no nos
llaman suplicando, no se dan importancia. No piden. Están
esperando que nos entreguemos a ellos; solamente enton-

15

�ces se ofrecen. Primero, tranquilidad alrededor de nosotros,
tranquilidad en nosotros, luego estamos dispuestos para
ellos: una noche, al regreso del camino fatigoso; un mediodía, cansados de los hombres; una mañana nublada que se
abre entre sueños visionarios. Deseamos platicar con alguien y sin embargo estar solos. Deseamos soñar, pero
con música. Con el gusto epicúreo anticipado de la dulce
prueba, nos acercamos a la biblioteca: cien ojos, cien nombres, clavan la vista en nuestra mirada escudriñadora, silenciosos y pacientes, como las esclavas de un serrallo en su
dueño, esperando con devoción la llamada y felices de ser
elegidos, de ser gozados ... "
"Pequeñísimos trozos de lo infinito, estáis instalados
silenciosamente en el interior de nuestro hogar. Pero cuando os liberta la mano, cuando vibra vuestro corazón, entonces rompéis invisiblemente vuestras cárceles triviales, y
vuestra palabra nos eleva, como en un vehículo fogoso,
desde la nada a la eternidad" (Stefan Zweig: "Agradecimiento a los Libros" en la revista "Peñoles" sección literaria, pág. 8, septiembre-1951, Monterrey, México).
Tócame concluir. En un instante de contenida emoción, Sócrates define el ala. La naturaleza del ala, nos dice, consiste en llevar hacia lo alto lo pesado. Esa y no otra
es la misión del libro. Los buenos libros realizan la misión
aerostática del ala: elevar hacia lo alto, "ad astra", las humanas pesadumbres. Como Israel por el desierto en tien~s, nosotros estamos de paso. Pero en este paso, hemos
visto, -en muchos libros- nuestro camino en los luceros.

NOTA DEL EDITOR: La anterior es una conferencia pronunciada por
el Dr. Basave, en el Salón de Cabildos del Palacio Municipal de la Ciudad de Guadalajara,
Jalisco, con motivo de la Feria del Libro, y que
Armas y Letras tuvo a bien transcribir dados
su carácter e idoneidad.

16

NICOLAS MARTINEZ CERDA
"El día en que los jueces tienen miedo, ni un solo ciudadano puede reposar tranquilo .. . , porque la constitución vive en tanto que se aplica por
los jueces; cuando ellos desfallecen, ya
no existe más . . . Lo decía con palabras de metal el texto del Rey visigodo: la salud del pueblo es tener derecho y mantenerlo".
Eduardo J. Couture: "Estudios de Derecho Procesal Civil", Tomo I. pp. 95
y 157.

MISION DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA
DE LA NACION

t a finalidad de nuestro Máximo Tribunal va hermanada con la institución del Amparo. Si la jurisdicción del
Alto Colegio se encuadra dentro de los lineamientos de
nuestro sistema federal y el Juicio de Amparo conserva
toda su lozanía, podremos concluir que la misión de la H.
Corte Suprema de Justicia de la Nación es, dentro de la división de pocleres (Art. 49 constitucional), el órgano del
Poder Público de mayor valía por su función intrínseca:
realizar una justicia democrática interpretando la Ley Suprema.
Los artículos 104, 105 y 106 constitucionales fijan
jurisdicción ordinaria no limitada, opuestamente a la
risdicción de la Corte de Derecho de Norteamérica, la
está investida de competencia ordinaria limitativa y,
ende, reducida.

una
juque
por

La jurisdicción política o extraordinaria se fundamenta en el artículo 103 constitucional, fracciones II y III, en
forma limitativa; mismas que por interpretaciones sofisticadas han sido galvanizadas.

17

�El tema de la justicia federal (la Corte específicamente), ha sido largamente tejido, silenciosamente elaborado,
soslayado vergonzosamente, abordado en forma exhibicionista o simulada; en fin, existe, como diría Chiovenda,
"una amplia carretera por la cual han pasado ya tantos
antes que nosotros".
La justicia constitucional mexicana constituye lento
espectáculo. Luis Pablo Bustamante, en La Sentencia de
Amparo, afirma que desde 1938 hay juícios pendientes.
La larga trayectoria histórica demuestra que el Poder
Judicial Federal, en especial la Corte Suprema, trabaja con
pérdidas, debido a imperfecciones connaturales que datan
de un pasado incierto y oscuro, provocado por el artículo
14 constitucional, al recoger el principio de la "exacta
aplicación de la ley", que se inician desde las forzadas interpretaciones sentimentalistas del Juez Vallarta, pasando
por la fuerte censura del constitucionalista Rabasa, sin encontrar eco, hasta llegar a la sabia crítica del magistrado
Palacios. El problema se teje en torno al Amparo-casación
y apelación federal.
El Constituyente del 57 "no anduvo los caminos de la
casación". Ramón Rodríguez advierte: "Nada se dijo en el
Constituyente acerca de la palabra 'exactamente' ", además, consideraba que si los tribunales federales revisaran
los fallos de los tribunales regionales se acabaría con su
soberanía (autonomía) y con su independencia.
"Los legisladores constituyentes no pudieron querer
esta subversión", sostiene con idéntico criterio Castillo Velasco.
La ley reglamentaria del Juício de Amparo del 30 de
noviembre de 1961, elaborada en su mayoría por constituyentes, en su artículo 8 niega el amparo judicial (demos fe
a esta interpretación).
La Corte de Vallarta repudia la casación. Forzadamen-

t&lt;-1 el Amparo-casación penal entra "por la puerta sentimental de la aplicación exacta en la sentencia definitiva de
las leyes penales". El digno juez se opone a la confusión de
instituciones y empequeñecimiento de la Corte: "pretender
que el Amparo surta los efectos de un recurso, con la apelación, . . . es hacer monstruosa mezcla del derecho constitucional y del civil ... El Amparo no juzga más que la incoru;titucionalidad de las leyes o actos de las autoridades ... ".
Nuestra Corte Suprema alcanza dignidad y respeto,
guíada en las t.esis de su ilustre Presidente. Su salida provocó el triunfo de la corriente contraria y desde 1882 el
amparo judicial tiene vida legislativa, corroborada por el
Código de Procedimientos Civiles.
Rabasa corrige a Vallarla en su método interpretativo. Su crítica es certera (aunque ambos perseguían idénticas finalidades). Consideró que de no suprimirse la casación, la Corte sería revisora de los fallos del Poder Judicial
del fuero común en toda la República, señalando la consecuencia: "máquina que se paraliza si se le atasca de materia prima"; finalmente sentenció: "LA IMPOSIBLE TAREA DE LA CORTE".
El Alto Tribunal sigue un camino poco feliz. El rezago
mostrado por estadísticas asombró a Moreno Cora y a Rabasa. Su peregrinar ha sido semejante a un ciclo crítico
económico permanente. Paliativo tras paliativo la hace vivir en estado de eutanasia.
El Alto Colegio es un tribunal burocratizado y sin perfil propio. El rezago de la H. Suprema Corte de Justicia de
la Nación es en 1950 de 37,881 expedientes; en 1959, de
10,055; en 1964, de 18,380; en 1966, de 20,333; y en 1967
ascendió a 13,814 asuntos.
Nadie niega el deambular de la Corte. La profesión de
Rabasa está plenamente cumplida, no obstante la creación
de los Tribunales Colegiados "Pequeñas Cortes". El Alto
Tribunal en 1958 reportó 20,820 expedientes rezagados.

18
19

�Ahora, si se examina rigurosamente la unidad jurisprudencia como ya lo ha hecho el ilustre jurista J . Ramón
Palacios, la conclusión objetiva, honrada, nada adulatoria,
es que la llamada unidad jurisprudencia ha sido poética y
por su tejido contradictorio semeja a una "cabeza sin sesos"; como diría Kant.
La obligatoriedad jurisprudencia} en nuestra legislación hace perder sus características de interpretación y
de orientación, reconocidas unánimemente por la doctrina.
La jurisprudencia obligatoria surgida "en la actuación de
la ley en el caso concreto", como diría Chiovenda, omite
distinguir lo llamado por Calamandrei "el derecho legislativo" y el "derecho judicial", en donde existe distancia; no
es lo mismo la interpretación legislativa que la judicial.
Nuestra jursprudencia obligatoria. evita que juzgadores se
anoten un mérito en su expediente y sí conduce a aplicar la
ley en forma de estampilla y la jurisprudencia como si fuera un sello, tal como ya ha sido señalado por un maestro.
De la unidad jurisprudencia se deduce el respeto y dignidad del Máximo Tribunal de la República.
La Corte Suprema es un órgano atrofiado, oscurecido
y absorbido por su amplia competencia. A este fundamental problema anteceden, como ya se ha advertido, la concepción del ilustre Ignacio Vallarta, esforzado y esclarecido Magistrado Presidente, hasta hoy irremplazable. Detesta la casación y la califica de "teoría subversiva del orden
social". En su tomo III, p. 11, afirma que "el amparo no debe servir para quitar o imponer restricciones a los Estados
de la República".
Rabasa demuestra que la suerte de la Corte Suprema
en la República ha sido infeliz. Pone los puntos sobre las
íes invocando estadísticas. Su tarea, nos dice, es vergonzosa: requiere al obrero especializado y desecha al artífice.
. El derecho común se federaliza al cercenarse la autonomía constitucional de los Estados y al ampliar su com-

20

petencia la Corte. Lo ganado en poder, nos dice Rabasa, lo
perdía en la categoría de sus funciones, y de intérprete de
la Ley Suprema, pasaba a intérprete discutido del derecho
común y así conseguía asumir "el papel de uno de los tantos tribunales de provincia, sacrificando la dignidad de sus
funciones en aras del acrecentamiento de su poder". De ahí
que certeramente afirmara el citado constitucionalista "los
Estados son soberanos para dictar leyes, en materia de Derecho Común pero no lo son para aplicarlas".
J . Ramón Palacios, viril e insobornable magistrado de
la Judicatura Federal, realiza insólitos estudios (actualmente reimpresos por la Universidad de Nuevo León), en
donde investiga exhaustivamente la historia de nuestras
instituciones, así como aquéllas con las que guardan símil,
postula la depuración y las rejuevenece invocando nuestros
antecedentes y adelantos doctrinario-vigentes en diferentes
países del orbe.
En la ·enconada lucha ideológica de nuestras instituciones, don J. Ramón Palacios es uno de los factores principales. Sin descanso ha combatido, firmemente, sin contradicciones (véase sus "Estudios Juricficos", lera. Ed. 1969, UNL,
que son una reimpresión de artículos escritos en épocas diferentes) y, sin arrepentimientos, señala la actitud de estancamiento antihistórica de los representantes del Poder ·
Público para adaptar a nuestras instituciones a la par de los
avances de la ciencia jurídica.
-Determina también, el mencionado Maestro, la genealogia de la casación y del amparo; y bajo el angustioso grito "¡volvamos a lo antiguo!" adaptándolo a los avances democráticos y sociales, postula la depuración de nuestro proceso. El problema de la justicia federal lo aborda con tanto
dominio que hace inspirar profundo respeto.
El citado autor demuestra que las funciones casacionistas de las Cortes: Suprema y Pequeñas son "desarticu-

21

�ladas, inconexas y dispersas" y que crean "una permanente incertidumbre jurídica".
En su obra Instituciones de Amparo afirma: "El artículo 131 de la Ley de Amparo de 1919 quitó al Amparo la
careta y lo presentó tal cual es: casación" (p. 355) más
adelante acota: "Apelación, casación, amparo, suenan ya
confundidos" (p. 365).
La senda seguida por nuestras principales instituciones
de antaño ofreció un problema de interpretación. En el Constituyente del 17 se legitima todo un proceder bastardo. Carranza distinguió el Amparo y la Casación.

Jara y Medina aprueban el artículo 14 que legitimaba,
sin velos, la casación, la garantía de exacta aplicación de la
ley, inspirándose en la enmienda II de la Constitución de
Norteamérica, en donde localizamos lo que se ha llamado
"debido proceso legal" o sea "process of law", desnaturalizando instituciones y quebrantando el régimen federal.
Los constituyentes citados recobran tardíamente la
visión al discutirse el artículo 107 constitucional; presentan su voto particular impugnando lo ya aprobado en el artfculo 14 constitucional.
Las razones son evidentes. Se destrozaba el régimen
federal. Don Hilario Medina invoca la Constitución de 1824,
adelantada en esta zona, y a poco andar del tiempo, en la
época de Salvador Urbina, el citado constituyente sepulta
sus concepciones, ante las muletillas políticas de escaso
malabarismo del presidente Urbina, quien negó la distinción de constitucionalidad y legalidad, enterrando un pasado digno y el más brillante de la historia de nuestro Derecho Público.
Nuestros cultores del Amparo continúan haciendo gala de los mitotes del Juicio de Amparo.
22

Agustín Rodríguez advierte: "Una institución que no
es transplantada en toda su lozanía, sino mutilada corre el
.
'
riesgo de marchitarse" (Casación Civil, México, 1903, pp.
43 Y ss.). El instituto judicial de la Casación vive en el
Amparo. Instituciones que por su distinta jerarquía no se
conllevan. Su conjugación torturante por nuestro Constituyente (Art. 14, últimos párrafos, y Art. 16, "causa legal",
de la Constitución) conduce a un régimen estructural de
casación constitucional, que no obstante la fiebre sincronizada de reformas ha hecho que el Poder Judicial Federal
funcione siempre con pérdidas y eche mano hasta agotar
las reservas. La justicia constitucional es la mayor enfermedad social que padece nuestra Patria.
La concepción de la mayoría de nuestros técnicos en
Amparo no ha sido firme; hay adulación, contradicción y
arrepentimiento.
La competencia casacionista de la Corte es justüicada
por Fix Zamudio, no obstante ser conciente de su teratología Y de proponernos un sistema: de Salas con competencia
para las garantías individuales y otras para dilucidar conflictos de legalidad.
Ignacio Burgoa considera que el Juicio de Amparo
"medio extraordinario de control de legalidad" es superior
por su amplitud a los medios de control que guardan símil
con el Amparo. Su concepción respecto al binomio: Corte y
Amparo es un viacrucis de contradicciones y arrepentimientos.
Tena Ramirez nos dice que el Juicio de Amparo sale
al campo del Derecho Internacional y ha regresado al corazón de la patria con sus banderas en alto.
"Con quienes debemos de enfadarnos es con los aduladores de nuestros vicios" (Moliere).
Nosotros pensamos con el maestro Palacios, que a los

23

�defensores de la corriente heterodoxa les ha faltado profundidad.
Sobre la mezcla anidada en el llamado Juicio de Amparo, don Niceto Alcalá-Zamora dice: "es a la v~ un recurso de inconstitucionalidad, de amparo-garant1as Y de
casación".
Mientras no se depure y complete nuestro régimen
procesal, todas las reformas que sigan el mismo calle~ón estrecho y sin salida, serán aéreas y huecas. La amplla protección que sustantivamente ( en oposición de adjetividad
procesal) da la Constitución de la República al gobernado,
se queda corta ante la ausencia de medios procesales idóneos.
i Ya el Quijote advierte: "es menester tocar las apariencias con las manos para dar lugar al desengaño".

Para justificar o canonizar el Amparo-casación se ha
argumentado, sin la mínima reflexión de análisis, si argumentos pretéritos son actuales o anacrónicos.
Don Venustiano Carranza pronunció que los jueces locales eran "instrumentos ciegos de los gobernadores".

Corte como unidad, tanto más, cuanto que la sentencia de
amparo no puede reparar la actuación irregular de autoridades responsables favorable al inculpado, por la imposibilidad de agravar la condición del quejoso en la sentencia
que en el juicio de garantías es pronunciada'". (La Exacta
Inexactitud, Revista Veracruzana, No. 1, enero y febrero
de 1959, pp. 18 y 19) .
Burgoa y Fix Zamudio, entre otros, justifican la actual estructura de la justicia federal y régimen procesal del
Amparo-casación, esgrimiendo los clásicos motivos del casillismo, hoy inactuales. Se destruye la autonomía constitucional en pos de la hipertrofia de la Corte. Lo expresado
por Don Mariano Azuela, nosotros lo aplicamos por igual
al Máximo Tribunal. Recordemos que Rabasa llamó a los
ministros "TORPES Y VENALES" y tampoco hubo respuesta.
El mal es de raíz, y se precisa extirparlo realizando
una reforma integral a nuestro proceso y órgano jq.dicial
federal.
El jurista J. Ramón Palacios acota: "La elevada misión casacionísta de nuestra Honorable Suprema Corte se
ha visto menguada desde su inicio por indudable culpa es
de este silencio codificado, y si en Italia se suscitaron y suscitan interminadas controversias a pesar de sus textos explícitos, que no podríamos esperar de un régimen jurídico
trunco, estrábico y mudo como el nuestro, que orilla a los
Tribunales, no siempre muy cautos, a ir creando los cuerpos
de doctrina en tan añejo como perenne tema" ( op. cit., p.
65).

"Don Mariano Azuela, hijo, escribió (nos dice el maestro J. Ramón Palacios) sin que nadie viniese a combatirle:
'Ha podido advertirse en múltiples amparos penales que
autoridades judiciales de los Estados proceden a menudo
con verdadera lenidad al sancionar el delito. Así, con el
propósito de atenuar la penalidad, califican indebidamente
como homicidios simples los que aparecen cometidos notoriamente con calificativas, o consideran como cometidos en
riña homicidios simples. La frecuencia con que se advierten
tan serias anomalías y la gravedad del perjuicio social que
evidentemente engendran, es motivo de profunda preocupación que no puede quedar limitada al ámbito reducido de
una Sala, sino que debe ser compartida por la Suprema

Es cierto que en el juzgador pesan las culpas del legislador, pero en México la Corte es cómplice de su propia nomofilaquia. Sus proyectos son circunstanciales. Sólo parchan un hueco presente e incluso algunos han cavado la
tumba del Amparo. Por otra parte, la autonomía constitucional de los Estados se ha concebido como ficción jurídica.

24

25

�Esa frase burocrática oficial y nominal del Poder Judicial Federal "hemos cumplido con nuestra misión" está
teñida de ribetes faranduleros, que desde luego en nada
ayudan al desarrollo de nuestra justicia.
La corte requiere de crítica y autocríti~a. Só:o ~s_í comenzará el raciocinio del Poder dejando atras su mc1p1ente
prestigio.
La vilipendiosa frase de Montherlant: "todo el mundo
está bien" no puede anidar en la H. Suprema Corte de Justicia de nuestra Nación.
Los vicios encallecidos de la administración de justicia
habrán de comenzar a sanearse por las Universidades. Toca a sus maestros, altos empleados, estudiantes Y egresados, romper círculos viciosos, desterrar esa crisis aletargada, para formar profesionistas dignos de los que tanto requiere la República.
Toca a los jóvenes luchar por un sistema de justicia
democrático y dar al pueblo lo que los adultos no le han
dado.
"El derecho --&lt;!erteramente afírma Carnelutti-, no
puede vivír sin eÍ proceso, como no puede vivir un hombre?
sin el corazón".
La generación pos-revolucionaria se enajena y _adora
fetichismos, formas cadavéricas de liberalismo. "Ca~averes
que se esfuerzan --&lt;!orno dice Azuel~ siguiendo a ~~dia~ffpor conservar insepultos un pequeno grupo de pri_vilegios Y
algunos hombres de buena fe que ~o logr_a~i_ desligarse ~el
pasado inmediato que es la auténtica pos1c1on del reacc1?nario". La incerteza jurídica es la placenta de la patologia
del derecho.
Nuestros proyectistas han formado un sistema de poca
monta que la praxis ha demostrado su miopía Y estrechez.

Su incerteza termina con toda garantía de acción, y la crisis del Poder Judicial Federal (de la Suprema Corte específicamente) se muestra en la tormentosa pesadilla del in~
terminable y crónico rezago.
Don Emilio Rabasa, acota: "cuando las leyes comunes
y la Constitución se oponen en el mismo nivel para confundirse en la promiscuidad, no son las leyes las que suben
sino la constitución la que desciende" (El Art. 14 y el Jui.cio Constitucional, P. 298).
Revisemos nuestras instituciones que en el pretérito
dieron gloria y honraron a México. La Corte, con Vallarta
a la cabeza fue respetable; el Amparo, fruto e inspiración
del liberalismo es plausible por sus efectos jurídicos, pero
su gestación en el seno maternal del Congreso Constituyente de 1917 es enferma, al perder su prístina pureza, su alteración y mixtura con otras instituciones termina pulverizándolas.
La dialéctica no ha sido desmentida y mientras la Corte no la entienda o la ignore concientemente, y no destierre
los obstáculos incrustados en su estructura y en el proceso
de amparo, su misión será pigmea y barrera para una
pronta justicia democrática.
Existen garantías que deben ser consideradas para lograr una sabia judicatura.
El procesalista don Niceto Alcalá-Zamora refiriéndose
al aspecto económico, nos dice: "pagar bien a los jueces no
es pues, superfluo, sino necesidad esencial".
La independencia concatenada con honradez, dignidad
y capacidad, es la garantía fundamental, Calamandrei acertadamente afirma, que los jueces en momentos de cumplir
con su misión, "deben sentirse libres de toda subordinación
jerárquica, es un duro privilegio a quien lo disfruta, el valor de responder de sus actos sin esconderse tras la cómoda

26

27

-

�pantalla del orden superior". (Elogio de los jueces escrito
por un abogado, 1936, p. 127).
Si el soborno, el ditirambo, orfandad jurídica, mazquindad, farsantería y exegetismo legaloide, anidan en la judicatura, ésta destruirá pronto la norma suprema del país:
"Que la historia os perdone como yo os perdono".
Por la H. Corte Suprema de la República han pasado
ministros que le han dado dignidad al máximo órgano de
la Judicatura Federal.
Don Alberto Vásquez del Mercado, uno de los grandes
juristas mexicanos abandona el alto sitial del máximo tribunal para combatirle. Don Teófilo Olea y Leyva, que escribió avalándose en su conducta: "Mi permanencia en la
Corte Suprema de la Nación sólo se justificará mientras
pueda pensar y votar como hombre libre e independiente".
Don Luis G. Corona, de quien el maestro Palacios Vargas
afirma: "encierra solemnemente la probidad intelectual del
juzgador", "no tarde, pero si lejana, le es dada la Magistratura titular: hace apenas dos años, y tampoco discursea
ni hace reverencias, como que sabe de la alta dignidad del
encargo, y aunque no alardea de ello, conoce de sus merecimientos intelectuales y morales" (El Buen Juez, "Criminalia", P. 216, Abril de 1955, No. 4).
: El problema de la justicia en México es de hombres
y de leyes (nuestra afirmación E!stá acorde en concebir al
Derecho como super-estructural). La estructura casacionista de la Corte no resuelve el rezago ni con los mejores
intelectuales del Universo.
Se ha repetido con el maestro español Jiménez de Azúa
que son preferibles los magistrados aptos, preparados y entusiastas, que redactar inmejorables proyectos. "Siempre
será preferible un juez a lo Magnaud con el Código de Napoleón, que un magistrado incomprensivo e ignorante con
preceptos como los del proyecto italiano o del suizo. Por mi
·28

parte siempre quise mejor una ley penal anticuada e imperfecta, con juzgadores inteligentes y formados en la moderna técnica, hábiles en ensanchar los arcaicos moldes anticuados, que un códig&lt;? de orientación audaz y técnicamente perfecto aplicado por una magistratura imbuida de prejuicios Y pronta a aprovechar el arbitrio que la ley otorga para seguir usando el viejo código derogado" (El Nuevo Derecho Penal, 1929, 112 y Ss.).
Nosotros pensamos al igual que el ilustre maestro don
Celestino Porte Petit: "una noble y urgente aspiración sería alcanzar la meta de buenas leyes y buenos jueces".
El juzgador no puede brincar las fronteras del ámbito
legislador, permitirlo equivale a otorgar facultades legislativas y aceptar una transmutación de poderes.
Si la concepción del Congreso Constituyente de 1917
e_n la administración de justicia fue infeliz, no podemos contmuar con siestas, con pesadillas consentidas; se reforma
su arquitectura o candentes esperemos que el rompimiento
democrático se manifieste y surja una revolución ideológica que extirpe raíces que alimentan anacronismos.
Para que la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación
se desembarace de su inseparable e histórico rezago, ;
quede sepultado "como botín de alimañas", se requiere una
reforma integral a todo nuestro proceso y la creación de
una SUPREMA CORTE CONSTITUCIONAL al estilo de
Alemania Federal Occidental que conoce de los conflictos
verdadera o directamente constitucionales (y no como la nuestra que bajo el signo de una hipócrita constitucionalidad, conoce de varios procesos, en una competencia
amalgamada).
Los conflictos constitucionales constituyen la razón y
justificación de la existencia de la CORTE CONSTITUCIONAL, además se requiere el establecimiento de una CORTE NACIONAL DE CASACION para uniformar nuestro
29

•

�DAVID HERNANDEZ

Derec~o en toda la República como en España, Francia e
Italia.

UNIVERSIDAD DE l\llAi\11
Departamento de
Lenguas Extranjeras

Los tribunales Colegiados "como un mal ~-enor" ~?ntinuarán para hacer viable el sistema de casac10n. Y . De
allí en adelante la fecundidad de la cosecha dependera de
la calidad de la siembra" COUTURE.

-DOS SALIDAS DEL LABERINTO DE OOTA VIO PAZ

Reivindiquemos el régimen procesal del Amp~ro, .. Y
demos solio permanente a la ley de leyes, a 1~ Con_sbtuc_10n
General en la República y establezcamos el signo mdub1table de certidumbre y seguridad jurídicas.

:x

iene mucha razón Octavio Paz al decir que "La soledad, el sentirse y el saberse solo, desprendido del mundo y
ajeno a sí mismo, separado de sí, no es característica exclusiva del mexicano". 1 Pero igual a la soledad, la grata compañía, la amistad simpatética, el amor, en fin, es universal.
Y si la amistad y el amor son universales también podrían
pertenecerle al mexicano. De modo que, según entendemos
el significado de la palabra (la imagen del) "laberinto", diríamos que es un lugar que goza de muchos caminos pero
ninguno con salida. Propondríamos que o el laberinto de
Paz tiene salida, es decir, salidas, o México no ~e encuentra
en un laberinto.

•

Precisamente porque tanto la soledad como la amistad o
el amor son universales, hay salida en el laberinto que Paz
atribuye a México. Si México se encuentra en él no se encontrará solo, porque ni el amor ni la soledad son características de un país u otro. Así es que si en verdad existe un
laberinto inmerso estará en él el mundo. Pero esto de la
soledad universal o un laberinto universal no tiene lugar
aquí, sino la búsqueda de una salida del laberinto mexicano.
Para buscar salida hay que referirse al buen consejo
del claro guía, Justo Sierra, que nos dirigía, al darnos un
método, hacia el camino de un desarrollo de una filosofía
mexicana, lo que se podría aplicar a casi todo problema, a
saber: 1) la necesidad de investigar la realidad mexicana,

30

31

�2) inventar soluciones para nuestros problemas, 3) no
desconectarse de lo universal. A medida que nos acerquemos a lo universal, nos acercaremos a la salida. Pero esto
es proceder al revés, porque no debía ser cuestión de "ace~carse" a lo universal, sino de no desconectarse de lo universal, lo que quíere decir, suponemos, que no debíamos
deshacernos de lo universal, en primer lugar, mientras se
hable de lo mexicano. Visto por este lado, pues, es posible
que daremos con nuestra muy deseada salida a~tes de que
lo esperábamos. Dicho en otras palabras, lo universal, que
es nuestra salida, se debe encontrar en lo mexicano; de modo que nuestra salvación, últimamente, se encuentra no en
una abstracción de algo llamado "lo universal", sino en lo
mexicano, es decir, en el mexicano de carne y hueso.
Desde el día que México pudo ver la luz filosófica del
farol orteguíano, ha habido dirección en la búsqueda filosófica del mexicano. Los grandes exploradores, Caso, Vasconcelos, Reyes, Ramos, Zea y ahora Paz, han buscad?
enérgicamente, bajo todos los cielos e infiernos, ,~or esa _efimera entidad que se ha acostumbrado llamar lo mexicano". Posiblemente por haber olvidado la letra, si no el espíritu de lo que nos decía Unamuno, parece que hemos dejado ~capar el objeto de nuestra búsqueda, porque he~os
desplazado, y por tanto perdido, al mexicano concreto m~entras nos desperdiciamos dando caza a fantasmas, a la idea
de "lo mexicano". En cierto sentido, no cabe duda que . ~e
pueden perseguir las ideas universales en una especulacion
metafísica, entre las cuales se podría encontrar aquélla que
conocemos como "lo mexicano". Pero dentro de nuestra
preocupación circunstancial, con raíz en el historicismo,_ no
podemos andar sobre las nubes y esperar cazar al mexicano de carne y hueso, que tiene existencia muy . terrestre.
Preciso es buscar a este hombre concreto que circunstancialmente es mexicano. Para llegar a ello, en términos unamunescos, hemos de buscar al mexicano particular, o mejor dicho, a todos los mexicanos: el lavap~atos, el ~racer?,
el profesor, el limosnero, la monja, el cacique, el diplomatico, el barbero, el poeta, la prostituta, el atleta, etc.

32

Pero no basta colocar sólo aquellas personas o tipos
que quepan dentro de una categoría predeterminada. No
basta hablar de un hombre que "debía" ser mexicano, sino
de todo hombre que es y ha sido históricamente mexicano
Quiéralo el "pachuco" ("El mexicano [que] no quiere ser
ni indio ni español, tampoco quiere descender de ellos. Los
niega. Y no se anima en tanto que mestizo, sino como abstracción: es un hombre. Se vuelve hijo de la nada". Laberinto p. 69.) o no, el mexicano es tanto azteca como español, criollo, mestizo o mulato. En fin, es hombre de circunstancia mexicana, desde el primer momento histórico hasta
el momento actual. Quiéralo o no, tampoco es abstracción
o hijo de la nada. No por querer negar su propia existencia
deja uno de existir. Ha adquirido, posiblemente, un aspecto cínico, pero no por eso ha logrado abdicar de su existencia, porque no nos es dado este poder, pues hasta como cadáver tenemos tanta existencia como cualquiera, aunque
hayamos perdido Wl poco de nuestra "esencia¡,. Pero es precisamente esa "esencia" la que buscamos. Como se ha dicho,
podemos perder algo de ella al suicidarnos, porque ya no
tenemos muchas de las potencias que eran nuestras: el poder hablar, ver y sentir, pero no dejamos por ello de existir.
La dificultad en poder captar "lo mexicano", recae sobre nuestro anhelo de criticar todo lo que no cabe dentro
de la imagen que hemos grabado en nuestra pasión de "querer ser". Desafortunadamente, más de lo que nos es justo, queremos ser lo que no somos. Esto puede significar
una asviración admirable si nuestro querer ser cabe dentro
de lo que podemos ser. Por tanto, se puede entender como
se crea este laberinto psicológico que describe Paz cuando
dice que "el mexicano se esconde bajo muchas máscaras"
(p. 150). Pero, ¿por qué no debía hacerlo? Lo extraño sería que no se escondiera bajo muchas máscaras. Si volvemos otra vez a esos tempranos momentos de la Conquista
veríamos con Paz el porqué: "Ningún otro pueblo se ha
sentido tan totalmente desamparado como se sintió la nación azteca ante los avisos, profecías y signos que anunciaron su caída" (p. 74). Visto de esta manera es fácil ver
33

�porque concluye Paz; diciendo que la Conquista "es _un hecho histórico en el que intervienen muchas Y muy diversas
circunstancias . . . el suicidio del pueblo azteca" (p. 75) •
¿Nos extraña, pues, que el mexicano se haya esc_ondido bajo muchas máscaras? ¿Nos extraña que el mexicano se encuentre sumergido en una profunda soledad? Tampoco debía extrañarnos de que "Somos, por primera vez en
nuestra historia contemporáneos de todos los hombres"
(p. 150). Ni debía extrañarnos que "Eramos objetos: empezamos a ser agentes de los cambios históricos Y nuestros
actos y nuestras omisiones afectan la vida de las ?randes
potencias" (p. 149). Pero, ¿por qué se puede decir t?do
esto si no se habla de tm desarrollo histórico-circunstanc,a~?
Como el mismo Paz ha dicho, la historia no es una serie
de acontecimientos del hombre, sino es el hombre. Ahora
bien, si se busca "1o mexicano", no sólo debíamos hablar
del mexicano contemporáneo que quisiéramos que se arrancara sus máscaras, sino también del mexicano "objeto" ,
la "materia inerte sobre la que se [ejercía 1 la voluntad de
los poderosos" (p. 149). Lo mexicano, en fin, es el mexicano y su circunstancia, todos los mexicanos y todas las
circunstancias históricas, es decir, que el mexicano es tanto el tipo que criticamos como el que deseamos que fuera,
pero también las circunstancias que le han r?deado desde
el primer momento de su evolución como mexicano.
Nos quejamos del mexicano que se dej? ser dominad?
por la voluntad de los poderosos. Pero, ¿que otra alterna~iva le era posible? Desamparado y c~si ~uerta _su_ esen~!;
con su suicidio, ¿qué más podía ser smo. ~a.tena merte •
Debíamos, pues, convidar al mexicano primitivo ~ compartir el abrazo simpatético que le tenemos al mexicano co~temporáneo. En vez de ver las máscaras como u_n~ debilidad moral, debíamos ver este recurso co1:10_ la umca alternativa dada al mexicano primitivo, su umca forta~ez:1
psicológica. y al igual que podemos demostrarle al primitivo nuestra compasión y aceptarlo como uno de los ~uestros, también es preciso t_ratar de comprender al mestizo y
34

a los otros tipos del período colonial. Cada etapa del desarrollo mexicano, destacadas más claramente en las grandes explosiones revolucionarias (la guerra de Independencia, 1810; la Reforma, 1857; y la Revolución de 1910), nos
r evela otra faceta del hombre mexicano, forjado por su
circunstancia inmediata. Si el mexicano no hizo historia o
no actuó como su contrafigura norteamericana, es porque
no pudo hacerlo, y no pudo hacerlo porque su oportunidad
circunstancial no fue la misma, ni mucho menos.
Conocernos verdaderamente a nosotros mismos, entonces, no es buscar sólo lo que nos agradaría encontrar. No
pudo el mexicano histórico "ser agente de los cambios his•tóricos" como no lo pudo ser el negro norteamericano. Pero ni el uno ni el otro dejó de ser lo que fue en su circunstancia repectiva. No sólo padece el mexicano de todas épocas los mismos sufrimientos que padecen los muchos otros
seres humanos de los países "sub-desarrollados", sino comparte la misma soledad uriiversal que todo el mundo conoce de primera mano. Así es que no se habla de una soledad
mexicana, ni de un laberinto mexicano, ni tampoco de una
circunstancia de "lo mexicano", sino de un mexicano (todos los mexicanos) en una circunstancia que tiene sus muchos paralelos con otros países en cuanto a sus aspectos
económicos, sociales y religiosos. Además se puede hablar
dentro de otro nivel, el del hombre cotidiano, el que tiene
sentidos y una conciencia intransferibles. Este hombre mexicano, que vive y muere en su circunstancia muy mexicana, es el hombre universal tanto como el hombre circunstancial. Para conocernos verdaderamente hemos de juzgarnos a nosotros propios en todos sus hechos objetivos, si es
que vamos a encontrar esa realidad mexicana que había
mencionado Justo Sierra. No sólo hace falta una perfecta
honestidad, sino también un valor extraordinario. No hay
otro recurso.
Al reconocer nuestros vicios y virtudes, que tenemos
en abundancia, podemos empezar a investigar esa realidad
mexicana. En vez de hablar de laberintos y soledades, que
35

I

�no son peculiares a México, aunque sí sus variaciones, debíamos revisar nuestra historia en una perspectiva objetiva para mejor valuar lo que se ha hecho bien y lo que
se ha hecho mal; aprender de lo bueno tanto como de lomalo; pero guiarnos por lo primero y evitar lo segundo. Si nos
damos cuenta de que hasta ahora no ha podido actuar el
mexicano como agente de los cambios hístóricos, de allí debíamos tomar nuestro punto de partida, en una acción positiva en vez de una negativa. Hace falta pues proponer
programas para la acción del nuevo protagonista, es decir,
los mentores de la intelectualidad debían escribirle al protagonista (todo mexicano) el drama para que pueda desempeñar el papel que le sea propio en esta nueva oportunidad circunstancial. Pero mientras que se busquen las soluciones, más bien, la forma, estilo y tono de nuestro drama (porque comedia no sería seguramente) no ha de olvidarse que es fácil "desconectarse de lo universal" si se
sumerge demasiado en "lo mexicano".
Nuestra primera salida del laberinto se encontrará en
la verdadera fusión del hombre mexicano con el universal.
Mientras el mexicano trate de ser sólo uno o el otro, no
será ni uno ni el otro. En este caso sería, lógicamente, "hijo
de la nada". En cambio, el mexicano en su faceta azteca, el
que se suicidó, no era hijo de la nada, sino el fénix que moría para renacer. Los otros que "los poderosos" mataron
tampoco fueron hijos de la nada, sino también otras facetas del ciclo del fénix. Ahora llega ese mismo mexicano en
una nueva faceta, el de agente de los cambios históricos.
Nos ha llegado a nosotros la hora para salir a escena. Y no
hay segunda oportunidad para el que de pasos atrás, porque en este teatro terrestre no se da el mismo papel dos
veces. El ambiente del protagonista en su drama de la vida real contiene las tres caras de nuestra madrastra, el
tiempo: el pasado, el presente y el futuro. Tiene que enfrentarse el mexicano cara a cara con cada una, porque
sería completamente absurdo tratar de vivir en sólo una o
dos caras de esta maldita trinidad. Esta perspectiva temporal le permitirá verse vivamente en un claro espejo. Vién36

~ose ~o con egotismo de un narcicismo, sino con completa
sm?eridad, el mexicano encontrará esa fusión, la primera
salida del laberinto.
Con esta cándida vista de nuestra verdadera cara, podremos ver la primera salida del laberinto, y desde la primera podremos ver la segunda, porque la segunda se encontrará en la cara futura de nuestra circunstancia. Y como
puede imaginarse, la cara futura no tiene sentido alguno sin
las otras dos caras. De modo que para dar paso hacia el futuro hay que dar un vistazo por rededor de nuestro presente y hacia el pasado. Arraigado en el pasado y el presente el
mexicano puede crecer naturalmente. Al clavarse las raíces
hondamente en el suelo mexicano, extrañaría no salir una
flor plenamente mexicana. El suelo mexicano ha saboreado
su cantidad de sequías y terremotos, lo que ha impedido el
libre crecimiento de la flor. Para recobrar algo del potencial que se perdió en las dañosas ráfagas políticas que ha
conocido este suelo, preciso es fertilizarlo. El fertilizante
será para el mexicano el reconocimiento del compatriota.
Dicho en otras palabras, lo que se ha perdido sólo se puede recobrar si recobramos lo que perdimos, y lo que el mexicano ha perdido es precisamente el "otro" mexicano. Un
mexicano se ha apartado, aislado, del otro mexicano con sus
prejuicios en una especie de segregación, lo que ocurre universalmente. Pero hay unos países que pueden soportar
algún grado de segregación social, mientras en otros fragmenta al país hasta el punto de convertir al pueblo en "materia inerte", porque todos tiran por divergentes lados. Es
imposible operar la maquinaria nacional despedazada. De
manera que tan pronto como el criollo, el mestizo, el indio,
el mulato, el negro, el pobre y el rico se reconozcan los unos
a los otros como verdaderos mexicanos, verdaderos vecinos, recobrará el mexicano la mayor parte de su propio
ser. En una palabra llegará a ser esa flor mexicana, y sólo como la flor mexicana podrá salir del laberinto.
Cuando Paz pregunta "¿ Cómo y dónde obtener esos
recursos económicos y técnicos?" recordamos que él había
37

�dicho que México no tiene "ni la población ni los recursos,
materiales y técnicos, que exige un experimento [como el
prodigioso desarrollo de la Unión Soviética] de tales proporciones" (p. 142). No se entie1;d~ la _lógica toc~nte a la
población, especialmente, pues Mexico tiene 40 millones ~e
habitantes mientras Inglaterra mantiene 46, Y este palS
ha sido un~ de las grandes potencias por hace tiempo. Ahora bien, mantendríamos que ni los recursos ni las poblaciones residen en el fondo del problema, porque bastan los
recursos y la población. El grano del problema existe en la
mala distribución -tanto en los recursos como en la población- que resulta en un inmenso desperdicio. La debi- .
lidad está en este desperdicio, no en la pobreza de recursos
población, ni tampoco en el mero hecho de lab:rintos o so0
ledades. El desperdicio empieza en la soledad, si, la soledad
creada por nuestros prejuicios egotistas, en la pérdida del
"otro mexicano". Sigue el desperdicio en la increíblemente falaz idea de que la única ruta a la prosperidad es camino de la capital. Todo el mundo con mínima esperanza ~e
encontrar mejor vida (en este mundo) parte para la capital. El resultado inevitable es la c r e a c ió n Y crecimiento del barrio bajo, la pobreza, la enfermedad Y el
analfabetismo. Y lo poco que el pueblo puede ganar con
tan gigantescos esfuerzos son algunos limitados remedios
para confinar esta plaga. Mientras _tant~ l?s recursos humanos y materiales perpetúan el latifundio mtelectual, económico y social.
Pero si es verdad, como dice Reyes, que México ha llegado a su mayoría de edad, entonces estará preparado para ·
autodeterminarse. Paz ha dicho que actuaría a su provecho México al tratar de imitar al desarrollo soviético, pero por carecer de población y recursos no le es posible. Aún
más fundamental, sin embargo, dice Paz que "Nadie duda
que el 'socialismo' totalitario puede transformar la economía de un país; es más dudoso que logre librar al hombre.
y esto último es lo único que nos interesa y lo único que
justifica una revolución" (p. 143). Es, en fin, la libertad
lo que vale más. Por un lado, sin embargo, unos dirían que

38

la libertad sin vida no tiene sentido alguno. Mientras otros
dirían que la vida no tiene valor alguno sin la libertad. Vamos a suponer, no obstante, que diría Paz, como muchos
otros, que podemos preocuparnos de cuestiones de libertad
sólo después de tener vida. Cronológicamente, si no lógicamente, hay que tener vida antes de considerar el problema
de la libertad. Al tratar de proceder a la inversa siempre
fracasamos, al igual que el niño que trata de correr antes
de and~~ a gatas. Es por eso, probablemente, que hay tanta
rev?luc1on en el mundo ahora. Buscar la vida, pues, quiere
decir fundamentalmente buscarse la vida. En una palabra,
tan. tosca que parezca, hay que comer antes de pensar 0
aspirar a nada. Ya lo decía Marx que lo fundamental es causa del_ conflicto _entre las clases; lo segundo es posible sólo
despues que este llena la barriga, por así decirlo. Sólo den~º del pr~eso básico se puede encontrar lugar para respirar el aire fresco de la libertad, si es el caso, añadiría~os, que e:asta tal cosa u oportunidaa dentro de nuestra
circunstancia.
Paz sugiere que "Sin duda la mejor -y quizá la única- solución consiste en la inversión de capitales públicos,
ya sean préstamos gubernamentales o por medio de las organizaciones internacionales. Los primeros entrañan cond~
ciones políticas o económicas y de ahí que se prefiera a los
segundos" (p. 142). Su análisis de los problemas económicos Y políticos que comparten los pueblos "subdesarrollados''. Y la influencia que han tenido pensadores como Stalin,
Lemn, Marx Y Engels en el mundo contemporáneo lo hace
con ~~ agud~ima perceptibilidad. He aquí, pues, la presentaCion de direcciones prácticas que puede considerar México para autodeterminarse. Lo que se teme más
la pérdida de _la ~~rtad, porque al rechazar ese "método de probad3: ef1?~c1_a }e per~erí~ . el cordón umbilical de la "economia dmgida que significa para él (y muchos más, se•
guramente) "el trabajo a destajo (estajanovismo) los campos de concentración, las labores forzadas, la d~portación
de razas Y nacionalidades, la supresión de los derechos ele-

:s

39

�mentales de los trabajadores y el imperio de la burocracia"
(pp. 142-143).
Sin embargo, admite Paz que "el capital no es sino
trabajo humano acumulado" (p. 142). Dado así el caso lo
que se quiere evitar es el abuso de este trabajo humano, es
decir, ¿quién ha de acumularlo? ¿bajo qué condiciones?
¿quién dirige? y ¿qué será el criterio para la distribución
de lo acumulado? No se pretende aquí, ni mucho menos,
dar una perfecta o completa solución, pero una posible resolución, sí. Para empezar hay que encontrar una lógica.
Sin lógica no puede haber criterio con sentido. La tarea se
puede dividir en dos partes principales: (a) la elección
entre alternativas (b) el entendimiento dé un sistema socio-económico completamente integrado.
Enfrentados con la primera parte, hay que darse uno
cuenta de las alternativas reales entre las cuales podemos
elegir. ¡Ni hablar de posibilidades puramente hipotéticas! 2
Claro que se podrían alistar innumerables alternativas, unas
más probables de realizar, otras infinitamente más improbables. Para sólo enunciar unas de las más "conspicuas" pero también más exigentes, podríamos ofrecer las siguientes: (a) todo el mundo que busque su propia libertad por
su hebra, lo que lógicamente conduciría a una perfecta anarquia, que significa perpetua guerra universal, , (b) no hacer nada, lo que debilitaría al pueblo aún rriás y lo dejaría
presa de toda rapiña, (c) someterse a un socialismo totalitario, lo que lograría la pérdida de la libertad, (d) la inversión de capitales públicos por medio de las organizaciones internacionales, lo que fracasaría desde el momento de
su concepción por el mero caso de que sería completamente imposible e ilógico mientras esté México en su laberinto, de modo que la única alternativa que conduciría a una
solución lógica de realización tanto concreta como real sería la siguiente, la que, naturalmente, preferimos, (e) salir del laberinto.
Para salir del laberinto, pues, hay que buscar las sa-

40

lidas. Y las salidas, como ya se ha dicho, se encuentran en
el conocerse el mexicano y en encontrar al "otro" mexicano. Y lo que forzosamente se requiere en este salirse son
las ~espuestas a las preguntas: ¿para qué salgo? y, ¿dónde
voy • Las respuestas a estas preguntas contienen la segunda
parte de n~estra resolución al problema mexicano, porque al
sa~r ~recisamente por qué sale uno del laberinto y dónde
q~.uere ir: e~ darse cuenta de o hasta entender el sistema soc~o:economico! lo que sería el fondo y la forma del proceso de
vivir. La contmgencia imperativa, claro, se plantearía cabalm_ente en e! saber, el verdadero saber (el porqué salir y para
donde cammar). La lógica, pues, demandaría que empezáramos con ~na base verdadera y concreta. La única aceptable
es el mexicano mismo, el hombre concreto no "lo mexicano"
abst~acto. El mexicano es, por tanto, el ~zteca, el español,
el cnollo, el mestizo, el mulato, el negro, el zambo, el rico
Y el pobre, todos juntos en el mismo sufrir y vivir circunstanc!al e~ t~a su evolución. Visto por medio de la persI&gt;e&lt;:tiva ~stonca puede el mexicano entender el punto evolucionario en que se encuentra actualmente. Sólo con esta
base puede esperar respuestas a las dichas preguntas.
La cuestión .~e la libe_rtad no se puede discutir aquí,
pero una resoluc10n tentativa sí se puede aportar. Al tocar
el t_e ma de alguna conciliación del nacionalismo y las aspiracio~es revolucionarias de las masas, Paz se percata de
que siempre hay los mismos ingredientes: "nacionalismo
reforma a~~ria, conquistas obreras y, en la cúspide, u~
Estad~ decidido a llevar a cabo la industrialización y saltar
de epoca feudal a la moderna ... El rasgo distintivo -Y
decisivo-: es que no estamos ante la revolución proletaria
de los paises 'avanzados' sino ante la insurrección de las
masas Y pueblos que viven en la periferia del mundo occid~~tal~' (p. 145). Estas agudísimas observaciones nos serviran mcalculablemente, porque nos ofrecen el instrumental para poder elegir entre las alternativas. He aquí pues
el caso de un circulo vicioso que puede romperse sól~
la voluntad, pero una voluntad enérgica y unificadora.
Hasta ahora se ha tratado de arrogarle al Estado el poder

~ª-

po;

41

�de determinar el destino del pueblo. Pero, desgraciadamente, este monstruoso Estado no ha sido el pueblo, sino un
"interesado" grupo de hombres que no con la más generosa fantasía podíamos atribuirle el fabuloso epíteto de
"representante".
Si es que el mexicano en verdad quiere pertenecer al
mundo occidental y no quedarse en la periferia, ya tendría
parte de su motivación para salirse del laberinto. Si es que
el mexicano quisiera romper el círculo vicioso, tendría que
unificarse como una fuerza encaminada hacia su destino
deseado. Pero se habla del pueblo, del mexicano entero, no
del cerebro o de las orejas o de los pies o de las uñas o del
corazón, sino del cuerpo entero. Si el "Estado" no es verdaderamente el pueblo, no habrá salida en el laberinto. Paz
ha dicho que sólo la libertad podría justificar una revolución si la revolución es sangrienta. Marx había comentado
que siempre habría conflicto entre las clases mientras fueran desiguales, porque el adinerado jamás cedería sus bienes al "desposeído". De modo que mientras las clases sean
desiguales y el círculo vicioso no se haya roto, cuando no
esté el pueblo en plena revolución vivirá siempre bajo la
sombra de una revolución potencial.
Hay dos maneras principales para lograr arrogarse a
sí mismo el poder que merece el mexicano sin llegar al punto de la revolución sangrienta: (a) reemplazar el sistema
político del pasado con uno verdaderamente (más) democrático (b) disolver el poder económico de la clase rica.
De seguro se habrán ya pensado en estas posibilidades.
Conforme, pero, muy probablemente no con nuestra lógica
o las salidas. Ahora bien, desde Justo Sierra, los ateneístas
y numerosos más han sonado el clarín de la enseñanza. La
más rica herencia que puede ofrecerle una generación a la
siguiente es la buena enseñanza, lo que no equivale a lavar
el cerebro con prejuicios personales o supersticiones. La
puerta de nuestras salidas es la buena enseñanza. Recordemos que las salidas sólo son posibles o para todos o para
nadie. Con la buena enseñanza se puede crear un sistema
42

socio-~?litico en que cualquier profesor, político, comercian
te, militar o sacerdote que "se sirve" a sí mismo y no al
pueblo cometerá traición, que debe pagarse con la vida
(preferiblemente en prisión perpetua). De esta manera los
recurso~ ~a~urales del suelo mexicano y la población no se
desperdiciarian en dar alimentación al monstruo insaciable
del c~culo vicioso, sino México tendría un rico capital de
~a~aJ~ acumulado. El poder de la clase rica se disolvería
sm incidente al cambiar el valor de la divisa nacional con
darl~ v~or _al trabajo en vez que a la cosa, el prod~cto,
qu~ Jam~ tiene ser (sólo existencia), mientras que el trab~Jador siempre tiene ser, tenga en mano o no el producto.
Sm el poder de su dinero el rico no tendría modo de "comprar·' a un hombre para destruir a otro. El rico; digámoslo
franc~ente, no es el que lucha mano a mano sino el mercenario. Pero, sin dinero, no hay mercenarios.
No cabe duda alguna que muchos argumentos podrían
llover s~bre esta~ nociones, como el que pediría saber ¿ qué
resultaria en el S1Stema económico al quitarle a la clase rica su poder pecuniario? -¿especialmente en relaciones internacionales?- Estas, como casi todas, si no todas, se pueden contest~ ~on algún cuidado. Por ejemplo, al quitarle el
poder econom1co a la clase rica bruscamente no resultaría
en na_~ª más_ que un desastre fatal. Pero con cuidadosa preparaci?n Y aJustamiento gradual, la clase rica no tendría otro
remedio que someterse al nuevo orélen socio-económico. En
cuant~ ~ las relaciones internacionales, el mundo trata con
la nac1on estable sea el orden socio-económico que fuere.
De todas maneras, para todo esto la buena enseñanza otra
v~z,_ es la clave para su realización. A fin de cuentas, 1~ que
distingue el pueblo "avanzado" y el "atrasado" o "subdesarrollo" es_ precisamente esto: el sistema educativo. El
pueblo de sistema educativo más elaborado es invariablemente el que se encuentra a la cabeza del mundo progresivo, o se~ "avanzado". En las naciones más democráticas
han realizado su desarrollo máximo por medio de -la promesa que le ofrece al hombre- la enseñanza. Que al fin
llegue al mundo miserable el hombre demócrata y se en43

�JOSE P. SALDA:¡q, A

cuentre en un universo de absoluta mediocridad, de una
deshumanizada y estéril practicalidad, de un espacio vacio
de hitos espirituales, de horizonte tan oscuro que no parezca tener salida -como en un laberinto, eso ya sería hablar
de un laberinto dentro de otro. Que al salir de un laberinto
nos enfrentaríamos con otro más amplio, es asunto para
otra tarea. Esta trata únicamente de intentar la salida del
primer laberinto, la circunstancia actual del mexicano,
como el que nos ha proporcionado el primer rayo de luz: Octavio Paz.

CRONISTA DE MONTERREY

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA,
LIC. MIGUEL ALEMAN V ALDES,
EN MONTERREY

(Primera Parte)
Antecedentes.

B

esultaría interesante estudiar a fondo las impresiones de quien visita a Monterrey con la alta envestidura de
Presidente de la República y las que provienen del pueblo
en general.

N O T A S
l . El Laberint o d e la Soledad, Méx., 1963, p . 151.

2. Como el creer que se podría llegar a un m undo par adisíaco únicamente al desearlo.

44

No siempre las reacciones van por el mismo camino,
ni pueden medirse con la misma vara, por la razón de que
siendo distintas merecen diferente tratamiento. Cabría en
esto pensar en los beneficios o simpatías que existan en el
visitante, que forman parte de su yo interno, que pueden
sufrir alteraciones por el carácter con que efectúa la visita y cuyas alteraciones pueden ser contrarias o favorables
a la ciudad; pero de todas maneras tienen una capital importancia. Respecto al pueblo, generalmente exterioriza sus
sentimientos con espontaneidad y de ello puede inferirse
si existe una verdadera simpatía por la persona a quien se
recibe, o si al contrario no merece la estimación que se debe al mandatario.
Durante el largo proceso de nuestra vida institucional
hemos recibido la visita de varios Presidentes de la República, en situaciones no siempre normales y bien pudieran
obtenerse conclusiones más o menos exactas sobre los pormenores apuntados. Esa labor significaría una penetración

45

�\

psicológica delicada, un acopio de datos consecuentes, y sobre todas las cosas, una serena meditación para que las
conclusiones correspondan a la justicia que debe existir en
tales casos.
Por ejemplo, podemos decir que muy distintas impresiones recibieron y se llevaron cuando siendo Presidentes
de la República nos visitaron el Gral. Plutarco Elías Calles
y el Gral. Lázaro Cárdenas y seguramente en condiciones
distintas se puede hablar de la visita del Gral. Manuel Avila Camacho y del Lic. Miguel Alemán.
Y puesto que esta crónica ha de referirse pr~isamente al Lic. Alemán, dejamos para quienes se consideren capacitados escribir sobre nuestros distinguidos visitantes en
el aspecto sicológico-social, que por mi parte trataré de exteriorizar lo que sé, porque lo vi, y lo que me dicten las impresiones que recibí durante la visita del Lic. Miguel Alemán.
Para ello es necesario detenernos a considerar, aun
cuando sea rápidamente, el momento político durante la actuación del Lic. Alemán, y todo cuanto rodeaba su personalidad en relación directa a Nuevo León.
¿Existía de parte del Lic. Miguel Alemán animadversión en contra de nuestro Estado? ¿Estaba influido en
el sentido de guardar prudente distancia en todo cuanto
concernía a los intereses de esta entidad? ¿Era acaso imparcial en sus apreciaciones de lo nuestro?

den ~olítico, sin que esto significara que no participara en
c~est10nes que a la corta o a la larga tendrían que interferir en las actividades de todo orden. Quiero con esto decir
que sin olvidar los deberes ciudadanos, privaba una atmós~
fera_saturada ~e esfuerzos dedicados al trabajo, como si
hubiese la consigna de recuperar el tiempo perdido en épocas pasadas. Tal vez este ambiente no satisfacía a quienes
esperaban demostraciones patéticas del pueblo hacia sus
gobern~ntes, interpretando en forma equívoca lo que era
una actitud de superación en lo económico y en lo social.
De estas _situaciones se habían cosechado algunos sinsabores_ que_ sm la significación de algo definitivo no dejaban de mflmr en la mente, especialmente de los hombres de
empresas, por cuanto a la seguridad de la vida en común
dentro de las garantías constitucionales.
Algo podría hablarse de la época del Gral. Lázaro Cárdenas, como también de lo correspondiente al Gral. Avila
Cama~ho; pero no sería consecuente una explicación pormenorizada de hechos, ya que mi propósito como queda dic~o, es el de historiar la visita del Lic. Miguel Alemán Valdes en la forma y términos que más se ajusten a la realidad.
Militancia Política.

Dedicado Nuevo León al trabajo intensivo en los menesteres industriales, agrícolas, ganaderos y comerciales,
se desentendía hasta cierto punto de las cuestiones de or-

_ Apenas obtiene el Lic. Miguel Alemán su título en el
a_n? de 192? Y principia su actuación política por cuyas actividades siente una gran inclinación. Habiendo nacido en
e_l pueblo de Sayula del Estado de Veracruz el 29 de septie_mbre d:. ~900, heredó de su padre, el Gral. Miguel Ale~~n _la afic10n a las cuestiones políticas, aun cuando no parti:ipo en la lucha armada, captó con interés desde estudiante las esencias de los ideales revolucionarios, de los que
su P~dre era un adalid, formando las avanzadas de las nuevas id:as con l?s Flores Magón, Antonio I. Villarreal, Juan
Sarab1_a, Antomo Soto y Gama, Ponciano Arriaga ... Desde
muy Joven se afilió al Partido Liberal Mexicano, enro-

46

47

Es difícil precisar la contestación de cada una de estas
interrogaciones, sin que ello implique que no podamos aventurar algunas ideas que nos permitan pintar el trasfondo
de un acontecimiento, para nuestra comunidad, de enorme
trascendencia.
..

�lándose en un brote rebelde que surgio en Acayucan,
Veracruz, en septiembre de 1906 tendiente a combatir la
dictadura del Gral. Porfirio Díaz. Posteriormente, afiliado
a la Revolución Constitucionalista, combatió a Victoriano ~
Huerta, participando eil numerosos hechos de armas d~do muestras de gran valor y conocimientos de la táctica
militar. Al terminar la Convención de Aguascalientes se
unió a las fuerzas del Gral. Alvaro Obregón, estando presente en numerosos combates conquistando paso a paso el
grado de Divisionario. En 1929 siempre leal a los principios antireeleccionistas se levantó en armas en _contra dE!l
Gobierno presidido por el Lic. Emilio Portes Gil en atención a que el Gral. Obregón, habiendo logrado la reforma
de la Constitución que prohibía la reelección, nuevamente
fue electo cómo Presidente de la República, hecho con el
que no estuvieron de acuerdo numerosos elementos constitucionalistas, en cuya contienda murió en Mata de Aguacatilla, Veracruz.
Volviendo sobre el Lic. Miguel Alemán cabe mencionar que su carrera política fue brillante, principiando por
lanzar su candidatura a Diputado por el Estado de Veracruz, ocupando después un escaño en el Tribunal Superior
de su Estado en 1935, para pasar al Senado en 1936, Y regresar a su Estado natal para hacerse cargo del Gobierno
del Estado.

las novedosas formas de actuar, que le granjearon grandes
simpatías. Estableció el sistema de reunir en círculos de estudio a grupos de hombres de empresa, de profesionales, de
obreros, campesinos y del pueblo en general. Su propósito
era enterarse a fondo de los problemas no tan sólo de cada
Estado, sino también de los municipios, planificando su
programa en todo cuanto se relacionaba con la ciudad y con
el campo. Los resultados fueron magníficos, pues una vez
en la Presidencia de la República se ordenaron los estudios
correspondientes, aplicándose todo aquello que era factible
para el desenvolvimiento y progreso del país.
Puede asegurarse que con el Lic. Alemán principió el
verdadero gobierno civilista en el país, ya que aun cuando
el Gral. Manuel A vila Camacfio y antes el Gral. Lázaro
Cárdenas, así como el Gral. Abelardo L. Rodríguez, habían
gobernado dentro de la Constitución, su carácter de militares imponía cierto sello de gobierno que podía en cualquier momento transformarse en dictadura, de la que ya el
pueblo estaba cansado.

Cuando el Gral. Manuel Avila Camacho inició su propaganda como candidato a la Presidencia de la República
al principiar el año de 1940, es designado director de la
campaña el Lic. Alemán. Su habilidad lo acreditó como un
gran organizador, y al ocupar el Gral. Avila Camacho la
Presidencia es designado Secretario de Gobernación, separándose de este puesto con el propósito de contender como
candidato en las elecciones presidenciales en 1945. Los contrincantes fueron el Lic. Ezequiel Padilla y el Gral. Miguel
Enríquez Guzmán.

Para lograr el mayor éxito en sus actividades el Lic.
Alemán reunió en su Gabinete a personalidades de alta categoría cultural y de ideología definida dentro de los principios revolucionarios. Ellos fueron: El Lic. Héctor Pérez
Martínez, en Gobernación; Lic. Jaime Torres Bodet, en Relaciones Exteriores; Lic. Ramón Beteta, en Hacienda; don
Nazario Ortiz Garza, en Agricultura y Fomento; Lic. Manuel Gual Vida!, en Educación; Dr. Rafael Pascasio Gamboa, en Asistencia y Salubridad Pública; Gral. Gilberto R.
Limón, en Defensa Nacional; Lic. Agustin García López, en
Comunicaciones y Obras Públicas; don Antonio Ruiz Galindo, en Economía; Lic. Andrés Serra Rojas, en Trabajo y
Previsión Social; Lic. Francisco González de la Vega, en la
Procuraduría de la República; Ing. Adolfo Orive Alba, Recursos Hidráulicos y don Alfonso Caso, en la Secretaría de
Bienes Nacionales.

Se significó la campaña electoral del Lic. Alemán por

Con este equipo realizó el Lic. Alemán una revolución

48

49

�dentro del Gobierno, que tuvo el significado de acabar con
obsoletos procedimientos públicos que daban la impresión
de "dejar hacer y dejar pasar", que mantenían al país en
permanente expectación. En cambio, con el dinamismo propio del Lic. Alemán y la cooperación de sus Secretarios de
Estado, proyectó la fisonomía oficial de tal manera que sacudió no tan sólo los órganos oficiales, sino también a la
economía particular, logrando un auge en el país como no
se había conocido hasta esa época.
Se construyeron nuevos ferrocarriles, extensas carreteras, obras monumentales de presas y canales de irrigación; se realizó la construcción de la Ciudad Universitaria,
que es admiración de propios y extraños; dio impulso al
Instituto Mexicano del Seguro Social logrando su expansión
y especialmente la plena aceptación de empresarios y trabajadores de un sistema que había despertado suspicacias;
logró crear centros multifamiliares de alta categoría; aumentó el caudal de agua potable en el Distrito Federal; en
instrucción pública empleó los más valiosos recursos multiplicándose los centros escolares a través del territorio nacional; dio un gran impulso a Baja California logrando que
mediante el aumento de población, desarrollo industrial y
comercial, se convirtiera territorio norte como el Estado número 29; a la Comísión Federal de Electricidad dio elementos para su mayor capacidad de trabajo ampliando sus servicios en todos aquellos lugares en donde era menester. Se
efectuaron obras en los puertos principales del país de manera de hacerlos capaces de multiplicar las operaciones en
beneficio del comercio y la industria.
En conclusión, puede decirse que las actividades políticas y adminístrativas del Lic. Alemán Valdés marcaron
un signo de espectacular progreso que le formaron una aureola de respeto y admiración. Dentro de este panorama
delineó su gestión con alto espíritu de tolerancia constructiva creando un ambiente propicio a la libertad de prensa y
de cultos, de manera que no se registraron en su período
acontecimientos que pudieran significar descontento.

50

. . ~ lo que respecta directamente a Nuevo León, se sigmf1co por una condescendencia para ayudar a la solución
de nuestros problemas, que rompía con la indiferencia con
que anteriores administraciones federales nos habían tratado.
El Gobernador del Estado, Dr. Ignacio Morones Prieto
d~ not?rio dinamismo, se entregó a las actividades admi~
mstrativas con positiva pasión. Su entusiasmo por transformar la físonomía de Monterrey y allegar elementos para el
progreso de los demás Municipios, lo llevó a iniciar obras
de tan alta categoría como la canalización del Río Santa
Catarina, el drenaje pluvial y sanitario, la construcción d~
presas en Linares y otros lugares . . .
. ¿ Y los r~ursos? Su amistad personal con el Lic. Aleman lo alento de tal manera que dio por seguro conseguir
la ayuda necesaria. No se equivocó, los millones acudieron
ante la ~credulidad de quienes estábamos acostumbrados
a que saheran los millones de aquí, sin esperanzas de retorno.

El prodigio se realizó: se canalizó el Río, se construyeron 4 puentes monumentales; en los terrenos ganados se
co?~~yeron amplias avenidas, alegres plazas públicas,
ed1f1c1os de gran costo; se edificó el grandioso Hospital de
Zona del Seguro Social . . . todo ello sin costo para el Estado, aparte de enriquecer el patrimonio de la Universidad
de Nuevo León con los terrenos ganados al río.
. ?1ando se anunció su visita a la ciudad de Monterrey,
ex1stia un panorama amplio de simpatías para él y el deseo
vehe~ente de estrechar su mano, considerándolo como un
~tad_is_ta Y un hombre cuya actividad en los cuatro años de
e~~rc1cio en. el Poder, había logrado conquistar la estimacion Y confianza de todo mundo. Es así, con estas señales,
como 1~ ~ue_rta_s de Monterrey se abrieron de par en par
para recibir Jubilosamente al ilustre visitante.

51

�CAMPIO CARPIO
ESCRl'l'OB ARGENTINO

ANTE EL PORTICO DE LA HISTORIA

•(Mr
•~ ujeto al banco de madera ferroviaria que enlaza
Monte Grande con la capital federal, cabalgué esta mañana
de otoño "Sobre el destino", de Cicerón, que el amigo Angel
J. Cappelleti expuso y compuso en lengua castellana. Sesenta
minutos de tiempo en la historia de un mundo filosófico poblado por hombres ilustres, ubicados e_n lugares de querencia que parten de los últimos alientos griegos y asisten al
sepelio de la prepotente Roma. El genio de -la sabiduría grecorromana que reverdeció tantos laureles en otros siglos y
que aun mustios, mantienen, como sabrosos pastizales para
la fauna intelectual de nuestra era nuclear, nos invadió de
ininterrumpida atención cuanto de allí vino como creación
y lastre, levantando imperios y derruyéndolos, aventando
sepulcros y erigiendo ídolos, trasegando siempre, en eterno traginar, adivinaciones, cosas, conceptos, in~tituciones,
cuya tarea absorbente convulsiona la vida de las sociedades
humanas.

Pareciera que después de lo dicho y aplicado por los fi1ósofos, literatos y poetas griego~ pQco quedaría ppr obserivar y cultivar. Más lo que el griegQ aprendió fue aplicado
por romanos en el área universal, ·sino _con _la borrascosa
tormenta de quinientos años que duró _el renacimiento helénico, generó en todos los campos qel saber talentos de arrastre en varias disciplinas conocidas que parten de Aristóte-

53

�les a Séneca, que los griegos se encargaron de difundir a
través de sus correrías en aquel orden civilizado y los césare!" romanos en extirpar. En aquel escenario político, pletórico de interlocutores, sustituidos hombres y dignidades, reducidos a fragmentos dogmáticos, contradicciones, fluctuaciones y temores circunstanciales que invadieron la vida pública y privada, le fueron seccionadas las manos a este filósofo.
Algo ha de acusar en originalidad este Cicerón, versado en filosofía de las diversas escuelas y literato que legó a
la posteridad algunas verdades universalmente inmutables
como reto a la eternidad, para que su destino hubiera sido
tan fatal. La historia ha sido compasiva con aquel crimen
público que demora casi dos milenios para sentar jurisprudencia en el ámbito de la época, el curso de los sucesos se
remontó sobre el horizonte de las edades antigua y media,
las diversas doctrinas se oficializaron y refutaron, la violencia organizada volvió a sentar sus reales en el globo y el estoicismo, epicureismo y cristianismo asisten temorosos al
último parpadeo de la llama divina que el diálogo del ágora, municipio y del parlamento tanto hizo por subsistir. La
religión del Edo. se convirtió en razonamiento del poder. Los
dioses ciudadanos que alimentaron la libertad de juicio, cualesquiera fueran las opiniones sociales, políticas o filosóficas, se han vuelto paradójicamente sanguinarios, redujeron
los principios a ideas de aplicación conspirativa. El formalismo ético tan arraigado en el consenso filosófico griego y
romano de los primeros tiempos del imperio, se desplazó a
campos de batalla, con los graves prejuicios que acusa el
pensamiento posteriormente, errante desde entonces en el
conocimiento universal.
El Cicerón, senador que dominara agitadas controversias del nerviosismo político con elocuencia competitiva por
la destreza en manejar el pensamiento dominante, fue más
allá de la razón, esgrimiendo armas de vencedor, prohibidas
para los hombres de menor destreza intelectual. De ahí que
sus palabras lastimaran como hierro al rojo aplicado al cuer-

po mortal. Enfrentado a discusión que determinará un nuevo rumbo en la vida política romana, volcó su retórica como un glaciar sobre el cuerpo de los enemigos. Y, lejos de
construir, de levantar un monumento del saber y habilidad
intelectual a la herencia filosófica del mundo antiguo, se
precipitó en la penosa lucha de conmociones extrañas, al
ministerio intelectual. La desenfrenada carrera discursiva de
partidos fue considerada un peligro para la ciudadanía y for.
midable obstáculo en el camino de su dramática victoria.
Las "Catilinarias", desordenadas en una confusión del apasionamiento, no rindieron los materiales que el filósofo tenía ~ mano. Su desarrollo era retórico y no lógico, con grave riesgo para el conocimiento humano, tan luego en el ins~ante preciso en que aquella humanidad esperaba la palabra
Justa, equitativa, equilibrada y libertadora.
La razón política dominante entonces se sobrepuso al
P_?der creador _de doctrinas superiores. Saltando de hipóteSIS a especulaciones de otros órdenes, escasas ventajas obtuvo sobre sus adversarios, ganando encono donde no siem.
pre intervenía el razonamiento estricto conforme lo exhrta
el tiempo y el momento crucial de aquel período y conglo~erado humano. La discusión parlamentaria degeneró en
d~sputa, detestable giro nervioso del destino y las pasiones,
a~e?~ al mandato de los dioses. La palabra de orden de la
divimdad no logró despertar la duda en la verdad áe los
acontecimientos que se sucedían y que asistían a los contendientes en el extremo opuesto. Pareciera que la conciencia
Y el noble significado de la doctrina filosófica abandonaran
al genio elegido, que tal modo avanzaba sobre el destino con
~menazas de muerte. Entregado en manos de la ciega fatalldad, que tiene poder "sobre la vida humana", no tuvo en
cuenta que muchas situaciones complicadas que entrañan
graves riesgos, dependen "de la palabra de los dio~es" y algunas veces "sólo tienen su causa en la libre voluntad del
hombre". Eso era indiscutible para los griegos en circunst~~cias de peli~ro donde actuaba como árbitro Zeus, persomficado como idea y figura de la justicia.

54
55

�Ya los grandes trágicos, Esquilo, Sófocles y Eurípides
descubrieron esa inexorable y misteriosa potencia "que predetermina la vida de los hombres" y los convierte omnipresentes protagonistas, a despecho de la impersonal fuerza divina que está por encima de los dioses. Cicerón, en sus arrebatos de oratoria se dejó arrastrar por la pasión como inspiradora de la soberanía absoluta, sin medir las circunstancias y coordenadas "del mundo físico", explicadas por "principios racionales, cuando se trata de la huma~dad, de su _pasado y de su porvenir". Refugiado en ese mito, se lanzo al
combate con la idea fija de vencer "temporalmente a un
cuerpo determinado", sin atender otras consideraciones que
las de conquistar triunfos. Si atendiera el llamado ancestral
de la debilidad humana "en la formulación estricta" de reconocer en cada una de aquellas "almas efímeras" que combatía con el peso del mazo sobre el yunque "a cada uno sus
merecimientos", probablemente el de~tino físico y mor~l de
aquella comunidad romana que se desmtegraba por esa 1rreconciliación que los griegos se habían cuidado tanto de mitigar.
La filosofía griega, que debía sus progresos al alcance
de la comprensión, sabía cuán difícil resultaba contener los
impulsos de la victoria sobre un vencido. Ha soslayado las
ventajas de la derrota "como fenómenos cósmicos, causas
específicamente diferentes" al acaso. De ahí que ~ta~ !-eorías pudieran subsistir a riesgo de los vendabales h1stor1cos
que sacudieron la corteza y estructura ?el m1:1ndo: ordenan:
do los "átomos que mueven en el espacio vac10, sm regla m
duración estables". Tal secuencia gobierna el siglo veinte,
repitiendo hechos de la muerte prematura de doctrinas e instituciones complejas en grado infinitamente superior que Jas
que regían el mundo romano. La ataraxia que cercenó la
explicación y aplicación de la libertad entonces como ah?ra,
trae al plano del conocimiento la movilidad de las doctnnas
y sustrae al pensamiento el mecanismo orgánico que es el
conjunto de todas las voluntades.
La participación de los "movimientos del alma huma56

na", imprescindible en el período en que el imperio se despeñaba, significaban un imperativo vital para los pueblos
integrados por personas y no por animales irracionales. La
doctrina del imperio al arbitrio de los elegidos de la fortuna intelectual y militar, subvirtiendo las esperanzas de los
vencidos al poder de la fuerza opresora, encegueció los espiritus combativos, que desde entonces no lograron alternar
sino en lucha abierta. Desconociendo los términos medios
entre fuerzas opuestas, se abrigó conseguir la salvación del
imperio aplicando solamente la razón del vencedor, excluyendo el potencial del sector sometido, aplicando un solo
principio de razonamiento. El descontento cargó de nubarrones la historia humana en conmociones de magnitud tal que
amenaza constantemente desde entonces acá la arquitectura
estable del mundo social.
El precedente filosófico predominante en el pensamiento romano, y legado a las generaciones posteriores como catástrofes cíclicas, 1mponían al conjunto de los seres activos
la responsabilidad de gobierno, condicione por igual en la
búsqueda del órden entre las comunidades y naciones. Por que el papel desempeñado entre los actores en ese escenario,
no debiera concurrir a la contradicción de la lógica menos
exigente. Esta falsa concepción de aquel presente y de nuestro futuro, nos ha demostrado el determinismo negativo del
destino, enfrentado a las mismas causas universales dependientes de un poder único como base gubernativa. El pensamiento quedó traumatizado por ese clima de la prepotencia,
donde el opositor depositaba la suerte de su destino, y los
oprimidos, las catástrofes de la rebelión que arrastraron a
tantos perseguidos a una muerte en masa, sin remedio.
Nuestro filósofo envolvió sus especulaciones en la vorágine del azar sanguinolento entre vencedores y vencidos,
sembrados sobre un dilatado campo de batalla centralizado,
leJos del teatro de operaciones donde actuaban césares con
autodeterminación del poder que le conferían sus acciones
incontroladas. El poderío de estos comandantes se extendía
sobre el mapa de dos continentes, separados de Roma, por
57

�di~tancias pronunciadas y apetencias personales de los conquistadores, que imponían su ley y normas gubernativas
conferidas por las armas. La cadena del imperio tenía rotos
varios eslabones y en tanto el Senado malgastaba sus energías en enconadas disputas retóricas, en cada sector del itnperio germinaba la cizaña de la discordia. La ausencia de
una determinación coherente que cerrara las h u e 11 a s
del descontento en una acción uniforme de avanzada hacia
continentes extraños a la función evolutiva, retrajo el pasado a un presente convencional en desmedro del futuro.
El sofisticado recurso de echar mano a argumentos retóricos, ajenos al juicio, evadiendo situaciones comprometedoras para el porvenir de los destinos del progreso científico y literario, sirvió de catapulta al pensamiento antiguo,
extendido, como consecuencia sobre el medioevo. Negando el determinismo evolutivo de las organizaciones morales
y políticas de una sociedad, se estatificaron los principios,
reduciéndolos a conceptos absolutos y totalitarios. Durante
la edad antigua, en aquel trance histórico, se cerró el derecho del libro albedrío, indispensable para el choque de las
ideas. Fue necesario el transcurso de tantos siglos hasta que
se acercó a nosotros la filosofíá árabe, partiendo el pensamiento aristotélico, única fuente genuina que ofrecía diálogo más allá del escolasticismo, negado por el dogmatismo
del derecho romano. Aceptado y difundido a través del mundo antiguo como herencia, hubimos de llegar a la revolución
del Renacimiento para que la libertad se reencontrara al cabo de veinte siglos de sumisión intelectual.

en explosión y se encuentran en pleno desarrollo.
Lo creado por los griegos en un tan particular ambiente de universalidad durante su humano quehacer ae tantos
milenios antes, fue demolido por la filosofía romana y comprometió hasta al mismo pensamiento contemporáneo, ;odavía entroncado en el poder social y político que provocó
una división más acentuada de los conceptos modernos del
mundo social. Allí se cerró el paso para el destino de la libertad con la entronización de las dictaduras que por retrasar el reloj de la historia el pensamiento de hoy ha de combatir. La filosofía del imperio, sofisticada bajo denominaciones políticas de distintos colores, pero esencialmente
dictatoriales por igual, aun en procedimientos de orden económico, se arrastra a los pies de los vencedores y compromete al futuro de la vida de relación en la tierra, separando
el pensamiento moderno por triples cortinas de hierro.

Este trasiego de conceptos, hombres e instituciones,
concebidos como verdades inmutables para la eternidad, generaron, por consecuencia opresión y violencia, de donde habían surgido con lejano antecedente histórico el espíritu de
resurrección individualista pritnero y colectivo después, negando a nosotros como producto del exterminio a fuego rasante del poder autocrático. Esas teorías del absolutismo
se extendieron sobre el panorama universal, infectando los
campos del conocimiento que en el siglo pasado se rebelaron

58

59

�BLECIMIEffO, DE: CJEDITOS

st
.

[JO DE &amp;aEOITOS !~EITAII

IA.UE,lllO OE IIIPO.RTACIONES
N(S DE P♦Sll A CIIAlQIIIER P

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MERCADOS~- IIITr,NACIOIIALES
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•EII BOIIOS FINANCIEROS ACEPTACIONES, CON RENDIMIENTO DEL 9%
ANUAL, MENOS IMPIJ[STO 8.73% NETO, EN PAGOS TRIMESTRALES.
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1969, Segunda Época, Año 12, No 1, Marzo</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agustín Basave Fernández del Valle</name>
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        <name>Campio Carpio</name>
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        <name>David Hernández</name>
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        <name>José P Saldaña</name>
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        <name>Miguel Alemán Valdés</name>
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        <name>Nicolás Martínez Cerda</name>
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                    <text>�Ea:

ARMAS Y

LETRAS

:e:,

�Su s c r í b a s e a

ARMAS Y LETRAS/Publi c ac ión t r imestral.
d e l a Un i versidad de
Nuev o León
DIRECC ION:

TORRE D E L A RECTOR IA 11• P I SO
C IUD A D UNIVERSITARIA
M ONTERRE Y , N

L., MEXICO

Nombre........ ...... ............................. ............. ........ ..... ......................................
Dirección .......... ................................................................................................
Estado
Ciudad
Suscripción anual: En México $ 20. 00
·
En el extranjero $ 2 . 50 Dó l ares.
Acompaño giro postal □ cheque □ por la cant i dad-de$ ..........................
por una. suscripción de " Armas y Letras" a parti r del n úmero ............
año

Firma
Feoha .............................................. de 19

���ARM\5ylEfflAS
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NlJEVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�1_____~.:.-~=------·•
BIBLIOTECA CENTRAi.

,

u. A.

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No.2

Año12

Junio de 1969

Segunda Epoca

SUMARIO

José P. Saldaña, El Presidente de la República, Lic. Miguel Alemán Valdés, en Monterrey . . . . . . . .
5

Ernesto Jaffe, Thomas Mann visto por sus hijos . . . . . . 19
Luis Tijerina Almaguer, Tres Poemas . . . . . . . . . . . . 39
Rodolfo Caltofen Segura, Jiras Vascongadas . . . . . . . . 49

Sección de Libros (Comentarios) .... . . . . . . . . . . 55

�JOSE P. S ALDA:R A
CRONISTA DE MONTERREY

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA,
LIC. MIGUEL ALEMAN V ALDES,
EN MONTERREY
(Segunda Parte)

Preparativos para la recepción del Lic. Alemán.

~

orno el acontecimiento de la visita del Lic. Alemán
Valdés se le consideraba de muy alta significación para los
destinos de Nuevo León, y existiendo además la circunstancia de tratarse de una persona que se había distinguido como un hombre de desbordante energía, visión clara, y sobre
todo en el orden financiero, que ningún otro Presidente había demostrado, hubo ambiente apropiado para recibirlo
con entusiasmo.
Con su forma campechana de actuar había logrado
crear una imagen de su persona de lo más atractivo, y en
correspondencia Nuevo León se aprestó a realizar un homenaje que tuviese la virtud de demostrar al Lic. Alemán
que había una amplia comprensión de su labor y plena confianza en sus actividades.
Como en estas actividades participé en forma activa
tuve el acierto, poco común en mí, de llevar un diario de los
acontecimientos y puesto que estamos en el momento de
anotar aquello de mayor importancia antes del arribo del
5

�. , "Se ~ata sobre el programa a seguir para la recepc10n ~el Lic. Alemán. Se reservan algunos proyecto de arcos trmnfales dejándose este asunto para el día siguiente.

Lic. Alemán, nada más oportuno que transcribir mis anotaciones. Veámoslas:
"JUNIO 20 de 1950:-Regresa de la ciudad de México
el Gobernador del Estado, Dr. Ignacio Morones Prieto. Declara que el Presidente vendrá a Monterrey el día 10 del
actual, permaneciendo aquí tres o cuatro días.
"JUNIO 26 de 1950:-A iniciativa del Gobernador, se
reúnen representativos del comercio, la industria, la banca,
profesionistas, obreros, sociedades, etc., en el Salón de Recepciones del Palacio, llenándose con la concurrencia. Explica el Gobernador la necesidad de preparar todo lo indispensable para hacer un recibimiento majestuoso al Lic. Alemán. Don Miguel Margáin Zozaya propone se designe un
Comité Ejecutivo integrado por seis personas, siendo dos
representantes de la Cámara de Comercio, Centro Patror.al, Centro Bancario, Cámara de la Industria de Transformación, Cámara de Propietarios y Cámara de Comercio en
Pequeño. Dos representantes de las Sociedades Mutualistas
Círculo Mercantil, Factores Mutuos y de las Sociedades Civiles Rotarios, Leones, Sembradores de Amistad, etc.; dos representantes de las Centrales Obreras, y el Gobernador como Presidente. Se modifica la proposición agregando un representante más por la Burocracia Federal y del Estado.
Se designa respectivamente a los señores don José Cantú
Farías y don José P. Saldaña; don Jesús M. Leal y Andrés
Chapa; Hilario Salazar y Rodolfo Gaytán, y Lic. Raúl Rangel Frías. Se cambian impresiones sobre los futuros trabajos de la recepción.
"JUNIO 27 de 1950:-A las 18:00 horas efectúa el Comité Ejecutivo junta con el Ciudadano Gobernador del Estado en su despacho.
"Existe cierta nerviosidad con motivo de las noticias
llegadas de Corea sobre la invasión de fuerzas coreanas del
norte en contra de las del sur. Se habla de una tensión muy
fuerte entre Rusia y los Estados Unidos con este motivo.
6

'?UNIO 28 de 1950:-Reunido nuevamente el Comité,
se reVIsan 10 planos relativos a otros tantos arcos triunfales _que se aprueban correspondiendo a las siguientes instit~c1ones: Ayuntamiento de Monterrey, Cervecería Cuauhtemoc, 1:"undición de Fierro y Acero de Monterrey, Cementos ~exicanos, Cementos del Norte, Vidriera Monterrey Industrias Canavati, Camioneros Urbanos, Obreros de Monterrey y Fábrica de Galletas Martinez.

,,,

"Se ~ace un programa tentativo anotándose visitas al
Ayunt~umento, al Congreso del Estado, Universidad de Nuevo Leo~, Tecn_ológico, obras en construcción y banquetes
por la mdustna y el comercio, por los obreros y Gobierno
del Estado.
"Se tienen noticias de que las fuerzas americanas están
bombardeando a los coreanos del norte en ayuda a los del
sur. Se esperan acontecimientos serios en esta materia.
.·'JUNIO 29 de 1950:-Se discute ampliamente sobre el
desflle qu: h_a de efectuarse ante el Ciudadano Presidente
~la Repubhca. El General Matías Ramos, Jefe de la Sép' a Zona, opina que éste debe efectuarse pasando la columna ~or la calle de Zaragoza, colocándose un estrado en
la esquma suroeste del Palacio de Gobierno ocupando la
banqueta Y parte de la calle. El Ciudadano Gobernador opina que debe clausurarse la calle de Zaragoza en ese mismo
lugar, con el es!1"ado, dando vuelta la columna a la derecha
frente al Palacio de Gobierno.
. "~espués de intervenir varios representantes, se aprobó
lo !11~cado J?O~ el General Ramos en virtud de ser lo más
practico Y fac1l para las maniobras de la columna.
"Anuncia el Gobernador del Estado su salida a México
7

�para ultimar con el C. Presidente de la República, los detalles de su venida y recepción.
"JUNIO 30 de 1950:-Siguen las noticias alarmantes
respecto al conflicto de Corea. Fuerzas armada~ de lo_s Est ados Unidos al mando del General McArthur, mcurs1onan
sobre Corea atacando a las fuerzas del norte, las que, con
l t ayuda de Rusia, invaden a Corea del Sur.
"Continúan los preparativos para recibir al Ciudadano
Presidente, adelantándose la construcción de los arcos triunfa.les principalmente por las calles de Hidalgo, Morelos Y
Zaragoza.
"JULIO 5 :-De regreso de su último viaje a la ciudad
de México el C. Gobernador del Estado, cita a junta al Co-

mité Central informando que hubo algunas modificaciones
er.. el programa que habíamos formulado, por sugestiones
del C. Presidente de la República.
"Desde luego, en lugar del día 10 hará su arribo a
Monterrey el Lic. Alemán el día 15 a las 17 horas. Se iniciará el desfile y los actos de recibimiento en la Plaza del
5 de Mayo. Acto continuo se servirá una cena popular en
homenaje al Presidente. Al día siguiente saldrá el President e de la República con sus acompañantes a visitar los pueblos de Villa de Santiago, Allende, Montemorelos, Hualahuises y Linares, regresando en la noche.
"El día 17 habrá sesión solemne en el Ayuntamiento,
en el Congreso del Estado y en la Universidad; visitará algunas obras en construcción y e? la tarde i~a~gurará la
Exposición Industrial y el Estadio del Tecnolog1co. En la
noche h!3.brá recepción organizada por el Club de Leones.

dE. Monterrey.
"El día 19 visitará la Cooperativa de Cementos Hidalgo y la ciudad de Sabinas Hidalgo, N. L.
"El 19 saldrá rumbo a Nuevo Laredo.
"Se designa al señor José P. Saldaña, Tesorero del Comité, nombrándose la comisión de finanzas integrada además por los señores Ricardo Chapa, Antonio Martínez Calzado, Jesús A. Velasco y Jesús González.
"JULIO 6:-Se reúne la comisión de finanzas en el Salón-Despacho del Gobernador del Estado, y se acuerda hacer una lista de cooperación, para lograr la cantidad de cien
mil pesos. Se acuerda que la comisión se reúna en la Cámara de Comercio para tal fin, el día 7 a las diez horas.
"Se habla de que los comunistas tratan de sabotear la
manifestación, quemando cohetes y haciendo manifestaciones ruidosas.
"JULIO 7:-Reunida la Comisión de Finanzas se acuerda que entre el señor José Cantú Farías y el señor José
P. Saldaña se formule la lista para solicitar ayuda económica.
"JULIO 10:-Se envía una Circular a los empresarios,
firmada por la Comisión de Finanzas, solicitando su cooperación a base de $0.50 por cada mil pesos de capital registrado en la Cámara de Comercio.
"Se acuerda citar en el despacho del C. Gobernador del
Estado, a los empresarios a quienes les corresponden las
cuotas más altas, los días 12 y 13.

"El día 18 visitará algunas industrias y habrá comida
en el Casino ofrecida por la Industria, la Banca y el Comercio. En la tarde visitará el Campo Militar y en la noche habrá baile y banquete en el Casino, ofrecido por la Sociedad

"JULIO 12:-Se reúne un contingente muy importantes de personas, hablando el Gobernador del Estado de la
conveniencia de cooperar para el efecto de sufragar los

8

9

�gastos que origine la estancia del Lic. Alemán y acompañántes, declarando que cualquier esfuerzo que se haga redundará en beneficio del Estado, pues habrá que capitalizar lo invertido, en obras como la del drenaje sanitario y
pluvial, canalización del Río Santa Catarina, Estaciones del
Ferrocarril, etc., etc. El señor Saldaña toma nota de los
asistentes y su conformidad con las cantidades anotadas.
"JULIO 13:-Se efectúa la segunda junta con el mismo
éxito, habiéndose repetido los incidentes anteriores.
"JULIO 14:-Sale el C. Gobernador del Estado a Saltillo, en donde se encuentra el Presidente de la República,
para acompañarlo al día siguiente a su llegada a esta ciudad".
Como puede advertirse de lo que he transcrito, se mencionan detalles como la intervención de los comunistas para aguar la fiesta y la situación que se iniciaba en Corea,
con la participación activa de las tropas norteamericanas
en defensa de Corea del Sur, invaaida por tropas de Corea
del Norte.
Dejo estas anotaciones porque constituyen parte, entonces muy impotrante, del ambiente que se respiraba en
cuestiones de carácter universal, acontecimientos que se
han venido repitiendo en tratándose ahora de Viet-Nam, en
donde también los Estados Unidos del Norte están ayudanéto militarmente a Viet-Nam del Sur contra tropas de VietNam del Norte.

de 1~ Co_misión de Publicidad y Ornato. Entusiasta, agresivo, intehgente y capacitado para tales labores, se dedicó a
su cometido logrando alcanzar las metas propuestas.
Se construyeron doce arcos triunfales a través de las
calles por donde pasaría el Lic. Alemán: Hidalgo, Morelos
Y Zaragoza. Suntuosos, con diversos simbolismos, realzaron la hermosa perspectiva de las calles que presentaban un
espectáculo severo, a la vez que llamativo, con el despliegue
de banderas tricolores de seda, de dos metros de largo, colocadas en ambas aceras, cada veinte metros.
De trecho en trecho cruzaban la calle cartelones de
manta con inscripciones adecuadas al caso, como: "Señor
Presidente, nos anima su ejemplo. Forjamos con usted un
México próspero en Nuevo León".
Los edificios comerciales habían sido adornados con
banderas nacionales y guías de focos eléctricos, así como
los Palacios de Gobierno del Estado, Federal y Municipal.
La plaza Zaragoza surgía esplendorosa bañada de luz.
Todo~ los edificios que la circundaban, incluso la Catedral,
pare:ian envueltos en ascuas. Luces por todas partes, como s1mbolo del despertad de un pueblo que aspira a engrandecerse a base de trabajo.

•

•

*

*

Recepción, Desfile y Banquete.

Y puesto que estamos ya en los momentos de la llegada

del Lic. Alemán, procuraré, dentro de la brevedad posible,
hacer el relato de aquello que más significó en acontecimiento tan memorable.

*

•

•

Amaneció el sábado 15 de julio de 1950. Día claro caluroso con inquietudes de extraordinarios acontecimie~tos.
Flotaba en_ el ambien!e un algo que diferenciaba aquel día
de los demas. No habia el éxodo acostumbrado en los sábados
las gentes que salen de la ciudad a los ranchos O poblaciones cercanas. Algo especial retenía a todo mundo era
la llegada del señor Presidente de la República, anun~iada
para las 6 de la tarde.

?e

*

A don Angel de Fuentes se le adjudicó la presidencia
10

11

�Pasó el medio día, la tensión se acentuaba y poco a poco las calles del centro fueron invadidas. Niños, jóvenes,
hombres y mujeres de todas edades trataban de posesionarse de lugares adecuados.
Ya para las cinco de la tarde con dificultad se transit aba por las calles, suprimiéndose el tránsito de vehículos
de motor por la ruta del desfile.
El Gobernador del Estado, Dr. Morones Prieto, se encontraba en todas partes atendiendo hasta los detalles menores. El Lic. Alemán y su comitiva llegarían procedentes
de Saltillo entrando por la carretera de San Jerónimo para tomar Hidalgo.
En este punto procede dar cuenta pormenorizada de
las personas que acompañaban al Lic. Alemán, muchas de
ellas ocupan ya un lugar prominente en la historia: "Secretarios de Estado: Lic. Ramón Beteta, de Hacienda; Lic.
Antonio Martínez Báez, de Economía Nacional; Lic. Manuel Gual Vidal, de Educación Pública; Lic. Agustin García López, de Comunicaciones y Obras Públicas; Nazario
Ortiz Garza, de Agricultura y Ganadería; Ing. Adolfo Orive
Alba, de Recursos Hidráulicos; Lic. Osear Flores, Sub-secretario de Agricultura; Antonio Díaz Lombardo, Director
del Instituto Mexicano del Seguro Social; Lic. Rugo Rangel
Couto, Sub-secretario de Bienes Nacionales e Inspección
Administrativa y forma parte también el Coronel y Senador Carlos I. Serrano".

sito Federal y Municipal. 2) .-Asociaciones de Charros del
Cañón del Huajuco, Regional y Juvenil. Equipo de Polo
"Monterrey". 3) .-Delegación Número 2 de Veteranos de
la Revolución. 4) .-Deportistas de la Federación de Sindicatos Independientes. 5) .-Federación de Sindicatos Independientes. 6) .-Federación Regional de Ligas Popular es
del Estado de Nuevo León. 7) .-Club de Motociclistas
"Halcones". 8) .-Federación de Trabajador es de Nuevo
León CTM. 9) .-Secciones 64, 66 y 67 del Sindicato de Mineros y Metalúrgicos de la República Mexicana. 10) .-Confederación de Obreros y Campesinos Mexicanos (U.G.O.C.).
11) .-Sección 19 del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana. 12) .-C.U.T. 13) .-Federación Proletaria de Nuevo León. 14) .-Unión General de
Obreros y Campesinos Mexicanos (U.G.O.C.M.). 15) . Sindicato de Trabajadores electricistas, Gas, Agua y Drenaje de Nuevo León. 16).-Sindicato del Seguro Social.
17).-Cementos Hidalgo. 18).-Predio de Posesión y Defensa Inquilinaria. 19) .-Delegación Núm. 2 de la Sección
34. del S.T.P.R.M."

El Gral. de Div. Matías Ramos Santos, Comandante de
la 7a. Zona Militar, formuló la organización de los contingentes civiles y militares que debían desfilar, sujetos al siguiente orden: "A.-Mando: Gral. de Brigada Alberto Zun0 Hernández; B.-Jefatura del Estado Mayor. Teniente
Coronel de Caballería D.E.M. Federico Chapoy Acosta;
C.-Estado Mayor. Cinco oficiales ·que proporcionará· el
Cuartel General de la 7a. Zona Militar; D.--,-Orden del Desfile: 1) .-Descubrimiento: Cuerpo de Motociclistas ·de Trán-

El contingente militar se distribuyó así: "1) .-Pentathlón Deportivo Militar. 2) .-Clases "1924" a "1930". 3.18a. D.I.S.M.N. II.-FORMA DE INTEGRAR LA COLUMNA. Se integrará por reunión previa, debiendo encontrarSf. los elementos participantes a las 14 horas exactamente
en los lugares señalados en el croquis número uno. III.ITINERARIO DEL DESFILE: Esquina de las Avenidas Hidalgo Y José María Pino Suárez-Avenida Hidalgo-Avenida
Morelos-Avenida Zaragoza-Esquina de la Calzada Francisco I. Madero y Avenida Zaragoza. IV.-HORA DE INICIACION DE LA MARCHA. El Comandante de la Columna
ordenará que ésta emprenda la marcha al recibir la orden
que oportunamente le será dada. V.-PUNTO INICIAL
DEL DESFILE. a) .-Para los elementos Cívico-Deportivos.
Esquina de las Avenidas Hidalgo y José María Pino Suárez. b) .-Para los elementos militarizados. Esquina de las
Avenidas Libertad e Hidalgo. VI.-PUNTO DE DESINTEGRACION bE LA COLUMNA. Esquina de la Calzada Fra n-

12

13

�cisco I. Madero Y Avenida Zaragoza. vn.-PRESCRIPCIONES DIVERSAS"
*

*

*

A las 6 de la tarde en punto hizo alto la eno_rme .coL. Alemán en la coloma Miramitiva e1:cabezada po:b=~ e~\&gt;r. Morones Prieto, el Gral.
vall:. Alll se encot:jc Santos Cantú Salinas, Presidente
1'fati~~ Ramos, e
hombres de empresa, y representanMumcipal, numeroso~ tituciones de servicio, mutualistas,
tes ~e toda clase t~e mssculturales más nutrido contingente
sindicales, recrea iva ,
,
de público.
Pocos minutos se detuvo en ese lugar la com~tiva, ~~~
.
a dar idea de las proporciones
ficientes sm embargo par
rtaba a lo alto la amplia
. to • Un enorme arco
co . ales formando un toreci'b'imien
.
avenida adornado con motivos region
do armónico y atractivo.
.
i araban los 21 cañonazos de ordenanMientras s~ .d sp
al viento las marciales notas
za la banda militar lanzaba
1
· dad tal que
,
N . al momento de una so emm
'
del Himno acion ,
. del público por manifestar
no o~stan:,e l:U ~;~~:~~;istrado se mantuvo quieto en
sus srmpa ias
. . . nos tendidos a uno Y otro
túnto que los soldados ( ;111~~~as' y los clarines sacudían
lad~ dehla ctallale,arprg:,e~a: :;as imp~niendo silencio.
el aire as a
.d
r un mismo impulso el público rubricó
Como movi O po
·v· México Viva Aleel acto emotivo gritando en coro , iva
'
mán!
Fueron impotentes los soldados para contener ~ ~a mu. ron vallas rodearon el automovil que
chedumbre; ro?1pie r Mor~nes Prieto Y el Gral. Matías
ccupabal Alemladnar,oenl Dde ·mano quienes pudieron llegar hasta
Ramos, osa u
él, y con lentitud se emprendió la marcha.

No dejarían ya de sacudir el ambiente los vivas, los
aplausos, la música de numerosas bandas, los cascos de los
caballos jineteados por charros, y surgiría a poco caminar
la policromía de las flores, el confetti y las serpentinas, que
como maravillosa lluvia caían de los balcones de las casas.
Fiesta de alegría, de satisfacción, espontánea y ruidosa, que
se desbordaba de un pueblo que ha sabido guardar distancias cuando no se le trata con la atención que merece; pero que se entrega sin reservas cuando se le escucha y se le
c&gt;tiende.
Siguió el desfile cada vez más compacto, al grado de
gue, al llegar la avanzada al cruzamiento con Pino Suárez
la columna se alargaba más allá de la Plaza de la Llave. Y
en este lugar se agregaron los contingentes compuestos por
millares de personas de los Sindicatos Independientes, de la
C.T.M., CROM, trabajadors libres, ferrocarrileros, mineros
metalúrgicos, mutualistas, profesionistas ...
En las aceras, balcones y azoteas, no había un lugar
desocupado. El entusiasmo aumentaba con la presencia del
Lic. Alemán, saludando de pie desde el automóvil descubierto. Su proverbial sonrisa amplia y franca, ganaba simpatías. Cuando se detenía la marcha la gente se acercaba
al automóvil y él con gesto amable saludaba de mano a
hombres, señoras y niños.
Reseñando este acontecimiento uno de los diarios locales decía: "Quizá incurramos en error, pero creemos que
nunca antes un Presidente había sido objeto de una recepción tan calurosa como la otorgada al Lic. Alemán. Es casi
seguro que las propias autoridades locales se sorprendieran
del delirante entusiasmo con que el pueblo entero recibió al
Presidente. Se calcula que en las calles del recorrido había
como 250 mil personas, lo que significa que no se presentaron exclusivamente quienes estaban trabajando".
Por fin, con la lentitud impuesta por la aglomeración
de las multitudes, llegó la comitiva frente al Palacio del

15
14

�Estado, profusamente iluminado. Se destacaban las columnas centrales, esbeltas, color rosa, como centinelas que brindaran la entrada a quienes, sin distinción alguna, vinieran a
colaborar con su inteligencia, esfuerzos y recursos al engrandecimiento de este girón de la Patria.
En la esquina noroeste se había construido un amplio
estrado, en donde tomó asiento el Lic. Alemán, acompañado de su comitiva. Desde el momento en que avanzaron los
automóviles frente al Palacio hasta llegar al estrado, una
l!.uvia de flores y confetti cubrió la atmósfera; las bandas
de música tocaban alegres marchas, los mariachis cantaban
la bamba y el público jubilosamente aplaudía y vitoreaba al
Lic. Alemán. Merecía aquello el título de apoteótico.
Pudo con esfuerzos hablar el Dr. Morones Prieto. Ostensiblemente emocionado saludó al pueblo agradeciendo su
cooperación, que ofreció al Lic. Alemán en correspondencia
a su labor constructiva en el alto puesto que ocupaba, digna
de un México mejor.

. Pero no es del caso adelantar los acontecimientos. Sigmendo el curso de los sucesos, cabe decir que terminado
aquel primer acto se realizó en la noche un banquete popular al que asistieron más de tres mil personas.
. Sir~ió de campo de operaciones el amplio patio de la
Um~ers1dad de Nuevo León. Ofreció la cena a nombre del
Go?1ern_o del Estado el Lic. Raúl Rangel Frías, Rector de la
Umvers1dad de Nuevo León. Ofreció la cena a nombre del
momento, de buen corte literario, a la altura de los intelectuales presentes.
. Cont~stó en representación del Presidente de la Repúb~ca el_ Lic. Antonio Martinez Báez, Secretario de EconoHizo el elogio del magnífico discurso que se acababa
a~ es:~char y al agradecer aquel homenaje repetía la adm1rac1on que les causaba cuanto habían visto, merecedor todo ello del renombre ganado por Monterrey como primer
centro productor de México.

1:1ia.

. Con esta jornada se cerraron las actividades de aquel
día.

A los aplausos tributados al Dr. Morones Prieto, siguió
un coro general pidiendo que hablara el Lic. Alemán. De
pie, siempre sonriente, pronunció un discurso improvisado
lleno de emotividad, que fue interrumpido frecuentemente
por los aplausos. En uno de los períodos expresó:
"No podemos olvidar esta gran demostración que hemos recibido; es el mejor aliciente para seguir sirviendo al
pueblo de México; estén ustedes seguros que nuestro paso
será para convivir con ustedes aquí en Monterrey, para conocer de sus problemas, para hacer esfuerzos en cooperación de las autoridades locales y con ustedes en la solución
de problemas de trascendencia para el Estado de Nuevo
León".
La historia nos dice que el Lic. Alemán cumplió sin regateos cuanto ofreció en beneficio de Nuevo León.

16

17

�ERNESTO JAFFE

THOMAS MANN VISTO POR SUS HIJOS

·7 ·

anto la persona como la obra de Thomas Mann, •
han sido objetos de muchos estudios, de aspecto crítico no
menos que de especulaciones analiticas. Sus cartas, que llenan, como las de Rilke, un gran número de tomos, ponen de
manifiesto los contactos innumerables que se le abrieron, al
poeta y al hombre privado; cartas, que permiten y animan
a llegar a conclusiones retrospectivas con relación al autor
de las mismas, siendo esto, desde luego, el propósito y fin
de tales publicaciones. En estas colecciones de cartas encontramos, como es natural, un gran número de mensajes
epistolares dirigidos a sus hijos. Todavía no existen, hasta
donde se ha podido saber, cartas publicadas de éstos, la
mayoría todavía sobrevivientes; pero veremos que de lo
unilateral de la correspondencia paterna, también se permitirán conclusiones pertinentes a nuestro tema.
Thomas Mann tenía seis hijos -tres hombres y tres
mujeres y en cada caso todos sacaron los dotes inherentes a
• Thomas Mann, Premio Nobel 1929, nació en el año de 1875, en Lu2beck Alemania, ciud a.rl-estado a u tónomo ha nséatico, de una fa milia
bien a r raigada en d icho puerto pequeñ o soberano. L a casa comercial
de su s antepasados se dedicaba, en escala m ayor , a la imporl ación,
que er a l a actividad principal de est as ciudades m arít imas. L a esposa.
de su pad re nació e n Brasil, Née da Silva, de pad re alemán y m a d re
brasileña. El padre ocupaba el p uest o de 'Senador'.

19

�las musas, todos se han dedicado a la pluma en forma más
o menos pronunciada. Consecuente nos parece si pensamos,
en primer lugar, en el hijo Klaus, a quien una muerte prematura llamó a la edad de 43 años, y en su hermana y
compañera de viajes y peregrinajes, Erika. Klaus llenó su
vida breve con intensas actividades de escritor, que proporcionan, en forma directa e indirecta, una fuente abundante de rasgos autobiográficos. Erika ha sabido congraciarse
con nosotros, sobre todo, por su diligencia cariñosa, procurando por el trabajo y las obras de su padre, durante Ja
vida de él, y, posteriormente, editando su compendio epistolar; tarea, admitimos, no fácil y bastante delicada para
un miembro íntimo de la familia.
El padre vivía dedicado a sus hijos durante los años
de juventud y de desarrollo, en una p r o x i m i d a d
alentadora y, a la vez, correspondiente a su sangre nórdica ('hanseática') con una distancia que exigía respeto. Su
actividad de escritor, muy reglamentada, prohibió por demás un acercamiento intimo y constante. Lógico es, por
ende, que debe haber tenido, para ellos, una presencia a
veces un poco misteriosa, reservada y casi arcana. Lo llaman el 'Mago' ('Zauberer'), un ser, permitida sea la comparación, que desaparece, como detrás de una cortina, durante ciertas y bien definidas horas del día, para dedicarse
a ciertas, pero indefinidas obras de 'Magia'; para volver
después, hecho misterio, al seno de la familia. 'Magia' también, desde la infancia de los hijos ---&lt;:orno Klaus lo cuenta
en sus memorias-, porque sabía dispersar el miedo natural de niños a los espantos y espectros de 'malas intenciones', que 'amenazaban' la fantasía preocupada de los chicos en la oscuridad o semi-oscuridad de sus dormitorios, en
una forma soberana y medio-humoristica. "Llegó", así relata Klaus Mann en su libro autobiográfico 'Der Wendepunkt' ('El Punto de Retorno') con referencia a un intruso nocturno de cualidades específicamente martirizantes, "a
nuestra recámara a la hora de dormir --de por sí un hecho
poco acostumbrado-- y empezó a discutir con nosotros un
'plan estratégico' para ahuyentar al huésped ingrato de
20

nuestra fantasía. Este individ
..
se dejen asustar. No lo mir uo, di~o, no es de_temerse. No
saparecerá solo si· se d
en, sencillamente, s1 vuelve. De,
a cuenta de qu
d.
de él, porque, para él es una si
. . e na ie se preocupa
p~er atraer la atendión de na~tc1~n penosa Y ridícula no
aleJa, hay que insistirle
e. Si a pesar de ello no se
'largue'. Díganle que el ~~~~~z ~uerte ~=ro atenta, que se
adecuado para espectros h
orio de runos __ no es un sitio
suficiente tal admonició one~tos Y de verguenza. Si no es
Vds. es una persona
~ue ~n agregar que el papá de
ritus indecentes en la Y ircasc1ble Y que no permite espícasa. on esto se
. .
porque es un hecho mu
.
.guramente se ira,
1
que me pongo muy agr;si~:noc,ido en ,c r~ul?s espiritísticos
cía
Secrnim
y pesado' Sl pierdo la pacien. . . b~uOS su consejo y
h
.
Fue un éxito completo
ya no ~bo mas encuentros.
0
t
lúcida, hasta qué grad/ ~ ~ e~oS ro e!1 forma bastantP.
11
dre, aun en el mundo sob g a influencia de nuestro panos años lo llamamos "E~e;~ur~. D:sde aquellos tempradespués viendo que no le dis go ' primero entre nosotros,
mos oficialmente Y en P
gusta?ª este 'apodo', se lo diermanenc1a . . . "

m:•

f

Su firma, al pie de las cartas
..
través de los años, de esta fórm a sll;S ~Jos, consistía, a
cuentemente a una simple 'Z' d ~1,a magica: r~ucida freocasiones hasta sin más 1 d e Zauberer) (Mago' ), en
municaciones cortas 1 sa u os cuando se trataba de como falta de intimid~a° ~ue no debemo~ de interpretar coción de confianza
' smo, al_ contrario, como demostraque no necesita de muchas palabras.
Empecemos con Klau M
.
en 1906 siendo más
s ann, qmen nació en Munich
'
o menos un año men
na Erika: entre su abund t 1 bo
or que su herma.
an e a r periodísti
1·
na se encuentran dos b
ca Y Iterayos contenidos en par;e ::s n~tamente autobiográficas, cuser Zeit' ('Hijo de est . cu ren uno al otro: 'Kind die~924, publicada en el :oe~~c~~j2 comenza~a alrededor de
Wendepunkt' ('P t d
' Y la arriba mencionada
.
un o e Retorno')
bl. d
baJo el título 'The Turnin p Oi , ' P~ ica a en inglés
g
nt , Y editada posteriormen-

21

�te en 1952 la versión alemana, hecha y ampliada por el
mismo autor.
En la primera obra, casi al principio, anota el autor,
en ocasión de la ausencia de la madre a causa de dolencias
que la llevaron por un tiempo a un sanatorio de Suiza: " ...
nuestro padre, no obstante su clara observación, no tenía
nada del 'furor educativo' del Barón X (sigue la comparación con el jefe de una familia aristocrática muy conocida) ... " Estas palabras cortas acentúan el contraste entre
su 'registro' de hechos y su reacción al mismo. "Los grandes dignatarios", sigue diciendo el 'Wendepunkt', "de la jerarquía no pueden estar sujetos a la crítica, lo que no quiere decir que por eso pueden o deben causar malestar y ansias. Ellos son como son y deben de tratarse con respeto.
Sólo así hay armonía. Nuestro padre, por ejemplo, puede
ser muy generoso y hasta juguetón, si se dobla una ante
sus pequeñas debilidades. No mira bien uñas con señales
de 'luto' ni está conforme si usamos el pulgar para ayudarnos con la comida. 'Por Dios', exclama, con el pulgar No!.
Si necesitan ayudarse con algo, agrega un poco divertido,
usen la punta de las narices o el dedo grande del pie. Pero
con el pulgar nunca! Su aversión es a veces caprichosa e
irracional. De las 9 hasta las 12 horas, es indispensable
guardar sileucio absoluto, porque 'trabaja', y de 4 a 5 de
la tarde, porque es la hora de la siesta. Entrar en su estudio cuando ahí se encuentra misteriosamente ocupado, es
un' crimen. Ninguno de nosotros se hubiera atrevido. Se
enoja por menores 'pecados', y cayendo en desgracia con él
significa sufrimiento, precisamente porque no suele desahogarse en forma vociferante. Su silencio es peor que un
sermón de censura. Ni tampoco es fácil prever como reaccionará. Mamá sí regaña, cuando se trata de las pequeñas
maldades infantiles. Al padre no le afectan, frecuentemente,
transgresiones de mayor importancia, p~r~ lo_ ~ueden irritar, en cambio, errores para nosotros ms1gmf1cantes. La
autoridad paterna no razona".
Estas memorias -me refiero a los dos libros arriba
22

citados, aunque se encuentran muchos apuntes autobiográficos en todos sus demás productos literarios- representan una fuente inagotable para el análisis de Th. M., del
hombre Y del poeta, desde el punto de vista de sus hijos, y
se perdonará por ende, si este pequeño ensayo se revela
como una serie de citas de la obra del hijo, ligadas entre sí por breves frases o comentarios.
Se implica, sin duda, algo axiomático, cuando se trata
de hijos de fama reconocida que el nombre del padre representa una obligación, y doblemente cuando su hijo se
dedica a una actividad igual o parecida. El público, la crítica, se sienten provocados a hacer comparaciones, se habla de 'responsabilidad familiar', y tratándose de figuras
P_romi~entes en algún ramo de las Bellas Artes, la ayuda
s1mpat1zante y propagandista de la casa editora, o, en su
caso, del agente mediador artístico, es efímera. Existen muchos ejemplos, demasiado conocidos, y hablar de ellos reventaría el marco de este pequeño tratado. El autor de estas líneas se acuerda, con pena, de la crítica disonante y
destructiva, de que fue objeto, en su tiempo, el hijo Sieg-·
fried, ·compositor también él, de Richard Wagner, y que no
estuvo, en algunas revistas satíricas, arriba de ridiculizar
hasta la fisonomía tan obviamente parecida entre padre e
hijo.
Sin embargo, no es éste nuestro caso. Tampoco sucede,
como es de suponerse, lo contrario. Es natural que sus editores reclaman a Klaus Mann, entre paréntesis como hijo de su padre; no menos obvio es que el hijo, independiente aunque se sienta, se deja influir, sin que sea un acto de
voluntad por el estilo o por rasgos psicológicos, de la obra
del padre. Pero tomando en cuenta estas circunstancias no
se puede negar que se trata de un valor, no indiscutible,' pero original, típico y alejado del ejemplo netamente familiar.
T~n es así que el padre ayuda, hasta cierto grado, el lanzamiento de la publicación de una de las novelas mediante una
introducción en que se identifica con las aspiraciones liter arias de su hijo. Desde luego menciona en dicho prólogo que

23

�cree notar ciertas semejanzas entre detalles que pueden haberse originado en la obra de él -y de su también esc:itor
hermano Heinrich- pero da simbólicamente su 'Imprimatur' a dicha introducción, permitiendo su publicación en el
libro, ya que la novela en referencia (escrita en 1939) ha?ía
sobrevivido a su autor y las palabras introductoras hab1an
sido, en un principio, texto de una carta que le había e:;rito en fecha anterior. Dice esta carta, entre otras cosas: No
cabe duda que eres un 'heredero', uno que supo 'acostarse
en una cama ya tendida'. Pero también hay que saber 'heredar'· heredar es la esencia de la tradición Y de toda cultura. De todos modos: mis sinceras felicitaciones ... "
Durante los años de infancia -así se acuerda K. M. er:
su libro "Kind dieser Zeit"- los Üiños se deleitan y divierten como era muy común en aquellos tiempos, con un territorio de muñecos o títeres, auto-construido, en que presentan pequeñas comedias, resultados de su fantasía. Entre ellas figura una obrita 'dramática', cuyos eventos toman lugar en un gran vapor transatlántico. El capitán,
natural es no puede ser otro que el mismo papá -quien,
típicamente, poco se deja ver entre los compañeros de viaje-, la madre se ocupa del abastecimient? de víveres, ~e!
bienestar de sus encomendados, y los pasaJeros son los mismos hijos, cuatro, porque todavía no habían nacido los dos
últimos. Básicamente ya vemos, en forma infantil afectuosa, los principios de la relación entre las generaciones.

tre (fruta tropical que no se veía fácilmente en la dieta
diaria de aquel entonces), explicando esta arbitrariedad
poco natural diciendo: 'Sirve para que Vds. se acostumbren a tiempo a las injusticias del mundo.' Esta observac~ón frív~la Y despótica nos había de servir de lección para
anos vemderos. Mamá sí, todo conocía y sabía, nuestro padre, empero, se entendió de algunas cosas sutiles, por lo que
a veces se nos hizo legendario. Tenía el don de animar nuestro largos_paseos a pie que a nosotros nada nos gustaban,
transformandolos en caminatas por el mundo de las hadas.
Hablaba d~ P:ados encantados, de selvas llenas de misterio y
~e acontecimientos fantásticos. Por lo demás, pasaba su
tiempo en el 'cuarto de estudio', vedándosenos estrictamente la entr~da. Teníamos que guardar silencio absoluto, y si
se nos olvidaba esto, un ligero toser detrás de la puerta cerrada nos acordaba de nuestro deber".

Posteriormente, en el mismo libro, encontramos la siguiente observación: . . . "Nuestro padre guardaba mucha
reserva y tenía un contacto muy limitado con Jos quehaceres y preocupaciones diurnos de la familia. Tení~! en c~bio, una fuerza más sugestiva, si en alguna ocas10n nos dirigía la palabra o si quería emprender pers.~nalmente algo
· excepcional (la visita en grupo a una funcion del teatro,
por ejemplo) . Sus comentarios se nos hacían casi clásicos,
por la sencilla razón de que poco se le oía ~ablar. ~e acue~do de una ocasión en que, durante la comida, le dio a Er1ka, la hermana, y a ella únicamente, un dátil para el pos-

Crece el hijo, y lógicamente se desarrolla en él como
en cualquier persona de intelecto individual, a pesar' de to•ªª armonía un cierto complejo de padre a hijo. Busca Ja
manera de oponerse a la influencia imponente paterna y sigue un camino literariamente rebelde para rehabilitarse
ante sí mismo. Tiene 17 años, cuando habla del fragmento
de una novela (no publicada) titulada significativamente
"Ant: la Vida" ("Vor dem Leben"), de la cual cita algunas lmeas que _revelan su entonces estado de ánimo: " ...
~e en aquel tiempo cuando dependía intelectualmente de
mi padre, que intenté, con todo el esfuerzo posible hacer
resaltar en mí todo lo que me parecía opuesto a su i:iodo dP.
pensar. Leyendo la 'Montaña Mágica', que ya se encontraba en sus capítulos finales, y estudiando sus obras anteriores, me quise dar cuenta de lo que -a1gún día- pudiera
confrontar con :sta roca sólida del espíritu productivo. Hec?o rebelde, q?is: acentuar lo patético en lugar de la iroma, el arte plast1co ante el son musical, lo católico en vez
de ~u protestantismo, y la idea de la vida en lugar de la simpatia con la muerte (el 'Eros' como símbolo del ser terrestre contra 'Eros' como seductor a lo transcendental, el lirismo, en breve, de Stefan George, contra 'La Muerte en Vene-

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�cia'); y, finalmente, lo extravagante, lo excéntrico, lo extremo contra la moderación y la reserva, lo irracional contra todo lo que la razón dicta y prescribe. Sin embargo,
mientras construía tales contradicciones y vivía en este ambiente de extremos, no anhelaba, de todo corazón, más que
el mismo aplauso de él ... "
Se da cuenta, con una ingenuidad excepcional, de que
está buscando precisamente la comprensión y el 'consensus' de su progenitor para sus tesis y para lo que considera
como su propio terreno ideológico individual. De este n;_odo confiesa, al final del libro mencionado: "La desventaJa,
a que estoy expuesto como pocos, consiste en la cautel~ c~n
que se me acerca. No he encontrado, hasta ª?ora, a mn?un
lector, que no guarde cierta reserva, y no solo el ~~em1go,
sino hasta el intimo amigo 'construye' alguna relac1on ent re
la obra de mi padre y lo escrito por mí. Se me juzga, o condena, porque soy el hijo. H~biera podido ?uscar, desde un
principio, algún modo de quitarme de encima este lastre,
usando, por ejemplo, un seudónimo, un 'nombre de pluma'
-no sería la primera vez que alguien se haya valido de esta 'salida', pero nunca me ha durado tal escudo-- pero, aun
suponiendo que haya podido guardar este 'antifaz' por UI~
tiempo prolongado, me pregunto si es admisible huir as1
de los problemas de la vida propia, problemas que a la vez
implican la más profunda responsabilidad. Me acuerdo que
en ocasión de una reunión literaria en Berlín, una dama, a
quien me presentaron, me dijo ¡Muy inter~sante, /oven;
¡La sombra del Titanio!. Con amargura reacciona el Jov_en
contra las personas que intentan devolverlo a compleJos,
los cuales cree haber vencido. Sin embargo, confiesa después, haber publicado algunos artículos sin mencionar
su nombre como autor: ensayos sobre Rimbaud, Huysmans
y Trakl. Pero pronto se supo quién era el ~óni~o, con el
efecto que el mismo editor le urgía que se identificara co~1
lo escrito por él. Existen algunas anécdotas, no poco satlricas, a raíz de este conflicto. El dramaturgo Bertolt Brecht quien la misma aversión tenía contra el padre como
co;tra el hijo, mandó publicar en una revista, la pregunta
26

no menos platónica que cáustica: 'Todo el mundo conoce a
Klaus Mann, al hijo de Th. Mann. Pero ¿ quién es Thomas
Mann?' En otra ocasión, durante las fiestas de Navidad
(1925), Th. M., le obsequió a su hijo un ejemplar de la
'Montaña Mágica', con la dedicatoria escrita a mano: 'Al
estimado colega -su 'esperanzado padre' ¡Klaus M. mostró
estas líneas jocosas a sus conocidos, se hicieron del público
en general y crearon muchos comentarios, favorables y desfavorables. "Este tipo de dedicatoria", escribe KI. M., "me
parece característico en cuanto a la conducta que guardaba en aquellos años para conmigo. Esta conducta, resultado de una mezcla de benevolencia irónica y de reserva observadora, o sea medio escéptica, medio jocosa. No creo
que haya tenido, alguna vez, serias preocupaciones con respecto a mi persona. Contra tal disposición le protegía cierta indiferencia natural, y probablemente su confianza en
mis instintos sanos y en mi propio intelecto. Seguramente le
deben de haber afectado de vez en cuando ciertas extravagancias mías, quizás más de lo que quería demostrar abiertamente. En cambio, nunca abandonó su arraigado principio pedagógico que le prohibía inmiscuirse en detalles, con
el propósito de influir con más efecto por el ejemplo de su
propia disciplina y dignidad. Le gustaba el papel de espectador de nuestras travesuras y picardías. A veces miraba
con una sonrisa divertida, a veces fruncía la frente, pero sin
intervenir de su parte ni demostrar un interés demasiado
serio en nuestras actividades. ¿Se daba cuenta él de qué hacía y cómo y dónde pasaba yo el tiempo? ¿De qué clase de
amigos tenía? ¿ Qué actividades desarrollaba durante largos
meses, en qué vivía lejos de Munich, lejos de la casa paterna? Yo creo que no. No era costumbre de él hacer preguntas para enterarse de las aventuritas de su 'hijo pródigo'
cuando volvía al seno familiar".
Th. M., era un gran recitador de sus obras. El autor de
estas líneas se 1'udo dar cuenta de ello personalmente, cuando leyó, ante un grupo pequeño, los primeros capítulos de
la 'Montaña Mágica', todavía no terminada, debe haber sido
poco después de la primera guerra mundial, probablemente
27

�en 1919 ó 1920. Pero dentro de su familia, y en presencia, a
veces, de sus amistades íntimas, recitaba con frecuencia partes de su obra 'en construcción'. Es de comprenderse, por
ende, que Kl. M., siempre hace referencia a dicha obra, a su
estilo, a su progreso, y se explica, que casi inevitable fue
dejarse influir por tales impresiones magnéticame?te a~activas. La voz de los protagonistas novelescos se 1dent1f1ca,
para él, con la voz 'sonora' del padre, cuyo efecto m~s allá
se une a las 'voces' de Nietzsche, Novalis, Walt Wh1tman,
Rilke Stefan1 George y Rimbaud. Se acuerda, pasados los
años,' de una noche de Navidad, cuando el padre leyó parte
de la novela Goetheana 'Lotte en Weimar'. "Qué sinfonía de
palabras", exclama, "Arte de magia! Habló Goethe, no -~l!
Era Goethe 'redivivo' (revivificado) él que entró en acc1on
con sus sueños y pensamientos. Nuestra fantasía vio en persona al gran creador del 'Fausto', lo vió levantarse e~ la mañana, estudiar, trabajar ante su escritorio
dedicarse a
la tarea diaria de su productividad poética; vio entrar a las
personas del ambiente familiar, al hijo, al camarero, etc.
Oímos las palabras de él como transferidos al siglo_ pa_sado,
hace 100 años. Seguimos sus reflexiones como por md1screción misteriosa y a la vez transparente. Nos enter~os ~e
sus dudas de confesiones y de fragmentos de su sab1duna
universal.' Y todo esto como 'regalo de Navidad' por parte
de nuestro padre! Un obsequio raro y único, ¿no es verdad?"

Pª:ª

Las cartas del hijo al padre -esto se desprende de las
contestaciones de éste último- nunca dejan de comunicar,
a través de los años, en forma de preguntas, de admiración
y de comentarios, el profundo interés que tiene en el progreso de su obra y en sus ruturas intenciones.
La hija Erika, un año mayor que Klaus, representa,
dentro del marco de nuestras especulaciones, una personalidad más pasiva, o, mejor dicho, menos directa. No del todo, porque a ella se debe, entre otras cosas, el tomito que
trata del último año de la vida de Th. M.

Aparte de esto, existe de ella escrito mancomunadamente con su hermano Klaus, el pequeño relato de un viaje que hicieron los dos por el mundo, un viaje aventurero y
a veces aventurado, durante los años de 1928 y 1929, dando
conferencias en varias partes, sobre todo en los EE.UU.; pero no es de gran interés esta obrita para nuestro tema. Si
bien es cierto que propagan, durante el curso de su itinerario, en cierta forma sus intenciones literarias aprovechando
el prestigio del padre -viajan bajo la 'bandera' de los
'Mann Kinder' (Hijos de Mann) y se dejan pasar por 'gemelos'- también lo es que encontramos pocas referencias directas a las relaciones familiares. Disfrutan, desde luego, de
una recepción privilegiada, que debe.n al nombre de 'Mann',
pero no buscan abiertamente la publicidad sino a través de
sus propias personalidades individuales. Cierto es también
que costean sus gastos sin la ayuda paterna y, juzgando por
lo que se ha dicho con anterioridad, es de dudarse si el padre se haya dado cuenta exacta de las vagancias, hazañas y
los contratiempos de la referida escapada filial.
El cuadernito de Erika sobre el último año de su padre
(1955) es un documento sumamente humano y sentimental,
lleno de recuerdos íntimos y de interés general, y da cuenta
del importante trabajo que ha podido desempeñar como
asistente, secretaria, ayudante personal al lado --casi continuamente- de Thomas Mann. "Voy a hablar, así empieza, únicamente de él, de sus reflexiones y pensamientos, de
su último año, de los últimos días, de las últimas horas.
'Cuando se es viejo', me dijo alguna vez, 'y se acerca el fin,
hay tanto que pesa sobre uno. La sombra de melancolía, de
ansia y perplejidad cae sobre la etapa otoñal'. Sin embargo, cambia de parecer posteriormente, porque la fortuna le
ha preparado, antes de que se fuese para siempre, una serie
de días felices, de fiestas, de éxitos literarios y honores especiales que apenas caben en este año de 1955". Y la hija Je
ayuda, en forma activa y congenia!, en la redacción y co-

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�Tan ligada se encuentra emocionalmente al padre que
presintió, con una anticipación de meses y durante una enfermedad nerviosa, la muerte de su padre tan vivamente que
causó alarma en el hospital, donde se encontraba recluida,
hasta que lograron convencerla que era cosa de su imaginación perturbada.

rrección de ensayos, pláticas o conferencias que se van pr~sentando a menudo en estas últimas fechas. Es el 150 amversario de la muerte de Friedrich Schiller Y es preciso preparar, para audiencia pública, un tratado ~obre la vida Y
obra de este gran poeta humanista. Como siempre le sucede a Thomas Mann, no halla camino para conformarse con
un examen corto y conciso de su temario, extiende el hilo de
sus pensamientos más allá de los límites convenientes Y le
da una profundidad abundante, de manera que la 'secretaria' es la que forma, de una obra literaria extensa, una co~-ferencia de una hora. Relata la hija, cuando se acerca el dia
del 'Homenaje a Schiller': "Mi papá no deja de asegurarme
que no me 'culpa' a mí por los cortes de que fue objeto su
ensayo a manos mías ni por lo 'flaco' del discurso. 'Tu has
hecho todo lo posible', me dijo, queriendo expresar que tan
arte es cortar una pieza larga a sus dimensiones convenientes, como ensancha y enriquecer un -fema con 'medidas Homéricas'. 'Nuestra conferencia", ni más ni menos. Con esto
está dicho todo". Se desprende también de observaciones de
terceras personas, que ella intervino, con lápiz o pluma, restando pasajes demasiado largos o complicados al 'Dr. Faustus', aceptado esto seguramente con beneplácito por el padre, porque sin duda sentía que no se puede haber ~ratado
de apuntes de importancia. Tratándose 9e conferencias durante el último año, Erika lo acompaña casi hasta la mesa Y
lo observa desde el fondo del foro para ayudarle en lo que
se pudiese ofrecer. Además se ha hecho costum?~e qu_e ~lla,
cuando se da la oportunidad de una presentacion pubhca,
primero se entera de las condiciones de la sala, ?el. aula o
teatro donde habrá de hablar, en cuanto a la acustica Y la
colocación del conferencista. Ha sido necesario esto porque
Th. Mann, como ya se ha mencionado, era un buen intérprete de lo escrito por él, novelas, ensayos, discursos etc. Y que
dependía mucho de su posición física con relación a los oyen- _
tes a fin de que no se perdiera algún detalle. "Había lugares,
donde la persona, que no quería perder visualmente al público tenía que dar vuelta a la izquierda, a la derecha, con
la cabeza, tomando a la vez en cuenta un micrófono inmóvil.

Golo Mann, el tercer hijo de Th. M., nacido en el año
de 1909 y actualmente historiador y catedrático del Instituto Universitario ('Technische Hochschule') de Stuttgart,
mandó publicar, en 1965, un cuaderno dedicado a su padre
en ocasión del décimo aniversario de su deceso. Se llama
Stncillamente 'Thomas Mann' y contiene reminiscencias que
conserva del difunto, una bibliografía de sus obras y de las
traducciones de las mismas (36) países). Está precedida esta pequeña obra por el último retrato -dibujo que se hizo
de él, acompañado por unas palabras de Erika que analizan
el espíritu de dicha semejanza: "El diseño de la cabeza, seria, delgada, con la mirada introspectiva y pensativa, representa quizás la mejor imagen que de Th. M. tenemos". Las
memorias de Golo M.,empiezan con unas líneas que recibió
su padre de urí autor, famoso en su tiempo, pero actualmente
medio olvidado: "Que la esposa de un escritor publique, durante la vida de él, un libro sobre su marido -se trata del

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31

Aparte de una colección de cartas (256) dirigidas á Ernst Bertram, escritor y catedrático de la Universidad de Colonia, y que se editó con la colaboración del Museo Nacional 'Schiller' en 1960, todo el compendio epistolar de Th.
Mann lo publicó la hija Erika. Son tres tomos, cuyo contenido empieza con el año de 1889 -cuando tenía 14 añoshasta 1955, año en que falleció. Cada libro contiene un apéndice o glosario muy extenso y detallado que sólo un miembro íntimo de la familia lo hubiera podido compilar. Cabe
• sus cartas a la
mencionar que Th. M. dictó algunas veces
esposa, y a veces a la hija; a ésta última especialmente
cuando se trató de una traducción posterior al idioma inglés,
como se ofreció con cierta frecuencia durante los últimos
años.

�mencionado autor- no es muy común ni me parece a mí
discreto o conveniente". "Espero", dice Golo M., "Que no se
aplique este modo de pensar, mutatis mutandis, a estas líneas. Este pequeño tratado no es un libro sobre Thomas
Mann ni es un análisis serio de su obra. Para esto hay críticos más competentes. Yo me limito a hablar de algunos recuerdos que conservo, personales y en su mayoría de carácter alegres".

vidar lo leído y lo visto tan luego que su 'trabajo' esté terminado. A tal grado que confiesa -un poco irónicamentenunca saber más sobre algún asunto de lo que sobre él escribe. "Seguramente está exagerada esta 'confesión', pero si no fuera así sería difícil, sobre todo para un novelista,
cambiar de tema y variarlo de una obra a la otra. Los conocimientos profundos que abarcan totalmente una sola rama, son cosa de científicos (hombres de ciencia).

"Mi padre tenía un sentido muy pronunciado en cuanto a las obligaciones que imponen la tradición y la continuidad, de cuyas raíces nacieron su primera novela grande 'Buddenbrooks' (la del premio Nóbel) y muchas frases e ideas
en sus trabajos posteriores que demuestran su apego a la
herencia espiritual . . . Además tuvo un talento muy especial de imitar a ciertos personajes con quienes cuítivó relaciones amistosas o profesionales", resultando a veces que
dichas personas se encontraron --o creyeron encontrarse- casi físicamente retratadas en su obra novelesca, como pasa en las 'novelas-claves'. El efecto de tales 'descubrimientos' supuestos, o no supuestos, no fue siempre del
agrado a los así aludidos, como pasó con la figura de 'Mynheer Pepperkorn' en la 'Montaña Mágrca', qué -no cabe
duda- tiene rasgos inequivocables del eminente dramaturgo alemán Gerhart Hauptmann. A pesar de ello hubo, sin
embargo, una amistad duradera entre ambos hombres de
letras.

"Desde luego sabíamos", dice Golo M., "de que obra
se estaba ocupando en su tiempo, pero no le gustaba hablar
dr: ella, y menos, entrar en detalles. Vivia como en dos
mundos, en el de su trabajo que para él era el más importante -más importante que los sucesos políticos y sociales,
y que a veces demandaban su interés muy en contra de sus
propios deseos y, obligadamente, en él del ambiente diurno
y rutinario. De niño, nunca me pude explicar por qué con
frecuencia se le veía cansado, de mente ausente y de disposición rara cuando salía de su 'estudio'; ésta falta de armonía interior se comunicaba a todos los presentes de la familia y de tal manera llegamos a saber, indirecta-, 'subterráneamente' qué le preocupaba y con qué problema crítico se enfrentaba".

"Nunca me tocó ver personalmente", escribe Golo
M., "al emperador Guillermo II., pero lo 'ví' perfectamente a través de las descripciones de mi padre que había tenido la oportunidad de observarlo de cerca en Munich, en
vari~s ocasiones, y que supo imitar a la perfección su voz
y sus gestos". Este arte, me parece, están íntimamente ligado con la profesión del escritor, cuyos temas se basan en
la observación detallada de la vida real. "En una carta escribe que para sus trabajos necesita ver y leer mucho, con
el fin de documentarse ampliamente, pero considera como
algo característico de su mentalidad el poder fácilmente ol-

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"Cuando todavía estudiaba en el 'gimnasio humanístico'
(Preparatoria, Bachilleres), me pidió, en una ocasión, la
fotografía de un condiscípulo mío, quien le había hecho alguna impresión, al visitar él la escuela. Era aquél un joven español que hoy es un hombre exitoso de negocios y
mediador de asuntos de Economía entre los dos países. No
comprendí, en aquel entonces, tal pretensión, pero pasando el tiempo resultó que necesitó el retrato para la figura
principal de su tetralogía 'José y sus hermanos' con el fin
de estudiar detenidamente las facciones de este tipo de muchacho".
En su novela 'Koenigliche Hoheit' ('Alteza Real') describe la corte de un pequeño ducado alemán. Había pasado
anteriormente un dia en el ambiente de una corte así para
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�luego narrar de él, agregando además lo que la fantasía le
dictó.
Presente o no presente nuestro informante, habla de
los muchos encuentros y visitas que hubo con personas del
mundo literario de la tercera década de este siglo: de Gerhart Hauptmann, por ejemplo, premio Nóbel de 1912, a
quien se sentía muy ligado espiritualmente. "El único
'Pair' -dice-- entre los literatos contemporáneos", aunque sabemos que tenía respeto y cuya amistad cultivaba
simpatía especial para con Hermann Hesse.
Del Conde Hermann Keyserling, filósofo báltico, otro del
grupo, de quien admiró sobre todo su don del discurso libre
espontáneo, que no lo perdió ni en una ocasión, cuando al
levantarse de la silla para ofrecer un brindis a los presentes,
levantó a la vez, por un descuido, también la mesa, tumbanda
todos los vasos llenos de buen vino. El famoso conde no se
dejó interrumpir en lo más mínimo por este pequeño infortunio. Th. M. era, como ya quedó dicho, muy J;&gt;uen conferencista, pero se le dificultó notablemente hablar en forma
libre y sin estar anteriormente preparado.
Se identificó en mucho con la tradición familiar, conservadora, del padre de él, particularmente, el senador Thomas J ohann Heinrich Mann, rico comerciante de una generación de importadores en la ciudad báltica de Luebeck. La
novela 'Buddenbrooks' realmente no es otra cosa que la historia 'romantizada' de su familia y, según Golo M., le gustaba a Th. M. hacer, a veces, comparaciones ad hoc.
"Cuando perdió, después de la primera guerra mundial,
gran parte de sus bienes, dice: 'Evidentemente tenemos aquí
un caso paralelo'. A su padre le había pasado algo parecido
cuando había llegado a la misma edad, como relata en los
'Buddenbrooks' ". Goethe adscribe a su progenitor aquella
parte de su temperamento que encamina hacia la serenidad,
lo formal, la mesura, mientras cree haber heredado de su
madre, la alegría, el regocijo vital y el espíritu de poeta.

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"Vom Vater hab' ich die St.atur

"Del padre heredé la postura,

Des Lebens ernstes Fuehren;

La serenidad para guiar mi vida.

Vom Miitterchen die Fronhnatur,

De mi madrecita la alegría

Die Lust zu fabulieren".

Y mis tendencias románticas".

En relación parecida ve Th. M. la 'composición' de su
naturaleza. Tenía cierto orgullo en haber nacido de una familia patriarcal de comerciantes en gran estilo de las que
habían prosperado tantas en Inglaterra, como' en las ciudades hanseáticas de Alemania durante los siglos pasados
Y, como buen hijo, Th. M. "era fanático de la calidad cali
dad en todo, en lo material como en lo inmaterial o 'intelectual, Y en el desempeño del deber en todos sus sentidos.
"~í, soy hijo de comerciante", manifiesta serenamente, y
piensa: 'Del Comerciante Real' ('Koeniglicher Kaufmann')
del Comerciante aristocrático, de abolengo.
'
Mónica Mann ("Moni"), la cuarta de los hermanos
nac~ó en 1910. Se casó con Jeno Lányi, profesor húngar~
dedicado a la historia del arte que pereció durante la última guerra en el hundimiento de un barco. De ella tenemos
un libro autobiográfico 'Vergangenes &amp; Gegenwaertiges'
('El pasado y el presente') que relata en forma individual
Y distinta a los demás hijos, su vida desde la infancia hasta estos días. El libro se concentra, desde luego, sobre su
padre, aun en años posteriores cuando la vida matrimonial
1~ m~va lejo~ de él y le dicta actividades de otra índole. Est~. bien esc:Ito, con fluidez natural de estilo, y revela a la
hiJa de la literatura. Se encuentra trabajando sobre su tema favorito cuando le llega la noticia de la muerte de su
~adre, _Y ~one una cruz (que también figura impresa en el
llbro) mdicando el impacto que le causó tan infausta nueva. No mucho antes, pierde, como dijimos, al esposo en un
de.sastre marítimo, cruzando el Atlántico, salvándose ella
milagrosamente.
Aunque observamos muchas líneas paralelas con respecto a lo e~crito por los hermanos, tiene sus muy propios
puntos de vista Y, sobre todo, dedica partes interesantes al

35

�interés de Th. M. en la música. Este interés de Thomas Mann
en el arte de las musas, tiene algo excepcional para un escritor. Conocía a fondo, según esta hija a Ricardo Wagner, de
quien habla extensamente en varios ensayos, basados sobre
profundos estudios de su ,obra y de sus teorías; estima notablemente a Hans Pfitzner a quien se considera como el último de los compositores románticos, aunque murió pocos
años antes de Th. M. Le encantan, aparte del conjunto celestial de la orquesta y de la música clásica de cámara, los detalles de las composiciones, el laberinto de la teoría musical,
el origen de ideas y motivos que conducen a la metamorfosis musical. Se hace amigo de directores de orquesta de renombre, consultándolos sobre puntos que le interesan, sobre
la 'lengua abstracta' del mundo del sonido.
"Aparte de frecuentar la ópera y los conciertos no se
separa fácilmente, al anochecer, de su aparato reproductor
en la casa. Tiene un vasto repertorio de 'Lieder' de Schubert, Hugo Wolf y Strauss, de conciertos para piano, obras
sinfónicas de Beethoven, Mozart, Verdi, Weber y Tschaikowski, la Pasión de S. Mateo de Bach, óperas, cuartetos y
quintetos etc. Su atención se comunica a todos los oyentes,
el salón familiar se convierte en un auditorio silencioso y
devoto ... No hay cosa más sabrosa, continúa la hija, que
oir música en la propia casa y con un aparato bueno; estar
sentado, cerrando los ojos, escuchar a gusto el disco que se
acomoda al sentimiento receptivo del momento dado ...
Nuestro padre dominaba el programa. Le gustó el papel de
'director mudo' que no necesita batuta, pero que sigue los
movimientos del conjunto con ligeros movimientos del
cuerpo, de los brazos, anotando o subrayando mentalmente los pasajes de su mayor agrado".
Otro punto de interés -por cierto de menos importancia y de mucho menor intensidad- que recuerda al hija, es
él del mundo sobrenatural que durante corto tiempo fasci- .
nó al padre. Había en Munich un médico neurólogo, catedrático de bastante fama, Prof. Schrenck-Notzin, quien
quiso investigar los fenómenos de ultratumba, del espiri-

tismo u ocultismo, o como se quiera llamar. Th. M. se dejó
convencer que era necesario enterarse de este lado del pensar ~umano, ~ tomó parte en algunas sesiones. De lo que
escribe posteriormente sobre sus experiencias se desprende que se ha quedado con dudas muy fuertes sobre la existencia después de la muerte a través de tales manifestaciones. "Aceptó en principio", dice Mónica, "que era posible
combinar la realidad y lo irreal, lo verídico y lo impenetrable, lo limitado y lo que límites no tiene, cosas visibles y
cosas menos transparentes. Miró tales contrastes con tolerancia Y con el deseo, casi poético, de armonizarlos ... Llegando a la casa después de las 'sesiones', nos contó con cierta excitación la aventura de haber visto las agonías del
'medio' hasta lograr su materialización y como sintió con
asombro friolento el 'soplo del otro mundo'. La atmósfera
de este ambiente lo conmovió, sin duda alguna, y dos veces
por semana participó en las juntas espiritistas del referido neurólogo. Mi madre de inclinación 'matemática' con
toda seguridad no aprobó lo que debe haber considerado
como aberración de lo natural, pero siempre guardó el silencio dictado por él. Nosotros los jóvenes, en cambio, jugamos con estas ideas, dejando 'moverse' la mesita ocultista en un cuarto obscurecido al propósito, descifrando a
nuestro modo los mensajes del 'más allá'. Fue, finalmente,
para nosotros un pasatiempo, nada más; para nuestro padre resultó una experiencia pasajera a que probablemente
se deben ciertos rasgos místicos en una u otra de sus novelas ... "
Elisabeth ('Medi'), la última hija, nació en el año de
1918 Y se casó con el historiador italiano Guiseppe Antonio
Borgese. Escribió novelas, ensayos y otras obras diversas,
pero no tenemos, de ella, a la mano nada que se relacione
con nuestro tema.
Michael Manp, el más 'pequeño' ('Bibi') nació en 1919.
En él se reprodujo, aparentemente, la 'vena musical' del
padre. Empezó la carrera de violinista y violista haciendo
. .
'
v1aJes Y dando conciertos como solista en varios países.

36

37
\

�Posteriormente cambió de profesión, estudió letras para
terminar ocupando la cátedra de una Universidad de California.
Llegamos al fin de este pequeño tratado sobre Thomas
Mann como lo veían, y como lo siguen viendo sus hijos.
Existe además un libro biográfico bastante amplio del hermano menor de Th. M., titulado 'Eramos Cinco' ('Wir waren fuenf'), que ofrece un cuadro muy expresivo de la generación familiar anterior. De esa generación ya no sobrevive ninguno; se desprende, sin embargo, de la correspondencia de Th. M. que tanto él como su hermano Heinrich
lo leyeron con beneplácito y gratitud. Sería tema, quizás,
para otra ocasión, ocuparse de pormenores de este libro
de Víctor Mann.

I

TRES POEMAS

DEL
PROFR. LUIS TIJERINA ALMAGUER

"Cantor de Monterrey"
B I B L I O G R A F I A
Th. Mann, Cartas (Tres Tomos) editadas por Erika Mann. S. Fischer, 1961, 1963, 1965; Erika Mann, Das letzte Jahr, S. Fischer, Frankfurt A. M. 1956; Erika &amp; Klaus Mann, Rundherum, Das Abenteur einer
Weltreise, (Viaje alrededor del mundo), Muenchen 1965; Klaus Mann,
Kind dieser Zeit, Berlin 1932; Klaus Mann, Der Wendepunkt, S. Fischer 1952; Golo Mann, Thomas Mann 1875-1965, Bonn 1965; Monika
Mann, Vergangenes &amp; Gegenwaertiges, Muenchen 1956.

38

�ENCUENTRO CON LA PATRIA

¡Tánto tiempo buscándote en el tiempo
atisbando el reloj que no marcaba
el deseado minuto del encuentro!

'X'

E busqué en los desfiles de mi infancia
en las banderas que agitaba el viento,
en la sonora voz de las campanas
que repicaban la alegrf,a del pueblo ...
Pero no te encontré, te me perdiste
en la comba lejana de los cielos.
Te busqué cuando herian los metales
con sus bélicas notas, con su acento,
los oídos del pueblo que te amaba
con un amor antiguo y siempre nuevo ...
Pero no te encontré, te me perdiste
entre las voces múltiples del pueblo.
Te busqué en las tribunas levantadas
para cantar la gloria de tus hechos,
en labios de elocuentes oradores
al pie de tus antiguos monumentos ...
Pero no te encontré, te me perdiste
entre los adjetivos y los verbos.
Quise verte en la luz de los fusiles
y en el gesto 'Viril de tus sargentos,
en las espadas de los Coroneles
y en el heroico grito de tus muertos ...
Pero no te encontré, te me perdiste
entre sables, fusiles y sargentos.

41

�Quise hallarte en el linde del ejido
que escrituró Zapata a mis abuelos,
donde el hombre y el buey pacientemente
laboran en los surcos paralelos ...

Y por fin te encontré, Patria querida,
sin fusiles, sin sables, sin sargentos,
sin las espadas de los Coroneles
ni los tribunos gritos a tus muertos ...

Pero no te encontré, te me perdiste
entre el surco y el buey y los aperos.

T'3 hallé entre la sonrisa de los niños
y en la voz paternal de tus maestros.

Te busqué en los altares que los hombre::i
levantan a sus Dioses en los templos,
para pedir orando de rodillas
los salven de las penas del infierno ...

Luis Tijerina Almaguer

Pero no te encontré, te me perdiste
entre las oraciones y el incienso.
Te busqué entre columnas en las Logias
donde encienden la luz los Arquitectos,
y usan para labrar la piedra bruta
la escuadra y el compás por instrumentos ...
Pero no te encontré, te me perdiste
entre los aprendices y maestros.
Cansado de buscarte, Patria mía
por caminos, veredas y senderos,
en desfiles, talleres y tribunas
entre sables, fusiles y sargentos ...
Sin poderte encontrar, perdida siempre
en la comba lejana de los cielos,
Me senté a descansar frente a una escuela
de humildes muros y de pobre techo,
y allí escuché de labios infantiles
la sagrada lección del alfabeto .•.
Sonó el minuto de tan larga espera
en la limpia carátula del tiempo,

42

43

�ELOGIO DE LA AMISTAD

:e~

;ucn amigo es una joya
que hay que saberla guardar,
porque un verdadero amigo
nrJ se encuentra así nomás.
Como no se encuentra fácil
y algunas veces jamás,
un diamante de quilates
difícil de valorar.
Amigos son los que gozan
con nuestro propio gozar,
y sufren con nuestras penas
queriéndolas remediar.
Amigos son los que lloran
cuando nos miran llorar,
y nos levantan, si acaso
caemos al caminar.
Pm- eso el que tenga amigos
que los ponga en un altar,
donde postrado de hinojos
rinda culto a la amistad.
¡Dichoso yo! . .. que en el mundo
tengo amigos a Dios dar,
y le pido al Ser Supremo
me los sepa conservar.
Por que vale más que el oro
y las perlas de la mar,
y las estrellas del cielo
un amigo de verdad.
Luis Tijerina Almaguer.

45

�TIERRA F'ERTIL

Sembrando Ideales.-

".fr{r
~ ~omo el buen sembrador aré la tierra
con fe, con ilusión, con esperanza,
y en el moreno surco mi semilla
se hizo raíz y tallo y abundancia.
Las espigas llenáronse de granos
dorados y macizos, y en la llama
que el Padre Sol prendió con alegría
brillaron los ensueños de mi alma.
Maduros y apretados en la espiga
fueron rica cosecha agavillada,
que el bucólico canto del molino
tornó en polvo sutil de harina blanca.
Y luego el pan moreno bendecido
con el sudor del peón, la voz del agua,
en el mantel de luz del pensamiento
llenó el hueco de amor de las canastas.
Saciaron su apetito los hambrientos
con el dulce sabor de las hojaldras,
que encontraron calientes y esponjosas
en el amor inmenso de mi entraña.
Y yo, buen sembrador que echó en el surco
la semilla de amor en siembra franca,
quedé sin las espigas y los granos
sólo, con mi cosecha de esperanzas.
Más volveré tenaz a la tarea
de remover la tierra con mi azada,
que afila el esmeril de mi poesía
y el mollejón cortante de mi alma.

47

�Y si no encuentro amor en el banquete
donde mi trigo es pan que el hambre sacia,
recogeré contento y satisfecho
mi humilde recompensa de migajas

RODOLFO CALTOFEN SEGURA
Condecorado con la Orden del Agulla
Azt.eca y miembro del P. E. N. ClUb de
Francia.

Levantaré mis manos labariosas
al despuntar la luz de la mañana,
para buscar a Dios, y de rodillas
.
por su inmensa bondad, darle las gracia~.

•
JIRAS VASCONGADAS

Luis Tijerina Almaguer
Poema Laureado en los Juegos
Florales de Puebla, Pueb.

Ikhusten dezu goizean
arzia asten dentan
mendiko baten gainean ...

Así se canta Nete Etchea, la vieja canción popular vas
ca. El timbre de las palabras es exótico, y la voz popular
parece tener razón, cuando dice: "El diablo no ha venido
al país vasco, porque no ha podido aprender nunca esta lengua". Pero sin embargo, esta linda canción pinta solamente el encanto del paisaje:
Mira la mafiana aho1·a,
cuando brilla la luz,
en la cima de una colina,
sobre los muros blancos de una casita,
enmedio de cuatro robles,
al lad-0 de una pequeña fuente
y un perrito blanco delante de la puerta,
esta es la paz que quiero.

Pues esta es el alma del país vasco la cual tiene que ser
descubierta. Pierre Loti quien había encontrado en Hendaya su segunda tierra, se entusiasmó: "Mientras que estoy
solo aquí, en el último fin de la Francia, y miro desde mi
balcón hacia España, siento por primera vez el alma del
país vasco ... Alrededor iglesias, a la vez españolas y fran-

48

49

�cesas, llenas de luces de velas y de corazones sencillos que
oran. ¡Oh, qué hermoso es todo esto! Sobre el Bidasoa, sobre las cimas de los Pirineos, sobre el mar reina una tranquilidad infinita. Inmóvil parece el aire, templadq como en
el mes de mayo, y sin embargo la melancolía íntima del otoño cubre con su manto todo ... Y en la lejanía luce el mar
en tonos de nácar. Me siento en el Mediterráneo. Y las montañas me recuerdan el Africa. Sereno y tranquilo corre el
Bidasoa abajo en el valle. Y en sus olas se reflejan claramente la vieja Fuenterabia, la cual está enfrente en terreno
español, su iglesia y su viejo castillo ... Barcos resbalan lentamente sobre el Bidasoa . . . pescadores y contrabandistas
charlan en su curiosa lengua o cantan canciones que recuerdan a Arabia. Y sobre los caminos entre los setos adornados como en la primavera con escaramujos y madreselvas, pasean mujeres y mozas, la mantilla negra sobre la cabeza ... "
El viento del sur al que la gente de aquí llama el "Mago", ha hechizado toda la región. En los días del otoño corre
por los valles y empuja las hojas marchitas delante de sí,
juega con las cabezadas de las ondas y dibuja en el cielo
figuras de nubes singulares. Tan claro y luciente es en estos dias todo que las montañas brillantes en profundo azul
parecen aproximarse y doblarse sobre las aldeas para protegerlas.
Ha llegado la gran época de la pelota, el juego nacional vasco. Después de misa, -y los vascos son muy fieles-,
jugadores y espectadores corren al frontón, situado muy
cerca de la iglesia. Un muro alto cierra el fondo de la plaza y a los dos lados se encuentran los bancos en forma de
gradas. Se llenan rápidamente, y los niños mismos no quieren perder ni un momento del juego. Han ocupado todos los
árboles de alrededor.
Seis jugadores entran en la plaza llevando sobre la mano derecha la "Chistera", una cestilla de mimbres en forma de una zarpa, con la cual recogen la pelota y la devuel-

50

ven. D~ra como madera tiene que ser la pelota; es un arte
el fabricarla, conocido ante todo en Cambó.
Sin cesar la pelota canta su canción, cuando resalta
con~ra el muro. Sm cesar la pelota va y vuelve, y en el so!
pomente parece la trayectoria de un hilo de oro. Excitados
Y atentos están los jugadores para no perder ninguna pelota. Y el pregonador canta su monótono y al mismo tiempo melód.ico "El saque tanto, resto tanto". "Saque" se llama a la Jugada que da comienzo al partido.
Con p~ión emocionante siguen los vascos, en general
tan tranquilos y serenos, a cada jugada y críticas severas
no quedan suprimidas.
Esto es lo mismo en Ustaritz y S. Jean Pied de Port,
en .Mauleon Y en Tardets, corazón del país, que, cercado de
colmas verdes Y montañas altas, sueña en el fondo del valle. Y se despierta solamente, cuando llega el autobús 0
cuando es domingo. Son severas y sombrías, las casas que
se t?Can a lo largo de la calle principal. Pero cuando vamos
al nach~elo que canta valle abajo, entonces las espaldas de
estas m1sm~ casas sonríen alegremente con la esplendidez
de sus galenas y balcones de madera, bañados por el sol,
lozanea~os por las enredaderas. Pequeños jardines conducen al r10, y en ellos florecen estrelladas y geranios.
. Y ¡qué h~rmoso es Tardets con sus agudos techos cubiertos con p~ras, con sus ricos pastos, con las vacas
par?as Y ove~as blancas! Por todas partes manadas y el
somdo _argentmo de cencerros. Profundos barrancos en las
montanas donde habitan los espíritus malignos que envuelven las cimas e:1 niebla. Grutas por todas partes y puntas de montes capnchosos y las mismas ponen una nota de
crudeza ~n la hondura del paisaje. Riachuelos, cascadas,
arroyos Impetuosos. Pendientes áridas, rocas cubiertas de
musg..?· Región de las águilas. Frontera entre Francia y
Espana.

51

�Y donde la soledad parece casi absoluta, aparece súbitamente una casita al lado del sendero, con sus muros
blanqueados y sus balcones carcomidos recordándonos España.
Todo esto es la región del viejo Soule, donde está c;;ituado Mauleón con sus fábricas de boinas vascas y alpargatas, y no hay que olvidar, la fama de sus bailadores.
Acompañados de los agudos tonos de un txistu, de una dulzaina y de un tamboril, los mozos hacen sus saltos, graciosos y varoniles a la vez, que casi nos parecen ligeros como
plumas danzando sobre el suelo. Voltaire ya hablaba entonces:

Derimé nos dibuja un retrato exacto del silencio y del aislamiento de la región:
Sobre ~l sender~ sombrío, donde un viejo aragonés
en la silla amarilla-roja de su mula va,
desl~ u~ bandada de cisnes en el limpio azul
hacia la nieve de los Pirineos

Esta tranquilidad se rompe, donde e1 río Nive se une
co? el -A:dour, Y donde el puerto de Bayona se ensancha
ma~ hacia la orilla del mar. Y no muy lejos el centro internacional de Biarritz, donde la vida moderna y elegante ha
roto la soledad de los vascos.

"del pequeño pueblo que baila al pie de los Pirineos".
¡Qué vida en S. Jean Pied de Port! Con sus muros rojos que se bañan en las aguas del río Nive, da una impresión completamente española, el 15 de agosto, cuando el
pueblo celebra su fiesta bajo los altos plátanos del viejo
castillo. Y muy cerca pasa la vieja carretera romana, donde en la Edad Media los peregrinos de Alemania, Austria
y Suiza hacían su peregrinación hacia la lejana Campostela. Muy cerca se ve también el valle de Roncesvalles,
donde Roland defendió la retirada de Carlomagno, y aún
nos parece escuchar el cuerno de Olifant.
Y en el otoño pasan aquí las palomas torcaces. De las
selvas y de las colinas brotan entonces los gritos de los cazadores y el ladrido de los perros. País de las encinas y de
los ríos pequeños y vivarachos que serpentean por los valles bordados de helechos.
Como un murmullo las ondas ligeras del río Nive van
juguetonas al mar, siempre resguardado de montañas. Y
de las cuestas verdes lucen las casas blancas de Cambó,
donde el poeta fino Rostand tomó su hogar. Puro es el aire como en ningún otro lugar, y limpio el cielo. Un lugar,
"donde uno se cura, donde uno muere". Y aun el verso de

52

En S. Jean de Luz, un pequeño pueblo de pescadores
forman m~r Y montaña, río y selva una unidad. Las calles:
recuerdo vivo de los tiempos pasados, nos hablan de cuando los b~cos c?rsarios salían en viaje. A lo largo de la playa se erigen siempre nuevos chalets elegantes y hoteles
n_1?dernos. ~ mar parece bramar con rencor por esta invas10n de la epoca moderna, mientras que la cima la Rhume
aparece como protectora de eskualherria el país de los
vascos. En Ciboure, algunas escaleras tr~pan las cuestas
donde sueñan aún las casas señoriales de los viejos armado~
res. Y en las calles y en el puerto, por todas partes encont~amos los "cascarots", figuras envueltas en andrajos. Son
gitano_s, los expulsados de España en el siglo XV, que se establecieron en esta región. Y ellos han conservado lengua y
costumbres de sus antepasados, y también el sentido para la
charlatanería y el contrabando.
. Bajo el repique argentino de las campanas de sus igle~ias due~e tranquilamente Hendaya, a pesar del tráfico
mt~rnac1on:31 que corre ~or sus calles en dirección del puente internacional construido sobre el Bidasoa haciendo de
frontera entre el pais vasco francés y español, pero sin poder separar su alma.

53

�Igual al árbol de Guernica, cuyas ramas crecen todas
del mismo tronco, los vascos de este lado Y de la ?tra ~arte han conservado sus viejas costumbres, en un a1sl~1ento orgulloso Y elegido por propia voluntad, en ª:moma con
el murmullo de las selvas Y la canción de lo~ rios, e~ rendel mar Y la soledad casta de las montanas. ¡Que h:r:;samente sabe Unamuno, un_hijo del país vasco espanol
expresar el amor a la madre tierra:
Mi madre parda, madre de verdura,
masa de corazones, recia fragua,
de mi españolidad,
bajo tu lecho en la rocosa hondura
virgen, del cielo se remansa el agua
soñando eternidad • • •

•

Tierra de soledad!
Tierra de soledad, guarda en tu seno
mi soledad, hermanas soledades
que alma son de los dos;
tierra de soledad, campo sereno,
tú cuando llegue &lt;il fin de las edades
me pondrás cara a Dios.

SECCION DE LIBROS
(COMENTARIOS)
101: POEMAS: ANTOLOGIA BILINGUE DE LA
POESIA NORTEAMERICANA MODERNA
Selección y prólogo por Salvador Novo. Edición
bilingiie de Editorial L etras, S. A., México, D. F.,
Primera Edición 1965. Tela 428 páginas.

POESIA NORTEAMERICANA MODERNA

Es sumamente difícil trasladar poemas de un idioma
a otro, sobre todo si entre éstos existe la disparidad que
hay entre el inglés y el castellano. Casi siempre es preciso
sacrificar la métrica y la rima. A veces, hasta la propia
idea no puede ser expresada con absoluta fidelidad. En tales condiciones, el traslado, más que una traducción, es una
versión, casi podríamos decir una interpretación, y el poema pierde gran parte de su vigor, de su emoción y de su.
significado.
La poesía es, sin embargo, tan fundamental no sólo como expresión de la sensibilidad del poeta, sino también del
espíritu de una época y de un país, que podría afirmarse que
no es posible tener una idea cabal de éste si no se conoce
su obra poética. Las ediciones bilingües, que permiten cotejar el original con la traducción, facilitan considerablemente el conocimiento de esa obra a quienes no poseen un
dominio completo de la lengua en que el poema se escribió.
Salvador Novo, tal vez el intelectual mexicano más brillante de nuestro tiempo, autor y director teatral, conferenciante, poeta, prosista, ensayista, costumorista e historiador, publicó recientemente una primorosa antología de sonetos mexicanos de todos los tiempos, y ahora, en un nuevo
y admirable alarde de su capacidad de trabajo, nos ofrece,
en edición bilingüe, una estupenda selección de · ciento un

54

55

�poemas representativos de la moderna poesía norteamericana.
Treinta y cuatro nombres (entre ellos siete de mujer) forman la colección. El poeta más vfejo es Whittier,
que nació en 1807 y el más joven Lowell, que vio la luz en
1917. En todos se nota, en mayor o menor grado, la influencia de uno de ellos, Walt Whitman, uno de los poetas
más grandes del mundo, como también se nota en las poetisas la delicada influencia de una de ellas, la inigualable
Emily Dickinson.
La traducción ha sido confiada a distintos especialistas, quienes han realizado una labor verdaderamente encomiable. El prólogo de Salvador Novo constituye una maguífica introducción al conocimiento de la evolución del pensamiento poético norteamericano en los últimos cien años.
Una breve nota biográfica precede a los trafiajos de cada
uno de los autores que figuran en la selección.
La edición es excelente, encuadernada en tela. Ha sido realizada por la Editorial Letras, de México, y lleva el
título de 101 Poemas y el subtítulo de "Antología bilingüe
de la poesía norteamericana moderna". De acuerdo con lo
acostumbrado en las ediciones en dos idiomas, la versión
original en inglés aparece en las páginas pares, y frente a
ella, en las impares, la traducción al castellano. H. D.
PODER POLITICO Y LIBERTAD PERSONAL,
por S idney Hook. Edición cas tell~n a de UTEHA,
México, D. F., 1968. Tela 512 páginas.

DEMOCRACIA, DOMUNISMO Y
DERECHOS CIVILES

cepto puede tener implicaciones antagónicas. La idea de
democracia, por ejemplo, para los occidentales significa un
sistema para institucionalizar la libertad, mientras que asociada con términos como "popular", "económica", etc., como se suele hacer en el mundo oriental, sólo puede significar tiranía y opresión.
Sin embargo, aun dentro del contexto occidental de la
palabra democracia, existen notables diferencias. En tanto que los románticos e ingenuos adeptos del liberalismo
ritualista se empeñan en mantener el principio de una democracia absolutamente pura, cuyos beneficios deben extenderse a todos, incluso a los enemigos de la democracia,
los ideólogos modernos de est a filosofía política, con un
sentido más realista y pragmático, niegan los derechos democráticos a aquellos que, como los fascistas, los comunistas y otros extremistas de izquierda y de derecha, tienen
E.:n sus programas políticos y de acción la destrucción del
sistema democrático. "La intolerancia con los intolerantes
-como escribió- Kurt Lewin- es tan esencial para la democracia como la tolerancia con los tolerantes".
El doctor Sidney Hook, presidente de la Sección de Filosofía de la Universidad de Nueva York, organizador de la
Conferencia sobre Métodos en Filosofía y Ciencias y del
Congreso para la Libertad de la Cultura y filósofo de prestigio internacional, ha escrito un extenso estudio sobre los
problemas de la democracia, el comunismo y los derechos
ci~iles. La versión castellana de esta obra, un tomo con
mas de medio millar de páginas, acaba de editarse en México (Editorial UTEHA), bajo el título de "Poder Político
y Libertad Personal".

Las ideas pueden significar valores inmutables, pero
los seres humanos las interpretan --de acuerdo con sus
opiniones o sus estados de conciencia- en las formas más
variadas, hasta el extremo de que, a veces, un mismo con-

. El libro es un conjunto de ensayos dividido en cuatro secciones. En la primera (Estudios sobre la Democracia) el autor hace una clara exposición teórica y una entusiasta y convincente defensa de los principios democráticos, haciéndolos aparecer de una manera incontrovertible
como la única forma digna y posible de gobierno humano.

56

57

�ti

En la segunda (Ensayos sobre Comunismo) ataca en forma demoledora todos los puntos de sustentación de la teoría y la práctica comunistas, el determinismo histórico Y el
materialismo dialéctico.
En la tercera (Problemas de Seguridad y Libertad)
analiza la necesidad de tomar medidas de protección, sin
detrimento de las normas esenciales de libertad y de respeto al derecho de disentimiento. Y en la cuarta (Socialismo, Libertad y Supervivencia) estudia diversos asp~tos
ideológicos del socialismo liberal, los orígenes del fascismo
y del hitlerismo, la estrategia de la guerra política y otros
interesantes temas. H. D.
CAMPAÑAS CONTRA EL HAMBRE
por E. C. Stakman, R. Bradfield y P . C. Mangel~dorf. Editorial UTEHA. México, D. F., Tela 343 paginas.

MEXICO Y LA LUCHA MUNDIAL
CONTRA EL HAMBRE

En los dos decenios transcurridos entre 1943 Y 1963,
en México tuvo lugar una verdadera revolución agrícola.
Durante ese período, la población del país registró un aumento del 70 por ciento: pero la producción de los alimentos básicos creció en un 300 por ciento y, gracias a ello,
México se convirtió en país exportador de numerosos productos que hasta entonces había tenido que adquirir, año
tras año, en el extranjero, para alimentar a sus clases populares. En el campo de la ganadería se efectuó una transformación similar.

lisis de los suelos, los climas y las condiciones generales de
las distintas zonas agrícolas del país, seleccionando las semillas, creando especies híbridas y combatiendo las plagas.
Los técnicos mexicanos respondieron de manera admirable, los más distinguidos fueron a especializarse en el
extranjero, lo cual permitió que, en el momento oportuno,
los tres profesores norteamericanos pudieran dejar por entero el programa en manos mexicanas y abandonar el país.
El éxito del programa mexicano ha sido tal que la
Fundación se ha visto animada a extenderlo a otras naciones de Asia, Africa y América Latina que lo han solicitado, y México se ha convertido en un centro de capacitación
y estudio para técnicos agrícolas de esos países.
Los doctores Stakman, Bradfield y Mangelsdorf han publicado un interesante libro (Campañas contra el Hambre,
UTEHA, México) en el que exponen la historia, el desarrollo y las perspectivas del programa mexicano, así como la
proyección lograda por el mismo sobre otros países del
mundo.
Es una obra interesantísima y por el alto valor que
tiene como ejemplo de solidaridad humana y de lo que una
nación empeñosa puede hacer, sin estridencias ni demagogias, para librar a sus hijos del terrible espectro del hambre, cuando se le presta la ayuaa necesaria para dar los
primeros pasos por la senda del desarrollo, la abundancia
y la prosperidad.
DINAMICA DEL TRABAJO SOCIAL
por Walter A. Friedlander. Edición castellana de
Editorial Fax-México, México, D. F., 1969. Rústica. 608 p.

Este milagro se inició con el acuerdo tomado por ' la
Fundación Rockefeller, a sugerencia del gobierno mexicano, de enviar al país un equipo de técnicos formado por tres
hombres eminentes en tecnología agrícola, los doctores Elvin c. Stakman, Richard Bradfield y Paul C. Mangelsdorf.
Estos tres especialistas trazaron el plan completo de la
transformación del agro mexicano, empezando por el aná-

Desde los tiempos más remotos los hombres han tenido que enfrentarse al problema de aliviar la suerte de sus

58

59

DINAMICA DEL TRABAJO SOCIAL

�congéneres menos afortunados, pero los conceptos incluidos en la idea general de los "servicios sociales", son relativamente modernos, por ser una consecuencia directa de
la sociedad industrial desarrollada en los siglos XIX y XX.
Por lo general, las viudas que no podían ganarse la vida, los huérfanos, los enfermos o impedidos y los ancianos,
han merecido siempre, simpatía y ayuda, aunque hay ejemplos de culturas paupérrimas que preferían eliminar de su
seno a los seres que constituían una carga para los demás.
En la Edad Media, los monasterios, abadías y conventos cuidaron amorosamente de los menesterosos. Más tarde, el
Santo de Asís fundaría la orden de los franciscanos, Guy
de Montpellier, la de los hospitalarios, y San Vicente de
Paúl, la institución de las damas de la caridad.
La atención de esas necesidades de solidaridad humana estuvieron durante muchos siglos exclusivamente en
manos de la Iglesia y de algunos particulares. El Estado
no sólo se desentendió del problema sino que incluso dictó
leyes prohibiendo la mendicidad y castigando severamente
tanto a los peticionarios como a los donantes. El filósofo y
humanista español Juan Luis Vives, uno de los más grandes del Renacimiento, fue el primero que, en el siglo XVI,
concibió la idea de que el de_stino ind1vidual del pobre merecía atención por parte del resto de la sociedad.
En la actualidad los gobiernos han asumido ese papel
protector, ante la importancia creciente de los servicios involucrados, y cada dia es mayor la extensión y la complejidad de las actividades de servicio social, que en algunas
naciones constituyen una de las principales tareas del Estado y representan el renglón más cuantioso del presupuesto de egresos. Esto ha hecho que, en todos los países, millares de personas se consagren a las distintas labores de
servicio social, las cuales han venido a constituir la base
de la sociología moderna.
Acaba de publicarse en México. (Editoriar Pax-Méxi60

co) la. versi~n castellana, corregida, del libro Dinámica del
TrabaJo Social, del Profesor Walter A. Friedlander, obra
que desde hace varios años ha venido usándose como libro
de texto de es:3- materia en 96 de los 114 colegios superiores. norteamericanos que ofrecen estudios sobre trabajo
s?c1al Y en la mayor parte de las escuelas de trabajo social para graduados.
A través de las 600 páginas de este libro, el autor expone con detalle y minuciosidad los antecedentes históricos
de la asistencia _so~ial, las definiciones relacionadas y los
p~og_ramas Y practicas de la asistencia social: asistencia
P~b~ca Y_seguro social, servicios para la familia, asistenCI8: ~-antil, tra~ajo social en los ambientes médico y psiq~iatnco, ~l crrmen, la delincuercia y los servicios correcc10n~es, diversiones y actividades para las horas de ocio
necesidades ~pedales, asistencia social internacional, y as~
pectos profesionales del trabajo social. H. D.
EL RIO VIVIENTE
p~r Isaac ~imov, Edición castellana de Editorial
L1musa-:-W_1ley, México, D. F., Primera edición
1967. Rus tica . 203 páginas.

HISTORIA DE LA SANGRE

. Un hombre de 70 kilos tiene en sus venas unos 5.4.
litr~s de ~gre (en la mujer la proporción es algo menor) .
Casi la mitad de esta sangre el (45 por 100 está constituida po~ los llamados elementos figurados; el resto en el que
los rmsmos flotan es el plasma sanguíneo. El 80 por 100
de la sangre es agua).
_

Los cuerpos figurados, en orden decreciente de tamano: son los _leucocitos o glóbulos blancos, los eritrocitos 0
gl~bul~s roJos y los trombocitos o piaquetas. Hay 5.400,000
eritrocitos por milímetro cúbico de sangre, de modo que un
hombre adulto posee en total unos 25 billones: los suficientes P~~ que, si los repartiera entre todos los seres humanos VIVIentes, éstos recibieran unos 8,000 cada uno. En
61

�cambio, sólo tenemos unos 7,000 glóbulos blancos y ...
250,000 plaquetas por milímetro cúbico de sangre.
La sangre se enriquece de oxígeno a través de la respiración y tarda alrededor de un minuto en hacer el recorrido completo del sistema vascular y regresar al corazón.
En ese viaje, que realiza unas 1,440 veces por dia, lleva a
los órganos vitales de nuestro cuerpo los materiales nutrientes y transporta.,las sustancias que las diferentes glándulas del organismo, a que realicen sus funciones especificas en los lugares adecuados.
Por medio de los sistemas de defensa de la sangre {a
la cabeza de los cuales figuran los leucocitos) hace frente
a las infecciones procedentes del exterior. Una gran parte
de las enfermedades tieneñ algo que ver con la sangre, ya
sea porque obedezcan a deficiencias o factores de la misma
o porque utilicen el líquido sanguíneo como elemento único o principal para combatirlas.
Isaac Asimov, autor de notables obras de divulgación
científica, ha escrito un apasionante libro sobre la sangre
(El Río Viviente, Editorial Limusa-Wiley, México, D. F.),
con innumerables datos acerca de la composición y el comportamiento de este maravilloso líquido vital y de las infinitas anomalías orgánicas que pueden derivarse de cualquier desequilibrio del sistema.
La anemia, la policitemia, la hemocromatosis, las complejidades de los tipos sanguíneos en casos de transfusiones, los misterios del factor Rh, la hemofilia, la uremia, la
diabetes, las dolencias relacionadas con las glándulas endocrinas, el metabolismo, la arteriosclerosis, el cáncer, las
alergias y otros interesantes tópicos son tratados en forma
clara y amenísima en este libro, que ilustra a los profanos
sobre el prodigioso líquido que circula por nuestras venas
y hace posible nuestra vida. H. D.

62

S DE P~GO .

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At Y EXTIAIIJE

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1969, Segunda Época, Año 12, No 2, Junio</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>No.3

�~

•

ARMAS

Y LETRAS

Año 12

��~7\

-,-..;.--.-a-L-1".'.""0~1'~E:-;:C:-:A~CC~SrNÑÍTrtftRIA~...
U. A.~ L.

ARMÁSY™
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. HECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 3

Año 12

Septiembre de 1969

Segunda Epoca

SUMARIO

JOSE P. SALDA&amp;A, El Presidente de la República, Lic.
Miguel Alemán Valdés, en Monterrey...... . .....

5

TRES CUENTOS PREMIADOS. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

19

ISRAEL CAV AZOS GARZA, La Fundación de Monterrey, al Norte del Ojo de Agua........... . .....

63

SECCION DE LIBROS, (Comentarios e Informaciones)

71

�JOSE P. SALl)A~ A
CRONISTA DE MONTERREY

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLIOA,
LIC. MIGUEL ALEMAN V ALDES,
EN MONTERREY
(Tercera y última parte)

Agilidad en el Cumplimiento del Programa.

iortos los días y largos, muy largos los proyectos a
realizar, colocaban a visitantes y anfitriones en el
caso de acelerar la marcha para cumplir con los eventos, que
si tenían buen caudal de diversión no era menor el de trabajo.
El Cañón de Huajuco -nuestra huasteca- aromado
por los naranjos, limoneros y pomelos en flor, mostraba con
orgullo el verdor del campo, las alfombras milagrosas de
cerros y montañas, y de trecho en trecho, colgadas de árboles, se mecían alegres las banderas nacionales. Día de
fiesta ese 16 de julio, en que, una procesión de automóviles, motocicletas y autobuses, pasaban en rápida travesía
por la bien asfaltada calzada que se prolonga hasta la Capital de la República.
Al frente, en coche descubierto, iba el Lic. Alemán
acompañado por el Dr. Morones Prieto, el Gral. Matías Ramos y el Lic. Antonio Martínez Báez.
¿De dónde salía tanta gente? Cierto que la mañana
fresca, precursora de lluvia, invitaba al paseo y cierto tam5

�--------

bién que tratándose de un domingo, el desplazamiento es
fácil; pero ¿de dónde procedía tanta gente? Tanto ~ra_ el
interés por conocer al popular Presidente de la Republi~,
que de todas las rancherías cercanas a la carretera acud1an
las familias completas. Hermoso espectáculo acariciado por
aplausos y vivas de gentes sanas de espíritu, cuya intuición
rara vez se equivoca.
El itinerario: Villa de Santiago, Allende y Montemorelos para visitar durante las primeras horas de la mañana. Recibimientos entusiastas, campíranos, llenos de sinceridad: abrazos, caras alegres, música, gritos y canciones. Todo dentro de una camaradería que diríase no había quien
no conociera de tiempo atrás al Lic. Alemán. El, con natural modestia repartía apretones de mano, frases de aliento, caricias a los niños, estímulo a los estudiantes. Cuando
se le comunicaba algún mensaje de la comunidad escuchaba
con atención y uno de sus ayudantes tomaba debida nota.
En esta forma las cosas no se olvidan.
A las diez horas se sirvió un almuerzo en Montemorelos, después de visitar algunas empacadoras de naranj~.
Abundante carne asada, machacado, huevos revueltos y frijoles, sin faltar el café de olla.
Hacia Hualahuises y Linares siguió la caravana, satisfechos los excursionistas por cuanto habían visto y comido.
Se detuvieron lo indispensable en Hualahuises, en donde se habló de una presa, de árboles frutales Y de ganadería, todo ello necesario para evitar la emigración de los
trabajadores.
En Linares hubo más de que tratar: Presas de Cerro
Prieto y San Antonio, cultivo del naranjo en competencia
de calidad con Montemorelos y Terán, facilidades de transporte a México, abonos minerales, semillas seleccionadas de
maíz y frijol .. . Notas y más notas y esperanzas reverdecidas.
6

A l~s dos de la tarde la comida. Un banquete como para festeJo del parvo don Quijote y del goloso Sancho Panza. Vinos, licores, cerveza, carnes al gusto, legumbres, frutas, leche quemada "made in Linares", mariachis, discursos y alegría desbordante.

Cumplido el programa los transportes enfilaron hacia
Mont~rrey. Provechosa jornada en la que confirmó el Lic.
Aleman la popularidad de que gozaba
Envuelto el nuevo día en ráfagas de sol canicular, sin
pasar de los 38 soportables grados, se iniciaron las actividades.
A_ las i:i~eve horas en el Ayuntamiento de la ciudad se
efectuo ses1on extraordinaria en honor del Lic. Alemán
con asistencia de sus acompañantes, del C. Gobernador deÍ
E~tado, del Jefe de la 7a. Zona Militar, y de numeroso púbbco.

. El Lic. Sa_ntos Cantú Salinas, a nombre del Ayuntamiento expr_eso: "El Cabildo Regiomontano se reúne para
dar 1~ rendid~ muestras de admiración y respeto para usted senor Presidente, por su labor tan pródiga en resultados, Y de tanta afirmación en la etapa constructiva de la
Revolución Mexicana".
La. solemnidad del acto tuvo como marco histórico la
presencia de altos valores intelectuales, entre quienes se
destac~ba la fi_gura agradable del ilustre regiomontano, Lic.
Neme~io Garcia Naranjo, quien en artículo publicado días
despues, con ese su estilo burilado en acero, decía:
" "Pero h ay que subrayar una circunstancia, y ésta es
qu: en ?uestro Estado, las recepciones cálidas van mucho
mas alla de la cortesía. Nuestro orgullo regional aspira a
que, los que lleguen a nuestro solar como visitantes no salg~n de él, sin llevar impreso en el alma, el sello i~confundible de Nuevo León. A través de nuestra historia, hemos

7

�nacieron en Monterrey,
regiomontanizado a muchot que :bicionemos que el Lic.
y por lo mismo, es natura que .
ue lo acreditan como
Alemán no se lleve los per~~~n;: f¿rmulas de buena eduhijo de nuestro sue~o, en ca
obligan de aquí en adelante,
cación, sino como titulos que o
a ser uno de los nuestros.

t

0
1
"En cualquiera_ ?tr~ Es~:~º s~~0 :;e~~:~::d~~~:: q~:
pasa revista a l~s hiJOS 11:ten ~l terruño. Entre nosotros es
tuvieron la gloria de nac
·1 de nuevoleoneses que
.
ue se cuentan los mi es
diferente, porq
. y uestro pueblo, en vez de
no nacieron e~- Nu~vo
plano inferior, siente una
colocar a los hiJos a o~
e sin encontrarse amagran predilección hacia ~llo_s,_ porquie'as tradiciones, no varrados por nobles herencias m por~ J .
. ·t en el.
cilaron en vaciar el bronce que tr~ian en sus espiri us,
crisol hirviente de nuestro Estado .

~:::~n U::

.
b
resar que con la
Volviendo a 1~ ceremon: c~ : ; : una distinción de
emoción que se siente_ cuan ;án retuvo en sus manos, concontenido sincero, el Li_c. Aletes el pergamino que le entretemplando por ?rev~ m stf~ d,0 por los integrantes del
•
Li cantu Salmas, 1rma
•
go e1 c.
.
'bieron pensamientos alusivos
Ayuntamiento, en el que mscri
a aquel suceso.
ban los aplausos en los oídos de quienes asistieesona
. o cuando ya se encontraban en el reron al Ayuntamient , d 1 Estado situado en la esquina nocinto del H. Congreso e .
,
roeste del Palacio de Gobierno.

El Lic. Caballero expuso los motivos de aquella sesión
extraordinaria, en cumplimiento del acuerdo anterior, en el
que se disponía que habiendo sido declarado el Lic. Alemán
ciudadano nuevoleonés se le hiciera entrega de un pergam~no conteniendo el Decreto respectivo. Al cumplir con esta
disposición el Lic. Caballero, entre otros conceptos expresó:
"El pueblo de Nuevo León aprecia y aquilata la gigantesca obra constructiva que habéis realizado en tan poco
tiempo. Y por eso, al encontraros entre nosotros, veréis en
cada mirada, en cada actitud una muestra inequívoca de
agradecimiento y para vos creemos que será satisfactorio
sentir que vais logrando la más alta aspiración, el engrandecimiento de la Patria".
Después de hacer mérito del honor que significaba para los nuevoleoneses contarlo entre sus conciudadanos, y tener la seguridad de que respondería de su nueva calidad de
mexicano, terminó diciendo:
"Señor Presidente: este pergamino contiene la voluntad, hecha ley, del pueblo de Nuevo León. Lo deposito en
vuestras manos con positiva satisfacción".
De pie los presentes aplaudieron, y el Lic Alemán,
abrazando al Presidente del Congreso, dijo: que este abrazo
simbolice mi agradecimiento y lo reciban todos los hijos de
este laborioso Estado.

R

Sin dar tiempo a que la emoción calmara los nervios,
se desalojó el salón del Congreso del Estado para llenar la
mañana visitando la Universidad de Nuevo León, y algunas
obras en construcción.

.
1 o la Legislatura, con asistencia de su
Reunida en P en
d
oi·putados Lic. He. R ·1 Caballero Y e 1os
'
Presidente, Lic. au. - F
. dez Nemesio Silva, Carlos
lio Flores Gómez, Miguel ~~ro' Santos, Prof. BuenaGómez, J. Santos Ortega,_ G González se declaró abierta.
ventura Tijerina Y Antonio .
,
la sesión.

En la Universidad fue recibido el Lic. Alemán por un
grupo de catedráticos y de estudiantes encabezados por el
Rector, Lic. Raúl Rangel Frías. Se le informó de los avances que se habían logrado, de las construcciones realizadas,
que siendo numerosas y de gran costo, más grandes eran

8

9

�los proyectos por realizar, entre los cuales se mencionaron
los edificios de ciencias químicas, de biología, de ingeniería,
• y el estadio, ya en construcción.
Para el Lic. Alemán todo aquello llevaba a su espíritu
la renovación de sus ímpetus en la materia, cristalizados en
parte, con la edificación de la grandiosa Ciudad Universitaria
en la ciudad de México. Espontáneamente ofreció la ayuda
de la Federación para hacer posible esta nueva Ciudad Universitaria.

•

El Lic. Rangel Frías dírigiéndose al Presidente de la
República, le manifestó que por acuerdo del Consejo Directivo de la Institución, se le había otorgado el grado de Doctor Honoris Causa, entregándole el pergamino que lo acreditaba como tal.
Nuevo motivo de emoción, que remachaba la cadena de
afectos conquistados por el Lic. Alemán entre los nuevoleoneses.
A media carrera el sol indicaba que la mañana había
terminado. Para cumplír con lo programado se hizo un rápido recorrido por las obras en construcción. Las explicaciones en cada caso fueron dadas por el Dr. Morones Prieto
Cerca de las dos de la tarde terminó la jornada mañanera.
A comer, descansar un rato y de nueva cuenta a seguir el
itinerario.
La fatiga quedaba compensada con la satisfacción del
impacto recibido por la marcha acelerada de la ciudad. El
progreso solamente se concibe con el despliegue de un esfuerzo constante, y esto, para el Lic. Alemán y sus cercanos
colaboradores, existía en nuestro medio como fenómeno natural.
La comitiva, al marcar el reloj las 17 horas, emprendió la marcha hacia el Instituto Tecnológico, en cuyos terrenos se -habían levantado los edificios para la Exposición
Industrial.
10

Con los honores debidos fue recibido el Lic. Alemán
siendo atendido por los comisionados señores don Juan S.
Farías, don Genaro Cueva, don Rómulo Garza, don Jesús
Zambrano, don José Cantú Farías, don Jesús A. Velasco,
don Enrique Treviño García, Ing. Andrés Yarte, Ing. José
Rodríguez Quiroz, don Francisco Treviño Fernández, don
Armando J. García, don Ricardo Medrano, don Rodolfo
Hernández Ochoa, don Aurelio González Jr., don Angel de
Fuentes y don Ramón Pedroza Langarica.
. ?ivididos en grupos fueron atendidos con diligencia
hac1endoseles las explicaciones del caso, advirtiendo que se
trataba fundamentalmente de una exposición de muestras
~ ~e pocas industrias ya que no se contó con el tiempo su~
flc1ente para armar una exposición completa.
A pesar de todo la exposición ocupaba como cinco mil
metros cuadrados, con variedad de productos de acero
fierro, v~drio, cristal cortado, bombillos eléctric~s, motores'.
carrocenas, muebles, cerveza, cementos, pinturas, hilos,
productos alimenticios, etc., etc.
. .La im~resión de esta visita queda bien dibujada en el
s1gu1ente parrafo de la nota publicada al día siguiente por
uno de los diarios de la ciudad:
. "Después de llevar a cabo, anoche un minucioso recorrido por todos los locales de la Exposición Industrial instalad~ en terrenos del Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores, y minutos después de que una gran masa formada casi exclusivamente por poderosos industriales había1~ ~itoreado a su llegada y en los momentos en que simbohcamente declaraba abierta dicha exposición, el Primer
Man~atario de México, licenciado Alemán, mostrábase
emoc1?nado. Su semblante, a pesar de las fatigas naturales
de la intensa actividad y el constante ajetreo de la jira por
el no~e, ~uestra a las claras una satisfacción que a Jos
nortenos indudablemente enorgullece. Su sonrisa habitual
franca Y a flor de labio, es ahora más entusiasta y optimis11

�. d Al án ha recibido una de las
ta. Se diría que ~l lice1:c1a \1 e~r la capacidad productimás grande ssat1sfacc1ones
~ .
venia".
va de una ciudad a la que hacia cmco anos no
S Farías dar la bienvenida
Correspondió a don Juan ·
cortaba el cordón
. Al án en el momento en que
.
.
al Lle. em
.
. .
En breves frases mamfesto
tendido en el salan prmc1pa~. t . d la producción regio. ··
a una sm es1s e
que la expos1c1on er
l movimiento de recupemontana, t_ratand? d~ coop~r~~n: ~razada por el propio seración nacional, s1gu1endo_ ~
ha sabido sacudir la
ñor Presidente de _la Rep,~lHgwrca'.:~s por esta ruta, agregó,
inercia de los mexicanos. e
con fe en el porvenir.
.
• d don Eugenio Garza SaAcompañado el Lic. ~eman e
. .ón hizo una deda al terminar el recorrido en la exp~s1c1 deÍ Instituto cotelrida visita a l?s div~:sos d~~a::=: ~~ organizació~. Inmentando la satisfacc1on que
.
de mayor cateteresado por los detalles ?ue _le parecieron Admiró la bigoría se le dieron las expllcac1ones d~l- cas~~stadio
blioteca Y le causó muy grata impres1on e
.
En la noche se efectuó la recepción ofr~cida por el Cl~!
Lo amplios salones de la Terps1core, capaces.
de Leones.
~
.
onas se vieron llenos. Cuando
contener a mas de mll pers . '
h' el Himno Naciohizo su entrada el Lic. Alemanl se esc~~oºmmiento Después
t todos de pie en so emne
o•
•
nal, pues os, .
mentarios y caras risueñas.
aplausos, mus1ca alegre, co
.
íf b nquete cuando el café pone
. Terminado el magn ico ~ la ~hampaña imita el esla nota de color, aroma y sabo 'Y da del Presidente del
tampido de los cañones, 1~1 v~~l:i~biente. Ofreció el agaClub don Roberto Reyes si e~
tía al Lic. Miguel Alemán,
sajo como un~ muestra de tm~iración del pueblo mexicaque había sab1d~ ':~ptarse ª \ubstanciosa. correspondió el
no. Breve expos1c1on, claraf Y
ignificativas de un sincero
Lic. Alemán con amables rases s
agradecimiento.

12

Espectacular fue la coronación de la Reina de los Leones, Ma. del Carmen Zertuche, Carmen I., pues al Lic. Alemán correspondió colocarle la Corona, símbolo de su Reinado. Dianas, aplausos, vivas y porras, todo un maremágnum
de alegría.
Pasada la media noche se retiró el Lic. Alemán y la
mayoría de los personajes que lo acompañaban, pues para
el día siguiente les esperaba un trajín no menos pesado.
Para algunas personas el ajetreo había sido agotador
durante los días 15, 16 y 17, no así para el Lic. Alemán que
permanecía animoso, jovial y dispuesto a participar del programa del día 18 principiando a las 8 horas. Por supuesto
que la mayor parte de los funcionarios que lo acompañaban
se mostraban deseosos de actuar, echando mano de los recursos que les proporcionaban los años cuarentones, que a
decir de los fisiólogos, son los más pródigos en fuerza física
y mental.
Parecerá mucho cuatro horas para visitar industrias.
Sin embargo, si se trata de darse una idea más o menos
completa del funcionamiento de una planta importante ese
lapso resultaría corto. En el caso de la visita encabezada
por el Lic. Alemán fue él quien midió el tiempo. En donde
encontraba algo de su interés se detenía y preguntaba. Como cuando presenció la fabricación de botellas, dándosele
datos del monto de la producción, y especialmente del hecho
de que la maravillosa maquinaria automática se construía
aquí mismo en Monterrey. No menos asombrado quedó al
observar de cerca la producción delicada de Cristalería.
Largo sería seguir paso a paso el proceso de las visitas
a las industrias. En todas partes encontró el Lic. Alemán
motivos de admiración. El sorprendente desarrollo de la Cía.
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey; la novedosa instalación de los hornos de Hojalata y Lámina, la variada y
magnífica producción de Fábricas Monterrey; las notables
instalaciones de Cementos Mexicanos; la moderna maqui-

13

�naria de la Cervecería Cuauhtémoc ... Varios días hubiera
requerido el Lic. Alemán par apreciar objetivamente lo que
se fabrica en nuestra ciudad.
Se agotó el tiempo con provecho. Los jardines de la
Cervecería muy concurridos y adornados con buen gusto
esperaban el arribo de la comitiva oficial para el banquete.
Al filo de las 14 horas los asientos alrededor de las mesas
estaban totalmente ocupados.
Música de salón, cancioneros y bailarinas llenaron el
programa artístico. Los meseros con diligencia se ocuparon
de servir vinos, licores y cerveza, en proporción adecuada a
los exquisitos manjares.
Las conversaciones a cada momento más animadas cesaron al anunciarse a la hora del ·café que hablaría el Lic.
Virgilio Garza Jr.
Sin preámbulos, guardando las formas de cortesía y de
respeto al señor Presidente de la República, el Lic. Virgilio
Garza con voz clara expuso la situación prevaléciente en el
Estado sobre problemas como escasez de agua, combustible,
fuerza motriz, comunicaciones, preparación de técnicos, que
se realiza en el Instituto Tecnológico ... Inició su discurso
dando la bienvenida al Lic. Alemán y a sus colaboradores,
acentuando nuestra calidad de mexicanos, que se distingue
por la proximidad geográfica con el poderoso país del norte. Al valorar la calidad humana de los habitante de esta región dijo:
"La historia de Monterrey es una historia de lucha, de
trescientos cincuenta años, contra un medio hostil, contra la
falta de recursos naturales, contra la indiferencia, la suspicacia, el escepticismo y la incomprensión de muchos. Lucha
contra obstáculos que han sido un desafío y un acicate y
que se han venido superando con la fe en Dios y en los destinos de México, la voluntad para iniciar y cumplir las obras
emprendidas y el trabajo que se nutre de ambas esen-

La brillantez de la expo · • •
substanciosa en el contenido sp1c:~n, ?orta en extensión y
,
voco un cerrado aplauso.

;ic.

Com l 'd 1 ·
Martínez ~~:z ~i:r;;~ ~!::u~:t:n~;:ie~dó al
Antonio
mismo el elogio de lo nu
.
. . ugar e hacer yo
los visitantes, que sean :tiaf~~=la~ot{.ºn el co~cepto-de
las que avalen esta relación:
s e ic. Martmez Baez
" "En ningún lugar del paí
. .
_
rápido recuento del desarrollo ds 1se ~rop1c1a mas hacer un
inquietudes de nuestro pueblo e pais Y de la~ v~hementes
rio de trabajo y de .
, que en este esplendido empootro lugar se cumpl:1!:~~: ~~eris Monterrey. En ningún
sarrollo y el progreso de Méxi~o grama trazado para el dede puede ad rt·
.
, que en Monterrey en donve irse el triunfo del esf
.
y empresarios, unidos por la laboriostdearzdoYdlea trabaJad~~es
cooperac1on.
"Mont errey se ha convertid
.
de la grandeza de M' .
o en s1mbolo vivo Y pleno
tada Es b
.
exi~o, que es obra sistemática y aquila.
ase mconmov1ble de bien
.
Y desde hace medio sialo
l G es Y emporio de trabajo
industrialización paraºej~~l ª 1 r;~ Rueda Maestra de la
un medio en u~ la ne .
o au a le de todo el país, en
ha sido la d~
ces1dad, esa gran maestra de la vida
a norma de trabajo y disciplina".
'

Más de setecientas per
. b
industriales, profesionales son~sd,. anqueros, comerciantes,
.
' per10 istas
escucha
1 .
brant e discurso del Lic. Mart'mez B'aez . y. . el aplau ron
o f e 1v1moroso, porque, a la elocuencia d
,
- s ue cagar el íntimo sentir del señor P
or:dor babia que agrevimientos de cabeza apr b b res1 en e, que con leves mo0 a a cuanto sucedía.
'

~1

Omito los nombres de los
•
larga la lista y esta eró .
asistentes porque es muy
ta. Suplo taÍ omisión d:~a::dextendería 11;ás
~8: cuenen el mundo de los negocio
Mo que lo mas sigmficativo
s en onterrey estaba presente.

?e

Siguiendo la ruta trazada, para las cuatro de la tarde fa

cias ... "

14

15

�caravana de funcionarios se encontraba en la Ciudad Militar.
Después de rendir al Primer Magis~rado los ho~ores de ordenanza, se procedió al abanderamiento de vanos cuerpos
de conscriptos.
El Lic. Alemán entregó la bandera a cada grupo, pronunciando palabras alusivas que con recogimiento y emoción escuchaban los jóvenes conscriptos. Después de algunas evoluciones marciales al toque de clarines y tambores
terminó la ceremonia.
Todavía dedicó el Lic. Alemán el resto de la tarde para audiencias.
Para cerrar el círculo de agasajos al Lic. Alemán Y
acompañantes se efectuó un banqu~t_e y baile e~ el Casino
Monterrey. La sociedad quiso participar y lo hizo_ con voluntad y gentileza. No usaré el término usual en fiestas. de
alta categoría diciendo que hubo "derroche" de luces, vi:110
y flores. Me quedo con la palabra "abund~ncia" par~ incluir lo de mayor significación: las atenciones, cordiales,
sinceras, que se prodigan cuando nacen espontáneamente.
La simpatía que inspiraba el Lic. Alemán ganó pronto
a damas y caballeros, de tal manera que parecía haberlo
tratado de tiempo atrás. Paso que facilitó derretir de inmediato el hielo, para establecer el diálogo de la amistad.
Fiesta de aquellas que logran el milagro de alejar a las
personas de sus problemas, muchas veces abrumad~res, Y
con ello queda dicho que privó un ambiente de alegria y de
sano esparcimiento. Dejo lugar a una pequeña nota aparecida en uno de los periódicos locales, que contiene apretada
síntesis de esta memorable fiesta.
" "Después de los diversos homenajes oficiales en honor
del Primer Mandatario de la Nación durante su estancia en
esta ciudad, la sociedad de Monterrey no podía dejar de
rendirle también una cariñosa demostración de afecto Y

16

anoche, en la suntuosa terraza del Casino, se le brindó brillante recepción, a la cual asistió el señor Presidente acompañado del Gobernador del Estado, doctor don Ignacio Manes Prieto, su esposa doña Francisca Caballero de Morones
Y señores Lic. Salvador González Jr., y Rogelio Elizondo. '
" "Ocuparon la mesa d e honor acompañando al distinguido visitante el Gobernador, su esposa señora Caballero de
Morones, el Secretario de Hacienda, Lic. Ramón Beteta, don
Jesús Llaguno Y, señora Virginia Farías de Llaguno, Secretar~o de Comunicaciones, Lic. Agustín García López, don
Gmllermo Zambrano y señora doña Consuelo Lozano de
Zambrano, Lic Fernando Casas Alemán, don Rodolfo J.
García Y señora Margarita Madero de García don Antonio
,
'
Diaz Lombardo, General don Matías Ramos Santos, don Aurelio González y señora María Bell Villarreal de González
Secretario de Economía Lic. Antonio Martínez Báez Lic'.
Virgilio Garza Jr., y señora doña Rosario González S¡da de'
Garza,_ Secretario de Educación, Lic. Manuel Gual V1dal, don
Eugemo Garza Sada y señora Consuelo Lagiiera de Garza
Sada, Secretario de Recursos Hidráulicos Ing. Adolfo Orive
de Alba, don Andrés Chapa y señora Otilia Salazar de Chapa, Secretario de Agricultura don Nazario Ortiz Garza don
Manuel Santos y señora Celina Ferrara de Santos ' Lic.
Francisco González de la Vega y Secretario de Com~nicaciones y Obras Públicas, ~ic. Agustín García López.

"Fue maestro de ceremonias el señor don Ernesto Hinojosa, quien preparó para la ocasión un estupendo programa artístico musical en que sobresalieron los números presentados por alumnas de la Academia de Danza Areu".
Así terminó una sucesión de acontecimientos, que al
a~ercar a~ pueblo de Nuevo León al Presidente de la Repúb!1ca, t~v1eron la virtud de acabar con prejuicios, borrar
~istan&lt;:,as Y establecer una comunicación que debe ser permanente. ·

17

�Epílogo.

Pasaron los años y el Lic. don Miguel Alemán Valdés
cumplió su!:&gt; promesas, más allá de lo esperado.
Se realizó la canalización del Río Santa Catarina, construyéndose cuatro puentes monumentales. Inauguró casi al
terminar su actuación presidencial el majestuoso Hospital de
Zona del Instituto Mexicano del Seguro Social. Se iniciaron
tres presas. Ayudó a la construcción de caminos vecinales.
Aumentó el número de aulas y de maestros en las escuelas
federales ... En resumen surgió del olvido la figura de un
Nuevo León dispuesto siempre a cooperar en_ todo lo que
signifique progreso de México.

18

.¼ea
~

~

¿Mz~

~#M~á

�MARIA DEL ROSARIO MACIAS GARCIA
Egresada de la Preparatoria No. 7 y estudiante &lt;le la
Fac. de Enfermería de la Universidad de Nue"o León

LA CHICHARILLA *
(Cuento)

~
w

!anca, esbelta, ojos azules, y con la ropa que dejaban las muchachas, y que luego la señora le obsequiaba, más que sirvienta, parecía una de las chicas de la
casa.
Con mucha frecuencia, se sentía halagada por la mirada insistente de uno de los señoritos, y un día sucedió lo
que tenia que suceder, con el consabido; ¡que no lo sepa Mamá!.
Así, &lt;&gt;.n la fecha maravillosa en que las mujercitas celebran el feliz advenimiento de su edad de oro, ella amaneció con la responsabilidad de una niña, como en los clásicos, carne de su carne y sangre de su sangre.

Se le dijo que en aquella casa honorable, ella era una
pena para la familia. Se le dieron unos pesos, y se le mostró
el amplio horizonte, a donde había que ir a librar la batalla
por la vida.
La mañana era espléndida. Las montañas tenían tintes
de primavera, y los cerros cercanos olian a yerba fresca. El
cielo lucía diáfano, como los sueños de una colegiala, y la
ciudad era un joyel de luz, como alcázar de mármol.
• NOTA DEL EDITOR: Obra que obtu vo el Prime r Premio e n el Con-

curso del Cuento, organizado por el Depar tam e nto de Extensión
Un iversitaria de la Un iver sida d de Nuevo L eón.

21

�El tráfico gañán se despertaba, impregnando de miasmas la calle limpia, como para cobrarse así sus servicios.

"Al valle del Regiomonte
ha bajado El Redentor•,
'
sus manos llenas de dones
Y su corazón, de amor.

Las muchachas salían de prisa rompiendo la banqueta
con los tacones, los automovilistas las saludaban reverentes,
y los choferes se saludaban con la elocuencia de su claxón,
en clave "Morse".

¡Cantad, pájaros y flores!
¡Cantad sombras! ¡Cantad luz'
Al Amor de los Amores.
·
Cantad al Niño Jesús.

Ella caminaba feliz, llevando en su brazo izquierdo a su
cachito de cielo; con la mano apretaba el puñito de dinero
que era su fortuna, y con la mano derecha cargaba el veliz
en que llevaba su ropa.

Canten todos los luceros
Y los peces en el mm·
las nubes del firmame~to
la montaña y el erial. '

Tenía todos los atributos de su edad, y no le fue difícil
colocarse en un restaurante de primera categoría; pero un
año después, la atención a su niña y la de su trabajo, resultaron incompatibles, por lo que tuvo que buscar colocación
en un establecimiento de menor importancia. De alli pasó
a otro todavía más modesto, y luego a uno, en el que había
que acompañar a los clientes a tomar cerveza y vino. Así
fue adquiriendo el hábito de la embriaguez.

En el cerro de Las Mitras
un ast1·0 se ve lucir,
'
para guiar a los tres Reyes
que de Oriente han de venir.
¡Duérmete, Dulce Tesoro!
¡Duérmete, Corazón Mio!
¡Duérmete Granito de Oro
que está haciendo mucho Írio!"

Por su inveterada costumbre de proferir frases como . ..
"¡Me lleva la chíchara! ¡Me importa una chíchara!" le
adjudicaron el mote de "La Chíchara", y, consecuentemente,
a la niña, el de LA CHICHARILLA.
Noche a noche, al salir de su trabajo, se iba a la cantina, donde bebía hasta el último centavo, mientras la niña
esperaba durmiendo, sobre el tapanco de una bolería.

fervo~~nla presencia de a~u:lla celebración; los cantos Y
ca había vi;~~ la gente Par_t~c1paba (cosa que la mujer nunlos brazos a s~ se. co?111ov10 pro:undamente, Y tomando en
los tra
h d chiqwlla, se echo a llorar copiosamente y
snoc a ores que la encontraban por la cal1e decía;:
"Hoy la borracha, bebió del llorón"

NAVIDAD
Aquella noche se celebraba la Navidad. Al salir "La Chíchara" de la cantina, encontró a su niña con la carita pegada al ventanal de una casa, en cuyo interior había un nacimiento, y los concurrentes cantaban:
22

ca

Cierlta n_oc~e, en la cantina, se encontró de manos a bocon e senorito Papá de la niña.

Inmediatamente la increpó con
defendió, diciéndole:
una filípica, Y el1a se

23

�- "No señor, no tengo".

"¡Sólo soy lo que tú me enseñaste!"
El señorito la amenazó con pelearle la posesión de la
niña, y mientras él salía como a buscar a la policía, ella salió por la puerta del fondo, y tomando a su hija de la mano,
se fue a subir en el primer camión que pasó.
Se bajó en las inmediaciones de las colonias Hidalgo y
Regina, y fue a parar en lo más obscuro de la curva del ferrocarril a Matamoros, junto a la barda sur del campo mi-

-"¿Tiene frío, señora"?.
- "Yo no, pero mi pequeñita .. . "
Muy despacito, como si no . .
.
rredor se despoJ·o· d
qms1era agitar el aire del de'
e su capote y b · ,
res. A continuación fue a b
, cu rio con el a las mujepalos, basura Y piedras. uscar, Y encontró en abundancia,
Ya empezaban a pasar los brac
nas de contratación Y al .
eros rumbo a las ofici.10.· .
'
primer grupo que se acerco·, 1es p1·

litar.
LOS SOLDADOS
Se acostó en el suelo húmedo, muerta de miedo y de
frío.
En la madrugada, cuatro soldados la descubrieron, y
uno de ellos, dijo con júbilo:
"¡Mire nomás, mi amigo, qué regalo acá pa' mi mel ... !"
Otros dos soldados reclamaron su participación e.1 el
hallazgo, mientras el último, circunspecto y meC.itabundo
dijo:
"¡Chántenla! No hay que Sé., tiene un chavo. Aguanten". Y los arengó, incitándolos a la moral y a la hombría
de bien, y uno de ellos dijo renegado:
"¡Pos voy con el badulaque ... , ya nos amargó el líquido! Bueno ... , pues. ¡Por el flanco más inmediato, hileras a
la ... !", y se fueron.
El último soldado se quedó en silencio, y luego se inclinó para preguntarle, casi en secreto:

a

"·O
, ra, esos acá ... ! echen una manita . .. ' no"?.
Enterados del proyecto del soldado
. ,
formaron una pared en redondo
' en un santlamen
barda del campo Y la tech
' a modo ~e cerca, contra la
vía, cartones Y hojalatas. aron con durmientes viejos de la
soldado elogió Ia ob ra, d.io las gracias Y les ofreció
muy El
formal:
"Ya saben ustedes qu
do de primera
en la terce: cuent an_ con su influyente soldagustan ingres~r. Yo soy el ~~~~panía de mi batallón, por si
para que ínfluya con mi S t
re que hablo con mi Sarge,
incorporen inmediatament: e, Y los pase con mi Capi, Y se
preciamos de serlo tenemo's qporque ~os hombres que nos
•
ue servir al país
1
mas en la mano' como di·gnos. h.1J0S
. de la patria".
, con as ar-

Los braceros, hombres de c
.
labras del soldado con los ri . amp~, confundieron las paprocaces, Y dijeron:
p10s patrioteros de los políticos
·"L
' ª madr ' ugada está fria· · · · ·, " Y lo deJaron
.
do solo.
hablan-

"¿ Señora, no tiene usted casa"?.
24

25

�El soldado coronó la obra, instalando la puerta, hecha
con una lámina de anuncio, desbarató cajas de cartón, para
fabricar la alfombra, y fue por las mujeres para invitarlas
a tomar posesión de la casa.
Entró "La Chichara" encorvada, luego el soldado y detrás "La Chicharilla", acostumbrada al arama.
Encendieron cerillos, ·y el soldado señaló dos piedras
cúbicas, dejadas a propósito, y una gran caja de cartón vacía.
"Aquí tiene usted dos butacas acojinadas, para cuando
reciba visitas, y esta es la consola, peinador y toda la cosa".
El salió, y ella lo siguió para invitarlo:
"Señor, se queda?".

-"¿Para qué lo engaño? ... , no sé rezar".
,, En ese momento hizo acto de presencia "La Chicharill~ , Y el soldado le tomó la mano diciendo:

ta

"¡UI!ima_damente! • • •, yo le regalo a esta chamaca espequ~na pica, par~ que mañana se agasaje con una cena
de_cabnto Y u~as raJ1tas de picante, Y cuando esté muy enchilad~, se ;,eVIente su soda fría, a salud de su Juan Polai
na, aca...
'
Todavía "La Chíchara" hizo ademán de acercársele int~ntando tocarlo, pero él se irguió cuán chaparro era. s¡ llevo la ~alma de ~a mano a la altura de la ceja, en s~ñal de
d~spedí~a, marCialmente, Y juntando con fuerza los tacones
d10 medía vuelta.
'
El viento que pasaba lo besó en la frente.

-"¡Ya ... !, delante de su chilpayata?, Voy?, voy ... , ya
ni que yo fuera un bato tan gacho".
"Andele ándele, no se escame". Insistió ella.
-"No señora, no me escamo. Yo conozco el rol de la
vida, y me rifo acá ... , yo sé donde, pero a las mamás yo
las respeto, y las venero; porque yo tengo una, santa y buena, como el pan".
"Ahora, si lo que usted necesita es ganar un poco de
jando. Yo le regalo a usted estos veinte baros''.

En lo alto, las estrellas en la vía láctea, cantaban su himno eterno a las grandezas, y el soldado se fue por los caminos de la noche, para no volver jamás.

CENA DE NEGROS
me d;odas_ las noches había feria de bárbaros en el empaltit d la v1a ª. Matamoros. Braceros venidos de todas las la. u es del prus, armaban rifirrafes por el dominio de las
a~eas,dpor ~n_a mala mirada, por una pieza de pan o por una
pieza e mus1ca en las sinfonolas.

-"No señor, su dinero, mucho menos". Dijo ella.
-"Agárrelos, yo me los gané al hueso, y no me lucen".
-"Pos ni a mí, porque no son de mi trabajo honrado".
-"Bueno, -propuso--, tómelos y rece para que Dios
me ayude y me proteja".

26

Mujeres sin escrúpulos, iban a buscar una amistad en
aqu:lla multitud, Y muchas veces tenían que disputarse a la
grena, su derecho.
. Allá ~e a dar la Chíchara. A podrir en el fango del vicio, la exigua calidad.
27

�Pero no fue a disputar a las demás mujeres la amistad
de nadie, sino a prodigarse con los viciosos de igual a igual,
trabajando en las cantinas y bebiéndose el producto de su
trabajo, e incitando a los estúpidos a pelear por cualesquiera cosas, e invitando a quienesquiera que fueran los triunfadores, a formar en el grupo de sus amigos predilectos.
Una niña de cuatro años, no constituye un obstáculo
para la vida licenciosa de una mujer. No obstante; los
actos más abyectos eran cosa tan común, en aquella asquerosa promiscuidad, que la mujer a veces lamentaba, que a
su independencia absoluta, aquella pequeñita candorosa, le
constituyera un lastre.
Sin embargo; -una noche en que uno de aquellos degenerados, pretendió cometer en la pequeña el más vil de
los atentados, "La Chíchara", maliciosa, despacio encendió
un cerillo, y en cuanto comprobó la intención insana, como
tigresa se lanzó sobre el infeliz-, de un mordisco le arrancó una oreja, y con las uñas le grabó en la cara el mapa
de la república.
De la carretera a Laredo, lo levantó la ambulancia, bañado en su propia sangre, y poco después vino la patrulla
por "La Chíchara" y socios.
El primero en declarar fue "El Carabina"; cuando le
preguntaron si él también era sátiro, contestó:

El cantine~o se deshizo en elogios, asegurándole que ya
estaban
.
ted arrancandose a verla 'al bote'., " Y s1. no preguntele
us . ;-le propuso--, aquí a 'Pirijas', a 'El Otate', 'Al Abotagado Y a todos los señores".
. l!tn· cliente espontáneo que la conocía por primera vez
le mv1 o Y ordenó al cantinero:
'
"Sírvale a la señorita una cervecita con explorador".
."El explorador, de tequila o de mezcal ?" Pregunto· el
cantinero.
·
"Sírv_alo de_ rascatripas, con sus gatos en reversa".
-Or deno la muJer-, Y le sirvieron zotol.
de ..~~~~~º: lo~, comentarios al heroico comportamiento
ic. ara ' Y cuando los elogios eran culminantes
ella sedicoloco ?e espalda a la barra, Y les largó un latinajo'
apren do u mdo, ¡sabe Dios en dónde!
'
( "Veritas calitate panoche") .
Un. borrachito consuetudinario, a quien nadie daba importanc1a, comentó.
"·Te
digo que a esta Chíchara, le arrastra pa'l inglés!".
i

"No señor, yo soy un honrado raterito que vivo de mi
mal trabajo, pero sin molestar a 'naiden'. Verdá ~ena".

SO:RADORA

Hechas las averiguaciones, el hecho se calificó como
defensa, y la inculpada salió en libertad.

Chicharilla"' entretanto era feliz en su li6ertad
abs "La
d A
ur_ a.
diario despertaba con un estridente .
qu_e siempre le pegaba junto a la cabecera de su
primer tren que salía de la ciudad rumbo a Matamoros'.

Llegó "La Chíchara", a la cantina, presuntuosa y alardeando que no había poder que la apresara, porque ella era
pura 'mujer macha'.
28

~~:!az~Í

La niña salía corriendo de su cuchitril p
gro monstruo de acero que llevaba un eno;m:r~a:~r

29

=~ n~~

�frente, como ojo de cíclope, para ver las distancias y tragárselas enteras.

Subía
a veces
a phacia las piedreras, y en la ladera se encontraba
epa.

Miraba con asombro el ígneo vientre que escupía fuego, y el pulmón que resoplaba sobre las cajas de émbolos,
para empujar las bielas de las ruedas motrices, mientras la
lengua de bronce seguía bramando, y temblaba la tierra al
paso del gigante, reptando bajo su sombrilla de humo, para después dejar ver sólo las dos lucecitas rojas del caboose,
perdiéndose en la lejanía.

Pepa era una viejecita q . tab
_.
y platicaba con ella.
ue Jun ª baramtas para leña,

Luego se acomodaba en uno de los arcos invertidos de
la barda del campo, para ver a sus anchas, cómo el viento
iba apagando a sopliditos las últimas estrellas de la noche,
dejando tan sólo encendida la lámpara del crepúsculo detrás
del perfil de la serranía, para encender la aurora. Contra
el cielo de iridio destacaban las bandadas de cuervos en su
fuga, hacia los maizales del ejido de Canadá.
Al final, en la hamaca de la montaña azul, despertaba
el bruñido sol, asomando la pupita como copela de oro saliendo del horno de La Fundidora, en el momento en que los
soldados, allá en el cuartel, prorrumpían con sonoros toques
de cornetas y tambores para saludar al dia.

La niña preguntaba con s
· ·d . . .
eran los hombres de la p· d u cunosi _ad m~emta, ¿quiénes
ie rera, Y que hac1an?.
Pepa -~e llenaba la cabecita de fantasías
con sus OJillos maliciosos, de reojo, Y le dec/a:Y la miraba
"Esos son artífices que labr
lf
. . .
Y esos de las trocas
l d . an e rontisp1c10 del cerro,
· t erio-;
·
que transforman , - e ec1a. con rrus
son magos
en pan, las piedras de la montaña".
Volvía a la ciudad con los i
hambre hasta el cuello dand ~ ~ escaldados, Y con el
trashumante siempre ~edie ton
den a suelta a su espíritu
'
n o e tramontar a las c dºJl
ras Y de alcanzar todos los H orizontes.
.
. a la or
i eInsensible
inedia.
Llegaba a la colonia Hidal d
.
veces su madre le daba al d go espues de mediodía. A
go e comer y a vece
.b
parar a la puerta de la fond d Ch '
s se 1 a a
donde comían los b
a e
encha, "La Guanajua".
raceros; Y Chencha, generosa, ordenaba;
"·M·
, ira p ancha, dale un taco a esa escuintla!".

A menudo echaba a andar por el campo de aviación
militar para cortar mirtos en los matorrales del llano, y extasiarse con los cantos maravillosos de los mirlos y los sinsontes, o embelesar sus sentidos con los colores de los tréboles, las margaritas silvestres, las peonías o las flores del
gengibre.

"¡Posetivamente
·
los '·a1
'
' pref enmos
que se traguen las crestas
J aos' que venderlas pa' los cochinos!".

Andando llegaba hasta el arroyo de Topo Chico, y pasaba la corriente a pie enjuto, sobre los puentes de piedras.

de h:~~sr~~~~1:t~nulplat~ de escamocha, que llevaba desgarro.
ic as e carne, hasta bachichas de ci-

En la otra margen, se llenaba las manos de flores de
laurel o de anacahuita, y las ponía en la corriente del agua,
con un pensamiento raro en cada flor.

Luego se iba a dormir al ·a d'
tos de las chicharras.
J r m, arrullada por los can-

30

Algwen
. alababa su desprendimiento Y 11
.
, e a presurrua:

31

�Al
as noches se aventuraba por las calles obscur8:s
de la c : a Y allá, en el fondo, encontraba un gr~po de ruñas jugando 'a la ronda, y la invitaban para cantar.
Por ahí viene "La Chíchara",
déjenla pasar,
que nadie se interponga
se puede disgustar.
Que sabe hablar inglés,
que no lo sabe hablar,
que todos los braceros
le pueden enseñar.
Tengan listas las manos
cuando la vean venir
para que esté conte~ta
comiencen a aplaudir.

y luego aplaudían al compás del coro, que seguía:
(Ol ray con guasumara,
okey, okey, okey),
si sigue practicando,
muy pronto va a aprender.

Acabada la ronda, todas las niñas entraban en sus casas; las puertas de las casas se iban cerrando, Y la calle quedaba más obscura, Y empezaba a llover.
Ella se refugiaba en el quicio de una puerta, Y_ la tor. b Al estallar los rayos, cerraba los OJOS muy
:p:::::;,e;aenª·el fragor de la detonación, se le abrían los
ojos por toda la cara.
Cuando se calmaba la tempestad, el cielo se despejab:
h - n Entonces ella se desconcertaba, porqu
y las nubes wa .
osas del cielo o eran cosas
no sabía, si lasd~trdeolslapos
n:via en la mitad de la calle,
de los charcos eJa
'

~r:

32

y se sentaba en cuclillas a meditar; mitad embelesada con
el violín mágico de algún grillo solista, y mitad medrosa con
las voces roncas de las ranas y de los sapos, que llamaban
al miedo.
Echaba a andar con los piecezuelos entumecidos con el
frío de la noche, por la calle poblada de duendes, a sólo cinco cuadras de la calle Altamirano, y a cinco siglos de la civilización actual, y como único indicio de progreso, los postes, como fantasmas negros, y en lo alto, los cables de la
energía, donde el viento silvaba como brujas que maldicen.
Llegaba al empalme; se sentaba a dormir en su rincón
favorito, hasta que pasaba su madre, que le llevaba la cena,
consistente, casi siempre, en una torta de pan, y una soda
medio vacía, y ordenaba a uno de sus acompañantes:
"¡Mira tú, gorro de paraguas, tráite aquea guerca ... ,
es milla!"

EMMA
Muy temprano empezaban a circular los camiones por
la calle Altamirano. Todos fabricados de hojalatas, trozos de vidrio, palos y cochambre, paraban en las esquinas, jadeantes y temblorosos, como potros en la doma. Los
choferes echaban una última mirada, a la espalda de las
damas que bajaban de los armatostes, entre de aprobación
y de despecho.
Emma era maestra de segundo año, de una escuela de
la colonia. Y era, eso que son los maestros universalmente:
"Un modelo de virtudes cívicas y sociales".

¡Limpia en el vestir, limpia en el alma!
33

�Bajó del camión, y cruzó la calle rumbo a la acera de
enfrente, donde un grupo de rap~elos maltrataban a una
chiquilla, que se defendía con punados de lodo.
Por mala, o por buena suerte, la chiquilla erró el tiro,
Y estrelló la plasta de lodo en el peto de la alba blusa de
Emma.
Ell
limitó a limpiar de la mejor manera posible
las ma:c~!s, a tiempo que los pilletes huían a la desbandada, y la mocozuela se echaba . a llorar.__ La prof~~o~a
limpiando sus dedos, preguntó casi con carmo, a la nma.
. ?"
"¿ Qué te pasa, querub m. .

-"Pos esos mulas me dícen méndíga".
•

•

, ?"

-"¿En donde esta tu mama • ·
-"En el jale".
-" ¿En dónde trabaja?".
-"En la cantina".
-"¿Por qué no te vas con ella?".
-"Porque está peda y me corre".
-"Válgame Dios!. --exclamó la maestra-, ¿_cómo te
llamas?, y una señora que a la sazón pasaba por all1, contestó a la pregunta hecha a la niña:
"Es "La Chicharilla", hija de "La Chíchara", una vieja borracha que trabaja lavando los pisos Y los excusaos
de las cantinas".
"Muy bien, -dijo Emma-, ¿ya desayunaste?" .

"Bueno, ven conmigo", y esa mañana llegó a la escuela, llevando de la mano a una niña sucia y andrajosa, que
parecía tener la mitad de su edad real, y la condujo al reparto del I.P.I. y los agraciados que esperaban, gritaron:
"¡Qué se forme! ... ¡a la cola! ... ¡qué se forme ... !".
Después del desayuno la llevó a su aula, y la sentó junto a las demás niñas, y las niñas se quejaron:
"¡Señorita, esta niña tiene muchos piojos!".
Y la maestra la sentó en su silla personal, diciéndole:
"Allí te estás, ¡no te vayas a salir, porque los muchachos te pegan!".
A la hora del recreo, la maestra iba a seguir preguntando, pero ella fue quien recibió un abrumador alud de preguntas, y tuvo que dedicarse a impartirle cátedra de primer
año, pero lo hacía con entusiasmo, con un gusto exquisito,
porque la chiquilla absorbía la enseñanza con avidez, con
clarividencia, asimilando, bebiéndose las palabras de la
maestra.
Al dia siguiente, Emma bajó del camión con un paquete de ropa bajo el brazo, y se puso a buscar a la chiquilla
por toda la calle, pero nadie le dio razón· solamente en el
sitio de automóviles, un chofer le dijo:
'
"Sí, ahí se va por el callejón de la curva, y pregunta
por la cochinera del pecado, pero es difícil que la encuentre allí, porque tiene pat'e perro".
Ya era la hora y se fue al trabajo, en la puerta de la
escuela la niña la sorprendíó, diciéndole:
"Señorita, ya me dieron desayuno".
"¡Magnifico!", díjo la maestra, y mirando que llevaba

"No".
34

35

�una perrita flaca, negra y llena de pulgas, se dio a la tarea
de convencerla de dejar en libertad al animal.
La niña, pesarosa, daba tiernos besitos de despedida al
animalito, y ésta correspondía al cariño, lamiéndole los moquitos.
Luego mostró a la maestra un puño de papeles blancos
de envoltura, (regalo del carnicero), diciéndole:
"Señorita, hice la tarea".
La maestra examinó los papeles, y preguntó:
"¡Dime niña!, ¿quién te ayudo?".
-"Fue Fabián, el del estanquillo, pero yo puedo hacerlo", y tomando los papeles y un pedacito de lápiz, se tiró
en el suelo, planteó su problemita y lo resolvió.
"¡Perfecto!, --dijo la maestra-, ¡oye, te gusta bañarte?".
-"No sé, --dijo con franqueza la niña-, nunca me baño".
Pidió agua tibia a la mujer del conserje, la bañó, la vistió con ropitas limpias, tobilleras nuevas y unos zapatitos
bastante buenos aún, y peinó sus cabellos desgreñados en
dos insipientes y rubias trencitas, atadas con listones rojos
que hacían resaltar más su pálida tez, y parecer más azules
sus enormes ojos.
Ya en la clase, se gañó el cariño de las demás mnas,
cuando una de ellas llamada Jacinta, volcó el tintero accidentalmente, y las demás se burlaban de su torpeza, mientras con los dedos le untaban tinta en las manos y los brazos.
Chicharilla, compasiva, fue con un cotense mojado a
limpiar las manchas a la niña, mientras decía con disgusto:

36

"¡Tanta tonta te unta tinta!"
La. frase corno
· · de boca en boca, Y fue coreada por todas,. m1e~tras la maestra la tomaba de pie para escribir en
el p1zarron:
Tanto lwnto vfrtió Chinta.
'
que dijo giiera en queb1~anto:
¡Tanta tonta te unta tinta!
al, verse entintada tanto

Al final de cursos, todos los maestros felicitaron a la
maestra, Y el señor director, díjo:
"S~~orita ~rofesora: Ha hecho usted una obra de muy
alto mento social ~-patri~ti_co, que a todos nos honra. Vam?s a ~~ a esta mna calificaciones de segundo año
asignac10n de sobresaliente.
' con
Llamaron a "La Chíchara". Llegó escoltada por "El p¡·
saflores"
·
·
je".
• "El Casquirranguis",
"El Cacamandú" y "El Cui-. Ellos se.quedaron en la puerta según órdenes, Y ella entro sola, valiente y fachendosa, oliendo a alcohol con una
mano en la cadera, Y la otra ocupada con el cigar;o.
El señor director se hizo cargo de la situación, Y dijo:
"Buenos días señora; ¿es usted la mamá de esta niña?".
-"Pos sí, pos luego?".
"¿Sabe Ud. que tiene una niña muy inteligente?".
- "Pos es que es m'ija, sabe usted?".
"Vamos a darle las mejores calificaciones a ella".
- "Pos qué espera?".
37

�El señor director cortó por lo sano, Y preguntó:

la cenaduría, un año con la Matildona, y dos aquí, en el refuego ... , pos va a cumplir seis años?".

· - ?"
"¿ Cómo se llama la mna
•

"¡Perfectamente! ¿Cómo se llama Ud. señora?".

-"La Chicharilla".

-"La Chíchara".

,,
"Sí, pero su verdadero nomb re •
-"No sé, nunca se me ha alcanzado la puntada de ponerle nombre".

"Sí, pero digamos ... , su verdadero nombre?".
-"¡Ah ... ! Dijo casi con gratitud, pos apenas me
acuerdo, pero me llamo ... , Magdalena Garza".

.
. ·1?"
"¿ Tiene registro
c1v1
. .

"¿ Y tú, cómo quieres llamarte pequeña?", dijo dirigiéndose a la niña.

-"No".
-" ¿Está bautizada?".

-"Pues yo, Emma, como mi señorita", dijo humildemente.

-"No".
En obsequio a la labor de la maestra, el señor director
tomó la recta Y dijo:

Y la dulce maestra no pudo evitar que se asomaran dos
lagrimitas, a sus divinos ojos verdes.

"Bien elevaremos un oficio al Coñgres~ del Estado,
para impo~er nombre a la niña. ¿Está usted de acuerdo, señora?".

FABIAN
El industrioso sol de la ciudad estaba empeñado en fun-

-"¡Pos éntras cañón!" Dijo la mujer.
·- ?"
"¿ Cómo se llama el papá de la mna.
.

-"Eso a mí me importa una chíchara".

dir el pavimento. El viento canicular se hacía su cómplice, y

las personas iban por la calle como agobiadas por tanta luz.
El tren, fumador empedernido, llenaba el empalme con
bocanadas del humo de su pipa negra, y hacía más densa
la atmósfera.

"¿Es usted casada con el papá de la niña?".
-"Eso a usté le importa una chíchara".
"¿ Qué edad tiene la niña?"•
-"Espérese tantito: dijo haciendo rápidamente su
cuenta, un año en el restaurante, un año en el otro, uno en
38

Todo eso chocaba en el ánimo de Fabián, que era gente del altiplano. El era un aspirante a bracero, que no se
descorazonó con el fracaso de su propósito. Instaló un estanquillo frente al empalme, y aili les vendía a sus compañeros, lonches, refrescos, cigarros etc. Y a quienes se lo solicitaban, les vendía pisto y motivosa; a veces, allí mismo se

39

�la tronaban) y aprovechaban la presencia de los cuates) para
echar una manita de albures y póker.

Más burlas y más risas Ento
_
cleta, conteniendo la risa dijo:
nces, el dueno de la bici-

Para que vieran que él era una buena reata) le pasaba
al costo, a "Chicharilla", dulces, chocolates y cigarros, para que los taloneara) y sacara la feria.

"¡Mira, no te enredes'
da en ella te la
1
.
'
rega o.

Ella tenía diez años de edad. Tenía un certificado de
sexto año, y el recuerdo de ese viaje con que la Secretaría
del ramo, premia a los mejores alumnos, al final de la primaria.
Todo lo hubiera dado por el privilegio de volver a su
escuelita, a la que amaba como se ama al viejo caserón de
los mayores, por lo feliz que había sido en ella.

-

s·I 11egas h asta los rieles
.
monta-

"·D
¿
e veras?, ¿no se raja?".

"·No
· .. . ! Pero hasta allá montada en ella"
i
me raJo

Con decisión. Dispuesta a . .
.
en la parrilla.
.
. Jugarsela, aseguro su caJita
pulso, Y bambo~!a~dº:ºc:; la Jamba de la_ ~uerta, tomó imsiguió por la media ~ll q~e no cae, baJo de la banqueta,
caer al otro lado de los ;ie~~s.ando ... ' peladeando, Y fue a

Empero, ella iba a luchar para volver allí.
Llegó "Chicharilla" a la peluquería de don Chano, a
ofrecer su mercancía, en el momento en que llegaba a rasurarse, un acalorizado cliente, en una bicicleta balona
que dejó a la puerta del establecimiento. Se sentó en el sillón y pidió que el abanico trabajara directo a él.
Al momento la chamaca se olvidó del negocio, para pedir un favor al dueño del vehículo:

"Señor, me deja dar una vueltecita?, eh ... sí?", y sin
esperar respuesta, montó en la bicicleta.
Al primer pedalazo, ¡Pácatelas .. . ! cayó al suelo.

Risas y burlas de todos los presentes, pero ella, sin inmutarse, se levantó y volvió a preguntar, a tiempo que seguía montando:
"Nomás una vuelta, señor . .. , sí?", y antes de que le
respondieran, ya estaba otra vez en el suelo, con otro golpe
igual.

40

Se levantó; limpió la sangr d
gió sus chicles Y sus cigarro
e fe su descalabrada, recos, Y se ue a curar su herid
rumb o al estanquillo de Fab'1an.
.
a, con
Fabián acababa de ganar con 1 b
.
a sus visitantes. pero algu· .
fa araJa, todo su dinero
h bº d
,
n mcon orme lo delató Y ·1
a ia a vertido que era vigil d
, e ya
farmacia a algo así
a o por un agente, que fue a la
'
· · · , como a telefonear.
En eso llegó Emma, con su trofeo.
" ·Hol "Ch'
que n~ sab~a qu~c:~~~• tahora eres ciclista?". Dijo Fabián,
ornar.
-"Sí, -dijo con convicción-' es mia,
· me la acabo de
ganar".
"Te doy el estanquillo por e11a . . . ' ¡Juega!" Propuso.
-

"·Y
1
no t e rajas!".

"No' h ombre, que me vas a hacer rajar tú a mí" • D"
IJO

41

�mientras casi le arrebataba la bicicleta, y la llevaba hacia
el lado de atrás del estanquillo.
Acomodó en el portabultos su cobija, su ropa, una botella probablemente con licor, y una cajita con algo secreto.
Todavía dio instrucciones a Emma:

Ya casi de tarde, venía la mu.
de las sobras de la bota d
Jer con un cacharro lleno
na e la cantin
b
ca, a la que encontró en
. a, en usca de su chit
ñeta:
su eS anquillo, Y le largó una rega"Pos donde te metes "Ch.
.
buscando con la tragazó ,
ichanlla" infeliz?, te ando
te escondes . . . .ándal n, pero cuando viene a verte Dios
1
e, ven a tragar ... ".
'

"Al rayo rebanas más fruta, y la pones en el hielo, y al
ratón que pasen los refrescos, Uenas el envase, y en fin . .. ,
ya sábanas como se surte el changarro . .. , y ahí nos vimos". Dijo, y montando en la bicicleta, se perdió entre la
multitud de braceros que se arremolinaba en los patios del
empalme, dejando en el ánimo de la muchacha, la sensación
de que se iba, para ella, el más bello significado de la palabra, AMISTAD.

"No tenemos tiempo madre· .
nas y las sandías, Y atiende a 1 ' ~ra: re~ana ahí esas pibuscar un brasero Y un
os senores mientras yo voy a
cos".
comal, porque vamos a vender ta-

Poco después apareció la maestra. Llevaba, como siempre un paquete de ropa y un pedazo de pastel en una servilleta de papel a la ahijadita.

Así empezó "La Chíchara" u
.
redentor, bajo la égida d
na__nueva vida de trabajo
pataz.
e aquella hiJa, enérgica como ca-

"Chicharilla" mu oc
dijo como al desg~ire: Y upada en atender a sus clientes,

Al verla, "Chicharilla" gritó con entusiasmo:
"¡Madrinita, acá estoy, ahora tengo estanquillo!".

Una mañana Emma 1
riJJa".
'
a maestra, hablaba con "Chicha-

Llegó la maestra, y "Chicharilla" contó la historia de
su adquisición.

"Ya te inscribí en secundari
cuenta mía".
a, Y tus gastos son por

"Pues mira, --dijo la maestra-, se me acaba de ocurrir un plan, para que tu mamá se consagre totalmente al
trabajo, bajo tu amparo; pero tienes que poner todo ese
amor que le profesas, toda esa devoción con que la defiendes, toda tu voluntad y toda tu nobleza. ¡Quieres Corazón!".

- "Ya no, Madrinita
·N t
nerosidad de usted Y
.•• , oso ras somos obra de la ge
' yo voy a estud·
como usted; culta Y bondad
iar, porque necesito ser
trada y bella.
osa, noble Y desprendida, ilus-

"Sí madrina, -asintió la muchacha- obedeceré ciegamente y me sujetaré a sus órdenes".
La maestra expuso entonces un proyecto de resultado
positivo, encaminado a redimir a "La Chíchara".

.¿

Tenemos un buen negocio u
.
como usted me lo indicó) .
e empezo con tacos (tal
empezó a cocinar la gent~ Sigw con menudo, Juego mamá
na nos cambiamo~ a una c~agustar de su comida, Y mañaservir a muchos abonados
que tomamos en renta, para
~lena cal1e, Y deseo que ~~u~aª!ora estamos atendiendo en
narme al banco, a guardar al ~ d~sted favor de acompagun mero".

42
43

�"¡Qué contenta estoy, mi mujercita de negocios! y todos te pagan?".
-"Todos Madrinita. Pero para los que no pueden pagar, mamacita tiene siempre una gran olla de frijoles, otra
de café, y un canasto de tortillas".
"¡Maravilloso . .. ! ¿Y dime hija, los moscones?".
-"Esos ... ?, se asustan con el trabajo, les enseño la
escoba, y ... ¡pies, para cuando ... ! Los mariguanas son
más armados, pero voy con Lucas, compro un cigarro de a
veinte pesos, los mando a fumar en los rieles, y telefoneo a
la patrulla".
"Pues mira hija ... , yo temía por ti, rezaba por ti, pero, ahora voy a rezar y a temer más ... , por mí".
Y hubo prosperidad. El estanquillo se convirtió en una
tienda. La fonda, en una cenaduría de lujo. Todo instalado
en casa propia, y en una colonia aristocrática.

"Chicharilla" fue a la secundaria, y luego a la profesio-

Al templo de la virtud, que florece ESA CASTA MAGNIFICA, de los mentores nuestros.
En la colonia, "La Chíchara" era conocida por LA SE~ORA MAGDA. Se le admiraba por su genio mercantil, la
dirección de su negocio, y en la noche, cuando abrían la cenaduría, y servían los platillos que aprendió a preparar, en
el restaurante de lujo todos elogiaban su ricura.

UN DIA EXCEPCIONAL
i Este era un día grande!

Emma ' "La Ch·ich ar1·11a"' cumplía quince años.
La mañana esplendente la saludaba.
Sentada en la orilla de la fuent d 1 I .
lonia, arreglaba u
·11
e, e a p ac1ta de su co-el . ··t . . n ram1 ete, con las rosas que don Pablito
v1eJ1 o Jardinero--, había cortado para ella.
,
Los rosales tenían justa de perfumería.
El chachasqueo de la fuente
0
!~J~;l~! : . caudal excedente, q:~::au:i :

:

lad~~f::::~

Los altos cedros eran una gama de ar .
:~s Y ruiseñores, y todo el jardín era un n~:f~: !:d~;~:
La M
del m~s:::Jra agda la contemplaoa orgullosa desde detrás
..
or, Y a veces dudada de que aquel ángel fuera
h1Ja suya.
La muchacha acabó de arreglar 1
contenta, que cruzó el pasto verde p:rar=•uY ebstaba tan
frente rugo
'
n eso en la
sa como cuero de barbecho del vieJ'illo 1
se fue cantando.
'
oco, que
Todas las ventanas abiertas de las casas vecinas d .
ban escapar una misma mú . 1
' eJaba felicidad Y el l
s1ca, a calle adyacente respirar
,
so era como un badajo en la campana del
irmamento, para tocar a gloria en su corazón.
A las doce del dia, era la misa.

Admiraban lo refinado de la educación que había impartido a su niña, producto inequívoco de las horas de desvelo, que habían dejado huella indeleble en su rostro.

44

En Espera?ª a sus maestros, a sus amigos Y a su madrina
eso llego un mensajero oficial, con un oficio. Leyó y s~
45

�quedó meditando; -"aún tengo•tiempo"-, dijo, y entró en
la tienda.
"¡Madre, mi regalo más grato! mi nombramiento de
maestra, madrinita se casa, y yo tomo su lugar".
"¡Tonta! -dijo Magda-, ¿para qué quieres ser maestra?, esto es productivo, es próspero, ¡es tuyo!
Yo apenas soy la gañana que se deja conducir inuda,
porque veo que eres inteligente, ¡eres tan dulce!, ¡tan amable!, tan suave, que me llenas de orgullo, ¡aquí está tu porvenir!".
"¡No madre! el dinero no lo es todo. Lo he aprendido
de ti. Las personas necesitamos una ilusión, una esperancita,
un ideal para luchar por él y hasta para morir por él.

Muchas veces, cuando hací 1 .
..
ciencia, sólo encontraba e ll a a ~1:1'ospecc1on de su conSiempre consideraba que ~ et a _at~c1on Y remordimientos.
aquella criatura ni a bes ~ e~1a erecho a llamar híja a
estaba ella, bíndada Y su:Uc:n~/ verla de frente, pero allí
"¡Anda madre·, bendicerne Y deséame suerte".
Y Magda se dio cuenta de
..
que tenía que aprender su pa ¡~e era, toda, híJa suya. De
llorar.
pe e madre, empezando por
De una silla, tomó el bolso 1
•
cha, y entregándoselos le di ·o ; a som~rllla de la muchado de aquella lejana m~drug!da: uy quedito, como el solda"CHICHARILLA: ¡Por el am d
.
para cerrar la puerta! por u
or e Dios, vete al diablo,
felicidad, a grito abierto". q e me voy a echar a llorar de

Algo que nos inspire, nos eleve, nos dignifique, que penetre nuestras almas y nos lave.
Sin ese algo que mueve al corazón,, tú y yo seríamos
aún ... , parias de dolor y vicio, esa basura en la que los seres infames escupen sus conceptos más ruínes, pero ya ves,
me encontró una alma pura, me pulió y me dio forma, y mi
esperanza de verte digna y respetada, ha colmado mi ilusión.

CHA'ITA

(Seudónimo)

¡Voy a mi colonia, madre! estoy segura de encontrar a
mi "Chicharilla, a muchas chicharillas, para enseñarles dig-

nidad, a tener fe, a vivir con alegría.
A enseñarles que tenemos un espíritu para elevarlo, un
corazón para educarlo, una alma para salvarla.
¡Anda madre, bendíceme y bésame!".
Magda la oía en silencio. No sabía que hacer, no sabía
rezar, no sabía bendecir.
46

47

�BEATRIZ MOLINA MARTIN DEL CAMPO
Estu.diante del 8o. Seme stre de Química Indll8trlal
de la Facultad de Ciencias Químicas d e la U. N. L

LA HISTORIA DE UNA MONEDA DE UN PESO•

~l

¿ ué por qué escribo mi vida? Durante los últimos cinco meses he recorrido aproximadamente tres cuartas
partes del mundo, y he tenido toda clase de experiencias,
por lo que no pude resistir la tentación de comentar la agitada vida que he llevado en tan corto tiempo.

J

Después de mi emisión en 1950, fui transportado hasta
un banco grandísimo donde tuve oportunidad de conocer a
otros primos y primas, también algunas amigas extranjeras,
y por supuesto, enemigas: las pesetas. Mi estancia en ese
gran banco fue corta, pues al día siguiente conocí a mi primer dueño, un hombre de 65 años, por quien nunca sentí
gran estimación ya que por su avaricia quedé cautiva en
una celda durante cinco años. Ahí conocí a grandes personalidades. Había chicas de oro, alguna que otra anciana, y
primos más grandes que yo. La mayoría se quejaba del cautiverio en que estaban. Mis abuelas, que tenían entre 100 y
150 años de edad, y por quienes yo sentía gran respeto, no
se quejaban y preferían la paz y tranquilidad a las cuales ya
se habían acostumbrado. Mis demás compañeros, en plena
juventud y con ansia de recorrer el mundo, no deseaban
otra cosa que salir de esa cárcel.
• Obra a la cua l se concedió el SEGUNDO PRE~llO del CONCURSO DEL CUENTO INTRAUNIVERSITARIO del presen te año.

�Cierto día, antes de mi cumpleaños (15 de octubre),
murió el viejo avaro. Tuvimos un ligero mom_ento de nostalgia ya que día a día, don Florencia~ ~ue as1 se llamaba,
solía contemplarnos; después nos acariciaba, y a las abuelas Y a las chicas de oro, hasta las besaba.
Al mes de su muerte, después que se hubo repartid~ la
herencia pasé a manos de un hombre maduro, de 35 anos:
sobrino del dífunto don Florencio. Con él fue donde _empezo
mi gran vida. Recuerdo la noche en que me desped1 de todos mis compañeros; sentía un nudo en el borde que no me
permitía emitar sonido al rodar.
Esa misma noche, cambié de dueño en u~ club noctur~
no adonde me llevó el sobrino de don Florenc10, QE:D. ~ 1
todo era alegría. Después de diez copas que hubo 1?gerido
mi dueño yo me sentía moverme de un lado hacia otro
cuando éÍ caminaba. Cuando mi mareo estaba llegando al
máximo, me entregó a un 'barman' que a su vez m~ puso e~
una cajita que emitía música cada vez que la abr1an. Ah1
había grandes señorones de $ 100 y de $ 500.. Por lo general
nunca se mezclan con nosotros, siempre estan e~ un lugar
aparte. En la caja con música tan solo permane~1. una ~ora,
pues me díeron a un señor grueso que abandono mmedíatamente el club nocturno. Al poco rato llegamos a su ca~a,
•una gran casa! Tenía grandes jardines y estaba muy bien
~mueblada. En su recámara ya dormía su esposa. Yo permanecí sobre el buró junto con otros parientes y herm~nos.
Muy t emprano, cuando el sol apenas despuntaba, la senora,
quien vestía muy raro y traía unos :311:etactos en ~a cabeza,
se acercó hacia nosotros y nos tomo sm ~ue se diera cuent a su esposo guíen estaba haciendo un ru!do tremendo con
la boca. Después nos colocó en su bolsa? Junto co~ ~n montón de chucherías que traía dentro (pemes, cosmet1cos,
tas de gallina para la buena suerte, etc.) De lo que ocurno
después apenas si me dí cuenta puesto q~e estaba en la bolsa, pero parece que tuvieron un gran d~s~st~; no por el
cambio de lugar a que nos sometió la senora, smo por la llegada tarde del señor grueso.

P~=

Ese mismo día conocí lo que se llama un 'salón de belleza'. ¡Qué de mujeres feas y como hablaban! Aunque debo
admitir que después salían irreconocibles. A mi dueña le
quitaron los feos artefactos de la cabeza y le empezaron a
alborotar tanto el pelo que parecía que la hubieran asustado. Y no nada más ella se encontraba así, otras cuantas damas lucían también la melena alborotada. Lo bueno es que
eso no duró mucho tiempo y al poco rato su aspecto cambiaba, dejándolas ver distinguidas, . .. y a alguna que otra,
bella. Antes de salir la señora, me dejó con la alborotadora
de cabello, quien a su vez me guardó en la bolsa de su vestido. Ya después de que el sol se había ocultado, llegué a
una casita, que era todo lo contrario de mi antiguo hogar.
Esta casa era humilde pero limpia, y en ella me sentía yo
muy a gusto. La joven me entregó a su anciana madre. No
hubiera querido salir nunca de ahí, pero al día siguiente
muy temprano cuando ví que la ancianita me tomaba con
ella, me imaginé que muy pronto tendría un nuevo dueño.
Caminó por largo trecho y después entramos a una casa
muy grande y muy amplia, que nada más tenía un solo cuarto, pero que tenía muchas estatuas y retratos. También había velas apagadas y encendidas, y al final del cuarto se encontraba un señor que vestía diferente a los demás, pues
llevaba falda. Este señor de la falda hablaba mucho y muy
fuerte. Por lo que oí, era un gran hombre, pues no hablaba
de sí mismo como lo hace la mayoría de la gente; este hombre hablaba de las debilidades del género humano, de la hipocresía y de la vanidad del mismo. Tal parece que los conociera a todos. Habló del desatino de culpar a la 'mala
suerte' por la falta de prosperidad, y dijo algo bello que si
tantos hombres meditaran sobre eso, vida nueva tendrían:
"El hombre es el culpable de todos sus fracasos". Si tanta
gente al fallar en algo, dijera: "Mi error consistió en esto y
en esto" en vez de decir, "Fulanito tuvo la culpa porque ... " podrían t ener una vida llena de confianza y de
éxitos. Después que terminó de hablar pasó otro muchachito con falda y una canastita. Mi dueña metió la mano a la
bolsa de su vestido y me depositó en la canasta. Se veían
cosas raras aquí, más después supe que el nombre del cuar51

50

�to grande era Iglesia, y que el señor con falda Y ~l niño no
las usaban siempre. Justamente dos horas despues de haber estado ahí, me llevaron al banco.
Aunque ya había estado en un banco, me sentía incómodo pues no conocía a nadie y además, era la primera vez
que entraba a aquel banco. Una vez más, mi estancia fue
corta, y al poco rato me entregaron a una señora cuyos dedos y brazos despedían mucha luz. Al principio creí que se
llamaban focos, pero después aprendí que su nombre correcto es 'joyas'. Con esta señora, llamada doña Luz, fue c~n
quien logré ilustrarme un poco más. La señora saldría al dia
siguiente en un viaje alrededor del mundo, y .parece que a
mis otras compañeras y a mí pensaba obsequiarnos, durante el recorrido de su viaje. Cuanta tristeza sentí al saber
que tal vez nunca más regresaría a mi México Olímpico.

sobre terciopelo junto con otras extranjeras. Después de
varios días de vida tranquila y apacible, una noche me encontraba gozando de un profundo sueño cuando oí un ruido chillante y seco y al despertarme vi que un sujeto cortaba el vidrio de mi vitrina. En unos cuantos minutos y con
agilidad prodigiosa se apoderó de mis compañeras de vitrina y de otras monedas que se encontraban en otras vitrinas
adyacentes. Después salió rápido por una ventana, caminó
a grandes zancadas y cuando se hubo alejado de ahí echó a
correr. Unas horas más tarde nos lucía ante varios señores
que nos seleccionaban y daban precio. Algunas otras compañeras y yo fuimos compradas por un capitán de un barco mercante. Con él empecé un largo viaje a través del mar.

Conocí muchos países, y en cada uno tuve oportunidad
de admirar su belleza. Inglaterra, Holanda, Suiza, Egipto,
Africa, Francia, España y Japón, y finalmente donde sería
mi hogar, Italia. A doña Luz no parece haberle dolido mucho el hecho de nuestra separación. A mí sí, porque ella era
mi pasaje de regreso a Méxíco. Mi nuevo dueño me miró a
través de una lupa muy potente .. . (¡qué nervios!), Y yo
que no me encontraba presentable; pero parece que eso no
le importó mucho pues él mismo me dio un baño con un líquido que olía a rayos, me pulió y me puso en una vitrina

Cierta noche, cuando atracamos en un puerto, el capitán se reunió con otros hombres en la bodega del barco.
Nos exhibieron, y después de hablar llegaron a una fuerte
discusión que terminó en riña. Durante la pelea tumbaron
la mesa donde nos encontrábamos y yo rodé hasta caer en
una caja de madera descubierta donde se encontraba una
cabeza de motor. El capitán vencedor, recogió las monedas
una a una del suelo, pero afortunadamente, yo permanecí
en el mismo lugar puesto que no fui vista. No sabía cual sería mi destino y eso me tenía en la incertidumbre. Tan solo
me quedaba esperar y esperé. No fue largo el tiempo que
aguardé y el día en que me desembarcaron tan solo deseaba
llegar sana y salva a tierra, pues podía caer al agua y permanecer por siempre en el fondo del mar. Al fin, me depositaron sobre el suelo firme, .. . y cual no sería mi sorpresa
al saber que me encontraba nuevamente en México. Aún no
volvía en mí del asombro cuando me recogió una mano
gruesa y sucia de un cargador. Ahí quedó el poco brillo que
aún conservaba. Me colocó en su bolsa, y entregado a mis
pensamientos, a mi alegría de estar nuevamente con los
mios, permanecí ahí esperando al destino. Luego de terminar con sus labores, tomó el camino a casa. Lo que me gusta de mi ser, es la felicidad con que puedo cambiar de ambiente social, y sobre ~odo, siempre soy aceptado por todos,
pobres, ricos, feos, jóvenes y viejos. Creo que soy al único

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53

Había oído hablar de personas que cambiaban de nacionalidad tan solo por bienestar personal económico, Y
cuando oía hablar de ellas sentía tristeza por esos seres
inestables que huían derrotados hacia otras tierras donde
no eran bien aceptados, y de las que nunca podrían hablar
con orgullo porque no eran su país. Lo más triste del caso
es que si no eran aceptados allá muc_ho menos ~o ~ran aquí:
Pero olvídémoslo, que me estoy poniendo nostalg1ca. Me di
valor y tan solo pensé que no era por propia voluntad por
la que residiría fuera de México, sino por una fuerza superior a mí, y aparte, estaría representando a todo mi país.

�que el ser humano acepta sin distinguirme de raza, color o
credo, pues para ellos, tratándose de nosotros, no nos imponen diferencia alguna. Este mi nuevo hogar, era una choza humilde, donde además de estar ensombrecido por la miseria, también lo ensombrecía la tristeza. La esposa de mi
amo estaba enferma. Se veía pálida y ojerosa. El doctor había estado ahí poco antes de llegar nosotros, y había dejado
una receta para ser surtida. Cuando oí esto, supuse que no
permanecería mucho en ese lugar, y la sola idea de saber
que sería gastado en medicinas que posiblemente salvarían
una vida, me iluminó de dicha, y con más ansia que nunca
desee pasar a las manos del boticario. Era sábado por la noche, y el boticario había cerrado más temprano de lo acostumbrado. Poco después el cargador me dejaba en la mano
del boticario, una mano suave, sin callos ni grietas, pero para mí sin importancia, pues esto no influye en mí, lo que
influye es el uso que se me da.
Me guardaron nuevamente en una caja musical, y ahí
pasé la noche. Al día siguiente muy de mañana, la música
de mi cautiverio me despertó y de nuevo las manos del boticario volvieron a posarse en mí. ¡Qué domingo más hermoso! Se sentía el aire fresco correr y los tenues rayos del
sol acentuaban aún más la primavera. El boticario me llevó consigo y me entregó a una mano pequeña y fina, llena de
suavidad y ternura, que al recibirme me apretó con tanta fuerza que apenas si podía respirar. Era la mano de un
niño. El padre le preguntó que haría conmigo, y el niño por
toda respuesta nos condujo hasta una figura tosca redonda
y de color negro. Era la figura de un 'cochinito'. Pasé a través de la ranura, y todavía alcancé a oir su finita voz: "es
mi alcancía para comprar un regalo a mi mamita". Y feliz
sabiendo que mi uso será la felicidad de dos seres, me encuentro aquí relatando esta historia y preparándome para
mis nuevas aventuras.

ROBERTO GUZMAN QUINTEROS
fumn? de la Escuela de Graduados en
drniniQstraclón, de la Facultad de Cienel88 ulmlcas de la U. N. L.

EL TESORO DE LOS HUAXTECOS

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ecer redaba de ella su n que le quedaba Y quien cuicalidad de hu. ~via, que frIZaba los 22 años, estaba en
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e~p perm~ente con sus padrinos a falta
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' pero las
despertaban la
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.
a la soltería como una def 1"m"tiva mstituc1on.
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Las circunstancias obligaron Pedr0
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Arqueología a aband
ª
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onar a Es~uela para atender menesY, por tanto, mas humanos c
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disciplina; era el candidat: :::ási~:r su preparación en esa
gaba una Fundación extran·er rme a la ?eca que atoren Egipto Grecia e Itali
J a, para seguir los estudios
profesor~ y condiscípuli~

MAU
(Seudónimo)

54

a arqueólogo la suerte estaba

decisión de truncar sus ~d-ª en que nada detendría su
des con sus buenos
. . ios en pro de metas más acor-

~~~o ut;::ºtJ~:e

~~=:se

de sus

• Cuento al que se concedió el TERCE
Concurso literario, entr e cuarenta y dR PRE~O, en el mencionado
os participantes universitarios.

55

�Comprendió que un sacrificio sin alegria dism¡_nuye _su
valor, y que probablemente podría amargarl~ _la existe~:ia,
así que al encamínarse hacia la vida presagio se abrinan
nuevas puertas ante él.
Buscaría trabajo, llevando la idea de que el que encontrara sería ajeno a sus estudios tan peculiares, atendería a su madre, y, si bien le iba podría pronto ofrecerle algo más que su amor a Rosenda, su novia.
Volvió a su pueblo, llamado "el corazón de la Huaxt eca" por algún apasionado de la región, que de seguro ~ivió perfumado por los confundidos aromas de naranJo,
azucena, café y jazmines.
Tancanhuitz lo recibió con benevolencia y simpatía.
Sus habitantes esperaban mucho de él y estaban dispuestos a llamarle "el hijo más distinguido del pueblo" cuando
regresara de su ya seguro viaje por los países cunas de la
civilización occidental. Pero aunque su definitivo y prematuro retorno decepcionó a muchos, cuando se supo el motivo, tuvieron para él estima y comprensión.

Los primeros días los pasó recorriendo la región, reconociendo los lugares en donde su niñez encontró expansión y solaz, donde sus correrías por las cuevas y cañadas
le hacian nacer el afán por la aventura.

El reposado agustino le refirió que en una ocasión
años-atrá~, había encontrado dentro de una vasija medí~
II_ena de tierra reseca, algunas pepitas de oro que aparecieron ante sus sorprendidos ojos al ir limpiando el interior. Esa pieza se la había llevado un indio serrano que no
hablaba el castellano, al enterarse que al "padrecito" le
gus~aba ~uard~r esos ejechtalab bülal,. El indio dijo que
h_~bia mas, alla, al pie de "La Silleta", formidable elevacion sobre la propia serranía, pero que sólo había podido
llevar esa, junto con su cargamento de gualelab. El sacerdote le había regalado, agradecido, una medalla con su cadena de plata que luego se puso, orgulloso, al cuello.
El Padre Vaca había enviado los pequeños trozos de
oro a sus superiores jerárquicos, para que dispusieran lo
que debía hacerse. El indígena .jamás había vuelto por el
pueblo, ignorándose su suerte; muchos huaxtecos serranos
desaparecían como habían venido al mundo: sin que nadie
se diera cuenta.
. _Pedro hacía conjeturas: -¿ Y si había muchas de esas
vasiJas llenas de oro, allá en la montaña?, -¿ y si fuese el
tesoro. de_los huaxtecos de que hablaba la tradición?. Ya
en Huichihuarán algo había oído de boca de los yatzel sobre un i~~~nso entierro de pedazos de metal, apreciado
por los civ1hzados zacni.

Un día llegó hasta Xilitla, acompañado de Espiridión,
su amígo de la infancia. El padre de éste les prestó de
buena gana los caballos para que se les hiciera más fácil
el acceso a aquella población, en donde las montañas y valles parecen que en un momento dado van a devorar con
sus fauces verdes a la tranquila y pintoresca aldea.

El religioso se cuidó de no mostrar interés en el supuesto tesoro. Lo cierto es que si había guardado el secreto de su hallazgo, fue con el fin de no despertar la codicia
de ~os lugareños Y además, para cubrir con su silencio las
posibles habladurías de la gente sobre el destino final del
oro encontrado. Pero al malogrado arqueólogo le confió el
s~ret~; él era hombr_e más de ciencia que de ambiciones
~ezqumas.

Cuando visitó al Padre Francisco Vaca en su antiguo
San Agustín, examinó con interés la colección de piezas
antiguas de cerámica que el religioso fue enriqueciendo al
paso de los años.

· Cuando cr~z~ba el arroyo "Las Conchas", ya de regreso, Pedro miro por un instante la retadora elevación de
la montaña, llamada "La Silleta".

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�La idea del tesoro le asaltaba cada vez que veía -Y
sufría-, las necesidades de su casa y los veladamente impacientes ojos de Rosenda. Se había conformado a ser el
ayudante del papá de Espiridión, a quien le llevaba la contabilidad -a su manera- y todo tipo de asuntos dignos
que no podía atender el hacendado ni su hijo. Algunas veces sin embargo, tenia que conducir camiones cargados
co~ naranja hasta Cd. de Valles y Tampico: ¡quién lo dijera! el que iba a ser notable investigador de las zonas maya:quichés, detrás de un volante ... y reprochó la deficiente
organización político-social de su país que tan poco hace
por los estudiantes con problemas económicos.
Rosenda se cuidaba con prudencia de no revelar su situación en casa de sus padrinos, para evitar mayores problemas y "apresuramientos", pero le resultaba difícil evitar ambas cosas. Mientras iba a dar sus clases en la Escuela Primaria o presidía los eventos de su Club, se le veía
optimista y despreocupada, igualmente cuando le encomendaban la confección de vestidos finos; pero al tener que
compartir la mesa y la habitación, sufría en silencio los
desaires e indirectas de las candidatas a ocuparse de los
santos, de las zicatch.

Un día el Correo le llevó un voluminoso sobre, procedente de la capital del país y membretado por el Instituto Nacional Indigenista. Le comisionaban para que hiciera una
investigación sobre la situación de los huaxtecos de la re·gión. Debía preparar los antecedentes para el posterior arribo de un grupo de científicos experimentados que enviaría
el gobierno para coadyuvar conjuntamente en una campaña de integración nacional.
Estaba estupefacto. No sabía si saltar de alegría porque lo relacionaban oficialmente con su mundo, o cerrar el
entrecejo al reducirlo tan sólo a "preparador de terreno",
con una corta suma de dínero a su disposición.
Aceptó. Pensaba que podría reivindicarse ante sí mismo haciendo una investigación seria y acuciosa, como pocas veces la había hecho durante sus estudíos, pensaba que
colaboraría en cierta forma a elevar el nivel de vida de los
grupos étnicos atrasados, con la posibilídad de ser nombrado jefe de alguna institución indigenista que eventualmente
se estableciera en la región. Pero había otra razón .. . el tesoro de los huaxteoos.

Para la madre de Pedro, no había joven más hermoso
y leal que su hijo, a quien sabía grande y sab~o, aunque ?~
comprendiera cuál era exactamente su ciencia. El sacrificio del muchacho había constituido el mejor testimonio de
amor filial, y por ello lo adoraba.

Excursionó primero en las riberas del Río Moctezuma.
Era necesario que todos entendieran que sus incursiones
eran de tipo científico, ordenadas por el Estado. Así, cuando se preparaba para la ascensión a "La Silleta", nadíe sospechaba que la finalidad última era la búsqueda de las toscas vasijas del oro. Su expedición era una feliz dualidad
una combinación armoniosa de intereses.
'

La idea de la aventura iba aumentando día con día. El,
soñador incorregible, se sentía atraído por una fuerza irresistible por lo desconocido ; cuántas veces soñó en el desierto de Libia, tras una quimérica ciudad perdida; cuántas veces vio su fotografía en la portada del "Time" glorificándolo como el descubridor de una tumba egipcia Y, cómo le obsesionó la idea en que sería él quien descifrara los enigmáticos glifos mayas, ante la admiración de sus colegas.

, Llegó a Xilitla acompañado de Espiridión y un mozo
d~ la hacienda; allí complementó su equipo de excursión:
a~mentos, med~cinas, cartuchos, etc.; don Policarpo Hernandez le presto algunos enseres y agregó al grupo a dos de
sus hombres, conocedores de la región montañosa y de los
dialectos. ~camparon en las afueras del pueblo, cerca de
unas pequenas cascadas. Allí Pedro sintió la vibracion de la
noche serrana, el riachuelo murmurante, canto de los grillos

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�y la atmósfera cargada de olores incitantes ... a lo lejos se
oía un quejumbroso violin acompañado de dolidos falsetes:
sutil e inexplicable influencia del cantar de los árabes del
Mediterráneo.
Amanecía cuando el grupo se internó por la ascendente selva, que a cada paso se cerraba más, huraña a la insolencia de los hombres.
Cuando llegaban a los caseríos, las gentes salían a ver
a los ozelou, anunciados por ladridos de famélicos perros y
el griterío de los niños. Allí se detenían. Pedro interrogaba
a los principales del lugar, tomaba notas, imprimía fotografías y observaba con detenimiento las obras manuales y artesanales de los lugareños. Luego se despedían y continuaban la cada vez más penosa ascención; fuera de Espiridión,
los acompañantes se miraban unos a los otros, sorprendidos
de la curiosidad y atención de Pedro por los serranos, lo
cual en cierta forma les halagaba: sus coterráneos nunca
eran objeto de tantos comedimientos por los "instruidos".
Después fue necesaria la intervención de los intérpretes. A mayor altura, las condiciones de los huaxtecos se hacían menos civilizadas, menos hospitalarias.
Al tercer día de marcha, se encontraban a media jornada de "La Silleta", e indudablemente allí ya no había vestigios de civilización. Habíanse topado con autóctonos completamente desnudos y en estado salvaje, que no respondían
a ninguno- de los dialectos con que los llamaban, y en cambio, huían lanzando guturales exclamaciones. Nació la inquietud, pero la compañía de las armas se encargaba de
aminorarlas.
La noche de ese dia pernoctaron al pie del objetivo final, iluminados por una fogata que producía figuras fantasmagóricas. Pedro y Espiridión se preguntaban cuántos ojos
estarían vigilándolos desde la oscuridad, asombrados por todo lo que veían y con quién sabe qué intenciones.

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_To?o posi?le acercamiento a los salvajes de la sierra
ha~1~ sido ya mútil, habiéndose insinuado el regreso ante lo
esteril
estancia, pero Pedro sanjó los deseos al anteponer habilmente el supuesto deber al bienestar general. _

d: !ª

Por la ~añana empezaron a explorar los alrededores
de la elevac1~n mo_n~a~osa; en una cueva oyeron como lamentos, Y alll se dmgieron . . . Su irrupción causó tal sor~resa a tres indios que se encontraban dentro, que dos saheron despavoridos lanzando aullidos de horror, pero dejando ab?-Ddonado a uno de ellos que se encontraba sobre un
monton de yerb~s, temblando e impotente para levantarse.
Estaba mal herido. Cuando hubieron de curarlo casi a la
f~e:r:za, desinfectándole una fea cortadura, el cer;ado entendirmento del t~c maltrecho comprendió que trataban de
ayudarlo. Le dieron de comer y beber y al fin aceptó las demostraciones amistosas de los extraños.
. _ Pedro le enseñó varias vasijas cuando fracasaron los
mterpre!es,_ Y usando el idioma universal de la mimica, le
pre~to donde había más como esas que le mostraba• el
salvaJe comprendió, Y más agradecido que temeroso sefialó
ayudado por los compañeros de Pedro, el lugar donde habí~
algunas enterradas.
Empe~on la excavación. Mientras Pedro, con sorprendente frenes1 paleaba la tierra. El indígena desapareció . . .
Atardecía cuando sacaron cuidadosamente todos los cacharros; Pedro ordenó, nervioso, que todos se fueran a descansar, ~ue lo dejaran solo para examinar esos objetos llenos d_~ tierra humuosa. Loco de alegría, sudoroso por la
e~oci?n contenida, fue sacanao los pedazos de metal amarillo, rnco~r~ptible y _dúctil . . . a esas alturas del entusiasmo, se olvido_de la nusteriosa presencia de un esqueleto encontrado casi a flor de tierra, que seguramente perteneció
a un serrano cristianizado, por la pequeña medalla encontrada.

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�La sorprendente animosidad que Pedro ponía a su trabajo, alarmó a los hombres del grupo, quien~s _desde su alejamiento lo veían ya avanzada la noche, ensm~ismad? sobre
el montón de pach de barro cosido. El cansancio lo hizo tenderse sobre el montón de tierra húmeda cuando sus compañeros ya hacía tiempo dormían, una vez que se aseguró
no quedase una sola pieza de oro sin recoger y dentro. de las
herméticas mochilas de lona que pesaban bastantes kilogramos. Y mientras se iba quedando dormido, soñaba que sus
privaciones quedaban atrás, soñaba que con la fortuna que
le proporcionaría el oro, podría viajar por el mundo Y ver
todo lo que ambicionaba; su madre no sería problema, la dejaría a cargo de alguna persona a quien le remuneraría bien
por ello. Dueño de una posición económica sóli~a,_ podría aspirar a la mano de alguna joven de su catego~ia mtelectual,
que comprendiera cabalmente su valor y no srmplemente lo
admirara sin entenderle ... pero, ¿soñaba realmente o veía
su futuro inminente? .. .
Cuando la luz del nuevo día ahuyentó las sombras de la
cerrada naturaleza, cuatro hombres acongojados bajaban
de las faldas de la "Silleta" trayendo en una improvisada camilla el cuerpo inerte de un hombre joven.
Pedro, mientras dormía, había sido asesinado por

:ºs

pojcac de la montaña, en el silencio de la noche; le habian

aplastado la cabeza con una roca, llevándose las mochilas
de lona.
Nunca se supo que Pedro había intentado apoderarse
del sagrado tesoro de los huaxtecos.
Filoprovinciano
(Seudónimo)

62

ISRAEL CAVAZOS GARZA

LA FUNDACION DE MONTERREY,
AL NORTE DEL OJO DE AGUA

(ji1 20 de septiembre de 1958, la. administración municipal de Monterrey inauguró un obelisco dedicado a la fundación de la ciudad, erigido en lo que fuera Ojos de
Agua de Santa Lucía, en la confluencia de las calles de
Cuauhtémoc y Juan Ignacio Ramón.
Cinco años más tarde, el 21 de julio de 1963, el ayuntamiento local festejó la conclusión de un bello parque-monumento a la ciudad y a sus fundadores, en lo que fuera
Ojo de Agua de Monterrey, en el cruzamiento de las calles
de Zaragoza y Allende.
Y esta dualidad de homenajes no es rara en nuestra
ciudad. Tenemos el antecedente de la existencia de más
de dos estatuas del presidente Juárez, y dos del benemérito Dr. José Eleuterio González. Los grandes hombres y los
grandes sucesos dignos son de éstas y aun de más demostraciones de recuerdo.
Lo que sí es de observar, en el caso de la fundación
es, indudablemente, la diferencia de lugares. El hecho h~
dado motivo, antes, desde luego, de la erección de tales monumentos, a interesantse controversias y polémicas de carácter histórico.
"63

�El, Ojo de Monterrey y los de Santa Lucía

Polémica de 1950

En 1950 se originó, al través de la prensa local, un
apasionante debate en torno a la determinación. d~l- sitio
exacto de la fundación de la ciudad. El pueblo s1gwo con
marcado interés la controversia, surgida con motivo de la
tesis del arquitecto Joaquín A. Mora en el sentido de que
la ciudad tuvo originalmente su asiento al norte del Ojo
de Agua de Monterrey, y no en el de los de Santa Lucía,
como tradicionalmente se había venido afirmando.
Ambas partes esgrimieron argumentos eruditos y sólidos basados en importantes fuentes bibliográficas Y do'
.
cumentales. El fidelísimo cronista Alonso de León, escritor de la primera mitad del Siglo XVII, afirma categóricamente que Carvajal " ... pobló, en la parte norte del ojo
de Monterrey, la villa de San Luís". &lt;1&gt; y más adelante, al
referirse a la fundación de Monterrey y al regreso de :Montemayor y los suyos, dice que "trajeron la mira al ojo de
agua en que hoy está la ciudad"; y que, el 20 de septiembre de 1596, "fundó en su ribera, banda del norte, una ciudad que intituló Nuestra Señora de Monterrey". &lt;2&gt;
Otra fuente importantísima, el Acta de Fundación, expresa: " . .. hago fundación de Ciudad Metropolitana, junto a un monte grande y ojos de agua que llaman de Santa
¡,ucía"; y, al ser señalado el sitio, en documentos de la
misma fecha, se establece que: "para el asiento y congregación de los vecinos y pobladores, trazaba y trazó el puesto de la ciudad ... que es junto al monte de nogales, morales, perales y aguacates, de donde salen los ojos de agua que
llaman de Santa Lucía, y la ciudad y asiento señala de la una
banda y de la otra del rio y ojos de agua ... "
1).-ALONSO DE LEON y otros. Historia de Nuevo León ... Centro
d e Estudios Humanistlcos, Monterrey, 1961, J&gt;. 44.

Con base en esta afirmación y en la expres1on: "de
donde salen los ojos de agua", las partes oponentes sostuvieron la fundación en los ojos del poniente, hacia los barrios del Roble y del 5 de Mayo. No admitieron asimismo
que este y aquellos ojos hubiesen llevado comúnmente, en
tiempo alguno, el nombre genérico de Santa Lucía.
El autor de la tesis nueva expuso dos citas, comprobando que el ojo de Monterrey sí formó parte de los de
Santa Lucía, y realizó, además, un erudito estudio de localización de la ciudad primitiva, de acuerdo con las mercedes de tierra concedidas por el fundador a la Virgen y a
los propios de la ciudad. &lt;3&gt;
Hasta aquí la controversia. Los debates se suspendieron Y el pueblo continuó con la duda de suceso tan interesante.

Alberto del Canto

.
Pero la historia_está constantemente renovándose, y
Justamente en ese nusmo año de 1950 tuvo lugar el hallazgo de un dato importantísimo para la historia regiomontana.
El erudito investigador profesor Wigberto Jiménez
Moreno, encontró, en el Archivo Municipal de Parral, Chihuahua, el expediente de un pleito jurisdiccional entre el
Nue~o Reino de León y el de la Nueva Vizcaya, ventilado
en tiempos del gobernador Martín de Zavala.
Entre los documentos del caso, hay alguno que da
cuenta de la entrada del Cap. Alberto del Canto a estas
3).-JOAQUIN A. MORA, "Origen y cuna de la ciudad de Monterrey",
en: Universidad, órgano de la Universidad de Nuevo L eón· Monterrey, 1950, Nos. 8-9, p. 189.
'

2).-lbld., p. 60.

64

65

�tierras de Nuevo León, anterior a la de ~arv~jal y de la
Cueva, Y da cuenta también de la fundac1on, Junto.a estos
mismos ojos, del pueblo de Santa Lucía, en 1577' an~ en el
cual el mismo Alberto del Canto había fundado la Villa de
Santiago del Saltillo. &lt;4&gt;

Monterrey, oerralvo
Otro descubrimiento notable ha sido hecho, acerca del
origen de Monterrey.
Tradicionalmente se ha venido afirmando que Cerralvo, población de las más antiguas, fue capital del Nuevo
Reino de León.

tían simultáneamente; y que el gobernador Zavala, por
cumplir con su encargo, no hizo de pronto otra cosa que
cambiar el nombre a Monterrey, imponiéndole el de Cerralvo. Este nombre y el de categoría de villa los tuvo hasta el 31 de agosto del año siguiente, 1627, en que le fue restituido el de Monterrey, merced a la oposición de los vecinos antiguos; y en que Zavala, por disposiciones del virrey,
empezó las gestiones para fundar la actual villa de Cerralvo, cuyo ayuntamiento estableció hasta 1638.
Este notable descubrimiento se debe al distinguido investigador profesor Eugenio del Hoyo, y ha sido publicado
en el Núm. 3 del anuario Humanitas, del Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, correspondiente a 1962.

Las tradiciones dejan de serlo al ser confirmadas históricamente; y ésta se hallaba en este caso. Document?s
oficiales de los primeros años del gobierno de don Martm
de zavala están fechados "en la Villa de Cerralvo, cabecera
del Nuevo Reino de León". Pero ni los propios documentos han logrado sostener esta tradición, originada por el
hecho siguiente:

Pero, independientemente del nuevo nombre añadido
a la lista de los que había tenido Monterrey, nos da luces
este hallazgo sobre el sitio de la fundación original de nuestra ciudad.

El gobernador Zavala trajo el compromiso de f_~dar
aguí dos villas de españoles. Existe el acta de fundac1on de
san Gregario de Cerralvo, de 4 de septi~m?re de 1626, a
raíz de su llegada; pero, leída con deterum1ento, se cae en
la cuenta de que no se trata de la villa de españoles del
compromiso, sino de un pueblo de naturales, ~sto es,_ un
pueblo de indios. Existen, por otra parte, los c1t~~?s documentos oficiales de esas mismas fechas, pero ref1:~endose a
esa otra villa cabecera del reino, y llamada tamb1en no pocas veces: "villa de Cerralvo, Ojos de Santa Lucía".

El mismo 4 de septiembre de 1626, al par que establecía el pueblo de naturales de Cerralvo, ordenó Zavala pr ~ticar una "vista de ojos"y hacer un reconocimiento "del
estado en que se halló la villa de Cerralvo". Este importante documento, que existe original en el Archivo Municipal de Monterrey, &lt;5&gt; y que han publicado integro el Dr.
Gonzalitos en sus Lecciones Orales ...; Cosía en su Histxr
ria de Nuevo León, y Del Hoyo en el estudio citado, se refiere, por supuesto, no al pueblo de naturales, sino a Monterrey, llamada temporal y arbitrariamente Cerralvo.

Ha sido perfectamente aclarado que ambos lugar~s,
con el mismo nombre del virrey marqués de Cerralvo, exis-

Describe este precioso expediente cada una de las casas y de los nombres de sus moradores. Empieza por el

4) .- WIGBERTO JIMENEZ MORENO, Estudios de Historia Colonial,
INAH, México, 1958, p. 101.

5) .-MS. Vista de ojos ... , Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, Vol. 2, (1624-1629), Exp. 2, 4 fojas.

66

67

Descripción de Monterrey

�convento de San Francisco, en el extremo sur de la hoy
calle de Zaragoza, y, avanzando hacia el norte, acaba por
citar la casa de Domingo de Morales, "de la otra parte del
río (de Santa Lucía)". También al norte del río se halla la
casa de Diego González, y, a lindes de ésta, la de Pedro Velada, el viejo conquistador compañero de Carvajal. Al norte del río se hallan asimismo "unas piezas muy viejas, en
que vive Juan Pérez de los Ríos" ; y, formando parte de dicha casa, el jacal de Leonor, india, viuda de Bartolomé de
Charles. Consigna además, y también del otro lado del río,
la casa de Francisco Martínez, y, enfrente de ésta, otra
nueva "con una sala y un aposento cubierto, en que viene
'
.
.
a pararse el capitán José de Treviño, cuando viene a misa ... " (Vivía en el Topo) .
De esta interesantísima descripción se deduce que, al
llegar Zavala en 1626, aún existía parte de la ciudad antigua; y que, no encontrándose la primera de las casas del
norte del río más que "a un tiro de arcabuz" (cien metros,
aproximadamente) de la de Bartolomé García, situada al
sur del río, no podría ser que estuviesen estas casas en los
ojos de Santa Lucía del poniente, sino al norte del ojo de
agua grande, a la altura de las calles de 15 y 5 de Mayo,
en la zona del Palacio de Gobierno. &lt;6&gt;

tud de merced, presentada por Fray Sebastián de Torres,
misionero del pueblo, señala qeu es el agua "que sale del
ojo de agua que en otros tiempos se intituló de Santa Lucía
y hoy comúnmente de Monterrey". &lt;7&gt;
Este manantial, cuya agua "es de la mejor y más
abundante de las Indias", como con cierto dejo de provincilismo lo apunta Alonso de León (p. 60), formó el río del
mismo nombre y que iba a desembocar al Santa Catarina.
Y fue este río el que destruyó la naciente ciudad en 1611
obligando su traslado a la actual plaza de Zaragoza, al añ~
siguiente. Si Monterrey hubiese sido fundada en los ojos
del poniente, no hubiese sufrido tal estrago, por que fue la
cañada formada por éstos hasta unirse con el ojo grande
la que lo provocó.

Monterrey al norte del Ojo Grande

Fundados, pues, en el erudito estudio del arquitecto
Mora, en el hallazgo del documento del Parral, por el maestro Jiménez Moreno; en la identificación de Monterrey con
la villa de Cerralvo, de don Eugenio del Hoyo, y en las razones que hemos expuesto, podemos afirmar que Monterrey
fue fundada al norte del ojo de agua; o sea al norte del lugar donde ha sido erigido el nuevo parque-monumento.

El Ojo y Río de Santa l.Jucú:r,

En apoyo a las citas con que Mora comprueba que el
ojo de agua de Monterrey formó parte y se llamó también
de Santa Lucía, conviene decir que, al ser fundado el pueblo de Guadalupe, al oriente de Monterrey, el 4 de enero
de 1716, su fundador, el Lic. Francisco de Barbadillo Vitoria, hizo merced a los naturales del pueblo, del ojo de agua
de la ciudad, en título de 24 de marzo de 1720. En la solici-

El ojo de agua, lamentablemente desaparecido con la
realización del nuevo monumento a los fundadores ; el ojo
d~- agua, cuyas corriente fertilizaron, generosas, los tamb1en lamentablemente desaparecidos cañaverales y nogalares de
. Guadalupe; el ojo de agua, a cuyas inmediaicones, a
partir de la calle de 1 Puente Nuevo, hoy de Zuazua,
se formó, a fines del XVIII, la primera alameda citadina y
las señoras pasearon en góndolas; el ojo de agua amen~za
.maslubre
'
que movió a Gonzalitos a proponer la obra del

6).- GONZALEZ, L ecciones Orales de Historia de Nuevo León, I m p.
d el Gobierno, Monterrey, 1881, p. 45 ; DAVID ALBERTO COSIO,
Historia de Nuevo León, Imp. J. Cantú Leal, Mont err ey, 1925, tomo I, p. 204; EUGENIO DEL HOYO, en Humanitas, N o 3, p . 368.

7) . -MS. Merced de agua . .. Archivo de la Comunidad de Accionistas
de agu a de la Villa de Guad alupe.

68

69

�canalón, acueducto tradicionalisimo; el ojo de agua, ~-e estampas pueblerinas de lavanderas_ y muchacho~ b~1stas,
captados por los fotógrafos Rendon y Sando~al, ~1 OJO de
agua asiento de la casa aristocrática de banos, maugurada p~r don Porfirio durante s~ visita del_ 98, Y centro de
justas deportivas hasta los treintas; el OJO de a~a, transformado en bello parque público, fue, pues el asiento Y cuna de la Ciudad Metropolitana de Ntra. Sra. de Monterrey.

SECCION DE LIBROS

(Comentarios e Informaciones)

AMERICA LATINA EN ALEMANIA

!
"-

nnumerables son los libros que se han publicado en
las últimas semanas en Alemania sobre México, inspirados por las Olimpiadas. No quiero mencionar las obras
que solo detallan estos juegos, porque no proporcionan en
la mayor parte ninguna imagen de México. Sin embargo
hay algunas obras de gran valor. En recuerdo del investigador alemán Wolfgang Cordan que perteneció al cuerpo de
la Universidad de Mérida y que ha muerto en las se1vas de
Peten, buscando descifrar la historia de los Mayas, ha publicado la Ed, Diederichs, Düsseldorf, el gran tomo:
"México pais de cien caras", donde, subrayado por excelentes fotos, Cordan trata de penetrar en el corazón
de este pais, que se ha desarrollado desde los tiempos precolombianos sobre la época colonial y las revoluciones sociales de nuestro siglo, a esta nación de hoy que ha encontrado una síntesis entre el paganismo de antaño y el cristianismo de la época española y el socialismo de hoy.

\
70

El fenómeno México trata también la Ed. Atlantis, Zürich, en su tomo "México", donde el fotógrafo Roiter nos
conduce de los viejos templos mayas y aztecas hasta las
modernas fábricas que demuestran la evolución del moderno México, muy expresivamente. El gran poeta mexica-

71

�no Pellicer nos introduce con muy hermosas frases en m~s
de tres mil años de arte mexicano, mientras que Max M1ttler deja vivir al México moderno con cortas, pero contundentes palabras.
"País a la izquierda del Colibrí", llama Leuenburger su
fascinante descripción de una larga estancia en México,
publicado por la Ed. Steingrüben, Stuttgart..!~forma de
lugares muy aislados que ha encontrado en viaJ~s con su
coche y muchas veces a pie, participando en la vida de estas aldeas indianas. El estilo vivo deja leer al lector esta
obra desde la primera hasta la última página en una noche.
Un excelente olfato para asuntos de actualidad tiene
siempre la Ed, Rowohlt en Hamburgo. Publica una
"Lateinamerika - un segundo Vietnam", es una colecc10n
de manifestaciones de personas izquierdistas sobre cuestiones de América del Sur. Escuchamos opiniones de Guevara John Garassi, Regis Debray, Douglas Bravo, etc. En totaÍ es un cuadro del futuro de América Latina, visto con
ojos de comunizantes complementando así ~tros l~br_os que
consideran la situación desde un punto de vista cristiano o
democrático. En el año no ha faltado tampoco conferencias
sobre México. Buena acogida encontraron las charlas de Caltofen Segura sobre "México entre ayer y el futuro", sobre
las que se refirieron muchos diarios alemanes.

º~:ª

La Ed. May, München, ha publicado muchas gi.úas que
dan siempre precisas informaciones. Esto ocurre también
en el nuevo libro "Karibien y América Central", donde el
interesado encuentra de verdad todas las informaciones necesarias para darse una idea de la región. Ningún viajero
debe olvidar y estudiar esta obra. Guías más cortas son los
tomos que ha editado sobre "Colombia", "Perú" y "Venezuela" que dan buenos informes en breves palabras.
De nuevo pude saludar en Düsseldorf a Germán Becerra, este pintor colombiano que vive desde hace años
fuera de su tierra vagabundeando entre Düsseldorf y Fran72

cia. Sin embargo, contemplando sus nuevos trabajos en la
"Galería Moda y Arte, de Düsseldorf", observamos que no
puede negar su origen indio. Las grandes esculturas de madera igual como sus dibujos, que presentan ahora campesinas francesas, denuncian el arte sudamericano por su pesadez.
Algunas veces pensamos en el artista alemán Barlach
que hizo también estos cuerpos vigorosos y cerrados en sí
mismos. Son seres humanos, que se aíslan de su ambiente,
en el cual no confían. Es una humildad en la que se oculta una fuerza que espera el momento de liberarse de las
múltiples humillaciones sufridas en los siglos pasados, como hallamos también en obras de Diego Rivera y Siqueiros. Quien se abandona en los trabajos de Becerra, vive el
destino de América Latina.
R. Caltofen S.

INSTITUTO FRANGES DE AMERICA LATINA

El Instituto Francés de América Latina, deseoso de
establecer contacto entre los investigadores, profesores latino-americanos y franceses, publica un "Repertorio del
Personal docente de las Facultades de Letras y Ciencias
Humanas en Francia"; también envía a todas las personas
interesadas la lista periódica, por especialidades, de las publicaciones franceses referentes a las disciplinas de las Letras y Cencias Humanas.
Estaríamos sumamente agradecidos a todos los que no
estuvieran todavía al tanto de estas publicaciones y desearan recibirlas comunicarse con:
JEAN ROSE
Director del Servicio de
Investigación y Documentación
I F A L
Nazas 43
México 5, D. F.

73

�SERVICIOS INTERNACIONALES
•ESTABUCIIIINTO D( caooos DGCIIIOTAIIIS 1( IIPGITAcal
•MANEJO DE CREOITOS DOCIIMUTA118S DE WOITAC1811
•FIWICWIIENTO llf IIPORTACIOIIES
•OID[N(S DE PASO A CUALQUO PAIITE lll aDII
•1'181110C1811 Y ASES811A PAIIA IIYOSa$ CIIUITAS 1( CANTAi.
NACIONAL T EmAIIJ(RO
•Cll(lll[S yCAITA DE caooo , ... muo

• ASESOIIA SOUE IIEICAOOS INTEIIIACllmAUS

FORMAS DE INVERSION
•EN BONOS FINANCIEROS ACEPTACIONES, CON REIIOIMIENTO BEL 1%
ANIIAL, MENOS IMPUESTO 1.73% IIETD, EN PACOS TIIIESTIAUS.
CERTIFICADOS FINANCIEROS ACEPTACIONES CON LOS SIIIUTE$
TOS: EN PAGOS IEIISUW:S.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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